Vaticano

El Papa reunirá de nuevo a los cardenales en junio, y habrá un encuentro anual

El portavoz vaticano Matteo Bruni lo desveló ayer en un briefing al final del consistorio extraordinario de cardenales. En torno a la fiesta de San Pedro y san Pablo, en junio, habrá otro “encuentro similar a éste”, un Consistorio de dos días, y el Papa quiere mantener al menos una reunión anual de 3 ó 4 días con los cardenales.

Francisco Otamendi·9 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Los consistorios extraordinarios de cardenales dejarán de ser extraordinarios, y serán reuniones o encuentros periódicos consultivos. Esto se desprende de la información ofrecida ayer noche por el portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, procedente del propio Papa. León XIV desea mantener “un encuentro similar” al que ha tenido lugar estos días 7 y 8 de enero, en el que han participado 170 cardenales del total de 245 del Colegio cardenalicio, entre electores y no electores que han cumplido ya 80 años.

En torno a san Pedro y san Pablo

Ante las preguntas de los periodistas, Matteo Bruni dijo en la rueda de prensa, que se retrasó más de media hora larga, que los datos son “un encuentro similar a éste”, de dos días, y en la proximidad de la fiesta de san Pedro y san Pablo, el 29 de junio. Con esta fecha, parece que este encuentro, o consistorio, podría celebrarse en el fin de semana del 26 al 28 de junio.

Además, el Pontífice planea convocar un encuentro o consistorio anual, esta vez de 3 ó 4 días de duración. Aunque algunos periodistas han insistido, el portavoz no ha concretado más. Sin embargo, Vatican News informa que el propio Papa ha confirmado la Asamblea eclesial de octubre de 2028, anunciada el pasado mes de marzo.

Continuidad con el camino del Vaticano II

El Papa está muy agradecido a los cardenales por su participación en este consistorio, en particular “a los más ancianos”, según Bruni, y ha expresado su cercanía a los que no pudieron acudir a Roma. 

Tal como ha venido informando Omnes, León XIV se ha referido a la continuidad con el camino del Concilio Vaticano II, y “la sinodalidad es parte importante de este camino”.

En el briefing han participado tres cardenales: el arzobispo de Johannesburgo Stephen Brislin, el obispo filipino Pablo Virgilio Siongco David, y el arzobispo de Bogotá, Luis José Rueda. “Hemos trabajado en unidad, que no es uniformidad”.

El cardenal Rueda ha manifestado que el consistorio se enmarca en el proceso de continuar el camino misionero del Colegio de cardenales, y “el Papa tiene intención de seguir convocándonos”. También ha destacado algunas ideas del Papa en la homilía de la Misa del día 8. No somos un grupo de expertos, sino “una comunidad de fe”, y “venimos a caminar juntos como discípulos misioneros, con humildad”.

“Un gran acto de amor”

En la Misa de por la mañana, el Santo Padre manifestó que nuestro “detenernos” (en las tareas del Consistorio), es “ante todo, un gran acto de amor —a Dios, a la Iglesia y a los hombres y mujeres de todo el mundo— con el cual dejarnos moldear por el Espíritu, primero en la oración y en el silencio, pero también mirándonos a los ojos, escuchándonos unos a otros y haciéndonos voz, a través del compartir de todos aquellos que el Señor ha confiado a nuestro cuidado como pastores, en las más diversas partes del mundo”.

@Vatican Media.
El autorFrancisco Otamendi

TribunaMons. Raimo Goyarrola

La alegría de evangelizar

En este comienzo de año te invito -y me invito- a vivir la alegría de evangelizar no como un esfuerzo forzado, sino como un estilo de vida. Que allí donde estemos, cada día, sembremos paz, esperanza y alegría. Que nuestra presencia sea una pequeña ventana por la que otros puedan vislumbrar la luz de Cristo.

9 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

En ocasiones pensamos que evangelizar consiste en grandes discursos, audaces proyectos o misiones lejanas. Sin embargo, la experiencia cristiana -la de los santos, la de tantos fieles anónimos, la de la Iglesia a lo largo de los siglos- demuestra que el anuncio del Evangelio brota, ante todo, del lugar concreto donde estamos. Allí donde la Providencia nos ha sembrado, allí estamos llamados a dar frutos de salvación.

A veces ese lugar es el propio pueblo de origen, conocido y familiar; otras veces, como en mi caso, es un país nórdico, silencioso y helado durante largos meses, donde el lenguaje del testimonio cotidiano se vuelve más elocuente que cualquier discurso. Porque evangelizar no empieza con hablar: empieza con vivir.

Evangelizar con la vida: el lenguaje universal

En Finlandia, donde la palabra es comedida y los espacios son amplios, he descubierto que el cristiano está invitado a evangelizar con un estilo nuevo: el de la sencillez alegre, la serenidad que desarma, la sonrisa que abre puertas, el servicio que hace visible lo invisible. Y pienso que tú, allí donde estés -en un barrio de ciudad, en una oficina, en un aula universitaria, en una fábrica o en el metro abarrotado- compartes exactamente la misma misión.

No se trata de hacer ruido, sino de irradiar. No de conquistar, sino de acompañar. No de imponer, sino de proponer con ternura, con paz, con la firmeza amable de quien sabe que ha encontrado un tesoro que no puede guardarse solo para sí.

La auténtica evangelización brota siempre de la alegría. No de un optimismo superficial, sino de la certeza de sabernos amados por Dios. Cuando el cristiano vive desde esta alegría, la misión deja de ser un deber para convertirse en un desbordamiento natural. Como quien no puede evitar compartir una buena noticia.

Así es como el Evangelio se abre paso hoy: de corazón a corazón, de gesto en gesto. Una nueva evangelización, sí, pero profundamente antigua en su esencia: la del testimonio personal que transparenta a Cristo.

El impulso del Papa y el clamor del mundo

En este tiempo de Nueva Evangelización -al que los últimos Papas, incluido el Papa León XIV, han dado un renovado impulso- se nos recuerda que el mundo no necesita cristianos tristes, ni temerosos, ni escondidos. Necesita testigos confiados, que sepan mirar cada realidad con los ojos de Cristo y responder con su misericordia.

La humanidad, incluso la más secularizada, sigue teniendo sed. Sed de bondad, sed de sentido, sed de una esperanza que no decepcione. Y tú y yo, cada uno en su rincón del mundo, tenemos entre las manos la Fuente.

Evangelizar es sembrar paz

Cuando uno vive lejos de su país, aprende a valorar el poder de los pequeños gestos: un saludo amable, una ayuda inesperada, una conversación tranquila en un entorno acostumbrado al silencio. Allí he descubierto que evangelizar es, sobre todo, sembrar paz, la paz de Cristo. Y esa siembra no conoce fronteras, porque es Cristo mismo -único Salvador- quien la hace fecunda y quien ofrece a todos la salvación. Nosotros solo somos sus manos abiertas en medio del mundo.

La evangelización no es un proyecto estratégico, sino un modo de vivir. Es permitir que Cristo hable a través de nuestras miradas, nuestras palabras y, a menudo, nuestros silencios. Es caminar por la vida dejando tras de nosotros un rastro de serenidad que invite a preguntarse por su origen. Y cuando alguien descubre que esa paz proviene de Cristo, comprendemos que Él mismo nos invita a colaborar con Él en la salvación de muchos, siendo testigos humildes de su amor.

El cristiano como faro luminoso

No todos tenemos vocación de predicadores, pero todos -sin excepción- tenemos vocación de testigos. El faro no grita: simplemente está, firme y luminoso. Así debe ser también la presencia del cristiano en medio del mundo: una referencia que no obliga, pero orienta; que no presiona, pero acompaña; que no impone, pero ilumina.

La evangelización empieza en lo cotidiano: en la familia, en el trabajo, en el trato con quienes cruzan nuestro camino. A veces bastará una palabra amable; otras, una paciencia heroica; otras, el silencioso testimonio de la fidelidad, incluso cuando nadie parece verlo.

Evangelizar no es un peso, sino una gracia. No es una carga, sino un don. Y cuando comprendemos que nuestra misión consiste simplemente en dejar que Cristo llegue a los demás a través de nosotros, entonces todo cambia.

Ahí donde estás, Jesús quiere llegar. A las personas que ves cada día, Él quiere abrazarlas. Pero lo quiere hacer con tus manos, con tu sonrisa, con tu actitud. Evangelizar significa permitir que la cercanía de Cristo se haga visible en ti.

El autorMons. Raimo Goyarrola

Obispo de Helsinki.

Vaticano

El Papa: “Hay vida en nuestra Iglesia; busquemos juntos lo que quiere el Espíritu Santo”

En unas palabras improvisadas ayer noche, al concluir la primera jornada del Consistorio, el Papa León XIV respondió a una cuestión que circulaba en algunos medios. “Hay vida en nuestra Iglesia, sin duda”, manifestó, pero “hay un camino por delante”. Y dio las gracias a los cardenales por “poder buscar juntos lo que el Espíritu Santo quiere para la Iglesia hoy y mañana”.

Francisco Otamendi·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

En el momento de escribir estas líneas, ha concluido el almuerzo que el Papa ha mantenido con los 170 cardenales presentes en el Consistorio, que se disponen a afrontar la tercera y última sesión de trabajo en el Aula. 

Pero el Vaticano ha filtrado unas palabras de ayer noche, en las que, en tres minutos, León XIV sale al paso de una visión pesimista de la vida de la Iglesia, y responde a la cuestión de “si hay vida en nuestra Iglesia. Estoy convencido de que sí, sin duda. Pero no todo está hecho. Hay un camino, y estamos caminando juntos”.

Las palabras exactas de la reflexión del Santo Padre fueron las siguientes: “Preguntémonos: ¿hay vida en nuestra Iglesia? Estoy convencido de que sí, sin duda.  En estos meses, si no lo había vivido antes, sin duda he tenido muchas experiencias hermosas de la vida de la Iglesia”.

“Hay vida, pero no todo está ya hecho”

“Pero la pregunta está ahí, prosiguió: ¿Hay vida en nuestra Iglesia? ¿Hay espacio para lo que nace? ¿Amamos y anunciamos a un Dios que pone en camino? No podemos cerrarnos y decir: Todo está ya hecho, terminado, haced como siempre hemos hecho. Hay verdaderamente un camino y con el trabajo de estos días estamos caminando juntos”.

La segunda cuestión, o en orden cronológico, quizá la primera, fue el agradecimiento a los cardenales por ayudarle.

“Creo que es muy importante la participación de todos ustedes en esta experiencia como Colegio Cardenalicio de la Iglesia”, dijo el Santo Padre.

Búsqueda de lo quiere el Espíritu Santo para la Iglesia

Una experiencia que ofrece a la Iglesia y al mundo un cierto testimonio de la voluntad, del deseo, “reconociendo el valor de encontrarnos juntos, de hacer el sacrificio de un viaje —para algunos de vosotros muy largo—, para venir a estar juntos y poder buscar juntos lo que el Espíritu Santo quiere para la Iglesia hoy y mañana”.

Un momento de la Misa matutina del Papa León XIV, el 8 de enero de 2026, con los cardenales asistentes al Consistorio extraordinario (Foto OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).

Razón de ser de la Iglesia: anunciar el Evangelio

“Queremos ser una Iglesia que no se mire solo a sí misma, que sea misionera, que mire más allá, a los demás. La razón de ser de la Iglesia no es para los cardenales, ni para los obispos, ni para el clero.  La razón de ser es anunciar el Evangelio”, dijo León XIV.

“Sínodo y sinodalidad, como expresión de la búsqueda de cómo ser una Iglesia misionera en el mundo de hoy, y Evangelii Gaudium, anunciar el kerigma, el Evangelio con Cristo en el centro. Esta es nuestra misión”, añadió.

“Experimento la necesidad de poder contar con vosotros

El Sucesor de Pedro considera que es muy importante para todos ese acompañamiento, pero de modo especial para él mismo. Lo dijo así:

“Creo que es realmente importante, aunque sea un tiempo muy breve, pero es un tiempo muy importante también para mí, porque siento, experimento la necesidad de poder contar con vosotros: ¡sois vosotros los que habéis llamado a este servidor a esta misión!”

“Me gustaría decir que creo que es importante que trabajemos juntos, que discernamos juntos, que busquemos lo que el Espíritu nos pide”.

A continuación, adelantó alguna reflexión manifestada en la homilía de la Misa por la Iglesia de esta mañana de jueves, de la que se ha informado a primera hora aquí”.

“El Espíritu Santo está vivo y presente también entre nosotros”

Por ejemplo, “la alegría del Evangelio, en cambio, libera. Nos hace prudentes, sí, pero también audaces, atentos y creativos; sugiere caminos diferentes a los ya recorridos”.

Abriendo el corazón, el Papa Prevost confió ayer: “Este encuentro es para mí una de las muchas expresiones en las que podemos vivir verdaderamente una experiencia de la novedad de la Iglesia. El Espíritu Santo está vivo y presente también entre nosotros. ¡Qué bonito es encontrarnos juntos en la barca!”.

Confianza en el Señor

Entonces elogió la reflexión del cardenal Radcliffe, cuando dijo: “estemos juntos”. “Puede que haya algo que nos dé miedo; hay dudas: ¿adónde vamos?, ¿cómo acabaremos? Pero si ponemos nuestra confianza en el Señor, en su presencia, podemos hacer mucho”, concluyó el Papa.

El autorFrancisco Otamendi

Familia

Los jóvenes priorizan la carrera profesional y viajar antes que formar una familia

El XV Barómetro de las Familias en España, realizado por la empresa de demoscopia Análisis e Investigación para la Fundación The Family Watch, pone de manifiesto que la mayoría de los jóvenes no tiene entre sus prioridades formar una familia.

Redacción Omnes·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Formar una familia no es una prioridad para muchos jóvenes. Y es que la mayoría cree que actualmente existen más dificultades para formar una familia ahora que en generaciones anteriores. Según muestra la encuesta realizada por la empresa de demoscopia Análisis e Investigación para Family Watch menos de la mitad de los jóvenes de 18-44 años creen que formarán una familia en los próximos 5 años.

En esta decisión influye significativamente que actualmente la situación económica de España es percibida mayoritariamente como «regular» o «mala». Los jóvenes y las mujeres son cada vez más críticos con la política y la economía del país.

María José Olesti, directora general de la Fundación The Family Watch, destaca que «estos 15 años de barómetro nos dan una perspectiva para tener en cuenta a la hora de ver cuál es la situación real de las familias españolas. Es especialmente significativo que casi el 80% de los encuestados consideren que hoy existen mayores dificultades para formar una familia que en generaciones anteriores y que más de la mitad consideren que hoy las personas mayores sufren discriminación por razón de su edad».

Cómo mejorar el bienestar de las familias

La mayoría de los jóvenes apuesta por favorecer la conciliación (trabajo/medida/ vida personal). La medida que más resuena es facilitar el acceso a la vivienda. Además proponen ayudas fiscales, ayudas a las familias vulnerables y prestaciones por hijo o cargo.

Las principales prioridades de la población son viajar y prosperar en su vida profesional. El perfil más joven es el más intenso con estas prioridades en los próximos 5 años. Para muchos formar una familia no es entra en sus prioridades actualmente.

El primer móvil a los 12 años

En la mitad de las familias, los hijos menores tienen móvil. La edad más habitual para darlo (en el 62% de las familias) es a los 12 años. Un dato positivo a reseñar es que cada vez la gente está más concienciada del peligro que esto supone, y las familias piensan en dar el móvil más tarde. Los jóvenes están cada vez más concienciados de los riesgos de las redes sociales y el ciberbullying.

El factor principal que ayuda a los jóvenes a reducir el impacto de las redes sociales es la familia. Ven de esta forma en la familia un apoyo para desprenderse de lo esclavas que pueden llegar a resultar las redes sociales.

Ante un problema de salud mental, ¿a quién acuden los jóvenes?

Los principales desencadenantes del deterioro de la salud mental en jóvenes son las redes sociales (65,3 %), el bullying en los colegios (61,5%) y la baja autoestima (52,9%). En cambio, en las personas adultas, los factores principales son las dificultades económicas (80,7%) y la soledad (49,1%).

Cada vez se habla con mayor libertad sobre salud mental. A lo largo de los últimos años ha aumentado la concienciación en cuanto a tratar este tema. Así, los encuestados reconocen que ante un problema relacionado con la salud mental acudirían en primer lugar a los profesionales (40,8%) y, después a su pareja (32,2%) y a la familia (16,3%). La encuesta observa que cuanto mayor es el encuestado más se apoya en los profesionales. Los jóvenes tienden a acudir menos a ellos.

¿Qué hay de los mayores?

Mas de la mitad de los encuestados creen que las personas mayores sufren discriminación por su edad, este porcentaje se eleva en un 62,8 % si en el hogar o en el entorno hay una persona mayor dependiente.

¿En España se fomenta la cultura del cuidado a las personas mayores? El 40% cree que no se fomenta. Y la mayoría del otro 60% cree que sí se fomenta, pero no lo suficiente.

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España

España: Las indemnizaciones a las víctimas de abusos en la Iglesia las fijará el Estado y las pagará la Iglesia

El texto establece que el Defensor del Pueblo tendrá la última palabra en caso de no alcanzar un acuerdo para la reparación de las víctimas de abuso en la Iglesia.

Maria José Atienza·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El ministro español de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha ofrecido una rueda de prensa en la sede del ministerio de Justicia. El objeto de esta comparecencia ha sido explicar el acuerdo entre Gobierno – Iglesia en España sobre una nueva vía para la reparación de abusos sexuales a menores a través del Defensor del Pueblo.

Bolaños ha explicado el acuerdo al que se ha llegado, tras dos años de «negociaciones arduas, complicadas» y en las que en los momentos difíciles «el Vaticano abogó por un acuerdo», establece que una reparación a todas las víctimas de abusos en la Iglesia, siempre que no puedan acudir a los procedimientos judiciales, porque la mayoría estén prescritos. 

¿Cómo funcionarán estas reparaciones?

Según ha explicado el Ministro, el Estado va a crear una unidad de tramitación en el Ministerio donde se dará soporte a estas víctimas, respetando la intimidad, para presentar su solicitud de reparación, que puede ser de carácter económico, moral, psicológico, restaurativo o las cuatro simultáneamente.

Esta solicitud se trasladará a una unidad de víctimas, bajo la tutela del Defensor del Pueblo que la presentará a la víctima y a la Iglesia; si tienen el plácet de ambos, la Iglesia abonará (en el caso de reparación económica, la cantidad fijada).

Si alguna de las partes no está conforme, pasará a una segunda instancia en la que re reunirán la Iglesia, el Estado y víctimas, y ahí en un trabajo conjunto, se intentará llegar a un acuerdo. Si tampoco hubiera acuerdo, prevalecerá el criterio del defensor del Pueblo.

El Ministro ha reiterado en varias ocasiones que, en este acuerdo fijado, se establace que la indemnización la fija el Estado español y la abona la Iglesia.

El acuerdo, que sólo se circunscribe a víctimas de abusos en el seno de la Iglesia católica en España, se ha firmado por un año, prorrogable uno más.

Luis Argüello: «Una nueva vía para reparar»

Tras la comparecencia del Ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, ha sido el Presidente de la Conferencia Episcopal Española el que ha querido explicar el papel de la Iglesia en este acuerdo que se une «a los pasos que la Iglesia está dando, en este sentido, en sus diócesis y congregaciones».

Argüello ha querido destacar el hecho de que, en el trabajo de las oficinas diocesanas y de congregaciones religiosas, «hemos encontrado algunas circunstancias importantes  para incorporar a este acuerdo: personas que han sufrido abusos en otros ámbitos: deporte, educación estatal, centros de protección de menores, etc. Por eso, nos ha parecido importante el compromiso de que en el desarrollo de la ley de protección de la infancia y la adolescencia, se haga una propuesta análoga a la que realiza  la Iglesia con la comisión PRIVA, para que otros sectores puedan ofrecer una reparación a las víctimas a pesar de ser casos prescritos». 

Asimismo, el presidente de los obispos españoles ha destacado su interés en que las indemnizaciones estuvieran exentas fiscalmente.

Jesús Díaz Sariego: «la sociedad tiene que apostar por las víctimas, también las que no han sido abusadas en la Iglesia»

En esta comparecencia, el presidente de la CONFER, Jesús Díaz Sariego, ha puesto de manifiesto el compromiso moral de la Iglesia que asume la reparación de casos que ya están prescritos y que «se abre una nueva vía para aquellas personas que no quieren acceder a la comisión PRIVA, pero hay que reconocer el trabajo que esta comisión está haciendo».

Díaz Sariego ha puesto en valor las indemnizaciones ya realizadas, el trabajo de prevención y la tarea de la Iglesia y sus congregaciones religiosas en este punto y ha destacado que «estamos en condiciones de exigir a la sociedad en su conjunto la apuesta por las víctimas, también las que no han sido abusadas en la Iglesia»



Vocaciones

El brasileño José Gabriel Silva Kafa: “amar de verdad el sacerdocio” para evangelizar

José Gabriel Silva Kafa, seminarista de Brasil de la diócesis de Río de Janeiro, estudia tercero de Teología en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra, gracias a la Fundación CARF, y reside en el seminario internacional Bidasoa, en Pamplona.

Espacio patrocinado·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

En un barrio de la periferia de Río de Janeiro, en Brasil, donde las familias tiran adelante como pueden, nació José Gabriel Silva Kafa (23 años). Un joven brasileño que nació en una familia coherente con su fe católica, que vivió la cercanía de una parroquia viva, y que en un proceso lento aprendió a escuchar a Dios en medio del ruido de cada día.

En la actualidad, José Gabriel estudia tercero de Teología en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra, y recibe una formación integral en el seminario internacional Bidasoa, en Pamplona, gracias a la Fundación CARF. La finalidad de Bidasoa es “el acompañamiento vocacional de los futuros sacerdotes”, ofrecer ayuda para corresponder a la llamada, y la preparación para recibir el sacramento del Orden.

La misión evangelizadora, según José Gabriel Silva Kafa, consiste “en vivir de una manera que haga creíble lo que se predica”, ha manifestado en una entrevista concedida a Fundación CARF. El seminarista brasileño no se refiere a hazañas morales, sino a la coherencia: una vida entregada que sea visible en los gestos cotidianos. La sencillez de evangelizar con el ejemplo sin buscar aplicar técnicas de mercadotecnia.

Coherencia y vida de fe en su familia

La coherencia la aprendió en su familia. En su casa la fe no se explicaba: se vivía. Su padre, trabajador del comercio, y su madre, graduada en administración pero dedicada al hogar, transmitieron la religión y la fe con naturalidad sin pretensiones ni aspavientos.

Ni eran ni se consideraban una familia modelo. Sencillamente, creer en Dios y la fe formaba parte de la vida diaria. Ese ambiente estable fue el que permitió a José Gabriel tomarse a Dios en serio sin necesidad de hechos dramáticos.

José Gabriel Silva Kafa, junto a una imagen de la Virgen María en Río de Janeiro, que acompañó el inicio de su vocación sacerdotal.

Parroquia, fútbol, encuentros diocesanos

A los 14 años, el joven José Gabriel empezó a ejercer de monaguillo en la parroquia. El trato cotidiano con su párroco y el altar fueron el ambiente y lugar donde fue dándose cuenta que la vocación sacerdotal no era algo abstracto.

Sus días de la adolescente se movieron, por tanto, entre la parroquia, el fútbol –siendo de Río de Janeiro es difícil sustraerse a este deporte–, y los encuentros diocesanos: actividades que recuerda como el espacio donde descubrió que la fe podía ser una forma concreta de estar en el mundo.

En el curso para recibir el sacramento de la Confirmación conoció a jóvenes que buscaban a Dios sin complejos. Esto le permitió preguntarse qué quería hacer con su propia vida. Y a los dieciocho años, tras iniciar estudios de Filosofía, ingresó en el seminario.

Archidiócesis de Río: estilo pastoral cercano 

La archidiócesis de Río de Janeiro, una de las mayores del país, cuenta con unos 750 sacerdotes repartidos en 298 parroquias. De los más de seis millones de habitantes, el 43,6 % se declara católico. Desde hace años, están creciendo las personas agnósticas, que conviven con protestantes, espiritistas umbanda, sincretistas candomblé…

Según el seminarista brasileño, evangelizar en Brasil significa hablar de Dios a una población que desconfía, también en lo afectivo. “Muchos no creen en el amor, porque han visto cómo se rompe”, explica. Por eso admira el trabajo de su arzobispo, presente en barrios y comunidades muy distintas. Un estilo pastoral –cercano, constante, sin artificios– es el modelo en el que él mismo se mira para aprender y mejorar como futuro servidor de Dios.

A su juicio, la trivialización del amor y la fragilidad familiar han dejado heridas hondas en muchos jóvenes. Por eso insiste en que el anuncio cristiano solo puede entenderse si se muestra un amor estable y capaz de reconstruir.

El sacerdote que requiere la Iglesia 

José Gabriel descubrió en España otro modo de vivir la fe. Valora la belleza de la liturgia y la seriedad intelectual del entorno en el que se encuentra ahora, pero percibe menos implicación comunitaria que en Brasil. “Aquí todo está cuidado y bien celebrado, pero a veces falta la cercanía que mueve a participar y a servir”, ha declarado.

Si se le pregunta por el sacerdote que requiere la Iglesia hoy, responde con claridad: “Alguien que ame de verdad su vocación, que estudie en serio y que rece sin negociar. En un contexto secularizado, la gente distingue rápido si un sacerdote cree lo que dice o si solo cumple con el rol”, afirma José Gabriel Silva Kafa.

Hoy, este seminarista, lejos de su país, continúa el fortalecimiento de su vocación, en un seminario que –según reconoce– también le está moldeando. La vocación puede crecer en silencio y hacerse cada día más sólida con el paso del tiempo.

Carta del Papa León XIV

Es difícil no pensar en José Gabriel, y en seminaristas como él, al leer lo que acaba de escribir el Papa León XIV en el mes de diciembre. La Carta apostólica “Una fidelidad que genera futuro”, con motivo del 60 aniversario de los decretos del Concilio Vaticano II ‘Optatam totius’ y ‘Presbyterorum ordinis’.

El autorEspacio patrocinado

Zoom

El pueblo venezolano reacciona a la captura a Maduro

Venezuela reacciona con emoción al conocer que Donald Trump había capturado a su presidente, Nicolás Maduro.

Redacción Omnes·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto
España

La Iglesia española y el Gobierno logran un acuerdo para reparación de víctimas de abusos sexuales 

El acuerdo, que firmará hoy el Ministerio de Justicia, la Conferencia Episcopal Española y la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), se centra en las víctimas de abusos sexuales cuyos casos no han tenido recorrido judicial a través del Defensor del Pueblo.

Maria José Atienza·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Una “nueva vía” para “aquellas personas víctimas de abusos sexuales que no deseen acudir directamente a la Comisión PRIVA establecida por la Iglesia” y cuyos casos no puedan tener recorrido judicial. Así describe la nota remitida por la Conferencia Episcopal Española el objeto del acuerdo que llevará la firma de Félix Bolaños, ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes; Mons. Luis Argüello, presidente de la CEE, y Jesus Díaz Sariego, presidente de la CONFER. 

Reparación integral para todos los menores abusados en cualquier ámbito de la vida pública

El acuerdo ha logrado el aprobado de todas las partes una vez que “el Gobierno se ha comprometido, como solicitaba la Iglesia, a abordar la reparación integral de todos los menores víctimas de abusos sexuales en cualquier ámbito de la vida pública”. El acuerdo determina que será el Defensor del Pueblo quien fije, en el caso de reparación económica, la cantidad que recibirá la víctima y será la Iglesia quien la abone.

Según la nota emitida por los obispos españoles, el sistema “tendrá el criterio técnico de la Oficina del Defensor del Pueblo, la evaluación de la Comisión del PRIVA, el consenso Iglesia Católica-Estado y la participación de las víctimas”. Por el momento, al acuerdo se ciñe a un año de vigencia (prorrogable otro año más), “para aquellas causas que no hayan tenido y no puedan tener recorrido judicial bien por la prescripción del delito o bien por la muerte del victimario”.

Unidad de criterios

A partir de este nuevo acuerdo, “la Oficina del Defensor del Pueblo estudiará los casos presentados”, -esos que no deseen ser atendidos por la comisión PRIVA de manera directa-  “y propondrá un cauce de reparación que será estudiado y evaluado por la Comisión PRIVA establecida por la Iglesia”. 

Uno de los puntos clave de este acuerdo es la unidad de criterio de “valoración de los casos y de la baremación de la reparación de la Oficina del Defensor del Pueblo y de la Comisión PRIVA. En caso de discrepancia de la valoración una comisión mixta estudiará el caso que, en última instancia será establecido por el Defensor del Pueblo tras escuchar al presidente de la CEE o de la CONFER según el caso”.

Otro punto clave es que las indemnizaciones de carácter económico estarán exentas de tributación, especialmente del impuesto sobre la Renta.

Primer acuerdo conjunto

Se trata del primer paso de colaboración conjunta entre el Gobierno y la Iglesia en España en este ámbito ya que, desde el Gobierno se ha defendido sistemáticamente que la reparación a las víctimas debe estar garantizada por un sistema público, obligatorio, efectivo y supervisado por el Estado mientras que la Iglesia puso en marcha su propio sistema de reparación a través de la comisión del PRIVA.

Esta comisión ha gestionado, en su primer año de funcionamiento, un total de 89 solicitudes de reparación integral (en datos de septiembre de 2025), de las que 32 pertenecen a casos en diócesis y 57 a casos sucedidos en el seno de congregaciones religiosas.

De ellas, “casi la mitad fueron resueltas con una propuesta de reparación integral de entre 3.000 y 100.000 euros, además de otra serie de conceptos de reparación en especie y de compromisos por parte de las instituciones”.

El propio ministro Bolaños había advertido a la CEE que el Gobierno no aceptaría una fórmula de reparación de la Iglesia sin control estatal.

Las sucesivas conversaciones entre el Gobierno y la Iglesia han estado marcadas en diversos momentos por la diferencia de criterios hasta llegar al acuerdo de hoy que, según destaca la nota de la CEE no está basado en “la imposición de una obligación jurídica, sino en el compromiso moral de la Iglesia y el mutuo acuerdo de las partes”.

Vaticano

“No promovemos ‘agendas’, confiamos en el Señor”, afirma el Papa en el Consistorio

El Papa León XIV ha dicho esta mañana a los 170 cardenales presentes en el Consistorio extraordinario que no estamos aquí para promover agendas, personales o grupales, sino para confiar nuestros proyectos al discernimiento que viene del Señor. Además, “no somos un equipo de expertos sino una comunidad de fe”. Los cardenales estudiarán hoy la sinodalidad y la misión de la Iglesia.

Redacción Omnes·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Por amplia mayoría, los 170 cardenales han votado como temas para estudiar hoy jueves en el Consistorio extraordinario la sinodalidad y la misión de la Iglesia. Los otros dos, Praedicate evangelium y liturgia, se abordarán directamente en Roma por el Papa y los cardenales de la Curia. La sesión de ayer fue coordinada por el cardenal Ángel Fernández Artime, pro-prefecto del Dicasterio para la Vida Consagrada. 

A primera hora de esta mañana, el Papa León XIV ha señalado en la homilía de la Misa por la Iglesia a los 170 cardenales presentes (del total de 245 del Colegio cardenalicio), que “no estamos aquí para promover “agendas” —personales o grupales—, sino para confiar nuestros proyectos e inspiraciones al escrutinio de un discernimiento que nos supera «como el cielo se alza por encima de la tierra» (Is 55,9) y que solo puede venir del Señor”.

Tampoco nuestro Colegio es “un equipo de expertos” sino “una comunidad de fe”, “en la que los dones que cada uno aporta, ofrecidos al Señor y devueltos por Él, produzcan el máximo fruto, según su Providencia”.

Poner en la Eucaristía todos los pensamientos y deseos

Con el texto evangélico de referencia de la multiplicación de los panes y de los peces, el Pontífice ha invitado en la Eucaristía a poner “todos nuestros deseos y pensamientos sobre el altar, junto con el don de nuestra vida, ofreciéndolos al Padre en unión con el sacrificio de Cristo, para recobrarlos purificados, iluminados, fundidos y transformados, por la gracia, en un único pan. Solo así, de hecho, sabremos realmente escuchar su voz, acogiéndola en el don que somos los unos para los otros, que es el motivo por el cual nos hemos reunido”.

“Nuestro detenernos, un gran acto de amor”

A continuación, el Papa se ha referido al “momento de gracia en el que expresamos nuestra unión al servicio de la Iglesia”, que es el Consistorio extraordinario. 

Nuestro “detenernos”, ha dicho, es “ante todo, un gran acto de amor —a Dios, a la Iglesia y a los hombres y mujeres de todo el mundo— con el cual dejarnos moldear por el Espíritu, primero en la oración y en el silencio, pero también mirándonos a los ojos, escuchándonos unos a otros y haciéndonos voz, a través del compartir, de todos aquellos que el Señor ha confiado a nuestro cuidado como pastores, en las más diversas partes del mundo”. 

Un acto que hay que vivir con corazón humilde y generoso, conscientes de que es por gracia que estamos aquí y no hay nada de lo que tenemos, que no hayamos recibido como don y talento que no se debe desperdiciar, sino emplear con prudencia y valentía”.

San León Magno

Si antes había citado a san Juan Pablo II, referencia habitual en sus palabras en el Consistorio, en este punto ha mencionado a San León Magno, quien enseñaba que “Es algo grande y muy valioso ante los ojos del Señor cuando todo el pueblo de Cristo se dedica conjuntamente a los mismos deberes, y todos los grados y todos los órdenes, […] colaboran con un mismo espíritu […] (Sermón 88,4)”. 

Este es el espíritu con el que queremos trabajar juntos, ha subrayado León XIV. “El de quienes desean que, en el Cuerpo místico de Cristo, cada miembro coopere ordenadamente al bien de todos (cf. Ef 4,11-13)”.

Inadecuados y sin medios, pero “podemos ayudarnos mutuamente y al Papa”

Por supuesto, también nosotros, ante la “gran multitud” de una humanidad hambrienta de bien y de paz, ha proseguido el Sucesor de Pedro, “en un mundo en el que la saciedad y el hambre, la abundancia y la miseria, la lucha por la supervivencia y el desesperado vacío existencial siguen dividiendo e hiriendo a las personas, a las naciones y a las comunidades, ante las palabras del Maestro: ‘Denles de comer ustedes mismos’ (Mc 6,37), podemos sentirnos como los discípulos: inadecuados y sin medios”.

Sin embargo, Jesús vuelve a repetirnos: ‘¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a ver’ (Mc 6,38), y esto lo podemos hacer juntos. 

No siempre conseguiremos encontrar soluciones inmediatas a los problemas que debemos afrontar, ha considerado León XIV.  “Sin embargo, siempre, en cualquier lugar y circunstancia, podremos ayudarnos mutuamente —y en particular ayudar al Papa— a encontrar los “cinco panes y los dos peces” que la Providencia nunca hace faltar cuando sus hijos piden ayuda; y acogerlos, entregarlos, recibirlos y distribuirlos, enriquecidos con la bendición de Dios, la fe y el amor de todos, para que a nadie le falte lo necesario (cf. Mc 6,42)”

Elogio a los cardenales, y agradecimiento 

En la conclusión de la homilía de la Misa, celebrada en el Altar de la Cátedra de San Pedro, León XIV ha elogiado el trabajo de los cardenales.  

“Queridos hermanos, lo que ustedes ofrecen a la Iglesia con su servicio, a todos los niveles, es algo grande y extremadamente personal y profundo, único para cada uno y valioso para todos; y la responsabilidad que comparten con el Sucesor de Pedro es grave y onerosa. Por ello les doy las gracias de todo corazón”.

