Vaticano

Finanzas vaticanas, los balances del IOR y del Óbolo de San Pedro

Existe una intrínseca relación entre los presupuestos del Óbolo de San Pedro y el del Instituto para las obras de Religión.

Andrea Gagliarducci·12 de julio de 2024·Tiempo de lectura: 4 minutos

Existe una estrecha relación entre la declaración anual del Óbolo de San Pedro y el balance del Istituto delle Opere di Religione, el llamado «banco vaticano». Porque el Óbolo se destina a la caridad del Papa, pero esta caridad se expresa también en el sostenimiento de la estructura de la Curia romana, un inmenso «presupuesto misionero» que tiene gastos, pero no tantos ingresos, y que debe seguir pagando salarios. Y porque el IOR, desde hace tiempo, destina una contribución voluntaria de sus beneficios precisamente al Papa, y estos beneficios sirven para aligerar el presupuesto de la Santa Sede. 

Desde hace años el IOR no tiene los mismos beneficios que en el pasado, por lo que la parte asignada al Papa ha disminuido con los años. Igual situación tienen el Óbolo, cuya recaudación ha disminuido con los años, también ha tenido que hacer frente a esta disminución del apoyo del IOR. Tanto es así que en 2022 tuvo que duplicar sus ingresos con una desinversión general de bienes.

Por eso los dos presupuestos, publicados el mes pasado, están de alguna manera conectados. Al fin y al cabo, las finanzas vaticanas siempre han estado conectadas, y todo contribuye a ayudar a la misión del Papa. 

Pero veamos los dos presupuestos con más detalle.

El Óbolo de San Pedro

El pasado 29 de junio, el Óbolo de San Pedro presentó su balance anual. Los ingresos fueron de 52 millones, pero los gastos ascienden a 103,4 millones, de los cuales 90 millones son para la misión apostólica del Santo Padre. Incluidos en la misión están los gastos de la Curia, que ascienden a 370,4 millones. El Óbolo contribuye así en un 24% al presupuesto de la Curia. 

Sólo 13 millones se destinaron a obras de caridad, a los que, sin embargo, hay que añadir las donaciones del Papa Francisco a través de otros dicasterios de la Santa Sede por un total de 32 millones, 8 de los cuales fueron financiados directamente por el Óbolo.

En resumen, entre el Fondo Obolus y los fondos de los dicasterios financiados en parte por el Óbolo, la caridad del Papa financió 236 proyectos, por un total de 45 millones. Sin embargo, el balance merece algunas observaciones.

¿Es éste el verdadero uso del Óbolo de San Pedro, que a menudo se asocia a la caridad del Papa? Sí, porque la finalidad misma del Óbolo es apoyar la misión de la Iglesia, y se definió en términos modernos en 1870, después de que la Santa Sede perdiera los Estados Pontificios y no tuviera más ingresos para hacer funcionar la máquina.

Dicho esto, es interesante que el presupuesto del Óbolo pueda deducirse también del presupuesto de la Curia. De los 370,4 millones de fondos presupuestados, el 38,9% se destina a las Iglesias locales en dificultad y en contextos específicos de evangelización, lo que supone 144,2 millones.

Los fondos destinados al culto y a la evangelización ascienden a 48,4 millones, es decir, el 13,1%.

La difusión del mensaje, es decir, todo el sector de la comunicación del Vaticano, representa el 12,1% del presupuesto, con un total de 44,8 millones.

Al sostenimiento de las nunciaturas apostólicas se destinaron 37 millones (10,9% del presupuesto), mientras que 31,9 millones (8,6% del total) van al servicio de la caridad -precisamente el dinero donado por el Papa Francisco a través de los dicasterios-, 20,3 millones a la organización de la vida eclesial, 17,4 millones al patrimonio histórico, 10,2 millones a instituciones académicas, 6,8 millones al desarrollo humano, 4,2 millones a Educación, Ciencia y Cultura y 5,2 millones a Vida y Familia.

Los ingresos, como se ha dicho, ascienden a 52 millones de euros, 48,4 de los cuales son donaciones. El año pasado hubo menos donaciones (43,5 millones de euros), pero los ingresos, gracias a la venta de inmuebles, ascendieron a 107 millones de euros. Curiosamente, hay 3,6 millones de euros de ingresos por rendimientos financieros.

En cuanto a las donaciones, 31,2 millones proceden de la recaudación directa de las diócesis, 21 millones de donantes privados, 13,9 millones de fundaciones y 1,2 millones de órdenes religiosas.

Los países que más donan son Estados Unidos (13,6 millones), Italia (3,1 millones), Brasil (1,9 millones), Alemania y Corea del Sur (1,3 millones), Francia (1,6 millones), México e Irlanda (0,9 millones), República Checa y España (0,8 millones).

El balance del IOR

El IOR aportó un donativo a la Santa Sede de algo más de 13 millones de euros, frente a unos beneficios netos de 30,6 millones.

Los beneficios representan una mejora significativa respecto a los 29,6 millones de euros de 2022. Sin embargo, es necesario comparar las cifras: van desde los 86,6 millones de beneficio declarados en 2012 -que cuadruplicaron las ganancias del año anterior- a los 66,9 millones del informe de 2013, los 69,3 millones del informe de 2014, los 16,1 millones del informe de 2015, los 33 millones del informe de 2016 y los 31,9 millones del informe de 2017, hasta los 17,5 millones de 2018.

El informe de 2019, por su parte, cuantifica los beneficios en 38 millones, también atribuidos al mercado favorable.

En 2020, el año de la crisis del COVID, el beneficio fue ligeramente inferior, de 36,4 millones.

Pero en el primer año pospandémico, un 2021 aún no afectado por la guerra de Ucrania, se volvió a una tendencia negativa, con un beneficio de solo 18,1 millones de euros, y solo en 2022 se volvió a la barrera de los 30 millones.

El informe IOR 2023 habla de 107 empleados y 12.361 clientes, pero también de un aumento de los depósitos de clientes: +4% hasta 5.400 millones de euros. El número de clientes sigue bajando (eran 12.759 en 2022, incluso 14.519 en 2021), pero esta vez también disminuye el número de empleados: eran 117 en 2022, son 107 en 2023.

Así pues, continúa la tendencia negativa de los clientes, lo que debería hacernos reflexionar, teniendo en cuenta que el cribado de las cuentas consideradas no compatibles con la misión del IOR finalizó hace tiempo.

Ahora, el IOR también está llamado a participar en la reforma de las finanzas vaticanas deseada por el Papa Francisco. 

Jean-Baptiste de Franssu, presidente del Consejo de Superintendencia, destaca en su carta de gestión los numerosos elogios que ha recibido el IOR por su labor en favor de la transparencia durante la última década, y anuncia: «El Instituto, bajo la supervisión de la Autoridad de Supervisión e Información Financiera (ASIF), está por tanto dispuesto a desempeñar su papel en el proceso de centralización de todos los bienes vaticanos, de acuerdo con las instrucciones del Santo Padre y teniendo en cuenta las últimas novedades normativas.

El equipo del IOR está deseoso de colaborar con todos los dicasterios vaticanos, con la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) y de trabajar con el Comité de Inversiones para seguir desarrollando los principios éticos de la FCI (Faith Consistent Investment) de acuerdo con la doctrina social de la Iglesia. Es crucial que el Vaticano sea visto como un punto de referencia».

El autorAndrea Gagliarducci

España

León XIV a los presos de Brians: “Dios te ama como eres, pero te sueña mejor”

Tras el conmovedor testimonio de una de las presidiarias, el Papa León XIV le dio no uno, sino dos abrazos.

Javier García Herrería·10 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

A las 10.50 de la mañana, el Papa León XIV llegó al Centro Penitenciario Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires, para encontrarse con unos 80 reclusos en el auditorio de la prisión. Un encuentro de media hora que reunió también a internos de los centros Brians 2 y Wad Ras, junto a capellanes y voluntarios de la pastoral penitenciaria diocesana de Sant Feliu de Llobregat.

Antes de que el Papa tomara la palabra, dos internas compartieron sus testimonios ante el Santo Padre y el resto de asistentes. Sus relatos, distintos en el punto de partida pero convergentes en lo esencial, marcaron el tono de toda la visita.

Dos caminos hacia la misma fe

Montse, de Barcelona, habló de una fe que tardó en llegar. Durante años intentó creer sin conseguirlo: “La vida no me lo había permitido”, explicó. El golpe más duro fue la muerte de su hijo, una pérdida que la enfrentó al silencio de Dios y que tardó mucho en procesar: “He peleado mucho con él, y me ha costado la vida entender que Dios no es el culpable”. Fue en la cárcel donde, paradójicamente, encontró lo que buscaba fuera: “Volví a creer aquí dentro y agradezco el don de la fe”.

Tras su testimonio, se llevó no uno, sino dos abrazos, por iniciativa del propio Santo Padre, que quedó conmovido por la sencillez de sus palabras. 

Josefina, en cambio, creció dentro de la Iglesia. Bautizada, comulgada y confirmada, siempre sintió que “Dios caminaba conmigo”. Pero también ella conoció la sacudida: el accidente de su hijo tambalé sus certezas. A diferencia de Montse, no llegó a perder la fe —“no quiero pedirle explicaciones”, dijo—, aunque sí la vio temblar. Su hijo sobrevivió y ella lo vive como un milagro: “Siempre es Dios”. Hoy, en prisión, afirma que Jesús le da fuerza: “Si no, no sé cómo hubiera aguantado esto”.

Dos trayectorias distintas —la que llegó a la fe desde la oscuridad y la que la mantuvo a pesar del dolor— que el Papa recogió con gratitud al inicio de su discurso.

Las palabras del Papa

León XIV comenzó saludando en catalán —“Gràcies a tots pel vostre acolliment tan ple de simpatia i cordialitat!”— antes de dirigirse en castellano a los presentes.

“Me siento edificado por el testimonio que nos han compartido Montse y Josefina”, dijo el Pontífice, agradeciendo también la labor de los capellanes y voluntarios de la pastoral penitenciaria.

El núcleo de su mensaje fue la dignidad incondicional de toda persona. Apoyándose en su reciente documento Magnifica humanitas, recordó que todo ser humano es “digno” por el mero hecho “de haber sido querido, creado y amado por Dios”, y que “no existe ninguna situación que haga al Señor apartar de nosotros su mirada”. Un amor, subraya, que “está siempre por encima de cuánto bien o mal hayamos hecho”.

Dirigiéndose directamente a los internos, el Papa reconoció el peso de su situación y los invitó a no dejarse vencer por la tentación de sentirse menos: “Alzad vuestra mirada hacia Aquel que, a través de la presencia de tantas personas, nunca deja de mostraros su amor y cercanía”.

Recurrió entonces a san Agustín y sus Confesiones para hablar de la posibilidad de transformación: “Si confiamos en la gracia divina y nos dejamos guiar y transformar por ella, descubrimos cómo en nuestra vida el pasado no condena el futuro, sino que nos ofrece la posibilidad de cambiar nuestras decisiones y elecciones”.

León XIV pidió a los reclusos que hicieran espacio al Señor en su corazón: “Aferrémonos a Él, que nos invita continuamente a la esperanza y nos muestra un horizonte maravilloso que ninguna barrera física puede impedirnos alcanzar”.

Y cerró con una frase que resonó en el auditorio de la prisión como un abrazo: “A cada uno os digo: ¡Dios te ama como eres, pero te sueña mejor! El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo, pues ser humano y ser cristiano no consiste en no equivocarse sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y de perdonar”.

Para finalizar el acto, el Papa rezó el Padrenuestro con los asistentes e impartió la bendición apostólica. Recibió unos presentes de los presos y les regaló una imagen de la Virgen. Por último, atravesó el pasillo central saludando con calma a los presos.

España

56 sacerdotes confiesan a cientos de fieles durante la previa del encuentro del Papa con los jóvenes en Barcelona

La diócesis de Barcelona organizó una masiva celebración del sacramento de la reconciliación en el Estadio Olímpico Lluís Companys.

Javier García Herrería·10 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Durante las tres horas previas a la llegada del Papa León XIV al Estadio Olímpico Lluís Companys de Barcelona, 56 sacerdotes administraron sin descanso el sacramento de la reconciliación a cientos de fieles congregados para la vigilia. Una iniciativa impulsada por la pastoral juvenil de la diócesis de Barcelona.

Los sacerdotes estaban ubicados estratégicamente en el pasillo interior que comunica las dos alturas de grada del estadio, de forma que todo el mundo al entrar podía verles, la mayoría de ellos perfectamente revestidos con alba y estola. Además, voluntarias de la organización se pasaban por las gradas con gracia y salero animando con un cartel a los fieles a confesarse.

Montse, una de las voluntarias del encuentro con los jóvenes.

Desde el momento en que los confesores tomaron asiento, las filas no dejaron de formarse. «Desde que me he sentado en la silla no hemos parado», explicó uno de los sacerdotes que participó en la jornada, dejando constancia de la extraordinaria demanda de un sacramento que, en muchos casos, los fieles llevaban años sin recibir.

Un sacramento que vuelve a brillar

Entre los que se acercaron a confesar, hubo quien lo hacía tras un largo período de ausencia del sacramento de la reconciliación. «Algunas confesiones se extendieron más de lo habitual», explica el citado sacerdote, reflejando la profundidad y el peso de ese reencuentro con el perdón.

Para poder atender a todos los asistentes, los 56 confesores se distribuyeron estratégicamente tanto por el campo de juego como por las gradas del estadio, adaptándose a la afluencia masiva de peregrinos y garantizando que nadie que quisiera confesarse se quedara sin poder hacerlo.

La megafonía, aliada del sacramento

La iniciativa fue anunciada a través de la megafonía del estadio por la propia organización de la diócesis de Barcelona, que apostó desde el primer momento por convertir la espera previa a la llegada del Papa en una ocasión de gracia. El anuncio funcionó: los fieles respondieron con una respuesta masiva que superó las expectativas.

La escena —cientos de personas formando cola en las gradas y en el césped del estadio olímpico para acceder al sacramento de la reconciliación— se convirtió en uno de los instantes más llamativos y emotivos de toda la jornada.

El sacerdote Ferrán Parcerisa junto a un grupo de familiares.

Una ocasión única para valorar la reconciliación

La visita del Papa León XIV a Barcelona ofreció así una oportunidad excepcional para poner en valor uno de los sacramentos que, históricamente, ha ido perdiendo presencia en la vida de muchos católicos. La imagen de decenas de sacerdotes distribuidos por un estadio lleno, escuchando y absolviendo, recordó a muchos la centralidad de la misericordia en el mensaje cristiano.

Una tarde, en definitiva, en la que el perdón fue protagonista antes incluso de que el Papa llegara al campo.

FirmasVictor Torre de Silva

Una pizza para el Papa

El Papa León XIV visita Nápoles y mantiene un encuentro cercano con el pueblo, en una jornada marcada por la devoción popular, la fe y los principales lugares de la ciudad.

10 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Uno de los muchos aspectos que asemejan a León XIV al Papa Francisco es la cercanía con la gente que ha manifestado, como tuvimos ocasión de ver en el aniversario de la elección del Papa. Mientras los medios de comunicación dedicaban largos artículos a evaluar su primer año como Pontífice, León XIV decidió pasar ese día en Nápoles.

La ciudad es una maravilla de vida y color, donde las callejuelas se entrelazan a la sombra de la ropa tendida y en cada esquina hay imágenes de la Virgen adornadas con velas y flores o pequeños homenajes a Maradona, también con velas y flores. En esta maravillosa y caótica ciudad pudimos ver al Papa saliendo al encuentro de la gente, acercándose a los lugares donde vive la fe el pueblo napolitano.

Visitó primero el santuario de la Virgen de Pompeya en el día de su fiesta, para después acudir a la iglesia donde se custodia la reliquia más popular de la urbe, la sangre de san Jenaro, que cada año se licúa en un fenómeno de gran relevancia y que, según los más supersticiosos, es la garantía de que en ese año no habrá grandes desgracias. Dio una bendición con la reliquia y después se dirigió a una de las plazas más emblemáticas de la ciudad para un encuentro con más de cincuenta mil personas.

Un episodio peculiar pero que manifiesta la personalidad de los napolitanos y la sencillez del Papa sucedió en varios puntos del recorrido, en los que distintas personas quisieron regalar una tradicional pizza al Santo Padre. Dos de estas personas consiguieron acercarse al papamóvil y entregar sus creaciones a León XIV, una de ellas con su nombre escrito sobre la pizza y la otra con un diseño de la imagen del Papa sobre la masa. Ambos fieles fueron recibidos por él con la sonrisa del pastor que ama a sus ovejas y se divierte con sus gestos de cariño.

El autorVictor Torre de Silva

España

León XIV afronta en Barcelona las realidades más duras: suicidio, violencia familiar y vacío existencial

En una espectacular vigilia de oración con 40.000 jóvenes en el Estadio Lluís Companys León XIV respondió a preguntas muy existenciales de varios jóvenes.  

Javier García Herrería·9 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

El Estadio Olímpico Lluís Companys de Barcelona acogió anoche una Vigilia de Oración presidida por el Papa León XIV ante más de 40.000 personas. El Pontífice llegó al recinto poco antes de las 20.00 horas, tras una reunión privada con miembros de la Orden Agustina y la bendición de 30 ambulancias con destino a Ucrania, acompañado por la religiosa sor Lucía Caram.

Ya en el estadio dio una vuelta de honor en el papamóvil entre los vítores de los jóvenes y fue recibido con uno de los tradicionales castellers —las torres humanas catalanas—, “una bella manifestación de lo que somos capaces de hacer los seres humanos cuando trabajamos unidos y con un mismo fin”, como explicó el cardenal Omella en sus palabras de bienvenida. 

Imagen: Basilica de la Sagrada Familia/Pep Daude

A continuación, la vigilia tuvo como eje el diálogo entre el Papa y tres jóvenes que compartieron sus historias ante el estadio en silencio.

Vacío existencial

El primero relató cómo, creciendo en una cultura que solo valora producir, tener éxito y cuidar la imagen, encontró un vacío inmenso que le llevó a buscar respuestas hasta recibir el Bautismo en la última Pascua. Preguntó al Papa cómo mantener la mirada alzada hacia lo que de verdad importa.

León XIV respondió que la inquietud espiritual que siente ese joven es en realidad un don: «Estamos hechos a medida del infinito y por eso, todo horizonte finito, todo paso, toda conquista, mientras nos satisface al mismo tiempo nos impulsa hacia adelante.» El Papa animó a cultivar esa inquietud «descendiendo interiormente», reservando momentos de silencio, leyendo el Evangelio y caminando junto a otros en comunidad, porque «es en este mundo donde debemos cultivar la inquietud, no en otro».

La depresión

El segundo testimonio fue el más estremecedor: una joven confesó que una noche de viernes intentó quitarse la vida y que está vivo porque, dijo, Dios le dio una segunda oportunidad. Puso sobre la mesa la «enfermedad silenciosa» que es la depresión.

El Papa abordó el tema con gravedad y ternura. Afirmó que la salud mental está «cada vez más amenazada en el contexto de sociedades que se consideran avanzadas» y que eso «es una señal de que hay algo profundamente erróneo». Denunció que ciertos modelos culturales «nos quieren siempre vencedores y perfectos», confinando el dolor «al silencio ensordecedor de la soledad o incluso de la vergüenza». Y aseguró que Dios no abandona en esos momentos: «La cruz de Jesús nos dice que Dios no nos abandona, que Él sigue crucificado con nosotros en el momento del dolor y de la soledad extrema».

León XIV exigió a la Iglesia no espiritualizar el sufrimiento: «No debemos reconducirlo superficialmente a la ‘voluntad de Dios’ o a algún misterioso proyecto suyo, porque esto corre el riesgo de minimizar ese sufrimiento, de silenciarlo, de herir a las personas».

Violencia en la familia

El tercer testimonio lo dio una joven cuyo padre intentó matar a su madre cuando era niña —salvada por un joven que perdió la vida—, que creció tutelada por los servicios sociales, encontró la fe en un centro de menores, pero que reconoció haberse rebelado contra Dios muchas veces. Su pregunta fue directa y dolorosa: ¿cómo perdonar a su padre? ¿Cómo reconciliarse con Dios?

El Papa no eludió la crudeza del relato. Señaló que la violencia familiar y el feminicidio siguen siendo una lacra, y fue claro en no responsabilizar a Dios: «No podemos atribuir a Dios lo que ha sido confiado a nuestra responsabilidad.» Sobre el perdón, León XIV lo describió como «poderosa medicina contra el mal que sana nuestras heridas interiores», pero insistió en que es un proceso, no un mandato inmediato: «El perdón sobre todo debemos invocarlo del Señor; seguir pidiendo —tal vez durante toda la vida— que el Señor amplíe en nosotros el espacio del amor precisamente allí donde hemos sido heridos».

Basilica de la Sagrada Familia/Pep Daude

El discurso del Papa

En su discurso ante el estadio, León XIV tomó la figura evangélica de Nicodemo —el fariseo que fue a ver a Jesús de noche— como hilo conductor para hablar de las «noches» personales, eclesiales y sociales.

El Papa llamó a no juzgar las noches propias ni las ajenas, ni las de la Iglesia ni las de la sociedad. En la oscuridad, dijo, hay que ponerse en camino como Nicodemo, seguir interpelando al Señor y abrirse al Espíritu, para «acoger la noche ya no como el signo de un fracaso sino como el inicio de una nueva vida». Invitó a preguntarse con honestidad cuáles son las noches que cada uno atraviesa —en la vida personal, en el camino eclesial, en las ciudades de España, en sus antiguas y nuevas pobrezas— y qué sugieren esas oscuridades.

León XIV concluyó con una llamada a no cesar en la búsqueda y en el diálogo, «con Dios y entre nosotros, también en el corazón de la noche», y a abrirse al don del Espíritu «con la certeza de que experimentaremos en nosotros una vida nueva, un amor gratuito que nos ayudará a pasar de la noche a la luz». Su última palabra fue de esperanza absoluta: «Dios quiere que nada se pierda y ya desde ahora desea darnos la vida eterna, para conducirnos a la felicidad que no tiene fin.»

España

León XIV insiste en la unidad a su llegada a Barcelona: «renunciar a lo superfluo para construir sobre lo esencial»

El Papa León XIV presidió la Hora Media en la catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, destacando en su homilía la tradición cristiana de Barcelona e insistiendo a la comunidad a construir unidad y fraternidad.

Redacción Omnes·9 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Papa León XIV se despidió de Madrid tras tres intensos días, llegando así a Barcelona para continuar su visita por España. A su llegada al Aeropuerto Internacional Barcelona-El Prat, el Pontífice fue recibido por representantes de la Generalitat de Cataluña y, tras un breve encuentro privado en la sala VIP, bendijo el sagrario de la capilla del aeropuerto.

Posteriormente, se trasladó a la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia para presidir la Oración de la Hora Media junto al cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, el cabildo, la curia diocesana, voluntarios, seminaristas y formadores. Antes de la celebración, el Santo Padre se recogió en oración ante el Santísimo Sacramento. Escuchó después las palabras de bienvenida del cardenal Omella y presidió la Hora Media, durante la cual pronunció una homilía que, alternando castellano y catalán, estuvo centrada en la comunión eclesial.

La primera homilía del Santo Padre en Barcelona

Tomando como referencia las imágenes de la Iglesia como “Esposa” y como “Cuerpo de Cristo”, León XIV animó a los fieles a caminar juntos, pastores y laicos, conscientes de que la comunidad cristiana nace del amor de Dios y crece dejándose amar por Él: «Él os ha elegido a vosotros para representar hoy la “comunidad de los santos” (cf. 1 Co 1,2) que está en Barcelona». Recordó también las palabras dirigidas a la Iglesia barcelonesa por el Papa Francisco, entre ellas: «No dejen nunca de gustar y  rememorar este amor de predilección que se derrama y se derramará abundantemente en su corazón  […]. No apaguen nunca ese fuego que los hará intrépidos predicadores del Evangelio» (Discurso a  la comunidad del Seminario de Barcelona, 10 diciembre 2022). 

El Pontífice dedicó también parte de su intervención a la tradición cristiana de Cataluña y de Barcelona. Citando a san Juan Pablo II, destacó el carácter acogedor de la ciudad y elogió a quienes trabajan por la armonía y la comunión “más allá de toda polarización”. Asimismo, subrayó la importancia de preservar la unidad en una sociedad cada vez más individualista y fragmentada: «Si Cristo es el Esposo que nos  amó primero, Él es también la Cabeza a la que estamos unidos como miembros de un único  organismo, unos al servicio de otros, «hombres de toda tribu, lengua, pueblo y nación» (Ap 5,9),  todos animados por la acción del mismo Espíritu, todos llamados a la misma santidad».

León XIV volvió a insistir en la unidad recordando que Barcelona, conocida como “Cap i Casal de Catalunya”, posee una vocación especial para convertirse en referente de cohesión y encuentro. “Barcelona es llamada ‘Cap i Casal de Catalunya’. Lo que da a esta comunidad una vocación y una responsabilidad especial de convertiros, con la ayuda de Dios, en constructores de unidad”, afirmó.

El Papa invitó además a los cristianos a ser “testigos y profetas de unidad, de acogida, de concordia y de paz” en un mundo marcado por las guerras y las divisiones. Inspirándose en el ejemplo de santa Eulalia, patrona de la ciudad, llamó a «morir a nosotros mismos, a perdernos  para reencontrarnos, a renunciar a lo superfluo para construir sobre lo que es esencial y dura para siempre».

La homilía concluyó con una invocación a la Virgen de la Merced, patrona de Barcelona: “Que María, Madre de la Iglesia y Madre de la unidad, nos ayude a ser fieles a este  compromiso y a esta misión: «Santa Maria de la Mercè, pregueu per nosaltres”.

Al finalizar el rezo de la Hora Sexta, el Pontífice se dirigió a la Casa Arzobispal, donde almuerza y se reúne en privado con el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, y con los miembros de la Orden Agustiniana.

España

Tres mensajes de León XIV a los voluntarios

El Papa se reunió en Ifema con los 12.000 voluntarios que le han apoyado durante las tres primeras jornadas de su viaje.

Javier García Herrería·9 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Pocos minutos después de las 10 de la mañana, el Papa León XIV hacía aparición en el pabellón de Ifema en el que estaban reunidos los 12.000 voluntarios que le han acompañado en los actos de los tres días anteriores en Madrid.

Tras los gritos de emoción y el paseo en papamóvil por el recinto mientras resonaba el himno de la visita, «Alzo la mirada», el Papa escuchó el testimonio de dos voluntarios y fue despedido por unas palabras de agradecimiento del cardenal Cobo.

Imagen: Gabriel Gonzalez-Andrío

Las palabras de agradecimiento del Papa a los voluntarios han subrayado tres ideas:

1. La gratitud del Papa

León XIV abrió su intervención distinguiendo a los voluntarios con un agradecimiento singular, porque su servicio no fue una tarea profesional sino un acto de fe: «Los voluntarios os merecéis un ‘gracias’ muy especial, porque habéis ofrecido vuestra presencia y vuestro servicio, y lo habéis hecho por amor al Señor, a la Iglesia y al Papa. ¡Gracias de todo corazón!».

2. La levadura de la gratuidad

Frente a la cultura del beneficio y el crecimiento medido solo en términos económicos, el Papa propuso la lógica evangélica del crecimiento humano integral, citando a Lucas: «Los cristianos están llamados a llevar al mundo la levadura de la gratuidad (…) Es la lógica del Evangelio, que dice: ‘Y  si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo  mismo. Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis?’».

Con una evocación de los Hechos de los Apóstoles, el Papa reveló la raíz última del servicio gratuito: «Este es el secreto: el amor de Dios, que mueve el sol y los astros, y mueve los corazones de quienes han encontrado al Señor Jesús, que dijo: ‘Hay más dicha en dar que en recibir’».

3. El Evangelio como estilo de vida

León XIV subrayó que la misión cristiana se transmite más por el modo de vivir que por la predicación doctrinal. El voluntariado es esa encarnación visible del Reino: «Jesucristo vino a traer al mundo la levadura del Reino de los cielos… a través de un estilo de vida, una forma de pensar y de comportarse que es la del Evangelio».

Al finalizar el acto el Papa bendijo las primeras piedras de dieciocho parroquias que se construirán en las tres diócesis madrileñas y, finalmente regaló a la archidiócesis de Madrid un cáliz en recuerdo de su visita.

España

El Papa pide “derribar murallas” para construir una nueva sociedad

León XIV distingue a la patrona de Madrid con la Rosa de Oro en una emotiva ceremonia en la catedral de la Almudena, acompañado por la Reina Sofía y representantes de la Iglesia madrileña.

Jose Maria Navalpotro·9 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

En un acto entrañable, el Papa León XIV ha entregado la Rosa de Oro a la Virgen de la Almudena en la tarde del 8 de junio, en una ceremonia en la catedral donde el Pontífice se ha visto acompañado por la Reina Sofía. El Santo Padre ha pedido derribar muros para construir una nueva sociedad.

El acto ha consistido en una oración y homenaje a la Virgen de la Almudena, patrona de la capital. En el templo se encontraban trescientas religiosas, en representación de todas las comunidades de monjas que existen en Madrid; así como los seminaristas de la diócesis, con sus familias. También, los obispos de las diócesis de Madrid, Alcalá de Henares y Getafe. Entre las autoridades civiles, la Reina Sofía ha acompañado al Santo Padre. También se encontraban presentes la Ministra portavoz del Gobierno, Elma Sáiz, la presidenta de la Comunidad Isabel Díaz Ayuso y el alcalde de la capital.

La catedral de la Almudena fue consagrada en 1992 por San Juan Pablo II, como ha recordado el arzobispo, el cardenal José Cobo. León XIV ha traído a la patrona de Madrid un regalo muy especial: la Rosa de Oro, una distinción que otorgan los Papas a determinadas imágenes de la Virgen, como “símbolo del filial amor del Papa a la Virgen María».

Según ha mencionado la web del Arzobispado de Madrid, la imagen lucía la corona de la coronación, un juego elaborado en 1948 para la coronación canónica de la Virgen por el Papa Pío XII y que la imagen luce exclusivamente en el interior de la catedral. Se elaboró con aportaciones de los madrileños. Anillos de boda, sortijas, pendientes, diamantes… de personas de toda edad y condición.

Mensaje de unidad del Papa

Tras unas palabras del Cardenal Cobo ensalzando la unión de la Patrona con el pueblo de Madrid desde que fue hallada en la época de la Reconquista, el Santo Padre pronunció un breve discurso mencionando también el origen de la talla. Volvió a recordar -como en otras intervenciones durante su visita a España- que esta devoción mariana “es un signo de las raíces cristianas que os caracterizan”.

En referencia a que “fue gracias a una muralla demolida que se produjo el reencuentro de la Madre con su pueblo”, explicó que “en nuestras sociedades actuales siguen existiendo aún muchas murallas que no protegen, sino que dividen, alejan y aíslan”. “A veces, continuó, al pensar en que derribarlas supone tener que enfrentar lo que no nos gusta, preferimos la comodidad de sólo apuntalarlas y, más frecuentemente, de ignorarlas”.  

Sin embargo, “Nuestra Señora de la Almudena nos dice otra cosa: para edificar algo nuevo, hermoso y duradero hay que estar dispuestos a destruir los muros, porque para reemprender la ruta son necesarios espacios que nos permitan vislumbrar el horizonte”.  

Tras la entrega de la Rosa de Oro en el camarín de la Virgen y unos momentos de oración, el Papa se despidió. Los asistentes estaban advertidos de que no se deberían escuchar gritos ni vítores. Pero un “¡Viva el Papa!”, algo tímido, fue contestado por los centenares de asistentes. Como el grito había sido débil, le siguió otro estentóreo “¡Viva!” que hizo explotar en vivas y aplausos al público de la catedral.

Vaticano

El gesto más incómodo y más cristiano de un Papa: entrar en la cárcel

Lejos de ser un simple gesto protocolario, la presencia del Papa entre los reclusos expresa una de las convicciones centrales del cristianismo: nadie queda definido para siempre por sus errores.

Teresa Aguado Peña·9 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Entre las imágenes más llamativas del próximo viaje del Papa León XIV a España no estarán únicamente la basílica de la Sagrada Familia o el monasterio de Montserrat. Habrá otra escena, mucho más silenciosa y probablemente mucho más elocuente: la visita del Pontífice a la cárcel de Brians 1, en San Esteban Sasroviras, donde se reunirá con ochenta presos.

A primera vista, puede parecer un gesto menor dentro de una agenda cargada de simbolismo institucional. Apenas veinte minutos. Ningún gran discurso previsto. Ninguna ceremonia solemne. Y, sin embargo, es uno de los gestos más cristianos que puede realizar un Papa.

¿Qué muestra este gesto?

En un tiempo en que buena parte del debate público oscila entre el castigo ejemplar y la cancelación moral permanente, el cristianismo insiste en algo incómodo: ninguna persona queda reducida para siempre a su peor acto. La tradición cristiana no niega el delito, el daño o la culpa. Pero tampoco acepta que el ser humano quede definitivamente identificado con ellos.

Por eso las cárceles ocupan un lugar tan especial en el Evangelio. Jesucristo no se acercó únicamente a los justos, a los puros o a los respetables. Gran parte de su predicación se dirigió precisamente a quienes la sociedad consideraba perdidos: pecadores públicos, marginados, excluidos o despreciados. “Estuve en la cárcel y vinisteis a verme”, dice el Evangelio de Mateo al describir el juicio final. No es una metáfora secundaria. Es una de las imágenes centrales del cristianismo.

Cuando un Papa entra en prisión, la Iglesia visualiza exactamente esa idea: que incluso allí sigue habiendo dignidad humana, posibilidad de redención y esperanza.

No se trata de romantizar el delito ni de ignorar el sufrimiento de las víctimas sino de afirmar que la justicia sin misericordia termina convirtiéndose en pura exclusión. Y que una sociedad verdaderamente humana debe dejar espacio para el arrepentimiento, el cambio y el perdón.

