Vaticano

Finanzas vaticanas, los balances del IOR y del Óbolo de San Pedro

Existe una intrínseca relación entre los presupuestos del Óbolo de San Pedro y el del Instituto para las obras de Religión.

Andrea Gagliarducci·12 de julio de 2024·Tiempo de lectura: 4 minutos

Existe una estrecha relación entre la declaración anual del Óbolo de San Pedro y el balance del Istituto delle Opere di Religione, el llamado «banco vaticano». Porque el Óbolo se destina a la caridad del Papa, pero esta caridad se expresa también en el sostenimiento de la estructura de la Curia romana, un inmenso «presupuesto misionero» que tiene gastos, pero no tantos ingresos, y que debe seguir pagando salarios. Y porque el IOR, desde hace tiempo, destina una contribución voluntaria de sus beneficios precisamente al Papa, y estos beneficios sirven para aligerar el presupuesto de la Santa Sede. 

Desde hace años el IOR no tiene los mismos beneficios que en el pasado, por lo que la parte asignada al Papa ha disminuido con los años. Igual situación tienen el Óbolo, cuya recaudación ha disminuido con los años, también ha tenido que hacer frente a esta disminución del apoyo del IOR. Tanto es así que en 2022 tuvo que duplicar sus ingresos con una desinversión general de bienes.

Por eso los dos presupuestos, publicados el mes pasado, están de alguna manera conectados. Al fin y al cabo, las finanzas vaticanas siempre han estado conectadas, y todo contribuye a ayudar a la misión del Papa. 

Pero veamos los dos presupuestos con más detalle.

El Óbolo de San Pedro

El pasado 29 de junio, el Óbolo de San Pedro presentó su balance anual. Los ingresos fueron de 52 millones, pero los gastos ascienden a 103,4 millones, de los cuales 90 millones son para la misión apostólica del Santo Padre. Incluidos en la misión están los gastos de la Curia, que ascienden a 370,4 millones. El Óbolo contribuye así en un 24% al presupuesto de la Curia. 

Sólo 13 millones se destinaron a obras de caridad, a los que, sin embargo, hay que añadir las donaciones del Papa Francisco a través de otros dicasterios de la Santa Sede por un total de 32 millones, 8 de los cuales fueron financiados directamente por el Óbolo.

En resumen, entre el Fondo Obolus y los fondos de los dicasterios financiados en parte por el Óbolo, la caridad del Papa financió 236 proyectos, por un total de 45 millones. Sin embargo, el balance merece algunas observaciones.

¿Es éste el verdadero uso del Óbolo de San Pedro, que a menudo se asocia a la caridad del Papa? Sí, porque la finalidad misma del Óbolo es apoyar la misión de la Iglesia, y se definió en términos modernos en 1870, después de que la Santa Sede perdiera los Estados Pontificios y no tuviera más ingresos para hacer funcionar la máquina.

Dicho esto, es interesante que el presupuesto del Óbolo pueda deducirse también del presupuesto de la Curia. De los 370,4 millones de fondos presupuestados, el 38,9% se destina a las Iglesias locales en dificultad y en contextos específicos de evangelización, lo que supone 144,2 millones.

Los fondos destinados al culto y a la evangelización ascienden a 48,4 millones, es decir, el 13,1%.

La difusión del mensaje, es decir, todo el sector de la comunicación del Vaticano, representa el 12,1% del presupuesto, con un total de 44,8 millones.

Al sostenimiento de las nunciaturas apostólicas se destinaron 37 millones (10,9% del presupuesto), mientras que 31,9 millones (8,6% del total) van al servicio de la caridad -precisamente el dinero donado por el Papa Francisco a través de los dicasterios-, 20,3 millones a la organización de la vida eclesial, 17,4 millones al patrimonio histórico, 10,2 millones a instituciones académicas, 6,8 millones al desarrollo humano, 4,2 millones a Educación, Ciencia y Cultura y 5,2 millones a Vida y Familia.

Los ingresos, como se ha dicho, ascienden a 52 millones de euros, 48,4 de los cuales son donaciones. El año pasado hubo menos donaciones (43,5 millones de euros), pero los ingresos, gracias a la venta de inmuebles, ascendieron a 107 millones de euros. Curiosamente, hay 3,6 millones de euros de ingresos por rendimientos financieros.

En cuanto a las donaciones, 31,2 millones proceden de la recaudación directa de las diócesis, 21 millones de donantes privados, 13,9 millones de fundaciones y 1,2 millones de órdenes religiosas.

Los países que más donan son Estados Unidos (13,6 millones), Italia (3,1 millones), Brasil (1,9 millones), Alemania y Corea del Sur (1,3 millones), Francia (1,6 millones), México e Irlanda (0,9 millones), República Checa y España (0,8 millones).

El balance del IOR

El IOR aportó un donativo a la Santa Sede de algo más de 13 millones de euros, frente a unos beneficios netos de 30,6 millones.

Los beneficios representan una mejora significativa respecto a los 29,6 millones de euros de 2022. Sin embargo, es necesario comparar las cifras: van desde los 86,6 millones de beneficio declarados en 2012 -que cuadruplicaron las ganancias del año anterior- a los 66,9 millones del informe de 2013, los 69,3 millones del informe de 2014, los 16,1 millones del informe de 2015, los 33 millones del informe de 2016 y los 31,9 millones del informe de 2017, hasta los 17,5 millones de 2018.

El informe de 2019, por su parte, cuantifica los beneficios en 38 millones, también atribuidos al mercado favorable.

En 2020, el año de la crisis del COVID, el beneficio fue ligeramente inferior, de 36,4 millones.

Pero en el primer año pospandémico, un 2021 aún no afectado por la guerra de Ucrania, se volvió a una tendencia negativa, con un beneficio de solo 18,1 millones de euros, y solo en 2022 se volvió a la barrera de los 30 millones.

El informe IOR 2023 habla de 107 empleados y 12.361 clientes, pero también de un aumento de los depósitos de clientes: +4% hasta 5.400 millones de euros. El número de clientes sigue bajando (eran 12.759 en 2022, incluso 14.519 en 2021), pero esta vez también disminuye el número de empleados: eran 117 en 2022, son 107 en 2023.

Así pues, continúa la tendencia negativa de los clientes, lo que debería hacernos reflexionar, teniendo en cuenta que el cribado de las cuentas consideradas no compatibles con la misión del IOR finalizó hace tiempo.

Ahora, el IOR también está llamado a participar en la reforma de las finanzas vaticanas deseada por el Papa Francisco. 

Jean-Baptiste de Franssu, presidente del Consejo de Superintendencia, destaca en su carta de gestión los numerosos elogios que ha recibido el IOR por su labor en favor de la transparencia durante la última década, y anuncia: «El Instituto, bajo la supervisión de la Autoridad de Supervisión e Información Financiera (ASIF), está por tanto dispuesto a desempeñar su papel en el proceso de centralización de todos los bienes vaticanos, de acuerdo con las instrucciones del Santo Padre y teniendo en cuenta las últimas novedades normativas.

El equipo del IOR está deseoso de colaborar con todos los dicasterios vaticanos, con la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) y de trabajar con el Comité de Inversiones para seguir desarrollando los principios éticos de la FCI (Faith Consistent Investment) de acuerdo con la doctrina social de la Iglesia. Es crucial que el Vaticano sea visto como un punto de referencia».

El autorAndrea Gagliarducci

España

Cáritas demanda una “administración pública a la que puedan acceder todas las personas”

La ONG de la Iglesia elabora once propuestas concretas ante las elecciones, con especial incidencia en vivienda, empleo y vulnerabilidad administrativa

José María Navalpotro·6 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Vivienda, empleo y “vulnerabilidad administrativa” son las tres áreas prioritarias en las que Cáritas propone políticas concretas a los partidos políticos de cara a las elecciones. Esta lista de once puntos se ha lanzado a la opinión pública ahora y pretende recoger las demandas de los más necesitados.

La lista recoge once puntos concretos y no pretende ser, como han puntualizado sus redactores, una serie de aspectos que cualquier católico deba respaldar, sino sugerencias que nacen de las demandas de las personas con las que trabaja Cáritas, y acordes a la doctrina social de la Iglesia, dentro de un pluralismo. “Acercamos la experiencia de quienes más sufren. Contribuimos a que les escuchen”, ha manifestado Ana Abril, coordinadora de este trabajo.

Consulta a personas atendidas por Cáritas

Las “Propuestas políticas ante las elecciones generales 2026” nacen de un trabajo de varios meses con la consulta a 940 personas, del total de aquellos con los que trabaja Cáritas, y que han manifestado los aspectos en los que creen que se conculcan sus derechos. La inseguridad (vital, profesional, de salud, etcétera) es la palabra más repetida entre las consecuencias de esta situación.

“Pedimos una administración a las que las personas puedan acceder”, ha señalado Ana Abril entre las prioridades. Se trata de hacer frente a la “administración ausente”. Esto hace referencia a la brecha digital o a las listas de espera, dado que en la actualidad muchas personas se encuentran ante la imposibilidad de acceder a la administración para presentar reclamaciones, reclamar algún tipo de ayuda, o requerir ayudas debido a las barreras establecidas por las administraciones públicas.

A pesar de que la ley permite el acceso personal a la administración en muchos casos las citas solo son posibles telemáticamente, lo que supone una forma de discriminación, según señalan los responsables de Cáritas.

Este problema está en el fondo de algunas de las propuestas de la ONG, sobre todo referidas a la recepción de ayudas sociales o a la inmigración.

Ana Abril ha manifestado que “una de las fracturas más profundas de nuestra sociedad, como recordó el Papa en el discurso al Parlamento español, es el crecimiento de la polarización existente en el debate público y en la expansión de discursos que alimentan la confrontación”. “Ante ello, Cáritas apela a la búsqueda de respuestas compartidas ante los grandes desafíos sociales”, subraya Ana Abril.

Ana Abril en la presentación de las propuestas de Cáritas ante las elecciones.

Sobre vivienda

Las once propuestas para “una sociedad más justa y fraterna”, incluyen varios ámbitos. De especial actualidad es la “protección integral frente al acceso y a la pérdida de la vivienda”. Cáritas pide la modificación de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) para garantizar a todas las personas que residen en habitaciones las mismas garantías que amparan al resto de arrendamientos de vivienda.

También solicita la modificación de la Ley de Enjuiciamiento Civil para asegurar que las personas afectadas por desalojos tengan acceso a una compensación o la opción de una vivienda alternativa adecuada sin que se produzca el desalojo de su hogar mientras no se garanticen estas condiciones mínimas.

Propone asimismo “un parque de vivienda social, y dentro de ella, de viviendas de emergencia, para así poder afrontar desde las administraciones públicas las situaciones de mayor vulnerabilidad y exclusión”.

En materia sanitaria, se sugiere “ampliar la cobertura pública en materia de salud bucodental, oftalmológica y auditiva a personas en exclusión”.

La ONG propone asimismo la “mejora del Ingreso Mínimo Vital” para que llegue de forma efectiva a las personas en pobreza y exclusión severa.

Una propuesta en principio que puede generar gran consenso es la “aprobación de una Ley integral contra la Trata”. Raquel Benito, responsable de políticas de igualdad de Cáritas ha expresado su “frustración” porque esta ley lleva esperando una década. “Los partidos están de acuerdo, pero cuando llega el momento se mete en un cajón porque hay otras cuestiones que interesan más”.

A los partidos políticos

Cáritas ha solicitado reunirse con todos los partidos para hacer llegar sus propuestas. Ya lo ha hecho con todos los del arco parlamentario. “Han sido reuniones muy positivas. Han escuchado nuestras propuestas, con una receptividad alta, aunque en algunas, como es lógico han manifestado que no estaban de acuerdo”, explica Abril.

Mundo

El Papa llega a un país que excluye lo religioso en la vida pública

Este viernes comienza el viaje de León XIV a Sudamérica. El Papa llega a uno de los países más secularizados de América, Uruguay. Omnes recoge declaraciones del misionero agustino José Luis Arias (Montevideo), y del obispo misionero José Vicente Conejero, a Obras Misionales Pontificias.

Redacción Omnes·6 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

“Estamos en un contexto de un país y una Iglesia muy pequeña”, explica el padre José Luis Arias, misionero agustino en Montevideo, donde los agustinos llevan adelante una parroquia y un colegio. 

En Uruguay hay actualmente 50 misioneros españoles, según Obras Misionales Pontificias (OMP). “Estamos hablando de un Perú de 34 millones de habitantes, y de un Uruguay de tres millones y medio”, explica José Luis Arias. En cuanto a la fe, también se da esa desproporción. “Más del 40% de la población se declara sin religión, mientras que en Perú solo serían menos del 10%”.

¿Libertad para expresar la fe?

“Han excluido la visibilidad de lo religioso en la vida pública”, afirma el misionero agustino. “Habría que preguntarse si una persona creyente en Uruguay es verdaderamente libre de expresar su fe religiosa en los espacios públicos; no es fácil”, añade.

Justo en esta realidad es donde espera que la visita de León XIV traiga un rayo de esperanza. “Por su perfil dialogante, de consenso, que al mismo tiempo es valiente, el Papa va a ayudar a legitimar el poder expresar públicamente las convicciones religiosas”, afirma José Luis Arias. “Creo que ése es el gran impacto que para la sociedad uruguaya va a tener su visita”.

Un poco de historia. Separación Iglesia-Estado

¿A qué es debida esta peculiaridad, en un continente históricamente muy vinculado al cristianismo? “En los últimos años del siglo XIX y primeros del siglo XX, el país pasó por una transformación, un cambio de secularización, y eso se nota en la población, en la cultura, en muchas dimensiones y aspectos”, comenta este misionero agustino. 

“Por ejemplo, uno de los cambios que se desarrollaron, además de la separación entre la Iglesia y el Estado, fue excluir las festividades cristianas del calendario: aquí el 25 de diciembre es el día de la familia; tampoco existe como tal la Semana Santa, sino que es la Semana del Turismo”, describe. “Aunque claro, en la población popularmente se siguen celebrando y utilizando la terminología, pero el Estado y los espacios públicos han retirado las expresiones religiosas”.

Un desafío educativo

Esta realidad supone un gran desafío, especialmente en el campo de la educación, que además tiene también el reto de la baja natalidad. Una inquietud en la que los agustinos han trabajado en los congresos internacionales de sus colegios, en los que José Luis Arias coincidía con el actual Papa León XIV. 

“Siempre buscábamos cómo organizar nuestras propuestas educativas para una sociedad que no busca el colegio porque sea especialmente religioso, sino por su propuesta de educación integral”, explica. 

“La educación tiene que asumir ese diálogo entre la razón y la fe, tan agustiniano, esa dimensión de educar a la persona entera en todas sus dimensiones: intelectual, moral, espiritual, física…. Ese es nuestro desafío como educadores de escuelas agustinas”, añade.

En este contexto, el religioso agustino espera que la visita del Papa sea un espaldarazo también para la Orden, con una presencia aún muy pequeña en el país.

Desde Argentina, un obispo español

Monseñor José Vicente Conejero, misionero español de Plasencia, llegó a Argentina hace 50 años. Tras unos años como misionero, recibió la ordenación episcopal en 1997, y un año después fue nombrado obispo de Formosa, al noreste del país. En Argentina hay en la actualidad 294 misioneros españoles. 

“Sentimos que el Papa Francisco no pudiera venir a su país natal siendo Pontífice, pero él amó muchísimo a su pueblo argentino”, explica a Obras Misionales Pontificias de España.

“Además, cuando estuvo en Paraguay en 2015, muchos argentinos fuimos a visitarlo”. Ahora León XIV sí visitará Argentina. “Todos, con gran expectativa y con mucha alegría, estamos queriendo que venga hasta nosotros y nos confirme en la fe, la misión del Sucesor de Pedro”, afirma este obispo misionero.

Algunos temas, visita al Cottolengo de Don Orione en Claypole

“En la oración que venimos rezando desde hace semanas como preparación a su venida, están los temas que creo puede poner de manifiesto el Papa”, explica monseñor Conejero. Entre ellos, la urgencia de poner en el centro la dignidad infinita de la persona, la búsqueda del bien común y del diálogo, la opción preferencial por los pobres, pequeños y enfermos…

El prelado asistirá prácticamente a todos los actos, pero destaca especialmente la visita del Papa al Cottolengo de Don Orione en Claypole, un lugar que es “toda una ciudad” y “donde están los hermanos especiales y más pobres de todos […]. Ellos deben ocupar un lugar preferencial en nuestras vidas”. 

También asistirán a los actos centenares de formoseños, que “irán a Córdoba, van a participar en Luján y en las vigilias en Buenos Aires”. 

Acudir presencialmente a los encuentros con León XIV

Monseñor José Vicente Conejero anima a acudir presencialmente a los encuentros con León XIV. “Vale la pena, para quienes tenemos fe es muy importante la presencia del Papa, y se deben superar todos los inconvenientes, algunos de carácter económico”, concluye.

El autorRedacción Omnes

Los límites custodiando la libertad

La libertad madura cuando aprendemos a querer el bien, y los mandamientos son un camino para lograrlo con ayuda de Dios

6 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Salí a pasear a mi perrita, inquieta y curiosa como siempre. En el condominio donde vivo es obligatorio llevar a las mascotas con correa. Lo sabía y normalmente lo cumplía. Sin embargo, aquella tarde me detuve a orar ante una hermosa escultura de la Virgen y pensé en soltarla. Dudé unos instantes. Finalmente, me convencí: mientras yo permaneciera allí, ella podría explorar los alrededores sin causar problemas.

Me equivoqué. Apenas había pasado un minuto cuando apareció otro perrito y la mía lo atacó. Corrí a separarlos y pedí disculpas. La dueña del animal agredido estaba furiosa; yo no sabía dónde meterme. Ambos perros terminaron con pequeñas heridas. Mi decisión, aparentemente inofensiva, había provocado un daño que podía haberse evitado.

Después, medité sobre los límites y su razón de ser. Mi perrita quiere correr sin restricciones, pero sus impulsos pueden llevarla a lastimar o a salir lastimada. La correa permite que ella y los demás disfruten del espacio compartido con seguridad. Aquella regla comunitaria custodiaba un bien que mi imprudencia había puesto en riesgo.

La comparación tiene límites: nosotros somos personas, capaces de comprender, deliberar y amar. Dios no pretende conducirnos como a mascotas. Precisamente por nuestra dignidad, nos invita a reconocer el bien y elegirlo libremente. Pero aquella experiencia doméstica me hizo preguntar cuántas veces confundimos libertad con ausencia de toda restricción.

Podemos elegir nuestras acciones; no podemos decidir arbitrariamente que sus consecuencias desaparezcan. Tampoco convertimos algo en bueno por desearlo intensamente. La libertad necesita verdad: acerca de quiénes somos, del valor de los demás y del bien que compartimos.

San Juan Pablo II desarrolla esta relación en Veritatis splendor. En el número 35 explica que la ley divina protege y promueve la libertad. Dios conoce el bien humano y lo propone en sus mandamientos. Su autoridad no nace del capricho de quien impone prohibiciones, sino de la sabiduría y el amor del Creador. 

El Decálogo ofrece así una gramática de la convivencia: protege la vida, la fidelidad, la verdad, los bienes ajenos y nuestra relación con Dios. Sus prohibiciones resguardan bienes positivos. Detrás del «no matarás» hay una afirmación inmensa: tu vida importa, también cuando eres débil, dependiente o incapaz de defenderte.

Esto no significa que cumplir los mandamientos garantice una existencia sin sufrimiento. El justo también padece injusticias, enfermedades y pérdidas. Significa que el bien merece ser elegido incluso cuando cuesta, y que ninguna ventaja convierte en legítima la destrucción de la dignidad ajena.

San Agustín condensó esta profundidad moral en su célebre «Ama y haz lo que quieras», al comentar la primera carta de san Juan. No autorizaba cualquier conducta revestida de sentimiento. Hablaba de la caridad como raíz de nuestras decisiones: cuando el amor es verdadero, busca el bien del amado y transforma lo que queremos.

Por eso, educar la libertad exige educar los deseos. Quien necesita satisfacer inmediatamente cada impulso puede conservar muchas opciones y, sin embargo, perder dominio sobre sí mismo. La repetición de decisiones va configurando nuestro carácter: podemos cultivar virtudes o alimentar hábitos que estrechen nuestra capacidad de responder al bien.

La pornografía, la embriaguez o el consumo de drogas pueden presentarse como afirmaciones de autonomía y convertirse en formas de sometimiento. Quienes sufren esas ataduras necesitan cercanía, ayuda y esperanza. Recuperar la libertad es también aprender a pedir apoyo y aceptar un camino de cambio.

San Josemaría Escrivá escribe en Amigos de Dios, número 38: «solo cuando se ama se llega a la libertad más plena». Entregarse a Dios permite orientar la voluntad hacia un amor que libera del egoísmo. La obediencia cristiana alcanza su madurez cuando brota de la confianza filial, sostenida por la gracia. 

Conviene distinguir la capacidad de escoger de la plenitud de la libertad. Podemos emplear nuestra elección para dañarnos, pero ese uso no nos perfecciona. Ser libres para amar requiere aprendizaje, esfuerzo y gracia. Los mandamientos señalan el camino; Cristo nos ofrece su amistad y la fuerza para recorrerlo, incluso después de caer.

Esta perspectiva también ilumina la vida pública. En Evangelium vitae, Juan Pablo II advierte contra una libertad que desconoce al otro. Defender al no nacido y acompañar al enfermo hasta su muerte natural expresa una misma convicción: ninguna vida pierde su dignidad por resultar vulnerable. Esa defensa exige apoyo concreto, cuidados y misericordia. 

No todo límite es justo: algunos oprimen y deben ser cuestionados. El criterio es si protege la dignidad y sirve al bien común. También por eso necesitamos formar la conciencia: para reconocer tanto los límites necesarios como los abusos de autoridad.

Volví a ponerle la correa a mi perrita. Yo necesitaba, además, reconocer mi responsabilidad. Mi oración ante María había desembocado en una lección incómoda: amar incluye aceptar límites que protegen. La verdadera libertad madura cuando, ayudados por Dios, aprendemos a querer el bien y a responder por nuestras decisiones.

Vaticano

Monseñor Armando Matteo: “Hay que recuperar la alegría de ser cristianos”

El secretario de la Sección Doctrinal del Dicasterio para la Doctrina de la Fe reflexiona sobre la crisis de la transmisión de la fe, sobre el nuevo documento Venite ad me; el pontificado de León XIV y los retos de la inteligencia artificial. En el centro de todo ello, el redescubrimiento del Evangelio como recurso para una vida plenamente humana.

Giovanni Tridente·6 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

La transmisión de la fe se ha estancado, sobre todo en el mundo de los adultos, mientras que el bienestar y las nuevas posibilidades que ofrece la modernidad han modificado las preguntas que se plantean al cristianismo. Esta es una de las claves de interpretación de monseñor Armando Matteo, teólogo, profesor de la Pontificia Universidad Urbaniana y secretario de la Sección Doctrinal del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. 

En esta entrevista, aborda las dificultades del anuncio cristiano, la labor del Dicasterio y el documento Venite ad me, dedicado a la transmisión de la fe y publicado el 22 de octubre con su firma junto a la del cardenal Víctor Manuel Fernández. El secretario se detiene, además, en las primeras orientaciones del pontificado de León XIV, en las tecnologías digitales y en la experiencia de la Iglesia en los distintos continentes.

En su amplia producción teológica y ensayística ha abordado muchos temas relacionados con la fe y las transformaciones de la sociedad. ¿Qué cambio cultural supone hoy un mayor desafío para el cristianismo?

—Se trata de un conjunto de cambios que han transformado de manera radical, sobre todo, el panorama occidental. Han cambiado los fundamentos de la vida de los hombres y las mujeres nacidos después de la Segunda Guerra Mundial, gracias a nuevas ideas, transformaciones sociales e inventos tecnológicos. Utilizo una imagen un poco fuerte, pero creo que eficaz: hemos pasado del “valle de lágrimas” del que habla la Salve Regina a un contexto de abundancia, a una vida más amplia, llena de posibilidades y oportunidades. Por supuesto, no faltan los problemas, pero la tendencia general es positiva. En Occidente vivimos más tiempo, llevamos una vida menos sacrificada gracias a la tecnología, podemos aliviar el dolor gracias a la investigación médica, farmacológica y psicológica. Tenemos menos hambre y menos ignorancia, gracias a la disponibilidad de alimentos y a la difusión de la educación. Con este gran cambio es con el que hoy debe enfrentarse el cristianismo.

Usted ha recordado a menudo la responsabilidad de los adultos en la transmisión de la fe. ¿Qué se ha perdido en la relación entre generaciones?

—Estos cambios han afectado sobre todo a las generaciones adultas, que se han encontrado en un escenario para el que, diría yo, nuestra especie no estaba preparada. Durante siglos hemos luchado por sobrevivir, por hacer frente a la miseria, la enfermedad y el hambre. El cristianismo ayudó a las generaciones del pasado a vivir bien a través del Evangelio, el ejemplo de los santos y la oración. Cuando la situación cambió radicalmente, la práctica pastoral tuvo dificultades para reinventarse, para encontrar nuevas palabras con las que expresar la belleza del cristianismo. Así, en los adultos, la experiencia de la fe se fue desvaneciendo y en las familias ya no se pudo transmitir lo que no se vivía. La creciente indiferencia de los jóvenes pone de manifiesto precisamente esta ruptura del mecanismo de transmisión de la fe.

Hoy en día, a un adulto le puede costar entender por qué rezar: la oración le recuerda ese mundo del “valle de lágrimas” con el que ya no se identifica. Y le cuesta imaginar cómo el Evangelio puede ayudarle en un mundo de libertad, oportunidades, placer y bienestar. Por eso, la Iglesia tiene sin duda una responsabilidad hacia las nuevas generaciones, pero, por su propio bien, debe encontrar nuevas palabras para evangelizar a los adultos.

“La Iglesia tiene una responsabilidad hacia las nuevas generaciones pero, por su propio bien, debe encontrar nuevas palabras para evangelizar a los adultos”.

Mons. Armando MatteoSecretario de la Sección Doctrinal del Dicasterio para la Doctrina de la Fe

En este contexto, ¿cómo hacer que la propuesta cristiana vuelva a ser comprensible y significativa?

—El gran recurso, como han repetido Benedicto XVI, Francisco y León XIV, es el atractivo: este es el motor que ha impulsado el cristianismo a lo largo de los siglos. Hay que recuperar la alegría, el gozo y la felicidad de ser cristianos. Se es cristiano también en condiciones de bienestar y abundancia, porque el mensaje cristiano tiene como objetivo humanizar a la persona. 

Hoy nos enfrentamos al reto de la libertad, las posibilidades y las oportunidades. El Evangelio puede presentarse como criterio para vivir plenamente este nuevo escenario. Se trata de mostrar cómo su palabra logra humanizar incluso la condición de bienestar.

Usted es secretario de la Sección Doctrinal del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. ¿Cuáles son hoy en día los temas que más ocupan su trabajo?

—Además del trabajo ordinario, que consiste en ayudar a los obispos, cuando nos lo solicitan, a abordar en las diócesis cuestiones de nuestra competencia, el tema sobre el que más hemos reflexionado en los últimos meses es precisamente la transmisión de la fe, el anuncio del Evangelio en este contexto transformado: por utilizar una expresión muy querida por el Papa Francisco, en este “cambio de época”. Hemos trabajado mucho en el documento Venite ad me, porque es un tema que ha surgido con fuerza también en las visitas ad limina y que es muy importante para los últimos Pontífices. Esperamos que el documento pueda reabrir el debate e iluminar la práctica pastoral. 

¿Qué criterio guía al Dicasterio a la hora de conciliar la fidelidad a la enseñanza recibida con la atención a las preguntas de nuestro tiempo?

—La clave es la convicción de que el encuentro con Jesús puede ayudar a los seres humanos, en cualquier época, a vivir mejor, a alcanzar el objetivo que todos tienen: ser felices, experimentar la belleza, la serenidad y la alegría en su propia existencia. Jesús, el Evangelio, la oración, los sacramentos y la misa dominical son recursos extraordinarios para una vida mejor. Debemos redescubrir que no vamos a la iglesia ni hacemos las cosas propias de los creyentes simplemente porque somos creyentes, sino porque nos interesa infinitamente que el ser humano alcance su plena realización. Y es Jesús quien puede hacer realidad todo esto.

A lo largo de los siglos, la Iglesia lo ha anunciado de diferentes maneras, porque los obstáculos para la felicidad humana y los recursos disponibles eran distintos. Hoy en día, las situaciones son radicalmente diferentes, pero persiste la convicción de que, cuanto más se acerquen las personas a Jesús y a su Evangelio en una relación de profunda amistad con él, más podrán alcanzar su plena realización humana. Esta es también la propuesta fundamental de Venite ad me: invitar a los pastores, sacerdotes, catequistas y evangelizadores a suscitar en las comunidades afecto, simpatía, curiosidad e incluso enamoramiento por Jesús de Nazaret y por su Evangelio. Es necesario volver al kerygma fundamental, que en el pasado quizá se daba por sentado, pero hoy ya no.

Las encuestas nos indican que, para muchos jóvenes, Jesús es un desconocido, pero también muestran cierta apertura hacia el mensaje cristiano. Y la palabra de Jesús puede ser decisiva también para los adultos, a menudo asediados por una cultura individualista y por un mercado que hace que la felicidad parezca una cuestión de nuevas compras o nuevas experiencias. Cristo, en cambio, propone compartir la alegría y velar por la felicidad de los demás, y de ahí surge también la alegría para uno mismo.

“Hemos caído en una forma de fe un poco triste, casi deprimida, vivida como algo muy privado”.

Mons. Armando MatteoSecretario de la Sección Doctrinal del Dicasterio para la Doctrina de la Fe

Algunas intervenciones doctrinales suscitan debates y divisiones. ¿Cómo facilitar una mejor comprensión de las mismas por parte de los fieles?

—La respuesta puede parecer trivial: invitar a los fieles a leer los documentos. Vivimos en una sociedad en la que los blogs a veces tienen más público que los propios documentos; y lo que encontramos en los blogs, en los periódicos o en las revistas es a menudo un resumen de un resumen. Así se forma una visión parcial, que puede provocar reacciones de desconcierto. Pienso, por ejemplo, en Fiducia supplicans: se nos han facilitado datos que hablan de millones de interacciones en la web, pero dudo que tantas personas hayan leído el documento íntegramente.

Hay que acudir a la fuente, y también aceptar que vivimos una época de grandes cambios, con nuevos retos que a veces requieren intervenciones inmediatas, otras veces diferenciadas. Los documentos del Dicasterio nunca son improvisados: suelen tener una génesis larga, un proceso de elaboración y debate. Para comprender su significado, es importante leer lo que realmente dicen, sin limitarse a las reacciones que suscitan.

El Papa León XIV ha señalado desde el principio algunas prioridades. ¿Qué acentos está aportando a la reflexión de la Iglesia sobre la relación entre fe y sociedad?

—Me parece característico suyo volver a los fundamentos de lo que permite a todas las personas una vida digna. En primer lugar, está la constante llamada a la paz. Como decía san Juan XXIII, recordando a su predecesor Pío XII, con la paz todo se construye y se gana; con la guerra todo se destruye y se pierde. Aunque no estemos directamente en guerra, parece que tenemos una economía de guerra. 

Un segundo elemento es redescubrir que la humanidad debe aceptar el límite, la fragilidad y, precisamente por eso, la necesidad del otro. La cercanía es una experiencia fundamental: nos compromete con una civilización del amor y con el reconocimiento de que el otro es indispensable para nuestra vida. La paz y la cercanía son condiciones previas para que puedan realizarse los proyectos de bien común.

La reflexión sobre la Inteligencia Artificial, abordada por Dicasterio junto con el de Cultura y Educación en la nota Antiqua et nova, ha encontrado un nuevo espacio en la encíclica Magnifica humanitas. ¿Cuál es la principal cuestión antropológica que plantean estas tecnologías?

—La ilusión de que cada uno pueda arreglárselas por sí solo: que estas herramientas puedan dotarnos de recursos tales que nos permitan, al final, una vida feliz sin los demás. Esta me parece la cuestión más delicada. El gran teólogo Karl Barth decía que la verdad del ser humano se resume en una pequeña proposición: “con”. El ser humano encuentra su verdad cuando vive este “con”: con Dios, con los demás, con la naturaleza, con la tecnología. 

Cuando, en cambio, se absolutiza uno de estos aspectos, se cae en una ilusión gravísima. La necesidad y el deseo del otro son constitutivos: estamos hechos para los demás y somos hechos por los demás. La Iglesia seguirá reiterando este aspecto, al tiempo que valora estos descubrimientos, que tienen aspectos sorprendentes, a veces demasiado sorprendentes.

Para muchos jóvenes, Jesús es un desconocido, pero también muestran cierta apertura hacia el mensaje cristiano”.

Mons. Armando MatteoSecretario de la Sección Doctrinal del Dicasterio para la Doctrina de la Fe

¿Qué puede aprender hoy la Iglesia europea de las comunidades cristianas de otras partes del mundo?

—Lo diré en broma: puede aprender el placer de ser cristiano. Quien se encuentra con sacerdotes, obispos y fieles de esas comunidades percibe una gran alegría, un orgullo, una gratitud por el hecho de ser cristiano. No solo viven esta experiencia, sino que la manifiestan. También se ve en los peregrinos que vienen a Roma, con vestimentas que recuerdan a Jesús, a la Virgen María o a algún santo. Nosotros, en cambio, hemos caído en una forma de fe un poco triste, casi deprimida, vivida como algo muy privado. Esto no ayuda a despertar el atractivo que permite que la fe pase de una generación a otra y de persona a persona.

Deberíamos recuperar la alegría de reunirnos, de cantar juntos, de reconocernos y estar juntos, sin tener continuamente la prisa del reloj. Al fin y al cabo, los primeros discípulos, como cuenta el apóstol Juan, vivieron una experiencia de alegría: y es esa alegría la que quisieron comunicar y difundir.

Tras tantos años de estudio, docencia y servicio a la Iglesia, ¿qué alimenta su confianza en la capacidad del cristianismo para seguir dirigiéndose al hombre contemporáneo?

—La convicción de que, al recordar las palabras de Gaudium et spes, quien se encuentra con Jesús se hace más humano: experimenta una mejora en la calidad de su vida y una visión de la realidad que le abre horizontes de auténtica felicidad. Nuestros antepasados, incluso los más cercanos a nosotros en el tiempo, lo comprendían muy bien, pero esto también puede ser válido hoy. La palabra de Jesús afirma la primacía del amor sobre el tener, de la entrega sobre la acumulación y de la alegría compartida sobre aquella que se consume de manera solipsista. Es una palabra que no solo tiene futuro, sino que realmente abre el futuro a las personas, a las comunidades y al género humano en su conjunto.

