Vaticano

Finanzas vaticanas, los balances del IOR y del Óbolo de San Pedro

Existe una intrínseca relación entre los presupuestos del Óbolo de San Pedro y el del Instituto para las obras de Religión.

Andrea Gagliarducci·12 de julio de 2024·Tiempo de lectura: 4 minutos

Existe una estrecha relación entre la declaración anual del Óbolo de San Pedro y el balance del Istituto delle Opere di Religione, el llamado «banco vaticano». Porque el Óbolo se destina a la caridad del Papa, pero esta caridad se expresa también en el sostenimiento de la estructura de la Curia romana, un inmenso «presupuesto misionero» que tiene gastos, pero no tantos ingresos, y que debe seguir pagando salarios. Y porque el IOR, desde hace tiempo, destina una contribución voluntaria de sus beneficios precisamente al Papa, y estos beneficios sirven para aligerar el presupuesto de la Santa Sede. 

Desde hace años el IOR no tiene los mismos beneficios que en el pasado, por lo que la parte asignada al Papa ha disminuido con los años. Igual situación tienen el Óbolo, cuya recaudación ha disminuido con los años, también ha tenido que hacer frente a esta disminución del apoyo del IOR. Tanto es así que en 2022 tuvo que duplicar sus ingresos con una desinversión general de bienes.

Por eso los dos presupuestos, publicados el mes pasado, están de alguna manera conectados. Al fin y al cabo, las finanzas vaticanas siempre han estado conectadas, y todo contribuye a ayudar a la misión del Papa. 

Pero veamos los dos presupuestos con más detalle.

El Óbolo de San Pedro

El pasado 29 de junio, el Óbolo de San Pedro presentó su balance anual. Los ingresos fueron de 52 millones, pero los gastos ascienden a 103,4 millones, de los cuales 90 millones son para la misión apostólica del Santo Padre. Incluidos en la misión están los gastos de la Curia, que ascienden a 370,4 millones. El Óbolo contribuye así en un 24% al presupuesto de la Curia. 

Sólo 13 millones se destinaron a obras de caridad, a los que, sin embargo, hay que añadir las donaciones del Papa Francisco a través de otros dicasterios de la Santa Sede por un total de 32 millones, 8 de los cuales fueron financiados directamente por el Óbolo.

En resumen, entre el Fondo Obolus y los fondos de los dicasterios financiados en parte por el Óbolo, la caridad del Papa financió 236 proyectos, por un total de 45 millones. Sin embargo, el balance merece algunas observaciones.

¿Es éste el verdadero uso del Óbolo de San Pedro, que a menudo se asocia a la caridad del Papa? Sí, porque la finalidad misma del Óbolo es apoyar la misión de la Iglesia, y se definió en términos modernos en 1870, después de que la Santa Sede perdiera los Estados Pontificios y no tuviera más ingresos para hacer funcionar la máquina.

Dicho esto, es interesante que el presupuesto del Óbolo pueda deducirse también del presupuesto de la Curia. De los 370,4 millones de fondos presupuestados, el 38,9% se destina a las Iglesias locales en dificultad y en contextos específicos de evangelización, lo que supone 144,2 millones.

Los fondos destinados al culto y a la evangelización ascienden a 48,4 millones, es decir, el 13,1%.

La difusión del mensaje, es decir, todo el sector de la comunicación del Vaticano, representa el 12,1% del presupuesto, con un total de 44,8 millones.

Al sostenimiento de las nunciaturas apostólicas se destinaron 37 millones (10,9% del presupuesto), mientras que 31,9 millones (8,6% del total) van al servicio de la caridad -precisamente el dinero donado por el Papa Francisco a través de los dicasterios-, 20,3 millones a la organización de la vida eclesial, 17,4 millones al patrimonio histórico, 10,2 millones a instituciones académicas, 6,8 millones al desarrollo humano, 4,2 millones a Educación, Ciencia y Cultura y 5,2 millones a Vida y Familia.

Los ingresos, como se ha dicho, ascienden a 52 millones de euros, 48,4 de los cuales son donaciones. El año pasado hubo menos donaciones (43,5 millones de euros), pero los ingresos, gracias a la venta de inmuebles, ascendieron a 107 millones de euros. Curiosamente, hay 3,6 millones de euros de ingresos por rendimientos financieros.

En cuanto a las donaciones, 31,2 millones proceden de la recaudación directa de las diócesis, 21 millones de donantes privados, 13,9 millones de fundaciones y 1,2 millones de órdenes religiosas.

Los países que más donan son Estados Unidos (13,6 millones), Italia (3,1 millones), Brasil (1,9 millones), Alemania y Corea del Sur (1,3 millones), Francia (1,6 millones), México e Irlanda (0,9 millones), República Checa y España (0,8 millones).

El balance del IOR

El IOR aportó un donativo a la Santa Sede de algo más de 13 millones de euros, frente a unos beneficios netos de 30,6 millones.

Los beneficios representan una mejora significativa respecto a los 29,6 millones de euros de 2022. Sin embargo, es necesario comparar las cifras: van desde los 86,6 millones de beneficio declarados en 2012 -que cuadruplicaron las ganancias del año anterior- a los 66,9 millones del informe de 2013, los 69,3 millones del informe de 2014, los 16,1 millones del informe de 2015, los 33 millones del informe de 2016 y los 31,9 millones del informe de 2017, hasta los 17,5 millones de 2018.

El informe de 2019, por su parte, cuantifica los beneficios en 38 millones, también atribuidos al mercado favorable.

En 2020, el año de la crisis del COVID, el beneficio fue ligeramente inferior, de 36,4 millones.

Pero en el primer año pospandémico, un 2021 aún no afectado por la guerra de Ucrania, se volvió a una tendencia negativa, con un beneficio de solo 18,1 millones de euros, y solo en 2022 se volvió a la barrera de los 30 millones.

El informe IOR 2023 habla de 107 empleados y 12.361 clientes, pero también de un aumento de los depósitos de clientes: +4% hasta 5.400 millones de euros. El número de clientes sigue bajando (eran 12.759 en 2022, incluso 14.519 en 2021), pero esta vez también disminuye el número de empleados: eran 117 en 2022, son 107 en 2023.

Así pues, continúa la tendencia negativa de los clientes, lo que debería hacernos reflexionar, teniendo en cuenta que el cribado de las cuentas consideradas no compatibles con la misión del IOR finalizó hace tiempo.

Ahora, el IOR también está llamado a participar en la reforma de las finanzas vaticanas deseada por el Papa Francisco. 

Jean-Baptiste de Franssu, presidente del Consejo de Superintendencia, destaca en su carta de gestión los numerosos elogios que ha recibido el IOR por su labor en favor de la transparencia durante la última década, y anuncia: «El Instituto, bajo la supervisión de la Autoridad de Supervisión e Información Financiera (ASIF), está por tanto dispuesto a desempeñar su papel en el proceso de centralización de todos los bienes vaticanos, de acuerdo con las instrucciones del Santo Padre y teniendo en cuenta las últimas novedades normativas.

El equipo del IOR está deseoso de colaborar con todos los dicasterios vaticanos, con la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) y de trabajar con el Comité de Inversiones para seguir desarrollando los principios éticos de la FCI (Faith Consistent Investment) de acuerdo con la doctrina social de la Iglesia. Es crucial que el Vaticano sea visto como un punto de referencia».

El autorAndrea Gagliarducci

Mundo

Israel permitirá a los líderes de la Iglesia celebrar la Semana Santa en los santos lugares

Tras la polémica, el presidente israelí, Isaac Herzog, llamó al cardenal Pizzaballa para expresarle su "profundo pesar por el desafortunado incidente".

OSV / Omnes·30 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

Por Junno Arocho Esteves, OSV Noticias

El Patriarcado Latino de Jerusalén anunció que se ha llegado a un acuerdo con las autoridades israelíes para permitir que las celebraciones de la Semana Santa y la Pascua tengan lugar en la Iglesia del Santo Sepulcro, después de que inicialmente se les prohibiera celebrar el Domingo de Ramos.

En un comunicado publicado el 30 de marzo, el patriarcado latino afirmó que «se ha garantizado el acceso a los representantes de las Iglesias para la celebración de las liturgias y ceremonias y para la preservación de las antiguas tradiciones pascuales en la Iglesia del Santo Sepulcro».

«Naturalmente, y en vista del estado de guerra actual, las restricciones vigentes a las reuniones públicas se mantienen por el momento. Por consiguiente, las Iglesias garantizarán que las liturgias y oraciones se transmitan en directo a los fieles en Tierra Santa y en todo el mundo», reza el comunicado.

Contexto del problema

El acuerdo se alcanzó un día después de que la policía israelí impidiera la entrada a la iglesia al cardenal Pizzaballa y al padre Francesco Ielpo, custodio de Tierra Santa, el 29 de marzo, lo que provocó la condena mundial.

En un comunicado publicado poco después del incidente, el Patriarcado Latino de Jerusalén afirmó que impedir que los líderes católicos celebraran el inicio de la Semana Santa sentaba «un grave precedente y hacía caso omiso de la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, miran hacia Jerusalén».

Tras la polémica suscitada, el presidente israelí Isaac Herzog declaró que llamó al cardenal Pizzaballa para «expresarle mi profundo pesar por el desafortunado incidente ocurrido esta mañana en la Ciudad Vieja de Jerusalén».

«Aclaré que el incidente se debió a preocupaciones de seguridad ante la continua amenaza de ataques con misiles por parte del régimen terrorista iraní contra la población civil en Israel, tras incidentes anteriores en los que misiles iraníes cayeron en la zona de la Ciudad Vieja de Jerusalén en los últimos días», explicó.

Agradecimiento de la Iglesia

Herzog también reafirmó el «compromiso inquebrantable de Israel con la libertad religiosa para todas las confesiones y con el mantenimiento del statu quo en los lugares sagrados de Jerusalén».

En su comunicado del 30 de marzo, el Patriarcado Latino de Jerusalén expresó su gratitud a Herzog «por su pronta atención y valiosa intervención».

«También extendemos nuestro agradecimiento a los Jefes de Estado y funcionarios que actuaron con rapidez para transmitir sus firmes posiciones, muchos de los cuales se comunicaron personalmente para expresar su cercanía y apoyo», decía el comunicado.

Reacción internacional

Líderes religiosos y políticos de todo el mundo denunciaron rápidamente a las autoridades israelíes después de que el 29 de marzo se difundiera la noticia de que se había prohibido la entrada a la iglesia a los dos líderes católicos .

El informe de la misión palestina ante las Naciones Unidas, publicado por X, afirmaba que las acciones de las autoridades israelíes contra los líderes religiosos no carecían de precedentes, ya que «durante décadas, Israel siempre ha negado a los cristianos palestinos el acceso a la Iglesia del Santo Sepulcro con total impunidad».

En una publicación posterior, las autoridades del gobierno palestino afirmaron que la prohibición a los líderes religiosos de realizar sus ritos religiosos «constituye un delito y una medida militar ilegal, y representa una violación flagrante de los derechos básicos del pueblo palestino, entre los que destaca la libertad de culto».

Las acciones de la policía israelí, añadió, demuestran un desprecio por «los sentimientos de cientos de millones de personas en todo el mundo, una afrenta a los sentimientos de cristianos y musulmanes que comparten la santidad de la ciudad de Jerusalén y su estatus religioso e histórico, y una violación del statu quo legal e histórico vigente».

Destacados líderes occidentales también recurrieron a las redes sociales para denunciar el incidente.

Entre las reacciones inmediatas se encontraban las de Italia, donde el ministro de Asuntos Exteriores del país, Antonio Tajani, calificó el incidente de «inaceptable» y anunció que había convocado al embajador de Israel en Italia «para recibir aclaraciones sobre la decisión de impedir que el cardenal Pizzaballa celebrara el Domingo de Ramos».

Mike Huckabee, embajador de Estados Unidos en Israel, emitió una inusual condena, reconociendo que si bien los lugares sagrados de la Ciudad Vieja de Jerusalén fueron cerrados por motivos de seguridad, impedir que los líderes católicos entraran a la iglesia fue «un desafortunado exceso (que) ya está teniendo importantes repercusiones en todo el mundo».

«Las directrices del Comando del Frente Interno restringen las reuniones a 50 personas o menos. Los cuatro representantes de la Iglesia Católica estaban muy por debajo de ese límite», escribió. «Que se le prohibiera al Patriarca la entrada a la iglesia el Domingo de Ramos para una ceremonia privada es difícil de comprender o justificar».

En mensajes publicados en francés, hebreo y árabe, el presidente francés Emmanuel Macron expresó su apoyo al cardenal Pizzaballa y a los cristianos de Tierra Santa, afirmando que «el libre ejercicio del culto en Jerusalén debe estar garantizado para todas las religiones».

«Condeno esta decisión de la policía israelí, que se suma a la alarmante proliferación de violaciones del statu quo de los Lugares Santos de Jerusalén», escribió.

El gobierno español

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien ha criticado la guerra contra Irán liderada por Estados Unidos e Israel, culpó directamente al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por el incidente, afirmando que «impidió a los católicos celebrar el Domingo de Ramos en los Lugares Santos de Jerusalén. Sin ninguna explicación. Sin razones ni motivos».

«El gobierno de España condena este ataque injustificado contra la libertad religiosa y exige que Israel respete la diversidad de creencias y el derecho internacional. Porque sin tolerancia, la convivencia es imposible», escribió.

Kaja Kallas, jefa de la diplomacia de la Unión Europea, afirmó que impedir la entrada del cardenal Pizzaballa y del padre Ielpo a la Iglesia del Santo Sepulcro constituía «una violación de la libertad religiosa y de las protecciones vigentes que rigen los lugares sagrados».

«La libertad de culto en Jerusalén debe estar plenamente garantizada, sin excepción, para todas las religiones», escribió en X. «El carácter multirreligioso de Jerusalén debe ser protegido».

El presidente polaco, Karol Nawrocki, también utilizó el canal X para expresar su firme oposición a «la negativa a permitir la celebración de la Santa Misa en la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén».

«El Domingo de Ramos marca el comienzo de la Semana Santa, y los cristianos se preparan para la resurrección de Jesucristo», escribió el presidente polaco, que es católico .

«Las acciones de la policía israelí, que condeno, son una muestra de falta de respeto hacia la tradición y la cultura cristianas.»

Los aliados tradicionales de Netanyahu también expresaron críticas inusuales, incluido el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, quien calificó la situación de «dolorosa».

«Esto es inaceptable para nosotros como cristianos, incluso teniendo en cuenta la situación de guerra y las medidas de seguridad generales», escribió. «No debemos permitir que la guerra excluya a los seguidores de ninguna religión de nuestra ciudad santa común, Jerusalén».

Aliviando las tensiones

En respuesta al incidente, la oficina del primer ministro de Israel señaló en una serie de tuits que Irán «ha atacado repetidamente con misiles balísticos los lugares sagrados de las tres religiones monoteístas en Jerusalén» y que fragmentos de un misil procedentes de uno de los ataques se estrellaron cerca de la Iglesia del Santo Sepulcro.

Según explicó, la policía impidió la entrada a la iglesia del cardenal Pizzaballa y del padre Ielpo «por especial preocupación por su seguridad» y afirmó que «no hubo mala intención».

«Sin embargo, dada la santidad de la semana previa a la Pascua para los cristianos de todo el mundo, los servicios de seguridad de Israel están elaborando un plan para permitir que los líderes religiosos puedan rendir culto en el lugar sagrado en los próximos días.»

Varias horas después, en una publicación en su cuenta personal X, Netanyahu dijo que había dado instrucciones a las autoridades para que se le concediera al cardenal Pizzaballa «acceso pleno e inmediato a la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén».

«Si bien comprendo esta preocupación, tan pronto como me enteré del incidente con el Cardenal Pizzaballa, instruí a las autoridades para que permitieran al Patriarca celebrar los servicios religiosos como él deseara», escribió.

En respuesta a la publicación de Netanyahu, Huckabee dijo que se alegraba de que Netanyahu «interviniera personal y rápidamente para permitir que el Cardenal Pizzaballa tuviera acceso a la Iglesia del Santo Sepulcro».

«Todos los lugares sagrados tienen restricciones debido a los misiles iraníes y a problemas de seguridad, pero el acceso privado el Domingo de Ramos fue razonable y el problema ya está resuelto», tuiteó el embajador estadounidense.

El cardenal Pizzaballa también intentó calmar los ánimos tras el incidente. En una entrevista con TV2000, la cadena de televisión propiedad de la Conferencia Episcopal Italiana, el patriarca latino afirmó que el incidente fue resultado de un «malentendido».

«No hubo enfrentamientos; todo se desarrolló con mucha cortesía. No quiero forzar las cosas; queremos aprovechar esta situación para aclarar mejor en los próximos días qué hacer, respetando la seguridad de todos, pero también el derecho a la oración», dijo.

También señaló que, si bien el incidente del Domingo de Ramos fue importante, debe considerarse dentro de «un contexto más amplio».

«Hay personas que están en una situación mucho peor que la nuestra y que no pueden celebrar por razones muy diferentes», dijo. «Una vez más, celebramos una Pascua sobria».

El autorOSV / Omnes

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Vaticano

Los 10 mensajes más importantes del Papa en Mónaco

Esperanza, fe vivida y valentía para entregarse a Dios... Esas son algunas de las claves de los discursos del Papa León XIV en Mónaco.

Paloma López Campos·30 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Durante su visita breve a Mónaco, el Papa León XIV se dirigió no solo a los católicos del país, sino a los de todo el mundo. Siendo el primer Pontífice de los tiempos modernos que visita este pequeño Estado, el Santo Padre mantuvo diversos encuentros y aquí recogemos algunos de sus mensajes más importantes.

“Es necesario confiar en la Providencia de Dios”

En la visita de cortesía al Príncipe de Mónaco, León XIV señaló que “es importante confiar en la providencia de Dios aun cuando predomina el sentido de impotencia o de insuficiencia, porque nosotros creemos que el Reino de Dios es semejante a una semilla minúscula que se convierte en árbol”.

A pesar de esta confianza, continuó el Papa, “esta fe solo cambia el mundo si no evadimos nuestras responsabilidades históricas”.

“La fe católica nos sitúa ante la soberanía de Jesús”

En ese mismo discurso, el Pontífice hizo referencia a la importancia de vivir como católicos en sociedad. Dijo que esta fe “nos sitúa ante la soberanía de Jesús, que compromete a los cristianos a ser en el mundo un reino de hermanos y hermanas, una presencia que no aplasta, sino que libera; que no separa, sino que une; dispuesta a proteger siempre con amor toda vida humana, en cualquier momento y condición, para que nadie sea excluido jamás de la mesa de la fraternidad”.

“Los desafíos sin precedentes se afrontan con un corazón libre”

En la misma línea, León XIV finalizó su intervención ante el Príncipe de Mónaco animando a todos a profundizar en esta “fe antigua”, que les hará “expertos en las cosas nuevas; no tanto persiguiendo los bienes que pasan, a menudo novedades que envejecen en una temporada, cuanto hallándose de frente a desafíos sin precedentes, que solo se afrontan con un corazón libre y con una inteligencia iluminada”.

“La Iglesia está llamada a ser en el mundo reflejo del amor de Dios que no hace acepción de personas”

Durante su encuentro con la comunidad católica de Mónaco, el Papa León XIV señaló a Cristo como “el justo” que “no viene para realizar un juicio condenatorio, sino para ofrecer a todos su misericordia que purifica, sana, transforma y nos hace parte de la única familia de Dios”.

El Santo Padre indicó que Jesús no hace esto con todos nosotros, “pobres” y “pecadores” “para secundar el mal, sino para liberarlos de la opresión y de la esclavitud y hacerlos hijos de Dios y hermanos entre sí”. Por ello, la Iglesia está “llamada a ser en el mundo reflejo del amor de Dios que no hace acepción de personas”.

“Anuncien el Evangelio de la vida, de la esperanza y del amor”

En ese reflejo del amor de Dios, continuó León XIV, el mensaje de la Iglesia tiene que “iluminar a la persona humana y a la sociedad para que, a la luz de Cristo y de su Palabra, descubran su propia identidad, el significado de la vida humana, el valor de las relaciones y de la solidaridad social, el fin último de la existencia y el destino de la historia”.

Por ello, el Papa anima a todos los católicos a que “anuncien el Evangelio de la vida, de la esperanza y del amor; lleven a todos la luz del Evangelio para que sea defendida y promovida la vida de todo hombre y de toda mujer desde su concepción hasta su final natural; ofrezcan nuevos mapas de orientación capaces de frenar aquellos impulsos del secularismo que corren el riesgo de reducir al hombre al individualismo y de fundar la vida social sobre la producción de la riqueza”.

“Una fe viva es siempre profética”

Por último, León XIV señaló que “una fe viva es siempre profética, capaz de suscitar preguntas y ofrecer provocaciones: ¿estamos realmente defendiendo al ser humano? ¿Estamos protegiendo la dignidad de la persona en la protección de la vida en todas sus fases? ¿Es realmente justo y está inspirado en la solidaridad el modelo económico y social vigente?”.

“Lo que da solidez a la vida es el amor”

Al mantener un encuentro con jóvenes, el Papa quiso recordar a todos que “lo que da solidez a la vida es el amor; la experiencia fundamental del amor de Dios, ante todo, y luego, por extensión, la experiencia iluminadora y sagrada del amor mutuo”.

En esta misma línea, el Pontífice explicó que “amarse recíprocamente, si por un lado requiere estar abiertos a crecer y, por lo tanto, a cambiar, por otro exige fidelidad, constancia y disposición al sacrificio en la vida cotidiana”.

“No tengan miedo de entregarse por completo al Señor y a los demás”

Al final de su discurso, el Santo Padre les dijo a los jóvenes que “no tengan miedo de entregarlo todo –su tiempo, sus energías– a Dios y a los hermanos, de entregarse por completo al Señor y a los demás. Solo así encontrarán un gozo siempre nuevo y un sentido cada vez más profundo en la vida”.

Además, el sucesor de san Pedro les recordó que “el mundo necesita de su testimonio para superar las derivas de nuestro tiempo y afrontar sus desafíos, y sobre todo para redescubrir el buen sabor del amor a Dios y al prójimo”.

“Dios no se olvida de la promesa que prepara al mundo para la salvación”

En la Misa celebrada durante su viaje a Mónaco, el Papa León XIV profundiza en la condena de muerte a Jesús tras la resurrección de Lázaro. Adentrándose en el pasaje, el Santo Padre señala que “si los hombres se olvidan de la Ley que ordena no matar, Dios no se olvida de la promesa que prepara al mundo para la salvación. Su providencia hace de ese veredicto homicida el modo de manifestar un supremo designio de amor; aunque malvado, Caifás profetizó ‘que Jesús iba a morir por la nación’”.

“Es la misericordia la que salva el mundo”

“En la historia de Jesús”, subraya León, “se resume la historia de todos nosotros, empezando por los más pequeños y oprimidos”. Pero el Santo Padre recuerda que “frente a la persistencia del mal, está la eterna justicia de Dios, que siempre nos rescata de nuestros sepulcros”.

A través de Cristo, “es la misericordia la que salva al mundo; se hace cargo de toda existencia humana, en cada una de sus fragilidades, desde que es concebida en el seno materno hasta que envejece”.

España

El gobierno incumple su palabra y no atenderá a todas las víctimas de abusos

El nuevo protocolo no desarrolla uno de los puntos de acuerdo firmado el pasado mes de enero, en el que el gobierno se comprometía a investigar los abusos sexuales en todos los ámbitos de la vida civil.

Javier García Herrería·30 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

En un movimiento calificado de «compromiso moral histórico», la Iglesia española, el Gobierno y el Defensor del Pueblo han sellado en la mañana del 30 de marzo de 2026, el protocolo definitivo para la reparación integral de las víctimas de abusos sexuales en el ámbito eclesiástico.

Este acuerdo desarrolla el pacto alcanzado el pasado 8 de enero y pone en marcha un engranaje institucional inédito para que el estado supervise si las reclamaciones atendidas por el plan PRIVA (el plan de reparaciones de la Iglesia) son adecuadas. También permitirá que las víctimas acudan directamente a la nueva plataforma creada por el gobierno para tramitar sus reclamaciones ante la Iglesia.

La postura del gobierno

El nuevo acuerdo no desarrolla el primer punto del acuerdo firmado el pasado mes de enero, en el que se aseguraba que el gobierno abordaría «la reparación integral de víctimas de abusos en cualquier ámbito de la vida social”. Esta exclusión de la base del acuerdo original supone, en la práctica, renunciar a una respuesta global y transversal que habría conferido a este paso un carácter plenamente histórico para todas las víctimas.

Durante la rueda de prensa posterior a la firma, al ser consultado sobre la extensión de estas medidas a la totalidad de los afectados, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, afirmó que el documento suscrito hoy se ciñe estrictamente a la hoja de ruta establecida el pasado 8 de enero. Sin embargo, esta declaración elude el primer punto de aquel compromiso original, en el que el Gobierno se obligaba expresamente a abordar la reparación integral de las víctimas de abusos en “cualquier ámbito de la vida social”.

Olvido de las recomendaciones del Defensor del Pueblo

Tras la firma del acuerdo, Bolaños destacó que el nuevo protocolo cumple con la recomendación central del informe del Defensor del Pueblo de 2023, que instaba a los poderes públicos a establecer un plan de reparación bajo una tutela institucional independiente de la Iglesia. El ministro celebró que, a través de este sistema, sea el Estado quien garantice una valoración objetiva y profesional del daño sufrido por las víctimas.

No obstante, el ejecutivo ha evitado pronunciarse sobre otra de las recomendaciones clave de dicha investigación: la necesidad de que las medidas de reparación y prevención no se limiten exclusivamente al ámbito eclesiástico. 

Por su parte, Ángel Gabilondo ha reiterado su deseo de que los estudios y las vías de reparación se aborden en el futuro en otros contextos sociales de la misma forma que se ha iniciado hoy con la Iglesia. Sin embargo, el Defensor del Pueblo no ha concretado plazos ni calendarios para la implementación de esta respuesta universal que su propio informe calificaba como una obligación de reparación del Estado.

¿Qué es lo nuevo respecto a la situación anterior?

Hasta hoy, la Iglesia operaba principalmente a través del PRIVA (Plan de Reparación Integral a Víctimas de Abusos), un sistema interno que desde febrero de 2025 ha gestionado 131 solicitudes. 

La gran novedad de este protocolo radica en que las víctimas que lo deseen podrán gestionar sus reclamaciones directamente a través del estado y, además, el estado supervisará las resoluciones del plan PRIVA. Ya no es solo la Iglesia quien evalúa y propone la reparación; ahora entra en juego un equipo de expertos independientes bajo el paraguas del Defensor del Pueblo, que tendrá la última palabra en caso de discrepancias.

Otra novedad importante es que el Gobierno ha blindado las indemnizaciones, de forma que el dinero recibido por las víctimas no tributará en el IRPF, asegurando que la reparación llegue íntegra a quienes sufrieron el daño.

Nuevo protocolo

  1. Se crea una ventanilla única estatal para que la víctima no tenga que acudir a la estructura eclesiástica si no lo desea. Por un lado, el Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes  creará una «Unidad de Tramitación» que recibirá las solicitudes, ofrecerá orientación para la presentación de las mismas y se ocupará de la comunicación con las partes, la notificación de las propuestas y el recabado de los informes necesarios. El plazo de presentación de solicitudes se abre en dos semanas, el próximo 15 de abril.
  2. Por otro lado, El Defensor del Pueblo, constituirá la «Unidad de Víctimas» que se encargará de llevar a cabo -con un equipo de expertos profesionales independiente- la evaluación individualizada de las solicitudes.
  3. Por primera vez, en caso de desacuerdo entre la Iglesia y los evaluadores sobre un caso, la Conferencia Episcopal y la Confederación de religiosos se encargarán, a través de la comisión asesora del PRIVA, de emitir un informe sobre cada una de las valoraciones de reconocimiento de la condición de víctima y de reparación que formule la Unidad de Víctimas del Defensor del Pueblo. 
  4. En caso de discrepancia una comisión mixta estudiará el caso que, en última instancia será establecido por el Defensor del Pueblo tras escuchar al presidente de la CEE o de la CONFER, según el caso. Como ha señalado el ministro Bolaños en la rueda de prensa antes aludida, “la última palabra de las reparaciones la tendrá el estado”.

Tipos de Reparación

El documento suscrito esta mañana ofrece tres dimensiones para una sanación integral. Por un lado, una reparación simbólica, centrada en actos de reconocimiento público e institucional que validen el testimonio de las víctimas y dignifiquen su memoria. También ofrecerá acompañamiento humano y espiritual, incluyendo peticiones formales de perdón y el acceso a tratamientos especializados para abordar las secuelas físicas y psicológicas derivadas de los abusos.

Por último, también establece la reparación económica, que se determinará de forma individualizada, tomando como criterio la gravedad de los hechos y el impacto del daño causado en la vida del superviviente.

Este mecanismo tendrá una vigencia inicial de un año, con posibilidad de ser prorrogado por un periodo idéntico. 

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¿En qué consiste la costumbre romana de los siete Monumentos Eucarísticos?

La costumbre de visitar Monumentos Eucarísticos es una manera de compensar lo que no supieron hacer los 12 apóstoles: estar despiertos rezando con Él, la noche antes de su muerte.

30 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Heridas que sanan” es el último libro de Erik Varden. Tiene como hilo conductor un poema de san Arnulfo de Lovaina, sobre las llagas de Cristo, que tiene un efecto sanador en el alma del lector. De una manera parecida actúa una costumbre de larga tradición, en la noche del Jueves al Viernes Santo, que también tiene una acción reparadora y que es una muestra de correspondencia al Amor de Cristo, como es la de visitar los siete Monumentos.

El Monumento Eucarístico es el nombre que recibe Jesús, hecho Eucaristía, después de la celebración de la Última Cena, en los oficios del Jueves Santo. Es decir que Jesucristo, con apariencia de pan, es expuesto en un lugar preparado con adornos florales y ornamentales, muy cuidados. En ese día se conmemora la institución de la Eucaristía, el Orden Sacerdotal y el mandamiento del amor, que se manifiesta mediante el lavatorio de los pies. Todo ello sucedió durante la conmemoración de la Pascua Judía en Jerusalén, en la cena pascual, que hicieron Jesús y sus apóstoles, la noche previa a su muerte.

Origen de la costumbre

El origen de la costumbre de visitar Monumentos Eucarísticos está en las idas y venidas de Herodes a Pilato, después de prender a Jesús en Getsemaní, que popularmente se denomina “traerte de Herodes a Pilatos”. Estos siete momentos salen en el evangelio, son:

  • Oración y agonía de Jesús en el Huerto de los Olivos.
  • Jesús es prendido y llevado a la casa de Anás.
  • De la casa de Anás lo trasladan al tribunal de Caifás.
  • Caifás ordena que lo lleven ante Pilato al Pretoria.
  • Pilato a su vez lo envía al palacio de Herodes.
  • De Herodes es llevado de nuevo ante Pilato, tras ser flagelado, para que lo crucifiquen.
  • Jesús carga con la Cruz camino del Calvario.

También se habla de los siete momentos en los que Jesús tuvo efluvios de sangre, en todo este agónico proceso. Pero la costumbre se cristalizó en visitas eucarísticas a monumentos expuestos en siete iglesias. San Felipe Neri, en el siglo XVI, puso de moda en Roma la costumbre de visitar los siete monumentos de las siete iglesias históricas, recordando esos siete momentos de “traerte de Herodes a Pilatos”. Estas son las cuatro Basílicas principales (San Pedro, Santa María la Mayor, San Pablo Extramuros y San Juan de Letrán), y las iglesias de San Lorenzo, Santa Cruz y San Sebastián. 

La costumbre del Monumento es una manera de compensar lo que no supieron hacer los 12 apóstoles: estar despiertos rezando con Él, la noche antes de su muerte. Lo que omitieron ellos, es decir rezar y acompañar a Jesús para que se haga la voluntad de su Padre, es lo que hacemos. Por lo que estas visitas a los Monumentos sirven para acompañarle, hablarle con intensidad, aumentar nuestro amor a Él y para sanar nuestras heridas.

¿En qué consiste la costumbre del Vía Crucis?

El Vía Crucis consiste en recordar los catorce momentos de la Pasión de Cristo, que sucedieron en sitios concretos de Tierra Santa (donde vivió, murió y resucitó Jesús), hace más de dos mil años. Los conocemos, casi todos, gracias a los cristianos que han ido guardando la ubicación de estos lugares santos. En especial gracias a los franciscanos, religiosos que desde el siglo XIII guardan estos sitios. 

Como no siempre se ha podido visitar estos lugares, se empezaron a dibujar y a hacer esculturas de lo que ocurrió en estas ubicaciones santas. Al principio, estas imágenes las colocaron en las iglesias de Jerusalén. Más tarde, las llevaron a otros países. El primero que empezó con esta piadosa costumbre fue España en 1419, gracias al beato Álvaro de Córdoba, que después de visitar Tierra Santa y quedar impactado al ver los lugares santos y las iglesias de allí, decidió llevar las imágenes a su país. A continuación, pasó a Cerdeña (hoy Italia) y luego al resto de Europa. Más tarde, san Leonardo de Puerto Mauricio, entre 1731 y 1751, se encargó de poner muchos Vía Crucis. ¿Y cuántos son muchos? ¡Puso quinientos setenta Vía Crucis en Italia! 

Se llama “estaciones” a estos catorce momentos del recorrido de Jesús, desde su condena a muerte hasta su sepultura. Seguidamente, indicaremos lo que ocurre en cada una de las estaciones nombrándolas con su título habitual.

• I Estación: Condenan a muerte a Jesús

• II Estación: Jesús carga con la cruz

• III Estación: Cae Jesús por primera vez

• IV Estación: Jesús encuentra a María, su Santísima Madre

• V Estación: Simón ayuda a llevar la cruz de Jesús

• VI Estación: Una piadosa mujer enjuga el rostro de Jesús

• VII Estación: Cae Jesús por segunda vez

• VIII Estación: Jesús consuela a las hijas de Jerusalén

• IX Estación: Jesús cae por tercera vez

• X Estación: Despojan a Jesús de sus vestiduras

• XI Estación: Jesús es clavado en la cruz

• XII Estación: Muerte de Jesús en la Cruz

• XIII Estación: Desclavan a Jesús y lo entregan a su Madre

• XIV Estación: Dan sepultura al cuerpo de Jesús

Para contemplar el Vía Crucis

De esas escenas se han escrito libros para contemplar la pasión, en una iglesia o en cualquier lugar, para aumentar así nuestro conocimiento del amor que Dios nos tiene y para hacer crecer nuestro aprecio a Jesucristo. Uno de ellos es el que escribió san Josemaría. Está en texto y audio, de manera gratuita en internet, en la web del Opus Dei. También hay una versión en papel en la editorial Rialp. Además, el texto del Vía Crucis de San Josemaría con imágenes de la Pasión de Mel Gibson está en el canal de Youtube de Eduardo Ares. https://www.youtube.com/watch?v=TiGVQcbf3LI&list=PLTTqO7YWK8G1vq_D_pvPf2HXzUoiSII66&ab_channel=EduardoAresMateos   

Por otro lado, para niños mayores de 10 años y adolescentes, está el libro de la editorial Casablanca: “Los momentos más top del mayor influencer de la historia” https://libreria.sanpablo.es/libro/los-momentos-top-del-mayor-influencer-de-la-historia_233920 

Ambas costumbres, la de los siete monumentos y el Vía Crucis, son dos maneras muy buenas de vivir la Semana Santa, uniéndonos a la cruz, sanando nuestras heridas y supliendo lo que no hicieron los apóstoles.

El autorÁlvaro Gil Ruiz

Profesor y colaborador habitual de Vozpópuli.

Evangelio

Aceptar o rechazar el Amor. Jueves Santo (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del Jueves Santo (A) correspondiente al jueves día 2 de abril de 2026.

Vitus Ntube·30 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

«Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo» (Jn 13, 1). En este momento sagrado de la Semana Santa —la madre de todas las semanas, la semana más importante del año litúrgico— entramos en el Triduo Pascual con la celebración de hoy. El Sagrado Triduo comienza con aquello que caracteriza más profundamente a Dios y al cristianismo: el amor. Esta noche celebramos la Misa de la Cena del Señor, la institución de la Sagrada Eucaristía.

La liturgia de hoy está marcada por el amor en acción. San Juan, en su relato de la última Cena, introduce la escena con una afirmación profunda: Jesús «los amó hasta el extremo». No se trata de un amor a medias. Es un amor llevado al extremo, un amor llevado a su plenitud y cumplimiento. Juan nos dice que Jesús sabía que había llegado su «hora» —la hora de su pasión. La Cruz sería la manifestación más radical de su amor, porque «nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos». Sin embargo, incluso antes de este acto supremo, el Señor ofrece a sus discípulos un signo concreto de ese amor: les lava los pies. Es, por así decirlo, una anticipación del misterio de la Cruz.

Dios nos ama tanto que desciende para encontrarnos a nuestros pies. Baja de la gloria divina, toma la condición de siervo y nos encuentra en nuestra fragilidad y miseria. En Cristo Jesús, Dios se arrodilla ante la humanidad. Realiza el trabajo de un esclavo, lavando nuestros pies sucios, purificándonos para que podamos sentarnos a su mesa y participar en el banquete eucarístico.

La primera lectura narra la comida del cordero pascual —la prefiguración de la Cena del Señor en el Antiguo Testamento. La segunda lectura, tomada de la primera carta de san Pablo a los Corintios, presenta el cumplimiento de esa prefiguración en el Nuevo Testamento y muestra cómo este misterio nos ha sido transmitido. En el Evangelio, sin embargo, vemos la actitud interior que lo mueve todo: el amor. El amor es la fuerza que impulsa a Cristo a entregarse completamente.

Ante un amor tan extremo y completo, podemos responder de dos maneras: como Pedro o como Judas. El amor de Jesús es tan abrumador que deja a Simón Pedro desconcertado. Cuando Jesús se acerca a él, Pedro protesta: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?» Jesús responde: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde». Pedro inicialmente se resiste: «No me lavarás los pies jamás», pero Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo».  Pedro lucha por comprender, pero al final se deja amar. Frente a tanta humildad y a un amor tan radical, duda, pero no cierra su corazón.

Judas, en cambio, responde de manera diferente. Jesús dice: «Vosotros estáis limpios, aunque no todos«. Juan explica que Jesús sabía quién lo iba a entregar. Judas no cuestiona ni protesta abiertamente. Más bien, rechaza en silencio un amor tan extremo y completo. Es el rechazo del amor —no querer ser amado, no amar— lo que hace impuro al hombre.

¿Somos capaces de aceptar un amor tan completo? ¿O lo rechazamos fácilmente porque no lo entendemos? Jesús ha permanecido en la Eucaristía por amor. Nos ama también de maneras radicales. La falta de comprensión no debería llevarnos al rechazo, sino a una comunicación más profunda con Dios. ¿Estamos abiertos al amor o cerrados a él?

Vaticano

El Papa ruega el Domingo de Ramos por los cristianos de Oriente Medio y la paz

En la celebración del Domingo de Ramos e inicio de la Semana Santa, el Papa León XIV ha llamado a Jesús “Rey de la Paz”, y le ha rogado en especial por los cristianos de Oriente Medio y para que abra caminos concretos de reconciliación y paz.

