La oración en verano

La oración puede ser estar en silencio junto a Dios y en paz , sabiéndose amado, sin necesidad de muchas palabras.

1 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Como cada día, el misterioso matrimonio mayor se ha colocado hoy a nuestro lado en la playa. Llegan en silencio, sueltan los bártulos, clavan su sombrilla, despliegan sus sillas y se sientan tranquilamente a contemplar el mar, sin dirigirse una sola palabra. 

En torno a mediodía, como siempre en el más absoluto de los silencios, se disponen a tomar el aperitivo, que preparan con una coreografía milimétrica. Él saca de la nevera dos refrescos y, tras cerrar su tapa, la cubre con un pequeño mantel de cuadros verdes y blancos. Ella dispone sobre la improvisada mesita lo que toque, unas veces, pequeños bocadillos de atún; otras, unas lonchas de embutidos o queso con piquitos de pan. Hoy parece que traen fruta pelada y cortada a trocitos, que pinchan con dos pequeños tenedores de plástico.

El ágape se desarrolla sin que se les oiga decir una sola palabra. Como cada día, cada bocado, cada sorbo de la bebida se produce con parsimoniosa cadencia. Primero uno, luego el otro. No se interrumpen, no coinciden a la vez pinchando su trozo de fruta, no hay conversación, ni siquiera cruce de miradas. Acabadas las viandas, como si dieran marcha atrás a una moviola, todo queda colocado como al principio, con ellos dos contemplando el horizonte infinito de la mar, que hoy es un plato. Jamás los he visto sacar el móvil para ver las notificaciones ni leer un periódico o una revista para entretenerse. 

¡Qué aislamiento –pienso–, qué falta de comunicación entre ellos! ¿No habrá temas sobre los que informarse o asuntos sobre los que charlar? Los incendios, el cambio climático, la guerra, la corrupción política, el nuevo lío del cuñado, lo caro que está todo, la última insidia de la vecina, las notas del nieto o el problema en el trabajo de la nuera. ¿Por qué no hablan? Seguro que se llevan mal. Están tan quemados el uno del otro que prefieren no hablar para no discutir. Seguro que, de jóvenes, no paraban de charlar y se dedicaban apasionadas miradas; pero ahora, míralos, ¡qué tristeza! O quizá ni siquiera eso, a lo mejor son así de sosos desde el principio, cada uno preocupado solo de lo suyo. Se casaron por no quedarse solos, porque era la costumbre de la época, pero en realidad ni se gustaban ni se querían. 

Por cierto, ahí llegan. Como cada día, poco después del tentenpié, habían salido de debajo de su sombrilla para darse un baño rápido y ahora regresan a la quietud de sus sillas plegables. 

Pero… ¡Un momento! Él ha extendido su mano y ella se la ha tomado. ¿Será posible? Me incorporo un poco para ver mejor y aguzo el oído por si llegaran a decir algo. Y el milagro sucede:

—Mari Carmen, –comienza él– qué bonitas vacaciones estoy pasado contigo.

—Yo también contigo, Ramón –responde la esposa–.

—¿Sabes? Lo que más me gusta del mundo es estar juntos. Aunque no hagamos nada interesante, aunque solo vengamos a la playa a pasar el rato y apenas hablemos, pero hacerlo junto a ti ¡es que me encanta!

—Me pasa lo mismo –contesta ella mirándolo con cariño–. Después de tantos años juntos, ¿qué nos vamos a decir? Si tú ya sabes lo que yo quiero y yo ya sé lo que tú piensas antes de que lo digas. Yo, solo estando a tu lado, ya soy feliz y disfruto de las cosas más sencillas.

—Te quiero Mari Carmen.

—Yo a ti también, Ramón.

Han terminado la conversación y han seguido cogidos de la mano, mirando al infinito azul. 

Con cara de pánfilo, reflexiono sobre lo metomentodo que soy y me viene a la mente una entrevista sobre la oración contemplativa que leí hace unos días. Explicaba que los grandes maestros de la oración no la entendían tanto como una conversación (porque tantas veces Dios «no contesta»), sino como un estar a solas con quien sabemos nos ama.

Mientras sigo el rastro de las miradas de Ramón y Mari Carmen, contemplo la belleza del cielo, del mar y de un barquito pesquero que pasa, lento, justo delante de nosotros. Descanso, vacaciones, silencio, naturaleza, presencia. Estar contigo, Señor.

El autorAntonio Moreno

Periodista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Bachiller en Ciencias Religiosas. Trabaja en la Delegación diocesana de Medios de Comunicación de Málaga. Sus numerosos "hilos" en Twitter sobre la fe y la vida cotidiana tienen una gran popularidad.

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Cultura

“Parece como si lo moderno se hubiese atragantado con el arte religioso”

La pintora y escultora Matilde Olivera reflexiona sobre cómo todo arte, también el profano, se puede convertir en oración.

Jose Maria Navalpotro·1 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Si hace siglos el arte religioso era una de las expresiones predominantes, en la actualidad ha pasado a ser casi un reducto. Plantea interrogantes de cómo abordar temas sagrados desde una perspectiva moderna sin caer en excesos incomprensibles o, por el otro lado, desfasados. Matilde Olivera (Madrid, 1987) es una pintora y escultora que ha trabajado obras religiosas, así como un notable número de obras sin esta connotación. Es una artista que sabe lo que hace y que se preocupa por dar un sentido profundo a su arte. 

Matilde Olivera dirigió hace unos días uno de los talleres en el Observatorio de lo Invisible, de Javier Viver. Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, y con estudios filosófico-teológicos en la Universidad Eclesiástica San Dámaso, Matilde completó su formación en academias de arte en Florencia.

Pueden contemplarse obras suyas en el Santuario de Fátima; en el Palacio Los Serrano, de Ávila; en la Fundación Banco Santander, de Madrid; así como en parroquias (especialmente la suya, San Juan Crisóstomo, de Madrid), colegios, museos y otras instituciones. 

Los proyectos por encargo de arte sacro constituyen una parte importante de su trabajo. Y en su obra de carácter más personal busca no tanto reproducir exactamente lo que ve sino “captar la esencia que brilla a través de las formas, encontrar el verdadero carácter de cada motivo”, en palabras de Rodin. Para ello utiliza lenguajes tanto del mundo de la figuración como de la abstracción y se sirvo de la pintura y de la escultura.

Hace siglos la Iglesia era la que marcaba el estilo artístico en sus construcciones. ¿No se ha perdido en cierta manera esa modernidad y se ha optado por fórmulas clásicas o tan vanguardistas que se pierde el significado?

–Sí, creo que ha pasado un poco ambos extremos. Es como si la Iglesia hubiese perdido comba en este aspecto, y estuviese desubicada y sin saber qué hacer. Porque, por un lado, tiene el complejo de querer estar a la moda, querer abrazar a los artistas contemporáneos, abrazar lo que se hace en el momento.

¿Qué ocurre? Que mucho de lo que ha sido la deriva del arte contemporáneo se aleja, en principios filosóficos, del mensaje evangélico. Y para mi gusto se pegan de lleno. Un plátano pegado a la pared, por ejemplo, no puede ser nunca un medio… Nunca, hasta donde llega mi entendimiento. Hay ciertos lenguajes y ciertas formas artísticas que chocan en concepto y en esencia con el Evangelio y con una concepción antropológica cristiana. Y también de lo que es el arte.

Y entonces…

–Hay muchos que piensan que, efectivamente, eso no les cuadra para hacer arte sacro, y tiran por lo conocido y hacen remakes, revisitaciones manidas de estilos pasados. No tiene sentido hacer tallas del siglo XVIII o imitaciones del siglo XVIII en pleno siglo XXI. Entonces, es como que lo moderno se ha atragantado. El único que supo salir del desatragantamiento, al menos en la arquitectura, fue Gaudí, que es un ejemplo muy paradigmático.

También hay casos muy singulares que se salvan en las artes plásticas en general, en pintura, en escultura. Gente que ha sabido continuar con la tradición y, sin embargo, ser hijo de su tiempo. Esa es mi aspiración.

No sé si lo consigo o no, pero ahí es por donde yo he ido intuyendo que hay que tirar. Que haya espacio para ser hijo de tu tiempo, para hacer cosas que no sean imitación de estilos antiguos, pero al mismo tiempo manteniendo una tradición simbólica, iconográfica, de siglos, que transmita y que sea reconocible por todos. 

No sé si es esencial, o ni siquiera si es necesario, que el artista que se encargue de obras sagradas sea creyente. ¿Qué piensa al respecto? 

–No tengo una opinión muy cerrada.

Tenemos la experiencia de personas con una fe tremenda y con una buena intención estupenda que hacen verdaderos horrores que te quitan la fe. Ante eso, y una obra buena a nivel artístico, bien ejecutada, hecha por un ateo recalcitrante, me quedo con la segunda. Es evidente que ser creyente ayuda, porque lo que estás haciendo tienes que entenderlo y tienes que poner un poco el alma ahí dentro.

¿Es absolutamente necesario ser creyente? A lo mejor no, pero sí ponerte en el pellejo de una persona que es creyente. Es como un actor. Uno puede representar un asesino en serie sin serlo. Te metes en el papel y asumes algo que es en principio súper ajeno. Si el artista es capaz de asumir una fe que no tiene o de llegar a entenderla, me parece que sí que es posible y de hecho es más recomendable un buen artista. 

Un artista que no tenga ego, que sea capaz de, en su ateísmo, abrazar la posibilidad de una fe que le es ajena. Lo prefiero a la persona bien intencionada de la parroquia que hace una cosa a la medida, cursi, kitsch

Los recursos son casi siempre escasos, pero, ¿no cabría pensar que a veces en la Iglesia contemporánea se ha escatimado un poco en tema artístico?

–Creo que eso es un cambio de mentalidad muy propio de nuestro tiempo. No le damos tanto valor a las cosas a largo plazo. Antes se hacía una catedral durante siglos y la persona que la encargaba no la veía terminada, a él le daba igual. Eso ya no existe. Eso es un cambio de mentalidad. 

También en cuanto al dinero. Probablemente también por complejo y por qué van a decir. El párroco de cualquier sitio piensa que va a salir en todos los periódicos porque en vez de darle dinero a los pobres o montar un comedor va y se gasta no sé cuánto dinero en hacer un retablo. También escasez real. Hay parroquias en las que va primero arreglar las goteras. Hay ciertas cosas que tienen prioridad. 

Usted se dedica al arte religioso, pero no solo. ¿Cómo es el diálogo con el arte profano?

–Depende mucho de la apertura de miras de la gente. Yo no distingo mucho en realidad entre arte sacro y arte profano. Para mí es un poco lo mismo. La manera de afrontar una obra no difiere realmente en la ejecución, el proceso, todo. Incluso mi manera de hacer de ello oración también. De que mi trabajo sea lo que yo ofrezco o que mi trabajo sea para dar mayor gloria a Dios.

Para mí es lo mismo un relieve de hojas que un relieve de la Virgen. Luego está la diferencia de quien lo contempla, y para el que busque qué función tiene. A nivel personal mío no existe la diferencia.

Algún colega en algún momento me ha dicho que me había pegado el tiro en un pie por señalarme tanto, porque yo hago arte sacro y al mismo tiempo procuro exponer en galerías. Me sugería que esto iba a ser un hándicap ya que mucha gente no querría saber nada de mí, porque digamos que la cabeza de lanza de la vanguardia o del movimiento artístico es bastante opuesto a una fe tan declarada. 

Pero yo creo que es al revés.

De hecho, precisamente se me han abierto muchas puertas a nivel profesional por decir que hago vírgenes y santos. Yo me fío de Dios y de los encargos que tengo, porque me los manda Él. 

Acaba de decir que hace oración cuando está haciendo una obra de arte, y no necesariamente religiosa. ¿Reza mientras hace su trabajo?

–Bueno, en el instante concreto a lo mejor no soy consciente; no estoy pensando en que estoy rezando, pero es un poco como lo de Santa Teresa, que entre los pucheros anda Dios. O sea, que si estás haciendo la comida y estás fregando un suelo, da un poco igual qué actividad humana estés haciendo, lo que depende es el amor que pongas y la intención que pongas.

Luego vas a Misa y le ofreces a Dios todo lo que has hecho en el día. Eso es parte de tu vida de oración, de una manera no exactamente consciente de decir “estoy meditando mientras pinto”. No, mientras pinto estoy pensando qué color es el que tengo que poner. Estoy convirtiendo el trabajo en oración. Por eso me da igual que sea una cosa que otra.

Mundo

Segundo festival joven de Medjugorje tras el «nihil obstat»

El 37.º Festival Internacional de la Juventud se celebra del 1 al 6 de agosto bajo el lema «¡A la fuente! – En la Escuela de la Virgen» y volverá a reunir a miles de peregrinos de unos 80 países en uno de los mayores encuentros juveniles de oración del mundo.

Teresa Aguado Peña·1 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Decenas de miles de peregrinos procedentes de más de 70 países participarán del 1 al 6 de agosto en la 37.ª edición del Mladifest, el Festival Internacional de la Juventud de Medjugorje, que cada verano convierte esta parroquia de Bosnia-Herzegovina en uno de los principales centros de peregrinación juvenil del mundo.

Fundado en 1989 por el franciscano fray Slavko Barbarić, el encuentro nació como una iniciativa para ayudar a los jóvenes a profundizar en su vida de fe mediante la oración y los sacramentos. Tres décadas después, el festival se ha convertido en el acontecimiento más multitudinario de Medjugorje y reúne cada año a peregrinos llegados de los cinco continentes.

«El nihil obstat del Vaticano»

La edición de este año es la segunda que se celebra después de que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe publicara, en septiembre de 2024, la nota La Reina de la Paz, con la que concedió el nihil obstat a la experiencia pastoral de Medjugorje. El documento reconocía los abundantes frutos espirituales vinculados al santuario y alentaba las peregrinaciones, aunque sin pronunciarse sobre la autenticidad de las presuntas apariciones marianas.

El Vaticano pidió entonces a los peregrinos “aceptar que las peregrinaciones no se hacen para encontrarse con supuestos videntes, sino para tener un encuentro con María, Reina de la Paz, y, fieles al amor que ella tiene por su Hijo, encontrarse con Cristo y escucharle en la meditación de la Palabra, en la participación de la Eucaristía y en la adoración eucarística”.

«¡A la fuente!»: seis días de oración y encuentro

El lema elegido para esta edición es «Ad fontem! ¡A la fuente! – En la Escuela de la Virgen».

El programa comenzará el 1 de agosto con el Rosario, la inauguración oficial y la Santa Misa. Durante los días siguientes habrá catequesis, sus famosos testimonios, adoración eucarística, celebraciones penitenciales, la tradicional procesión con la imagen de la Virgen, la oración con velas ante la Cruz del monte Križevac y la Misa conclusiva al amanecer del 6 de agosto.

Como cada año, el festival comienza con el colorido Desfile Internacional, en el que miles de jóvenes de los 5 continentes recorren Medjugorje portando las banderas de sus países. La música y el baile se alternan con los tiempos de oración, mientras las peregrinaciones al Podbrdo y al Križevac, las representaciones teatrales y los espacios de encuentro con asociaciones y movimientos católicos completan un programa pensado para favorecer tanto la convivencia como la vida espiritual.

El Papa invitó a los jóvenes a buscar encuentros reales

En la edición de 2025, el Papa León XIV envió un mensaje a los participantes en el que propuso el festival como una oportunidad para aprender a caminar con otros y descubrir que la fe nunca se vive en solitario. Sin hacer referencia a las presuntas apariciones de Medjugorje, el Pontífice centró su reflexión en el valor del encuentro y de la comunidad.

Tomando como ejemplo la visita de la Virgen María a su prima Isabel, León XIV recordó que la vida cristiana es un camino compartido. «En el camino de la vida nunca caminamos solos», escribió. «Nuestro viaje siempre está entrelazado con el de los demás: estamos hechos para el encuentro, para caminar juntos y descubrir un destino común».

El Papa advirtió también del riesgo de sustituir las relaciones personales por la tecnología. «Ningún algoritmo podrá reemplazar jamás un abrazo, una mirada, un encuentro real, ni con Dios, ni con nuestros amigos, ni con nuestra familia», afirmó, animando a los jóvenes a aprovechar el Mladifest para conocerse, compartir la fe y construir amistades auténticas.

Asimismo, recordó que quienes llegan a Medjugorje desde decenas de países descubren que existe «un lenguaje más fuerte que cualquier barrera: el lenguaje de la fe, alimentado por el amor de Dios». Por ello los exhortó a abrir el corazón a la llamada de Dios y, si alguno siente la vocación al sacerdocio o a la vida consagrada, a no tener miedo de responder con generosidad.

Un festival que sigue creciendo

Los organizadores presentan el Mladifest como una escuela de oración para las nuevas generaciones. Cada jornada gira en torno al Rosario, la Eucaristía, la adoración y los testimonios de conversión, acompañados por un coro y una orquesta internacional formados por jóvenes de numerosos países.

Quienes no puedan desplazarse a Bosnia-Herzegovina podrán seguir las celebraciones a través de los canales oficiales de Media Mir Medjugorje, que retransmitirán íntegramente el festival. Además, el programa del Mladifest se traduce y transmite en diecinueve idiomas, incluyendo el español, numerosos idiomas eslavos, pero también coreano, húngaro, chino cantonés, chino mandarín y árabe.

Así fue la 36ª edición del Mladifest:

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Vaticano

Nueva ley fundamental para el Estado Vaticano: una mayor precisión técnica y orgánica para el gobierno de León XIV

La nueva ley, que entra en vigor de manera inmediata, reorganiza el ejecutivo, reestructura la función Judicial y precisa varios artículos normativos en el terreno legislativo del Estado Vaticano.

Maria José Atienza·31 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha dado a conocer, esta mañana, la nueva Ley Fundamental del Estado Vaticano.

En una nota explicativa, el Governatorato de la Ciudad del Vaticano señala que esta renovación era necesaria debido a «las nuevas exigencias de gobierno y algunas importantes modificaciones normativas que se han producido en los últimos años».

Con esta promulgación León XIV deroga la última Ley Fundamental, firmada por el Papa Francisco el 13 de mayo de 2023 e introduce una mayor precisión técnica y orgánica con la reestructuración de la función ejecutiva.

La nueva ley define explícitamente el liderazgo y la capacidad de delegación del Presidente de la Gobernación, señala las instancias de la función judicial y añade flexibilidad a la función legislativa al contemplar la delegación excepcional de leyes por parte del Papa y la participación opcional de asesores.

Labor legislativa

En lo referente a la labor legislativa, la nueva Ley destaca que «la función legislativa, salvo en los casos en que el Sumo Pontífice pretenda reservársela o delegarla excepcionalmente en otro órgano, la ejerce la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano». La ley de 2023, sólo observaba la posibilidad de que se ejerciera por el Papa o por la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano».

En relación a la participación en las reuniones de la Comisión Pontificia, el nuevo texto clara que el Vicesecretario participa «si se designa» y permite al Presidente de la Comisión Pontificia invitar también al Consejero General. En la ley anterior, se establecía la participación del Secretario y Vicesecretario como asesores.

Asimismo, cambia un punto en el ámbito de la interpretación de las leyes por el Presidente de la Comisión Pontificia que ahora «podrá presentar al Panel una solicitud de dictamen sobre una cuestión jurídica que no requiera una interpretación auténtica» mientras que, en la anterior ley, esta petición había de partir de una institución de la Santa Sede.

Cambio evidente en la función ejecutiva

La tarea de gobierno ejecutiva es la que más cambia con respecto a la ley de 2023, ya que el nuevo texto reelabora profundamente el reparto de responsabilidades entre el Presidente de la Gobernación, el Secretario General y el Subsecretario General.

En este sentido, la nueva ley añade un artículo entero dedicado a definir que el Presidente garantiza la gobernanza del Estado, fija directrices administrativas y de personal, e introduce la posibilidad de delegar funciones ejecutivas en el Secretario General o Adjunto.

León XIV define además la elección del Secretario General que es nombrado por el Sumo Pontífice a propuesta del Presidente, por 5 años. Asimismo recoge que se encarga de la custodia y estampado del sello oficial del Estado, y que actúa bajo las directivas del Presidente.

La nueva ley apunta, además, a la posibilidad eventual de la figura del Vicesecretario/Adjunto, dejando claro que no es un cargo estrictamente obligatorio.

Función Judicial

En lo referente a la tarea judicial, la nueva ley especifica, claramente las instancias judiciales que ejercen la función judicial en el Estado Vaticano: el Tribunal, el Tribunal de Apelación, el Tribunal de Casación y la Promotoría/Procuraduría de Justicia (para investigación y enjuiciamiento), haciendo referencia directa a la Ley del Poder Judicial para su personalidad jurídica.

En este sentido, difiere drásticamente de la redacción de la ley anterior que se refería, de manera vaga a «los órganos establecidos según el sistema judicial y por otros órganos a los que la ley confiere competencia para asuntos específicos».

Evangelización

Nace «Un minuto para liderar», una iniciativa que lleva el liderazgo inspirado en el Evangelio a las redes sociales

Cada mañana, una reflexión de apenas un minuto invita a descubrir cómo el perdón, la verdad y la reconciliación pueden transformar la manera de liderar personas, equipos y comunidades.

Redacción Omnes·31 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Cada día miles de personas consumen contenidos sobre liderazgo. La mayoría hablan de productividad, influencia o éxito profesional. «Un minuto para liderar» nace con una propuesta diferente: detenerse durante apenas sesenta segundos para descubrir qué puede enseñar el Evangelio sobre la forma de dirigir personas y construir relaciones auténticas.

La iniciativa ofrece una breve reflexión diaria inspirada en las enseñanzas de Jesucristo y en el libro «70 veces 7. Liderar desde el perdón, la verdad y la reconciliación», del autor Santiago José Portas Alés, convencido de que el Evangelio constituye una de las mayores escuelas de liderazgo jamás escritas.

Cada publicación propone una idea sencilla y profundamente práctica para aplicar en el trabajo, la empresa, la escuela, la administración, la familia o cualquier ámbito donde exista una responsabilidad hacia otras personas. El objetivo no es ofrecer fórmulas de gestión, sino ayudar a descubrir que liderar comienza mucho antes de ocupar un cargo: empieza cuando una persona aprende a servir, escuchar, corregir con caridad, perdonar sin renunciar a la verdad y generar confianza.

Continuidad de un libro que ya ha despertado interés

La iniciativa nace como continuidad del libro «70 veces 7. Liderar desde el perdón, la verdad y la reconciliación», una obra que propone releer diversos pasajes del Evangelio desde la perspectiva del liderazgo y que, desde su publicación, ha despertado un creciente interés entre directivos, docentes, sacerdotes, religiosos, empresarios y laicos comprometidos.

Lejos de presentar un tratado de dirección de empresas, el libro identifica siete grandes habilidades de liderazgo presentes en la vida y las enseñanzas de Jesús: el perdón, la verdad, la reconciliación, la humildad, la corrección fraterna, la vocación de servicio y el discernimiento. Valores que hoy siguen siendo esenciales para construir organizaciones más humanas y relaciones más sólidas.

La acogida de la obra ha permitido que «70 veces 7» se esté consolidando como un auténtico manual de liderazgo inspirado en el Evangelio, capaz de tender puentes entre la fe y la vida profesional, ofreciendo una propuesta novedosa para quienes desean ejercer su responsabilidad desde una perspectiva profundamente humana y cristiana.

El mismo mensaje, adaptado al lenguaje de las redes sociales

Con «Un minuto para liderar», ese mismo mensaje se adapta ahora al lenguaje ágil de las redes sociales. Cada mañana se publica una imagen acompañada de una reflexión breve, diseñada para ser leída en apenas un minuto, con la intención de acompañar el inicio de la jornada y ofrecer una inspiración concreta para vivir el liderazgo desde los valores del Evangelio.

En un tiempo marcado por la polarización, la rapidez y la dificultad para construir espacios de encuentro, esta iniciativa quiere recordar que el liderazgo más transformador sigue siendo aquel que nace del servicio, fortalece la confianza, busca la verdad y hace de la reconciliación un camino posible.

Más que un perfil en redes sociales, «Un minuto para liderar» aspira a convertirse en una comunidad de personas convencidas de que el liderazgo no consiste únicamente en alcanzar objetivos, sino en ayudar a crecer a quienes caminan con nosotros.

Vaticano

León XIV en el concierto de Andrea Bocelli: La belleza de la música nos señala a Dios

Cuando uno busca la belleza, señaló el Papa, "descubrimos no solo algo, sino a Alguien. Nos encontramos con Dios, nuestro Creador".

OSV / Omnes·31 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Courtney Mares, OSV

Al caer la noche sobre los Jardines Pontificios de Castel Gandolfo el 29 de julio, el Papa León XIV escuchó a Andrea Bocelli dirigir a 164 jóvenes voces en un himno, lo que llevó al Papa a reflexionar sobre cómo la belleza puede conducirnos a Dios.

«La belleza de la música nos invita a encontrarnos con aquel que es la belleza misma», comentó el Papa después de que el coro internacional de niños actuara con el tenor en los jardines Borgo Laudato si’ del Vaticano.

«Es significativo que la Sagrada Escritura y la Liturgia de la Iglesia hablen de «coros de ángeles y santos» al describir la alegría del cielo», añadió, «no porque estén cantando literalmente todo el tiempo, sino porque unidos en el amor contemplan a Dios juntos y encuentran en él la plenitud de la felicidad».

El Papa se sentó frente al coro mientras Bocelli dirigía a niños y adolescentes de Tierra Santa, Uganda e Italia en el canto de «Amazing Grace», la última canción de la velada. El tenor italiano también interpretó el himno latino «Panis Angelicus» para el Papa.

‘La experiencia de la belleza’

El coro infantil estaba formado por participantes del programa «Voices Of» de la Fundación Andrea Bocelli, que combina el canto coral con talleres educativos para niños de comunidades afectadas por la pobreza, los conflictos o el acceso limitado a la educación.

«Mis queridos jóvenes amigos, mientras cantaban, ¿se dieron cuenta de cómo la música nos transportaba a todos a una experiencia nueva, algo que era mayor de lo que cualquiera de nosotros podría crear por sí solo? Esta es la experiencia de la belleza», dijo el Papa León al coro.

Cuando uno busca la belleza, añadió el Papa, «descubrimos no solo algo, sino a Alguien. Nos encontramos con Dios, nuestro Creador».

Los jóvenes cantantes, de entre 8 y 19 años, viajaron desde Belén y Jerusalén, la aldea ugandesa de Nabikabala y las ciudades italianas de Nápoles y Camerino para participar en la actuación, el momento culminante de un programa de 10 días en Italia patrocinado por la fundación benéfica. Los miembros del coro de Haití no pudieron viajar debido a la inestabilidad que atraviesa el país, según informaron los organizadores.

«Sigan cultivando los dones que Dios les ha dado y permitan que los guíen hacia Él», les dijo el Papa León a los jóvenes cantantes. «Él es todo lo que buscamos en la vida, el único que puede calmar nuestros corazones inquietos».

“Recuerden que han sido creados para grandes cosas, y que este mundo no es suficiente para saciar su sed de significado y felicidad”, dijo.

Parte del jubileo de San Francisco

La velada de actuaciones musicales y oración, celebrada en los jardines de Borgo Laudato si’, cerca de la residencia de verano papal donde el Papa León pasó gran parte de julio, formó parte de las celebraciones del año jubileo que conmemoraban el 800 aniversario de la muerte de San Francisco de Asís.

La hermana Alessandra Smerilli, a quien el Papa León XIII nombró recientemente prefecta del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, leyó en voz alta el poema de San Francisco de 1225, «El Cántico del Sol», que alaba la creación de Dios, mientras que otros miembros de la Curia Romana leyeron extractos de escritos de papas anteriores y pasajes de las Escrituras entre canciones bajo los pinos romanos del jardín.

Al concierto asistieron unos 500 empleados de los Dicasterios de la Santa Sede, la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano y oficinas de la Curia Romana. El exalcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, también estuvo presente y conversó brevemente con el Papa después del concierto.

Al concluir la actuación, los niños del coro obsequiaron al Papa León XIV con regalos de sus países de origen. Posteriormente, los cardenales y miembros de la Curia fueron invitados a una cena de recepción en los jardines al atardecer.

El cardenal Fabio Baggio, director general del Centro Laudato Si’ para la Educación Superior, afirmó que el evento reflejaba la misión de Borgo Laudato si’ como «un lugar donde la fe se convierte en encuentro y la paz se construye cuidando a las personas, las comunidades y la creación».

“Encomendemos este ‘Cántico de la Paz’ al Señor, para que el canto que hoy surge de este lugar llegue a los corazones, cruce fronteras y se convierta en una semilla de esperanza para el mundo”, dijo el cardenal.

El autorOSV / Omnes

Evangelización

Los 10 acontecimientos católicos más multitudinarios de la historia

¿Cuáles son los eventos católicos que han congregado más fieles en toda la historia? Aquí una lista de los eventos más multitudinarios de la Iglesia en el mundo.

Teresa Aguado Peña·31 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

En tiempos de Jesucristo, la fe reunía multitudes en torno a sus palabras. Dos mil años después, sigue siendo capaz de poner en movimiento a millones de personas. Una procesión, una peregrinación, una Jornada Mundial de la Juventud o la celebración junto a un Papa pueden convertir calles, plazas y santuarios en escenarios de concentraciones extraordinarias. Algunas han llegado a reunir a más de diez millones de personas.

Este es el particular «top ten» de las grandes multitudes del catolicismo contemporáneo: diez acontecimientos que muestran la capacidad de convocatoria de la Iglesia y la fuerza de una fe que, en algunos lugares del mundo, sigue llenando las calles hasta donde alcanza la vista.

1. Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe en México (2025)

La celebración de la Virgen de Guadalupe en Ciudad de México encabeza el ranking con 12,8 millones de peregrinos contabilizados durante los días principales de la fiesta de 2025.

La cifra corresponde a la afluencia acumulada a la Basílica de Guadalupe, no a una multitud reunida simultáneamente. El 12 de diciembre, millones de fieles acuden al Tepeyac para celebrar a la patrona de México y recordar las apariciones de la Virgen a san Juan Diego en 1531.

©OSV News photo/Felipe Courzo, Reuters

2. Fiesta del Nazareno Negro en Manila (2026)

Las celebraciones del Nazareno Negro de Manila reunieron a 9.640.290 personas en 2026, según los datos oficiales recogidos por fuentes eclesiales. La cifra suma la participación en las misas de la novena y en la gran procesión de la Traslación.

La procesión consiste en trasladar una imagen de Cristo cargando con la cruz hasta la iglesia de Quiapo. En 2026, la Traslación duró 30 horas y 50 minutos, convirtiéndose en la más larga de la historia de esta celebración.

©OSV News photo/Lisa Marie David, Reuters

3. Misa del Papa Francisco en el Rizal Park en Manila (2015)

El 18 de enero de 2015, entre 6 y 7 millones de personas acudieron al Rizal Park de Manila para participar en la Misa celebrada por el Papa Francisco durante su visita a Filipinas.

La multitud se extendió por el parque, las calles próximas y el recorrido del Pontífice. La celebración se convirtió en una de las mayores concentraciones registradas en torno a un Papa.

©CNS photo/Philippine Air Force/Handout via Reuters

4. Jornada Mundial de la Juventud de Manila (1995)

La Misa de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud de 1995, presidida por san Juan Pablo II en Manila, reunió a más de 4 millones de personas.

La celebración tuvo lugar en el mismo Rizal Park donde dos décadas después Francisco congregaría a entre seis y siete millones de fieles. La JMJ de Manila fue durante años una de las mayores concentraciones de la historia de la Iglesia.

5. Funeral de san Juan Pablo II en Roma (2005)

Entre 2 y 4 millones de personas viajaron a Roma tras la muerte de san Juan Pablo II para despedir al Pontífice en abril de 2005.

La multitud comenzó a llegar durante los días en los que los restos del Papa permanecieron expuestos en la Basílica de San Pedro y alcanzó su punto culminante durante el funeral del 8 de abril.

La cifra corresponde al conjunto de peregrinos que acudieron a Roma durante aquellos días, no únicamente a los asistentes a la Misa funeral.

6. Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro en Brasil (2013)

La celebración final de la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro reunió a unos 3,7 millones de personas en la playa de Copacabana en julio de 2013.

Fue la primera JMJ internacional del Papa Francisco y uno de los grandes acontecimientos de su primer año de pontificado. La multitud participó en la vigilia y la Misa final junto al Atlántico.

Pilgrims crowd Copacabana beach as Pope Francis celebrates the closing Mass of World Youth Day July 28 in Rio de Janeiro. During the service the pope commissioned an estimated 3 million people in attendance to become missionaries without borders. (CNS photo/Paulo Whitaker, Reuters) (July 28, 2013) See WYD-MASS July 28, 2013.

7. Fiesta del Santo Niño de Cebú en Filipinas (2014)

Unos 3,2 millones de personas participaron en 2014 en la procesión del Santo Niño de Cebú, una de las principales celebraciones religiosas de Filipinas.

La procesión forma parte del Sinulog, fiesta dedicada al Niño Jesús que cada enero llena las calles de Cebú. La devoción está vinculada a los primeros momentos de la evangelización del archipiélago.

8. Procesión de la Divina Pastora en Barquisimeto, Venezuela (2018)

La procesión de la Divina Pastora reunió a más de 3 millones de personas en 2018, convirtiéndose en una de las mayores manifestaciones marianas de América Latina.

Cada 14 de enero, la imagen sale del santuario de Santa Rosa y recorre varios kilómetros hasta Barquisimeto. Miles de fieles participan para rezar, acompañar a la Virgen y cumplir promesas.

9. Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia en Polonia (2016)

La celebración final de la JMJ de Cracovia congregó en 2016 a entre 2,5 y 3 millones de personas, según las diferentes estimaciones difundidas.

La Jornada se celebró en la patria de san Juan Pablo II y durante el Año de la Misericordia. El encuentro reunió a jóvenes de casi todo el mundo y culminó en el Campus Misericordiae con el Papa Francisco.

10. Peregrinación Juvenil a Luján en Argentina (2013)

La Peregrinación Juvenil a pie a Luján reunió a unos 2,5 millones de personas en 2013.

Los peregrinos recorrieron a pie unos 60-70 kilómetros desde Buenos Aires hasta la Basílica de Nuestra Señora de Luján, patrona de Argentina. La cifra corresponde a la participación acumulada de quienes realizaron el recorrido y llegaron progresivamente al santuario.

Filipinas, protagonista de las grandes multitudes

Filipinas destaca especialmente en este ranking: tres de los diez acontecimientos tuvieron lugar en el país asiático, mientras que otro corresponde a una celebración filipina celebrada en Cebú. La Misa de Francisco en Manila, la JMJ de 1995 y el Nazareno Negro de 2026 muestran la extraordinaria capacidad de convocatoria de la religiosidad católica filipina.

México, por su parte, aporta la mayor cifra del ranking con Guadalupe. Venezuela y Argentina completan la presencia latinoamericana con las procesiones de la Divina Pastora y la peregrinación a Luján.

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Recursos

La Sábana Santa y la señal de Jonás 

La Sábana Santa actúa como un reflejo contemporáneo de la «señal de Jonás», desafiando la razón al integrar en un solo lienzo silencioso el sufrimiento de la Pasión y la victoria de la Resurrección.

Bernardo Hontanilla Calatayud·31 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 12 minutos

La humanidad siempre ha buscado signos y señales que le permitan satisfacer y aquietar su intelecto y comprender el sentido de su existencia. La Biblia muestra que esta búsqueda ha acompañado constantemente a la historia de la salvación.

El pueblo de Israel pedía signos para reconocer la acción de Dios. Moisés realizó prodigios ante el faraón; Elías hizo descender fuego del cielo; Isaías anunció señales para confirmar las promesas divinas y, cuando llegó Jesús, ya no buscaban un signo para creer, sino milagros que confirmasen sus propias expectativas. Y Él, de nuevo, se los dio.

Sin embargo, los evangelios narran ocasiones en las que los escribas y fariseos piden a Jesús una prueba definitiva de su autoridad. Habían visto curaciones, expulsiones de demonios, multiplicaciones de panes y resurrecciones, pero nada era suficiente. Siempre reclamaban una señal más espectacular. La respuesta de Jesús resulta sorprendente: “Esta generación malvada y adúltera reclama una señal, pero no se le dará otra señal que la del profeta Jonás” (Mateo 12,39). ¿Por qué precisamente Jonás? ¿Por qué no el maná del desierto, el paso del mar Rojo o el fuego del Carmelo?

La señal definitiva no será un milagro espectacular realizado ante una multitud, sino un acontecimiento que solo podrá comprender quien esté dispuesto a creer: la muerte y la resurrección del Hijo de Dios. ¿Es posible que, al igual que a esa generación incrédula, se haya dado una señal a toda generación?

La señal de Jonás: mucho más que tres días en el sepulcro

Cuando Jesús menciona al profeta Jonás, muchas personas recuerdan inmediatamente el episodio del gran pez. Jonás, fue arrojado al mar y tragado por un enorme pez, en cuyo interior permaneció tres días y tres noches. Después fue devuelto milagrosamente a la tierra para cumplir la misión que había rechazado. Jesús establece un paralelismo muy claro: “Como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran pez, así estará el Hijo del Hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra” (Mateo 12,40).

Durante siglos se ha interpretado esta comparación únicamente como una referencia cronológica. Sin embargo, probablemente Jesús estaba diciendo mucho más. En la mentalidad bíblica, el mar representa el caos, el poder de la muerte y las fuerzas del mal. Descender a sus profundidades equivale simbólicamente a bajar al Sheol, el reino de los muertos. Jonás realiza un auténtico descenso a la muerte para volver vivo. Cristo recorrerá ese mismo camino, pero de manera definitiva. Por eso la señal de Jonás no consiste únicamente en permanecer tres días en un sepulcro. La verdadera señal es salir victorioso de él.

Es significativo que Jesús nunca ofreciera una demostración pública de su resurrección ante quienes le exigían pruebas. No apareció en el Templo delante del Sanedrín ni se presentó ante Pilato o Herodes. Se manifestó únicamente a quienes estaban abiertos a recibirlo.

Esta pedagogía divina recorre toda la Escritura. Dios rara vez elimina por completo el espacio para la fe. Incluso los mayores milagros dejan margen para la aceptación o el rechazo. Ocurrió con las plagas de Egipto, con el paso del mar Rojo o con la resurrección de Lázaro y también sucedió con el sepulcro vacío. Los mismos hechos originaron respuestas completamente distintas. Unos creyeron tras ver la evidencia y otros buscaron explicaciones alternativas.

Los evangelios muestran con gran realismo esta diversidad de reacciones. María Magdalena pensó inicialmente que alguien había robado el cuerpo. Los discípulos dudaron. Tomás exigió tocar las heridas. Los sacerdotes difundieron la versión de que los discípulos robaron el cadáver. No hay un relato que describa el instante exacto de la resurrección. Lo que encuentran los primeros testigos es un sepulcro vacío y dos detalles: los lienzos plegados y el sudario enrollado a parte.

Si alguien hubiera robado el cadáver, difícilmente se habría detenido a retirar los lienzos funerarios. Sin embargo, Juan presta una atención especial a este hecho y escribe una frase brevísima: “Vio y creyó.” Pero, ¿qué vio exactamente? Tal vez le bastó la disposición de los lienzos plegados en caída vertical o algo impreso en el lienzo que le recordara a un signo similar en los vestidos de Jesús al bajar del monte Tabor. O quizá descubrió algo imposible de describir con palabras.

Sea cual sea la respuesta, esos lienzos ocupan un lugar importante en el relato evangélico. No son un simple detalle secundario. Constituyen el primer testimonio material del sepulcro vacío. Si la Sábana Santa de Turín fuera realmente uno de esos lienzos, adquiriría un significado extraordinario. Sería el único objeto que habría estado presente tanto en la muerte como en la resurrección de Jesús. Y precisamente ahí aparece de nuevo la fuerza de la señal de Jonás. 

La Síndone: una imagen que desafía las categorías

Dos mil años después, muchos cristianos consideran que existe un objeto que parece constituir realmente una señal: la Sábana Santa de Turín. Para millones de creyentes, constituye una especie de «quinto evangelio», como ya dijo San Juan Pablo II. Independientemente de las discusiones sobre su autenticidad histórica, la Sábana constituye un fenómeno extraordinario. Es una tela que presenta la imagen frontal y dorsal de un hombre, con heridas compatibles con el relato evangélico de la Pasión.

La imagen del cuerpo, de distinto origen a las manchas de sangre, continúa desconcertando a físicos, químicos, médicos e historiadores porque aún no ha podido explicarse cómo se formó. Pero quizá la cuestión más interesante no sea cómo apareció esa imagen, sino qué está mostrando.

Desde que comenzó a estudiarse con métodos científicos modernos, cada disciplina ha aportado una parte del rompecabezas. Los médicos han analizado la sangre, las señales de las heridas y los rasgos faciales; los físicos, el origen de la formación de la imagen; los químicos, las fibras del lino; los historiadores, su recorrido documental; un fotógrafo, a finales del siglo XIX, descubrió que el negativo fotográfico revelaba un cuerpo sorprendentemente definido, más tarde se descubrió que era tridimensional, constituyendo que en realidad el negativo era un verdadero positivo fotográfico.

Sin embargo, tras décadas de investigaciones, la Sábana continúa resistiéndose a una explicación definitiva. Hay cuestiones discutidas como la datación por radiocarbono de 1988, posteriormente cuestionada por diversos investigadores debido a la contaminación del lino con el algodón hallado en una zona reparada tras un incendio ocurrido en el siglo XVI, y que sirvió como la muestra para el análisis del C14.

