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Crece el acoso a cristianos en Israel y sus defensores instan a denunciarlo

Según nuevos datos presentados el 4 de junio por el Centro de Datos sobre Libertad Religiosa, se ha producido un fuerte aumento en los casos de acoso denunciados contra cristianos en Israel.

OSV / Omnes·17 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– Judith Sudilovsky, Jerusalén, OSV News

La fundadora del Centro de Datos sobre Libertad Religiosa, Yisca Harani, ha afirmado que ya se han documentado más de 88 incidentes este año, 63 de ellos solo en el segundo trimestre, lo que sitúa a 2026 en camino de superar el total de 181 casos del año pasado.

“Hemos superado todas nuestras previsiones, y aún no hemos llegado a finales de junio”, dijo.

La mayoría de los incidentes, que incluyen escupitajos e insultos verbales, vandalismo y profanación de tumbas, lápidas, estatuas y cruces, así como daños a letreros y grafitis, han tenido lugar en la Ciudad Vieja de Jerusalén, en el Monte Sion y cerca del Patriarcado Armenio, ubicado en una de las rutas hacia el Barrio Judío, según Harani, una erudita cristiana judío-israelí.

También se han registrado casos de acoso, vandalismo e incendios provocados en lugares sagrados cristianos en el norte de Israel, ha añadido.

Dos versiones: ¿incidentes “aislados” o “algo cotidiano”?

Aunque las autoridades israelíes sostienen que se trata de “incidentes aislados” y “bromas” llevadas a cabo por una pequeña minoría de jóvenes, en su mayoría menores de edad, los religiosos cristianos informan que es “algo cotidiano”, dijo Harani, criticando lo que ella denominó una reticencia de las autoridades a tratar el problema como un asunto sistémico.

Se requiere constancia para reportar incidentes

Ori Narov, director del departamento jurídico del Centro de Acción Religiosa de Israel (IRAC), ha señalado que la policía suele abrir solo un pequeño número de investigaciones. De las 25 denuncias que el IRAC presentó entre 2012 y 2021, 19 fueron archivadas alegando que “no se encontró al sospechoso”, que “no se cometió ningún delito” o que el caso “no era apto para la investigación”, explicó.

No obstante, hizo hincapié ante los líderes cristianos, incluidos el clero católico y las religiosas y religiosos presentes en la conferencia, en la importancia de perseverar en la presentación de denuncias, documentar los incidentes y exigir la plena rendición de cuentas ante la ley.

“No me cabe duda de que el camino es largo… pero como ya hemos dicho, no le tememos a un camino largo y también alcanzaremos un futuro mejor”, afirmó.

Vandalismo y vejaciones a las Hermanas de Santa Isabel

El padre Stanislaw Kolakowski, en representación de las Hermanas de Santa Isabel del albergue para peregrinos New Polish House, ubicado en una comunidad judía ultraortodoxa a las afueras de la Ciudad Vieja, afirmó que los incidentes se producen por rachas. A veces, los vecinos ofrecen saludos amistosos, pero las hermanas católicas también han sufrido actos de vandalismo en su propiedad, principalmente por parte de jóvenes, quienes han derribado una cruz de piedra, roto el parabrisas de un coche, entrado sin permiso y arrojado huevos, basura y piedras al terreno.

Según explicó, la línea directa del Centro de Datos sobre Libertad Religiosa les ha resultado de “gran valor” como recurso en situaciones de crisis, ya que les orienta sobre “qué hacer, cómo reaccionar, a quién denunciar un incidente determinado y cómo hacerlo”.

Cooperación limitada por parte de las autoridades estatales

Harani describió el trabajo de la misión de la línea directa del Centro, que acaba de cumplir tres años: documentar sistemáticamente los incidentes, determinar su alcance y presentar pruebas a las autoridades para reducir y, en última instancia, eliminar el fenómeno. A lo largo de sus tres años de funcionamiento, afirmó, la iniciativa ha experimentado tanto avances como retrocesos.

La escasa cooperación de las autoridades estatales y su tendencia a minimizar la gravedad del fenómeno representan un desafío importante, afirmó Harani, al igual que la falta de denuncias de incidentes dentro de las propias comunidades cristianas. Harani señaló que muchas víctimas optan por no denunciar los incidentes ni comunicarse con la línea directa del centro, lo que limita la capacidad de la organización para obtener una visión completa y precisa de los hechos.

Si bien en la conferencia estuvieron presentes representantes del Ministerio de Asuntos Exteriores, del Ministerio de Justicia y de la policía de Israel, no estaban autorizados a hacer comentarios públicos.

Aumenta la participación del mundo académico israelí y la sociedad civil

Entre los aspectos positivos, Harani destacó la creciente participación del mundo académico israelí.

Universidades como la Universidad Hebrea, la Universidad Abierta y la Universidad de Haifa han apoyado la investigación y organizado conferencias a pesar de la resistencia inicial, afirmó Harani. 

También destacó el papel de la sociedad civil, señalando que cientos de voluntarios se han sumado a la iniciativa, conformando lo que, según ella, es la mayor iniciativa de voluntariado de este tipo en Israel. Estos voluntarios brindan apoyo con presencia protectora, documentación, acompañamiento a las víctimas y elaboración de informes sobre el terreno, explicó.

“Cientos de israelíes, preocupados y dolidos por el acoso, optaron por no quedarse solos en la desesperación y la ira. Transformaron la preocupación en acción, el dolor en voluntariado”, enfatizó Harani. “Cada mes, nuevas personas se suman al grupo de voluntarios. Estamos listos para responder a las llamadas para acompañar, documentar, brindar asistencia y estar presentes sobre el terreno cuando sea necesario”.

El ataque a una religiosa francesa ahonda en el problema

El violento ataque sufrido el 28 de abril por una religiosa francesa que trabaja como investigadora en la Escuela Bíblica y Arqueológica Francesa, cerca del Cenáculo y la Tumba del Rey David en Jerusalén, acaparó titulares internacionales, ya que la agresión fue grabada por cámaras de seguridad.

El sospechoso del ataque permanece bajo custodia desde entonces y se espera que sea juzgado por agresión motivada por la hostilidad hacia un grupo religioso.

Sacerdote del Patriarcado Latino

A pocos días de la presentación del informe, prevista para el 4 de junio, un sacerdote del Patriarcado Latino denunció haber sido escupido e insultado verbalmente por tres jóvenes religiosos judíos, quienes además le hicieron gestos obscenos al salir de un restaurante cerca de la Puerta de Damasco. Según declaró en un comunicado, el sacerdote había estado almorzando con amigos israelíes, entre ellos activistas por la paz.

Según relató, el acoso se prolongó durante varios minutos, y sus acompañantes salieron del restaurante y se enfrentaron a los jóvenes. Los amigos del sacerdote presentaron una denuncia ante la policía, a pesar de las largas demoras en el proceso y los repetidos intentos de disuadirlos de hacerlo, añadió.

Si bien reconoce que publicar documentación sobre el acoso a cristianos conlleva riesgos, —entre ellos, un posible uso indebido con fines de propaganda antisemita en el extranjero—, Harani insistió en que la transparencia y la publicación de datos siguen siendo esenciales.

“Sabemos que lo que anunciamos, especialmente los vídeos, se convierte en propaganda antisemita virulenta, con consecuencias”, afirmó. “Eso no me impedirá publicar las estadísticas, pero sí me impedirá hacer algo sensacionalista”.

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– Judith Sudilovsky escribe para OSV News desde Jerusalén.

El autorOSV / Omnes

Familia

La Primera Comunión más especial

Entrevista con Antonio y Elena, padres de tres hijos. Uno de ellos, Jaime, lleva un tiempo luchando con dos tumores cerebrales, lo cual no le ha impedido hacer la Primera Comunión.

Álvaro Gil Ruiz·17 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

El pasado 9 de mayo Jaime hizo su Primera Comunión, algo de lo más normal en el mes de mayo. Pero en el caso de Jaime y su familia fue mucho más especial de lo habitual, porque en tan solo 8 años de vida, ha padecido, nada más y nada menos, que dos tumores cerebrales, de los que se ha curado uno y el otro se ha reducido en un 60 %.  Esto es lo que hace mucho más emocionante, para toda la familia, la Primera Comunión de Jaime, que han vivido con mucha fe.

Dicen que detrás de un gran hombre hay una gran mujer. Trasladando esta realidad al caso de Jaime, podemos decir que detrás de él hay un gran padre y una gran madre, Antonio y Elena. Son un testimonio vivo de fe y esperanza, porque están sacando adelante a su familia, con momentos de oscuridad y de luz, pero siempre con ilusión y confianza en Dios.  En este medio hemos tenido la fortuna de poder entrevistar y conocer mejor a esta familia.

¿Podéis contarnos un poco cada uno quiénes sois y de dónde venís? 

– [Elena]: Yo soy farmacéutica y madre de tres hijos, dos niñas y nuestro hijo Jaime. Trabajo en un laboratorio farmacéutico, pero actualmente estoy con la prestación para cuidado de menores con cáncer u otra enfermedad grave por lo que me estoy dedicando al cuidado de mis hijos, especialmente de Jaime desde que le detectaron una recaída de su tumor cerebral.

– [Antonio]: Yo soy Antonio, arquitecto. Tengo mi propia empresa de interiorismo en viviendas y también en espacios sagrados como parroquias, monasterios y capillas.

¿Cómo habéis vivido en vuestras familias respectivas? 

– Venimos de familias afincadas en Madrid desde hace muchos años y donde hemos recibido mucho cariño y dedicación, así como una buena formación cristiana y en virtudes humanas, con un gran respeto a la libertad y fomento de la responsabilidad personal.

¿Habéis recibido el don de la fe en la familia? 

– Sí, en nuestras familias nos enseñaron a rezar y a tener devoción a la Sagrada Familia, así como a pensar en los demás y ser generosos con nuestros hermanos, amigos y vecinos. Además, nuestros padres nos llevaron a colegios de formación cristiana, donde reforzamos esos valores aprendidos en la familia.

¿Cómo os conocisteis? ¿Cómo nació “lo vuestro»? ¿Cuándo decidisteis formar una familia? 

– [Elena]: Se podría decir que nos conocimos por una encerrona de unos amigos nuestros. Una amiga mía me habló de que me iba a presentar a un amigo de su entonces novio. Quedamos una noche a cenar los cuatro y ese mismo día surgió el amor entre los dos. Más adelante comenzamos a salir y al año y medio nos casamos.

¿Cómo fueron vuestros primeros años de matrimonio? 

– Muy felices. Teníamos muy pocos recursos, pero no necesitábamos casi nada. Alquilamos un pequeño piso en Paracuellos de Jarama, una de las zonas de alquiler más baratas de aquel año 2014, que nos quedaba cerca del trabajo y nos parecía una zona tranquila y buena para criar a nuestros hijos, al menos en su infancia.

¿Cuántos hijos habéis tenido? ¿Qué edades tienen ahora? 

– Teníamos ilusión por tener 3 o 4 hijos y pronto llegó la primera: Celia. Ella tiene ahora 10 años. Al poco tiempo llegó Jaime, que acaba de cumplir 9 años y más tarde Miriam, con 5 años actualmente.

Pero en un momento de vuestra vida, empezó a haber “curvas” y se puso más emocionante la vida. Para empezar… ¿Cómo fue el “jarro de agua fría” cuando os dijeron que Jaime tenía un tumor cerebral? ¿Qué tratamiento os dieron? 

– Sí, hasta aquel momento podíamos decir que habíamos tenido una vida sencilla y sin complicaciones y la noticia de la enfermedad de Jaime lo cambió todo. 

Jaime llevaba unos meses teniendo dolores de cabeza esporádicos e intensos junto con vómitos puntuales. Lo llevamos al médico hasta en cuatro ocasiones al hospital más cercano a nuestra casa, pero siempre pensaban que era gastroenteritis o cefalea de origen desconocido. Como eran episodios puntuales y no le daban más importancia, nos quedamos tranquilos, aunque atentos por si empeoraba.

Al cabo de unas semanas se confirmó que era algo más grave. Otro episodio de fuerte dolor de cabeza nos hizo tomar la decisión de llevarle directamente a urgencias de un hospital más especializado en niños y nos fuimos al Niño Jesús. Aun así, hicieron falta dos visitas y un vómito súbito para que allí lo detectaran tras tomar la decisión de hacerle un TAC.

Cuando nos dijeron que tenía un tumor cerebral no nos lo creíamos. Nos parecía que esas enfermedades sólo le ocurrían a otros. Nos dio un vuelco el corazón y entonces comenzó una sucesión de batallas a las que nos teníamos que enfrentar, la primera la de consolar a nuestro hijo para que estuviera tranquilo en esta situación tan estresante.

Lo primero fue una operación de urgencias esa misma noche que fuimos al hospital para hacerle un drenaje. Los dolores de cabeza finalmente venían causados por una hidrocefalia debida a la acumulación de líquido cefalorraquídeo, provocada por el tumor en el cerebro. Le hicieron un drenaje externo que salió bastante bien.

A los pocos días le operaron del tumor. Esa operación, aunque consiguió quitarle en gran parte el tumor, le provocó graves secuelas que cambiarían la vida de Jaime por completo: había adquirido el síndrome de fosa posterior, una secuela de la operación de este tipo de tumores que se da en un 25 % de los casos. Salió de la operación sin andar, sin comer, sin hablar, sin motricidad fina ni gruesa y con una gran inestabilidad emocional. Por si la noticia del tumor no fuera suficiente, ahora este síndrome.

A partir de entonces entramos en otro mundo añadido y también desconocido para nosotros: el de la rehabilitación funcional. Tuvimos la gran suerte de estar en este gran hospital donde, desde la Unidad de Daño Cerebral, con pocos años desde su creación, nos pudieron atender, ya en la misma habitación del ingreso, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas y neuropsicólogos.

Al cabo de unos días le operaron nuevamente del tumor para intentar eliminarlo por completo. Fue un éxito y consiguieron hacerlo. Posteriormente nos plantearon el tratamiento que debían darle para evitar que ese tumor maligno se volviera a reproducir: protonterapia y quimioterapia.

Tuvimos la gran suerte de poder acceder al tratamiento de protonterapia que ofrecía la Clínica Universidad de Navarra en Madrid, en convenio con la Seguridad Social para estos casos, donde le podían radiar de una manera más controlada y menos invasiva que con el tratamiento de radioterapia convencional.

Tras 30 sesiones en esta Clínica, comenzó un tratamiento largo de quimioterapia con ingresos cada mes y que le obligaron a dejar el colegio por su gran bajada de defensas. No obstante, su rehabilitación no paró desde que salió del quirófano en su primera operación y hoy en día sigue con ella diariamente, pero con muchos avances conseguidos.

Pasó el tiempo, y cuando Jaime se empezó a “reponer” del primer tratamiento, y estabais empezando a salir del primer susto, recibisteis la noticia de un segundo tumor. ¿Cómo recibisteis esta noticia? 

– Sinceramente, no nos lo imaginábamos. Sabíamos que podía ocurrir, pero confiábamos tanto en el éxito de la operación al haber conseguido quitarle todo el tumor, lo que le bajaba el riesgo, así como en la protonterapia y quimioterapia, que pensábamos que el cáncer no iba a volver.

Había pasado ya un tiempo desde que había terminado el tratamiento y las resonancias estaban saliendo bien. Teníamos nuestra cabeza y esfuerzos centrados en su recuperación funcional, de la que se había conseguido recuperar en gran parte todo, salvo el habla fluida y especialmente el equilibrio. En aquel momento nuestra gran ilusión era que volviera a andar por sí mismo, sin ayuda de su andador.

Entonces comenzó un nuevo tratamiento de quimioterapia (oral, intravenosa e intratecal). Todo lo anterior en lo que tanto confiamos parece que no había funcionado al 100 % y había que probar otras alternativas. Afortunadamente estábamos en un gran hospital. Nos informamos sobre posibles tratamientos en otras partes del mundo y nos quedamos tranquilos sabiendo que el tratamiento que nos ofrecían en el Niño Jesús estaba dando buenos resultados.

¿Cómo es vuestro día a día? 

– [Antonio]: Nos levantamos a las 6.45 h para prepararnos y atender a los niños. Jaime ya empieza desayunando con varios medicamentos de quimioterapia oral que toma a diario. Después Elena los lleva al colegio y yo empiezo a trabajar en casa o salgo a hacer visitas de obra o a clientes o proveedores. Los días que Jaime no tiene quimioterapia intravenosa o intratecal en el hospital, acude al colegio con su andador y su Técnico III, Dani, que es como su ángel de la guarda. Él le ayuda en los desplazamientos, a la hora de ir al baño o en el comedor, así como en los recreos, donde busca que se integre con sus amigos y juegue con ellos como uno más. A Jaime le encanta el fútbol y le gusta jugar desde su andador, con el que sus amigos tienen que tener cuidado si quieren mantener sus tobillos a salvo, aunque los lleva amortiguados.

A las 17.00 Elena recoge a las niñas y yo a Jaime. Justo después nos vamos a terapias a clínicas privadas: terapia visual, deporte adaptado o fisioterapia y terapia ocupacional, según el día. Los martes siempre tiene analítica en el Niño Jesús para controlar sus valores. Al final de la tarde volvemos a casa y Jaime juega un poco con sus hermanas antes de bañarse todos. Después cenan y a dormir.

¿Pensáis que todo lo sucedido está dentro de los planes de Dios? ¿Os fiais de Él cuando no tiene sentido lo que sucede?  

– Al principio de la enfermedad pensábamos que por qué nos pasaba esto a nosotros, que era algo de lo más duro que nos podía pasar. Según pasábamos mes tras mes acudiendo casi a diario al hospital y conociendo otros casos, fuimos dándonos cuenta de que había muchas más familias con enfermedades y situaciones mucho más complicadas. Eso nos ayudaba a pedir por ellos, admirar su entereza y cariño hacia sus hijos y también dar gracias por lo que teníamos y habíamos avanzado.

Ahí descubrimos de forma más patente que todos tenemos nuestra cruz y que no hay unas mejores que otras, sino que la clave es abrazarnos a la que nos toca, porque es la que Dios quiere para nosotros.

¿A quiénes agradecéis especialmente su ayuda? 

– A nuestras familias por estar tan pendientes en todas las necesidades que teníamos y también a tantos amigos a los que pedimos rezar en los días de operación y de malas noticias y que luego han seguido rezando y preguntándonos por Jaime constantemente.

Supongo que muchas personas os habrán dicho que sois un gran ejemplo ¿Pensáis así? ¿Os sentís instrumentos de Dios? 

– Algunas personas nos lo han dicho, pero siempre les decimos que sólo intentamos hacer lo que haría cualquier padre y madre en nuestra situación. Nunca pensamos que fuéramos a ser capaces de llevar algo así, pero vemos que, si Dios lo manda, no te deja solo ante el peligro, sino que te da la fuerza para superarlo.

Al principio pensábamos ¨por qué¨ nos había pasado esto. Poco a poco empezamos a plantearnos ¨para qué¨ nos ha pasado. Creemos que, de alguna manera, Dios aprovechará todo este sufrimiento para hacer grandes obras.

A veces pensamos que el mero hecho de ver a Jaime en andador y con una sonrisa corriendo por los pasillos del hospital o por la calle, removerá muchos corazones.

¿Hay algún santo o santa al que hayáis pedido su curación? 

– Sí, le estamos pidiendo a Dios su curación a diario a través de dos intercesores: la Hermana Clare Crockett y san Chárbel. La primera, monja del siglo XXI de las Siervas del Hogar de la Madre, la descubrimos a través de las redes sociales y nos impactó mucho su vida, así como su carisma y alegría. El segundo, San Chárbel, nos lo dio a conocer un amigo que había estado en Líbano y nos contó los impresionantes milagros que había realizado a mucha gente, especialmente a los que padecían enfermedades incurables.

Elena y Antonio, ¿cómo hacéis para compatibilizar el cuidado de Jaime, con sacar adelante al resto de la familia y el trabajo?  

– [Antonio]: No es fácil, porque Jaime por su dependencia y salud frágil y las niñas que aún son pequeñas, requieren bastante atención. Desde el principio de la enfermedad hemos pedido la prestación del cuidado del menor afectado por cáncer u otra enfermedad grave, que nos ha permitido, primero a mí y ahora a Elena, atender completamente a Jaime en sus tratamientos hospitalarios y terapias en clínicas y también en casa, donde es muy importante continuar con esa rehabilitación, que siempre buscamos que sea lúdica y amena.

¿Cómo es vuestra vida de fe y esperanza en familia? ¿Cómo la transmitís a vuestros amigos y familiares? 

– Rezamos cada día con los niños antes de que se acuesten y pedimos por todos, especialmente por la curación de Jaime. Siempre que podemos intentamos escuchar los “10 Minutos con Jesús” con ellos en el coche, porque especialmente a Celia que tiene una gran sensibilidad, le llegan dentro. Cuidamos especialmente la Misa del domingo, donde a Jaime le gusta mucho participar y cantar. Ahora que acaba de hacer su primera comunión, la vive más especialmente.

¿Qué les decís a las familias que reciben la noticia de que sus hijos vienen mal o sufren alguna enfermedad?

– Que tengan esperanza y ánimo. Que con fe, constancia y cariño se puede salir adelante. Y, sobre todo, que vivan cada día como si fuera el último con su hijo. No sabemos cuánto tiempo los tendremos con nosotros, pero lo importante es disfrutar de ellos cada día, intentar hacerlos felices y dar gracias cuando nos vayamos a dormir de los buenos momentos vividos juntos en ese día. Como nos dijo la neurocirujana antes de empezar todo el proceso, “vamos partido a partido como dice el Cholo”.

España

Ernesto Castro: el último gran converso en España

Entre tantas noticias positivas en el catolicismo español, ha pasado muy desapercibida la conversión de uno de los jóvenes intelectuales más influyentes en los últimos años.

Javier García Herrería·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 9 minutos

Ernesto Castro Córdoba (Madrid, 1990) se ha consolidado como uno de los filósofos, ensayistas y divulgadores más singulares y activos de la escena intelectual contemporánea en el ámbito hispanohablante. 

Nacido en un entorno de profundo debate intelectual como hijo del reconocido crítico de arte y filósofo Fernando Castro Flórez, se licenció y doctoró en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid. A lo largo de su trayectoria, ha ejercido la docencia en la Universidad de Zaragoza, en la propia Complutense y, más recientemente, como profesor de Estética en la Universidad Autónoma de Madrid. 

Su figura destaca de manera paradigmática entre la generación millennial gracias a su insólita capacidad para hibridar la alta cultura académica con los fenómenos de masas de la era digital, demostrando un rigor conceptual que no degrada la primera ni condesciende con los segundos. Ernesto Castro se dio conocer hace 13 años cuando comenzó con 25 años un canal de Filosofía en el publicaba sus clases universitarias y sus análisis de las grandes obras de la Filosofía.

Los vídeos no tenían ningún alarde técnico, ninguna música de fondo, ningún montaje llamativo. Solo un hombre joven sentado ante el escritorio de su casa, grabando reflexiones que superaban con frecuencia la hora y media. Más de 300 vídeos con 1000 horas de pensamiento en voz alta.

Lo que distinguía ese canal de la divulgación convencional era la actitud Ernesto, su esfuerzo por comprender a los autores y no tanto por criticarlos. Eso, en un ambiente intelectual donde la crítica rápida suele confundirse con la inteligencia, es una virtud escasa. Y lo hacía desde una posición de izquierdas inequívoca —heredera entusiasta del 15M en el que participó— sin que eso le impidiera adentrarse con rigor y respeto en los grandes pensadores cristianos: Agustín, Tomás, Buenaventura y también en figuras menos transitadas, como Nicolás de Cusa, los autores de la Escuela de Salamanca, Pedro Abelardo o Hugo de San Víctor.

Ese canal llegó a reunir 170.000 seguidores. Y un día desapareció, de golpe. Ernesto lo cerró con la misma contundencia con que lo había construido.

Un pensador de convicciones radicales

Ernesto Castro siempre fue una persona de convicciones firmes y radicales. Lo mismo para criticar a la izquierda de la que era seguidor ilusionado que para denunciar la mediocridad instalada en las universidades españolas, donde el espíritu crítico escasea a menudo bajo capas de jerga y corporativismo.

Su filosofía se sustentaba tanto en la reflexión como en la experimentación vital. No era raro verle con el pelo teñido de colores extravagantes, o aparecer en clase con una enorme tonsura que lo hacía parecer un monje medieval trasplantado al siglo XXI. Ernesto no era un tipo normal, y eso era precisamente lo que lo hacía extraordinario.

Cuando le destinaron a la Universidad de Zaragoza, su primer puesto fuera de la Complutense de Madrid, se quejaba de tener que impartir año tras año las mismas asignaturas. Y no porque le disgustaran las materias —las amaba, y se notaba—, sino porque le repugnaba explicar lo mismo dos veces. Su argumento era tan sencillo como demoledor: «Mis clases del año pasado ya están en YouTube, cualquiera puede verlas». A Ernesto le gustaba aprender y explicar cosas que todavía no supiera. Se situaba en las antípodas de la zona de comodidad ramplona que caracteriza a demasiados profesores.

A esa enorme capacidad intelectual y honradez se sumaba una amplitud de cultura que desbordaba la filosofía hacia la literatura y la poesía con la misma naturalidad con que un río se desborda cuando llueve demasiado.

La conversión

Hace unos meses, Ernesto Castro se bautizó y recibió la primera comunión. Se convirtió al cristianismo.

No es fácil saber qué ocurrió exactamente en su interior, aunque ha explicado algunas cosas sobre su conversión en un pódcast y una entrevista en El Confidencial a comienzos de mes. 

Puede que haya sido una conversión principalmente intelectual —el punto de llegada de un larguísimo itinerario de lecturas y de honestidad consigo mismo ante lo que esas lecturas le planteaban—. Puede que haya habido también un arrobamiento místico, un encuentro personal con Jesucristo que escapara a cualquier argumento, o un vacío existencial que ninguna filosofía lograba colmar del todo. Probablemente todo eso a la vez, mezclado en proporciones que solo él conoce. 

Por lo que ha contado públicamente, el desencadenante final de su conversión tuvo que ver con una fuerte depresión que atravesaba y una peregrinación a la Virgen de Montserrat que le sugirió su mujer.

Sea como fuere, resulta significativo que alguien que durante años comentó a los grandes clásicos de la historia de la filosofía haya dado el salto a leer las encíclicas publicadas desde el siglo XIX con la misma seriedad y el mismo rigor que dedicaba a Aristóteles o a Marx. Es un gesto que muestra el itinerario de alguien que sigue las ideas hasta donde lo llevan, aunque el destino no estuviera en el mapa.

No sé tampoco si influyó el famoso debate que Diego Garrocho y Miguel Ángel Quintana Paz pusieron en circulación hace algunos años en España sobre la ausencia de intelectuales católicos solventes en el espacio público. Quizá leyera con las numerosas numerosas publicaciones y conferencias que se organizaron. Pero lo que sí es una alegría enorme es que uno de los intelectuales jóvenes más prometedores de España haya dado ese paso y lo diga con claridad en entrevistas y pódcasts, sin eufemismos ni disculpas. Aunque tenga mucho que aprender, mucho que vivir y mucho que disfrutar del cristianismo, la conversión de Ernesto podría ser la de un pequeño san Agustín o Chesterton. El tiempo lo dirá, pero potencia intelectual y juventud no le faltan.

A pesar de haber leído como pocos a su edad, lo que más conmueve en su nueva vida cristiana es la humildad con que habla de la fe. Se considera a sí mismo el último de los neófitos. Esa humildad ante lo que no controla, viniendo de alguien con su formación y su temperamento, es en sí misma un testimonio.

La crónica papal: en theos

Ernesto Castro publicó en El Español —diario en el que colabora con regularidad— una crónica muy larga y personal sobre el viaje del Papa León XIV a España. El texto es un ejercicio de entusiasmo en el sentido etimológico de la palabra: en theos, estar lleno de Dios. Pero también de espíritu crítico intacto, de ironía reconocible y de capacidad para ver con distancia aquello que al mismo tiempo le importa profundamente.

La crónica arranca con una imagen que solo puede escribir alguien que viene de donde viene Ernesto Castro, y que en pocas palabras condensa toda la distancia recorrida: «No sé Dios, pero si Nietzsche no estuviese muerto, esa performance posmoderna lo habría rematado».

Nietzsche queda atrás desde el primer párrafo. Y lo que sigue es la descripción de una presencia física que tiene algo de confesión, casi de inventario de rodillas: «De rodillas, en un balcón en obras de la Sagrada Familia. De rodillas, entre la multitud y en zona de prensa. De rodillas, confesándome y comulgando ante uno de los cientos y cientos de concelebrantes de Su Santidad.»

Y sobre la encíclica Magnifica humanitas con la que León XIV viajó a España, el tono sube todavía un escalón: «Magnifica humanitas —la encíclica primeriza con la que León XIV ha viajado a España, cual panadero repartiendo baguettes de salvación recién horneada a domicilio— es una obra maestra en ese delicado arte de la compresión pontificia. Sus dos primeros capítulos los leí llorando de alegría y de rodillas.»

Pero donde la crónica se vuelve más sorprendente es en el retrato de las voluntarias del Comité papal, en quienes Castro descubre, contra todo pronóstico ideológico, algo inesperado: «Pronto descubriré que dichas coordenadas son —uno de los grandes descubrimientos de este viaje— el feminismo y la acracia más coherentes que he conocido nunca. El feminismo radical y matricial y la acracia por la fe, vaya. Si hay alguien en este mundo que antepone la caridad a la ley, si hay alguien que pone en práctica la igualdad de raíz y matriz humana, son estas simpatiquísimas señoras del Comité.»

Y enseguida añade, con esa honestidad que siempre le caracterizó, la pregunta que se quedó sin hacer —y la razón práctica por la que no pudo hacerla: «A ellas me hubiera gustado preguntarles por las protestantes protestas a favor de que haya sacerdotes de sexo femenino en la Iglesia católica también. Pero han estado tan ocupadas salvándome el culo, cerciorándose de que la policía no me detuviese y esposase por ser más papista que el Papa, asegurándose de que me dejaban acceder a los actos, a los pools de prensa, a las zonas de fotos, a los buses encapsulados… En general, han estado tan ocupadas haciendo de jefas —buenas jefas, jefas caritativas y empáticas— que no he podido plantearles mis protestonas preguntitas.»

Hay dos frases breves que merecen leerse juntas, porque en su aparente contradicción está todo el arco de la conversión: «No sé en qué momento de rapto romano me olvidé del clásico Fuck tha Police! y ACAB». «No sé en qué momento me sumé a los vítores que la masa le brindaba a la policía». 

Y el propio Ernesto se responde a sí mismo con una escena que tiene algo de Pentecostés romano con acento madrileño: «Bueno, sí sé. Después de la Santa Misa del Corpus, andábamos un millón y medio de fieles por las calles aledañas a Cibeles, apestando a tigre resucitado, arrollando sin querer los parterres (¡qué bonitas, pero qué frágiles, las flores blancas y amarillas!), meándonos y cagándonos vivos, pero con el Espíritu aferrando y bloqueando nuestros esfínteres. Andábamos con un subidón católico tal que habríamos ovacionado hasta a una silla.»

Ni siquiera la euforia le hace perder el sentido de la proporción. Los cánticos repetidos hasta el desgaste reciben su apunte irónico —y su reivindicación simultánea: «Pues no todo va a ser «¡Papa León / te queremos un montón!» y «¡Se nota, se siente, / el Papa está presente!» y «¡L’any de Gaudí, / el Papa és aquí!» y, por supuesto, «¡Esta es / la juventud del Papa!». Todo ello coreado entre lagrimones pre- o posirónicos. No, la única ironía objetiva y real es la de nuestra fe, que nos empuja a seguir al Papa durante una semana, acostándonos y levantándonos de madrugada, durmiendo poquísimas horas al día, solo para luego quedarnos sobados a mitad de rosario, como otro apóstol a los pies de su olivo.»

Un momento revelador de su crónica es el que dedica a la pequeña manifestación anticlerical con la que se topó. Ernesto fue a verla como quien va a visitar un barrio de su infancia. Lo que encontró fue otra cosa: el tiempo ha pasado de manera muy desigual para unos y para otros:

«Claro que ya había gente harta de esta teofanía antes de que empezase siquiera. A dos días de que papavión tomase tierra, una veintena de organizaciones anticlericales llamaron a tomar las calles y las plazas. Una calle y una plaza, en concreto, de Madrid. Por allí se dejó caer este pecador, esperando refrescar sus recuerdos de posadolescencia quincemera y anti-JMJ. De aquella, en 2011, varios miles de indignados nos manifestamos contra la Jornada Mundial de la Juventud, que convocó a dos millones de chavales en Madrid, quitándole el protagonismo y la plaza a nuestras puntillosas asambleas horizontales y sordomudas. Nuestras marchas empezaron gritando absurdas acusaciones fiscales a peregrinos que no entendían la lengua local —y aunque la entendiesen, era absurdo lo de «¡Esa mochila / la he pagado yo!», en referencia al regalo simbólico que recibieron de las administraciones públicas— y terminaron en el bucle habitual de hacernos detener en manifestaciones por la liberación de «las detenidas» en manifestaciones previas.»

Lo que encontró en 2026 en ese mismo espacio fue esto: «Una treintena de ancianos —y de ancianas: ellos calvos y con panzas bajo camisetas de fútbol republicanas, ellas con canas teñidas de verde, rojo o morado— cruzaban los dedos a la espera de que el micro se desacoplase del altavoz. Pese a su agudo pitido de fondo, apenas se hacían notar en la enorme plaza frente al Museo Reina Sofía, a cuyas puertas se seguía haciendo cola y en cuyas terrazas se tardeaba como si no hubiese mañana. A la cuenta de la vieja, cada organización había convocado a 1 y 3/4 manifestantes, como en las mejores estadísticas de natalidad occidentales. «Esta no es / la juventud del Papa», coreábamos erísticamente en 2011. En 2026, huelga corearlo. El único público por debajo de los 40 años del que disfrutaron brevemente los anticlericales fueron dos taquilleras del Museo, sin nada mejor que hacer en su pausa para fumar.»

La ironía no es cruel: es la constatación de alguien que estuvo en aquel bando y reconoce, sin regodeo, que el mundo ha cambiado de maneras que sus antiguas certezas no contemplaban.

Su itinerario intelectual

Su trayectoria filosófica puede leerse como un desplazamiento constante entre la teoría dura, la crítica cultural y la experimentación vital, articulado en tres momentos bien diferenciados. El primero, entre 2011 y 2015, lo encontramos como un pensador beligerante frente al relativismo: su obra Contra la postmodernidad defendió la necesidad de recuperar la verdad y el compromiso político en el contexto de la crisis socioeconómica y el 15M. Era un Ernesto aún dentro de la izquierda, pero ya con la sospecha de que algo fallaba en el fondo.

El segundo momento, entre 2016 y 2019, es el de su giro pop: la aplicación de herramientas filosóficas clásicas al análisis de la cultura de masas, que culminó en El trap: filosofía millennial para la crisis en España, un libro que supo leer las fracturas generacionales de un modo que los académicos convencionales no lograban.

El tercero, entre 2020 y 2021, lo llevó hacia la ontología y el realismo especulativo: su Realismo poscontinental es ya un trabajo de referencia en español que sistematiza el «giro realista» contemporáneo, alejándose tanto del idealismo analítico como del deconstruccionismo continental.

Ahora hay un cuarto capítulo que todavía no tiene título de libro, pero que en cierto modo es el más radical de todos: el de alguien que ha llegado a la fe después de haberla entendido mejor que la mayoría de los creyentes. Castro tiene camino por recorrer en la vida cristiana, y él mismo lo sabe y lo dice. Pero es muy prometedor que una persona de su talla intelectual forme ahora parte de la Iglesia y trabaje por el Reino de los Cielos.

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España

El Observatorio de lo Invisible celebra su VI edición en El Escorial

La escuela de verano de arte y espiritualidad reúne a 150 artistas del 20 al 25 de julio en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, bajo el lema "...sopló en su nariz aliento de vida..."

Javier García Herrería·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

El Observatorio de lo Invisible (OI) celebra este verano su sexta edición convertido ya en la cita de referencia para quienes trabajan en la intersección entre el arte y la espiritualidad en España. Durante una semana, 150 artistas de distintas disciplinas se reunirán en uno de los espacios más imponentes del patrimonio español, el Monasterio de El Escorial, para crear, reflexionar y orar juntos, bajo la tutela de algunos de los creadores más relevantes del panorama nacional e internacional.

Una semana de creación intensa, reflexión y oración

Organizado por la Fundación Vía del Arte y acogido por el Real Colegio Alfonso XII y la Archidiócesis de Madrid, el OI no es solo una escuela de verano al uso.

Desde el primer día, los participantes —los llamados «observadores de lo invisible»— se sumergen en un programa que combina talleres por disciplinas artísticas, conferencias y foros, oraciones polifónicas, Misas, veladas interdisciplinares y, como colofón de la última noche, una gran fiesta de cierre. Todo ello impregnado de una atmósfera de búsqueda espiritual que, según sus organizadores, es difícil de reproducir fuera de sus muros.

Un proyecto que genera ecosistema

Lo que hace singular al OI no es solo lo que ocurre durante esa semana de julio, sino lo que ha generado a su alrededor en estos seis años. De su comunidad han nacido iniciativas que hoy tienen vida propia: en Barcelona, Madrid y Pamplona se celebra quincenalmente un ciclo de conferencias bajo el título La belleza de Cristo; ha surgido la primera revista española dedicada al arte y la espiritualidad, Transfiguración; este año ha arrancado un curso de Arteología, disciplina que profundiza en la enseñanza de la teología a través del arte; y dos veces al año organizan un retiro para artistas.

Sin duda, el OI es la actividad artística que congrega en España a más personas interesadas en este territorio fronterizo entre la creación y lo sagrado. Su activa comunidad de whatsapp está compuesta por más de 500 personas, la mayoría jóvenes.

Último año de Javier Viver

En la presentación de esta edición, Javier Viver, director de la actividad desde sus inicios hace seis años, ha anunciado que es probable que esta sea su última edición al frente del proyecto, aunque ha dejado claro que la Fundación Vía del Arte —que él preside— continuará organizándolo y que él participará en las próximas ediciones.

Con su habitual sentido del humor, Viver confesó en la rueda de prensa que cada año afrontan el proyecto con la misma inquietud: «Siempre estamos con la incertidumbre de si este año se apagará el fuego sagrado que hace que todos los años la actividad tenga magia y entusiasme a los participantes.» Hasta ahora, ese fuego no se ha apagado. Al contrario, no deja de crecer y desbordarse en nuevas iniciativas

Viver también compartió un detalle que resume bien el espíritu de la actividad: el pintor Antonio López, que acaba de cumplir 90 años, espera cada año esta cita con impaciencia y acude algún día al monasterio para convivir con los artistas que participan.

Los talleres de 2026

Como ya es tradición en cada edición, el encuentro estará vertebrado por un lema central que funcionará como el hilo conductor de todos los talleres programados. Para este año, la temática elegida es «…SOPLÓ EN SU NARIZ ALIENTO DE VIDA…», una inspiradora consigna que guiará el enfoque de las distintas actividades formativas y creativas.

El filósofo y escritor francés Fabrice Hadjadj, uno de los ponentes más esperados de esta edición, ha adelantado que su taller de escritura girará en torno a una idea tan sencilla como radical: la respiración, que «considera la primera palabra». Partiendo de esta premisa, Hadjadj propone a sus alumnos escribir sobre el aire: describir un perfume, un soplo, una atmósfera, una ausencia, el timbre de una voz. Sin requisito previo alguno. El reto es acercarse, dice, a una fenomenología de la discreción elemental.

Este año el OI ofrece nueve disciplinas con docentes de primer nivel:

Comisariado — Maider Montalbán y Javier Ortíz Echagüe, historiador del arte e investigador que ha comisariado exposiciones en el Museo Reina Sofía o el MNAC, proponen en su taller PNEUMA: insuflar vida explorar el comisariado como proceso vivo, partiendo del motivo bíblico del aliento para pensar cómo una idea puede animar un conjunto de obras, espacios o experiencias.

Música — Ignacio Yepes, director de la Orquesta Kairós, flautista, compositor y ganador del Premio Bravo de música de la Conferencia Episcopal Española, trabaja en María, brisa del cielo obras marianas para coro y orquesta de cámara que evocan el silencio contemplativo de la Virgen y su papel como portadora del Espíritu.

Danza — Elisabet Biosca, bailarina solista de la Compañía Nacional de Danza formada junto a coreógrafos como Nacho Duato, William Forsythe u Ohad Naharin, plantea en El aire como impulso creador investigar la respiración como base biológica, relacional y creativa; no busca virtuosismo técnico, sino presencia y escucha.

Escritura — Fabrice Hadjadj (véase arriba) dirige La palabra y la melodía son aire, con el reto de escribir sobre aquello que no se ve pero lo sostiene todo. Sin requisitos previos.

Poesía — Daniel Cotta, poeta malagueño ganador del Premio Fernando Rielo de Poesía Mística, propone en Poetas del cielo y de la tierra usar el poema como unas gafas para ver lo que la miopía cotidiana escamotea, hasta alzar la vista al telescopio y encontrar a Dios soplando versos al oído.

Teatro — Lluís Homar, actor barcelonés conocido por sus colaboraciones con Pedro Almodóvar en La mala educación y Los abrazos rotos, y Luis d’Ors, director de escena con más de veinte montajes y docente en CEU y UNED, dirigen La palabra encarnada: cada participante elige un texto de maestros de la espiritualidad para aprenderlo de viva voz y encarnarlo.

Pintura — Carles Belda, artista alicantino formado en la tradición clásica y ganador del Best Small Portrait de la Royal Society of Portrait Painters en 2023, propone en La magia de los objetos recuperar una forma artesanal de pintar anterior al siglo XX, donde el bodegón deje de ser un motivo decorativo y se convierta en una puerta hacia la dimensión espiritual de las cosas.

Fotografía — José Manuel Ballester, Premio Nacional de Fotografía 2010 y Premio Nacional de Grabado 1999, combina en De capturar la realidad a capturar en la red procesos fotográficos tradicionales —cianotipia, gelatina-bromuro— con técnicas contemporáneas digitales, en un curso teórico-práctico abierto a cualquier interesado sin necesidad de conocimientos previos.

Relieve — Matilde Olivera, licenciada en Bellas Artes por la UCM y formada en la Florence Academy of Art, ofrece en Aire y espacio en el relieve una iniciación a la técnica del bajorrelieve, medio relieve y altorrelieve, donde el aire empieza a envolver las formas y a darles independencia. Sin requisitos previos.

Patrocinadores y becas

La edición de 2026 está patrocinada por la Fundación Cultural Herrera Oria, y cuenta con la colaboración de un amplio conjunto de instituciones que ofrecen becas a sus estudiantes o al público en general: Fundación ONCE, Universidad Rey Juan Carlos, Estudio Javier Viver, Fundación Universidad Villanueva, Museo Universidad de Navarra, Universidad San Pablo CEU, Fundación Tatiana, Puerta Gótica, Universidad Francisco de Vitoria, UIC Barcelona, Fundación Mainel, Asociación Arte y Fe, Nartex, así como varios mecenas a título particular.

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España

El viaje del Papa concluye con “una propuesta católica para la complejidad de España”

Durante una rueda de prensa en la sede de la Conferencia Episcopal, los organizadores del viaje califican la visita apostólica a España como un éxito que tendrá un gran impacto no solo en la Iglesia sino en toda la sociedad.

Paloma López Campos·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El martes 16 de junio comparecieron en la sede de la Conferencia Episcopal Española monseñor Luis Argüello, presidente de la institución; Yago de la Cierva, coordinador nacional del viaje de Su Santidad; y Fernando Giménez Barriocanal, coordinador nacional adjunto. Los tres intervinientes realizaron distintas valoraciones de la visita apostólica a España, pero todos coincidieron en calificar el paso del Santo Padre del país como un éxito.

Al inicio de la rueda de prensa, monseñor Argüello agradeció a León XIV su visita a España, y extendió el agradecimiento a “toda la Iglesia española” por involucrarse en la organización y participación de todo el viaje papal. Del mismo modo, el presidente de la Conferencia Episcopal admitió que “la visita nos ha desbordado” tanto por las expectativas como por el impacto del viaje.

De izquierda a derecha, Fernando Giménez Barriocanal, coordinador nacional adjunto; monseñor Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española; y Yago de la Cierva, coordinador nacional del viaje de Su Santidad.

Acción de gracias

Sin embargo, el arzobispo sacó dos conclusiones de la visita apostólica: “tanto el Papa como el pueblo de Dios nos ha invitado a mirar la Cruz”, demostrando que “hay una propuesta católica para la complejidad de España”.

Los discursos del Santo Padre, recalcó Argüello, han traído un mensaje de esperanza a todos los españoles. La acogida por parte de la sociedad, más allá del pueblo católico, es una muestra de que el Evangelio tiene algo que decir hoy a todos, especialmente en el marco de la Doctrina Social de la Iglesia.

Con todo, el arzobispo español ha pedido “no dejar el viaje en la emoción, sino vivir la acción de gracias como auténtica acción”, permitiendo que las palabras del Papa calen de verdad en los corazones e impulsen a toda la Iglesia a una auténtica misión evangelizadora.

El Papa León XIV estrecha la mano del actor Antonio Banderas (Foto OSV News / Elisabetta Trevisan, Vatican Media)

Próxima parada: Santiago de Compostela

Por su parte, Yago de la Cierva quiso agradecer también a todos los que trabajaron en la organización del viaje, destacando la labor realizada por la Administración Estatal.

Además, el coordinador nacional expresó su deseo de ver al Papa León XIV en Santiago de Compostela el año que viene, con motivo del Año Santo Compostelano.

Un impacto de millones

En último lugar, Fernando Giménez Barriocanal resaltó que, del 6 al 12 de junio, “nos hemos encontrado con un Papa que nos ha permitido levantar la mirada hacia la Cruz”. Una mirada que, a nivel económico, ha costado aproximadamente 26 millones de euros, pero que ha tenido un impacto de alrededor de 150 millones. Sin embargo, la cifra exacta será confirmada por una auditoría.

En cuanto a la financiación, el coordinador adjunto nacional explicó que “de cada 100 euros, 45 vienen de benefactores”, entre los que se encuentran empresas como Telefónica, Iberia, Endesa, El Corte Inglés, Sabadell o Mapfre. Alrededor del 30 % del dinero viene de fondos propios de la Iglesia, un 20 % de las administraciones públicas y el 5 % de colectas realizadas para financiar la visita apostólica.

Vista de la Sagrada Familia durante la inauguración de la Torre de Jesucristo con el Papa (OSV News photo / Michele Spatari, Reuters)

Por otro lado, Giménez Barriocanal quiso pedir disculpas, en nombre de toda la organización, por los problemas de comunicación y de coordinación que muchos periodistas y participantes denunciaron durante el viaje del Papa.

Todos los comparecientes de la rueda de prensa aseguraron que esta experiencia es una oportunidad para aprender de lo que se hizo bien y de lo que podía mejorar. Sin embargo, también hubo unanimidad en calificar la estancia de León XIV en España como un éxito y como un impulso claro tanto a la Iglesia como a toda la sociedad, resaltando momentos como el discurso del Santo Padre en el Congreso de los Diputados o su encuentro con inmigrantes en las Islas Canarias.

León XIV hace una ofrenda floral durante su estancia en Gran Canaria en recuerdo de los migrantes fallecidos en el mar (OSV News photo / Borja Suarez, Reuters)
Recursos

Kant y la Crítica de la Razón Pura

Continua la serie de artículos sobre la obra principal de los principales filósofos modernos y contemporáneos, tras la exposiciones de Descartes, Locke y Hume.

Ignacio Sols·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 30 minutos

Una versión más breve de este artículo puede verse aquí.