Francisco Otamendi·29 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Ante más de cuarenta mil peregrinos y fieles reunidos junto al Papa para celebrar la solemne celebración del Domingo de Ramos y la Pasión del Señor, León XIV ha bendecido los ramos de olivo y las palmas junto al obelisco de la Plaza de San Pedro. 

Y en el Àngelus ha manifestado que “con nuestra oración estamos más cerca que nunca de los cristianos de Oriente Medio que sufren las consecuencias de un conflicto atroz y, en muchos casos, no pueden vivir plenamente los ritos de estos días santos”.

A continuación, tras la Eucaristía y antes del rezo del Ángelus, ha apelado a la unidad. “Precisamente, mientras la Iglesia contempla el misterio de la Pasión del Señor, no podemos olvidar a quienes hoy participan de manera real en su sufrimiento”. 

“La tierra, el cielo y el mar han sido creados para la vida y para la paz”

“La prueba que ellos atraviesan interpela la conciencia de todos”, ha proseguido el Pontífice. “Elevemos nuestra súplica al Príncipe de la paz, para que sostenga a los pueblos heridos por la guerra y abra caminos concretos de reconciliación y paz”.

Asimismo, el Papa ha encomendado al Señor “a todos los marineros víctimas de la guerra: rezo por los difuntos, por los heridos y por sus familiares. ¡La tierra, el cielo y el mar han sido creados para la vida y para la paz!”.

Y ha rogado también que “recemos por todos los migrantes fallecidos en el mar, en particular por aquellos que han perdido la vida en los últimos días frente a las costas de la isla de Creta”.

León XIV, en la Santa Misa de su primer Domingo de Ramos como Papa en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, el 29 de marzo de 2026. (Foto de CNS/Lola Gomez).

Jesús, Rey de la Paz

El Papa ha realizado su petición de la mano de la Virgen Maria, a quien se ha dirigido “confiando a su intercesión todas nuestras súplicas. Dejémonos guiar por ella en estos días santos, para seguir con fe y amor a Jesús, nuestro Salvador”.

En la homilía de la Misa del Domingo de Ramos, la apelación más frecuente del Papa ha sido ‘Jesús, Rey de la Paz’, y sobre Él ha dirigido su meditación. 

“Hermanos y hermanas, este es nuestro Dios: Jesús, Rey de la paz. Un Dios que rechaza la guerra, al que nadie puede utilizar para justificar el enfrentamiento, que no escucha la oración de quienes hacen la guerra y la rechaza diciendo: ‘Por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!’ (Is 1,15).

En Jesús “vemos a los crucificados de la humanidad”

“Al mirarlo a Él, que fue crucificado por nosotros, vemos a los crucificados de la humanidad. En sus llagas vemos las heridas de tantos hombres y mujeres de hoy”, ha subrayado el Papa.

“En su último grito dirigido al Padre escuchamos el llanto de quienes están abatidos, de quienes carecen de esperanza, de quienes están enfermos, de quienes están solos. Y, sobre todo, escuchamos el gemido de dolor de cada uno de los que están oprimidos por la violencia y de cada víctima de la guerra”.

“¡Dios es amor! ¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas!”

Cristo, Rey de la paz, sigue clamando desde su cruz: “¡Dios es amor! ¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!”, ha clamado el Papa León.

Al concluir, el Papa ha recordado “palabras del siervo de Dios, el obispo Tonino Bello”, para “confiar este clamor a María Santísima, que está bajo la cruz de su Hijo y llora también a los pies de los crucificados de hoy”.

El Papa León XIV celebra la Misa en el Estadio Louis II el 28 de marzo de 2026, en Montecarlo, Mónaco. Esta visita de un día marca el segundo viaje apostólico del Papa y la primera visita Papal al principado católico de Mónaco en la era moderna. (Foto OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).

¿Estamos realmente defendiendo el ser humano? 

En cuanto a su viaje al Principado de Mónaco de ayer, el Papa exhortó a la comunidad católica, entre otros mensajes, “a prestar un servicio apasionado y generoso en la evangelización. Anuncien el Evangelio de la vida, de la esperanza y del amor. Lleven a todos la luz del Evangelio para que sea defendida y promovida la vida de todo hombre y de toda mujer desde su concepción hasta su fin natural”.

Y enseguida, invitó a preguntarse: “¿estamos realmente defendiendo al ser humano? ¿Estamos protegiendo la dignidad de la persona en la protección de la vida en todas sus fases?”.

Ante la Iglesia de Santa Devota, patrona del Principado de Mónaco, León XIV se reunió con jóvenes y catecúmenos y les habló del ejemplo de la santa mártir y de San Carlo Acutis. “El testimonio de la fe es una semilla que puede alcanzar y fecundar corazones y lugares lejanos, mucho más allá de nuestras expectativas y posibilidades”, dijo.

El autorFrancisco Otamendi

Argumentos

7 ideas para interpretar correctamente la violencia de Dios en la Biblia

Dios se revela progresivamente a los hombres y la plenitud de su mensaje llega con Jesucristo, no en los pasajes más oscuros del Nuevo Testamento.

Javier García Herrería·29 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

Para el lector contemporáneo, abrir el Antiguo Testamento puede resultar, en ocasiones, una experiencia desconcertante. Entre salmos de alabanza e historias sorprendentes, emergen relatos en los que la divinidad parece actuar con una violencia que choca frontalmente con el “Dios es amor” del Nuevo Testamento. ¿Cómo conciliar al Dios que ordena el exterminio en Jericó con el Cristo que perdona a sus verdugos desde la cruz?

La respuesta no está en ocultar estos pasajes, sino en aprender a leerlos a la luz de la gran Tradición de la Iglesia. Como señalaba Benedicto XVI en su exhortación Verbum Domini, estas “páginas oscuras” de la Biblia contienen un misterio de salvación que requiere dos claves de lectura fundamentales: la progresividad en la revelación y la interpretación del Antiguo Testamento a la luz del Nuevo, es decir, de Jesucristo.

1. Escenas sin contexto

Las escenas bíblicas más violentas son proclamadas en la liturgia con regularidad, pues la Iglesia no oculta los textos difíciles ni los elimina. Sin embargo, conviene advertir que a menudo se leen fragmentos aislados, sin el contexto narrativo amplio que permite comprender las razones de los castigos más severos.

En muchas culturas antiguas eran comunes prácticas hoy consideradas aberrantes: sacrificios humanos, infanticidio o conductas sexuales profundamente degradadas. Este contexto ayuda a entender por qué, en determinadas ocasiones, Dios ordena a los israelitas destruir por completo a sus enemigos (incluidos mujeres, ancianos y niños), como en el caso de los amalecitas, la toma de Jericó y de alguna ciudad cananea.

Una lectura íntegra de los textos permite apreciar que Dios actúa con paciencia y misericordia antes de recurrir al castigo, que aparece como último recurso cuando no quedan otras vías. Con todo, persiste la dificultad de justificar la muerte de los inocentes, cuestión que se abordará más adelante.

2. La pedagogía de Dios es progresiva

Dios no se revela de manera plena e inmediata, sino mediante una pedagogía que se adapta a cada época. Se acomoda al lenguaje, la cultura y la mentalidad de los hombres para elevarlos progresivamente.

San Agustín explicaba que los castigos del Antiguo Testamento constituían una medicina necesaria para un pueblo cuya dureza de corazón no habría comprendido otro lenguaje. Dios entra en la historia asumiendo las categorías de su tiempo para, una vez establecida la relación con el pueblo, purificar su comprensión de la justicia.

Las sociedades antiguas vivían con una conciencia más aguda de su vulnerabilidad. En ese contexto, resulta comprensible que esperaran de la divinidad protección frente a sus enemigos. Así se entienden episodios como las plagas de Egipto o la destrucción del ejército del faraón en el mar.

3. Justicia medicinal

A lo largo de la Escritura aparecen momentos en los que la justicia divina se manifiesta de forma extrema, pero con un trasfondo que la tradición cristiana ha interpretado en clave de misericordia. San Ambrosio y otros Padres de la Iglesia sostenían que estos actos no responden a una lógica de venganza, sino a una finalidad correctiva.

Al poner fin a situaciones de maldad estructural, Dios impide que el ser humano continúe acumulando culpas que comprometerían su destino último. En este sentido, el diluvio o la destrucción de Sodoma y Gomorra se presentan como intervenciones orientadas a frenar el avance del mal y preservar la posibilidad de conversión para las generaciones futuras.

En otras ocasiones, la manifestación del poder divino busca reafirmar la autoridad de quienes han sido elegidos como mediadores. Así ocurre con Moisés, en episodios como el castigo tras la adoración del becerro de oro, cuando manda beber el oro derretido del becerro ejecutar a 3.000 israelitas.

«Póngase cada uno la espada al muslo; recorran el campamento de puerta en puerta, matando cada uno a su hermano, a su amigo y a su pariente». Así recoge el Éxodo unas palabras de especial dureza. Sin embargo, la lectura de los capítulos precedentes permite constatar que el castigo divino llega tras reiterados avisos al pueblo para que rectifique. La alternativa habría sido anular o limitar la libertad humana para forzar la fe, una posibilidad que se abordará más adelante.

Ante la incredulidad del pueblo respecto a la liberación realizada por Dios a través de Moisés, se suceden diversos castigos con un carácter pedagógico, orientados a mostrar el origen de la verdadera salvación. Así ocurre en la rebelión de Coré, cuando la tierra se abre y engulle a los sublevados; o en episodios como el de Taberá, donde el fuego castiga las quejas del pueblo en el desierto, y las plagas de serpientes venenosas que provocan numerosas muertes.

4. Tratar lo sagrado con respeto

Algunos pasajes pueden parecer desproporcionados desde una sensibilidad contemporánea, pero subrayan una idea central: la santidad de Dios exige un trato reverente. Según san Agustín, estos signos externos servían para inculcar en un pueblo aún inmaduro la conciencia de la majestad divina.

De este modo, se comprende que Dios ordene la lapidación de Acán y su familia como castigo por el robo de objetos sagrados. De manera similar, Nadab y Abiú mueren por ofrecer “fuego extraño” en el altar, violando así la sacralidad del culto.

La exigencia de respeto hacia lo sagrado queda subrayada también en la escena más “violenta” de Jesucristo en el Evangelio: la expulsión de los mercaderes del templo. Aunque el texto no indica que Cristo golpeara a nadie directamente, sí relata que fabricó un látigo de cuerdas —probablemente para amedrentar o espantar animales— y volcó las mesas de los cambistas.

Esta exigencia de gloria debida solo al Creador no es exclusiva de las eras arcaicas del Antiguo Testamento; se manifiesta con igual fuerza en los albores de la Iglesia. Así lo atestigua el Nuevo Testamento en el libro de los Hechos, al narrar el fin de Herodes Agripa (quien gobernó del 41 al 44 d.C.). Al permitir ser vitoreado por la multitud como si su voz fuera la de un dios y no la de un hombre, el relato nos muestra que fue herido por un ángel y devorado por gusanos por permitir ser tratado como a un Dios. Este episodio subraya una continuidad fundamental: la majestad de Dios y la seriedad de lo sagrado no cambian con el paso de los testamentos, confirmando que el Dios de Jesucristo es el mismo Señor de la historia que reclama para sí lo que le es propio.

Posiblemente, el episodio aún más llamativo de la “violencia divina” es la muerte de Uza, fulminado al tocar el Arca de la Alianza para evitar que cayera al suelo. A primera vista, podría parecer un rigor extremo: morir por un acto de aparente buena intención. Sin embargo, al considerar el contexto completo, se aprecia que su error comenzó mucho antes. Según cuenta el libro de los Números, el Arca debía transportarse exclusivamente por levitas del clan de Coat, sobre los hombros y con varales de madera, sin que nadie tocara directamente su cuerpo, bajo la advertencia de que tocar lo santo podía causar la muerte.

En el caso de Uza, David y su pueblo transportaban el Arca en una carreta de bueyes, siguiendo una práctica filistea ajena a la tradición israelita. Al tratar el Arca como una mercancía, habían perdido el respeto ritual que exigía la ley divina. La lección teológica de este pasaje subraya que las buenas intenciones no sustituyen la obediencia a lo sagrado: Uza consideró más impuro el suelo que su propia mano marcada por el pecado, pero Dios enseña que lo sagrado no puede ser manipulado fuera de sus normas.

Como consecuencia, el relato bíblico indica que David se llenó de temor, comprendió que no podía trasladar el Arca a Jerusalén como un trofeo político y esperó tres meses antes de moverla nuevamente, esta vez cumpliendo estrictamente las disposiciones divinas.

5. Cristo, plenitud de la revelación

La tradición cristiana sostiene que la Escritura debe leerse en clave cristocéntrica, ya que Cristo constituye su sentido último. A la luz del Calvario, los pasajes más difíciles adquieren una nueva perspectiva.

En la cruz, Dios no descarga su justicia sobre otros, sino que la asume en sí mismo. El Dios que en el Antiguo Testamento aparece castigando al pecador se revela finalmente como quien carga con el pecado del mundo. Desde entonces, la respuesta cristiana al mal se orienta hacia el perdón y la entrega.

En el segundo libro de los Reyes se narra un episodio particularmente sobrecogedor: Dios atiende la imprecación del profeta Eliseo contra un grupo de muchachos que lo increpaban, y permite que dos osas salidas del bosque acaben con la vida de cuarenta y dos de ellos. (Nota importante: Eliseo era insultado por ser calvo, así que hay que tomar buena nota: ojito con los calvos).

Este pasaje, a primera vista desconcertante, ha sido objeto de reflexión constante en la tradición teológica. Desde esta perspectiva, la denominada “ira” de Dios, frecuente en el Antiguo Testamento, no debe interpretarse como una reacción vengativa, sino como la expresión del rechazo radical que produce a Dios el pecado que daña al ser humano. Así lo subraya la teología patrística, que entiende estos relatos en clave pedagógica y salvífica.

En esta línea, san Agustín afirmaba que “el Dios del Antiguo Testamento es el mismo que el del Nuevo; lo que cambia es la capacidad del hombre para comprender su justicia y su misericordia”. Esta afirmación permite situar estos textos en un horizonte de continuidad, donde la revelación divina se despliega de modo progresivo en la historia.

Las páginas más difíciles de la Escritura, por tanto, no constituyen un defecto de la revelación, sino el testimonio de un Dios que se implica plenamente en la historia humana. Un Dios que, lejos de permanecer ajeno, asume los contextos de violencia y dureza propios de cada época para conducirlos, desde dentro, hacia su transformación. Leídas a la luz de la tradición espiritual, estas escenas revelan que, incluso en su severidad, Dios actúa como Padre que busca incansablemente la conversión y el retorno del hombre.

6. Dios nos da libertad, pero de verdad

Desde esta perspectiva, cabe preguntarse por qué Dios permite el mal. Podría haber creado un mundo sin posibilidad de error, pero ello habría supuesto eliminar la libertad humana.

Una existencia sin libertad convertiría la vida en un mecanismo sin mérito ni amor auténtico. Al otorgar Dios el libre albedrío a los seres humanos, aceptó el riesgo de que se usara ese poder para darle la espalda y generar el mal. Por eso, no es extraño que una de las obras de san Agustín, a comienzos del siglo V, se dedicara a reflexionar sobre si Dios hizo bien en hacernos libres, pues el hombre tiene el riesgo de ofenderle y condenarse eternamente.

7. Dios, autor de la vida

Finalmente, la tradición teológica subraya que Dios es el autor y sustento de toda vida. Por ello, sus decisiones no pueden equipararse sin más a las acciones humanas. Desde esta perspectiva, los pasajes bíblicos en los que Dios ordena la muerte de determinadas personas solo serían moralmente problemáticos si implicaran una injusticia real hacia quienes la padecen.

Sin embargo, el bien último del ser humano no se agota en la prolongación de la vida terrena, sino que consiste en alcanzar la vida eterna. A ello se añade un elemento decisivo: la imposibilidad de conocer plenamente la medida de los dones recibidos por cada persona ni el grado de responsabilidad que le será exigido en el juicio particular.

En este sentido, el rigor divino que aparece en numerosos textos bíblicos no se presta al juicio simplista desde las categorías exclusivamente humanas. Cabe, en efecto, la posibilidad de que quienes son castigados en esta vida reciban misericordia en la otra.

Episodios como el de la mujer de Lot, convertida en estatua de sal tras desobedecer el mandato divino al volver la vista atrás durante la destrucción de Sodoma, pueden entenderse también desde esta doble dimensión: como una advertencia pedagógica para los creyentes, llamada a la obediencia que conduce al verdadero bien, y como un acontecimiento que no excluye, en último término, la acción salvadora de Dios.

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Reverendo SOS

7 prácticas de corresponsabilidad que funcionan en Estados Unidos

¿Son directamente transplantables las buenas prácticas de corresponsabilidad de un país a otro, de un continente a otro? ¿Qué hacen las parroquias de Estados Unidos para lograr que sus fieles sean discípulos agradecidos y comprometidos?

Diego Zalbidea·29 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

En anteriores artículos de esta sección me he referido a la experiencia norteamericana que tiene un punto culminante en la Carta Pastoral de los Obispos de 1992 titulada La Corresponsabilidad: Respuesta de los Discípulos. Siempre que hablo de estas buenas prácticas me encuentro con ceños fruncidos y reticencia porque “ya sabemos que la cultura y las desgravaciones de las donaciones en aquel país son muy diferentes a las de Europa, de Hispanoamérica y del resto del mundo”. Tienen toda la razón esos “objetores” y por eso haré un intento de señalar aquellas prácticas que pueden ser transplantables independientemente de esa cultura y de su régimen fiscal. 

Creación de un grupo de fieles. Ya me detuve en la importancia de este pequeño grupo que impulse e inspire la corresponsabilidad en toda la parroquia. Su misión es básica porque esta espiritualidad, esta forma de ser discípulos agradecidos, no es fácil que surja sin el empeño y la dedicación de algunos fieles que ofrecen su tiempo y sus cualidades para guiar a la parroquia. 

Formación para los fieles y para los miembros del grupo de corresponsabilidad. Una vez formado ese grupo de fieles, conviene cuidar especialmente su formación. Hay numerosos materiales en la red, y algunas parroquias que llevan muchos años trabajando pueden ser una buena guía para recomendar textos y materiales que sirvan para conocer mejor todo lo que fundamenta la corresponsabilidad, sus raíces bíblicas, su fundamento teológico y su fecundidad pastoral. 

Homilías que abordan y profundizan en la corresponsabilidad. La corresponsabilidad no puede estar asociada en la imaginación de los fieles a los momentos en que se solicita su colaboración económica. Eso constituiría un verdadero lastre para su entrega y su compromiso. Por eso, sería muy bueno que durante todo el año las homilías hicieran referencia a la corresponsabilidad y al agradecimiento a Dios por los dones y bendiciones que hemos recibido de su generosidad. 

Testimonios de laicos sobre lo que la corresponsabilidad ha supuesto en sus vidas. Está demostrado que una de las cosas que más ayudan a las comunidades parroquiales es escuchar de primera mano a algunos laicos el impacto que ha supuesto la corresponsabilidad en su vida corriente. En concreto, cómo esta espiritualidad les ha ayudado a reconocer los dones y talentos que han recibido de Dios y cómo han aprendido a ponerlos al servicio de la misión de la Iglesia con alegría y gratitud. 

Plan de Corresponsabilidad anual. Para evitar que la corresponsabilidad sea una cuestión asociada a las campañas anuales o a determinadas necesidades económicas urgentes, es muy útil contar con toda una serie de actividades a lo largo del año que ayuden a los fieles a descubrir los dones que han recibido y les inspiren para convertirse en discípulos agradecidos. 

Informe anual de corresponsabilidad. A los fieles les resulta muy alentador comprobar cómo otros fieles ya están poniendo sus cualidades, su tiempo y su oración al servicio de la parroquia. Ese informe o memoria es una fuente de inspiración sobre posibilidades para involucrarse en la vida de la parroquia, más allá de sus muros, de las necesidades económicas y de sus actividades oficiales. 

Rendición de cuentas y transparencia. Todos los expertos coinciden en que la rendición de cuentas y la transparencia, no solo relativas a las cuestiones económicas, son dos piezas claves para inspirar a los fieles y lograr que adopten un estilo de vida corresponsable. Los modos para lograrlo son muy variados: creación de foros abiertos para sugerir y comentar el presupuesto y el balance de la parroquia, informes en el boletín de la parroquia, desglose de datos en la web de la parroquia, informes personalizados enviados por correo y comunicación de resultados en las Misas del domingo. Cuando se combinan varios de estos canales de rendición de cuentas, su eficacia se multiplica exponencialmente. 

Estas buenas prácticas están ya funcionando en comunidades parroquiales fuera de Estados Unidos. Es cierto que allí cuentan con una tradición muy consolidada y con una forma de vivir la corresponsabilidad muy desenfocada de lo económico. Pienso que ese es el principal reto que tenemos las parroquias para adaptar este estilo de vida que tantos frutos ha dado en servicio de la evangelización. Crear comunidades agradecidas no debería ser un privilegio local de ninguna Iglesia. Las experiencias que se están consolidando en otros países como Filipinas o España auguran un futuro de compromiso alegre y agradecido de los fieles que redescubren su papel insustituible en la edificación del Reino.

El autorDiego Zalbidea

Profesor de Derecho patrimonial canónico, Universidad de Navarra

Ecología integral

Diego Poole: «Si queremos ir seguros por el mundo es necesario respetar la ley natural»

Fundada el pasado verano, la Iuris Naturalis Societas es una red de juristas dedicada a divulgar la importancia de la ley natural en todo el mundo.

Javier García Herrería·28 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

En julio de 2025 se creó la Iuris Naturalis Societas, una asociación internacional de juristas y profesores de Derecho cuyo objetivo es difundir la relevancia jurídica y política de la ley natural. Actualmente cuenta con casi cien miembros de muy diversos países. Entrevistamos a Diego Poole, uno de esos académicos, afincado en España.

¿Por qué es necesaria la ley natural hoy?

ーLa ley natural es tan necesaria como el sol o como la ley de la gravedad. Su vigencia no depende de nuestro reconocimiento. La ley natural se cumple inexorablemente, lo mismo que el sol sale todas las mañanas. Quizá haya algún político tan ambicioso que pretenda derogarla. Como si quiere prohibir… la lluvia. 

Si queremos ajustarnos a la realidad, y caminar con seguridad por este mundo, es necesario conocer esa ley y respetarla. La ley natural, en su sentido más amplio, es la ley de la naturaleza. Y la naturaleza es aquello que el hombre no ha creado, que es casi todo lo que nos rodea, incluidos nosotros mismos, que somos también naturaleza. 

Vemos que el mundo tiene un orden, que las cosas no obran al azar, sino conforme a una intención previa. Las cosas que no tienen conocimiento no tienden al fin sin ser dirigidas por alguien con conocimiento e inteligencia, como una flecha no se dirige hacia su objetivo sino es por el arquero que la guía. Por eso, podemos decir que toda la naturaleza es como el “artefacto de Dios”. Ese sentido, finalidad o razón de ser, impreso en la naturaleza por su artífice, se expresa en la ley de la naturaleza. 

Es cierto que, desde San Agustín, la tradición llama «ley eterna» a la ley que gobierna el cosmos, y reserva el nombre de «ley natural» a la participación del hombre en dicha ley. Los irracionales (los animales, las plantas, el mar, los cielos…), al ser movidos directamente por Dios mediante la ley de la naturaleza (o “ley eterna”), participan “pasivamente” en esta orden. Los hombres, en cambio, participan “activa y responsablemente” en dicha ley, que conocen al conocerse a sí mismos y al contemplar el mundo que les rodea.

El hombre es la única criatura del mundo material que tiene capacidad no sólo para comprender la ley que le gobierna, sino también para rechazarla o aceptarla. Una aceptación que se llama “participación” en sentido propio, porque no sólo consiste en decir que sí al designio de Dios sobre el hombre y el mundo, sino también en cooperar activamente con Dios en el gobierno de la naturaleza (de uno mismo y del mundo entero), descubriendo sus exigencias y promulgándolas. Por eso, para Santo Tomás, la ley eterna se prolonga en la ley natural, que es la que descubre el hombre cuando se hace partícipe del plan de Dios. La ley natural es una “participación” real en el gobierno de Dios sobre el mundo; una participación en la que el hombre se hace en cierta manera colegislador con Dios en la marcha del universo.

¿El iusnaturalismo es compatible con el desarrollo científico?

ーEl iusnaturalismo asume el paradigma científico del «diseño inteligente», según el cual la naturaleza expresa y responde a una racionalidad creadora, porque es evidente que el mundo tiene un orden, que las cosas no obran al azar, sino conforme a una intención previa. Un paradigma que no es sólo cuestión de filósofos o de teólogos, sino también de científicos, como Max Plank (Nobel de Física en 1918), Albert Einstein (Nobel de Física en 1921), Werner Heisenberg (Nobel de Física, 1932), Arthur Compton (Nobel de Física, 1927), Brian Josephson (Nobel de Física, 1973) y muchos más, y cada vez más. Por cierto, hay un libro reciente maravilloso que explica esto muy bien, titulado “Dios, la ciencia, las pruebas” escrito por dos franceses: Michel-Yves Bolloré y Olivier Bonnassies, traducido ya a varios idiomas. En ese libro hay muchas citas de científicos de primer nivel mundial relativas al diseño inteligente del universo por parte de Dios. Einstein decía que «los científicos serios son los únicos hombres que son profundamente religiosos» y que «el azar es Dios que se pasea de incógnito».

Seamos claros, la aceptación de la ley natural va íntimamente ligada al reconocimiento de Dios. No hay ley sin legislador. Sólo hay dos posibilidades: casualidad o causalidad. Pero la casualidad a nadie obliga. Aceptar que la naturaleza es resultado de procesos casuales o aleatorios, supondría el sinsentido y el absurdo del mundo. Esta fue, entre otras, la postura del existencialismo, que, al negar la existencia de Dios, concluyó, de forma coherente, que la naturaleza no tiene más sentido que el que cada uno quiera darle. 

La negación del sentido propio de la naturaleza y, por tanto, de la ley natural es el presupuesto básico de la filosofía de género, asumida como filosofía de Estado por la mayoría de los países occidentales.

La negación del sentido propio de la naturaleza y, por tanto, de la ley natural es el presupuesto básico de la filosofía de género, asumida como filosofía de Estado por muchos países occidentales. No es casualidad que una de las precursoras de la ideología de género (Simone de Beauvoir) fuera amante de Jean-Paul Sartre, precursor del existencialismo.

¿El iusnaturalismo que defendéis es una utopía en un mundo secularizado y relativista?

ーTodo lo contrario. Es una apuesta por el realismo. Respetar la naturaleza y sus leyes es reconocer la consistencia del mundo, porque las cosas se definen por sus fines. Las cosas no son primero, y luego son buenas o malas. Por ejemplo, un martillo de plastilina no es propiamente un martillo. Ni siquiera es un “martillo” malo. Sencillamente no es un martillo, porque no cumple mínimamente el sentido de un martillo. Las cosas son, y son buenas o malas, por referencia al fin para el cual fueron creadas. Esto tiene muchísimas consecuencias. Por ejemplo, las realidades naturales, incluidos los seres humanos, progresan o se corrompen en la medida en que se acercan o se alejan de su fin propio. Si no hubiera sentido o finalidad, no podríamos hablar de “mejor” ni de “peor”, ni de “progreso” ni de “corrupción” (ni física ni moral). Toda evolución no sería más que cambio o movimiento. 

Dicho sea de paso, pero tampoco podríamos hablar de belleza ni de fealdad, porque las cosas hermosas son aquellas que realizan su forma y figura (hermosura viene de “formosa”, de lo que tiene «su forma»); por eso, a lo seres deformes son también feos, precisamente por no tener la forma que les corresponde según su naturaleza. El iusnaturalismo también trata de explicar por qué lo natural es bueno y hermoso. 

La gente no se indigna porque se viole la ley, sino porque se viola a una persona, que existe antes y por encima de la ley.

El derecho positivo trata de regular la convivencia humana, pero no define qué es lo natural. El derecho no debe definir al hombre ni a sus comunidades naturales, como la familia. El derecho parte de una realidad que ya está definida, que le precede y le vincula. Si el derecho contradice la naturaleza, contradice la realidad. No somos nosotros quienes inventamos lo bueno y lo malo, y menos, los políticos. La gente no se indigna porque se viole la ley, sino porque se viola a una persona, que existe antes y por encima de la ley. 

La negación del iusnaturalismo no procede tanto del positivismo (que, por otra parte, significa cosas muy diferentes) como del relativismo ético. Y el relativismo es la expresión del sinsentido del mundo. El iusnaturalismo, por contraste, es una invitación a la sensatez, al realismo y al respeto por la realidad. 

¿Qué actividades promueve la Iuris Naturalis Societas? 

ーA esta cuestión respondo en un vídeo que hemos hecho para presentar la asociación.

El primer objetivo de la Asociación es difundir iniciativas, publicaciones y eventos relacionados con el iusnaturalismo, promovidos por profesores y juristas de todo el mundo.

El primer objetivo de la Asociación es difundir iniciativas, publicaciones y eventos relacionados con el iusnaturalismo, promovidos por profesores y juristas de todo el mundo. Asimismo, la Asociación busca fomentar el conocimiento mutuo entre sus miembros, de modo que dé lugar a proyectos comunes, publicaciones conjuntas y propuestas normativas. 

El segundo objetivo es darnos a conocer ante la comunidad académica internacional, como un amplio colectivo de investigadores que defendemos el iusnaturalismo.  

El tercer objetivo es ofrecer recursos intelectuales de calidad: libros, artículos, tutoriales, vídeos, material docente de todo tipo, ya sea producido por nosotros o por cualquier otra persona, que ponga de manifiesto la relevancia jurídica y política de la ley natural

Un cuarto objetivo es organizar y publicitar congresos y talleres, nacionales e internacionales, sobre el iusnaturalismo. En el poco tiempo que llevamos, hemos organizado ya varios eventos, que pueden consultarse en nuestra web.

¿En qué se diferencia la visión de la Iuris Naturalis Societas sobre la dignidad humana de la narrativa moderna de los Derechos Humanos que vemos en organismos internacionales?

ーSe dice que el positivismo legalista ya está acabado, lo cual es bastante cierto, pero trata de volver a la casa de la ciencia jurídica disfrazado de abuelita, como el lobo del cuento. ¿Y cuál es ese disfraz?: La retórica relativista de derechos humanos, derechos desnaturalizados, reducidos a intereses colectivos. Asistimos ahora a una crisis de la comprensión de los derechos humanos, porque cuando se niega la fuerza normativa de la naturaleza humana, dicha fuerza se fundamenta en el mero interés. Ahora, por ejemplo, se reclama el derecho humano a la eutanasia, al aborto, al cambio de sexo… Dentro de poco, con los Therians llamando a la puerta, será el derecho al cambio de especie, o a ser tratado como un…semáforo. Sin ir más lejos, poco a poco se está abriendo camino el derecho al sexo con niños, bajando cada vez más la edad del consentimiento sexual. No exagero, hay una web, www.nambla.org, que trata de justificar “intelectualmente” la pedofilia. 

Asistimos ahora a una crisis de la comprensión de los derechos humanos, porque cuando se niega la fuerza normativa de la naturaleza humana, dicha fuerza se fundamenta en el mero interés.

Si los derechos humanos son solo manifestaciones de la capacidad de autodominio, en ejercicio de esa capacidad, uno podría «renunciar» a todos sus derechos. Esta renuncia se presenta como una «manera diferente» de ejercer el derecho. Por ejemplo, quien renuncia a la vida no está renunciando al “derecho a la vida”, sino que está ejerciendo su derecho a “disponer de su vida”, ya que la esencia de todo derecho sería la libertad como pura autodeterminación.

Si como defiende el pensamiento liberal, los derechos son manifestaciones de la capacidad de autodeterminación de cada uno, la prioridad de un derecho sobre otro vendrá determinada por las preferencias de cada cual. No habrá un criterio objetivo que trascienda las preferencias subjetivas, no habrá criterio que sirva de medida para determinar la prevalencia de un derecho sobre otro. Vemos cómo hoy en día “entran en conflicto” unos derechos con otros: derecho a la vida y derecho al aborto; derecho a la libertad de expresión y derecho a la libertad religiosa; derecho a la propia cultura y derecho al asilo; derecho a la movilidad y derecho a la salud… Y cuando se hable de “ponderación” de derechos, lo cual hace con frecuencia nuestro Tribunal Constitucional, no sabremos realmente cómo se “ponderan”, se miden ni se comparan.

Universalidad en una sociedad plural: ¿Cómo proponen defender que existen verdades «universales» y «permanentes» en una sociedad que tiende al relativismo ético?

ーLa pregunta parte del supuesto de que la universalidad es incompatible con el pluralismo, pero esto no es necesariamente así. Primero hay que definir qué entendemos por pluralismo. Desde una perspectiva realista, el pluralismo no se define como la coexistencia de opiniones igualmente válidas por el mero hecho de ser sostenidas por cada uno, sino como la coexistencia de formas diversas de vida, culturas y tradiciones dentro de un marco común de verdad y de bien. No creo que sólo con reglas de diálogo racional se solucione el problema: hace falta la común aceptación de un bien sustantivo, que permita el diálogo. Solo puede haber una comunidad plural si existe un mínimo compartido que haga posible la convivencia. Decía Aristóteles que se puede dialogar acerca de muchas cosas, pero con quien defienda que hay que golpear a la propia madre, no hay debate, ni pluralismo que justifique el respeto a semejante opinión. Si formamos una comunidad, es precisamente porque tenemos algo en común que queremos preservar.

No creo que sólo con reglas de diálogo racional se solucione el problema: hace falta la común aceptación de un bien sustantivo, que permita el diálogo.

El relativismo suele presentarse como una garantía de libertad y de respeto a la diversidad, pero en la práctica tiende a socavar la libertad y el respeto. Si todos los valores se reducen a preferencias subjetivas, desaparece cualquier criterio racional para resolver los conflictos de preferencias, y el resultado es la imposición de los más fuertes, y tarde o temprano, la ruptura de la convivencia. 

Si un profesor está explicando geografía y levanta la mano un alumno para decir que está “marginando” al colectivo de alumnos terraplanistas, por no darles también una explicación que respete su “sensibilidad” como alternativa de estudio, el profesor no tendrá más remedio que explicarle que no tiene un discurso alternativo para ese colectivo, porque la tierra es redonda, y no es plana. El discurso académico mide su corrección por su veracidad, no por su corrección política. 

El Derecho Natural ha perdido peso en los planes de estudio universitarios. ¿Qué estrategias plantean para que los futuros juristas vuelvan a considerar estas bases filosóficas?

ーAsumimos una gran responsabilidad, ya que sin el conocimiento del derecho natural, no estaremos en condiciones de juzgar al derecho positivo. En la mayoría de las asignaturas de la carrera, los alumnos aprenden a juzgar “según el derecho positivo”. Sin embargo, con una buena formación en filosofía del derecho, también podrán juzgar al derecho positivo. Sin conocimientos de filosofía del derecho, los juristas se convierten en meros instrumentos al servicio del poder y del interés dominante, pero no de la justicia.

La primera estrategia para recuperar el protagonismo del derecho natural es muy sencilla: explicar el derecho natural, su justificación y el peligro de su desconocimiento

La primera estrategia para recuperar el protagonismo del derecho natural es muy sencilla: explicar el derecho natural, su justificación y el peligro de su desconocimiento. Cuando los profesores de Filosofía del Derecho se limitan a explicar solo la teoría de la interpretación y de la argumentación, informática jurídica o bioética, sin decir nada sobre la justicia ni sobre la ley natural, están devaluando la asignatura. Y, cuando la asignatura se devalúa y los planes de estudio se reducen, lo primero que se elimina son las asignaturas devaluadas.

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Cine

‘En busca del Mesías’: qué mueve a 9 destacados judíos a su conversión

El estreno el 10 de abril en España de la película ‘En busca del Mesías’, reunirá por primera vez en el cine a destacados judíos conversos de diversos países y sus profundas experiencias con Jesús y la Virgen María.

Francisco Otamendi·28 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Jesús el Mesías, el pueblo judío, y conocidos judíos que abren su alma y cuentan su historia de conversión, personalmente o de la mano de varios expertos, protagonizan el último reportaje documental de Goya Producciones, que distribuye la película junto a European Dreams Factory. 

El reportaje documental de Andrés Garrigó se pregunta si la conversión de Israel anunciada por San Pablo puede comenzar a hacerse visible hoy. El film, que se estrena el 10 de abril en las salas españolas, atrapa desde el minuto 1 al 81’ en una excelente muestra de storytelling, y llegará a Hispanoamérica y a Estados Unidos en los próximos meses.

La película explora la relación de judíos y católicos a lo largo de los siglos, sin connotaciones políticas, subraya Garrigó, a pesar de las coincidencias en el tiempo con la actual guerra en Oriente Medio, y comienza con una contextualización de la profesora Cayetana Heidi Johnson, especializada en arqueología bíblica y judaísmo. 

Testimonios inéditos y recreaciones

Con producción internacional y rodajes en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Suiza, Italia, Brasil y España, En busca del Mesías aborda por primera vez en el cine el delicado tema de la conversión de judíos al catolicismo. Utiliza para ello testimonios inéditos que revelan qué mueve a estos judíos a aceptar al Mesías rechazado por sus antepasados, y unas breves recreaciones. 

Fotograma de ‘En busca del Mesías’ (@En busca del Mesías).

Según el director, Andrés Garrigó, el proyecto busca responder a preguntas fundamentales sobre la identidad del esperado Mesías y el papel del pueblo elegido en los tiempos actuales y futuros. ¿Por qué el pueblo judío es el elegido por Dios, y por qué es el único que sigue existiendo después de más de tres mil años? ¿Qué papel les toca jugar a los judíos en estos tiempos tan convulsos? Sin embargo, el docudrama evita el enfoque político, y se sitúa exclusivamente en el terreno espiritual.

“Más que nunca vivimos tiempos de incertidumbre”, señala Garrigó, “en el que la gente anda sedienta de verdad y de una paz que solo Dios puede dar. Esta película podría ser la chispa que acerque a esas personas la fe que han descubierto los protagonistas de esta historia”.

Figuras fascinantes, búsqueda de la verdad

Algunos judíos conversos que cuentan sus historias en la película son los siguientes.

1. Roy Schoeman: fue profesor de la Harvard Business School. Su conversión nació de una doble vivencia mística.

2. Fabrice Hadjadj: filósofo y escritor francés, que pasó del ateísmo y el nihilismo a la fe católica. Hadjadj dice, por ejemplo, que “fue Nietzsche el que más me aproximó a Cristo”.

3. Robert Asch: crítico literario británico y experto en Chesterton, que halló en la música y la literatura la clave para acercarse a Cristo.

4. Dawn Eden: escritora y periodista estadounidense, conocida por su transición del mundo del rock a la enseñanza de teología y derecho canónico.

5. Edgar Leite Ferreira Neto: presidente de la Academia Brasileña de Filosofía. Fue rabino y un encuentro en la gruta de Lourdes lo cambió todo.

Además, el filme rinde homenaje a personajes emblemáticos del siglo XX, también conversos del judaísmo:

6. Eugenio Zolli, que fue Gran Rabino de Roma, defendió a los hebreos frente a las leyes antisemitas y en 1944 renunció a su cargo para convertirse al catolicismo. Lo explica el profesor Giovanni Maria Vian, ex director de L’Osservatore Romano. 

7. Edith Stein, filósofa alemana y luego religiosa carmelita y santa, según describe la profesora Milagros Muñoz, autora de la tesis “La pedagogía con sentido en el pensamiento de Edith Stein”.

