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León XIV invita a los nietos a visitar a los abuelos y a los mayores solos

Con ocasión de VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores, que se celebrará el próximo 26 de julio, fiesta de san Joaquín y santa Ana, el Papa ha invitado a todos, en especial a los nietos, a visitar a los abuelos y a los mayores que viven solos.

Rédaction Omnes-15 de juin de 2026-Temps de lecture : 4 minutes

Si el año pasado el Papa invitó a una “revolución del cuidado” de abuelos y mayores, en el Mensaje para la VI Jornada Mundial de Abuelos y Mayores de 2026 ha concretado aún más la revolución que propone, en especial para los jóvenes.

“La Iglesia está llamada a ser madre de todos”, ha escrito, con el deseo de que esta Jornada Mundial de Abuelos y Mayores del 26 de julio sea, por tanto, “un estímulo para todos. En particular para los más jóvenes, y así retomar la bella costumbre de visitar a los propios abuelos, los mayores de la familia, y también a aquellos que no reciben ninguna visita”.

Además, el Santo Padre les ha propuesto un encargo. “Llévenles, junto con este mensaje y su presencia, la cercanía y el afecto del Papa. Háganlo de tal modo que las palabras del profeta “Yo nunca te olvidaré” adquieran la forma de un tierno y afectuoso encuentro”.

Háganlo de tal modo, añade el Papa en el Message, que las palabras del profeta “Yo nunca te olvidaré” (se refiere a Isaías), “adquieran la forma de un tierno y afectuoso encuentro”.

La carne humana pide ternura. El corazón, necesidad de proximidad

“En una época que tiende a acelerar y a fragmentar, la carne humana sigue pidiendo ser cuidada y reconocida por manos capaces de ternura, por mentes atentas y buenas palabras. La cultura digital multiplica las conexiones y ofrece nuevas posibilidades de encuentro; sin embargo, el corazón humano conserva una necesidad irrenunciable de proximidad” (Encíclica Magnífica humanitas, 239).

La Iglesia conoce el sufrimiento de sus hijos más mayores, prosigue el Pontífice. «Sabe bien que muchas veces se les mira con prejuicios y se les considera un peso; es sabedora de que una economía concentrada sobre el beneficio debilita las relaciones familiares. Sabe que muchos ancianos son abandonados por los hijos que se ven obligados a migrar o, en algunos casos, a combatir en la guerra. Por cada uno de estos motivos, se alegra de anunciar la promesa del Señor: “Yo nunca te olvidaré””.

La promesa de un Dios que nunca abandona

El mensaje lleva por título las palabras del profeta Isaías: “Yo no te olvidaré” (Is 49,15), una expresión que recorre todo el texto como una promesa divina dirigida especialmente a quienes experimentan la soledad, el abandono o la fragilidad propia de la edad avanzada.

León XIV comienza recordando que Dios nunca abandona a sus hijos. El Papa reconoce, sin embargo, que muchas personas mayores experimentan justamente la sensación contraria. Como recuerda el profeta, a menudo surge en el corazón la queja: ‘Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado’ (Is 49,14). Esa dolorosa experiencia de sentirse olvidado es frecuente en una sociedad que tiende a marginar a quienes ya no son considerados productivos.

El Pontífice denuncia que sobre la vida de muchos ancianos “parece haberse extendido un velo que difumina los rasgos de los rostros y los cubre con el olvido”. Esta situación se percibe tanto en hogares marcados por la soledad como en centros sanitarios o residencias donde la identidad personal corre el riesgo de quedar reducida a un número o a una enfermedad.

La Iglesia conoce el sufrimiento de los mayores

En el siguiente apartado, el Pontífice muestra un profundo conocimiento de las dificultades que afectan a muchos ancianos. «La Iglesia conoce el sufrimiento de sus hijos más mayores», afirma. Sabe que con frecuencia son objeto de prejuicios, considerados una carga o relegados a los márgenes de la sociedad.

La respuesta cristiana ante estas situaciones no puede ser la indiferencia, sino una renovada cultura del encuentro y del cuidado que permita reconocer la dignidad irrepetible de cada persona, exhorta el Papa.

Nunca dejamos de ser hijos de Dios

León XIV profundiza después en una verdad fundamental: nunca dejamos de ser hijos de Dios. Recordando unas palabras del beato Juan Pablo I, señala que somos destinatarios de ‘un amor atemporal’ y que Dios mantiene siempre abiertos sus ojos sobre nosotros. Más aún, añade una imagen especialmente significativa: Dios es “padre; más aún, es madre”.

Esta certeza adquiere una importancia particular en la ancianidad, cuando las personas pueden sentirse más vulnerables o necesitadas de apoyo. León XIV observa que para muchas personas el descubrimiento de la ternura de Dios llega precisamente en los últimos años de la vida.

En una época en la que es posible alcanzar una edad avanzada sin haber vivido una experiencia profunda de fe, la vejez puede convertirse en un tiempo privilegiado para iniciar o reemprender un camino espiritual.

San Agustín:  Dios “es madre porque nutre, amamanta, custodia”

En este contexto cita a san Agustín, quien afirmaba que Dios “es madre porque calienta, porque nutre, porque amamanta, porque custodia». El reconocimiento de esta cercanía divina ayuda a aceptar la propia fragilidad y a comprender que todos necesitamos de los demás. El Papa insiste en que nunca es demasiado tarde para comenzar una relación más profunda con Dios y que la oración confiada puede convertirse en un gran don para quienes atraviesan esta etapa de la existencia.

El Pontífice invita a no tener miedo de la fragilidad. “¡No tengan miedo de la fragilidad!”, exhorta. Lejos de ser únicamente una limitación, la debilidad puede revelar una nueva riqueza espiritual. Cuando es aceptada, “abre el corazón a la ayuda mutua” y a la acción de Dios, que concede una reconciliación profunda y una paz auténtica.

Ancianidad: renovada fecundidad. agradecimiento por sus oraciones

Desde esta perspectiva cristiana, la ancianidad puede vivirse como un tiempo de renovada fecundidad. El Papa habla de personas “frágiles”, pero al mismo tiempo ”llamadas”. Incluso en la vejez es posible renacer espiritualmente y encontrar una fuerza nueva basada no en el poder o la autosuficiencia, sino en la confianza en Dios.

El mensaje concluye con un agradecimiento a los mayores: “les agradezco porque me sostienen cada día con sus oraciones, especialmente cuando recitan el santo rosario”.

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L'auteurRédaction Omnes

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El Papa urge a examinarnos sobre nuestra actitud con los pobres

“¿Somos signo de un Dios que es refugio para los pobres?”. Con esta pregunta, acompañada de otras incisivas, el Papa León XIV sitúa en el centro de la X Jornada Mundial de los Pobres, que tiene lugar el 15 de noviembre, una llamada a la conversión personal y comunitaria.

Francisco Otamendi-15 de juin de 2026-Temps de lecture : 4 minutes

En su mensaje para la próxima Jornada Mundial de los Pobres del 15 de noviembre, titulado ‘El Señor es el refugio del pobre’ (cf. Sal 14,6), el Pontífice invita a los cristianos a examinar seriamente su relación con quienes sufren la pobreza, la exclusión y el abandono.

Las preguntas que plantea en el cuarto apartado del Message constituyen quizá uno de los núcleos más interpelantes del texto: “¿Tenemos conciencia de nuestra pobreza y la preferimos a la riqueza injusta? ¿Llegamos hasta donde se encuentran los pobres, experimentando su marginalidad? ¿Escuchamos sus pensamientos y compartimos sus esperanzas? ¿Pronunciamos sus nombres con ternura divina? ¿Nuestra caridad reactiva y sostiene en ellos el deseo de justicia y de rescate?”. 

Pour Léon XIV, estas cuestiones no son meros ejercicios de reflexión, sino una exigencia de la fe que obliga a examinarnos hasta qué punto la Iglesia y cada cristiano se convierten realmente en refugio para los pobres.

Cinco apartados que parten del salmo. Ausencia de Dios e injusticia social

El mensaje, firmado y fechado el pasado 13 de junio de 2026, memoria de san Antonio de Padua, se articula en cinco grandes apartados. 

En el primero, el Papa León parte de las palabras del salmo: “El Señor es el refugio del pobre”. La referencia bíblica sirve para denunciar una realidad que considera muy actual: la injusticia social nacida de la corrupción, la arrogancia y la pérdida del sentido de Dios. 

Según el Pontífice, “los primeros en sufrir sus consecuencias son los pobres, que no por casualidad aumentan en muchas sociedades”. 

La ausencia de Dios coloca a las personas ya no unas junto a otras en el respeto recíproco, sino unas por encima de otras bajo el signo del dominio y del sometimiento, explica el Pontífice.

“Así se exhibe una lógica desacralizadora de prevaricación y de descarte que margina y humilla. En esta condición se encuentran no sólo personas individuales, sino pueblos enteros.”.

El grito de los pobres es silenciado, y el ambiente digital aumenta la indiferencia

El segundo apartado se centra en el grito de los pobres. El Papa observa que hoy ese clamor corre el riesgo de ser silenciado mediante mecanismos cada vez más sofisticados. Incluso el ambiente digital, señala, puede contribuir a reforzar prejuicios y a extender una cortina de indiferencia sobre quienes sufren. 

Sin embargo, “el pobre sabe reconocer más que otros lo esencial, porque vive de lo esencial”, afirma. Precisamente porque vive con lo indispensable, descubre con mayor claridad lo que realmente importa y aprende a confiar en Dios como refugio seguro. León XIV subraya que muchas personas humilladas, solas o privadas de sentido encuentran en esa confianza una fuente de dignidad, esperanza y fortaleza para seguir adelante.

Los pobres, privados incluso de voz y rostro

En el tercer punto, el mensaje presenta a Jesucristo como realización concreta de la promesa divina. Dios no se limita a ofrecer protección desde la distancia, sino que se acerca a la humanidad en la encarnación de su Hijo. Jesús se convierte así en el verdadero refugio de los pobres porque comparte la condición humana hasta sus últimas consecuencias, incluida la cruz. 

El Papa recuerda que los pobres de hoy son con frecuencia personas “olvidadas y marginadas: despojadas de una palabra y de un rostro, además del pan”. Por ello pide que encuentren a Cristo especialmente en la Iglesia. WEn la Iglesia, su Cuerpo, es Jesús quien ofrece pan y amistad; trae luz y un horizonte de esperanza”. Frente a la acumulación egoísta de riqueza, propone compartir como expresión concreta del Reino de Dios 

El Papa León XIV celebra la Misa del Jubileo de los Pobres en la Basílica de San Pedro en el Vaticano el 16 de noviembre de 2025 (Foto CNS/Lola Gómez). 

Preguntas para el examen dirigidas a los creyentes

El cuarto apartado constituye un núcleo central del documento. Si Cristo es refugio para los pobres, los cristianos están llamados a convertirse también ellos en refugio para quienes sufren. El Papa insiste en que la comunidad eclesial no puede permanecer encerrada en sí misma ni ignorar a quienes llaman a su puerta. Recordando una célebre reflexión de san Agustín sobre la parábola del rico y Lázaro, subraya que Dios conoce y pronuncia el nombre de los pobres, mientras que la riqueza puede conducir al olvido de lo esencial.

En este contexto introduce las preguntas dirigidas a la conciencia de los creyentes, citadas más arriba, una por una.

León XIV insiste en que la Iglesia debe superar cualquier división entre quien ayuda y quien recibe ayuda. Todos son pobres ante Dios y todos tienen algo que ofrecer. Cada persona es un don para los demás y portadora de una palabra única de Dios.

San Francisco de Asís: una anécdota ilustrativa

El quinto y último apartado está dedicado a saint François d'Assise, de cuya muerte se cumple el octavo centenario. El Papa recuerda un episodio de la vida del santo: durante una peregrinación a Roma, Francisco se sintió profundamente conmovido por la situación de los mendigos. Para comprender verdaderamente su sufrimiento, intercambió sus ropas con uno de ellos y pasó el día pidiendo limosna entre los pobres. 

A través de este episodio, el Papa propone una enseñanza de gran actualidad: “es posible, también hoy, experimentar la misma alegría al ponerse en el lugar de los pobres y escucharlos, en vez de sólo hablar de ellos”, escribe.

Conclusión: redescubrir el rostro concreto de tantos hombres y mujeres 

El mensaje concluye con una invitación a que esta X Jornada Mundial de los Pobres ayude a “redescubrir el rostro concreto de tantos hombres y mujeres que buscan refugio en Dios y desean sentirse acogidos en las comunidades”. 

“Mantengamos viva la obediencia a la Palabra de Dios, que suscita la conversión del corazón. Que la Virgen María, que en la carne crucificada del Hijo contempló el amor de Dios que colma de bienes a los hambrientos y despide a los ricos con las manos vacías (cf. Lc 1,53), interceda por nosotros”, termina el Papa.

L'auteurFrancisco Otamendi

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León XIV aprueba los nuevos estatutos de la Comisión Pontificia para la Tutela de los Menores

El Papa León XIV ha aprobado los nuevos estatutos para la Comisión Pontificia para la Tutela de los Menores.

Paloma López Campos-15 de juin de 2026-Temps de lecture : 3 minutes

La Santa Sede ha publicado un “Rescriptum ex Audientia Sanctissimi” mediante el cual el Papa León XIV aprueba el nuevo Estatuto de la Comisión Pontificia para la Tutela de los Menores (“Tutela Minorum”).

La aprobación se concedió el 20 de mayo de 2026 al cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, y entra en vigor de forma inmediata tras su publicación en los medios oficiales vaticanos. Las nuevas normas tendrán una validez “ad experimentum” durante un periodo de tres años.

Dependencia directa del Papa

Según los nuevos estatutos, la Comisión queda integrada en el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, debiendo colaborar con este organismo respetando los distintos ámbitos de competencia de cada uno. A pesar de esta vinculación, la Comisión mantiene una línea directa con el Pontífice, informándole directamente a través de su Presidente.

Para estrechar la colaboración en áreas de interés común (como las visitas “ad limina” o la preparación del Informe Anual), el Estatuto determina que el Presidente o el Secretario de la Comisión será nombrado miembro del Dicasterio para la Doctrina de la Fe durante su mandato. Por su parte, el Prefecto del Dicasterio, actualmente el cardenal Víctor Manuel Fernández, designará uno o más observadores para las Asambleas Plenarias de la Comisión.

Competencias clave

El “rescriptum” detalla las funciones principales del organismo, enfocadas en la protección de los mineurs y personas vulnerables ante los abus sexuales:

  • Asesoramiento al Pontífice: Ofrecer consejo y proponer las iniciativas más oportunas de protección y prevención;
  • Apoyo a las estructuras de la Iglesia: Asistir a los obispos diocesanos/eparquiales, conferencias episcopales y superiores mayores en el desarrollo y la actualización de sus Líneas Guías locales;
  • Sistemas de notificación y centros de acogida: Promover la creación de sistemas estables y fácilmente accesibles para presentar denuncias de abusos, así como impulsar centros regionales y nacionales donde las víctimas reciban acogida y asistencia espiritual, médica, terapéutica y psicológica;
  • Elaboración de un Informe Anual: Preparar y publicar un informe objetivo sobre las políticas de tutela de la Iglesia, estructurado en las secciones “Missio universalis”, que “aborda temas específicos relacionados con la tutela que inciden en el ‘safeguarding’ (salvaguardia) de la Iglesia en todo el mundo; y “Missio localis”, que está “dirigida a las actividades relacionadas localmente con especial referencia a los territorios de las Conferencias episcopales en visita ‘ad limina Apostolorum” y a específicos Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica” . Este documento se remitirá al Papa previa consulta informativa a la Secretaría de Estado, y requerirá el consentimiento explícito del Romano Pontífice para su publicación anual.

Estructura organizativa y funcionamiento interno

La Comisión estará compuesta por un máximo de 23 miembros elegidos por el Papa por un periodo de cinco años, con posibilidad de reconfirmación. Estos miembros serán «clérigos, miembros de Institutos de La vie consacrée y de Sociedades de Vida Apostólica y laicos de diversas nacionalidades que se distingan por su ciencia, probada capacidad y experiencia pastoral en los diversos ámbitos de la tutela”.

Por otro lado, entre las normas internas de funcionamiento aprobadas en el “rescriptum” destacan las siguientes:

  • Mayoría cualificada: Todas las propuestas que la Comisión presente al Sumo Pontífice deberán contar previamente con la aprobación de una mayoría de dos tercios de sus miembros.
  • Asamblea Plenaria: Se reunirá de forma ordinaria dos veces al año (con opción de realizarse por videoconferencia) y requerirá la presencia de al menos dos tercios de los miembros para constituirse válidamente.
  • Órganos internos: Se definen los Grupos de Trabajo (divididos en Regionales y de Estudio) y el Consejo Ejecutivo, este último como el órgano permanente encargado de coordinar las iniciativas mensuales de trabajo.
  • Confidencialidad obligatoria: Tanto los miembros de la Comisión como los consultores, oficiales y colaboradores externos tienen la obligación estricta de observar el secreto de oficio sobre la información que conozcan en el ejercicio de sus funciones.
  • Sede e idiomas: El organismo mantendrá su sede legal y el resguardo confidencial de sus archivos en el Estado de la Ciudad del Vaticano, fijando el italiano, el español y el inglés como sus lenguas oficiales de trabajo.

Al término del periodo de tres años de prueba, la Comisión evaluará el desarrollo de estas normas y someterá al Sumo Pontífice las modificaciones pertinentes para la redacción y aprobación de un estatuto definitivo.

Amérique latine

Una reliquia de San Josemaría para Cuernavaca

Una iniciativa nacida de la devoción de una familia y sostenida por toda una comunidad culmina con la entronización de una reliquia de San Josemaría en Cuernavaca.

Giancarlos Candanedo-15 de juin de 2026-Temps de lecture : 3 minutes

El domingo 7 de junio de 2026 se celebró un acontecimiento histórico y providencial en Cuernavaca, Estado de Morelos, México: la colocación de un cuadro y una reliquia de  primer grado de san Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, en la capilla dedicada a su memoria y a Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en la colonia Jardines de Cuernavaca.

Una capilla de origen providencial

La historia comenzó hace más de 30 años, cuando la familia Tovar Rodríguez tuvo contacto con una estampa del entonces Siervo de Dios Josemaría Escrivá. Por varios favores que les hizo el hoy santo, los patriarcas de dicha familia, el Ing. Fermín y su esposa, doña Mary Carmen, se propusieron iniciar a partir de 1985 una capilla en la comunidad de Jardines de Cuernavaca, donde vivían, dedicada al fundador del Opus Dei, institución con la cual no tenían comunicación.

Con el pasar de los años y gracias al esfuerzo de los vecinos de la comunidad, aquella capilla que inició celebrando las Misas bajo un gran árbol que estaba ubicado donde hoy está plantada una cruz de metal, fue creciendo y mejorando poco a poco lo que actualmente es la Capilla Nuestra Señora de Guadalupe y san Josemaría Escrivá, perteneciente a la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús (Teopanzolco).

Lo sorprendente es que esta iniciativa nació de forma totalmente independiente, sin que las autoridades del Opus Dei en México ni sus miembros tuvieran conocimiento de ella.

Redescubrimiento y trabajo conjunto

A inicios de 2025, gracias al contacto providencial entre mujeres de la Obra y Mary Carmen Tovar Rodríguez (hija de los fundadores de la capilla), se descubrió la existencia del templo que tiene como co-patrono al santo de lo ordinario. Tras investigar ante las autoridades civiles y diocesanas, se confirmó que la capilla estaba formalmente erigida y registrada, perteneciendo a la Diócesis de Cuernavaca desde el año 2002.

Dado que el nombre del santo se había diluido con el paso de los años, los fieles de la Prelatura y la comunidad parroquial unieron esfuerzos para recuperarlo y remozar el espacio. Como parte de este impulso, el vicario del Opus Dei en México, P. Ricardo Furber, entregó un cuadro y una reliquia del santo a Mons. Ramón Castro Castro, Obispo de Cuernavaca, para que fueran resguardados en el templo.

Hacia una renovación espiritual y comunitaria

La Misa solemne de colocación fue presidida por Mons. Castro, acompañado por el P. Ricardo Furber y el párroco de Teopanzolco, P. Carlos Félix Antonio. Ante un templo lleno, el Obispo animó a los feligreses a sumarse a un proyecto de renovación arquitectónica del templo, pero enfatizó que el verdadero reto es espiritual: “La renovación de esta capilla tiene un significado que va más allá de una obra arquitectónica. Las piedras pueden restaurarse, los muros pueden fortalecerse y los espacios pueden embellecerse. Pero la verdadera renovación que Dios espera es la del corazón. Un templo restaurado está llamado a reflejar una comunidad renovada. No basta con reconstruir espacios; es necesario reconstruir vínculos. No basta con mejorar estructuras; es necesario fortalecer la comunión”.

Una llamada al compromiso

Con profundo agradecimiento a todos los que con poco o con mucho, a lo largo de los años, se han sumado a esta iniciativa, el Obispo de Cuernavaca confirmó su apoyo y confianza en los que antes y ahora quieren aportar su grano de arena para que el proyecto de renovación de la capilla sea no solo un proyecto arquitectónico, sino signo de una comunidad de fe renovada, viva y fraterna.

L'auteurGiancarlos Candanedo

Prêtre. @GCandanedoPaez

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Lo que África recordará de la visita del Papa León XIV

El Pontífice visitó África del 13 al 23 de abril, en un periplo que le llevó por Argelia, Camerún, Angola y, finalmente, Guinea Ecuatorial.

Francis Nyatundo-15 de juin de 2026-Temps de lecture : 5 minutes

Ya en mayo de 2025, el mes de su elección, León XIV pensó en realizar su primer viaje papal a África. No pudo llegar a materializarse, pues finalmente realizó su primer viaje a Turquía y al Líbano. Pero más vale tarde que nunca: del 13 al 23 de abril, el Papa estadounidense visitó África, comenzando por la cuna de San Agustín, la actual Annaba, en Argelia.  Desde Argelia, en el norte, visitó Camerún, en el centro de África; luego, Angola, hacia el sur; y, finalmente, hacia el oeste, Guinea Ecuatorial.

Sus hijos e hijas de todo el continente, no solo de los cuatro países, siguieron su visita con gran entusiasmo. Estaban ansiosos por escuchar su voz y dispuestos a prestarle atención. He aquí cinco mensajes del Papa que los católicos de África recordarán de la visita apostólica.

Un llamamiento a la paz

El tema de la paz está siempre presente en la enseñanza del Papa León XIV. Se ha comentado que el tema de la paz definirá su pontificado. Al visitar el continente africano, devastado como está por los conflictos armados, el Papa exhortó a los fieles y también a las autoridades civiles sobre la necesidad de trabajar por la paz. La paz, dijo en Yaundé (Camerún), «no se puede decretar: hay que abrazarla y vivirla».

La verdadera paz es «desarmada» y «desarmante». Es desarmada porque «no se basa en el miedo, las amenazas o las armas».  Es desarmante «porque es capaz de resolver conflictos, abrir los corazones y generar confianza, empatía y esperanza». No debe reducirse a un mero eslogan, sino que «debe encarnarse en un modo de vida que renuncie a toda forma de violencia, tanto personal como institucional».

En Argel (Argelia), el Papa propuso el diálogo intercultural e interreligioso como un camino enriquecedor hacia la paz y la unidad. Destacando la identidad especial de Argelia como «puente entre el Norte y el Sur, y entre Oriente y Occidente», nos exhortó a fomentar «el enriquecimiento mutuo entre los pueblos y las culturas» y, de este modo, «multiplicar los oasis de paz».

El liderazgo significa servicio

El Papa se pronunció con claridad sobre el grave deber que los políticos y las autoridades civiles tienen para con aquellos a quienes gobiernan. En Yaundé, el Papa instó a romper las «cadenas de la corrupción» que «desfiguran la autoridad y la despojan de su credibilidad». En Argel, el León León XIV pidió a los líderes que fueran protagonistas de la paz y la justicia, salvaguardando la dignidad de todos y abriéndose «a dejarse conmover por el dolor de los demás, en lugar de multiplicar los malentendidos y los conflictos». Están llamados a liderar fomentando la cooperación en pro del bien común, sin buscar dominar. El liderazgo consiste en el servicio a los demás, «dedicarse, con mente clara y conciencia recta, al bien común de todo el pueblo de la nación». 

En Luanda (Angola), el Papa aconsejó a los gobernantes que no temieran el desacuerdo. No deben «reprimir las ideas de los jóvenes ni los sueños de los mayores, sino saber gestionar los conflictos transformándolos en caminos de renovación».

Con especial énfasis, el papa León advirtió contra una «sed idolátrica de lucro» y una «lógica del extractivismo» que deja a muchos desposeídos. En su lugar, abogó por el «verdadero lucro», que es el resultado del «desarrollo humano integral».

Cristo sacia nuestra hambre y sed de justicia

El Papa León XIV reconoció el gran hambre y sed de justicia que se observa en todo el mundo. «Vivimos, de hecho, en una época en la que la desesperanza es rampante y una sensación de impotencia tiende a paralizar la renovación tan profundamente deseada por los pueblos. ¡Hay tal hambre y sed de justicia! ¡Una sed de implicación, de visión, de opciones valientes y de paz!». 

Todo corazón humano anhela ser liberado. En una homilía en Suarimo (Angola), el Papa proclamó que «no hemos nacido para ser esclavos ni de la corrupción de la carne ni de la del alma: toda forma de opresión, violencia, explotación y deshonestidad niega la resurrección de Cristo, el don supremo de nuestra libertad». 

En Cristo, este hambre se sacia definitivamente: «A través de la Pascua de Jesús, el éxodo definitivo, todos los pueblos son liberados de la esclavitud del mal. Al celebrar este misterio salvífico, el Señor nos llama a hacer una elección decisiva: “Quien cree tiene vida eterna”» (Homilía en Malabo, Guinea Ecuatorial).

Los jóvenes llenos de esperanza son tesoros inestimables

El Papa se dirigió con gran entusiasmo a los jóvenes que salieron a recibirlo. En Yaundé, se refirió a ellos como «la esperanza del país y de la Iglesia», y señaló que «su energía y creatividad son tesoros inestimables». Los jóvenes son indispensables en la búsqueda de la paz. «Cuando persisten el desempleo y la exclusión social, la frustración puede conducir a la violencia. Invertir en la educación, la formación y el espíritu emprendedor de los jóvenes es, por lo tanto, una elección estratégica para la paz. Es la única manera de frenar la fuga de talentos maravillosos hacia otras partes del mundo. Es también la única manera de combatir los flagelos de las drogas, la prostitución y la apatía, que están devastando demasiadas vidas jóvenes de una manera cada vez más dramática».

El Papa apeló al espíritu alegre y esperanzado de la juventud africana, refiriéndose a ellos como el «depósito de esperanza y alegría» del mundo porque «siguen soñando y esperando. No se conforman con lo que ya existe; se esfuerzan por superarse, por prepararse para grandes responsabilidades y por participar activamente en la configuración de su propio futuro». (Discurso en Luanda)

Su sed de esperanza, dijo el Papa León XIV a los jóvenes, es saciada por Cristo, que promete un «futuro de esperanza». No un «futuro desconocido que debemos esperar pasivamente, sino uno que nosotros mismos estamos llamados a construir con la gracia de Dios». (Homilía en Mongomo, Guinea Ecuatorial)

El Papa invitó a los jóvenes a acoger la llamada vocacional para ser «sacerdotes, religiosas, religiosos o catequistas» o personas casadas en santo matrimonio. «Estad preparados», exhortó, «para acoger esta vocación como un camino de amor verdadero que crece en la libertad; como un camino de esperanza, nacido de la certeza de que Dios nunca os abandonará; y como un camino de santidad, en el que buscáis siempre el bien y la felicidad de los demás» (Discurso en Bata, Guinea Ecuatorial).

La misión de la universidad

En la Universidad Católica de Yaundé, el Papa esbozó la misión de la universidad «en un momento en que muchos en el mundo parecen estar perdiendo sus puntos de referencia espirituales y éticos». En estos tiempos, «la universidad se destaca como un lugar privilegiado de amistad, cooperación y, al mismo tiempo, de interioridad y reflexión. Desde sus mismos orígenes en la Edad Media, sus fundadores fijaron la Verdad como su meta».

El aprendizaje y la investigación en la universidad, instó el Papa, deben estar abiertos a la «luz benévola» de la fe. Es necesario «pensar en la fe en el marco de los contextos culturales contemporáneos y los retos actuales». 

Las universidades deben ser lugares donde se permita la crítica constructiva de las «cosas nuevas». Las universidades de África están llamadas a «formar pioneros de un nuevo humanismo en el contexto de la revolución digital». El Papa señaló los peligros asociados a las tecnologías emergentes, haciendo hincapié en la necesidad de una auténtica interacción humana. 

L'auteurFrancis Nyatundo

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La novedad cristiana según Benedicto XVI

La novedad cristiana es precisamente la revelación y la presencia de un Dios que es absolutamente trascendente, pero al mismo tiempo cercano.

José Miguel Granados-15 de juin de 2026-Temps de lecture : 2 minutes

En la reciente recopilación de homilías de Benedicto XVI durante su etapa como Papa emérito, recogidas en el volumen El Señor nos lleva de la mano (Encuentro, Madrid 2025), explica -con la sabiduría teológica que le caracteriza- que la novedad cristiana no es propiamente el monoteísmo, sino la cercanía del Dios vivo y verdadero, que es relación de amor.

En efecto, el paganismo antiguo y el de las religiones primitivas creía comúnmente en un dios único, pero distante; bueno, pero ajeno a las vicisitudes de nuestra pobre existencia. Por eso, buscaban congraciarse con las que consideraban oscuras fuerzas demoníacas dominadoras del mundo mediante el recurso supersticioso a la magia. Así pretendían escapar del miedo oscuro, pero realmente no lo conseguían.

Podríamos añadir que las ideologías modernas ateas, por su parte, aceptan la divinidad como una idea -una suerte de ley suprema ordenadora del cosmos, válida en todo caso como instancia subjetiva o emotiva- pero completamente ajena al mundo. Por eso, sus muchos seguidores, para mantener el objetivo prioritario de la salud y el bienestar temporal, ponen toda su confianza en la ciencia, la economía, la política, etc. y, cuando todo esto falla, llega irremediablemente la angustia existencial.

La novedad cristiana es precisamente la revelación y la presencia de un Dios que es absolutamente trascendente, pero al mismo tiempo cercano, que se ocupa de sus criaturas, especialmente de los hombres, con entrañas de misericordia: que cuida a cada uno con providencia delicada, que se encarna en la humanidad de Jesús de Nazaret para redimirnos del mal y ofrecernos el don de la vida eterna. 

La originalidad del mensaje revelado en la historia de la salvación, que culmina en evangelio de Jesucristo, consiste presentar a un Dios que es en sí mismo relación, familia, y que invita a sus hijos a entrar en su relación de amor, de amistad y de comunión interpersonal. 

De este modo, el cristiano supera el miedo y la angustia existencial del pagano antiguo y del moderno, y vive con la certeza de la fe, en la plena confianza, paz y alegría interior.

Recogemos a continuación algunos párrafos magistrales de Benedicto XVI:

«La novedad de la revelación bíblica es que Dios, ese Dios tan distante, tan silencioso, nos conoce, y que el Dios lejano se hace Dios cercano».

«Este Dios grande, lejano, este Dios que se ha hecho cercano, ¡se hace tan cercano que se convierte en hombre! Se convierte en uno de nosotros: es imposible estar más cerca».

«No solo tiene relación, sino que es relación, no es solo geometría del mundo, sino que es amor, y el amor siempre indica relación, y la realidad más grande no es la geometría, sino el amor. Dios es amor y por eso es relación, y puesto que es relación, también puede tener relaciones, involucrarnos en su relacionalidad, en el misterio de su amor».

«Dios, el verdadero poder, me conoce, me ama, el poder último es bueno, y por eso sabemos que es bueno vivir, porque estamos en manos de este Dios».

«Este Dios único no es un Dios ocioso, que vive solo en sí mismo, en su eterna bienaventuranza, sino que es un Dios grande, tan grande que también nos conoce a nosotros, que se ocupa de nosotros. La novedad es que este Dios único, verdadero, es también el Dios para nosotros y con nosotros».

Dios ha salido de sí mismo y, precisamente porque ha salido de sí mismo, podemos entrar en Dios».

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Fernando Puig : “ Il s'empresse souvent de clamer qu'il y a abus de pouvoir. ”

En esta entrevista el rector de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, Fernando Puig, explica cómo debe entenderse teológicamente el gobierno de la Iglesia y la necesidad de evitar abusos.

Giovanni Tridente-15 de juin de 2026-Temps de lecture : 5 minutes

L’Église catholique est une institution présente dans la société depuis plus de deux mille ans. On peut la considérer comme la plus ancienne de l’histoire de l’humanité, du moins à notre connaissance. Au fil des siècles, elle a traversé différentes époques et de profondes transformations, accompagnant l’évolution de l’humanité elle-même.

Depuis ses origines, l’Église s’est définie comme le bien spirituel des hommes, tout en assumant une mission spécifique : guider l’une des plus grandes communautés au monde. Mais quel est le secret d’une telle gouvernance pérenne ? Que signifie aujourd’hui “ gouverner ” l’Église ? Et quel avenir pour cette gouvernance dans un contexte de plus en plus complexe et imprévisible ?

Nous en avons discuté avec le père Fernando Puig, recteur de la Université pontificale de la Sainte-Croix et professeur de droit canonique à la faculté de droit canonique de la même université. 

Quand on parle de “ gouvernance ” dans l’Église, parle-t-on de pouvoir ou de service ? Quelle est la différence concrète pour les fidèles ?

L’un des premiers éléments à prendre en compte dans ce contexte est que les fidèles perçoivent l’attitude de service de ceux qui gouvernent. Il s’agit donc de veiller à ce que cette attitude ne soit pas seulement le fruit des vertus personnelles du dirigeant, mais aussi de la compréhension et du développement de la forme même de gouvernement.

Cela a été affirmé, par exemple, par le concile Vatican II, et répété depuis 60 ans, mais nous restons bloqués sur un plan moralisateur : en fin de compte, une compréhension théologique et juridique du gouvernement comme service est nécessaire.

En quoi la manière dont une Église gouverne devrait-elle différer de celle d'un État ou d'une entreprise ?

—Permettez-moi de dire, tout d'abord, en quoi la manière de gouverner de l'Église devrait ressembler à celle d'un bon gouvernement que nous définirions comme “ laïque ” : en termes de professionnalisme, ce qui implique une formation, et de responsabilité des actes du gouvernement envers les gouvernés.

Nous abordons donc à juste titre la question des différents niveaux de gouvernance. Premièrement, parce que le fondement de la gouvernance de l'Église n'est pas démocratique, et deuxièmement, parce que, contrairement aux institutions publiques ou aux entreprises, son objectif premier est le bien spirituel des personnes. En définitive, pour l'Église, il est essentiel de faciliter l'action du Saint-Esprit et l'exercice de la liberté des fidèles dans la communion. Cela change bien des choses. 

Est-il possible de concilier autorité et écoute ? L’Église peut-elle prendre des décisions sans se couper des gens ?

« On me dit que dans certaines régions du monde, les fidèles ne sont pas écoutés car les pasteurs sont persuadés de mieux savoir que les fidèles eux-mêmes ce dont ils ont besoin. De plus, nous devons être convaincus que les fidèles ont droit non pas à n’importe quel gouvernement, mais à une bonne gouvernance. En gouvernant, les pasteurs rendent aux fidèles ce qui leur appartient, ce qui est bon pour eux. L’écoute devient donc une condition fondamentale pour parvenir à une telle compréhension. Cela s’applique aussi bien à la gouvernance pastorale en général – qui ne doit pas se transformer en assemblée – qu’aux procédures d’allocation des ressources aux fidèles par le biais d’actes administratifs. ». 

La synodalité change-t-elle réellement quelque chose dans la vie des communautés, ou n'est-ce qu'une idée théorique ?

Cela change si la synodalité est véritablement appliquée, en profondeur et fondée sur une compréhension théologique solide. L’évolution de l’idée de “ synodalité ” vers l’Église “ synodale et missionnaire ” est intéressante. Aujourd’hui, on parle de “ conversion des relations ”, et le lien entre le sacerdoce universel des fidèles et le sacerdoce ministériel est redécouvert comme fondement de l’engagement synodal.

En revanche, l'écoute et le dialogue exigent un travail préparatoire considérable, un effort important pour instaurer une culture de responsabilité partagée, un esprit de sacrifice et des outils adaptés : tous les types de réunions ne conviennent pas à tous les débats ou décisions. Il faut également savoir rectifier le tir : bien gouverner est difficile ; cela requiert un grand respect pour autrui et un profond détachement des intérêts personnels. 

Que peuvent apprendre à l'Église d'autres modèles organisationnels, même non religieux ?

—Certaines formalisations du gouvernement civil ont hérité de formes apparues au sein de l'Église, comme nous l'avons vu lors du colloque organisé à l'Université de la Sainte-Croix les 20 et 21 avril 2026. L'idée même de gouvernement a constitué un problème philosophique et théologique dans le contexte chrétien ; nombre d'apories du gouvernement séculier actuel sont dues au fait qu'elles trouvent leur origine dans la sécularisation des débats chrétiens.

Cela dit, je crois que l’autorité ecclésiastique a la chance de pouvoir beaucoup apprendre des professionnels qui mettent leurs compétences au service de la mission. C’est là que se pose le défi de la formation à la gouvernance, un chapitre entier qui reste à explorer et qui figure au cœur de ce projet de recherche. Objectifs et modèles de gouvernance de l'Église, toujours actif au sein de la Sainte-Croix dans le cadre de notre laboratoire de recherche.

Comment empêcher ceux qui occupent des postes de responsabilité au sein de l'Église d'abuser de leur pouvoir ?