Vaticano

Orar por los difuntos es celebrar la vida, no es nostalgia, afirma el Papa

En una Misa por los cardenales y obispos fallecidos el último año, León XIV ha manifestado este jueves que orar por los difuntos es celebrar la vida resucitada de Cristo Jesús, y la nuestra, que resucita en Él. Esta oración no es “mera nostalgia”.

Francisco Otamendi·5 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Justo el día antes de emprender mañana el viaje apostólico a Sudamérica en su primera etapa, Uruguay, el Papa León XIV ha celebrado en la Basílica  de San Pedro una Misa por los cardenales y obispos fallecidos el último año, en la que ha hablado sobre todo de vida, y la ha ligado al sacrificio eucarístico.

“Orar por los difuntos es celebrar la vida. Ante todo, la vida resucitada de Cristo el Señor, y por su gracia, la nuestra, que resucita en él. El sacrificio eucarístico es el memorial de su Pascua, por la cual nos salvó entregándose por nosotros”.

Por lo tanto, “no permitamos que el recuerdo de los difuntos se reduzca a mera nostalgia: con fe, meditemos en el misterio de la muerte sin temor, porque el Señor vive, nos espera y ya nos ha preparado un lugar en la casa de su Padre”, ha señalado en la homilía de la Misa, que ha presidido junto a los cardenales Luis A. Tagle, decano del colegio cardenalicio, y Leonardo Sandri, vicedecano.

Rezamos “por” los difuntos, pero también “con” ellos

La Iglesia celebra este acto de encomienda y esperanza en la comunión de los santos. Cuando oramos por los difuntos, lo hacemos no solo por ellos, sino también con ellos, comprometidos en una reciprocidad que el Espíritu Santo vivifica en nuestros corazones, ha añadido León XIV.

“Viviremos con Él”: “certeza de fe y esperanza”

Al comenzar la homilía, el Papa ha recordado estas palabras de Jesús: “Si alguno me sirve, sígame; y donde yo esté, allí estará también mi servidor” ( Jn 12,26). Interpelan nuestros corazones, llamándonos a seguirlo por el camino que él recorrió, el camino de la gloria a través de la cruz. 

“A lo largo de este camino, que no está exento de pruebas y sufrimientos, somos guiados y sostenidos por una promesa: la de una comunión sobre la cual la muerte no tiene poder”, ha subrayado el Sucesor de Pedro.

Quien sigue a Cristo, de hecho, se convierte en su servidor y siempre estará donde él está, precisamente porque ha seguido su camino. Por eso san Pablo afirma: “Si hemos muerto con él, también viviremos con él” ( 2 Tim 2,11). 

Esta certeza de fe y esperanza inspira nuestra celebración en sufragio por los cardenales y obispos que nos han dejado durante el año pasado, por quienes deseamos rogar al Señor que recompense a sus fieles servidores, ha expresado el Papa.

Petición de Santa Mónica a sus hijos

Este recuerdo orante nos invita a reflexionar sobre el valor espiritual del recuerdo, ha proseguido el Papa agustino, quien se ha referido a una petición de santa Mónica.

“Al despedirse de sus hijos, Agustín y Navigio, poco antes de su muerte, Santa Mónica dijo: ‘Os ruego una sola cosa: acuérdense de mí, dondequiera que estén, ante el altar del Señor’ (San Agustín, Confesiones, IX, 11, 27). El misterio de la muerte se vincula aquí con la oración por los difuntos, que la Iglesia ha practicado desde sus inicios como uno de sus deberes fundamentales”.

Comunión de los santos: la muerte no disuelve los lazos

A la luz de la Palabra de Dios, podemos meditar brevemente sobre dos verdades que iluminan nuestra oración: la esperanza en la resurrección y la comunión de los santos, ha continuado el Papa.

“La Iglesia es un misterio de comunión entre Cristo, la cabeza, y nosotros, sus miembros: de Él recibimos la vida. Esta comunión une a los espíritus bienaventurados que ya contemplan el rostro de Dios y a todos aquellos que, en el cielo o en la tierra, caminan hacia la meta luminosa.

Amados hermanos, en Cristo, la muerte no disuelve los lazos, sino que los transforma en una nueva dimensión, que solo puede comprenderse en el misterio de su amor, entregado hasta el final en la cruz y derramado tras la victoria pascual”.

Conservar y cultivar esta comunión

Al concluir, el Pontífice ha alentado para que “al acoger la caridad del Señor Resucitado en la Sagrada Eucaristía, conservemos y cultivemos siempre esta comunión en nuestro camino, para que, llegado nuestro momento, también nosotros recibamos el sufragio de nuestros hermanos y hermanas peregrinos y compartamos con todos los santos la alegría de nuestra patria celestial”.

El autorFrancisco Otamendi

Mundo

El viaje al Perú del Papa, un regreso a casa más que una visita de Estado

La estancia de León XIV en el Perú será la más larga de su visita a Sudamérica: del 11 al 16 de noviembre. En este reportaje se cuentan algunos sucesos de los años del entonces 'obispo Roberto’ Prevost en Chiclayo y en todo Perú.  

OSV / Omnes·5 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

– Junno Arocho Esteves, OSV News

Desde el balcón de la Basílica de San Pedro en mayo de 2025, el Papa León XIV se dirigió a los católicos de todo el mundo con un mensaje de paz y un llamado a los cristianos a “caminar juntos hacia la patria que Dios nos ha preparado”.

Antes de su elección, sirvió en Roma durante aproximadamente dos años como prefecto del Dicasterio para los Obispos. Sin embargo, durante su primer discurso, sus pensamientos no estaban lejos del lugar que consideró su hogar durante más de dos décadas.

“Y si me permiten también unas breves palabras, un saludo a todos y en particular a mi querida diócesis de Chiclayo, en Perú, donde un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, ha compartido su fe y ha dado tanto, tanto, para seguir siendo una Iglesia fiel de Jesucristo”, dijo el Papa. 

Llegada a Perú, el regreso de un misionero, un Pastor que les comprendía

La última etapa de la gira del Papa León XIV por tres países de Latinoamérica llevará al Pontífice, nacido en Estados Unidos, a su patria adoptiva, y su llegada, no como obispo local sino como Sumo Pontífice, será probablemente el acontecimiento más esperado. 

Para el pueblo peruano, la visita apostólica no es solo una bienvenida al Vicario de Cristo. Es el regreso de un misionero, un vecino, un Pastor que comprendía la realidad de quienes vivían allí, en particular de los pobres y los marginados. 

Su regreso, poco más de un año después de su elección, significa que Perú no solo acoge a un Pontífice, sino que celebra el regreso a casa de alguien cuyas experiencias allí moldearon su visión para la Iglesia universal. 

La misión

El entonces padre Robert Prevost pisó suelo peruano por primera vez en 1985, donde ejerció como párroco en Chulucanas.

En la biografía del pontífice escrita por Elise Allen, el Papa León recordó su llegada, que tuvo lugar un año después de que unas devastadoras inundaciones asolaran la región y “las carreteras aún estuvieran destruidas”.

“Era una situación extremadamente precaria, muy diferente a la de hoy en día, y una parte de mí miraba a su alrededor y decía: ‘Señor, ¿a dónde me has traído?’”

Hospitalizado por fiebres tifoideas en Chulucanas

Antes de su llegada, el Papa había vivido en Roma durante cuatro años y le había encantado. Sin embargo, poco después de su llegada a Chulucanas, fue hospitalizado por fiebre tifoidea y recordó haber pensado: “Dios, o me curas o me llevas, porque esto es terrible”.

Clínica Roma: Dios tenía sentido del humor

Tras señalar que la clínica a la que lo llevaron se llamaba “Clínica Roma”, el Papa dijo que sabía que Dios tenía sentido del humor en lo que respecta a que él se perdiera la Ciudad Eterna.

“Fue difícil dejar Roma porque en cualquier lugar donde he vivido, me he involucrado de verdad”, le dijo el Papa a Allen. “Así que me llevó de Roma a Perú, lo cual fue un cambio enorme, y terminé en la Clínica Roma diciendo: ‘Muy bien, Dios, lo entendí’”.

Cuando el futuro Papa estuvo triste por su madre, Mildred

Ese momento, tan poco después de su llegada, marcó un punto de inflexión, ya que abrazó plenamente su misión y el país al que llamaría su hogar. 

A partir de ese momento, se acercó mucho a sus feligreses. En el documental de Vatican News sobre la vida del papa en Perú, «León de Perú», un feligrés, Héctor Camacho, recordó haber visitado al futuro Papa en la parroquia y haber notado que estaba triste. 

Camacho recordó que el entonces padre Prevost le dijo que viajaba a Estados Unidos porque su madre, Mildred, había fallecido. Conmovido por el dolor del sacerdote, Camacho le contó que su esposa estaba embarazada y le preguntó si podía ponerle a su hija el nombre de su difunta madre, pidiéndole también que fuera el padrino de la niña, a lo que el futuro papa accedió. 

“Estoy seguro de que hará una gran labor para todos en el mundo”, declaró Camacho a Vatican News, “porque estoy seguro de que donde haya guerra, traerá la paz; donde haya discordia, traerá el amor. Porque posee esas cualidades, esos rasgos, tiene un aura positiva”.

Forja de instintos pastorales

Esos primeros años en Perú, incluyendo su servicio en Trujillo como formador de los agustinos, forjaron sus instintos pastorales al aprender a escuchar y sumergirse en las realidades de la pobreza y la migración rural. 

Fue elegido prior general agustino en 2001, lo que lo llevó de regreso a Roma hasta 2013. Regresó brevemente a Chicago, y aunque finalmente volvería a su patria adoptiva, no fue exactamente como lo había imaginado. 

Una cita inesperada, el Papa Francisco

En 2014, el Papa Francisco lo nombró administrador apostólico de Chiclayo; un nombramiento que su posible sucesor no esperaba. 

El Papa León le contó a Allen que, cuando el difunto Pontífice era arzobispo de Buenos Aires, él y el entonces padre Prevost, mientras ejercía como prior general, tuvieron un pequeño desacuerdo.

“Él (el Papa Francisco) me lo había pedido —tenía que ver con asuntos de personal— y tomé decisiones que eran contrarias a lo que me había pedido”, recordó el Papa. “Así que, cuando se convirtió en Papa, pensé: «Bueno, él sabe quién soy; no me va a llamar para ser obispo, porque sabe que le diré que ‘no’, dependiendo del asunto”.

Se puso de su lado

Sin embargo, cuando el Papa Francisco lo nombró para Chiclayo, el futuro pontífice dijo que su predecesor le había comentado que recordaba que el entonces padre Prevost se había puesto de su lado en contra de un funcionario de la Santa Sede. 

“Me enfrenté a alguien de la Santa Sede, y cuando estaba terminando mi mandato como prior general, me dijo: ‘Nunca olvidaré lo que hiciste en aquella ocasión’. Y, al parecer, no lo olvidó”, recordó el Papa León. 

Chiclayo, un puesto delicado para el entonces obispo Prevost

Chiclayo era un puesto delicado para el entonces obispo Prevost. En una entrevista con el National Catholic Reporter, el obispo emérito Dan Turley de Chulucanas dijo que la diócesis era «considerada una diócesis del Opus Dei» y que el nombramiento del misionero agustino por parte del Papa Francisco era su manera de afirmar que “ésta es una diócesis diocesana y como Papa puedo nombrar a quien quiera”..

Al igual que en su estilo como Papa, el entonces obispo “Roberto”, como se le conocía, no se dedicó a imponer decretos desde arriba, sino que adoptó un estilo de liderazgo consultivo y de puertas abiertas, típico de las raíces agustinianas. 

Aldo Llanos, del Opus Dei: “nos conocía y confiaba en nosotros”

Aldo Llanos, miembro del Opus Dei y profesor de filosofía y antropología en la Universidad de Piura, declaró a OSV News en mayo de 2025: “En Chiclayo, el Opus Dei dirige programas de formación familiar y juvenil. El obispo Prevost nos conocía y confiaba en nosotros. Cuando se marchó, durante una reunión informal que tuvimos con él, nos comentó que nunca había conocido a gente tan trabajadora y tan obediente a su obispo”. 

Compromiso con los necesitados

Los peruanos apreciaron enormemente su compromiso con los necesitados, especialmente durante las catastróficas inundaciones costeras provocadas por El Niño en 2017, que asolaron la región de Lambayeque. El obispo estadounidense estuvo en primera línea, visitando las zonas afectadas y movilizando a líderes empresariales para que donaran dinero y suministros.

El entonces obispo Robert Prevost, de Chiclayo, Perú, hoy Papa León XIV, se dirige a un grupo durante la pandemia de COVID-19. (Foto de OSV News/Cortesía de Caritas Chiclayo, vía Janina Sesa, exdirectora).

Movilización ante la pandemia del Covid 

Cuando la pandemia de COVID-19 azotó en 2020, Perú tenía una de las tasas de mortalidad per cápita más altas del mundo, con más de 213.000 muertes registradas hasta julio de 2022.

Ante la escasez de oxígeno que sufrían los hospitales del norte de Perú, el entonces obispo Prevost movilizó a los líderes cívicos y lanzó «Oxígeno de la Esperanza», una campaña de Cáritas Chiclayo que recaudó fondos suficientes para comprar dos plantas de oxígeno que proporcionaron oxígeno medicinal gratuito a los residentes.  

Su estilo de gobierno sereno, junto con su habilidad para resolver problemas, volvió a llamar la atención del Papa Francisco, y también fue nombrado administrador apostólico de la diócesis de Callao en abril de 2020.

Estabilidad en Callao

El nombramiento supuso un reto adicional para el entonces obispo Prevost, quien tuvo que lidiar no solo con la gestión de la diócesis de Chiclayo en medio de la pandemia, sino también con una diócesis sumida en conflictos internos y divisiones entre su antiguo obispo, el obispo José Luis del Palacio, sacerdotes y laicos. 

Tras la aceptación de su renuncia, el Vaticano encomendó al entonces obispo Prevost la tarea de restablecer la estabilidad. A lo largo de un año, el obispo Prevost se centró en el diálogo directo con el clero descontento, inició revisiones administrativas y financieras, y ayudó a estabilizar la diócesis, hasta que el Papa Francisco nombró al obispo Luis Alberto Barrera Pacheco para hacerse cargo de la sede en abril de 2021.

Divisiones políticas y sociales

El regreso del Papa León XIV a su país de adopción se produce en un momento delicado para Perú, que a principios de este año eligió a Keiko Fujimori como su novena presidenta en diez años. Como ocurre en muchos países, Perú no ha sido ajeno a la polarización que ha afectado a la política mundial y ha sido testigo de protestas masivas de personas agobiadas por los altos costes de la vida. 

Mientras tanto, se ha producido el anuncio del Vaticano de que el Papa se reunirá con víctimas de abusos durante su visita.

Si bien los defensores de las víctimas han agradecido el apoyo del entonces obispo Prevost a las víctimas del ahora desaparecido movimiento Sodalitium Christian Vitae, los supervivientes peruanos expresaron su preocupación por el lento progreso de la Iglesia católica en la supresión total de la presencia del movimiento laico en las parroquias. 

Sin embargo, para muchos, la visita de quien consideran “el primer Papa peruano” supone un respiro muy necesario ante las divisiones políticas y sociales del país.

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– Junno Arocho Esteves es corresponsal internacional de OSV News. Puedes seguirle en X @jae_journalist

El autorOSV / Omnes

Actualidad

El mercadillo solidario de la Fundación CARF llega a su 30ª edición con nueva ubicación en Madrid

Los fondos de este mercadillo solidario ayudan a formar a seminaristas, sacerdotes diocesanos y religiosos de todo el mundo

Redacción Omnes·5 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

La parroquia de Nuestra Señora del Pilar de Madrid (Juan Bravo, 40) acogerá del 27 al 29 de noviembre, de 11:00 a 20:30 horas, la 30ª edición del mercadillo solidario que organiza el Patronato de Acción Social (PAS) de la Fundación CARF. La cita cambia este año de lugar porque los salones parroquiales de San Luis de los Franceses, su sede habitual, están en obras.

Entre los artículos a la venta, procedentes de donaciones, figuran vajillas, cuberterías, cristalerías, mantelerías, cuadros, ropa y objetos de decoración, además de muebles y antigüedades que restaura el propio voluntariado. Para celebrar el aniversario, las voluntarias ofrecerán además dulces navideños artesanales –mazapanes, turrones, mantecados y chocolate– elaborados por una colaboradora que es maestra repostera.

Comienzos en una casa particular

Las primeras ventas se hicieron en una casa particular y, más tarde, en un local que cedía una peluquería. “Empezó siendo muy pequeño y ha ido creciendo a lo largo de los años”, recuerda la copresidenta del PAS, Rosana Diez-Canseco, que encabeza hoy la tercera generación de voluntarias junto a Carmen Ortega.

El PAS surgió en 1989 por iniciativa de varias mujeres que querían implicar a más personas en la oración por las vocaciones y conseguir fondos para quienes no pueden costearse los estudios. Con lo que recauda a lo largo del año contribuye a la formación intelectual, humana y espiritual de seminaristas, sacerdotes diocesanos y religiosos en universidades de Roma y Pamplona, y a la compra de las mochilas de vasos sagrados que reciben quienes, después de estudiar allí, regresan a sus países para ordenarse sacerdotes.

El Patronato sigue recibiendo donaciones de artículos en buen estado, que pueden ofrecerse escribiendo a patronatodeaccionsocial@gmail.com.

Libros

González-Hurtado: «El ateísmo carece de evidencias»

José Carlos González-Hurtado, presidente de ETWN España y autor de Los genios creen en Dios, se ha convertido en un referente en en la divulgación de las relaciones entre fe y ciencia. En esta entrevista explica el papel de la razón en el conocimiento de Dios.

Teresa Aguado Peña·5 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 10 minutos

Según un estudio realizado en Estados Unidos, el 82 % de los millennials que abandonan la práctica religiosa lo hacen porque consideran que Dios y la ciencia están enfrentados. Combatir esa idea es precisamente uno de los objetivos de Los genios creen en Dios (Roca Editorial), el nuevo libro de José Carlos González-Hurtado, presidente de EWTN España y autor de Nuevas evidencias científicas de la existencia de Dios y Las evidencias de que Jesús es Dios.

«Las personas más inteligentes de la historia de la humanidad, especialmente del último siglo, y científicos todos ellos, eran creyentes y, además, profundamente religiosos», explica González-Hurtado. «No es que haya evidencias, es que llega un momento en que resulta evidente: Dios es» añade.

Así, en Los genios creen en Dios, González-Hurtado recorre las vidas de grandes figuras de la ciencia que encontraron en el conocimiento y la investigación razones para creer. Heisenberg, por ejemplo, escribía libros de teología; Euler, considerado uno de los grandes matemáticos de la historia, era creyente, al igual que Kurt Gödel y John von Neumann.

«Hemos puesto a los científicos en los altares de nuestra generación, pero muchos de ellos eran religiosos», señala. Para el autor, estos testimonios son importantes ya que desmontan la imagen de que las personas inteligentes son necesariamente escépticas. Una idea que ilustra con las palabras de dos premios Nobel: Barton, de Física, afirmaba que «no conozco a ninguna persona inteligente que no crea en Dios», mientras que Christian Anfinsen, de Química, lo expresaba de forma aún más contundente: «Solo un idiota puede ser ateo».

En esta entrevista José Carlos aborda el papel de la razón en el conocimiento de Dios, las dificultades para dar el paso hacia la fe y la responsabilidad de los cristianos de conocer y dar razón de sus creencias.

¿Por qué persiste la imagen del creyente como una persona poco instruida?

–Esa imagen del creyente es un mito. Y, con frecuencia, los mitos son interesados y los crean personas o grupos que se benefician de ellos. En este caso, ha sido promovido en muchas ocasiones por personas escépticas.

Sin embargo, la realidad es exactamente la contraria: el creyente no es necesariamente una persona menos instruida. De hecho, como explico en el libro, la mayoría de los científicos galardonados con el Premio Nobel son creyentes.

Hay otro dato que suelo mencionar cuando hablo de los milagros: el 80 % de la población mundial cree en ellos. Además, cuanto mayor es el nivel educativo de una persona, mayor es su tendencia a creer en los milagros. Así, quienes niegan su existencia suelen ser, precisamente, las personas con menor nivel de instrucción.

En definitiva, se trata de un mito que persiste, como tantos otros, a pesar de no ser cierto.

¿Se podría decir entonces que es más científico creer en Dios que no creer?

–Completamente. De hecho, no creer en Dios, es decir, negar su existencia, es una creencia que carece de evidencias. La creencia en Dios, en cambio, cuenta con argumentos procedentes de la física, la química, la biología, las matemáticas y la cosmología, que son los que presento en el libro a través de los grandes científicos de estas disciplinas.

No hay ninguna evidencia científica de la inexistencia de Dios. Se trata de una creencia, de una fe o, si se quiere, de una ideología, pero no está basada en ninguna evidencia. Y no existen tales evidencias, entre otras cosas, porque Dios sí existe. Lo que suelo decirles a los ateos es: «Lamentablemente para ti, Dios sí existe y te lo estás perdiendo».

¿Está de acuerdo con la frase de Pasteur «Un poco de ciencia aleja de Dios y mucha ciencia acerca a Dios»?

–Sí. Y Werner Heisenberg, considerado uno de los padres de la física cuántica, lo expresó de una forma aún más bonita: «El primer sorbo del vaso de las ciencias naturales te alejará de Dios, pero al final del vaso está Dios esperándote».

Cuando se conoce poco de ciencia, es posible pensar que esta podrá explicarlo todo. Sin embargo, a medida que se profundiza en ella, se descubre otra perspectiva. Los matemáticos, físicos y químicos más importantes de la historia de la humanidad, o bien ya eran creyentes o llegaron a Dios.

En el libro incluyo biografías de personas que siempre fueron creyentes, como Euler o Legendre, y de otras que se convirtieron a través de la ciencia, como Francis Collins, probablemente uno de los biólogos más importantes de nuestra generación, o Fred Hoyle, que fue nominado varias veces al Premio Nobel de Física.

¿Qué papel desempeña la razón y qué papel desempeña la fe en el camino hacia Dios?

–Hay que distinguir entre dos afirmaciones: la creencia de que Dios existe y la creencia de que Jesucristo es Dios. Para la primera no se necesita la fe. De hecho, así lo recoge el Catecismo de la Iglesia Católica en el número 36: «La Santa Madre Iglesia enseña que se puede llegar al conocimiento cierto de la existencia de Dios mediante la razón y la observación de la naturaleza».

A través de la ciencia, aplicando la razón a la observación de la naturaleza, se puede llegar al conocimiento de la existencia de Dios. De hecho, hay personas sin fe religiosa que han llegado a la conclusión de que existe un Dios creador.

Sin embargo, creer que Jesucristo es Dios y establecer una relación personal con Él sí requiere fe. Según santo Tomás de Aquino, la fe es una moción del entendimiento bajo el imperio de la voluntad y con la ayuda de la gracia.

Pero hay algo importante: la fe no es un sentimiento. El cristianismo es una fe basada en evidencias, no en el sentimentalismo. El propio Jesús dijo que transmitía sus enseñanzas para que creyeran, y san Juan explica al final de su Evangelio que escribe para que, a partir de esas evidencias, sus lectores crean.

Por tanto, necesitamos la gracia de Dios, pero también nuestra voluntad. Yo sostengo que Dios siempre querrá conceder la fe a quienes la pidan de buena voluntad. Así lo expresa en Jeremías 29, 13: «Si me buscáis de todo corazón, me dejaré encontrar». Si lo pides de todo corazón, Dios se hará presente y llegarás a creer.

Una persona puede llegar, a través de la razón, a la conclusión de que Dios existe. Pero creer en Dios implica hacer cambios en tu vida. Ese puede ser un salto que a muchos les cuesta. ¿Qué consejo daría a una persona en esta situación?

–Les diría que no basta con creer en Dios: es necesario descubrir que somos hijos suyos y que podemos tener una relación personal con Él.

Mi consejo sería que se lo plantearan y le dieran una oportunidad. En el libro cuento el caso de Allan Sandage, uno de los astrónomos más importantes del siglo XX. Había llegado a la conclusión de que Dios existía, pero todavía no tenía una experiencia religiosa personal. Entonces decidió vivir como si Dios existiera: empezó a ir a Misa y a rezar. ¿Qué ocurrió? Que encontró la fe y acabó convirtiéndose en un ferviente cristiano.

Él mismo lo explica diciendo que simplemente hay que dar permiso a Dios para entrar en nuestra vida. Pero ese permiso tenemos que dárselo nosotros. Dios no va a violentar nuestra libertad: si no queremos que entre, no lo hará. Tenemos que abrirle la puerta. Eso fue precisamente lo que hizo Sandage y, al hacerlo, encontró a Dios y, por cierto, fue más feliz.

Para llegar a Dios, primero hay que preguntarse si existe. Pero podemos acostumbrarnos tanto a una vida cómoda y material que dejemos de preguntarnos para qué estamos hechos. ¿Cree que en la sociedad actual nos hacemos menos preguntas? ¿Es este un peligro real?

–Sí. Lo que ocurre es que muchas personas que se definen como agnósticas, en realidad, son personas que sencillamente no quieren plantearse esa pregunta. El problema del agnosticismo es que puede convertirse en una postura cómoda: no me obliga a negar a Dios, pero tampoco a comprometerme con su existencia.

Para explicarlo, suelo utilizar la imagen del mar de los Sargazos, donde no hay corrientes ni vientos y los barcos pueden quedarse inmovilizados entre las algas, sin poder avanzar. El agnosticismo puede ser algo parecido: una especie de limbo en el que uno permanece porque no quiere afrontar las preguntas que podrían cuestionar su forma de vida.

Esto es especialmente peligroso en las personas jóvenes, porque, cuando uno se hace mayor, puede resultar más difícil cambiar. Por eso suelo decirles que no permitan que las decisiones que tomaron en el pasado condicionen su futuro. No puedes decidir cómo empezó tu vida, igual que no puedes cambiar cómo empezó una película, pero sí puedes decidir cómo termina.

Creo que existe un riesgo importante de que algunas personas adopten el agnosticismo para evitar hacerse preguntas que pueden resultar incómodas. ¿Por qué alguien que conoce las evidencias de la existencia de Dios no da el paso hacia la fe? Muchas veces, porque eso le exigiría cambiar algo de su vida. Quizá no lo reconozca conscientemente, pero, en el fondo, piensa que, si Dios existe, hay aspectos de su vida que no están ordenados y que tendría que modificar.

Utilizo una imagen un poco gráfica para explicarlo: hasta los cerdos están contentos en sus cochiqueras, revolcándose en la porquería. Uno puede acostumbrarse a vivir así y no darse cuenta de que la vida es mucho más que eso.

Por eso hay que recordar a las personas que existe una vida futura, que estamos aquí de camino y que nuestra verdadera casa es el cielo, no este mundo. Todos sabemos intuitivamente que hay algo más que esta vida. Si hay algo que te impide tomar una decisión y dar ese paso, tendrás que afrontarlo. Muchas veces, el problema del agnóstico es precisamente que no quiere cambiar alguna parte de su vida.

¿Qué errores podemos cometer los cristianos cuando intentamos convencer a los demás de que Dios existe?

–Nuestro Señor Jesucristo nos manda predicar a todas las gentes. No se lo dice únicamente a los presbíteros, los obispos o los predicadores, sino a todos los cristianos. Tenemos, por tanto, una obligación que nos ha encomendado el propio Cristo. También nos dice: «Vosotros sois la luz del mundo y la sal de la tierra». Si la sal deja de salar, es decir, si no cumple su función, solo sirve para ser pisada.

Lo que debemos tener presente es la salvación del alma de la persona que tenemos delante, pero también la nuestra. Tenemos que hacer lo que es correcto y dejar que el Espíritu Santo haga el resto.

Para mi sorpresa, recibo prácticamente todos los días mensajes de personas que se han convertido o bautizado gracias a mis libros. Sin embargo, no tengo ningún mérito: no soy más que el cartero que entrega un paquete. Pero, si no hay cartero ni distribuidor, el paquete no llega. Ese es nuestro trabajo.

Por supuesto, hay que tener prudencia y saber encontrar el contexto adecuado para hablar de Dios. Pero mi experiencia es que muchas personas están deseando mantener esas conversaciones. Cuando era el número dos de Carrefour Global, mi consejero delegado, que era protestante, me vio bendecir la mesa durante una comida de trabajo. A partir de ahí surgió una conversación religiosa que probablemente fue una de las primeras de su vida. Me preguntó si era cristiano y, cuando le dije que sí, me contó que él también lo era, aunque protestante. Empezamos a hablar de las diferencias entre católicos y protestantes, y él mismo propició aquellos encuentros. Por tanto, lo que tenemos que hacer es dar testimonio de nuestra esperanza, como dice san Pedro en su carta. Y debemos hacerlo con humildad, cariño y valentía.

Ahora bien, hay que distinguir entre amar a la persona y respetar su error. Tenemos que buscar siempre el bien de quien tenemos delante, pero eso no significa que debamos dejar de señalar aquello que es falso. A veces me dicen que hablo con mucha contundencia contra el ateísmo. Pero el ateísmo es un error que puede llevar a las personas a perder su alma. San Pablo tampoco tenía reparos en hablar con claridad. La propia Biblia califica de necedad negar a Dios. Eso no significa que la persona sea necia, sino que el ateísmo es una necedad.

Al mismo tiempo, hay que escuchar mucho. He descubierto que muchas personas escépticas no es que no crean en Dios, sino que no quieren que Dios exista. O están enfadadas con Él porque han sufrido alguna desgracia: han perdido a su marido, a un hijo o a su pareja. Dicen que Dios no existe, pero, en realidad, están expresando su dolor y su enfado con Él. Escucharlas permite descubrir qué hay detrás de su rechazo.

Además, muchas de esas personas reconocen que quienes vivimos nuestra fe tenemos más posibilidades de ser felices. En el fondo, también desearían experimentar esa felicidad.

Los genios creen en Dios

Autor: José Carlos González-Hurtado
Editorial: Roca Editorial
Páginas: 288
Publicación: Barcelona, 2026

De todos los genios que recoge en este libro, ¿hay algún testimonio que le haya llamado especialmente la atención?

–Hay varios. Euler, por ejemplo, que hemos mencionado antes, fue un matemático que formuló la que probablemente sea la ecuación más bella que existe, conocida como la identidad de Euler. En ella aparecen la base de los logaritmos naturales, el número pi, la raíz cuadrada de menos uno y el número cero. La explico en el libro porque es como si toda la matemática estuviera contenida en una fórmula, como si Dios nos dijera: «Todo está integrado, todo tiene sentido». Ese es uno de ellos.

Otro personaje al que suelo mencionar, porque lo descubrí durante la investigación para este libro, es Alexis Carrel, premio Nobel de Medicina. Era francés y murió en 1944. Carrel era ateo y su encuentro con la fe estuvo marcado por un acontecimiento extraordinario. Durante un viaje en tren conoció a Marie Bailly, una mujer que se encontraba gravemente enferma y que había sido trasladada a Lourdes. Carrel, que era médico, examinó su estado y estaba convencido de que no sobreviviría al viaje. Sin embargo, fue testigo de su recuperación. Presenció aquel milagro, pero ni siquiera entonces se convirtió.

Carrel había tenido delante una experiencia que cuestionaba sus convicciones, pero no quería aceptar lo que había visto. Intentó evitar pronunciarse sobre ello, hasta que finalmente tuvo que hacerlo. Más adelante, presenció una segunda curación en Lourdes y tampoco entonces dio el paso hacia la fe.

Pero hay algo especialmente hermoso en esta historia: Dios sigue llamando a la puerta. No hay que desesperar, porque nunca deja de hacerlo. Nos quiere tanto que continúa llamando hasta el último día de nuestra vida, esperando que le abramos y le digamos que sí. Y eso es precisamente lo que terminó sucediendo con Carrel. Al final de su vida experimentó un cambio y escribió unas páginas bellísimas sobre la Iglesia católica. En ellas reconocía que había pasado toda su vida rechazando sus verdades, pero que ahora se daba cuenta de que eran absolutamente ciertas. Finalmente, murió en el seno de la Iglesia católica.

Aunque hay muchos más. Está Einstein, por ejemplo, por quien suelen preguntarme. Los ateos insisten en que era ateo, pero no lo era. No era religioso, pero sí creía en Dios. De hecho, en el libro recojo varias citas en las que el propio Einstein parece dirigirse a los ateos para decirles que dejen de utilizarlo, porque está cansado de que lo hagan: él no era ateo y creía en Dios.

También aparecen Mónica Hall, José de Acosta y varios españoles más, como Domingo de Soto. La gente no suele saberlo, pero la teoría de la evolución tiene su origen en un español, José de Acosta, que también es considerado el padre de la antropología. El libro ayuda, por tanto, a conocer a varios de los grandes sabios que tenemos en nuestro país y que, muchas veces, desconocemos.

¿Tenemos los cristianos la responsabilidad de formarnos y conocer las evidencias de que Dios existe?

–Sí. Cuando doy conferencias, a veces me encuentro con personas que dicen: «Yo no necesito evidencias, creo que Dios existe y que Jesucristo es Dios». Ante eso, mi respuesta es: fenomenal, siga creyendo. No pierda la fe, porque es algo que le hará feliz tanto en esta vida como en la siguiente.

Lo importante es no perderla, independientemente de cómo la viva cada uno. Si no necesita evidencias científicas, filosóficas o racionales, no pasa nada. La filosofía también nos lleva necesariamente a Dios: la metafísica o cualquiera de las cinco vías de santo Tomás de Aquino conducen, a mi juicio, a su existencia. Ahora bien, para quienes sí necesitamos evidencias, esas evidencias existen.

A mi juicio tenemos la obligación de conocer mejor nuestra fe para poder dar razón de esa esperanza de la que hablábamos antes.

Es muy importante, porque en el mundo actual hay mucha gente que desea conocer más y nosotros tenemos que ofrecer esas respuestas. Ese es también uno de los objetivos de los libros que escribo, en concreto de Genios que creen en Dios: hacer apologética, proporcionar instrumentos, respuestas y argumentos —o, si quieres, una construcción lógica— para que una persona pueda hablar de su fe con su vecino, su novio, un amigo o alguien del trabajo que realmente tenga interés, pero hacerlo de una forma racional.