8. Max Jacob, pintor y poeta francés asesinado en Auschwitz y gran amigo del pintor malagueño Picasso, como comenta la académica Patricia Sustrac.

9. Bernard Nathanson, médico ginecólogo que pasó de matar a decenas de miles de bebés en sus clínicas, según propia confesión, a ser líder provida mundial y finalmente converso en 1996 en la catedral de San Patricio, en Nueva York, según cuenta Terry Beatley.

Nostra Aetate:  judaísmo e Iglesia católica 

La declaración Nostra Aetate (1965), promulgada durante el Concilio Vaticano II, marcó un cambio profundo en la relación de la Iglesia católica con el pueblo judío. Algunas de sus ideas clave se reflejan en la película.

Por ejemplo, la condena del antisemitismo, o el hecho de que “no se puede responsabilizar a todos los judíos, ni de entonces ni de ahora, por la muerte de Jesús, corrigiendo una interpretación histórica que había causado mucho sufrimiento” (Goya Producciones).

El autorFrancisco Otamendi

Estados Unidos

El New York Times muy sorprendido con el número de bautizos en Estados Unidos

En un extenso reportaje recoge el testimonio de una docena de personas con perfiles diversos, sin juzgar ni cuestionar sus motivaciones, dando voz directa a los protagonistas.

Javier García Herrería·27 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La Iglesia católica en Estados Unidos vive un inesperado repunte de fieles. Según informa con sorpresa la corresponsal de religión del New York Times, Elizabeth Dias, miles de personas se están incorporando a la Iglesia en distintos puntos del país, alcanzando cifras que no se registraban desde hace más de una década en varias diócesis.

Esta Semana Santa, “la arquidiócesis de Detroit recibirá a 1428 nuevos católicos en la Iglesia, su cifra más alta en 21 años. La arquidiócesis de Galveston-Houston tendrá su mayor número en 15 años. En la diócesis de Des Moines, la cifra es un 51 por ciento más alta que el año pasado, pasando de 265 personas a 400”, comenta el texto del periódico americano.

En Washington, por ejemplo, se espera la entrada de 1.755 personas en la Iglesia, superando las 1.566 del año pasado, que ya había sido la cifra más alta en al menos 15 años. El entusiasmo entre los obispos es evidente, aunque también existe cierto desconcierto sobre las causas de este aumento. “¿Cuál es su número?”, “¿Cuál es su número?”, relató el cardenal McElroy que se preguntaban entre ellos durante una reciente conferencia episcopal.

Este fenómeno se produce en el primer año tras la elección del Papa León XIV, el primer pontífice estadounidense, y coincide con una tendencia generalizada en muchas diócesis del país. Los nuevos fieles serán acogidos oficialmente durante la Vigilia Pascual, la noche previa al Domingo de Resurrección, que este año se celebra el 5 de abril.

Las posibles causas del auge

El New York Times recopiló datos de unas veinte diócesis, tanto grandes —como Los Ángeles o Phoenix— como más pequeñas y rurales, entre ellas Gallup (Nuevo México) y Allentown (Pensilvania). Aunque no existe una explicación única, los responsables eclesiásticos apuntan a diversos factores.

Entre ellos destacan la búsqueda de comunidad en una sociedad cada vez más fragmentada, la inestabilidad social y política, y el impacto del aislamiento provocado por la tecnología y la pandemia. “La tecnología nos ha aislado unos de otros, y la covid amplió ese aislamiento”, señalan algunas fuentes consultadas por el diario.

El fenómeno parece especialmente intenso entre los jóvenes adultos. Varias diócesis han detectado un crecimiento notable en el grupo de entre 18 y 35 años, un segmento que algunos consideran particularmente afectado por la soledad.

Sin embargo, los datos generales siguen mostrando que las conversiones son minoritarias dentro del conjunto de fieles. Según un estudio del Pew Research Center, entre las razones más frecuentes para dar el paso figuran el matrimonio, la búsqueda espiritual y la influencia de amigos o familiares.

El proceso de incorporación a la Iglesia suele realizarse a través de la Orden de Iniciación Cristiana de Adultos, un programa formativo que acompaña a los nuevos fieles. En algunos casos, el camino es más personalizado, como ocurrió con el vicepresidente JD Vance, quien se convirtió al catolicismo en 2019 a los 35 años.

También ha tenido influencia el auge de contenidos religiosos en internet, especialmente pódcast como los del padre Mike Schmitz, que han acercado la fe a nuevas audiencias.

Una mirada periodística diferente

A diferencia de lo que ocurre en muchos medios de comunicación españoles, el artículo del New York Times no se centra en elaborar complejas interpretaciones para restar importancia a este fenómeno o presentarlo como un espejismo.

El reportaje, extenso y detallado, recoge el testimonio de una docena de personas con perfiles diversos, explicando en primera persona qué les ha llevado a acercarse a la fe católica. Sin juzgar ni cuestionar sus motivaciones, el diario opta por dar voz directa a los protagonistas.

Si bien en otras secciones del propio periódico pueden encontrarse análisis e interpretaciones de todo tipo, resulta significativo que un medio de referencia dedique un espacio principal a presentar los hechos y las experiencias personales de los conversos.

Se trata, en definitiva, de un ejercicio de periodismo que permite a los lectores comprender de primera mano las razones que están detrás de este renovado interés por la fe católica en Estados Unidos.

Recursos

Mentalidad pascual y prepascual

El Papa León XIV invita a pasar de una fe centrada en el sacrificio y el miedo a una vida cristiana que respira Pascua: alegría, libertad y confianza en el Cristo vivo.

Bernardo Hontanilla Calatayud·27 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 9 minutos

El papa León XIV, en sus primeras homilías y en las catequesis del mes de octubre del año 2025, insiste frecuentemente en que «el misterio pascual es el eje de la vida cristiana». Su mensaje, aunque sencillo, contiene una revolución importante: “El anuncio pascual es la noticia más hermosa, alegre y conmovedora de la historia”. Sin embargo, muchos creyentes viven la fe mirando más al Viernes Santo que al Domingo de Resurrección. La cruz ocupa su horizonte, pero la luz del sepulcro vacío es demasiado tenue.

Esta observación abre una pregunta profunda: ¿vivimos como si Cristo hubiera resucitado o como si permaneciera aún en la tumba? En esa diferencia se juega toda la vida espiritual. Hay cristianos prepascuales, que viven la fe desde el miedo, la norma y la renuncia, y cristianos pascuales, que la viven desde el amor, la esperanza y la alegría. Es la misma fe, pero respirada de modo distinto.

Una anécdota nos va a ayudar a comprenderlo. En 1985, Prince compuso Nothing Compares 2 U, pero esta canción pasó desapercibida. Era muy buena la voz, pero estaba acompañaba con acordes un poco bruscos. Cinco años después, Sinead O’Connor interpretó la canción de Prince con una emoción tan profunda que se convirtió en himno mundial. La melodía y la letra eran la misma; el alma era distinta. Lo mismo podría suceder con el cristianismo: algunos lo viven en tono menor, sombrío y temeroso; otros lo cantan en tono mayor, alegre y esperanzado.

La fe antes de la Pascua: el peso del miedo

Los discípulos de Jesús antes de la Resurrección representan la mentalidad prepascual. Lo seguían, lo amaban, lo admiraban, pero no entendían su mensaje. Cuando les habló de su muerte y resurrección, solo escucharon la primera parte. La cruz les resultaba comprensible; la victoria sobre la muerte, no. Su forma de pensar delata muchas carencias: se pelean para ver quién es el mayor en el reino de los cielos, instan a echar fuego del cielo sobre un pueblo o impiden que los niños se acerquen a Jesús. Esta forma de creer es la de quien confía en Dios, pero aún no ha descubierto la fuerza transformadora de su amor. Psicológicamente, esta actitud se sostiene en el deseo de control que abarca incluso al propio camino de santidad. 

Para estos cristianos la sabiduría y la prudencia continúan siendo virtudes dianoéticas aristotélicas, dejando poco margen a la acción del Espíritu Santo quien dice tener todos los pelos de nuestra cabeza contados. Este creyente busca seguridad, necesita reglas y certezas. Su religión se convierte en un sistema de autoprotección y las normas le dan orden, pero no vida. La fe se reduce a esfuerzo, cumplimiento o mérito y se cumple la norma o la regla inconscientemente casi con una moral kantiana del “deber ser”. Se vive con tensión moral, como si el amor de Dios dependiera del rendimiento espiritual. Es una espiritualidad fatigada, que reza desde el temor y confunde la obediencia con la confianza. Y todo esto no es más que sucumbir a una sutil tentación contra la fe y la esperanza. Pide favores a Dios, pero negociando en modo mercantil: si me das te doy, y se impacienta si las cosas no salen como espera. Necesita pruebas y el misterio le desasosiega. Olvida lo que enseña el libro de la Sabiduría: “Dios se manifiesta a los que no le exigen pruebas y se revela a los que no desconfían de Él” (Sab 1,2).

Esta mentalidad genera también un modo de sufrir. Quien vive la fe como obligación interpreta el dolor como castigo. La cruz se convierte en deuda que hay que pagar, no en abrazo redentor. El creyente piensa que el dolor es garantía de santidad y desconfía del gozo, como si disfrutar de las cosas del mundo fuera casi un pecado. Piensan que cada vez que pecan sacrifican de nuevo a Jesús, recordando la actitud de Moisés que golpeó dos veces la roca en Merivá teniendo como consecuencia no entrar en la tierra prometida. A Dios solo se le golpea una vez, solo muere una vez. Una vez resucitado a Jesús se le habla, no se le golpea, como así indico Dios a Moisés que hablara a la roca antes de que saliera agua (Exodo, 20). San Pablo lo confirma: “hemos muerto al pecado en la cruz. Jesús solo muere una vez” (Romanos 6:5-16).

Pero, ¿puede un buen padre querer que sus hijos no disfruten de los dones que él mismo les da y querer quitárselos inmediatamente? ¿De verdad pensamos que Dios actúa así? La consecuencia emocional es evidente: ansiedad, rigidez y tristeza. Algunos cristianos viven en una especie de cuaresma permanente, esforzados, pero sin alegría. Les cuesta disfrutar de la vida, de su familia, del trabajo, incluso de la oración. Se comparan, se juzgan, se sienten siempre en falta. Han convertido la fe en una carga moral, cuando debería ser una experiencia de libertad. Así, la religiosidad se impregna de culpa y temor. El acostumbramiento con las cosas de Dios es una advertencia frecuente donde la mentira piadosa y el juicio temerario acampa a sus anchas en esta mentalidad mezquina. Y yo me pregunto ¿es posible acostumbrarse a estar con Dios? Si así fuera, entonces deberíamos aburrirnos cuando estemos en el Cielo. Si uno está realmente con Dios ¡no es posible aburrirse ni acostumbrarse! Con Dios no existe el acostumbramiento, existe la falta de fe y esperanza que lleva a la tristeza. 

El papa Francisco, en Evangelii Gaudium, advirtió: “Algunos cristianos viven una Cuaresma sin Pascua”. Es la espiritualidad del esfuerzo sin descanso, del deber sin gratitud. Quien vive así teme equivocarse más que dejar de amar. Mira la vida con desconfianza, teme los cambios, evita los riesgos y desconoce el “ama y haz lo que quieras”. El papa León XIV resumió la actitud prepascual con una frase de San Isaac de Nínive: “El mayor pecado es no creer en las energías de la Resurrección”. El gran enemigo de la vida espiritual es el desánimo y nada produce más desánimo que no apoyarse en Jesús resucitado y la esperanza del Cielo. La fe cristiana no nació para protegernos de la vida, sino para lanzarnos a vivirla con confianza.

La lógica de la Resurrección: la fe que libera

Frente a esta rigidez, la mentalidad pascual surge como una nueva forma de “respiración”. Es la fe de los mismos discípulos, pero después de la Resurrección, cuando comprendieron que la muerte no era el final, sino el comienzo. Su miedo se transformó en gozo; su culpa, en misión; su tristeza, en alabanza. El cristiano pascual ha experimentado el paso de Dios por su vida. Ha descubierto que la gracia no se negocia ni se merece: se recibe y deja de verse como siervo para reconocerse como hijo. Y esa conciencia cambia toda su psicología. Ya no se mide por lo que logra, sino por lo que ama. Ya no busca controlar, sino confiar. Desde el punto de vista humano, es el paso de la religión del esfuerzo a la fe del encuentro. En la primera, la persona vive pendiente de sus obras; en la segunda, descansa en el amor recibido. Esto no genera pasividad, sino libertad interior. Quien se sabe amado actúa mejor, no por miedo, sino por gratitud.

La fe pascual no ignora el dolor, pero lo interpreta de otro modo. Lo integra en la historia de salvación personal. Sabe que el sufrimiento no destruye, sino que madura y negarse a creer en el poder del amor de Dios es quedarse encerrado en la noche del Viernes Santo. El creyente pascual confía, ora sin ansiedad, agradece lo que tiene, se ríe de sí mismo. Vive con libertad espiritual, no porque no sufra, sino porque sabe que el mal no tiene la última palabra. El humor se convierte en signo de madurez cristiana: quien confía en Dios puede permitirse sonreír ante sus propias debilidades. En la vida cotidiana, esta mentalidad se traduce también en relaciones más humanas. El pascual no juzga tanto, no impone, no presiona, no coarta. Su fe se comunica por atracción, no por convicción porque vive con alegría y serenidad contagiosa. Como decía Von Balthasar, “el amor solo es creíble cuando se muestra hermoso”.

En la Misa, el pascual no se queda en el sacrificio, sino que celebra el encuentro con Jesucristo vivo. Reconoce que en la Eucaristía no asistimos a una tragedia repetida, sino a la presencia viva de Jesús que une el Cielo con la tierra. La comunión es el beso de Dios al alma como se cita en el Cantar de los Cantares. Parece que es el mismo encuentro entre Jesús resucitado y María Magdalena. Se repiten las mismas expresiones y el lugar y momento son los mismos: en un huerto, anochecido y en busca de su amado (Cantares 1, 2). La liturgia deja de ser un deber y se vuelve una cita amorosa y reconoce que la cena pascual no termina en la Cruz sino en el Cielo, cuando Jesús toma el vino nuevo, la cuarta copa, en el Reino de su Padre (Mt. 26, 29).

Del control a la confianza: una transformación interior

Unas diez mil cofradías en el mundo se centran en celebrar la Pasión de Jesús y unas quinientas en la Resurrección. Y me vuelvo a preguntar: alguien, de verdad, que se siente discípulo de Cristo, que pretenda atraer a otros y ser luz del mundo, pero que fundamentalmente solo predica a un Dios sufriente que ha muerto, ¿puede hacer atractiva la religión cristiana? El paso de la mentalidad prepascual a la pascual no se da de la noche a la mañana. Es un proceso vital, muchas veces doloroso. Ocurre cuando se derrumban las seguridades: una pérdida, una enfermedad, una crisis personal o profesional. En ese vacío, el creyente descubre que solo el amor de Dios importa. Entonces es cuando entiende con profundidad la Pascua. Desde el punto de vista psicológico, se trata de pasar del ego religioso al yo confiado. El ego espiritual necesita controlarlo todo, incluso la relación con Dios. Quiere ser perfecto, acumular méritos, dominar la fe como si fuera una técnica. El yo confiado, en cambio, se abandona, se sabe débil, pero sostenido y Dios quiere darnos precisamente la vida “y que la tengan en abundancia” (Juan 10, 10). No se trata de ir sobreviviendo o de ir tirando. Ir tirando no es cristiano.

Esa reconciliación produce serenidad, gratitud y sentido del humor. Quien vive la Pascua interior no se aferra al pasado ni teme el futuro. Ha aprendido a mirar la vida con ternura. Sabe que los errores no lo definen, que el dolor no lo anula y que el amor de Dios no depende de su rendimiento. Un ejemplo de esta madurez espiritual está en José, el hijo de Jacob. Vendido por sus hermanos, años después los perdona y les dice: “Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo cambió en bien” (Gn 50,20). Esa frase resume toda una psicología pascual: descubrir el bien escondido en el mal, la luz en la herida. Esta actitud no solo tiene efectos espirituales, sino también psicológicos: quien vive confiado desarrolla mayor resiliencia, afronta el dolor sin hundirse, conserva la paz interior. No huye de la realidad, la abraza. Sabe que Dios no elimina los problemas, pero los transforma desde dentro. 

Sin embargo, para mantenerse con esta mentalidad la humildad se convierte en una virtud esencial. Sin ella se vuelve al desierto de forma inmediata, al continuo éxodo “cuaresmático” deseando volver a Egipto: “Por tanto el que se crea seguro, cuídese de no caer” (1 Corintios 10, 12). Se siente como un niño delante de Dios de manera que la infancia espiritual da mucha seguridad. Ahora bien, no se considera santo, pero “Todo para conocerlo a él, y la fuerza de su resurrección, […]. No es que ya lo haya conseguido o que ya sea perfecto: yo lo persigo, a ver si lo alcanzo como yo he sido alcanzado por Cristo” (Filipenses 3, 10-12).

La alegría de los pascuales

En las primeras comunidades cristianas, los creyentes pascuales se reconocían con facilidad. Eran alegres y serenos, pero no fríos. Irradiaban una paz que no dependía de las circunstancias. En ellos se cumple la exhortación paulina: “Alegraos siempre en el Señor” (Flp 4,4). Su alegría nace de la gratitud. Viven de Jesús resucitado y el Espíritu Santo se lo recuerda frecuentemente. Ven la vida como un don, no como una carga. No hablan mucho de Dios porque lo transparentan con su vida. Disfrutan de lo sencillo: una comida, una conversación, el trabajo bien hecho y no tienen dificultad en reconocer a Dios en la creación. No separan lo sagrado de lo humano, porque saben que todo lo humano puede ser sagrado cuando se vive con amor. Finalmente, saben que Jesús no ha venido a decir “ama a tu prójimo como a ti mismo” descrito en el levítico 19,18, la clásica ley de oro, sino que Él ha venido a decirnos que nos amemos unos a otros como Él nos ha amado (Juan, 13,34), lo que podríamos definir como la ley de platino. 

Un sacerdote contaba, con sonrisa contagiosa, que no se casaba “porque tengo el corazón tan enamorado de Dios que no se lo puedo dar a una mujer”. Esa respuesta resume el secreto del cristiano pascual: un corazón lleno de amor a Dios no necesita más posesión y sabe amar sin retener. No niega la cruz, pero la atraviesa con esperanza y entiende que sin cruz no hay Pascua, pero también que sin Pascua la cruz carece de sentido. La vida espiritual entonces se parece al movimiento del corazón: contracción y expansión. Si solo nos quedamos en la renuncia o el esfuerzo, el alma se asfixia. La resurrección es la gran expansión del alma.

Vivir del sol, no solo de las raíces

La mentalidad pascual no es una teoría teológica, sino una forma de vivir. Significa mirar la existencia con confianza y aceptar la imperfección descubriendo a Dios en lo cotidiano. Es pasar de la culpa al agradecimiento, de la rigidez a la ternura, de la queja al asombro. El cristiano pascual no es ingenuo: conoce el dolor, pero no se queda en él. Sabe que todo sufrimiento, abrazado con amor, se transforma en fecundidad. Y por eso puede sonreír incluso en medio de las pruebas. Creer en la Resurrección no es aceptar un hecho pasado, sino dejar que su fuerza actúe hoy en la vida concreta. Es permitir que la esperanza en el Cielo se vuelva hábito y que la alegría sea el tono natural del alma. Esa alegría no ignora la cruz, pero la ilumina. Tiene algunas raíces en el dolor, pero la felicidad florece con la esperanza de la posesión del Cielo que nos da Jesús vivo.

Vivir en clave pascual es vivir reconciliados con la propia historia. Es abrir los ojos cada mañana y decir: “Hoy también Cristo ha resucitado en mí”. Es mirar el mundo con gratitud, aceptar la fragilidad como lugar de encuentro con Dios y dejar que el sol de la gracia ilumine cada rincón del alma. Quien vive así no necesita proclamarlo con palabras: su vida misma se vuelve anuncio porque el cristiano pascual no repite solo que Cristo ha resucitado: lo muestra.

El autorBernardo Hontanilla Calatayud

Académico de número en la Real Academia Nacional de Medicina de España.

América Latina

Romain de Chateauvieux: “El ADN de Misericordia es cristocéntrico”

Romain de Chateauvieux es arquitecto, padre de familia y director de Fundación Misericordia, que desarrolla proyectos con los más pobres en las periferias de ciudades de Francia, Argentina, Chile o Estados Unidos. En esta entrevista ahonda en su vocación y su carisma de evangelización.

Francisco Otamendi·27 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

El arquitecto misionero francés Romain de Chateauvieux está de actualidad, porque los pobres están en el foco de atención de la Iglesia. Siempre lo han estado, pero la impresión es que ahora, más. 

Su mujer, la brasileña Reina, nació y creció en una favela, en una familia muy pobre de San Salvador de Bahía. Ella se convirtió tras ser visitada por misioneros de su parroquia, que llevaba un sacerdote francés, muy misionero, explica Romain de Chateauvieux. 

San Juan Pablo II visitó esa misma parroquia en un viaje apostólico, porque tenía el deseo de ir a los lugares más pobres del país. Y uno de ellos fue la favela de Reina. En esta conversación, Romain cuenta a Omnes la historia de su discernimiento vocacional, de la vocación de su mujer y la suya. Una familia con seis hijos completamente implicada en Misericordia, una misión fundada un mes antes de la elección del Papa Francisco en 2013, que les recibió en Roma.

Hablamos del núcleo del carisma fundacional de Misericordia, sus proyectos en las periferias de grandes capitales: “Son cristocéntricos. Cristo está en el centro de todo lo que se hace. El vínculo estrecho entre la adoración y la presencia de Jesús en los pobres es común en los distintos proyectos de Misericordia”.

¿Cómo explican ustedes Misericordia, qué define su carisma?

Misericordia se define como una obra de Iglesia al servicio de la evangelización y del servicio de los pobres en las periferias de las grandes ciudades del mundo. Nuestra misión y vocación es ser el corazón de Jesús que late día y noche por los más pobres. A esa tarea de compasión al servicio de los pobres y evangelización, anuncio del Evangelio, van sumándose mayormente laicos –jóvenes solteros, matrimonios, familias–, que vienen por seis meses, un año, dos o más, como misioneros y viven esa vida radical al servicio de la Iglesia y de los pobres.

También existe la manera de poder involucrarse como voluntario. Son personas que tienen su vida en el mundo, y que vienen de manera puntual una vez a la semana para participar y apoyar algún proyecto de Misericordia. Hay asimismo la posibilidad de trabajar en Misericordia con algún contrato. En total, hoy día hay como 30 personas de seis nacionalidades distintas que trabajan en los distintos países donde está Misericordia.

¿Dónde conoció a Reina, su mujer? Háblenos de su conversión, y de la suya…

—Reina vivió su conversión de adolescente leyendo la Palabra de Dios en una Biblia que encontró en su casa después de una visita de los misioneros de la parroquia. Al leer la Pasión descubrió que era muy amada por el Señor, y tuvo un llamado a corresponder a ese amor. Así que se acercó a la parroquia. Recibió el sacramento del Bautismo, la primera Comunión, la Confirmación, y pidió ser acogida en esta pequeña comunidad misionera que había armado un sacerdote francés al servicio de la parroquia y de la favela. Y estuvo viviendo ahí seis años.

Al visitar a ese amigo sacerdote francés, yo viví también esa conversión en el contacto de los más pobres. Fue un Viernes Santo, después de haber actuado de Jesús en el Vía Crucis. Visitando a una persona muy humilde, pude tener ese contacto con el Señor vivo en los pobres y escuché una pequeña frase que decía: “Romain, la felicidad que buscas al servicio de los más pobres, la encontrarás”. Y allí recibí ese llamado a dedicar mi vida a servir al Señor en los pobres, por amor a Él y por amor a la Iglesia.

Usted tuvo que discernir si tenía vocación matrimonial. ¿Cómo fundaron Misericordia?

Reina y yo nos conocimos en esta pequeña comunidad misionera, vivimos varios meses juntos, una amistad muy bonita, una fraternidad muy del alma. Después, yo volví a Francia. Y estando allí en el discernimiento de mi vocación, fue muy claro el llamado a la vocación matrimonial, y un llamado muy claro con Reina. Así que después de graduarme como arquitecto, volví a Brasil, pudimos abrir el corazón, discernir juntos, y nos casamos en esta misma parroquia donde el Papa había venido a visitar a los pobres.

Fuimos enviados de misión por la Conferencia Episcopal Francesa por dos años a Estados Unidos, y habíamos pedido al Señor esos tres regalos de matrimonio: la oración, la sencillez de vida y la vida misionera. Con esos tres regalos nos fuimos de misión a Estados Unidos en un gueto poblado por clandestinos y migrantes de todo el continente. 

Y ahí, durante dos años, armamos un trabajo misionero muy bonito que se concretó en un centro misionero que después se convirtió en una parroquia. Luego, al contacto de tanta gente de todo el continente, sentimos un llamado a una misión itinerante, al llamado de nuestros vecinos que nos pedían ir a su barrio, a sus ciudades. 

Fuimos enviados por el Consejo Episcopal de Latinoamérica a los dieciséis países del continente durante tres años, para hacer esa misión de compasión, servir a los pobres, y de evangelización. Ir a los lugares más retirados, más excluidos, donde la Iglesia no llegaba de manera tan potente.

Posteriormente, al terminar ese recorrido misionero, sentimos un llamado a abrir esta experiencia a más personas, fuera de nuestro círculo familiar, Romain, Reina y los niños. Había gente que pedía experimentar la misión así, y entonces fundamos Misericordia un mes antes de la elección del Papa Francisco, con esa intuición de las obras de misericordia tanto corporales como espirituales, que se encontraban en el servicio a los pobres, la evangelización en el Corazón de Jesús, en la misericordia, y ahí se fundó Misericordia

¿Qué subyace en cada proyecto social de Misericordia en el corazón de barrios de grandes ciudades, como Santiago de Chile, Paris, Nantes, Buenos Aires o Nueva York? 

Lo que tienen en común los distintos proyectos es el ADN de Misericordia: son proyectos cristocéntricos. Realmente, Cristo está en el centro de todo lo que se hace, se vive, y eso especialmente a través de una vida de oración muy eucarística, a través de la celebración de la Santa Misa, la Adoración eucarística. Para nosotros, la Adoración es realmente contemplar a Jesús presente en la Eucaristía, para seguir contemplándolo, como decía Madre Teresa, en los cuerpos fatigados de nuestros pobres.

Ese vínculo estrecho entre la Adoración y la presencia de Jesús en los pobres es muy céntrico y muy común en los distintos proyectos de Misericordia en el mundo. Y también el hecho que sean proyectos cristocéntricos, es decir, funcionan alrededor de la capilla de la Adoración, de la presencia del Señor en la Eucaristía. 

Son proyectos sociales de innovación y de excelencia que trabajan en los barrios como un imán, que atraen a los vecinos porque son proyectos que responden muy de cerca a sus necesidades. Los vecinos acuden a nuestros proyectos y dentro de los proyectos, de manera transversal, está el contenido de evangelización, que permite que los vecinos descubran el gran amor del Señor, integren la vida de la Iglesia especialmente a través de los sacramentos, y puedan después volverse misioneros ellos mismos. Esto es muy transversal en los distintos proyectos de Misericordia en el mundo.

En realidad, es un anuncio del Evangelio… Habláis de cinco pasos.

Como decía, es compasión y evangelización. Y la evangelización es el anuncio del Evangelio, que se hace mucho desde la amistad. Nosotros decimos que son como cinco pasos. 

1) Vivir con la gente; venir a vivir, un poco la misma dinámica que la Encarnación. Jesús vino a habitar con nosotros. Emmanuel, Dios con nosotros.

2) El segundo; escuchar, escuchar los dolores, lo que hay en el corazón de nuestros vecinos.

3) El tercero; después de haber vivido con y escuchar, es entender. Cuando la vida de nuestros vecinos entra en nuestra razón, se entiende mejor el por qué de sus heridas, las dificultades, el pecado que puede haber en la droga, la delincuencia, la prostitución. Esto se entiende después de haber vivido, de haber escuchado.

4) El cuarto es que una vez entendido con la cabeza, eso baja al corazón y eso es dejarse herir, el amor de compasión, dejarse herir por él, por el dolor, por la cruz del otro.

5) El quinto paso es, desde esa herida, poder amar y anunciar. Es ese amor que brota del corazón herido de Cristo traspasado por la lanza. Entonces nuestro amor quiere brotar también de un corazón herido, traspasado por el dolor, el sufrimiento de nuestros vecinos.

Entonces, la evangelización va impregnada por ese proceso de compasión, la evangelización desde la amistad en el largo plazo, con mucha alegría, con mucha mucha prudencia y respeto, como amigos, como hermanos, compartimos el mayor tesoro que tenemos, que es el tesoro de la fe. Lo que tengo más preciado, más valioso, lo quiero compartir, porque te quiero y confío en ti, entonces no es proselitismo, es compartir un tesoro que el otro es libre o no de recibir y de acoger.

¿Puede comentar cómo le han influido las enseñanzas del Papa Francisco? 

El Papa Francisco ha sido para nosotros, bueno, para toda la Iglesia, una gran inspiración. Nos ha confirmado que lo que había en el corazón a través de Misericordia, esas intuiciones de anunciar el Evangelio, servir a los pobres, se iban confirmando con el Papa Francisco, con sus exhortaciones, sus encíclicas. Era como si el Espíritu Santo soplara en la misma dirección. Hemos gozado mucho con sus enseñanzas, especialmente hacia la misión, para los jóvenes, que están muy presente en Misericordia, también el servicio de los pobres, la presencia de Jesús ahí.

Y quizás también el deseo de una Iglesia pobre para los pobres, una Iglesia en salida, son muchas cosas que vivimos en Misericordia, y que han sido confirmadas por las palabras del Papa, del Vicario de Cristo en la tierra. Ha sido muy bonito.

También tuvimos, el privilegio de poder estar con él en Roma, estuvimos con nuestros hijos. Fue un encuentro muy bonito. El Papa dijo: “Me siento muy feliz de saber que las periferias de la Iglesia, a través de Misericordia, están muy bien cuidadas”. Se ha producido una comunión de alma muy grande con el Santo Padre. Y su última encíclica sobre el Corazón de Jesús ha sido para nosotros una luz muy grande, también una confirmación porque Misericordia se centra en el Corazón de Jesús, de donde brota la misericordia, y esa vocación nuestra de querer ser el corazón de Jesús para los pobres. Ha sido un regalazo del Espíritu Santo a través de la boca y de las enseñanzas del Papa Francisco.

El Papa León XIV publicó Dilexi te.

—En efecto, ha llegado la gran sorpresa, que es quizá la continuidad del Papa Francisco, unida a la visión del Papa León XIV. Para nosotros ha sido un gran gozo, que vamos gustando en la oración, esa centralidad del amor a los pobres en la Iglesia, en la vivencia de nuestra fe, un lugar también de nueva fecundidad en la historia de la Iglesia. Desde ahí, desde esa Iglesia pobre para los pobres, surgen grandes santos en la historia de la Iglesia. Para nosotros es una exhortación muy grande a la santidad, estando cerca de los pobres. 

Algo que nos ha marcado mucho es ese protagonismo de los pobres en la construcción de la Iglesia de hoy, de mañana. Los pobres, dice el Papa León XIV, tienen una inteligencia específica e indispensable en la construcción del Reino de Dios desde las periferias. Para nosotros también es muy importante dar su pleno lugar a los pobres en la Iglesia y no solamente como sujetos sino como protagonistas.

El Papa habla de una discriminación muy fuerte que sufren los pobres, que es una discriminación de atención espiritual, y para nosotros eso es clave. En Misericordia, las obras de caridad son el medio para llegar a nuestro fin, que es el anuncio del Evangelio, el regalo de la fe, compartir ese tesoro de saberse amado desde siempre por el Señor desde toda eternidad. Misericordia es una exhortación muy potente a seguir siendo esa plenitud de la Iglesia en las periferias, para poder regalar a los pobres la belleza, la plenitud de la liturgia, de la evangelización, de la formación, del magisterio para los pobres.

El autorFrancisco Otamendi

Mundo

Anticonceptivos, pornografía, aborto, etc: así está la brújula moral de los estadounidenses

El último estudio de Pew Research revela que, el uso de anticonceptivos o la consumición de carne están plenamente aceptados, asuntos como el aborto y la pornografía mantienen al país en una profunda división interna.

Redacción Omnes·26 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El prestigioso Pew Research Center ha publicado los resultados de su última encuesta sobre la moralidad en Estados Unidos, y los datos dibujan una sociedad que ha relajado sus juicios en temas históricos, pero que se mantiene firme frente a la ruptura del compromiso matrimonial.

Si hay algo en lo que los estadounidenses están de acuerdo es en que las aventuras extramatrimoniales son inaceptables. Un contundente 90% de los adultos considera que es «moralmente incorrecto» que una persona casada sea infiel. Es, con diferencia, el comportamiento con mayor reprobación social.

El estudio destaca que el país sigue partido por la mitad en dos frentes de la «guerra cultural». Por un lado, el consumo de pornografía no es aceptable para un 52%, mientras que el aborto es rechazado por el 47% de los encuestados.

La encuesta de Pew pregunta en cada cuestión no sólo si se considera moral o inmoral, también da como opción para responder si ese tema no es ni siquiera un asunto moral (lo que muestra el grado de aceptación que tiene para muchas personas, que ni siquiera consideran que debiera discutirse el tema).

En este sentido, pegar a los hijos o consumir marihuana se consideran bastante benignamente

La Moralidad en Estados Unidos

ComportamientoMoralmente IncorrectoMoralmente AceptableNo es un asunto moralTotal: «No es malo»
Infidelidad matrimonial90%7%2%9%
Ver pornografía52%15%32%47%
Aborto47%21%31%52%
Homosexualidad39%23%37%60%
Eutanasia (ayuda médica)35%34%29%63%
Pena de muerte34%38%26%64%
Juegos de azar29%20%50%70%
Pegar a los niños23%36%39%75%
Consumo de marihuana23%24%52%76%
Divorcio23%31%45%76%
Ser muy rico18%18%63%81%
Beber alcohol16%29%55%84%
Fecundación in Vitro (FIV)9%42%47%89%
Uso de anticonceptivos8%40%51%91%
Comer carne4%41%54%96%

Entre las cuestiones morales controvertidas, la Fecundación in Vitro es la que más apoyo social tiene, un 42 %, superando incluso al hecho de comer carne en cuanto a aceptación moral explícita.

En temas como el alcohol, la marihuana o ser multimillonario, hay mucha más gente que dice «no es un asunto moral» que gente que dice «es aceptable».

Pena de muerte vs. aborto: Curiosamente, hay más personas que consideran «moralmente aceptable» la pena de muerte (38%) que el aborto (21%), a pesar de que este último tiene un apoyo total (sumando la indiferencia) algo mayor.

La «compasión» de la guillotina

El mensaje como sociedad que transmitimos con la eutanasia es que no estamos dispuestos a gastarnos, ni lo mínimo, en cuidar al débil.

26 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Hace unos años, España pisó el acelerador de la muerte, con la aprobación de la Ley de eutanasia. Hoy, contemplamos como en una especie de serie de terror, el morbo mediático y social ante la aplicación de la «muerte asistida», o mejor, la liquidación compasiva, de una chica cuyos gritos de auxilio han sido, sistemáticamente, desoídos por la sociedad.

Por eso, traemos a colación, actualizada, esta reflexión sobre los límites de una sociedad cuya «compasión» ha dado luz a una guillotina inyectable que evidencia, sin embargo, la crueldad deshumanizada, el horror de la violencia institucionalizada y la negación del amor desinteresado a quien más lo necesita.

La apuesta desmedida por la muerte es uno de esos síntomas de nuestro camino destructivo como sociedad. No deja de ser paradójico que se quieran presentar como progresistas leyes en las que subyacen las mismas ideas y razones utilizadas por el gobierno nacionalsocialista de la Alemania de los años 30 del pasado siglo.

Porque no, Hitler no comenzó matando judíos y gitanos, empezó aplicando la muerte “por compasión” a un niño con minusvalía a inicios de 1939. A partir de ahí, se puso en marcha un programa que aplicase estos criterios a casos similares, poco después se amplió a enfermos mentales y luego…, pues ya sabemos todos la historia.

Con la eutanasia, lo que estamos diciendo a otras personas es: “lo mejor es que te mueras”.

Sí, tú… por viejo, por depresiva, por estar impedido, por tener tal o cual síndrome… “Lo mejor es que te mueras…, porque yo no voy a cuidarte”.

Más aún, la aprobación de esta ley, junto al escaso apoyo existente en España al desarrollo y universalización del acceso a los cuidados paliativos, conlleva un mensaje adicional: “Lo mejor es que te mueras…, porque yo no voy a cuidarte y no pienso ayudar a que otros lo hagan”.

Gracias a Dios, sí que hay esos otros, profesionales sanitarios, muchos y muy buenos, que dedican su vida a cuidar a quienes esta ley quiere matar porque ha decidido que una vida de tal o cual modo es insoportable. 

La vida, cuando hay medios, no ensañamiento, cuando hay posibilidades y, sobre todo, cuando hay cariño, merece ser vivida.

Es unánime la voz de profesionales sanitarios, de familiares y de personas que se encuentran en situaciones no precisamente idílicas, cuando destacan que un enfermo terminal no pide la muerte: pide la eliminación del sufrimiento, no de la vida.

La eutanasia no busca acabar con el problema, elimina a quien padece el problema, creando además una situación de retroceso médico limitando o evitando la búsqueda de nuevas soluciones a las dolencias planteadas.

Sí, efectivamente, hay vidas con mayor o menor dignidad y muertes realmente indignas, como las de quienes se quedan en el fondo del mar intentando llegar a una vida mejor. Lo que no existen son personas indignas.

Nuestro deber como sociedad es ayudarles es a vivir. Lo tenemos muy claro, por ejemplo, en la prevención del suicidio. Inducir la muerte, y más aún, querer obligar a los médicos a que certifiquen una muerte provocada como “natural”, hiere gravemente la médula espinal de una sociedad humana cuya característica habría de ser la de la atención, cuidado y promoción de los más débiles. Aunque sea más cómodo poner una inyección letal e irme de copas, que pasar una noche sosteniendo la mano de una persona casi inconsciente.

Sin embargo, ¿qué habría de ser lo propio del hombre, de la mujer? No creo equivocarme en la segunda opción, porque, en palabras del Dr. Martínez Sellés, “una sociedad que mata, aunque sea con una sonrisa, ha dejado de ser humana”.

El autorMaria José Atienza

Directora de Omnes. Licenciada en Comunicación, con más de 15 años de experiencia en comunicación de la Iglesia. Ha colaborado en medios como COPE o RNE.

Vaticano

León XIV nombra al nuevo prefecto del Dicasterio para los Textos Legislativos

El Papa nombra prefecto del Dicasterio para los Textos Legislativos al arzobispo australiano Anthony Randazzo.

Agencia OSV News·26 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

– OSV News / Courtney Mares

El Papa León XIV ha nombrado al arzobispo australiano Anthony Randazzo prefecto del Dicasterio para los Textos Legislativos, el organismo vaticano encargado de interpretar el derecho canónico de la Iglesia católica.