Il est souvent prématuré d'affirmer qu'il y a abus de pouvoir. Gouverner est nécessaire, mais difficile ; les dirigeants font des erreurs. Une saine tradition de gouvernance recourt à des outils de gestion ordinaires qui favorisent la collégialité, la collecte d'informations, l'étude et la production de documents, afin d'éviter un excès de décisions unilatérales et de partager les phases préparatoires avec une vérification fondée sur des critères transparents. De plus, la possibilité de révision, de demander pardon et, dans certains cas, de recours est essentielle. Tout s'améliore lorsque cela se déroule dans un climat de respect des droits des fidèles : tous les fidèles, laïcs, prêtres, religieux et évêques. Dans un tel contexte, il y a peu de place pour un véritable abus de pouvoir. Les erreurs sont corrigées. L'abus de pouvoir doit être rigoureusement identifié, les coupables punis et tenus responsables, avec réparation à la clé.

De quels outils spécifiques disposent les fidèles pour se sentir comme des participants actifs et non comme de simples récepteurs de décisions ?

L’initiative des fidèles est pratiquement sans limites : les fidèles laïcs bâtissent l’Église sans avoir besoin de mandats de la hiérarchie ecclésiastique. Ils en sont une partie active de par leur baptême. Bien entendu, une formation adéquate est nécessaire. 

Les décisions gouvernementales concernent les expressions hiérarchiques et certains biens fondamentaux que les pasteurs ont la responsabilité de modérer. Les conflits s'intensifient lorsque commence la course aux postes institutionnels et ecclésiastiques, qui constituent la dimension la plus instrumentale de l'Église. Le pape François est apparu très inspiré lorsqu'il a déclaré : Evangelii Gaudium, Il prônait des structures, des styles et des langages en constante évolution. “ état de la mission ”. 

Dans une Église présente dans des cultures très diverses, comment maintenir l'unité sans limiter les différences ?

—Nous devons faire pleinement confiance à l’Esprit Saint. Il est l’artisan de la communion. J’ai dit “ pleinement ” car gouverner, c’est aussi veiller à cet équilibre entre unité et diversité. Lorsque l’objectif est la mission — et non la défense de territoires —, on trouve des solutions, toujours au prix de sacrifices, qui laissent précisément place à l’Esprit Saint.

S’il fallait absolument désigner un changement urgent dans la manière dont l’Église est gouvernée aujourd’hui, quel serait-il ?

—Le Code de droit canonique dit presque tout ; s’il était appliqué cinq fois plus soigneusement et rigoureusement qu’il ne l’est actuellement, la gouvernance ecclésiastique s’améliorerait de façon exponentielle : “ Avant de promulguer un décret particulier, l’autorité doit recueillir les informations et les preuves nécessaires et, si possible, écouter les personnes dont les droits pourraient être affectés. ”. Écoute et responsabilité. Répondre aux fidèles sur les améliorations apportées.

Con nostalgia

Miro hacia atrás con nostalgia y recuerdo a un chaval que grita a una pantalla, bien metido en el argumento y disfrutando de lo que ahí está pasando.

15 de juin de 2026-Temps de lecture : 3 minutes

La tecnología actúa como una extensión de nuestras capacidades, facilitando la comunicación, el aprendizaje y el acceso a la información. Tiene el potencial de liberarnos de tareas tediosas y repetitivas, permitiéndonos enfocarnos en la creatividad, la empatía y la conexión social. Si hoy día quiero ir al cine, antes de sentarme en la butaca ya he visto el tráiler de la misma (y creo que podría gustarme, por eso voy), he sacado las entradas por internet y hasta he elegido la fila de butacas que más me gusta. También he podido elegir un sillón más o menos cómodo. Mi duda viene cuando no veo que esa extensión de mis capacidades que la tecnología me ofrece vaya pareja a una mayor humanidad a la hora de relacionarnos.

Cuando era pequeña, los domingos por la tarde, mi padre nos llevaba a los cuatro al cine. Se veían dos películas seguidas para pasar la tarde en el cine de la parroquia, que era una sala inmensa que se ponía abarrotada de niños. Recuerdo que, en esa sala repleta, no había un absoluto silencio: se comían palomitas, pastelitos de chocolate, gominolas y se masticaban chicles de fresa o clorofila. También se bebía con pajita, haciendo su ruido correspondiente al absorber. En el bar había también un botijo con agua. Se hablaba en voz alta, se reía sonoramente o se lloraba. Los espectadores se levantaban para ir al baño, haciendo levantar a toda una fila. No se respetaba un riguroso silencio y los espectadores lo teníamos asumido; era parte de la experiencia. Eso era así y a nadie se le ocurría en aquellos tiempos (hablo de hace más de cuarenta años) pensar que pudiera ser de otra manera.

Otra característica de ir al cine en los ochenta era que la gente comentaba con el de la butaca de al lado aspectos del tema de la película que no entendía o se hacía contar “qué había pasado” en esos minutos que no había visto al ir al baño (ver dos películas seguidas son casi cinco horas). También se podían oír los ronquidos de alguien aburrido que hubiera decidido que ese era un buen lugar y momento para echarse una siesta. Y podía darse el caso de que un apasionado gritara a la protagonista de la película que aparecía en la pantalla que estuviera tranquila, y que nada malo le iba a pasar. “Tranquila, que ahora viene el chico asalvarte”, gritaba el chiquillo refiriéndose al chico de la película, sin pensar, ni remotamente, que podía ser un maleducado gritando de ese modo.

Hoy estas cosas son inconcebibles, pero ocurren otras como llamadas de teléfono o gente que decide que lee el periódico en su pantalla mientras ve la película al mismo tiempo. Personas que no pueden estar relajadas mirando una película sin consultar sus mensajes de WhatsApp. Las salas están menos llenas y nadie ve dos películas seguidas en una sala, como tampoco se absorbe con la pajita haciendo mucho ruido (¿qué niño no ha hecho eso?). Miro hacia atrás con nostalgia y recuerdo a un chaval que grita a una pantalla, bien metido en el argumento y disfrutando de lo que ahí está pasando. Ir al cine era meterse en una historia y evadirse. Solamente algunas familias tenían televisión.

Cuando ayer, al lado de mi butaca, me toca un tipo leyendo los mensajes y el periódico en la pantalla de su móvil y al mismo tiempo sigue la película, me gustaría volver a esas salas de los años ochenta llenas de vida, cuando al acabar la película no podías levantarte porque un clavo invisible te había fijado en la butaca y salías de la sala comentando con tu amigo las cosas que te habían llamado la atención y pensando que te encantaría volver a verla, mientras alguien que no conoces te está escuchando y pensando que le ha pasado lo mismo que a ti. Al final noto que, si bien antaño no habría podido sacar la entrada por internet, establecíamos relaciones más humanas a la hora de realizar esa actividad.

Un uso equilibrado de la tecnología es la clave, ya que el abuso puede provocar deshumanización, sedentarismo y desconexión social. De hecho, me sienta muy mal cuando, al preguntarle algo a alguien, a veces no hace ni el esfuerzo de pensar y buscar en su desván mental algo para poder responderte, sino que te suelta directamente: “Busca en Google”. Echo de menos, pues, al niño emocionado que gritaba a una pantalla.

Vatican

El Papa en el Ángelus: “¡Dios bendiga siempre a España!”

León XIV ha agradecido al Señor en el Ángelus de hoy el viaje apostólico a España, y “al pueblo español, que me ha recibido con mucho entusiasmo y devoción”. Y se ha dirigido de modo especial a su Majestad el Rey, obispos, comunidades que ha visitado “y a toda la Iglesia en España. ¡Que Dios bendiga siempre a España!”.

Rédaction Omnes-14 de juin de 2026-Temps de lecture : 3 minutes

El Papa León XIV ha manifestado su agradecimiento al Señor y al pueblo español por el voyage apostolique del 6 al 12 de junio a España, en el Àngelus de este XI domingo del tiempo ordinario.

Ante romanos y peregrinos de diversos países que exhibieron pancartas y lemas, algunos también españoles, como un numeroso grupo de religiosas, el Papa agradeció el viaje de modo afectuoso y especial “a su Majestad el Rey, a los obispos, a las comunidades que he visitado, y a toda la Iglesia en España. ¡Dios bendiga siempre a España!”, dijo tras el rezo de la oración mariana del Ángelus.

Nuevos beatos mártires, víctimas de regímenes totalitarios

A continuación, el Santo Padre recordó a algunos nuevos beatos: los sacerdotes diocesanos Venceslao Drbola y Juan Bula, de Moravia; y Juan Šwierc y ocho compañeros, sacerdotes salesianos polacos. Todos han sido beatificados como mártires, porque fueron víctimas de las persecuciones de regímenes totalitarios a causa de su fidelidad a Cristo, ha señalado el Pontífice.

Además, ayer en Mato Grosso, Brasil, fue beatificado Nazareno Lanciotti, sacerdote romano misionero, “también él mártir, porque en nombre del Evangelio defendía a los más pobres. Que el ejemplo y la intercesión de estos valientes testigos sostengan la misión de los presbíteros y de toda la Iglesia”.

Cercanía a Filipinas y otros saludos

El Papa mostró también su cercanía a la población de Filipinas, afectada hace algunos días por un fuerte terremoto. Rezo por los difuntos y sus familiares, por los heridos y por todos aquellos que sufren a causa de esta calamidad.

Ha saludado a los romanos y peregrinos de diversos países, y de modo particular a los miembros de la Comisión Internacional para el Diálogo entre los Discípulos de Cristo y la Iglesia Católica. “Que vuestras reflexiones nos ayuden a crecer en comunión”.

También se ha dirigido a los peregrinos de los Estados Unidos de América, en particular a los fieles de Nueva Jersey y a la Escuela Carrollton del Sagrado Corazón de Miami, Florida, y a diversos grupos italianos.

Jesús se compadecía de las muchedumbres

En su breve alocución, el Sucesor de Pedro se ha referido al Evangelio de hoy (Mt 9,36-10,8), en el que Cristo “al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas” (v. 36). 

El Hijo de Dios mira a la gente, mira a la humanidad: ve la opresión que aplasta y la violencia que quita la fuerza. Ve las heridas de las guerras y el vacío del consumismo. Ve rostros reducidos a máscaras, familias rotas por el mal y jóvenes ilusionados por falsos ideales, ha dicho el Papa.

“Jesús ve y ama. Ama y sufre por nosotros, con nosotros: su compasión expresa no sólo cercanía fraterna, sino voluntad de redención. 

En efecto, Él conoce nuestro corazón y cuida de él; ante tantas personas que parecen “ovejas que no tienen pastor” (v. 36), Cristo se dedica a todas ellas como buen pastor y, como Señor de la mies, envía obreros al campo del mundo (cf. v. 38)”.

¿Cuál es el trabajo que deben realizar?, se ha preguntado. Su respuesta ha sido: “Llevar el consuelo de Dios a los que sufren: llevar caridad donde hay miseria, esperanza donde hay aflicción, fe donde hay desconfianza”.

A la Virgen Maria: que respondamos con gozo y valentía a la misión

La mirada de Jesús transforma la realidad: llena de amor, su iniciativa da vida a un pueblo nuevo, la Iglesia, que está llamada a continuar la misión de los apóstoles: “Gratis habéis recibido, dad gratis” (v. 8). Sí, el don de Jesús es totalmente gratuito, porque su valor excede toda medida: es imposible merecerlo o “comprarlo”, ha proseguido el Papa.

“Queridos hermanos, la tarea de evangelizar nace del don de Dios que en Cristo se vuelve perdón para el mundo, servicio a los más pequeños y más pobres, compromiso por la justicia. Pidamos el auxilio de la Virgen María, llena de gracia, para que respondamos con gozo y valentía a la misión a la que Jesús nos llama”, ha rogado en la Plaza de San Pedro ante miles de peregrinos.

L'auteurRédaction Omnes

CollaborateursAlmudena González Barreda

Le paradoxe du soin et une solution 

Europa afronta una crisis demográfica por invisibilizar el cuidado familiar en su economía, penalizando a quienes sostienen la sociedad de forma gratuita. La solución exige reconocer este valor mediante reformas fiscales y de pensiones.

14 de juin de 2026-Temps de lecture : 3 minutes

L'Europe connaît actuellement l'une des transformations les plus profondes de son histoire récente : hiver démographique. Dans la plupart des pays européens, le taux de natalité est inférieur au seuil de renouvellement des générations, la population vieillit rapidement et de moins en moins de travailleurs contribuent au financement des systèmes de retraite conçus pour une réalité sociale qui n'existe plus. Certains gouvernements cherchent des solutions et les politiques d'immigration semblent avoir trouvé un écho favorable auprès des dirigeants, mais ils s'interrogent rarement sur le fait de savoir si le problème ne réside pas dans l'architecture économique et culturelle même sur laquelle nos sociétés ont été bâties.

Pendant des décennies, nous avons conçu l'économie comme si les soins étaient une ressource inépuisable. Nous avons tenu pour acquis qu'il y aurait toujours quelqu'un prêt à élever des enfants, à prendre soin des personnes âgées, à soutenir les malades et à s'occuper des personnes dépendantes. Pourtant, ce soutien essentiel n'a jamais été pris en compte dans les comptes nationaux, les systèmes de sécurité sociale ni les indicateurs de réussite économique. Le marché a toujours eu besoin de soins, mais il les a traités comme une réalité invisible.

Le paradoxe du PIB

Il en résulte un paradoxe difficile à ignorer. Les sociétés ont besoin d'enfants pour assurer leur avenir, mais elles pénalisent économiquement et professionnellement celles et ceux qui les ont et les élèvent, principalement les mères. On a besoin de personnel pour s'occuper des personnes âgées, mais en même temps, le temps passé à leurs côtés est considéré comme improductif lorsqu'il s'agit d'un enfant. La société a besoin de familles capables d'entretenir des relations stables et des réseaux de soutien, mais l'État, les institutions et les entreprises organisent le travail comme si ces responsabilités n'existaient pas.

Les soins aux personnes dépendantes ne constituent pas un problème que l'économie doit résoudre, mais bien la condition préalable à toute économie. Sans personnes dévouées aux soins d'autrui, il n'y a ni travailleurs, ni consommateurs, ni contribuables, ni citoyens. Pourtant, celles et ceux qui accomplissent ce travail au sein de la famille continuent d'en supporter les coûts économiques, sociaux et de sécurité sociale, souvent passés sous silence.

Les femmes occupent une place centrale dans cette réflexion, même si les hommes y font progressivement leur entrée. Ces dernières décennies, elles ont conquis la quasi-totalité des espaces éducatifs, professionnels et économiques qui leur étaient historiquement interdits. Ce progrès constitue l'une des grandes transformations sociales de notre époque. Toutefois, précisément parce que les femmes ont conquis ces espaces, il est également essentiel de reconnaître le rôle de celles et ceux qui continuent de faire vivre leur famille en prodiguant des soins, en élevant les enfants et en assurant un soutien familial.

Valoriser la maternité

Reconnaître cette réalité ne signifie pas réduire la maternité à une simple fonction économique ni confiner les femmes à un rôle spécifique. Cela signifie admettre que concevoir, élever et soutenir une famille génère une valeur sociale qui profite aux parents, à l'État et à la société dans son ensemble. De même, soutenir ses parents âgés, prendre soin des malades ou être présent en cas de vulnérabilité est une contribution essentielle à la cohésion sociale.

En réalité, lorsque ces soins sont prodigués par des professionnels extérieurs, ils sont immédiatement comptabilisés dans le PIB et font l'objet d'une valorisation marchande. En revanche, lorsqu'ils sont dispensés par des membres de la famille par amour, par sens des responsabilités ou par engagement, ils disparaissent des statistiques. Le paradoxe est flagrant : ce qui est essentiel à la survie de la société devient invisible précisément parce qu'il est fourni gratuitement.

Il ne s'agit pas de remettre en question le travail des professionnels de la santé, dont la contribution est précieuse et nécessaire, mais de reconnaître qu'il existe des formes de soin, de présence et de dévouement qui ne peuvent guère être entièrement remplacées par une relation de travail. Certaines situations exigent plus que des compétences techniques : elles requièrent du temps, de l'affection, de la disponibilité et, parfois, le sacrifice d'une part importante de sa propre vie.

Parlons de justice sociale

Protéger la famille, les proches et la communauté n'est ni une concession ni un privilège.

Si le système bénéficie de générations entières de personnes qui ont consacré des années à élever des enfants ou à prendre soin de proches dépendants, il est raisonnable qu'il reconnaisse ces contributions par le biais de mécanismes fiscaux, sociaux et de sécurité sociale appropriés : des systèmes de retraite qui tiennent compte des années consacrées aux soins, des marchés du travail compatibles avec les trajectoires familiales non linéaires, la reconnaissance de la “ dette biographique ” accumulée par ceux qui ont sacrifié des opportunités professionnelles pour soutenir autrui, et une culture économique qui cesse de considérer comme improductive tout ce qui ne génère pas de bénéfices immédiats.

Considérer les soins de cette manière, sous tous leurs aspects, y compris économiques, est une question de justice.

Le déclin démographique européen nous oblige à reconsidérer nombre de nos certitudes. La solution réside peut-être non seulement dans des mesures incitatives à la natalité ou dans une augmentation des dépenses publiques, mais aussi dans la reconnaissance de ce qui a toujours, discrètement, soutenu nos sociétés : si nous voulons plus d’enfants, une plus grande cohésion sociale et un meilleur bien-être pour nos aînés, nous devons cesser de considérer les soins aux personnes dépendantes comme une réalité marginale et commencer à intégrer ces personnes – qu’il s’agisse de parents, d’enfants ou de frères et sœurs – dans les comptes nationaux.

Il est temps de placer l'attention portée aux autres au centre et de reconnaître que la richesse d'une société ne se limite pas à ce qui figure dans ses bilans, mais qu'elle provient des personnes qui prennent soin des autres, les accompagnent et soutiennent leur vie.


L’économie de la tendresse : une perspective féministe sur l’économie du soin et la liberté économique des femmes

AuteurAlmudena González Barreda
EditorialAmazone
Année: 2026
Nombre de pages: 103
L'auteurAlmudena González Barreda

Periodista y madre de tres hijos.

Bajad la mirada

El viaje papal ha regado los surcos, pero nos toca ahora a nosotros entrar a tropel a sembrar y a cuidar la tierra que se nos ha confiado

14 de juin de 2026-Temps de lecture : 3 minutes

Tras una semana de alzar la mirada siguiendo la invitación de León XIV en su visita a España, llega el momento de bajarla, de volver a la realidad. En nuestras manos está ahora que este enorme esfuerzo del Santo Padre y de la organización haya merecido la pena.

Porque, ante el éxito incontestable del evento, la respuesta mayoritariamente positiva de la sociedad o las espectaculares cifras de participación en los actos, corremos el riesgo de quedarnos ahí, inmóviles, alucinados con lo que hemos vivido. Hoy quiero vestirme de blanco, como aquellos dos hombres que nos cuenta el libro de los Hechos de los Apóstoles que se presentaron ante los discípulos cuando se quedaron estupefactos mirando al cielo tras la Ascensión del Señor para advertir: «Galileos (españoles), ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?».

El viaje de León XIV será, sin duda, un monumental impulso a la misión de la Iglesia, pero ya no lo vamos a tener a él. Su paso por España ha sido como el paso del arado por una tierra endurecida por nuestros miedos y pecados. El viaje papal ha regado los surcos, ha igualado los terrones, su llovizna los ha dejado mullidos, pero nos toca ahora a nosotros entrar a tropel a sembrar y a cuidar la tierra que se nos ha confiado. Y hemos de hacerlo con las claves que él nos ha dejado y que yo resumiría en cinco.

En primer lugar, aprovechar el «golazo para siempre» al que se refirió el Papa en el Bernabéu. Gestionemos bien este gol, racionalicemos la euforia porque el partido es largo. Muchos han cambiado su perspectiva de la Iglesia en estos días, hay una mayor sensibilidad hacia lo espiritual, los alejados se han sentido un poco más cerca, los cercanos se han sentido más fuertes y unidos, otros muchos que ni siquiera habían oído hablar de la posibilidad de una amistad con Jesús hoy no lo ven como algo descabellado. No esperemos a recibir el siguiente gol en contra, que vendrá, corramos a por otro gol que nos permita mantener la ventaja. Y hagámoslo con las claves que él nos ha recordado: una Iglesia sinodal, abierta a la escucha, no encerrada en sí misma, y entregada al servicio a los pobres y necesitados. 

En segundo lugar, poner en práctica el perdón, el diálogo y la amistad social. «Una Iglesia reconciliada por dentro puede hablar con mayor libertad», les recordó a los obispos en el encuentro que tuvo con ellos en la CEE. La comunión es parte fundamental de la misión. La Iglesia que más evangeliza no es la más tradicional o la más progresista, sino la más unida, en la pluralidad de carismas. Y como sociedad, también estamos llamados a dar grandes pasos de reconciliación, recuperando el diálogo, evitando las polarizaciones, buscando lo que nos une que es mucho más de lo que nos separa. Los siete minutos de aplausos al Papa en el Congreso fueron un ejemplo de que el sentido común puede ponernos de acuerdo más allá de nuestras diferencias ideológicas por muy grandes que sean. 

En tercer lugar, la atención a los dramas de nuestro tiempo. El servicio al mundo del dolor, de las migraciones, de la cárcel o de la violencia contra la mujer no son un añadido a la misión del cristiano, porque el ejercicio de la caridad no es la fijación de algunos, como señaló en el encuentro en el proyecto «Cedia 24 horas» de Cáritas, sino «el núcleo incandescente de la misión eclesial». En el puerto de Arguineguín nos recordó que «los discípulos de Jesús no pueden considerar ajeno el clamor de quienes gritan desde la noche» ni «podemos acostumbrarnos a contar muertos». Y en Tenerife nos invitó a imitar su grito profético contra quienes trafican y explotan a los migrantes, gritando también nosotros en nuestros ambientes: «¡Deténganse! ¡Conviértanse!». Se trata de ver a Cristo mismo en el forastero que llega a nuestro país y «que necesita ser acogido, protegido, integrado y promovido». 

En cuarto lugar, fomentar el diálogo de la fe con la cultura, el arte, la ciencia… «En este tiempo de la imagen, resulta aún más evidente cómo el arte y la belleza son eminentes canales de evangelización», dijo León XIV en su homilía en la impresionante inauguración de la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia. Hemos tenido mucha música y arte en esta visita, sigamos dando voz a los artistas que encontrarán, sin duda, en Dios, la fuente de su inspiración. La fe tiene mucho que aportar también al mundo de la economía, el deporte, el pensamiento, porque nada de lo humano nos es ajeno.

Por último, hacerlo de la mano de María con la enseñanza que nos dejó en su homilía en la Catedral de Madrid: «La Almudena nos dice que para edificar algo nuevo, hermoso y duradero hay que estar dispuestos a destruir los muros» (la imagen fue hallada al echar abajo parte de una muralla). Y es que –explicó– aunque «en un primer momento, una muralla que cae provoca ruido, caos, desorden; también abre espacios, restaura posibilidades e impulsa restablecimientos». No tengamos miedo, por tanto, a echar abajo estructuras que ya no nos sirven y reconstruyamos una y otra vez la Iglesia que, como la Sagrada Familia de Gaudí aún en construcción, nos recuerde «cómo la vida cristiana es siempre un camino, porque se trata de un proyecto que Dios lleva a cabo». 

L'auteurAntonio Moreno

Journaliste. Diplômé en sciences de la communication et licencié en sciences religieuses. Il travaille dans la délégation diocésaine des médias à Malaga. Ses nombreux "fils" sur Twitter sur la foi et la vie quotidienne sont très populaires.

Évangélisation

Dorothy Day: la anarquista de Dios

De militante socialista y anarquista a referente del catolicismo social estadounidense, Dorothy Day encarnó una fe incómoda y radical que unió contemplación, compromiso con los pobres y resistencia a la cultura dominante.

Gerardo Ferrara-14 de juin de 2026-Temps de lecture : 5 minutes

Hace tiempo dedicamos un artículo a la figura de Flannery O’Connor, que siempre ha sido para mí de gran inspiración. Leyendo después las obras de Thomas Merton, me topé por casualidad con un ensayo de Paul Elie titulado The Life You Save May Be Your Own: An American Pilgrimage. En él, Elie traza un paralelismo entre cuatro figuras centrales de la cultura “católica” americana del siglo XX: O’Connor, precisamente, Merton, Walker Percy y Dorothy Day.

Escribí “católica” entre comillas porque a Flannery O’Connor, así como a los otros autores citados, incluida Dorothy Day, les sentaría mejor el significado literal del término: “universal”. Estos se presentan, de hecho, como artistas y pensadores que hablan a todos los hombres y mujeres de este mundo, y lo hacen como simples hombres y mujeres dotados de genio y talento, libres de cualquier otra etiqueta de pertenencia religiosa o política.

En su ensayo, Elie destaca cómo, a pesar de no formar entre ellos un grupo o una escuela (como ocurría con Chesterton, Belloc, Lewis y otros en Inglaterra), compartían cuatro aspectos fundamentales:

  • Considerar la vida como un peregrinaje.
  • La visión de una fe que no simplifica sino que inquieta, que hiere antes de liberar (la gracia que irrumpe en la carne).
  • La lectura juvenil de Jacques Maritain.
  • El ser “apóstoles” de esta gracia en una cultura secularizada, cada uno a su manera: Day con el compromiso social, O’Connor con la literatura, Merton con la contemplación y Percy con la filosofía.

Una vida llena de contrastes

Dorothy Day solía repetir a quienes la definían como santa: “Don’t call me a saint. I don’t want to be dismissed so easily”, es decir, “No me llaméis santa. No quiero ser liquidada tan fácilmente”. Es una frase que encierra no solo toda su complejidad, sino también la visión que tienen los santos sobre la santidad. Asimismo, representa cierto “embarazo” con el que se habla de ella en los ambientes eclesiásticos.

Dorothy Day nació en Nueva York en 1897, en una familia burguesa protestante. Desde joven abrazó el ateísmo y el socialismo radical, frecuentando ambientes anarquistas y escribiendo para periódicos de izquierda, en un recorrido muy similar al de su homóloga francesa Madeleine Delbrêl.

Su vida privada estuvo marcada por experiencias que muchos definirían como desordenadas, algunas traumáticas como un aborto. De su relación con Forster Batterham nació su hija, Tamar, en 1926.

La conversión al catolicismo

Esa gracia que irrumpe «en el territorio del diablo» irrumpió en la vida de Day precisamente con el nacimiento de esta niña, que la enfrentó a grandes dudas existenciales. Dorothy quería que Tamar fuera bautizada y se dio cuenta de que ella también deseaba un «hogar» al que volver. En 1927 recibió el bautismo católico. Esa decisión la llevó a romper con Batterham, hostil a cualquier forma de religiosidad, una separación que Day describió como «lo más doloroso que jamás había hecho».

La conversión de Dorothy Day es una cuestión compleja y controvertida, pero ¿no lo es también toda vida humana con sus mil facetas?

Sin duda, el nacimiento de su hija fue el casus belli existencial. Dorothy afirmó que no podía mantener a su hija alejada de Dios, pero su camino de acercamiento a la fe cristiana, y al catolicismo en particular, ya había comenzado. En concreto, ya antes del nacimiento de la niña, Day frecuentaba las iglesias católicas de los barrios pobres de Nueva York, no tanto por fe como por el ambiente que allí se respiraba. El sentido de lo sagrado, el incienso, la luz tenue, las velas y la liturgia con el canto gregoriano la impresionaban tanto que llegó a escribir que en aquella época se arrodillaba y rezaba sin saber aún a quién.

Esas mismas iglesias estaban, a diferencia de las de la burguesía protestante, en primera línea a la hora de ayudar a los pobres y a los numerosos inmigrantes irlandeses e italianos de la Gran Manzana, en ese compromiso social que tanto le importaba, pero que ya no bastaba para calmar su sensación de «larga soledad», una soledad que ni siquiera los amigos, el amor romántico ni el activismo político habían sido capaces de llenar.

Además de la belleza de la liturgia y la cercanía a las masas populares, lo que más influyó en Dorothy a la hora de elegir el catolicismo fue su tradición sacramental, en especial la Eucaristía como presencia real y no mero símbolo.

Le site Travailleur catholique y la influencia de Maritain

En 1933, Dorothy Day fundó, junto con Peter Maurin, el Catholic Worker, un periódico que se vendía simbólicamente a un centavo el ejemplar, que aún existe y que, al mismo precio simbólico de entonces, vende hoy 80 000 ejemplares.

El objetivo ya quedaba claro desde el nombre del periódico: la defensa de los intereses de todos los trabajadores, no como una invención marxista, sino como una idea evangélica.

En esto, Day y Maurin se vieron profundamente influenciados por Jacques Maritain (1882-1973), filósofo francés convertido al catolicismo y principal pensador tomista del siglo XX, cuya obra se centraba en el personalismo.

Maritain, de hecho, fue contemporáneo de Dorothy y se hizo amigo suyo durante el largo período que pasó en Estados Unidos.

En Humanismo integral (1936), Maritain sostuvo que el humanismo moderno había separado erróneamente al hombre de Dios y propuso una tercera vía alternativa al socialismo y al capitalismo, para una sociedad justa y basada ni en el Estado ni en el individuo como consumidor, sino en la persona, entendida como ser libre y abierto a la trascendencia.

Además de la fundación del periódico, Day y Maurin crearon las Houses of Hospitality, casas de acogida para pobres, desempleados y personas sin hogar en las grandes ciudades estadounidenses, precisamente en ese espíritu de misericordia corporal que no es asistencialismo, sino fraternidad.

Peter Maurin, por su parte, también se vio profundamente influido por el distributismo, la teoría socioeconómica elaborada por Gilbert Keith Chesterton y Hilaire Belloc, a la que dedicamos un article précédent.

El Catholic Worker Movement, movimiento que precisamente surgió del compromiso de Day y Maurin, se caracterizó posteriormente por su pacifismo absoluto. Dorothy Day, de hecho, se opuso enérgicamente a la Segunda Guerra Mundial y, por este motivo, se ganó la antipatía de muchos, incluso de católicos, llegando incluso a ser detenida en varias ocasiones por sus protestas no violentas.

Su postura sigue siendo difícil de clasificar políticamente: anarquista pero católica; radical pero no marxista; a favor de los pobres pero contraria al aborto, que ella misma había vivido en carne propia.

Las obras literarias: la escritura como acto de fe

Dorothy Day no fue solo activista: fue escritora, y su escritura era inseparable de su fe y de su compromiso. Entre sus obras principales, destaca la autobiografía espiritual The Long Loneliness (1952), «La larga soledad», en la que narra el drama existencial de su propia vida, marcada primero por la soledad del hombre sin Dios y luego por la del hombre que ha encontrado a Dios, pero cuyo camino debe continuar a veces incluso en la oscuridad, un poco como diría John Henry Newman.

También merece la pena mencionar Loaves and Fishes (1963), una historia del Movimiento del Trabajador Católico contada desde dentro, y los diarios publicados póstumamente, que resultan valiosos para comprender la vida interior de una mujer que nunca separó el pensamiento, la fe y la acción.

Una figura de gran actualidad

Dorothy Day es, paradójicamente, una respuesta estadounidense al debate actual. El presidente Trump y políticos católicos como el vicepresidente Vance se han encontrado en abierta oposición con el papa León XIV, primer pontífice de origen estadounidense de la historia, en temas como los migrantes, la guerra y los derechos, pero sobre todo en dos conceptos: la paz «desarmada y desarmante», en el centro de la predicación del nuevo pontífice, y la esperanza entendida como «tomar posición».

Precisamente a este respecto, Léon XIV definió a Dorothy Day como «una pequeña gran mujer estadounidense que […] vio que el modelo de desarrollo de su país no creaba las mismas oportunidades para todos. Comprendió que el sueño era una pesadilla para demasiadas personas, que como cristiana debía comprometerse con los trabajadores, con los migrantes, con los marginados por una economía que mata. Escribía y servía: es importante unir mente, corazón y manos».

La causa de beatificación de Dorothy Day fue iniciada por Juan Pablo II, pero avanza con extrema lentitud precisamente por aquellas vicisitudes que marcaron la vida de Day, desde el aborto hasta las convivencias y la vida «irregular» anterior a su conversión.

Quizás, sin embargo, todas estas etapas sean precisamente el signo de esa gracia que irrumpe en el territorio del diablo, tan querida por Flannery O’Connor, y que lleva a no renegar de la oscuridad, los errores y el dolor, sino a integrarlos en la propia narrativa espiritual como parte de un camino común a todos los seres humanos: un concepto que, a veces, no es fácil de proponer y comprender cuando se desea un cristianismo inmaculado y una Iglesia compuesta únicamente por puros.

CollaborateursJosé María Maldonado Casado

¡«Alsa» la mirada!

En el viaje de León XIV a España algunos comentaristas dijeron que Madrid puso a la gente, Barcelona la belleza y Canarias el alma.

13 de juin de 2026-Temps de lecture : 2 minutes

Sigo muy emocionado tras haber visto al Santo Padre en mi querida isla. Tras presenciar la magnitud de los actos en Madrid y Barcelona, la Misa del jueves en el estadio de Gran Canaria se sintió como algo casi familiar.

Como voluntarios, estuvimos allí desde por la mañana y tuvimos el privilegio de ayudar a preparar el cáliz y la Sede del Papa. Conocí a Monseñor Ravelli —maestro de ceremonias del Vaticano— y pude explicarle nuestra devoción a la Virgen del Pino.

En un acto así siempre hay muchos imprevistos y cierta tensión. Ocurrió que le di el último libretto para seguir la Misa a una señora y otra que también lo necesitaba se molestó conmigo. En sus ojos hubo un reproche (muy canario, en realidad) hacia la otra señora y hacia mí. Minutos después, volví con otro ejemplar que tenía escondido. Mirándola, le dije:

—¿Ya consiguió un librito?

—No —dijo cabizbaja.

—«Alsa» la mirada —le respondí con acento canarión, mientras le mostraba el folleto.

Se puso feliz y me conmovió la sonrisa cómplice que compartió con la otra señora tras el pequeño «conflicto de intereses».

Llegaron helicópteros, se apostaron francotiradores en los balcones y el estadio se terminó de llenar. Cuando llegó León XIV, el estruendo recordaba a cuando la UD Las Palmas sube a Primera División (quizá el año que viene). Sin embargo, durante la Misa, con la orquesta y el folclore canario, el silencio era sorprendente —como en la Plaza de Lima, en Madrid— para ser un estadio de fútbol a reventar. Para los grancanarios, poder ver junto a San Pedro a nuestra querida Virgen del Pino y al Santo Cristo de Telde no tuvo precio.

En la homilía, el Papa nos animó a ser más humildes. Nos recordó que el corazón de Cristo pertenece a los sencillos y no a los sabelotodos, quienes, aturdidos por un «yo» omnipresente, carecen del silencio necesario para escuchar el palpitar del amor. El Santo Padre insistió en que la verdadera felicidad no consiste en prescindir de los demás, sino en «bajar de la arrogancia que divide para encontrarnos en la humildad que nos hermana». Concluyó con una invitación directa al corazón:

«Donde hay humildad hay amor, y donde hay amor hay paz. Solo desde la humildad podemos amarnos y encontrarnos: saber quiénes somos».

Seguramente no somos conscientes de todo lo sembrado por el Papa estos días en España. Ahora toca releer sus discursos y hacerlos nuestros. Y así, como hizo aquella señora con una mirada cómplice, aprender a hacer las paces y dejarnos sorprender, tal y como nos animó el Papa desde el puerto de Arguineguín:

«CUANDO ENCUENTREN DIFICULTADES, ALCEN LA MIRADA».

L'auteurJosé María Maldonado Casado

Estudiante de 4º curso de Derecho y Economía.

Monde

“Cuba está al borde del colapso”, asegura el agustino P. Luis Reyes

Hace no mucho tiempo eran casi impensables unas declaraciones como las del misionero P. Luis Javier Reyes a Omnes. El fraile agustino describe, desde el barrio de La Habana Vieja, el colapso humanitario de Cuba, sobre todo de los mayores, muchos sin familia en el extranjero, y sin medicamentos.

Francisco Otamendi-13 de juin de 2026-Temps de lecture : 8 minutes

“Cuba está comenzando a entrar en una fase de crisis humanitaria grave. Una crisis agravada no solamente por el bloqueo económico, sino por un bloqueo político que desde dentro no reconoce el colapso de las cosas”, ha declarado a Omnes el P. Luis Javier Reyes, OSA.

El fraile Augustine, que ingresó en la Orden San Agustín en 1990, sacerdote desde 1997, lleva en Cuba un año y pico, no mucho tiempo, el suficiente para hacerse cargo de cómo están el país y sus gentes. Lo primero que comenta es que “el hecho de que haya agustinos en Cuba se debe mucho al esfuerzo personal de Robert Prevost, ahora León XIV”.

Energía, alimentación y salud, en especial de los mayores, ocupan casi toda la conversación. Mucha gente, sobre todo los que no tienen familia fuera, come sólo una vez al día (algunos una vez a la semana), y fuera de La Habana, tan solo hay electricidad una hora diaria, o dos como mucho. Y faltan medicamentos, en particular de salud mental, y similares.

Tras la reciente Audiencia del Papa León XIV al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, la Oficina de Prensa vaticana signalé que “se abordaron “cuestiones “candentes” como la de Cuba —en estos días de fuerte tensión con los Estados Unidos—, respecto a la cual se reiteró la necesidad de apoyar al pueblo cubano”.

Usted es malagueño, ha estado destinado en Cádiz, Sevilla, 17 años en Portugal en una parroquia del cinturón industrial de Lisboa. ¿Cómo fue su llegada a Cuba?

– Los agustinos de España (Provincia de san Juan de Sahagún), estamos presentes en muchos lugares. Al llegar me encontré con una diócesis, la arquidiócesis de La Habana, que tiene muchos años, toda una historia, pocos sacerdotes, nosotros estamos en el barrio de La Habana Vieja, aunque sea el centro de La Habana, son barrios muy desestructurados, una comunidad también muy desestructurada a nivel religioso.