A) Exposición

El punto de partida de la Crítica de la Razón Pura, aquello que da por hecho, sin necesidad de crítica alguna, es que la matemática y la física están establecidas como verdaderas ciencias, avanzando con seguridad y gozando de la universalidad por la que una ciencia merecería tal nombre (no es cuestión de criterios y de oposición de escuelas sino que son las mismas para todos los hombres, independientemente de su credo y procedencia cultural). Y el problema esencialmente planteado está relacionado con ello: si es posible constituir la metafísica con la misma seguridad y universalidad de que gozan esas ciencias. Para ello va a investigar cómo es posible el saber científico, cómo ha formado sus juicios y de dónde ha extraído su verdad, para ver entonces si eso mismo es posible, y bajo qué condiciones, en metafísica.

A este efecto, Kant comienza examinando los diferentes tipos de juicio. Los clasifica, según su relación con la experiencia, en juicios a posteriori y juicios a priori, según que sean posteriores o anteriores a la experiencia, es decir que se sigan de alguna observación de la experiencia, o que se hayan formado con independencia de ella. Si yo digo “este cuerpo es pesado” es porque lo he experimentado, pero si digo que 123 más 241 son 364 se trata de un juicio que precede a la experiencia pues no he necesitado para ello juntar tantos objetos con otros tantos y recontarlos juntos después. Como rasgo característico de la ciencia es su universalidad -sus proposiciones son universalmente aceptadas-, es necesario que los juicios que en ella aparecen sean a priori, pues en caso de proceder de experiencias particulares dependería su verdad de tales experiencias y no gozarían de universalidad.

Según otra ratio, divide Kant los juicios en analíticos y sintéticos. Juicios analíticos son aquellos que se forman por análisis de los términos que intervienen en él, por ejemplo “todos los cuerpos son extensos” Los juicios analíticos no dan a conocer algo realmente nuevo, puesto que estaba implícito en la definición de sus términos. Sintéticos son los juicios que no pueden ser formados por análisis de los términos sino que ponen un enlace o unión (de ahí su nombre “sin-téticos”) realmente nuevos entre esos términos. Por ejemplo “los cuerpos son pesados” o “los hierros se dilatan con el calor”, o 2+5=7, puesto que no se menciona en la definición del 2 (siguiente del uno) ni en la del 5 (siguiente del 4), el hecho de sumar 7. Está claro que la ciencia necesita juicios sintéticos, pues los analíticos no amplían realmente el conocimiento.  

En resumen, para que haya ciencia, es decir avance del conocimiento con aceptación universal, tienen que darse en ella juicios que sean al mismo tiempo sintéticos (para que se trate de nuevo conocimiento) y a priori (para que sean de validez universal). Sintéticos a priori son, por ejemplo, “2+5=7”, “por dos puntos pasa una recta y sólo una” (hecho independiente de la experiencia, pues lo comprende hasta un ciego, y hecho que no puede ser deducido de la definición de punto y de recta). O también: “todo cambio tiene una causa”. Así pues, si la metafísica ha de constituirse en verdadero conocimiento y de validez universal, han de ser posibles en ella los juicios sintéticos a priori. 

Como es un hecho incontestable que la matemática y la física son ciencias bien constituidas con validez universal, es seguro, pues, que se dan en ellas juicios sintéticos a priori, y de hecho ya han aparecido algunos ejemplos. Nos interesa saber si esto es posible también en metafísica, y para ello vemos de dónde extraen su verdad estos juicios sintéticos a priori en las matemáticas y en la física: ¿la extraen de la experiencia? No, pues son anteriores a ella. ¿La extraen del análisis de sus términos? No, pues no son analíticos sino sintéticos. Deben extraerla pues de apriorismos que se dan en nuestra propia facultad de conocer. Así es como Kant llega a saber que hay apriorismo en nuestro conocimiento, aun antes de haberlo encontrado un el estudio del conocimiento, a los diversos niveles, en que  a continuación se sumerge.

El primer nivel que examina es el más bajo, el que tenemos en común con los animales, el nivel de la sensibilidad. A este estudio lo llama Estética transcendental, pues αεστετοσ significa “sensible”. Se trata de estudiar la formación de nuestras intuiciones, lo que en filosofía escolástica se llaman percepciones, y lo que Kant llama fenómenos, es decir lo que aparece en nuestra sensibilidad (ϕαινω=aparecer,  ϕαινομενον=lo aparecido). Su primera observación es que hay dos intuiciones puras que aparecen mezcladas en todos los fenómenos: yo puedo pensar en una habitación que me sea familiar y desproveerla de muebles de techo de paredes y hasta de suelo, pero hay algo que no puedo quitarle, el espacio. Señal es ésta de que esta intuición, el espacio, estaba ya en mi facultad de conocer (puedo pensar en un espacio vacío de cuerpos, pero nunca en un cuerpo sin espacio) Análogamente, todo suceso se da en el tiempo, y puedo imaginarlo desprovisto de todas sus características menos del tiempo que dura (puedo imaginar, sin embargo, un tiempo vacío, en el que nada suceda, pero no puedo imaginar un suceso que ocurra sin tiempo). 

Estas dos intuiciones, espacio y tiempo, nos sirven para ordenar en distintos lugares los datos que llegan a nuestra sensibilidad, asignándoles tiempos también distintos, quedando lo que ha impresionado mi sensibilidad como desconocido tal cual es (puesto que solo lo conocemos revestido de espacio y tiempo). Por eso lo llama el ignotum X, o “la cosa en sí”, o νοουμενον (lo pensado, aunque no nos aparezca en el conocimiento), como contrapuesto al φαινομενον, al fenómeno (lo que aparece en el conocimiento). Así pues, y en resumen, en todo fenómeno (lo que aparece en el conocimiento sensible) o intuición sensible hay una componente que llega de fuera, por nuestros sentidos, y otra componente interna, el espacio y el tiempo, las intuiciones puras. 

La geometría estudia una intuición pura, el espacio, y de ella extrae su verdad, articulada en proposiciones que son verdaderamente sintéticas (dicen nueva verdad) y a priori (extraen esa verdad de ese apriorismo de nuestra sensibilidad que es el espacio). La matemática estudia no sólo el espacio sino también el tiempo y esa relación que se da entre ambos en el movimiento (en el tiempo, es decir en la iteración, ve Kant el origen del número, y por ende, de la aritmética). Es por esta razón que la matemática es un conocimiento sintético a priori. 

La parte siguiente de la “Crítica de la razón pura” es la “Analítica trascendental” Estudia la formación de conceptos y juicios en nuestro entendimiento. Esta facultad ya no es común con los animales, sino propia del hombre. Consiste en la capacidad de pensar los fenómenos, es decir formar conceptos inteligibles a partir de las intuiciones recibidas en nuestra sensibilidad, de modo que puedan formar parte de nuestros juicios; y también en la facultad de formar estos juicios, es decir proposiciones que entrelazan los conceptos formados en esta facultad (juicios tales como “este cuerpo es extenso” o “todo cuerpo es extenso” ,  “este cuerpo es pesado” o “todo cuerpo es pesado”. El modo más común es la atribución de un predicado a un sujeto, pero hay otro modos de juicios)

Así como,  para intuir la “cosa en sí”, necesitábamos las formas a priori de espacio y tiempo -intuiciones puras-, también para pensar la intuición así formada, de modo que formemos de ella un concepto, necesitamos de ciertos conceptos puros. Estos son formas a priori de nuestro entendimiento a los que Kant da también el noble nombre de categorías, pues juegan en su teoría del conocimiento un papel análogo al de las categorías aristotélicas, es decir los predicamentos que en Aristóteles se corresponden a los modos de ser, que bien recordamos: sustancia y accidentes, divididos estos últimos en cantidad, calidad, relación, ubi, quando, acción, pasión. (El hecho de que haya apriorismo también en nuestro entendimiento lo demuestra Kant de modo parecido a como demostró que hay apriorismos en la sensibilidad: “si en vuestro concepto empírico de todo objeto, corporal o incorpóreo, prescindís de todas las propiedades que os enseña la experiencia, no podréis sin embargo suprimirle aquella por la cual lo pensáis como sustancia o como adherente a un sustancia”) 

Kant clasifica los conceptos a priori, conceptos puros o categorías según las diferentes modalidades de juicio, pues éstas corresponden a los diversos modos en que un concepto haya aparecido como término de un juicio y por tanto los diversos modos en que haya sido categorizado. El resultado es la siguiente “tabla de las categorías.  De la cantidad: Unidad, pluralidad, totalidad. De la cualidad: Realidad, negación, limitación. De la relación: Inherencia y subsistencia (Substantia et accidens), causalidad y dependencia (causa y efecto), comunidad (acción recíproca entre el agente y el paciente). De la modalidad: Posibilidad-imposibilidad, existencia-inexistencia. necesidad, contingencia” Lo que más nos interesa aquí es que sustancia y accidente aparecen como categorías, y también la causalidad, y por tanto son éstas, para Kant, ¡meras formas a priori de nuestro entendimiento! Por supuesto que él considera que tenemos muchos más conceptos puros que los que aparecen en esta tabla, pero los derivamos de estos elementales combinándolos entre sí y también con las dos intuiciones puras (por eso no ha necesitado incluir aquí el ubi, quando aristotélicos). 

También en el entendimiento, como facultad de emitir juicios acerca de los conceptos, se dan juicios innatos, apriorismos de la propia facultad. Él los llama principios a priori, porque juegan el papel de los primeros principios en la filosofía aristotélica -y de hecho su enumeración es parecida- pero con la importante diferencia de que aquí son vistos como innatos, mientras que en Aristóteles eran hábitos intelectuales, es decir, hábitos que adquiere el intelecto en su facultad de juzgar.  (Se trata del principio de contradicción, que enuncia del modo clásico; el principio de permanencia de la sustancia en todo cambio fenoménico; el principio de causalidad “todas las alteraciones suceden según la ley del enlace entre causa y efecto” es decir que “nada ocurre por ciego azar”; del mismo modo que “ninguna necesidad en la naturaleza es ciega, sino condicionada y por lo tanto necesidad comprensible”, es decir que no se da el “fatum” en la naturaleza.  Considera además el principio de continuidad en el tiempo, es decir en la serie temporal de los fenómenos -“en el mundo no hay saltos”- y  continuidad del espacio “en el mundo no se hay hiatos”. Puestos en conjunto, el principio reza: “in mundo non datur casus, non datur fatum, non datur saltus, non datur hiatus)

Al igual que la estética transcendental -estudio de las intuiciones puras- nos permitió comprender el carácter sintético a priori de la geometría, y en general de las matemáticas, este estudio de la analítica transcendental -de los conceptos puros del entendimiento- nos permite comprender el carácter sintético a priori de la física, pues la física se define como el estudio de los fenómenos naturales por sus causas, y es aquí, en la analítica trascendental, donde la causa ha aparecido como concepto a priori del entendimiento,  y el principio de causalidad como apriorismo también de esta facultad. Así pues el objeto bajo estudio en la física es un apriori estudiado en la analítica transcendental, lo que significa que lo que estudiamos en la física, en nuestro estudio de la naturaleza, es en realidad lo que nosotros ponemos en ella al conocerla. ¡esto es fortísimo!

Llegamos así al estrato más alto de nuestro conocimiento, nuestra capacidad de raciocinio, la razón. Tratamos aquí, sin mención explícita, tan sólo de la razón en su uso especulativo (preguntándose cómo las cosas son), dejando para su obra posterior la crítica de la razón en su uso práctico, es decir como directora de nuestro comportamiento (preguntándose cómo las cosas deben ser). Se articula este saber con conceptos a los que llamará ideas, para distinguir así los conceptos de la razón con los conceptos de nuestro entender de los que hemos tratado en la analítica trascendental (Las ideas no son concepto de ningún objeto, como por ejemplo el concepto de hombre, sino que son conceptos desobjetuados, como por ejemplo el de virtud. El fenómeno pensado en la primera puede ser un hombre que acabamos de ver por la calle, fenómeno que no aparece en la segunda: nadie ha visto a una virtud paseando por la calle, ni en parte alguna, sencillamente no es idea de ningún fenómeno) También aquí encontraremos apriorismos, es decir ideas trascendentales, por lo que debe entenderse ideas puras o apriorismos de la razón, y llamará a su estudio la dialéctica trascendental (es la parte que da título a la obra: crítica de la razón pura). 

A encontrar las ideas puras de la razón nos ayudarán las tres antinomias de la razón. Por antinomia u “oposición” denomina Immanuel Kant argumentos bien fundamentados, bien construidos -ambos “cargados de razón”- pero contradictorios, por lo que han sido temas de inacabable debate entre los hombres, particularmente en el terreno de la filosofía. Respecto al mundo, está el tema de si es limitado en el espacio y en el tiempo o no. Expone las razones que se han dado a favor y en contra, ambas convincentes. Y está también la antinomia de la continuidad: si las sustancias del mundo están compuestas de partes indivisibles. Respecto al yo, al sujeto cognoscente, está la antinomia de la libertad: si somos o no libres, y por tanto responsables de nuestras acciones. Y está la antinomia de la existencia de Dios, ser necesario que es causa de todo. 

De especial interés es su análisis de las pruebas de la existencia de Dios que se han dado en la historia de la filosofía: La prueba ontológica, con la cual , en realidad, sólo se llega a una existencia pensada, pues que parte de una esencia pensada (la compara al mercader que cree hacerse inmensamente rico añadiendo ceros a la derecha de los números en su libro de cuentas). Desecha también la prueba ontológica (ha de haber una causa por ser el mundo contingente) porque la ve esencialmente igual a la anterior, deduciendo una existencia de simples conceptos. Y rechaza la prueba por el orden porque no nos llevaría a un creador sino a un ordenador. Pero igualmente encuentra rechazables las afirmaciones contrarias “Las mismas pruebas que demuestran la impotencia de la razón humana por relación a la afirmación de la existencia de tal Ser, bastan también para demostrar la petulancia de toda afirmación contraria”

No son probatorios estos argumentos ni sus contrarios. ¿Qué ocurre, pues?  Kant ve la razón de estos motivos de multisecular perplejidad humana en que tratan como ideas reales, correspondientes a seres existentes realmente con independencia de nosotros, lo que en realidad no son sino representaciones puras en nuestro espíritu -representaciones que nada representan- , son ideas puras de la razón: Mundo, yo, Dios. En cada uno de estos argumentos se han cosificado estas ideas, se les ha atribuido -para afirmar o para rebatir- una existencia exterior a la razón misma, cuando en realidad son ideas puras, apriorismos, que nuestra razón posee para estimular y ordenar su actividad. (Sin embargo, “no hay, propiamente hablando, ninguna polémica en el campo de la razón pura. Las dos partes contendientes golpean en el aire y luchan contra la sombra, puesto que salen de los límites de la naturaleza“). 

El Mundo, como totalidad y unidad de todos los fenómenos, algo que siempre hemos supuesto, pero jamás hemos visto, pero sin referencia al cual no podemos siquiera razonar. 

El Yo, como unidad psicológica interna, algo que nunca ha aparecido ante nosotros pues nosotros no captamos con nuestros sentidos, internos y externos, ningún noúmeno -en particular no captamos el Yo- sino sólo fenómenos (“Conocerse como noúmeno es cosa empero imposible, puesto que la intuición empírica interna es sensible y no proporciona más que fenómenos. “) 

Dios, quien sería garante, en vena cartesiana, de unidad última entre esa unidad externa que es el mundo con esa unidad externa que soy yo. “Este objeto que allí es el ideal [de la razón] reside simplemente en la razón y lleva también el nombre de ente originario (ens originarium) y en tanto no hay ningún ente sobre él se le llama ser supremo (ens summum), y en tanto es sometido todo a él como condicionado se le llama ser de los seres (ens entium)”. Esta triple consideración de unidad, necesaria para la regulación de nuestros raciocinios (que siempre buscan encontrar unidad en lo aparentemente vario), es expresada así por el autor: “Las ideas trascendentales se reducen a tres. La primera contendrá la unidad absoluta (incondicionada) del sujeto pensante [Yo]; la segunda, la unidad absoluta de la serie de las condiciones del fenómeno [Mundo]; y la tercera, la unidad absoluta de la condición de todos los objetos del pensamiento en general [Dios]” 

Y añade: “Así la razón pura da la idea para una doctrina transcendental del alma (psicologia rationalis), para una ciencia transcendental del mundo (cosmologia rationalis) y finalmente para un conocimiento transcendental de Dios (theologia transcendentalis) [recordemos que por “transcendental” entiende “a priori”]” Y es que, para Kant, la cosmología, la teología y la psicología, bien entendidos, libres de antinomias, estudian estos tres grandes temas de la filosofía, pero los estudian como lo que son: ideas puras de la razón, con una función regulativa de nuestros raciocinios. Se trata pues de ciencias trascendentales -estudian apriorismos de nuestra razón-  prescribiendo siempre su uso meramente regulativo, en oposición a sus correspondientes ciencias “dogmáticas” que pretenden para esas ideas una realidad  externa a nuestro espíritu. Así Kant señala que hay una metafísica correcta, buena y saludable, que se establece como tribunal de la razón pura para asegurar sique haga de sus ideas puras el uso meramente “regulativo” que les corresponde, y denuncie cualquier uso “dogmático” de las mismas. De este modo, en cuanto estudio de ideas apriorísticas de nuestra razón -Yo, Mundo, Dios-,  la metafísica es constituida como un conocimiento sintético a priori, como puede serlo la geometría o la física, conocimiento por tanto de validez universal. Responde de esta manera a la pregunta que se ha formulado al principio

Una observación final: Kant no es, ni mucho menos, un ateo. Es cierto que pone el Yo, el Mundo y Dios como ocultos a nuestra razón especulativa, ya que no se han originado en la experiencia fenoménica. Pero también es cierto que han quedado como posibilidades, las cuales serán mostradas realidades en la experiencia práctica, lo que constituirá el argumento de su ulterior “Crítica de la razón práctica” , ya esbozada hacia final de esta obra: “Es siempre a la razón pura, pero solamente en su uso práctico, a quien pertenece el mérito de ligar a nuestro interés supremo un conocimiento que la simple especulación no puede más que imaginar…Yo creo infaliblemente en la existencia de Dios y en una vida futura y estoy seguro de que nada puede hacer vacilar esta fe, puesto que derribaría con ella mis propios principios morales, a los que no puedo renunciar sin llegar a hacerme digno de desprecio ante mis propios ojos… Pero, ¿Es que vais a exigir acaso que un conocimiento que interesa a todos los hombres esté por encima del sentido común y no os sea revelado más que a los filósofos?”

B) Textos

Prólogos 

Emprende la razón la más difícil de sus tareas, la del propio conocimiento, y establece un tribunal que la asegure en sus pretensiones legítimas y que en cambio acabe con todas las arrogancias infundadas… Este tribunal no es otro que la Crítica de la razón pura.

¿Qué y cuánto pueden conocer el entendimiento y la razón independientemente de toda experiencia?

La matemática y la física son los dos conocimientos teóricos de la razón que deben determinar sus objetos a priori; 

El primero que trató del triángulo isósceles… percibió una luz nueva; pues encontró que no tenía que inquirir lo que  veía en la figura o aun en el mero concepto de ella y aprender de él sus propiedades, sino que tenía que producirla, por medio de lo que, según conceptos, él mismo había pensado y expuesto en ella a priori.

Cuando Galileo hizo rodar por el plano inclinado las bolas cuyo peso había él mismo determinado…comprendió que la razón no conoce más que lo que ella misma produce según su bosquejo… La razón debe acudir a la naturaleza llevando en una mano sus principios, según los cuales tan sólo los fenómenos concordantes pueden tener el valor de leyes; y en la otra el experimento, pensando según aquellos principios.

La misma física debe tan provechosa revolución de su pensamiento a la ocurrencia de buscar (no imaginar) en la naturaleza, en conformidad a lo que la razón misma ha puesto en ella.

La metafísica, conocimiento especulativo de la razón, enteramente aislado, que se alza por encima de las enseñanzas de las experiencia, mediante meros conceptos… no ha tenido hasta ahora la fortuna de emprender la marcha segura de una ciencia. 

El tema de esta crítica de la razón especulativa consiste en un intento de variar el procedimiento que ha seguido hasta ahora la metafísica, emprendiendo en ella una completa revolución, según el ejemplo de los geómetras y físicos.

No podemos tener conocimiento de un objeto como cosa en sí misma, sino sólo en cuanto la cosa es objeto de la intuición sensible, es decir, como fenómeno.

No puedo siquiera admitir a Dios, la libertad y la inmortalidad para el necesario uso práctico de mi razón, si no cerceno al mismo tiempo a la razón especulativa en su pretensión de conocimiento transcendente.

TUVE QUE ANULAR EL SABER, PARA RESERVAR UN SITIO A LA FE [la cursiva es suya, las mayúsculas son nuestras: habla el cristiano pues su objetivo último es la fe; pero el cristiano luterano, pues para llegar a la fe ha de suspender la razón: y es que, en la concepción de Lutero, la naturaleza humana,  no quedó meramente vulnerada por el pecado original, sino totalmente corrompida.

Introducción 

Bien podría ser que nuestro conocimiento de experiencia fuera compuesto de lo que recibimos por medio de impresiones y de lo que nuestra propia facultad de conocer (con ocasión tan sólo de las impresiones sensibles) proporciona por sí misma, sin que distingamos este añadido de aquella materia fundamental hasta que un largo ejercicio nos haya hecho prestar oído atento a ello y nos haya habilitado para separar ambas cosas

En lo que sigue, pues, entenderemos por conocimientos a priori no los que tienen lugar independientemente de esta o aquella experiencia, sino absolutamente de toda experiencia. A éstos opónense los conocimientos empíricos o sea los que no son posibles más que a posteriori, es decir por experiencia. De entre los conocimientos a priori llámanse puros aquellos en los cuales no se mezcla nada empírico… Si se encuentra una proposición que sea pensada al mismo tiempo que su necesidad es ésta entonces un juicio a priori.

Todo cambio tiene que tener una causa. En este ejemplo, tan manifiestamente encierra el concepto de causa la necesidad del enlace con un efecto y la universalidad estricta de la regla, que se perdería completamente si se le quisiese derivar, como hizo Hume, de una conjunción frecuente entre lo que ocurre y lo que precede y de una costumbre nacida de ello. 

Prescindid poco a poco, en el concepto que la experiencia os ofrece de un cuerpo, de todo lo que es en él empírico, color, dureza o blandura, peso, impenetrabilidad; siempre queda el espacio que aquel cuerpo ocupaba (cuerpo que ahora ha desaparecido por completo); de éste no podéis prescindir. De igual modo, si en vuestro concepto empírico de todo objeto, corporal o incorpóreo, prescindís de todas las propiedades que os enseña la experiencia, no podréis, sin embargo, suprimirle aquella por la cual lo pensáis como sustancia o como adherido a un sustancia.

O bien el predicado B pertenece al sujeto A como algo contenido ocultamente en ese concepto A; o bien , B está enteramente fuera del concepto A, si bien en enlace con el mismo. En el primer caso llamo al juicio analítico, en el otro sintético… Por ejemplo, si yo digo: todos los cuerpos son extensos, es éste un juicio analítico… En cambio, si yo digo: todos los cuerpos son pesados… es un juicio sintético. 

En los juicios sintéticos a priori… si he de salir del concepto A para conocer otro B, como enlazado con él, ¿en qué me apoyo? ¿Qué es lo que hace posible la síntesis, ya que aquí no tengo la ventaja de volverme hacia el campo de la experiencia para buscarlo? 

Las proposiciones propiamente matemáticas son siempre juicios a priori y no empíricos, pues llevan consigo necesidad, la cual no puede ser derivada de la experiencia… La ciencia de la naturaleza (Physica) contiene juicios sintéticos a priori  como principios…En la metafísica … debe haber conocimientos sintéticos a priori…Queremos ampliar nuestro conocimiento a priori. Ejemplo, la proposición: el mundo tiene que tener un primer comienzo. Y otras más. Y así la metafísica consiste, al menos según su fin, en proposiciones sintéticas a priori.

¿Cómo es posible la matemática pura?¿Cómo es posible la física pura? Como estas ciencias están realmente dadas, puede preguntarse sobre ellas: ¿cómo son posibles?

¿Cómo es posible la metafísica como ciencia? La crítica de la razón conduce necesariamente a la ciencia; el uso dogmático de la misma, sin crítica, conduce, en cambio, a afirmaciones que carecen de fundamento… Las contradicciones innegables, y en el uso dogmático también inviables, de la razón consigo misma, han despojado ya desde hace tiempo a la metafísica de su autoridad.

De todo esto se deduce la idea de una ciencia particular que pueda llamarse Crítica de la razón pura… Su utilidad [para la especulación] sería realmente sólo negativa y serviría no para la ampliación sino para la depuración de nuestra razón

Llamo trascendental todo conocimiento que se ocupa no de objetos sino de nuestro modo de conocerlos, en cuanto éste debe ser posible a priori. 

Estética transcendental

La representación del espacio no puede ser tomada de la experiencia… sino que la experiencia externa no es posible sino mediante dicha representación

El espacio no es… sino una intuición pura.

Que en un triángulo dos lados sumados sean mayores que el tercero, no es nunca deducido de los conceptos universales de línea y triángulo, sino de la intuición; y ello a priori, con certeza apodíctica.

El espacio no es otra cosa que la forma de todos los fenómenos del sentido externo. 

Este predicado no es atribuido a las cosas más que en cuanto nos aparece, es decir, en cuanto son objetos de la sensibilidad… Los objetos pueden ser intuidos como fuera de nosotros, y, si se hace abstracción de esos objetos, es una intuición pura que lleva el nombre de espacio. 

El espacio no es forma de las cosas en sí mismas, sino que los objetos en sí nos son conocidos y lo que llamamos objetos exteriores no son otra cosa que meras representaciones de nuestra sensibilidad cuya forma es el espacio, pero cuyo verdadero correlato, es decir, la cosa en sí misma, no es conocida ni puede serlo. 

En cuanto a los fenómenos en general, no se puede quitar de ellos el tiempo, aunque se puede muy bien quitar del tiempo los fenómenos. 

El tiempo no es… sino una forma pura de la intuición sensible… La representación que no puede ser dada más que por un objeto único, es intuición. 

El tiempo es una condición a priori de todo fenómeno en general y es condición inmediata de los fenómenos internos (de nuestra alma) y precisamente por ello condición inmediata también de los fenómenos externos.

Negamos al tiempo toda pretensión de realidad absoluta.

Espacio y tiempo son, por tanto, dos fuentes de conocimiento de las cuales podemos extraer a priori diferentes conocimientos sintéticos;  la matemática pura nos da un ejemplo brillante, por lo que se refiere a los conocimientos del espacio y sus relaciones. Ambas, tomadas en conjunto, son formas puras de toda intuición sensible y por eso hacen posible proposiciones sintéticas a priori. 

Toda nuestra intuición no es nada más que la representación del fenómeno; las cosas que intuimos no son en sí mismas lo que intuimos en ellas. 

No tenemos más conocimiento que de fenómenos… El objeto transcendental empero permanece desconocido para nosotros. 

Como las proposiciones de la geometría son conocidas sintéticamente a priori y con certeza apodíctica, puedo bien hacer esta pregunta: ¿de dónde sacáis semejantes proposiciones?

Analítica transcendental

El conocimiento de todo entendimiento, por lo menos humano, es un conocimiento por conceptos, no intuitivo sino discursivo.

Podemos reducir a juicios todas las acciones del entendimiento, de modo que el entendimiento en general puede representarse como una facultad de juzgar. Pues, según lo que antecede, es una facultad de pensar. Pensar es conocer por conceptos. Los conceptos empero se refieren, como predicados de posibles juicios, a alguna representación de un objeto determinado. 

De los conceptos puros del entendimiento o categorías… La síntesis en general es, como veremos más adelante, el mero efecto de la imaginación… Pero reducir esa síntesis a conceptos, es ésta una función que corresponde al entendimiento.

Se originan tantos conceptos puros del entendimiento referidos a priori a objetos de la intuición en general, como funciones lógicas hay en todos los juicios posibles listados en la tabla anterior

Tabla de las categorías.  De la cantidad: Unidad, pluralidad, totalidad. De la cualidad: Realidad, negación, limitación. De la relación: Inherencia y subsistencia (Substantia et accidens), causalidad y dependencia (causa y efecto), comunidad (acción recíproca entre el agente y el paciente). De la modalidad: Posibilidad-imposibilidad, existencia-inexistencia, necesidad-contingencia.

Las categorías, como verdaderos conceptos raíz del entendimiento puro, tienen también sus conceptos puros derivados…Séame permitido dar a esos conceptos puros (aunque derivados) del entendimiento, el nombre de predicables del entendimiento puro… La referida tabla contiene todos los conceptos elementales del entendimiento.

El enlace(conjunctio) de un múltiple en general no puede nunca venir a nosotros por medio de los sentidos, y no puede tampoco, por lo tanto, estar contenido al mismo tiempo en la forma pura de la intuición sensible…Todo enlace, seamos o no conscientes de él, sea un enlace de lo múltiplo de la intuición o de varios conceptos, y, en el primer caso, de la intuición empírica o de la no empírica, es una acción del entendimiento, que vamos a designar con la denominación general de síntesis

El enlace no está en los objetos y no puede ser tomado de ellos, por ejemplo mediante la percepción, y recogido así en el entendimiento; sino que es obra del entendimiento, el cual no es más que la facultad de enlazar a priori y reducir lo múltiple de las representaciones dadas bajo la unidad de la apercepción. 

Un juicio no es otra cosa que el modo de reducir conocimientos dados a la unidad objetiva de la apercepción. Para eso está la cópula “es”.

Las categorías son sólo reglas para un entendimiento, cuya facultad consiste en pensar, es decir, en la acción de reducir a la unidad de la apercepción la síntesis de lo múltiple, que le es dado por otra parte en la intuición. 

La categoría no tiene otro uso para el conocimiento de las cosas más que su aplicación a objetos de la experiencia. Pensar un objeto y conocer un objeto no es lo mismo. En el conocimiento hay dos partes: primero el concepto, por el cual, en general, un objeto es pensado (la categoría) y segundo la intuición por la cual el objeto es dado.

Puede el entendimiento, como espontaneidad, determinar el sentido interno, mediante lo múltiple de representaciones dadas, conforme a la unidad sintética de la apercepción.

Debe explicarse la posibilidad de conocer a priori, por categorías, los objetos que puedan presentarse a nuestros sentidos, no según la forma de su intuición, sino según las leyes de su enlace, la posibilidad pues de prescribir la ley a la Naturaleza y de hacerla incluso posible. Pues sin esa capacidad suya no se podría explicar cómo todo lo que pueda presentarse a nuestros sentidos tiene que caer bajo las leyes que se originan a priori en el solo entendimiento..

 La facultad pura del entendimiento, de prescribir a priori, por meras categorías, leyes a los fenómenos, no alcanza a más leyes que a aquellas en que descansa una naturaleza en general como legalidad de los fenómenos en el espacio y en el tiempo.

Doctrina transcendental del juicio (o analítica de los principios). Del esquematismo de los conceptos puros del entendimiento… Los conceptos son enteramente imposibles y no pueden tener significación alguna, si un objeto no es dado en ellos… Los conceptos puros a priori, además de la función del entendimiento en la categoría, deben contener a priori condiciones formales de la sensibilidad (sobre todo del sentido interno), que encierran la condición universal bajo la cual la categoría puede ser aplicada a un objeto. Vamos a llamar a esa condición formal y pura de la sensibilidad, a la cual está restringido el concepto del entendimiento en su uso, esquema de ese concepto del entendimiento y llamaremos esquematismo del entendimiento puro al proceder del entendimiento con esos esquemas… Este esquematismo de nuestro entendimiento, respecto de los fenómenos y respecto de su mera forma, es un arte recóndito en las profundidades del alma humana, cuyo verdadero manejo difícilmente adivinaremos en la naturaleza y pondremos al descubierto. 

Sistema de todos los principios del entendimiento puro… Los principios a priori tienen ese nombre no sólo porque contienen los fundamentos de otros juicios sino también porque no se fundamentan en otros conocimientos más altos y generales…. La proposición “a ninguna cosa conviene un predicado que la contradiga” se llama principio de contradicción… Debemos dar al principio de contradicción el valor de principio universal y plenamente suficiente… Principio de la permanencia de la sustancia: en todo cambio de los fenómenos permanece la sustancia… Principio de la sucesión según la ley de causalidad: todas las alteraciones suceden según la ley del enlace entre causa y efecto… Y aquí el concepto de relación entre causa y efecto. 

Refutación del idealismo. Teorema: La mera conciencia, empíricamente determinada, de mi propia existencia, demuestra la existencia  de los objetos en el espacio fuera de mí.

El principio de la continuidad prohibía todo salto en la serie de los fenómenos (cambios) (in mundo non datur saltus), pero también toda laguna o vacío entre dos fenómenos, en el conjunto de todas las intuiciones empíricas en el espacio (non datus hiatus) … La proposición “nada ocurre por ciego azar” (in mundo non datur casus) es una ley a priori de la naturaleza; de igual modo sucede con la proposición “ninguna necesidad en la naturaleza es ciega, sino condicionada y por lo tanto necesidad comprensible” (non datur fatum)… Podríamos fácilmente presentar en su orden esos cuatro principio (in mundo non datur hiatus, non datur saltus, non datur casus, non datur fatum), como todos los principios de origen transcendental, según el orden de las categorías y señalar a cada uno su puesto.

Dialéctica transcendental

En la razón (considerada subjetivamente como una facultad humana de conocer) hay reglas fundamentales y máximas de su uso, que tienen la autoridad de principios objetivos.

Vamos a dar a los conceptos de la razón pura un nuevo nombre, como hicimos con los conceptos puros del entendimiento al llamarlos categorías. Y será el nombre de ideas trascendentales. 

De las ideas en general… Ruego a quienes tengan amor a la filosofía… que tomen  la palabra “idea” en su sentido primitivo [sentido platónico]

La forma de los raciocinios, cuando sea aplicada a la unidad sintética de las intuiciones, según indicación de las categorías, contendrá el origen de ciertos conceptos particulares a priori que podemos llamar conceptos puros de la razón o ideas trascendentales.

Entiendo por idea un concepto necesariamente de razón, que no corresponde a ningún objeto dado en los sentidos. Así pues, los conceptos puros de razón que estamos ahora examinando son ideas trascendentales. 

Así podría decirse que la totalidad de los fenómenos es sólo una idea; pues nunca podremos formarnos una imagen de esa totalidad… [a esta idea la llamará “mundo”]

Sistema de las ideas trascendentales. Toda relación de representaciones de la cual podemos hacernos o un concepto o una idea, es de uno de estos tres tipos: 1º, relación con el sujeto; 2º, relación con lo múltiple del objeto en el fenómeno; 3º , relación con todas las cosas en general.

Las ideas trascendentales se reducen a tres clases. La primera contendrá la unidad absoluta (incondicionada) del sujeto pensante; la segunda, la unidad absoluta de la serie de las condiciones del fenómeno; y la tercera, la unidad absoluta de la condición de todos los objetos del pensamiento en general. 

El sujeto pensante es el objeto de la psicología. El conjunto de todos los fenómenos (el mundo) es el objeto de la cosmología. Lo que contiene la condición suprema de posibilidad de todo cuanto puede ser pensado (el ser de todos los seres) es el objeto de la teología. Así la razón pura da la idea para una doctrina trascendental del alma (psicologia rationalis), para una ciencia transcendental del mundo (cosmologia rationalis) y finalmente para un conocimiento transcendental de Dios (theologia transcendentalis) [recordemos que por “transcendental” Kant entiende “a priori”]

De los raciocinios dialécticos de la razón pura. De estos raciocinios dialécticos hay pues tres especies, tantas como las ideas a que conducen sus conclusiones. 

Que el yo de apercepción  es en todo pensamiento un singular que no puede ser disuelto en una pluralidad de sujetos… es cosa implícita en el pensar.

Conocerse como noúmeno es cosa empero imposible, puesto que la intuición empírica interna es sensible y no proporciona más que fenómenos. 

 La expresión “mundo” significa el todo matemático [es decir, el conjunto] de todos los fenómenos y la totalidad de su síntesis…

Primera antinomia de las ideas trascendentales. Tesis: El mundo tiene un comienzo en el tiempo y con respecto al espacio está encerrado también en límites. Antítesis: El mundo no tiene comienzo ni límites en el espacio, sino que es infinito, tanto en el tiempo como en el espacio. 

Segunda antinomia de las ideas trascendentales. Tesis: Toda sustancia compuesta, en el mundo, se compone de partes simples; y no existe nada más que lo simple o lo compuesto de lo simple. Antítesis: Ninguna cosa compuesta, en el mundo, se compone de partes simples; y no existe nada simple en el mundo. 

Tercera antinomia de las ideas trascendentales: La causalidad según  leyes de la naturaleza no es la única de donde los fenómenos del mundo pueden ser deducidos. Es necesario admitir además, para la explicación de los mismos, una causalidad por libertad. Antítesis: No hay libertad, sino que todo, en el mundo, todo ocurre según leyes de la naturaleza. 

Cuarta antinomia de las ideas trascendentales. Pertenece al mundo algo que, como parte de él o como su causa, es un ser absolutamente necesario Antítesis: No existe en parte alguna, ni en el mundo ni fuera del mundo, un ser absolutamente necesario, causa del mundo. 

Del idealismo trascendental como clave de la solución de la dialéctica cosmológica. El espacio en sí mismo, así como el tiempo, y todos los fenómenos, no son en sí mismo cosas, sino que, al contrario, son representaciones que no pueden existir fuera de nuestro espíritu, y de igual modo la intuición  interna y sensible de nuestro espíritu… no es tampoco el verdadero yo existente en sí mismo

Este objeto que allí es el ideal [de la razón] reside simplemente en la razón y lleva también el nombre de ente originario (ens originarium); en tanto no hay ningún ente sobre él se le llama ser supremo (ens summum); y en tanto es sometido todo a él como a él condicionado, se le llama ser de los seres (ens entium)

Por consecuencia, la prueba ontológica (cartesiana), tan célebre, que quiere demostrar por conceptos la existencia de un Ser supremo, es un trabajo inútil que no logra nada; ningún hombre conseguirá por simples ideas ser más rico en conocimiento, ni más ni menos que un mercader no aumentará su caudal si para acrecentar su fortuna se dedicara a añadir ceros al estado de su caja. 

De la imposibilidad de una prueba cosmológica de la existencia de Dios. Es esta prueba la que llama Leibniz “a contingentia mundi”… La necesidad absoluta es, en efecto, una existencia sacada de simples conceptos… No tiene pues más fuerza que la fuerza de la prueba ontológica aquella que pretende presentarse como prueba cosmológica.

De la imposibilidad de la prueba físico-teológica…  [Se trata de] indagar si una experiencia determinada, la de las cosas de este mundo, su naturaleza y orden, nos suministran o no una prueba…. Esta prueba podría demostrar un arquitecto del mundo… pero no un creador del mundo, a la idea del cual todo estaría sometido. 

Las mismas pruebas que demuestran la impotencia de la razón humana para afirmar la existencia de tal Ser bastan también para demostrar la petulancia de toda afirmación contraria. 

Del uso regulador de las ideas de la razón pura. Las ideas de la razón especulativa no son principios constitutivos de la extensión de nuestro conocimiento a objetos que la experiencia no puede dar, sino principios reguladores de la unidad sistemática de la diversidad del conocimiento empírico en general, la cual se halla exactamente regulada.

La idea psicológica no puede significar más que el esquema de un principio regulador, por lo que la pregunta “el alma, ¿es de naturaleza espiritual?” no tiene sentido… La segunda idea reguladora de la razón simplemente especulativa es el concepto del mundo en general. … Si no tenemos esta suposición simplemente como un principio regulador, podemos cometer errores…Si no se restringe esta idea al uso simplemente regulador, la razón se  extravía, puesto que se aparta del cimiento de la experiencia que debe contener los planes de un camino y se arriesga más allá de este terreno hasta lo incomprensible y lo insondable… Cuando no se hace de la idea de un Ser supremo un uso meramente regulador (sino también un uso constitutivo), lo que es contrario a la naturaleza de una idea, surgen entonces las vaguedades de la razón.

No hay pues, propiamente hablando, ninguna polémica en el campo de la razón pura. Las dos partes contendientes golpean en el aire y luchan contra la sombra, puesto que salen de los límites de la naturaleza.

Todo conocimiento sintético de la razón pura en su uso especulativo, después de las pruebas que han sido dadas, es absolutamente imposible

Todo interés de mi razón (lo mismo especulativo que práctico) está contenido en estas tres preguntas: ¿QUÉ PUEDO SABER? ¿QUÉ DEBO HACER? ¿QUÉ ME ES PERMITIDO ESPERAR? [las mayúsculas son nuestras].

Es siempre a la razón pura, pero solamente en su uso práctico, a la que pertenece el mérito de ligar a nuestro interés supremo un conocimiento que la simple especulación no puede más que imaginar.

Yo creo infaliblemente en la existencia de Dios y en una vida futura y estoy seguro de que nada puede hacer vacilar esta fe, puesto que derribaría con ella mis propios principios morales, a los que no puedo renunciar sin llegar a hacerme digno de desprecio ante mis propios ojos…

¿Es que vais a exigir acaso que un conocimiento que interesa a todos los hombres esté por encima del sentido común y no os sea revelado más que por ser filósofos?

C) Crítica

Hay una crítica standard a la Crítica de la Razón Pura que fue pronto presentada, la llamada crítica de F. Jacobi: la cosa en sí, el noúmeno excita mi sensibilidad produciendo en mí sus impresiones, esas impresiones que mi sensibilidad ordena según espacio y tiempo. Pero excitar mi sensibilidad es producir algo en ella, es ser la causa de cierto cambio en su estado de reposo, cuando la causalidad ha sido presentada como un mero apriorismo de mi entendimiento. Hay en esto, pues, una flagrante contradicción. La filosofía posterior se ha ocupado de esta contradicción, y la ha resuelto esencialmente de dos maneras que señalan los dos caminos naturales de posterior evolución de la línea abierta en Kant. 

El camino de Schopenhauer consistirá en presentar también todo lo que me rodea como representación que se da en mí, aunque representación mediata, pues sólo es representación inmediata la que tengo en mis propios sentidos. Esas representaciones aparentemente “externas” del mundo que me rodea son mediatas porque “causan” en mis sentidos las representaciones para mí inmediatas: las impresiones. Así restablece Schopenhauer establece la coherencia en Kant, pues ya no importa que la causalidad sea mera representación, que no sea realmente existente, ya que procede de una representación -la representación mediata- y no de la misma realidad, como pretende Kant.  Pero el peaje que pagará Schopenhauer por esta solución es muy caro: es un paso importante hacia el idealismo, al haber visto al mundo como representación (“El mundo como voluntad y representación” es el título de su obra filosófica).

El camino de Fichte, Schelling y Hegel es abandonarse sin escrúpulo al idealismo, suprimiendo en el planteamiento Kantiano la realidad, lo que Kant llama “la cosa en sí”, puesto que es el patito feo del maravilloso edificio kantiano, aquello sobre lo que nada podemos decir,  permaneciendo en sí mismo como “ignotum X”, como algo desconocido para nosotros. Fichte se quedará con el Yo aquí, y nada fuera, siendo el Yo el que saldrá afuera para objetivarse, para poder ser objeto de su propio conocimiento. No es éste el momento de recordar el desarrollo de esta filosofía, sino sólo para decir que la filosofía de Schelling comenzará por el Espíritu absoluto, y por último, la filosofía de Hegel comenzará por el Ser (“Dios”, en la representación religiosa, por usar su propio lenguaje), Ser que es Nada ¡nada que predicar, pues es la idea más vacía y abstracta, pues concibe el Ser como idea. 

Idea en sí que se conocerá a sí misma, como en la representación religiosa el Padre engendra al Hijo, la idea ya conocida, que contiene en sí todas las verdades, como en san Agustín: la Idea para sí. Y ésta, en un acto de libertad, saldrá fuera de sí, espiración del Espíritu (como en san Agustín), que en un autor panteísta como Hegel coincidirá con la creación del mundo: la Idea fuera de sí.  

La filosofía cartesiana ha evolucionado hasta la obra de Kant, después del cual seguirá el río de la evolución filosófica hasta el idealismo panteísta de Hegel (Y éste a su vez en el materialismo dialéctico de Marx, pues el propio autor afirma en la “Filosofía de la miseria” que lo mismo es decir que todo es idea en evolución dialéctica, que decir que todo es materia en evolución dialéctica, cuestión de nomenclatura). Hegel tenía razón al decir que la historia -que para él es la historia de la filosofía- termina siempre implementando las derivaciones que estaban implícitas en la idea: en la idea cartesiana estaba implícito el panteísmo (si pretendo a ojos cerrados, desde la duda universal, llegar a deducir la realidad, más bien que observarla, es porque todo existe necesariamente, lo cual es la definición misma de Dios: el ser Necesario) Y estaba implícito el idealismo pues el Yo que aparece a Descartes en la duda no es el yo que piensa, sino un yo pensado, del cual cuelga primero la existencia de Dios y luego la existencia del mundo. Un Dios, pues, pensado, y un mundo pensado. Como dice Vernaux: “de un clavo pintado en la pared sólo puede colgar una cadena pintada en la pared”.

Hasta aquí, crítica estandard, la de los propios seguidores de Kant. Mi crítica personal es que Kant filosofó a partir de la ciencia demasiado temprano, cuando aún estaba poco desarrollada (sólo un siglo después de la aparición del “Philosophiae Naturalis Principia Mathematica” con que Newton comenzó en 1687 la andadura de la mecánica). Por esa razón no pudo ser suficientemente crítico con un Hume cuyos argumentos en contra de la causalidad no se mantienen en pie con la ciencia actual, por ejemplo: el fuego -un brillo y un color amarillo- causa la carbonización del papel, causalidad que no vemos ni nunca verá la ciencia. Hoy sabemos que el fuego o el cuerpo incandescente, no un brillo y un color amarillo sino “algo que” (sustancia, negada por Hume) tiene esos accidentes y tiene además otros que hoy ha descubierto la ciencia como el número de electrones en la última capa de sus átomos, responsable de cualquier reacción química y en particular de la carbonización del papel. Desarmado ante la filosofía de Hume, encontró para la causalidad, en ella desaparecida, esa barca de salvación que era el apriorismo, barca de salvación que serviría también para volver a la vida a los demás cadáveres de ahogados en esa filosofía, en particular la sustancia y los accidentes. 

En segundo lugar, mi crítica se dirige a que Kant tuvo una idea euclideana del espacio y el tiempo, cuando hoy sabemos que ambos forman juntos una variedad de cuatro dimensiones cuya curvatura se manifiesta en la gravedad, variedad lorentziana. No es éste el momento de explicar la idea central de la teoría general de la relatividad, de Albert Einstein, pero sí de decir que el espacio tiempo entendidos por la ciencia en la época de Kant -lo que tomó como apriorismos de nuestra sensibilidad-  son muy distintos del espacio tiempo tal como lo concebimos ahora, siendo impensable que su curvatura sea parte de nuestro apriorismo, ya que hemos tardado siglos en llegar a conocerla.

En tercer lugar, Kant tomó la ciencia newtoniana como un saber definitivo y absoluto, antes de que éste sufriese tres drásticas revoluciones: la mecánica cuántica, la relatividad especial y la relatividad general. En particular, nadie entiende ahora nuestra ciencia de la naturaleza como ciencia definitiva y absoluta sino como provisional y aproximada, aunque cada vez más fielmente aproximada.  Según el modo en que Popper ha descrito la teoría científica, ésta tiene dos fases: la creación de la base experimental, en la que se hacen experiencias cuyos resultados se generalizan en leyes experimentales; y la deducción de la teoría científica desde unos pocos axiomas o postulados -algunas leyes experimentales o ciertas proposiciones que las implican. En la primera fase, las leyes son claramente a posteriori y en la segunda fase las proposiciones son claramente analíticas puesto que se deducen del análisis de la definición del objeto bajo estudio, es decir del análisis de los axiomas. Nunca pues se producen los juicios sintéticos a priori, pues éstos serían sólo los axiomas si fueran juicios, pero no lo son, sino sólo hipótesis (De hecho, ninguno de los ejemplos de Kant de juicios sintéticos a priori que Kant toma de la ciencia, lo son a la vista de la ciencia actual: todos son hechos que podemos de deducir de los axiomas de la teoría en que están enmarcados). Sencillamente, no hay juicios sintéticos a priori en la ciencia, con la idea que actualmente tenemos de ella. ¡Pero la existencia de estos juicios en la ciencia fue la fundamentación, el cimiento mismo, del grandioso edificio kantiano, que aparece ahora como gigante con pies de barro!

