Vaticano

Finanzas vaticanas, los balances del IOR y del Óbolo de San Pedro

Existe una intrínseca relación entre los presupuestos del Óbolo de San Pedro y el del Instituto para las obras de Religión.

Andrea Gagliarducci·12 de julio de 2024·Tiempo de lectura: 4 minutos

Existe una estrecha relación entre la declaración anual del Óbolo de San Pedro y el balance del Istituto delle Opere di Religione, el llamado «banco vaticano». Porque el Óbolo se destina a la caridad del Papa, pero esta caridad se expresa también en el sostenimiento de la estructura de la Curia romana, un inmenso «presupuesto misionero» que tiene gastos, pero no tantos ingresos, y que debe seguir pagando salarios. Y porque el IOR, desde hace tiempo, destina una contribución voluntaria de sus beneficios precisamente al Papa, y estos beneficios sirven para aligerar el presupuesto de la Santa Sede. 

Desde hace años el IOR no tiene los mismos beneficios que en el pasado, por lo que la parte asignada al Papa ha disminuido con los años. Igual situación tienen el Óbolo, cuya recaudación ha disminuido con los años, también ha tenido que hacer frente a esta disminución del apoyo del IOR. Tanto es así que en 2022 tuvo que duplicar sus ingresos con una desinversión general de bienes.

Por eso los dos presupuestos, publicados el mes pasado, están de alguna manera conectados. Al fin y al cabo, las finanzas vaticanas siempre han estado conectadas, y todo contribuye a ayudar a la misión del Papa. 

Pero veamos los dos presupuestos con más detalle.

El Óbolo de San Pedro

El pasado 29 de junio, el Óbolo de San Pedro presentó su balance anual. Los ingresos fueron de 52 millones, pero los gastos ascienden a 103,4 millones, de los cuales 90 millones son para la misión apostólica del Santo Padre. Incluidos en la misión están los gastos de la Curia, que ascienden a 370,4 millones. El Óbolo contribuye así en un 24% al presupuesto de la Curia. 

Sólo 13 millones se destinaron a obras de caridad, a los que, sin embargo, hay que añadir las donaciones del Papa Francisco a través de otros dicasterios de la Santa Sede por un total de 32 millones, 8 de los cuales fueron financiados directamente por el Óbolo.

En resumen, entre el Fondo Obolus y los fondos de los dicasterios financiados en parte por el Óbolo, la caridad del Papa financió 236 proyectos, por un total de 45 millones. Sin embargo, el balance merece algunas observaciones.

¿Es éste el verdadero uso del Óbolo de San Pedro, que a menudo se asocia a la caridad del Papa? Sí, porque la finalidad misma del Óbolo es apoyar la misión de la Iglesia, y se definió en términos modernos en 1870, después de que la Santa Sede perdiera los Estados Pontificios y no tuviera más ingresos para hacer funcionar la máquina.

Dicho esto, es interesante que el presupuesto del Óbolo pueda deducirse también del presupuesto de la Curia. De los 370,4 millones de fondos presupuestados, el 38,9% se destina a las Iglesias locales en dificultad y en contextos específicos de evangelización, lo que supone 144,2 millones.

Los fondos destinados al culto y a la evangelización ascienden a 48,4 millones, es decir, el 13,1%.

La difusión del mensaje, es decir, todo el sector de la comunicación del Vaticano, representa el 12,1% del presupuesto, con un total de 44,8 millones.

Al sostenimiento de las nunciaturas apostólicas se destinaron 37 millones (10,9% del presupuesto), mientras que 31,9 millones (8,6% del total) van al servicio de la caridad -precisamente el dinero donado por el Papa Francisco a través de los dicasterios-, 20,3 millones a la organización de la vida eclesial, 17,4 millones al patrimonio histórico, 10,2 millones a instituciones académicas, 6,8 millones al desarrollo humano, 4,2 millones a Educación, Ciencia y Cultura y 5,2 millones a Vida y Familia.

Los ingresos, como se ha dicho, ascienden a 52 millones de euros, 48,4 de los cuales son donaciones. El año pasado hubo menos donaciones (43,5 millones de euros), pero los ingresos, gracias a la venta de inmuebles, ascendieron a 107 millones de euros. Curiosamente, hay 3,6 millones de euros de ingresos por rendimientos financieros.

En cuanto a las donaciones, 31,2 millones proceden de la recaudación directa de las diócesis, 21 millones de donantes privados, 13,9 millones de fundaciones y 1,2 millones de órdenes religiosas.

Los países que más donan son Estados Unidos (13,6 millones), Italia (3,1 millones), Brasil (1,9 millones), Alemania y Corea del Sur (1,3 millones), Francia (1,6 millones), México e Irlanda (0,9 millones), República Checa y España (0,8 millones).

El balance del IOR

El IOR aportó un donativo a la Santa Sede de algo más de 13 millones de euros, frente a unos beneficios netos de 30,6 millones.

Los beneficios representan una mejora significativa respecto a los 29,6 millones de euros de 2022. Sin embargo, es necesario comparar las cifras: van desde los 86,6 millones de beneficio declarados en 2012 -que cuadruplicaron las ganancias del año anterior- a los 66,9 millones del informe de 2013, los 69,3 millones del informe de 2014, los 16,1 millones del informe de 2015, los 33 millones del informe de 2016 y los 31,9 millones del informe de 2017, hasta los 17,5 millones de 2018.

El informe de 2019, por su parte, cuantifica los beneficios en 38 millones, también atribuidos al mercado favorable.

En 2020, el año de la crisis del COVID, el beneficio fue ligeramente inferior, de 36,4 millones.

Pero en el primer año pospandémico, un 2021 aún no afectado por la guerra de Ucrania, se volvió a una tendencia negativa, con un beneficio de solo 18,1 millones de euros, y solo en 2022 se volvió a la barrera de los 30 millones.

El informe IOR 2023 habla de 107 empleados y 12.361 clientes, pero también de un aumento de los depósitos de clientes: +4% hasta 5.400 millones de euros. El número de clientes sigue bajando (eran 12.759 en 2022, incluso 14.519 en 2021), pero esta vez también disminuye el número de empleados: eran 117 en 2022, son 107 en 2023.

Así pues, continúa la tendencia negativa de los clientes, lo que debería hacernos reflexionar, teniendo en cuenta que el cribado de las cuentas consideradas no compatibles con la misión del IOR finalizó hace tiempo.

Ahora, el IOR también está llamado a participar en la reforma de las finanzas vaticanas deseada por el Papa Francisco. 

Jean-Baptiste de Franssu, presidente del Consejo de Superintendencia, destaca en su carta de gestión los numerosos elogios que ha recibido el IOR por su labor en favor de la transparencia durante la última década, y anuncia: «El Instituto, bajo la supervisión de la Autoridad de Supervisión e Información Financiera (ASIF), está por tanto dispuesto a desempeñar su papel en el proceso de centralización de todos los bienes vaticanos, de acuerdo con las instrucciones del Santo Padre y teniendo en cuenta las últimas novedades normativas.

El equipo del IOR está deseoso de colaborar con todos los dicasterios vaticanos, con la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) y de trabajar con el Comité de Inversiones para seguir desarrollando los principios éticos de la FCI (Faith Consistent Investment) de acuerdo con la doctrina social de la Iglesia. Es crucial que el Vaticano sea visto como un punto de referencia».

El autorAndrea Gagliarducci

Evangelización

El activista provida Paul Vaughn comparte su transición del evangelismo al catolicismo en Pascua

Paul Vaughn, activista provida y padre de 11 hijos, pasó del liderazgo en comunidades protestantes a la Iglesia católica junto a su esposa y cuatro de sus hijos tras años de preguntas sobre su fe.

OSV / Omnes·16 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

A medida que su familia crecía hasta alcanzar los 11 hijos, Paul Vaughn se fue acostumbrando a que la gente diera por hecho que él y su esposa Bethany eran católicos.

Ahora lo son.

Durante la Vigilia Pascual de este año, este activista provida de 59 años de Centerville (Tennessee), Bethany Vaughn y cuatro de sus hijos pasaron del cristianismo protestante evangélico a la plena comunión con la Iglesia católica en la parroquia de Santa Catalina de Siena, en la cercana ciudad de Columbia.

Paul Vaughn explicó a OSV News que, al igual que tantos otros, su historia de llegada a la plenitud de la fe católica ha sido un sinuoso camino de fe, en el que anteriormente había desempeñado funciones de liderazgo en una congregación bautista reformada y en una congregación presbiteriana independiente que él mismo había ayudado a fundar.

Entrega a la defensa de la vida

El proceso judicial del activista provida, ahora concluido con un acuerdo con el Gobierno federal —anunciado el 28 de julio— por más de un millón de dólares procedentes de un fondo de compensación del Departamento de Justicia, también tuvo sus altibajos.

Vaughn fue uno de los 23 activistas indultados por el presidente Donald Trump en enero de 2025 tras ser condenado por infringir la Ley federal de Libertad de Acceso a las Entradas de las Clínicas (FACE Act). El 5 de marzo de 2021, Vaughn había participado en una manifestación que bloqueó la entrada de una clínica abortiva en Mount Juliet, un suburbio de Nashville.

Vaughn no fue condenado a prisión, sino a tres años de libertad vigilada tras seis meses de arresto domiciliario.

«El proceso es el castigo», afirmó. Además de tener que presentarse ante un agente de libertad condicional, Vaughn explicó que debía declarar sus ingresos y que no podía viajar por motivos de trabajo —como copropietario de un pequeño proveedor de servicios de Internet— sin permiso.

Él y Bethany se encontraban en la Marcha Nacional por la Vida de 2025 en Washington cuando se anunciaron los indultos. Lo calificó como «un gran momento ecuménico a favor de la vida. Todo el mundo se detuvo y se unió en un mismo espíritu».

Se esperan más acuerdos por parte del Departamento de Justicia. Vaughn y algunos de los otros activistas provida estuvieron representados por la Thomas More Society, un bufete de abogados especializado en libertad religiosa con sede en Chicago.

Paul, natural de Arkansas, y Bethany, originaria de Texas, se conocieron en la década de los noventa mientras ofrecían asesoramiento en la acera frente a clínicas de aborto, tras su servicio en la Marina al terminar el instituto y mientras trabajaba para IBM. Con el tiempo, llegó a ser presidente de Personhood Tennessee.

Los once hijos de los Vaughn tienen edades comprendidas entre los 31 y los 5 años, y seis de ellos ya están casados. Paul Vaughn explicó que el tamaño de su familia no fue fruto de ningún plan detallado.

¿Qué les llevó al catolicismo?

«No somos grandes pensadores teológicos. Dios dijo que los hijos son una bendición. Que la familia sea lo más importante, esforzándonos por hacer lo correcto y disfrutar de la bendición», afirmó.

Siempre habían tenido amigos católicos en el movimiento pro-vida, pero Vaughn dijo que la decisión de convertirse a la fe católica comenzó «probablemente hace cuatro o cinco años. «Empezamos a ver muchas deficiencias en el gobierno de nuestra iglesia y en nuestro propio camino espiritual».

Por aquel entonces, era uno de los tres ancianos de su congregación bautista, que formaba una congregación presbiteriana independiente.

«Simplemente nos dimos cuenta de que el modelo de iglesia independiente no funcionaba. No había coherencia en cuanto a las prácticas de culto», explicó.

«Los protestantes», señaló, «tienen complejos respecto al Papa y a María: no entienden en qué creen, pero saben que se supone que deben tenerlos».

La alegría de la conversión

Entrar en la Iglesia católica, dijo, le proporcionó «una alegría increíble».

Afirmó: «Desde luego, no me he arrepentido en absoluto. Todo el énfasis se centra en nuestra relación con Cristo y en crecer en la gracia con Él».

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor DeepL.com

Kurt Jensen escribe para OSV News desde Washington.

El autorOSV / Omnes

Cuando el sueño de la razón aterroriza

Tenemos que aceptar que la belleza, la bondad y la verdad pueden revelarse cuando dejamos de intentar dominar la experiencia.

16 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Cuando miramos, lo primero que hacemos, consciente o inconscientemente, es preguntarnos si conocemos aquello que tenemos delante, a qué se parece o qué nos recuerda. Ese reconocimiento activa emociones asociadas al estímulo. Después construimos una narración propia y evaluamos la experiencia.

El mundo no es neutro. Entra en nosotros a través de los sentidos y provoca una respuesta. La mente identifica una emoción y, mediante la memoria y la inteligencia, la transforma en un sentimiento y la interpreta. Como señala Byung-Chul Han, “los sentimientos son narrativos. Las emociones son impulsivas”. (“La salvación de lo bello”).

Ante un estímulo experimentamos placer o dolor y aparece, casi automáticamente, la posibilidad de enfrentarlo o huir. Interpretamos la realidad desde nuestra propia perspectiva y, a partir de ahí, regulamos nuestra conducta y nuestra relación con los demás y con el mundo. Prestar atención a este proceso introduce una pausa entre el estímulo y la reacción y nos permite decidir si reaccionar o responder.

El miedo y los límites de la razón

El miedo es una de las emociones más primitivas y aparece casi inmediatamente ante determinados estímulos. El miedo a la oscuridad es uno de los primeros miedos que experimentamos. Allí donde falta comprensión, la imaginación puede llenar el vacío con amenazas. La razón actúa entonces como una luz que permite distinguir y comprender lo desconocido.

Pero hay experiencias, como la muerte o el dolor, ante las que la razón no siempre encuentra respuestas. Frente a aquello que nos sobrepasa podemos huir, escondernos o rendirnos.

Huir es la respuesta más automática. Esconderse significa protegerse, ponerse máscaras, interpretar personajes o levantar muros. La tercera posibilidad es rendirse. No significa abandonar, sino reconocer que estamos ante algo que excede nuestro control y aceptar el límite de nuestra capacidad de comprender.

La contemplación del arte y la convivencia de opuestos

Algo parecido ocurre ante una obra de arte. Frente a ella buscamos identificar, comprender qué representa, qué significa, a qué se parece o cómo fue hecha. La mente intenta rápidamente construir una explicación y cerrar la experiencia. Contemplarla exige permitir que la obra actúe sobre nosotros antes de apresurarnos a interpretarla.

El arte puede hacer algo distinto con aquello que nos atemoriza. Alumbra porque juega con la sombra, con lo roto y con lo feo, sin esconderlos ni rehuirlos. Los mira y los transforma, haciendo convivir lo bello y lo terrible, la luz y la oscuridad, lo que comprendemos y lo que permanece como pregunta. Busca así una unidad perdida entre los opuestos.

Rendirse ante una obra de arte no significa renunciar a la razón, sino permitir que llegue después. Aceptar que no todo tiene que ser interpretado. Permanecer ante aquello que no comprendemos puede abrir una pregunta y convertirse en una forma de conocimiento.

El ruido digital y el valor del silencio

Para ello necesitamos una pausa. Y la pausa necesita silencio.

Vivimos en un tiempo en el que el silencio incomoda. Imágenes, palabras, notificaciones e información ocupan cualquier vacío. Los algoritmos captan aquello que atrae nuestra atención y el miedo, la indignación y la confrontación suelen ser más eficaces que la calma para retenerla. Mientras creemos elegir lo que vemos, podemos quedar atrapados en narrativas que alimentan nuestros temores, polarizan nuestra mirada y levantan muros entre nosotros y los otros.

En ese vacío podemos recuperar la distancia necesaria para observar qué nos está afectando, en qué estamos creyendo y hacia dónde está siendo conducida nuestra atención. Allí donde el ruido busca provocar una reacción inmediata, el silencio introduce una pausa. Y en esa pausa podemos volver a mirar.

Aprender a atender: lecciones de la brisa y el agua

El relato de Elías en el Primer Libro de los Reyes lo expresa con fuerza. El profeta sale de la cueva y busca a Dios en el viento, en el terremoto y en el fuego. “Pero el Señor no estaba” allí. Después llega “el murmullo de una brisa suave” y es allí donde Elías reconoce su presencia.

Lo esencial no siempre irrumpe con fuerza. A veces exige detenerse, escuchar y permanecer.

Algo parecido sucede con Pedro cuando camina sobre el agua. Mientras mantiene la mirada en Cristo, avanza. Pero cuando siente el viento y tiene miedo, deja de rendirse. Busca controlar y comienza a hundirse. El miedo ha desplazado su atención al corazón para buscar fundamentos en la razón.

Elías y Pedro nos hablan, de maneras distintas, de una misma disposición: aprender a atender. No todo lo importante reclama nuestra mirada con estruendo. Algunas cosas solo pueden percibirse cuando hacemos silencio.

La revelación de lo esencial sin dominación

Contemplar exige hacer silencio. Permanecer ante aquello que no comprendemos es aceptar que la belleza, la bondad y la verdad pueden revelarse cuando dejamos de intentar dominar la experiencia.

El autorPeca Macher

Peca Macher es arquitecta y curadora de arte, fundadora de Präsenz, un proyecto que integra arte, educación y liderazgo consciente a través de la pausa, la mirada y la escucha. Con más de 25 años de experiencia en gestión y reflexión cultural, escribe e investiga sobre memoria, experiencia estética y el arte como herramienta de transformación personal y social. Es autora del libro Präsenz. El arte como herramienta de transformación humana y educativa.

Vaticano

El Papa canta al amor y a la pureza del alma en la Asunción de María

León XIV ha vuelto a Castelgandolfo para celebrar la solemnidad de la Asunción de la Virgen María. La glorificación de María en alma y cuerpo nos enseña que nuestra verdadera belleza consiste en mostrar también en nuestra carne los signos del amor que no tiene fin, ha manifestado en una bella homilía.

Francisco Otamendi·15 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

El Santo Padre León XIV ha efectuado en la Misa de la Asunción de la Virgen María en la parroquia pontificia de Santo Tomás de Villanueva, en Castel Gandolfo, un canto al amor y a la pureza del alma de la Madre de Dios y Madre nuestra. La Eucaristía ha sido concelebrada con el obispo de Albano y el párroco agustino, con el remate de una antífona mariana.

En su homilía, ha invitado a seguir la luz del Resucitado mirando a María, que “Dios coronó de gloria en alma y cuerpo, y que nos ha dado como Madre, guía, compañera de viaje y protectora en el camino del Cielo”.

Asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste

Con gran alegría celebro también este año con ustedes la Solemnidad de la Asunción, ha comenzado diciendo el Papa en la homilía de la Misa, en la que ha explicado la doctrina del Magisterio de la Iglesia sobre la fiesta de hoy.

Que “María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste” (Pío XII, Const. apost. Munificentissimus Deus, 1 noviembre 1950), y nos indica, en este Misterio, el cumplimiento de la plenitud de gracia que Dios le ha dado en su Concepción Inmaculada”.

Por eso, muchas obras de arte la representan, al final de su vida terrena, como una joven hermosa que se eleva físicamente desde la tierra hacia el cielo, ha proseguido el Pontífice. 

“Se inspiran en la escena descrita en el pasaje del Apocalipsis que hemos escuchado en la primera lectura: ‘Una Mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies (Ap 12,1), para significar que en el corazón de María se encuentran el cielo y la tierra, el tiempo y la eternidad”.

De este modo, el Papa ha comenzado una honda y bella reflexión sobre el amor. Entonces, “qué tenemos en común con la joven maravillosa que encontramos pintada en nuestros retablos?”, se ha preguntado. 

La Asunción de la Virgen María (Fra Angelico).

La verdadera belleza muestra los signos del amor

“Para comprenderlo debemos mantener unidos los dos signos que hemos mencionado: el cuerpo incorrupto de la Madre de Dios y su corazón inmaculado. Es la pureza del alma, en efecto, que en María ―como en nosotros― por gracia de Dios ilumina y transfigura a toda la persona, llevándola a la gloria del Cielo”, ha señalado el Papa.

“La glorificación de María en alma y cuerpo nos enseña que nuestra verdadera belleza no consiste en ocultar los signos del tiempo que pasa, sino en mostrar también en nuestra carne los signos del amor que no tiene fin (cf. 1 Co 13,8)”.

Revisar los cánones hedonistas y consumistas

El Santo Padre ha invitado a continuación a revisar muchos de los cánones estéticos, predominantemente de tipo hedonista y consumista, que el mundo nos impone. Y a encontrar “personas con el rostro marcado por los años y los sufrimientos, pero capaces de irradiar serenidad, benevolencia y paz a su alrededor; como se pueden observar otras, quizás exteriormente atractivas, pero duras y frías en su interior”.

Es fácil entender dónde está la verdadera belleza y dónde, en cambio, hay todavía necesidad de conversión, perdón y curación, ha dicho León XIV.

Dónde encontrar la belleza divina

El Sucesor de Pedro, siguiendo también a san Agustín, ha indicado el camino: “Si de verdad deseamos descubrir y cultivar la belleza divina que nos rodea y para la que hemos sido creados, así como difundirla a nuestro alrededor, debemos aprender a leerla tanto en el rostro tierno de un niño como en las arrugas de un anciano. En la vivacidad de un joven como en la compostura de un adulto, en los adornos de la fiesta como en la vestimenta y en las herramientas de trabajo”. 

Escuchar historias de amor, el “ornamento más hermoso del hombre”

Debemos escuchar las historias de amor únicas que cada una de estas realidades nos cuenta, reconociéndolas como pequeños destellos en el cielo, ha alentado.

“El amor es el ornamento más hermoso del hombre: el amor que transfigura, transforma, ennoblece y lleva a lo alto; que nos hace ligeros, libres, cercanos a Dios, incluso a través de los altibajos de la vida”, ha descrito el Santo Padre.

El milagro que Maria vivió en su corazón

El milagro que María, la doncella de Nazaret, vivió en su corazón inocente, y que la llevó a la gloria del Cielo, es el encuentro de extremos, como ella misma da testimonio en las palabras inspiradas del Magníficat, que hemos escuchado en el Evangelio (cf. Lc 1,46-55). 

En este cántico, ha subrayado el Papa, “a través de las humildes expresiones de su fe, la Madre del cielo nos habla de modo sencillo de grandes misterios. Dios que en ella se hace hombre para salvar a los hombres, (…), su condición de «humilde sierva», la “pequeña dimensión” en la que también nosotros podemos encontrar al Señor, como decía san Pablo VI. 

El misterio de hoy, la verdadera caridad: escenas familiares

La sublimidad del Misterio que celebramos no debemos buscarla lejos. Podemos encontrarla allí donde hay verdadera caridad, ha subrayado León XIV, describiendo escenas familiares a todos:

“En los ojos de un padre y una madre que vuelven a casa después de una jornada de trabajo, cansados pero felices de estar con sus hijos. En los rostros de los abuelos y las abuelas que, a pesar de las dificultades de la edad, se reactivan con energías inesperadas al cuidar a los nietos. O incluso en el compromiso de jóvenes que se esfuerzan por crecer limpios y honestos, listos también para ir contra la corriente respecto a “lo que todos hacen”. Finalmente, en la obra de tantos hombres y mujeres que diariamente, con fe y dedicación, contribuyen a llevar un poco de Cielo sobre la tierra y la tierra hacia el Cielo”. 

El rostro bellisimo de la Asunción, el de las personas que están a nuestro lado

El Papa ha concretado sus palabras aún más: “el rostro bellísimo de la Asunción es único, supera toda representación posible y, sin embargo, al mismo tiempo nos es conocido: es el de las personas que están a nuestro lado, incluso en este momento, de los hermanos y hermanas con quienes compartimos, en la fe, la ofrenda diaria de nuestra vida”. 

Por eso, ha concluido el Pontífice, en la mujer del Apocalipsis la comunidad de los creyentes se ve a sí misma, y el Concilio Vaticano II describe a María como ‘imagen y principio de la Iglesia, […] signo de esperanza cierta y de consuelo’ (Const. dogm. Lumen gentium, 68). En su humanidad santa, por gracia de Dios, está también la nuestra, estamos llamados a vivir su misma plenitud de vida y a compartir su misma gloria”.

Ángelus: la Asunción, fiesta de gran importancia

Tras la celebración de la Santa Misa, Leon XIV ha dirigido el rezo de la oración mariana del Ángelus desde la plaza de la Libertad de Castel Gandolfo, ante numerosos fieles italianos y de otros países

Al comenzar su alocución, el Papa ha señalado que la Asunción de la Santísima Virgen María es “una fiesta de gran importancia, tanto para la teología católica como para la piedad popular; efectivamente, es una celebración muy apreciada en muchas comunidades, especialmente en donde la catedral o la iglesia parroquial están dedicadas a Nuestra Señora de la Asunción”.

Dos iconografias: ‘dormición’ de la Madre de Dios, y la Virgen en el cielo

Para contemplar este misterio de la fe, podemos recurrir a los dos modelos iconográficos con los que, a lo largo de los siglos, los artistas lo han representado, ha manifestado.

El primero, el más antiguo, que fue el único durante casi un milenio, es el de la “dormición” de la Madre de Dios: ella aparece recostada sobre un ataúd, dormida en la muerte; a su alrededor están los apóstoles, quienes la veneran conmovidos en oración; en el centro, de pie, se encuentra Jesús resucitado, quien sostiene en sus brazos el alma de María, como a una niña recién nacida. 

En segundo lugar, está la iconografía más reciente, que se desarrolló posteriormente en Occidente, nos muestra, por el contrario, a la Virgen María de cuerpo entero, en el cielo, rodeada de luz, a menudo con ángeles y santos alrededor. 

La plenitud de vida “nos espera también a nosotros, al final de los tiempos”

Algunos artistas han unido ambos esquemas, ha descrito el Santo Padre, representando a la Virgen gloriosa en alto y su tumba vacía abajo, frecuentemente llena de flores de diversos colores, y a los apóstoles con la mirada fija hacia ella, en el cielo. Este segundo modelo pone de relieve la verdad de que María fue asunta en cuerpo y alma, es decir, en la integridad de su persona. 

La plenitud de vida, que hoy admiramos con alegría en María, “nos espera también a nosotros, al final de los tiempos, ha resaltado León XIV, cuando, como dice san Pablo, Cristo Resucitado ‘transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso’ (Flp 3,21), vistiendo lo que es corruptible de incorruptibilidad y lo que es mortal de inmortalidad (cf. 1 Co 15,54)”.

El autorFrancisco Otamendi

María, el eclipse y la ceguera de amor

La devoción a María nos conduce a Cristo, pero convertir a la Virgen en el centro puede hacernos perder de vista al «Sol que nace de lo alto».

15 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Hace unos años, una conocida marca de alimentación infantil sometió a un grupo de niños a un curioso test para demostrar que el sentido de la belleza cambia de niños a adultos. Para ello, se les ponía de uno en uno frente a una mesa llena de retratos de mujeres y se les pedía que eligieran a la más guapa. Las imágenes pertenecían, en su mayoría, a modelos publicitarias, pero, entre ellas, destacaba la de una señora, digamos, del montón. Sorprendentemente, todos los niños pensaban que la mujer más guapa era, precisamente, la menos llamativa según los estándares de belleza de las revistas de moda. La explicación no tenía nada que ver con un cambio en la percepción de niños a adultos, sino que la foto de la mujer elegida como la más bella era, en realidad, la de la madre del niño al que le correspondía hacer el test. 

Con las madres solemos ser exagerados y caemos en cegueras de amor. Nuestra madre es la más guapa, pero también hace la mejor tortilla de patatas y también el mejor arroz. ¿Y las albóndigas? La madre de uno suele ser insuperable en casi todo y nos hace perder tantas veces la objetividad. 

También con nuestra madre del cielo, la Virgen, cometemos excesos, no por mala intención sino por demasía de cariño y es bueno que lo divulguemos y nos prevengamos para no equivocarnos nosotros ni inducir a error a los que nos ven desde fuera. 

En estos días en los que en todo el orbe católico se celebran las fiestas de la Asunción, reuniendo a millones de devotos, podemos recordar lo que el Catecismo nos dice sobre el culto a María. Afirma que Ella «es honrada con razón por la Iglesia con un culto especial. Y, en efecto, desde los tiempos más antiguos, se venera a la Santísima Virgen con el título de «Madre de Dios», bajo cuya protección se acogen los fieles suplicantes en todos sus peligros y necesidades»; aunque nos advierte también de que «este culto […] aunque del todo singular, es esencialmente diferente del culto de adoración que se da al Verbo encarnado, lo mismo que al Padre y al Espíritu Santo». Aunque, añade, «lo favorece muy poderosamente». Aquí está la clave del famoso «Ad Jesum per Mariam» (A Jesús por María) que nos explica que la devoción a María es un muy buen camino para llegar al Dios verdadero. 

Cuando la devoción se queda solo en María

Sin embargo, aún quedan manifestaciones de la religiosidad popular que se quedan en bucle en el «per Mariam» sin llegar al «ad Jesum» y lo que conlleva convertirse en su seguidor. También hay quienes, a pesar de que el Concilio nos insistió en que «no hay que esperar otra revelación pública antes de la gloriosa manifestación de nuestro Señor Jesucristo», pasan más tiempo pendientes de supuestas nuevas revelaciones de la Virgen que delante del Evangelio, lugar en el que se hace auténticamente presente Cristo, el Verbo Encarnado. Él es la Palabra que hay que escuchar.

Poniendo a María por delante de Dios nos puede pasar como a quienes, a pesar de las advertencias, miraron el pasado miércoles el eclipse de sol sin la debida protección y acabaron en urgencias. Es verdad que María, como la luna, es más dulce de mirar, más agradable, porque es más cercana. El culto mariano es más amable porque la muchacha de Nazaret es una de nuestra raza, pero no olvidemos que su brillo es solo reflejo de la luz del «Sol que nace de lo alto». Si nos empeñamos en asimilarla tanto a Dios hasta el punto de que nos oculte su rostro, podemos quedarnos ciegos, es decir, podemos terminar creyendo en cualquier cosa menos en el Dios verdadero revelado en Jesucristo. 

La luna que señala el camino al cielo

La identificación de la Virgen (o de su figura arquetípica, la madre Iglesia) con la luna, el famoso «mysterium lunae», viene desde los primeros siglos del cristianismo. La «mujer vestida de sol con la luna bajo sus pies» del Apocalipsis que tan bien expresa la Virgen de Guadalupe, es María revestida de Cristo para los Padres de la Iglesia. La luna, con sus ciclos, es también imagen del paso del tiempo. Por lo que, colocándola sobre ella, se nos está mostrando a una mujer que trasciende el tiempo, pues antes de empezar a existir ya fue elegida (Inmaculada Concepción) y, tras su paso por la tierra, vive ya para siempre en cuerpo y alma en el cielo (Asunción).

También el Papa Francisco nos dio otra imagen lunar de María precisamente en un día de la Asunción. Dijo que, al igual que el primer hombre que pisó nuestro satélite dijo aquello de que «este es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad», así también la pequeña María, con su Asunción, dio el primer paso de una de nosotros en el cielo, abriéndonos así, con ella, el camino a toda la humanidad.

Así que, felicitémonos por este pequeño gran paso que celebramos estos días y no olvidemos las gafas de protección cuando contemplemos el misterio de una madre a la que queremos con locura, no vaya a ser que nos ciegue su belleza.

El autorAntonio Moreno

Periodista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Bachiller en Ciencias Religiosas. Trabaja en la Delegación diocesana de Medios de Comunicación de Málaga. Sus numerosos "hilos" en Twitter sobre la fe y la vida cotidiana tienen una gran popularidad.

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Iniciativas

MerydeMaria, joyas católicas de una joven emprendedora: «La Virgen María es la protagonista absoluta»

La joven catalana Meritxell Abadia convirtió su propia conversión en un proyecto de evangelización a través de joyas bendecidas y redes sociales.

Teresa Aguado Peña·15 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Con tan solo 22 años la estudiante de Publicidad y Marketing Meritxell Abadia (Mery) ha puesto en marcha MerydeMaría, una marca de joyería nacida con un propósito: acercar a las personas a Dios a través de la belleza, las redes sociales y unas piezas bendecidas en distintos santuarios marianos.

Su historia está ligada a la de su propia conversión. Aunque creció en una familia católica, Mery cuenta que tenía una fe superficial. La adolescencia, los problemas personales y algunas relaciones la llevaron a alejarse de Dios hasta tocar fondo. Fue entonces cuando, una mañana, entró en la iglesia de su pueblo junto a su madre y su abuela. Allí, ante el Santísimo, experimentó una paz que no había sentido en años.

«Sentí que Dios me estaba esperando detrás de la iglesia y me decía: por fin estás aquí», recuerda. Desde entonces Meritxell cuenta cómo empezó a sanar, a dejar atrás ambientes que no le hacían bien y a confiar en Dios. De esa experiencia nació MerydeMaría, un proyecto que quiere poner sus conocimientos y su creatividad al servicio de la evangelización. «Yo soy las manos, pero ellos son el verdadero motor de todo esto», afirma, en referencia a Dios y a la Virgen María.

En esta entrevista, Meritxell cuenta su conversión, el nacimiento de MerydeMaría y su forma de entender la evangelización.

¿Cómo ha sido el antes y el después de encontrarte personalmente con Dios?

–Encontrarme con Dios ha cambiado mi manera de entender la vida: ha supuesto replantearme el trabajo, algunas amistades y mi forma de tratar a los demás, pero también de tratarme a mí misma. He incorporado hábitos como la oración y he aprendido a buscar aquello que me acerca al Señor.

Ha sido un proceso con miedos y dificultades, incluso dentro de mi propia familia, porque las personas pueden tener una imagen de ti y esperar que sigas siendo siempre la misma. Pero podemos cambiar, escuchar al Señor y evolucionar. Para mí, la conversión ha sido precisamente ese camino de transformación.

¿Cómo fue unir tu trabajo con tu fe?

–Cuando me convertí, me pregunté qué estaba aportando con mi trabajo. Mi emprendimiento funcionaba bien y me daba dinero, pero ya no me llenaba. A través de la oración fui poniendo todo en manos de Dios y entendí que me estaba llamando a un propósito diferente.

Yo siempre había trabajado con joyas, así que comprendí que podía hacerlo desde la fe. Así nació la idea de crear joyas católicas, fabricadas en España y bendecidas en distintos santuarios. Todo fue surgiendo en la oración, y con el tiempo he podido reinvertir lo que genera la marca para acudir a esos lugares, bendecir las joyas y vivir personalmente esa experiencia.

Para mí, MerydeMaria no son solo las joyas, sino también mi propia evolución en la fe. Para poder transmitirla a los demás, yo también tengo que vivirla. Además, creo que una joya puede ser algo bello que despierte interés por la fe y dé lugar a conversaciones sobre Dios.

¿Qué lugar ocupa la Virgen en tu vida y en MerydeMaria?

–La Virgen siempre ha estado muy presente en mi vida. Desde pequeña he ido mucho al Pilar de Zaragoza y siempre he llevado conmigo la cinta del Pilar, así que es la advocación con la que más unida me siento.

Tengo a la Virgen muy presente, tanto en mí como en el propio nombre de la marca. Mery es por mi nombre y María es la Virgen, que es la protagonista absoluta de MerydeMaria. Para mí, el nombre expresa precisamente eso: que todo se haga según la palabra de Dios.

Con el tiempo he descubierto la riqueza de las distintas advocaciones. Sé que todas son la misma Virgen María, pero cada una me recuerda un aspecto diferente de su historia y de su misión. Fátima, por ejemplo, me habla de la oración y de la paz; Lourdes me transmite esperanza y confianza en medio del sufrimiento.

Yo hablo con la Virgen todos los días. La siento como mi madre y como la gran intercesora que lleva nuestras peticiones al Señor. Visitar sus santuarios y conocer la historia de cada advocación ha hecho crecer mucho mi devoción y me ha ayudado a acercarme más a ella.

Lleváis todas las joyas a santuarios marianos…

–Sí. Para mí era importante no hablar de las advocaciones de la Virgen sin haber conocido sus santuarios y sus historias. Por eso, siempre que ha sido posible, he llevado las joyas a estos lugares para bendecirlas y vivir personalmente la experiencia que representan.

Cuando no ha sido posible acudir a un santuario, he buscado otras formas de bendecirlas, como llevarlas a una catedral o utilizar agua bendita. La misión es que todas las joyas estén bendecidas, ya sea en un santuario, por un sacerdote o con agua bendita.

¿Cómo ha sido la acogida de los jóvenes a vuestra labor de evangelización en redes?

–En la oración pedía al Señor y a la Virgen que acercaran MerydeMaria a las personas que necesitan conocerla. Así surgió también la idea de utilizar las redes no solo para mostrar las joyas, sino para aportar algo más y evangelizar.

Empecé a compartir historias de advocaciones como Fátima, fechas importantes de la Iglesia y también situaciones cotidianas relacionadas con la fe. Al final, somos jóvenes y todos podemos experimentar miedos, dudas o momentos en los que no entendemos lo que Dios nos está pidiendo. Intento trasladar esas experiencias a las publicaciones para que otras personas puedan sentirse identificadas.

La acogida ha sido muy buena. Recibo mensajes de personas que me cuentan que alguna publicación les ha ayudado a comprender mejor algo que estaban viviendo. Para mí, aunque una publicación llegue a muchas personas, si ayuda realmente a tres, ya ha cumplido su propósito.

¿Qué crees que necesitan escuchar los jóvenes? 

–Los jóvenes necesitan escuchar esperanza y, sobre todo, la frase del Papa León XIV: «alza la mirada», que me hizo reflexionar mucho.

Todos tenemos dificultades y una cruz, pero debemos intentar afrontar la vida con confianza, amor y esperanza. Las redes sociales pueden generar frustración al mostrar una imagen idealizada de la vida, cuando en realidad todos atravesamos momentos difíciles.

La fe no promete que todo vaya a salir bien ni que no tendremos cruces. Nos recuerda que Dios está presente también en ellas y que nuestra vida tiene un propósito. Por eso, mi mensaje a los jóvenes es que confíen y mantengan la esperanza.