Sabes que vas a un lugar diferente, al que te tienes que adaptar, que tiene sus peculiaridades. Existen algunos servicios en la ciudad, pero el deterioro se ve a pasos acelerados. A los ocho meses de llegar, empecé a ver cosas que no ví cuando llegué, en cuanto a la miseria, dificultades en el día a día, el precio de las cosas que se dispara. 

Existe una inflación galopante, y trabajar ahora mismo para el Estado te resuelve quince días, no más, y me refiero sólo a poder comer, no ya para comprarte unos zapatos. 

La elección como Papa del cardenal Robert Prevost, agustino, tuvo lugar en mayo, unos meses después de llegar usted a Cuba. Una gran alegría para ustedes.

– Si. Y especialmente aquí en Cuba, porque cuando el Papa Juan Pablo II pidió a todos los religiosos personas para venir a Cuba, allá a finales de los 90, cuando hizo la visita, desde España se hizo un primer intento, pero se cerraron a los agustinos las puertas aquí, a nivel de gobierno, y lo estuvo intentando. Él era entonces general, volvió a comenzar las gestiones, y consiguió que viniésemos aquí. El que ahora mismo haya de nuevo agustinos en Cuba se debe mucho, mucho, mucho, al esfuerzo personal de Robert Prevost, de León XIV.

Confirmaciones en la parroquia el pasado 23 de mayo. En el centro, el arzobispo de La Habana, cardenal Juan de la Caridad. Con hábito, hacia la derecha, el P. Luis Javier Reyes.

¿Están otros agustinos misioneros en Cuba?

- En La Habana estoy en estos momentos solo ahora, pero hay otros agustinos en Cuba, concretamente en Ciego de Ávila, Chambas, donde vive el Superior. Es una provincia del centro de la isla, y hay una comunidad que es completamente diferente, en el campo. El pueblo de Chambas está bien estructurado, y luego tienen muchas comunidades de campo, agrícolas. Es de los pocos campos que funcionan en Cuba, Ciego de Ávila.

En un bautismo, en las pasadas Navidades, en la misma parroquia.

Las noticias que nos llegan son niños sin comer y sin escuela, ausencia de combustibles para autobuses, ambulancias o camiones de la basura, apagones eléctricos, mucho desempleo. Cuénteme..

- Aquí hay ahora dos cosas. Por una parte, el bloqueo energético al que está sometiendo Estados Unidos a Cuba. Pero antes de eso, está el hecho de que no hay combustible, o muy poco combustible. Uno va a La Habana y se ven muy pocos coches circulando -eléctricos-, ya desde antes. 

Y muchísimas horas de apagón. Nosotros aquí, en La Habana Vieja, tenemos dos cosas bastante buenas: uno, la electricidad soterrada, por lo que casi todas las horas del día, hay luz, que sólo falta por avería, o cuando se quita de una zona y la ponen en otra. Y dos, el gas por conducción, es decir, uno tiene gas en la cocina. Aquí hay mucha cocina eléctrica, la promocionaron mucho en los 90, ya entonces había problemas de electricidad.

En cambio en Chambas, con ellos es muy difícil contactar, porque ahora mismo tienen dos horas de electricidad. O una. Ayer mismo estuve hablando, y tuvieron  sólo media hora en todo el día.

En casi todos los bares de La Habana, quitando dos o tres, el gas es por bombona de gas. Desde hace años, el reparto de bombonas de gas está controlado, y se adjudica por familia, etc., una o dos al año. Ahora no se encuentra, sólo en el mercado negro con precio desorbitante. Y últimamente ni siquiera en el mercado negro. Prácticamente ya no hay. 

Los PP. Luis y Roberto, arreglando el jardin de la iglesia con voluntarios. Los agustimos aceptan a los niños de la plaza porque es una forma de que hagan algo juntos, y puedan mostrar el resultado de su trabajo, dice el P. Reyes.

¿Puede decirse que conforme uno se aleja de La Habana, menos horas de electricidad?

- Sí. Como hay muchos cortes de electricidad, puede decirse que cuanto más alejado de La Habana, menos electricidad. Porque en La Habana vive mucha gente, y para que la gente no se eche a la calle, como ahora ya se está echando… Cuando llegué yo, se marchaba la luz de 4 a 6 horas al día. Con los datos existentes, en La Habana la gente está teniendo de 4 a 6 horas de electricidad al día, y fuera de La Habana, una o dos horas al día, no más. Y ahí es cuando hay que poner para lavar ropa y para cocinar, los que tienen cocinas eléctricas.

En el campo, fuera de La Habana, es fácil encontrar leña, más complicado el carbón, pero en la ciudad de La Habana, el precio es carísimo, y en una vivienda, una persona se pone junto a la ventana o el balcón para cocinar.

La gente tiende a reducir las comidas. Los adultos empiezan a comerse un pan con algo al mediodía de almuerzo, y comer comer, sólo la cena al final de la tarde. Se quiere que los niños almuercen siempre, pero aquí, en el barrio de La Habana Vieja, los adultos están con una comida al día, pero no ya porque no se pueda cocinar, sino porque el precio ha subido tanto, que no es posible.

Me está hablando de una crisis humanitaria grave, ¿no es cierto? Una situación de emergencia.

– Sí, el asunto económico aquí es en muchos casos de emergencia. Las personas que tienen ayuda del extranjero son muchas, porque tienen familia fuera, ésos consiguen consiguen salir adelante, más o menos, y con dificultades. Pensemos que la mayoría de los cubanos que viven fuera no tiene grandes sueldos, pero aquí con 5 dólares a la semana resuelves la comida de 4 personas. Ahora menos, tienen que enviar más. 

Estamos llegando al punto de una emergencia. El otro día tuvimos una reunión en la diócesis. Y en el tema de pastoral social, lo que más preocupa en casi todas las parroquias es mantener, con voluntarios, un comedor en el que haya gente que pueda tener al menos una comida fuerte a la semana. Sigue siendo un tema que preocupa.

La Iglesia en estos momentos no tiene constituida una red suficiente como para aguantar a todos lo que, eventualmente, se van a quedar sin medios. 

El problema humanitario alimentario puede ser muy grave si no se afronta con rapidez, sobre todo con rapidez.

El P. Reyes, con voluntarias que hacen el almuerzo los sábados para 35 personas.

¿Hay una Caritas diocesana? Ustedes tienen un parroquia en La Habana. 

– Sí, estamos aquí en La Habana Vieja, nuestra parroquia se llama El Cristo del Buen Viaje. Hay una Cáritas diocesana. Pero desde la pandemia para acá esa ayuda desde dentro se ha vuelto inviable. El poder adquisitivo de muchas personas se ha venido abajo. Hay pocas personas con mucho dinero, algunas son dueñas de pequeñas empresas, pero la mayoría de la gente se está empobreciendo a marchas forzadas, muy rápidamente.

Cuáles son las necesidades más acuciantes de la gente, además de las mencionadas. Tendría que haber algún cauce para ayudar…

- Es difícil, porque a nivel oficial, Cuba no tiene necesidades, el gobierno cubano no las tiene. Cualquier ayuda que pueda llegar desde algún gobierno, por ejemplo, en medicamentos, en especial que tengan que ver con psiquiatría, salud mental, podrían solucionar muchas necesidades y harían mucho bien, pero…  Hay muchísimos enfermos de esquizofrenia y otras enfermedades que están sin tratar. Y son un problema, ellos, y también incluso de seguridad física para la familia que los acompaña, porque están sin medicación.

Aquí, quien lo está pasando peor es la gente mayor que no tiene familia fuera, que vive en una vivienda pequeñita, y para quienes una libra ya no te digo de carne, eso es impensable ya, de arroz -son 460 gramos- está costando ahora mismo entre 280 y 300 pesos. No pueden siquiera vivir del arroz. Es aquí lo que más alimenta.

Cómo son las comunidades eclesiales de Cuba. Y la población total del país

– En l'Église las comunidades son muy reducidas, porque aquí ha habido una fortísima emigración, y ha emigrado fundamentalmente la gente en edad de trabajar. Parece ser que antes de la pandemia había 12 millones de cubanos, ahora hay casi 9, unos 8 millones y pico. La inmensa mayoría de los que se han marchado han sido personas en edad de trabajar, y hay por tanto una gran cantidad de gente mayor, que están pasándolo muy mal.

Dentro de ese gran colectivo están los que han sido gente de Iglesia, y a esa gente, la Iglesia de Cuba les debe muchísimo. Cuando estaba prohibido venir a la iglesia, cuanto te cortaban todos los trabajos -los tenía el Estado-… Si eras médico, nunca tendrías un cargo de responsabilidad, si trabajabas en una empresa nunca ibas a tener un  cargo importante, por muy bueno que fueras, porque ibas a la Iglesia… Esa gente, a pesar de las penalizaciones que ha tenido, nunca dejó de participar en la comunidad cristiana. En la parroquia, a Misa diaria asiste gente mayor, 15 a 20 personas, esa gente merece todo.

Finalmente, un mensaje. Qué le gustaría trasladar al mundo sobre lo que hemos conversado.

- Ahora, Cuba está comenzando a entrar en una fase de crisis humanitaria grave. Una crisis agravada no solamente por ese bloqueo económico, sino por un bloqueo político que desde dentro no toma cartas en el asunto, cartas que tendría que tomar, que no sé si es por falta de interés – que es, porque si no, ya habrían hecho algo–, o por no reconocer el colapso de las cosas, que están a punto de colapsar.

Y cuando todo esto caiga, la crisis humanitaria va a ser realmente grave. Ahora mismo, una forma de colaborar es a través del envío de medicamentos.

No sabemos lo que va a pasar de aquí a un mes. Lo que sí sabemos es que pase lo que pase, la situación humanitaria va a ser muy seria, y hay que estar muy atentos para actuar lo más rápidamente posible, porque las personas ahora mismo están con lo mínimo, mínimo, mínimo, en muchos sentidos. Hablamos de mucha cantidad de personas.

Terminamos conversando del Centro Cultural Félix Varela, una iniciativa cultural y de diálogo “muy interesante”, que queda para otro momento. El P. Reyes asegura que nunca ha encontrado un lugar donde unos jóvenes le hagan tantas preguntas sobre la metafísica de Aristóteles, por ejemplo.

L'auteurFrancisco Otamendi

Évangélisation

El Credo: qué es y de dónde viene

El Credo es uno de los textos más repetidos de la historia, pero no es un texto que se lee: es un texto que se declara o se profesa. No es un resumen doctrinal para estudiar, sino una declaración pública de pertenencia y de fe.

Juan Luis Lorda-13 de juin de 2026-Temps de lecture : 4 minutes

Toda persona, lo sepa o no, vive según un credo. Tiene unas convicciones fundamentales sobre quién es, de dónde viene y hacia dónde va; unas creencias que orientan sus decisiones y dan sentido a su existencia. El Credo cristiano es precisamente eso, pero formulado con precisión y compartido en la Iglesia: una respuesta articulada a las preguntas más radicales que el ser humano puede hacerse.

El Credo es uno de los textos más repetidos de la historia de la humanidad. Durante casi dos mil años, millones de cristianos lo han recitado en la liturgia dominical, en el bautismo, en el lecho de muerte. No es un texto que se lee: es un texto que se declara o se profesa. En esa diferencia hay algo esencial: el Credo no es un resumen doctrinal para estudiar, sino una declaración pública de pertenencia y de fe.

Dos Credos

La explicación que vamos a ofrecer no pretende ofrecer una teología profundísima —que implicaría analizar la historia, la etimología de las distintas partes y el contenido de cada palabra—, sino algo más accesible: al estudiar los artículos del Credo intentaremos entrar en los misterios de la fe para que nos sirvan de guía y nos centren en lo esencial.

El Credo es una referencia importantísima, como lo es también el Catecismo de la Iglesia Católica, pero con una diferencia: el Catecismo es una obra mucho más amplia, mientras que el Credo es un compendio. Además, el Credo es mucho más antiguo: es la confesión oficial de la Iglesia.

En castellano lo llamamos Credo por su primera palabra en latín: “Credo in unum Deum” —“Creo en un solo Dios”—. “Credo” significa en latín “creo”.

En la liturgia usamos dos credos: uno más largo y otro más corto. El más corto es muy venerable y muy antiguo, probablemente del siglo II o quizá anterior. Se llama Credo de los Apóstoles y contiene la doctrina cristiana general ordenada. Es difícil determinar exactamente cuándo se empleó por primera vez, pero su antigüedad se deduce por su uso antiguo y por su doctrina; suele fecharse hacia mediados del siglo II o mucho antes, según los autores.

El más largo, en cambio, tiene una fecha perfectamente determinada. Pero antes de explicarlo conviene entender de dónde nacen los credos.

El origen bautismal del Credo

Los Credos nacen de manera espontánea por la ceremonia del bautismo. En el bautismo se bautiza en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y a quien va a ser bautizado —sobre todo si es adulto— hay que darle una instrucción previa.

En los primeros siglos de la Iglesia abundaban los bautismos de adultos, que seguían un proceso de catecumenado que fue organizándose y desarrollándose del siglo II al VI. Más adelante, cuando la población era masivamente cristiana, los bautismos pasaron a ser predominantemente de niños, y se redujo esa preparación o catecumenado. Hoy, con la descristianización, volvemos a tener también numerosas conversiones de adultos.

La estructura del catecumenado seguía el esquema trinitario: lo que se refiere al Padre, lo que se refiere al Hijo y lo que se refiere al Espíritu Santo. Todos los contenidos fundamentales de la fe se organizaban en torno a las tres personas de la Trinidad.

En el antiguo catecumenado existía una ceremonia de entrega del Credo: “Mira, vais a ser cristianos; os entregamos el Credo para que sea vuestro, para que lo aprendáis y lo recitéis”. Esto se hacía en los domingos de Cuaresma, antes de la Pascua, porque los bautismos de adultos se celebraban en la Vigilia Pascual. Un domingo de Cuaresma los catecúmenos recibían el Credo, lo aprendían, y al domingo siguiente lo recitaban públicamente.

Así, las distintas iglesias repartidas por el mundo fueron generando sus propios Credos, copiándose unas a otras o desarrollando los suyos propios, Existían muchos Credos muy parecidos pero con detalles distintos. Un libro clásico sobre este tema es el de Kelly, Primitivos credos cristianos, que recoge algunos de ellos y explica con detalle esta función bautismal.

El Credo largo: Nicea y Constantinopla

El Credo largo, que utilizamos hoy, se compone en dos etapas. La primera tiene lugar en el año 325, en el Concilio de Nicea. Para entonces, la Iglesia había logrado una cierta independencia: ya no es perseguida y ha sido reconocida como aceptable en el Imperio romano por el emperador Constantino, que se había convertido, aunque no se bautizó hasta el final de su vida. En ese clima de paz fue posible afrontar problemas internos graves, el más importante de los cuales era el arrianismo: una disputa sobre la figura de Jesucristo, sobre si era o no igual al Padre. Para resolver esa cuestión y formular una confesión de fe común y clara, el Concilio redactó un Credo que ya no era únicamente bautismal, sino también doctrinal.

Nicea se encuentra relativamente cerca de Constantinopla, al otro lado del mar. Y fue precisamente en Constantinopla donde, en el año 381, un segundo Concilio completó aquel Credo, desarrollando la tercera parte sobre el Espíritu Santo, que en Nicea se limitaba a la frase: “Creo en el Espíritu Santo”.

Para qué nos sirve el Credo hoy

Este Credo largo es el que utilizaremos para exponer los principales contenidos de la fe y para darles una base teológica. No es que la teología sea más importante que la catequesis, ni mucho menos; pero cuando queremos repensar la fe y tener una idea bien articulada de lo que es el cristianismo, acudir a estas fuentes resulta imprescindible.

El Credo, como primera ordenación de la doctrina cristiana, nos sirve de referencia para preguntarnos: ¿cuáles son los misterios cristianos?, ¿cómo los explicamos?, ¿qué dificultades plantean hoy? Este camino ha sido recorrido por muchos antes que nosotros. 

El entonces profesor Joseph Ratzinger —después cardenal y luego Papa Benedicto XVI— escribió su Introduction au christianisme como explicación de la doctrina basada en las tres partes del Credo. Santo Tomás de Aquino dejó un comentario al Credo Apostólico. Y la primera parte del Catéchisme de l'Église catholique —el segundo catecismo universal de la historia— es en realidad un extenso comentario al Credo, al que después siguen la explicación de la liturgia, la moral y la oración.

El Credo no se estudia para saber más, sino para vivir mejor. Saber quién es Dios, quién es Cristo, qué es la Iglesia o qué significa la vida eterna no son datos que se archivan: son convicciones que transforman nuestra manera de estar en el mundo. Por eso la Iglesia ha puesto siempre el Credo en boca de sus fieles, no en sus bibliotecas.

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Espagne

El Papa en su última Misa en España: «regreso a Roma reconfortado por los testimonios de fe y de amor a la iglesia»

El Papa León XIV ha celebrado una multitudinaria Eucaristía en Tenerife, en su último día de su Viaje apostólico a España. Antes de finalizar la Santa Misa, ha dedicado unas palabras de despedida a todos los españoles.

Teresa Aguado Peña-12 de juin de 2026-Temps de lecture : 6 minutes

En la celebración del Sagrado Corazón de Jesús, el Papa León XIV ha celebrado su última Misa en España, en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Así, su homilía comenzó dando gracias «por la fe y la caridad de las que he recibido tantos testimonios en este voyage apostolique» y concluyó la Eucaristía no sin antes dedicar unas palabras a todos los españoles.

Antes de la Misa, León XIV recorrió en papamóvil parte del recinto portuario saludando a los miles de fieles congregados. El altar estaba presidido por el Cristo de La Laguna y la patrona de las Îles Canaries, la Virgen de Candelaria, devociones que rara vez se exhiben juntas. Uno de los elementos más significativos del escenario fueron tres cayucos situados junto al área litúrgica, como recuerdo de las miles de personas que han llegado a Canarias atravesando una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo. Su presencia silenciosa acompañó toda la celebración.

©EFE/ Miguel Barreto

La Eucaristía contó además con una amplia participación de fieles procedentes de las distintas islas del archipiélago. Marcos, un joven de El Hierro, proclamó la primera lectura; la tinerfeña Inés puso voz al salmo responsorial; la segunda lectura corrió a cargo de María José, natural de La Palma y consagrada en el Orden de las Vírgenes; mientras que el Evangelio fue proclamado por el diácono permanente Alejandro Manuel. De este modo, la liturgia reflejó la diversidad de la diócesis nivariense y el carácter insular de una Iglesia llamada a vivir la comunión y el encuentro.

El Papa León XIV quiso dedicar unas palabras a los canarios: «gracias por lo que son y por lo que hacen, convirtiendo a esta isla  en un lugar donde encontrar al corazón de Cristo en el rostro amigo y hospitalario de personas y  comunidades fraternas».

«No reducir todo a comercio y beneficio»

Desde el inicio de su homilía, León XIV situó la solemnidad del Sacré-Cœur como una invitación a contemplar el amor de Dios por la humanidad. El Papa utilizó la imagen del mar y del cielo para hablar del anhelo infinito que habita en el corazón humano y que encuentra respuesta en Dios: «este es el secreto del corazón: la llamada íntima al éxodo y al encuentro».

Recuerda, desde el primer momento, la necesidad de dar la vida por Dios, por el otro: «hay vida cuando se da vida. De otro modo, se gira en el vacío». Así, como dice el Concilio, el ser humano está llamado  a la comunión con Dios y “no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí  mismo»(Magnifique humanité, 48). El Pontífice afirmó que «ningún ser humano es una isla» y subrayó que toda persona está llamada al encuentro con los demás.

El Papa subrayó la importancia de «no reducir todo a comercio y beneficio», recordando las palabras de su antecesor: «»quienes disfrutan más y viven mejor cada momento son los que dejan  de picotear aquí y allá, buscando siempre lo que no tienen, y experimentan lo que es valorar cada  persona y cada cosa, aprenden a tomar contacto y saben gozar con lo más simple. Así son capaces de  disminuir las necesidades insatisfechas y reducen el cansancio y la obsesión» (Laudato si', 223). Interpreten  así, queridos hermanos y hermanas, su vocación a la acogida».

La riqueza de los pobres

Haciendo alusión al Evangelio, el Papa habló sobre la paradoja de la riqueza de los pobres. Ellos «han aprendido muchas cosas que conservan en el misterio de su corazón. Aquellos entre nosotros que no  han experimentado situaciones similares, de una vida vivida en el límite, seguramente tienen mucho  que recibir de esa fuente de sabiduría que constituye la experiencia de los pobres. Sólo comparando  nuestras quejas con sus sufrimientos y privaciones, es posible recibir un reproche que nos invite a simplificar nuestra vida «(Dilexi te, 102).

El Pontífice invitó entonces a dejarnos evangelizar por aquellos a quienes socorremos, «que reconozcamos la misteriosa sabiduría de Dios escrita en su misma carne».

El Papa llama una vez más a la misión: «presten atención a los adolescentes y a los  jóvenes, a los ricos y a los pobres, a los residentes y a los huéspedes: todos ellos necesitan ser  conocidos con una mirada que ve más allá de las apariencias y reconoce la profundidad de sus  corazones inquietos, que no pocas veces ya está orientado, quizás inconscientemente, hacia el Reino  de Dios y su justicia. Que se respire entre ustedes que «Dios es amor, y quien permanece en el amor  permanece en Dios y Dios en él» (1 Jn 4,16)».

Su mensaje concluyó con una invitación a sumergirse en el corazón del Evangelio, el corazón de Cristo. Porque «quien se sumerge en él ya no vive para sí mismo»: «¡Abran a todos este mar de amor! Es mi deseo y  mi oración para ustedes y para todos aquellos que encuentren en su camino». 

L'Eucharistie

La celebración estuvo presidida por diversos signos vinculados a la historia y espiritualidad de Canarias. Junto a la imagen de Nuestra Señora de Candelaria se colocaron las reliquias de los dos grandes santos canarios: el Santo Hermano Pedro —del que este año se conmemora el cuarto centenario de su nacimiento— y San José de Anchieta, misionero lagunero conocido como el apóstol de Brasil.

©EFE/ Ramón De La Rocha

La solemnidad fue preparada durante semanas por numerosas comunidades de la diócesis. Entre otros trabajos, las monjas clarisas del monasterio de Santa Clara de La Laguna confeccionaron el mantel del altar y elaboraron cerca de 40.000 formas destinadas a la comunión de los fieles. La distribución de la Eucaristía corrió a cargo de unos 300 ministros extraordinarios repartidos por todo el recinto portuario.

Antes de finalizar la celebración se vivió además un momento simbólico. El cáliz utilizado por León XIV durante la Eucaristía fue entregado como regalo pontificio a la diócesis de San Cristóbal de La Laguna y recibido por el obispo Eloy Alberto Santiago Santiago, convirtiéndose desde ahora en una pieza histórica vinculada a la primera visita de un Papa a la diócesis nivariense.

El obispo agradece una visita histórica

El obispo de la diócesis de San Cristóbal de La Laguna, Eloy Alberto Santiago Santiago, agradeció la presencia del Pontífice en una visita histórica: la primera realizada por un Papa a la diócesis nivariense en sus dos siglos de existencia.

El prelado destacó la posición estratégica de Canarias como punto de encuentro entre Europa, América y África, y reafirmó el compromiso de la Iglesia local con los pobres, los migrantes, la fraternidad social y el cuidado de la creación.

En un momento especialmente emotivo, aseguró que el pueblo canario considera ya a León XIV como «uno de los nuestros» y afirmó que «en estas islas tendrá siempre su casa».

Las últimas palabras del Papa a los españoles

Antes de finalizar la Santa Misa, el Papa León dedicó unas últimas palabras a los españoles:

«Hermanos y hermanas, con esta celebración eucarística concluye mi viaje apostólico a España. Doy gracias a Dios y a todos los que me han acogido y que de mil maneras han colaborado en la preparación y la realización de los distintos momentos en Madrid, Barcelona y Montserrat y aquí en las Islas Canarias. Regreso a Roma conmovido por el gran afecto con el que me han recibido y reconfortado por los testimonios de fe y de amor a la iglesia, expresiones del gran corazón católico de España.

Desde este puerto que lleva el nombre de la Santa Cruz, mi pensamiento se extiende al mundo entero y a sus heridas que hacen sufrir a pueblos enteros. A todos quisiera repetirles el lema de este viaje. ¡Alzad la mirada! Si, dirijamos la mirada a Cristo crucificado.

Su corazón es la fuente de la misericordia, la única que puede salvar a la humanidad necesitada de perdón, de reconciliación, para alcanzar una paz verdadera y duradera. Levantemos la mirada como lo hizo María, la madre de todos los que sufren y guiados por ella, retomemos el camino con esperanza. Queridos hermanos y hermanas, gracias de corazón, permanezcamos unidos en la oración y en la comunión en Cristo y en la Santa Iglesia».

Adiós Papa León. Como decimos los españoles: «te queremos un montón».

© EFE/ Ramón De La Rocha
Actualités

Livre numérique gratuit : Léon XIV en Espagne

Rédaction Omnes-12 de juin de 2026-Temps de lecture : < 1 minute

Ya está disponible para su descarga gratuita el nuevo libro digital «León XIV en España», editado por Omnes y que reúne, de manera íntegra y cronológica, todos los discursos y mensajes del Papa León XIV durante su reciente visita apostólica a España.

El libro electrónico se puede descargar en formato .epub y .pdf

A través de este libro electrónico los lectores podrán leer y profundizar en los más de veinte discursos del Santo Padre, en los que ha hecho llamamientos a la esperanza, la unidad y la renovación de la fe en la sociedad actual.

Cada texto incluye además un link a la noticia de Omnes sobre cada uno de los encuentros

Évangélisation

5 maneras de fomentar la devoción al Sagrado Corazón de Jesús

La devoción al Sacré-Cœur de Jésus surgió de las revelaciones del Señor a Santa Margarita María Alacoque en el siglo XVII. Durante la segunda revelación, el Señor le indicó a Margarita María que recibiera la Sagrada Comunión el primer viernes de cada mes durante nueve meses consecutivos.

OSV / Omnes-12 de juin de 2026-Temps de lecture : 6 minutes

– Leonard J. DeLorenzo, OSV News

La devoción al Sacré-Cœur de Jésus tiene su nacimiento en las revelaciones del Señor a Santa Margarita María Alacoque. Pero Nuestro Señor no sólo indicó a la religiosa que recibiera la Sagrada Comunión el primer viernes de cada mes durante nueve meses consecutivos, sino que se postrara en el suelo ante el Santísimo Sacramento durante una hora la noche del jueves al viernes de cada semana.

En la tercera revelación, el Señor proclamó su deseo de que se instituyera una fiesta en honor a su Sagrado Corazón, lo cual incorporaría esta devoción a la práctica común y universal de la Iglesia.

Pío XI instituyó la solemnidad del Sagrado Corazón

Casi dos siglos después, en 1865, el Papa Pío IX instituyó la solemnidad del Sacré-Cœur de Jésus para la Iglesia universal, que se celebra el segundo viernes después del Domingo de la Santísima Trinidad (que también es el viernes inmediatamente posterior a la fiesta del Santísimo Cuerpo y Sangre de Jesús en los Estados Unidos).

En 1995, San Juan Pablo II añadió la Jornada Mundial de Oración por la Santificación de los Sacerdotes a la misma fecha, para que el sacerdocio fuera protegido en el corazón de Jesús.

El Papa Francisco publicó en 2024 su encyclique sobre la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, recogiendo textos magisteriales y reflexiones también sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo, y la religiosa francesa santa Margarita María Alacoque. 

Los obispos estadounidenses planean consagrar Estados Unidos al Sagrado Corazón

El 11 de junio de 2026, los Évêques américains planean consagrar Estados Unidos al Sagrado Corazón, mientras la nación se prepara para conmemorar su 250 aniversario.

El inmenso amor del Hijo de Dios es el objeto particular de la devoción al Sagrado Corazón. Con este inmenso amor, el Padre nos entregó a su Hijo, el Hijo se entregó a la muerte por nosotros, y el Padre nos da a su Hijo y el Hijo se nos da a nosotros en el Santísimo Sacramento del altar. La devoción al Sagrado Corazón no es otra cosa que la devoción al amor de Dios derramado por nosotros en Jesús, el Hijo.

Jesucristo llama a sus discípulos a adorar y consagrarse a su Sagrado Corazón, de manera similar a como llamó a Santa Margarita María. 

El motivo y fruto de esta devoción es, en primer lugar, que quienes la practican crezcan en gratitud y acción de gracias por el tierno amor que Jesucristo nos tiene, especialmente el que se comunica en el Santísimo Sacramento. 

Un segundo motivo y fruto es participar en la reparación de la grave ingratitud e insensibilidad que muchas multitudes muestran hacia el amor de Jesús derramado por nosotros. Así, la devoción genera un amor piadoso y un profundo dolor, todo ello en respuesta al amor de Dios en Cristo.

Cinco prácticas recomendadas

Las siguientes cinco prácticas se encuentran entre las formas más comunes de iniciar y perpetuar la devoción al Sagrado Corazón.

1. Una ofrenda matutina, por el Inmaculado Corazón de María

La primera en consagrarse al amor de Dios en Cristo fue la Santísima Virgen. Su corazón siempre está unido al de Él y se nutre de él. Su corazón conduce al de Él, y el de Él se nos ofrece a través del de ella. Una ofrenda matutina como la siguiente nos acerca, poco a poco, al amor de Cristo a través de María:

“Oh Jesús, por el Inmaculado Corazón de María, te ofrezco mis oraciones, obras, alegrías y sufrimientos de este día, en unión con el Santo Sacrificio de la Misa en todo el mundo. Te los ofrezco por todas las intenciones de tu Sagrado Corazón: por la salvación de las almas, la reparación de los pecados, la unión de todos los cristianos. Te los ofrezco por las intenciones de nuestros obispos y de todos los apóstoles de la oración, y en particular por las que nuestro Santo Padre nos ha encomendado este mes. Amén”.

2. Visitar con frecuencia a Jesús en el Santísimo Sacramento.

La devoción a la Santísima Eucaristía y la devoción al Sagrado Corazón de Jesús son, en definitiva, una misma devoción en dos momentos. El amor que reside en el corazón de Cristo se nos ofrece en el Santísimo Sacramento, y este siempre nos señala el amor de Dios derramado por el mundo.

El Señor instruyó a Santa Margarita María a consagrarse a su Sagrado Corazón, en parte, guardando una Hora Santa cada semana, postrada ante el Santísimo Sacramento. Guardar esta Hora Santa la noche entre el jueves y el viernes sitúa al devoto aún más intencionadamente en el Huerto de la agonía de Cristo, cuando comenzó su pasión y sus discípulos lo abandonaron.

3. Una devoción para el primer viernes del mes

Jesús reveló a Santa Margarita María tanto la calidez de su corazón humano como la frialdad de la ingratitud que sufrió por parte de muchos. La recepción regular de la Sagrada Comunión nos brinda el calor del amor de Cristo y, al mismo tiempo, nos permite expresar gratitud por el don del Señor. 

La Devoción del Primer Viernes es una manera de que este intercambio de amor se convierta en un hábito y cada vez más intencional. 

Asistir a Misa y recibir la Sagrada Comunión el primer viernes de cada mes (o al menos durante nueve meses consecutivos) se ofrece para la reparación de los pecados cometidos contra el Sagrado Corazón de Jesús y la Sagrada Eucaristía.

4. Hacer un acto de consagración al Sagrado Corazón

Los actos de consagración al Sagrado Corazón adoptan diversas formas. La consagración debe renovarse al menos una vez al año en la fiesta del Sagrado Corazón, aunque también puede renovarse cada primer viernes del mes.

Una consagración sencilla es así: «Señor Jesucristo, hoy te ofrezco/renuevo mi consagración a tu Sagrado Corazón. Recuerdo tu amor por mí. Prometo corresponderte con mi amor, colocándote en el centro de mi corazón y de mi familia. Deseo vivir mi vida en unión contigo y participar en tu misión de amor a todos. Señor, acepta esta consagración y mantenme siempre en tu Sagrado Corazón. Amén».

Santa Margarita María Alacoque, religiosa francesa de la Orden de la Visitación de Santa María, Monasterio de Paray-le-Monial (Francia) (Autor desconocido, Wikimedia commons).

Consagración de la propia Santa Margarita María

Una forma más extensa y conocida de esta consagración es la que la propia Santa Margarita María ofreció al Sagrado Corazón de Jesús:

“Consagro y entrego al Sagrado Corazón de nuestro Señor Jesucristo mi persona, mi vida, mis dificultades y mis sufrimientos, para vivir de ahora en adelante únicamente para su amor y gloria. Es mi firme e inquebrantable propósito serle enteramente, hacer todo por su amor y renunciar de todo corazón a todo aquello que pueda desagradar a su divino corazón”.

“Oh Sagrado Corazón, te elijo como único objeto de mi amor, protector de mi vida, prenda de mi salvación, apoyo en mi debilidad y redentor de todos los pecados de mi vida. Oh Corazón bondadoso y generoso, sé también mi refugio en la hora de la muerte, mi justificación ante Dios, y aléjame del castigo de su justa ira. Oh Corazón amoroso, pongo toda mi confianza en ti. Aunque temo todo por mi propia malicia, espero todo de tu bondad. Destruye en mí todo lo que te desagrade o se oponga a ti, y que tu amor puro te imprima tan profundamente en mi corazón que me sea imposible olvidarte o separarme de ti”.

“Oh Sagrado Corazón, por tu bondad, te imploro que mi nombre quede grabado en ti, pues en tu servicio y en tu amor viviré y moriré.  Amén.”

5. Celebrar la fiesta del Sagrado Corazón con gran preparación y reverencia

La fiesta del Sacré-Cœur se celebra anualmente el segundo viernes después del Domingo de la Santísima Trinidad. Como ocasión solemne para la Iglesia universal, la celebración de esta fiesta con preparación y reverencia permite a cada miembro del cuerpo de Cristo participar del fervor de la Iglesia por el amor de Cristo y reparar la ingratitud de los discípulos y de otros ante el gran amor de Cristo.

Guía del P. Croiset S.J.

En su libro “La devoción al Sagrado Corazón”, publicado a finales del siglo XVII, el padre jesuita John Croiset ofrece una guía directa sobre cómo observar esta fiesta de manera práctica y espiritual con la debida reverencia:

“Debemos, si es posible, consagrar todo el día de la fiesta a la veneración del Sagrado Corazón de Jesús en el Santísimo Sacramento. Debemos posponer para otro momento todo asunto innecesario y renunciar a todo entretenimiento inútil, pues los momentos más pequeños del día son infinitamente preciosos.”

Al levantarnos por la mañana, debemos postrarnos y adorar a Jesucristo (en el Santísimo Sacramento). Luego, debemos prepararnos para una ferviente Santa Comunión, porque esta Comunión es una Comunión de reparación, en primer lugar, por las faltas de nuestras propias Comuniones, y luego por los pecados de los demás.

“Inmediatamente después de la santa Comunión, compara el amor desmesurado de Jesucristo con tu propia ingratitud extrema; póstrate humildemente a sus pies, humilde de mente y con el corazón traspasado por el dolor al ver tantas ofensas que Jesús recibe.

“Luego, haz el Acto de Consagración al Sagrado Corazón de Jesús y ofrécete sin reservas a él.

Frecuentes actos de amor a Jesucristo

“Por lo tanto, todo el día debe dedicarse a buenas obras y, especialmente, a realizar frecuentes actos de amor a Jesucristo, según la devoción de cada uno.”

Mediante estas cinco vías, y otras más, la devoción al Sagrado Corazón dirige nuestros corazones hacia el amor del propio corazón de Jesús. Poco a poco nos convertimos en emisarios de su amor y partícipes de la obra de reconciliación del cuerpo de Cristo. A cambio, Cristo ofrece doce promesas a quienes se consagran a su corazón.

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– Leonard J. DeLorenzo es profesor de práctica en el Instituto McGrath para la Vida Eclesial y profesor adjunto en el departamento de teología de la Universidad de Notre Dame. Puede encontrar sus escritos en leonardjdelorenzo.com

L'auteurOSV / Omnes

Espagne

León XIV: «Hermanos migrantes, les corresponde abrirse a la comunidad que les recibe, aprender su lengua, respetar sus leyes, conocer sus costumbres»

El Papa ha animado a los inmigrantes que se dejen evangelizar por los que les acogen y ha pedido también a los católicos que la integración no quede reducida a una tarea social.

Javier García Herrería-12 de juin de 2026-Temps de lecture : 5 minutes

El Papa León XIV se ha reunido este mediodía en la emblemática Plaza del Santísimo Cristo de La Laguna con organizaciones dedicadas a la integración de migrantes, en un encuentro que ha reunido a voluntarios, trabajadores sociales, representantes eclesiales y migrantes llegados de distintos puntos del mundo.

El acto, celebrado en el corazón de esta ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad, ha incluido las palabras de bienvenida del obispo de la diócesis, cuatro testimonios y un discurso pontificio antes de que el Papa se despidiera de los asistentes.

Caminar con los que caminan

Monseñor Eloy Alberto Santiago Santiago, obispo de San Cristóbal de La Laguna, ha dado la bienvenida al Papa subrayando que la misión de la Iglesia local va más allá de la acogida de urgencia. Ha destacado el trabajo de Cáritas diocesana, la Delegación diocesana de Migraciones y diversas organizaciones eclesiales en la enseñanza del español y la formación ocupacional, con el objetivo de que los migrantes no solo reciban ayuda, sino que también aporten a la sociedad. Ha recordado asimismo que numerosos fieles procedentes de Latinoamérica, Filipinas y otras regiones forman ya parte activa de la comunidad diocesana, convirtiéndose, en sus palabras, en «savia nueva para las comunidades que los acogen».

Los testimonios. «¿Qué haría nuestro Señor?»