Por último, quiero atraer la atención hacia el tema de los “esquematismos”, algo extraño y misterioso en la obra de Kant, donde parece que se rinde ante el problema principal: ¿Por qué aplicamos a un determinado objeto unas categorías en vez de otras?¿De qué modo sabe nuestro entendimiento cuáles aplicarles? Esto podría ser resuelto afirmando que la información que ha considerado  como “a priori” quizá no sea sólo “ a priori” sino también “a posteriori”, proveniente del fenómeno, pero esto sería para él como tirar piedras sobre el propio tejado.  El lo resuelve diciendo que “ los conceptos puros a priori, además de la función del entendimiento en la categoría, deben contener a priori condiciones formales de la sensibilidad (sobre todo del sentido interno), que encierran la condición universal tan solo bajo la cual pueda la categoría ser aplicada al  objeto. Esa condición formal y pura de la sensibilidad, a la el que el concepto del entendimiento en su uso está restringido, vamos a llamarla esquema de ese concepto del entendimiento y llamaremos esquematismo del entendimiento puro al proceder del entendimiento con esos esquemas” Que el problema no queda bien resuelto dejando un importante flanco abierto en su teoría del apriorismo, podemos colegirlo de sus propias palabras: “ Este esquematismo de nuestro entendimiento, respecto de los fenómenos y respecto de su mera forma, es un arte recóndito en las profundidades del alma humana, cuyo verdadero manejo difícilmente adivinaremos a la naturaleza y pondremos al descubierto”.

El autorIgnacio Sols

Universidad Complutense de Madrid. SCS-España.

Recursos

Immanuel Kant: Crítica de la Razón Pura

Continua la serie de artículos sobre la obra principal de los principales filósofos modernos y contemporáneos, tras la exposiciones de Descartes, Locke y Hume.

Ignacio Sols·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 10 minutos

Una versión más extensa de este artículo puede verse aquí.


Cronología

1755 Historia general de la naturaleza y teoría del cielo.

1770. Profesor de lógica y metafísica de la universidad de Königsberg.

1781: Crítica de la razón pura

1788: Crítica de la razón práctica

Nace, vive y muere en Königsberg (1724-1804). Educado en un evangelismo pietista que nunca abandonó, y más tarde en el racionalismo de Leibniz y Wolff, explica  en 1755 la formación del sistema solar en una nebulosa, y explica la vía Lactea como una galaxia, noción a la que pone nombre. La lectura hacia 1770 del ataque de Hume a la causalidad le lleva a salvarla como apriorismo mental en su Crítica de la Razón Pura y a salvar la realidad de Dios y la libertad humana en su Crítica de la Razón Práctica

A) Exposición: “Desperté del sueño dogmático”

Al leer a Hume Kant despertó de su sueño dogmático.  El ataque de David Hume a la causalidad y a las demás categorías anunciaba consecuencias funestas en metafísica y en las ciencias experimentales que estudian las causas de los fenómenos. Al reparar en que, sin causalidad es imposible conocer, Immanuel ve la luz que le va a sacar de su abatimiento intelectual.

El giro copernicano en filosofía

¿No será que la causalidad y demás categorías no son sino las condiciones de posibilidad de nuestro conocimiento, nuestra propia facultad de conocer, tanto en el conocimiento sensible -la formación de nuestras intuiciones-, como  en el intelectivo-formación de conceptos-, como en la razón, donde formamos nuestras ideas?

Para contestar, se embarca en su estudio de los juicios, a fin de averiguar cómo son posibles en la mecánica, formulada tan solo un siglo antes por Isaac Newton, gozando de ese reconocimiento universal que a nadie permite dudar de la veracidad de sus proposiciones. La pregunta a continuación deberá ser si esa misma certeza y universalidad es posible en metafísica (se trata pues de un intento de mimetización del método científico). 

Clasificará los juicios, según extraigan su verdad de la experiencia o sean anteriores a ella, en juicios a posteriori (el hierro se dilata con el calor) o  juicios a priori (1327 + 2935= 4262, pues sé que ambas cantidades suman la tercera, antes de la experiencia de contar; o  el juicio de que dos rectas paralelas a una tercera son paralelas entre sí, pues es algo que sé antes de verlas). 

Y clasificará también los juicios en sintéticos, si aportan verdad genuinamente nueva, o analíticos, si su verdad esté contenida en los conceptos que tal juicio pone en relación, y simplemente aflora al analizarlos. Decir que el hierro se dilata con el calor es un juicio sintético pues no se deduce de un análisis del concepto de hierro; y lo es  también el anterior juicio sobre una suma, pues el número  que suman no se deduce de las definiciones de los sumandos; y el de también el citado juicio de las tres rectas paralelas, por la misma razón; Y la consideración que concluye ambas clasificaciones es que, para haya verdadera ciencia, ciencia de validez universal, han de darse en ella juicios que sean a la vez sintéticos -para que sean avance del conocimiento- y a priori, pues si dependen de nuestras experiencias particulares no tienen validez universal.

Es así que hay ciencia universalmente válida, pues ese es el caso de la mecánica, de reciente descubrimiento, luego hay juicios sintéticos a priori. Y siendo así que hay en ellos verdad nueva, pues son sintéticos, la pregunta natural es: ¿de dónde extraen esos juicios su verdad, ya que no es de sus propios términos ni tampoco de la experiencia, puesto que la anteceden? Solo puede haber una respuesta: la extraen de nuestra propia facultad de conocer. La verdad de esos juicios sintéticos a priori estaba ya en ella. Esto ha de ser así tanto en el conocimiento sensible, como en el intelectual, como en nuestra razón. Sabe pues ya Kant, por esta consideración, que Kant en nuestra sensibilidad, en nuestro entendimiento y en nuestra razón, ha de haber formas a priori, y el objeto de la obra que de este modo introduce, consistirá en indagar en cada una  de esas tres facultades nuestras para encontrar encontrar en ella sus formas a priori.

Era mental lo que creíamos real

Como todo conocimiento se inicia en los sentidos, Kant comienza por analizar, en su estética transcendental, nuestra facultad de producir intuiciones sensibles (αισθητικη = relativo a lo sensible). Imagine el lector la sala de estar de su casa, y despójela en su imaginación, progresivamente -uno a uno – de cada uno de sus muebles, luego de su techo, paredes, suelo, e intente finalmente despojarla también de su espacio ¡ah, esto último ya no es posible, ya no lo puede imaginar el lector! Luego el espacio de su sala de estar no estaba en esa sala sino en su propia facultad de conocer, ésa es la razón de que no haya podido desprenderse del espacio en su imaginación ¡porque estaba en ella! El espacio forma parte de todas nuestras intuiciones sensibles -ninguna se da sin un lugar-  porque es en realidad una forma a priori, una intuición pura de nuestra sensibilidad. Una discusión análoga puede hacerse con el tiempo: todo lo percibimos en un lugar y en un tiempo determinados porque espacio y tiempo son formas a priori de nuestra sensibilidad: son intuiciones puras. Todas las demás intuiciones son formadas a partir de las impresiones que nos llegan del mundo exterior al ser ordenadas por nuestra sensibilidad según un cierto lugar y un antes y un después, de modo que la realidad exterior, la “cosa en sí” como la llama Kant, la cosa despojada de todo espacio y tiempo, permanece desconocida para nosotros, por lo que la llama también el Ignotum X (como, en matemáticas, se suele designar x una variable desconocida).

Pasamos a continuación a nuestro entendimiento -que Kant estudia en su analítica transcendental-, es decir a nuestra capacidad de categorizar las intuiciones formadas en nuestra sensibilidad hasta convertirlas en conceptos: no ya un sonido de voz, no ya una tonalidad de piel y cabello, una forma agradable, sino una persona, un hombre o una mujer ante mí, con quienes me relaciono. También aquí se dan formas a priori del entendimiento, es decir conceptos puros, también llamados categoríasLa clasificación que hace de tales categorías se corresponde más o menos con los predicamentos clásicos, sustancias y accidentes, y con sus subdivisiones, apareciendo entre tales categorías la muy importante relación de causalidad. Es aquí pues -en nuestra facultad de formar conceptos- y no en la realidad exterior, donde Kant ubica la relación de causalidad, relación clave tanto para la ontología filosófica como para la fundamentación de las ciencias experimentales. 

Pasamos finalmente a la razón, donde formamos nuestras ideas sobre el mundo que nos circunda, sobre nosotros mismos y nuestras ideas sobre Dios. Se trata del lugar propio, por tanto, de la filosofía, y, en general, de nuestro pensamiento. También aquí encuentra Kant formas a priori, o ideas puras de la razón. Se trata de ideas que son condición de posibilidad de su actividad, pues sin ellas no podemos razonar, la razón misma pierde su estímulo: la primera es la idea preconcebida de que tiene que haber unidad y simplicidad en la realidad que nos circunda. Esta convicción, aun no expresada, es la que nos lleva a buscar relaciones, conexiones entre los hechos, todo aquello a lo que llamamos razonar. Es a esa idea de orden y unidad en la realidad fuera de mí a lo que Kant llama Mundo, como los filósofos antiguos llamaban Cosmos al mundo ordenado.  

También es idea preconcebida de la razón la unidad en mí de todas mis experiencias  -son mis sensaciones, son mis pensamientos- , y es a esa unidad a la que me refiero cada vez que hablo del Yo, de mí mismo. Y es, finalmente, idea pura de la razón la idea de un Dios, garante -según la filosofía de Descartes, predominante en la época en que escribe-  de la validez de esa unidad del Mundo conmigo a la que  llamamos verdad, la verdad de mi conocimiento  de  él. Yo, Mundo, Dios -la unidad en mí, la unidad fuera de mí, y el garante de la unidad de ambas- son los tres temas perennes de la filosofía que aparecen ahora aquí, en la filosofía de Immanuel Kant, como las ideas puras de la razón, es decir, como los presupuestos que hacen posibles todas nuestras demás ideas, los presupuestos que  hacen posible nuestro razonar, y lo estimulan.

La ciencia y la filosofía

Y aquí es cuando  Kant llega a su objetivo de desentrañar la raíz de la verdad en las ciencias. ¿Por qué son posibles las matemáticas? Porque estudian las formas a priori de nuestra sensibilidad, el  espacio y el tiempo (aquí incluye no solo la geometría sino también la aritmética pues es intuición temporal la iteración ,origen el número). Por ser esas formas a priori de la sensibilidad -el espacio y el  tiempo- las mismas para todos nosotros, pues todos tenemos igual facultad de conocer sensiblemente, su estudio tiene validez universal. Esa es la razón de la validez universal de las matemáticas.

Sigamos: ¿Por qué son posibles las ciencias experimentales, es decir, el estudio de los fenómenos por sus causas? De nuevo, porque estudian formas a priori del entendimiento, ya que la forma a priori es la causalidad. De nuestra propia facultad de conocer extrae pues la mecánica newtoniana la verdad de sus juicios sintéticos a priori, y por eso goza de esa envidiable universalidad, pues de nuevo son formas a priori son las mismas para todos nosotros. 

Y finalmente, ¿es posible el saber -como saber universal validez- la metafísica, ese razonamiento nuestro sobre el Mundo, sobre nosotros mismos, sobre Dios? La respuesta, en principio, es afirmativa, aunque con un muy importante pero:  es posible, sí, pues se trata también de formas a priori, y por tanto de formas universales, que hay en nuestra razón. Pero al punto nos advierte que la metafísica sólo puede subsistir como un tribunal de la razón que guarde a esta de aventurarse en lo que  Kant llama la ilusión transcendental:  poner como si fueran realidades exteriores a lo que solo son ideas de nuestra razón: Yo, Mundo, Dios.

B) Crítica: David contra Goliat

    Pues no otra cosa puede ser que un matemático critique al más famoso de los filósofos modernos. Pero, como el joven belenita, no me arredraré ante este gigante del pensamiento puesto que, al fin y al cabo, Kant sólo ha querido hacer con la filosofía lo que hacemos nosotros con las matemáticas y con las ciencias matematizadas, cuales y de estas tenemos ahora una comprensión mucho más madura que la se tenía en el tiempo en que  escribía Immanuel Kant

    La flagrante contradicción en Kant

    Todo esto se ha hecho para salvar la causalidad y otras categorías del naufragio de Hume. Pero ¿hacía falta realmente o el naufragio fue sólo imaginario?  A Kant y otros filósofos de su tiempo le convencieron los ataques a la causalidad de David Hume, pero no resultan convincentes ahora, ya que sus supuestos han sido ampliamente superados por el avance de la ciencia (pero, desafortunadamente, no podemos ahora volver el reloj hacia atrás, pues la obra de Hume ya jugó su papel deconstructor de la filosofía): recordemos que Hume afirmaba que nunca se podría encontrar conexión alguna necesaria –es decir, relación de causalidad-  entre el hecho de comer pan u otro alimento y el de que sean renovadas nuestras fuerzas. Esto podría decirse y creerse en su época, pero nadie ahora, con una mínima formación científica, lo sostendría, ya que hemos comprendido, hasta la última, las reacciones químicas con que esto sucede, de hecho casi las inversas del ciclo de Krebs de la función clorofílica, aquel por el que la energía solar es captada y almacenada como energía de enlaces químicos.

    La segunda crítica es clásica, y fue formulada por sus propios seguidores (Friedrich Jacobi, Schopenhauer, Fichte) como grieta  peligrosa en el magnífico edificio kantiano: Si la causalidad no es algo real, algo que se dé fuera de mí, sino solo una categoría de mi propio conocer ¿cómo es posible que el ignotum X – la realidad exterior-  “cause” en mí ciertas impresiones, aquellas que yo ordeno según espacio y tiempo, dando con ello origen a mi conocimiento? La dificultad no queda saldada con un simple cambio de palabra, con omitir la expresión “causa impresiones” y decir, en cambio, “producir impresiones”. De hecho, es más que una fisura: todo el edificio cae por su base como gigante con pies de barro, o con pies, aún peor, que son pura representación mental, sin correspondiente exterior. 

    Pero el edificio es magnífico y los seguidores no renunciarán a él, sino más bien a esa realidad exterior, informe y extraña para mí, a la que Kant ha llamado Ignotum  X,  la cosa en sí. Veremos en siguiente artículo la solución de Schopenhauer en El mundo como representación y voluntad : considerar al mundo también como representación (para recuperarlo luego -à la Kant- como voluntad), de modo que nada contradictorio haya en que la causalidad sea representación y enlace el mundo exterior con su imagen sensible en mí, ya que también el mundo es representación (habría contradicción en que un clavo pintado en la pared -la causalidad kantiana- sostuviese una cadena real  -la realidad exterior- pero no la hay en que un clavo pintado en la pared sostenga una cadena también pintada en la pared, es decir, no hay contradicción si causalidad y mundo son ambos representación).

    Pero la solución más radical la dará Georg Hegel, siguiendo a Fichte: desprenderse del molesto Ignotum X, de la realidad exterior, y quedarse con solo un universo de ideas: es el idealismo o panlogismo alemán. Alejados cada vez más del ser, se habrá  perdido, al final, del todo, la realidad. Panlogismo. Todo es idea.

    Al diablo con los juicios sintéticos a priori

    Y tras este golpe -prestado-, David desenvaina espada y corta cabeza. Sabido es que la ciencia se construye sobre una base experimental de leyes tales como “el hierro se dilata con el calor”,  basadas en la experiencia. Cuando eso decimos, estamos afirmando que el hierro se ha dilatado con el calor en todas las experiencias que hemos realizado, lo que es un juicio a posteriori, y por supuesto sintético, pero no es juicio sintético a priori; y también decimos que así mismo ocurrirá siempre, pero esto ya no es un juicio -algo que pueda ser verdadero o falso- sino una predicción: algo que puede cumplirse o no cumplirse. Por tanto, en la base experimental de la ciencia -el enunciado de leyes experimentales- no se producen juicios sintéticos a priori. 

    A la base experimental sigue la teoría científica, en la que se ponen unos postulados desde los que deducir esas leyes que se habían encontrado experimentalmente y otras muchas más. Pero los postulados no son juicios, ya que no se afirman, sino que se “postulan”, es decir, se “pide” sean admitidos para  dar lugar a las deducciones desde ellos. Todo lo que entonces se deduzca será juicio analítico, puesto que es deducido de (o por análisis de) esa definición de los conceptos científicos bajo estudio que son los postulados ( el objeto es todo aquello que cumpla los postulados). No son, por tanto, juicios sintéticos a priori. ¿Dónde están pues los famosos juicios sintéticos a priori de la ciencia, si no se encuentran ni en su base experimental ni en el desarrollo teórico desde los postulados de la teoría? Simplemente, no están. 

    Cuando, al construir  la base experimental, decíamos que el hierro se dilata por el calor, solo hacíamos un juicio a posteriori, basado en la experiencia. Y cuando volvemos a decirlo en la teoría científica -en la teoría del estado sólido- deducido desde los principios de la mecánica cuántica por análisis de su estructura molecular, estamos entonces haciendo un juicio analítico ya que lo deducimos por análisis de la definición del hierro: su número atómico 26. Nunca es sintético a priori. También es juicio analítico decir que 2+5=7 pues se deduce de los axiomas de Peano de la aritmética, y de la definición en ella del 2, del 5 , del 7 y de la suma, y lo mismo sucede con cualquier otra suma. Y es juicio analítico que dos rectas paralelas a una tercera sean paralelas entre sí, pues se deduce en la proposición 30 del libro de Euclides de los postulados de la geometría euclídea y de la noción que en ella se da de paralelismo (o en matemática actual, de los axiomas de Zermelo-Fraenkel más el axioma de elección, en los que se basa la teoría de conjuntos, es decir, toda la matemática).

    Si los juicios sintéticos a priori no se dan ni siquiera en la ciencia ¿por qué hemos de exigírselos a la metafísica? Y si no se dan tales juicios ¿qué necesidad tenemos de suponer en nuestro conocimiento formas a priori que justifiquen la verdad de tales juicios?

    El autorIgnacio Sols

    Universidad Complutense de Madrid. SCS-España.

    Evangelización

    J. A. Vallarino, patrón de andas del Señor de los Milagros: «La piedad popular hace que la gente se dirija a Jesús como un amigo»

    Entrevista al encargado de custodiar las sagradas Andas del Señor de los Milagros, paso de una de las procesiones más numerosas del mundo,

    P. Manuel Tamayo·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 10 minutos

    Aquella habilidad infantil para moldear y crear con las manos fue el primer paso de un camino que lo convirtió en arquitecto, pero el destino le tenía reservada una estructura mucho más sagrada. José Antonio Vallarino Vinatea es hoy el guardián de una de las tradiciones más potentes del Perú: el encargado de custodiar las sagradas Andas del Señor de los Milagros.

    Hablamos con el hombre que, en estrecha coordinación con las Madres Carmelitas de las Nazarenas, asume cada año la monumental tarea de organizar la procesión que paraliza la capital.

    ¿Cómo acaba un arquitecto haciéndose cargo de la procesión más importante del Perú?

    –Mi relación con el Monasterio de Nazarenas Carmelitas Descalzas, guardianas de la imagen y devoción del Señor de los Milagros, data de 1976, cuando la Madre priora de entonces Sor María Soledad de Nuestra Señora de Guadalupe, toma contacto con la empresa constructora en la que trabajaba, solicitando apoyo para ejecutar una obra en el convento de la Avenida Tacna de Lima. Como su solicitud no tenía planos, me encargaron que las atendiera y viera de hacer los planos que se necesitaran.

    El proyecto resulto ser mucho más grande que lo que parecía al inicio, y las madres me confiaron, tanto el proyecto como posteriormente la obra, lo que hizo que estableciera una relación más allá que solo el profesional. 

    Años después, en 1990, y después de haber efectuado numerosos trabajos en el Convento, las madres me pidieron si pudiera aceptar el cargo de Patrón de Andas que es el nombre que tiene quien se encarga de mantener y cuidar las Andas que salen en procesión en el mes de octubre, así como representarlas en los momentos en que las autoridades o instituciones hacen homenajes mediante la entrega de medallas, Insignias o condecoraciones al Señor de los Milagros. Tengo el privilegio de recibirlas para colocarlas en las Andas desde hace 37 años.

    ¿Quiénes son los responsables del Señor de los milagros?

    –Cuando las madres me confiaron el proceso de armar y luego guardar las Andas, el sistema era un tanto desordenado y participaba mucha gente, cada uno con una tarea muy particular. Poco a poco fuimos cambiando la manera de armar las Andas (estas se guardan desarmadas para permitir su la limpieza y mantenimiento), mejorando las formas de sujeción de las piezas y cambiando partes que se encontraban en mal estado. Adicionalmente fuimos reduciendo el grupo de armadores, hasta hoy en que somos 6. El patrón de Andas, dos sub patrones, dos adjuntos y un ex sub patrón, que colaboramos con la limpieza y armado, y con el acompañamiento en las procesiones.

    Procesión del Señor de los Milagros, el 18 de octubre de 2025. @OSV News/Angela Ponce, Reuters.

    ¿Cómo es el trabajo de armar las Andas?

    –El trabajo de armar las Andas empieza tres semanas antes del primer sábado de octubre, que es el día de la primera salida del Señor, con la limpieza de las piezas de plata y las enchapadas en oro, que han estado guardadas cada una en su funda de terciopelo y debidamente envueltas para protegerlas. El trabajo de limpieza se hace con productos no abrasivos y nos toma un día entero. El siguiente día, se procede a colocar todas las piezas que han sido retiradas de la mesa central, cuya secuencia debe seguirse escrupulosamente, ya que de otra manera no se puede armar correctamente, en base a la numeración que está marcada en cada pieza. El día viernes anterior a la salida del Señor es el momento más importante del armado, porque es cuando se colocan los cuadros en sus marcos y se suben y fijan en su lugar. Para esto, previamente las madres han colocado las joyas que visten al Señor.

    También arman un estrado…

    –El estrado de las Misas de campaña que se celebran los días de procesión a las 6 y media de la mañana, se arma la noche anterior con la colaboración de los Caballeros del Señor, un grupo de más de 70 personas que apoyan en octubre al Monasterio, dando seguridad, orientación y colaboración desinteresada en numerosas tareas que están bajo responsabilidad del Patrón de Andas. Las partes del estrado, con capacidad para hasta 80 con celebrantes, lo guardan las madres en un depósito cercano y dada su versatilidad, se puede armar en aproximadamente una hora, lo que resulta indispensable ya que se coloca interrumpiendo parcialmente el tráfico de la Avenida Tacna.

    ¿Ha cargado las Andas?

    –Sí. La primera salida del Señor desde el Salón de Andas del Monasterio, tiene un primer grupo de cargadores compuesto por amigos y colaboradores del Monasterio, con la ayuda de los Caballeros del Señor y algunos directivos de la Hermandad. Este es probablemente el momento más emocionante, cuando suena la música, los devotos aplauden, las hermanas cantoras lanzan sus voces, y se da inicio al recorrido. En este grupo de cargadores he tenido la oportunidad de cargar varias veces, aunque ahora tengo el privilegio de dirigirlo.

    ¿Qué se requiere para ser cargador?

    –Los cargadores pertenecen a la Hermandad del Señor de los Milagros de Nazarenas, y están organizados por cuadrillas (20), cada una de las cuales se divide en cinco sectores de cargadores, según su talla. Cada sector tiene por lo general 34 cargadores. Para ser cargador, el postulante debe ser presentado a una cuadrilla, y podrá ingresar según el número de vacantes que se abran cada año. De los aproximadamente 4,000 cargadores que existen, cada año ingresan un aproximado de 200 nuevos hermanos. Los hermanos antes de ingresar plenamente a la Hermandad pasan por un proceso de formación mientras son postulantes.

    ¿Qué año procesión le impresionó más?

    –Las que más recuerdo son las que hicimos a los distritos alejados del centro, sobre el denominado nazareno móvil, en los años 96, 97 y 98, que fue una plataforma que se acondiciono para trasladar las Andas. Fue impresionante cuando salimos en el primer recorrido sobre el móvil, ver que la gente en vez de despedirse del Señor, empezó a acompañarlo, a la velocidad del vehículo o sea a un paso muy rápido, y a lo largo de los kilómetros de recorrido hasta Villa el Salvador, nunca dejo de haber personas apostadas a los lados de las avenidas, que esperaban el paso del Señor durante largas horas, para poder verlo solo unos instantes.

    También fue memorable las visita a las Palmas, cuando vino el Papa Francisco. Igual fue muy especial ver la fe de la gente durante los años que no hubo procesión por causa del Covid 19, y como se acercaban al Santuario a pedir por la salud de sus familiares. 

    ¿Cómo sigue usted la procesión?

    –El Patrón de Andas, en tanto representa a las madres durante las procesiones, debe estar atento a cualquier eventualidad, debe acompañarlas en todo el recorrido, para lo cual hacemos turnos, ya que es muy difícil poder estar todo el recorrido, que el 18 y 19 dura casi 48 horas ininterrumpidas. Hacemos turnos de 8 horas con los sub patrones, pero todos estamos siempre en las guardadas que es cuando el Señor llega al Santuario, generalmente entre las 3 y 4 de la mañana. 

    La procesión es acompañada por miles de fieles que quieren acercarse lo más posible, diferente a lo que ocurre en otros lugares donde los devotos ven pasar las Andas o los Pasos, y aunque hay una soga de protección, hay momentos en que el espacio es mínimo, y es una gran satisfacción poder contribuir a que todo se desarrolle sin contratiempos. En todos los años que acompaño al Señor, siempre siento la misma emoción el día de la salida y al momento que termina el 1 de noviembre.  

    José Antonio contemplando de cerca la imagen.

    ¿Qué es lo que más le impresiona?

    –Sin duda la piedad y devoción de los fieles. Ver sus rostros de emoción, sus lágrimas, y esa búsqueda de conexión directa con Jesucristo en la cruz. Para muchos devotos, la imagen del Señor en sus Andas, representa una suerte de camino directo, una puerta que te permite estar más cerca de Jesús, conversar con él, pedirle y sobre todo agradecerle. 

    La piedad popular tiene este componente que considero maravilloso, que hace que la gente se dirija a Jesús como un amigo, usando incluso formas muy familiares de trato, como si fuera de su familia. Sin duda que la formación católica de muchos debe dejar que desear, pero de este diálogo directo, no pueden resultar sino buenas cosas, como el servicio a los demás, promesas de ser mejores, esfuerzos por ser fiel, y gratitud hacia Nuestro Señor. 

    Otro aspecto muy interesante es la diversa extracción social de los fieles del Señor. Si en sus orígenes fue un culto de gente mayoritariamente negra y sencilla, esto ha ido diluyéndose con los años, incorporando cada vez más devotos de todo origen y de toda extracción social, ya que no es infrecuente ver personas de niveles económicos más altos, junto a personas que viven al día. Esto es lo maravilloso del Señor: que nos convoca a todos

    ¿La gente joven va a la procesión?

    –Sí, por supuesto. Hay muchos jóvenes postulando para ingresar a la Hermandad y si bien, la mayor cantidad de fieles son mayores, estos van con sus niños, fomentando en ellos la devoción al Señor de los Milagros. Se ven personas de todas las edades, sobre todo en las procesiones.

    ¿Como sostienen todo las carmelitas descalzas?

    –Las religiosas del Monasterio, solían tener los ingresos que provenían de un pago que hacían los hermanos por cargar las Andas. Se denominaba la “licencia de Carguío”. Ahora este es un ingreso de la Hermandad, por lo que las madres han ido poco a poco, desarrollando proyectos propios que le permiten solventar, no solo sus actividades cotidianas si no también la parte que les corresponde de las actividades de octubre, como el cuidado de las Andas, la seguridad y mantenimiento del Santuario, los pagos de servicios, etc. así como todo el personal que labora en las funciones del Santuario, y que son más de 100 personas en octubre.

    Las Madres además sostienen un comedor gratuito que diariamente da almuerzos a 600 personas mayores y niños y un dispensario médico que da consultas diarias. Los ingresos provienen de las rentas de locales comerciales, la venta de objetos religiosos que mantienen en el atrio del Santuario, y de la fabricación de velas, hostias y detentes.

    ¿Sabes si tienen vocaciones?

    –No sé exactamente cuantas religiosas hay hoy día en el Monasterio, pero se que hay por lo menos tres novicias. Sin embargo, en estos tiempos, las jóvenes ven difícil asumir la vida contemplativa, y ciertamente las vocaciones son contadas, más aun en un Monasterio que si bien es de Clausura, al mantener la responsabilidad del Santuario más importante del Perú, y organizar una de las procesiones más grandes del mundo, requiere vocaciones muy especiales.

    ¿Cómo se hace cuando viene el Papa?

    –La última visita del Papa Francisco, tuvo una charla para Religiosas de vida contemplativa en el Santuario. Fue una organización muy compleja, porque vinieron religiosas de todo el Perú, y de muchas ordenes diferentes. La charla fue para 500 religiosas, que había que recibir en el Monasterio, ubicarlas, ofrecerles seguridad y luego invitarlas a almorzar. Fue una logística increíble, que se complicaba por la seguridad del Papa, que tenía la Guardia Suiza, la seguridad ofrecida por el Arzobispado y seguridad del Estado.

    Tuvimos que coordinar muchos detalles, pero al final todo salió muy bien, y al terminar tuve la suerte de saludarlo al paso, cuando se acercó al lugar en que estábamos, por indicación del Cardenal Cipriani, para que saludar a Teófilo Cubillas que estaba con nosotros, aprovechando que era hincha del futbol. Luego llevamos al Señor en móvil hasta las Palmas para la Misa general, y a pesar que no avisamos a nadie, ni del momento en que lo llevaríamos, que fue después de medianoche, había mucha gente esperando el paso del Señor en bata y pijama. Puedo contar muchas anécdotas de la visita del Papa, que sería muy extenso mencionarlas. Ojalá el Papa León XIV nos visite pronto, como ha prometido.

    En otros lugares del Perú y el mundo ¿sale también la procesión?

    –La hermandad de Nazarenas tiene relación con muchas hermandades en el mundo, pero que yo sepa no existe una organización que las agrupe. Recientemente hay un grupo de personas que se ha denominado Hermandades del Mundo, pero en general cada una tiene sus propias reglas, aunque siempre están pidiendo asesoría sobre la organización y sobre las Andas. La mayoría de ellas tratan de parecerse a las Andas de Nazarenas, y es muy interesante ver cómo, cuando nosotros hacemos algún cambio visible, muchas hermandades asumen también este cambio. Como cuando modificamos la manera de colocarlos los conos de flores.

    La cantidad exacta de hermandades creo que no se conoce, ya que donde hay un grupo de peruanos, inmediatamente aparece una hermandad en torno al Señor de los Milagros. Hay muchas en Estados Unidos, en varios países de América Latina, en Europa y hasta en Suecia y Japón, donde el catolicismo es minoritario.

    En el Perú hay docenas de hermandades repartidas por todo el territorio, aun en lugares donde existe una devoción local para otro Cristo, como en Ica, Tarma o Cuzco.

    Si bien Nuestro Señor de los Milagros se inicia en un barrio a las afueras de Lima, hoy ya es una devoción peruana de alcance mundial. Hay Procesiones del Señor de los Milagros que llegan a San Patricio en la Quinta avenida de Nueva York, a Notre Dame de Paris e incluso a San pedro en Roma.


    La procesión y las Andas

    La procesión del Señor de los milagros de Lima es una de las más numerosas del mundo. Sale por las calles del Centro de Lima en octubre, que es llamado mes morado, por el hábito de color morado que se colocan los fieles devotos que van a la procesión y los cargadores de las Andas.

    Las Andas están formadas, en primer lugar; por una especie de mesa de madera de caoba y refuerzos metálicos sobre la que se alza la imagen; la mesa atravesada longitudinalmente por cuatro largos travesaños de pino Oregón que sirven para el transporte. Los travesaños, de 3,46 m de longitud, están recubiertos en la parte superior por planchas de plata y en la inferior ligeramente acolchadas en terciopelo color morado, que es su color característico en las procesiones. Las terminales de las patas son de bronce.

    Sobre la mesa se levanta un pequeño podio de madera recubierto con láminas de plata tallada, que sirve de base a la imagen. En cada una de las cuatro esquinas del anda, un ángel de plata maciza de 1 m de alto y 50 kg de peso, con alas desplegadas, sostiene entre las manos una azucena de plata con trinches de acero, donde se colocan los conos de flores.

    Tanto en la parte frontal del anda, como posterior se ubican las jardineras también de plata, para los arreglos florales que se reciben en el recorrido y donde también se encuentran los candelabros de plata para las velas, cinco al frente de cada imagen, encendidas durante todo el recorrido procesional. El lienzo del Señor de los Milagros se ubica sobre el eje transversal del anda.

    El lienzo, en cuya parte posterior se ubica el de Nuestra Señora de la Nube, está encuadrado por un doble marco de columnas salomónicas que rematan en capiteles a modo de querubines, sobre los que se apoya un arco ornamentado con especies de volutas y rostros de ángeles.

    El arranque del arco coincide con los brazos de la Cruz. Columnas, arco y ornamentaciones son de plata pura y están rodeadas por rayos de plata bañada en oro de 21 quilates que rematan en 33 puntas. En la parte más alta, sobre los rayos, aparece el escudo de la Ciudad de los Reyes. Las Andas del Señor de los Milagros miden en total 4, 40 m de alto, 1, 64 de lado, y pesaban originalmente cerca de 1,700 kg, de los cuales 450 kg de plata pura, con los accesorios pesa cerca de 1,950 kg.

    El autorP. Manuel Tamayo

    Sacerdote peruano

    Mundo

    La visita del Papa a Francia va tomando forma: Notre Dame, Lourdes y Metz

    Mientras el Papa León XIV ha viajado a España —donde se han agolpado multitudes para escucharle tras 15 años sin una visita papal— la conferencia episcopal francesa ha publicado detalles sobre la visita del Papa a Francia del 25 al 28 de septiembre. Su esperanza: que el ambiente tenga la misma alegría.

    OSV / Omnes·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

    – Caroline de Sury, París, OSV News

    En el anunciado viaje apostólico de León XIV a Francia, el Papa rezará las vísperas en la catedral de Notre Dame de París, en la primera visita papal desde que la catedral reabrió sus puertas el 8 de diciembre de 2024, tras las renovaciones realizadas después del trágico incendio de 2019. 

    Cardenal francés presente durante el viaje del Papa a España

    Acompañado por varios obispos del consejo permanente de la conferencia episcopal francesa, el cardenal Jean-Marc Aveline de Marsella viajó a Barcelona el 10 de junio para participar en la visita del Papa a España, que incluyó una Misa y la inauguración de la Torre de Jesucristo de la basílica de la Sagrada Familia.

    “Como muestran las imágenes, el pueblo español está viviendo esta visita con inmensa alegría y profundo fervor”, escribió el cardenal Aveline en un comunicado del 9 de junio. “Y creemos firmemente que debemos prepararnos activamente para recibir al Papa en Francia”. 

    Para el arzobispo de Marsella, el próximo viaje, anunciado el 6 de mayo, es “una gracia que Dios desea conceder a Francia y a nuestra Iglesia”, y ya se han programado varios compromisos oficiales. 

    El cardenal, actual presidente de la conferencia de obispos franceses, afirmó que había invitado al Papa León a visitar el país “desde el comienzo mismo de su pontificado”.

    “No fue difícil convencerlo, tal es su estima por nuestro país, por su papel en el mundo, por su rica historia espiritual y por su celo misionero”, añadió el presidente de la conferencia episcopal francesa. 

    “Ya en abril comencé a trabajar con él en el borrador del programa para este viaje apostólico a Francia y su visita a la sede de la UNESCO”, dijo el cardenal Aveline.

    Fachada de la catedral de Notre Dame de París, el 7 de diciembre de 2024, día de la ceremonia de reapertura (Foto de OSV News/Ludovic Marin/Reuters).

    El Papa irá a la catedral de Notre Dame, sede de la UNESCO y Lourdes

    Es un momento muy esperado. El Papa León XIV visitará la recientemente renovada catedral de Notre Dame en París el 29 de septiembre, donde celebrará las vísperas. Sacerdotes, diáconos y sus cónyuges, así como personas consagradas, religiosos y religiosas, y seminaristas de toda Francia están invitados a asistir.

    El Papa también visitará la UNESCO, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, ubicada cerca de la Torre Eiffel. Este año, la organización celebra el 80 aniversario de su primera sesión en París, que tuvo lugar a finales de 1946, tras la firma de su carta fundacional un año antes.

    Esa misma noche, el Papa participará en una gran vigilia de oración con la juventud francesa, probablemente en el centro de París. 

    El sábado 26 de septiembre celebrará una solemne misa al aire libre en París, en un lugar que aún no se ha confirmado.

    El Papa León XIV partirá después hacia el Santuario mariano de Nuesytra Señora de Lourdes en el suroeste de Francia, al pie de los Pirineos. Celebrará la Misa dominical el 27 de septiembre en la pradera frente a la gruta donde la Virgen María se apareció a Santa Bernadette en 1858.

    Basílica de la Inmaculada Concepción en Lourdes (Francia). (Roland Garré, Wikimedia commons).

    Misa en la catedral medieval de Metz

    Tras Lourdes, el viaje del Papa concluirá con una parada centrada en la identidad europea. El lunes 28 de septiembre, viajará a Metz, en el noreste de Francia, para celebrar la Misa en la catedral medieval de Saint-Etienne.

    Metz se encuentra en el departamento francés de Mosela, parte de la histórica región de Lorena y lugar de residencia de Santa Juana de Arco en el siglo XV. Esta parte de Lorena, junto con la región de Alsacia, fue anexionada por el Imperio Alemán entre 1871 y 1918, lo que avivó los conflictos entre Francia y Alemania durante las dos guerras mundiales.

    Desde entonces, Metz ha sido una ciudad profundamente ligada a la reconciliación franco-alemana. Cerca de Metz se encuentra la pequeña localidad de Scy-Chazelles , donde está enterrado Robert Schuman, uno de los padres fundadores de la Unión Europea. Estadista francés con raíces culturales tanto alemanas como francesas, Schuman dedicó gran parte de su carrera a la reconciliación tras la Segunda Guerra Mundial.

    Robert Schuman, enterrado cerca de Metz

    La “Declaración Schuman”, publicada en París el 9 de mayo de 1950, cuando su homónimo ejercía como Ministro de Asuntos Exteriores, está considerada como el texto fundacional de la integración europea.

    Schuman era un católico devoto que asistía a misa diariamente y rezaba la Liturgia de las Horas. Fue declarado venerable por el Papa Francisco el 19 de junio de 2021. El Papa León XIV podría inspirarse en su ejemplo como cristiano comprometido con la paz y el bien común para fomentar un renovado sentido en Europa, haciéndose eco del mensaje que transmitió al Parlamento español el 8 de junio. 

    Se espera que la Santa Sede finalice el itinerario del viaje del Papa a Francia en las próximas semanas. 

    Podría visitar un gran centro de cuidados paliativos: pendiente de confirmación

    Según fuentes diplomáticas, el Papa podría visitar el Centro Médico Jeanne Garnier de París, el centro de cuidados paliativos más grande y prestigioso de Francia y Europa. Esta visita podría ser significativa en un país inmerso en intensos debates sobre un proyecto de ley de eutanasia. No obstante, la visita al centro aún no está confirmada.

    Fundada en el siglo XIX por Jeanne Garnier, una mujer cristiana devota, la clínica fue pionera en cuidados paliativos. Recibió un nuevo impulso en 1996 gracias al cardenal Jean-Marie Lustiger de París, un cardenal católico de ascendencia judía admirado por San Juan Pablo II.

    A pesar de la fuerte oposición del Senado francés, una nueva ley sobre la “muerte asistida” —contra la que los obispos franceses hacen una fuerte campaña— podría abrir la puerta a que la eutanasia sea más accesible si la Asamblea Nacional francesa la aprueba en julio.

    Mientras tanto, se creó en Francia un comité organizador encabezado por el obispo Benoît Bertrand de Pontoise para coordinar los preparativos logísticos de la visita papal.

    Para el cardenal Aveline, el aspecto más importante de la próxima visita es su carácter “espiritual”. “Sobre todo, debemos prepararnos para recibir la gracia que Dios desea conceder a Francia y a nuestra Iglesia”, insistió. 

    “Mediante nuestra apertura interior y nuestra audacia misionera, preparémonos para cooperar en la obra que el Espíritu Santo realizará en nuestros corazones durante la visita”, escribió el cardenal Aveline, encomendando los preparativos a las oraciones de los fieles. 

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    – Caroline de Sury escribe para OSV News desde París.

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    El autorOSV / Omnes

    Recursos

    “Yo soy” 

    Analizamos la frase "Yo soy", partiendo del Evangelio de san Juan 15, 1-11, tomando la vid y los sarmientos como base.

    Santiago Zapata Giraldo·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 12 minutos

    Avanzando en los textos del Evangelio de san Juan, nos encontramos muchas veces con el “yo soy” en muchas partes del Evangelio, pero me quería fijar en “La vid y los sarmientos” (15, 1-11) un texto que parece corto pero que tiene mucho significado de la identidad de Jesús.

    Me parece interesante abordar este texto porque trae consigo una imagen muy sencilla, pero con un profundo significado sobre la unión con la persona de Jesús. Además de esto, ofrece una visión de la Iglesia como unión y cuerpo místico de Cristo, donde el cuerpo está perfectamente unido con su cabeza.

    Una imagen sencilla de lo común trae consigo un significado de naturaleza muy práctica. Lo vemos en una vid, donde la rama que no se aferra a ella, muere. Esto se aprecia especialmente en la cultura mediterránea, donde se pueden observar los sarmientos perfectamente unidos entre sí.

    La cita mencionada es, además, un mensaje y un discurso previo a la pasión de Jesús y a su oración sacerdotal. Su objetivo es exhortar a mantener la unión con Cristo aun en las dificultades venideras para no secarse; porque, aunque la vid parezca morir, los sarmientos siguen unidos a ella.

    Este tipo de discursos son frecuentes en el Evangelio de Juan. Aquí se sitúa en el contexto de la Última Cena, formando parte de las palabras que Jesús dirige abiertamente a sus discípulos. No narra historias ni parábolas, sino que utiliza un lenguaje de afirmaciones sobre su propia persona. Enseña con autoridad, habla en primera persona y se dirige a los demás con la clara intención de que aprendan algo nuevo, girando siempre en torno a su figura y a la permanencia de los discípulos en Él. En definitiva, este fragmento forma parte de los discursos de despedida de Jesús.

    Vs 1-2

    “Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto”

    Cristo comienza con una alegoría presentándose como la “vid verdadera” (αληθινή) donde verdadero puede significar auténtico, real. Que se contrapone a algo degenerado, falso o vulgar.  Por lo tanto está enseñando con una intención clara, un lenguaje sencillo y hablando por entero de su persona y de la relación con el Padre. El lugar que le aporta al Padre es el del “labrador” (γεωργός) y se entiende que Cristo interviene en los sarmientos, pero el Padre es el que tiene el gobierno sobre la viña, mostrando además que hay una relación entre el Padre y el Hijo.

    Vs 3-5

    “Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada”

    La “limpieza” que ofrece Cristo por su palabra purifica lo que hace impuro al hombre. Su predicación logra limpiar y purificar, tal como le dice a san Pedro: “Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios” (Jn 13,10). La pureza que da el conocer a Cristo permite unirse a su persona con un corazón limpio, y el permanecer en la vid garantiza un fruto abundante: “La verdadera Vid es Cristo, que comunica la savia y la fecundidad a los sarmientos, es decir, a nosotros, que por medio de la Iglesia estamos vinculados a Él, sin el cual nada podemos hacer” (“Lumen Gentium”, 6).

    Vs 6-7

    “Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos”.

    El verbo “permanecer” (μένω), aparece muchas veces en este Evangelio y se muestra como algo fundamental: permanecer en Cristo evita secarse y caer en las llamas. Después de todo, el sarmiento por sí mismo no puede subsistir, sino que necesita obligatoriamente de la vid. Es Cristo quien garantiza esta vida eterna. En cuanto al fuego, lo encontramos también en Lucas (3, 9) y en 1 Cor 3, 13: “la obra de cada cual quedará patente, la mostrará el día, porque se revelará con fuego. Y el fuego comprobará la calidad de la obra de cada cual”.

    Ahora bien, entendemos el fuego como dos vías: una es la purificación para entrar a ver a Dios, y la otra es la condenación eterna. Dios trata al hombre con libertad; por lo tanto, cuando el hombre rechaza completamente ese amor divino, en ese mismo instante muere por no haber creído en Él. El ser humano puede cerrarse a ese amor infinito, lo cual trae consigo el desligarse de la vid, secarse y terminar en el fuego. El otro fuego se refiere a aquel que, aun permaneciendo en la vid, todavía tiende al pecado y lo posee; aquí aparece “la purificación”, necesaria para entrar a ver al Señor tal cual es.

    Mientras que el sarmiento ya seco no subsiste porque no recibe vida, el fuego purificador tiene el poder de mostrar todo lo que el sarmiento tiene en su interior, manifestando el fruto tal cual es. De este modo, todo lo que traiga impureza se quemará y lo que no sirva para la vida eterna, morirá. Así, entendemos el fuego tanto como juicio cuanto como purificación: un fuego netamente divino.

    Vs 8-11

    “Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos. Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté con vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud”.

    El dar fruto se interpreta como la consecuencia natural de la unión con Cristo, pero también como la evangelización de aquello que se ha recibido gratuitamente. El texto vuelve a mencionar al Padre y su unión con el Hijo; una relación en la que el Padre ejerce el gobierno y consuma la separación de los sarmientos malos de la vid. De igual forma, Él se encarga de podar y purificar aquellos que sí dan fruto, para que puedan dar el mayor rendimiento posible. Aquí Jesús se presenta como el camino al Padre, donde nosotros daremos gloria al Padre mostrando nuestra fidelidad al Hijo a través de las obras, permaneciendo en el amor y guardando los mandamientos para, así, poder llegar a la plenitud con Él.

    Este Evangelio ocupa el lugar de los discursos de despedida, que vienen antes de la pasión, antes de la ley del amor y después de la promesa del Espíritu Santo. Viene después de la Última Cena, por lo tanto es de las últimas enseñanzas de Jesús. Aporta la relación íntima con Jesús, un preámbulo a la dispersión por el prendimiento de Jesús.

    El dar fruto lo encontramos también en el Evangelio de Mateo: ‘El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego’ (7, 19). Una conexión importante se halla en los versículos que vienen luego de este pasaje, donde se menciona el mandamiento del amor como el principal de la ley. Permanecer en Cristo es amarlo a Él a través del amor a los hermanos. Ahora bien, en la cuestión del juicio, encontramos que se examinarán las acciones que brotan de la unión con Cristo y del amor al prójimo. Esto lo vemos claramente en Mateo 25, 31-46, cuando habla de las ovejas y las cabras, y de la separación de lo bueno y lo malo. En definitiva, la acción del amor al Padre y la unión con el Hijo traen consigo, necesariamente, la caridad.

    Yo soy”

    El «Yo soy» es una de las expresiones más importantes utilizadas por Jesús y aparece en distintos lugares de los Evangelios, destacando la relevancia que Él le da al comparar su persona con elementos de la vida cotidiana. Este «Yo soy» se puede interpretar de dos maneras: aquel que va acompañado de un predicado y otro que se presenta de forma autónoma, como una frase sin necesidad de complemento.