El Papa León XIV no es el primero

En ese sentido, León XIV no inaugura una tradición nueva, sino que se inserta en una de las más constantes y conmovedoras del papado contemporáneo.

El Papa Francisco convirtió las visitas a cárceles en uno de los signos más característicos de su pontificado. Lo hizo desde el primer Jueves Santo de 2013, cuando acudió a un centro penitenciario juvenil en Roma para lavar los pies de presos, incluyendo mujeres y musulmanes, rompiendo esquemas incluso dentro de la propia Iglesia. A lo largo de los años repitió ese gesto en numerosas cárceles de Italia y del extranjero, insistiendo siempre en una idea: nadie puede ser privado de la esperanza.

El Papa Francisco besa el pie de una reclusa tras lavárselo durante la misa de la Cena del Señor del Jueves Santo en la prisión femenina de Rebibbia, en las afueras de Roma, el 28 de marzo de 2024. El pontífice lavó los pies de 12 reclusas. (Foto CNS/Vatican Media)

Pero antes de Francisco ya lo habían hecho otros pontífices. San Juan Pablo II protagonizó uno de los momentos más impactantes de la historia reciente de la Iglesia cuando visitó en prisión a Mehmet Ali Ağca, el hombre que había intentado asesinarlo en 1981. Aquella conversación privada en la cárcel de Rebibbia se convirtió en una imagen universal del perdón cristiano. El Papa no eliminó la gravedad del atentado; hizo algo más difícil: negó que el odio tuviera la última palabra. Así, perdonó públicamente a Agca y posteriormente declaró que lo hizo «porque eso es lo que Jesús enseña. Jesús nos enseña a perdonar».

San Juan Pablo II aparece sentado junto a su presunto asesino, Mehmet Ali Agca, en la prisión de Rebibbia en Roma en 1983. El Papa sufrió heridas graves después de que el pistolero le disparara en la Plaza de San Pedro el 13 de mayo de 1981.

También Benedicto XVI visitó centros penitenciarios durante su pontificado, subrayando que el hacinamiento en las cárceles es como cumplir una «doble condena» y que los detenidos deben ser tratados con respeto y dignidad. Y mucho antes, Juan XXIII o Pablo VI ya habían mostrado una sensibilidad especial hacia los presos y los descartados de la sociedad.

Un recluso saluda al Papa Benedicto XVI durante su visita pastoral a la prisión de Rebibbia en Roma el 18 de diciembre de 2011(Foto de CNS/L’Osservatore Romano vía Reuters)

En realidad, esta tradición hunde sus raíces mucho más atrás. Durante siglos, la pastoral penitenciaria ha sido una de las expresiones más concretas de la misericordia cristiana: capellanes, religiosos y voluntarios acompañando a quienes el resto de la sociedad prefería no mirar.

Una lógica distinta

Por eso la futura visita de León XIV a Brians 1 tiene tanta fuerza simbólica.Y quizá esa sea una de las aportaciones más necesarias hoy. En una cultura cada vez más inclinada a etiquetar definitivamente a las personas, la visita de un Papa a una prisión introduce una lógica distinta: la de la misericordia. Una misericordia que no elimina la justicia, pero que se niega a creer que alguien esté condenado para siempre a ser únicamente su pecado.

Que León XIV haya querido incluir “in extremis” una parada en Brians 1 no es, por tanto, un detalle menor de agenda. Es una declaración silenciosa de prioridades. Antes que el poder, el prestigio o la solemnidad, el Papa quiere detenerse unos minutos junto a quienes viven entre muros y barrotes.

Y eso, en el fondo, conecta con una intuición cristiana: que precisamente allí, donde muchos dejan de mirar, es donde la Iglesia cree que todavía puede aparecer la esperanza.

Firmas invitadasDavid Torrijos-Castrillejo

El Papa recuerda a España que ella inventó la modernidad

El discurso del Papa en el Congreso de los Diputados enuncia el tipo de mentalidad institucional que siempre ha guiado a la Iglesia: “También la política necesita reconocer una medida que la precede y la supera”.

9 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El lunes 8 por la mañana tuvimos la oportunidad de escuchar el discurso de León XIV en el Congreso de los Diputados, uno de los que más expectativa ha generado en esta visita a nuestro país.

En él se ha referido, como no podía ser de otra manera, al inmortal Francisco de Vitoria y a la Escuela de Salamanca: “En aquella sede universitaria, hace quinientos años, cuando se abrían mundos nuevos y posibilidades inmensas en las relaciones entre los pueblos, algunos maestros comprendieron que la razón no podía ser invocada para revestir la legitimidad de cuanto la fuerza o el interés presentaban como conveniente”. Precisamente la víspera de la llegada del Papa, la universidad honrada con el privilegio del magisterio de ese sabio dominico, le hacía entrega del doctorado “honoris causa”.

De hecho, durante todo este año 2026 se está celebrando el aniversario del comienzo de su enseñanza en las aulas de la Ciudad del Tormes, como quinto centenario de la Escuela de Salamanca, de la que es ampliamente considerado fundador. Pero todo esto está pasando desapercibido al gran público. Ni siquiera en el ámbito eclesiástico se recuerda demasiado a esta eminente figura de nuestro pasado intelectual. Igual que no se está hablando cuanto cabría hacerlo del centenario de la canonización de san Juan de la Cruz, otra gloriosa mente del siglo más granado de la historia española —menos mal que no deja de ser mentado en los discursos del Papa—.

Ley de Dios y ley humana

Esta desatención de nuestro pasado intelectual contrasta con el atinado deseo del Papa de recordar a los españoles dónde podemos hallar la respuesta a muchas de nuestras preguntas. A nosotros, que tan a menudo miramos acomplejados hacia toda clase de novedades para tratar de “actualizarnos”, el Papa nos recuerda que España fue la inventora de la modernidad. Fue en nuestro país donde surgió una forma de pensamiento inédita, capaz de guiar a los pueblos a través de hasta entonces desconocidas encrucijadas.

La solución de Vitoria y de su escuela se sitúa en las antípodas del tipo de pensamiento que rige nuestras instituciones. Mientras que hoy en día campa a sus anchas el positivismo jurídico, la Escuela de Salamanca pone ante nuestra mirada otra forma de entender la convivencia. Este positivismo cree que la justicia nace de la ley y de las disposiciones de los gobernantes. El discurso del Papa enuncia, en cambio, el tipo de mentalidad institucional que siempre ha guiado a la Iglesia y que los autores de Salamanca supieron exponer de manera actual: “También la política necesita reconocer una medida que la precede y la supera”. La ley no establece el bien, sino que es una manera de reconocerlo, acogerlo, protegerlo y fomentarlo. La ley no está enderezada sobre todo a crear la realidad, sino a aceptar de manera activa la realidad.

Una buena filosofía y la fe cristiana reconocen que toda esa realidad, buena, luminosa, fecunda, a cuyo servicio está la ley, procede de Dios. Por eso, Vitoria enseñó al mundo que la ley de Dios está por encima de las leyes de los hombres, y el derecho internacional, como todo derecho, no está al arbitrio del más poderoso, sino de una justicia a la que debe atenerse todo ser humano y todo pueblo.

El autorDavid Torrijos-Castrillejo

Profesor adjunto a cátedra, Facultad de Filosofía, Universidad Eclesiástica San Daámaso

Evangelio

Sacaremos amor de la fuente. Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús (A)

Vitus Ntube nos comenta la lecturas del Solemnidad de Sagrado Corazón de Jesús (A) correspondiente al día 12 de junio de 2026.

Vitus Ntube·9 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Hoy celebramos la última de las grandes fiestas que la liturgia nos ofrece después del tiempo pascual: la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Mañana celebraremos el Inmaculado Corazón de María. Junto con las fiestas de la Santísima Trinidad y del Corpus Christi, la solemnidad de hoy recoge todo lo que hemos vivido a lo largo de los cuarenta días de Cuaresma y los cincuenta días de Pascua en un conjunto coherente. Y ese conjunto es este: el amor de Dios por nosotros. Al celebrar el Sagrado Corazón de Jesús, llegamos al centro mismo de ese misterio: al corazón del amor divino.

La Iglesia no nos invita hoy a venerar un órgano físico separado de Cristo, como si nos fijáramos en una parte de su cuerpo de manera aislada. Más bien, el Corazón de Jesús es el símbolo vivo y la expresión total de su amor por la humanidad. Uno podría preguntarse: ¿por qué no celebrar la sagrada cabeza coronada de espinas, o las manos traspasadas por nuestra salvación? La respuesta es que, en el corazón, más que en cualquier otra parte, reconocemos un “signo o símbolo natural de su inmensa caridad”. El Sagrado Corazón, por tanto, no es simplemente una imagen, sino la realidad del amor de Cristo derramado por nosotros.

En la oración colecta de la Misa, reconocemos que Dios Padre nos ha concedido “infinitos tesoros de amor” en el Corazón de su Hijo. Ante un don así, cobran vida las palabras del profeta Isaías: “sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación” (Encíclica Haurietis aquas).

El Evangelio profundiza esta invitación. Jesús dice: “aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”. Hay muchas cosas que podemos aprender de Cristo, pero en el centro de todas está el amor: un amor manso, humilde y entregado. Del Corazón traspasado de Cristo en la cruz brota la vida para el mundo. Lo que fue traspasado se convierte en fuente.

Para muchos en nuestro mundo, especialmente en lugares donde hay que sacar el agua cada día, la imagen de una fuente es muy real. Cuando el nivel del agua es bajo, el esfuerzo se vuelve agotador. Se puede recurrir a una polea o incluso a una bomba, pero ningún esfuerzo humano puede producir agua si la fuente está seca. La verdadera alegría no está en el mecanismo, sino en la abundancia de la fuente.

Así ocurre con el amor de Cristo. Las técnicas, los esfuerzos y las estructuras en nuestra vida no bastan si la fuente falta. Pero el Corazón de Jesús nunca se agota. Es inagotable. Está siempre lleno y desbordante.

La primera lectura nos recuerda que este amor es un don. Israel fue elegido no por su fuerza o grandeza, sino simplemente porque Dios lo amó. Como dice la Escritura: “Si el Señor se enamoró de vosotros y os eligió, no fue por ser vosotros más numerosos que los demás, pues sois el pueblo más pequeño, sino que, por puro amor a vosotros y por mantener el juramento que había hecho a vuestros padres”.

La liturgia nos invita a acercarnos a este Corazón traspasado con confianza. A beber de él. A permanecer cerca de él. Y, habiendo recibido tanto, a convertirnos nosotros mismos en fuentes de amor para los demás. Como escuchamos en la segunda lectura, estamos llamados a amarnos unos a otros. Quien bebe del Corazón de Cristo está llamado a ser un oasis de amor en la familia y en la sociedad.

España

El Bernabéu vuelve a vivir una noche apoteósica: León XIV «Hoy la Iglesia de Madrid ha hecho un golazo para siempre»

Las noches europeas en el Bernabéu no son simples partidos de fútbol; son rituales de fe, mistica y épica colectiva. Cuando la Champions League llega a Chamartín y el marcador está en contra, el fútbol deja de ser un deporte táctico y se convierte en una liturgia de supervivencia.

Javier García Herrería·8 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

La ciudad de Madrid vivió este lunes una jornada irrepetible. Tras un discurso en el parlamento que quedará para la historia, el día ha terminado con un encuentro diocesano en el estadio Santiago Bernabéu, que se convirtió esta tarde en el corazón espiritual de Europa.

Las noches europeas en el Bernabéu no son simples partidos de fútbol; son rituales de fe, mistica y épica colectiva. Cuando la Champions League llega a Chamartín y el marcador está en contra, el fútbol deja de ser un deporte táctico y se convierte en una liturgia de supervivencia. Un clamor idéntico ha resonado con fuerza con la presencia de León XIV en el estadio, que ha llamado a una ofensiva de fe dispuesta a remontar el marcador, justo cuando muchos daban al cristianismo por muerto en la vieja Europa.

Una previa de Champions

Las puertas del estadio abrieron a las 15:00 horas, y a las 16:30 arrancó un programa previo de una calidad artística difícilmente superable. Conducido con soltura y calidez por el matrimonio de periodistas y presentadores Christian Gálvez y Patricia Pardo, el espacio previo fue una auténtica celebración con un marcado espíritu de fe.

Los madrileños que llegaron pronto al estadio disfrutaron de un cartel de primer nivel que combinó música, humor, magia y animación. Entre los artistas que pisaron el césped del Bernabéu figuraron los cantantes y músicos Valiván, Íñigo Quintero, La voz del desierto, Laraland, y, además de El Pulpo, que se encargó de mantener el ritmo y la animación musical durante toda la tarde.

El humor corrió a cargo de Santi Rodríguez y la magia de Jorge Blass, que dejaron al público boquiabierto con sus actuaciones. El espectáculo ganó en dimensión con la presencia del Coro Familiar Iglesia de Madrid, una formación de más de 1.000 voces —300 de ellas de niños— bajo la dirección del sacerdote y artista Toño Casado; la Orquesta Sinfónica Cruz Diez, con 70 músicos dirigidos por Manuel Jurado; la Banda Pop Salesianos Madrid; y un cuerpo de baile de 100 bailarines con coreografías diseñadas por Ismael Olivas.

El recorrido más largo del papamóvil en Madrid

Eran las 19:30 horas el Papa hizo su entrada al estadio a bordo de un carrito de golf. La multitud estalló en una ovación que recordó inevitablemente la entrada de Juan Pablo II en ese mismo escenario en 1982. La imagen resultó estremecedora: 70.000 personas de pie, aplaudiendo, vitoreando y cantando al unísono, acompañando la interpretación coral del himno oficial de la visita, «Alza la mirada», interpretado por David Bustamante, Daniel Diges y Diana Navarro, que culminó con una ovación cerrada de todo el estadio.

La grada del Bernabéu con la entrada del Papa. Imagen: Gabriel Gonzalez-Andrío

Testimonios

El Cardenal de Madrid, José Cobo, recibió al Santo Padre, con un discurso en el que llamó a la comunidad diocesana de Madrid, Alcalá de Henares y Getafe a caminar en comunión bajo el estilo de la sinodalidad. Inspirándose en una metáfora de San Agustín, Mons. Cobo instó a la Iglesia madrileña a actuar como un coro armónico que evangelice a través del amor y la escucha recíproca, evitando las individualidades para construir una «Iglesia en salida» capaz de integrar con humildad todas las realidades sociales, desde las familias hasta las voces más frágiles y lejanas.

La intervención del Papa estuvo precedida por varios testimonios. La primera en tomar la palabra Susana Arregui, del Consejo Diocesano de Laicos, reivindicó los Consejos Pastorales y Económicos como cauce real de comunión entre movimientos y parroquias. 

Jesús Moure, padre de familia con dos hijos con discapacidad, contó cómo su incorporación al Consejo Pastoral le descubrió la alegría de compartir sus dones con la comunidad. 

Jorge Barco y Liliana Torres, un matrimonio peruano llegado a España hace cuatro años con el temor de encontrar rechazo, relataron cómo la parroquia de los Misioneros de la Preciosa Sangre y Cáritas los acogieron desde el primer día como parte de la familia. 

Y Álvaro, de 33 años, cerró los testimonios con la historia de su conversión: ateo declarado durante toda su vida, fue una vieja Biblia de la clase de religión del colegio la que encendió una búsqueda que el año pasado culminó en su bautismo, confirmación y primera comunión; «esto ha sido el mayor regalo y bendición que he tenido en mi vida», afirmó ante el Santo Padre.

Las palabras del Papa

El Papa ofreció un discurso en el que la figura bíblica de Nehemías —quien convocó a todo el pueblo para reconstruir los muros de Jerusalén— funcionó como hilo conductor de un mensaje orientado hacia la unidad y la misión.

Apoyándose en su encíclica Magnifica humanitas, el Papa recordó que la diversidad de voces no tiene por qué desembocar en dispersión. En sus propias palabras, existe «una posibilidad luminosa: la de edificar juntos, transformando la diversidad en un recurso y haciendo de la escucha y del diálogo el terreno común en el cual hacer crecer la justicia y la fraternidad».

León XIV advirtió contra la tentación del repliegue comunitario —«no dispersarnos ni encerrarnos cada uno en el grupo o en el entorno en el que ya nos sentimos seguros, entre personas que siempre cantan la misma melodía»— y reivindicó la cordialidad como arte espiritual indispensable: sin ella, aseguró, «incluso el anuncio del Evangelio corre el riesgo de convertirse en una repetición impersonal».

Comunidad diocesana

El Pontífice centró también una parte significativa de su alocución en los consejos parroquiales y diocesanos, rechazando su reducción a «meros trámites burocráticos» y presentándolos como «espacios de escucha recíproca para el ejercicio del discernimiento». Cuando esos espacios se cuidan, afirmó, «el culto se convierte en vida y entre las personas surgen lazos de fraternidad y proyectos de solidaridad».

Con palabras de aliento dirigidas específicamente al clero, invitó a los presbíteros a abrazar el discernimiento comunitario como «una de las mayores oportunidades que la sinodalidad ofrece a su ministerio», y les animó a no temer la agitación que el Espíritu puede suscitar: «No os espantéis de todo esto, disfrutadlo».

El discurso concluyó con una llamada a la confianza y a la apertura: «Disponeos a acoger los nuevos comienzos no como una excepción, sino como la regla de la misión», exhortó el Papa, antes de invocar sobre la asamblea las palabras de santa Teresa: Nada os turbe, nada os espante.

Una oración final

El acto concluyó con el rezo del Padre Nuestro de forma conjunta, seguido de la presentación de las primeras piedras, la bendición papal y una canción final que cerró una velada destinada a perdurar en la memoria de todos los presentes.

San Agustín entre nosotros

"Ciertamente, se puede ser moderno y vivir el Evangelio, basta con vivir el humanismo cristiano que nos ha recomendado el Papa León XIV".

8 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

El Papa León XIV comenzó su primer viaje a España con la mayor ilusión y entusiasmo posibles, pues no solo se preparó espiritualmente y se documentó lo necesario, sino que habló con los periodistas en el avión y se acercó fila a fila para entretenerse con cada uno de ellos.

Esta ha sido la tónica de todo este largo e intenso viaje: buscar a la gente, acercarse a las personas, a cada persona; autoridades, miembros de la escolta, público en la calle, políticos o gentes de la cultura.

Indudablemente, el programa de actos oficiales estaba bien cargado, y sobre todo muy pensado, pero también hay que reconocer que la agenda privada estaba también muy llena de visitas y atenciones de casos especiales, de personas necesitadas y de problemas delicados.

Los saludos y estrechones de manos del santo Padre no han sido en ningún momento protocolarios; sus conversaciones con los niños del colegio que le recibieron en el aeropuerto o con la reina Leticia, eran conversaciones afables, abrazos sonrientes, abiertos y entrañables.

El Santo Padre es muy humano y muy divino, y ha predicado con el ejemplo lo que luego iba a salir en todas sus intervenciones: el diálogo fraterno, aprender del otro, estar a la escucha. Ciertamente ha reflejado a las claras tener un corazón de misionero agustino que siempre estaba con el pueblo y que vivía con los indígenas y que ahora sigue latiendo en un corazón universal.

El Santo Padre ha venido a España a encontrarse con cada uno de nosotros y darnos su afecto, su cordialidad y su simpatía arrolladora. León XIV es la viva figura de san Agustín: un hombre tocado por el amor de Dios cuya misión fue sencillamente amar a cada persona con la que se cruzaba y enseñar a amar con su predicación, con su vida y con sus escritos.

La frase más repetida estos días, era el marco-anuncio de la visita: “alzad la mirada”. Esto, ciertamente, se podía hacer de muchas maneras: como lo hubiera hecho san Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco, o como lo ha hecho León XIV: siendo Cristo que pasa en nuestra tierra, que atrae con su mirada, con su sonrisa, con su naturalidad agustiniana y americana.

Después de leer el libro de las “Conversiones “de San Agustín, su “De civitate Dei”, “de unico baptismo” o el de “bono matrimonii”, ciertamente se concluye que no estamos en el discurso oriental del pontífice polaco ni en la cálida racionalidad de Ratzinger, ni en el empuje de Francisco, sino en el corazón ardiente de san Agustín como se refleja en el escudo pontificio de León XIV.

Las ideas que nos iba a trasmitir ya habían sido preanunciadas en su Encíclica “Magnifica humanitas” (25 de mayo de 2026), lo que ciertamente descolocó a todos los que habían escrito sus discursos en el mes de mayo para tenerlo ya todo preparado y controlado: discursos, crónicas periodísticas o las columnas de los diarios y chascarrillos de los tertulianos.

Pero una cosa es ver redactados los discursos, oírlos, escucharlos detenidamente con papel y bolígrafo y otra, bien distinta, es caer en la cuenta que el Espíritu Santo había decidido un cambio de marchas de mayor calado de lo que nos habíamos imaginado. Hemos vuelto a Platón, al mundo de las ideas, al corazón apasionado. A las frases cortas o a los discursos bellísimos a la literatura clásica del siglo de oro de las letras castellanas. Hacía falta que alguien nos diera un revolcón cultural y nos recordara las raíces cristianas de España.

Igual que surgió el Romanticismo alemán después de Kant y Descartes, era necesario que surgiera el corazón de Agustín después del tomismo renovado por la Escuela de Salamanca que ya había sido el nervio del discurso del santo Padre desde el día que llegó.

Ciertamente, en el discurso en el Palacio de Oriente, el Santo Padre comenzó por agradecer a España su aportación al Derecho internacional y eso descolocó a algunos que no vieron a Vitoria y su derecho de gentes, sino que pensaron en las diatribas del Pontífice con Trump y con Sánchez.

Estamos celebrando el V Centenario del comienzo de la Escuela de Salamanca y con ellos el comienzo de la docencia como catedrático de Prima de la Facultad de Teología de la Universidad de Salamanca.

La Escuela de Salamanca, comenzada por Francisco de Vitoria aunó a todos los grandes pensadores de su tiempo, jesuitas, dominicos, franciscanos, agustinos de su tiempo, para inventar el humanismo cristiano que fue el paso del humanismo pagano del Renacimiento a un humanismo internacional gracias al derecho natural, al amor a la libertad y a la defensa de la dignidad de la persona humana.

Ciertamente en Grocio y en la declaración universal de los derechos humanos de 1948 se trascribieron los principios de las Relecciones de Francisco de Vitoria sino que se fundamentaron: aquellos derechos consecuentes de la dignidad de la persona se fundamentaron en que el hombre es y será siempre imagen y semejanza de Dios.

Esta mañana el santo Padre ha expuesto a los políticos de este país un programa idéntico al que después a recordado a los obispos reunidos en la Conferencia episcopal española que celebraban el sesenta aniversario de su constitución.

Ciertamente, se puede ser moderno y vivir el Evangelio, como decía Juan Pablo II en Colón, basta con vivir el humanismo cristiano que nos ha recomendado el Papa León XIV como aprendió de la Escuela se Salamanca y la virtud de la caridad como nos enseñó el Papa Francisco y san Agustín.

El autorJosé Carlos Martín de la Hoz

Miembro de la academia de historia eclesiástica. Profesor del máster de Causas de los Santos del Dicasterio, asesor de la Conferencia Episcopal Española y director de la oficina de las causas de los santos del Opus Dei en España.

El aplauso más largo de la democracia

El Papa ha dibujado, con claridad, las líneas maestras del diálogo de la Iglesia con los poderes políticos en la actualidad.

8 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

7 minutos y 5 segundos.

Esto es lo que ha durado el aplauso de agradecimiento a Papa de los asistentes al histórico discurso de León XIV en las Cortes españolas.

7 minutos y 5 segundos.

Ni tan siquiera la proclamación de la princesa Leonor como heredera al trono de España, o la misma firma de la Constitución que hoy rige la nación española, habían acaparado más de 4 minutos y medio de aplausos. 

León no había entrado al Congreso español como un líder político sino “como Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia católica”.

El Papa ha pronunciado, ante la llamada clase dirigente, uno de los discursos más claros y comprometidos de su pontificado (hasta ahora, evidentemente), y que ha pasado a ser, -como aquellas recordadas intervenciones de Juan Pablo II ante las Naciones Unidas-, parte del acervo de referencia del papel de la Iglesia en la sociedad, la defensa de la dignidad humana y la llamada a la responsabilidad política. 

Las palabras del Papa no han dejado nada atrás: el papel de la Iglesia como voz de la dignidad respetando los poderes y ejercicios públicos, la defensa de la vida desde su concepción a su muerte natural, la necesidad de la libertad de elección de los padres a la educación de sus hijos y la libertad de la conciencia, el respeto al sigilo sacramental desde el Estado.

Ha abordado también el problema de las injerencias entre Iglesia y política; la dignidad de quienes buscan, en otros lugares, una nueva vida; y la paz. La paz no como “ausencia de guerra”, sino la paz nacida de la conciencia. 

El Papa ha dibujado, con claridad, las líneas maestras del diálogo de la Iglesia con los poderes políticos en la actualidad. Pero también nos ha dejado, a quienes servimos a la sociedad desde otros puntos: la tienda de ropa, el bar, la cátedra o el medio de comunicación, la cuestión abierta de nuestro compromiso real con la dignidad de cada uno, con la paz “social”, con la construcción, no ya de un futuro, sino de un presente.

Quizás por eso, aunque pensemos que “habla por el otro”, podemos pensar que siempre seremos el “otro” de nuestro vecino.

Y quizás por eso, o a pesar de eso, también nos unimos a esos 7 minutos de aplauso que, cuando terminen, darán paso a los minutos, 7, o setenta veces siete, que tenemos para empezar a hacer estos deseos realidad.

El autorMaria José Atienza

Directora de Omnes. Licenciada en Comunicación, con más de 15 años de experiencia en comunicación de la Iglesia. Ha colaborado en medios como COPE o RNE.

España

El Papa en las Cortes españolas: “¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano?”

El Papa León XIV ha hecho hoy historia al ser el primer Pontífice que habla en el Congreso de los Diputados, donde ha pronunciado su discurso más largo desde su llegada a España.

Maria José Atienza·8 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

El Papa León XIV ha hecho hoy historia al ser el primer Pontífice que habla en la sede de las Cortes españolas. 

El Pontífice ha sido recibido en la entrada principal del Palacio de las Cortes por la Presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, el Presidente del Senado, Pedro Rollán Ojeda, y otros seis miembros de las Cortes. 

Antes de entrar en el Congreso, se han podido escuchar los himnos nacionales de España y del Vaticano y, a continuación, el Santo Padre ha accedido al Salón de los Pasos Perdidos donde ha firmado en el Libro de Honor. 

En el momento del intercambio de regalos, el Papa ha entregado sendas medallas de plata del Viaje Apostólico al presidente del Senado y la Presidenta del Congreso 

Un Papa en el corazón de la política española 

Un sonado aplauso ha acompañado la entrada del Papa León XIV al Salón de Plenos del Congreso de los Diputados de España. 

La presidenta de la Cámara, Francina Armengol ha dado la bienvenida al Papa con un discurso en el que ha subrayado la voluntad de la Cámara de “escuchar con el convencimiento de que el entendimiento es insustituible” y defendiendo el “multilateralismo como condición para la paz internacional”. Armengol ha calificado la actividad política óptica como la “lucha contra pobreza, precariedad y violencia” y ha expresado su deseo de que la actividad política sea “la búsqueda de la dignidad de las personas y el bien de los pueblos, no las luchas de poder a las que ahora asistimos”. 

El Papa ha tomado la palabra ante un pleno en el que, además de los actuales representantes políticos de los españoles se encontraban políticos de diferentes signos, los expresidentes del Gobierno, excepto José Luis Rodríguez Zapatero, el Defensor del Pueblo, y distintos representantes de la sociedad civil española. 

Un discurso largo y completo

En un discurso largo, el más largo de los pronunciados por León XIV hasta la fecha en España, el Papa se ha presentado, “ante todos ustedes como Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia católica”, evidenciando que, tal y como respondió a Trump hace unas semanas, él no es un político, sino que habla desde la fe. 

La Iglesia, ha recordado el Papa, “cuando se dirige a la vida pública, lo hace respetando la misión propia de las instituciones y la legítima responsabilidad de quienes han recibido el mandato de legislar. Reconoce «la autonomía de las realidades terrenas» y «la distinción entre comunidad eclesial y comunidad política»; y, precisamente desde esa conciencia, aporta una reflexión”. 

¿Qué concepción del hombre traduce la ley?

“Mi presencia entre ustedes quiere ser un gesto de cercanía hacia España, en el marco de la mutua cooperación, y una palabra ofrecida desde el servicio a la persona humana”, ha continuado al Papa, que ha elogiado la historia de España y del pensamiento humanista de la que ha sido cuna, con ejemplos como la escuela de Salamanca, una de las citas favoritas del Pontífice.

En esta línea, León XIV ha defendido que “toda tarea legislativa acaba encontrándose con una pregunta decisiva: qué concepción de la persona humana inspira las leyes y qué tipo de sociedad construye esas leyes” y ha querido recoger algunas de las respuestas que, históricamente, la nación española ha dado a este interrogante poniendo el acento en la defensa de la libertad y en el reconocimiento ”del ser humano como algo más que una pieza del orden social, económico o político: lo ha reconocido como criatura abierta a la verdad”. 

La revolución humanista de la escuela de Salamanca

Uno de los ejes centrales del discurso papal en las Cortes españolas ha sido el profundo y reflexivo recuerdo del Pontífice a la importancia d la escuela de Salamanca en el desarrollo del orden legislativo y social en el momento en el que el mundo se hizo más grande, cuando, con la llegada a América “España quedó situada ante responsabilidades históricas de alcance universal”. 

En ese momento, ha subrayado el Papa, “algunos maestros comprendieron que la razón no podía ser invocada para revestir de legitimidad cuanto la fuerza o el interés presentaban como conveniente. Introdujeron así en el discernimiento histórico la pregunta por el valor irreductible de todo ser humano y los límites morales del poder”. 

No ha obviado el Pontífice que “la sociedad y la misma Iglesia no siempre estuvieron a la altura”, León XIV ha enfatizado que “la reflexión de la Escuela de Salamanca —y de manera particular fray Francisco de Vitoria, junto con otros dominicos y jesuitas— contribuyó a formar una conciencia jurídica y moral capaz de recordar que la autoridad lleva siempre consigo una responsabilidad y que todo ser humano debe ser reconocido como sujeto de derechos y deberes”. 

Actualizando esta pregunta, el Papa ha subrayado cómo hoy, con los avances tecnológicos y, en especial la Inteligencia Artificial, los límites pueden también desdibujarse. Asimismo, ha recordado el discurso de Benedicto XVI ante el parlamento alemán para evaluar que la dignidad humana “precede a toda concesión del Estado y no puede quedar subordinada a consensos sociales”.

¿Puede llamarse justa una nación? Respeto de la vida, familia y libertad de educación

“Me corresponde pronunciar hoy una palabra serena y firme ante quienes tienen la grave responsabilidad de ordenar jurídicamente la convivencia social”, ha continuado el Papa, que no ha evitado, en este punto, la mención a varios de los asuntos más graves que asolan los sistemas jurídicos y sociales actuales. ¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás? La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización.-Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural”. 

El Papa se ha referido a la familia como “realidad humana primera y fundamento natural de la comunidad”, y a las instituciones educativas en la que “muchos padres deseosos de que sus hijos aprendan a relacionarse, a pensar con espíritu crítico y a adquirir valores sólidos, depositan en ellas grandes esperanzas, como valiosas aliadas en su educación”.

Un punto especialmente interesante en el Parlamento español ante el que el Papa ha defendido “el ‘derecho primario e inalienable’ de los padres a ‘elegir el tipo de educación y de formación que reciben sus hijos, en coherencia con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas’”.

La cuestión migratoria 

La cuestión migratoria, una de las líneas fundamentales de este viaje, ha entrado de lleno en este discurso en el que León XIV, ha afirmado que “allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos”. 

En esta línea, el Pontífice ha defendido la necesidad de “fortalecer la prevención, el rescate y la asistencia a las víctimas, especialmente en el marco de una cooperación regional y multilateral”. 

Prevost ha apostado por una cooperación internacional ante un drama que no puede atajar una sola nación. 

La pluralidad no es atacar al adversario 

“El mundo atraviesa una profunda crisis espiritual y cultural” ha afirmado el Pontífice. “La paz exige valentía diplomática, responsabilidad ética y una visión de futuro tundada en el respeto a la identidad de cada pueblo y en la obligación de los Estados de resolver sus controversias por los caminos pacíficos que ofrece el derecho internacional”, ha defendido el Papa que ha mostrado su preocupación ante el avance del rearme como “respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional”. 

Ante este escenario internacional, el Papa ha hecho un llamado “a redescubrir el valor indispensable del diálogo”.

La paz, interna y externa, ha marcado la última gran parte del discurso en el que el Papa ha defendido que la “pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario”. 

Protección y respeto de la libertad religiosa

El Pontífice ha ido más allá, pidiendo una protección clara y firme de la libertad religiosa y la conciencia personal: “La libertad sobre la que se edifica el Estado contemporáneo, si es auténtica, reconoce la dimensión religiosa del ser humano, la respeta y la tutela jurídicamente; y evita que alguien tenga que renunciar a contribuir a la sociedad en la que vive por causa de su fe”.

“En este contexto”, ha señalado León XIV, “el sigilo sacramental de la confesión reviste una importancia especial para la Iglesia católica. Se inserta en el ámbito más amplio de la libertad religiosa, que garantiza a las comunidades creyentes un espacio propio de vida, organización y disciplina interna”. Protegerlo jurídicamente, ha indicado, “significa preservar un espacio sagrado de libertad interior, donde el creyente puede abrir su alma ante Dios sin temor a presiones externas”.

Al mismo tiempo, ha subrayado que “la fe no pretende imponerse mediante privilegios ni coerciones, sin embargo, tampoco puede ser relegada al silencio como si fuese irrelevante”. 