Darwin Rivas, sacerdote venezolano afincado en la isla de El Hierro desde hace siete años, ha descrito su experiencia acompañando las llegadas de migrantes africanos a las costas de La Restinga. Párroco de cuatro comunidades, relató cómo en 2021 él y sus compañeros se preguntaron qué podían hacer ante el flujo creciente de llegadas, y cómo pusieron en marcha una red de acogida junto a vecinos, voluntarios, la Policía Nacional y el alcalde del municipio. Con franqueza, reconoció los momentos de agotamiento y tentación de alejarse: «Hubo días y noches en que quise quedarme en la comodidad de mi casa pero pensaba: ¿Qué haría nuestro Señor?» Esa pregunta, dijo, fue la brújula que le mantuvo en el camino.

La hermandad más allá de la sangre

Mbacke, joven senegalés que vive en la Fundación Canaria El Buen Samaritano desde hace año y medio, ha hablado en nombre de esa institución para agradecer a quienes no miraron hacia otro lado. Allí ha aprendido español, cocina, agricultura, albañilería, carpintería, informática y costura, entre otras disciplinas. Ha expresado el alivio de haber encontrado no solo un techo, sino personas que le dijeron «tú vales, tú puedes», y ha concluido su intervención con un poema que recitan en el grupo de teatro en el que participa:

La historia de un naufragio

Khalid Allad, marroquí de 24 años, ha ofrecido el relato más estremecedor de la mañana. Llegó a Canarias en 2020 tras dos intentos en patera. En el primero, murieron veinte personas. Al regresar a casa, su padre lo abrazó llorando: no había dormido porque había soñado que la embarcación volcaba. Le prohibió intentarlo de nuevo.

Un año después, Khalid volvió a salir, esta vez sin su conocimiento, y tras un segundo viaje igualmente penoso, llegó a Tenerife. Poco después, cuando estaba a punto de quedarse en la calle, encontró la Fundación Don Bosco, que se convirtió en su segunda familia: lengua, formación en cocina, monitoreado escolar, construcción. Un precontrato laboral le permitió obtener el permiso de residencia. Hoy trabaja con orgullo en el Colegio Salesiano. «Ahora cada mañana, cuando salgo de mi casa, voy a trabajar feliz», ha dicho.

De migrante a voluntaria de Cáritas

Thalia Johana Saldarriaga Diago, colombiana de 48 años residente en Tenerife desde hace tres, ha contado cómo llegó con ilusión pero pronto se encontró sin techo junto a su hermano. CEAR y Cáritas le devolvieron, según sus propias palabras, «la dignidad que la vida a veces nos quita». Gracias a la Fundación Don Bosco accedió a formación profesional y alcanzó la independencia económica. Pero su historia no termina ahí: hoy es voluntaria de Cáritas, convencida de que su experiencia puede servir de puente para quienes llegan en su misma situación.

El Papa: integrar es evitar el segundo naufragio

León XIV ha pronunciado el discurso más extenso y denso del encuentro, articulado en torno a una idea central: la integración no es una tarea administrativa ni un gesto de caridad unilateral, sino un camino recíproco que transforma a quienes participan en él.

El Papa ha comenzado evocando la imagen de La Laguna como «ciudad sin murallas», un dato histórico que ha convertido en símbolo: las barreras más difíciles de derribar, ha dicho, no siempre son de piedra. «A veces están en la mirada, en el miedo o en la indiferencia». Partiendo de ahí, ha desarrollado una reflexión sobre lo que significa verdaderamente integrar.

Integrar: ni borrar el pasado ni crear mundos paralelos

Para el Papa, integrar no significa exigir al que llega que abandone su historia y su memoria. Pero tampoco significa tolerar que cada comunidad viva encerrada en sí misma sin encuentro real. «Integrar es un camino recíproco: quien llega aprende a habitar una tierra nueva, y quien recibe aprende a ensanchar su propia casa sin diluir su identidad ni cerrar el corazón al encuentro».

En ese camino, ha precisado, quienes llegan tienen una parte activa y necesaria: aprender la lengua, respetar las leyes, conocer las costumbres y ofrecer sus propios dones con gratitud. Y quien acoge tiene deberes hacia quien llega, pero también debe saber recibir. «La dignidad reconocida como derecho florece cuando se convierte en responsabilidad y deseo sincero de construir junto a los demás».

La evangelización de los inmigrantes

El Papa ha animado a los inmigrantes que se dejen evangelizar por los que les acogen, «pues seguramente traen consigo regalos que la Providencia ha querido hacer llegar a ustedes a través de quienes se integran».

Ha pedido también a los católicos que la integración no quede reducida a una tarea social. Las parroquias deben ofrecer, junto al pan, el techo y el trabajo, la posibilidad de conocer a Jesucristo, siempre desde el respeto y la libertad. «Una Iglesia que acoge es también una Iglesia que anuncia, ofreciendo a Cristo sin imponerlo y que, al mismo tiempo, recibe el Evangelio de manos de los pobres».

El naufragio silencioso

Una de las imágenes más poderosas del discurso ha sido la del «naufragio silencioso». León XIV ha reconocido que ninguna conciencia humana, y menos aún cristiana, puede permanecer indiferente ante las muertes en el mar, ante «esos cementerios del mar». Pero ha señalado que existe otro naufragio, menos visible y quizás más extendido: el que ocurre después de llegar.

«Quedar solo en una ciudad, sin lengua, sin vínculos, sin trabajo, sin confianza y expuesto a quienes se aprovechan de la vulnerabilidad»: eso es también naufragar. Y la integración, ha dicho, es precisamente el antídoto contra ese segundo hundimiento. «Integrar es impedir ese segundo naufragio. Es ayudar a que quien llegó lastimado no quede fijado para siempre en su dolor, sino que pueda volver a ponerse en pie, reconocer sus dones y ofrecerlos a la comunidad».

Una palabra clara a los traficantes

El Papa ha reservado sus palabras más duras para quienes lucran con la desesperación ajena. Desde la plaza de La Laguna, ha interpelado directamente a «quienes organizan rutas de muerte, trafican con personas, retienen documentos, explotan trabajadores, amenazan mujeres, engañan familias y convierten el sufrimiento ajeno en negocio»: «Deténganse. Conviértanse». Les ha recordado que las lágrimas y la sangre de los migrantes «claman a Dios» y que «el dinero arrancado a la vulnerabilidad de los pobres no dará paz, ni honor, ni futuro». Les ha llamado a romper esas cadenas y a reparar el daño causado mientras aún haya tiempo, invocando la misericordia divina, que puede alcanzar incluso al más endurecido, pero «solo entra por la puerta estrecha de la verdad, la justicia y la conversión».

El Papa ha concluido encomendando el trabajo de todos los presentes a la Sagrada Familia de Nazaret, que también hubo de migrar a Egipto para proteger al Niño Jesús, y la ha propuesto como «modelo y amparo de toda familia refugiada, de todo migrante y de toda persona que se ve forzada a dejar su tierra por miedo, persecución o necesidad».

Tras el discurso, León XIV ha sido despedido con una canción peruana cantada por la comunidad local de personas de ese país.

Espagne

El Papa en Tenerife: «todos somos migrantes y peregrinos en camino a la patria celestial»

Durante su visita al centro "Las Raíces", el mayor dispositivo de acogida de Canarias, León XIV recordó que toda persona está en camino y reclamó una mirada fraterna hacia quienes buscan un futuro mejor.

Teresa Aguado Peña-12 de juin de 2026-Temps de lecture : 4 minutes

El Papa León XIV aterrizó en Tenerife para un primer encuentro con los migrantes en el centro «Las Raíces», uno de los principales dispositivos de atención a migrantes en Canarias. Allí fue recibido por el obispo de San Cristóbal de La Laguna, monseñor Eloy Alberto Santiago Santiago, representantes del Gobierno y responsables del centro.

El centro «Las Raíces»

El obispo de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife), Monseñor Eloy Alberto Santiago Santiago le dio una cálida bienvenida, explicando el contexto del centro: «nos encontramos en uno de los dispositivos de acogidas para migrantes del Gobierno de  España, gestionado por la asociación Accem. Es el campamento más grande de toda Canarias que, en  plena crisis migratoria, a finales de 2024, llegó a albergar a casi 4000 personas, aunque hoy sean  muchos menos, debido a la notable disminución del flujo migratorio en los últimos meses».

Así, el obispo recordó que en los últimos años decenas de miles de personas procedentes de África han llegado al archipiélago huyendo de la pobreza, los conflictos y la falta de oportunidades, mientras que otras muchas perdieron la vida intentando alcanzar las costas canarias.

A continuación, el director del Centro Las Raíces destacó la labor que se desarrolla en estas instalaciones desde su apertura en 2021. Según explicó, más de 54.000 personas han sido acogidas en el recinto durante este periodo y cerca de 600 trabajadores participan actualmente en las tareas de atención, acompañamiento y asistencia a los migrantes que llegan por vía marítima.

«Gracias por recordar que somos personas»

Uno de los momentos más emotivos del encuentro llegó con los testimonios de dos personas acogidas en el centro. Un joven migrante agradeció al Papa su cercanía y aseguró que sus palabras representan un apoyo para quienes han tenido que abandonar su hogar en busca de una vida mejor. “Venimos con sueños sencillos: trabajar, cuidar de la familia y vivir con dignidad”, expresó. «Gracias por recordar al mundo que todos somos personas, que todos necesitamos amor, paz y  oportunidades» añadió.

Por su parte, una mujer migrante relató las dificultades vividas durante el viaje hacia Canarias y recordó a quienes perdieron la vida en el mar: «el camino hasta llegar aquí no fue fácil. El trayecto estuvo lleno de miedo, dolor e incertidumbre». En su intervención pidió que las personas migrantes no sean vistas como cifras o expedientes administrativos, sino como seres humanos con historia, familia y esperanza. “No pedimos privilegios. No pedimos compasión. Pedimos respeto, humanidad y la oportunidad de vivir con dignidad”, afirmó.

Tras escuchar estos testimonios, León XIV dirigió un mensaje a los presentes centrado en la acogida, la solidaridad y el valor humano de las migraciones.

El Papa recuerda que Dios no conoce fronteras

Durante su discurso, el Pontífice recordó que la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, que la Iglesia celebra este viernes, representa el amor universal de Dios hacia todas las personas sin distinción de origen, nacionalidad o condición social: «más allá de nuestro lugar de  proveniencia, el amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se da a todos y nos congrega  en la unidad.»

León XIV aseguró que las heridas y sufrimientos que cargan muchas personas migrantes pueden encontrar consuelo: «viendo sus rostros, escuchando sus testimonios, pienso también en sus corazones, heridos por  tantas dificultades y también consolados por el amor recibido gracias a otros corazones abiertos,  generosos y misericordiosos. El Corazón de Cristo sufrió y fue traspasado por amor, y también fue confortado por personas compasivas que se acercaron a aliviar su dolor».

Una llamada a la misión

El Papa evocó además la figura de santos vinculados a Canarias, como José de Anchieta y Hermano Pedro, a quienes definió como migrantes y misioneros que partieron hacia tierras desconocidas impulsados por la fe: «ellos también fueron  migrantes que se dirigieron hacia lo desconocido, llevando como principal equipaje la fe, la esperanza  y la caridad».  

A partir de ese ejemplo, animó a las personas migrantes a pensar en el  futuro de las generaciones venideras, «a quienes queremos legar el patrimonio de una civilización del  amor, y donde las migraciones tienen una palabra importante que decir, porque «pueden ser una  ocasión de encuentro y enriquecimiento mutuo entre los pueblos» (Magnifique humanité, 81)».

«Todos somos migrantes»

En otro de los momentos destacados de su intervención, León XIV afirmó que, en cierto modo, “todos somos migrantes y peregrinos hacia la patria celestial». Llamó así a la fraternidad: «ayudémonos a hacer de esta travesía un lugar más humano para todos, aportando lo que esté al alcance de cada uno». Asimismo, agradeció el trabajo realizado por las instituciones públicas, las organizaciones humanitarias y los voluntarios que colaboran en la atención de quienes llegan a las islas.

Finalmente, el Pontífice hizo referencia al propio nombre del centro: «me ha llamado la atención el nombre de este centro de acogida, que se denomina “Las  Raíces”. A mi Predecesor, el querido Papa Francisco, que tanto anheló poder estar con ustedes, le  gustaba utilizar la imagen de las raíces para indicar la necesidad de no olvidar los orígenes, de  permanecer unidos y de confiar en el Señor. «Porque el que confía en el Señor «es como un árbol  plantado al borde de las aguas, que echa sus raíces en la corriente. No temerá cuando llegue el calor  y su follaje estará frondoso»(Jr 17,8)» (Christus vivit, 133)».

«Que esta imagen de las raíces también  les ayude a ustedes a estar firmemente arraigados en el Señor (cf. Col 2,7), para que ninguna tormenta  pueda alejarlos de su presencia, que fortalece y da vida».  Con ese mensaje de esperanza, concluyó su visita pidiendo a los migrantes que permanezcan firmes en la fe y asegurándoles su cercanía y sus oraciones.

Espagne

El Papa recuerda que la caridad es más que mero asistencialismo

El Papa León XIV, en la Misa en el estadio de Gran Canaria, resalta el valor de la humildad en la vida cristiana.

José María Navalpotro-12 de juin de 2026-Temps de lecture : 3 minutes

“¡Papa León, te queremos un montón!”, el grito del obispo de Canarias monseñor José Mazuelos al concluir la Misa en el estadio de Gran Canaria resumía el espíritu con que se ha vivido en la isla la histórica jornada en la que por primera vez en la historia un Papa visitaba el archipiélago. En la Misa, León XIV habló del sentido de la caridad, más allá del asistencialismo, y buscando también la dimensión espiritual de la persona, y del amor, en vísperas de la fiesta del Sagrado Corazón.

Una vez más, se repitió el rasgo común de todos los encuentros masivos del Santo Padre en España: una entrada apoteósica, con un pueblo empeñado en mostrar su cariño. La Misa en el estadio donde juega Las Palmas (precisamente eliminado ayer de su lucha por el ascenso a Primera División) reunió a varias decenas de miles de fieles. Se habían repartido 41.000 entradas, tanto para los asistentes en el campo de fútbol como en el pabellón anexo de Gran Canaria Arena.

Gritos de “¡Papa León!” o incluso de “Pío, pío” (el grito de guerra de los seguidores del equipo canario) se repitieron durante la espera y especialmente a la entrada del Santo Padre.

Sobre el amor

En sus palabras a los congregados, el Papa insistió en su agradecimiento a los canarios por su esfuerzo por la gente que sufre. Pidió de nuevo rezar “por los hermanos y las hermanas que han perdido la vida en el mar”.

Recordó una cuestión histórica -son abundantes en este viaje sus referencias a las raíces cristianas-: la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, fiesta que se celebra el viernes.

León XIV aseguró que “nuestra vocación al amor, no está fundada en el cálculo, ni en el mero sentimiento, ni es reducible a simple filantropía, sino que invade todo nuestro ser: fuego para el alma, luz para la mente, impulso irresistible para la libertad, paz y al mismo tiempo tormento para el corazón”. “Amar es connatural al hombre, más aún, es condición de plenitud de su misma existencia”, sentenció.

El Evangelio, aseguró, invita a traducir “la medida infinita del amor de Dios en la generosidad con la que lo servimos, cada día, en los hermanos y en las hermanas que Él mismo pone en nuestro camino. Especialmente en aquellos más necesitados, indefensos, incapaces de devolver algo a cambio. Precisamente como ocurre en esta isla, en la acogida, en el compartir, en el don desinteresado”.

No basta con ayudar

El Santo Padre matizó cuál es el sentido de la verdadera caridad: “no debe ser mero asistencialismo, sino integrar a las personas, para su plena realización —espiritual, intelectual y física— y su inserción digna y constructiva”. No basta con ayudar, es necesario preocuparse por la persona en su integridad, también de sus necesidades espirituales, vino a decir.

Otra característica del Corazón de Cristo que destacó el Papa es la humildad: “El Corazón de Jesús es humilde, y por eso no sienten sus latidos los ‘doctos’ y los ‘sapientes’, es decir, aquellos que tienen la presunción de bastarse a sí mismos, de saberlo todo, de no necesitar ni a Dios ni a los demás. A estos, en efecto, aturdidos por los estruendos de un ‘yo’ ampuloso, omnipresente y agitado, les falta el silencio necesario para escuchar en sí y en los hermanos el palpitar escondido del amor”.

Jesús -añadió- enseña que “para gustar la verdadera alegría de la vida, que reside en el amor, es necesario bajar de los pedestales de la arrogancia que divide, para encontrarnos en la humildad que nos hermana. Donde hay auténtica humildad hay amor, y donde hay amor hay paz”.

Una cálida acogida

Antes de iniciar la ceremonia, León XIV había realizado un amplio recorrido en papamóvil por el césped del estadio. También recogió y bendijo niños (en su estancia en Barcelona se calcula que tomó en brazos a más de un centenar). Y, justo antes de concluir, quiso rezar ante la popular imagen de la Virgen del Pino, la patrona local, y del Cristo del Teide, cuyas tallas presidieron la Misa.

Entre los miles de asistentes la mayoría eran de la propia isla de Gran Canaria, con presencia abundante también de Lanzarote y Fuerteventura, así como visitantes de Andalucía.

La etapa grancanaria ha concluido con un sentimiento de cercanía y gratitud al Papa que ha querido estar especialmente cerca del drama de la inmigración que afecta a las islas. “Emoción” era la palabra que más se repetía entre los asistentes. El obispo local, monseñor José Mazuelos, ha llorado en cada uno de los eventos que ha compartido con el Papa. Tras la Misa, cuando el Papa se ha retirado a descansar, un grupo de fieles se ha apostado en las inmediaciones del palacio arzobispal, donde reside, para expresarle su cariño con gritos y canciones, hasta conseguir que León XIV se asomase a la ventana, pasada las 10 de la noche hora canaria.

En un encuentro improvisado, el Papa escuchó de los vecinos un arrorró canario (una nana) y posteriormente les comentó que “ha sido demasiado breve la visita” y ha expresado que está “muy agradecido por la acogida. Muchas gracias por ser tan generosos y acogedores”, respondido por el centenar escaso de asistentes con un “¡Papa León, te queremos un montón!”

Livres

Una revolución medieval con voz femenina

En el siglo XII, María de Francia impulsó la revolución del «amor cortés», un movimiento precursor del feminismo que vinculó el amor verdadero a la libertad y la soberanía de la mujer. Este ideal, que resuena con la moderna teología del cuerpo, desafió las duras costumbres de su época a través de la generosidad y la nobleza de espíritu.

José Carlos Martín de la Hoz-12 de juin de 2026-Temps de lecture : 4 minutes

En el siglo XII tuvo lugar en Francia una revolución de gran calado e impacto, dicen que como la de 1789 o la de 1968, y que fue denominada la revolución del “amor cortés”. Fue promovida por María de Francia, una noble francesa de la que apenas tenemos datos, pero que estaba dotada de una gran conciencia poética y que gozó de la protección de la vida de la Corte y de la familia real, lo que en aquella época era esencial.

Ella, como denotan su vida y sus escritos, rompería, en cierto modo, las leyes y las costumbres de la época con un feminismo antropológico inusitado (21). Los autores resaltan, y sin duda exageran, que habría planteado en cierto modo lo que Juan Pablo II ha denominado en su célebre teología del cuerpo “el amor de donación” (30) y, además, lo habría hecho en lengua vernácula, con la que habría llegado enseguida a toda la sociedad francesa de su tiempo (39).

El amor romántico basado en la libertad

Es muy interesante que lo que, según esta autora, va a construir sólidamente la verdadera familia —la que ha durado siempre, la que funciona, la que construye un hogar luminoso y alegre— sería el amor romántico, es decir, el que se sustenta en la libertad (50). Como afirma María de Francia: “vivir de amor es imprescindible”. Por eso, subrayará: “no existe el derecho a ser amada a cambio de amor, y amar es en todo caso un privilegio. Debemos sentir gratitud con aquellos que son capaces de despertar en nosotros un sentimiento tan elevado y provechoso” (84).

Esto es muy parecido a lo que afirma san Juan Pablo II al comienzo de sus extensas y continuadas catequesis que terminarían por confluir en el cuerpo magisterial de la teología del cuerpo: “debéis enamoraros del amor”.

Enseguida, nos explicará con todo sentido: “Cuando un manantial brota, quien se pone a calcular el agua que puede dar, quien construye una presa, quien muestra la intención de explotar el caudal, no es un amante, sino un ingeniero. El enamorado debe concentrarse en luchar para que el agua del manantial permanezca siempre cristalina” (84).

Nobleza de espíritu frente a la sumisión

El arranque femenino brotará muchas veces en este trabajo. Por ejemplo, cuando aparece la palabra sumisión: el amor requiere nobleza de espíritu (87) y, sobre todo, conquista diaria, amor diario (89). Esto es muy importante, pues quien se considere prisionero siempre y constantemente intentará la fuga (90). De hecho, los celos “buscan empujar al abismo” (91). Mientras que el que ama nunca procurará el mal del amado (91).

Ciertamente, en aquella época, la responsabilidad de los hijos quedaba primordialmente en la mujer, pero no siempre y en todo momento (99), pues siempre estará por encima “la ley del amor”, que podría traducirse en que la solución de todos los problemas es amar (115). Es más: “solo interesa el amor palpitante” (120).

Las doce reglas contra el desamor

Lógicamente, conviene recordar, como hace María de Francia, que el “amor cortés” no es un derecho, sino que es algo que debe conquistarse de continuo, pues el verdadero amor, el que perdura y crece, no es compatible con el acostumbramiento o con el pedir cuentas (121).

Lo más llamativo de las “doce reglas del amor” (129) que descubre la autora de esta obra es la sobreabundancia. El resumen, por tanto, de la cuestión es que es necesario ejercitar las virtudes, todas y cada una: la generosidad, la magnanimidad, el romanticismo, el respeto a la libertad, y de ese modo el amor puede ofrecerse siempre al amor sin ser invasivo, y, además, siempre con el secreto del amor naciente.

De hecho, el mal se define como ausencia del bien debido; por tanto, las reglas del amor se oponen a las reglas del desamor, como son el egoísmo, la superficialidad, la corporalidad o la traición: frialdad afectiva (132).

El celibato apostólico viene recogido en el diálogo de Jesús con la samaritana (Jn 4, 4-42), cuando el Señor le espeta: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide ‘dame de beber’”. Efectivamente, nos dirá nuestra autora: “Consiste en poner el amor sobrenatural por encima del amor natural” (137).

Un don democrático y generoso

María de Francia resumirá, de nuevo, la cuestión con estas palabras: “amar es ante todo una religión, ante todo se necesita fe”; y enseguida añadirá: “el amor es democrático y transversal, es una oportunidad verdaderamente concedida a todos. En efecto, ni la enfermedad, ni la imperfección física, ni la pobreza, ni el origen impiden ser amado, sino solo el hecho de carecer de nobleza de espíritu (…). Es un entrenamiento constante para dar en lugar de recibir (…). Solo los potentes por exceso de generosidad recibirán el amor que dan. El amante no solo debe dar, sino que debe hacerlo a manos llenas, sin tener en cuenta lo que ha dado y sin esperar nada a cambio; de lo contrario no es amor, sino vil trueque mercantil” (140).

Resultan interesantes, al igual que en las catequesis de san Juan Pablo II en la “teología del cuerpo”, las constantes referencias al “Cantar de los cantares”, un libro de la Sagrada Escritura que deberían leer los esposos y quienes deseen avanzar y madurar en el amor a Dios y a los demás.

El contexto cultural y la realidad de la mujer

En la última parte de este trabajo se recogen diversos textos de la época que hacen referencia a los libros de caballería y a otras glosas de la vida de los grandes reyes y nobles de su tiempo, como Carlomagno, Alcuino de York o Eginardo (180-181). También hay extensas referencias a las escuelas palatinas y de las catedrales, verdaderos centros del saber de la época.

Finalmente, hemos de hacer referencia a la dureza de la vida a la que estaban sometidas las mujeres, siempre expuestas a constantes violaciones, raptos, estupros y duelos de honor. Por eso escribe María de Francia a propósito de la historia de Lanzarote y Ginebra: “una mujer siempre se enamora del hombre que la salva de la violación y del abuso, porque a una mujer no le es posible protegerse por sí misma en un mundo de hombres armados. El cantar de Roldán está escrito por un hombre con el objetivo de convencer a los hombres para que vayan a la guerra” (180-181).

Terminaremos con una breve referencia al mundo de las reliquias, muestra de la fe en la oración y de la abundancia de la superstición (199).

La revolución del amor cortés. María de Francia y el nacimiento del feminismo medieval

Auteur: Chiara Mercuri
Editorial: Altamarea
Année: 2025
Nombre de pages: 245
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Évangélisation

Ángel Barahona: «la comunidad es fundamental para vivir la fe»

Ángel Barahona, autor de numerosas publicaciones sobre la familia, el amor y temas antropológicos y teológicos, comparte su visión sobre el carisma del Camino Neocatecumenal y reflexiona sobre los frutos que, tras 60 años, siguen transformando comunidades en todo el mundo.

Teresa Aguado Peña-12 de juin de 2026-Temps de lecture : 6 minutes

Este año cumple seis décadas de historia el Le Chemin néocatéchuménal, un itinerario de iniciación cristiana que nació en las humildes chabolas de Palomeras Altas, en Madrid, donde Kiko Argüello y Carmen Hernández comenzaron a compartir el Evangelio con los más pobres, siguiendo el ejemplo de la vida oculta de Jesús en Nazaret. Concebido como un camino de redescubrimiento del Bautismo, se fundamenta en tres pilares: la Palabra, la Liturgia y la Comunidad. Hoy, se extiende a más de 6.250 parroquias en 1.400 diócesis de todo el mundo, formando más de 20.000 comunidades que viven y testifican la fe cristiana.

En este contexto, hablamos con Ángel J. Barahona Plaza (1957), doctor en Filosofía, licenciado en Ciencias de la Educación y en Teología Dogmática, director del Departamento de Humanidades de la Université Francisco de Vitoria e investigador principal del Grupo internacional de investigación Violencia y religión. Barahona es autor de numerosas publicaciones sobre la familia, el amor y la violencia, temas antropológicos y teológicos. En esta entrevista, comparte su visión sobre el carisma del Camino Neocatecumenal, que él conoció en una parroquia de carmelitas descalzos de Castellón, y reflexiona sobre los frutos que, tras 60 años, siguen transformando comunidades en todo el mundo.

¿Cómo describiría el carisma específico del Camino Neocatecumenal a alguien que solo lo conoce “desde fuera”?

– Es una iniciación cristiana de adultos que quiere recuperar el bautismo en el ámbito parroquial para aquellos que han dejado la semilla sin regar desde que lo recibieron, o que no lo han recibido todavía. Muchas veces se quedó en un mero rito social de pertenencia a una cultura, pero al no haber recibido una formación adecuada en el tiempo perdió la capacidad de hacerlo vital y existencialmente determinante. El Camino pretende que “ser bautizado” abarque e implique toda nuestra existencia, en todos y cada uno de los momentos y espacios en los que nos movemos.

En una sociedad cada vez más individualista, el Camino apuesta por la comunidad. Cuéntenos su experiencia respecto a esta forma de vivir la fe, en pequeños grupos.

– La vida de comunidad es un modelo arraigado desde el primer momento del cristianismo. Cristo elige a personas concretas pero las inserta en un Camino (así llamaban, dicen los Hechos de los apóstoles, a los cristianos: la gente del camino) en el que se pueda vivir la fe compartida comunitariamente. El poder de seducción que ejercía el cristianismo en el Imperio romano, en el que cada cual trataba de sobrevivir a un mundo hostil, individualista y lleno de injusticas era el “miradlos cómo se aman”. Y eso de amarse no se experimenta en unas relaciones narcisistas y auto referenciales, o abstractas, sino en una relación real, donde se aprende a amar la libertad del otro, a aceptarle a pesar de sus pecados -conociéndose uno a sí mismo-. Un pequeño grupo donde el roce, la singularidad de cada uno hace difícil el idealismo. Es la forma de reconocerse a sí mismo pecador, en la imposibilidad de amar al otro como Dios lo hizo.

Siempre queremos cambiar a los que nos rodean -hijos, cónyuge, familiares, compañeros, amigos- porque no los aceptamos como son, por eso cuando el otro se convierte en una cruz, salimos corriendo. Cuando el otro nos dice lo que no queremos oír nos separamos de él. Amar al otro como es, es reproducir lo que Cristo ha hecho con nosotros. Obviamente eso no se consigue por autoconvencimiento, ni por voluntad moral, sino poniendo en el centro de la vida cotidiana la Palabra de Dios y la celebración comunitaria de los sacramentos. Dejarse denunciar por la Palabra, pedir al sacerdote el perdón de los pecados, empezar todos los días de nuevo. Es absolutamente milagroso y sobrenatural vivir en una comunidad en la que empecé hace 50 años y que me van a enterrar cantando, o los voy a enterrar (de lo cual ya he tenido bastantes experiencias), pues soy el más joven de la primera comunidad de una parroquia en la que ya hay 18 comunidades.

En el Camino, el catequista tiene un papel muy presente. ¿Qué es exactamente un catequista neocatecumenal? 

– Simplemente alguien que como un explorador de caravanas por el desierto ha pasado antes por el camino que aquellos otros a los que acompaña, van a pasar. El catequista tiene su propia comunidad, ha vivido un tiempo antes lo que los otros van a vivir. Aunque sus profesiones son variadísimas su formación teológica es densa. Los elige la propia comunidad. Desde el primer día en que se empieza a caminar la comunidad empieza a frecuentar la Palabra, que se prepara en grupos leyendo juntos a los Padres, los documentos pontificios, los grandes libros de los santos de la historia de la Iglesia, recorriendo la Escritura de cabo a rabo. Durante los primeros años se escruta la Sagrada Escritura a partir del diccionario teológico de Leon-Dufour, buscando en ella todos los paralelos que este autor va citando y se va leyendo y comentando juntos cada referencia. Lo que llamamos “pasos” son momentos álgidos de la vida comunitaria en la que ponemos en práctica voluntaria y libremente la palabra recibida: sea con lo que llamamos “eco de la palabra” o aterrizaje en la vida propia de lo que dice la Sagrada Escritura, sea con la comunión de bienes, o con la convivencia mensual que expone a los hermanos a la verdad que somos cada uno.

¿Puede un catequista equivocarse? ¿Cómo se corrige eso dentro del Camino?

– Por supuesto. Si los hermanos reciben, siempre en comunidad, una palabra particular, la decisión de aceptarla o rechazarla es suya y de nadie más. Nadie pide cuentas de nada, nadie se ve obligado a nada y nadie le reclama nada. Como en todo grupo humano hay quien esto lo tiene más o menos claro, pero es lo que hemos recibido de Kiko y Carmen: libertad total. Si algo que tú haces no brota del agradecimiento, de tu libre voluntad, siempre decimos que es mejor que no lo hagas. La ley no salva a nadie. Si se propone la doctrina de la Iglesia es para tomarla en serio como pedagogía, no como obligación. Por eso todo se hace en comunidad. Ciertamente puede que haya personas, como en cualquier realidad social o eclesial incluso, que sea más débil o más vulnerable afectivamente, o que se sienta más necesitada de que otros le den instrucciones, pero actuar así no es lo que hemos recibido de nuestros catequistas. Por eso siempre que visitamos una comunidad vamos en equipo para evitar abusos de autoridad o personalismos. El equipo lo componen matrimonios, solteros o solteras, y siempre con un presbítero a la cabeza. Nunca escuchamos a nadie que no lo pida, y nunca solos. Y es la comunidad y el equipo en comunión quienes ratifican la palabra y la predican.

Si tuviera delante a alguien muy crítico con el Camino, ¿qué le gustaría que pudiera entender antes de juzgarlo? 

– Para conocer algo con verdad tenemos que acercarnos desde la ausencia de prejuicios. Cuando adjudicamos etiquetas, con frecuencia, tratamos de ahorrarnos el esfuerzo de buscar la verdad. La vida comunitaria es muy sana, no hay imposiciones, el catequista aparece en contadas ocasiones, el presbítero, la comunidad y el Espíritu Santo son quienes educan en la fe, realmente, porque son los que siempre están ahí: en las celebraciones litúrgicas, en el sacramento de la confesión, en la vida cotidiana. Después le diría que el Espíritu Santo es plural, riquísimo en creatividad, y que no todo el mundo encaja en todo. La santidad no es monolítica ni monocorde… y el único que puede juzgar es Dios o Pedro, en quien depositó la autoridad de guiar su barca. Que vea cómo a lo largo de la historia de la Iglesia se han dado diversos modos y maneras de vivir la fe y que, por tanto, deje que otros tengan su propia experiencia. El Camino está avalado por los estatutos firmados por Benedicto XVI, -la iniciativa partió de san Juan Pablo II- ha sido querido y alentado por todos los papas. Cuando nos corrigen, aceptamos la corrección de Pedro, pues son gestos de amor, como los de un padre hacia sus hijos cuando los ama, porque ningún hijo es perfecto, ni tiene por qué serlo. Todos somos unos pobres pecadores, pero es a través de esta debilidad como el Señor se hace presente y fuerte, para que se vea que es Él quien actúa en vasos de barro. 

Quien se atreve a juzgar puede que piense que sería mejor actuar de otra manera, que el Camino debería adoptar otros modos, o que su perspectiva tendría que convertirse en un criterio universal para definir lo católico o lo que es obra del Espíritu. Pero la praxis secular de la Iglesia nos educa en el discernimiento para saber que no hay solo una manera de ser santo. Lo vemos en la historia: no hay una forma única de vivir la fe.

Pero realmente no tendría mucho sentido que yo se lo dijera, porque podría entrar en una dialéctica de argumentos enfrentados y lo mejor sería invitarle a que lo descubriera por él mismo. Y rezaría por él en secreto para que el Señor le iluminara y dejara actuar al Espíritu en su mente y en su corazón. Como diría Wittgenstein si uno quiere jugar al mus, aunque sean las mismas cartas del tute, tiene que respetar las reglas del mus, no jugar con las del tute. Y “nuestra regla” la ha reconocido y firmado la Santa Iglesia Católica. Y tenemos que respetarla y no cambiarla al antojo de quien puede tener buena voluntad pero no la autoridad conferida por el Señor a Pedro. Pontífice solo hay uno y este ha dicho que el Camino es un itinerario válido para el hombre de hoy. Si no nos gusta esto o lo otro no significa que no sea buenísimo… el único que puede juzgar es Dios.

¿A qué crees que se debe la expansión del camino?

– Porque el hombre es un ser relacional, y la comunidad es fundamental para vivir la fe. La gente necesita saber que Dios le ama, que su vida tiene un sentido. Y la predicación del kerigma es el inicio del camino: llevamos sesenta años proclamando el kerigma y el Siervo de YHWH (Yahveh) cuando apenas se hablaba de ello más que entre teólogos. Del agradecimiento a ese amor recibido y vivido en comunidad brota la disponibilidad para convertirse en evangelizadores y dejarlo todo por anunciar a Cristo resucitado. Miles de familias con hijos que se van en misión, que dejan buenos trabajos, casa y seguridad, para irse a donde el Espíritu les envíe; miles de sacerdotes ordenados, misioneros e itinerantes, eso no es fruto de un lavado de cerebro, ni de una imposición, ni de obediencia a nadie, sino del agradecimiento. 

Vatican

La trastienda del encuentro de Bad Bunny con el Papa León XIV en Madrid

El Papa León XIV se reunió con la superestrella puertorriqueña Bad Bunny en Madrid el 8 de junio, tras bromear unos días antes con que competiría con el cantante por la atención de los españoles, debido a la coincidencia de su gira en Madrid. El acuerdo fue: encuentro sí, pero no fotos.

OSV / Omnes-12 de juin de 2026-Temps de lecture : 4 minutes

Maria Wiering, OSV News

El portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, confirmó a los periodistas el 9 de junio el encuentro del cantante puertorriqueño Bad Bunny, junto a su familia y algunos amigos, con el Papa León XIV en el famoso estadio de fútbol Bernabéu de Madrid.

Bad Bunny “proviene de una familia católica y quería conocer al Papa, así que los organizadores encontraron el lugar dentro del estadio Bernabéu, ya que era el único día (mientras el Papa estaba en la ciudad) en el que no había concierto de Bad Bunny en el estadio rival del Atlético de Madrid”, explicó a OSV News Yago de la Cierva, coordinador general del viaje papal a España.

En el vuelo papal a Madrid el 6 de junio, se le preguntó al Papa León cómo se sentía respecto a que la vigilia de oración con los jóvenes de esa noche coincidiera con el concierto con entradas agotadas de Bad Bunny en la misma ciudad. 

¿Quieres ir a ver a Bad Bunny o al Papa? Predicción de León XIV

El Papa León respondió: “Si se les plantea la pregunta: ‘¿Quieres ir a ver a Bad Bunny o al Papa?’, creo que muchos irán a ver a Bad Bunny. Pero creo que también habrá gente allí para ver al Papa. Y eso también dice algo. Así que creo que es alentador y espero que animemos a los jóvenes a seguir buscando». 

La predicción del Papa León de que algunos jóvenes elegirían al Papa se cumplió de manera notable esa noche, ya que aproximadamente 500.000 personas se unieron a él en la Plaza de Lima de Madrid para un “festival de la fe” que incluyó música, testimonios y adoración eucarística. El 7 de junio, la Misa papal y la procesión eucarística que celebraban la solemnidad del Corpus Christi, la fiesta litúrgica que celebra el cuerpo y la sangre de Cristo, atrajo a más de 1,2 millones de personas al centro de Madrid (otras fuentes elevan la asistencia hasta 1,5 millones).

El 8 de junio, el Papa León se unió a 80.000 personas en el estadio Bernabéu para disfrutar de música, testimonios y oración. El público rugió con vítores y cánticos de alabanza, estallando repetidamente con gritos de “¡Papa León!” y “¡Olé, olé, olé!”.

Confirmación vaticana, acuerdo

El Papa León se reunió brevemente con Bad Bunny en el estadio Bernabéu junto a su familia y algunos amigos, dijo el portavoz del Vaticano. Más allá de confirmar el encuentro, el Vaticano no proporcionó más detalles ni imágenes.