    En ocho ocasiones se expresa de modo absoluto el «Yo soy», como por ejemplo: «Soy yo, no temáis» (6, 19-20); «si no creéis que yo soy» (8, 24); «conoceréis que yo soy» (8, 28); «antes de que Abrahán naciese, yo soy» (8, 58); «creáis que yo soy» (13, 19); u «Os he dicho que yo soy» (18, 8). Esta fórmula del «Yo soy» (Εγώ είμι ) la encontramos en Éxodo 3, 14, cuando Dios se revela a Moisés en la zarza ardiente. Así, la revelación del ser de Jesús como «el que es» establece en sí misma una alusión a su condición divina; aunque no lo especifique literalmente como un «Yo soy Dios», ya que el reconocimiento de esto último nace de un acto de fe.

    Por otro lado, en trece ocasiones Jesús le agrega un predicado al «Yo soy»: «El pan de vida» (6, 35); «La luz del mundo» (8, 12); «La puerta» (10, 7); «El buen pastor» (10, 11); «La resurrección y la vida» (11, 25); «El camino, la verdad y la vida» (14, 6); y «La vid» (15, 1.5). Respecto a esta última, tradicionalmente se ha hablado de Israel como la viña, tal como aparece en Isaías 5, 7: «La viña del Señor del universo es la casa de Israel». Sin embargo, ahora la vid verdadera es Cristo, quien acoge a los que escuchan su palabra y los introduce en un vínculo de amor con el Padre y el Espíritu Santo.

    Amor

    Permanecer en el amor de Dios y, de este modo, dar gloria al Padre: la unión con Cristo garantiza la comunión y el culto al Padre, dador de toda justicia. Dado que la misión de Cristo es dar gloria al Padre, la permanencia en el amor divino conduce necesariamente a los frutos que de Él nacen. Así, unidos a Él y amados por Él, los discípulos no necesitan más que permanecer para dar ‘mucho fruto’. En consonancia con esto, en el Evangelio de Mateo encontramos que entra en el Reino de los Cielos aquel que hace la voluntad del Padre (7, 21).

    El amor (la caridad) es la esencia misma con la que san Juan define a Dios (cfr. 1 Jn 4, 8), el cual es revelado por Jesús y comunicado por el Espíritu Santo. El amor en el cual Cristo menciona que se debe permanecer es el amor del Padre como providencia. Esto trae consigo la alegría de saberse amado por Dios y de permanecer en Él. Cristo ama a sus discípulos y ansía que el amor del Padre llegue a todos ellos; ama de manera sobrenatural y, de esta forma, el Enviado se cumple y se alegra al ver que su misión de dar gloria al Padre se va realizando.

    Permanecer

    Aunque “permanecer” parece un verbo ordinario, Juan lo usa 40 veces y le otorga una clara connotación de comunidad cristiana. Es importante anotar que en el capítulo anterior Jesús da un discurso que se interrumpe con la orden de partir hacia Getsemaní, y la acción no se reanuda sino hasta el capítulo 17. Por tanto, los capítulos 15 y 16 parecen estar en una relación extraña con el resto del texto, ya que la secuencia no concuerda al no especificarse dónde se encuentra Jesús en ese momento. Existen varias explicaciones teológicas al respecto: una de ellas sugiere que Jesús habría continuado los discursos sobre la marcha, hipótesis que no tiene mucha fuerza dado que 86 versículos resultan demasiado extensos para un trayecto a pie.

    Más bien, podría tratarse de una adición posterior por parte del autor o de sus discípulos, quienes pudieron haber insertado estas palabras sobre la permanencia en Cristo en una situación concreta de la comunidad. Esto cobra sentido especialmente al considerar el contexto de la primera Iglesia, ya que la permanencia en Cristo se interpreta también a la luz de una eclesiología que explicaré posteriormente.

    Permanecer en Cristo no implica solamente una unión de palabra, sino que trae consigo las obras. El “Yo soy”, que por la fe se reconoce como un “Yo soy Dios”, fundamenta así una fe que conduce necesariamente a las obras (cfr. Sant 2,17). En conclusión, la permanencia lleva a la acción, pero no se limita a una dimensión individual, sino que se vive en comunidad; y es aquí donde entramos en una nueva cuestión.

    La eclesiología en la vid

    Es verdad que el término ekklesía (iglesia) no aparece en ninguna parte del Evangelio de san Juan; tampoco se encuentra en Marcos ni en Lucas, mientras que en el de Mateo sí. En el cuarto Evangelio, el discipulado se plantea bajo la categoría de la “permanencia” más que bajo la del “seguimiento”. Si bien es cierto que la permanencia de cada fiel en la vid es totalmente personal —en tanto que cada uno se une íntimamente a Cristo—, esta realidad se vive dentro de una comunidad que acepta el mandato de “que os améis unos a otros” (15, 12). Esto evidencia la existencia de una comunidad unida en lo común, donde cada miembro, desde su propia realidad, se adhiere a la misma vid.

    Cristo muestra al Padre, la Iglesia como cuerpo místico de Cristo prolonga esa permanencia con Cristo para dar gloria al Padre y salvar las almas. El Concilio Vaticano II, en “Lumen Gentium” establece: “La Iglesia es en Cristo como un sacramento o señal e instrumento de la íntima unión con Dios” (1)

    Aunque la comunidad que Juan presenta en su Evangelio no se asimila a lo que hoy en día definimos institucionalmente como el círculo católico, posee una profunda identidad. Mientras que Mateo (21, 42) habla en su Evangelio de la piedra angular presentando a Cristo como fundamento, Juan utiliza la figura de la vid para mostrar que Jesús no es simplemente el iniciador de un movimiento, sino Aquel por el cual se genera la vida misma de la comunidad. Jesús y el Padre son uno; por lo tanto, el mandato de Dios se hace realidad en la persona de Jesús como principio de unidad. Bajo esta perspectiva, el acceso al Reino de Dios no consiste en entrar a un espacio geográfico, sino en la adhesión vital a Jesús.

    Juan no establece una comunidad con diferentes carismas, aunque podríamos interpretar en la vid y los sarmientos, con el tallo, las ramas, las hojas, algo parecido a lo que dice san Pablo con la comparación del cuerpo (Cfr. 1Cor 18). Esto podría significar que hubo diferentes carismas en la Iglesia, lo que se ve en Juan, quien por ejemplo no menciona el término “apóstol”. Solo menciona el “discípulo”, el término que se puede aplicar a todo seguidor de Jesús sin necesidad de tener un encargo concreto.

    Por lo tanto Juan da importancia al hecho de la unión con Cristo por el bautismo, no por su tarea concreta. Es más bien por el hecho de la salvación más que un cargo o una jerarquía. Aunque esta unión se puede interpretar en primer lugar como una relación individual con Cristo, necesariamente conduce a una dimensión comunitaria; por lo tanto, lo único esencial debe ser el amor al Señor vivido en comunión. En la Iglesia, concebida como cuerpo de Cristo, la relación personal con Dios —aun desarrollándose en el seno de la comunidad— se tiene que manifestar visiblemente a través de las obras.

    La vid

    Aunque ya hemos hablado de la vid, esta posee también un profundo trasfondo eucarístico. Así como Cristo establece un anticipo de la Última Cena al hablar del pan del cielo donde entregará su cuerpo (cfr. Jn 6, 35), de la vid también se puede hablar como el fruto del cual nace el vino que Él nos regala. Jesús trae consigo su amor llevado al extremo mediante la entrega: Él bebe el cáliz de la pasión, que es el vino reservado para la cena nupcial de Dios con los hombres. Por lo tanto, el fruto que deben dar los sarmientos unidos a la vid es la entrega máxima, a ejemplo del mismo Cristo, a través de acciones que reflejen lo expresado por san Pablo: “Completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, en favor de su cuerpo, que es la Iglesia” (Col 1, 24).

    Estos frutos son difíciles de dar y conllevan sufrimiento. En la realidad de la naturaleza, los sarmientos no permanecen en un estado estático de crecimiento, sino que padecen las inclemencias del tiempo, las plagas y la lluvia; de igual manera, los sufrimientos humanos cobran un sentido pleno en una visión cristiana a la luz de Aquel que dio la vida por nosotros.

    La vid se purifica constantemente, se poda para que dé fruto, la purificación y el fruto van intrínsecamente unidos, solo a través de la purificación podemos dar el fruto que el Señor quiere que todo esto tenga desde el centro de la vida cristiana que es la Eucaristía. Perseverar en la vid es difícil, no es un simple hecho de un instante o una emoción. Perp el permanecer trae consigo la alegría: el Espíritu Santo.

    La unión en una base sólida es importante en todos los aspectos, no solo en la eclesiología, sino también en los ámbitos civiles. La unión es un factor importante, el tener un motivo contrapone así toda desunión que trae el riesgo de secarse. 

    La persona de hoy se cree autosuficiente, busca en sí un abastecimiento que no logra por sus propios medios, pero lo que sí necesita es el reconocimiento de los otros, más bien secarse por dentro y mostrar salud por fuera. La comunicación es importante entre un sistema, las raíces dan alimento a los sarmientos, pero no es buscar un estar en el centro, sino hacer que el centro se vea por sus frutos.  En el sentido eclesial creo que tiene mucha relevancia, no es mostrar otra cosa que a Jesús, pero creo a veces se trastorna eso, mostrando ideas diferentes de la unión con Cristo.

    No somos entes aislados, en la relación se conoce al otro. Esa unión en un mismo tronco nos hace iguales ante los ojos del labrador, pues eso tiene mucha importancia en un mundo donde la separación entre los sarmientos parece evidente, y eso es fruto del mal. Es esencial también tener una coherencia entre lo que uno cree y lo que quiere vivir, lo cual es una invitación a analizar nuestra alma y ver en qué raíz estoy inmerso.

    En la Iglesia, nuestro tronco es Cristo, quien actúa como cabeza del cuerpo que somos nosotros. Por ello, es fundamental que el amor fraterno no se viva de un modo distinto al cumplimiento del mandato del Señor. Esto resalta la importancia de la comunidad, donde cada miembro, con su propio carisma, ideas y aportaciones, manifiesta de forma visible lo que puede obrar el Espíritu Santo. No se trata de luchar por ideales particulares o de permitir que la fe se convierta en una ideología, sino más bien de recordar que, como cuerpo de Cristo, debemos mantenernos unidos a Él. Esta unión no es algo externo, sino que exige que cada uno abra el corazón conforme el Espíritu le inspire.

    La vid y los sarmientos, que traen luego el mandamiento del amor, son un recordatorio de que todos somos hijos de Dios, de un Padre que nos hace hermanos y que nos santifica por el Espíritu, sin importar de dónde vengamos. Por el Bautismo todos somos los sarmientos que queremos estar unidos a la vid, para dar gloria al Padre que está en los cielos.

    El autorSantiago Zapata Giraldo

    Cultura

    Rouco Varela, Marcelo Gullo y Fundación Impulso y Cooperación, galardón en el CEU

    El Instituto CEU de Estudios de la Democracia de la Universidad CEU San Pablo celebrará este martes 16 de junio la entrega de los ‘Premios al Mérito por España’, al cardenal Antonio María Rouco Varela, al hispanista Marcelo Gullo Omodeo, y a la Fundación Impulso y Cooperación.  

    Redacción Omnes·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

    El cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid y expresidente de la Conferencia Episcopal Española, recibirá este martes 16 el galardón ‘Premio al Mérito por España”, por su “defensa de la unidad de España como bien moral y su empeño contra quienes pretenden que la fe no salga de las sacristías”, según ha hecho público el Congreso Internacional ‘Premios al Mérito por España’.

    Además del cardenal Rouco Varela, los otros galardonados son el hispanista y politólogo Marcelo Gullo Omodeo, “por su defensa a ultranza de la hispanidad y la labor de España en el continente americano desde el principio”. Y la Fundación Impulso y Cooperación, “por su esfuerzo en defender los derechos constitucionales en aquella parte de España en los que son conculcados”.

    El Instituto CEU de Estudios de la Democracia de la Universidad CEU San Pablo celebrará la entrega de ‘Premios al Mérito por España’ a las 19,00 horas, en el Aula Magna de la Universidad CEU San Pablo (C/Julián Romea, 23).

    Premios Grupo Tácito de Ensayo para Jóvenes

    Asimismo, se hará entrega de los ‘Premios Grupo Tácito de Ensayo para Jóvenes’ a los mejores Trabajos de Fin de Grado de los alumnos de universidades españolas y del Colegio Mayor Universitario de San Pablo. 

    Con este acto, concluyen las actividades del curso académico del Aula Política del Instituto CEU de Estudios de la Democracia.

    Nacido en el seno de la Asociación Católica de Propagandistas, el Grupo Tácito reunió a un grupo de profesionales que se plantearon sentar los cimientos intelectuales de un régimen democrático, y moderar las conciencias de los lectores de cara a una convivencia pacífica. Diez miembros de este grupo formaron parte de los primeros gobiernos del presidente Adolfo Suárez. 

    El autorRedacción Omnes

    Vaticano

    León XIV invita a los nietos a visitar a los abuelos y a los mayores solos

    Con ocasión de VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores, que se celebrará el próximo 26 de julio, fiesta de san Joaquín y santa Ana, el Papa ha invitado a todos, en especial a los nietos, a visitar a los abuelos y a los mayores que viven solos.

    Redacción Omnes·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    Si el año pasado el Papa invitó a una “revolución del cuidado” de abuelos y mayores, en el Mensaje para la VI Jornada Mundial de Abuelos y Mayores de 2026 ha concretado aún más la revolución que propone, en especial para los jóvenes.

    “La Iglesia está llamada a ser madre de todos”, ha escrito, con el deseo de que esta Jornada Mundial de Abuelos y Mayores del 26 de julio sea, por tanto, “un estímulo para todos. En particular para los más jóvenes, y así retomar la bella costumbre de visitar a los propios abuelos, los mayores de la familia, y también a aquellos que no reciben ninguna visita”.

    Además, el Santo Padre les ha propuesto un encargo. “Llévenles, junto con este mensaje y su presencia, la cercanía y el afecto del Papa. Háganlo de tal modo que las palabras del profeta “Yo nunca te olvidaré” adquieran la forma de un tierno y afectuoso encuentro”.

    Háganlo de tal modo, añade el Papa en el Mensaje, que las palabras del profeta “Yo nunca te olvidaré” (se refiere a Isaías), “adquieran la forma de un tierno y afectuoso encuentro”.

    La carne humana pide ternura. El corazón, necesidad de proximidad

    “En una época que tiende a acelerar y a fragmentar, la carne humana sigue pidiendo ser cuidada y reconocida por manos capaces de ternura, por mentes atentas y buenas palabras. La cultura digital multiplica las conexiones y ofrece nuevas posibilidades de encuentro; sin embargo, el corazón humano conserva una necesidad irrenunciable de proximidad” (Encíclica Magnífica humanitas, 239).

    La Iglesia conoce el sufrimiento de sus hijos más mayores, prosigue el Pontífice. «Sabe bien que muchas veces se les mira con prejuicios y se les considera un peso; es sabedora de que una economía concentrada sobre el beneficio debilita las relaciones familiares. Sabe que muchos ancianos son abandonados por los hijos que se ven obligados a migrar o, en algunos casos, a combatir en la guerra. Por cada uno de estos motivos, se alegra de anunciar la promesa del Señor: “Yo nunca te olvidaré””.

    La promesa de un Dios que nunca abandona

    El mensaje lleva por título las palabras del profeta Isaías: “Yo no te olvidaré” (Is 49,15), una expresión que recorre todo el texto como una promesa divina dirigida especialmente a quienes experimentan la soledad, el abandono o la fragilidad propia de la edad avanzada.

    León XIV comienza recordando que Dios nunca abandona a sus hijos. El Papa reconoce, sin embargo, que muchas personas mayores experimentan justamente la sensación contraria. Como recuerda el profeta, a menudo surge en el corazón la queja: ‘Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado’ (Is 49,14). Esa dolorosa experiencia de sentirse olvidado es frecuente en una sociedad que tiende a marginar a quienes ya no son considerados productivos.

    El Pontífice denuncia que sobre la vida de muchos ancianos “parece haberse extendido un velo que difumina los rasgos de los rostros y los cubre con el olvido”. Esta situación se percibe tanto en hogares marcados por la soledad como en centros sanitarios o residencias donde la identidad personal corre el riesgo de quedar reducida a un número o a una enfermedad.

    La Iglesia conoce el sufrimiento de los mayores

    En el siguiente apartado, el Pontífice muestra un profundo conocimiento de las dificultades que afectan a muchos ancianos. «La Iglesia conoce el sufrimiento de sus hijos más mayores», afirma. Sabe que con frecuencia son objeto de prejuicios, considerados una carga o relegados a los márgenes de la sociedad.

    La respuesta cristiana ante estas situaciones no puede ser la indiferencia, sino una renovada cultura del encuentro y del cuidado que permita reconocer la dignidad irrepetible de cada persona, exhorta el Papa.

    Nunca dejamos de ser hijos de Dios

    León XIV profundiza después en una verdad fundamental: nunca dejamos de ser hijos de Dios. Recordando unas palabras del beato Juan Pablo I, señala que somos destinatarios de ‘un amor atemporal’ y que Dios mantiene siempre abiertos sus ojos sobre nosotros. Más aún, añade una imagen especialmente significativa: Dios es “padre; más aún, es madre”.

    Esta certeza adquiere una importancia particular en la ancianidad, cuando las personas pueden sentirse más vulnerables o necesitadas de apoyo. León XIV observa que para muchas personas el descubrimiento de la ternura de Dios llega precisamente en los últimos años de la vida.

    En una época en la que es posible alcanzar una edad avanzada sin haber vivido una experiencia profunda de fe, la vejez puede convertirse en un tiempo privilegiado para iniciar o reemprender un camino espiritual.

    San Agustín:  Dios “es madre porque nutre, amamanta, custodia”

    En este contexto cita a san Agustín, quien afirmaba que Dios “es madre porque calienta, porque nutre, porque amamanta, porque custodia». El reconocimiento de esta cercanía divina ayuda a aceptar la propia fragilidad y a comprender que todos necesitamos de los demás. El Papa insiste en que nunca es demasiado tarde para comenzar una relación más profunda con Dios y que la oración confiada puede convertirse en un gran don para quienes atraviesan esta etapa de la existencia.

    El Pontífice invita a no tener miedo de la fragilidad. “¡No tengan miedo de la fragilidad!”, exhorta. Lejos de ser únicamente una limitación, la debilidad puede revelar una nueva riqueza espiritual. Cuando es aceptada, “abre el corazón a la ayuda mutua” y a la acción de Dios, que concede una reconciliación profunda y una paz auténtica.

    Ancianidad: renovada fecundidad. agradecimiento por sus oraciones

    Desde esta perspectiva cristiana, la ancianidad puede vivirse como un tiempo de renovada fecundidad. El Papa habla de personas “frágiles”, pero al mismo tiempo ”llamadas”. Incluso en la vejez es posible renacer espiritualmente y encontrar una fuerza nueva basada no en el poder o la autosuficiencia, sino en la confianza en Dios.

    El mensaje concluye con un agradecimiento a los mayores: “les agradezco porque me sostienen cada día con sus oraciones, especialmente cuando recitan el santo rosario”.

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    El autorRedacción Omnes

    Vaticano

    El Papa urge a examinarnos sobre nuestra actitud con los pobres

    “¿Somos signo de un Dios que es refugio para los pobres?”. Con esta pregunta, acompañada de otras incisivas, el Papa León XIV sitúa en el centro de la X Jornada Mundial de los Pobres, que tiene lugar el 15 de noviembre, una llamada a la conversión personal y comunitaria.

    Francisco Otamendi·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    En su mensaje para la próxima Jornada Mundial de los Pobres del 15 de noviembre, titulado ‘El Señor es el refugio del pobre’ (cf. Sal 14,6), el Pontífice invita a los cristianos a examinar seriamente su relación con quienes sufren la pobreza, la exclusión y el abandono.

    Las preguntas que plantea en el cuarto apartado del Mensaje constituyen quizá uno de los núcleos más interpelantes del texto: “¿Tenemos conciencia de nuestra pobreza y la preferimos a la riqueza injusta? ¿Llegamos hasta donde se encuentran los pobres, experimentando su marginalidad? ¿Escuchamos sus pensamientos y compartimos sus esperanzas? ¿Pronunciamos sus nombres con ternura divina? ¿Nuestra caridad reactiva y sostiene en ellos el deseo de justicia y de rescate?”. 

    Para León XIV, estas cuestiones no son meros ejercicios de reflexión, sino una exigencia de la fe que obliga a examinarnos hasta qué punto la Iglesia y cada cristiano se convierten realmente en refugio para los pobres.

    Cinco apartados que parten del salmo. Ausencia de Dios e injusticia social

    El mensaje, firmado y fechado el pasado 13 de junio de 2026, memoria de san Antonio de Padua, se articula en cinco grandes apartados. 

    En el primero, el Papa León parte de las palabras del salmo: “El Señor es el refugio del pobre”. La referencia bíblica sirve para denunciar una realidad que considera muy actual: la injusticia social nacida de la corrupción, la arrogancia y la pérdida del sentido de Dios. 

    Según el Pontífice, “los primeros en sufrir sus consecuencias son los pobres, que no por casualidad aumentan en muchas sociedades”. 

    La ausencia de Dios coloca a las personas ya no unas junto a otras en el respeto recíproco, sino unas por encima de otras bajo el signo del dominio y del sometimiento, explica el Pontífice.

    “Así se exhibe una lógica desacralizadora de prevaricación y de descarte que margina y humilla. En esta condición se encuentran no sólo personas individuales, sino pueblos enteros.”.

    El grito de los pobres es silenciado, y el ambiente digital aumenta la indiferencia

    El segundo apartado se centra en el grito de los pobres. El Papa observa que hoy ese clamor corre el riesgo de ser silenciado mediante mecanismos cada vez más sofisticados. Incluso el ambiente digital, señala, puede contribuir a reforzar prejuicios y a extender una cortina de indiferencia sobre quienes sufren. 

    Sin embargo, “el pobre sabe reconocer más que otros lo esencial, porque vive de lo esencial”, afirma. Precisamente porque vive con lo indispensable, descubre con mayor claridad lo que realmente importa y aprende a confiar en Dios como refugio seguro. León XIV subraya que muchas personas humilladas, solas o privadas de sentido encuentran en esa confianza una fuente de dignidad, esperanza y fortaleza para seguir adelante.

    Los pobres, privados incluso de voz y rostro

    En el tercer punto, el mensaje presenta a Jesucristo como realización concreta de la promesa divina. Dios no se limita a ofrecer protección desde la distancia, sino que se acerca a la humanidad en la encarnación de su Hijo. Jesús se convierte así en el verdadero refugio de los pobres porque comparte la condición humana hasta sus últimas consecuencias, incluida la cruz. 

    El Papa recuerda que los pobres de hoy son con frecuencia personas “olvidadas y marginadas: despojadas de una palabra y de un rostro, además del pan”. Por ello pide que encuentren a Cristo especialmente en la Iglesia. WEn la Iglesia, su Cuerpo, es Jesús quien ofrece pan y amistad; trae luz y un horizonte de esperanza”. Frente a la acumulación egoísta de riqueza, propone compartir como expresión concreta del Reino de Dios 

    El Papa León XIV celebra la Misa del Jubileo de los Pobres en la Basílica de San Pedro en el Vaticano el 16 de noviembre de 2025 (Foto CNS/Lola Gómez). 

    Preguntas para el examen dirigidas a los creyentes

    El cuarto apartado constituye un núcleo central del documento. Si Cristo es refugio para los pobres, los cristianos están llamados a convertirse también ellos en refugio para quienes sufren. El Papa insiste en que la comunidad eclesial no puede permanecer encerrada en sí misma ni ignorar a quienes llaman a su puerta. Recordando una célebre reflexión de san Agustín sobre la parábola del rico y Lázaro, subraya que Dios conoce y pronuncia el nombre de los pobres, mientras que la riqueza puede conducir al olvido de lo esencial.

    En este contexto introduce las preguntas dirigidas a la conciencia de los creyentes, citadas más arriba, una por una.

    León XIV insiste en que la Iglesia debe superar cualquier división entre quien ayuda y quien recibe ayuda. Todos son pobres ante Dios y todos tienen algo que ofrecer. Cada persona es un don para los demás y portadora de una palabra única de Dios.

    San Francisco de Asís: una anécdota ilustrativa

    El quinto y último apartado está dedicado a san Francisco de Asís, de cuya muerte se cumple el octavo centenario. El Papa recuerda un episodio de la vida del santo: durante una peregrinación a Roma, Francisco se sintió profundamente conmovido por la situación de los mendigos. Para comprender verdaderamente su sufrimiento, intercambió sus ropas con uno de ellos y pasó el día pidiendo limosna entre los pobres. 

    A través de este episodio, el Papa propone una enseñanza de gran actualidad: “es posible, también hoy, experimentar la misma alegría al ponerse en el lugar de los pobres y escucharlos, en vez de sólo hablar de ellos”, escribe.

    Conclusión: redescubrir el rostro concreto de tantos hombres y mujeres 

    El mensaje concluye con una invitación a que esta X Jornada Mundial de los Pobres ayude a “redescubrir el rostro concreto de tantos hombres y mujeres que buscan refugio en Dios y desean sentirse acogidos en las comunidades”. 

    “Mantengamos viva la obediencia a la Palabra de Dios, que suscita la conversión del corazón. Que la Virgen María, que en la carne crucificada del Hijo contempló el amor de Dios que colma de bienes a los hambrientos y despide a los ricos con las manos vacías (cf. Lc 1,53), interceda por nosotros”, termina el Papa.

    El autorFrancisco Otamendi

    Vaticano

    León XIV aprueba los nuevos estatutos de la Comisión Pontificia para la Tutela de los Menores

    El Papa León XIV ha aprobado los nuevos estatutos para la Comisión Pontificia para la Tutela de los Menores.

    Paloma López Campos·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    La Santa Sede ha publicado un “Rescriptum ex Audientia Sanctissimi” mediante el cual el Papa León XIV aprueba el nuevo Estatuto de la Comisión Pontificia para la Tutela de los Menores (“Tutela Minorum”).

    La aprobación se concedió el 20 de mayo de 2026 al cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, y entra en vigor de forma inmediata tras su publicación en los medios oficiales vaticanos. Las nuevas normas tendrán una validez “ad experimentum” durante un periodo de tres años.

    Dependencia directa del Papa

    Según los nuevos estatutos, la Comisión queda integrada en el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, debiendo colaborar con este organismo respetando los distintos ámbitos de competencia de cada uno. A pesar de esta vinculación, la Comisión mantiene una línea directa con el Pontífice, informándole directamente a través de su Presidente.

    Para estrechar la colaboración en áreas de interés común (como las visitas “ad limina” o la preparación del Informe Anual), el Estatuto determina que el Presidente o el Secretario de la Comisión será nombrado miembro del Dicasterio para la Doctrina de la Fe durante su mandato. Por su parte, el Prefecto del Dicasterio, actualmente el cardenal Víctor Manuel Fernández, designará uno o más observadores para las Asambleas Plenarias de la Comisión.

    Competencias clave

    El “rescriptum” detalla las funciones principales del organismo, enfocadas en la protección de los menores y personas vulnerables ante los abusos sexuales:

    • Asesoramiento al Pontífice: Ofrecer consejo y proponer las iniciativas más oportunas de protección y prevención;
    • Apoyo a las estructuras de la Iglesia: Asistir a los obispos diocesanos/eparquiales, conferencias episcopales y superiores mayores en el desarrollo y la actualización de sus Líneas Guías locales;
    • Sistemas de notificación y centros de acogida: Promover la creación de sistemas estables y fácilmente accesibles para presentar denuncias de abusos, así como impulsar centros regionales y nacionales donde las víctimas reciban acogida y asistencia espiritual, médica, terapéutica y psicológica;
    • Elaboración de un Informe Anual: Preparar y publicar un informe objetivo sobre las políticas de tutela de la Iglesia, estructurado en las secciones “Missio universalis”, que “aborda temas específicos relacionados con la tutela que inciden en el ‘safeguarding’ (salvaguardia) de la Iglesia en todo el mundo; y “Missio localis”, que está “dirigida a las actividades relacionadas localmente con especial referencia a los territorios de las Conferencias episcopales en visita ‘ad limina Apostolorum” y a específicos Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica” . Este documento se remitirá al Papa previa consulta informativa a la Secretaría de Estado, y requerirá el consentimiento explícito del Romano Pontífice para su publicación anual.

    Estructura organizativa y funcionamiento interno

    La Comisión estará compuesta por un máximo de 23 miembros elegidos por el Papa por un periodo de cinco años, con posibilidad de reconfirmación. Estos miembros serán «clérigos, miembros de Institutos de Vida Consagrada y de Sociedades de Vida Apostólica y laicos de diversas nacionalidades que se distingan por su ciencia, probada capacidad y experiencia pastoral en los diversos ámbitos de la tutela”.

    Por otro lado, entre las normas internas de funcionamiento aprobadas en el “rescriptum” destacan las siguientes:

    • Mayoría cualificada: Todas las propuestas que la Comisión presente al Sumo Pontífice deberán contar previamente con la aprobación de una mayoría de dos tercios de sus miembros.
    • Asamblea Plenaria: Se reunirá de forma ordinaria dos veces al año (con opción de realizarse por videoconferencia) y requerirá la presencia de al menos dos tercios de los miembros para constituirse válidamente.
    • Órganos internos: Se definen los Grupos de Trabajo (divididos en Regionales y de Estudio) y el Consejo Ejecutivo, este último como el órgano permanente encargado de coordinar las iniciativas mensuales de trabajo.
    • Confidencialidad obligatoria: Tanto los miembros de la Comisión como los consultores, oficiales y colaboradores externos tienen la obligación estricta de observar el secreto de oficio sobre la información que conozcan en el ejercicio de sus funciones.
    • Sede e idiomas: El organismo mantendrá su sede legal y el resguardo confidencial de sus archivos en el Estado de la Ciudad del Vaticano, fijando el italiano, el español y el inglés como sus lenguas oficiales de trabajo.

    Al término del periodo de tres años de prueba, la Comisión evaluará el desarrollo de estas normas y someterá al Sumo Pontífice las modificaciones pertinentes para la redacción y aprobación de un estatuto definitivo.

    América Latina

    Una reliquia de San Josemaría para Cuernavaca

    Una iniciativa nacida de la devoción de una familia y sostenida por toda una comunidad culmina con la entronización de una reliquia de San Josemaría en Cuernavaca.

    Giancarlos Candanedo·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    El domingo 7 de junio de 2026 se celebró un acontecimiento histórico y providencial en Cuernavaca, Estado de Morelos, México: la colocación de un cuadro y una reliquia de  primer grado de san Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, en la capilla dedicada a su memoria y a Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en la colonia Jardines de Cuernavaca.

    Una capilla de origen providencial

    La historia comenzó hace más de 30 años, cuando la familia Tovar Rodríguez tuvo contacto con una estampa del entonces Siervo de Dios Josemaría Escrivá. Por varios favores que les hizo el hoy santo, los patriarcas de dicha familia, el Ing. Fermín y su esposa, doña Mary Carmen, se propusieron iniciar a partir de 1985 una capilla en la comunidad de Jardines de Cuernavaca, donde vivían, dedicada al fundador del Opus Dei, institución con la cual no tenían comunicación.

    Con el pasar de los años y gracias al esfuerzo de los vecinos de la comunidad, aquella capilla que inició celebrando las Misas bajo un gran árbol que estaba ubicado donde hoy está plantada una cruz de metal, fue creciendo y mejorando poco a poco lo que actualmente es la Capilla Nuestra Señora de Guadalupe y san Josemaría Escrivá, perteneciente a la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús (Teopanzolco).

    Lo sorprendente es que esta iniciativa nació de forma totalmente independiente, sin que las autoridades del Opus Dei en México ni sus miembros tuvieran conocimiento de ella.

    Redescubrimiento y trabajo conjunto

    A inicios de 2025, gracias al contacto providencial entre mujeres de la Obra y Mary Carmen Tovar Rodríguez (hija de los fundadores de la capilla), se descubrió la existencia del templo que tiene como co-patrono al santo de lo ordinario. Tras investigar ante las autoridades civiles y diocesanas, se confirmó que la capilla estaba formalmente erigida y registrada, perteneciendo a la Diócesis de Cuernavaca desde el año 2002.

    Dado que el nombre del santo se había diluido con el paso de los años, los fieles de la Prelatura y la comunidad parroquial unieron esfuerzos para recuperarlo y remozar el espacio. Como parte de este impulso, el vicario del Opus Dei en México, P. Ricardo Furber, entregó un cuadro y una reliquia del santo a Mons. Ramón Castro Castro, Obispo de Cuernavaca, para que fueran resguardados en el templo.

    Hacia una renovación espiritual y comunitaria

    La Misa solemne de colocación fue presidida por Mons. Castro, acompañado por el P. Ricardo Furber y el párroco de Teopanzolco, P. Carlos Félix Antonio. Ante un templo lleno, el Obispo animó a los feligreses a sumarse a un proyecto de renovación arquitectónica del templo, pero enfatizó que el verdadero reto es espiritual: “La renovación de esta capilla tiene un significado que va más allá de una obra arquitectónica. Las piedras pueden restaurarse, los muros pueden fortalecerse y los espacios pueden embellecerse. Pero la verdadera renovación que Dios espera es la del corazón. Un templo restaurado está llamado a reflejar una comunidad renovada. No basta con reconstruir espacios; es necesario reconstruir vínculos. No basta con mejorar estructuras; es necesario fortalecer la comunión”.

    Una llamada al compromiso

    Con profundo agradecimiento a todos los que con poco o con mucho, a lo largo de los años, se han sumado a esta iniciativa, el Obispo de Cuernavaca confirmó su apoyo y confianza en los que antes y ahora quieren aportar su grano de arena para que el proyecto de renovación de la capilla sea no solo un proyecto arquitectónico, sino signo de una comunidad de fe renovada, viva y fraterna.

    El autorGiancarlos Candanedo

    Presbítero. @GCandanedoPaez

    Vaticano

    Lo que África recordará de la visita del Papa León XIV

    El Pontífice visitó África del 13 al 23 de abril, en un periplo que le llevó por Argelia, Camerún, Angola y, finalmente, Guinea Ecuatorial.

    Francis Nyatundo·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

    Ya en mayo de 2025, el mes de su elección, León XIV pensó en realizar su primer viaje papal a África. No pudo llegar a materializarse, pues finalmente realizó su primer viaje a Turquía y al Líbano. Pero más vale tarde que nunca: del 13 al 23 de abril, el Papa estadounidense visitó África, comenzando por la cuna de San Agustín, la actual Annaba, en Argelia.  Desde Argelia, en el norte, visitó Camerún, en el centro de África; luego, Angola, hacia el sur; y, finalmente, hacia el oeste, Guinea Ecuatorial.

    Sus hijos e hijas de todo el continente, no solo de los cuatro países, siguieron su visita con gran entusiasmo. Estaban ansiosos por escuchar su voz y dispuestos a prestarle atención. He aquí cinco mensajes del Papa que los católicos de África recordarán de la visita apostólica.

    Un llamamiento a la paz

    El tema de la paz está siempre presente en la enseñanza del Papa León XIV. Se ha comentado que el tema de la paz definirá su pontificado. Al visitar el continente africano, devastado como está por los conflictos armados, el Papa exhortó a los fieles y también a las autoridades civiles sobre la necesidad de trabajar por la paz. La paz, dijo en Yaundé (Camerún), «no se puede decretar: hay que abrazarla y vivirla».

    La verdadera paz es «desarmada» y «desarmante». Es desarmada porque «no se basa en el miedo, las amenazas o las armas».  Es desarmante «porque es capaz de resolver conflictos, abrir los corazones y generar confianza, empatía y esperanza». No debe reducirse a un mero eslogan, sino que «debe encarnarse en un modo de vida que renuncie a toda forma de violencia, tanto personal como institucional».

    En Argel (Argelia), el Papa propuso el diálogo intercultural e interreligioso como un camino enriquecedor hacia la paz y la unidad. Destacando la identidad especial de Argelia como «puente entre el Norte y el Sur, y entre Oriente y Occidente», nos exhortó a fomentar «el enriquecimiento mutuo entre los pueblos y las culturas» y, de este modo, «multiplicar los oasis de paz».

    El liderazgo significa servicio

    El Papa se pronunció con claridad sobre el grave deber que los políticos y las autoridades civiles tienen para con aquellos a quienes gobiernan. En Yaundé, el Papa instó a romper las «cadenas de la corrupción» que «desfiguran la autoridad y la despojan de su credibilidad». En Argel, el León León XIV pidió a los líderes que fueran protagonistas de la paz y la justicia, salvaguardando la dignidad de todos y abriéndose «a dejarse conmover por el dolor de los demás, en lugar de multiplicar los malentendidos y los conflictos». Están llamados a liderar fomentando la cooperación en pro del bien común, sin buscar dominar. El liderazgo consiste en el servicio a los demás, «dedicarse, con mente clara y conciencia recta, al bien común de todo el pueblo de la nación». 

    En Luanda (Angola), el Papa aconsejó a los gobernantes que no temieran el desacuerdo. No deben «reprimir las ideas de los jóvenes ni los sueños de los mayores, sino saber gestionar los conflictos transformándolos en caminos de renovación».

    Con especial énfasis, el papa León advirtió contra una «sed idolátrica de lucro» y una «lógica del extractivismo» que deja a muchos desposeídos. En su lugar, abogó por el «verdadero lucro», que es el resultado del «desarrollo humano integral».

    Cristo sacia nuestra hambre y sed de justicia

    El Papa León XIV reconoció el gran hambre y sed de justicia que se observa en todo el mundo. «Vivimos, de hecho, en una época en la que la desesperanza es rampante y una sensación de impotencia tiende a paralizar la renovación tan profundamente deseada por los pueblos. ¡Hay tal hambre y sed de justicia! ¡Una sed de implicación, de visión, de opciones valientes y de paz!». 

    Todo corazón humano anhela ser liberado. En una homilía en Suarimo (Angola), el Papa proclamó que «no hemos nacido para ser esclavos ni de la corrupción de la carne ni de la del alma: toda forma de opresión, violencia, explotación y deshonestidad niega la resurrección de Cristo, el don supremo de nuestra libertad». 

    En Cristo, este hambre se sacia definitivamente: «A través de la Pascua de Jesús, el éxodo definitivo, todos los pueblos son liberados de la esclavitud del mal. Al celebrar este misterio salvífico, el Señor nos llama a hacer una elección decisiva: “Quien cree tiene vida eterna”» (Homilía en Malabo, Guinea Ecuatorial).

    Los jóvenes llenos de esperanza son tesoros inestimables

    El Papa se dirigió con gran entusiasmo a los jóvenes que salieron a recibirlo. En Yaundé, se refirió a ellos como «la esperanza del país y de la Iglesia», y señaló que «su energía y creatividad son tesoros inestimables». Los jóvenes son indispensables en la búsqueda de la paz. «Cuando persisten el desempleo y la exclusión social, la frustración puede conducir a la violencia. Invertir en la educación, la formación y el espíritu emprendedor de los jóvenes es, por lo tanto, una elección estratégica para la paz. Es la única manera de frenar la fuga de talentos maravillosos hacia otras partes del mundo. Es también la única manera de combatir los flagelos de las drogas, la prostitución y la apatía, que están devastando demasiadas vidas jóvenes de una manera cada vez más dramática».

    El Papa apeló al espíritu alegre y esperanzado de la juventud africana, refiriéndose a ellos como el «depósito de esperanza y alegría» del mundo porque «siguen soñando y esperando. No se conforman con lo que ya existe; se esfuerzan por superarse, por prepararse para grandes responsabilidades y por participar activamente en la configuración de su propio futuro». (Discurso en Luanda)

    Su sed de esperanza, dijo el Papa León XIV a los jóvenes, es saciada por Cristo, que promete un «futuro de esperanza». No un «futuro desconocido que debemos esperar pasivamente, sino uno que nosotros mismos estamos llamados a construir con la gracia de Dios». (Homilía en Mongomo, Guinea Ecuatorial)

    El Papa invitó a los jóvenes a acoger la llamada vocacional para ser «sacerdotes, religiosas, religiosos o catequistas» o personas casadas en santo matrimonio. «Estad preparados», exhortó, «para acoger esta vocación como un camino de amor verdadero que crece en la libertad; como un camino de esperanza, nacido de la certeza de que Dios nunca os abandonará; y como un camino de santidad, en el que buscáis siempre el bien y la felicidad de los demás» (Discurso en Bata, Guinea Ecuatorial).

    La misión de la universidad

    En la Universidad Católica de Yaundé, el Papa esbozó la misión de la universidad «en un momento en que muchos en el mundo parecen estar perdiendo sus puntos de referencia espirituales y éticos». En estos tiempos, «la universidad se destaca como un lugar privilegiado de amistad, cooperación y, al mismo tiempo, de interioridad y reflexión. Desde sus mismos orígenes en la Edad Media, sus fundadores fijaron la Verdad como su meta».

    El aprendizaje y la investigación en la universidad, instó el Papa, deben estar abiertos a la «luz benévola» de la fe. Es necesario «pensar en la fe en el marco de los contextos culturales contemporáneos y los retos actuales». 

    Las universidades deben ser lugares donde se permita la crítica constructiva de las «cosas nuevas». Las universidades de África están llamadas a «formar pioneros de un nuevo humanismo en el contexto de la revolución digital». El Papa señaló los peligros asociados a las tecnologías emergentes, haciendo hincapié en la necesidad de una auténtica interacción humana. 

    El autorFrancis Nyatundo

    Recursos

    La novedad cristiana según Benedicto XVI

    La novedad cristiana es precisamente la revelación y la presencia de un Dios que es absolutamente trascendente, pero al mismo tiempo cercano.

    José Miguel Granados·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    En la reciente recopilación de homilías de Benedicto XVI durante su etapa como Papa emérito, recogidas en el volumen El Señor nos lleva de la mano (Encuentro, Madrid 2025), explica -con la sabiduría teológica que le caracteriza- que la novedad cristiana no es propiamente el monoteísmo, sino la cercanía del Dios vivo y verdadero, que es relación de amor.

    En efecto, el paganismo antiguo y el de las religiones primitivas creía comúnmente en un dios único, pero distante; bueno, pero ajeno a las vicisitudes de nuestra pobre existencia. Por eso, buscaban congraciarse con las que consideraban oscuras fuerzas demoníacas dominadoras del mundo mediante el recurso supersticioso a la magia. Así pretendían escapar del miedo oscuro, pero realmente no lo conseguían.

    Podríamos añadir que las ideologías modernas ateas, por su parte, aceptan la divinidad como una idea -una suerte de ley suprema ordenadora del cosmos, válida en todo caso como instancia subjetiva o emotiva- pero completamente ajena al mundo. Por eso, sus muchos seguidores, para mantener el objetivo prioritario de la salud y el bienestar temporal, ponen toda su confianza en la ciencia, la economía, la política, etc. y, cuando todo esto falla, llega irremediablemente la angustia existencial.

    La novedad cristiana es precisamente la revelación y la presencia de un Dios que es absolutamente trascendente, pero al mismo tiempo cercano, que se ocupa de sus criaturas, especialmente de los hombres, con entrañas de misericordia: que cuida a cada uno con providencia delicada, que se encarna en la humanidad de Jesús de Nazaret para redimirnos del mal y ofrecernos el don de la vida eterna. 

    La originalidad del mensaje revelado en la historia de la salvación, que culmina en evangelio de Jesucristo, consiste presentar a un Dios que es en sí mismo relación, familia, y que invita a sus hijos a entrar en su relación de amor, de amistad y de comunión interpersonal. 

    De este modo, el cristiano supera el miedo y la angustia existencial del pagano antiguo y del moderno, y vive con la certeza de la fe, en la plena confianza, paz y alegría interior.

    Recogemos a continuación algunos párrafos magistrales de Benedicto XVI:

    «La novedad de la revelación bíblica es que Dios, ese Dios tan distante, tan silencioso, nos conoce, y que el Dios lejano se hace Dios cercano».

    «Este Dios grande, lejano, este Dios que se ha hecho cercano, ¡se hace tan cercano que se convierte en hombre! Se convierte en uno de nosotros: es imposible estar más cerca».

    «No solo tiene relación, sino que es relación, no es solo geometría del mundo, sino que es amor, y el amor siempre indica relación, y la realidad más grande no es la geometría, sino el amor. Dios es amor y por eso es relación, y puesto que es relación, también puede tener relaciones, involucrarnos en su relacionalidad, en el misterio de su amor».

    «Dios, el verdadero poder, me conoce, me ama, el poder último es bueno, y por eso sabemos que es bueno vivir, porque estamos en manos de este Dios».

    «Este Dios único no es un Dios ocioso, que vive solo en sí mismo, en su eterna bienaventuranza, sino que es un Dios grande, tan grande que también nos conoce a nosotros, que se ocupa de nosotros. La novedad es que este Dios único, verdadero, es también el Dios para nosotros y con nosotros».

    Dios ha salido de sí mismo y, precisamente porque ha salido de sí mismo, podemos entrar en Dios».

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    Mundo

    Fernando Puig: “A menudo se precipita al afirmar que existe un abuso de poder”

    En esta entrevista el rector de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, Fernando Puig, explica cómo debe entenderse teológicamente el gobierno de la Iglesia y la necesidad de evitar abusos.

    Giovanni Tridente·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

    La Iglesia católica es una institución presente en la sociedad desde hace más de dos mil años. Podemos considerarla la más longeva de la historia de la humanidad, al menos por lo que sabemos. A lo largo de los siglos ha atravesado épocas y profundas transformaciones, acompañando también la evolución de la propia humanidad.

    Desde sus orígenes, ha señalado como su fin el bien espiritual de las personas, al tiempo que asumía también una misión concreta: guiar a una de las comunidades más grandes que existen. Pero, ¿cuál es el secreto de una gobernanza tan duradera? ¿Qué significa hoy “gobernar” la Iglesia? ¿Y cuál podrá ser el futuro de este gobierno en un contexto cada vez más complejo e impredecible?

    Hablamos de ello con el sacerdote Fernando Puig, rector de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz y catedrático de Derecho Canónico en la Facultad de Derecho Canónico de la misma universidad. 

    Cuando se habla de “gobierno” en la Iglesia, ¿se habla de poder o de servicio? ¿Cuál es la diferencia concreta para los fieles?

    —Uno de los primeros elementos a tener en cuenta en este contexto es que los fieles perciben la actitud de servicio de quienes gobiernan. Por lo tanto, se trata de hacer que dicha actitud no sea solo el resultado de las virtudes personales del gobernante, sino de la comprensión y del “desarrollo” mismo de la forma de gobernar

    Así lo afirmó, por ejemplo, el Concilio Vaticano II, y se ha repetido durante 60 años, pero seguimos estancados en un plano moralista: en definitiva, se necesita una comprensión teológica y jurídica del gobierno como servicio.

    ¿En qué debería diferir la forma de gobernar de la Iglesia de la de un Estado o una empresa?

    —Permítame decir, en primer lugar, en qué debería parecerse la forma de gobernar de la Iglesia a la de un buen gobierno que definiríamos como “secular”: en la profesionalidad, que implica formación, y en la responsabilidad por los actos de gobierno frente a los gobernados.

    Después hablamos, con razón, de planos diferentes. En primer lugar, porque el fundamento del gobierno de la Iglesia no es democrático, y además porque, en comparación con las instituciones públicas o las empresas, el objetivo principal es el bien espiritual de las personas. En definitiva, para la Iglesia es fundamental facilitar la acción del Espíritu Santo y el ejercicio de la libertad de los fieles en comunión. Esto cambia muchas cosas. 

    ¿Es posible conciliar autoridad y escucha? ¿Puede la Iglesia tomar decisiones sin perder el contacto con las personas?