Recursos

El día que el Cielo se quedó sin aliento

El autor ofrece un breve cuento sobre la asunción de la Santísima Virgen María y sobre su coronación como Reina de todo lo creado.

Eloy Asenjo Carpintero·15 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

En una pequeña casa de Éfeso el tiempo parecía haberse detenido. Hacía ya muchos años que María era el faro de la Iglesia naciente; era la que buscaba a los discípulos uno a uno para consolarlos, y los cuidaba a todos con la ternura de una gallina a sus polluelos, pero las fuerzas, poco a poco, le iban fallando.

Aquel quince de agosto amaneció como cualquier otro día. Al ver que María tardaba en bajar, una de las santas mujeres subió con cautela a su habitación y la encontró en la cama, con el rostro más hermoso y sereno que se podría imaginar, como sumida en un profundo sueño. Al acercarse y tocarle suavemente el costado, no hubo respuesta.

—¡Juan, ven pronto! —susurró con lágrimas en los ojos. 

Pronto la casa se llenó por completo. Los discípulos, los vecinos y una legión de niños que querían sinceramente a María acudieron corriendo. Pero allí no había frío, ni miedo, ni olor a muerte. Había una claridad suave que envolvía la estancia, y una paz tan profunda que casi se podía tocar. En medio de un silencio sagrado, solo roto por algún suspiro, o el tierno «sorberse los mocos» de los más pequeños, María abrió los ojos. Sonrió, buscó la mirada de cada uno para despedirse y empezó a elevarse. Jesús había decidido llevársela en cuerpo y alma. La que había sido preservada del pecado era ahora preservada de la corrupción por la muerte. Se iba al Cielo, sí, pero para poder estar simultáneamente al lado de cada uno de sus millones de hijos en la Tierra.

Mientras el mundo se llenaba de una mística alegría, en el Cielo se desató un bendito caos, porque a los ángeles la llegada de María los pilló completamente desprevenidos.

—¡¿Pero cómo que ya está aquí?!—exclamaba san Gabriel corriendo por los pasillos celestiales con un fajo de pergaminos bajo el brazo.

El comité de bienvenida estaba totalmente desbordado. No había tiempo para ensayar una nueva sinfonía; los telares celestiales no daban abasto con los millones de pedidos de trajes de gala, y las cocineras corrían de la despensa a los fogones con las manos en la cabeza, porque no daba tiempo a preparar nada digno de Ella.

Gabriel, que sentía una debilidad absoluta por María desde el día de la Anunciación, tragó saliva. Sabía que para convencer a san Miguel, el inflexible jefe de las milicias celestiales, necesitaba presentarse con un argumento sólido e indiscutible, por eso, antes de ir a buscarlo, corrió hacia los grandes hangares de luz para hablar con san Rafael, el director del departamento de Custodios.

—¡Rafael, la Madre ha llegado y aquí arriba todo es una improvisación! —exclamó Gabriel sin aliento. — Si nos presentamos ante Miguel, nos dirá que el protocolo es sagrado. Pero si tú vienes conmigo y le explicas el inmenso despliegue que tus custodios necesitan preparar en su honor, no podrá negarse. ¡Por Ella no podemos hacer una chapuza!

Rafael, cuya mirada siempre destilaba una infinita paz y sabiduría, sonrió al instante y asintió. Con el peso de los dos arcángeles unidos, fueron al encuentro de san Miguel. Le transmitieron su profunda preocupación y, ante la sorpresa de Gabriel, la intervención de Rafael y la lógica de la situación hicieron que Miguel depusiera su habitual rigidez.

—Tenéis razón —asintió Miguel con firmeza—. Cuando se trata de Ella no podemos improvisar. Venid conmigo para presentar vuestro razonamiento ante la Jefatura.

Los tres Arcángeles se armaron de valor y llamaron a la puerta de la Santísima Trinidad. Al entrar, Dios Padre, Jesús y el Espíritu Santo los miraban divertidos, pues a Ellos, lógicamente, nada los había pillado por sorpresa.

—No da tiempo, ¿verdad? —dijo el Padre rompiendo el silencio con una sonrisa. —¡No, Señor, porque es Ella! —exclamó Gabriel con el alma en la boca.

Jesús intervino, guiñándole un ojo a Gabriel para asegurarle que hablaría con su Madre y le pediría disculpas por no haber avisado antes de su Coronación, mientras el Espíritu Santo ofrecía una semana entera de prórroga. Los tres arcángeles suspiraron aliviados. Por primera vez en la historia de la eternidad, san Miguel convocó una reunión de urgencia para cambiar los planes, y cuando les comunicó a todos los ángeles que la Coronación se posponía siete días para que todo fuera perfecto, el Cielo entero estalló en aplausos. ¡Solo María podía obrar el milagro de hacer que san Miguel se volviera flexible!

Fueron siete días de actividad febril. Mientras los coros ensayaban y san Miguel organizaba los protocolos, María paseaba feliz, asimilando la grandeza de su nuevo hogar. Tuvo encuentros que hicieron llorar de alegría al Cielo: abrazó a san José, a sus padres Joaquín y Ana, a su prima Isabel. Pero, sin duda, uno de los momentos más conmovedores fue la increíble merendola que organizó con los Santos Inocentes: una inmensa asamblea de niños a los que el horror del aborto les había impedido ver la luz del día en la Tierra. A aquellas almas inocentes y puras, que nunca llegaron a nacer, María las rodeó de un amor desbordante, colmándolas de mimos, besos y caricias, haciéndoles sentir el calor de la Madre que el mundo les había negado.

Sin embargo, lo que más fascinó a María durante esos siete días de tregua no fueron los palacios de oro, sino los inmensos hangares de luz donde trabajaban los Ángeles Custodios. San Rafael, agradecido por haber formado parte de la comitiva que logró frenar el tiempo, la recibió inclinándose profundamente.

—Madre —le dijo con voz melodiosa—, sé que tu cuerpo está aquí, pero tu corazón sigue abajo, latiendo por tus hijos. Déjame enseñarte cómo funciona tu ejército.

Rafael guió a María a través de infinitas legiones de ángeles, que se preparaban en secciones milimétricas. María observaba la febril actividad con ojos asombrados y un afán protector que le encendía el alma. San Rafael le señaló primero una sección donde los ángeles repasaban mapas llenos de hilos dorados, explicándole que eran los custodios de los jóvenes, los niños y los adolescentes. Su misión era soplarles al oído en mitad de las tormentas de la edad, cuidar su inocencia y ayudarles a descubrir la hermosa vocación que Dios había pensado para cada uno de ellos.

María se acercó a uno de esos custodios jóvenes que afilaba sus alas invisibles antes de partir hacia la Tierra, y le tocó el hombro con ternura divina: 

—Cuando mi hijo sufra por dudar de su camino —le susurró María al ángel—, dile que yo misma lo sostengo. No le dejes tropezar.

San Rafael la llevó entonces a un ala inmensa que bullía de actividad, con cuatro legiones enteras destinadas a custodiar a hombres y mujeres con vocación matrimonial, una sección donde san Gabriel le echaba una mano coordinándolos. Rafael le explicó que tenían un trabajo durísimo: mantener vivo el fuego del amor cotidiano, dar paciencia en las noches de cansancio, sanar las heridas del orgullo y proteger los hogares de la Tierra. María, conmovida al recordar su propia casita de Nazaret, pensó que a través de ellos Ella misma entraría en las cocinas, en los salones y en los desvelos de cada familia para ser la Pacificadora.

Siguieron caminando y Rafael le mostró las dos legiones destinadas a custodiar a quienes se entregaban a Dios en el celibato apostólico, y otras dos dedicadas a las familias de religiosos, cuyos ángeles vestían con los colores de los hábitos de la Tierra. Finalmente, contemplaron a los arcángeles ministeriales, aquellos cuyo único fin era asistir a los sacerdotes y diáconos en el altar.

Al ver este maravilloso despliegue, María comprendió la envergadura del Amor Divino. Los ángeles eran los puentes, pero Ella sería el mapa. Mirando a san Rafael María sonrió con una determinación celestial:

—Rafael, vuestro departamento va a tener mucho trabajo. Porque a partir de ahora, cada oración, cada avemaría y cada lágrima que mis hijos derramen en la Tierra, se convertirá en una orden directa para vosotros. Seréis mis manos y mis pies allí abajo.

Rafael, conmovido por la genialidad de su nueva Reina, asintió con entusiasmo, asegurándole que todos estaban listos, y que solo esperaban su corona para empezar a volar bajo sus órdenes.

Y entonces, llegó el gran día. Un camino brillante, como el reflejo de la luna sobre el mar en calma, se extendía desde la casa de María hasta una escalinata de flores donde esperaba la Trinidad. El Cielo era un océano de colores: los mártires vestían de rojo, las vírgenes de azul y los santos de un blanco purísimo, y algunos de ellos llevaban una hermosa orla verde que recorría los bordes, mangas y cuellos de sus túnicas. Eran los santos laicos, «los santos de la puerta de al lado».

Este detalle cromático encierra un significado profundo: mientras los grandes santos de los altares brillaban por milagros o martirios extraordinarios, ellos representaban la santidad de la vida ordinaria. El blanco de sus vestiduras proclamaba la pureza de su bautismo, pero el verde era el color de la esperanza y del tiempo común en la Tierra: el de las jornadas de trabajo invisible, el de la paciencia en el desvelo y el de la fidelidad oculta en el hogar.

Eran las madres y padres que santificaron la mesa del comedor, los profesionales que trabajaron con honestidad, y los vecinos corrientes que tendieron una mano en silencio; almas que no vivieron al margen del mundo, sino que fueron el reflejo del Amor de Dios en el corazón de sus propios barrios, caminando al lado de cualquiera de nosotros.

A las doce en punto las campanas repicaron, y comenzó a sonar el Ángelus mientras la comitiva arrancaba. Primero desfilaron madres y abuelas esparciendo romero; luego, jóvenes vírgenes perfumando el aire con azahar. Justo antes de que apareciera María, avanzó aquel bendito grupo de niños y niñas vestidos de rojo: los Santos Inocentes que María había consolado días atrás, que caminaban ahora con una inmensa sonrisa celestial, esparciendo alegres pétalos de jazmín por el camino.

Cuando apareció Ella, la música cesó por un instante, y el Cielo entero contuvo el aliento, pues nadie había visto jamás tanta belleza. María vestía un traje blanco tan radiante que parecía «vestida de sol», un fulgor que iluminaba sin herir los ojos. Llevaba una capa azul de Inmaculada y un peinado sencillo adornado con engarces, que brillaban como la luna y las estrellas.

Al verla, la orquesta rompió a tocar una versión celestial y majestuosa del Magníficat. María, sonrojada por tanto amor, comenzó a subir la escalinata, mientras los serafines lanzaban pétalos de rosa e inundaban el ambiente con su aroma. Al llegar a la cima se postró en adoración.

Jesús se levantó, la tomó delicadamente de la mano y la hizo girar para que mirara a todo su pueblo. El Padre se colocó a su derecha, Jesús a su izquierda y el Espíritu Santo, en forma de paloma, aleteó justo detrás de su cabeza. San Miguel se adelantó portando una corona espléndida con doce estrellas y, en ese instante, todo el Cielo puso rodilla en tierra. Las voces de millones de ángeles y santos tronaron al unísono recitando las letanías: «¡Madre de Dios! ¡Puerta del Cielo! ¡Reina de los Ángeles! ¡Reina de la Paz!». 

La Trinidad depositó la corona sobre su cabeza y el Cielo estalló en aplausos. Los fuegos artificiales más grandiosos jamás vistos dibujaron luces imposibles en el firmamento celestial, cerrando el espectáculo con una silueta que hizo llorar de emoción a todos: un rosario gigante dibujado con estrellas de luz.

¡Y entonces comenzó el gran despliegue! San Miguel se puso en marcha tras unas banderas majestuosas con los atributos de la Reina, seguido de sus arcángeles ministeriales. Detrás marchaban las legiones de los religiosos y los consagrados. Luego, san Gabriel lideró con paso firme a las cuatro legiones de custodios matrimoniales. Y cerrando el desfile, con un brillo alegre y esperanzador, apareció San Rafael guiando a los custodios de los jóvenes y de los niños.

Al pasar frente al trono de María Rafael alzó su vara de caminante, y todos los ángeles custodios desplegaron sus alas a la vez, rindiendo un saludo tierno y solemne. Sabían que, desde ese segundo, sus misiones en la Tierra tendrían el aroma y el respaldo de la Reina del Cielo.

Al terminar la gran Salve Regina, cantada con un entusiasmo que hizo temblar los luceros, comenzó el banquete. Pero María, fiel a su estilo de Madre, no se sentó en su trono. Con su impresionante vestido de sol y su manto azul, comenzó a pasear entre las mesas. Probaba un bocado de cada una, reía con san Rafael comentando las próximas «estrategias de protección» para el día siguiente en la Tierra, y se aseguraba con su dulce mirada de que ninguno de sus hijos, ni en el Cielo ni en la Tierra, volviera a sentirse solo jamás.

El autorEloy Asenjo Carpintero

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Vaticano

León XIV pide proteger a los menores desplazados

El Papa León XIV ha publicado su mensaje para la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, centrándose en los menores desplazados.

Paloma López Campos·14 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El Papa León XIV ha publicado su mensaje para la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebrará el próximo 27 de septiembre de 2026. Bajo el lema “Incluso uno solo de estos pequeños”, el Pontífice hace un llamamiento para centrar la atención en los menores afectados por la migración, a quienes define como “los más vulnerables dentro de los flujos migratorios mundiales».

En el documento, fechado el 11 de agosto de 2026, el Papa denuncia que millones de niños y adolescentes se ven forzados a abandonar sus tierras a causa de guerras, pobreza, violencia y desastres medioambientales. León XIV advierte de las múltiples tragedias a las que se enfrentan estos menores, que incluyen la separación de sus familias, “las muertes en las rutas, la trata, el reclutamiento para conflictos armados”, la violencia sexual y los matrimonios forzados. Ante este panorama, advierte que los menores emigrantes quedan fácilmente “relegados a la invisibilidad al carecer de adultos que los protejan”.

La dignidad de los menores

Recordando el mensaje del Papa Francisco del año 2017, León XIV reitera que estos niños se encuentran desprotegidos por ser “menores, extranjeros e indefensos». Sin embargo, también destaca la luz de la solidaridad que aportan las familias, educadores, voluntarios y comunidades que no desvían la mirada y “se dedican a curar las heridas invisibles de estos pequeños».

Inspirado en el Evangelio, el líder religioso invita a la sociedad a superar la indiferencia y a no reducir a los seres humanos a meros datos estadísticos. Subraya que cada niño posee una dignidad infinita y que acoger a un menor migrante constituye un acto de humanidad y de fe.

El mensaje concluye con un fuerte llamado a la responsabilidad colectiva estructurado en varios niveles: a nivel personal eclesial, pide a las comunidades cristianas que conviertan la hospitalidad en “una práctica pastoral constante” y que integren a los refugiados e inmigrantes, previniendo su soledad y rechazo.

En el diálogo interreligioso, anima a las distintas confesiones a cooperar en la creación de redes de protección para evitar el “riesgo de radicalización por parte de grupos extremistas”. Y a las instituciones civiles les insta a reafirmar el “interés superior del menor” y a adoptar instrumentos jurídicos eficaces de protección, “promoviendo la reunificación familiar».

Proteger los derechos humanos

En este último punto, el Papa León XIV cita su reciente discurso ante el Parlamento español en Madrid, pronunciado el 8 de junio de 2026, para exigir que se cambie el eje del debate: “de la simple gestión de flujos migratorios” a una protección de los derechos humanos mediante una “respuesta coordinada, solidaria y eficaz”.

Finalmente, el Pontífice enfatiza la necesidad de intervenir en los países de origen para eliminar las causas de la huida y encomienda a los menores migrantes a la protección maternal de la Virgen María.

Evangelización

Milagros de la Virgen María y naturaleza: ‘el sol bailó’, nevadas, flores…

Con ocasión de las más conocidas apariciones de la Virgen María, se han sucedido hechos inexplicables, milagrosos, relacionados con la naturaleza. El ‘baile del sol’ en Fátima, las flores en invierno en el Tepeyac (Guadalupe), o la nevada del 5 de agosto del 358 en Roma.

Francisco Otamendi·14 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

A lo largo de la historia de la Iglesia, algunas apariciones de la Virgen María han quedado asociadas a hechos extraordinarios que, en el lenguaje popular, suelen recibir el nombre de ‘milagros de la Virgen’, y están ligados a fenómenos de la naturaleza.

En ocasiones se aprecia cierta reticencia a emplear el término “milagros”, incluso en el lenguaje eclesial. Sin embargo, los milagros de Jesús relatados en los Evangelios fueron realmente numerosos. 

Basta leer, ya en el capítulo 8 de san Mateo, los tres primeros que cita el evangelista: las curaciones de un leproso, de un criado del centurión y de la suegra de Pedro. Antes tuvieron lugar la conversión del agua en vino en las bodas de Caná y la pesca milagrosa, y luego la multiplicación de los panes y peces, la resurrección de Lázaro, y un largo etcétera.

Con el milagro de las bodas de Caná (magnífico el capítulo de The Chosen sobre el tema), que san Juan relata al comenzar el cap. 2, comienza la manifestación de la gloria del Hijo de Dios. “En Caná de Galilea hizo Jesús el primero de los signos (milagros) con el que manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en Él”, escribe san Juan. Y ahí estaba su Madre, María Santísima, colaborando en la obra salvífica de Jesús.

Los acontecimientos extraordinarios sucedidos con motivo de apariciones de la Virgen María, no han sido declarados formalmente como milagros por la Iglesia, pero podemos anotar algún hecho común a varios de ellos: tienen que ver con la naturaleza, con el sol, la nieve, las flores…. Veamos con brevedad algunos de ellos.

El Papa León XIV a la salida de Santa María la Mayor en Roma (Foto: CNS/Vatican Media).

La nieve de agosto de Santa María la Mayor en Roma

Uno de los relatos marianos más antiguos de este género se sitúa en Roma, en el siglo IV. Así lo ha contado Gerardo Ferrara.

“Según la tradición, la fundación de Santa María la Mayor parte de un sueño y llega a una nevada, algo ya de por sí raro en Roma, y encima en el mes de agosto, en el año 358, bajo el pontificado del papa Liberio (por eso la basílica también es llamada “liberiana”). La Virgen se apareció en sueños simultáneamente al Papa y a un patricio romano llamado Juan, ordenándoles construir una iglesia en el lugar donde, al día siguiente, encontraran nieve. Y la mañana del 5 de agosto, en la Colina del Esquilino, una de las siete colinas de Roma, la nieve estaba allí de verdad.

El recuerdo de la nieve de agosto pervive aún hoy en una celebración: cada 5 de agosto, en la basílica se conmemora a la “Virgen de las Nieves”, con una lluvia de pétalos blancos que cae desde lo alto de la cúpula durante la misa, similar a la de pétalos rojos en el Panteón en Pentecostés”.

Fátima: el sol que “bailó” en 1917

Quizá ningún otro fenómeno relacionado con una aparición mariana haya alcanzado tanta notoriedad como el llamado ‘milagro del sol’ de Fátima. El 13 de octubre de 1917, durante la última de las apariciones de Nuestra Señora a los tres pastorcillos —Lucía dos Santos y sus primos Francisco y Jacinta Marto, ahora canonizados—, se congregó en la Cova da Iria una multitud que el Santuario de Fátima estima entre 50.000 y 70.000 personas.

Lucía había anunciado que aquel día se produciría un signo. Tras la aparición, se produjo el fenómeno que posteriormente sería conocido como la ‘danza’ o el ‘baile del sol’. El relato del periódico portugués O Século, publicado el 15 de octubre de 1917, describe cómo el sol pareció temblar y realizar movimientos bruscos que los observadores consideraron extraordinarios. El propio Santuario de Fátima reproduce el testimonio de la época y cifra en unas 70.000 las personas presentes.

Manuel Fernando Sousa e Silva menciona, entre otras cuestiones, el nombre del firmante: el periodista Avelino de Almeida, no creyente, en su libro de Homo Legens titulado ‘Los pastorcitos de Fátima’. Y  recoge testimonios de científicos que acudieron al lugar. Ricardo Cardoso ha explicado en Omnes aspectos relevantes sobre estas apariciones, basadas en las narraciones de Sor Lucia (‘Memorias de la Hermana Lucía).  

El fenómeno solar, unido al mensaje de la Nuestra Señora

Podría afirmarse que, en Fátima, el signo, el fenómeno solar, estaba unido al mensaje de la Virgen: oración, conversión y penitencia, y de manera muy especial el rezo cotidiano del Rosario. 

Es significativo que el fenómeno fuera observado por una multitud. Precisamente esa circunstancia explica buena parte de la repercusión histórica de Fátima. Y sobre todo, el hecho de que Nuestra Señora había prometido repetidas veces que en octubre haría un milagro para que todos creyeran en la autenticidad de las apariciones, escribe Sousa.

La Virgen de Guadalupe se aparece al indígena san Juan Diego (Wikimedia commons).

Guadalupe: las flores de diciembre y la imagen en la tilma

Según la tradición guadalupana, en diciembre de 1531 la Virgen María se apareció varias veces al indígena Juan Diego Cuauhtlatoatzin, hoy canonizado, en el cerro del Tepeyac (México). En esas apariciones, la Virgen le pidió que fuera a ver al obispo fray Juan de Zumárraga para solicitarle la construcción de un templo en ese lugar, y transmitir su mensaje de amor. El obispo pidió una señal como prueba de la autenticidad del mensaje.

En la siguiente aparición, nuestra Madre Santa María de Guadalupe indicó a Juan Diego que cortara rosas de Castilla que milagrosamente florecieron en el Tepeyac —algo imposible en ese tiempo, diciembre, y lugar— y que las llevara al obispo envueltas en su tilma. 

Al desplegarla ante fray Juan de Zumárraga, cayeron las flores y quedó impresa de manera prodigiosa la imagen de la Virgen María en la tilma de Juan Diego, revelando su rostro y figura. Ante este signo, el obispo creyó y mandó edificar el templo solicitado, dando origen a la profunda devoción guadalupana en México, en toda América, y en el mundo. 

Por otra parte, existen numerosos hechos, al menos nueve, que los expertos han concluido como inexplicables científicamente, al analizar el ayate o tilma del indígena Juan Diego, con la imagen impresa de la Señora. Estas conclusiones versan sobre la propia tilma y, sobre todo, acerca de los ojos de Nuestra Señora.

Lourdes: la fuente que brotó de la roca

En Lourdes, el 11 de febrero de 1858, la Virgen se apareció por primera vez a Bernadette Soubirous en la gruta de Massabielle. Las apariciones se prolongaron hasta el 16 de julio y fueron dieciocho en total. En 1862, el obispo de Tarbes, monseñor Bertrand-Sévère Laurence, reconoció oficialmente la autenticidad de las apariciones después de un proceso de investigación.

Uno de los momentos decisivos tuvo lugar el 25 de febrero. Según el testimonio de Bernadette, la Señora le indicó que bebiera y se lavara en un lugar de la gruta. La joven excavó con sus manos en el suelo y comenzó a brotar agua. Aquella fuente se convirtió después en uno de los signos característicos de Lourdes y en el origen del agua utilizada por los peregrinos.

Las curaciones

Lourdes presenta una característica excepcional: las curaciones. Desde las apariciones se han comunicado miles de casos de personas que aseguran haber recuperado la salud después de acudir al santuario. Para estudiarlos se creó en 1883 la Oficina de Constataciones Médicas, precisamente con el propósito de someter las supuestas curaciones a una investigación médica rigurosa y colegiada.

La prudencia es importante. No toda curación producida en Lourdes es considerada milagrosa por la Iglesia. El Santuario señala actualmente más de 7.000 casos de curación registrados y 70 reconocidos como milagrosos por la Iglesia. El procedimiento exige que los médicos determinen que la curación no puede explicarse por los conocimientos médicos disponibles y que reúna las características exigidas para considerarla extraordinaria, duradera y completa. Después corresponde a la autoridad eclesiástica competente pronunciarse sobre su carácter milagroso.

El autorFrancisco Otamendi

Cultura

De México al Vaticano: Los santuarios católicos que mueven a millones de personas al año

Desde México hasta Jerusalén, en todo el mundo hay repartidos santuarios templos católicos que acogen a millones de visitantes cada año.

Paloma López Campos·14 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Ya sea por devoción sincera, por admiración arquitectónica o por la simple curiosidad de presenciar fenómenos culturales multitudinarios, el turismo religioso mueve masas en todo el planeta.

Desde Ciudad de México hasta Jerusalén, estos son los santuarios católicos más concurridos del planeta, la historia que los respalda y las impresionantes cifras de visitantes que registran.

Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe (Ciudad de México)

Con entre 18 y 20 millones de visitantes anuales, es la reina indiscutible de las peregrinaciones marianas. Ubicada a los pies del cerro del Tepeyac, su historia se remonta a 1531, cuando la Virgen María se le apareció al indígena Juan Diego.

La imagen grabada milagrosamente en su tilma (manta) es hoy el objeto de fe más venerado de América. Cada 12 de diciembre, el recinto vive una marea humana monumental de devotos que llegan a pie, en bicicleta o de rodillas para cantarle “Las Mañanitas”.

Imagen de la Virgen de Guadalupe (CNS photo / Paul Haring)

Basílica de San Pedro y el Vaticano (Ciudad del Vaticano)

Es centro neurálgico y espiritual de la Iglesia Católica. Recibe entre 15 y 18 millones de visitas anuales. Construida sobre la tumba del apóstol San Pedro, la basílica actual —fruto de artistas como Miguel Ángel y Bernini— es tanto un templo sagrado como uno de los museos a cielo abierto más importantes de la humanidad.

Entre las audiencias papales de los miércoles y las colas infinitas para contemplar la “Piedad”, el Vaticano es un hervidero constante de fe y turismo.

La plaza de san Pedro en el Vaticano (CNS photo / Vatican Media)

Santuario Nacional de Nuestra Señora Aparecida (Brasil)

América Latina vuelve a marcar récord con la segunda basílica más grande del mundo en superficie, solo por detrás de San Pedro. Este templo acoge entre 12 y 13 millones de visitantes anuales.

Su historia arrancó en 1717, cuando tres pescadores sacaron de las aguas del río Paraíba do Sul una pequeña estatua terracota de la Virgen. Hoy, la patrona de Brasil cuenta con un complejo monumental gigantesco en el estado de São Paulo capaz de albergar a decenas de miles de fieles de forma simultánea.

Exterior de la catedral de Nuestra Señora Aparecida  (OSV News photo / Carla Carniel, Reuters)

Notre-Dame y Sacré-Cœur (París, Francia)

París no solo vive de la Torre Eiffel. La Basílica del Sacré-Cœur, coronando la colina de Montmartre, atrae a multitudes por sus vistas y su adoración eucarística ininterrumpida desde finales del siglo XIX.

Por su parte, la mítica Catedral de Notre-Dame, tras el devastador incendio de 2019, recuperó su esplendor reuniendo a más de 10 millones de personas en su primer año de reapertura, confirmando su estatus como joya del gótico universal.

Cada uno de estos dos templos recibe entre 10 y 12 millones de visitantes anuales.

Basílica del Sacre-Coeur en Francia (OSV News photo / Stefan Wermuth, Reuters)

Santuario de San Pío de Pietrelcina (San Giovanni Rotondo, Italia)

Hay un pequeño rincón en la región de Apulia que se convirtió en fenómeno de masas gracias al Padre Pío, un monje capuchino famoso por sus estigmas, sus dones místicos y su dedicación al confesionario durante el siglo XX. Su sepulcro y la moderna iglesia diseñada por Renzo Piano reciben una marea incesante de peregrinos en busca de consuelo o milagros, llegando a alcanzar las 7 millones de visitas anuales.

El Papa Francisco reza ante el cuerpo del Padre Pío que se conserva en su santuario (CNS photo /courtesy Shrine of St. Pio of Pietrelcina)

Santuario de Nuestra Señora de Lourdes (Francia)

En 1858, una joven pastora llamada Bernadette Soubirous afirmó haber visto a la Virgen en la gruta de Massabielle. De allí brotó un manantial al que se le atribuyen propiedades milagrosas.

Hoy, Lourdes es el destino por excelencia para enfermos y personas con discapacidad de todo el mundo, destacando por sus procesiones de antorchas y sus baños en agua bendita. Al año, acoge a unas 6 millones de personas.

Fachada del Santuario de Nuestra Señora de Lourdes (CNS photo / Paul Haring)

Santuario de Nuestra Señora de Fátima (Portugal)

En plena Primera Guerra Mundial (1917), tres niños pastores afirmaron ser testigos de las apariciones de la Virgen y de los célebres «tres misterios de Fátima». La enorme explanada del santuario, que duplica en tamaño a la Plaza de San Pedro, impresiona especialmente en las noches de mayo y octubre, cuando miles de velas encendidas iluminan la oscuridad. De ahí que cada año reciba casi 6 millones de peregrinos.

Procesión en el santuario de la Virgen de Fátima (OSV News photo / Pedro Nunes, Reuters)

Catedral de Santiago de Compostela (España)

Meta final del histórico Camino de Santiago, esta catedral custodia la tumba del apóstol Santiago el Mayor desde el siglo IX.

Aunque atrae a turistas convencionales, su peculiaridad reside en los miles de caminantes que recorren cientos de kilómetros a pie desde diferentes puntos de Europa para abrazar al Santo y ver volar el famoso Botafumeiro. Entre todos suman casi 5 millones de visitantes anuales.

Peregrinos llegan a la catedral de Santiago de Compostela (OSV News photo / Felix Ordonez, Reuters)

Iglesia del Santo Sepulcro (Jerusalén, Tierra Santa)

A nivel teológico, no hay lugar más sagrado para la cristiandad. La basílica encierra el cerro del Gólgota (donde Jesús fue crucificado) y la tumba vacía de la Resurrección.

Su custodia está compartida entre varias confesiones (católicos franciscanos, ortodoxos griegos, armenios, entre otros), lo que la convierte en un mosaico fascinante —y a veces complejo— de tradiciones y liturgia.

Cada año, el Santo Sepulcro recibe entre 2 y 4 millones de visitantes.

Fachada Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén.
Fachada Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén.
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Evangelización

Santos de Auschwitz: Kolbe, Stein, salesianos… El objetivo, la educación

Educar a los jóvenes era “peligroso” para el ocupante nazi. Por eso, Auschwitz-Birkenau, nombre alemán de la polaca Oświęcim, y Dachau fueron grandes campos de exterminio y reclusión. Además de Maximiliano Kolbe, cuya fiesta celebra la Iglesia el 14 de agosto, y Edith Stein, hay más santos de Auschwitz.

Francisco Otamendi·13 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Una noche de 1941, se fugó un preso del campo de concentración de Auschwitz y, según los nazis, por cada hombre fugado deberían morir diez. La primera elección recayó sobre el sargento polaco Franciszek Gajowniczek, de 41 años. En medio del silencio empezó a llorar y decir: “Dios mío, tengo esposa e hijos. ¿Quién los va a cuidar?”. Maximiliano Kolbe se ofreció para sustituirle, diciendo: “Yo me ofrezco para sustituir a este hombre, soy sacerdote católico y polaco, y no soy casado”.

El oficial lo aceptó y el padre Kolbe fue enviado, junto a los otros nueve, a una celda en la que no recibirían ni agua ni alimento. Al segundo o tercer día comenzaron a morir algunos. Entre tanto, en aquella mazmorra se escuchaban plegarias y cánticos a la Virgen.

El 14 de agosto de 1941

Los alemanes tenían un polaco guardián encargado de sacar los cadáveres de los que morían y de vaciar la letrina colocada en la celda. Él lo ha contado, y su relato está en las arcas de los tribunales de justicia y en los archivos del Vaticano. Kolbe y otros tres duraron hasta el día quince, ha contado Pedro Estaún. El comandante necesitaba la celda para un nuevo lote de condenados y mandó al médico del campo que una inyección de ácido fénico apagara el último pulso de sus vidas. Era el 14 de agosto de 1941. Kolbe tenía 47 años de edad.

El ofrecimiento de Kolbe no fue un hecho heroico aislado. Su vida estuvo llena de entrega a Dios. A los trece años, ingresó en el Seminario de los Franciscanos Menores Conventuales en Leopolis. En 1931, el Papa solicitó misioneros para evangelizar Asia. Maximiliano se ofreció como voluntario y fue enviado a Japón donde permaneció cinco años. 

Supervivientes en Auschwitz-Birkenau en 1945 en Oswiecim, Polonia, donde se estima que perecieron más de un millón de personas (Foto OSV News/Archivos Yad Vashem vía Reuters).

En el campo de exterminio nazi le destinaron a campos forzados, y sufrió, como sus compañeros, humillaciones, golpes, insultos, mordiscos de los perros, chorros de agua helada cuando estaba devorado por la fiebre, sed, hambre, idas y venidas arrastrando cadáveres desde las celdas al horno crematorio… Auschwitz era la antesala del infierno, relata Estaún.

Beatificado por san Pablo VI, canonizado por san Juan Pablo II

El papa san Pablo VI lo declaró beato en 1971. Entre los peregrinos que asistieron procedentes de Polonia venía un viejecito de nombre Franciszek Gajowniczek: era el hombre por el cual Kolbe había ofrecido su propia vida treinta años atrás. 

Años después, san Juan Pablo II, tras su elección como Romano Pontífice, visitó Auschwitz y dijo: “Maximiliano Kobe hizo como Jesús, no sufrió la muerte sino que donó la vida”. El 10 de octubre de 1982, el Papa polaco le canonizó ante una multitud en la Plaza de San Pedro.

El Museo Estatal de Auschwitz, donde fueron deportadas alrededor de 1,3 millones de personas y aproximadamente 1,1 millones fueron asesinadas, documenta hasta 149 sacerdotes y religiosos católicos varones que fueron exterminados en el campo, pertenecientes a 23 congregaciones religiosas distintas, además de sacerdotes diocesanos.

Igual de conocida que Maximiliano Kolbe, o aún más, es la religiosa carmelita Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), sobre la que ha hablado el pasado día 9 la argentina Irene Chikiar, autora de la biografía “Edith Stein. Judía. Filósofa. Santa”, en una entrevista titulada “la Santa Teresa de nuestro tiempo”.

El cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos (en el centro), en el Santuario de San Juan Pablo II en Cracovia, Polonia, el 6 de junio de 2026, concelebrando la misa de beatificación de nueve sacerdotes salesianos polacos asesinados en campos de concentración nazis alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. (Foto de OSV News/Cortesía de Malgorzata Latawiec).

León XIV: “víctimas de la persecución de regímenes totalitarios”

Nueve sacerdotes salesianos polacos, asesinados en Auschwitz y Dachau, fueron beatificados en el Santuario de San Juan Pablo II en Cracovia, durante una Misa presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos el 6 de junio de este mismo año. 

En la ceremonia se destacó no solo su martirio, sino también sus vidas como educadores, pastores y mentores de jóvenes.

El Papa León XIV, tras el rezo del Ángelus el 14 de junio, recordó a los recién beatificados, y dijo: “Todos fueron beatificados como mártires, como víctimas de la persecución de regímenes totalitarios a causa de su fidelidad a Cristo”.

“Dieron su vida por educar a los jóvenes, y por eso representaban un peligro para el ocupante”, declaró a OSV News el padre Dariusz Bartocha, superior provincial de la Provincia Salesiana de Cracovia. 

Destruir la educación 

El padre Bartocha afirmó que las autoridades de ocupación nazis consideraban al clero, a los maestros y a los intelectuales polacos como obstáculos para sus planes de destruir la identidad nacional y reprimir la resistencia. 

En efecto, Dachau se convirtió en el principal campo de concentración para el clero católico encarcelado. Casi 2.800 clérigos estuvieron recluidos allí durante la guerra, incluidos unos 1.780 polacos, según el Instituto de la Memoria Nacional de Polonia. Las edades de estos clérigos oscilaban entre los 30 y los 60 años. Algunos eran párrocos, otros maestros, profesores de seminario, administradores escolares y coordinadores de pastoral juvenil. 

Los verdaderos vencedores

Para el padre Pierluigi Cameroni, postulador general de los salesianos, la importancia de los nuevos mártires va mucho más allá de la historia de la guerra. 

Citando la descripción que hizo San Juan Pablo II de los mártires del siglo XX como “soldados anónimos en la gran causa de Dios”, el padre Cameroni declaró a OSV News que los nueve salesianos demuestran que “cuando la muerte parece haber triunfado, los verdaderos vencedores son aquellos que, sufriendo por la fe, participan de manera extraordinaria en la Cruz de Cristo y se adhieren a su plan de salvación”. 

Stanislawa Leszczynska, matrona en Auschwitz

Entre las personas en las que la Iglesia ha podido fijar su atención se encuentran también mujeres casadas y con hijos como la matrona Stanislawa Leszczynska.

Como los nazis ejecutaban a las mujeres embarazadas, Stanislawa tuvo que improvisar una “sala de maternidad” junto a las calderas, llenas de insectos y humedad. 

Ese lugar se convirtió, sin embargo, en la salvación de miles de madres y niños por nacer. La fe católica de la matrona la llevó a bautizar a cada recién nacido con la señal de la cruz en la frente. “Mutti”, así la llamaban, estuvo en Auschwitz hasta su liberación por las tropas soviéticas el 26 de enero de 1945, falleció en 1974 y su causa de canonización se ha introducido en la diócesis de Lodz.

El autorFrancisco Otamendi

Experiencias

¿Por qué servir? La experiencia de Dios en los jóvenes del campamento de la Orden de Malta

Más de 550 jóvenes de 25 países se reúnen en Javier para servir a personas con discapacidad y descubrir, a través del servicio, una forma concreta de encontrarse con Dios.