“El acuerdo fue: encuentro, sí, pero sin fotos, y Bad Bunny lo respetó”, dijo De la Cierva a OSV News.

“Si empezaran a circular fotos del encuentro, eso ‘secuestraría’ el hermoso evento con la comunidad arquidiocesana de Madrid», añadió, describiendo el encuentro como “amistoso y familiar”, y añadió que Bad Bunny saludó al Papa junto a su familia.

Según Religion News Service, Bad Bunny asistió a parte del evento Papal desde una cabina en el estadio.

Benito Ocasio Martinez, artista global más escuchado, según Spotify

Bad Bunny, el artista de 32 años que actuó en el entretiempo del Super Bowl de 2026 y cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, es conocido como el «Rey del Trap Latino» por su innovadora mezcla de reguetón en español con trap latino, un estilo de hip-hop. 

Se encuentra constantemente entre los artistas más escuchados a nivel mundial, y Spotify lo ha nombrado el artista global más escuchado de la plataforma en cuatro ocasiones desde 2020. Es el primer y único artista en haber obtenido esta distinción.

Desde 2021, ha ganado seis premios Grammy, incluido el de “Álbum del año”, cantado en un idioma distinto del inglés, y ha logrado que cuatro de sus álbumes, íntegramente en español, alcancen el número uno en la lista Billboard 200 de Estados Unidos, que abarcan todos los géneros, desafiando así las barreras lingüísticas de la industria. En 2025, Billboard lo nombró “La mayor estrella del pop” de ese año.

Aunque genera controversia por su estilo de vestir que desafía los géneros, sus letras sexualizadas y su defensa abierta de la inmigración, es aplaudido por su compromiso con su identidad puertorriqueña y su promoción de la cultura latina.

Criado en la fe católica, madre catequista

Selon le Catholic Extension Society, el cantante fue criado en la fe católica y asistió a la parroquia de la Santísima Trinidad en Vega Baja, una iglesia construida en 1980 con fondos de Catholic Extension, y donde cantó públicamente por primera vez en el coro parroquial. Su madre es catequista voluntaria para niños en la parroquia.

Conciertos de Bad Bunny en Madrid: 60.000 personas por noche

El concierto de Bad Bunny del 6 de junio en Madrid atrajo a unas 60.000 personas como parte de su popular gira mundial «DeBÍ TiRAR MáS FOToS». Fue uno de los 10 programados en la capital española que comenzaron el 30 de mayo, cada uno de los cuales atrajo a unas 60.000 personas por noche.

La revista Billboard informó que esta serie de conciertos es uno de los mayores eventos musicales del verano en España. Se espera que Bad Bunny actúe en Madrid los días 10, 11, 14 y 15 de junio antes de continuar con la etapa europea de su gira.

El Papa León llegó a Madrid el 6 de junio para iniciar una visita apostólica de siete días a España. Tras celebrar el Corpus Christi el 7 de junio y reunirse con el Parlamento español el 8 de junio, llegó a Barcelona el 9 de junio, donde bendijo la torre de Jesucristo en la basílica de la Sagrada Familia de la ciudad ayer 10 de junio, antes de visitar los centros de acogida de migrantes en las Islas Canarias. Está previsto que regrese a Roma el 12 de junio.

Misa por la mañana, concierto por la noche

«Hace unos días, en un debate previo al viaje Papal, los participantes dijeron que Bad Bunny podría atraer a un total de 700.000 personas en todos sus conciertos en Madrid», dijo el organizador del viaje. «Les respondí que eso es genial, pero que el Papa reunirá a tres veces más personas en un solo evento», destacó De la Cierva.

“Las dos hijas de (sus majestades) el rey Felipe y la reina Letizia asistieron a la Misa por la mañana y al concierto de Bad Bunny por la noche”, añadió. “Eso también es una señal del espíritu de encuentro y conexión que hemos tenido aquí en Madrid en los últimos días”.

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– Maria Wiering es la editora de OSV News. Paulina Guzik, editora internacional de OSV News, y Margaret Murray, editora digital asociada de OSV News, contribuyeron en este reportaje.

L'auteurOSV / Omnes

Le charisme de Jean-Paul II, la profondeur de Benoît XVI, la proximité de François

Todos -cada uno con sus matices- vamos conformando en la Iglesia el rostro de Cristo, cuya cabeza visible en la tierra, “el dulce Cristo en la tierra” en palabras de Santa Catalina de Siena es, y será siempre, el Santo Padre.

12 de juin de 2026-Temps de lecture : 2 minutes

Hace apenas un año, los medios de comunicación nos empeñábamos en perfilar cómo debería ser, -como si de nosotros dependiera-, el futuro Papa. 

Lo cierto es que cada pontífice se sale del guión, de un modo u otro. Pero los medios siempre intentamos dejar impreso nuestra opinión, para confirmar nuestras propias perspectivas aun haciendo filigranas verbales. Gracias a Dios, el Espíritu Santo no nos consulta. 

Léon XIV ha visitado España en lo que ha sido su primer viaje largo a un país europeo, mayormente católico. Y así ha parecido confirmarse porque, en cada acto, León XIV ha estado acompañado por decenas de miles de personas, llegando a más de 1 millón en la Sainte Messe y procesión del Corpus Christi, que presidió en Madrid.

León XIV estaba “a gusto”, en familia. Se ha saltado el guión, se ha parado con niños y matrimonios, se ha dejado abrazar y se ha acercado él a quienes, por edad o condición tenían más difícil verle.

No han sido pocos los que decían que León XIV les recordaba a Juan Pablo II, o a Francisco, o incluso Benedicto XVI, en alguno de sus gestos.

El Pontífice se sabe un eslabón en la cadena de sucesión de San Pedro y quizá, por eso, nos recuerda quienes antes pastorearon la Iglesia. Como esos niños que cogen gestos de sus abuelos, o de sus hermanos mayores, casi sin saberlo, el Papa Prevost recordaba en algo a sus predecesores.

Lo que hemos podido ver, ha sido un Papa con un discurso profundo, reflexivo, de un amplio calado teológico que, en ciertos momentos, recordaba a las lúcidas palabras de Benedicto XVI.

Hemos visto a un Papa cercano, el Papa de los niños, de los bebés, que ha bendecido a más de dos centenares durante estos días.

Un Papa que como Juan Pablo II no ha dudado en salirse del guión haciendo unas animantes llamadas a descubrir la vocación, en cualquier estado de la vida, o a mirar más al Señor en la Eucaristía.

Un León XIV que ha sido joven en medio de los jóvenes, hablando su lenguaje y respondiendo a sus preguntas.

Y hemos visto a un Papa social, que llora con los que más sufren, con aquellos que lo han tenido que dejar todo, con los que han estado por una causa u otra, al borde de la muerte, con los que han desesperado, porque Dios no parecía responderles a sus gritos. 

León nos recordará siempre a Juan Pablo II, a Benedicto, a Francisco, a León XIII, o a Pablo VI,… O a Pedro. Porque, al final, la realidad es que todos -cada uno con sus matices- vamos conformando en la Iglesia el rostro de Cristo, cuya cabeza visible en la tierra, “el dulce Cristo en la tierra” en palabras de Santa Catalina de Siena es, y será siempre, el Santo Padre.

L'auteurMaria José Atienza

Directeur d'Omnes. Diplômée en communication, elle a plus de 15 ans d'expérience dans la communication ecclésiale. Elle a collaboré avec des médias tels que COPE et RNE.

Espagne

Abrazar la cruz y cultivar una devoción eucarística, pide el Papa en Santa Ana

El encuentro con el Papa León XIV en la catedral de Santa Ana (con los obispos, los sacerdotes, los diáconos, los religiosos, las religiosas, los seminaristas y los agentes de pastoral), marcado por la cercanía y la fraternidad.

José María Navalpotro-11 de juin de 2026-Temps de lecture : 2 minutes

Nada más ingresar el la catedral de Santa Ana de Las Palmas, para mantener el encuentro con la comunidad diocesana, León XIV entró en la capilla del Santísimo, donde rezó unos momentos. Era más que significativo. En su mensaje pidió a los fieles que se cultive el espíritu eucarístico.

El Santo Padre centró inmediatamente sus palabras en dos actitudes que ha de mantener un cristiano. Por un lado, abrazar la cruz; por otro, cultivar un espíritu eucarístico.

El Papa y el mar

Y eso que su primera referencia fue el mar Atlántico, tan propio de unas islas que son el último paso de tierra de camino hacia las Américas. El ambiente canario se palpaba por la acogida calurosa, y por detalles como la pronunciación canaria al cantar el himno de la visita: “Alsad la mirada”, que resonaba poderoso por el caro en la catedral.

El Papa habló del mar: “puede ser sinónimo de distancia y de separación, de desafío y de camino por recorrer”. Citó a San Agustín al recordar que Jesús “nos puso el leño con el que poder atravesar el mar. Nadie es capaz de pasar el mar de este mundo si no lo lleva la cruz de Cristo. Por eso, “la primera actitud que nos orienta para navegar en las aguas de la vida y llegar al destino, a la patria celestial es abrazar la cruz de Cristo”.

La cruz y la Eucaristía

Agradeció a a los presentes cómo llevan la cruz: “ustedes lo hacen cotidianamente, por ejemplo, como cireneos, acompañando y ayudando a llevar las cargas de tantos hermanos y hermanas crucificados por los dramas de la vida. Les agradezco esta generosa labor de caridad y misericordia”.

Junto a ello, pidió “cultivar una espiritualidad eucarística”. E hizo referencia a una tradición que existe en la catedral: la lluvia de pétalos de flores ante el Santísimo Sacramento el día de la Ascensión. Recordó que la Eucaristía supone una espiritualidad de la unidad eclesial en el amor. La unidad de nuevo, uno de los temas clave de su magisterio estos días”.

Antes de concluir, el Papa recibió unos regalos por parte de la diócesis. Entre ellos, una reproducción de su árbol genealógico. “Tenemos esperanza en que tenga orígenes canario, espero que nos lo confirme”, manifestó el representante de la diócesis.

Saludó a representantes de la diócesis, entre ellos a algunos ancianos sacerdotes, en un clima de fraternidad y cercanía.

Una bendición

Su recorrido de despedida por entre los miles de personas congregadas en las inmediaciones supuso el éxtasis de felicidad para muchos. Una joven con cáncer relataba: “Me he conseguido acercar y me ha bendecido. Y me ha regalado un rosario. Esto me da una gran confianza para seguir mi lucha adelante”.

Una veterana religiosa que le había conseguido dar la mano, comentaba con humor: “ya no me la lavo”.

Unas jóvenes de las comunidades de Bartimeo y de Effetá, antes del inicio del encuentro cantaban una canción que resumía el espíritu de acogida de los canarios este día: “León, León, me mola mogollón, que llega a Canarias y alegra el corazón”.

Espagne

León XIV exige que la comunidad internacional haga examen de conciencia ante la inmigración

El Santo Padre, en el emotivo encuentro con inmigrantes en el muelle de Arguineguín, recuerda que “no podemos acostumbrarnos a contar muertos, la dignidad humana no tiene pasaporte”

José María Navalpotro-11 de juin de 2026-Temps de lecture : 5 minutes

A las 11,51 del jueves 11 León XIV pisaba tierra canaria. Era la primera vez en la historia que lo hacía un Romano Pontífice. Recibido por las autoridades, entre ellas, buena parte del gobierno de España, su primer acto ha sido en el Puerto de Arguineguín. Allí ha pronunciado uno de los discursos emblemáticos de su viaje, en que ha insistido en la dignidad de los migrantes y ha clamado por luchar contra la indiferencia y contra quienes se aprovechan de ellos.

El discurso del Papa fue precedido por varias intervenciones. Entre ellas, de Tito Villarmea, capitán de Salvamento Marítimo, que ha salvado en 18 años a más de veinte mil personas. O de Blessing, una mujer víctima de la trata, cuyo testimonio no leyó en persona por motivos de seguridad, lógicamente. También el Papa bendijo una cruz, que se va a dejar en el lugar, elaborada con madera procedente de cayucos.

No ser ajeno ante el clamor de quienes gritan

En una plataforma construida simbólicamente de cara al mar, y con un dique levantado en un par de días, el Santo Padre elaboró a partir de los testimonios, un matizado discurso sobre la emigración: se trata de seres humanos y hay que combatir las causas que les hacen salir de sus países. 

En el inicio, hizo una referencia a la isla de El Hierro. “Esa isla, pequeña en extensión, pero grande en humanidad, ha visto llegar a miles de personas arrancadas de su tierra y confiadas a la fragilidad de un cayuco. Aquí hay personas recuperadas del mar y cuerpos exánimes rescatados de las aguas”. Y clamó: “La Iglesia no puede desentenderse de estas aguas ni de ningún lugar donde el hambre, la sed, la violencia, el miedo o el exilio sigan hiriendo la dignidad humana”. Con fuerza, insistió: “Los discípulos de Jesús no pueden considerar ajeno el clamor de quienes gritan desde la noche”. 

León XIV tuvo palabras duras: “También hoy existen monstruos que acechan estos mares: mafias que trafican con la desesperación, tratantes que esclavizan mujeres y niños y la indiferencia de muchos que permiten que los pobres sean tragados por la explotación o por el olvido. Pero la fe no se queda paralizada ante el poder del mar”. 

Inclinarse ante la dignidad del migrante

Refirió la necesidad de hacer algo por el otro, a veces desde lo más humilde: “La misericordia comienza con gestos pequeños: a veces con unas cuantas galletas y un poco de leche. No se trata de resolverlo todo, sino de ponerlo todo en manos de Dios y de estar presentes allí donde el ser humano sufre, donde los recursos no bastan y no hay un idioma común, pero donde aún pueden hablar los gestos”. Resaltó que “vida humana es una bendición de Dios. Nadie puede comprarla, venderla, usarla o descartarla”. Más aún, afirmó: “Queridos migrantes: antes de decirles cualquier otra palabra, quiero inclinarme ante su dignidad. No son números ni expedientes. Ustedes son personas con una familia y una casa dejada atrás; con sueños que nadie tiene derecho a despreciar. Pero también quiero decirles que su vida debe ser protegida”. 

La situación de la emigración exige soluciones. León XIV pidió que “Este drama debe convertirse en examen de conciencia: para las naciones de origen, que deben crear condiciones de paz, justicia y desarrollo; para las naciones de tránsito, llamadas a proteger y no a dejar a los débiles en manos de redes criminales; para Europa, que no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas; para la comunidad internacional, llamada a una cooperación eficaz y perseverante”. Estas palabras han sido especialmente recibidas con aplausos.

Una llamada de coherencia a la Iglesia

Y también para la Iglesia: “La acogida del migrante no puede ser algo secundario ni delegada únicamente a algunos voluntarios”. Pidió coherencia: “Nos arrodillamos ante el altar para adorar a Cristo presente en la Eucaristía, de quien recibimos la fuerza y el motivo para vivir la caridad; por eso, no podemos luego “pasar de largo” ante los cayucos y las pateras, pues de la oración brota todo servicio y a ella vuelve todo compromiso”.

El Papa León ha hecho una llamada a todos aquellos que se enfrentan a este drama: «desde esta isla, quisiera que la voz de quienes han hablado hoy alcanzara a quienes tienen en sus manos responsabilidades decisivas —autoridades civiles, parlamentos, gobiernos y organizaciones internacionales—», y también a las comunidades cristianas: «no basta gestionar llegadas, distribuir cifras, reforzar fronteras o lamentar las muertes cuando ya han ocurrido».

“No podemos acostumbrarnos”

Cada barca que llega no trae sólo migrantes; trae consigo una pregunta: ¿qué mundo hemos construido, si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida? Pidió “vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación real contra los traficantes, protección efectiva a las víctimas, procesos serios de acogida e integración”. Habló de que “Si bien existe un derecho a buscar refugio cuando la vida es amenazada, también existe el derecho a no tener que migrar: el derecho a permanecer en la propia casa sin hambre, sin guerra, sin persecución, sin violencia”. Reclamó: “No podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte”.

Concluyó: “cada vida que llega nos pregunta qué queda de nuestra humanidad. Tarde o temprano, se sabrá si supimos custodiarla o si dejamos que la indiferencia hablara por nosotros”.

Una ofrenda en «el puerto de la vergüenza»

Tras el discurso del Papa, se realizó una ofrenda floral «por los que ya no están». El Papa se dirigió al muelle cercano al agua para lanzar una corona de flores al mar. Tras este gesto, se hizo un minuto de silencio instrumental, viendo así a un Pontífice sobrecogido. Después realizó la bendición de la cruz, hecha con trozos de cayucos.

ARGUINEGUÍN (GRAN CANARIA), 11/06/2026.- El papa León XIV lanza una corona de flores al mar en recuerdo de los migrantes muertos en la travesía durante el encuentro con más de un millar de inmigrantes de África, América Latina y con representantes de las principales instituciones y organizaciones sociales que trabajan en los servicios de rescate, acogida e integración en el muelle de Arguineguín, en la isla de Gran Canaria, este jueves, en el sexto día de su viaje a España. EFE/ Angel Medina G. POOL

El muelle de Arguineguín, al que muchos han llamado “puerto de la vergüenza”, “ha sido testigo de la llegada de miles de personas que huyen del hambre, de la guerra y de la desesperación”, recordó el obispo de Canarias, monseñor Mazuelos. Siguiendo la Ruta Atlántica, una de las más peligrosas del mundo, han llegado en cayucos y pateras principalmente desde Senegal, Mauritania, Gambia, Mali y Marruecos, realizando travesías que pueden superar los 1.600 kilómetros. El Papa se despide del puerto al grito de «¡Gracias!» de los fieles. 

La expectación por la visita del Papa a Canarias es tremenda. Uno de los mil quinientos voluntarios que han trabajado estos días en la organización, explicaba a Omnes: “Es el mayor regalo que podríamos tener. El Papa visitando las dos islas”. “Las expectativas son altísimas, sobre todo viendo cómo ha sido la acogida en Madrid y en Barcelona”.

Évangile

Colaboradores de Cristo. Domingo XI del tiempo ordinario (A)

Vitus Ntube nos comenta la lecturas del Domingo XI del tiempo ordinario (A) correspondiente al día 14 de junio de 2026.

Vitus Ntube-11 de juin de 2026-Temps de lecture : 2 minutes

Hoy volvemos a un domingo del Tiempo Ordinario. Después de más de tres meses marcados por la Cuaresma y el tiempo de Pascua, retomamos la lectura continua del Evangelio de Mateo. Afortunadamente, este retorno no es solo una transición litúrgica; es también una invitación a redescubrir nuestra identidad y nuestra llamada a ser colaboradores de Cristo y a vivir la verdadera alma del apostolado.

La liturgia de hoy se centra en la llamada de Dios. En la primera lectura, Dios llama a Moisés en el monte Sinaí y le confía un mensaje para Israel: deben ser una nación santa, un reino de sacerdotes, un pueblo apartado como posesión personal de Dios. Esta llamada trata de pertenecer enteramente a Dios. 

En el Evangelio, Jesús llama a los Doce Apóstoles. Esta elección es profundamente simbólica. Los Doce representan a las doce tribus de Israel, enraizadas en los hijos de Jacob. Así, Jesús está reconstituyendo el pueblo de Dios, formando un nuevo Israel. Estos hombres son elegidos para ser colaboradores cercanos en su misión.

Sin embargo, de manera significativa, no son elegidos porque sean perfectos. Son hombres ordinarios, marcados por la debilidad y el pecado. A medida que caminan con Cristo, sus limitaciones se hacen evidentes, pero también su crecimiento. Su camino nos recuerda una verdad esencial: Cristo no espera a que seamos perfectos para llamarnos. Más bien, nos llama hacia la perfección. La santidad no es un requisito previo para la llamada; es su meta. 

San Pablo lo expresa hermosamente en la segunda lectura: “Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros”. Cristo nos amó antes de que fuéramos dignos de ser amados; nos llamó antes de que fuéramos dignos.

El Evangelio también revela lo que podemos llamar con razón el alma del apostolado: la compasión de Cristo. Antes de llamar a los Doce, Jesús mira a las multitudes y se conmueve de compasión, porque estaban “extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor".

Esta mirada compasiva es la fuente de la misión. Jesús llama a los apóstoles porque tiene compasión del pueblo. Los envía con esa misma compasión. Su misión -a las ovejas perdidas, a los enfermos, a los leprosos e incluso a los muertos- está modelada por el mismo corazón de Cristo.

Como enseña Dom Chautard en El alma del apostolado, el fundamento de toda obra apostólica es la vida interior. La eficacia de nuestra misión no depende principalmente de nuestra actividad, sino de nuestra unión con Cristo. Solo cuando nuestra vida interior está anclada en Cristo, nuestra obra puede dar frutos duraderos. En el Evangelio de hoy vemos, por así decirlo, la vida interior de Cristo. Su disposición interior está marcada por la compasión.

Finalmente, el Evangelio nos recuerda que esta vocación es un don. Es dada gratuitamente, no ganada. Y porque se recibe gratuitamente, debe compartirse gratuitamente: “Gratis habéis recibido, dad gratis”. La lógica de la gracia y del don es una dinámica fundamental de la vida y de la misión cristianas.

Espagne

“La Sagrada Familia es la iglesia más alta del mundo, no  para destacar en clasificaciones mundanas, sino para guiar los pasos del pueblo de Dios en Cataluña”

El Sumo Pontífice presidió una multitudinaria Misa en la Basílica de la Sagrada Familia y culminó la ceremonia bendiciendo la gran cruz que corona los 172,5 metros de la nueva torre, hito histórico para el templo inacabado más célebre del mundo.

Javier García Herrería-10 juin 2026-Temps de lecture : 6 minutes

La noche del 10 de junio de 2026 quedará grabada en la historia de Barcelona. El Papa León XIV presidió una solemne Eucaristía en la Basílica de la Sagrada Familia ante los Reyes de España y miles de fieles, antes de bendecir desde la fachada del Nacimiento la torre de Jesucristo, cuya cruz ilumina la ciudad con sus haces de luz, tal y como Antoni Gaudí había soñado hace casi un siglo.

La jornada comenzó con una sorpresa que no pasó desapercibida. A las 19.15 horas, Valentina, una niña invidente, explicó al Papa y a los Reyes de España, con notable soltura y sirviéndose únicamente del tacto sobre una maqueta de casi dos metros, los detalles arquitectónicos de la nueva torre. El momento, captado por las cámaras de televisión que lo transmitieron a todo el mundo, fue muy emocionante.

600 voces bajo las bóvedas de Gaudí

A las 20.00 horas dio comienzo puntualmente la santa Misa, en la que el Pontífice alternó el catalán y el castellano, junto con cantos en ambas lenguas y en latín, interpretados por un coro de más de 600 cantores. La monumentalidad del templo, consagrado por el Papa Benedicto XVI en 2010, acrecentó el esplendor de la liturgia.

El número de autoridades era amplísimo, empezando por los reyes, Pedro Sánchez y 14 ministros del gobierno.

Miles de fieles siguieron la ceremonia por pantallas desde el exterior. Imagen: Basilica de la Sagrada Familia / Felipe Mondino

La homilía: fe, belleza y responsabilidad ante el mundo

En su homilía, León XIV tomó como punto de partida el salmo octavo —«Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra»— para tejer una reflexión que recorrió la teología, la historia del arte, la responsabilidad moral de los creyentes y el significado profundo del templo que lo acogía.

El Papa comenzó dando gracias por la basílica y enlazando su intervención con la de su predecesor Benedicto XVI, quien la consagró en 2010 definiéndola como «signo visible del Dios invisible». En esa misma línea, León XIV presentó el edificio no como un monumento terminado, sino como imagen viva de la comunidad cristiana: «Todos nosotros somos las piedras vivas de esta obra, que tiene a Cristo como fundamento y culmen, principio y fin». Una obra que crece con constancia siguiendo un mismo proyecto, igual que la fe, que es siempre un camino y nunca una meta alcanzada de una vez por todas.

Para fundamentar esta idea, el Pontífice acudió a las Escrituras y recuperó el diálogo entre Dios y el rey David recogido en el Segundo Libro de Samuel. Cuando David desea construir una casa para Dios, es el propio Señor quien le responde invirtiéndolo todo: no es el hombre quien da un lugar a Dios, sino Dios quien da un lugar al hombre. Y ese lugar, subrayó León XIV, no es otro que su propio corazón: «el lugar del Hijo, para nosotros que éramos extraños; el lugar del Amado, para nosotros que somos pecadores». Una gratuidad que, a juicio del Papa, define la entera lógica del Evangelio.

Esa voluntad divina, continuó el Pontífice, se cumple a través de Jesús. León XIV se detuvo con particular intensidad en las palabras que el Señor dirige a los fariseos en el Evangelio de Juan: «Si no creéis que Yo soy, moriréis en vuestros pecados». Lejos de interpretarlas como amenaza o chantaje, el Papa las leyó como una invitación a la libertad: Cristo quiere para el ser humano «el bien definitivo, eterno», y ante el mal permanece siempre de parte del hombre. El nombre divino «Yo soy», revelado a Moisés desde la zarza ardiente, es en Jesús la fuente de gracia, perdón y vida nueva. De ahí que la cruz no sea un instrumento de condena sino un signo de esperanza: Dios transforma la muerte en luz.

Coherencia en las obras

Fue precisamente en ese punto donde el Papa pronunció las palabras que resonaron en con fuerza el interior del templo: «No podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria». Tres afirmaciones rotundas, pronunciadas bajo las bóvedas de la iglesia más alta del mundo, que dibujaron el perfil de una fe que no puede desvincularse de sus consecuencias éticas y sociales.

A continuación, el Pontífice elevó la mirada hacia la torre que estaba a punto de bendecir. La cruz que la corona, dijo, es el culmen de la fe cristiana, tal como proclama la inscripción en su base: Tu solus Sanctus, Tu solus Dominus, Tu solus Altissimus. Esa cruz brilla de día con la luz del sol y de noche ilumina la ciudad como un faro abierto al Mediterráneo. Para ser iluminados por la gloria del Resucitado, explicó León XIV, es necesario pasar por la pasión del Crucificado: desde siempre el Padre enseña a dar la vida, y el Hijo la recibe y la entrega a todos con el poder del Espíritu Santo.

La homilía reservó también un lugar central al arte como forma de evangelización. Es la fe, afirmó el Papa, la que «da forma a las piedras y sentido al edificio que habitamos juntos». El artista convierte el talento en alabanza y la creatividad en testimonio del Creador. En ese marco, León XIV rindió homenaje explícito a Antoni Gaudí —cuyo centenario de muerte se conmemora este año—, a quien definió como «arquitecto ardiente de fe» que concibió estos espacios con el deseo de narrar los misterios de la vida del Señor. El Papa extendió el reconocimiento a todos los promotores, benefactores, artistas y trabajadores que a lo largo de generaciones han cooperado en la construcción de una obra maestra que es, al mismo tiempo, «una elocuente catequesis hecha de piedras, colores y luz». La Iglesia, señaló, renueva así la antigua tradición de las catedrales medievales —la Biblia pauperum, la Biblia de los pobres— en un tiempo en que la imagen resulta un canal de evangelización más poderoso que nunca.

León XIV cerró su homilía con una llamada a la acción que unió lo contemplativo y lo comprometido: así como se alza la mirada hacia el Crucificado Resucitado, hay que comprometerse a «levantar el rostro de quienes yacen en el polvo». La Sagrada Familia, concluyó, es la iglesia más alta del mundo no para destacar en clasificaciones mundanas, sino para «guiar los pasos del pueblo de Dios que peregrina en esta tierra de Cataluña, con la cruz que ilumina el camino, como una lámpara encendida en la espera del regreso del Esposo».

La bendición y el encendido de la cruz

A las 21.45 horas, desde el punto central de la herradura de la fachada del Nacimiento, el Santo Padre bendijo la torre de Jesucristo. Con sus 172,5 metros, la Basílica de la Sagrada Familia se convierte oficialmente en la iglesia más alta del mundo. Eso sí, Gaudí decidió no hacerla dos metros más alta para que la obra del hombre no superara la obra de Dios en la naturaleza, reprentada en el cercano monte de Montjuïc.

La cruz que corona la torre está revestida de vidrio y de 15.000 piezas de cerámica blanca esmaltada. Sus brazos incorporan ventanales por los que penetra la luz y desde los que, a partir de 2028 —cuando concluyan los trabajos interiores—, será posible contemplar el entorno. En el interior cuelga el Cordero de Dios, obra del escultor Andrea Mastrovito. En el exterior, palmas de trencadís llevan inscrita en latín la frase: «Tu solus Sanctus, Tu solus Dominus, Tu solus Altissimus» —«Tú el único Santo, Tú el único Señor, Tú el único Altísimo»—.

Torre de Jesucristo. Imagen: Basilica de la Sagrada Familia/Marti Segura Ramoneda

Tras la bendición tuvo lugar el acto inaugural del exterior de la torre, una propuesta artística creada específicamente para la ocasión que combinó música, canto coral y luz, y que culminó con el encendido de la gran cruz. Iluminada por potentes focos proyectados desde las demás torres, la cruz brilló sobre la ciudad como un faro abierto al Mediterráneo, cumpliendo así la visión que el propio Gaudí plasmó en el Cuarto Álbum del Templo Expiatorio, en 1927: «La cruz será de cristal; de día reflejará la luz del sol y por la noche, mediante potentes focos, proyectará haces de luz sobre la ciudad».

La Sagrada Familia, cuya construcción comenzó en 1882, sigue siendo un templo en obras. El nuevo hito no cierra, sino que subraya ese carácter inacabado y vivo que el propio Papa León XIV celebró en su homilía: una catedral que, como la fe cristiana, «es siempre un camino».

Espagne

León XIV se emociona con Renzo, el niño que le preguntó por el dolor y el perdón

León XIV respondió a las preguntas de un niño de seis años y a los testimonios de quienes trabajan con personas vulnerables, recordando que "el mal no tiene la última palabra".

Teresa Aguado Peña-10 juin 2026-Temps de lecture : 5 minutes

El Papa León XIV se reunió este jueves con representantes de entidades caritativas y de asistencia social de la Archidiócesis de Barcelona en la iglesia de San Agustín, conocida como la “catedral de los pobres”. Visitó así el barrio del Raval, marcado por la pobreza, la inmigración y la exclusión social. Se trata de una de las zonas más multiculturales de la ciudad, con una fuerte presencia de comunidades migrantes, especialmente de Latinoamérica, Filipinas y Pakistán.

El Pontífice fue recibido por el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, y por el párroco de San Agustín, el padre Faustin John Mlelva. Organizaciones dedicadas a la atención de personas con adicciones, entidades que trabajan con víctimas de trata de mujeres y voluntarios comprometidos con la atención a los más vulnerables dieron sus testimonios ante el Papa, que respondió emocionado especialmente ante las preguntas del pequeño Renzo, un niño de 6 años.

Tres testimonios sobre las periferias humanas

La primera intervención correspondió a un representante de Cáritas Diocesana de Barcelona, quien recordó que la entidad acompañó durante 2025 a más de 63.000 personas en situación de vulnerabilidad. Denunció la persistencia de problemas como la precariedad laboral, las dificultades de acceso a la vivienda y la soledad de las personas mayores, al tiempo que reivindicó la misión de «acoger, defender y amar». También expresó la impotencia que sienten muchos trabajadores y voluntarios al no poder llegar a todas las personas que necesitan ayuda.

A continuación tomó la palabra un representante de OBINSO, organización dedicada al acompañamiento de personas con adicciones. Describió una realidad marcada por la soledad, el sufrimiento psicológico y la pérdida de sentido vital. Explicó que muchas de las personas que atienden proceden de contextos de exclusión, calle o prisión, y defendió la importancia de una presencia constante basada en la escucha y el acompañamiento: «no se trata tanto de resolver vidas como de no apartarse de ellas». Su intervención concluyó con una pregunta dirigida al Papa: «¿cómo sostener la  esperanza cuando el dolor parece más grande que nuestras fuerzas?»

El tercer testimonio fue el de una religiosa de las Adoratrices, congregación comprometida con la atención a mujeres víctimas de trata. La religiosa relató el sufrimiento de mujeres migrantes que abandonaron sus países huyendo de la violencia o la pobreza y terminaron siendo explotadas por redes criminales. Reivindicó la necesidad de seguir luchando por la dignidad de estas mujeres e hizo un reconocimiento «a cada mujer fuerte y valiente, superviviente de muchos  naufragios que nadan contra viento y marea para superar obstáculos. Mujeres capaces de celebrar la  vida mostrándonos que el mal no tiene la última palabra».

El encuentro incluyó además la proyección de un vídeo protagonizado por Renzo, un niño de seis años de un barrio humilde de Barcelona, que quiso hacerle algunas preguntas al Pontífice, entre otras: «¿Le gusta el futbol? ¿De pequeño querías ser Papa? ¿Por qué hay personas que les pasan cosas malas y a otros no? ¿Por qué hay muchos abuelos solos? ¿Hay que perdonar siempre?». Mientras el pequeño Renzo formulaba estas preguntas se veía un Papa León lleno de ternura asintiendo y sonriendo a cada palabra que pronunciaba el tímido niño de 6 años, al que luego abrazó emotivamente.

El Papa cuenta una anécdota para agradecer la acogida

Antes de responder a los testimonios y a las preguntas planteadas, el Papa quiso expresar su agradecimiento por la acogida recibida: «Aquí, de verdad, me siento en casa. Gracias por todo lo que ustedes representan. Quizá piensen que la razón es evidente, porque se trata de San Agustín, pero déjenme contarles algo».

Entre risas, añadió: «La primera vez que vine a esta iglesia no tenía a este arzobispo sentado a mi lado». Y recordó una anécdota de 1984: «Viajaba por carretera desde Roma hacia León y, al llegar, dije: “Miren, en Barcelona hay una iglesia de San Agustín; vamos a visitarla».

Sin embargo, aquella primera visita no salió como esperaba. «Estaba cerrada», recordó. «Hoy está abierta, y qué hermoso es encontrar una iglesia con una comunidad de agustinos y con tantas personas que viven la fe, alaban a Dios y encuentran aquí comunidad, acogida e integración, gracias también a esta labor de pastoral social».

¿Te gusta el fútbol?

El Papa respondió primero a algunas de las cuestiones planteadas por el niño. Confesó que le gusta el tenis, aunque también sigue el fútbol, y utilizó este deporte como metáfora de la vida  «El fútbol nos recuerda algo que no  debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos  a recorrer juntos. Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el  juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida».  

¿De pequeño querías ser Papa?

Sobre su propia vocación, explicó que nunca soñó con ser Papa, «ni de joven ni de viejo» afirma entre risas, pero sí sintió desde pequeño el deseo de entregar su vida a Dios. Aprovechó para recordar que cada persona tiene una llamada única y que lo más importante es cultivar la amistad con Jesús.

¿Por qué hay personas que les pasan cosas malas y a otros no?

Al abordar el problema del sufrimiento y las injusticias, reconoció que no existen respuestas sencillas, pero insistió en que Dios nunca abandona a sus hijos. Recordó la pasión y resurrección de Cristo como signo de que el mal y la muerte no tienen la última palabra: «a través de la vida de Jesucristo, Dios nos muestra  que, aunque haya sufrimiento, Él nunca abandona a ninguno de sus hijos, porque nos tiene preparada una alegría eterna donde ya no habrá tristezas ni dolor. Tengamos confianza, Jesús está con nosotros,  nos ayuda y acompaña, y nos da fuerzas para atravesar los momentos difíciles que podamos encontrar  en la vida».

¿Por qué hay tantos abuelos solos, si son tan importantes?  

El Pontífice dedicó también unas palabras a la situación de las personas mayores. Subrayó que los abuelos desempeñan un papel fundamental en las familias y pidió combatir la soledad que afecta a muchos de ellos. «No permitamos que la soledad y el abandono  se normalicen en la vida de los adultos mayores. Eso es algo muy triste. Tengamos nuestro corazón  abierto a todos ellos», reclamó.

¿Hay que perdonar siempre? 

Respecto al perdón, respondió que los cristianos están llamados a perdonar siempre, aunque aclaró que perdonar no significa justificar el mal ni permitir que continúe la injusticia. Para León XIV, el perdón es el camino que libera al corazón del odio y permite sanar las heridas: «no significa olvidar  por la fuerza, como si nada hubiera pasado. Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en  dueño de nuestro corazón». Y añadió: «nuestra disposición para perdonar es condición para el perdón que  recibimos de Dios.»

Un llamamiento a la acción social de la Iglesia

En la segunda parte de su intervención, el Papa vinculó los testimonios escuchados con la misión social de la Iglesia. Recordó que el cristiano, además de ser bondadoso y amable, «ha de ser compasivo,  amar sin interés y buscar el bien de los demás, sabiendo que en cada hermano y hermana que sufre  es el mismo Señor quien pide y recibe, quien es acogido o rechazado, amado o despreciado».

Recordó que toda persona posee una dignidad inalienable por haber sido creada a imagen de Dios y denunció una cultura que, en demasiadas ocasiones, olvida ese principio fundamental. La dignidad inalienable de todo ser humano, afirma el Papa, «no depende de las  capacidades que posee, de las riquezas que acumula o del rol que desempeña, sino del don que lo  precede y lo excede, dado por Dios como expresión de su amor que nunca falla» (cf. Magnifica  humanitas, 50).

Ante representantes de entidades sociales, voluntarios y agentes pastorales, defendió que la caridad no debe limitarse a la ayuda material, sino que debe incluir cercanía, acompañamiento y promoción integral de la persona: «necesitan a Dios, su amistad, su bendición, su Palabra, sus Sacramentos y la propuesta  de un camino de crecimiento y de maduración en la fe (cf. Evangelii gaudium, 200)».

Animó a las organizaciones presentes a seguir trabajando junto a quienes sufren pobreza, marginación, adicciones o explotación.»Sed testigos creíbles de la esperanza cristiana», exhortó, al tiempo que pidió a las comunidades cristianas acercarse con «discreción, delicadeza y perseverancia» a las heridas de los más vulnerables.