    —Me dicen que en algunas zonas del mundo no se escucha a los fieles porque los pastores están convencidos de saber mejor que los propios fieles lo que estos necesitan. Además, hay que estar convencidos de que los fieles tienen derecho, no a cualquier gobierno, sino a un buen gobierno. Al gobernar, los pastores entregan a los fieles lo que les pertenece, lo que es su bien. La escucha, por tanto, se convierte en una condición fundamental para alcanzar tal comprensión. Esto es válido tanto para el gobierno pastoral en general -que no por ello debe convertirse en una asamblea- como para los procedimientos de asignación específica de bienes a los fieles, mediante actos administrativos. 

    ¿La sinodalidad cambia realmente algo en la vida de las comunidades o es una idea teórica?

    —Cambia si se aplica de verdad, en profundidad y sobre la base de una comprensión teológica válida. Es interesante la evolución que ha habido desde la “sinodalidad” como idea hasta la Iglesia “sinodal y misionera”. Hoy se habla de la “conversión de las relaciones” y se está redescubriendo como base del compromiso sinodal la relación entre el sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio ministerial.

    Por otra parte, la escucha y el diálogo implican mucho estudio preparatorio, mucho trabajo a favor de una cultura de la corresponsabilidad, espíritu de sacrificio e instrumentos perfeccionados: no todo tipo de reunión sirve para todo tipo de debate o decisión. Y luego se necesita la capacidad de saber rectificar: gobernar bien es difícil, requiere mucho respeto por las personas y mucho distanciamiento de los intereses personales. 

    ¿Qué pueden enseñar a la Iglesia otros modelos de organización, incluso no religiosos?

    —Algunas de las formalizaciones del gobierno civil han heredado formas que surgieron en la Iglesia, como vimos en el coloquio que se celebró en la Universidad de la Santa Cruz el 20 y 21 de abril de 2026. La propia idea de gobierno ha sido un problema filosófico y teológico en el contexto cristiano; no pocas aporías del gobierno secular actual se deben al hecho de que tienen su origen en la secularización de los debates cristianos.

    Dicho esto, me parece que la autoridad de la Iglesia tiene la suerte de poder aprender mucho de los profesionales que ponen sus capacidades al servicio de la misión. Aquí encontramos el reto de la formación para el gobierno, que es todo un capítulo por explorar y se sitúa en el horizonte del proyecto de investigación Finalidad y modelos de gobernanza en la Iglesia, siempre activo en la Santa Cruz como parte de nuestro Laboratorio de Investigación.

    ¿Cómo se puede evitar que quien ejerce un cargo de responsabilidad en la Iglesia caiga en el abuso de poder?

    —A menudo se precipita al afirmar que existe un abuso de poder. Gobernar es necesario, pero difícil; los gobernantes cometen errores. Una sana tradición de gobierno recurre a instrumentos de gestión ordinaria que fomentan la colegialidad, la recopilación de información, el estudio y el trabajo por escrito, con el fin de evitar un exceso de decisiones unilaterales y compartir las fases preparatorias con una verificación basada en criterios transparentes, etc. Además, es crucial la posibilidad de revisión, de pedir perdón y, en ciertos casos, de recurso. Todo mejora si se desarrolla en un ambiente de respeto a los derechos de los fieles: de todos los fieles, laicos, sacerdotes, religiosos, obispos. En un contexto de este tipo, queda poco espacio para el verdadero abuso de poder. Hay errores que se corrigen. El abuso de poder debe identificarse de manera rigurosa, se castiga a los culpables y se les hace responsables con las reparaciones debidas.

    ¿De qué instrumentos concretos disponen los fieles para sentirse parte activa y no solo destinatarios de las decisiones?

    —La iniciativa de los fieles no tiene prácticamente límites: los fieles laicos construyen la Iglesia sin necesidad de mandatos procedentes de la estructura eclesiástica. Son parte activa de ella en virtud del Bautismo. Por supuesto, se necesita una formación adecuada. 

    Las decisiones de gobierno se refieren a las expresiones jerárquicas y a algunos bienes fundamentales que corresponde a los pastores moderar. Los conflictos se agudizan cuando comienza la carrera por los espacios institucionales y eclesiásticos, que son la dimensión más instrumental de la Iglesia. El Papa Francisco se mostró muy inspirado cuando, en Evangelii Gaudium, abogó por estructuras, estilos y lenguajes en permanente “estado de misión”

    En una Iglesia presente en culturas muy diversas entre sí, ¿cómo se mantiene la unidad sin limitar las diferencias?

    —Hay que confiar activamente en el Espíritu Santo. Él es el artífice de la comunión. He dicho “activamente” porque parte del gobierno consiste en prestar atención a este equilibrio entre unidad y diversidad. Cuando el objetivo es la misión -y no la defensa de los espacios-, se encuentran, siempre con sacrificio, respuestas que dejan espacio precisamente al Espíritu Santo.

    Si tuviera que señalar un cambio urgente en la forma de gobernar la Iglesia hoy, ¿cuál sería?

    —El del Código de Derecho Canónico lo dice casi todo; si se aplicara cinco veces con mayor atención y de forma más rigurosa de lo que se hace ahora, el gobierno eclesiástico mejoraría exponencialmente: “Antes de promulgar un decreto particular, la autoridad recabe las informaciones y las pruebas necesarias y, en la medida de lo posible, escuche a aquellos cuyos derechos puedan verse lesionados”. Escucha y responsabilidad. Responder a los fieles sobre cómo se intenta mejorar las cosas.

    Con nostalgia

    Miro hacia atrás con nostalgia y recuerdo a un chaval que grita a una pantalla, bien metido en el argumento y disfrutando de lo que ahí está pasando.

    15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    La tecnología actúa como una extensión de nuestras capacidades, facilitando la comunicación, el aprendizaje y el acceso a la información. Tiene el potencial de liberarnos de tareas tediosas y repetitivas, permitiéndonos enfocarnos en la creatividad, la empatía y la conexión social. Si hoy día quiero ir al cine, antes de sentarme en la butaca ya he visto el tráiler de la misma (y creo que podría gustarme, por eso voy), he sacado las entradas por internet y hasta he elegido la fila de butacas que más me gusta. También he podido elegir un sillón más o menos cómodo. Mi duda viene cuando no veo que esa extensión de mis capacidades que la tecnología me ofrece vaya pareja a una mayor humanidad a la hora de relacionarnos.

    Cuando era pequeña, los domingos por la tarde, mi padre nos llevaba a los cuatro al cine. Se veían dos películas seguidas para pasar la tarde en el cine de la parroquia, que era una sala inmensa que se ponía abarrotada de niños. Recuerdo que, en esa sala repleta, no había un absoluto silencio: se comían palomitas, pastelitos de chocolate, gominolas y se masticaban chicles de fresa o clorofila. También se bebía con pajita, haciendo su ruido correspondiente al absorber. En el bar había también un botijo con agua. Se hablaba en voz alta, se reía sonoramente o se lloraba. Los espectadores se levantaban para ir al baño, haciendo levantar a toda una fila. No se respetaba un riguroso silencio y los espectadores lo teníamos asumido; era parte de la experiencia. Eso era así y a nadie se le ocurría en aquellos tiempos (hablo de hace más de cuarenta años) pensar que pudiera ser de otra manera.

    Otra característica de ir al cine en los ochenta era que la gente comentaba con el de la butaca de al lado aspectos del tema de la película que no entendía o se hacía contar “qué había pasado” en esos minutos que no había visto al ir al baño (ver dos películas seguidas son casi cinco horas). También se podían oír los ronquidos de alguien aburrido que hubiera decidido que ese era un buen lugar y momento para echarse una siesta. Y podía darse el caso de que un apasionado gritara a la protagonista de la película que aparecía en la pantalla que estuviera tranquila, y que nada malo le iba a pasar. “Tranquila, que ahora viene el chico asalvarte”, gritaba el chiquillo refiriéndose al chico de la película, sin pensar, ni remotamente, que podía ser un maleducado gritando de ese modo.

    Hoy estas cosas son inconcebibles, pero ocurren otras como llamadas de teléfono o gente que decide que lee el periódico en su pantalla mientras ve la película al mismo tiempo. Personas que no pueden estar relajadas mirando una película sin consultar sus mensajes de WhatsApp. Las salas están menos llenas y nadie ve dos películas seguidas en una sala, como tampoco se absorbe con la pajita haciendo mucho ruido (¿qué niño no ha hecho eso?). Miro hacia atrás con nostalgia y recuerdo a un chaval que grita a una pantalla, bien metido en el argumento y disfrutando de lo que ahí está pasando. Ir al cine era meterse en una historia y evadirse. Solamente algunas familias tenían televisión.

    Cuando ayer, al lado de mi butaca, me toca un tipo leyendo los mensajes y el periódico en la pantalla de su móvil y al mismo tiempo sigue la película, me gustaría volver a esas salas de los años ochenta llenas de vida, cuando al acabar la película no podías levantarte porque un clavo invisible te había fijado en la butaca y salías de la sala comentando con tu amigo las cosas que te habían llamado la atención y pensando que te encantaría volver a verla, mientras alguien que no conoces te está escuchando y pensando que le ha pasado lo mismo que a ti. Al final noto que, si bien antaño no habría podido sacar la entrada por internet, establecíamos relaciones más humanas a la hora de realizar esa actividad.

    Un uso equilibrado de la tecnología es la clave, ya que el abuso puede provocar deshumanización, sedentarismo y desconexión social. De hecho, me sienta muy mal cuando, al preguntarle algo a alguien, a veces no hace ni el esfuerzo de pensar y buscar en su desván mental algo para poder responderte, sino que te suelta directamente: “Busca en Google”. Echo de menos, pues, al niño emocionado que gritaba a una pantalla.

    Vaticano

    El Papa en el Ángelus: “¡Dios bendiga siempre a España!”

    León XIV ha agradecido al Señor en el Ángelus de hoy el viaje apostólico a España, y “al pueblo español, que me ha recibido con mucho entusiasmo y devoción”. Y se ha dirigido de modo especial a su Majestad el Rey, obispos, comunidades que ha visitado “y a toda la Iglesia en España. ¡Que Dios bendiga siempre a España!”.

    Redacción Omnes·14 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    El Papa León XIV ha manifestado su agradecimiento al Señor y al pueblo español por el viaje apostólico del 6 al 12 de junio a España, en el Àngelus de este XI domingo del tiempo ordinario.

    Ante romanos y peregrinos de diversos países que exhibieron pancartas y lemas, algunos también españoles, como un numeroso grupo de religiosas, el Papa agradeció el viaje de modo afectuoso y especial “a su Majestad el Rey, a los obispos, a las comunidades que he visitado, y a toda la Iglesia en España. ¡Dios bendiga siempre a España!”, dijo tras el rezo de la oración mariana del Ángelus.

    Nuevos beatos mártires, víctimas de regímenes totalitarios

    A continuación, el Santo Padre recordó a algunos nuevos beatos: los sacerdotes diocesanos Venceslao Drbola y Juan Bula, de Moravia; y Juan Šwierc y ocho compañeros, sacerdotes salesianos polacos. Todos han sido beatificados como mártires, porque fueron víctimas de las persecuciones de regímenes totalitarios a causa de su fidelidad a Cristo, ha señalado el Pontífice.

    Además, ayer en Mato Grosso, Brasil, fue beatificado Nazareno Lanciotti, sacerdote romano misionero, “también él mártir, porque en nombre del Evangelio defendía a los más pobres. Que el ejemplo y la intercesión de estos valientes testigos sostengan la misión de los presbíteros y de toda la Iglesia”.

    Cercanía a Filipinas y otros saludos

    El Papa mostró también su cercanía a la población de Filipinas, afectada hace algunos días por un fuerte terremoto. Rezo por los difuntos y sus familiares, por los heridos y por todos aquellos que sufren a causa de esta calamidad.

    Ha saludado a los romanos y peregrinos de diversos países, y de modo particular a los miembros de la Comisión Internacional para el Diálogo entre los Discípulos de Cristo y la Iglesia Católica. “Que vuestras reflexiones nos ayuden a crecer en comunión”.

    También se ha dirigido a los peregrinos de los Estados Unidos de América, en particular a los fieles de Nueva Jersey y a la Escuela Carrollton del Sagrado Corazón de Miami, Florida, y a diversos grupos italianos.

    Jesús se compadecía de las muchedumbres

    En su breve alocución, el Sucesor de Pedro se ha referido al Evangelio de hoy (Mt 9,36-10,8), en el que Cristo “al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas” (v. 36). 

    El Hijo de Dios mira a la gente, mira a la humanidad: ve la opresión que aplasta y la violencia que quita la fuerza. Ve las heridas de las guerras y el vacío del consumismo. Ve rostros reducidos a máscaras, familias rotas por el mal y jóvenes ilusionados por falsos ideales, ha dicho el Papa.

    “Jesús ve y ama. Ama y sufre por nosotros, con nosotros: su compasión expresa no sólo cercanía fraterna, sino voluntad de redención. 

    En efecto, Él conoce nuestro corazón y cuida de él; ante tantas personas que parecen “ovejas que no tienen pastor” (v. 36), Cristo se dedica a todas ellas como buen pastor y, como Señor de la mies, envía obreros al campo del mundo (cf. v. 38)”.

    ¿Cuál es el trabajo que deben realizar?, se ha preguntado. Su respuesta ha sido: “Llevar el consuelo de Dios a los que sufren: llevar caridad donde hay miseria, esperanza donde hay aflicción, fe donde hay desconfianza”.

    A la Virgen Maria: que respondamos con gozo y valentía a la misión

    La mirada de Jesús transforma la realidad: llena de amor, su iniciativa da vida a un pueblo nuevo, la Iglesia, que está llamada a continuar la misión de los apóstoles: “Gratis habéis recibido, dad gratis” (v. 8). Sí, el don de Jesús es totalmente gratuito, porque su valor excede toda medida: es imposible merecerlo o “comprarlo”, ha proseguido el Papa.

    “Queridos hermanos, la tarea de evangelizar nace del don de Dios que en Cristo se vuelve perdón para el mundo, servicio a los más pequeños y más pobres, compromiso por la justicia. Pidamos el auxilio de la Virgen María, llena de gracia, para que respondamos con gozo y valentía a la misión a la que Jesús nos llama”, ha rogado en la Plaza de San Pedro ante miles de peregrinos.

    El autorRedacción Omnes

    FirmasAlmudena González Barreda

    La paradoja del cuidado y una solución 

    Europa afronta una crisis demográfica por invisibilizar el cuidado familiar en su economía, penalizando a quienes sostienen la sociedad de forma gratuita. La solución exige reconocer este valor mediante reformas fiscales y de pensiones.

    14 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    Europa atraviesa una de las transformaciones más profundas de su historia reciente: el invierno demográfico. La natalidad se encuentra por debajo del nivel de reemplazo en la mayoría de los países europeos, la población envejece aceleradamente y cada vez son menos los trabajadores que sostienen sistemas de pensiones diseñados para una realidad social que ya no existe. Algunos gobiernos buscan soluciones y la política migratoria parece que cuenta con aceptación de los dirigentes, pero rara vez se preguntan si el problema no se encuentra en la propia arquitectura económica y cultural sobre la que se han construido nuestras sociedades.

    Durante décadas hemos diseñado la economía como si el cuidado fuese un recurso inagotable. Hemos dado por sentado que siempre habría alguien dispuesto a criar hijos, acompañar a los mayores, sostener a los enfermos y atender a las personas dependientes. Sin embargo, aquello que sostiene nunca ha ocupado un lugar en las cuentas nacionales, en los sistemas de cotización ni en las métricas del éxito económico. El mercado ha necesitado constantemente el cuidado, pero lo ha tratado como una realidad invisible.

    La paradoja del PIB

    La consecuencia es una paradoja difícil de ignorar. Las sociedades necesitan niños para garantizar su futuro, pero penalizan económica y profesionalmente a quienes los tienen y los crían, fundamentalmente sus madres. Se necesitan personas que cuiden de los mayores, pero a la vez se considera improductivo el tiempo dedicado a acompañarlos, cuando quien lo hace es un hijo. La sociedad necesita familias capaces de sostener vínculos estables y redes de apoyo, pero el Estado, las instituciones, las empresas organizan el trabajo como si esas responsabilidades no existieran.

    El cuidado no es un problema que la economía deba resolver, sino la condición previa que hace posible cualquier economía. Sin personas dedicadas a los demás no existen trabajadores, consumidores, contribuyentes ni ciudadanos. Sin embargo, quienes realizan ese trabajo dentro de la familia continúan asumiendo costes económicos, laborales y previsionales que rara vez son reconocidos.

    La mujer ocupa un lugar central en esta reflexión, aunque el hombre va entrando poco a poco en este terreno. A lo largo de las últimas décadas, la mujer ha conquistado prácticamente todos los espacios educativos, profesionales y económicos que históricamente le fueron negados. Ese avance constituye una de las grandes transformaciones sociales de nuestro tiempo. Sin embargo, precisamente porque la mujer ha conquistado esos espacios, resulta necesario reconocer también a aquellas que continúan sosteniendo la vida mediante el cuidado, la crianza y el acompañamiento familiar.

    Valorar la maternidad

    Reconocer esta realidad no significa reducir la maternidad a una función económica ni encerrar a la mujer en un papel determinado. Significa admitir que engendrar, criar y sostener una familia genera un valor social del que se benefician los padres, el Estado y el conjunto de la sociedad. Del mismo modo, acompañar a los padres en la vejez, cuidar a los enfermos o estar presentes cuando la vulnerabilidad aparece constituye una aportación indispensable para la cohesión social.

    De hecho cuando esos cuidados son realizados por profesionales externos, aparecen inmediatamente en el PIB y tiene un precio de mercado. Sin embargo, cuando lo realizan los miembros de una familia por amor, responsabilidad o compromiso, desaparece de las estadísticas. La paradoja es evidente: aquello que resulta imprescindible para la supervivencia de la sociedad se convierte, precisamente por su gratuidad, en invisible.

    No se trata de cuestionar la labor de los profesionales del cuidado, cuya aportación es valiosa y necesaria, sino de reconocer que existen formas de atención, presencia y entrega que difícilmente pueden sustituirse por completo mediante una relación laboral. Hay situaciones que exigen algo más que competencia técnica: exigen tiempo, afecto, disponibilidad y, en ocasiones, la entrega de una parte importante de la propia vida.

    Hablemos de justicia social

    Proteger el cuidado de la familia, los familiares y la comunidad no es una concesión ni un privilegio.

    Si el sistema se beneficia de generaciones enteras de personas que dedicaron años a criar hijos o atender familiares dependientes, resulta razonable que reconozca esas contribuciones mediante mecanismos fiscales, laborales y previsionales adecuados: sistemas de pensiones que computen adecuadamente los años dedicados al cuidado, mercados laborales compatibles con trayectorias familiares no lineales, reconocimiento de la denominada “deuda biográfica” acumulada por quienes sacrificaron oportunidades profesionales para sostener a otros y una cultura económica que deje de considerar improductivo todo aquello que no genera beneficios inmediatos.

    Tratar así el cuidado, desde todos los prismas, también el económico, es justicia.

    El invierno demográfico europeo obliga a replantear muchas certezas. Quizá la solución no consista únicamente en incentivar los nacimientos o aumentar el gasto público, sino en reconocer aquello que siempre ha estado sosteniendo silenciosamente nuestras sociedades: si queremos más niños, más cohesión social y más bienestar para nuestros mayores, debemos dejar de tratar el cuidado como una realidad marginal y empezar a incluir al cuidador, también cuando es el padre, la madre, un hijo o un hermano, en las cuentas nacionales.

    Toca poner el cuidado en el centro y reconocer que la riqueza de una sociedad no es únicamente la que aparece en sus balances, sino la que nace de las personas que cuidan, acompañan y sostienen la vida de los otros.


    Economía de la Ternura: Una visión femenina de la economía del cuidado y la libertad económica de la mujer

    Autora: Almudena González Barreda
    Editorial: Amazon
    Año: 2026
    Nº de páginas: 103
    El autorAlmudena González Barreda

    Periodista y madre de tres hijos.

    Bajad la mirada

    El viaje papal ha regado los surcos, pero nos toca ahora a nosotros entrar a tropel a sembrar y a cuidar la tierra que se nos ha confiado

    14 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    Tras una semana de alzar la mirada siguiendo la invitación de León XIV en su visita a España, llega el momento de bajarla, de volver a la realidad. En nuestras manos está ahora que este enorme esfuerzo del Santo Padre y de la organización haya merecido la pena.

    Porque, ante el éxito incontestable del evento, la respuesta mayoritariamente positiva de la sociedad o las espectaculares cifras de participación en los actos, corremos el riesgo de quedarnos ahí, inmóviles, alucinados con lo que hemos vivido. Hoy quiero vestirme de blanco, como aquellos dos hombres que nos cuenta el libro de los Hechos de los Apóstoles que se presentaron ante los discípulos cuando se quedaron estupefactos mirando al cielo tras la Ascensión del Señor para advertir: «Galileos (españoles), ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?».

    El viaje de León XIV será, sin duda, un monumental impulso a la misión de la Iglesia, pero ya no lo vamos a tener a él. Su paso por España ha sido como el paso del arado por una tierra endurecida por nuestros miedos y pecados. El viaje papal ha regado los surcos, ha igualado los terrones, su llovizna los ha dejado mullidos, pero nos toca ahora a nosotros entrar a tropel a sembrar y a cuidar la tierra que se nos ha confiado. Y hemos de hacerlo con las claves que él nos ha dejado y que yo resumiría en cinco.

    En primer lugar, aprovechar el «golazo para siempre» al que se refirió el Papa en el Bernabéu. Gestionemos bien este gol, racionalicemos la euforia porque el partido es largo. Muchos han cambiado su perspectiva de la Iglesia en estos días, hay una mayor sensibilidad hacia lo espiritual, los alejados se han sentido un poco más cerca, los cercanos se han sentido más fuertes y unidos, otros muchos que ni siquiera habían oído hablar de la posibilidad de una amistad con Jesús hoy no lo ven como algo descabellado. No esperemos a recibir el siguiente gol en contra, que vendrá, corramos a por otro gol que nos permita mantener la ventaja. Y hagámoslo con las claves que él nos ha recordado: una Iglesia sinodal, abierta a la escucha, no encerrada en sí misma, y entregada al servicio a los pobres y necesitados. 

    En segundo lugar, poner en práctica el perdón, el diálogo y la amistad social. «Una Iglesia reconciliada por dentro puede hablar con mayor libertad», les recordó a los obispos en el encuentro que tuvo con ellos en la CEE. La comunión es parte fundamental de la misión. La Iglesia que más evangeliza no es la más tradicional o la más progresista, sino la más unida, en la pluralidad de carismas. Y como sociedad, también estamos llamados a dar grandes pasos de reconciliación, recuperando el diálogo, evitando las polarizaciones, buscando lo que nos une que es mucho más de lo que nos separa. Los siete minutos de aplausos al Papa en el Congreso fueron un ejemplo de que el sentido común puede ponernos de acuerdo más allá de nuestras diferencias ideológicas por muy grandes que sean. 

    En tercer lugar, la atención a los dramas de nuestro tiempo. El servicio al mundo del dolor, de las migraciones, de la cárcel o de la violencia contra la mujer no son un añadido a la misión del cristiano, porque el ejercicio de la caridad no es la fijación de algunos, como señaló en el encuentro en el proyecto «Cedia 24 horas» de Cáritas, sino «el núcleo incandescente de la misión eclesial». En el puerto de Arguineguín nos recordó que «los discípulos de Jesús no pueden considerar ajeno el clamor de quienes gritan desde la noche» ni «podemos acostumbrarnos a contar muertos». Y en Tenerife nos invitó a imitar su grito profético contra quienes trafican y explotan a los migrantes, gritando también nosotros en nuestros ambientes: «¡Deténganse! ¡Conviértanse!». Se trata de ver a Cristo mismo en el forastero que llega a nuestro país y «que necesita ser acogido, protegido, integrado y promovido». 

    En cuarto lugar, fomentar el diálogo de la fe con la cultura, el arte, la ciencia… «En este tiempo de la imagen, resulta aún más evidente cómo el arte y la belleza son eminentes canales de evangelización», dijo León XIV en su homilía en la impresionante inauguración de la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia. Hemos tenido mucha música y arte en esta visita, sigamos dando voz a los artistas que encontrarán, sin duda, en Dios, la fuente de su inspiración. La fe tiene mucho que aportar también al mundo de la economía, el deporte, el pensamiento, porque nada de lo humano nos es ajeno.

    Por último, hacerlo de la mano de María con la enseñanza que nos dejó en su homilía en la Catedral de Madrid: «La Almudena nos dice que para edificar algo nuevo, hermoso y duradero hay que estar dispuestos a destruir los muros» (la imagen fue hallada al echar abajo parte de una muralla). Y es que –explicó– aunque «en un primer momento, una muralla que cae provoca ruido, caos, desorden; también abre espacios, restaura posibilidades e impulsa restablecimientos». No tengamos miedo, por tanto, a echar abajo estructuras que ya no nos sirven y reconstruyamos una y otra vez la Iglesia que, como la Sagrada Familia de Gaudí aún en construcción, nos recuerde «cómo la vida cristiana es siempre un camino, porque se trata de un proyecto que Dios lleva a cabo». 

    El autorAntonio Moreno

    Periodista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Bachiller en Ciencias Religiosas. Trabaja en la Delegación diocesana de Medios de Comunicación de Málaga. Sus numerosos "hilos" en Twitter sobre la fe y la vida cotidiana tienen una gran popularidad.

    Evangelización

    Dorothy Day: la anarquista de Dios

    De militante socialista y anarquista a referente del catolicismo social estadounidense, Dorothy Day encarnó una fe incómoda y radical que unió contemplación, compromiso con los pobres y resistencia a la cultura dominante.

    Gerardo Ferrara·14 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

    Hace tiempo dedicamos un artículo a la figura de Flannery O’Connor, que siempre ha sido para mí de gran inspiración. Leyendo después las obras de Thomas Merton, me topé por casualidad con un ensayo de Paul Elie titulado The Life You Save May Be Your Own: An American Pilgrimage. En él, Elie traza un paralelismo entre cuatro figuras centrales de la cultura “católica” americana del siglo XX: O’Connor, precisamente, Merton, Walker Percy y Dorothy Day.

    Escribí “católica” entre comillas porque a Flannery O’Connor, así como a los otros autores citados, incluida Dorothy Day, les sentaría mejor el significado literal del término: “universal”. Estos se presentan, de hecho, como artistas y pensadores que hablan a todos los hombres y mujeres de este mundo, y lo hacen como simples hombres y mujeres dotados de genio y talento, libres de cualquier otra etiqueta de pertenencia religiosa o política.

    En su ensayo, Elie destaca cómo, a pesar de no formar entre ellos un grupo o una escuela (como ocurría con Chesterton, Belloc, Lewis y otros en Inglaterra), compartían cuatro aspectos fundamentales:

    • Considerar la vida como un peregrinaje.
    • La visión de una fe que no simplifica sino que inquieta, que hiere antes de liberar (la gracia que irrumpe en la carne).
    • La lectura juvenil de Jacques Maritain.
    • El ser “apóstoles” de esta gracia en una cultura secularizada, cada uno a su manera: Day con el compromiso social, O’Connor con la literatura, Merton con la contemplación y Percy con la filosofía.

    Una vida llena de contrastes

    Dorothy Day solía repetir a quienes la definían como santa: “Don’t call me a saint. I don’t want to be dismissed so easily”, es decir, “No me llaméis santa. No quiero ser liquidada tan fácilmente”. Es una frase que encierra no solo toda su complejidad, sino también la visión que tienen los santos sobre la santidad. Asimismo, representa cierto “embarazo” con el que se habla de ella en los ambientes eclesiásticos.

    Dorothy Day nació en Nueva York en 1897, en una familia burguesa protestante. Desde joven abrazó el ateísmo y el socialismo radical, frecuentando ambientes anarquistas y escribiendo para periódicos de izquierda, en un recorrido muy similar al de su homóloga francesa Madeleine Delbrêl.

    Su vida privada estuvo marcada por experiencias que muchos definirían como desordenadas, algunas traumáticas como un aborto. De su relación con Forster Batterham nació su hija, Tamar, en 1926.

    La conversión al catolicismo

    Esa gracia que irrumpe «en el territorio del diablo» irrumpió en la vida de Day precisamente con el nacimiento de esta niña, que la enfrentó a grandes dudas existenciales. Dorothy quería que Tamar fuera bautizada y se dio cuenta de que ella también deseaba un «hogar» al que volver. En 1927 recibió el bautismo católico. Esa decisión la llevó a romper con Batterham, hostil a cualquier forma de religiosidad, una separación que Day describió como «lo más doloroso que jamás había hecho».

    La conversión de Dorothy Day es una cuestión compleja y controvertida, pero ¿no lo es también toda vida humana con sus mil facetas?

    Sin duda, el nacimiento de su hija fue el casus belli existencial. Dorothy afirmó que no podía mantener a su hija alejada de Dios, pero su camino de acercamiento a la fe cristiana, y al catolicismo en particular, ya había comenzado. En concreto, ya antes del nacimiento de la niña, Day frecuentaba las iglesias católicas de los barrios pobres de Nueva York, no tanto por fe como por el ambiente que allí se respiraba. El sentido de lo sagrado, el incienso, la luz tenue, las velas y la liturgia con el canto gregoriano la impresionaban tanto que llegó a escribir que en aquella época se arrodillaba y rezaba sin saber aún a quién.

    Esas mismas iglesias estaban, a diferencia de las de la burguesía protestante, en primera línea a la hora de ayudar a los pobres y a los numerosos inmigrantes irlandeses e italianos de la Gran Manzana, en ese compromiso social que tanto le importaba, pero que ya no bastaba para calmar su sensación de «larga soledad», una soledad que ni siquiera los amigos, el amor romántico ni el activismo político habían sido capaces de llenar.

    Además de la belleza de la liturgia y la cercanía a las masas populares, lo que más influyó en Dorothy a la hora de elegir el catolicismo fue su tradición sacramental, en especial la Eucaristía como presencia real y no mero símbolo.

    El Catholic Worker y la influencia de Maritain

    En 1933, Dorothy Day fundó, junto con Peter Maurin, el Catholic Worker, un periódico que se vendía simbólicamente a un centavo el ejemplar, que aún existe y que, al mismo precio simbólico de entonces, vende hoy 80 000 ejemplares.

    El objetivo ya quedaba claro desde el nombre del periódico: la defensa de los intereses de todos los trabajadores, no como una invención marxista, sino como una idea evangélica.

    En esto, Day y Maurin se vieron profundamente influenciados por Jacques Maritain (1882-1973), filósofo francés convertido al catolicismo y principal pensador tomista del siglo XX, cuya obra se centraba en el personalismo.

    Maritain, de hecho, fue contemporáneo de Dorothy y se hizo amigo suyo durante el largo período que pasó en Estados Unidos.

    En Humanismo integral (1936), Maritain sostuvo que el humanismo moderno había separado erróneamente al hombre de Dios y propuso una tercera vía alternativa al socialismo y al capitalismo, para una sociedad justa y basada ni en el Estado ni en el individuo como consumidor, sino en la persona, entendida como ser libre y abierto a la trascendencia.

    Además de la fundación del periódico, Day y Maurin crearon las Houses of Hospitality, casas de acogida para pobres, desempleados y personas sin hogar en las grandes ciudades estadounidenses, precisamente en ese espíritu de misericordia corporal que no es asistencialismo, sino fraternidad.

    Peter Maurin, por su parte, también se vio profundamente influido por el distributismo, la teoría socioeconómica elaborada por Gilbert Keith Chesterton y Hilaire Belloc, a la que dedicamos un artículo anterior.

    El Catholic Worker Movement, movimiento que precisamente surgió del compromiso de Day y Maurin, se caracterizó posteriormente por su pacifismo absoluto. Dorothy Day, de hecho, se opuso enérgicamente a la Segunda Guerra Mundial y, por este motivo, se ganó la antipatía de muchos, incluso de católicos, llegando incluso a ser detenida en varias ocasiones por sus protestas no violentas.

    Su postura sigue siendo difícil de clasificar políticamente: anarquista pero católica; radical pero no marxista; a favor de los pobres pero contraria al aborto, que ella misma había vivido en carne propia.

    Las obras literarias: la escritura como acto de fe

    Dorothy Day no fue solo activista: fue escritora, y su escritura era inseparable de su fe y de su compromiso. Entre sus obras principales, destaca la autobiografía espiritual The Long Loneliness (1952), «La larga soledad», en la que narra el drama existencial de su propia vida, marcada primero por la soledad del hombre sin Dios y luego por la del hombre que ha encontrado a Dios, pero cuyo camino debe continuar a veces incluso en la oscuridad, un poco como diría John Henry Newman.

    También merece la pena mencionar Loaves and Fishes (1963), una historia del Movimiento del Trabajador Católico contada desde dentro, y los diarios publicados póstumamente, que resultan valiosos para comprender la vida interior de una mujer que nunca separó el pensamiento, la fe y la acción.

    Una figura de gran actualidad

    Dorothy Day es, paradójicamente, una respuesta estadounidense al debate actual. El presidente Trump y políticos católicos como el vicepresidente Vance se han encontrado en abierta oposición con el papa León XIV, primer pontífice de origen estadounidense de la historia, en temas como los migrantes, la guerra y los derechos, pero sobre todo en dos conceptos: la paz «desarmada y desarmante», en el centro de la predicación del nuevo pontífice, y la esperanza entendida como «tomar posición».

    Precisamente a este respecto, León XIV definió a Dorothy Day como «una pequeña gran mujer estadounidense que […] vio que el modelo de desarrollo de su país no creaba las mismas oportunidades para todos. Comprendió que el sueño era una pesadilla para demasiadas personas, que como cristiana debía comprometerse con los trabajadores, con los migrantes, con los marginados por una economía que mata. Escribía y servía: es importante unir mente, corazón y manos».

    La causa de beatificación de Dorothy Day fue iniciada por Juan Pablo II, pero avanza con extrema lentitud precisamente por aquellas vicisitudes que marcaron la vida de Day, desde el aborto hasta las convivencias y la vida «irregular» anterior a su conversión.

    Quizás, sin embargo, todas estas etapas sean precisamente el signo de esa gracia que irrumpe en el territorio del diablo, tan querida por Flannery O’Connor, y que lleva a no renegar de la oscuridad, los errores y el dolor, sino a integrarlos en la propia narrativa espiritual como parte de un camino común a todos los seres humanos: un concepto que, a veces, no es fácil de proponer y comprender cuando se desea un cristianismo inmaculado y una Iglesia compuesta únicamente por puros.

    FirmasJosé María Maldonado Casado

    ¡«Alsa» la mirada!

    En el viaje de León XIV a España algunos comentaristas dijeron que Madrid puso a la gente, Barcelona la belleza y Canarias el alma.

    13 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    Sigo muy emocionado tras haber visto al Santo Padre en mi querida isla. Tras presenciar la magnitud de los actos en Madrid y Barcelona, la Misa del jueves en el estadio de Gran Canaria se sintió como algo casi familiar.

    Como voluntarios, estuvimos allí desde por la mañana y tuvimos el privilegio de ayudar a preparar el cáliz y la Sede del Papa. Conocí a Monseñor Ravelli —maestro de ceremonias del Vaticano— y pude explicarle nuestra devoción a la Virgen del Pino.

    En un acto así siempre hay muchos imprevistos y cierta tensión. Ocurrió que le di el último libretto para seguir la Misa a una señora y otra que también lo necesitaba se molestó conmigo. En sus ojos hubo un reproche (muy canario, en realidad) hacia la otra señora y hacia mí. Minutos después, volví con otro ejemplar que tenía escondido. Mirándola, le dije:

    —¿Ya consiguió un librito?

    —No —dijo cabizbaja.

    —«Alsa» la mirada —le respondí con acento canarión, mientras le mostraba el folleto.

    Se puso feliz y me conmovió la sonrisa cómplice que compartió con la otra señora tras el pequeño «conflicto de intereses».

    Llegaron helicópteros, se apostaron francotiradores en los balcones y el estadio se terminó de llenar. Cuando llegó León XIV, el estruendo recordaba a cuando la UD Las Palmas sube a Primera División (quizá el año que viene). Sin embargo, durante la Misa, con la orquesta y el folclore canario, el silencio era sorprendente —como en la Plaza de Lima, en Madrid— para ser un estadio de fútbol a reventar. Para los grancanarios, poder ver junto a San Pedro a nuestra querida Virgen del Pino y al Santo Cristo de Telde no tuvo precio.

    En la homilía, el Papa nos animó a ser más humildes. Nos recordó que el corazón de Cristo pertenece a los sencillos y no a los sabelotodos, quienes, aturdidos por un «yo» omnipresente, carecen del silencio necesario para escuchar el palpitar del amor. El Santo Padre insistió en que la verdadera felicidad no consiste en prescindir de los demás, sino en «bajar de la arrogancia que divide para encontrarnos en la humildad que nos hermana». Concluyó con una invitación directa al corazón:

    «Donde hay humildad hay amor, y donde hay amor hay paz. Solo desde la humildad podemos amarnos y encontrarnos: saber quiénes somos».

    Seguramente no somos conscientes de todo lo sembrado por el Papa estos días en España. Ahora toca releer sus discursos y hacerlos nuestros. Y así, como hizo aquella señora con una mirada cómplice, aprender a hacer las paces y dejarnos sorprender, tal y como nos animó el Papa desde el puerto de Arguineguín:

    «CUANDO ENCUENTREN DIFICULTADES, ALCEN LA MIRADA».

    El autorJosé María Maldonado Casado

    Estudiante de 4º curso de Derecho y Economía.

    Mundo

    “Cuba está al borde del colapso”, asegura el agustino P. Luis Reyes

    Hace no mucho tiempo eran casi impensables unas declaraciones como las del misionero P. Luis Javier Reyes a Omnes. El fraile agustino describe, desde el barrio de La Habana Vieja, el colapso humanitario de Cuba, sobre todo de los mayores, muchos sin familia en el extranjero, y sin medicamentos.

    Francisco Otamendi·13 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

    “Cuba está comenzando a entrar en una fase de crisis humanitaria grave. Una crisis agravada no solamente por el bloqueo económico, sino por un bloqueo político que desde dentro no reconoce el colapso de las cosas”, ha declarado a Omnes el P. Luis Javier Reyes, OSA.

    El fraile agustino, que ingresó en la Orden San Agustín en 1990, sacerdote desde 1997, lleva en Cuba un año y pico, no mucho tiempo, el suficiente para hacerse cargo de cómo están el país y sus gentes. Lo primero que comenta es que “el hecho de que haya agustinos en Cuba se debe mucho al esfuerzo personal de Robert Prevost, ahora León XIV”.

    Energía, alimentación y salud, en especial de los mayores, ocupan casi toda la conversación. Mucha gente, sobre todo los que no tienen familia fuera, come sólo una vez al día (algunos una vez a la semana), y fuera de La Habana, tan solo hay electricidad una hora diaria, o dos como mucho. Y faltan medicamentos, en particular de salud mental, y similares.

    Tras la reciente Audiencia del Papa León XIV al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, la Oficina de Prensa vaticana informó que “se abordaron “cuestiones “candentes” como la de Cuba —en estos días de fuerte tensión con los Estados Unidos—, respecto a la cual se reiteró la necesidad de apoyar al pueblo cubano”.

    Usted es malagueño, ha estado destinado en Cádiz, Sevilla, 17 años en Portugal en una parroquia del cinturón industrial de Lisboa. ¿Cómo fue su llegada a Cuba?

    – Los agustinos de España (Provincia de san Juan de Sahagún), estamos presentes en muchos lugares. Al llegar me encontré con una diócesis, la arquidiócesis de La Habana, que tiene muchos años, toda una historia, pocos sacerdotes, nosotros estamos en el barrio de La Habana Vieja, aunque sea el centro de La Habana, son barrios muy desestructurados, una comunidad también muy desestructurada a nivel religioso.

    Sabes que vas a un lugar diferente, al que te tienes que adaptar, que tiene sus peculiaridades. Existen algunos servicios en la ciudad, pero el deterioro se ve a pasos acelerados. A los ocho meses de llegar, empecé a ver cosas que no ví cuando llegué, en cuanto a la miseria, dificultades en el día a día, el precio de las cosas que se dispara. 

    Existe una inflación galopante, y trabajar ahora mismo para el Estado te resuelve quince días, no más, y me refiero sólo a poder comer, no ya para comprarte unos zapatos. 

    La elección como Papa del cardenal Robert Prevost, agustino, tuvo lugar en mayo, unos meses después de llegar usted a Cuba. Una gran alegría para ustedes.

    – Si. Y especialmente aquí en Cuba, porque cuando el Papa Juan Pablo II pidió a todos los religiosos personas para venir a Cuba, allá a finales de los 90, cuando hizo la visita, desde España se hizo un primer intento, pero se cerraron a los agustinos las puertas aquí, a nivel de gobierno, y lo estuvo intentando. Él era entonces general, volvió a comenzar las gestiones, y consiguió que viniésemos aquí. El que ahora mismo haya de nuevo agustinos en Cuba se debe mucho, mucho, mucho, al esfuerzo personal de Robert Prevost, de León XIV.

    Confirmaciones en la parroquia el pasado 23 de mayo. En el centro, el arzobispo de La Habana, cardenal Juan de la Caridad. Con hábito, hacia la derecha, el P. Luis Javier Reyes.

    ¿Están otros agustinos misioneros en Cuba?

    En La Habana estoy en estos momentos solo ahora, pero hay otros agustinos en Cuba, concretamente en Ciego de Ávila, Chambas, donde vive el Superior. Es una provincia del centro de la isla, y hay una comunidad que es completamente diferente, en el campo. El pueblo de Chambas está bien estructurado, y luego tienen muchas comunidades de campo, agrícolas. Es de los pocos campos que funcionan en Cuba, Ciego de Ávila.

    En un bautismo, en las pasadas Navidades, en la misma parroquia.

    Las noticias que nos llegan son niños sin comer y sin escuela, ausencia de combustibles para autobuses, ambulancias o camiones de la basura, apagones eléctricos, mucho desempleo. Cuénteme..

    Aquí hay ahora dos cosas. Por una parte, el bloqueo energético al que está sometiendo Estados Unidos a Cuba. Pero antes de eso, está el hecho de que no hay combustible, o muy poco combustible. Uno va a La Habana y se ven muy pocos coches circulando -eléctricos-, ya desde antes. 

    Y muchísimas horas de apagón. Nosotros aquí, en La Habana Vieja, tenemos dos cosas bastante buenas: uno, la electricidad soterrada, por lo que casi todas las horas del día, hay luz, que sólo falta por avería, o cuando se quita de una zona y la ponen en otra. Y dos, el gas por conducción, es decir, uno tiene gas en la cocina. Aquí hay mucha cocina eléctrica, la promocionaron mucho en los 90, ya entonces había problemas de electricidad.

    En cambio en Chambas, con ellos es muy difícil contactar, porque ahora mismo tienen dos horas de electricidad. O una. Ayer mismo estuve hablando, y tuvieron  sólo media hora en todo el día.

    En casi todos los bares de La Habana, quitando dos o tres, el gas es por bombona de gas. Desde hace años, el reparto de bombonas de gas está controlado, y se adjudica por familia, etc., una o dos al año. Ahora no se encuentra, sólo en el mercado negro con precio desorbitante. Y últimamente ni siquiera en el mercado negro. Prácticamente ya no hay. 

    Los PP. Luis y Roberto, arreglando el jardin de la iglesia con voluntarios. Los agustimos aceptan a los niños de la plaza porque es una forma de que hagan algo juntos, y puedan mostrar el resultado de su trabajo, dice el P. Reyes.

    ¿Puede decirse que conforme uno se aleja de La Habana, menos horas de electricidad?

    Sí. Como hay muchos cortes de electricidad, puede decirse que cuanto más alejado de La Habana, menos electricidad. Porque en La Habana vive mucha gente, y para que la gente no se eche a la calle, como ahora ya se está echando… Cuando llegué yo, se marchaba la luz de 4 a 6 horas al día. Con los datos existentes, en La Habana la gente está teniendo de 4 a 6 horas de electricidad al día, y fuera de La Habana, una o dos horas al día, no más. Y ahí es cuando hay que poner para lavar ropa y para cocinar, los que tienen cocinas eléctricas.

    En el campo, fuera de La Habana, es fácil encontrar leña, más complicado el carbón, pero en la ciudad de La Habana, el precio es carísimo, y en una vivienda, una persona se pone junto a la ventana o el balcón para cocinar.

    La gente tiende a reducir las comidas. Los adultos empiezan a comerse un pan con algo al mediodía de almuerzo, y comer comer, sólo la cena al final de la tarde. Se quiere que los niños almuercen siempre, pero aquí, en el barrio de La Habana Vieja, los adultos están con una comida al día, pero no ya porque no se pueda cocinar, sino porque el precio ha subido tanto, que no es posible.

    Me está hablando de una crisis humanitaria grave, ¿no es cierto? Una situación de emergencia.

    – Sí, el asunto económico aquí es en muchos casos de emergencia. Las personas que tienen ayuda del extranjero son muchas, porque tienen familia fuera, ésos consiguen consiguen salir adelante, más o menos, y con dificultades. Pensemos que la mayoría de los cubanos que viven fuera no tiene grandes sueldos, pero aquí con 5 dólares a la semana resuelves la comida de 4 personas. Ahora menos, tienen que enviar más. 

    Estamos llegando al punto de una emergencia. El otro día tuvimos una reunión en la diócesis. Y en el tema de pastoral social, lo que más preocupa en casi todas las parroquias es mantener, con voluntarios, un comedor en el que haya gente que pueda tener al menos una comida fuerte a la semana. Sigue siendo un tema que preocupa.

    La Iglesia en estos momentos no tiene constituida una red suficiente como para aguantar a todos lo que, eventualmente, se van a quedar sin medios. 

    El problema humanitario alimentario puede ser muy grave si no se afronta con rapidez, sobre todo con rapidez.

    El P. Reyes, con voluntarias que hacen el almuerzo los sábados para 35 personas.

    ¿Hay una Caritas diocesana? Ustedes tienen un parroquia en La Habana. 

    – Sí, estamos aquí en La Habana Vieja, nuestra parroquia se llama El Cristo del Buen Viaje. Hay una Cáritas diocesana. Pero desde la pandemia para acá esa ayuda desde dentro se ha vuelto inviable. El poder adquisitivo de muchas personas se ha venido abajo. Hay pocas personas con mucho dinero, algunas son dueñas de pequeñas empresas, pero la mayoría de la gente se está empobreciendo a marchas forzadas, muy rápidamente.

    Cuáles son las necesidades más acuciantes de la gente, además de las mencionadas. Tendría que haber algún cauce para ayudar…

    Es difícil, porque a nivel oficial, Cuba no tiene necesidades, el gobierno cubano no las tiene. Cualquier ayuda que pueda llegar desde algún gobierno, por ejemplo, en medicamentos, en especial que tengan que ver con psiquiatría, salud mental, podrían solucionar muchas necesidades y harían mucho bien, pero…  Hay muchísimos enfermos de esquizofrenia y otras enfermedades que están sin tratar. Y son un problema, ellos, y también incluso de seguridad física para la familia que los acompaña, porque están sin medicación.

    Aquí, quien lo está pasando peor es la gente mayor que no tiene familia fuera, que vive en una vivienda pequeñita, y para quienes una libra ya no te digo de carne, eso es impensable ya, de arroz -son 460 gramos- está costando ahora mismo entre 280 y 300 pesos. No pueden siquiera vivir del arroz. Es aquí lo que más alimenta.

    Cómo son las comunidades eclesiales de Cuba. Y la población total del país

    – En la Iglesia las comunidades son muy reducidas, porque aquí ha habido una fortísima emigración, y ha emigrado fundamentalmente la gente en edad de trabajar. Parece ser que antes de la pandemia había 12 millones de cubanos, ahora hay casi 9, unos 8 millones y pico. La inmensa mayoría de los que se han marchado han sido personas en edad de trabajar, y hay por tanto una gran cantidad de gente mayor, que están pasándolo muy mal.