Teresa Aguado Peña·13 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

El Castillo de Javier fue la semana pasada el punto de encuentro para más de 650 jóvenes llegados de 24 países. Jóvenes con discapacidad y voluntarios de entre 18 y 35 años junto con helpers (ayudantes voluntarios) participaron en el 41.º Campamento Internacional de Verano de la Orden de Malta. Del 3 al 10 de agosto sucedió así un encuentro que cada año crea una comunidad en la que el servicio al otro sea también una forma de encontrarse con Dios.

El lugar del campamento fue, no por casualidad, allí donde nació san Francisco Javier, uno de los grandes misioneros del siglo XVI y cofundador de la Compañía de Jesús. Su vida dedicada a la evangelización y al servicio inspira una edición cuyo lema ha sido «Surge et ambula», «Levántate y anda».

Una comunidad, no un proyecto asistencial

El arzobispo de Pamplona, Mons. Florencio Roselló, inauguró oficialmente el campamento y explicó a los participantes el sentido del lema de esta edición.
«Esto no es un eslogan para motivar, no es algo teórico», señaló. El objetivo, añadió, «no es eliminar la fragilidad, sino garantizar que nadie quede atrapado en ella».

El Gran Comendador de la Orden quiso subrayar que el Campamento de Malta no debe entenderse como un proyecto asistencial, sino como «una comunidad temporal en la que nos ayudamos mutuamente», afirmó. Una experiencia que, en su opinión, terminará transformando a quienes participan «mucho más de lo que podáis imaginar».

Junto al Gran Comendador han participado durante estos días el Gran Hospitalario, Josef D. Blotz, y el prelado de la Orden, monseñor Luis Manuel Cuña Ramos. También el Papa León XIV ha querido estar presente con un mensaje dirigido a los jóvenes. El Pontífice expresó su cercanía espiritual y deseó que la semana fuera «una oportunidad para contemplar la belleza de Dios, forjar amistades y reforzar el sentido de la responsabilidad cristiana». Además, les animó a responder con generosidad a la llamada del Señor en el servicio al prójimo y a contribuir a construir «caminos de auténtica fraternidad y paz» en sus comunidades.

Este año han participado jóvenes de 24 países y ha habido más de 14 lenguas en estos días, Por primera vez están representados Perú, México y Estonia, mientras que Líbano regresa después de dos años de ausencia debido al conflicto que continúa en el país. Desde 1984, el encuentro reúne cada verano a jóvenes con discapacidad y voluntarios de diferentes lugares del mundo. Este año además, las jornadas han estado marcadas por una vuelta a los orígenes de la Orden de Malta y a la espiritualidad, con una especial atención a la vida sacramental, la celebración de la Misa diaria y largos ratos de Adoración al Santísimo, como ha destacado para Omnes el sacerdote Pablo Lora, capellán de la Orden de Malta y uno de los veinte presbíteros que han acompañado a los jóvenes.

«Con la mente en el Cielo»

Para Juan Martínez Luque, este no es su primer campamento. Llegó al primero, celebrado en Roma, «por meterlo en el currículum». Pero aquella primera experiencia le marcó: «fue tan buena la experiencia del primer año que llevo cinco años ya», cuenta.

Para él, el campamento supone detenerse y mirar de otra manera la propia vida. El contacto con las familias y con las personas con discapacidad le hace tomar conciencia del esfuerzo que supone afrontar determinadas situaciones y le lleva a sentirse «bastante agradecido de lo que tenemos». El servicio, explica, permite salir de la rutina y descubrir otras realidades.

Y es precisamente en ese servicio donde Juan asegura encontrarse con Dios. «Totalmente, todo el rato», responde cuando se le pregunta si descubre a Dios durante el campamento. Lo experimenta especialmente en la cercanía que hay entre todos los integrantes. Juan asegura que cada campamento se va «con la mente en el Cielo».

Rezar mientras se trabaja

Lucía Roca de Togores llegó a Javier también movida por un vínculo personal. Su hermana participa en el campamento y para ella fue importante acompañarla en una experiencia que sabía que significaba mucho. Entre los recuerdos que se lleva está una conversación con Guedal, una hospitalaria de la Orden, en la que hablaron de cómo quienes reciben el servicio pueden terminar enseñando más a quienes sirven.

Después de un año y medio de preparación, reconoce que el trabajo ha sido intenso. Sin embargo, precisamente en medio de ese cansancio descubre una dimensión espiritual: « ahí ves realmente cómo Dios trabaja en este servicio que estamos haciendo nosotros, a pesar de lo duro que sea».

El campamento, dice, está «lleno de espiritualidad, pero también lleno de trabajo». En medio de ese trabajo es donde Lucía asegura encontrarse con Dios. Hablar con quienes sirve, es para ella «una manera de hablar con Dios».

¿Por qué servir?

La experiencia que describen los jóvenes enlaza directamente con el carisma de la propia Orden de Malta. Monseñor Luis Manuel Cuña Ramos explica que fe y servicio están inseparablemente unidos en la identidad de la Orden. Su carisma originario se expresa en la defensa de la fe y en el servicio a los pobres y a los enfermos, a quienes tradicionalmente denomina «señores pobres» y «señores enfermos».

La diferencia, explica el prelado, está en la mirada. «A través de la fe, a través de la oración, el Señor nos da la capacidad de ver en el enfermo, en el pobre, en el peregrino, a Jesús mismo». Por eso, subraya, la Orden no hace simplemente filantropía: «Hacemos caridad».

La oración y el servicio se alimentan mutuamente. Para poder reconocer a Cristo en el otro hace falta primero el encuentro con Él a través de la Palabra de Dios y de la oración. Y ese encuentro permite después «orar durante el trabajo», como explicaba Lucía.

Para Cuña Ramos, el servicio cristiano nace además de una experiencia previa de amor recibido. Un joven puede comenzar sirviendo porque se siente llamado, pero permanece porque descubre la alegría de entregarse. «No se hace por trabajo, no se hace por obligación», afirma. Si fuera así, terminaría abandonándolo. Ante la pregunta de por qué servir, la respuesta última es una: «El Señor».

El prelado lo explica recurriendo a una anécdota de una religiosa de la Madre Teresa de Calcuta. Después de verla atender las heridas de un moribundo, un periodista le dijo que él no haría aquello ni por un millón de dólares. La respuesta de la religiosa fue: «Yo tampoco».

Ahí, explica monseñor Cuña Ramos, está el secreto: «El hacerlo porque nos sentimos amados, perdonados, queridos, deseados por Dios». Quien se sabe amado puede transmitir a otros ese mismo amor recibido.

El futuro de la Orden de Malta

El campamento tiene también una dimensión de futuro para la Orden de Malta. Para su prelado, estos encuentros permiten a jóvenes de diferentes países descubrir que, aunque procedan de culturas distintas, comparten un mismo carisma y un mismo deseo de servir al Señor en los pobres y los enfermos.

«Es una experiencia de Iglesia, de catolicidad», afirma. Y también una oportunidad para que quienes participan descubran su posible vocación dentro de la propia Orden: «Ellos son el futuro de la Orden». De estos encuentros, explica, pueden surgir futuras vocaciones a caballeros, damas, miembros de la Orden o capellanes.

Pero el futuro puede tomar también otra forma. Con humor, monseñor Cuña Ramos habla de una reinterpretación del acrónimo de la Soberana Militar Orden de Malta: «Soberana Matrimonial Orden de Malta». En los campamentos, explica, muchos jóvenes se conocen porque comparten el mismo carisma y una misma forma de plantear la vida, también el matrimonio y el amor como servicio.

De estos encuentros han nacido también familias vinculadas a la Orden, que pueden convertirse a su vez en «jóvenes evangelizadores y familias evangelizadoras».

Evangelio

La prueba de la fe: elevando el listón. Domingo XX del tiempo ordinario (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del Domingo XX del tiempo ordinario (A) correspondiente al día 16 de agosto de 2026.

Vitus Ntube·13 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Hoy se nos presenta una escena evangélica que revela un aspecto de Jesús al que no estamos acostumbrados. A primera vista, puede sorprendernos e incluso desconcertarnos. Sin embargo, al reflexionar más profundamente, descubrimos una valiosa lección sobre la fe y sobre la apertura de Dios a todos los pueblos, razas y naciones.

El Evangelio relata la prueba de la fe de una mujer extranjera. Es como si Jesús fuera elevando progresivamente el listón para ver hasta dónde puede llegar su fe. La escena se asemeja a una competición de salto de altura: cada vez que el listón se eleva, el atleta logra superar la nueva marca. Eso es precisamente lo que sucede en el Evangelio de hoy.

Tres veces la mujer se encuentra con lo que parece ser un rechazo. Primero, es ignorada. Con respeto clama: “Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo”. Sin embargo, Jesús no le responde una sola palabra. Sin desanimarse, ella persevera. A través de los discípulos —que se convierten en intercesores a su favor— continúa suplicando. Pero, incluso la intervención de ellos recibe otra respuesta desalentadora: “Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel”.

Llega entonces la prueba final, la más difícil de todas. Jesús le dice: “No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos”. Muchos se habrían marchado heridos y ofendidos. Pero esta mujer se niega a rendirse. Con una humildad admirable responde: “Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos”. En ese momento supera el listón más alto. Ha pasado todas las pruebas de la fe. Su perseverancia, su humildad y su confianza conquistan el corazón de Cristo. No solo su hija queda curada, sino que además recibe uno de los mayores elogios pronunciados por Jesús: “Mujer, qué grande es tu fe”. Vemos así que Dios no es indiferente a nuestras necesidades ni a nuestras súplicas. El Evangelio nos anima a seguir pidiendo con humildad y perseverancia.

Lo que hace aún más impresionante la fe de esta mujer es que es extranjera: una cananea. Sin embargo, por medio de su fe deja de ser una extraña. Resulta interesante que la mujer cananea permanezca anónima. No conocemos su nombre. No podemos invocarla por su nombre como hacemos con María Magdalena, Marta o Verónica. Sin embargo, precisamente su anonimato dirige nuestra atención hacia lo que verdaderamente importa: la fe. Ella es recordada no por su condición social o sus logros, sino por su fe. En su fe contemplamos el don irrevocable de Dios, un don abierto a todos.

Vaticano

León XIV visitará la República de San Marino y Rímini en una intensa jornada pastoral el 22 de agosto

El Papa León XIV visitará la República de San Marino y Rímini el próximo 22 de agosto, un viaje de un día con una agenda repleta.

Paloma López Campos·12 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El Papa León XIV realizará una visita pastoral a la República de San Marino y a la ciudad italiana de Rímini el próximo sábado 22 de agosto de 2026. Durante la jornada, el Pontífice también participará en el «Meeting por la Amistad entre los Pueblos».

Mañana institucional y religiosa en San Marino

La agenda del Santo Padre comenzará temprano, con el despegue programado para las 8:00 horas. A las 9:00 de la mañana, el Papa aterrizará en el aeródromo de Torraccia, desde donde se trasladará a la Piazza della Libertà de San Marino. Allí será recibido a las 9:45 con honores militares y la interpretación de los himnos oficiales, antes de ingresar al Palacio Público junto a los Capitanes Regentes.

En el interior, tras serle presentados los Secretarios de Estado, el Papa mantendrá un coloquio privado y firmará el Libro de Huéspedes Ilustres en la Sala del Consejo de los XII. Posteriormente, a las 10:40, sostendrá un encuentro en la Sala del Consejo Grande y General. A las 11:15, el Papa León XIV se asomará al balcón central del Palacio Público para saludar y dar su bendición a los fieles congregados en la plaza.

La visita en San Marino continuará en la Basílica a las 11:45, donde será recibido por el Obispo de San Marino-Montefeltro, Mons. Domenico Beneventi, y el rector de la Basílica, Don Marco Mazzanti. En el templo, el Papa participará en la adoración del Santísimo Sacramento y en la veneración de las reliquias de San Marino junto a sacerdotes y representantes diocesanos. Tras un último saludo a los fieles fuera de la Basílica y la despedida de las autoridades, el Pontífice despegará de San Marino a las 12:45.

Antes de llegar a Rímini, el programa prevé una parada en forma estrictamente privada en Pennabilli, donde el Papa visitará a la comunidad de monjas agustinas del Monasterio de San Antonio de Padua.

Tarde en el «Meeting» y Misa multitudinaria en Rímini

A las 14:45 horas, el Papa llegará al helipuerto de la Feria de Rímini para sumarse al «Meeting por la Amistad entre los Pueblos». Su recorrido comenzará a las 15:00 con visitas a las exposiciones dedicadas a San Agustín y a Leon Harmel. Más tarde, a las 15:30, saludará a los participantes en el «Villaggio Ragazzi» y ofrecerá un gran encuentro en el Auditorio Principal a las 16:00 horas.

La última etapa del viaje se desarrollará en el centro de la ciudad de Rímini. A las 17:30 horas, el Santo Padre acudirá a la Catedral para mantener un emotivo encuentro con enfermos, personas con discapacidad y personas en situación de pobreza asistidas por Cáritas.

El broche final de la visita pastoral tendrá lugar en el Puerto de Rímini, donde a las 18:30 presidirá una solemne concelebración eucarística. Al finalizar la misa, a las 20:00 horas, el Papa León XIV se despedirá de las autoridades y despegará de regreso al Vaticano, donde está previsto que aterrice a las 21:00 horas.

Vaticano

León XIV exhorta a participar el domingo en la Misa, no sólo virtualmente

En la Audiencia general de este miércoles, el Santo Padre ha alentado a los miles de peregrinos en la Basílica de San Pedro a santificar el domingo participando en la Santa Misa, “no sólo asistiendo virtualmente”. Ha vuelto a rezar por las víctimas del terremoto de Colombia, y ha recordado la solemnidad de la Asunción de la Virgen María.

Redacción Omnes·12 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Ante más de cinco mil fieles reunidos en la Basílica de San Pedro, el Papa León XIV ha dedicado la Audiencia del miércoles al Año litúrgico, al comentar la Constitución ‘Sacrosanctum Concilium’ del Vaticano II. 

En su exposición en las diversas lenguas, el Pontífice ha afirmado que “para santificar el domingo es indispensable celebrar la Eucaristía”, ya que la escucha de la Palabra y la participación en el Cuerpo de Cristo implica, según los Padres conciliares, la convocación festiva de los fieles. 

En sus palabras a los peregrinos de lengua portuguesa, por ejemplo, ha alentado a “santificar el domingo participando en la Santa Misa, no solo asistiendo virtualmente”

Esta asamblea “no puede sustituirse por una presencia meramente virtual, ni se reduce a una reunión meramente pasiva”, ha señalado. La asamblea litúrgica se realiza, en efecto, en la participación activa de hermanos y hermanas, convocados juntos para que “den gracias a Dios, que los hizo renacer a la viva esperanza por la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos”.

Fundamento del Año litúrgico, el domingo

“El año litúrgico debe entenderse como constante actualización de la obra de salvación que Cristo realiza en la historia. A lo largo de este ciclo temporal, la Iglesia permanece en contacto con la acción redentora del Señor, para que puedan los fieles llenarse de la gracia de la salvación”.

León XIV citó al Papa Pio XII en la encíclica Mediator Dei, cuando escribió que el año litúrgico “no es una representación fría e inerte” del pasado o la “recreación de una realidad de otros tiempos”, sino que es “Cristo mismo que persevera en su Iglesia” y prosigue su “camino de misericordia” con el fin de que “las almas de los hombres se pongan en contacto con sus misterios” que están presentes y obran constantemente.

Más adelante, el Papa ha subrayado que el encuentro con Jesús que murió y resucitó por nosotros, es el fin que la Iglesia persigue y el centro de cada celebración. Los padres conciliares situaron como fundamento del año litúrgico el domingo, el “dies Domini”, “el día del Señor”. 

San Juan Pablo II enseñó en su Carta apostólica ‘Dies Domini’ que el domingo es el día del Señor, el día de la Iglesia, el día del hombre y, por último, “el día de los días”, al ser el domingo la Pascua semanal. 

“Incluso en aquellas lenguas donde ha prevalecido la referencia al ‘día del sol’ (Sunday, Sonntag), se puede vislumbrar el vínculo con Cristo: ¡Cristo es el verdadero «sol de justicia» que ilumina a todo hombre!, ha dicho el Papa.

León XIV recordó al comienzo de su catequesis que el término de “año litúrgico” para definir la sucesión anual de las celebraciones cristianas se extendió en la Iglesia por el Siervo de Dios, abad Prosper Guéranger /1805-1875), y desde entonces, ha sido definido y explicado en el magisterio pontificio.

Incorporación de la Santísima Virgen María y recuerdo de mártires y santos

Antes de concluir la catequesis, el Sucesor de Pedro ha mencionado cómo cada celebración se ha ido añadiendo al año litúrgico entrelazando “la fe y la devoción de la Iglesia”: la celebración de la Pascua semanal desde el siglo II d. C; luego la Pascua anual, “la máxima solemnidad”; Pentecostés a los 50 días…

“El desarrollo posterior del ciclo navideño, modelado a partir del ciclo pascual, nos ha permitido revivir los misterios de la Encarnación del Verbo de Dios, de su nacimiento y de su manifestación al mundo”.  

Del mismo modo, la incorporación de la veneración de la Santísima Virgen María, y el recuerdo de los mártires y de los demás santos. Y señaló que “el año litúrgico representa así, en forma sacramental, la pedagogía de la historia de la salvación, guiando a los fieles desde la espera del Mesías hasta la plenitud del Misterio Pascual y la anticipación de la gloria futura.  

Asunción de la Virgen, San Maximiliano Kolbe

En sus palabras a los peregrinos polacos, el Papa recordó la solemnidad de la Vugen María que la Iglesia celebra el próximo día 15 de agosto, y la celebración de san Maximiliano Kolbe la víspera.

“Agosto es un mes lleno de importantes aniversarios para ustedes. Por intercesión de María, el 15 de agosto de 1920 se logró la victoria en la Batalla de Varsovia, que cambió el curso de la historia polaca y europea. En la Vigilia de la Asunción, celebramos la memoria litúrgica de San Maximiliano María Kolbe, quien ofreció su vida por un compañero prisionero en el campo nazi alemán de Auschwitz. Que el recuerdo de estos acontecimientos nos guíe por el camino de la paz indicado por la Inmaculada Concepción. ¡Mi bendición para todos!” 

Solidaridad con los colombianos y colombianas

Al dirigirse a los peregrinos de lengua castellana, el Santo Padre expresó de nuevo su “solidaridad con los colombianos y colombianas que sufrieron los efectos del reciente terremoto, el cual causó numerosas víctimas y heridos, además de grandes daños materiales. Mientras ruego al Señor por la vergüenza eterna de los pecadores, aseguro mis plegarias por sus familias y por todos los afectados por esta tragedia. Expreso mi gratitud a todos aquellos que trabajan en las labores de rescate y asistencia a los damnificados”.

Tras la bendición final, el Papa manifestó que “en pocos días celebraremos la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María. Me complace exhortarlos a dirigir constantemente sus oraciones a la Madre de Dios, siguiendo su ejemplo al abrazar plenamente la vocación a la cercanía con el Señor y a la preocupación por los demás. ¡Mis bendiciones para todos!”.

El autorRedacción Omnes

Vaticano

La «tecnología para desarmar» será el tema de la próxima Jornada Mundial de la Paz

Para la Jornada Mundial de la Paz de 2027 el Papa León XIV ha elegido como lema: "Desarmar la tecnología, servir a la paz. La política como responsabilidad preventiva".

OSV / Omnes·12 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El Vaticano anunció el 11 de agosto que el mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial de la Paz de 2027 se centrará en «desarmar la tecnología» y la responsabilidad moral de los líderes políticos.

El tema será «Desarmar la tecnología, servir a la paz. La política como responsabilidad preventiva», según el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano.

«Su Santidad desea llamar la atención sobre la responsabilidad moral de quienes son llamados a servir en la esfera pública, e insta a todas las personas a defender la dignidad de la persona humana y a contribuir a la construcción de la paz, comenzando por «desarmar la tecnología»», dijo el dicasterio en un comunicado.

El Día Mundial de la Paz se celebra cada año el 1 de enero, solemnidad de María, Madre de Dios. El Papa envía un mensaje para la ocasión, que el Vaticano remite a los gobiernos de todo el mundo.

Los riesgos de delegar la guerra en la IA

Basándose en la encíclica del Papa León XIV, «Magnifica Humanitas», sobre la ética de la inteligencia artificial y la protección de la persona humana, el mensaje contendrá una advertencia sobre los riesgos que implica confiar las decisiones militares a la inteligencia artificial.

El anuncio se produce después de que varios premios Nobel, inspirados por la encíclica del Papa, se reunieran en Roma el 16 de julio para firmar una declaración en la que instaban a un tratado mundial que prohibiera el uso de inteligencia artificial en los sistemas de lanzamiento nuclear.

Proteger la responsabilidad humana

«El Papa León XIV hace un ferviente llamamiento a la comunidad internacional para que fomente acuerdos comunes capaces de salvaguardar la responsabilidad humana y los principios humanitarios en situaciones en las que la vida humana y la coexistencia pacífica entre los pueblos están en juego», decía el comunicado.

Será la sexagésima Jornada Mundial de la Paz, una tradición instituida por el Papa Pablo VI, inspirada en la encíclica «Pacem in Terris» del Papa Juan XXIII.

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Courtney Mares es editora del Vaticano para OSV News. Síguela en X @catholicourtney.

El autorOSV / Omnes

Evangelización

Diane Foley: «no habría podido soportar el asesinato de nuestro hijo sin mi fe en Dios»

Diane Foley, madre del periodista James W. Foley, relata en American Mother (Albada) cómo la fe la sostuvo tras el asesinato de su hijo y la llevó a reunirse con uno de los hombres implicados en su muerte: "Quería darle la oportunidad de desahogarse y justificarse"

Teresa Aguado Peña·12 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Diane Foley es, como dice ella, ante todo madre. Madre del periodista estadounidense James W. Foley, secuestrado en Siria en 2012 y asesinado por el Estado Islámico dos años después. Pero la historia de Diane no quedó marcada únicamente por la pérdida, sino también por un camino de fe, perdón y búsqueda de la verdad que la llevó incluso a encontrarse cara a cara con uno de los hombres implicados en la muerte de Jim.

Fundadora de la James W. Foley Legacy Foundation, una organización dedicada a defender la seguridad de los periodistas y apoyar a ciudadanos estadounidenses secuestrados o detenidos injustamente en el extranjero, Diane ha convertido su sufrimiento en una llamada a la esperanza.

En octubre de 2021 se reunió con Alexanda Kotey, uno de los miembros del grupo yihadista conocido como «los Beatles», para escucharle y hablarle de su hijo.

Esa experiencia, junto con el escritor irlandés Colum McCann, quedó recogida en American Mother (Albada), un libro que no es solo el relato de una tragedia, sino una reflexión sobre el dolor, la dignidad, la misericordia y la posibilidad de seguir amando después del horror. «Soy una madre. Eso es todo, y es más que suficiente», afirma Diane en sus páginas.

Recibida en audiencia por el Papa León XIV, Diane Foley ha hablado en numerosas ocasiones de cómo la fe y la oración fueron el sostén que le permitió atravesar el cautiverio y asesinato de su hijo. En esta entrevista, recuerda a Jim como un hombre comprometido con la verdad, la paz y el servicio a los demás, y comparte cómo la misericordia puede abrir un camino incluso en medio del sufrimiento más profundo.

En el libro, afirmas que, por encima de todo, eres madre. ¿Cómo ha cambiado el significado de la maternidad después de todo lo que has vivido con James?

– La maternidad ha sido y sigue siendo uno de los regalos de mi vida. Siempre me han encantado los niños y me siento profundamente afortunada de haber tenido cinco hijos sanos.

El regalo de la maternidad no ha hecho más que profundizarse con el paso de los años, con la llegada de los cariñosos cónyuges de nuestros hijos adultos y la llegada de cada uno de nuestros ocho queridos nietos. Ahora tenemos nietos de entre 6 meses y 19 años.

James sigue inspirándome a sentir una profunda gratitud por la familia, independientemente de los retos a los que se enfrente cada familia.

Durante el secuestro de James, ¿cómo conseguiste sobrellevar la incertidumbre sin perder la esperanza?

– Me las arreglé para sobrellevarlo gracias a mi profunda fe en un Dios amoroso y misericordioso, y al apoyo de mi familia y amigos.

Jim regresó de su detención injusta en Libia, por la gracia de Dios, así que mantuve una profunda esperanza durante todo su cautiverio en Siria.

En el momento del secuestro de Jim en Siria, estaba realizando la decimocuarta anotación de los Ejercicios de san Ignacio de Loyola, lo cual me resultó de gran ayuda.

En el libro se aprecia una tensión constante entre la necesidad de justicia y el deseo de no dejarse consumir por el odio. ¿Cómo has aprendido a convivir con esas dos realidades?

–Ambas realidades forman parte de mi fe. Dios juzga, pero siempre ofrece su infinita misericordia, amor y perdón.

¿Qué te llevó a reunirte con Alexanda Kotey, uno de los hombres implicados en el secuestro y asesinato de tu hijo? ¿Hubo algún momento en el que pensara que no sería capaz de hacerlo?

–Kotey se ofreció a hablar con las víctimas, por lo que se mostró abierto al diálogo. Sabía que Jim se habría reunido con él para intentar comprender por qué se había convertido en yihadista y había hecho daño a tanta gente. Quería darle la oportunidad de desahogarse y justificarse; y esperaba que también escuchara lo que yo quería compartir sobre Jim.  Además, esperaba que nos dijera dónde había sido enterrado Jim.  Tenía curiosidad y esperanza de saber algo sobre los últimos días de Jim.

La mañana de la primera reunión con él, empecé a perder el valor para enfrentarme a él y tuve que arrodillarme y rezar pidiendo la misericordia y la gracia de Dios.  Tuve que rezar antes de cada una de las tres reuniones con Kotey.

Durante ese encuentro, ¿descubriste algo sobre el mal, el perdón o la persona que tenías delante que nunca hubieras imaginado?

–En primer lugar, me sorprendió que las veinte personas que había en la sala parecieran desvanecerse;  me sentí como si solo Kotey y yo estuviéramos hablando.  Alexanda tenía mucho que contar sobre su odio hacia Occidente y sobre cómo todo lo que había hecho lo había hecho como soldado leal al ISIS.  Intentó justificar sus actos y minimizar su papel en el secuestro y la tortura de Jim. También expresó un gran arrepentimiento por mi dolor como madre en todo momento, tanto en persona como en las tres cartas posteriores. Sin embargo, nunca se disculpó por lo que le hizo a Jim.

Sentí la presencia del Espíritu Santo al sorprenderme de la gran compasión que sentía por él. Tiene la misma edad que uno de nuestros hijos menores.  Todos cometemos errores y necesitamos perdón. El odio hace daño a todo el mundo… Su odio y el asesinato de Jim y de tantos otros han causado un dolor y una pérdida terribles a nosotros, las víctimas, pero también a él mismo. Es muy probable que Kotey nunca vuelva a ver a sus cuatro hijas pequeñas, a su mujer, a su madre ni su antiguo hogar en el Reino Unido; así que ha perdido su libertad y gran parte de su vida. El odio causa dolor y pérdida a todos los implicados.

¿Qué papel ha desempeñado la fe a lo largo de tu trayectoria?

–Mi fe ha desempeñado un papel fundamental a lo largo de los últimos 12 años. No habría podido soportar el horrible asesinato de nuestro hijo mayor sin mi fe en Dios y en la bondad de los demás.

Tras la muerte de James, fundaste la Fundación James W. Foley Legacy. ¿Qué has aprendido al apoyar a otras familias que atraviesan la terrible experiencia de un secuestro o una detención injusta?

–He aprendido que canalizar mi dolor para apoyar a otras familias cuyos seres queridos han sido secuestrados o detenidos injustamente en el extranjero, así como para proteger a los periodistas, me ha aportado consuelo y alegría.  Además, el reto que me planteó Jim de tener valor moral  e inspirar a otros me ha desafiado e inspirado a perseverar y a mantener la esperanza.

¿Qué mensaje o lección esperas que los lectores se lleven consigo al cerrar la última página de American Mother?

–Espero que otros se sientan inspirados por la vida de Jim para emplear su talento y su vida en beneficio de los demás.

También espero que los lectores reflexionen sobre lo importante que puede ser en sus propias vidas la fe en Dios y la participación en una comunidad de fe. Estoy segura de que no habría podido soportar el cautiverio y el asesinato de Jim, ni habría tenido la fuerza para crear la Fundación James W. Foley Legacy sin mi fe, mi comunidad de fe y la bondad de los demás.

Cada uno de nosotros tiene la oportunidad de aportar esperanza y amor a los demás cada día.

American mother. El coraje frente al terrorismo

Autor: Colum McCann
Editorial: Albada
Año de publicación: 2026
Páginas: 316
Libros

¿Es Dios más grande que un dragón?

Cuando un niño pequeño se pregunta cuán grande es Dios, su padre tiene la respuesta: vamos a descubrirlo juntos. El polifacético actor, director y productor de cine David Henrie, su mujer María, y la editorial, han comenzado a lanzar el libro ‘Is God Bigger Than a Dragon?’, aunque oficialmente sale en noviembre.  

Francisco Otamendi·12 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

‘Is God Bigger Than a Dragon?’ (¿Es Dios más grande que un dragón?) es un libro ilustrado cristiano de David Henrie y su esposa María, sobre el amor de Dios. Perfecto para leer cuentos antes de dormir, regalos de bautizo (y otros), y momentos de lectura de la Biblia en familia, dice la editorial Ascension Press.

El 6 de agosto, escribió @DavidHenrie en X un post con el siguiente mensaje: “Estoy tan emocionado de compartir finalmente algo en lo que María y yo hemos estado trabajando…, nuestro primer libro infantil, ¿Es Dios más grande que un dragón?’. Acabo de anunciarlo en @GMA (Good morning America)”.

Una historia que despierte la imaginación

El libro fue inspirado por las preguntas que hacen nuestros propios hijos sobre Dios, la fe y el mundo que les rodea, añadía Henrie. “Queríamos crear una historia que despierte la imaginación, dirija a las familias a las Escrituras y les recuerde a los niños que no importa cuán grandes sean sus miedos, Dios es más grande”

Para la familia ha sido “una experiencia especial”, comentaba el actor, ampliamente conocido por el papel de Justin Russo junto a Selena Gómez en ‘Los magos de Waverly Place’ de Disney, y por la serie ‘Seeking Beauty’ (‘Buscando la belleza’), que ha creado y presentado en colaboración con EWTN Studios.

En su cuenta de Instagram, el mensaje de @davidhenrie, con unas cuantas fotos, fue similar, con un apunte también comercial. “¡No podemos esperar a que lo leas este noviembre. Pide el libro por adelantado en Amazon. Estoy iniciando un chat grupal para todos lo que lo pidan por adelantado en Instagram, y te agregaré a nuestro chat para que aprendas más sobre el libro y sobre el movimiento @Ascension Press”.

David Henrie presentó el libro en el famoso matinal ‘Good morning America’, de la cadena estadounidense ABC.

Sobre el libro: acercar la Biblia a la familia

Creado en colaboración con la editorial responsable del podcast líder en las listas de éxitos ‘La Biblia en un año’ (con el padre Mike Schmitz), ‘¿Es Dios más grande que un dragón?’ ofrece a padres, abuelos y toda la familia un recurso valioso para acercar la Biblia a los niños de entre 3 y 7 años, e iniciar conversaciones sobre la fe en casa. 

Está ilustrado por Adam Gustavson, con trabajos en más de 30 libros infantiles, así como en carteles, publicaciones periódicas y murales.

María Cahill Henrie

A María Cahill Henrie le apasionan la fe y la familia. En 2011, fue coronada Miss Delaware y emprendió una carrera en la industria del entretenimiento. En 2017 se casó con David Henrie y comenzaron su camino juntos en la fe católica y la vida familiar. Tienen tres hijos.

Su primer libro trata sobre un niño que le pregunta a su padre si Dios es más grande que las ballenas, los dinosaurios, los dragones, los camiones monstruo e incluso la ciudad de Nueva York. 

Jonathan Roumie: “la sabiduría atemporal de las Escrituras”

Uno de los respaldos más conocidos al libro de David y María Henrie es el de Jonathan Roumie, protagonista de ‘The Chosen’. La editorial católica Ascension Press lo incluye como recomendación destacada: 

“David y María plasman de forma hermosa y poética la sabiduría atemporal de las Escrituras en un libro de cuentos acogedor, accesible y centrado en la familia, revelando a los niños la inmensidad del amor de Dios por ellos”, ha escrito Jonathan Roumie.

David Henrie y su mujer, María, con el arzobispo de Los Ángeles, Mons. José H. Gomez, en fotografía de su cuenta en Instagram @davidhenrie.

Les presentó el arzobispo de Los Ángeles

En enero de este año, el actor David Henrie anunció en Instagram que el arzobispo de Los Ángeles, José H. Gómez, le presentó a su esposa, María. Y publicó un video en el que aparece junto a María y el arzobispo José Gómez durante el estreno en la alfombra roja de la serie original de EWTN+, ‘Seeking Beauty’, según informaron ChurchPop, el medio colombiano Razón y Fe, y otros.

“¡Gracias, arzobispo Gómez, por presentármela!”, escribió David Henrie sobre su esposa María, tras el estreno de su serie de EWTN+, ‘Buscando la belleza’, según Jacqueline Burkepile.

El autorFrancisco Otamendi

América Latina

El Papa muestra su cercanía y oraciones a raíz del terremoto en Colombia

El Santo Padre León XIV ha enviado un telegrama de condolencias al arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, Monseñor Munera Correa, en el que reza y muestra su cercanía a las víctimas y a todos los afectados por el terremoto en Colombia.  

Redacción Omnes·11 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

En un telegrama firmado por el Secretario de Estado vaticano, cardenal Pietro Parolin, el Papa León XIV ha enviado sus condolencias y oraciones por las víctimas y todos los heridos y afectados, y a todo el pueblo colombiano, a raíz del terremoto sucedido el lunes en el país.

El texto del telegrama dice así: “El Santo Padre, vivamente afectado al conocer la dolorosa noticia del terremoto que ha afectado gravemente varias zonas de Colombia, causando víctimas y numerosos heridos, así como graves daños materiales, incluso a muchas iglesias, ofrece sufragios por el eterno descanso de los fallecidos, y eleva al Señor sus oraciones por la pronta recuperación de los afectados por esta tragedia”.

El cardenal Parolin ruega también al presidente de la conferencia de obispos colombiana que transmita “el sentido pésame de Su Santidad León XIV a los familiares que, en esta hora de profundo dolor, lloran la pérdida de sus seres queridos”.

Asimismo, el Secretario de Estado vaticano asegura la “cercanía espiritual” del Papa y “manifiesta su gratitud a cuantos con generosa entrega trabajan en las labores de búsqueda, socorro y asistencia a los damnificados”.

Pide los dones de la fortaleza y la esperanza

Finalmente, “por intercesión de la bienaventurada Virgen Maria”, el Santo Padre “pide al Señor que derrame sobre el querido pueblo colombiano los dones de la fortaleza espiritual y la esperanza cristiana, y les imparte de corazón la bendición apostólica”.

El terremoto del lunes en Colombia, mes y medio después de Venezuela, ha dejado por el momento en torno a 130 fallecidos, más de medio millar de heridos, y numerosos desaparecidos.

La cifra no incluye los muertos y heridos registrados en municipios y localidades aledañas, donde también se han producido derrumbamientos de edificios y daños en hospitales, aeropuertos, servicios públicos y sistemas de transporte.

La Iglesia en Colombia: una sola familia en la adversidad

El episcopado colombiano ha expresado asimismo su cercanía a las víctimas del sismo, de magnitud 7,4, y ha llamado a responder a la emergencia con solidaridad, responsabilidad y fraternidad. 

El cardenal Luis José Rueda Aparicio, primado de la nación, ha invitado a convertir la tragedia en una oportunidad para “reconstruirnos desde el corazón” y superar las divisiones.

Se da la circunstancia de que tan solo hace cuatro días, tomó posesión el nuevo presidente de la República, Abelardo de la Espriella, para el periodo 2026-2030.

El autorRedacción Omnes

Libros

José Molero: “Lo importante es poner en manos de cada niño la historia adecuada en el momento oportuno”

En esta entrevista, el escritor José Molero describe las claves para que jóvenes y mayores valoren y disfruten con la lectura.

Maria José Atienza·11 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

José Molero (Alfacar,Granada, 1937), Pepe, ha tenido una vida nutrida y feliz, pero sobre todo, sorprendente, especialmente en su juventud. Este granadino, ingeniero de minas, a las que dedicó sus primeros años de vida profesional, terminó recalando en la enseñanza, ámbito en el que, además de una dedicación y un don innegable, desarrolló también sus pasos como escritor. Enfocado en la literatura juvenil, aunque con algún “pinito” poético, 

Su último libro Ariadna y el bosque de los susurros, publicado por la editorial Strogoff, se adentra en un bosque mágico, lleno de voces y personajes a través de los que una niña, Ariadna, va desentrañando las cuestiones esenciales de la vida: la amistad, el respeto, la solidaridad… 

Molero destaca, en esta conversación con Omnes, que hoy el enemigo no es “la escasez de libros —se publica más que nunca—, sino la dictadura de la distracción”. 

Ingeniero de Minas, profesor… ¿Cómo llega usted a la escritura infanto-juvenil? 

–Creo que llegué de una manera muy natural, aunque ya en mis años de bachillerato escribía cuentos cortos y disfrutaba inventando historias. Cuando elegí una carrera eminentemente técnica, la creación literaria pasó a un segundo plano.

El verdadero punto de inflexión llegó años después al incorporarme a la docencia. El contacto diario con los alumnos me devolvió las ganas de escribir y, casi sin darme cuenta, fui descubriendo que la literatura infantil y juvenil era un medio extraordinario para despertar la curiosidad, transmitir valores y contagiar el gusto por la lectura. Desde entonces, he publicado más de 500 cuentos cortos y algunas novelas juveniles.