No basta con decir: «Yo creo en Jesucristo porque voy a Misa», aunque eso esté fenomenal. Probablemente, la otra persona también está buscando una respuesta a esta pregunta: «¿Por qué tengo yo que creer lo mismo que tú?».

Evangelio

El encuentro definitivo. Domingo XXXII del Tiempo Ordinario (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del Domingo XXXII del tiempo ordinario (A) correspondiente al día 8 de noviembre de 2026.

Vitus Ntube·5 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

A medida que nos acercamos al final del año litúrgico, la Iglesia dirige nuestra atención hacia las “últimas realidades”: la muerte, el juicio, el cielo y el infierno. A lo largo del mes de noviembre —comenzando con las solemnidades de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos— se nos invita a dirigir nuestra mirada hacia la eternidad. Las lecturas de hoy prolongan y profundizan esta contemplación.

San Pablo escribe a los Tesalonicenses: “Hermanos, no queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los que no tienen esperanza. Pues si creemos que Jesús murió y resucitó, de igual modo Dios llevará con él, por medio de Jesús, a los que han muerto”.

Afrontar la realidad de la muerte requiere sabiduría, que sirve como hilo conductor de las lecturas de hoy. En la primera lectura descubrimos que la sabiduría es “radiante e inmarcesible” y que se deja encontrar fácilmente por quienes la buscan. La sabiduría es la perfección de la prudencia; nos libera de la ansiedad al ayudarnos a concentrarnos en aquello que verdaderamente importa. 

Esta sabiduría aparece representada de manera muy viva en la parábola evangélica de hoy: las diez vírgenes que esperan el encuentro con el esposo. La distinción fundamental entre las vírgenes prudentes y las necias está en su previsión y prudencia. Todas tenían sus lámparas, tenían acceso a los recursos necesarios y disponían de tiempo para comprar aceite. Las vírgenes necias no consiguieron adquirir suficiente aceite a su debido tiempo. Su necedad no consistió en la falta de medios ni de tiempo, sino en la procrastinación y la negligencia. Les faltó la sabiduría necesaria para prever y prepararse y, por eso, fueron calificadas de necias.

Estamos llamados a mirar y comprobar la “cantidad” de nuestro aceite y las maneras en que este puede disminuir. No cuidar nuestra vida espiritual, nuestra vida de oración y los pequeños detalles de la caridad significa dejar que nuestro aceite se consuma. Y la realidad es que no podemos pedir prestado el aceite —la vida interior— de los demás cuando llegue el momento en que la puerta quede cerrada.

Estas palabras sobrias —”se cerró la puerta”— expresan una realidad que todos tendremos que afrontar, y necesitamos ser suficientemente prudentes para estar preparados para ese encuentro. 

Toda nuestra vida se dirige hacia un único encuentro definitivo: el encuentro con Cristo. La verdadera sabiduría exige estar preparados para este encuentro que pasa por la muerte. Esto implica aprovechar nuestro tiempo en la tierra para cuidar nuestra vida espiritual y realizar las obras de misericordia, porque después de la muerte ya no será posible hacerlo.

Vaticano

El Papa ruega oraciones por el viaje a Sudamérica y recuerda los beatos de Santander y Guatemala

En la Audiencia de hoy, León XIV ha rogado oraciones por su viaje apostólico a Uruguay, Argentina y Perú, ha recordado a los “heroicos” primados de Polonia y de Hungría, cardenales Wyszyński y Mindszenty, y también a los 80 mártires de Santander.

Francisco Otamendi·4 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Casi en vísperas de su visita apostólica a Sudamérica, el Papa León XIV ha pedido en la Audiencia de este miércoles oraciones para su viaje a Sudamérica: “que me acompañéis con vuestra oración, para que el Señor bendiga esta misión en esos países que tanto me importan”.

“Seguir anunciando el Evangelio con alegría”

“Pasado mañana (día 6), comenzaré el viaje apostólico a Uruguay, Argentina y Perú. Me encomiendo a sus oraciones, para que este viaje fortalezca la fe, renueve la esperanza, reavive el fuego de la caridad y sea un impulso para seguir anunciando el Evangelio con alegría”, ha manifestado a los fieles y peregrinos en la Plaza de San Pedro.

Heroicos primados de Polonia y de Hungría, cardenales Stefan Wyszyński y József Mindszenty

En la fiesta de san Carlos Borromeo, el Papa se ha referido también a los cardenales Stefan Wyszyński y József Mindszenty, heroicos Primados de Polonia y de Hungría, que hace setenta años fueron puestos en libertad.

Recordando lo que escribió en aquella ocasión el Papa Pío XII en la encíclica ‘Laetamur admodum’, os exhorto a tener presente que la paz se construye sobre la justicia, el respeto a la ley y el diálogo, y no sobre la violencia, ha señalado el Pontífice.

Dos beatificaciones el sábado: “la inmensa multitud de los amigos del Señor”

Al final de la catequesis, el Santo Padre ha evocado también  dos beatificaciones que tendrán lugar este sábado, 7 de noviembre. Una en Antigua Guatemala, donde será beatificado Augusto Rafael Ramírez Monasterio, sacerdote de la Orden de los Frailes Menores asesinado por odio a la fe en 1983.

Mientras que en Santander, España, ha dicho el Papa, “serán beatificados Francisco González de Córdova, sacerdote diocesano, y 79 compañeros —sacerdotes, seminaristas y laicos— que, durante la persecución española del siglo pasado, no temieron derramar su sangre por amor a Cristo. Estos nuevos beatos ponen de manifiesto una nueva pieza de la inmensa multitud de los amigos del Señor”.

Dimensión social de la humanidad 

En la catequesis, el Sucesor de Pedro ha retomado el ciclo sobre ‘Los documentos del Concilio Vaticano II’, y ha centrado su reflexión en el tema: la Constitución Gaudium et spes. La fe y la vida social, política y económica (GS, 63-76) (Lectura: 1 P 2,12-13.17).

La dimensión social de la humanidad forma parte integrante no solo de nuestra naturaleza humana, sino también de nuestra fe en Cristo, ha manifestado el Papa. Desde esta perspectiva, los Padres conciliares presentan la visión católica del desarrollo económico, poniendo el trabajo en el centro. 

Gaudium et spes presenta en síntesis la visión cristiana del desarrollo económico, que debe estar siempre al servicio del hombre y bajo el control del hombre, un concepto que después San Pablo VI pondrá en el centro de su Encíclica Populorum progressio (1967). 

El Papa ha subrayado en este sentido que “son más actuales que nunca los llamamientos a comprometerse para eliminar las discriminaciones contra los grupos sociales más débiles y contra los migrantes”.

El trabajo, corazón de la economía

Luego, ha señalado que “el corazón de la economía es el trabajo. A través de él, el hombre se desarrolla como persona, satisface las necesidades de su familia, expresa su propio talento, participa en la vida social y construye un mundo mejor colaborando en la obra creadora de Dios”.

Participación de los trabajadores, con diálogo y sin violencia

El trabajo nunca puede ser tergiversado en detrimento de las personas, del bien común o de la creación, ha añadido, señalando asimismo que “los trabajadores tienen el derecho y el deber de participar en las decisiones que afectan a su actividad, también de forma asociativa, afrontando los conflictos con diálogo y acciones no violentas”.

La autoridad política, al servicio del bien común

Tras el orden económico y laboral, el Papa se ha referido al político.

La comunidad política existe en función del bien común, que consiste en “el conjunto de aquellas condiciones de vida social con las cuales los hombres, las familias y las asociaciones pueden lograr con mayor plenitud y facilidad su propia perfección” (GS, 74). 

“Y siempre hacia el bien común debe mirar el ejercicio de la autoridad política, que se estructura y obra según las circunstancias locales e históricas, pero siempre teniendo presente el bien de toda la familia humana”, ha recordado.

“La comunidad política y la Iglesia son independientes y autónomas, cada una en su propio terreno. Ambas, sin embargo, aunque por diverso título, están al servicio de la vocación personal y social del hombre”, y lo realizarán mejor “cuanto más sana y mejor sea la cooperación entre ellas”. (GS, 76).

Formación sobre la doctrina social de la Iglesia

Al concluir, antes del rezo del Padre Nuestro y dar la Bendición, León XIV ha renovado su “exhortación a las comunidades cristianas para que se impulse de nuevo la formación sobre la doctrina social de la Iglesia”.

El autorFrancisco Otamendi

Cultura

Ricardo Piñero, filósofo: “Nos hemos hecho yonkis de nuestro placer”

El catedrático de Estética subraya la relación entre la belleza y el amor, frente al esteticismo, en un coloquio sobre la trascendencia.    

José María Navalpotro·4 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El filósofo Ricardo Piñero ha afirmado, en un coloquio sobre belleza y trascendencia, que la contemplación “no es solo estar atento, sino mucho más. Es amar a eso o a ese que tienes delante. Es un cambio de actitud vital”. Piñero ha participado en la jornada CREA, una iniciativa de la Universidad de Navarra para generar diálogo que ha reunido a cerca de 25 intelectuales y artistas en coloquios y sesiones dirigidas sobre todo a un público joven.

Ricardo Piñero, catedrático de Estética en la Universidad de Navarra, donde ha sido director del Instituto Core Curriculum, participó en un coloquio mantenido con el artista Javier Viver. Piñero explicó que, para encontrarse con la belleza de una manera más profunda, la clave es “tener mayor disposición a amar, que es lo que tú eres”. “Tú eres una disposición de alguien que te hizo para amar. Entonces cuando tú cumples lo que tú eres, la belleza se hace presente. Y si se hace muy presente, es útil”, manifestó.

Oír el whatsapp a más velocidad

El filósofo reflexionó sobre el hecho de vivir a toda prisa: “¿Cuántos han escuchado un mensaje en audio de un amigo en whatsapp a velocidad doble? Pues eso es querer muy poco. ¿Cuántos han visto un vídeo en YouTube a dos y medio, a tres y medio? Eso no es mirar. Eso es consumir. Eso no es contemplar. Eso no es querer. Y la belleza va de quererse o de no quererse”, resaltó.

En una reflexión sobre el concepto de belleza, Piñero apuntó a que en la actualidad “hemos disecado tanto y hemos fragmentado tanto los saberes y las grandes cosas de la vida, que pensamos que la belleza es un territorio exclusivo del arte. Y entonces solo aquellos que saben de arte saben de belleza. Pero no es así”. Frente al esteticismo, el catedrático ha subrayado que la belleza se trata más bien “de un encuentro”.

“No podemos confundir la belleza con el efecto que produce. Porque cuando hemos confundido eso, hemos caído en el esteticismo. Nos hemos hecho yonkis de nuestro placer”. advirtió el pensador.

En este sentido, asegura, “yo apuesto por el modo contemplativo, porque de alguna manera, por decirlo filosóficamente, es un modo desinteresado”. Lo es porque, como señalaba Santo Tomás de Aquino, “la contemplación es una mirada amorosa. Pero es una mirada amorosa de algo verdadero”.

“Lo que quiero es que se recupere la experiencia de lo bello como una relación auténtica con algo existente. Y que cada uno salga de su propio ego”, manifestó. En el fondo, la belleza que se experimenta en una experiencia estética es un don. “Es un don que te regala una realidad que está ahí. Y que tal vez han generado un artista, o la naturaleza, o Dios mismo, o alguien sin darse cuenta, o incluso un mal ingeniero”.

El catedrático acabó con una exhortación: “Pasad de Sócrates. O sea, lo del conócete a ti mismo está bien, pero no es suficiente. Yo prefiero a Píndaro: ‘Sé quien eres’. Atrévete a ser quien eres”.

La jornada CREA, desarrollada en la sede de Madrid de la Universidad de Navarra comenzó con un coloquio sobre verdad y diálogo en el espacio público entre Mónica Herrero y Diego Garrocho y se desarrolló en seis sesiones generales y otras once sesiones paralelas con intelectuales y expertos.

Mundo

Guzmán Carriquiry: el Papa ayudará a reencontrar las raíces cristianas de Uruguay

León XIV será el segundo Papa en visitar Uruguay, tras san Juan Pablo II en 1987 y 1988. El uruguayo Guzmán Carriquiry, exsecretario de la Pontificia Comisión para América Latina y exembajador de Uruguay ante la Santa Sede, reflexiona sobre la visita, que comienza el 6 de noviembre.  

Redacción Omnes·4 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Hace unos días, el cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, explicó en un encuentro de ACN, que su pequeño país contrasta con el resto de América Latina por ser el más secularizado de la región. “Durante el último siglo, desde 1929, Uruguay ha atravesado un periodo de fuerte secularización. Solo el 33 % de los 3,5 millones de uruguayos se identifica como católico”.

Esta realidad ha dado lugar a fenómenos peculiares, añadió: “Por ejemplo, hemos conservado las celebraciones cristianas, pero con otros nombres. La Navidad es el Día de la Familia y la Semana Santa es la Semana de Turismo”.

“La Iglesia es libre para actuar, pero ocupa un lugar secundario. Nuestra Iglesia es pobre y pequeña, pero libre y hermosa”, añadió el cardenal. “Esperamos al Papa con mucha esperanza y cariño, colaborando estrechamente con el Estado”, aseguró.

La elección de Uruguay no es arbitraria

Ya en agosto, al conocerse el viaje del Papa, confirmado tras su progresiva recuperación de su intervención pulmonar, el presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay, Monseñor Milton Tróccoli, afirmó que la visita apostólica de León XIV, representa un regalo para el país y una oportunidad para fortalecer la evangelización, renovar la esperanza y reafirmar las raíces cristianas del pueblo uruguayo.

En este último punto en especial se ha centrado el doctor Germán Carriquiry, uruguayo, exsecretario de la Pontificia Comisión para América Latina y embajador de su país ante la Santa Sede hasta 2025, en unas declaraciones a Vatican News.

Carriquiry considera que la elección del país no es arbitraria: el Papa comenzará su recorrido por una tierra donde la tradición católica hunde sus raíces en los orígenes mismos de la nación, ha declarado al periodista uruguayo Sebastián Sansón Ferrari.

Dr. Guzmán Carriquiry, exsecretario de la Pontificia Comisión para América Latina y embajador de su país ante la Santa Sede (@Vatican Media).

Mucho más que una visita

Los pueblos latinoamericanos han acogido siempre a los sucesores de Pedro “con los brazos abiertos, con afecto y con devoción”, señala el doctor Carriquiry, para quien el primer viaje apostólico del Papa León XIV a América Latina será mucho más que una visita a tres países: Uruguay, Argentina y Perú.

Uruguay es uno de los países más secularizados de la región, como resultado de un proceso histórico que, desde finales del siglo XIX y comienzos del XX, estuvo marcado por una progresiva separación entre la vida pública y la tradición religiosa.

Carriquiry considera que este proceso histórico debilitó la presencia institucional de la Iglesia, y fue sofocando las inquietudes religiosas en sectores de la sociedad.

En este contexto, recuerda la expresión antes citada del cardenal Daniel Sturla – «Mi Iglesia de Montevideo es una Iglesia pobre, libre, pequeña…”-, que remite a una misión que, según Carriquiry, sigue siendo esencial: ayudar a los uruguayos a reencontrarse con las raíces cristianas de su historia y a descubrir su significado para la vida de hoy.

Iglesia y patria

“La Iglesia es partera de la patria”, ha recordado el doctor, aludiendo a la contribución de la tradición católica en la formación histórica del Uruguay, desde los primeros franciscanos hasta José Gervasio Artigas y los protagonistas de la independencia.

El ex embajador espera que la presencia del Pontífice ayude a que la tradición católica “toque los corazones, remueva las conciencias, suscite inquietudes religiosas, despierte la fe entre los uruguayos”.

Cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo (Uruguay).

La Virgen de los Treinta y Tres

En este sentido, debe mencionarse que el 8 de noviembre, León XIV presidirá una celebración eucarística en Florida, junto al Santuario de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del Uruguay. La pequeña imagen mariana, ocupa un lugar singular en la memoria espiritual y nacional de los uruguayos

Su historia está vinculada al proceso de emancipación del país. Según evoca Carriquiry al periodista uruguayo, la imagen acompañó a los protagonistas de la gesta independentista y estuvo presente en los acontecimientos de 1825, cuando los Treinta y Tres Orientales emprendieron su lucha y se proclamó la independencia. Desde entonces, generación tras generación, la Virgen se convirtió en una presencia entrañable para el pueblo uruguayo.

Guzmán Carriquiry se ha referido también a una idea expresada por el cardenal Sturla en el encuentro citado de ACN: “La visita del Papa puede ser en nuestro país “un impulso de esperanza para todos los creyentes, creyentes y no creyentes. y yo creo que se espera esa palabra de esperanza”. Una idea que reflejaron asimismo los obispos uruguayos en su reciente visita ad limina al Papa.

El autorRedacción Omnes

¡La que has liado, Carlos!

"Dicen que los mejores se van antes, quizá porque en menos tiempo cumplen su tarea. Carlos es un claro ejemplo de esto"

4 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Una vez más, esta vez en el accidente ferroviario de Urda, me viene a la cabeza el pensamiento recurrente en estas ocasiones: “cuando te toca, ni aunque te quites. Cuando no te toca, ni aunque te pongas”. Se ve que las tragedias y las desgracias son muy caprichosas y selectivas a la hora de elegir a los que se lleva. ¿Por qué a unos sí y a otros no? Pues eso, porque “te toca” a ti y no al otro. 

Y además, los que se libran, son por motivos caprichosos, milagrosos, peregrinos, incluso lógicos: se durmió, no cogió el tren, estaba lejos del impacto, no ha sido mortal para él,… Y otros, en cambio, mueren en el acto o al cabo de las horas o días, como si estuviera previsto. ¿Por qué a unos sí y a otros no? Y el dicho nos sigue dando luz, “le tocaba”. Algunos lo llamamos providencia divina, porque pensamos que el que nos llama  es Dios.

El caso es que la muerte es tan enigmática que «nadie sabe el día ni la hora» (San Mateo 24,36) de su llegada. Y tan rotunda que nos sobresalta y muestra su certeza, la de que nos visitará a todos, tarde o temprano. 

Escribo esto unas horas después de la noticia del fallecimiento de Carlos Ortiz Sanchidrián, uno de los afectados en el trágico accidente de Urda. No hablo  de él porque sea mejor, sino porque este me toca de cerca, ya que es mi concuñado (el hermano de mi cuñado). Y aunque no le he tratado de manera habitual, su pérdida la he sentido como propia. He sufrido los casi cuatro días de espera hasta que se ha notificado su fallecimiento. He sentido intensamente la tensa pero serena espera de su familia más cercana. Y estoy convencido de que no ha sido mala suerte, sencillamente «le tocaba”, y además, de que deja un legado ejemplar con 43 años y que más que lamentarse por su pérdida (aunque le echaremos  de menos), hay que tomar su ejemplo y continuar su estela.

Carlos tenía una proyección pública excelente, ya que era director del Área de Colegios CEU y director del Colegio CEU San Pablo Sanchinarro. Era muy querido y apreciado por parte de sus alumnos, de los padres, las madres y los compañeros (una de ellos su mujer, Mónica), como hemos visto en el homenaje que le han hecho, compartiendo una carta que las familias del colegio le han dirigido, que comienza así: «Querido director, cada viernes recibimos un comunicado tuyo, pero hoy, por primera vez, somos las familias quienes te escribimos para contarte cómo estamos viviendo estos días y, sobre todo, para hacerte llegar nuestro cariño…». Y como se pudo ver en la multitudinaria misa funeral en el funeral. ¡Más arropado difícilmente se puede estar!

Fue un  reconocido profesor, excelente gestor y fue un gran formador de docentes. Su labor ha tenido una gran trascendencia, ya que su trabajo con personas -configurándolas y transformándolas-, ha permitido formar a muchos de los futuros líderes, con valores y con virtudes. Algo que tiene una gran repercusión e impacto, ya que puede cambiar la sociedad a todos los niveles. 

Si la muerte es caprichosa, a su “amigo”  el “tiempo” le gusta dar sorpresas, cuando quiere y claro, sin avisar. «Tempus breve est». Sí, el tiempo es breve, como dice San Pablo (1 Corintios 7:29). Es limitado y por tanto hay que aprovecharlo. Y varía según cada persona. Unos en apariencia tienen  más, pero es algo relativo, ya todos tenemos el suficiente para desarrollar nuestro propósito vital, que nos trae nuestra propia felicidad y la de los demás. Dicen que los mejores se van antes, quizá porque en menos tiempo cumplen su tarea. Carlos es un claro ejemplo de esto. Nos falta perspectiva para ver su legado, pero ya se atisba su fructífera labor. 

Pero como todo en la vida, este artículo también se acaba. 

En un vídeo que se ha hecho viral estos días, Carlos afirmaba a los asistentes a una conferencia, que la expresión «no tengáis miedo”, aparece 365 veces en la Biblia, cantidad que nos invita a recordarla una vez al día. Y entre los miedos que nos invitaba a superar en la vida, está la muerte, quizá el mayor miedo a superar. Sigamos su ejemplo (y el de sus familiares más cercanos) y esperemos serenos, sin  miedo y en paz, aprovechando el tiempo, a lo que “nos tocará” a todos, porque es ley de vida, aunque no sepamos el día ni la hora. ¡Carlos, no te olvides de los que nos quedamos!

El autorÁlvaro Gil Ruiz

Profesor y colaborador habitual de Vozpópuli.

Vaticano

4 reflexiones que el Papa propone a los jóvenes con motivo de la JMJ de Seúl

El Papa ha publicado su mensaje para la XLI Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará el 22 de noviembre en las iglesias particulares.

Teresa Aguado Peña·3 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

«Tengan valor: ¡yo he vencido al mundo!» (Jn 16,33). Este es el lema elegido por León XIV para la XLI Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), cuyo mensaje se ha publicado este 3 de noviembre. El texto, firmado por el Santo Padre el pasado 22 de octubre, memoria litúrgica de san Juan Pablo II, acompañará a las Iglesias particulares en la preparación de esta celebración y del encuentro internacional que tendrá lugar en Seúl, Corea del Sur, del 3 al 8 de agosto de 2027.

La Jornada Mundial de la Juventud se celebrará este año en las iglesias particulares de todo el mundo el domingo 22 de noviembre, coincidiendo con la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida ha destacado que esta etapa de preparación constituye una invitación a reflexionar sobre el significado del valor y de la verdadera victoria cristiana.

La fuente del verdadero valor 

En su mensaje, León XIV recuerda que el valor cristiano no procede únicamente de la fuerza de voluntad personal, sino de la presencia de Cristo, que acompaña a los jóvenes en medio de las dificultades. Además, subraya que es un valor que se ejerce en favor de la vida, la verdad, la libertad, la justicia y la paz, y nunca contra alguien.

«Muchos desean la paz, pero encuentran la violencia; muchos anhelan la comunión, pero experimentan la soledad», escribe el Papa. Ante estas contradicciones, invita a los cristianos a seguir a Cristo con una valentía humilde: «la valentía de ser amables cuando la dureza parece más fácil y resolutiva, la valentía de buscar la paz cuando el enfrentamiento parece más ventajoso, la valentía de custodiar la esperanza cuando el cinismo parece más convincente» (Mensaje del Santo Padre  León XIV para la XLI Jornada Mundial de la Juventud).

La victoria cristiana es la entrega de uno mismo

Otro de los temas centrales del mensaje es el significado de la victoria. Jesús ha vencido al mundo del mal y del egoísmo mediante la Cruz y la Resurrección. Por eso, explica León XIV, la victoria cristiana no consiste en dominar a los demás, sino en entregarse y abrirse al amor al prójimo.

El Papa recuerda a los jóvenes que su dignidad no depende de la imagen que construyan de sí mismos ni de la necesidad de demostrar constantemente su valor. «Son preciosos porque son creados a imagen de Dios, conocidos por Él y amados por Él», afirma.

Esta certeza les permite no tener que aparentar perfección ni ocultar sus debilidades, dudas y límites. La libertad que ofrece Cristo consiste, precisamente, en ir más allá de la preocupación exclusiva por uno mismo y abrir el corazón a la creatividad generosa del amor.

No nos salvamos solos

León XIV aborda también el valor de la humildad y advierte sobre una mentalidad que invita a hacerlo todo por cuenta propia y a trabajar continuamente en uno mismo para construir una personalidad más fuerte. Esta actitud, señala, puede llevar a creer que cada persona es su propio salvador: «Una cierta mentalidad nos dice que hagamos todo solos, que trabajemos en nosotros mismos  para mejorar continuamente, para construir una personalidad y un carácter más fuertes, pero al  final esto puede hacernos creer que somos nuestros propios salvadores»  (Mensaje del Santo Padre León XIV para la XLI Jornada Mundial de la Juventud).

Frente a ello, el Evangelio propone otro camino: «no nos salvamos solos, sino que nos dejamos salvar por Jesucristo». Reconocer los propios límites y abrirse a Dios no supone perder la propia identidad, sino dejar que su amor transforme la vida cotidiana, desde las relaciones personales hasta el entorno digital. Un amor que, según el mensaje, es fuente de libertad y fortaleza.

Cristo ofrece su paz y vence el temor

Por último, el Santo Padre invita a los jóvenes a dejar que Cristo entre en sus vidas y en sus comunidades, también allí donde permanecen heridas, decepciones, resentimientos o sentimientos de culpa: «Quizá también en sus corazones y en las comunidades a las que pertenecen hay puertas que  aún siguen cerradas a causa de desilusiones, heridas, resentimientos, sentimientos de culpa«

«Cristo viene a darles su paz y a reconciliarlos unos con otros. La valentía cristiana nace de la presencia del Señor resucitado, que perdona y envía», escribe.

El Papa compara esta experiencia con la de los discípulos en el Cenáculo: Jesús Resucitado entró a pesar de que las puertas estaban cerradas y venció sus temores. Del mismo modo, hoy ofrece su paz y su perdón a los jóvenes y a las comunidades que se encuentran bloqueados por las heridas y las decepciones, para que el miedo no tenga la última palabra.

El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida invita a los jóvenes y a los responsables de la pastoral juvenil a celebrar la XLI Jornada Mundial de la Juventud en todas las Iglesias particulares el próximo 22 de noviembre. Asimismo, anima a continuar durante los meses siguientes la reflexión y la preparación para el encuentro internacional de Seúl en agosto de 2027.

Mundo

Vale la pena morir por el matrimonio: Beatificación de 5 españoles martirizados en 1597 en La Florida

La beatificación de cinco franciscanos españoles en Georgia recuerda su defensa de la dignidad humana y su labor evangelizadora entre los indígenas Guale, a quienes acercaron el Evangelio desde el respeto y la caridad.

Fernando Mignone·3 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

El 31 de octubre el Cardenal Leo beatificó en Savannah, Georgia, USA, a cinco franciscanos españoles, muertos en una rebelión de septiembre de 1597, por defender la dignidad de la mujer y del matrimonio. 

De ahora en adelante el 22 de septiembre se puede celebrar la fiesta de estos cinco misioneros. Con ocasión de la primera beatificación jamás realizada en el Sur estadounidense, el legado papal Frank Leo afirmó que el Beato Pedro de Corpa y sus compañeros defendieron la dignidad de la persona humana.  

El montrealense Frank Leo, ahora arzobispo de Toronto, de 55 años, viajó al estado de Georgia – que cuenta con 11,5 millones de habitantes; 1,3 millones de católicos (el 8 %); y 400 sacerdotes repartidos en dos diócesis. Concelebró con 32 obispos y más de 200 sacerdotes.

En su homilía señaló que los cinco beatos nos recuerdan a todos la llamada a la santidad, mártires o no. Añadió que el compromiso de estos misioneros a evangelizar a través del diálogo y la caridad nos interpela hoy. 

“La polarización no es de Dios,” dijo, en un país muy dividido políticamente, a los 250 años de su fundación. Pero en un país que la ceremonia en el Savannah Convention Center, mostró su universalidad y la de la Iglesia: 12.000 personas (muchos más querían asistir, y miles y miles vieron la beatificación por streaming) de diversas razas en una unidad polifónica (con orquesta de cámara y coro de 18 voces acompañando). 

Interpolando el castellano y el inglés, el legado papal concluyó: “Hay cosas por las que hoy vale la pena vivir y morir.” Se veía una imagen de la Virgen de Guadalupe a la izquierda del altar y una de los desposorios de María y José a la derecha. Este evento ocurre durante un jubileo guadalupano (se cumplen 50 años de la dedicación de la nueva Basílica de Guadalupe) y durante el jubileo franciscano (se cumplen 800 años de la muerte de San Francisco de Asís). Nuestros franciscanos dieron buen ejemplo de inculturación del Evangelio, de pacifismo y de feminismo cristiano.

El Papa León XIV mencionó la beatificación en su Ángelus en la Solemnidad de Todos los Santos en Roma. La multitud de los santos “abarca los más variados orígenes, culturas y situaciones de vida: la santidad no es un privilegio para unos pocos, sino una vocación universal que nos interpela a cada uno de nosotros allí donde vivimos. Este es el mensaje lleno de esperanza de la fiesta de hoy… Ayer, en Savannah, Georgia … fueron beatificados Pedro de Corpa y cuatro compañeros, religiosos de la Orden de los Frailes Menores, asesinados por odio a la fe en 1597. Originarios de España, respondieron con generosidad a la llamada del Señor para evangelizar a las poblaciones de América, llegando incluso a dar la vida. Invoquemos la intercesión de estos mártires en favor de todos los misioneros del Evangelio.”

Evangelizar desde el respeto a la cultura

Ha habido católicos en Florida desde que fuera fundada en 1565 la ciudad de San Agustín (la primera misa fue celebrada ahí el 8-09-1565). Dos siglos más tarde, en 1763, los franciscanos se van, porque los ingleses obtienen el territorio, que revertirá a España en 1783; mas España cederá ese territorio a Estados Unidos en 1821. (Mientras que los misioneros católicos franceses, frailes franciscanos recoletos, llegaron a Québec, en la Nouvelle France, recién en 1615.)

En una entrevista días antes con Our Sunday Visitor, el cardenal de Toronto dijo que para ganar almas para Cristo, debemos hoy imitar al Beato Pedro de Corpa y compañeros, no con comportamientos agresivos sino conviviendo con el prójimo con amor, como ellos lo hicieron con los indígenas Guale de la costa atlántica. El legado papal añadió que en la cultura digital, en las subculturas de los jóvenes, y en las de los inmigrantes, lo bello, bueno y verdadero debe ser rescatado, porque reflejan a Dios. Pero afirmó que no todo es bueno, bello y verdadero en las culturas – por ejemplo la poligamia. 

Cinco franciscanos, una misma fidelidad

El primer misionero en morir fue el Beato Pedro de Corpa. Otros cuatro misioneros fueron asesinados por indígenas no cristianos reclutados por el príncipe guale Juanillo, cristiano, a quien se le había pedido no tomar una segunda esposa. Son los Beatos Blas Rodríguez, Miguel de Añón, Antonio Badajoz y Francisco de Veráscola. Estos franciscanos habían empezado a evangelizar a los Guale diez años antes.

El 28 de octubre en Toronto, el legado pontificio me contó que él viajaba del 29 de octubre al 3 de noviembre a Georgia, con su maestro de ceremonias, Father Arthur Lee, invitados a participar en muchos eventos, como una Misa con media docena de obispos en la Isla de Santa Catalina. Ahí fueron asesinados, en la fiesta de los Estigmas de S. Francisco (el 17-09-1597), los Beatos Antonio y Miguel. Asistieron, entre otros peregrinos, descendientes colaterales del vasco Beato Francisco de Veráscola. Doce generaciones por el lado colateral separan a estos españoles de su insigne pariente. En esa isla se hallaron las sepulturas vacías donde fueron enterrados los Beatos Miguel y Antonio. Pero no hay restos de ellos – no se conocen reliquias de ninguno de los cinco, aunque se sigue buscando.  En la ceremonia de beatificación, después de que el legado pronunciara la fórmula de beatificación firmada por León XIV el 30 de septiembre de 2026, y un obispo y un sacerdote la leyeran en inglés y en castellano, se descubrió una tela bellísima de los cinco mártires, pero no se pudo venerar ninguna reliquia.

Durante la celebración, el obispo de Savannah, Stephen Parkes, emotivamente agradeció al Papa la beatificación. Afirmó que desde hace cuatro décadas se trabajaba para esto, y que va a dar muchísimos frutos evangelizadores.

Son hombres con personalidades modernas, el pasar de 429 años no los enmohece, parecen salir de las pantallas de nuestros teléfonos móviles. Bastantes textos atestiguan esto. 

Luis de Oré

El franciscano Luis de Oré, peruano criollo que visitó Florida dos veces, escribió hacia 1619 Los mártires de Florida. Por este libro se conocen muchos detalles de nuestros beatos. Y se sabe de ellos, además, por el poema épico La Florida, de un fraile andaluz, contemporáneo de los beatos, Alonso de Escobedo. Escrita en los primeros años 1600, la obra consta de 37 cantos. El texto completo fue publicado en 2015 por la Academia norteamericana de la lengua española (ANLE). Canta Escobedo:

Es costa La Florida peligrosa 

cercada de montañas y pantanos. 

La gente que la ocupa es belicosa, 

enemiga rabiosa de cristianos, 

de suerte que si alguno salir osa 

por el monte sin miedo de paganos, 

si acaso vuelve vivo trae el pecho 

lleno de flechas, harto a su despecho.

Él mismo escribe al principio del CANTO 12: (149.) Contiene este canto el martirio de cuatro religiosos de la orden de mi Padre San Francisco, que recibieron en la Florida. El … Padre Veráscola, vizcaíno, y el Padre Añón, aragonés, y el Padre Corpa y el Padre Fray Antonio, castellanos. Por alguna razón desconocida, no menciona al Beato Blas Rodríguez. Posiblemente Escobedo dejó La Florida antes de 1597 y habría conocido a esos cuatro pero no a Blas.

Beato Pedro de Corpa

Nace en Villabilla, Alcalá, hacia 1560. Llega a La Florida en 1587. Muere en Tolomato el 14-09-1597. Este pueblo, que ya no existe, era como la capital de los Guale, y fray Pedro actuaba como el superior de los otros cinco franciscanos de la zona (uno se salvó). Hablaba bien el guale y tuvo mucho éxito en convertir a los indígenas. Escobedo cuenta que este beato era modelo de las virtudes de pobreza, castidad y obediencia, y ejemplo de oración y penitencia para los indios occidentales, que intentaba convertir. Añade nuestro poeta:

(158.) Regó con su preciosa sangre el suelo 

nuestro divino Corpa franciscano; 

y a Cristo le dio el alma, Dios del cielo, 

que dio la suya por el hombre humano, 

el cual Señor subió del primer vuelo 

con su divina, franca y sancta mano 

el alma deste fraile de Castilla, 

nacido en el lugar de Villalvilla. (sic)

En 1597 la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz cayó en domingo, y el Beato Pedro estaba preparándose para decir Misa cuando fue acabado con “macanas” (garrotes) en su propia cabaña.