El último nombramiento del Papa, realizado el 25 de marzo, cubre un puesto en la Curia Romana que llevaba vacante desde septiembre. El arzobispo Randazzo sucede al arzobispo Filippo Iannone, a quien el Papa León nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos en septiembre.

Conferencias Episcopales de Oceanía

El arzobispo Randazzo, de 59 años, es obispo de Broken Bay (Australia) y presidente de la Federación de Conferencias Episcopales Católicas de Oceanía. Con motivo de este nombramiento, el Papa le ha concedido el título personal de arzobispo.

El Dicasterio para los Textos Legislativos, anteriormente conocido como Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, actúa como autoridad de la Curia Romana en la interpretación del derecho canónico vigente. Colabora estrechamente con los tribunales de la Iglesia, pero no tiene autoridad legislativa independiente.

Nacido en Australia, el arzobispo Randazzo fue ordenado sacerdote en Brisbane en 1991 y posteriormente cursó estudios de Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Aporta a este cargo una experiencia directa en la Curia, ya que trabajó durante cinco años en la Congregación para la Doctrina de la Fe a partir de 2004, cargo que le habría proporcionado experiencia en el departamento disciplinario del Vaticano encargado de los casos de abusos.

Un antiguo auxiliar de Sídney

El Papa Francisco lo nombró obispo auxiliar de la archidiócesis de Sídney en 2016, y posteriormente fue nombrado obispo de Broken Bay en 2019.

El embajador de Australia ante la Santa Sede, Keith Pitt, acogió con satisfacción el nombramiento y lo calificó de “un momento de orgullo para Australia y el Pacífico, ya que seguimos esperando con ilusión una visita papal a nuestra región en 2028”.

El arzobispo Randazzo permanecerá en Broken Bay durante tres meses como administrador apostólico antes de trasladarse a Roma para asumir sus nuevas funciones. En un comunicado publicado en las redes sociales, afirmó sentirse “profundamente agradecido al Papa León por la confianza que ha depositado en mí”.


Esta noticia se publicó primero en inglés en OSV News. Se reproduce aquí con permiso. Puede leer el artículo original AQUÍ.

El autorAgencia OSV News

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Evangelización

Jesús según los niños: la desternillante explicación en ‘¡Buenos días, Javi y Mar!’

Los más pequeños de la casa explican la vida de Jesús a su modo en CADENA 100, dejando a Javi Nieves y Mar Amate sin palabras con sus ocurrencias.

Redacción Omnes·26 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

Ni teólogos, ni historiadores, ni expertos en escrituras. En ocasiones no hay mejor explicación de la vida de Jesús que la que dan los niños. El programa despertador de Cadena 100 ha vuelto a conmover (y a hacer reír a carcajadas) a su audiencia con uno de sus espacios más emblemáticos: las entrevistas a los más pequeños.

En esta ocasión, el tema central ha sido la figura de Jesús de Nazaret. El resultado es un retrato de la historia sagrada pasado por el filtro de la imaginación infantil, donde la lógica y la fantasía se mezclan de forma sorprendente.

Javi Nieves y Mar Amate son una de las parejas radiofónicas más queridas de España gracias a su estilo de «humor blanco», cercano y optimista. Lejos de cualquier intención blasfema, su enfoque al entrevistar a niños sobre la figura de Jesús nace desde la ternura y el respeto absoluto a los valores de la emisora, que pertenece al Grupo COPE (vinculado a la Conferencia Episcopal Española).

Su propósito no es ridiculizar lo sagrado, sino celebrar la inocencia infantil y esa lógica espontánea que permite a los más pequeños conectar con la fe de una manera humana y cotidiana.

Aquí puede verse las respuestas de más niños, respecto a cómo fue la última cena.

España

“La Cruz no es un logo, es el precio de tu vida”, la campaña de la ACdP por Semana Santa

Esta iniciativa se suma a las otras cuatro campañas de Semana Santa con las que la ACdP ha buscado interpelar al público en los últimos años.

Redacción Omnes·26 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

La Asociación Católica de Propagandistas lanza esta Semana Santa la campaña nacional “La Cruz no es un logo”, una propuesta que busca devolver a la Cruz su sentido original, en un contexto en el que los símbolos se vacían de significado y se convierten en meras imágenes. Lejos de ser un elemento decorativo o un símbolo cultural vacío, la Cruz es –recuerda la campaña– la expresión del amor radical de Cristo y el precio de la salvación de cada persona.

El mensaje principal, “La Cruz no es un logo. Es el precio de tu vida”, busca interpelar tanto a creyentes como a no creyentes durante estos días santos, proponiendo una mirada más profunda: contemplar la Cruz no como una imagen habitual, sino como el acontecimiento que ha transformado la historia y continúa ofreciendo esperanza al mundo.

La creatividad, que podrá verse en marquesinas de distintos municipios de toda España, sitúa al espectador ante una realidad esencial: un Dios que entrega libremente su vida por cada hombre. Al contemplar la Cruz, la campaña recuerda que hay Alguien que ha pagado el precio de nuestra salvación.

Sin embargo, el mensaje no se detiene en el Viernes Santo. La ACdP subraya que la fe cristiana se sostiene en un anuncio que atraviesa los siglos y fundamenta la esperanza: “¡Jesucristo ha resucitado!”

Un signo vivo

Con esta iniciativa, la Asociación Católica de Propagandistas quiere acompañar a la sociedad durante la Semana Santa, llevando al espacio público un mensaje de profundidad, esperanza y sentido. Una propuesta que invita a redescubrir la Cruz como un signo vivo, capaz de interpelar, consolar y transformar hoy.

Las piezas estarán presentes en marquesinas de diversas localidades de toda España, en continuidad con las campañas públicas que la ACdP impulsa en momentos clave del calendario litúrgico. Desde el 24 de marzo y hasta el 6 de abril, la campaña podrá verse en el Metro de Madrid, además de en distintas localizaciones españolas.

La quinta campaña de Semana Santa

Esta iniciativa se suma a las otras cuatro campañas de Semana Santa con las que la ACdP ha buscado interpelar al público en los últimos años. Entre ellas destacan “¿Eres feliz?”, que conducía a un anuncio de esperanza a través de códigos QR; el mensaje directo “Murió por tus pecados. Aunque vivas como si no existiera.”; la campaña “¿Morirías por alguien que no te conoce? Él sí.”, centrada en la entrega total por amor y la historia del Héroe del Monopatín, Ignacio Echevarría; y la propuesta “Ten esperanza, un ladrón se salvó”, inspirada en la historia del Buen Ladrón. Con “La Cruz no es un logo”, la asociación completa así su tercera propuesta en estas fechas, reafirmando su compromiso de llevar el anuncio cristiano a la vida cotidiana y a las calles de toda España.

Evangelización

6 veces en que Grace Kelly de Mónaco expresó su fe católica

Cuando falleció, san Juan Pablo II dijo estar "profundamente apenado por la muerte de la princesa Grace, quien siempre desempeñó su misión como soberana y como madre de familia con un gran espíritu de fe y de una manera que le granjeó el respeto y la simpatía de todos".

OSV / Omnes·26 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Por Maria Wiering, OSV News

Mientras el Papa León XIV se prepara para visitar Mónaco el 28 de marzo, los estadounidenses sin duda recordarán a otra monarca católica nacida en Estados Unidos : la actriz convertida en princesa Grace Kelly, quien vivió en Mónaco tras su matrimonio con el príncipe soberano Rainiero III en abril de 1956 hasta su prematura muerte en 1982.

La princesa Grace, un ejemplo de elegancia y serenidad, era también una católica devota . Aquí te mostramos seis maneras en que puso su fe en primer plano mientras fue princesa del segundo país más pequeño del mundo (después de la Ciudad del Vaticano, por supuesto).

1. Gran boda católica 

El 19 de abril de 1956, la estrella de cine de 26 años se arrodilló junto al príncipe Rainiero para recibir la Sagrada Comunión durante su Misa nupcial televisada en la catedral de Mónaco ante más de 600 invitados. La princesa Grace llevaba un pequeño ramillete de lirios del valle sobre un misal con bordes dorados titulado «Manual de la novia: Manual de devoción católica con Misa para la ceremonia matrimonial y la bendición nupcial», que posteriormente donó al Museo de Arte de Filadelfia, junto con su vestido de novia de seda y encaje. La Misa nupcial tuvo lugar un día después de la ceremonia civil, como lo exigía el Código Napoleónico.

La pareja fue casada por el obispo Gilles Barthe de Mónaco, y el papa Pío XII envió su bendición a través de su nuncio en París. Durante la ceremonia, el padre John Carton, párroco de la parroquia de la familia Kelly en Filadelfia, «les pidió a ambos que hicieran sacrificios ‘generosamente’ para preservar su unión», informó The New York Times.

Después de la ceremonia, el príncipe y la princesa recorrieron las calles de Mónaco, deteniéndose en la Capilla de Sainte-Dévote, donde la princesa Grace dejó su ramo como muestra de devoción a la mártir y patrona de Mónaco del siglo IV, Santa Devota. La pareja partió esa noche hacia su luna de miel en el Mediterráneo en un yate bautizado con un lema de la familia del príncipe: «Deo Juvante», en latín «Con la ayuda de Dios».

2. Modelo de maternidad

La pareja real tuvo tres hijos: la princesa Carolina (nacida en 1957), el príncipe Alberto II (nacido en 1958) y la princesa Estefanía (nacida en 1965). La princesa Grace era conocida por ser una madre cariñosa y atenta. En una convención de la Liga de la Leche en Chicago en 1971, la princesa Grace defendió la lactancia materna y la primacía de la relación madre-hijo sobre otras obligaciones. «Al principio, cuando ellos me necesitaban, y yo a ellos, no había concesiones. El Estado tenía que estar al servicio de la madre», dijo.

En agosto de 1976, la princesa Grace y el príncipe Rainiero hablaron sobre el matrimonio y la familia durante el 41.º Congreso Eucarístico Internacional en Filadelfia. «El papel de la esposa y la madre en la estructura familiar es probablemente más difícil hoy que nunca», dijo la princesa Grace ante una multitud de miles de personas. «Con cada vez más mujeres trabajando por necesidad o por deseo… su papel es más complejo, aunque esencialmente el mismo de siempre: mantener unida a la familia, al esposo y a los hijos como una unidad armoniosa y proporcionar un vínculo entre generaciones».

Cuando falleció, San Juan Pablo II dijo estar «profundamente apenado por la muerte de la princesa Grace, quien siempre desempeñó su misión como soberana y como madre de familia con un gran espíritu de fe y de una manera que le granjeó el respeto y la simpatía de todos».

3. Participación en películas devocionales

La actriz ganadora del Óscar se retiró de Hollywood tras su matrimonio, pero participó en tres películas de temática religiosa poco antes de su fallecimiento. Su amistad con el padre Patrick Peyton, de la Congregación de la Santa Cruz y fundador de la Cruzada del Rosario Familiar, la llevó a colaborar con su ministerio de Producciones Teatrales Familiares. En una producción de Pascua, rezó el rosario junto al padre Peyton, y en otras, narró reflexiones sobre la vida de Cristo.

En una entrevista de 1981, el padre Peyton dijo que la princesa Grace «siempre había anhelado hacer algo por el rosario». «Al principio, tuvo la idea de construir un jardín de rosas en honor al rosario en los terrenos del palacio real de Mónaco», dijo. Mientras filmaban los cortometrajes sobre el rosario, le dijo: «Este es realmente tu jardín de rosas».

4. Encuentros papales

La princesa Grace tuvo audiencias con tres papas. En abril de 1957, el papa Pío XII recibió a la princesa y al príncipe en una visita de Estado. Expresó su esperanza de que «siempre se pueda admirar en ustedes el esplendor de la fe cristiana».

La pareja también realizó visitas de Estado a San Juan XXIII en 1959, a San Pablo VI en 1974, y a los papas Juan Pablo I y Juan Pablo II, ambos en 1978. Sin embargo, ninguno de esos papas visitó Mónaco, un principado católico ; la visita del papa León XIII constituye el primer viaje papal al principado en la era moderna.

Grace Kelly con Juan Pablo II en 1978. ©OSV News photo/CPP

5. Humanitarismo hacia los refugiados

La princesa Grace utilizó su influencia para impulsar acciones que abordaran el problema internacional de los refugiados. En 1958, en un artículo publicado en America, la revista jesuita, afirmó que el problema no era «tan complejo que no tuviera solución». Como se relata en su obituario, ese ensayo destacó el exitoso reasentamiento de los refugiados húngaros desplazados por la fallida revolución de 1956 en ese país, y añadió: «Cuando nos proponemos de verdad brindar una solución al trágico problema de la falta de vivienda, podemos encontrarla».

Continuó diciendo: «Como individuos, nos sentimos impotentes para ayudar a estas personas desafortunadas, pero esto es un error, tan trágico para nuestra propia alma como para la vida de nuestros semejantes. Las acciones de los gobiernos y las organizaciones privadas deben tener su origen en el corazón y la mente de cada uno de nosotros». También dedicó su tiempo a otras organizaciones benéficas y causas humanitarias.

6. Sepelio en la catedral

Cuando la princesa Grace falleció a los 52 años tras un accidente automovilístico provocado por un derrame cerebral, fue sepultada en la cripta de la familia Grimaldi en la Catedral de Nuestra Señora Inmaculada, también conocida como Catedral de San Nicolás, donde se había casado y bautizado a sus hijos.

En la homilía de su Misa fúnebre, el arzobispo Charles Brand de Mónaco la describió como una persona excepcional en lo humano y en lo religioso. En Filadelfia, cerca de 2000 personas asistieron a una Misa conmemorativa en la Catedral Basílica de San Pedro y San Pablo, oficiada por el cardenal John J. Krol de Filadelfia. El príncipe Rainiero fue enterrado junto a ella tras su fallecimiento en 2005.

El autorOSV / Omnes

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Evangelización

Javier Alonso: “Aconsejo a las parejas hablar sobre el papel de la pornografía en su vida”

"Una fe basada solo en experiencias es débil. Pero también es verdad que para mí esas experiencias han sido como oasis en el desierto".

Javier García Herrería·26 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Javier Alonso no encaja en el perfil tópico del testimonio prefabricado. Su relato combina crudeza, sentido práctico y una sorprendente capacidad de análisis sobre la experiencia interior. En Más allá del laberinto narra su proceso de superación de la pornografía y propone una lectura más amplia sobre la fragilidad masculina, la búsqueda de sentido y el modo en que la fe puede transformar -sin idealismos- la vida concreta. 

Lejos de ofrecer fórmulas simplistas, Alonso articula un itinerario en el que conviven psicología (carrera que estudió), experiencia personal y una vivencia espiritual que él reconoce como decisiva. Comparte su experiencia en centros educativos y retiros de Emaús, donde palpa de cerca el efecto de su testimonio.

En la parte final del libro introduces una idea muy sugerente: las “ocho trampas” del proceso cristiano. ¿De qué tratan exactamente?

—Descubrí que ser cristiano no consiste en cumplir una lista de cosas -ir a misa, rezar, portarse bien-, sino en recorrer un camino hacia una meta. Y como en cualquier camino, hay trampas. Son como los sesgos cognitivos en psicología: errores del cerebro que uno no detecta fácilmente y que pueden desviarte sin darte cuenta.

¿Puedes poner algún ejemplo?

—Una de ellas es la “trampa del fariseo”: creerte mejor que otros por el hecho de ser cristiano, entrar en una especie de competición moral por puntos. Otra es la del “aislado”, que consiste en centrarse obsesivamente en la propia perfección espiritual, olvidando a los demás.

También está la del “Aladino”, que es esperar que Dios te conceda todo, como si fuera un genio. Yo mismo caí en eso después de vivir experiencias muy fuertes. Pero la realidad es que muchas veces Dios no concede lo que le pides, y eso también es parte del camino.

Mencionas también la “trampa del taxista”, que llama la atención.

—Sí, tiene que ver con cómo miramos a los demás en lo cotidiano. A veces tratamos a las personas como obstáculos: el que molesta en el metro, el que retrasa la cola… Pero en realidad son personas con historias profundas. Cuando cambias la mirada, incluso te sorprendes: ello me ha llevado a conocer a gente que pasa desapercibida; una vez hablé largo y tendido con un vagabundo que no tenía nada y, sin embargo, vivía con una alegría que me descolocó.

Aunque el libro gira en torno a la pornografía, insistes en que el problema es más profundo.

—Claro. La pornografía es la punta del iceberg. Debajo hay inseguridades, heridas, cansancio, soledad… Y detrás de esa producción sistemática de emociones frágiles, hay una personalidad concreta que las produce. Y esa personalidad se forja desde la infancia. El problema es que a los hombres nos cuesta muchísimo reconocer esa fragilidad.

La pornografía es un problema generalizado. En los chicos jóvenes con los que hablo, diría que prácticamente el 100% ha tenido contacto con la pornografía. Y en adultos sigue siendo algo muy extendido, pero oculto. Es un tema tabú: muchas parejas ni siquiera lo hablan, y eso lo complica todo más.

¿Qué aconsejarías en ese sentido?

—Hablarlo. Sin dramatismos, pero con claridad. Evitar la conversación solo agranda el problema. Y además, hoy en día es imprescindible, porque tarde o temprano hay que educar a los hijos en esto.

En tu experiencia, ¿es posible salir de una adicción solo con herramientas psicológicas?

—Sí, es posible. Yo mismo lo conseguí durante un tiempo con ayuda profesional, autoconocimiento y disciplina. Pero en mi caso no fue definitivo. La diferencia definitiva fue un encuentro personal con Dios. Para mí fue un punto de inflexión real. Después de eso, en lo referente a la pornografía, desapareció la atracción. No fue un proceso gradual, fue algo radical.

¿Eso significa que ya no hay lucha?

—No exactamente. Sigo siendo humano y tengo otras tentaciones, claro. Pero en ese ámbito concreto sí hubo una liberación muy clara.

Hablas de un encuentro personal con Dios. ¿Qué le dirías a quien no ha vivido algo así?

—Que no se conforme. Muchas veces vivimos la fe de forma rutinaria, casi utilitarista. Yo le diría: pide más. Hay que ir a tope en este sentido. Pide a Dios experimentar su presencia, incluso aunque no sientas nada. Y lo mejor, es que este consejo no es solamente para gente que cree en Él, sino para todo el mundo. Y en cualquier lugar; no hace falta estar en una iglesia para animarse a ello. Y en cualquier momento; por ejemplo, ahora mismo.

¿No es peligroso basar la fe en experiencias?

—Sí, una fe basada solo en experiencias es débil. Pero también es verdad que, a mí particularmente , en momentos de sequedad, esas experiencias me han ayudado mucho. Para mí han sido como oasis en el desierto.

Después de ese punto de inflexión, ¿cómo ha sido tu proceso de crecimiento?

—He tenido una etapa de formación bastante intensa. Estuve dos años en un programa en Estados Unidos, con teoría y práctica, centrado en vivir la fe en lo cotidiano. También participo en iniciativas de formación y liderazgo.

¿Es importante ese equilibrio entre experiencia y formación?

—Fundamental… pero yo no me considero ejemplo de equilibrio. Hay gente súper constante. Yo lucho por formarme y llevar la fe a lo concreto. Pero luego me pasa de todo: me distraigo en Misa, me cuesta concentrarme cuando rezo, y muchas veces necesito moverme porque no puedo estar quieto.

Vienes de un entorno no especialmente religioso. ¿Cómo influyó eso en tu camino?

—Lo tenía todo para no acercarme a la fe. Tuve muchos prejuicios con respecto a ciertos entornos eclesiales. Pero con el tiempo me di cuenta de que no era yo quien buscaba a Dios, sino Él quien me estaba buscando a mí. Después de todo lo que he recorrido a lo largo de mi vida, diría que lo que ha cambiado es mi “mirada”. Antes estaba muy centrado en mí mismo: mis problemas, mis caídas, mi mejora. Ahora intento mirar más hacia fuera, hacia los demás y, por supuesto, hacia Dios.


Más allá del laberinto

Autor: Javier Alonso
Editorial: Albada
Año: 2026
Número de páginas: 143
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Evangelio

Semana Santa, la madre de todas las semanas. Domingo de Ramos (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas de domingo de Ramos (A) correspondiente al día 29 de marzo de 2026.

Vitus Ntube·26 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Entramos ahora en el tramo final de nuestro camino cuaresmal. Es una semana que contiene tres tiempos del año litúrgico: la Cuaresma, el Sagrado Triduo Pascual y la Pascua.

Este domingo es conocido como Domingo de Ramos o, en otros lugares, como Domingo de las Palmas. Ya sean ramas de olivos o palmas, en realidad no es lo más importante. Lo esencial es que se trata del Domingo de la Pasión del Señor. Este domingo es uno de esos días en los que las personas hacen una expresión visible de su fe, al igual que el Miércoles de Ceniza. Es un día en el que todos salen de la Iglesia con un signo visible de su participación: una rama de un árbol. En el Evangelio que se proclama durante la procesión leemos que «la multitud alfombró el camino con sus mantos; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada». Jesús hace su entrada en Jerusalén camino de la Pasión, y vemos a una gran multitud involucrada de diversas maneras.

La Pasión que leemos en la Misa es larga. La extensión misma del relato de la Pasión de Cristo es ya una homilía en sí y no necesita otro comentario que el silencio y una participación dócil y atenta en la narración. No basta con escucharla; se nos ofrece una gran oportunidad para participar plenamente en la Pasión de Cristo. La forma en que se proclaman las lecturas nos permite asumir distintos personajes. La mejor manera de entrar en la Semana Santa es siendo «como un personaje más» en la escena de la Pasión, como animaba san Josemaría Escrivá y tantos otros santos.

Antón Chéjov, en uno de sus cuentos cortos titulado El estudiante, narra la experiencia de un estudiante de teología llamado Iván en uno de los acontecimientos de la Semana Santa. Iván, caminando de regreso a casa en una fría tarde de Viernes Santo, se sentía miserable y desanimado, convencido de que la vida siempre ha sido dura y desesperanzada, desde los tiempos antiguos hasta los suyos. Sentía que la historia no era más que una interminable cadena de sufrimiento. En el camino, se detiene junto a una hoguera donde dos viudas, madre e hija, se calentaban. Para pasar el tiempo, les cuenta el relato evangélico de la negación de Pedro, cómo Pedro lloró amargamente al reconocer su debilidad. Mientras Iván habla, se da cuenta de que las mujeres están profundamente conmovidas; una de ellas comienza a llorar, claramente tocada por el dolor de Pedro. Esta reacción afecta hondamente a Iván. Comprende entonces que los sentimientos que Pedro experimentó siglos atrás —el miedo, el amor, el remordimiento— siguen vivos en las personas de hoy. En ese momento, Iván entiende que la verdad, la belleza y la bondad unen a todas las generaciones, formando una cadena ininterrumpida a lo largo del tiempo.

Al comenzar la Semana Santa, se nos invita no solo a llevar nuestras palmas, sino también a participar plenamente en la Pasión de Cristo. Cuando escuchemos la Pasión al iniciar esta semana, dejemos que nuestros corazones se conmuevan. No miremos el reloj, ni nos distraigamos. Leámosla con el corazón.

El pasado está unido al presente por una cadena ininterrumpida de acontecimientos que brotan unos de otros. Tocar un extremo de la cadena debería hacer que el otro se mueva. Escuchar la Pasión debería ser como tocar uno de los extremos de esa cadena: nos moverá si nos sumergimos en ella como un personaje más. La Semana Santa sigue siendo la madre de todas las semanas, la semana más importante del año litúrgico de la Iglesia.

Vaticano

Misa tradicional, educación católica y abusos: la sorprendente carta del Papa a los obispos franceses

El cardenal Parolin ha enviado una carta a los obispos franceses de parte del León XIV. Un texto valiente y claro sobre temas muy candentes.

Redacción Omnes·25 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El cardenal Parolin, Secretario de Estado Vaticano, ha enviado hoy -18 de marzo- una carta a los obispos franceses, reunidos en Lourdes para la celebración de su Asamblea Plenaria.

El texto es iniciativa del Papa León XIV que, además de enviarles sus oraciones por los frutos de esa reunión, toca muchos aspectos importantes con una claridad y valentía notables.   

Educación

El Santo Padre muestra su interés por varios temas que abordarán los prelados estos días. En primer lugar, destaca la educación, “un tema que resonó especialmente con el Papa Francisco por su importancia crucial tanto para el futuro del mundo como para la proclamación del Evangelio”. 

En un contexto de “creciente hostilidad hacia las instituciones católicas y de cuestionamientos a su carácter distintivo”, el Pontífice “anima a defender con firmeza la dimensión cristiana de la educación católica, que, sin referencias a Jesucristo, perdería su propósito fundamental”.

Abuso a menores

Además de continuar con el proceso de reparación de reparación a las víctimas que han iniciado en Francia y continuar desarrollando las medidas de prevención, el Papa explica que la misericordia también debe alcanzar “a los sacerdotes culpables de abuso”, de modo que también “sean objeto de sus reflexiones pastorales”.

León XIV señala que tras “años de dolorosas crisis, ha llegado el momento de mirar con firmeza hacia el futuro y ofrecer un mensaje de aliento y confianza a los sacerdotes de Francia, que han sufrido enormemente”.

Liturgia tradicional

Finalmente, el Santo Padre pide prestar especial atención a las comunidades vinculadas al Vetus Ordo, que crecen numerosamente. Concretamente, Parolin señala que “es preocupante que una herida dolorosa en la celebración de la Misa, sacramento mismo de la unidad, siga abriéndose en la Iglesia”. 

“Para sanarla, es ciertamente necesaria una nueva perspectiva mutua, con una mayor comprensión de las sensibilidades de cada uno”, continúa diciendo la carta. Anima a tener “una perspectiva que permita a los hermanos, enriquecidos por su diversidad, acogerse mutuamente en la caridad y la unidad de la fe” y concluye animando con la esperanz de “que el Espíritu Santo les sugiera soluciones concretas que permitan la inclusión generosa de aquellos sinceramente adheridos al Vetus Ordo, de acuerdo con las directrices establecidas por el Concilio Vaticano II en materia de Liturgia”.

Recursos

Las claves de Jack Valero para entender las polémicas del Opus Dei

Jack Valero, director de la Oficina de Comunicación del Opus Dei en Gran Bretaña, aclara en un podcast algunas de las polémicas de la Obra, como las acusaciones de tráfico de personas o de influencia en el Vaticano.

Paloma López Campos·25 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Jack Valero, director de la Oficina de Comunicación del Opus Dei en Gran Bretaña, ha participado en el podcast de Catholic Unscripted para hablar sobre la situación del Opus Dei. La conversación tiene como origen el libro publicado por Gareth Gore, “Opus” y durante el episodio tratan temas como la influencia de la Obra en el Vaticano, el tráfico de personas y la coacción a menores de edad.

“El Opus Dei no tiene un programa para mejorar la sociedad”

En lo que respecta a las supuestas conexiones políticas que muchos achacan a la Obra, Jack Valero declara que el objetivo del Opus Dei es “mejorar a las personas”.

Basándose en la libertad de la que tanto hablaba san Josemaría, el Opus Dei deja a sus miembros que tengan sus opiniones políticas y no existen grupos de presión de extrema derecha que busquen controlar a los gobiernos, como algunos afirman.

“Gareth Gore sabe muchos datos, pero entiende muy poco”

Las correcciones al libro “Opus” que publicó la Oficina de Comunicación del Opus Dei no son un ataque personal al autor, sino clarificaciones ante la información incorrecta que brinda.

Estos errores, explica Jack Valero, no se limitan solo a datos biográficos de miembros de la Obra, sino que el autor tampoco entendía que una persona pudiera entregarse a Dios por motivos espirituales, sino que pensaba que siempre debe haber alguna otra motivación material.

“El Papa está intentando descubrir todo lo que está pasando”

La audiencia de Gareth Gore con el Papa, a ojos de Jack Valero, no es un modo de respaldar el libro “Opus”, sino una muestra de que el Santo Padre quiere escuchar tanto las críticas como las opiniones favorables al Opus Dei.

“Los aspirantes a ser miembros del Opus Dei no pueden entrar hasta los 18 años”

Jack Valero desmiente también la afirmación de Gareth Gore sobre los menores de edad a quienes se persigue para que entren a formar parte del Opus Dei. El director de la Oficina de Comunicación explica que aquellos que consideran que tienen vocación dentro de la Obra, si son menores de edad, deben acudir con sus padres para hablar con el director del centro.

“Negamos categóricamente que el caso de las numerarias auxiliares en Argentina fuera un caso de tráfico de personas o de explotación”

Valero hace referencia también al famoso caso de las ex numerarias auxiliares de Argentina, quienes afirman que sufrieron explotación y que existe tráfico de personas en los centros del Opus Dei.

El director de la Oficina de Comunicación de la Obra en Gran Bretaña explica que pudieron haber irregularidades en los pagos, pero que eso no es equivalente para nada a los delitos de los que se acusa a la Prelatura.

“El celibato, al igual que empezar a mantener relaciones sexuales, es una decisión propia”

Jack Valero habla también acerca de los prejuicios que hay alrededor del celibato apostólico que se vive en la Obra. Explica con claridad que si aceptamos que los adolescentes empiecen a mantener relaciones sexuales siendo menores de edad, también hay que aceptar la postura de aquellos que se abstienen, puesto que ambas posturas son decisiones sobre la propia sexualidad.

Alabar una perspectiva y condenar la otra no tiene mucho sentido, puesto que si hay madurez para comenzar las relaciones sexuales, hay que aceptar asimismo que existe esa madurez para decidirse por el celibato.

“Nuestro programa es ayudar a la gente a alcanzar la santidad”

La Obra quiere recordar a todo el mundo que “Dios se interesa mucho por cada uno de nosotros”, afirma Jack Valero. Como católicos, los miembros del Opus Dei desean cambiar el mundo, pero no a través de agendas políticas, sino con el bien que hacen en su vida ordinaria.

“No tenemos ningún poder en el Vaticano”

Ante las acusaciones de que el Opus Dei controla el Vaticano, Valero afirma que claramente no es así. “No pudimos parar a Gareth Gore y su visita al Papa, a pesar de que como interlocutor presenta una imagen que no es completa y que es inexacta”, declara.

“Tampoco queremos tener ningún tipo de influencia en el Vaticano», dice el director, “porque nuestro objetivo es llegar a todo el mundo y decirles que pueden alcanzar la felicidad y la santidad en la vida ordinaria porque Dios les ama y les ayudará a ser buenas personas allí donde están”.

“Al Opus Dei no le interesan los puestos de poder de sus miembros”

De nuevo, Jack Valero resalta que el hecho de que haya miembros del Opus Dei que tienen altos cargos no implica que ese sea el objetivo de la Obra. El interés del Opus Dei reside solo en si sus miembros “van a llegar al Cielo y si van a ser buenas personas”.

“El Opus Dei no tiene una postura oficial acerca de las madres de familia”

Los interlocutores del podcast mencionan que hay países en los que muchas madres de familia que forman parte del Opus Dei se convierten en amas de casa. Valero explica que esto no es porque la Obra tenga una “postura oficial” respecto al tema, sino que en cada país se siguen tendencias que dependen de la sociedad, no necesariamente de perspectivas religiosas.

De hecho, a pesar de que no puede dar números exactos, el director de la Oficina de Comunicación señala que muchas madres de familia que forman parte del Opus Dei tienen trabajos fuera del hogar.

“Los miembros del Opus Dei somos libres”

Valero insiste en la idea de que muchas afirmaciones de Gareth Gole acerca del Opus Dei nacen de su falta de entendimiento de la libertad. Gole está convencido de que al entrar en la Obra uno tiene que adherirse a un programa pero, como señala el director de Comunicación, esta agenda no existe y cada uno es libre.

“El Opus Dei solo te dice que sigas tu conciencia, que estés cerca de Dios, que reces mucho y que intentes ayudar a muchas personas con tu vida”, afirma Jack.

“Estamos dispuestos a participar en todo lo que el Papa nos pida”

Jack Valero afirma que el Opus Dei quiere colaborar en todo lo que el Papa pida para aclarar las polémicas de la Obra, así como en todo lo referente a los nuevos estatutos que todavía están en proceso.

“Queremos servir a la Iglesia en el modo en que la Iglesia quiere ser servida”, señala citando a san Josemaría. El Opus Dei no tiene un proyecto para la Iglesia, sino que forma parte de ella.

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Vaticano

León XIV: “Toda vocación es un don inmenso para la Iglesia”

En su mensaje para la Jornada de Oración por las Vocaciones de 2026, el Papa León XIV afirma que "toda vocación surge de la conciencia y la experiencia de un Dios que es amor".

Paloma López Campos·25 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La vocación es “el descubrimiento del don gratuito de Dios que florece en lo profundo del corazón de cada uno de nosotros”, afirma el Papa León XIV en su mensaje para la Jornada de Oración por las Vocaciones de 2026.

El Pontífice señala a Cristo, siguiendo el Evangelio de san Juan, como “pastor bello”, es decir “un pastor perfecto, auténtico, ejemplar, en cuanto está dispuesto a dar la vida por sus ovejas, manifestando de ese modo el amor de Dios”.

La belleza de la llamada

Cristo es, por tanto, un “Pastor que cautiva” y “quien lo mira descubre que la vida es realmente hermosa si lo sigue”. Sin embargo, aclara el Santo Padre, “para conocer esta belleza no son suficientes los ojos del cuerpo o criterios estéticos”, sino que son necesarias dos condiciones: “contemplación e interioridad”.

Por esto, “solo quien se detiene, escucha, reza y acoge su mirada” puede seguir a Cristo. Y en este seguimiento, dice el Papa, “convirtiéndonos en sus discípulos, a su vez nos volvemos ‘bellos’; su belleza nos transfigura”. En consecuencia, “el rasgo que distingue a los santos, además de la bondad, es la belleza espiritual deslumbrante que irradia quien vive en Cristo”. A través de ellos, afirma León XIV, “la vocación cristiana se revela en toda su profundidad: participar de su vida, compartir su misión y resplandecer de su misma belleza”.

Proyecto de amor

El Papa prosigue advirtiendo que la vocación “nunca es una imposición o un esquema prefijado al que simplemente hay que adherirse, sino un proyecto de amor y de felicidad”. En este sentido, son necesarios la oración y el silencio, es decir, “el cuidado de la interioridad”. Una preocupación que el Papa anima a todos que compartan pues “solo si nuestros ambientes brillan por la fe viva, la oración constante y el acompañamiento fraterno, la llamada de Dios podrá surgir y madurar, convirtiéndose en camino de felicidad y salvación para cada uno de nosotros y para el mundo”.

El obispo de Roma insiste en la importancia de la oración, pues “toda vocación, en efecto, surge de la conciencia y la experiencia de un Dios que es amor”. Es el Señor, dice el Papa, quien “ha pensado un camino único de santidad y de servicio para cada uno”, pues “nos conoce profundamente”. Sin embargo, afirma León XIV, “este conocimiento debe ser siempre mutuo; estamos llamados a conocer a Dios por medio de la oración, de la escucha de la Palabra, de los sacramentos, de la vida de la Iglesia y de la entrega a los hermanos y a las hermanas”.

Palabras a los jóvenes

Este conocimiento, prosigue, “no se trata de un saber intelectual abstracto o de un conocimiento académico, sino de un encuentro personal que transforma la vida”. Por eso, el Papa invita a los jóvenes a que “escuchen la voz del Señor que los invita a vivir una vida plena, realizada, haciendo fructificar los propios talentos y clavando en la cruz gloriosa de Cristo los propios límites y debilidades”.

Continúa el Pontífice aconsejando a los jóvenes que:

  • “Dediquen tiempo a la adoración eucarística”,
  • “Mediten asiduamente la Palabra de Dios para vivirla cada día”,
  • “Participen activamente en la vida sacramental y eclesial”.

A través de estas claves, asegura el Papa, “conocerán al Señor y, en la intimidad propia de la amistad, descubrirán cómo entregarse a los demás, en el camino del matrimonio, o del sacerdocio, o del diaconado permanente, o en la vida consagrada, religiosa o seglar”.

León XIV es muy claro señalando todas las llamadas, pues “toda vocación es un don inmenso para la Iglesia y para quien la acoge con alegría”.

El ejemplo de san José

Del conocimiento del padre “nace la confianza”, afirma el Papa. Esto es “esencial tanto para acoger la vocación como para perseverar en ella”. Como ejemplo de ello el Pontífice propone a san José, “icono de confianza total en el designio de Dios: confió incluso cuando todo a su alrededor parecía ser tiniebla y negatividad, cuando las cosas parecían andar en dirección opuesta a lo previsto”.

Además, León XIV advirtió que la vocación es “un proceso dinámico de maduración, favorecido por la intimidad con el Señor”. Un proceso en el que se avanza al:

  • “Estar con Jesús”,
  • “Dejar actuar al Espíritu Santo en los corazones y en las situaciones de la vida”,
  • “Releer todo a la luz del don recibido”.

El Santo Padre resalta también la importancia de “tener un buen guía espiritual que acompañe el descubrimiento y el desarrollo de nuestra vocación”.

León XIV concluye diciendo que “la vocación, por tanto, no es una posesión inmediata, algo ‘dado’ de una vez por todas; es más bien un camino que se desarrolla análogamente a la vida humana, en el cual el don recibido, además de ser cuidado, debe alimentarse de una relación cotidiana con Dios para poder crecer y dar fruto”.

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Vaticano

León XIV explica la jerarquía de la Iglesia católica

El Papa León XIV continúa su catequesis durante la audiencia de los miércoles. En esta ocasión se adentra en la estructura jerárquica de la Iglesia, basándose en el capítulo tres de "Lumen Gentium".

Redacción Omnes·25 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

El Papa León XIV prosigue con las catequesis sobre “Lumen Gentium” durante las audiencias de los miércoles. En esta ocasión, se ha adentrado en la forma jerárquica de la Iglesia, explicada en el capítulo tres de la constitución dogmática.

En primer lugar, el Pontífice señaló que “la Iglesia católica encuentra su fundamento en los apóstoles, que Cristo quiso como columnas vivas de su Cuerpo místico”. Esta jerarquía, explicó, “obra al servicio de la unidad, de la misión y de la santificación de todos sus miembros”.

Pero este orden, según lo declarado en “Lumen Gentium”, “no es una construcción humana que sirve para la organización interna de la Iglesia como cuerpo social, sino que es una institución divina que tiene como finalidad perpetuar hasta el final de los tiempos la misión que Cristo dio a los apóstoles”.

El Santo Padre aclaró a continuación qué quiere decir la constitución dogmática cuando utiliza el adjetivo “jerárquica”. Esto hace referencia al “origen sacro del ministerio apostólico en la acción de Jesús, Buen Pastor, así como sus relaciones internas”. En este sentido, continuó, “los obispos, ante todo, y, a través de ellos, los presbíteros y los diáconos, han recibido encargos que los llevan a estar al servicio de ‘todos cuantos pertenecen al Pueblo de Dios’” (LG, 18).

León XIV señalo que “la ‘Lumen Gentium’ recuerda varias veces y de manera eficaz el carácter colegial y de comunión de esta misión apostólica”. Por ello, animó a todos los cristianos a pedir a Dios “que mande a su Iglesia ministros que sean ardientes en la caridad evangélica, estén entregados al bien de todos los bautizados y sean misioneros valientes en todos los lugares del mundo”.

El elefante del que nadie habla de las indemnizaciones por abusos en España

La conversación pública y política se está delimitando en exceso a la responsabilidad de la Iglesia, dejando en segundo plano una investigación más amplia y compleja sobre las causas, los contextos y las responsabilidades compartidas.