Finalmente, ha encomendado los trabajos y nuestra misión al Señor, ha dicho, con palabras de San Agustín: “Acuérdate, Señor, de que somos polvo y que de polvo hiciste al hombre” (Confesiones, 10, 31, 45). Por eso te decimos: ‘da lo que mandas y manda lo que quieras’ (ibíd.)”.

No habrá documento final

Según se ha informado, no habrá un documento final de los trabajos de los 170 cardenales que han acudido a este primer Consistorio extraordinario convocado por el Papa León XIV. Hoy tienen lugar sesiones de mañana y tarde, y un almuerzo con el Papa. Al final del día, el Vaticano tiene previsto proporcionar alguna información adicional.

El autorRedacción Omnes

Vaticano

El Papa a los cardenales: la misión de la Iglesia exige unidad y amor

“Estoy aquí para escuchar”, ha dicho el Papa León XIV a los cardenales en el Consistorio, al sentar las bases para la misión de la Iglesia, definida en la Lumen Gentium del Vaticano II, y por los pontífices san Pablo VI y san Juan Pablo II primero, y Benedicto XVI y Francisco después. “La unidad atrae, la división dispersa”, y “el mandamiento del amor”, han sido temas nucleares.

Francisco Otamendi·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Al día siguiente de la solemnidad de la Epifanía del Señor –el Papa considera muy significativo que haya sido en esta fecha–, León XIV ha dado el pistoletazo de salida a su primer Consistorio extraordinario con los cardenales. En la sesión, ha sentado las bases de lo que son estos dos días de trabajo, y de lo que pretende: reforzar y amplificar la misión de la Iglesia descrita en la Constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II.

“Leo íntegramente el primer párrafo”, ha introducido León XIV: “Cristo es la luz de los pueblos. Por ello este sacrosanto Sínodo, reunido en el Espíritu Santo, desea ardientemente iluminar a todos los hombres, anunciando el Evangelio a toda criatura (cf. Mc 16,15) con la claridad de Cristo, que resplandece sobre la faz de la Iglesia” (LG). 

Urgente deber de la Iglesia

Esto, la evangelización, el anuncio del Evangelio a toda criatura, es deber de la Iglesia. Y el Papa lo ha dicho así. “Y porque la Iglesia es en Cristo como un sacramento, o sea signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano, ella se propone presentar a sus fieles y a todo el mundo con mayor precisión su naturaleza y su misión universal, abundando en la doctrina de los concilios precedentes”. 

Las condiciones de nuestra época, ha señalado enseguida, “hacen más urgente este deber de la Iglesia, a saber, el que todos los hombres, que hoy están más íntimamente unidos por múltiples vínculos sociales técnicos y culturales, consigan también la plena unidad en Cristo” (Lumen gentium, 1). 

La misión evangelizadora en los últimos Papas

Enseguida, León XIV ha detallado cómo los pontificados de san Pablo VI y san Juan Pablo II pueden interpretarse globalmente desde esta perspectiva conciliar, que contempla el misterio de la Iglesia plenamente incluido en el de Cristo y comprende así la misión evangelizadora como irradiación de la energía inagotable que emana del acontecimiento central de la historia de la salvación”. 

Benedicto XVI y Francisco: “atracción”

A continuación, ha sintetizado que “los Papas Benedicto XVI y Francisco resumieron esta visión en una sola palabra: atracción”. El Papa Benedicto señalaba que “la fuerza que preside este movimiento de atracción es el Ágape, es el Amor de Dios que se encarnó en Jesucristo y que en el Espíritu Santo se dona a la Iglesia y santifica todas sus acciones”, ha dicho León XIV.

Comienzo de los trabajos del Consistorio de cardenales, presidido por el Papa León XIV, el 7 de enero de 2026 (@Vatican Media).

Las invitaciones del Papa León: unidad y amor

En el desarrollo de su discurso, el Papa ha parecido requerir dos condiciones para la eficacia de la misión: la unidad, como viene reiterando desde su discurso recién elegido Papa en el balcón de la Basílica de San Pedro, y el mandamiento del amor.

“La unidad atrae, la división dispersa. Me parece que esto también se refleja en la física, tanto en el microcosmos como en el macrocosmos”, ha dicho. 

Por lo tanto, “para ser una Iglesia verdaderamente misionera, es decir, capaz de dar testimonio de la fuerza atractiva de la caridad de Cristo, debemos ante todo poner en práctica su mandamiento, el único que nos dio después de lavar los pies a sus discípulos: “Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros”. 

Y ha añadido las siguientes palabras de Jesús: “En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros” (Jn 13,34-35). 

Cardenales, “crecer en nuestra comunión”

El Papa se ha referido a continuación a la variedad del colegio cardenalicio, y a la necesidad de crecer en comunión .“Somos un grupo muy variado, enriquecido por múltiples procedencias, culturas, tradiciones eclesiales y sociales, trayectorias formativas y académicas, experiencias pastorales y, naturalmente, caracteres y rasgos personales”. 

“Estamos llamados, ante todo, a conocernos y a dialogar para poder trabajar juntos al servicio de la Iglesia. Espero que podamos crecer en nuestra comunión para ofrecer un modelo de colegialidad”, ha invitado.

Sesión de trabajo del Consistorio de Cardenales de los días 7 y 8 de enero de 2026, que preside el Papa León XIV (@Vatican Media).

4 temas: Misión de la Iglesia, Praedicate Evangelium, Sínodo y sinodalidad, y liturgia

En estos días tendremos la oportunidad de experimentar una reflexión comunitaria sobre cuatro temas, ha descrito el Papa León XIV, que se han ido divulgando estos días. Evangelii gaudium, o bien, la misión de la Iglesia en el mundo actual; Praedicate Evangelium, es decir, el servicio de la Santa Sede, especialmente a las Iglesias particulares; Sínodo y sinodalidad, instrumento y estilo de colaboración; y liturgia, fuente y culmen de la vida cristiana. 

Sólo dos, de momento

Por razones de tiempo y para favorecer un análisis más profundo, sólo dos de ellos serán objeto de una exposición específica, ha precisado el Papa, que tendrá lugar este jueves día 8.

Los 21 grupos creados contribuirán a las decisiones que se tomen, pero los grupos que presentarán sus informes serán los 9 procedentes de las Iglesias locales. El resto serán consultados en Roma al trabajar en la Curia y vivir en Roma

“Estoy aquí para escuchar” 

“Estoy aquí para escuchar”, ha añadido el Santo Padre. “Como aprendimos durante las dos Asambleas del Sínodo de los Obispos de 2023 y 2024, la dinámica sinodal implica por excelencia la escucha”, y precisamente “el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio» (Francisco, Discurso en el 50º aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos, 17 octubre 2015). 

Esta jornada y media que pasaremos juntos será una prefiguración de nuestro camino futuro, ha señalado. “No debemos llegar a un texto, sino mantener una conversación que me ayude en mi servicio a la misión de toda la Iglesia”. 

Una pregunta clave a los cardenales

Entonces, el Papa ha formulado una pregunta a los cardenales: “De frente al camino de los próximos uno o dos años, ¿qué aspectos y prioridades podrían orientar la acción del Santo Padre y de la Curia sobre esta cuestión?”. 

Sobre esto les va a escuchar. “Escuchar la mente, el corazón y el espíritu de cada uno; escucharnos unos a otros; expresar sólo el punto principal y de manera muy breve, para que todos puedan hablar: ésta será nuestra forma de proceder. Los antiguos sabios romanos decían: Non multa sed multum”. 

“Y en el futuro, esta forma de escucharnos unos a otros, buscando la guía del Espíritu Santo y caminando juntos, seguirá siendo de gran ayuda para el ministerio petrino que se me ha confiado”, ha manifestado.

La jornada del jueves 8 comienza con la Santa Misa a las 7,30 de la mañana en la Basílica de San Pedro.

El autorFrancisco Otamendi

Familia

La escasez de abuelos

Se ha escrito mucho sobre la caída de la natalidad en Estados Unidos. Sin embargo, se ha abordado menos la disminución simultánea de la figura de los abuelos.   

Greg Erlandson·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Los abuelos, según cuentan nuestros amigos, son una especie en peligro de extinción. Prácticamente todos los grupos demográficos en edad fértil, excepto las mujeres mayores de 40 años, están teniendo menos hijos, si es que tienen alguno. Y seamos sinceros: los abuelos potenciales con hijos mayores de 40 años probablemente estén envejeciendo rápidamente y pasando de ser “abuelos divertidos” a ser “abuelos que viven en una habitación”.

Según las últimas estadísticas del gobierno, nuestra tasa de natalidad es ahora de 1,6, por debajo del nivel de reemplazo y cayendo hasta donde solían estar países como Italia. La tasa de natalidad de Italia ha caído aún más, hasta 1,18, lo que hace que los ‘nonno’ y las ‘nonna’ estén aún más en peligro de extinción que los abuelos y las abuelas.

Cómo abordar la cuestión

Los aspirantes a abuelos están abordando esta cuestión de diversas maneras. Preguntar con frecuencia a sus hijos cuándo piensan tener hijos es probablemente una de las estrategias menos eficaces. 

Poner buena cara ante la decisión de los hijos de “criar” a un par de labradoodles (N. del ed.: perros originados en Australia en los años 80, resultado de cruces), tampoco sirve de nada, aunque pongas una pegatina en el parachoques de tu coche presumiendo de que “mi nieto tiene cuatro patas”.

Las medidas de los políticos

Los políticos quieren invertir dinero en este tema, por supuesto. Después de todo, los futuros abuelos votan. Durante los últimos cien años, los gobiernos han intentado sobornar a los futuros padres para que tengan hijos. 

En realidad, esto no funciona, ya sea en China, Francia o Corea del Sur, porque una experiencia tan transformadora como la paternidad no se incentiva tan fácilmente con unos pocos miles de dólares y una desgravación fiscal. 

Los desincentivos son importantes. Los más citados son los problemas relacionados con el coste de la vida, como los gastos de guardería y educación, pero también se pueden citar desde los tiroteos en las escuelas hasta la situación mundial.

Vivir para ver a los hijos de tus hijos

Los futuros abuelos lo entienden, por supuesto. Pero el deseo de “vivir para ver a los hijos de tus hijos”, como dice el Salmo 128, está profundamente arraigado en el corazón humano. 

Queremos ver cómo los hijos que hemos criado con tanto esfuerzo dan a su vez a luz a la siguiente generación. Es un signo de esperanza y resiliencia que supera los titulares, las crisis y las preocupaciones interminables que tenemos por nuestro planeta y nuestra especie.

Tengo la suerte de tener un hijo que ahora es padre. Mis amigos que no son abuelos escuchan mis historias con un toque de envidia. No sabemos cuándo tendrán hijos nuestros hijos, dicen con nostalgia.

Lo que supone ser abuelos: sinceridad

Soy sincero con ellos sobre lo que supone ser abuelos. Hay buenas razones por las que la crianza de los hijos debe dejarse en manos de los jóvenes. ¡Cuidar de los niños es agotador! Nos lleva dos o tres días recuperarnos de un fin de semana leyendo libros, cambiando pañales y negociando comidas.

Al mismo tiempo, ser abuelos es una especie de experiencia de viaje en el tiempo, ya que nos recuerda lo que generalmente es un recuerdo borroso: lo que hacíamos y lo duro que trabajábamos cuando éramos padres más jóvenes.

Lloros en mitad de la noche…

Recientemente, en mitad de la noche, un niño de un año que lloraba nos despertó a mi hijo y a mí. Me quedé en la habitación a oscuras mientras mi hijo mecía al bebé y le daba el biberón. Eso me evocó tantas noches en las que yo hacía lo mismo por él. Sentí una gran oleada de afecto paternal por mi hijo. El amor que le había mostrado mucho antes de que él pudiera recordarlo, ahora él se lo transmitía a su hijo mientras lo mecía suavemente para que se volviera a dormir. Es un círculo de la vida del que tengo la suerte de formar parte.

Ser padre, el trabajo más gratificante

Ser padre no es fácil, pero es el trabajo más gratificante que existe. Probablemente nunca haya un momento perfecto para decidir tener hijos. Pero, en general, estamos a la altura de las circunstancias y nos convertimos en mejores personas por ello.

Momento perfecto para ser abuelo: ahora

En cuanto al momento perfecto para ser abuelo, creo que es ahora. Para los futuros abuelos que aún esperan ese privilegio, tal vez puedan rezar a Santa Ana y San Joaquín, que según la tradición fueron los abuelos de Jesús. Apuesto a que podrían contar muchas historias.

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Greg Erlandson es un galardonado editor y periodista católico. Su columna se publica cada mes en OSV News.

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El autorGreg Erlandson

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Artículos

Un universo sin Dios

Stephen Hawking defendió la idea de un universo “sin Dios”; sin embargo, se trata de una tesis con limitaciones tanto desde la física como desde la filosofía. Frente a ello, el argumento de la Causa Primera de santo Tomás parece solventar esas objeciones.

Rubén Herce·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 9 minutos

Si preguntáramos qué autor y qué libro han moldeado más nuestra visión actual del cosmos, la respuesta sería casi unánime: Stephen Hawking y su célebre Historia del tiempo. Sin ser los primeros en hablar de cosmología, más de 25 millones de ejemplares vendidos respaldan a este fenómeno editorial y al físico que lo escribió. El objetivo declarado desde el comienzo es el de desentrañar los misterios del universo con quienes se atreven a mirar más allá: “¿de dónde viene el universo? ¿Cómo y por qué empezó? ¿Tendrá un final, y, en caso afirmativo, cómo será?”.

Desde Aristóteles hasta la cosmología contemporánea, desde la inmensidad del universo hasta la minúscula escala de los quarks, Hawking nos guía en un fascinante recorrido que va desde la singularidad inicial hasta los agujeros negros, intentando vislumbrar cómo sería ese Dios que lo creó todo. A lo largo del camino, el libro aborda temas tan diversos como espacio-tiempo, creación, relatividad, indeterminación, origen, destino, causalidad, libertad divina, creencias, principio antrópico, ajuste fino, universo “sin frontera” y tiempo imaginario. Todos ellos, impregnados de reflexiones filosóficas y teológicas, requieren una lectura contextualizada, como la que propone Stephen Hawking (1942-2018). Estudio crítico de “Historia del tiempo: del big bang a los agujeros negros”. En esta obra se busca complementar desde la filosofía el trayecto que Hawking emprende desde la física clásica para atisbar el pensamiento de Dios.

Hipótesis confirmadas e hipótesis descartadas

La explicación que ofrece Hawking sobre la imagen del universo según la física del siglo XX es cautivante. Big bang, expansión cósmica, condiciones iniciales y de contorno, singularidad, curvatura espacio-temporal, indeterminación cuántica, subpartículas, fuerzas fundamentales, agujeros negros y hasta la famosa radiación de Hawking están expuestos con claridad. Aunque también se presentan hipótesis altamente especulativas que el tiempo ha dejado atrás.

Así funciona la ciencia: lanza hipótesis nuevas apoyándose en lo científicamente conocido. Sin embargo, la mayoría de estas hipótesis no sobreviven al ser contrastadas con la realidad. Solo unas pocas privilegiadas prevalecen. Por eso, las ideas que Hawking expone en los últimos capítulos de su libro han sido descartadas. Todas, salvo la que se refiere a la necesidad de buscar una teoría unificadora para las dos grandes teorías de la física: la relatividad general y la mecánica cuántica. 

Aun así, conviene no confundir esta unificación de teorías con una “teoría del todo”. Hawking, sin embargo, aspira a una teoría física que lo explique todo. En ese marco, y si esto fuera posible, Dios dejaría de ser necesario para justificar un universo tan ordenado y singular como el nuestro. 

La propuesta de Hawking 

De ahí la audaz propuesta de Hawking de un universo autocontenido “sin frontera”. Esta hipótesis ha sido rechazada desde la física porque no hay continuidad entre los modelos con tiempo imaginario y los modelos con tiempo real; pero también se puede refutar desde la filosofía, ya que un modelo nunca puede explicar la realidad misma. Sería como decir que un holograma de una persona da razón de la persona.

La actividad científica es mucho más rica que la simplificación a la que la somete Hawking, quien la reduce a encontrar leyes en la naturaleza y fijar las condiciones iniciales para estas leyes. Aún así, ese punto de partida le sirve para, primero, relegar a Dios al papel de proveedor de condiciones iniciales, y después, una vez reducida la acción divina a ese momento, formular su universo “sin frontera”. ¿Cómo? Digamos que “redondeando la fina punta del comienzo del universo” para que matemáticamente no exista un comienzo; y así concluir que, si su hipótesis fuera cierta, Dios no sería necesario.

Esta conclusión de que “no es necesario invocar a Dios como el que encendió la mecha y creó el universo”, carece de fundamento. De hecho, al no demostrar que el universo es autocontenido, la pregunta sobre Dios como Creador revive. La intención de Hawking de sustituir el argumento clásico de Dios como Causa Primera por una teoría del todo debería llevarnos, más bien, a redescubrir la solidez de ese clásico argumento.

Ajuste fino

Quizá ha llegado el momento de volver a mirar al universo con asombro, como hace Hawking, y notar lo finamente ajustadas que están muchas constantes físicas esenciales para que exista. Entre ellas, la densidad del universo (Ω), la aceleración de la expansión (Λ), las tres dimensiones espaciales; constantes fundamentales como la interacción nuclear fuerte (ε), la relación entre fuerzas electromagnética y gravitacional, las masas del neutrón y el protón; o el ajuste de la distribución de masa-energía en el big bang.

Pero no solo eso. También es profundamente llamativo el orden que vemos en la biología, donde reinan armoniosamente la complejidad y no linealidad de las interacciones y donde la embriología revela que el orden de la naturaleza, no solo espacial sino también temporal, es una auténtica sinfonía que se despliega en el tiempo. 

Que de algo tan pobre, mínimo y aparentemente caótico, como el big bang, surja algo tan ricamente complejo, como los seres conscientes, solo es posible si en ese “pobre “inicio ya estaba presente la semilla de la “riqueza”. Algo que nos remite, no a un caos informe, sino a un Logos Creador, un Ser Subsistente por sí mismo, de quien participan en su ser y a quien tienen como fundamento todos los seres creados. Esta relación de dependencia, esta participación en el Ser, parece ser un modo muy apropiado para entender la riqueza del concepto de creación, sin quedarnos solo con las dos acepciones más habituales: entender la creación como la acción divina o entender la creación como realidad creada.

El crédito merecido

Además de devolver a Dios el lugar que por sentido común y razonamiento filosófico parece ocupar como Creador, deberíamos reconocer que la creencia y la confianza son parte de nuestro modo de conocer. Todos tenemos sistemas de creencias, incluso los científicos; y muchas veces son profundamente racionales. Creer y razonar no son opuestos, como sugiere Hawking, sino complementarios. Por eso también es justo valorar lo que “creían” pensadores como Aristóteles, cuyo saber, bien contextualizado, nos permite apreciar la verdad de sus ideas y razonamientos, pese a las dificultades de su época. 

En este Estudio Crítico se desarrollan con más detalle las ideas expuestas hasta ahora y también se reivindican algunos aportes poco o nada reconocidos por Hawking. 

La Causa Primera

Entre los argumentos que examina Hawking en su libro, resulta llamativo que apenas se detenga en uno de los más relevantes: el de la necesidad de una Causa Primera, no solo en sentido cronológico —como inicio—, sino en sentido ontológico, es decir, como fundamento necesario de lo contingente. En su formulación, Hawking afirma: “Un argumento en favor de un origen (…) fue la sensación de que era necesario tener una ‘Causa Primera’ para explicar la existencia del universo” (p. 28).

Algunos términos, como origen, pueden inducir a confusión si no se considera su uso analógico. De hecho, origen puede aludir tanto al comienzo de algo como a su fundamento. Por ello, la frase citada gana en precisión si se sustituye origen por fundamento. Asimismo, el uso de sensación en este contexto parece poco adecuado, pues sugiere una impresión subjetiva más que un razonamiento argumentativo. Finalmente, el verbo tener introduce la idea de que ciertos individuos necesitan una explicación, pero no necesariamente todos, lo que debilita el carácter universal del argumento.

En conjunto, la frase podría reformularse así: Un argumento en favor de un fundamento [del universo] fue el razonamiento de que era necesario que existiera una ‘Causa Primera’ para explicar la existencia del universo.

Esta reconstrucción refleja con mayor fidelidad la postura de quienes sostenían dicho argumento: no se trataba simplemente de una sensación, sino de una reflexión racional sobre la necesidad de una Causa Primera. Veamos en qué consiste esta argumentación para comprender mejor la perspectiva filosófica que muchos pensadores han defendido a lo largo de los siglos al afirmar que Dios puede ser ese fundamento último del universo. 

Aristóteles y Tomás de Aquino

La expresión Causa Primera proviene del pensamiento aristotélico, en particular de su concepción del Primer Motor, que en la tradición escolástica fue aplicada de manera exclusiva a Dios. Las demás causas, es decir, las creadas o pertenecientes al ámbito intramundano, reciben el nombre de causas segundas, en tanto que dependen de la primera y se subordinan a ella. En la filosofía de Aristóteles, la causa primera es aquella que da razón de la existencia de una cosa. Así lo expresa: “No creemos conocer algo si antes no hemos establecido en cada caso el ‘por qué’, lo cual significa captar la causa primera” (Aristóteles 1995, II-3, 194b). Esta afirmación, aplicada al universo, sugiere que comprenderlo implica intuir o reconocer que su Causa Primera es Dios.

El argumento que sostiene la existencia de Dios como Causa Primera es de tipo a posteriori, pues parte de los efectos —el universo— para remontarse a la causa —el Creador. Las formulaciones más conocidas de este razonamiento son las cinco vías de santo Tomás de Aquino, que constituyen un planteamiento filosófico, no basado en la teología revelada.

Contexto del argumento

Para establecer el marco del argumento, podríamos reflexionar sobre cómo conocemos a las personas a través de sus manifestaciones, y trasladar este principio, por analogía, a la cuestión filosófica del conocimiento de la existencia de Dios. Podemos constatar la presencia de un individuo a través de las huellas que deja en el mundo, como labrar un campo, embellecer un espacio o componer un verso. No accedemos a la persona en su esencia, pero sí afirmamos su existencia a través de sus efectos en la realidad; e, indirectamente, podríamos inferir su necesidad de alimentarse, su sentido de la belleza o su deseo de comunicarse. Este mecanismo es el que aplicamos al intentar descifrar a nuestros ancestros mediante los restos fósiles y culturales que perduraron. Por extensión, se podría sostener de manera razonable la existencia de un Dios con carácter personal al observar con asombro y detenimiento las complejidades de nuestro universo, y en particular la naturaleza humana.

Un paso más sería conocer a la persona mediante percepción sensorial directa. Sin embargo, este contacto inicial resultaría insuficiente sin observar su conducta. La vía más profunda para conocerla sería, de hecho, a través de la manifestación de sus obras externas y sobre todo si nos revela su universo interior. Es decir, cuando nos confía lo que alberga en su espíritu, las motivaciones de sus actos, sus ideas y sus sentimientos. Pero esta dimensión íntima permanece oculta, a menos que la persona decida desvelarla. Aquí es donde cobra pleno sentido la idea de que Dios no solo sea accesible a través de sus obras externas, sino que además anhele revelarse personalmente. Este segundo tipo de conocimiento constituye el objeto de la teología, la cual no se limita a la realidad que la razón humana puede alcanzar mediante la observación de todas sus dimensiones, sino que acoge la posibilidad de una autorrevelación personal de Dios.

En la perspectiva cristiana, esta revelación se consuma en la encarnación de un Dios que se hace hombre y se manifiesta a individuos concretos a través de sus palabras y acciones. No obstante, este no es el Dios del que habla Hawking, ni es el foco de nuestra actual reflexión. La nuestra es una empresa de argumentación filosófica. Por consiguiente, examinemos con mayor rigor el argumento de Santo Tomás asociado al concepto de Causa Primera.

Dificultades para demostrar la existencia de Dios

Al abordar esta argumentación, Tomás de Aquino inicia su exposición resolviendo ciertas objeciones lógicas relativas a la existencia divina. La primera dificultad reside en que toda demostración requiere el conocimiento de la naturaleza del sujeto sobre el que se razona, y de Dios, precisamente, desconocemos su esencia. De Dios no podemos saber realmente qué es, sino más bien lo que no es. Surge, entonces, la pregunta: ¿cómo podremos probar su existencia? O, formulado de otra manera, ¿a qué nos referimos cuando afirmamos que existe?

Para el Aquinate, nuestro conocimiento de las cosas se fundamenta en la experiencia sensible, y este mismo es el punto de partida para acceder a la existencia de Dios. De Dios sí nos es posible conocer los efectos que produce y la manera en que dichos efectos se relacionan con la Causa que los origina. La argumentación arranca, por tanto, con la definición de Dios que se construye a partir de los efectos que percibimos. Esta definición no es Dios mismo, pero de algún modo particular expresa y manifiesta la esencia divina. La definición inicial que se toma es: “Dios es algo que existe por encima de todas las cosas, que es principio de todas ellas y que está separado de todas” (Twetten, On Which ‘God’ Should Be the Target of a ‘Proof of God’s Existence).

Qué significa ser Causa Primera

En esta formulación, el elemento crucial es determinar la naturaleza de Dios como causa. Para lograrlo, santo Tomás primero establece su distinción respecto a otras causas mediante la negación, señalando que se trata de una causa esencialmente diferente a las demás; en segundo lugar, pone de manifiesto su relación con las otras realidades: es la causa primera y está separada de ellas. Es decir, el punto a investigar es la existencia de la Causa Primera, entendida no en un sentido temporal de origen o comienzo, sino en un sentido de perfección fundamental, trascendente y distinta de todas las causas que le son subsiguientes.

Se postula una Causa Primera que es, necesariamente, única. Una causa que no se localiza entre las realidades del universo, las cuales son todas contingentes (incluyendo los multiversos paralelos o secuenciales, si es que existieran). Una causa que es trascendente al universo y superior a él. Esto es lo que se requiere para el despliegue de las cinco vías: una Causa Primera singular, distinta de las causas segundas y separada de ellas… “y a esto lo llamamos Dios”, como concluye cada una de las cinco vías. 

Otras dificultades

La segunda objeción lógica plantea que solo podemos demostrar la existencia de Dios a partir de sus efectos, pero estos efectos no mantienen una proporción con Él, ya que son de naturaleza finita. No obstante, basta con un único efecto de suficiente universalidad (como el movimiento o la causalidad) para inferir la existencia de su causa. Tal efecto sería suficiente para probar la existencia de Dios, aunque no logre expresar ni representar fielmente su esencia, y mucho menos su esencia completa.

Finalmente, la tercera dificultad lógica radica en que estas vías no son demostraciones de índole matemática ni experimental, sino que su punto de partida es netamente metafísico. Las vías se inician con fenómenos observables, pero considerados bajo una perspectiva metafísica, lo cual las hace inaccesibles para aquellas filosofías que rechazan la abstracción. Por ello, resultan ineficaces para persuadir a los agnósticos que también adoptan una postura escéptica, al no aceptar la validez de la abstracción. Para poder aceptar el recorrido de estas vías, es imprescindible admitir la existencia de un mundo exterior, validar la objetividad y fiabilidad del conocimiento, y aceptar que la razón humana puede ir más allá de lo meramente sensible.

El propósito de Tomás de Aquino al formular estas cinco vías es proporcionar a los pensadores metafísicos cinco caminos racionales para demostrar la solidez de la Teología, en tanto que puede afirmarse la existencia del Dios que, según el teólogo, se revela. Es decir, desde una perspectiva filosófica, se puede concluir la razonabilidad de la existencia de Dios, lo cual legitima la práctica teológica basada en la Revelación.

Con esta exposición, creo que se fortalece la idea de que el argumento de la Causa Primera es mucho más que una mera sensación. Incluso podríamos aventurar que, mediante una investigación cuyo punto de partida no sean ya los sentidos, sino el conocimiento científico que va más allá de nuestra experiencia ordinaria, estas cinco vías de santo Tomás podrían ser objeto de una reformulación contemporánea. Por ejemplo, la primera a la luz de lo que se conoce sobre la inercia, la segunda considerando los hallazgos sobre la causalidad física, y la quinta a partir del conocimiento actual sobre el ajuste fino de las constantes universales.

El autorRubén Herce

Profesor de Antropología y Ética en la Universidad de Navarra

Libros

Cuestión de identidad

Cuestión de identidad propone un cristianismo que convence desde la apertura, la coherencia y la formación integral en el siglo XXI.

Javier García Herrería·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Alfonso Aguiló es una voz autorizada en el ámbito de la educación y la reflexión cristiana. Ingeniero de formación, educador de vocación y presidente de la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE). Su perspectiva combina la formación humanista con una actitud abierta a la realidad cambiante de nuestro tiempo. Cuestión de identidad se enmarca en ese esfuerzo por dar respuestas cristianas actuales a los retos culturales, educativos y espirituales del siglo XXI.

Desde el inicio, el autor asume con claridad que “transmitir la fe asumiendo que somos minoritarios” no significa claudicar, sino proponer desde la autenticidad, la coherencia y el diálogo respetuoso. 

Uno de los grandes logros del libro es su capacidad para poner en conversación la mentalidad contemporánea —marcada por el pluralismo, el relativismo y una laicidad muchas veces excluyente— con una fe cristiana que no teme asumir sus convicciones con fortaleza y alegría. Aguiló no presenta una fe que combate, sino que convence. Su propuesta no es de trinchera, sino de encuentro.

El libro está estructurado en varios bloques temáticos. En la sección dedicada al Humanismo cristiano y educación, Aguiló se pregunta por el lugar de la religión en la escuela, la compatibilidad entre identidad cristiana y laicidad, y la necesidad de construir una “cultura del diálogo”. Ahí destacan capítulos como “Una fe que hace cultura”, “Identidad cristiana en la dirección de la escuela” y “El discurso público sobre la identidad”.

Otra parte se centra en los valores cristianos y la educación del carácter. Temas como “el poder oculto de la amabilidad”, “el ejercicio de la autoridad”, “educación y frustración” o “vocación personal y vida emocional” muestran la intención del autor de formar personas completas, no solo técnicamente preparadas, sino emocional y éticamente maduras. Esta dimensión formativa, integral y profundamente humana de la educación es una de las principales aportaciones del libro.

En la sección sobre la dimensión espiritual, Aguiló desmonta muchos prejuicios actuales: afirma que la fe no es un “código de obligaciones y prohibiciones”, sino una relación viva con Dios. Invita a hablar con claridad pero sin herir, y a no “cerrar la boca a nadie, ni hablar solo para afines o convencidos”. Esta actitud de apertura, tan necesaria hoy, encuentra en Aguiló una formulación lúcida y serena.

Cuestión de indentidad

Autor: Alfonso Aguiló
Editorial: Rialp
Número de páginas: 267
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Vaticano

Las catequesis del Papa abordarán el Concilio Vaticano II y la evangelización

El mismo día del inicio del Consistorio con los cardenales, el Papa León XIV ha anunciado en la Audiencia de hoy que las catequesis abordarán el Concilio Vaticano II y sus documentos. Su magisterio constituye hoy “la estrella polar del camino de la Iglesia”, ha dicho, apoyándose en los últimos Papas, y resaltando el anuncio del Evangelio del Reino de Dios por la Iglesia.  

Redacción Omnes·7 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Papa León XIV ha anunciado en la Audiencia general de este miércoles 7 que las próximas catequesis tendrán lugar sobre el Concilio Vaticano II a través de sus documentos. El anuncio ha sido realizado en el Aula Pablo VI ante numerosos fieles y peregrinos, en las lenguas habituales, incluidos el chino y el árabe.

“Después del Año jubilar, durante el cual nos hemos detenido sobre los misterios de la vida de Jesús, empezamos un nuevo ciclo de catequesis que se dedicará al Concilio Vaticano II y a la relectura de sus Documentos. Se trata de una ocasión valiosa para redescubrir la belleza y la importancia de este evento eclesial”, ha señalado el Papa.

El texto de la lectura ha sido un fragmento de la Carta a los Hebreos de San Pablo, cap. 13, en la que el Apóstol escribe que «Cristo es el mismo ayer y hoy, y lo será por siempre». Y exhorta a que “no se dejen extraviar por ninguna clase de doctrinas extrañas”.

Apoyo en todos los últimos Papas

La decisión papal se ha apoyado en sus predecesores en la sede de Pedro, comenzando por san Juan XXIII, que convocó el Concilio, y de modo especial en san Pablo VI, que lo concluyó. 

Sin embargo, la cita inicial del Papa León XIV ha sido de san Juan Pablo II, cuando al final del Jubileo del 2000, afirmó lo siguiente. “Siento más que nunca el deber de indicar el Concilio como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX” (Cart. ap. Novo millennio ineunte, 57).

“Estrella polar del camino de la Iglesia”

El Santo Padre León XIV ha recordado que, junto al aniversario del Concilio de Nicea, “en el 2025 hemos recordado los sesenta años del Concilio Vaticano II”. Y “aunque el tiempo que nos separa de este evento no es mucho, también es verdad que la generación de Obispos, teólogos y creyentes del Vaticano II hoy ya no están”

Por tanto, “sentimos la llamada a no apagar la profecía y seguir buscando caminos y formas para implementar las intuiciones” conciliares,  (…) releyendo sus Documentos y reflexionando sobre su contenido. De hecho, se trata del Magisterio que constituye todavía hoy la estrella polar del camino de la Iglesia.”

Benedicto XVI: las enseñanzas del Vaticano II, “particularmente pertinentes”

“Como enseñaba Benedicto XVI”, ha subrayado en la Audiencia León XIV, “los documentos conciliares no han perdido su actualidad con el paso de los años. Al contrario, sus enseñanzas se revelan particularmente pertinentes ante las nuevas instancias de la Iglesia y de la actual sociedad globalizada” (Primer mensaje después de la misa con los cardenales electores, 20 abril de 2005).

Luego, ha recordado al Papa Francisco: Redescubrir el Concilio nos ayuda a “volver a dar la primacía a Dios, a lo esencial”.

Cardenal Luciani (Juan Pablo I): “santidad más profunda y extensa”

El Papa se ha fijado asimismo en Mons. Albino Luciani. El futuro Papa Juan Pablo I, «al principio del Concilio escribió proféticamente: “Existe como siempre la necesidad de realizar no tanto organismos o métodos o estructuras, ‘sino santidad más profunda y extensa’. (…). Puede ser que los frutos excelentes y abundantes de un Concilio se vean después de siglos y maduren superando laboriosamente contrastes y situaciones adversas”.

“Abrirnos al mundo”

“El Concilio Vaticano II ha redescubierto el rostro de Dios como Padre que, en Cristo, nos llama a ser sus hijos. Ha mirado a la Iglesia a la luz del Cristo, luz de las gentes, como misterio de comunión y sacramento de unidad entre Dios y su pueblo. Ha iniciado una importante reforma litúrgica poniendo en el centro el misterio de la salvación y la participación activa y consciente de todo el Pueblo de Dios”, ha recordado el Papa León XIV.

Al mismo tiempo, “nos ha ayudado a abrirnos al mundo y a acoger los cambios y los desafíos de la época moderna en el diálogo y en la corresponsabilidad. Como una Iglesia que desea abrir los brazos hacia la humanidad, hacerse eco de las esperanzas y de las angustias de los pueblos y colaborar en la construcción de una sociedad más justa y más fraterna”. 

San Pablo VI: ha llegado la hora de la salida

Al concluir, el Sucesor de Pedro ha manifestado que “lo que dijo san Pablo VI a los Padres conciliares al final de los trabajos, permanece también para nosotros, hoy, un criterio de orientación. Él afirmó que había llegado la hora de la salida. De dejar la asamblea conciliar para ir al encuentro de la humanidad y llevarle la buena noticia del Evangelio, en la conciencia de haber vivido un tiempo de gracia en el que se condensaba pasado, presente y futuro (S. Pablo VI, Mensaje a los Padres conciliares, 8 de diciembre de 1965). 