Otras siguen abiertas, como el mecanismo preciso por el que se formó la imagen corporal. Interesante es el hallazgo de que los coágulos de sangre (pre y postmortem) estaban presentes antes de la formación de la imagen corporal (A. Adler y J. Heller, 1981), imagen, que por sus rasgos faciales y otros signos, indica que se trata de un cuerpo vivo en posición vertical (B. Hontanilla, 2020, 2022; G. Lavoie, 2023). 

La Sábana Santa es un testimonio silencioso que permite contemplar en una sola mirada el sufrimiento, la muerte y la resurrección, aunque todavía está por determinar que la imagen se haya formado de forma natural (realmente cubrió el cuerpo de Jesús) o de forma artificial (alguien distinto quiso representarlo).

En cualquier caso, puede entenderse como una representación visible de la señal de Jonás anunciada por Cristo. No pretende sustituir a la fe ni demostrar matemáticamente la resurrección, más bien invita a hacerse una pregunta que sigue siendo tan actual como hace veinte siglos: ¿y si realmente el sepulcro quedó vacío?

Lo importante es distinguir entre los datos constatados y las interpretaciones: la ciencia describe el fenómeno; la fe propone un significado. Precisamente ahí reside el interés del lienzo. No obliga a creer, pero tampoco se deja reducir fácilmente a una explicación simple.

Lo primero que impresiona al contemplar la imagen es que no transmite únicamente sufrimiento. Si ese hubiera sido su único contenido, bastaría con verla como el retrato de un ajusticiado por el imperio romano y no constituiría el testimonio completo de ningún evangelio. Pero ocurre algo más. La imagen corporal parece detener el tiempo en un suceso estremecedor. No representa el instante de la muerte, sino un momento inmediatamente posterior, cuando el cuerpo ya no está presente. Es como si el lienzo hubiera conservado la memoria de un acontecimiento irrepetible dejando una imagen de una persona viva en posición vertical: presencia de surcos faciales, el cabello cae sobre los hombros y no sobre la losa y existe distancia entre la espalda y los glúteos respecto de la Sábana.

Desde la perspectiva cristiana, esto adquiere un profundo simbolismo. La Pasión, la muerte y la Resurrección no son tres episodios aislados, sino un único misterio presente en un solo objeto. 

La cuestión es si es falsa (hecha por un artista) o es verdadera (realmente cubrió el cuerpo de Cristo). No hay más opciones, una vez más. En realidad, la respuesta en sentido afirmativo no cambia nada. La fe cristiana nunca ha dependido de una reliquia. Durante siglos, millones de personas creyeron en Cristo resucitado sin haber oído hablar de ella. Pero también sería precipitado afirmar que la Síndone carece de interés precisamente porque plantea preguntas todavía abiertas. Su fuerza reside en que invita a investigar y, al mismo tiempo, invita a contemplar. 

El jardín donde todo comenzó de nuevo

Los evangelios sitúan el primer encuentro entre María Magdalena y Jesús resucitado en un jardín. Este detalle podría parecer secundario, pero no lo es. San Juan acostumbra a cargar de simbolismo cada uno de los escenarios de su relato. En realidad, la historia de la humanidad comenzó en un jardín: el Edén. Allí el pecado rompió la comunión entre Dios y el hombre.

El relato de la Resurrección también comienza en un jardín, donde esa comunión empieza a restaurarse. María Magdalena llega antes del amanecer, cuando estaba oscuro. Lleva consigo el peso del duelo, la decepción y el silencio del sábado. Cuando descubre el sepulcro vacío, su primera reacción no es la fe, sino de desconcierto: “Se han llevado al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”. Es una reacción profundamente humana. Cuando el sufrimiento nos golpea, solemos buscar primero explicaciones naturales antes que aceptar que Dios pueda estar actuando de un modo inesperado.

Después de que Pedro y Juan regresaran a casa, María permanece allí, llorando. Este detalle también es importante. Juan se va con el privilegio de creer por convicción y a María se le concede creer por evidencia. Y es precisamente entonces cuando sucede el encuentro. Jesús está delante de ella, pero María no lo reconoce. Lo confunde con el jardinero. No deja de ser significativo que el Resucitado aparezca precisamente como un jardinero.

En el Génesis, Dios coloca al ser humano en el jardín del Edén para cultivarlo y custodiarlo. Tras el pecado, ese jardín queda perdido. Ahora, el nuevo Adán aparece de nuevo en un jardín, iniciando una nueva creación. La Resurrección no consiste únicamente en que un hombre vuelva a vivir es el comienzo de una humanidad nueva.

El lienzo como testigo silencioso

Mientras María corre a comunicar que ha visto al Señor, los lienzos permanecen en el sepulcro. No hablan. No predican. No realizan milagros. Simplemente permanecen allí. Posteriormente pasarán de mano en mano. Esa discreción resulta profundamente coherente con el modo de actuar de Dios. Él no suele imponerse mediante espectáculos irresistibles, prefiere dejar signos que puedan ser acogidos libremente. La Sábana Santa es un signo silencioso que remite constantemente al acontecimiento pascual. No sustituye al Evangelio, pero invita a volver a él. No crea la fe, pero puede despertarla o fortalecerla.

Si realmente estuvo en contacto con el cuerpo de Cristo, habría acompañado el momento más decisivo de la historia humana. Y, aun si alguien no comparte esta convicción, sigue siendo un objeto que invita a formular la gran pregunta de la Pascua: ¿qué ocurrió realmente en aquel sepulcro? Y quizá sea precisamente ahí donde reside la fuerza permanente de la señal de Jonás.

¿Por qué resulta tan difícil creer?

Si la Resurrección constituye el acontecimiento central del cristianismo, cabe preguntarse por qué sigue siendo tan difícil aceptarla. Esta dificultad no se debe únicamente a la falta de información. El ser humano interpreta la realidad a través de convicciones, experiencias y expectativas previas.

Cuando un hecho desafía profundamente nuestra manera de entender el mundo, la reacción espontánea suele ser buscar una explicación compatible con lo que ya creemos. El cerebro humano está evolutivamente programado para dar prioridad a los estímulos negativos. El miedo y el dolor son señales de alerta que garantizan la supervivencia; la felicidad y la victoria, por el contrario, suelen procesarse como estados de reposo que no requieren la misma atención biológica.

Por ello, es más fácil para el observador quedarse en la tragedia de la tortura visible en el lienzo que ver lo que la imagen corporal implica: que la muerte ha sido vencida. El ser humano tiene una capacidad innata para el duelo, pero le aterra la posibilidad de lo sobrenatural porque lo saca de su zona de control. 

La ciencia moderna se basa en el principio de que los muertos no resucitan. Este es un postulado fundamental para la estabilidad del pensamiento racional. Aceptar que la Síndone podría ser el producto de una resurrección implicaría derrumbar todo el sistema de creencias materialista.

Para muchos, es preferible considerar el lienzo como un fraude medieval —pese a que la técnica para crearlo no existía entonces ni se ha podido replicar hoy— que aceptar una realidad que desafía las leyes de la termodinámica y la biología. La Resurrección no se trata simplemente de un fenómeno extraordinario, sino de un acontecimiento que rompe el horizonte habitual de la experiencia humana. Todos conocemos la muerte; nadie puede observar por sí mismo la victoria definitiva sobre ella. Por eso la Resurrección exige un cambio de mirada antes que una simple acumulación de pruebas.

También, esa forma de pensar negativa se infiltra en el creyente. Es el riesgo de reducir el cristianismo al Viernes Santo; lo que podríamos denominar el cristiano esencialmente “cuaresmático”. Con frecuencia, los cristianos contemplan sobre todo el sufrimiento de Cristo. Las imágenes de la Pasión ocupan un lugar central en el arte, la liturgia y la devoción popular. Esto es comprensible. La Cruz manifiesta hasta dónde llega el amor de Dios.

Sin embargo, el cristianismo no termina en el Calvario. San Pablo lo expresó con enorme claridad: «Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe» (1 Corintios 15,14). La Resurrección no es un epílogo feliz añadido al final del Evangelio. Es el acontecimiento que da sentido a todo lo anterior. Sin ella, la Cruz sería simplemente una ejecución romana injusta de un hombre bueno. Con ella, la Cruz se convierte en el acto sacramental capaz de vencer definitivamente al pecado y la muerte. Sin embargo, nuestro cerebro no está preparado para ver elementos positivos en entornos en lo que lo negativo y plausible está también presentes. 

Pero, quizá el mayor obstáculo para creer no sea intelectual o esté en la capacidad de ver. Sea cual sea la época, el ser humano suele resistirse a aquello que pueda transformar su vida. La Resurrección no pretende satisfacer nuestra curiosidad, pretende transformar nuestra existencia.

Hay personas que deciden simplemente no creer incluso a pesar de las evidencias. Esa cerrazón, difícilmente explicable para incluso una mentalidad científica, es una decisión voluntaria que evita a toda costa que lo referente a Dios pueda afectar a su estilo de vida.

Aprender a ver y a mirar

Los Evangelios insisten una y otra vez en que ver no siempre significa comprender. Muchos contemplaron los milagros de Jesús y permanecieron indiferentes. Otros reconocieron al Mesías en gestos aparentemente insignificantes. El problema no era la vista, sino la mirada. Esta idea atraviesa todo el texto bíblico. Los profetas denunciaban un pueblo que tenía ojos, pero no veía; oídos, pero no escuchaba. Jesús retomó esa misma enseñanza cuando explicó las parábolas. No bastaba con oír las palabras; era necesario abrir el corazón.

Algo parecido ocurre con la Sábana Santa. Hay quien ve únicamente un objeto arqueológico que muestra solo la Pasión y muerte de Jesús. No saben ver los rasgos anatómicos de una persona viva, se lo impide el prejuicio científico de que los muertos no resucitan. Sin esa capacidad para ver es difícil mirar con otros ojos aunque lo decisivo sigue siendo la disposición interior de quien observa.

En este último sentido resulta especialmente sugerente una reflexión atribuida al Papa Francisco: “Solamente ciertas realidades de la vida se ven con los ojos llenos de lágrimas”. La frase no pretende oponer la ciencia a la emoción, sino recordar que existen dimensiones de la existencia que solo se revelan plenamente cuando el ser humano acepta su propia vulnerabilidad. 

La señal de Jonás para nuestro tiempo

Cada época busca sus propias señales. El mundo contemporáneo dispone de tecnologías que habrían parecido milagrosas hace apenas un siglo. Podemos observar galaxias situadas a miles de millones de años luz, secuenciar el genoma humano o comunicarnos instantáneamente con cualquier lugar del planeta. Y, sin embargo, las grandes preguntas permanecen intactas. Quizá por eso la figura de Cristo continúa interpelando incluso a quienes no se consideran creyentes. Su Resurrección no propone simplemente una esperanza para después de la muerte, propone una manera nueva de comprender la vida presente.

Si la muerte ha sido vencida, entonces el mal no posee la última palabra. Si el amor ha triunfado sobre el odio, entonces el perdón deja de ser una ingenuidad para convertirse en una fuerza transformadora. Si Jesús vive, la historia humana no avanza hacia el absurdo, sino hacia un cumplimiento. La señal de Jonás sigue siendo actual porque continúa planteando la misma alternativa que hace dos mil años: considerar el sepulcro vacío como un enigma sin solución o como el comienzo de una creación nueva.

Los primeros discípulos no cambiaron el mundo porque encontraran un sepulcro vacío, sino porque se convencieron de que Cristo estaba vivo. El lienzo, si realmente es auténtico, sería simplemente el testigo silencioso de esa realidad. Sin embargo, no basta con saber que ciertos hechos han ocurrido. Su conocimiento es muy importante pero eso no nos salva. Más aun, ese conocimiento podría llenarnos de soberbia, a veces de mucha soberbia.

Estamos en una época en la que no es suficiente con saber -existen verdaderos consumidores de religión- o contentarnos con no hacer el mal. Estamos en un momento en el que ya no se nos pide que aprendamos a hacer el bien (Isaias 1, 17), sino que lo hagamos. Y es tan radical esta petición que Santiago se atreve a decir: “El que sabe cómo hacer el bien y no lo hace, ese está en pecado” (Santiago 4, 17).

A cinco de las siete iglesias que aparecen en el Apocalipsis se les dice que se conviertan y a otras dos que permanezcan fieles. Es necesario convertir el corazón a Dios. La Sábana de Turín es realmente una señal que se convierte en un regalo para el entendimiento, y nos puede asemejar a Moisés que contempló a Dios cara a cara. No todas las generaciones tuvieron ese privilegio. También puede dejarnos completamente indiferentes, pero “si no nos convertimos todos pereceremos igualmente” (Lucas 13, 3). 

En una cultura acostumbrada a exigir demostraciones inmediatas, la Sábana de Turín invita a un camino distinto: observar, preguntarse, investigar y, finalmente, decidir. Como ocurrió con Pedro y Juan aquella mañana de Pascua, cada generación debe entrar de nuevo en el sepulcro y enfrentarse al mismo interrogante: ¿Qué significa un lugar donde debería haber un cadáver solo quedan unos lienzos? La respuesta no puede imponerse desde fuera. Cada persona ha de encontrarla en el diálogo entre la razón, la historia, la fe y la humildad.

Para el creyente, esos lienzos hablan de una ausencia que es, paradójicamente, la mayor de las presencias, y quizá esa siga siendo, también hoy, la señal más elocuente: una esperanza que, desde hace veinte siglos, continúa transformando la historia. La “señal de Jonás” no fue un prodigio contemplado por una multitud, sino un acontecimiento que transformó la historia desde el silencio de un sepulcro. La Sábana, contemplada desde esta perspectiva, puede entenderse como un eco de aquel amanecer, un espejo en el que el creyente puede contemplar, de manera singular, el drama de la Pasión, muerte y el resplandor de la Resurrección.

El autorBernardo Hontanilla Calatayud

Académico de número en la Real Academia Nacional de Medicina de España.

América Latina

El turismo religioso mueve 400 millones de viajeros… y América es el gran olvidado 

El Salvador alberga un congreso histórico internacional sobre turismo de fe, en el que se presenta la nueva Ruta de León XIV en Perú.

Jose Maria Navalpotro·30 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Entre trescientos y cuatrocientos millones de personas cada año emprenden un viaje -peregrinación- por motivos religiosos. El turismo religioso es uno de los segmentos del mundo turístico que mayor volumen de personas mueve. En concreto, en América, existen 3.000 santuarios católicos catalogados, cientos de rutas activas y la mayor población católica del planeta, pero carece de políticas públicas articuladas, datos sistemáticos y productos estructurados. Esta es una de las conclusiones del Congreso Internacional de Turismo Religioso “Tierra de Fe Viva – El Salvador 2026” celebrado en la nación centroamericana, un país que experimenta un poderoso crecimiento de este sector.

La paradoja es que en este campo, “en América somos invisibles, no nos ve nadie”, según afirmaba Adrián Lomello, argentino, coordinador para América de la Red Mundial de Turismo Religioso. Aportó algunas cifras: “hay en el mundo 300-400 millones de turistas religiosos anuales según ONU Turismo, con 18.000 millones de dólares de impacto; 22 millones de visitantes anuales en Guadalupe, 12 millones en Aparecida (Brasil), 7 millones en Luján (Argentina)…”. Hasta sitios más humildes, como “la fiesta de la Virgen de La Tirana en Chile, que reúne a 250.000 personas en un pueblo de 15.000 habitantes”.

Es significativo que el 20% de los sitios inscritos como Patrimonio Mundial de la Humanidad tengan vínculo con el patrimonio religioso (no solo católico, evidentemente), y cerca del 80% de los elementos del patrimonio inmaterial se relacionen con prácticas religiosas. 

Un ejemplo del interés por el turismo religioso es el propio país anfitrión del congreso, El Salvador. Su ministra de Turismo, Morena Valdez, aseguró que hace siete años atrás un evento así era impensable allí: en el centro histórico “te decían: no te bajes del auto”. Las cifras del despegue turístico son: 4,1 millones de visitantes internacionales en 2025, 2,5 millones a junio de 2026, más de 3.600 millones de dólares en divisas y más de 340.000 empleos. 

Para la ministra, “el proceso de paz y de seguridad que tenemos ahora en El Salvador es un milagro de Dios». Su meta es convertir a El Salvador en líder del turismo religioso “no solo en la región centroamericana, sino latinoamericana”.

La Ruta León XIV

El I Congreso Internacional de Turismo Religioso “Tierra de Fe Viva – El Salvador 2026” se desarrolló en julio durante tres días en la Biblioteca Nacional de El Salvador, organizado por el Tourism and Society Think Tank (TSTT) y la Red Mundial de Turismo Religioso. 

En el trascurso del encuentro, entre otras iniciativas, se dio a conocer la nueva Ruta “Caminos del Papa León XIV”, en Perú. Se trata del primer recorrido turístico religioso impulsado desde el Estado, que articula las cuatro regiones de la huella pastoral del Papa —Piura, La Libertad, Callao y Lambayeque—, con 29 recursos turísticos y 10 complementarios. El Estado ha invertido 10 millones de soles (unos 2,5 millones de euros). 

El circuito entrelaza fe, arqueología y naturaleza: la Catedral de Chiclayo, el Santuario de Nuestra Señora de la Paz —que el Papa visitará del 10 al 14 de noviembre—, la Cruz de Chalpón de Motupe, con un millón de visitantes anuales; el Divino Niño del Milagro de Eten —aspirante a sexta ciudad eucarística del mundo—, la capilla de Santo Toribio de Mogrovejo en el tricentenario de su canonización, el Bosque de Pómac, el Museo Tumbas Reales de Sipán —el «Tutankamón de América»— y el balneario de Pimentel. 

Otras iniciativas

En el evento también se promocionó el primer Foro Iberoamericano de Ciudades con Santuarios Marianos, una iniciativa civil que tendrá lugar en Luján, Argentina, el 19 y 20 de octubre próximos, que reunirá a 23 alcaldes y 23 obispos de las diócesis con santuarios marianos nacionales. 

Mario Maldonado Samayoa, exviceministro de Patrimonio Cultural y exrepresentante de Guatemala ante la UNESCO, recordó por su parte la Semana Santa de su país, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2022, que moviliza el Viernes Santo a 7.000 personas en un cortejo de más de 12 horas, sostenido por 42 comisiones de voluntarios que trabajan gratuitamente. En esta área centroamericana, se anunció la candidatura regional de la devoción a los Cristos de Esquipulas —presente en El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá—, cuya inscripción se busca en diciembre. 

Como otro punto destacado del turismo religioso en América, Fabián Rojas, alcalde de Zipaquirá (Colombia), recordó su trabajo con la diócesis para promover la Catedral de Sal, “primera maravilla de Colombia”. Anunció el congreso colombiano de turismo religioso, que cerraría “180 metros bajo tierra”.

No pudo faltar una referencia a la Basílica de Guadalupe, el santuario más visitado del mundo con 22 millones de peregrinos al año, capaz de recibir siete millones de personas en tres días y que emplea a más de 400 personas. 

Más que visitar lugares sagrados

Al término del congreso, los asistentes firmaron el llamado “Manifiesto de San Salvador, por un turismo religioso que humaniza, transforma y desarrolla los territorios”. “No se trata únicamente de visitar lugares sagrados, sino de participar en experiencias que conectan al ser humano con lo trascendente, con la memoria histórica de los pueblos y con la riqueza simbólica de sus tradiciones”, afirma el texto. 

Advierte: “El desarrollo económico no debe prevalecer sobre la esencia espiritual de esta práctica. La mercantilización excesiva de los espacios sagrados pone en riesgo su significado profundo. Es necesario establecer modelos de gestión que fomenten el respeto por la sacralidad, evitando que los lugares de fe se conviertan en meros productos turísticos desprovistos de sentido”. 

“Reconocemos la importancia de la dimensión espiritual como núcleo del turismo religioso. Más allá de sus efectos tangibles, ofrece a las personas la posibilidad de detenerse, reflexionar y reencontrarse con lo esencial. En un contexto global marcado por la velocidad y la fragmentación, estos espacios de silencio y contemplación adquieren un valor incalculable”. 

La declaración distingue entre turismo religioso y peregrinación. “La peregrinación implica una motivación explícitamente espiritual, marcada por el sacrificio, la devoción y el camino como experiencia transformadora. El turismo religioso, en cambio, abarca una realidad más amplia que incluye motivaciones culturales e históricas. Ambos fenómenos, lejos de oponerse, pueden complementarse y enriquecer la experiencia del visitante”. 

Finalmente, explica, “este Manifiesto San Salvador se presenta como una invitación a repensar el turismo religioso desde una perspectiva integral, ética y humanista”. 

Evangelización

Cuatro voces para reflexionar sobre la conversión

Las conversiones han dejado de ser casos aislados: crecen los bautizos de adultos en países de nuestro entorno, abundan los conversos jóvenes y el tema ha saltado a los libros, la prensa y el cine. A esa realidad ha dedicado su velada central el Observatorio de lo Invisible: tras la proyección del documental "Converso", su director, David Arratibel, agnóstico, ha dialogado con cuatro creyentes que abrazaron la fe, o volvieron a ella, en distintas etapas de su vida.

Inmaculada Sancho·30 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

David Arratibel dirigió en 2017 “Converso”, un documental en el que intenta entender, a través de conversaciones con su madre, sus hermanas y su cuñado, por qué toda su familia ha abrazado una fe que él no comparte. Nueve años después, la película se ha proyectado en el Real Colegio Alfonso XII de El Escorial, dentro de la VI edición del Observatorio de lo Invisible, la escuela de verano de arte y espiritualidad que la Fundación Vía del Arte, dirigida por el escultor Javier Viver, ha celebrado en el Real Monasterio con el aire como tema de fondo.

La cita reunió a unos 150 asistentes, repartidos en talleres de música, relieve, danza o escritura, entre otros. Cada tarde confluyeron en actividades comunes, como la proyección y el coloquio de esta velada.

La película dio paso a un coloquio posterior. Se sentaron junto al director las cuatro personas que han recorrido un camino distinto al de su escepticismo, tres de ellos profesores de los talleres del Observatorio: El actor Lluís Homar dirigió el de teatro; el filósofo Fabrice Hadjadj, el de escritura; y la comisaria de arte Maider Montalbán Errasti, el de comisariado, mientras que Ernesto Castro, también filósofo, acudió como invitado.

Una palabra

La moderadora abrió el fuego pidiendo a cada invitado que resumiera en una palabra qué significa para él la conversión. Homar, que recibió una educación católica plena y se apartó de la fe en la adolescencia, no ha necesitado más de tres: “La vuelta a casa”. Castro, bautizado y confirmado como adulto en la última Vigilia Pascual, respondió con Lope de Vega y su soneto del “mañana le abriremos”: “No decir mañana”. Montalbán eligió “armonizar”: la primera conversión consiste en coger el tono, como en el canto gregoriano, y lo que sigue es un ejercicio constante de armonización a través de los sacramentos.

Hadjadj, nacido en una familia judía y atea, descartó la fórmula de la vuelta a casa: sus padres, ha contado, vivieron su paso al cristianismo como una traición. Para él, seguir a Cristo es “una intensificación del drama de la vida”: “Más alegría y más angustia, más manos abiertas y más clavos en las manos”. Su existencia anterior, aseguró, se parecía a las cuentas de un rosario que ha estallado; la conversión fue el descubrimiento del hilo que convierte los fragmentos en una historia. Arratibel, por su parte, se ha quedado con la etimología que da título a su película: “‘Converso’ de conversar: intentar entendernos para tratar de entender”.

Lo que separa

El director puso sobre la mesa la experiencia que atraviesa su documental y que, según confesó le ha hecho pensar y sufrir: la distancia que la conversión de los suyos introdujo en la familia. Una distancia que él describía como “una profilaxis muy fina”, casi imperceptible, compatible con el cariño: “Nos queremos, nos amamos, pero sigue habiendo algo que te separa”. No hablaba de hostilidad ni de reproche, sino de la sensación de que la propia “tribu” ha cambiado de código, casi de idioma. Y ha puesto un ejemplo doméstico: la Biblia que le regaló su hermana con una tarjeta —“quiero que seas feliz”— le pareció un gesto de amor con un punto de condescendencia, hecho desde un lugar al que se espera que él llegue algún día.

Homar respondió desde su propia biografía: octavo de una familia de la que cinco hermanos dejaron de practicar, es el único que ha cruzado de vuelta, y hace un año celebró su boda por la Iglesia con todos los hermanos presentes. En su caso, ha dicho, el vínculo fraterno creado por sus padres pesa más que la divisoria entre creyentes y no creyentes, y él mismo procura ejercer de punto de encuentro entre las dos partes.

La réplica de fondo llegó de Hadjadj, que ha invertido el signo de la separación: Dios crea el mundo separando, y la distancia que preocupa a Arratibel es también la condición para que el otro aparezca como otro. Al director le dedicó una de las frases de la noche: “Yo quiero tu consistencia, más que tu conversión”. Y remató con una sentencia: “La comunión se encuentra en la verdad, no en el cariño”. El drama del cristianismo, ha añadido, no viene de la persecución sino del amor, porque cuanto más se ama, más expuesto se está a la herida.

Montalbán propuso releer una de las escenas centrales de la película, la conversación del director con su madre, como lo que es en términos católicos: un examen de conciencia, con petición de perdón incluida por el pecado de la soberbia. Su propia conversión, contó Maider, empezó sentándose en el último banco de una iglesia de Bilbao con actitud de observadora —“a ver qué les pasa a estos”— y reconoció que esa posición de superioridad moral sobre los creyentes también existe, aunque los conversos hablen poco de ella. 

Castro, por su parte, recordó el primer comentario de su madre atea tras su reciente bautismo: “De nada”. Creía que el no haberlo bautizado de niño le había permitido decir que sí de forma consciente y adulta.

“Rezaré por ti”

El coloquio encontró su segundo centro de gravedad en otra película, “Los domingos”, de Alauda Ruiz de Azúa, sobre una adolescente que se plantea la vocación religiosa en una familia secularizada. Arratibel contó que salió devastado del pase: en ella volvió a encontrarse con el “rezaré por ti” que escuchó decenas de veces en los coloquios de “Converso” y en el que percibe una relación no horizontal entre quien reza y aquel por quien se reza.

La frase dividió la mesa. Homar, creyente, la considera innecesaria en boca del personaje: “Yo lo hubiera resuelto con una mirada”. Montalbán, en cambio, la defendió frente a lo que llama la conversión de la bondad en buenismo, y devolvió la pregunta: cabe examinar también cuánto paternalismo ejerce el no creyente sobre el creyente, y qué dogmas de fe seculares —la religión de las experiencias, la teología del progreso— operan en quienes lamentan lo que la joven “se va a perder”. 

Castro llevó la discusión al terreno del lenguaje: si algo hermana la religión con el arte es la lucha contra el cliché, y el problema del “rezaré por ti” no es la oración sino la frase hecha: “La verdadera caridad hubiera sido que hubieran rezado por ti sin habértelo dicho”. 

Hadjadj cerró el círculo por elevación: para él, hasta un “buenos días” puede ser una bendición, porque lo esencial de la palabra no está en lo que enuncia sino en el tono y la intención. El debate se prolongó después con las intervenciones de los alumnos.

El filósofo francés acabó resaltando que la Iglesia no es un club, integra la alteridad sin absorberla, y por eso cabe desconfiar de la fusión, “que no es la confusión”. Una idea que conecta con la imagen que abre y cierra “Converso”: el órgano musical que repara el cuñado del director, metáfora de una Iglesia en la que el aire de los tubos es lo que anima a cada miembro para formar una armonía. Cantar sin el instrumento, dijo Arratibel en su día, es buscar esa armonía desde el cuerpo. En una edición del Observatorio dedicada precisamente al aire, la metáfora ha encontrado su sitio.

El autorInmaculada Sancho

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Libros

La aventura de la gracia

Esta reseña analiza la semblanza biográfica de san Agustín escrita por Giuliano Vigini, destacando la vigencia de su teología sobre la gracia, la caridad y la conversión en el pensamiento contemporáneo.

José Carlos Martín de la Hoz·30 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Antes de comenzar esta reseña del trabajo de Giuliano Vigini (Milán, 1946), conviene aclarar que se trata de la edición castellana del magnífico perfil biográfico de san Agustín (354-430) elaborado por el profesor Giuliano Vigini en 2025 en Italia y publicado ahora en España bajo los auspicios de Ediciones San Pablo.

El trabajo ha sido editado con una presentación de Benedicto XVI pero, al no estar fechada, no sabemos cuándo la escribió ni con qué motivo. Es lógico pensar que puede tratarse de unas palabras sobre san Agustín redactadas para otra obra que quizás no fuera publicada en su momento.

Este trabajo, como nos dice su autor en la introducción, fue pensado como una síntesis de todas las aportaciones que surgieron en la historia de la teología reciente durante el bienio 1986-1987, con motivo del XVI Centenario del bautismo de san Agustín. Fue el propio san Juan Pablo II quien publicó con ese motivo la carta apostólica Augustinum Hipponensem, alentando al pueblo cristiano a profundizar en las enseñanzas de este gran doctor de la Iglesia.

La huella agustiniana en el Pontificado

Precisamente, desde la llegada a la Sede de Pedro de León XIV son constantes las referencias a san Agustín tanto en sus encíclicas como en sus discursos y en las catequesis de los miércoles. No olvidemos las palabras que pronunció en la plaza de San Pedro el 8 de mayo de 2025, en el momento de su llamada al papado: «Soy agustino, hijo de san Agustín».

Lógicamente, los cristianos pensamos que el Espíritu Santo quiere que meditemos durante unos años sobre las enseñanzas del maestro de Hipona, al igual que hicimos con la teología de Benedicto XVI o con el don del discernimiento de espíritus de san Ignacio de Loyola durante el pontificado de Francisco.

Las Confesiones y la dinámica del amor

Los datos fundamentales de la biografía de san Agustín los conocemos por una obra autobiográfica denominada Las confesiones, una pieza clave del pensamiento cristiano, filosófico y teológico muchas veces reeditada a lo largo de la historia. No podemos dejar de sugerir al lector que la relea en la edición preparada por el afamado poeta y escritor mallorquín Pedro Antonio Urbina.

En Las confesiones, san Agustín expone con toda crudeza el choque entre el amor erótico (eros) y el amor de agapé, tal y como lo resumía Benedicto XVI en su primera encíclica, Deus caritas est, uno de los mejores tratados que se han escrito sobre la dinámica del amor y la llamada a la santidad en el desarrollo del verdadero amor como motor de la felicidad.

4. El doctor de la gracia frente a las desviaciones teológicas

Toda esa doctrina del amor como camino de felicidad debe ser completada con los muchos textos que compuso san Agustín en su polémica pelagiana. En efecto, Pelagio, monje británico contemporáneo de Agustín, estaba convencido de que la santidad podía ser alcanzada únicamente con la constancia y el esfuerzo personal constante y tenaz.

Ciertamente, en la vida cristiana de las virtudes y de las bienaventuranzas, san Agustín —haciéndose eco del magisterio perenne de la Iglesia— vino a recordarnos que, en esta obra de la santidad, la iniciativa parte siempre de Dios: la gracia nos acompaña, sostiene y lleva a la perfección las virtudes y las bienaventuranzas. A la vez, no podemos olvidar que el hombre ha de poner de su parte la libertad para que existan actos humanos donde se conjuguen el entendimiento y la voluntad: «Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti» (Sermón 169, 11).

Hemos de mencionar que san Agustín ha pasado a la historia de la teología como el «doctor de la gracia» y su doctrina fue capital para resolver la polémica entre libertad y gracia, tanto con Pelagio como posteriormente con los luteranos y, finalmente, con los jansenistas (p. 147).

La caridad y la herencia mística de la conversión

Asimismo, hemos de señalar que san Agustín ha pasado a la historia de la espiritualidad por sus importantes aportaciones a la «teología de la caridad», que reflejan los grandes místicos tanto del Siglo de Oro español como otros autores de la historia —el maestro Eckhart y la Escuela renano-flamenca de espiritualidad—, la cual culminará en el tratado de Tomás de Kempis, La imitación de Cristo (p. 137).

Basta con observar detenidamente el escudo papal de León XIV, con el corazón ardiente, para recordar cómo tanto las obras de san Agustín como las enseñanzas del Santo Padre nos dirigen a crecer en el amor a Dios y a las almas. Basta con leer detenidamente los textos y discursos del Santo Padre en su viaje a España para comprobar que el mandamiento de la caridad sigue siendo el compendio del cristianismo: hemos de vivir a diario la experiencia de Dios como san Agustín (p. 78).

Evidentemente, no podemos dejar pasar la oportunidad de traer el ejemplo de santa Mónica: la madre orante, amorosa y confiada tanto en el poder de la gracia de Dios como en la capacidad de su hijo para volver a la verdadera fe, aunque estuviera ciertamente alejado de ella y atenazado por las pasiones humanas. La profunda y radical conversión de san Agustín y su correspondencia a la gracia hicieron que ella tuviera la dicha de verle centrado en la fe y encaminado a la santidad (p. 66).

Proyección intelectual y relevancia contemporánea

Ciertamente, san Agustín era más neoplatónico que aristotélico, como también el teólogo Ratzinger era más agustiniano que tomista. De hecho, la tesis doctoral del profesor Ratzinger se titulaba Pueblo y casa de Dios en la doctrina sobre la Iglesia de san Agustín. También hemos de recordar que su tesis de habilitación como profesor fue La teología de la historia según san Buenaventura, que contiene una sólida fundamentación y perspectivas teológicas tomadas de la obra del obispo de Hipona.

La lectura de esta interesante semblanza del doctor de Hipona también nos presentará las claves de la teología agustiniana que, indudablemente, enriquecerá el debate teológico de nuestro tiempo y el diálogo con el pensamiento posmoderno en el que vivimos.


Giuliano Vigini, San Agustín. La aventura de la gracia y de la caridad

Autor: José Carlos Martín de la Hoz
Editorial: San Pablo
Año: 2026
Nº de páginas: 200

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    Mundo

    Seúl 2027: la JMJ como respuesta a la crisis demográfica de Corea del Sur

    La capital surcoreana acogerá del 3 al 8 de agosto de 2027 la primera JMJ celebrada en Corea, un encuentro marcado por la esperanza en una Iglesia que crece mientras afronta el reto del envejecimiento y la crisis demográfica.

    Teresa Aguado Peña·30 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Seúl 2027 ya tiene fechas, lema, santos patronos y un programa que promete convertir a Corea del Sur en el centro de la Iglesia joven. Del 3 al 8 de agosto de 2027, millones de peregrinos están llamados a participar en la primera JMJ celebrada en Corea y la segunda en Asia, después de Manila 1995.

    El encuentro, convocado por el Papa, tendrá como lema «¡Tengan valor: yo he vencido al mundo!» (Jn 16,33), una llamada a que los jóvenes vivan la fe con esperanza y afronten con valentía los desafíos del mundo actual.

    Fechas y programa

    La JMJ se celebrará del 3 al 8 de agosto de 2027, mientras que los tradicionales «Días en las Diócesis» tendrán lugar entre el 29 de julio y el 2 de agosto. Durante esos días, los peregrinos convivirán con familias y comunidades de las 15 diócesis de Corea, participando en actividades parroquiales y culturales antes de desplazarse a Seúl.

    Se espera que la Misa de clausura presidida por el Papa León XIV reúna alrededor de un millón de personas.

    Un logotipo inspirado en la tradición coreana

    El logotipo oficial, diseñado por Jin Su-hyeon, combina una cruz con el carácter coreano «ieung» (ㅇ) en su centro.

    Las pinceladas rojas y azules representan, respectivamente, el martirio de los cristianos coreanos y la energía de la juventud. El círculo central simboliza la victoria de Cristo, mientras que el color negro evoca el futuro abierto que espera a los jóvenes.

    Además, la palabra «Seúl», escrita en hangul, forma visualmente las letras WYD (World Youth Day), uniendo la identidad coreana con la dimensión universal del encuentro.

    Cinco santos para acompañar a los jóvenes

    El Comité Organizador Local ha elegido cinco santos patronos que representan distintas dimensiones de la vida cristiana y servirán como modelos durante la preparación espiritual de la Jornada:

    • San Juan Pablo II, fundador de las Jornadas Mundiales de la Juventud.
    • San Andrés Kim Taegon y sus compañeros mártires, símbolo de la Iglesia coreana.
    • Santa Francisca Javier Cabrini, patrona de los migrantes.
    • Santa Josefina Bakhita, testigo de esperanza y libertad.
    • San Carlo Acutis, referente de la evangelización en la era digital.

    El proceso de selección incluyó una consulta a jóvenes coreanos, agentes de pastoral y formadores, antes de la decisión definitiva del Comité Organizador.

    Tres momentos especiales con el Papa León XIV

    Durante la reunión de primavera de los obispos de Estados Unidos, celebrada en junio de 2026, el obispo auxiliar de Seúl Paul Kyung Sang Lee, coordinador general de la JMJ, adelantó que ya están previstos tres actos especiales con el Papa León XIV:

    • un encuentro con personas que viven situaciones de dificultad;
    • un diálogo interreligioso;
    • y una oración por la paz mundial.

    El obispo recordó que, tras la Guerra de Corea (1950-1953), «Corea era uno de los países más pobres del mundo. En 80 años pasó de la devastación a la renovación. Las dificultades no tuvieron la última palabra. La esperanza puede renovar y sanar una nación».

    Según las estimaciones presentadas en esa reunión, entre 10.000 y 15.000 jóvenes estadounidenses participarán en la peregrinación.

    Corea del Sur, una de las tasas de natalidad más bajas del mundo

    La elección de Seúl tiene un fuerte valor para la Iglesia en Asia. Aunque los católicos siguen siendo una minoría en Corea del Sur, la comunidad ha experimentado un crecimiento constante durante las últimas décadas. Según las estadísticas publicadas por la Conferencia Episcopal de Corea, a finales de 2025 el país superó por primera vez los seis millones de católicos (6.006.832), una cifra que multiplica por seis la registrada en 1975, cuando apenas un millón de coreanos profesaba la fe católica.

    Este crecimiento, sin embargo, convive con importantes retos pastorales. La Iglesia coreana acusa los efectos de la crisis demográfica que atraviesa el país, cuya tasa de fertilidad se situó en 0,80 hijos por mujer en 2025, una de las más bajas del mundo. El envejecimiento de la población también se refleja en las parroquias: casi tres de cada diez católicos (28,9 %) tienen 65 años o más, convirtiéndose en el grupo de edad más numeroso.

    La práctica religiosa también ha descendido en la última década. Actualmente, solo alrededor del 15 % de los católicos participa habitualmente en la misa dominical, frente al 20,7 % registrado en 2015. Del mismo modo, las vocaciones sacerdotales y religiosas continúan disminuyendo. En 2025 fueron ordenados únicamente 70 nuevos sacerdotes, frente a los 121 de una década antes, mientras que el número de seminaristas y de religiosos siguió reduciéndose.

    Una oportunidad para la Iglesia coreana

    Precisamente por este contexto, la Jornada Mundial de la Juventud de 2027 es vista por la Iglesia coreana como una oportunidad para revitalizar la pastoral juvenil. En 2022, el arzobispo de la capital, Peter Soon-taick Chung, subrayó que el encuentro podía convertirse en «una excelente oportunidad para reunir a los jóvenes en torno a un proyecto que les haga protagonistas» y en una ocasión privilegiada para compartir los valores del Evangelio con la sociedad coreana.

    La Iglesia en Corea posee además una historia singular. A diferencia de la mayoría de los países, el catolicismo nació gracias a la iniciativa de los laicos, que conocieron la fe a través de libros procedentes de China y comenzaron a formar comunidades cristianas antes de la llegada de los primeros sacerdotes. Más tarde, arriesgando incluso la vida, cruzaban la frontera para traer presbíteros que pudieran administrar los sacramentos. Aquella comunidad naciente quedó marcada por el testimonio de miles de mártires, un legado que sigue definiendo la identidad de la Iglesia coreana y que convierte a Seúl en un escenario especialmente significativo para acoger la próxima Jornada Mundial de la Juventud.

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    Evangelio

    ¿Un almuerzo gratis? Domingo XVIII del tiempo ordinario (A)

    Vitus Ntube nos comenta las lecturas del Domingo XVIII del tiempo ordinario (A) correspondiente al día 2 de agosto de 2026.

    Vitus Ntube·30 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    La liturgia de hoy está dominada por el tema del alimento. En el Evangelio encontramos el conocido milagro de la multiplicación de los panes, mientras que en la primera lectura el profeta Isaías nos invita a un banquete ofrecido gratuitamente por Dios. 

    Alimentar a cinco mil personas sería sin duda una hazaña extraordinaria. Sin embargo, si estuviéramos organizando un picnic para una multitud semejante, no vamos a considerar suficientes unos cuantos panes y peces. Probablemente añadiríamos queso, jamón, bebidas, frutas y más. Pero, ¿de qué sirven todas estas cosas si no logran satisfacer el hambre más profunda del corazón humano? Esta es la pregunta que plantea el profeta Isaías: “¿Por qué gastar dinero en lo que no alimenta y el salario en lo que no da hartura?” Es una pregunta que exige una seria reflexión. ¿Qué es lo que realmente nos satisface? O mejor aún, ¿quién puede satisfacernos?

    Existe un dicho popular que afirma que “no existe tal cosa como un almuerzo gratis”. El dicho nos recuerda que nada es gratis. Sin embargo, Isaías proclama algo sorprendente : que Dios invita a los hambrientos y sedientos a recibir sin pagar. Las realidades más importantes de la vida no pueden comprarse. Nuestra propia existencia es un don. El aire que respiramos, la luz del sol que nos calienta, el agua que nos sostiene: todo nos ha sido dado gratuitamente. 

    El Evangelio nos presenta a Jesús, que alimenta a la multitud gratuitamente. El milagro no revela simplemente la multiplicación del pan, sino la generosidad de Aquel que lo da. Solo Jesús puede saciar el hambre más profunda de la persona humana, y lo hace gratuitamente.