Beato Blas Rodríguez 

Nace en los 1550 en Cuacos de Yuste, Cáceres. En los 1580 se hace franciscano y es ordenado en los 1580. Enviado al Nuevo Mundo en 1590, residió en el pueblo de Tupiquí, cerca de Tolomato. Los que mataron al Beato Pedro fueron a por el Beato Blas, que sucumbió el 16-09-1597. Le permitieron decir Misa de difuntos por el Beato Pedro, y distribuir sus bienes a su grey, antes de martirizarlo – en su homilía les dijo a sus “hijos” que para él no era difícil morir; que aunque ellos no la causaran, la muerte de ese cuerpo era inevitable. Pero lo que lo apenaba era que el diablo los había persuadido de ofender de esa manera a su Dios y Creador, y que no hubieran aceptado las enseñanzas del camino a la vida eterna y la felicidad (ver Luis de Oré, Los mártires de Florida). 

Beatos Miguel de Añón y Antonio de Badajoz

Posiblemente el mayor en edad de nuestros Beatos y muy respetado, nacido en Añón de Moncayo en la década de los cuarenta, el Beato Miguel entró en la orden hacia 1570. Viajó a Puerto Rico y luego a Florida en 1595 con el Beato Francisco. Fue enviado a la Isla de Santa Catalina. Fue muerto el 17-09-1597 por un no cristiano con un hacha de guerra (tomahawk). Oré lo describe así: Mui noble en sangre, de solar conocido, de mui grande espíritu y de mui buena gracia y voz, amado y querido de todos cuantos le trataban; tenía condición para todos, y así era señor de las voluntades de todos, así religiosos como seglares… mui querido de los indios.

Fray Antonio es el único de los frailes beatificados no ordenado sacerdote, y destaca por su sencillez. Buen conocedor de la lengua guale, interpreta para el Padre Miguel. Fallece con él, en la isla, en la fiesta de los Estigmas de S. Francisco; el Evangelio propio de esa fiesta contiene la frase de Mateo 16,25: “El que pierda su vida por mí la encontrará.” 

Los rebeldes habían pedido al cacique de la isla que matara a los dos misioneros. Pero el cacique de Santa Catalina, en vez de acceder, advierte al fray Antonio que deben huir, y les promete canoas y protección, mas Antonio no quiere creer que los indígenas puedan matarlos. ¡Y no dice nada al Fray Miguel! Vuelve a insistir el cacique, en vano. Poco tiempo después, llegan los rebeldes. 

Se les acuerda cuatro horas, tiempo para que el presbítero celebre la Misa y los dos se preparen a morir orando. Al abalanzarse sobre los dos frailes, matan primero al fray lego, que había pasado diez años en La Florida. Entonces, la turba violenta pareció perder el valor, pues dudaron en atacar al venerable sacerdote. Sin embargo, un indio no bautizado se adelantó y comenzó a golpearle con un hacha de guerra, dejándolo inconsciente. Aunque un grupo de fieles se adelantó para defenderlo, otro indio pagano le asestó un golpe final. A los pocos días, este se arrepintió y se ahorcó, a lo Judas, de un árbol con la cuerda de su propio arco. En palabras del poeta Escobedo:

(159.) Fray Antonio, cual digo en otra parte, 

fue de la clara estirpe castellana, 

que siguiendo de Cristo el estandarte 

entró en la sancta orden franciscana. 

Peleó contra los vicios cual Dios Marte 

desde su juventud verde y temprana, 

con deseo de dar por Dios el alma 

para ganar de mártir lauro y palma. 

Beato Francisco de Veráscola 

(138) Veráscola, famoso vizcaíno, 

natural del lugar de Gordejuela, 

por ser varón doctísimo y benigno 

en ocupar su puesto se desvela. 

A pie andaba casi de contino, 

y Jesús coronado le revela, 

le de su sangre con alegre gesto, 

pues él le dio la suya en la cruz puesto. 

(141) …y a Veráscola, fraile señalado, 

que acompañe al varón esclarecido 

para que ande siempre al diestro lado 

porque por su valor era temido, 

pues solo con su fuerza era bastante 

a rendir la del más feroz gigante. 

Apodado “el gigante de Cantabria”, este vasco era alto y fuerte, y lo admiraban los indios guale. Participaba con jóvenes indígenas en pruebas deportivas, incluso un deporte semejante al fútbol. 

…Solo este vizcaino nuestro amigo, 

ganó de muchos indios la vitoria, 

luchando contra ellos pecho a pecho, 

y tirando la barra largo trecho.

Era un religioso mortificado y sacrificado. Se le había asignado el pueblo de Asao, más al sur que los lugares de los otros frailes. De los cinco beatos, fue el único al que se le había asignado como tarea el comenzar una nueva misión. Ordenado en 1590, llegó a La Florida en 1595, dos años antes de morir. Fue el último de nuestros cincos en morir, y el más joven. Había ido a la colonia de San Agustín a recoger víveres; y al desembarcar de la canoa en la orilla, lo matan con hacha. Él piensa que lo vienen a saludar. No tiene ni tiempo de quitarse el sombrero. Habiendo estado afuera, desconoce que hay una rebelión. Traía consigo vino y formas para la Eucaristía, y material de construcción, para la nueva iglesia. Oré afirma que dos indios lo agarraron y lo tuvieron fuertemente mientras otros llegaron y le dieron golpes de hacha. Lo enterraron pero su tumba nunca fue hallada.

Desde hace medio siglo en su pueblo natal hay un festival que lo recuerda. La iglesia parroquial de San Juan de Molinar donde fue bautizado el mismo día de su nacimiento (como Francisco de Veráscola Sáez de Castañiza, 13-02-1564) sigue en pie. 

Vale la pena apuntar que los Guale pidieron a los franciscanos que volvieran, después de la rebelión. Y otros misioneros se trasladaron ahí otra vez. Durante unos 80 años más prosiguió la labor evangelizadora y cívica, hasta que los ingleses de las colonias meridionales los empujaron a trasladarse, hispanos, mestizos e indígenas, hacia el sur, hacia San Agustín.

Cultura

“Mayo del 28”, la nueva propuesta revolucionaria de It’stimetothink

La iniciativa busca tejer vínculos entre personas con la ambición de acabar convirtiéndose en un movimiento social

José María Navalpotro·3 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Mayo de 2028 es el punto de partida de una nueva propuesta cultural de la fundación It’stimetothink, creadora de los “thinkglaos” y de TheNomba, fórmulas para desarrollar iniciativas culturales.

Con ocasión de la jornada CREA. La generación consciente, en la Universidad de Navarra en Madrid, Jaime Lorente y Josep Adolf Martí, dos de los promotores de la fundación, han dado a conocer la nueva propuesta, “Mayo del 28”. Se trata de 18 meses de camino hasta llegar a un gran evento en esa fecha, que sirva como punto de partida a un movimiento.

Lorente recalcó: “no es un evento, es un movimiento”. Ese gran acto, que pretende reunir entre diez y quince mil personas en Madrid, tendría lugar en el Palacio de los Deportes (actualmente, Movistar Arena) o en el Palacio de Vistalegre, en Madrid.

It’stimetothink organizó hace meses en Madrid otro evento masivo, “El Despertar” y, según Lorente, vieron que era necesario que no se quedase solo en un acto, sino darle continuidad. De ahí “mayo del 28”. El nombre hace referencia al mayo del 68 francés, que fue el inicio de profundos cambios sociales y culturales. Una revolución.

Tejer vínculos

Como puntualizó Lorente, “’revolutio’ significa volver al origen. El origen son los vínculos”. La idea es lanzar una propuesta que ayude a tejer vínculos en la sociedad.
En este camino, durante el año y medio que queda hasta la cita, se pondrán marcha diferentes convocatorias, organizadas en dos formatos. Por un lado, el “Club 28”, con cenas informales que promuevan el diálogo entre intelectuales y empresarios, dentro de un concepto amplio. Se dirigirían a mayores de 30 años.
Por otro lado, el “Hub del 28”, con encuentros dirigidos específicamente a jóvenes y emprendedores.

De momento, la propuesta se centrará en Madrid y en función de la respuesta se podrá extender a otras ciudades.

It’stimetothink se califica como movimiento cultural que busca respuestas a grandes preguntas. Aseguran: “Queremos dar paso a una movida de pensamiento libre que permita transformar el mundo culturalmente, empezando por tu barrio”.

Entre sus cinco proyectos, están los “thinkglaos”, encuentros informales, con cena, de coloquios con personas de relieve en diferente ámbito: intelectuales, escritores, políticos de distinto signo, profesores… Se desarrollan en numerosas ciudades españolas, pero también han dado el salto internacional, con encuentros en países europeos y americanos. En total, la comunidad de It’stimetothink está formada por más de 400 voluntarios y 30.000 miembros, repartidos en más de 52 ciudades y 12 países.

Evangelización

El paralelismo de las jóvenes Chiara Badano y Montse Grases

El 1 de noviembre la Iglesia celebra la solemnidad de Todos los Santos. Nos  acordamos de personas santas. Por ejemplo, las jóvenes Chiara Luce Badano, focolarina ya beatificada, y la venerable Montse Grases, del Opus Dei, fallecidas por cáncer óseo muy jóvenes, y cuyo paralelismo sorprende.

Francisco Otamendi·3 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Casi metidos en la fiesta de Todos los Santos, vienen a la memoria dos historias de jóvenes fallecidas con 16-17 años de un cáncer de hueso, agresivos en los dos casos. Dos historias con notable paralelismo. 

Se trata de Chiara ‘Luce’ Badano y Montse Grases. A ellas el Señor les tenía reservada una manera más lenta de unirse a su cruz: un cáncer óseo en ambos casos, que llevaron de modo admirable.

El diagnóstico

La italiana Chiara Badano (1971-1990), primera focolarina en ser beatificada, apodada ‘Luce’ por la fundadora Chiara Lubich, sintió durante un partido de tenis un fuerte dolor en el hombro izquierdo, que la obligó a soltar la raqueta. Una tomografía computarizada realizada en el Hospital Santa Corona de Pietra Ligure reveló un osteosarcoma grave con metástasis generalizadas.

A Montse Grases (1942-1959), joven numeraria del Opus Dei, catalana declarada venerable por el Papa Francisco en 2016, y propuesta como testimonio para los jóvenes por el Sínodo de los Obispos, también le gustaban los deportes, el tenis, los bailes populares. En diciembre de 1957 empezó a sentir molestias en la pierna izquierda. Seis meses más tarde se descubrió que la causa era un cáncer (sarcoma de Ewing) en el fémur.  

Chiara: familia, piedad, los desfavorecidos

Los padres de Chiara Badano la habían esperado durante once años. Su nacimiento fue recibido como una gracia de la Virgen María, a quien su padre invocaba en el Santuario de las Roccas.

Creció rodeada de mucho amor. Era sana, amaba la naturaleza y jugar, y “desde muy pequeña destacó por su amor a Jesús y a la Virgen María. Sentía una especial predilección por los más desfavorecidos, a quienes colmaba de atenciones y pequeños favores, a menudo sacrificando momentos de ocio”, ha revelado el Dicasterio para las Causas de los Santos sobre la joven italiana, que fue declarada beata por el Papa Benedicto XVI en 2010, y a quien se refirió con hermosas palabras. 

El día de su Primera Comunión, recibió el Libro de los Evangelios como regalo. Para ella, era “un libro magnífico”. “Así como me resulta fácil aprender el alfabeto, ¡así debe ser fácil vivir el Evangelio!”.

A los 9 años -han leído bien-, se unió al Movimiento de los Focolares, fundado por Chiara Lubich como GEN (Nueva Generación), involucrando también a sus padres. A partir de entonces, su vida giró en torno al crecimiento: intentaba “poner siempre a Dios primero” y decirle siempre “sí”.

Montse: tratar a Dios con confianza, atención a los pobres

Montse Grases fue la segunda de los nueve hijos de Manuel Grases y Manolita García. Después de cursar el bachillerato, que alternó con los estudios de piano, ingresó en la Escuela Profesional para la Mujer de la Diputación de Barcelona.

Sus padres le enseñaron a tratar a Dios con confianza. “En el hogar de los Grases asimiló algunos de los rasgos distintivos de su carácter: la alegría, la sencillez, el olvido de sí y la preocupación por el bien material y espiritual de los demás”, explica la Obra. 

“Con unas cuantas compañeras de su escuela, visitaba zonas pobres de la ciudad de Barcelona y daba catequesis a niños, a los que en ocasiones llevaba juguetes o caramelos”, añaden sus biógrafos.

Buscar la santidad en la vida cotidiana

En 1954 conoció el Opus Dei. Sus padres formaban parte de la Obra desde hacía algunos años y la ayudaron a consolidar su vida espiritual y a luchar por vivir mejor las virtudes cristianas. Su madre la animó a frecuentar un centro del Opus Dei, Llar, que ofrecía formación cristiana y humana a chicas jóvenes.

Poco a poco, percibió que Dios la llamaba a este camino de la Iglesia y, el 24 de diciembre de 1957 —tras meditar, orar y pedir consejo—, solicitó ser admitida en el Opus Dei. A partir de entonces, se esforzó con constancia “para buscar la santidad en su vida cotidiana; en su lucha ascética puso en primer plano la contemplación de la vida de Jesús, la piedad eucarística, la devoción a la Virgen, una profunda humildad y el empeño por servir a los demás”.

“Montse Grases era una amiga que tenía muchos amigos. También era una querida amiga de Jesucristo. Por eso, él se sentía a gusto con ella”, ha escrito José Carlos Martin de la Hoz el año pasado.

En la enfermedad. Chiara acepta la voluntad de Dios

El 7 de febrero de 1989, Chiara Luce Badano ingresó en el Hospital Molinette de Turín, donde le practicaron su primera operación. Al despertar, exclamó: “¡Si tú lo quieres, Jesús, yo también lo quiero!”.

A pesar de la operación y el tratamiento, la enfermedad persistió. Chiara dijo a la Virgen María: “Madre Celestial… te pido el milagro de la curación; si no es su voluntad, te pido la fuerza para no rendirme jamás”.

A pesar del dolor, su rostro irradiaba alegría. No le temía a la muerte, que llegó al amanecer del 7 de octubre de 1990, tras una noche muy dolorosa.

A su madre, que estaba a su lado acariciándole la frente con gran esfuerzo, le susurró: “Mamá, sé feliz, porque yo también lo soy. Adiós”.

Aceptación del dolor con serenidad y fortaleza

Unas décadas antes, en septiembre de 1957, la joven Montse comenzó a tener dolores por el (sarcoma de Ewing) en el fémur, que aceptó con serenidad y con fortaleza. Mientras estuvo enferma, manifestó siempre una alegría contagiosa y una capacidad de hacer amigos que tenía origen en su amor por las almas, señalan.

Acercó a Dios a muchas de sus amigas y compañeras de clase que iban a visitarla. Encontró a Jesús y a la Virgen en el dolor. Los que estuvieron cerca de ella fueron testigos de su progresiva unión con Dios y del modo en que Montse transformaba el sufrimiento en oración y en apostolado: en santidad. Una de sus amigas afirma que, cuando la veía rezar, palpaba su proximidad con Cristo.

Fallece Montse con fama de santidad

Montse Grases murió el 26 de marzo de 1959, Jueves Santo, poco antes de cumplir los 18 años. Fue sepultada en el cementerio del Sudoeste de Barcelona. Numerosas personas manifestaron que su vida había sido heroica y ejemplar. Desde entonces, esta fama de santidad ha ido aumentando progresivamente, no solo en España sino en los cinco continentes.

Como se dijo al principio, el Papa Francisco declaró a Montse venerable sierva de Dios en 2016, y son abundantes, según la Postulación, los favores y gracias atribuidos a su intercesión: muchos provienen de jóvenes que solicitan ayuda a Montse en sus necesidades.

“Montse nos enseña una lección de amor a Jesucristo en la vida cotidiana, de forma sutil, pero a través de un proceso completo de identificación”, escribe José Carlos Martín de la Hoz. “Como recordó Francisco en ‘Gaudete et Exultate’ el 18 de marzo de 2018: “La santidad no te hace menos humano, porque es el encuentro de tu debilidad con el poder de la gracia” (n.º 34)”.

Benedicto XVI: “una gracia de Dios, con la colaboración de Chiara misma”

La joven Chiara Badano fue beatificada por el papa Benedicto XVI, el 25 de septiembre de 2010, en el santuario de Nuestra Señora del Divino Amor en Roma.

“19 años llenos de vida, de amor, de fe. Dos años, los últimos, llenos también de dolor, pero siempre en el amor y en la luz, una luz que iluminaba a su alrededor y que llegaba desde dentro: desde su corazón lleno de Dios. ¿Cómo es posible todo esto? ¿Cómo puede una chica de 18 años vivir un sufrimiento así, humanamente sin esperanza, difundiendo amor, serenidad, paz y fe?”, se preguntaba Benedicto XVI.

“Claramente es una gracia de Dios; pero esta gracia fue preparada y acompañada también por medio de ayuda humana: la colaboración de Chiara misma, sin duda, pero también la de sus padres y amigos. […]”, subrayó el Papa.

Video para rezar a Dios por intercesión de Montse 

Se añade aquí abajo un video para rezar a Dios por la intercesión de Montse Grases.

El autorFrancisco Otamendi

Vaticano

La muerte no rompe el vínculo con los difuntos, lo transforma, señala el Papa

León XIV preside la celebración religiosa en el cementerio romano de Campo Verano

Redacción Omnes·3 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

León XIV ha celebrado la Santa Misa en la conmemoración de los fieles difuntos, en el cementerio romano de Campo Verano. Ha recordado que la muerte no rompe el vínculo con nuestros difuntos, lo transforma. Y ha pedido una oración por quienes han perdido un ser querido a causa de la violencia de la guerra, para que sus lágrimas conmuevan las conciencias de quienes tienen el poder de hacer callar las armas.

Según informa Vatican News, el Santo Padre celebró en una tarde nublada y fría, en un “lugar de oración y recuerdo, de afecto y esperanza”, como describió la celebración de la Santa Misa por los fieles difuntos. Al llegar, depositó un ramo de flores ante las tumbas de algunos fallecidos.

En el camposanto, León XIV, ante centenares de fieles, recordó que la fe se alimenta con la Palabra y con la “confianza en las manos de Dios”, “manos capaces de custodiar el alma de los justos” y promesa de salvación para que, a los fieles difuntos, como dice el Libro de la Sabiduría, “ningún tormento les tocará”.

Al hablar de las Bienaventuranzas, el Santo Padre subrayó que son como un “autorretrato” que Jesús pone en manos de sus discípulos. Son un anuncio de salvación que, para León XIV, resuena con mayor fuerza en un cementerio, “que es como un umbral entre este mundo y el más allá, entre la existencia terrenal y el más allá que nos espera”.

Conmover las conciencias

El Pontífice exhortó a la paz: “En este momento queremos rezar por todos aquellos que han perdido recientemente a un ser querido; en particular, por aquellos a quienes la absurda violencia de la guerra se lo ha arrebatado. ¡Que las lágrimas de tantas madres, de tantos niños, de tantos ancianos conmuevan las conciencias de quienes tienen el poder de hacer callar las armas!”

Prosiguió: “la fe en Cristo nos dice que nuestro vínculo con los fieles difuntos no se rompe, sino que se transforma”. Una transformación que se acompaña con la oración de sufragio por los seres queridos hacia la plena comunión con el Señor, la misma comunión que se anticipa en la Eucaristía.

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Estamos aquí con una misión 

La salud del Papa León XIV nos recuerda que la Iglesia está en manos de Dios, pero su misión depende de cada bautizado. España también es tierra de misión y todos los cristianos estamos llamados a anunciar a Cristo desde nuestra vida cotidiana.

3 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Escalofríos. Ese fue el sentimiento de muchos comunicadores dedicados a la información de la Iglesia católica al recibir, el 13 de octubre, el primer correo electrónico desde la Oficina de Prensa de la Santa Sede con el asunto “Comunicazione ai Giornalisti”. Muchos comentaban que habían revivido aquellos angustiosos días de marzo de 2025, cuando la salud del Papa Francisco experimentó la quiebra que le llevaría a su fallecimiento un mes más tarde. 

Aunque las circunstancias son hoy bien distintas, la salud del Papa León XIV se ha convertido en un tema que preocupa a muchos dentro de la Iglesia y, en cierto modo, esta situación nos ha vuelto a recordar que la Iglesia está en manos de Dios, sí, pero que el mundo en el que desarrolla su tarea está “alquilado” a cada uno de nosotros. 

Hoy y ahora, la tarea de ser y construir la Iglesia es de cada uno de nosotros. 

Con motivo de los 100 años de la Jornada Mundial Misionera, el director de España de las Obras Misionales Pontificias afirmaba, sin pelos en la lengua, que “claro que España es territorio de misión, pero para eso tenemos millones de cristianos en España. ¿Cuántas iglesias se llenan todos los domingos? ¿Qué hacen esos cristianos? ¿Dónde están los bautizados que se quedan aquí durante toda su vida?” 

Añade: “Si España tiene 47 millones de habitantes, vamos a poner que 30 millones sean católicos. ¿Dónde están esos 30 millones que no evangelizan, que no remueven la tierra, que no hacen que esto cambie? Si no lo estamos haciendo es porque no nos estamos tomando en serio nuestra vocación cristiana”. 

Que no podamos coger el petate no significa que no tengamos vocación misionera al cien por cien.

Estamos en el mundo para “ir de dos en dos”, o de cuatro en cuatro, o de treinta en treinta… en familia, con la parroquia, con mi grupo…, para decirles a quienes no lo saben que la respuesta, la única respuesta, es Cristo. 

Un eje de vida que, como recordaba el Papa León a los jóvenes en aquella inolvidable vigilia en el “Stade de France” en París: “Gracias a Él podemos unir el celo misionero con la experiencia de la fraternidad hacia quienes no creen o pertenecen a otras tradiciones religiosas. Cultivar un vínculo fraternal con quienes no comparten nuestra fe contribuye así a la construcción de la sociedad; además, puede convertirse en un ejercicio de fe y caridad, porque es imposible dar testimonio de Cristo sin amar a quienes deseamos anunciarlo” (Cfr. León XIV, Viaje Apostólico a Francia. Vigilia de Oración con los jóvenes. 25-09-2026).

Evangelización

Elisa Pérez-Avellán: “Las personas con discapacidad viven su propia espiritualidad”

Habla Elisa Pérez Avellán, organizadora de la jornada "Espiritualidad sin barreras", centrada en la religiosidad de las personas con discapacidad

José María Navalpotro·2 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

¿Es posible hablar de la religiosidad de las personas con discapacidad mental? ¿Hasta qué punto puede rezar una persona con autismo? ¿Cómo incorporar a un niño con estas características a una catequesis? La relación entre espiritualidad y discapacidad es una cuestión que cada vez interesa más en la Iglesia para intentar superar dificultades. La Universidad Pontificia Comillas de Madrid ha sido escenario de una jornada donde se han abordado estas cuestiones. La coordinadora, Elisa Pérez-Avellán, explica por qué se trata de un tema en auge.

La jornada “Espiritualidad sin barreras: un derecho de todos” ha reunido a una veintena de expertos. Especial relieve han tenido las experiencias centradas en la trasmisión de la fe y las iniciativas de catequesis centradas en las personas con discapacidad. Una de las Hijas de Santa María de la Providencia (hermanas guanelianas), que trabajan con personas con estas características, explicaba en la jornada: “Nuestra misión es ayudar a comprender a las personas con discapacidad que Dios está con ellas. Nuestra base del trabajo con ellas es la misericordia de Dios, su paternidad”.

Elisa María Pérez Avellán, organizadora del acto, destaca las perspectivas que abre abordar estas cuestiones. Ella es profesora en la Universidad Pontificia Comillas, con formación en Historia, Pedagogía y Educación.

¿Por qué hablar de espiritualidad y discapacidad?

–Veíamos que existía una demanda. El congreso nació por parte de las hermanas guanelianas, en unas conversaciones más informales, que por qué nunca se había hablado de la espiritualidad como un derecho de las personas con discapacidad.

Y luego, hablando con otras entidades, como la Fundación Astier, la Fundación Gil Gayarre, la Casa Santa Teresa, se compartía esta misma inquietud.

Creo que de modo un tanto providencial, se fueron aunando esos intereses y vimos que era una respuesta que teníamos que dar como Iglesia. Por eso surgió el año pasado esta jornada, en colaboración con el Instituto Universitario de la Familia de la Universidad Pontificia Comillas.

Había realmente una necesidad de plantear que las personas con discapacidad son parte de la Iglesia. Tienen el mismo derecho a vivir la espiritualidad que el resto. Y necesitan un espacio para ello.

Con el amor, más que con el conocimiento

¿No existe cierto prejuicio de que una persona con problemas mentales no puede rezar?

-Tradicionalmente se solía relacionar la espiritualidad con capacidad cognitiva. Entonces la pregunta era: “Si no puedes entender, ¿cómo vas a rezar?”

Sin embargo, la espiritualidad tiene que ver mucho más con la relación, con un sentido vital, con los fines últimos. Por ejemplo, el amor.

Porque alguien, para amar, no hace una construcción conceptual: ama. Luego sí, evidentemente, fe y razón van de la mano. Me encanta la frase de Benedicto XVI, de que uno no se hace cristiano porque tenga una gran idea, sino por un encuentro personal con Cristo. Evidentemente, luego a ese encuentro le damos palabras, lo articulamos, lo conceptualizamos, y vamos profundizando en el misterio de Dios. Pero es un encuentro.

La espiritualidad va más por aquí, por esa dimensión de encuentro.

¿Qué ideas o temas del congreso destacaría?

-Este año, la parte de las ponencias desde el punto de vista teológico me ha sorprendido mucho. Las discapacidades que tenemos todos para encontrarnos con Dios. Las personas con discapacidad como lugar teológico, en el sentido de ver cómo el espíritu se derrama sobre la fragilidad y la vulnerabilidad.

También me conmueven siempre los testimonios de las personas, sean familiares, personas que acompañan, o personas con discapacidad, porque al final te ponen frente a la realidad y hay que dejarse interpelar por esa realidad.

Una realidad muy diversa

¿No es difícil prestar atención a la religiosidad en la discapacidad, cuando esta es un mundo tan amplio, desde las de tipo física a las intelectuales?

-Sí, esa es una de las reflexiones que hacemos cuando planteamos estas jornadas. Por ejemplo, vemos que en una discapacidad física el problema es la accesibilidad, nunca un problema en la vivencia de la espiritualidad.

Sin embargo, donde más huecos encontrábamos y donde más necesidad era en las personas con discapacidad intelectual. Ahora bien, en las conversaciones aquí se nos abren nuevos campos. Por ejemplo, personas mayores que van adquiriendo un cierto tipo de discapacidad intelectual por el deterioro por la edad.

¿Han abordado el tema de la depresión? Es una cuestión de salud mental, no sé si tanto de la depresión.

–No, como salud mental, en ese ámbito no hemos entrado. Uno de los ponentes por ejemplo afirmaba que la discapacidad no es una enfermedad, sino un regalo de Dios. La persona con síndrome de Down no es un enfermo, entonces tenemos un camino para cambiar esa metodología.

Creo que la enfermedad de la depresión sí es una enfermedad. La salud mental y la espiritualidad es un tema en auge, la psicología y la espiritualidad.

En cuestión de discapacidad, ¿piensa que hace falta una mayor sensibilidad al tema en las iglesias, entre los fieles, para saber convivir con personas con discapacidad, que a veces incluso puedan presentar comportamientos que por ejemplo distraen en la misa?

-Hay distintos grados. Lo primero es que siempre se asocia que la persona con discapacidad va a tener un comportamiento así, cuando desde mi experiencia personal en multitudes de celebraciones que he estado con personas con discapacidad, para nada es lo común. De hecho, a mí hasta me han llamado la atención ellos por llevar la camisa un poquito mal puesta. Me refiero a que la Misa la viven con una emoción tal vez mayor en ese sentido.

Creo que primero que hay que eliminar esos tópicos. Nos falta contacto, porque me parece que nos hacemos prejuicios porque no hemos tenido un contacto con esta realidad.

Por ejemplo, yo compartiendo sesiones de formación con algunos de ellos, me quedé alucinada de las respuestas tan hondas que algunos te dicen. Yo me decía: si es que parece que estudian teología en la Gregoriana.

Son respuestas que nacen de la experiencia que ellos han tenido de Dios, de su fe.

Debemos quitarnos esos prejuicios. Una de las participantes en el congreso se refería a su hija con grave discapacidad intelectual: ella no habla, pero expresa de una manera diferente a los que nosotros a veces intentamos que diga, cómo vive a su manera esa experiencia de la espiritualidad, de Dios.

Por eso creo que tenemos que sabernos adaptar, romper nuestros esquemas y dejarnos sorprender.

Yo diría a la gente que hable, que interactúe con ellos con normalidad.

Mundo

El testimonio del tío de Van Thuan, primer presidente de la República de Vietnam

En el aniversario de su asesinato, recordamos a Jean-Baptiste Ngo Dinh Diem, tío de Van Thuan, que, siendo el primer presidente de la República de Vietnam, intentó ordenar la ciudad de los hombres mediante la ley.

Santiago Leyra Curiá·2 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

La relación entre la conciencia religiosa y la realidad política es, quizás, el termómetro más preciso para medir la tensión de una época.

En el turbulento escenario del sudeste asiático de mediados del siglo XX, la figura de Jean-Baptiste Ngo Dinh Diem (Huế, 3 de enero de 1901-Saigón, 2 de noviembre de 1963), primer presidente de la República de Vietnam difamado como dictador o ultraderechista por los comunistas, surge no solo como un actor geopolítico, sino como un caso de estudio sobre el intento de encarnar los valores del humanismo cristiano en un entorno de violencia fratricida. La excelente biografía sobre su sobrino, el Cardenal F.X Nguyen Van Thuan, escrita por Andre Nguyen Van Chau, recoge un importante testimonio al respecto.

El personalismo cristiano como proyecto político

Diem no fue un político de cálculo, sino de una profunda formación espiritual. Proveniente de una familia de mandarines católicos, su visión del mundo se cimentaba en la creencia de que el ser humano posee una dignidad intrínseca por su origen divino. Bajo esta premisa, impulsó el Partido Can Lao (Partido Laborista Personalista), basado en el Personalismo Cristiano. Inspirado en pensadores como Emmanuel Mounier, buscaba una «tercera vía» que rechazara tanto el individualismo liberal como el colectivismo marxista, colocando a la persona en el centro de la reconstrucción nacional.

Independencia y resistencia frente a potencias extranjeras

Uno de los rasgos más definitorios de Diem fue su feroz sentido de la independencia nacional, fundamentado en su ética cristiana. Se resistió con tenacidad a que su pueblo fuera utilizado como un peón en el tablero de las grandes potencias:

Frente a Francia, rechazó ser un títere del colonialismo decadente, exigiendo una independencia real y negándose a colaborar con gobiernos que no respetaran la soberanía vietnamita.

Frente a Estados Unidos, a pesar de depender de su ayuda económica, Diem se opuso sistemáticamente a la injerencia estadounidense en los asuntos internos de su país. Se resistió al envío masivo de tropas combatientes y a la manipulación de sus políticas sociales, lo que le valió la enemistad de la administración Kennedy. Para Diem, la dignidad de Vietnam no estaba a la venta, ni siquiera al precio de la protección militar.

La herencia espiritual

A pesar de las sombras de su gobierno y su trágico final en 1963, la semilla de su fe no fue estéril. Un ejemplo preclaro de esta herencia espiritual se encuentra en su sobrino, el Cardenal François-Xavier Nguyen Van Thuan.

Si Diem representó la lucha del católico en las estructuras de poder, Van Thuan representó la victoria del espíritu sobre la opresión. Tras pasar trece años en cárceles comunistas, el Cardenal se convirtió en un faro de luz con su «Decálogo de la Esperanza». Mientras su tío intentó ordenar la ciudad de los hombres mediante la ley, el sobrino enseñó que la verdadera política del cristiano es la del amor y el perdón. Su testimonio demuestra que, más allá de los aciertos o errores de una dinastía, la fe vivida hasta sus últimas consecuencias siempre encuentra un camino para restaurar la esperanza.

La trayectoria de Ngo Dinh Diem nos invita a considerar que la fe en la política debe ser una levadura que transforme la realidad. Su resistencia a ser manipulado por poderes extranjeros y su intento de aplicar el personalismo cristiano lo marcan como un hombre que, aunque superado por las circunstancias, nunca renunció a la idea de que la política debe servir a la dignidad del hombre bajo la mirada de Dios.

La vida que no acaba nunca

El juicio de Dios nos invita a vivir el amor, seguir sus mandamientos y aprovechar esta vida para volver a Él con arrepentimiento y esperanza.

2 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Cuando venga el Hijo del hombre en su gloria, serán reunidas ante Él todas las gentes, nos dice Jesús en el evangelio de san Mateo. 

Dios nos ha puesto en este mundo y nos ofrece su ayuda para que le amemos, le obedezcamos, y seamos felices con Él en el Cielo. Recuerdo que aprendí de pequeño, era costumbre que memorizáramos las respuestas, que Dios es el Señor y Creador de todas las cosas, que premia a los buenos y castiga a los malos. Entendemos que el castigo es buscado al desobedecer voluntariamente, al no querer lo bueno, y rechazar el camino que nos propone Dios para ir al Cielo. 

El Evangelio describe cómo será el Juicio Universal al final de los tiempos. Se explica también la existencia de un Juicio Particular, en el momento de separarse el alma del cuerpo. Vemos ejemplos del destino de cada persona, al infierno o al Cielo, en la parábola del rico Epulón y en las palabras de Cristo al buen ladrón. El rico está en el infierno por no amar a Dios ni a los demás. Quiere salir de allí, o al menos que se ayude a su familia a que vaya al Cielo. Es lógico, porque es un sufrimiento para siempre. El buen ladrón muestra su arrepentimiento y Cristo le asegura que ese mismo día estará ya en el Cielo. Nos da ánimo y la esperanza de que siempre estamos a tiempo de volver a Dios, pero tiene que ser durante esta vida, después ya no se puede. 