25 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

En las últimas semanas, diversos medios de comunicación en España han intensificado sus críticas a la Iglesia católica por su gestión de los casos de abusos sexuales, poniendo el foco especialmente en la cuestión de las indemnizaciones a las víctimas. Según esta narrativa, la institución eclesial no estaría respondiendo de forma adecuada a las demandas de reparación, lo que justificaría una intervención gubernamental para garantizar acuerdos satisfactorios.

Sin embargo, este debate público plantea interrogantes relevantes en términos de coherencia, memoria y enfoque que merecen un análisis más detenido.

¿El origen del problema está en la Iglesia?

Por un lado, resulta llamativo el contraste histórico en el tratamiento mediático de ciertos referentes culturales. En la década de 1970, más de 69 intelectuales franceses firmaron un manifiesto en el que solicitaban la despenalización de las relaciones sexuales entre adultos y menores. Entre los firmantes se encontraban figuras de enorme influencia como Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Michel Foucault, Gilles Deleuze, Jean-François Lyotard, Jack Lang —quien posteriormente sería Ministro de Cultura— o Bernard Kouchner, fundador de Médicos Sin Fronteras.

Muchos de estos autores han sido posteriormente promovidos, celebrados y convertidos en referentes por los mismos espacios mediáticos que hoy denuncian con contundencia los abusos cometidos por una parte del clero. Sin cuestionar en absoluto la necesidad —indiscutible— de exigir responsabilidades a la Iglesia por los delitos cometidos en su seno, sí cabe señalar la ausencia de un escrutinio igualmente riguroso hacia quienes, en su momento, defendieron posiciones que hoy resultan social y moralmente inaceptables.

Más aún, los medios que contribuyeron a ensalzar a estas figuras rara vez han ejercido autocrítica sobre su propio papel en la legitimación cultural de ciertas ideas. Se da así una paradoja difícil de ignorar: quienes ayudaron a normalizar postulados problemáticos en el pasado, hoy condenan con firmeza sus consecuencias sin asumir responsabilidad alguna ni entonar el más mínimo “mea culpa”.

Esto abre una cuestión de fondo: ¿es adecuado atribuir de forma casi exclusiva la responsabilidad moral de los abusos a una única institución como la Iglesia católica, que doctrinalmente ha rechazado siempre estas prácticas? ¿O cabría también examinar el papel de determinados intelectuales, corrientes culturales y altavoces mediáticos que, en otros momentos históricos, contribuyeron a erosionar ciertos límites éticos?

El olvido de la mayoría de víctimas

A ello se suma otro dato relevante: según la Fiscalía General del Estado, solo el 0,45 % de los abusos a menores en la actualidad se producen en entornos eclesiales. Pese a ello, la cobertura informativa tiende a concentrarse de forma muy significativa en este ámbito concreto, generando una percepción pública que no siempre se corresponde con la distribución real del problema.

En paralelo, algunas propuestas políticas han planteado la necesidad de abordar el fenómeno de manera integral, investigando todos los contextos en los que se producen abusos —familiares, educativos, deportivos o institucionales— y estableciendo mecanismos de reparación para el conjunto de las víctimas. Sin embargo, estas iniciativas no han recibido una atención mediática equiparable, lo que refuerza la impresión de que el debate se encuentra parcializado.

Todo ello sugiere que la conversación pública y política se está delimitando en exceso a la responsabilidad de una institución concreta, dejando en segundo plano una reflexión más amplia y compleja sobre las causas, los contextos y las responsabilidades compartidas.

Y aquí emerge el verdadero “elefante en la habitación” de este problema: la ausencia de un enfoque verdaderamente universal en materia de reconocimiento e indemnización de las víctimas. Mientras el foco se concentra casi exclusivamente en los casos vinculados a la Iglesia, la inmensa mayoría de víctimas de abusos en otros ámbitos quedan sin el mismo nivel de visibilidad o propuestas de reparación. 

En este sentido, la tendencia a establecer “categorías” de víctimas desplaza selectivamente el foco hacia determinados victimarios, de modo que el interés deja de estar verdaderamente en las víctimas y en su reparación integral. El resultado es una injusticia añadida: quienes han sufrido el daño quedan además subordinados a un relato que prioriza a quién señalar antes que a quién reparar.

¿Se cumple lo acordado?

Y, en última instancia, queda en evidencia el escaso interés de buena parte de la prensa por el conjunto de las víctimas de abusos, erosionando gravemente su credibilidad moral y su pretendida profesionalidad. Y si no, preguntémonos por qué ningún medio está presionando para que se cumpla uno de los puntos que acordó el gobierno con la conferencia episcopal el pasado 8 de enero: 

“El desarrollo de este mecanismo de reparación a víctimas de abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia católica se inscribe en el marco del compromiso del Gobierno de promover el cumplimiento de los fines previstos en la Ley Orgánica 8/2021, de 4 de junio, de protección integral a la infancia adolescencia frente a la violencia, para abordar la reparación integral de víctimas de abusos en cualquier ámbito de la vida social”. 

¿Firmarán los obispos españoles un plan de reparaciones sin que el gobierno haya cumplido su palabra de reparar a las víctimas de otros ámbitos? ¿No es una buena ocasión para que la Iglesia refuerce su autoridad moral exigiendo al gobierno que investigue a todas las víctimas de abusos? 

El autorJavier García Herrería

Redactor de Omnes. Anteriormente ha sido colaborador en diversos medios y profesor de Filosofía de Bachillerato durante 18 años.

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Educación

5 ideas para proteger el hogar entre pantallas y educar familias santas

Las herramientas del mundo digital ofrecen numerosas oportunidades para aprender, crear y disfrutar en los hogares. Sin embargo, los avances tecnológicos no solo conllevan beneficios, sino también riesgos. Aquí van 5 ideas para educar entre pantallas.  

OSV / Omnes·25 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– Hermana Nancy Usselmann, OSV News

Los padres crían hoy a sus hijos en un mundo muy distinto al de cualquier otra generación. Los videojuegos, las redes sociales, las plataformas de streaming, los chatbots basados en inteligencia artificial y el acceso instantáneo a la información en las pantallas, han transformado la vida cotidiana. ¿Deseamos proteger el hogar y educar la familia?

Las herramientas del mundo digital ofrecen numerosas oportunidades para aprender, crear y disfrutar. Los medios de comunicación transmiten ideas, valores y formas de ver el mundo que van moldeando la manera de pensar de las personas. Si se utilizan correctamente, pueden abrir la mente y el corazón de los niños y enriquecer su imaginación.

Sin embargo, los avances tecnológicos no solo conllevan beneficios, sino que también implican riesgos. Los contenidos perjudiciales pueden afectar negativamente la salud emocional y espiritual de los niños. Sin orientación, los chicos pueden, de forma intencional o no, verse expuestos a espacios digitales peligrosos, donde el contenido puede debilitar su fe y su bienestar.

Por eso, los padres están llamados a supervisar el uso de la tecnología y a ayudar a sus hijos a desarrollar una mirada crítica frente a los medios. Esta responsabilidad no consiste solo en poner reglas o establecer límites: también tiene una profunda dimensión espiritual. He aquí 5 ideas.

1. Usar la tecnología, sin dejar que ella nos use

La tecnología en sí misma no es el enemigo. Las redes sociales, los videojuegos y la inteligencia artificial son fruto de la creatividad humana. Sin embargo, como cualquier herramienta, pueden utilizarse para el bien o para el mal.

El Papa León XIV subraya que la tecnología debe estar al servicio de la persona humana, y no reemplazar la sabiduría ni las relaciones humanas. Los padres, arraigados en la fe, son quienes tienen la misión de formar y guiar a sus hijos hacia lo bello, lo verdadero y lo bueno.

Como los jóvenes no tienen la madurez suficiente para comprender plenamente los mensajes que transmiten los medios, no siempre pueden distinguir entre contenidos útiles y perjudiciales que encuentran en internet. Sin embargo, son precisamente esos mensajes los que van moldeando su mente y su corazón. Por eso, la crianza de los hijos también debe incluir una guía espiritual en el mundo digital.

2. Formar el carácter digital de los hijos

Ser un padre responsable en lo que respecta a los medios no significa simplemente controlar el tiempo que los hijos pasan frente a las pantallas. Si bien eso es importante, también es necesario jugar y ver contenidos juntos en familia. Acompañar a los hijos en el uso de la tecnología y compartir en familia permite conversar sobre lo que se ve y se escucha. Esto ayuda a los niños a interpretar esos contenidos a la luz de la fe. Hablar con los hijos sobre su experiencia digital también les permite desarrollar la capacidad de discernimiento, algo fundamental a medida que crecen.

Los padres deberían proponerse formar la conciencia de sus hijos, no solo asegurarse de que cumplan reglas. Es bueno animarlos a hacerse preguntas sobre lo que consumen en los medios. Por ejemplo: ¿Cómo me hace sentir esta historia? ¿Refleja algo bueno? ¿Me acerca más a Dios?

Cuando los padres ayudan a sus hijos a distinguir entre lo bueno y lo perjudicial en el mundo digital, les dan herramientas para cuidar su vida interior y crecer en su relación con Dios.

En una fotografía de archivo, se ve a una familia orando durante la Misa en la catedral de San Patricio en la ciudad de Nueva York. (Foto de OSV News/Gregory A. Shemitz).

3. Proteger a la familia mediante la oración

Ayudar a fortalecer la vida espiritual de los hijos es una de las maneras más eficaces de protegerlos en la era digital. Cuando las familias rezan juntas, invitan a Cristo a entrar en su hogar y a ocupar un lugar central en sus relaciones y actividades.

La oración fortalece interiormente a los niños y ayuda a formar su conciencia. Les recuerda que son hijos amados de Dios. Cuando una familia reza el rosario o bendice los alimentos, o cuando presenta al Señor sus intenciones relacionadas con el uso de la tecnología, la gracia de Dios fortalece los lazos familiares. Estos momentos enseñan a los niños que Dios está presente en todos los aspectos de la vida, incluso en su vida digital.

Quizás el factor más importante en la formación de los hijos sea el ejemplo de los padres, ya que los niños tienden a imitar lo que ellos hacen. Si los padres se distraen constantemente con los dispositivos, los hijos interiorizan ese comportamiento. Pero cuando los padres rezan juntos y guían a la familia en la oración, los niños aprenden el valor y la belleza de la fe.

4. Transformar la tecnología en un camino hacia la santidad

La tecnología no tiene por qué debilitar la fe. Las familias pueden fortalecer su vida de fe si usan la tecnología de forma consciente. Pueden ver juntos contenidos inspiradores y conversar sobre lo que ven, escuchar grabaciones de la Sagrada Escritura, aprender sobre la vida de los santos y utilizar herramientas digitales para profundizar su vida espiritual.

Educar a los hijos en la era digital supone un desafío. Sin embargo, al establecer límites claros, prohibir el uso de pantallas en los dormitorios, establecer momentos sin tecnología y fomentar otras actividades, incluida la oración, los padres pueden crear un ambiente de equilibrio y paz en sus hogares.

5. Ver alguna serie o guía con herramientas prácticas

Para más consejos e ideas sobre cómo formar hijos que se desenvuelvan con seguridad en el mundo digital y crezcan en santidad, se recomienda la serie Digital Age Family Safety, producida por Family Theater Productions y Pauline Media Studies, disponible en DigitalFamilySafety.org o en su canal de YouTube.

Los videos son breves y están pensados para ayudar a los padres católicos, que muchas veces tienen poco tiempo, a acompañar a sus hijos en la cultura digital con herramientas prácticas e ideas sencillas. Las guías descargables permiten acceder al contenido en cualquier momento.

Los padres buscan educar hijos que no le tengan miedo a la tecnología, sino que la utilicen con madurez y responsabilidad; hijos que sepan aprovechar las herramientas digitales sin ser dominados por ellas. Cuando las familias rezan juntas, disciernen juntas y usan los medios de manera consciente, el hogar se convierte en un espacio sagrado donde la fe se vive, los corazones se fortalecen y Cristo ocupa un lugar central. En hogares así, la santidad puede florecer.

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La hermana Paulina Nancy Usselmann es directora del Pauline Center for Media Studies en Los Ángeles y especialista en educación en alfabetización mediática.

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El autorOSV / Omnes

España

¿Puede el Estado imponer cofradías mixtas? Sagunto, el nuevo caso que divide a España

Un especialista explica los bienes y derechos que están en juego cuando el Estado obliga a que existan cofradías mixtas.

Javier García Herrería·24 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

La decisión de la Cofradía de la Purísima Sangre de Sagunto de mantener la exclusión de mujeres en sus filas ha reabierto un debate que en España nunca termina de cerrarse: el difícil equilibrio entre igualdad y libertad religiosa. La votación interna, en la que una mayoría de cofrades volvió a rechazar la admisión femenina, ha tenido consecuencias inmediatas —como la posible retirada del reconocimiento turístico de la Semana Santa local—, pero sobre todo ha vuelto a colocar en el centro una cuestión de fondo: ¿puede el Estado imponer criterios de igualdad en la organización interna de una entidad religiosa?

El caso no es aislado. Remite directamente a la reciente doctrina del Tribunal Constitucional en el conflicto de la Cofradía del Cristo de La Laguna en 2024, una resolución que ha sido muy discutida en el ámbito académico. Entre las voces críticas destaca la de Santiago Cañamares, catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado de la Universidad Complutense de Madrid, y autor de una publicación sobre la discriminación por razón de sexo en las entidades religiosas (Dykinson, 2026, pp 145-169).

Confusiones y equívocos

El problema no son tanto las sentencias emitidas, sino el enfoque adoptado por los tribunales. Desde esta perspectiva, el primer error es de calificación jurídica. «Las cofradías no son asociaciones civiles ni culturales, sino asociaciones públicas de fieles integradas en la estructura de la Iglesia», explica Cañamares. Esta diferencia «implica que las leyes que deben aplicársele no son las propias del derecho de asociación civil, sino las del eclesiástico». Sin embargo, afirma el catedrático, «el Tribunal Constitucional habría tratado estas entidades como si fueran asociaciones privadas ordinarias, aplicando categorías del derecho civil que no les corresponden».

Esta confusión se agrava cuando el tribunal justifica su intervención con la idea de que las actividades de las cofradías tienen una dimensión cultural. «Es cierto que las procesiones forman parte del patrimonio histórico y social, pero reducirlas a ese plano supone, en la práctica, despojarlas de su significado religioso», señala Cañamares. Y es que el hecho de que algo tenga impacto cultural no lo convierte en una entidad cultural. Las procesiones son culturales porque son religiosas, no al revés.

Un precedente importante

Como advierte esta línea crítica, el tribunal termina sustituyendo el criterio de la propia entidad religiosa por uno externo, lo que choca directamente con el principio de neutralidad del Estado.

En el fondo, lo que se produce es una reinterpretación de la libertad en clave expansiva. Se entiende que el derecho a la igualdad debe prevalecer incluso en ámbitos donde tradicionalmente se ha reconocido un amplio margen de autonomía, como el religioso. Pero esta visión plantea problemas evidentes. La igualdad, como ha señalado reiteradamente la jurisprudencia, no implica uniformidad absoluta ni prohíbe toda diferencia de trato, sino solo aquella que carece de justificación razonable.

Cañamares considera que «el precedente del Alarde de Irún resulta especialmente ilustrativo». Esta festividad, que conmemora una victoria militar de 1522, mantiene un modelo tradicional donde los hombres desfilan como soldados. A finales de los años 90, el conflicto por excluir a las mujeres llegó a los tribunales y acabó en el Tribunal Supremo (TS), que estableció en 2008 una distinción clave.

Según el TS, no toda exclusión por razón de sexo es ilícita si se produce en el ámbito de entidades privadas. La clave estaba en distinguir entre lo público y lo privado: cuando el evento es organizado por una administración, la igualdad es exigible en términos estrictos; cuando lo organiza una entidad privada, prevalece la libertad de asociación. Gracias a esta doctrina, hoy conviven modelos distintos sin que uno se imponga sobre el otro.

Aplicado al caso de las cofradías, el paralelismo es claro. La Iglesia no impide que existan cofradías mixtas o incluso exclusivamente femeninas. Obligar a una cofradía concreta a modificar sus estatutos no amplía derechos, sino que restringe la libertad de quienes la integran.

La opinión del TEDH

Aquí aparece uno de los argumentos más delicados pero también más reveladores. Si el Estado puede imponer la admisión de mujeres en una entidad religiosa, ¿qué impediría que en el futuro exigiera la admisión de personas no creyentes, excomulgadas o incluso contrarias a la doctrina que esa entidad pretende defender? La cuestión deja de ser de igualdad de género para convertirse en un problema estructural sobre quién define la identidad de las comunidades religiosas.

No es casual que este debate haya trascendido el ámbito nacional. El caso de Canarias ya ha sido llevado ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, cuya jurisprudencia ha sido tradicionalmente clara en la defensa de la autonomía de las confesiones. Este tribunal ha reiterado que las comunidades religiosas tienen derecho a organizarse según sus propias normas, la definición de su doctrina o la selección de sus miembros, como parte esencial de la libertad religiosa colectiva.

Desde esta óptica, la intervención del Tribunal Constitucional resulta más que problemática. Se le reprocha haber aplicado una lógica ajena al fenómeno religioso, haber confundido lo cultural con lo doctrinal y haber llevado el principio de igualdad más allá de sus límites razonables. En definitiva, haber intervenido en un ámbito donde el Estado debería mantener una posición de neutralidad.

La explicación de este fenómeno para Santiago Cañamares es clara, «el Tribunal Constitucional actualmente está muy politizado», lo que facilita una interpretación hegemónica y sesgada en algunas de sus sentencias.

El caso de Sagunto, por tanto, no es una simple controversia local ni una disputa interna de una cofradía. Es un episodio más de un debate mayor sobre los límites del poder público en una sociedad plural.

Cine

“La última cena”, la película de Semana Santa en los cines españoles

En conjunto, La última cena se presenta como una película recomendable para quienes se acerquen a ella con disposición a valorar su intención y su mensaje.

Javier García Herrería·24 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El próximo jueves, 26 de marzo, llega a las salas españolas La última cena, una nueva aproximación cinematográfica a los momentos finales de la vida de Jesucristo. La película se presenta con un tono abiertamente positivo y un claro afán evangelizador. Los productores Michael Scott, David A.R. White, Troy Duhon y Shawn Boskie son los mismos que produjeron la exitosa película de El caso de Cristo.

Como ocurre con toda representación de la vida de Cristo en la gran pantalla, su recepción será necesariamente diversa. Ni siquiera producciones recientes de gran impacto como The Chosen han logrado unanimidad entre el público. En este sentido, La última cena no será una excepción: su propuesta concreta puede conectar profundamente con algunos espectadores, mientras que otros pueden encontrar aspectos con los que no conectan.

El filme opta por un enfoque narrativo bien definido: no pretende abarcar toda la Pasión, sino centrarse en el episodio de la última cena y su prolongación inmediata. Este recorte permite profundizar en un aspecto que no siempre recibe tanta atención en la gran pantalla: la vivencia de estos acontecimientos desde el punto de vista de los apóstoles, con especial protagonismo de San Pedro.

Uno de los aciertos de la película es su esfuerzo por contextualizar la última cena en su marco judío. La cinta explica con claridad qué significaba la celebración de la Pascua para el pueblo de Israel, subrayando tanto las continuidades como las novedades introducidas por Jesucristo. Este aspecto pedagógico aporta profundidad y puede ayudar al espectador a comprender mejor el sentido teológico del momento.

Asimismo, el relato pone un énfasis notable en el liderazgo de Pedro y en su primado, presentado como una elección explícita de Cristo. En paralelo, se construye un interesante contraste entre Judas Iscariote y el propio Pedro: dos figuras marcadas por la traición, pero diferenciadas por su actitud posterior. Mientras Judas queda definido por la desesperación, Pedro aparece como ejemplo de fragilidad humana abierta al perdón.

Desde el punto de vista técnico, la película ofrece una factura bastante buena. El rodaje, el montaje y la música acompañan con eficacia el tono del relato, sin grandes alardes pero con suficiente calidad como para sostener la narración y su carga emocional.

No obstante, también hay elementos que pueden suscitar discrepancias. (Atención, spoiler). La representación de Jesucristo es siempre un desafío complejo, condicionado por las expectativas personales de cada espectador. Además, el papel de la Virgen María aparece de un modo muy secundario. Este aspecto puede ser que responda al carácter de la producción, fruto de la colaboración entre sensibilidades católicas y protestantes, lo que lleva a adoptar un enfoque más neutro en cuestiones potencialmente controvertidas. Eso sí, no puede decirse que sea una película protestante ni nada parecido, pues muestra muy bien el primado de Pedro y la Eucaristía.

En conjunto, La última cena se presenta como una película recomendable para quienes se acerquen a ella con disposición a valorar su intención y su mensaje.

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Mundo

Jerusalén: oración en el Santo Sepulcro a pesar del “acceso restringido”

La Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén sigue siendo un lugar de oración continua a pesar del acceso restringido a los fieles, según un comunicado emitido el fin de semana por la Custodia franciscana de Tierra Santa, que también indicó que persiste la incertidumbre sobre las celebraciones de Semana Santa y Pascua.

OSV / Omnes·24 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– Paulina Guzik, OSV News

La Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén, el lugar donde Jesucristo fue crucificado, enterrado y resucitó, sigue siendo un lugar de oración continua a pesar del acceso restringido a los fieles, según un comunicado emitido el 21 de marzo por la Custodia de Tierra Santa, que señaló asimismo que persiste la incertidumbre sobre las celebraciones de Semana Santa y Pascua.

Los frailes, ahora sin fieles para rezar y sin saber cuánto durarán las restricciones, han realizado un llamamiento a los católicos de todo el mundo para que “se unan en oración para que cesen la guerra y la violencia”. Y “para que se sigan las vías del diálogo, la diplomacia y la acción política responsable, ya que son los únicos caminos capaces de construir una paz justa y duradera”, decía el comunicado, calificando los tiempos turbulentos como un “tiempo de prueba”.

Aclaraciones de la Custodia franciscana: la oración no cesa

“En los últimos días han circulado diversas informaciones sobre el cierre” de la Iglesia del Santo Sepulcro y “la celebración de las próximas liturgias de Pascua”, afirma el comunicado. “En este sentido, la Custodia de Tierra Santa considera oportuno ofrecer algunas aclaraciones”.

La comunidad franciscana responsable del lugar hace hincapié en que la vida religiosa dentro de la basílica no se ha interrumpido.

“La comunidad de frailes franciscanos presentes en el Santo Sepulcro nunca ha cesado, día y noche, de llevar a cabo las celebraciones programadas, los ritos, las procesiones diarias y las oraciones litúrgicas de acuerdo con lo estipulado en el Status Quo”, añade la nota.

«Incluso durante estos días, aunque el acceso a la Basílica está restringido a los fieles por razones de seguridad, la oración continúa sin cesar en los Lugares Santos”.

Miembros del clero rezan frente al Edículo, lugar tradicional del entierro y resurrección de Jesús, durante la ceremonia del lavatorio de pies el Jueves Santo en la Iglesia del Santo Sepulcro en la Ciudad Vieja de Jerusalén, el 17 de abril de 2025. (Foto de OSV News/Ammar Awad, Reuters).

Actividad litúrgica, un servicio a la Iglesia universal

La Custodia, que ha mantenido una presencia en lugares cristianos clave durante siglos, enmarcó su actividad litúrgica continua como un servicio a la Iglesia universal.

“Nuestra presencia centenaria en los Santos Lugares de la Redención y la oración que se eleva allí cada día se ofrecen en nombre de toda la Iglesia y por el bien de toda la humanidad”, según el comunicado.

Visibilizar la fe en los Lugares Santos en momentos dramáticos

“En momentos particularmente dramáticos como los que estamos viviendo ahora, esta presencia busca visibilizar la fe, la esperanza y la súplica de cada persona bautizada, para que desde estos Lugares Santos siga elevándose una oración por la paz y la reconciliación entre los pueblos”.

Las autoridades indicaron que aún es demasiado pronto para determinar cómo se llevarán a cabo las celebraciones de la Semana Santa.

Una mujer cristiana etíope reza ante la Iglesia del Santo Sepulcro en la Ciudad Vieja de Jerusalén el 4 de marzo de 2026, quinto día de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. (Foto OSV News/Debbie Hill).


No es posible predecir las celebraciones

“Por el momento, no es posible hacer predicciones sobre las celebraciones de la Semana Santa”, indica el comunicado. “La Custodia de Tierra Santa mantiene un diálogo constante con las autoridades competentes y con las demás Iglesias responsables del Santo Sepulcro. Tan pronto como se disponga de información clara sobre las celebraciones, se emitirán comunicados oficiales a través de los canales institucionales”.

Decretado por las autoridades israelíes

El pasado 20 de marzo, OSV News informó que las autoridades israelíes habían decretado el cierre de la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén como parte de un conjunto de cierres más amplios por motivos de seguridad, a partir del 28 de febrero, cuando Israel y Estados Unidos lanzaron ataques contra Irán.

Un comunicado del jefe de la Administración Civil de Israel confirmó que “todos los lugares sagrados de la Ciudad Vieja de Jerusalén, incluido el Muro de las Lamentaciones, el Monte del Templo y la Iglesia del Santo Sepulcro, permanecerán cerrados… por razones de seguridad, a la luz de las tensiones actuales en la región”. 

Precauciones

Joseph Hazboun, director regional de la oficina de CNEWA/Misión Pontificia para Palestina en Jerusalén, dijo que la decisión se planteó como una precaución contra posibles ataques y para evitar concentraciones masivas durante un período de alerta máxima.

El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí informó el 12 de marzo en X que un misil impactó a “unos cientos de metros de la Ciudad Vieja, el Muro de las Lamentaciones, la Mezquita de Al-Aqsa y la Iglesia del Santo Sepulcro. La protección de vidas y la seguridad de los fieles son primordiales”. señaló.

Hazboun dijo que espera que los servicios de Semana Santa y Pascua se celebren en la Iglesia del Santo Sepulcro solo con religiosos y clérigos, como sucedió durante la pandemia del Covid-19.

Medidas que afectan también a musulmanes

Joseph Hazboun añadió que el 15 de marzo, “el 27 de Ramadán y Laylat al-Qadr —una noche especialmente significativa para los musulmanes en Jerusalén y Palestina— los israelíes sellaron la Ciudad Vieja para impedir que los musulmanes entraran y llegaran a Al-Aqsa (la mezquita)”.

“Miles de personas terminaron pasando la noche cerca de las puertas de la Ciudad Vieja. Además, ni siquiera a los residentes de la Ciudad Vieja, incluidos los cristianos, se les permitió salir”, dijo.

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Paulina Guzik es editora internacional de OSV News. Pueden seguirla en X @Guzik_Paulina

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El autorOSV / Omnes

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Recursos

La Iglesia es santa. Aunque no lo sean sus miembros

La Iglesia es considerada el pueblo santo de Dios, y ya en la tierra se caracteriza por una verdadera santidad, aunque todavía está por alcanzar.

Alejandro Vázquez-Dodero·24 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Al ser Dios mismo el autor de la Iglesia –Cristo se entregó por Ella, fundándola– es santa. Y para preservar su santidad el Espíritu Santo la vivifica en el día a día. La Iglesia, en sí misma, es santa: su santidad se encuentra en su unión con Cristo y la plenitud de los medios de salvación que posee, en particular los sacramentos.

Lo confiesa nuestra Fe, y así lo recoge el Catecismo en su núm. 823, al señalar que la Iglesia no puede dejar de ser santa. El mismo, Cristo, a quien con el Padre y con el Espíritu se proclama “el solo santo”, amó a su Iglesia como a su esposa.

La Iglesia, según recogió el Concilio Vaticano II, es considerada el pueblo santo de Dios, y ya en la tierra se caracteriza por una verdadera santidad, aunque todavía está por alcanzar (Lumen Gentium 12 y 48). Sus miembros, según dice el mismísimo san Pablo en sus cartas, son llamados “santos”.

Así, la Iglesia es santa en su esencia divina y creadora –Cristo la funda– y sus medios. Aun cuando, según pasamos a ver, sus miembros, peregrinos en la tierra y encaminados al Cielo, pecan y están en un proceso constante de purificación y conversión.

Las limitaciones y pecados de los miembros de la Iglesia

Cada vez que recitamos el Credo afirmamos que la Iglesia es santa, y eso sorprende a muchos, cuando los defectos y pecados de sus miembros –podríamos decir que sobre todo los de sus dirigentes, más llamativos o “escandalosos”– son bien visibles: abusos de múltiples tipos, delitos financieros, etc., amén de otras desviaciones históricas como la convivencia con la esclavitud, o el consenso respecto a las guerras de religión.

En este punto quisiéramos subrayar el término “visibles”, ya que una cosa es lo que observamos, e incluso juzgamos –y con razón–, y la otra lo que pueda acontecer en el corazón de quienes representan a la Iglesia, o sea lo que pueda acontecer en el mismo corazón de la Iglesia.

Dicho de otra manera: ¿conviene centrarse en el error cometido, pecaminoso, o más bien en la capacidad del corazón humano de abrazar el perdón de Dios y sanar la herida infligida a la Iglesia de la que forma parte? Con el paso del tiempo hay quien aprecia una obra restaurada, que aunque haya perdido su condición inmaculada porque haya dejado de ser la obra perfecta inicial –en nuestro discurso, la Iglesia fundada por Cristo–, no por ello deja de mostrar belleza –en nuestro discurso, santidad–. Ésta, la santidad, lo sabemos, no está asociada a no equivocarse, sino a rectificar y pedir perdón.

¿Y quién es capaz de sostener la falta de arrepentimiento de los representantes de la Iglesia que han pecado? Nadie, solo ellos mismos pueden verificar su arrepentimiento y, por tanto, petición de perdón y sanación.

La seguridad espiritual de los fieles

De otro lado, refiriéndonos a la jerarquía de la Iglesia, observamos que la indignidad de sus miembros no obsta para que puedan desempeñar el ministerio que les ha sido confiado. Así, el ministro pecador puede dispensar los sacramentos a pesar de su pecado: ello es muestra de la santidad de la Iglesia a la que sirve. Naturalmente, a no ser que medie alguna sanción canónica que le prohíba desempeñar tal ministerio.

También a este respecto nos referiríamos al término “Ecclesia supplet” –la Iglesia suple–, principio jurídico referido al hecho de que la Iglesia convalida actos sacramentales o administrativos que podrían ser inválidos debido a un error de hecho o de derecho, o a falta de jurisdicción. De este modo se garantiza la seguridad espiritual de los fieles, que se deben precisamente a la santidad de la Iglesia, y no a las limitaciones de sus ministros.

Dossier

El sentido cristiano del sufrimiento humano

El sufrimiento es un misterio moral que la fe cristiana no busca ocultar, sino iluminar a través de la pasión y resurrección de Jesucristo. Aunque el dolor físico es inevitable, la “doctrina de la Cruz” permite transfigurarlo en una experiencia redentora de amor y esperanza.

Ignacio Serrada Sotil·24 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

“El sufrimiento es en cierto modo el destino del hombre, que nace sufriendo, pasa su vida en aflicciones y llega a su fin, a la eternidad, a través de la muerte, que es una gran purificación por la que todos hemos de pasar. De ahí la importancia de descubrir el sentido cristiano del sufrimiento humano”. Estas palabras de san Juan Pablo II, pronunciadas el 2 de febrero de 1985, no perderán nunca su actualidad. A primera vista, podría parecer que transmiten una mirada pesimista sobre el hombre y su existencia. Pero, si somos sinceros con la realidad que vivimos tantas veces, reconocemos que iluminan de modo certero una parte ineludible de nuestra experiencia humana.

Todos queremos ser felices, tener una vida grande y gozar de ella. Sin embargo, la experiencia del sufrimiento en la vida es inevitable, y hemos de hacer cuentas con ella constantemente. También decía en otro lugar el Papa polaco: “El sufrimiento y la muerte forman parte de la experiencia humana, y es vano, además de equivocado, tratar de ocultarlos o descartarlos”. Y añadía: “Al contrario, se debe ayudar a cada uno a comprender, en la realidad concreta y difícil, su misterio profundo” (Evangelium Vitae, 97).

De modo que la perspectiva adecuada para situarnos en relación con esta realidad no es plantear cuestiones sobre el sufrimiento en sí mismo, o sobre si nos gustaría o no padecerlo, sino sobre los interrogantes profundos que se suscitan cuando lo experimentamos. Y estos, de un modo u otro, tienen que ver con la pregunta sobre su sentido. Como afirmaba Robert Spaemann: “El tema ‘sentido del sufrimiento’ es idéntico al tema: sentido de lo que no queremos, de lo que nadie puede querer para sí mismo”. La cuestión más bien se expresa de este modo: ¿qué buscamos realmente cuando nos preguntamos sobre el sentido del sufrimiento? La perspectiva adecuada, ante el misterio que supone para nosotros, no será tratar de dar con la solución a un problema, sino de abrirnos a una luz que se nos ha dado.

El carácter moral del sufrimiento

Para avanzar en esta perspectiva, puede ayudar ver la relación y la diferencia que existe entre dolor y sufrimiento. La vulnerabilidad constitutiva, propia de la persona, implica que la realidad nos “hiera”, nos afecte, y esto en todas las dimensiones y niveles de nuestro ser: biológico, afectivo, psicológico y espiritual. Pero no identificamos ni vivimos del mismo modo todas estas afecciones. En griego, para referirse al dolor físico se emplea la palabra αλγος (algos). De este término derivan gran variedad de palabras que actualmente son utilizadas en el ámbito médico relacionados con la semántica del dolor, como fibromialgia, neuralgia, lumbalgia, analgésico, etc. El término sufrimiento, por su parte, procede de παθος (pathos, en latín: passio), que abre el campo semántico relativo al padecer, a lo que identificamos como sufrir

En otras palabras, dolor y sufrimiento expresan experiencias profundamente humanas, siempre relacionadas, pero también distinguibles. El primero implica la reacción fisiológica a estímulos dañinos, mientras que el segundo se considera una reacción como consecuencia de una experiencia que afecta a la persona e implica la pregunta por su sentido en quien la padece. Dolor físico y sufrimiento moral, como se han denominado en ocasiones, aúnan sensibilidad y afectividad, conduciendo a la persona que sufre de una fase biológica a una fase ética: “La entidad física inicial desenvuelve la afectividad moral que conduce al individuo hacia una interiorización del propio dolor que lleva al sufrimiento, como momento de libre y consciente re-actividad que implica la voluntad” (Zucchi-Honings). La clave para identificar el sufrimiento está en la configuración del ámbito afectivo y moral de la persona que sufre.

Sufrir supone un paso más allá del hecho en sí de experimentar dolor. No nos basta con encontrar las causas de nuestras dolencias. Es aquí donde vemos surgir el carácter moral de la experiencia del sufrimiento, al motivar preguntas que implican para quien sufre la cuestión del sentido de lo que vive y padece: “Allí donde no se acierta a integrar una determinada situación dentro de un contexto de sentido, allí comienza el sufrimiento” (Spaemann). El sufrimiento tiene un carácter moral de primer orden en la vida de las personas porque nos pone en juego en la búsqueda del significado y del “para qué” de lo que vivimos. No podemos ahogar los interrogantes que hacen surgir en nosotros estas experiencias: ¿quién soy yo que sufro? ¿Qué sentido tiene, para qué sufro? ¿Qué he de hacer cuando el sufrimiento se presenta en el camino de la vida?

La respuesta a la pregunta sobre el misterio del sufrimiento

Como afirmaba el profesor Livio Melina: “El ser humano puede incluso soportar el dolor; lo que no puede soportar es un sufrimiento privado de sentido. Y el hombre sufre cuando experimenta la desproporción en relación con su deseo de plenitud”. Pero ¿cómo encontrar este sentido y la respuesta a las preguntas que suscita? El camino se nos facilita al reconocer que la palabra que mejor acompaña a la realidad del sufrimiento es “misterio”.

Este término nos suele remitir a algo que no podemos llegar a conocer, algo inalcanzable para nuestra capacidad de entendimiento. Sin embargo, lo que expresa en relación con el sufrimiento es que nos encontramos ante una realidad cuyo sentido está oculto para nosotros, y nos tiene que ser desvelado: “La solución a esta dramática cuestión no podrá jamás ofrecerse solo a la luz del pensamiento humano, porque en el sufrimiento está contenida la grandeza de un misterio específico que solo la Revelación de Dios nos puede desvelar” (Samaritanus Bonus, I).

Por tanto, no somos nosotros los que podemos desentrañar la respuesta a las preguntas que nos suscita la experiencia del sufrimiento, sino que más bien hemos de abrirnos a recibirla. Y desde la fe cristiana es posible ponerse a la escucha de esa respuesta que se nos ha dado a conocer en la persona de Jesucristo. Este es el camino para entrar en el sentido cristiano del sufrimiento humano, como expuso san Juan Pablo II en la Carta Apostólica Salvifici doloris (1984): “Cristo da la respuesta al interrogante sobre el sufrimiento y sobre el sentido del mismo, no sólo con sus enseñanzas, es decir, con la Buena Nueva, sino ante todo con su propio sufrimiento, el cual está integrado de una manera orgánica e indisoluble con las enseñanzas de la Buena Nueva. Esta es la palabra última y sintética de esta enseñanza: “la doctrina de la Cruz” (1 Corintios 1, 18)” (Salvifici Doloris, 18).

El núcleo de la redención no se encuentra en el sobrecogedor suceso de un dolor muy intenso o insoportable, sino que el punto esencial radica en quién es Jesús de Nazaret, y en el sentido salvífico y redentor que su padecer contiene. Jesucristo, siendo inocente, se acercó al mundo del sufrimiento humano zambulléndose voluntariamente en él de manera radical, hasta las últimas consecuencias. En la cruz, Cristo ha transfigurado el sufrimiento por su amor redentor. El misterio de su pasión y muerte está incluido en el misterio pascual. La elocuencia de la resurrección manifiesta la fuerza victoriosa de su entrega por amor, signo de la cual son las señales de la pasión que Jesús conserva en su cuerpo resucitado. La gloria, que en la cruz quedaba totalmente velada, brilla en plenitud por la resurrección, manifestando así “la fuerza victoriosa del sufrimiento” (Salvifici Doloris, 25). 

El sufrimiento no ha desaparecido tras la resurrección de Cristo, pero ahora podemos vivirlo unidos a Él con un sentido redentor, hasta que lleguen los cielos y la tierra nuevos, donde no habrá muerte, ni duelo, ni llanto, ni dolor, porque lo primero ha desaparecido (cfr. Apocalipsis 21, 4). De esto modo: “Aunque la victoria sobre el pecado y la muerte, conseguida por Cristo con su cruz y resurrección no suprime los sufrimientos temporales de la vida humana, ni libera del sufrimiento toda la dimensión histórica de la existencia humana, sin embargo, sobre toda esa dimensión y sobre cada sufrimiento esta victoria proyecta una luz nueva, que es la luz de la salvación” (Salvifici Doloris, 15). 

Hacer el bien a quien sufre

La respuesta de Dios al hombre sobre el sentido del sufrimiento nos hace partícipes de los sufrimientos de Cristo para la redención del mundo, y nos abre también un camino de acción en el don de sí mismo por amor a quien sufre. Tanto si somos los necesitados porque sufrimos, como si somos los llamados a no pasar de largo ante quien lo necesita, surge una dinámica de relacionalidad que nos implica en primera persona. Los tiempos de sufrimiento en la vida son también tiempos de relaciones, en los que surge una mirada nueva, la del “corazón que ve”, propia del Buen Samaritano (cfr. Samaritanus Bonus, II-III). 