    Estamos invitados a vivir según esta generosidad divina. Habiendo recibido gratuitamente de Dios, estamos llamados a dar gratuitamente a los demás. Cuando los discípulos sugieren despedir a la multitud, Jesús responde: “No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer”

    No estamos llamados simplemente a dar de nosotros mismos, sino a dar por medio de Cristo. Estamos llamados a poner lo que tenemos en las manos de Cristo. Lo poco que ofrecemos puede parecer insignificante, pero una vez confiado a Él se vuelve suficiente. 

    El contexto del milagro revela algo todavía más profundo acerca de la generosidad de Jesús. El milagro tiene lugar poco después de la muerte de Juan el Bautista. Tras enterarse de la muerte de su primo, Jesús se retiró a un lugar solitario. Sin embargo, cuando vio a la multitud, se compadeció de ella. Él da no desde la abundancia, sino desde la pérdida personal. En medio de su propio dolor, percibe las necesidades de los demás. Como nos dice san Pablo: “siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza”. 

    Familia

    Lo que el mejor restaurante de Nueva York puede enseñarte para ser más feliz en verano

    El verdadero descanso estival no depende del destino ni del itinerario perfecto, sino de la magia de lo inesperado.

    Javier García Herrería·29 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    Will Guidara dirigió durante años Eleven Madison Park, uno de los restaurantes más prestigiosos del mundo. Bajo su liderazgo recibió tres estrellas Michelin y fue nombrado en 2017 el mejor restaurante del mundo Allí aprendió una lección que no tenía que ver solo con la cocina, sino con algo mucho más humano: la diferencia entre hacer bien las cosas y hacer sentir especial a alguien.

    Guidara cuenta que la excelencia técnica no bastaba. El restaurante podía ofrecer un servicio impecable, platos perfectos y una ejecución sin fallos, y aun así quedarse corto. El verdadero salto de calidad llegaba cuando el equipo se preguntaba qué necesitaba esa persona concreta para marcharse feliz. No se trataba de lujo, sino de prestar atención a cómo sorprenderla.

    Así nacían los pequeños gestos: un plato improvisado para un niño que no encontraba nada en la carta, una vela encendida a última hora para un aniversario que nadie había mencionado, una nota escrita a mano recordando una conversación previa. Detalles aparentemente insignificantes que transformaban una cena en una experiencia memorable.

    Escenario versus contenido: la trampa de las expectativas

    Viajar, ir a la playa o reservar un hotel con encanto son el equivalente a conseguir mesa en un restaurante top de Nueva York. Es un marco estupendo, sin duda, pero no deja de ser un mero escenario. Confundir el plan de vacaciones con el verdadero descanso es el error en el que caemos con más frecuencia: asumimos que, por el simple hecho de cambiar de aires, la felicidad vendrá dada en piloto automático.

    La gente que iba al restaurante de Guidara ya acudía a vivir un plan especial; la comida sublime se daba por descontada. Sin embargo, el salto de satisfacción no llegaba por la carta, sino ante lo inesperado. En verano ocurre exactamente lo mismo. El viaje organizado es el marco, pero el contenido real —lo que de verdad renueva el alma— se teje en los márgenes de lo previsto, en la capacidad de romper el guion para poner el foco en la persona que tenemos al lado.

    Lo inesperado quita la prisa y genera descanso real

    ¿Por qué los pequeños imprevistos cariñosos hacen descansar más que una jornada de playa milimétricamente planificada? Porque el cansancio acumulado tras todo un año no es solo físico, es mental. Estamos exhaustos de gestionar, coordinar, tomar decisiones y cumplir agendas.

    Cuando alguien nos sorprende con un gesto fuera de programa nos regala la experiencia de la gratuidad. Invertir energía en pensar cómo sorprender a quienes más queremos aligera la vida del otro y le transmite el mensaje más reparador que existe: «He pensado en ti fuera de lo previsto». Por esta razón, un hijo recuerda más una excursión nocturna sorpresa, con linternas y sus padres, que otra tarde más de piscina, siesta y dibujos animados en la tablet.

    Iniciativas

    Periodistas lanzan una iniciativa para llevar cartas de los supervivientes del terremoto de Venezuela al Papa León XIV

    Periodistas del Vaticano lanzan una iniciativa para hacer llegar al Papa León XIV cartas de los supervivientes de los terremotos en Venezuela.

    Agencia OSV News·29 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    – OSV News / Junno Arocho Esteves

    Desde el pontificado de san Pablo VI, los periodistas que cubren el Vaticano han tenido el privilegio único de tener acceso directo al Vicario de Cristo a 30.000 pies de altura.

    Continuando con una costumbre adoptada por sus predecesores, el Papa León XIV se asegura de caminar por el estrecho pasillo de la cabina y saludar a los periodistas uno por uno, intercambiando apretones de manos, regalos o cartas personales.

    Cuando el Papa León XIV emprenda su visita apostólica a Francia en septiembre, cuatro periodistas del Vaticano esperan aprovechar ese breve momento para entregar al Pontífice las oraciones, el dolor y las frágiles esperanzas del pueblo de Venezuela.

    Los periodistas venezolanos Lola Gómez, Daniel Cáceres y José Arnaldo Mujica, así como el periodista costarricense Jovel Álvarez, lanzaron “Cartas para el Papa”, una iniciativa destinada a recopilar cartas de los venezolanos y de los equipos de rescate afectados por los dos terremotos que asolaron el país el 24 de junio.

    Una forma de apoyar a su patria

    En declaraciones a OSV News el 23 de julio, Gómez, fotoperiodista de Catholic News Service nacida en Caracas, dijo que ella y sus compañeros periodistas buscaban formas de apoyar a su patria.

    “Cuando estás lejos de tu país, sientes que tienes que hacer algo”, afirmó. “Y pensamos, ya que estamos aquí en el Vaticano cubriendo al Papa León y vamos a tener un viaje apostólico en septiembre, ¿qué tal si abrimos un canal para los venezolanos que son supervivientes de los terremotos y para las personas que ayudaron a rescatarlos?”.

    En lugar de gestionar configuraciones complejas de correo electrónico o correo físico, los periodistas crearon un formulario de Google para ofrecer una opción “más sencilla” para que los venezolanos “compartan sus sentimientos, pensamientos o preguntas” —así como fotos— con el Papa.

    El formulario aceptará envíos hasta el 15 de agosto. Las cartas serán compiladas en un solo volumen y presentadas al Papa León a bordo del vuelo papal el 25 de septiembre.

    Según funcionarios venezolanos, el número de muertos tras los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el estado norteño de La Guaira ha superado los 5.300. Miles de personas siguen sin hogar mientras los trabajadores humanitarios continúan con las labores de recuperación.

    Cáritas Venezuela informó recientemente que el consumo de ayuda local está superando lo que se recibe, lo que ha provocado llamamientos para realizar donaciones económicas a fin de facilitar las compras locales en función de las necesidades cambiantes.

    Escribir como forma de procesar el trauma

    Gómez dijo a OSV News que dar a los supervivientes y a los equipos de primera intervención la oportunidad de escribir, en lugar de enviar un mensaje de video o audio, les sirve como una forma catártica de procesar el trauma actual.

    “Cuando pones tus sentimientos y pensamientos en palabras, te ayuda a procesar lo que has vivido”, explicó, y añadió que presentar un volumen compilado permitirá al Papa León leer los textos “incluso en el avión si tiene tiempo”.

    “Con las cartas, creo que es más íntimo”, señaló. “Crea un momento privado entre las víctimas o las personas que quieren compartir sus sentimientos y el Papa”.

    La respuesta a la campaña ha crecido de forma constante, y los organizadores habían recibido decenas de cartas de las regiones afectadas de toda Venezuela hasta el 23 de julio, según Gómez. La iniciativa ha despertado el interés no solo de los supervivientes locales, sino también de los equipos de respuesta a emergencias internacionales desplegados en el país tras el desastre.

    Según relató, Álvarez fue contactado directamente por socorristas costarricenses que prestaron servicio sobre el terreno en Venezuela para preguntar cómo enviar sus testimonios.

    “La primera llamada que recibimos… Jovel, de hecho, que es de Costa Rica, recibió una llamada de los rescatistas de Costa Rica que estuvieron trabajando en Venezuela después de los terremotos”, dijo Gómez, y agregó que el equipo espera que los envíos aumenten antes de la fecha límite.

    “Así que esperamos más cartas, pero hasta ahora tenemos 52 de todas las partes de Venezuela que se vieron afectadas”, afirmó.

    Aunque recalcó que la iniciativa es un esfuerzo colectivo con sus compañeros periodistas, Gómez dijo que en cada viaje papal “siempre intenta llevar a Venezuela al Papa”, con la esperanza de que las cartas personales acerquen a sus compatriotas que sufren al pontífice.

    “Queremos que sientan que no están solos en este camino”, expresó Gómez. “La fe es muy importante para continuar a través de este horrible camino que están atravesando para reconstruir sus vidas, y no deberían sentir que lo están recorriendo solos”.


    Esta noticia se publicó primero en inglés en OSV News. La reproducimos en Omnes con permiso. Puede leer el artículo original AQUÍ.

    El autorAgencia OSV News

    Familia

    Juanchi, enfermo con esclerosis múltiple: “He aprendido que a amar se aprende sufriendo”

    Entrevista a Juanchi y Carla, un matrimonio con tres hijos que lucha a diario con la esclerosis múltiple que él padece.

    Álvaro Gil Ruiz·29 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

    Juan Chimeno es un madrileño afincado en Zaragoza. Es licenciado en Derecho y padre de tres hijos. Sus primeros pasos los dio en Europa Press, después en Mediapro. Fue funcionario interino en juzgados de primera instancia e instrucción durante varios años. Después trabajó un año en AXA y luego volvió a los juzgados. Le gusta la música, toca la guitarra, ha sido cantante en 3 grupos y es compositor. Durante la carrera empezó como Disc Jockey y ha pinchado en bodas y fiestas. 

    En 2008 le diagnosticaron una esclerosis múltiple, aunque ya había sospechas desde hacía años, ya que el primer brote fue en 2001, pero hasta 2007 no empezó a manifestarse. Fue un duro golpe para toda la familia y los amigos, en ese momento se empezó a mostrar claramente, que “Juanchi” (como es conocido por sus amigos) no se iba a dejar llevar por el desánimo.

    Sus convicciones le hicieron reconfigurar su vida. Esto trajo a su familia mucha paz en los momentos de desánimo y una gran alegría. Se convirtió en una bendición esta limitación, aunque parezca una contradicción, porque sacó lo mejor de él.

    Les demostró que, como dice Marian Rojas, la felicidad no está en lo que nos pasa, sino cómo interpretamos lo que nos pasa. Fue capaz de ser feliz y hacer felices a los suyos. 

    Tanto es así que su “chica” maña,  Carla, que la había conocido en 2007, siguió enamoradisima de él, y se casaron en 2011. Viven en Zaragoza desde 2010. En la actualidad tienen tres hijos, dos chicos y una chica, Álvaro de 8, Jacobo de 6 y la pequeña, Marianita, de 3 años. Juanchi está jubilado desde 2017 ya que tiene la incapacidad laboral absoluta y se dedica a su familia y a dejarse cuidar. 

    ¿Cómo os conocisteis? ¿Cómo empezasteis a salir? 

    – Juanchi: Nos conocimos por amigos comunes que habían estado ese verano haciendo voluntariado en Nairobi, con las Hermanas de la Madre Teresa. Empezamos a salir porque ella me mandó un SMS y yo pensé, “oye, esta chica parece interesante” y empezamos a hablar y hablar, que es la mejor manera de conocerse, y al final, gracias a un amigo, me lancé y le pedí salir formalmente.

    Estuvimos saliendo 4 años en la distancia. Fue duro, realmente duro, porque no era tan fácil ver a la persona a la que quería: teníamos que coger un tren para poder vernos tan solo un día y medio, que sabe a muy poco y había fines de semana que no nos podíamos ver. Pero aún así mereció la pena ya que se valoran las cosas mucho más.

    Juanchi, ¿qué formación tienes? ¿A qué te dedicas? ¿Cuáles son tus sueños?

    – Estudié Derecho en la Complutense y años después un MBA en ICADE. Los dos me ayudaron mucho a formar mi cabeza y a abrir la mente, sobre todo por el esfuerzo que implican y las materias que abarcan.

    Actualmente me dedico a mi rehabilitación física y a mi familia. En 2016 estaba trabajando como Gestor Procesal en Decanato de Plaza Castilla y gracias a Dios entré en un ensayo clínico en el Hospital Clínic de Barcelona. Eso me hizo replantearme la vida y decidí pedir la incapacidad laboral y gracias a Dios y a la intercesión de D. Isidoro Zorzano, me concedieron la absoluta.

    Mis sueños la verdad es que se circunscriben a mi ámbito más cercano: mi mujer, mis hijos, mi curación, amigos, acercar a la gente que conozco a Dios y la música, aunque últimamente, salvo las clases de canto, lo tengo descuidado.

    Y tú Carla, ¿qué estudiaste? ¿Qué haces a nivel profesional? ¿Qué proyectos tienes?

    – Yo estudié en Sansueña, un colegio de Fomento, algo que también he elegido para que nuestros hijos estudien allí.

    Después estudié Farmacia en la Universidad de Navarra, en Pamplona, un sitio donde me gustaría que estudiaran mis hijos porque es una parte muy importante de mi vida. 

    Trabajo en una farmacia con dos de mis hermanos, donde tenemos momentos muy buenos y un poco menos buenos, pero me encanta trabajar con ellos. 

    Mis proyectos profesionales están en la farmacia, dado que es el negocio familiar, luchamos cada día para que nos vaya muy bien.

    Carla, ¿cuándo recibiste el diagnóstico de Juanchi? ¿Cómo fueron esos primeros momentos?

    – Algo que no se me olvida es cuando le dijimos a mi madre que nos íbamos a casar y justo ese día nos dieron el diagnóstico definitivo de su enfermedad. Mi madre me dijo…”¿estás segura que quieres casarte con él? . Es una enfermedad muy dura. Tendrás que hacerle todo y trabajar mucho para que tenga una buena calidad de vida”. La verdad es que yo dije “¿bueno y qué?”.

    Pero mi madre sabía lo que decía, pero en ese momento pensé: “bueno pues ya le ayudaré”. No sé si fue algo inconsciente o no, pero hasta el día de hoy, él puede hacer lo suyo y yo hago todo lo demás, salvo la comida, que la hace él para toda la familia. Y cuando tenga que hacer lo suyo, más todo lo demás, igual digo… “Qué razón tenía mi madre”, jajaja.

    ¡Pero la vida hay que vivirla al día! Y sobre todo, apoyarse mucho en los planes de Dios, que son como vienen y punto.

    Juanchi, ¿cómo es tu día a día? ¿Cómo superas tus bajones? 

    – Voy varios días a rehabilitación, a fisioterapia y terapia ocupacional. Hago la comida y la cena para mi familia (como ha dicho Carla). Además hago la compra y me encargo de las gestiones de casa.

    Hay días que no salgo de casa y la verdad es que se hace largo el día, pero bueno, siempre pienso que habrá un mañana que pueda salir.

    Lo de los bajones da para hablar mucho. Antes de tener esta enfermedad, era un tipo muy inquieto. Mis amigos de Madrid me conocen y saben que no paraba de hacer planes. Estaba la mayor parte del día fuera de casa y de repente me llegó esta enfermedad. La pérdida de movilidad no fue de golpe, fue poco a poco. Al principio andaba mal, luego iba lento, después tropezando con cualquier obstáculo del suelo. Años más tarde empecé a ir con bastón y llegó un momento en el que decidí que por la calle era mejor ir en silla de ruedas.

    No soy de las personas que se quedan muy abatidas o paralizadas cuando le dan una mala noticia de este tipo, o un palo fuerte. Trato de ver cómo seguir adelante y no quedarme parado ante la desgracia o la contradicción que me está pasando. Muchas veces pongo el ejemplo del limón. En esta vida hay que “hacer del limón limonada”. No te quedes con lo ácido de las cosas que te pasan en la vida, dales un cambio y haz limonada de eso que te hace sufrir. El sufrimiento no desaparece pero tu actitud sí puede cambiar. No es inmediato, requiere esfuerzo, pero el resultado es una limonada fresca y muy rica que alegra la vida.

    Los malos momentos los pongo en las manos del Señor, mi fuerza, mi baluarte, sin Él no soy nada, y lo que hago es ocupar la cabeza con otras cosas. Pero bueno, en otras ocasiones tengo bajones más grandes, y todo lo malo se hace cada vez más grande, como si estuviera en un hoyo profundo del que fuese imposible salir.

    Aún estando de bajón sé que, gracias a Dios, no estoy solo. En esos casos busco un momento para hablar con un sacerdote, y después de hablar con él me confieso. Y gracias a esto cojo fuerzas y retomo la lucha de la vida. Para (imagino que también para muchos) la vida es caer y levantarse.

    Yo me siento querido por Dios pero me he dado cuenta que nuestra libertad no la puede mover Dios. Él quiere que le amemos libremente, sin nada ni nadie que nos obligue. Dios, que lo puede todo (es todopoderoso), no puede mover nuestra libertad (nadie querría que le quisieran de manera obligada) y eso es muy importante hacerlo saber para que todo el mundo conozca cuánto nos ama Dios y el infinito respeto que tiene a nuestro libre albedrío y la misericordia que tiene con nosotros, que hacemos barbaridades.

    Juanchi, es comprensible que esta vivencia te haya llevado a conocer de primera mano nuestra fragilidad, nuestra vulnerabilidad y nuestra limitación personal. ¿Cómo vinculas esta realidad con Dios? ¿Cómo combinar la humanidad y la trascendencia ?

    – Yo soy un pequeño siervo que trato de hablar de Dios a todo el mundo porque Él me ha hecho ver que a pesar de mi debilidad y mis miserias me ama infinitamente y que Él no me va a obligar a que le ame, quiere que le ame libremente.

    También he visto que Dios se apoya en los débiles y en los enfermos para que se vea su amor sobre nosotros, su omnipotencia y su misericordia. Fue a san Lorenzo a quien las autoridades romanas le exigieron los bienes de la Iglesia tras la muerte del Papa Sixto II. Él se presentó ante el prefecto romano junto a los pobres, enfermos, ciegos, lisiados, viudas y necesitados a los que atendía, afirmando que ellos eran el verdadero tesoro de la Iglesia. Para que se vea aún más la mano del Señor, yo nací un 10 de agosto, día de san Lorenzo, y ese mismo día falleció mi padre a los 67 años.

    La humanidad y la trascendencia en mi caso se entrelazan en lo cotidiano, en el día a día.

    La cruz que tengo es una cruz del día a día y esto me ha ayudado a trascender y darme cuenta que viene de Dios y que tengo que darle gracias por ello aunque pensar esto es una locura. Muchos pensarán “¿cómo puedes decir ‘doy gracias a Dios por esta cruz’? Tendrías que pensar todo lo contrario, ‘¿Por qué Dios me ha castigado con esta desgracia?’”.

    Hace poco, una chica que conozco, María Mora Figueroa, que falleció en abril, me decía: “Dios manda a cada uno lo que podemos llevar mejor”. Me costó tiempo darme cuenta que la cruz que el Señor me había regalado me ha hecho mejor persona. Antes mi cotidianidad no me ayudaba a ser tan trascendental. Pensaba que era buen cristiano pero iba corriendo a todas partes sin prestar atención, sin darme cuenta de lo que de verdad importa.

    Ahora, que no puedo casi ni andar, me fijo en infinidad de cosas que antes no veía. Estoy agradecido a Dios por la cruz que me ha dado, aunque tenga que sufrirlo todos los días y esté fastidiado. También he aprendido que a amar se aprende sufriendo, aunque esto daría para otra entrevista.

    Todo esto no quita para reconocer que soy pecador y sigo luchando día a día, porque pecados tengo muchos y porque aunque tengas una cruz hay que seguir luchando como cualquiera. 

    Carla, te dirán “¿cómo fuiste tan valiente de casarte?” Y dirás que el amor está por encima de todo. Pero el amor se forja día a día. ¿Qué le dirías a los que están pasando por algo parecido?

    – Sinceramente, yo soy un poco rancia. No soy muy cariñosa así que lo que te puedo decir es que lo que a mí me han enseñado es a respetar y comprometerse con educación y respeto. Juanchi es todo lo contrario y por eso nos complementamos. Como muy bien has dicho el amor se forja día a día, la unión se construye día a día y no es todo tan maravilloso como parece. Por lo menos en mi caso.

    Como muy bien sabemos todos al principio todo es fantástico y estupendo y luego las cosas se enfrían por eso hay que cuidarlas, ¡pero mucho! La vida es muy dura y más si te vino algo así en la vida. O aprendes a ser positivo y llevarlo lo mejor posible o te hundes. Yo soy farmacéutica y sé que hay millones de cosas para ayudar a estar bien. Pero esa no es la solución. Hay que apoyarse mucho en Dios y ser positivo.  Nadie te da nada, lo tenemos que luchar cada uno.

    Carla, ¿cuánto tiempo tardó en llegar el primer hijo? ¿Cómo nace la decisión tan generosa de ser padres de tres? 

    – Tanto Juanchi como yo procedemos de familias numerosas. Y a los dos nos gustó la idea de tener hijos. No sabíamos si esto iba a ser posible o en caso de poder cuántos tendríamos. Nos encantan los niños y tenerlos no es ninguna tontería. Es una gran responsabilidad y hay que trabajar a diario para que sean muy educados y buenas personas. Es una lucha constante.

    Nos costó tener el primer hijo 7 años y tuvimos ayuda de la Asociación Española de Naprotecnología. Ahora tenemos tres hijos. La ayuda de mis padres y hermanos, que viven en Zaragoza ha sido muy importante y les estamos muy agradecidos. La familia de Juanchi vive en Madrid y también nos han ayudado mucho.

    ¿Qué proyectos tenéis entre manos?

    – Carla: Creo que lo más importante es educar a nuestros hijos en valores y disfrutar cada momento de la vida. 

    Viajar nos encanta a los dos, y todavía es posible hacerlo con él. Cada verano hacemos un viaje en familia y el último fue a Roma durante el año jubilar y lo pasamos muy bien. Fuimos con un grupo muy grande y hacer viajes con Juanchi y otras personas, es duro pero es posible. 

    ¿Qué mensajes queréis dar a la sociedad? 

    – Dos: “haz del limón limonada” y confiésate más. Dios premia la humildad de reconocer tus pecados, delante de un sacerdote, con una paz verdadera, que no se da a este mundo en ningún sitio.

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    Mundo

    Restaurada la imagen de Medjugorje y detenido el autor de los graves actos vandálicos

    El santuario de Medjugorje sufrió graves actos vandálicos, que incluyeron pintadas contra la Virgen y los videntes, así como un incendio provocado en el altar.

    OSV / Omnes·28 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    Por Junno Arocho Esteves, OSV / Omnes (Noticia actualizada).

    En un comunicado publicado el 28 de julio, la iglesia parroquial de la ciudad dijo que recibió la noticia del vandalismo «con gran tristeza» y que estaba trabajando para limpiar y reparar los daños «para que todas las áreas estén debidamente preparadas para la oración nuevamente».

    «Oramos por la conversión de los corazones de quienes cometieron este acto, para que el Señor los toque con su gracia y los guíe por el camino del bien», dijo la parroquia.

    Pintadas con aerosol y mensajes contra los videntes

    Según informes de los medios locales, la policía de la ciudad vecina de Citluk recibió un aviso a las 4:30 de la madrugada del 28 de julio de que varias estatuas de la Virgen María, conocida como «Gospa» o «Nuestra Señora» en croata, habían sido vandalizadas.

    En las fotografías publicadas por el portal de noticias bosnio en línea bljesak.info, se puede ver al vándalo cubriendo partes de la estatua con pintura en aerosol negra, junto con varios escritos blasfemos contra la Virgen María.

    Una de las imágenes que ha sido vandalizada. Foto: OSV News photo/courtesy The Interreligious Council in Bosnia and Herzegovina

    Entre las demás inscripciones del vándalo se encontraban «Medjugorje es un engaño», «diablo» y «solo Jesús», pintadas con aerosol en varias zonas.

    La policía también encontró una pancarta con los nombres de pila de los seis supuestos videntes: Vicka Ivankovic-Mijatovic, Mirjana Dragicevic-Soldo, Marija Pavlovic-Lunetti, Ivan Dragicevic, Ivanka Ivankovic-Elez y Jakov Colic. Debajo de sus nombres había un mensaje escrito en polaco que decía: «To oszusci, mam dowody» («Son unos estafadores, tengo pruebas»).

    Incendio provocado en el altar de la iglesia de San Jaime

    Aproximadamente 30 minutos después de que la policía fuera informada del acto vandálico, se produjo un incendio en el altar de la iglesia de St. James. Un video de una cámara de seguridad publicado en X mostraba a un hombre vertiendo un líquido inflamable alrededor del altar y prendiendo fuego.

    El Consejo Interreligioso de Bosnia y Herzegovina afirmó que los actos de vandalismo constituían «un profundo insulto» para los católicos y «un ataque a la paz, el respeto mutuo y la dignidad de todas las personas en Bosnia y Herzegovina».

    Respuesta de la parroquia: oración, perdón y mantenimiento del culto

    El consejo también elogió la respuesta de la iglesia de St. James, afirmando que su llamamiento a los peregrinos para que respondieran al mal con oración y ayuno era «un testimonio de fe, responsabilidad y verdadero compromiso con la paz».

    «Sin embargo, el perdón no exime de la responsabilidad del autor del delito ni de la obligación de las instituciones competentes de esclarecer completamente este caso», declaró. «Debemos responder a la profanación de lugares sagrados con una condena común, la protección del derecho de toda persona a profesar libremente su fe y un compromiso aún más firme con una sociedad de paz, respeto mutuo y perdón».

    Una restauración récord

    La rápida movilización de la comunidad parroquial, los jóvenes de la Comunidad Cenáculo y numerosos voluntarios permitió restaurar en pocas horas los daños causados por un reciente ataque vandálico en Medjugorje. El esfuerzo conjunto logró eliminar las pintadas de pintura negra que cubrían el rostro y las manos de la estatua de la Reina de la Paz, así como recuperar el altar exterior de la parroquia de Santiago, afectado por un incendio provocado.

    Gracias a esta eficaz intervención, el programa vespertino de oración se celebró con total normalidad, enviando un claro mensaje de serenidad y acogida frente a la violencia.

    Restauración de la imagen. Foto: Centro Medjugorje

    A tres días del Mladifest

    La pronta reparación de los espacios ha resultado fundamental para el santuario, que se encuentra en vísperas de acoger el 37.º Mladifest, el Festival Internacional de los Jóvenes, uno de los eventos juveniles más multitudinarios de la Iglesia católica y que reúne cada verano a más de 60.000 personas.

    Con la limpieza del recinto y la continuidad de sus actividades habituales, Medjugorje reafirma su misión espiritual sin alterar la atención a los miles de peregrinos que se congregan en el lugar para estas fechas tan señaladas.

    Detenido un sospechoso

    Por su parte, la policía de Bosnia y Herzegovina actuó con rapidez para esclarecer los hechos, identificando y deteniendo al presunto responsable. La Fiscalía se hará cargo del caso contra un ciudadano polaco de 31 años, acusado de dañar o demoler edificios religiosos, un delito de vandalismo que, según la legislación bosnia, contempla penas de entre seis meses y cinco años de prisión.

    El autorOSV / Omnes

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    Cine

    Llega la nueva temporada de “The Chosen” el 17 de noviembre

    El 17 de noviembre de 2026 llega a España la sexta temporada de "The Chosen" en "acontra+", estrenando ese día los dos primeros capítulos.

    Paloma López Campos·28 de julio de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

    La plataforma “acontra+” anuncia que la sexta temporada de “The Chosen” llegará a España el 17 de noviembre de 2026. Compuesta de seis episodios, en esta temporada Dallas Jenkins lleva a los espectadores a través de las últimas horas de Jesús antes de la Pasión.

    Como final de temporada, y para subrayar su importancia, el momento de la Crucifixión se estrenará como largometraje en los cines.

    Los dos primeros capítulos se estrenarán en “acontra+” el 17 de noviembre, para luego ir publicando un nuevo episodio cada martes.

    Si bien todavía no han publicado el tráiler oficial, el equipo de «The Chosen» ha facilitado a los seguidores de la exitosa serie un “teaser tráiler” más breve con las primeras imágenes de la nueva temporada:

    La serie bíblica de éxito

    “The Chosen” acumula ya más de 300 millones de espectadores, siendo una de las grandes producciones bíblicas de la historia. Además, al ser una producción independiente ya está considerada como uno de los grandes éxitos de la última década.

    Sus actores principales son ya ampliamente conocidos, resaltando especialmente la actuación de Jonathan Roumie, quien interpreta a Jesús. El elenco ha sido incluso recibido por el Papa Francisco 2021 y por el Papa León XIV en 2025.

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    Vaticano

    ¿En qué invierte el «banco del Vaticano»? El IOR lo explica en su nuevo informe

    El Instituto para las Obras de Religión, IOR vaticano, obtuvo un beneficio neto de 51 millones de euros en 2025 y reafirma su compromiso con una gestión financiera transparente, responsable y basada en la Doctrina Social de la Iglesia.

    Teresa Aguado Peña·28 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    El Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el «banco del Vaticano», ha publicado este martes su Informe de Sostenibilidad 2025, en el que destaca un beneficio neto de 51 millones de euros y un incremento del valor económico generado hasta los 67,6 millones de euros, frente a los 50 millones registrados el año anterior. El documento subraya además el compromiso del Instituto con una gestión financiera transparente y responsable, inspirada en la Doctrina Social de la Iglesia.

    El informe recoge los avances realizados durante 2025 en la integración de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en la actividad del Instituto. Según el IOR, su política de inversión continúa guiándose por los principios de la fe católica, excluyendo inversiones en empresas cuyas actividades se consideran perjudiciales para la vida humana, el medio ambiente, la sociedad o el buen gobierno. En este contexto, todas las líneas de gestión patrimonial fueron plenamente compatibles con los principios éticos católicos y obtuvieron rendimientos brutos positivos.

    Más beneficios para la misión

    En el ámbito económico, el Instituto explica que el valor generado se distribuyó principalmente entre el Santo Padre (36 %), los empleados (23 %) y los proveedores (14 %), mientras que el resto se destinó a reforzar el patrimonio del IOR para garantizar su solidez y sostenibilidad a largo plazo. Además, la gestión de los activos confiados permitió generar aproximadamente 142,5 millones de euros en valor, contribuyendo a la misión social y financiera del Instituto al servicio de la Iglesia universal.

    El informe también pone el foco en la formación de las personas. Durante 2025, el IOR impartió más de 2.700 horas de formación técnica y especializada a sus empleados, incluidas 300 horas dedicadas al cumplimiento normativo, la gestión de riesgos y la auditoría, además de formación religiosa. Asimismo, mantuvo un programa de educación económico-financiera dirigido a 300 clientes, con el objetivo de promover una cultura financiera coherente con los principios éticos católicos.

    Digitalización y sostenibilidad ambiental

    En materia medioambiental, el Instituto destaca el impulso dado a la digitalización mediante el desarrollo del servicio de banca por internet «IORPortal» y la digitalización completa de la documentación archivada. Estas medidas permitieron reducir un 37 % la compra de papel durante el año, mientras que la totalidad de los residuos generados fue destinada a procesos de recuperación.

    El IOR concluye que la publicación del Informe de Sostenibilidad 2025 refleja su voluntad de integrar la responsabilidad económica, el cuidado de las personas y la protección del medio ambiente en un modelo financiero orientado a la creación de valor sostenible y coherente con la Doctrina Social de la Iglesia. Actualmente, el Instituto presta servicios bancarios y de inversión a más de 12.000 clientes vinculados a la Iglesia católica en más de 110 países.

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    Evangelización

    “Lo máximo que hace el director espiritual es sugerir, cuestionar, pero quien decide es el dirigido”

    Entrevista a Manoel Augusto Santos, sacerdote de Porto Alegre (Brasil), que acaba de publicar un Manual de dirección espiritual.

    Javier García Herrería·28 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    En una época marcada por la hiperconectividad, las crisis de identidad y la búsqueda constante de respuestas rápidas, el cuidado de la vida interior se ha vuelto un desafío contracorriente. ¿Cómo encontrar paz, discernir la voluntad de Dios en el día a día y avanzar hacia la santidad en medio del ruido cotidiano? Para responder a esto, la Iglesia custodia desde hace siglos un tesoro enorme: la dirección espiritual.

    Para profundizar en este camino, hoy hablamos con el Padre Manoel Augusto Santos, sacerdote de la archidiócesis de Porto Alegre (Brasil) ordenado en 1990. El Padre Manoel es Ingeniero Químico, doctor en Teología por la Universidad de Navarra. A lo largo de su ministerio, además de su labor como profesor universitario, ha servido directamente a la Iglesia universal en el Vaticano, como oficial de la Congregación para el Clero.

    Toda esa mirada, teológica y de trinchera pastoral, la ha plasmado en su nuevo libro: Manual de dirección espiritual (Rialp), una guía práctica y pedagógica diseñada tanto para quienes tienen la delicada tarea de aconsejar a las almas, como para los dirigidos que buscan aprovechar al máximo este medio de santificación.

    ¿Qué le llevó a plasmar su experiencia en un manual?

    –Tras impartir un curso sobre dirección espiritual de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil a los rectores y directores espirituales de los seminarios de la Región Noreste III, el rector del seminario principal de esa región, en nombre de los participantes, me pidió que pusiera por escrito lo que había expuesto.

    ¿A quién va dirigido principalmente este libro?

    –Este libro va dirigido a directores espirituales y a los que reciben dirección espiritual, a quienes desean ser directores espirituales e incluso a quienes desean ser buenos dirigidos.

    Si tuviera que resumir la tesis principal de su manual en una sola frase, ¿cuál sería?

    –El ser humano no nace hecho, sino que se hace, con la gracia de Dios y, de manera excelente, con la ayuda de la dirección espiritual.

    ¿Cuáles son los errores más comunes o los peligros que debe evitar un director espiritual?

    –La superficialidad, la falta de sinceridad y la falta de asiduidad por parte del dirigido. No tomarse en serio el hecho de que es un ser humano; la necesidad de ser un buen dirigido para ser un buen director; la tentación de dominar y dar órdenes, y la autosuficiencia, por parte del director.

    Da la impresión de que, en las últimas décadas, la Iglesia está cambiando su enfoque de la dirección espiritual, digamos, de una perspectiva de obediencia ciega al director a un acompañamiento que fomente la libertad interior en orden a la voluntad de Dios. ¿Es cierto este diagnóstico?

    –Sí, no se debe intentar crear robots teledirigidos, desprovistos de capacidad de elección y de opinión, por la vía de la obediencia, sino formar almas con criterio, que sepan hacer uso de la libertad. Lo máximo que hace el director es sugerir, cuestionar, llamar la atención, pero quien decide es el dirigido, con toda la responsabilidad.

    Hoy en día, muchas personas recurren a la IA para consultar sobre salud o desarrollo personal. Algunas también lo hacen en relación con su vida espiritual. ¿Qué opina de este fenómeno?

    –Cada día más, la IA se va introduciendo en la vida académica, jurídica, médica, familiar, etc. Y ha llegado para quedarse. Ya estamos viviendo lo que hace unos años era ciencia ficción. No sirve de nada querer volver atrás en el tiempo. Se puede utilizar con prudencia y criterio, sin dejar de buscar fuentes muy fiables. ¿Qué nos depara el futuro?

    Hoy en día se habla más de los abusos espirituales. ¿Qué opina de este fenómeno? ¿Se contextualiza adecuadamente?

    –Es un problema complejo. Sin duda, ha habido una serie de situaciones que deberían haberse evitado mediante la formación y no solo con órdenes. También hay buena voluntad, pero falta madurez humana y espiritual.

    Para alguien que nunca ha tenido un director espiritual y siente el deseo de buscar uno, ¿qué consejo le daría para dar ese primer paso?

    –Rezar pidiendo al Espíritu Santo luz para reconocer a alguien docto y santo, y que él mismo se tome en serio la dirección espiritual.


    Manual de dirección espiritual

    Autor: Manoel Augusto Santos
    Editorial: Rialp
    Año: 2026
    Nº de páginas: 372
    Vaticano

    El Papa León a los jóvenes: «Jesús no quiere que seáis holgazanes»

    El Papa animó a los jóvenes a hacer un uso responsable de las redes sociales y preguntarse cuál es la misión que Dios tiene para sus vidas.

    OSV / Omnes·28 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    El Papa León XIV instó a los jóvenes a no ser «teleadictos» en un mensaje de vídeo el 25 de julio, añadiendo que la Iglesia necesita su energía misionera y su «santa rebeldía».

    «Jesús no quiere que seáis ‘jóvenes holgazanes’, complacientes o que os conforméis con la comodidad de ‘así es como siempre se ha hecho'», dijo el Papa León, citando la frase en español que el Papa Francisco utilizó durante su discurso en la Jornada Mundial de la Juventud de 2016 en Cracovia.

    La Iglesia necesita jóvenes misioneros

    En un mensaje de vídeo en español enviado a los jóvenes de Chota y Cutervo, Perú, con motivo de la celebración de su segunda Jornada Diocesana de la Juventud, el Papa exhortó a los jóvenes a «sentir el llamado a ser misioneros en sus escuelas, sus universidades, en sus calles y en sus campos».

    La Iglesia «necesita vuestra santa rebeldía, vuestra energía pura y vuestro deseo de transformar situaciones de sufrimiento en espacios de esperanza», dijo el Papa. «Servid con alegría, especialmente a los más olvidados, porque allí se encuentra el rostro sufriente de Jesús».

    Fue uno de los tres mensajes en vídeo que el Papa León XIV envió a encuentros de jóvenes de todo el mundo durante el fin de semana.

    En un mensaje de vídeo del 26 de julio dirigido al Festival Aleluya en Fortaleza, Brasil, el Papa León XIV señaló el ejemplo de San Carlos Acutis, animando a los jóvenes a no perder nunca el «celo misionero que es indispensable para transformar este mundo, que necesita desesperadamente el Evangelio».

    El buen uso de la tecnología

    «En nuestros días, todavía hay muchas personas que necesitan saber que es Jesús quien responde a sus anhelos más profundos, revelando a los seres humanos la verdad sobre sí mismos», dijo en portugués. «Por lo tanto, proclamen con valentía que una vida sin Cristo es una vida sin gracia. Él es el camino, la verdad y la vida; es él quien da sentido a la existencia y a todas las cosas».

    «Inspirémonos en el ejemplo de San Carlos Acutis: Él nos muestra cómo mantener a Cristo siempre en el centro, incluso en nuestro uso de la tecnología», dijo el Papa León a los jóvenes brasileños, instándolos a usar las redes sociales y la inteligencia artificial «de manera moderada y disciplinada», y advirtiendo que tales herramientas pueden arrastrar a las personas a «un mundo irreal donde lo efímero, las meras apariencias y el engaño terminan ocupando el lugar de los verdaderos valores y lo que realmente importa».

    Entusiasmo

    El Papa reconoció que el entusiasmo que se siente en una fiesta como el Aleluya puede desvanecerse con el tiempo, y dijo que para mantenerlo es necesario permanecer en la presencia de Dios a través de la oración, con «constancia, perseverancia y la firme certeza de que el Padre celestial nunca nos abandona».

    Citando al Papa Benedicto XVI, añadió: «¡No tengan miedo de Cristo! Él no les quita nada y les da todo».

    En un tercer mensaje de vídeo, enviado a los jóvenes reunidos en Lamego, Portugal, con motivo de la segunda Jornada Nacional de la Juventud «Regocíjate», el Papa León reflexionó sobre sus recientes encuentros con jóvenes católicos , desde el Jubileo de la Juventud en Roma hasta una vigilia juvenil durante su viaje apostólico a España, y expresó su ilusión por la Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en Seúl, Corea del Sur, en agosto de 2027.

    «Siempre es especial estar con los jóvenes, ¡porque el entusiasmo de vuestra fe es contagioso!», dijo el Papa.

    El Papa León animó a los jóvenes a «canalizar su inquietud para que, en momentos de oración y silencio, en diálogo con Dios, puedan preguntarle: “Señor, ¿qué quieres que haga en la Iglesia y en el mundo? ¿Cuál es mi vocación? ¿Me llamas a formar una familia a través del matrimonio? ¿O me llamas más bien a la vida sacerdotal? ¿O a la vida religiosa?”»

    «¡No teman a la inquietud que sienten! Aprovechen al máximo ese impulso para acercarse aún más a Cristo y dar testimonio de los valores del Evangelio», dijo el Papa.

    Por Courtney Mares, OSV News

    El autorOSV / Omnes

    Es fácil conocer a Jesús

    Leer la vida de Jesús en solo cinco minutos al día es mucho más fácil de lo que parece. Descubre cómo repasar los cuatro Evangelios completos en menos de tres meses con este sencillo método.

    28 de julio de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

    Quizá hayamos pensado que leer el Evangelio es algo muy complicado porque es muy largo, y que no tendremos nunca tiempo para leer los cuatro relatos enteros. Pero las apariencias engañan.

    Podemos empezar a leer el Evangelio de san Marcos, que es el más corto de todos. Son dieciséis capítulos, todos muy parecidos en extensión. He hecho la prueba: si uno le dedica solo cinco minutos a leer un capítulo diario, en apenas dieciséis días habrá leído la vida de Jesús completa. Así conoceremos sus milagros, sus parábolas, su predilección por los pecadores y quiénes fueron los apóstoles. Finalmente, descubriremos también cuánto nos quiere en la Eucaristía, y con su Pasión, Muerte y Resurrección, hasta que se despide de nosotros en la Ascensión. Pero, a la vez, se queda en la Eucaristía, nos da a su Madre como Madre nuestra y nos envía al Espíritu Santo.