Seremos juzgados por nuestras obras, en relación con el amor a Dios y a lo que Él nos propone. Se nos recuerda ahora en noviembre, mes de los difuntos, y no para que tengamos miedo a Dios. Al contrario, para corregir lo que nos desvía del camino que se nos muestra a través de los Mandamientos y de los Sacramentos, ayudas indispensables para llegar a Jesús. Amar a Dios sobre todas las cosas nos lleva a tener deseos de conocerlo mejor, y esto se logra con la oración. Y el Señor nos dice que sin Él no podemos nada, pero nos ofrece la ayuda de que le recibamos en la Comunión, arrepentidos de nuestros pecados, a través del sacramento de la Penitencia.

Vaticano

El Papa recuerda que la santidad es una vocación universal que interpela a cada uno

León XIV dedica el Ángelus a destacar la llamada a la santidad de todos los fieles

Redacción Omnes·1 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La solemnidad de Todos los Santos, que hoy celebramos, “nos invita a probar la alegría de esa innumerable familia de hombres y mujeres que, siguiendo al Señor Jesús, hicieron de su vida un don a Dios y al prójimo y que, en los diferentes caminos de santificación, anhelaron ‘el océano del amor infinito’, ha manifestado este domingo León XIV en el Ángelus, según una bella expresión del Papa Benedicto XVI (Enc. Spe salvi, 12)”.

Hoy, de hecho, celebramos a todos los santos, ha precisado el Vicario de Cristo. “A aquellos que la Iglesia ha reconocido como tales y también a tantos que no lo han sido, pero que Dios conoce”.

Al dirigirse a los numerosos peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, el Pontífice, que se ha referido de nuevo al deporte, al comentar el inicio de los Juegos Olímpicos de la Juventud en Senegal, primer evento olímpico en suelo africano, ha subrayado que “los santos y las santas son el signo más hermoso y más fuerte del Reino de Dios que viene; es más —como enseña Jesús—, que ya está entre nosotros”.

La santidad no es privilegio para unos pocos

El Papa ha explicado que esta multitud bienaventurada de los santos abarca los más variados orígenes, culturas y situaciones de vida: “la santidad no es un privilegio para unos pocos, sino una vocación universal que nos interpela a cada uno de nosotros allí donde vivimos”.

Este es el mensaje lleno de esperanza de la fiesta de hoy, ha explicado el Sucesor de Pedro. “Dios ve el bien que nosotros no vemos, conoce historias que nosotros no conocemos, llega a corazones a los que nosotros no tenemos acceso”.

El Papa durante la audiencia con delegaciones de los equipos de baloncesto de la Universidad de Notre Dame Fighting Irish y Villanova Wildcats el 31 de octubre. (Foto de OSV News/Remo Casilli, Reuters).

¿Qué hicieron los santos?

Como nos recuerda el Evangelio de hoy en el episodio de las Bienaventuranzas, los santos fueron “pobres de espíritu, pero ricos en el amor de Dios”, ha descrito el Papa.

“Tienen rostros surcados por las lágrimas, pero consolados en la oración. 

Son mansos frente a la violencia y recompensados por el Padre. Hambrientos de justicia y saciados en lo más profundo de su conciencia. Dispuestos al perdón y abrazados por la misericordia. Desarmados en el corazón, pero protegidos por Dios. Constructores de paz, a quienes Dios llama por su nombre. Perseguidos y ofendidos, pero fuertes en la fe y en la caridad”.

Resulta imposible “contar” la multitud de estos hermanos y hermanas, ha proseguido el Pontífice, y no solo en términos numéricos.

“La santidad, de hecho, no se puede reducir a ningún cálculo, porque así es el bien que todos los santos han difundido a su alrededor en el mundo”.

“Gestos y decisiones de amor” 

“Al contemplarlos con admiración, nos preguntamos: estas personas, con la gracia de Dios, ¿qué hicieron? Esencialmente, gestos y decisiones de amor, que superan los cálculos de la codicia y la prepotencia del mal que a veces parece prevalecer”, ha añadido León XIV.

Finalmente, el Papa ha rezado para que “la Virgen María, bienaventurada por haber creído en la palabra del Señor, acompañe nuestros pasos en el camino de la santidad, para que no nos cansemos de construir la paz, tanto en los hechos más importantes como en los más sencillos de la vida cotidiana”.

Mártires de Georgia, ayuda en Oleshky

Tras el rezo de la oración mariana del Ángelus, el Papa se ha referido a la beatificación en Georgia de cinco religiosos frailes menores, españoles, que “respondieron generosamente al llamado del Señor para evangelizar a los pueblos de América, llegando incluso a dar la vida. Invoquemos la intercesión de estos mártires por todos los misioneros del Evangelio”.

A raíz de las acciones humanitarias llevadas a cabo por la Santa Sede para ayudar ala población  civil de la ciudad de Oleshky, el Papa espera que “la colaboración entre las partes, que hizo posible este necesario gesto de humanidad, fomente el diálogo y propicie nuevas iniciativas de paz concretas. Encomendamos a María, Reina de la Paz y de todos los Santos, a todos los que sufren a causa de la guerra en todo el mundo”.

Misión con los Pobres

A continuación, el Pontífice ha observado “un rayo de esperanza en el mundo del deporte”, en los Juegos Olímpicos de la Juventud, para atletas de entre 15 y 18 años, que se celebran en Dakar, la capital de Senegal, desde ayer hasta el 13 de noviembre. 

Por último, antes de saludar a los peregrinos y fieles en la Plaza de San Pedro, ha informado que del 8 al 15 de noviembre, se llevará a cabo en Roma la Misión con los Pobres, promovida por los Frailes Menores, y ha felicitado “a los hijos de San Francisco, quienes, con esta iniciativa, ponen a los pobres en el centro, como lo hicieron el Señor Jesús y San Francisco de Asís”.

América Latina

Arzobispo de Los Ángeles: Guadalupe representa “la verdadera historia del origen de América”

Mons. José H. Gómez publica una carta en la que exhorta a los católicos a prepararse para el quinto centenario de las apariciones del cerro de Tepeyac, en 2031

OSV / Omnes·1 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El arzobispo de Los Angeles hace una llamada a los fieles a prepararse para el quinto centenario en una carta pastoral titulada “La maravilla de América”. Es una reflexión amplia, y en ocasiones personal, sobre lo que las apariciones de la Virgen de Guadalupe significan históricamente para la misión cristiana en América y para la vida espiritual de los creyentes de hoy.

Un aspecto central de la carta es la convicción de Mons. Gómez de que las apariciones de Nuestra Señora en el cerro de Tepeyac representan “la verdadera historia del origen de Estados Unidos y de las naciones de América”.

“Guadalupe es la clave para comprender las intenciones originales de Dios para este continente. Quinientos años después, también es la clave para discernir la misión continua de la Iglesia aquí”, escribe el arzobispo.

Referencia al Nican Mopohua

La carta invita a los católicos a leer la historia de Guadalupe a través del Nican Mopohua, un texto del siglo XVI en lengua náhuatl considerado el relato más antiguo e importante del acontecimiento.

De este modo, la carta reflexiona sobre el papel de la Virgen en la historia de la Salvación, así como sobre las lecciones que pueden extraerse de figuras como san Juan Diego y Mons. Juan de Zumárraga, el obispo franciscano que ocupó un lugar central en la historia guadalupana.

La carta se publicó el 22 de octubre, festividad de San Juan Pablo II, el primer pontífice en visitar la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en Ciudad de México.

Según Angelus, el medio informativo de la Archidiócesis de Los Ángeles, la versión en español de “La maravilla de América” estará disponible en las próximas semanas.

mons. Gomez
Mons. Gómez, de Los Angeles, en una Misa en honor de Nuestra Señora de Guadalupe en su diócesis. @ OSV News photo/Victor Aleman.

El autorOSV / Omnes

Cultura

“Arteología”, una propuesta para recuperar la relación entre la fe y el arte

Un curso de la mano del escultor Javier Viver para profundizar en la religiosidad, a partir de obras de arte, y con especialistas como Abel de Jesús o Ángel Barahona

José María Navalpotro·1 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Una iniciativa para unir el arte y el misterio cristiano, de la mano de obras significativas y profesores que vienen de la teología, la poesía, las bellas artes o la docencia universitaria. Y todo dirigido a un público muy amplio. Esa es la propuesta del Curso de Arteología 2026-2027, en marcha desde el martes 27 de octubre. Lleva el sello de la Fundación Vía del Arte del escultor Javier Viver.

Este curso, que vive su segunda edición, ofrece una propuesta formativa que combina la creación artística, la contemplación estética y la teología católica para ofrecer otra forma de observar lo invisible. El curso se desarrolla en el estudio del propio Javier Viver. Aún quedan plazas disponibles. El año pasado tomaron parte 55 alumnos.

El público al que se dirige es, sobre todo, artistas y personas con sensibilidad artística. El programa propone una experiencia estética a través del depósito de la fe cristiana con el objetivo de acceder al misterio revelado de una forma atractiva y singular. Se inspira en el Catecismo de la Iglesia Católica y en el Concilio Vaticano II y se articula en torno a cuatro miradas fundamentales.

Por un lado, la Dogmática o Ars Credendi que se centra en lo que creen los católicos; la Liturgia o Ars Celebrandi, para lo que se celebra ritualmente; la Moral o Ars Vivendi para llevarlo a la vida cotidiana; y la vida espiritual o Ars Orandi, para rezarlo.

El método ofrece la contemplación artística del misterio y su posterior reflexión teológica de la mano de los profesores “arteólogos”, de distintas ramas del conocimiento: Abel de Jesús, Ángel Barahona, Marcela Duque, José Fernández Castiella, Bea Gallástegui, Javier Ortiz-Echagüe, Bert Daelemans, Madre Prado González Heras, Fernando Bielza, Sonia Ortega y Milagros García Vázquez.

Desde Rublev hasta Kiko Argüello

El curso se desarrolla a lo largo de quince sesiones que suman veinticinco horas lectivas, con un recorrido por obras de autores tan diversos como El Greco, Andrei Rublev, van Eyck, Caravaggio, Kiko Argüello, Velázquez, Carl Bloch, Takatoshi Kuronuma y Matthias Stom.

Las sesiones tienen lugar dos martes al mes, hasta junio, de 20 a 22 h. en el Estudio Javier Viver, en Madrid. Además de la modalidad presencial, también existe la posibilidad online.

Sesiones únicas e irrepetibles

El promotor, Javier Viver, ha señalado a Omnes que “cada ponencia o cada sesión es absolutamente distinta y única, en el sentido de que no ofrecemos un curso de teología sistemática en el que se tratan los mismos asuntos año tras año, sino que abarcamos con distintas obras aspectos centrales del misterio cristiano, y eso es inagotable”.

Explica que, en este sentido, “los arqueólogos seleccionan una pieza y con ocasión de esa pieza enfrentarse a una cuestión, bien sea dogmática o bien sea de liturgia o bien sea una cuestión de moral o de vida de oración. Siempre habrá una mirada distinta que es la de cada artista”.

De hecho, hay personas que repiten. “Gente que lo hizo el año pasado lo puede hacer este año y va a ser totalmente distinto. Tratamos de equilibrar que haya una parte dogmática y otra de liturgia”.

La modalidad online abre más puertas: “Como es muy flexible no todos acuden periódicamente; hay madres de familia que lo van haciendo como pueden y la única opción que tienen es conectarse online y lo siguen. Estamos tratando de que también la gente que está en casa pueda interactuar”.

Viver asegura que el proyecto pretende recuperar un poco la relación entre la fe y el arte, que hay que recuperar. “Los últimos Papas, desde Pablo VI, alertaron sobre esta situación. El Vaticano II dedicó cantidad de páginas a la formación artística, a la responsabilidad de los obispos de hacer escuelas de arte sacro, escolanías… Lo que planteamos aquí es un granito de arena para que eso sea una realidad y que Europa vuelva a evangelizarse a través del arte”.

Libros

Sed de Dios en la ciudad secular

Una selección de vidas ejemplares muestra cómo la sed de Dios transforma la existencia y cómo el testimonio de cristianos coherentes contribuye a evangelizar el mundo desde la vida cotidiana.

José Carlos Martín de la Hoz·1 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Hace unos días recibía un correo electrónico desde Brasil proponiéndome, como director de la Oficina de las Causas de los Santos del Opus Dei en España, empezar el proceso de canonización de Víctor García Hoz (1914-1998), catedrático de Pedagogía de la Universidad Complutense, Investigador del CSIC, impulsor de una pedagogía viva y renovada en los colegios de Fomento de Centros de Enseñanza.

La sed de Dios

Realmente, falleció con fama de santidad como fiel supernumerario del Opus Deis (desde 1947) y padre de familia cristiana. No se pudo incoar el proceso de canonización por falta de extensión de la fama de santidad fuerza del ámbito de la familia, de sus amigos colegas y hermanos en el Opus Dei.

Efectivamente, la sed de Dios es tan grande que encontramos a muchos cristianos corrientes que se están decidiendo a lanzarse a decidirse a tomarse la vida cristiana en serio y a construir familias cristianas con un compromiso de amor renovado para toda la vida.

Precisamente, el santo Padre Francisco en un programa de televisión con un grupo de jóvenes bastante alternativos y muchos de ellos muy alejados de la vida cristiana les animaba a venir a la Iglesia donde les enseñaríamos a amar, a buscar una pareja y prepararse para formar un hogar cristiano luminoso y alegre que iluminara el mundo desde dentro y en el que puedan formarse los jóvenes del mañana que iluminarán el mundo desde dentro en todas las profesiones y oficios.

Como afirmaba el catecismo de la Iglesia Católica en la Parte IV dedicada a la oración: “La oración, sepámoslo o no, es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de Él”. (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2560).

Una selección de vidas ejemplares

El profesor Agustín Domingo Moratalla, catedrático de filosofía moral y política en la Universidad de Valencia, ha coordinado a un grupo de expertos en evangelización y filosofía de la religión y el magnífico resultado está en manos de los lectores.

El esquema del libro que ahora presentamos es muy sencillo: tomar unos cuantos ejemplos significativos de personas que se han tomado en serio su vida de oración y han sido cristianos que han conectado con Dios y cuya obra ha sido importante porque han santificado su existencia y escritos libro o dejado un ejemplo de vida de intimidad, de complicidad con Dios.

Más allá de los modelos habituales

Algunos de los ejemplos podrán sorprender a algunos pues no son católicos estándar, pero si son judíos, protestantes, ortodoxos, religiosos o laicos y todos son personas que se han planteado la religión como respuesta de sed de Dios a la sed que Dios tuvo de ellos cuando los buscó. Incluso hay una biografía de una persona que está influyendo mucho en el mundo de hoy Pablo d’Ors quien está enseñando a rezar y a amar a Dios y a los demás, con clases infinitas de meditación y oración de recogimiento, pero sencillamente, no ha muerto. Como todo el mundo sabe hasta después de cinco años de la muerte no se puede empezar un proceso, así que resulta divertido ver un mundo de cristianos cabales.

Evidentemente, al no tener esos documentos de fama de sanidad y de favores que hayan llegado a una parte significativa del pueblo de Dios no se ha podido comenzar el proceso ni plantearse si un protestante como Taylor podría ser canonizado, pues sencillamente el motor de un proceso es la fama de santidad y de favores. De ese modo quedarán como modelos o intercesores personales de su familia, de sus amigos, de su ambiente y de quienes lean este libro.

El ejemplo que transforma

Independientemente de que sean canonizados o no, lo que importa es caer en la cuenta de que la verdadera evangelización se ha hecho en la historia de la Iglesia a través de los santos. Precisamente, al hablar de Taylor el autor de esa interesante semblanza recordaba que este pensador canadiense distinguía entre el “yo poroso” y el “yo blindado”. Ciertamente, si eres poroso y dejas que las ideas calen y mantienes un encuentro con Jesucristo puede cambiarte la vida. Si te encierras en el blindaje de tu yo no te enamorarás de Jesús.

Es decir, la acción multiforme del Espíritu Santo actúa y de modo muy especial a través del buen ejemplo. Lo vemos en los incendios de cada verano: lo pinos no arden porque las llamas empiecen a quemar un árbol sino porque sube la temperatura y la resina del pino llega a su punto de combustión y estalla todo él y de una vez, por eso influye tanto el viento.

Evangelizar desde la vida cotidiana

El mundo se evangeliza, en gran parte, por el ejemplo de cristianos coherentes, enamorados de Jesucristo, buenos profesionales, padres y madres de familia, amigos de sus amigos, que se enamoran de Jesucristo y hablan de Jesús y de su doctrina salvadora con calor y coherencia.

Después vendrán los catequistas, los sacramentos, los catecismos y los libros de espiritualidad para culminar la tarea del buen ejemplo, de la vida de fe que hace arraigar el cristianismo.

También los intelectuales tienen sed de Dios

El propio mundo intelectual y cultural siempre está necesitado de cristianos coherentes que escriban gruesos tratado, obras de divulgación, ensayos, novelas obras de teatro, y ahora guionistas de series en las que expresen como el amor de Jesucristo ha incendiado sus corazones y ha podido amar a su mujer, sus hijos, sus amigos y el ambiente profesional y socia en que han vivido. No digamos ya si es profesor. Porque entonces las posibilidades se multiplican

Es interesante descubrir que los propios profesores, filósofos o pensadores que han escogido los autores y les han interrogado acerca de su sed de Dios para poder largo narrarlo, se han interrogado ellos mismos acerca de la sed de Dios de su corazón. Es interesante descubrirlo.

Ciertamente, según vamos leyendo esta interesante selección a muchos lectores se les ocurrirán otros nombres, otras experiencias de la sed de Dios, más que proponerlos para otro volumen y hacer una colección, lo mejor sería sencillamente escribirlo y aprender de esas vidas.

Sed de Dios en la ciudad secular

Autor: Agustín Domingo Moratalla
Editorial: PPC
Páginas: 240
Publicación: Madrid, 2026

Decálogo para enbienjecer

El recuerdo de la muerte y el paso del tiempo invitan a vivir con más serenidad y gratitud, y a preparar el envejecimiento no solo en lo material, sino también en lo espiritual, desde la esperanza, el servicio y la confianza en Dios.

1 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Acudir al cementerio –en estos días, como es tradicional, o en cualquier época del año– es un ejercicio más que recomendable. Y no es porque sea aficionado al turismo «dark»; ya saben, esa moda de visitar lugares tétricos o vinculados a tragedias históricas, sino porque me ayuda a vivir mejor.

Sí, el horizonte de la muerte es, en mi opinión, el mejor atizador de la llama de la vida. Ante la constatación del inevitable final de la existencia, todo cobra otro sentido y muchas de las cosas que nos parecen importantes en el día a día, se tornan fruslerías perfectamente prescindibles. La enseñanza que nos ofrecen los salmos en este sentido no tiene precio: «Aunque uno viva setenta años –reza el 90–, y el más robusto hasta ochenta, la mayor parte son fatiga inútil, porque pasan aprisa y vuelan»; y añade: «Señor, enséñanos a calcular nuestros años para que adquiramos un corazón sensato».

¿No estará esta incapacidad de cálculo detrás de la epidemia de infelicidad que nos rodea? Vamos por la vida como pollo sin cabeza, corriendo de un lado para otro sin saber muy bien hacia dónde. En las relaciones sociales y familiares, en los trabajos y hasta en el ocio vamos estresados, queriendo llegar a todo y sin poder. Las cifras de insomnio crónico no paran de aumentar porque nuestra cabeza no para de darle vueltas a los problemas, porque queremos controlarlo todo. Abrumados por el innegable avance científico y tecnológico de las últimas décadas hemos llegado a creernos invulnerables, que no hay problema que no pueda solucionarse con un poco más de esfuerzo, un poco más de dinero o un nuevo seguro. Pero es una ilusión. Siempre habrá algo –un pequeño dolor en el pecho, el suspenso de un hijo, o el despido del compañero de trabajo– que nos hará sentirnos frágiles: ¡porque lo somos!

Aceptar que nos morimos y recordar la vida de quienes estuvieron con nosotros y ya no están, lejos de amedrentarnos, debería ser un estímulo para vivir mejor, más tranquilos, sin sorpresas, conscientes de que cada día es un regalo enorme que no vale la pena desperdiciar corriendo detrás de humo o viviendo asustados por el mañana.

En mi actual estado vital, cuando ya he sobrepasado con creces el ecuador de la vida y los nietos vienen llamando a la puerta, esta reflexión se hace, de pronto, más intensa. ¿Cómo envejecer bien? Lamentablemente es algo que pocos se plantean con un corazón sensato como el del salmo. Las únicas ayudas que se proponen para afrontar la edad provecta son materiales: planes de pensiones, hábitos saludables, productos cosméticos o actividad física; pero ¿cómo prepararnos espiritualmente para la vejez? Ahí está la clave, porque el espíritu se rebela y no acepta la humillación que supone hacerse viejo.

Aunque me queda todavía mucho para llegar a la tercera edad, me he preparado un decálogo para ir estudiándolo y, llegado el momento, saber a qué atenerme. Lo he llamado «Decálogo para enbienjecer», y lo comparto por si a alguien le sirve:

Enbienjecer es…

  1. Aprender a ser agradecido por todo lo vivido, por el bien recibido incluso en los momentos difíciles, sin perderme en la nostalgia.
  2. Asumir con sencillez y sentido del humor que ya no podré hacerlo todo por mí mismo, ni llegar a todo, ni controlarlo todo.
  3. Aceptar humildemente la ayuda de otros, dejarme querer, darles las gracias por lo que hacen por mí y expresarles mi cariño.
  4. Abrirme a la reconciliación, pedir perdón y perdonar, sin alimentar resentimientos pasados.
  5. Saber que, a pesar de mi experiencia, no siempre llevo razón, dejarme aconsejar dócilmente y saber dar un consejo sin imponer.
  6. Seguir dando fruto sirviendo a los demás, porque todos tenemos algo que aportar según nuestras capacidades.
  7. Saber dar razones de mi esperanza compartiendo cuanto la vida me ha enseñado y transmitiéndolo a las siguientes generaciones.
  8. Ser paciente con los demás y conmigo mismo, porque los procesos a veces son largos y el tiempo no nos pertenece. Es un don.
  9. No dejar de aprender, de disfrutar, de admirarme por la belleza de la vida, de alegrarme con las alegrías de los demás y de apenarme con sus penas.
  10. Orar más y prepararme para el encuentro definitivo con Dios, porque «nos hiciste, Señor, para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti».

Enbienjecer es, en definitiva, hacernos como niños.

El autorAntonio Moreno

Periodista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Bachiller en Ciencias Religiosas. Trabaja en la Delegación diocesana de Medios de Comunicación de Málaga. Sus numerosos "hilos" en Twitter sobre la fe y la vida cotidiana tienen una gran popularidad.

Un humilde empleado

El dependiente al que nos referíamos, pasados muchos años (cumplió el pasado 28 de marzo 90 años), dijo: “No necesitas herencia, necesitas hambre, disciplina y un propósito que te queme dentro”. Aquel dependiente se llamaba Amancio, y se apellidaba Ortega.

1 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Una tarde, al salir de la escuela, fue con su madre a comprar comida. Entraron a una tienda de ultramarinos de la época con un mostrador muy, muy alto, que no le permitía ver quién estaba detrás, pero pudo escuchar claramente la frase: “Señora Josefa, lo siento mucho, pero ya no le puedo fiar más”. Esa frase le impactó y se prometió que nadie más diría eso a su madre. Han pasado muchos años y dice que no ha cambiado: se marcó una meta en su vida y puso su alma en cumplirla. Se puso a trabajar, dejó los libros y se empleó de dependiente en una camisería.

Después de un tiempo, cambió de trabajo, a uno de mayor nivel en una tienda de confección, y empezó a salir con la hija de una clienta pudiente. Una vez, la madre entró a la tienda y preguntó por el hijo del dueño (que se veía con su hija). Cuando supo que no era el hijo del dueño, sino un dependiente más, hizo lo posible para acabar con la relación. En aquella época se cuidaban mucho las formas, las clases y el estatus. El dependiente le pareció un chaval de poca monta para su hija. El joven lo pasó muy mal con aquel suceso porque le hirió sus sentimientos, propios de un chico en plena adolescencia. Era el dependiente más valioso, sus jefes ya se habían dado cuenta de que era un hábil comerciante.

Después de esa triste experiencia, él siempre trató de tener muy en cuenta a las personas y evitar hacer sufrir innecesariamente. Las nietas de quien podía haber sido su suegra visten de Zara, en una sociedad donde tener estilo no necesariamente significa llevar ropa cara. El dependiente al que nos referíamos, pasados muchos años (cumplió el pasado 28 de marzo 90 años), dijo: “No necesitas herencia, necesitas hambre, disciplina y un propósito que te queme dentro”. Aquel dependiente se llamaba Amancio, y se apellidaba Ortega.

Experiencias

“Sentí que no estaba sola” tras el diagnóstico del Papa León, afirma un paciente con cáncer de pulmón

Lisa Koester, exfumadora diagnosticada con dos tipos de cáncer de pulmón, afirma que la enfermedad la ha acercado aún más a Dios y anima a realizarse pruebas de detección periódicas.

OSV News / Gina Christian·31 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Una mujer de Missouri a la que le diagnosticaron cáncer de pulmón declaró a OSV News que el diagnóstico del Papa León XIV con la misma enfermedad la ha ayudado a fortalecer su fe católica en medio de su enfermedad.

«El hecho de haber compartido ese diagnóstico con el Papa me conmueve», dijo Lisa Koester. «Sentí que no estaba sola».

Koester, de 64 años y residente de Imperial, Missouri, dijo que se había estado sometiendo a exámenes pulmonares regulares durante «al menos ocho o diez años» como exfumadora. Recientemente, dijo, «encontraron algo».

Su médico, el Dr. Nirmal Veeramachaneni de la Universidad de Saint Louis y SSM Health, ordenó de inmediato una tomografía por emisión de positrones (PET), que utiliza un trazador radiactivo para detectar signos tempranos de cáncer, así como trastornos cardíacos y neurológicos.

Koester recibió los resultados de la tomografía a finales de agosto, mientras pasaba tiempo con su familia.

«Mi hijo acababa de regresar de Utah y se había comprometido», dijo. «Estábamos sentados en su nueva casa cuando recibí los resultados de mi prueba y me eché a llorar. Mi esposo lloraba, mi hijo lloraba, porque sabíamos que era algo. Aunque solo era del tamaño de una uva, eso es suficiente».

Koesler dijo que, a pesar de las lágrimas, ella y su familia decidieron afrontar su experiencia con el cáncer con valentía. «Empezamos a decir: ‘Estas son las cartas que nos han tocado. Este es el plan de Dios para mí, y esto es lo que tenemos que superar'», recordó.

Tras detectarse una masa localizada, explicó, se ordenó la cirugía «antes de que se extendiera a la pared torácica».

Primero vinieron una serie de pruebas preoperatorias y un mes de espera antes de ingresar en el hospital.

Koester dijo que «mucha oración» la sostuvo durante ese período intermedio.

«Mi esposo, mi hijo y mi familia fueron maravillosos», dijo. «Me apoyaron incondicionalmente. Todos estábamos pasando por esto. Es un asunto familiar; nuestras vidas se ven afectadas».

Tras haber trabajado durante una década como profesional sanitario en una consulta de oncología, Koester sabía que «es fácil decir: ‘No te preocupes. Espera los resultados'».

Pero, dijo, «Sigues pensando en ello».

Tras la cirugía a la que se sometió a finales de septiembre, en la que los médicos le extirparon un lóbulo superior, Koester supo que las pruebas habían demostrado que tenía no uno, sino dos tipos de cáncer en estadio uno: carcinoma de células escamosas y carcinoma de células pequeñas, este último menos común y más agresivo.

Koester afirmó que le habían informado de que tener dos tipos de cáncer de pulmón simultáneamente es «muy raro», pero añadió que, según su equipo oncológico, el cáncer de células pequeñas podría ser genético.

Ahora, con pruebas y consultas adicionales por delante, Koester se apoya aún más en su fe e insta a otros a que se sometan a exámenes periódicos de detección de cáncer de pulmón.

«Si el Papa puede conseguirlo, cualquiera puede», dijo.

Koester dijo que está disfrutando al máximo del tiempo con su familia, mientras reflexiona sobre los giros repentinos y misteriosos que puede dar la vida.

«No conocemos el final de la historia, y estamos en medio de este viaje», dijo.

Según ella, el cáncer la ha acercado «aún más a Dios», y los recordatorios de su presencia están por todas partes, incluso en el dibujo de las hojas de un árbol cerca de su casa.

«Todos los días miro por mi ventanal y veo un rostro como el de Jesús entre las hojas», dijo Koester. «Sé que está aquí conmigo».

El autorOSV News / Gina Christian

Cultura

Científicos católicos: Alberto Sols

Alberto Sols, químico español nacido en Sax (Alicante), es considerado el padre de la Bioquímica en España.

Ignacio del Villar y Alfonso V. Carrascosa·31 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Alberto Sols García (2 de febrero de 1917 – 10 de agosto de 1989), químico español nacido en Sax (Alicante), es considerado el padre de la Bioquímica en España.

Se formó en el colegio jesuita San José de Chelva y en el del Beato Juan de Ribera de Burjasot, para después estudiar Medicina en la Universidad de Valencia. Inició su carrera académica como ayudante de laboratorio y obtuvo por oposición la plaza de profesor adjunto de Fisiología en la Universidad de Barcelona. Allí permaneció cuatro años antes de trasladarse a la Washington University en St. Louis (Estados Unidos), al laboratorio de los premios Nobel Carl y Gerty Cori. Finalmente recaló en la Universidad Autónoma de Madrid, donde alcanzó la cátedra de Bioquímica.

Sus investigaciones se centraron en el metabolismo de los azúcares y en el papel de las enzimas, especialmente la hexoquinasa, fundamental en el aprovechamiento energético del cerebro. Contribuyó de manera decisiva al conocimiento de los mecanismos de la fosforilación enzimática y del transporte activo de carbohidratos, líneas de trabajo con relevancia clínica en patologías como la diabetes. Publicó cerca de dos centenares de artículos en revistas internacionales, principalmente en Estados Unidos, y formó a una generación de bioquímicos que consolidaron la disciplina en nuestro país.

Recibió numerosos galardones a lo largo de su vida: el premio “Francisco Franco” de Ciencia, la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, el premio Juan de la Cierva, el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica y el Premio Nacional de Investigación Santiago Ramón y Cajal. Fue también doctor honoris causa por las universidades de Lima y Santiago de Chile. Asimismo, participó junto con José María Albareda y el premio Nobel Severo Ochoa en la fundación de la Sociedad Española de Bioquímica.

Su sensibilidad religiosa se manifestó desde la infancia, cuando su padre procuró que en la escuela de las Hermanas Carmelitas se educara como un niño piadoso. Más adelante ingresó en el Opus Dei, aunque lo abandonó tiempo después. No obstante, pese a los altibajos, en la última etapa de su vida se aferró a la fe y, en un ambiente de intimidad familiar, recibió los sacramentos antes de partir en busca de Dios.

El autorIgnacio del Villar y Alfonso V. Carrascosa

Universidad Pública de Navarra y SCS-España / Científico del CSIC.

Libros

Luz en el armario

La denuncia profética de Bartolomé de las Casas y José de Acosta sirve de punto de partida para analizar la crítica de Pedro Castelao a la Iglesia y sus propuestas para el acompañamiento de homosexuales y mujeres desde la doctrina católica.

José Carlos Martín de la Hoz·31 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

En el siglo XVI existieron dos personajes de un gran renombre que utilizaron el mismo método para llamar la atención de sus contemporáneos y trabajar activamente por una mejor legislación de Indias que respetase la dignidad de la persona humana y colaborase con la rápida expansión del mensaje del evangelio para que muchas almas que conocían del mensaje de Jesucristo pudieran asumirlo y valorarlo y ser felices en la tierra y en el cielo.

La denuncia como instrumento de reforma

El primero de ellos, Bartolomé de las Casas, comenzó por ser un encomendero más y tras el sermón de Antón Montesinos el tercer domingo de adviento de 1511 sufrió una profunda conversión que le llevó a pasar toda su vida escribiendo y golpeando la real conciencia desde el convento de los dominicos de Atocha donde falleció muy anciano. Sus obras se dividen en dos, las que aportan soluciones para la evangelización pacífica y las que exageran los desmanes y despropósitos para endurecer la legislación a favor de los indios

El otro gran personaje, profeta como el anterior, fue el jesuita José de Acosta, uno de los grandes santos que evangelizaron América y que corretearon por todas partes no solo predicando el evangelio y dedicando muchas horas a impartir los sacramentos, sino también a golpear la conciencia de los misioneros y sacerdotes seculares que habían perdido el fervor de la primera caridad.

Dos profetas de la evangelización americana

Efectivamente, las narraciones de ambos son verdaderamente proféticas, pues ciertamente las narraciones que plasman en sus obras muchas veces son exageradas, con un interés provocador y más empeñadas en lograr mejoras en la santidad de vida de los evangelizadores y un mayor cuidado y providencia de los naturales. Ciertamente no son crónicas de Indias, ni tampoco relatos fundados en documentos.

Pensaba en este profetismo de algunos de los protagonistas de la gesta americana, pues ciertamente tomaron sobre sus hombros la dignidad de la persona humana y el cuidado y atención de los naturales como describe el Evangelio la parábola del buen samaritano. Ciertamente, se puso por obra el mandato de la caridad no solo en el cuidado de los enfermos y abandonados, sino también en la caridad para enseñarles el catecismo desde la propia vida santa.

De la defensa de los indígenas a la denuncia eclesial

El profesor Pedro Castelao, de la Universidad de Comillas ha redactado un interesante trabajo con un subtítulo muy significativo: “Una propuesta teológica para superar la homofobia y la misoginia en la Iglesia”.

Verdaderamente, el libro es exactamente una propuesta sobre cómo deben tratarse a los homosexuales y a las mujeres en la Iglesia universal, en la Curia romana, en las Instituciones de la Iglesia, en las parroquias, colegios, centros asistenciales, en la catequesis y en cualquier lugar donde intervengan padres de familia cristianos, formadores, sacerdotes, maestros de novicios, catequistas, etc. En muchos momentos asistimos a la típica docuserie preparada para quitar el honor y la fama de manera que no te puedas defender.

La cuestión es que el libro se articula con una serie de historias supuestamente reales, velados los nombres y cargos y lugares para que no puedan ser reconocidos excepto en un caso, los colegios llevados por personas del Opus Dei que son calumniados, así como también los grupos parroquiales. 