La ley ha de comparecer ante la dignidad humana 

Haciendo un recorrido visual por las imágenes de la Cámara española, el Papa ha apuntado con fuerza que “una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando, además de ser válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse”, animando a los españoles cuya “tradición cultural, jurídica y espiritual ha sabido poner en diálogo fe y razón, derecho y conciencia, unidad y pluralidad” a ser parte en este camino de avance social. 

El aplauso más largo de la democracia 

El Papa ha concluido esta histórica intervención acompañado de lo que podría ser ya calificado como el aplauso más largo de la democracia. 

Unos aplausos que han comenzado al terminar el discurso papal y  que se han prolongado durante una decena de minutos hasta que el Pontífice ha abandonado la sala, acompañado de la presidenta de la cámara y de diversas autoridades. 

También se han podido escuchar varios “¡Viva el Papa!” que han sido secundados por los asistentes a esta intervención histórica.

Durante todo este tiempo León XIV se ha mostrado especialmente emocionado. Agradeciendo con gestos a los diputados e invitados una muestra de cariño, que ha quedado ya para la historia de la cámara española.

España

Discurso íntegro del Papa León XIV en el Congreso de los Diputados

Publicamos el mensaje del Pontífice al Parlamento español en el que defiende la dignidad humana frente al poder. "España puede ofrecer mucho en este camino" afirma el Papa León.

Redacción Omnes·8 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 13 minutos

El Papa León XIV ha pronunciado un discurso histórico este lunes 8 de junio ante las Cortes Generales, siendo la primera ocasión en que un Pontífice toma la palabra en el Congreso de los Diputados. El jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano se ha dirigido a diputados, senadores y representantes de las principales instituciones españolas durante una sesión conjunta celebrada en el Palacio de las Cortes.

A su llegada desde la Nunciatura Apostólica, León XIV ha sido recibido por la presidenta del Congreso, Francina Armengol; el presidente del Senado, Pedro Rollán; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; y otras autoridades del Estado. Ante ellos, el Pontífice ha pronunciado una intervención llamada a convertirse en uno de los momentos más significativos de su visita oficial a España. Este es el texto íntegro de su discurso:

Presidente del Gobierno, 
Presidenta del Congreso de los Diputados, 
Presidente del Senado, 
Presidente del Tribunal Constitucional, 
Presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, 
Miembros del Congreso de los Diputados y del Senado, 
Señoras y señores:

Agradezco a la Señora Presidenta sus amables palabras, así como la invitación que la Sede  Apostólica ha recibido con ocasión de mi viaje a este país, así como la deferencia de acogerme en  este histórico Palacio del Congreso de los Diputados, ámbito eminente de la vida institucional,  jurídica y democrática del Reino de España. Vengo ante todos ustedes como Obispo de Roma y Pastor  de la Iglesia católica, consciente de que la misión confiada al Sucesor del apóstol Pedro como  principio y fundamento de unidad de los Obispos y de los fieles (cf. Lumen gentium, 23) coloca a la  Santa Sede, de modo peculiar, en diálogo con los pueblos y con los Estados. 

Mi presencia entre ustedes quiere ser un gesto de cercanía hacia España, en el marco de la  mutua cooperación, y una palabra ofrecida desde el servicio a la persona humana. La Iglesia “camina  con la humanidad”, comparte sus esperanzas y sus heridas, escucha los interrogantes de cada época  y se deja interpelar “por todo lo que concierne a la existencia de los hombres y las mujeres de hoy”.  Por eso, cuando se dirige a la vida pública, lo hace respetando la misión propia de las instituciones y  la legítima responsabilidad de quienes han recibido el mandato de legislar. Reconoce “la autonomía  de las realidades terrenas” y “la distinción entre comunidad eclesial y comunidad política”; y,  precisamente desde esa conciencia, aporta una reflexión nacida del deseo de servir al bien común y  de recordar aquello que hace verdaderamente humana la convivencia (cf. Magnifica humanitas, 18- 19). 

En este hemiciclo se da forma jurídica a la convivencia social. Aquí las diferencias se  escuchan, se ordenan y, cuando es posible, se convierten en decisión compartida. Por eso, más allá  de la legítima diversidad de posiciones, toda tarea legislativa acaba encontrándose con una pregunta  decisiva: qué concepción de la persona humana inspira las leyes y qué tipo de sociedad construye  esas leyes. 

Ante esta cuestión, España posee una memoria particularmente rica. Su identidad geográfica  y política se ha ido entretejiendo con una historia en la que la fe y la razón, el arte y el derecho, la  tradición y el pensamiento han sabido encontrarse fecundamente. En sus catedrales y universidades,  en su literatura inmortal, en sus instituciones jurídicas y en el ánimo mismo de su pueblo, permanece  viva una herencia que ha dado forma a un modo de vivir la libertad, practicar la justicia y ordenar la  vida común. 

Desde las páginas universales del Quijote, donde Cervantes proclamó que «la libertad […] es  uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos» (Don Quijote de la Mancha, II,  58), hasta la hondura espiritual de santa Teresa de Ávila, y desde la gran tradición jurídica española  hasta la inquietud metafísica de Unamuno, que recordaba que el hombre «no se resigna a morir del  todo» (Del sentimiento trágico de la vida, I), España ha sabido mirar al ser humano como algo más  que una pieza del orden social, económico o político: lo ha reconocido como criatura abierta a la  verdad, dotada de libertad y movida por una sed de eternidad que ninguna realidad temporal logra  extinguir; en una palabra, como alguien cuya dignidad precede a toda utilidad y a cuyo servicio está  sujeta la acción legislativa. 

Por eso, al hablar hoy de la persona humana, esta memoria conduce naturalmente a Salamanca  y al pensamiento que allí maduró. La presencia simbólica en esta sala de los Reyes Isabel y Fernando remite a aquel momento en que España quedó situada ante responsabilidades históricas de alcance  universal; pocos años después, Salamanca habría de asumir, con singular lucidez, la reflexión moral  y jurídica que ese escenario reclamaba. En aquella sede universitaria, hace quinientos años, cuando se abrían mundos nuevos y posibilidades inmensas en las relaciones entre los pueblos, algunos  maestros comprendieron que la razón no podía ser invocada para revestir de legitimidad cuanto la  fuerza o el interés presentaban como conveniente. Introdujeron así en el discernimiento histórico la  pregunta por el valor irreductible de todo ser humano y los límites morales del poder. Hay que  reconocer que la sociedad y la misma Iglesia no siempre estuvieron a la altura de las intuiciones que  encontraban eco en su propia tradición cristiana. 

Sin embargo, aquel interrogante abrió un horizonte intelectual y moral que desbordó su propio  momento histórico. La intuición del totus orbis, de una comunidad humana más amplia que cualquier  poder particular, permitía afirmar la existencia de vínculos jurídicos y morales entre los pueblos.  Desde España, la reflexión de la Escuela de Salamanca —y de manera particular fray Francisco de  Vitoria, junto con otros dominicos y jesuitas— contribuyó a formar una conciencia jurídica y moral  capaz de recordar que la autoridad lleva siempre consigo una responsabilidad y que todo ser humano  debe ser reconocido como sujeto de derechos y deberes. Ese anhelo sigue hablando también hoy: que  la dignidad, la justicia y el bien común sean la medida de las relaciones sociales, tanto a nivel nacional  como a nivel internacional. 

Ésta es una de las grandes herencias de España: haber unido la acción histórica con la lucidez  de la razón moral. Aquella contribución, nacida a orillas del Tormes, trascendió las aulas y las  bibliotecas, y llegó a formar parte de una conciencia más amplia, compartida por la comunidad  internacional que sigue preguntándose cómo construir la paz sobre el reconocimiento de la persona y  no sobre la imposición de la fuerza. Ese legado vive también en estas Cortes, cada vez que el  legislador se pregunta cómo hacer que lo posible sea justo, que lo legal sea verdaderamente humano  y que la voluntad de la mayoría custodie aquellos bienes que pertenecen a todos y respete aquello que  ninguna mayoría puede legítimamente vulnerar. 

La pregunta salmantina sigue acompañando la tarea de quienes sirven a la vida pública. Hoy,  los nuevos mundos que se abren ante nosotros ya no se dibujan en los mapas: se despliegan en la  técnica, en la economía, en la biomedicina y en el universo digital, donde el poder humano alcanza  ámbitos cada vez más delicados de la vida personal y social. 

El progreso ofrece posibilidades admirables, y hoy lo vemos de modo singular en el desarrollo  de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías. Como he recordado en mi reciente Encíclica, la  tecnología en sí misma no es neutral porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula  y la utiliza (cf. Magnifica humanitas, 9); por eso, ante las transformaciones de nuestro tiempo, nuestro  discernimiento debe centrarse en qué lugar ocupa la persona humana en nuestras decisiones, y cómo  se plantean hoy, de manera nueva, la dignidad del trabajo, la solidaridad, la política social y el bien  común. 

Este discernimiento comienza por una afirmación primera: toda sociedad auténticamente justa  se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana. Tal dignidad  precede a toda concesión del Estado y no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables  o al vaivén de las mayorías de cada momento (cf. BENEDICTO XVI, Discurso ante el Parlamento  Federal alemán, 22 septiembre 2011). Pertenece a todo ser humano por el hecho mismo de existir, y  por eso debe orientar todo ordenamiento jurídico positivo. La fe cristiana la proclama a partir de la  Revelación; la razón humana puede reconocerla como exigencia inscrita en la verdad del hombre (cf.  ibíd.). Cuando esta convicción permanece viva, el derecho se convierte en amparo de todos y en  garantía frente a la imposición de intereses y agendas particulares. 

Sobre este fundamento, me corresponde pronunciar hoy una palabra serena y firme ante  quienes tienen la grave responsabilidad de ordenar jurídicamente la convivencia social. Esta  convivencia puede verse amenazada por la cultura del descarte, como tantas veces advirtió el Papa  Francisco (cf. Discurso a la Asamblea Plenaria de la Pontificia Academia para la Vida, 27  septiembre 2021). En este sentido, si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué  futuro pueden tener nuestras sociedades? ¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja  en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende  enteramente del cuidado de los demás? La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización. Toda vida humana debe ser reconocida y  custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia. Cuando  esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado  más profundo: servir y proteger a cada persona. Por eso, la grandeza moral de una nación se  manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan  mayor fragilidad.  

El bien común es, en cierto modo, “la forma social de la dignidad humana” (cf. Magnifica  humanitas, 59). No consiste en la mera suma de intereses particulares, sino en «el conjunto de  condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el  logro más pleno y más fácil de la propia perfección» (Gaudium et spes, 26). Cuando el bien común  deja de ser horizonte compartido, la acción pública corre el riesgo de fragmentarse en intereses  parciales, incapaces de custodiar aquello que pertenece a todos. 

En este contexto, reviste particular importancia la familia, realidad humana primera y  fundamento natural de la comunidad. En el hogar se entrelazan las generaciones y se transmite una  memoria viva que da continuidad interior a la sociedad. Allí donde la familia es sostenida, se fortalece  también la estabilidad espiritual y social de las naciones. La familia será siempre la primera escuela  de humanidad en la que se aprende, antes que en cualquier otro lugar, la gramática elemental de la  convivencia: recibir la vida, cuidar al otro, perdonar, servir y pertenecer. 

También las instituciones educativas ocupan un lugar decisivo en esta tarea. En ellas, las  nuevas generaciones pueden aprender a buscar y amar la verdad, a cuestionarse sobre el sentido de la  vida y la dignidad de cada persona. Por eso, muchos padres deseosos de que sus hijos aprendan a  relacionarse, a pensar con espíritu crítico y a adquirir valores sólidos, depositan en ellas grandes  esperanzas, como valiosas aliadas en su educación. Esta colaboración ha de respetar siempre el  «derecho primario e inalienable» de los padres a «elegir el tipo de educación y de formación que  reciben sus hijos, en coherencia con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas» (cf.  Magnifica humanitas, 143; cf. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, art. 18.4). 

La afirmación de la dignidad humana no puede permanecer abstracta cuando tantas personas  se ven obligadas a dejarlo todo para buscar paz, seguridad y futuro. También el trágico drama  migratorio interpela hoy la conciencia de las naciones y el fundamento ético del orden internacional.  Numerosos hombres, mujeres y niños se ven obligados, por circunstancias muchas veces dramáticas,  a partir de sus comunidades y dejar atrás seres queridos, historias y vínculos. Esta realidad rebasa  cualquier lectura puramente demográfica o económica: constituye una cuestión eminentemente moral  y jurídica. Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o  lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la  igual dignidad de todos los seres humanos. 

La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas, afronte  las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos. De ahí nace una doble  exigencia de justicia social: ofrecer vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades  reales de integración; y promover, al mismo tiempo, el derecho a permanecer en la propia tierra,  trabajando para que nadie tenga que abandonar su hogar por falta de paz, seguridad o condiciones  dignas de vida, entre ellas las desigualdades económicas y los efectos de la crisis climática (cf.  Magnifica humanitas, 81). 

En los últimos años, las rutas cada vez más peligrosas han evidenciado el altísimo coste de  esta realidad, tantas veces escondida o ignorada. Muchas personas siguen siendo presas de traficantes  y contrabandistas que se aprovechan de su desesperación. Es necesario fortalecer la prevención, el  rescate y la asistencia a las víctimas, especialmente en el marco de una cooperación regional y  multilateral. 

Ninguna nación puede afrontar por sí sola un desafío de esta magnitud. Por ello, es  indispensable una respuesta coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y  oportunidades reales de integración a quienes emigran. Cuando la respuesta institucional se hace cercana, justa y coordinada, las fronteras dejan de ser lugares de abandono y pueden convertirse en  espacios de protección responsable de la dignidad humana. 

Señorías: 

El mundo atraviesa una profunda crisis espiritual y cultural, que se manifiesta en múltiples  formas de violencia, polarización y desconfianza recíproca. En este contexto, la paz se presenta como  una aspiración política y, más aún, como una verdadera exigencia moral. Reclama una palabra pública  que respete a quien piensa distinto, instituciones puestas al servicio del encuentro, una memoria  histórica que busque la verdad y la reconciliación y una vida social capaz de sostener la amistad cívica  y el respeto mutuo en medio de la discrepancia. 

En el plano internacional, la paz exige valentía diplomática, responsabilidad ética y una visión  de futuro fundada en el respeto a la identidad de cada pueblo y en la obligación de los Estados de  resolver sus controversias por los caminos pacíficos que ofrece el derecho internacional. Toda guerra  constituye, en última instancia, una dolorosa derrota de la capacidad de negociar y también de aquella  conciencia común de la humanidad que reconoce vínculos de justicia entre las naciones. Las armas  pueden imponer un silencio temporal; pero nunca podrán edificar una paz auténtica y duradera. 

Por eso, preocupa que, en diversos lugares del mundo, y también en Europa, vuelva a  presentarse el rearme como respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional. La  verdadera seguridad, en cambio, nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho  internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que  se benefician de la guerra. También el desarrollo de las nuevas tecnologías y de la inteligencia  artificial en el ámbito militar exige una vigilancia ética rigurosa, para que las decisiones sobre la vida  y la muerte nunca sean descargadas sobre automatismos ni sustraídas a la responsabilidad moral de  la persona humana (cf. Discurso en la Universidad “La Sapienza”, 14 mayo 2026). 

La comunidad internacional está llamada a redescubrir el valor indispensable del diálogo  como camino paciente hacia acuerdos justos y duraderos, fundados en el respeto a los tratados, en la  transparencia de la acción diplomática y en la voluntad sincera de anteponer la paz al recurso a la  fuerza. De ahí nacen la confianza y la esperanza. 

Como recuerda el lema de la Unión Europea, In varietate concordia, la unidad verdadera no  uniforma, sino que cohesiona en la diversidad, haciendo de las culturas, sensibilidades y tradiciones  una ocasión de enriquecimiento mutuo. 

Asimismo, dentro de las propias sociedades es urgente construir una cultura de la reciprocidad.  La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario. En una  convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz, cuando las  diferencias se dejan mitigar por la escucha y se ordenan al reconocimiento de las necesidades, los  anhelos y las capacidades de todos. 

Pero la paz no es solamente una realidad política o institucional. Nace también en la  conciencia, allí donde el rencor, la indiferencia y el odio ceden espacio a la reconciliación. Por eso,  se instaura y se protege también a través del lenguaje. Las palabras pueden abrir caminos o cerrarlos;  pueden iluminar la realidad o deformarla hasta hacer imposible el encuentro. Quienes ejercen una  responsabilidad pública tienen, por eso, una especial obligación de custodiar la palabra para  «desarmar el lenguaje» (Mensaje para la Cuaresma de 2026, 13 febrero 2026). La firmeza no exige  desprecio; la discrepancia no conlleva humillación. 

De este respeto al otro nace también el deber de custodiar el espacio donde maduran sus  convicciones, su conciencia y su relación con Dios. La atención a ese ámbito interior permite  comprender mejor una cuestión decisiva para toda sociedad verdaderamente democrática: la libertad  de pensamiento, de conciencia y de religión, derecho fundamental que tutela el ámbito más íntimo de  las personas. La libertad sobre la que se edifica el Estado contemporáneo, si es auténtica, reconoce la  dimensión religiosa del ser humano, la respeta y la tutela jurídicamente; y evita que alguien tenga que  renunciar a contribuir a la sociedad en la que vive por causa de su fe. 

Sin confundir el plano jurídico con el moral, conviene recordar también que la libertad  necesita una comprensión plena de sí misma. Ser libre no significa únicamente estar libre de coacciones o disponer de muchas posibilidades de elección; significa poder reconocer el bien y  adherirse a él responsablemente. Por eso, toda sociedad efectivamente libre requiere también una  justa delimitación del poder público, de modo que la libertad de las personas, de las comunidades y  de las asociaciones no sea indebidamente restringida (cf. Dignitatis humanae, 1). Desde esta  perspectiva, la legítima autonomía del orden temporal jamás debe interpretarse como hostilidad hacia  el fenómeno religioso. La fe no pretende imponerse mediante privilegios ni coerciones; sin embargo,  tampoco puede ser relegada al silencio como si fuese irrelevante para la vida pública. 

En este contexto, el sigilo sacramental de la confesión reviste una importancia especial para  la Iglesia católica. Se inserta en el ámbito más amplio de la libertad religiosa, que garantiza a las  comunidades creyentes un espacio propio de vida, organización y disciplina interna (cf.  CONFERENCIA SOBRE LA SEGURIDAD Y LA COOPERACIÓN EN EUROPA, Acta Final de Helsinki, 1 agosto  1975, Principio VII). Tutelarlo jurídicamente, como sucede de modo análogo en algunas profesiones,  significa preservar un espacio sagrado de libertad interior, donde el creyente puede abrir su alma ante  Dios sin temor a presiones externas, como reconocen también las normas internacionales (cf. CORTE  PENAL INTERNACIONAL, Reglas de Procedimiento y Prueba, Regla 73.3). 

Señoras y Señores: 

Permitan que me detenga un instante en algunas imágenes que adornan esta Cámara. En este  Salón de Sesiones, la luz natural entra por el lucernario que corona la sala. Esa luz que viene de lo  alto puede recordar que también la política necesita reconocer una medida que la precede y la supera. 

También las pinturas que evocan, en la parte superior del muro principal, la recepción del  Evangelio y del Decálogo recuerdan algo esencial. Sin confundir el orden político con el religioso,  esos signos invitan a reconocer que la libertad moderna ha sido preparada también por una larga  educación de la conciencia, profundamente marcada por la tradición cristiana. En esa escuela interior,  los pueblos aprendieron que el derecho debe servir al bien, que la justicia pone límites a la fuerza,  que el poder necesita legitimidad, que los pobres pertenecen plenamente a la comunidad, que el  extranjero debe ser acogido conforme a su dignidad y que la vida humana jamás puede ser tratada  como mercancía. 

Una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente  aprobada; la alcanza cuando, además de ser válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad  de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse. 

Les invito a alzar, pues, la mirada: no para alejarse de la realidad, sino para recordar que toda  decisión de las autoridades públicas toca personas de carne y hueso, especialmente a quienes tienen  menos fuerza para hacerse oír. Porque la altura de miras consiste precisamente en mirar con más hondura aquello que está en juego en cada decisión pública. Por eso, junto a las respuestas técnicas y  las reformas legales, hace falta también una renovación moral. 

España puede ofrecer mucho en este camino. Cuenta con una lengua que une continentes; una  tradición cultural, jurídica y espiritual que ha sabido poner en diálogo fe y razón, derecho y  conciencia, unidad y pluralidad. Esta experiencia histórica recuerda también el valor de la concordia  y del esfuerzo paciente por construir una convivencia pacífica y justa. 

Que esta noble nación jamás pierda la memoria de sus raíces ni la audacia de mirar al futuro.  Que España continúe siendo tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza. Y que su  vida pública sepa unir siempre la firmeza de las convicciones con la nobleza del diálogo y la grandeza  del servicio. 

Que Dios conceda paz a todas las naciones de la tierra, concordia a las familias y serenidad a  las conciencias. Y que, sobre el Reino de España, marcado por la huella apostólica de Santiago y por  la presencia maternal de la Virgen del Pilar, desciendan días de prosperidad, justicia y paz duradera.  Muchas gracias.

Cultura

Científicos católicos: Martín de Rada

Martín de Rada, nació en Pamplona, estudió griego, matemáticas, física, ciencias naturales, geografía y astronomía.

Ignacio del Villar·8 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Martín de Rada (20 de julio de 1533 – 8 de junio de 1578), nació en Pamplona en el seno de una familia noble que lo mandó a formarse con su hermano en la Universidad de París, donde estudió griego, matemáticas, física, ciencias naturales, geografía y astronomía. De Rada demostró ser un alumno aventajado y continuó después sus estudios en Universidad de Salamanca. Sin embargo, finalmente optó por ingresar en el convento de los agustinos (1554). Fue un gran cambio de rumbo, aunque volvió a recalar en la propia Universidad de Salamanca, esta vez para estudiar Teología.

Después se alistó en las misiones. México y Filipinas fueron sus destinos. En este último lugar fue donde demostró su saber científico. No había abandonado del todo lo aprendido antes de entrar a fraile. Se llevó consigo el libro de Nicolás Copérnico, De revolutionibus orbium coelestium, que le sirvió para dirimir una cuestión muy importante entre España y Portugal, la pertenencia de las islas Filipinas. Los españoles ya las habían conquistado y comenzado su labor evangelizadora, pero llegaron los portugueses reclamando su jurisdicción de acuerdo con el tratado de Tordesillas. Entonces Martín de Rada, ayudándose de la obra del astrónomo polaco, dedujo que las Filipinas, las Molucas y Japón caían en territorio español.

Con la astronomía actual, de mayor precisión, se sabe que esto no es así, pero aquella demostración científica sirvió entonces y dejaba patente los grandes conocimientos del fraile agustino. De hecho, una de sus obras se titula “De latitudine et longitudine locorum invenienda”, “Sobre cómo encontrar la latitud y la longitud de los lugares”. Martín de Rada destacó también como defensor de los derechos de los pueblos indígenas frente a los abusos de algunos colonizadores, llegó a ser elegido provincial de los agustinos en Manila, e incluso formó parte de la primera embajada española a China en 1575, donde fue recibido con honores y redactó una célebre Relación del Reino de la China, en la que describía sus provincias, riquezas, costumbres y religión. Esta obra fue la primera en identificar a la China contemporánea con el Catay de Marco Polo. Además, a él se le deben también intentos pioneros de crear vocabularios de las lenguas cebuana y china.

El autorIgnacio del Villar

Universidad Pública de Navarra.

Sociedad de Científicos católicos de España

España

El Papa anima a la sociedad civil a ser “hilos nuevos para tejer redes nuevas que armonicen todos los ámbitos de la vida”

El encuentro con representantes del mundo de la cultura, la empresa, el deporte y la sociedad civil ha sido quizás el evento más “novedoso” de la agenda papal en España.

Maria José Atienza·7 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

El Movistar Arena hoy acogía a 12.000 personas, pero no para un concierto o un partido. Para ver y escuchar al Papa. León XIV ha entrado acompañado de un aplauso que no ha cesado en todo su recorrido de saludos. El Papa se ha mostrado agradecido y emocionado, incluso con los ojos brillantes en algún momento.

Personalidades del mundo de la comunicación, el arte, la cultura o el deporte han sido los participantes en este acto que el Cardenal Arzobispo de Madrid ha destacado como “nuestro tiempo presenta una grieta peligrosa: la falta de preguntas y de sentido. Frente a esto, Santidad, somos llamados a buscar respuestas juntos”. 

Cristo, corazón del impulso creativo 

“La relación entre la Iglesia católica y el arte no ha sido solo fructífera: ha sido determinante. No tememos equivocarnos al decir que la iglesia ha sido el mayor productor de arte de la historia de la humanidad”, ha recordado el actor Antonio Banderas, que ha continuado, “en el corazón de ese impulso creativo esta quien atraviesa los siglos, los estilos y las culturas, y que con total seguridad ha sido la figura mas representada en la historia del arte: se trata de Jesucristo”. Un Cristo que, como ha querido señalar el actor malagueño, se trata de “una presencia constante. No como una imagen repetida, sino como un icono de paz, de amor y de sacrificio”.

El actor ha concluido defendiendo que “este encuentro entre la iglesia y la sociedad civil no es solo oportuno: es necesario. Necesitamos seguir creando y compartiendo.Seguir preguntando”. Y ha cerrado sus palabras parafraseando a san Agustín: “Decís vosotros que los tiempos son malos. Sed vosotros mejores y los tiempos serán mejores. Vosotros sois el tiempo”.

Por su parte, el Rector de la Universidad Complutense, José María Coello de Portugal, ha centrado sus palabras en la necesidad de salvaguardar una educación respetuosa “con la diversidad pero también con la verdad, con pleno respeto a la ética de la investigación” y ha abogado por unas universidades “académicamente excelentes pero socialmente inclusivos, entornos en los que se desarrolle la cultura del esfuerzo y la competitividad pero presididos por el pleno respeto a la dignidad de cada persona”.

Coello de Portugal ha agradecido al Papa “la reciente designación por Su Santidad por primera vez en la historia de un profesor universitario como doctor de la Iglesia, en la persona de John Henry Newman”, y ha planteado al Papa dos retos de las universidades en la actualidad: “como contribuir a edificar una sociedad pacífica y cómo liderar desde la educación y la investigación los cambios científicos propios de la revolución tecnológica en la que nos encontramos inmersos”. 

Tras la intervención del académico ha tenido lugar una emocionante y compleja actuación de la mano de la bailaora Sara Baras y su equipo. El Papa, que ha querido saludar a todos los integrantes del tablao, ha mostrado su cariño y admiración a las bailaoras. 

Necesidad de una visión transformadora y profundamente humanista de la empresa

Antonio Garamendi, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE); Unai Sordo, secretario general de las Comisiones Obreras ; Pepe Álvarez, secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT); y Ángela de Miguel, presidenta de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) han compartido con el Papa una amplia reflexión sobre el mundo de la empresa, la economía y el papel de la IA en el mundo laboral.

En este ámbito, han defendido que “en el diálogo social, la Inteligencia Artificial deja de ser una herramienta de sustitución laboral y se convierte en un proyecto colectivo, de valores compartidos, transparencia en los algoritmos y útil a la transición justa y respeto de la dignidad de las personas trabajadoras”.

Los sindicalistas y empresarios han apostado por  “afrontar lo que, sin duda, es un auténtico cambio de época. La transformación tecnológica, la inteligencia artificial y la competencia global están redefiniendo la forma de producir, de trabajar y de relacionarnos. Y, es por eso, que necesitamos reforzar una visión que sea transformadora y profundamente humanista de la empresa”.

Todos han coincido en la necesidad de un nuevo pacto social, en un entorno laboral inestable y fragmentado como el actual. 

“Aceptar nuestra fragilidad nos hace humanos”

Entre los más esperados estaban los testimonios de Carolina Marín y Teresa Perales. Ambas deportistas han llegado felices. Tanto Marín como Perales han declarado, con frecuencia, su fe, especialmente en momentos de victoria pero también de lesiones, o de retos, como en el caso de la paralímpica, Teresa Perales, quien ha afirmado que  “aceptar nuestra fragilidad y nuestros momentos difíciles no nos hace débiles, nos hace humanos. La verdadera victoria no es ser invencibles, sino aprender a levantarnos con la ayuda de los demás”.

En la misma línea, la campeona de bádminton, Carolina Marín ha explicado que  “adversario no es un enemigo; es un compañero de viaje indispensable que, al dar lo mejor de sí, nos obliga a dar lo mejor de nosotros mismos. Competir es crecer con el otro, nunca contra el otro”.

El Papa ha bajado las escaleras para saludar, con gran cariño, a Teresa Perales y a Carolina Marín, quien le ha regalado una raqueta de bádminton.

“La Iglesia quiere estar en dialogo con el mundo”

Tras las intervenciones de estas personalidades, ha llegado el momento más esperado y central de la tarde:la intervención de León XIV. 

El Papa, no ha ocultado, una vez mas, su aprecio por España destacando que en “este hermoso país es imposible no admirar la huella de creatividad que atraviesa su historia”. 

Haciendo referencia al rico patrimonio histórico español, el Papa se ha preguntado “¿qué herencia estamos dejando al futuro y por ende, qué tipo de comunidad estamos construyendo?”. Y ha subrayado cómo “nuestra sociedad, en efecto, posee una extraordinaria capacidad para producir, innovar y comunicar, sin embargo, parece que todavía necesitamos aprender a custodiar el alma de aquello que esta genera. De lo contrario, corremos el riesgo de ser expertos en los medios y eficaces para producir, pero inciertos acerca del porqué, para qué, con quién y para quién se produce. En este contexto, la Iglesia, consciente tanto de sus aciertos como de sus errores a lo largo de la historia, anhela permanecer en diálogo con el mundo contemporáneo”. 

Cristo responde a las grandes cuestiones 

La Iglesia, ha recordado el Papa, es experta en humanidad ante esa pregunta decisiva en nuestro tiempo “¿qué significa ser verdaderamente humano?”. Y lo es, ha desarrollado el Papa, porque “Jesucristo responde a las grandes preguntas sobre la vida humana y su plenitud”.

Para responder a esas preguntas de nuestro tiempo, el Papa ha defendido “ un diálogo social que podemos comparar con el arte de tejer redes, que implica encuentro, escucha, diálogo y respeto”.

Tejer redes: sus tres significados 

La imagen del tejido, título del encuentro, ha sido constante en el discurso del Papa, que ha querido explicar que “tejer redes es un diálogo entre instituciones centrado en la dignidad humana que “comporta, por ejemplo, que la universidad no viva de espaldas al mundo del trabajo ni renuncie a la verdad; que la actividad empresarial no vea al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses; que el arte no tenga como fin sólo a las élites; que el deporte no sea reducido a espectáculo o convertido en mero negocio; que el progreso tecnológico tome en cuenta a los ancianos, a los pobres y a quienes no tienen voz”.

“Nuestra aportación al diálogo, desde una visión cristiana de la vida, sabe que el Creador ha entramado al ser humano con hilos de amor”, ha subrayado el pontífice, que ha querido resaltar como “tejer redes significa crear juntos”. Y ha defendido la unión que realiza el arte “entre lo material y lo espiritual”. Por último, ha querido puntualizar el Papa, “tejer redes significa, en tercer lugar, servir de modo desinteresado. Y así el Papa ha recordado la importancia clave de la fe en la conformación de Europa.

Como hiciera en la Vigilia con los jóvenes, el Papa, ha recordado a sus predecesores con esa llamada a la audacia “¡No temáis! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! Jesucristo no nos quita nada y nos da todo”, haciendo referencia a ese primer y reconocible discurso de Juan Pablo II, recuerdo acompañado por un gran aplauso entre los asistentes. 

Pero ha ido más allá, para preguntarse “¿Quiénes están siendo excluidos a pesar de sus virtudes y capacidades? No podemos ignorar que la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida”.

Hilos nuevos para tejer una nueva sociedad 

“Cristo le devuelve al bien común el lugar que le corresponde”  ha enfatizado el Santo Padre que ha finalizado su discurso con una llamada especial al deporte como “testimonio luminoso de cohesión, de paz”.

El Papa ha concluido con una llamada a los presentes a ser “hilos nuevos para tejer redes nuevas que armonicen todos los ámbitos de la vida, para entramar una sociedad renovada en donde el tiempo se impregne de eternidad, la cultura custodie la memoria y favorezca el diálogo, la educación promueva la búsqueda de la verdad con espíritu crítico, el arte despierte asombro y genere emociones nobles, la empresa reconozca la dignidad de la persona y el trabajo siga siendo motor de esperanza”.

España

El Papa León en el Corpus en Cibeles: «¡Está vivo y sigue pasando en medio de nosotros!»

Ante una multitud congregada en Cibeles, el Papa León XIV reivindicó la Eucaristía como fuente de transformación y esperanza.

Redacción Omnes·7 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

La plaza de Cibeles se convirtió este domingo en el centro de la vida de la Iglesia en España con la celebración de la Santa Misa del Corpus Christi presidida por el Papa León XIV, una celebración que, según el Pontífice, “no es una fiesta más del calendario litúrgico, sino un volver a las raíces de la fe para renovar el amor y la fidelidad a Dios”.

León XIV recorrió las calles en papamóvil saludando a los fieles, que aguardaban con entusiasmo y expectación su llegada. Una vez en el Palacio de Cibeles, sede del Ayuntamiento de Madrid, el alcalde de la ciudad, José Luis Martínez-Almeida, le hizo entrega de la Llave de Oro de Madrid. Tras firmar el Libro de Honor de la ciudad, el Papa se dirigió a la sacristía para preparar la celebración litúrgica.

La Santa Misa comenzó con los ritos introductorios y el saludo del arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo Cano, quien dio la bienvenida al Santo Padre y a los miles de fieles congregados.