    Igualmente, los otros tres Evangelios nos muestran lo fundamental, cada uno con sus propias características. El que más capítulos tiene es el de san Mateo, con veintiocho; san Lucas tiene veinticuatro y san Juan veintiuno. Es decir, si sumamos los capítulos de los cuatro Evangelios, dan un total de ochenta y nueve.

    Si continuamos leyendo —después de san Marcos— cinco minutos cada día, en menos de tres meses habremos leído todo lo que Jesús quiere de nosotros a través de los cuatro evangelistas. Y mientras más veces los leamos, mejor conoceremos a Jesús. Leer los Evangelios siempre es la mejor elección porque son los libros más importantes al estar inspirados por Dios. Una vez más: lo bueno, si breve, dos veces bueno.

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    Evangelización

    Francisco Garcés: un misionero en el desierto de Sonora

    La poco conocida historia del misionero Francisco Garcés está llena de relatos apasionantes que vivió mientras anunciaba el Evangelio.

    Agencia OSV News·28 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

    – OSV News / Jeremy Beer

    El entusiasmo por las misiones fue un fenómeno que se extendió por toda Europa durante el piadoso siglo XVII.

    Eusebio Kino nació ocho años después que su compañero, el sacerdote y explorador Jacques Marquette, en el Tirol italiano. Al igual que el famoso padre Marquette, ingresó en la orden de los jesuitas siendo joven y pronto sintió un intenso deseo de ser misionero. Enviado a Ciudad de México en 1681, este sacerdote enérgico, apuesto y encantador llegó a fundar dos docenas de misiones en Baja California, Sonora y la actual Arizona antes de su muerte en 1711. Fue declarado “venerable” en 2020.

    Pero Kino, que pasó poco tiempo dentro de las fronteras de los actuales Estados Unidos, no es el protagonista de este relato, sino su sucesor más capaz en la remota misión de San Xavier del Bac: un fraile franciscano llamado Francisco Garcés.

    Originario de la provincia española de Aragón, el padre Garcés llegó en 1768 a San Xavier, situado a unas pocas millas al sur de Tucson. Durante los ocho años siguientes, emprendería una serie de increíbles viajes —los españoles los llamaban “entradas”— hacia las tierras desconocidas (al menos para los europeos) situadas al norte y al oeste.

    Al igual que el padre Marquette, dejó un valioso testimonio documental de las tierras que descubrió y de los indígenas con los que se encontró. Al igual que el padre Marquette, también dejó un legado de relaciones pacíficas y de gran respeto hacia los pueblos indígenas del suroeste.

    Colaboración con san Junípero Serra

    Las dos primeras “entradas” del padre Garcés le llevaron hacia el norte, hasta el río Gila. A medida que avanzaba hacia el oeste, descubrió, gracias a los pueblos amistosos que vivían allí —pueblos conocidos hoy como los O’odham y los Piipaash—, que existían relaciones comerciales y de comunicación con los indígenas que vivían a lo largo de la costa de California, donde su conocido y compañero fraile franciscano Junípero Serra había comenzado recientemente a fundar misiones.

    Esto era importante, ya que los españoles no conocían una ruta terrestre hacia la Alta California desde la frontera noroccidental de Nueva España —los actuales Sonora y Arizona.

    Por ello, el padre Garcés se dispuso a encontrar una. En el verano de 1771, viajando con escasas provisiones, sin otros españoles y con guías indígenas a los que fue contratando a lo largo del camino, se abrió paso a lomos de una mula a través del abrasador y árido desierto de Sonora hasta llegar a la confluencia de los ríos Gila y Colorado.

    Fue recibido por un hombre al que los españoles conocían como Salvador Palma, un poderoso jefe de los indios quechan que controlaban la zona. En contra del consejo de sus amables anfitriones, el padre Garcés continuó hacia el oeste por un territorio aún más inhóspito hasta divisar la cadena montañosa que calculó, acertadamente, se interponía entre él y la costa.

    Tres años más tarde, el padre Garcés repitió la hazaña, esta vez como guía principal de una expedición oficial que incluía a 20 soldados liderados por un oficial militar fronterizo llamado Juan Bautista de Anza.

    Sobreviviendo a duras penas gracias principalmente al agua hallada en tinajas de montaña remotas, la expedición de Anza logró abrirse paso desde el presidio español de Tubac, Arizona, hasta Yuma, y de allí a la Misión de San Gabriel, a las afueras de la actual Los Ángeles, donde aquellos hombres demacrados, sucios y desarrapados fueron aclamados con alegría por cuatro frailes vestidos con harapos. El padre Garcés celebró la Pascua de 1774 con san Junípero Serra en la Misión de San Diego antes de regresar a San Xavier del Bac.

    Exploración en solitario

    El logro de la expedición de Anza llevó a España a organizar otra en 1775. Esta vez, Anza lideraría a casi 300 hombres, mujeres y niños hacia Monterrey y San Francisco para convertirse en los primeros verdaderos colonos europeos de la Alta California. El padre Garcés dejó esa expedición en Yuma. Desde allí emprendió un viaje de exploración en solitario verdaderamente extraordinario que hizo comprensible por primera vez para los ojos europeos gran parte de lo que hoy conocemos como el suroeste estadounidense.

    Su objetivo era reconocer una mejor ruta tanto de Sonora a Monterrey como de Monterrey a Nuevo México. Durante los siguientes 10 meses, recorrió el río Colorado hacia su desembocadura, luego remontó el río hacia las proximidades de la actual Laughlin, Nevada (estado en el que fue el primer europeo en entrar), cruzó después el implacable desierto de Mojave hasta la Misión de San Gabriel, se adentró en el gran Valle Central de California a través de la actual Bakersfield, regresó por el Mojave y el noroeste de Arizona hasta el Gran Cañón (donde realizó un aterrador descenso para visitar a los havasupai, quienes vivían, tanto entonces como ahora, cerca de las famosas cascadas que llevan su nombre) y avanzó más al este hasta la aldea hopi de Oraibi, antes de regresar finalmente a San Xavier del Bac.

    Por lo general, el padre Garcés encontró tanto receptividad al Evangelio (descubrió que un estandarte que mostraba a la Virgen con el Niño en un lado y a un hombre sufriendo los tormentos del infierno en el otro hacía maravillas para comunicar su mensaje fundamental) como una hospitalidad salvadora (a menudo llevaba muy poca o ninguna comida en su equipaje).

    La hospitalidad de los nativos ni siquiera estaba reservada exclusivamente a los seres humanos. Un día, su mula se quedó atascada en un fangal. Los indios cocopah con los que se hospedaba “corrieron todos a ayudarle, lo sacaron en brazos y lo llevaron al fuego para que se calentara”.

    Intercambio de un caballo por la libertad de esclavas

    El diario del padre Garcés está lleno de incidentes reconfortantes como este. Sin embargo, también había mucha oscuridad. A lo largo del río Colorado, por ejemplo, el padre Garcés se encontró con un grupo de chemehuevis que llevaban consigo a dos niñas halchidhoma capturadas como esclavas. La esclavitud se practicaba en toda la América nativa y, aunque era ilegal, los españoles en la frontera fomentaban este comercio al comprar y conservar esclavos con frecuencia, una práctica que religiosos como el padre Garcés dedicaron mucho tiempo y tinta a denunciar y criticar. En cuanto a las niñas halchidhoma, el padre Garcés entregó un caballo a cambio de su libertad.

    La guerra intertribal era tan endémica como la esclavitud entre tribus. Tan humilde como resistente, el padre Garcés tenía un talento especial para ganarse la confianza y la amistad de los nativos (uno de sus compañeros frailes dijo que el padre Garcés estaba “tan bien dotado para llevarse bien con los indios e ir entre ellos que parece ser muy parecido a un indio él mismo”), y allá donde iba intentaba, a veces con éxito, negociar acuerdos de paz. Soñaba con fundar una docena o más de nuevas misiones en los actuales Arizona y el sur de California, no solo para salvar almas nativas, sino también para extender lo que él veía como las manifiestas bendiciones de la civilización española, principalmente la paz civil.

    No estaba destinado a ser así. El incumplimiento de las promesas españolas, un liderazgo militar imprudente y los recelos de los quechan provocaron un levantamiento en Yuma en julio de 1781, en el que el padre Garcés y otros tres frailes, junto con otros 127 españoles, fueron asesinados.

    El monumento al padre Garcés que se alza hoy a lo largo del río Colorado, frente a la Misión Indígena de San Tomás, es más impresionante que el que honra al padre Marquette en St. Ignace, Míchigan. Sin embargo, es aún menos visitado.


    Este artículo se publicó primero en inglés en OSV News. Lo reproducimos en Omnes con permiso. Puede leer el artículo original AQUÍ.

    El autorAgencia OSV News

    España

    Mons. Alejandro Arellano presidirá la Jornada de la Familia en Torreciudad a la espera de su resolución vaticana

    El Santuario también apuesta por el testimonio de un matrimonio de misioneros digitales, tras el éxito del año pasado con Nachter y Rose.

    Javier García Herrería·27 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    El Santuario de Torreciudad se prepara para acoger la 34ª edición de la Jornada Mariana de la Familia, un encuentro festivo que congrega cada año a miles de familias en una jornada de oración, convivencia y devoción bajo la protección de la Virgen María.

    La edición de este año contará con una presencia de especial relevancia eclesial: la Misa central y los actos principales estarán presididos por Mons. Alejandro Arellano Cedillo, arzobispo titular de Bisuldino y Decano del Tribunal de la Rota Romana.

    Una figura clave en el momento decisivo del Santuario

    La participación de Mons. Arellano en este evento multitudinario despierta especial interés debido al cometido que desempeña por encargo directo de la Santa Sede. El prelado fue nombrado Comisario Pontificio Plenipotenciario para el complejo de Torreciudad con el fin de instruir y resolver el diferendo jurídico y administrativo entre la diócesis de Barbastro-Monzón y la Prelatura del Opus Dei sobre el estatus canónico y la regularización del santuario.

    Mientras las partes involucradas y la comunidad eclesial permanecen a la espera del fallo definitivo y de la propuesta de resolución que elabora el jurista toledano, la presencia de Arellano como celebrante principal subraya el clima de normalidad institucional, cercanía pastoral y encuentro con los fieles que rodea el día a día del templo mariano.

    Un programa repleto de actos para toda la familia

    El programa del 12 de septiembre arrancará a las 9:00 h con la apertura del recinto y las confesiones, dando paso al mediodía a la oración, las tradicionales ofrendas y la Santa Misa Solemne de las 12:30 h, seguida del emotivo ofrecimiento de los niños a la Virgen.

    Tras el descanso de la comida, la tarde combinará la música con el recital del Coro del Colegio Alborada, el coloquio sobre noviazgo y matrimonio «Hablemos de amor… de verdad» impartido por Quique Mira y María Lorenzo, y el rezo del Santo Rosario con Exposición Solemne que pondrá el broche final a la jornada a las 17:00 h.

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    La trampa del victimismo: ¿por qué el creyente se siente más perseguido de lo que lo está?

    Hay mucho que aprender de conversos como Ana Iris Simón o Ernesto Castro y la novedad con la que ven muchos aspectos al cristianismo.

    27 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    La semana pasada, en el Observatorio de lo Invisible, Ernesto Castro relataba con su habitual ironía su experiencia tras su reciente bautismo. Esperaba, decía, hostilidad, sospecha, algún tipo de ataque a la altura del paso que acababa de dar. En vez de eso, se encontró con una vida cotidiana que seguía funcionando exactamente igual. Bromeaba con que aún estaba esperando “los estigmas”, preguntándose en tono de humor qué había hecho mal para no ser perseguido.

    Unos meses antes, Ana Iris Simón —también conversa reciente, criada en una familia atea— contaba algo parecido en el Congreso de Católicos y Vida Pública. Lo que le sorprendía era el pesimismo que muchas veces encontraba entre los creyentes, pues encontraba un discurso oscuro y desesperanzado que chocaba con lo que ella misma sentía. Viniendo de un ambiente ateo que describía como “frío”, la comunidad de fe le resultaba, en comparación, cálida.

    Ambos testimonios apuntan a la misma paradoja: quienes llevan tiempo dentro de una comunidad —sea religiosa, política o de cualquier otro tipo— tienden a sentirse más asediados y a percibir su entorno de forma más sombría que quienes acaban de llegar. El recién llegado, con su mirada sin estrenar, capta con más nitidez tanto lo bueno del lugar como la desproporción del pesimismo ambiental. Esto no es una impresión aislada de dos intelectuales conversos, es un patrón que la psicología social lleva décadas documentando.

    La adaptación borra lo bueno y deja lo malo

    El primer mecanismo relevante es la adaptación hedónica de Harry Helson: cuando un estímulo se mantiene constante, deja de generar la misma respuesta emocional. Para alguien que lleva toda la vida en una comunidad, lo bueno de pertenecer a ella —el consuelo, el sentido, la compañía— se ha vuelto invisible por costumbre. 

    Lo que sigue destacando, en cambio, son los roces, las críticas externas y los conflictos. El converso, al no estar acostumbrado a muchas cosas, percibe el contraste completo: nota lo cálido del entorno con la misma intensidad con que un veterano ya no lo nota.

    El sesgo de negatividad: lo malo pesa más

    A esto se suma lo que Roy Baumeister y sus colegas descubrieron: los eventos, comentarios o amenazas negativas dejan una huella psicológica más profunda y duradera que los positivos de magnitud equivalente.

    Este sesgo de negatividad hace que una crítica hostil hacia la fe, o una noticia negativa sobre la institución, pese mucho más en la memoria y en el estado de ánimo colectivo que decenas de interacciones neutras o amables. Quien lleva años expuesto a ese goteo de negatividad —debates, titulares, comentarios en redes— acumula una sensación de asedio que no se corresponde necesariamente con la frecuencia real de la hostilidad, sino con su intensidad emocional.

    Ver enemigos donde el otro ve indiferencia

    Existe además un fenómeno muy bien documentado llamado “efecto de los medios hostiles”, descrito originalmente por Vallone, Ross y Lepper en 1985. En su experimento clásico, partidarios y detractores de una misma causa veían el mismo material informativo y ambos bandos, de forma simétrica, lo percibían como sesgado en contra de su propia postura.

    Así se explica que las sensaciones ante un mismo partido de fútbol sean tan diferentes entre los dos equipos. ¿Entendemos ahora por qué los argentinos se han sentido injustamente tratados en el mundial?

    Trasladado este sesgo a los asuntos de fe, se entiende cómo cuanto más identificado está alguien con su grupo, más tiende a interpretar la actitud ambiental general —el tono de la conversación pública, la cultura popular, la sociedad secular— como sistemáticamente hostil, incluso si esa sociedad es en realidad mayoritariamente indiferente. 

    La destrucción de un corazón cristiano

    Ninguno de estos mecanismos implica que la hostilidad hacia los creyentes no exista, ni que las críticas a la Iglesia carezcan de fundamento en algunos casos. Lo que sugieren estos experimentos es que la intensidad con la que uno percibe el asedio no es un termómetro fiable de la temperatura real del ambiente, sino el resultado de un conjunto de sesgos cognitivos —adaptación, negatividad, identificación grupal— que actúan con más fuerza cuanto más tiempo se lleva dentro. 

    Por eso, paradójicamente, a veces hace falta la mirada de quien acaba de llegar para recalibrar la de quien lleva toda la vida ahí. 

    Vale la pena detenerse, en algo que no es solo un problema de percepción errónea sino un problema espiritual: estos mismos sesgos, cuando se instalan en el corazón, hacen materialmente más difícil vivir el núcleo del mensaje cristiano.

    El mandamiento de amar al prójimo presupone, como mínimo, ver al prójimo como alguien capaz de ser amado y de amar. Pero si los sesgos negativos han ido construyendo la sensación de que ese prójimo concreto —el vecino secular, el compañero de trabajo que se burla, la cultura ambiental en general— es fundamentalmente hostil, entonces el amor al prójimo deja de sentirse como un mandamiento exigente y empieza a sentirse como algo directamente contradictorio con la propia supervivencia emocional. 

    El sesgo no elimina el mandamiento, pero lo vuelve psicológicamente cuesta arriba de una manera que probablemente no le corresponde a la realidad.

    Algo parecido ocurre con la alegría y la esperanza, que en la tradición cristiana no son un añadido opcional sino una señal distintiva —san Pablo insiste en la alegría incluso en la cárcel—. Si la atención está permanentemente capturada por los episodios de rechazo, esos pocos momentos vívidos de hostilidad terminan pesando en la memoria mucho más que los mil momentos neutros o buenos que hay alrededor. El resultado es un cristiano que, sin proponérselo, vive instalado en un estado de ánimo defensivo y sombrío, precisamente lo contrario de lo que su propia fe le pide encarnar ante los demás. 

    La desesperanza que percibía Ana Iris Simón al entrar en ambientes eclesiales es la consecuencia directa de que estos sesgos, no corregidos, acaban ocupando el lugar que debería ocupar la esperanza.

    Nada de esto es una acusación ni un motivo de culpa: son sesgos humanos, comunes a cualquier grupo y como tales no se resuelven con fuerza de voluntad sino con conciencia de que existen. 

    Precisamente por eso la mirada del converso reciente —la de un Ernesto Castro que espera estigmas y no los encuentra, la de una Ana Iris Simón que encuentra calor— puede funcionar como una gracia útil para el que lleva tiempo dentro: un recordatorio de que el prójimo, visto sin el filtro acumulado por años de sesgo, suele ser mucho más amable de lo que la memoria selectiva quiere hacer creer.

    El autorJavier García Herrería

    Redactor de Omnes. Anteriormente ha sido colaborador en diversos medios y profesor de Filosofía de Bachillerato durante 18 años.

    Evangelización

    ¿Es real el giro católico?

    Noticias de bautismos, películas sobre la llamada vocacional o canciones que suspiran por la transcendencia. ¿El hombre vuelve a buscar a Dios? ¿Por qué se habla de “giro católico”? ¿Qué ha cambiado en el hombre para abrirse a la posibilidad de Dios?

    Mariano Crespo·27 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    Desde hace unos meses se viene discutiendo en la prensa de nuestro país acerca de un supuesto “giro católico”. Este vendría avalado por varios hechos como, por ejemplo, el significativo aumento de bautizos de adultos en Francia. Según un informe de la Conferencia Episcopal Francesa (CEF), en 2025 fueron 17.800 los catecúmenos (adultos y adolescentes) que recibieron el bautismo en ese país durante la Pascua, lo que supone un aumento del 45 % con respecto al año 2024. Estos resultados serían los más altos jamás registrados desde la creación de esta encuesta por la CEF hace más de veinte años (en 2002). Por otra parte, se confirma y se refuerza de manera muy significativa una tendencia ya observada en el estudio del año pasado: la proporción creciente, y ahora mayoritaria, de jóvenes entre el conjunto de los catecúmenos. En nuestro país este giro estaría ilustrado por el auge de determinados movimientos eclesiales orientados fundamentalmente a jóvenes y, más recientemente, por el éxito de la película Los domingos, la cual se centra en una joven de 17 años que se plantea seriamente abrazar la vida religiosa de clausura.

    Estas y otras circunstancias han llevado a sociólogos y pensadores a sostener que nos encontramos ante una suerte de “revival” de lo católico. Esto sucedería tras años en los que profesar esta fe era comprendido como una opción privada, equiparable a una preferencia subjetiva y, por tanto, no racional, que incluso era objeto de mofa y escarnio. De este modo, parecería que el diagnóstico de Byung-Chul Han al inicio de su librito sobre Dios en donde se sostiene que “no es Dios quien ha muerto, sino el ser humano al que Dios se revelaba”, es excesivamente pesimista.

    Volver a buscar a Dios

    Sea como fuere, lo que es cierto es que desde mucho antes que se hablara de este “giro católico” asistimos en el ámbito del pensamiento a una suerte de “giro teológico” o de nuevo interés por la cuestión de Dios y por el fenómeno religioso. Ciertamente, en gran parte de lo que, en términos generales, se denomina “Modernidad” tuvo lugar una especie de autolimitación o automutilación de la propia razón al estar centrada exclusivamente en el ámbito de las ciencias empíricas. Cuando hoy hablamos de una demostración racional o una demostración científica, automáticamente todos pensamos en el trabajo que, por ejemplo, se hace en un laboratorio. Sin embargo, cada vez más se ha ido abriendo paso la consideración – por otra parte, genuinamente católica – de la necesidad de una ampliación del radio de la razón, tal y como Josef Ratzinger/Benedicto XVI sostuvo tanto en su obra teológica como en su ministerio petrino.

    En este orden de cosas, destacadas corrientes filosóficas se han abierto a considerar el “fenómeno” Dios, a analizar el modo en el cual se nos dan Dios y las “cosas de Dios”. Ciertamente, como ya lo señaló el teólogo Joseph Ratzinger en su Introducción al cristianismo, entre Dios y el hombre hay un abismo infinito. Hemos sido creados de tal manera que nuestros ojos sólo pueden ver lo que no es Dios. Dios caerá siempre fuera de nuestro campo visual. Sin embargo y como el propio Ratzinger reconoce, que la actitud expresada en la palabra credo significa “una forma primaria de situarse ante el ser, la existencia, lo propio y todo lo real”. Es una opción mediante la cual se afirma que en lo íntimo de la existencia humana “hay un punto que no puede ser sustentado ni sostenido por lo visible y comprensible”. De este modo, la fe cristiana considera lo invisible como más real que lo visible.

    Sin embargo, cabe preguntarse con san Agustín ¿hasta qué punto “las cosas invisibles de Dios son comprendidas y vistas mediante las cosas creadas”? Pensadores contemporáneos como Jean-Luc Marion entre otros han apuntado a lo que han denominado “la paradoja fenomenológica”. Con esta expresión el filósofo francés se refiere a la aparente contradicción del “aparecer de lo preeminentemente inaparente, la visibilidad de lo invisible como tal y que permanece así en su visibilidad”. La cuestión central que aquí se plantea es: ¿qué es lo que vemos de lo invisible? O, dicho de otro modo, ¿qué se nos muestra de lo invisible en lo visible? 

    Lo anterior pone de relieve que el reino de los fenómenos es mucho más amplio que el de las entidades perceptibles. Como señala Jean-Yves Lacoste, “aparecer” es más que “sernos presente por nuestros sentidos”. De hecho, llega a decir que “percibimos más de lo que nuestros sentidos nos dan para que lo percibamos”. Esto está en la base de la experiencia religiosa en la medida en que en esta el corazón del hombre puede sentir a la vez la presencia y la ausencia de Dios. 

    Una presencia “al corazón”

    De este modo, la filosofía contemporánea se abre a modos de “donación” diferentes a la representación en los cuales lo ausente desempeña también un papel. A ello se refiere Lacoste cuando menciona que el Dios “sensible al corazón” es a la vez presente y ausente, sentido y no sentido. Como recuerda este autor, Dios es infinitamente mayor que todo lo que sentimos y sabemos de Él. Sin embargo, lo que no sentimos y sabemos de Dios no es, en realidad, una carencia, una ausencia, sino un “surplus”, “demasiada presencia”. Esto no quiere decir que tengamos que poner entre paréntesis lo que sabemos acerca de Dios. Este ser infinitamente mayor de Dios frente a nuestro saber acerca de él pone de manifiesto que su presencia no es una presencia al modo de un objeto de la representación. Se trata de una presencia al “corazón”.

    Por consiguiente, este “giro católico” o, al menos, “giro cristiano” que parece observarse en algunas de las corrientes filosóficas más relevantes de las últimas décadas va de la mano de una recuperación de la afectividad como elemento central junto con el entendimiento y la voluntad. Frente a una cierta tradición que considera que la esfera afectiva ha de ser excluida del ámbito espiritual reduciendo esta al ámbito de las sensaciones corporales, los estados emocionales o las pasiones, la filosofía contemporánea ha recuperado el papel determinante que esta esfera desempeña en la persona humana. De hecho, se ha llegado a sostener que en muchos ámbitos el corazón es lo que constituye nuestro verdadero yo.

    En resumen, el “giro católico” que parece apreciarse en desarrollos importantes del pensamiento contemporáneo se ha centrado en la peculiaridad de la experiencia religiosa. En esta el ser humano se abre amorosamente a un Dios personal que le deslumbra, pero que, al mismo tiempo, siente como cercano. A ello se refería Pascal cuando escribía: “Mientras al hablar de las cosas humanas se dice que hay que conocerlas antes de amarlas, lo cual se ha convertido en proverbio, los santos, al contrario, dicen, al hablar de las cosas divinas, que hay que amarlas para conocerlas, y que no se entra en la verdad sino por la caridad”.

    El autorMariano Crespo

    Director académico del Máster en Cristianismo y Cultura Contemporánea. Universidad de Navarra

    Vocaciones

    Conoce a cuatro religiosas que dedicarán su vida a Dios en 2026

    4 mujeres que se entregarán por completo a Dios en la vida religiosa tienen historias similares. La oración, los sacramentos y la adoración desempeñaron un papel fundamental en su decisión.

    Agencia OSV News·26 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

    – OSV News / Katie Yoder

    La hermana Catherine Lucia Phoebe Addington, de las Hijas de San Pablo, aún recuerda la primera vez que entró en la capilla de un convento cuando cursaba cuarto de primaria.

    “Vi la lámpara del santuario encendida y eso me dejó absolutamente alucinada”, comentó al referirse a su visita a la residencia de las religiosas que daban clase en su colegio. “Dije: ‘Un momento, ¿las monjas pueden vivir con Jesús? No lo sabía… ¡Apúntame!’”.

    La hermana Phoebe es una de las cuatro religiosas que profesarán sus votos en 2026 y que han hablado con OSV News sobre la historia de su vocación y lo que les llevó a dedicar su vida a Dios. Sus trayectorias son diferentes: algunas crecieron asistiendo regularmente a Misa, y otras no. Algunas sabían que estaban llamadas a la vida religiosa, y otras recorrieron un camino más complicado. Una de ellas abandonó temporalmente la Iglesia antes de incorporarse a su comunidad. Otra ya quería ser religiosa cuando era pequeña.

    Sus historias también presentan similitudes. La oración, los sacramentos y la adoración desempeñaron un papel fundamental. Muchas se sintieron atraídas por el amor incondicional de Dios y por la alegría que veían en los católicos que les rodeaban.

    Todas ellos querían entregarse por completo a Dios.

    Hechos para algo más

    La hermana María Trinity ingresó en la Congregación de las Hermanas Dominicas de Santa Cecilia en Nashville, Tennessee, tras haber crecido en Gaithersburg, Maryland. Sus padres llegaron a Estados Unidos durante la Guerra Civil libanesa y criaron a sus tres hijas en la Iglesia greco-católica melquita.

    “Recuerdo que, cuando era más joven, tenía la sensación de que estaba destinada a algo más grande que lo que este mundo podía ofrecerme”, dijo la hermana, de 30 años.

    A medida que fue creciendo, su familia dejó de asistir a Misa con tanta regularidad. Ella sentía que le faltaba algo, y volvió a conectar con su fe en 3.º de ESO tras participar en un proyecto de voluntariado en una iglesia católica local.

    Por aquella época, también asistió a una concentración juvenil de la Marcha por la Vida en la que se pidió a quienes estuvieran pensando en dedicarse a la vida religiosa que se pusieran de pie. El corazón le latía con fuerza.

    “No había pensado en absoluto en la vida religiosa”, dijo. “Por dentro me decía: ‘No, no, no’”.

    “Deseo radical” de proclamar el amor de Dios

    La hermana María Trinidad abrazó su fe mientras estudiaba ingeniería mecánica e informática en la Universidad de Maryland. Sus amigos del centro de estudiantes católicos le hablaron de los sacramentos. Asistía a Misa, a la adoración, a la confesión, a los estudios bíblicos y a la dirección espiritual. Conoció a religiosas y rezaba con frailes dominicos.

    Un momento decisivo se produjo durante la adoración en un retiro de silencio. Oyó a Dios llamarla para que se entregara por completo a Él. Ese momento llegó después de que también hubiera asistido a las Jornadas Juveniles de Steubenville y a los viajes misioneros de FOCUS.

    “Empecé a sentir un deseo intenso de proclamar la verdad del amor de Dios y de cómo este mundo está pasando, pero el amor de Dios nunca, nunca se desvanece”, dijo. “Me di cuenta de que el Señor no necesitaba lo que yo pudiera hacer por Él, sino que simplemente me quería tal y como era”.

    Cuando visitó a las hermanas dominicas en su último año de instituto, se sintió en paz. Ingresó en la orden en 2018, a los 23 años, y actualmente imparte clases en secundaria en un colegio católico de Oak Ridge, Tennessee. Profesará sus votos perpetuos el 25 de julio.

    “Algo que se agita en mi corazón”

    Cuando la hermana Concepción Medina, de las Hermanas Franciscanas de la Caridad Cristiana, tenía unos dos años, le confió a su tía que quería ser religiosa.

    Nacida y criada en Nuevo México, creció en un entorno culturalmente católico junto a sus cinco hermanos. Recibió los sacramentos, pero no asistía a la iglesia con frecuencia. Vivió un momento decisivo en medio de una serie de pequeños momentos a lo largo de su camino hacia la vida religiosa. 

    “Me di cuenta de que, a lo largo de mi vida, Dios siempre me había estado inspirando en el corazón para que fuera solo suya”, dijo la hermana, de 32 años.

    El empujoncito de san Francisco

    Cuando tenía poco más de veinte años, recordaba haber experimentado “esa profunda sensación de saber” mientras cantaba el “Kyrie” en la Misa.

    “Sabía con cada fibra de mi ser que Dios me estaba llamando a la vida religiosa y me pedía que fuera exclusivamente suya… Me sentí destrozada”, afirmó. “Esta sensación de desolación, por supuesto, fue cambiando con el tiempo y, en realidad, se debía a mi propio egoísmo”. 

    Dios le dejó claro que debía ingresar en la congregación de las hermanas franciscanas.

    “Después de haber venido de visita, el Señor envió a san Francisco para guiarme por el buen camino”, dijo, y añadió que veía imágenes y estatuas del santo por todas partes. “No fue hasta que cedí y volví a visitar este lugar cuando experimenté una profunda sensación de paz respecto a todo”. 

    Ingresó a los 24 años. Actualmente se encuentra en Manitowoc, Wisconsin, en la casa madre de las hermanas. Es enfermera y atiende a las hermanas en la enfermería. Profesará los votos perpetuos el 2 de agosto, durante el Año Jubilar de San Francisco de Asís.

    “Puedo entregarme por completo a Jesús”

    La hermana Joseph Lucia, de la Congregación de las Hermanas Dominicas de María, Madre de la Eucaristía, habló desde la casa madre de su orden en Ann Arbor, Míchigan. Es una de siete hermanos y se crió en el seno de la fe católica en Spartanburg, Carolina del Sur.

    Esta joven de 28 años contó que la primera vez que se planteó seriamente la vocación religiosa fue durante su confirmación, en 3.º de ESO. El obispo dio una charla sobre las vocaciones y dijo que rezaba para que su grupo de confirmación siguiera al Espíritu Santo.

    “Recuerdo que pensaba y rezaba: ‘Jesús, si quieres que sea monja, lo haré, solo tienes que decírmelo’”, dijo.

    Empezó a plantearse más seriamente la vida religiosa al final de su primer curso en la Universidad de Clemson, mientras estudiaba enfermería y español. Comenzó su proceso de discernimiento cuando su hermana mayor ingresó en la congregación de las Hermanas Dominicas.

    “Eso me inspiró de verdad a volver a planteármelo, pensando: ‘Dios mío, ¿es esto realmente a lo que me estás llamando?’”, dijo, recordando la alegría de su hermana.

    Su devoción por la Eucaristía y por María la llevó a unirse a las hermanas dominicas. Su amor por ambas creció durante sus años universitarios, donde asistía a Misa a diario y dedicaba tiempo a la oración y la adoración. Además, se dio cuenta de que se sentía atraída por la espiritualidad dominicana después de que unos dominicos visitaran su centro educativo.

    Dejó la universidad para ingresar en el convento a los 21 años. En la actualidad, da clase en un colegio católico de Findlay, Ohio. Hará su profesión perpetua el 28 de julio.

    “Puedo entregarme por completo a Jesús en respuesta al amor absoluto que me ha mostrado”, dijo al referirse a su condición de esposa de Cristo. “Puedo ser un signo visible de cuánto ama Jesús a su Iglesia, de cuánto ama Jesús a cada alma individualmente”.

    “Sentido de pertenencia a Dios”

    La hermana Phoebe creció en Alexandria (Virginia), donde ahora vive como Hija de San Pablo. De niña, solía ir a la librería de la congregación en esa ciudad. Ahora, presta servicio allí como hermana.

    Se crió en el seno de la fe católica junto a sus dos hermanas y asistió al colegio de su parroquia. Esta hermana, de 32 años, ha experimentado “ese sentido total e instintivo de pertenencia a Dios” durante toda su vida. Al mismo tiempo, hubo ciertos momentos reveladores a lo largo de su camino hacia la vida religiosa. Le encantaba aprender sobre los santos mientras se preparaba para la confirmación y se dio cuenta de que muchos de ellos eran monjas.

    Su trayectoria no fue sencilla: abandonó la Iglesia a los 18 años porque se sintió escandalizada por la crisis de los abusos. Por aquella época, unos amigos cristianos ortodoxos la invitaron a su iglesia.

    “Cada día me inspira el testimonio de mis amigos ortodoxos, que al ver a alguien que estaba sufriendo le dijeron: ‘Sin presiones, no tienes por qué entrar en nuestra iglesia; solo queremos que sepas que eres bienvenido a rezar aquí si eso te ayuda a mantenerte cerca de Jesús’”, afirmó.

    Volvió a la Iglesia católica tres años más tarde, cuando, entre otras cosas, el Papa Francisco visitó Estados Unidos en 2015. Su mensaje sobre tender la mano a los marginados la conmovió personalmente.

    “Tiene un plan”

    Las Hijas de San Pablo, cuya misión es dar a conocer a Cristo, le enseñaron a rezar durante su programa de discernimiento. A través de la oración, se enamoró de Cristo. Ingresó en la congregación en 2021, a los 27 años, tras completar un doctorado en literatura española y traducción en la Universidad de Virginia. Hizo su primera profesión el 14 de febrero, el día de San Valentín.

    “Hay mucha gente que, por una razón u otra, se dice a sí misma: ‘No puedo ser feliz’”, afirmó. “Dios te quiere tal y como eres, y tiene un plan para ti, y ese plan es mejor de lo que puedas imaginar”.

    Las cuatro hermanas ofrecieron sus consejos a las jóvenes que están en proceso de discernimiento. Recomendaron dejarse guiar por Dios y pasar tiempo con mujeres religiosas. Sugirieron rezar, leer la Biblia y acudir a los sacramentos. Animaron a las mujeres a confiar en Dios.

    “Por encima de todo —dijo la hermana Concepción Medina—, enamórate sin reservas de Dios y todo encajará en su sitio”.


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    El autorAgencia OSV News

    Estados Unidos

    Tras 50 años, la conferencia de Steubenville sigue despertando vocaciones y la fe

    Este verano, la universidad católica celebra el 50.º aniversario de la conferencia Steubenville, que ha cambiado la vida de muchas personas.

    Angelus News·26 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

    – Ángelus News / Francesca Pollio Fenton | Catholic News Agency

    En 1976, la Universidad Franciscana de Steubenville celebró su primera conferencia juvenil en su campus de Steubenville, Ohio. Este verano, la universidad católica celebra el 50.º aniversario de una conferencia que ha cambiado la vida de muchas personas.

    Desde su creación, las jornadas juveniles han ayudado a más de un millón de jóvenes a encontrar a Jesucristo a través de charlas dinámicas, la Misa, la adoración eucarística, la confesión, la oración y el compañerismo.

    La idea de organizar una conferencia para jóvenes surgió después de que el padre Michael Scanlan, TOR, antiguo rector de la Universidad Franciscana, celebrara una conferencia para sacerdotes y les preguntara qué podía hacer la universidad por ellos. ¿Cuál fue su respuesta? Querían algún tipo de evento dirigido a los jóvenes, concretamente a los adolescentes. Al año siguiente se celebró la primera conferencia para jóvenes.

    “Es realmente un hermoso testimonio de la fidelidad de Dios”, declaró a EWTN News el padre Dave Pivonka, TOR, actual rector de la Universidad Franciscana.

    “El otro día pensaba que los adolescentes que asistieron a las primeras jornadas juveniles tienen ahora más de 60 años, casi 70”, añadió. “Así que eso supone medio siglo de jóvenes cuyos corazones han sido tocados, que se han encontrado con Jesús en los sacramentos, que se han encontrado con Él en la comunidad de jóvenes reunida… Es simplemente un hito tremendo para los jóvenes. Ahora bien, el hecho de que la Universidad Franciscana haya podido formar parte de ello y de que tuviéramos la visión de poder ofrecer esta oportunidad, creo que es también una gran gracia para nosotros”.

    La conferencia de 2026

    Este verano, la Universidad Franciscana organizó cuatro conferencias con todas las entradas agotadas en su campus de Steubenville, además de otras 15 conferencias que tuvieron lugar en distintas ciudades de Estados Unidos.

    Entre los ponentes de la conferencia juvenil de este verano se encuentran el padre Mike Schmitz, presentador del podcast “The Bible in a Year”; Chris Stefanick, autor, conferenciante y presentador de televisión; el padre Leo Patalinghug, autor, presentador de podcast y sacerdote de la Arquidiócesis de Baltimore; Katie Prejean McGrady, autora y presentadora de radio católica; Paul J. Kim, conferenciante, autor y músico; y muchos más.

    Brian Kissinger, director ejecutivo de conferencias de la Universidad Franciscana, declaró a EWTN News que “en el corazón de nuestras conferencias, en el corazón de esta experiencia para los jóvenes, está el Santísimo Sacramento”.

    Explicó que también intentan que las conferencias sean “lo más exclusivas posible”.

    “Sabemos que los adolescentes provienen de un millón de contextos diferentes —no solo geográficamente, sino también emocionalmente, espiritualmente y desde el punto de vista catequético—. Algunos cuentan con una excelente formación y hogares católicos llenos de amor; otros no son católicos, sino que simplemente han venido acompañados por sus amigos católicos”, explicó. “Por eso intentamos de verdad que el fin de semana resulte lo más acogedor posible, para predicar el mensaje del Evangelio, que nunca cambia, pero abordando siempre la presentación del ‘kerigma’ partiendo de la base de que un adolescente no conoce toda la historia”.

    Según Kissinger, uno de los momentos más impactantes de la conferencia tiene lugar durante la Misa de clausura, cuando el sacerdote que la preside invita a los jóvenes, tanto hombres como mujeres, a acercarse si durante el fin de semana han sentido la llamada de Dios al sacerdocio o a la vida religiosa.

    Según la encuesta de 2026 realizada por el Centro de Investigación Aplicada al Apostolado (CARA) entre los sacerdotes recién ordenados, el 18 % de los sacerdotes ordenados este año asistió a una Conferencia Juvenil de la Universidad Franciscana de Steubenville durante su camino vocacional.

    Otros estudios de CARA revelaron que el 21 % de las religiosas y el 15 % de los hermanos religiosos que habían profesado recientemente los votos perpetuos también habían asistido a un encuentro juvenil franciscano. En conjunto, el 18 % de los religiosos y religiosas recién profesos declararon haber participado en un encuentro juvenil de Steubenville, más que en cualquier otro encuentro católico de este tipo en Estados Unidos.

    Entonces, ¿cuál es el secreto del éxito de la Conferencia Juvenil de Steubenville entre los jóvenes católicos?

    “La gente suele preguntarme: ‘¿Cuál es el secreto del éxito de las jornadas?’. Pero, sinceramente, no tiene nada de complicado”, afirmó Pivonka. “Lo que hacemos es reunir a los jóvenes y ofrecerles un entorno en el que puedan encontrarse con Jesús. Lo hacemos a través de los sacramentos. Lo hacemos a través de la adoración. Lo hacemos a través del sacramento de la reconciliación. Lo hacemos a través del culto. Y lo hacemos lo mejor que podemos, para derribar, en cierto modo, las barreras que puedan existir entre ellos y ese encuentro”.

    “Me gustaría decir que hay algún ingrediente secreto, pero en realidad se trata simplemente de crear un entorno que propicie el encuentro entre los jóvenes”, añadió.

    “Tampoco me creo eso de que ‘los jóvenes no son fervientes o que no se les puede plantear retos’”, continuó. “Quiero decir que presentamos las enseñanzas de la Iglesia sin ninguna vacilación. Y lo que estamos comprobando es que los jóvenes responden a eso”.

    De asistente a regañadientes a discípulo entusiasta

    Elizabeth Feulner, una estudiante de 18 años de Siracusa (Nueva York), ha asistido a dos conferencias juveniles de Steubenville.

    En una entrevista con EWTN News, contó que se vio obligada a asistir a la conferencia durante su primer año. El grupo juvenil de su parroquia acababa de ponerse en marcha y su madre recibió un correo electrónico del responsable del grupo en el que le daba detalles sobre la conferencia.

    “Mi madre me dijo: ‘Tienes que ir a esto. Parece una oportunidad estupenda. Ojalá hubiera tenido algo así cuando tenía tu edad’. Y yo le respondí: ‘Vaya, es con muy poca antelación; no sé si esto va a ser lo que más me guste’. Así que el primer año no fue realmente decisión mía”, explicó Feulner.

    Sin embargo, al recordar aquella primera experiencia, afirmó que le ayudó a “crecer en mi relación personal con Jesús y a mostrarlo más abiertamente, así como a tener confianza en ello de muchas maneras en mi vida”.