    Dentro de ese gran colectivo están los que han sido gente de Iglesia, y a esa gente, la Iglesia de Cuba les debe muchísimo. Cuando estaba prohibido venir a la iglesia, cuanto te cortaban todos los trabajos -los tenía el Estado-… Si eras médico, nunca tendrías un cargo de responsabilidad, si trabajabas en una empresa nunca ibas a tener un  cargo importante, por muy bueno que fueras, porque ibas a la Iglesia… Esa gente, a pesar de las penalizaciones que ha tenido, nunca dejó de participar en la comunidad cristiana. En la parroquia, a Misa diaria asiste gente mayor, 15 a 20 personas, esa gente merece todo.

    Finalmente, un mensaje. Qué le gustaría trasladar al mundo sobre lo que hemos conversado.

    Ahora, Cuba está comenzando a entrar en una fase de crisis humanitaria grave. Una crisis agravada no solamente por ese bloqueo económico, sino por un bloqueo político que desde dentro no toma cartas en el asunto, cartas que tendría que tomar, que no sé si es por falta de interés – que es, porque si no, ya habrían hecho algo–, o por no reconocer el colapso de las cosas, que están a punto de colapsar.

    Y cuando todo esto caiga, la crisis humanitaria va a ser realmente grave. Ahora mismo, una forma de colaborar es a través del envío de medicamentos.

    No sabemos lo que va a pasar de aquí a un mes. Lo que sí sabemos es que pase lo que pase, la situación humanitaria va a ser muy seria, y hay que estar muy atentos para actuar lo más rápidamente posible, porque las personas ahora mismo están con lo mínimo, mínimo, mínimo, en muchos sentidos. Hablamos de mucha cantidad de personas.

    Terminamos conversando del Centro Cultural Félix Varela, una iniciativa cultural y de diálogo “muy interesante”, que queda para otro momento. El P. Reyes asegura que nunca ha encontrado un lugar donde unos jóvenes le hagan tantas preguntas sobre la metafísica de Aristóteles, por ejemplo.

    El autorFrancisco Otamendi

    Evangelización

    El Credo: qué es y de dónde viene

    El Credo es uno de los textos más repetidos de la historia, pero no es un texto que se lee: es un texto que se declara o se profesa. No es un resumen doctrinal para estudiar, sino una declaración pública de pertenencia y de fe.

    Juan Luis Lorda·13 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    Toda persona, lo sepa o no, vive según un credo. Tiene unas convicciones fundamentales sobre quién es, de dónde viene y hacia dónde va; unas creencias que orientan sus decisiones y dan sentido a su existencia. El Credo cristiano es precisamente eso, pero formulado con precisión y compartido en la Iglesia: una respuesta articulada a las preguntas más radicales que el ser humano puede hacerse.

    El Credo es uno de los textos más repetidos de la historia de la humanidad. Durante casi dos mil años, millones de cristianos lo han recitado en la liturgia dominical, en el bautismo, en el lecho de muerte. No es un texto que se lee: es un texto que se declara o se profesa. En esa diferencia hay algo esencial: el Credo no es un resumen doctrinal para estudiar, sino una declaración pública de pertenencia y de fe.

    Dos Credos

    La explicación que vamos a ofrecer no pretende ofrecer una teología profundísima —que implicaría analizar la historia, la etimología de las distintas partes y el contenido de cada palabra—, sino algo más accesible: al estudiar los artículos del Credo intentaremos entrar en los misterios de la fe para que nos sirvan de guía y nos centren en lo esencial.

    El Credo es una referencia importantísima, como lo es también el Catecismo de la Iglesia Católica, pero con una diferencia: el Catecismo es una obra mucho más amplia, mientras que el Credo es un compendio. Además, el Credo es mucho más antiguo: es la confesión oficial de la Iglesia.

    En castellano lo llamamos Credo por su primera palabra en latín: “Credo in unum Deum” —“Creo en un solo Dios”—. “Credo” significa en latín “creo”.

    En la liturgia usamos dos credos: uno más largo y otro más corto. El más corto es muy venerable y muy antiguo, probablemente del siglo II o quizá anterior. Se llama Credo de los Apóstoles y contiene la doctrina cristiana general ordenada. Es difícil determinar exactamente cuándo se empleó por primera vez, pero su antigüedad se deduce por su uso antiguo y por su doctrina; suele fecharse hacia mediados del siglo II o mucho antes, según los autores.

    El más largo, en cambio, tiene una fecha perfectamente determinada. Pero antes de explicarlo conviene entender de dónde nacen los credos.

    El origen bautismal del Credo

    Los Credos nacen de manera espontánea por la ceremonia del bautismo. En el bautismo se bautiza en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y a quien va a ser bautizado —sobre todo si es adulto— hay que darle una instrucción previa.

    En los primeros siglos de la Iglesia abundaban los bautismos de adultos, que seguían un proceso de catecumenado que fue organizándose y desarrollándose del siglo II al VI. Más adelante, cuando la población era masivamente cristiana, los bautismos pasaron a ser predominantemente de niños, y se redujo esa preparación o catecumenado. Hoy, con la descristianización, volvemos a tener también numerosas conversiones de adultos.

    La estructura del catecumenado seguía el esquema trinitario: lo que se refiere al Padre, lo que se refiere al Hijo y lo que se refiere al Espíritu Santo. Todos los contenidos fundamentales de la fe se organizaban en torno a las tres personas de la Trinidad.

    En el antiguo catecumenado existía una ceremonia de entrega del Credo: “Mira, vais a ser cristianos; os entregamos el Credo para que sea vuestro, para que lo aprendáis y lo recitéis”. Esto se hacía en los domingos de Cuaresma, antes de la Pascua, porque los bautismos de adultos se celebraban en la Vigilia Pascual. Un domingo de Cuaresma los catecúmenos recibían el Credo, lo aprendían, y al domingo siguiente lo recitaban públicamente.

    Así, las distintas iglesias repartidas por el mundo fueron generando sus propios Credos, copiándose unas a otras o desarrollando los suyos propios, Existían muchos Credos muy parecidos pero con detalles distintos. Un libro clásico sobre este tema es el de Kelly, Primitivos credos cristianos, que recoge algunos de ellos y explica con detalle esta función bautismal.

    El Credo largo: Nicea y Constantinopla

    El Credo largo, que utilizamos hoy, se compone en dos etapas. La primera tiene lugar en el año 325, en el Concilio de Nicea. Para entonces, la Iglesia había logrado una cierta independencia: ya no es perseguida y ha sido reconocida como aceptable en el Imperio romano por el emperador Constantino, que se había convertido, aunque no se bautizó hasta el final de su vida. En ese clima de paz fue posible afrontar problemas internos graves, el más importante de los cuales era el arrianismo: una disputa sobre la figura de Jesucristo, sobre si era o no igual al Padre. Para resolver esa cuestión y formular una confesión de fe común y clara, el Concilio redactó un Credo que ya no era únicamente bautismal, sino también doctrinal.

    Nicea se encuentra relativamente cerca de Constantinopla, al otro lado del mar. Y fue precisamente en Constantinopla donde, en el año 381, un segundo Concilio completó aquel Credo, desarrollando la tercera parte sobre el Espíritu Santo, que en Nicea se limitaba a la frase: “Creo en el Espíritu Santo”.

    Para qué nos sirve el Credo hoy

    Este Credo largo es el que utilizaremos para exponer los principales contenidos de la fe y para darles una base teológica. No es que la teología sea más importante que la catequesis, ni mucho menos; pero cuando queremos repensar la fe y tener una idea bien articulada de lo que es el cristianismo, acudir a estas fuentes resulta imprescindible.

    El Credo, como primera ordenación de la doctrina cristiana, nos sirve de referencia para preguntarnos: ¿cuáles son los misterios cristianos?, ¿cómo los explicamos?, ¿qué dificultades plantean hoy? Este camino ha sido recorrido por muchos antes que nosotros. 

    El entonces profesor Joseph Ratzinger —después cardenal y luego Papa Benedicto XVI— escribió su Introducción al cristianismo como explicación de la doctrina basada en las tres partes del Credo. Santo Tomás de Aquino dejó un comentario al Credo Apostólico. Y la primera parte del Catecismo de la Iglesia Católica —el segundo catecismo universal de la historia— es en realidad un extenso comentario al Credo, al que después siguen la explicación de la liturgia, la moral y la oración.

    El Credo no se estudia para saber más, sino para vivir mejor. Saber quién es Dios, quién es Cristo, qué es la Iglesia o qué significa la vida eterna no son datos que se archivan: son convicciones que transforman nuestra manera de estar en el mundo. Por eso la Iglesia ha puesto siempre el Credo en boca de sus fieles, no en sus bibliotecas.

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    España

    El Papa en su última Misa en España: «regreso a Roma reconfortado por los testimonios de fe y de amor a la iglesia»

    El Papa León XIV ha celebrado una multitudinaria Eucaristía en Tenerife, en su último día de su Viaje apostólico a España. Antes de finalizar la Santa Misa, ha dedicado unas palabras de despedida a todos los españoles.

    Teresa Aguado Peña·12 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

    En la celebración del Sagrado Corazón de Jesús, el Papa León XIV ha celebrado su última Misa en España, en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Así, su homilía comenzó dando gracias «por la fe y la caridad de las que he recibido tantos testimonios en este viaje apostólico» y concluyó la Eucaristía no sin antes dedicar unas palabras a todos los españoles.

    Antes de la Misa, León XIV recorrió en papamóvil parte del recinto portuario saludando a los miles de fieles congregados. El altar estaba presidido por el Cristo de La Laguna y la patrona de las Islas Canarias, la Virgen de Candelaria, devociones que rara vez se exhiben juntas. Uno de los elementos más significativos del escenario fueron tres cayucos situados junto al área litúrgica, como recuerdo de las miles de personas que han llegado a Canarias atravesando una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo. Su presencia silenciosa acompañó toda la celebración.

    ©EFE/ Miguel Barreto

    La Eucaristía contó además con una amplia participación de fieles procedentes de las distintas islas del archipiélago. Marcos, un joven de El Hierro, proclamó la primera lectura; la tinerfeña Inés puso voz al salmo responsorial; la segunda lectura corrió a cargo de María José, natural de La Palma y consagrada en el Orden de las Vírgenes; mientras que el Evangelio fue proclamado por el diácono permanente Alejandro Manuel. De este modo, la liturgia reflejó la diversidad de la diócesis nivariense y el carácter insular de una Iglesia llamada a vivir la comunión y el encuentro.

    El Papa León XIV quiso dedicar unas palabras a los canarios: «gracias por lo que son y por lo que hacen, convirtiendo a esta isla  en un lugar donde encontrar al corazón de Cristo en el rostro amigo y hospitalario de personas y  comunidades fraternas».

    «No reducir todo a comercio y beneficio»

    Desde el inicio de su homilía, León XIV situó la solemnidad del Sagrado Corazón como una invitación a contemplar el amor de Dios por la humanidad. El Papa utilizó la imagen del mar y del cielo para hablar del anhelo infinito que habita en el corazón humano y que encuentra respuesta en Dios: «este es el secreto del corazón: la llamada íntima al éxodo y al encuentro».

    Recuerda, desde el primer momento, la necesidad de dar la vida por Dios, por el otro: «hay vida cuando se da vida. De otro modo, se gira en el vacío». Así, como dice el Concilio, el ser humano está llamado  a la comunión con Dios y “no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí  mismo»(Magnifica humanitas, 48). El Pontífice afirmó que «ningún ser humano es una isla» y subrayó que toda persona está llamada al encuentro con los demás.

    El Papa subrayó la importancia de «no reducir todo a comercio y beneficio», recordando las palabras de su antecesor: «»quienes disfrutan más y viven mejor cada momento son los que dejan  de picotear aquí y allá, buscando siempre lo que no tienen, y experimentan lo que es valorar cada  persona y cada cosa, aprenden a tomar contacto y saben gozar con lo más simple. Así son capaces de  disminuir las necesidades insatisfechas y reducen el cansancio y la obsesión» (Laudato si’, 223). Interpreten  así, queridos hermanos y hermanas, su vocación a la acogida».

    La riqueza de los pobres

    Haciendo alusión al Evangelio, el Papa habló sobre la paradoja de la riqueza de los pobres. Ellos «han aprendido muchas cosas que conservan en el misterio de su corazón. Aquellos entre nosotros que no  han experimentado situaciones similares, de una vida vivida en el límite, seguramente tienen mucho  que recibir de esa fuente de sabiduría que constituye la experiencia de los pobres. Sólo comparando  nuestras quejas con sus sufrimientos y privaciones, es posible recibir un reproche que nos invite a simplificar nuestra vida «(Dilexi te, 102).

    El Pontífice invitó entonces a dejarnos evangelizar por aquellos a quienes socorremos, «que reconozcamos la misteriosa sabiduría de Dios escrita en su misma carne».

    El Papa llama una vez más a la misión: «presten atención a los adolescentes y a los  jóvenes, a los ricos y a los pobres, a los residentes y a los huéspedes: todos ellos necesitan ser  conocidos con una mirada que ve más allá de las apariencias y reconoce la profundidad de sus  corazones inquietos, que no pocas veces ya está orientado, quizás inconscientemente, hacia el Reino  de Dios y su justicia. Que se respire entre ustedes que «Dios es amor, y quien permanece en el amor  permanece en Dios y Dios en él» (1 Jn 4,16)».

    Su mensaje concluyó con una invitación a sumergirse en el corazón del Evangelio, el corazón de Cristo. Porque «quien se sumerge en él ya no vive para sí mismo»: «¡Abran a todos este mar de amor! Es mi deseo y  mi oración para ustedes y para todos aquellos que encuentren en su camino». 

    La Eucaristía

    La celebración estuvo presidida por diversos signos vinculados a la historia y espiritualidad de Canarias. Junto a la imagen de Nuestra Señora de Candelaria se colocaron las reliquias de los dos grandes santos canarios: el Santo Hermano Pedro —del que este año se conmemora el cuarto centenario de su nacimiento— y San José de Anchieta, misionero lagunero conocido como el apóstol de Brasil.

    ©EFE/ Ramón De La Rocha

    La solemnidad fue preparada durante semanas por numerosas comunidades de la diócesis. Entre otros trabajos, las monjas clarisas del monasterio de Santa Clara de La Laguna confeccionaron el mantel del altar y elaboraron cerca de 40.000 formas destinadas a la comunión de los fieles. La distribución de la Eucaristía corrió a cargo de unos 300 ministros extraordinarios repartidos por todo el recinto portuario.

    Antes de finalizar la celebración se vivió además un momento simbólico. El cáliz utilizado por León XIV durante la Eucaristía fue entregado como regalo pontificio a la diócesis de San Cristóbal de La Laguna y recibido por el obispo Eloy Alberto Santiago Santiago, convirtiéndose desde ahora en una pieza histórica vinculada a la primera visita de un Papa a la diócesis nivariense.

    El obispo agradece una visita histórica

    El obispo de la diócesis de San Cristóbal de La Laguna, Eloy Alberto Santiago Santiago, agradeció la presencia del Pontífice en una visita histórica: la primera realizada por un Papa a la diócesis nivariense en sus dos siglos de existencia.

    El prelado destacó la posición estratégica de Canarias como punto de encuentro entre Europa, América y África, y reafirmó el compromiso de la Iglesia local con los pobres, los migrantes, la fraternidad social y el cuidado de la creación.

    En un momento especialmente emotivo, aseguró que el pueblo canario considera ya a León XIV como «uno de los nuestros» y afirmó que «en estas islas tendrá siempre su casa».

    Las últimas palabras del Papa a los españoles

    Antes de finalizar la Santa Misa, el Papa León dedicó unas últimas palabras a los españoles:

    «Hermanos y hermanas, con esta celebración eucarística concluye mi viaje apostólico a España. Doy gracias a Dios y a todos los que me han acogido y que de mil maneras han colaborado en la preparación y la realización de los distintos momentos en Madrid, Barcelona y Montserrat y aquí en las Islas Canarias. Regreso a Roma conmovido por el gran afecto con el que me han recibido y reconfortado por los testimonios de fe y de amor a la iglesia, expresiones del gran corazón católico de España.

    Desde este puerto que lleva el nombre de la Santa Cruz, mi pensamiento se extiende al mundo entero y a sus heridas que hacen sufrir a pueblos enteros. A todos quisiera repetirles el lema de este viaje. ¡Alzad la mirada! Si, dirijamos la mirada a Cristo crucificado.

    Su corazón es la fuente de la misericordia, la única que puede salvar a la humanidad necesitada de perdón, de reconciliación, para alcanzar una paz verdadera y duradera. Levantemos la mirada como lo hizo María, la madre de todos los que sufren y guiados por ella, retomemos el camino con esperanza. Queridos hermanos y hermanas, gracias de corazón, permanezcamos unidos en la oración y en la comunión en Cristo y en la Santa Iglesia».

    Adiós Papa León. Como decimos los españoles: «te queremos un montón».

    © EFE/ Ramón De La Rocha
    Actualidad

    Ebook gratuito: León XIV en España

    Redacción Omnes·12 de junio de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

    Ya está disponible para su descarga gratuita el nuevo libro digital «León XIV en España», editado por Omnes y que reúne, de manera íntegra y cronológica, todos los discursos y mensajes del Papa León XIV durante su reciente visita apostólica a España.

    El libro electrónico se puede descargar en formato .epub y .pdf

    A través de este libro electrónico los lectores podrán leer y profundizar en los más de veinte discursos del Santo Padre, en los que ha hecho llamamientos a la esperanza, la unidad y la renovación de la fe en la sociedad actual.

    Cada texto incluye además un link a la noticia de Omnes sobre cada uno de los encuentros

    Evangelización

    5 maneras de fomentar la devoción al Sagrado Corazón de Jesús

    La devoción al Sagrado Corazón de Jesús surgió de las revelaciones del Señor a Santa Margarita María Alacoque en el siglo XVII. Durante la segunda revelación, el Señor le indicó a Margarita María que recibiera la Sagrada Comunión el primer viernes de cada mes durante nueve meses consecutivos.

    OSV / Omnes·12 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

    – Leonard J. DeLorenzo, OSV News

    La devoción al Sagrado Corazón de Jesús tiene su nacimiento en las revelaciones del Señor a Santa Margarita María Alacoque. Pero Nuestro Señor no sólo indicó a la religiosa que recibiera la Sagrada Comunión el primer viernes de cada mes durante nueve meses consecutivos, sino que se postrara en el suelo ante el Santísimo Sacramento durante una hora la noche del jueves al viernes de cada semana.

    En la tercera revelación, el Señor proclamó su deseo de que se instituyera una fiesta en honor a su Sagrado Corazón, lo cual incorporaría esta devoción a la práctica común y universal de la Iglesia.

    Pío XI instituyó la solemnidad del Sagrado Corazón

    Casi dos siglos después, en 1865, el Papa Pío IX instituyó la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús para la Iglesia universal, que se celebra el segundo viernes después del Domingo de la Santísima Trinidad (que también es el viernes inmediatamente posterior a la fiesta del Santísimo Cuerpo y Sangre de Jesús en los Estados Unidos).

    En 1995, San Juan Pablo II añadió la Jornada Mundial de Oración por la Santificación de los Sacerdotes a la misma fecha, para que el sacerdocio fuera protegido en el corazón de Jesús.

    El Papa Francisco publicó en 2024 su encíclica sobre la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, recogiendo textos magisteriales y reflexiones también sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo, y la religiosa francesa santa Margarita María Alacoque. 

    Los obispos estadounidenses planean consagrar Estados Unidos al Sagrado Corazón

    El 11 de junio de 2026, los obispos estadounidenses planean consagrar Estados Unidos al Sagrado Corazón, mientras la nación se prepara para conmemorar su 250 aniversario.

    El inmenso amor del Hijo de Dios es el objeto particular de la devoción al Sagrado Corazón. Con este inmenso amor, el Padre nos entregó a su Hijo, el Hijo se entregó a la muerte por nosotros, y el Padre nos da a su Hijo y el Hijo se nos da a nosotros en el Santísimo Sacramento del altar. La devoción al Sagrado Corazón no es otra cosa que la devoción al amor de Dios derramado por nosotros en Jesús, el Hijo.

    Jesucristo llama a sus discípulos a adorar y consagrarse a su Sagrado Corazón, de manera similar a como llamó a Santa Margarita María. 

    El motivo y fruto de esta devoción es, en primer lugar, que quienes la practican crezcan en gratitud y acción de gracias por el tierno amor que Jesucristo nos tiene, especialmente el que se comunica en el Santísimo Sacramento. 

    Un segundo motivo y fruto es participar en la reparación de la grave ingratitud e insensibilidad que muchas multitudes muestran hacia el amor de Jesús derramado por nosotros. Así, la devoción genera un amor piadoso y un profundo dolor, todo ello en respuesta al amor de Dios en Cristo.

    Cinco prácticas recomendadas

    Las siguientes cinco prácticas se encuentran entre las formas más comunes de iniciar y perpetuar la devoción al Sagrado Corazón.

    1. Una ofrenda matutina, por el Inmaculado Corazón de María

    La primera en consagrarse al amor de Dios en Cristo fue la Santísima Virgen. Su corazón siempre está unido al de Él y se nutre de él. Su corazón conduce al de Él, y el de Él se nos ofrece a través del de ella. Una ofrenda matutina como la siguiente nos acerca, poco a poco, al amor de Cristo a través de María:

    “Oh Jesús, por el Inmaculado Corazón de María, te ofrezco mis oraciones, obras, alegrías y sufrimientos de este día, en unión con el Santo Sacrificio de la Misa en todo el mundo. Te los ofrezco por todas las intenciones de tu Sagrado Corazón: por la salvación de las almas, la reparación de los pecados, la unión de todos los cristianos. Te los ofrezco por las intenciones de nuestros obispos y de todos los apóstoles de la oración, y en particular por las que nuestro Santo Padre nos ha encomendado este mes. Amén”.

    2. Visitar con frecuencia a Jesús en el Santísimo Sacramento.

    La devoción a la Santísima Eucaristía y la devoción al Sagrado Corazón de Jesús son, en definitiva, una misma devoción en dos momentos. El amor que reside en el corazón de Cristo se nos ofrece en el Santísimo Sacramento, y este siempre nos señala el amor de Dios derramado por el mundo.

    El Señor instruyó a Santa Margarita María a consagrarse a su Sagrado Corazón, en parte, guardando una Hora Santa cada semana, postrada ante el Santísimo Sacramento. Guardar esta Hora Santa la noche entre el jueves y el viernes sitúa al devoto aún más intencionadamente en el Huerto de la agonía de Cristo, cuando comenzó su pasión y sus discípulos lo abandonaron.

    3. Una devoción para el primer viernes del mes

    Jesús reveló a Santa Margarita María tanto la calidez de su corazón humano como la frialdad de la ingratitud que sufrió por parte de muchos. La recepción regular de la Sagrada Comunión nos brinda el calor del amor de Cristo y, al mismo tiempo, nos permite expresar gratitud por el don del Señor. 

    La Devoción del Primer Viernes es una manera de que este intercambio de amor se convierta en un hábito y cada vez más intencional. 

    Asistir a Misa y recibir la Sagrada Comunión el primer viernes de cada mes (o al menos durante nueve meses consecutivos) se ofrece para la reparación de los pecados cometidos contra el Sagrado Corazón de Jesús y la Sagrada Eucaristía.

    4. Hacer un acto de consagración al Sagrado Corazón

    Los actos de consagración al Sagrado Corazón adoptan diversas formas. La consagración debe renovarse al menos una vez al año en la fiesta del Sagrado Corazón, aunque también puede renovarse cada primer viernes del mes.

    Una consagración sencilla es así: «Señor Jesucristo, hoy te ofrezco/renuevo mi consagración a tu Sagrado Corazón. Recuerdo tu amor por mí. Prometo corresponderte con mi amor, colocándote en el centro de mi corazón y de mi familia. Deseo vivir mi vida en unión contigo y participar en tu misión de amor a todos. Señor, acepta esta consagración y mantenme siempre en tu Sagrado Corazón. Amén».

    Santa Margarita María Alacoque, religiosa francesa de la Orden de la Visitación de Santa María, Monasterio de Paray-le-Monial (Francia) (Autor desconocido, Wikimedia commons).

    Consagración de la propia Santa Margarita María

    Una forma más extensa y conocida de esta consagración es la que la propia Santa Margarita María ofreció al Sagrado Corazón de Jesús:

    “Consagro y entrego al Sagrado Corazón de nuestro Señor Jesucristo mi persona, mi vida, mis dificultades y mis sufrimientos, para vivir de ahora en adelante únicamente para su amor y gloria. Es mi firme e inquebrantable propósito serle enteramente, hacer todo por su amor y renunciar de todo corazón a todo aquello que pueda desagradar a su divino corazón”.

    “Oh Sagrado Corazón, te elijo como único objeto de mi amor, protector de mi vida, prenda de mi salvación, apoyo en mi debilidad y redentor de todos los pecados de mi vida. Oh Corazón bondadoso y generoso, sé también mi refugio en la hora de la muerte, mi justificación ante Dios, y aléjame del castigo de su justa ira. Oh Corazón amoroso, pongo toda mi confianza en ti. Aunque temo todo por mi propia malicia, espero todo de tu bondad. Destruye en mí todo lo que te desagrade o se oponga a ti, y que tu amor puro te imprima tan profundamente en mi corazón que me sea imposible olvidarte o separarme de ti”.

    “Oh Sagrado Corazón, por tu bondad, te imploro que mi nombre quede grabado en ti, pues en tu servicio y en tu amor viviré y moriré.  Amén.”

    5. Celebrar la fiesta del Sagrado Corazón con gran preparación y reverencia

    La fiesta del Sagrado Corazón se celebra anualmente el segundo viernes después del Domingo de la Santísima Trinidad. Como ocasión solemne para la Iglesia universal, la celebración de esta fiesta con preparación y reverencia permite a cada miembro del cuerpo de Cristo participar del fervor de la Iglesia por el amor de Cristo y reparar la ingratitud de los discípulos y de otros ante el gran amor de Cristo.

    Guía del P. Croiset S.J.

    En su libro “La devoción al Sagrado Corazón”, publicado a finales del siglo XVII, el padre jesuita John Croiset ofrece una guía directa sobre cómo observar esta fiesta de manera práctica y espiritual con la debida reverencia:

    “Debemos, si es posible, consagrar todo el día de la fiesta a la veneración del Sagrado Corazón de Jesús en el Santísimo Sacramento. Debemos posponer para otro momento todo asunto innecesario y renunciar a todo entretenimiento inútil, pues los momentos más pequeños del día son infinitamente preciosos.”

    Al levantarnos por la mañana, debemos postrarnos y adorar a Jesucristo (en el Santísimo Sacramento). Luego, debemos prepararnos para una ferviente Santa Comunión, porque esta Comunión es una Comunión de reparación, en primer lugar, por las faltas de nuestras propias Comuniones, y luego por los pecados de los demás.

    “Inmediatamente después de la santa Comunión, compara el amor desmesurado de Jesucristo con tu propia ingratitud extrema; póstrate humildemente a sus pies, humilde de mente y con el corazón traspasado por el dolor al ver tantas ofensas que Jesús recibe.

    “Luego, haz el Acto de Consagración al Sagrado Corazón de Jesús y ofrécete sin reservas a él.

    Frecuentes actos de amor a Jesucristo

    “Por lo tanto, todo el día debe dedicarse a buenas obras y, especialmente, a realizar frecuentes actos de amor a Jesucristo, según la devoción de cada uno.”

    Mediante estas cinco vías, y otras más, la devoción al Sagrado Corazón dirige nuestros corazones hacia el amor del propio corazón de Jesús. Poco a poco nos convertimos en emisarios de su amor y partícipes de la obra de reconciliación del cuerpo de Cristo. A cambio, Cristo ofrece doce promesas a quienes se consagran a su corazón.

    —————

    – Leonard J. DeLorenzo es profesor de práctica en el Instituto McGrath para la Vida Eclesial y profesor adjunto en el departamento de teología de la Universidad de Notre Dame. Puede encontrar sus escritos en leonardjdelorenzo.com

    El autorOSV / Omnes

    España

    León XIV: «Hermanos migrantes, les corresponde abrirse a la comunidad que les recibe, aprender su lengua, respetar sus leyes, conocer sus costumbres»

    El Papa ha animado a los inmigrantes que se dejen evangelizar por los que les acogen y ha pedido también a los católicos que la integración no quede reducida a una tarea social.

    Javier García Herrería·12 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

    El Papa León XIV se ha reunido este mediodía en la emblemática Plaza del Santísimo Cristo de La Laguna con organizaciones dedicadas a la integración de migrantes, en un encuentro que ha reunido a voluntarios, trabajadores sociales, representantes eclesiales y migrantes llegados de distintos puntos del mundo.

    El acto, celebrado en el corazón de esta ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad, ha incluido las palabras de bienvenida del obispo de la diócesis, cuatro testimonios y un discurso pontificio antes de que el Papa se despidiera de los asistentes.

    Caminar con los que caminan

    Monseñor Eloy Alberto Santiago Santiago, obispo de San Cristóbal de La Laguna, ha dado la bienvenida al Papa subrayando que la misión de la Iglesia local va más allá de la acogida de urgencia. Ha destacado el trabajo de Cáritas diocesana, la Delegación diocesana de Migraciones y diversas organizaciones eclesiales en la enseñanza del español y la formación ocupacional, con el objetivo de que los migrantes no solo reciban ayuda, sino que también aporten a la sociedad. Ha recordado asimismo que numerosos fieles procedentes de Latinoamérica, Filipinas y otras regiones forman ya parte activa de la comunidad diocesana, convirtiéndose, en sus palabras, en «savia nueva para las comunidades que los acogen».

    Los testimonios. «¿Qué haría nuestro Señor?»

    Darwin Rivas, sacerdote venezolano afincado en la isla de El Hierro desde hace siete años, ha descrito su experiencia acompañando las llegadas de migrantes africanos a las costas de La Restinga. Párroco de cuatro comunidades, relató cómo en 2021 él y sus compañeros se preguntaron qué podían hacer ante el flujo creciente de llegadas, y cómo pusieron en marcha una red de acogida junto a vecinos, voluntarios, la Policía Nacional y el alcalde del municipio. Con franqueza, reconoció los momentos de agotamiento y tentación de alejarse: «Hubo días y noches en que quise quedarme en la comodidad de mi casa pero pensaba: ¿Qué haría nuestro Señor?» Esa pregunta, dijo, fue la brújula que le mantuvo en el camino.

    La hermandad más allá de la sangre

    Mbacke, joven senegalés que vive en la Fundación Canaria El Buen Samaritano desde hace año y medio, ha hablado en nombre de esa institución para agradecer a quienes no miraron hacia otro lado. Allí ha aprendido español, cocina, agricultura, albañilería, carpintería, informática y costura, entre otras disciplinas. Ha expresado el alivio de haber encontrado no solo un techo, sino personas que le dijeron «tú vales, tú puedes», y ha concluido su intervención con un poema que recitan en el grupo de teatro en el que participa:

    La historia de un naufragio

    Khalid Allad, marroquí de 24 años, ha ofrecido el relato más estremecedor de la mañana. Llegó a Canarias en 2020 tras dos intentos en patera. En el primero, murieron veinte personas. Al regresar a casa, su padre lo abrazó llorando: no había dormido porque había soñado que la embarcación volcaba. Le prohibió intentarlo de nuevo.

    Un año después, Khalid volvió a salir, esta vez sin su conocimiento, y tras un segundo viaje igualmente penoso, llegó a Tenerife. Poco después, cuando estaba a punto de quedarse en la calle, encontró la Fundación Don Bosco, que se convirtió en su segunda familia: lengua, formación en cocina, monitoreado escolar, construcción. Un precontrato laboral le permitió obtener el permiso de residencia. Hoy trabaja con orgullo en el Colegio Salesiano. «Ahora cada mañana, cuando salgo de mi casa, voy a trabajar feliz», ha dicho.

    De migrante a voluntaria de Cáritas

    Thalia Johana Saldarriaga Diago, colombiana de 48 años residente en Tenerife desde hace tres, ha contado cómo llegó con ilusión pero pronto se encontró sin techo junto a su hermano. CEAR y Cáritas le devolvieron, según sus propias palabras, «la dignidad que la vida a veces nos quita». Gracias a la Fundación Don Bosco accedió a formación profesional y alcanzó la independencia económica. Pero su historia no termina ahí: hoy es voluntaria de Cáritas, convencida de que su experiencia puede servir de puente para quienes llegan en su misma situación.

    El Papa: integrar es evitar el segundo naufragio

    León XIV ha pronunciado el discurso más extenso y denso del encuentro, articulado en torno a una idea central: la integración no es una tarea administrativa ni un gesto de caridad unilateral, sino un camino recíproco que transforma a quienes participan en él.

    El Papa ha comenzado evocando la imagen de La Laguna como «ciudad sin murallas», un dato histórico que ha convertido en símbolo: las barreras más difíciles de derribar, ha dicho, no siempre son de piedra. «A veces están en la mirada, en el miedo o en la indiferencia». Partiendo de ahí, ha desarrollado una reflexión sobre lo que significa verdaderamente integrar.

    Integrar: ni borrar el pasado ni crear mundos paralelos

    Para el Papa, integrar no significa exigir al que llega que abandone su historia y su memoria. Pero tampoco significa tolerar que cada comunidad viva encerrada en sí misma sin encuentro real. «Integrar es un camino recíproco: quien llega aprende a habitar una tierra nueva, y quien recibe aprende a ensanchar su propia casa sin diluir su identidad ni cerrar el corazón al encuentro».

    En ese camino, ha precisado, quienes llegan tienen una parte activa y necesaria: aprender la lengua, respetar las leyes, conocer las costumbres y ofrecer sus propios dones con gratitud. Y quien acoge tiene deberes hacia quien llega, pero también debe saber recibir. «La dignidad reconocida como derecho florece cuando se convierte en responsabilidad y deseo sincero de construir junto a los demás».

    La evangelización de los inmigrantes

    El Papa ha animado a los inmigrantes que se dejen evangelizar por los que les acogen, «pues seguramente traen consigo regalos que la Providencia ha querido hacer llegar a ustedes a través de quienes se integran».

    Ha pedido también a los católicos que la integración no quede reducida a una tarea social. Las parroquias deben ofrecer, junto al pan, el techo y el trabajo, la posibilidad de conocer a Jesucristo, siempre desde el respeto y la libertad. «Una Iglesia que acoge es también una Iglesia que anuncia, ofreciendo a Cristo sin imponerlo y que, al mismo tiempo, recibe el Evangelio de manos de los pobres».

    El naufragio silencioso

    Una de las imágenes más poderosas del discurso ha sido la del «naufragio silencioso». León XIV ha reconocido que ninguna conciencia humana, y menos aún cristiana, puede permanecer indiferente ante las muertes en el mar, ante «esos cementerios del mar». Pero ha señalado que existe otro naufragio, menos visible y quizás más extendido: el que ocurre después de llegar.

    «Quedar solo en una ciudad, sin lengua, sin vínculos, sin trabajo, sin confianza y expuesto a quienes se aprovechan de la vulnerabilidad»: eso es también naufragar. Y la integración, ha dicho, es precisamente el antídoto contra ese segundo hundimiento. «Integrar es impedir ese segundo naufragio. Es ayudar a que quien llegó lastimado no quede fijado para siempre en su dolor, sino que pueda volver a ponerse en pie, reconocer sus dones y ofrecerlos a la comunidad».

    Una palabra clara a los traficantes

    El Papa ha reservado sus palabras más duras para quienes lucran con la desesperación ajena. Desde la plaza de La Laguna, ha interpelado directamente a «quienes organizan rutas de muerte, trafican con personas, retienen documentos, explotan trabajadores, amenazan mujeres, engañan familias y convierten el sufrimiento ajeno en negocio»: «Deténganse. Conviértanse». Les ha recordado que las lágrimas y la sangre de los migrantes «claman a Dios» y que «el dinero arrancado a la vulnerabilidad de los pobres no dará paz, ni honor, ni futuro». Les ha llamado a romper esas cadenas y a reparar el daño causado mientras aún haya tiempo, invocando la misericordia divina, que puede alcanzar incluso al más endurecido, pero «solo entra por la puerta estrecha de la verdad, la justicia y la conversión».

    El Papa ha concluido encomendando el trabajo de todos los presentes a la Sagrada Familia de Nazaret, que también hubo de migrar a Egipto para proteger al Niño Jesús, y la ha propuesto como «modelo y amparo de toda familia refugiada, de todo migrante y de toda persona que se ve forzada a dejar su tierra por miedo, persecución o necesidad».

    Tras el discurso, León XIV ha sido despedido con una canción peruana cantada por la comunidad local de personas de ese país.

    España

    El Papa en Tenerife: «todos somos migrantes y peregrinos en camino a la patria celestial»

    Durante su visita al centro "Las Raíces", el mayor dispositivo de acogida de Canarias, León XIV recordó que toda persona está en camino y reclamó una mirada fraterna hacia quienes buscan un futuro mejor.

    Teresa Aguado Peña·12 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    El Papa León XIV aterrizó en Tenerife para un primer encuentro con los migrantes en el centro «Las Raíces», uno de los principales dispositivos de atención a migrantes en Canarias. Allí fue recibido por el obispo de San Cristóbal de La Laguna, monseñor Eloy Alberto Santiago Santiago, representantes del Gobierno y responsables del centro.

    El centro «Las Raíces»

    El obispo de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife), Monseñor Eloy Alberto Santiago Santiago le dio una cálida bienvenida, explicando el contexto del centro: «nos encontramos en uno de los dispositivos de acogidas para migrantes del Gobierno de  España, gestionado por la asociación Accem. Es el campamento más grande de toda Canarias que, en  plena crisis migratoria, a finales de 2024, llegó a albergar a casi 4000 personas, aunque hoy sean  muchos menos, debido a la notable disminución del flujo migratorio en los últimos meses».

    Así, el obispo recordó que en los últimos años decenas de miles de personas procedentes de África han llegado al archipiélago huyendo de la pobreza, los conflictos y la falta de oportunidades, mientras que otras muchas perdieron la vida intentando alcanzar las costas canarias.

    A continuación, el director del Centro Las Raíces destacó la labor que se desarrolla en estas instalaciones desde su apertura en 2021. Según explicó, más de 54.000 personas han sido acogidas en el recinto durante este periodo y cerca de 600 trabajadores participan actualmente en las tareas de atención, acompañamiento y asistencia a los migrantes que llegan por vía marítima.

    «Gracias por recordar que somos personas»

    Uno de los momentos más emotivos del encuentro llegó con los testimonios de dos personas acogidas en el centro. Un joven migrante agradeció al Papa su cercanía y aseguró que sus palabras representan un apoyo para quienes han tenido que abandonar su hogar en busca de una vida mejor. “Venimos con sueños sencillos: trabajar, cuidar de la familia y vivir con dignidad”, expresó. «Gracias por recordar al mundo que todos somos personas, que todos necesitamos amor, paz y  oportunidades» añadió.

    Por su parte, una mujer migrante relató las dificultades vividas durante el viaje hacia Canarias y recordó a quienes perdieron la vida en el mar: «el camino hasta llegar aquí no fue fácil. El trayecto estuvo lleno de miedo, dolor e incertidumbre». En su intervención pidió que las personas migrantes no sean vistas como cifras o expedientes administrativos, sino como seres humanos con historia, familia y esperanza. “No pedimos privilegios. No pedimos compasión. Pedimos respeto, humanidad y la oportunidad de vivir con dignidad”, afirmó.

    Tras escuchar estos testimonios, León XIV dirigió un mensaje a los presentes centrado en la acogida, la solidaridad y el valor humano de las migraciones.

    El Papa recuerda que Dios no conoce fronteras

    Durante su discurso, el Pontífice recordó que la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, que la Iglesia celebra este viernes, representa el amor universal de Dios hacia todas las personas sin distinción de origen, nacionalidad o condición social: «más allá de nuestro lugar de  proveniencia, el amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se da a todos y nos congrega  en la unidad.»

    León XIV aseguró que las heridas y sufrimientos que cargan muchas personas migrantes pueden encontrar consuelo: «viendo sus rostros, escuchando sus testimonios, pienso también en sus corazones, heridos por  tantas dificultades y también consolados por el amor recibido gracias a otros corazones abiertos,  generosos y misericordiosos. El Corazón de Cristo sufrió y fue traspasado por amor, y también fue confortado por personas compasivas que se acercaron a aliviar su dolor».

    Una llamada a la misión

    El Papa evocó además la figura de santos vinculados a Canarias, como José de Anchieta y Hermano Pedro, a quienes definió como migrantes y misioneros que partieron hacia tierras desconocidas impulsados por la fe: «ellos también fueron  migrantes que se dirigieron hacia lo desconocido, llevando como principal equipaje la fe, la esperanza  y la caridad».  

    A partir de ese ejemplo, animó a las personas migrantes a pensar en el  futuro de las generaciones venideras, «a quienes queremos legar el patrimonio de una civilización del  amor, y donde las migraciones tienen una palabra importante que decir, porque «pueden ser una  ocasión de encuentro y enriquecimiento mutuo entre los pueblos» (Magnifica humanitas, 81)».

    «Todos somos migrantes»

    En otro de los momentos destacados de su intervención, León XIV afirmó que, en cierto modo, “todos somos migrantes y peregrinos hacia la patria celestial». Llamó así a la fraternidad: «ayudémonos a hacer de esta travesía un lugar más humano para todos, aportando lo que esté al alcance de cada uno». Asimismo, agradeció el trabajo realizado por las instituciones públicas, las organizaciones humanitarias y los voluntarios que colaboran en la atención de quienes llegan a las islas.

    Finalmente, el Pontífice hizo referencia al propio nombre del centro: «me ha llamado la atención el nombre de este centro de acogida, que se denomina “Las  Raíces”. A mi Predecesor, el querido Papa Francisco, que tanto anheló poder estar con ustedes, le  gustaba utilizar la imagen de las raíces para indicar la necesidad de no olvidar los orígenes, de  permanecer unidos y de confiar en el Señor. «Porque el que confía en el Señor «es como un árbol  plantado al borde de las aguas, que echa sus raíces en la corriente. No temerá cuando llegue el calor  y su follaje estará frondoso»(Jr 17,8)» (Christus vivit, 133)».

    «Que esta imagen de las raíces también  les ayude a ustedes a estar firmemente arraigados en el Señor (cf. Col 2,7), para que ninguna tormenta  pueda alejarlos de su presencia, que fortalece y da vida».  Con ese mensaje de esperanza, concluyó su visita pidiendo a los migrantes que permanezcan firmes en la fe y asegurándoles su cercanía y sus oraciones.

    España

    El Papa recuerda que la caridad es más que mero asistencialismo

    El Papa León XIV, en la Misa en el estadio de Gran Canaria, resalta el valor de la humildad en la vida cristiana.

    Jose Maria Navalpotro·12 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    “¡Papa León, te queremos un montón!”, el grito del obispo de Canarias monseñor José Mazuelos al concluir la Misa en el estadio de Gran Canaria resumía el espíritu con que se ha vivido en la isla la histórica jornada en la que por primera vez en la historia un Papa visitaba el archipiélago. En la Misa, León XIV habló del sentido de la caridad, más allá del asistencialismo, y buscando también la dimensión espiritual de la persona, y del amor, en vísperas de la fiesta del Sagrado Corazón.

    Una vez más, se repitió el rasgo común de todos los encuentros masivos del Santo Padre en España: una entrada apoteósica, con un pueblo empeñado en mostrar su cariño. La Misa en el estadio donde juega Las Palmas (precisamente eliminado ayer de su lucha por el ascenso a Primera División) reunió a varias decenas de miles de fieles. Se habían repartido 41.000 entradas, tanto para los asistentes en el campo de fútbol como en el pabellón anexo de Gran Canaria Arena.

    Gritos de “¡Papa León!” o incluso de “Pío, pío” (el grito de guerra de los seguidores del equipo canario) se repitieron durante la espera y especialmente a la entrada del Santo Padre.

    Sobre el amor

    En sus palabras a los congregados, el Papa insistió en su agradecimiento a los canarios por su esfuerzo por la gente que sufre. Pidió de nuevo rezar “por los hermanos y las hermanas que han perdido la vida en el mar”.

    Recordó una cuestión histórica -son abundantes en este viaje sus referencias a las raíces cristianas-: la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, fiesta que se celebra el viernes.

    León XIV aseguró que “nuestra vocación al amor, no está fundada en el cálculo, ni en el mero sentimiento, ni es reducible a simple filantropía, sino que invade todo nuestro ser: fuego para el alma, luz para la mente, impulso irresistible para la libertad, paz y al mismo tiempo tormento para el corazón”. “Amar es connatural al hombre, más aún, es condición de plenitud de su misma existencia”, sentenció.

    El Evangelio, aseguró, invita a traducir “la medida infinita del amor de Dios en la generosidad con la que lo servimos, cada día, en los hermanos y en las hermanas que Él mismo pone en nuestro camino. Especialmente en aquellos más necesitados, indefensos, incapaces de devolver algo a cambio. Precisamente como ocurre en esta isla, en la acogida, en el compartir, en el don desinteresado”.

    No basta con ayudar

    El Santo Padre matizó cuál es el sentido de la verdadera caridad: “no debe ser mero asistencialismo, sino integrar a las personas, para su plena realización —espiritual, intelectual y física— y su inserción digna y constructiva”. No basta con ayudar, es necesario preocuparse por la persona en su integridad, también de sus necesidades espirituales, vino a decir.

    Otra característica del Corazón de Cristo que destacó el Papa es la humildad: “El Corazón de Jesús es humilde, y por eso no sienten sus latidos los ‘doctos’ y los ‘sapientes’, es decir, aquellos que tienen la presunción de bastarse a sí mismos, de saberlo todo, de no necesitar ni a Dios ni a los demás. A estos, en efecto, aturdidos por los estruendos de un ‘yo’ ampuloso, omnipresente y agitado, les falta el silencio necesario para escuchar en sí y en los hermanos el palpitar escondido del amor”.

    Jesús -añadió- enseña que “para gustar la verdadera alegría de la vida, que reside en el amor, es necesario bajar de los pedestales de la arrogancia que divide, para encontrarnos en la humildad que nos hermana. Donde hay auténtica humildad hay amor, y donde hay amor hay paz”.

    Una cálida acogida

    Antes de iniciar la ceremonia, León XIV había realizado un amplio recorrido en papamóvil por el césped del estadio. También recogió y bendijo niños (en su estancia en Barcelona se calcula que tomó en brazos a más de un centenar). Y, justo antes de concluir, quiso rezar ante la popular imagen de la Virgen del Pino, la patrona local, y del Cristo del Teide, cuyas tallas presidieron la Misa.

    Entre los miles de asistentes la mayoría eran de la propia isla de Gran Canaria, con presencia abundante también de Lanzarote y Fuerteventura, así como visitantes de Andalucía.

    La etapa grancanaria ha concluido con un sentimiento de cercanía y gratitud al Papa que ha querido estar especialmente cerca del drama de la inmigración que afecta a las islas. “Emoción” era la palabra que más se repetía entre los asistentes. El obispo local, monseñor José Mazuelos, ha llorado en cada uno de los eventos que ha compartido con el Papa. Tras la Misa, cuando el Papa se ha retirado a descansar, un grupo de fieles se ha apostado en las inmediaciones del palacio arzobispal, donde reside, para expresarle su cariño con gritos y canciones, hasta conseguir que León XIV se asomase a la ventana, pasada las 10 de la noche hora canaria.

    En un encuentro improvisado, el Papa escuchó de los vecinos un arrorró canario (una nana) y posteriormente les comentó que “ha sido demasiado breve la visita” y ha expresado que está “muy agradecido por la acogida. Muchas gracias por ser tan generosos y acogedores”, respondido por el centenar escaso de asistentes con un “¡Papa León, te queremos un montón!”