El Papa invita a vivir la Eucaristía en el hoy

Tras la liturgia de la palabra, León XIV centró su homilía en la importancia de la Eucaristía como elemento transformador y fuente de esperanza, apuntando que “no se trata únicamente de sacar la custodia, sino de dejarnos sacar nosotros mismos del egoísmo, de la indiferencia, de una fe cómoda y privada, para responder a su invitación a la conversión, a cambiar la mirada, a acoger su presencia que nos transforma y nos hace constructores de un mundo nuevo”. 

El Papa León puso de manifiesto que “la memoria histórica de las procesiones del Corpus Christi no se deja aprisionar por un recuerdo nostálgico; se convierte, en cambio, en una invitación para el hoy”. Así, encomienda a España “que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy”

El Papa nos invita a recordar, como decía la primera lectura, quién es el Señor, ese que te ha sacado de Egipto, “para no caer en la tentación de confiar en otros ídolos y alimentarse de un pan que no sacia”. 

León XIV concluyó su homilía nombrando a Manuel González, cuya vida nos recuerda que la Eucaristía no debe ser vivida únicamente en grandes celebraciones o de modo ocasional, sino  también en una fidelidad silenciosa de quien acompaña al Señor con una amistad humilde y discreta que se alimenta día a día.

«Jesús Eucaristía es una fuente que corre y apaga la sed, pero sin deslumbrar, sin imponerse con poder exterior, sin presentarse de modo espectacular.», afirmó el Pontífice ante los fieles.

Asimismo, hizo una llamada a beber de nuevo de la fuente de la Eucaristía “que no nos encierra en una devoción privada, sino que nos envía a regar a los hermanos, a las familias, a los pobres, a quienes sufren, a quienes han perdido la esperanza”.

La comunión

La celebración contó con la participación de alrededor de 500 sacerdotes concelebrantes y un coro sinfónico formado por cerca de 400 músicos y cantores.

Uno de los principales desafíos logísticos fue la distribución de la comunión. Para ello, la Archidiócesis de Madrid preparó cerca de 460.000 formas consagradas, distribuidas por 1.800 ministros extraordinarios de la comunión, apoyados por centenares de voluntarios identificados para facilitar la organización entre la multitud.

Además, varias iglesias del centro de Madrid permanecieron abiertas durante toda la mañana para atender a los fieles y facilitar la recepción de la comunión, entre ellas la parroquia de San José, la basílica de Jesús de Medinaceli, San Jerónimo el Real, San Manuel y San Benito y Santa Bárbara.

Una procesión entre alfombras florales

Tras la celebración eucarística comenzó la procesión del Corpus Christi, que recorrió la calle de Alcalá hasta las inmediaciones de la iglesia de San José y regresó posteriormente a la plaza de Cibeles para la bendición solemne con el Santísimo Sacramento.

Uno de los elementos más destacados del recorrido fueron las alfombras florales elaboradas por la Asociación de Alfombristas do Corpus Christi de Ponteareas. Más de 180 personas participaron en la confección de 16 grandes alfombras distribuidas a lo largo de más de 500 metros de la calle Alcalá.

Las composiciones, realizadas con más de 30.000 claveles blancos y amarillos, incorporaron motivos eucarísticos y símbolos vinculados al ministerio petrino, entre ellos la Sagrada Forma y las Llaves de San Pedro.

La fe sale a las calles

La procesión recorrió una de las principales arterias de Madrid entre cantos, momentos de oración y muestras de devoción popular. Familias, jóvenes, religiosos, peregrinos y visitantes acompañaron el paso del Santísimo Sacramento en un ambiente de recogimiento y alegría.

Antes de concluir la celebración, León XIV dirigió una oración ante el Santísimo y posteriormente impartió la bendición eucarística a toda la ciudad y a los fieles congregados.

FirmasÁlvaro Presno

La verdad sin esfuerzo

"Hay que recuperar la fértil vida intelectual cristiana y la disciplina y gracia que la empujan a la verdad. Si no la gran pregunta ya no será si las máquinas llegarán algún día a pensar como hombres, sino si los hombres continuarán queriendo pensar por sí mismos".

7 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Leonard Peikoff, uno de los principales continuadores del objetivismo de Ayn Rand, formuló hace años en una de sus conferencias una idea que resulta difícil descartar incluso desde perspectivas filosóficas muy alejadas de la suya. El hombre puede desentenderse voluntariamente del estudio de la filosofía, pero no puede vivir al margen de alguna concepción filosófica del mundo. Siempre vivirá “desde” una filosofía.  Renunciar a reflexionar sobre las cuestiones fundamentales no elimina su influencia; simplemente deja al individuo expuesto a incorporar de manera pasiva las categorías intelectuales dominantes de su época.

Durante siglos, esa influencia llegaba mediante la educación más o menos reglada, el ambiente cultural general y doméstico o las corrientes ideológicas del momento.

La inteligencia artificial ha introducido un cambio sustancial. Por primera vez comenzamos a convivir con herramientas capaces no sólo de proporcionar información, sino también de estructurar, sintetizar, resumir, ordenar, sugerir y filtrar. Todo ello de manera inmediata y sin esfuerzo. Esto no es baladí, siempre ha existido cierta fricción interior hacia el serio ejercicio intelectual: leer, estudiar, sostener una conversación larga, atravesar la dificultad de un libro denso o demorarse suficientemente ante una idea exigía tiempo, atención y formación previa.

El problema principal de la inteligencia artificial quizá no consista en que las máquinas lleguen a pensar como hombres, sino en que los hombres terminen aceptando una relación cada vez más pasiva con la verdad.

La IA: optimización, no contemplación

La gran tradición intelectual cristiana siempre ha sostenido que el entendimiento humano aparece ligado a algo mucho más profundo: una apertura constitutiva hacia la Verdad misma. El hombre no conoce únicamente para orientarse pragmáticamente en el mundo, sino porque ha sido creado para el Logos. Existe en la inteligencia humana una orientación natural hacia la inteligibilidad del ser que remite, en último término, al carácter racional de la creación y a su creador como fuente de toda verdad.

El acto intelectual compromete interiormente a la persona entera porque la verdad posee una capacidad singular de reclamar al sujeto. El entendimiento humano no sólo manipula información: busca descansar en algo reconocido como verdadero. Existe incluso una alegría específicamente intelectual en el acto mismo de conocer, porque el entendimiento experimenta entonces una cierta connaturalidad con la verdad contemplada. 

Santo Tomás describía precisamente la felicidad contemplativa como una de las formas más altas de perfección humana: la inteligencia descansa parcialmente cuando participa, aunque sea de modo imperfecto, en aquello para lo que ha sido creada.

Nada semejante ocurre en la inteligencia artificial. Un modelo generativo puede producir una verdad matemática, una manipulación retórica o una falsedad histórica mediante exactamente el mismo tipo de operación estadística. No existe en él amor a la verdad, deseo de comprender ni orientación interior hacia el ser. Hay optimización, no contemplación.

¿La tecnología ha transformado nuestra forma de pensar?

Toda época termina imaginando la inteligencia a partir de las tecnologías que mejor representan su propio poder transformador del mundo. Cuando el reloj mecánico fascinaba a la modernidad temprana, el universo comenzó a concebirse como una inmensa máquina relojera gobernada por leyes precisas. Más tarde, en plena revolución industrial, el hombre empezó a describirse frecuentemente mediante metáforas energéticas: impulsos, tensiones, descargas, fuerzas interiores. Freud mismo pensaba el psiquismo utilizando un lenguaje marcado por la termodinámica de su tiempo. 

En la actualidad es difícil no imaginar la mente humana según la gran tecnología dominante de nuestra época: la computación. El entendimiento aparece progresivamente reducido a procesamiento de información, gestión eficiente de datos y machine learning. Es algo que ha permeado la filosofía de la mente y ha servido de “metáfora” del intelecto y la conciencia desde la irrupción de la cibernética y el paradigma computacional en el siglo XX.

Yo mismo, deformación profesional, no puedo evitar pensar en modelos bayesianos, o redes de aprendizaje ajustando parámetros cuando observo a mi hijo moviendo cautamente sus pequeños dedos para agarrar con cuidado un rotulador. Es natural. Pero no inocuo. Esto modifica lentamente la forma misma en que el hombre se comprende a sí mismo y le invita a desdibujar fronteras.

Romano Guardini advirtió ya que toda gran transformación técnica termina alterando también la experiencia espiritual del mundo. Y Benedicto XVI insistió repetidamente en que la razón instrumental corre siempre el riesgo de estrechar progresivamente la idea misma de hombre. Que increíble par de ideas si me permiten la anotación.

El sujeto ya no aparece como criatura racional llamada a comprender el mundo sino como agente encargado de gestionar inputs, producir respuestas y navegar flujos de información.

Todo debe llegar rápido, simplificado, resumido y cognitivamente digerido de antemano. La atención sostenida comienza a experimentarse casi como una forma de incomodidad física.

La necesidad de combatir la lógica de las máquinas

La propia lógica de la IA favorece inevitablemente la relación pasiva con el conocimiento. El esfuerzo intelectual empieza a parecer innecesario cuando una máquina produce inmediatamente respuestas plausibles para cualquier cuestión.

La verdad importante rara vez aparece de manera instantánea.

Precisamente por eso, una cultura que delega progresivamente su relación con la verdad corre el riesgo de perder también su libertad interior. Porque quien deja de pensar activamente termina viviendo desde categorías elaboradas por otros (sea esa alteridad orgánica o digital). 

La reciente encíclica Magnifica Humanitas de León XIV parece apuntar precisamente hacia esa herida antropológica cuando advierte contra la tentación de traducir completamente la experiencia humana a categorías de rendimiento, cálculo y funcionalidad. El texto posee todavía una densidad que desaconseja lecturas apresuradas, pero resulta difícil no percibir ya una inquietud de fondo: el riesgo de que el hombre moderno termine comprendiendo incluso su propia interioridad bajo lógicas instrumentales.

Hay que recuperar la fértil vida intelectual cristiana y la disciplina y gracia que la empujan a la verdad. Si no la gran pregunta ya no será si las máquinas llegarán algún día a pensar como hombres, sino si los hombres continuarán queriendo pensar por sí mismos.

El autorÁlvaro Presno

Doctor en Ingeniería y doctor en Matemáticas. Forma parte del grupo de trabajo en Inteligencia Artificial de la Sociedad de Científicos Católicos en España.

España

León XIV, un joven más, que pide a los jóvenes “¡No tengáis miedo!

Han venido de Madrid, pero también de Córdoba, Algeciras, Valencia o Santiago de Compostela. Madrid se ha convertido, la noche del 6 de junio, en la capital de la juventud con la Vigilia presidida por el Papa León.

Maria José Atienza·6 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

Madrid, capital de la juventud. Así podría resumirse el “mood” que se respiraba la tarde – noche del sábado. Cientos de miles de personas, en su mayoría, jóvenes, esperaban la llegada del Papa León XIV a la madrileña Plaza de Lima con canciones, bailes, oraciones y, sobre todo, mucha emoción. 

Desde las 5 de la tarde eran muchas las personas que recorrían las calles aledañas a la zona del Bernabéu, preguntando por su zona. Una enorme cruz blanca, visible desde prácticamente todo el entorno, ha presidido esta vigilia, junto a la imagen de la Virgen de la Almudena.

Enric Chenoll y Estenez (antes Grilex) han sido los conductores de la “previa” a la llegada del Papa. Unos momentos en los que se sucedían fragmentos de anteriores visitas papales, vídeos testimoniales y el himno a través de las pantallas, colocadas a lo largo de todo el paseo de Castellana. 

Música y animaciones previas 

La vigilia con los jóvenes comenzaba en  torno a las 18:40 de la mano de Guillem Climent, y Aysha Rua. Jóvenes de todas partes de España, y también alguno de naciones cercanas, llenaban los alrededores de la Plaza de Lima, en Madrid. 

La música, de la mano de artistas como Lola Tuduri, Ignacio Serrano, Inazio, Besmaya + Malmö, Beret o Siloé, han amenizado la espera, antes del rezo del Santo Rosario, la oración mariana por excelencia, que ha contemplado los Misterios Luminosos, incluidos por San Juan Pablo II. 

El Papa ha llegado a la Plaza de Lima pasadas las 20:45 de la tarde. León XIV ha recibido el cariño de los cientos de miles de jóvenes al subir al escenario habilitado en el corazón de Madrid. Junto a él, el Arzobispo Metropolitano de Madrid, el Cardenal José Cobo Cano, y una treintena de jóvenes, que han gozado del privilegio de acompañar al Papa en estas horas. 

Cardenal Cobo: “Queremos aprender a responder como Iglesia”

El arzobispo de Madrid, Mons. José Cobo presentaba a los jóvenes que “llegan con la sed de quien busca a Cristo, a su Iglesia y el abrazo de una fraternidad que dé sentido a la vida”. 

El cardenal pedía al Papa que “de su mano queremos aprender a responder como Iglesia, caminando juntos y ofreciendo caminos de acompañamiento y de vida” y terminaba agradeciendo al Papa “venir a ayudarnos a levantar la mirada. Gracias por confirmarnos en la fe, alentarnos en la misión y recordarnos que el Espíritu sigue actuando y que la Iglesia sigue siendo enviada”. 

El Papa se ha vuelto joven con los jóvenes. Con gran alegría ha agradecido a los jóvenes el hecho de que estuvieran compartiendo su fe “con todos los jóvenes”. 

El diálogo del Santo Padre con los jóvenes ha tocado diferentes temas, como el pasado misionero del Papa Prevost, pero, con especial énfasis, los jóvenes han querido conocer, de la mano del Pontífice, como escuchar la voz de Dios y la misión de los jóvenes en el mundo. 

Un nuevo ¡No tengáis miedo! 

El Papa ha querido compartir con los jóvenes el impacto en su vida de tres santos: san Juan Crisostomo, santo Tomas de Villanueva y Santo Toribio de Mogroviejo. 

Aquí el Papa se ha recordado a san Juan Pablo II, cuando ha compartido con gran fuerza a los jóvenes un nuevo “¡No tengáis miedo! No tengáis miedo de pensar en una vocación a la vida sacerdotal, religiosa o a otro servicio en la Iglesia!”, ha subrayado el Papa.

Del primero, ha recordado el Papa le impresionó “ sus espléndidas catequesis, que unen el amor por la verdad y la rectitud de vida, y su valentía para hablar ante el Emperador, diciendo siempre la verdad”. 

En cuanto a santo Tomas de Villanueva, agustino que “emprendió una intensa obra de reforma de la Iglesia, sobre todo del clero, exhortando a sus hermanos a la perseverancia en la oración, en la castidad y en la obediencia”, el Pontífice ha querido destacar la influencia de su “ardiente caridad” que “me ha alentado en los momentos de prueba”. 

Por último, Robert Prevost ha señalado como la vida de oración, junto al compromiso por la justicia de Santo Toribio de Mogroviejo, son para el “modelo de entrega al pueblo”.

Su recuerdo de Perú, ha querido compartir el Papa, es principalmente, “el testimonio de fe de la gente, marcada por muchas dificultades, pero llena de esperanza. El encuentro “con las heridas y las alegrías del pueblo me hicieron crecer en el camino del seguimiento de Jesús”. 

“Dios os conoce y os responderá”

Seguidamente, cuestionado acerca de cómo reconocer la voz de Dios, el Papa ha destacado la necesidad de buscar “el silencio, que favorece la atención y el recogimiento. Cuando buscamos el silencio, decidimos qué no escuchar y de qué ruidos no dejarnos distraer”. 

Además del silencio, ha hecho un llamado a buscar la verdad, porque “en muchas cosas de las redes no está la verdad”. 

“Tened la certeza de que Dios conoce bien vuestra voz: Él os escucha y os responderá”, ha continuado el Papa, que ha animado a los jóvenes a pasar del monólogo interior a la oración: “Nuestro discurso interior se convierte en oración, alabanza y súplica cuando es confiado al único que puede escucharlo. La oración es una voz libre justamente porque no habla para rendir cuentas, para demostrar que estamos preparados o para hacernos sentir importantes. Cuando nosotros mismos nos convertimos en oración, el Señor nos responde con su Verbo, que se hizo hombre por nosotros, afirmando que nos ama con todo su ser”.

La Eucaristía, el “lugar para liberar el corazón”

En tercer lugar ha animado a los jóvenes a “escuchar su Palabra viva” y a cultivar la devoción eucarística “ La adoración eucarística, que esta noche compartimos, es precisamente el lugar adecuado para guardar silencio, liberar el corazón y “estar” nosotros mismos ante el Señor, dialogando con Él, de modo que se haga elocuente en su amor, hecho alimento para la humanidad”. 

En un contexto que algunos llaman de giro católico y en el que se van multiplicando jóvenes y no tan jóvenes que no tienen miedo de manifestar su fe, el Papa ha invitado a compartir “pues, vuestro camino espiritual, dando testimonio de él con coherencia de vida: la voluntad de seguir a Jesús os renovará constantemente, sobre todo en la hora del cansancio”. “Nadie está solo siguiendo a Jesús”, ha animado el Papa “¡Mirad cuantos estáis aquí!”

Y ha añadido, “Si rezáis con amor, los jóvenes apreciarán la importancia de la oración. Si ardéis en la fe, transmitiréis su fuego vivo. Si permanecéis fieles a vuestra vocación, reflejaréis su gracia atrayente”.

Santos reales 

Además el Papa ha hecho una defensa de la santidad real, con caídas y vueltas a Dios de todo tipo de personas: “Los rostros de esposos y padres apasionados, de sacerdotes sabios, de religiosos y religiosas entregados a Dios para servir al prójimo no brillan en una idea, sino en la santidad de una vida puesta a prueba”. 

Por último, los jóvenes le han preguntado al Papa como vivir comprometidos y cuál es la misión que da el Pontífice a los jóvenes. El Papa les ha llamado a superar la “moda” destacando que los cristianos “somos libres de las modas, porque somos discípulos de la verdad; estamos abiertos al futuro, porque sabemos que no nos espera la muerte”.

Nuestra libertad tiene su fuente en la fe 

El Papa estaba feliz y se le ha notado, especialmente en sus divertidas y entrañables “salidas de guión”, como cuando ha felicitado por su matrimonio a Fernando, el último joven que preguntaba y ha recordado a los jóvenes que “¡el matrimonio es una gran vocación cristiana! ¡No tengáis miedo al matrimonio!”

León XIV ha hecho una llamada apasionante a la fe y a la unidad: “Para vivir así, es necesario ante todo interpretar la sociedad presente, viviendo con sabiduría, para poder después transformarla como testigos del Evangelio. El joven cristiano, en efecto, se vuelve luminoso tanto en la alegría como en la prueba, dando sabor a la realidad porque la habita como una persona que disfruta de la vida en su interior, sin esperar que el gusto se lo den la riqueza, el placer o el poder. Esta es nuestra libertad, que tiene su fuente en la fe”. 

“¡Sed humanos!” Ha pedido el Papa a los jóvenes “hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables”, mirando “a los Apóstoles, a los primeros cristianos, habitantes de un mundo pagano” . Esta fe es la que cambia la historia, ha concluido el Papa, al que los aplausos casi han “tumbado”, antes de la Bendición con el Santísimo Sacramento. 

El Santo Padre ha firmado el reverso de la cruz de los jóvenes antes del momento de adoración al Santísimo y la bendición, que han sido el centro de este encuentro de jóvenes.

El Santo Padre ha firmado el reverso de la cruz de los jóvenes antes del momento de adoración al Santísimo y la bendición, que han sido el centro de este encuentro de jóvenes. 

Una bendición en la que hemos podido ver al Papa emocionado, al igual que los cientos de miles de personas que han hecho un impactante silencio cuando ha entrado el sacerdote con la Custodia. 

Tras la lectura del Evangelio se ha sucedido un momento de emocionada oración y el canto de la agustiniana “Tarde te amé” . La oración ha continuado, durante varias decenas de minutos, hasta la Bendición con el Santísimo en la que se podía escuchar el sonido de los helicópteros de seguridad. Una noche especial y emotiva que ha concluido con el himno “Alzo la mirada” tras un aplauso largo y sentido de todos los asistentes. 


España

León XIV: «No es posible olvidar a los pobres si no queremos salir fuera de la corriente viva de la Iglesia»

El Santo Padre pasó una hora en el albergue de Cáritas del barrio de Lucero, escuchando los testimonios de quienes han encontrado allí un refugio y una segunda oportunidad.

Javier García Herrería·6 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

No era un escenario con un gran protocolo. Era un comedor, un patio y unas habitaciones donde cada noche encuentran cobijo decenas de personas que no tienen dónde ir. Y este lunes, entre las 18:00 y las 18:40 horas, el Papa eligió ese lugar —el Centro CEDIA 24 Horas del barrio madrileño de Lucero— para uno de los encuentros más íntimos de su visita a la capital. Una visita que duró cuarenta minutos y que dejó una huella difícil de borrar en todos los que la vivieron.

CEDIA: abierto las 24 horas, los 365 días del año

El Centro CEDIA 24 Horas es el corazón de la red de atención de emergencia a personas sin hogar de Cáritas Diocesana de Madrid. No cierra nunca: está disponible todos los días del año, a cualquier hora, para ofrecer servicios básicos, apoyo social y programas de reinserción a quienes se encuentran en situación de calle.

Más allá de la atención inmediata, el proyecto incluye viviendas tuteladas para personas en proceso de recuperación, talleres de formación profesional, programas de intervención personalizados y un acompañamiento social integral orientado a promover la autonomía de cada persona. Un modelo que ha demostrado, año tras año, que con los recursos y la voluntad adecuados, es posible ayudar a reconstruir vidas.

La llegada: bienvenida en la puerta del albergue

A las 18:00 horas en punto, el Papa llegó al centro. En la entrada principal le esperaban el Cardenal de Madrid, José Cobo, y el director de Cáritas Diocesana de Madrid, Luis Hernando Vozmediano, que le dieron la bienvenida.

Una vez dentro, uno de los residentes explicó al Santo Padre el funcionamiento del centro y el tipo de asistencia que se presta a las personas sin hogar. Fue una presentación sencilla y directa, con la autoridad que solo da la experiencia propia. A continuación, el coordinador del proyecto y cuatro colaboradores acompañaron al Papa al comedor, donde aguardaban varios residentes. Antes de salir al patio exterior, el Santo Padre firmó el libro de visitas y, finalmente, subió al estrado y tomó asiento junto al Cardenal Arzobispo.

El patio de la Pastoral Social: casi 200 personas y cuatro historias de esperanza

En el patio de la Iglesia de Nuestra Señora de la Crucifixión, aneja al complejo del CEDIA, León XIV mantuvo un encuentro con representantes de la Pastoral Social de la Iglesia en Madrid. Casi 200 personas esperaban con muchas ganas al Santo Padre bajo un sol que no daba tregua. 

Antes de la llegada del Papa, los asistentes pudieron escribir sus mensajes de esperanza en un espacio preparado para ello, amenizado con las actuaciones musicales de Migueli y Chito Morales. El acto fue conducido por el periodista Mario Alcudia.

Ya con el Santo Padre presente, fue la Niña Pastori quien le dedicó una de sus canciones —la artista que ya participó en un encuentro con el Papa san Juan Pablo II— en un momento que emocionó profundamente a todos los presentes.

Saludo del cardenal Cobo

Durante el encuentro con el Santo Padre, el cardenal arzobispo de Madrid dio la bienvenida al Pontífice recordando que la identidad de la capital española se define por su capacidad de acogida, afirmando que «si estás en Madrid, eres de Madrid», y agradeciéndole que él también se sumara a esa ciudadanía universal. 

Cobo subrayó que la decisión de comenzar la visita en un entorno sociocaritativo es una auténtica «confesión de fe» fundamentada en la certeza de que Cristo se hace presente en los más desfavorecidos. 

Bajo el lema «Alza la mirada», el cardenal invitó a los asistentes a elevar los ojos hacia el cielo, pero con la condición irrenunciable de mantener «los pies firmes en el barro», es decir, pegados a la realidad de las calles madrileñas donde miles de personas siguen sufriendo la falta de vivienda, un empleo digno o la simple compañía.

En un segundo bloque de su intervención, Cobo tradujo esta «altura de miras» en datos concretos para radiografiar la inmensa red de fraternidad que sostiene a la archidiócesis frente a los desafíos actuales.

Como prueba del compromiso real de la Iglesia en Madrid, aportó cifras de gran impacto social: el balance de Cáritas Diocesana, que el pasado año acompañó a cerca de 90.000 personas vulnerables a través de sus parroquias y de más de 400 proyectos destinados a familias, migrantes y personas sin hogar, una labor que se ve fuertemente respaldada por otros 300 proyectos liderados por la vida consagrada en la diócesis.

Cuatro historias que representan a miles

A continuación el Papa escuchó tres testimonios para representar a unas historias entre muchas. La historia de Niurka es la de una madre que llegó a Madrid hace un año, sola, embarazada y sumida en el miedo, se transformó en un testimonio de esperanza gracias a la acogida de la Iglesia en el Hogar Santa Bárbara. Al escuchar su relato, se hizo evidente cómo el arrope diario de religiosas y voluntarios no solo alejó su soledad, sino que brindó una verdadera familia y una comunidad de fe a sus mellizos, Ares y Atenea, quienes nacieron y fueron bautizados al calor de esta institución. «Hoy miro a mis hijos y sé que podemos tener un futuro», explicó conmovida Niurka al Papa.

A continuación, Khadry, un joven senegalés que llegó a España en 2020 en el contexto de la pandemia, relató cómo se sintió inicialmente perdido y solo en un país desconocido, hasta que encontró a personas que lo miraron con respeto y lo hicieron sentir que su vida importaba, culminando su intervención con un gesto de profundo simbolismo: la entrega al Papa de una réplica de su tarjeta de residencia. «Representa mucho tiempo de espera y de esfuerzo, pero también una vida que vuelve a ponerse en pie», afirmó con gratitud, convirtiendo su documento de identidad en el reflejo vivo de la dignidad recuperada y la esperanza de un nuevo comienzo gracias a la solidaridad humana.

Por último, Alicia, del proyecto Esperanza de las Adoratrices Santo Padre, habló en nombre de los voluntarios de la Pastoral Social de la diócesis de Madrid. 

Palabras de León XIV

Durante su intervención en el CEDIA, el Papa subrayó que la labor caritativa de la Iglesia no es una simple labor filantrópica, sino un camino evangélico que sigue las huellas de un Jesús que se identificó plenamente con la debilidad humana. 

Al profundizar en el lema «Alzad la mirada», el Pontífice recordó que la caridad no admite demoras, comparándola con una cosecha madura que se pierde si no se recoge a tiempo. Esta responsabilidad, explicó, convierte cada encuentro con el necesitado en un kairós o momento de gracia irrepetible, advirtiendo contra el riesgo de dejar que la misión eclesial sea contaminada por ideologías mundanas o intereses económicos que desprecian el ejercicio de la caridad como algo secundario. 

«No es posible olvidar a los pobres si no queremos salir fuera de la corriente viva de la Iglesia», sentenció, situando el amor al prójimo en el centro incandescente de la fe.

La caridad es un bien para el que la ejerce

En un segundo bloque de su discurso, el Papa hizo un llamamiento a recuperar la dimensión humana y el encuentro personal en el acto de ayudar, instando a los presentes a mirar a los ojos y tocar la realidad de quienes sufren. Citando sus propias reflexiones sobre la verdadera naturaleza de la limosna, insistió en que esta no es mera beneficencia, sino un acto donde el donante recibe la mayor gracia al dejarse «mirar por los ojos del Señor» a través del hermano. 

Para el Santo Padre, amar de verdad implica ir más allá de la entrega material: requiere escucha, diálogo y un compromiso con la promoción integral de la persona. Así, la mirada que propone no es distante, sino una que busca comprender las causas de la necesidad y abrazar tanto las carencias materiales como las espirituales, consolidando la ayuda como un abrazo de fraternidad universal.

El intercambio de regalos y la bendición

Antes de despedirse, tuvo lugar un emotivo intercambio de regalos. El Papa obsequió al Centro CEDIA con un icono del «Rostro de Cristo del Amor», un regalo cargado de simbolismo para un lugar donde cada día se busca precisamente eso: el rostro de Cristo en los más vulnerables. 

España

León XIV y Felipe VI piden por la unidad desde el Palacio Real

Durante sus discursos en el Palacio Real de Madrid, tanto el Papa León como el Rey Felipe VI han destacado la importancia de la unidad.

Paloma López Campos·6 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Los Reyes de España, junto a sus hijas y al Cuerpo Diplomático, son los primeros que han recibido al Papa León XIV tras aterrizar en España.

La ceremonia de bienvenida ha tenido lugar en el Palacio Real de Madrid, donde entre honores militares y cánticos de los fieles reunidos, el rey Felipe VI ha saludado a Su Santidad, resaltando “la inmensa alegría” que siente todo el pueblo español por recibir al Santo Padre.

La Iglesia en España

En su discurso, el rey ha destacado “la enorme labor social de la Iglesia católica, fruto del compromiso de los religiosos y religiosas, los sacerdotes, los diáconos, los jóvenes que se implican en la vida de la parroquia, los voluntarios que ayudan en residencias, albergues, comedores y centros de acogida”.
Asimismo, Felipe VI ha mencionado a “los miles de misioneros de nuestro país que realizan su labor social, educativa, asistencial y pastoral en tantos lugares necesitados del mundo, muchas veces remotos o todavía muy desconectados”.

Su Majestad ha aprovechado también la ocasión para recordar “los casos de abuso, que ni son ni pueden ser representativos de la inmensa comunidad eclesial”.

Un Papa para hoy

A continuación, el Rey ha elogiado al Papa, “un hombre de sólida formación científica”. Ha destacado además al Pontífice como un hombre “con una gran conciencia social y una profunda atención a los cambios”.

Felipe VI ha realizado también un análisis de la actualidad, advirtiendo de que “corremos el riesgo de olvidar aquello que de verdad importa, de deslizarnos hacia la errada creencia de que -abolidas muchas de nuestras referencias por el pulso de la actualidad- todo vale, todo es admisible, negociable y justificable”.

Sin embargo, ha afirmado su Majestad haciendo alusión al perfil matemático del Papa León XIV, “la dignidad de la persona, los derechos humanos, los valores democráticos y la legalidad internacional deben seguir siendo nuestros números primos… Porque en ellos -en sus múltiples combinaciones- está la aritmética de la libertad, la igualdad y la justicia; la que suma y multiplica, no la que resta y divide”.

Llamada a la unidad

Felipe VI ha concluido afirmando que “la unidad como aspiración surge de la conciencia de nuestra fragilidad como individuos, de nuestra contingencia, de nuestras limitaciones; pero también de esa capacidad inagotable para el bien y la belleza que alcanza su cima cuando el ser humano ama al prójimo, cuando se abre y se entrega a los demás”.

España y el cristianismo

El Papa León XIV ha agradecido al Rey sus palabras y ha comenzado destacando “el vínculo antiquísimo entre la fe cristiana y esta tierra”, que “si bien por un lado no agota la multiforme identidad de vuestro pueblo, por otro ha moldeado profundamente su cultura y representa una fuente de esperanza y de orientación entre los desafíos que hoy, como familia humana, debemos afrontar juntos”.
El Santo Padre ha afirmado que su viaje tiene como objetivo “confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación”.

Búsqueda espiritual

Por ello, Su Santidad ha hecho referencia “a dos figuras de este país que, desde hace cinco siglos, nutren la vida De la Iglesia y la búsqueda espiritual de muchos, incluso más allá de sus fronteras visibles”: san Juan de la Cruz y santa Teresa de Ávila.

A ejemplo de san Juan, ha dicho el Papa, hoy “se necesitan, también en la vida pública, hombres y mujeres que intuyan, en la oscuridad, la luz; en el fin, un posible comienzo, casi el irrumpir de una verdad como luz que aún ciega pero que -si confiamos y encontramos paz- nos llevará delicadamente hacia sí misma”.

León XIV ha insistido en que “necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia”.

En este sentido, “la Iglesia católica está al servicio de esta sed del corazón humano”. Por ello, el Papa ha invitado “a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad”.

Esto, ha dicho el Santo Padre, es “una vocación específica de Europa, de la que España es protagonista original y fundamental”. Se trata de “el regalo que el Viejo Continente puede hacer al mundo si quiere permanecer joven, pues joven es quien siente que tiene un futuro y una misión que aún interpelan”.

Invertir en la cultura y el diálogo

Por esta razón, el Papa ha afirmado que debemos “dar un salto cualitativo, un cambio de rumbo en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la investigación, a las comunidades locales y a la sociedad civil como semillero de participación y mediación cultural”.

Además, el Santo Padre ha hecho alusión a “la presencia del islam en la Península ibérica”, un tiempo durante el que “no solo hubo confrontación, sino que se intentó crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad entre cristianos, musulmanes y judíos”.

El Papa León ha finalizado su discurso animando a promover y cultivar “el diálogo y la amistad social, a tener en cuenta las perspectivas de los pobres y los jóvenes al imaginar el futuro, a armonizar las demandas de autonomía y de unidad, y a impulsar el proceso de unión europea, no en oposición a otras potencias, sino como un don para toda la familia humana”.

España

El Papa ya está en España

Sus Majestades los Reyes de España esperaron al Papa al pie de la escalerilla del avión para darle la bienvenida a territorio español.

Redacción Omnes·6 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

A las 10:12 horas de este lunes, el avión de ITA Airways que transportaba al Santo Padre desde Roma tocó tierra en el aeropuerto internacional Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Con ese aterrizaje quedó inaugurado oficialmente el cuarto Viaje Apostólico Internacional de Su Santidad el Papa León XIV, que ha llegado a España con un mensaje de fe, alegría y esperanza para todos.

Recibimiento de los Reyes y las máximas autoridades

Sus Majestades los Reyes de España esperaron al Papa al pie de la escalerilla del avión para darle la bienvenida a territorio español. Doña Letizia vistió de blanco, haciendo uso del privilegio del que gozan las reinas católicas para lucir ese color en presencia del Pontífice.

Antes de salir a recibir al Santo Padre, los Reyes saludaron en la sala de autoridades a los máximos representantes de la Iglesia en España. También acudieron al aeropuerto para recibir al Papa el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; y el alcalde de la ciudad, José Luis Martínez-Almeida.