El sentido cristiano del sufrimiento humano hace posible esta mirada que descubre al mismo Jesucristo en aquel que sufre, como se indica en la conclusión de la carta Samaritanus Bonus: “Esta vocación al amor y al cuidado del otro, que lleva consigo ganancias de eternidad, se anuncia de manera explícita por el Señor de la vida en esta paráfrasis del juicio final: recibid en heredad el reino, porque estaba enfermo y me habéis visitado. ¿Cuándo, Señor? Todas las veces que habéis hecho esto con un hermano vuestro más pequeño, a un hermano vuestro que sufre, lo habéis hecho conmigo (cfr. Mt 25, 31-46)”.

La realidad del sufrimiento seguirá siempre envuelta en un cierto misterio para nosotros, pero a la luz de la pasión, muerte y resurrección de Cristo se abre a un sentido y una esperanza nuevos a los que podemos abrirnos y de los que somos hechos partícipes. También inaugura un nuevo modo de actuar ante quien sufre. Es verdad que no se puede ocupar el lugar del que padece, pero sí podremos generar una relación de ayuda, escucha y consuelo, ofreciéndole todo el bien necesario para levantarlo de la herida de la desolación y abrir en su corazón hendiduras luminosas de esperanza. 

Es lo que, de algún modo, expresó Sam Sagaz en un momento crítico del épico relato de Tolkien, al final de aquel largo camino recorrido junto a su amigo Frodo Bolsón, cuando ante el tremendo peso que éste portaba y que le impedía seguir adelante hundido en la oscuridad de un terrible sufrimiento, le dijo, movido por el profundo amor que le tenía: “¡Venga, Señor Frodo! No puedo llevarlo por usted, pero puedo llevarlo a usted junto con él. ¡Vamos, querido señor Frodo!” (J.R.R. Tolkien).

El autorIgnacio Serrada Sotil

Facultad de Teología, Universidad de San Dámaso

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Recursos

El obispo de Oslo rompe una lanza en favor de la Confesión

El obispo de Oslo, monseñor Hansen, ha escrito una carta poniendo en valor la Confesión y explicando algunos puntos claves del sacramento.

Paloma López Campos·23 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El obispo de Oslo, Fredrik Hansen, ha escrito una carta a todos los fieles de su diócesis poniendo en valor el sacramento de la Confesión. En su mensaje de Cuaresma animó a los cristianos a confesarse como preparación para la Semana Santa y, ahora que se acercan esos días tan cruciales, ha vuelto a insistir en los puntos claves de este sacramento.

Como punto de partida, el obispo Hansen declara que “todo pecado daña nuestra relación y nuestros lazos con Dios, con la Iglesia y con nuestros semejantes”. La consecuencia de esto es que “nos quedamos solos, como el hijo pródigo de la parábola de Jesús”. Recuerda entonces el obispo noruego las palabras de san Pablo: “La paga del pecado es la muerte” (Rm 6, 23), por tanto, “el pecado es mucho más destructivo en nuestras vidas de lo que a menudo pensamos”.

La esperanza de la misericordia

Sin embargo, el cristiano no puede perder la esperanza ante esta realidad, pues “en la confesión, Dios nos perdona en su misericordia, restaura la vida divina en nosotros y nos devuelve a la amistad con Él y a la unidad con la Iglesia”.

Y aquí introduce el obispo de Oslo un matiz muy importante: “no nos confesamos para obsesionarnos con nuestros errores, sino para encontrarnos con la misericordia insondable de Dios y recibir su perdón y paz”.

El camino de la confesión

Dada la importancia del sacramento, monseñor Hansen señala que “el camino hacia la confesión debe ser (…) breve y sin obstáculos”. Además, el cristiano tiene que recorrer esta senda “con regularidad”, incluso “debemos correr cada vez que hayamos cometido pecados graves”.

En este sentido, insiste el obispo, “el pecado debería más bien despertar en nosotros un celo por confesar nuestros pecados y recibir el perdón de Dios”.

Acudir con regularidad al sacramento

“Todo creyente debería confesarse con regularidad”, asegura el obispo de Oslo. Este hábito nos ayuda “a examinar nuestras vidas en busca de pecados de debilidad, a comprender cada vez más profundamente la ley de Dios y a buscar con fervor la santidad a la que el Señor nos llama”.

El prelado propone tres momentos del año en los que considera especialmente importante recorrer el camino de la Confesión: Cuaresma, Pascua y Adviento.

La preparación

Monseñor Hansen avisa también de la importancia de “prepararse bien para la confesión y cumplir así con los requisitos del sacramento”:

  • “Arrepentirnos sinceramente de nuestros pecados”
  • “Confesarlos con humildad”
  • “Cumplir fielmente con nuestra penitencia”.

Es necesaria, por tanto, “una reflexión profunda sobre nuestras vidas, en silencio y en oración, para así determinar qué pecados debemos confesar y qué debemos exponer concretamente en el confesionario”.

Para hacer el examen de conciencia, el obispo recomienda acudir entre otras cosas a “los Diez Mandamientos u otros textos bíblicos fundamentales”.

Ejemplo de los sacerdotes

El obispo dirige unas palabras a los sacerdotes de la diócesis, quienes saben “cuán grande es el sacramento de la confesión y cuán importante es en nuestras propias vidas y en la de los fieles”. Les anima a todos, incluyéndose a sí mismo, “a dar ejemplo y a acudir nosotros mismos a la confesión con regularidad y fidelidad”.

Asimismo, les exhorta a hacer “que la confesión sea aún más accesible, aún más fácil de acudir, aún más segura y, en mayor medida, un encuentro vivo con la infinita misericordia de Dios”.

El recordatorio de la Semana Santa

Concluye el obispo de Oslo señalando que “de los misterios de la Pascua, y sobre todo de la muerte de Jesús en la cruz por nuestros pecados, resplandece la victoria sobre la muerte y el pecado”. Una victoria que “se hace realidad en nosotros en el sacramento de la confesión”.

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Familia

Aquilino Polaino: «Nadie puede vivir bien consigo mismo si rechaza a su padre»

En el fondo del discurso de Polaino late una verdad incómoda: buscar una vida cómoda es contraproducente para la felicidad del ser humano.

Javier García Herrería·23 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

Cincuenta años de práctica clínica y docencia dan para observar el alma humana en todas sus luces y sus sombras. Aquilino Polaino, referente de la psiquiatría en España y coautor de El arte de casarse y no arrepentirse, reflexiona sobre lo aprendido en estos años sobre la persona, los vínculos y la estructura de la familia en una sociedad que parece haber olvidado el manual de instrucciones del compromiso.

¿Cuáles son los cambios que más le han sorprendido en las cinco décadas en las que ha ejercido su profesión?

ーEn primer lugar, el cambio radical, y casi diría contrario, de lo que era la familia. Me parece que la familia, tal como la conocimos, se nos ha deshecho. En segundo lugar, la inmadurez de la generación de los padres. Me parece un cambio muy sustantivo, casi paradigmático. 

Y, en tercer lugar –aunque ya a más distancia– pondría la situación de la gente joven a partir de la adolescencia: la cantidad de problemas que tienen y la casi absoluta carencia de recursos personales para hacerles frente. Eso hace que se desplomen más todavía y se conviertan en objeto de una enorme incertidumbre, en un contexto donde además faltan políticas juveniles ilusionantes y entusiasmantes, pensadas de verdad para ellos.

A alguien podría parecerle que su diagnóstico se centra sobre todo en lo perdido.

ーNo todo tiempo pasado fue mejor. Yo, por lo menos, en las relaciones sociales que mantengo –con antiguos alumnos, con pacientes que tuve en su día– sigo encontrando puntos aislados, pero que son de un valor enorme. Si comparo a esos jóvenes con los de mi generación, en algunas cosas nos superan claramente.

No me gusta llamarlos “núcleos de resistencia”, pero en el fondo lo son. Abren una esperanza muy real de que el cambio se producirá antes o después. Puede tardar quince o veinte años, pero estoy convencido de que van a acertar. ¿Por qué? Porque son gente muy preparada, muy seria, que participa de valores antiguos, que ha sufrido mucho. Han descubierto un mundo en el que el joven estorba y se le relega al final de la fila ante unos depredadores económicos: mal pagados, con problemas de vivienda, con relaciones hombre–mujer que no funcionan. Y, sin embargo, son fuertes, tienen ilusiones y saben lo que quieren en la vida. Eso, antes o después, tiene que dar la vuelta a la tortilla.

¿Cómo interpreta el fenómeno del   “giro católico” en España?

ーHay muchos factores que han preparado este “giro” que ahora vemos. Uno de ellos es muy humano: la capacidad de hartarse. Llega un momento en que uno se harta, y entonces entra en crisis. El malestar es tan grande que ya no se puede tolerar.

Si a ese hartazgo le añadimos una mínima idea de justicia, la persona empieza a cambiar por sí misma. Ahí se produce el cambio radical. La vuelta a la fe y a los valores religiosos contribuye muy fuertemente a ese cambio, siempre que se cumpla una condición necesaria –aunque no suficiente–: distinguir entre religión y emotividad.

Si se confunden, el resultado será insatisfactorio, un tanto explosivo y lamentable para muchos jóvenes. Porque la religión no puede reducirse a un sentimiento. La fe necesita de la afectividad, la transforma y tiene mucho que ver con ella, pero no se puede identificar con mera afectividad.

¿Lo dice por situaciones concretas, por movimientos recientes, por documentos de la Iglesia?

No lo digo por un texto concreto sino por una dinámica de fondo. Muchos jóvenes que ahora se abren a lo religioso han visto y padecido cómo sus padres pasaban de ser creyentes a una postura agnóstica y de no práctica religiosa. En casos extremos, han visto a sus padres convertirse en apóstatas.

Cuando en ellos reverdece en lo religioso, se encuentran con que aquello que debió serles transmitido como ejemplo y educación no lo fue. Y ahí surge un problema de amor–odio hacia los padres. A veces está justificado, y hay que resolverlo acudiendo al perdón. Otras veces no está justificado, pero también hay que resolverlo, porque si no se cronifica la herida.

Hoy se ve, por ejemplo, en muchas chicas jóvenes: todo lo positivo que encuentran en sí mismas –inteligencia, deportividad, buen corazón– se lo atribuyen a ellas mismas. Lo negativo –pereza, consumismo, falta de laboriosidad– se lo cargan a los padres. Los padres se convierten en chivo expiatorio de todo lo malo. Lo bueno, en cambio, sería un fruto exclusivo del propio mérito. Es un error tremendo.

¿Qué consecuencias psicológicas tiene esa manera de leer la propia biografía?

ーLos padres aceptan a los hijos tal como vienen, sin saber quién va a ser su hijo. El padre no elige al hijo, ni el hijo elige a los padres. Ahí hay una aceptación recíproca apoyada en la psicobiología y en la naturaleza de la condición humana.

Sobre esa base, los padres deben volcarse en la educación humana y religiosa de los hijos, pasar tiempo con ellos y dar ejemplo en cien mil detalles. Y los hijos, por su parte, han de observar sus propios defectos y no proyectarlos en un chivo expiatorio falso que son los padres. Si no, muchos problemas psicológicos se cronifican.

Si una persona no acepta a su padre tal como es y solo lo ve rodeado de defectos que proyecta en sí mismo, cree que daña solo a su padre, pero el que más se daña es él mismo, porque procede de su padre. Si detesta a su padre o vive en una atracción–rechazo permanente hacia él, esa misma dinámica la reproduce consigo mismo. Y nadie puede vivir bien consigo mismo si, al mismo tiempo, se rechaza. 

Al escucharle hablar de heridas juveniles, de cómo se reelabora el pasado familiar, es inevitable recordar a Jordan Peterson. ¿Qué le parecen sus aportaciones y su influencia?

ーCualquiera que tenga experiencia profesional con jóvenes en psicología o psiquiatría habrá percibido fenómenos muy similares a los que describe Peterson. En sociedades donde aproximadamente la mitad de los jóvenes no ha tenido un buen apego con sus padres, crece una generación que nunca se ha sentido verdaderamente segura.

Muchos cuentan que su padre los corregía siempre en público, los humillaba, nunca les daba un gran abrazo, subrayaba solo lo negativo. Esa imagen no reconocida como valiosa genera resentimiento. Y una persona resentida es una persona amargada que busca el desquite mediante la agresividad.

Esa agresividad la emplea contra sí mismo y contra los demás. Puede insultarse a sí mismo y no pasa nada, pero cualquier cosa que le diga otro la vive como una agresión que obliga a pelear. De ahí se pasa a algo muy de moda, alimentado también por ciertas corrientes ideológicas: la victimología. Muchos chavales han descubierto que, si se presentan como víctimas, la política les ofrece subvenciones. Se ha construido una vía de escape a través de la victimización subsidiada.

¿Qué consecuencias sociales tiene esa lógica de la victimización y la subvención?

ーSi yo me declaro víctima –con razón o sin ella– concluyo que la sociedad me debe justicia, y que debe compensar mi dolor con una subvención. Eso forma parte de un gran materialismo ambiental. Pero el victimista no saldrá nunca de esta falsa actitud extendiendo la mano y pidiendo subsidios.

Cuando la relación del ciudadano con la política se reduce a ser una clase subsidiada, dependiente del Estado, la libertad personal se erosiona gravemente. Cada vez hay más víctimas, más subvenciones y más resentimiento y amargura. La gente lo que quiere, en el fondo, es ser libre, y esta dependencia económica permanente no hace a las personas más libres sino más vulnerables a la manipulación.

Por primera vez en décadas, ciertos cambios antropológicos ligados a la transexualidad han encontrado frenos claros en el debate público –en cárceles, baños o deporte mixto–, con un choque entre activismo trans y feminismo. ¿Cree que estamos ante un “hasta aquí hemos llegado” o es solo un paréntesis?

ーCreo que todo estos son frenos lentos, todavía no pueden considerarse una tendencia consolidada. Estamos en una fase de autoconciencia: de darse cuenta de la realidad, de cómo muchas personas han sido manipuladas y llevadas por un camino equivocado, lleno de errores y de gran sufrimiento.

Las señales de cambio existen y vienen, en buena medida, de gente muy capacitada que ha sabido verlas. Eso significa que hemos salido del hermetismo ideológico y dogmático en que vivía casi toda la sociedad. Hay puntos de luz, más espíritu crítico, y lo que hoy son signos incipientes pueden convertirse en tendencia en unos años.

En el campo médico esto es muy claro: el tratamiento hormonal de adolescentes con disforia de género se ha restringido o prohibido en bastantes países, tras constatar que no estaba ayudando realmente a los pacientes.

¿Qué hechos concretos le parecen más significativos en ese cambio de rumbo médico?

ーMuchos equipos médicos han observado que quienes se sometieron a hormonación y cambios quirúrgicos de sexo seguían teniendo, obviamente, el mismo sexo celular biológica, y que sus problemas de fondo no se resolvían. Los seguimientos longitudinales han mostrado tasas elevadas de sufrimiento psíquico grave, incluidos esquizofrenia y el suicidio.

Esto ha actuado como un freno muy fuerte entre los propios profesionales. Un caso paradigmático es la Tavistock Clinic de Londres, durante años referencia mundial en el tratamiento de jóvenes con disforia de género, que ha tenido que cerrar su servicio tras las denuncias de padres de pacientes.

Que una clínica con más de siglo y medio de historia, pionera e influyente incluso para la psiquiatría infantil y juvenil norteamericana, haya dado ese paso, es un aldabonazo para toda la sociedad inglesa y más allá. El hecho de que la hormonización de menores esté hoy prohibida o muy restringida en Inglaterra y en numerosos estados de Estados Unidos indica que la cuestión está empezando a cambiar de fondo. Confío en que, con el tiempo, los colegas que se equivocaron pidan perdón por una mala práctica que muchas veces se ejerció con buena intención, pero con escasa conciencia de sus consecuencias.

Antes de terminar me sugería añadir un tema: el invierno demográfico. ¿Por qué le parece tan importante?

ーPorque es tremendo, y está estrechamente relacionado con mi último libro, El arte de casarse y no arrepentirse, escrito con un chico muy joven. Yo siempre he sostenido que los jóvenes pueden mucho más de lo que creen, y lo he visto empíricamente. El problema es que, como no se conocen, viven en una situación muy extraña.

Se sobreestiman en lo que valen poco y se subestiman en lo que vale mucho. Una chica puede considerarse guapísima (sobrestimación) y, sin embargo, esconder o no valorar que es muy inteligente (subestimación) porque teme ser etiquetada de “empollona”. El chico pone todo el acento en los músculos, cuando jamás será jugador del Real Madrid. Y al mismo tiempo se considera mediocre, estúpido, incapaz de alcanzar grandes metas. Infraestiman su capacidad de audacia, de valentía, de liderazgo, de orientar bien su vida, de tener un proyecto biográfico alto y luchar cada día por él.

¿Los padres comparten esa mirada distorsionada sobre sus hijos adolescentes?

ーMuchas veces sí. También ellos se dejan llevar por clichés y miedos. Creen que tener un hijo adolescente es casi una misión imposible, algo cercano a la supervivencia heroica. Y no es verdad.

La adolescencia es un periodo de transición difícil, porque se estrena la libertad y se multiplican las pulsiones, pero también es una etapa donde el joven se plantea cuestiones humanas y antropológicas que rozan la metafísica. Es un acelerador del cambio radical hacia la madurez.

Eso hay que aprovecharlo. Ni los padres pueden subestimar o despreciar a sus hijos adolescentes, ni los hijos descalificar a sus padres. Sin embargo, se ha extendido un estado de opinión muy erróneo que presenta al hijo adolescente casi exclusivamente como un problema.

¿Cómo conecta esto con el descenso de la natalidad y el miedo a la paternidad?

ーHoy muchos padres potenciales creen que tener un hijo es dejar de vivir bien para vivir mal. Solo ponen en la balanza el esfuerzo, la dedicación, el coste económico. No sitúan en el otro platillo todo lo que un hijo aporta a la familia.

Así, la balanza nunca se estabiliza y crece el temor a la filiación, que en el fondo es temor a la paternidad. Sin hijos no se puede ser padre. Y la paternidad tiene una dimensión biológica y humana, pero también una dimensión espiritual: es hacerse responsable de otra persona que no eres tú. Es precisamente esa responsabilidad la que hace que la gente se “estire”, que mejore, que madure mucho más.

En vez de ver a los hijos como una amenaza para la “buena vida”, habría que verlos como lo mejor que puede ocurrirle a una pareja: un don que se les regala para que lo eduquen, lo quieran, lo protejan, lo avalen y lo formen, sacando de él la mejor persona posible. Y, de paso, para que no se sientan solos nunca más. Cambiar este relato es esencial si queremos revertir el invierno demográfico.

Podría preguntárseles a los progenitores ¿qué sería de los padres sin los hijos? Pues, sencillamente, que trabajarían menos, consumirían más, retrasarían y obstaculizarían su desarrollo personal, entregados a un estilo de vida adolescente e individualista. Iniciarían un sendero hacia el individualismo, a cuyo final está el frío de la soledad y la perplejidad del aburrimiento.

Libros

El diálogo católico-luterano

El libro “El diálogo católico-luterano” es una buena ayuda para entender cómo dos tradiciones que estuvieron enfrentadas por siglos han logrado sentar bases de entendimiento en las últimas décadas.

Pablo Blanco Sarto·23 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

Lutero fue el iniciador de una gran revolución en la Iglesia, que llevó a la división de esta y al nacimiento de infinidad de comunidades, que suman un total de mil millones de cristianos. Por eso, a la hora de detectar el estado de salud del diálogo –desde el punto de vista doctrinal– con todos estos protestantes, lo mejor es estudiar el diálogo con los luteranos. El libro “El diálogo católico-luterano” es una buena ayuda para entender cómo dos tradiciones que estuvieron enfrentadas por siglos han logrado sentar bases de entendimiento en las últimas décadas.

El origen de este diálogo se remonta a los gestos del Concilio Vaticano II y cómo, a partir de ahí, se pasó de una actitud de “condena mutua” a una de “búsqueda de la unidad”. Este estudio analiza hitos como el V centenario del inicio de la Reforma en 2017, donde el Papa Francisco participó activamente. Pero antes había textos fundamentales como la “Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación” (1999). Este es el origen teológico del libro, que detalla cómo se resolvió el conflicto principal de la Reforma: ¿Cómo se salva el cristiano? 

Allí  se llegó a la conclusión de que la salvación es obra de la gracia de Dios, aunque se exprese de formas distintas en cada tradición. Este libro desmenuza este documento técnico para hacerlo comprensible. Pero además quedan pendientes grandes temas como la naturaleza de la Iglesia, los sacramentos, el ministerio y la hermenéutica bíblica. Así, sería necesaria todavía otra Declaración conjunta sobre estas cuestiones, que el presente estudio disecciona. El consenso alcanzado tras quinientos años debe continuar como fruto de rezar, trabajar y estudiar juntos.

El diálogo católico-luterano

Autor: Pablo Blanco-Sarto
Editorial: BAC
Longitud: 272
Año de publicación: 2026

Vocaciones

El secreto detrás del “para siempre”: Predictores de éxito en el amor

La Doctora en neurociencias, Elena Anaya, sostiene en este artículo que el éxito en el matrimonio no depende de la suerte ni de la intensidad del romanticismo inicial, sino de un conjunto de decisiones conscientes, habilidades relacionales y madurez emocional que se construyen con el tiempo.

María Elena Anaya Hamue·22 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

El conjunto de factores que están detrás del “para siempre” en el matrimonio, es una cuestión que interesa. Por mi parte, ha sido objeto de un amplio artículo en el libro ‘El Renacimiento de la Familia’, como pueden ver al final de este texto. 

En este texto se resume aquel artículo, titulado “El secreto detrás del ‘para siempre’: Predictores de éxito en el amor”. En el artículo, en lugar de presentar el amor conyugal como algo espontáneo que “simplemente sucede”, se aborda como una realidad dinámica que puede fortalecerse o deteriorarse según la forma en que la pareja se comunica, maneja sus desacuerdos, expresa afecto y asume el compromiso.

El punto de partida es reconocer que la vida en pareja puede convertirse tanto en una fuente de gozo, estabilidad y crecimiento, como en un espacio de desgaste, frustración y conflicto. Esta diferencia ha sido ampliamente estudiada por investigadores que analizan qué variables aumentan la probabilidad de satisfacción y permanencia, y cuáles incrementan el riesgo de crisis, separación o divorcio. 

Este artículo se apoya en literatura científica relevante (con referencias a autores como John Gottman, Howard Markman, Wilson, Mahoney y Ellison, entre otros) y también en la investigación doctoral de la autora en Jalisco, México, desarrollada entre 2013 y 2021 dentro del proyecto AMAR (Antecedents of Marital Adjustment Research) de la Universidad de Navarra.

Las personas casadas: mayores niveles de felicidad que las solteras

En esa investigación participaron 310 parejas de novios próximos a casarse, quienes ofrecieron información amplia sobre sí mismos y sobre su relación. Con esos datos, se analizaron predictores asociados al éxito o al fracaso matrimonial. El texto subraya que comprender estos predictores tiene un valor práctico: permite anticipar riesgos, corregir patrones dañinos y desarrollar competencias que hagan más probable una relación estable y satisfactoria.

La satisfacción conyugal como núcleo del éxito matrimonial

Un eje central del artículo es la satisfacción conyugal: se presenta como un componente decisivo del éxito, estrechamente relacionado con la permanencia de la pareja y con la calidad emocional de sus integrantes. El texto describe la satisfacción conyugal como una experiencia que emerge de la convivencia cotidiana y del modo en que los cónyuges se tratan, se cuidan y enfrentan los desafíos. En otras palabras, no basta con “quererse” en un sentido abstracto; importa cómo se expresa ese querer en actos, palabras, hábitos, decisiones y estilos de interacción.

Los conflictos en sí mismos no son necesariamente el problema

En este punto, se destaca el aporte de John Gottman, cuyas investigaciones han enfatizado que la afectividad y el trato diario influyen de manera determinante en la estabilidad. La amabilidad, el respeto mutuo, la capacidad de agradecer, el perdón y la manera de conducir los desacuerdos son descritos como factores que no solo ayudan a que el matrimonio dure, sino a que se convierta en una fuente real de bienestar.

El texto hace una distinción importante: los conflictos en sí mismos no son necesariamente el problema; lo que daña la relación es el modo en que se gestionan. Cuando los desacuerdos se discuten de forma constructiva, con respeto y apertura, pueden incluso fortalecer el vínculo. En cambio, cuando se discuten desde la hostilidad o el desprecio, el conflicto se vuelve corrosivo y erosiona la confianza y el sentido de unidad.

Factores que fortalecen la relación 

Además, el artículo introduce el tema del apoyo emocional y su vínculo con el bienestar. Se menciona que diversas investigaciones han observado que, en promedio, las personas casadas reportan mayores niveles de felicidad que las solteras, en parte por contar con un soporte afectivo más constante. Sin idealizar el matrimonio ni afirmar que siempre garantice bienestar, la autora lo plantea como un contexto donde, si la relación es sana, suele haber mayor acompañamiento emocional, lo cual contribuye a la satisfacción vital.

Junto con esto, se mencionan prácticas que fortalecen el vínculo: hablar de problemas de manera constructiva, compartir metas y proyectos, realizar actividades en común y, en algunos casos, compartir prácticas religiosas. La autora señala que ciertos estudios han encontrado que, cuando la pareja comparte la práctica religiosa, puede disminuir la frecuencia de conflictos graves, infidelidades o violencia. 

La idea se presenta como un hallazgo de investigación (no como una imposición) y se integra al argumento general: los hábitos compartidos y los marcos de sentido común pueden apoyar la estabilidad, siempre que no sustituyan el trabajo emocional y relacional cotidiano.

Predictores de éxito y fracaso: factores estáticos y dinámicos

Una parte central del artículo se dedica a explicar los predictores del éxito o fracaso matrimonial. Siguiendo a Howard Markman, se distinguen dos tipos:

Factores estáticos: condiciones previas al matrimonio que no se pueden cambiar fácilmente porque pertenecen al pasado o al contexto de base de la persona o la pareja. Ejemplos mencionados incluyen haber crecido en un hogar con padres divorciados, tener hijos de relaciones anteriores, pertenecer a religiones distintas o casarse muy joven. Estos factores no condenan una relación, pero pueden aumentar riesgos o plantear retos específicos que conviene reconocer con realismo.

Factores dinámicos: son variables relacionadas con la interacción cotidiana y el modo de vincularse. A diferencia de los estáticos, estos sí se pueden trabajar y modificar. Incluyen dificultades para comunicarse, expectativas poco realistas, bajo compromiso, o estilos negativos para discutir y resolver conflictos.

Esta distinción es esperanzadora: aunque algunas circunstancias iniciales influyen, muchas de las variables más importantes son desarrollables. En otras palabras, el éxito conyugal no se limita a “haber tenido suerte” con la persona adecuada, sino a construir habilidades y hábitos que hacen sostenible el amor.

La hostilidad como señal de alto riesgo

Dentro de los indicadores de fracaso, el artículo resalta de manera especial la hostilidad, señalándola como uno de los factores más peligrosos. Se presentan hallazgos que asocian relaciones marcadas por hostilidad con un riesgo significativamente mayor de divorcio. 

La hostilidad se entiende aquí como un clima relacional donde predomina el ataque, el desprecio, la descalificación, el tono hiriente o la intención de ganar a costa del otro. Este tipo de dinámica no solo daña la comunicación, sino que deteriora el sentimiento de seguridad emocional y de equipo.

En línea con esta idea, se incorpora el marco de Gottman sobre los patrones destructivos en la vida de pareja, conocidos popularmente como los “cuatro jinetes”: crítica constante, defensividad, evasión y, especialmente, desprecio. En el texto, estos patrones funcionan como señales de alerta: cuando dominan la interacción, la relación se vuelve más frágil. 

La crítica sistemática apunta al carácter del otro (no a conductas concretas), la defensividad impide asumir responsabilidad, la evasión evita conversaciones necesarias y el desprecio degrada la dignidad del vínculo. En conjunto, estas dinámicas crean distancia emocional y resentimiento, factores que dificultan la reparación y el crecimiento.

Qué caracteriza a las parejas que funcionan bien

En contraste, el artículo describe rasgos comunes de las parejas que logran estabilidad y satisfacción. Entre ellos se señalan:

Habilidades de comunicación saludables: hablar con claridad, escuchar con respeto, validar emociones y negociar desacuerdos sin humillar ni imponer.

Adaptación a los cambios: capacidad de ajustar expectativas y roles cuando la vida trae transiciones (trabajo, hijos, crisis familiares, mudanzas, etc.).

Resolución abierta y respetuosa de conflictos: disposición a enfrentar los problemas en vez de evitarlos, con un estilo orientado a soluciones.

Alto compromiso: una decisión sostenida de cuidar el vínculo, incluso cuando el entusiasmo inicial disminuye.

Conocimiento y comprensión del otro: interés genuino por la historia, necesidades y límites de la pareja; capacidad de leer señales emocionales y responder con cuidado.

El texto sugiere que el éxito relacional se apoya en una mirada realista: reconocer al otro como es (con fortalezas y límites), construir acuerdos y mantener una conexión profunda sin perder la individualidad.

Apego y vínculo afectivo: un predictor especialmente potente

Uno de los puntos más fuertes del artículo es la afirmación de que uno de los predictores más relevantes del futuro de una relación es el tipo de vínculo afectivo que se establece, descrito desde la teoría del apego. Se explica que las experiencias de amor, cuidado y seguridad durante la infancia —y también lo observado entre los padres— influyen en cómo se construyen relaciones adultas.

Un apego seguro se asocia con confianza, respeto y cercanía: personas con este estilo tienden a construir relaciones más estables y satisfactorias. Se sienten capaces de depender de la pareja sin perder autonomía, y de ofrecer apoyo sin controlar.

Un apego ansioso puede dificultar el compromiso desde la inseguridad: suele haber temor al abandono, necesidad intensa de confirmación y reactividad emocional. Esto puede generar ciclos de demanda y tensión.

Un apego evitativo tiende a evitar la cercanía emocional: puede manifestarse como distancia, minimización de necesidades afectivas o resistencia a la vulnerabilidad, dificultando la conexión profunda.

Estos estilos no se presentan como etiquetas fijas, sino como patrones que pueden identificarse y trabajarse. Para que el matrimonio sea saludable, se propone construir un vínculo donde ambos puedan cuidarse, respetar la individualidad y mantener conexión sin caer ni en la dependencia sofocante ni en el distanciamiento frío.

La personalidad también importa

Además del apego, el artículo incluye la influencia de la personalidad en la estabilidad conyugal. Se aclara que no existe un “perfil perfecto”, pero sí tendencias que se asocian con mayor riesgo de conflicto. Se mencionan rasgos como alta ansiedad, impulsividad e inestabilidad emocional (neuroticismo) como factores que pueden aumentar fricciones y elevar el riesgo de separación. Por el contrario, rasgos como la amabilidad y la responsabilidad tienden a facilitar vínculos más sólidos y satisfactorios.

Factores que pueden aumentar fricciones

El enfoque del texto evita el determinismo: estos rasgos no dictan el destino de la relación, pero sí configuran un terreno donde algunas dinámicas son más probables. De nuevo, el mensaje implícito es que el autoconocimiento y el desarrollo personal son parte del camino hacia un “para siempre” realista.

El noviazgo como etapa decisiva: más que romanticismo

Otra tesis central del artículo es que el noviazgo no debería ser una simple antesala romántica, sino un tiempo de conocimiento real y preparación para una entrega definitiva. 

En esta etapa, la pareja puede construir cimientos fuertes si se vive con autenticidad, responsabilidad y profundidad. Esto implica conversar sobre temas relevantes, observar patrones de trato, detectar cómo se afrontan tensiones y cultivar habilidades relacionales.

El amor conyugal, decisión diaria de amar al otro con realismo

Conviene advertir sobre falsas expectativas y modelos de convivencia que pueden dificultar el compromiso genuino. La idea es que ensayar formas de relación que evadan el compromiso o que se basen en idealizaciones puede impedir que la pareja aborde con sinceridad asuntos decisivos para la vida en común. El noviazgo, bien vivido, ayuda a elegir con quién compartir la vida incluso cuando el camino se vuelve exigente y aparecen imprevistos.

En este sentido, el amor conyugal se describe como algo más amplio que atracción y sueños compartidos: es una decisión diaria de amar al otro con realismo, respeto y perseverancia. Conocimiento mutuo, aceptación realista y compromiso genuino aumentan la capacidad de resistir dificultades y permanecer unidos.

Cierre: el “secreto” del para siempre

El artículo concluye que el secreto del “para siempre” no está en el azar ni en la idealización romántica, sino en un proceso sostenido de construcción. El éxito conyugal se apoya en predictores identificables y entrenables: comunicación afectiva, resolución constructiva de conflictos, amabilidad, perdón, gratitud, compromiso genuino y madurez emocional. 

Asimismo, reconocer factores de riesgo —apego inseguro, hostilidad persistente, inestabilidad emocional— permite a las parejas trabajar a tiempo para prevenir desgaste y fortalecer el vínculo.

En conjunto, el matrimonio aparece como una elección diaria y responsable que puede convertirse en un espacio de crecimiento, pertenencia y permanencia, capaz de renovarse a lo largo del tiempo si se cultivan las habilidades y actitudes adecuadas.

Ideas clave

El éxito matrimonial es construido, no accidental.

Los factores dinámicos (comunicación, conflicto, compromiso) son especialmente decisivos porque se pueden trabajar.

La hostilidad y el desprecio son señales de riesgo alto.

El apego (seguro vs. ansioso/evitativo) influye mucho en estabilidad y satisfacción.

El noviazgo debe ser etapa de preparación realista para la vida compartida.

El “para siempre” requiere dedicación, fidelidad y madurez emocional.

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Elena Anaya es Doctora en neurociencias y directora de Marca Familia. México

Este texto es resumen de un artículo publicado por la Dra. María Elena Anaya Hamue en el libro “El Renacimiento de la Familia”. Pueden consultar aquí la página de la autora.

El Renacimiento de la Familia

Autor: Karl-Maria de Molina (ed.)
Editorial: BoD – Books on Demand
Páginas: 300
Año: 2025
El autorMaría Elena Anaya Hamue

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Las habitaciones de la memoria

El perdón permite recomponer la propia historia y mirar al otro sin rencor. Permite dejar de vivir inclinado sobre la herida y descubrir que la identidad no se construye negando lo vivido, sino aprendiendo a habitarlo.

22 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

En el comienzo de “King Lear” de William Shakespeare hay una escena que siempre me ha parecido inquietantemente cercana. Un padre pide a sus hijas que declaren cuánto lo aman. La medida del amor queda sometida a un molde previo nacido de su propia soberbia. Lear no escucha, compara. No busca la verdad del vínculo, busca la confirmación de sí mismo. Cuando la palabra no encaja en la forma que él ha impuesto, la interpreta como una ofensa. La única hija que rehúsa ese juego es Cordelia. Guarda silencio, un silencio con forma de verdad. Ese silencio se paga caro. Lear la destierra y la repudia. Con el tiempo Cordelia regresa cuando sabe que su padre ha caído en la desgracia.

Una lectura contemporánea de esta tragedia aparece en “Casting Lear” de Andrea Jiménez. La obra vuelve sobre el texto de Shakespeare y lo hace resonar en nuestra sensibilidad actual. La escena se convierte en un lugar de indagación sobre el perdón y sobre la fragilidad de las relaciones humanas.

La resonancia del perdón

Pedir perdón supone reconocer el daño que uno ha causado. Decir “te perdono” significa reconocer el daño recibido. También existe otra frase menos visible. “Me perdono”. El perdón no puede deshacer lo ocurrido porque el pasado permanece como hecho histórico. Su alcance es otro. Actúa sobre las consecuencias del daño. Abre la posibilidad de un futuro distinto allí donde parecía quedar solo la repetición de la herida.

Cuando Cordelia vuelve a encontrarse con su padre surge una pregunta silenciosa. Su regreso puede entenderse como un gesto de reconciliación que permite cerrar la herida y reconstruir la propia vida. El perdón aparece entonces como una forma de recomponer lo que la historia ha fracturado.

La tragedia de Lear también puede leerse como el derrumbe de una arquitectura interior. El rey que al comienzo creía gobernarlo todo pierde poco a poco el orden que sostenía su mundo. Solo en esa intemperie aparece una forma nueva de lucidez y la posibilidad del reencuentro.

Hay momentos en los que cada persona se encuentra ante las piezas que la componen. Piezas sueltas que cuesta reconocer dentro de la propia biografía. Fragmentos de experiencias, heridas, gestos de amor. Llega entonces el tiempo de intentar encajarlas.

El papel de la memoria

Pensando en esto vuelvo con frecuencia a la contemplación de “Die vier Zimmer” de Hammershøi. La pintura muestra una sucesión de habitaciones abiertas unas hacia otras. Espacios silenciosos que se encadenan en profundidad. Uno entra en la primera estancia y descubre otra al fondo, luego otra más. La arquitectura del cuadro sugiere la forma en que atravesamos nuestra propia memoria. El espacio organiza la mirada. El tiempo parece suspendido en la quietud de las estancias, como si dejara de ser la coordenada que marca el ritmo de la vida.

Cuando organizamos la agenda colocamos actividades en un lugar y una hora. La memoria funciona de modo parecido. Registra acontecimientos, los codifica, los almacena y los recupera. Cuando regresan lo hacen mezclados con afectos. El recuerdo no es un simple dato. Es la representación de un acontecimiento cargado de sentimiento. La mayor parte de esos recuerdos permanece fuera de la conciencia aunque continúe modelando nuestra identidad.

En “La Reina de las Nieves” de Carmen Martín Gaite la casa llamada Quinta Blanca funciona como una arquitectura de la memoria. Sus espacios ayudan a ordenar el tiempo vivido. Leonardo, el protagonista, recorre esa casa mientras intenta comprender su propia historia.

Entrar en la casa significa atravesar un umbral. Ese paso exige atención. Es el instante en que uno advierte que se desplaza de un lugar a otro. Algo semejante ocurre cuando prestamos atención a nuestros pensamientos. Se abre entonces un tránsito hacia una zona más profunda de nosotros mismos.

Siguiendo la metáfora, en los sótanos aparecen recuerdos que han permanecido largo tiempo sin luz. Surgen de pronto y cuesta encontrarles lugar. Permanecer allí genera inquietud. Al subir a la planta principal esos fragmentos quedan algo más iluminados y empiezan a reconocerse como propios, aunque todavía no estén ordenados.

Más arriba se encuentran las habitaciones donde habitan los vínculos. La familia, el cariño recibido, el cariño ofrecido. Allí reaparecen escenas de infancia. La seguridad de dormir en la cama de los padres cuando una pesadilla interrumpe la noche. En esas estancias aprendemos también a mirarnos en el espejo de los otros. Reconocer al otro permite descubrir que la identidad nunca se construye en soledad.

En este nivel de la casa aparecen tres dimensiones de la experiencia. “Pathos” es la atención que algo despierta en nosotros. “Logos” es la conciencia que interpreta el recuerdo. “Ethos” es la posibilidad de reconocerse en el otro.