El autorRedacción Omnes

Vaticano

Por qué el primer consistorio extraordinario del Papa León XIV es tan importante

El Papa León XIV ha convocado su primer consistorio extraordinario para enero de 2026, una reunión clave con todo el Colegio Cardenalicio que marcará el inicio efectivo de su estilo de gobierno y sus prioridades para la Iglesia.

Bryan Lawrence Gonsalves·7 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

El Vaticano confirmó el 20 de diciembre que el Papa León XIV convocará un consistorio extraordinario de cardenales los días 7 y 8 de enero de 2026. Será la primera reunión de este tipo de su pontificado. También será la primera vez que se reúna todo el Colegio Cardenalicio desde el cónclave que lo eligió.

Esto es importante porque un consistorio extraordinario no es principalmente ceremonial. Es uno de los pocos momentos, fuera del cónclave, en los que todos los cardenales se encuentran en la misma sala con el Papa. En el derecho canónico, existe para «necesidades particulares de la Iglesia o asuntos de especial gravedad». En la práctica, es una herramienta de gobierno. Permite al Papa consultar ampliamente, tomar el pulso a la Iglesia mundial y señalar las prioridades con antelación.

¿Qué es un consistorio?

Un consistorio es una reunión formal de cardenales convocada por el papa para que le ayuden a gobernar la Iglesia universal. 

Un consistorio ordinario suele ser ceremonial. A menudo se utiliza para crear nuevos cardenales o para ciertos pasos en las canonizaciones. Por lo general, asisten principalmente cardenales que viven en Roma; sin embargo, puede seguir siendo significativo por su naturaleza. El Papa Benedicto XVI, por ejemplo, anunció su renuncia en un consistorio en 2013.

Un consistorio extraordinario es diferente. Está diseñado para consultar con todo el Colegio Cardenalicio. La propia palabra apunta a la idea de «estar juntos». Históricamente, ha sido una forma importante para que los Papas busquen consejo sobre doctrina, disciplina y gobierno de la Iglesia. Es explícitamente consultivo. El Papa sigue siendo el que toma las decisiones, pero escucha de forma estructurada.

El último consistorio extraordinario con un impacto estratégico importante fue el celebrado en febrero de 2014 bajo el pontificado del Papa Francisco, centrado en el matrimonio y la familia antes del Sínodo sobre la Familia. Este fue el único consistorio extraordinario convocado por el difunto Papa.

La importancia de este consistorio

La reunión de enero de 2026 será la primera vez que la mayoría de los cardenales se reúnan desde la elección del Papa León XIV. Muchos tuvieron pocas oportunidades de conocerse antes del cónclave. Eso significa que el Colegio aún no está familiarizado con las principales prioridades pontificias del Papa. Por lo tanto, esta reunión no solo trata de los puntos del orden del día. También trata de las relaciones, la confianza y la coherencia.

Por eso la reunión tiene un peso simbólico. El Papa León XIV está reuniendo a un cuerpo que es geográficamente vasto y a menudo dividido por la experiencia, la cultura y las prioridades. Si consigue crear una verdadera comunión y una forma viable de colaborar, reforzará su capacidad para gobernar y dirigir la Iglesia. 

La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha declarado que los dos días incluirán «momentos de comunión y fraternidad», así como tiempo para «la reflexión, el intercambio y la oración». El objetivo declarado es ofrecer «apoyo y consejo» al Papa y fortalecer la comunión entre el Obispo de Roma y los cardenales.

Estas frases pueden parecer genéricas. Pero en un nuevo pontificado, apuntan a algo concreto: el Papa León XIV está marcando la pauta de cómo va a liderar. ¿Gobernará a través de un pequeño círculo íntimo? ¿O intentará establecer una consulta más amplia y una responsabilidad compartida?

La agenda revela los instintos de gobierno del Papa

En una carta navideña a los cardenales firmada el 12 de diciembre, festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, a la que ha tenido acceso Crux News en Roma, el Papa León esboza cuatro puntos principales de debate para la reunión de dos días, en la que probablemente se tratarán dos temas al día.

En primer lugar, pidió una nueva lectura de Evangelii Gaudium (2013). Ese documento está estrechamente vinculado a la visión del Papa Francisco de una Iglesia misionera. León XIV parece decir que la Iglesia no puede empezar con debates internos. Debe empezar con la proclamación del Evangelio. Si toma esto como punto de partida, enmarca el resto como herramientas para la misión, no como fines en sí mismos.

En segundo lugar, pidió a los cardenales que estudiaran Praedicate Evangelium (2022), la constitución que reformó la Curia Romana. Esto es crucial. Muchas disputas en los últimos años no han sido solo sobre teología. Han sido sobre autoridad: quién decide qué y a qué nivel. Si el Papa León XIV se centra aquí, puede que esté poniendo a prueba cuánto consenso existe para continuar las reformas del Papa Francisco y cómo se implementarán.

En tercer lugar, destacó la sinodalidad como una forma clave de cooperación con el Papa en asuntos que afectan a toda la Iglesia. No es una señal menor. La sinodalidad se ha convertido en un tema definitorio y un punto de controversia. Al incluirlo en la agenda desde el principio, el Papa León XIV indica que quiere que el Colegio se comprometa directamente con él, en lugar de tratarlo como un proyecto ajeno.

Por último, pidió una reflexión teológica, histórica y pastoral sobre la liturgia, subrayando la necesidad de preservar la sana tradición sin dejar de estar abiertos a un desarrollo legítimo, en línea con el Concilio Vaticano II. Este tema es a menudo donde el conflicto de la Iglesia se hace más visible. Un Papa que lo aborda desde el principio puede estar tratando de rebajar la tensión aclarando los principios. O puede estar preparándose para tomar decisiones que requerirán el apoyo de los cardenales. En cualquier caso, el hecho de que lo haya incluido sugiere que sabe que no se puede eludir la cuestión.

Qué significa esto para la Iglesia

Este consistorio probablemente será la primera ventana clara a la mente del Papa León XIV. Mostrará lo que quiere destacar, lo que considera urgente y cómo espera que sus colaboradores más cercanos trabajen con él.

También puede poner de manifiesto los límites reales. Los temas son amplios. El tiempo es escaso. Esa combinación puede generar concentración o frustración. Un consistorio exitoso no lo resolverá todo. Pero puede establecer un método: escuchar con honestidad y establecer prioridades claras con un sentido compartido de la dirección.

En ese sentido, el consistorio extraordinario no es meramente procedimental. Es el primer acto institucional importante de este pontificado. Es donde el Papa León XIV comenzará a definir cómo pretende gobernar con los cardenales y qué tipo de Iglesia quiere que le ayuden a dirigir.

El autorBryan Lawrence Gonsalves

Fundador de “Catholicism Coffee”

Libros

Las evidencias de que Jesús es Dios

En esto venía pensando cuando comenzaba a abordar el libro de José Carlos González -Hurtado quien ha reunido muchos indicios acerca de la divinidad de Jesucristo que no dejarán fríos a los que nunca se planearon la oportunidad de conocer a Jesús con intimidad.

José Carlos Martín de la Hoz·7 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Como afirma el viejo adagio medieval: “Intelligo quia volo et non intelligo quia non volo”, es decir: “entiendo porque quiero y no entiendo porque no quiero”. Por tanto, parece que habitualmente no suele compensar dedicar tiempo a discutir con los agnósticos y ateos acerca de la divinidad de Jesucristo.

En ese sentido conviene aclarar que el trabajo de José Carlos González-Hurtado no es una obra polémica ni el resultado de discusiones con personas discutidoras o que buscan el debate por el debate.

Realmente, no compensa razonar sobre la figura de Jesús y alcance de la verdad revelada, cuando la persona que tenemos delante ni le interesa, ni tiene la más mínima curiosidad. Es preferible esperar a que se muera un ser querido, tenga una depresión, una quiebra económica o un cáncer de colon. Es decir, cuando se replantee el sistema de vida y esté en crisis su sistema de valores entonces se le puede plantear si le interesa conocer a Jesucristo y abandonar en Él sus necesidades materiales y espirituales, pues ciertamente esta es una cuestión que afecta esencialmente al centro del alma. Solo compensa hablar directamente y proponer quien era Jesús para que conociéndole le pueda tratar y tratándole le tome cariño.

La fe y el camino del corazón

Los razonamientos en frío, pueden multiplicarse delante del escéptico que ni quiere creer, ni le interesa creer y que está cómodamente asentado en un modo egoísta de vida. El camino para ir a Dios es el camino del corazón sencillamente porque Dios es amor.

En esto venía pensando cuando comenzaba a abordar el libro de José Carlos González -Hurtado quien ha reunido muchos indicios acerca de la divinidad de Jesucristo que no dejarán fríos a los que nunca se planearon la oportunidad de conocer a Jesús con intimidad.

Es muy inteligente la tabla elaborada de las verdades sobre Jesús que están plenamente avalados por la numerosas fuentes externas a la Iglesia y conservadas casi milagrosamente (64).

Evidencias históricas y externas de Jesús

Enseguida hemos de entrar en un capítulo muy interesante que ha dado pie a la insidia más tremenda de los últimos años: “si el cristianismo sería un invento de la primitiva comunidad cristiana”. Si así fuera, como insistían algunos autores a comienzos del siglo XX, entonces la Iglesia podría continuar su trabajo hasta el final de los tiempos simplemente adaptándolo a los tiempos como pretendían algunas corrientes de pensamiento al terminar el Concilio Vaticano II (69).

Antes de terminar la primera parte del interesante trabajo. nuestro autor se detendrá en dos figuras claves. La primera es la de Feuerbach quien estableció en su libro “la esencia del cristianismo” una de las críticas más importantes que se han presentado a lo largo de la historia: “¿Dios ha creado al hombre o el hombre ha creado a Dios?”. Ciertamente, aquí está la cuestión crudamente: tenemos o no tenemos fe en la existencia de Dios y de un Dios que se ha revelado y que me invita a conocer su revelación. 

El segundo autor clave de este final de sección, es Nietzsche quien no conforme con la duda planteada por Feuerbach anima a la cultura occidental a ser coherente y matar a Dios, es decir a ese falso Dios que los hombres se habrían fabricado y que continuarían dando culto por inercia y superficialidad (155).

Puestos a buscar argumentos favorables a la evidencia de que Jesús es Dios, nuestro autor comenzará por explicar el origen y consolidación y difusión de la revelación oral de Jesús y posteriormente la revelación escrita en el Nuevo Testamento y en los escritos de los Padres de la Iglesia, todo ello guardado, conservado y trasmitido por el magisterio de la Iglesia hasta nuestros días.

La transmisión de la revelación en la Iglesia

Ciertamente, después de veinte siglo, podemos afirmar que creemos lo mismo que los primeros cristianos, pues el Espíritu Santo ha velado a lo largo de la historia para que no se perdiera el tesoro de la revelación y, a la vez, conocemos más de Jesucristo que los primeros cristianos, pues llevamos siglos transmitiéndonos unos a otros a lo largo del tiempo, lo que hemos aprendido de Él en nuestra relación personal con el mismo Jesucristo.

Así pues, el argumento central de este trabajo es centrarse en la figura de Jesucristo, alfa y Iomega, señor de la historia y padre de esta familia sobrenatural y humana que la la Iglesia, sacramento universal de salvación.

Lo primero que hace nuestro autor es repasar la escena de los desnimados discípulos de Emaús, cuando el mismo Jesucristo enciende sus corazones simplemente demostrando cómo El mismo había cumplido todas las promesas mesiánicas contenidas en las Escrituras (272-284).

Llegado a este punto, se preguntará por qué la mayoría de los judíos no se convirtieron al cristianismo (285). Esta pregunta es lógica y muy fácil de responder, porque no han correspondido a la gracia de Dios. Es decir, para que un judío crea en la divinidad de Jesucristo, hace falta la gracia de la fe y la respuesta de la persona (288).

La evidencia de la divinidad de Jesús

Seguidamente, traerá a colación el argumento arqueológico, pues efectivamente, aportará muchas evidencias científicas que hablan acerca de la divinidad de Jesucristo reflejada en enterramientos y sobre todo alrededor de los santos lugares en Tierra Santa como la piscina probática, y tantos otros milagros probados, como el milagro de la resurrección y el “sepulcro vacío” (313).

Inmediatamente, abordará la sumatoria de los milagros eucarísticos a lo largo de la historia, por ejemplo, los recoleccionados por san Carlo Acutis y otros más que se siguen sucediendo en nuestros días (353). También aportará los últimos datos acerca la prueba de la sábana santa de Turín, a pesar de las dificultades del Carbono 14 y carbono 16 después de las bombas atómicas (341), la santa faz de Oviedo (343).

La evidencia de que Jesús es Dios

Autor: José Carlos Gonzalez-Hurtado
Editorial: Rocaeditorial
Fecha de publicación: 2025
Páginas: 363
Evangelio

El hijo amado y los hijos adoptivos. Fiesta del bautismo de Cristo

Vitus Ntube nos comenta las lecturas de la fiesta del bautismo de Cristo correspondiente al día 11 de enero de 2026.

Vitus Ntube·7 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Parece que todas las fiestas de la temporada navideña son fiestas de revelación: desde el nacimiento de Cristo, hasta el encuentro de la Sagrada Familia con los pastores y los Magos, pasando por la Epifanía, y ahora con el Bautismo del Señor. Hoy la Iglesia celebra la Fiesta del Bautismo del Señor, que marca el cierre del tiempo litúrgico de Navidad. Hoy fijamos nuestra mirada en Jesús, mientras se acerca a ser bautizado por Juan en el río Jordán.

Esta fiesta es una extensión de la Epifanía: otro momento de manifestación, otra revelación de Cristo. La Epifanía que celebramos recientemente mostró a Cristo a las naciones y culturas del mundo. Sin embargo, el Bautismo del Señor revela algo aún más profundo: la verdad de su identidad como el Hijo amado del Padre. Al revelar quién es Cristo, esta fiesta también nos revela quiénes estamos llamados a ser.

La oración colecta de la Misa de hoy habla de Cristo como el Hijo amado y de nosotros como hijos de adopción, renacidos por el agua y el Espíritu Santo. Somos hijos en el Hijo. El Bautismo de Cristo nos invita a ser como Él: aquel en quien el Padre se complace. Nos recuerda nuestra identidad más profunda como hijos de Dios. Nos recuerda que somos amados eternamente, que las aguas del Bautismo nos han dado un nuevo nacimiento y que el Cielo se ha abierto para nosotros también. Después de que Jesús fue bautizado, los Cielos se abrieron sobre Él. Este signo de los Cielos abiertos revela que ahora tenemos acceso continuo al Padre; el canal de comunicación está abierto. El Papa Benedicto XVI escribe: “Sobre Jesús el Cielo está abierto. Su comunión con la voluntad del. Padre, la “toda justicia” que cumple, abre el Cielo, que por su propia esencia es precisamente allí donde se cumple la voluntad de Dios.”

Un segundo aspecto significativo de esta fiesta es la proclamación de la identidad de Jesús por parte del Padre. Esta proclamación no interpreta lo que Jesús hace, sino quién es: el Hijo amado en quien descansa el beneplácito de Dios.

El Evangelio nos dice lo que declara la voz del Cielo: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”. Este es el corazón de la fiesta de hoy, el aspecto más importante que revela lo esencial del Bautismo de Cristo como Revelación. La voz del Padre revela la verdad más profunda sobre Jesús y, por tensión, sobre nosotros mismos. Benedicto XVI explica cómo podemos identificarnos con esta verdad: “El hombre en que se complace es Jesús. Lo es porque vive totalmente orientado al Padre, vive con la mirada fija en él y en comunión de voluntad con él. Las personas de la complacencia son por tanto aquellas que tienen la actitud del Hijo, personas configuradas con Cristo”.

Conformarse a Cristo: este es el gran deseo y vocación de todos los hijos adoptivos de Dios. En ello, nuestra filiación divina encuentra su significado y gozo más pleno.

Vaticano

El Papa acoge en la Epifanía “la búsqueda espiritual de nuestros contemporáneos”

En la Epifanía del Señor, al ver pasar en 2025 a innumerables personas por la Puerta Santa de San Pedro, el Papa León XIV ha comparado de algún modo a los peregrinos del Jubileo con los Magos que fueron a adorar a Jesús. La Iglesia debe “valorar y orientar hacia el Dios que lo suscita” la riqueza de “la búsqueda espiritual de nuestros contemporáneos”.

Francisco Otamendi·6 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

El Papa León XIV ha comparado hoy, en la solemnidad de la Epifanía del Señor, el pasar de innumerables hombres y mujeres, peregrinos de esperanza, por la Puerta Santa del Jubileo en San Pedro, la última en cerrarse esta misma mañana, con el peregrinar de los Magos buscando al Niño Jesús, y con  “la búsqueda espiritual de nuestros contemporáneos, mucho más rica de lo que quizá podamos comprender”. 

Millones de ellos han atravesado el umbral de la Iglesia. ¿Qué es lo que han encontrado? ¿Qué corazones, qué atención, qué reciprocidad?, ha preguntado el Papa León XIV en la homilía de la Santa Misa de la Epifanía.

“Sí, los magos aún existen. Son personas que aceptan el desafío de arriesgar cada uno su propio viaje; que en un mundo complicado como el nuestro —en muchos aspectos excluyente y peligroso— sienten la exigencia de ponerse en camino, en búsqueda”, ha continuado.

La Iglesia no debe temer este dinamismo, sino orientarlo

Enseguida, el Pontífice ha sugerido la respuesta que debemos dar a este movimiento. “El Evangelio lleva a la Iglesia a no temer este dinamismo, sino a valorarlo y a orientarlo hacia el Dios que lo suscita”.

Y ha añadido: “Es un Dios que nos puede desconcertar, porque no podemos asirlo en nuestras manos como a los ídolos de plata y oro, porque está vivo y vivifica, como ese Niño que María tenía entre sus brazos y que los magos adoraron”.

“Lugares santos como las catedrales, las basílicas y los santuarios, convertidos en meta de peregrinación jubilar, deben difundir el perfume de la vida, la señal indeleble de que otro mundo ha comenzado”, ha dicho.

Precisamente el editorial del número de enero de Omnes, ‘El examen’, se refiere a la respuesta ante este “nuevo movimiento social, cultural y eclesial” que se plasma en diferentes manifestaciones culturales que, en el cine, la música o las redes sociales, han recuperado la búsqueda de Dios, o la espiritualidad.

Peregrinos cruzan la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro en el Vaticano el 5 de enero de 2026, último día que permaneció abierta antes de que el Papa León XIV la cerrara oficialmente el 6 de enero para celebrar el fin del Año Santo. (Foto CNS/Lola Gomez).

Solemnidad de la Epifanía

La mañana en el Vaticano ha tenido la solemnidad de las grandes ocasiones en la Basílica de San Pedro. Casi seis mil personas en el interior, más diez mil fieles y peregrinos en la Plaza, donde el Papa ha rezado a las doce el Ángelus, y cuatro cardenales concelebrantes. El decano del Colegio cardenalicio Giovanni Battista Re, el vicedecano Leonardo Sandri, el Secretario de Estado Pietro Parolin, y el prefecto emérito del Dicasterio de Obispos, Marc Ouellet.

El Evangelio nos ha detallado la grandísima alegría de los magos al ver la estrella, ha comenzado el Papa, pero también la turbación experimentada por Herodes y por toda Jerusalén ante su búsqueda. “Cada vez que se trata de las manifestaciones de Dios, la Sagrada Escritura no esconde este tipo de contrastes: alegría y turbación, resistencia y obediencia, miedo y deseo”. 

Celebramos hoy la Epifanía del Señor, conscientes de que ante su presencia nada sigue como antes, ha proseguido el Papa. Este es el comienzo de la esperanza. Dios se revela, y nada puede permanecer estático. “Empieza algo de lo que dependen el presente y el futuro, como anuncia el Profeta: ‘¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti! (Is 60,1)’”.

El Papa León XIV celebra la misa de la Epifanía en la Basílica de San Pedro del Vaticano, el 6 de enero de 2026. (Foto OSV News/Yara Nardi, Reuters).

El Jubileo recuerda que se puede volver a empezar

Los magos traen a Jerusalén una pregunta sencilla y esencial: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?”. “Qué importante es”, ha subrayado León XIV, “que el que cruza la puerta de la Iglesia, se percate de que el Mesías recién ha nacido allí, se percate de que allí se reúne una comunidad donde ha surgido la esperanza, que allí se está realizando una historia de vida”. 

“El Jubileo ha venido a recordarnos que se puede volver a empezar, es más, que estamos aún en los comienzos, que el Señor quiere crecer entre nosotros, quiere ser el Dios-con-nosotros”.

Al final, el Papa he rezado ante la Virgen de la Esperanza, llevada especialmente a San Pedro estas semanas. El Papa acababa de hablar en la Misa de “la grandísima alegría de los magos, que dejan atrás el palacio y el templo para ir hacia Belén; ¡y es entonces cuando vuelven a ver la estrella! Por eso, queridos hermanos y hermanas, es hermoso convertirse en peregrinos de esperanza. Y es hermoso seguir siéndolo, juntos. La fidelidad de Dios siempre nos sorprenderá”.

María, Estrella de la mañana, ha concluido el Pontífice, caminará siempre delante de nosotros. “En su Hijo contemplaremos y serviremos a una humanidad magnífica, transformada no por delirios de omnipotencia, sino por el Dios que se hizo carne por amor”.

Magos de Oriente: “Da mucho quien lo da todo”

En el rezo del Ángelus, el Papa León XIV ha recordado que la palabra “epifanía” significa “manifestación”, y “nuestra alegría nace de un Misterio que ya no se encuentra oculto. La vida de Dios se ha revelado: muchas veces y de diferentes maneras, pero con definitiva claridad en Jesús, de modo que ahora sabemos, a pesar de muchas tribulaciones, que  podemos tener esperanza, “Dios salva”: no tiene otras intenciones, no tiene otro nombre. Sólo lo que libera y salva viene de Dios y es epifanía de Dios”.

En el relato evangélico y en nuestros nacimientos, los magos presentan al Niño Jesús unos regalos preciosos: oro, incienso y mirra, ha proseguido el Papa. “No parecen cosas útiles para un niño, pero expresan una intención que nos hace reflexionar mucho al llegar al final del Año jubilar. Da mucho quien lo da todo”.

“Artesanía de la paz, en lugar de la industria de la guerra”

El Santo Padre ha recordado aquí a la pobre viuda que había echado en el tesoro del Templo sus últimas monedas, todo lo que tenía. “No sabemos qué poseían los magos, venidos de Oriente, pero su viaje, el arriesgarse, sus propios dones nos sugieren que todo, realmente todo lo que somos y poseemos, reclama ser ofrecido a Jesús, tesoro inestimable”.

Que crezca su Reino, ha concluido el Papa, antes de dar la Bendición, “que se cumplan en nosotros sus palabras, que los extraños y los adversarios se conviertan en hermanos y hermanas, que en lugar de las desigualdades haya equidad, que en vez de la industria de la guerra se afirme la artesanía de la paz. Artesanos de esperanza, caminemos hacia el futuro por otro camino (cf. Mt 2,12)”.

El autorFrancisco Otamendi

FirmasAlberto Sánchez León

Belén: de ventanas y espejos

Belén es una ventana clave para la vida cristiana. Es un portal por el que se mira la Trascendencia. Belén es la puerta, el portal que nos introduce en el misterio de la vida. Y ese misterio se desvela en una familia necesitada.

6 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

La belleza no está sólo al alcance de los artistas, pero es verdad que para ellos es más fácil contemplarla, descubrirla, crearla…, amarla. Y, de alguna manera, todos somos un poco artistas.

Una de las claves para hacerse con el universo de lo bello es la inspiración. Para crear belleza hay que inspirarse, hay que elevarse, hay que subir. La inspiración es como asomarse a una ventana que nos descubre algo maravilloso. Y lo maravilloso es algo que no es nosotros. Cuando la modernidad descubre el yo, se enamora del yo y, entonces ya no sale de sí. Llevamos no pocos siglos con el ensueño del yo. No salimos de él. ¿Y por qué? Porque el espíritu moderno confundió las ventanas con los espejos. 

La ventana hace visible lo invisible, y el medio es el arte y el símbolo. El espejo sólo refleja, no puede crear, y el medio es el yo que también se convierte en fin. Por eso, quien no descubre ventanas sólo puede caer en el narcisismo o en el individualismo. La ventana nos transporta de las cosas reales a cosas más reales. El espejo no puede transportar porque no hay espacio, no hay viaje. 

Cuando viajamos a un mundo nuevo a través de la inspiración las potencias del alma comienzan a trabajar de un modo mucho más activo, porque el hombre está destinado a maravillarse, y lo maravilloso “toca” el ingenio. 

Lo maravilloso tiene que ver con la verdad. Si la verdad es trascendente, o sea, está fuera de mi, entonces el espejo no puede aspirar a ella. El narcisista no puede estar en la verdad porque está instalado en la autoreferencialidad, se ahoga en ella, no puede desplegarse porque no hay ventanas para salir de sí. El espejo es mito, Narciso, subjetividad, solipsismo, mirada de sí, puro yo y sólo yo.

Cuando se rompe con la cultura del espejo, del espectáculo (espejo y espectáculo tienen la misma raíz etimológica) entonces nace la capacidad de asombro, porque ya no se mira uno a sí mismo, sino que la fuerza de lo otro irrumpe en el yo, que ya deja de ser yo y se convierte en persona.

Cuando nos instalamos en la cultura de la ventana, la persona siempre es capax Dei, capaz de maravillarse de lo que uno no es, de la verdad de los otros y del Otro. Y por eso mismo puede relacionarse y comportarse como lo que es: persona… relación. Las ventanas invitan a la relación, el espejo invita a la soledad. 

Belén es una ventana clave para la vida cristiana. Es un portal por el que se mira la Trascendencia. Belén es la puerta, el portal que nos introduce en el misterio de la vida. Y ese misterio se desvela en una familia necesitada. En la ventana de Belén no hay espejos. Todo allí es una epifanía, una ventana de la Verdad, la Belleza y el Bien. 

El autorAlberto Sánchez León

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¿Existió realmente la estrella de Belén?

¿Fue la estrella de Belén un simple símbolo o un fenómeno real observado en el cielo? A partir del relato de Mateo y de antiguos registros astronómicos, este artículo se adentra en una de las preguntas más sugerentes del relato navideño.

Alberto Barbés·6 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 9 minutos

El 6 de enero la Iglesia celebra la llegada al portal de Belén de los Magos venidos de Oriente, aquellos estudiosos de las estrellas que viajaron desde lejanas tierras para visitar al Niño Jesús. A parte de la tradición y de algunas representaciones posteriores, la principal fuente que tenemos sobre esos personajes es el evangelio de San Mateo, escrito algunas décadas después de que se produjeran los hechos:

«… unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén preguntando: –¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el Oriente y venimos a adorarle (…). Ellos, después de oír al rey se pusieron en marcha (hacia Belén). Y entonces, la estrella que habían visto en el Oriente se colocó delante de ellos, hasta pararse sobre el sitio donde estaba el Niño».

No son muchos los datos que nos deja Mateo sobre ellos. De hecho, ni siquiera estamos seguros de su número. Tradicionalmente se ha considerado que se trataba de tres personas, en consonancia con los tres dones que llevaron: oro, incienso y mirra. En este número aparecen en la primera representación de los Magos que conocemos, en las catacumbas de Priscila, en Roma, datada entre los siglos II y III. Por otra parte, la palabra que emplea Mateo para referirse a ellos, μάγοι (magoi), generalmente se empleaba para referirse a los estudiosos de origen persa. Sea como fuere, fijándonos en el Evangelio, podemos pues deducir que eran sabios, que venían del Oriente y que se presentaron en Jerusalén porque buscaban al rey de los judíos. Además, podemos deducir que no buscaban a un soberano cualquiera, sino a un rey anunciado por las estrellas y que, además, merecía de ellos adoración: vimos su estrella en el Oriente y venimos a adorarle

Como digo, no tenemos mucho más que decir de los Magos, pero sí que podemos preguntarnos por la estrella que les llevó hasta el Niño. ¿Fue realmente un objeto astronómico lo que hizo que estos sabios emprendieran el camino? Bien podría tratarse de un hecho milagroso y que solo vieron ellos, o de una referencia alegórica, de un ángel, por ejemplo. Pero si podemos suponer que estamos hablando de un fenómeno físico ¿de qué se trataba? 

¿Qué significa «estrella» en el texto bíblico?

A la hora de indagar sobre la estrella de Belén nos encontramos con una pequeña dificultad ya en el mismo texto de Mateo: la palabra griega empleada (ἀστέρα) se traduce generalmente por estrella, pero una traducción más correcta sería astro, y podría hacer referencia no a una estrella, sino a cualquier cuerpo astronómico brillante, como podría ser un planeta o un cometa. En cualquier caso, parece claro que el texto de Mateo hace referencia a un fenómeno astronómico relativamente peculiar: los magos no observaron un astro cualquiera si no que vieron su astro (αὐτοῦ τὸν ἀστέρα). 

¿Qué fenómeno ocurrió en los cielos que hizo que unos sabios de oriente –probablemente persas– emprendieran un largo viaje precisamente hacia Jerusalén?  Como es sabido, no estamos seguros de la fecha del nacimiento de Jesucristo, pero podemos decir que tuvo que ocurrir pasado el año 6 aC –año más probable del censo de Quirino del que nos habla Lucas– y antes del 4 aC, año de la muerte de Herodes. Entonces, ¿qué fenómenos pudieron observarse en los cielos en esa época?

Señales en el cielo: tres fenómenos astronómicos decisivos

Pues bien: en torno a ese tiempo sucedieron tres fenómenos astronómicos de interés. El primero de ellos tuvo lugar del año 7 antes de Cristo, más en concreto entre el 29 de mayo y el 5 de diciembre: la conjunción de Júpiter y Saturno. 

Es cierto que una conjunción planetaria no es algo excepcional y no parece que pudiera asombrar lo suficiente a nuestros magos. Pero hemos de tener en cuenta que  la del año 7 aC no fue una conjunción cualquiera: presentó tres peculiaridades. En primer lugar, ambos planetas estaban especialmente cercanos a la Tierra, lo que hacía que se vieran mucho más brillantes de lo normal. En segundo lugar, se trató de una conjunción triple. Debido al movimiento conjugado de Júpiter, Saturno y la Tierra, pareció que, en su camino por el Cielo, Júpiter adelanta a Saturno;  luego Saturno sobrepasaba a Júpiter (digamos que “escapando” de él) y, por último, Júpiter acababa ganando la batalla. Y por último, y esto es tal vez lo más interesante, esa triple conjunción se produjo precisamente en la constelación de Piscis… Y es  que, para los Persas, la constelación de Piscis representa a Israel.

En resumen: en el año 7 aC los magos pudieron ver en el cielo que Júpiter (que para los Persas era representación del bien) luchaba y vencía a Saturno (que representaba el mal) y todo ello precisamente sobre la constelación que hacía referencia a Israel… 

El segundo fenómeno curioso que se pudo observar algunos meses después, fue la ocultación de Júpiter tras la Luna. No es muy frecuente, pero de vez en cuando la Luna tapa algún planeta. Y lo importante es que, como la Luna sigue su camino, al rato el planeta ocultado vuelve a aparecer por el lado opuesto: es como si la Luna «diera a luz» a ese planeta… Sabemos que en la antigüedad, los alumbramientos de planetas por parte de la Luna se veían asociados a nacimientos ilustres, de reyes o personas importantes. Pues bien: en abril del año 6 aC la Luna dió a luz Júpiter, el mismo que unos meses antes anunció su batalla contra el mal en Judea… 

Es lógico pensar que estos dos acontecimientos, tan significativos y tan ligados a Judá, pusieran en guardia a unos sabios que dedicaran su vida a la observación de las estrellas. Por eso podemos decir que el tercer evento al que nos referimos pudo significar un auténtico pistoletazo de salida: se trata de la repentina aparición en el firmamento de un astro desconocido.

El Ch’ien-han-shu o Libro de la dinastía de Han es una obra clásica china que narra la historia de la dinastía Han Occidental. Además de darnos muchos datos interesantes sobre ese periodo, esta obra recoge los acontecimientos astronómicos que tuvieron lugar en el reinado del emperador Ai. Nos interesa una anotación bastante escueta: “en el segundo año, segundo mes: una hui-hsing emergió en Ch’ien Niu durante 70 días”. 

El segundo mes del segundo año abarca del 9 de marzo al 6 de abril del año 5 aC, lo que encaja bastante bien con la posible fecha del nacimiento de Cristo. Por otra parte, sabemos que Ch’ien Niu es una de las constelaciones del firmamento chino, que incluye varias de las estrellas de la constelación de Capricornio. Por último, sabemos que hui-hsing (literalmente “estrella escoba”) es la forma en que los astrónomos chinos se referían a los cometas. 

¿Fue un cometa?

¿Qué fue exactamente lo que vieron los observadores chinos en esa época? Si nos fiamos de lo que dicen, es claro que se trata de algo que apareció de repente (que “emergió”) y que luego desapareció pasados algo más de dos meses. Para explicar un fenómeno de esas características solo hay tres opciones: la explosión de una supernova, la aparición de una nova o la llegada de un cometa a la parte interior del Sistema Solar. Las dos primeras candidatas, en principio, tenemos que descartarlas, pues ambas dejan residuos físicos y no se observa nada en ese punto del espacio. Además, como hemos dicho la expresión utilizada por los chinos (estrella escoba) no parece dejar lugar a dudas. 

Sin embargo, podría objetarse que los cometas no aparecen de repente. Pero eso no es del todo cierto. Se trata de objetos relativamente pequeños y solo pueden ser vistos cuando los rayos del Sol calientan el cuerpo del cometa provocando la evaporación del núcleo, lo que crea su clásica “cola”. Esa llamativa estela, que es lo único visible de los cometas, aparece, más o menos, cuando atraviesan la órbita de Marte. Todos los cometas son invisibles a simple vista durante la mayor de su viaje y aparecen (o emergen) de repente al acercarse a la Tierra.

Por último, encontramos otra dificultad para aceptar que la estrella del libro de Han fuera un cometa. Tal y como está redactada la frase, da la impresión de que la hui-hsing estuvo fija en el firmamento durante 70 días (“emergió en Ch’ien Niu durante 70 días”) y eso no parece acorde al comportamiento de un cometa, que debería moverse, como sabemos. Pero esto no es correcto: como es evidente, un cometa puede parecer fijo en el cielo si su trayectoria se dirige directamente –o casi– hacia la Tierra. Eso mismo –la aparición de un punto fijo en el firmamento– es lo que temen encontrarse los que exploran los posibles objetos que puedan impactar contra nuestro amado planeta…

En cualquier caso, todo parece indicar que la hui-hsing del libro de Han puede ser un muy buen candidato a ser la estrella de Belén, sobre todo si combinamos su aparición con las otras dos señales: la conjunción y el alumbramiento de Júpiter. 

Pero, ¿pudo ser un cometa el astro que vieron los Magos? Alguno han objetado que, en ese caso, el Evangelio se habría referido a ella como κομήτης (komḗtēs). Pero hemos de tener en cuenta que, indudablemente, la fuente de la que Mateo toma ese dato, ya sea oral o escrita, debió de ser de lengua hebrea. Y en hebreo antiguo no existe, que sepamos, ninguna palabra para cometa. Además, sabemos que Orígenes ya se planteó a mediados del siglo tres la idea de que la estrella de Belén fuera un cometa.

También se ha dicho que los cometas suelen estar ligados a desgracias o nefastos, pero esto no es del todo correcto. Un antecedente cercano en el tiempo es el llamado cometa de César, un astro de gran brillo que nos visitó en el año 44 aC., a los pocos días de la muerte de Julio César. El evento fue interpretado en Roma como señal de la deificación del emperador.