    Libros

    Una revolución medieval con voz femenina

    En el siglo XII, María de Francia impulsó la revolución del «amor cortés», un movimiento precursor del feminismo que vinculó el amor verdadero a la libertad y la soberanía de la mujer. Este ideal, que resuena con la moderna teología del cuerpo, desafió las duras costumbres de su época a través de la generosidad y la nobleza de espíritu.

    José Carlos Martín de la Hoz·12 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    En el siglo XII tuvo lugar en Francia una revolución de gran calado e impacto, dicen que como la de 1789 o la de 1968, y que fue denominada la revolución del “amor cortés”. Fue promovida por María de Francia, una noble francesa de la que apenas tenemos datos, pero que estaba dotada de una gran conciencia poética y que gozó de la protección de la vida de la Corte y de la familia real, lo que en aquella época era esencial.

    Ella, como denotan su vida y sus escritos, rompería, en cierto modo, las leyes y las costumbres de la época con un feminismo antropológico inusitado (21). Los autores resaltan, y sin duda exageran, que habría planteado en cierto modo lo que Juan Pablo II ha denominado en su célebre teología del cuerpo “el amor de donación” (30) y, además, lo habría hecho en lengua vernácula, con la que habría llegado enseguida a toda la sociedad francesa de su tiempo (39).

    El amor romántico basado en la libertad

    Es muy interesante que lo que, según esta autora, va a construir sólidamente la verdadera familia —la que ha durado siempre, la que funciona, la que construye un hogar luminoso y alegre— sería el amor romántico, es decir, el que se sustenta en la libertad (50). Como afirma María de Francia: “vivir de amor es imprescindible”. Por eso, subrayará: “no existe el derecho a ser amada a cambio de amor, y amar es en todo caso un privilegio. Debemos sentir gratitud con aquellos que son capaces de despertar en nosotros un sentimiento tan elevado y provechoso” (84).

    Esto es muy parecido a lo que afirma san Juan Pablo II al comienzo de sus extensas y continuadas catequesis que terminarían por confluir en el cuerpo magisterial de la teología del cuerpo: “debéis enamoraros del amor”.

    Enseguida, nos explicará con todo sentido: “Cuando un manantial brota, quien se pone a calcular el agua que puede dar, quien construye una presa, quien muestra la intención de explotar el caudal, no es un amante, sino un ingeniero. El enamorado debe concentrarse en luchar para que el agua del manantial permanezca siempre cristalina” (84).

    Nobleza de espíritu frente a la sumisión

    El arranque femenino brotará muchas veces en este trabajo. Por ejemplo, cuando aparece la palabra sumisión: el amor requiere nobleza de espíritu (87) y, sobre todo, conquista diaria, amor diario (89). Esto es muy importante, pues quien se considere prisionero siempre y constantemente intentará la fuga (90). De hecho, los celos “buscan empujar al abismo” (91). Mientras que el que ama nunca procurará el mal del amado (91).

    Ciertamente, en aquella época, la responsabilidad de los hijos quedaba primordialmente en la mujer, pero no siempre y en todo momento (99), pues siempre estará por encima “la ley del amor”, que podría traducirse en que la solución de todos los problemas es amar (115). Es más: “solo interesa el amor palpitante” (120).

    Las doce reglas contra el desamor

    Lógicamente, conviene recordar, como hace María de Francia, que el “amor cortés” no es un derecho, sino que es algo que debe conquistarse de continuo, pues el verdadero amor, el que perdura y crece, no es compatible con el acostumbramiento o con el pedir cuentas (121).

    Lo más llamativo de las “doce reglas del amor” (129) que descubre la autora de esta obra es la sobreabundancia. El resumen, por tanto, de la cuestión es que es necesario ejercitar las virtudes, todas y cada una: la generosidad, la magnanimidad, el romanticismo, el respeto a la libertad, y de ese modo el amor puede ofrecerse siempre al amor sin ser invasivo, y, además, siempre con el secreto del amor naciente.

    De hecho, el mal se define como ausencia del bien debido; por tanto, las reglas del amor se oponen a las reglas del desamor, como son el egoísmo, la superficialidad, la corporalidad o la traición: frialdad afectiva (132).

    El celibato apostólico viene recogido en el diálogo de Jesús con la samaritana (Jn 4, 4-42), cuando el Señor le espeta: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide ‘dame de beber’”. Efectivamente, nos dirá nuestra autora: “Consiste en poner el amor sobrenatural por encima del amor natural” (137).

    Un don democrático y generoso

    María de Francia resumirá, de nuevo, la cuestión con estas palabras: “amar es ante todo una religión, ante todo se necesita fe”; y enseguida añadirá: “el amor es democrático y transversal, es una oportunidad verdaderamente concedida a todos. En efecto, ni la enfermedad, ni la imperfección física, ni la pobreza, ni el origen impiden ser amado, sino solo el hecho de carecer de nobleza de espíritu (…). Es un entrenamiento constante para dar en lugar de recibir (…). Solo los potentes por exceso de generosidad recibirán el amor que dan. El amante no solo debe dar, sino que debe hacerlo a manos llenas, sin tener en cuenta lo que ha dado y sin esperar nada a cambio; de lo contrario no es amor, sino vil trueque mercantil” (140).

    Resultan interesantes, al igual que en las catequesis de san Juan Pablo II en la “teología del cuerpo”, las constantes referencias al “Cantar de los cantares”, un libro de la Sagrada Escritura que deberían leer los esposos y quienes deseen avanzar y madurar en el amor a Dios y a los demás.

    El contexto cultural y la realidad de la mujer

    En la última parte de este trabajo se recogen diversos textos de la época que hacen referencia a los libros de caballería y a otras glosas de la vida de los grandes reyes y nobles de su tiempo, como Carlomagno, Alcuino de York o Eginardo (180-181). También hay extensas referencias a las escuelas palatinas y de las catedrales, verdaderos centros del saber de la época.

    Finalmente, hemos de hacer referencia a la dureza de la vida a la que estaban sometidas las mujeres, siempre expuestas a constantes violaciones, raptos, estupros y duelos de honor. Por eso escribe María de Francia a propósito de la historia de Lanzarote y Ginebra: “una mujer siempre se enamora del hombre que la salva de la violación y del abuso, porque a una mujer no le es posible protegerse por sí misma en un mundo de hombres armados. El cantar de Roldán está escrito por un hombre con el objetivo de convencer a los hombres para que vayan a la guerra” (180-181).

    Terminaremos con una breve referencia al mundo de las reliquias, muestra de la fe en la oración y de la abundancia de la superstición (199).

    La revolución del amor cortés. María de Francia y el nacimiento del feminismo medieval

    Autor: Chiara Mercuri
    Editorial: Altamarea
    Año: 2025
    Número de páginas: 245
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    Evangelización

    Ángel Barahona: «la comunidad es fundamental para vivir la fe»

    Ángel Barahona, autor de numerosas publicaciones sobre la familia, el amor y temas antropológicos y teológicos, comparte su visión sobre el carisma del Camino Neocatecumenal y reflexiona sobre los frutos que, tras 60 años, siguen transformando comunidades en todo el mundo.

    Teresa Aguado Peña·12 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

    Este año cumple seis décadas de historia el Camino Neocatecumenal, un itinerario de iniciación cristiana que nació en las humildes chabolas de Palomeras Altas, en Madrid, donde Kiko Argüello y Carmen Hernández comenzaron a compartir el Evangelio con los más pobres, siguiendo el ejemplo de la vida oculta de Jesús en Nazaret. Concebido como un camino de redescubrimiento del Bautismo, se fundamenta en tres pilares: la Palabra, la Liturgia y la Comunidad. Hoy, se extiende a más de 6.250 parroquias en 1.400 diócesis de todo el mundo, formando más de 20.000 comunidades que viven y testifican la fe cristiana.

    En este contexto, hablamos con Ángel J. Barahona Plaza (1957), doctor en Filosofía, licenciado en Ciencias de la Educación y en Teología Dogmática, director del Departamento de Humanidades de la Universidad Francisco de Vitoria e investigador principal del Grupo internacional de investigación Violencia y religión. Barahona es autor de numerosas publicaciones sobre la familia, el amor y la violencia, temas antropológicos y teológicos. En esta entrevista, comparte su visión sobre el carisma del Camino Neocatecumenal, que él conoció en una parroquia de carmelitas descalzos de Castellón, y reflexiona sobre los frutos que, tras 60 años, siguen transformando comunidades en todo el mundo.

    ¿Cómo describiría el carisma específico del Camino Neocatecumenal a alguien que solo lo conoce “desde fuera”?

    – Es una iniciación cristiana de adultos que quiere recuperar el bautismo en el ámbito parroquial para aquellos que han dejado la semilla sin regar desde que lo recibieron, o que no lo han recibido todavía. Muchas veces se quedó en un mero rito social de pertenencia a una cultura, pero al no haber recibido una formación adecuada en el tiempo perdió la capacidad de hacerlo vital y existencialmente determinante. El Camino pretende que “ser bautizado” abarque e implique toda nuestra existencia, en todos y cada uno de los momentos y espacios en los que nos movemos.

    En una sociedad cada vez más individualista, el Camino apuesta por la comunidad. Cuéntenos su experiencia respecto a esta forma de vivir la fe, en pequeños grupos.

    – La vida de comunidad es un modelo arraigado desde el primer momento del cristianismo. Cristo elige a personas concretas pero las inserta en un Camino (así llamaban, dicen los Hechos de los apóstoles, a los cristianos: la gente del camino) en el que se pueda vivir la fe compartida comunitariamente. El poder de seducción que ejercía el cristianismo en el Imperio romano, en el que cada cual trataba de sobrevivir a un mundo hostil, individualista y lleno de injusticas era el “miradlos cómo se aman”. Y eso de amarse no se experimenta en unas relaciones narcisistas y auto referenciales, o abstractas, sino en una relación real, donde se aprende a amar la libertad del otro, a aceptarle a pesar de sus pecados -conociéndose uno a sí mismo-. Un pequeño grupo donde el roce, la singularidad de cada uno hace difícil el idealismo. Es la forma de reconocerse a sí mismo pecador, en la imposibilidad de amar al otro como Dios lo hizo.

    Siempre queremos cambiar a los que nos rodean -hijos, cónyuge, familiares, compañeros, amigos- porque no los aceptamos como son, por eso cuando el otro se convierte en una cruz, salimos corriendo. Cuando el otro nos dice lo que no queremos oír nos separamos de él. Amar al otro como es, es reproducir lo que Cristo ha hecho con nosotros. Obviamente eso no se consigue por autoconvencimiento, ni por voluntad moral, sino poniendo en el centro de la vida cotidiana la Palabra de Dios y la celebración comunitaria de los sacramentos. Dejarse denunciar por la Palabra, pedir al sacerdote el perdón de los pecados, empezar todos los días de nuevo. Es absolutamente milagroso y sobrenatural vivir en una comunidad en la que empecé hace 50 años y que me van a enterrar cantando, o los voy a enterrar (de lo cual ya he tenido bastantes experiencias), pues soy el más joven de la primera comunidad de una parroquia en la que ya hay 18 comunidades.

    En el Camino, el catequista tiene un papel muy presente. ¿Qué es exactamente un catequista neocatecumenal? 

    – Simplemente alguien que como un explorador de caravanas por el desierto ha pasado antes por el camino que aquellos otros a los que acompaña, van a pasar. El catequista tiene su propia comunidad, ha vivido un tiempo antes lo que los otros van a vivir. Aunque sus profesiones son variadísimas su formación teológica es densa. Los elige la propia comunidad. Desde el primer día en que se empieza a caminar la comunidad empieza a frecuentar la Palabra, que se prepara en grupos leyendo juntos a los Padres, los documentos pontificios, los grandes libros de los santos de la historia de la Iglesia, recorriendo la Escritura de cabo a rabo. Durante los primeros años se escruta la Sagrada Escritura a partir del diccionario teológico de Leon-Dufour, buscando en ella todos los paralelos que este autor va citando y se va leyendo y comentando juntos cada referencia. Lo que llamamos “pasos” son momentos álgidos de la vida comunitaria en la que ponemos en práctica voluntaria y libremente la palabra recibida: sea con lo que llamamos “eco de la palabra” o aterrizaje en la vida propia de lo que dice la Sagrada Escritura, sea con la comunión de bienes, o con la convivencia mensual que expone a los hermanos a la verdad que somos cada uno.

    ¿Puede un catequista equivocarse? ¿Cómo se corrige eso dentro del Camino?

    – Por supuesto. Si los hermanos reciben, siempre en comunidad, una palabra particular, la decisión de aceptarla o rechazarla es suya y de nadie más. Nadie pide cuentas de nada, nadie se ve obligado a nada y nadie le reclama nada. Como en todo grupo humano hay quien esto lo tiene más o menos claro, pero es lo que hemos recibido de Kiko y Carmen: libertad total. Si algo que tú haces no brota del agradecimiento, de tu libre voluntad, siempre decimos que es mejor que no lo hagas. La ley no salva a nadie. Si se propone la doctrina de la Iglesia es para tomarla en serio como pedagogía, no como obligación. Por eso todo se hace en comunidad. Ciertamente puede que haya personas, como en cualquier realidad social o eclesial incluso, que sea más débil o más vulnerable afectivamente, o que se sienta más necesitada de que otros le den instrucciones, pero actuar así no es lo que hemos recibido de nuestros catequistas. Por eso siempre que visitamos una comunidad vamos en equipo para evitar abusos de autoridad o personalismos. El equipo lo componen matrimonios, solteros o solteras, y siempre con un presbítero a la cabeza. Nunca escuchamos a nadie que no lo pida, y nunca solos. Y es la comunidad y el equipo en comunión quienes ratifican la palabra y la predican.

    Si tuviera delante a alguien muy crítico con el Camino, ¿qué le gustaría que pudiera entender antes de juzgarlo? 

    – Para conocer algo con verdad tenemos que acercarnos desde la ausencia de prejuicios. Cuando adjudicamos etiquetas, con frecuencia, tratamos de ahorrarnos el esfuerzo de buscar la verdad. La vida comunitaria es muy sana, no hay imposiciones, el catequista aparece en contadas ocasiones, el presbítero, la comunidad y el Espíritu Santo son quienes educan en la fe, realmente, porque son los que siempre están ahí: en las celebraciones litúrgicas, en el sacramento de la confesión, en la vida cotidiana. Después le diría que el Espíritu Santo es plural, riquísimo en creatividad, y que no todo el mundo encaja en todo. La santidad no es monolítica ni monocorde… y el único que puede juzgar es Dios o Pedro, en quien depositó la autoridad de guiar su barca. Que vea cómo a lo largo de la historia de la Iglesia se han dado diversos modos y maneras de vivir la fe y que, por tanto, deje que otros tengan su propia experiencia. El Camino está avalado por los estatutos firmados por Benedicto XVI, -la iniciativa partió de san Juan Pablo II- ha sido querido y alentado por todos los papas. Cuando nos corrigen, aceptamos la corrección de Pedro, pues son gestos de amor, como los de un padre hacia sus hijos cuando los ama, porque ningún hijo es perfecto, ni tiene por qué serlo. Todos somos unos pobres pecadores, pero es a través de esta debilidad como el Señor se hace presente y fuerte, para que se vea que es Él quien actúa en vasos de barro. 

    Quien se atreve a juzgar puede que piense que sería mejor actuar de otra manera, que el Camino debería adoptar otros modos, o que su perspectiva tendría que convertirse en un criterio universal para definir lo católico o lo que es obra del Espíritu. Pero la praxis secular de la Iglesia nos educa en el discernimiento para saber que no hay solo una manera de ser santo. Lo vemos en la historia: no hay una forma única de vivir la fe.

    Pero realmente no tendría mucho sentido que yo se lo dijera, porque podría entrar en una dialéctica de argumentos enfrentados y lo mejor sería invitarle a que lo descubriera por él mismo. Y rezaría por él en secreto para que el Señor le iluminara y dejara actuar al Espíritu en su mente y en su corazón. Como diría Wittgenstein si uno quiere jugar al mus, aunque sean las mismas cartas del tute, tiene que respetar las reglas del mus, no jugar con las del tute. Y “nuestra regla” la ha reconocido y firmado la Santa Iglesia Católica. Y tenemos que respetarla y no cambiarla al antojo de quien puede tener buena voluntad pero no la autoridad conferida por el Señor a Pedro. Pontífice solo hay uno y este ha dicho que el Camino es un itinerario válido para el hombre de hoy. Si no nos gusta esto o lo otro no significa que no sea buenísimo… el único que puede juzgar es Dios.

    ¿A qué crees que se debe la expansión del camino?

    – Porque el hombre es un ser relacional, y la comunidad es fundamental para vivir la fe. La gente necesita saber que Dios le ama, que su vida tiene un sentido. Y la predicación del kerigma es el inicio del camino: llevamos sesenta años proclamando el kerigma y el Siervo de YHWH (Yahveh) cuando apenas se hablaba de ello más que entre teólogos. Del agradecimiento a ese amor recibido y vivido en comunidad brota la disponibilidad para convertirse en evangelizadores y dejarlo todo por anunciar a Cristo resucitado. Miles de familias con hijos que se van en misión, que dejan buenos trabajos, casa y seguridad, para irse a donde el Espíritu les envíe; miles de sacerdotes ordenados, misioneros e itinerantes, eso no es fruto de un lavado de cerebro, ni de una imposición, ni de obediencia a nadie, sino del agradecimiento. 

    Vaticano

    La trastienda del encuentro de Bad Bunny con el Papa León XIV en Madrid

    El Papa León XIV se reunió con la superestrella puertorriqueña Bad Bunny en Madrid el 8 de junio, tras bromear unos días antes con que competiría con el cantante por la atención de los españoles, debido a la coincidencia de su gira en Madrid. El acuerdo fue: encuentro sí, pero no fotos.

    OSV / Omnes·12 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    Maria Wiering, OSV News

    El portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, confirmó a los periodistas el 9 de junio el encuentro del cantante puertorriqueño Bad Bunny, junto a su familia y algunos amigos, con el Papa León XIV en el famoso estadio de fútbol Bernabéu de Madrid.

    Bad Bunny “proviene de una familia católica y quería conocer al Papa, así que los organizadores encontraron el lugar dentro del estadio Bernabéu, ya que era el único día (mientras el Papa estaba en la ciudad) en el que no había concierto de Bad Bunny en el estadio rival del Atlético de Madrid”, explicó a OSV News Yago de la Cierva, coordinador general del viaje papal a España.

    En el vuelo papal a Madrid el 6 de junio, se le preguntó al Papa León cómo se sentía respecto a que la vigilia de oración con los jóvenes de esa noche coincidiera con el concierto con entradas agotadas de Bad Bunny en la misma ciudad. 

    ¿Quieres ir a ver a Bad Bunny o al Papa? Predicción de León XIV

    El Papa León respondió: “Si se les plantea la pregunta: ‘¿Quieres ir a ver a Bad Bunny o al Papa?’, creo que muchos irán a ver a Bad Bunny. Pero creo que también habrá gente allí para ver al Papa. Y eso también dice algo. Así que creo que es alentador y espero que animemos a los jóvenes a seguir buscando». 

    La predicción del Papa León de que algunos jóvenes elegirían al Papa se cumplió de manera notable esa noche, ya que aproximadamente 500.000 personas se unieron a él en la Plaza de Lima de Madrid para un “festival de la fe” que incluyó música, testimonios y adoración eucarística. El 7 de junio, la Misa papal y la procesión eucarística que celebraban la solemnidad del Corpus Christi, la fiesta litúrgica que celebra el cuerpo y la sangre de Cristo, atrajo a más de 1,2 millones de personas al centro de Madrid (otras fuentes elevan la asistencia hasta 1,5 millones).

    El 8 de junio, el Papa León se unió a 80.000 personas en el estadio Bernabéu para disfrutar de música, testimonios y oración. El público rugió con vítores y cánticos de alabanza, estallando repetidamente con gritos de “¡Papa León!” y “¡Olé, olé, olé!”.

    Confirmación vaticana, acuerdo

    El Papa León se reunió brevemente con Bad Bunny en el estadio Bernabéu junto a su familia y algunos amigos, dijo el portavoz del Vaticano. Más allá de confirmar el encuentro, el Vaticano no proporcionó más detalles ni imágenes.

    “El acuerdo fue: encuentro, sí, pero sin fotos, y Bad Bunny lo respetó”, dijo De la Cierva a OSV News.

    “Si empezaran a circular fotos del encuentro, eso ‘secuestraría’ el hermoso evento con la comunidad arquidiocesana de Madrid», añadió, describiendo el encuentro como “amistoso y familiar”, y añadió que Bad Bunny saludó al Papa junto a su familia.

    Según Religion News Service, Bad Bunny asistió a parte del evento Papal desde una cabina en el estadio.

    Benito Ocasio Martinez, artista global más escuchado, según Spotify

    Bad Bunny, el artista de 32 años que actuó en el entretiempo del Super Bowl de 2026 y cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, es conocido como el «Rey del Trap Latino» por su innovadora mezcla de reguetón en español con trap latino, un estilo de hip-hop. 

    Se encuentra constantemente entre los artistas más escuchados a nivel mundial, y Spotify lo ha nombrado el artista global más escuchado de la plataforma en cuatro ocasiones desde 2020. Es el primer y único artista en haber obtenido esta distinción.

    Desde 2021, ha ganado seis premios Grammy, incluido el de “Álbum del año”, cantado en un idioma distinto del inglés, y ha logrado que cuatro de sus álbumes, íntegramente en español, alcancen el número uno en la lista Billboard 200 de Estados Unidos, que abarcan todos los géneros, desafiando así las barreras lingüísticas de la industria. En 2025, Billboard lo nombró “La mayor estrella del pop” de ese año.

    Aunque genera controversia por su estilo de vestir que desafía los géneros, sus letras sexualizadas y su defensa abierta de la inmigración, es aplaudido por su compromiso con su identidad puertorriqueña y su promoción de la cultura latina.

    Criado en la fe católica, madre catequista

    Según la Catholic Extension Society, el cantante fue criado en la fe católica y asistió a la parroquia de la Santísima Trinidad en Vega Baja, una iglesia construida en 1980 con fondos de Catholic Extension, y donde cantó públicamente por primera vez en el coro parroquial. Su madre es catequista voluntaria para niños en la parroquia.

    Conciertos de Bad Bunny en Madrid: 60.000 personas por noche

    El concierto de Bad Bunny del 6 de junio en Madrid atrajo a unas 60.000 personas como parte de su popular gira mundial «DeBÍ TiRAR MáS FOToS». Fue uno de los 10 programados en la capital española que comenzaron el 30 de mayo, cada uno de los cuales atrajo a unas 60.000 personas por noche.

    La revista Billboard informó que esta serie de conciertos es uno de los mayores eventos musicales del verano en España. Se espera que Bad Bunny actúe en Madrid los días 10, 11, 14 y 15 de junio antes de continuar con la etapa europea de su gira.

    El Papa León llegó a Madrid el 6 de junio para iniciar una visita apostólica de siete días a España. Tras celebrar el Corpus Christi el 7 de junio y reunirse con el Parlamento español el 8 de junio, llegó a Barcelona el 9 de junio, donde bendijo la torre de Jesucristo en la basílica de la Sagrada Familia de la ciudad ayer 10 de junio, antes de visitar los centros de acogida de migrantes en las Islas Canarias. Está previsto que regrese a Roma el 12 de junio.

    Misa por la mañana, concierto por la noche

    «Hace unos días, en un debate previo al viaje Papal, los participantes dijeron que Bad Bunny podría atraer a un total de 700.000 personas en todos sus conciertos en Madrid», dijo el organizador del viaje. «Les respondí que eso es genial, pero que el Papa reunirá a tres veces más personas en un solo evento», destacó De la Cierva.

    “Las dos hijas de (sus majestades) el rey Felipe y la reina Letizia asistieron a la Misa por la mañana y al concierto de Bad Bunny por la noche”, añadió. “Eso también es una señal del espíritu de encuentro y conexión que hemos tenido aquí en Madrid en los últimos días”.

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    – Maria Wiering es la editora de OSV News. Paulina Guzik, editora internacional de OSV News, y Margaret Murray, editora digital asociada de OSV News, contribuyeron en este reportaje.

    El autorOSV / Omnes

    El carisma de Juan Pablo, la profundidad de Benedicto, la cercanía de Francisco

    Todos -cada uno con sus matices- vamos conformando en la Iglesia el rostro de Cristo, cuya cabeza visible en la tierra, “el dulce Cristo en la tierra” en palabras de Santa Catalina de Siena es, y será siempre, el Santo Padre.

    12 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    Hace apenas un año, los medios de comunicación nos empeñábamos en perfilar cómo debería ser, -como si de nosotros dependiera-, el futuro Papa. 

    Lo cierto es que cada pontífice se sale del guión, de un modo u otro. Pero los medios siempre intentamos dejar impreso nuestra opinión, para confirmar nuestras propias perspectivas aun haciendo filigranas verbales. Gracias a Dios, el Espíritu Santo no nos consulta. 

    León XIV ha visitado España en lo que ha sido su primer viaje largo a un país europeo, mayormente católico. Y así ha parecido confirmarse porque, en cada acto, León XIV ha estado acompañado por decenas de miles de personas, llegando a más de 1 millón en la Santa Misa y procesión del Corpus Christi, que presidió en Madrid.

    León XIV estaba “a gusto”, en familia. Se ha saltado el guión, se ha parado con niños y matrimonios, se ha dejado abrazar y se ha acercado él a quienes, por edad o condición tenían más difícil verle.

    No han sido pocos los que decían que León XIV les recordaba a Juan Pablo II, o a Francisco, o incluso Benedicto XVI, en alguno de sus gestos.

    El Pontífice se sabe un eslabón en la cadena de sucesión de San Pedro y quizá, por eso, nos recuerda quienes antes pastorearon la Iglesia. Como esos niños que cogen gestos de sus abuelos, o de sus hermanos mayores, casi sin saberlo, el Papa Prevost recordaba en algo a sus predecesores.

    Lo que hemos podido ver, ha sido un Papa con un discurso profundo, reflexivo, de un amplio calado teológico que, en ciertos momentos, recordaba a las lúcidas palabras de Benedicto XVI.

    Hemos visto a un Papa cercano, el Papa de los niños, de los bebés, que ha bendecido a más de dos centenares durante estos días.

    Un Papa que como Juan Pablo II no ha dudado en salirse del guión haciendo unas animantes llamadas a descubrir la vocación, en cualquier estado de la vida, o a mirar más al Señor en la Eucaristía.

    Un León XIV que ha sido joven en medio de los jóvenes, hablando su lenguaje y respondiendo a sus preguntas.

    Y hemos visto a un Papa social, que llora con los que más sufren, con aquellos que lo han tenido que dejar todo, con los que han estado por una causa u otra, al borde de la muerte, con los que han desesperado, porque Dios no parecía responderles a sus gritos. 

    León nos recordará siempre a Juan Pablo II, a Benedicto, a Francisco, a León XIII, o a Pablo VI,… O a Pedro. Porque, al final, la realidad es que todos -cada uno con sus matices- vamos conformando en la Iglesia el rostro de Cristo, cuya cabeza visible en la tierra, “el dulce Cristo en la tierra” en palabras de Santa Catalina de Siena es, y será siempre, el Santo Padre.

    El autorMaria José Atienza

    Directora de Omnes. Licenciada en Comunicación, con más de 15 años de experiencia en comunicación de la Iglesia. Ha colaborado en medios como COPE o RNE.

    España

    Abrazar la cruz y cultivar una devoción eucarística, pide el Papa en Santa Ana

    El encuentro con el Papa León XIV en la catedral de Santa Ana (con los obispos, los sacerdotes, los diáconos, los religiosos, las religiosas, los seminaristas y los agentes de pastoral), marcado por la cercanía y la fraternidad.

    Jose Maria Navalpotro·11 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    Nada más ingresar el la catedral de Santa Ana de Las Palmas, para mantener el encuentro con la comunidad diocesana, León XIV entró en la capilla del Santísimo, donde rezó unos momentos. Era más que significativo. En su mensaje pidió a los fieles que se cultive el espíritu eucarístico.

    El Santo Padre centró inmediatamente sus palabras en dos actitudes que ha de mantener un cristiano. Por un lado, abrazar la cruz; por otro, cultivar un espíritu eucarístico.

    El Papa y el mar

    Y eso que su primera referencia fue el mar Atlántico, tan propio de unas islas que son el último paso de tierra de camino hacia las Américas. El ambiente canario se palpaba por la acogida calurosa, y por detalles como la pronunciación canaria al cantar el himno de la visita: “Alsad la mirada”, que resonaba poderoso por el caro en la catedral.

    El Papa habló del mar: “puede ser sinónimo de distancia y de separación, de desafío y de camino por recorrer”. Citó a San Agustín al recordar que Jesús “nos puso el leño con el que poder atravesar el mar. Nadie es capaz de pasar el mar de este mundo si no lo lleva la cruz de Cristo. Por eso, “la primera actitud que nos orienta para navegar en las aguas de la vida y llegar al destino, a la patria celestial es abrazar la cruz de Cristo”.

    La cruz y la Eucaristía

    Agradeció a a los presentes cómo llevan la cruz: “ustedes lo hacen cotidianamente, por ejemplo, como cireneos, acompañando y ayudando a llevar las cargas de tantos hermanos y hermanas crucificados por los dramas de la vida. Les agradezco esta generosa labor de caridad y misericordia”.

    Junto a ello, pidió “cultivar una espiritualidad eucarística”. E hizo referencia a una tradición que existe en la catedral: la lluvia de pétalos de flores ante el Santísimo Sacramento el día de la Ascensión. Recordó que la Eucaristía supone una espiritualidad de la unidad eclesial en el amor. La unidad de nuevo, uno de los temas clave de su magisterio estos días”.

    Antes de concluir, el Papa recibió unos regalos por parte de la diócesis. Entre ellos, una reproducción de su árbol genealógico. “Tenemos esperanza en que tenga orígenes canario, espero que nos lo confirme”, manifestó el representante de la diócesis.

    Saludó a representantes de la diócesis, entre ellos a algunos ancianos sacerdotes, en un clima de fraternidad y cercanía.

    Una bendición

    Su recorrido de despedida por entre los miles de personas congregadas en las inmediaciones supuso el éxtasis de felicidad para muchos. Una joven con cáncer relataba: “Me he conseguido acercar y me ha bendecido. Y me ha regalado un rosario. Esto me da una gran confianza para seguir mi lucha adelante”.

    Una veterana religiosa que le había conseguido dar la mano, comentaba con humor: “ya no me la lavo”.

    Unas jóvenes de las comunidades de Bartimeo y de Effetá, antes del inicio del encuentro cantaban una canción que resumía el espíritu de acogida de los canarios este día: “León, León, me mola mogollón, que llega a Canarias y alegra el corazón”.

    España

    León XIV exige que la comunidad internacional haga examen de conciencia ante la inmigración

    El Santo Padre, en el emotivo encuentro con inmigrantes en el muelle de Arguineguín, recuerda que “no podemos acostumbrarnos a contar muertos, la dignidad humana no tiene pasaporte”

    Jose Maria Navalpotro·11 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

    A las 11,51 del jueves 11 León XIV pisaba tierra canaria. Era la primera vez en la historia que lo hacía un Romano Pontífice. Recibido por las autoridades, entre ellas, buena parte del gobierno de España, su primer acto ha sido en el Puerto de Arguineguín. Allí ha pronunciado uno de los discursos emblemáticos de su viaje, en que ha insistido en la dignidad de los migrantes y ha clamado por luchar contra la indiferencia y contra quienes se aprovechan de ellos.

    El discurso del Papa fue precedido por varias intervenciones. Entre ellas, de Tito Villarmea, capitán de Salvamento Marítimo, que ha salvado en 18 años a más de veinte mil personas. O de Blessing, una mujer víctima de la trata, cuyo testimonio no leyó en persona por motivos de seguridad, lógicamente. También el Papa bendijo una cruz, que se va a dejar en el lugar, elaborada con madera procedente de cayucos.

    No ser ajeno ante el clamor de quienes gritan

    En una plataforma construida simbólicamente de cara al mar, y con un dique levantado en un par de días, el Santo Padre elaboró a partir de los testimonios, un matizado discurso sobre la emigración: se trata de seres humanos y hay que combatir las causas que les hacen salir de sus países. 

    En el inicio, hizo una referencia a la isla de El Hierro. “Esa isla, pequeña en extensión, pero grande en humanidad, ha visto llegar a miles de personas arrancadas de su tierra y confiadas a la fragilidad de un cayuco. Aquí hay personas recuperadas del mar y cuerpos exánimes rescatados de las aguas”. Y clamó: “La Iglesia no puede desentenderse de estas aguas ni de ningún lugar donde el hambre, la sed, la violencia, el miedo o el exilio sigan hiriendo la dignidad humana”. Con fuerza, insistió: “Los discípulos de Jesús no pueden considerar ajeno el clamor de quienes gritan desde la noche”. 

    León XIV tuvo palabras duras: “También hoy existen monstruos que acechan estos mares: mafias que trafican con la desesperación, tratantes que esclavizan mujeres y niños y la indiferencia de muchos que permiten que los pobres sean tragados por la explotación o por el olvido. Pero la fe no se queda paralizada ante el poder del mar”. 

    Inclinarse ante la dignidad del migrante

    Refirió la necesidad de hacer algo por el otro, a veces desde lo más humilde: “La misericordia comienza con gestos pequeños: a veces con unas cuantas galletas y un poco de leche. No se trata de resolverlo todo, sino de ponerlo todo en manos de Dios y de estar presentes allí donde el ser humano sufre, donde los recursos no bastan y no hay un idioma común, pero donde aún pueden hablar los gestos”. Resaltó que “vida humana es una bendición de Dios. Nadie puede comprarla, venderla, usarla o descartarla”. Más aún, afirmó: “Queridos migrantes: antes de decirles cualquier otra palabra, quiero inclinarme ante su dignidad. No son números ni expedientes. Ustedes son personas con una familia y una casa dejada atrás; con sueños que nadie tiene derecho a despreciar. Pero también quiero decirles que su vida debe ser protegida”. 

    La situación de la emigración exige soluciones. León XIV pidió que “Este drama debe convertirse en examen de conciencia: para las naciones de origen, que deben crear condiciones de paz, justicia y desarrollo; para las naciones de tránsito, llamadas a proteger y no a dejar a los débiles en manos de redes criminales; para Europa, que no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas; para la comunidad internacional, llamada a una cooperación eficaz y perseverante”. Estas palabras han sido especialmente recibidas con aplausos.

    Una llamada de coherencia a la Iglesia

    Y también para la Iglesia: “La acogida del migrante no puede ser algo secundario ni delegada únicamente a algunos voluntarios”. Pidió coherencia: “Nos arrodillamos ante el altar para adorar a Cristo presente en la Eucaristía, de quien recibimos la fuerza y el motivo para vivir la caridad; por eso, no podemos luego “pasar de largo” ante los cayucos y las pateras, pues de la oración brota todo servicio y a ella vuelve todo compromiso”.

    El Papa León ha hecho una llamada a todos aquellos que se enfrentan a este drama: «desde esta isla, quisiera que la voz de quienes han hablado hoy alcanzara a quienes tienen en sus manos responsabilidades decisivas —autoridades civiles, parlamentos, gobiernos y organizaciones internacionales—», y también a las comunidades cristianas: «no basta gestionar llegadas, distribuir cifras, reforzar fronteras o lamentar las muertes cuando ya han ocurrido».

    “No podemos acostumbrarnos”

    Cada barca que llega no trae sólo migrantes; trae consigo una pregunta: ¿qué mundo hemos construido, si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida? Pidió “vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación real contra los traficantes, protección efectiva a las víctimas, procesos serios de acogida e integración”. Habló de que “Si bien existe un derecho a buscar refugio cuando la vida es amenazada, también existe el derecho a no tener que migrar: el derecho a permanecer en la propia casa sin hambre, sin guerra, sin persecución, sin violencia”. Reclamó: “No podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte”.

    Concluyó: “cada vida que llega nos pregunta qué queda de nuestra humanidad. Tarde o temprano, se sabrá si supimos custodiarla o si dejamos que la indiferencia hablara por nosotros”.

    Una ofrenda en «el puerto de la vergüenza»

    Tras el discurso del Papa, se realizó una ofrenda floral «por los que ya no están». El Papa se dirigió al muelle cercano al agua para lanzar una corona de flores al mar. Tras este gesto, se hizo un minuto de silencio instrumental, viendo así a un Pontífice sobrecogido. Después realizó la bendición de la cruz, hecha con trozos de cayucos.

    ARGUINEGUÍN (GRAN CANARIA), 11/06/2026.- El papa León XIV lanza una corona de flores al mar en recuerdo de los migrantes muertos en la travesía durante el encuentro con más de un millar de inmigrantes de África, América Latina y con representantes de las principales instituciones y organizaciones sociales que trabajan en los servicios de rescate, acogida e integración en el muelle de Arguineguín, en la isla de Gran Canaria, este jueves, en el sexto día de su viaje a España. EFE/ Angel Medina G. POOL

    El muelle de Arguineguín, al que muchos han llamado “puerto de la vergüenza”, “ha sido testigo de la llegada de miles de personas que huyen del hambre, de la guerra y de la desesperación”, recordó el obispo de Canarias, monseñor Mazuelos. Siguiendo la Ruta Atlántica, una de las más peligrosas del mundo, han llegado en cayucos y pateras principalmente desde Senegal, Mauritania, Gambia, Mali y Marruecos, realizando travesías que pueden superar los 1.600 kilómetros. El Papa se despide del puerto al grito de «¡Gracias!» de los fieles. 

    La expectación por la visita del Papa a Canarias es tremenda. Uno de los mil quinientos voluntarios que han trabajado estos días en la organización, explicaba a Omnes: “Es el mayor regalo que podríamos tener. El Papa visitando las dos islas”. “Las expectativas son altísimas, sobre todo viendo cómo ha sido la acogida en Madrid y en Barcelona”.

    Evangelio

    Colaboradores de Cristo. Domingo XI del tiempo ordinario (A)

    Vitus Ntube nos comenta la lecturas del Domingo XI del tiempo ordinario (A) correspondiente al día 14 de junio de 2026.

    Vitus Ntube·11 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    Hoy volvemos a un domingo del Tiempo Ordinario. Después de más de tres meses marcados por la Cuaresma y el tiempo de Pascua, retomamos la lectura continua del Evangelio de Mateo. Afortunadamente, este retorno no es solo una transición litúrgica; es también una invitación a redescubrir nuestra identidad y nuestra llamada a ser colaboradores de Cristo y a vivir la verdadera alma del apostolado.

    La liturgia de hoy se centra en la llamada de Dios. En la primera lectura, Dios llama a Moisés en el monte Sinaí y le confía un mensaje para Israel: deben ser una nación santa, un reino de sacerdotes, un pueblo apartado como posesión personal de Dios. Esta llamada trata de pertenecer enteramente a Dios. 

    En el Evangelio, Jesús llama a los Doce Apóstoles. Esta elección es profundamente simbólica. Los Doce representan a las doce tribus de Israel, enraizadas en los hijos de Jacob. Así, Jesús está reconstituyendo el pueblo de Dios, formando un nuevo Israel. Estos hombres son elegidos para ser colaboradores cercanos en su misión.

    Sin embargo, de manera significativa, no son elegidos porque sean perfectos. Son hombres ordinarios, marcados por la debilidad y el pecado. A medida que caminan con Cristo, sus limitaciones se hacen evidentes, pero también su crecimiento. Su camino nos recuerda una verdad esencial: Cristo no espera a que seamos perfectos para llamarnos. Más bien, nos llama hacia la perfección. La santidad no es un requisito previo para la llamada; es su meta. 

    San Pablo lo expresa hermosamente en la segunda lectura: “Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros”. Cristo nos amó antes de que fuéramos dignos de ser amados; nos llamó antes de que fuéramos dignos.

    El Evangelio también revela lo que podemos llamar con razón el alma del apostolado: la compasión de Cristo. Antes de llamar a los Doce, Jesús mira a las multitudes y se conmueve de compasión, porque estaban “extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor”.

    Esta mirada compasiva es la fuente de la misión. Jesús llama a los apóstoles porque tiene compasión del pueblo. Los envía con esa misma compasión. Su misión -a las ovejas perdidas, a los enfermos, a los leprosos e incluso a los muertos- está modelada por el mismo corazón de Cristo.

    Como enseña Dom Chautard en El alma del apostolado, el fundamento de toda obra apostólica es la vida interior. La eficacia de nuestra misión no depende principalmente de nuestra actividad, sino de nuestra unión con Cristo. Solo cuando nuestra vida interior está anclada en Cristo, nuestra obra puede dar frutos duraderos. En el Evangelio de hoy vemos, por así decirlo, la vida interior de Cristo. Su disposición interior está marcada por la compasión.

    Finalmente, el Evangelio nos recuerda que esta vocación es un don. Es dada gratuitamente, no ganada. Y porque se recibe gratuitamente, debe compartirse gratuitamente: “Gratis habéis recibido, dad gratis”. La lógica de la gracia y del don es una dinámica fundamental de la vida y de la misión cristianas.

    España

    “La Sagrada Familia es la iglesia más alta del mundo, no  para destacar en clasificaciones mundanas, sino para guiar los pasos del pueblo de Dios en Cataluña”

    El Sumo Pontífice presidió una multitudinaria Misa en la Basílica de la Sagrada Familia y culminó la ceremonia bendiciendo la gran cruz que corona los 172,5 metros de la nueva torre, hito histórico para el templo inacabado más célebre del mundo.

    Javier García Herrería·10 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

    La noche del 10 de junio de 2026 quedará grabada en la historia de Barcelona. El Papa León XIV presidió una solemne Eucaristía en la Basílica de la Sagrada Familia ante los Reyes de España y miles de fieles, antes de bendecir desde la fachada del Nacimiento la torre de Jesucristo, cuya cruz ilumina la ciudad con sus haces de luz, tal y como Antoni Gaudí había soñado hace casi un siglo.

    La jornada comenzó con una sorpresa que no pasó desapercibida. A las 19.15 horas, Valentina, una niña invidente, explicó al Papa y a los Reyes de España, con notable soltura y sirviéndose únicamente del tacto sobre una maqueta de casi dos metros, los detalles arquitectónicos de la nueva torre. El momento, captado por las cámaras de televisión que lo transmitieron a todo el mundo, fue muy emocionante.

    600 voces bajo las bóvedas de Gaudí

    A las 20.00 horas dio comienzo puntualmente la santa Misa, en la que el Pontífice alternó el catalán y el castellano, junto con cantos en ambas lenguas y en latín, interpretados por un coro de más de 600 cantores. La monumentalidad del templo, consagrado por el Papa Benedicto XVI en 2010, acrecentó el esplendor de la liturgia.

    El número de autoridades era amplísimo, empezando por los reyes, Pedro Sánchez y 14 ministros del gobierno.

    Miles de fieles siguieron la ceremonia por pantallas desde el exterior. Imagen: Basilica de la Sagrada Familia / Felipe Mondino

    La homilía: fe, belleza y responsabilidad ante el mundo

    En su homilía, León XIV tomó como punto de partida el salmo octavo —«Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra»— para tejer una reflexión que recorrió la teología, la historia del arte, la responsabilidad moral de los creyentes y el significado profundo del templo que lo acogía.

    El Papa comenzó dando gracias por la basílica y enlazando su intervención con la de su predecesor Benedicto XVI, quien la consagró en 2010 definiéndola como «signo visible del Dios invisible». En esa misma línea, León XIV presentó el edificio no como un monumento terminado, sino como imagen viva de la comunidad cristiana: «Todos nosotros somos las piedras vivas de esta obra, que tiene a Cristo como fundamento y culmen, principio y fin». Una obra que crece con constancia siguiendo un mismo proyecto, igual que la fe, que es siempre un camino y nunca una meta alcanzada de una vez por todas.

    Para fundamentar esta idea, el Pontífice acudió a las Escrituras y recuperó el diálogo entre Dios y el rey David recogido en el Segundo Libro de Samuel. Cuando David desea construir una casa para Dios, es el propio Señor quien le responde invirtiéndolo todo: no es el hombre quien da un lugar a Dios, sino Dios quien da un lugar al hombre. Y ese lugar, subrayó León XIV, no es otro que su propio corazón: «el lugar del Hijo, para nosotros que éramos extraños; el lugar del Amado, para nosotros que somos pecadores». Una gratuidad que, a juicio del Papa, define la entera lógica del Evangelio.

    Esa voluntad divina, continuó el Pontífice, se cumple a través de Jesús. León XIV se detuvo con particular intensidad en las palabras que el Señor dirige a los fariseos en el Evangelio de Juan: «Si no creéis que Yo soy, moriréis en vuestros pecados». Lejos de interpretarlas como amenaza o chantaje, el Papa las leyó como una invitación a la libertad: Cristo quiere para el ser humano «el bien definitivo, eterno», y ante el mal permanece siempre de parte del hombre. El nombre divino «Yo soy», revelado a Moisés desde la zarza ardiente, es en Jesús la fuente de gracia, perdón y vida nueva. De ahí que la cruz no sea un instrumento de condena sino un signo de esperanza: Dios transforma la muerte en luz.

    Coherencia en las obras

    Fue precisamente en ese punto donde el Papa pronunció las palabras que resonaron en con fuerza el interior del templo: «No podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria». Tres afirmaciones rotundas, pronunciadas bajo las bóvedas de la iglesia más alta del mundo, que dibujaron el perfil de una fe que no puede desvincularse de sus consecuencias éticas y sociales.

    A continuación, el Pontífice elevó la mirada hacia la torre que estaba a punto de bendecir. La cruz que la corona, dijo, es el culmen de la fe cristiana, tal como proclama la inscripción en su base: Tu solus Sanctus, Tu solus Dominus, Tu solus Altissimus. Esa cruz brilla de día con la luz del sol y de noche ilumina la ciudad como un faro abierto al Mediterráneo. Para ser iluminados por la gloria del Resucitado, explicó León XIV, es necesario pasar por la pasión del Crucificado: desde siempre el Padre enseña a dar la vida, y el Hijo la recibe y la entrega a todos con el poder del Espíritu Santo.

    La homilía reservó también un lugar central al arte como forma de evangelización. Es la fe, afirmó el Papa, la que «da forma a las piedras y sentido al edificio que habitamos juntos». El artista convierte el talento en alabanza y la creatividad en testimonio del Creador. En ese marco, León XIV rindió homenaje explícito a Antoni Gaudí —cuyo centenario de muerte se conmemora este año—, a quien definió como «arquitecto ardiente de fe» que concibió estos espacios con el deseo de narrar los misterios de la vida del Señor. El Papa extendió el reconocimiento a todos los promotores, benefactores, artistas y trabajadores que a lo largo de generaciones han cooperado en la construcción de una obra maestra que es, al mismo tiempo, «una elocuente catequesis hecha de piedras, colores y luz». La Iglesia, señaló, renueva así la antigua tradición de las catedrales medievales —la Biblia pauperum, la Biblia de los pobres— en un tiempo en que la imagen resulta un canal de evangelización más poderoso que nunca.

    León XIV cerró su homilía con una llamada a la acción que unió lo contemplativo y lo comprometido: así como se alza la mirada hacia el Crucificado Resucitado, hay que comprometerse a «levantar el rostro de quienes yacen en el polvo». La Sagrada Familia, concluyó, es la iglesia más alta del mundo no para destacar en clasificaciones mundanas, sino para «guiar los pasos del pueblo de Dios que peregrina en esta tierra de Cataluña, con la cruz que ilumina el camino, como una lámpara encendida en la espera del regreso del Esposo».