La visita concluyó con una bendición y el saludo personal del Pontífice a varios miembros de las entidades asistentes, en una iglesia que simboliza el compromiso social de la Iglesia en uno de los barrios con mayores desafíos humanos de Barcelona.

Espagne

À Montserrat, le pape Léon XIV met en garde contre la violence avec laquelle nous recouvrons nos blessures.

Léon XIV, à Montserrat, affirme le pouvoir transformateur de la Vierge et dénonce la violence cachée dans les mots et les attitudes : " cette violence cachée peut souvent se revêtir d’une armure apparente dont nous essayons de protéger nos blessures ".

Rédaction Omnes-10 juin 2026-Temps de lecture : 4 minutes

Après une visite brève et émouvante à la prison de Brians 1, le pape Léon XIV a présidé la récitation du Saint Rosaire ce mercredi à l'abbaye Notre-Dame de Montserrat.

En ce qui concerne les voyages apostoliques officiels, le pape Léon XIII est le deuxième pontife de l'histoire de l'Église catholique à visiter officiellement l'abbaye de Montserrat, après celui de saint Jean-Paul II en novembre 1982.

À son arrivée dans l'atrium de la basilique, il fut accueilli par l'évêque de Sant Feliu de Llobregat, Monseigneur Xabier Gómez García, et l'abbé de Montserrat, le père Manel Gasch i Hurios, au son des cloches du monastère. Près de mille enfants participèrent à l'accueil du Saint-Père.

Après avoir baisé la croix à l'entrée de l'église et béni les fidèles avec de l'eau bénite, Léon XIV se rendit à la chapelle du Saint-Sacrement pour un moment de prière personnelle avant de prendre place dans le sanctuaire. La récitation du chapelet fut précédée des paroles de bienvenue de l'évêque Gómez García et de l'abbé Gasch.

La Vierge Marie, capable d'inspirer des conversions profondes

Dans son discours à la fin de la prière mariale, le Pape a exprimé sa joie d’être “ aux pieds de la Moreneta ” pour confier son ministère pétrinien et la mission de l’Église à la Vierge de Montserrat dans un monde qui, a-t-il affirmé, “ crie justice et paix ”.

La référence du pape à la sainte patronne de la Catalogne revêt une signification particulière dans un sanctuaire qui, depuis des siècles, est l'un des principaux centres spirituels de la région. Montserrat abrite l'image de la Vierge de Montserrat, communément appelée ‘ La Moreneta ’ (la Petite Brune) et proclamée sainte patronne des diocèses catalans par Léon XIII en 1881. Le monastère, habité aujourd'hui par une communauté d'une cinquantaine de moines bénédictins, accueille chaque année des milliers de pèlerins venus du monde entier.

Dans ce contexte, Léon XIV a évoqué la tradition spirituelle de Montserrat et souligné le rôle que le sanctuaire joue depuis des siècles comme lieu de dévotion, de conversion et d’espérance. Il a rappelé que « Marie, Mère de Dieu, est fondamentale dans la vie de tout chrétien » et a cité les paroles prononcées par le pape François lors de sa visite au monastère en 2023, lorsqu’il a affirmé que « devant la Mère […] les plus nobles sentiments d’une personne s’éveillent ».

Le pape a également souligné la capacité de la Vierge Marie à « inspirer en nous de profondes conversions ». Il a rappelé la conversion de saint Ignace de Loyola qui, après avoir passé une nuit en prière devant Notre-Dame de Montserrat, a remis son armure de chevalier, un moment qui a marqué le début d'une nouvelle vie au service de Jésus-Christ.

Sur la « violence cachée »

Le pape Léon XIII invitait les fidèles à s'approprier le message de Marie aux noces de Cana : “ Faites tout ce qu'il vous dira ”, soulignant que la volonté de Jésus se résume au commandement de l'amour mutuel. À cet égard, il mettait en garde contre la violence qui peut se cacher dans nos paroles et nos attitudes : « la critique qui humilie, la condamnation qui détruit et l'agression qui divise. Cette violence latente peut souvent se dissimuler sous une apparente armure dont nous tentons de protéger nos blessures, nos peurs ou les souffrances causées par les injustices. ».

“ Déposons aujourd’hui à ses pieds l’armure qui a peu à peu endurci nos cœurs ”, a exhorté le Pape, citant la Vierge de Montserrat comme un exemple de confiance et d’abandon et rappelant que le Christ a sauvé le monde par “ la puissance désarmée et désarmante de l’amour ”.

Un appel à surmonter les divisions

Léon XIV a également souligné le symbolisme du globe terrestre tenu par la Vierge, l'interprétant comme un signe de sa sollicitude maternelle pour toute l'humanité : « Le monde entier a une place dans son cœur », a-t-il affirmé. Dans ce contexte, il a encouragé les personnes présentes à se reconnaître comme frères et sœurs, favorisant une communion capable de surmonter toute division.

« Prions Marie, Reine de la Paix, de nous apprendre à renoncer aux paroles blessantes, aux jugements hâtifs, aux commérages et à la calomnie. Puissions-nous apprendre à préserver et à cultiver l’amour dans nos familles, entre amis, au travail, sur les réseaux sociaux, dans les débats politiques et au sein des communautés chrétiennes, afin que la haine cède la place à l’espérance et à la paix », conclut ainsi le pape Léon XIV dans son discours à Montserrat, suivi de versets traditionnels dédiés à la sainte patronne de la Catalogne.

Tu seras toujours la princesse des Catalans, 

Du peuple espagnol et du monde entier, tout notre amour ;  

Dis-nous : “ Tu es mon trésor, je suis ta mère, n'aie pas peur. ” 

Après la bénédiction papale et le chant du Salut à la Sainte Reine et du traditionnel Virolai, Léon XIV se retira brièvement dans la chapelle de la Vierge avant de saluer les nombreux fidèles rassemblés sur la place.

Les paroles d'un pape plein d'enthousiasme

Du balcon, il a remercié les fidèles pour leur expression de foi : « tous unis comme une seule famille sous la Vierge de Montserrat ». Il a également exprimé sa gratitude pour la joie, l'enthousiasme et le profond sentiment de foi que nous vivons ces jours-ci.

Il a remercié la Catalogne d'avoir accueilli tant de personnes venues de tant de pays, « pour les intégrer en une seule famille », et la communauté de foi de nos frères moines, qui reçoivent et accueillent tous les pèlerins venus prier la Vierge. Il a conclu avec un grand enthousiasme : « Merci à vous tous qui venez nous rappeler que la foi donne la vie, la foi donne l'espérance », évoquant la présence maternelle de la Vierge Marie à nos côtés.

La journée s'est poursuivie par une visite privée du Saint-Père à la communauté bénédictine, avec laquelle il a partagé un déjeuner, et par une rencontre avec les membres de l'école de chant choral de Montserrat, l'une des plus anciennes institutions chorales pour enfants d'Europe.

La relation de Léon XIV avec Montserrat

Le Saint-Père Léon XIV, lors de son séjour comme missionnaire dans la ville de Trujillo (dans le nord du Pérou) dans les années 1990, fut l'un des promoteurs de la construction du temple Notre-Dame de Montserrat, où il servit comme administrateur et curé de cette paroisse située dans l'urbanisation « Monserrate ».

En tant qu'Augustin, et ayant été supérieur de ce grand ordre religieux pendant plus de dix ans, il partage une profonde affinité avec la vie monastique, la Règle de saint Benoît et la vie communautaire. C'est dans ce contexte que, alors qu'il était encore supérieur des Augustins, il fit, selon les sources, une retraite spirituelle à Montserrat.

Robert Prevost choisit le nom de Leo, un fait qui ajoute un élément curieux à sa relation avec Montserrat, puisque le dernier pontife à avoir choisi ce nom, Léon XIII, fut celui qui déclara la Vierge de Montserrat sainte patronne de la Catalogne.

Espagne

León XIV a los presos de Brians: “Dios te ama como eres, pero te sueña mejor”

Tras el conmovedor testimonio de una de las presidiarias, el Papa León XIV le dio no uno, sino dos abrazos.

Javier García Herrería-10 juin 2026-Temps de lecture : 3 minutes

A las 10.50 de la mañana, el Papa León XIV llegó al Centro Penitenciario Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires, para encontrarse con unos 80 reclusos en el auditorio de la prisión. Un encuentro de media hora que reunió también a internos de los centros Brians 2 y Wad Ras, junto a capellanes y voluntarios de la pastoral penitenciaria diocesana de Sant Feliu de Llobregat.

Antes de que el Papa tomara la palabra, dos internas compartieron sus testimonios ante el Santo Padre y el resto de asistentes. Sus relatos, distintos en el punto de partida pero convergentes en lo esencial, marcaron el tono de toda la visita.

Dos caminos hacia la misma fe

Montse, de Barcelona, habló de una fe que tardó en llegar. Durante años intentó creer sin conseguirlo: “La vida no me lo había permitido”, explicó. El golpe más duro fue la muerte de su hijo, una pérdida que la enfrentó al silencio de Dios y que tardó mucho en procesar: “He peleado mucho con él, y me ha costado la vida entender que Dios no es el culpable”. Fue en la cárcel donde, paradójicamente, encontró lo que buscaba fuera: “Volví a creer aquí dentro y agradezco el don de la fe”.

Tras su testimonio, se llevó no uno, sino dos abrazos del Santo Padre, que quedó conmovido por la sencillez de sus palabras. 

Josefina, en cambio, creció dentro de la Iglesia. Bautizada, comulgada y confirmada, siempre sintió que “Dios caminaba conmigo”. Pero también ella conoció la sacudida: el accidente de su hijo tambalé sus certezas. A diferencia de Montse, no llegó a perder la fe —“no quiero pedirle explicaciones”, dijo—, aunque sí la vio temblar. Su hijo sobrevivió y ella lo vive como un milagro: “Siempre es Dios”. Hoy, en prisión, afirma que Jesús le da fuerza: “Si no, no sé cómo hubiera aguantado esto”.

Dos trayectorias distintas —la que llegó a la fe desde la oscuridad y la que la mantuvo a pesar del dolor— que el Papa recogió con gratitud al inicio de su discurso.

Les mots du Pape

León XIV comenzó saludando en catalán —“Gràcies a tots pel vostre acolliment tan ple de simpatia i cordialitat!”— antes de dirigirse en castellano a los presentes.

“Me siento edificado por el testimonio que nos han compartido Montse y Josefina”, dijo el Pontífice, agradeciendo también la labor de los capellanes y voluntarios de la pastoral penitenciaria.

El núcleo de su mensaje fue la dignidad incondicional de toda persona. Apoyándose en su reciente documento Magnifique humanité, recordó que todo ser humano es “digno” por el mero hecho “de haber sido querido, creado y amado por Dios”, y que “no existe ninguna situación que haga al Señor apartar de nosotros su mirada”. Un amor, subraya, que “está siempre por encima de cuánto bien o mal hayamos hecho”.

Dirigiéndose directamente a los internos, el Papa reconoció el peso de su situación y los invitó a no dejarse vencer por la tentación de sentirse menos: “Alzad vuestra mirada hacia Aquel que, a través de la presencia de tantas personas, nunca deja de mostraros su amor y cercanía”.

Recurrió entonces a san Agustín y sus Confessions para hablar de la posibilidad de transformación: “Si confiamos en la gracia divina y nos dejamos guiar y transformar por ella, descubrimos cómo en nuestra vida el pasado no condena el futuro, sino que nos ofrece la posibilidad de cambiar nuestras decisiones y elecciones”.

León XIV pidió a los reclusos que hicieran espacio al Señor en su corazón: “Aferrémonos a Él, que nos invita continuamente a la esperanza y nos muestra un horizonte maravilloso que ninguna barrera física puede impedirnos alcanzar”.

Y cerró con una frase que resonó en el auditorio de la prisión como un abrazo: “A cada uno os digo: ¡Dios te ama como eres, pero te sueña mejor! El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo, pues ser humano y ser cristiano no consiste en no equivocarse sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y de perdonar”.

Para finalizar el acto, el Papa rezó el Padrenuestro con los asistentes e impartió la bendición apostólica. Recibió unos presentes de los presos y les regaló una imagen de la Virgen. Por último, atravesó el pasillo central saludando con calma a los presos.

Espagne

56 sacerdotes confiesan a cientos de fieles durante la previa del encuentro del Papa con los jóvenes en Barcelona

La diócesis de Barcelona organizó una masiva celebración del sacramento de la reconciliación en el Estadio Olímpico Lluís Companys.

Javier García Herrería-10 juin 2026-Temps de lecture : 2 minutes

Durante las tres horas previas a la llegada del Papa León XIV al Estadio Olímpico Lluís Companys de Barcelona, 56 sacerdotes administraron sin descanso el sacramento de la reconciliación a cientos de fieles congregados para la vigilia. Una iniciativa impulsada por la pastoral juvenil de la diócesis de Barcelona.

Los sacerdotes estaban ubicados estratégicamente en el pasillo interior que comunica las dos alturas de grada del estadio, de forma que todo el mundo al entrar podía verles, la mayoría de ellos perfectamente revestidos con alba y estola. Además, voluntarias de la organización se pasaban por las gradas con gracia y salero animando con un cartel a los fieles a confesarse.

Montse, una de las voluntarias del encuentro con los jóvenes.

Desde el momento en que los confesores tomaron asiento, las filas no dejaron de formarse. «Desde que me he sentado en la silla no hemos parado», explicó uno de los sacerdotes que participó en la jornada, dejando constancia de la extraordinaria demanda de un sacramento que, en muchos casos, los fieles llevaban años sin recibir.

Un sacramento que vuelve a brillar

Entre los que se acercaron a confesar, hubo quien lo hacía tras un largo período de ausencia del sacramento de la reconciliación. «Algunas confesiones se extendieron más de lo habitual», explica el citado sacerdote, reflejando la profundidad y el peso de ese reencuentro con el perdón.

Para poder atender a todos los asistentes, los 56 confesores se distribuyeron estratégicamente tanto por el campo de juego como por las gradas del estadio, adaptándose a la afluencia masiva de peregrinos y garantizando que nadie que quisiera confesarse se quedara sin poder hacerlo.

La megafonía, aliada del sacramento

La iniciativa fue anunciada a través de la megafonía del estadio por la propia organización de la diócesis de Barcelona, que apostó desde el primer momento por convertir la espera previa a la llegada del Papa en una ocasión de gracia. El anuncio funcionó: los fieles respondieron con una respuesta masiva que superó las expectativas.

La escena —cientos de personas formando cola en las gradas y en el césped del estadio olímpico para acceder al sacramento de la reconciliación— se convirtió en uno de los instantes más llamativos y emotivos de toda la jornada.

El sacerdote Ferrán Parcerisa junto a un grupo de familiares.

Una ocasión única para valorar la reconciliación

La visita del Papa León XIV a Barcelona ofreció así una oportunidad excepcional para poner en valor uno de los sacramentos que, históricamente, ha ido perdiendo presencia en la vida de muchos católicos. La imagen de decenas de sacerdotes distribuidos por un estadio lleno, escuchando y absolviendo, recordó a muchos la centralidad de la misericordia en el mensaje cristiano.

Una tarde, en definitiva, en la que el perdón fue protagonista antes incluso de que el Papa llegara al campo.

CollaborateursVictor Torre de Silva

Una pizza para el Papa

El Papa León XIV visita Nápoles y mantiene un encuentro cercano con el pueblo, en una jornada marcada por la devoción popular, la fe y los principales lugares de la ciudad.

10 juin 2026-Temps de lecture : 2 minutes

Uno de los muchos aspectos que asemejan a León XIV al Papa Francisco es la cercanía con la gente que ha manifestado, como tuvimos ocasión de ver en el aniversario de la elección del Papa. Mientras los medios de comunicación dedicaban largos artículos a evaluar su primer año como Pontífice, León XIV decidió pasar ese día en Nápoles.

La ciudad es una maravilla de vida y color, donde las callejuelas se entrelazan a la sombra de la ropa tendida y en cada esquina hay imágenes de la Virgen adornadas con velas y flores o pequeños homenajes a Maradona, también con velas y flores. En esta maravillosa y caótica ciudad pudimos ver al Papa saliendo al encuentro de la gente, acercándose a los lugares donde vive la fe el pueblo napolitano.

Visitó primero el santuario de la Virgen de Pompeya en el día de su fiesta, para después acudir a la iglesia donde se custodia la reliquia más popular de la urbe, la sangre de san Jenaro, que cada año se licúa en un fenómeno de gran relevancia y que, según los más supersticiosos, es la garantía de que en ese año no habrá grandes desgracias. Dio una bendición con la reliquia y después se dirigió a una de las plazas más emblemáticas de la ciudad para un encuentro con más de cincuenta mil personas.

Un episodio peculiar pero que manifiesta la personalidad de los napolitanos y la sencillez del Papa sucedió en varios puntos del recorrido, en los que distintas personas quisieron regalar una tradicional pizza al Santo Padre. Dos de estas personas consiguieron acercarse al papamóvil y entregar sus creaciones a León XIV, una de ellas con su nombre escrito sobre la pizza y la otra con un diseño de la imagen del Papa sobre la masa. Ambos fieles fueron recibidos por él con la sonrisa del pastor que ama a sus ovejas y se divierte con sus gestos de cariño.

L'auteurVictor Torre de Silva

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Espagne

León XIV afronta en Barcelona las realidades más duras: suicidio, violencia familiar y vacío existencial

En una espectacular vigilia de oración con 40.000 jóvenes en el Estadio Lluís Companys León XIV respondió a preguntas muy existenciales de varios jóvenes.  

Javier García Herrería-9 juin 2026-Temps de lecture : 4 minutes

El Estadio Olímpico Lluís Companys de Barcelona acogió anoche una Vigilia de Oración presidida por el Papa León XIV ante más de 40.000 personas. El Pontífice llegó al recinto poco antes de las 20.00 horas, tras una reunión privada con miembros de la Orden Agustina y la bendición de 30 ambulancias con destino a Ucrania, acompañado por la religiosa sor Lucía Caram.

Ya en el estadio dio una vuelta de honor en el papamóvil entre los vítores de los jóvenes y fue recibido con uno de los tradicionales castellers —las torres humanas catalanas—, “una bella manifestación de lo que somos capaces de hacer los seres humanos cuando trabajamos unidos y con un mismo fin”, como explicó el cardenal Omella en sus palabras de bienvenida. 

Imagen: Basilica de la Sagrada Familia/Pep Daude

A continuación, la vigilia tuvo como eje el diálogo entre el Papa y tres jóvenes que compartieron sus historias ante el estadio en silencio.

Vacío existencial

El primero relató cómo, creciendo en una cultura que solo valora producir, tener éxito y cuidar la imagen, encontró un vacío inmenso que le llevó a buscar respuestas hasta recibir el Bautismo en la última Pascua. Preguntó al Papa cómo mantener la mirada alzada hacia lo que de verdad importa.

León XIV respondió que la inquietud espiritual que siente ese joven es en realidad un don: «Estamos hechos a medida del infinito y por eso, todo horizonte finito, todo paso, toda conquista, mientras nos satisface al mismo tiempo nos impulsa hacia adelante.» El Papa animó a cultivar esa inquietud «descendiendo interiormente», reservando momentos de silencio, leyendo el Evangelio y caminando junto a otros en comunidad, porque «es en este mundo donde debemos cultivar la inquietud, no en otro».

La depresión

El segundo testimonio fue el más estremecedor: una joven confesó que una noche de viernes intentó quitarse la vida y que está vivo porque, dijo, Dios le dio una segunda oportunidad. Puso sobre la mesa la «enfermedad silenciosa» que es la depresión.

El Papa abordó el tema con gravedad y ternura. Afirmó que la salud mental está «cada vez más amenazada en el contexto de sociedades que se consideran avanzadas» y que eso «es una señal de que hay algo profundamente erróneo». Denunció que ciertos modelos culturales «nos quieren siempre vencedores y perfectos», confinando el dolor «al silencio ensordecedor de la soledad o incluso de la vergüenza». Y aseguró que Dios no abandona en esos momentos: «La cruz de Jesús nos dice que Dios no nos abandona, que Él sigue crucificado con nosotros en el momento del dolor y de la soledad extrema».

León XIV exigió a la Iglesia no espiritualizar el sufrimiento: «No debemos reconducirlo superficialmente a la ‘voluntad de Dios’ o a algún misterioso proyecto suyo, porque esto corre el riesgo de minimizar ese sufrimiento, de silenciarlo, de herir a las personas».

Violencia en la familia

El tercer testimonio lo dio una joven cuyo padre intentó matar a su madre cuando era niña —salvada por un joven que perdió la vida—, que creció tutelada por los servicios sociales, encontró la fe en un centro de menores, pero que reconoció haberse rebelado contra Dios muchas veces. Su pregunta fue directa y dolorosa: ¿cómo perdonar a su padre? ¿Cómo reconciliarse con Dios?

El Papa no eludió la crudeza del relato. Señaló que la violencia familiar y el feminicidio siguen siendo una lacra, y fue claro en no responsabilizar a Dios: «No podemos atribuir a Dios lo que ha sido confiado a nuestra responsabilidad.» Sobre el perdón, León XIV lo describió como «poderosa medicina contra el mal que sana nuestras heridas interiores», pero insistió en que es un proceso, no un mandato inmediato: «El perdón sobre todo debemos invocarlo del Señor; seguir pidiendo —tal vez durante toda la vida— que el Señor amplíe en nosotros el espacio del amor precisamente allí donde hemos sido heridos».

Basilica de la Sagrada Familia/Pep Daude

El discurso del Papa

En su discurso ante el estadio, León XIV tomó la figura evangélica de Nicodemo —el fariseo que fue a ver a Jesús de noche— como hilo conductor para hablar de las «noches» personales, eclesiales y sociales.

El Papa llamó a no juzgar las noches propias ni las ajenas, ni las de la Iglesia ni las de la sociedad. En la oscuridad, dijo, hay que ponerse en camino como Nicodemo, seguir interpelando al Señor y abrirse al Espíritu, para «acoger la noche ya no como el signo de un fracaso sino como el inicio de una nueva vida». Invitó a preguntarse con honestidad cuáles son las noches que cada uno atraviesa —en la vida personal, en el camino eclesial, en las ciudades de España, en sus antiguas y nuevas pobrezas— y qué sugieren esas oscuridades.

León XIV concluyó con una llamada a no cesar en la búsqueda y en el diálogo, «con Dios y entre nosotros, también en el corazón de la noche», y a abrirse al don del Espíritu «con la certeza de que experimentaremos en nosotros una vida nueva, un amor gratuito que nos ayudará a pasar de la noche a la luz». Su última palabra fue de esperanza absoluta: «Dios quiere que nada se pierda y ya desde ahora desea darnos la vida eterna, para conducirnos a la felicidad que no tiene fin.»

Espagne

León XIV insiste en la unidad a su llegada a Barcelona: «renunciar a lo superfluo para construir sobre lo esencial»

El Papa León XIV presidió la Hora Media en la catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, destacando en su homilía la tradición cristiana de Barcelona e insistiendo a la comunidad a construir unidad y fraternidad.

Rédaction Omnes-9 juin 2026-Temps de lecture : 3 minutes

El Papa León XIV se despidió de Madrid tras tres intensos días, llegando así a Barcelona para continuar su visita por España. A su llegada al Aeropuerto Internacional Barcelona-El Prat, el Pontífice fue recibido por representantes de la Generalitat de Cataluña y, tras un breve encuentro privado en la sala VIP, bendijo el sagrario de la capilla del aeropuerto.

Posteriormente, se trasladó a la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia para presidir la Oración de la Hora Media junto al cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, el cabildo, la curia diocesana, voluntarios, seminaristas y formadores. Antes de la celebración, el Santo Padre se recogió en oración ante el Santísimo Sacramento. Escuchó después las palabras de bienvenida del cardenal Omella y presidió la Hora Media, durante la cual pronunció una homilía que, alternando castellano y catalán, estuvo centrada en la comunión eclesial.

La primera homilía del Santo Padre en Barcelona

Tomando como referencia las imágenes de la Iglesia como “Esposa” y como “Cuerpo de Cristo”, León XIV animó a los fieles a caminar juntos, pastores y laicos, conscientes de que la comunidad cristiana nace del amor de Dios y crece dejándose amar por Él: «Él os ha elegido a vosotros para representar hoy la “comunidad de los santos” (cf. 1 Co 1,2) que está en Barcelona». Recordó también las palabras dirigidas a la Iglesia barcelonesa por el Papa Francisco, entre ellas: «No dejen nunca de gustar y  rememorar este amor de predilección que se derrama y se derramará abundantemente en su corazón  […]. No apaguen nunca ese fuego que los hará intrépidos predicadores del Evangelio» (Discurso a  la comunidad del Seminario de Barcelona, 10 diciembre 2022). 

El Pontífice dedicó también parte de su intervención a la tradición cristiana de Cataluña y de Barcelona. Citando a san Juan Pablo II, destacó el carácter acogedor de la ciudad y elogió a quienes trabajan por la armonía y la comunión “más allá de toda polarización”. Asimismo, subrayó la importancia de preservar la unidad en una sociedad cada vez más individualista y fragmentada: «Si Cristo es el Esposo que nos  amó primero, Él es también la Cabeza a la que estamos unidos como miembros de un único  organismo, unos al servicio de otros, «hombres de toda tribu, lengua, pueblo y nación» (Ap 5,9),  todos animados por la acción del mismo Espíritu, todos llamados a la misma santidad».

León XIV volvió a insistir en la unidad recordando que Barcelona, conocida como “Cap i Casal de Catalunya”, posee una vocación especial para convertirse en referente de cohesión y encuentro. “Barcelona es llamada ‘Cap i Casal de Catalunya’. Lo que da a esta comunidad una vocación y una responsabilidad especial de convertiros, con la ayuda de Dios, en constructores de unidad”, afirmó.

El Papa invitó además a los cristianos a ser “testigos y profetas de unidad, de acogida, de concordia y de paz” en un mundo marcado por las guerras y las divisiones. Inspirándose en el ejemplo de santa Eulalia, patrona de la ciudad, llamó a «morir a nosotros mismos, a perdernos  para reencontrarnos, a renunciar a lo superfluo para construir sobre lo que es esencial y dura para siempre».

La homilía concluyó con una invocación a la Virgen de la Merced, patrona de Barcelona: “Que María, Madre de la Iglesia y Madre de la unidad, nos ayude a ser fieles a este  compromiso y a esta misión: «Santa Maria de la Mercè, pregueu per nosaltres”.

Al finalizar el rezo de la Hora Sexta, el Pontífice se dirigió a la Casa Arzobispal, donde almuerza y se reúne en privado con el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, y con los miembros de la Orden Agustiniana.

Espagne

Trois messages de Léon XIV aux volontaires

El Papa se reunió en Ifema con los 12.000 voluntarios que le han apoyado durante las tres primeras jornadas de su viaje.

Javier García Herrería-9 juin 2026-Temps de lecture : 2 minutes

Quelques minutes après 10 heures, le pape Léon XIV est apparu au pavillon Ifema où étaient rassemblés les 12 000 volontaires qui l'avaient accompagné lors des événements des trois jours précédents à Madrid.

Après les cris d'enthousiasme et le tour du domaine en papamobile au son de l'hymne de la visite, « Je lève les yeux », le pape a écouté le témoignage de deux bénévoles et a été salué par les remerciements du cardinal Cobo.

Image : Gabriel Gonzalez-Andrio

Les paroles de remerciement du pape aux bénévoles ont mis en lumière trois idées :

1. La gratitude du pape

Léon XIV a ouvert son discours en exprimant sa gratitude aux volontaires, car leur service n'était pas une tâche professionnelle mais un acte de foi : « Vous, volontaires, méritez un merci tout particulier, car vous avez offert votre présence et votre service, et vous l'avez fait par amour pour le Seigneur, l'Église et le Pape. Merci du fond du cœur ! ‘.

2. La levure de la gratification

À l’opposé de la culture du profit et de la croissance mesurée uniquement en termes économiques, le Pape a proposé la logique évangélique du développement humain intégral, citant Luc : « Les chrétiens sont appelés à apporter au monde le levain de la gratuité… C’est la logique de l’Évangile qui dit : ‘Et si vous ne faites du bien qu’à ceux qui vous en font, quel mérite avez-vous ? Même les pécheurs en font autant. Et si vous prêtez à ceux dont vous attendez le remboursement, quel mérite avez-vous ?’ ».

Par une évocation des Actes des Apôtres, le Pape a révélé la racine ultime du service désintéressé : « Voici le secret : l’amour de Dieu, qui meut le soleil et les étoiles, et qui touche le cœur de ceux qui ont trouvé le Seigneur Jésus, qui a dit : ‘Il y a plus de bonheur à donner qu’à recevoir.’ ».

3. L'Évangile comme mode de vie

Léon XIV soulignait que la mission chrétienne se transmet davantage par le mode de vie que par la prédication doctrinale. Le bénévolat est cette incarnation visible du Royaume : « Jésus-Christ est venu apporter au monde le levain du Royaume des Cieux… par un mode de vie, une manière de penser et d’agir qui est celle de l’Évangile. ».

À la fin de la cérémonie, le pape a béni les premières pierres de dix-huit paroisses qui seront construites dans les trois diocèses de Madrid et, enfin, a offert un calice à l'archidiocèse de Madrid en souvenir de sa visite.

Espagne

El Papa pide “derribar murallas” para construir una nueva sociedad

León XIV distingue a la patrona de Madrid con la Rosa de Oro en una emotiva ceremonia en la catedral de la Almudena, acompañado por la Reina Sofía y representantes de la Iglesia madrileña.

José María Navalpotro-9 juin 2026-Temps de lecture : 2 minutes

En un acto entrañable, el Papa León XIV ha entregado la Rosa de Oro a la Virgen de la Almudena en la tarde del 8 de junio, en una ceremonia en la catedral donde el Pontífice se ha visto acompañado por la Reina Sofía. El Santo Padre ha pedido derribar muros para construir una nueva sociedad.

El acto ha consistido en una oración y homenaje a la Virgen de la Almudena, patrona de la capital. En el templo se encontraban trescientas religiosas, en representación de todas las comunidades de monjas que existen en Madrid; así como los seminaristas de la diócesis, con sus familias. También, los obispos de las diócesis de Madrid, Alcalá de Henares y Getafe. Entre las autoridades civiles, la Reina Sofía ha acompañado al Santo Padre. También se encontraban presentes la Ministra portavoz del Gobierno, Elma Sáiz, la presidenta de la Comunidad Isabel Díaz Ayuso y el alcalde de la capital.

La catedral de la Almudena fue consagrada en 1992 por San Juan Pablo II, como ha recordado el arzobispo, el cardenal José Cobo. León XIV ha traído a la patrona de Madrid un regalo muy especial: la Rosa de Oro, una distinción que otorgan los Papas a determinadas imágenes de la Virgen, como “símbolo del filial amor del Papa a la Virgen María».

Según ha mencionado la web del Arzobispado de Madrid, la imagen lucía la corona de la coronación, un juego elaborado en 1948 para la coronación canónica de la Virgen por el Papa Pío XII y que la imagen luce exclusivamente en el interior de la catedral. Se elaboró con aportaciones de los madrileños. Anillos de boda, sortijas, pendientes, diamantes… de personas de toda edad y condición.

Mensaje de unidad del Papa

Tras unas palabras del Cardenal Cobo ensalzando la unión de la Patrona con el pueblo de Madrid desde que fue hallada en la época de la Reconquista, el Santo Padre pronunció un breve discurso mencionando también el origen de la talla. Volvió a recordar -como en otras intervenciones durante su visita a España- que esta devoción mariana “es un signo de las raíces cristianas que os caracterizan”.

En referencia a que “fue gracias a una muralla demolida que se produjo el reencuentro de la Madre con su pueblo”, explicó que “en nuestras sociedades actuales siguen existiendo aún muchas murallas que no protegen, sino que dividen, alejan y aíslan”. “A veces, continuó, al pensar en que derribarlas supone tener que enfrentar lo que no nos gusta, preferimos la comodidad de sólo apuntalarlas y, más frecuentemente, de ignorarlas”.  

Sin embargo, “Nuestra Señora de la Almudena nos dice otra cosa: para edificar algo nuevo, hermoso y duradero hay que estar dispuestos a destruir los muros, porque para reemprender la ruta son necesarios espacios que nos permitan vislumbrar el horizonte”.  

Tras la entrega de la Rosa de Oro en el camarín de la Virgen y unos momentos de oración, el Papa se despidió. Los asistentes estaban advertidos de que no se deberían escuchar gritos ni vítores. Pero un “¡Viva el Papa!”, algo tímido, fue contestado por los centenares de asistentes. Como el grito había sido débil, le siguió otro estentóreo “¡Viva!” que hizo explotar en vivas y aplausos al público de la catedral.

Vatican

Le geste le plus inconfortable et le plus chrétien d'un pape : entrer en prison

Loin d'être un simple geste protocolaire, la présence du pape parmi les détenus exprime l'une des convictions centrales du christianisme : nul n'est défini à jamais par ses erreurs.

Teresa Aguado Peña-9 juin 2026-Temps de lecture : 4 minutes

Parmi les images les plus marquantes du prochain voyage du pape Léon XIV en Espagne, il n'y aura pas seulement la basilique de la Sagrada Familia ou le monastère de Montserrat. Il y aura une autre scène, beaucoup plus sobre et sans doute bien plus éloquente : la visite du pontife à la prison Brians I de Sant Esteve Sesrovires, où il rencontrera quatre-vingts détenus.

À première vue, cela peut sembler un geste mineur au sein d'un agenda chargé de symbolisme institutionnel. À peine vingt minutes. Aucun discours solennel prévu. Aucune cérémonie solennelle. Et pourtant, c'est l'un des gestes les plus chrétiens qu'un pape puisse accomplir.

Que signifie ce geste ?

À une époque où une grande partie du débat public oscille entre châtiment exemplaire et annulation morale Le christianisme insiste constamment sur un point dérangeant : nul n’est à jamais réduit à son pire acte. La tradition chrétienne ne nie ni le crime, ni le mal, ni la culpabilité. Mais elle n’accepte pas non plus que les êtres humains s’y identifient fondamentalement.

C’est pourquoi les prisons occupent une place si particulière dans l’Évangile. Jésus-Christ ne s’adressait pas seulement aux justes, aux purs ou aux respectables. Une grande partie de sa prédication était destinée précisément à ceux que la société considérait comme perdus : les pécheurs notoires, les marginalisés, les exclus ou les méprisés.“J'étais en prison et tu es venu me voir.” », dit l’Évangile selon Matthieu en décrivant le jugement dernier. Ce n’est pas une métaphore secondaire. C’est l’une des images centrales du christianisme.

Quand un pape est emprisonné, l'Église visualise précisément cette idée : que même là, il subsiste la dignité humaine, la possibilité de rédemption et l'espoir.

Il ne s'agit pas de glorifier le crime ni d'ignorer la souffrance des victimes, mais d'affirmer qu'une justice sans miséricorde se réduit en définitive à l'exclusion pure et simple. Et qu'une société véritablement humaine se doit de faire place au repentir, au changement et au pardon.

Le pape Léon XIV n'est pas le premier

En ce sens, Léon XIV n'inaugure pas une nouvelle tradition, mais s'inscrit plutôt dans l'une des traditions les plus constantes et les plus émouvantes de la papauté contemporaine.

Les visites en prison sont l'une des marques les plus marquantes du pontificat du pape François. Il a inauguré cette pratique le premier Jeudi saint de 2013, en se rendant dans un centre de détention pour mineurs à Rome afin de laver les pieds des détenus, y compris des femmes et des musulmans, rompant ainsi avec la tradition, même au sein de l'Église. Au fil des ans, il a renouvelé ce geste dans de nombreuses prisons, en Italie et à l'étranger, insistant toujours sur un principe fondamental : nul ne doit être privé d'espoir.

Le pape François embrasse le pied d'une détenue après l'avoir lavé lors de la messe de la Cène du Seigneur, le Jeudi Saint, à la prison pour femmes de Rebibbia, près de Rome, le 28 mars 2024. Le pontife a lavé les pieds de douze détenues. (Photo CNS/Vatican Media)

Mais d'autres papes l'avaient fait avant François. Saint Jean-Paul II fut au cœur d'un des moments les plus marquants de l'histoire récente de l'Église lorsqu'il rendit visite à Mehmet Ali Agca en prison, l'homme qui avait tenté de l'assassiner en 1981. Cette conversation privée à la prison de Rebibbia devint un symbole universel du pardon chrétien. Le pape ne minimisa pas la gravité de l'attentat ; il fit quelque chose de plus difficile encore : il refusa que la haine ait le dernier mot. Ainsi, il pardonna publiquement à Agca et déclara plus tard qu'il l'avait fait « parce que c'est ce que Jésus enseigne. Jésus nous enseigne à pardonner. ».

On voit saint Jean-Paul II assis à côté de son assassin présumé, Mehmet Ali Agca, à la prison de Rebibbia à Rome en 1983. Le pape a été grièvement blessé après que le tireur lui a tiré dessus place Saint-Pierre le 13 mai 1981.

Benoît XVI a également visité des prisons durant son pontificat, soulignant que la surpopulation carcérale équivaut à une « double peine » et que les détenus doivent être traités avec respect et dignité. Bien avant lui, Jean XXIII et Paul VI avaient déjà manifesté une sensibilité particulière envers les prisonniers et les personnes marginalisées par la société.

Un détenu salue le pape Benoît XVI lors de sa visite pastorale à la prison de Rebibbia à Rome le 18 décembre 2011 (photo CNS/L'Osservatore Romano via Reuters)

En réalité, cette tradition remonte à bien plus loin. Depuis des siècles, l'aumônerie des prisons est l'une des expressions les plus concrètes de la miséricorde chrétienne : aumôniers, religieux et bénévoles accompagnent ceux que le reste de la société préfère ignorer.

Une logique différente

C’est pourquoi la visite prochaine de Léon XIV à Brians Ier revêt une telle force symbolique. Et c’est peut-être là l’une des contributions les plus nécessaires aujourd’hui. Dans une culture de plus en plus encline à étiqueter définitivement les individus, une visite papale dans une prison introduit une logique différente : celle de la miséricorde. Une miséricorde qui ne supprime pas la justice, mais qui refuse de croire que quiconque soit condamné à jamais à être défini uniquement par son péché.