Con el tiempo he comprendido que enseñar y escribir son dos actividades que se alimentan mutuamente. La convivencia con niños y adolescentes me permitió conocer mejor su manera de pensar, sus inquietudes y su sentido del humor, y todo ello fue encontrando un lugar en mis historias. Así, lo que había empezado siendo una afición juvenil ha terminado convirtiéndose en una de las facetas más apasionantes de mi vida.

Usted ha ejercido de profesor durante muchos años, ¿cómo ha evolucionado el acceso a la lectura de los más jóvenes? 

–Creo que nunca se ha leído tanto como ahora, al menos si nos fijamos en la cantidad de palabras que pasan cada día por delante de nuestros ojos. Basta vernos pendientes de las pantallas de nuestros móviles: mensajes instantáneos, vídeos subtitulados, noticias cambiantes… 

Hoy el gran enemigo no es ni mucho menos la escasez de libros —se publica más que nunca—, sino la dictadura de la distracción. Vivimos sometidos a un flujo constante de estímulos que nos empujan a pasar rápidamente de un contenido a otro y que hacen cada vez más difícil esa lectura pausada, reflexiva y silenciosa que exige un buen libro y que deja una huella indeleble. 

Por eso siempre animaba a mis alumnos a reservar, al menos, diez minutos al día para leer. No les proponía empezar por los grandes clásicos ni convertir la lectura en una obligación, sino descubrir el placer de abrir un libro por iniciativa propia. Cuando ese pequeño hábito se consolida, todo lo demás llega casi por añadidura: aumenta la capacidad de concentración, se enriquece el vocabulario, mejora la expresión y, sobre todo, se ensancha la manera de comprender la realidad. 

Considero que cada niño o cada joven que descubre el placer de la lectura representa una pequeña victoria frente a la superficialidad de nuestro tiempo. Y ese descubrimiento casi nunca sucede por casualidad. Detrás suele haber unos padres que leen al principio con los hijos o un maestro que recomienda un libro con entusiasmo. Ahí empieza, casi siempre, el verdadero viaje de un lector; un viaje que, cuando se emprende de verdad, dura toda la vida.

¿Hay historias «infalibles»? ¿Qué títulos considera imprescindibles en una biblioteca familiar?

–No creo que existan historias infalibles, porque cada lector es diferente, igual que no existen listas cerradas de libros. Más que buscar el libro perfecto, lo importante es poner en manos de cada niño la historia adecuada en el momento oportuno.

En una biblioteca familiar, sin embargo, sí considero imprescindibles los grandes clásicos —El principito, Alicia en el país de las maravillas, Peter Pan, Pinocho, El mago de Oz…— porque han resistido el paso del tiempo y siguen emocionando a generaciones de lectores. Junto a ellos conviene incorporar magníficas obras contemporáneas como Las crónicas de Narnia, libros de poesía —el encuentro con la poesía es clave en las edades infantiles—, novelas de aventuras que alimenten la curiosidad, la imaginación y el deseo de seguir descubriendo el mundo.

Pero, por encima de cualquier lista de títulos, el mejor libro es el que, al terminarlo, despierta en un niño el deseo de abrir otro. Ahí comienza el verdadero hábito lector y, con él, el viaje que puede acompañarlo toda la vida.

En la actualidad muchos padres se «pierden» ante las ofertas de literatura infantil y juvenil ¿Cómo elegir libros de buena calidad literaria  y que transmitan una visión del mundo y de la persona recta? 

–Es una pregunta muy oportuna, porque nunca ha habido tantos libros infantiles y juveniles como ahora, y, sin embargo, esa misma abundancia puede desorientar a muchas familias. Mi primer consejo es no dejarse llevar por las modas ni por las listas de los más vendidos. Un buen libro no es necesariamente el que más se vende ni el que cuenta con la campaña de marketing más llamativa, sino el que permanece en la memoria del lector después de haber cerrado sus páginas.

Conviene buscar obras bien escritas, con un lenguaje cuidado, personajes creíbles y tramas inteligentes. Pero la calidad literaria, siendo imprescindible, no basta. Los libros también educan la sensibilidad y ayudan a construir una manera de mirar el mundo. Por eso es importante que transmitan una visión esperanzadora —tan necesaria hoy día— del ser humano, donde valores como la amistad, la verdad, la generosidad, el esfuerzo, el buen humor, la responsabilidad o el perdón aparezcan encarnados en la vida de los personajes y no como un sermón.

A los padres les aconsejaría, además, que no intenten orientarse solos entre miles de novedades. Merece la pena confiar en el criterio de buenos profesores, bibliotecarios, plataformas digitales como Delibris o instituciones y medios de reconocido prestigio. Y, siempre que sea posible, leer con sus hijos o, al menos, interesarse por los libros que leen. Compartir una historia y conversar sobre ella es una de las mejores maneras de educar.

En definitiva, un buen libro no adoctrina, pero tampoco es moralmente neutro: toda historia o poema transmite una determinada visión de la persona y de la vida. La mejor literatura no da lecciones; ofrece orientaciones. Por experiencia sé que un niño aprende mucho más de un personaje admirable que de un discurso brillante.

La literatura infantil y juvenil, ¿qué nos puede enseñar a los adultos? 

–La literatura infantil y juvenil puede enseñar mucho a los adultos porque no empequeñece los grandes temas de la vida; los hace más transparentes. Los niños conservan una capacidad de asombro que los adultos vamos perdiendo casi sin darnos cuenta. Por eso, cuando un escritor consigue llegar de verdad a un niño, también está tendiendo un puente hacia el lector adulto.

Los mejores libros infantiles no tienen dos niveles de lectura: uno para niños y otro para mayores. Tienen una sola verdad, contada con tal hondura y sencillez que cualquiera puede emocionarse con ella. Hablan de la amistad, del miedo, de la pérdida, de la esperanza o del amor con una autenticidad que a menudo echamos de menos en muchos libros escritos exclusivamente para adultos.

No es casual que algunos de los grandes clásicos de la literatura infantil sigan acompañándonos toda la vida. Platero y yo, por ejemplo, nunca fue concebido por Juan Ramón Jiménez como un libro exclusivamente para niños. De hecho, en el prólogo confiesa que lo escribió «…no sé para quién…», dejando claro que estaba dirigido a cualquier lector capaz de emocionarse. Lo mismo sucede con El principito y con tantas otras obras que, con el paso del tiempo, han terminado encontrando lectores de todas las edades.

Eso demuestra que los grandes libros no tienen edad; tienen lectores. Y quizá esa sea una de las principales enseñanzas de la buena literatura infantil: recordarnos que crecer no consiste en perder la capacidad de admirarnos, sino en conservarla. Un adulto que comparte un buen libro con un niño no solo le está enseñando a leer; también está recuperando, casi sin darse cuenta, una manera más limpia, más libre y más humana de mirar el mundo.

¿Qué aporta su último libro de cuentos, Adriana y el Bosque de los Susurros?

–Mi último libro, Adriana y el Bosque de los Susurros, es, en cierto modo, la puesta en práctica de todo lo que le vengo comentando sobre la literatura infantil y juvenil. Reúne quince relatos protagonizados por Adriana —aunque podría ser cualquier niño o cualquier niña— durante sus incursiones en un bosque donde la fantasía se convierte en un camino para descubrir la realidad.

Cada aventura plantea un reto distinto y ofrece al lector la posibilidad de crecer junto a la protagonista. Hay un claro homenaje a algunos de los grandes clásicos de la literatura infantil y juvenil, desde Las crónicas de Narnia, de C. S. Lewis, hasta personajes y mitos como Merlín o el rey Midas, porque las grandes historias nunca dejan de dialogar entre sí y siguen teniendo mucho que decir a los lectores de las distintas generaciones.

He querido escribir un libro en el que la aventura, el humor, el misterio y la imaginación no sean un simple entretenimiento, sino el cauce para hablar de cuestiones esenciales: el bien y el mal, el miedo y el valor, la amistad, la solidaridad, la importancia de saber escuchar y la capacidad de admirarse ante la belleza de la naturaleza.

Si, al cerrar el libro, un niño siente deseos de seguir leyendo y, además, se hace alguna pregunta importante sobre la vida, consideraré que el objetivo está cumplido. 

Como autor, me llena de satisfacción comprobar que Adriana y el Bosque de los Susurros está conquistando tanto a los pequeños lectores como a educadores y familias.

Adriana y el Bosque de los Susurros

Autor: José Molero Fernández
Editorial: Strogoff
Año de publicación: 2026
Páginas: 180

El inmenso poder de un “te quiero”

El amor no solo necesita ser sentido, también necesita expresarse: la psicología, las neurociencias y la fe cristiana explican por qué escuchar un «te quiero» puede fortalecer los vínculos y sanar el corazón.

11 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

María llevaba toda la tarde preparando la cena. Ese día cumplía cincuenta años. Sus hijos llegaron uno tras otro, la abrazaron con cariño, le entregaron flores y comenzaron a conversar. Su esposo llegó un poco más tarde. Le dio un beso en la frente y le dijo: “Qué bueno que ya está lista la comida”. Durante la cena hablaron de trabajo, de política y de los nietos. Al terminar el día, María sonrió, dio gracias a Dios… pero, al acostarse, una lágrima rodó por su mejilla. No era ingratitud. Había esperado escuchar una frase que nunca llegó: “Te quiero.”

Su esposo la amaba sinceramente. Habían compartido treinta años de vida. Él trabajaba, era responsable y jamás le había faltado. Sin embargo, ella necesitaba escuchar aquello que él suponía evidente.

¿Cuántas historias semejantes existen? Padres que jamás le dicen a su hijo cuánto lo aman porque creen que “se le va a subir”. Hijos adultos que nunca expresan su cariño porque les da vergüenza. Amigos que se despiden sin saber que esa será la última vez que se verán. Matrimonios donde el amor existe, pero permanece escondido detrás de la rutina.

¿Por qué dos palabras tan sencillas poseen tanta fuerza? Porque el ser humano fue creado para amar… pero también para saberse amado.

La psicología contemporánea lo confirma. El psiquiatra Daniel Siegel, uno de los mayores especialistas en neurobiología interpersonal, explica que nuestro cerebro no se desarrolla de manera aislada. Literalmente se moldea dentro de las relaciones afectivas. La calidad de los vínculos modifica las conexiones neuronales que regulan nuestras emociones, nuestra capacidad de confiar y hasta nuestra manera de enfrentar el sufrimiento.

El neuropsiquiatra Allan Schore ha mostrado que las experiencias repetidas de afecto durante la infancia organizan el desarrollo del hemisferio derecho, responsable de la regulación emocional. En otras palabras, el cerebro aprende seguridad cuando experimenta amor expresado. No basta con amar. El amor necesita ser percibido.

Las investigaciones del doctor John Gottman, después de seguir durante décadas a miles de matrimonios, muestran que las parejas más felices no son aquellas que nunca tienen conflictos, sino aquellas que mantienen una proporción muy alta de interacciones positivas. Entre ellas destacan las expresiones verbales de afecto, admiración y gratitud. Las palabras fortalecen el vínculo porque recuerdan constantemente al otro: “sigues siendo importante para mí”.

Las neurociencias también explican este fenómeno. Cuando una persona escucha palabras sinceras de amor, el cerebro libera oxitocina, hormona relacionada con el apego, la confianza y la cooperación. El neuroeconomista Paul Zak comprobó que mayores niveles de oxitocina favorecen la empatía, disminuyen la desconfianza y fortalecen los vínculos sociales. Al mismo tiempo, desciende el nivel de cortisol, la principal hormona del estrés.

Un “te quiero” verdadero no solo emociona. También tranquiliza al cerebro. Pero aún podemos ir más profundo.

El psiquiatra Viktor Frankl afirmaba que la experiencia más elevada del ser humano consiste en descubrir el valor único e irrepetible de otra persona. Amar significa contemplar en el otro posibilidades que quizá él mismo todavía no alcanza a ver. Cuando decimos “te quiero”, estamos diciendo implícitamente: “Tu existencia tiene un valor inmenso para mí.” Eso explica por qué la ausencia de esas palabras deja heridas tan profundas.

Muchos adultos recuerdan perfectamente que en su casa nunca faltó comida, ropa ni educación. Sin embargo, crecieron con una dolorosa pregunta interior: “¿De verdad soy importante para alguien?”

La filósofa Edith Stein escribió que la persona solo llega a conocerse plenamente cuando es mirada con amor. Nuestra identidad se despierta bajo la mirada amorosa del otro. Primero la de nuestros padres; después la de quienes caminan con nosotros y, finalmente, la de Dios.

San Juan Pablo II desarrolló esta misma idea desde la antropología cristiana: el ser humano no puede comprenderse plenamente sino mediante el amor. Fuimos creados para la comunión. Por eso el aislamiento hiere tanto y la palabra amorosa posee semejante capacidad de sanar.

Santo Tomás de Aquino definía el amor como “querer el bien del otro” (velle bonum alteri). Esa voluntad debe traducirse en obras, ciertamente, pero también en palabras. Porque las palabras hacen visible lo invisible. Son el puente entre el corazón y quien espera ser amado.

Dios mismo quiso revelarse así. Toda la historia de la salvación puede entenderse como la historia de un Dios que insiste en decirle al hombre: “Te quiero.” En el Jordán resuena la voz del Padre: “Este es mi Hijo amado” (Mt 3,17). Jesús afirma repetidamente a sus discípulos: “Yo los he amado” (Jn 15,9). Y san Juan resume la identidad cristiana con una frase extraordinaria: “Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él” (1 Jn 4,16).

Antes de pedirnos amar, Dios nos hace escuchar que somos amados. Quizá ahí se encuentre el secreto. Las palabras de amor no crean el amor, pero sí lo revelan, lo fortalecen y lo hacen creíble.

Nunca pensemos que los demás “ya lo saben”. Tal vez lo intuyen, pero el corazón humano necesita escucharlo. Un niño que oye con frecuencia “te quiero” construye una autoestima más sólida. Un adolescente encuentra un refugio frente a la presión del mundo. Un matrimonio fortalece su alianza. Un abuelo descubre que sigue siendo valioso. Un amigo recupera la esperanza.

No sabemos cuál será la última conversación con quienes amamos. Por eso conviene no ahorrar palabras. Quizá hoy alguien cercano no necesite un consejo, una corrección ni un regalo. Quizá solo está esperando escuchar, de nuestros labios, esas dos palabras que tienen la capacidad de calmar el cerebro, fortalecer el corazón y recordarle que su vida vale la pena:

“Te quiero.”

Evangelio

El Cielo es donde está Dios. La Asunción de María (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas de la Asunción de María (A) correspondiente al día 15 de agosto de 2026.

Vitus Ntube·11 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Hoy la Iglesia celebra la gran solemnidad mariana de la Asunción: “que la Inmaculada Madre de Dios, la siempre virgen María, habiendo cumplido el curso de la vida terrena, fue asumida en cuerpo y alma a la gloria celestial”. Definida como dogma por el Papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950, esta verdad de fe sigue dando abundantes frutos espirituales en la vida de la Iglesia.

El Evangelio de hoy nos ayuda a comprender por qué María fue elevada al cielo. Dos virtudes destacan de manera especial: su humildad y su fe. Durante su visita a Isabel, María entona el Magníficat, un himno que revela el secreto de su grandeza. María no se exalta a sí misma; reconoce que es Dios quien ha hecho obras grandes en ella. Se reconoce como la humilde esclava del Señor. “Ha mirado la humildad de su esclava”, proclama, y “enaltece a los humildes”.

María no se elevó a sí misma al cielo; fue Dios quien la elevó. Su humildad la hizo receptiva a la gracia y a la acción de Dios. Los soberbios buscan exaltarse a sí mismos y, al hacerlo, se vuelven incapaces de ser elevados por Dios. Los humildes, en cambio, se dejan elevar por Él.

G. K. Chesterton escribió una vez que “los ángeles pueden volar porque se toman a sí mismos a la ligera”. El orgullo nos vuelve pesados; la humildad nos da alas. No es casualidad que Fra Angelico pintara a los ángeles con una extraordinaria ligereza, casi como mariposas. La Asunción nos recuerda que Dios exalta a los humildes y eleva a quienes se abandonan completamente en sus manos.

La fe de María es igualmente central en la celebración de hoy. El Papa Benedicto XVI observó que la verdadera grandeza de María reside en su fe. Incluso antes de que María cantara el Magníficat, Isabel ya había reconocido esta grandeza: “¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!”. Pero Isabel va todavía más lejos e identifica la razón más profunda de la bienaventuranza de María: “Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá”.

La fe de María fue una adhesión total al plan de Dios, un abandono completo de sí misma en sus manos. Su fe permitió que la grandeza de Dios actuara en ella. Porque creyó, Dios realizó maravillas en su vida, culminando en su asunción a la gloria del Cielo.

María fue llevada al cielo para estar con Dios para siempre. El Cielo es donde está Dios. Estar en el Cielo es estar con Dios. Y en Dios hay lugar para todos nosotros. Al celebrar esta solemnidad, podemos pedir a Nuestra Señora que interceda por nosotros, para que crezcamos en humildad y en fe, disposiciones que permiten a Dios realizar grandes cosas en nuestra vida.

Evangelización

Las lágrimas de san Lorenzo: cuando las estrellas recuerdan a un mártir

Las perseidas iluminan cada agosto el cielo mientras la tradición cristiana las vincula a las lágrimas derramadas por san Lorenzo durante su martirio.

Teresa Aguado Peña·10 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Cada agosto sucede uno de los espectáculos astronómicos más conocidos del año. Son las perseidas, una lluvia de meteoros que alcanza su mayor actividad en torno al 10-13 de agosto y que, en España y en otros países de tradición cristiana, reciben el nombre de «las lágrimas de san Lorenzo». La coincidencia con la fiesta del santo, que la Iglesia celebra el 10 de agosto, dio lugar a una tradición que ha unido durante siglos la memoria de un mártir con las estrellas que parecen caer del cielo.

Las perseidas son partículas de polvo y otros restos dejados por el cometa Swift-Tuttle que la Tierra atraviesa cada año en su recorrido alrededor del sol. Cuando estas partículas entran en la atmósfera a gran velocidad, se calientan, se desintegran y producen los destellos luminosos que desde la tierra contemplamos como estrellas fugaces. Su radiante, es decir, el punto del cielo del que parecen proceder, se encuentra en la constelación de Perseo. De ahí procede su nombre astronómico: perseidas.

Pero la ciencia no explica el nombre popular de «lágrimas de san Lorenzo». Para comprenderlo hay que volver la mirada hacia la historia de un joven diácono de la Iglesia de Roma, cuya memoria quedó vinculada a la noche de agosto.

Un diácono al servicio de los pobres

San Lorenzo fue diácono de Roma y uno de los hombres más cercanos al Papa Sixto II. Como archidiácono, tenía entre sus responsabilidades la administración de los bienes de la Iglesia y la atención a las personas más necesitadas. Se ocupaba de asistir a enfermos y de atender a huérfanos, viudas y personas marginadas. Lorenzo se convirtió en una figura muy querida en Roma e incluso después de su muerte fue objeto de veneración popular inmediata.

Según la tradición, durante la persecución del emperador Valeriano, en el año 258, el Papa Sixto II fue detenido y ejecutado junto con varios de sus diáconos. Lorenzo fue arrestado poco después. El prefecto de Roma le exigió entonces que entregara los bienes de la Iglesia.

El diácono pidió unos días para reunirlos. Pero, según la tradición, empleó ese tiempo en distribuir entre los pobres los bienes que estaban a su cargo. Cuando regresó ante las autoridades, no lo hizo con riquezas ni tesoros materiales. Lo acompañaba una multitud de personas necesitadas a las que la Iglesia ayudaba. Señalándolas, Lorenzo habría pronunciado entonces una de las frases más célebres asociadas a su figura: «Estos son los tesoros de la Iglesia».

Lorenzo fue condenado a morir quemado sobre una parrilla de hierro, sufriendo una muerte lenta y tortuosa. Se dice que en medio del martirio exclamó: «Dadme la vuelta, que por este lado ya estoy hecho». Sus lágrimas, reza la leyenda, son las «estrellas» que en las próximas noches caerán del cielo.

¿Por qué «lágrimas de san Lorenzo»?

Según una antigua tradición cristiana, las estrellas fugaces que aparecen en el cielo alrededor de la fiesta de San Lorenzo serían sus lágrimas, derramadas desde el cielo en recuerdo de su martirio. Otra tradición habla de pequeñas partículas o «lapillis» procedentes de las llamas de la parrilla en la que fue quemado.

Así, la imagen de las lágrimas de un santo que parecen caer sobre la tierra convirtió un fenómeno celeste en una expresión de la memoria cristiana de Lorenzo.

San Lorenzo es, además, uno de los mártires más conocidos de la Iglesia de Roma. Su culto está documentado desde el siglo IV y su figura ha quedado ligada a la ciudad de Roma y a la tradición cristiana.

Lo que realmente cae del cielo

Las perseidas no son entonces estrellas que caen ni lágrimas convertidas en luz. Son meteoros producidos por partículas que penetran en la atmósfera terrestre a velocidades muy elevadas.

La Tierra atraviesa cada año, aproximadamente alrededor del 12 de agosto, la zona del espacio en la que se encuentran los restos dejados por el mencionado cometa Swift-Tuttle. Este cometa, compuesto por polvo y hielo, sigue una órbita alrededor del Sol que tarda unos 133 años en completar. Su último paso cerca del Sol tuvo lugar en 1992 y el próximo está previsto para 2126.

Cuando las pequeñas partículas de ese enjambre entran en la atmósfera, la fricción con los gases atmosféricos provoca que se calienten y se desintegren. El destello que vemos desde la superficie terrestre es lo que llamamos un meteoro. Por eso, aunque popularmente hablemos de «estrellas fugaces», no estamos viendo estrellas: estamos contemplando el rastro luminoso producido por diminutos fragmentos de material cometario.

FirmasBryan Lawrence Gonsalves

¿Qué ha sido del restaurante del trabajador? 

La desaparición de los restaurantes sencillos y asequibles refleja una sociedad donde comer fuera ha dejado de ser una necesidad cotidiana para convertirse, cada vez más, en un lujo.

10 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

Hace unas semanas, llamé al único restaurante mexicano de mi ciudad que anunciaba una bandeja para fiestas. Estaba organizando una pequeña reunión con amigos y me gustaba la idea de que cada uno se preparara sus propios tacos.

Pregunté si ofrecían comida para llevar. Mi idea era hacer el pedido, ir allí yo mismo, pagar, recogerlo y marcharme. «No», me dijeron. «Solo servimos en el local».

Decepcionado, empecé a buscar alternativas. Seguro que algún otro restaurante mexicano de la ciudad ofrecería algo similar. Ninguno lo hacía.

En cambio, me encontré con un menú tras otro que cobraba precios desorbitados por lo que debería ser comida corriente. Los burritos que antes se vendían a tres euros cuando era estudiante universitario ahora cuestan nueve. Otros restaurantes cobraban casi veinte euros por un plato de enchiladas.

¡¿Veinte euros?! ¡Increíble! Lo primero que pensé fue casi: «Más vale que esas enchiladas curen el cáncer si cuestan tanto».

No fue solo la sorpresa por el alto precio y la escasa cantidad. Me hizo preguntarme qué había sido de los restaurantes que existían simplemente para dar de comer a la gente.

Cuando salir a comer fuera se convierte en un lujo

Admito que quizá mi sorpresa se deba a que tiendo a estar fuera de moda. Cuando voy a un restaurante, no busco paredes de ladrillo visto, lámparas artesanales, platos de cerámica hechos a mano ni menús sofisticados. No me importa especialmente si el mobiliario lo han diseñado arquitectos escandinavos o si el camarero explica de dónde procede cada ingrediente.

Simplemente quiero una comida asequible que esté buena y me llene. En muchos sentidos, tengo lo que solo podría describirse como gustos plebeyos. Un ejemplo de ello es que bebo café instantáneo barato, de ese tipo que los auténticos entusiastas del café, como mi prometida, probablemente se negarían a reconocer como café en absoluto. Como para vivir, en lugar de vivir para comer. Si una comida es asequible, saciante y agradable, soy feliz.

Sin embargo, en algún momento, los restaurantes parecen haberse olvidado de gente como yo.

Salir a comer fuera se percibe cada vez menos como una cuestión de alimentarse y más como la compra de una experiencia. Los restaurantes parecen competir en estética, imagen de marca, exclusividad y en quién es capaz de seguir subiendo los precios sin ahuyentar a los clientes. La comida en sí misma pasa casi a un segundo plano. Mientras tanto, la gente corriente de clase trabajadora se queda preguntándose cuándo un burrito se convirtió en un capricho de lujo.

Una lección de Varsovia

Cada vez que pienso en esto, mi mente vuelve a un viaje que hice a Varsovia cuando aún estaba en la universidad. Un amigo polaco me llevó a un restaurante vietnamita escondido en una calle cualquiera. No era el tipo de local que aparecería jamás en guías de viaje o publicaciones de Instagram. Si no prestabas atención al caminar por la calle, te perdías la entrada al restaurante. 

Las mesas eran de plástico blanco barato, el menú consistía en una simple hoja de papel plastificada y la decoración era prácticamente inexistente.

En la barra estaba sentada una niña vietnamita, de unos once años, haciendo sus deberes en silencio. Mi amigo hizo el pedido en polaco y ella respondió con fluidez antes de cobrar y volver a sus problemas de matemáticas.

Sus padres cocinaban en la cocina que había detrás de ella. Cuando la comida estuvo lista, tocó una campanilla y nos invitó a recoger nuestros cuencos.

Por cinco euros me sirvieron un enorme cuenco de fideos vietnamitas humeantes. Estaban frescos, deliciosos y, para mí, un estudiante universitario sin dinero y sin trabajo, resultaban sencillos y saciantes.

No hubo espectáculo ni dramatismo, ni ningún intento de vendernos una «experiencia». Nada de representaciones teatrales. Solo una familia de inmigrantes vietnamitas trabajadora que alimentaba a su comunidad.

Años más tarde, no recuerdo casi nada más de aquel día en Varsovia. No recuerdo los lugares que visité ni a la gente que conocí, ni siquiera cómo fue aquel día, pero sí recuerdo esos fideos y aquel restaurante vietnamita.

La desaparición de lo cotidiano

¿Qué ha sido de lugares como ese? Antes existían en casi todas las ciudades. Pequeños negocios familiares donde el dueño conocía a los clientes habituales por su nombre. Restaurantes que no aspiraban a conseguir estrellas Michelin, sino que simplemente buscaban ofrecer buena comida a precios justos.

Estos locales atendían a estudiantes con presupuestos ajustados y daban de comer a trabajadores de la construcción que buscaban un almuerzo rápido. Atendían a familias jóvenes que querían disfrutar de una salida sencilla por la noche. Ofrecían a los jubilados con pocos recursos la oportunidad de comer algo asequible sin preocuparse por su bolsillo. En general, ayudaban a personas que simplemente querían una comida decente sin tener que preguntarse si acababan de gastarse la mitad de su presupuesto para la compra.

Hoy en día, muchos de estos locales parecen estar desapareciendo. Sin duda, algunos se han visto obligados a cerrar por el aumento de los alquileres, la inflación, el incremento de los costes laborales o la competencia de las grandes cadenas.

Las ciudades suelen estar cada vez más llenas de restaurantes pensados para ocasiones especiales en lugar de para la vida cotidiana. Restaurantes a los que solo se puede acudir con reserva, con interiores cuidadosamente diseñados y donde los precios elevados se presentan como algo normal.

No hay nada intrínsecamente malo en la alta cocina. El problema surge cuando la gastronomía cotidiana empieza a desaparecer por completo. Toda sociedad necesita lugares donde la gente corriente pueda reunirse sin sentirse excluida por los precios. 

Una perspectiva católica

Esto va más allá de la simple comida. Los restaurantes siempre han sido lugares donde las comunidades se reúnen y, al hacerlo, unen a un barrio. 

La vida económica nunca debería existir únicamente para maximizar los beneficios. Los mercados son valiosos servidores, pero son malos amos. Las empresas buscan, naturalmente, ganarse la vida, y no hay nada inmoral en obtener beneficios. Sin embargo, el beneficio debe seguir siendo la recompensa por servir a la sociedad, no el fin último de la sociedad.

Cuando las empresas ya no pueden permitirse atender a la gente corriente o deciden no hacerlo, se pierde algo valioso.

La Iglesia lleva mucho tiempo enseñando que la vida económica existe para la persona humana, y no al revés. El papa San Juan Pablo II, en *Laborem Exercens*, nos recordó que el trabajo posee dignidad porque está al servicio de las personas y las familias. Del mismo modo, la Iglesia enseña que la sociedad debe estar ordenada hacia el bien común, garantizando que la gente corriente pueda participar plenamente en la vida económica y social.

El pequeño restaurante vietnamita de Varsovia encarnaba muchos de esos principios sin predicarlos jamás. Allí había una familia que trabajaba unida al servicio de su barrio; cobraban precios asequibles para la gente corriente; su trabajo no era glamuroso, pero era digno y, sin duda, una santificación digna en sí misma cuando se ofrecía a Dios. Tampoco vendían una sensación de exclusividad de lujo, sino que ofrecían hospitalidad a su manera.

Los Evangelios sitúan repetidamente a Cristo alrededor de una mesa. Cenaba con pescadores, recaudadores de impuestos y pecadores, y cuando alimentó a las multitudes, no lo hizo con manjares extravagantes, sino con panes y peces, la comida sencilla de la gente corriente. 

En la Galilea del siglo I, el pan de cebada y el pescado del mar de Galilea constituían la dieta básica de los jornaleros, los pescadores y los pobres. Incluso después de su resurrección, Cristo preparó un desayuno de pan y pescado sobre un fuego de carbón para sus discípulos en la orilla, reuniéndose con ellos una vez más en medio de su vida laboral cotidiana.

La Última Cena recuerda a los cristianos que una comida compartida es más que un medio para saciar el hambre; es una expresión de comunión, compañerismo y hospitalidad. No es casualidad que tantos de los encuentros de Cristo con los demás tuvieran lugar en torno a la comida, 

La tradición cristiana ha entendido desde hace mucho tiempo que acoger a los demás a la mesa es uno de los actos de caridad más sencillos y profundos. 

Lo que hemos perdido

No creo que todos los restaurantes deban ser baratos. Siempre habrá sitio para la alta cocina, los chefs ambiciosos y el arte culinario. Pero también debería haber sitio para el trabajador, para el estudiante con 10 euros en la cartera, para una familia joven que celebra un cumpleaños, para un jubilado que simplemente quiere una comida caliente sin preocuparse por la cuenta y para unos amigos que se reúnen en torno a unos tacos sin necesidad de reservar mesa con semanas de antelación.

Quizá lo que echo de menos no es en absoluto la comida mexicana barata, quizá echo de menos una sociedad que hacía un hueco a la gente corriente.

El pequeño restaurante vietnamita de Varsovia no tenía muebles de diseño, ni una marca pulida, ni una imagen cuidadosamente elaborada. Sin embargo, poseía algo cada vez más difícil de encontrar: trabajo honesto, precios justos, hospitalidad genuina y comida que daba la bienvenida a todo el mundo.

Esas son las joyas ocultas que nuestras ciudades tenían antaño y no puedo evitar preguntarme si, en nuestra búsqueda de la sofisticación, hemos olvidado la sencilla virtud de alimentar bien a nuestros vecinos.

El autorBryan Lawrence Gonsalves

Periodista y ensayista nacido en los Emiratos Árabes Unidos y residente en Lituania. Colabora con Omnes, EWTN News y CNA Deutsch.

Vaticano

El Papa pone a los jóvenes (y a las guerras) en el centro de su atención

Tras las noticias sobre la JMJ de Corea del Sur, y el encuentro en Asís, León XIV ha puesto de nuevo el foco en los jóvenes en el Ángelus, para que se dejen inspirar por santos como santo Domingo, santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), san Lorenzo o Santa Clara de Asís. Y ha urgido a la paz en Sudán, Ucrania y Rusia.

Francisco Otamendi·9 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Papa ha vuelto a mirar de modo especial a los jóvenes en estas fechas veraniegas. A los jóvenes y a las guerras.

En el Ángelus de este Domingo XIX del Tiempo Ordinario, tras saludar a los jóvenes de la Comunidad Santa María Magdalena de la diócesis de Milán, ha manifestado que “la presencia de tantos grupos de jóvenes, que deciden dedicar unos días de sus vacaciones a actividades formativas y de compañerismo, es un signo de esperanza; así como lo fue el encuentro de los jóvenes franciscanos, con quienes tuve la alegría de reunirme el jueves pasado en Asís”.

Santos y santas, conocer a testigos ejemplares del Evangelio

A continuación, ha urgido a los jóvenes de modo significativo a que se dejen “inspirar por testigos ejemplares del Evangelio” que el calendario litúrgico nos presenta estos días.

Y se ha referido a “algunas figuras maravillosas de santos y santas que los invito a conocer mejor: ayer, el gran santo Domingo, fundador de los Frailes Predicadores; hoy, santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, carmelita asesinada en Auschwitz y copatrona de Europa; mañana, san Lorenzo, diácono de la Iglesia de Roma; pasado mañana, santa Clara de Asís, quien dejó una vida acomodada para seguir a Jesús, pobre y humilde, siguiendo el ejemplo de su conciudadano san Francisco. ¡Queridos jóvenes, déjense inspirar por estos testigos ejemplares del Evangelio!”.

En la tormenta de Genesaret: Jesús no nos abandona

Antes del rezo de la oración mariana del Ángelus, el Sucesor de Pedro ha comentado el Evangelio de este domingo, que nos habla de “Jesús, quien, en el lago de Galilea, caminando sobre las aguas, se une a los discípulos en medio de una tormenta (cf. Mt 14,22-33).

Hacia el final de la noche, Jesús les sale al encuentro sobre las aguas agitadas, y ellos, asustados, lo confunden con un fantasma (v. 26). Pero Él les dice: ‘¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!’ (v. 27). 

La presencia del Señor lo cambia todo, ha dicho el Papa. “Pedro incluso logra dar unos pasos sobre las olas hacia Él; luego se asusta, comienza a hundirse y Jesús lo salva. Cuando el Maestro sube a la barca, la tormenta se calma, y entonces brota espontáneamente del corazón de los discípulos la profesión de fe: ‘En verdad tú eres el Hijo de Dios’ (v. 33)”.

“No dejarnos llevar por el éxito”

Este milagro nos enseña algo importante, ha subrayado el Pontífice. “Ante todo, a no dejarnos llevar por el éxito y a no ser nunca presuntuosos; y, al mismo tiempo, a no desesperarnos, ni siquiera en los momentos de oscuridad, cuando nos sentimos impotentes ante los problemas y, a pesar de nuestros esfuerzos, nos parece que vamos más hacia atrás que hacia adelante”. 

“En cualquier circunstancia, Jesús no nos abandona y, si lo acogemos con humildad en la barca de nuestra vida —con la oración, con los sacramentos, con la escucha de su Palabra—, en Él encontraremos la paz, encontraremos luz y fuerza para nuestro camino”.

Sudán, Ucrania, Rusia

Tras el rezo del Ángelus, el Santo Padre ha mostrado su cercanía a todos los habitantes de Sudán, especialmente en la ciudad de El Obeid, ha renovado su llamamiento a las autoridades para que garanticen corredores humanitarios a la población civil, y ha instado a la comunidad internacional a apoyar los esfuerzos destinados a lograr un alto el fuego inmediato. 

Al final, ha alentado a la oración, “pidiendo al Señor que sostenga a quienes sufren, convierta los corazones de quienes siembran violencia y conceda la paz tan anhelada”.

En la misma línea, ha revelado que le siguen llegando noticias dolorosas sobre personas inocentes asesinadas y heridas en Ucrania y en Rusia. Los episodios trágicos se suceden, es más, se multiplican, causando cada vez más víctimas civiles, entre ellas también niños. 

La guerra sólo genera más guerra, y enorme sufrimiento

Me solidarizo con las familias de las víctimas, con los heridos y con todos aquellos que sufren a causa del conflicto en curso”, ha dicho León XIV.  

“Ante tanto dolor, renuevo un vehemente llamamiento para que se respete el derecho humanitario y ambas partes pongan fin a los ataques contra objetivos civiles. La guerra sólo genera más guerra y provoca un enorme sufrimiento. Es hora de detener la espiral de violencia y dar cabida a la diplomacia y al diálogo para allanar el camino hacia la paz”.

El autorFrancisco Otamendi

Libros

Edith Stein, la Santa Teresa de nuestro tiempo

Irene Chikiar analiza en una biografía definitiva a Santa Teresa Benedicta de la Cruz como una vida en búsqueda de sentido.

Jose Maria Navalpotro·9 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

El 9 de agosto se celebra la fiesta de una de las mayores santas contemporáneas europeas: Santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein. Filósofa sobresaliente y discípula de Husserl, judía, conversa al catolicismo, carmelita y mártir de la persecución nazi en el campo de concentración de Birkenau. Es una de las patronas de Europa. Posiblemente el mejor acercamiento biográfico que se ha realizado sobre ella está en la monumental biografía Edith Stein. Judía. Filósofa. Santa, publicada por Taurus en 2025 y redactada por la argentina Irene Chikiar Bauer. 

La autora del libro es doctora en Letras por la Universidad Nacional de La Plata, en Argentina, magíster en Sociología de la Cultura y Análisis Cultural y profesora en la Universidad de San Martín y en la de San Antonio de Areco, y autora de otra biografía exhaustiva sobre Virginia Woolf. Atiende a Omnes en Madrid para dar a conocer la obra sobre una personalidad filosófica y religiosa de primer orden.

¿Qué le atrae el perfil de Edith Stein? ¿Por qué se empezó a interesar por su figura? 