    Señaló que el hecho de asistir sola el primer año le permitió “sentarme de verdad allí y sentir la presencia de Jesús, así como su obra en mi vida”, lo que a su vez la motivó a buscar relaciones “centradas en Dios” cuando regresó a casa.

    Feulner recordó el momento que más le impactó durante aquella primera conferencia: la adoración eucarística.

    Ese año, asistió a la conferencia con una rodilla dislocada y tuvo que caminar con muletas. La adoración se celebraba por la tarde, pero durante el día había caminado mucho, tenía mucho dolor y, al llegar la tarde, estaba agotada.

    “Estaba sentada allí durante la adoración; me sentía muy emocionada y la custodia se detuvo justo encima de mí, y por un momento me pareció que solo estábamos Dios y yo, y Él me dijo: ‘Te veo y estoy aquí’”, contó.

    “Creo que ese momento me ha demostrado —y he seguido intentando dejar que me lo demuestre— que Él siempre está ahí”, añadió. “Y esa representación física de Él allí, mirándome a través de la custodia, es como si fuéramos solo Él y yo. Y eso ha seguido marcando mi forma de ver mi relación con Dios, especialmente en los momentos difíciles y a lo largo de toda mi vida”.

    Cuando Feulner asistió este año, comentó que tenía una perspectiva totalmente diferente y que se sentía enormemente agradecida por todo lo que Dios había hecho en su vida desde que asistió por primera vez el año anterior.

    Desde entonces, se ha creado su grupo juvenil y, gracias a ello, ha forjado amistades centradas en Cristo; su novio, con quien lleva dos años, se ha convertido al catolicismo, y su hermana menor ha podido asistir a la conferencia con ella este año.

    “Me sentí tan agradecida por este último año y por la comunidad que, sinceramente, nunca pensé que tendría cuando era joven”, dijo. “Este último año ha sido fundamental para poder contar por fin con una comunidad en Cristo, en mi fe y con amistades que son sencillamente inquebrantables”.

    Feulner dijo que espera que quienes asistan a la Conferencia Juvenil de Steubenville tengan “en algún momento una experiencia que les demuestre que son dignos de su amor, independientemente de lo que hayan hecho, y que sepan que Él los ve —tanto si han vivido ese momento de adoración como si no—, que realmente los ve cada día y en todo lo que viven, y que los ama no a pesar de ello, sino precisamente por ello”.


    Este artículo se publicó primero en Ángelus News. Se reproduce en Omnes con permiso. Puede leer el artículo original en inglés AQUÍ.

    El autorAngelus News

    Cultura

    La Sainte-Chapelle del hormigón armado

    Los hermanos Perret revolucionaron el arte sacro al emplear hormigón armado visto al diseñar la iglesia de Le Raincy (1923), un espacio funcional, económico y lleno de luz tras la Gran Guerra.

    Javier Ortiz-Echagüe·25 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

    En 1923 se inauguró en Le Raincy, cerca de París, una iglesia que algunos contemporáneos apenas sabían cómo interpretar. Construida enteramente en hormigón armado, se parecía más al mundo industrial que a lo que se esperaba de un edificio cristiano. No era solo una cuestión de estilo. La Primera Guerra Mundial había destruido centenares de iglesias, y la reconstrucción obligaba a repensar métodos, costes y formas. El hormigón aparecía entonces como una solución rápida y económica, aunque muchos siguieran considerándolo impropio de un templo.

    Una iglesia para el siglo XX

    Sus arquitectos fueron Auguste y Gustave Perret, pioneros en el uso del hormigón en la arquitectura moderna. Pero la ambición de los Perret no era romper con la tradición, sino continuarla con nuevos medios. Uno de sus principios era la sinceridad constructiva: un edificio debía expresar con claridad su propia estructura. Hasta entonces, los edificios nobles ocultaban el hormigón bajo capas de piedra o estuco. En Le Raincy, en cambio, aparece desnudo, tratado como un material noble.

    El debate al que dio lugar el proyecto es elocuente. Desde el diario comunista L’Humanité, Jacques Mesnil la describió como un edificio incoherente y arbitrario, hasta el punto de anunciar irónicamente su propio fracaso como templo: “Quizá los Perret hayan actuado en esta circunstancia como hombres avisados que pensaron que, ante la próxima Revolución, más valía concebir una iglesia de manera que pudiera transformarse en pocos años en cine, o incluso en sala de baile”, decía el 17 de agosto de 1923. En los medios católicos, en cambio, tuvo una acogida muy distinta. En un texto anterior, aparecido en La Croix del 7 de septiembre de 1922, A. Fulcran la consideró un modelo de construcción económica y funcional. “La arquitectura moderna nacerá de tentativas lógicas como la iglesia de Le Raincy, no de fantasías de artistas que buscan una forma nueva sobre el papel”, decía.

    La discusión venía de antes. En 1914, Léonce Marraud (bajo el pseudónimo Faber) había planteado el problema en La Vie et les Arts liturgiques: si hubiera que reconstruir Notre-Dame, no tendría sentido hacerlo “a la manera de Viollet-le-Duc”; antes de elegir entre románico, gótico o bizantino, había que preguntarse por la “función actual de una iglesia”, que no podía reducirse a un monumento histórico ni a un simple local práctico.

    Una Sainte-Chapelle moderna

    La iglesia de los Perret parecía responder a ese problema desde su propia construcción. Su forma es sorprendentemente simple. Una serie de columnas muy delgadas sostiene las bóvedas, mientras que los muros se reducen a una celosía de hormigón agujereado por multitud de pequeñas ventanas. El edificio funciona como una estructura ligera envuelta por una inmensa superficie de vidrio. El efecto recuerda a las grandes iglesias góticas, donde los muros desaparecen para dar paso a la luz de las vidrieras. Sin embargo, no hay un solo arco apuntado. La bóveda es un cañón rebajado, casi plano. La referencia histórica no viene de la forma, sino de la luz. Paul Jamot, en un texto publicado por la Gazettedes Beaux-Arts en 1923, lo resumió con una fórmula que haría fortuna: Le Raincy era “la Sainte-Chapelle del hormigón armado”.

    Foto: Wikimedia commons

    Pero lo esencial no era solo la innovación técnica. Al liberar los muros de su función portante, el hormigón armado permitía organizar el interior como un espacio claro, abierto y unitario. A diferencia de muchas iglesias históricas, llenas de capillas laterales y rincones oscuros, aquí la mirada no se dispersa: todo conduce hacia el altar. Fulcran pensaba que esa eficacia visual era el logro fundamental: “Todo el mundo verá el altar desde cualquier lugar, y el artificio de un suelo en pendiente, como en los anfiteatros, añadirá todavía más a este resultado de buena visibilidad”. Mesnil interpretaba ese mismo dispositivo de manera exactamente opuesta. Para él, la iglesia estaba concebida “como una especie de sala de teatro”, donde los sacerdotes aparecían “como actores sobre un escenario” y los fieles como espectadores pendientes de
    sus “gesticulaciones y clamores”.

    Vidrieras y memoria de la guerra

    El interior está dominado por las vidrieras diseñadas por Maurice Denis, una figura central del simbolismo y del renacimiento del arte religioso en Francia. Denis intentaba demostrar que el arte cristiano podía servirse de lenguajes contemporáneos sin perder su dimensión espiritual. Esa preocupación desembocó en 1919 en la fundación de los Ateliers d’Art Sacré (Talleres de Arte Sacro) junto a Georges Desvallières. El objetivo no era solo crear una escuela de estilo moderno, sino devolver al arte religioso una dimensión colectiva y litúrgica, como imaginaban que había sucedido en las grandes catedrales medievales. En Le Raincy, esa aspiración tomó una forma concreta: Denis realizó los cartones de las escenas figuradas, mientras que Marguerite Huré ejecutó las vidrieras con la colaboración de jóvenes artistas vinculados a los Ateliers.

    Las grandes ventanas recorren todo el perímetro del edificio formando una gama cromática que va del amarillo al azul profundo del presbiterio. En el centro de muchas de ellas aparece una escena figurada: episodios de la vida de la Virgen, pero también una imagen inesperada, la batalla del Ourcq, librada cerca de allí durante la Primera Guerra Mundial. Le Raincy era, en parte, un monumento conmemorativo vinculado a la batalla del Marne y al episodio de los taxis que trasladaron tropas francesas hacia el frente en septiembre de 1914. De ahí el apodo popular de “Saint-Taxi”, repetido con ironía por la prensa de la época.

    La vidriera dedicada a la victoria del Ourcq concentraba la mezcla que Mesnil consideraba intolerable. La Virgen aparece sobre un paisaje de guerra moderna, entre soldados, vehículos militares y explosiones. Para Mesnil, aquello convertía el programa de Denis en una forma de propaganda piadosa revestida de patriotismo conservador. Pero esa tensión explica también la singularidad histórica de Le Raincy. La iglesia intentaba responder a una pregunta de la posguerra europea: cómo construir un espacio sagrado en una sociedad atravesada por la industrialización, la guerra moderna y la fragmentación cultural.

    Un homenaje del siglo XX a Dios

    Uno de los artistas que colaboraron en la ejecución de las vidrieras era Pierre-Charles-Marie Couturier, entonces un desconocido de veinticinco años, que reflejó su entusiasmo en una carta de la época. La iglesia le había producido “la alegría que puede sentir
    un artista y un cristiano al contemplar en la Casa de Dios el fruto de unos esfuerzos que, por primera vez, son dignos de Ella”. Aunque la falta de recursos había obligado a simplificar la decoración, el conjunto le parecía “extremadamente moderno”, de una “compostura y una solemnidad verdaderamente reconfortantes”. Y esto era algo más que una reacción individual. “Para nosotros, los jóvenes artistas —escribía— vemos en ella el primer resultado de los esfuerzos y las doctrinas que hemos amado y defendido contra viento y marea. El homenaje del arte del siglo XX a Nuestro Señor y a Nuestra Señora: ¡qué hermosa alegría!”. Con el tiempo, Couturier se convertiría en una figura decisiva de la renovación del arte sacro en Francia, defensor de la colaboración entre la Iglesia y los artistas de vanguardia.

    La iglesia de los Perret deja un legado sencillo y exigente: la belleza no se hereda ni se identifica con un estilo histórico. Se conquista con las técnicas y las preguntas de su tiempo. Allí, los nuevos materiales permitieron redescubrir uno de los principios más antiguos de la arquitectura sagrada: construir era también organizar la luz.

    El autorJavier Ortiz-Echagüe

    Profesor del Master de Cristianismo y Cultura Contemporánea

    Familia

    Los católicos y el creciente fenómeno del “divorcio en la tercera edad”

    La Iglesia católica tiene que hacer frente a un fenómeno creciente: el divorcio en matrimonios de la tercera edad.

    Angelus News·25 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

    – Angelus news / Elise Ureneck

    Los Beauparlant parecían el tipo de familia católica con la que sueñan las parroquias: seis hijos, asiduos a la Misa semanal y profundamente comprometidos con su fe. Allison, que entonces tenía 46 años, y Ted, de 50, llevaban casados 19 años. Pocos de los que los conocían habrían previsto que se avecinaba una crisis.

    Las parroquias, los ministerios y los tribunales están afrontando esta realidad sobre la marcha. Dado que la mayoría de estos matrimonios se prolongaron durante varias décadas, su fin tiene repercusiones para los hijos adultos, los nietos, el resto de la familia y los amigos.

    En lo que respecta al divorcio, la Iglesia se ha centrado principalmente en la prevención (a través de los programas de preparación matrimonial “Pre-Cana”) y en abordar la cuestión de la nulidad, que se resuelve en sus tribunales.

    Sin embargo, el aumento de las tasas de divorcio a largo plazo pone de manifiesto que eso dista mucho de ser suficiente: hay más parejas que necesitan ayuda durante los años intermedios del matrimonio, así como una evaluación de la situación cuando llegan a un punto de ruptura.

    El divorcio en la tercera edad en cifras

    Un informe del Instituto de Estudios sobre la Familia de 2025 calcula ahora que la tasa de fracaso de los primeros matrimonios es del 40 % —lo que, de hecho, supone una mejora con respecto a años anteriores— y los matrimonios de principios del siglo XXI ya están durando más que los de la generación anterior.

    Sin embargo, hay un grupo que sigue siendo la excepción.

    Las parejas estadounidenses mayores de 50 años se divorcian al doble de la tasa registrada en 1990, y las tasas de divorcio entre los estadounidenses mayores de 65 años se han triplicado. En 2019, alrededor del 36 % de todos los divorcios afectaban a personas de 50 años o más. Esa cifra, por ahora, se mantiene estable.

    En su libro “Generaciones: Las verdaderas diferencias entre la Generación Z, los millennials, la Generación X, los baby boomers y la generación silenciosa, y lo que significan para el futuro de Estados Unidos” (Atria Books), la psicóloga Jean Twenge especula que el aumento de la tasa de divorcios entre los baby boomers está relacionado con su convicción de que el matrimonio debe ir “más allá del deber para satisfacer las más altas expectativas de placer sexual y de compañía”.

    Dejando a un lado los problemas graves —el maltrato, la coacción, una unión contraída sin verdadera libertad—, muchos deciden poner fin a su relación cuando el matrimonio no alcanza ese alto nivel de exigencia, a veces tras décadas de mala comunicación y distanciamiento.

    Y, tal y como analizó recientemente “The Wall Street Journal”, el coste del divorcio a partir de los 50 años es elevado: la reducción del nivel de vida y el reparto de los bienes dejan a muchos en una situación peor, al igual que el deterioro de las redes sociales y la pérdida de una pareja con la que afrontar el deterioro de la salud y el envejecimiento.

    Por lo general, la tasa de divorcios entre los católicos que acuden a Misa los domingos es inferior a la de la población general, pero la asistencia a Misa de los “baby boomers” lleva décadas disminuyendo de forma constante, hasta situarse en el 30 % en los últimos años. Solo el 22 % de la Generación X, que ahora ronda los 50 años, acude a Misa cada semana.

    Aunque el divorcio suele presentarse como una decisión personal, los estudios en ciencias sociales son claros: sus efectos se prolongan a lo largo de varias generaciones, afectando tanto a los hijos como a los nietos que ni siquiera habían nacido en el momento de la separación.

    Un estudio histórico realizado en 2005 reveló que el divorcio reduce el nivel educativo, aumenta los conflictos matrimoniales y debilita los vínculos entre padres e hijos en el caso de los nietos de quienes se han divorciado. Una pareja que se divorcia hoy en día multiplica por más de dos la probabilidad de que sus propios nietos hagan lo mismo algún día.

    Las causas de la infelicidad conyugal o la separación

    ¿Qué lleva a tantas parejas de mediana y avanzada edad a divorciarse?

    Para muchos, el “nido vacío” es un factor importante. Cuando el hijo más pequeño se va de casa, a muchas parejas les cuesta recuperar el equilibrio como marido y mujer.

    “Incluso la belleza de criar a los hijos puede llevar a centrarse exclusivamente en ellos, en detrimento del matrimonio”, afirmó el padre Jack Dickinson, vicario judicial de la diócesis de Portland, Maine.

    Como párroco y especialista en derecho canónico, Dickinson se encarga tanto de preparar a las parejas para el matrimonio como de supervisar el tribunal que juzga las solicitudes de anulación.

    “Insisto en la necesidad de que las parejas antepongan su relación con Dios a su matrimonio”, afirmó. Al dar prioridad a su relación por encima de otras obligaciones, incluidas las profesionales, “crean el espacio necesario para conocer y amar a su cónyuge, y para ser conocidos y amados por él o ella”.

    Mantener la amistad con la pareja es fundamental para que el matrimonio siga siendo sólido cuando llega a su ecuador.

    Ester Munt-Brooks, ponente católica de “Faith with Joy Talks”, destaca lo importante que es que las parejas mantengan la curiosidad mutua.

    Ella y su marido, Arthur Brooks, profesor de Harvard y autor de éxitos de ventas, llevan décadas dirigiendo programas de preparación prematrimonial “Pre-Cana” y de acompañamiento matrimonial en las parroquias, y aportan a su ministerio perspectivas teológicas y de las ciencias sociales sobre la felicidad.

    “Siempre hay más cosas que puedes llegar a saber sobre la otra persona”, dijo. “Cuando nos sentimos cómodos, damos por sentadas ciertas cosas de nuestros cónyuges. Pero deberíamos pararnos a preguntarnos: ‘¿Por qué hace él (o ella) esto?’”.

    “Deberíamos seguir haciendo preguntas”, dijo ella.

    Los cambios en la salud, especialmente la transformación radical que experimentan las mujeres durante la transición de una década hacia la menopausia, también influyen en los conflictos matrimoniales.

    Caroline Gindhart, enfermera especializada certificada del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, en el departamento de Salud de la Mujer “Divine Mercy”, señaló que, aunque algunas mujeres superan la perimenopausia sin problemas, para otras supone una alteración en todos los aspectos de su vida cotidiana.

    “Los cambios hormonales provocan sofocos, insomnio, cambios de humor, aumento de peso, dolor durante las relaciones sexuales y disminución del deseo”, afirmó, todo lo cual puede poner a prueba la intimidad y la comunicación conyugal precisamente cuando el síndrome del nido vacío ya está redefiniendo la identidad de la mujer.

    Unos años después de haber superado ese cambio, una pareja puede enfrentarse al reto que supone la crisis de identidad del marido cuando se jubila. Al quedarse sin trabajo, muchos se dan cuenta de que no solo han perdido una ocupación, sino también su principal fuente de sentido, rutina y sentido de pertenencia.

    “Creo que cuando tienes entre veinte y treinta años, te sientes un poco invencible y simplemente sigues adelante. Te mueves a base de energía”, dijo Allison Beauparlant. “Al llegar a los cuarenta y cincuenta, empiezas a pensar: ‘¿Qué es mi vida? ¿Esto es todo lo que hay?’”.

    Las primeras líneas

    ¿Continuará el aumento de los divorcios entre personas mayores, o se trata de una anomalía generacional? Los datos no son concluyentes. Mientras tanto, los católicos se encuentran entre quienes intentan contribuir a cambiar el rumbo, pareja a pareja y persona a persona.

    Gindhart afirmó que los profesionales de la Naprotecnología, entre los que se encuentran muchos católicos, están a la vanguardia de las nuevas intervenciones destinadas a ayudar a las mujeres durante la menopausia.

    Según Gindhart, la terapia de sustitución hormonal “puede resultar muy eficaz en algunas mujeres”. A diferencia de las hormonas sintéticas cancerígenas que se administraban a las mujeres en el pasado, la terapia actual utiliza hormonas bioidénticas para sustituir las que se pierden.

    “Hemos visto cómo muchas relaciones mejoran cuando una mujer controla mejor sus síntomas”, afirmó.

    Cuando su matrimonio estaba en su momento más bajo, Ted y Allison asistieron a un retiro de fin de semana con “Marriage Rediscovery” (antes conocido como “Retrouvaille”), que ahora es una asociación privada de fieles reconocida canónicamente.

    “Esas 48 horas de 2012 lo cambiaron todo”, dijo Ted. “Nos convertimos en ponentes y ya hemos compartido nuestra historia más de 60 veces en 15 estados diferentes”.

    “‘Marriage Rediscovery’ es como los ‘Alcohólicos Anónimos’ para parejas en crisis”, afirmó Allison. “La razón por la que los Alcohólicos Anónimos funcionan es porque la gente sigue acudiendo. No es una solución puntual. Se necesita un apoyo constante”.

    Tras un retiro inicial, los participantes reciben acompañamiento mediante reuniones presenciales o virtuales en grupos reducidos durante el tiempo que lo necesiten.

    Tras ser testigo de la ruptura matrimonial de sus padres, Meola intuyó que había otras personas como él que necesitaban ayuda para gestionar la ira, la ansiedad y el temor a que no fuera posible mantener un compromiso vocacional de por vida.

    “La mayoría de los hijos de padres divorciados no empiezan a afrontar su trauma hasta la edad adulta”, afirmó. “A veces, lo único que se necesita es alguien que te escuche, que comparta tu dolor y que te ayude a dar el siguiente paso en tu vida de fe y en tu vocación”, añadió.

    En 2020, el ministerio de Meola, basado en grupos reducidos de compañeros y dirigido a hijos adultos de padres divorciados, se convirtió en una organización nacional sin ánimo de lucro conocida como “Life-Giving Wounds”. El ministerio está presente actualmente en 31 diócesis. La demanda es tan grande que Meola se ha marcado el objetivo de abrir 50 grupos universitarios en los próximos cinco años.

    El ministerio ayuda a los participantes a afrontar los comportamientos de autoprotección que desarrollaron como respuesta al divorcio de sus padres —hábitos que en su momento les ayudaron a sobrevivir, pero que ahora interfieren en sus propias relaciones como adultos—.

    “Hemos visto a personas volver a la fe. Hemos visto a personas que habían renunciado al matrimonio ser capaces de contraerlo. Hemos ayudado a sacerdotes y religiosos que tenían dificultades para mantenerse fieles a su vocación”, afirmó.

    En un reciente discurso ante la Rota Romana, el Papa León XIV advirtió a los canonistas que no concedieran anulaciones a las parejas divorciadas por considerarlo una “falsa misericordia”, algo que acogen con agrado quienes trabajan en primera línea.

    Dickinson señaló que, como canonista de formación, el Papa es consciente del problema que supone adoptar un enfoque poco riguroso a la hora de juzgar la validez del matrimonio.

    “Un juez canónico podría caer en la idea de que una persona divorciada ha tenido una vida difícil y, por lo tanto, merece la oportunidad de tener un matrimonio sano al declararla libre para contraer matrimonio”. Sin embargo, continuó, “el Santo Padre está ayudando a toda la Iglesia a reconocer que la institución del matrimonio es más grande que cualquiera de nosotros”.

    Los Beauparlant esperan que disminuya el estigma asociado a pedir ayuda. “Vemos muchos problemas recurrentes, como la gestión del dinero, la infidelidad, pasar demasiado tiempo en las redes sociales, la pornografía y las adicciones”, dijo Ted. “Pero una pareja trabajadora y que tiene a Dios en su vida tiene más posibilidades de seguir el programa y salir adelante”.

    Cuando se les preguntó qué les daba esperanza, Allison habló de una pareja de unos 80 años que había asistido recientemente a un retiro de fin de semana.

    “Nos contaron que, básicamente, habían aguantado un matrimonio infeliz durante más de 50 años y que solo querían ‘hacerlo bien’ antes de que todo acabara”, dijo. “¿Lo ves? Nunca es demasiado tarde”.


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    El autorAngelus News

    Libros

    «Los Mandamientos de Jesucristo», una pequeña joya espiritual

    González de Ponshierro publica una original obra que pone el foco en los mandatos de Jescucristo más allá de los 10 mandamientos de Moisés.

    Javier García Herrería·24 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    ¿Sabría usted enumerar los mandamientos de Jesucristo? La mayoría de los cristianos, si se les pregunta, recitará sin dudar los Diez Mandamientos de la Ley de Moisés. Pero pocos sabrían responder a esa otra pregunta, mucho menos obvia: ¿qué mandó exactamente Jesús a quienes decidieran seguirlo? De esa laguna, curiosamente extendida entre creyentes practicantes, nace Los Mandamientos de Jesucristo, la nueva obra de Miguel González de Ponshierro, disponible ya en Amazon.

    Una idea sencilla, casi incómoda

    El libro arranca de una anécdota real: en una conferencia sobre vida cristiana, el ponente describe a un hombre honesto, generoso, fiel a su familia y sin vicio aparente, y pregunta al público si lo consideran un buen cristiano. Casi todos responden que sí. La sorpresa llega cuando se revela que ese hombre ejemplar es, en realidad, judío practicante: cumple la Ley de Moisés, pero nunca ha oído hablar de los mandamientos propios de Jesucristo.

    A partir de esa distinción -entre la Antigua Alianza y la Nueva- el autor construye un recorrido que combina relato personal, diálogo entre amigos y, sobre todo, un trabajo de rastreo por los veintisiete libros del Nuevo Testamento para componer una lista de cincuenta preceptos extraídos de las propias palabras de Jesús, organizados en tres bloques: la relación con Dios, la relación con los demás creyentes y la relación con el mundo.

    En total, se ilustran nada menos que 50 mandamientos que concretan para el cristiano los 10 mandamientos de las tablas de la Ley.

    Lo que aporta de nuevo

    En un panorama editorial de espiritualidad lleno de reediciones de clásicos y de manuales de autoayuda con barniz religioso, Los Mandamientos de Jesucristo propone algo distinto: una herramienta práctica y ordenada, redactada en primera persona por Jesús mismo -un recurso literario, explica el libro, ya usado por los Padres de la Iglesia y por escritores espirituales medievales- para que cada mandamiento se lea como si el propio Cristo lo estuviera explicando directamente al lector de hoy.

    Entre sus aportaciones más llamativas:

    • Distingue con claridad la Ley del temor de la ley del amor. El libro insiste en que los mandamientos cristianos no obligan por miedo al castigo, sino que son manifestaciones de una relación filial con Dios. Esa idea, que recorre toda la obra, ofrece una alternativa a una imagen de Dios «juez» que muchos lectores reconocerán de su propia educación religiosa.
    • Traduce la doctrina a un lenguaje cercano. Anécdotas cotidianas -un ciclista, un empresario que pierde un vuelo, una madre con su bebé- sirven de puente entre los textos bíblicos y la vida diaria, alejando el libro del tono académico habitual en este tipo de ensayos.
    • Reivindica una espiritualidad alegre. Uno de los pasajes más comentados del libro defiende que «no existen santos de cara triste» y cuestiona la tradición de representar a los santos con gesto de sufrimiento, proponiendo una vivencia de la fe marcada por el buen humor y la confianza, no por la culpa.
    • Ordena en una lista manejable lo que hasta ahora estaba disperso. La aportación más práctica del libro es también la más sencilla: reunir en cincuenta puntos, agrupados temáticamente, algo que cualquier creyente podría rastrear por su cuenta en el Nuevo Testamento, pero que prácticamente nadie hace.

    Autopublicado, pero de calidad

    Los Mandamientos de Jesucristo es una obra autopublicada en Amazon, un dato que el propio autor no oculta y que conviene subrayar: se trata de autopublicación, no de una edición sello de una gran editorial religiosa. Sin embargo, el resultado se aleja del prejuicio habitual hacia lo autopublicado. Quizá el único contratiempo es el tamaño de letra, que es un tanto pequeño. Algo que puede solucionarse adquiriendo la versión digital por 3 € (y gratuita para los clientes de Amazon).

    El texto cuenta con una estructura y un estilo cuidado, una buena teología y una presentación fresca y renovada de la doctrina cristiana, por lo que constituye una enorme sorpresa para el lector.

    No hace falta ser un lector experto en teología para acercarse a esta obra: su tono conversacional y su estructura en capítulos breves la hacen accesible tanto a quien busca profundizar en su fe como a quien simplemente siente curiosidad por una pregunta que, después de leer el libro, resulta difícil de ignorar: si un cristiano no conoce los mandamientos de Cristo, ¿en qué sentido puede decir que lo sigue?


    Los mandamientos de Jesucristo

    Autor: Miguel González de Ponshierro
    Editorial: Amazon
    Año: 2026
    Nº de páginas: 173
    Precio: 12,48 €
    España

    ¿Volveremos a ver la copa en la Conferencia Episcopal?

    Recordemos la visita que hizo en 2010 el entonces seleccionador español, Vicente del Bosque, y el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar, a la Conferencia Episcopal Española tras ganar el mundial contra Países Bajos.

    Teresa Aguado Peña·24 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    En noviembre de 2010, la Copa del Mundo que la selección española había conquistado en Sudáfrica hizo una parada muy especial. El entonces seleccionador nacional, Vicente del Bosque, y el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar, llevaron el trofeo a la sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE), donde fueron recibidos por el cardenal Antonio María Rouco Varela, entonces arzobispo de Madrid y presidente de la CEE.

    Las virtudes de la selección

    Villar pidió al cardenal Rouco que intercediera ante el Papa Benedicto XVI para que la selección pudiera llevarle la Copa del Mundo y afirmó que «el fútbol y la fe van unidos». El presidente de la Federación defendió además las raíces cristianas de España y destacó que el triunfo de aquel equipo se había conseguido con «muchas cualidades» que, a su juicio, los obispos «enseñan y practican» como «el sacrificio, el trabajo en equipo, la solidaridad , la superación y sobre todo, la humildad». Subrayó así que el fútbol está «al servicio de la sociedad» y que es «un instrumento maravilloso para la formación equilibrada del ser humano».

    Por su parte, Rouco Varela subrayó las «virtudes humanas y cristianas» que, a su juicio, habían brillado en aquella selección. El cardenal destacó especialmente su espíritu de equipo, la cooperación y la humildad con la que los jugadores habían recibido el triunfo. También recordó a los campeones que, si habían pedido a los obispos que rezaran por ellos, ellos mismos también debían rezar. «No solo cuando hacen la señal de la cruz al entrar al campo», añadió, al tiempo que reconocía que a los obispos les gustaba que lo hicieran. que les gustaba que lo hagan.

    Por su parte, Vicente del Bosque destacó que, a su parecer, el fútbol es, además de ganar, trasladar «la ética y la conducta personal».

    El encuentro terminó además con una referencia a la Virgen de la Almudena. Rouco Varela recordó a los responsables de la selección que no habían pasado con la Copa por la catedral madrileña y les advirtió: «Como no visiten a la Virgen, mal andan».

    La Copa, de nuevo ante los obispos españoles

    Ahora, dieciséis años después, España vuelve a ser campeona del mundo. La nueva selección, dirigida por Luis de la Fuente, ha levantado de nuevo el trofeo más importante del fútbol internacional. Queda así una pregunta abierta: ¿volveremos a ver la Copa del Mundo en la Conferencia Episcopal Española? ¿Ragalarán a Luis Argüello la camiseta de la selección como hicieron entonces con el cardenal Rouco Varela?

    Cultura

    “El giro católico es cierto y sorprendente”

    La presencia de los creyentes en la sociedad ha sido el tema de fondo de los cursos de verano del CEU.

    Jose Maria Navalpotro·24 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    “El giro católico es cierto y sorprendente, y hay datos de ello”, afirmaba el periodista e historiador José Francisco Serrano Oceja hace unos días en El Escorial. Después de la apoteosis que ha supuesto la visita del Papa, esa realidad parecía un hecho, pero cabría pensar que quizá hay algo de excesivo optimismo en esa afirmación. Sin embargo, cada vez hay más datos que atestiguan el llamado “repunte religioso”.

    Ese tema, y la presencia de los católicos en la sociedad, ha estado detrás de varios de los cursos de verano celebrados por la Universidad CEU San Pablo en El Escorial. “Hemos vivido una época de la historia más de espaldas a Dios, pero parece que eso cambia”, ha corroborado Teresa Herranz, consejera delegada de “El Adelantado de Segovia”.

    Jose Francisco Serrano, en una mesa  sobre “Fe y vida pública, una cuestión de coherencia”, explicó que ese giro católico se plasma en los datos de un estudio de este año de la Fundación Pluralismo y Convivencia, dependiente del Ministerio de la Presidencia. El giro católico demoscópicamente se da sobre todo en el segmento de varones entre 18 y 32 años. “Esto es una novedad en la historia”, advirtió Serrano, pues por lo común hasta ahora eran las mujeres las más próximas a la religión.

    Cabe recordar a este respecto que en el Informe Jóvenes españoles 2026, la décima edición del estudio general sobre juventud elaborado por la Fundación SM, muestra que la religión gana terreno como un valor importante para los jóvenes. De una posición residual, alcanza su mayor nivel de importancia desde que se elaboran esos informes: actualmente, el 38,4 % de los jóvenes consideran la fe  “bastante o muy importante” en su vida.

    Además, el porcentaje de jóvenes que se identifican como católicos —incluidos los no practicantes— pasa del 31,6 % de 2020 al 45 % de 2025, mientras disminuyen las posiciones explícitamente no religiosas (agnósticos y no creyentes).

    En otra mesa redonda dentro del curso del CEU Un Proyecto de Bien Común para España, Pablo Sánchez Garrido, secretario de las causas de canonización de la Asociación Nacional de Propagandistas, matizó esos datos. Advirtió que, si bien existe una revitalización de la religiosidad, otras cifras siguen siendo preocupantes, como las de la caída de matrimonios canónicos, la práctica de los sacramentos, y el número de casos de aborto y eutanasia. Con todo, indicó como referencia: “Que este resurgir de la fe preocupe a diarios como ‘El País’ no es cosa mala”.

    Frente al clericalismo

    Serrano, catedrático de Periodismo en la Universidad CEU San Pablo, historiador y columnista, apuntó en su intervención a la necesidad de la coherencia de los católicos. “¿Nos creemos el Vaticano II? Habla de la autonomía de las realidades temporales, de la presencia del cristiano en la sociedad, de su llamada al apostolado, que nace de su condición de bautizado”. Sin embargo, admitió, “no sé si esta conciencia ha calado”. 

    Explicó que sigue existiendo un clericalismo, que viene a ser la situación donde “los fieles han sido desamortizados. Es decir, vivíamos cómodos en un régimen de Cristiandad, donde la sociedad era religiosa por inercia. Pero esa situación ya no existe”. Reconoció que la sociedad española sigue siendo de raíz católica, “pero es la hora de los laicos, desde la autonomía de la acción del laicado”.

    Serrano subrayó dos aspectos que ha aprendido sobre la acción en la vida pública como creyente: “primero, que la vida cristiana es un continuo ‘nunc coepi’, recomenzar”; y segundo, que lo importante es hacer amigos. Primero, hacerse amigo de Dios. Y generar un mundo de amistad”.

    Coherencia cristiana

    En ese curso también habló el periodista y cineasta Borja Martínez -Echevarría, quien manifestó que esperaba que el llamado “momento católico” ayudase a “librarnos del clericalismo”.

    También puntualizó que, cuando se habla de la poca práctica religiosa hay que tener en cuenta datos que matizan esa afirmación, como es el hecho de que solo en el municipio de Madrid se celebran más de mil Misas los domingos.

    Al referirse a la coherencia entre la fe y la vida pública, explicó su caso personal. Tras haberse dedicado al periodismo, ahora hace películas (es director, por ejemplo, de un documental sobre Medjugorje, y otro sobre Eugenia, una niña con parálisis cerebral) , alentadas por una misión evangelizadora. Así, su última película se centra en la sanación del aborto. “Ciertamente como inversión ha sido un desastre”, admitió. Sin embargo, “recibí un whatsapp de una chica católica, que se había quedado embarazada, y la película le había ayudado a no abortar. Eso paga todo”, aseguró.

    Teresa Herranz, consejera delegada de “El Adelantado de Segovia”, se refirió a las dificultades en el ambiente para mantener una coherencia cristiana. En su caso, recordó, cuando se puso al frente del diario, tuvo que afrontar la resistencia de algunos redactores, que llegaron a denunciarla ante la asociación de la prensa, acusándola de censurar, precisamente por intentar corregir el ambiente anticatólico que imperaba. Asegura que ella siguió adelante, sin importarle la oposición.

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    Recursos

    Legislar en tiempos modernos

    Solo frente al espejo de la dignidad humana será posible legislar de una forma auténticamente justa, sana y verdaderamente libre.

    Eloy Asenjo Carpintero·24 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    La visita del Papa León XIV a España en junio nos ha dejado un acontecimiento parlamentario que trasciende la mera crónica política o el protocolo diplomático. Su discurso ante las Cortes Españolas, sellado por una impresionante ovación de más de siete minutos, exige una pausa analítica profunda.

    En un panorama legislativo marcado por la inmediatez del debate partidista, el Pontífice optó por elevar el listón y adentrarse en el terreno de los fundamentos, centrando su alocución en un tríptico vertebrador de la civilización occidental: la Libertad, las Leyes y la Democracia, bajo el paraguas irrenunciable de la Dignidad Humana. 

    El núcleo de su advertencia apuntó directamente a las bases de una convivencia pacífica y plural. Para el Papa, la salud de una democracia se mide por cómo el poder político se detiene ante el umbral de la intimidad del ciudadano, señalando textualmente:  “De este respeto al otro nace también el deber de custodiar el espacio donde maduran sus convicciones, su conciencia y su relación con Dios. La atención a ese ámbito interior permite comprender mejor una cuestión decisiva para toda sociedad verdaderamente democrática: la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, derecho fundamental que tutela el ámbito más íntimo de las personas”.

    Esta declaración sitúa el respeto a la interioridad no como una concesión graciosa del Estado, sino como un tesoro prioritario que las instituciones deben tutelar de forma activa, y no solo tolerar con resignación.

    Paradójicamente, en una sociedad obsesionada con la protección de sus datos digitales, descuidamos a menudo el verdadero fundamento de toda privacidad. Si protegemos con tanto celo nuestro rastro en las redes, deberíamos estar infinitamente más comprometidos con la salvaguarda de la libertad de las conciencias.

    El laberinto antropológico: la conciencia frente a las conciencias

    Para comprender el calado del mensaje papal es indispensable realizar un estudio antropológico serio que impida caer en un error común: confundir la «libertad de conciencia» con «la libertad de las conciencias». Aunque parezca un mero desvelo semántico, la distancia conceptual es abismal. 

    La libertad de conciencia, en singular, opera como un principio ontológico ligado a la naturaleza misma del ser. Define la capacidad intrínseca del ser humano de poseer un santuario interior inviolable. Su núcleo es la facultad de juzgar el bien y el mal, permitiendo al individuo adherirse a una cosmovisión sin que ningún agente externo pueda forzar ese pensamiento íntimo. Desde esta perspectiva, el ser humano es un sujeto soberano, dotado de razón y dignidad radical. Se trata de una libertad «de derecho» que todo ser humano posee por el hecho de nacer, siendo el motor de su responsabilidad moral.

    Sin embargo, el escenario cambia cuando el lenguaje se encarna en la libertad de las conciencias. Aquí la antropología abandona la abstracción y mira a las personas reales. Pasamos de la teoría jurídica a la práctica cotidiana, marcada por la diversidad cultural y la fragilidad humana. En este plano, el núcleo es el derecho de cada conciencia concreta —la tuya, la mía, la del vecino, …— a existir, equivocarse, expresarse y convivir en el espacio común.

    Esta visión reconoce que la conciencia no germina en el vacío; está condicionada por la educación, el idioma, los traumas y la cultura. Por tanto, implica aceptar que el ser humano es plural y falible.

    Ambas dimensiones se unen de forma indisoluble: antropológicamente, la primera es el fundamento de la segunda. Es imposible defender la libertad de las conciencias sin creer antes en la dignidad de la conciencia singular. Pero la primera se reduce a papel mojado si no se cristaliza en la segunda: un respeto activo hacia el modo en que cada individuo real procesa su existencia. Es el paso ético que va de aplaudir un artículo abstracto en la Constitución, a defender el derecho de tu vecino a vivir según sus convicciones, aunque no coincidan con las tuyas.

    La medida que supera a la política y la grandeza de la ley 

    El Papa León XIV continuó su discurso interpelando al poder legislativo contra las visiones reduccionistas de la autonomía personal: “Sin confundir el plano jurídico con el moral, conviene recordar también que la libertad necesita una comprensión plena de sí misma. Ser libre no significa únicamente estar libre de coacciones o disponer de muchas posibilidades de elección; significa poder reconocer el bien y adherirse a él responsablemente. Por eso, toda sociedad efectivamente libre requiere también una justa delimitación del poder público, de modo que la libertad de las personas, de las comunidades y de las asociaciones no sea indebidamente restringida”.

    Este llamamiento grave pide a sus Señorías no desistir en la búsqueda de la verdad al legislar. Lejos de ser dogmático, el Pontífice los animó desde la empatía de saber que los legisladores y los grupos parlamentarios, como humanos, son sujetos falibles que pueden equivocarse. Mirando al lucernario que corona el hemiciclo del Congreso, lanzó un recordatorio poderoso: “Esa luz que viene de lo alto puede recordar que también la política necesita reconocer una medida que la precede y la supera”.

    Evocando las pinturas del muro principal sobre la recepción del Decálogo y del Evangelio, y salvaguardando la laicidad institucional, León XIV argumentó que: “…esos signos invitan a reconocer que la libertad moderna ha sido preparada también por una larga educación de la conciencia, profundamente marcada por la tradición cristiana. En esa escuela interior, los pueblos aprendieron que el derecho debe servir al bien, que la justicia pone límites a la fuerza, que el poder necesita legitimidad, que los pobres pertenecen plenamente a la comunidad, que el extranjero debe ser acogido conforme a su dignidad y que la vida humana jamás puede ser tratada como mercancía”.

    Esta premisa desmonta el positivismo jurídico absoluto. Una ley no alcanza su grandeza moral por el mero hecho de ser aprobada por una mayoría aritmética. Su verdadera estatura se demuestra cuando, además de válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse. 

    Un mandato ético: alzar la mirada

    La alocución concluyó con la invitación que daba lema a su viaje: “Alzar la mirada”. No para alejarse de la realidad, sino para recordar que cada decisión y votación parlamentaria impacta sobre seres humanos de carne y hueso, especialmente sobre los vulnerables que no tienen voz.

    La altura de miras consiste en mirar con hondura lo que está en juego en cada decisión pública. Por eso, las respuestas técnicas y las reformas legales son estériles sin una renovación moral. La consecuencia práctica para sus Señorías, sin importar sus siglas, es la exigencia ética de mantener una actitud abierta y dispuesta a rectificar las leyes que sean precisas. Solo frente al espejo de la dignidad humana será posible lograr una sociedad democrática auténticamente justa, sana y verdaderamente libre.

    El autorEloy Asenjo Carpintero

    Vaticano

    El Vaticano responde a los rumores sobre la supuesta absolución de Rupnik

    El Vaticano desmintió categóricamente los rumores sobre una absolución, tachándolos de falsos, y ratificó que el proceso canónico continúa en fase de revisión.