Los Magos no siguieron la estrella de noche

Parece conveniente hacer aquí una aclaración importante. Es frecuente en la iconografía representar a los Magos viajando de noche y siguiendo una estrella, generalmente con cola. Pero no parece que esto se ajuste a la realidad. En primer lugar, porque sería muy extraño que nuestros sabios viajaran de noche: lo natural y lógico es viajar durante el día… Y en segundo lugar, porque nada del relato de Mateo nos induce a pensar tal cosa: antes al contrario. 

En efecto, el texto de Mateo utiliza por dos veces el tiempo aoristo al referirse a la visión de la estrella: vimos(εἴδομεν)su estrella en el Oriente. Y, más adelante: la estrella que vieron(εἶδον) en el Oriente. El uso del aoristo indica un hecho terminado del pasado, lo que nos habla de que los magos vieron la estrella tiempo atrás, cuando estaban en oriente, y no que la vieron durante su viaje a Jerusalén. O, al menos, no durante todo el viaje. Esto se ajusta bastante bien a la anotación de los chinos, que indican que la estrella se vio durante 70 días. Aunque discrepan los autores, se calcula que un viaje en caravana de Persia a Jerusalén (unos 1600 km) no podría durar menos de tres meses. Eso, sin tener en cuenta los preparativos necesarios, claro.

En definitiva, podemos pensar que los magos vieron en oriente los signos que hemos detallado (la conjunción y el alumbramiento de Júpiter, así como la aparición del cometa) y tomaron la decisión de emprender el viaje hacia Jerusalén buscando al rey de los judíos. Además, esto concuerda bastante bien con otro dato que tenemos. Cuando Herodes –burlado por los Magos– decide matar a todos los niños de Belén, indica que deben morir aquellos de dos años para abajo, con arreglo al tiempo que cuidadosamente había averiguado de los Magos. En efecto, el primer aviso, la conjunción de Júpiter, ocurrió dos años antes de esa fecha. 

De Jerusalén a Belén: ¿una estrella que se detiene?

Cosidero que lo visto hasta ahora explica de forma razonable los sucesos de la primera parte del viaje de los magos, es decir, el viaje hacia Jerusalén. Pero ¿qué podemos decir de la segunda parte, es decir, el viaje de Jerusalén a Belén? Según Mateo, al ponerse nuevamente en camino, la estrella que habían visto en el Oriente se colocó delante de ellos, hasta pararse sobre el sitio donde estaba el Niño. Según el texto, es innegable que la estrella que vieron en esta segunda etapa era la misma que vieron en Oriente. Es decir: si nuestra teoría es correcta, el cometa que brilló durante setenta días cerca de la constelación de Capricornio, en un momento determinado apareció delante de ellos, es decir al sur de Jerusalén. ¿Es posible que un cometa pueda hacer eso? Pues resulta que si…

Ya hemos señalado que, si nos fiamos de las anotaciones del libro de Han, nuestro cometa permaneció setenta días cerca de la constelación de Capricornio. Ya hemos comentado que para que eso sea posible, el cometa debía tener una trayectoria que le haría pasar muy cerca de la Tierra. En concreto, se puede deducir que debió tratarse de un cometa con trayectoria parabólica y no elíptica, lo que implica que se trató de un cometa que no volverá a pasar. Esto, en realidad, es lo más frecuente en nuestro Sistema solar: de hecho, de los más de cuatro mil comentas que conocemos, solo quinientos tienen órbita elíptica. 

Mark Matney, científico planetario de la NASA, se interesó en calcular la trayectoria que debería llevar la hui-hsing del libro de Han y llegó a una conclusión bastante interesante. En concreto, llegó a la conclusión de que el cometa en cuestión debió de pasar realmente cerca de nuestro planeta, rozando incluso la órbita de la Luna. Tal cercanía haría posible que, al menos durante unas horas, el cometa pudiera verse incluso con luz solar. Recordemos que lo normal es que los magos viajaran de día… Y no solo eso: un cometa tan cercano podría moverse de forma casi geoestacionaria, como muchos de los satélites artificiales, estable en el Sur y mostrando el camino hacia Belén, e, incluso, deteniéndose por un tiempo en la vertical de esa ciudad. De ser correctos los cálculos de Matney, tal suceso –la detención del cometa sobre Belén– se habría producido en concreto el 8 de junio del 5 aC, entre las diez y las once y media de la mañana. Por supuesto, los estudios de Matney no pueden afirmar con rotundidad que tal fenómeno sucedió, pero dejan bien claro que se trata de un evento perfectamente plausible. El artículo en cuestión, tiene el interesante título de “La estrella que se detuvo”. Puede consultarse aquí.

En resumen: aunque, como es lógico, no podemos tener certeza de qué fue la Estrella de Belén, sí que encontramos en el cometa descrito por los redactores del libró de Han un interesante candidato para haber sido el detonante astronómico del viaje de los Magos. 

El autorAlberto Barbés

Físico y sacerdote.

Vaticano

El Jubileo bate previsiones: más de 33 millones fueron a Roma

El Año Santo de la Esperanza convocado por el Papa Francisco y continuado por el Papa León XIV ha batido sus previsiones. Roma ha acogido a 33,4 millones de peregrinos (13 millones de ellos jóvenes). El ranking por países lo lideran los procedentes de Europa, el 62,6 por ciento (en torno a 20 millones), seguidos de América del Norte y del Sur.

Francisco Otamendi·5 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Jubileo de 2025 convocado por el Papa Francisco en 2024, con la Bula ‘Spes non confundit’ (La esperanza no defrauda), ha batido sus previsiones de peregrinos. Más de 33 millones largos de peregrinos han acudido a Roma para ganar el Jubileo. Las previsiones eran 31,7 millones de peregrinos, por lo que se han superado en más de 1,5 millones de personas.

Hasta el momento de cierre de datos, hace más de dos semanas, el dato era 32,4 millones. Pero con los llegados a finales de diciembre y enero, la cifra ha crecido hasta más de 33 millones. Los datos han sido proporcionados esta mañana por Monseñor Rino Fisichella, ProPrefecto del Dicasterio para la Evangelización, Sección para las Cuestiones Fundamentales de la Evangelización en el Mundo, en una conferencia de prensa en el Vaticano.

Junto al arzobispo Fisiquella han comparecido también Alfredo Mantovano, subsecretario de Estado de la Presidencia del Consejo de Ministros, y Roberto Gualtieri, alcalde de Roma y comisario extraordinario del Gobierno. También Francesco Rocca, presidente de la Región del Lacio; y Lamberto Giannini, prefecto de Roma.

13 millones de jóvenes

Del total de peregrinos, 13 millones han sido jóvenes. El pico especial tuvo lugar en mayo, en el período del cónclave en el que fue elegido Papa León XIV, tras el fallecimiento del Papa Francisco, en el que los organizadores han computado 3,9 millones de peregrinos. El número de periodistas acreditados ha sido de 90.400.

El 62,63 por ciento, europeos

Según los datos ofrecidos por Mons. Fisiquella, los peregrinos procedentes de Europa han liderado el ranking de los visitantes para ganar el jubileo del Año Santo de 2025, hasta llegar al 62,63 por ciento del total, es decir, en torno a 20 millones de personas. Le siguen América del Norte (16,54%), América del Sur (9,44%), Asia (7,69%), Oceanía (1,14%), América Central y del Caribe (1,04%). Y también África (0,95%), y Oriente Medio (0,46%).

Monseñor Fisiquella ha subrayado que el Jubileo “ha sido un año de gracia”, marcado por “la esperanza”. Han sido 35 grandes eventos y 5 aperturas de Puerta Santa en Roma, además de todas las que se han abierto en las iglesias locales en todo el mundo.

 

©Vatican Media

Clausura mañana, en la Epifanía

Mañana día 6 de enero, solemnidad de la Epifanía del Señor, el Papa León XIV cierra la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro y clausura este Jubileo de la Esperanza.

Algunos de los eventos principales del Jubileo, ha señalado el arzobispo Fisiquella, han sido, además, el Jubileo de los jóvenes de Tor Vergata o el del Circo Máximo, el de los gobernantes, las canonizaciones de Carlo Acutis y de Pier Giorgio Frassati, etc. También ha señalado que el Jubileo ha sido una etapa significativa pero no la última. Y se ha referido al año 2033, en el que se cumplirán 2.000 años de la Redención, es decir, de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

Papa León XIV: “acontecimiento gozoso”

El Papa León destacó en la Audiencia general del día 31 de diciembre tres “acontecimientos importantes” del año pasado. «Algunos gozosos, como la peregrinación de tantos fieles con motivo del Año Santo; otros dolorosos, como el fallecimiento del difunto Papa Francisco, y los escenarios de guerra que siguen convulsionando el planeta”. 

La peregrinación jubilar de millones de católicos en todo el mundo en 2025 es un recordatorio de que “toda nuestra vida es un camino, cuyo destino final transciende el espacio y el tiempo, para realizarse en el encuentro con Dios y en la plena y eterna comunión con Él”, dijo el Papa. 

El autorFrancisco Otamendi

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Vaticano

Qué quiere tratar León XIV en su primer consistorio de cardenales

Esta reunión no trata solo sobre temas de agenda. También trata sobre las relaciones, la confianza y la coherencia.

Bryan Lawrence Gonsalves·5 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

El Vaticano confirmó el 20 de diciembre que el Papa León XIV convocará un consistorio extraordinario de cardenales los días 7 y 8 de enero de 2026. Será la primera reunión de este tipo de su pontificado. También será la primera vez que todo el Colegio Cardenalicio se reúna desde el cónclave que lo eligió.

Esto es importante porque un consistorio extraordinario no es principalmente ceremonial. Es uno de los pocos momentos, fuera de un cónclave, en los que cada cardenal está en la misma habitación con el Papa. En el derecho canónico, existe para “necesidades particulares de la Iglesia o asuntos de especial gravedad”. En la práctica, es una herramienta de gobierno. Permite al Papa consultar ampliamente, tomar el pulso a la Iglesia global y señalar prioridades de forma temprana.

¿Qué es un consistorio?

Un consistorio es una reunión formal de cardenales convocada por el Papa para asistirle en el gobierno de la Iglesia universal.

Un consistorio ordinario suele ser ceremonial. A menudo se utiliza para la creación de nuevos cardenales o para ciertos pasos en las canonizaciones. Por lo general, asisten principalmente los cardenales que viven en Roma; sin embargo, puede seguir siendo de naturaleza significativa. El Papa Benedicto XVI, por ejemplo, anunció su renuncia en un consistorio en 2013.

Un consistorio extraordinario es diferente. Está diseñado para la consulta con todo el Colegio Cardenalicio. La palabra misma apunta a la idea de “estar juntos”. Históricamente, ha sido una forma importante para que los papas busquen consejo sobre doctrina, disciplina y gobierno de la Iglesia. Es explícitamente consultivo. El Papa sigue siendo quien toma las decisiones, pero escucha de manera estructurada.

El último consistorio extraordinario con un impacto estratégico importante fue en febrero de 2014 bajo el Papa Francisco, centrado en el matrimonio y la familia antes del Sínodo sobre la Familia. Este fue el único consistorio extraordinario convocado por el difunto Papa.

La importancia de este consistorio

El encuentro de enero de 2026 será la primera vez que la mayoría de los cardenales hayan estado juntos desde la elección del Papa León XIV. Muchos tuvieron pocas oportunidades de conocerse antes del cónclave. Eso significa que el Colegio aún no está familiarizado con las principales prioridades pontificias del Papa. Por lo tanto, esta reunión no trata solo sobre temas de agenda. También trata sobre las relaciones, la confianza y la coherencia.

Por eso la reunión tiene un peso simbólico. El Papa León XIV está reuniendo a un cuerpo que es geográficamente vasto y a menudo dividido por la experiencia, la cultura y las prioridades. Si puede crear una comunión real y una forma viable de colaborar, fortalecerá su capacidad para gobernar y liderar la Iglesia.

La Oficina de Prensa de la Santa Sede dijo que los dos días incluirán “momentos de comunión y fraternidad”, así como tiempo para la “reflexión, el intercambio y la oración”. El objetivo declarado es ofrecer “apoyo y consejo” al Papa y fortalecer la comunión entre el Obispo de Roma y los cardenales.

Esas frases pueden sonar genéricas. Pero en un nuevo pontificado, apuntan a algo concreto: el Papa León XIV está estableciendo el tono de cómo liderará. ¿ gobernará a través de un pequeño círculo interno? ¿O intentará construir una consulta más amplia y una responsabilidad compartida?.

La agenda señala los instintos de gobierno del Papa

En una carta navideña a los cardenales firmada el 12 de diciembre, festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, que Crux News en Roma ha obtenido, el Papa León describe cuatro puntos principales de discusión para la reunión de dos días, con la discusión probablemente centrada en dos temas por día.

En primer lugar, pidió una lectura renovada de Evangelii Gaudium (2013). Ese documento está estrechamente ligado a la visión del Papa Francisco de una Iglesia misionera. León XIV parece estar diciendo que la Iglesia no puede comenzar con debates internos. Debe comenzar con la proclamación del Evangelio. Si hace de esto el punto de partida, enmarca el resto como herramientas para la misión, no como fines en sí mismos.

En segundo lugar, pidió a los cardenales estudiar Praedicate Evangelium (2022), la constitución que reformó la Curia Romana. Esto es crucial. Muchas disputas en los últimos años no han sido solo sobre teología. Han sido sobre la autoridad: quién decide qué y a qué nivel. Si el Papa León XIV se enfoca aquí, puede estar probando cuánto consenso existe para continuar las reformas del Papa Francisco y cómo se implementarán.

En tercer lugar, destacó la sinodalidad como una forma clave de cooperación con el Papa en asuntos que afectan a toda la Iglesia. Esto no es una señal pequeña. La sinodalidad se ha convertido en un tema definitorio y un punto de discordia. Al ponerlo en la agenda desde el principio, el Papa León XIV indica que quiere que el Colegio se comprometa con ello directamente en lugar de tratarlo como el proyecto de otra persona.

Por último, hizo un llamado a la reflexión teológica, histórica y pastoral sobre la liturgia, subrayando la necesidad de preservar la sana tradición permaneciendo abiertos al desarrollo legítimo, en línea con el Vaticano II. Este tema es a menudo donde el conflicto eclesial se vuelve más visible. Un Papa que lo aborda temprano puede estar tratando de bajar la temperatura aclarando principios. O puede estar preparándose para decisiones que requerirán el apoyo de los cardenales. De cualquier manera, el hecho de que se incluya sugiere que sabe que el problema no puede evitarse.

Qué significa esto para la Iglesia

Este consistorio será probablemente la primera ventana clara a la mente del Papa León XIV. Mostrará en qué quiere poner énfasis, qué piensa que es urgente y cómo espera que sus colaboradores más cercanos trabajen con él.

También puede exponer límites reales. Los temas son amplios. El tiempo es corto. Esa combinación puede producir tanto enfoque como frustración. Un consistorio exitoso no lo resolverá todo. Pero puede establecer un método: escucha honesta y prioridades claras con un sentido compartido de dirección.

En ese sentido, el consistorio extraordinario no es meramente procedimental. Es el primer gran acto institucional de este pontificado. Es donde el Papa León XIV comenzará a definir cómo pretende gobernar con los cardenales, y qué tipo de Iglesia quiere que ellos le ayuden a liderar.

El autorBryan Lawrence Gonsalves

Fundador de “Catholicism Coffee”

Recursos

El padre Amorós explica el significado de la visita de los Reyes Magos al Niño Dios

El sacerdote reflexiona sobre la Epifanía como un acontecimiento que rompe con el destino, invita a la conversión personal y propone una lectura actual de los dones de Oriente.

Redacción Omnes·5 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

En la víspera de la fiesta de los Reyes Magos, el padre Amorós ha publicado un nuevo vídeo en el que explica el profundo significado de la misteriosa visita de los sabios de Oriente al Niño Jesús. A través de una reflexión teológica y cultural, el sacerdote invita a redescubrir la Epifanía más allá del folclore y las tradiciones propias de estas fechas.

En su mensaje, el padre Amorós sitúa al espectador en una potente paradoja histórica. Mientras en Roma el emperador César Augusto —el hombre más poderoso de su tiempo— dormía convencido de ser el centro del mundo, en una cueva de Belén tenía lugar un acontecimiento aparentemente insignificante que acabaría cambiando la historia. Unos Magos llegados de Oriente, representantes de la élite intelectual y científica del mundo antiguo, no viajaron para rendir honores al emperador, sino para postrarse ante un Niño pobre.

Apoyándose en una conocida reflexión de G. K. Chesterton, el sacerdote explica que aquellos Magos simbolizan a toda la sabiduría y la ciencia antiguas, que tuvieron que “hacerse pequeñas” para entrar en la sencillez de Belén.

Uno de los ejes centrales del vídeo es lo que denomina “la revolución de la Epifanía”. Recordando una enseñanza de Benedicto XVI, el padre Amorós subraya que los Magos, astrónomos de su tiempo, vivían en una cultura que creía que el destino humano estaba escrito en las estrellas. Sin embargo, el relato evangélico invierte esa lógica: no es la estrella la que determina el destino del Niño, sino el Niño quien guía a la estrella. Para el sacerdote, este detalle encierra un mensaje especialmente actual: la vida del hombre no está sometida a un destino ciego, sino confiada a un Dios que lo ha creado libre.

El vídeo también incluye una llamada de atención inspirada en san Agustín. Amorós recuerda que los escribas de Jerusalén conocían perfectamente las Escrituras y supieron indicar a los Magos dónde nacería el Mesías, pero ellos mismos no se pusieron en camino. El santo los comparaba con hitos o postes que señalan la dirección, pero permanecen inmóviles. “La fe no es solo saber, es caminar”, subraya el sacerdote, advirtiendo del peligro de una religiosidad puramente teórica.

En la parte final, el padre Amorós actualiza el significado de los tres regalos de los Magos. El oro representa hoy el desprendimiento del propio ego y de la comodidad; el incienso simboliza el tiempo dedicado a la oración; y la mirra, el sacrificio concreto expresado en el perdón y la cercanía al que sufre. Citando a san Gregorio Magno, concluye que quien se encuentra verdaderamente con Cristo no puede volver a su vida por el mismo camino, sino transformado.

El sacerdote anima finalmente a ver el vídeo completo para profundizar en estos misterios y recuerda un mensaje central de la Epifanía: Dios quiere al hombre y lo quiere feliz.

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Vocaciones

La anécdota de Enrique Shaw que ilustra por qué va a ser un empresario santo

No buscaba heroísmo ni aplausos. Ganaba dinero, sí, y mucho pues se debía a los accionistas también. Provenía de una familia muy bien situada socialmente y con grandes empresas. Enrique Shaw entendía que la empresa debía ser una comunidad humana, no solo una máquina de generar beneficios para los accionistas solamente.

Javier García Herrería·5 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Quien habla en esta entrevista no es un sacerdote ni un teólogo, sino un empresario. Y no uno cualquiera. Fernán de Elizalde —empresario argentino, formado desde sus inicios laborales en la cultura del “ganar dinero como sea”— es hoy el administrador general de la causa de santidad de Enrique Shaw. Llegó a esta situación casi a su pesar. “Yo era de los que pensaban que un empresario no podía ser santo”, confiesa sin rodeos. Pero Shaw le cambió la perspectiva, por eso cree que puede ayudar a mejorar también la imagen que la Iglesia y la sociedad tienen del mundo empresarial.

Elizalde se define a sí mismo como un antiguo “tiburón de los negocios”. “Había que ganar plata. No te digo matar, pero casi. Ese era el ambiente en el que yo vivía”, explica. Durante años ocupó cargos de alta dirección en grandes empresas, hasta que denunció dos estafas internas siguiendo los códigos éticos corporativos. “Hice la denuncia al jefe de la banda sin saberlo. Y me echaron». Aquella experiencia, paradójicamente, fue el inicio de su acercamiento a la figura de Enrique Shaw, por quien entonces no sentía el menor interés. “Para mí era un santurrón que repartía la plata que otros ganaban. Decía eso, y lo decía en voz alta».

No conoció personalmente a Shaw —murió en 1961—, pero conocer su vida le obligó a revisar todos sus prejuicios. “Descubrí que debajo de la punta del iceberg había una enorme riqueza para obtener resultados y con unos buenos principios éticos. Me di cuenta de que estaba equivocado en la idea que tenía de él». Desde entonces, su vida profesional y personal quedó marcada por una convicción: “Se puede ser buen empresario, ganar dinero, tener rentabilidad, y al mismo tiempo ser profundamente cristiano».

Un santo incómodo: laico, militar, empresario

La figura de Enrique Shaw resulta incómoda para muchos estereotipos. Laico, padre de familia numerosa, empresario de éxito y militar de formación. En Argentina, recuerda Elizalde, “militar ha sido siempre mala palabra”. Y, sin embargo, Shaw fue marino, y no uno más: “Fue el marino más joven graduado en la historia naval argentina” y, además, destacado oficial en sus años en la Armada. También cursó estudios en la escuela de negocios de Harvard.

La Marina le dio una formación que marcaría toda su vida. “Disciplina, método, orden”. Llevar el barco a puerto cuidando a la nave y a los tripulantes fue siempre su objetivo en las empresas en las que trabajó. 

Shaw fue durante años el principal responsable de Rigolleau, la cristalería más importante de América Latina, participada por la multinacional estadounidense Corning Glass (botellas, vidrio industrial, vidrio técnico, productos como los famosos Pyrex; en definitiva, una empresa estratégica, con miles de empleados).

“Yo no quiero echar a nadie como primera opción”

La anécdota que, para Elizalde, resume mejor la ética empresarial de Enrique Shaw ocurre cuando la producción debe detenerse y, por lo tanto, la empresa deja de generar ingresos. Desde la casa matriz en Estados Unidos llega una orden tajante: despedir a 1.200 trabajadores.

“La respuesta de Enrique fue clara: ‘No’. Dijo: ‘Podemos aguantar. Tenemos ganancias acumuladas. Déjenme presentar un plan para tratar de reconducir la situación’”. Su propuesta era concreta y arriesgada: tres meses de plazo y la autorización para perder hasta un monto determinado de dinero y un compromiso firme. “Si se supera el tiempo o el dinero autorizado, entonces sí, haré los despidos que ustedes piden, pero los haré a mi manera”.

Viajó a Estados Unidos para defender un plan que pensaba proponer ante su par, Amory Houghton, que más tarde sería el CEO de la Corning Glass. El plan incluía medidas muy precisas buscando aprovechar el tiempo de los empleados en tareas útiles y productivas que normalmente se postergan —mantenimiento, reparaciones, orden de archivos, trabajos técnicos— para evitar despidos inmediatos. 

La frase que Shaw repetía sintetiza toda su filosofía: “Yo no quiero echar a nadie como primera opción”. No era ingenuo ni blando, aclara Elizalde: “Si había que echar, echaba. Pero lo hacía bien, de manera humana, positiva».

El resultado fue inesperado incluso para los más optimistas. “Mucho antes de que se cumplieran los 90 días, la actividad comercial se recompuso. La empresa volvió a vender, a facturar y a cobrar». Solo se perdió el 50 % de la cantidad autorizada. Entonces ocurrió algo insólito. “Enrique fue a los directivos y les dijo: ‘Nos autorizaron a perder 100. Perdimos 50. ¿Qué hacemos con los otros 50? Yo propongo repartirlos como premio a la gente’”. Quiso repartir un dinero a pérdida y su propuesta se aprobó.

“Muero contento: por mis venas corre sangre obrera”

Ese gesto explica lo que ocurrió después. Poco antes de morir, Shaw necesitó transfusiones de sangre. Sin que nadie lo pidiera, 256 obreros de la empresa salieron del trabajo y viajaron hasta el hospital de Buenos Aires donde estaba internado para donar sangre.

“Había colas de hombres con monos de trabajo. La gente del hospital no entendía nada. Pensaban que era un sindicalista o un dirigente político. Cuando les dijeron que era el gerente general de una empresa, no lo podían creer».

Shaw recibió la sangre de su gente, pero murió poco después. Una de sus últimas frases mostraba su sentido del humor: “Muero contento, porque hoy por mis venas corre sangre obrera”.

Para Elizalde, no hay mejor definición de santidad laical. “Lo adoraban. No por sus discursos, sino por sus gestos concretos. Porque nunca humilló a nadie. Porque amó a su gente».

Enrique y su mujer con sus nueve hijos

Sufrir sin anestesia

El cáncer acompañó a Shaw durante cinco años de enfermedad. Apenas tomaba calmantes. “Decía: ‘Sufro y ofrezco mi dolor por los que sufren de verdad. Yo tengo todo’». Muchas veces, recuerda Elizalde, estaba doblado de dolor en reuniones y nadie se daba cuenta. “La falta de analgésicos no fue conocida por su entorno hasta poco antes de morir».

No buscaba heroísmo ni aplausos. “Era coherencia plena. Lo que decía, lo hacía». Ganaba dinero, sí, y mucho. Provenía de una de las familias empresarias más importantes de Argentina y de Europa. Pero entendía la empresa como una comunidad humana, no como una máquina de beneficios.

Un empresario que desmonta prejuicios

“El gran problema —dice Elizalde— es que la gente habla sin saber. Yo incluso, sobre Enrique, hablaba sin saber. Los argentinos somos de “opinar de todo” y no siempre decimos cosas que son ciertas”. 

La figura de Enrique Shaw desmonta un prejuicio muy arraigado: que un empresario, por definición, no puede ser santo. “Él demostró que se puede. Siempre tuvo rentabilidad. Y cuando no la tenía, cambiaba las cosas para volver a tenerla. Pero nunca a costa de la dignidad de la gente».

Por eso su causa de beatificación tiene un valor que va más allá de lo religioso. “La Iglesia va a declarar santo a un empresario, laico, padre de familia numerosa, militar. Eso es revolucionario”. No por ideología, sino por el ejemplo concreto de una vida coherente.

Elizalde lo resume con una convicción nacida de la experiencia: “Si te ves en una situación difícil, rezá. Dios te va a dar una mano. No es magia. El camino está marcado». Y Enrique Shaw, empresario y cristiano, lo recorrió hasta el final.

Oración para la devoción privada

Oh Dios, tu venerable siervo Enrique nos dio un alegre ejemplo de vida cristiana a través de su quehacer cotidiano en la familia, el trabajo, la empresa y la sociedad. Ayúdame a seguir sus pasos con una profunda vida de unión contigo y de apostolado cristiano. Dígnate glorificarlo y concédeme por su intercesión el favor que te pido… Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

(Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

Con aprobación eclesiástica: Arzobispado de Buenos Aires, 14 de julio de 1999.

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Los Reyes Magos, buscadores de la Verdad

Los magos aceptan el riesgo de abandonar lo conocido para adentrarse en lo desconocido, con todo el esfuerzo, la vulnerabilidad y la esperanza que ello implica.

5 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El 6 de enero —o el primer domingo del año— se celebra la llegada de los Reyes Magos a la gruta de Belén. Aquellos sabios venidos de Oriente encarnan el arquetipo —figura, símbolo y modelo permanente— de todos los que buscan la verdad allí donde ésta pueda encontrarse.

La Verdad eterna llevaba apenas unos días habitando nuestra historia. Primero se reveló a unos pastores humildes, que dormían al raso y que, sin esfuerzo ni búsqueda, se encontraron inesperadamente envueltos en la Gloria (Lc 2, 8). Pero la solemnidad de hoy nos recuerda que, para la mayoría de los hombres, el encuentro con la verdad no se recibe sin más: exige una búsqueda laboriosa, un avanzar decidido, y, con frecuencia, un largo viaje.

Los reyes magos simbolizan el ansia de conocer y la necesidad innata de alcanzar el objeto propio de la inteligencia: la verdad.  «Todos los hombres desean por naturaleza saber» (Aristóteles, Metafísica, I, 1, 980a1) y, la verdad se deje conocer por todos los que la buscan con rectitud. 

San Mateo nos presenta a unos hombres inquietos, capaces de mirar el cielo con una apertura de alma que les permite ver más allá de lo que el común de los mortales percibe: «Vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle» (Mt 2, 2). Lo que puso en marcha sus largas jornadas no fue una curiosidad fugaz, sino una experiencia compartida que dio origen a una hipótesis audaz. En su caso fue una estrella; en el nuestro puede ser un acontecimiento inesperado, una pregunta interior, una herida, una alegría… cualquier cosa capaz de despertar el deseo de sentido.

Jordan Peterson ha descrito con precisión esta dinámica del pensamiento: «Una pregunta que no aborda un problema lo bastante difícil no atraerá la atención de los investigadores… La pregunta debe existir en la frontera entre el orden y el caos; debe contener una mezcla de lo verdaderamente desconocido».

Los magos se atreven a cruzar precisamente esa frontera. Se ponen en camino: aceptan el riesgo de abandonar lo conocido para adentrarse en lo desconocido, con todo el esfuerzo, la vulnerabilidad y la esperanza que ello implica. Toda búsqueda verdadera es una peregrinación, y toda peregrinación es siempre doble: exterior e interior.

Una vez planteada la pregunta y emprendida la ruta, llegan a Jerusalén (Mt 2, 1-4). Allí recaban información y consultan a Herodes, a los sumos sacerdotes y a los escribas. En ese gesto se da una lección decisiva: ningún auténtico descubrimiento prescinde de la tradición. La verdad no se inventa; se reconoce. Solo quien se apoya en lo que otros han comprendido antes puede ver más lejos. Ignorar el legado de la humanidad sería tan absurdo como iniciar un viaje sin conocer el mapa.

Estos personajes no buscan recompensas ni favores; al contrario, llegan ofreciendo dones. Porque la verdad es, en sí misma, la mayor recompensa: vale más que todas las riquezas simbolizadas por el oro, más que los sacrificios evocados por la mirra y más que la humildad del incienso, que recuerda que no somos nosotros la medida de las cosas, sino que es la verdad la que nos mide y se nos revela.

La escena que corona su viaje —el Niño con María, su Madre— ocurre en la realidad más concreta, en el contacto directo con lo real. «El gozo intelectual se produce cuando emerge una nueva comprensión… Sé bien dónde buscarlo: en territorio desconocido». Ninguna representación, por elaborada que sea, puede sustituir la fuerza del encuentro directo: «No es lo mismo verlo que te lo cuenten».

Los sabios de oriente, al llegar al lugar indicado, experimentan ese gozo profundo: la intuición que se confirma, la búsqueda que se ilumina, la hipótesis que desemboca en un encuentro. Entrar en la casa, ver al Niño, adorarlo… cada gesto marca el paso de la razón inquieta al asombro humilde, del pensamiento a la adoración. 

El relato termina diciendo: “se retiraron a su país por otro camino.” (Mt, 2, 12) Quién descubre la verdad no puede volver sobre sus pasos, sino su vida se ve transformada. La Epifanía celebra a estos grandes inquietos, buscadores de la verdad que no temieron arriesgarlo todo para seguir una luz tenue pero verdadera. 

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Vaticano

“El bien del pueblo venezolano debe prevalecer”, afirma el Papa León XIV

En este segundo domingo después de la Natividad del Señor, el Papa León XIV se refirió en el Ángelus a la operación de Estados Unidos de captura del presidente venezolano Nicolás Maduro para ponerlo a disposición de la Justicia. El Papa dijo que “el bien del pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración”.

Redacción Omnes·4 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

En el rezo del ángelus de este día 4 de enero, primer domingo del año, el Papa renovó las felicitaciones a todos. En cuanto a la operación de captura del presidente venezolano para ser enjuiciado en Nueva York, llevada a cabo ayer por Estados Unidos, el Papa León XIV manifestó que “el bien del pueblo venezolano debe prevalecer y llevar a superar la violencia, y emprender caminos de justicia y de paz”.

Estas han sido las palabras del Papa León XIV, que sigue “con gran preocupación la evolución de la situación en Venezuela”. 

“El bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración, y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país, asegurando el estado de Derecho inscrito en la Constitución, respetando los derechos humanos y civiles de todos y cada uno, y trabajando para construir juntos un futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia, con especial atención a los más pobres, que sufren a causa de la difícil situación económica”.

“Por eso rezo y les invito a rezar, confiando nuestra oración a la intercesión de Nuestra Señora de Coromoto, y de los santos José Gregorio Hernández y de sor Carmen Rendiles”.

La operación de captura de Nicolás Maduro

Como se conoció ayer mismo, este sábado tuvo lugar una operación estadounidense, explicada por la tarde en rueda de prensa por el presidente Donald Trump, por la que fuerzas especiales de Estados Unidos detuvieron y capturaron al presidente venezolano, Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, para ponerlos a disposición de la Justicia, tras un bombardeo de instalaciones militares que no encontró resistencia.

Trump calificó la operación como “brillante”, y manifestó que ambos serán juzgados en Nueva York por cargos por narcotráfico. EEUU asumirá el control de Venezuela hasta que se produzca una transición política “segura, adecuada y juiciosa”, dijo. También señaló que compañías petroleras estadounidenses tendrán un papel clave en la industria del país.

La ofensiva ha provocado numerosas reacciones. El vicepresidente de Estados Unidos J.D. Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio, que intervino en la rueda de prensa, celebraron la operación como un golpe al narcotráfico, mientras el chavismo advirtió sobre el riesgo de desestabilización regional. En paralelo, se registraron manifestaciones de venezolanos en ciudades de todo el mundo. El presidente Trump descartó, de momento, a la líder opositora y Nobel de la Paz, Corina Machado, para un papel inmediato, al considerar que “no tiene apoyo” en el país.

Siluetas de personas en un puente mientras el humo se eleva cerca del Fuerte Tiuna, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, declarara que Estados Unidos capturó a al presidente venezolano, Nicolás Maduro, en Caracas, Venezuela, el 3 de enero de 2026. (Foto de OSV News/Leonardo Fernández Viloria, Reuters).

Lo que dijo el Papa el 3 de diciembre

En el avión de vuelta a Roma, tras el viaje apóstolico a Turquía y Líbano, a preguntas de los periodistas sobre las tensiones entre Trump y el presidente venezolano Nicolás Maduro, el Papa León dijo que el Vaticano está en contacto con “los obispos y el nuncio” para tratar de encontrar formas “de calmar la situación”, especialmente porque los que más sufren son los simples ciudadanos de Venezuela.

Sin embargo, León XIV añadió que “las voces que llegan de Estados Unidos van cambiando”, alternando entre ultimátums a Maduro y ocasionales suavizaciones de la retórica. “No sé más”, dijo el Papa, pero siempre es mejor buscar el camino del diálogo, informó Cindy Wooden de CNS, en el vuelo papal.

Obispos de Venezuela

La Conferencia Episcopal venezolana ha emitido un mensaje ante los hechos ocurridos en la nación suramericana, rechazando la violencia, pidiendo la serenidad del pueblo, y solicitando “que las decisiones que se tomen, se hagan siempre por el bien de nuestro pueblo”, recogió ayer Vatican News.

Ante los acontecimientos acaecidos en Venezuela, el episcopado venezolano ha manifestado mediante un mensaje su cercanía y acompañamiento del pueblo de su país. Haciendo un llamado a perseverar en la oración, y rechazando cualquier tipo de violencia.

“Ante los acontecimientos que hoy vive nuestro país, pidamos a Dios nos conceda a todos los venezolano serenidad, sabiduría y fortaleza. Nos hacemos solidarios con quienes fueron heridos y los familiares de quienes fallecieron. Perseveremos en la oración por la unidad de nuestro pueblo”, dice el mensaje.

Los obispos piden también que las decisiones que se tomen sean para el bien del pueblo venezolano: “Hacemos un llamado al Pueblo de Dios para vivir más intensamente la esperanza y la oración ferviente por la paz en nuestros corazones y en la sociedad, rechazamos cualquier tipo de violencia. Que nuestras manos se abran para el encuentro y la ayuda mutua, y que las decisiones que se tomen, se hagan siempre por el bien de nuestro pueblo”.  