Le fait que Léon XIV ait souhaité inclure une visite à Brians Ier à la dernière minute n'est donc pas un détail mineur de son programme. C'est une affirmation tacite de ses priorités. Avant le pouvoir, le prestige ou la solennité, le Pape veut passer quelques instants avec ceux qui vivent derrière des murs et des barreaux.

Et cela, au fond, rejoint une intuition chrétienne : c'est précisément là où beaucoup cessent de regarder que l'Église croit que l'espoir peut encore apparaître.

InvitéesDavid Torrijos-Castrillejo

Le pape rappelle à l'Espagne qu'elle a inventé la modernité.

El discurso del Papa en el Congreso de los Diputados enuncia el tipo de mentalidad institucional que siempre ha guiado a la Iglesia: “También la política necesita reconocer una medida que la precede y la supera”.

9 juin 2026-Temps de lecture : 2 minutes

Lundi 8 au matin, nous avons eu l'occasion d'écouter le discours de Léon XIV dans le Congrès des députés, l'une de celles qui ont suscité le plus d'attentes lors de cette visite dans notre pays.

Il y faisait référence, comme on pouvait s'y attendre, à l'immortel Francisco de Vitoria et à l'École de Salamanque : “ Dans cette université, il y a cinq cents ans, alors que de nouveaux mondes et d'immenses possibilités s'ouvraient dans les relations entre les peuples, certains professeurs comprenaient que la raison ne pouvait être invoquée pour légitimer n'importe quelle force ou intérêt personnel présenté comme opportun. ” Juste à la veille de l'arrivée du Pape, l'université, honorée du privilège d'avoir accueilli l'enseignement de ce sage dominicain, lui conféra un doctorat honoris causa.

En effet, tout au long de l'année 2026, on célèbre l'anniversaire du début de son enseignement dans les écoles de Salamanque, ainsi que le cinquième centenaire de l'École de Salamanque, dont il est largement considéré comme le fondateur. Pourtant, ces célébrations passent largement inaperçues auprès du grand public. Même au sein des milieux ecclésiastiques, cette figure éminente de notre passé intellectuel est peu évoquée. De même, le centenaire de la canonisation de saint Jean de la Croix, autre esprit brillant du siècle le plus illustre de l'histoire espagnole – heureusement toujours mentionné dans les discours du pape – n'est pas aussi largement abordé qu'il le mériterait.

La loi de Dieu et la loi humaine

Ce mépris de notre passé intellectuel contraste fortement avec la volonté judicieuse du Pape de rappeler aux Espagnols où trouver les réponses à nombre de leurs questions. À nous qui, si souvent, regardons avec un sentiment d'infériorité toutes sortes de nouveautés dans une tentative de nous “ moderniser ”, le Pape nous rappelle que Espagne Elle fut l'inventrice de la modernité. C'est dans notre pays qu'est née une pensée inédite, capable de guider les peuples à travers des carrefours jusque-là inconnus.

La solution proposée par Vitoria et son école contraste fortement avec la pensée qui régit nos institutions. Si le positivisme juridique prévaut aujourd'hui, l'École de Salamanque nous offre une autre conception de la coexistence. Ce positivisme considère que la justice découle de la loi et des décrets des puissants. Le discours du Pape, quant à lui, traduit la conception institutionnelle qui a toujours guidé l'Église et que les savants de Salamanque ont su exprimer de façon contemporaine : “ La politique aussi doit reconnaître une mesure qui la précède et la transcende. ” La loi n'établit pas le bien, mais elle permet de le reconnaître, de l'accueillir, de le protéger et de le promouvoir. La loi ne vise pas en premier lieu à créer la réalité, mais à l'accepter activement.

La saine philosophie et la foi chrétienne reconnaissent que toute la réalité bonne, lumineuse et féconde, que la loi sert, provient de Dieu. C'est pourquoi Vitoria a enseigné au monde que la loi de Dieu est supérieure aux lois des hommes et que le droit international, comme toute loi, n'est pas soumis aux caprices des plus puissants, mais à une justice à laquelle chaque être humain et chaque nation doivent se conformer.

L'auteurDavid Torrijos-Castrillejo

Professeur associé, Faculté de philosophie, Université ecclésiastique San Daámaso

Évangile

Sacaremos amor de la fuente. Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús (A)

Vitus Ntube nos comenta la lecturas del Solemnidad de Sagrado Corazón de Jesús (A) correspondiente al día 12 de junio de 2026.

Vitus Ntube-9 juin 2026-Temps de lecture : 2 minutes

Hoy celebramos la última de las grandes fiestas que la liturgia nos ofrece después del tiempo pascual: la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Mañana celebraremos el Inmaculado Corazón de María. Junto con las fiestas de la Santísima Trinidad y del Corpus Christi, la solemnidad de hoy recoge todo lo que hemos vivido a lo largo de los cuarenta días de Cuaresma y los cincuenta días de Pascua en un conjunto coherente. Y ese conjunto es este: el amor de Dios por nosotros. Al celebrar el Sagrado Corazón de Jesús, llegamos al centro mismo de ese misterio: al corazón del amor divino.

La Iglesia no nos invita hoy a venerar un órgano físico separado de Cristo, como si nos fijáramos en una parte de su cuerpo de manera aislada. Más bien, el Corazón de Jesús es el símbolo vivo y la expresión total de su amor por la humanidad. Uno podría preguntarse: ¿por qué no celebrar la sagrada cabeza coronada de espinas, o las manos traspasadas por nuestra salvación? La respuesta es que, en el corazón, más que en cualquier otra parte, reconocemos un “signo o símbolo natural de su inmensa caridad”. El Sagrado Corazón, por tanto, no es simplemente una imagen, sino la realidad del amor de Cristo derramado por nosotros.

En la oración colecta de la Misa, reconocemos que Dios Padre nos ha concedido “infinitos tesoros de amor” en el Corazón de su Hijo. Ante un don así, cobran vida las palabras del profeta Isaías: “sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación"(Encyclique Haurietis aquas).

El Evangelio profundiza esta invitación. Jesús dice: “aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”. Hay muchas cosas que podemos aprender de Cristo, pero en el centro de todas está el amor: un amor manso, humilde y entregado. Del Corazón traspasado de Cristo en la cruz brota la vida para el mundo. Lo que fue traspasado se convierte en fuente.

Para muchos en nuestro mundo, especialmente en lugares donde hay que sacar el agua cada día, la imagen de una fuente es muy real. Cuando el nivel del agua es bajo, el esfuerzo se vuelve agotador. Se puede recurrir a una polea o incluso a una bomba, pero ningún esfuerzo humano puede producir agua si la fuente está seca. La verdadera alegría no está en el mecanismo, sino en la abundancia de la fuente.

Así ocurre con el amor de Cristo. Las técnicas, los esfuerzos y las estructuras en nuestra vida no bastan si la fuente falta. Pero el Corazón de Jesús nunca se agota. Es inagotable. Está siempre lleno y desbordante.

La primera lectura nos recuerda que este amor es un don. Israel fue elegido no por su fuerza o grandeza, sino simplemente porque Dios lo amó. Como dice la Escritura: “Si el Señor se enamoró de vosotros y os eligió, no fue por ser vosotros más numerosos que los demás, pues sois el pueblo más pequeño, sino que, por puro amor a vosotros y por mantener el juramento que había hecho a vuestros padres".

La liturgia nos invita a acercarnos a este Corazón traspasado con confianza. A beber de él. A permanecer cerca de él. Y, habiendo recibido tanto, a convertirnos nosotros mismos en fuentes de amor para los demás. Como escuchamos en la segunda lectura, estamos llamados a amarnos unos a otros. Quien bebe del Corazón de Cristo está llamado a ser un oasis de amor en la familia y en la sociedad.

Espagne

El Bernabéu vuelve a vivir una noche apoteósica: León XIV «Hoy la Iglesia de Madrid ha hecho un golazo para siempre»

Las noches europeas en el Bernabéu no son simples partidos de fútbol; son rituales de fe, mistica y épica colectiva. Cuando la Champions League llega a Chamartín y el marcador está en contra, el fútbol deja de ser un deporte táctico y se convierte en una liturgia de supervivencia.

Javier García Herrería-8 juin 2026-Temps de lecture : 4 minutes

La ciudad de Madrid vivió este lunes una jornada irrepetible. Tras un discurso en el parlamento que quedará para la historia, el día ha terminado con un encuentro diocesano en el estadio Santiago Bernabéu, que se convirtió esta tarde en el corazón espiritual de Europa.

Las noches europeas en el Bernabéu no son simples partidos de fútbol; son rituales de fe, mistica y épica colectiva. Cuando la Champions League llega a Chamartín y el marcador está en contra, el fútbol deja de ser un deporte táctico y se convierte en una liturgia de supervivencia. Un clamor idéntico ha resonado con fuerza con la presencia de León XIV en el estadio, que ha llamado a una ofensiva de fe dispuesta a remontar el marcador, justo cuando muchos daban al cristianismo por muerto en la vieja Europa.

Una previa de Champions

Las puertas del estadio abrieron a las 15:00 horas, y a las 16:30 arrancó un programa previo de una calidad artística difícilmente superable. Conducido con soltura y calidez por el matrimonio de periodistas y presentadores Christian Gálvez y Patricia Pardo, el espacio previo fue una auténtica celebración con un marcado espíritu de fe.

Los madrileños que llegaron pronto al estadio disfrutaron de un cartel de primer nivel que combinó música, humor, magia y animación. Entre los artistas que pisaron el césped del Bernabéu figuraron los cantantes y músicos Valiván, Íñigo Quintero, La voz del desierto, Laraland, y, además de El Pulpo, que se encargó de mantener el ritmo y la animación musical durante toda la tarde.

El humor corrió a cargo de Santi Rodríguez y la magia de Jorge Blass, que dejaron al público boquiabierto con sus actuaciones. El espectáculo ganó en dimensión con la presencia del Coro Familiar Iglesia de Madrid, una formación de más de 1.000 voces —300 de ellas de niños— bajo la dirección del sacerdote y artista Toño Casado; la Orquesta Sinfónica Cruz Diez, con 70 músicos dirigidos por Manuel Jurado; la Banda Pop Salesianos Madrid; y un cuerpo de baile de 100 bailarines con coreografías diseñadas por Ismael Olivas.

El recorrido más largo del papamóvil en Madrid

Eran las 19:30 horas el Papa hizo su entrada al estadio a bordo de un carrito de golf. La multitud estalló en una ovación que recordó inevitablemente la entrada de Juan Pablo II en ese mismo escenario en 1982. La imagen resultó estremecedora: 70.000 personas de pie, aplaudiendo, vitoreando y cantando al unísono, acompañando la interpretación coral del himno oficial de la visita, «Alza la mirada», interpretado por David Bustamante, Daniel Diges y Diana Navarro, que culminó con una ovación cerrada de todo el estadio.

La grada del Bernabéu con la entrada del Papa. Imagen: Gabriel Gonzalez-Andrío

Témoignages

El Cardenal de Madrid, José Cobo, recibió al Santo Padre, con un discurso en el que llamó a la comunidad diocesana de Madrid, Alcalá de Henares y Getafe a caminar en comunión bajo el estilo de la sinodalidad. Inspirándose en una metáfora de San Agustín, Mons. Cobo instó a la Iglesia madrileña a actuar como un coro armónico que evangelice a través del amor y la escucha recíproca, evitando las individualidades para construir una «Iglesia en salida» capaz de integrar con humildad todas las realidades sociales, desde las familias hasta las voces más frágiles y lejanas.

La intervención del Papa estuvo precedida por varios testimonios. La primera en tomar la palabra Susana Arregui, del Consejo Diocesano de Laicos, reivindicó los Consejos Pastorales y Económicos como cauce real de comunión entre movimientos y parroquias. 

Jesús Moure, padre de familia con dos hijos con discapacidad, contó cómo su incorporación al Consejo Pastoral le descubrió la alegría de compartir sus dones con la comunidad. 

Jorge Barco y Liliana Torres, un matrimonio peruano llegado a España hace cuatro años con el temor de encontrar rechazo, relataron cómo la parroquia de los Misioneros de la Preciosa Sangre y Cáritas los acogieron desde el primer día como parte de la familia. 

Y Álvaro, de 33 años, cerró los testimonios con la historia de su conversión: ateo declarado durante toda su vida, fue una vieja Biblia de la clase de religión del colegio la que encendió una búsqueda que el año pasado culminó en su bautismo, confirmación y primera comunión; «esto ha sido el mayor regalo y bendición que he tenido en mi vida», afirmó ante el Santo Padre.

Les mots du Pape

El Papa ofreció un discurso en el que la figura bíblica de Nehemías —quien convocó a todo el pueblo para reconstruir los muros de Jerusalén— funcionó como hilo conductor de un mensaje orientado hacia la unidad y la misión.

Apoyándose en su encíclica Magnifica humanitas, el Papa recordó que la diversidad de voces no tiene por qué desembocar en dispersión. En sus propias palabras, existe «una posibilidad luminosa: la de edificar juntos, transformando la diversidad en un recurso y haciendo de la escucha y del diálogo el terreno común en el cual hacer crecer la justicia y la fraternidad».

León XIV advirtió contra la tentación del repliegue comunitario —«no dispersarnos ni encerrarnos cada uno en el grupo o en el entorno en el que ya nos sentimos seguros, entre personas que siempre cantan la misma melodía»— y reivindicó la cordialidad como arte espiritual indispensable: sin ella, aseguró, «incluso el anuncio del Evangelio corre el riesgo de convertirse en una repetición impersonal».

Comunidad diocesana

El Pontífice centró también una parte significativa de su alocución en los consejos parroquiales y diocesanos, rechazando su reducción a «meros trámites burocráticos» y presentándolos como «espacios de escucha recíproca para el ejercicio del discernimiento». Cuando esos espacios se cuidan, afirmó, «el culto se convierte en vida y entre las personas surgen lazos de fraternidad y proyectos de solidaridad».

Con palabras de aliento dirigidas específicamente al clero, invitó a los presbíteros a abrazar el discernimiento comunitario como «una de las mayores oportunidades que la sinodalidad ofrece a su ministerio», y les animó a no temer la agitación que el Espíritu puede suscitar: «No os espantéis de todo esto, disfrutadlo».

El discurso concluyó con una llamada a la confianza y a la apertura: «Disponeos a acoger los nuevos comienzos no como una excepción, sino como la regla de la misión», exhortó el Papa, antes de invocar sobre la asamblea las palabras de santa Teresa: Nada os turbe, nada os espante.

Una oración final

El acto concluyó con el rezo del Padre Nuestro de forma conjunta, seguido de la presentación de las primeras piedras, la bendición papal y una canción final que cerró una velada destinada a perdurar en la memoria de todos los presentes.

San Agustín entre nosotros

"Ciertamente, se puede ser moderno y vivir el Evangelio, basta con vivir el humanismo cristiano que nos ha recomendado el Papa León XIV".

8 juin 2026-Temps de lecture : 4 minutes

El Papa León XIV comenzó su primer viaje a España con la mayor ilusión y entusiasmo posibles, pues no solo se preparó espiritualmente y se documentó lo necesario, sino que habló con los periodistas en el avión y se acercó fila a fila para entretenerse con cada uno de ellos.

Esta ha sido la tónica de todo este largo e intenso viaje: buscar a la gente, acercarse a las personas, a cada persona; autoridades, miembros de la escolta, público en la calle, políticos o gentes de la cultura.

Indudablemente, el programa de actos oficiales estaba bien cargado, y sobre todo muy pensado, pero también hay que reconocer que la agenda privada estaba también muy llena de visitas y atenciones de casos especiales, de personas necesitadas y de problemas delicados.

Los saludos y estrechones de manos del santo Padre no han sido en ningún momento protocolarios; sus conversaciones con los niños del colegio que le recibieron en el aeropuerto o con la reina Leticia, eran conversaciones afables, abrazos sonrientes, abiertos y entrañables.

El Santo Padre es muy humano y muy divino, y ha predicado con el ejemplo lo que luego iba a salir en todas sus intervenciones: el diálogo fraterno, aprender del otro, estar a la escucha. Ciertamente ha reflejado a las claras tener un corazón de misionero agustino que siempre estaba con el pueblo y que vivía con los indígenas y que ahora sigue latiendo en un corazón universal.

El Santo Padre ha venido a España a encontrarse con cada uno de nosotros y darnos su afecto, su cordialidad y su simpatía arrolladora. León XIV es la viva figura de san Agustín: un hombre tocado por el amor de Dios cuya misión fue sencillamente amar a cada persona con la que se cruzaba y enseñar a amar con su predicación, con su vida y con sus escritos.

La frase más repetida estos días, era el marco-anuncio de la visita: “alzad la mirada”. Esto, ciertamente, se podía hacer de muchas maneras: como lo hubiera hecho san Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco, o como lo ha hecho León XIV: siendo Cristo que pasa en nuestra tierra, que atrae con su mirada, con su sonrisa, con su naturalidad agustiniana y americana.

Después de leer el libro de las “Conversiones “de San Agustín, su “De civitate Dei”, “de unico baptismo” o el de “bono matrimonii”, ciertamente se concluye que no estamos en el discurso oriental del pontífice polaco ni en la cálida racionalidad de Ratzinger, ni en el empuje de Francisco, sino en el corazón ardiente de san Agustín como se refleja en el escudo pontificio de León XIV.

Las ideas que nos iba a trasmitir ya habían sido preanunciadas en su Encíclica “Magnifica humanitas” (25 de mayo de 2026), lo que ciertamente descolocó a todos los que habían escrito sus discursos en el mes de mayo para tenerlo ya todo preparado y controlado: discursos, crónicas periodísticas o las columnas de los diarios y chascarrillos de los tertulianos.

Pero una cosa es ver redactados los discursos, oírlos, escucharlos detenidamente con papel y bolígrafo y otra, bien distinta, es caer en la cuenta que el Espíritu Santo había decidido un cambio de marchas de mayor calado de lo que nos habíamos imaginado. Hemos vuelto a Platón, al mundo de las ideas, al corazón apasionado. A las frases cortas o a los discursos bellísimos a la literatura clásica del siglo de oro de las letras castellanas. Hacía falta que alguien nos diera un revolcón cultural y nos recordara las raíces cristianas de España.

Igual que surgió el Romanticismo alemán después de Kant y Descartes, era necesario que surgiera el corazón de Agustín después del tomismo renovado por la Escuela de Salamanca que ya había sido el nervio del discurso del santo Padre desde el día que llegó.

Ciertamente, en el discurso en el Palacio de Oriente, el Santo Padre comenzó por agradecer a España su aportación al Derecho internacional y eso descolocó a algunos que no vieron a Vitoria y su derecho de gentes, sino que pensaron en las diatribas del Pontífice con Trump y con Sánchez.

Estamos celebrando el V Centenario del comienzo de la Escuela de Salamanca y con ellos el comienzo de la docencia como catedrático de Prima de la Facultad de Teología de la Universidad de Salamanca.

La Escuela de Salamanca, comenzada por Francisco de Vitoria aunó a todos los grandes pensadores de su tiempo, jesuitas, dominicos, franciscanos, agustinos de su tiempo, para inventar el humanismo cristiano que fue el paso del humanismo pagano del Renacimiento a un humanismo internacional gracias al derecho natural, al amor a la libertad y a la defensa de la dignidad de la persona humana.

Ciertamente en Grocio y en la declaración universal de los derechos humanos de 1948 se trascribieron los principios de las Relecciones de Francisco de Vitoria sino que se fundamentaron: aquellos derechos consecuentes de la dignidad de la persona se fundamentaron en que el hombre es y será siempre imagen y semejanza de Dios.

Esta mañana el santo Padre ha expuesto a los políticos de este país un programa idéntico al que después a recordado a los obispos reunidos en la Conferencia episcopal española que celebraban el sesenta aniversario de su constitución.

Ciertamente, se puede ser moderno y vivir el Evangelio, como decía Jean Paul II en Colón, basta con vivir el humanismo cristiano que nos ha recomendado el Papa León XIV como aprendió de la Escuela se Salamanca y la virtud de la caridad como nos enseñó el Papa Francisco y san Agustín.

L'auteurJosé Carlos Martín de la Hoz

Membre de l'Académie d'histoire ecclésiastique. Professeur de la maîtrise du dicastère sur les causes des saints, conseiller de la conférence épiscopale espagnole et directeur du bureau des causes des saints de l'Opus Dei en Espagne.

Les plus longs applaudissements de la démocratie

Le pape a clairement exposé les grands principes du dialogue de l'Église avec les pouvoirs politiques actuels.

8 juin 2026-Temps de lecture : 2 minutes

7 minutes et 5 secondes.

Voici la durée des applaudissements de gratitude adressés au Pape par les personnes présentes à cet événement historique. Discours de Léon XIV aux Cortes espagnoles.

7 minutes et 5 secondes.

Pas même la proclamation de la princesse Leonor comme héritière du trône d'Espagne, ni la signature de la Constitution qui régit aujourd'hui la nation espagnole, n'avaient suscité plus de quatre minutes et demie d'applaudissements. 

León n’était pas entré au Congrès espagnol en tant que dirigeant politique, mais “ en tant qu’évêque de Rome et pasteur de l’Église catholique ”.

Le pape a prononcé, devant la soi-disant classe dirigeante, l'un des discours les plus clairs et les plus engagés de son pontificat (jusqu'à présent, à ce jour), et il est devenu – à l'instar de ces interventions mémorables de Jean Paul II devant les Nations Unies – en tant qu’organe de référence sur le rôle de l’Église dans la société, la défense de la dignité humaine et l’appel à la responsabilité politique. 

Les paroles du Pape n'ont rien laissé au hasard : le rôle de l'Église comme voix de la dignité respectueuse des pouvoirs et des fonctions publiques, la défense de la vie de la conception à la mort naturelle, la nécessité de la liberté de choix des parents dans l'éducation de leurs enfants et de la liberté de conscience, le respect de sceau sacramentel de l'État.

Il a également abordé la question de l'ingérence de l'Église dans la politique ; la dignité de ceux qui cherchent une nouvelle vie ailleurs ; et la paix. Non pas la paix comme “ absence de guerre ”, mais une paix née de la conscience. 

Le Pape a clairement exposé les grands principes du dialogue de l'Église avec les pouvoirs politiques actuels. Mais il nous a aussi laissés, nous qui servons la société sous d'autres angles – magasin de vêtements, bar, amphithéâtre ou médias – face à la question ouverte de notre véritable engagement envers la dignité de chaque personne, envers la paix sociale et envers la construction non seulement d'un avenir, mais aussi d'un présent.

C’est peut-être pourquoi, même si nous pensons qu“”il parle au nom de l’autre“, nous pouvons penser que nous serons toujours ”l’autre» de notre voisin.

Et c’est peut-être pour cela, ou malgré cela, que nous nous joignons aussi à ces 7 minutes d’applaudissements qui, lorsqu’elles s’achèveront, laisseront place aux 7 minutes, soit 70 fois 7, dont nous disposons pour commencer à réaliser ces souhaits.

L'auteurMaria José Atienza

Directeur d'Omnes. Diplômée en communication, elle a plus de 15 ans d'expérience dans la communication ecclésiale. Elle a collaboré avec des médias tels que COPE et RNE.

Espagne

Le pape au Parlement espagnol : “ Une communauté qui laisse l’enfant à naître et les personnes âgées dans l’ombre peut-elle être qualifiée de pleinement juste ? ”

El Papa León XIV ha hecho hoy historia al ser el primer Pontífice que habla en el Congreso de los Diputados, donde ha pronunciado su discurso más largo desde su llegada a España.

Maria José Atienza-8 juin 2026-Temps de lecture : 6 minutes

El Papa León XIV ha hecho hoy historia al ser el primer Pontífice que habla en la sede de las Cortes españolas. 

El Pontífice ha sido recibido en la entrada principal del Palacio de las Cortes por la Presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, el Presidente del Senado, Pedro Rollán Ojeda, y otros seis miembros de las Cortes. 

Antes de entrar en el Congreso, se han podido escuchar los himnos nacionales de España y del Vaticano y, a continuación, el Santo Padre ha accedido al Salón de los Pasos Perdidos donde ha firmado en el Libro de Honor. 

En el momento del intercambio de regalos, el Pape ha entregado sendas medallas de plata del Viaje Apostólico al presidente del Senado y la Presidenta del Congreso 

Un Papa en el corazón de la política española 

Un sonado aplauso ha acompañado la entrada del Papa León XIV al Salón de Plenos del Congreso de los Diputados de España. 

La presidenta de la Cámara, Francina Armengol ha dado la bienvenida al Papa con un discurso en el que ha subrayado la voluntad de la Cámara de “escuchar con el convencimiento de que el entendimiento es insustituible” y defendiendo el “multilateralismo como condición para la paz internacional”. Armengol ha calificado la actividad política óptica como la “lucha contra pobreza, precariedad y violencia” y ha expresado su deseo de que la actividad política sea “la búsqueda de la dignidad de las personas y el bien de los pueblos, no las luchas de poder a las que ahora asistimos”. 

El Papa ha tomado la palabra ante un pleno en el que, además de los actuales representantes políticos de los españoles se encontraban políticos de diferentes signos, los expresidentes del Gobierno, excepto José Luis Rodríguez Zapatero, el Defensor del Pueblo, y distintos representantes de la sociedad civil española. 

Un discurso largo y completo

En un discurso largo, el más largo de los pronunciados por León XIV hasta la fecha en Espagne, el Papa se ha presentado, “ante todos ustedes como Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia católica”, evidenciando que, tal y como respondió a Trump hace unas semanas, él no es un político, sino que habla desde la fe. 

La Iglesia, ha recordado el Papa, “cuando se dirige a la vida pública, lo hace respetando la misión propia de las instituciones y la legítima responsabilidad de quienes han recibido el mandato de legislar. Reconoce «la autonomía de las realidades terrenas» y «la distinción entre comunidad eclesial y comunidad política»; y, precisamente desde esa conciencia, aporta una reflexión”. 

¿Qué concepción del hombre traduce la ley?

“Mi presencia entre ustedes quiere ser un gesto de cercanía hacia España, en el marco de la mutua cooperación, y una palabra ofrecida desde el servicio a la persona humana”, ha continuado al Papa, que ha elogiado la historia de España y del pensamiento humanista de la que ha sido cuna, con ejemplos como la escuela de Salamanca, una de las citas favoritas del Pontífice.

En esta línea, León XIV ha defendido que “toda tarea legislativa acaba encontrándose con una pregunta decisiva: qué concepción de la persona humana inspira las leyes y qué tipo de sociedad construye esas leyes” y ha querido recoger algunas de las respuestas que, históricamente, la nación española ha dado a este interrogante poniendo el acento en la defensa de la libertad y en el reconocimiento ”del ser humano como algo más que una pieza del orden social, económico o político: lo ha reconocido como criatura abierta a la verdad”. 

La revolución humanista de la escuela de Salamanca

Uno de los ejes centrales del discurso papal en las Cortes españolas ha sido el profundo y reflexivo recuerdo del Pontífice a la importancia d la escuela de Salamanca en el desarrollo del orden legislativo y social en el momento en el que el mundo se hizo más grande, cuando, con la llegada a América “España quedó situada ante responsabilidades históricas de alcance universal”. 

En ese momento, ha subrayado el Papa, “algunos maestros comprendieron que la razón no podía ser invocada para revestir de legitimidad cuanto la fuerza o el interés presentaban como conveniente. Introdujeron así en el discernimiento histórico la pregunta por el valor irreductible de todo ser humano y los límites morales del poder”. 

No ha obviado el Pontífice que “la sociedad y la misma Iglesia no siempre estuvieron a la altura”, León XIV ha enfatizado que “la reflexión de la Escuela de Salamanca —y de manera particular fray Francisco de Vitoria, junto con otros dominicos y jesuitas— contribuyó a formar una conciencia jurídica y moral capaz de recordar que la autoridad lleva siempre consigo una responsabilidad y que todo ser humano debe ser reconocido como sujeto de derechos y deberes”. 

Actualizando esta pregunta, el Papa ha subrayado cómo hoy, con los avances tecnológicos y, en especial la Inteligencia Artificial, los límites pueden también desdibujarse. Asimismo, ha recordado el discurso de Benedicto XVI ante el parlamento alemán para evaluar que la dignidad humana “precede a toda concesión del Estado y no puede quedar subordinada a consensos sociales”.

¿Puede llamarse justa una nación? Respeto de la vida, familia y libertad de educación

“Me corresponde pronunciar hoy una palabra serena y firme ante quienes tienen la grave responsabilidad de ordenar jurídicamente la convivencia social”, ha continuado el Papa, que no ha evitado, en este punto, la mención a varios de los asuntos más graves que asolan los sistemas jurídicos y sociales actuales. ¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás? La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización.-Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural”. 

El Papa se ha referido a la familia como “realidad humana primera y fundamento natural de la comunidad”, y a las instituciones educativas en la que “muchos padres deseosos de que sus hijos aprendan a relacionarse, a pensar con espíritu crítico y a adquirir valores sólidos, depositan en ellas grandes esperanzas, como valiosas aliadas en su educación”.

Un punto especialmente interesante en el Parlamento español ante el que el Papa ha defendido “el ‘derecho primario e inalienable’ de los padres a ‘elegir el tipo de educación y de formación que reciben sus hijos, en coherencia con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas’”.

La cuestión migratoria 

La cuestión migratoria, una de las líneas fundamentales de este viaje, ha entrado de lleno en este discurso en el que León XIV, ha afirmado que “allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos”. 

En esta línea, el Pontífice ha defendido la necesidad de “fortalecer la prevención, el rescate y la asistencia a las víctimas, especialmente en el marco de una cooperación regional y multilateral”. 

Prevost ha apostado por una cooperación internacional ante un drama que no puede atajar una sola nación. 

La pluralidad no es atacar al adversario 

“El mundo atraviesa una profunda crisis espiritual y cultural” ha afirmado el Pontífice. “La paz exige valentía diplomática, responsabilidad ética y una visión de futuro tundada en el respeto a la identidad de cada pueblo y en la obligación de los Estados de resolver sus controversias por los caminos pacíficos que ofrece el derecho internacional”, ha defendido el Papa que ha mostrado su preocupación ante el avance del rearme como “respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional”. 

Ante este escenario internacional, el Papa ha hecho un llamado “a redescubrir el valor indispensable del diálogo”.

La paz, interna y externa, ha marcado la última gran parte del discurso en el que el Papa ha defendido que la “pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario”. 

Protección y respeto de la libertad religiosa

El Pontífice ha ido más allá, pidiendo una protección clara y firme de la libertad religiosa y la conciencia personal: “La libertad sobre la que se edifica el Estado contemporáneo, si es auténtica, reconoce la dimensión religiosa del ser humano, la respeta y la tutela jurídicamente; y evita que alguien tenga que renunciar a contribuir a la sociedad en la que vive por causa de su fe”.

“En este contexto”, ha señalado León XIV, “el sigilo sacramental de la confesión reviste una importancia especial para la Iglesia católica. Se inserta en el ámbito más amplio de la libertad religiosa, que garantiza a las comunidades creyentes un espacio propio de vida, organización y disciplina interna”. Protegerlo jurídicamente, ha indicado, “significa preservar un espacio sagrado de libertad interior, donde el creyente puede abrir su alma ante Dios sin temor a presiones externas”.

Al mismo tiempo, ha subrayado que “la fe no pretende imponerse mediante privilegios ni coerciones, sin embargo, tampoco puede ser relegada al silencio como si fuese irrelevante”. 

La ley ha de comparecer ante la dignidad humana 

Haciendo un recorrido visual por las imágenes de la Cámara española, el Papa ha apuntado con fuerza que “una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando, además de ser válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse”, animando a los españoles cuya “tradición cultural, jurídica y espiritual ha sabido poner en diálogo fe y razón, derecho y conciencia, unidad y pluralidad” a ser parte en este camino de avance social. 

Les plus longs applaudissements de la démocratie 

El Papa ha concluido esta histórica intervención acompañado de lo que podría ser ya calificado como el aplauso más largo de la democracia. 

Unos aplausos que han comenzado al terminar el discurso papal y  que se han prolongado durante una decena de minutos hasta que el Pontífice ha abandonado la sala, acompañado de la presidenta de la cámara y de diversas autoridades. 

También se han podido escuchar varios “¡Viva el Papa!” que han sido secundados por los asistentes a esta intervención histórica.

Durante todo este tiempo León XIV se ha mostrado especialmente emocionado. Agradeciendo con gestos a los diputados e invitados una muestra de cariño, que ha quedado ya para la historia de la cámara española.

Espagne

Texte intégral du discours du pape Léon XIV devant le Congrès des députés

Publicamos el mensaje del Pontífice al Parlamento español en el que defiende la dignidad humana frente al poder. "España puede ofrecer mucho en este camino" afirma el Papa León.

Rédaction Omnes-8 juin 2026-Temps de lecture : 13 minutes

El Papa León XIV ha pronunciado un discurso histórico este lunes 8 de junio ante las Cortes Generales, siendo la primera ocasión en que un Pontífice toma la palabra en el Congreso de los Diputados. El jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano se ha dirigido a diputados, senadores y representantes de las principales instituciones españolas durante una sesión conjunta celebrada en el Palacio de las Cortes.

A su llegada desde la Nunciatura Apostólica, León XIV ha sido recibido por la presidenta del Congreso, Francina Armengol; el presidente del Senado, Pedro Rollán; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; y otras autoridades del Estado. Ante ellos, el Pontífice ha pronunciado una intervención llamada a convertirse en uno de los momentos más significativos de su visita oficial a España. Este es el texto íntegro de su discurso:

Presidente del Gobierno, 
Presidenta del Congreso de los Diputados, 
Presidente del Senado, 
Presidente del Tribunal Constitucional, 
Presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, 
Miembros del Congreso de los Diputados y del Senado, 
Señoras y señores:

Agradezco a la Señora Presidenta sus amables palabras, así como la invitación que la Sede  Apostólica ha recibido con ocasión de mi viaje a este país, así como la deferencia de acogerme en  este histórico Palacio del Congreso de los Diputados, ámbito eminente de la vida institucional,  jurídica y democrática del Reino de España. Vengo ante todos ustedes como Obispo de Roma y Pastor  de la Iglesia católica, consciente de que la misión confiada al Sucesor del apóstol Pedro como  principio y fundamento de unidad de los Obispos y de los fieles (cf. Lumen gentium, 23) coloca a la  Santa Sede, de modo peculiar, en diálogo con los pueblos y con los Estados. 

Mi presencia entre ustedes quiere ser un gesto de cercanía hacia España, en el marco de la  mutua cooperación, y una palabra ofrecida desde el servicio a la persona humana. La Iglesia “camina  con la humanidad”, comparte sus esperanzas y sus heridas, escucha los interrogantes de cada época  y se deja interpelar “por todo lo que concierne a la existencia de los hombres y las mujeres de hoy”.  Por eso, cuando se dirige a la vida pública, lo hace respetando la misión propia de las instituciones y  la legítima responsabilidad de quienes han recibido el mandato de legislar. Reconoce “la autonomía  de las realidades terrenas” y “la distinción entre comunidad eclesial y comunidad política”; y,  precisamente desde esa conciencia, aporta una reflexión nacida del deseo de servir al bien común y  de recordar aquello que hace verdaderamente humana la convivencia (cf. Magnifique humanité, 18- 19). 

En este hemiciclo se da forma jurídica a la convivencia social. Aquí las diferencias se  escuchan, se ordenan y, cuando es posible, se convierten en decisión compartida. Por eso, más allá  de la legítima diversidad de posiciones, toda tarea legislativa acaba encontrándose con una pregunta  decisiva: qué concepción de la persona humana inspira las leyes y qué tipo de sociedad construye  esas leyes. 

Ante esta cuestión, España posee una memoria particularmente rica. Su identidad geográfica  y política se ha ido entretejiendo con una historia en la que la fe y la razón, el arte y el derecho, la  tradición y el pensamiento han sabido encontrarse fecundamente. En sus catedrales y universidades,  en su literatura inmortal, en sus instituciones jurídicas y en el ánimo mismo de su pueblo, permanece  viva una herencia que ha dado forma a un modo de vivir la libertad, practicar la justicia y ordenar la  vida común. 

Desde las páginas universales del Quixote, donde Cervantes proclamó que «la libertad […] es  uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos» (Don Quijote de la Mancha, II,  58), hasta la hondura espiritual de santa Teresa de Ávila, y desde la gran tradición jurídica española  hasta la inquietud metafísica de Unamuno, que recordaba que el hombre «no se resigna a morir del  todo» (Del sentimiento trágico de la vida, I), España ha sabido mirar al ser humano como algo más  que una pieza del orden social, económico o político: lo ha reconocido como criatura abierta a la  verdad, dotada de libertad y movida por una sed de eternidad que ninguna realidad temporal logra  extinguir; en una palabra, como alguien cuya dignidad precede a toda utilidad y a cuyo servicio está  sujeta la acción legislativa. 

Por eso, al hablar hoy de la persona humana, esta memoria conduce naturalmente a Salamanca  y al pensamiento que allí maduró. La presencia simbólica en esta sala de los Reyes Isabel y Fernando remite a aquel momento en que España quedó situada ante responsabilidades históricas de alcance  universal; pocos años después, Salamanca habría de asumir, con singular lucidez, la reflexión moral  y jurídica que ese escenario reclamaba. En aquella sede universitaria, hace quinientos años, cuando se abrían mundos nuevos y posibilidades inmensas en las relaciones entre los pueblos, algunos  maestros comprendieron que la razón no podía ser invocada para revestir de legitimidad cuanto la  fuerza o el interés presentaban como conveniente. Introdujeron así en el discernimiento histórico la  pregunta por el valor irreductible de todo ser humano y los límites morales del poder. Hay que  reconocer que la sociedad y la misma Iglesia no siempre estuvieron a la altura de las intuiciones que  encontraban eco en su propia tradición cristiana. 