    OSV / Omnes·23 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

    Paulina Guzik, OSV News / Omnes

    El Vaticano ha desmentido los informes que afirman que el ex padre jesuita Marko Rupnik fue absuelto en su juicio penal vaticano. En un comunicado del 22 de julio, el Vaticano declaró que los rumores de absolución son «completamente infundados» y confirmó que el juicio canónico aún está bajo revisión. Las autoridades indicaron que los jueces continúan examinando las pruebas aportadas por las diócesis, los jesuitas, las presuntas víctimas y los informes de los medios de comunicación. 

    El comunicado de prensa se produjo un día después de que Laura Sgrò, abogada civil y canónica que representa a cinco mujeres que han acusado al padre Rupnik de abusos, reprendiera al Dicasterio para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede, diciendo que ni ella ni sus clientas tienen información sobre el caso, y que no se les había informado si el juicio siquiera había comenzado.

    La revisión del caso aún está en curso

    El 20 de julio, el sitio web italiano Messainlatino.it informó que el padre Rupnik, un conocido artista de mosaicos acusado de abusar de varias mujeres, podría haber sido absuelto.

    “¡INCREÍBLE! Hemos sabido por fuentes persistentes y de gran autoridad que el juicio penal que se estaba llevando a cabo en el Vaticano contra el padre Marko Ivan Rupnik ha concluido a su favor”, decía el sitio web .

    El 22 de julio, Matteo Bruni, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, declaró a los periodistas que “con respecto a ciertas informaciones que han aparecido en los medios de comunicación en los últimos días, reitero que las noticias relativas a cualquier decisión de los jueces que presiden el caso del reverendo Marko Ivan Rupnik son completamente infundadas”, y que “la revisión del caso aún está en curso, y el panel está examinando la documentación proporcionada por las diócesis implicadas, los jesuitas, las partes interesadas y la prensa”.

    El comunicado responde no solo a las recientes consultas de los medios de comunicación —incluida una que OSV News envió el 21 de julio al prefecto de la DDF, el cardenal Víctor Manuel Fernández— sino también a las preguntas planteadas en la carta de Sgrò.

    El 21 de julio, Sgrò declaró a OSV News que no había recibido confirmación del Vaticano sobre el inicio del juicio. Envió una carta, fechada el 21 de julio, al cardenal Fernández solicitando esta u otra información. El comunicado de prensa del Vaticano del 22 de julio confirmó, tanto para ella como para sus clientes, que el juicio está en curso.

    En su comunicado de prensa del 22 de julio, Bruni declaró que “Durante el proceso, como en cualquier procedimiento judicial, no se podrá compartir información alguna sobre la investigación en curso por respeto al propio proceso y para evitar perjudicar a todos los implicados, como ha ocurrido en los últimos días. Si el panel determina que necesita más información, tomará las medidas necesarias por iniciativa propia para obtenerla”.

    Derecho a saber

    Tras la cumbre sobre protección organizada en el Vaticano por el Papa Francisco en febrero de 2019, el arzobispo Charles Scicluna de Malta declaró al National Catholic Reporter que «las víctimas que presentan una denuncia tienen derecho a saber cómo se tramita».

    “Tenemos una ley y un sistema que faculta a las personas para denunciar abusos o malas conductas, pero también tienen derecho a saber qué sucede con sus denuncias”, afirmó. Desde 2018, el arzobispo Scicluna se desempeña como secretario adjunto de la DDF. 

    Siete años después de la cumbre, el Papa León XIV, durante el primer consistorio extraordinario celebrado en Roma los días 7 y 8 de enero, condenó enérgicamente la falta de acogida por parte de la Iglesia a las víctimas de abusos sexuales, calificándolo de «escándalo» que agrava su sufrimiento.

    La puerta de la Iglesia “estaba cerrada” y las víctimas “no fueron recibidas”, dijo el Papa a los cardenales. El abuso en sí mismo “causa una herida profunda que quizás dure toda la vida”, dijo el Papa, “pero muchas veces el escándalo en la Iglesia se debe a que se cerró la puerta y las víctimas no fueron recibidas con la cercanía de pastores auténticos”. 

    En su carta al Cardenal Fernández, Sgrò afirmó que sus clientes se sienten “abandonados y traicionados” y “víctimas, una vez más, de un sistema que nunca los ha acogido, protegido ni consolado”.

    Sgrò afirmó no haber tenido noticias de la DDF desde julio de 2025, cuando el Vaticano designó oficialmente a los jueces encargados del juicio canónico del padre Rupnik. En su carta al cardenal Fernández, Sgrò alegó que las víctimas no han sido escuchadas por los jueces ni han recibido comunicación alguna, y que el abogado había escrito previamente al prefecto «varias veces, sin obtener respuesta».

    Presionados para obtener respuestas

    El sacerdote y artista esloveno, caído en desgracia, cuyo taller ha creado mosaicos destacados para más de 200 santuarios e iglesias en todo el mundo, está acusado de abusar sexual, espiritual y psicológicamente de más de dos docenas de mujeres.

    El 21 de julio, OSV News envió una solicitud de comentarios al Cardenal Fernández y a Bruni, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, preguntando sobre el estado del caso del Padre Rupnik, qué ha sucedido desde el anuncio personal del Cardenal Fernández sobre la creación del tribunal de jueces en julio de 2025 y si el juicio ha comenzado.

    OSV News también preguntó a la DDF si la abolición del plazo de prescripción, otorgada por el Papa Francisco, se aplica a todos los delitos en cuestión o solo a los «delicta graviora», y si el juicio del padre Rupnik es un proceso judicial o si se lleva a cabo únicamente por decreto extrajudicial, es decir, a través de canales administrativos.

    “Delicta graviora” (en latín, “crímenes más graves” o “ofensas más serias”) es un término técnico del derecho canónico que designa una categoría específica de delitos canónicos reservados a la competencia del Dicasterio para la Doctrina de la Fe debido a su excepcional gravedad. 

    Entre estos delitos se incluyen los crímenes contra la fe (herejía, cisma y apostasía), ciertas ofensas contra la Eucaristía y el sacramento de la penitencia, y los delitos sexuales contra menores y personas que habitualmente carecen del uso de razón. La conducta sexual inapropiada entre adultos con pleno uso de razón generalmente no se clasifica como tal, a menos que implique un crimen contra el sacramento de la penitencia, según explicaron los canonistas consultados por OSV News.

    Si bien ni el prefecto de la DDF ni la oficina de prensa de la Santa Sede respondieron directamente a las preguntas de OSV News, la declaración de Bruni del 22 de julio decía: “Este procedimiento penal canónico es de naturaleza judicial y, como se indicó anteriormente, no está sujeto al plazo de prescripción para ningún delito y puede determinar la culpabilidad o la inocencia de acuerdo con el Derecho Canónico”.

    El comunicado añade que “el Derecho Canónico tiene autoridad para juzgar e imponer sanciones en asuntos internos de la Iglesia, mientras que el reverendo Marko Ivan Rupnik sigue sujeto a las leyes de los países donde se hayan podido cometer delitos, y el plazo de prescripción para dichos delitos lo determina la legislación de cada país, independientemente de la autoridad eclesiástica”.

    «Más violencia contra mis clientes»

    En su carta al Cardenal Fernández, Sgrò afirmó que lo que percibió como una falta de comunicación fue “una nueva forma de violencia contra mis clientes, cuyas heridas aún están abiertas y no han cicatrizado ni siquiera mínimamente”.

    “¿Cómo se puede conciliar esto con los conceptos de ley, verdad, justicia y equidad? ¿Con las palabras que el Santo Padre utiliza continuamente en favor de las víctimas de abuso?”, preguntó.

    «Desde ayer», decía en su carta del 21 de julio al prefecto de la DDF, «circulan rumores de que el padre Rupnik ha sido absuelto del cargo de violencia. No ha habido confirmación de fuentes acreditadas, ni siquiera una negación» hasta ese momento, y añadía que las cinco mujeres a las que representa «están profundamente desanimadas y entristecidas».

    “Nunca han recibido ninguna noticia, ni siquiera de mí, sobre este juicio, del que todo son rumores y del que, desde luego, no se sabe nada”, añadió.

    En la carta, Sgrò afirmaba que sus preguntas eran «básicas y mínimas» cuando se trataba de «un juicio penal que involucraba a víctimas que habían denunciado los hechos por primera vez hace más de treinta años».

    “¿Ha comenzado el juicio? Si es así, ¿cuál es la situación actual? ¿Quiénes son los jueces? ¿Qué pasó con las solicitudes de mis clientas para ser admitidas como partes perjudicadas en el juicio? ¿Por qué no se escuchó a estas mujeres como testigos?”, preguntó Sgrò el día anterior al comunicado de prensa del Vaticano.

    Si bien el comunicado de prensa del Vaticano respondió a algunas de sus preguntas, no indicó directamente si las presuntas víctimas serían admitidas como partes perjudicadas en el juicio.

    Según el Canon 1729, “En el propio juicio penal, la parte perjudicada puede interponer una acción contenciosa para reparar los daños sufridos personalmente a causa del ilícito”.

    Los jesuitas expulsaron al sacerdote en 2023

    El padre Rupnik fue excomulgado brevemente por la Iglesia en 2020 por absolver en el sacramento de la reconciliación a una novicia italiana con la que había mantenido relaciones sexuales. La excomunión fue levantada después de que el sacerdote se arrepintiera.

    En diciembre de 2022, los jesuitas revelaron que habían suspendido al artista esloveno tras las acusaciones de abuso. En junio de 2023, Rupnik fue expulsado de la Compañía de Jesús por negarse a acatar las restricciones impuestas en relación con el abuso sexual, espiritual y psicológico de unas dos docenas de mujeres y al menos un hombre a lo largo de 30 años.

    A pesar de la credibilidad de las acusaciones y de su expulsión de la Compañía de Jesús, la diócesis de Koper, en Eslovenia, país natal del sacerdote, anunció que había incardinado al padre Rupnik.

    Después de que la diócesis confirmara en octubre de 2023 que el sacerdote había estado allí desde agosto, el Vaticano anunció que el Papa Francisco había levantado el plazo de prescripción del caso, lo que permitió al Dicasterio para la Doctrina de la Fe continuar con su investigación.

    En un comunicado publicado en octubre de 2023, el Vaticano afirmó que la decisión se tomó después de que «la Comisión Pontificia para la Protección de Menores pusiera en conocimiento del Papa que existían graves problemas en el manejo del caso del padre Marko Rupnik y la falta de apoyo a las víctimas».

    Mientras tanto, el obispo emérito de la diócesis de Koper, donde el padre Rupnik fue incardinado en agosto de 2023, declaró a OSV News en febrero de 2025 que el sacerdote «continúa su labor por todo el mundo».

    A principios de junio de 2025, en una acción discreta pero significativa, Vatican News comenzó a retirar las obras de arte del padre Rupnik de su sitio web. Sus mosaicos, utilizados durante mucho tiempo para conmemorar las principales festividades en línea, fueron reemplazados recientemente o dejados en blanco, un cambio que, según muchos supervivientes, era necesario desde hacía mucho tiempo.

    Novedades en el derecho canónico

    OSV News consultó a varios canonistas, quienes prefirieron permanecer en el anonimato, sobre qué cánones podría juzgarse al padre Rupnik. El más probable es el Canon 1395, que trata sobre delitos sexuales cometidos por clérigos, en particular las violaciones del Sexto Mandamiento («No cometerás adulterio»).

    Un clérigo «que persista en algún otro pecado externo contra el sexto mandamiento del Decálogo que cause escándalo, será castigado con la suspensión. A esta, se le pueden añadir progresivamente otras penas si, tras una advertencia, persiste en la falta, hasta que finalmente pueda ser expulsado del estado clerical», dice el canon.

    Expertos en derecho canónico explicaron a OSV News que uno de los aspectos más significativos de la reforma del Libro VI del Código de Derecho Canónico, llevada a cabo por el Papa Francisco en 2021 y que trata sobre el derecho penal, fue actualizar la ley para tipificar como delito el abuso sexual de adultos cometido mediante coacción o abuso de autoridad. 

    “El clérigo que, mediante la fuerza, las amenazas o el abuso de su autoridad, cometa una ofensa contra el sexto mandamiento del Decálogo o obligue a alguien a realizar o someterse a actos sexuales, será castigado con las justas penas, sin excluir la expulsión del estado clerical si el caso así lo amerita”, reza el texto.

    Según el principio fundamental «lex retro non agit» —«la ley no actúa retroactivamente»—, las nuevas leyes y reglamentos no deben aplicarse a acciones, hechos o relaciones jurídicas que ocurrieron antes de su promulgación. Expertos en derecho canónico declararon a OSV News que, por lo tanto, el padre Rupnik no puede ser juzgado por «abuso de autoridad», una disposición añadida en la reforma del papa Francisco.

    El autorOSV / Omnes

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    Cine

    35 películas católicas que no hay que perderse

    Los títulos recorren la historia del cine desde la fe: desde epopeyas bíblicas hasta dramas contemporáneos sobre el martirio, la culpa y la búsqueda de Dios

    Javier García Herrería·23 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

    No están todas las que son, pero sí son todas las que están. Un listado de películas de gran trasfondo religioso. La selección mezcla clásicos de Hollywood, dramas europeos de autor y producciones confesionales recientes, y abarca casi ocho décadas de historia del cine, desde La canción de Bernadette (1943) hasta Vida oculta (2019).

    1. Vida de Cristo y los orígenes del cristianismo

    La Pasión de Cristo (2004). Mel Gibson narra las últimas doce horas de vida de Jesús. La película se convirtió en fenómeno de taquilla mundial pese a su dureza visual. Sigue siendo la referencia cinematográfica sobre la Pasión para el público católico.

    Pablo, el apóstol de Cristo (2018), Encerrado en una prisión romana, el apóstol Pablo espera su ejecución bajo Nerón. El médico Lucas arriesga su vida para recoger su testimonio y transcribir sus cartas. Un retrato íntimo de los últimos días de un converso perseguido.

    Resucitado (2016). Un tribuno romano recibe la misión de investigar los rumores sobre la resurrección de Jesús. Su búsqueda de pruebas racionales lo enfrenta, poco a poco, a una fe que no esperaba encontrar. Una aproximación original al relato pascual desde fuera del círculo de discípulos.

    El hombre que hacía milagros (2000). Película de animación que narra la vida de Jesús. Pensada para todos los públicos, sintetiza los episodios evangélicos más conocidos. Sirve como introducción sencilla al Evangelio.

    Ben-Hur (1959). El príncipe judío Judá Ben-Hur es traicionado por su amigo romano y enviado a galeras. Su historia de venganza y redención transcurre en paralelo a la vida pública de Jesús. Ganó once Óscar y sigue siendo un clásico del cine épico.

    2. Antiguo Testamento y epopeyas bíblicas

    Los diez mandamientos (1956). Cecil B. DeMille lleva a la pantalla la vida de Moisés, desde su infancia en la corte del faraón hasta la liberación del pueblo hebreo. Superproducción de referencia del cine bíblico clásico de Hollywood. Su escena de la separación del Mar Rojo sigue siendo icónica.

    El príncipe de Egipto (1998). Versión animada de DreamWorks sobre la historia de Moisés y el éxodo de Egipto. Combina rigor narrativo con una banda sonora aclamada. Una puerta de entrada accesible al relato del Éxodo para público familiar.

    3. Vidas de santos, mártires y testigos de la fe

    Vida oculta (2019). Terrence Malick reconstruye la historia real de Franz Jägerstätter, campesino austriaco que se negó a jurar lealtad a Hitler. Su objeción de conciencia le costó la vida y el rechazo de su propio pueblo. Una meditación visual sobre la fidelidad a la conciencia frente al poder.

    Un hombre para la eternidad (1966). Fred Zinnemann lleva al cine el dilema moral de Tomás Moro, el canciller inglés que prefirió el cadalso antes que jurar el Acta de Supremacía de Enrique VIII. La película erige un sobrio alegato sobre la integridad personal, el imperio de la conciencia y el precio inquebrantable de la verdad.

    De dioses y hombres (2010). Un grupo de monjes trapenses en Argelia decide permanecer junto a su comunidad pese a la amenaza yihadista de los años noventa. La película reconstruye el proceso de discernimiento que los llevó al martirio. Ganó el Gran Premio del Jurado en Cannes.

    Sophie Scholl: los últimos días (2005). Basada en actas reales, narra el interrogatorio y juicio de la joven alemana Sophie Scholl, miembro de la resistencia antinazi La Rosa Blanca. Su firmeza moral frente al régimen la convirtió en símbolo de resistencia. Un ejercicio de reconstrucción histórica casi documental.

    Becket (1964). Retrata la amistad y posterior enfrentamiento entre el rey Enrique II de Inglaterra y su canciller, Thomas Becket, tras ser nombrado arzobispo de Canterbury. La fidelidad a la Iglesia acaba costándole la vida al protagonista. Un clásico sobre la tensión entre poder político y autoridad espiritual.

    Escarlata y negro (1983). Basada en hechos reales, sigue al monseñor Hugh O’Flaherty, quien desde el Vaticano organizó una red para salvar a miles de judíos y perseguidos durante la ocupación nazi de Roma. Gregory Peck encarna a este sacerdote irlandés convertido en héroe silencioso.

    Cristiada (2012). Reconstruye la Guerra Cristera en México, cuando miles de católicos se alzaron en armas contra la persecución religiosa del Estado en los años veinte. La cinta sigue a varios de sus protagonistas, incluidos mártires reales.

    Las sandalias del pescador (1968). Adaptación de la célebre novela de Morris West sobre un obispo ucraniano que, tras años en el Gulag, es elegido Papa en plena Guerra Fría. Entre el peso del dogma y el colapso geopolítico inminente, el film despliega un drama espiritual y humanista sobre la audacia del liderazgo, la renuncia al poder y el valor de la paz.

    La canción de Bernadette (1943) Narra las apariciones marianas a Bernadette Soubirous en Lourdes y la incredulidad que despertaron en su entorno. Jennifer Jones ganó el Óscar por su interpretación.

    Silencio (2016) Martin Scorsese adapta la novela de Shūsaku Endō sobre dos misioneros jesuitas que buscan a su mentor en el Japón del siglo XVII, donde el cristianismo está prohibido y perseguido. La película indaga en la apostasía, el silencio de Dios y el precio del testimonio. Una de las obras más personales de Scorsese sobre la fe.

    Los domingos (2025). Ainara, una adolescente brillante de 17 años, anuncia a su familia que quiere ser monja de clausura en lugar de ir a la universidad. Su decisión desata el desconcierto de su padre viudo y el rechazo frontal de su tía, no creyente. Ganadora de la Concha de Oro en San Sebastián y del Goya a mejor película, retrata el proceso de discernimiento vocacional con una mirada poco frecuente en el cine actual.

    4. Drama espiritual y búsqueda de Dios

    El árbol de la vida (2011). Terrence Malick entrelaza la historia de una familia en el Texas de los años cincuenta con imágenes del origen del universo. La película explora el dolor, la gracia y el sentido de la existencia desde una mirada casi orante. Ganó la Palma de Oro en Cannes.

    Calvario (2014). Un sacerdote irlandés recibe en confesión la amenaza de que será asesinado en una semana por los abusos cometidos por otro cura años atrás. Decide no huir y continuar su ministerio pese al peligro. Un drama duro sobre la culpa colectiva y la entrega sacerdotal.

    El festín de Babette (1987). En un pueblo protestante danés, una refugiada francesa prepara un banquete excepcional para sus austeros anfitriones. La comida se convierte en metáfora de la gracia, la generosidad y la abundancia divina. Ganó el Óscar a mejor película extranjera.

    Gran Torino (2008). Un veterano de guerra viudo y hosco entabla una relación inesperada con sus vecinos inmigrantes hmong. Clint Eastwood dirige y protagoniza una historia de redención con un giro final de fuerte carga sacrificial.

    Un Dios prohibido (2014). Ambientada en la Guerra Civil española, narra la persecución religiosa sufrida por una comunidad de misioneros claretianos. La película reconstruye hechos históricos de martirio poco conocidos fuera de España.

    5. Conversión y apologética

    El caso de Cristo (2017). Basada en la historia real de Lee Strobel, periodista ateo que investiga la resurrección de Jesús para desmontar la nueva fe de su esposa. La investigación termina cambiando su propia vida.

    La cabaña (2017). Un padre devastado por la muerte de su hija recibe una misteriosa invitación a la cabaña donde ocurrió la tragedia, y allí vive un encuentro simbólico con la Trinidad. Adaptación del best seller homónimo. Una propuesta sobre el dolor, el perdón y la imagen de Dios, discutida por su teología poco convencional.

    6. Fantasía, sobrenatural y saga con trasfondo cristiano

    El Señor de los Anillos: la trilogía (2001–2003). La adaptación de Peter Jackson de la obra de J. R. R. Tolkien, católico confeso, está atravesada por temas de sacrificio, providencia y gracia. La lucha contra el mal y la renuncia al poder tienen ecos morales cristianos, aunque nunca de forma explícita. Una de las sagas más citadas en clave espiritual sin ser confesional.

    Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario (2005). Adaptación de la obra de C. S. Lewis, en la que cuatro hermanos descubren un mundo mágico donde un león se sacrifica para salvar a un traidor. La alegoría cristiana de la muerte y resurrección es explícita en la estructura narrativa. Una fantasía familiar con lectura teológica directa.

    El exorcismo de Emily Rose (2005). Basada libremente en un caso real alemán, combina el género de terror con un drama judicial sobre un sacerdote acusado de negligencia tras el fallecimiento de una joven durante un exorcismo. La película deja abierta la pregunta entre explicación médica y espiritual. Un cruce inusual entre cine de horror y debate teológico.

    Nefarious (2023). Un psiquiatra ateo debe evaluar en el corredor de la muerte a un asesino en serie que asegura estar poseído por un demonio llamado Nefarious. El interrogatorio se convierte en un duelo verbal sobre la existencia de Dios, el mal y el aborto.

    7. Clásicos familiares y de valores cristianos

    ¡Qué bello es vivir! (1946) Un hombre al borde del suicidio recibe la visita de un ángel que le muestra cómo habría sido el mundo sin él. Frank Capra firma uno de los clásicos navideños más queridos del cine estadounidense. Una defensa luminosa del valor de cada vida y de la providencia.

    Sonrisas y lágrimas (1965) Una joven novicia se convierte en institutriz de los siete hijos de un viudo austriaco antes de la anexión nazi. La música y la fe se entrelazan en una de las películas familiares más populares de la historia. Ganó cinco Óscar, incluido el de mejor película.

    Los miserables (2012) Adaptación musical de la novela de Victor Hugo sobre Jean Valjean, un exconvicto que encuentra la redención tras el perdón de un obispo. La misericordia recibida transforma toda su vida posterior. Un musical de gran despliegue sobre la gracia y la justicia.

    Hasta el último hombre (2016) Basada en la historia real de Desmond Doss, médico militar adventista que se negó a portar armas y salvó decenas de vidas en la batalla de Okinawa por sus convicciones religiosas. Mel Gibson dirige este relato de objeción de conciencia y heroísmo. Ganó dos premios Óscar.

    8. Sacerdocio, Iglesia y moral

    Yo confieso (1953) Alfred Hitchcock dirige la historia de un sacerdote que conoce, en confesión, la identidad del verdadero asesino de un caso por el que él mismo es acusado. El secreto de confesión le impide defenderse. Un thriller moral sobre el sigilo sacramental.

    El cardenal (1963) Sigue el ascenso de un joven sacerdote estadounidense a través de las décadas, enfrentado a dilemas de fe, familia y compromiso social hasta llegar al cardenalato. Otto Preminger retrata las tensiones internas del clero del siglo XX. Un fresco extenso sobre la vocación sacerdotal.

    Retorno a Brideshead (1981). Serie de televisión que adapta la novela de Evelyn Waugh sobre un joven agnóstico que se vincula a una aristocrática familia católica inglesa. La fe de los Flyte, vivida con contradicciones, termina marcando su propia vida. Un drama de época sobre la gracia que actúa incluso en la debilidad.

    La Misión (1986) Un jesuita y un exmercenario convertido se unen para proteger una misión guaraní en Sudamérica frente a los intereses coloniales y esclavistas del siglo XVIII. La banda sonora de Ennio Morricone acompaña uno de los finales más recordados del cine religioso. Ganó la Palma de Oro en Cannes.

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    Educación

    Carlos Chiclana: «Los padres saben mucho más de lo que creen sobre educación sexual»

    El psiquiatra y uno de los fundadores de TheFunSex, Carlos Chiclana Actis, defiende la importancia de recuperar el diálogo en casa y dotar a las familias de herramientas para educar en sexualidad con naturalidad, confianza y rigor.

    Teresa Aguado Peña·23 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

    Hablar de sexualidad con los hijos sigue siendo, para muchas familias, una asignatura pendiente. Muchos padres, según cuenta el psiquiatra y psicoterapeuta Carlos Chiclana Actis, saben las respuestas a las preguntas de sus hijos pero no cuentan con las herramientas necesarias para abordarlas. Mientras tanto, las redes sociales, la pornografía o los amigos ocupan con frecuencia ese espacio educativo.

    De esta necesidad nace TheFunSex, un programa que busca formar a padres y educadores para hablar de sexualidad con claridad, rigor y naturalidad. Una propuesta que apuesta por acompañar en lugar de prohibir y por construir una relación de confianza que permita a los hijos acudir a sus padres cuando surjan dudas. Para ello cuenta con 15 expertos de distintos ámbitos —psiquiatría, psicología, sexología, medicina, antropología y educación— como Rafael Lafuente, María Calvo, Alejandro Villena, Pep Borrell, Clara de Cendra o Nuria Ferrer, entre otros.

    Sobre los retos de la educación sexual en la familia y en la escuela, el impacto de las pantallas y la importancia de recuperar el diálogo en casa hablamos con el doctor Carlos Chiclana Actis, referente en salud mental y sexualidad. Él es uno de los fundadores de TheFunSex y director científico del proyecto.

    ¿Qué necesidad concreta observó que le hizo pensar que hacía falta crear TheFunSex?

    –Una necesidad concreta fue la experiencia práctica de hablar con muchos padres en conversaciones de amigos, de encuentros, en los que te contaban y te preguntaban cuestiones básicas sobre la sexualidad y te planteaban problemas sobre sus hijos, preocupaciones, intereses en los que no tenían respuesta o no sabían cómo responder y por lo tanto evitaban el tema.

    El interés fue el poder dotarles de un contenido práctico, experiencial y aportado por expertos académicos (de los cuales la gran mayoría son padres y madres de familia), respondiendo así las preguntas que tenían los padres a pie de calle, no en el ámbito clínico sino de modo natural.

    El lema dice: «No para prohibir, sino para acompañar». ¿Qué significa exactamente acompañar en educación sexual?

    –El objetivo es formar y educar en una sexualidad integral desde el inicio de la vida de los hijos. Cuando los padres están presentes desde el principio, educando y formando también en esta dimensión, se genera un acompañamiento, un modelado práctico y un ambiente de confianza. Esto permite que el niño y la niña adquieran conocimientos y se sientan acompañados en sus descubrimientos, en la explosión de la adolescencia y, más adelante, en el desarrollo de su propio proyecto de vida.

    De este modo, el padre no es simplemente un vigilante, ni la madre una observadora controladora, ni la educación sexual se reduce a una educación moral restrictiva o a la preocupación por evitar contagios o embarazos. Se trata de un acompañamiento mucho más amplio, integral y natural, que se desarrolla de forma educativa, al igual que educamos en tantas otras áreas de la vida.

    Lo que queremos es que la sexualidad, al ser una dimensión central del ser humano, esté también incluida de modo natural en la educación que una familia quiere dar a sus hijos.

    ¿Cuál es el error más frecuente que cometen los padres cuando intentan abordar estos temas?

    –El primer error es no hacerlo. Y no es una creencia mía, sino algo que reflejan los datos: la mayoría de los padres no aborda la educación sexual con sus hijos.

    El segundo es no escuchar. No escuchar sus necesidades ni las preguntas que tienen. Eso puede generar en los hijos desconcierto y una cierta desconfianza, no necesariamente una desconfianza negativa, sino la sensación de que sus padres no son la fuente a la que acudir para formarse y resolver sus dudas, por lo que tendrán que buscar respuestas en otro lugar.

    Y el tercero es evitar implicarse a la hora de dar respuestas. Esos serían, probablemente, los tres errores principales.

    En cuanto a la pornografía, unos padres que acaban de descubrir que su hijo la consume, ¿cuál crees que debería ser su primera reacción?

    –La primera reacción debería ser darle un abrazo y preguntarle qué necesita, cómo ha llegado hasta ahí, cómo le hace sentir y cómo pueden ayudarle a salir de esa situación. También hay que explicarle que la pornografía no representa el modo natural de vivir la sexualidad, sino que ofrece una visión distorsionada y confusa, que puede resultar dañina tanto para su sistema nervioso como para su desarrollo sexual.

    El primer mensaje debería ser: «Hijo, tienes un problema, pero podemos ayudarte. Esto no es sano para ti. ¿Cómo podemos ayudarte? ¿Qué necesitas?».

    En segundo lugar, probablemente esa pornografía ha llegado a través de un dispositivo que los propios padres le han facilitado: un móvil, una tablet, un ordenador o una videoconsola con conexión a internet. Por eso, también es un momento para que los padres se pregunten cómo están diseñando su hogar digital.

    Del mismo modo que procuramos que en nuestra casa no entre demasiado ruido o que la temperatura sea adecuada, y contamos con alarmas para protegerla, también merece la pena diseñar un hogar digital en el que esté bien regulada la «temperatura» ética, moral y de salud de la familia, y donde pongamos alarmas para que no entren los malos que quieren robarnos la inocencia, la sexualidad y el dinero a través de la pornografía.

    Decís “lo que TikTok no enseñará a tus hijos” ¿Cómo competir contra TikTok?

    –Lo primero sería no darles un móvil ni instalar TikTok. Ante esto, algunas personas pueden pensar: «Es que tú no estás en el mundo, no sabes lo que ocurre». Pero quizá sea al revés: precisamente porque estoy demasiado metido en el mundo, conozco lo que ocurre y sé cuáles pueden ser sus consecuencias negativas.

    La Asociación Española de Pediatría recomienda encarecidamente que los hijos no tengan un móvil personal y que, si utilizan uno —porque tampoco queremos que sean analfabetos digitales—, lo hagan en espacios comunes, fuera de la habitación y del baño.

    Cuando hablo con los padres, les digo: la Asociación Española de Pediatría propone un calendario vacunal. Vosotros decidís si lo seguís o no. Pues también propone unas pautas de educación, formación y uso de los móviles para vuestros hijos. Podéis seguirlas o no, pero es importante saber que estas recomendaciones no tienen que ver con la moral de los hijos, sino con su salud mental, su desarrollo neurocognitivo, su capacidad para controlar los impulsos, su estado de ánimo y la ansiedad.

    Cada familia debe decidir cómo quiere educar a sus hijos, pero que no sea por falta de herramientas. Por eso hemos creado un programa en el que los padres pueden aprender a hacerlo de una manera sencilla, natural y confiada, junto a otros padres de familia. Con preguntas breves que pueden consultar en cualquier momento, cuestiones directas que hemos probado en distintos grupos de discusión para asegurarnos de que responden a las preocupaciones reales de los padres, directos semanales y una comunidad en la que puedan participar y plantear nuevas preguntas.

    Lo que queremos es que los padres puedan decir: «Así sí sé, así sí puedo y así sí llego».

    ¿Qué necesitan los padres para decir «así llego»?

    –Los padres saben mucho, y queremos reforzar esta idea.

    Hace unos días, en una actividad de verano, dividieron a los niños, de unos diez años, y a sus padres en dos grupos. A los niños les pidieron que escribieran las preguntas que tenían sobre sexo para sus padres. Y a los padres, que escribieran las preguntas que creían que sus hijos tenían para ellos.

    Los padres elaboraron preguntas complicadísimas, mientras que las de los hijos eran muy sencillas y, en realidad, los padres sabían responderlas. De manera que muchas veces se trata de dar el salto de la confianza: aprender a escuchar, saber cómo entrar en la conversación y saber esperar. Porque, efectivamente, muchos padres ya tienen buena parte del contenido. Lo que necesitan son pequeñas herramientas de acompañamiento, así como conocer modos y métodos para abordar estas conversaciones.

    ¿Qué papel debe asumir el colegio en cuanto a educación sexual y cuál corresponde exclusivamente a la familia?

    –Según la última Encuesta Nacional de Salud Sexual, que se acaba de publicar después de 19 años sin una encuesta de este tipo, más del 90 % de la población considera que debe haber educación sexual en los colegios.

    Esto tiene una parte muy positiva: refleja una clara conciencia social sobre la necesidad de la educación sexual. Pero también tiene una parte que me parece un poco negativa, porque parece dejar fuera a los padres. Es verdad que en la encuesta no se preguntaba si las personas consideraban necesario que los padres también recibieran formación en sexualidad. Quizá esa pregunta se les olvidó.

    A mí me parece que ambas realidades se complementan muy bien. Por ejemplo, en el colegio, cuando un niño tiene cinco años, pueden explicarle que su cuerpo es suyo, cómo decir que no y cómo pedir ayuda en caso de riesgo. Pero, cuando llega esa clase, sus padres deberían llevar ya cinco años educándole en sexualidad y explicándole muchas cosas.

    Por eso creo que la educación sexual en la escuela, integrada con las familias, es el mejor modelo. Así lo hemos comprobado también en un estudio académico que hemos publicado este año, en el que entrevistamos a padres, profesores y alumnos para conocer sus perspectivas.

    Este proyecto está pensado para personas creyentes y no creyentes…

    –Sí. Hemos diseñado el curso para que pueda hacerlo cualquier persona, tenga creencias religiosas o no, practique una fe o no. Lo hemos hecho así de manera consciente, procurando que lo que se explica esté fundamentado en la verdad, en la experiencia y en la ciencia.

    Por eso puede ser útil para cualquier persona, padre o familia. Es cierto que muchos de los ponentes son conocidos públicamente por tener fe, pero, como director académico y científico del programa, me he preocupado especialmente de que las respuestas no estén fundamentadas en la fe ni en una moral concreta, sino en la experiencia y en la ciencia. Nuestra ilusión es que TheFunSex pueda hacerlo cualquier persona.

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    Evangelio

    La mejor inversión: invertirlo todo. Domingo XVII del tiempo ordinario (A)

    Vitus Ntube nos comenta las lecturas del Domingo XVII del tiempo ordinario (A) correspondiente al día 26 de julio de 2026.

    Vitus Ntube·23 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    La liturgia de hoy trata sobre la inversión. Los expertos financieros pueden recomendar otra cosa, pero quienes comprenden la dinámica de la vida espiritual saben que la mayor inversión es aquella en la que lo damos todo.

    En el Evangelio de hoy, Jesús compara el Reino de los Cielos con un tesoro escondido en un campo, con una perla de gran valor y, finalmente, con una red echada al mar. Las dos primeras parábolas son especialmente semejantes, tanto en su mensaje como en la respuesta que exigen. El hombre que encuentra el tesoro y el comerciante que descubre la perla llegan ambos a la misma conclusión: lo que han encontrado vale más que todo lo demás que poseen. La misma prudencia humana ordinaria los llevaría a vender todo lo que tienen para obtener algo infinitamente más valioso.

    Estas parábolas apelan no sólo a nuestra inteligencia, sino también a nuestra libertad. Exigen una decisión. Una vez descubierto el tesoro, la neutralidad ya no es posible. O uno se aleja de él o lo entrega todo para poseerlo. La pregunta central de la liturgia de hoy es, por tanto, esta: ¿cuál es nuestra respuesta al encuentro con Cristo? ¿Estamos dispuestos a apostarlo todo por Él? No podemos poseer el tesoro del Reino mientras nos aferramos fuertemente a cosas menores. Para alcanzar el bien mayor, debemos estar dispuestos a desprendernos de falsas seguridades, ambiciones egoístas, etc. 

    Al mismo tiempo, Jesús es realista. No todos encuentran el tesoro, y no todos los que lo encuentran están dispuestos a pagar el precio necesario para poseerlo. Por eso la última parábola habla de la red que recoge peces de toda clase y de la separación que tendrá lugar al final de los tiempos. El Evangelio nos recuerda que nuestras decisiones tienen consecuencias eternas. Por ello, se nos anima no solo a buscar activamente el tesoro del Reino, sino también a tener el valor de adquirirlo cueste lo que cueste.

    La figura de Salomón en la primera lectura es un hermoso ejemplo de alguien que hizo la inversión correcta. Al comienzo de su reinado, el Señor le dio lo que podríamos llamar un cheque en blanco: “Pídeme lo que deseas que te dé”. Salomón podría haber pedido poder, larga vida o la derrota de sus enemigos. Sin embargo, pidió algo más grande: “Concede, pues, a tu siervo, un corazón atento para juzgar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal”.

    En la petición de Salomón vemos la grandeza de su alma. Reconoció la verdadera perla de gran valor y se negó a conformarse con cosas menores. Salomón llegó a ser famoso en todo el mundo por su sabiduría. Dios se complace en un corazón magnánimo, un corazón que busca lo eterno antes que lo pasajero. La única inversión que nunca fracasa es la inversión total en Dios. El Reino cuesta todo porque lo da todo.

    América Latina

    Un mes después de los terremotos, la Iglesia en Venezuela sigue al servicio del pueblo

    Tras el doble seísmo que ocurrió en Venezuela el pasado mes de junio, la Iglesia católica sigue ayudando a las víctimas en todo el país.

    Paloma López Campos·22 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    Ha pasado casi un mes desde los terremotos ocurridos en Venezuela. El doble seísmo tuvo lugar el 24 de junio de 2026, siendo uno de los mayores desastres naturales del último siglo en el país. Tras los sucesos, hay más de cinco mil muertos confirmados, miles de heridos y otros tantos desaparecidos.

    Ayuda a la Iglesia Necesitada” acudió a Venezuela para ofrecer toda la ayuda de la Iglesia católica. Para hablar sobre el estado actual del país, la organización vaticana convocó una rueda de prensa en la que participaron su presidenta ejecutiva internacional, Regina Lynch, y el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord.

    La presidenta ejecutiva describió la situación en Venezuela como “apocalíptica”, pero afirmó que la Iglesia está presente y ayudando mucho. Insistió en que “no podemos olvidar a Venezuela”, dejando que otros sucesos de las noticias distraigan la atención de las personas en necesidad que hay todavía en todo el país.

    Por su parte, el arzobispo recordó que todavía hay entre 20000 y 30000 personas desaparecidas, cuyas familias siguen trabajando para encontrarlas. Además, hay miles de muertos y muchísimos edificios esenciales, como hospitales y colegios, han quedado totalmente destruidos.

    Por otro lado, muchos supervivientes viven “en la calle en ‘tiendas de campaña’ bajo plásticos”. Además, en Venezuela ahora mismo es invierno, lo cual agrava la situación pues es una estación en la que hay muchas lluvias.

    La presencia de la Iglesia en Venezuela

    A esta situación se suma la pérdida de trabajo de miles de personas, lo cual dificulta poder salir adelante. Por todo ello, afirmó el arzobispo que “como Iglesia desde el primer día hemos estado presentes en la calle”.

    “La Iglesia es la gente, por eso estamos en la calle atendiendo a las personas”, dijo tras explicar que muchas iglesias y parroquias han quedado destruidas. Asimismo, confirmó que el Papa León XIV se puso en contacto con ellos el día de los terremotos para interesarse por la situación y trasladar sus oraciones.

    Monseñor Biord explicó que una de las primeras cosas que hicieron fue brindar ayuda psicológica a los distintos miembros de las parroquias que están atendiendo a los afectados. “Es importante cuidar a los cuidadores”, subrayó, y hay muchos voluntarios de las parroquias trabajando por dar consuelo, alimentos y ayuda material y espiritual a las víctimas, pero ellos mismos también necesitan apoyo para hacer frente al desastre.

    Ahora, casi un mes después, “es momento de reconstruir vidas y personas”, afirmó el arzobispo. Después vendrá el momento de levantar otra vez todos los edificios e infraestructuras que han quedado destruidos.

    España

    Una encuesta de GAD3 confirma el alto impacto espiritual de la visita del Papa entre los españoles

    De los 5.027 encuestados, un 98% revela una valoración "positiva" o "muy positiva" de la visita.

    Redacción Omnes·22 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    La visita del Papa León XIV a España, celebrada del 6 al 12 de junio, dejó una huella profunda entre quienes participaron en sus distintos actos. Así lo refleja un estudio elaborado por la consultora GAD3 para la organización del viaje, realizado mediante entrevistas a 5.027 personas al finalizar la visita, cuyos resultados coinciden con los publicados por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en su barómetro de julio de 2026.

    Una valoración abrumadoramente positiva

    Según el estudio, el 89% de los participantes calificó su experiencia y el resultado de la visita como «positiva», mientras que un 9% adicional la consideró «muy positiva», lo que sitúa la valoración conjunta en el 98%.

    La visita también transformó la percepción que los asistentes tenían del propio Papa León XIV. Antes del viaje, un 90% mantenía una opinión favorable sobre su figura, biografía y mensaje; tras conocerlo de cerca, ese porcentaje ascendió al 98%, ocho puntos más. El desconocimiento sobre el Pontífice también se redujo de forma notable: si antes de la visita un 57% de los encuestados declaraba conocerlo poco, esa cifra cayó al 14% al finalizar el viaje.

    Impacto espiritual y emocional

    El estudio de GAD3 profundiza también en el impacto personal y espiritual generado por la presencia del Papa en España. Entre los propósitos que los asistentes se marcaron tras la visita destacan el deseo de ayudar a mejorar el mundo (92%), reforzar la relación personal con Dios (91%) y fortalecer el compromiso con la Iglesia (87%).