La venida de Jesús, un doble compromiso

En el rezo del Ángelus, el Pontífice subrayó, entre otras, dos ideas. El misterio de la Navidad nos recuerda que “el fundamento de nuestra esperanza es la encarnación de Dios”,  y “la venida de Jesús en la debilidad de la carne humana, si por una parte reaviva en nosotros la esperanza, por otra nos confía un doble compromiso, uno hacia Dios y el otro hacia el ser humano”.

«Hacia Dios, porque si Él se hizo carne, si eligió nuestra humana fragilidad como su morada, entonces siempre estamos llamados a pensar en Dios a partir de la carne de Jesús y no desde una doctrina abstracta».

Y “hacia el ser humano, nuestro compromiso debe ser igualmente coherente. (…). Dios nos llama a reconocer en cada persona su dignidad inviolable y a ejercitarnos en el amor mutuo unos hacia otros”.

“De este modo, la encarnación nos pide también un compromiso concreto por la promoción de la fraternidad y de la comunión, para que la solidaridad sea el criterio de las relaciones humanas; por la justicia y por la paz; por el cuidado de los más frágiles y la defensa de los débiles. Dios se hizo carne, por eso no hay un culto auténtico hacia Dios sin el cuidado de la carne humana”.

El autorRedacción Omnes

Unos padres atentos

Rafael Alvira era un hombre agradecido a sus padres, que le enseñaron a poner amor en todo.

4 de enero de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

Rafael Alvira fue profesor universitario, filósofo y escritor. Unos meses antes de morir, me concedió una entrevista de la que quisiera compartir algunas ideas. Rafael Alvira era un hombre agradecido a sus padres, que le enseñaron a poner amor en todo.  

Serenos, alegres y atentos, se esforzaron por hacerlo feliz. Un matrimonio que cultivó siempre el Amor que Dios les dió y están en proceso de beatificación.

Le pregunté cómo lograban sus padres transmitir ese Amor: «Cultivándolo. Cultivo, cultura, culto, todo eso significa reconocer el don recibido y responder, primero poniendo atención para comprenderlo, y después trabajando para ofrecer realidades a Quien nos lo dio, que sean del tipo que sean, lleven siempre la carga simbólica propia del amor: él se expresa siempre de modo simbólico, porque siendo racional trasciende el nivel analítico».

Tuve curiosidad de saber si había algo que caracterizaba a sus padres especialmente y quedé asombrada cuando su respuesta se desvió, de nuevo, hacia la atención: «El espíritu atento de mis padres era sumamente palpable, hasta el punto de que sí les recuerdo descansando, como es lógico, pero no los recuerdo nunca desatentos. Y después, el esfuerzo, para que la respuesta al don sea lo mejor posibles. Su continuo esfuerzo -un trabajo sonriente y sereno- por ayudarte y hacerte feliz era proverbial».

Evangelización

El poder de la gran pantalla: san Juan Pablo II y el cine

A veinte años de su muerte, san Juan Pablo II es recordado por su mirada al cine como medio de cultura, responsabilidad y evangelización.

Alejandro Pardo·4 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 10 minutos

Cuando Karol Wojtyła accedió a la Sede de Pedro en octubre de 1978 el mundo entero constató que se abría una nueva época en la sucesión apostólica. Al igual que aquel joven Papa había de desarrollar una peculiar sintonía y complicidad con representantes del arte, de la cultura y de la comunicación, de igual modo mostró una clara afinidad hacia el medio cinematográfico. Sus más directos colaboradores así lo constatan. Por ejemplo, el cardenal Stanisław Dziwisz, su secretario particular durante cuarenta años, afirmaba: “A Juan Pablo II le gustaba mucho el cine y veía las películas importantes del momento”.

Por su parte, el que fuera durante muchos años presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, el entonces arzobispo John P. Foley, daba fe de que “el Santo Padre conoce bien el cine y ha podido ver películas de directores de distintos países”.

Finalmente, Joaquín Navarro-Valls, portavoz de la Santa Sede durante casi todo su pontificado, matizaba: “A san Juan Pablo II le gustaba el cine y sabía apreciarlo, aunque veía poco. En cualquier caso, le gustaba estar al tanto de la producción cinematográfica y preguntaba sobre ella, especialmente sobre películas de contenido histórico, biográfico o puramente estético. Le gustaban especialmente aquellas historias que exponían un tema humano universal y proponían una solución no trivial. No era inmune a la estética, pero por encima de todo le atraía el contenido humano”.

Un pontificado de cine

De un modo u otro, el mundo del cine estuvo muy presente en el pontificado de san Juan Pablo II. En efecto, durante esos años se prodigaron los encuentros con actores, cineastas y profesionales de la televisión con motivo de audiencias, jubileos o pases privados de obras cinematográficas. Nombres como Alberto Sordi, Vittorio Gassman, Monica Vitti, Dario Argento, Roberto Benignini, Andrei Tarkowski, Krzysztof Zanussi, Ettore Bernabei, Ennio Morricone, Martin Sheen o Jim Caviezel fueron desfilado por las estancias vaticanas. Lo mismo hicieron los productores de la serie sobre la Biblia, con quienes el Papa se reunió en diversos momentos. Entre todos estos encuentros, destaca el que mantuvo, por iniciativa propia, con una buena representación de la industria de Hollywood en el Hotel Registry de Beverly Hills en septiembre de 1987, durante su visita pastoral a Estados Unidos, al que asistieron figuras como Lew Wasserman, Jack Valenti o Charlton Heston. 

Mención especial merece la relación de amistad que san Juan Pablo II mantuvo con su compatriota, el director de cine polaco Krzysztof Zanussi, quien dirigió la primera película biográfica sobre la vida del nuevo pontífice: From A Far Country (De un país lejano, 1981). El biopic de Zanussi fue el primero, pero no el último, porque, como afirmaba George Weigel, la propia trayectoria vital de Karol Wojtyła –épica y dramática a un tiempo– “desafiaría la imaginación del más afamado de los guionistas”. En efecto, en 1984 se estrenó el telefilme estadounidense Pope John Paul II, dirigido por Herbert Wise y protagonizado por Albert Finney, y tras la muerte de Wojtyła en 2005, otras producciones televisivas, que manifiestan el interés que despertaba su figura.

En otro contexto, conviene mencionar los congresos y jornadas de estudio sobre el séptimo arte que se impulsaron durante sus años al frente de la Iglesia –entre los que destacan las tres ediciones del Congreso Internacional de Estudios sobre el Cine, así como la creación de un específico festival de cine denominado Terzo Millenio Film Festival, cuya primera edición tuvo lugar en 1991. Por último, cabría añadir otro festival de menor entidad, The John Paul II Inter-Faith Film Festival (JP2IFF), surgido en 2009 para conmemorar el X aniversario de la Carta a los Artistas.

Un magisterio breve pero profundo

Toda esta extensa presentación sirve de contexto para entender por qué san Juan Pablo II quiso prestar una especial atención al medio cinematográfico y por qué le dedicó una parte pequeña, aunque muy sustanciosa, de su magisterio. En concreto, el núcleo fundamental lo constituyen poco más de una decena de discursos en los que se refiere al cine y a la ficción televisiva de manera monográfica y que tuvieron lugar entre 1978 a 1999, es decir, a lo largo de casi todo su pontificado. Algunos de ellos los pronunció con motivo de encuentros con profesionales del sector; otros, a raíz de jornadas o congresos sobre el cine; finalmente, no faltan los que dedicó al séptimo arte con motivo de su primer centenario. Ofrecemos a continuación una síntesis de las ideas más relevantes contenidas en todos ellos.

Cine y misterio humano

Al igual que otras artes, también el cine, gracias a la eficacia evocadora y emotiva de su lenguaje y a la fuerza que posee la representación dramática de la vida humana, contribuye, en palabras de san Juan Pablo II, “a obtener una conciencia mejor y más profunda de la conditio humana, del esplendor y de la miseria del hombre”. De ahí que insistiera: “El cine es, pues, un instrumento sensibilísimo, capaz de leer en el tiempo los signos que a veces pueden escapar a la mirada de un observador apresurado. Cuando se usa bien, puede contribuir al crecimiento de un verdadero humanismo y, en definitiva, a la alabanza que de la creación se eleva hacia el Creador”.

Es precisamente en la riqueza del medio cinematográfico –imágenes y sonidos al servicio de una historia– donde se logra esa conexión con el espectador que le permite vivir vicariamente la vida de otros en un drama cargado de significado (la experiencia catártica a la que aludían los griegos). Así, este santo Papa explicaba: “El cine goza de una riqueza de lenguajes, de una multiplicidad de estilos y de una variedad de formas narrativas verdaderamente grande: realismo, fábula, historia, ciencia ficción, aventura, tragedia, comedia, crónica, dibujos animados, documentales… Por eso, ofrece un tesoro incomparable de medios expresivos para representar los diversos campos en que se sitúa el ser humano, y para interpretar su imprescindible vocación a lo bello, lo universal y lo absoluto”. Como se aprecia, para este Romano Pontífice el cine, siendo un vehículo idóneo para expresar la dimensión trascendente del hombre, posee una singular cualidad performativa y salvífica, propia de toda manifestación cultural basada en una adecuada antropología, característica de aquellas expresiones artísticas que se abren al espíritu y muestran la íntima relación que existe entre la belleza, la verdad y el bien. De ahí que añada: “Ante las películas el espectador se siente impulsado a la reflexión, hacia los aspectos de una realidad a veces desconocida, y su corazón se interroga, se refleja en las imágenes, se confronta con perspectivas diversas, y no puede quedar indiferente ante el mensaje que la obra cinematográfica le transmite”.

El cine como pedagogo individual y social

En varias ocasiones, el Papa Wojtyła utiliza el término pedagogo o agente cultural, para reforzar la idea de que todas las pantallas, grandes y pequeñas, se han convertido en instancias conformadoras de los valores que atañen a la conciencia individual y social, suplantando a la familia, la escuela y la formación religiosa. Así, señalaba en una ocasión: “Entre los medios de comunicación social, el cine es sin duda un instrumento muy difundido y apreciado, y de él parten con frecuencia mensajes capaces de influenciar y condicionar las elecciones del público –sobre todo del más joven– en cuanto forma de comunicación que se basa no tanto en las palabras, como en hechos concretos, expresados con imágenes de gran impacto sobre los espectadores y su subconsciente”, hasta el punto de que “mediante los modelos de vida que presentan, con la sugestiva eficacia de la imagen, de las palabras y de los sonidos, los medios de comunicación social tienden a sustituir a la familia en el papel de preparación a la percepción y a la asimilación de los valores existenciales”. El cine se convierte, por tanto, en espejo y modelador de la sociedad, y en un agente de cohesión social e intercambio cultural. En concreto, a los representantes de la principal maquinaria productora y exportadora de entretenimiento que es Hollywood, les señalaba con ocasión de un encuentro en 1987: “Ayudáis a vuestros conciudadanos a disfrutar del ocio, a apreciar el arte y a beneficiarse de la cultura. Proporcionáis a menudo las historias que cuentan y las canciones que cantan. Les suministráis las noticias sobre acontecimientos cotidianos, una visión de la humanidad y motivos de esperanza. Vuestro influjo en la sociedad es ciertamente profundo. Cientos de millones de personas ven vuestras películas y programas de televisión, escuchan vuestras voces, cantan vuestras canciones y reflejan vuestras opiniones. Es un hecho que vuestras decisiones más pequeñas pueden tener un impacto global”.

Responsabilidad social de los profesionales

No es de extrañar que, ante semejante poder, san Juan Pablo II exigiera una consecuente responsabilidad. Lo hizo en muchas ocasiones entre las que destaca, con singular fuerza, su discurso ante la industria hollywoodiense. “Mi visita a Los Ángeles quedaría incompleta sin este encuentro, porque vosotros representáis uno de los factores de influencia estadounidense más importantes en el mundo de hoy. Trabajáis en todos los campos de las comunicaciones sociales y así contribuís así al desarrollo de una cultura popular de masas. La humanidad se ve profundamente influida por lo que hacéis. Vuestras actividades afectan a la misma comunicación: ​​dando información, influyendo en la opinión pública, ofreciendo entretenimiento (…). Proporcionáis a menudo las historias que cuentan y las canciones que cantan. Les suministráis las noticias sobre acontecimientos cotidianos, una visión de la humanidad y motivos de esperanza. Vuestro influjo en la sociedad es ciertamente profundo”. Y añadía: “Vuestro trabajo puede ser una fuerza para un gran bien o para un gran mal. Vosotros mismos conocéis los peligros y las espléndidas oportunidades que se abren ante vosotros. Los productos de la comunicación pueden ser obras de gran belleza, que revelan lo que hay de noble y edificante en la humanidad, y promueven lo que es justo, equitativo y verdadero. Por otra parte, la comunicación puede apelar y promover lo que es degradante en las personas: el sexo deshumanizado a través de la pornografía o a través de una actitud superficial con respecto al mismo sexo y a la vida humana; la avaricia, través del materialismo y del consumismo o del individualismo irresponsable; la ira y la venganza, a través de la violencia o de la justicia propia. Todos los medios de cultura popular que representáis pueden construir o destruir, elevar o rebajar. Tenéis incalculables posibilidades para el bien y abominables posibilidades para la destrucción. Es la diferencia entre la muerte y la vida –la muerte o la vida del espíritu–. Y es una cuestión de elección”.

Entre los desafíos más apremiantes que este Papa señala en sus intervenciones se encuentran el respeto al espectador –basado en la dignidad humana–, la transmisión de valores positivos en defensa de un verdadero humanismo, la representación responsable de temas polémicos como la violencia o el sexo, la promoción de un verdadero bien común, la defensa de la libertad creativa y también responsable, y la resistencia ante intereses comerciales e ideológicos. 

Se trata, en el fondo, de que los profesionales del cine y de los medios audiovisuales respondan a la confianza que la comunidad deposita en ellos. En este sentido, concluía este santo Papa: “Ciertamente, vuestra profesión os somete a una gran medida de rendición de cuentas –ante Dios, ante la comunidad y ante el testimonio de la historia. Y, sin embargo, a veces parece que se deja todo en vuestras manos. Precisamente porque vuestra responsabilidad es tan grande y vuestro dar cuentas a la comunidad no resulta fácilmente ejercible desde el punto de vista jurídico, la sociedad se apoya tanto en vuestra buena voluntad. En cierto sentido, el mundo está a vuestra merced. Los errores de juicio, las equivocaciones sobre la conveniencia y justicia de lo que se transmite, así como los criterios erróneos en el arte pueden ofender y herir las conciencias y la dignidad humana. Pueden usurpar derechos fundamentales sagrados. La confianza que la comunidad deposita en vosotros os honra profundamente y os desafía poderosamente”.

Responsabilidad del espectador

Sin embargo, el sentido de responsabilidad no se circunscribe solo a los profesionales. Se trata de una responsabilidad compartida que implica también a quienes disfrutan de los contenidos audiovisuales, es decir, a los espectadores. A ellos les corresponde formar su capacidad crítica para interpretar correctamente los mensajes que reciben a través de la pequeña o gran pantalla, y estar así en condiciones de hacer un uso libre y responsable de esos contenidos audiovisuales. De igual manera, se incluyen aquí los padres y educadores, en el caso de los menores de edad, y también el papel de los críticos de cine.

Los principios que sustentan este deber de formar (o formarse) en el uso de los medios de comunicación están enraizados en una visión antropológica que defiende la dignidad del hombre y su actuar libre y responsable. No es casualidad que san Juan Pablo II insistiera en ello desde el comienzo de su pontificado. Por ejemplo, en 1981 recordaba: “El hombre, también en relación con los mass-media, está llamado a ser ‘él mismo’: o sea, libre y responsable, ‘usuario’ y no ‘objeto’, ‘crítico’ y no ‘pasivo’ (…). Esta es la dignidad que exige que el hombre actúe según opciones conscientes y libres, esto es, movido e inducido por convicciones personales y no por un ciego impulso interno o por mera coacción externa”. Y, más adelante, proseguía: “Hay que intensificar la acción directa para la formación de una conciencia crítica que influya en las actitudes y en los comportamientos no sólo de los católicos o de los hermanos cristianos –defensores por convicción o por misión de la libertad y de la dignidad de la persona humana–, sino de todos los hombres y mujeres, adultos y jóvenes, a fin de que sepan verdaderamente ‘ver, juzgar y actuar’ como personas libres y responsables, también en la producción y en las decisiones que se refieren a los medios de comunicación social”. 

En concreto, este Papa propuso fomentar la formación crítica en cine y en las artes audiovisuales, en especial, en el caso de los niños y adolescentes (los más indefensos antes los mensajes de las pantallas); la responsabilidad de los padres y educadores; y, finalmente, el papel de los críticos de cine, sobre los que recae la misión de ayudar a formar la recta conciencia crítica de los espectadores.

El cine, vehículo de evangelización

Resulta bastante coherente que alguien que entiende de manera tan profunda la naturaleza del medio cinematográfico y su capacidad de penetrar en el interior del hombre, piense en él a la hora de transmitir los contenidos de la misma fe. “El cine, con sus múltiples potencialidades, puede convertirse en valioso instrumento para la evangelización –señalaba en una ocasión–. La Iglesia exhorta a los directores, a los cineastas y a todos los que –a cualquier otro nivel– se profesan cristianos y trabajan en el complejo y heterogéneo mundo del cine, a actuar de forma plenamente coherente con su fe, tomando valerosamente iniciativas incluso en el campo de la producción para hacer cada vez más presente en ese mundo, a través de su labor profesional, el mensaje cristiano que es para todo hombre mensaje de salvación”. En concreto, las historias reflejadas en la pantalla pueden contribuir a remediar la brecha existente entre la fe y la cultura. Así, invitaba a un grupo de profesionales: “Confío en que vuestras producciones cinematográficas sean una ayuda valiosa para el diálogo indispensable que se está desarrollando en nuestro tiempo entre la cultura y la fe. De modo especial, en el ámbito del cine y la televisión, donde se encuentran la historia, el arte y los lenguajes de la comunicación, vuestra obra de profesionales y creyentes resulta particularmente útil y necesaria”.

Una invitación perenne

Karol Wojtyła ha sido un Papa que ha manifestado una especial sensibilidad hacia el medio cinematográfico. Lo ha entendido con hondura en todas sus dimensiones: como arte, como industria y como medio de comunicación. Se trata de un caso singular en los pontificados más recientes. Su magisterio permanecerá como fuente de inspiración. Así lo reconocía el entonces presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, el arzobispo Foley: “Los mensajes del Santo Padre sobre el cine pueden considerarse un punto de partida para la reflexión y nos recuerdan una vez más cuánta atención ha prestado Juan Pablo II a la gran pantalla. Se trata de una llamada a la responsabilidad, un ánimo para proseguir por el camino que muchos han emprendido, sobre todo a la luz de una consideración indispensable: que el cine es una parte integral de la cultura de un pueblo, y que representa las ansias, los miedos, las esperanzas, y que cada película permanece como un testamento de esta cultura, habla a las generaciones futuras y puede devolver a la mente momentos olvidados o jamás conocidos”. En efecto, este breve pero profundo magisterio seguirá iluminando a quienes trabajan en la industria audiovisual, con el deseo –en palabras del propio san Juan Pablo II– de que “la industria del cine en todo el mundo reflexione sobre su potencial y asuma su importante responsabilidad”.

San Juan Pablo II y el Cine Verdad, bien y belleza en la pantalla

Autor: Alejandro Pardo
Editorial: Eunsa
Fecha de publicación: 2025
Páginas: 328
El autorAlejandro Pardo

Sacerdote. Doctor en Comunicación Audiovisual y en Teología Moral. Profesor del Instituto Core Curriculum de la Universidad de Navarra.

La Hispanidad, heredera de Occidente

Santiago Leyra-Curiá reivindica la misión histórica de España y la Hispanidad como custodias de la dignidad humana y del legado espiritual de Occidente.

3 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Como explica magistralmente el filósofo Julián Marías en su obra “España inteligible”, desde mediados del siglo XVIII, la humanidad comenzó a creer en una idea que se convirtió en dogma: la del progreso inevitable. Turgot, Condorcet y los pensadores ilustrados imaginaron que la historia avanzaba de modo automático hacia un futuro cada vez mejor. Pero los siglos XX y XXI nos han demostrado que no hay automatismos en la historia. El progreso puede existir, sí, pero también el retroceso.

Y quizá lo más grave de esa mentalidad progresista haya sido que nos robó la identidad de cada época, como si el presente no tuviera valor por sí mismo, sino solo como preparación de un futuro ideal. En ese horizonte indefinido, las culturas dejaron de comprenderse como proyectos con sentido propio.

Frente a eso, yo propongo mirar nuestra historia como una vocación. España no fue nunca un accidente ni una simple acumulación de hechos. Fue, y sigue siendo, un proyecto con conciencia, una voluntad histórica que se abre camino entre la incertidumbre.

Desde sus orígenes, España entendió su existencia como una misión. Durante siglos fue islámica y oriental, pero una minoría decidió mantenerla cristiana y europea. Esa decisión fue el inicio de una trayectoria que daría forma a lo que hoy llamamos Hispanidad.

Cuando Carlos I llegó a España, en 1517, se debatían dos visiones de imperio. Gattinara soñaba con una monarquía universal basada en la conquista. Pero Pedro Ruiz de la Mota propuso otra cosa: un imperio cristiano, una universitas christiana basada en la armonía entre los pueblos y en la defensa de la justicia. De esa raíz nacería, pocos años después, una de las aportaciones más grandes de nuestra historia: la Escuela de Salamanca, de la que el año que este año celebramos el 5º centenario de su nacimiento. Esta Escuela tendría por cierto su continuidad en ilustres figuras de la Universidad hermana de Coimbra, como Luis de Molina, Francisco Suárez o el injustamente olvidado Juan de Santo Tomás.

Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Francisco Suárez, Luis de Molina… todos ellos fueron pioneros en afirmar que el hombre tiene una dignidad inalienable por el simple hecho de ser persona. Sus reflexiones sobre los derechos naturales, la ley justa y la igualdad de todos ante Dios dieron origen a lo que hoy llamamos derechos humanos y derecho internacional. Mucho antes de la Ilustración, ya se debatía en nuestras universidades si era lícito dominar a otros pueblos o despojarlos de sus bienes. Y de aquellos debates surgieron leyes concretas: las de Burgos, las de Valladolid y las Nuevas Leyes de 1542, que abolieron el sistema de encomiendas.

Es justo recordar que el germen de los derechos humanos nació allí: en Salamanca, en el corazón de la Hispanidad.

De la Leyenda Negra a la crisis de identidad

Sin embargo, aquel esfuerzo fue distorsionado. Los enemigos de España difundieron una imagen falsa: la llamada Leyenda Negra. En ella, se presentaba a España como intolerante, fanática y retrógrada, ocultando su defensa del derecho y de la dignidad humana. Esa manipulación no solo triunfó fuera, sino que acabó calando dentro. Desde el siglo XVII muchos españoles comenzaron a mirarse con los ojos del extranjero, dudando de su propia identidad.

La historia posterior fue, en buena parte, consecuencia de esa fractura. La pérdida de Portugal en 1640 marcó el inicio de la decadencia. La Ilustración europea, con figuras como Montesquieu o Voltaire, retomó los prejuicios contra España, presentándola como el símbolo de la irracionalidad. Al mismo tiempo, nuestros ilustrados —Jovellanos, Moratín, Isla—, que eran reformistas, moderados y profundamente católicos, fueron injustamente identificados con los excesos de la Revolución francesa. Esa confusión frenó las reformas y alimentó un clima de desconfianza y división.

Después llegó la invasión napoleónica de 1808, y con ella, una guerra civil entre dos Españas: la tradicional y la liberal. Cuando Fernando VII restauró el absolutismo, la ruptura fue definitiva. Las colonias americanas, influenciadas por ese conflicto, se emanciparon renegando de su herencia española. Los criollos, descendientes de españoles, intentaron fundar naciones nuevas negando tres siglos de historia común. Así comenzó la crisis de la Hispanidad, cuyas consecuencias seguimos viviendo a ambos lados del Atlántico.

Durante el siglo XIX, la religión pasó de ser una fe compartida a convertirse en una trinchera ideológica: clericalismo contra anticlericalismo. Más tarde, los desastres de 1898 y 1936 —la pérdida de los últimos territorios y la guerra civil— acentuaron la desorientación. España se aisló y tardó décadas en reconstruirse. La Transición democrática de 1978 devolvió la libertad, pero no logró liberar del todo la mentalidad heredada de la Leyenda Negra. Seguimos mirando nuestra historia con complejos, sin reconocer plenamente lo que aportamos al mundo.

La misión actual de la Hispanidad: renovar Occidente

Y sin embargo, Occidente —ese Occidente que hoy parece dudar de sí mismo— es impensable sin la contribución de la Hispanidad. Occidente se sostiene sobre tres pilares: la razón griega, que nos enseñó a interpretar la realidad; el derecho romano, que nos dio el concepto de justicia y de autoridad legítima; y la visión judeocristiana, que nos reveló que cada ser humano es hijo de Dios y hermano de todos los hombres. España, y con ella la Hispanidad, fue el punto donde esas tres raíces se encontraron. Desde esa unión surgió una civilización capaz de extender al mundo una idea revolucionaria: la del hombre como persona.

En un momento en que Europa empezaba a deslizarse hacia el materialismo y la negación del espíritu, España insistió en que el ser humano no es una cosa, ni un mecanismo biológico, sino un ser libre, responsable y llamado a la trascendencia. Por eso muchos pensadores contemporáneos —como Charles Taylor, John Finnis, Alasdair MacIntyre o Byung-Chul Han— reconocen, directa o indirectamente, la influencia del legado hispánico en su reflexión sobre la dignidad y los derechos humanos.

La Hispanidad, más que un concepto político, es una comunidad cultural, lingüística y espiritual. Es la conciencia de compartir una historia, una lengua, una forma de mirar el mundo. Es la sensación de estar en casa en cualquier país hispanoamericano. Y esa comunidad tiene todavía mucho que decir al mundo actual, que vive una profunda crisis moral y de sentido.

Recuperar los valores de la Hispanidad —la razón, el derecho, la visión cristiana de la persona— es, a mi juicio, una tarea urgente. Porque si queremos que nuestra civilización sobreviva, debemos volver a creer en el hombre como ser digno, libre y responsable, creado por amor.

Ha sido precisamente la fe cristiana la que, durante dos mil años, ha dado a millones de personas una visión del mundo en la que caben la verdad, la belleza y la justicia. Y fue España, a través de su obra en América y Asia, quien difundió esa visión por el planeta. Con errores, sí, pero también con una grandeza que cambió la historia del hombre.

España ha entendido siempre la vida como una misión. No ha sido utilitarista, ni ha subordinado al hombre al Estado. Ha sentido la existencia como aventura y ha tenido simpatía por los vencidos. Su literatura, desde Cervantes, es testimonio de esa mirada profundamente humana y compasiva.

Si prolongamos ese espíritu y lo adaptamos a nuestro tiempo —libre de los prejuicios, de las ideologías y de los complejos heredados—, podremos ofrecer al mundo una renovación auténtica del proyecto hispano, una Hispanidad que vuelva a ser heredera viva de Occidente y defensora de los derechos humanos. Y ojalá Portugal hiciera algo similar en el mundo lusitano. 

Decía Menéndez Pelayo que “la fe católica es el substrato, la esencia y lo más grande de nuestra filosofía, de nuestra literatura y de nuestro arte”. Yo añadiría: también de nuestra visión del hombre. Por eso, la Hispanidad que fue y la que puede volver a ser coinciden en lo esencial: ambas nacen del reconocimiento de la dignidad de la persona.

Nuestra tarea, en este tiempo de confusión, no es otra que continuar sin complejos la misión histórica de la Hispanidad. Preservar lo mejor de nuestra civilización y, con humildad, ofrecerlo al mundo. Porque solo desde esa fidelidad a lo que somos podremos mirar el futuro con esperanza.

Evangelización

Bonhoeffer, Bartolomé I y Carlos III, tres aliados cristianos del Papa

En su tarea ecuménica por la unidad de los cristianos, el Papa León XIV ha tenido el pasado año varias figuras aliadas entre los cristianos no católicos. Entre ellas, el teólogo y pastor luterano, Dietrich Bonhoeffer, víctima del nazismo, el Patriarca Ecuménico Bartolomé I o el rey Carlos III de Inglaterra.

Francisco Otamendi·3 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Desde los primeros meses de su pontificado, el Papa León XIV ha imprimido a su magisterio una clara orientación ecuménica (unidad de los cristianos), como se refleja en su lema papal tomado de san Agustín, ‘In Illo Uno Unum’ (En Él que es el Único somos Uno), aunque se refiere a varios aspectos, tal como ha ido desarrollando el Pontífice.

No hay listados oficiales de teólogos cristianos, no católicos, que León XIV haya citado como Papa de la Iglesia católica. Sin embargo, se han producido menciones a algunos, como Dietrich Bonhoeffer (1906-1945) teólogo luterano y pastor alemán, figura de la resistencia contra el nazismo, y víctima de los nazis con 39 años. Desde luego, el Patriarca Ecuménico Bartolomé I, con el que se reunió en varias ocasiones en Estambul, y el rey Carlos III, de Inglaterra, lider de la Iglesia anglicana, entre otros.

Dietrich Bonhoeffer

En la felicitación navideña a la Curia Romana del 22 de diciembre, al final del discurso, el Papa citó al teólogo luterano Dietrich Bonhoeffer. Ésta fue la referencia íntegra: “Eminencias, Excelencias, queridos hermanos y hermanas, el Señor desciende del cielo y se abaja hacia nosotros.

Como escribía Bonhoeffer, meditando sobre el misterio de la Navidad, ‘Dios no se avergüenza de la bajeza del hombre, entra en él […]. Dios ama lo que está perdido, lo que nadie considera, lo insignificante, lo marginado, débil y abatido’ (cf. D. Bonhoeffer, Riconoscere Dio al centro della vita, Brescia 2004, 12). Que el Señor nos dé su misma condescendencia, su misma compasión, su amor, para que cada día seamos sus discípulos y testigos”, dijo el Sucesor de Pedro.

La referencia no pareció casual. León XIV evocaba la figura de Bonhoeffer como ejemplo de una fe cristiana que no se repliega en lo privado, sino que asume precisas responsabilidades.

Voz de la resistencia cristiana

Dietrich Bonhoeffer nació en 1906 en Breslavia y se formó como teólogo luterano en un ambiente intelectual exigente. Desde joven destacó por su profundidad bíblica y su preocupación por la vida concreta de la Iglesia. Para él, la teología no era solo un ejercicio académico, sino una reflexión al servicio de la comunidad cristiana y de su testimonio en el mundo.

Durante el ascenso del nazismo, Bonhoeffer se convirtió en una de las voces más claras de resistencia cristiana. Participó activamente en la oposición a instrumentalizar la fe por parte del régimen. Sostenía que el seguimiento de Cristo implicaba asumir riesgos y comprometerse con la verdad, incluso cuando ello tuviera consecuencias personales graves.

Fe coherente, testigo

Sus escritos, especialmente ‘El costo del discipulado’ y sus cartas desde la prisión, desarrollan la idea de una “gracia costosa”, una fe que exige coherencia y responsabilidad. Ejecutado en 1945, Bonhoeffer es hoy reconocido como testigo cristiano por católicos, protestantes y ortodoxos, también por sus escritos desde la prisión.

Puede interpretarse de varias maneras el mensaje que deseaba transmitir el Papa León XIV al citar al pastor luterano. Una de ellas puede ser que el ecumenismo también se construye reconociendo la santidad y la profundidad espiritual más allá de las fronteras confesionales.

Patriarca Bartolomé I

Esta misma visión se hizo visible durante el viaje apostólico del Papa a Turquía y Líbano. En Estambul, León XIV se reunió con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I. En su discurso, el Papa recordó que católicos y ortodoxos comparten una misma raíz apostólica y una responsabilidad común ante los desafíos actuales. Destacó, además, que la unidad no se impone, sino que madura en la paciencia del diálogo y en la caridad.

El Patriarca Bartolomé I, por su parte, insistió en la necesidad de un testimonio cristiano común frente a la crisis ecológica y social. Conocido por su compromiso con el cuidado del medio ambiente, subrayó que la defensa de la creación es un espacio privilegiado de colaboración ecuménica. Ambos líderes coincidieron en que la oración y la acción conjunta son inseparables del diálogo teológico.

Vean aquí una síntesis de dos o tres ideas expresadas por el Papa León XIV en la visita, y también alguna de Patriarca ortodoxo Bartolomé I, con el que impartió una bendición final.

León XIV: “superar el escándalo de las divisiones”

“Estamos todos invitados a superar el escándalo de las divisiones que lamentablemente aún existen y a alimentar el deseo de unidad por el que el Señor Jesús oró y dio su vida”, dijo el Papa . “Cuanto más nos reconciliemos, más podremos los cristianos dar un testimonio creíble del Evangelio de Jesucristo, que es un anuncio de esperanza para todos”.

Bartolomé I: “recorrer la carrera” de la unidad cristiana 

El patriarca Bartolomé dijo a los líderes que con “el fervor de la fe de Nicea ardiendo en nuestros corazones”, deben “recorrer la carrera” de la unidad cristiana en cumplimiento de la oración de Jesús por la unidad de sus discípulos. “Amémonos unos a otros para que con un solo corazón podamos confesar: Padre, Hijo y Espíritu Santo, Trinidad consustancial e indivisible. ¡Amén!”.

“La conmemoración de Nicea es un testimonio de la profunda unidad de todos los cristianos en la fe”, escribió en Vatican News el cardenal Kurt Koch, Prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

Carlos III de Inglaterra

Antes de este viaje, el Papa León XIV había protagonizado otro gesto ecuménico significativo, al orar en Roma con el rey de Inglaterra, Carlos III, máxima autoridad de la Iglesia anglicana. El histórico encuentro, sobrio pero cargado de simbolismo, puso el acento en la reconciliación histórica y en la misión común de los cristianos en sociedades cada vez más secularizadas.

La dimensión ecuménica del pontificado se expresó también en la oración celebrada en la Basílica de San Pablo Extramuros junto a un representante anglicano, el arzobispo de York, Stephen Cottrell, el prelado más antiguo de la Iglesia de Inglaterra.

De fondo, san John Henry Newman

El himno inicial, compuesto por san Ambrosio de Milán, doctor de la Iglesia, fue interpretado en una traducción inglesa de san John Henry Newman, anglicano durante la mitad de su vida y católico durante la otra. Newman, figura del siglo XIX, fue proclamado Doctor de la Iglesia el 1 de noviembre por el Papa León XIV. En su canonización, el 13 de octubre de 2019 en la Plaza de San Pedro, estuvo presente el propio rey Carlos.

Ante la tumba del apóstol Pablo, el Papa recordó que la unidad de la Iglesia fue una preocupación central del cristianismo primitivo y sigue siendo hoy un llamado urgente.

El autorFrancisco Otamendi

Evangelización

José María Sánchez de Lamadrid: “Llamados nos recuerda que somos amados, llamados a transmitir esa llama de amor”

El próximo 12 de enero, el corazón de Madrid tendrá a Cristo vivo en su centro: con una Adoración al Santísimo multitudinaria que se enmarca en Llamados, una “experiencia que promete transformar la evangelización contemporánea” y que han impulsado la Parroquia de Santo Domingo de la Calzada (Algete) y Alpha España, con el respaldo de la Diócesis de Alcalá de Henares.

Maria José Atienza·3 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Testimonios, música, familias y una Adoración al Santísimo en la que se prevé que participen miles de personas. Aunque este tipo de eventos es relativamente común en países como Estados Unidos, donde SEEK se ha consolidado como una de las citas de evangelización católica más importantes, no es habitual en España. 

El 12 de enero de 2026, el Movistar Arena, en el centro de Madrid, acoge Llamados, “una jornada de alabanza, oración, música, testimonios y comunión, para preparar el camino hacia el año 2033, fecha en la que se conmemorarán los 2.000 años de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.”