Dentro del pabellón de autoridades del aeropuerto el Papa saludó a varias familias españolas con hijos con discapacidad. Se ha detenido bastante tiempo con cada uno de ellos, junto con los Reyes de España.

Imagen: EFE:J.J. Guillén

Un gesto con la prensa a 10.000 metros de altura

Durante el vuelo, el Papa León XIV se acercó a saludar a los 88 periodistas de 55 medios de comunicación de todo el mundo que le acompañan en este Viaje Apostólico. Les dio las gracias personalmente por su servicio y por su trabajo, un gesto que no pasó desapercibido entre los profesionales presentes a bordo.

El Papa compartió con los periodistas su alegría por pisar de nuevo suelo español, al tiempo que subrayó el carácter y el propósito de este viaje:

«He venido muchas veces a España, pero la primera vez en este, en esta misión. Una visita apostólica a venir, encontrar a los fieles, a celebrar la fe, anunciar el mensaje de Jesucristo, pero al mismo tiempo saludar a todos, a toda la sociedad, porque la Iglesia tiene un mensaje para todos, como habrán visto, creo, con mucha claridad en la carta encíclica que ha sido publicada el día 25 de mayo.»

El Pontífice señaló además que este viaje será una oportunidad para descubrir mucho entusiasmo, especialmente el de los jóvenes; una ocasión para vivir la fe y anunciar con alegría el mensaje del amor de Dios.

Agradecimiento de la organización a los patrocinadores

Esta mañana también la organización del viaje ha publicado un vídeo de agradecimiento a los patrocinadores de la visita papal.

Libros

La Escuela de Salamanca y la Revolución Francesa

El influjo del humanismo cristiano de la Escuela de Salamanca y las ideas de libertad de Francisco de Vitoria sirvieron de base teórica para las grandes revoluciones liberales, también de la Revolución Francesa.

José Carlos Martín de la Hoz·6 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Francisco de Vitoria comenzó su andadura como catedrático de la Facultad de Teología de la Universidad de Salamanca en 1526 y, con ello, dio inicio a lo que se ha denominado la Escuela de Salamanca. Es decir, un estilo nuevo de afrontar el quehacer humanístico, literario y científico; de hecho, en este año se están celebrando muchos congresos internacionales sobre la materia.

En realidad, la Escuela de Salamanca ha pasado a la historia como el paso del humanismo renacentista al humanismo cristiano y, además, gracias a Grocio, fiel discípulo de Vitoria, se lograron internacionalizar los derechos humanos que había subrayado la Escuela de Salamanca.

La Ilustración pudo extenderse muy rápidamente pues el humanismo cristiano tenía como base al hombre y, en concreto, todo lo que atañía a la dignidad de la persona humana y al equilibrio entre fe y razón.

Raíces de las revoluciones liberales

Recordemos que ante los extremos siempre la tendencia del ser humano está en el equilibrio del punto medio: de esa manera, el luteranismo sería puro fideísmo y, en el otro extremo, Voltaire mostraría una Ilustración cientificista y profundamente anticlerical, desconfiada de Dios y de la Iglesia.

Ciertamente, el humanismo cristiano de la Escuela de Salamanca logró imponer su amor a la libertad y los derechos humanos para poder ofrecer cobertura teórica tanto a la Independencia de Estados Unidos como a la Revolución Francesa y, finalmente, desembocaría en un humanismo liberal que cristalizó en las Cortes de Cádiz de 1812 y en las Constituciones de otros países de Europa y de América.

Precisamente, la extensa obra de Robert Darnton (Nueva York, 1939), catedrático en Princeton y Harvard, nos ayudará a descubrir las ideas de Vitoria sobre la libertad en los antecedentes y en la época de la Revolución Francesa (1748-1789).

El «temperamento revolucionario»

De hecho, nuestro autor comenzará disertando acerca de la “conciencia colectiva” que se irá produciendo en París desde el comienzo de la guerra de sucesión en Austria en 1740 y en los sucesivos acontecimientos que convergerán en 1789 con el comienzo de la Revolución Francesa. Esto es lo que denominará nuestro autor “el temperamento revolucionario” (17). Lógicamente, el temperamento revolucionario que actuará en 1789 estará nutrido desde las ideas de la libertad que Francisco de Vitoria puso en marcha en Europa al enfrentarse al emperador Carlos V con su defensa de la libertad y del dominio de los indios de América. El apoyo a la independencia de América en Francia fue total y completo (245).

El poder de la opinión pública

Es interesante la relación de los medios de información que utilizaban los pensadores en los salones de París para crear opinión pública y magnificar o silenciar las noticias y los rumores en ideas operativas destinadas a cambiar el curso de los acontecimientos. También debe señalarse el origen de las opiniones públicas que debían sostenerse, pues obligaban al humanismo cristiano a dar conclusiones certeras y criterio a las personas que debían gobernar el país o las casas importantes. No podemos dejar de resaltar que también la música y la literatura eran medios de información y de formación de la opinión pública (22).

Llaman la atención las críticas exacerbadas a la nobleza y a la vida de la Corte que corrían por París, tanto provenientes de obras literarias, como las de Voltaire, como las de otros autores teatrales, de óperas o de géneros menores que, lógicamente, hacen exagerar a los parisinos, quienes deformarán los hechos que llegan de la Corte. Enseguida apareció la envidia mezclada con la crítica feroz contra los jesuitas, que eran los confesores de los reyes y sus capellanes de la Corte, y fueron acusados de estar permitiendo semejantes desvaríos de lujo y malas costumbres (51, 151). Gran parte de la culpa del odio a la monarquía proviene de las obras literarias y, sobre todo, del teatro de Voltaire (137).

Tensiones religiosas y agitación social

También hemos de añadir las luchas intestinas dentro de la Iglesia francesa entre los jesuitas, que perseguían a muerte a los “santones jansenistas” hasta el extremo de provocar que no fueran enterrados en cementerios y lugares sagrados por herejes, y, por otro lado, el pueblo cristiano, que veía a los “santones” jansenistas más coherentes con la fe y más fieles a la moral que los jesuitas, siempre partidarios del probabilismo y otros enredos morales (61). El odio a los jesuitas en el pueblo fue in crescendo (124).

Es interesante la descripción de la toma de la ciudad de París por el pueblo en 1750 ante los rumores de que la policía estaba capturando niños de 10 a 12 años solitarios, abandonados y mendigos de las calles de París para llevarlos en barcos a América (Mississippi) para trabajar en un falso negocio de sedas, como camino para limpiar las calles de menesterosos y ladronzuelos (73). Se habla de masas enfervorizadas de 15.000 personas (75). Parecía como un ensayo de la toma de la Bastilla (485).

Justicia fiscal y el impacto de la Enciclopedia

Respecto a la política fiscal, hemos de recordar las sabias recomendaciones de Francisco de Vitoria en sus relecciones sobre el poder civil acerca de los excesivos impuestos que los monarcas imponían no solo a los nobles del reino sino también al pueblo soberano. Una de las causas por las que Vitoria admitía la revolución civil se daba cuando los impuestos eran excesivos y redundaban no en el bien común, sino en el bien particular de los reyes y de la Corte: es precisamente el caso de Francia (80, 111).

Con respecto a la Enciclopedia y a la puesta en común de los nuevos conocimientos científicos y geográficos durante aquellos años de la Ilustración, se une una mentalidad anticlerical que acusaba a la Iglesia de haber mantenido al pueblo en la ignorancia con dogmas falsos y creencias erróneas. Como ha demostrado Blom, el éxito de la Enciclopedia no es la ciencia que describe, sino la mentalidad que transmite (97).

Merece la pena leer detenidamente los capítulos finales de este documentado trabajo, donde se narra el comienzo del gobierno del pueblo manipulado por unos desalmados que solo buscaban su enriquecimiento personal y salvar su vida.

El temperamento revolucionario

Autor: Robert Darnton
Editorial: Taurus
Año: 2025
Número de páginas: 630

Dios o nada

La historia del hermano Vincent invita a reflexionar sobre la elección fundamental de la vida: Dios o nada. Una llamada a redescubrir que sólo en Dios encuentra descanso el corazón humano.

6 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Vincent murió con 37 años. Este monje, cuya esclerosis múltiple lo postró totalmente durante sus últimos años y le privó, incluso, de la posibilidad de hablar, produjo un fuerte impacto en el cardenal Sarah, quien, a raíz de conocer al hermano Vincent de la Resurrección, escribió La fuerza del silencio

En este libro, el purpurado se preguntaba: “¿Quién buscaba al hermano Vincent? ¿Quién vino a llevárselo sin una sola palabra? Dios. Para el hermano Vincent-Marie de la Resurrección el programa era sencillo. Se resumía en tres palabras: Dios o nada”.

Dios o nada.

Esta es la dicotomía esencial que marca nuestra vida: elegir a Dios o elegir la nada; la eternidad o nuestra finitud (más o menos longeva y limitada); el camino hacia la vida o el sendero pesaroso hacia la muerte. 

La lógica de la Encarnación de Cristo, la del Dios que comparte nuestra condición humana, es lo que hace posible que esta elección no sea una quimera: está inscrita en nuestra naturaleza. 

Hemos sido creados por Amor a la vida eterna y a la vida humana. Y uno y otro parten de la misma raíz creadora de Dios.

Dios o nada.

Dios nos busca cada día, como al Hermano Vincent. “Yo soy de mi amado, y él me busca con pasión”, leemos en el Cantar de los Cantares.

Dios es ese creador que pregunta por nosotros, como recordaba san Josemaría Escrivá en su Vía Crucis. En la hora de la vida, y en la hora de la muerte, que es otro paso a la vida.

Quizás, con demasiada frecuencia, nos olvidamos de que Dios es más grande que el Dios que yo me imagino, que lo es todo.

Quizás por eso hemos reducido, en no pocas ocasiones, la Iglesia a una plantilla de gente más o menos buena (o más o menos insoportable), y los sacramentos a una especie de ticket de metro que requiere ponerse chaqueta. 

Quizás por eso pensamos que nuestras soluciones, limitadas, de bolsillo, son mejores. Y nos inventamos liturgias para “llegar más a la gente”, y “escuchas” para intentar sanar las heridas de tantos que, en el fondo y en la forma, lo que buscan es al Dios de la vida, al Dios de la Eucaristía, al Dios que es todo. Porque: “Nos has hecho para ti, Señor, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti” (San Agustín. Confesiones, i, 1, 1).

Vaticano

España: una tierra visitada por los Papas

España ha recibido ocho visitas papales desde el inicio de los viajes apostólicos modernos, con cinco viajes de san Juan Pablo II y tres de Benedicto XVI.

Redacción Omnes·5 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

España ha sido una de las naciones que con más frecuencia ha acogido a los últimos pontífices. Desde que se inició la costumbre de los viajes papales, con san Juan Pablo II, España ha recibido a Juan Pablo II y Benedicto XVI en 8 ocasiones en total, en diferentes ciudades y por distintos motivos, entre ellas, dos Jornadas Mundiales de la Juventud. 

Juan Pablo II: 5 visitas

La costumbre de los viajes papales, hay que recordar, comenzaron con san Juan Pablo II. El Papa polaco visitó España en 5 ocasiones: en 1982 con un viaje de 10 días en los que el pontífice visitó lugares como Alba de Tormes, Salamanca, Zaragoza, Sevilla, Madrid, Barcelona o Valencia. 

En 1984, el Papa polaco aterrizaba en España para una visita casi «express» antes de continuar su viaje apostólico a República Dominicana y Puerto Rico para inaugurar el novenario de preparación al V Centenario de la evangelización de América. En esta ocasión, Zaragoza fue la ciudad de acogida del Papa y allí rezó ante la Virgen del Pilar.

Siete años más tarde, en 1989, san Juan Pablo II celebraba la IV Jornada Mundial de la Juventud. Un viaje en el que el Papa realizó la última etapa del Camino de Santiago a pie, entrando a la catedral como peregrino de honor y cumpliendo el tradicional rito de tocar el parteluz del Pórtico de la Gloria. Allí presidió la vigilia en el Monte del Gozo y la misa central de la JMJ. En Covadonga, a los pies de la «Santina», terminaría una de las visitas más recordadas de un Papa a España.

San Juan Pablo II distribuye la comunión a una joven durante la Jornada Mundial de la Juventud en Monte do Gozo, cerca de Santiago de Compostela, España, en agosto de 1989. (Foto OSV News/L’Osservatore Romano, Arturo Mari)

La siguiente visita de Juan Pablo II fue en 1993. Un viaje en el que el Papa visitó el sur español de manera especial para celebrar el V Centenario de la evangelización de América. En esta ocasión, el pontífice clausuró el XLV Congreso Eucarístico Internacional en Sevilla, y también visitó Huelva y Madrid.

El último viaje del Papa Wojtyla a España fue en 2003 y, en esa visita, el Pontífice canonizó a Pedro Poveda, José María Rubio, Genoveva Torres, Ángela de la Cruz y María Maravillas de Jesús. En esas jornadas la base aérea de Cuatro Vientos fue el escenario del último encuentro del papa polaco con los jóvenes españoles. 

Benedicto XVI: 3 grandes eventos

Por su parte, Benedicto XVI estuvo tres veces en España como Sumo Pontífice.

La primera vez fue con ocasión de la clausura del V Encuentro Mundial de las Familias. La capital valenciana acogió a más de un millón de personas que acompañaron al Papa bávaro en esa ocasión. Benedicto XVI volvería a España cuatro años más tarde, en 2010, con motivo del Año Santo Compostelano y de la consagración de la Sagrada Familia en Barcelona.

El Papa Benedicto XVI saluda desde el papamóvil a su llegada al Quinto Encuentro Mundial de las Familias en Valencia, España, el 8 de julio. El papa exhortó a los padres a abrirse a la vida y a crear un hogar basado en el amor, la aceptación y la misericordia. (Foto de CNS/Marcelo del Pozo, Reuters) (10 de julio de 2006)

Madrid, en 2011, acogió la Jornada Mundial de la Juventud que presidió Joseph Ratzinger. Una cita que reunió a cerca de dos millones de jóvenes de todo el mundo y que dejó estampas tan icónicas como la del Pontífice rezando junto a los jóvenes enmedio de una fuerte tormenta de verano y un vendaval que azotaron el recinto.

El Papa Benedicto XVI saluda desde su papamóvil a su llegada al aeródromo de Cuatro Vientos en Madrid para celebrar la misa de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud el 21 de agosto de 2011. (Foto de OSV News/Andrea Comas, Reuters)
Mundo

“Si León XIII abordó la ‘cuestión obrera’, León XIV intenta abordar la ‘cuestión tecnológica’”

El historiador Onésimo Díaz estudia la evolución de la Iglesia, y su preocupación por la dignidad de la persona en los últimos 150 años.

Jose Maria Navalpotro·5 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Han pasado 150 años desde el último Papa llamado León, el 13º de los que llevaban ese nombre. El año pasado, el cardenal Robert Prevost volvía a tomar ese nombre, para convertirse en León XIV. ¿En qué ha cambiado la Iglesia desde el anterior al actual? ¿Cuál ha sido la evolución de la Iglesia en este siglo y medio de cambios?

El historiador Onésimo Díaz (Madrid, 1966), profesor de la Universidad de Navarra y de su Master de Cristianismo y Cultura Contemporánea, es autor libros como Historia, cultura y cristianismo (1870-2020), Mujeres protagonistas del siglo XX, Expansión: El desarrollo del Opus Dei entre los años 1940 y 1945, o  Florentino Pérez Embid: Una biografía. Ahora  pasa revista a la evolución de la Iglesia en la historia reciente en un título que acaba de publicar en Sekotia: De León XIII a León XIV.

¿Se puede decir que en los últimos 150 años hemos pasado de una Iglesia un tanto anclada en el pasado a una más moderna? ¿A quién se debe el cambio? 

-Sí, puede afirmarse que la Iglesia católica ha experimentado una profunda transformación desde finales del siglo XIX hasta hoy. En el pontificado de León XIII comenzó ya una apertura hacia los problemas del mundo contemporáneo, especialmente con la encíclica Rerum novarum (1891), que abordó la cuestión obrera y sentó las bases de la Doctrina Social de la Iglesia.

Sin embargo, el gran punto de inflexión fue el Concilio Vaticano II, impulsado por Juan XXIII y continuado por Pablo VI. El Concilio supuso una actualización (“aggiornamento”) de la Iglesia: una nueva relación con el mundo moderno, mayor protagonismo de los laicos, apertura ecuménica y una renovación litúrgica y pastoral. 

No obstante, el cambio no depende solo del Vaticano II. También han influido pontífices posteriores como Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, cada uno respondiendo a desafíos distintos de su tiempo.

¿Qué hay en común entre la época de León XIII y la de León XIV?

-Ambas están marcadas por cambios tecnológicos, sociales y culturales muy profundos. León XIII vivió el impacto de la revolución industrial, el auge del capitalismo moderno y la cuestión obrera. León XIV afronta la revolución digital, la inteligencia artificial, la globalización y una creciente secularización.

En ambos casos, la Iglesia se encuentra ante el reto de dialogar con un mundo en transformación acelerada sin renunciar a su identidad. Conviene subrayar precisamente esa continuidad histórica: los papas de la Edad Contemporánea, especialmente desde León XIII a León XVI, intentan leer “los signos de los tiempos” y ofrecer una orientación moral y espiritual en medio de grandes cambios históricos.

Y en cuanto a los desafíos para la Iglesia, ¿son los mismos?

-Algunos desafíos son semejantes, aunque se presentan de manera distinta. La relación entre fe y modernidad, la cuestión social, las desigualdades económicas o la pérdida de influencia religiosa ya estaban presentes en tiempos de León XIII. Sin embargo, hoy aparecen nuevos problemas: la cultura digital, la inteligencia artificial, la crisis antropológica, el relativismo moral, la soledad social o la fragmentación cultural. Además, la secularización en Europa es mucho más intensa que hace un siglo.

Podría decirse que el fondo del desafío es el mismo —cómo evangelizar en un mundo cambiante—, pero los contextos históricos son muy distintos.

Al repasar la historia contemporánea de la Iglesia, ¿cuál cree que es su aportación más importante a la sociedad? 

-Probablemente la defensa de la dignidad de la persona humana sea una de las mayores aportaciones de la Iglesia contemporánea. Desde la Doctrina Social de la Iglesia iniciada con Rerum novarum hasta las encíclicas sociales de los siglo XX y XXI, la Iglesia ha defendido los derechos de los trabajadores, la justicia social, la paz, la libertad religiosa y la centralidad de la persona frente a ideologías totalitarias o modelos económicos deshumanizadores.

Conviene destacar también el papel de la Iglesia en la promoción educativa, sanitaria y asistencial, así como su contribución intelectual y moral en debates sobre derechos humanos, bioética y solidaridad internacional.

La Iglesia y la guerra

En estos años ha habido numerosos conflictos bélicos. ¿La Iglesia ha mantenido igual postura siempre frente a las guerras? La posición de León XIV en la guerra de Estados Unidos contra Irán, ¿es coherente con esa línea?

-La postura de la Iglesia ha evolucionado históricamente, aunque mantiene principios permanentes: defensa de la paz, protección de la vida humana y búsqueda de soluciones diplomáticas. 

Tradicionalmente existió la teoría de la “guerra justa”, desarrollada desde Santo Tomás de Aquino, pero tras las guerras mundiales del siglo XX los papas han mostrado una posición cada vez más crítica hacia los conflictos armados. En su primera encíclica, Magnifica humanitas, el Papa se cuestiona la existencia de la “guerra justa”, salvo en caso de defensa propia y en pocos casos más. Pontífices como Benedicto XV durante la Primera Guerra Mundial, Pío XII durante la Segunda, Juan XXIII con Pacem in terris, o Francisco insistieron en el diálogo y la mediación.

En ese sentido, la postura prudente y pacificadora de León XIV ante el conflicto entre Estados Unidos e Irán resulta coherente con la línea seguida por los papas contemporáneos: evitar la escalada bélica, defender la diplomacia y recordar las consecuencias humanas de la guerra.

En estos años, la Iglesia ha ido perdiendo peso político. ¿Esto ha significado mayor libertad para la propia Iglesia?

-En parte sí. La pérdida de poder político e institucional ha supuesto también una mayor independencia respecto a gobiernos e intereses estatales. La Iglesia contemporánea, especialmente tras el Concilio Vaticano II, ha tendido a distinguir más claramente entre misión religiosa y poder político.

Eso le permite actuar con mayor libertad moral y centrarse más en su dimensión espiritual y social. Sin embargo, también ha supuesto menor capacidad de influencia directa en la legislación y en la vida pública, especialmente en sociedades secularizadas. En definitiva, la Iglesia ha aprendido a desenvolverse en contextos democráticos y plurales donde ya no ocupa una posición hegemónica, pero puede seguir influyendo mediante la persuasión moral y el testimonio.

¿Podría compararse León XIII con la proclamación de la Doctrina Social de la Iglesia, y León XIV con su magisterio sobre la IA y el mundo digital?

-Sí, es una comparación plausible. León XIII afrontó la gran transformación de la revolución industrial y respondió ofreciendo criterios éticos sobre el trabajo, el capital y la cuestión social. Su doctrina social buscó orientar moralmente un mundo nuevo.

De modo semejante, León XIV parece querer afrontar los desafíos de la revolución digital y de la inteligencia artificial. Así como León XIII abordó la “cuestión obrera”, León XIV intenta abordar la “cuestión tecnológica”: cómo preservar la dignidad humana, la libertad y la responsabilidad moral en un contexto dominado por algoritmos, automatización y poder tecnológico. En ambos casos, la Iglesia trata de ofrecer principios éticos para orientar cambios históricos de enorme alcance.

Actualidad

El viaje del Papa León XIV a España en 10 cifras

A pocas horas del aterrizaje del Papa León en España, el primer gran viaje de Su santidad a una nación católica europea, son muchos los números que este evento está dejando.

Redacción Omnes·5 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Del medio millón de personas que se han inscrito a los tres idiomas que el Papa utilizará en el viaje. Los números de la visita del Papa León XIV a España dan cuenta de la magnitud de un viaje histórico para el que restan horas y que ha movilizado a cientos de miles de personas en toda España. 

600.000 participantes inscritos 

Más de medio millón de personas han formalizado su inscripción como participantes en los diferentes actos de la histórica visita del Papa León XIV a España a través de las distintas webs (una para Madrid y Canarias y otra para Barcelona). Aun así, la organización espera una afluencia mayor de personas a los principales actos.

30.000 claveles

Más de 30.000 claveles adornarán el recorrido que hará el Papa León, portando el Santísimo, desde la plaza de Cibeles hasta el  inicio de Gran Vía, y vuelta. Un espacio de unos 500 metros que estarán adornados por 16 grandes alfombras florales realizadas por la Asociación de Alfombristas do Corpus Christi de Ponteareas. 

30.000 decenarios

Cinco monasterios de monjas han realizado decenas de miles de Decenarios (Rosarios de diez cuentas), uno de los productos de “merchandising” de esta visita papal más demandados y valorados. Las Agustinas de la conversión de Sotillo de la Adrada, las Comendadoras del Espíritu Santo del Puerto de Santa María, las Dominicas de Olmedo, las Cistercienses de Casarrubios del Monte y otros tres conventos de Carmelitas descalzas de distintos puntos de España, se encuentran, hace semanas, realizando estos objetos de oración y uniéndose espiritualmente a los frutos de esta visita. 

24.000 voluntarios

Más de 24.000 voluntarios entre las tres sedes, Madrid, Canarias y Barcelona, ayudarán al desarrollo de los diferentes actos en los que participe León XIV. De entre estos voluntarios hay personas de todas las edades y habrá voluntarios específicos para personas con discapacidad o para temas sanitarios. 

20.000 agentes de seguridad

Operación “Gracia”. Así se ha denominado el dispositivo que las fuerzas de seguridad han preparado para la visita del Papa Prevost a España.  11.000 policías nacionales, 2.200 guardias civiles, 4.000 agentes de la policía municipal de Madrid; 5.600 mossos; unos 500 agentes de la guardia urbana catalana y otros 200 de la policía canaria participarán en un despliegue de seguridad sin precedentes. 

4500 periodistas acreditados 

El interés de la prensa por el primer viaje del Papa León XIV a tierras españolas ha superado todas las expectativas de la organización. Se estima en unos 4.500 las personas que han solicitado la acreditación de prensa para cubrir los actos, en especial, las misas multitudinarias que presidirá el Pontífice en cada una de las sedes de este viaje. 

35 personas en el séquito papal

Una treintena de personas conforman lo que se conoce como el “séquito papal”, que acompaña al Pontífice durante todo el viaje. Entre los integrantes de este séquito, por parte del Vaticano, está prevista la asistencia del cardenal  Ángel Fernández Artime, S. D. B., proprefecto del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada, Mons. Luis Marín de San Martín OSA, prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad y Mons. Filippo Iannone, Prefecto del Dicasterio para los Obispos. El Presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Luis Argüello, también forma parte de este séquito en el que también viajan miembros de seguridad vaticana. 

22 intervenciones del Papa

En sus 5 días de viaje, el Papa ofrecerá un total de 22 intervenciones, entre saludos, homilías, discursos y agradecimientos. Estas intervenciones estarán disponibles en la web oficial de la Santa Sede. 

5 vehículos para el Papa 

León XIV utilizará 5 vehículos en este viaje. 2 “papamóviles”, en los que se desplazará en los actos multitudinarios tanto en Madrid, como en Barcelona, Canarias y Tenerife. Junto con los papamóviles, el Papa también usará tres vehículos eléctricos tipo buggy para los actos de dimensiones más reducidas.

3 idiomas: español, francés y catalán

La mayor parte de los discursos del Santo Padre se realizarán en español, según han confirmado desde la Santa Sede. Además, está previsto que el Santo Padre utilice el francés en su saludo a los migrantes en el Centro Las Raíces debido a que la mayoría de los acogidos proceden de zonas francófonas de África. Asimismo, el Papa dirigirá algunas palabras en catalán durante su estancia en Barcelona y Montserrat.  

Reverendo SOS

Peregrinos con el Papa

Un sacerdote se complica notablemente la vida si organiza un viaje con sus feligreses para ver el Papa. Sin embargo, los esfuerzos nunca caerán en saco roto y darán frutos imprevisibles.

Manuel Blanco·5 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Cuando se hizo oficial la visita del Papa a España recordé al Sacerdote Manuel Pérez Lado (q.e.p.d.). Sacerdote y hospedero de peregrinos en el Seminario Menor de Santiago, allí vivió los tres últimos encuentros con el Romano Pontífice. Le ilusionaban. Pero también le fatigaba la intendencia que conllevan. Se “vaciaba” para brindar una buena acogida y facilitaba una estancia provechosa. Disfrutaba. Y también se desahogaba divertido: “Como pille al Apóstol, ¡me va a oír!”.

Si nuestros “grandes” le han “echado ganas” y esperanza a las citas papales, los “pequeños” no podíamos ser menos. Los autobuses de Pastoral de Juventud son una primera opción para la gente de catequesis: infraestructura sencilla, económica y práctica. Desde hace años sirven un equilibrado cocktail entre lo festivo y lo espiritual. Los párrocos, ante la ausencia de sustitutos y relevos pastorales, tienen más difícil acudir. Un viaje de este tipo se convierte en peregrinación y en ocasión de hablar “profundo”. 

El viaje

Se puede rezar. “Frenesí” y organización dejan un espacio en buses, trenes o vuelos para Liturgia de las Horas, meditación, lectura, rosario, etc. Los más extrovertidos aprovechan con entusiasmo los cantos de alabanza (un sencillo Alegre la mañana ha “espabilado” a más de un chófer). En tiempos del “paleolítico”, vídeo y DVD ambientaban o distendían la ruta (recuerdo aquí a un legendario forofo del carnaval de Cádiz que ponía a prueba nuestro “oído” con el idioma de las chirigotas…). 

Si el transporte no va repleto, y los “radares” de las orejas circundantes están lejos, los asientos se prestan a confidencias. Esas conversaciones del “alma” que pueden marcar un punto de inflexión en la vida. No hace falta ser un experto; basta compartir y escuchar. ¿Preguntar? Puede: Si hace falta. En el equipaje de mano, llévese un “botecito” de paciencia, porque el grupo es variado. Dña. “Cansina” o D. “Criticón” también viajan. Toca convivir generosos y bien dispuestos. Faltarán comodidades, pero no diversión. 

La presencia de “servidores” de Emaús o de la Hospitalidad de Lourdes (por ejemplo), facilita trayectos. ¡Qué veteranía y qué “sabor” a cristianismo de los primeros tiempos! ¿Madrugar?: siempre. “¿Le tratan bien D. Emilio?”, le preguntaron a un párroco. Éste respondió, sabiéndose un poco “VIP”: “Nunca me habéis abandonado bajo un puente. Dios os pague”. Terminando una estancia en Roma, ayudé a un colega con las maletas. El televisor de su cuarto emitía imágenes de la cámara web de la Plaza de San Pedro. “¡Pude rezar por el Papa y por la Iglesia todo el tiempo!”, comentó. 

Una reunión de colaboradores parroquiales y sacerdotes en este tipo de eventos, no se olvida jamás. Une, anima, divierte y auxilia. “¿Este Papa te cae bien?” “¿Cómo preguntas eso?: El Papa es el Papa”. Así despachaba un sacerdote un posible viaje a “murmulandia” en conversación con un compañero suyo. Con las videollamadas, se facilita saludar a los feligreses que no pueden viajar. Desde los salones parroquiales se puede seguir en directo la vigilia de oración junto al Santo Padre. Dos presbíteros cuentan que un día pasaron la noche entera caminando por llegar tarde a su hospedaje: “Fue como aquellas guardias llamadas ‘imaginarias’ del servicio militar”.   

El verdadero fruto

En la parroquia se trabajan los lemas y “estribillos” del encuentro. Algunos se llevan a imprenta (en la zona hay tradición de repartir “estampitas”). Las palabras del Papa tienen “jugo” y habrá que explotarlas en meditaciones, homilías, etc. Mucha gente reza para que haya compromisos: ante todo, de seguir a Jesucristo. Si aparecen catequistas, voluntarios para Cáritas, matrimonios, sacerdotes o religiosas…, ¡menuda bendición! Los medios de comunicación agradecen disponibilidad y lenguaje sencillo para contar semejante experiencia.

Una “desmitificación” final: “No pasa nada si las cosas no salen”. A veces, es un hecho; otras, apariencia. Cuando un equipo de fútbol trabaja con la cantera, arriesga: parece un esfuerzo inútil, sin victorias inmediatas. Pero el camino importa. Los resultados no se miden a base de triunfos. Nuestra psicología puede “quebrarse” persiguiendo un “rendimiento empresarial” quimérico o voluntarista. Cuando se burlen ante una muestra pública de fe junto al Papa, consideremos un honor asociarnos al Crucificado. 

En la pasada JMJ de Lisboa la cantante Carminho envolvió para siempre en “papel” de fado el regalo de nuestra fe junto al Papa: “Tu és a estrela e eu son o peregrino” (Tú eres la estrella y yo soy el peregrino).

Nos visita el Papa misionero

No soy tan tonto de pensar que para los que formamos parte de las Obras Misionales Pontificias sea mayor la alegría de esta visita, pero creo firmemente que no podemos dejar de sentir el orgullo de estar colaborando con el Papa que viene en su compromiso misionero.

5 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Las Obras Misionales Pontificias son una red mundial que, en nombre del Papa, sostiene a la misión y a las jóvenes iglesias con la oración y la caridad. Esta es la definición que solemos usar cuando explicamos qué son las OMP.

Las cuatro obras misionales son el instrumento que el Santo Padre tiene para atender a las Iglesias más jóvenes, promoviendo la vocación a la misión, la oración por aquellos lugares donde la Iglesia tiene menos presencia y ayudando a que los bautizados sientan la responsabilidad de ayudar al Papa, como Pastor de todos los creyentes, a mantener la pastoral ordinaria en aquellos lugares, los templos, las obras sociales que mantiene, etc.

Por eso, este mes de junio va a ser un mes especial para las Obras Misionales Pontificias de España y de todos los que trabajamos y colaboramos con esta obra misionera: el Papa viene a visitarnos, y con toda la Iglesia en España, vamos a dar gracias a Dios por su magisterio, por su presencia entre nosotros, por su aliento en la tarea evangelizadora que se realiza entre nosotros y, desde aquí, en tantas partes del mundo.

Sí, del 6 al 12 de junio, los cristianos españoles vamos a vivir una gran fiesta, que debe servirnos para reafirmar nuestra fidelidad al Papa y a la Iglesia, que debe ayudarnos a sentir la cercanía del dulce Cristo en la Tierra (como llamaba santa Catalina de Siena al Papa), que tiene que motivarnos para rezar por la Iglesia, por sus pastores, por sus labores evangelizadoras en todo el mundo.

Es una oportunidad preciosa de sentirnos y sabernos Iglesia, familia de bautizados, responsables todos de sacar adelante la inmensa labor que nuestros hermanos misioneros están realizando a lo largo de todo el mundo…

No soy tan tonto de pensar que para los que formamos parte de las OMP sea mayor la alegría de esta visita, pero sí, creo firmemente que no podemos dejar de sentir la alegría y el orgullo de estar colaborando con el Santo Padre que viene en su compromiso misionero.

El autorJosé María Calderón

Director de las Obras Misionales Pontificias en España.

La doctrina social como teología de la comunión

Magnifica humanitas ofrece a la DSI una clave que venía madurando desde hace décadas y que ahora recibe su nombre propio: teología de la comunión.

4 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Magnifica humanitas, primera encíclica social de León XIV, es mucho más que un documento sobre inteligencia artificial. En ella se produce, casi sin ruido, un movimiento de calado mayor: la doctrina social de la Iglesia (DSI) queda descrita como «una teología de la comunión en la historia» (n. 27). La fórmula es luminosa y, a mi juicio, encierra el desarrollo más significativo de todo el texto.