    En el plano emocional, los sentimientos más presentes entre los participantes fueron la alegría (99%), el entusiasmo (97%), la esperanza (97%), la paz (95%) y la unión con los demás (95%).

    Los mensajes que más calaron

    Entre los mensajes del Papa con mayor eco entre los asistentes sobresalen la importancia de la oración y del encuentro personal con Dios (19%) y la invitación a vivir la fe con alegría y esperanza (17%). Le siguen la llamada a servir y ayudar a los demás (13%), la construcción del diálogo, la escucha y la reconciliación (12%) y la acogida e integración de migrantes y personas vulnerables (7%).

    Como consecuencia directa de estos mensajes, los participantes manifestaron propósitos personales muy concretos: vivir con más esperanza o alegría (45%), cuidar la vida espiritual (41%) y ayudar más a los demás (30%).

    Buena valoración de la cobertura mediática y protagonismo de Instagram

    El seguimiento informativo de la visita también recibió una valoración positiva: el 91% de los asistentes considera que la cobertura de los medios de comunicación reflejó mucho o bastante lo vivido en los distintos encuentros.

    En cuanto a redes sociales, Instagram fue la plataforma más utilizada para seguir y difundir la visita, con un 55% de menciones, seguida de YouTube (24%) y Facebook (20%). Un 26% de los participantes, no obstante, declaró no haber seguido ni difundido el viaje a través de redes sociales.

    Preguntados por las palabras que mejor resumen su experiencia, los asistentes coincidieron especialmente en cinco términos: alegría, maravillosa, inolvidable, amor e Iglesia, un reflejo del impacto emocional y espiritual que dejó el paso del Papa León XIV por España.

    Mundo

    La Iglesia en Tanzania: fe, pobreza y esperanza en el corazón de África

    Un seminarista tanzano y una religiosa peruana, misionera en el país, explican la situación de la Iglesia y su trabajo allí.

    Javier García Herrería·22 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 10 minutos

    La Iglesia católica en Tanzania es, como explica Godfrey Mgusi Makoro, seminarista tanzano que actualmente termina su formación en el Seminario Internacional Bidasoa de Pamplona, «una Iglesia joven que tiene al menos un siglo desde su evangelización, la segunda evangelización, que fue a finales del siglo XIX, en los años 1860». Fueron los Padres Blancos, los Padres del Espíritu Santo y los Misioneros de África quienes sembraron aquella fe que hoy, gracias a «sus esfuerzos y entrega profundamente arraigada en el amor de Dios, a Cristo con su evangelio y a la Iglesia», se ha convertido en una realidad de millones de fieles.

    Hoy día al menos el 35% de la población tanzana es católica, y se encuentra repartida en 37 diócesis, de las cuales 7 son archidiócesis. Una Iglesia numerosa, viva, pero que —como toda Iglesia joven— convive con luces y sombras.

    La labor esencial: llevar las almas a Dios

    Para Makoro, la misión de la Iglesia en Tanzania no se agota en sus obras sociales, por importantes que sean. «La Iglesia como pueblo de Dios tiene como labor principal llevar las almas a Dios», escribe. Pero advierte de una tentación que considera central: «Hay una profunda crisis en lo que es la identidad cristiana de los cristianos. Y digo profunda porque está en la raíz misma de ser cristiano». Esa crisis consiste, en sus palabras, en confundir la fe con un intercambio: «Ante todo lo que se busca en la Iglesia no son unos ‘favores de Dios’ a cambio de nuestras acciones piadosas, sino la Santidad, vida divina, vivir con Dios».

    Sor Lizmendy, religiosa peruana de la congregación Celadoras del Reinado del Corazón de Jesús que lleva poco más de un año en la diócesis de Bunda, en la isla de Ukerewe, coincide en que la tarea primera de la Iglesia es «mantener viva la fe y la formación». Reconoce que «hay un fuerte compromiso pastoral por parte de los misioneros y sacerdotes», aunque las condiciones no siempre lo facilitan: «Hay pocos misioneros, pocos sacerdotes, las distancias son bastante considerables, la población numerosa y aún a pesar de ello se trata de estar, de acompañar continuamente». Y añade una imagen que resume bien el espíritu misionero: «Hay que hacer viajes un poco largos en algunas ocasiones, pero aún así se está, porque lo importante para cada comunidad es ver y sentir la presencia de sacerdotes, de religiosas que están con ellos».

    Educación y sanidad: el legado de los misioneros

    Desde los primeros tiempos de la evangelización, la Iglesia en Tanzania ha entendido que anunciar el Evangelio pasa también por cuidar el cuerpo y la mente. Makoro lo resume con una fórmula que se repitió en cada misión: «Desde el tiempo de los misioneros la iglesia en Tanzania se ha centrado en los dos aspectos, donde los misioneros vivían, ahí había una parroquia, una escuela y un hospital». Él mismo lo comprueba en su propia parroquia, la de Nuestra Señora de Buena Esperanza de Kagunguli, que cuenta ya con 132 años de historia y que, cuando el país se independizó, vio cómo el gobierno se hacía cargo de buena parte de sus escuelas y centros sanitarios, aunque no de todos: «actualmente son propiedad del gobierno excepto la escuela secundaria que fue devuelto a la iglesia».

    A pesar de esas cesiones, la red educativa católica sigue siendo enorme. Según los datos de Makoro, la Iglesia cuenta hoy con «casi dos mil escuelas, ambas primaria y secundaria», cinco universidades católicas —entre ellas la Saint Augustine University of Tanzania (SAUT), la Catholic University of Health and Allied Sciences (CUHAS) de Bugando-Mwanza, la Ruaha Catholic University (RUCU), la Mwenge Catholic University (MWECAU) y la Jordan University College— y cerca de un centenar de centros de formación de nivel diploma en áreas como salud y educación. «Esto muestra que desde la independencia, la mayoría de la gente se educó en las escuelas católicas», concluye el seminarista.

    En el terreno sanitario, la presencia católica es igualmente extensa. «Al menos cada diócesis en Tanzania tiene un hospital, y algunos cuentan con más de cinco», explica Makoro, quien cita el Bugando Hospital como referencia nacional. En conjunto, la Iglesia dispone de «94 centros de Salud y 338 Dispensarios», además de numerosos orfanatos y centros para los más marginados, cuidados en su mayoría por religiosas.

    Sor Lizmendy confirma esta vocación asistencial desde su experiencia concreta en Bunda: «Esta parte de Tanzania, esta diócesis atiende a muchos colegios, dispensarios y obras sociales gracias a la presencia de los misioneros». Y añade un detalle que revela hasta qué punto la escuela suple carencias familiares básicas: «En los colegios se brinda desayuno y comida a los niños, lo cual facilita un mayor aprendizaje y desarrollo nutricional». También destaca la atención específica a un colectivo singularmente vulnerable en la región: «Hay casas de acogida, sobre todo para esta comunidad albina que en esta zona es numerosa también».

    La pobreza, el reto que sostiene a todos los demás

    Si hay un hilo conductor entre ambos testimonios, es la pobreza. Makoro la señala como raíz de muchos otros males: «Actualmente el mayor parte de los ciudadanos viven en la pobreza, ya que su causa principal son el egoísmo y la corrupción». También apunta al desempleo juvenil con una estadística contundente: «Diez de los que se gradúan en las universidades, tres de ellos están empleados, uno puede tener un empleo personal, pues, los seis quedan sin empleo».

    Sor Lizmendy, desde el terreno, aporta un testimonio aún más crudo de la pobreza cotidiana en la isla de Ukerewe: «Existe un altísimo índice de pobreza en las familias que no cuentan con lo básico necesario para subsistir en el día a día. Por poner un ejemplo, muchas de ellas ni siquiera tienen un euro diario, lo que conlleva a que la alimentación sea una o dos veces al día». Esta precariedad, explica, tiene efectos en cadena: «Esto también conlleva temas de desnutrición y aprendizaje en los niños». Y en la educación, la escasez de recursos empuja a muchas familias a interrumpir los estudios de sus hijos apenas terminada la primaria, lo que «lleva a que muchas niñas específicamente tengan familias a temprana edad, tengan niños a temprana edad».

    Sobre su propia forma de vida como misionera, la religiosa confiesa con sencillez: «Vivimos con lo necesario, porque si bien no nos falta de nada, tampoco nos sobra nada. Y así aprendes a vivir en medio de ellos con esa fe tan bonita, tan creciente y tan alegre».

    Un pueblo pacífico en tiempos de tensión social

    Makoro insiste en un rasgo de la identidad tanzana que quiere subrayar frente a los estereotipos sobre África: la convivencia pacífica entre sus más de 120 tribus. «Gracias a Dios, en Tanzania tenemos más de 120 tribus, pero no tenemos tribalismo, en Tanzania cualquier persona puede vivir donde quiera sin ningún problema». Y añade, con acento personal: «Hablando sinceramente, no tengo recuerdo de violencia en Tanzania entre los ciudadanos. Yo crecí en Tanzania pero nunca he escuchado ni guerra entre nosotros los ciudadanos. Los tanzanos son gente pacífica hasta el punto que se ha convertido en nuestra identidad».

    Las tensiones que sí reconoce son de otro tipo: protestas ciudadanas contra el poder político. «La violencia que hemos experimentado recientemente es de los ciudadanos contra el gobierno, especialmente cuando se levanta contra la corrupción, la injusticia, y los distintos problemas que la gente están enfrentando», explica, y lo enmarca en una clave espiritual: «es una manifestación por la sed de justicia y cambios, como ha dicho el Papa León XIV en su reciente visita apostólica en algunos países de África».

    Las vocaciones: fruto de la familia, la comunidad y la liturgia

    Uno de los rasgos más llamativos de la Iglesia tanzana, a ojos de un europeo, es su abundancia de vocaciones sacerdotales y religiosas. Makoro ofrece tres claves para entenderlo. La primera es la fe vivida en comunidad: «las vocaciones nacen en una comunidad cristiana y son para ella». La segunda es la familia, «como la iglesia en casa», que transmite el valor de la vocación desde la infancia. El propio seminarista comparte un recuerdo entrañable de su madre: «recuerdo cuando era niño mi madre me pegaba si no estaba en la oración en casa, especialmente la oración de la tarde y noche, y me obligaba a rezar la oración para las vocaciones, aunque la rezaba llorando, pero hoy soy seminarista terminando mi formación en el seminario internacional Bidasoa en Pamplona. Que mi madre descanse en paz». La tercera clave, que atribuye a un profesor suyo, es una liturgia bien cuidada, «porque la vocación requiere que los llamados se encuentren con el que llama».

    Sor Lizmendy ofrece una lectura complementaria, más centrada en la fe vivida «a flor de piel»: «Yo creo que muchos jóvenes optan por la vida religiosa y el sacerdocio debido a la fe que es palpable en cada una de sus familias». Y añade una motivación casi misionera en los propios candidatos: «voy a llevar un poco más a Dios, a mi familia, a mi comunidad, voy a hacer de transmisor, voy a ser sacerdote o religiosa porque quiero seguir manteniendo viva la fe en estas familias, en esta comunidad».

    Pequeñas comunidades cristianas y grupos de fe

    Makoro describe con detalle un elemento característico del catolicismo tanzano: las pequeñas comunidades cristianas, agrupaciones de entre cinco y diez familias organizadas en torno a un santo patrón, que se reúnen semanalmente para leer la Palabra y compartir la vida de fe. A su juicio, esta estructura «puede ser una buena curación al individualismo que sigue siendo una amenaza en Europa».

    Junto a ellas, existen comunidades de devoción popular —el Rosario Vivo, el Sagrado Corazón de Jesús, Santa Rita de Casia, Regnum Christi— con exigencias de piedad muy concretas, como el rezo diario del rosario o las vigilias mensuales de adoración. Makoro, que creció en la comunidad del Sagrado Corazón de Jesús, sostiene que este tipo de experiencia religiosa intensa desde la infancia facilita el discernimiento vocacional: «Imagínate un joven de quince años pasando toda la noche desde cuando tenía 10 años hasta los 20, es fácil para él discernir la vocación sacerdotal o religiosa para las chicas».

    A esto se suman los grandes movimientos apostólicos organizados por edad y sexo, con estructura nacional, uniforme y constitución propia: la Unión de Hombres Católicos de Tanzania (UWAKA), la Unión de Mujeres Católicas de Tanzania (WAWATA), los Jóvenes Trabajadores Católicos (VIWAWA), los estudiantes católicos de secundaria (TYCS) y universitarios (TMCS), y la Congregación de los Santos Niños de Jesús para los más pequeños.

    La familia, primer lugar de la fe, y sus amenazas

    Tanto el seminarista como la religiosa coinciden en que la familia sigue siendo el espacio primero de transmisión de la fe. Makoro describe una escena cotidiana: «Comen juntos en casa y por la noche es muy común la oración antes de dormir. Es ahí donde los niños aprenden a hablar con Dios, rezando con sus padres en casa». La asistencia dominical a misa es prácticamente obligatoria en muchas familias, hasta el punto de que «el que falte a la misa, después tiene que responder».

    Sor Lizmendy matiza que se trata de una fe más vivida que doctrinal: «Si bien no se transmite una fe muy doctrinal, se transmite una fe de testimonio, una fe del día a día». Pone como ejemplo la escala de las celebraciones sacramentales: «En Tanzania se confirman 250 jóvenes o hacen la comunión 300 niños en una sola ceremonia».

    Pero Makoro no oculta que la institución familiar atraviesa una crisis creciente: «La familia en Tanzania ahora mismo está en peligro. De momento ya ha empezado a ser común el hecho de tener un hijo que no conoce al padre o madre o que no vive con los padres». Señala también un cambio de mentalidad entre las mujeres jóvenes, que «piensan como liberación no casarse», y menciona la homosexualidad como una realidad que «socialmente sigue siendo un mal» en el país.

    Mujeres: pobreza, maternidad temprana y falta de oportunidades

    La situación de la mujer aparece en ambos testimonios como una de las heridas más profundas de la sociedad tanzana. Makoro enumera varios frentes: la pobreza material agravada por el cambio climático y la falta de trabajo; la responsabilidad casi exclusiva del cuidado de los hijos, especialmente cuando el marido fallece o abandona el hogar; los matrimonios y embarazos adolescentes, que truncan los proyectos de vida de muchas jóvenes; el riesgo, aunque no habitual, de abusos sexuales; y la tentación de acudir a otras religiones o a la superstición «con idea de buscar milagros y solucionar sus problemas».

    Sor Lizmendy lo confirma desde su experiencia directa en Bunda: «En cuanto a las mujeres y niñas realmente cuentan con muy pocas oportunidades académicas y laborales. Muchas de ellas, debido a la falta de recursos, dejan el colegio a muy temprana edad, para dedicarse al hogar o al campo, donde enfrentan una vida muy sacrificada». La Iglesia intenta responder con formación y acompañamiento, aunque la religiosa es honesta sobre sus límites: «Desde la Iglesia tratamos de dar algunos talleres y acompañamiento para mejorar su situación, pero las necesidades son enormes y nuestros recursos muy pequeños».

    Makoro añade un dato que matiza este panorama: pese a las dificultades, «si uno llega a Tanzania, descubrirá que en muchas instituciones de la iglesia, el mayor de los empleos son mujeres que hombres».

    Convivencia interreligiosa y aportación social de la Iglesia

    Sobre la relación con el islam, Makoro describe un clima de «convivencia bastante pacífica» entre musulmanes y cristianos, aunque reconoce cierta complejidad institucional por la ausencia de una autoridad musulmana unificada: «de tal manera que entre ellos mismos algunos están de acuerdo con algunas cosas que la Iglesia afirma y otros no. Pero en la vida diaria entre la gente hay mucha paz».

    Como balance general, el seminarista resume así la aportación de la Iglesia a su país: «Como ciudadano, puedo decir que la iglesia en Tanzania es la voz de los que no tienen voz. La iglesia es una de las pocas instituciones que ha contribuido y está contribuyendo al desarrollo del país a través de la educación desde cuando se fundó el país».

    La mirada de una misionera extranjera: del miedo inicial a la alegría contagiosa

    El testimonio de sor Lizmendy aporta la perspectiva de quien llega de fuera y debe aprender, casi desde cero, a habitar una cultura distinta. Confiesa sin rodeos el desconcierto de sus primeros días: «el hecho de no hablar el idioma hacía que quisiese salir corriendo. ‘Yo qué hago aquí si no puedo hablar, si no puedo llegar a la gente, si no entiendo ni me entienden’.» Reconoce que «se sentía un poco inútil en Tanzania».

    La superación de ese momento llegó, dice, a través de la oración, la lectura espiritual y el acompañamiento, y de una frase del nuncio apostólico que se convirtió en brújula: «La evangelización no se hace sólo a través de palabras, sino a través del amor». Hoy, más de un año después, su balance es gozoso: «Muy feliz, aunque entiendo muy poco el suajili… eso no me impide ver la alegría en las caras de los que me rodean». Y añade una reflexión que ilumina el sentido último de su presencia allí: «Estar en Tanzania para mí es algo, un regalo, es algo grande, es un don de Dios que me ha permitido vivir y compartir».

    Preguntada por la diferencia entre la fe tanzana y la europea, ofrece una de las claves más luminosas de todo el reportaje: «Un tanzano te expresa lo que siente, te transmite alegría, emoción, comunica lo que lleva dentro. Esa fe tan grande, ese amor a Dios te lo contagia. Creo que en Europa eso se vive un poquito más hacia adentro». Y concluye con una invitación: «Quizá se podría aprender de la actitud de los tanzanos a la hora de expresar y vivenciar la fe: muestran que son católicos y lo llevan con alegría, a pesar de todas las dificultades y carencias que tienen».

    Del cruce de estos dos testimonios —el de un joven tanzano que se forma para el sacerdocio y el de una misionera peruana que ha hecho de Tanzania su casa— emerge el retrato de una Iglesia joven, vigorosa en sus vocaciones y en su fe, pero que camina junto a un pueblo golpeado por la pobreza, el desempleo juvenil y las desigualdades que sufren especialmente las mujeres. Una Iglesia que, como resume Makoro, sigue entendiendo que su misión no separa el anuncio del Evangelio del cuidado de la escuela, el hospital y el hogar; y que, como testimonia sor Lizmendy, encuentra en la alegría sencilla de sus fieles una de las lecciones más hondas que Tanzania puede ofrecer a una Europa más silenciosa en su manera de vivir la fe.

    Estados Unidos

    Religiosas demandan al Estado de Nueva York por una ley que las obligaría a colaborar en el suicidio de pacientes

    Cuatro órdenes religiosas dedicadas a la asistencia sanitaria han interpuesto una demanda contra el estado de Nueva York por una ley sobre el suicidio asistido.

    Agencia OSV News·22 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    – OSV News / Kate Scanlon

    Cuatro órdenes religiosas y organizaciones católicas dedicadas a la asistencia sanitaria interpusieron una demanda contra el estado de Nueva York el 17 de julio por una nueva ley que permite a los médicos ayudar a los adultos con enfermedades terminales a morir mediante el suicidio.

    En una demanda presentada por Becket, un bufete de abogados especializado en libertad religiosa, las Hermanas Carmelitas para los Ancianos y Enfermos, las Hermanas Dominicas de Hawthorne, las Hermanas Misioneras de San Benito y las Hermanitas de los Pobres alegaron que la ley les obligaría a facilitar tales muertes, lo que supondría una violación de su fe.

    La madre Mary Rose Heery, priora general de las Hermanas Carmelitas para Ancianos y Enfermos, declaró el 20 de julio: “En nuestros centros, llevamos el amor infinito de Cristo a los neoyorquinos mayores de todos los orígenes y condiciones sociales”.

    “Nos esforzamos por llevar Su compasión a quienes están a nuestro cuidado, asegurándonos de que ningún residente tenga que morir solo”, afirmó. “Esta ley atenta contra la esencia misma de esa vocación”.

    La oficina de la fiscal general de Nueva York, Letitia James, no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.

    Los defensores del suicidio asistido por un médico sostienen que esta práctica protege la autonomía de las personas que sufren en sus últimos días, pero sus detractores argumentan que atenta contra la dignidad de la vida humana y deja a las personas enfermas o moribundas expuestas a la coacción, entre otras preocupaciones.

    El Catecismo de la Iglesia Católica condena explícitamente la práctica de la eutanasia y el suicidio asistido por un médico por considerarlos “moralmente inaceptables” y una violación del quinto mandamiento: “No matarás”.

    La gobernadora Kathy Hochul, demócrata por Nueva York, firmó la ley en febrero, alegando que había “establecido” medidas de protección durante el proceso legislativo que garantizaban la “integridad de la decisión del paciente y la preparación de las instituciones médicas”. Los obispos católicos del estado se encontraban entre quienes se opusieron a la ley.

    “Eso es a la vez inaceptable e inconstitucional”

    Sin embargo, Mark Rienzi, presidente de Becket y abogado principal de las organizaciones de asistencia sanitaria, afirmó en un comunicado del 20 de julio: “Nueva York está obligando a las personas enfermas y moribundas a plantearse el suicidio en su momento más difícil, independientemente de si lo solicitan o no”.

    “Y lo que es peor, está reclutando a las monjas que los cuidan para su secta suicida bajo amenaza de multas exorbitantes y la ruina profesional”, afirmó Rienzi. “Eso es a la vez inaceptable e inconstitucional. Estamos seguros de que los tribunales federales pondrán fin a esta situación”.

    Becket, que representa a las órdenes religiosas y al obispo John O. Barres, de Rockville Centre (Nueva York), ha declarado que las instituciones religiosas tienen previsto solicitar una medida cautelar contra la ley en los próximos días.

    En un comunicado, el obispo Barres añadió: “Nunca nos someteremos a la cultura de la muerte de Nueva York”.

    “El suicidio asistido es un grave fallo moral que expone a las personas mayores, a las personas con discapacidad y a quienes padecen enfermedades mentales y emocionales al riesgo de sufrir abusos y manipulaciones”, afirmó el obispo, cuya diócesis también figura como parte demandante. “Cristo, el Médico Divino, nos llama a acompañar a los enfermos y a los moribundos con compasión, no a abandonarlos a la muerte. El tribunal debería proteger esa misión milenaria”.

    Esta demanda es una más de una serie de acciones judiciales interpuestas por monjas católicas contra leyes recientes del Estado de Nueva York. A principios de este año, las Hermanas Dominicas de Hawthorne, que gestionan un programa de cuidados paliativos con 42 camas para personas sin recursos en fase terminal, impugnaron una ley que establecía requisitos sobre las adaptaciones relacionadas con la identidad de género para los residentes de residencias de ancianos.

    Nueva York es uno de los 13 estados, además del Distrito de Columbia, que han legalizado el suicidio asistido.


    Este artículo se publicó originalmente en inglés en OSV News. Lo reproducimos aquí con permiso. Puede leer el artículo original AQUÍ.

    El autorAgencia OSV News

    Educación

    El poder de las palabras: literatura para una vida mejor

    La literatura otorga plenitud y sentido a la existencia humana al conectar la palabra con el misterio y la trascendencia divina. A través de ella, el ser humano explora desde el vacío del absurdo hasta la salvación por el amor.

    María del Pilar Saiz-Cerreda·22 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    Son muchos los autores que han tratado de dar una respuesta a la eterna pregunta sobre qué es la literatura, y entre ellos, es muy sugerente y reveladora la del francés Charles du Bos, en su libro Aproximaciones: “[la literatura] no es más que la vida misma, cuando […] a ella se le une la plenitud de expresión”. Quiere dejar clara, ante todo, la unión íntima e indisociable entre vida y literatura, de tal manera que “sin la vida, la literatura estaría sin contenido; pero, sin literatura, la vida no sería nada más que una cascada, una cascada ininterrumpida en la que cada uno de nosotros estaríamos sumergidos, una cascada carente de sentido”

    Du Bos continúa explicando que “si la literatura debe a la vida su contenido, la vida debe a la literatura su supervivencia, le debe esa inmortalidad que solo se detiene en el umbral de lo eterno, esa inmortalidad más allá de la cual comienza la vida eterna”. Es decir, en la literatura vamos a encontrar las esencias de la vida, nos vamos a topar siempre con los grandes temas de la existencia humana, con los interrogantes profundos que se han planteado los hombres de todas las épocas, desde la Antigüedad hasta nuestros días, y que Italo Calvino enumera así: “la forma de mirar al prójimo y a sí mismo, […] de atribuir valor a cosas grandes y a cosas pequeñas, […] de encontrar las proporciones de la vida, el lugar que en ella ocupa el amor, así como su fuerza y su ritmo, y el lugar que corresponde a la muerte, la forma de pensar en ella o de no pensar en ella […], la duración, la piedad, la tristeza, la ironía, el humor”. Ahora bien, entre todas las manifestaciones artísticas, la literatura se caracteriza por la palabra. Ahí radica su poder, su fuerza, y una función y una misión insustituibles, porque, como dice Calvino, la palabra “une la huella visible con la cosa invisible”

    El poder misterioso de la palabra

    La palabra nos permite acceder al misterio de la vida, al misterio del ser. Es la clave de todo. Las palabras contienen esas “vibraciones de lo originario”, de las que hablaba Steiner y nos hacen entrar en lo desconocido, nos llevan hasta “más allá de la línea de sombras”, huyendo del vacío y el sinsentido, añorando un paraíso en el que el hombre se relacionaba con Dios, o una etapa mitológica en la que dioses y hombres, mejor o peor, convivían e interactuaban. Las palabras en las obras literarias no son aleatorias ni están escritas al azar; por el contrario, son transformadoras, exploran posibilidades ilimitadas buscando una verdad, aquella verdad que, en lo más hondo, trata de dar plenitud a la vida, transportándola a un orden metafísico y, por qué no, religioso. 

    La huella dactilar de Dios

    Pero, asociado a la palabra, no podemos olvidar algo fundamental, que actúa como motor y potencia que hace elevar la literatura hasta las más altas cimas. Me refiero al siguiente versículo del primer capítulo del Evangelio de san Juan: “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. Esto revoluciona la forma de relacionarnos con las palabras. El Verbo, la Palabra se hace carne, se hace hombre: Dios se encarna, Dios asume la naturaleza humana hasta las últimas consecuencias. 

    Nada humano es ajeno a Dios. De ahora en adelante, las palabras se convierten, con mayor razón, en esos vestigios de lo divino, que buscan el sentido profundo de la vida. Ya no se puede concebir ninguna manifestación literaria que prescinda de esta realidad. Es lógico afirmar, con bella expresión de Nicolas Gómez Dávila, que se ha impreso la “huella dactilar de Dios en la arcilla humana”. Y, a pesar de los innumerables intentos por borrar esa huella, todos ellos están condenados al fracaso.

    El callejón sin salida del absurdo

    En efecto, cuando Samuel Beckett, tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, con su estela de destrucción, muerte y deshumanización, escribe Esperando a Godot, se plantea la gran pregunta del sentido de la vida. Responderá mostrando el absurdo de la existencia humana, plasmando y reflejando el fracaso de la Salvación, el cuestionamiento de la bondad y misericordia de Dios, y la angustia existencial derivada de todo ello. Ante la ausencia radical de Dios, Beckett plantea pensar el mundo sin Él. Y en esa puesta en escena a través de unos personajes reducidos a su mínima expresión, que no reúnen los atributos necesarios para ser considerados como tales, ni siquiera tienen nombres que los humanicen, muestra el callejón sin salida en el que está inmersa una humanidad que ha sustituido la esperanza por la angustiosa espera que se despliega en un tiempo cíclico e inmutable. 

    A través de una extraordinaria perfección técnica rompe con todo lo establecido. Lo inacabado, la repetición, el hartazgo existencial, producidos por el efecto machacante de la estructura y el ritmo binarios, se convierten en características de este nuevo hombre al que no le queda más alternativa que la espera vacua o el suicidio. Las palabras reflejan el vacío de la existencia; el orden gramatical abandona su función para transparentar el fracaso del lenguaje, que ya no sirve para comunicar, sino para llenar con sonido un silencio atronador. Por tanto, cada secuencia gramatical, cada palabra, se convierten en un motivo temático, donde predominan las alusiones a la Crucifixión y su sentido, al igual que a la imagen de Dios que se va alejando de la misericordia para convertirse en cruel y violento, hasta la más absoluta indiferencia. 

    El reencuentro con los vínculos vitales

    Por el contrario, muy avanzada ya la Segunda Guerra Mundial, Antoine de Saint-Exupéry publica El Principito, donde también se plantea la misma pregunta sobre el sentido de la existencia. Sin embargo, la respuesta es radicalmente distinta, pues habla de ascensión tras la caída, de relación, de amor; de encuentro y de restablecimiento de los vínculos con quienes forman parte de nuestro núcleo vital primario. Solo así se supera la soledad y solo así es posible el amor. Recuperar la unidad perdida se convierte en la misión de su vida. Con un marcado estilo poético, por medio de símbolos, va sugiriendo el sentido de trascendencia y la necesidad de un amor, fuente de luz y agua que calma la sed, de evidentes resonancias evangélicas. 

    En definitiva, la literatura nos adentra en los misterios de la vida y del ser, y haciendo esto, procura ir desvelando y alumbrando una verdad sobre el hombre. Las palabras despliegan significados sugerentes que remiten a algo que está más allá, la Palabra, una Palabra que es Verdad y Vida. La vida es, pues, infinitamente más rica con la literatura y sin lugar a dudas, como afirma Tzvetan Todorov, “permite que todos respondamos mejor a nuestra vocación de seres humanos”.

    El autorMaría del Pilar Saiz-Cerreda

    Profesora del Master de Cristianismo y Cultura Contemporánea de la Universidad de Navarra.

    España

    José Gabriel Vera: “La mejor comunicación de la Iglesia es la de la santidad de vida”

    El hasta ahora director de Comunicación de los obispos españoles repasa , en esta entrevista, el trabajo de más de diez años y los retos de futuro de la comunicación de la Iglesia

    Maria José Atienza·21 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 9 minutos

    El pasado 24 de junio, en la rueda de prensa de fin de la 273º reunión de la Comisión Permanente de obispos españoles, José Gabriel Vera, –Josetxo- anunciaba que dejaba su cargo como Director de Comunicación de la Conferencia Episcopal Española.

    Han sido doce años los que este sacerdote de la archidiócesis de Navarra – Tudela, doctor en Ciencias de la Información y licenciado en Filosofía y Teología por la Universidad de Navarra ha liderado la comunicación de los obispos españoles.

    En este tiempo, Vera ha vivido momentos difíciles, como la gestión de la comunicación de los casos de abusos en entornos eclesiales o el cuestionamiento del modelo de financiación de la Iglesia, pero también momentos de alegría y “éxito”, si de puede llamar así: la creación de las Galas de la Memoria Anual de la Iglesia, la elección del Papa León XIV, y la visita papal a España, con la que cerraba sus más de dos lustros en esta tarea. 

    En esta entrevista con Omnes, José Gabriel Vera desgrana los retos a los que se han tenido que hacer frente en estos años desde la comunicación de una institución tan compleja como la Conferencia Episcopal Española y destaca, sobre todo, la importanci de un compromiso de vida cristaiano real para ser transmisores del mensaje de Cristo en la sociedad actual. 

    Usted ha estado 12 años al frente de la comunicación de la CEE en un periodo en que el cambio social, eclesial y sobre todo, comunicativo – en medios y lenguajes – ha sido gigante ¿Cómo ha tenido que adaptarse la institución a estos cambios?

    –Todas las instituciones estamos haciendo un esfuerzo de adaptación a un nuevo terreno de juego que nos ha crecido en estos últimos años, en parte por la aparición de las redes sociales que han hecho que todas las personas se conviertan en un medio de comunicación con una potencia superior incluso a la de los medios tradicionales.

    Las instituciones nos tenemos que adaptar a esta realidad. Cada persona se ha convertido en un medio de comunicación. También los miembros de la propia institución. 

    Y, al convertirse en un medio de comunicación, todos piensan que tienen la capacidad suficiente para comunicar. Eso hace que sea más difícil de gestionar o que obligue a las instituciones a gestionar de un modo nuevo. Hemos vivido la revolución que ha sido Internet, ya hace más años, pero en este periodo prácticamente en el que he estado yo en la oficina de información, la revolución de las redes sociales, la aparición de los smartphones y al mismo tiempo y más recientemente, la revolución de la inteligencia artificial. 

    Todo eso es un grandísimo cambio, que todas las instituciones estamos llamados a afrontar para servir mejor. 

    En el fondo, la comunicación busca servir a la institución, servir a los medios de comunicación y servir de punto de encuentro: hacer que las personas de la institución y las personas de los medios puedan encontrarse. 

    Me parece que la Iglesia está en un periodo de adaptación que yo creo que no va a dejar de existir siempre. 

    Siempre vamos a tener que adaptarnos a nuevos medios, nuevas formas, nuevos formatos. 

    Todos los miembros de la Iglesia tienen que darse cuenta de su responsabilidad a la hora de comunicar qué es la Iglesia, qué hace, cuál es su misión

    José Gabriel Vera

    ¿Qué queda por mejorar dentro de la comunicación de la Iglesia española?

    –Creo que un elemento muy importante es -en esta línea de que cada persona de la distinción es un medio de comunicación- es que todos los miembros de la Iglesia tienen que darse cuenta de su responsabilidad a la hora de comunicar qué es la Iglesia, qué hace, cuál es su misión. 

    Todos tenemos que darnos cuenta de que somos responsables de la imagen que tiene la Iglesia. No sólo una declaración o una entrevista o un titular de un periódico, sino que cada uno podemos pensar “yo qué estoy haciendo personalmente con mis amigos, con mi familia, con mis compañeros de trabajo para que tengan una imagen más perfecta, más adecuada de la identidad y de la misión de la Iglesia”. 

    Creo que la comunicación de la Iglesia es responsabilidad de todos sus miembros y que cada uno tiene que dar cuenta de qué es, qué hace, qué vive, qué siente como miembro de la Iglesia en España. 

    Me parece que ahí hay un margen de mejora muy importante. 

    Tomar conciencia de pertenencia y hacer pública esa pertenencia cada uno en su entorno, en su ambiente. 

     ¿Cuál es su balance en esta tarea, tras más de dos lustros, muy diferentes entre sí? 

    –No puedo decir si es positivo o negativo. Me parece que ese balance se tiene que hacer desde fuera. Desde dentro, hemos hecho cosas bien y cosas mal. Creo que hemos acertado en la obra de abordar algunos temas y considero que hay temas en los que todavía tenemos que mejorar y hacerlo mejor. 

    Nos hemos incorporado al mundo de las redes sociales, no sin dificultades. 

    Hemos hecho más visible la vida y la misión de la Iglesia. Hemos atendido a todos los medios de comunicación que lo han solicitado. Hemos hecho el trabajo propio de una oficina de información, con puntos positivos, negativos y neutrales. 

    Por su puesto, ha lidiado con temas controvertidos: abusos dentro de la Iglesia, titularidad de edificios, diálogo interreligioso, financiación de la Iglesia, relaciones con los gobiernos…, algunos de los cuales aún siguen siendo una constante en los medios. ¿Ha sabido la Iglesia transmitir su posicionamiento en estos asuntos? 

    –En esto se me vienen a la cabeza dos ideas que ya he mencionado. Por un lado, la convicción de que la Iglesia somos todos y que la responsabilidad de la comunicación de la Iglesia recae en cada uno.

    Cada persona tiene que poder hablar de cómo es la financiación de la Iglesia, del diálogo interreligioso, de las inmatriculaciones o de los abusos. Pero, evidentemente, para eso hay que conocer bien qué es la Iglesia y formar parte de ella, con el corazón y con la cabeza. 

    No tiene sentido dar cuenta de lo que es la Iglesia si uno no lo vive en primera persona, con profundidad, si no lo vive con la radicalidad de su ser, si no lo vive con amor. Con alegría por pertenecer a este pueblo de Dios y con conocimiento de sus virtudes y de sus defectos, de los de cada uno de nosotros.

    Si cada uno conociéramos bien la Iglesia y la transmitiéramos mejor, estaría bien. 

    El segundo punto de estas dificultades es cuánto conocemos de la verdad de la Iglesia. ¿Cuántas son las personas que conocen la vida de la Iglesia en profundidad? Y también, qué alineamiento tenemos cada uno de nosotros en relación a la Iglesia. En el fondo, es pensar qué está por encima, si mi opinión política o lo que dice la Iglesia; mi posicionamiento en torno a esos temas controvertidos o lo que enseña la Iglesia. 

    Habrá gente que tiene por encima una forma de ver las cosas legítima, una forma de entender el mundo, un posicionamiento político que le harán posicionarse ante el planteamiento de la Iglesia con más o menos cercanía.

    En estos años, algunos documentos y comunicados de la CEE o de alguna de sus comisiones han causado reacciones negativas, dentro de los propios fieles, dando lugar a interpretaciones quizás, alejadas de su intención. ¿Cree que no se ha transmitido, de manera clara, la clave de estos documentos o no se ha medido justamente la reacción a estos documentos en el momento en que se publicaron?

    –Este momento de la comunicación tiene que tener en cuenta, en todas las instituciones, tres elementos que se han incorporado recientemente y que no se pueden obviar. 

    En primer lugar, el elemento de las redes sociales, que en muchas ocasiones amplifica, ridiculiza, disminuye, o cambia el sentido de lo que está comunicando la Iglesia. 

    En el fondo, las redes sociales tratan problemas complejos, o ideas complejas, de una manera muy sencilla, muy simple y a veces muy simplificada. Eso no cabe duda de que suscita muchos errores de incomprensión. 

    Tirando de redes sociales, se puede dar a entender que la Iglesia dice lo contrario de lo que dice. Una fotografía en un momento concreto, una pequeña manipulación por inteligencia artificial, un tweet que intenta resumir una conferencia de dos horas, evidentemente no son los elementos adecuados para conocer lo que dice la institución, sea esta cual sea. 

    El segundo elemento en juego, que a la Iglesia le afecta de manera especial, es la mezcla de estilos, de contenidos, de formatos, diríamos así. Es decir, una conferencia no es lo mismo que una homilía, que no es lo mismo que una tertulia, que no es lo mismo que una charla con amigos, que no es lo mismo que una ponencia en clase.

    Sin embargo, fruto de las redes sociales y por el hecho mismo de que todo está siendo grabado prácticamente en directo y es difundido a través de Internet por todo el mundo, muchas veces se pierde el contexto. Lo que era una homilía, predicada para católicos que van a misa los domingos, bien seccionada o bien fragmentada y escuchada por un político, que es ateo y hace 25 años que no va a misa, es difícil que la comprenda bien. 

    O lo que se dice en un contexto académico, divulgado a través de un vídeo en TikTok, es difícil que se entienda bien. 

    En ese sentido, la Iglesia y todas las instituciones tienen que darse cuenta de que ahora la comunicación es global, que todo el rato se está comunicando. Estás llegando, no a los públicos que tienes delante, y prácticamente ni siquiera en primer lugar a los públicos que tienes delante, sino que estás llegando a todo el mundo. Eso implica que tienes que hablar con una mayor prudencia o implica que tienes que tener un contexto mucho más amplio de lo que vas a ver. 

    El tercer elemento que entra en juego es la variable política. En un tiempo en el que, digamos, el posicionamiento político, entendido en sentido amplio, está por encima de cualquier pertenencia y de cualquier identidad.

    La política ha conseguido situarse como el eje de interpretación válido de cualquier institución. Por tanto, una persona que se siente parte de una ideología política determinada interpreta todo a partir de esa ideología política.

    Esto es un poco extraño para la vida cristiana, porque nosotros pensamos que la vida cristiana es la que da sentido a todo lo que conocemos; el punto de vista adecuado o la óptica adecuada para enfocar la realidad es desde nuestra identidad cristiana. Pero la realidad es que hoy una persona identifica la realidad desde su óptica partidista de un lado, o de otro. A partir de esa mirada interpreta lo que se dice. 

    Si la política se ha convertido en el marco de interpretación de la realidad, creo que es una forma de entender las cosas un poco reductiva y equivocada. 

    La visita del Papa León XIV a España ha sido un magnífico final para su etapa en la CEE. ¿Cómo valora la gestión comunicativa de esta visita? 

    –De la visita del Papa, yo he sido simplemente una pequeña herramienta y una pequeña pieza de un puzzle muy complejo, muy amplio, con muchísimas piezas. en las que cada uno ha dado todo lo que tenía. Y de alguna forma, el resultado está casi por encima de la aportación de cada una de las piezas que hemos trabajado en el engranaje de ese viaje del Papa.

    Quiero decir que el viaje, visto desde fuera, ha sido un éxito total. Ha habido muchísima gente implicada, muchísima gente que lo hecho bien. Ha habido muchísimos profesionales que han trabajado como voluntarios. con toda su sabiduría, todo su conocimiento, lo han puesto en manos de la organización como voluntarios. Al mismo tiempo, ha habido muchos voluntarios que han trabajado como profesionales, que han echado las horas de un profesional, el empeño de un profesional y la dedicación de un profesional.

    Entre los voluntarios que han trabajado como profesionales y los profesionales que han trabajado como voluntarios, se aprende un modo de estar en la Iglesia que el Papa León lo reconocía con mucha fuerza. como el valor de la gratuidad, el estar en un sitio no para recibir sino para dar. Es una forma muy concreta del servicio en la Iglesia y me parece que es una de las claves de la gestión, no sólo comunicativa, sino de todos los aspectos de esta visita del Papa. 

    La comunicación ha tenido su complejidad pero, al mismo tiempo, la calidad de los equipos de comunicación de cada una de las diócesis implicadas ha hecho que el conjunto fuera un éxito. 

    Me parece que el conjunto es muy, muy positivo. 

     ¿Con qué se queda de esta visita? 