–Cuando Juan Pablo II la canoniza en 1998, me entero de esta mujer. Me parece impresionante un camino que va del judaísmo a su alejamiento de la fe de sus mayores a los 13 años. Se considera agnóstica, se dedica al estudio, le encanta la literatura, la historia. Luego descubre la filosofía, se hace las grandes preguntas del ser humano, que son las grandes preguntas filosóficas, pero más bien centradas en la experiencia, en el conocimiento de las cosas, y de uno mismo. A través de eso llega a la conversión.

Me parece una figura fundamental para nuestro tiempo, que es un tiempo que escinde la razón de lo religioso, generalmente en el común de las personas. 

Y ella elige el camino religioso, cuando no la dejan ser profesora ni conferenciante, exitosa como era; ella siempre había querido ser carmelita, y cuando eso se interrumpe, piensa que es el momento de lo que ella quería, entrar en el Carmelo.

Tiene muchos rasgos que la hacen especial. En el libro, por ejemplo, se resalta su feminismo pionero.

–Virginia Woolf, que es mi otra biografía anterior voluminosa, también es una pionera y una precursora del feminismo, pero no se definía así misma como tal. Y es de 1882. Edith nace nueve años después, pero a diferencia de Virginia Woolf, ella sí va a la universidad, y allí se descubre feminista, porque piensa que las mujeres tienen que tener los mismos derechos que los hombres. Hay amigas suyas que estudian en la universidad, pero se plantean su “doble vocación”: ¿qué pasa si se casan? ¿Tienen que dejar todo? Muchos no veían compatible tener una familia con tener una profesión. Ella decididamente se pone a favor de que se puedan hacer las dos cosas. En ese sentido ella se consideraba feminista y lo dice. 

También es una militante política, porque milita en la República de Weimar. Claro que se desilusiona pronto, porque dice que para la política es necesario tener una conciencia robusta y una piel espesa. 

Desde ese momento ya se lanza completamente a la filosofía, y a través de la filosofía. En esta etapa de la fenomenología se produce su camino a la conversión. No es la única, porque Husserl se había convertido también al cristianismo, y Adolf Reinach, que es una personalidad excepcional, y era el primer asistente de Husserl, también se convierte. Hay unas conversiones que tienen que ver con una convicción íntima, en momentos realmente trágicos. Esto, para nuestra época, para las personas que no tienen la experiencia religiosa, es sumamente llamativo. Ven que personas que viven experiencias realmente espantosas, y en vez de resentirse con la vida y abandonarlo todo, encuentran esta experiencia religiosa, y la búsqueda de lo trascendente.

Como enfermera

Edith Stein, en la Primera Guerra Mundial trabaja de enfermera, ¿cómo le influye este trabajo? 

–Es fundamental. No puede soportar que estando Reinach y todos sus amigos varones en la guerra, ella no pueda hacer nada. Se ofrece como enfermera. Primero va a la clínica donde su hermana Erna es médica, se forma y va.

Esto es importantísimo para las enfermeras. De hecho, la parte más extensa de su autobiografía la dedica a su etapa como enfermera, y con gran precisión. Escribe con una entrega de lo que es el trabajo. Tiene una empatía tal con los enfermos, que creo que esa experiencia le sirve mucho cuando escribe su tesis sobre empatía. Por lo que ha vivido ahí: ha tenido que curar enfermos que no pueden ni hablar, que tienen que comunicarse con la mirada, o tiene enfermos que no hablan el idioma, 

El tema de la empatía en Stein, es algo muy moderno, en el sentido de que hoy es de plena actualidad, ¿no? 

–La empatía es una palabra muy usada y muy poco practicada. Edith Stein contrasta con opiniones anteriores que decían que la empatía era un sentir a una; ella dice que no, sino sentir lo que siente el otro, pero sabiendo que eso es del otro. Eso es la real comunicación, lo otro es contagio. Esa empatía también requiere una decisión ética, y en eso Edith Stein fue una maestra.

Siempre tuvo decisiones éticas frente al otro, y ella afirma que “el fin del hombre es que su voz suene con las demás”. 

También hay algo muy interesante en cómo nunca reniega de su judaísmo, en una época donde había una propaganda anti judía tremenda en Alemania. Siendo profesora y conferenciante, y ya católica, dice esta frase: “El Señor eligió un pueblo para nacer en él, durante su vida terrena habló la lengua de este pueblo, pensó con sus metáforas e imágenes, observó sus costumbres, le dedicó todas sus energías y le ha dado a cada pueblo una misión en esta tierra y para la eternidad, y a cada una de las personas, una misión dentro de este pueblo”. Es una mujer ecuménica, de avanzada, increíble.

Es una figura de primer orden, pero quizá no sé si suficientemente conocida. 

–Es poco conocida, salvo en el mundo católico, carmelita especialmente, porque cuando entra al Carmelo, a ella ya no le interesa más ser la filósofa reconocida. Luego llega el nazismo, la matan, y nadie quiso acordarse de ella.

Yo me siento muy bien por haber traído a una editorial como Penguin (Taurus), que es una editorial mundial, y que no es un sello religioso, esta personalidad.

A mí me ha servido tremendamente un libro de Alasdair MacIntyre, porque él también, desde la filosofía, escribe sobre la importancia de Stein y sobre muchas de sus intuiciones, que si pudiera haber seguido trabajando desde filosofía, no se sabe dónde hubieran ido, y que después ha desarrollado también la fenomenología. Ella tiene grandes anticipaciones, como el intento de conciliar fenomenología con santo Tomás de Aquino.

Es un puente también entre la fe y la razón, ¿no? 

–Es lo que me impactó tanto. Una persona que abandona la fe de los mayores, que se declara agnóstica, que se dedica a estudiar como una loca, brillante, y valora la razón como lo más grande, llega al camino de lo religioso y esa conciliación entre el saber y la espiritualidad, que no se excluyen. Eso es muy llamativo.

A la fe desde la razón

Ella llega a la fe desde la razón…

–Sí, llega desde el agnosticismo. Entonces, ¿cómo llega a esta experiencia religiosa y con esa profundidad? Edith Stein, cuando escribe su autobiografía, ya está el nazismo en la cima del poder, y sus confesores, el ambiente católico, le piden que escriba su historia porque es la forma que entienden de tratar de contrarrestar la propaganda horrible del nazismo.

Entonces ella escribe para mostrar la realidad de la familia judía, que no tenía nada que ver con lo que mostraba la propaganda nazi. Pero al escribir también en ese contexto, también hay muchas cosas que ella no habrá dicho. 

¿Por qué se convierte leyendo a Santa Teresa? 

–Cuando ella empieza a pensar en una figura trascendente, en Dios, dice: mi camino va a ir por el cristianismo, pero no sabe si se va a hacer luterana, como la mayoría de los alemanes, o católica. Al estilo Edith Stein, no se sienta a esperar a ver qué pasa, sino que se pone a leer todo lo que puede: teología luterana, católica… En un momento, le llega a las manos el libro de Teresa de Ávila, El Libro de la Vida. Y ve que es su camino, y quiere ser carmelita. ¿Por qué? Una de las cosas que Teresa no dice es que su abuelo era judío. Cuando uno lee el Libro de la Vida, se ve que Teresa todo el tiempo está diciendo lo que importa es cómo actúes en el mundo, los hechos, no de dónde vienes. 

Para mí Edith Stein es la Santa Teresa de nuestro tiempo, aunque el contexto es diferente, porque no vivimos una sociedad religiosa. Santa Teresa y San Juan viven una sociedad muy religiosa, tienen un montón de enemigos, pero también tienen un montón de seguidores, por eso pueden hacer una reforma, y fundar conventos. Edith Stein llega en el siglo XX, cuando ya es la época caracterizada después del positivismo por el imperio de la razón.

Es realmente increíble que siendo así, ella retome el camino de la espiritualidad. 

También hay que advertir que San Juan de la Cruz y Santa Teresa, por más que hubieran tenido un montón de enemigos, al final de su vida estuvieron rodeados de gente que los quería. Edith Stein se muere sola en un campo de concentración, rodeada de víctimas como ella. 

¿Podría haber evitado su martirio? 

–Se podría haber escapado. En un momento, las Carmelitas en Alemania, para protegerla, proponen mandarla a Holanda, pero cuando estalla la guerra y los nazis invaden Holanda, tratan de sacarla de allí. La intentan llevar a Suiza, pero una de sus hermanas, que también se había convertido, estaba trabajando de portera en el convento, y Edith Stein se negó a marcharse sin su hermana. En esas demoras, finalmente los nazis se la llevan, en represalia a la carta de los obispos holandeses contra el nazismo, en el contexto de una venganza que fue ir a buscar a todos los judíos que se habían convertido, o mucha gente que se había casado con judíos. Son las primeras deportaciones a los campos de concentración para los judíos. Ahí es donde la matan, en Birkenau.

¿Cuál es su faceta más notable?

–Es indicativo el nombre que elige al entrar en religión. Elige Teresa, obviamente por Teresa de Avila; Benedicta, porque estuvo mucho con los benedictinos (muchos se preguntaban por qué no se hizo benedictina) y de la Cruz. En su nombre está todo, está esa coherencia y esa ética. 

Lo que impacta en Edith Stein, lo que conmueve de ella es esa búsqueda de sentido. Muchas biografías católicas han dicho que es una buscadora de la verdad. Pero desde una perspectiva más secular es una buscadora del sentido de la vida.

Edith Stein. Judía. Filósofa. Santa

Autor: Irene Chikiar Bauer
Editorial: Taurus
Año de publicación: 2025
Páginas: 768
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Ecología integral

Acutis AI: así quiere León XIV que vivamos la revolución de la IA

Peter Cooney, cofundador de Acutis AI, analiza la encíclica Magnifica Humanitas y explica por qué el Papa León XIV invita a afrontar sin miedo los desafíos de la inteligencia artificial.

OSV / Omnes·9 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

La inteligencia artificial está provocando rápidamente el fin del mundo tal como lo conocemos, pero el Papa León XIV tiene un mensaje urgente para todos: no huyan del cambio que trae la IA; en cambio, afróntenlo.

Esa fue solo una de las conclusiones de una conferencia celebrada el 1 de agosto en el Santuario Nacional de San Juan Pablo II en Washington, donde se analizó la reciente encíclica del Papa «Magnifica Humanitas: Sobre la protección de la persona humana en tiempos de inteligencia artificial». Peter Cooney, cofundador de la plataforma web Acutis AI —que lleva el nombre de San Carlos Acutis y fue diseñada como una alternativa católica a los sistemas de IA convencionales al ofrecer respuestas basadas en la enseñanza de la Iglesia— explicó a los asistentes el extenso documento del Papa León XIV.

«Empieza con fuerza: la humanidad se enfrenta a una decisión crucial. Va directo al grano. Si nos fijamos en otras encíclicas, suelen empezar con un tono mucho más suave», dijo Cooney, de 21 años, estudiante de último año de Economía en la Universidad de Dallas. «Así que creo que lo que el Papa León nos está diciendo es: esto es importante; escuchen; presten atención». Y hay buenas razones para ello, dada la velocidad con la que la IA se está extendiendo a todos los ámbitos de la vida cotidiana.

Una tecnología sin precedentes

Cooney señaló que el 30 de noviembre de 2022 se anunció el lanzamiento de ChatGPT, un chatbot de IA generativa, en la plataforma de redes sociales Twitter, ahora conocida como X. En cinco días, ya contaba con más de un millón de usuarios; ahora, menos de cuatro años después, tiene más de mil millones de usuarios activos mensuales. «Esta es la tecnología de más rápido crecimiento que jamás hayamos visto en el mundo», dijo Cooney. «Y creo que hay algunos aspectos a destacar de esta tecnología que la diferencian de las del pasado».

Entre esas diferencias, dijo, se encuentran la diversidad de usuarios de IA (desde niños hasta militares); la propiedad concentrada de la IA (Cooney estimó que menos de 10 empresas poseen el 95% del mercado actual); y la carrera competitiva por la IA entre Estados Unidos y China (con el objetivo de convertir esta poderosa tecnología en un arma). «Lo que tenemos es a unas pocas empresas en dos de las naciones más poderosas del mundo compitiendo por crear los modelos de IA más avanzados para obtener una ventaja militar», enfatizó Cooney. «Y esa misma tecnología está presente en las Chromebooks de los niños en sus aulas. Este es el mundo al que se dirige el Santo Padre».

Aun así, la Iglesia Católica no carece de respuestas. Con esta encíclica, el Papa León XIV ha «establecido a la Iglesia como autoridad moral en este tema», dijo Cooney. «Lo cual da a los líderes tecnológicos buenas razones para leer el resto de lo que tiene que decir».

Los tres peligros de la inteligencia artificial

Según Cooney, el pontífice señala tres peligros particulares de la IA: la facilidad para obtener resultados; su impresión de objetividad donde en realidad no existe; y su capacidad para simular la comunicación humana.

Si bien la IA puede ser realmente útil, «si dejamos de reflexionar sobre las cosas y simplemente delegamos todo eso en la IA, perderemos la capacidad de pensar», sugirió Cooney, «que es una parte fundamental de lo que nos hace humanos». También confirmó que, en el caso de la IA, «cada respuesta se basa en la probabilidad. Básicamente, se trata de hacer cálculos matemáticos y encontrar la mayor probabilidad de que la siguiente palabra sea correcta», dijo Cooney. «La IA no es neutral».

En cuanto a la comunicación humana, Cooney añadió: «Si no tenemos cuidado, podemos permitir que la IA nos arrebate poco a poco nuestras relaciones humanas… puede deteriorar las relaciones humanas».

Lo que está en juego

Cooney observó que el Papa León XIV afirma que estas amenazas ponen en peligro la verdad, el trabajo y la libertad.

La verdad, porque la IA amplifica el problema de la desinformación mediante la capacidad de manipular imágenes o vídeos; el trabajo, porque usar la IA para reemplazar a los empleados compromete su dignidad humana; y la libertad, porque es fácil sentir que uno elige cuando en realidad sus decisiones están fuertemente influenciadas por la IA.

Sin embargo, Cooney confirmó que el Papa León mantiene la esperanza. «No dice que nos escondamos de la IA ni que huyamos de ella. Reconoce todos los peligros y el estado de confusión y miedo que impera en el mundo», dijo Cooney. «Pero nos llama a construir. Dice que, a pesar de esta espiral descendente, también podemos vislumbrar una gran parte de la humanidad que se esfuerza… por construir la ciudad santa».

No huir, sino construir

La exhortación del Papa León XIV, «Magnifica Humanitas», a que las personas asuman su papel como discípulos de Jesucristo en una «era de transformación digital», es sin duda evocadora.

«No temamos ensuciarnos las manos en la «obra en construcción» de nuestro tiempo», escribe el Papa León XIV en la encíclica. Instó a las personas a «no ser espectadores pasivos de las fracturas sociales y culturales, ni meros comentaristas de lo que se desmorona, sino hombres y mujeres dispuestos a entrar en las obras de la historia —laboratorios de investigación, empresas tecnológicas, escuelas, medios de comunicación, instituciones y comunidades locales— para reconstruir lo que se ha derrumbado y proteger lo que está amenazado».

Según Cooney, el llamado del Papa León a los hombres y mujeres de hoy «es construir sin miedo, proteger a nuestros hijos y confiar todo a María».

Discípulos de Cristo en la era digital

Para cumplir con el llamado del Papa León, Cooney señaló tres sugerencias personales. «No podemos tenerle miedo a la IA. Tenemos que aprender a usarla, y aprender a usarla bien», dijo.

También instó a los padres a «hablar con sus hijos y con sus escuelas para averiguar cómo se está utilizando la IA. Porque se está utilizando prácticamente en todas las escuelas… es importante que comprendan cómo funciona y los problemas que a veces presenta». Y finalmente, Cooney aconsejó la oración. «Yo diría que intenten rezar algunas Ave Marías todos los días por la paz mundial», dijo, «y que el mundo pueda resolver esto juntos».

La corresponsal de OSV News, Kimberley Heatherington, informó desde Washington.

El autorOSV / Omnes

Cultura

Ocultos durante siglos: cómo se encontraron los sermones de san Agustín recientemente identificados

Tras estar ocultos durante siglos, un equipo de investigación ha identificado dos nuevos sermones de san Agustín.

Agencia OSV News·9 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

– OSV News / Katarzyna Szalajko

Dos sermones de san Agustín previamente desconocidos han sido identificados en un manuscrito del siglo XII conservado en Polonia, ofreciendo a los investigadores una inusual y nueva ventana a la mente de uno de los teólogos más grandes del cristianismo más de 1.600 años después de haberlos predicado.

El descubrimiento se realizó en un manuscrito del siglo XII conservado en la biblioteca diocesana de Pelplin, en el norte de Polonia, tras casi dos años de investigación por parte de expertos de Alemania y Austria. Los sermones, que se publicarán en una edición crítica a finales de 2026, abordan el encuentro de Saúl con la adivina de Endor en el Libro de Samuel.

El manuscrito llevaba mucho tiempo catalogado en la colección de la biblioteca, pero nadie lo había estudiado en profundidad antes de la reciente colaboración con investigadores de Alemania y Austria, según explicó a OSV News el padre Jan Walkusz, director de la biblioteca diocesana de Pelplin.

“Solo las recientes investigaciones de expertos de Bad Doberan, Wurzburgo y Viena demostraron que el manuscrito contiene dos sermones previamente desconocidos del obispo de Hipona”, afirmó el sacerdote.

Cómo comenzó la rigurosa investigación académica

La historia comenzó con una llamada telefónica.

“En 2024 se puso en contacto conmigo Paul Nebauer, de Bad Doberan… quien había encontrado un manuscrito medieval con sermones atribuidos a Agustín en la biblioteca diocesana de Pelplin”, declaró a OSV News Christian Tornau, latinista y profesor de la Universidad Julius-Maximilians de Wurzburgo.

“Me pidió ayuda para la identificación y traducción de los textos”, añadió el profesor.

Nebauer, miembro de la Asociación del Monasterio de Bad Doberan, ha pasado años rastreando manuscritos medievales de la antigua abadía cisterciense. Su biblioteca fue destruida durante la Guerra de los Treinta Años en el siglo XVII.

Durante sus visitas de investigación a Pelplin en 2024 y 2025, Nebauer identificó seis manuscritos cuyo origen era claramente Bad Doberan. Un volumen le llamó la atención de inmediato.

Dos palabras clave llamaron la atención del investigador

“Al principio, el breve índice ofrecía poca información sobre el contenido”, declaró Nebauer a OSV News. “Fueron únicamente las palabras clave ‘Phytonissa’ y ‘Resuscitatio Samuelis’ las que me llamaron la atención hacia la historia bíblica de la bruja (adivina) de Endor”.

En el primer Libro de Samuel, capítulo 28, el rey Saúl consulta a una adivina que invoca al profeta Samuel antes de su batalla final contra los filisteos. Este episodio ha supuesto durante mucho tiempo un desafío para los intérpretes cristianos, ya que parece mostrar a una adivina ejerciendo poder sobre uno de los profetas de Dios.

Nebauer “encontró el texto muy inusual: ¿palabras así procedentes de san Agustín?”, recordó. Al reconocer que el manuscrito requería el análisis de un experto, se puso en contacto con Tornau. El manuscrito del siglo XII fue copiado en Bad Doberan, posiblemente a partir de un manuscrito hoy perdido de la abadía de Amelungsborn.

Dos nuevos sermones nunca antes identificados

El padre Walkusz explicó que el manuscrito llegó a Pelplin a través de los monjes cistercienses. Cuando los monjes de Bad Doberan establecieron una abadía filial en Pelplin en el siglo XIII, “era costumbre entre los cistercienses dotar a la nueva comunidad de los libros litúrgicos y teológicos necesarios”, indicó a OSV News. “Así es como este volumen que contiene los sermones de san Agustín, junto con otros manuscritos de Bad Doberan, llegó a Pelplin”.

De los seis sermones conservados en el manuscrito, cuatro ya eran conocidos por los expertos, mientras que dos nunca habían sido identificados.

“Nos fascinó, por supuesto, la idea de haber encontrado nuevos sermones de Agustín”, dijo Tornau a OSV News, “pero pronto nos mostramos escépticos porque en algunos pasajes los sermones no parecían redactados por Agustín”. El equipo, al que se unieron los investigadores Dorothea Weber y Clemens Weidmann del Corpus Scriptorum Ecclesiasticorum Latinorum (CSEL) de Viena, pasó casi dos años transcribiendo y analizando los textos, incluso durante una escuela de verano en 2025 con unos 20 especialistas.

“Trabajo filológico continuo” durante casi 2 años

“Nuestro veredicto final de que de verdad son auténticos es el resultado de un trabajo filológico continuo durante casi dos años”, afirmó Tornau.

Los expertos basaron su conclusión en pruebas litúrgicas, lingüísticas y teológicas que apuntan de manera consistente a la autoría de san Agustín. Clemens Weidmann, del CSEL, quien también trabajó en la edición, señaló que la atribución del manuscrito a san Agustín era solo el punto de partida. “Sin embargo, esto por sí solo no basta para demostrar la autoría de Agustín, porque en los manuscritos se le atribuyen falsamente muchos sermones inauténticos”, declaró a OSV News.

“Puesto que el predicador resulta así indistinguible de Agustín, consideramos metódicamente seguro aceptar la autoría de Agustín en lugar de inventar un ‘alumno’ o ‘seguidor’ anónimo”, explicó Tornau a OSV News. “Ningún discípulo ni autor de épocas posteriores habría estado tan familiarizado con el estilo y el pensamiento de Agustín como para compilar un ‘sermón agustiniano’ reuniendo tantos rasgos estilísticos presentes en toda su obra”, añadió Weidmann a OSV News.

Riquezas culturales y religiosas de la colección de Pelplin

El padre Walkusz afirmó que el hallazgo también pone de relieve la importancia de la propia colección de Pelplin. “El descubrimiento de estos sermones demuestra sin lugar a dudas que los fondos minuciosamente conservados en Pelplin albergan enormes riquezas culturales y religiosas, accesibles a investigadores de todo el mundo”, declaró a OSV News.

“Los nuevos descubrimientos de obras de la Antigüedad tardía son siempre una sensación”, señaló a OSV News Weber, profesora jubilada y veterana estudiosa de Agustín en el CSEL. Los sermones recién identificados ofrecen además una visión inusualmente personal de san Agustín como predicador, enfatizó.

“Es extremadamente fascinante ver cómo Agustín explicaba a la congregación por qué no había tenido ocasión de preparar el pasaje bíblico sobre el que debía predicar”, explicó Weber a OSV News. “Inicialmente intentó ganar algo de tiempo para organizar sus ideas y, sin embargo, a pesar de improvisar, logró su brillantez estilística habitual y una estructura clara en su compleja argumentación”, añadió.

Los sermones se centran en uno de los episodios más debatidos del Antiguo Testamento. Según Tornau, los antiguos intérpretes cristianos proponían generalmente dos explicaciones para el encuentro de Saúl con Samuel: o bien Dios permitió que el profeta se apareciera a pesar de las acciones de la adivina, o bien Saúl fue engañado por un espíritu maligno que se hizo pasar por Samuel. En lugar de insistir en que solo una interpretación es correcta, san Agustín examina minuciosamente ambas.

Lo que aborda san Agustín en los sermones

“En los nuevos sermones, Agustín analiza ambas opciones con sus pros y sus contras, y concluye que ambas son aceptables porque ninguna va en contra de la fe cristiana”, explicó Tornau a OSV News.

“Esta apertura a interpretaciones divergentes de las Escrituras es característica de Agustín en general”.

Weber señaló que ese enfoque distingue a san Agustín de muchos otros autores cristianos primitivos.

“El objetivo de Agustín no es prescribir una única interpretación ‘correcta’, sino explorar el abanico de interpretaciones posibles que se mantengan dentro del marco de la doctrina de la Iglesia”, afirmó. “No hay muchos sermones de Agustín que adopten un enfoque tan sistemático ante un problema exegético y que, por tanto, exijan un alto nivel de compromiso intelectual por parte de la audiencia”.

San Agustín “resuelve el asunto de manera muy elegante”

Nebauer considera que esa apertura es precisamente lo que hace que los sermones recién descubiertos sean relevantes hoy en día. “El tema de la ‘bruja de Endor’ plantea un desafío para la fe en Dios”, declaró a OSV News. “Sin embargo, san Agustín resuelve la cuestión de manera muy elegante”.

“Presenta varias interpretaciones posibles, se abstiene de dictar un juicio definitivo y permite que sus oyentes saquen sus propias conclusiones”. Los investigadores señalan que la aportación teológica más sorprendente aparece cerca del final de los textos recién identificados. “El elemento más notable de los nuevos sermones es la idea de que Saúl, tras escuchar la profecía de Samuel, pudo haberse arrepentido y haber sido redimido”, explicó Tornau a OSV News.

“Es indicativo de la independencia de criterio de Agustín y de su disposición a considerar que todos, incluso los que parecen más malvados, son capaces de salvarse a través de la gracia de Dios”, afirmó Tornau a OSV News. “Esto combina la honestidad intelectual y la humildad episcopal de una manera notable y profundamente agustiniana”.


Este artículo se publicó primero en OSV News. Lo reproducimos en Omnes con permiso. Puede leer el artículo original en inglés AQUÍ.

El autorAgencia OSV News

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Evangelización

De preso a diácono: Robert Ehnow encontró a Dios en la cárcel

Robert Ehnow pasó de cumplir una condena en prisión a ser ordenado diácono y dedicar su vida al acompañamiento de presos, convencido de que la justicia no termina en el castigo, sino que debe abrir camino al perdón y la restauración.

Charlie Camosy / OSV News·8 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

¿Cómo se pasa de cumplir condena en prisión a tener una relación más cercana con Dios? Robert Ehnow, director de la Oficina para la Vida, la Paz y la Justicia de la Diócesis Católica Romana de San Diego, está en una posición privilegiada para responder a esta pregunta, ya que pasó de la cárcel a ser ordenado diácono en 2025 y a trabajar en el ministerio penitenciario. Recientemente, conversó con Charles Camosy de OSV News sobre su experiencia y lo que los católicos deberían saber sobre el sistema penitenciario. 

¿Puedo preguntarte sobre tu historia y cómo te llevó a escribir un libro titulado «Todas las cosas nuevas: un viaje de la fragilidad a la restauración»?

—Mi historia realmente comienza después de que me retiré del Cuerpo de Marines en 2008; tuve una exitosa carrera de 20 años como oficial del Cuerpo de Marines. Mi esposa y yo compramos un negocio cuando me retiré del Cuerpo, y el negocio funcionó muy bien durante tres años.  

Ganaba más dinero del que jamás hubiera imaginado, y mi objetivo era ganar aún más. Supongo que se podría decir que mi brújula moral no apuntaba al norte en ese momento de mi vida.  En enero de 2011, 25 agentes federales allanaron mi casa y mi negocio, y me informaron que era objeto de una investigación federal. 

En un instante, mi vida cambió por completo. En la década siguiente, soporté una acusación formal, un juicio federal, el encarcelamiento, la quiebra de mi empresa, la bancarrota personal y múltiples demandas civiles. El difícil momento que mi esposa y yo atravesábamos coincidió con el momento en que Dios nos llamaba no solo a acercarnos más a Él, sino también a capacitarnos para servirle a Él y a su Iglesia. Tanto Colette como yo estábamos destrozados y humillados, y gracias a la gracia de Dios pudimos superar nuestro sufrimiento y dolor para transformarnos en algo nuevo; de ahí el título del libro: «Todas las cosas nuevas».

Cuando comencé a trabajar para la Diócesis de San Diego en 2018, empecé a contar mi historia personal sobre mi experiencia con los sistemas legales penal y civil. Muchos me animaron a escribir un libro, pero no estaba preparado porque mi historia aún no había terminado. Colette y yo no salimos de nuestro «valle» hasta 2020, y entonces la pandemia de COVID-19 nos regaló un «valle» diferente para toda la humanidad. 

Fue durante este período de COVID que Dios me llamó a considerar la posibilidad de ordenarme diácono en la Iglesia, y comencé mi formación diaconal en el verano de 2020. El proceso de formación para ser diácono dura cinco años, y, a decir verdad, tenía serias dudas sobre mi valía y mi compromiso para convertirme en diácono. Fue mi hermana Colette, mi pastor y otras personas quienes me animaron a tomarme las cosas con calma, un año a la vez.  

Cuando fui ordenado en mayo de 2025, mi historia de superación personal, de la adversidad a la restauración, estaba completa, y fue entonces cuando también terminé el borrador de «Todas las cosas nuevas». No fue mi decisión, sino la de Dios la que me permitió terminar el libro después de mi ordenación.

Voy a hablar contigo sobre tu historia y tu libro en un seminario web el 10 de agosto, que también es la festividad de San Maximiliano Kolbe. ¿Qué tiene que ver su historia con la tuya?

—Cuando estaba en prisión, vi un documental sobre San Maximiliano Kolbe. Seguí su historia y descubrí que era el santo patrón de los presos. Comencé a pedirle su intercesión y le pedí que me guiara hacia una mejor relación con Dios. 

Salí de prisión en 2015 y, durante un par de años, al regresar a la universidad para completar mi doctorado, me alejé de San Kolbe en mi vida de oración. En julio de 2018, comencé a trabajar en la diócesis, dirigiendo el ministerio diocesano de cárceles y prisiones. Al mes siguiente, en agosto, uno de mis colegas me regaló un icono de San Maximiliano Kolbe para inspirar mi labor en las cárceles y prisiones. 

El icono del Padre Kolbe aún cuelga en la entrada de mi oficina; es un recordatorio de la sacralidad de nuestro trabajo y del sacrificio que hizo para que otro pudiera vivir. El Padre Kolbe es un santo moderno que entregó voluntariamente su vida por otro, un ejemplo de entrega incondicional, al estilo de Cristo. Al comenzar a desarrollar el ministerio en la diócesis, volví a pedirle al Padre Kolbe que me guiara e intercediera ante el Señor por el éxito de nuestro ministerio.  

En el capítulo 2 de «Todas las cosas nuevas», escribo sobre la historia de San Kolbe y cómo su historia, junto con la de otros santos, me brindó guía e inspiración durante mi encarcelamiento y, posteriormente, en el trabajo que realizo en favor de los presos encarcelados en la diócesis.

¿De qué maneras se manifiestan en nuestros días las ideas que le interesan?

—Nadie quiere estar en prisión, pero también ofrece abundantes oportunidades de crecimiento, sobre todo espiritual. Mi fe católica no solo perduró, sino que creció exponencialmente durante mi encarcelamiento.  

Durante mi encarcelamiento, leí vorazmente, y esa lectura me llevó a reflexionar profundamente sobre temas que me preocupaban, en particular la justicia. Había infringido la ley y tuve que rendir cuentas por mis actos. En mi opinión, el proceso que viví dentro del sistema no se centró tanto en la justicia como en el castigo y la retribución. 

En mi propia experiencia dentro del sistema y en mi investigación posterior a la encarcelación, descubrí que nuestro sistema de justicia rara vez se alinea con nuestros valores como ciudadanos y cristianos. Jesús es la justicia perfecta. La justicia de Dios no se centra únicamente en el castigo. La rendición de cuentas y el castigo son elementos de la justicia, pero se supone que son sanciones que conducen a la restauración.  

La justicia divina se centra en la restauración de las relaciones y la reparación del daño causado. Dios perfecciona la justicia mediante el amor, la misericordia y el perdón. Creo que debemos esforzarnos por orientar nuestro sistema de justicia hacia el modelo divino, donde la misericordia y el perdón brindan la oportunidad de una verdadera reconciliación y restauración.

Como ocurre con muchos problemas, estos parecen tan grandes y arraigados que puede resultar difícil saber por dónde empezar para intentar generar un cambio. ¿Cómo podrían las personas conmovidas por tu historia y tu labor de defensa abordar esta problemática en sus propias vidas? 

— «Todas las cosas nuevas» busca transformar los corazones. Todos cometemos errores y todos nos quedamos cortos respecto al ideal que Dios tiene para nosotros. Sin embargo, Dios nos ama a pesar de nuestros errores y pecados. Con demasiada frecuencia, condenamos a los demás y parece que no nos importa si existe un camino hacia el perdón y la restauración. Como católicos , vivimos en el mundo, pero no somos de este mundo. 

Idealmente, la justicia para nosotros debería estar alineada con la justicia de Dios, donde la rendición de cuentas y el castigo pueden ser necesarios, pero la misericordia, el perdón y la restauración son los estados finales deseados.  

Creo que para todos los que pensamos o nos preocupamos por la justicia, todo comienza con un cambio de perspectiva y una reorientación hacia la justicia divina. Una vez que comprendemos la justicia según el propósito de Dios, podemos empezar a abogar por ella y a educar a otros al respecto.

Charles Camosy imparte clases de teología moral y bioética en la Universidad Católica de América en Washington.

El autorCharlie Camosy / OSV News

Cultura

Científicos católicos: Enrique Gutiérrez Ríos

Enrique Gutiérrez fue un gran químico nacido en Madrid que, llegó a ocupar las cátedras de Química Inorgánica.

Ignacio del Villar y Alfonso V. Carrascosa·8 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Enrique Gutiérrez Ríos (12 de diciembre de 1915 – 8 de agosto de 1990) fue un químico nacido en Madrid que, en 1940, inició su tesis doctoral en el Instituto de Edafología bajo la dirección del padre José María Albareda, quien influyó mucho en su formación científica y administrativa. Después llegó a ocupar las cátedras de Química Inorgánica en las universidades de Granada y de la Complutense de Madrid. En esta última fue rector (1964–1967).

Su vida científica estuvo también estrechamente vinculada al CSIC, donde ocupó diversos cargos: director de la Estación Experimental del Zaidín de Granada (1954–1957) y del Instituto de Química Orgánica «Elhuyar» (1983–1984), vicepresidente (1967–1971) y presidente (1973–1974).

También tuvo importantes responsabilidades en diversas instituciones: fue presidente de la Real Sociedad Española de Física y Química (1966–1970) y del Consejo Nacional de Educación (1968). Asimismo, alcanzó el doctorado honoris causa por la Universidad de Granada en 1972 y recibió el Premio Individual de Investigación del Patronato Juan de la Cierva (1948), los premios Francisco Franco de Ciencias (1966) y José María Albareda (1969), así como la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio. Por otra parte, fue miembro de las Reales Academias de Farmacia y de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, y desempeñó cargos relevantes en el ámbito gubernamental y científico: fue presidente de la Comisión Asesora de Investigación Científica y Técnica de la Presidencia del Gobierno, consejero del Reino por las Universidades Españolas y director del Instituto de Química Inorgánica «Elhuyar» del CSIC.

Como investigador, se centró en la química inorgánica estructural, con especial atención a las arcillas, bentonitas y montmorillonitas, introduciendo técnicas innovadoras como la cristalografía de rayos X para la caracterización térmica y estructural de silicatos. Publicó más de 150 trabajos en revistas nacionales e internacionales, obtuvo patentes sobre minerales y compuestos interlaminares, y escribió libros fundamentales como Química Inorgánica, que influyó en varias generaciones de químicos. Además, mostró interés por la divulgación científica y la cultura, publicando diversas obras y biografías de figuras científicas de España.

En lo que se refiere a su fe, ingresó en el Opus Dei en 1954, al que perteneció hasta su muerte, que tuvo lugar en Madrid. Estaba casado y tuvo seis hijos.

El autorIgnacio del Villar y Alfonso V. Carrascosa

Universidad Pública de Navarra y SCS-España / Científico del CSIC.

Ecología integral

¿Dónde no está Dios?

Frente a la cultura del descarte, cabe reivindicar el valor de cada vida y el deber de acompañar con ternura a quienes más sufren.

Eloy Asenjo Carpintero·8 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Cada vez resulta más dificil, desde un punto de vista estrictamente científico, sostener la teoría de que somos un mero accidente cósmico, un simple producto del azar. Al menos, en lo más inmediato, somos el fruto del amor de un hombre y una mujer que nos han querido, quieren y querrán con independencia de lo que fuimos, somos o lleguemos a ser. Pero para quienes, además, miramos el mundo con los ojos de la fe, la perspectiva se ensancha de forma infinita: sabemos que somos el sueño de un Dios que es Padre. Un Padre que, como cualquiera que ama a sus hijos, ha proyectado para nosotros una suerte de «novela» en la que estamos llamados a ser los verdaderos protagonistas.

A veces decidimos salirnos del guion e ignoramos la llamada. Sin embargo, lo verdaderamente revolucionario de este Autor es que nunca cierra el libro. Como recordó el Papa León XIV en su reciente y conmovedora visita al Centro Penitenciario de Brians 1, los errores cometidos no nos definen. Dios siempre espera.

Si nuestra existencia tiene semejante valor, si cada persona es un mapa de dignidad único e irrepetible, ¿en qué momento nos creímos con el derecho de jugar a ser los directores de la vida y de la muerte?

¿Dónde está Dios en el sufrimiento?

Es verdad que la vida muerde. Da reveses, sacude los planes y nos enfrenta a situaciones que, de entrada, solo podemos calificar como malas. En mitad del naufragio, cuando el dolor aprieta, la tentación humana es caer en la desesperación, en la indiferencia o en el reproche, lanzando al aire la eterna pregunta: ¿Dónde está Dios? Yo prefiero dar la vuelta a la cuestión recurriendo a una vieja lección que mi madre me enseñó desde que era niño: la verdadera pregunta que deberíamos hacernos es: ¿Dónde no está?

Está en la fragilidad, en el vulnerable, en el que no tiene voz. Por eso, ante el vértigo de un embarazo problemático o ante el diagnóstico de una enfermedad grave y terminal, la respuesta de una sociedad madura y compasiva jamás puede ser la salida fácil. En sintonía con la intención de oración que el Santo Padre nos propone para este mes de julio, el verdadero reto es pedirle al Señor de la vida que «sane nuestros corazones de la indiferencia» para aprender a «sostener con ternura la fragilidad y a defender con valentía a quienes no tienen voz». Caer en la cultura del descarte a través del aborto o la eutanasia no es un signo de progreso, sino de rendición.