    La bendición y el encendido de la cruz

    A las 21.45 horas, desde el punto central de la herradura de la fachada del Nacimiento, el Santo Padre bendijo la torre de Jesucristo. Con sus 172,5 metros, la Basílica de la Sagrada Familia se convierte oficialmente en la iglesia más alta del mundo. Eso sí, Gaudí decidió no hacerla dos metros más alta para que la obra del hombre no superara la obra de Dios en la naturaleza, reprentada en el cercano monte de Montjuïc.

    La cruz que corona la torre está revestida de vidrio y de 15.000 piezas de cerámica blanca esmaltada. Sus brazos incorporan ventanales por los que penetra la luz y desde los que, a partir de 2028 —cuando concluyan los trabajos interiores—, será posible contemplar el entorno. En el interior cuelga el Cordero de Dios, obra del escultor Andrea Mastrovito. En el exterior, palmas de trencadís llevan inscrita en latín la frase: «Tu solus Sanctus, Tu solus Dominus, Tu solus Altissimus» —«Tú el único Santo, Tú el único Señor, Tú el único Altísimo»—.

    Torre de Jesucristo. Imagen: Basilica de la Sagrada Familia/Marti Segura Ramoneda

    Tras la bendición tuvo lugar el acto inaugural del exterior de la torre, una propuesta artística creada específicamente para la ocasión que combinó música, canto coral y luz, y que culminó con el encendido de la gran cruz. Iluminada por potentes focos proyectados desde las demás torres, la cruz brilló sobre la ciudad como un faro abierto al Mediterráneo, cumpliendo así la visión que el propio Gaudí plasmó en el Cuarto Álbum del Templo Expiatorio, en 1927: «La cruz será de cristal; de día reflejará la luz del sol y por la noche, mediante potentes focos, proyectará haces de luz sobre la ciudad».

    La Sagrada Familia, cuya construcción comenzó en 1882, sigue siendo un templo en obras. El nuevo hito no cierra, sino que subraya ese carácter inacabado y vivo que el propio Papa León XIV celebró en su homilía: una catedral que, como la fe cristiana, «es siempre un camino».

    España

    León XIV se emociona con Renzo, el niño que le preguntó por el dolor y el perdón

    León XIV respondió a las preguntas de un niño de seis años y a los testimonios de quienes trabajan con personas vulnerables, recordando que "el mal no tiene la última palabra".

    Teresa Aguado Peña·10 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

    El Papa León XIV se reunió este jueves con representantes de entidades caritativas y de asistencia social de la Archidiócesis de Barcelona en la iglesia de San Agustín, conocida como la “catedral de los pobres”. Visitó así el barrio del Raval, marcado por la pobreza, la inmigración y la exclusión social. Se trata de una de las zonas más multiculturales de la ciudad, con una fuerte presencia de comunidades migrantes, especialmente de Latinoamérica, Filipinas y Pakistán.

    El Pontífice fue recibido por el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, y por el párroco de San Agustín, el padre Faustin John Mlelva. Organizaciones dedicadas a la atención de personas con adicciones, entidades que trabajan con víctimas de trata de mujeres y voluntarios comprometidos con la atención a los más vulnerables dieron sus testimonios ante el Papa, que respondió emocionado especialmente ante las preguntas del pequeño Renzo, un niño de 6 años.

    Tres testimonios sobre las periferias humanas

    La primera intervención correspondió a un representante de Cáritas Diocesana de Barcelona, quien recordó que la entidad acompañó durante 2025 a más de 63.000 personas en situación de vulnerabilidad. Denunció la persistencia de problemas como la precariedad laboral, las dificultades de acceso a la vivienda y la soledad de las personas mayores, al tiempo que reivindicó la misión de «acoger, defender y amar». También expresó la impotencia que sienten muchos trabajadores y voluntarios al no poder llegar a todas las personas que necesitan ayuda.

    A continuación tomó la palabra un representante de OBINSO, organización dedicada al acompañamiento de personas con adicciones. Describió una realidad marcada por la soledad, el sufrimiento psicológico y la pérdida de sentido vital. Explicó que muchas de las personas que atienden proceden de contextos de exclusión, calle o prisión, y defendió la importancia de una presencia constante basada en la escucha y el acompañamiento: «no se trata tanto de resolver vidas como de no apartarse de ellas». Su intervención concluyó con una pregunta dirigida al Papa: «¿cómo sostener la  esperanza cuando el dolor parece más grande que nuestras fuerzas?»

    El tercer testimonio fue el de una religiosa de las Adoratrices, congregación comprometida con la atención a mujeres víctimas de trata. La religiosa relató el sufrimiento de mujeres migrantes que abandonaron sus países huyendo de la violencia o la pobreza y terminaron siendo explotadas por redes criminales. Reivindicó la necesidad de seguir luchando por la dignidad de estas mujeres e hizo un reconocimiento «a cada mujer fuerte y valiente, superviviente de muchos  naufragios que nadan contra viento y marea para superar obstáculos. Mujeres capaces de celebrar la  vida mostrándonos que el mal no tiene la última palabra».

    El encuentro incluyó además la proyección de un vídeo protagonizado por Renzo, un niño de seis años de un barrio humilde de Barcelona, que quiso hacerle algunas preguntas al Pontífice, entre otras: «¿Le gusta el futbol? ¿De pequeño querías ser Papa? ¿Por qué hay personas que les pasan cosas malas y a otros no? ¿Por qué hay muchos abuelos solos? ¿Hay que perdonar siempre?». Mientras el pequeño Renzo formulaba estas preguntas se veía un Papa León lleno de ternura asintiendo y sonriendo a cada palabra que pronunciaba el tímido niño de 6 años, al que luego abrazó emotivamente.

    El Papa cuenta una anécdota para agradecer la acogida

    Antes de responder a los testimonios y a las preguntas planteadas, el Papa quiso expresar su agradecimiento por la acogida recibida: «Aquí, de verdad, me siento en casa. Gracias por todo lo que ustedes representan. Quizá piensen que la razón es evidente, porque se trata de San Agustín, pero déjenme contarles algo».

    Entre risas, añadió: «La primera vez que vine a esta iglesia no tenía a este arzobispo sentado a mi lado». Y recordó una anécdota de 1984: «Viajaba por carretera desde Roma hacia León y, al llegar, dije: “Miren, en Barcelona hay una iglesia de San Agustín; vamos a visitarla».

    Sin embargo, aquella primera visita no salió como esperaba. «Estaba cerrada», recordó. «Hoy está abierta, y qué hermoso es encontrar una iglesia con una comunidad de agustinos y con tantas personas que viven la fe, alaban a Dios y encuentran aquí comunidad, acogida e integración, gracias también a esta labor de pastoral social».

    ¿Te gusta el fútbol?

    El Papa respondió primero a algunas de las cuestiones planteadas por el niño. Confesó que le gusta el tenis, aunque también sigue el fútbol, y utilizó este deporte como metáfora de la vida  «El fútbol nos recuerda algo que no  debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos  a recorrer juntos. Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el  juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida».  

    ¿De pequeño querías ser Papa?

    Sobre su propia vocación, explicó que nunca soñó con ser Papa, «ni de joven ni de viejo» afirma entre risas, pero sí sintió desde pequeño el deseo de entregar su vida a Dios. Aprovechó para recordar que cada persona tiene una llamada única y que lo más importante es cultivar la amistad con Jesús.

    ¿Por qué hay personas que les pasan cosas malas y a otros no?

    Al abordar el problema del sufrimiento y las injusticias, reconoció que no existen respuestas sencillas, pero insistió en que Dios nunca abandona a sus hijos. Recordó la pasión y resurrección de Cristo como signo de que el mal y la muerte no tienen la última palabra: «a través de la vida de Jesucristo, Dios nos muestra  que, aunque haya sufrimiento, Él nunca abandona a ninguno de sus hijos, porque nos tiene preparada una alegría eterna donde ya no habrá tristezas ni dolor. Tengamos confianza, Jesús está con nosotros,  nos ayuda y acompaña, y nos da fuerzas para atravesar los momentos difíciles que podamos encontrar  en la vida».

    ¿Por qué hay tantos abuelos solos, si son tan importantes?  

    El Pontífice dedicó también unas palabras a la situación de las personas mayores. Subrayó que los abuelos desempeñan un papel fundamental en las familias y pidió combatir la soledad que afecta a muchos de ellos. «No permitamos que la soledad y el abandono  se normalicen en la vida de los adultos mayores. Eso es algo muy triste. Tengamos nuestro corazón  abierto a todos ellos», reclamó.

    ¿Hay que perdonar siempre? 

    Respecto al perdón, respondió que los cristianos están llamados a perdonar siempre, aunque aclaró que perdonar no significa justificar el mal ni permitir que continúe la injusticia. Para León XIV, el perdón es el camino que libera al corazón del odio y permite sanar las heridas: «no significa olvidar  por la fuerza, como si nada hubiera pasado. Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en  dueño de nuestro corazón». Y añadió: «nuestra disposición para perdonar es condición para el perdón que  recibimos de Dios.»

    Un llamamiento a la acción social de la Iglesia

    En la segunda parte de su intervención, el Papa vinculó los testimonios escuchados con la misión social de la Iglesia. Recordó que el cristiano, además de ser bondadoso y amable, «ha de ser compasivo,  amar sin interés y buscar el bien de los demás, sabiendo que en cada hermano y hermana que sufre  es el mismo Señor quien pide y recibe, quien es acogido o rechazado, amado o despreciado».

    Recordó que toda persona posee una dignidad inalienable por haber sido creada a imagen de Dios y denunció una cultura que, en demasiadas ocasiones, olvida ese principio fundamental. La dignidad inalienable de todo ser humano, afirma el Papa, «no depende de las  capacidades que posee, de las riquezas que acumula o del rol que desempeña, sino del don que lo  precede y lo excede, dado por Dios como expresión de su amor que nunca falla» (cf. Magnifica  humanitas, 50).

    Ante representantes de entidades sociales, voluntarios y agentes pastorales, defendió que la caridad no debe limitarse a la ayuda material, sino que debe incluir cercanía, acompañamiento y promoción integral de la persona: «necesitan a Dios, su amistad, su bendición, su Palabra, sus Sacramentos y la propuesta  de un camino de crecimiento y de maduración en la fe (cf. Evangelii gaudium, 200)».

    Animó a las organizaciones presentes a seguir trabajando junto a quienes sufren pobreza, marginación, adicciones o explotación.»Sed testigos creíbles de la esperanza cristiana», exhortó, al tiempo que pidió a las comunidades cristianas acercarse con «discreción, delicadeza y perseverancia» a las heridas de los más vulnerables.

    La visita concluyó con una bendición y el saludo personal del Pontífice a varios miembros de las entidades asistentes, en una iglesia que simboliza el compromiso social de la Iglesia en uno de los barrios con mayores desafíos humanos de Barcelona.

    España

    El Papa León XIV advierte en Montserrat sobre la violencia con la que tapamos nuestras heridas

    León XIV reivindica en Montserrat el poder transformador de la Virgen y denuncia la violencia oculta en las palabras y las actitudes: "esa violencia escondida puede revestirse muchas veces de aparentes armaduras con las que intentamos proteger nuestras heridas".

    Redacción Omnes·10 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    Tras una breve y emotiva visita al centro penitenciario Brians 1, el Papa León XIV presidió este miércoles el rezo del Santo Rosario en la Abadía de Nuestra Señora de Montserrat.

    En lo que respecta a los viajes apostólicos oficiales, el Papa León es el segundo pontífice en la historia de la Iglesia Católica que visita oficialmente la Abadía de Montserrat, después de la realizada por san Juan Pablo II en noviembre de 1982.

    A su llegada al atrio de la basílica, fue recibido por el obispo de Sant Feliu de Llobregat, monseñor Xabier Gómez García, y por el abad de Montserrat, padre Manel Gasch i Hurios, mientras repicaban las campanas del monasterio. Cerca de un millar de niños participaron en la acogida al Santo Padre.

    Tras besar la cruz a la entrada del templo y bendecir a los fieles con agua bendita, León XIV se dirigió a la Capilla del Santísimo Sacramento para un momento de oración personal antes de ocupar su lugar en el presbiterio. El rezo del Rosario estuvo precedido por unas palabras de bienvenida del obispo Gómez García y del abad Gasch.

    La Virgen, capaz de suscitar conversiones profundas

    En el discurso pronunciado al término de la oración mariana, el Papa manifestó su alegría por encontrarse “a los pies de la Moreneta” para encomendar a la Virgen de Montserrat su ministerio petrino y la misión de la Iglesia en un mundo que, según afirmó, “clama pidiendo justicia y paz”.

    La referencia del Pontífice a la patrona de Cataluña cobra especial significado en un santuario que, desde hace siglos, constituye uno de los principales centros espirituales de la región. Montserrat custodia la imagen de la Virgen de Montserrat, conocida popularmente como ‘la Moreneta’ y proclamada patrona de las diócesis catalanas por León XIII en 1881. El monasterio, habitado hoy por una comunidad de alrededor de cincuenta monjes benedictinos, recibe cada año a miles de peregrinos procedentes de todo el mundo.

    En este contexto, León XIV evocó la tradición espiritual de Montserrat y subrayó el papel que el santuario ha desempeñado durante siglos como lugar de devoción, conversión y esperanza. En este contexto, recordó que «María, Madre de Dios, es fundamental en la vida de todo cristiano» y citó las palabras pronunciadas por el Papa Francisco durante su visita al monasterio en 2023, cuando afirmó que «delante de la Madre […] se despiertan los sentimientos más nobles de una persona».

    El Pontífice destacó además la capacidad de la Virgen para «suscitar en nosotros conversiones profundas». Recordó así la conversión de san Ignacio de Loyola, quien, tras pasar una noche en oración ante la Virgen de Montserrat, entregó sus armas de caballero, momento que marcó el inicio de una vida  nueva al servicio de Jesucristo.

    Sobre la «violencia escondida»

    El Papa León invitó a los fieles a acoger el mensaje de María en las bodas de Caná: “Haced lo que Él os diga”, subrayando que la voluntad de Jesús se resume en el mandamiento del amor mutuo. En este sentido, alertó sobre violencia que puede esconderse en nuestras palabras y actitudes: «la crítica que humilla, la condena que destruye y la agresividad que divide. Esa violencia escondida  puede revestirse muchas veces de aparentes armaduras con las que intentamos proteger nuestras  heridas, nuestros miedos o el sufrimiento causado por las injusticias».

    “Depongamos hoy a sus pies las corazas que han endurecido poco a poco el corazón”, exhortó el Papa, señalando a la Virgen de Montserrat como ejemplo de entrega confiada y recordando que Cristo salvó al mundo con “la fuerza desarmada y desarmante del amor”.

    Una llamada a superar las divisiones

    León XIV destacó también el simbolismo de la esfera del mundo que la imagen de la Virgen sostiene en su mano, interpretándola como un signo de su cuidado maternal por toda la humanidad: «el mundo entero tiene cabida en su corazón» afirmó. En ese contexto, animó a los presentes a reconocerse como hermanos y hermanas, promoviendo una comunión capaz de superar cualquier división.

    «Pidamos a María, Reina de la paz, que nos enseñe a renunciar a las palabras hirientes, al  juicio inmediato, a la murmuración y a las calumnias. Y que aprendamos a custodiar y a cultivar el  amor en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos  y en las comunidades cristianas, de modo que el odio ceda paso a la esperanza y la paz» así concluyó el Papa León XIV su discurso en Montserrat, seguido de unos versos tradicionales dedicados a la patrona de Cataluña:

    De los catalanes siempre seréis la Princesa, 

    de los españoles y del mundo todo el amor;  

    decidnos: “Sois mi tesoro, yo soy vuestra madre, no temáis” 

    Tras la bendición papal y el canto de la Salve Regina y del tradicional Virolai, León XIV se retiró brevemente a la capilla de la Virgen antes de saludar a los numerosos fieles congregados en la plaza.

    Las palabras de un Papa lleno de entusiasmo

    Desde el balcón agradeció a los fieles su manifestación de fe: «todos unidos en una sola familia bajo la virgen de montserrat». Agradeció también la alegría, entusiasmo, y profundo sentido de fe que estamos viviendo en estos días.

    Dio gracias a Cataluña por haber recibido a tantas personas de tantos países «para integrar a todos en una única familia» y a la comunidad de fe de nuestros hermanos los monjes q reciben y acogen a todos los peregrinos que vienen a rezar a la Virgen. Finalizó pronunciando con gran entusiasmo: «gracias por los que venís a recordar que la fe da vida; la fe da esperanza», recordando que la Virgen María nos acompaña con su expresión maternal.

    La jornada continuó con una visita privada del Santo Padre a la comunidad benedictina, con la que compartió el almuerzo, y con un encuentro con los miembros de la Escolanía de Montserrat, una de las instituciones corales infantiles más antiguas de Europa.

    La relación de León XIV con Montserrat

    El Santo Padre, León XIV, durante su etapa como misionero en la ciudad de Trujillo (al norte de Perú) en la década de 1990, fue uno de los impulsores de la construcción del templo de Nuestra Señora de Montserrat, donde ejerció como administrador y párroco de esta parroquia situada en la urbanización «Monserrate».

    Como agustino, y tras haber sido superior de esta gran orden religiosa durante más de una década, comparte afinidad con la vida monástica, la Regla de San Benito y la vida en comunidad. En este contexto, cuando aún era superior de los agustinos, consta que realizó un retiro espiritual en Montserrat.

    Robert Prevost eligió el nombre de León, un hecho que añade una curiosidad a su relación con Montserrat, ya que el último pontífice que había escogido este nombre, León XIII, fue quien declaró a la Virgen de Montserrat patrona de Cataluña.

    España

    León XIV a los presos de Brians: “Dios te ama como eres, pero te sueña mejor”

    Tras el conmovedor testimonio de una de las presidiarias, el Papa León XIV le dio no uno, sino dos abrazos.

    Javier García Herrería·10 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    A las 10.50 de la mañana, el Papa León XIV llegó al Centro Penitenciario Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires, para encontrarse con unos 80 reclusos en el auditorio de la prisión. Un encuentro de media hora que reunió también a internos de los centros Brians 2 y Wad Ras, junto a capellanes y voluntarios de la pastoral penitenciaria diocesana de Sant Feliu de Llobregat.

    Antes de que el Papa tomara la palabra, dos internas compartieron sus testimonios ante el Santo Padre y el resto de asistentes. Sus relatos, distintos en el punto de partida pero convergentes en lo esencial, marcaron el tono de toda la visita.

    Dos caminos hacia la misma fe

    Montse, de Barcelona, habló de una fe que tardó en llegar. Durante años intentó creer sin conseguirlo: “La vida no me lo había permitido”, explicó. El golpe más duro fue la muerte de su hijo, una pérdida que la enfrentó al silencio de Dios y que tardó mucho en procesar: “He peleado mucho con él, y me ha costado la vida entender que Dios no es el culpable”. Fue en la cárcel donde, paradójicamente, encontró lo que buscaba fuera: “Volví a creer aquí dentro y agradezco el don de la fe”.

    Tras su testimonio, se llevó no uno, sino dos abrazos del Santo Padre, que quedó conmovido por la sencillez de sus palabras. 

    Josefina, en cambio, creció dentro de la Iglesia. Bautizada, comulgada y confirmada, siempre sintió que “Dios caminaba conmigo”. Pero también ella conoció la sacudida: el accidente de su hijo tambalé sus certezas. A diferencia de Montse, no llegó a perder la fe —“no quiero pedirle explicaciones”, dijo—, aunque sí la vio temblar. Su hijo sobrevivió y ella lo vive como un milagro: “Siempre es Dios”. Hoy, en prisión, afirma que Jesús le da fuerza: “Si no, no sé cómo hubiera aguantado esto”.

    Dos trayectorias distintas —la que llegó a la fe desde la oscuridad y la que la mantuvo a pesar del dolor— que el Papa recogió con gratitud al inicio de su discurso.

    Las palabras del Papa

    León XIV comenzó saludando en catalán —“Gràcies a tots pel vostre acolliment tan ple de simpatia i cordialitat!”— antes de dirigirse en castellano a los presentes.

    “Me siento edificado por el testimonio que nos han compartido Montse y Josefina”, dijo el Pontífice, agradeciendo también la labor de los capellanes y voluntarios de la pastoral penitenciaria.

    El núcleo de su mensaje fue la dignidad incondicional de toda persona. Apoyándose en su reciente documento Magnifica humanitas, recordó que todo ser humano es “digno” por el mero hecho “de haber sido querido, creado y amado por Dios”, y que “no existe ninguna situación que haga al Señor apartar de nosotros su mirada”. Un amor, subraya, que “está siempre por encima de cuánto bien o mal hayamos hecho”.

    Dirigiéndose directamente a los internos, el Papa reconoció el peso de su situación y los invitó a no dejarse vencer por la tentación de sentirse menos: “Alzad vuestra mirada hacia Aquel que, a través de la presencia de tantas personas, nunca deja de mostraros su amor y cercanía”.

    Recurrió entonces a san Agustín y sus Confesiones para hablar de la posibilidad de transformación: “Si confiamos en la gracia divina y nos dejamos guiar y transformar por ella, descubrimos cómo en nuestra vida el pasado no condena el futuro, sino que nos ofrece la posibilidad de cambiar nuestras decisiones y elecciones”.

    León XIV pidió a los reclusos que hicieran espacio al Señor en su corazón: “Aferrémonos a Él, que nos invita continuamente a la esperanza y nos muestra un horizonte maravilloso que ninguna barrera física puede impedirnos alcanzar”.

    Y cerró con una frase que resonó en el auditorio de la prisión como un abrazo: “A cada uno os digo: ¡Dios te ama como eres, pero te sueña mejor! El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo, pues ser humano y ser cristiano no consiste en no equivocarse sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y de perdonar”.

    Para finalizar el acto, el Papa rezó el Padrenuestro con los asistentes e impartió la bendición apostólica. Recibió unos presentes de los presos y les regaló una imagen de la Virgen. Por último, atravesó el pasillo central saludando con calma a los presos.

    España

    56 sacerdotes confiesan a cientos de fieles durante la previa del encuentro del Papa con los jóvenes en Barcelona

    La diócesis de Barcelona organizó una masiva celebración del sacramento de la reconciliación en el Estadio Olímpico Lluís Companys.

    Javier García Herrería·10 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    Durante las tres horas previas a la llegada del Papa León XIV al Estadio Olímpico Lluís Companys de Barcelona, 56 sacerdotes administraron sin descanso el sacramento de la reconciliación a cientos de fieles congregados para la vigilia. Una iniciativa impulsada por la pastoral juvenil de la diócesis de Barcelona.

    Los sacerdotes estaban ubicados estratégicamente en el pasillo interior que comunica las dos alturas de grada del estadio, de forma que todo el mundo al entrar podía verles, la mayoría de ellos perfectamente revestidos con alba y estola. Además, voluntarias de la organización se pasaban por las gradas con gracia y salero animando con un cartel a los fieles a confesarse.

    Montse, una de las voluntarias del encuentro con los jóvenes.

    Desde el momento en que los confesores tomaron asiento, las filas no dejaron de formarse. «Desde que me he sentado en la silla no hemos parado», explicó uno de los sacerdotes que participó en la jornada, dejando constancia de la extraordinaria demanda de un sacramento que, en muchos casos, los fieles llevaban años sin recibir.

    Un sacramento que vuelve a brillar

    Entre los que se acercaron a confesar, hubo quien lo hacía tras un largo período de ausencia del sacramento de la reconciliación. «Algunas confesiones se extendieron más de lo habitual», explica el citado sacerdote, reflejando la profundidad y el peso de ese reencuentro con el perdón.

    Para poder atender a todos los asistentes, los 56 confesores se distribuyeron estratégicamente tanto por el campo de juego como por las gradas del estadio, adaptándose a la afluencia masiva de peregrinos y garantizando que nadie que quisiera confesarse se quedara sin poder hacerlo.

    La megafonía, aliada del sacramento

    La iniciativa fue anunciada a través de la megafonía del estadio por la propia organización de la diócesis de Barcelona, que apostó desde el primer momento por convertir la espera previa a la llegada del Papa en una ocasión de gracia. El anuncio funcionó: los fieles respondieron con una respuesta masiva que superó las expectativas.

    La escena —cientos de personas formando cola en las gradas y en el césped del estadio olímpico para acceder al sacramento de la reconciliación— se convirtió en uno de los instantes más llamativos y emotivos de toda la jornada.

    El sacerdote Ferrán Parcerisa junto a un grupo de familiares.

    Una ocasión única para valorar la reconciliación

    La visita del Papa León XIV a Barcelona ofreció así una oportunidad excepcional para poner en valor uno de los sacramentos que, históricamente, ha ido perdiendo presencia en la vida de muchos católicos. La imagen de decenas de sacerdotes distribuidos por un estadio lleno, escuchando y absolviendo, recordó a muchos la centralidad de la misericordia en el mensaje cristiano.

    Una tarde, en definitiva, en la que el perdón fue protagonista antes incluso de que el Papa llegara al campo.

    FirmasVictor Torre de Silva

    Una pizza para el Papa

    El Papa León XIV visita Nápoles y mantiene un encuentro cercano con el pueblo, en una jornada marcada por la devoción popular, la fe y los principales lugares de la ciudad.

    10 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    Uno de los muchos aspectos que asemejan a León XIV al Papa Francisco es la cercanía con la gente que ha manifestado, como tuvimos ocasión de ver en el aniversario de la elección del Papa. Mientras los medios de comunicación dedicaban largos artículos a evaluar su primer año como Pontífice, León XIV decidió pasar ese día en Nápoles.

    La ciudad es una maravilla de vida y color, donde las callejuelas se entrelazan a la sombra de la ropa tendida y en cada esquina hay imágenes de la Virgen adornadas con velas y flores o pequeños homenajes a Maradona, también con velas y flores. En esta maravillosa y caótica ciudad pudimos ver al Papa saliendo al encuentro de la gente, acercándose a los lugares donde vive la fe el pueblo napolitano.

    Visitó primero el santuario de la Virgen de Pompeya en el día de su fiesta, para después acudir a la iglesia donde se custodia la reliquia más popular de la urbe, la sangre de san Jenaro, que cada año se licúa en un fenómeno de gran relevancia y que, según los más supersticiosos, es la garantía de que en ese año no habrá grandes desgracias. Dio una bendición con la reliquia y después se dirigió a una de las plazas más emblemáticas de la ciudad para un encuentro con más de cincuenta mil personas.

    Un episodio peculiar pero que manifiesta la personalidad de los napolitanos y la sencillez del Papa sucedió en varios puntos del recorrido, en los que distintas personas quisieron regalar una tradicional pizza al Santo Padre. Dos de estas personas consiguieron acercarse al papamóvil y entregar sus creaciones a León XIV, una de ellas con su nombre escrito sobre la pizza y la otra con un diseño de la imagen del Papa sobre la masa. Ambos fieles fueron recibidos por él con la sonrisa del pastor que ama a sus ovejas y se divierte con sus gestos de cariño.

    El autorVictor Torre de Silva

    España

    León XIV afronta en Barcelona las realidades más duras: suicidio, violencia familiar y vacío existencial

    En una espectacular vigilia de oración con 40.000 jóvenes en el Estadio Lluís Companys León XIV respondió a preguntas muy existenciales de varios jóvenes.  

    Javier García Herrería·9 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    El Estadio Olímpico Lluís Companys de Barcelona acogió anoche una Vigilia de Oración presidida por el Papa León XIV ante más de 40.000 personas. El Pontífice llegó al recinto poco antes de las 20.00 horas, tras una reunión privada con miembros de la Orden Agustina y la bendición de 30 ambulancias con destino a Ucrania, acompañado por la religiosa sor Lucía Caram.

    Ya en el estadio dio una vuelta de honor en el papamóvil entre los vítores de los jóvenes y fue recibido con uno de los tradicionales castellers —las torres humanas catalanas—, “una bella manifestación de lo que somos capaces de hacer los seres humanos cuando trabajamos unidos y con un mismo fin”, como explicó el cardenal Omella en sus palabras de bienvenida. 

    Imagen: Basilica de la Sagrada Familia/Pep Daude

    A continuación, la vigilia tuvo como eje el diálogo entre el Papa y tres jóvenes que compartieron sus historias ante el estadio en silencio.

    Vacío existencial

    El primero relató cómo, creciendo en una cultura que solo valora producir, tener éxito y cuidar la imagen, encontró un vacío inmenso que le llevó a buscar respuestas hasta recibir el Bautismo en la última Pascua. Preguntó al Papa cómo mantener la mirada alzada hacia lo que de verdad importa.

    León XIV respondió que la inquietud espiritual que siente ese joven es en realidad un don: «Estamos hechos a medida del infinito y por eso, todo horizonte finito, todo paso, toda conquista, mientras nos satisface al mismo tiempo nos impulsa hacia adelante.» El Papa animó a cultivar esa inquietud «descendiendo interiormente», reservando momentos de silencio, leyendo el Evangelio y caminando junto a otros en comunidad, porque «es en este mundo donde debemos cultivar la inquietud, no en otro».

    La depresión

    El segundo testimonio fue el más estremecedor: una joven confesó que una noche de viernes intentó quitarse la vida y que está vivo porque, dijo, Dios le dio una segunda oportunidad. Puso sobre la mesa la «enfermedad silenciosa» que es la depresión.

    El Papa abordó el tema con gravedad y ternura. Afirmó que la salud mental está «cada vez más amenazada en el contexto de sociedades que se consideran avanzadas» y que eso «es una señal de que hay algo profundamente erróneo». Denunció que ciertos modelos culturales «nos quieren siempre vencedores y perfectos», confinando el dolor «al silencio ensordecedor de la soledad o incluso de la vergüenza». Y aseguró que Dios no abandona en esos momentos: «La cruz de Jesús nos dice que Dios no nos abandona, que Él sigue crucificado con nosotros en el momento del dolor y de la soledad extrema».

    León XIV exigió a la Iglesia no espiritualizar el sufrimiento: «No debemos reconducirlo superficialmente a la ‘voluntad de Dios’ o a algún misterioso proyecto suyo, porque esto corre el riesgo de minimizar ese sufrimiento, de silenciarlo, de herir a las personas».

    Violencia en la familia

    El tercer testimonio lo dio una joven cuyo padre intentó matar a su madre cuando era niña —salvada por un joven que perdió la vida—, que creció tutelada por los servicios sociales, encontró la fe en un centro de menores, pero que reconoció haberse rebelado contra Dios muchas veces. Su pregunta fue directa y dolorosa: ¿cómo perdonar a su padre? ¿Cómo reconciliarse con Dios?

    El Papa no eludió la crudeza del relato. Señaló que la violencia familiar y el feminicidio siguen siendo una lacra, y fue claro en no responsabilizar a Dios: «No podemos atribuir a Dios lo que ha sido confiado a nuestra responsabilidad.» Sobre el perdón, León XIV lo describió como «poderosa medicina contra el mal que sana nuestras heridas interiores», pero insistió en que es un proceso, no un mandato inmediato: «El perdón sobre todo debemos invocarlo del Señor; seguir pidiendo —tal vez durante toda la vida— que el Señor amplíe en nosotros el espacio del amor precisamente allí donde hemos sido heridos».

    Basilica de la Sagrada Familia/Pep Daude

    El discurso del Papa

    En su discurso ante el estadio, León XIV tomó la figura evangélica de Nicodemo —el fariseo que fue a ver a Jesús de noche— como hilo conductor para hablar de las «noches» personales, eclesiales y sociales.

    El Papa llamó a no juzgar las noches propias ni las ajenas, ni las de la Iglesia ni las de la sociedad. En la oscuridad, dijo, hay que ponerse en camino como Nicodemo, seguir interpelando al Señor y abrirse al Espíritu, para «acoger la noche ya no como el signo de un fracaso sino como el inicio de una nueva vida». Invitó a preguntarse con honestidad cuáles son las noches que cada uno atraviesa —en la vida personal, en el camino eclesial, en las ciudades de España, en sus antiguas y nuevas pobrezas— y qué sugieren esas oscuridades.

    León XIV concluyó con una llamada a no cesar en la búsqueda y en el diálogo, «con Dios y entre nosotros, también en el corazón de la noche», y a abrirse al don del Espíritu «con la certeza de que experimentaremos en nosotros una vida nueva, un amor gratuito que nos ayudará a pasar de la noche a la luz». Su última palabra fue de esperanza absoluta: «Dios quiere que nada se pierda y ya desde ahora desea darnos la vida eterna, para conducirnos a la felicidad que no tiene fin.»

    España

    León XIV insiste en la unidad a su llegada a Barcelona: «renunciar a lo superfluo para construir sobre lo esencial»

    El Papa León XIV presidió la Hora Media en la catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, destacando en su homilía la tradición cristiana de Barcelona e insistiendo a la comunidad a construir unidad y fraternidad.

    Redacción Omnes·9 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    El Papa León XIV se despidió de Madrid tras tres intensos días, llegando así a Barcelona para continuar su visita por España. A su llegada al Aeropuerto Internacional Barcelona-El Prat, el Pontífice fue recibido por representantes de la Generalitat de Cataluña y, tras un breve encuentro privado en la sala VIP, bendijo el sagrario de la capilla del aeropuerto.

    Posteriormente, se trasladó a la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia para presidir la Oración de la Hora Media junto al cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, el cabildo, la curia diocesana, voluntarios, seminaristas y formadores. Antes de la celebración, el Santo Padre se recogió en oración ante el Santísimo Sacramento. Escuchó después las palabras de bienvenida del cardenal Omella y presidió la Hora Media, durante la cual pronunció una homilía que, alternando castellano y catalán, estuvo centrada en la comunión eclesial.

    La primera homilía del Santo Padre en Barcelona

    Tomando como referencia las imágenes de la Iglesia como “Esposa” y como “Cuerpo de Cristo”, León XIV animó a los fieles a caminar juntos, pastores y laicos, conscientes de que la comunidad cristiana nace del amor de Dios y crece dejándose amar por Él: «Él os ha elegido a vosotros para representar hoy la “comunidad de los santos” (cf. 1 Co 1,2) que está en Barcelona». Recordó también las palabras dirigidas a la Iglesia barcelonesa por el Papa Francisco, entre ellas: «No dejen nunca de gustar y  rememorar este amor de predilección que se derrama y se derramará abundantemente en su corazón  […]. No apaguen nunca ese fuego que los hará intrépidos predicadores del Evangelio» (Discurso a  la comunidad del Seminario de Barcelona, 10 diciembre 2022). 

    El Pontífice dedicó también parte de su intervención a la tradición cristiana de Cataluña y de Barcelona. Citando a san Juan Pablo II, destacó el carácter acogedor de la ciudad y elogió a quienes trabajan por la armonía y la comunión “más allá de toda polarización”. Asimismo, subrayó la importancia de preservar la unidad en una sociedad cada vez más individualista y fragmentada: «Si Cristo es el Esposo que nos  amó primero, Él es también la Cabeza a la que estamos unidos como miembros de un único  organismo, unos al servicio de otros, «hombres de toda tribu, lengua, pueblo y nación» (Ap 5,9),  todos animados por la acción del mismo Espíritu, todos llamados a la misma santidad».

    León XIV volvió a insistir en la unidad recordando que Barcelona, conocida como “Cap i Casal de Catalunya”, posee una vocación especial para convertirse en referente de cohesión y encuentro. “Barcelona es llamada ‘Cap i Casal de Catalunya’. Lo que da a esta comunidad una vocación y una responsabilidad especial de convertiros, con la ayuda de Dios, en constructores de unidad”, afirmó.

    El Papa invitó además a los cristianos a ser “testigos y profetas de unidad, de acogida, de concordia y de paz” en un mundo marcado por las guerras y las divisiones. Inspirándose en el ejemplo de santa Eulalia, patrona de la ciudad, llamó a «morir a nosotros mismos, a perdernos  para reencontrarnos, a renunciar a lo superfluo para construir sobre lo que es esencial y dura para siempre».

    La homilía concluyó con una invocación a la Virgen de la Merced, patrona de Barcelona: “Que María, Madre de la Iglesia y Madre de la unidad, nos ayude a ser fieles a este  compromiso y a esta misión: «Santa Maria de la Mercè, pregueu per nosaltres”.

    Al finalizar el rezo de la Hora Sexta, el Pontífice se dirigió a la Casa Arzobispal, donde almuerza y se reúne en privado con el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, y con los miembros de la Orden Agustiniana.

    España

    Tres mensajes de León XIV a los voluntarios

    El Papa se reunió en Ifema con los 12.000 voluntarios que le han apoyado durante las tres primeras jornadas de su viaje.

    Javier García Herrería·9 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    Pocos minutos después de las 10 de la mañana, el Papa León XIV hacía aparición en el pabellón de Ifema en el que estaban reunidos los 12.000 voluntarios que le han acompañado en los actos de los tres días anteriores en Madrid.

    Tras los gritos de emoción y el paseo en papamóvil por el recinto mientras resonaba el himno de la visita, «Alzo la mirada», el Papa escuchó el testimonio de dos voluntarios y fue despedido por unas palabras de agradecimiento del cardenal Cobo.

    Imagen: Gabriel Gonzalez-Andrío

    Las palabras de agradecimiento del Papa a los voluntarios han subrayado tres ideas:

    1. La gratitud del Papa

    León XIV abrió su intervención distinguiendo a los voluntarios con un agradecimiento singular, porque su servicio no fue una tarea profesional sino un acto de fe: «Los voluntarios os merecéis un ‘gracias’ muy especial, porque habéis ofrecido vuestra presencia y vuestro servicio, y lo habéis hecho por amor al Señor, a la Iglesia y al Papa. ¡Gracias de todo corazón!».

    2. La levadura de la gratuidad

    Frente a la cultura del beneficio y el crecimiento medido solo en términos económicos, el Papa propuso la lógica evangélica del crecimiento humano integral, citando a Lucas: «Los cristianos están llamados a llevar al mundo la levadura de la gratuidad (…) Es la lógica del Evangelio, que dice: ‘Y  si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo  mismo. Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis?’».

    Con una evocación de los Hechos de los Apóstoles, el Papa reveló la raíz última del servicio gratuito: «Este es el secreto: el amor de Dios, que mueve el sol y los astros, y mueve los corazones de quienes han encontrado al Señor Jesús, que dijo: ‘Hay más dicha en dar que en recibir’».

    3. El Evangelio como estilo de vida

    León XIV subrayó que la misión cristiana se transmite más por el modo de vivir que por la predicación doctrinal. El voluntariado es esa encarnación visible del Reino: «Jesucristo vino a traer al mundo la levadura del Reino de los cielos… a través de un estilo de vida, una forma de pensar y de comportarse que es la del Evangelio».

    Al finalizar el acto el Papa bendijo las primeras piedras de dieciocho parroquias que se construirán en las tres diócesis madrileñas y, finalmente regaló a la archidiócesis de Madrid un cáliz en recuerdo de su visita.

    España

    El Papa pide “derribar murallas” para construir una nueva sociedad

    León XIV distingue a la patrona de Madrid con la Rosa de Oro en una emotiva ceremonia en la catedral de la Almudena, acompañado por la Reina Sofía y representantes de la Iglesia madrileña.

    Jose Maria Navalpotro·9 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    En un acto entrañable, el Papa León XIV ha entregado la Rosa de Oro a la Virgen de la Almudena en la tarde del 8 de junio, en una ceremonia en la catedral donde el Pontífice se ha visto acompañado por la Reina Sofía. El Santo Padre ha pedido derribar muros para construir una nueva sociedad.

    El acto ha consistido en una oración y homenaje a la Virgen de la Almudena, patrona de la capital. En el templo se encontraban trescientas religiosas, en representación de todas las comunidades de monjas que existen en Madrid; así como los seminaristas de la diócesis, con sus familias. También, los obispos de las diócesis de Madrid, Alcalá de Henares y Getafe. Entre las autoridades civiles, la Reina Sofía ha acompañado al Santo Padre. También se encontraban presentes la Ministra portavoz del Gobierno, Elma Sáiz, la presidenta de la Comunidad Isabel Díaz Ayuso y el alcalde de la capital.

    La catedral de la Almudena fue consagrada en 1992 por San Juan Pablo II, como ha recordado el arzobispo, el cardenal José Cobo. León XIV ha traído a la patrona de Madrid un regalo muy especial: la Rosa de Oro, una distinción que otorgan los Papas a determinadas imágenes de la Virgen, como “símbolo del filial amor del Papa a la Virgen María».

    Según ha mencionado la web del Arzobispado de Madrid, la imagen lucía la corona de la coronación, un juego elaborado en 1948 para la coronación canónica de la Virgen por el Papa Pío XII y que la imagen luce exclusivamente en el interior de la catedral. Se elaboró con aportaciones de los madrileños. Anillos de boda, sortijas, pendientes, diamantes… de personas de toda edad y condición.

    Mensaje de unidad del Papa

    Tras unas palabras del Cardenal Cobo ensalzando la unión de la Patrona con el pueblo de Madrid desde que fue hallada en la época de la Reconquista, el Santo Padre pronunció un breve discurso mencionando también el origen de la talla. Volvió a recordar -como en otras intervenciones durante su visita a España- que esta devoción mariana “es un signo de las raíces cristianas que os caracterizan”.

    En referencia a que “fue gracias a una muralla demolida que se produjo el reencuentro de la Madre con su pueblo”, explicó que “en nuestras sociedades actuales siguen existiendo aún muchas murallas que no protegen, sino que dividen, alejan y aíslan”. “A veces, continuó, al pensar en que derribarlas supone tener que enfrentar lo que no nos gusta, preferimos la comodidad de sólo apuntalarlas y, más frecuentemente, de ignorarlas”.  

    Sin embargo, “Nuestra Señora de la Almudena nos dice otra cosa: para edificar algo nuevo, hermoso y duradero hay que estar dispuestos a destruir los muros, porque para reemprender la ruta son necesarios espacios que nos permitan vislumbrar el horizonte”.  

    Tras la entrega de la Rosa de Oro en el camarín de la Virgen y unos momentos de oración, el Papa se despidió. Los asistentes estaban advertidos de que no se deberían escuchar gritos ni vítores. Pero un “¡Viva el Papa!”, algo tímido, fue contestado por los centenares de asistentes. Como el grito había sido débil, le siguió otro estentóreo “¡Viva!” que hizo explotar en vivas y aplausos al público de la catedral.

    Vaticano

    El gesto más incómodo y más cristiano de un Papa: entrar en la cárcel

    Lejos de ser un simple gesto protocolario, la presencia del Papa entre los reclusos expresa una de las convicciones centrales del cristianismo: nadie queda definido para siempre por sus errores.

    Teresa Aguado Peña·9 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    Entre las imágenes más llamativas del próximo viaje del Papa León XIV a España no estarán únicamente la basílica de la Sagrada Familia o el monasterio de Montserrat. Habrá otra escena, mucho más silenciosa y probablemente mucho más elocuente: la visita del Pontífice a la cárcel de Brians 1, en San Esteban Sasroviras, donde se reunirá con ochenta presos.

    A primera vista, puede parecer un gesto menor dentro de una agenda cargada de simbolismo institucional. Apenas veinte minutos. Ningún gran discurso previsto. Ninguna ceremonia solemne. Y, sin embargo, es uno de los gestos más cristianos que puede realizar un Papa.

    ¿Qué muestra este gesto?

    En un tiempo en que buena parte del debate público oscila entre el castigo ejemplar y la cancelación moral permanente, el cristianismo insiste en algo incómodo: ninguna persona queda reducida para siempre a su peor acto. La tradición cristiana no niega el delito, el daño o la culpa. Pero tampoco acepta que el ser humano quede definitivamente identificado con ellos.

    Por eso las cárceles ocupan un lugar tan especial en el Evangelio. Jesucristo no se acercó únicamente a los justos, a los puros o a los respetables. Gran parte de su predicación se dirigió precisamente a quienes la sociedad consideraba perdidos: pecadores públicos, marginados, excluidos o despreciados. “Estuve en la cárcel y vinisteis a verme”, dice el Evangelio de Mateo al describir el juicio final. No es una metáfora secundaria. Es una de las imágenes centrales del cristianismo.

    Cuando un Papa entra en prisión, la Iglesia visualiza exactamente esa idea: que incluso allí sigue habiendo dignidad humana, posibilidad de redención y esperanza.

    No se trata de romantizar el delito ni de ignorar el sufrimiento de las víctimas sino de afirmar que la justicia sin misericordia termina convirtiéndose en pura exclusión. Y que una sociedad verdaderamente humana debe dejar espacio para el arrepentimiento, el cambio y el perdón.

    El Papa León XIV no es el primero

    En ese sentido, León XIV no inaugura una tradición nueva, sino que se inserta en una de las más constantes y conmovedoras del papado contemporáneo.

    El Papa Francisco convirtió las visitas a cárceles en uno de los signos más característicos de su pontificado. Lo hizo desde el primer Jueves Santo de 2013, cuando acudió a un centro penitenciario juvenil en Roma para lavar los pies de presos, incluyendo mujeres y musulmanes, rompiendo esquemas incluso dentro de la propia Iglesia. A lo largo de los años repitió ese gesto en numerosas cárceles de Italia y del extranjero, insistiendo siempre en una idea: nadie puede ser privado de la esperanza.

    El Papa Francisco besa el pie de una reclusa tras lavárselo durante la misa de la Cena del Señor del Jueves Santo en la prisión femenina de Rebibbia, en las afueras de Roma, el 28 de marzo de 2024. El pontífice lavó los pies de 12 reclusas. (Foto CNS/Vatican Media)

    Pero antes de Francisco ya lo habían hecho otros pontífices. San Juan Pablo II protagonizó uno de los momentos más impactantes de la historia reciente de la Iglesia cuando visitó en prisión a Mehmet Ali Ağca, el hombre que había intentado asesinarlo en 1981. Aquella conversación privada en la cárcel de Rebibbia se convirtió en una imagen universal del perdón cristiano. El Papa no eliminó la gravedad del atentado; hizo algo más difícil: negó que el odio tuviera la última palabra. Así, perdonó públicamente a Agca y posteriormente declaró que lo hizo «porque eso es lo que Jesús enseña. Jesús nos enseña a perdonar».

    San Juan Pablo II aparece sentado junto a su presunto asesino, Mehmet Ali Agca, en la prisión de Rebibbia en Roma en 1983. El Papa sufrió heridas graves después de que el pistolero le disparara en la Plaza de San Pedro el 13 de mayo de 1981.

    También Benedicto XVI visitó centros penitenciarios durante su pontificado, subrayando que el hacinamiento en las cárceles es como cumplir una «doble condena» y que los detenidos deben ser tratados con respeto y dignidad. Y mucho antes, Juan XXIII o Pablo VI ya habían mostrado una sensibilidad especial hacia los presos y los descartados de la sociedad.

    Un recluso saluda al Papa Benedicto XVI durante su visita pastoral a la prisión de Rebibbia en Roma el 18 de diciembre de 2011(Foto de CNS/L’Osservatore Romano vía Reuters)

    En realidad, esta tradición hunde sus raíces mucho más atrás. Durante siglos, la pastoral penitenciaria ha sido una de las expresiones más concretas de la misericordia cristiana: capellanes, religiosos y voluntarios acompañando a quienes el resto de la sociedad prefería no mirar.

    Una lógica distinta

    Por eso la futura visita de León XIV a Brians 1 tiene tanta fuerza simbólica.Y quizá esa sea una de las aportaciones más necesarias hoy. En una cultura cada vez más inclinada a etiquetar definitivamente a las personas, la visita de un Papa a una prisión introduce una lógica distinta: la de la misericordia. Una misericordia que no elimina la justicia, pero que se niega a creer que alguien esté condenado para siempre a ser únicamente su pecado.

    Que León XIV haya querido incluir “in extremis” una parada en Brians 1 no es, por tanto, un detalle menor de agenda. Es una declaración silenciosa de prioridades. Antes que el poder, el prestigio o la solemnidad, el Papa quiere detenerse unos minutos junto a quienes viven entre muros y barrotes.

    Y eso, en el fondo, conecta con una intuición cristiana: que precisamente allí, donde muchos dejan de mirar, es donde la Iglesia cree que todavía puede aparecer la esperanza.