En la parte más alta de la casa aparece la torre. Allí la luz es más clara. Es la habitación de Leonardo, el lugar donde vivió de niño. Desde allí la historia puede contemplarse con cierta distancia. Allí reposan los cuadernos escritos a mano, los primeros libros leídos, las palabras que se han ido dejando como huella del paso del tiempo. No todo queda resuelto en ese lugar. Las piezas comienzan a mostrar su forma.

Recorrer la interioridad

Al final las tres obras parecen tejer una misma reflexión.

En “King Lear” de William Shakespeare aparece primero la fractura. El orden que Lear creía firme se desmorona y lo deja expuesto a su propia verdad. Solo en esa intemperie puede reconocer a Cordelia y comprender lo que había quedado oculto bajo la soberbia.

La mirada de Cordelia introduce entonces otro movimiento. Regresa sin reproche, con una fidelidad silenciosa que abre la posibilidad del perdón. Su presencia permite a Lear volver a mirar. En ese encuentro el padre reconoce a la hija y la hija recupera al padre. Entre ambos comienzan a reunirse los fragmentos perdidos de la relación. El perdón no borra la historia. Permite volver a habitarla.

Las estancias silenciosas de “Die vier Zimmer” de Vilhelm Hammershøi introducen otro movimiento. El espacio interior donde la memoria avanza de una habitación a otra. Cada puerta abierta sugiere un tránsito. Algo de la vida queda atrás y algo comienza a iluminarse delante.

En “La Reina de las Nieves” de Carmen Martín Gaite esa interioridad encuentra finalmente una arquitectura. La casa de Quinta Blanca permite encontrar un lugar seguro, recorrer el tiempo vivido y ordenar las piezas de la propia historia.

Fractura, interioridad, casa. Tres gestos que se responden. La vida se quiebra, la memoria se vuelve hacia dentro, la historia busca una forma donde poder habitar.

La clave del perdón

La Cuaresma propone un recorrido semejante. Un tiempo para aceptar las fracturas, atravesar en silencio las habitaciones de la memoria y permitir que la propia historia encuentre su lugar. Allí el perdón comienza a abrir espacio. No borra lo vivido. Hace posible habitarlo sin rencor y continuar el camino con una mirada nueva.

Permanece entonces una pregunta. ¿Puede alguien perdonar sin haber encontrado quién es?

El perdón parece conducir hacia esa respuesta. Permite recomponer la propia historia y mirar al otro sin rencor. Permite dejar de vivir inclinado sobre la herida. Permite descubrir que la identidad no se construye negando lo vivido, sino aprendiendo a habitarlo.

El autorPeca Macher

Peca Macher es arquitecta y curadora de arte, fundadora de Präsenz, un proyecto que integra arte, educación y liderazgo consciente a través de la pausa, la mirada y la escucha. Con más de 25 años de experiencia en gestión y reflexión cultural, escribe e investiga sobre memoria, experiencia estética y el arte como herramienta de transformación personal y social. Es autora del libro Präsenz. El arte como herramienta de transformación humana y educativa.

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Ecología integral

Por qué la Inteligencia Artificial revela lo más hondo de nuestra humanidad

Millones de personas, cada noche, antes de cerrar los ojos, le hacen preguntas a una máquina con Inteligencia Artificial (IA). No preguntan sobre el clima ni sobre una receta. Preguntan: ¿existe Dios? ¿para qué vivo? ¿por qué sufro? El fenómeno es real y profundo. No como amenaza, sino como señal.  

Rafael Sanz Carrera·21 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Preguntas que durante siglos sólo se confiaban al confesor, al sabio anciano o a la oscuridad silenciosa de la oración, como ¿existe Dios?, ¿para qué vivo? o ¿por qué sufro?, se hacen ahora cada noche, antes de cerrar los ojos, a una máquina con IA.

El fenómeno es real y profundo. No como amenaza, sino como señal. Porque si hay algo que la Inteligencia Artificial ha hecho con maestría inesperada, es revelarnos –con meridiana claridad– qué somos exactamente nosotros.

La máquina puede responder. Puede citar a Tomás de Aquino, resumir el Libro de Job, enumerar los argumentos cosmológicos. Pero –y aquí está la verdad que asombra– la máquina no puede hacer la pregunta. No la necesita. No la siente. No tiene corazón que la duela.

La sed que ninguna pantalla calma

Vivimos en una época de sobreabundancia de respuestas y hambre creciente de sentido. Tenemos acceso a más información que ninguna generación anterior, y sin embargo la soledad espiritual se extiende como desierto. El ser humano contemporáneo, saturado de datos, languidece de algo que no se descarga ni se guarda en la nube.

La cultura tecnocrática –como advierte el documento de la Comisión Teológica Internacional ‘Quo vadis, humanitas?’–, tiene la tentación de medirlo todo, de reducir al hombre a función y rendimiento. Pero el hombre no es una función. Es alguien que recuerda con ternura, que ama con vulnerabilidad, que llora ante una puesta de sol o al pie de una tumba. Alguien que, en el silencio más hondo de la noche, siente que hay una voz que lo llama por su nombre.

La Inteligencia Artificial no puede conocer esa voz. No porque sea pequeña, sino porque es sólo código. Brillante, eficiente, sorprendente código. Sin embargo, el código no sangra. No espera. No ama.

La imagen de Dios en cada uno

Aquí está el asombro mayor: cada vez que una máquina hace algo que creíamos exclusivamente humano –escribir, razonar, componer–, descubrimos, como por contraste luminoso, lo que ningún algoritmo puede replicar. El Catecismo de la Iglesia católica lo ha dicho siempre con hermosa sencillez: el deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre.

No es un deseo aprendido ni programado. Nace de la experiencia misma de existir: del asombro ante una noche estrellada, del dolor que clama justicia, de esa felicidad incompleta que ningún bien terreno termina de colmar. San Agustín lo supo antes que nadie: “Nos hiciste para Ti, Señor, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”.

El ser humano ha sido creado a imagen de Dios. No como metáfora piadosa, sino como descripción ontológica de nuestra más profunda realidad. Somos capaces de conocer la verdad, de amar gratuitamente, de abrirnos a lo eterno. Ninguna máquina puede ser imagen de Dios porque ninguna máquina puede buscar a Dios. Y en esa búsqueda –imperfecta, dolorosa, llena de dudas y de gracia– reside toda la grandeza de lo humano.

Por qué esta verdad nos importa hoy

En el fondo, el fenómeno de millones de personas haciéndole preguntas espirituales a una máquina no habla de las máquinas. Habla de nosotros. Habla de una sed que nunca se apaga, de un corazón que no encuentra reposo en ninguna pantalla porque fue hecho para una realidad que ninguna pantalla puede contener.

La Inteligencia Artificial, paradójicamente, nos regala una de las preguntas más antiguas y más urgentes: ¿qué soy yo que ni la máquina más brillante puede ser? La respuesta no está en el código. Está inscrita desde siempre en lo más hondo de tu ser: eres alguien capaz de amar, de sufrir, de esperar, de buscar. Eres alguien hecho para Dios.

Un algoritmo puede responder a la pregunta “¿existe Dios?”. Pero sólo tú puedes hacerla con todo el peso de tu historia, de tus heridas y de tu esperanza. Y precisamente en esa búsqueda –frágil, valiente, irrepetible– comienza la experiencia religiosa. Comienza la vida.

El autorRafael Sanz Carrera

Doctor en Derecho Canónico

Cultura

El miedo en Occidente: Leer hoy a Jean Delumeau

Acaban de cumplirse seis años del fallecimiento del ilustre historiador francés católico Jean Delumeau (1923-2020). Su libro El miedo en Occidente (1978) ayuda a entender el mundo de hoy en el que el miedo no solo no ha disminuido, sino que ha aumentado notablemente.

Marta Pereda y Jaime Nubiola·21 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

En 1978 Jean Delumeau publicó en francés su imponente libro El miedo en Occidente, que sería traducido al castellano en Taurus once años después (1989) con un subtítulo que acota con más precisión su tema Siglos XIV-XVIII: Una ciudad sitiada. La edición española de 2019 incluye un luminoso prólogo de Amelia Valcárcel: “Delumeau quiso escribir una nueva historia de nuestro mundo en la que las claves pudieran buscarse fuera de los registros corrientes. No en la economía o en la geopolítica, sino en los sentimientos. Y eligió uno especialmente notable, el miedo” (p. xi). Merece la pena detenerse aquí para considerar qué porcentaje de miedo tienen nuestras decisiones personales y colectivas y cuánto de ese miedo es razonable. A la luz de la historia y de los avances, podríamos quizás establecer cuántos actos, acertados o no, ocurrieron motivados por un miedo del todo infundado.

En realidad —añadía Valcárcel— el mundo ha dejado de ser apocalíptico hace bien poco, si es que ha dejado de serlo y esta nuestra larga paz no consiste en una suspensión temporal” (p. xii). Quizás esa suspensión temporal finalizó con la pandemia o con las guerras de Ucrania y Palestina, en cualquier caso, la larga paz ya no existe actualmente y el mundo comienza a aparecer de nuevo como apocalíptico.

Categorías de temores

Jean Delumeau habla de diferentes tipos de miedo: externos, internos, psicológicos, espirituales… y de cómo se utilizan con fines políticos. Aunque su libro se ciñe al espacio que media entre los siglos XIV a XVIII, la mayoría de los miedos que Delumeau identifica siguen vigentes: desde el miedo a la enfermedad -las pestes medievales y modernas se trocaron en la amenaza de pandemia- hasta el miedo a los conservantes que quizá envenenan la comida, a los disruptores endocrinos que infestan las cremas que nos echamos para tratar de ralentizar los efectos del sol o de la edad, pasando por el ostracismo social al que podemos vernos sometidos al hacer un comentario desafortunado en las redes sociales. Incluso la brujería, que podríamos equiparar al edadismo que nos rodea… A fin de cuentas, la bruja media es una mujer vieja; o bien a cualquier tipo de incidente que acabe en una caza de brujas. Si bien la inquisición moderna va más por el daño social y psicológico que por la tortura física, aunque no siempre. Y, por supuesto, el permanente miedo a la guerra, incluido el holocausto nuclear.

En resumen, desde la época medieval no hemos evolucionado mucho en Occidente en cuanto al miedo. Evidentemente, es una emoción humana de la que no parece que vayamos a deshacernos. Compartir y socializar el miedo parece a veces contraproducente, sin embargo, ¿debería de ser un tabú?

El prisma de las emociones

Estudiar historia desde las emociones -o desde cualquier otro enfoque que no sea político o económico- nos hace acercarnos a los otros seres humanos que han vivido antes que nosotros. La política y la economía exigen una aproximación más solemne, de traje y corbata, mientras que las emociones, los sentimientos, las relaciones entre las personas no necesitan un vestuario especial, ni un conocimiento de términos específicos y complicados; todas las personas tenemos sentimientos y emociones, y actuamos desde ellos la mayoría de las veces. Nuestras decisiones no son políticas, ni económicas, en gran medida son emocionales. Y las emociones, aunque los matices sean muchos, son más o menos seis: alegría, asco, ira, miedo, sorpresa, tristeza, dependiendo, por supuesto, de a quién se le pregunte el abanico puede ampliarse. ¿Quién no las ha sentido no solo una vez, sino una vez cada diez minutos? Sin embargo, la historia tradicionalmente no se estudia desde ahí; no nos estudiamos a nosotros mismos desde las emociones. Por eso es fascinante adentrarse en el libro de Delumeau.

Si hiciéramos nuestra propia estadística personal enumerando las ocasiones en las que el miedo a algo concreto acabó clausurando, por ejemplo, una amistad, o bien identificando cuánto tiempo, que es nuestro capital histórico, hemos perdido a causa del miedo. ¿Habrá merecido la pena? A fin de cuentas, la revisión de Delumeau, a más de un siglo de su nacimiento, debería hacernos crecer individualmente, con el peso leve pero irrefutable que tiene nuestra vida en la historia colectiva de Occidente, y en concreto, en el miedo en Occidente, que, lejos de detenerse, aumenta.

Sin embargo, el título de la obra y el tema no deben despistarnos. Como señala Valcárcel al final del prólogo: “Su tesis principal, a menudo oculta por la enorme cantidad de datos con los que la sustenta, es que Europa es sobre todo cristianismo y que esta religión, sus contenidos, nunca han sido tan aceptados, conocidos o dominantes como podríamos suponer. Que solamente ahora se están revelando y haciendo colectivos. Que sin ellos no podemos entender qué somos y qué nos caracteriza. Es un libro, digamos, de enorme autoanálisis histórico. Imprescindible para comprender lo que nos cabe esperar hoy.”(p. xv). ¿Sabemos distinguir con claridad qué es cristianismo y qué es la historia política que lo ha acompañado? ¿Podemos separar el mensaje del sobre en el que ha sido envuelto? Sin duda, se trata de una tarea decisiva para los cristianos en el siglo XXI.

El autorMarta Pereda y Jaime Nubiola

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Cultura

Adán y Eva a juicio ante Dios. Hermanos Bassano «La reconvención a Adán»

Este lienzo captura el momento en que Dios confronta a Adán tras la caída, un episodio poco representado en el arte. Con gran simbolismo y riqueza natural, la obra refleja la ruptura entre lo divino y lo humano.

Eva Sierra y Antonio de la Torre·20 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

COMENTARIO ARTÍSTICO

La obra captura el momento en la historia de la salvación después de la caída de Adán y Eva, cuando Dios confronta a Adán sobre sus acciones. La escena aparece en Génesis 3, 9-11. Aunque muchas obras de arte se han centrado en la caída de Adán y Eva o en su expulsión del paraíso, las representaciones de Dios reprendiendo a Adán son raras. Anteriormente examinamos la representación de Adán y Eva elegido por Durero como excusa para mostrar su maestría artística en la representación del cuerpo humano. En contraste, la escala de este óleo que aborda el momento posterior a la caída, (191 x 287 cm) es aprovechada para representar el Edén como un paisaje arcádico lleno de animales.

La composición sitúa a las tres figuras centrales—Dios, Adán y Eva—dentro de una estructura triangular. Dios ocupa el vértice de este triángulo, aunque el texto bíblico sugiere que Él estaba caminando en el jardín. Su posición elevada refuerza su omnipotencia y autoridad sobre toda la creación. Adán y Eva, por otro lado, están colocados en cada lado de la base del triángulo. Esta disposición física refleja su separación de Dios tras la caída, una representación visual de la brecha causada por el pecado original.

Eva, sentada bajo un árbol en el lado izquierdo, se esconde parcialmente detrás de un rosal. Su mirada está fija en el arroyo que fluye bajo sus pies, con el rostro lleno de culpa. Evita mirar a Dios, y su lenguaje corporal refleja su tormento interior. A su alrededor hay criaturas míticas como unicornios, y animales exóticos como el dromedario. En el siglo XVI, era común que los pintores usaran plantillas de animales en sus obras, ya que era poco probable que los artistas hubieran visto muchos de estos animales en persona. La desconexión de Eva de la conversación entre Dios y Adán resalta su papel pasivo en este punto de la narrativa.

Adán, por el contrario, está de pie en el lado derecho, mirando directamente a Dios. Su mano izquierda señala hacia Eva, acusándola de ofrecerle el fruto prohibido, mientras que su mano derecha parece ofrecer una excusa en su propio nombre. Esta interacción captura la esencia del diálogo entre Adán y Dios. Los animales que rodean a Adán están pintados con mayor detalle que los que rodean a Eva, especialmente los animales domésticos como los gatos y el pequeño perro. Un cordero blanco, ubicado en primer plano cerca de los pies de Adán, prefigura simbólicamente a Jesucristo como el “Cordero de Dios”, que más tarde se sacrificaría para redimir a la humanidad del pecado que comenzó en el Edén.

El Edén después de la caída

El lienzo está lleno de una gran variedad de criaturas, símbolo de la generosidad de Dios en la creación. El contraste entre la multitud de animales en la mitad inferior de la composición y el vacío relativo en la mitad superior añade otra capa de significado. El cielo vacío y el espacio alrededor de Dios en la parte superior significan su separación del ámbito terrenal enfatizando la distancia entre la humanidad y lo divino después de la caída. La mano extendida de Dios parece preguntarle a Adán: “¿No era suficiente todo esto?” Los tonos fríos de la composición general evocan una sensación de pérdida y confianza rota. A diferencia de las cálidas y vibrantes representaciones del Edén de Bosch, la paleta de los Bassano sugiere un mundo aún exuberante y abundante, pero ahora manchado por la desobediencia.

Aunque Dios se representa aquí reprendiendo a Adán, la Biblia lo presenta como una figura más paternal. Esta tensión entre el juicio y el amor paternal se refleja en la composición. Dios está por encima y más allá de la creación, pero aún involucrado en su narrativa. Dios reprendiendo a Adán ofrece una interpretación única de un momento poco representado en la historia bíblica de Adán y Eva.

El cuadro forma parte de la Colección Real Española, aunque no está claro quién lo encargó originalmente. Sabemos que la pintura estuvo en posesión del príncipe Filiberto de Saboya, quien más tarde se la regaló a Felipe IV de España. El padre de Felipe IV, Felipe III, había adquirido varias obras de Bassano durante su visita a Venecia en 1582. Este lienzo, por lo tanto, no solo representa un momento teológico significativo, sino que también es un testimonio de los intercambios artísticos y culturales entre las cortes de Europa en el Renacimiento tardío.

COMENTARIO CATEQUÉTICO

La escena plasmada en este espléndido bodegón de animales pintado por Bassano corresponde a lo narrado en la segunda parte del capítulo tercero del Génesis. Si la primera parte mostraba el relato de la tentación y caída de nuestros primeros padres, que vimos pintada por Durero, en la segunda se representa el juicio al que Dios les convoca por su pecado. La tercera parte, que veremos en un cuadro debido a Masaccio, representa la sentencia de este juicio.

Por tanto, tenemos una representación iconográfica de una escena bíblica muy adecuada para reflexionar sobre el sentido del pecado y su lugar en las relaciones del ser humano no sólo con Dios, sino también con sus semejantes y con la Creación que le ha sido confiada a su cuidado. En ella la Sagrada Escritura enseña que el pecado no es un simple error, ni un defecto o debilidad psicológica, ni un delito a cuya realización una sociedad injusta condiciona a la persona. El pecado es una ruptura de la Alianza con Dios, debido a un abuso de la libertad, de la que el ser humano tiene que responder.

La Alianza y su Juez

El contexto de Alianza, que es el marco en el que la revelación bíblica dibuja la relación entre Dios y la humanidad, está establecido en Génesis 2. El Creador ha hecho por libre iniciativa un pacto con su criatura, dotada de libertad para responderle en el amor a Él y a sus semejantes. El fruto de este pacto es el disfrute del jardín edénico y la armonía interpersonal. Su condición es usar la libertad adecuadamente, modelando sus actos según los preceptos del Creador y evitando la prohibición de traspasar los límites prohibidos. La ruptura de este pacto, abusando de la libertad, conlleva necesariamente un encuentro entre las partes para realizar un juicio en el que el hombre responda ante Dios.

Este es el sentido de todo pecado, que se muestra con patente claridad en el cometido por Adán y Eva. De hecho, tras el pecado el hombre no contempla a Dios como el Padre que en su Misericordia pasea por el Edén con sus criaturas, sino como el Juez que aparece para manifestar su Justicia ante las criaturas que acaban de perder la gracia de la santidad original. Ante esta visión, y viéndose culpable y lleno de vergüenza, como muestra la alusión al miedo por su desnudez, el ser humano se esconde de Dios (Génesis 3, 8).

Ya antes Adán y Eva se habían escondido el uno del otro. En efecto, en Génesis 3, 7 ambos se avergüenzan de su desnudez, pierden la confianza y la intimidad mutua de la que disfrutaban y se esconden uno del otro tapándose con unas hojas de higuera. Se ve así la brecha abierta entre ellos por el pecado original. Como se ve en el cuadro, el Juez aparece ante una humanidad que ya ha perdido la comunión sincera entre ella al haber roto con su libertad el precepto del Creador.

El juicio está narrado fundamentalmente en Génesis 3, 9-12, y comienza con la llegada del Juez. Como es frecuente en el lenguaje del Antiguo Testamento, la presencia de Dios como Juez (también como Salvador) se da en el cuadro en medio de una impresionante teofanía. Dios comparece como Juez trascendente y justo, envuelto en una túnica púrpura de Supremo Legislador y, como dice la Escritura, “envuelto en un manto de oscuridad; como un toldo, lo rodeaban oscuro aguacero y nubes espesas” (Salmo 18, 12). Oscuridad terrible traída por el pecado, que en el cuadro llega a ocultar el resplandor del sol, astro puesto por el Creador para iluminar el día.

En esta noche tiene lugar la convocatoria al culpable para ser interrogado, tal y como se expone, por ejemplo, en este pasaje de la Escritura: “viene nuestro Dios, y no callará; lo precede fuego voraz, lo rodea tempestad violenta; desde lo alto convoca cielo y tierra para juzgar a su pueblo: congregad a los que sellaron el pacto con un sacrificio; proclame el cielo su justicia; Dios en persona va a juzgar” (Salmo 50, 3-6). Dios convoca desde lo alto, ya no en un ameno paseo arcádico, y el ser humano se esconde por lo más bajo, escamoteando su responsabilidad en la ruptura del pacto. El hecho de que Adán se exculpe a sí mismo y acuse a Eva, como muestra el magistral juego de sus manos en el cuadro, indica cómo el pecado dificulta que el ser humano responda dignamente de sus actos libres y guarde la justicia con sus semejantes. Desde entonces, ante el juicio divino al que nos convoca la propia conciencia, es frecuente evadirse de responder de los propios actos y excusarse en los ajenos.

La Creación como jurado

En este juicio aparece también, aunque de forma implícita, un jurado. La propia Creación, presente de modo sobreabundante en el cuadro, parece dar un veredicto de culpable al acusado humano. En el fondo, el pecado repercute también en la Creación, que no sólo sufre la ausencia de un digno custodio, sino que padece como una maldición las consecuencias que el pecado le inflige. El abuso de la libertad conlleva frecuentemente el abuso de los recursos concedidos por el Creador, de modo que, por el pecado del hombre, la Creación está gimiendo y está oprimida por la corrupción, como enseña san Pablo (Romanos 8, 22). En escritos judíos contemporáneos a san Pablo se ve también cómo los animales acusan al ser humano ante Dios y le piden justicia por sus desmanes y abusos. Puede verse también en este cuadro, por tanto, el impacto ecológico del pecado y la necesidad de que también el ser humano responda ante la Creación.

Por último, y también de forma implícita, aparece en este juicio un abogado defensor. El cordero que se sitúa a los pies de Adán es figura evidente de Cristo, la figura salvadora prometida en el protoevangelio de Génesis 3, 15. De hecho, para contemplar correctamente el sentido del pecado, es necesario conocer a Cristo como fuente de la gracia y el perdón, y así comprender el sentido de Adán como fuente del pecado. El cordero, con su alusión al sacrificio de Cristo en la Cruz, es un símbolo de cómo el sacrificio de Cristo, en obediencia a los preceptos y al designio de Dios, perdona y repara de modo sobreabundante la desobediencia de Adán y Eva en el primer pecado. Esta figura del cuadro, pues, representa emotivamente la enseñanza de san Pablo sobre el pecado y la justicia: “pues, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos” (Romanos 5, 19).

Nombre de la obra: La reconvención a Adán
Autor: Hermanos Bassano
Siglo: XVI
Material: Óleo sobre lienzo
Tamaño: 191 x 287 cm
Ubicación: Museo Nacional de El Prado

El autorEva Sierra y Antonio de la Torre

Historiadora del arte y doctor en Teología

Gareth Gore y los abusos de conciencia en el Opus Dei

Y, sobre todo, ¿qué ocurre cuando un marco interpretativo no admite matices? Si toda influencia es sospechosa, si toda formación intensa es potencialmente abusiva, si toda entrega exigente es vista como resultado de una coacción, entonces la conclusión parece inevitable: no solo el Opus Dei quedaría cuestionado, sino buena parte de la vida religiosa tal como ha existido durante siglos.

20 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

En los últimos años, Gareth Gore y algunos otros periodistas han impulsado un relato extremadamente crítico sobre el Opus Dei, en el que se sostiene que la institución habría ejercido un intenso “abuso espiritual” sobre sus miembros. 

Según esta tesis, tanto los menores como los adultos cercanos a la institución habrían sido privados de una verdadera libertad, al haber sido formados —o incluso “captados”— en un entorno que condicionaba profundamente sus decisiones. Además, la institución actuaba de mala fe e instrumentalizaba a las personas sin buscar ningún bien real para ellas. 

Dejando de lado que el planteamiento de Gore se basa en escuchar exclusivamente a los exmiembros del Opus Dei descontentos, la acusación es grave y merece ser tomada en serio. Pero también plantea una pregunta inevitable: si aceptamos sin matices este marco interpretativo, ¿hasta dónde llega? ¿Dónde se detiene?

Porque si el núcleo del argumento es que una persona no es plenamente libre cuando ha sido formada intensamente en una cosmovisión religiosa desde joven, entonces la cuestión deja de afectar únicamente al Opus Dei. Se extiende, casi de forma natural, al conjunto de la Iglesia católica.

¿Acaso no han sido educados millones de niños en la fe católica desde edades tempranas? ¿No se les ha enseñado a rezar, a creer, a interpretar la realidad desde una determinada visión del mundo? ¿Podría sostenerse entonces que esa formación constituye, en sí misma, una forma de “abuso espiritual” por condicionar enormemente la futura libertad de elección?

Si se sigue esta lógica, ¿qué ocurre con la catequesis parroquial, con los colegios religiosos, con la transmisión de la fe en el ámbito familiar? ¿Se convierte toda socialización religiosa en una forma de coacción? ¿Existe alguna educación —religiosa o no— que no modele profundamente la conciencia?

El argumento se vuelve aún más complejo cuando se consideran instituciones como los seminarios menores, donde los adolescentes disciernen una posible vocación sacerdotal. ¿Son estos espacios lugares de acompañamiento libre o estructuras que condicionan decisivamente la voluntad? ¿Y los seminarios mayores, a los que acceden adultos? ¿Puede afirmarse que quien decide ordenarse sacerdote lo hace sin ningún tipo de presión espiritual o institucional?

Más aún: ¿qué decir de las órdenes religiosas, donde hombres y mujeres profesan votos de pobreza, castidad y obediencia? ¿Debe interpretarse esa obediencia como una forma de sometimiento incompatible con la libertad personal? ¿O como una elección consciente dentro de un marco de sentido compartido?

La cuestión de la dirección espiritual —uno de los puntos señalados por estas críticas— también merece un análisis más amplio. Si orientar la conciencia de una persona en clave religiosa es potencialmente problemático, ¿dónde se sitúa la línea entre acompañamiento y manipulación? ¿Se aplica el mismo criterio a otras formas de influencia intensa, como la de la educación sexual libertina e irresponsable que se enseña en muchos colegios?

Por supuesto, existen casos documentados de abusos, malas prácticas y experiencias negativas dentro de instituciones eclesiales. Pero, ¿es legítimo extrapolar esos casos particulares hasta convertirlos en un juicio estructural total? ¿Puede una institución ser definida únicamente por sus fallos, sin atender a la diversidad de experiencias —incluidas las positivas— de quienes han pasado por ella? ¿En qué medida cabe la censura si ya se han corregido muchas malas prácticas?

Y, sobre todo, ¿qué ocurre cuando un marco interpretativo no admite matices? Si toda influencia es sospechosa, si toda formación intensa es potencialmente abusiva, si toda entrega exigente es vista como resultado de una coacción, entonces la conclusión parece inevitable: no solo el Opus Dei quedaría cuestionado, sino buena parte de la vida religiosa tal como ha existido durante siglos.

¿De verdad es aceptable esa conclusión? ¿O conviene, más bien, afinar el análisis y distinguir entre influencia legítima y abuso real, entre formación y manipulación, entre libertad condicionada —como toda libertad humana— y libertad anulada?

Porque, en última instancia, la pregunta no es solo sobre una institución concreta. Es sobre cómo entendemos la libertad, la educación y la capacidad humana de comprometerse profundamente con una forma de vida.

Y si llevamos el argumento hasta sus últimas consecuencias, la inquietud se acrecienta: ¿quedará algo en pie?

El autorJavier García Herrería

Redactor de Omnes. Anteriormente ha sido colaborador en diversos medios y profesor de Filosofía de Bachillerato durante 18 años.

Evangelización

Eduardo Fuentes: “Agarrarse a Él con confianza convierte desiertos en oasis”

La vida de Eduardo Fuentes Alonso (Jaén, 1969), dio un giro radical tras un accidente a caballo que le dejó tetrapléjico en 2014. De un sufrimiento prolongado (espasticidad, dolores neuropáticos), pasó a poder respirar, y encontrar al Señor a través de Jesús Eucaristía. “Con Él, el desierto se convierte en un oasis”, dice a Omnes.

Francisco Otamendi·20 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

A raíz de una caída a caballo en 2014, “un providente viernes de Dolores”, Eduardo Fuentes Alonso, abogado jienense casado con Guadalupe, “un ángel”, y con “dos maravillosos hijos, Eduardo y Ángela”, quedó tetrapléjico, tras veinte años como letrado en el ámbito privado y la Administración Pública.

Transcurrido un año, le quedaron como principales y crónicos problemas “la Movilidad Reducida por la Espasticidad –esa camisa de fuerza que se cose a la piel, te atormenta y desafía tus límites- y los dolores neuropáticos”. Y como “gracia divina”, tener como nuevo amigo la “pequeña compañía de mi bastón celeste y plata”.

   Después, tras miles de horas de sufrimiento y dolor, “Él me buscó a mí”, hasta poder decir que “la respiración sin Él era sólo soledad, pero la respiración con Él se convertía en oración”. “Cuando Dios pasó de mi cabeza a mi corazón, fue en Emaús”, asegura.

Eduardo, usted afirma que su trayectoria vital se divide en un “antes” y un “después”, tras el accidente de 2014.

—Efectivamente, tras ocho años y medio de lucha, un libro providencial (Tómate un Respiro, de Mario Alonso Puig), me introdujo en la práctica de la respiración, erradicando el sufrimiento, aunque no el dolor. El libro me lo envió, ¡sin decirme nada!, mi amigo Agustín.

El libro sobre la respiración me quitó el sufrimiento, pero lo que me devolvió las ganas de todo fue el Señor. Me fui acordando de lo que decía santa Teresa sobre la oración, “es un plan que me ha ido trazando el Señor, no es mío. Me decía: espérate, primero te voy a limpiar”.

¿Cómo fue ese salto hacia Él? No sé si antes eras católico practicante….

—Yo siempre he creído, siempre he practicado la fe de modo “heredado”. Pero para mí el salto importante, cuando Dios pasó de mi cabeza a mi corazón, fue en Emaús. Fue a través, primero, de cuando hice el camino, me emocionaba cuando veía ese cuadro tan bonito que hay del Sagrado Corazón de Jesús, con las llagas en las manos, y luego sirviendo.

En Emaús se camina sólo una vez, pero se sirve –se ayuda- las veces que quieras. Yo he servido muchas veces ya, y también siendo servidor comencé a tener mucha más presencia de lo que es Jesús Eucaristía, con un Dios vivo. El Señor se sirvió de Emaús para encontrarse conmigo y ahí comenzó mi amistad con Él. Sé explicarme mejor con una frase bíblica: “antes te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos” (Job 42, 5).

Precisamente se acaba de publicar el libro Retiros de Emaús. Ha hecho usted en Córdoba el V retiro de Emaús de hombres, en la parroquia de Belén. Dígame una frase sobre ese retiro.

—Sólo una cosa: confía,  abre y descansa tu corazón en la quietud y en el silencio y siéntate, en un abandono paciente, a su “escucha”, delante de Él.

En el libro Elica, tu amigo Elías Cabrera destaca que “hay personas que llegan a tu vida de golpe y lo ordenan todo”. Y añade que usted es ejemplo de esfuerzo porque no ha permitido que el dolor le vuelva amargo.

Mira, si miro hacia atrás, el esfuerzo siempre ha estado ahí, pero de formas diferentes. Al principio era ese esfuerzo voluntario, lleno de ilusión, como cuando me lanzaba a retos en la naturaleza, senderismo por Cazorla o Segura, o en deportes como el baloncesto o la equitación. Luego vino el esfuerzo necesario, como en mi profesión de abogado. Y ahora, el vital-trascendente, después del accidente que me dejó tetrapléjico.

Para mí, esfuerzo es no rendirse, no ser tóxico para uno mismo ni para otros. Me ha llevado a ser quien soy, simplemente, una persona feliz que busca hacer felices a los demás. Bendito sea el esfuerzo que me trajo mi “ser” actual.

¿Quién le enseñó a esforzarse y qué referentes ha tenido?

—Al principio, la ilusión fue mi maestra, sin grandes figuras como referente. Mi familia es y fue clave en la rehabilitación. Guadalupe como ángel, mis hijos como razón para no rendirme.

Hoy me apoyo en el beato Lolo –Manuel Garrido Lozano- de Linares (Jaén), que vivió muy dolorido y limitado físicamente, pero con una alegría desbordante; mi -ya en el cielo- amigo Rafa Benavides, cuyo sufrimiento expandió amor y legado; y el doctor Mario Alonso Puig, cuya “chispa” en su libro me ayudó a erradicar, no el dolor, pero sí el sufrimiento, en poco más de tres meses.

Volvamos a la experiencia de Dios.

Con Él el dolor y el sufrimiento cobraron sentido y propósito en mi vida. Su “gracia” me condujo a convertirme en un “alma de oración, pues al confiar ya en Él, puso en mi camino unas hermosas palabras: “La oración hecha con Fe salva al enfermo”. Y desde entonces, mi perseverancia y fidelidad a la oración es otro firme propósito al que doy cumplimiento cotidianamente. La oración –“El lenguaje del Amor de Dios”- fue mi raíz de salvación y me sostiene.

Hoy sé que no tengo que preocuparme de nada, tan sólo de aceptar su “invitación” y darle todos los días un sí incondicional y sin reservas, y Él ya se ocupa de todo. Simplemente, me abandono en Él y le digo: “Jesús, ¡pilota Tú!”

¿Hasta dónde llega la certeza de su fe?

Tengo la garantía -certeza experimentada-, de que donde acaban mis fuerzas, Él pone las suyas. Sé que el don que me regala –la instantánea alegría de vivir bajo el Espíritu Santo-, es inmerecido y, por eso, se lo agradezco infinitamente.

He entendido que no hay que temerle a la cruz…. ¡La cruz sana! –siempre da más de lo que quita…, y es el mundo quien nos sube a la Cruz y Jesús el que nos baja! Si abandono la oración, no se pierde Él, me pierdo yo. Agarrarse a Él con abandono e infinita confianza convierte cualquier desierto en un continuo y precioso Oasis. Él es mi guía diaria.

¿Qué siente al reflexionar sobre su vida?

Siento estupor y gratitud por esta vida, “regalo inmerecido”. Gratitud a mi amigo Elías por incluirme en su libro (Elica), pero sobre todo a Él, por mover hilos –mueve nuestros hilos mejor que nadie, nos hace valientes y quita nuestros miedos, que nunca nacen del Señor–, por elegirme –don inmerecido- para su Equipo. 

Me gustaría que algún día hubiera en cualquier hospital de España un Área de “Respiroterapia” –a mí me gusta llamarla así-, donde se preocupen, incluso antes de pautar cualquier tratamiento médico, incluido aliviar el dolor, de suprimir el “sufrimiento” del paciente, de, simplemente, “cuidar su alma”. Mi próxima ilusión: subir a Medjugorje con mi familia, entrenando, pese a las limitaciones que me harán necesitar del prójimo, por amor a María.

Dos palabras sobre la oración del abandono, de san Charles de Foucauld.

—Una persona muy querida para mí me la mostró y, al levantarme, ¡desde hace casi tres años ya!, llevo rezándola a diario. Es la siguiente: “Padre mío, me abandono a ti, haz de mí lo que quieras, lo que hagas de mí te lo agradezco, estoy dispuesto a todo, lo acepto todo, con tal de que se haga tu voluntad en mí y en todas tus criaturas, no deseo nada más Dios mío, pongo mi vida en tus manos, te la doy, Dios mío, con todo el amor de mi corazón porque te amo, y porque para mí amarte es darme, entregarme en tus manos sin medida, con infinita confianza, porque tú eres mi padre!”.

El autorFrancisco Otamendi

Vaticano

El Papa convoca una cumbre para anunciar el Evangelio a las familias

El Papa ha llamado a los presidentes de las conferencias episcopales a una cumbre en octubre en Roma sobre el matrimonio y la familia. En el décimo aniversario de la Exhortación Amoris Laetitia, del Papa Francisco, León XIV desea acentuar “la misión de anunciar el Evangelio de la familia a las jóvenes generaciones”, y “aprender a evocar la belleza de la vocación al matrimonio”.

Francisco Otamendi·19 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La convocatoria del Papa en octubre de 2026 a las conferencias de obispos tiene como objetivo proceder, “en un clima de escucha recíproca, a un discernimiento sinodal sobre los pasos a dar para anunciar el Evangelio a las familias de hoy, a la luz de Amoris laetitia (AL) y teniendo en cuenta lo que se está realizando en las Iglesias locales”.

En su Mensaje, diez años después de la Amoris laetitia, el Papa es consciente de “los cambios antropológico-culturales” (AL 32), que se han acentuado a lo largo de treinta y cinco años”,  y que “siguen afectando a las familias”, y de que el Papa Francisco “quiso comprometer aún más a la Iglesia en el camino del discernimiento sinodal”. 

“La familia es el fundamento de la sociedad, un don de Dios”

Y precisa que no es posible “hablar de la familia sin interpelar a las familias, escuchar sus gozos y esperanzas, sus tristezas y angustias”. En consecuencia, el Sucesor de Pedro desea continuar profundizando en las enseñanzas de Amoris laetitia, y subraya que “las dos Exhortaciones apostólicas Familiaris consortio ―publicada por san Juan Pablo II en 1981— y Amoris laetitia han estimulado el compromiso doctrinal y pastoral de la Iglesia al servicio de los jóvenes, los cónyuges y de las familias”.

Además, el Papa recuerda brevemente las enseñanzas del Concilio Vaticano II -la familia es ‘el fundamento de la sociedad’, un don de Dios y ‘escuela del más rico humanismo’-, y acentúa que “mediante el sacramento del matrimonio, los esposos cristianos constituyen una especie de ‘Iglesia doméstica’, cuyo papel es esencial para la educación y la transmisión de la fe”.

En Tor Vergata

El Pontífice recuerda asimismo el Jubileo de los jóvenes el verano del año pasado. Allí “tuve ocasión de decir a los jóvenes reunidos en Tor Vergata durante el Jubileo de la Esperanza, ‘la fragilidad […], forma parte de la maravilla que somos’. No fuimos hechos ‘para una vida donde todo es firme y seguro, sino para una existencia que se regenera constantemente en el don, en el amor’”.

El Papa León XIV saluda a un bebé y a su familia al concluir su audiencia general semanal en el Aula Pablo VI del Vaticano, el 27 de agosto de 2025. (Foto de CNS/Vatican Media).

“Evocar la belleza de la vocación al matrimonio”

El Papa recuerda, como se ha mencionado al principio, que “para cumplir con la misión de anunciar el Evangelio de la familia a las jóvenes generaciones, debemos aprender a evocar la belleza de la vocación al matrimonio precisamente en el reconocimiento de su fragilidad, a fin de despertar «la confianza en la gracia (AL 36) y el deseo cristiano de santidad”. 