Quienes hemos estado cerca de esas encrucijadas conocemos bien el peso de la realidad, El miedo y el dolor iniciales ante la incertidumbre de un embarazo son inmensos. Pero qué pocos hablan de la otra realidade la de la inmensa alegría y la paz profunda que inunda a una madre y a una familia cuando, superando los pronósticos adversos y las presiones del entorno, deciden valientemente llevar ese embarazo a término, No hay mayor triunfo humano que descubrir que la vida, aun viniendo con dificultades, siempre se abre camino si se le da una oportunidad.

Acompañar hasta el último suspiro

Esa misma verdad se aplica al otro extremo de nuestra existencia. Lo he vivido en mi propia carne esta misma quincena, con el fallecimiento de mi hermano Javier. Si hubiéramos elegido el camino del descarte, las leyes del frío pragmatismo nos habrían robado a toda la familia algo sagrado: más de una semana de emoción compartida, de despedidas necesarias, de perdones
reconfortantes y, paradójicamente, de una inmensa alegría por el regalo de su vida y de poder acompañarle, gracias a unos buenos cuidados paliativos, hasta su último suspiro.

El respeto a la vida humana no es un concepto abstracto de laboratorio ni un debate ideológico en una tribuna política; es la defensa del misterio que habita en cada persona desde su primer instante hasta su último aliento en la tierra. Amar la vida como Dios la ama significa abrazarla entera, con su luz y con sus grietas. Significa proclamar, con el testarudo testimonio de nuestros gestos cotidianos, que la fragilidad no se elimina: se sostiene.

El autorEloy Asenjo Carpintero

Estados Unidos

Kansas inaugura un nuevo seminario en Wichita tras 20 años de proyecto

Una diócesis de Kansas inaugurará su propio seminario a finales de agosto, haciendo realidad un sueño que llevaba gestándose más de dos décadas.

OSV / Omnes·8 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

– Gina Christian, OSV News

La Diócesis de Wichita, en Kansas, anunció el 6 de agosto que el obispo Carl A. Kemme establecerá formalmente el Seminario San Felipe Neri. La denominación se debe al sacerdote del siglo XVI y fundador de la Congregación del Oratorio, que ayudó a revitalizar tanto al clero como a la Iglesia durante la Contrarreforma.

El patrón del seminario era “conocido por su espíritu alegre, su profunda santidad y su dedicación a la formación de sacerdotes y a la evangelización a través de una amistad auténtica”, declaró el obispo Kemme en un comunicado de la diócesis.

A partir del 26 de agosto, el nuevo seminario sucederá a la Casa de Formación de San José, que el obispo Kemme inauguró en 2017 “para brindar formación local a los seminaristas universitarios”, según la diócesis.

El padre Chad Arnold, sacerdote diocesano que dirige la casa de formación desde 2023, ha sido nombrado rector fundador del Seminario San Felipe Neri. Los también sacerdotes diocesanos, padre Garett Burns y padre Michael Brungardt, han sido nombrados vicerrectores de formación pastoral y formación académica, respectivamente.

20 años de planificación, desarrollo y oraciones

La inauguración del seminario culmina más de 20 años de planificación y desarrollo del proyecto. Incluso había estado “archivado” durante más de una década, después de que se llevaran a cabo las discusiones iniciales y los estudios de viabilidad a principios de la década de 2000, según el sitio web del seminario.

El obispo Kemme retomó la idea en 2017 e inauguró la Casa de Formación San José como un programa de dos años. La matrícula inicial de siete seminaristas pronto se duplicó a 16, lo que impulsó a la diócesis a adquirir un convento para alojarlos y a ampliar el equipo de formación.

Obispo Carl A. Kemme de Wichita, en una fotografía sin fecha (Foto de OSV News/Cortesía de la Diócesis de Wichita).

La casa de formación se había convertido en un seminario universitario completo de cuatro años para 2019, colaborando con la Universidad Newman en Wichita en la educación de los seminaristas. En medio de la pandemia de Covid-19, la primera promoción de graduados de la diócesis de Kansas —cinco en total— completó el programa en 2020.

42 hombres se preparan para el sacerdocio

Los primeros sacerdotes del programa fueron ordenados en 2024, sumando 10 hasta la fecha, y tres diócesis de Kansas —Wichita, Salina y Dodge City— serán atendidas por el futuro seminario.

“Lo que comenzó con siete seminaristas se ha convertido en una próspera comunidad de 42 hombres que se preparan para el sacerdocio y sirven en tres diócesis de Kansas”, dijo la diócesis en su comunicado de prensa.

“El crecimiento de este programa ha sido posible gracias a las oraciones, la generosidad y los sacrificios de innumerables católicos fieles de toda nuestra diócesis”, dijo el padre Arnold. “Este logro pertenece a toda la familia diocesana. Estamos profundamente agradecidos con todos los que han apoyado las vocaciones sacerdotales y han contribuido a que este día sea posible”.

“La creación del Seminario San Felipe Neri es un momento de profunda gratitud para la diócesis de Wichita”, declaró el obispo Kemme. “Refleja las abundantes bendiciones del Señor sobre nuestros esfuerzos por fomentar las vocaciones sacerdotales y nuestro compromiso de formar sacerdotes santos, alegres y fieles que servirán al pueblo de Dios durante las generaciones venideras”.

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Gina Christian es reportera multimedia de OSV News. Pueden seguirla en X @GinaJesseReina

Esta información se ha publicado originariamente en OSV News. Pueden consultarla aquí.

El autorOSV / Omnes

Vaticano

Así será la visita del Papa León XIV a Francia

El Papa León XIV recorrerá París, Lourdes y Metz del 25 al 28 de septiembre en un viaje que incluirá un encuentro privado con víctimas de abusos y cuyo logotipo está inspirado en los rosetones de las catedrales góticas francesas.

Teresa Aguado Peña·7 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La Santa Sede ha hecho público el programa del viaje apostólico que el Papa León XIV realizará a Francia del 25 al 28 de septiembre, una visita que combinará encuentros con las principales autoridades del país, una intervención en la sede de la UNESCO, celebraciones litúrgicas en París, Lourdes y Metz, y diversos actos con jóvenes, obispos, religiosos y personas en situación de vulnerabilidad. A lo largo de los cuatro días de viaje, el Pontífice pronunciará nueve discursos y cuatro homilías, además de presidir varias celebraciones y momentos de oración.

El Vaticano ha anunciado además que, durante su estancia en Francia, el Pontífice mantendrá un encuentro privado con varias víctimas de abusos cometidos en el seno de la Iglesia. Según ha precisado la Santa Sede, serán las propias víctimas quienes participen en la preparación de esa reunión, cuyos detalles se darán a conocer más adelante. A continuación, el itinerario completo del viaje apostólico del Santo Padre.

Viernes, 25 de septiembre

Roma – París – Saint-Denis – París

  • 07:50 Salida en avión desde el Aeropuerto Internacional de Roma-Fiumicino hacia París.
  • 10:00 Llegada al Aeropuerto Internacional de París-Orly. Ceremonia de bienvenida.
  • 11:00 Visita al presidente de la República en el Palacio del Elíseo.
  • 11:45 Encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático en el Palacio del Elíseo.
  • 15:00 Visita a la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
  • 17:15 Celebración de las Vísperas con los obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados, consagradas y seminaristas en la catedral de Notre-Dame de París.
  • 21:00 Vigilia de oración con los jóvenes en el Stade de France, en Saint-Denis.

Sábado, 26 de septiembre

París – Lourdes

  • 09:00 Visita al centro de acompañamiento e integración social Maison Bakhita.
  • 10:15 Encuentro con los miembros de la Asamblea Sinodal Provincial, los catecúmenos y los neófitos en el Instituto Católico de París.
  • 15:00 Santa Misa en la Plaza de la Concordia.
  • 17:45 Salida en avión desde el Aeropuerto Internacional de París-Orly hacia Lourdes.
  • 19:05 Llegada al Aeropuerto Internacional Tarbes-Lourdes-Pyrénées.
  • 19:40 Oración en la Gruta de las Apariciones de Massabielle, en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes.

Domingo, 27 de septiembre

Lourdes

  • 09:00 Encuentro con los obispos de la Conferencia Episcopal de Francia en el hemiciclo Santa Bernardita del Santuario de Nuestra Señora de Lourdes.
  • 11:00 Santa Misa en la Pradera del Santuario de Nuestra Señora de Lourdes.
  • 15:30 Encuentro con el personal y los acogidos del Accueil Notre-Dame, en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes.
  • 16:45 Encuentro privado con las religiosas de vida contemplativa en el Monasterio del Carmelo de Lourdes.
  • 21:00 Rezo del Santo Rosario y procesión de las antorchas en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes.

Lunes, 28 de septiembre

Lourdes – Metz – Roma

  • 07:40 Salida en avión desde el Aeropuerto Internacional Tarbes-Lourdes-Pyrénées hacia Metz.
  • 09:20 Llegada al Aeropuerto Internacional Metz-Nancy-Lorraine.
  • 10:00 Encuentro interreligioso en el Centro de Congresos Robert Schuman de Metz.
  • 11:00 Encuentro «En las raíces de Europa por la paz y la unidad», en el Centro de Congresos Robert Schuman de Metz.
  • 16:00 Santa Misa en la catedral de San Esteban.
  • 18:30 Ceremonia de despedida en el Aeropuerto Internacional Metz-Nancy-Lorraine.
  • 19:00 Salida en avión hacia Roma.
  • 20:50 Llegada al Aeropuerto Internacional de Roma-Fiumicino.

Logotipo y lema del viaje apostólico del Papa León XIV a Francia

Logo viaje Papa León a Francia

El logotipo del viaje apostólico del Santo Padre a Francia representa una vidriera circular, que recuerda a los rosetones de las catedrales góticas y simboliza la belleza de la comunión y la unidad de la Iglesia. En el centro, el arco apuntado y la cruz expresan las dimensiones apostólica y litúrgica de la visita. La paloma, que se cierne en el centro de la imagen, simboliza al Espíritu Santo y lleva una rama de olivo como signo de paz para toda la humanidad. Los colores azul, blanco y rojo representan a Francia; y se entrelazan con los colores del Vaticano para dar lugar al naranja de la luz y al verde de la esperanza, lo que pone de relieve la dimensión espiritual de la visita.

El lema elegido: «Para que el mundo tenga vida» (cf. Jn 6, 51), es una invitación a reconocer el mayor don que nos ha concedido Cristo Salvador. Es también una llamada a la esperanza y a la comunión, que nos anima a superar las divisiones para compartir la paz, la reconciliación y la fraternidad, que son signos de vida nueva en el mundo. Estas palabras de Jesús expresan también la actitud con la que la Iglesia en Francia acoge la visita del Santo Padre, es decir, con alegría, apertura y un profundo deseo de dar testimonio del don de la vida que viene de Dios.

Mundo

El proyecto que quiere evitar que miles de mujeres sigan dando a luz en casa

La rehabilitación del Centro de Salud Malaika permitirá atender en condiciones seguras a unas 2.000 mujeres y reducir la mortalidad materna e infantil en una de las zonas más pobres de la República Democrática del Congo.

Teresa Aguado Peña·7 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

El nacimiento de un hijo sigue siendo, para muchas familias, un momento marcado por el miedo en las zonas rurales de Isangi, en la provincia de Tshopo (República Democrática del Congo). La falta de infraestructuras sanitarias, las largas distancias hasta los centros de salud y la pobreza obligan a numerosas mujeres a dar a luz en sus propias casas o en condiciones extremadamente precarias, sin asistencia profesional y expuestas a complicaciones que ponen en peligro tanto su vida como la de sus bebés.

En esta región, la mortalidad materna e infantil continúa siendo elevada. Muchas de estas muertes podrían evitarse con una atención adecuada durante el embarazo y el parto. Sin embargo, el deterioro progresivo del Centro de Salud Malaika, gestionado por la Oficina Diocesana de Obras Médicas (BDOM) de Isangi, redujo considerablemente su capacidad para atender a las mujeres embarazadas. Lo que durante años fue un referente para las familias más vulnerables terminó perdiendo buena parte de su actividad por el desgaste de las instalaciones y la falta de equipamiento.

Para revertir esta situación, Harambee España y Harambee Suiza, en colaboración con la diócesis de Isangi, han puesto en marcha el proyecto «Nacer con dignidad», una iniciativa que rehabilitará y equipará la sala de partos del Centro de Salud Malaika. La intervención incluye la renovación completa de las instalaciones, la adquisición de material obstétrico, la formación del personal sanitario y un programa de sensibilización para animar a las mujeres a acudir al centro en lugar de dar a luz en sus hogares.

El objetivo es mejorar la atención al parto de unas 2.000 mujeres, reducir la mortalidad materna y neonatal y devolver al centro su papel como lugar seguro para el nacimiento de una nueva vida.

La hermana Agathe Franka, directora de la Oficina Diocesana de Obras Médicas (BDOM) de Isangi, explica la realidad que viven las mujeres de esta región y cómo esperan que este proyecto transforme el futuro de miles de familias.

¿Qué viven las mujeres de las zonas rurales de Isangi cuando llega el momento de dar a luz?

–Por un lado, en las zonas rurales, solo un pequeño número de mujeres da a luz en puestos de salud, centros de salud u hospitales. Por lo general, se trata de mujeres cuyos maridos o familiares disponen de algunos recursos económicos que les permiten sufragar los gastos correspondientes y, en la mayoría de los casos, son mujeres que viven en zonas donde aún es posible encontrar un centro sanitario capaz de prestar servicios relacionados con el parto.

Por otra parte, la gran mayoría de las mujeres de las zonas rurales dan a luz fuera de la sala de partos y fuera de los centros sanitarios. Las razones son, entre otras: las dificultades para llegar urgentemente al hospital debido a la distancia y al estado de la carretera, y la pobreza económica (se prefiere recurrir a una comadrona que no cobre mucho por sus servicios). A veces, la mujer llega con un solo paño para vestirse, y no se ha preparado nada, ni ropa ni artículos de maternidad, para el recién nacido. La mayoría de las mujeres corren grandes riesgos: la cama de parto no es cómoda y el parto se lleva a cabo en el suelo, sobre una estera, sobre una mesa o sobre un jergón.

Cabe señalar que el Estado congoleño ha implantado la gratuidad de la atención materna y ha prohibido los partos en casa.

Como se puede observar, en las zonas rurales las consecuencias derivadas de una atención materna indigna son: hemorragias, rotura del cuello uterino, infecciones, complicaciones posparto, mortalidad infantil…

¿Qué consecuencias concretas están teniendo los partos sin asistencia profesional en la mortalidad materna y neonatal de la zona?

–Las consecuencias de los partos sin asistencia profesional son muy graves tanto para las madres como para los recién nacidos. Con frecuencia no se detectan a tiempo los embarazos de alto riesgo ni se toman las precauciones necesarias para evitar complicaciones como la rotura uterina. En caso de hemorragia, además, suele faltar la medicación adecuada para tratarla. También existe una escasez de conocimientos y de material para realizar maniobras de reanimación cuando el recién nacido presenta dificultades respiratorias, así como un conocimiento insuficiente sobre el desarrollo del parto y el uso de herramientas básicas como el partograma. A ello se suman prácticas inadecuadas, como romper la bolsa antes de que el cuello uterino se haya dilatado por completo, lo que puede provocar desgarros, el traslado tardío a un centro hospitalario cuando surgen complicaciones y la falta de higiene y de material sanitario adecuado, factores que aumentan la mortalidad materna e infantil.

¿Qué significaba anteriormente el Centro de Salud Malaika para las familias de Isangi y qué esperan que suponga su rehabilitación?

–Anteriormente, el centro Malaïka desempeñaba un papel muy importante para las familias de Isangi en la atención a las familias vulnerables, entre las que se encontraban las mujeres embarazadas, los niños desnutridos, los leprosos y las mujeres y hombres con dificultades para acceder a otros servicios de atención primaria de salud.

Con su rehabilitación (en lo que respecta a la sala de partos), muchas mujeres estarán encantadas de dar a luz en buenas condiciones. Esta alegría es también la de toda su familia. Creemos que la tasa de mortalidad infantil disminuirá y que desaparecerán las complicaciones posparto. Además, esto podrá suponer una enorme reducción de los partos en casa y un aumento del número de mujeres que acuden al centro para dar a luz. Estarán encantadas de dar a luz en buenas condiciones.

¿Cómo se puede conseguir que las mujeres confíen en el centro y opten por un parto atendido por profesionales en lugar de hacerlo en casa?

–Esto será posible gracias a ciertos aspectos y a determinadas prácticas del centro. De hecho, puede ganarse la confianza de las mujeres ofreciendo una buena acogida a las pacientes, sensibilizándolas adecuadamente durante las consultas prenatales (CPN) y mostrándoles o permitiéndoles palpar cómo la sala de partos está ahora bien equipada y que la higiene y el bienestar son las prioridades de dicho centro. Otro aspecto importante es también ofrecer una tarifa asequible (si es necesario).

¿Cómo se va a hacer para que el proyecto sea sostenible en el tiempo?

–Garantizamos la sostenibilidad del proyecto mediante la implicación de la comunidad local. En este sentido, la Oficina Diocesana de Obras Médicas se esforzará por movilizar a la comunidad para que asuma la responsabilidad del proyecto. Así, la apertura de una farmacia, la cría de gallinas y cerdos, la agricultura y los ingresos de este centro podrán contribuir a la sostenibilidad del proyecto.

Si tuviera que explicar en una frase por qué este proyecto es necesario, ¿qué le diría a una persona que está pensando en apoyarlo?

–«Gracias a este proyecto, mejorarán las condiciones del parto, lo que reducirá la tasa de mortalidad infantil y materna, así como los partos en casa; supone un gran alivio para la comunidad de Isangi y un motivo de esperanza».

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Mundo

El primer ministro laborista Burnham apuesta por los cuidados paliativos

El nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, católico y laborista, ha efectuado un llamamiento para que los servicios de cuidados paliativos reciban la financiación adecuada. Los líderes católicos han mostrado su satisfacción.

OSV / Omnes·7 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

– Andy Drozdziak, OSV News

Los obispos del Reino Unido y líderes de organizaciones católicas han acogido positivamente el apoyo del nuevo primer ministro católico, Andy Burnham, a los cuidados paliativos. Además, las organizaciones benéficas católicas han sido animadas a recurrir a su fe para apoyar a los pobres y tomar medidas contra la crisis climática.

El arzobispo John Sherrington, de Liverpool, obispo principal para asuntos relacionados con la vida en la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, ha hecho público su respaldo al llamamiento de Burnham para que “los servicios de cuidados paliativos reciban la financiación adecuada”.

Significativo apoyo a los paliativos

El primer ministro Burnham ha declarado que es necesario “corregir” la financiación de los cuidados paliativos y la asistencia social, para que las personas vulnerables puedan tener “tranquilidad” respecto a la atención que reciben al final de su vida.

“Es sumamente significativo que el Primer Ministro haya confirmado su postura sobre la necesidad de una atención paliativa y social adecuada antes de la segunda lectura (en septiembre) del proyecto de ley sobre adultos con enfermedades terminales (al final de la vida), que presenta fallos fundamentales”, dijo el arzobispo Sherrington en un comunicado del 29 de julio. 

Otra votación sobre la muerte asistida el 11 de septiembre

Tras el fracaso del primer intento de legalizar la eutanasia en el Parlamento británico la primavera pasada, está previsto un nuevo intento para presentar el proyecto de ley el 11 de septiembre.

“Las personas que están muriendo son vulnerables y necesitan cuidados compasivos y acompañamiento espiritual hasta su último aliento”, dijo el arzobispo Sherrington, instando a los parlamentarios a “votar en contra de esta peligrosa legislación” durante la sesión del 11 de septiembre “y a trabajar juntos para garantizar que nuestros servicios de cuidados paliativos y sociales puedan ser considerados ejemplos de atención verdaderamente digna al final de la vida para todos”.

“Hemos abogado constantemente por una inversión significativa en cuidados paliativos y al final de la vida como un enfoque apropiado para defender la dignidad de todos al final de la vida, y nos hemos opuesto a un proyecto de ley que busca legalizar el suicidio asistido”, añadió el arzobispo Sherrington.

Burnham: “La doctrina social católica sustenta mi política”

Burnham, el primer primer ministro británico nacido en el catolicismo, ha hablado durante mucho tiempo sobre la influencia que su fe tiene en su visión política, y ha afirmado: “La doctrina social católica sustenta mi política”.

Tan pronto como Burnham comenzó a trabajar como primer ministro, empezaron a llegar mensajes que le instaban a poner su fe en práctica.

Su influencia católica: acabar con la indigencia 

La influencia católica de Burnham se hizo patente incluso antes de asumir el cargo, ya que visitó The Passage, una organización benéfica para personas sin hogar en Londres, horas antes de su nombramiento. Los valores y la filosofía de The Passage se inspiran en las enseñanzas y el ejemplo de San Vicente de Paúl. Durante su discurso inaugural como primer ministro, Burnham prometió “acabar con las personas sin hogar en nuestro país”.

“Se trata de situar los valores y los estándares correctos en el centro del gobierno”, dijo el 20 de julio.

Caritas Salford es una organización benéfica que ayuda a personas sin hogar y en situación de pobreza en el Gran Manchester y Lancashire, donde Burnham fue alcalde. Burnham, que fue monaguillo, ocupó anteriormente los cargos de secretario de cultura y secretario de salud antes de asumir la alcaldía en 2017.

En referencia a sus propias interacciones con Burnham, el director Patrick O’Dowd declaró a OSV News que “Andy Burnham ha visitado nuestro centro de día Cornerstone en Manchester, que brinda apoyo a personas sin hogar o en riesgo de quedarse sin hogar”. 

O’Dowd celebró el compromiso de Burnham de acabar con la indigencia, describiendo a Burnham como «un líder que sin duda es consciente de la importancia de la doctrina social católica».

Piden ayuda urgente para los niños que viven en la pobreza extrema

Caritas Salford solicita ayuda urgente para los niños que viven en la pobreza extrema, después de que datos recientes revelaran que muchos niños viven en condiciones precarias y llegan a la escuela con agujeros en los zapatos. 

O’Dowd declaró: “Vemos con demasiada frecuencia familias que viven en casas frías y húmedas. Queremos que Andy Burnham impulse un cambio rápido y que las personas sean el centro de las decisiones que tome”.

En octubre de 2025, durante una conferencia impartida por el grupo de expertos religiosos Theos, Burnham abogó por una nueva forma de hacer política que tenga como pilares la “confianza, la comunidad, la fe, las creencias y la conexión”. 

Acabar con la falta de vivienda no es el único tema que los católicos desean que el nuevo primer ministro aborde desde su perspectiva católica. La organización católica británica de ayuda CAFOD insta a Burnham a que recurra a su fe católica para tomar medidas decisivas ante la crisis climática y apoyar a los países más pobres.

En febrero de 2025, el gobierno anunció que el presupuesto de ayuda exterior se reduciría del 0,5% al ​​0,3% del producto nacional bruto, y agregó posteriormente que el dinero ahorrado se destinaría a financiar el gasto en defensa. 

“La cuestión de la ayuda exterior es crucial”

Neil Thorns, director de promoción y educación de CAFOD, declaró a OSV News el 22 de julio: “El tema de la ayuda exterior es crucial. Queremos que se restablezca el presupuesto de ayuda. Para nosotros, como católicos, es una expresión de nuestra solidaridad con nuestros hermanos y hermanas”. 

Thorns añadió que Burnham debe centrarse en «cuestiones de reforma financiera» y permitir que «los países trabajen para que su futuro prospere».

En una carta del 16 de julio dirigida a Burnham, CAFOD prometió, junto con otras organizaciones religiosas benéficas, “trabajar codo con codo con usted al servicio del bien común”.

La carta instaba a Burnham a “poner el clima y la naturaleza en el centro de la misión de su gobierno” y a proporcionar “energía limpia y asequible”. CAFOD también le pidió a Burnham que “liderara con firmeza la presidencia del G20, tomando medidas en materia de deuda, impuestos y flujos financieros ilícitos”.

Propuesta de prestamistas privados y alivio de la deuda

Centrándose en el alivio de la deuda, CAFOD quiere que el gobierno apruebe una ley que obligue a los prestamistas privados a participar en el alivio de la deuda en las mismas condiciones que los demás prestamistas, para que ya no puedan obtener enormes beneficios de los países que luchan contra deudas insostenibles. 

Thorns declaró a OSV News que la crisis de la deuda “está afectando a esos países de bajos ingresos y les impide invertir en la respuesta al cambio climático, la salud y la educación. Burnham realmente tiene que mirar más allá de nuestras fronteras nacionales y ver el mundo como nos enseña la doctrina social católica: ¿Cómo reconoces a tus hermanos y hermanas en todo el mundo?””

Las organizaciones benéficas católicas también tienen la firme esperanza de que Burnham tenga un impacto en temas de justicia. El grupo católico de justicia Caritas Social Action Network (CSAN) ha invitado a Burnham a debatir cómo “construir comunidades prósperas”, mientras que el Servicio Jesuita a Refugiados del Reino Unido ha instado al primer ministro británico a “construir un sistema de asilo humano”.

Respeto de la dignidad de la persona en un momento decisivo

En su mensaje de felicitación del 20 de julio, el arzobispo Richard Moth, de Westminster, presidente de la conferencia episcopal, pidió a Burnham que “respondiera con verdadera preocupación y respeto por la dignidad de la persona, por las necesidades de las familias, los marginados y los vulnerables”.

Mientras tanto, el obispo Peter Collins, de East Anglia, ha calificado la reintroducción del proyecto de ley sobre adultos con enfermedades terminales (cuidados paliativos) como un “momento decisivo para nuestro país”, y ha instado a que se destinen mayores recursos a los servicios de cuidados paliativos. 

El obispo Collins afirmó que el proyecto de ley “deja sin resolver muchas cuestiones en cuanto a su aplicación práctica y sus profundas implicaciones para las personas discapacitadas o vulnerables”.

“En lugar de considerar el suicidio asistido, nuestra sociedad debería abordar la necesidad de establecer y financiar un sistema universal de cuidados paliativos en todo el país”, añadió el obispo.

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Andy Drozdziak escribe para OSV News desde Barnard Castle, Inglaterra.

Esta información ha sido publicado originariamente en OSV News, y pueden consultarla aquí.

El autorOSV / Omnes

Mundo

León XIV a los jóvenes en Asís: “Europa y el mundo buscan en ustedes nuevos santos”

Más de dos mil jóvenes han acogido al Papa León XIV en Asís, al concluir la jornada ‘GO! Franciscan Youth Meeting’. El Santo Padre les ha invitado a buscar la santidad, “construir la civilización del amor” y ser “artífices de paz”.  

Redacción Omnes·6 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

En la solemnidad de la Transfiguración del Señor, en el marco de la visita pastoral del Pontífice con motivo del 800 aniversario de la muerte de san Francisco, el Papa León XIV ha invitado a más de dos mil jóvenes en Asís a apostar por “la civilización del amor”, y les ha alentado: “queridos jóvenes, hoy Europa y el mundo entero buscan en ustedes nuevos santos”.

“¡Tengan la audacia de creer en la palabra del Evangelio, sean muy humanos con la libertad de Jesucristo, abracen la hermana pobreza!”, ha manifestado el Santo Padre a los jóvenes en la Piazza Santa Maria degli Angeli (Asís).

El título de su encuentro —Go!— es una misión, un envío por caminos, de los que no tenemos mapas, porque se abren escuchando al corazón, obedeciendo al Espíritu y siguiendo al Resucitado donde ha querido precedernos, ha añadido el Papa.

“Go! ¡Vayan! Mejor todavía: ¡vayamos! Let’s go! A los lugares marginales, donde la injusticia y la prepotencia de unos pocos niegan la dignidad y los sueños de muchos, de demasiados hijos e hijas de Dios.”.

“Apuesten, queridos jóvenes,”, les ha animado más adelante, “por la civilización del amor, de la cual han encontrado los brotes en tantos ejemplos de gratuidad, y que transfigura —a imagen de Cristo— a innumerables artífices de paz también hoy comprometidos con el servicio a la vida en los más trágicos escenarios de muerte”.

Respuestas a Karolina, de Zagreb, o a Giovanni, de Bolonia

Por ejemplo, a Karolina, de Zagreb, que preguntó cómo permanecer fieles al Evangelio sin perder la alegría y la sencillez del carisma franciscano, el Papa le recordó la presencia franciscana en los Balcanes. Y le dijo que esa presencia favoreció durante siglos el diálogo entre católicos, ortodoxos y musulmanes, incluso en una región marcada recientemente por la guerra y las divisiones. En ese contexto, invitó a los jóvenes a convertirse en auténticos constructores de reconciliación. “A los cristianos se les pedirá cada vez más que se conviertan en artífices de paz”.

Qué le ha sostenido al Papa: nunca ha caminado solo

Giovanni, de Bolonia, manifestó el temor de muchos jóvenes ante los compromisos para toda la vida y preguntó al Papa qué le había sostenido en su camino vocacional.

León XIV señaló que el contexto cultural actual alimenta la incertidumbre y la ilusión de que siempre es posible posponer las decisiones importantes. Sin embargo, precisamente por ello asumir un compromiso definitivo constituye hoy “el acto más revolucionario”.

“Tomar una decisión para siempre no nos encierra en una jaula, sino que nos abre a un dinamismo mayor», expresó el Pontífice, porque  el amor auténtico es siempre un camino de salida de uno mismo, recorrido junto a Dios.

León XIV recordó que nunca ha caminado solo. “El Señor nunca me ha abandonado: siempre me ha acompañado”, reveló, al recordar su vocación: sacerdote, religioso agustino, misionero, y Sucesor de Pedro.

Homilía de la Misa: la transfiguración de tantos…

A las 10.30 horas, en la Basílica de Santa María de los Ángeles en la Porciúncula, el Santo Padre presidió la Santa Misa con los participantes en el encuentro ‘GO! Franciscan Youth Meeting 2026’. 

La fiesta de la Transfiguración, que estamos celebrando, es un misterio de luz que nos ayuda a profundizar nuestro encuentro, tan gozoso, pero también cargado de interrogantes sobre el presente y el futuro, comenzó diciendo el Santo Padre en la homilía.

Hoy contemplamos a Jesús que se transfigura precisamente en la conversación con el Padre, con quienes le precedieron, Moisés y Elías, y con sus contemporáneos, los discípulos. (…) La Iglesia existe para introducirnos en este dinamismo de escucha y de decisión, en el cual comprendemos para quién vivir y cómo vivir, ha añadido. 

“Estamos en Asís, una ciudad a la que vienen, desde hace siglos, muchos peregrinos —hoy también nosotros— porque aquí todo nos susurra que nuestra vida puede cambiar de forma, irradiar luz, reparar el mundo. 

Aquí comenzó la transfiguración de Francisco, de Clara y de otros miles de jóvenes: acogieron el Evangelio sin glosa —nosotros diríamos: sin descuentos— y la vida de Jesús ha recomenzado en ellos”.

“Vemos su aurora en los santos canonizados, como san Francisco y santa Clara”

La mañana de Pascua, ha manifestado el Papa, “es la luz de un nuevo día, hacia el que estamos orientados, mientras que en torno a nosotros, y a veces dentro de nosotros, hay todavía oscuridad. 

Vemos su aurora en los santos canonizados, como san Francisco y santa Clara, y en una miríada de hermanos y hermanas que responden al mal con el bien. ¡No estamos solos!”, ha subrayado el Sucesor de Pedro.

En estos días lo han experimentado: se han encontrado y escuchado, pasando del ruido de voces que contrastan y se sobreponen al arte dela conversación. 

Tentaciones, incomprensiones: fiarse de Dios

El Papa Francisco, inspirándose en el Poverello de Asís, nos ha puesto en guardia frente a la “tentación de ser cristianos manteniendo una prudente distancia de las llagas del Señor. Pero Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás (Evangelii gaudium, 270), ha recordado León XIV.

Podemos incluso no ser comprendidos por los de nuestra propia casa, como le sucedió a san Francisco. (,,,) “Fiarse de Dios es reencontrar, como Francisco y Clara, un mundo de hermanos y hermanas para querer y servir, no para explotar y dominar. No un mundo para defender, sino para abrazar”.

Asís, foco de atracción de peregrinos

A su llegada a Asís, el Papa fue recibido con un Mensaje de Bienvenida pronunciado por Fr. Marco Vianelli, Ministro Provincial de los Frailes Menores de Umbría y Cerdeña, quien recordó que “aquí, en la Porciúncula, san Francisco comprendió su vocación; aquí acogió a los primeros hermanos; aquí, santa Clara consagró su vida al Señor; aquí floreció la indulgencia del Perdón de Asís, signo de la misericordia sin límites de Dios. Hoy, esta misma gracia sigue atrayendo a peregrinos de todas partes del mundo”.

El autorRedacción Omnes

Recursos

Cinco momentos para orar ‘sobre la marcha’

Es posible, y más fácil de lo que piensa, cultivar el hábito de orar en las temporadas más ajetreadas, tanto para usted como para sus hijos.

Agencia OSV News·6 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– OSV News / Colleen Pressprich

Como católicos, estamos llamados a orientar constantemente nuestro corazón hacia el Señor. Como padres, nos corresponde enseñar a nuestros hijos a hacerlo. Eso puede parecer imposible, especialmente durante el verano.

Sé que para nosotros es una época incluso más ajetreada que el año escolar. Entre campamentos, deportes y el equipo de natación, estamos constantemente de un lado a otro y rara vez mantenemos el mismo horario de una semana a otra.

Esto puede dificultar encontrar un ritmo, sobre todo para el momento de la oración.

Pero es posible, y más fácil de lo que piensa, cultivar el hábito de la oración en las temporadas más ajetreadas, tanto para usted como para sus hijos.

Aquí tiene cinco momentos para introducir la oración en el día a día de su familia este verano, los cuales profundizarán su vida de oración y serán fáciles de mantener cuando comience de nuevo el curso escolar. De hecho, notará que todos estos son momentos “sobre la marcha”. Esto incluye una ventaja añadida: orar en el automóvil significa menos distracciones. El tiempo en el coche abre oportunidades para conversaciones significativas, para que nuestros hijos nos hagan preguntas y para que comprendamos mejor sus corazones.

Al pensar en integrar estos pequeños momentos de oración a lo largo del día, tenga presentes las palabras de san Pablo VI, quien escribió: “El hombre contemporáneo escucha más de buena gana a los testigos que a los maestros”.

¿Qué tiene que ver esto con la oración familiar? Significa que probablemente tendrá que salir un poco de su zona de confort. Sé que yo tuve que hacerlo. Orar en voz alta no suele resultarnos natural, pero es la mejor manera de enseñar a los hijos. Puede resultar incómodo al principio, pero le prometo que dará sus frutos.

Oración al pasar frente a una iglesia católica

Cada vez que nuestra familia pasa en coche o caminando frente a una iglesia católica, nos santiguamos y decimos esta breve oración: “Jesús, te amo”.

Reconocer a Cristo verdaderamente presente en el sagrario refuerza en nuestros hijos la idea de que la Eucaristía es la fuente y la cumbre de nuestra fe, y les ayuda a comprender la importancia y la centralidad de nuestra creencia en la Eucaristía. Aunque parezca algo sencillo, esta práctica ha dado pie a muchas conversaciones con nuestros hijos. Nos ha brindado la oportunidad de explicarles la teología eucarística, las diferencias entre las distintas denominaciones e incluso la importancia de persignarse con reverencia, lo cual es en sí mismo una poderosa oración.

Oración al escuchar sirenas

Cada vez que nuestra familia oye una sirena, hacemos una pausa en lo que estemos haciendo y decimos: “Querido Jesús, por favor ayuda a los paramédicos, a los agentes de policía, a los bomberos y a todas las personas a las que van a socorrer”.

Breve y sucinta, esta oración muestra a nuestros hijos la importancia de mirar más allá de sí mismos, de percibir las necesidades de los demás y de encomendarlos en la oración. Con los años, hemos comprobado que nuestros hijos se dan cuenta de cuándo otros pasan necesidad y nos piden que nos unamos a ellos en oración. A menudo me asombra lo que sus ojos ven y que yo podría haber pasado por alto. La intercesión se ha convertido en un hábito.

Oración cuando vemos a una persona sin hogar

Nuestra familia tiene la costumbre de orar por las personas sin hogar que vemos durante nuestros trayectos. Si es seguro hacerlo, nos detenemos y les preguntamos su nombre para poder orar por ellas de manera específica.

Como católicos, creemos en la dignidad y el valor inherentes a cada persona. Detenernos el tiempo suficiente para ver de verdad a las personas en los márgenes de la sociedad, tomar el tiempo para reconocerlas como individuos y ofrecer una oración por ellas ofrece a nuestros hijos un testimonio poderoso y moldea la manera en que tratan a los demás. Hemos mantenido conversaciones maravillosas con nuestros hijos sobre las obras de misericordia corporales y espirituales y sobre la doctrina social de la Iglesia, y hemos visto a nuestros hijos crecer en amor y respeto hacia todas las personas que encuentran.

Oración al pasar por un cementerio

Este hábito lo aprendí de mi propia abuela. Al pasar en coche junto a un cementerio, rezamos un avemaría por las almas de quienes están allí sepultados y que aún se encuentran en purificación en el purgatorio. Las almas del purgatorio no pueden orar por sí mismas, sino que dependen de las oraciones de los demás. Este sencillo hábito nos ha permitido explicar la comunión de los santos de una forma real y tangible a nuestros hijos, y les ha brindado la oportunidad de orar por quienes quizás ya no tienen a nadie que ore por ellos.