Una denuncia construida sobre relatos

Esas historias no son históricamente reales sino que están narradas al tipo de Bartolomé de Las Casas O.P, y José de Acosta SJ, es decir profetas que buscaban no presentar unos hechos reales que debían ser castigados, sino golpear las conciencias de los lectores y de los formadores y superiores, para provocar cambios radicales en el modo de plantear la formación a todos los niveles así como provocar una investigación para comprobar hasta dónde llegan los abusos de poder, de autoridad y los graves errores que según cuentan estas historias deben de estar profundamente arraigados en la Iglesia de Dios y a todos los niveles.

Para serenar la cuestión y hacer un planteamiento un poco más realista, el autor nos hace caer en la cuenta de que en realidad él está bastante lejos de la realidad pues se dedica a estudiar y a investigar y no se sienta en un confesonario, ni tampoco tiene trato habitual con párrocos ni con capellanes de colegios.

El Catecismo como referencia para el acompañamiento

Lo más interesante y aleccionador de este libro res que solo cita los números del catecismo de la Iglesia Católica que hablan de la cuestión (2357-2359) una vez y de pasada. Esto es profundamente significativo, pues esos números han revolucionado el tratamiento de la cuestión desde 1992. Muchas veces los últimos romanos pontífices han recalado en ellos y han aparecido en los documentos magisteriales de la Nueva Evangelización

Ciertamente, los homosexuales son tratados exquisitamente en las instituciones de la Iglesia como lo que son: hijos de Dios que deben ser cuidados y atendidos y ayudados a vivir su vocación cristiana como los demás.

Precisamente, nuestro autor cuando, después de duras diatribas proféticas, aterriza en las propuestas (pp.131-152), en el fondo, lo que hará será sencillamente trasladar las ideas de los puntos del catecismo: dialogar y escucharles (129), potenciar las cualidades de esas personas y armonizar la personalidad (130), ahondar en el Nuevo Testamento y en la doctrina de los Padres para vivir el evangelio: respetarles, acogerles y enseñarles a amar y a administrar la libertad (1124, 132).

Ciertamente, nuestro autor conoce suficientemente la moral católica tal y como ha sido presentada al pueblo cristiano en el Concilio Vaticano II. El título del catecismo en su parte III es profundamente significativo: la vida en Cristo. Por eso señalará el trasfondo teológico del documento “Fiducia supplicans” publicado en diciembre de 2023.

La Iglesia desde el Concilio Vaticano II ha presentado la doctrina de la Iglesia respecto a la homosexualidad de un modo nuevo y con toda la delicadeza y afecto a esas personas que no son ni enfermas, ni necesitadas de tratamientos, sino de identificación con Jesucristo mediante la oración, los sacramentos y la compañía de la Iglesia como todos los demás cristianos.

FirmasRenata Milán Morales

Por qué la política necesita de nosotros

La Doctrina Social de la Iglesia ofrece claves para distinguir entre los principios morales irrenunciables y las distintas propuestas políticas, ayudando a votar con criterio propio sin caer en la polarización ni en las lealtades ideológicas ciegas.

31 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Hay una escena que se repite casi sin darnos cuenta cada vez que se acercan unas elecciones. Da igual si estás en la cafetería de la facultad, en el grupo de WhatsApp de tus amigos o en una comida familiar: en cuanto alguien saca el tema de la política, la conversación se vuelve insostenible. O estás con unos, o eres el enemigo. Parece que no hay término medio, ni espacio para dudar con honestidad, ni lugar para decir: «Oye, pues en esto no lo veo tan claro». Nos piden una lealtad a ciegas a una tribu ideológica, como si pensar por nosotros mismos se hubiera convertido en algo prohibido.

Esto hace que el momento de ir a votar se acaba convirtiendo en un dolor de cabeza. ¿Qué haces cuando lo que crees no cabe en un solo partido? Si te preocupa de verdad que la gente tenga un trabajo digno, un salario decente y que nadie se quede tirado, parece que el ambiente te empuja hacia un lado. Pero si al mismo tiempo defiendes la familia, la libertad para educar a los hijos o la dignidad de la vida, te encuentras con que ese mismo bando te exige tragar con un paquete entero de cosas que te chirrían por completo. Y si miras al otro lado, te pasa exactamente lo mismo. Al final te quedas con una sensación muy incómoda: la de sentir que cualquier papeleta que metas en la urna te obliga a traicionar una parte de lo que eres.

La economía y la ciencia política nos enseñan que las cosas de la sociedad son complejas y tienen muchas caras. Sin embargo, en el día a día hemos cambiado el debate serio por los trazos gruesos y el grito. Nos han hecho creer que la política es un partido de fútbol donde el que piensa diferente no solo está equivocado, sino que es una mala persona.

Por eso me parece tan potente la propuesta que hace la Doctrina Social de la Iglesia, desde que León XIII escribió la famosa Rerum Novarum hace más de un siglo. No es un programa electoral ni un sello de aprobación para ningún partido político. Es algo mucho más inteligente: romper la división entre izquierda y derecha y ordenarlo todo de arriba a abajo. ¿Cómo se traduce esto a la vida real? En algo tan sencillo como separar dos cosas que nos han enseñado a mezclar: el principio moral y el juicio prudencial.

Arriba del todo están los principios morales, lo que no se negocia. Son las cosas que de verdad importan: tratar a cada persona con dignidad, cuidar al que lo pasa mal, defender la vida o buscar el bien de todos. Eso es sagrado, no se vende por un puñado de votos ni cambia según sople el aire.

Pero justo debajo viene la estrategia y la gestión diaria: el juicio prudencial. Y aquí es donde la política se vuelve un espacio normal para hablar y debatir como personas adultas. El juicio prudencial es la pregunta práctica: «Vale, ¿cómo conseguimos ese objetivo de la mejor manera?».

Piensa en algo tan concreto como el empleo. Que todo el mundo tenga un trabajo con un sueldo justo es un principio innegociable. Nadie con dos dedos de frente va a discutir eso. Pero ¿cuál es la mejor manera de lograrlo? ¿Es mejor dar ayudas directas y regular más, o es mejor bajar impuestos y dar facilidades a las empresas para que creen puestos de trabajo? Eso no es un dogma de fe. Eso es debate económico, sentido común y discusión civilizada. Dos personas con los mismos valores pueden pensar de forma totalmente distinta sobre qué medida económica funciona mejor. Unos tirarán por una receta más social y otros por una más liberal, y los dos pueden estar actuando de corazón y con toda la buena intención. Ninguno está traicionando nada por preferir una herramienta práctica diferente.

Tener esto claro lo cambia todo cuando llega el momento de votar. Te quitas de encima la obsesión de buscar el «partido perfecto», porque sencillamente no existe. Votar no es hacer un acto de fe ni hacerte socio de un club. La regla es fácil: puedes apoyar a un candidato aunque no te guste cómo gestiona la economía o no coincidas en sus medidas prácticas, porque nadie es perfecto. Pero lo que no puedes hacer es darle tu voto a alguien que pise directamente los principios éticos más básicos.

Cuando ves las cosas así, la política deja de dar miedo y deja de sentirse como una trinchera. Empiezas a mirar la realidad con mucha más serenidad. Te das cuenta de que no necesitas que ninguna tribu te diga lo que tienes que pensar, porque tienes tus propios criterios y una libertad que nadie te puede quitar.

Quienes tenemos ganas de construir algo con sentido no necesitamos que nos suelten discursos desde ninguna tribuna. Necesitamos herramientas para pensar, perder el miedo a debatir con respeto y darnos cuenta de que entender cómo funcionan las cosas nos hace mucho más libres. Porque pararse a pensar con la cabeza bien fría no solo nos ayuda a entender el mundo, sino que nos da la fuerza para tomar nuestras propias decisiones sin que nadie decida por nosotros.

El autorRenata Milán Morales

Periodista.

España

Maite, mujer de un superviviente del accidente de Urda: «Sólo quería volver a decirle que le quería»

Mario viajaba en uno de los trenes que, el pasado miércoles 28 de octubre, chocaron a la altura de la localidad toledana de Urda, en uno terrible accidente que deja 69 muertos. Su mujer, Maite, cuenta en este testimonio la incertidumbre y el dolor, pero también la fe que les ha sostenido.

Redacción Omnes·30 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El pasado miércoles, Mario Aguado salió de casa muy temprano para viajar a Sevilla por motivos profesionales. Su mujer, Maite, se quedó en Madrid con sus tres hijos pequeños. «No nos despedimos como yo habría querido», reconoce Maite.

El matrimonio ha regresado a España tras una misión evangelizadora especialmente difícil y atravesaba una etapa de incertidumbre. «Me despedí de él enfadada, sin decirle cuánto le quería», reconoce Maite. Horas después, mientras hacía unos recados, Maite leyó un mensaje en el grupo familiar: «Accidente de tren en Toledo». Inmediatamente pensó en Mario, que viajaba hacia Sevilla y no respondía a sus llamadas.

«Empecé a pensar que podía estar muerto, que le había dejado marcharse sin decirle cuánto le quería, que mis hijos crecerían sin su padre». La angustia se apoderó de ella hasta que recibió una llamada de su padre: Mario estaba vivo, aunque tenía una pierna gravemente herida.

Vivo, pero grave

Comenzaron entonces las horas más largas de su vida. Sin saber dónde estaba su marido ni a qué hospital sería trasladado, Maite esperaba desesperadamente noticias. Finalmente, una mujer que se encontraba en el lugar del accidente consiguió llamarla para tranquilizarla: Mario estaba siendo atendido, consciente de lo ocurrido, aunque muy medicado.

En medio de aquella incertidumbre, Maite encontró refugio en su fe. «Dios es su padre. Va a venir. Con pierna, sin pierna, da igual. Va a venir conmigo y con los niños», repetía mientras rezaba por él.

Pero lo que más profundamente la conmovió fue descubrir que, mientras ella intentaba localizar a Mario, él, herido y asustado, solo quería hacerle llegar un mensaje. No dejaba de pedir a quienes le auxiliaban: «Dile a Maite que la quiero, que la quiero. Dile a los niños que les quiero, que les cuide, que les quiero».

«Esto es algo que nunca voy a olvidar: que en este negro día, mientras yo buscaba desesperadamente a mi marido, él solo buscaba la manera de decirme que me quería. Y como él todavía no podía hacerlo, no paró hasta encontrar a alguien que me lo dijera».

Reencuentro en el hospital

Mario fue finalmente trasladado al Hospital Universitario de Toledo, donde tuvo que ser intervenido quirúrgicamente de urgencia por sus graves lesiones. Cuando Maite consiguió llegar hasta él, lo encontró rodeado de cables, con heridas y todavía aturdido por la medicación.

Al verla, Mario abrió los ojos y exclamó: «¡Mi mujer!». «Le abracé y entonces, solo entonces, respiré», recuerda emocionada.

Mario lloraba, pedía perdón y agradecía continuamente la ayuda recibida. Repetía los nombres de las personas que le habían auxiliado, consciente de que habían sido fundamentales para salvarle. También confesó a Maite que durante horas había temido quedarse parapléjico o perder una pierna.

«Tenemos una nueva oportunidad. Dios es bueno»

Aquella experiencia ha marcado profundamente al matrimonio. Para Maite, ha supuesto comprender de una forma nueva la fragilidad de la vida y la importancia de expresar el amor incluso en los momentos difíciles.

«Aquel día entendí que hay palabras que no deben nunca, nunca, dejarse para después, y que para un matrimonio, decirse “te quiero” es siempre urgente, a cualquier hora, pues uno no sabe si cinco minutos después lo va a poder decir».

Profundamente creyentes, Maite y Mario han encontrado consuelo en su fe, en sus familias y en las oraciones de su comunidad cristiana de San Pedro, en Alcobendas. Su agradecimiento se extiende también a los equipos de emergencia, sanitarios y personas que ayudaron a Mario, sin olvidar el sufrimiento de las demás víctimas y sus familias.

«Tenemos, gracias a Dios, una nueva oportunidad, una vida entera por reconstruir, tres hijos pequeños que nos esperan y tantas cosas pendientes entre nosotros. Solo me quedan fuerzas para dar gracias a Dios por darnos esta nueva oportunidad de vivirlas. Por eso, y porque es bueno».

Vaticano

El Vaticano reúne a científicos y expertos en IA para abordar los desafíos éticos de esta tecnología

El Papa León XIV recibió a los participantes de un encuentro organizado por la Pontificia Academia para la Vida y el Future of Life Institute, centrado en la responsabilidad humana, la seguridad de los sistemas inteligentes y la dignidad de la persona.

Redacción Omnes·30 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Destacados investigadores y expertos internacionales en Inteligencia Artificial se reunieron este viernes 30 de octubre en el Vaticano para dialogar sobre el futuro de esta tecnología, sus riesgos emergentes y la responsabilidad de la comunidad científica y de las instituciones públicas en su desarrollo al servicio del bien común.

El encuentro, titulado El futuro de la IA: un diálogo entre el Vaticano y el mundo científico sobre los avances y las aplicaciones de las tecnologías inteligentes, fue organizado conjuntamente por la Pontificia Academia para la Vida y el Future of Life Institute y se celebró en la Casina Pío IV.

Entre los participantes se encontraban Stuart Russell, profesor de Informática de la Universidad de California en Berkeley y presidente de la Asociación Internacional para una IA Segura y Ética; Max Tegmark, físico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y presidente del Future of Life Institute; y otros investigadores y especialistas en gobernanza de la inteligencia artificial.

Durante la jornada, los participantes mantuvieron un diálogo con la Comisión Vaticana sobre Inteligencia Artificial, creada por León XIV en mayo de 2026 para coordinar la respuesta de las instituciones vaticanas ante las implicaciones de esta tecnología para la humanidad y la Iglesia.

El control humano de la Inteligencia Artificial

Uno de los principales asuntos abordados fue cómo preservar un control humano significativo a medida que los sistemas de Inteligencia Artificial adquieren mayor autonomía. También se trataron cuestiones como la seguridad y fiabilidad de estos sistemas, la identificación de responsabilidades humanas y la necesidad de traducir los principios éticos en mecanismos efectivos de protección, verificación y gobernanza.

Los expertos reflexionaron asimismo sobre las consecuencias de la IA avanzada para el trabajo, la libertad, la concentración del poder tecnológico, las desigualdades globales y la dignidad humana.

Durante el encuentro, los participantes fueron recibidos en audiencia por el papa León XIV en el Palacio Apostólico. La reunión se enmarca en el enfoque que el Pontífice ha expuesto en su encíclica Magnifica Humanitas, donde destaca la importancia del diálogo entre la Iglesia y la comunidad científica.

En concreto, el documento señala: «Al abordar numerosas cuestiones específicas, la Iglesia no pretende ofrecer “una opinión definitiva”, sino que reconoce la importancia de escuchar la investigación científica y de fomentar un debate serio y honesto entre los expertos, acogiendo al mismo tiempo la diversidad de opiniones» (Magnifica Humanitas, 23).

«Mantener a la persona humana al mando»

El cardenal Michael Czerny, en representación de la Comisión Vaticana sobre Inteligencia Artificial, explicó que el objetivo es «escuchar a todos los que trabajan en este ámbito —en la investigación, la empresa y las políticas públicas— y reflexionar juntos sobre cómo puede la Iglesia cumplir mejor su misión pastoral y profética».

Esta misión, añadió, consiste en dar testimonio de la dignidad de la persona humana y promover el bien común, procurando que «las personas y comunidades vulnerables no se queden atrás».

Por su parte, el presidente de la Pontificia Academia para la Vida, el arzobispo Renzo Pegoraro, destacó que el valor del encuentro reside en poner en diálogo perspectivas diferentes. «Los científicos, las instituciones y la Iglesia se acercan a la Inteligencia Artificial desde puntos de vista diferentes, pero compartimos una pregunta fundamental: ¿cómo podemos orientar su desarrollo para que siga estando verdaderamente al servicio de la persona humana y del bien común?», afirmó.

También intervino el sacerdote Paolo Benanti, de la Universidad LUISS y la Fundación RenAIssance, quien subrayó la necesidad de pasar de los principios éticos a medidas concretas: «Lo que hoy han pedido quienes construyen y estudian estos sistemas es algo más difícil: normas vinculantes, instituciones capaces de verificar y una persona que responda por cada decisión en la que intervenga una máquina».

Benanti recordó que la Inteligencia Artificial es una tecnología creada por el ser humano y, por tanto, susceptible de ser gobernada. «La pregunta ahora es para qué sirve la Inteligencia Artificial y quién responde por ella», señaló. A su juicio, la tarea consiste en convertir los principios de Magnifica Humanitas en instituciones capaces de «mantener a la persona humana al mando de las herramientas que creamos».

Los riesgos de una IA sobrehumana

Entre las intervenciones recogidas en el documento difundido a los medios destaca la de Stuart Russell, quien advirtió de los riesgos de la trayectoria que siguen algunos desarrolladores de inteligencia artificial. «Los principales desarrolladores de IA están siguiendo una trayectoria destinada a producir máquinas sobrehumanas; reconocen que, si lo consiguen, existe una alta probabilidad de que todos los seres humanos mueran», afirmó.

Russell pidió abandonar ese camino y apostar por sistemas que permanezcan bajo control y promuevan los intereses humanos.

Max Tegmark, por su parte, señaló que algunos directivos de empresas de inteligencia artificial han pronosticado que «la IA estará al mando, no los seres humanos». Ante este escenario, consideró que «con un sólido liderazgo moral, el Vaticano puede contribuir a orientar el desarrollo de la IA hacia un camino mejor, centrado en el ser humano».

El encuentro forma parte del compromiso de la Santa Sede con las implicaciones éticas y humanas de la inteligencia artificial, que incluye también la iniciativa Rome Call for AI Ethics y el trabajo de la Comisión Vaticana sobre Inteligencia Artificial.

Vaticano

La Comisión Católica Internacional de Migración celebra su 75.º aniversario en Roma

La Comisión Católica Internacional de Migración (CCIM) reunirá a su Consejo del 10 al 12 de noviembre en Roma para reflexionar sobre los desafíos de la movilidad humana, elegir a su nuevo presidente y aprobar su estrategia para los próximos cuatro años.

Redacción Omnes·30 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

La Comisión Católica Internacional de Migración (CCIM) celebrará su 75.º aniversario con una reunión de su Consejo en la Casa La Salle de Roma, del 10 al 12 de noviembre. El encuentro congregará a representantes de las Conferencias Episcopales nacionales y de las Iglesias locales de distintos países del mundo.

Creada en 1951 gracias a los esfuerzos del Papa Pío XII, monseñor Giovanni Battista Montini, futuro Papa Pablo VI, y el laico estadounidense James Norris, la CCIM lleva 75 años protegiendo y atendiendo a personas desarraigadas, entre ellas refugiados, solicitantes de asilo, desplazados internos, víctimas de la trata de personas y migrantes. Su labor se desarrolla con independencia de la religión, la raza, el origen étnico o la nacionalidad de las personas atendidas.

Los desafíos de la movilidad humana

Durante los días 10 y 11 de noviembre, los miembros del Consejo reflexionarán sobre la situación mundial de la movilidad humana y los desafíos específicos a los que se enfrenta la Iglesia en los distintos continentes. Además, elegirán a un presidente y aprobarán una nueva estrategia para los próximos cuatro años.

Entre los principales ponentes figuran el cardenal Fabio Baggio, proprefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral; Filippo Grande, 111.º alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, y Christine Nathan, presidenta de la CCIM y miembro del mismo dicasterio.

75 años de la Convención sobre los Refugiados

El 12 de noviembre, la CCIM se unirá a Caritas Internationalis, al Servicio Jesuita a Refugiados y al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) para organizar el encuentro «Celebrar los 75 años de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Estatuto de los Refugiados: perspectivas de fe y compromisos morales».

Esta jornada, que se desarrollará durante media jornada, abordará cómo los compromisos morales basados en la fe para proteger a las personas refugiadas pueden contribuir a preservar la Convención.

Entre los ponentes estarán Francesca Bonelli, representante del ACNUR en Italia, ante la Santa Sede, en Malta y en San Marino; Peter Prove, director de la Comisión de las Iglesias para los Asuntos Internacionales, y Davide Bernocchi, secretario general de la CCIM.

La celebración del aniversario se enmarca en la llamada de la Iglesia a acoger a las personas migrantes. En su exhortación apostólica Dilexi te, el Papa León XIV recuerda que «en cada migrante rechazado, es Cristo mismo quien llama a las puertas de la comunidad».

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América Latina

“Ante las catástrofes, solo puedo ayudar a descubrir que, en medio de la tragedia, está Dios”

El sacerdote Txuo Rodríguez, responsable de Unidos en la Misión, de Venezuela, explica cómo superan las consecuencias de los seísmos cuatro meses después  

José María Navalpotro·30 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Hace cuatro meses, Venezuela vivía unos terremotos que causaron dolor y miles de víctimas humanas e incalculables daños materiales, en un país que ya vivía desde hace años en crisis. Pasado ese tiempo, alejado del foco de actualidad, ¿cómo se reconstruye el país? Jesús Rafael Rodríguez Villarroel, Txuo, es un sacerdote jesuita que dirige Unidos en la Misión, una fundación que canaliza parte de las ayudas a las víctimas de los seísmos y que trabaja con Manos Unidas.

El P. Txuo ha explicado en Madrid, en la sede de Manos Unidas, cómo es el trabajo que realizan a cuatro meses de la catástrofe natural. Niega que haya acabado la emergencia, aunque se haya ido el foco informativo: “la emergencia acaba cuando las familias pueden recuperar una vida digna y segura. Cuando las familias recuperan su hogar y los niños, su aula. Por eso Venezuela sigue en emergencia”.

Asegura que “hay heridas que no se reparan con obras. Los edificios, sí. Pero el duelo y la pérdida, no. Necesitan acompañamiento. Por eso en Unidos por la misión hemos trabajado en la recuperación psico-social”.

Destaca que “estos terremotos vinieron en un momento en que ya estábamos en una crisis”. En cuanto a la situación política, afirma: “para nosotros es importante seguir remando en unidad y reconciliación. Es ocasión de abandonar diferencias, dejar el espíritu mezquino. Hay que sumar capacidades”

De todo lo vivido en el terremoto, ¿cuál ha sido el daño más grave que permanece?

-Las cifras materiales son enormes: se estiman pérdidas por 37.000 millones de dólares y se necesitan más de 21.000 millones para la recuperación. Pero hay pérdidas que no caben en ningún presupuesto: las vidas que se apagaron, las familias que quedaron sin hogar y los niños que perdieron sus escuelas.

Desde lo que hemos vivido acompañando esta emergencia, creo que una de las heridas más profundas es la pérdida de seguridad. Después de que la tierra tiembla, muchas personas siguen viviendo con miedo, angustia e incertidumbre. Recuperar las casas y las escuelas es indispensable; ayudar a las personas a recuperar la confianza, la estabilidad y la esperanza también lo es.

Los venezolanos se han volcado, y la gente del exterior. Comprobar esta generosidad, ¿es obtener el beneficio que se puede sacar dentro de tanta catástrofe material?

-Sí. En medio de tanta pérdida, hemos visto a la gente desbordarse para ayudar: compartir lo que tenía, acompañar a quien lo había perdido todo y ponerse al servicio de los demás. Ha salido lo mejor del venezolano: una solidaridad profundamente arraigada en nuestra cultura.

No llamaría “beneficio” a una catástrofe ni diría que el sufrimiento era necesario. Pero sí hemos visto nacer, en medio de él, un bien moral y espiritual: la conciencia de que nadie se salva solo y de que la esperanza también se construye con las manos tendidas. Para quienes vivimos la fe, ahí reconocemos a Dios: en la solidaridad que cuida y sostiene la vida.

Doscientos mil niños sin escuela

¿Cuántas familias quedaron sin hogar y niños sin escuela y a cuántos han podido ayudar ustedes?

-Más de 17.345 familias quedaron sin vivienda. En cuanto a la educación, cerca de 400 escuelas fueron afectadas, con impacto en alrededor de 200.000 niños, niñas y adolescentes. No tenemos una cifra exacta de cuántos dejaron de asistir a clases. En las obras de la Compañía de Jesús fueron afectados 34 centros de Fe y Alegría, además de otros colegios e instituciones.

Desde nuestra respuesta inmediata, alcanzamos a más de 87.000 personas y movilizamos más de 645 toneladas de ayuda humanitaria. Detrás de esas cifras hubo familias acompañadas y comunidades que recibieron apoyo para empezar a recuperar su vida cotidiana.

Este tipo de catástrofes, ¿hacen que la gente se vuelva más a Dios o le reprochan esos males?

-Puede ocurrir ambas cosas, incluso en una misma persona: ante el dolor, algunos se vuelven más a Dios; otros le preguntan por qué permite tanto sufrimiento. En nuestra experiencia, ambas reacciones merecen respeto y acompañamiento.

Como sacerdote, no busco dar respuestas fáciles, sino estar cerca, escuchar y ayudar a descubrir que, en medio de la tragedia, Dios se hace presente en la oración, en el consuelo y en la solidaridad de quienes no dejan sola a la gente.

Manos unidas
Txuo Rodríguez, a la derecha de la imagen, en rueda de prensa en la sede de Manos Unidas en Madrid.
FirmasAlberto Sánchez León

Habitar el silencio: la atención como camino hacia lo esencial

En una sociedad dominada por la prisa y la sobreestimulación, recuperar el silencio, la atención y la contemplación permite profundizar en el conocimiento, descubrir lo esencial y vivir con mayor libertad.

30 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

Vivimos en una época que parece haber convertido la atención en un bien escaso. Las imágenes se suceden, las noticias se multiplican y las notificaciones reclaman constantemente nuestra mirada. Apenas comenzamos a prestar atención a algo cuando otro estímulo nos invita a abandonarlo. Sin embargo, pocas veces nos preguntamos qué perdemos cuando dejamos de atender verdaderamente a las cosas.

Atender no consiste simplemente en mirar, escuchar o recibir información. Significa estar presentes, conceder tiempo a lo que tenemos delante y permitir que la realidad se manifieste más allá de nuestras expectativas. Atender a una persona supone reconocer que no se agota en la primera impresión; atender a un libro implica aceptar que su sentido no siempre se revela en una lectura apresurada. La atención nos saca de nosotros mismos y nos abre al mundo.

El filósofo Byung-Chul Han, en obras como La sociedad del cansancio y Vida contemplativa, advierte sobre las consecuencias de una cultura dominada por el rendimiento, la hiperactividad y la exigencia permanente de producir. El individuo contemporáneo se convierte en su propio vigilante, obligado a aprovechar el tiempo y mantenerse constantemente ocupado. En estas condiciones, la atención se fragmenta y queda sometida a una sucesión interminable de estímulos.

El problema no es únicamente que nos distraigamos, sino que perdamos la capacidad de demorarnos. Leemos sin asimilar, escuchamos sin comprender y miramos sin ver. Recuperar la atención exige transformar nuestra relación con el tiempo: aprender a permanecer y aceptar que algunas experiencias solo revelan su significado a quien sabe esperar.

La quietud como condición del pensamiento

La quietud no es pasividad ni ausencia de actividad. Es una disposición interior que permite distinguir lo esencial de lo accesorio. Una persona puede permanecer inmóvil y estar completamente dispersa; también puede trabajar intensamente desde la serenidad. La verdadera quietud consiste en no quedar sometidos a la agitación permanente.

En una cultura que identifica el valor personal con la productividad, detenerse puede provocar culpa. Incluso el descanso se justifica porque permite trabajar después con mayor eficacia. De este modo, hasta las pausas quedan sometidas a la lógica de la utilidad.

Han cuestiona esta reducción de la existencia a la actividad. En Vida contemplativa, reivindica una inactividad que no constituye una carencia, sino una posibilidad humana fundamental. Escuchar música sin otra finalidad, contemplar un paisaje o pasear sin destino son experiencias en las que la vida deja de ser una tarea que debemos realizar y se convierte en una realidad que podemos habitar.

La quietud abre, además, un espacio para que el pensamiento madure. Las ideas importantes necesitan tiempo para relacionarse y adquirir profundidad. A menudo comprendemos una conversación horas después de haberla mantenido o encontramos una solución cuando dejamos de perseguirla obsesivamente. El pensamiento requiere esfuerzo, pero también receptividad, espera y descanso.

Detenerse significa igualmente aceptar que no todo puede resolverse de inmediato. Aprender a convivir con las preguntas, sin exigir respuestas instantáneas, favorece una inteligencia más paciente y abierta a la verdad.

Jean Guitton: el recogimiento como camino hacia el conocimiento

En sus reflexiones sobre el trabajo intelectual, Jean Guitton destaca la importancia de la disciplina interior, la concentración y el cultivo personal. Pensar no consiste únicamente en acumular lecturas o información, sino en ordenar la vida interior, seleccionar lo esencial y crear las condiciones para que una idea pueda desarrollarse.

Esta perspectiva resulta especialmente pertinente en nuestro tiempo. Tenemos acceso a más información que nunca, pero esa abundancia no garantiza una comprensión más profunda. Saber muchas cosas no equivale necesariamente a comprenderlas. La información se transforma en conocimiento cuando podemos relacionarla, examinarla críticamente y descubrir su significado.

El recogimiento no significa encerrarse en uno mismo, sino crear una distancia respecto del ruido para regresar a la realidad con una mirada más lúcida. Cuando dejamos de reaccionar continuamente a los estímulos, comenzamos a distinguir entre lo que verdaderamente nos importa y aquello que simplemente reclama nuestra atención.

Esta disciplina tiene también una dimensión ética. Pensar exige reconocer los propios errores, revisar las convicciones y aceptar que nuestra perspectiva es limitada. La concentración no consiste únicamente en mantener la mente fija sobre un objeto, sino en comprometerse con la búsqueda de la verdad.

La quietud, por tanto, no nos aleja de la acción: la prepara. Antes de hablar conviene escuchar; antes de juzgar, comprender; antes de decidir, examinar. La pausa introduce una distancia entre el estímulo y la respuesta, y en ella aparece la posibilidad de actuar libremente.

Sertillanges: el silencio y la vida intelectual

En La vida intelectual, el dominico francés Antonin-Dalmace Sertillanges sostiene que el trabajo intelectual necesita unas condiciones interiores que no pueden improvisarse. La lectura, el estudio y la escritura requieren disciplina, recogimiento y capacidad para apartarse de las distracciones.

El silencio constituye una condición fundamental del pensamiento. No se trata de eliminar todos los sonidos, sino de construir un espacio interior en el que la mente pueda concentrarse. Esto exige decisiones concretas: limitar las interrupciones, ordenar el tiempo, leer con profundidad y renunciar a ciertos estímulos que nos impiden permanecer atentos.

Sertillanges comprende que la vida intelectual no depende únicamente de momentos excepcionales de inspiración. Es una forma de vida que se cultiva mediante hábitos. La constancia permite que las intuiciones se conviertan en ideas elaboradas y que las lecturas dejen una huella duradera. Sin continuidad, la experiencia intelectual se reduce a una sucesión de impresiones.

El recogimiento, sin embargo, no debería entenderse como una técnica destinada exclusivamente a aumentar la productividad. Su valor consiste en disponer a la persona para recibir aquello que merece ser pensado. Hay que aprender a escuchar antes de responder, a leer sin prisa y a permanecer ante una dificultad sin buscar inmediatamente una salida.

Desde perspectivas diferentes, Sertillanges y Han coinciden en la necesidad de proteger la atención frente a la dispersión. Pero también nos recuerdan que el pensamiento pierde su sentido cuando solo se valora por los resultados que produce.

La contemplación: aprender a mirar de nuevo

La contemplación es una forma de atención más profunda. Consiste en dejar de considerar las cosas únicamente desde el punto de vista de su utilidad y permitir que se manifiesten en su propia realidad. Contemplar es mirar sin apresurarse a convertir lo contemplado en un instrumento o una posesión.

Podemos experimentar esta disposición ante una obra de arte, durante un paseo por el bosque o en la conversación con una persona querida. En todos estos casos, necesitamos renunciar al protagonismo del yo y dejar de preguntarnos exclusivamente qué nos aporta la experiencia.

En El aroma del tiempo, Han relaciona la crisis contemporánea de la experiencia con la aceleración y la pérdida de formas de duración. Cuando cada instante queda subordinado al siguiente, la vida se convierte en una sucesión de acontecimientos sin continuidad ni profundidad. La contemplación se opone a esta fragmentación: no se trata de acumular experiencias, sino de permanecer en ellas hasta que puedan transformarnos.

Contemplar significa aprender a mirar lo aparentemente insignificante: una hoja movida por el viento, la luz sobre una pared o el silencio que sigue a una conversación. Estas cosas no necesitan adquirir un valor extraordinario; basta con que nuestra mirada deje de pasar por encima de ellas.

Esta actitud tiene consecuencias éticas. La naturaleza deja de ser un simple recurso; el otro deja de ser alguien a quien valorar según su utilidad; y el tiempo deja de ser algo que debemos aprovechar hasta el último minuto. La contemplación nos recuerda que existen bienes cuyo valor depende precisamente de que no intentemos poseerlos.

La atención, la quietud y la contemplación forman parte de una misma disposición hacia la realidad. La atención nos permite dirigir la mirada; la quietud hace posible sostenerla sin quedar sometidos a la agitación; y la contemplación transforma esa mirada en una experiencia de comprensión y apertura.

Cultivarlas requiere prácticas sencillas: leer sin consultar constantemente el teléfono, caminar sin necesidad de registrar cada instante, escuchar sin preparar de antemano nuestra respuesta o reservar unos minutos para permanecer en silencio. No se trata de rechazar la tecnología, el trabajo o la actividad, sino de evitar que ocupen todo el espacio de nuestra existencia.

Han nos invita a recuperar el valor de la inactividad; Guitton nos recuerda la importancia del recogimiento para pensar; Sertillanges nos muestra que la vida intelectual exige disciplina, concentración y silencio. Sus reflexiones convergen en una convicción: la profundidad no nace de acumular estímulos, sino de establecer una relación más paciente con aquello que merece nuestra presencia.

Recuperar la atención significa recuperar una parte esencial de nuestra libertad. La quietud nos devuelve la posibilidad de elegir, y la contemplación nos enseña a permanecer ante el mundo sin reducirlo a nuestros intereses.

Quizá la tarea más urgente de nuestro tiempo no consista en aprender a hacer cada vez más cosas, sino en recuperar la capacidad de estar verdaderamente en aquello que hacemos. La atención es una forma de cuidado; la quietud, una condición para ejercerlo; y la contemplación, una manera de reconocer el valor de lo real. Allí donde aprendemos a detenernos, el mundo deja de ser una sucesión de estímulos y vuelve a presentarse como una realidad digna de ser conocida, respetada y amada.

El autorAlberto Sánchez León

Evangelio

El legado del amor. Todos los fieles difuntos (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas de Todos los fieles difuntos (A) correspondiente al día 2 de noviembre de 2026.