Omnes ha podido hablar con uno de sus organizadores, José María Sánchez de Lamadrid, el párroco de Santo Domingo de la Calzada de Algete, que ha compartido los orígenes y el sentido de un encuentro histórico. 

Para llegar a Llamados, el evento que quiere reunir a miles de personas en Madrid para adorar a Cristo y fortalecer la fe, ha habido un camino previo, ¿cuál ha sido?

–El principio de estas cosas siempre es el Señor. Él nos inspira y hacemos lo que podemos para responder. En nuestro caso, en 2013 empezamos un proceso de renovación en la parroquia de Santo Domingo de la Calzada y la Inmaculada de Algete. Lo hicimos tomando Alpha como motor de esta renovación. Habíamos empezado en 2011 con este método y ya en 2013 estaba asentado. En su programa, Alpha cuenta con una sesión de sanación, que es, en el fondo, el método de Jesús: Jesús anuncia el Evangelio, no en teoría, sino que se manifiesta en hechos. Como le recuerda a Juan Bautista cuando le pregunta si es el Mesías “los cojos andan, los ciegos ven, los pobres son evangelizados”. El método de Jesús, empieza por la palabra, por el anuncio explícito del mensaje: sus discursos, sus palabras; y luego sus hechos. Palabras y obras.

2013 también era el Año de la Fe que había convocado el Papa Benedicto XVI. Con motivo del Sínodo de la Nueva Evangelización, hicimos una semana de evangelización que coincidió con la elección del Papa Francisco. 

Fue en esa semana de evangelización cuando nos planteamos cómo dar respuesta al sufrimiento humano de los mayores, las personas solas… Surge un primer experimento: el de una Adoración al Santísimo en la que se presentan los sufrimientos de las personas. A partir de octubre de 2013 empezamos a hacerlo todos los primeros lunes de mes. Esta oración de misericordia ha ido evolucionando desde entonces. El Señor nos ha ido inspirando y la hemos ido puliendo, afinando, modificando cosas y, cada vez, viene más gente. En la pandemia, además, se disparó el canal Youtube y hoy tenemos una Adoración en la que participan unas 800 personas presencialmente y hay unas 1500 conexiones aproximadamente de España y de otras partes del mundo. 3000 personas rezando al Señor.

El año pasado, ante el Año Jubilar de la Esperanza, nos preguntamos, ¿por qué no hacemos una gran oración de misericordia? Queríamos hacer algo grande como cierre del Jubileo del 2025 e inicio del camino a 2033, el 2000 aniversario de la muerte y resurrección del Señor, Pentecostés y el comienzo de la Iglesia. una efeméride que, probablemente, como dicen muchos, sea el evento del siglo y muchas realidades en la Iglesia están focalizando ahí su tarea.

¿A quien podremos ver en Llamados y por qué han pensado en ellos? 

–El cineasta Juan Manuel Cotelo y Olatz Elola, creadora de Blessings van ser los maestros de ceremonias, los presentadores. Por la parte musical, tendremos a Hillsong España, considerados como una de las bandas de música cristiana más famosas e influyentes del mundo y allí estarán Quique Mira y María Lorenzo, Casilda Finat y René ZZ como invitados. Y vienen sin percibir nada. Con ellos tendremos una especie de panel de experiencias, para poder sacar ideas.

Y, por supuesto, Nicky Gumbel, el iniciador de Alpha. Escuchar a Gumbel es una pasada. Es un hombre de una grandísima fe y, aunque no es católico, por ejemplo, el año pasado terminó pidiendo una oración por el cónclave en la Leadership Conference. Hay un gran sentimiento de unidad. 

En España tenemos quizás una experiencia de ecumenismo más pequeña. Yo tengo bastantes amigos de distintas confesiones cristianas y son personas de una fe brutal. En el fondo, nos une mucho más que lo nos separa y podemos hacer muchas cosas juntos; sobre todo, en esta parte del primer anuncio, como recuerda Rainiero Cantalamessa y también lo ha recordado el Papa León XIV en su reciente viaje a Turquía, 

Nicky Gumbel no viene a hablar de Alpha, viene a hablar de evangelización, de que el mundo conozca a Jesús. Él quiere llegar a 100 millones de personas por medio de Alpha y en este sueño está centrando sus últimos años de vida. Es una de esas personas visionarias, que sueñan a lo grande. 

En la parte de la Adoración al Santísimo creo que, aparte de las JMJ, no hemos tenido en España nunca una adoración tan multitudinaria. Y eso también queremos ofrecerlo. Que sea una ocasión para orar todos juntos. Que nos ayude a ver que no estamos solos, que hay muchas más gente de todas las edades, niños, jóvenes, adultos, etc, porque el evento tiene esa perspectiva familiar. Además tendremos el apoyo musical del grupo de música católica Salve.

¿Cómo se llega a una “locura” como la de escoger como sede el Movistar Arena?

–Nosotros vamos muy de manos de Alpha y Nicky Gumbel siempre habla de regalar algo especial a Dios en 2033. Así surgió Llamados: queríamos un sitio grande, para que pudieran venir quienes no tienen la posibilidad de ir a la Oración de Misericordia de manera habitual y pensamos en ofrecer algo más. Hablamos con Mons. Antonio Prieto, el Obispo de  Alcalá de Henares y con los responsables de Alpha España. 

La primera parte de Llamados está muy inspirada en la Leadership Conference que hace Alpha en mayo. De ahí la combinación de música y testimonios. 

La segunda parte es la oración de misericordia, pura y dura, como lo hacemos aquí todos los meses: poner al Señor en el centro, rezar y que nos sane. 

Queríamos un sitio donde todo el que quisiera venir pudiera entrar. De ahí la elección del Movistar Arena, que es un lugar emblemático, en el corazón de Madrid, y también es un lugar también donde se genera cultura. El Papa Benedicto XVI hablaba de esos atrios de gentiles. Pues, ¿por qué no poner al Señor en esos espacios donde hay eventos, hay música?

Si algo está rejuveneciendo el rostro de la Iglesia es la Adoración al Santísimo, la música, y el trato personal con Cristo. En este sentido, ¿Aporta algo nuevo Llamados?¿Cómo hacer que la semilla afectiva sea efectiva?    

–Creo que no se trata  de pisar a nadie sino, al contrario, de sumar. Efectivamente, gracias a Dios, está habiendo muchos eventos de distintas perspectivas, desde la música, como los conciertos de Hakuna, u otros eventos católicos y queremos sumar.

Hay una idea que también nos inspira y es que el Señor, en su vida pública, trabajaba a distintos niveles, y la transmisión de la fe se da en distintos niveles también. Desde grupos pequeños, uno a uno, Jesús – Nicodemo, Jesús – la samaritana; grupos pequeñitos, Pedro- Santiago -Juan, los 12 Apóstoles, los 72, y luego están las multitudes. El Señor utiliza todos esos modelos o formas de transmitir la fe. Este encuentro se enmarca en uno de esos grandes eventos, diríamos, o de “las multitudes” que dice el Evangelio.

Luego está el día a día y, lo que siempre se busca es que este tipo de encuentros no se quede en un subidón emocional sino que genere ideas, proyectos.

Que cada una de las personas que participe piense “¿cómo puedo yo preparar el 2000 aniversario de la muerte y resurrección del Señor?” Ahí entra la cabeza, las ideas. Que podamos salir con las pilas cargadas para que cada uno, ya en su sitio, en su realidad, en su parroquia, en su familia, en su colegio, en su universidad, donde sea, pueda llevar esa llama. 

No es ni algo meramente racionalista, que sería solo la cabeza, ni es algo meramente  sentimentalista o emocionalista de corazón, ni es algo meramente voluntarista, sino es poner al Señor en un centro, escuchando el testimonio de otras personas que están haciendo mucho bien y que nos pueden dar pistas ante las dificultades de la vida que todos tenemos, cómo llevar esa llama de la fe. De ahí viene el nombre de Llamados, es un juego de palabras porque somos amados y estamos llamados a transmitir esa llama de amor. 

Evangelio

Ya no a gusto. Solemnidad de la epifanía

Vitus Ntube nos comenta las lecturas de la solemnidad de la epifanía correspondiente al día 6 de enero de 2026.

Vitus Ntube·3 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El título de esta homilía sonará familiar a muchos nigerianos, evocando la novela No Longer at Ease, del renombrado autor Chinua Achebe. Otra de sus obras, Todo se desmorona, es aún más conocida en todo el mundo. La expresión “ya no a gusto” captura algo esencial sobre la fiesta que celebramos hoy.

Hoy la Iglesia celebra la manifestación de Dios a las naciones: la Epifanía del Señor. Los Magos representan a los pueblos del mundo y, en muchos sentidos, a la gran mayoría de los cristianos de hoy. Atraídos por la luz de Cristo, todos los pueblos y naciones son invitados a dirigirse hacia Él. La Epifanía es una fiesta de manifestación, de revelación. Pero una vez que la revelación ha tenido lugar, ¿qué sigue?

El Cristo que se ha mostrado a las naciones ha transformado a las naciones. Al contemplar la historia de la humanidad y de las culturas, vemos cómo el encuentro con Cristo las ha remodelado desde dentro. La Epifanía, por tanto, no trata solo de revelación, sino también de encuentro: un encuentro que transforma.

Los Magos encarnan la verdadera invitación navideña pronunciada primero por los pastores: “Vayamos a Belén”. Este camino hacia Belén es la postura propia de la fe navideña, y los Magos la continúan. Apenas unos días después de Navidad, la celebración de hoy nos recuerda la necesidad de mantener esta disposición: permanecer siempre en camino, en la ruta que conduce a Cristo.

Antes vimos a los pastores emprender este camino. Las lecturas de hoy revelan qué tipo de personas realizan realmente el viaje. Herodes, junto con los sumos sacerdotes y escribas, no va. Los Magos, en cambio, sí. Los que estaban cómodos permanecieron donde estaban; los dispuestos a dejar atrás la comodidad y la seguridad se pusieron en camino. La Epifanía nos enseña a ser personas que se mueven, dispuestas a ir allí donde Cristo se encuentra.

Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?”.

En el poema El viaje de los Magos de T. S. Eliot, el poeta relata de forma imaginativa la peregrinación de los Magos y su reflexión posterior sobre cómo su encuentro con el Niño Cristo los transformó. Regresaron a su tierra “ya no a gusto”. El encuentro con Cristo exigió un cambio; no podían seguir en la misma disposición personal o cultural de antes. Algunos encuentros con Cristo nos inquietan de la mejor manera posible: nos impiden quedarnos como estábamos, nos dejan «ya no a gusto» con nosotros mismos.

«Esto: ¿Nos llevaron tan lejos por un Nacimiento o por una Muerte? Hubo un Nacimiento, teníamos pruebas y ninguna duda. Yo había visto nacer y morir, pero pensaba que eran distintos: este Nacimiento nos sometió a una dura y amarga agonía, como la Muerte, nuestra muerte. Regresamos a nuestros lugares, estos Reinos, pero ya no estamos en paz aquí, bajo la antigua ley. Con un pueblo extraño aferrado a sus dioses.
Cuánto gusto me daría otra muerte
”.

Hoy es un buen día para preguntarnos por nuestra propia respuesta al encuentro con Cristo. ¿Seguimos a gusto con la “antigua dispensación”? ¿Estamos contentos de regresar por el mismo camino por el que vinimos, o estamos dispuestos a emprender “otro camino”?

Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino” (Mt 2, 12).

Libros

¿Ideales o ilusiones? El sentido de la vida a debate en la obra de Juan Antonio Estrada

A través de un recorrido histórico que va desde la filosofía griega hasta el inmanentismo moderno, el autor analiza si el cristianismo sigue siendo hoy un proyecto de grandeza capaz de ofrecer emancipación, sentido y salvación al hombre contemporáneo.

José Carlos Martín de la Hoz·2 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El jesuita Juan Antonio Estrada (Madrid 1945), catedrático de filosofía de la Universidad de Granada, ha publicado en Trotta un magnífico trabajo recopilatorio de artículos ya editados sobre el sentido de la vida que vale la pena reseñar, aunque sea brevemente.

Fruto de sus numerosas investigaciones, Estrada nos recuerda ese memorable texto de Benedicto XVI cuando resaltaba que la Iglesia naciente entró en diálogo con la filosofía griega buscando el diálogo entre la fe y la razón.

Fruto de ese dialogo estará la llamada filosofía realista que ha sustentado el humanismo cristiano hasta la revolución de mayo del 68, pasando a través de la renovación que introdujo Francisco de Vitoria y la Escuela de Salamanca.

El cristianismo sería un ideal porque abriría el camino a la identificación con Cristo siguiendo los pasos necesarios de un ideal o de todo proyecto de grandeza: “hay tres valores que son fundamentales para cualquier proyecto: sentido, emancipación y salvación” (14).

Ciertamente la evangelización de Jesús “agudiza la necesidad de la conversión personal y se individualiza el concepto de salvación” (60), a lo que podíamos añadir que en un clima de total libertad.

Enseguida, Estrada extraerá una primera conclusión: “el centro de la religión no es ya el culto, sino la conducta y la relación con los otros, radicalizando el mensaje anterior de los profetas judíos” (61). 

Ciertamente, la escena evangélica de la destrucción del templo nos hablará del nuevo altar del corazón de cada cristiano que ofrece con su vida diaria un sacrificio de valor inmenso, tanto como sea su amor, y siempre unido al único y verdadero sacrificio de la Nueva Ley, que es la Misa. San Josemaría hablaba de no reducir el cristianismo, a acudir al templo: “El cristianismo surge en torno a una persona, no a una doctrina ni a una ideología; ofrece un estilo de vida diferente. La referencia última no es el sistema religioso, sino el seguimiento personal de Jesús” (62).

Durante gran parte de la historia el decálogo revelado a Moisés ocupó parte importante de la enseñanza moral de la Iglesia desde la edad media hasta nuestros días cuando el nuevo catecismo ha planteado una moral de santidad para todos los cristianos (65).

Enseguida, estrada recordará que “El tiempo del hombre, la historia, muestra la impotencia humana para triunfar sobre el mal. El éxito de las revoluciones se torna pronto en nuevas formas de opresión de los vencedores. Hay que poner las esperanzas en la lucha permanente contra el mal y en la acción de Dios, que inspira a los que siguen a Jesús” (69). 

Efectivamente, sucede con nuestro autor como con Juan Azor, autor de la “ratio institutionis” de los jesuitas en el siglo XVI, quien influyó en la redacción del catecismo de párrocos o de san Pío V, cuando llegado el momento de plantear la santidad como modelo para la moral de los cristianos, ante la urgente necesidad de reforma de la Iglesia y del pueblo cristiano, los llamó simplemente a la salvación.

De nuevo, Estrada colocará en el centro de la nueva moral y la nueva evangelización el misterio de la resurrección del Señor cuando afirma: “lo nuevo en el anuncio de Cristo resucitado, la referencia fundamental es su historia y su modo de vivir. Poner el acento en la resurrección marginando la vida de Jesús llevaría a la devaluación del Jesús terreno” (70).

Para el cristianismo fue una gran oportunidad única desarrollarse en el marco del Imperio romano, asumir sus leyes, su burocracia y su administración, porque era una sociedad bien organizada. El precio a pagar fue el distanciamiento del judaísmo de sus orígenes (75). 

Es interesante que Estrada haya cometido el error de admitir una distancia entre el clero y los monjes con el pueblo cristiano y una diferencia entre las diversas clases sociales en el cristianismo. Seguramente será debido a la influencia de la visión marxista de su juventud (76).

Las diferentes escuelas teológicas que surgirán en la Iglesia con el nacimiento de las universidades según fuera el acento en el equilibrio fe y razón de santo Tomás, en el empeño por subrayar la voluntad en Juan Duns Escoto y san Buenaventura o en potenciar el nominalismo con Guillermo de Ockham y su desprecio de la razón (79).

Lutero dio lugar a una dolorosa transformación del cristianismo dejándolo sin las mediaciones de la Virgen y de los santos, de los sacramentos para intervenir la gracia, del magisterio para tener luz en el entendimiento (81).

Finalmente, nuestro autor se referirá a la reforma católica que tuvo lugar en España con la reforma impulsada por los Reyes Católicos y Cisneros y continuada por Francisco de Vitoria y la escuela de Salamanca, que celebraremos en el año 1526 (86).

Seguidamente abordará la Ilustración, cuyo punto de partida hemos de situar en Descartes (1596-1650) y su discurso del método, cuando comienza el inmanentismo filosófico que perdurará hasta de Kant (1724-1804).

Seguidamente, nos resumirá: “el sistema kantiano ha marcado la filosofía, la ética y la religión. Pero Hegel (1770-1831) es el continuador, reformador y sistematizador de la racionalidad global. Su sistema domina todo el siglo XIX y sirve de referente a Feuerbach, Marx, Kierkegaard, Schopenhauer y Nietzsche” (111).

¿Ideales o ilusiones? Emancipación, sentido y salvación

Autor: Juan Antonio Estrada
Editorial: Trotta
Número de páginas: 204
Año: 2025

Nos estamos repaganizando

Occidente olvida sus raíces cristianas y pone en riesgo la protección de los más vulnerables frente a prácticas como el aborto tardío y la eutanasia infantil.

2 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

Parte de Europa y Canadá no tienen un concepto para el futuro. Ya nadie sabe para qué sirven culturalmente.

La mayoría de las culturas glorifican a los guerreros y reyes, no a quienes se encuentran en la base. Pero el cristianismo adoptó una actitud opuesta hacia el estatus y situó la humildad en el centro de su teología. La celebración de la Navidad lo hace más evidente. «Dios escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos» (1 Corintios 1:27) es una afirmación desconcertante y alarmante para quien provenga de una cultura ajena al cristianismo.

¿Por qué Cristo se hizo tan humilde y débil que permitió llegar a ser despreciado y castigado desde el mismo momento de su nacimiento? ¿Por qué sufrió la violencia de los hombres, pequeños seres débiles y mortales? ¿Por qué no repelió con fuerza su iniquidad? ¿Por qué no reveló su majestad, al menos cuando lo apresaron para matarlo?

Esta exaltación del cristianismo de la debilidad y la humildad es algo muy confuso e incomprensible para cualquier agnóstico, ateo o pagano.

El humanismo cristiano y la protección de los vulnerables

La innovación moral del cristianismo consistió en reconceptualizar la pequeñez y la humildad y ponerla en el  centro del pacto social, independientemente de la raza, sexo, clase o lugar de nacimiento. Con el cristianismo, el abuso de los poderosos a los débiles pasó a ser moralmente inaceptable.

Cuando una sociedad acepta ese énfasis cristiano en la debilidad como una prioridad crucial, se desprenden muchas conclusiones morales.

La valoración cristiana de la debilidad ofrece evidentes beneficios al sexo débil, que pudo por primera vez exigir la continencia sexual y el respeto de los hombres. El feminismo hunde sus raíces en el cristianismo.

Bajo la moral cristiana, la esclavitud se vuelve inaceptable, al igual que la violación de los inferiores. Señalar la vulnerabilidad de las mujeres, los niños, los pobres, los esclavos y los discapacitados es defender que hay que protegerlos. Se puede hablar entonces de «derechos humanos» o de «humanismo».

Sin embargo, este sistema de moralidad dista mucho de ser universal. ¿Cuán comunes eran, en la antigüedad, los principios fundamentales del humanismo cristiano: que los seres humanos, sin importar su sexo, lugar de origen, raza o clase, tienen el mismo valor? No es difícil contestar que nada comunes.

El humanismo secular es simplemente cristianismo.

La repaganización y los desafíos éticos contemporáneos

Este es el problema para los gobiernos que pretenden prescindir del humanismo cristiano, ocupados en cortar la rama que les alza. Las mismas ideas cristianas que les otorgan su fuerza moral conllevan otras implicaciones. Por ejemplo, si bien el feminismo se basa en la igualdad de todos los seres humanos, a pesar de ser las mujeres vulnerables por ser más débiles y pequeñas que los hombres, existe otro grupo de seres humanos que es aún más débil. Nos guste o no, no podemos situar la protección de los más vulnerables en el centro de nuestro sistema ético sin llegar a la conclusión de que los niños no nacidos o los recién nacidos no deben ser asesinados.

Es evidente que al ser humano le cuesta acatar aquellos principios morales que le causan enormes problemas prácticos, dada la praxis bastante generalizada en la historia tanto del aborto como del infanticidio. El cristianismo vino a establecer que, a pesar de esos problemas prácticos, la protección del más débil es la moral correcta. Aunque no sea fácil ser buen cristiano.

La regulación del aborto está en el centro de la guerra cultural contemporánea porque representa la vanguardia de la descristianización. Cuando los defensores de la vida por un lado y los defensores del derecho a decidir de las mujeres por otro se enfrentan por los detalles de la política abortista, en realidad lo que debaten es sobre si nuestra sociedad debe seguir siendo cristiana. La mayoría de quienes se consideran pro-elección de la mujer no han reflexionado realmente sobre lo que significaría abandonar por completo el cristianismo; es decir, abandonar por completo la insistencia históricamente extraña de los cristianos de que «Dios eligió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos».

Pero hay algunos heraldos de la repaganización que están dispuestos a ser radicalmente coherentes y que muestran una contundencia aterradora.

Peter Singer y la lógica extrema del utilitarismo secular

Uno de ellos es Peter Singer, profesor de Bioética en la Universidad de Princeton, de familia judía de origen austriaco (como la mía). Es considerado por muchos como uno de los filósofos vivos más influyentes del mundo. Está especializado en ética aplicada desde una perspectiva utilitarista y secular, y es un gran promotor de la repaganización de occidente.

Singer piensa que hubiera sido mejor haberles dado a nuestros padres la opción de matarnos cuando éramos todavía bebés si mostrábamos algún problema grave y así satisfacer las preferencias razonables de los padres por un tipo de hijo u otro.

Peter Singer es de los pocos filósofos que se atreven a escribir que debemos estar dispuestos a seguir la lógica del aborto hasta sus últimas consecuencias, para concluir que no hay una distinción moral importante entre el aborto y el infanticidio, y que el asesinato de algunos bebés recién nacidos debería estar permitido por ley.

“Los recién nacidos humanos no tienen sentido de su propia existencia a lo largo del tiempo”, explica. “Por tanto, matar a un recién nacido nunca equivale a matar a una persona, es decir, a un ser que desea seguir viviendo”. Singer puede hacer tales afirmaciones porque, como buen ateo, rechaza la noción de que haya algo especial –sagrado– en los seres humanos, independientemente de su edad o capacidades cognitivas. Argumenta que los derechos de cualquier ser vivo deben evaluarse en función de sus capacidades individuales, no de su pertenencia a la especie humana. Este es un argumento anti-cristiano de una coherencia aplastante, pero terrible.

Plantea un problema práctico a la hora de establecer una distinción legal entre el asesinato permisible y el no permisible de un niño. Es el problema que toda legislación sobre el aborto debe afrontar. Si no se establece el límite en la concepción, entonces hay que buscar algún momento durante la gestación o desarrollo. ¿Por qué no, pregunta Singer, llevarlo un poco más allá, hasta después del nacimiento, hasta que finalice el período en el que el niño todavía no es consciente de su propia existencia en el tiempo?

«El hombre no tiene nada de particular. Es solo una parte de este mundo», decía Heinrich Himmler, mano derecha de Hitler y principal arquitecto del Holocausto nazi. Pero no es necesario recurrir al nazismo para advertir sobre los riesgos de la descristianización.

Un mundo que aceptara el infanticidio de forma generalizada probablemente se parecería más a la Roma pre-cristiana. La «primera revolución sexual» surgió en la sociedad esclavista romana en la que los hombres disfrutaban de acceso sexual sin restricciones a los cuerpos de sus inferiores sociales, incluyendo esclavos, mujeres y niños. Los bebés asesinados se entendían como una consecuencia aceptable de la “necesidad” sexual masculina (o femenina).

Aborto, infanticidio y la pérdida de la moral cristiana en Occidente

Por el contrario, el cristianismo adaptó la moral a la naturaleza profunda de las cosas, también en el sexo. Enseñó que, además de que la razón de ser del sexo en la biosfera es la de generar variación, individualidad, dotaciones genéticas diferentes y únicas, el sexo en el hombre es también y fundamentalmente una forma de unión y compenetración de los progenitores de cara al adecuado cuidado y educación de la prole, que depende de estos durante años. Por eso separar el sexo de la procreación o de su misión de unión pasó a no estar de acuerdo con la moral cristiana. Y por supuesto también la violación, la pederastia, el aborto o el infanticidio.

Un mundo que aceptara de forma generalizada el infanticidio se parecería también a los Países Bajos, a Bélgica o al Canadá de la actualidad.

Los Países Bajos es el único país que cuenta con un marco explícito para la eutanasia neonatal activa, que permite terminar con la vida de recién nacidos con problemas de salud graves.

Bélgica permite la eutanasia a menores de cualquier edad. Para bebés menores de 1 año no hay protocolo explícito como en los Países Bajos, pero neonatólogos y las encuestas (89% de médicos flamencos en 2020) han apoyado discutir la legalización del infanticidio en casos graves.

El programa canadiense de Asistencia Médica para Morir (MAID) ofrece el suicidio médicamente asistido no solo a los enfermos terminales, sino que actualmente se presiona a personas con discapacidad y enfermedades mentales, e incluso a aquellas simplemente con bajos recursos económicos para que usen ese «servicio». «La última voluntad es sagrada», argumentan en Canadá. Al parecer, el progresismo moderno se preocupa por lo sagrado, pero no si es cristiano.

La legalización del infanticidio se ha debatido con sorprendente calma en el gobierno de Canadá. En 2022, Louis Roy, del Colegio de Médicos de Quebec, declaró ante el Comité Mixto Especial que los padres deberían poder organizar la muerte de sus hijos durante el primer año de vida cuando “consideren” que tienen «síndromes graves».

Canadá, Países Bajos y Bélgica continúan deslizándose por la pendiente resbaladiza del aborto y la eutanasia. Si el infanticidio se generaliza — tras los Países Bajos, Canadá y Bélgica, y luego, inevitablemente, en todo el occidente descristianizado—, sabremos con certeza que el cristianismo se ha replegado a las catacumbas.

Durante dos mil años los cristianos han mantenido a raya la jungla creando la moral occidental, un claro en el bosque con vistas al cielo. Si no queda nadie para cuidar el jardín, la selva recuperará su terreno.

Adaptación libre del artículo: https://firstthings.com/we-are-repaganizing/

El autorJosé Gefaell

Analista. Ciencia, economía y religión. Cinco hijos. Banquero de inversiones. Perfil en X: @ChGefaell.

El examen

2026 comienza con un renovado “giro católico”, invitándonos a un examen personal sobre nuestra fe y cómo vivimos el compromiso cristiano en la sociedad.

2 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Apenas ha empezado este nuevo movimiento social, cultural y eclesial que algunos han querido llamar “giro católico”, y ya hay quien lo ha matado, enterrado y le ha dicho la misa funeral. Si pensamos que Cristo se pasó media vida hablando de siegas y siembras, (con lo que esto tiene de espera y paciencia) resulta gracioso que nuestra sociedad Click and Collect quiera que el giro se dé ya, ahora, sin esperas…, quizás para pasar a otra pantalla lo antes posible.

2026 comienza, y esto es innegable, empujado por cierta corriente de optimismo dentro de la Iglesia, producida por la constatación de que, más a pesar de nosotros que gracias a nosotros, hay una parte de la sociedad a la que el nihilismo posmoderno ya no puede engañar y vuelven, de un modo u otro, sus ojos a la fe; o al menos, a una antropología de base cristiana, custodiadora de la Belleza “siempre antigua y siempre nueva”.

Ya no son solo las diferentes manifestaciones culturales que, en el cine, la música o las redes sociales, han recuperado la búsqueda de Dios, o la espiritualidad, como “un tema a tratar”. También en una buena parte de la labor pastoral que se encuentra ante el reto de responder, de manera adulta y formada, a las preguntas de miles de personas que buscan, y quieren encontrar en la Iglesia “cosas claras”: compromiso concreto, maneras de vivir que se alejen de la facilonería buenista del todo vale y preocupación por los demás que supera los eslóganes.

La pelota que tenemos los católicos en nuestro tejado es de cuero, no de espuma y cuando te da, a veces, duele. Transmitir el depósito de la fe es responder a las preguntas que León XIV recoge en la impactante carta apostólica In Unitate fidei sobre el Credo niceno-constantinopolitano: 

¿Qué significa Dios para mí y cómo doy testimonio de la fe en Él? ¿Es el único y solo Dios realmente el Señor de la vida, o hay ídolos más importantes que Dios y sus mandamientos? ¿Es Dios para mí el Dios viviente, cercano en toda situación, el Padre al que me dirijo con confianza filial? ¿Es el Creador a quien debo todo lo que soy y lo que tengo, cuyas huellas puedo encontrar en cada criatura? ¿Estoy dispuesto a compartir los bienes de la tierra, que pertenecen a todos, de manera justa y equitativa? ¿Cómo trato la creación, que es obra de sus manos?”. Responder a estas cuestiones requiere, por parte de cada uno, un verdadero examen personal y una forma de vida que, no sé si formará parte del “giro católico” cultural, pero seguro, cambiará nuestras vidas.

Vaticano

León XIV: «El corazón de Jesús late por todo hombre y toda mujer”

Tras celebrar la Misa de María Madre de Dios en la basílica, impartió la bendición a los fieles congregados en la plaza desde la ventana del apartamiento pontificio.

Redacción Omnes·1 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El Papa León XIV inauguró el nuevo año con un mensaje centrado en la paz, la esperanza y la renovación interior, en el que invitó a los fieles a comenzar 2026 como una auténtica “época de paz y amistad entre todos los pueblos”.

“Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz año nuevo!”, comenzó el Pontífice, enmarcando su mensaje en el paso del tiempo y en la responsabilidad de vivirlo con sentido. Advirtió que, sin un deseo sincero de bien, “no tendría sentido girar las páginas del calendario y llenar nuestras agendas”, y subrayó que el nuevo año solo cobra significado cuando se orienta al bien común y a la reconciliación.

Últimos días del Jubileo

En su reflexión, León XIV hizo referencia al Jubileo que concluye, del que —dijo— la Iglesia ha aprendido “cómo cultivar la esperanza de un mundo nuevo”. Una esperanza que no es abstracta, sino concreta: “convirtiendo el corazón a Dios, para poder transformar los agravios en perdón, el dolor en consolación y los propósitos de virtud en obras buenas”. En ese estilo, añadió, Dios habita la historia y la rescata del olvido, entregando al mundo al Redentor.

El Papa centró su mensaje en la figura de Jesucristo, “el Hijo Unigénito que se hace nuestro hermano”, y que ilumina “las conciencias de buena voluntad” para construir el futuro “como casa acogedora para todo hombre y toda mujer que nace”. En continuidad con el tiempo de Navidad, dirigió la mirada a María, “la primera en sentir palpitar el corazón de Cristo”, y evocó el misterio del Verbo encarnado, anunciado “como latido de gracia” en el silencio de su seno virginal.

Un corazón que late

En un pasaje de marcado tono espiritual, León XIV recordó que Dios, al hacerse hombre, nos da a conocer su propio corazón, y que “el corazón de Jesús late por todo hombre y toda mujer”: por quienes lo acogen, como los pastores, y también por quienes lo rechazan, como Herodes. “Su corazón no es indiferente —afirmó—: palpita por los justos, para que perseveren en su entrega; y por los injustos, para que cambien de vida y encuentren paz”.

El Pontífice invitó a detenerse a adorar el misterio de la Encarnación, que “resplandece en María Santísima y se refleja en cada recién nacido”, revelando la imagen divina impresa en el ser humano. Desde esa contemplación, llamó a una oración coral por la paz en la Jornada del 1 de enero: “sobre todo entre las naciones ensangrentadas por conflictos y miseria, pero también en nuestras casas, en las familias heridas por la violencia y el dolor”.

Concluyó su mensaje confiando a María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, la súplica por un mundo reconciliado, con la certeza de que “Cristo, nuestra esperanza, es el sol de justicia que nunca declina”. A continuación, el Papa León XIV impartió la bendición, extendiendo su deseo de paz y esperanza a la ciudad de Roma y al mundo entero.

Evangelización

¿Cómo nació Ayuda a la Iglesia Necesitada? Una entrevista a su fundador

En diciembre de 1987, se publicó una entrevista a P. Werenfried van Straaten, el fundador de la Ayuda a la Iglesia Necesitada, para la revista Palabra (nº 270). Publicamos la entrevista con motivo del 60 aniversario de Omnes.

José Miguel Pero-Sanz Elorz·1 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

En la Navidad de 1947, sin saberlo él mismo, el premostratense flamenco P. Werenfried van Straaten —secretario entonces del Abad de Tongerlo (Bélgica)— iniciaba lo que a partir de 1969 vendría a llamarse Ayuda a la Iglesia Necesitada.

En los cuarenta años que ahora se cumplen, la AIN —Pío Sodalicio desde 1964 y Asociación pública universal de Derecho Pontificio desde 1982— ha distribuido más de 1.500 millones de dólares USA en lugares donde la Iglesia está perseguida o en dificultades: la Iglesia «de las catacumbas» en países regidos por los comunistas tiene preferencia; pero en 1959 comenzó su ayuda en Asia, y poco después en Iberoamérica y África.

Unos 600.000 donantes proporcionan actualmente alrededor de 50 millones de dólares anuales para la construcción de iglesias; adquisición de biblias y libros religiosos; medios de subsistencia y motorización para sacerdotes necesitados; ayuda a comunidades de contemplativas; asistencia en campos de refugiados, etc.

El alma de todo ello sigue siendo el P. Werenfried, el Padre Tocino como le llaman en Alemania, quien el próximo 17 de enero cumplirá 75 años. Con motivo de ambos aniversarios ha concedido a PALABRA una entrevista en la que explica la génesis, vida, actualidad y perspectivas de su iniciativa.

Alguien ha dicho que el P. Werenfried es «una fuerza de la naturaleza»: estructura de atleta, que combate la tendencia a la obesidad; cabellos revueltos, frente alta, cejas enmarañadas, ojos vivos y sonrisa entre pícara y bonachona. Responde con precisión, como quien está acostumbrado a proponerse un objetivo y caminar derecho —sin desviarse por caminos colaterales— hacia él.

¿Por qué dicen que la AIN nació en una fecha concreta: el 25 de diciembre de 1947?

–Porque fue en aquel mes de diciembre cuando, con motivo de la Natividad, escribí un artículo en la pequeña revista que publicaba nuestra Abadía, con el título «No hay lugar en la posada», en el cual pedía ayuda para los alemanes vencidos y solicitaba también la reconciliación con el enemigo abatido. La respuesta a aquella llamada desbordó todas las previsiones, y fue así cómo comenzó una aventura de caridad y amor que ha llegado hasta nuestros días y abarca a los cinco continentes.

En Alemania le llaman «Padre Tocino». ¿A qué se debe este sobrenombre?

–En una de mis predicaciones para ayudar a la supervivencia de los refugiados de la diáspora alemana, pedí que cada una de las familias que me escuchaban, sacrificaran una loncha de tocino de la provisión familiar y la llevaran a la parroquia, que yo pasaría el sábado siguiente a recoger sus donativos. La operación tocino acababa de nacer. Miles de toneladas de este alimento afluyeron a la Abadía y desde allí salían camino de Alemania. Esto me valió el apodo de «Padre Tocino».

¿Pensó Vd. desde el principio en que su iniciativa llegaría a ser lo que es hoy?

–En ningún momento. En aquel diciembre de 1947 hice a los cristianos un sencillo llamamiento de amor al prójimo, que he venido manteniendo hasta nuestros días. Si ello ha dado lugar al desarrollo que nuestra Obra tiene en la actualidad, se lo debemos todo a Dios, porque es solamente Él el que suscita en el corazón de nuestros bienhechores el amor hacia la Iglesia necesitada.


PRIMEROS PASOS

¿Qué apoyos encontró en las primeras fases de su obra?