Oración al contemplar la belleza

El último momento en que intentamos integrar la oración en nuestra vida diaria es cuando contemplamos algo hermoso en el mundo natural. En esos instantes, ofrecemos una oración de gratitud en voz alta por lo que sea. “Gracias, Jesús, por esta puesta de sol tan impresionante”. “Gracias, Padre, por el olor a hierba recién cortada”.

Exprese en voz alta todo aquello por lo que se sienta agradecido. Este fue el aspecto que más me costó poner en práctica con comodidad, pero también ha dado tanto fruto en mis hijos que agradezco haber superado la incomodidad de mis primeros intentos.

Oración sobre la marcha

Cultivar una vida de oración en familia no tiene por qué ser complicado. Estos pequeños momentos sobre la marcha se transformarán en conversaciones más profundas, momentos de oración más prolongados y una comprensión más viva del don que representa nuestra fe católica.


Este artículo se publicó primero en OSV News. Se reproduce en Omnes con permiso. Puede leer el original en inglés AQUÍ.

El autorAgencia OSV News

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Evangelización

«Es bueno que estemos aquí»: Una reflexión sobre la transfiguración de Jesús

La Transfiguración revela quién es Jesús y muestra cómo la oración permite adentrarse en el misterio de la gloria de Dios.

OSV / Omnes·6 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

Cada año, la Iglesia Católica celebra la fiesta de la Transfiguración el 6 de agosto. La historia de la transfiguración de Jesús aparece en los tres Evangelios sinópticos (cf. Mc 9:2-10; Mt 17:1-8; Lc 9:28-36). Casi todos los biblistas y escritores espirituales coinciden en la importancia de esta fascinante historia. También coinciden en que casi desafía la interpretación.

El célebre erudito bíblico Julius Wellhausen (1884-1918) fue el primero en sugerir que este relato era originalmente la descripción de una aparición de Jesús resucitado. Sugirió que el relato trataba originalmente sobre la aparición del Crucificado a los tres discípulos. Esta teoría fue muy popular durante muchos años, pero actualmente no es sostenida por la mayoría de los comentaristas.

El contexto en el que aparece la historia es el mismo en todos los Evangelios, y resulta bastante fácil de describir. Jesús pregunta a sus discípulos quién creen que es él. Todos responden lo mismo: el Mesías. Entonces, Jesús explica lo que esto significa al ofrecer la primera de sus tres predicciones sobre la pasión, haciendo hincapié en su sufrimiento, muerte y resurrección. Los discípulos no logran comprender la idea del Mesías junto con el sufrimiento y la muerte. Es en este punto cuando Jesús toma a Pedro, Santiago y Juan, los lleva a una alta montaña y se transfigura ante ellos.

El verdadero propósito de la historia de la transfiguración es revelar la verdadera identidad de Jesús. Es casi como si cada uno de los tres evangelistas la hubiera ido desvelando gradualmente a medida que contaban sus historias. De repente, en medio del relato, dejan de hablar y nos muestran visualmente este asombroso acontecimiento en el que Jesús se transforma de forma espectacular.

Es como una visión apocalíptica que nos invita a descubrir quién es realmente Jesús y a vislumbrar su futura gloria. Sin embargo, este evento de transfiguración apenas comienza y termina. Todo vuelve rápidamente a la normalidad.

Sin embargo, nos quedan algunas preguntas importantes. ¿Qué acaba de suceder? ¿Qué acabamos de ver y oír?
Los tres Evangelios sinópticos tienen una perspectiva particular sobre estas preguntas, así como sobre el significado de la historia de la Transfiguración . Incluso coinciden en los puntos principales del relato. No obstante, debemos prestar atención a los detalles que ofrece cada evangelista.

Marcos

Marcos proporciona la trama básica que Mateo y Lucas siguen fielmente. La transfiguración se presenta como una revelación dirigida a los discípulos para profundizar en su comprensión de la identidad de Jesús. Este tema de la verdadera identidad de Jesús es recurrente en todo el Evangelio de Marcos. Con la transfiguración , la cristología de Marcos se desarrolla aún más. Junto a Jesús transfigurado, aparecen Moisés y Elías conversando con él. Pedro no logra comprender el significado de todo esto, pero sugiere construir tres moradas: una para Jesús, una para Moisés y otra para Elías.

Los discípulos estaban aterrorizados, pero tal vez pensaron que esto era similar a la fiesta de Tabernáculos que celebraba la entrega de la ley a Moisés en el Monte Sinaí, así como su viaje por el desierto (cf. Lv 23:34-44).

En este punto de la historia, una misteriosa nube los cubre a todos y una voz dice: «Este es mi Hijo amado. Escúchenlo». (Esto es similar a la experiencia que tuvo Moisés en Éxodo 24:15-16: «Moisés subió al monte. Entonces la nube cubrió el monte. La gloria del Señor se posó sobre el monte Sinaí. La nube lo cubrió durante seis días, y al séptimo día, desde medio de la nube, llamó a Moisés»). Esta voz divina afirma la identidad de Jesús como Hijo de Dios, Mesías y el Hijo del Hombre que ha de venir. Los discípulos reciben el mandato de «¡escucharlo!».

Inmediatamente después de que la voz cesara, la visión terminaría y todo volvería a la normalidad. Mientras todos descendían de la montaña, Jesús les ordenó a los discípulos que no contaran a nadie lo que habían experimentado hasta después de la resurrección. Solo entonces se comprendería el verdadero significado de la Transfiguración .

Mateo

Mateo interpreta la Transfiguración como una visión apocalíptica dirigida a los discípulos Pedro, Santiago y Juan. Este tono apocalíptico, que subraya la condición de Jesús Hijo del Hombre, se basa en parte en Daniel 7:9 y 10:6. Mateo también enfatiza la soberanía de Jesús (cf. Mt 17:4).

Además, añade el detalle de que el rostro de Jesús resplandecía como el sol, y que su ropa era de un blanco deslumbrante. La versión de Mateo, similar a la de Marcos, incluye a Moisés y Elías conversando con Jesús. Muchos comentaristas interpretan a Moisés como símbolo de la ley y a Elías como símbolo de los profetas. Juntos, la ley y los profetas constituyen la plenitud de la revelación divina.

En Mateo 5:17-19, Jesús proclamó que había venido a cumplir la ley y los profetas, y no a abolirlos. Aquí, en la Transfiguración , se muestra que Jesús no solo cumple la ley y los profetas, sino que los supera. La versión de Mateo sobre la Transfiguración añade algunos detalles al final. Los discípulos caen al suelo al oír la voz de la nube. Jesús calma su temor tocándolos y animándolos a no tener miedo.

Lucas

La versión de Lucas también es similar a la de Marcos, pero incorpora algunas particularidades. En primer lugar, la Transfiguración se presenta como una experiencia tanto para Jesús como para los discípulos. Para Lucas, la oración es de suma importancia. Casi todos los aspectos relevantes del ministerio de Jesús están precedidos por la oración en el Evangelio de Lucas. Por lo tanto, Jesús lleva consigo a Pedro, Santiago y Juan y sube a la montaña a orar (cf. Lc 9,28).

Durante la oración, el rostro de Jesús se transforma y su ropa se vuelve de un blanco resplandeciente. Para Lucas, la transfiguración de Jesús es una experiencia de oración. Al describir lo que sucede en Jesús y su ropa, Lucas no utiliza el término « transfiguración » (en griego, «metamorfosis»). En cambio, se refiere al rostro y la ropa de Jesús como transformados.

Lucas también incluye la presencia de Moisés y Elías, quienes conversan con Jesús. Si bien Marcos y Mateo también presentan a Moisés y Elías hablando con Jesús, no revelan el contenido de esa conversación. Lucas, sin embargo, nos informa que hablaban sobre la partida de Jesús (en griego, «éxodo»), que estaba a punto de consumarse en Jerusalén (cf. Lc 9:31). Esto, por supuesto, es una referencia a su muerte, entendida como un nuevo acto redentor, al igual que el primer Éxodo de la antigüedad. Aunque se describe a los discípulos como profundamente dormidos, se despiertan por completo al ver a Moisés y Elías. Una vez más, la misteriosa nube los cubre a todos y la voz divina afirma: «Este es mi Hijo escogido; escúchenlo» (9:35). Jesús reemplaza tanto a Moisés como a Elías.

Según Lucas, Jesús es un profeta poderoso en obras y palabras. Es el profeta como Moisés, mencionado en Deuteronomio 18:15. Por lo tanto, la versión de Lucas sobre la Transfiguración confirma el reconocimiento original de Pedro de que Jesús es el Mesías y, además, desarrolla lo que implica ese mesianismo. Es un éxodo que atraviesa el sufrimiento y la muerte para alcanzar la gloria.

Posibilidades de significado

La mayoría de los comentaristas y eruditos centran el significado de la historia de la Transfiguración en el encuentro entre Jesús, Moisés y Elías. Como se mencionó anteriormente, Moisés simboliza la ley y Elías a los profetas. Jesús, situado entre ambos, simboliza cómo cumple la ley y los profetas, o incluso cómo los supera. Esto se confirma con la voz que surge de la nube, indicando la identidad de Jesús como el Hijo amado de Dios. Y debido a esta filiación, debemos escuchar a Jesús.

Otra forma de entender la Transfiguración es considerarla un encuentro místico en el que la identidad de Jesús se revela a través de esta «nube de misterio». En el centro del encuentro se encuentran Jesús, Moisés y Elías. Desde fuera, observando, están Pedro, Santiago y Juan. El reto para todos ellos no es descifrar el significado de la nube, sino simplemente adentrarse en ella.

En otras palabras, el encuentro es lo esencial. Desde esta perspectiva, la Transfiguración forma parte de la identidad de Jesús, no es solo su resultado. Esta búsqueda de identidad no puede reducirse a un nombre. Recordemos el esfuerzo infructuoso de Moisés por descubrir el nombre de Dios. «Dios le dijo a Moisés: “Yo soy el que soy”. Y añadió: “Esto es lo que les dirás a los israelitas: YO SOY me ha enviado a vosotros”» (Éxodo 3:14). La identidad de Jesús está íntimamente ligada a esta nube. La nube es la presencia misma de Dios. La transfiguración de Jesús es una invitación a entrar en esta misteriosa nube y experimentar la gloria de Dios. Así es como luce la gloria de Dios: una gran nube resplandeciente.

Esta experiencia responde a las dos preguntas planteadas anteriormente al describir la Transfiguración : ¿Qué acaba de suceder? ¿Qué hemos visto y oído? Lo que acaba de suceder es que los discípulos han entrado en la nube sagrada y, al hacerlo, han experimentado la plenitud de Jesús al contemplar la gloria de Dios. Este es Jesús en realidad. Todo esto se confirma con la voz divina que reafirma la verdadera identidad de Jesús.

Adentrándonos en la nube

La tentación es pensar que el desafío que plantea la historia de la Transfiguración consiste en descifrar los símbolos y encontrar el significado de los personajes y la nube. Esto se entiende como parte de la búsqueda de la verdadera identidad de Jesús. El problema de este enfoque es que nunca nos permitirá ir más allá de los límites de la historia. Desde esta perspectiva, jamás descubriremos la verdadera identidad de Jesús.

El verdadero desafío de la Transfiguración reside en entrar en la nube. Una vez dentro, descubriremos a Jesús, Moisés y Elías, y la plenitud de la gloria de Dios. ¿Y cómo podemos entrar en esa nube? Sugiero que el enfoque de Lucas podría tener la clave. Y esa clave es la oración.

Recuerden que, para Lucas, todo el evento de la transfiguración fue una experiencia de oración. Fue a través de la oración que Lucas comprendió el significado de este nuevo éxodo que Jesús emprendía. Y fue a través de la oración que Pedro, Santiago y Juan pudieron vencer su temor y entrar en la nube divina. Solo entonces podremos decir con Pedro: «Maestro, ¡qué bien estamos aquí!» (Lc 9:33). Una vez dentro, en la presencia de la gloria de Dios, también nosotros podremos oír la voz que dice: «Este es mi Hijo escogido; escúchenlo».

Por Eugene Hensell, OSV News

Eugene Hensell es un monje benedictino de la Arch Abadía de St. Meinrad en St. Meinrad, Indiana, y profesor asociado de Sagrada Escritura en el Seminario y Escuela de Teología de St. Meinrad.

El autorOSV / Omnes

Ecología integral

Invertir según la doctrina social católica, cuatro años después de la publicación de Mensuram Bonam.

Una gestión financiera basada en los valores católicos puede ir de la mano de un sólido rendimiento económico. Cuatro años después de Mensuram Bonan, invertir, es parte integrante del seguimiento de Cristo.

Michele Mifsud·6 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Los responsables de las instituciones católicas —sacerdotes, obispos, tesoreros y laicos comprometidos— asumen una importante responsabilidad: gestionar los recursos financieros que se les han confiado de manera que se proteja la misión de la Iglesia, se refleje la doctrina social católica y se garantice la vitalidad a largo plazo de las obras eclesiales.

Para muchos, sin embargo, esta responsabilidad va acompañada de una pregunta recurrente: ¿es posible invertir de manera coherente con la fe católica sin sacrificar la rentabilidad financiera?

Durante años, esta cuestión ha generado incertidumbre y dudas. A menudo se daba por sentado que una cartera construida según principios éticos y religiosos produciría inevitablemente resultados inferiores a los de las inversiones convencionales. Sin embargo, la experiencia práctica nos muestra otra realidad.

Un análisis de la experiencia acumulada por algunas organizaciones que llevan décadas especializadas en la inversión coherente con la fe muestra que la adhesión a los principios de la Doctrina Social de la Iglesia no ha dado lugar, históricamente, a rendimientos a largo plazo más bajos. Al contrario, una gestión financiera basada en los valores católicos puede ir de la mano de un sólido rendimiento económico.

En otras palabras, la buena administración y la fidelidad al Evangelio no son realidades contrapuestas; forman parte de la misma misión.

Por qué es importante para la Iglesia

Las decisiones financieras son una forma concreta de testimonio. Cuando las inversiones de una diócesis, una congregación religiosa o una institución católica no se ajustan a las enseñanzas de la Iglesia, se pierde una importante oportunidad de predicar con el ejemplo.

Por el contrario, cuando los responsables de la Iglesia comprenden cómo funciona la inversión coherente con la fe, aumenta su capacidad para explicar y promover estas opciones dentro de sus comunidades. Se crea así un círculo virtuoso: la comprensión refuerza la confianza, y la confianza fomenta la generosidad y la participación.

Reconocer que las diferencias de rendimiento a corto plazo no comprometen necesariamente la competitividad a largo plazo permite también que la gestión financiera se asuma como una forma genuina de liderazgo pastoral. Esta conciencia proporciona a los responsables la confianza necesaria para actuar con convicción.

Mensuram Bonam: un llamamiento a la coherencia

En 2022, la Pontificia Academia de Ciencias Sociales publicó Mensuram Bonam, en el que invitaba a la Iglesia y a todos los fieles a ajustar sus decisiones de inversión a los principios de la fe católica.

El documento nos recuerda que la misión de la Iglesia no termina en las puertas de nuestras iglesias. Al contrario, impregna todas las dimensiones de la vida cristiana, incluida la forma en que gestionamos los recursos económicos que se nos han confiado.

Invertir, por lo tanto, no es una actividad neutra ni meramente técnica. Es parte integrante del seguimiento de Cristo. A través de nuestras decisiones financieras, podemos dar testimonio del Evangelio, defender la dignidad humana y promover el bien común.

Las orientaciones ofrecidas en Mensuram Bonam también coinciden en líneas generales con las elaboradas por varias Conferencias Episcopales nacionales —entre ellas las de Estados Unidos, Alemania, Italia y Austria—, ya que todas ellas se nutren de la misma fuente: el Evangelio, la doctrina social de la Iglesia y la tradición católica.

Los tres pilares de la inversión coherente con la fe

Mensuram Bonam identifica tres dimensiones fundamentales de la inversión católica: el compromiso, la mejora y las exclusiones.

Compromiso: promover el bien común a través del diálogo

El compromiso consiste en utilizar la posición de inversor para fomentar un comportamiento empresarial más responsable.

Esto se lleva a cabo mediante el diálogo directo con las empresas y el ejercicio de los derechos de voto de los accionistas. De este modo, los inversores católicos pueden contribuir a orientar las políticas empresariales hacia un mayor respeto por la dignidad humana, la gestión responsable del medio ambiente y el bien común.

Mejora: dar prioridad a las mejores prácticas corporativas

La mejora consiste en dar prioridad, en igualdad de condiciones, a las empresas que demuestran prácticas sociales, medioambientales y de gobernanza más sólidas.

El objetivo no es sacrificar el rendimiento, sino buscar oportunidades de inversión que combinen la calidad financiera con la responsabilidad ética.

Exclusiones: evitar la colaboración con actividades incompatibles con la fe

El tercer pilar —las exclusiones— es quizás el más conocido y, al mismo tiempo, el que suscita mayor preocupación.

Consiste en evitar inversiones en empresas implicadas en actividades incompatibles con la dignidad humana y la doctrina de la Iglesia, como las relacionadas con el aborto o la producción de armas de destrucción masiva.

Aquí es donde surge la pregunta más habitual: ¿qué coste financiero supone excluir a determinadas empresas del universo de inversión?

El mito de la menor rentabilidad

Durante muchos años, esta pregunta fue difícil de responder.

Las comparaciones tradicionales se basaban en índices de mercado generales que incluían a todas las empresas que cotizaban en bolsa, incluidas aquellas cuyas actividades entraban en conflicto con los valores católicos. En gran medida, no se disponía de herramientas adecuadas para medir el impacto real de las exclusiones en la rentabilidad.

A falta de datos claros, muchos llegaron a la conclusión de que restringir el universo de inversión conduciría necesariamente a una menor rentabilidad.

Otro reto reforzó esta percepción. Identificar a las empresas que violan los principios fundamentales de la doctrina católica requiere conocimientos especializados, investigación constante y un discernimiento ético continuo, habilidades que rara vez forman parte de la formación estándar de los sacerdotes y los administradores de la Iglesia.

Por lo tanto, no es de extrañar que las preocupaciones sobre el rendimiento siguieran siendo uno de los principales obstáculos para una inversión coherente con la fe.

Una conclusión tranquilizadora

La experiencia práctica y los datos analizados por profesionales especializados apuntan a una conclusión alentadora: es posible invertir de manera coherente con la fe católica y, al mismo tiempo, obtener rendimientos comparables a los del mercado en general.

Los análisis comparativos entre los índices católicos y los índices de mercado convencionales indican que, históricamente, la exclusión de empresas incompatibles con los principios de la Iglesia no ha impedido a los inversores obtener resultados competitivos a largo plazo.

La experiencia de carteras reales gestionadas según criterios católicos confirma asimismo que un buen rendimiento financiero puede coexistir con una adhesión rigurosa a la Doctrina Social de la Iglesia.

Para los líderes de la Iglesia, esto significa mirar hacia el futuro con confianza. La fidelidad al Evangelio no exige abandonar la buena administración de los recursos. Al contrario, una gestión financiera coherente con la fe puede convertirse en una expresión tangible del testimonio cristiano, capaz de sostener la misión de la Iglesia hoy y para las generaciones venideras.

El autorMichele Mifsud

Ecónomo general adjunto de la Congregación de la Misión de los Padres Paúles, asesor financiero y de inversiones registrado.

Evangelio

Reconociendo al Dios que pasa. Domingo XIX del tiempo ordinario (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del Domingo XIX del tiempo ordinario (A) correspondiente al día 9 de agosto de 2026.

Vitus Ntube·6 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

La liturgia de hoy está dominada por el tema de la presencia de Dios —el Dios que pasa— y por nuestra capacidad de reconocerlo. El Evangelio es una continuación del relato del domingo pasado sobre la multiplicación de los panes. Después de alimentar a la multitud, Jesús despide a la gente y envía a los discípulos por delante en una barca, mientras Él se queda atrás para orar. Durante la noche, mientras los discípulos luchan contra el viento contrario y las olas, Jesús viene hacia ellos caminando sobre el mar, pero ellos no logran reconocerlo.

Cristo, que pasa junto a ellos, es confundido con un fantasma. Caminando majestuosamente sobre las olas, Jesús manifiesta su soberanía sobre las fuerzas de la naturaleza. A los discípulos atemorizados les dice: “¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!”. Incluso invita a Pedro a participar de su poder llamándolo a caminar sobre las aguas.

La experiencia de los discípulos no está lejos de la nuestra. Apenas unas horas antes habían contemplado la alegría y la abundancia del milagro de los panes. Sin embargo, ahora se encuentra la barca “sacudida por las olas” y luchando contra el viento.

¿Cuántas veces sucede esto también en nuestra vida? En un momento experimentamos las bendiciones y la cercanía de Dios; al siguiente nos vemos abrumados por dificultades, angustias, decepciones o sufrimientos. La barca de nuestra vida parece estar a punto de naufragar. En esos momentos nos cuesta reconocer a Cristo que viene hacia nosotros. Confundimos su presencia con otra cosa.

La primera lectura nos ofrece una profunda lección sobre cómo reconocer la presencia de Dios. A Elías se le ordena: “Sal y permanece de pie en el monte ante el Señor”. Llegó un huracán, un terremoto, un fuego, pero Dios no estaba en ninguno de ellos. Finalmente, Elías escucha el susurro de una brisa suave. Entonces se cubre el rostro, porque reconoce que el Señor está presente.

El Dios que se reveló en la tormenta es el mismo que se revela en un suave susurro. Corremos el riesgo de pensar que la presencia de Dios se encuentra únicamente en lo extraordinario, pero Dios también se deja encontrar en el silencio.

Hace falta silencio para escuchar un susurro. Encontramos a Dios en el silencio. Dios se hace presente cuando eliminamos las distracciones, los vientos y las olas de la cultura digital que nos desgastan física y mentalmente.

Como Pedro, deberíamos orar continuamente: “Señor, si eres tú…”. Y el Señor nos concederá la gracia de reconocerlo, confiar y avanzar hacia Él incluso en medio de las tormentas.

Mundo

Uruguay, Argentina y Perú recibirán al Papa León XIV en noviembre

La Santa Sede ha confirmado el próximo viaje de León XIV a las tres naciones latinoamericanas. Será el sexto Viaje Apostólico del Papa que vuelve a las tierras peruanas de las que fue obispo.

Redacción Omnes·5 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

«El Santo Padre León XIV realizará un Viaje Apostólico a Uruguay, Argentina y Perú del 6 al 17 de noviembre 2026, aceptando la invitación de los Jefes de Estado y de las Autoridades eclesiásticas de esos respectivos países, Su Santidad visitará Montevideo, Paysandú y Florida del 6 al 8 de noviembre; Buenos Aires, Córdoba y Luján del 8 al 11 de noviembre; y Lima, Chiclayo, Cuzco y Pucallpa del 11 al 17 de noviembre».

Con este escueto comunicado, la Santa Sede ha confirmado el próximo viaje de León XIV que, tras su próximo viaje a Francia, en septiembre, cruzará el atlántico para pisar, por primera vez como sucesor de Pedro, el continente americano.

Aunque el programa del viaje no se conocerá hasta, aproximadamente, un mes antes del inicio del viaje, se espera que este viaje papal sea uno de los más multitudinarios a una tierra bien conocida por el Papa León XIV. No en vano, Robert Prevost vivió, como misionero en la misión agustiniana de Chulucanas, en la región de Piura, Perú, durante un año (1986 – 1987) y, tras residir en Estados Unidos por sus labores pastorales, en 1988 volvió a Perú, a la misión agustiniana de Trujillo, zona donde permaneció 10 años.

El l 3 de noviembre de 2014, el Papa Francisco lo nombra administrador apostólico de la diócesis peruana de Chiclayo, de la que fue nombrado obispo titular un año después. Allí permaneció hasta 2023, cuando se trasladó a Roma como prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina.

Como prior general de la Orden de San Agustín, Robert Prevost también visitó Uruguay en 2011. También, bajo este mandato de la Orden, pudo conocer Argentina en varias ocasiones, en las que recorrió diversas comunidades agustinas, como en 2004 cuando conoció la labor de los agustinos de provincias como Catamarca, Córdoba, Mendoza y Salta y en 2013 visitó Buenos Aires y La Plata, donde participó en la misa de ordenación episcopal de monseñor Alberto Bochatey en la iglesia San Agustín del barrio de Palermo.

Vaticano

León XIV: “En nuestro tiempo, la oración puede parecer algo inútil”

El Papa ha animado a redescubrir la oración en su verdad en su catequesis de este miércoles. El Pontífice ha recordado el valor de “la Eucaristía y la Liturgia de las Horas” como “el aliento de la vida de la Iglesia que hace circular al Espíritu Santo a través de su Cuerpo”.

Redacción Omnes·5 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

La basílica de San Pedro ha acogido la catequesis del Papa León XIV en este primer miércoles de agosto, debido a las altas temperaturas de la Ciudad Eterna hoy. El Papa ha retomado la reflexión sobre la Constitución conciliar sobre la liturgia Sacrosanctum Concilium (SC) deteniéndose, en este día, en la “dimensión eclesial de la oración litúrgica».

 Como primer punto, el pontífice ha recordado que “es el Espíritu Santo el que nos enseña a rezar” y ha afirmado que 
“en nuestro tiempo, en los contextos dominados por una mentalidad centrada en la eficiencia y en el consumismo, la oración puede parecer algo inútil e irrisorio”, incluso “una forma de evasión”. 

El pontífice ha señalado también el hecho de que “en muchas familias cristianas ya no se transmite la oración, mientras que numerosas personas corren el riesgo de confundirla con una técnica más, de naturaleza psicológica y orientada al bienestar personal”. Unas realidades que ponen de manifiesto más aún la necesidad de descubrir la verdad de la oración cristiana.

El Papa ha querido, en este punto, actualizar el contenido de la Sacrosanctum Concilium, indicando cómo esta Constitución Apostólica tomó conciencia de esta necesidad de la oración. La oración litúrgica es el espacio de encuentro entre Dios y cada uno de nosotros, ha explicado el Papa.

«En la Constitución, de hecho, el término “la oración” designa toda la liturgia. Esta perspectiva es decisiva, porque orientó la reforma litúrgica dándole como eje portante de la participación activa de los fieles. La liturgia se presenta ante todo como el lugar del encuentro, de la iniciativa de Dios que se hace cercano a la humanidad en su Hijo» ha afirmado.

En este punto, el Papa ha señalado la Liturgia de las Horas, como la oración litúrgica vertebral de la Iglesia que «debe acogerse y vivirse cada vez más en la vida ordinaria de los bautizados y de las comunidades. A tantas personas que quieren aprender a rezar, en particular, a los catecúmenos, les puede ofrecer el camino y la escuela de la oración cristiana».

Una Liturgia de las Horas, que, como ha subrayado el Papa, se vincula a la Eucaristía y en la que «cada hora es un acto de esperanza: durante nuestra peregrinación terrenal velamos con toda la Iglesia esperando el regreso glorioso del Señor».


Evangelización

Santa María la Mayor: la casa de todos

Santa María la Mayor es el templo mariano más antiguo de Occidente. Se celebra el 5 de agosto para recordar su evento fundacional.

Gerardo Ferrara·5 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Quien vive en Roma sabe lo excepcional que es ver caer la nieve. Sobre lo extraordinario de este evento se escribió una canción maravillosa, “La nevicata del ’56” (La nevada del 56). El texto original es de un gran cantautor de Roma, Franco Califano, pero la hizo célebre una de las más grandes intérpretes de la música italiana: Mia Martini.

“¿Te acuerdas? Una vez solo se oía el ruido del río por la tarde / La fuente cantaba y aquella agua era clara, dime que era así / Había siempre un gran sol y la noche era hermosa, como lo eras tú / Estaba también la luna, mucho mejor que ahora, mucho más que así / ¿Cómo es, cómo es, cómo es que había sitio incluso para las fábulas? / Y callada, callada luego, la nevada del ’56 / Roma estaba toda cándida, toda limpia y brillante / Tú me dices que sí: ¿la has vuelto a ver así? ¡Qué tiempos aquellos!” 

Y, entre el sueño y la verdad, exactamente así nació esa casa, la primera de la Madre de Dios en Occidente y la casa de todos sus hijos, con la idea de hacer a Roma y a todos sus hijos cándidos, limpios y brillantes como solo una madre sabe hacer.

Según la tradición, de hecho, la fundación de Santa María la Mayor parte de un sueño y llega a una nevada, algo ya de por sí raro en Roma, y encima en el mes de agosto, en el año 358, bajo el pontificado del papa Liberio (por eso la basílica también es llamada “liberiana”). La Virgen se apareció en sueños simultáneamente al papa y a un patricio romano llamado Juan, ordenándoles construir una iglesia en el lugar donde, al día siguiente, encontraran nieve. Y la mañana del 5 de agosto, en la Colina del Esquilino, una de las siete colinas de Roma, la nieve estaba allí de verdad.

El recuerdo de la nieve de agosto pervive aún hoy en una celebración: cada 5 de agosto, en la basílica se conmemora a la “Virgen de las Nieves”, con una lluvia de pétalos blancos que cae desde lo alto de la cúpula durante la misa, similar a la de pétalos rojos en el Panteón en Pentecostés.

El fin de un mundo

En los artículos sobre Guadalupe vimos cómo la Virgen acudió literalmente en auxilio de un pueblo, o mejor dicho, de dos, que ya no tenían esperanzas. Ocurrió en un momento en que las antiguas tradiciones decaían, el universo, tal como se había imaginado, cesaba de existir y ya no había motivo para creer en el futuro.

Así era en la época en que Roma estaba agotando su papel de capital de un vastísimo imperio y se disponía a convertirse en poco más que una aldea; los antiguos dioses eran progresivamente abandonados, una nueva fe, ya no perseguida, estaba emergiendo y nuevas autoridades, civiles y religiosas, salían de las catacumbas.

Y aunque los historiadores debaten sobre el episodio de la nieve y la mayoría de ellos atribuye la fundación efectiva al papa Sixto III en lugar de a Liberio, lo cierto es que se trata de un monumento antiquísimo: Sixto la hizo levantar entre el 432 y el 440, justo después del Concilio de Éfeso del 431, que definió a María como “Theotokos”, Madre de Dios, contra las tesis de Nestorio, que quería limitar el título a “Christotokos”, Madre de Cristo. Un dogma que proclamaba a María madre de Dios y, en el Hijo, de todos los hombres.

De las cuatro basílicas papales de Roma, Santa María la Mayor es la única que conserva intacta su estructura paleocristiana: misma planta, mismas naves, mismos mosaicos del siglo V todavía en su sitio. Y fue en cierto modo la respuesta arquitectónica a la definición dogmática, además de la «refundación» de un mundo, un nuevo “axis mundi” basado no ya en la religión pagana, sino en una teofanía cristiana. Fue además no solo un templo, sino una casa para la Madre y sus hijos, que aquí la venerarían también como “Salus populi romani”.

La basílica: mosaicos, iconos y un poco del Nuevo Mundo

Los mosaicos, característica principal de la basílica, son visibles desde la antigua fachada, parcialmente cubierta por la más reciente. Al entrar, uno no puede sino quedar maravillado ante los de la nave central.

Fueron realizados bajo el papa Sixto III, entre el 432 y el 440, y se encuentran entre los mosaicos cristianos más antiguos que existen en el mundo, además de seguir en su lugar original.

Los paneles de la nave son del siglo V y en ellos se representan escenas del Antiguo Testamento: Abraham, Moisés, Josué, la vida de Jacob, todo sobre fondos dorados: un verdadero catecismo visual para una población en su gran mayoría analfabeta.

En el arco triunfal se aprecian la Anunciación, la Adoración de los Reyes Magos, la Presentación en el Templo y la Huida a Egipto; María aparece ya como reina en el trono, vestida de Púrpura y oro, en respuesta a la proclamación del dogma de Éfeso.

En el techo, Pinturicchio diseñó, por encargo del papa Alejandro VI Borgia a finales del siglo XV, un artesonado realizado con oro donado, según la tradición, por los Reyes Católicos de España: el primer oro llegado de América, traído por Colón a su regreso. Cada vez que acompaño a grupos latinoamericanos a Santa María la Mayor, les doy la bienvenida a su casa justo bajo ese oro que proviene de su continente y que está allá arriba, a cuarenta metros de altura, iluminando la casa de su Madre.

El ábside tiene un mosaico que data del siglo XIII y es obra de Jacopo Torriti: la Coronación de la Virgen.

La cripta bajo el presbiterio, llamada Capilla del Pesebre, custodia lo que se identifica como el fragmento más antiguo del belén: cinco tablas de madera de sicómoro, en una teca de plata, las maderas del pesebre de Belén.

La “Salus Populi Romani”: salvación de todos

En la Capilla Paolina se conserva uno de los iconos marianos más venerados de la historia cristiana: la “Salus Populi Romani”, “Salvación del pueblo romano”. La tradición la considera pintada por san Lucas evangelista sobre una mesa de la casa de la Virgen, y llevada después a Roma por san Pedro. Los estudiosos, en cambio, la datan entre los siglos VI y XIII. Sea quien sea su autor, el fervor de los fieles y de los papas hacia ella es enorme. El papa Francisco, por ejemplo, se recogía aquí antes de cada salida y a su regreso de los viajes apostólicos, y ha querido ser enterrado allí, no lejos de su icono favorito.

Vale la pena detenerse en el término “romanos”. Este no indica solo a los habitantes de Roma, sino a todos los bautizados en la fe de la Iglesia católica romana, e incluso a cada hombre y cada mujer que se dirige a María como madre. Es la salvación del pueblo universal, de quien tiene afiliación y de quien no la tiene, de quien llega a la basílica con el bullicio de un grupo organizado y de quien entra solo, en silencio, tal vez llevando el peso de algo que no consigue decir en voz alta.

La “Salus Populi Romani” es una figura que mira hacia abajo, hacia quien es pequeño, quien está enfermo, quien es peregrino, en Roma y en el mundo.

El exterior barroco y la columna de Majencio

La fachada visible hoy data del siglo XVIII y es obra de Ferdinando Fuga. La columna que se alza frente a la fachada, en cambio, de casi quince metros de altura y con una estatua de la Virgen en la cima, procede de la Basílica de Majencio, en el Foro Romano, siendo la única columna superviviente de aquel edificio. Fue trasladada aquí en 1614 por el papa Paulo V. Las puertas de bronce de la nave central provienen, por su parte, del Foro de Nerva, traídas aquí en 1574.

Sub tuum praesidium

Vale la pena concluir con la oración tal vez más antigua escrita en honor a María, conservada en un papiro egipcio fechado hacia el año 250 después de Cristo:

“Bajo tu amparo nos acogemos, / Santa Madre de Dios; / no desprecies nuestras súplicas / en las necesidades, / antes bien, líbranos de todo peligro, / ¡oh Virgen gloriosa y bendita!” —

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Estados Unidos

Un tribunal protege a religiosas de la ley de suicidio asistido de Nueva York

Tras la demanda interpuesta por varias órdenes religiosas con presencia en Nueva York, un tribunal las protege ante la nueva ley de suicidio asistido.

Agencia OSV News·5 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

– OSV News / Kate Scanlon

Un juez federal protegió temporalmente el 30 de julio a cuatro órdenes de religiosas y ministerios de atención médica católicos de la aplicación de una ley del estado de Nueva York que permite a los médicos ayudar a los adultos con enfermedades terminales a morir por suicidio.

Las entidades católicas —las Hermanas Carmelitas para los Ancianos y Enfermos, las Hermanas Dominicas de Hawthorne, las Hermanas Misioneras de San Benito y las Hermanitas de los Pobres— demandaron al estado el 17 de julio, argumentando que la ley les exigiría facilitar dichas muertes a sus pacientes en violación de su fe.

“Las familias nos confían a sus seres queridos porque saben que nuestros hogares serán lugares de ternura, dignidad y cuidado fiel”, afirmó la madre Mary Rose Heery, priora general de las Hermanas Carmelitas para los Ancianos y Enfermos, en un comunicado del 31 de julio. “Estamos agradecidas de poder seguir honrando esa confianza y de permanecer al lado de cada residente hasta el final”.

Fecha límite para que responda la fiscal general de Nueva York

La orden de restricción temporal de la jueza de distrito de EE. UU. Anne M. Naracci también establece como fecha límite el 20 de agosto para que la fiscal general de Nueva York, Letitia James, responda a la moción de emergencia.

La oficina de James no respondió de inmediato a la solicitud de comentarios de OSV News.

Los partidarios del suicidio asistido por médicos argumentan que esta práctica protege la autonomía de las personas que sufren o tienen enfermedades terminales en sus últimos días, pero los opositores sostienen que la práctica ignora la dignidad de la vida humana y deja a los enfermos o moribundos vulnerables a la coerción, entre otras preocupaciones.

El Catecismo de la Iglesia Católica condena explícitamente la práctica de la eutanasia y el suicidio asistido por médicos como “moralmente inaceptables” y como una violación del Quinto Mandamiento, “No matarás”.

La gobernadora Kathy Hochul, demócrata por Nueva York y católica, firmó la Ley de Ayuda Médica para Morir en febrero, argumentando que había “asegurado” salvaguardias durante el proceso legislativo que garantizaban la “integridad de la decisión del paciente y la preparación de las instituciones médicas”. Los obispos católicos del estado estuvieron entre los que se opusieron a la ley, que autoriza a los neoyorquinos con enfermedades terminales y con menos de seis meses de vida a solicitar el suicidio asistido por médicos.

“Obligar a las monjas a participar en un suicidio es ilegal e injusto”

“Obligar a las monjas católicas a participar en un suicidio —y robar a los neoyorquinos la opción de recibir una atención fiel y que afirme la vida— es a la vez ilegal e injusto”, dijo Mark Rienzi, presidente de Becket, un bufete de abogados especializado en libertad religiosa y el abogado principal de los ministerios de atención médica, en un comunicado del 31 de julio.