Vitus Ntube·30 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

En la conmemoración litúrgica de los Fieles Difuntos, la Iglesia dirige su atención a todos aquellos que nos han precedido marcados con el signo de la fe. Les ofrecemos nuestro recuerdo y nuestras oraciones precisamente porque creemos en la resurrección de Cristo. Cada vez que la comunidad cristiana se reúne para celebrar un funeral, no lo hace únicamente por el difunto, sino ante todo por Cristo resucitado, que conoce el camino para salir del sepulcro.

Esta es la fe que se expresa en el Evangelio de san Juan. Jesús dice a Marta: “Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto? Ella le contestó: ‘Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo‘”.

Esta profunda convicción en la victoria de Cristo sobre la muerte nos impulsa a rezar por los difuntos. No los olvidamos, porque sabemos que viven en Cristo. Aunque permanecen para siempre en nuestro corazón, sabemos que están más seguros en el corazón de Cristo.

Por eso la Iglesia nos anima, especialmente durante el mes de noviembre, a visitar el cementerio. Visitar el cementerio despierta esta memoria sagrada. Es un lugar de memoria y de esperanza. En su novela Padres e hijos, Iván Turguénev recoge la conmovedora gracia de un matrimonio anciano que visita la tumba de su hijo: “¿Puede ser que sus oraciones, sus lágrimas sean inútiles? ¿Puede ser que el amor, el amor sagrado y entregado, no sea todopoderoso? ¡Oh, no! Por muy apasionado, pecador y rebelde que sea el corazón escondido en la tumba, las flores que crecen sobre ella nos miran serenamente con sus ojos inocentes; no nos hablan solamente de la paz eterna, de esa gran paz de la naturaleza “indiferente”; nos hablan también de la reconciliación eterna y de la vida sin fin”.

La vida brota del lugar de la muerte; el sepulcro no tiene la última palabra. Las flores que colocamos sobre las tumbas durante el mes de noviembre reflejan esta verdad: la vida atraviesa la muerte para entrar en la gloria. Las flores no son simples adornos. El poeta italiano Ugo Foscolo, en su poema De los sepulcros, reflexionó sobre por qué los vivos visitan a los muertos, destacando lo que él llamó el “legado del amor” o “legado de los afectos” (eredità d’affetti). Aunque su visión de las tumbas carece de la plenitud de los ideales cristianos, la expresión contiene una profunda verdad.

Recordar a los muertos nos confronta con nuestra propia mortalidad. Nos invita a dejar tras nosotros un legado de amor, tanto en la tierra como, sobre todo, en Cristo. No queremos vivir únicamente en el corazón de nuestros seres queridos, sino, ante todo, en el corazón de Cristo. A través de nuestras oraciones y nuestras visitas, honramos la memoria de los difuntos. Y, cuando llegue nuestro momento, nuestro legado no quedará conservado solamente en las oraciones de quienes dejemos atrás, sino eternamente en el corazón de Cristo.

España

León XIV, “vivamente apenado”, reza por las víctimas del accidente de Urda

Por medio de un telegrama del cardenal Parolin, el Santo Padre comunica que ha ofrecido sufragios por el eterno descanso de los fallecidos  

Redacción Omnes·29 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

León XIV ha manifestado sentirse “vivamente apenado” tras el siniestro ferroviario acontecido ayer 28 de octubre, en Urda, Toledo por la colisión de dos trenes de alta velocidad, según informa Vatican News.

Mediante un telegrama firmado por el Secretario de Estado, Card. Pietro Parolin, el Santo Padre ofreció sufragios por “el eterno descanso de los difuntos” y envió “su sentido pésame a los familiares de los fallecidos, junto con sus expresiones de consuelo, viva solicitud y deseos de pronto restablecimiento de los heridos”.

El Santo Padre exhorta en su mensaje a los miembros de los equipos de rescate a “perseverar en los trabajos de socorro y asistencia”. Concluye impartiendo a todos la bendición apostólica, “como signo de esperanza en el señor resucitado”.

La Conferencia Episcopal española emitió ayer, el mismo día del accidente, un comunicado en el que se unía al dolor de las personas afectadas y solicitaba oraciones por los afectados.

Mundo

Holywins: los católicos ofrecen una alternativa alegre a Halloween

Familias católicas de Europa impulsan Holywins, una celebración que invita a descubrir la alegría de la santidad y el sentido cristiano del Día de Todos los Santos.

OSV / Omnes·29 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

En toda Europa, las familias católicas están convirtiendo Halloween en una celebración de la luz, la vida y la santidad. Conocido como «Holywins» (un juego de palabras entre «Holy» y » Halloween «), el movimiento comenzó en París en 2002 y desde entonces se ha extendido a Polonia, Bélgica, Italia, España y otros países.

En lugar de disfrazarse de fantasmas o monstruos, los niños se visten de santos y ángeles, participando en alegres desfiles, juegos y servicios religiosos que realzan la alegría del Día de Todos los Santos el 1 de noviembre. Durante más de dos décadas, esta tradición se ha extendido más allá de Europa, inspirando a las familias a redescubrir la belleza de la santidad y convirtiéndose en una oportunidad para manifestar la fe en público.

Aprender de los santos

En la escuela infantil Strumienie, en Józefów, a las afueras de Varsovia, la capital de Polonia, profesores y padres organizan un baile de Todos los Santos que convierte la catequesis en un juego.

«El baile de Todos los Santos en nuestra escuela infantil surgió de la necesidad de celebrar y compartir la alegría», dijo Katarzyna Astrachancew, subdirectora de educación y desarrollo.

«Gracias a este evento, los niños aprenden sobre sus santos patronos. No es solo una especie de catequesis, sino también un espacio para construir comunidad y crear recuerdos inolvidables», declaró a OSV News.

Durante el evento, los niños vienen disfrazados de sus santos favoritos. Astrachancew comentó que la actividad une a familias enteras. «Animamos a las familias a no alquilar disfraces, sino a confeccionarlos ellas mismas. A menudo, los hermanos mayores preparan un disfraz para los más pequeños, aprendiendo así que la familia es un equipo.»

Una necesidad de alegría

Aunque reconoce que la celebración inevitablemente se compara con Halloween , Astrachancew prefiere una perspectiva más amplia. «En cierto modo, sí , es una alternativa», declaró a OSV News. Añadió que no diría que Holywins se organiza para contrastar con Halloween , sino más bien «una forma de satisfacer la necesidad de alegría dentro de la cultura en la que vivimos».

Para ella, el evento no representa tanto un rechazo a Halloween como una expresión positiva de la identidad católica . «Muestra la belleza de nuestra cultura y el llamado universal a la santidad», añadió.

En otras partes de Polonia, pueblos y parroquias han trasladado la celebración al aire libre, denominando a las marchas públicas de niños vestidos de santos como «Bailes de Todos los Santos», que se han convertido en una manifestación pública de fe. En Libiaz, una ciudad del sur de Polonia, más de mil niños y familias participan cada año en un alegre desfile de Holywins.

Los participantes desfilan por las calles vestidos de santos, ondeando estandartes y cantando himnos, antes de reunirse para la misa y una celebración comunitaria con bebidas y dulces. Los organizadores lo describen como una «procesión de vida y luz» que busca demostrar que la fe puede ser festiva y pública.

El verdadero significado del Día de Todos los Santos

Escenas similares se repiten más al oeste, en Bélgica, donde Holywins se ha convertido en una fiesta familiar anual. Jacques Galloy, un laico católico de Lieja y organizador desde hace mucho tiempo, explicó que el movimiento comenzó en 2008 entre familias de la Comunidad Emmanuel que querían «restaurar el verdadero significado del Día de Todos los Santos».

«Niños, padres y abuelos se reúnen para un día de alegría», declaró Galloy a OSV News.

El evento que se celebra en Hannut, una localidad del centro de Bélgica, atrae cada año a unos 180 participantes.

«En una sociedad que a menudo evita hablar de la muerte, Halloween al menos abre un diálogo», dijo. «Pero lo hace a través de símbolos oscuros y morbosos. Holywins responde presentando el Día de Todos los Santos como una celebración de la esperanza».

Durante todo el día, los niños belgas visitan estaciones de juegos dirigidas por adolescentes, aprendiendo sobre los santos a través de representaciones teatrales, manualidades y música. Hay una adoración adaptada para niños y, por supuesto, el «Buffet Sagrado», con gofres belgas, crepes y chocolate caliente. El día culmina con un concierto de música cristiana.

«Es una verdadera fiesta familiar», dijo Galloy. «Una celebración de la vida, no del miedo».

La idea se está extendiendo rápidamente. Galloy señaló que las celebraciones de Holywins ahora se realizan en Francia, España, Italia e incluso Latinoamérica. «Es alentador ver a tantas familias redescubrir la alegría de la santidad», afirmó.

Alternativas a Halloween

En Italia, el 31 de octubre, muchas parroquias organizan iniciativas locales como alternativas espirituales a Halloween . En todo el país, las parroquias invitan a los niños a disfrazarse de santos o ángeles y a participar en procesiones por las calles. Algunas comunidades organizan veladas de adoración y música.

La parroquia de San Antonio Abad en Turín, por ejemplo, puso en marcha la iniciativa «Un santo per amico», o «Un santo para un amigo», que invita a las familias y a los niños a elegir un santo, conocer su vida y seguir su ejemplo a diario.

España también ha acogido con entusiasmo la idea de los Holywin.

La diócesis de Getafe, en las afueras de Madrid, puso en marcha su propia edición de «Holywins», o «la santidad gana» en español, para el 31 de octubre, invitando a «niños, jóvenes, familias y adultos a un día de alegría, luz y testimonio cristiano» en varias parroquias de la diócesis.

En la diócesis de Córdoba, la escuela Gaudium distribuyó material catequético para Holywins 2025, animando a las parroquias y escuelas a preparar talleres, juegos y actividades relacionadas con los santos antes del Día de Todos los Santos.

Bajo el lema «Estar siempre unido a Jesús, este es el plan para mi vida», la escuela eligió a San Carlos Acutis, autor de esas palabras y canonizado el 7 de septiembre, como santo patrón para 2025.

«La muerte no es el final»

En toda Europa, las iniciativas de Holywin comparten un denominador común. No son meras reacciones contra Halloween , sino afirmaciones de esperanza que recuerdan tanto a niños como a adultos que la alegría cristiana puede brillar en cualquier cultura. El tono es festivo, pero arraigado en la fe.

Como lo expresó el organizador belga Galloy: «Creemos que la muerte no es el final, sino un paso hacia la luz. Honremos a nuestros difuntos, pero también celebremos la vida más allá de la muerte».

El autorOSV / Omnes

Foco

¡Tengo una familia! El riesgo del familismo y la autorreferencialidad en la sociedad y en la Iglesia

El familismo amoral antepone los intereses familiares y personales al bien común, una práctica que debilita la confianza en las instituciones y contradice la visión cristiana de una humanidad llamada a vivir como una sola familia.

Gerardo Ferrara·29 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

La situación política, económica y social en Europa y en el mundo es, en los últimos tiempos, especialmente complicada, por no decir dramática.

Escándalos, revueltas, luchas de poder, corrupción y procesos judiciales han minado la confianza de los ciudadanos en las instituciones que deben representarlos. 

Al hablar con algunos amigos italianos, españoles, latinoamericanos y de Oriente Medio, pero también estadounidenses, hemos podido constatar una deriva similar en sus respectivas sociedades, además de la persistencia de un fenómeno común que ha sido especialmente criticado en los escritos y declaraciones de los dos últimos pontífices, Francisco y León XIV.

El «familismo» amoral

«Tengo familia» es una expresión icónica italiana, acuñada por el escritor e intelectual Leo Longanesi, que pretende representar la mala conducta, presente en cierta «cultura latina», de encubrir o avalar determinados delitos o comportamientos indebidos (como robar, no pagar impuestos, sobornar y ser sobornado) con la excusa de hacerlo por la propia familia, o en cualquier caso por una razón válida y justificable. Aunque esta expresión corre el riesgo de alimentar prejuicios y estereotipos sobre la sociedad y la cultura latina, podría, no obstante, ser representativa de una cierta tendencia «romana» (y por «romana» no nos referimos a la ciudad de Roma) a «normalizar», o a aceptar como hechos consumados, una serie de actitudes completamente erróneas en nombre de un supuesto «interés superior».

En el ámbito secular, por ejemplo, esto podría desembocar en el denominado «familismo amoral», un concepto sociológico introducido por Edward C. Banfield en su libro de 1958 «The Moral Basis of a Backward Society».

Banfield desarrolló esta teoría partiendo de una proposición: algunas sociedades presentan marcadas características de atraso económico y social en comparación con otras. Los estudios que llevó a cabo, por tanto, tenían como objetivo determinar por qué esas sociedades eran, en su opinión, más «atrasadas» o problemáticas.

Para las investigaciones de campo, Banfield pasó nueve meses, entre 1954 y 1955, en Chiaromonte, un pueblo de la región de Basilicata, en Italia, y sometió a su población a una serie de entrevistas y pruebas psicológicas, comparando los datos con los de archivos públicos y privados tanto de este pueblo italiano como de otras comunidades rurales, como la provincia de Rovigo, no muy lejos de Venecia, o Kansas, en Estados Unidos.

Su conclusión es que la cultura de dichas comunidades se caracterizaría por una concepción extrema de los lazos familiares, en detrimento de la capacidad de asociación y del interés colectivo. Es decir, los individuos parecen actuar para maximizar exclusivamente los beneficios y ventajas materiales y a corto plazo para su propio núcleo familiar, dando por sentado que todos actúan de la misma manera.

Según Banfield, esta ética particular de las relaciones familiares sería la causa del atraso de las sociedades que estudió, como la del sur de Italia. Banfield denominó a su teoría «familismo amoral» porque el individuo solo perseguiría el interés de su propio núcleo familiar y nunca el de la comunidad, algo que, en cambio, requiere la cooperación entre personas no consanguíneas; y lo haría de forma amoral porque, con esta actitud, aplicaría las categorías de lo correcto y lo incorrecto, y de lo bueno y lo malo, únicamente a los miembros de su propia familia y no a los de la comunidad en su conjunto (el Estado, la sociedad en general, etc.).

No se trata, sin embargo, de un fenómeno exclusivamente italiano o del sur de Italia. En España, por ejemplo, existe un término igualmente eficaz: «enchufismo», del castellano «enchufe» (literalmente «enchufe eléctrico», en el sentido de «tener los contactos adecuados»), que describe la práctica de obtener puestos de trabajo, favores o ventajas no por méritos propios, sino gracias a relaciones personales, familiares o políticas. Una práctica que, en los últimos años, ha tenido una especial repercusión en el debate público español, donde el entrelazamiento entre poder, familia y protección recíproca ha alimentado polémicas que van mucho más allá de los casos judiciales, tocando la cuestión más profunda de qué significa, para quienes gobiernan, servir al Estado o servirse de él.

El familismo amoral en el ámbito eclesiástico y político: el nepotismo

En el ámbito eclesiástico y político, el familismo amoral coincide con el nepotismo, que se produce cuando quien ostenta una determinada autoridad o poder favorece a sus familiares (o a sus amigos más cercanos), en virtud de la relación de parentesco y amistad que le une a ellos, más que por las capacidades y competencias reales que estos poseen.

El término deriva de la palabra latina «nepos», que significa «sobrino», ya que en la Edad Media algunos papas tenían hijos ilegítimos a los que reconocían como sobrinos y a los que concedían cargos y privilegios.

Por lo tanto, tanto en la Iglesia como en la política, puede ocurrir que un hombre de poder o un eclesiástico contrate o ascienda a un familiar o amigo —asignándole un cargo o un puesto más o menos importante— en lugar de a un extraño más cualificado, lo que no solo va en detrimento de la institución, la empresa y la comunidad, sino que también conduce a una concentración excesiva de poder en manos de un grupo reducido de personas —ya sea una familia, una corporación o un puñado de amigos y parientes—, lo que obstaculiza el acceso meritocrático a la institución en cuestión y, en consecuencia, su correcto funcionamiento. Esto, naturalmente, puede conducir a la pérdida de independencia y de credibilidad moral de la propia institución (Estado, Iglesia, empresa, etc.).

Consecuencias del familismo amoral en la sociedad

A nivel social, las consecuencias del familismo son diversas, pero mencionaremos tres en particular:

  • ya no se persigue el interés común, sino el propio beneficio o el de la propia familia o del propio círculo reducido de amigos;
  • la persona o la institución que pretenda oponerse a esta mala práctica, actuando en interés público o según una visión más amplia, será considerada un enemigo;
  • pérdida de identificación con los objetivos de la organización o institución a la que se sirve, así como de vocación o sentido de la misión.

En la sociedad civil, todo esto conduce a ciertas desviaciones que pueden resultar dramáticas. Pensemos, por ejemplo, en votar a un partido o a un representante político que no defiende el bien de la sociedad, sino que me ha hecho determinadas promesas a mí o a mi familia a cambio de mi apoyo; en contratar o hacer que se contrate, en una empresa pública o privada, a un trabajador solo porque es un familiar o un amigo, aunque no sea la mejor opción para esa empresa en concreto; a tratar a los ciudadanos o a los subordinados de manera diferente en función de los lazos familiares o de amistad y no de las capacidades y los valores morales y personales de estos últimos.

Si todo esto es grave desde un punto de vista meramente humano y social, lo es aún más desde el punto de vista cristiano, ya que se trata de dar prioridad a intereses privados, personales o familiares, olvidando la doctrina social de la Iglesia que, en documentos como la «Gaudium et spes» (32), subraya lo siguiente:

Dios creó a los hombres no para que vivieran de forma individualista, sino para que se unieran en sociedad. [—] Ese carácter comunitario se perfecciona y se culmina con la obra de Jesucristo. [—] Él se sometió voluntariamente a las leyes de su patria. Quiso llevar la vida de un artesano de su tiempo y de su región. En su predicación afirmó claramente que los hijos de Dios tienen la obligación de tratarse unos a otros como hermanos. En su oración pidió que todos sus discípulos fueran «uno solo». Es más, él mismo se ofreció por todos hasta la muerte, él, el Redentor de todos. «Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos» (Jn 15,13). Además, ordenó a los apóstoles que anunciaran el mensaje evangélico a todos los pueblos, para que la humanidad se convirtiera en la familia de Dios, en la que la plenitud de la ley fuera el amor. Primogénito entre muchos hermanos, tras su muerte y resurrección instituyó, mediante el don de su Espíritu, una nueva comunión fraterna entre todos aquellos que lo acogen con fe y caridad: esta se realiza en su cuerpo, que es la Iglesia. En este cuerpo, todos, como miembros entre sí, deben prestarse servicio mutuo, según los diversos dones que se les han concedido. Esta solidaridad deberá ir creciendo siempre, hasta aquel día en que se consumará.

En este sentido, también podemos citar las palabras del mismo Cristo, quien afirmó haber venido a la tierra para «separar al hijo de su padre, a la hija de su madre y a la nuera de su suegra», hasta tal punto que «los enemigos del hombre serán los de su propia casa». Esto, obviamente, no significa en absoluto que el cristiano deba crear enemistad con y entre los miembros de su propia familia o de otras familias, sino reafirmar que la pertenencia a la comunidad humana y cristiana basada en el bautismo va más allá de los lazos de sangre y, de hecho, es mucho más importante que estos.

No se puede vivir el paraíso burgués en la propia familia sin pensar y preocuparse por los demás que están fuera de ella y que, tal vez, estén viviendo un infierno hecho de soledad y de pobreza material y espiritual.

Evangelio

La Jerusalén celeste. Solemnidad de Todos los Santos (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas de la Solemnidad de Todos los Santos (A) correspondiente al día 1 de noviembre de 2026.

Vitus Ntube·29 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Hoy la Iglesia celebra la solemnidad de Todos los Santos. Nuestra mirada se dirige hacia la Jerusalén celeste, donde una gran multitud de nuestros hermanos se reúne para ofrecer a Dios una alabanza eterna. Hacia esa misma Jerusalén celeste nos dirigimos también nosotros, como peregrinos, con esperanza y anhelo.

La solemnidad que celebramos hoy pone ante nuestros ojos la inmensa multitud de los santos que ya contemplan a Dios cara a cara. El libro del Apocalipsis nos permite vislumbrar esta asamblea celestial: “una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas”. ¡Qué hermosa imagen! La Jerusalén celeste atraviesa la historia, las generaciones, las culturas, las lenguas y los pueblos. En ella están los santos del Antiguo y del Nuevo Testamento, los mártires de la Iglesia primitiva, los grandes santos cuyos nombres conocemos, aquellos que han sido beatificados y canonizados en nuestros propios tiempos, y la innumerable multitud de hombres y mujeres santos cuyos nombres solo Dios conoce.

Entre ellos están también aquellos a quienes el Papa Francisco llamó los “santos de la puerta de al lado”; personas corrientes que viven su fe silenciosa y fielmente en medio del mundo; personas que, viviendo entre nosotros, reflejan la presencia de Dios. Podríamos llamarlos “la clase media de la santidad”. Nos recuerdan que la santidad no está reservada para circunstancias extraordinarias ni para personas extraordinarias. La santidad puede vivirse en las circunstancias ordinarias de nuestra vida cotidiana.

Al contemplar la inmensidad, la diversidad y la riqueza de la Jerusalén celeste, comprendemos que sus puertas están abiertas a todos.  Todos estamos llamados a formar parte de esta ciudad, a convertirnos en ciudadanos de ella. Esta es la llamada universal a la santidad que la Iglesia proclama continuamente. Al celebrar a todos los santos, se nos recuerda que todos estamos llamados a ser santos.

Esta llamada a la santidad es, fundamentalmente, una invitación a la alegría. Nos llama a encarnar las bienaventuranzas que se nos presentan en el Evangelio de hoy. Las bienaventuranzas no son simplemente ideales elevados o enseñanzas abstractas; son una realidad que se vive. El día de hoy nos ofrece a cada uno de nosotros una oportunidad para reflexionar sobre cómo estamos viviendo estas bienaventuranzas y para renovar nuestro deseo de vivirlas con una convicción nueva. Es Dios quien nos hace santos. Él es la “fuente de toda santidad”. Este amor de Dios que se derrama sobre nosotros es lo que san Juan expresa con tanta admiración en la segunda lectura de hoy: “Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!”

Hoy es un día para dar gracias a Dios también por los santos y para acudir a su intercesión mientras ellos celebran en el cielo. Al alegrarse en el cielo, su alegría se convierte en nuestra esperanza; y también nosotros contribuimos a su alegría cada vez que renovamos nuestro propio empeño por alcanzar la santidad.

España

Los obispos españoles manifiestan su dolor y cercanía a las víctimas del accidente de Urda

La Conferencia Episcopal muestra su condolencia por la catástrofe ferroviaria y las diócesis españolas se unen en oración al dolor por las víctimas y sus familiares.

Redacción Omnes·28 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Ante el grave accidente ferroviario sucedido en Urda (Toledo), en la mañana de este miércoles 28 de octubre, la Conferencia Episcopal Española ha expresado sus “condolencias y cercanía” a las familias de las víctimas y “reza por el eterno descanso de los fallecidos y por la recuperación de los heridos”.

En un comunicado público la CEE se une “al dolor de las personas afectadas” y “pide oración en las celebraciones de la comunidad cristiana por todas las víctimas para que, bajo la intercesión de la Virgen María, Consuelo de los afligidos y Reina de la paz, el Señor les conceda el don de la Vida a las víctimas y esperanza a las familias y afectados”.

La nota también encomienda “a todas las personas que trabajan en las labores de emergencia, a quienes atienden a los heridos y acompañan a las familias de las víctimas”.

Además de la Conferencia Episcopal, diferentes obispos y diócesis han hecho público su dolor por la catástrofe ferroviaria que ha provocado decenas de víctimas. Provisionalmente se ha superado el medio centenar de fallecidos y un número indeterminado de heridos.

La respuesta de unidad de la Iglesia española 

Multitud de diócesis españolas han querido manifestar a cercanía y oración por las víctimas del terrible accidente ferroviario sucedido entre los términos municipales de Los Yébenes y Urda. 

Ademas de sus condolencias y muestras de dolor, todas ellas han reconocido la labor dedicada y ejemplar de los servicios de rescate y de los habitantes de los municipios cercanos al desastre, que se han volcado, como ya ocurrió en Adamuz, en un suceso similar hace menos de un año. 

Las diócesis más cercanas geográficamente 

El arzobispo de Toledo, provincia en la que se produjo el accidente, Mons. Francisco Cerro Chaves, y el obispo auxiliar, Mons. Francisco César García Magán, han expresado “su profunda preocupación y su cercanía a todas las personas afectadas por este suceso”, y han querido además  poner a Cáritas a “disposición de todas las personas afectadas y de sus familias para ofrecerles la ayuda, el acompañamiento y el apoyo que puedan necesitar en estos difíciles momentos”.

También la archidiócesis de Madrid, provincia vecina y de la que ha partido gran parte de la ayuda ha pedido “a los madrileños y a toda la comunidad diocesana rezar por quienes se han visto afectados por el siniestro”. 

De un modo similar se ha expresado el obispo de Ciudad Real, quien ha manifestado su unidad “en oración al dolor de todos los afectados, especialmente de quienes han perdido a un ser querido, y pedimos al Señor por el eterno descanso de las víctimas, por la pronta recuperación de los heridos y por el consuelo y la fortaleza de sus familias”. 

Las diócesis andaluzas, una vez más, afectadas 

Andalucía cuenta con un gran número de los afectados, víctimas y heridos, entre sus fieles.

La Archidiócesis de Sevilla ha destacado su “profundo pesar, y su cercanía a las familias de las personas fallecidas, a los heridos y a cuantos se han visto afectados por este doloroso suceso. También ha invitado a “toda la comunidad diocesana a elevar sus oraciones al Señor por el eterno descanso de las víctimas mortales, por la pronta recuperación de los heridos y por el consuelo de sus familiares”.

Otra de las diócesis andaluzas que más rápidamente ha manifestado su dolor ha sido la cordobesa. La sede de Mons. Jesús Fernández ha revivido los terribles días de enero en los que un accidente ferroviario en Adamuz dejó casi medio centenar de fallecidos. En este momento, el obispo de Córdoba ha querido recordar que “la fe nos invita a permanecer junto a quienes sufren, compartir su dolor y ofrecerles el consuelo de la oración y la esperanza cristiana. Encomendamos al Señor la vida de quienes han fallecido, pedimos por la pronta recuperación de los heridos y rogamos que su amor sostenga a todas las familias golpeadas por esta tragedia”. 

Por su parte, el obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra ha pedido a todas “las parroquias de la Diócesis de Huelva que se unan en oración por las víctimas del accidente y sus familias, confiándolas al amor misericordioso de Dios”. 

Desde Almería, su obispo, Antonio Gómez Cantero ha expresado su “cercanía y la de toda la Iglesia de Almería a las familias de las personas fallecidas, a los heridos y a cuantos están sufriendo las consecuencias de esta tragedia”. Gómez Cantero ha subrayado que “el dolor de los demás no puede dejarnos indiferentes. Ante estos golpes de la vida, la solidaridad humana nos une y nos recuerda que todos somos hermanos”.

El arzobispo de Granada, Mons. José María Gil Tamayo, ha expresado en X su dolor y cercanía a las víctimas del accidente y a sus familias. El prelado ha encomendado las almas de los fallecidos y ha pedido por la pronta recuperación de los heridos. La misma red social es la que ha utilizado el obispo de Málaga, Mons. Satué para “expresar nuestras condolencias y asegurar nuestra oración por las personas fallecidas en el accidente de trenes de esta mañana cerca de Urda, por los heridos, por todas las familias afectadas y quienes les atienden”. 

Desde Roma, donde se encuentra estos días, el obispo de Jaén ha elevado “su oración al Señor por el eterno descanso de las víctimas, por la pronta recuperación de los heridos y por el consuelo y la fortaleza de sus familiares y seres queridos. Asimismo, encomienda a Dios a todas las personas afectadas por esta tragedia, pidiendo que encuentren, en medio del dolor, la esperanza y el consuelo que tanto necesitan”.

Todas las comunidades diocesanas de España, más o menos cercanas o afectadas por el accidente, están manifestado su dolor y acompañando con la oración ante este terrible suceso que ha vuelto a conmocionar a la sociedad española. 

Actualidad

León XIV: «La fe puede encarnarse en cualquier cultura»

En una mañana fresca y ante una Plaza de San Pedro llena de peregrinos, el Papa León XIV ha reflexionado sobre la relación entre la fe y la cultura durante la audiencia general de este miércoles. El Pontífice ha recordado que la fe está llamada a hacerse cultura y ha destacado la importancia de la educación, el diálogo con la ciencia y la apertura de la Iglesia al mundo contemporáneo.

Nicolas Lopez Campos·28 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Papa León XIV ha destacado este miércoles, ante una Plaza de San Pedro llena de peregrinos, que la fe cristiana no debe vivirse con un espíritu de confrontación con el mundo. En una mañana fresca en Roma, el Pontífice ha continuado sus catequesis sobre el Concilio Vaticano II, y ha subrayado la importancia de la educación, el diálogo con la ciencia y el acceso universal a la cultura.

En la audiencia general de este miércoles 28 de octubre, León XIV ha reflexionado sobre la relación entre la fe y la cultura, siguiendo las enseñanzas de la constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II.

Ante los numerosos fieles que llenaban la Plaza de San Pedro, el Santo Padre ha recordado la histórica contribución de la Iglesia a la educación, mediante la creación de escuelas y universidades.

«Las universidades medievales nacieron, como sabemos, del seno de la Iglesia y contribuyeron de manera decisiva al desarrollo de la civilización occidental», ha señalado.

El Papa ha explicado también que los avances culturales y científicos plantean nuevos interrogantes que invitan a los creyentes a profundizar en su fe. Al mismo tiempo, las distintas manifestaciones culturales contribuyen a despertar las grandes preguntas sobre el sentido de la existencia humana.

La fe está llamada a hacerse cultura

Uno de los ejes centrales de la catequesis ha sido la necesidad de que la fe cristiana entre en diálogo con las distintas culturas.

«La relación entre la fe y la cultura encuentra su fundamento principal en la Encarnación», ha explicado León XIV, que ha recordado que la fe debe formar parte de la vida concreta de las personas.

En este contexto, ha citado una conocida afirmación de san Juan Pablo II: «Una fe que no se hace cultura es una fe no plenamente acogida, no enteramente pensada, no fielmente vivida».

El Pontífice ha insistido en la universalidad del mensaje cristiano, que no está vinculado de manera exclusiva a ninguna tradición o sociedad.

«La fe puede encarnarse en cualquier cultura, porque no se identifica de manera específica con ninguna de ellas», ha afirmado.

En este sentido, ha explicado que la Iglesia descubre en las diferentes culturas sus elementos positivos para transmitir el Evangelio, al tiempo que se enriquece con el encuentro entre las distintas tradiciones humanas.

Educación para todos y participación de la mujer

León XIV ha dedicado también una parte de su reflexión al acceso universal a la educación y a la cultura, recordando que el Concilio Vaticano II exhorta a superar el analfabetismo y la falta de instrucción.

«La Iglesia promueve la cultura porque esta es un bien en sí misma y un servicio al ser humano y al cumplimiento de su vocación en la tierra», ha señalado.

El Papa ha recordado que las personas con capacidad para cursar estudios superiores deben disponer de las condiciones necesarias para hacerlo.

Además, ha destacado la importancia que Gaudium et spes concede a la participación femenina en el ámbito cultural, citando el «deber de todos procurar que se reconozca y promueva la participación propia y necesaria de la mujer en la vida cultural» (GS, 60).

Los conocimientos científicos y la fe deben avanzar juntos

En otro momento de la catequesis, el Santo Padre ha abordado la necesidad de integrar los distintos ámbitos del conocimiento.

León XIV ha recordado que los cristianos no pueden conformarse con las respuestas que reciben de la Revelación, sino que deben seguir profundizando en su formación intelectual y cultural.

«Por el contrario, sus conocimientos humanos y científicos deben avanzar al mismo paso que los contenidos de su fe, que han de profundizar continuamente a medida que avanza su edad y según el nivel de sus estudios», ha afirmado.

El Papa ha dirigido también una exhortación particular a los teólogos, recordando la invitación del Concilio a colaborar con especialistas de otras disciplinas.

Esta colaboración, ha explicado, permite que la investigación teológica mantenga el contacto con la realidad de su tiempo y contribuya a facilitar un conocimiento más profundo de la fe.

No vivir la fe con hostilidad hacia el mundo

En la parte final de la audiencia, León XIV ha insistido en la necesidad de mantener una actitud de diálogo con la sociedad contemporánea.

«Hermanos y hermanas, la Constitución Gaudium et spes nos recomienda no vivir la fe con un espíritu de contraposición u hostilidad hacia el mundo, la cultura y sus expresiones humanas», ha señalado.

El Pontífice ha recordado asimismo la invitación del Concilio a los cristianos para que procuren comprender las formas de pensar y sentir de las personas de su tiempo.

En sus palabras finales, el Santo Padre ha resumido la importancia de este diálogo entre la fe y la cultura para la vida cristiana y la evangelización:

«Alcanzar una síntesis madura y responsable entre la fe y la cultura es, en efecto, una condición necesaria para perseverar en la vocación cristiana, pero también un requisito indispensable para dar testimonio de la fe ante el mundo y comunicarla a los demás de manera creíble».

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Vaticano

Un siglo de papamóvil, de la mano de Museos Vaticanos y Mercedes-Benz

Los Museos Vaticanos, dirigidos por Barbara Jatta, presentan el 28 de octubre la exposición ‘Un siglo de papamóvil’, que abre sus puertas al día siguiente, 29 de octubre. La muestra recorre la relación entre Mercedes-Benz y la Santa Sede desde Pío XI hasta León XIV, a través de ocho automóviles históricos.

Redacción Omnes·28 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

¿Saben que el primer automóvil utilizado regularmente por un Papa fue un Mercedes-Benz Nürburg 460 que recibió Pío XI en Alemania en 1930?

¿O que san Juan Pablo II utilizó un Seat Panda en su viaje a España en 1982? ¿Y que iba en un papamóvil Fiat Campagnola en la Plaza de San Pedro cuando Ali Agca le disparó el 13 de mayo de 1981?

¿Que Benedicto XIV retomó el Mercedes Benz, y desde luego uno con protección en visitas pastorales? ¿O que el Papa León XIV usó en junio en España el clásico papamóvil, pero también tres vehículos eléctricos tipo ‘buggies’ de golf, para favorecer la cercanía en sus actos?

El papamóvil es, quizá, el vehículo más famoso del mundo. O al menos uno de los más famosos.