    -–Sin duda, con los mensajes del Papa León. Me parece que habrá que estudiar, durante mucho tiempo, porque han puesto de manifiesto que la Iglesia tiene una palabra para todos, y para cada uno tiene la suya concreta. 

    La Iglesia es la única institución que puede hablar con todo el mundo. Puede hablar con el mundo del arte, con el mundo de la danza, de los sindicatos, de los políticos, de los obispos, de los fieles laicos, de los jóvenes, de los empobrecidos, de los migrantes, las personas atendidas en Cáritas.

    Puede hablar con todas las personas, y para cada una de ellas tiene un mensaje, un mensaje comprometido. Eso es lo que me quedo de esta visita del Papa, además de las infinitas horas de trabajo que he visto como que la gente a mi alrededor metía para que esto saliera bien. 

    En los últimos años, vemos cómo comunicaciones “no institucionales” impactan más que aquellas las corporativas ¿Estamos ante un nuevo paradigma de comunicación en la Iglesia? ¿Qué puede aprender una institución de este nuevo lenguaje? 

    –Más que un nuevo paradigma de comunicación en la Iglesia, nos encontramos en un terreno radicalmente nuevo donde lo normal es el cambio. Un terreno en el que, constantemente, vamos a hacer frente a nuevas redes de comunicación, a nuevos estilos de comunicación, donde se va a ir mezclando constantemente todo, donde se acaba de asomar la Inteligencia Artificial y esto lo va a volver a cambiar todo en muy poquitos años. 

    Realmente, es un tiempo nuevo en la vida de la Iglesia, en la comunicación, no solo nuestra, sino de todas las instituciones. 

    Para este tiempo me parece que hay que hacer fuerte los mensajes dirigidos que manifiesten que hagan visible la identidad de la Iglesia. Que hagan visible que nosotros procuramos ser el pueblo de Dios, que somos un pueblo de salvados, que somos personas a las que el Señor ha redimido, ha salvado.

    Creo que esa es la mayor fuerza de atracción que tiene hoy la Iglesia: Hacer visible que la muerte ha sido vencida, que el pecado no tiene la última palabra y que por tanto eso lo tenemos que incorporar a nuestro modo de ser y a nuestro modo de hacer. Eso va a ser la mejor comunicación de la Iglesia. 

    La mejor comunicación de la Iglesia es la de la santidad de vida. Eso que está siempre en el telar del crecimiento de la Iglesia y además es lo que está siempre al alcance de todos los cristianos. Siempre es posible ser santos, y el mejor servicio que se puede hacer a la comunicación de la Iglesia es la santidad de vida. 

    Así que es una misión que está al alcance de todos. Por muchas tecnologías, muchas dificultades, muchos problemas, los santos seguirán siendo los que acaban llenando las Iglesias de fieles. Es algo que está en nuestras manos, pero es algo que tenemos que manifestar a los demás con la ejemplaridad de nuestras vidas.

    «Everything Hallelujah»: Cuando el mayor espectáculo del fútbol se convirtió en un himno de fe

    Se cierra el Mundial de Fútbol 2026. Un mundial con mucha fe demostrada de modos diversos pero sin respetos humanos, dejándonos en el recuerdo mucho más que los goles.

    21 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    El Mundial de Fútbol 2026 ha estado lleno de temas mediáticos: racismo, polémicas arbitrales, leyendas que se retiran y fe, mucha fe. Fe no solo en que la mejor selección se alzara con la copa, sino también fe en Dios, declarada de forma más o menos directa por distintas personas.

    Luis de la Fuente, por ejemplo, no ha tenido problema alguno en reafirmar su compromiso con su vida cristiana. Ferrán Torres, nuevo héroe del fútbol español, también quiso declarar ante el mundo entero que sus fuerzas vienen de Dios. Pero en el espectáculo de medio tiempo celebrado en la final (al más puro estilo estadounidense) Justin Bieber salió al escenario para cantar un tema de elección curiosa.

    Dar las gracias

    El repertorio del artista canadiense es amplio. Cuenta con canciones conocidas en el mundo entero, algunas con mucho ritmo, muy adecuadas para animar el descanso de la final de un evento deportivo. Pero Justin Bieber se decantó por uno de sus temas más íntimos: “Everything Hallelujah”.

    La canción no es otra cosa que un agradecimiento a Dios por todo, desde el nuevo día hasta su mujer y su hijo. Alguien que mire por encima la letra podría pensar que es un poco “simplona”, sin embargo, Justin Bieber no es un hombre que dé las gracias por nada. Su vida, desarrollada mayoritariamente bajo los focos, no ha sido fácil. Ha atravesado crisis, rupturas y momentos bajos frente a la mirada del mundo entero, que no es un juez compasivo.

    Años después de atravesar esos caminos, Justin Bieber aparece con «Everything Hallelujah», una canción que demuestra un cambio de mentalidad: todo en la vida es motivo de agradecimiento, pues los dones de Dios se reparten en todos los ámbitos. Hasta lavarse los dientes, como nos recuerda la canción, es momento de dar gracias.

    Un mundial de fe

    Y allí salió Justin Bieber, en medio de Nueva York durante uno de los eventos deportivos más seguidos del año, cantando para dar gracias a Dios. Con una guitarra y en directo, al más puro estilo de sus inicios.

    Se cierra así el Mundial de Fútbol 2026. Un mundial con mucha fe demostrada de modos diversos pero sin respetos humanos, dejándonos en el recuerdo mucho más que los goles.

    El autorPaloma López Campos

    Redactora jefe de Omnes

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    Evangelización

    J. Carlos Martín de la Hoz: «Tomás y Paquita sabían que el camino para amarse cada día más era amar a Dios»

    Este mes de julio se ha entregado la "Positio" de la causa de canonización del matrimonio Alvira, comenzando así el estudio del Vaticano.

    Javier García Herrería·20 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

    El proceso de beatificación y canonización del matrimonio formado por Tomás Alvira (1906–1992) y Paquita Domínguez (1912–1994), tuvo lugar en la archidiócesis  de Madrid  y obtuvo el decreto de validez en el Dicasterio en el 2016. Se trata de una de las causas de canonización más extendidas en su devoción en el mundo entero. Ambos buscaron la santidad en la vida cotidiana y el amor conyugal y familiar dentro de la Iglesia católica contemporánea. Ambos, aragoneses de origen, dedicaron su vida a la docencia y a su numerosa familia (tuvieron nueve hijos), siendo además de los primeros supernumerarios del Opus Dei, Tomás se incorporó en 1947 y Paquita en 1952.

    Recientemente (en julio de 2026), se ha entregado en el Vaticano la Positio de su causa de canonización, lo que los sitúa un paso más cerca de ser declarados venerables. José Carlos Martín de la Hoz fue el postulador diocesano de la Causa, actualmente en su fase romana, conoce de cerca la vida del matrimonio y nos da algunas claves de su vida.

    Con la reciente entrega de la Positio en Roma, ¿cuáles son los siguientes pasos jurídicos y teológicos en el Dicasterio de las Causas de los Santos para que puedan ser declarados beatos?

    –La noticia de la entrega de la Positio en el Dicasterio, es decir, la elaboración de la síntesis de la vida, virtudes y fama de santidad y de favores de cada uno de los dos (la santidad es personal) para su estudio por los consultores historiadores, teólogos, canonistas y obispos y cardenales, significa que la voz del pueblo de Dios que es el proceso diocesano, va a ser estudiada por el Dicasterio y llegará, cuando Dios quiera. La voz de la Iglesia que, si es positiva, señalará a este matrimonio como modelos e intercesores del pueblo de Dios y se les denominará Venerables Siervos de Dios.

    Para que haya una beatificación se requiere un milagro atribuido a su intercesión. ¿Qué tipo de favores o gracias suelen pedir y reportar las personas que se encomiendan hoy en día al matrimonio Alvira?

    –Efectivamente, en una Causa de beatificación y canonización hace falta escuchar la voz del Pueblo de Dios; tanto la recogida de sus escritos y los documentos, como las aportaciones de los testigos que conocieron y trataron a los Siervos de Dios. El estudio de esa documentación por parte del Dicasterio expresaría de manera patente la voz de la Iglesia con el nombramiento de Venerables Siervos de Dios. Pero aún faltaría la última voz: la voz de Dios.

    El milagro es la voz de Dios, que señalaría que esa persona podría ser beatificada y daría comienzo al culto público restringido a una diócesis o una familia eclesial, un ambiente, etc. Un segundo milagro indicaría la canonización y extensión mundial del culto público.

    Lógicamente, la aparición de un milagro sería la culminación de años de extensión de la devoción privada, en este caso, a un matrimonio cristiano, que estarían obteniendo favores de Dios como intercesores para el pueblo cristiano y, a la vez, estarían siendo modelos y amigos de muchos cristianos del mundo entero que confiaron en ellos como amigos de Dios e intercesores.

    ¿Qué anécdota del matrimonio Alvira le parece que ilustra bien su santidad?

    –El hecho de que los dos, marido y mujer, estén en proceso de beatificación y canonización implica que estamos ante una causa de matrimonio, es decir, que los dos presumiblemente han llegado a vivir, con la ayuda del Espíritu Santo la plenitud de la vida cristiana y han practicado las virtudes en grado heroico a través del amor entre los esposos. Por tanto, pueden ser propuestos como modelos al Pueblo de Dios

    Esta sería la gran anécdota que vivieron estos esposos: enamorarse cada día más y más, de modo que ese inmenso amor que se tenían se iba contagiando a los hijos, familiares, amigos y compañeros de trabajo. De ese modo, como decía el Papa Francisco en “Fratelli Tutti”, contribuyeron a la revolución de amor que es el cristianismo.

    San Josemaría Escrivá solía decir que debían hacer de su casa un «hogar luminoso y alegre». En la práctica diaria, con las estrecheces económicas que vivieron al principio, ¿cómo lograban mantener ese ambiente positivo en casa?

    –Tomás y Paquita eran conscientes de que el único camino para amarse cada día más era sencillamente buscar amar a Dios sobre todas las cosas. De ese modo cimentando sus vidas en el amor a Dios supieron amarse entre ellos y trascender ese amor, por contagio a quienes les rodeaban.

    Los hijos les veían rezar muchas veces a lo largo del día, acudir a la Santa Misa, rezar el rosario en familia, mirar a una imagen de la Virgen que estaba colgada en la pared o rezar al levantarse y al irse a descansar. Siempre les veían sonrientes y confiados en el amor de Dios que sustenta todos los amores de la tierra y, sobre todo, les veían mirarse enamoradamente y mirarles a ellos con infinita ternura.

    Uno de los pilares de la educación de los Alvira era el respeto a la libertad de sus hijos. ¿Cómo equilibrar la disciplina y la transmisión de valores cristianos con el fomento de la autonomía personal de cada hijo?

    –El secreto de la educación de los hijos estaba en el inmenso cariño y confianza con que les trataban. Iban dándoles poco a poco más libertad hasta confiar plenamente más en su palabra que si cien notarios afirmaran lo contrario.

    Ciertamente, debían corregirles como todos los padres deben hacerlo, pero ellos siempre sabían esperar a corregir a estar desenfadados, de modo que corregían las cosas una a una, dando siempre aliento y esperanza pues aquel asunto era claro que lo iban a superar con la gracia de Dios y el amor y la confianza con la que se lo estaban proponiendo.

    Tomás Alvira no fue un profesor convencional; introdujo conceptos revolucionarios para su época en el Instituto Ramiro de Maeztu y en el Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil. ¿En qué consistía su método de «Aula viva» y por qué se le considera un pionero de la pedagogía activa?

    –Recuerdo que Tomás Alvira fue mi profesor de Ciencias Naturales en 5º de bachillerato en el Instituto Ramiro de Maeztu. Era muy amigo de mi padre y me trataba con mucho cariño como si fuera hijo suyo. Un día me dijo mientras observaba en un microscopio una roca de olivino: “Si hemos de alabar a Dios por la belleza macroscópica de la Naturaleza, aún más hemos de alabar a Dios por la belleza microscópica”.  Un día caí en la cuenta de que lo mismo hacía con los demás alumnos: el secreto de la pedagogía de Tomás y de Paquita era querer a las almas y abrirles horizontes en la vida.

    Mientras Tomás destacaba en ámbitos académicos públicos, Paquita realizaba una labor social y formativa enorme, especialmente con empleadas del hogar y mujeres de su entorno. ¿Cómo era este apostolado y qué impacto tuvo en esas mujeres?

    –Paquita había sido maestra en unos pueblos de Huesca antes de casarse y dedicarse por entero a sacar adelante una familia numerosa, prácticamente sin ayuda durante muchos años de su vida. De la misma manera que puso amor y dedicación a aquellos niños y niñas y sus familias en Bureau, lo ponía con las empleadas del hogar o con las personas más jóvenes que tenía a su lado. Con Paquita se aprende una realidad muy sencilla: una maestra no deja de serlo nunca.

    Al final de sus vidas, ambos pasaron por procesos patológicos muy duros (Tomás un cáncer y Paquita una enfermedad cerebral). ¿Cómo vivieron esta última etapa de dolor físico y qué testimonios dejaron a quienes los cuidaban.

    –Cuando se ama mucho y se crea una familia tan bonita y unida como ellos lograron, entonces, esa escuela de amor sirve para aprender todas las lecciones de la vida: las aparentemente agradables, como las aparentemente desagradables: los golpes de la vida, lo que hacen es hacernos madurar en el amor.

    La escuela del dolor, de la santificación de las limitaciones físicas, la fatiga, la sordera, el no valernos por nosotros mismos, nos hacen más humildes, obedientes y sencillos: la santidad es un don de Dios que se expresa en el regalo de las virtudes donde Dios se vuelca con el poco esfuerzo que ponemos que es la libertad.

    ¿Qué singularidad teológica y pastoral aporta el hecho de que la Iglesia estudie la santidad de Tomás y Paquita de manera conjunta, como matrimonio, en lugar de individualmente?

    –Dios desea enseñarnos que el fin del matrimonio es esencialmente el amor entre los esposos. Un amor de tal categoría que cuando llega el día de la boda y se recibe el sacramento del matrimonio ese amor natural se convierte, con la gracia de Dios, en amor sobrenatural que dura eternamente.

    La santidad es un don de Dios como lo es el amor que Dios alcanza en cada uno de nosotros y en los esposos cristianos. Descubrir la fecundidad de ese amor es la clave de la felicidad. El santo Padre Benedicto XVI lo expresó muy bien en su primera Encíclica “Deus caritas est”.

    Vaticano

    Monseñor Pennacchio: “La diplomacia de la Santa Sede no representa intereses, sino personas”

    En 2026, la Academia Pontificia Eclesiástica celebra el 325.º aniversario de su fundación. Su presidente, el arzobispo Salvatore Pennacchio, repasa el significado de una tradición que, tras siglos, sigue siendo un auténtico signo de la misión de la Iglesia.

    Giovanni Tridente·20 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

    Tres siglos y cuarto de historia, pero con la mirada puesta en el futuro. La Academia Pontificia Eclesiástica celebra este año el 325.º aniversario de su fundación, en una época marcada por la renovación iniciada por el Papa Francisco y por la reciente visita del Papa León XIV.

    Para el arzobispo Salvatore Pennacchio, presidente de la institución, y diplomático de la Santa Sede durante más de cuarenta años, el jubileo no es una simple conmemoración, sino la ocasión para transmitir a las nuevas generaciones un legado vivo: el de una diplomacia que es a la vez pastoral y profética. 

    Recuerda, además, que la misión de los representantes pontificios no es defender intereses nacionales, sino servir a la paz, la justicia y la dignidad de la persona, en un mundo atravesado por conflictos, migraciones y nuevas fracturas culturales. Desde este punto de vista, el futuro nuncio deberá ser ante todo un sacerdote capaz de escuchar, de estar cerca y de discernir, fiel a aquella tarea que el Papa León XIV recordó a la Academia al visitarla personalmente hace poco: ser hombres de comunión, constructores de confianza y auténticos mensajeros de la paz de Cristo.

    Excelencia, la Academia Pontificia Eclesiástica cumple 325 años. ¿Qué significa hoy custodiar una tradición tan larga sin convertirla en un simple recuerdo conmemorativo?

    —La historia de la“Alma Mater”de los diplomáticos pontificios sigue sustentando la labor incansable de tantos que, ayer como hoy, desempeñan con valentía y esmero la misión de representar al Santo Padre ante las naciones y las Iglesias locales. El jubileo que nuestra institución celebra este año no es, por tanto, la celebración servil de años memorables pasados, sino la ocasión de recoger el testigo de lo que ha sido, para entregarlo en manos de quienes vendrán. Es una verdadera traditio que se inscribe en el contexto más amplio de esa Tradición viva que, como enseña el Concilio Vaticano II, expresa la vida de la Iglesia: caminar por los caminos del tiempo anunciando siempre el Evangelio de la salvación. 

    El Papa León XIV visitó recientemente la Academia, al igual que lo había hecho el Papa Francisco. ¿Qué continuidad ve entre estos gestos de atención? 

    —En virtud del servicio peculiar que desempeña la Academia Eclesiástica, desde su fundación los Pontífices siempre le han demostrado y reservado un cuidado especial para la salvaguardia de su misión. Las reformas estructurales y educativas que la afectaron, sobre todo a partir del pontificado de Pío IX, hasta llegar a las del Papa Pío XII, gracias a quien adquirió su configuración prácticamente inalterada, le han permitido constantemente estar al día y ofrecer una preparación más adecuada a las exigencias del presente. La consideración reservada a la institución, sin embargo, ha sido siempre la atención a la persona, es decir, a las generaciones de representantes pontificios que se han formado aquí. Interpreto desde esta perspectiva los gestos de los Pontífices hacia esta casa sacerdotal. En el período más cercano a nosotros, esto se aplica, de manera especial, al Papa León XIV, que ya de cardenal visitó la Academia, y también al Papa Francisco, de venerada memoria, que en su seno constituyó un Institutum ad instar facultatis, como centro de alta formación para las ciencias diplomáticas. La continuidad a lo largo de los diversos momentos históricos, de la que la reciente reforma es expresión, se inscribe, por tanto, en la línea de la misión originaria de la Institución y de la que esta sigue siendo hoy fiel intérprete: servir a la causa de Cristo y de la Iglesia. 

    ¿Qué idea de diplomacia eclesial intentáis transmitir a los alumnos desde los primeros años? 

    —El servicio diplomático de la Santa Sede es un compromiso que brota directamente del Evangelio: no vive si no está arraigado en esta raíz y animado por la fuerza divina. Es, ante todo, una responsabilidad que el representante pontificio madura espiritualmente en una relación sincera y cotidiana con el Señor. El Papa Francisco, en un discurso que nos dirigió hace unos años, explicó bien esta dinámica, exhortándonos a ser pastores dotados de capacidad interior, para poder dar testimonio del Señor Jesús antes que nadie. Sin una dimensión humana y espiritual sólida no es posible ser pastores ni, mucho menos, diplomáticos. El núcleo concreto de nuestra misión es seguir siendo pastores a imagen del Buen Pastor, con la ayuda que nos llega de la Eucaristía, de la oración y de la escucha de la Palabra de Dios. La formación en la Academia que se asienta, por tanto, en dos pilares fundamentales, el humano y el espiritual, tiene como objetivo que el referente de cada uno siga siendo siempre el Buen Pastor, que enseña a acompañar, sostener y devolver la esperanza. 

    “La diplomacia pontificia opera en un doble ámbito, el pastoral y el político diplomático”.

    Monseñor PennacchioPresidente de la Academia Pontificia Eclesiástica

    ¿En qué se diferencia la misión del nuncio apostólico de la de un representante diplomático de un Estado?

    —La diplomacia pontificia opera en un doble ámbito, el pastoral y el político-diplomático, que no tiene equivalente en las diplomacias de los Estados. Mis colegas nuncios no representan intereses nacionales ni lógicas de poder: son sacerdotes, expresión del ministerio petrino, al servicio de la paz, la justicia y la dignidad humana. Me gusta recordar la fórmula de Fabio Chigi —futuro Papa Alejandro VII— quien, en las negociaciones de Münster de 1648, describió la tarea del diplomático con palabras sobrias y profundas: “hacer mucho, decir poco”. Lo que la Santa Sede ofrece a la comunidad internacional no es solo una solución técnica a los conflictos, como suele ocurrir, sino también una visión de la paz basada en la dignidad de cada persona, en la justicia y en la fraternidad. Nuestros diplomáticos se hacen la voz de los pobres, de los migrantes, de las víctimas de las guerras, allí donde a menudo ninguna otra diplomacia está llamada a estar.

    En esta línea, ¿cómo se prepara un futuro representante pontificio para escuchar realidades eclesiales, culturales y sociales muy diferentes entre sí?

    —El encuentro con entornos tan diversos, como aquellos con los que el representante pontificio está llamado a confrontarse durante su servicio, revela la belleza de una realidad rica y multiforme. Y esto se constata cada vez que el nuncio, durante su misión, visita las distintas iglesias locales, escucha a los obispos, acoge a los sacerdotes y confirma en el anuncio a los fieles que siempre esperan sentir cercana la presencia del Papa. Es una tarea ciertamente delicada, que requiere capacidad humana y sensibilidad espiritual. Prepararse para una tarea así exige ante todo una formación que no sea solo académica, sino profundamente humana, espiritual y pastoral; por eso decía antes que se trata de pilares fundamentales para todo presbítero, antes que para un diplomático. Solo así se logra madurar una profundidad y una sutileza de mirada capaces de leer e interpretar la complejidad de la historia sin perder de vista lo esencial. 

    El Papa Francisco quiso que en el itinerario formativo se incluyera también un año de experiencia misionera. ¿Qué ha aportado esta decisión a la vida de la Academia? 

    —Con esta propuesta, el Papa pretendía, en primer lugar, enriquecer el plan de estudiospropuesto por la “Alma Mater”, pero sobre todo ofrecer a quienes colaborarán con los representantes pontificios una experiencia misionera de actividad evangelizadora. La elección es significativa porque ayuda al futuro diplomático a no alejarse de la realidad concreta de la vida ministerial y del encuentro real con las personas, especialmente con aquellas más castigadas y heridas por la vida. La invitación que el Papa Francisco ha dirigido, en repetidas ocasiones, de llegar a las periferias humanas y existenciales, vale también para aquellos jóvenes que se preparan para servir al Papa en las Nunciaturas y las Organizaciones Internacionales. No hay duda de que esta experiencia ha aportado a la Academia un estilo de mayor cercanía, de escucha y de servicio, a menudo en situaciones de pobreza, fragilidad y minoría eclesial. 

    Ante la inestable situación internacional, ¿qué contribución efectiva puede aportar la diplomacia de la Santa Sede?

    —En este contexto, la misión de la Iglesia, y por tanto de los representantes pontificios, no se limita a la mediación diplomática en sentido estricto o a la búsqueda de acuerdos inmediatos, sino que se nutre de una labor más profunda, orientada a superar desconfianzas y barreras culturales, políticas y religiosas, creando las condiciones para un diálogo auténtico y duradero. Lo que la Santa Sede puede ofrecer, de hecho, a la comunidad internacional es una perspectiva que no se guía por intereses económicos o geopolíticos, sino por la centralidad de la persona humana, la defensa de la dignidad de toda vida y la promoción de la fraternidad entre los pueblos. Y un ámbito privilegiado es precisamente el sector multilateral, lugar en el que se pueden traducir en acciones concretas de paz, de tutela de los derechos fundamentales y de cooperación. 

    “Lo que la Santa Sede puede ofrecer a la comunidad internacional es la centralidad de la persona humana”.

    Monseñor PennacchioPresidente de la Academia Pontificia Eclesiástica

    ¿Se puede ser profético a pesar de un trabajo que exige discreción, prudencia y continuidad?

    —Estoy convencido de que no hay diplomacia sin visión. El papel de los representantes pontificios exige, hoy más que ayer, una capacidad que no puede limitarse a la dialéctica formal, sino que requiere un esfuerzo impulsor tendente a imaginar y construir un futuro más sostenible desde el punto de vista humano y espiritual. La profecía, como don del Espíritu Santo, es la inteligencia del creyente que, con ingenio y pericia, sabe mantener viva una mirada moral y espiritual sobre la historia. No es una actitud ideológica, ni se realiza a través de tomas de posición sensacionalistas, sino con la capacidad de recordar constantemente la centralidad de la dignidad humana, de la paz, de la justicia y del bien común, incluso cuando esto parezca ir a contracorriente. Esto requiere, por nuestra parte, la fuerza de hablar con un lenguaje respetuoso y prudente, pero que, al mismo tiempo, llame claramente la atención sobre cuestiones decisivas como la paz, el rechazo del fundamentalismo, la acogida de los migrantes, la tutela de la dignidad de cada persona, la abolición de la pena de muerte y la responsabilidad hacia los más pobres.

    Usted ha prestado su servicio en países y contextos muy diversos. ¿Qué experiencia le parece más útil hoy para acompañar la formación de los jóvenes sacerdotes de la Academia? 

    —He estado viajando por el mundo, ininterrumpidamente, durante cuarenta y cuatro años, primero como colaborador y luego como nuncio apostólico. En los diversos contextos sociales y políticos en los que he sido llamado a desempeñar mi misión, siempre he experimentado la riqueza de experiencias internacionales muy diferentes. En Panamá, mi primera misión, conocí el compromiso de la Iglesia latinoamericana de los años ochenta con los múltiples desafíos sociales. En Etiopía conocí el compromiso humanitario en favor de cientos de miles de personas afectadas por la hambruna y la falta de agua. En Australia tuve la gran oportunidad de formar parte de la comitiva de la visita pastoral del Papa Juan Pablo II. En Turquía, en cambio, tuve la oportunidad de colaborar con el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla. Estaba en Egipto durante la primera Guerra del Golfo, en el contexto de la intervención contra el régimen iraquí de Sadam Hussein. En Belgrado fui testigo de los albores de la desintegración de los países de la antigua Yugoslavia. La lista de países es realmente larga: Irlanda, Ruanda, Tailandia, Delhi, Polonia… Ha sido una experiencia indescriptible y hoy, desde Roma, contemplo con gratitud un camino rico y fecundo. 

    ¿Qué cualidad humana y sacerdotal considera necesaria para que un futuro nuncio pueda afrontar los retos de los próximos años? 

    —Creo que la cualidad más necesaria es la capacidad de conjugar la profundidad espiritual con una auténtica cercanía humana; de hecho, es en esta perspectiva en la que se está renovando la formación en la Academia. Me parece útil, a este respecto, recordar el discurso que el Papa León nos dirigió en el reciente encuentro celebrado en nuestra Institución. Nos recordó que la reforma más importante consiste en un ejercicio constante de conversión, orientado a cultivar la cercanía, la escucha atenta, el testimonio, el enfoque fraterno y el diálogo, vividos con humildad y mansedumbre. Son virtudes imprescindibles para el diplomático pontificio, que estará llamado a actuar en contextos culturales, eclesiales y políticos diversos, en los que será fundamental poseer un estilo capaz de generar confianza, mantener abiertos los canales de comunicación y favorecer los caminos de reconciliación. El Papa nos ha exhortado a mantener vivo en nosotros el don pascual, para ser verdaderos mensajeros del Resucitado, capaces de llevar al mundo la paz de Cristo, de convertirnos en puente de diálogo entre personas, Iglesias y pueblos. Esto significa habitar el mundo sin dejarse absorber por sus lógicas de confrontación, sino conservando siempre una mirada evangélica sobre el hombre y la historia.

    Cultura

    La Encarnación Gil de Siloé, Retablo de Miraflores

    La escena de la Anunciación, en el retablo mayor de la Cartuja de Miraflores, combina arte, simbolismo y catequesis visual. Obra de Gil de Siloé y Diego de la Cruz, es una de las cumbres de la escultura policromada hispano-flamenca del siglo XV.

    Eva Sierra y Antonio de la Torre·20 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

    COMENTARIO ARTÍSTICO

    Situada en el cuerpo inferior del retablo mayor de la iglesia de la Cartuja de Miraflores (Burgos) encontramos una de las escenas más representadas en el arte religioso: la Anunciación.

    Las figuras se disponen en un espacio semicircular cerrado por la presencia de cuatro ángeles. En la parte superior derecha aparece una estrella de seis puntas, aludiendo a la luz que más tarde guiaría a los pastores y a los Reyes Magos. La Virgen María se representa en una estancia imaginaria, reclinada ante un libro abierto, símbolo de la meditación en las Escrituras. A sus pies, un jarrón con flores blancas alude a su pureza.

    Aunque los evangelios no mencionan que María estuviera en oración en el momento de la Anunciación, la tradición cristiana y muchos autores espirituales han interpretado su actitud como recogimiento y apertura a la voluntad de Dios, coherente con la expresión “llena de gracia”. El ángel Gabriel, mensajero divino, se presenta acompañado por otros dos ángeles y comunica a María el misterio de la Encarnación. Tras el “fiat”, el “hágase en mí según tu palabra”, el Espíritu Santo desciende sobre la Virgen mientras del Padre salen rayos en los que viaja el Niño camino del oído de su Madre; una forma plástica y profundamente simbólica de representar la Encarnación del Verbo.

    El retablo como Biblia visual 

    Hay que recordar que este retablo fue realizado en el siglo XV, en una época en que gran parte de los fieles eran analfabetos. La Misa se celebraba en latín, lengua que muchos no entendían. El retablo, por tanto, cumplía una función catequética esencial: era la “Biblia de los pobres”, un medio visual para contemplar y comprender los misterios de la fe. La escena de la Anunciación, además, servía como recordatorio del inicio de la Redención, vinculando el nacimiento de Cristo con la entrega eucarística representada en la escena central.

    Podemos apreciar la riqueza de las vestimentas de la Virgen y de los ángeles, así como la profusión en el uso del oro. Este lenguaje pictórico buscaba acercar al fiel al ámbito celestial mediante los materiales más valiosos. La manera de representar los sucesos divinos era incluir los pigmentos y materiales más caros, como el uso del lapislázuli, importado de Afganistán,  para el color azul (normalmente el manto de Virgen aparece en este azul intenso) o el oro, como una evocación de la luz celestial. Las figuras aparecen con ropajes contemporáneos a la época de ejecución, recurso habitual para acercar las escenas sagradas al espectador de finales del medievo. Los fieles no solo contemplaban un episodio bíblico, sino también un modelo de virtud y devoción, presentado con el máximo realismo posible.

    Una obra del gótico hispano-flamenco

    El retablo es una monumental estructura de madera situada en el presbiterio, organizada en calles con escenas representando la historia de la salvación. La escena central exalta la Eucaristía a través de la figura de Cristo crucificado, rodeado de episodios de la Pasión, el Nacimiento y otros momentos clave, así como representaciones de santos, evangelistas y personajes relevantes.

    La talla y el diseño de este original retablo corrieron a cargo del maestro Gil de Siloé y su taller. Una obra de semejante envergadura requirió la colaboración de numerosos artesanos bajo la supervisión del maestro, lo que explica las diferencias de estilo en la ejecución de algunas escenas. Una vez finalizada la talla, el pintor Diego de la Cruz se encargó de la policromía y el embellecimiento, aplicando técnicas complejas y costosas.

    Entre ellas destacan el estofado, que consiste en aplicar pan de oro sobre la madera y cubrirlo con pintura al temple para luego raspar y dejar ver el oro formando dibujos que imitan brocados, bordados o telas ricas; y el pastillaje, que consiste en añadir relieves en pasta para simular aureolas, bordes de vestiduras, joyas, flores y otros adornos que luego se doraban y policromaban. Los artistas hispanos del gótico tardío fueron auténticos maestros en el dominio de estas técnicas, que conferían lujo y espiritualidad a las esculturas.

    El retablo mayor de la Cartuja de Miraflores fue realizado entre 1496 y 1499 como encargo de los Reyes Católicos, impulsado especialmente por Isabel la Católica. Es considerado una de las cumbres de la escultura policromada hispano-flamenca y un ejemplo excepcional de la unión entre arte, teología y catequesis visual en la España del siglo XV.

    COMENTARIO CATEQUÉTICO

    En el centro del retablo de la Cartuja de Miraflores se sitúa también lo que constituye el centro de la fe cristiana: la Encarnación del Hijo de Dios en la humanidad de Jesús de Nazaret para entregarse por la redención y salvación de la humanidad. Este hecho admirable, decisión existente en la eternidad del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (las tres personas divinas que marcan el eje horizontal del retablo) es ejecutada en el tiempo de la Anunciación cuando el Verbo se encarna en el seno virginal de María para entregarse al plan salvador de Dios (la Cruz y la exaltación, situadas en el eje vertical). 

    Desde los inicios, la Encarnación ha sido el eje central de la fe cristiana, el gran misterio de la piedad: Dios se ha hecho carne. De ahí que, para honrar adecuadamente este misterio, cuya compleja profundidad se expresa en la gran catequesis del retablo de Miraflores, la reina Isabel recurriera no sólo al mejor taller artístico sino a los mejores materiales, técnicas y pigmentos. En definitiva, la Encarnación es el misterio de fe que está en el mismo centro del Credo: “por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María Virgen”.

    La finalidad de la Encarnación

    Comprender la finalidad de este decreto eterno de la Santísima Trinidad es, por tanto, comprender en su raíz el sentido y la finalidad de toda la revelación cristiana. La finalidad no es única, sino que podemos contemplarla en un desarrollo amplio de tres pasos, en los que vamos viendo la inmensa riqueza de este misterio central de la fe.

    El primer paso que busca conseguir Dios es la salvación de la humanidad. Para dar la salvación, en primer lugar, realiza la liberación del pecado, reconciliando consigo a la humanidad. En segundo lugar, también para salvarnos, nos da a conocer la inmensidad del amor que nos tiene (1Jn 4, 9-14). Ambas cosas, reconciliación del pecado y testimonio del amor divino, es lo que resplandece en la Cruz, primera parada de esta obra salvadora y protagonista principal del retablo de Miraflores. 

    El segundo paso es instruir a la humanidad, ya que Cristo resucitado se nos ofrece como camino y modelo de la humanidad perfecta y de la santidad. No en vano, el círculo central del retablo, que encierra los misterios divinos, está rodeado por los cuatro tondos de los doctores de la Iglesia, encargados de instruir a la Iglesia en la enseñanza del Verbo encarnado. De hecho, Cristo se presenta en los Evangelios como Maestro de quien aprender (Mt 11, 29), Camino que seguir (Jn 14, 6), Voz divina que se ha de escuchar (Mc 9, 7) y Modelo supremo de Amor (15, 12), que se expresa en la entrega de sí mismo.

    El tercer paso es conducir a la humanidad, redimida del pecado e instruida por el Verbo, a compartir la naturaleza divina. La Encarnación es la vía de acceso abierta a la humanidad para compartir la naturaleza divina del Verbo (2 Pedro 1, 4). Todo ser humano que entra en comunión con el Hijo encarnado llega a ser hijo de Dios, recibiendo del Padre la adopción filial y entrando en la vía de la divinización por el don del Espíritu Santo. Todo el retablo es un resumen de lo que Dios ofrece a la humanidad a través de la Encarnación de su Hijo.

    La fe en el Verbo Encarnado

    En definitiva, la fe en la Encarnación acepta que el Hijo de Dios ha asumido una naturaleza humana para realizar por ella el plan determinado por la Trinidad para nuestra salvación. También acepta la verdadera realidad del Verbo Encarnado, sin reducirlo a una suma de partes (parte divina y humana) o una mezcla confusa entre lo divino y lo humano. El Verbo Encarnado es verdadero Dios y verdadero hombre, pero la dificultad de aceptar racionalmente esta fe dio lugar desde el principio a numerosas herejías, que alteraban la fe en el Verbo Encarnado.

    Desviaciones como el docetismo (la humanidad de Cristo es sólo aparente), el arrianismo (la humanidad de Cristo es real pero unida a un dios creado, no al Hijo consustancial con el Padre), el nestorianismo (en Cristo hay una persona humana y otra divina) o el monofisismo (la naturaleza humana queda absorbida y virtualmente desaparecida en la divina). Frente a ellas la Iglesia va precisando la verdadera fe en el Verbo Encarnado, en una serie de formulaciones dogmáticas cuyo mejor ejemplo es la formulada en el Concilio de Calcedonia (siglo V): “se ha de reconocer un solo y mismo Cristo Señor, Hijo único en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación”.

    Por eso hay que afirmar que la humanidad de Cristo, Verbo Encarnado, no tiene otro sujeto que la persona divina del Hijo, que la ha asumido y hecho suya desde la Encarnación en el seno de María, como muestra la escena del retablo seleccionada con más detalle. Todo en la humanidad de Cristo ha de ser atribuido a su persona divina, también los sufrimientos y la muerte, no sólo los milagros y enseñanza con autoridad. Verdaderamente Dios, la persona del Hijo, ha muerto en la entrega del Verbo Encarnado en la Cruz. Esta es la sobrecogedora verdad profunda de la Encarnación, que impacta con fuerza al contemplar el conjunto del retablo.

    El Verbo Encarnado, por otra parte, no sólo asume un cuerpo, sino también un alma y un corazón humano, una naturaleza humana íntegra. El alma de Cristo tiene realmente un conocimiento humano, que como tal admitía y necesitaba un desarrollo (Lc 2, 52), y a la vez, por estar unida al Verbo, conocía todo, también lo divino. Aquí entra el íntimo conocimiento que Jesucristo tiene de su Padre Dios (Mc 14, 36, Mt 11, 27), así como de sus designios salvadores. El alma de Cristo tiene también una verdadera voluntad humana, siempre cooperante con la voluntad del Padre, mostrando así la perfecta realización de la voluntad de un ser humano. El Hijo obedece en la eternidad el decreto del Padre encarnándose por el Espíritu Santo, mientras que el Verbo Encarnado obedece este decreto hasta la muerte en la Cruz.

    El corazón humano de Jesucristo se muestra en el Pelícano Eucarístico que corona el retablo, rasgándose a sí mismo para alimentar con su propia sangre a sus crías. En el corazón de Cristo, durante su vida y su pasión, está presente un conocimiento y un amor hacia cada criatura humana. Por eso es el corazón también de la Encarnación, y el símbolo principal de aquel amor que da sentido y finalidad a la Encarnación, el amor con que el Redentor ama al Padre y a cada uno de los hombres.

    Nombre de la obra: La anunciación
    Autor: Gil de Siloé y Diego de la Cruz
    Siglo: XV
    Material: Talla escultórica en madera+ policromía y dorado
    Ubicación: Cartuja de Miraflores, Burgos (España)
    El autorEva Sierra y Antonio de la Torre

    Historiadora del arte y doctor en Teología

    Evangelización

    Descubre la historia de las 10 órdenes religiosas más influyentes en solo 12 minutos

    El canal de YouTube "Entiende La Fe" ha lanzado un video que ofrece un mapa de las pricipales órdenes religiosas católicas.

    Redacción Omnes·19 de julio de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

    El canal de YouTube Entiende La Fe ha lanzado un video sencillo e interesante titulado «10 Órdenes Católicas Explicadas en 12 Minutos», que ofrece una síntesis de los órdenes religiosas que han moldeado la historia de la Iglesia Occidental. Desde el desapego radical de San Francisco de Asís, hasta la disciplina intelectual de los Dominicos y el riguroso silencio de los monjes Trapenses. Además, revela curiosidades llamativas que conectan el pasado con el presente, explicando detalles como el origen científico de la genética moderna gracias a un monje agustino o por qué la famosa bebida del capuchino debe su nombre al hábito de una orden religiosa.

    España

    José Masip, nuevo presidente de la Asociación Católica de Propagandistas 

    Masip sucede en el cargo a Alfonso Bullón De Mendoza, quien ha dirigido desde 2018 esta Asociación.

    Maria José Atienza·18 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    José Masip Marzá ha sido elegido nuevo presidente de la Asociación Católica de Propagandistas. El candidato más continuista de la línea de Alfonso Bullón de Mendoza ha sido secundado por la V Asamblea General Extraordinaria celebrada el 18 de julio en Madrid.

    Masip era, hasta hoy, vicepresidente de la ACdP y director, junto con María San Gil, del Congreso Católicos y Vida Pública, uno de los buques insignia de la Asociación.

    Co esta elección Masip se convierte, en presidente de las obras de la Asociación, «como la de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, además de la Fundación Abat Oliba, la Fundación San Pablo Andalucía CEU, el Colegio Mayor Universitario San Pablo, la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria, o el periódico El Debate«, como señala la nota de prensa a través de la que se ha dado a conocer su elección.

    Un candidato de continuidad

    Se trata de un colaborador cercano y de confianza de Alfonso Bullón de Mendoza, que ha sido la clave para la nueva etapa de la Asociación en la que se ha consolidado como una referencia social de cultura católica con iniciativas como el periódico El Debate, el Concierto de la Resurrección o su participación activa en la vida social española, siendo un ejemplo su carroza de inspiración cristiana en la cabalgata de Reyes Magos de Madrid.

    Bajo este equipo, además, se ha consolidado y aumentado la labor universitaria de la ACdP, haciendo del CEU entre otras cosas la institución educativa privada que más becas concede en España, con más de 95 millones de euros distribuidos en los últimos 6 cursos.

    Con este nombramiento, se mantiene pues, la continuidad en las iniciativas que ha llevado a cabo la asociación en los últimos años.

    José Masip Marzá

    Masip es licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y actualmente ejerce la abogacía en Castellón. Posee los títulos de Agente y Corredor de Seguros, Agente de la Propiedad Inmobiliaria, y Gestor Administrativo. Además, es patrono y miembro de la Junta Delegada de la Fundación Independiente.

    Masip ha sido vicepresidente y, posteriormente, secretario general de la Organización de Profesionales y Autónomos (OPA); y fundador de la Asociación Española de Amistad y Cooperación con Guinea Ecuatorial, de la que fue además su primer secretario.