“Este acuerdo protege a las hermanas y a aquellos que cuidan mientras luchamos para poner fin al mandato de suicidio de Nueva York para siempre”, afirmó.

El obispo John O. Barres de Rockville Centre, Nueva York, dijo en un comunicado emitido a través de Becket: “Este acuerdo es un primer paso importante hacia la protección de la libertad religiosa”.

“Nueva York no puede obligar a la Iglesia a responder al sufrimiento con el suicidio o a abandonar a los enfermos y moribundos cuando más necesitan cuidados”, señaló. “Hasta que se resuelva nuestra batalla legal, este acuerdo temporal mantiene a nuestros ministerios libres para servir a cada paciente de acuerdo con el Evangelio. Continuamos proclamando que toda vida humana es sagrada y digna de amor hasta su fin natural”.

Legislación de salud pública “equivocada”

También el 31 de julio, la Conferencia Católica del Estado de Nueva York presentó un comentario público al Departamento de Salud del estado calificando la Ley de Ayuda Médica para Morir como “la legislación de salud pública más importante —y equivocada— en muchos años”.

Argumentaron que las regulaciones propuestas por el estado para implementar la ley no logran “proporcionar una supervisión adecuada de la práctica de la ayuda médica para morir (MAID, por sus siglas en inglés)” y no logran “resolver las fallas en las disposiciones sobre la protección de conciencia en la ley MAID”.

La demanda de las entidades católicas contra la ley de suicidio asistido se encuentra entre varias demandas de monjas católicas contra recientes leyes del Estado del Imperio (Nueva York).

A principios de este año, las Hermanas Dominicas de Hawthorne, que operan un programa de cuidados paliativos de 42 camas para personas pobres moribundas, impugnaron una ley que implementaba requisitos sobre las adaptaciones de identidad de género para los residentes de residencias de ancianos.

Nueva York es uno de los 13 estados, además del Distrito de Columbia, que han legalizado el suicidio asistido. Está previsto que la ley del estado entre en vigor el 5 de agosto.


Esta noticia se publicó primero en OSV News. La reproducimos en Omnes con permiso. Puede leer la noticia original en inglés AQUÍ.

El autorAgencia OSV News

FirmasAntonio Ruiz Valverde

El favor que no quería hacer

Aquel hombre no sabe que su manera de atenderme me ayudó a rezar mejor ni que su diligencia me hizo mirar de otra forma a mi amigo. Probablemente nunca lo sepa. Tal vez muchas personas pasan así por nuestra vida: sin saber que están siendo instrumentos de gracia.

4 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Hay días en los que el Señor no entra en nuestra vida por la puerta grande, sino por una ventanilla de administración, por una cita previa que no aparece o por una carpeta de documentos que alguien deja en nuestras manos con más urgencia de la que esperábamos.

Un compañero venía destinado a la zona con su familia. Traía el peso conocido de toda mudanza con niños: casa, colegio, papeles, plazos.

—Antonio, ¿tendrías inconveniente en echarme una mano con esto?

—No, hombre. Claro que no.

Lo dije de verdad. Después llegaron los documentos, las autorizaciones y las instrucciones. El favor empezó a ocupar una mañana entera dentro de mi cabeza. Entré en la web del Ayuntamiento. La primera cita disponible era casi veinte días después.

Entre medias estaban mis vacaciones familiares, ya pagadas, y el cansancio de un año largo. Y resonaba la voz de mi compañero:

—Es que tiene que ser cuanto antes. Si no, los niños pueden quedarse sin entrar en el colegio.

No dijo nada ofensivo. Pero sentí que una parte de su urgencia acababa de instalarse en mi casa.

Empecé a hacer cuentas. A comparar. A defenderme por dentro.

«Yo, cuando tuve que hacerlo, me moví. Cogí un avión, resolví el trámite y volví. No cargué a otro con aquello».

El pensamiento tenía algo de verdad y bastante de juicio. Uno puede hablar con facilidad de amistad y servicio. Luego llega un favor mal encajado en la agenda y aparece la medida real del corazón.

A los pocos días fui al Ayuntamiento. No era mi cita. Fui a explicar la situación. En la entrada, un empleado atendía a quienes llegaban.

—Buenos días. Tengo una situación un poco apurada.

—Dígame.

Le conté lo imprescindible: un compañero destinado en la zona, varios hijos, un colegio, un plazo que podía complicarlo todo.

El hombre escuchó sin interrumpirme. Miró la pantalla.

—Ahora mismo no puedo darle otra cita. Pero déjeme verlo. Si queda algún hueco, intento cambiársela.

—Se lo agradecería muchísimo.

—No le prometo nada, pero lo miro.

Y lo dijo de una manera que bastaba para creerle.

Salí sin haber resuelto nada. Aquel hombre podía haberme despachado con un «Tiene usted que esperar». Habría tenido razón. En cambio, se detuvo e hizo suyo durante unos minutos un problema ajeno.

A media mañana llegó el correo.

La cita estaba adelantada una semana.

Me quedé mirando la pantalla. Ya no estaba calculando el perjuicio. Estaba dando gracias.

Entonces comprendí que yo había ido al Ayuntamiento pensando que estaba haciendo un favor a un amigo, pero el Señor me había llevado allí para hacer también algo conmigo.

Primero me dejó ver mis cuentas, mis juicios y mi dificultad para amar cuando amar desordena. Después me mostró, en la diligencia sencilla de aquel empleado, una forma concreta de santificación del trabajo. No hubo palabras religiosas. Solo un hombre haciendo bien lo que tenía delante, con humanidad y cariño.

A veces la comunión de los santos se parece a eso.

Un padre preocupado pide ayuda de un modo imperfecto. Un amigo acepta, aunque tenga que vencerse. Un trabajador escucha un minuto más. Una familia respira tranquila. Y Dios, sin hacer ruido, une esas pequeñas fidelidades para sostenernos.

Pensé también en mi compañero con más benevolencia. Yo había visto con claridad lo que su petición suponía para mí; no había mirado igual lo que la mudanza suponía para él. Los hijos pueden volvernos insistentes, torpes, incluso inoportunos. No siempre por egoísmo, sino por amor.

Eso no significa que la caridad obligue a vivir sin orden. Mi familia, mi descanso y mis deberes también contaban. Si hubiera sido necesario, habría podido poner un límite. Pero hay una diferencia enorme entre ponerlo con paz y ponerlo con resentimiento. El problema no era solo la gestión, sino la dureza que se había instalado dentro de mí.

El Señor fue delicado. No me dio una lección desde fuera. Me dejó mirar una escena pequeña: una carpeta, una cita previa, un empleado que escucha, un correo que llega a media mañana.

Quizá la santidad empiece muchas veces así: no cuando hacemos algo heroico, sino cuando dejamos de defendernos por dentro y permitimos que una pequeña contrariedad se convierta en ocasión de amar.

Aquel hombre no sabe que su manera de atenderme me ayudó a rezar mejor ni que su diligencia me hizo mirar de otra forma a mi amigo. Probablemente nunca lo sepa. Tal vez muchas personas pasan así por nuestra vida: sin saber que están siendo instrumentos de gracia.

Y tal vez nosotros también podamos serlo, incluso cuando nuestro sí está mezclado con cansancio, cálculo o protesta interior. Dios no espera a que el corazón esté perfectamente limpio para trabajar con él. A veces lo purifica mientras se mueve, mientras obedece, mientras hace el favor que no quería hacer.

Al final, terminé dando gracias por todo: por el amigo, por mis resistencias, por aquel empleado y por el Señor, que sigue empeñado en hacernos santos a través de lo pequeño.

También a través de una cita previa.

El autorAntonio Ruiz Valverde

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Libros

Un teólogo explica su nuevo libro, «Una guía católica para ser humano», en tiempos de confusión

El teólogo John S. Grabowski advierte de que la inteligencia artificial y el avance tecnológico han agravado nuestra confusión sobre la identidad humana y reivindica en Cristo la clave para comprender quiénes somos y nuestra verdadera dignidad.

OSV / Omnes·4 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

¿Está la sociedad olvidando lo que significa ser humano? En esta era de inteligencia artificial y nuevas tecnologías, John S. Grabowski, profesor de teología moral y ética en la Universidad Católica de América, presenta su nuevo libro: «Una guía católica para ser humano». Recientemente, conversó con Charles Camosy de OSV News sobre cómo la identidad en Cristo aborda la falta de autoconocimiento y la confusión que existe en el mundo respecto a nuestra propia humanidad.

Uno podría pensar que un libro que sirve de guía para «ser humano» es algo extraño. ¿Acaso no es ser humano simplemente lo que hacen los seres humanos? ¿Por qué necesitamos una guía?

–Sería una reacción comprensible pensar que este tema y un libro dedicado a él son bastante extraños. Después de todo, no tenemos que hacer nada para ser humanos; es simplemente lo que somos. ¿Por qué necesitaríamos algún tipo de guía?

Pero, de hecho, estamos profundamente confundidos acerca de lo que significa ser humano. Hace más de 60 años, los padres del Concilio Vaticano II, en la constitución pastoral sobre la Iglesia «Gaudium et Spes», señalaron que, a pesar de nuestro creciente conocimiento científico y destreza tecnológica, no nos entendemos a nosotros mismos. Como resultado, no sabemos cómo pensar sobre estas tecnologías ni cómo usarlas bien. El paso de las décadas y la aparición de tecnologías nuevas y aún más poderosas no han cambiado esta situación. La han agravado.

Lo cierto es que no podemos comprendernos plenamente sin la autorrevelación de Dios a nosotros en Jesucristo. El mismo documento del Concilio señala: «Cristo, el último Adán, mediante la revelación del misterio del Padre y su amor, revela plenamente al hombre al hombre mismo y hace clara su suprema vocación».

Existe una creciente atención a la idea de que los grandes modelos de lenguaje (las llamadas inteligencias artificiales) pueden ser una especie de personas. ¿Cómo deberían los católicos pensar sobre este tipo de discurso?

–Este es un ejemplo perfecto del problema diagnosticado por el Concilio. Debido a que no estamos seguros de lo que realmente significa ser humano y cuál es nuestro fin último, las máquinas poderosas que pueden generar y compilar datos mejor que nosotros parecen muy humanas. Esto, a su vez, tiende a crear o bien un optimismo exagerado de que la IA nos arreglará, o bien un miedo desmesurado de que nos dominará y nos esclavizará. Piense en todas las películas que Hollywood nos ha dado a lo largo de los años jugando con estos miedos.

Pero, como señala el Papa León XIV en «Magnifica Humanitas»: «Las llamadas inteligencias artificiales no experimentan, no poseen un cuerpo, no sienten alegría ni dolor, no maduran a través de las relaciones y no saben desde dentro qué significan el amor, el trabajo, la amistad o la responsabilidad». Carecen de la capacidad de sentir empatía o de emitir juicios morales. Si bien son «herramientas útiles», no son —ni pueden ser— personas. Carecen de las capacidades y la naturaleza relacional que constituyen la esencia de la persona. Solo pueden ser algo, no «alguien».

El mero hecho de que esto sea siquiera una pregunta revela la profundidad de nuestra confusión acerca de nosotros mismos.

Hablando de tecnología, su libro advierte sobre todo tipo de distorsiones tecnológicas de lo que somos como seres humanos cuando se trata de la creación de nueva vida humana.¿Por qué esto captó su atención de manera tan particular?

–Creo que hay dos razones. Una más práctica; la otra, más sustantiva.

En un plano práctico, mi principal área de enseñanza y escritura a lo largo de los años ha sido el matrimonio, la familia y la sexualidad. Por lo tanto, creo que estoy más en sintonía con las formas en que nuestra cultura se equivoca en estos temas, porque es donde tiendo a centrarme.

Pero en un plano más profundo, creo que un tema recurrente en las Escrituras es que cuando perdemos de vista quién es Dios, esto se manifiesta en una comprensión distorsionada de la sexualidad. Por el contrario, las prácticas sexuales desordenadas fácilmente oscurecen nuestras mentes, endurecen nuestros corazones y nos alejan de nuestro Creador. Por eso la Iglesia considera que el pecado sexual siempre es grave, no por una mentalidad puritana subyacente.

La diferencia sexual y la fertilidad están profundamente arraigadas en nuestra identidad como personas. No son meramente biológicas o superficiales. Después de todo, cuando traemos hijos al mundo, cooperamos con Dios en su obra creativa de crear seres humanos a su imagen y semejanza. Esto no es algo que deba tomarse a la ligera. Nuestros cuerpos sexualmente diferenciados están hechos para dar vida y expresar amor.

Desafortunadamente, nuestra cultura tiende a pensar en el sexo en términos de recreación en lugar de amor y procreación. La fertilidad a menudo se considera una enfermedad que debe tratarse mediante medios mecánicos, químicos o quirúrgicos en lugar de un don y una bendición. Cuando se buscan o se desean hijos, a veces es como adornos o accesorios para la felicidad adulta. Algunas personas recurren a la industria de la fertilidad para que les ayude a obtener «hijos de diseño» hechos a medida según especificaciones de sexo, raza y capacidades.

Los tratamientos modernos de anticoncepción y fertilidad comparten un impulso común con el transhumanismo. Buscamos superar nuestra naturaleza en lugar de comprenderla y vivir de acuerdo con ella. Necesitamos la humildad de buscar y tratar de vivir de acuerdo con el designio de Dios para nosotros como hombres y mujeres encarnados, no de encontrar medios tecnológicos para rehacernos.

Terminemos con algo más positivo. ¿Dónde tiene usted más esperanza de que esta visión del ser humano eche raíces en nuestra cultura?

–Creo que la clave es la evangelización. Si es cierto que «Cuando se olvida a Dios… la criatura misma se vuelve ininteligible», entonces también es cierto que conocer a Dios y su plan nos ayuda a descubrirnos a nosotros mismos, nuestra verdadera dignidad y nuestro destino. El verdadero humanismo tiene a Dios en su centro. El hecho de que estemos escuchando y viendo informes de un número creciente de personas que se unen a la Iglesia en lugares donde la fe parecía estar menguando es, sin duda, motivo de esperanza.

También pienso en la creciente conciencia del daño potencial que causan las pantallas y las redes sociales, que a menudo se utilizan como sustitutos de la interacción y la conexión humana real.

Finalmente, percibo en los estudiantes a quienes tengo el privilegio de enseñar un profundo anhelo de amistad, amor duradero y la belleza del matrimonio o la vida consagrada. Son conscientes de la devastación que la revolución sexual ha causado en la cultura y del carácter destructivo de las relaciones casuales y la pornografía. Saben que hay algo más para ellos y lo desean.

Por Charles Camosy, OSV News

Charles Camosy imparte clases de teología moral y bioética en la Universidad Católica de América en Washington.

El autorOSV / Omnes

Familia

Plazas llenas y cunas vacías

No podemos pasar por alto cómo en junio el Papa León XIV quiso detenerse en España, aún a riesgo de no comenzar los actos con puntualidad, a bendecir a cientos de bebés y niños pequeños.

Eloy Asenjo Carpintero·3 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Tras el Viaje Apostólico del Papa León XIV a España, la crónica oficial habló de un éxito rotundo: plazas abarrotadas, estadios desbordados, un Congreso de los Diputados rindiéndose en una ovación histórica y una marea de jóvenes aclamando al Ponơfice en cada recorrido.

España demostró, una vez más, una calidez y una capacidad de movilización excepcionales. Sin embargo, detrás de la euforia colectiva y los flashes de las cámaras, el viaje nos ha dejado un diagnóstico clínico, incómodo y demoledor sobre nuestra propia realidad.

La paradoja es tan innegable como preocupante: León XIV se encontró con un país de plazas llenas, pero de cunas vacías; una sociedad capaz de desbordar los templos para escuchar hablar de esperanza, pero sumida en el peor invierno demográfico y existencial de su historia.

A lo largo de sus homilías, discursos y encuentros con los sectores más diversos, el Papa no vino a regalarnos el oído. Con la agudeza de quien sabe leer el alma de los pueblos, hiló un mensaje común que conecta el hemiciclo con los barrios periféricos, y las grandes catedrales con los centros de asistencia social. Su lema, “Alzar la mirada”, fue en realidad una enmienda a la totalidad al cansancio vital de una España que parece haber olvidado cómo mirar hacia el mañana.

El espejismo de la multitud

Sería un error periodístico y sociológico quedarnos únicamente con la estética de las masas. El Papa elogió en sus homilías la honda raíz espiritual de nuestra cultura y la vitalidad de una fe popular que se resiste a desaparecer. Pero inmediatamente después, cruzó ese elogio con una advertencia severa ante el vacío existencial que amenaza los cimientos de nuestra convivencia. ¿De qué sirve llenar una plaza hoy si mañana no hay generaciones a las que transmitir el testigo de la vida? 

El invierno demográfico español no es solo un problema de números, de pensiones o de estadísticas económicas; es, ante todo, un síntoma espiritual. Una sociedad que deja de tener hijos es una sociedad que tiene miedo al futuro, que ha sustituido la audacia de la esperanza por la comodidad del presente o la parálisis del nihilismo.

En sus encuentros con los jóvenes, el Papa identificó con precisión este virus de la desconexión real: una juventud hiperconectada a las pantallas pero profundamente sola, anestesiada por el ruido de los algoritmos y desprovista de proyectos que merezcan el riesgo de una vida entera. El Papa les pidió una «insurrección de la realidad», recordándoles que la existencia humana no se consume en un escaparate digital, sino que se desgasta y se ennoblece en el encuentro de carne y hueso con el otro.

Una crisis de soberanía interior

Este cansancio vital se traslada de forma directa a nuestras instituciones, cerrando el círculo de lo que el Pontífice denunció ante los legisladores. Cuando una sociedad pierde la fuerza para engendrar el futuro, sus leyes terminan por reflejar esa misma decadencia.

En el Congreso de los Diputados, León XIV advirtió contra el peligro de un Estado omnipotente que, bajo la bandera de un positivismo jurídico absoluto, termina colonizando el espacio más íntimo de las personas: la libertad de las conciencias.

Aquí es donde el viaje adquirió su máxima coherencia antropológica. El Papa recordó que una verdadera democracia no se construye a base de mayorías aritméticas que imponen verdades de laboratorio, sino custodiando el santuario interior donde cada individuo procesa su existencia.

Si vaciamos la conciencia de los ciudadanos, si la sometemos a la coacción invisible de la corrección política o de la ingeniería social, lo que queda no es una sociedad libre, sino un páramo moral. Una ley —nos recordó de forma implacable— no es justa por el mero hecho de ser aprobada formalmente; lo es cuando puede mirar a los ojos a la dignidad intrínseca de la persona sin avergonzarse.

El mandato del examen final 

El paso de León XIV por España puso las cartas boca arriba. Nos recordó que el verdadero progreso de una nación no se mide por su vanguardia tecnológica o sus indicadores macroeconómicos, sino por su capacidad para proteger la vida y la dignidad en sus momentos más frágiles.

Lo vimos en sus gestos y palabras con los enfermos y descartados, donde el Papa retrató el fracaso de un bienestar material que prefiere despachar el sufrimiento o esconderlo antes que acompañarlo y humanizarlo.

Las plazas llenas de estos días han sido un hermoso espejismo de vitalidad, pero la realidad nos aguarda al apagar las luces. España se enfrenta al espejo de sus propias contradicciones: un pueblo con un patrimonio espiritual inmenso que, sin embargo, languidece en la transmisión de la vida y la esperanza.

«Alzar la mirada» no es, por tanto, una invitación al idealismo abstracto. Es un llamamiento urgente a una renovación moral profunda. Si los líderes políticos, las instituciones y los propios ciudadanos que vitorearon al Papa no están dispuestos a rectificar el rumbo, a legislar para las personas de carne y hueso y a devolver la confianza en el futuro a las familias, los aplausos de aquellos días se convertirán en el amargo eco de una sociedad que se aplaudió a sí misma mientras contemplaba, en silencio, sus cunas vacías.

El autorEloy Asenjo Carpintero

Una diversidad que enriquece

Quien posee un carisma dentro de la Iglesia no debe sentirse orgulloso de él, pues los dones recibidos no son para la autoexaltación personal ni para el beneficio individual, sino para abrir las manos en un gesto de servicio.

3 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

Una persona que tiene una vocación específica dentro de la Iglesia católica posee un carisma. Un carisma es un don gratuito del Espíritu Santo para la edificación de la comunidad, el bien de las personas y la respuesta a las necesidades del mundo.

Los diversos carismas enriquecen a la Iglesia: el ignaciano, el contemplativo, el franciscano, el cisterciense, el benedictino, el agustino, Comunión y Liberación, los Focolares, los Carmelitas, La Consolata y el Opus Dei.

Quien posee un carisma dentro de la Iglesia no debe sentirse orgulloso de él, pues los dones recibidos no son para la autoexaltación personal ni para el beneficio individual, sino para abrir las manos en un gesto de servicio.

El Papa León es agustino y menciona muchas veces a san Agustín, ya que, cuando los carismas se viven con humildad y se ponen al servicio de los demás, promueven la paz.

Es bueno que quien tenga un carisma profundice en él para vivirlo intensamente; esto le dará una profunda sensación de seguridad, porque es ahí donde Dios le quiere.

Existe el peligro, señalado por el Papa Francisco (jesuita), de la autorreferencialidad. Por eso, es necesario mirar hacia un horizonte más amplio y responder a los desafíos que surgen del encuentro con el amor de Dios que se derrama.

La paz dentro de la Iglesia es la armonía del Espíritu Santo, ya que san Pablo decía que existen diversos dones que provienen del mismo Espíritu.

La diversidad enriquece y hace a la Iglesia universal y capaz de acoger a todos.

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Vaticano

León XIV pide encontrar soluciones de paz, de estabilidad y de justicia para Ceuta 

El pontífice se ha referido al terrible drama que asola la ciudad autónoma de Ceuta, después de la entrada de más de 50.000 personas de manera invasiva en territorio español.

Maria José Atienza·2 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El Papa ha querido detenerse en esta nueva crisis en los saludos finales tras el rezo del Ángelus, el primero que reza en Roma de nuevo, tras su descanso estival en Castel Gandolfo. 

El pontífice ha asegurado que sigue “con preocupación la alarmante situación en Ceuta, pidiendo a Dios, por medio de la intercesión de Nuestra Señora de África, que se puedan encontrar soluciones de paz, de estabilidad y de justicia”. 

En el comentario al Evangelio, el Papa ha querido destacar que los signos de Jesús, que leemos en el Evangelio “manifiestan su especial entrega por nosotros, es decir, la salvación que Él trae al mundo. El Señor se presenta como Aquel que da sentido a la vida, liberándola del mal y del pecado”. 

León XIV ha explicado que Cristo, cuando cura a sordos y ciegos “muestra la espléndida obra de la redención que se realiza en él” y, que al dar de comer milagrosamente a las multitudes y que incluso sobre comida “demuestra que el don del Señor es universal, y que su Providencia hacia nosotros nunca falla”. 

El Papa ha afirmado que “la acumulación y el descarte, en cambio, son las dos caras de un mismo mal: la avaricia. Esta enfermedad del alma lleva a perder los sentidos porque embriaga de riquezas, hasta el punto de olvidar a aquellos que lloran de hambre y gritan de sed”. 

Un olvido más que frecuente en nuestra sociedad ante el que el pontífice ha pedido que, “al saborear la gracia de la Eucaristía, comprometámonos a testimoniar su belleza en nuestros gestos cotidianos, comenzando por la bendición de la mesa, cuando compartimos el pan en familia y entre los amigos. En compañía de Jesús, también las vacaciones pueden convertirse en tiempo de serena fraternidad, incluyendo a quienes están a nuestro lado y pasan necesidad”.

Al finalizar el rezo mariano, León XIV se ha referido, junto con la oración por Ceuta, a la necesidad de seguir rezando por la paz, “para que cesen las guerras en el mundo y se encuentren soluciones diplomáticas a los conflictos” y ha querido volver a poner en el centro a las mayores víctimas de estas situaciones: “los más débiles e indefensos: los niños, los ancianos y los enfermos”. 

FirmasOnésimo Díaz

San Juan Pablo II, a los veinte años de su marcha al cielo

San Juan Pablo II marcó una época con su carisma. Su experiencia bajo la persecución le permitió denunciar las injusticias y liderar la Iglesia hacia el tercer milenio, ejerciendo una influencia notable en el final de la Guerra Fría, a pesar de sufrir un atentado en 1981.

2 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

En la novela Las sandalias del pescador (1963), el escritor australiano Morris West profetiza la elección de un pontífice eslavo en un mundo al borde de la tercera guerra mundial. Tras diecisiete años prisionero en un gulag, un sacerdote eslavo es liberado, y poco después elevado a la sede de san Pedro. Cinco años después, esta sencilla y entretenida obra se adapta libremente en una película homónima, Las sandalias del pescador (1968), dirigida por Michael Anderson y protagonizada por Anthony Quinn. 

En 1978 se cumplió esta profecía, rompiendo la tradición de papas italianos durante cinco siglos. Además, en este año hubo tres papas. Tras la muerte de Pablo VI, ocupó la sede petrina el patriarca de Venecia, Albino Luciani (1912-1978), un hombre sencillo, formado en una familia cristiana y humilde, el mayor de cuatro hermanos. El pontificado de Juan Pablo I duró treinta y tres días. No le dio tiempo a escribir una encíclica, ni siquiera a trasladar sus libros y sus cosas al Vaticano. El “papa sonriente” falleció repentinamente el 29 de septiembre de 1978. De nuevo, los padres conciliares se reunieron para votar. En el conclave nombraron como sucesor al cardenal de Cracovia, Karol Wojtyla, que tomó el nombre de Juan Pablo II. 

Con los pies en el suelo

El día de la elección, el cardenal primado de Polonia Stefan Wyszynski pronunció unas palabras proféticas a oídos del recién elegido pontífice: “La tarea del nuevo papa consistirá en introducir la Iglesia en el tercer milenio”. Otra profecía que se cumplió. 

También el mismo día de la elección, Juan Pablo II lanzó el mensaje de “No temáis” en un momento en el que el mundo parecía al borde de la tercera guerra mundial (como en Las sandalias del pescador). En aquellos días, Europa atravesaba una profunda crisis económica y el proceso de descristianización en Occidente se aceleraba. La Iglesia católica todavía sufría las consecuencias del posconcilio.

Así pues, resultó electo un papa polaco con una profunda preocupación por los problemas de la sociedad contemporánea. Polonia no había sufrido el proceso de secularización creciente de los países occidentales y, en cambio, sí había experimentado la persecución religiosa en los últimos años. En sus encíclicas, el papa polaco denunció las diferencias entre países pobres y ricos, criticó a los sistemas marxista y capitalista, y sugirió ideas –desde la teología moral y la antropología cristiana– en favor de un mundo laboral y económico a la medida del ser humano y no de los Estados y de las multinacionales. 

Inquietudes humanísticas

Otro rasgo definidor de este pontífice fue su formación filosófica, conocedor de los grandes maestros desde Tomás de Aquino hasta Max Scheler, que le llevó a plantear problemas antropológicos en profundidad. En la encíclica Fides et ratio (1998) explicó que razón y fe deberían ir de la mano porque no se oponían. A continuación, recordó la existencia de verdades por encima de la razón, es decir, que sólo pueden alcanzar a través de la fe. Por un lado, la fe iría más allá de la razón, un complemento, que no destruía ni sustituía a la capacidad racional del ser humano. Por otra parte, la razón cumpliría un papel fundamental en el acceso de la verdad mediante la filosofía, que ayudaría a resolver no pocos interrogantes de la existencia humana. 

Su capacidad oratoria y gestual, adquirida en sus años de juventud cuando dedicaba parte de su tiempo al teatro y a la literatura, se manifestó en intervenciones y discursos, como el pronunciado sobre los derechos humanos y la libertad en la ONU en 1995. Pidió respeto para cada persona, para la familia, para cada pueblo, y propuso un nuevo orden mundial regido por el equilibrio entre lo particular (familia y pueblo) y lo universal (Estados y organismos internacionales). Terminó su exposición con una petición: unir esfuerzos para vencer el miedo al futuro y así construir una civilización basada en el amor y la libertad. 

En suma, entre los rasgos más característicos de este pontífice cabe subrayar su procedencia eslava, que imprimió un carácter novedoso al papado ligado durante más de cuatro siglos a la idiosincrasia italiana, su formación humanística de una persona vinculada desde su juventud al teatro, a la poesía, a la filosofía, y su capacidad de apertura y diálogo en relación con los grandes retos del mundo actual. Stanislao Dziwisz, su secretario personal desde 1966 hasta 2005, sintetizó en tres rasgos su personalidad polifacética: hombre de letras, hombre de piedad y hombre de diálogo.

Esta persona buena y magnánima resultó ser un personaje incómodo para algunos. El 13 de mayo de 1981, el turco Alí Agca disparó al papa mientras saludaba a los fieles congregados en la plaza de San Pedro. Hasta este día, este asesino nunca había fallado en sus acciones. Todo parece apuntar a que la policía secreta búlgara, y probablemente también el KGB, orquestaron el atentado que hirió, pero no mató, al pontífice.

Un Papa genuino

Por los viajes, por sus escritos, por sus gestos, Juan Pablo II fue un papa que marcó una época de la historia de la Iglesia y de la historia de la humanidad. En cierta medida influyó en los acontecimientos recientes durante los casi veintisiete años de pontificado, convirtiéndose en el segundo papa más longevo de la historia, después de los 32 años de Pío IX. Fue el papa que vivió el final de la Guerra Fría y el inicio de la amenaza islamista radical. Fue el papa que rezó en Asís con los representantes de otras religiones. Fue el papa que celebró un día de perdón (12 de marzo de 2000) por hechos desedificantes de la historia de la Iglesia (divisiones, violencias, etcétera), por el empleo de métodos nada evangélicos en la difusión de la verdad, y por los pecados cometidos contra los derechos humanos. Fue el papa que recibió el homenaje de más de doscientos jefes de Estado en su funeral. Algunos han llegado a describirle como el papa que cambió el curso de la historia. Han pasado ya veinte años desde su muerte en 2005 y pasarán muchos años antes de poder acceder a documentación valiosa guardada en los archivos vaticanos para descubrir la magnanimidad de uno de los grandes pontífices de la historia de la humanidad

No se equivocó la revista Time cuando le nombró personaje del año en 1994. Juan Pablo II supo atraerse a jóvenes de todo el mundo y captó la atención de medios de comunicación de todo tipo. Sin duda, fue un personaje carismático. 

El director de cine polaco Krysztof Kieslowski, poco antes de morir, terminó una trilogía titulada Tres Colores, a modo de homenaje a los principios de la revolución francesa y de la bandera tricolor. Rojo (1994) es la tercera película, un canto a la fraternidad. Comienza con la aparición de una joven modelo, muy bella (interpretada por Irène Jacob) que atropella a la perra de un viudo, ya jubilado. Este hombre mayor y solitario se enamora platónicamente de ella porque le recuerda a su primer amor. Se inicia una curiosa relación, que cambia sus vidas, en busca de la felicidad. Rojo culmina la trilogía con un canto a la comprensión, a la caridad, incluso entre personas aparentemente antitéticas. En esta, como en las otras partes de la trilogía, el director polaco se atreve a plantear los temas vitales de todo ser humano, como el amor, en un marco no cerrado a la transcendencia.

Salvando las distancias, la vida de Juan Pablo II se podría comparar a la protagonista de Rojo, una persona buena, que procura siempre ayudar a los demás. Ojalá el legado de este papa santo se vivifique en el mundo polarizado de nuestros días.

El autorOnésimo Díaz

Investigador de la Universidad de Navarra y autor del libro Historia de los Papas en el siglo XX

Recursos

Quiénes eran los apóstoles de Jesús

¿Hoy hay “apóstoles”? Sí, como recoge el Catecismo en su punto 863, toda la Iglesia es apostólica y está enviada por el mismo Cristo.

Alejandro Vázquez-Dodero·2 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Al hablar del apóstol de Jesús nos referimos al testigo escogido y enviado a una misión por el mismo Cristo, quien al iniciar su ministerio público elegiría a unos cuantos que serían el fundamento de la Iglesia que se proponía fundar.

Nos referimos fundamentalmente a los 12 Apóstoles, si bien es cierto que Jesús, en la primera hora de la Iglesia, escogió a una serie de discípulos, entre ellos también mujeres, a quienes transmitiría de modo más pleno y cercano la Palabra que había venido a predicar.

El vocablo griego “apostoloi” significa eso, “enviado”. ¿Enviado a qué? A proclamar el reino de Dios que escucharían del mismo Cristo.

El Señor, al elegir a unos cuantos, les indica qué deben hacer, según recoge el Evangelio de san Mateo (28, 19): “Por tanto id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado”.

Cabe resaltar que esos elegidos eran personas comunes de la época, más bien sencillos, muchos de ellos pescadores que vivían al día y sin una posición social destacada.

Así, humildes y, podríamos decir, confiados en el Maestro, a quien seguían con actitud de total abandono. Y si se equivocaban –porque tenían defectos, eran frágiles, como el mismo Pedro que llegó a negar a Jesús– volvían con el ánimo renovado. Hombres que amaban a Cristo, al menos de palabra.

¿Pero hoy día hay “apóstoles”? Sí, y ello lo recoge el Catecismo en su punto 863, al señalar que “Toda la Iglesia es apostólica en cuanto que ella es «enviada» al mundo entero; todos los miembros de la Iglesia, aunque de diferentes maneras, tienen parte en este envío”.

El seguimiento de Cristo –y eso es ser cristiano– es ya una acogida de la misión apostólica, y es abrazar el mandato del Señor cuando dice “Id al mundo entero y predicad el Evangelio a todo lo creado” (Mc 16, 15). Así, todo cristiano, por el hecho de serlo, es apóstol, pues está llamado a proclamar la Palabra de Dios, que fundamentalmente lo hará con el ejemplo de su vida. Ello porque la Redención o Salvación del hombre aún está haciéndose, y Jesús no hizo más que comenzarla.

Los 12 Apóstoles y sus sucesores, los obispos

En sentido genérico acabamos de ver que uno es apóstol por el hecho de ser cristiano, y que aquellos primeros discípulos del Maestro eran por tanto apóstoles, y que hoy día y no sólo hace veintiún siglos cualquier cristiano es apóstol.

Ahora bien, en sentido estricto podríamos decir que los Apóstoles son los 12 llamados directamente por Jesús, quienes reciben y participan de su misión y son testigos de sus palabras y acciones.

Además de haber sido testigos oculares de la vida de Jesús, lo que caracteriza a los Apóstoles es principalmente la tarea pastoral de predicación, gobierno y administración de sacramentos.

Simón Pedro fue el apóstol a quien el Señor constituyó como cabeza de la Iglesia y lo conocemos como primer Papa. Predicó principalmente a los judíos y sufrió martirio en Roma.

Andrés, hermano de Pedro, fue primeramente discípulo de Juan Bautista, siguió a Cristo y le presentó a su hermano Pedro.

Santiago, hijo de Zebedeo, llamado el Mayor y hermano del apóstol Juan, estuvo presente en los principales milagros obrados por el Señor. Según la tradición habría predicado el Evangelio en los confines de Occidente, apareciéndosele la Virgen en Zaragoza y animándole a que continuara su evangelización.

Juan, hermano de Santiago, “el discípulo amado de Jesús” (cfr. Jn 13, 23), fue el único de los Apóstoles que estuvo al pie de la Cruz con la Virgen y otras piadosas mujeres, y fue él quien recibió el encargo de tomar bajo su cuidado a la Madre del Redentor. Según la tradición, era el más joven de los Apóstoles y fue a evangelizar a Asia Menor. Es reconocido como el autor del cuarto evangelio del canon, las tres cartas que llevan su nombre y el libro del Apocalipsis.

Felipe, nacido en Betsaida, predicaría el Evangelio por Asia Menor y Medio Oriente.

Bartolomé, también conocido como Natanael, predicó el Evangelio en la India, donde dejó una copia del Evangelio de Mateo en arameo y recibió la corona del martirio.

Mateo, también conocido como Leví, cuando Jesús lo llamó ejercía el oficio de recaudador de impuestos. Se reconoce como el autor del Evangelio con el que se introduce el Nuevo Testamento. Según la tradición predicó en muchos lugares, incluyendo Etiopía, donde murió martirizado.

Tomás, también conocido como Dídimo, quien, según la tradición, evangelizó la India, donde sufrió el martirio.

Santiago, hijo de Alfeo, presidió la Iglesia de Jerusalén, donde participó de lo que se reconoce como el primer concilio, y murió martirizado. Es considerado el autor de una carta del Nuevo Testamento.

Tadeo, también conocido como Lebeo o Judas, hijo de Santiago, es aquel apóstol que en la última cena preguntó al Señor por qué se manifestaba a sus discípulos y no al mundo.

Simón, también conocido como el Zelote, quien, según la tradición occidental, tal como aparece en la liturgia romana, se reunió en Mesopotamia con san Simón y ambos predicaron varios años en Persia, donde fueron martirizados.

Judas Iscariote, quien más tarde traicionó al Señor, sustituido por Matías para ocupar su puesto como testigo de la resurrección de Cristo.

Ese es el denominado “colegio apostólico”, que culmina con la muerte del último de los Apóstoles. Pero ese colegio continuará a través de los obispos, que desde lo que podríamos denominar segunda generación siguen ejerciendo el ministerio confiado por Jesús a los 12. A eso llamamos “sucesión apostólica” o continuación de los Apóstoles en la historia de la Iglesia.

Ciertamente los obispos no han sido testigos oculares de la vida de Cristo, pero por la acción del Espíritu Santo heredan de los Apóstoles sus tareas pastorales, y de ese modo Cristo mismo llega a todo el pueblo de Dios mediante la palabra y los sacramentos y las tareas de gobierno a las que nos referíamos.