De la teología moral a la teología de la comunión

San Juan Pablo II, en Sollicitudo rei socialis (1987), había situado la DSI «en el ámbito de la teología, y especialmente de la teología moral» (n. 41). Era una afirmación prudente y necesaria: defendía la doctrina frente a quienes la reducían a ideología o mera agenda política del Vaticano. Con los años, sin embargo, esa fórmula ha tendido a leerse en clave restrictiva, como si la DSI no fuera más que la parte del manual de teología moral dedicada a las cuestiones sociales surgidas a partir de Rerum novarum (1891). En realidad, como explica el Papa, su patrimonio es mucho más extenso: hunde sus raíces en la Sagrada Escritura, los Padres, la teología y el derecho medievales y modernos. Piénsese en la Escuela de Salamanca.

La teología moral acompaña a la DSI y seguirá haciéndolo. Pero ya no como su sede exclusiva. No es que pierda lugar, sino que su lugar queda integrado en un horizonte mayor: el de la teología de la comunión. A la pregunta «¿qué se debe hacer?», esta añade otra más fundante: «¿cómo mantenernos unidos, y qué favorece o fragmenta nuestra unidad?». Una mira a los actos; la otra, a los vínculos que los sostienen. Ambas se necesitan, pero el corazón de la DSI late hoy en la segunda.

Este desplazamiento no nace de la nada. En el siglo XX prepararon el terreno dos giros mayores: el relacional en la teología trinitaria —Rahner, von Balthasar— y el de la eclesiología conciliar hacia la communio. El propio magisterio social maduró en esa dirección. El documento de Aparecida (2007), redactado en buena parte por el entonces cardenal Bergoglio, recogió ya con fuerza el lenguaje de comunión aplicado a la transformación social. Benedicto XVI, en Caritas in veritate (2009), situó la caridad —relación constitutiva— como «vía maestra de la doctrina social» (n. 2). Francisco, en Fratelli tutti (2020), elaboró la idea de fraternidad como principio social. Magnifica humanitas nombra, con claridad, lo que ya estaba operando en esa tradición sin nombre: teología de la comunión.

Dimensiones de la comunión

En la encíclica, «comunión» es una categoría teológica precisa, articulada en cuatro niveles. El primero es trinitario. El Dios cristiano es comunión de Personas. León XIV lo formula en el número 48: «el misterio del Dios viviente, revelado en Jesucristo como comunión de personas; Padre, Hijo y Espíritu Santo: amor en relación, que se da recíprocamente y se comunica al mundo». La comunión, antes que humana, es divina; antes que cualidad ética, es realidad ontológica fundante.

El segundo, eclesiológico. La Iglesia, fiel al Vaticano II, se entiende a sí misma como communio. Es uno de los grandes frutos del Concilio, todavía en maduración en las distintas disciplinas teológicas. La DSI recibe en este documento con plenitud esa categoría que le es propia.

El tercero, antropológico. El hombre, hecho a imagen del Dios trino, es un ser para la comunión. Gaudium et spes 24 ya lo dejó dicho: el hombre «no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo». León XIV lo cita expresamente.

El cuarto, social. Las relaciones entre personas, pueblos e instituciones son ya, o están llamadas a ser, manifestación histórica de aquella comunión última. Aquí se sitúa, propiamente, el objeto de la DSI.

Consecuencias

Entender la DSI como una teología de la comunión cristaliza lo que ya venía madurando y trae consigo tres consecuencias decisivas.

Primero, una multidisciplinariedad estructural. La comunión humana no se conoce desde una sola perspectiva: pide diálogo con la antropología, el derecho, la economía, la ecología y demás ciencias humanas y experimentales. No es concesión de la teología a otras disciplinas; es exigencia interna del propio objeto. Su fundamento, a mi juicio, está en la unidad de la realidad. Se trata de una idea profundamente cristiana y, a la vez, compartible con otras tradiciones espirituales y filosóficas: si Dios, realidad fundante, es uno y es Amor, toda la realidad debe serlo.

Segundo, un reconocimiento renovado de la autonomía de lo temporal. Así entendida, la DSI ofrece criterios para discernir vínculos; no prescripciones técnicas en ámbitos donde otros saberes son los competentes. Halla aquí respuesta serena la antigua objeción laicista, eco lejano del silete theologi de Alberico Gentili. La DSI no pretende sustituir las competencias propias del derecho, la economía o la ciencia política.

Tercero, un sujeto comunitario. La DSI no es producida solo por teólogos moralistas ni leída únicamente por la jerarquía. León XIV lo subraya en Dilexi Te: tiene «raíz popular que no se debe olvidar; sería inimaginable su relectura de la revelación cristiana en las modernas circunstancias sociales, laborales, económicas y culturales sin los laicos cristianos lidiando con los desafíos de su tiempo» (n. 82). La intuición no es nueva, pero necesitaba ser recordada. Durante años, una presentación demasiado clerical ha alejado a no pocos laicos del ejercicio de su propia responsabilidad en este campo.

Aplicaciones prácticas

El cambio de clave se percibe enseguida, en cuanto la doctrina aterriza en cuestiones concretas. Tomemos la inteligencia artificial, tema central de la encíclica. Junto a las preguntas de siempre sobre la rectitud de su uso —legítimas e inaplazables—, la teología de la comunión introduce otra que pesa lo mismo o más: ¿esta tecnología fortalece los vínculos humanos o los desgasta? Los vínculos entre las personas, entre el hombre y su trabajo, entre las generaciones, entre los pueblos y las culturas. Cuando la pregunta gana hondura, la respuesta también.

En el terreno económico, la mirada relacional enriquece el discernimiento sobre las estructuras: cuáles permiten una vida humana en la que el trabajo, la familia y el cuidado de la creación ocupen su verdadero sitio. Y, en el debate sobre las migraciones, la categoría de comunión devuelve aire al imprescindible juicio moral, situándolo en su auténtico horizonte: el de la unidad de la familia humana, siempre frágil y por reconstruir.

Conclusión

Magnifica humanitas ofrece a la DSI una clave que venía madurando desde hace décadas y que ahora recibe su nombre propio: teología de la comunión. Es un paso de fondo, porque añade a la teología moral —sin sustituirla— una mirada relacional capaz de acoger la complejidad humana en todos sus órdenes. Y es un paso fiel: prolonga la línea abierta por Benedicto XVI y continuada por Francisco, enraizada en el Vaticano II.

Esta claridad devuelve a la DSI algo precioso: voz propia en el debate público. No como código moral aplicado desde fuera, sino como sabiduría sobre los vínculos que constituyen lo humano. Una vez más, León XIV se nos muestra como el papa de la unidad.

El autorRafael Domingo Oslé

Catedrático de Derecho de la Universidad de Navarra

Iniciativas

Espíritu agustiniano en “Cor Unum”, el postre de los pasteleros madrileños para la visita del Papa

Con sabor a limón y fresa, el postre se venderá en las pastelerías y se entregará gratis en la oficina de turismo

Jose Maria Navalpotro·4 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Un escudo vaticano en el medio y los colores blanco y amarillo de la bandera de la Santa Sede predominan en el aspecto del postre que ha creado la Asociación de Empresarios Artesanos del Sector de Pastelería de Madrid (ASEMPAS), a petición de la Comunidad de Madrid, para conmemorar la visita de León XIV a la capital.

El postre ha recibido el nombre de “Cor Unum”, expresión latina que significa “un solo corazón”, de larga tradición católica y hace referencia al espíritu de fraternidad y unión propio de la tradición agustiniana. La intención es que el propio León XIV pueda también degustar el dulce en algún momento de su estancia en la capital. De hecho, ya se ha hecho entrega del postre al Nuncio, que alojará al Papa durante estos días.

Un postre con raíces tradicionales

Pablo y Jacobo Moreno, creadores del dulce, han explicado a Omnes que, al plantearse su elaboración pensaron en un producto, en primer lugar, adecuado a las fechas. Es decir, que tuviese frescor, y de ahí, la presencia del limón y la fresa en la composición. También se pretendía que fuese un producto fácil de llevar como recuerdo. Por otro lado, explican que, como es lógico, “queríamos que hubiese una representación de lo importante que es que venga el Papa”, a lo que se refiere el escudo y tonos vaticanos que lo adornan. “Es una pasta de té de toda la vida, con sabores tradicionales”, aseguran.

Los hermanos Moreno, pasteleros, son los directores de producción de la cadena de pastelerías Mallorca, que fueron creadas por su familia hace más de un siglo, a partir de un premio gordo de lotería que recibió un antecesor suyo y que invirtió en la creación de una tienda dedicada a la venta de ensaimadas y otros productos de Mallorca. Esa tienda inicial se ha convertido en la actualidad en una importante y prestigiosa cadena de establecimientos.

La propuesta de los hermanos Moreno venció entre otras presentadas por diferentes pastelerías a la convocatoria lanzada por la Comunidad de Madrid y la asociación de Pasteleros para crear el postre conmemorativo de la visita del Papa.

El “Cor Unum” consiste en una pasta de té elaborada con dos capas de masa sablé de mantequilla clásica, unidas mediante una suave crema de limón y un núcleo de mermelada casera de fresón de Aranjuez (un emblemático producto de la huerta madrileña). Envolviendo todo ello, un fino baño de chocolate blanco y decoración en tonos amarillos. Por encima, una lámina de chocolate blanco decorada con el escudo vaticano.

Entre los alérgenos presentes en el postre se encuentran gluten, leche, frutos secos, huevo y soja. Asimismo, se elaborará una versión sin gluten apta para personas celíacas.

Un postre para todos

La receta del dulce se ha facilitado a diversas pastelerías madrileñas para que cada una pueda realizar su propia elaboración. Aunque, dada la sencillez de la receta, Pablo Moreno asegura que también se podría confeccionar en las casas, pues los componentes son sencillos: una crema de limón, una mermelada de fresa y galleta. El postre podrá adquirirse en distintas pastelerías artesanas de la región durante las fechas de la visita papal.

Asimismo, para dar a conocer esta iniciativa, ASEMPAS, ofrecerá una degustación gratuita del postre el sábado 6 y el domingo 7 de junio en la Oficina de Turismo de la Puerta del Sol, en horario de mañana.

Los pasteleros junto al Consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid
Vaticano

P. Domingo Amigo, OSA: «El P. Robert Prevost vivía la fraternidad con sus hermanos agustinos con mucha normalidad»

El Prior de la provincia agustiniana de San Juan de Sahagún, destaca su gratitud por la visita del Papa a quien trasladarán un mensaje de fraternidad, de apoyo y de escucha atenta.

Maria José Atienza·4 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

El Prior Provincial de la Provincia agustiniana de San Juan de Sahagún cuenta ya las horas para recibir a quien, durante muchos años, fue su superior inmediato y con el que le unen lazos de fraternidad y amistad.

Esta provincia agustiniana está conformada, además de España y Portugal, por otros 7 vicariatos (Argentina, India, Iquitos en Perú, Las Antillas, Panamá, Tanzania y Venezuela) y dos delegaciones (Centroamérica y Cuba). Una realidad que refuerza los lazos del hoy Papa León con sus hermanos agustinos presentes en España.

León XIV, un «hijo de san Agustín», como él mismo se definió el día de su elección, visita España y, en este marco, se encontrará con sus hermanos agustinos. Un momento de especial alegría para la familia agustiniana, que prepara este viaje con una ilusión especial: colegios, monasterios y las distintas realidades vinculadas a la espiritualidad de san Agustín, acompañarán al Papa en estas jornadas.

Enmedio de este fragor, P. Domingo ha compartido con Omnes su alegría e ilusión ante un encuentro fraternal y festivo y la importancia de la visita del Papa a España.

¿Cómo están viviendo desde la familia agustiniana estos días de preparación para la venida del Papa, «hijo de san Agustín»?

– La Orden de San Agustín y toda la familia agustiniana en España, conocida como Familia Agustiniana Española, vivimos estos días de preparación para la visita de Papa con enorme gozo y, a su vez, realizando un gran esfuerzo de preparación de la visita como está haciendo la Iglesia en España, para organizar la participación de muchos jóvenes y familias en los actos que se van a realizar en Madrid y en otras ciudades.  Concretamente la Familia Agustiniana Española ha organizado una página web (agustinosconelpapa.es) para motivar y seguir la visita del Papa a España.

Está prevista una vigilia de oración de la familia agustiniana el día 5 de junio a las 20 horas en la Iglesia de las Comendadoras de Santiago, en Madrid. Posteriormente, el día 6, a las 12,30 horas, se tendrá una Eucaristía de envío para la familia agustiniana en el Colegio San Agustín, en Madrid. Se tendrá una mañana de convivencia y celebración de envío para los peregrinos de la familia agustiniana antes de participar en la vigilia con el Papa.

Además de todos los actos señalados y de otros actos de la visita en los que participaremos, hay dos que tienen una resonancia especial para nosotros. Son el encuentro que mantendremos con el Santo Padre el día 7 de junio en la Nunciatura y la visita del Papa a la Parroquia de San Agustín en Barcelona, que atendemos los agustinos. En esta parroquia se tendrá, el día 10 de junio, un encuentro del Santo Padre con las realidades de caridad y asistencia diocesanas.

¿Qué transmitir al Papa en el encuentro que mantendrán el domingo?

– Los agustinos tendremos un encuentro con el Santo Padre en la Nunciatura el día 7 de junio por la tarde. Es una gran alegría para nosotros.

La mayoría de los agustinos españoles conocemos al Papa León de sus visitas de renovación a las comunidades, de su participación en los capítulos provinciales y de otras presencias con motivo de acontecimientos importantes de la Orden en España. Algunos de nosotros hemos tenido ocasión de saludar al Papa durante el Capítulo General de la Orden, celebrado en Roma en septiembre de 2025.

Sin embargo, la mayoría de los agustinos no ha podido encontrarse con el Santo Padre desde que fue elegido y este hecho hace que agradezcamos mucho tener este encuentro.

En este encuentro, lo primero de todo, queremos escuchar al Papa; escuchar su palabra y ver lo que nos dice a los agustinos en España. Nosotros le trasmitiremos un mensaje de gratitud por su visita; un mensaje de fraternidad, de apoyo y de escucha atenta a sus palabras e indicaciones.


León XIV conoce muy bien la realidad de la familia agustiniana española, ¿qué recuerdos guardan de las frecuentes visitas de Robert Prevost a España?  

– La Provincia de San Juan de Sahagún surge en 2020 de la unión de las cuatro provincias que tenía la Orden en España. En los años que el P. Robert Prevost, siendo prior general de la Orden, visitó España había más capítulos provinciales que ahora. Este hecho hizo que viniera más veces por este motivo. También se hizo presente en las visitas de renovación a las comunidades y en otros acontecimientos importantes para Orden en España. 

El mayor recuerdo que puedo señalar es el de encontrarnos con una persona cercana y cordial; una persona bien preparada como manifestaba en los capítulos o en otras reuniones. El P. Robert Prevost vivía la fraternidad con los hermanos con mucha normalidad cuando visitaba las comunidades, participando en los actos que tenían las casas y preocupándose por las tareas y actividades de los hermanos y de las comunidades.

Entre los recuerdos significativos que guardamos está su presencia en el Capítulo General Intermedio que se celebró en San Lorenzo de El Escorial en 2004, su presencia en el Capítulo Provincial de la Provincia de España en 2010 y de la visita al Monasterio de Silos con los capitulares y su presencia en el Monasterio de El Escorial para recibir al Papa Benedicto XVI, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud en 2011.

El Papa cita con frecuencia a san Agustín. ¿Están los católicos redescubriendo a este Padre de la Iglesia y su espiritualidad?

– Estoy convencido de que estos hechos contribuirán a que se conozca mucho más a san Agustín.

San Agustín ha sido bastante conocido en la Iglesia a lo largo de los siglos y, concretamente ha sido muy citado en el Concilio Vaticano II. También el Papa Benedicto XVI, experto conocedor de san Agustín, ha difundido mucho su pensamiento.

Creo que el hecho de que León XIV sea agustino y cite con frecuencia a san Agustín hará que aumente mucho más su conocimiento y llegue a muchas más personas, más allá del mundo de la teología. 

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Firmas invitadasFrancisco Cerro Chaves

Corpus Christi: la Eucaristía, corazón de la vida cristiana

La Solemnidad del Corpus Christi celebra la Eucaristía como el mayor tesoro de la Iglesia y la presencia real de Cristo, quien se hace alimento permanente para saciar las hambres más profundas del ser humano.

4 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La Solemnidad del Corpus Christi en la vivencia litúrgica es una fiesta que hace recoger las mieles de la Pascua. Es la celebración del mayor tesoro que Cristo dejó a su Iglesia: su presencia real y permanente en la Eucaristía. 

Me gustaría ir desgranando aspectos que iluminan y dan vigor a la vitalización que la Eucaristía realiza en la Iglesia y en la vida cristiana. 

Cristo Eucaristía es alimento del hombre

Vivimos en una época marcada por muchas hambres. El ser humano tiene hambre de felicidad, de verdad, de sentido, de amor auténtico, de paz interior, de esperanza… En el fondo, el hombre tiene hambre de Dios. “Nuestra naturaleza hambrienta lleva marca de una indigencia que es saciada por la gracia de la Eucaristía” (León XIV, Homilía en la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre. 22-VI-2025)

Cuando Jesús está presente, nunca falta lo necesario. “Así como el hambre es señal de nuestra radical indigencia vital, así también el partir el pan es signo del don divino de la Salvación” (León XIV, Homilía en la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre. 22-VI-2025). 

En la Pascua se nos entrega la Eucaristía

La Eucaristía nace precisamente en el contexto de la Pascua (cfr. Mc 14,15). Cuando los discípulos preguntan a Jesús dónde deben preparar la cena pascual, el Señor responde con indicaciones misteriosas y llenas de simbolismo. Todo parece ya dispuesto en el corazón de Cristo. “En este episodio, el evangelio nos revela que el amor no es fruto del azar, sino de una elección consciente. No se trata de una simple reacción, sino de una decisión que requiere preparación” (León XIV, Audiencia general, miércoles 6-VIII-2025)

Preparar la Pascua del Señor es disponer el corazón para el encuentro con Cristo vivo.

La Eucaristía es el amor hasta el final

La Eucaristía es inseparable de la Cruz Gloriosa. “Durante la cena, cuando el diablo ya había puesto en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención de traicionarlo… Jesús sabiendo que había llegado su hora… los amó hasta el final” (Jn 13, 1-2). 

La Eucaristía forma el corazón cristiano. Nos enseña el lenguaje del don, del sacrificio y de la entrega. “El ejemplo del Señor sigue siendo para nosotros un criterio urgente de acción y servicio” (León XIV, Homilía en la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre. 22-VI-2025).

La Eucaristía genera un encuentro de amor

Las relaciones nuevas del amor se suceden en el Cenáculo. Durante la cena pascual Jesús revela que uno de los Doce está a punto de traicionarlo. “En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar: uno que está comiendo conmigo” (Mc 14,18). Jesús revela estas palabras desde la confianza y la verdad. Y surge en los apóstoles la pregunta. “¿Seré yo?, será quizá una de las preguntas más sinceras que podemos hacernos a nosotros mismos. No es la pregunta del inocente, sino la del discípulo que descubre su fragilidad. No es el grito del culpable, sino el susurro de quien, aunque queriendo amar, sabe que puede herir. Es en esta conciencia donde inicia el camino de la salvación” (León XIV, Audiencia general, miércoles 13-VIII-2025).

Desde esta pregunta entendemos la profundidad de la adoración eucarística. Permanecer en silencio ante el Santísimo Sacramento transforma lentamente el corazón.

María primer sagrario viviente

En este sentido, María ocupa un lugar especial dentro del misterio eucarístico. Ella fue el primer sagrario de la historia, porque llevó en su seno al Hijo de Dios. Su vida entera fue una ofrenda humilde y silenciosa. María enseña a adorar, a acoger y a entregarse totalmente a la voluntad del Señor.

La Solemnidad del Corpus Christi nos recuerda que la Eucaristía es el corazón vivo de la Iglesia y la fuente de toda vida cristiana. En ella, Cristo continúa haciéndose alimento para sostener nuestra esperanza y saciar el hambre más profunda del corazón humano. La Eucaristía nos transforma, nos une y nos envía a vivir en el amor y en el servicio a los demás. No estamos solos, porque el Señor sigue caminando con su pueblo.

Imagen de la procesión del Corpus en Toledo
El autorFrancisco Cerro Chaves

Arzobispo de Toledo, Primado de España.

Evangelio

Estar presente donde Cristo está presente. Corpus Christi (A)

Vitus Ntube nos comenta la lecturas de el Corpus Christi (A) correspondiente al día 7 de junio de 2026.

Vitus Ntube·4 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Hoy, la Iglesia celebra la gran fiesta del Corpus Christi, una solemnidad profundamente vinculada al Jueves Santo. Una vez más, la liturgia nos invita a volver a aquella noche sagrada en el cenáculo, cuando Cristo nos dio la Santísima Eucaristía. Es como si la Iglesia reconociera que el misterio de aquella noche es tan profundo, tan inagotable, que una sola celebración no basta para contenerlo. 

Las lecturas de esta Misa nos introducen en el corazón de este misterio. Nos revelan la Eucaristía como la presencia real de Cristo, como fuente de nuestra unidad y como el alimento que nos conduce a la vida eterna. En el centro de la fiesta de hoy está la verdad de que Cristo está verdaderamente presente en la Eucaristía. Esta presencia real no es simbólica ni figurativa, sino real y sustancial. 

En diversas partes del mundo, la Iglesia da testimonio público de esta verdad mediante procesiones eucarísticas y la adoración. El Santísimo Sacramento es llevado por las calles, proclamando que Cristo camina con su pueblo, que permanece entre nosotros. En nuestro tiempo, con frecuencia vemos más protestas que procesiones. Sin embargo, Cristo no ha dejado de estar presente. Su presencia permanece constante, aunque nuestra conciencia de ella se debilite.

George Steiner, en su obra Presencias reales, observó que sin un sentido de trascendencia -sin lo que él llama “presencias reales”– ni el arte verdadero ni la verdad pueden perdurar. Su intuición nos lleva a algo más profundo: no solo la cultura, sino la misma humanidad no puede florecer sin un encuentro vivo con aquello que nos trasciende. Para nosotros, los cristianos, esto se cumple en la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

En el Evangelio de hoy, Jesús habla con una claridad impactante: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo”. Estas palabras no son fáciles. Fueron difíciles para sus oyentes entonces, y siguen siendo exigentes hoy. Muchos lo cuestionaron; algunos incluso se alejaron.

La Eucaristía no es simplemente un símbolo. Es Cristo mismo. Esta celebración no solo nos llama a creerlo sino a responder. Si Cristo está verdaderamente presente, entonces nosotros también estamos invitados a estar presentes. ¡Estar presente donde Cristo está presente! 

En presencia de alguien importante, estamos atentos, vigilantes y reverentes. ¡Cuánto más debería ser así en la presencia de Cristo mismo! Ante el Santísimo Sacramento, somos invitados a despertar nuestro corazón: a velar, a escuchar y a amar. Hoy, al celebrar el Corpus Christi, renovemos nuestra fe en la presencia real de Cristo. Y renovemos también nuestro compromiso de estar verdaderamente presentes ante Él.

Estamos llamados a profundizar nuestra devoción eucarística: mediante la participación fiel en la Misa, recibiendo la Sagrada Comunión frecuentemente con pureza, humildad y devoción, dedicando tiempo a la adoración ante el Santísimo Sacramento y participando en bendiciones y procesiones.

España

¿Qué opinan los madrileños de la llegada del Papa León XIV a España?

Enmedio de los preparativos para la llegada del Papa León XIV a Madrid el próximo sábado 6 de junio, escuchamos qué opinan los madrileños.

Redacción Omnes·3 de junio de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

A cuatro días de la vigilia que presidirá el Papa León XIV en la Plaza de Lima, Omnes se ha acercado a la zona para conocer qué esperan los madrileños de la llegada del Santo Padre a España. Entre vallas, montajes y los preparativos de los próximos días, la visita papal ya empieza a hacerse notar en la ciudad.

Aunque algunos reconocen las molestias que puede generar un acontecimiento de estas dimensiones, como el tráfico en la Castellana, predominan las voces de ilusión y esperanza. Muchos consideran que la llegada del Papa se produce en un momento especialmente oportuno para España y destacan la necesidad de mensajes de paz, unidad y confianza en el futuro.

«Nos va a dar un aire nuevo», afirmaba uno de los entrevistados. Frutos espirituales, una renovación de la fe o incluso una mayor concordia en la vida pública son algunas de las expectativas de quienes esperan con entusiasmo la visita de León XIV y confían en que su paso por Madrid deje una huella duradera..

Vaticano

León XIV: preparar el Corpus Christi y “mantener vivas” las procesiones

Casi en vísperas de su viaje apostólico a España el sábado día 6, el Papa León XIV ha mencionado la próxima solemnidad del Corpus Christi en varias ocasiones, y ha animado a “mantener viva” la tradición de las procesiones con el Santísimo Sacramento.   

Francisco Otamendi·3 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Santo Padre León XIV ha recordado en la audiencia general de este miércoles la fiesta del Corpus Christi, a la que también ha denominado Corpus Domini, y ha alentado a “mantener viva la hermosa manifestación de testimonio público de la fe que son la procesiones con el Santísimo Sacramento”.

Las procesiones con el Santísimo Sacramento que tienen lugar en las calles de tantos países, ha dicho, “son una expresión de la piedad eucarística popular; a este respecto, os animo a mantener viva esta hermosa manifestación de testimonio público de la fe”.

Antes, al dirigirse a los peregrinos de lengua inglesa, polaca, italiana, y a todos los peregrinos y romanos en la Plaza de San Pedro, se ha referido a la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo o, “según la formulación latina más conocida, la solemnidad del Corpus Domini. En la Eucaristía contemplamos a Jesús, pan partido y entregado por cada uno de nosotros”, ha subrayado.

Corpus Christi y procesión, domingo 7 en Cibeles (Madrid)

Precisamente el Pontífice llega este sábado día 6 a España en su viaje apostólico, y el domingo día 7, tras la Vigilia de Oración  del mismo sábado en la Plaza de Lima, presidirá la Santa Misa en la Plaza de Cibeles, a las 10,00 de la mañana, y la Procesiòn del Corpus Christi por las calles madrileñas. 

Será el acto central de este domingo eucarístico, que se prevé sea multitudinario, dados los cientos de miles de inscripciones que están teniendo lugar.

“Culto especial a Cristo presente en la Eucaristía”

En la Audiencia general de este mañana, con miles de peregrinos que se han mostrado ciertamente ruidosos, el Sucesor de Pedro ha dicho a los peregrinos de lengua inglesa: “Mientras nos preparamos para la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, dejémonos fortalecer por este don divino y convirtámonos en testigos de su amor ante todos aquellos con quienes nos encontramos”-

En sus palabras a los polacos, el Papa ha animado a que “a partir de la solemnidad del Corpus Christi y en los días siguientes, rendiréis un culto especial a Cristo presente en la Eucaristía. 

Que la participación en las procesiones eucarísticas —sobre todo por parte de las familias, los niños y los jóvenes— sea un valiente testimonio de fe y recuerde a todos que Dios está presente en medio de su pueblo y lo acompaña en la vida cotidiana”. 

Árabes y lengua italiana: sacerdotes y religiosos de Oriente Medio. Sagrado Corazón de Jesús

En sus alocuciones, el Papa ha dirigido en varios momentos “unas palabras especiales a los sacerdotes y religiosos de Oriente Medio: acompaño con mi oración y mi bendición vuestro ministerio y las expectativas de vuestros respectivos países”.

Mientras a los de lengua francesa ha recordado “la contemplación de Dios Trinidad”, en sus palabras a los de lengua portuguesa se ha referido a que en “este mes dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, acerquémonos a la fuente de la misericordia y la ternura de Dios, para que el Resucitado transforme nuestro corazón, haciéndolo más paciente, generoso y compasivo”.

Tres elementos constitutivos de la Liturgia

Continuando con las catequesis sobre la Constitución Sacrosanctum Concilium,”, objeto de la catequesis del Papa, “hoy nos centramos en tres elementos constitutivos de la Sagrada Liturgia: el rito, el signo, el símbolo”, ha dicho a los de lengua española.

El rito -en el que estamos llamados a participar con cuerpo, mente y corazón- es el medio eclesial que, dando una forma definida a la oración, nos ayuda a alcanzar los dones divinos. 

“Está compuesto de signos sensibles que realizan la santificación del hombre (cf. SC 7), como el agua en el bautismo; y de símbolos, que nos ayudan a dar significado y valores más profundos a la realidad que percibimos.

Cuidar la belleza de nuestras celebraciones

Los símbolos son además gestos sencillos —como arrodillarse, darse la paz— o acciones más complejas como los actos constitutivos de cada sacramento, que transforman tanto los elementos materiales, como a quienes entran en contacto con ellos, generando un sentido de pertenencia, tocando el corazón y la mente y suscitando auténticas relaciones eclesiales”, ha manifestado el Papa.

Finalmente, tras mencionar la Carta Apostólica ‘Desiderio desideravi’, del Papa Francisco, y a Romano Guardini, el Santo Padre ha dicho que “necesitamos dejarnos educar por los ritos de la liturgia, cuidando con delicadeza y sin arbitrariedad la belleza de nuestras celebraciones y comprometiéndonos con una auténtica mistagogía” (nota: forma pedagógica de introducir en los misterios de la fe a través de la liturgia).

El autorFrancisco Otamendi

Evangelización

241 estudiantes de 44 países se forman en la UNAV gracias a la Fundación CARF

La rectora de la Universidad de Navarra destaca el alcance de la labor formativa de las Facultades Eclesiásticas en beneficio de la Iglesia universal y recuerda a los donantes que “ayudar aquí es ayudar a la Iglesia en los cinco continentes”

Redacción Omnes·3 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Una treintena de benefactores de las Fundación CARF, procedentes de distintas provincias españolas, visitó el viernes 29 de mayo
el campus de Pamplona de la Universidad de Navarra. A lo largo de la jornada conocieron de cerca tanto las Facultades Eclesiásticas como el Seminario Internacional Bidasoa, donde se forman los seminaristas y sacerdotes que reciben su apoyo económico para completar sus estudios.

Durante el curso 2025-2026, la Fundación CARF ha destinado cerca de 1,6 millones de euros a sufragar matrículas y alojamiento de los estudiantes beneficiarios. Gracias al apoyo de los benefactores, este curso han podido formarse 241 estudiantes procedentes de 44 países de los cinco continentes.

La Universidad de Navarra destacó durante el encuentro la dimensión internacional de esta labor formativa. La rectora, María Iraburu, recordó que los alumnos que pasan por estas aulas desarrollarán posteriormente su actividad pastoral en países de los cinco continentes, lo que convierte esta colaboración en una contribución directa al servicio de la Iglesia universal.

Iraburu también puso de relieve la singularidad de las Facultades Eclesiásticas dentro del proyecto universitario, subrayando su integración con otras áreas de conocimiento y la apuesta por fomentar el diálogo entre la fe y las distintas disciplinas académicas. En este sentido, mencionó algunas iniciativas formativas que reflejan esta orientación interdisciplinar, como el Diploma en Teología o el nuevo doble grado en Filosofía y Teología.

El acto contó además con la participación Luis Alberto Rosales, director general de la Fundación CARF, y Antonio Robles, director de Atención al Estudiante de las Facultades Eclesiásticas. Además, los asistentes pudieron conocer de primera mano el testimonio de dos alumnos que se forman gracias a estas ayudas: Fernando José Vásquez, estudiante nicaragüense del Bachillerato en Teología; y Francisco Javier Navarro, alumno mexicano de la Licenciatura en Teología Moral.

Asimismo, la rectora tuvo palabras de reconocimiento para Emilio Forte, responsable del Servicio de Admisión de las Facultades Eclesiásticas, quien se jubilará próximamente tras años de trabajo dedicado a la acogida y acompañamiento de estudiantes internacionales.

España

Michavila (GAD3) cree que los móviles están siendo decisivos para el giro católico

Una encuesta de GAD3 a 10.000 jóvenes con motivo del viaje del Papa a España revela, entre otras, la enorme influencia del móvil como nuevo púlpito desde el que se recibe doctrina e información.

Javier García Herrería·3 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La generación Z está protagonizando un retorno silencioso a valores y patrones de conducta que muchos daban por superados. Así lo sostiene Narciso Michavila, presidente de la consultora GAD3, tras presentar los resultados de una encuesta realizada a 10.000 jóvenes inscritos en los actos organizados con motivo del viaje del Papa a España. 

Sus conclusiones apuntan a un fenómeno más amplio que la religiosidad en sí: un reencuentro con lo analógico, lo comunitario y lo espiritual que atraviesa culturas y confesiones.

«No es exclusivo del catolicismo, no es exclusivo de la religión», afirmó Michavila ante los medios. «La generación Z, los que nacieron en la primera década del siglo XXI, en muchos comportamientos están volviendo a los valores de sus abuelos». Para ilustrarlo recurrió a una imagen cotidiana: «Esta mañana corriendo por el Retiro, antes de que abrieran la Feria del Libro, decía: hace 10 años pensábamos que los libros iban a morir, y sin embargo estamos leyendo libros en papel como nunca en la historia».

Tolerancia

El demóscopo fue cuidadoso al matizar qué ha cambiado y qué no. «La generación española de jóvenes no es que sea más religiosa», precisó. «La mayor diferencia respecto a sus mayores es que es mucho más tolerante. Crean o no crean, toleran mucho más».

Donde sí aprecia Michavila un cambio sustancial es en el modo en que los jóvenes creyentes se relacionan con la fe. A diferencia de generaciones anteriores, cuya religiosidad arrancaba del cumplimiento moral, los jóvenes de hoy se acercan al catolicismo desde otra posición: «Para el joven de hoy día, todos ellos, aunque sean procedentes de familias católicas y de raíces católicas, están teniendo una aproximación hacia el cristianismo, en el caso español al catolicismo, de conversos. Están rodeados de jóvenes que se están convirtiendo, que están descubriendo el mensaje de Jesucristo como conversos».