–El primero y principal fue el P. Stalmans, superior en aquel entonces de la Abadía de Tongerlo, de la que procedo. El de la Jerarquía local y por supuesto el apoyo y respaldo de los Santos Padres hasta nuestro Juan Pablo Il.

¿Cuáles fueron los siguientes pasos?

–Después de iniciar la ayuda a los refugiados, las acciones se fueron sucediendo paulatinamente: adopción de sacerdotes, motorización, capillas rodantes, construcción de iglesias en la diáspora alemana, basta que en 1952 se inicia la Ayuda a la Iglesia Necesitada.


Un capítulo importante de sus actuaciones fueron, y supongo que seguirán siendo, los países del Este de Europa: ¿Qué tipo de operaciones realizan ahí?

–La ayuda a los países del Este Europeo está destinada principalmente a la construcción y restauración de iglesias, ayuda a los seminaristas, ayuda a las religiosas, edición de libros religiosos y de oración, mantenimiento de sacerdotes (especialmente ancianos), etc.

¿Tuvo alguna relación con el Cardenal Wojtyla?

–Naturalmente. Él ha sido testigo de las ayudas que nuestra Obra ha enviado a la Iglesia de Polonia. Concretamente en la diócesis de Cracovia, de la que él procede, apoyamos la financiación de la construcción de la iglesia de Nowa Huta.

NUEVOS HORIZONTES

Tengo entendido que, con posterioridad, han ampliado el horizonte de sus ayudas. ¿En qué direcciones?

–Por expresa petición del Papa Juan XXIII, a raíz del Concilio Vaticano Il, en el que fui Consultor, comenzamos nuestra ayuda a la Iglesia amenazada y necesitada en los países del Tercer Mundo.

¿Cómo se entiende que un monje premostratense haya llegado a ser uno de los grandes «managers» de Occidente?

–No se puede entender si no se tiene fe. Yo soy simplemente un instrumento de Dios. Él se vale de mí para que el amor fraterno entre los cristianos no desaparezca.

¿No es usted también fundador de unas monjas?

–Así es: en 1966, y junto con la Madre Hadewych, religiosa belga de la Orden del Santo Sepulcro, fundamos en Bukavu (Zaire) el Instituto de las Hijas de la Resurrección. En 21 años de existencia, el Instituto cuenta ya con más de 100 hermanas profesas y un alto número de novicias y postulantes.
Como sacerdote y religioso, el objetivo de nuestra actividad pastoral es el de formar santos, hombres y mujeres, que vivan verdaderamente para Dios y para el prójimo siguiendo al pie de la letra los dos grandes mandamientos.

«ONU DE LA CARIDAD»

¿Qué tipo de personas les ayudan?

–Tanto el equipo de mis colaboradores en los 13 secretariados de la Obra, como los 600.000 bienhechores que tenemos en todo el mundo, está formado por personas de todo tipo y condición: sacerdotes, religiosos-as, laicos, humildes y poderosos, todos formamos una gran familia que se ha dado en llamar las «Naciones Unidas de la Caridad».

¿Le importaría ilustrarnos su labor con algún caso concreto, con alguna anécdota ilustrativa?

–Yo creo que podría enumerar diez mil ejemplos. Cada año nos llegan 8.000 solicitudes de ayuda, y nosotros ayudamos en aproximadamente 6.000 casos. Algunas solicitudes no entran en nuestro campo de ayuda pastoral, y nosotros debemos remitirlas a otras organizaciones. Ustedes piden ejemplos concretos. Tomemos la construcción de iglesias. Recientemente pasó un Obispo de Iberoamérica y nos solicitó ayuda para una gran catedral en honor a la Madre de Dios. Yo reflexioné y le indiqué que sería mejor que construyera una iglesia modesta y con el dinero ahorrado, que construyera un centro de catequesis. Así se alegraría mucho más la Madre de Dios. Eso fue lo que hizo, y nosotros le dimos un subsidio, que de otra forma con seguridad le habríamos negado. Un Obispo de la India me escribió que si quisiera construir una porqueriza, entonces algunos organismos católicos le financiarían un verdadero palacio. Pero si deseara obtener dinero para una construcción para el Señor, solamente se podría dirigir a «Ayuda a la Iglesia Necesitada».


MOMENTOS DIFÍCILES

Y dificultades ¿no han encontrado?

–Dificultades ha habido siempre más que suficientes. Entretanto, he comprobado que era más fácil vencer a los contrarios fuera de la Iglesia que dentro de ella.

Concretamente a raíz del Concilio Vaticano II, usted parecía ser un personaje molesto para algunos. ¿Qué tenían contra usted?

–Después del Concilio Vaticano II nuestra Obra era un estorbo, sobre todo para la diplomacia del Vaticano y otras fuerzas en la Iglesia, que malentendieron el «aggiornamento» del Santo Padre, como si fuera posible establecer compromisos con los regímenes ateístas. Querían acabar con nuestra Obra y casi lo consiguieron.

¿Cómo se resolvió todo ello?


–Los Cardenales y los Obispos de la Iglesia perseguida se colocaron enérgicamente a nuestro lado e intervinieron a nuestro favor ante el Santo Padre. El Papa Pablo VI discutió conmigo largo tiempo sobre ello y me confirmó la necesidad de nuestro trabajo. Él asignó a nuestra Obra el status oficial de un «Pium Sodalitium» y la colocó bajo su protección personal.


ORGANIZACIÓN

Desde un punto de vista jurídico ¿qué tipo de personalidad tiene la AIN?

–Canónicamente somos desde 1984 una Organización Pública y Universal, establecida por la Santa Sede, subordinada tanto al reglamento canónico, como a los propios Estatutos aprobados por la Santa Sede. De Derecho Civil somos una organización de utilidad pública, que pone sus medios a disposición, directa y exclusivamente, de fines benéficos.

¿Cómo está organizada?

–A.I.N. está formada por 13 secretariados nacionales que dependen de la Sede Central que radica en Königstein (Alemania Federal). En esta Sede, además del Departamento Internacional de Información, está la Comisión de Proyectos y Asignación de Ayudas que se encarga de estudiar todas las peticiones que se reciben, y el Departamento Financiero que emite las órdenes de pago de las peticiones aceptadas.

¿Cuál ha sido su último presupuesto anual y cómo se ha repartido porcentualmente por sectores?

–En el año 1986 se recaudaron 41.473.189 dólares que se repartieron, porcentualmente, de la forma siguiente: Iglesia perseguida 39,4 %; Iglesia amenazada 54,7 % y refugiados 5,9 %.

Con algunos organismos benéficos las personas tienen dudas acerca del destino de sus limosnas. Sospechan que, en cierto grado, puedan financiar guerrillas o iniciativas pastorales de dudosa rectitud doctrinal. ¿Qué tipo de cautelas toma la AlN para garantizar a sus bienhechores de que no pasará nada de esto?

–Para que una petición sea tomada en cuenta, debe ir acompañada por el respaldo oficial del Obispo de la diócesis de donde proceda la misma, o por el Superior religioso del que depende el peticionario. Las ayudas se envían también por el mismo camino.

TRABAJAMOS SIN PARAR

Usted ahora sólo es el Asistente espiritual. ¿Qué significa eso?

–Sí, en el año 1981 cesé en mi cargo de Moderador General de la Obra y me he limitado al cargo de Asistente Espiritual. Esta es mi tarea en la Obra, ser el pastor para esos cientos de miles que para nosotros no sólo son una posibilidad de ayuda para los otros, sino que también buscan inspiración para sus propias preocupaciones espirituales. El Asistente Espiritual tiene, según los Estatutos, la tarea de vigilar que la Orgnización sea fiel a la doctrina de la Iglesia y que la actividad conjunta de la Obra sirva a las finalidades previamente determinadas. A finales del año 1988, con 75 años, pienso en dejar también este cargo en otras manos. Como Fundador de la Obra tengo, según los Estatutos, el derecho a participar en todas las Asambleas, tomar la palabra en cualquier momento y, dado el caso, apelar a decisiones. Esta apelación sólo puede ser rebatida por el Consejo General, y esto con una mayoría de dos tercios. Así queda asegurado que la Obra, por lo menos mientras viva, siga trabajando en la línea del espíritu del Fundador.

¿Le importaría describirnos una jornada suya de trabajo?

–Un día normal de trabajo sería así: me levanto a las 6h., celebro la Santa Misa, desayuno y a las 8h. estoy en la oficina. Allí trabajo hasta las 10h.en la edición española del «Boletín» para Navidad. A las 10h. viene un periodista para una entrevista sobre el Aniversario. Esto dura hasta las 11h. Después viene un Obispo de Asia y más tarde una religiosa de Perú. A las 12h. empiezo a responder las cartas de los bienhechores basta las 13h. (hago unas diez); después almuerzo en mi mesa de trabajo mi comida de régimen, debo adelgazar, me acuesto una media hora y después sigo con las cartas. Más tarde discuto con mis colaboradores sobre una película acerca de la Obra, informo a los propagandistas franceses sobre las nuevas líneas espirituales en el salón de conferencias, hablo por teléfono con innumerables personas, ceno con un sacerdote de Polonia por la noche. Trabajo en la oficina hasta alrededor de las 23h. en un sermón a María. Pocas veces me acuesto antes de medianoche.

En enero cumple Vd. 75 años. ¿Cómo se garantiza la continuidad de su empresa en el futuro?

–Mientras viva y conserve mi integridad física y espiritual, mantendré la autoridad que me dan los Estatutos, y más tarde, bueno, si Dios quiere a nuestra Obra, entonces se ocupará de conseguir buenos colaboradores, y yo, por mi parte, le ayudaré en la búsqueda.

El autorJosé Miguel Pero-Sanz Elorz

Eclesiástico, periodista y escritor bilbaíno (1939), doctor en Filosofía y sacerdote del Opus Dei.

Recursos

He aquí la esclava del Señor

En el silencio de Nazaret, una joven pronuncia una respuesta que sigue interpelando hoy. Lejos de anular la libertad, su entrega abre un camino de plenitud, confianza y vida nueva.

Rafael Sanz Carrera·1 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Cada Adviento la liturgia nos conduce a un lugar preciso: Nazaret. Una casa sencilla. Una joven desconocida. Y una palabra que, pronunciada en aquel silencio, resuena hoy con una fuerza que incomoda: «He aquí la esclava del Señor» (Lc 1,38).

No deja de ser llamativo que, en un tiempo que reivindica la libertad y la dignidad personal, una expresión tan breve despierte en muchas mujeres —especialmente jóvenes— una incomodidad visceral. La palabra «esclava» evoca imágenes de opresión y pérdida de dignidad, y parece difícil reconciliarla con la figura de María, modelo de libertad, fuerza y plenitud humana.

Sin embargo, el Adviento no rehúye las preguntas difíciles: las ilumina. 

1. ¿Qué significa realmente doulē?

El Evangelio de Lucas fue escrito en griego, y la palabra que María utiliza es doulē, femenino de doulos. En el mundo civil del siglo I podía designar jurídicamente a un esclavo, pero en la Biblia esta palabra adquiere un giro luminoso y sorprendente.

La Septuaginta llama «siervos del Señor» a Moisés, a David y a los profetas, no para degradarlos, sino para indicar que pertenecen de un modo único a Dios. San Pablo lleva este título con orgullo apostólico y lo repite 17 veces en sus cartas como una confesión de identidad. La misma María, en su Magnificat, vuelve a decir «ha mirado la humildad de su esclava», revelando que esta palabra no la rebaja, sino que la define espiritualmente.

En la Escritura, doulē no expresa servidumbre opresiva, sino pertenencia amorosa, disponibilidad radical y una entrega que libera. Es la gran paradoja cristiana: quien se entrega a Dios no pierde su libertad, sino que la ve elevada a su máxima expresión. El Adviento comienza aquí: en la certeza de que la voluntad de Dios no aplasta, sino que fecunda.

2. Ancilla Dominien la tradición

A lo largo de los siglos, Ancilla Domini se convirtió en una de las expresiones más queridas por la espiritualidad cristiana, especialmente por mujeres que en ella no encontraron un eco de opresión, sino un nombre propio. Esta frase describía para ellas un modo concreto de estar ante Dios: abiertas, disponibles, capaces de acoger la gracia con una plenitud que no anula, sino que transforma.

Santa Catalina de Siena firmaba sus cartas como «sierva y esclava de los siervos de Dios», y no había en sus palabras un rastro de resignación, sino la alegría de saberse totalmente de Cristo.Santa Teresa de Calcuta hablaba de sí misma como «un lápiz en las manos de Dios», imagen sencilla y poderosa de una vida que se deja escribir por el Amor. Durante siglos, miles de religiosas bordaron Ancilla Domini en sus hábitos, haciendo visible que su identidad consistía en ser un espacio disponible donde la gracia pudiera actuar.

¿Por qué esta expresión, tan desconcertante para algunos hoy, fascinó tanto a tantas mujeres cristianas? Porque en ella descubrieron algo profundamente femenino: la capacidad de entregarse sin perderse, de darse sin diluirse, de abrir espacio para que otro viva sin renunciar a la propia dignidad. La mujer, cuando ama, no se encoge: se ensancha. No se anula: se vuelve fecunda. No desaparece: florece. En esa capacidad de acoger y de dar vida —tanto corporal como espiritualmente— Ancilla Domini adquirió un sentido luminoso: revelar una libertad que nace precisamente de la entrega.

María encarna de modo perfecto este misterio. Su «hágase» concentra la madurez espiritual de quien comprende que entregarse no es despojarse, sino permitir que Dios sea Dios. En ella, Ancilla Domini no es un gesto de inferioridad, sino una declaración de identidad: María es toda de Dios, y por eso Dios puede salir al encuentro del mundo a través de ella.

3. Un malestar contemporáneo… y una oportunidad

No es extraño que, en una cultura profundamente herida por la violencia contra las mujeres, por la trata, por los abusos de autoridad —también dentro de la Iglesia—, la palabra «esclava» provoque rechazo. Esta sensibilidad no es enemiga de la fe; es un clamor que pide ser escuchado con respeto y acogido con paciencia, porque nace de heridas reales.

La fe no busca evadir ese dolor, sino enfrentarlo desde su raíz. Comprender la doulē de María exige, primero, lamentar y rechazar con toda firmeza las estructuras que oprimen y despojan la dignidad. Si el Evangelio no es capaz de indignarse ante la injusticia, pierde su fuerza liberadora. Solo acogiendo la legitimidad de este rechazo histórico podemos acercarnos a la pureza del ‘sí’ de Nazaret, que no tiene nada que ver con la coacción ni el sometimiento.

Precisamente por eso el Adviento nos empuja a entrar en el texto sin miedo, para descubrir su corazón. Cuando María pronuncia «aquí está la esclava del Señor», no es absorbida ni anulada. Nadie la fuerza. Nadie la condiciona. Nadie la empuja. Su palabra nace de una libertad tan pura que sólo puede brotar del amor. Y es esta libertad la que permite la Encarnación: su disponibilidad abre en la historia un espacio donde Dios puede hacerse hombre.

La «esclavitud» de María no es un sometimiento, sino una maternidad: un sí tan hondo que se convierte en morada para la Vida. Dios no la oculta; la revela. No la empequeñece; la engrandece. No se sirve de ella; la enaltece con la mayor dignidad concedida jamás a una criatura humana. Su «hágase» no la destruye; la plenifica.

Este malestar contemporáneo, lejos de obligarnos a suavizar el Evangelio, puede convertirse en una oportunidad preciosa. En lugar de cambiar el texto, podemos ayudar a descubrir lo que realmente significa, mostrando que el lenguaje bíblico no habla desde las categorías opresivas que hoy repudiamos, sino desde una lógica de amor que libera y transforma. 

La esclava libre

En su camino presuroso hacia la montaña de Judá, María nos revela el secreto: su «esclavitud» es la forma más pura de libertad. Es el tono de un corazón que ha descubierto que la verdadera grandeza no consiste en afirmarse, sino en abrirse; no en poseer, sino en entregarse; no en controlar, sino en dejar que Dios haga su obra.

Decir hoy Ancilla Domini es abrazar una libertad más honda que la que nos promete el mundo: la libertad del que ya no necesita protegerse de Dios porque ha aprendido que en Él no hay amenaza, sino hogar. 

Quien pronuncia esas palabras con verdad no se empequeñece: se ensancha. No desaparece: se revela. No pierde nada: lo recibe todo. Y en el secreto de ese «hágase» se enciende siempre la misma chispa creadora: la posibilidad de una vida nueva, la irrupción divina que transforma lo cotidiano, el comienzo silencioso de la Encarnación.

Dios miró la humildad de su esclava… y el mundo amaneció diferente. Feliz Adviento a todas las ancillae Dominide hoy. Que su «hágase» —pronunciado quizá en la discreción de una oración o en la intemperie de una decisión difícil— siga abriendo puertas por donde pueda entrar la luz al mundo.

El autorRafael Sanz Carrera

Doctor en Derecho Canónico

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Enseñanzas del Papa

Artesanos de la unidad y de la paz. León XIV en Turquía y Líbano

León XIV llevó a Turquía y al Líbano un llamado de unidad y paz, invitando a los cristianos a superar polarizaciones, a redescubrir la centralidad de Cristo y a convertirse en auténticos artesanos de la paz.

Ramiro Pellitero·1 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

El primer viaje de León XIV fuera de Italia tuvo dos lemas: Un Señor, una fe, un bautismo (Turquía, 27-30/XI) y Bienaventurados los artesanos de la paz (Líbano, 30-XI/2-XII).

En los dos lugares, vale la pena preguntarse por el qué y el cómo de su mensaje ponderado y unificador, pero también incisivo, dirigido no solo a los cristianos, sino a toda la población y al corazón de cada uno, sin ignorar los problemas.

Señaló el Papa en Ankara: “La ocasión misma de este viaje, el 1700 aniversario del Concilio de Nicea, nos habla de encuentro y diálogo, al igual que el hecho de que los ocho primeros concilios ecuménicos se celebraran en las tierras de la actual Türkiye”.

En Beirut, propuso “dar testimonio de la verdad imperecedera de que cristianos, musulmanes, drusos y muchos otros pueden vivir juntos y construir un país unido por el respeto y el diálogo”.

“Solo juntos somos nosotros mismos”

A su llegada a Turquía (donde los cristianos representan solamente un 0,3 % de la población), León XIV se encontró con las autoridades en el palacio presidencial de Ankara (cfr. Discurso, 27-XI-2025). Señaló que una sociedad está viva si es plural, si vence las polarizaciones que hoy amenazan y fragmentan a las comunidades humanas. 

Por eso es necesario superar la “lógica falsa” que subraya las distinciones entre las religiones y las comunidades creyentes y elegir, en cambio, la “cultura del encuentro” entre las distintas sensibilidades de la identidad turca. Porque, de otra manera, estaríamos sumándonos a la “globalización de la indiferencia”, a la que se opuso el Papa Francisco desde el corazón del Mediterráneo.

Por eso, y porque todos somos hijos de Dios, la compasión y la solidaridad deben ser consideradas como criterios de desarrollo. Todos formamos la “familia humana”, como un puente (imagen recurrente estos días, por los puentes que unen Europa y Asia a través de Turquía) que une nuestros destinos y experiencias.

Sin embargo –advirtió el obispo de Roma–, no es desde una cultura individualista, ni desde el desprecio del matrimonio y la fecundidad, desde donde las personas pueden obtener mayores oportunidades de vida y felicidad”. 

Se trata de un engaño de las economías consumistas; porque, añadió con referencia especial a la vida familiar y a la aportación de las mujeres, “solo juntos nos convertimos auténticamente en nosotros mismos. Solo en el amor se profundiza nuestra interioridad y se fortalece nuestra identidad. Quien desprecia los vínculos fundamentales y no aprende a soportar incluso sus límites y fragilidades, se vuelve más fácilmente intolerante e incapaz de interactuar con un mundo complejo”. 

La “pequeñez” y el cristocentrismo de la fe

Al día siguiente tuvo lugar el encuentro de oración con el clero, los consagrados y los operadores pastorales (cfr. Discurso en la catedral del Espíritu Santo, Estambul, 28-XI-2025).

Desde Ur de los caldeos, Abraham se dirigió al sur de Turquía (actual Jarán) y partió para la Tierra prometida. En tierras de la actual Turquía vivieron comunidades cristianas en tiempos de los apóstoles y de los Padres de la Iglesia. Hoy la comunidad católica es pequeña, pero Dios ha escogido el camino y la lógica de la pequeñez

“Por eso, los animo a cultivar una actitud espiritual de esperanza confiada, fundada en la fe y en la unión con Dios”. Signos de ese camino, ya en marcha, son la pastoral con los jóvenes, el diálogo ecuménico e interreligioso, la transmisión de la fe a la población local y el servicio pastoral a los migrantes y refugiados.

Con ocasión del 1700 aniversario del primer Concilio de Nicea, León XIV lanzó tres retos. Primero, “acoger la esencia de la fe y del ser cristianos. Es decir, “buscar siempre, incluso dentro de las distintas percepciones, espiritualidades y culturas, la unidad y la esencialidad de la fe cristiana en torno a la centralidad de Cristo y a la Tradición de la Iglesia”. 

Segundo, redescubrir en Cristo el rostro de Dios Padre, sin caer en la tentación del arrianismo que reduce a Cristo a su figura humana. Por último, la mediación de la fe y el desarrollo de la doctrina. Gracias al concilio I de Nicea y al I de Constantinopla se profundizó la fe y se llegó al Símbolo (Credo) que hoy rezamos en las celebraciones dominicales. 

Esto último –observó el Papa– nos enseña la lección de que “siempre es necesario mediar la fe cristiana en los lenguajes y categorías del contexto en el que vivimos”, distinguiendo “el núcleo de la fe de de las fórmulas y formas históricas que lo expresan, las cuales siempre son parciales y provisorias”. Como Newman explicó, se trata del “desarrollo interno de un organismo vivo, que saca a la luz y explica mejor el núcleo fundamental de la fe”. 

Unidad de los cristianos, fraternidad universal, testimonio de los católicos

El mismo 28 de noviembre, el Papa presidió un encuentro ecuménico de oración cerca de las excavaciones arqueológicas de la antigua basílica de San Neófito en Íznik. Insistió en la tentación del arrianismo: “el riesgo de reducir a Jesucristo a una especie de líder carismático o superhombre, una tergiversación que al final conduce a la tristeza y la confusión”. “Pero –argumentó– si Dios no se hizo hombre, ¿cómo pueden los mortales participar de su vida inmortal? Esto estaba en juego en Nicea y está en juego hoy: la fe en el Dios que, en Jesucristo, se hizo como nosotros para hacernos llegar ‘a participar de la naturaleza divina’ (cfr. 2 Pedro 1, 4)”, como subrayaron san Ireneo y san Atanasio.

De hecho, al día siguiente se encontró con Bartolomé I, patriarca ecuménico de Constantinopla, y juntos firmaron una declaración conjunta, reconociendo en el Credo de Nicea la fe que nos une, 60 años después de la declaración similar, firmada por Pablo VI y Atenágoras. 

El sábado, 29 de noviembre, tuvo lugar la Misa del primer domingo de Adviento en Estambul. En la celebración (cfr. Homilía en “Volkswagen Arena”, 29-XI-2025), el sucesor de Pedro ilustró dos “imágenes” de nuestro ser Iglesia, sugeridas por la liturgia del día: el “monte elevado sobre la cima de los montes” (cfr. Is 2, 2) y “un mundo en el que reina la paz” (cfr. Is 2, 4). Propuso el testimonio de la santidad (desde la vigilancia sobre nosotros mismos, y el cultivo y la vida de la fe mediante la oración, los sacramentos y la caridad), como fuente para impulsar la unidad en la comunidad católica, en las relaciones ecuménicas y en el encuentro con los hermanos de otras religiones. 

En esa línea, al día siguiente (cfr. Discurso al término de la divina litúrgia, 30-XI-2025), en la iglesia patriarcal de San Jorge (Estambul) y ante los obispos del Patriarcado Ecuménico, León XIV planteó renovar los esfuerzos por construir la paz, combatir la crisis ecológica y usar responsablemente las nuevas tecnologías de la comunicación. 

El ancla y los cedros, la moneda y la rosa

En el Líbano el Papa Prevost fue recibido por grandes multitudes.En su encuentro con las autoridades (cfr. Discurso en Beirut, 30-XI-2025), alabó la resiliencia de ese pueblo, y animó a seguir construyendo la paz. Señaló tres medios: “la lengua de la esperanza” –frente a la actitud pesimista y al sentimiento de impotencia, la inestabilidad y los conflictos–, la “cultura de la reconciliación” y la aportación de todos (especialmente de los jóvenes y de las mujeres) desde las culturas locales.

El día siguiente se encontró con los obispos, sacerdotes, consagrados, consagradas y operadores pastorales en el santuario de Nuestra Señora del Líbano, Harissa (cfr. Discurso, 1-XII-2025). Los animó a crear, sin ingenuidad, un clima de confianza en la fuerza regeneradora del perdón y la misericordia. 

Utilizó, también aquí, diversas imágenes. La del “ancla” (que figuraba en el logotipo de su viaje, tomada de las catequesis de Francisco), que nos asegura la unión con el Cielo; las raíces fuertes y profundas de los “cedros”; la “moneda siria”, encontrada por un sacerdote en la bolsa de limosnas junto con las monedas libanesas, porque “el donarnos mutuamente nos enriquece a todos y nos acerca a Dios”; la “Rosa de Oro” (regalo papal al santuario), que simboliza el perfume de Cristo que propaga la vida cristiana, en medio de las dificultades y de las heridas.

Evocando su oración ante la tumba de san Charbel (1-XII-2025), exclamó León XIV: “¡Cuanta linfa de vuestra historia puede sostener el difícil camino hacia el futuro!” (Ceremonia de despedida, 2-XII-2025).

El mismo día utilizó la imagen de los cedros vigorosos –símbolo de la unidad, de la fecundidad y de la esperanza– en el encuentro con los jóvenes (cfr. Discurso en Bekerké, 1-XII-2025): “Ustedes saben bien que la fuerza del cedro está en las raíces, que normalmente tienen la misma extensión que las ramas. El número y la fuerza de las ramas corresponden al número y la fuerza de las raíces”. Por eso les animó a unirse al “trabajo humilde, oculto y honesto de tantos hacedores del bien”, de todo el árbol en toda su belleza.

Les confió que, para construir la paz, “el verdadero principio de vida nueva es la esperanza que viene de lo alto: ¡es Cristo!”; que “no se ama de verdad si se ama con fecha de caducidad, mientras dura un sentimiento”, pues “un amor con fecha de vencimiento es un amor mediocre”. Añadió el obispo de Roma: “Las relaciones sólidas y fecundas se construyen juntos, sobre la confianza recíproca, sobre ese ‘para siempre’ que palpita en toda vocación a la vida familiar y a la consagración religiosa”. Y concluyó señalando los medios: la fuerza de Cristo, el ejemplo de los santos, el recurso a la oración y la devoción a la Virgen (el rosario).

Constructores de la paz, agradecidos y comprometidos

Durante el encuentro ecuménico e interreligioso en Beirut (cfr. Discurso en la plaza de los mártires, 1-XII-2025), León XIV señaló, con palabras de Benedicto XVI, que el diálogo con otras religiones “se basa ante todo en los fundamentos teológicos que interpelan la fe” (E. A. Ecclesia in Medio oriente, 19). Concretamente, en la línea de la declaración Nostra Aetate del Concilio Vaticano II, insistió en “el núcleo mismo del diálogo interreligioso: el descubrimiento de la presencia de Dios más allá de todas las fronteras y la invitación a buscarlo juntos con reverencia y humildad”.

Junto con los cedros, “el olivo” (venerado por el cristianismo, el judaísmo y el islam) es característico del Líbano. Simboliza “la resistencia y la esperanza, reflejando el firme compromiso necesario para fomentar la coexistencia pacífica”. Su aceite es bálsamo para las heridas (nos recuerda la compasión de Dios) y alimento de la luz (que hemos de dar mediante la fe, la caridad y la humildad). 

En un mundo cada vez más interconectado –concluyó el Papa–, ustedes están llamados a ser constructores de paz: a enfrentarse a la intolerancia, a superar la violencia y a desterrar la exclusión; iluminando el camino hacia la justicia y la concordia para todos, a través del testimonio de su fe”. 

Como colofón de esos días intensos, durante la Misa en el Beirut Waterfront (cfr. Homilía, 2-XII-205), el sucesor de Pedro invitó a cultivar actitudes de alabanza y gratitud. Contemplando una vez más la belleza del Líbano –oscurecida hoy por las tentaciones del desencanto y la desolación, la incertidumbre y la desorientación ante tantas dificultades–, apuntó a las pequeñas luces que brillan en la noche, como brotes de vida y esperanza, que invitan a la gratitud y al compromiso.  

Jesús alaba al Padre “porque revela su grandeza precisamente a los pequeños y humildes, a aquellos que no llaman la atención, que parecen contar poco o nada, que no tienen voz”.

Al mismo tiempo –advirtió León XIV–, esta gratitud no debe quedarse en un consuelo íntimo e ilusorio. Debe llevarnos a la transformación del corazón, a la conversión de la vida, a considerar que es precisamente en la luz de la fe, en la promesa de la esperanza y en la alegría de la caridad donde Dios ha pensado nuestra vida. Y, por eso, todos estamos llamados a cultivar estos brotes, a no desanimarnos, a no ceder a la lógica de la violencia ni a la idolatría del dinero, a no resignarnos ante el mal que se extiende”.

Vaticano

El Papa señala los tres momentos más importantes del 2025

Antes de la cuenta final para el año nuevo, los cristianos deberían tomarse un momento para recordar todas las bendiciones de Dios del año pasado y reflexionar honestamente sobre cómo respondieron a esas gracias, dijo el Papa León XIV.

OSV / Omnes·31 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

Por Cindy Wooden, OSV

Antes de la cuenta final para el Año Nuevo, los cristianos deberían tomarse un momento para recordar todas las bendiciones de Dios del año pasado y reflexionar honestamente sobre cómo respondieron a esas gracias, dijo el Papa León XIV.

La víspera de Año Nuevo es un momento para recordar el gran amor de Dios y «pedir perdón por todas las veces que no hemos sabido atesorar sus inspiraciones e invertir de la mejor manera posible los talentos que nos ha confiado», dijo el Papa el 31 de diciembre en su audiencia general semanal.

Miles de visitantes y peregrinos, abrigados en la fría mañana de invierno, se reunieron en la Plaza de San Pedro para la última audiencia de 2025.

Los hitos de 2025

El Papa León destacó tres “acontecimientos importantes” del año pasado: “algunos gozosos, como la peregrinación de tantos fieles con motivo del Año Santo; otros dolorosos, como el fallecimiento del difunto Papa Francisco, y los escenarios de guerra que siguen convulsionando el planeta”.

Antes de dar la bienvenida al Año Nuevo, dijo, «la Iglesia nos invita a poner todo en manos del Señor, encomendándonos a su providencia y pidiéndole que renueve, en nosotros y a nuestro alrededor, en los próximos días, las maravillas de su gracia y de su misericordia».

La peregrinación jubilar de millones de católicos en todo el mundo en 2025 es un recordatorio de que «toda nuestra vida es un camino, cuyo destino final transciende el espacio y el tiempo, para realizarse en el encuentro con Dios y en la plena y eterna comunión con Él», dijo el Papa.

Y al pasar por una de las Puertas Santas durante el Jubileo, pidiendo perdón, dijo, «expresa nuestro ‘  ‘ a Dios, que con su perdón nos invita a cruzar el umbral de una vida nueva, animada por la gracia, modelada según el Evangelio, inflamada por el amor» al prójimo.

Cruzar la Puerta Santa, dijo, «es nuestro ‘ sí ‘ a una vida vivida con compromiso en el presente y orientada hacia la eternidad».

El amor de Dios

El Papa León terminó su discurso citando el discurso de San Pablo VI en la audiencia general al final del Año Santo de 1975: «¡Dios es Amor! Esta es la revelación inefable con la que el Jubileo, a través de su enseñanza, su indulgencia, su perdón y, finalmente, su paz, llena de lágrimas y alegría, ha querido llenar nuestro espíritu hoy y nuestras vidas mañana. ¡Dios es Amor! ¡Dios me ama! ¡Dios me esperaba y lo he encontrado! ¡Dios es misericordia! ¡Dios es perdón! ¡Dios es salvación! ¡Dios, sí , Dios es vida!».

El Papa León XIV oró para que la certeza del amor eterno y de la misericordia de Dios nos acompañe «en el paso del año viejo al nuevo, y luego siempre, en nuestras vidas».

El autorOSV / Omnes

12 meses, 12 apóstoles, 12 peticiones

Un nuevo año se abre ante nosotros con preguntas e incertidumbres. Desde la fe, lo recorremos con esperanza, pidiendo doce gracias de la mano de los doce apóstoles.

31 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

Llega 2026, con 12 meses por delante cargados de incertidumbre ¿Qué nos deparará el año nuevo? La fe nos invita a vivir con esperanza y a pedir gracias con la oración de petición. Hoy les invito a pedir conmigo 12 gracias de la mano de los 12 apóstoles.

Enero

Comenzamos con el primero en grado jerárquico, Pedro. El mes en el que celebraremos, como cada año, la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, será una buena ocasión para rezar por el Papa León XIV, su sucesor. En sus manos está el timón de una Iglesia con muchas heridas internas y que tiene que ser testimonio de amor y unidad en un mundo aún más polarizado. Con la intensidad e insistencia de Pedro, pidamos la gracia de la comunión para que el mundo crea. 

Febrero

Continuamos con Andrés, el primer discípulo en decir sí a la llamada del Señor. Fue él, de hecho, quien le presentó a Jesús a su hermano Pedro, por lo que es ejemplo de espíritu misionero. En este mes en el que se celebra la fiesta de la Presentación del Señor, el día de la Vida Consagrada, pidamos que muchos puedan seguir respondiendo a la llamada vocacional y que Él nos ayude, a cada uno de nosotros, a seguir presentándolo a quienes aún no lo conocen.

Marzo

Con Mateo, el publicano que dejó a un lado su vida anterior para seguir a Jesús, nos adentraremos en la Cuaresma, tiempo de conversión, de cambio de vida. Pidamos la gracia de dejar de mirarnos a nosotros mismos para mirar a quienes viven al borde del camino y cerca de nosotros: los pobres, los enfermos, los encarcelados, los que viven solos, los jóvenes sin ilusión…  

Abril

Con Juan, el discípulo amado de Jesús, el único de los doce que permaneció al pie de la cruz y el primero de ellos en llegar al sepulcro vacío, nos adentraremos en el triduo pascual para contemplar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Frente al odio, la guerra y la violencia, oremos por la paz y por poder ser transmisores de la alegría del Evangelio.

Mayo

De la mano del apóstol más discreto y con menos protagonismo en los relatos evangélicos, Santiago el Menor, llegaremos al mes de María, la humilde muchacha de Nazaret que aceptó el plan de Dios en su vida trayendo al mundo al Salvador. Vaya nuestra petición de este mes por las familias, para que, como la Sagrada Familia de Nazaret, sigan siendo lugar preeminente de acogida y protección de la vida desde la sencillez. 

Junio

Cuando Judas Tadeo le preguntó a Jesús, en el transcurso de la Última Cena: «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?», nos estaba dejando una enseñanza para este mes en el que celebraremos el Corpus Christi. Pidamos el don de poder verlo en el misterio de la Eucaristía para poder seguir cumpliendo el mandamiento de amarnos como Él nos amó.

Julio

En este mes, junto a Santiago el Mayor, y jugando con su apodo, podemos acordarnos especialmente de los mayores, ya que en estas fechas celebraremos la Jornada Mundial de los Abuelos. Que, si somos mayores, podamos vivir con paz el cumplir años, sabiéndonos vulnerables y necesitados de ayuda; y que, si no lo somos aún, sepamos acompañar y honrar a quienes nos precedieron.