Sin embargo, aquel interrogante abrió un horizonte intelectual y moral que desbordó su propio  momento histórico. La intuición del totus orbis, de una comunidad humana más amplia que cualquier  poder particular, permitía afirmar la existencia de vínculos jurídicos y morales entre los pueblos.  Desde España, la reflexión de la Escuela de Salamanca —y de manera particular fray Francisco de  Vitoria, junto con otros dominicos y jesuitas— contribuyó a formar una conciencia jurídica y moral  capaz de recordar que la autoridad lleva siempre consigo una responsabilidad y que todo ser humano  debe ser reconocido como sujeto de derechos y deberes. Ese anhelo sigue hablando también hoy: que  la dignidad, la justicia y el bien común sean la medida de las relaciones sociales, tanto a nivel nacional  como a nivel internacional. 

Ésta es una de las grandes herencias de España: haber unido la acción histórica con la lucidez  de la razón moral. Aquella contribución, nacida a orillas del Tormes, trascendió las aulas y las  bibliotecas, y llegó a formar parte de una conciencia más amplia, compartida por la comunidad  internacional que sigue preguntándose cómo construir la paz sobre el reconocimiento de la persona y  no sobre la imposición de la fuerza. Ese legado vive también en estas Cortes, cada vez que el  legislador se pregunta cómo hacer que lo posible sea justo, que lo legal sea verdaderamente humano  y que la voluntad de la mayoría custodie aquellos bienes que pertenecen a todos y respete aquello que  ninguna mayoría puede legítimamente vulnerar. 

La pregunta salmantina sigue acompañando la tarea de quienes sirven a la vida pública. Hoy,  los nuevos mundos que se abren ante nosotros ya no se dibujan en los mapas: se despliegan en la  técnica, en la economía, en la biomedicina y en el universo digital, donde el poder humano alcanza  ámbitos cada vez más delicados de la vida personal y social. 

El progreso ofrece posibilidades admirables, y hoy lo vemos de modo singular en el desarrollo  de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías. Como he recordado en mi reciente Encíclica, la  tecnología en sí misma no es neutral porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula  y la utiliza (cf. Magnifique humanité, 9); por eso, ante las transformaciones de nuestro tiempo, nuestro  discernimiento debe centrarse en qué lugar ocupa la persona humana en nuestras decisiones, y cómo  se plantean hoy, de manera nueva, la dignidad del trabajo, la solidaridad, la política social y el bien  común. 

Este discernimiento comienza por una afirmación primera: toda sociedad auténticamente justa  se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana. Tal dignidad  precede a toda concesión del Estado y no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables  o al vaivén de las mayorías de cada momento (cf. BENEDICTO XVI, Discurso ante el Parlamento  Federal alemán, 22 septiembre 2011). Pertenece a todo ser humano por el hecho mismo de existir, y  por eso debe orientar todo ordenamiento jurídico positivo. La fe cristiana la proclama a partir de la  Revelación; la razón humana puede reconocerla como exigencia inscrita en la verdad del hombre (cf.  ibid.). Cuando esta convicción permanece viva, el derecho se convierte en amparo de todos y en  garantía frente a la imposición de intereses y agendas particulares. 

Sobre este fundamento, me corresponde pronunciar hoy una palabra serena y firme ante  quienes tienen la grave responsabilidad de ordenar jurídicamente la convivencia social. Esta  convivencia puede verse amenazada por la cultura del descarte, como tantas veces advirtió el Papa  Francisco (cf. Discurso a la Asamblea Plenaria de la Pontificia Academia para la Vida, 27  septiembre 2021). En este sentido, si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué  futuro pueden tener nuestras sociedades? ¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja  en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende  enteramente del cuidado de los demás? La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización. Toda vida humana debe ser reconocida y  custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia. Cuando  esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado  más profundo: servir y proteger a cada persona. Por eso, la grandeza moral de una nación se  manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan  mayor fragilidad.  

El bien común es, en cierto modo, “la forma social de la dignidad humana” (cf. Magnifica  humanitas, 59). No consiste en la mera suma de intereses particulares, sino en «el conjunto de  condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el  logro más pleno y más fácil de la propia perfección» (Gaudium et spes, 26). Cuando el bien común  deja de ser horizonte compartido, la acción pública corre el riesgo de fragmentarse en intereses  parciales, incapaces de custodiar aquello que pertenece a todos. 

En este contexto, reviste particular importancia la familia, realidad humana primera y  fundamento natural de la comunidad. En el hogar se entrelazan las generaciones y se transmite una  memoria viva que da continuidad interior a la sociedad. Allí donde la familia es sostenida, se fortalece  también la estabilidad espiritual y social de las naciones. La familia será siempre la primera escuela  de humanidad en la que se aprende, antes que en cualquier otro lugar, la gramática elemental de la  convivencia: recibir la vida, cuidar al otro, perdonar, servir y pertenecer. 

También las instituciones educativas ocupan un lugar decisivo en esta tarea. En ellas, las  nuevas generaciones pueden aprender a buscar y amar la verdad, a cuestionarse sobre el sentido de la  vida y la dignidad de cada persona. Por eso, muchos padres deseosos de que sus hijos aprendan a  relacionarse, a pensar con espíritu crítico y a adquirir valores sólidos, depositan en ellas grandes  esperanzas, como valiosas aliadas en su educación. Esta colaboración ha de respetar siempre el  «derecho primario e inalienable» de los padres a «elegir el tipo de educación y de formación que  reciben sus hijos, en coherencia con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas» (cf.  Magnifique humanité, 143; cf. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, art. 18.4). 

La afirmación de la dignidad humana no puede permanecer abstracta cuando tantas personas  se ven obligadas a dejarlo todo para buscar paz, seguridad y futuro. También el trágico drama  migratorio interpela hoy la conciencia de las naciones y el fundamento ético del orden internacional.  Numerosos hombres, mujeres y niños se ven obligados, por circunstancias muchas veces dramáticas,  a partir de sus comunidades y dejar atrás seres queridos, historias y vínculos. Esta realidad rebasa  cualquier lectura puramente demográfica o económica: constituye una cuestión eminentemente moral  y jurídica. Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o  lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la  igual dignidad de todos los seres humanos. 

La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas, afronte  las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos. De ahí nace una doble  exigencia de justicia social: ofrecer vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades  reales de integración; y promover, al mismo tiempo, el derecho a permanecer en la propia tierra,  trabajando para que nadie tenga que abandonar su hogar por falta de paz, seguridad o condiciones  dignas de vida, entre ellas las desigualdades económicas y los efectos de la crisis climática (cf.  Magnifique humanité, 81). 

En los últimos años, las rutas cada vez más peligrosas han evidenciado el altísimo coste de  esta realidad, tantas veces escondida o ignorada. Muchas personas siguen siendo presas de traficantes  y contrabandistas que se aprovechan de su desesperación. Es necesario fortalecer la prevención, el  rescate y la asistencia a las víctimas, especialmente en el marco de una cooperación regional y  multilateral. 

Ninguna nación puede afrontar por sí sola un desafío de esta magnitud. Por ello, es  indispensable una respuesta coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y  oportunidades reales de integración a quienes emigran. Cuando la respuesta institucional se hace cercana, justa y coordinada, las fronteras dejan de ser lugares de abandono y pueden convertirse en  espacios de protección responsable de la dignidad humana. 

Señorías: 

El mundo atraviesa una profunda crisis espiritual y cultural, que se manifiesta en múltiples  formas de violencia, polarización y desconfianza recíproca. En este contexto, la paz se presenta como  una aspiración política y, más aún, como una verdadera exigencia moral. Reclama una palabra pública  que respete a quien piensa distinto, instituciones puestas al servicio del encuentro, una memoria  histórica que busque la verdad y la reconciliación y una vida social capaz de sostener la amistad cívica  y el respeto mutuo en medio de la discrepancia. 

En el plano internacional, la paz exige valentía diplomática, responsabilidad ética y una visión  de futuro fundada en el respeto a la identidad de cada pueblo y en la obligación de los Estados de  resolver sus controversias por los caminos pacíficos que ofrece el derecho internacional. Toda guerra  constituye, en última instancia, una dolorosa derrota de la capacidad de negociar y también de aquella  conciencia común de la humanidad que reconoce vínculos de justicia entre las naciones. Las armas  pueden imponer un silencio temporal; pero nunca podrán edificar una paz auténtica y duradera. 

Por eso, preocupa que, en diversos lugares del mundo, y también en Europa, vuelva a  presentarse el rearme como respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional. La  verdadera seguridad, en cambio, nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho  internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que  se benefician de la guerra. También el desarrollo de las nuevas tecnologías y de la inteligencia  artificial en el ámbito militar exige una vigilancia ética rigurosa, para que las decisiones sobre la vida  y la muerte nunca sean descargadas sobre automatismos ni sustraídas a la responsabilidad moral de  la persona humana (cf. Discurso en la Universidad “La Sapienza”, 14 mayo 2026). 

La comunidad internacional está llamada a redescubrir el valor indispensable del diálogo  como camino paciente hacia acuerdos justos y duraderos, fundados en el respeto a los tratados, en la  transparencia de la acción diplomática y en la voluntad sincera de anteponer la paz al recurso a la  fuerza. De ahí nacen la confianza y la esperanza. 

Como recuerda el lema de la Unión Europea, In varietate concordia, la unidad verdadera no  uniforma, sino que cohesiona en la diversidad, haciendo de las culturas, sensibilidades y tradiciones  una ocasión de enriquecimiento mutuo. 

Asimismo, dentro de las propias sociedades es urgente construir una cultura de la reciprocidad.  La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario. En una  convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz, cuando las  diferencias se dejan mitigar por la escucha y se ordenan al reconocimiento de las necesidades, los  anhelos y las capacidades de todos. 

Pero la paz no es solamente una realidad política o institucional. Nace también en la  conciencia, allí donde el rencor, la indiferencia y el odio ceden espacio a la reconciliación. Por eso,  se instaura y se protege también a través del lenguaje. Las palabras pueden abrir caminos o cerrarlos;  pueden iluminar la realidad o deformarla hasta hacer imposible el encuentro. Quienes ejercen una  responsabilidad pública tienen, por eso, una especial obligación de custodiar la palabra para  «desarmar el lenguaje» (Mensaje para la Cuaresma de 2026, 13 febrero 2026). La firmeza no exige  desprecio; la discrepancia no conlleva humillación. 

De este respeto al otro nace también el deber de custodiar el espacio donde maduran sus  convicciones, su conciencia y su relación con Dios. La atención a ese ámbito interior permite  comprender mejor una cuestión decisiva para toda sociedad verdaderamente democrática: la libertad  de pensamiento, de conciencia y de religión, derecho fundamental que tutela el ámbito más íntimo de  las personas. La libertad sobre la que se edifica el Estado contemporáneo, si es auténtica, reconoce la  dimensión religiosa del ser humano, la respeta y la tutela jurídicamente; y evita que alguien tenga que  renunciar a contribuir a la sociedad en la que vive por causa de su fe. 

Sin confundir el plano jurídico con el moral, conviene recordar también que la libertad  necesita una comprensión plena de sí misma. Ser libre no significa únicamente estar libre de coacciones o disponer de muchas posibilidades de elección; significa poder reconocer el bien y  adherirse a él responsablemente. Por eso, toda sociedad efectivamente libre requiere también una  justa delimitación del poder público, de modo que la libertad de las personas, de las comunidades y  de las asociaciones no sea indebidamente restringida (cf. Dignitatis humanae, 1). Desde esta  perspectiva, la legítima autonomía del orden temporal jamás debe interpretarse como hostilidad hacia  el fenómeno religioso. La fe no pretende imponerse mediante privilegios ni coerciones; sin embargo,  tampoco puede ser relegada al silencio como si fuese irrelevante para la vida pública. 

En este contexto, el sigilo sacramental de la confesión reviste una importancia especial para  la Iglesia católica. Se inserta en el ámbito más amplio de la libertad religiosa, que garantiza a las  comunidades creyentes un espacio propio de vida, organización y disciplina interna (cf.  CONFERENCIA SOBRE LA SEGURIDAD Y LA COOPERACIÓN EN EUROPA, Acta Final de Helsinki, 1 agosto  1975, Principio VII). Tutelarlo jurídicamente, como sucede de modo análogo en algunas profesiones,  significa preservar un espacio sagrado de libertad interior, donde el creyente puede abrir su alma ante  Dios sin temor a presiones externas, como reconocen también las normas internacionales (cf. CORTE  PENAL INTERNACIONAL, Reglas de Procedimiento y Prueba, Regla 73.3). 

Señoras y Señores: 

Permitan que me detenga un instante en algunas imágenes que adornan esta Cámara. En este  Salón de Sesiones, la luz natural entra por el lucernario que corona la sala. Esa luz que viene de lo  alto puede recordar que también la política necesita reconocer una medida que la precede y la supera. 

También las pinturas que evocan, en la parte superior del muro principal, la recepción del  Evangelio y del Decálogo recuerdan algo esencial. Sin confundir el orden político con el religioso,  esos signos invitan a reconocer que la libertad moderna ha sido preparada también por una larga  educación de la conciencia, profundamente marcada por la tradición cristiana. En esa escuela interior,  los pueblos aprendieron que el derecho debe servir al bien, que la justicia pone límites a la fuerza,  que el poder necesita legitimidad, que los pobres pertenecen plenamente a la comunidad, que el  extranjero debe ser acogido conforme a su dignidad y que la vida humana jamás puede ser tratada  como mercancía. 

Una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente  aprobada; la alcanza cuando, además de ser válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad  de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse. 

Les invito a alzar, pues, la mirada: no para alejarse de la realidad, sino para recordar que toda  decisión de las autoridades públicas toca personas de carne y hueso, especialmente a quienes tienen  menos fuerza para hacerse oír. Porque la altura de miras consiste precisamente en mirar con más hondura aquello que está en juego en cada decisión pública. Por eso, junto a las respuestas técnicas y  las reformas legales, hace falta también una renovación moral. 

España puede ofrecer mucho en este camino. Cuenta con una lengua que une continentes; una  tradición cultural, jurídica y espiritual que ha sabido poner en diálogo fe y razón, derecho y  conciencia, unidad y pluralidad. Esta experiencia histórica recuerda también el valor de la concordia  y del esfuerzo paciente por construir una convivencia pacífica y justa. 

Que esta noble nación jamás pierda la memoria de sus raíces ni la audacia de mirar al futuro.  Que España continúe siendo tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza. Y que su  vida pública sepa unir siempre la firmeza de las convicciones con la nobleza del diálogo y la grandeza  del servicio. 

Que Dios conceda paz a todas las naciones de la tierra, concordia a las familias y serenidad a  las conciencias. Y que, sobre el Reino de España, marcado por la huella apostólica de Santiago y por  la presencia maternal de la Virgen del Pilar, desciendan días de prosperidad, justicia y paz duradera.  Muchas gracias.

Culture

Científicos católicos: Martín de Rada

Martín de Rada, nació en Pamplona, estudió griego, matemáticas, física, ciencias naturales, geografía y astronomía.

Ignacio del Villar-8 juin 2026-Temps de lecture : 2 minutes

Martín de Rada (20 de julio de 1533 – 8 de junio de 1578), nació en Pamplona en el seno de una familia noble que lo mandó a formarse con su hermano en la Universidad de París, donde estudió griego, matemáticas, física, ciencias naturales, geografía y astronomía. De Rada demostró ser un alumno aventajado y continuó después sus estudios en Universidad de Salamanca. Sin embargo, finalmente optó por ingresar en el convento de los agustinos (1554). Fue un gran cambio de rumbo, aunque volvió a recalar en la propia Universidad de Salamanca, esta vez para estudiar Teología.

Después se alistó en las misiones. México y Filipinas fueron sus destinos. En este último lugar fue donde demostró su saber científico. No había abandonado del todo lo aprendido antes de entrar a fraile. Se llevó consigo el libro de Nicolás Copérnico, De revolutionibus orbium coelestium, que le sirvió para dirimir una cuestión muy importante entre España y Portugal, la pertenencia de las islas Filipinas. Los españoles ya las habían conquistado y comenzado su labor evangelizadora, pero llegaron los portugueses reclamando su jurisdicción de acuerdo con el tratado de Tordesillas. Entonces Martín de Rada, ayudándose de la obra del astrónomo polaco, dedujo que las Filipinas, las Molucas y Japón caían en territorio español.

Con la astronomía actual, de mayor precisión, se sabe que esto no es así, pero aquella demostración científica sirvió entonces y dejaba patente los grandes conocimientos del fraile agustino. De hecho, una de sus obras se titula “De latitudine et longitudine locorum invenienda”, “Sobre cómo encontrar la latitud y la longitud de los lugares”. Martín de Rada destacó también como defensor de los derechos de los pueblos indígenas frente a los abusos de algunos colonizadores, llegó a ser elegido provincial de los agustinos en Manila, e incluso formó parte de la primera embajada española a China en 1575, donde fue recibido con honores y redactó una célebre Relación del Reino de la China, en la que describía sus provincias, riquezas, costumbres y religión. Esta obra fue la primera en identificar a la China contemporánea con el Catay de Marco Polo. Además, a él se le deben también intentos pioneros de crear vocabularios de las lenguas cebuana y china.

L'auteurIgnacio del Villar

Université publique de Navarre.

Société des scientifiques catholiques d'Espagne

Espagne

El Papa anima a la sociedad civil a ser “hilos nuevos para tejer redes nuevas que armonicen todos los ámbitos de la vida”

El encuentro con representantes del mundo de la cultura, la empresa, el deporte y la sociedad civil ha sido quizás el evento más “novedoso” de la agenda papal en España.

Maria José Atienza-7 de juin de 2026-Temps de lecture : 6 minutes

El Movistar Arena hoy acogía a 12.000 personas, pero no para un concierto o un partido. Para ver y escuchar al Pape. León XIV ha entrado acompañado de un aplauso que no ha cesado en todo su recorrido de saludos. El Papa se ha mostrado agradecido y emocionado, incluso con los ojos brillantes en algún momento.

Personalidades del mundo de la comunicación, el arte, la cultura o el deporte han sido los participantes en este acto que el Cardenal Arzobispo de Madrid ha destacado como “nuestro tiempo presenta una grieta peligrosa: la falta de preguntas y de sentido. Frente a esto, Santidad, somos llamados a buscar respuestas juntos”. 

Cristo, corazón del impulso creativo 

“La relación entre la Iglesia católica y el arte no ha sido solo fructífera: ha sido determinante. No tememos equivocarnos al decir que la iglesia ha sido el mayor productor de arte de la historia de la humanidad”, ha recordado el actor Antonio Banderas, que ha continuado, “en el corazón de ese impulso creativo esta quien atraviesa los siglos, los estilos y las culturas, y que con total seguridad ha sido la figura mas representada en la historia del arte: se trata de Jesucristo”. Un Cristo que, como ha querido señalar el actor malagueño, se trata de “una presencia constante. No como una imagen repetida, sino como un icono de paz, de amor y de sacrificio”.

El actor ha concluido defendiendo que “este encuentro entre la iglesia y la sociedad civil no es solo oportuno: es necesario. Necesitamos seguir creando y compartiendo.Seguir preguntando”. Y ha cerrado sus palabras parafraseando a san Agustín: “Decís vosotros que los tiempos son malos. Sed vosotros mejores y los tiempos serán mejores. Vosotros sois el tiempo”.

Por su parte, el Rector de la Universidad Complutense, José María Coello de Portugal, ha centrado sus palabras en la necesidad de salvaguardar una educación respetuosa “con la diversidad pero también con la verdad, con pleno respeto a la ética de la investigación” y ha abogado por unas universidades “académicamente excelentes pero socialmente inclusivos, entornos en los que se desarrolle la cultura del esfuerzo y la competitividad pero presididos por el pleno respeto a la dignidad de cada persona”.

Coello de Portugal ha agradecido al Papa “la reciente designación por Su Santidad por primera vez en la historia de un profesor universitario como doctor de la Iglesia, en la persona de John Henry Newman”, y ha planteado al Papa dos retos de las universidades en la actualidad: “como contribuir a edificar una sociedad pacífica y cómo liderar desde la educación y la investigación los cambios científicos propios de la revolución tecnológica en la que nos encontramos inmersos”. 

Tras la intervención del académico ha tenido lugar una emocionante y compleja actuación de la mano de la bailaora Sara Baras y su equipo. El Papa, que ha querido saludar a todos los integrantes del tablao, ha mostrado su cariño y admiración a las bailaoras. 

Necesidad de una visión transformadora y profundamente humanista de la empresa

Antonio Garamendi, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE); Unai Sordo, secretario general de las Comisiones Obreras ; Pepe Álvarez, secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT); y Ángela de Miguel, presidenta de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) han compartido con el Papa una amplia reflexión sobre el mundo de la empresa, la economía y el papel de la IA en el mundo laboral.

En este ámbito, han defendido que “en el diálogo social, la Inteligencia Artificial deja de ser una herramienta de sustitución laboral y se convierte en un proyecto colectivo, de valores compartidos, transparencia en los algoritmos y útil a la transición justa y respeto de la dignidad de las personas trabajadoras”.

Los sindicalistas y empresarios han apostado por  “afrontar lo que, sin duda, es un auténtico cambio de época. La transformación tecnológica, la inteligencia artificial y la competencia global están redefiniendo la forma de producir, de trabajar y de relacionarnos. Y, es por eso, que necesitamos reforzar una visión que sea transformadora y profundamente humanista de la empresa”.

Todos han coincido en la necesidad de un nuevo pacto social, en un entorno laboral inestable y fragmentado como el actual. 

“Aceptar nuestra fragilidad nos hace humanos”

Entre los más esperados estaban los testimonios de Carolina Marín y Teresa Perales. Ambas deportistas han llegado felices. Tanto Marín como Perales han declarado, con frecuencia, su fe, especialmente en momentos de victoria pero también de lesiones, o de retos, como en el caso de la paralímpica, Teresa Perales, quien ha afirmado que  “aceptar nuestra fragilidad y nuestros momentos difíciles no nos hace débiles, nos hace humanos. La verdadera victoria no es ser invencibles, sino aprender a levantarnos con la ayuda de los demás”.

En la misma línea, la campeona de bádminton, Carolina Marín ha explicado que  “adversario no es un enemigo; es un compañero de viaje indispensable que, al dar lo mejor de sí, nos obliga a dar lo mejor de nosotros mismos. Competir es crecer con el otro, nunca contra el otro”.

El Papa ha bajado las escaleras para saludar, con gran cariño, a Teresa Perales y a Carolina Marín, quien le ha regalado una raqueta de bádminton.

“La Iglesia quiere estar en dialogo con el mundo”

Tras las intervenciones de estas personalidades, ha llegado el momento más esperado y central de la tarde:la intervención de León XIV. 

El Papa, no ha ocultado, una vez mas, su aprecio por España destacando que en “este hermoso país es imposible no admirar la huella de creatividad que atraviesa su historia”. 

Haciendo referencia al rico patrimonio histórico español, el Papa se ha preguntado “¿qué herencia estamos dejando al futuro y por ende, qué tipo de comunidad estamos construyendo?”. Y ha subrayado cómo “nuestra sociedad, en efecto, posee una extraordinaria capacidad para producir, innovar y comunicar, sin embargo, parece que todavía necesitamos aprender a custodiar el alma de aquello que esta genera. De lo contrario, corremos el riesgo de ser expertos en los medios y eficaces para producir, pero inciertos acerca del porqué, para qué, con quién y para quién se produce. En este contexto, la Iglesia, consciente tanto de sus aciertos como de sus errores a lo largo de la historia, anhela permanecer en diálogo con el mundo contemporáneo”. 

Cristo responde a las grandes cuestiones 

La Iglesia, ha recordado el Papa, es experta en humanidad ante esa pregunta decisiva en nuestro tiempo “¿qué significa ser verdaderamente humano?”. Y lo es, ha desarrollado el Papa, porque “Jesucristo responde a las grandes preguntas sobre la vida humana y su plenitud”.

Para responder a esas preguntas de nuestro tiempo, el Papa ha defendido “ un diálogo social que podemos comparar con el arte de tejer redes, que implica encuentro, escucha, diálogo y respeto”.

Tejer redes: sus tres significados 

La imagen del tejido, título del encuentro, ha sido constante en el discurso del Papa, que ha querido explicar que “tejer redes es un diálogo entre instituciones centrado en la dignidad humana que “comporta, por ejemplo, que la universidad no viva de espaldas al mundo del trabajo ni renuncie a la verdad; que la actividad empresarial no vea al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses; que el arte no tenga como fin sólo a las élites; que el deporte no sea reducido a espectáculo o convertido en mero negocio; que el progreso tecnológico tome en cuenta a los ancianos, a los pobres y a quienes no tienen voz”.

“Nuestra aportación al diálogo, desde una visión cristiana de la vida, sabe que el Creador ha entramado al ser humano con hilos de amor”, ha subrayado el pontífice, que ha querido resaltar como “tejer redes significa crear juntos”. Y ha defendido la unión que realiza el arte “entre lo material y lo espiritual”. Por último, ha querido puntualizar el Papa, “tejer redes significa, en tercer lugar, servir de modo desinteresado. Y así el Papa ha recordado la importancia clave de la fe en la conformación de Europa.

Como hiciera en la Vigilia con los jóvenes, el Papa, ha recordado a sus predecesores con esa llamada a la audacia “¡No temáis! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! Jesucristo no nos quita nada y nos da todo”, haciendo referencia a ese primer y reconocible discurso de Juan Pablo II, recuerdo acompañado por un gran aplauso entre los asistentes. 

Pero ha ido más allá, para preguntarse “¿Quiénes están siendo excluidos a pesar de sus virtudes y capacidades? No podemos ignorar que la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida”.

Hilos nuevos para tejer una nueva sociedad 

“Cristo le devuelve al bien común el lugar que le corresponde”  ha enfatizado el Santo Padre que ha finalizado su discurso con una llamada especial al deporte como “testimonio luminoso de cohesión, de paz”.

El Papa ha concluido con una llamada a los presentes a ser “hilos nuevos para tejer redes nuevas que armonicen todos los ámbitos de la vida, para entramar una sociedad renovada en donde el tiempo se impregne de eternidad, la cultura custodie la memoria y favorezca el diálogo, la educación promueva la búsqueda de la verdad con espíritu crítico, el arte despierte asombro y genere emociones nobles, la empresa reconozca la dignidad de la persona y el trabajo siga siendo motor de esperanza”.

Espagne

El Papa León en el Corpus en Cibeles: «¡Está vivo y sigue pasando en medio de nosotros!»

Ante una multitud congregada en Cibeles, el Papa León XIV reivindicó la Eucaristía como fuente de transformación y esperanza.

Teresa Aguado Peña-7 de juin de 2026-Temps de lecture : 4 minutes

La plaza de Cibeles se convirtió este domingo en el centro de la vida de la Iglesia en España con la celebración de la Santa Misa del Corpus Christi presidida por el Papa León XIV, una celebración que, según el Pontífice, “no es una fiesta más del calendario litúrgico, sino un volver a las raíces de la fe para renovar el amor y la fidelidad a Dios”.

León XIV recorrió las calles en papamóvil saludando a los fieles, que aguardaban con entusiasmo y expectación su llegada. Una vez en el Palacio de Cibeles, sede del Ayuntamiento de Madrid, el alcalde de la ciudad, José Luis Martínez-Almeida, le hizo entrega de la Llave de Oro de Madrid. Tras firmar el Libro de Honor de la ciudad, el Papa se dirigió a la sacristía para preparar la celebración litúrgica.

La Santa Misa comenzó con los ritos introductorios y el saludo del arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo Cano, quien dio la bienvenida al Santo Padre y a los miles de fieles congregados.

El Papa invita a vivir la Eucaristía en el hoy

Tras la liturgia de la palabra, León XIV centró su homilía en la importancia de la Eucaristía como elemento transformador y fuente de esperanza, apuntando que “no se trata únicamente de sacar la custodia, sino de dejarnos sacar nosotros mismos del egoísmo, de la indiferencia, de una fe cómoda y privada, para responder a su invitación a la conversión, a cambiar la mirada, a acoger su presencia que nos transforma y nos hace constructores de un mundo nuevo”. 

El Papa León puso de manifiesto que “la memoria histórica de las procesiones del Corpus Christi no se deja aprisionar por un recuerdo nostálgico; se convierte, en cambio, en una invitación para el hoy”. Así, encomienda a España “que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy”

El Papa nos invita a recordar, como decía la primera lectura, quién es el Señor, ese que te ha sacado de Egipto, “para no caer en la tentación de confiar en otros ídolos y alimentarse de un pan que no sacia”. 

León XIV concluyó su homilía nombrando a Manuel González, cuya vida nos recuerda que la Eucaristía no debe ser vivida únicamente en grandes celebraciones o de modo ocasional, sino  también en una fidelidad silenciosa de quien acompaña al Señor con una amistad humilde y discreta que se alimenta día a día.

«Jesús Eucaristía es una fuente que corre y apaga la sed, pero sin deslumbrar, sin imponerse con poder exterior, sin presentarse de modo espectacular.», afirmó el Pontífice ante los fieles.

Asimismo, hizo una llamada a beber de nuevo de la fuente de la Eucaristía “que no nos encierra en una devoción privada, sino que nos envía a regar a los hermanos, a las familias, a los pobres, a quienes sufren, a quienes han perdido la esperanza”.

La comunión

La celebración contó con la participación de alrededor de 500 sacerdotes concelebrantes y un coro sinfónico formado por cerca de 400 músicos y cantores.

Uno de los principales desafíos logísticos fue la distribución de la comunión. Para ello, la Archidiócesis de Madrid preparó cerca de 460.000 formas consagradas, distribuidas por 1.800 ministros extraordinarios de la comunión, apoyados por centenares de voluntarios identificados para facilitar la organización entre la multitud.

Además, varias iglesias del centro de Madrid permanecieron abiertas durante toda la mañana para atender a los fieles y facilitar la recepción de la comunión, entre ellas la parroquia de San José, la basílica de Jesús de Medinaceli, San Jerónimo el Real, San Manuel y San Benito y Santa Bárbara.

Una procesión entre alfombras florales

Tras la celebración eucarística comenzó la procesión del Corpus Christi, que recorrió la calle de Alcalá hasta las inmediaciones de la iglesia de San José y regresó posteriormente a la plaza de Cibeles para la bendición solemne con el Santísimo Sacramento.

Uno de los elementos más destacados del recorrido fueron las alfombras florales elaboradas por la Asociación de Alfombristas do Corpus Christi de Ponteareas. Más de 180 personas participaron en la confección de 16 grandes alfombras distribuidas a lo largo de más de 500 metros de la calle Alcalá.

Las composiciones, realizadas con más de 30.000 claveles blancos y amarillos, incorporaron motivos eucarísticos y símbolos vinculados al ministerio petrino, entre ellos la Sagrada Forma y las Llaves de San Pedro.

La fe sale a las calles

La procesión recorrió una de las principales arterias de Madrid entre cantos, momentos de oración y muestras de devoción popular. Familias, jóvenes, religiosos, peregrinos y visitantes acompañaron el paso del Santísimo Sacramento en un ambiente de recogimiento y alegría.

Antes de concluir la celebración, León XIV dirigió una oración ante el Santísimo y posteriormente impartió la bendición eucarística a toda la ciudad y a los fieles congregados.

CollaborateursÁlvaro Presno

La verdad sin esfuerzo

"Hay que recuperar la fértil vida intelectual cristiana y la disciplina y gracia que la empujan a la verdad. Si no la gran pregunta ya no será si las máquinas llegarán algún día a pensar como hombres, sino si los hombres continuarán queriendo pensar por sí mismos".

7 de juin de 2026-Temps de lecture : 4 minutes

Leonard Peikoff, uno de los principales continuadores del objetivismo de Ayn Rand, formuló hace años en una de sus conferencias una idea que resulta difícil descartar incluso desde perspectivas filosóficas muy alejadas de la suya. El hombre puede desentenderse voluntariamente del estudio de la filosofía, pero no puede vivir al margen de alguna concepción filosófica del mundo. Siempre vivirá “desde” una filosofía.  Renunciar a reflexionar sobre las cuestiones fundamentales no elimina su influencia; simplemente deja al individuo expuesto a incorporar de manera pasiva las categorías intelectuales dominantes de su época.

Durante siglos, esa influencia llegaba mediante la educación más o menos reglada, el ambiente cultural general y doméstico o las corrientes ideológicas del momento.

Dans la intelligence artificielle ha introducido un cambio sustancial. Por primera vez comenzamos a convivir con herramientas capaces no sólo de proporcionar información, sino también de estructurar, sintetizar, resumir, ordenar, sugerir y filtrar. Todo ello de manera inmediata y sin esfuerzo. Esto no es baladí, siempre ha existido cierta fricción interior hacia el serio ejercicio intelectual: leer, estudiar, sostener una conversación larga, atravesar la dificultad de un libro denso o demorarse suficientemente ante una idea exigía tiempo, atención y formación previa.

El problema principal de la inteligencia artificial quizá no consista en que las máquinas lleguen a pensar como hombres, sino en que los hombres terminen aceptando una relación cada vez más pasiva con la verdad.

La IA: optimización, no contemplación

La gran tradición intelectual cristiana siempre ha sostenido que el entendimiento humano aparece ligado a algo mucho más profundo: una apertura constitutiva hacia la Verdad misma. El hombre no conoce únicamente para orientarse pragmáticamente en el mundo, sino porque ha sido creado para el Logos. Existe en la inteligencia humana una orientación natural hacia la inteligibilidad del ser que remite, en último término, al carácter racional de la creación y a su creador como fuente de toda verdad.

El acto intelectual compromete interiormente a la persona entera porque la verdad posee una capacidad singular de reclamar al sujeto. El entendimiento humano no sólo manipula información: busca descansar en algo reconocido como verdadero. Existe incluso una alegría específicamente intelectual en el acto mismo de conocer, porque el entendimiento experimenta entonces una cierta connaturalidad con la verdad contemplada. 

Santo Tomás describía precisamente la felicidad contemplativa como una de las formas más altas de perfección humana: la inteligencia descansa parcialmente cuando participa, aunque sea de modo imperfecto, en aquello para lo que ha sido creada.

Nada semejante ocurre en la inteligencia artificial. Un modelo generativo puede producir una verdad matemática, una manipulación retórica o una falsedad histórica mediante exactamente el mismo tipo de operación estadística. No existe en él amor a la verdad, deseo de comprender ni orientación interior hacia el ser. Hay optimización, no contemplación.

¿La tecnología ha transformado nuestra forma de pensar?

Toda época termina imaginando la inteligencia a partir de las tecnologías que mejor representan su propio poder transformador del mundo. Cuando el reloj mecánico fascinaba a la modernidad temprana, el universo comenzó a concebirse como una inmensa máquina relojera gobernada por leyes precisas. Más tarde, en plena revolución industrial, el hombre empezó a describirse frecuentemente mediante metáforas energéticas: impulsos, tensiones, descargas, fuerzas interiores. Freud mismo pensaba el psiquismo utilizando un lenguaje marcado por la termodinámica de su tiempo. 

En la actualidad es difícil no imaginar la mente humana según la gran tecnología dominante de nuestra época: la computación. El entendimiento aparece progresivamente reducido a procesamiento de información, gestión eficiente de datos y apprentissage automatique. Es algo que ha permeado la filosofía de la mente y ha servido de “metáfora” del intelecto y la conciencia desde la irrupción de la cibernética y el paradigma computacional en el siglo XX.

Yo mismo, deformación profesional, no puedo evitar pensar en modelos bayesianos, o redes de aprendizaje ajustando parámetros cuando observo a mi hijo moviendo cautamente sus pequeños dedos para agarrar con cuidado un rotulador. Es natural. Pero no inocuo. Esto modifica lentamente la forma misma en que el hombre se comprende a sí mismo y le invita a desdibujar fronteras.

Romano Guardini advirtió ya que toda gran transformación técnica termina alterando también la experiencia espiritual del mundo. Y Benedicto XVI insistió repetidamente en que la razón instrumental corre siempre el riesgo de estrechar progresivamente la idea misma de hombre. Que increíble par de ideas si me permiten la anotación.

El sujeto ya no aparece como criatura racional llamada a comprender el mundo sino como agente encargado de gestionar inputs, producir respuestas y navegar flujos de información.

Todo debe llegar rápido, simplificado, resumido y cognitivamente digerido de antemano. La atención sostenida comienza a experimentarse casi como una forma de incomodidad física.

La necesidad de combatir la lógica de las máquinas

La propia lógica de la IA favorece inevitablemente la relación pasiva con el conocimiento. El esfuerzo intelectual empieza a parecer innecesario cuando una máquina produce inmediatamente respuestas plausibles para cualquier cuestión.

La verdad importante rara vez aparece de manera instantánea.

Precisamente por eso, una cultura que delega progresivamente su relación con la verdad corre el riesgo de perder también su libertad interior. Porque quien deja de pensar activamente termina viviendo desde categorías elaboradas por otros (sea esa alteridad orgánica o digital). 

La récente encyclique Magnifique Humanité de León XIV parece apuntar precisamente hacia esa herida antropológica cuando advierte contra la tentación de traducir completamente la experiencia humana a categorías de rendimiento, cálculo y funcionalidad. El texto posee todavía una densidad que desaconseja lecturas apresuradas, pero resulta difícil no percibir ya una inquietud de fondo: el riesgo de que el hombre moderno termine comprendiendo incluso su propia interioridad bajo lógicas instrumentales.

Hay que recuperar la fértil vida intelectual cristiana y la disciplina y gracia que la empujan a la verdad. Si no la gran pregunta ya no será si las máquinas llegarán algún día a pensar como hombres, sino si los hombres continuarán queriendo pensar por sí mismos.

L'auteurÁlvaro Presno

Il est titulaire d'un doctorat en ingénierie et d'un doctorat en mathématiques. Il est membre du groupe de travail sur l'intelligence artificielle de la Société des scientifiques catholiques d'Espagne.