El contraste con la religiosidad de sus abuelas no podría ser más marcado. «A diferencia de sus abuelas, que podía ser sobre todo una escala de valores y de principios y de mandamientos, y por lo tanto lo primero era el comportamiento moral, y a partir de ahí ya venía todo lo demás», describió Michavila, la generación actual invierte el orden: primero el encuentro personal con el mensaje, después, si acaso, las consecuencias morales.

El móvil y los nuevos púlpitos

En ese redescubrimiento juega un papel paradójico la tecnología. «Estamos en la era digital; a ellos les están llegando los mensajes y los están difundiendo, entre otras cosas, gracias a los algoritmos», señaló el presidente de GAD3. «El púlpito nuevo en la iglesia es el móvil». Sin embargo, la misma pantalla que lleva el mensaje también genera el hastío: «a la par están también muy cansados del scroll infinito».

Michavila enmarca esta búsqueda espiritual en un desencanto más amplio con las promesas de la modernidad. «Ya hay cantidad de conquistas actuales que ya las dan por hechas, sea Europa, sea la democracia, sea la igualdad, sea la emancipación de la mujer, sea la controversia, ya que en tecnología ya ni contamos: ya las dan por asentadas.» Asumidas esas conquistas, lo que echan en falta es otra cosa. «Ven que muchas de esas propuestas no les están trayendo la felicidad que les están prometiendo, y muchos de ellos están buscando de nuevo espiritualidad, en aproximación a la iglesia».

Un fenómeno global

El fenómeno no es exclusivamente católico. «Lo estamos viendo en la iglesia ortodoxa, lo estamos viendo en muchos momentos protestantes», apuntó. Pero la Iglesia católica, a su juicio, parte de una ventaja estructural frente a otras confesiones: «Está ofreciendo algo que a todos estos les cuesta bastante más, sobre todo a todas las familias protestantes: ofrece un mensaje único en todo el planeta, un mensaje moral de unos santos padres, que tiene un comportamiento moral y además una conexión con la tradición que el mundo postmoderno ha dejado.»

Michavila adelantó que publicará más datos en los próximos días. Por el momento, sus palabras dibujan el perfil de una generación que, lejos de la imagen de indiferencia religiosa que la precedía, busca en fuentes antiguas respuestas que el presente no le da.

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España

Cuando Almeida estuvo con el Papa en Cuatro Vientos en medio de la tormenta

Desde el sector J4, al final del aeródromo, el actual Alcalde participó en la Vigilia de Benedicto XVI en la Jornada Mundial de la Juventud

Jose Maria Navalpotro·3 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Cuando el alcalde de Madrid reciba al Papa León XIV el próximo 6 de junio no será la primera vez que José Luis Martínez-Almeida acude a ver a un Pontífice en la capital: él estuvo presente en la última vez que un Papa, Benedicto XVI en este caso, pisó la capital de España. Fue en 2011, con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud.

Hace cinco años, el periodista Pedro J. Rodríguez Rabadán publicó el libro Huellas de una tormenta, que incluía los recuerdos del actual alcalde de Madrid en la JMJ 2011. Ese texto luego fue publicado por la revista Mundo Cristiano.

Almeida recuerda que en agosto de 2011 “Madrid se convirtió en la capital del catolicismo durante unos días”. Menciona cómo estuvo presente: “Tuve la suerte de vivirlo como un madrileño más. Tres momentos me impactaron de forma personal durante esos días”.

Cita en primer lugar “el Parque del Retiro y los doscientos confesionarios en lo que se llamó la ‘Fiesta del perdón’” (en esta ocasión la experiencia no podrá repetirse, pues la organización decidió sustituir los confesionarios por “puntos de escucha”). Luego, el Vía Crucis en el Paseo de Recoletos con imágenes de la Pasión, exponentes de la Semana Santa que se celebra en España. 

Finalmente habla del momento culminante: “personalmente, tuve el regalo de poder acudir a la vigilia de oración con el Papa en el aeródromo de Cuatro Vientos”. Unos amigos le invitaron, pero dudó si acudir. “No puedo negar que, al ver en el telediario las imágenes previas de los jóvenes en aquella explanada enorme esperando al Papa, me entraron muchas dudas. Pero la insistencia de mis amigos y el convencimiento de que se iba a tratar de una jornada histórica me dieron el empujón definitivo”.

El alcalde relataba que, al carecer de acreditación, no pudo acceder a los sectores del recinto más cercanos al escenario. Recordaba: “Quizá era el momento para dar la vuelta y vivir aquel evento desde el salón de casa. La idea era tentadora”. 

Sin embargo, un amigo les hizo cambiar de opinión. “Pablo, tenaz hasta la extenuación, consiguió la información que necesitábamos: se podía acceder a la parte trasera del recinto rodeando todo el perímetro. La opción valía la pena, aunque unos nubarrones de mal aspecto comenzaban a confabularse a varios kilómetros de distancia”. Aquello fue una aventura: “Comenzamos entonces una caminata cuya duración desconocíamos. Alcanzamos nuestro objetivo pasada una hora. Creo recordar que se trataba del sector J4. Era el final. La última fila posible. La retaguardia. Detrás de nosotros, las vías del tren marcaban el límite. Frente a nosotros, en un horizonte borroso, se intuía el escenario donde estaría el Papa. La marea de peregrinos que se extendía hasta el estrado era sobrecogedora”.

 “Todos mirábamos de reojo los nubarrones -continúa el alcalde su relato-. Tenía mala pinta. Pero la llegada del Papa, con la consiguiente emoción de los presentes, provocó una algarabía indescriptible. Pudimos seguir el comienzo de la vigilia de oración gracias a la pantalla gigante. Pero un ojo miraba siempre hacia la tormenta…que cada vez estaba más cerca”.

En medio de la tormenta

Y entonces… “Ocurrió lo que parecía inevitable. La tormenta descargó sobre el recinto como si fuese el fin del mundo. Sin resguardo posible, y ante el inevitable remojón, optamos por ‘disfrutar’ de la lluvia, no sin algo de temor ante la virulencia de los rayos y truenos. Pero el Papa se mantuvo allí. También ‘a remojo’. Aguantó como uno más. Y, cuando parecía que nada más increíble podía ocurrir, tuvo lugar un hecho que me sobrecogió. El Santísimo Sacramento llegó al estrado expuesto en la Custodia de Arfe de la Catedral de Toledo. Los detalles apenas los podíamos intuir en la pantalla gigante. Pero todos pudimos experimentar el silencio. Cientos de miles de peregrinos se postraron –nos postramos– para adorar a Jesucristo en la Eucaristía. El silencio atronador que llenó el recinto invitaba a una oración confiada. Con una sociedad –ya en aquel entonces– bañada en un ruido incesante, resultaba reconfortante dejarse envolver por aquel silencio y elevar las peticiones a Dios”.

“Volví a casa cansado pero alentado por aquella experiencia”, añadía. Para concluir: “Al día siguiente, me impactó una fotografía de dos bomberos, ocultos a la vista de los peregrinos, que aseguraban la estructura del escenario mientras el Papa rezaba de rodillas. Era la representación gráfica de la labor callada y anónima que tantísimos profesionales habían puesto al servicio de los demás para que la JMJ de Madrid fuese un éxito”. “Y yo lo disfruté desde ‘el J4’”, concluye el actual regidor madrileño.

Mundo

WACOM 6: un congreso para repensar la Divina Misericordia

Gintaras Grušas, arzobispo de Vilna, acoge el congreso Wacom para impulsar la devoción a la Divina Misericordia.

Bryan Lawrence Gonsalves·3 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Mientras Vilna se prepara para albergar el Sexto Congreso Apostólico Mundial de la Misericordia (WACOM 6) del 7 al 12 de junio de 2026, el arzobispo Gintaras Grušas, Presidente del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa habló con Omnes, donde habló de la virtud de la misericordia, entendida como un acto que ayuda a las sociedades a entender la justicia y responder a los que sufren.

«Una cultura de la misericordia busca la restauración en lugar de la exclusión, la reconciliación en lugar de la polarización interminable, y la solidaridad en lugar del miedo», explicó. 

Como arzobispo de Vilna, una ciudad a menudo referida como la «Roma del Norte», pastorea un lugar al que san Juan Pablo II encargó proclamar el mensaje de la Divina Misericordia al mundo.

El arzobispo explicó que la misericordia es «el amor de Dios derramado por nosotros y en nosotros», enfatizando que no es una idea abstracta sino una realidad vivida, encontrada «de una manera privilegiada a través de los sacramentos, especialmente la Eucaristía y la Reconciliación».

¿Qué es WACOM?

WACOM es una conferencia apostólica católica global celebrada cada tres años en un país diferente para ayudar a las personas a encontrar la misericordia de Dios y traducirla en actos concretos de compasión.

Vilna ocupa un lugar particular en la historia de la Divina Misericordia. Santa Faustina vivió en la ciudad y registró visiones de Jesús en su diario, mientras que la primera imagen ampliamente reconocida de Jesús Misericordioso fue pintada allí bajo la guía de su confesor, el Beato P. Michał Sopoćko.

El tema de WACOM 6, Construyendo una Ciudad de Misericordia, está destinado a enmarcar el congreso no solo como una reunión importante, sino como un llamado a la conversión y al testimonio diario. En una carta pastoral publicada en preparación para el congreso, Grušas instó a los católicos a comenzar una peregrinación compartida ahora construyendo una «ciudad de misericordia, no de piedra», sino de una con perdón, fidelidad, amor y compasión.

La misericordia no es teórica

Grušas dijo que varias imágenes vienen inmediatamente a la mente cuando escucha la palabra misericordia: la imagen de la Divina Misericordia en sí misma, el padre que corre a abrazar al hijo pródigo, y el Buen Samaritano que cruza fronteras para cuidar al extraño herido.

En la conversación, el arzobispo recurre con frecuencia que la misericordia no es una alternativa a la justicia, sino una de sus formas más exigentes. «Una cultura de la misericordia busca la restauración en lugar de la exclusión, la reconciliación en lugar de la polarización interminable y la solidaridad en lugar del miedo», explicó. La frase se lee como un diagnóstico del estado de ánimo actual de Europa y, al mismo tiempo, una invitación a imaginar otro.

Su comprensión de la misericordia, añadió, se profundizó a través de hitos personales. Encontró por primera vez la Coronilla de la Divina Misericordia en su año preparatorio en la Universidad Franciscana de Steubenville, en un retiro predicado por el P. George Kosicki, CSB, quien había participado en la traducción del Diario de Santa Faustina al inglés.

Más tarde en el año 2000, como sacerdote en la Arquidiócesis de Vilna, asistió a la canonización de Santa Faustina, y participó en Congresos Apostólicos Mundiales sobre la Misericordia anteriores. Ahora, como anfitrión de WACOM 6, ve la misericordia como «una misión compartida confiada a toda la Iglesia».

Grušas también señaló experiencias pastorales que hicieron la misericordia concreta de una manera marcada. Al ser testigo de una persona siendo liberada durante un exorcismo, dijo, se aclaró la enseñanza de san Juan Pablo II de que «la misericordia es el límite que Dios pone al mal». También iluminó lo que llamó el drama oculto del confesionario: «Cada confesión es una liberación silenciosa, una victoria real de la gracia sobre la oscuridad».

La misericordia después de la ocupación soviética

La historia reciente de Lituania, incluyendo décadas de ocupación soviética, también da forma a cómo el arzobispo habla sobre la misericordia. La opresión, dijo, hiere «la memoria e identidad», pero la supervivencia de la fe bajo presión muestra que la resistencia espiritual puede durar más que los regímenes políticos.

Según explicó Grušas, el perdón ha sido una pieza clave desde la independencia para reconstruir la nación; “no como un ejercicio de olvido”, sino como la firme negativa a permitir que el resentimiento defina el futuro. La misericordia, dijo, permitió a la nación moverse de la mera supervivencia hacia la renovación y la esperanza.

Diferencias entre EE. UU. y Europa

La formación internacional de Grušas, moldeada por su infancia en los Estados Unidos y sus estudios posteriores en Roma, también informa cómo compara la misericordia en diferentes entornos culturales. “En los EE. UU”., dijo, “la misericordia a menudo se expresa a través de la iniciativa: servicio, alcance y acción concreta. En Europa, por el contrario, la misericordia es abordada con mayor precaución y profundidad de reflexión, moldeada por historias largas y complejas». Ambos instintos, argumentó, son necesarios: la misericordia debe ser «activa y valiente», pero también «madura y discerniente».

A nivel personal, Grušas explicó a Omnes que muchos católicos luchan más con aceptar la misericordia que con extenderla. La gente a menudo cree que el amor debe ser ganado, señaló, y la confesión frecuente ayuda a sanar esa herida enseñando que la gracia viene primero y la conversión sigue.

También advirtió contra un malentendido común: que la misericordia excluye el arrepentimiento. «La misericordia invita al arrepentimiento», dijo, señalando a la oración «Jesús, en Ti confío» como una expresión concisa de la relación entre misericordia, confianza y conversión.

Qué pretende proclamar WACOM 6

Según los organizadores del congreso, el programa de seis días incluirá oración y adoración, charlas y testimonios, Misa, servicios de reconciliación, peregrinaciones en Vilna, y obras de caridad -con seis mil peregrinos esperados para participar-. Las fechas también colocan al congreso entre las solemnidades del Corpus Christi y el Sagrado Corazón, con los organizadores vinculando ese tiempo a la encíclica de 2024 del Papa Francisco sobre el Corazón de Jesús, Dilexit nos.

Para Grušas, sin embargo, la medida final del éxito no serán los números, sino lo que los participantes traigan de vuelta a sus Iglesias locales.

«Espero que vengan como peregrinos y regresen como testigos», añadió. Si se van convencidos de que la misericordia no es solo algo recibido, sino algo para ser vivido y proclamado en sus hogares, parroquias y comunidades, aclaró, «entonces WACOM 6 habrá cumplido su misión».

El autorBryan Lawrence Gonsalves

Periodista y ensayista nacido en los Emiratos Árabes Unidos y residente en Lituania. Colabora con Omnes, EWTN News y CNA Deutsch.

Evangelización

Ezechiele Pasotti: «Kiko tiene una capacidad de donarse que siempre me ha hecho reflexionar»

En el 60 aniversario del Camino Neocatecumenal, entrevistamos a Ezechiele Pasotti, sacerdote adjunto al equipo internacional, colaborador cercano de Kiko Argüello y misionero durante décadas en Europa, América Latina y África.

Teresa Aguado Peña·3 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

La relación de Ezechiele Pasotti con el Camino Neocatecumenal comenzó en un momento decisivo de su vida. Tenía 26 años y cursaba el último año de teología en la Sociedad de San Pablo, en Roma, cuando una crisis provocada por un conflicto con uno de sus superiores le llevó a abandonar el seminario. Fue entonces cuando un amigo le invitó a participar en una celebración de la Palabra de una comunidad del Camino recién iniciada en una parroquia. Aquella experiencia marcó un punto de inflexión: “la palabra de Dios iluminó mi historia de una manera sorprendente. Regresé al seminario y lo primero que hice fue ir al superior a pedir perdón, con un gesto muy fuerte y sincero. Era la primera vez que hacía algo así en mi vida” cuenta Ezechiele Pasotti quien, tras esa experiencia nunca más dejó la comunidad.

Poco después conoció a Kiko Argüello y a Carmen Hernández durante una convivencia: “sentí de inmediato una llamada del Señor a la itinerancia, es decir, a dejarlo todo —estudios, trabajo, vida religiosa— para dedicarme al anuncio del Evangelio adonde el Señor quisiera enviarme” afirma Pasotti. Desde entonces ha desarrollado su labor misionera en distintos países, entre ellos Escandinavia, Bolivia y África, manteniendo una estrecha colaboración con los iniciadores del Camino.

En esta entrevista, Ezechiele Pasotti reflexiona sobre la historia, los desafíos y el futuro del Camino Neocatecumenal.

Usted lleva trabajando muy cerca de Kiko. ¿Cómo es el Kiko cotidiano, fuera de los grandes encuentros y celebraciones?

–Es un hombre normal, capaz de ponerse en la cocina a preparar un buen plato de spaghetti a la carbonara o un buen plato de pescado. Su día a día es dibujar, diseñar, responder a mil llamadas de teléfono, escribir poesías, escrutar la Palabra, leer los Santos Padres… además de visitar comunidades, convivencias de itinerantes, de seminarios, de catequistas, de obispos…

Tiene una vida profundamente marcada por el encuentro con Jesucristo. Con un trato especial con los pobres, una libertad, una capacidad de donarse que a mí, que vengo de una familia pobre, siempre me ha hecho reflexionar seriamente. Luego, cuando se trata de trabajar con él, descubres a un hombre con una gran apertura intelectual, una capacidad intuitiva, una preparación artística verdaderamente excepcional. Un hombre con una capacidad de trabajo poco común.

Usted ha vivido muy de cerca el recorrido del Camino ¿Podría hablarnos de su historia?

–El Camino Neocatecumenal es un misterio del amor de Dios; nacido del encuentro de Kiko con los pobres de Palomeras Altas (periferia de Madrid) y más tarde con la Sierva de Dios, Carmen Hernández, con toda su preparación académica y teológica, en contacto con la renovación del Concilio Vaticano II. La experiencia que ambos aportan se va cristalizando en un itinerario de iniciación cristiana, según el modelo del catecumenado antiguo; basado en un trípode:

  • La Palabra que convoca el kerigma como un anuncio de salvación, el amor de Jesucristo por ti y te pone en camino con unos hermanos concretos alcanzados por el mismo anuncio.
  • La Liturgia que, desde el perdón y la celebración eucarística semanal, vuelve a visitarte, a hacerte partícipe de la gracia del Señor, de su Espíritu Santo, y, poco a poco, con un camino de años, a través de las distintas etapas del neocatecumenado, te introduce en toda la plenitud y la belleza de la Pascua.
  • La Comunidad, que junto al don del Espíritu Santo que la construye gradualmente, es el don más hermoso de la Iglesia, de ser Iglesia, expresión del amor del Padre, dando al mundo —y antes que nada a los propios hijos y hermanos— los signos del amor y de la unidad: los dos signos indicados por Cristo en el Evangelio de Juan (13,14-15; 17,22-23).

Recorre gradualmente las distintas etapas del Bautismo, devolviéndole, poco a poco, toda la riqueza, la profundidad y el don de santidad que trae consigo la maravilla de este sacramento: desde una primera fase de humildad, de precatecumenado, que lleva poco a poco a una escucha existencial de la Palabra de Dios —una palabra para mí, para mi vida—, introduciendo a una celebración de la Eucaristía realmente participada y a la formación gradual de una comunidad eclesial viva; hacia una fase catecumenal más plena, de simplificación (simplicidad), hecha de escrutinios, que te ayudan a conocerte tal como eres, de iniciación a la oración (con la entrega del Salterio y del Padre Nuestro), hasta las etapas finales de la renovación de las promesas bautismales, ante la presencia del Obispo, en la catedral, durante la Vigilia Pascual, que introduce a una vida de alabanza al Señor y de misión.

Mientras tanto, a lo largo de los años, van surgiendo y manifestándose en la comunidad diversos carismas y servicios: desde los más sencillos, como lector, cantor u ostiario, hasta responsabilidades de mayor compromiso, como la colaboración en distintos ámbitos de la parroquia, el servicio como catequista local, el envío de catequistas itinerantes llamados a ejercer su misión fuera de la parroquia, o la disponibilidad de familias para la misión. Incluso la comunidad entera, una vez concluido el itinerario, puede ofrecerse para ser enviada a una zona especialmente necesitada de la parroquia o de la diócesis.

¿Cuáles han sido los momentos más decisivos para el Camino Neocatecumenal?

Los momentos más delicados y decisivos han sido ciertamente aquellos en los que los iniciadores se encontraron a dialogar con las Congregaciones Vaticanas (la Congregación de la Fe, la del Culto, y en particular, con el Dicasterio de los Laicos, constituido por el Papa San Juan Pablo II como nuestro referente para las relaciones con la Santa Sede) y los encuentros con los Papas (desde San Pablo VI, que le dijo a Kiko: “Sé humilde y fiel a la Iglesia y la Iglesia te será fiel”; San Juan Pablo II, Benedicto XVI, el Papa Francisco y ahora León XIV): todos ellos han tenido una palabra de estima y de aliento hacia el Camino. Otro momento muy particular fue la definición de los Estatutos del Camino y la aprobación del “Directorio Catequético del Camino”.

¿Cuáles diría que son los desafíos a los que se enfrenta el Camino Neocatecumenal?

–El principal desafío ha sido poder ser reconocidos por la Santa Sede no como una asociación o un movimiento, sino como “una de las modalidades diocesanas de iniciación cristiana” (Estatutos, Art.1,2). En mi modesta opinión, pocos —incluso entre Párrocos y Obispos— han comprendido este elemento constitutivo del Camino, que responde también a algunas dificultades e incomprensiones, incluida la liturgia dominical en la vigilia del domingo en pequeña comunidad, aprobada por Benedicto XVI en los Estatutos. El Camino no puede ser una asociación, porque el Bautismo es un elemento constitutivo de la Iglesia y por esto “Auctor totius Initiationis Christianae Episcopus” (autor de toda la iniciación cristiana), como reza el Caeremoniale Episcopororum.

Esta es la mayor tarea que tenemos por delante: ayudar a la Iglesia a acoger lo que los Papas han reconocido como “una modalidad de Iniciación Cristiana”, que a través del “trípode” —Palabra, Liturgia, Comunidad— tiene un instrumento verdaderamente precioso y consolidado por la tradición —el Catecumenado— para pasar de una pastoral tradicional, de sacramentalización, a una pastoral de evangelización, formando comunidades adultas en la fe, capaces de dar al mundo los signos del amor y de la unidad.

¿Cómo imagina el Camino dentro de 20 años? ¿Qué papel tienen los jóvenes en su futuro?

–Ver a la Iglesia que ha vuelto a encontrar en el Catecumenado (a través del Camino u otras realidades), vías auténticas de evangelización, con la formación de comunidades cristianas que sean signos en el mundo. La catequesis del Camino sobre la familia, abierta a la vida, que le ha valido a Kiko un Doctorado Honoris Causa en la Universidad Lateranense de Roma, ha puesto a la familia en el centro de la Iniciación Cristiana y con la familia a los hijos, a los jóvenes, a los que está dedicada tanta atención pastoral en el Camino, con la “Scrutatio” de la Palabra de Dios en las Parroquias, con la Post-Confirmación y la Post-Comunión, con las Peregrinaciones…, los resultados se verifican con las llamadas vocacionales donde miles de jóvenes, chicos y chicas, ofrecen su disponibilidad a empezar un itinerario vocacional a la vida sacerdotal o religiosa.

¿Qué le diría a alguien que tuvo una mala experiencia dentro del Camino?

–Les diría que no se desanimen: la Iglesia siempre ha sido santa y necesitada de conversión… Hay ciertas dinámicas que son consustanciales a la vida en común, incluso las tensiones. No hay que detenerse en ello. Toda persona tiene que encontrar su lugar en la Iglesia. Una experiencia difícil puede ser la base sobre la que construir la propia vocación. Los pecados también existen después de tantos años de Camino, pero el pecado personal, que ciertamente mancha y que, a veces, puede destruir la comunidad cristiana, no cancela todo el bien que la gracia continúa derramando… Los pecados también nos hacen más humildes, más atentos al otro, menos llenos de nosotros mismos.

Vocaciones

¿Quién es Brendan McGuire, párroco de California y asesor en IA?

El padre Brendan McGuire fue ejecutivo de tecnología en Silicon Valley. Ahora escucha confesiones. Hoy, este párroco de origen irlandés de la parroquia católica de San Simón en Los Altos, California, contribuye a moldear la conciencia moral de la industria de la inteligencia artificial (IA).

OSV / Omnes·3 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– Courtney Mares, Ciudad del Vaticano (OSV News)

A principios de este año, el irlandés Brendan McGuire fue uno de los líderes religiosos invitados por Anthropic, la empresa de IA responsable del chatbot Claude, para asesorar en la creación de un marco ético que regule la forma en que el sistema de IA aborda cuestiones morales complejas. 

Un puente entre dos mundos

El padre McGuire, de 60 años, es ingeniero y licenciado en informática por el Trinity College de Dublín, y completó el programa ejecutivo de negocios de la Universidad de Stanford. Trabajó durante años en Silicon Valley como ejecutivo del sector tecnológico antes de dejarlo todo para ordenarse sacerdote de la diócesis de San José hace 26 años. 

“Vengo de ese mundo”, declaró el padre McGuire a OSV News. “·Mi corazón nunca lo ha abandonado, pero en realidad está con el Señor”. “Siempre he sentido que mi papel era el de unir esos dos mundos”, dijo.

En una entrevista concedida en el Vaticano tras la promulgación, el 25 de mayo, de la encíclica del Papa León XIV “Magnifica Humanitas: Sobre la custodia de la persona humana en la era de la inteligencia artificial», el padre McGuire subrayó la urgencia del mensaje del Papa.

“Lo que más me preocupa es que, como humanidad, no nos tomemos este momento en serio”, dijo. “Si permanecemos en silencio y nos mostramos pasivos, esto podría tener consecuencias muy negativas para nosotros”.

En esta foto, tomada el 28 de enero de 2025, pueden verse los logotipos de Deepseek y Anthropic. (Foto de OSV News/Dado Ruvic, Reuters).

Reflexión sobre el desarme de los algoritmos

El sacerdote de Silicon Valley dijo que le impresionó especialmente el llamamiento del Papa León a un “desarme de los algoritmos”, una ralentización deliberada de la carrera competitiva por desarrollar sistemas de IA cada vez más potentes.

“Hay una carrera algorítmica en marcha”, dijo el padre McGuire. “Y para desarmarla, debemos reflexionar detenidamente sobre ello. Puede ser peligroso, al igual que la carrera armamentística nuclear. Y me pareció una idea muy impactante”.

En 2019, el padre McGuire cofundó el Instituto de Tecnología, Ética y Cultura (ITEC, por sus siglas en inglés), una colaboración formal entre el Centro Markkula de Ética Aplicada de la Universidad de Santa Clara y el Dicasterio para la Cultura y la Educación del Vaticano, que reúne a líderes empresariales, académicos y religiosos para abordar los desafíos morales que plantea la inteligencia artificial.

“Lo que la encíclica del Papa León XIV pone de relieve hoy es una reorientación de la inteligencia artificial hacia el florecimiento humano”, afirmó.

La participación en la IA, responsabilidad de todos

El padre McGuire recalcó que el desafío del Papa no va dirigido únicamente a los tecnólogos. Sostuvo que los gobiernos, los organismos reguladores, los usuarios comunes e incluso aquellos que nunca usan un teléfono inteligente tienen interés en cómo se desarrolla esta tecnología.

Y añadió que todos tenemos la responsabilidad de participar.

“Esto no se trata solo de que los técnicos de Silicon Valley, los inversores o los empresarios tomen decisiones. Todos debemos desempeñar un papel y participar a todos los niveles”, afirmó. “Incluso quienes no son usuarios deben alzar la voz. ¿Por qué? Porque esto les afectará”.

El padre McGuire es muy realista respecto a las fuerzas económicas en juego. Se están invirtiendo billones de dólares en el desarrollo de la IA, y los inversores exigirán rentabilidad. Esa realidad, afirmó, es precisamente la razón por la que la ética del desarrollo de la IA no puede dejarse únicamente en manos del mercado.

“El capitalismo necesita guía humana. Y ésta es la guia humana que pide el Papa”, dijo a un grupo de periodistas después de que Chris Olah, cofundador de Anthropic, hablara en la conferencia de prensa del Vaticano con el Papa León XIV para presentar la encíclica.

El Papa León XIV estrecha la mano de Christopher Olah, cofundador de la empresa estadounidense de inteligencia artificial Anthropic, durante la presentación de «Magnifica Humanitas» en el Aula Sínodo del Vaticano el 25 de mayo de 2026 (Foto de OSV News/Yara Nardi, Reuters).

“La transparencia genera confianza y conduce a la rendición de cuentas”

El sacerdote también se muestra escéptico ante la autorregulación de la industria. Sostiene que la transparencia es el primer paso necesario hacia la rendición de cuentas. 

“La transparencia genera responsabilidad, y la responsabilidad genera confianza. Y con confianza lograremos una IA responsable. Pero no podemos llegar a ese punto sin transparencia”, afirmó. “Si no sabemos cómo se desarrollan estas tecnologías ni qué hacen, ¿cómo podríamos regularlas? Es imposible”.

Unos piensan que la IA destruirá la humanidad. Otros, que la salvará

Sin embargo, el padre McGuire se resiste tanto al ‘tecnoutopismo’ como al ‘tecnoapocalipticismo’-

“Hay quienes… piensan que va a destruir a la humanidad. Y luego están quienes, en el otro extremo, piensan que va a ser la gran salvadora de la humanidad”, dijo.

El padre McGuire dijo que él se sitúa entre esos dos extremos. 

Reconoce que muchos en la industria de la IA actúan de buena fe, aunque insiste en que las buenas intenciones no son suficientes.

“He visto a hombres y mujeres —y no solo en Anthropic, sino también en otras empresas de IA—, con una genuina buena voluntad que intentan hacer lo correcto”, dijo. “Si no tenemos esas buenas intenciones, no vamos a llegar a ninguna parte, así que necesitamos encontrar la buena intención y luego entablar un diálogo”.

La oportunidad es ahora

La oportunidad de dar forma a esta tecnología está abierta ahora, pero, advirtió, puede que no permanezca abierta.

“Estamos en un momento en el que aún es maleable. Aún está en constante cambio. Podemos modificarlo. Y si logramos intervenir ahora para generar cambios positivos, todos nos beneficiaremos, en beneficio de toda la humanidad”, afirmó. “Éste es el momento”.

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— Courtney Mares es editora del Vaticano para OSV News. Síguela en X @catholicourtney

El autorOSV / Omnes

FirmasVictor Torre de Silva

El día que fui Guardia Suizo

La visita del Papa a España es una oportunidad para preparar el corazón y acoger al sucesor de Pedro como signo de unidad para la Iglesia.

3 de junio de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

Para un país, es siempre un acontecimiento de gran relevancia recibir a un Papa. Su presencia tiene un efecto de unidad y fecundidad incalculable para la Iglesia del lugar que lo acoge. Muchos recordamos con emoción el último viaje de un Romano Pontífice a España: la Jornada Mundial de la Juventud de 2011. La vigilia de oración en Cuatro Vientos, el imponente Vía Crucis en la Castellana o los confesionarios en el parque de El Retiro son imágenes que permanecen vivas al pensar en aquellos días.

Además guardo en mi memoria un momento muy personal que tuve la suerte de vivir en esos días al participar en la “pequeña Guardia Suiza”. Esta iniciativa consistía en formar un grupo de jóvenes que esperaran al Santo Padre en el aeropuerto vestidos con el uniforme de su guardia personal. La misión era conseguir que el Papa se sintiera como en casa nada más aterrizar, al ver los coloridos trajes que le acompañan en su día a día.

Aquel instante fue preparado durante meses, en los que se confeccionaron los trajes y los integrantes nos reunimos para formarnos y rezar por los frutos del viaje. Por fin, alineados en la pista bajo el sol abrasador de Madrid en agosto, vimos aterrizar el avión y al Papa descender por la escalerilla saludando con alegría. Poco después pudimos saludarlo individualmente en un momento emocionante que guardaremos siempre con especial cariño.

En la próxima visita del Papa, solo unos pocos tendrán el privilegio de saludarle a pie de pista. Sin embargo, todos podemos formar parte de esa peculiar guardia de honor. Con nuestra oración y nuestra preparación interior podremos contribuir a preparar el terreno para que el sucesor de Pedro se sienta verdaderamente “como en casa” entre nosotros.

El autorVictor Torre de Silva

Vaticano

El Papa constituye la fundación «Fratello Sole» para el autoabastecimiento energético del Vaticano

La Fundación “Fratello Sole” se encargará de construir y gestionar una planta agrivoltaica en la zona extraterritorial de Santa Maria di Galeria con el objetivo de cubrir la totalidad de las necesidades eléctricas del Estado de la Ciudad del Vaticano.

Redacción Omnes·2 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Mediante un quirógrafo pontificio fechado el 1 de junio de 2026, el Papa León XIV ha decretado la creación de la Fundación «Fratello Sole» y ha aprobado sus estatutos. Esta decisión da continuidad al encargo inicial realizado por su predecesor, el Papa Francisco, en su carta apostólica en forma de Motu Proprio del 21 de junio de 2024, y sigue a un acuerdo bilateral firmado con la República Italiana que entró en vigor el pasado 27 de mayo. El propósito central de la institución es desarrollar un modelo sostenible que concilie la agricultura y la generación de energía renovable.

La principal misión de la Fundación será la construcción, gestión técnica y financiera de una planta agrivoltaica situada en los terrenos de Santa Maria di Galeria. Dicha instalación no solo garantizará la energía de la estación de radio de la zona, sino que proveerá el total del suministro eléctrico del Estado de la Ciudad del Vaticano, sus instituciones vinculadas y los inmuebles recogidos en el Tratado de 1929. El terreno para el proyecto será cedido por la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), mientras que el Governatorato asumirá el soporte operativo, logístico y de mantenimiento.

Estructura y funcionamiento de la entidad

La Fundación «Fratello Sole» se ha constituido con personalidad jurídica pública vaticana y autonomía administrativa y contable. Su gobernanza estará en manos de un Consejo de Administración integrado por tres miembros.

Durante el primer trienio, la presidencia y la vicepresidencia serán asumidas de forma directa por los actuales presidentes del Governatorato y de la APSA ; dichos cargos directivos se alternarán de manera trienal en el futuro. El tercer integrante del consejo será designado por el Sumo Pontífice. Adicionalmente, se nombrará un Síndico Único encargado de fiscalizar la contabilidad y vigilar la correcta administración de los fondos.