También debemos sostener a las familias, señala León XIV, “particularmente a aquellas que sufren tantas formas de pobreza y violencia presentes en la sociedad contemporánea”.

En su Mensaje, fechado en la solemnidad de san José del día de hoy, el Papa da “gracias al Señor por las familias que, a pesar de las dificultades y los desafíos, viven «la espiritualidad del amor familiar […] hecha de miles de gestos reales y concretos» (n. 315). 

Expresa su “gratitud a los pastores, a los agentes de pastoral, a las asociaciones de fieles y a los movimientos eclesiales comprometidos con la pastoral familiar”.

Compromiso de la Iglesia con los que llama el Señor al matrimonio y a la familia

Y afirma con contundencia que “nuestra época está marcada por rápidas transformaciones que, incluso hoy más que hace diez años, hacen necesaria una especial atención pastoral a las familias, a las que el Señor confía la tarea de participar en la misión de la Iglesia de anunciar y dar testimonio del Evangelio”. 

De hecho, añade, el Pontífice, hay lugares y circunstancias en los que la Iglesia ‘sólo puede llegar a ser sal de la tierra’ a través de los fieles laicos y, en particular, de las familias. 

Por eso, el compromiso de la Iglesia en este ámbito debe renovarse y profundizarse, para que aquellos a quienes el Señor llama al matrimonio y a la familia puedan vivir su amor conyugal en Cristo y los jóvenes se sientan atraídos por la intensidad de la vocación matrimonial en la Iglesia”.

El autorFrancisco Otamendi

Mundo

Monseñor Kaigama, arzobispo de Abuja: “En Nigeria sufrimos pero sonreímos”

El arzobispo de Abuja (Nigeria), monseñor Ignatius Ayau Kaigama, protagonizó el Foro Omnes del 18 de marzo, durante el cual compartió con los presentes la realidad de los cristianos perseguidos en Nigeria.

Paloma López Campos·19 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

El arzobispo de Abuja (Nigeria), monseñor Ignatius Ayau Kaigama, fue el protagonista del Foro Omnes celebrado el 18 de marzo en el CEU San Pablo. Durante la sesión, muchas personas se acercaron a escuchar el testimonio de los cristianos perseguidos en Nigeria, en este evento organizado junto a Ayuda a la Iglesia Necesitada y varios promotores: la Fundación CARF, el Banco Sabadell y la Asociación Católica de Propagandistas.

La periodista Raquel Martín moderó el diálogo con el arzobispo, quien comenzó agradeciendo el cariño hacia Nigeria que había percibido en su visita a España, así como la labor que realiza Ayuda a la Iglesia Necesitada. Ese mismo cariño, explicó, lo sintió en su reciente audiencia con el Papa León XIV, “quien escuchó con atención todos los problemas y miedos expresados por los obispos nigerianos” “El Papa nos aseguró sus oraciones”, continuó, “y nos animó a seguir en la lucha”.

Mesa de ponentes durante el Foro Omnes.

Cristianos perseguidos

Monseñor Kaigama mencionó desde el primer momento la dura persecución a la que están sometidos los cristianos en el país. “Justo antes de que me fuera, uno de los sacerdotes de mi diócesis tuvo que huir de su hogar tras un ataque. Muchas parroquias se quedan vacías porque los sacerdotes están amenazados y no se pueden quedar allí, pero a la vez en las puertas de sus casas hay agujeros de balas”.

«El objetivo de los atacantes es debilitar la fe cristiana».

Las historias contadas por el arzobispo eran incluso personales, pues narró que raptaron a su sobrino junto a otro compañero seminarista y estuvieron durante dos semanas en manos de los secuestradores, “maniatados y encadenados en un baño”.

“Las personas” continuó, “sufren ataques y las asesinan, por la única razón de ser cristianos. El objetivo de los atacantes es debilitar la fe cristiana”. Como resumen de la situación, monseñor Kaigama dijo: “Nigeria está sufriendo, los nigerianos están sufriendo”.

Asistentes al Foro Omnes.

La Iglesia católica, tan perseguida como las otras denominaciones cristianas, sufre mucho ante esta situación. “Las personas acuden a nosotros cuando están en problemas, por culpa de la negligencia del Gobierno la gente se siente abandonada y cuando necesitan ayuda acuden a la Iglesia”, explicó el arzobispo. Por esta razón, “ya no me siento solo un pastor, que reza y bendice, sino también como un trabajador humanitario”.

Por eso, la labor realizada por instituciones como Ayuda a la Iglesia Necesitada es tan importante y el ponente agradeció sinceramente su trabajo y dedicación. “Con vuestra fe y nuestra fe, con vuestra ayuda y nuestra determinación, venceremos”, afirmó el sacerdote.

Fe y oración

“La fe y la oración son instrumentos muy poderosos”, aseguró monseñor Kaigama. “A los nigerianos se nos conoce por ser un pueblo de gran fe y considero que la razón por la que Nigeria no se ha desintegrado es precisamente por esta fe”, dijo.

En este sentido, el obispo recordó a los misioneros europeos que a lo largo de la historia fueron a Nigeria a evangelizar. “Nos habéis enseñado a rezar, a perdonar, a amar”, señaló. Algo clave, pues las difíciles condiciones del país llevan a muchos cristianos a tener, como único recurso para perdonar, la fe en Dios. “Humanamente no es posible, pero con la fe todo se puede”, explicó.

“Ya no me siento solo un pastor, que reza y bendice, sino también como un trabajador humanitario”.

“En Nigeria sufrimos pero sonreímos», dijo el arzobispo. Algo que solo se logra a través del perdón auténtico que se realiza apoyado en la fe. “Rezo para que el perdón en el mundo aumente y para que Dios nos conceda a todos el regalo de perdonar”, continuó.

Necesidad de actuar

Pero no solo hay oración en las comunidades cristianas. El ponente afirmó que los cristianos rezan, pero también actúan y piden constantemente al Gobierno que intervenga. “Creemos que Dios puede tocar el corazón de estas personas para moverles a hacer lo correcto”, aseveró.

Además lanzó un mensaje a los políticos de todo el mundo, diciendo que “tenemos la esperanza de que otros países también vengan, actúen y hagan algo útil para acabar con la raíz de esta maldad”. En este sentido, resaltó el papel crucial de los medios de comunicación para mostrar lo que está ocurriendo y lograr un impacto real.

La intercesión de la Virgen María

Para finalizar, el arzobispo Kaigama resaltó el amor que sienten los nigerianos por la Virgen María, a quienes siempre acuden en busca de ayuda. “Yo siempre animo a los fieles a llevar encima un Rosario, en el bolsillo, en el bolso o donde sea. Personalmente, para no olvidarme nunca de rezar a Nuestra Señora llevo todos los días un Rosario en cada bolsillo”, contó.

“La Virgen María es un pilar para nosotros”, explicó el ponente, “y confiamos en que Ella presenta todas nuestras necesidades a la Santísima Trinidad y que, por la gracia de Dios, superaremos las dificultades”.

Oración conjunta y bendición

Al finalizar el diálogo, José María Gallardo, presidente de Ayuda a la Iglesia Necesitada en España, presentó la campaña “Sana Nigeria: que la persecución no tenga la última palabra”. A continuación, monseñor Kaigama dirigió un momento de oración con los presentes e impartió su bendición.

España

Línea 105 Xtantos en la renta 2026: la labor de la Iglesia en cada diócesis

La `Línea de bus 105 Xtantos´ (número de la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta), que el año pasado recorrió las distintas diócesis de España, vuelve este año con una “Próxima parada” en cada diócesis. Los participantes viajarán al corazón de la actividad eclesial en el entorno más cercano.

Francisco Otamendi·19 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La Iglesia desea mostrar aún más el impacto beneficioso que tiene en la vida de las personas, con quienes compartimos barrios y calles, marcar la `X´ en la declaración del Impuesto sobre la Renta, este año la renta 2026.

Para ello, la `Línea de bus 105 Xtantos´, que el año pasado recorrió las distintas diócesis de España, vuelve este año con una “Próxima parada” para seguir mostrando que la gratuidad de un pequeño gesto como marcar la `X´ a favor de la Iglesia, de su labor social y espiritual, tiene un gran impacto en las vidas. Una decisión que, como es sabido, no supone ningún coste económico y favorece a toda la sociedad.

La iniciativa, cuyo nombre hace referencia al número de la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta (la 105), sigue abriendo las puertas para que cualquier ciudadano pueda comprobar el destino e impacto real de su asignación tributaria.

Vivirlo en persona: cómo participar, inscripción hasta el 15 de abril

Este año, por tanto, los obispos señalan que “la próxima parada está en cada una de las diócesis. De este modo, los participantes de la `Línea 105 Xtantos´ conocerán de primera mano el impacto que tiene a su alrededor marcar esta casilla en la declaración.

Para vivirlo en primera persona, han explicado en una nota, solo hay que acceder, desde la página web Línea105Xtantos.es, a un formulario de inscripción por diócesis, que está abierto hasta el 15 de abril. 

Después, cada diócesis contactará directamente con los participantes, un máximo de 15 personas por ruta, para comunicarles día, hora y punto de encuentro para la visita, que será entre los meses de abril y junio. Cada diócesis diseñará el formato, en autobús o a pie, y los días de la ruta en función de sus posibilidades, aunque todas tendrán en común mostrar cómo parroquias y comunidades cristianas viven al servicio de los demás.

Málaga, primera parada de la nueva campaña

Raúl, Raquel, Juan, Myriam, Damián, Paola, Ana o Antonio lo han vivido en la experiencia previa que se ha realizado en Málaga, explica la nota. Ellos son este año las caras y las voces de esta campaña. Los testimonios de sus vivencias se pueden ver también en la web linea105ctantos.es

Pero para poder contarlo, primero lo han vivido y han visitado durante 4 días diversos proyectos que transforman el día a día de su ciudad. 

En muchos casos, estas actividades no reciben subvenciones y su supervivencia depende directamente de la generosidad de quienes deciden, libremente y sin coste alguno, marcar la casilla 105.

Cuatro paradas, cuatro proyectos

La primera parada de esta `Línea 105 Xtantos´ en Málaga fue el centro de Mayores de la parroquia Santa María de la Amargura, un refugio contra la ‘epidemia’ de la soledad que afecta a tantos ancianos en el barrio. 

La segunda, el Hogar San Carlos de acogida para mujeres, una casa familiar en la que cuatro religiosas filipenses dan alojamiento, manutención y formación a cuatro madres jóvenes con hijos pequeños.

La tercera parada fue en la parroquia San Pablo, en el barrio de la Trinidad. Tras sus puertas, pudieron conocer todo lo que implica el anuncio, la celebración y la vivencia de la fe. Además, se mostró la labor de las cofradías locales y Cáritas para construir ‘un lugar de acogida incondicional’.

Y la cuarta tuvo lugar en el colegio diocesano Cardenal Herrera Oria, donde conocieron su programa de Transición a la Vida Adulta y Laboral. Un ejemplo de educación entendida como un ejercicio de cuidado, servicio y justicia social.

Cambio de perspectiva tras la ‘Línea 105 Xtantos’

Tras el viaje en la línea 105, la perspectiva puede sintetizarse de este modo: “El impacto de la labor de la Iglesia hay que verlo para creerlo. Hay un antes y un después de la `Línea 105 Xtantos´. Si todos tuviéramos la oportunidad de viajar en esta Línea, seríamos más objetivos con la Iglesia”.

Al mismo tiempo, los pasajeros descubren que Poner la `X´ en la casilla de la Iglesia o en la de `Otros fines sociales´ no cuesta nada y no les van a devolver menos”.  y que “pueden ser parte de lo que han vivido destinando el 0,7% de sus impuestos a estas iniciativas, sin ninguna consecuencia económica”.

Duración y otros datos de la campaña

La campaña tiene lugar del 23 de marzo al 30 de junio (el plazo habilitado por la Agencia Tributaria para presentar la declaración de la renta este año es del 8 de abril al 30 de junio).

La inversión es de 2.827.000 euros + IVA, lo que supone menos del 1% de la cantidad recaudada en la campaña del año anterior. Y los soportes en medios son spots en radio, televisión y formatos digitales, y también en redes sociales y publicaciones especializadas. 

El periódico Xtantos, impreso en papel sostenible, tiene una tirada que roza el millón de ejemplares, junto a 31.330 carteles, que se ofrecen en castellano, euskera, catalán y gallego. 

El autorFrancisco Otamendi

España

Boney M y los Gipsy Kings actuarán en la IV fiesta de la Resurrección

Vuelve a celebrarse la Fiesta de la Resurrección. Este 2026 tendrá lugar el 11 de abril en la Plaza de Cibeles y contará con la presencia de Boney M, los Gypsy Kings, Hakuna y otras personalidades relevantes en el mundo de la música cristiana.

Redacción Omnes·19 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

El próximo 11 de abril, la Plaza de Cibeles acogerá la cuarta edición del Concierto de la Resurrección, organizado por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), “para conmemorar el acontecimiento más importante de la historia: la Resurrección del Señor”.

Dos grupos emblemáticos en la historia de la música internacional pondrán su toque especial en un evento que, en su tercera edición reunió a más de 85.000 personas y que este año tendrá lugar el 11 de abril.

Una preparación para la visita del Papa 

Alfonso Bullón de Mendoza, presidente de la Asociación Católica de Propagandistas ha querido destacar que la fiesta de la Resurrección de este año “va a ser también una fiesta muy especial porque va a calentar motores para la venida del Papa en junio”.

Pablo Velasco, secretario de la Asociación Católica de Propagandistas ha sido el encargado de presentar las novedades de este año, y de anunciar el premio Música y Fe, que otorga la ACdP, y que ha recaído este año en el joven madrileño Ángel Catela. Catela actuará además sobre el escenario en Cibeles en este IV concierto.

Un concierto internacional

La artista internacional Liz Mitchell, del grupo Boney M y los gitanos franceses de los Gipsy Kings serán los artistas invitados y centrales de esta cita musical. “Son artistas trasversales, que unen a todas las generaciones que acuden al concierto”, ha destacado Velasco, de estos dos grupos.

Un año más, el grupo católico Hakuna y la música pinchada de El Pulpo volverán a los escenarios del paseo de Cibeles. Una cita de música y fe que, como ha señalado Hadria, una de las integrantes de Hakuna, “cuanto más se hagan este tipo de cosas que nos hagan movernos, todo eso nutre la fe”.

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Mundo

Ocáriz traza las líneas de trabajo ante el centenario del Opus Dei 

En un mensaje enviado a los miembros del Opus Dei, monseñor Ocáriz hace una fuerte llamada a la responsabilidad personal de cada uno para sacar la misión de esta institución católica.

Maria José Atienza·19 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei ha dirigido un extenso mensaje a los miembros de la Prelatura.

Fechado en la Solemnidad de San José, Ocáriz ha querido dirigir unas palabras a sus “hijos e hijas” en un mensaje enmarcado en el próximo centenario de la institución, que se cumple el 2 de octubre de 2028.

 El Opus Dei “en vuestras manos”

Monseñor Ocáriz hace, en esta carta una fuerte llamada a la responsabilidad personal de cada uno de los miembros de la Obra para sacar adelante la misión de esta institución católica: “la Obra está en nuestras manos”.

Al mismo tiempo que recuerda y agradece la participación en los trabajos de escucha preparatorios a esta efeméride: “Jóvenes y mayores, miembros de la Obra, cooperadores, amigos y muchas personas que formaron parte de la Obra en algún momento de su vida, os habéis detenido a considerar cómo encarnar hoy, con una fidelidad dinámica, el espíritu que san Josemaría recibió de Dios para servir a la Iglesia”.

De los resultados de esa participación, el prelado destaca tres temas en los que pone el acento en este mensaje como las claves para vivir la vocación a la Obra hoy: la familia, el trabajo y la formación.

Los estatutos aún sin fecha

Tampoco elude Ocáriz en este mensaje, la realidad de los Estatutos del Opus Dei cuyo proceso de revisión y adaptación a la nueva constitución apostólica “Praedicate Evangelium” comenzó “hace casi cuatro años, y sigue en estudio en la Santa Sede–“.

La aprobación y publicación de estos estatutos, por lo tanto, no parece especialmente inminente.

Más vocaciones en la vida familiar, menos al celibato

De las palabras del Prelado se desprende una realidad que se repite en muchas instituciones eclesiales: el crecimiento de “personas que le buscan y que participan en los medios de formación, las conversiones que el Señor suscita gracias al trato de amistad y las nuevas iniciativas apostólicas” y, al mismo tiempo “las dificultades para que los jóvenes perciban la belleza de la llamada al celibato apostólico”.

Por ello, Fernando Ocáriz apunta que “con el paso del tiempo, deberemos abordar la dificultad del relevo de los mayores, laicos y sacerdotes. Esto hará necesario buscar en cada región nuevos modos de seguir cumpliendo nuestra misión. Esta situación requerirá –como se ha señalado de forma unánime en las Asambleas regionales– un enfoque prioritario en la labor apostólica con jóvenes y un genuino protagonismo de los supernumerarios: seguir mejorando su formación para que todos estemos en primera línea en este apostolado”.

Filiación divina, eucaristía y trabajo

El prelado ha querido dirigir también su mirada a al ejemplo “de los primeros cristianos: hombres y mujeres de toda condición y origen que dieron testimonio de la fe en Jesucristo hasta transformar la sociedad”, una analogía muy utilizada por el fundador del Opus Dei.

Con este trasfondo, apunta a la necesidad de reflexionar sobre “aspectos centrales del espíritu del Opus Dei: la filiación divina, la Misa como centro y raíz de nuestra existencia, el valor de la vida ordinaria y la belleza de descubrir ese «algo divino» escondido en las realidades más comunes del trabajo, la familia y la vida ciudadana”.

Por último, Ocáriz llama a considerar “estas tres enseñanzas centrales de san Josemaría, con el deseo de servir mejor a las personas que nos rodean, a la Iglesia y a la sociedad entera” y a unirse a la intención del Papa por la paz en el mundo de manera especial.

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Mundo

Escocia rechaza la eutanasia y afirma la dignidad humana

Los obispos católicos han celebrado la decisión del Parlamento de Escocia del 17 de marzo, de rechazar el proyecto de ley de muerte asistida para adultos con enfermedades terminales. Una ley que habría permitido a estos enfermos recibir asistencia de profesionales para poner fin a su vida.

OSV / Omnes·19 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– OSV News

Los miembros del Parlamento escocés, conocido como Holyrood, “pueden estar seguros de que han tomado las medidas correctas y responsables”, declaró el presidente de la conferencia episcopal del país en un comunicado el 17 de marzo.

‘Proteger a las personas más vulnerables’

“Su voto sirve para proteger a algunas de las personas más vulnerables de Escocia del riesgo de ser presionadas para una muerte prematura”, dijo el obispo John Keenan de Glasgow, que preside la conferencia episcopal.

“Toda vida humana posee un valor intrínseco. La verdadera compasión no se expresa acabando con una vida, sino acompañando a quienes sufren y asegurándoles que reciban el apoyo médico, emocional y espiritual que reconozca su dignidad. Ninguna vida carece de valor”, señala el comunicado.

El proyecto de ley fue presentado en marzo de 2024 por el parlamentario escocés Liam McArthur. Según el proyecto, los requisitos de elegibilidad incluían tener 18 años o más, padecer una enfermedad terminal y poseer la capacidad suficiente para tomar y comprender la decisión. El proyecto fue modificado recientemente para elevar la edad mínima de 16 a 18 años. 

Este proyecto de ley habría sido el primero en el Reino Unido —del cual Escocia forma parte, junto con Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte— en permitir la eutanasia para adultos con enfermedades terminales. 

Libertad de voto

Según informó Associated Press, a los parlamentarios de Holyrood “se les había concedido libertad de voto sobre el proyecto de ley de eutanasia, lo que significaba que podían decidir según su conciencia, en lugar de seguir las directrices de sus partidos”. 

“Como sociedad, nuestra responsabilidad no es abordar el sufrimiento eliminando a quien lo padece, sino rodear a cada persona de cuidado, respeto y dignidad hasta su final natural”, escribió el obispo escocés. Y agregó que la decisión del 17 de marzo “hace que Escocia avance aún más en esa dirección”.

Próxima prioridad, fortalecer los cuidados paliativos

Eso también requiere medidas concretas, subraya el comunicado, recogido en la web de la conferencia episcopal, con mención informativa a The Tablet. “Nuestra próxima prioridad debe ser fortalecer los cuidados paliativos, garantizando que cuenten con la financiación adecuada y sean accesibles para todos los que los necesiten», afirma.

Una foto de archivo muestra a un trabajador de salud consolando a un paciente anciano. Los voluntarios de la Pastoral Hospitalaria de la Arquidiócesis de San Antonio llevan la presencia de Cristo en la Eucaristía y ayudan a atender espiritualmente a los enfermos. (Foot OSV/Hannah McKay, pool via Reuters).

Una victoria decisiva e influyente

Los grupos que se oponen a la medida calificaron la votación de 69 frente a 57 como un momento decisivo de “gran victoria”, que posiblemente influya en futuros debates en todo el Reino Unido. Recientemente se informó que el Parlamento británico podría rechazar finalmente la legislación británica, largamente debatida, que permitiría el suicidio asistido.

En su comunicado del 17 de marzo, Right to Life afirmó que David Bol, subdirector político de The Scotsman, describió la votación final del proyecto de ley como “potencialmente la decisión más importante en la historia del Parlamento escocés”, un sentimiento compartido por otros destacados comentaristas políticos.

La organización Right to Life afirmó que la ciudadanía escocesa tenía “serias preocupaciones respecto a la legalización del suicidio asistido y el impacto negativo que tendría en las personas más vulnerables de Escocia”, citando estadísticas recientes.

Preocupación por las víctimas de violencia doméstica

El grupo de expertos en políticas para mujeres The Other Half descubrió que 7 de cada 10 escocesas estaban preocupadas por el hecho de que las víctimas de violencia doméstica pudieran sentirse presionadas a poner fin a sus vidas si se legalizara la eutanasia.

“Después de que activistas contra los trastornos alimentarios advirtieran que las personas con estos trastornos podrían optar al suicidio asistido en virtud del proyecto de ley, el grupo de expertos publicó una encuesta que reveló que solo uno de cada cinco escoceses apoyaría una legislación que permitiera a los pacientes con anorexia poner fin a sus vidas mediante el suicidio asistido”, declaró la organización.

Mientras tanto, el grupo de defensa Not Dead Yet UK reveló que el 69% de los adultos escoceses estaban de acuerdo en que el Parlamento escocés debería priorizar la mejora del acceso a la atención para las personas con discapacidad, antes de que se presente un proyecto de ley sobre el suicidio asistido, según Right to Life, que añadió que solo el 18% de los escoceses no estaban de acuerdo.

Manifestantes sostenían una pancarta frente al Parlamento mientras los legisladores británicos debatían la ley de muerte asistida en Londres el 29 de noviembre de 2024, que continúa su tramitación. (Foto OSV News/Mina Kim, Reuters),

‘Principio de dignidad humana’

Al expresar su gratitud a los miembros del Parlamento escocés, el obispo Keenan dijo estar “especialmente agradecido a quienes defendieron el principio de la dignidad humana y abogaron por los más vulnerables. Su compromiso basado en principios no ha pasado desapercibido”.

Si bien se prevé que el proyecto de ley británico sobre el suicidio asistido fracase como consecuencia de la decisión del Parlamento escocés, aumentan las preocupaciones sobre otras cuestiones relacionadas con la vida en la legislación británica.

El 18 de marzo, la Cámara de los Lores votará una enmienda para eliminar una cláusula del proyecto de ley sobre delincuencia y policía que despenaliza el aborto. Según esta cláusula, ya no sería ilegal que las mujeres practicaran abortos por cualquier motivo, en cualquier momento hasta el parto o durante el mismo.

Propuesta de modificación de la ley británica sobre el aborto

“La cláusula 208, que despenaliza el aborto, se insertó en el proyecto de ley sobre delincuencia y policía después de que se aprobara una enmienda en la Cámara de los Comunes el pasado mes de junio, tras tan solo 46 minutos de debate”, declaró la organización de defensa de los derechos civiles Christian Concern en un comunicado de prensa del 18 de marzo. En él anunció una manifestación en Londres “para reunirse en oposición a la votación sobre el aborto en la Cámara de los Lores”.

Organizada por Christian Concern, la Sociedad para la Protección de los Niños No Nacidos, March for Life UK y otros grupos de defensa de la vida, se espera que la manifestación reúna a “cientos” de personas para pedir a los miembros del Parlamento que rechacen el aborto hasta el momento del nacimiento.

El autorOSV / Omnes

Iniciativas

Fundación Astier: el centro de las mujeres que siempre sonríen

En Alcalá de Henares hay una casa donde viven 149 mujeres con discapacidad intelectual que cada día escriben su propia historia. La Fundación Astier, tras una pequeña revolución en el modo de entender la asistencia, se ha convertido en un centro pionero en muchos aspectos en el modo de potenciar la dignidad de la persona sobre todas las cosas. Sus protagonistas cuentan la historia.

Guadalupe García Corigliano·19 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

“Centro de mujeres con capacidades extraordinarias”, se autodefine la Fundación Astier en su página web, y es algo que no está alejado de la realidad. Al llegar a esta casa, nos invade una enorme calidez, que rápidamente diluye el frío exterior. Saludos que se adelantan y abrazos que no piden permiso. Una cara nueva es novedad, y las preguntas se multiplican cuando comenzamos a conversar. 

En Astier viven 149 mujeres con discapacidad intelectual, trabajan alrededor de 120 profesionales y participan unos 60 voluntarios. Pero, más allá de estos números, hay rostros concretos -y sonrientes- que nos dan la bienvenida. Con un carisma mercedario marcado, este centro tiene 134 años de historia y mucha vida por delante.

Isabel se aproxima con su maletín de pinturas y se queda esperando. Es que, por la entrevista, le hemos ocupado la sala donde suele venir a pintar a esta hora y, claro, rutinas son rutinas. Tímidamente saluda y obedece ante el pedido de, solo por hoy, irse a otro sitio y vernos más tarde. Sin embargo, ella se queda en el pasillo y, cada tanto, aprovecha para asomarse y preguntar cuánto falta.

Enjugar todas las lágrimas

Lo que hoy conocemos como la Fundación Astier Centro San José tuvo sus comienzos en 1892 cuando Doña Sofía Astier y Balboa, mujer sensible, comprometida y de gran corazón, contemplando las desigualdades sociales de su época, funda el Asilo San José en la calle Ayala, 49, para mujeres “impedidas”, que no podían valerse por sí mismas.  

Años más tarde, en 1913, la Congregación de Hermanas Mercedarias de la Caridad, haciendo vida al carisma de caridad redentora legado por su fundador, el beato Juan Zegrí, se hace cargo de esta obra social.

En 1972, dado el número de residentes y las demandas del centro, deciden trasladarse a donde hoy están situados, en Alcalá de Henares, Madrid. 19 hermanas con 192 mujeres llevan adelante la fundación en ese entonces del Centro San José.

“Curar todas las llagas, remediar todos los males, calmar todos los pesares, desterrar todas las necesidades, enjugar todas las lágrimas, no dejar si posible fuera en todo el mundo un solo ser abandonado, afligido, desamparado, sin educación religiosa y sin recursos” fue la misión propuesta por el padre Zegrí. Lo recuerda Loli, auxiliar de enfermería desde hace 25 años y miembro del equipo de pastoral.

En aquellos años no había seguridad social universal y la discapacidad se escondía entre cortinas. Zegrí fue un “visionario” en su tiempo: entendió que la primera pobreza es la falta de reconocimiento y decidió dar a estas mujeres la dignidad que merecían. 

Dignidad antes que asistencialismo

Durante décadas, el centro funcionó como una gran familia: quienes tenían más autonomía ayudaban, junto con las hermanas, a quienes necesitaban más apoyo. Con el paso del tiempo, y tras más de medio siglo de historia, la profesionalización completa se hizo imprescindible. Astier ha vivido la transición de un modelo asistencial tradicional a uno centrado en la persona.

Al frente de la gestión está Borja Lucas González, primer director laico del centro. Bajo su dirección, tres áreas vertebran la casa, guiados por un Patronato aún integrado por las religiosas mercedarias. En primer lugar, la parte técnica (social, psicosocial y sanitaria), la de desarrollo (comunicación, alianzas, innovación y calidad) y la de bienestar (personal, servicios y mantenimiento). Orden y profesionalización al servicio de algo mucho más hondo: la dignidad.

“Antes había otra visión de la asistencia”, explica Borja. “Era fundamental prevenir enfermedades, que estuvieran limpias y cuidadas. Eso sigue siendo importante. Pero ahora entendemos que lo esencial es qué hace persona a cada una, cuál es su proyecto de vida”. 

Ya no se trata solo de atender sino de reconocer la existencia de cada mujer y darles un lugar en la sociedad. Se busca promover la dignidad y la promoción de las mujeres con discapacidad intelectual.

Liderar con cercanía

Borja llegó a la fundación en 2008 como enfermero. “Me enamoré de esta casa y de la congregación, que tiene una profunda vocación de servicio a los demás”, confiesa. Hace cinco años asumió la dirección de Astier. Recorre a diario los pabellones, conversa con equipos y residentes, detecta necesidades sobre el terreno. “Es un trabajo precioso y muy vocacional, pero también duro e intenso”.

Luego de haber trabajado en diversas áreas del hospital reconoce que la fundación  permite una visión más amplia de la salud, incluyendo prevención y cuidado comunitario: “Aquí entiendes qué dimensiones le hacen persona a cada una”. 

Habla de liderazgo cercano, de mentoría en la cultura del cambio y de humanizar la residencia: cada mujer debe ser protagonista de su propio proyecto de vida. “Me gustaría que el ejemplo de Astier inspirara al sector a avanzar hacia el único camino posible: tratar a las personas con discapacidad como personas”.

En un mundo corporativo donde abundan las máscaras, Borja reivindica la naturalidad de las residentes. “Son espontáneas en un mundo en el que todos nos ponemos caretas para todo”. Y aunque admite que, por supuesto, hay dificultades, sobresale la capacidad de afecto y sensibilidad que tienen las mujeres de Astier. 

Un día en Astier

“Aquí no hay ningún día igual”, sonríe Loli. Luego enumera una serie de rutinas: levantarse, ducharse, vestirse, desayunar, asistir a talleres según las capacidades de cada una. Hábitos cotidianos que construyen autonomía: lavarse los dientes, asearse, ordenar el espacio propio.

Los domingos hay Misa en la capilla. Se celebran los tiempos litúrgicos y actividades con la comunidad mercedaria y muchas familias acompañan. La fe y el carisma mercedario sostienen la casa. “Las hermanas son las que nos enseñaron cómo ejercer nuestra labor”, afirma Loli. 

Pero la vida en Astier no queda solo dentro del centro. Las residentes visitan universidades, institutos y empresas. Dan testimonio, explican quiénes son, rompen prejuicios. 

Además, tienen un salón de actos en el que hay representaciones, música, baile, siempre fomentando vínculos de amistad y las buenas relaciones: “Buscamos generar espacios en los que el clima sea lo más cordial, ameno y divertido. Aquí se canta, se baila y se hace de todo”, describe Loli.

Cuando llega una mujer nueva —muchas veces porque sus padres han envejecido y ya no pueden cuidarla— el miedo inicial suele disiparse pronto. “La experiencia nos dice que encuentran relaciones con iguales, un mundo por descubrir”, cuenta Borja.

Una extensión de la familia

La labor de Loli, aunque es más bien “práctica”, muchas veces también tiene que ver con eso de “enjugar muchas lágrimas” que enseñaba el Padre Zegrí. Una apasionada y entregada a la tarea, que no quiere que le llegue el tiempo de la jubilación. 

Cuando habla, se le humedecen los ojos: “Hoy no cambiaría este trabajo por nada del mundo”. Recuerda que envió su currículum sin saber nada de discapacidad. Ahora Astier no es solo su trabajo, es también su refugio: “Muchas veces vengo con preocupaciones… pero al entrar por esa puerta, se me olvida todo”.

Cuenta que las residentes detectan su estado de ánimo con una finura sorprendente: “Si vengo con mala cara, enseguida me preguntan qué me pasa”. Algunas reconocen sus pasos por el pasillo y gritan su nombre antes de verla. Una especie de sexto sentido que forma parte de estas “capacidades extraordinarias”.

Ha aprendido una lección que repite casi como un examen de conciencia: hacer el bien en el momento oportuno. Recuerda a una residente fallecida a la que no pudo conceder un pequeño favor el último día. “Siempre hay que hacer las cosas en el momento porque luego puede ser demasiado tarde”. En Astier se enjugan lágrimas, sí, pero también se recibe más alegría de la que se da.

Para Loli las internas son parte de su familia: “Las quiero como a mi familia, de verdad, porque claro las conozco y ellas me conocen a mí”, afirma, y resalta cómo le han enseñado a valorar cada momento y a ser una mejor persona.

Echar valor y tener humor

Charo tiene 72 años y vive en Astier desde los 18. Llegó justo cuando la casa se trasladaba a Alcalá. Es invidente a causa de un accidente cerebrovascular. Antes fregaba escaleras de punta a punta; ahora teje con una precisión que asombra: “Todo el mundo me dice que parece que lo hago a máquina”. Su nueva condición le hizo desarrollar nuevas habilidades manuales y de memoria pero, sobre todo, una actitud positiva ante la vida.

Recuerda cómo, de jóvenes, ayudaban a las más pequeñas: bañarlas cuando no había duchas, vestirlas, hacer camas si daba tiempo: “Esta casa la hemos sacado adelante con mis compañeras que están en el cielo y con las hermanas”. Tras perder la vista desarrolló memoria táctil y una sorprendente capacidad para ordenar colores en su cabeza. “En mi vida hay muchas cosas importantes: mi bastón y mi ilusión”, afirma.

Es la que siempre dice ‘sí’ a todas las actividades: ha sido guía en visitas por la ciudad, le han grabado para documentales y siempre sale cuando hay eventos. Es la embajadora natural de la casa. En Navidad y verano se va con sus hermanos y sobrinos; la familia siempre está ahí. “Para mí Astier es estar en casa. Aquí no me falta ningún detalle. Hay personas que no tienen dónde cobijarse; para mí este sitio es acogedor”.

Al preguntarle por su alegría, ríe y responde: “Mi carácter es así. Con las dificultades hay que echar valor y tener humor”. Y lanza un consejo práctico para quien pierda la vista: “Que no pierda la memoria, el tacto, la inteligencia ni la alegría”.

Capacidades extraordinarias

El cambio cultural en Astier se nota también en los ambientes. Con la última reforma, la ‘Villa Delta’ les hizo partícipes. “¿Cómo os gustaría que fuera vuestra casa?”, preguntamos a las residentes, cuenta Borja. Se animó a cada una a personalizar su habitación y a cuidarla. No como algo decorativo, sino como una afirmación de identidad. 

Durante años la discapacidad fue tabú. Hoy estas mujeres visitan empresas, universidades, parroquias. Se muestran sin complejos. La Fundación trabaja también en la comunicación externa para que familias e instituciones conozcan el modelo y lo adapten. La integración social es una práctica diaria.

“Los más desfavorecidos son los preferidos de Dios”, recuerda Loli. Aquí esa frase se traduce en atención sanitaria, apoyo psicológico y acompañamiento espiritual, guiados por un fuerte liderazgo profesional. Se trata de ser familia. 

La Fundación ha recibido reconocimientos sin buscarlos. Profesionales del sector han afirmado: “Lo que he visto aquí no lo suelo ver en ningún sitio”. El modelo centrado en la persona empieza a replicarse. El conocimiento generado sirve a otros centros y a familias que buscan orientación.

En tiempos que miden el valor en productividad, en Astier se insiste en algo más radical: cada vida, con o sin discapacidad, tiene un valor infinito. Y cuando se le da espacio para desplegarlo, florecen -en gran medida- capacidades extraordinarias.

El autorGuadalupe García Corigliano

Evangelio

Resucitar a los muertos. Domingo V de Cuaresma (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del V domingo de Cuaresma (A) correspondiente al día 22 de marzo de 2026.

Vitus Ntube·19 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Hoy nuestra galería cuaresmal nos coloca ante una tumba, un cementerio. Nos situamos en Betania, el pueblo de María, Marta y Lázaro, tan cercano a Jerusalén, a poca distancia. Es aquí, en el umbral entre la vida y la muerte, donde se desarrolla el Evangelio de la resurrección de Lázaro (Jn 11, 1-45).

La humanidad de Cristo se hace patente en estos versículos. Vemos a un Dios que siente, que llora, que consuela, que acompaña. Vemos la amistad con Lázaro y con sus hermanas, Marta y María. 

En el centro de esta escena dramática se produce una revelación decisiva. Jesús dice a Marta, «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá» (Jn 11, 11). Esta misma promesa resuena en la primera lectura del profeta Ezequiel, «Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os sacaré de ellos» (Ezequiel 37, 12). Dios se revela como aquel que hace brotar la vida de lo que parece irremediablemente muerto, que devuelve la esperanza allí donde solo quedan huesos secos. Se nos presenta claramente el tema de la restauración de la vida, la victoria de la vida sobre la muerte. Tenemos, por así decirlo, un anticipo del misterio pascual en las lecturas de hoy. 

Ante la tumba de Lázaro encontramos un lugar destinado a los muertos, pero en presencia de Cristo se convierte en un lugar de vida. Un lugar de lágrimas se transforma en un lugar de consuelo. Más aún, Jesús nos muestra que la resurrección que proclama es una posibilidad real y no solo una idea o una promesa futura. La conversión, por tanto, no es simplemente una mejora moral; es un retorno a la vida. La esencia de la conversión es volver a encontrarnos en Cristo.

Jesús dijo una vez a sus apóstoles que su misión incluiría: «Curad enfermos, resucitad muertos» (Mt 10, 8). Esta misión no está reservada únicamente a los apóstoles; se confía a todo cristiano. Cuando Cristo dio esta instrucción, no se refería solo a resucitar cuerpos muertos, sino a devolver la vida a corazones agobiados por la culpa, el dolor o el vicio; a dar vida a quienes están muertos espiritualmente; a devolver a Cristo al corazón de las personas. La parábola del hijo pródigo lo ilustra de manera elocuente. 

Durante la Cuaresma estamos llamados a participar en esta obra de resucitar a los muertos. Se nos invita a ayudar a quienes nos rodean a redescubrir la vida en Cristo y a permitir que Cristo resucite lo que está muerto dentro de nosotros. El pecado y el vicio asfixian lentamente el corazón, pero la conversión devuelve la vida. Tal vez nuestros propios corazones, o los de quienes están cerca de nosotros, hayan estado enterrados durante cuatro días, cuatro semanas o incluso cuatro meses. Como Lázaro, pueden parecer sellados tras una piedra, pero Jesús sabe cómo quitar las piedras. No se deja repeler por el olor de la muerte. Se acerca con el corazón de un amigo que ama, que siente, que llora, y es precisamente este amor el que mueve la piedra. En este tiempo de Cuaresma, también nosotros estamos llamados a participar de ese poder del amor: a través de una sonrisa, una palabra de perdón, la disposición a escuchar, la paciencia para acompañar a alguien en el dolor o en la dificultad.

A menudo recordamos que enterrar a los muertos es una obra de misericordia. Hoy, la liturgia nos recuerda otra tarea igualmente urgente, resucitar a los muertos, especialmente a los muertos espiritualmente, mientras nos preparamos para celebrar la Pascua.