Exposición de ocho papamóviles en los Museos Vaticanos

Ahora, los Museos Vaticanos, dirigidos por Barbara Jatta, presentan el próximo 28 de octubre la exposición ‘Un siglo de papamóvil’, que abre sus puertas el día 29.

El punto de partida de la relación entre el fabricante alemán y la Santa Sede es el 23 de mayo de 1930, cuando Pío XI recibió un Mercedes-Benz Nürburg 460, primer automóvil utilizado con regularidad por un Papa. 

Entre los automóviles que se expondrán en el Vaticano figura también el Mercedes-Benz 300 d Landaulet, realizado para san Juan XXIII en 1960, junto a un Benz Patent-Motorwagen de 1886, considerado el primer automóvil de la historia, y un Mercedes-Benz Clase S contemporáneo.

Visitantes y peregrinos toman fotos con sus teléfonos móviles mientras el Papa León XIV les saluda con el pulgar en alto desde el papamóvil, recorriendo la Plaza de San Pedro en el Vaticano antes de su audiencia general semanal el 13 de mayo de 2026. (Foto CNS/Lola Gomez).

De símbolo de representación a instrumento de cercanía

Instalada en un pabellón acristalado del Jardín Cuadrado del Vaticano, la exposición muestra cómo el automóvil pasó de ser un símbolo de representación a convertirse en un instrumento de cercanía a los fieles. 

Como explica Barbara Jatta en el catálogo, el papamóvil permite al Papa “mostrarse, saludar, bendecir y establecer una relación inmediata” con quienes encuentra en su camino.

Mercedes-Benz destaca así una colaboración de casi un siglo, que refleja tanto la evolución tecnológica como la misión pastoral de los pontífices.

Los comienzos

“Todo comienza con un viaje. El de Pedro, el pescador de Galilea que llegó a Roma para anunciar un mensaje destinado a atravesar los siglos y los continentes”, afirma Sandro Barbagallo, conservador de las Colecciones Históricas de los Museos Vaticanos. 

Desde entonces, la historia del papado es también una historia de recorridos, encuentros y transformaciones, en la que el desplazamiento del Sucesor de Pedro ha adquirido, en cada ocasión, el significado de una misión evangelizadora, de una iniciativa diplomática, de un gesto político o de un testimonio de cercanía a los pueblos.

Mercedes-Benz: un honor y un privilegio

“Para Mercedes-Benz es un honor y un privilegio poder ofrecer al Sumo Pontífice este servicio desde hace casi un siglo” subraya Marc Langenbrinck, presidente de Mercedes-Benz Italia, en su contribución al catálogo.

Marc Langenbrinck recuerda cómo la invención de Carl Benz ha dado lugar, a lo largo de las generaciones, a vehículos pontificios cada vez más avanzados. “Con esta exposición deseamos invitaros a descubrir, por primera vez, la historia de los Papamóviles de la Estrella y su evolución.

Además, con humildad cristiana, nos gustaría inspiraros a reflexionar sobre el sentido profundo de ese viaje que comenzó con Pedro hace casi dos mil años y que hoy continúa el Papa León XIV”.

Un espacio de encuentro

La recepción por Pío XI de un Mercedes-Benz Nürburg 460 en mayo de 1930, fue el comienzo de una colaboración destinada a renovarse a lo largo de los sucesivos pontificados y a acompañar una transformación radical: del automóvil representativo al papamóvil instrumento de encuentro, añade Bárbara Jatta, directora de los Museos Vaticanos.

La directora de los Museos Vaticanos, Bárbara Jatta (@Vatican News).

Es precisamente esta metamorfosis funcional y simbólica la que constituye el núcleo del recorrido expositivo, en el que el progreso técnico se entrelaza con las exigencias de un ministerio que, a pesar de los cambios de los tiempos, conserva intacta su vocación universal.

El autorRedacción Omnes

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Cómo evitar al demonio: Las advertencias de la Iglesia sobre el ocultismo

La Iglesia advierte sobre los peligros del ocultismo y propone recuperar la formación sobre el mundo espiritual para ayudar a los jóvenes a crecer en la fe y acercarse a Dios.

Redacción Omnes·28 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

Vivimos en una generación que plantea desafíos en cuanto a nuestra fe y comprensión de lo espiritual. Muchas ideas cristianas que antes inspiraban a nuestras familias, comunidades y leyes se han desvanecido. Lo que antes se consideraba peligroso o incluso malvado ahora se normaliza y, a menudo, se celebra.

A partir de la década de 1970, casi todos los seminarios enseñaban que la posesión era un problema psiquiátrico, y muchos afirmaban que el diablo no era una persona, sino una idea. La cultura occidental se adentró significativamente en el ocultismo a través del movimiento espiritista desde finales del siglo XIX hasta la posguerra. Actualmente, se observa un resurgimiento de este fenómeno en forma de investigación paranormal, impulsado por numerosos programas de televisión sobre el tema. La brujería («Wicca») es ahora una religión oficial en Estados Unidos, y el satanismo ha buscado reconocimiento y una presencia abierta en la cultura.

El vacío en la formación sobre lo sobrenatural

A los seminaristas se les suele enseñar muy poco sobre los peligros del mundo espiritual y las normas que Dios estableció para protegernos de ellos. En muchos casos, parece que nos avergüenza la idea de que los espíritus sean reales, que existan ángeles y demonios, y que los exorcismos no sean una antigua interpretación errónea de problemas neurológicos. Debido a que muchos rehúyen estas ideas, nuestros jóvenes suelen quedarse sin información por parte de la Iglesia. Luego, internet y Hollywood les enseñan sobre estos temas.

En los seres humanos existe una curiosidad natural e inherente por lo espiritual. Desde una perspectiva católica , decimos que nuestras almas anhelan naturalmente a Dios. También sentimos una curiosidad racional por lo que sucede después de la muerte, y si nuestros seres queridos fallecidos están bien de alguna manera y/o si podemos comunicarnos con ellos. Muchas personas buscan una interacción directa con lo espiritual, y los diversos sistemas ocultistas afirman ofrecerla.

Si los jóvenes no creen en la Presencia Real de Jesús en la Eucaristía, podrían buscar esa conexión directa en otros lugares. Si a esto le sumamos nuestra falta de enseñanza sobre la realidad y los peligros del ocultismo, vemos que existen problemas.

Ante esta situación, lo primero que podemos hacer es comenzar a educar a nuestros jóvenes sobre lo que la Iglesia sabe y puede enseñar. Tenemos un conocimiento amplio y profundo del mundo espiritual y sus manifestaciones en la fe católica . Entendemos a las almas del difunto («fantasmas»), a los ángeles, a los demonios, a los santos y, por supuesto, a Dios. Tenemos un profundo conocimiento del misticismo y los milagros. Contamos con curaciones bien documentadas y verificadas externamente, apariciones de la Virgen María en muchos lugares del mundo (y a cientos de miles de personas), santos que levitaron, casos documentados de personas con los estigmas, y la lista continúa. La Iglesia es rica en lo sobrenatural.

La iglesia también comprende y sabe cómo lidiar con lo sobrenatural. Tenemos los relatos del Antiguo Testamento que establecen la necesidad de que Jesús abriera el camino de regreso al Padre, cerrado por nuestra caída en la tentación en el huerto. Tenemos los ejemplos que Jesús dio en siete de los principales milagros del Evangelio. Tenemos su mandato directo de ir y expulsar demonios. Tenemos las numerosas historias de los apóstoles y la iglesia primitiva haciendo lo mismo.

El ocultismo y el Primer Mandamiento

El Primer Mandamiento es: «Yo soy el Señor tu Dios; no tendrás otros dioses delante de mí». Cuando recurrimos a espíritus distintos de Dios en busca de consuelo, información o poder, quebrantamos el Primer Mandamiento. Las formas habituales de hacerlo son recurrir a la adivinación (un espíritu o un vidente que nos revela el futuro), la nigromancia (invocar a los muertos para hablar con ellos) o la magia negra (pactar con un espíritu para obtener algún favor).

Muchos jóvenes católicos desconocen que estos son pecados mortales, o la severidad con que las Escrituras los condenan. Existen varios pasajes bíblicos relevantes, pero uno basta: «No se halle entre vosotros quien haga pasar a su hijo o hija por el fuego, ni quien practique la adivinación, ni quien sea adivino, augur, hechicero, ni quien practique la magia, ni quien consulte a espíritus o fantasmas, ni quien busque oráculos de los muertos. Cualquiera que haga tales cosas es abominación para el Señor, y por tales abominaciones el Señor, tu Dios, los expulsa de delante de ti. Sé completamente sincero con el Señor, tu Dios» (Dt 18:10-13).

Así pues, vemos en la Palabra de Dios que Él considera abominable hablar con espíritus, adivinar el futuro (un augur es un adivino que predice eventos) o lanzar hechizos, es decir, algo que provoca repugnancia u odio. Estas prácticas violan el Primer Mandamiento. Además, se convierten en pecado mortal cuando las realizamos voluntariamente con pleno conocimiento de su gravedad. Estas prácticas no solo causan repugnancia a Dios y cortan nuestra vida espiritual (hasta que las confesemos), sino que también inician o profundizan una relación con un demonio.

Los riesgos de buscar respuestas en el mundo espiritual

¿Qué espíritu responderá al cazador de fantasmas? ¿Qué espíritu acudirá al mago negro que intenta invocar algo? No un santo, pues no contribuiría a tal pecado. Ni un alma en pena en el purgatorio, pues tampoco facilitaría tal pecado. Ni un ángel santo, por la misma razón. Lo que queda son los demonios y quizás las almas condenadas que son su desafortunada posesión. Estos espíritus engañosos se harán pasar por muertos o seres queridos fallecidos. Al principio, también se harán pasar por serviciales o amigos nuestros.

Casi todos los casos demoníacos extraordinarios (su actividad habitual es la tentación, mientras que su actividad extraordinaria es la infestación, la opresión y la posesión) de los que tengo conocimiento provienen de una violación del Primer Mandamiento. Alguien con autoridad sobre algo o alguien se ha volcado con los demonios y ha entablado una relación con ellos.

Dios limita la actividad de los demonios, especialmente su actividad extraordinaria, hasta que sabemos que estamos tratando con ellos y aun así continuamos. En ese momento, en realidad estamos rechazando nuestra relación con Dios y abrazando una relación con lo demoníaco. En la práctica, esto suele ocurrir con quienes practican magia negra de forma seria o con quienes se han involucrado voluntariamente con ellos de alguna manera.

Prácticas que se han normalizado

Muchas de las prácticas que conducen a estas situaciones tan nefastas se han normalizado o incluso celebrado. La caza de fantasmas es un tema recurrente en la televisión por cable, los videntes que hablan con los muertos son un tema habitual en las series de televisión, y los libros juveniles glorifican a los «demonios incomprendidos» y glorifican a la bruja y al mago. Además, existen varias tradiciones orientales que se han popularizado en Occidente.

Las posturas de yoga son posturas de veneración a los dioses hindúes, ya sea que las practiquemos simplemente como ejercicio o como un acto religioso. Si se hiciera solo como ejercicio, para algunos sería una forma de apropiación religiosa, pero probablemente no causaría problemas espirituales. Desafortunadamente, con el tiempo es común sentirse atraído por los aspectos más esotéricos del yoga. Cuando comenzamos a cantar los nombres de los dioses hindúes o a intentar despertar espíritus en nuestros cuerpos, nos encontramos en una situación más problemática desde una perspectiva católica -cristiana.

El Reiki es un sistema que afirma proporcionar sanación física mediante las acciones espirituales de quienes lo practican. No se trata de un sistema cristiano. La iniciación para convertirse en «maestro de Reiki» implica una petición verbal (un acto de voluntad), la unción de las manos con aceite y el dibujo de símbolos sobre la cabeza de la persona. La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos realizó un estudio sobre el Reiki y publicó un documento al respecto en 2009. Concluyeron: «Dado que la terapia Reiki no es compatible ni con la enseñanza cristiana ni con la evidencia científica, sería inapropiado que las instituciones católicas , como los centros de salud y retiros católicos , o las personas que representan a la Iglesia, como los capellanes católicos , promovieran o apoyaran la terapia Reiki».

El camino de la vida espiritual

Todo esto puede llevar a una simple lista de cosas que evitar, pero quizás podamos contextualizarlo mejor. La vida espiritual del cristiano católico ha sido bien definida por Santo Tomás de Aquino y Santa Teresa de Ávila, entre otros. Este camino se suele definir como el camino purgativo, el camino iluminador y el camino unitivo.

La primera fase de la vida espiritual, la purga, consiste en purificar nuestras vidas del pecado en la medida de lo posible. En esencia, se trata de «dejar de hacer el mal». Este proceso comienza con la comprensión de qué constituye el pecado y qué quiere Dios que evitemos. Luego, se inicia un proceso de erradicación del pecado, no solo deteniéndolo, sino también descubriendo en nosotros mismos qué lo origina. A medida que sanamos nuestras heridas y aprendemos de las malas experiencias, disminuye la tentación de pecar. Si bien nunca se alcanza un estado completamente libre de pecado, con el tiempo se pueden erradicar la mayoría de las causas del pecado mortal. Esta fase suele estar motivada por el temor a Dios, al tomar conciencia de nuestra verdadera naturaleza pecadora y darnos cuenta de cuánto lo estamos decepcionando.

Luego está la vía iluminativa. Durante esta fase, uno comienza a intentar vivir las virtudes para agradar a Dios. En esencia, se trata de «empezar a hacer el bien». Algunas de las virtudes que el Papa Gregorio I registró son: castidad, templanza, caridad, diligencia, paciencia, bondad y humildad. El alma comienza a practicarlas no por temor a Dios, sino por amor a Él.

La etapa final, la vía unitiva, es cuando el alma comienza a tener una experiencia directa de Dios en esta vida. Es como un anticipo limitado del cielo mientras aún se está vivo . San Juan de la Cruz escribió poesía para intentar transmitir esto de forma limitada, pero afirmó claramente que ningún lenguaje humano podría capturarlo.

Vivir según la verdad de Dios

En muchos casos, nuestra cultura nos lleva a evaluarnos según nuestros propios estándares, no los de Dios, y probablemente a concluir: «Soy una buena persona». En la cultura moderna, rara vez existe una verdad objetiva o la necesidad de ajustarse a ella. Por lo general, cada persona «tiene su propia verdad», lo que, sinceramente, se reduce a hacer lo que uno quiera y luego justificarlo.

Los Diez Mandamientos y las advertencias que de ellos se derivan son verdades objetivas. Quebrantar las leyes de Dios, contenidas en esa verdad, tiene consecuencias. Jesús pagó el precio por nuestros pecados en la cruz, pero eso no nos exime de la responsabilidad de conocer y vivir la palabra de Dios en esta vida. Cuando rechazamos la palabra y las leyes de Dios, rompemos nuestra amistad con él y comenzamos a vivir con otro espíritu. Ninguna justificación ni autodefinición posmoderna podrá cambiar eso.

Aunque nuestra cultura y nuestros medios de comunicación se han vuelto menos cristianos y más pecaminosos, no tenemos por qué vivir así. Podemos elegir esforzarnos por conocer a Dios y experimentar la libertad que proviene de seguir sus leyes, las cuales nos protegen de la esclavitud del enemigo.

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Volver al primer amor: las claves de “Venite ad me”

El documento "Venite ad me" propone volver al corazón del Evangelio para afrontar los desafíos actuales en la transmisión de la fe, marcados por los cambios culturales y la cultura digital.

Ramiro Pellitero·27 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

En Dios está el «primer amor», en sentido absoluto, por cada persona. La fe cristiana afirma que existimos porque hemos sido amados. A descubrir o redescubrir esa realidad invita un nuevo documento vaticano. El texto sitúa la experiencia personal con Cristo Resucitado y la pedagogía del testimonio como respuesta ante el secularismo y como modo de evangelizar la cultura digital. 

El documento “Venite ad me”: Consideraciones sobre la transmisión de la fe en el cambio de época (22-X-2026), publicado por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, no se presenta como una nota doctrinal, sino como un mapa pastoral esperanzador ante la misión evangelizadora en nuestro tiempo.

Partiendo de las palabras del Señor –«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados» (Mt 11,28)–, el texto afronta la ruptura de la transmisión tradicional de la fe en medio de las transformaciones culturales de nuestro tiempo, la sobreestimulación y la cultura digital, invitando a volver al corazón mismo del Evangelio. 

En una de las primeras notas, el documento explica la estructura de sus capítulos: tras la introducción, comienza por los fundamentos teológicos (“el anuncio del amor del Padre” y “la luz de la fe”). Continúa con los retos actuales (“el cambio de época”), propone una respuesta principal (“la centralidad del kerygma”) y adjunta sugerencias prácticas (“la transmisión de la fe en las comunidades”). En la última parte, subraya la relación entre la fe y la cultura y algunas implicaciones pastorales. Finalmente, recoge algunos testimonios de acercamiento a la fe desde muy distintos lugares y situaciones. 

Como motivaciones adicionales para su lectura, vale señalar: el ser fruto de aportaciones de numerosas conferencias episcopales; el haber sido preparado como respuesta a una petición expresa del papa Francisco y de León XIV para afrontar este tema; el hecho de que sea precisamente la sección doctrinal del Dicasterio para la doctrina de la fe quien se haya encargado de este trabajo orientador en la situación que nos encontramos, como testimonio de la relación entre doctrina y vida, entre teología y evangelización; el carácter introductorio del documento, que anuncia una continuación del estudio sobre las causas y las implicaciones del contexto actual, en lo que se refiere a la transmisión de la fe. 

Veamos algunas de sus claves teológico-pastorales.

El primer anuncio y la “atracción” de la fe

El documento señala la primacía del kerygma “el primer anuncio de la fe” y de la fides qua –le fe como experiencia personal–, subrayando que la fe se transmite no en primer lugar como conjunto de doctrinas, sino como experiencia viva de encuentro interpersonal con Cristo Resucitado, en la oración y en los sacramentos, especialmente la Eucaristía. 

El primer anuncio de la fe (“Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte y está vivo a tu lado”) no es una etapa previa que luego se olvida, sino el fuego continuo que debe impregnar toda formación y hacer arder el corazón. 

En sintonía con el Magisterio reciente, se reafirma que la Iglesia crece por la fuerza de atracción de la caridad de Cristo. La propuesta cristiana se vuelve deseable cuando transparenta la belleza del amor que acoge sin prejuzgar y la actitud de escucha desinteresada.

«El Amor –asegura Benedicto XVI– es el que da la vida; (…) La Iglesia se siente discípula y misionera de este Amor: misionera solo en cuanto discípula, es decir, capaz de dejarse atraer siempre, con renovado asombro, por Dios que nos amó y nos ama primero (cf. 1 Jn 4, 10)» (Homilía en Aparecida, 13-V-2007). Así pues, es la Iglesia, ante todo, la que es la atraída por el «amor primero» de Dios, que la puso en el mundo para darnos a participar su vida. Hacernos participar de la vida divina: eso es lo que hace la Iglesia al transmitirnos «todo lo que ella es, todo lo que cree» (Dei Verbum, 8). Y es ese amor de Dios, que nos ha amado primero –y que sigue brotando del Corazón de Cristo– el que atrae en la vida y en la acción de los cristianos (cf. n. 30). 

Por eso, dice el texto, «la fe no se transmite, en primer lugar, como un conjunto de contenidos doctrinales o de información religiosa, sino como una forma de vida eclesial en la que el creyente se va introduciendo progresivamente» (n. 29), hasta que poco a poco es capaz de verlo todo con los mismos ojos de Jesús. «La fe puede transmitirse no como una doctrina abstracta, sino como una vida nueva que se comunica “por atracción” en lo cotidiano» (n. 92).

  Los primeros transmisores de la fe o catequistas son –o deberían ser– nuestros padres. Así era hasta hace poco; «sin embargo, esta situación favorable se está perdiendo progresivamente» (n. 38). Y «no solo está en crisis la transmisión de la fe, sino también una determinada visión del ser humano y de sus valores fundacionales y fundamentales, que había encontrado precisamente en el Evangelio su plenitud» (n. 53).

Los lenguajes en la transmisión de la fe

En un ambiente radicalmente individualista –y la cultura digital lo favorece en gran medida–, para comunicar la fe hoy se requiere el lenguaje primordial de la empatía y la cercanía; pues la fe se transmite sobre todo «persona a persona», dando especial relevancia a la amistad. El documento insta a dialogar con los entornos digitales, la cultura urbana, las subculturas juveniles y las búsquedas humanas más tangibles, reconociendo que Dios ya está actuando en las inquietudes del alma contemporánea.

Todo ello se traduce en el testimonio cristiano, que aquí se presenta apoyado en tres pilares: la santidad en la vida ordinaria, la cercanía hacia todos y la especial atención a los pobres y frágiles. Ahí se manifiesta «la belleza integral de la propuesta cristiana» (n. 97). Belleza que resplandece al cruzarse la verdad y el bien, como antídoto contra el pragmatismo y el formalismo, el utilitarismo y el hedonismo. Y que se muestra, en formas diversas, a través del arte, de la música y de la liturgia como ventanas a la trascendencia. 

La liturgia en el centro, y la inculturación

En el centro de la transmisión de la fe se sitúa la liturgia. Lejos de todo ritualismo formal, la liturgia constituye un acontecimiento «performativo» (realiza la acción que anuncia, en cuanto que actualiza nuestra redención), que moldea la fe desde dentro y enseña a «mirar con los ojos de Jesús». En efecto, el fundamento de una verdadera piedad litúrgica, como apuntaba Guardini, está en «la capacidad de vivir-en-la-mirada, de permanecer en la visión, de acoger lo sagrado a través de la forma y del acontecimiento, contemplando» (citado en n. 93).

Por lo que se refiere a la relación entre la fe y la cultura –se entienda ésta en un sentido antropológico amplio o más restringido a los aspectos intelectuales–, la inculturación de la fe es a la vez una condición y un fruto de su transmisión. Es célebre la expresión de san Juan Pablo II cuando dijo que «una fe que no se convierte en cultura es una fe que no se ha acogido plenamente, que no se ha pensado en su totalidad, que no se ha vivido fielmente» (citado en n. 102). Para ello es importante la presentación razonable de los contenidos de la fe; y las enseñanzas sociales de la Iglesia pueden verse como «preámbulos de la fe».

Asimismo, se revalorizan la fuerza de la piedad popular, las peregrinaciones, las cofradías y la devoción mariana, como espacios de fe inculturada que atraen con fuerza a las nuevas generaciones. 

Otros puntos que merecen atención: la predicación, el voluntariado, la presencia de las mujeres en los procesos eclesiales, la participación de los jóvenes en los grandes eventos, el estudio de la historia de la Iglesia, la educación católica, el ecumenismo y el diálogo interreligioso. 

Volver al amor primero 

El tramo final, decíamos, cede la palabra a relatos auténticos de personas de diversos tipos, lugares y culturas, desde ámbitos académicos hasta cárceles y familias. Sus experiencias muestran cómo, en la trama sencilla de la vida cotidiana –quizá a través de la familia y de la oración, de la caridad, de la cultura y de la belleza– la gracia de Dios continúa realizando el milagro de la conversión y la esperanza. Y la conversión cristiana, sea por vez primera o de forma renovada, es siempre volver al corazón del Padre. 

Dios es siempre fiel a su primer y radical amor. Dios nos primerea, decía el papa Francisco, y otro argentino había cantado que «siempre se vuelve al primer amor».

Quien nos trae y «atrae» hacia el amor primero es Cristo, por la acción del Espíritu Santo.

Cristo –se recuerda en la conclusión– es la luz verdadera del mundo, que introduce en la plenitud de la vida. Es el don que hemos recibido los creyentes. Ahora nos toca a nosotros transmitir ese mismo don, que es anhelado, aunque no sea de modo consciente, por los hombres y mujeres de nuestro tiempo. 

El texto es contrapunto de cierto «desencanto pastoral» que puede haber en algunos ambientes. Ofrece una mirada realista sobre las dificultades del mundo actual y esperanzada, recordando a catequistas, educadores, pastores y familias que la luz de Cristo sigue teniendo la capacidad de iluminar y llenar de sentido cada vida humana.

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Familia

Qué diferencia a una familia católica de todas las demás

No pretendo ofrecer la respuesta definitiva a la pregunta de qué distingue a una familia católica, pero quizás estas cinco características puedan al menos iniciar la conversación.

Redacción Omnes·27 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

¿Se supone que las familias católicas deben ser diferentes? ¿Cómo se vería esa diferencia? Estas son preguntas importantes que toda familia católica debe considerar. Aquí les presento las cinco diferencias más importantes que distinguen a una familia comprometida con vivir la visión católica de la vida familiar.

1. Las familias católicas adoran juntas

La Eucaristía es la fuente del profundo amor y la intimidad que las familias católicas están llamadas a vivir. Para celebrar esto, las familias católicas asisten juntas a Misa los domingos y días festivos (y en otros momentos según sus posibilidades) y participan activamente en la vida sacramental de la Iglesia. Asimismo, conscientes de que a veces nos cuesta amarnos como deberíamos, las familias católicas se confiesan regularmente (se recomienda mensualmente) para buscar la sanación, la gracia y la inspiración de Dios para amar más y mejor.

2. Las familias católicas oran juntas

Las familias católicas están llamadas a amarse unas a otras con el amor que brota del corazón de Dios. Solo podemos hacerlo si le pedimos a Dios —juntos— que nos enseñe qué significa esto. Por lo tanto, además de nuestra vida de oración individual y nuestra participación en la liturgia con nuestras comunidades parroquiales, nos reunimos para la oración familiar todos los días. Usamos nuestro tiempo diario de oración familiar para:

— Alabar y agradecer a Dios por sus bendiciones
— Pedir perdón por las veces que no amamos como debíamos
— Pedir la gracia para amarnos mejor unos a otros y al mundo
— Orar por nuestras necesidades y las necesidades del Pueblo de Dios
— Buscar la voluntad de Dios para nuestra vida.

Consideramos la oración familiar no como una obligación o una tarea pesada, sino como la clave para la verdadera intimidad y la alegría en nuestro hogar.

3. Las familias católicas están llamadas a la intimidad

Lo más importante es que la vida cristiana es un llamado a la comunión íntima. Las familias católicas cumplen este propósito siendo escuelas de amor donde aprendemos a amar a Dios y a los demás con todo nuestro corazón, mente, alma y fuerzas. Para ello, buscamos constantemente nuevas maneras de ser aún más abiertos y amorosos entre nosotros como esposos, padres e hijos.

Por ejemplo, se supone que los hijos son el signo visible de la unión amorosa entre marido y mujer. Las familias católicas viven esto tanto en nuestra apertura a la vida como esforzándonos por cultivar una buena relación entre nosotros.

Para ello, cultivamos hábitos matrimoniales y de crianza que hacen que cada miembro de la familia se sienta amado y valorado, y practicamos todas las virtudes que nos ayudan a vivir la vida como un regalo. Por ejemplo, elegimos enfoques de disciplina basados ​​en el amor y la guía, que enseñan virtud y buen comportamiento en lugar de simplemente castigar las malas acciones. Dedicamos tiempo regularmente a cada miembro de la familia para conocernos a fondo, comprender sus pensamientos, sentimientos y anhelos. Y nos interesamos activamente por todo aquello que cada miembro de la familia considera verdadero, bueno y bello, incluso cuando esos intereses no nos resultan naturales.

4. Las familias católicas dan prioridad a la familia

Dado que nuestras relaciones familiares son el principal medio que Dios utiliza para ayudarnos a convertirnos en las personas que Él nos creó para ser, consideramos la vida familiar como la actividad más importante de la semana. Creamos y protegemos rituales familiares, como cenas familiares regulares, tiempo para la oración y el culto, noches de juegos semanales y días familiares, así como momentos programados para comunicarnos y fortalecer nuestros lazos, que nos brindan tiempo para trabajar, jugar, conversar y orar juntos. Consideramos estas actividades como rituales sagrados de la iglesia doméstica y las valoramos por encima de cualquier otra actividad que pretenda competir con ellas.

5. La familia católica es testigo y signo

Reconocemos que Dios quiere transformar el mundo a través de nuestras familias. Participamos activamente en este plan de dos maneras.

Primero, nos esforzamos por ser testigos del amor, la alegría y la intimidad que todo corazón humano anhela. Compartiremos este amor en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza.

En segundo lugar, llevamos este amor fuera del hogar sirviendo a nuestra comunidad de una manera que mantenga unida a nuestra familia. Practicamos intencionalmente las obras de misericordia corporales y espirituales dentro y fuera de casa. Hablamos con frecuencia sobre cómo podemos mejorar nuestra misión familiar de ser un signo del amor de Dios en el mundo.

No pretendo ofrecer la respuesta definitiva a la pregunta de qué distingue a una familia católica, pero quizás estas cinco características puedan al menos iniciar la conversación. ¿Qué puede hacer su familia para vivir con mayor fidelidad la diferencia católica?

Por el Dr. Greg Popcak, autor y director de www.catholiccounselors.com.

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Vaticano

El Vaticano confirma el viaje del Papa a Uruguay, Perú y Argentina

El Papa mantiene su viaje a las tres naciones latinoamericanas, así como la agenda publicada, debido a la buena recuperación de su operación.

Maria José Atienza·26 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

El avance positivo de la recuperación del Papa León, después de la intervención en la que se practicó una lobectomía para extirpar un adenocarcinoma pulmonar, permite, según ha indicado la Oficina de Prensa de la Santa Sede, que el Papa realice el viaje a las tres naciones latinas el próximo noviembre.

Como ya se había informado previamente, el pontífice no necesitará tratamiento posterior tras la operación ya que el tumor ha sido extirpado completamente.

La nota emitida por el Vaticano apunta que “la recuperación posoperatoria del Santo Padre sigue avanzando, y los últimos exámenes médicos dan fe de su buen estado de salud y de su favorable condición clínica. Teniendo en cuenta su situación clínica actual, así como los resultados de las pruebas diagnósticas y los análisis de laboratorio realizados, no existen contraindicaciones que le impidan emprender, tal como estaba previsto, su próximo viaje apostólico a América Latina”. 

Asimismo, y aunque se había especulado con un posible “adelgazamiento” del programa, la comunicación vaticana confirma que se mantiene la agenda publicada para estas visitas.

El Santo Padre “espera con gran alegría y entusiasmo este viaje”, según indica la nota que incluye unas palabras del propio pontífice en las que expresa su alegría por “regresar al continente en el que he vivido tantos momentos de mi vida. Que este viaje sea una ocasión para abrir nuestros corazones los unos a los otros, fortalecer nuestra comunión como hermanos y hermanas, y renovar nuestro compromiso de anunciar el Evangelio con alegría”.

España

“Las campanas de las iglesias siguen sonando allí donde no hay cajeros o escuelas”

El responsable del Sostenimiento de la Iglesia valora la labor parroquial en los lugares pequeños, con motivo del Día de la Iglesia Diocesana, el 8 de noviembre

José María Navalpotro·26 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

“La Iglesia en España está implantada con un nivel capilar como ninguna otra institución. En los pueblos pequeños siguen sonando las campanas allá donde ya no hay cajeros o escuelas”, ha manifestado José María Albalad, director del secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia de la Conferencia Episcopal Española al presentar el Día de la Iglesia Diocesana.

Esta jornada pretende llamar la atención de los cristianos a sentirse parte de la Iglesia de forma efectiva, y, en concreto, de su Iglesia local (la diócesis), colaborando con ella con oración, con su trabajo y con su dinero. Este Día este año se celebra el 8 de noviembre. La campaña gira en torno al lema “Dios cuenta contigo”, basado en los mensajes de León XIV en su visita a España en junio.

En la presentación de la jornada, junto a Albalad, ha intervenido Mons. Vicente Rebollo, obispo de Tarazona y obispo responsable del secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia.

Albalad ha subrayado que “las parroquias son faro de esperanza para toda la sociedad porque tienen un impacto directo en el bien común”.  De cara a la jornada, ha señalado que la labor que realiza la Iglesia se puede hacer gracias al tiempo, las cualidades, la oración y el apoyo económico de millones de personas. “La oración es fundamental, porque constituye el alma de todo lo que hacemos. Con ella, los frutos son mayores y más permanentes”, ha indicado.

El Día de la Iglesia Diocesana constituye también una oportunidad para dar a conocer lo que la Iglesia hace en todo el territorio. Con este fin, la campaña cuenta con la publicación Nuestra Iglesia, personalizada para cada una de las 69 diócesis en España. Estas páginas reflejan la labor de la Iglesia en cada región.

Con motivo de esta jornada, en toda España se realizará una colecta especial que irá a cada diócesis. También se recogen aportaciones económicas en el portal donoamiiglesia.es. Permite la posibilidad de enviar un donativo, puntual o recurrente, a la propia parroquia. Desde que se puso en marcha esta web en 2016, las contribuciones se han incrementado cada vez más, especialmente con la pandemia, en 2020, cuando se recibieron cinco millones de euros. En este año, 2025, la previsión es recibir el doble que en la pandemia.

Por otro lado, además existe el portal xtantos.es, que recoge las aportaciones a toda la Iglesia en España, no solo a cada una de las parroquias.

La Iglesia no recibe dinero de los Presupuestos

A este respecto, Albalad ha destacado que la Iglesia católica tiende hacia la autofinanciación. La realidad es que, en la actualidad, ha subrayado, “la Iglesia no tiene partida fija en los Presupuestos Generales del Estado”. Todo el dinero que se recibe es a través de la aportación que libremente indican los contribuyentes mediante la asignación tributaria. La casilla del 0,7% del Impuesto de la Renta dedicada a la Iglesia supone el 22% de los ingresos de las diócesis españolas.

Monseñor Vicente Rebollo, por su parte, ha afirmado a Omnes, la necesidad de mayor implicación de los católicos, que es el objetivo de este Día de la Iglesia Diocesana: “Hay mucho margen para crecer, y se insiste continuamente y se hacen estas campañas”. Agregaba: “Esta campaña de la Iglesia no pone tanto el acento en el dinero que sí, sino sobre todo en la participación”.

Sostiene el obispo: “Entendemos que un cristiano, cuanto más convencido esté y más quiera su Iglesia, más va a dar para los demás. Es lo que buscamos”.

También ha reconocido que en las diócesis pequeñas hay más conciencia de que la Iglesia es cada uno de los fieles: “Las parroquias pequeñas, los pueblos, tienen una conciencia de Iglesia, lo valoran, y la quieren muchísimo. Entonces, es fácil ese compromiso”.  “Es verdad que tienen menos medios, pero es mucho más fácil que ayuden también económicamente, porque ven la Iglesia como suya”.