El estatuto publicado hoy también faculta a la fundación para realizar actividades de recaudación de fondos, colaborar con organismos científicos internacionales y, si las necesidades del sistema lo exigen, promover nuevas plantas de energía renovable en otros emplazamientos.

En el ámbito de la contratación y los acuerdos financieros, la entidad operará bajo estrictos criterios de transparencia, sostenibilidad y fiabilidad técnica, aplicando la normativa de contratación pública de la Santa Sede.

España

Más de medio millón de inscritos en la visita del Papa León XIV a España 

La organización ha ofrecido hoy la última de las ruedas de prensa generales antes de la llegada del Pontífice a España.

Maria José Atienza·2 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

En menos de una semana, León XIV aterrizará en España en lo que es su primer viaje a una gran nación occidental, de mayoría católica y que está marcado por la gran afluencia de personas que se trasladarán a Madrid, Barcelona, Gran Canaria o Tenerife, para encontrarse con el Santo Padre.  

Fernando Giménez Barriocanal ha destacado las más de 550.000 inscripciones realizadas en todos los actos, especialmente en los que se desarrollan en la capital de España. 

Más de 25 millones de euros de presupuesto total 

Giménez Barriocanal ha querido también dar a conocer el presupuesto total de este viaje. 25 millones de euros es el presupuesto total de este viaje. El 85 % se ha destinado a los eventos, mientras que el 15 % restante ha cubierto las necesidades de logística o comunicación. 

En cuanto a la procedencia de estos 25 millones, el 45% ha sido donado por benefactores, especialmente empresas y fundaciones, como ha querido destacar Barriocanal. 

Entre estas empresas se cuentan grandes grupos del sector financiero, de seguros, comunicaciones, telecomunicaciones, nuevas tecnologías, transporte, construcción eléctrico, alimentación y restauración, hostelería y logístico. También empresas del mundo educativo han sido claves en la financiación de este viaje. 

Junto a esto, Fernando Giménez ha señalado que otro 30 % de este presupuesto procede de recursos propios de las diócesis y de la CEE. Las administradores públicas de Canarias y Cataluña han aportado en torno a un 20 % de este dinero mientras que pequeños donantes han sumado un 5 % de este presupuesto total. 

Fernando Giménez Barriocanal ha destacado la ayuda que supone la declaración de esta visita como evento de interés público por el gobierno. Igualmente ha señalado que, al igual que ocurrió en 2011, el retorno de esta inversión siempre supera la cantidad invertida aunque como ha querido destacar, “el principal retorno es el espiritual”. 

Reyes y políticos 

Por su parte, Rafa Rubio, coordinador de comunicación de la visita, ha querido compartir algunos detalles de los actos de Bienvenida en el Palacio Real y la intervención en las Cortes españolas. 

En este sentido, los Reyes recibirán al Papa el aeropuerto aunque la ceremonia oficial de bienvenida tendrá lugar en el Palacio de Oriente. 

Como detalle, la infanta y la Reina Sofía mantendrán un encuentro personal con el Santo Padre antes del paso a los saludos de las autoridades en el Salón del Reino y luego, en la Sala de Columnas, el Rey y el Papa dirigirán unos discursos a los presentes. 

En cuanto a la histórica visita del Papa a las Cortes españolas, León XIV será recibido por las presidencias del Congreso y el Senado. Será en la Sala de los Pasos Perdidos donde salude a todos los representantes antes de dirigir su discurso desde la zona de presidencia del Congreso.

Los inscritos valoran mucho al Papa pero lo conocen poco 

En esta rueda de prensa se han dado a conocer los primeros resultados de una encuesta realizada por GAD3 a las personas inscritas en el viaje. 

De entre los resultados de esta encuestas sobresale la opinión evidentemente positiva de los inscritos con respecto a la figura del Santo Padre si bien, más de la mitad, un 57 %, reconoce no saber mucho de la vida y magisterio de Robert Prevost. 

En cuanto a las motivaciones, sobresalen la expresión de la fe y la vivencia con familiares y amigas. 

Para los inscritos, León XIV es claro, “tira” a cercano, es considerado más pastoral y está “a la mitad”, entre tradicional y moderno. 

Preguntados por los temas que consideran más interesantes que el Papa aborde, los encuestados, unos 10.000, han señalado “Jóvenes y futuro“ y “Familia y vida”.

Vaticano

Montserrat Alvarado, la primera laica en ser prefecta de un Dicasterio vaticano

Actualmente presidenta y directora de operaciones de EWTN News, Montserrat Alvarado sucederá a Paolo Ruffini el próximo mes de noviembre.

Vatican News / Omnes·2 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Papa León XIV ha nombrado a María Montserrat Alvarado prefecta del Dicasterio para la Comunicación, con efecto a partir del 1 de noviembre de 2026.

Nacida en la Ciudad de México, María Montserrat Alvarado es licenciada por la Universidad Internacional de Florida y de la Universidad George Washington. De 2009 a 2023, ocupó cargos de liderazgo en el Fondo Becket para la Libertad Religiosa, participando en iniciativas dedicadas a la defensa de la libertad religiosa y la promoción de la dignidad humana.

Desde 2023, se desempeña como Presidenta y Directora de Operaciones de EWTN News, la división editorial de Eternal Word Television Network, supervisando plataformas de medios internacionales que producen contenido en siete idiomas para televisión, radio, prensa escrita, medios digitales y redes sociales. En 2024 Alvarado será recibiró la Medalla Lumen Gentium de la Universidad de Mary.  

Primera laica que es prefecta

Con el nombramiento de María Montserrat Alvarado, el Papa León XIV continúa el proceso de reforma y renovación de la Curia Romana iniciado por el Papa Francisco, quien ha confiado funciones y responsabilidades de liderazgo al servicio de la Iglesia universal a fieles laicos, tanto hombres como mujeres. María Montserrat Alvarado es la primera mujer no religiosa en ser nombrada Prefecta de un dicasterio de la Santa Sede.

Creado por el Papa Francisco el 27 de junio de 2015, como parte de la reforma de la Curia Romana, el Dicasterio para la Comunicación supervisa los sistemas de comunicación de la Santa Sede, incluyendo Vatican News, Radio Vaticana, L’Osservatore Romano, Vatican Media (servicios de fotografía, audio y video), la Oficina de Prensa de la Santa Sede, la Editorial Vaticana (LEV), la Imprenta Vaticana y la Cinemateca Vaticana.

Además de sus funciones operativas y tecnológicas, el Dicasterio también explora y desarrolla los aspectos teológicos y pastorales específicos de la actividad de la Iglesia en el ámbito de la comunicación. Maria Montserrat Alvarado sucederá a Paolo Ruffini, nombrado en 2018 por el Papa Francisco como el primer prefecto laico de un dicasterio de la Curia Romana, quien cumplirá 70 años este octubre.

Primeras reacciones

En un comunicado emitido tras el anuncio, María Montserrat Alvarado declaró: «Si bien este nombramiento fue inesperado, lo acojo con el sincero deseo de servir al Santo Padre al inicio de su pontificado. Agradezco a Paolo Ruffini su compromiso durante los últimos años y espero continuar, con amistad y esperanza, la importante labor de fortalecer el dicasterio para que siga sirviendo a la Iglesia, en Roma y en todas partes, proclamando a Cristo al mundo».

Paolo Ruffini dirigió una carta a los empleados del Dicasterio para la Comunicación, en la que afirmaba: «El Dicasterio lleva arraigado en su ADN el deber de mantenerse constantemente al día con el mundo de la comunicación, que evoluciona rápidamente. Desde el nacimiento de nuestra institución, nuestra estrella guía ha sido y sigue siendo esta: nunca detenernos, pasar el testigo sin dejar de correr, estar presentes aquí y ahora, en este preciso momento, como piedra angular de una comunicación que es instrumento de comunión que crece con el tiempo. He entrado en la recta final de mi carrera, antes del momento —en el largo camino que es nuestra vida profesional— en que, al cumplir 70 años, la edad prevista de jubilación, pasaré el testigo a María Montserrat Alvarado, la próxima Prefecta. Nos conocemos bien. Y en los meses venideros, trabajaremos juntos estrechamente, en el espíritu de comunión que nos une en la Iglesia».

«Agradezco a la gran familia del dicasterio», añade Paolo Ruffini, «el camino que hemos recorrido juntos durante estos ocho años. Ahora, en los próximos meses, nos embarcaremos en un proceso de transición armoniosa, para que el dicasterio pueda continuar su desarrollo al servicio del Santo Padre y en su misión de servir con espíritu de unidad y apertura».

Michael P. Warsaw, presidente del consejo de administración y director general de EWTN, afirmó que Maria Montserrat Alvarado se había ganado «la confianza y el respeto de todos los que tuvieron el privilegio de trabajar a su lado» durante sus años en la emisora. Añadió: «Le ofrecemos nuestras oraciones, nuestro apoyo y el respaldo total de la familia EWTN mientras emprende esta importante misión al servicio del Papa León XIV y su pontificado».

El autorVatican News / Omnes

Ecología integral

Kristin Collier: “El suicidio asistido por médicos, afrenta a la dignidad humana”

Tras aprobar el estado de Nueva York un proyecto de ley que permitiría a los pacientes terminales poner fin a sus vidas con asistencia médica, Kristin Collier, médica y profesora en la Universidad de Michigan, considera el suicidio asistido por médicos “una afrenta a la dignidad humana y a la integridad de la profesión médica”.    

OSV / Omnes·2 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

– Charlie Camosy, OSV News 

Kristin Collier, médica y profesora asociada de Medicina Interna en la Universidad de Michigan en Ann Arbor. es también directora del Programa de Salud, Espiritualidad y Religión de la Facultad de Medicina de la misma Universidad. En la entrevista, habla con OSV News sobre las preocupaciones éticas en juego, y cómo los católicos pueden responder a los argumentos a favor del suicidio asistido por un médico.

Charlie Camosy: Debo decir que las recientes decisiones de la Asociación Médica Estadounidense (AMA), que no solo confirman enérgicamente su rechazo a la eutanasia asistida por un médico, sino que también rechazan el uso de eufemismos como «ayuda médica para morir», me parecen trascendentales. ¿Qué opina al respecto?

Kristin Collier: Comparto su entusiasmo y me alientan las recientes decisiones de la AMA. Estas decisiones son importantes por muchas razones, pero una clave es la siguiente. Para tener un debate coherente sobre temas complejos, primero debemos ser capaces de hablar con sinceridad sobre lo que realmente está sucediendo. 

En esta reciente decisión, el Consejo Directivo de la AMA señaló acertadamente que “términos como Ayuda Médica para Morir (MAID), asistencia médica para morir y muerte digna podrían aplicarse a prácticas de cuidados paliativos y atención compasiva al final de la vida que no incluyen la intención de provocar la muerte de los pacientes… Este grado de ambigüedad es inaceptable para brindar orientación ética”. 

Quisiera recordarles a sus lectores que asistimos y acompañamos a nuestros pacientes durante el proceso de morir en todo momento. Ése es el objetivo de los buenos cuidados paliativos y de hospicio. Sin embargo, esto es categóricamente diferente a intentar acabar con la vida de un paciente (que es el objetivo del suicidio asistido por un médico).

Camosy: El estado de Michigan ha estado en el punto de mira en relación con la eutanasia desde el polémico debate sobre el asesinato ilegal de algunos pacientes por parte del Dr. Jack Kevorkian a principios de la década de 1990. ¿Cómo ha evolucionado el debate desde entonces? ¿Qué opinan sus colegas y estudiantes de la facultad de Medicina sobre este tema?

Collier: Recuerdo que un colega me comentó hace unos años que predijo que, una vez que el recuerdo cultural de Jack Kevorkian se desvaneciera en el estado de Michigan, se harían esfuerzos para intentar que se aprobara una ley sobre el suicidio asistido por médicos en el estado, y eso es exactamente lo que está sucediendo. 

El grupo pro-suicidio asistido por médicos, Compassion and Choices, ha estado muy activo en el estado de Michigan con el objetivo de generar apoyo público para esta práctica. Han participado activamente dando charlas en eventos dirigidos especialmente a personas mayores. 

En cuanto a mis colegas, por supuesto no he realizado ninguna encuesta formal, pero en mis conversaciones con ellos, diría que la mayoría de las personas con las que he hablado sobre el tema lo plantean de esta manera: que si bien pueden tener reservas sobre el suicidio asistido por un médico y probablemente no lo elegirían para sí mismos, no se sienten lo suficientemente convencidos como para decir que no debería estar disponible para otros. 

Distorsión: pretender aliviar el sufrimiento eliminando al paciente

Camosy: ¿En qué factores o argumentos insisten más?

Collier: En nuestras conversaciones, mis colegas suelen hacer hincapié en el objetivo de la medicina de aliviar el sufrimiento. Entonces les recuerdo que el dolor físico intratable y el sufrimiento ni siquiera figuran entre las principales razones por las que las personas solicitan el suicidio asistido por un médico. Y que incluso si así fuera, pretender aliviar el sufrimiento eliminando al paciente es un modelo de atención médica profundamente distorsionado y empobrecido. 

Agradezco a grupos como el Fondo de Acción por los Derechos de los Pacientes, que están ayudando a fomentar conversaciones sobre la realidad del suicidio asistido por médicos, y que están creando una coalición propia formada por personas de diversos orígenes con el objetivo común de resistir la práctica del suicidio asistido por médicos. Esta práctica es una afrenta tanto a la dignidad humana como a la integridad de la profesión médica.

Camosy: Es interesante que ahora parezca haber un impulso significativo, más allá de las diferencias políticas, para limitar a PAK. ¿A qué atribuye usted esto?

Collier: Me anima ver que varios estados gobernados por demócratas han rechazado o estancado recientemente la legislación sobre el suicidio asistido por médicos. Es probable que las razones sean multifactoriales, pero parece que la gente de todo el espectro político tiene claro lo que está en juego. Que prácticas como el suicidio asistido por médicos ponen en riesgo la vida de algunos de los miembros más vulnerables de nuestra humanidad —aquellos con edad avanzada, enfermedades graves y discapacidades, por nombrar algunos— en una sociedad que ha decidido, bajo un régimen de suicidio asistido por médicos, que sus vidas son prescindibles.

Si coincidimos en que todos los miembros de la humanidad poseen un valor intrínseco y una dignidad inviolable, entonces siempre es erróneo buscar su muerte. El suicidio asistido por un médico es una afrenta a la dignidad humana y, por lo tanto, una cuestión de justicia que trasciende las afiliaciones políticas.

La importancia de las decisiones en hogares y familias

Camosy: ¿De qué maneras la iglesia, tanto en grupos pequeños como en instituciones más grandes, puede resistir eficazmente al PAK?

Collier: Pienso aquí en (Stanley) Hauerwas, quien dijo que la iglesia debe ser la iglesia y que la mejor manera de lograrlo es viviendo de una forma que refleje la historia de Jesús como una comunidad fiel, distintiva y a menudo contracultural. 

Al rechazar el suicidio asistido por un médico, debemos vivir de una manera que demuestre lo que significa una muerte digna. Esto comienza con las decisiones que tomamos en nuestros hogares y familias sobre el cuidado de nuestros seres queridos enfermos y moribundos, al tiempo que abogamos por mejores sistemas y políticas que les permitan afrontar esta situación con dignidad. Esto, sin duda, implicará asumir responsabilidades adicionales. 

Camosy: Háblenos de ese cuidado y de llevar cargas.

Collier: La narrativa cultural dominante actual propone evitar a toda costa el cargar con peso, transmitiendo un mensaje sutil, si no tan sutil, de que llevar cargas es feo, algo que debe evitarse y, francamente, patético para ambas partes. Pero nosotros, como cristianos, debemos reconocer que esta es una mentira fea y dañina. En ninguna parte de las Escrituras se presenta el cargar con peso como algo que deba evitarse; al contrario, pienso en Simón, a quien se le pidió que cargara la cruz de Jesús, y en el gran privilegio que eso supuso. 

Por supuesto, llevar una carga puede ser duro o arduo, pero también puede ser un hermoso privilegio ayudar a llevar la cruz de otro, y es una responsabilidad que nadie debería tener que soportar solo. 

Esto me recuerda a un icono que muestra a Jesús, como el Buen Samaritano, cargándonos literalmente sobre sus hombros. Creo que, como cristianos, esta labor de resistencia al suicidio asistido por médicos refleja el don de la hospitalidad cristiana, donde contribuimos a forjar una cultura en la que compartir las cargas no se evita a toda costa, sino que se considera un don para poder apoyarnos mutuamente. 

Para reflexiones adicionales sobre este importante tema, recomiendo a los lectores el libro “Vivir y morir bien: Un plan católico para resistir la eutanasia”.

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– Charlie Camosy es profesor de humanidades médicas en la Facultad de Medicina de Creighton en Omaha, Nebraska, y becario de teología moral en el Seminario de San José en Nueva York.

El autorOSV / Omnes

Enseñanzas del Papa

La Iglesia, signo e instrumento de unidad

Durante las últimas semanas el Papa ha aprovechado las Audiencias generales para hablar sobre la misión e identidad de la Iglesia basándose en la constitución apostólica Lumen gentium.

Ramiro Pellitero·2 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

En las catequesis que está desarrollando al hilo de los documentos del Concilio Vaticano II, León XIV ha concluido la sección correspondiente a la constitución dogmática Lumen gentium sobre la Iglesia. 

Podemos presentarla aquí en tres partes: el misterio de la Iglesia y la Iglesia como Pueblo de Dios durante la historia; la jerarquía, los laicos y la vida consagrada; las dimensiones escatológica y mariana de la Iglesia.

La Iglesia, “sacramento de unidad” con Dios y entre los pueblos

Señala el Papa que san Pablo explica el origen de la Iglesia acudiendo al término paulino ‘misterio’. “Se trata del plan de Dios que tiene un objetivo: unificar a todas las criaturas gracias a la acción reconciliadora de Jesucristo, acción que se llevó a cabo en su muerte en la cruz” (Audiencia general 18-II-2026). Esto, añade León XIV, se experimenta ante todo en la asamblea reunida para la celebración litúrgica (especialmente la Eucaristía); pues ahílas diversidades se relativizan, nos encontramos juntos y atraídos por el Amor de Cristo, que ha derribado el muro de separación entre personas y grupos sociales (cfr. Ef 2, 14). Este es el misterio cristiano.

Ahora bien, esta convocatoria –observa el Papa– no se limita a un grupo de personas, sino que está destinada a convertirse en experiencia de todos los seres humanos. Esto se indica en la Lumen Gentium cuando dice nada más comenzar: “La Iglesia es en Cristo como un sacramento, o sea signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano” (n. 1). Y más adelante la llama “sacramento universal de salvación” (n. 48).

Dimensión humana y dimensión divina 

En la segunda catequesis (cfr. Audiencia general, 4-III-2026), León XIV se fija en la expresión de Lumen Gentium 8: la Iglesia es una “realidad compleja”, porque está constituida con su dimensión humana y la divina, sin separación y sin confusión.

La dimensión humana, que se manifiesta también en su organización institucional, salta a la vista, pues, afirma el Papa, “la Iglesia es una comunidad de hombres y mujeres, con sus virtudes y sus defectos”. Pero además la Iglesia tiene una dimensión divina que “no consiste en una perfección ideal o en una superioridad espiritual de sus miembros, sino en el hecho de que la Iglesia es fruto del plan de amor de Dios por la humanidad, realizado en Cristo”.

Y para ilustrar este modo de ser de la Iglesia, el Vaticano II se remite a la vida de Cristo: “La carne de Cristo –dice el Papa–, su rostro, sus gestos y sus palabras manifiestan de modo visible al Dios invisible”. Es el método de Dios.

De ahí que, como señalaba Benedicto XVI,no existe oposición entre el mensaje del Evangelio y la institución o las estructuras eclesiales. “No existe -confirma León XIV– una Iglesia ideal y pura, separada de la tierra, sino solamente la única Iglesia de Cristo, encarnada en la historia”.

La Iglesia, “Pueblo mesiánico”

Ya en su segundo capítulo, la Lumen Gentium explica la Iglesia como Pueblo de Diosdurante la historia, que se preparó por la alianza con el pueblo elegido. De esto trató León XIV en la Audiencia general del 11-III-2026.

El Vaticano II llama a la Iglesia “pueblo mesiánico”, porque tiene como cabeza a Cristo, y sus miembros están injertados como hijos de Dios en Cristo. En consecuencia,señala el Papa León XIV, “la ley que anima las relaciones en la Iglesia es el amor, así como lo recibimos y lo experimentamos en Jesús; y su meta es el Reino de Dios, hacia el cual camina junto a toda la humanidad”. La Iglesia debe estar abierta a todos. Y creemos que todos, incluso los que no han recibido todavía el Evangelio, de diversas naciones, lenguas y culturas, están llamados y “orientados” hacia Dios y la Iglesia (Lumen Gentium 13, y 17).

Esto –dice León XIV– significa que en la Iglesia hay y debe haber sitio para todos, y que cada cristiano está llamado a anunciar el Evangelio y a dar testimonio en todos los ambientes en los que vive y obra. Así es como este pueblo muestra su catolicidad, acogiendo las riquezas y los recursos de las diversas culturas y, al mismo tiempo, ofreciéndoles la novedad del Evangelio para purificarlas y elevarlas (cfr. Lumen Gentium 13).

Pueblo sacerdotal, profético y real (regio)

En la Audiencia general del 18-III-2026, el Papa subrayó que el Bautismo unge a los fieles otorgándoles la condición del sacerdocio común para dar culto a Dios con toda su vida, y por la confirmación refuerza su misión de ser testigos de Cristo.

En cuanto al carácter profético de los fieles, señala León XIV, se manifiesta en el “sentido de la fe”. Este es, según la comisión doctrinal del Concilio, “como una facultad de toda la Iglesia, gracias a la cual en su fe reconoce la revelación transmitida, distinguiendo entre lo verdadero y lo falso en las cuestiones de fe, y al mismo tiempo penetra más profundamente en ella y la aplica más plenamente en la vida”.

Enseña el Vaticano II que, cuando los fieles dan universalmente su consentimiento en las cosas de fe y costumbres, participan de aquella infalibilidad que la Iglesia participa de Dios en determinadas condiciones (como de otra parte el Papa, cuando define los dogmas o los obispos en comunión con el Romano Pontífice, sea en el magisterio ordinario universal o solemne durante un concilio ecuménico) (cfr. Lumen Gentium 27 y 12). Todos los fieles están llamados a dar testimonio de la unidad de la fe que el Magisterio custodia. Y para ello cuentan con muchos dones y carismas, como son, por ejemplo, los de la vida consagrada o los correspondientes a formas asociativas de los fieles.

El fundamento de los Apóstoles

A continuación, León XIV explicó cómo la Iglesia católica encuentra su fundamento en los apóstoles (cfr. Audiencia general, 25-III-2026), que Cristo quiso como columnas vivas de su Cuerpo místico; y posee una dimensión jerárquica que obra al servicio de la unidad, de la misión y de la santificación de todos sus miembros. De ello se ocupa el capítulo III de Lumen Gentium. La estructura jerárquica no es una construcción humana, sino que es una institución divina que tiene como finalidad perpetuar hasta el final de los tiempos la misión que Cristo dio a los apóstoles.

El documento se concentra en el “sacerdocio ministerial o jerárquico”, que difiere “esencialmente y no sólo en grado” del sacerdocio común de los fieles; y recuerda que “se ordenan el uno al otro, pues ambos participan a su manera del único sacerdocio de Cristo” (Lumen Gentium 10).

El Concilio Vaticano II recuerda varias veces y de manera eficaz el carácter colegial y de comunión de esta misión apostólica, reafirmando que “el encargo que el Señor confió a los pastores de su pueblo es un verdadero servicio, que en la Sagrada Escritura se llama con toda propiedad diaconía, o sea ministerio” (Lumen Gentium 24).

Los laicos, “piedras vivas en la Iglesia y testigos en el mundo” 

Y así llega el Papa a su relectura del capítulo cuarto de Lumen Gentium, que trata sobre los laicos (cfr. Audiencia general, 1-IV-2026). El Papa señala cómo el Concilio explica en positivo la misión de los laicos, después de siglos en los que habían sido vistos simplemente como aquellos que no forman parte de los clérigos o de los consagrados. “Es común la dignidad de todos los miembros, que deriva de su regeneración en Cristo; común la gracia de la filiación; común la llamada a la perfección: una sola salvación, única la esperanza e indivisa la caridad” (Lumen Gentium, 32).

Junto con la dignidad, el Concilio subraya la misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo. “Con el nombre de laicos se designan aquí todos los fieles cristianos […] que, en cuanto incorporados a Cristo por el bautismo, integrados al Pueblo de Dios y hechos partícipes, a su modo, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, ejercen en la Iglesia y en el mundo la misión de todo el pueblo cristiano en la parte que a ellos corresponde” (Lumen Gentium 31).

Como enseñó Juan Pablo II en la Christifideles laici (1988)el amplio campo del apostolado laical no se limita al espacio de la Iglesia, sino que se amplía al mundo. La Iglesia, de hecho, está presente en todos los lugares donde sus hijos profesan y testimonian el Evangelio.El mundo necesita que “se impregne del espíritu de Cristo y alcance su fin con mayor eficacia en la justicia, en la caridad y en la paz” (Lumen Gentium 36). Y exclama León XIV: “¡Y esto es posible solamente con la contribución, el servicio y el testimonio de los laicos!”.

Santidad y consejos evangélicos en la Iglesia

Lumen Gentium dedica su capítulo V a la “vocación universal a la santidad” que tienen todos los fieles (cfr. Audiencia general, 8-IV-2026). Esta llamada, recuerda el sucesor de Pedro, compromete a tender a la perfección de la caridad, es decir, a la plenitud del amor hacia Dios y al prójimo, y a testimoniar la fe, si fuese preciso hasta el martirio (cfr. Lumen Gentium 42 y 50). La santidad es don de Cristo, observa el Papa, “como una transformación interior, por la que la vida de toda persona se configura con Cristo en virtud del Espíritu Santo” (cfr. Rm 8, 29; Lumen Gentium 40).

En esta perspectiva, se sitúa la vida consagrada, a la que Lumen Gentium dedica el capítulo VI. Se trata –explica el Papa León– de un signo profético del Reino de Dios, presente ya en el mundo por medio de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia. Estos no son obligaciones que encadenan la libertad, sino “dones liberadores del Espíritu Santo, a través de los cuales unos fieles son consagrados totalmente a Dios”. “Así –afirma– las personas consagradas testimonian la llamada universal a la santidad de toda la Iglesia, en la forma de un seguimiento radical”, hasta la cruz y por amor.

La Iglesia peregrina en la historia hacia la patria celestial

En el capítulo VII de Lumen Gentium se presenta la dimensión escatológica de la Iglesia (cfr. Audiencia general, 6-V-2026). La Iglesia –apunta el Papa– tiene como horizonte final el Reino de Dios, que incluye una dimensión comunitaria y cósmica de la salvación en Cristo. Sabe la Iglesia que es lugar y medio donde la unión con Cristo se realiza “más estrechamente” (Lumen Gentium 48), y, al mismo tiempo, “reconoce que la salvación puede ser donada por Dios en el Espíritu Santo tambiénfuera de sus límites visibles”.

Los creyentes viven así entre el “ya” y el “todavía no”, sostenidos por la esperanza y llamados a rechazar lo que destruye la vida y a sostener a quienes sufren. Signo e instrumento del Reino, la Iglesia no se anuncia a sí misma, sino a Cristo. Y detalla León XIV: “Ninguna de las instituciones eclesiales puede ser absolutizada; es más, como viven en la historia y en el tiempo, están llamadas a una conversión constante, a la renovación de las formas y a la reforma de las estructuras, a la continua regeneración de las relaciones, de modo que puedan responder verdaderamente a su misión”.

María, modelo de la Iglesia

Finalmente, Lumen Gentium quiso dedicar el último capítulo a la Virgen María, que es “tanto el modelo, como el miembro excelente y la madre de toda la comunidad eclesial”. León. XIV le dedicóla Audiencia general, el 13-V-2026.

Dice el Papa: “Se podría expresar el conjunto de estas características de la Virgen María hablando de Ella como de la mujer icono del Misterio”, “es decir del diseño divino de salvación, en una época oculto y revelado en plenitud en Jesucristo”.

En ella se refleja también el misterio de la Iglesia, que “reconoce en ella el propio arquetipo, la figura ideal de lo que está llamada a ser”. Su ejemplo nos lleva a preguntarnos (lo que puede valer como una síntesis de estas catequesis): “¿Vivo con fe humilde y activa mi pertenencia a la Iglesia? ¿Reconozco la comunidad de la alianza que Dios me ha donado para corresponder a su amor infinito? ¿Miro a María como modelo, miembro excelente y madre de la Iglesia, y le pido a Ella que me ayude a ser discípulo fiel de su Hijo?”.

Antonio Gramsci

Nunca sabremos con certeza qué ocurrió en la intimidad de su espíritu. Lo que sí queda claro es que Gramsci fue un hombre que, incluso en la oscuridad de la celda y la enfermedad, mantuvo una ventana abierta a lo trascendente.

2 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El sardo Antonio Gramsci (1891-1937) fue uno de los pensadores marxistas más influyentes del siglo XX, cuya vida estuvo marcada por la lucha política y el sacrificio personal. Miembro fundador del Partido Comunista Italiano, fue encarcelado en 1926 por el régimen fascista de Benito Mussolini, a pesar de su inmunidad parlamentaria. Durante su largo y penoso cautiverio, que deterioró gravemente su salud hasta llevarlo a la muerte, redactó sus famosos “Cuadernos de la cárcel”. Esta obra monumental, escrita bajo la censura y en condiciones precarias, transformó la teoría política al alejarse del determinismo económico estricto para enfocarse en la importancia de la superestructura y la psicología social.

Su aporte intelectual más célebre es el concepto de hegemonía cultural, con el cual explicó que las clases dominantes no solo mantienen el poder mediante la fuerza o la coacción, sino a través del consenso y la difusión de sus propios valores y visión del mundo en la sociedad civil. Gramsci sostenía que, para lograr un cambio social real, la clase trabajadora debía construir su propia contrahegemonía mediante la educación y la cultura, liderada por lo que él llamó intelectuales orgánicos. Su pensamiento revalorizó el papel de las instituciones —como la escuela, la Iglesia y los medios de comunicación— como campos de batalla ideológicos esenciales para la emancipación política.

El filósofo de la praxis y la cuestión religiosa

Gramsci no fue el típico militante anticlerical de brocha gorda. A diferencia del laicismo agresivo de otros correligionarios, su aproximación al fenómeno religioso fue siempre de un respeto intelectual casi reverencial. En sus célebres “Cuadernos de la cárcel” , analizó a la Iglesia no solo como una estructura de poder, sino como una fuerza capaz de dar cohesión moral y sentido a las masas populares.

Para Gramsci, el catolicismo era la «reserva espiritual» de Italia. Su admiración por figuras como san Agustín o santo Tomás de Aquino no era meramente académica; reconocía en ellos una profundidad antropológica que el materialismo más ramplón solía ignorar. Esta apertura intelectual es la que permite hoy leer con otros ojos los testimonios que sugieren una cercanía a la fe en sus últimos días.

La polémica de la clínica Quisisana

Como señaló Diego Contreras en Aceprensa, el debate sobre su presunta conversión se reavivó en su día tras las declaraciones de monseñor Luigi de Magistris. El arzobispo rescató relatos de las religiosas suizas que atendieron a Gramsci en la clínica romana Quisisana durante su agonía en 1937. Según estos testimonios, el líder comunista habría mantenido una estampa de santa Teresa de Lisieux —la «hermana de los ateos»— en su mesilla de noche y habría solicitado besar la imagen del Niño Jesús durante su última Navidad.

La documentación desempolvada por el jesuita Giuseppe Della Vedova en los años setenta refuerza esta atmósfera de búsqueda. Sor Angelina Zürcher recordaba a un Gramsci agotado que pedía oraciones: «Madre, rece por mí porque siento que estoy al final». Por su parte, el capellán de la clínica, monseñor Giuseppe Furrer, describió sus visitas como encuentros de alta densidad teológica donde, tras discutir sobre los Padres de la Iglesia, Gramsci aceptaba con respeto la bendición sacerdotal.

«No es que no quiera, es que no puedo»

Quizás la frase más enigmática recogida por Furrer sea la respuesta de Gramsci ante el ofrecimiento de los últimos sacramentos: «No es que no quiera, es que no puedo». Estas palabras revelan el drama interno de un hombre atrapado entre la honestidad de su compromiso político público, las posibles consecuencias de un cambio que podía afectar a sus familiares (especialmente a su mujer Julia y sus dos hijos, en la URSS) y las mociones de una conciencia que se asomaba al abismo de la muerte.

Cuando el 27 de abril de 1937 Gramsci exhaló su último suspiro, Furrer entró en la habitación para rociar el cuerpo con agua bendita, a pesar de las reticencias de su cuñada Tatiana. No hubo un acta oficial de conversión, ni una abjuración pública de su marxismo. Pero, como ocurre con tantas almas grandes, la frontera entre la duda y la fe resultó ser mucho más porosa de lo que las ideologías permiten admitir.

El eco de una búsqueda

Nunca sabremos con certeza qué ocurrió en la intimidad de su espíritu. Lo que sí queda claro es que Gramsci fue un hombre que, incluso en la oscuridad de la celda y la enfermedad, mantuvo una ventana abierta a lo trascendente. Su figura nos recuerda que el diálogo entre el pensamiento secular y el cristianismo no tiene por qué ser una batalla de aniquilación, sino un reconocimiento mutuo de la complejidad humana.

En un tiempo de radicalismos superficiales, la serenidad con la que dicen que Gramsci miraba al sagrario desde la puerta de la capilla de Quisisana es una invitación a la reflexión. Quizás, al final del camino, el gran teórico de la historia no buscaba una síntesis dialéctica, sino simplemente el descanso en los brazos de aquella «hermana de los ateos» que le acompañó en el silencio de su habitación.