Agosto

En el mes tradicionalmente de vacaciones, la figura del apóstol Simón «el zelote», nos impulsa a no amodorrarnos, a vivir el Evangelio de forma radical. Oremos por que el Pueblo de Dios: seglares, religiosos y religiosas, sacerdotes y obispos no pierdan el celo apostólico porque el mundo tiene ansia de Dios, como dice el salmo, «como tierra reseca, agostada, sin agua».

Septiembre

Con el apóstol Felipe, quien se preocupó por cómo dar de comer a tanta gente antes de que Jesús multiplicara los panes y los peces, acordémonos de los migrantes y refugiados cuya jornada se celebra en este mes. Que Dios multiplique nuestros dones para que podamos acogerlos con generosidad, protegerlos, promoverlos e integrarlos.

Octubre

En el mes de las Misiones, con el testimonio de Tomás el apóstol, podemos pedirle a Dios poder verle, a pesar de nuestra incredulidad, para poder proclamar como él hizo: «¡Señor mío y Dios mío!» y llevar así a muchos, con nuestro testimonio, a la luz de la fe.

Noviembre

De la mano de Bartolomé o Natanael, de quien Jesús dijo: «ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño», nos adentraremos en el Adviento, tiempo penitencial. Pidamos por la Iglesia para que sea una comunidad de fieles «en quien no hay engaño», capaz de reconocer sus errores y pedir perdón cuando se equivoca para no ser escándalo ante el mundo.

Diciembre

Y con Judas Iscariote, el traidor, llegaremos de nuevo a la Navidad para reconocernos necesitados de redención. Necesitamos que Dios vuelva a nacer una y otra vez en nuestros corazones. El pobre Judas no pudo más que desesperarse. Pidamos al Señor la virtud de la Esperanza para dar gracias, echando la vista atrás, en el año que acaba; y para afrontar el año nuevo con ilusión porque Él estará con nosotros, como dijo a sus apóstoles, «todos los días, hasta el final de los tiempos».

El autorAntonio Moreno

Periodista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Bachiller en Ciencias Religiosas. Trabaja en la Delegación diocesana de Medios de Comunicación de Málaga. Sus numerosos "hilos" en Twitter sobre la fe y la vida cotidiana tienen una gran popularidad.

Actualidad

Las noticias más leídas en Omnes en 2025

2025 ha sido un año de crecimiento para Omnes y queremos dar la bienvenida al 2026 recordando las mejores noticias del año que cierra.

Redacción Omnes·31 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: < 1 minuto

A lo largo de este año, Omnes ha traído todos los días noticias de la actualidad con una perspectiva católica. Aquí dejamos una selección de las informaciones clave que ha publicado nuestra web durante los últimos doce meses.

Mariano Fazio sobre su amistad con Francisco

Ignacio Belzunce y su legado de buen humor y entrega

La fe de Whitney Houston

Entrrevista al prelado del Opus Dei, con motivo del I centenario de la ordenación sacerdotal de san Josemaría Escrivá.

Jacques Philippe habla de esperanza en tiempos donde todo parece ir en contra del cristiano

Cómo hacer una buena visitación al Santísimo

Propuestas del filósofo Byung-Chul Han sobre la sociedad actual y la oración

La confesión en tiempos de eficiencia

El Papa habla a los jóvenes en el Jubileo

Por qué en este siglo XXI la apertura a la vida está en el núcleo de la esperanza

La apertura a la vida habla el lenguaje de la esperanza. Sin ella no pueden sostenerse la cercanía, el cuidado, la acogida, la responsabilidad.

31 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 4 minutos

El Jubileo de la Esperanza llega a su fin. En estos días se han cerrado las Puertas Santas de Santa María la Mayor, San Juan de Letrán y San Pablo Extramuros, y con ellas las de tantos otros templos jubilares repartidos por todo el mundo. Finalmente, el próximo 6 de enero, solemnidad de la Epifanía del Señor, el cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, marcará la clausura definitiva de este Jubileo ordinario.

A lo largo de este Año Santo, cabe preguntarnos: ¿qué ha sido de nuestra esperanza?, ¿ha colmado verdaderamente nuestro corazón?

El difunto Papa Francisco, al convocar este año de gracia mediante la bula Spes non confundit (La esperanza no defrauda), el 9 de mayo de 2024, nos regaló su deseo más profundo: un deseo de esperanza para todos, porque —como él mismo recordaba— «todos esperan». Así comenzaba su mensaje: «Francisco, Obispo de Roma, Siervo de los Siervos de Dios, a cuantos lean esta carta, la esperanza les colme el corazón».

En esa misma bula, como una auténtica hoja de ruta, quedó trazada la lógica de la esperanza a partir de sus dos dimensiones: la gracia y el signo. El paso de una a otra impide que la esperanza se vuelva estática, apagada o resignada, contingente. Es una esperanza siempre viva. Esta esperanza viva es la que verdaderamente llena el corazón.

No solo hay que tener esperanza, hay que parecerlo

El amor de Dios es el manantial de toda esperanza. La esperanza es, ante todo, gracia. Así lo recordaba el Papa León en la IX Jornada Mundial de los Pobres, el 16 de noviembre de 2025: «La esperanza cristiana no defrauda porque está fundamentada en el amor de Dios derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo».

Pero la esperanza cristiana no solo debe vivirse interiormente: también debe hacerse visible. La verdadera esperanza reclama signos que la encarnen y la expresen. «Alcanzar la esperanza que nos da la gracia de Dios» es necesario, pero no suficiente; es preciso redescubrirla en los signos de los tiempos. Así lo afirmaba Francisco en Spes non confundit: «Los signos de los tiempos, que contienen el anhelo del corazón humano necesitado de la presencia salvífica de Dios, requieren ser transformados en signos de esperanza» (SNC, 7).

Nuestros signos de esperanza

¿Cuáles son esos signos de los tiempos que hoy reclaman ser transformados en signos de esperanza? Son estos: la paz; el deseo de los jóvenes de engendrar nuevos hijos e hijas; la cercanía con los presos; el cuidado de los enfermos; el acompañamiento y estímulo de los jóvenes; la acogida responsable de los migrantes; la integración de exiliados, desplazados y refugiados; el reconocimiento del valor de los ancianos; y, finalmente, la memoria viva de los pobres (SNC, 7).

Este es, podríamos decir, el rosario de esperanza. Sus signos:  paz, apertura a la vida, presos, enfermos, jóvenes, migrantes y refugiados, ancianos y pobres son nuestras cuentas de esperanza: las mismas que el corazón de Cristo en la tierra (quien sea), y con él el de toda la Iglesia, pasa y repasa, reza y ofrece… ¿hasta dar la vida?: hasta darla.

La buena esperanza, el signo más urgente

Estos signos no están aislados: forman una verdadera cordada. Uno conduce al otro. A la cabeza, abriendo el camino de la esperanza, está la paz: una paz cuya exigencia —dijo el Papa— «nos interpela a todos» (SNC, 7): «a todos»: a todos los pueblos y a cada persona. La paz como origen, como ambiente de toda acción y de cada intimidad, como destino vital.

Y, tras esta exigencia universal, emerge otra especialmente urgente: la apertura a la vida. «Es urgente que, además del compromiso legislativo de los Estados, exista un apoyo convencido por parte de las comunidades creyentes y de la sociedad civil, porque el deseo de los jóvenes de engendrar nuevos hijos e hijas, como fruto de la fecundidad de su amor, da una perspectiva de futuro a toda sociedad y es un motivo de esperanza: porque depende de la esperanza y produce esperanza» —nos exhortó el Papa Francisco en esta carta.

La apertura a la vida habla el lenguaje de la esperanza. Sin ella no puede casi ni pronunciarse: cercanía, acompañamiento, estímulo, cuidado, acogida, reconocimiento… Necesitamos volver a apostar por la vida como memoria y como promesa, recuperar el vaivén de ida y vuelta entre la esperanza y la buena esperanza.

El siglo XXI, el siglo de la esperanza

El siglo XXI, en este sentido, es el siglo de la esperanza. Su cuestión más nuclear es una cuestión de esperanza: transmitir o no transmitir la vida.

El filósofo francés Rémi Brague, en su libro Las anclas en el cielo —recogido también por José Granados en La esperanza, del futuro al fruto— sostiene que, así como, por otras razones, el siglo XIX fue el siglo de la caridad y el XX el de la fe, el nuestro es el siglo de la esperanza.

Lo es porque la pregunta decisiva de nuestro tiempo gira en torno a la fecundidad del ser: generar o no generar. Hoy elegimos si transmitir la vida o no hacerlo. Esta crisis no nace sin más de un cambio en el estilo de vida; nace, sobre todo, de una transformación más profunda: el ser y el bien ya no se perciben como inseparables. En nuestro tiempo, que un ser humano venga al mundo deja de verse como un bien en sí mismo y pasa a depender de condiciones.

Cruzar el umbral de la esperanza

Se cierra la Puerta Santa. Pero todos estamos llamados a cruzar el umbral de la esperanza para permanecer dentro de ella.

En estos últimos días del Jubileo, cuando nuestras miradas se dirigen a una cuna donde un Niño regala esperanza, transformar el signo de las cunas vacías en un signo de esperanza puede ser un buen final, el mejor final, uno que no defrauda.

Para que así sea, que la esperanza se encarne; que los cuerpos sean lugares de esperanza; que las esperanzas sean las de cada día; que, aun con la Puerta Santa cerrada, crucemos todos su umbral. Que estemos dentro de la esperanza, plenamente en ella. Que todos seamos esperanza y alcancemos a manifestarla. Que la esperanza colme nuestros corazones… Y lo queramos cantar.

El autorValle Rodriguez Castilla

Licencia en Farmacia. Experta en educación afectivo- sexual, Género y Teología del Cuerpo

Vaticano

Por qué los cristianos rezan el ‘Te Deum’ el 31 de diciembre

ElTe Deum’ es uno de los himnos más antiguos de la tradición cristiana, que el Papa, ahora León XIV, cantará de modo solemne y público en San Pedro el 31 de diciembre, en acción de gracias. Su nombre procede de sus primeras palabras: Te Deum laudamus (A ti, Dios, te alabamos). Desde los primeros siglos, la Iglesia lo ha rezado en alabanza y gratitud a Dios.

Francisco Otamendi·31 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 5 minutos

A diferencia de otras oraciones más breves o personales, el ‘Te Deum’ tiene un carácter público y coral. Es la Iglesia entera –representada por el Papa– la que eleva su voz para reconocer la grandeza de Dios, confesar la fe cristiana y dar gracias por su acción providente en el tiempo, especialmente en momentos decisivos de su vida litúrgica e histórica.

Origen y génesis histórica

El ‘Te Deum’ se remonta a finales del siglo IV o comienzos del V. Durante mucho tiempo se atribuyó su composición a san Ambrosio y san Agustín, e incluso se difundió que habría sido improvisado durante el bautismo de san Agustín en Milán. 

Estudios históricos y filológicos modernos consideran el himno fruto de la liturgia primitiva, y mencionan al obispo de los Balcanes Nicetas de Remesiana (414), obispo en la región de los Balcanes, aunque no está demostrado, y también a san Ambrosio de Milán, gran compositor de himnos latinos.

Antigüedad

La estructura del ‘Te Deum’ revela claramente su antigüedad: combina fórmulas de alabanza bíblica, confesiones de fe trinitarias y cristológicas, y súplicas finales tomadas del lenguaje de los salmos. Es, en cierto modo, un resumen orante de la fe de la Iglesia antigua. 

Desde muy pronto, el ‘Te Deum’ fue incorporado a la Liturgia de las Horas, especialmente al Oficio de Lecturas en domingos y solemnidades fuera de los tiempos penitenciales. De ahí pasó a convertirse también en un canto para grandes ocasiones extraordinarias.

Contenido teológico y espiritual

El himno puede dividirse en tres grandes partes.

La primera es una alabanza universal: toda la creación —ángeles, cielos, apóstoles, mártires y la Iglesia extendida por la tierra— glorifica a Dios Padre, reconociendo su santidad y su majestad.

La segunda parte es una profesión de fe en Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, que asumió nuestra carne, venció a la muerte y reina glorioso a la derecha del Padre. Este núcleo cristológico conecta el ‘Te Deum’ con los grandes símbolos de la fe.

La tercera parte adopta el tono de súplica confiada: la Iglesia pide ser protegida, guiada y salvada, apoyándose no en sus méritos, sino en la misericordia divina. Por eso, el ‘Te Deum’ no es solo un canto de agradecimiento por el pasado, sino también una oración de esperanza hacia el futuro.

El Juicio Final, de Miguel Angel, Muro del Altar de la Capilla Sixtina, Vaticano (Wikimedia commons).

El ‘Te Deum’ en el último día del año

La costumbre de cantar o rezar el ‘Te Deum’ el 31 de diciembre está arraigada en la tradición católica. En ese día, la Iglesia se detiene a contemplar el año que termina y, antes de hacer cualquier balance humano, eleva una acción de gracias a Dios.

No se trata de ignorar las dificultades, los fracasos o los sufrimientos vividos, sino de reconocer que Dios ha permanecido fiel en todo momento. El ‘Te Deum’ permite mirar el tiempo transcurrido con una mirada creyente: todo ha estado bajo la Providencia divina. Por eso, incluso en años marcados por crisis, la Iglesia no renuncia a dar gracias. 

Santos y acciones de gracias

Algunos santos que, además de San Ambrosio, han dado especial relevancia a las acciones de gracias son, entre otros, San Agustín, para quien dar gracias a Dios es una actitud central de la vida cristiana, no solo un acto litúrgico, y escribió que la gratitud es inseparable de la fe. Santo Tomás de Aquino, autor de la oración ‘Gracias te doy, Señor santo, Padre todopoderoso, Dios eterno, porque a mí, pecador, …’. 

También san Alfonso María de Ligorio, san Buenaventura, san Ignacio de Loyola, que usó y difundió el ‘Alma de Cristo, santifícame’….. O santa Teresa de Jesús, que invitaba a “no perder tan buena compañía”, refiriéndose a Cristo presente en el alma.

San Juan de la Cruz, que enseñó a dar gracias a Dios en la noche y en la sequedad espiritual. Santa Teresa de Lisieux, que vivió la acción de gracias desde la confianza filial y la sencillez. O san Josemaría, que añadía el ‘etiam ignotis’ (por lo que desconocemos) en las acciones de gracias a Dios Padre Omnipotente, Eterno y Misericordioso.

Debe citarse aquí al gran Apóstol de los gentiles, san Pablo, en cierto modo el gran teólogo de la acción de gracias en el Nuevo Testamento. Y a san Francisco de Asís, cuyo ‘Cántico de las criaturas’ es una gran acción de gracias cósmica, se ha escrito, y para quien el agradecimiento es la respuesta natural del corazón humilde.

En otras ocasiones solemnes

A lo largo de la historia, el ‘Te Deum’ se ha reservado para momentos de especial importancia, como la elección de un nuevo Papa y el inicio de su pontificado; grandes celebraciones jubilares; canonizaciones y acontecimientos eclesiales de especial relevancia, o el final de concilios, sínodos o asambleas significativas.

En países de tradición cristiana también se ha cantado en contextos civiles: al concluir guerras, tras la firma de la paz o en acontecimientos decisivos de la vida de una nación. En todos los casos, el sentido es el mismo: reconocer públicamente la acción de Dios en la historia.

El ‘Te Deum’ y el Papa, 31 de diciembre 

El Sucesor de Pedro, como Pastor de la Iglesia universal, reza el ‘Te Deum’ en nombre de todo el Pueblo de Dios. Tradicionalmente lo hace cada 31 de diciembre en Roma, subrayando que la Iglesia no se apoya en estrategias humanas, sino en la alabanza y la confianza en Dios.

Pueden consultar aquí el Librito de la celebración del ‘Te Deum’ (pág. 33 y ss.), en acción de gracias por el año transcurrido, que presidirá el Santo Padre León XIV el 31 de diciembre, en las Vísperas de la Solemnidad de María Santísima, Madre de Dios.

Te Deum laudamus – Texto latino

Te Deum laudamus: te Dominum confitemur.
Te aeternum Patrem omnis terra veneratur.
Tibi omnes angeli, tibi caeli et universae potestates,
tibi cherubim et seraphim incessabili voce proclamant:
Sanctus, Sanctus, Sanctus Dominus Deus Sabaoth.
Pleni sunt caeli et terra maiestatis gloriae tuae.
Te gloriosus Apostolorum chorus,
te Prophetarum laudabilis numerus,
te Martyrum candidatus laudat exercitus.
Te per orbem terrarum sancta confitetur Ecclesia,
Patrem immensae maiestatis;
venerandum tuum verum et unicum Filium;
Sanctum quoque Paraclitum Spiritum.
Tu Rex gloriae, Christe.
Tu Patris sempiternus es Filius.
Tu, ad liberandum suscepturus hominem,
non horruisti Virginis uterum.
Tu, devicto mortis aculeo,
aperuisti credentibus regna caelorum.
Tu ad dexteram Dei sedes, in gloria Patris.
Iudex crederis esse venturus.
Te ergo quaesumus, tuis famulis subveni,
quos pretioso sanguine redemisti.
Aeterna fac cum sanctis tuis in gloria numerari.
Salvum fac populum tuum, Domine, et benedic hereditati tuae.
Et rege eos, et extolle illos usque in aeternum.
Per singulos dies benedicimus te.
Et laudamus nomen tuum in saeculum, et in saeculum saeculi.
Dignare, Domine, die isto sine peccato nos custodire.
Miserere nostri, Domine, miserere nostri.
Fiat misericordia tua, Domine, super nos,
quemadmodum speravimus in te.
In te, Domine, speravi: non confundar in aeternum.

Pueden consultar aquí el Texto en español.

El autorFrancisco Otamendi

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Mundo

Acaba el año y el Vaticano denuncia que 17 agentes pastorales han sido asesinados

La Agencia Fides advierte sobre la persistente violencia contra la Iglesia, destacando que en el año 2025 han sido asesinados 17 agentes pastorales, con África a la cabeza de esta trágica lista.

Redacción Omnes·30 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

El sacrificio de quienes entregan su vida al servicio del prójimo continúa cobrando un precio altísimo en sangre. Según los últimos datos recopilados por la Agencia Fides, el número de misioneros y agentes pastorales asesinados de forma violenta ha experimentado un crecimiento alarmante en las últimas décadas, sumando un total de 1.362 víctimas documentadas desde 1980 hasta la actualidad.

Un balance histórico en ascenso

El desglose por periodos revela una evolución preocupante de la violencia global contra el personal eclesiástico:

  • 1980-1989: Se registraron 115 misioneros fallecidos de forma violenta, aunque Fides advierte que la cifra está «indudablemente subestimada» al basarse solo en casos notificados.
  • 1990-2000: La cifra se disparó hasta los 604 asesinados, casi multiplicando por seis el registro anterior.
  • 2001-2025: En lo que va de siglo, la lista asciende a 643 agentes pastorales (sumando los 17 fallecidos en el último año), consolidando una media de violencia persistente en zonas de misión.

El drástico aumento de los años 90 se debió, en gran parte, al horror en África central. Solo en 1994, el genocidio de Ruanda se cobró la vida de al menos 248 víctimas eclesiásticas: 3 obispos, 103 sacerdotes, 47 religiosos no sacerdotes, 65 religiosas y 30 miembros de Institutos de Vida Consagrada.

Radiografía de la violencia en 2025

En el transcurso del año 2025, 17 misioneros y misioneras (sacerdotes, religiosas, seminaristas y laicos) han perdido la vida de forma violenta. África y América continúan alternándose como las regiones de mayor riesgo:

  • África (10 asesinados): Es el continente más castigado con 6 sacerdotes, 2 seminaristas y 2 catequistas fallecidos. Las muertes se concentraron en Nigeria (5), Burkina Faso (2), Sierra Leona (1), Kenia (1) y Sudán (1).
  • América (4 asesinados): Se registraron las muertes de 2 religiosas en Haití, un sacerdote en México y un sacerdote de origen indio en Estados Unidos.
  • Asia (2 asesinados): Un laico y un sacerdote fueron asesinados en Myanmar y Filipinas, respectivamente.
  • Europa (1 asesinado): Un sacerdote perdió la vida en Polonia.

Lejos de retirarse de las periferias, estos datos reflejan una Iglesia que mantiene su compromiso en las zonas más peligrosas, donde la labor pastoral se convierte, en demasiadas ocasiones, en un testimonio final de entrega y martirio.

Vaticano

Análisis de las cuatro películas favoritas de León XIV

El Papa León XIV destaca cuatro clásicos del cine que celebran la dignidad humana, proponiendo el amor, el sacrificio familiar y la responsabilidad hacia el prójimo como las vías definitivas para encontrar sentido a la vida.

Bryan Lawrence Gonsalves·30 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 5 minutos

Recientemente, cuando se le preguntó al papa León XIV cuáles eran sus cuatro películas favoritas, respondió de forma bastante directa que eran «¡Qué bello es vivir!» (1946), «Sonrisas y lágrimas» (1965), «Gente corriente» (1980) y «La vida es bella» (1997).

Para contextualizar, esta pregunta le fue planteada el 15 de noviembre, durante un evento organizado por el Dicasterio para la Cultura y la Educación del Vaticano, en estrecha colaboración con el Dicasterio para la Comunicación y los Museos Vaticanos.

En conjunto, las cuatro películas revelan una interesante conexión moral. Cada una de ellas se centra en la resiliencia humana y la afirmación de la vida frente al sufrimiento profundo. Sus protagonistas se encuentran en momentos de crisis emocional, social o existencial, o se enfrentan a la desesperación, la guerra, la culpa, la opresión, y se ven obligados a redescubrir el sentido de la vida cuando se les ha despojado de la estabilidad y la certeza.

Cada una de estas películas explora también cómo el amor y la responsabilidad hacia los demás, basados en la integridad moral, se convirtieron en la fórmula para que la vida recuperara su sentido. De este modo, promueve una resolución que celebra la dignidad de la vida. En lugar de elegir la desesperación o el suicidio, los personajes de estas películas muestran cómo se puede soportar el sufrimiento e incluso transformarlo a través de la familia, las relaciones con los demás, los sacrificios y la esperanza.

¡Qué bello es vivir!

En la película «¡Qué bello es vivir!», George Bailey, interpretado por el actor James Steward, se plantea acabar con su vida y se dispone a saltar a un frío río durante la Navidad. ¿El motivo? Años de sacrificios personales sin nada que mostrar a cambio y con su fuerza moral agotada debido a un mundo gobernado por el dinero. Sin tener culpa alguna, Bailey se enfrenta al riesgo de perder su casa, su riqueza, su reputación y ser considerado un padre fracasado, todo porque su socio comercial extravió accidentalmente los fondos de la empresa, necesarios para mantener su banco. Un ángel llamado Clarence, que toma forma humana, es enviado a Bailey para mostrarle cómo sería el mundo si él nunca hubiera nacido. Al ver que sus padres, su esposa y la comunidad local a la que había apoyado durante décadas estarían peor si él nunca hubiera existido, decide seguir viviendo.

En esencia, la película trata sobre la verdadera fuerza y el poder de la empatía en el contexto de la fraternidad social. Su mensaje central, «Ningún hombre que tenga amigos es un fracasado», sigue siendo una frase conmovedora y un firme recordatorio de la importancia de la amistad y el apoyo de la comunidad en momentos de dificultades personales o económicas.

Sonrisas y lágrimas

Al ver «Sonrisas y lágrimas», la mayoría del público la considera principalmente una historia sobre los valores familiares con el telón de fondo de los primeros compases de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, bajo su superficie familiar se esconde una forma silenciosa de resistencia social y moral, encarnada sobre todo en María, interpretada por la actriz Julie Andrews. No es solo una institutriz juguetona y de espíritu libre a la que le encanta cantar, sino una mujer que elige deliberadamente la alegría como un acto de rebeldía durante el sombrío período del Anschluss austriaco, cuando la Alemania nazi absorbe el país.

Los números musicales de la película se convierten en expresiones de la libertad humana y la integridad emocional, arraigadas en la calidez y la estabilidad de la vida familiar, lo que sugiere que, incluso en tiempos de miedo y oscuridad política, cantar juntos en armonía con los seres queridos puede mantener la esperanza y señalar una vida que vale la pena preservar.

Gente corriente

En «Ordinary People», la silenciosa angustia de la vida suburbana estadounidense se convierte en el escenario de una profunda meditación sobre el sufrimiento, la culpa y la necesidad humana de misericordia. La película sigue a Conrad Jarrett, interpretado por el actor Timothy Hutton, agobiado por el trauma de haber sobrevivido a un accidente de barco en el que murió su hermano mayor, y por la frialdad emocional que le acompaña a casa.

En última instancia, es una película sobre la necesidad de la verdad y la reconciliación. La curación solo comienza cuando se nombra y se comparte el sufrimiento y, al final de la película, el público comprende que, en la mayoría de los casos, la redención no es dramática ni triunfal, sino frágil y real.

En el caso de la película, el padre de Conrad aprende a amar a su hijo sin condiciones, mientras que Conrad aprende a aceptar su supervivencia como un regalo en lugar de como una culpa con la que tiene que lidiar. Recordando a los espectadores que la gracia a menudo actúa en silencio, con el tiempo y cuando respondemos positivamente a la verdad.

La vida es bella

«La vida es bella» se desarrolla en el contexto del horror del Holocausto, visto a través del prisma radical del amor paterno y el sacrificio personal. Guido Orefice, interpretado por el actor Roberto Benigni, es un padre judío que se enfrenta a un entorno de deshumanización sistemática no con negación, sino con un acto deliberado de imaginación moral. Transforma el campo de concentración en un «juego» para que su hijo pequeño pueda librarse del terror y la desesperación.

La película resuena profundamente con la teología del sufrimiento redentor: Guido acepta el sufrimiento libremente, no para escapar del mal, sino para proteger a los inocentes de todo su peso. Su humor, al igual que en «Sonrisas y lágrimas», es una forma de resistencia arraigada en el amor.

El poder de la película reside en su silencioso martirio. El acto final de Guido no es la supervivencia, sino la entrega total de sí mismo, reflejando la concepción cristiana de que el amor se demuestra no solo con palabras, sino con el sacrificio. La película afirma que, incluso en las circunstancias más impías, la dignidad humana puede preservarse a través del amor, y que la esperanza, cuando se basa en la entrega de uno mismo, puede convertirse en un medio de salvación para los demás.

En conjunto, la selección de películas del papa León XIV constituye una especie de silencioso programa moral para la era moderna. Ninguna de estas obras niega la realidad del sufrimiento, ni ofrece un escape a través del poder, la riqueza o la ideología.

En cambio, insisten en que el sentido se recupera a través de las relaciones, la responsabilidad y la entrega de uno mismo, a través de la fidelidad a los demás cuando las circunstancias hacen que esa fidelidad sea costosa. Ya sea George Bailey redescubriendo su valor a través de la comunidad, María resistiendo la tiranía a través de la alegría, Conrad aprendiendo que la verdadera verdad y el amor requieren enfrentarse al dolor, o Guido transformando el horror en un acto de sacrificio paterno, cada película afirma que la dignidad humana se preserva no mediante el control, sino mediante el amor.

Desde esta perspectiva, las selecciones del Papa León XIV reflejan una visión pastoral profundamente en sintonía con un mundo marcado por el aislamiento, la desesperación y el agotamiento moral. Sugieren que, en una época tentada por el cinismo y la fragmentación, la respuesta más radical sigue siendo la misma de siempre: elegir la vida, soportar las cargas de los demás y confiar en que incluso los actos de amor más discretos pueden redimir un mundo herido.

El autorBryan Lawrence Gonsalves

Fundador de “Catholicism Coffee”

Navidad en bucle

En un mundo que exige más que nunca el avance a toda costa, el progreso por el progreso, la febril economización del tiempo, hay algo profundamente necesario en detenerse solo para volver

30 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

Stranger Things va a jalonar las navidades de 2025 con el estreno de sus últimos episodios, en inteligentísima maniobra comercial para convertir el fenómeno que ya es en parte del «mapa emocional» de toda una generación. No es difícil imaginar que, dentro de unos años, muchos volverán a verla cada diciembre no tanto por la trama como por el recuerdo preciso de aquella Navidad en que la descubrieron por primera vez. Así, la serie acabará funcionando casi como ancla: no se revisitará Stranger Things, se regresará a «aquella Navidad».

A los nacidos en España durante los años ochenta nos ocurrió algo parecido, aunque sin algoritmo que lo anticipara. También nosotros arrastramos un pequeño canon navideño que no responde a criterios estéticos ni a jerarquías cinéfilas, sino a pura sedimentación afectiva. Nuestro archipiélago sentimental navideño, podría llamarse, películas vistas una y otra vez, casi siempre en los mismos días, que terminaron por confundirse con el propio calendario litúrgico del año.

A la cabeza de mi lista —personal y subjetiva, claro está— habría que poner A Charlie Brown Christmas (1965), que cierto canal de pago traía puntualmente todos los años en diciembre, con aquel árbol enclenque inyectándonos anualmente una buena dosis de tristeza suave, y enseñándonos que la Navidad podía ser melancólica sin dejar de ser verdadera.

Después Mickey’s Christmas Carol (1983), primera aproximación de muchos a Dickens, con fantasmas que daban más risa que miedo y cuyo oppening, si se oye pasado el tiempo, dará punzada de nostalgia a todo el que lo escuchó de niño. Enseguida llegarían los desajustes: Gremlins (1984), que puso luces del chino pretendidamente navideñas al caos de aquellas criaturas viscosas saliendo de los regalos; y Home Alone en sus dos partes (1990–1992), auténticos rituales domésticos donde la risa se repetía exactamente igual cada año, sin desgaste posible como no fuera el del viejo VHS en donde la veíamos.

También Tim Burton se coló en aquellas Navidades, quizá no tanto como director cuanto como constructor de imaginarios, infiltrando su estética de cuento torcido en nuestro diciembre doméstico. Edward Scissorhands (1990), con aquella nieve artificial y aquella ternura herida; y The Nightmare Before Christmas (1993), gótica y festiva a un tiempo, llegaron para integrarse en nuestra memoria navideña con la misma naturalidad que los villancicos o el espumillón.

En ese mismo ecosistema entraron The Muppet Christmas Carol (1992), mezcla improbable de humor, ternura y redención, y The prince of Egypt (1998), que sin ser estrictamente navideña, sí era profundamente solemne, bíblica y grande, lo suficiente como para encajar en aquellos días en que parecía que todo debía ser importante. Cerrando mi propio canon, Wallace & Gromit: a grand day out (1989), un must navideño que se coló en nuestro imaginario con humor muy británico y aires de sobremesa tranquila.

Después llegarían Harry Potter, Lord of the Rings, Avatar y otras sagas monumentales. Las disfrutamos, claro, pero ya no nos atraviesan igual. Esas películas acabarían siendo el territorio de la generación siguiente, la que creció atiborrada de estrenos-evento y maratones planificados. Para nosotros, el canon ya estaba cerrado.

Y no hay a nada de esto una conclusión clara. No la puede haber. Cómo hacer un remate a una columna que no ha querido ser más que estampa congelada de unos días que ya pasaron. Volver cada Navidad a esas películas no abre ningún futuro ni promete renovación alguna.

Es, en el fondo, un chapoteo deliberado y autocomplaciente en el charco del pasado. Algo estéril, improductivo, repetitivo. Una absoluta pérdida de tiempo. Y quizá, por eso mismo, tan humano.

Porque en un mundo que exige más que nunca el avance a toda costa, el progreso por el progreso, la febril economización del tiempo, hay algo profundamente necesario en detenerse solo para volver. Sin aprender nada nuevo. Sin aggiornamenti culturales de ningún tipo. Sin crecer. Únicamente por el gusto —casi infantil— de regresar.

El autorJuan Cerezo

Vaticano

El ‘Robin Hood’ del Papa: la labor de Konrad Krajewski , el limosnero de León XIV

Giuseppe con zapatos nuevos o cientos de ucranianos esperando en Zaporiyia (Ucrania), a las 5 de la mañana, algún alimento. La hermana Renata Jurczak, o las personas sin hogar en las clínicas gratuitas bajo la columnata de San Pedro. Son testigos de la labor de la Limosnería Apostólica, con el ‘Robin Hood' del Papa (card. Krajewski), diez misiones ya en Ucrania.

Francisco Otamendi·30 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 6 minutos

La última ayuda del Papa a través de la Limosnería Apostólica, y del que algunos llaman popularmente el Robin de los bosques del Papa, el cardenal Konrad Krajewski, ha sido, antes de Navidad, apoyo financiero a varios países. Y el domingo de la Sagrada Familia, tres camiones cargados con ayuda humanitaria de la empresa coreana Samyang Foods, para familias ucranianas en lugares de guerra devastados, “donde no hay electricidad, agua ni calefacción”. 

Lo de Giuseppe lo contó el propio cardenal polaco Krajewski. Con motivo de la Jornada Mundial de los Pobres, un hombre sin hogar de Roma recibió un par de  zapatos nuevos de parte del Dicasterio para el Servicio de la Caridad (su denominación actual). El gesto no fue sólo un don material, sino un símbolo de dignidad recuperada para alguien que vive en la calle

Además, el día 16 de noviembre tuvo lugar un almuerzo para cerca de mil trescientas personas en situación de pobreza, exclusión social, desempleo, migración o sin hogar, invitados por el Papa León XIV.

El Papa León XIV recibe a los invitados y bendice la comida en un almuerzo con motivo del Jubileo de los Pobres, el 16 de noviembre de 2025, en el Aula de Audiencias del Vaticano. En primer plano, el cardenal Konrad Krajewski, prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad. (Foto CNS/Vatican Media).

El ambiente estaba lleno de fraternidad y música napolitana, y los comensales disfrutaron de un menú sencillo pero digno, como lasaña de verduras, filetes empanados con patatas y un postre, servido por voluntarios de la Familia Vicenciana y otros colaboradores, en un gesto de acogida. León XIV subrayó en sus palabras que este gesto fue “muy deseado por su amado predecesor, el Papa Francisco”, expresando un espíritu de gratitud y fraternidad. 

Otra clínica en San Pedro, la de San Martino, para atención médica

Pero la caridad del Papa y de la Iglesia no se limita a los almuerzos o a las cenas de Navidad. Ese domingo 16 de noviembre, el Santo Padre León XIV inauguró un nuevo centro médico bajo la Columnata de San Pedro para atender a los más necesitados. Se trata de la nueva clínica San Martino, creada en colaboración con la Dirección de Salud e Higiene de la Gobernación de la Ciudad del Vaticano.

Diez años después de la apertura de la Clínica Madre de la Misericordia, el centro de la Oficina de la Caridad Apostólica que ofrece atención médica gratuita a diario a quienes viven en situación de pobreza, marginación o necesidad, se inauguró este nuevo nuevo espacio. ¿El objetivo? Mejorar el servicio y ampliar la gama de servicios de salud que se prestan diariamente.

Dos mil prestaciones sanitarias al mes

Ahora, los dos ambulatorios juntos prestan más de 2.000 consultas sanitarias gratuitas cada mes, gracias al trabajo de unos 120 voluntarios (médicos, enfermeros y técnicos), según fuentes vaticanas.

Aproximadamente, 10.000 personas pobres y necesitadas de alrededor de 139 nacionalidades distintas han sido asistidas en estos servicios. Además de las consultas médicas generales y especializadas, estos espacios ofrecen gratuitamente atención odontológica, análisis de sangre y radiológicos, prótesis dentales removibles, gafas y audífonos, y medicamentos gratuitos. 

Servicios para personas sin techo

Por otra parte, se prestan servicios para personas sin techo. El ambulatorio Madre de la Misericordia, junto con duchas y barberías, es un punto de referencia para quienes viven en la calle alrededor de la Plaza de San Pedro. Además de la atención bajo la columnata, hay unidades médicas móviles y servicios que visitan zonas periféricas de Roma para brindar atención médica a otros sectores vulnerables. 

“El rostro de Jesús”

Estos son lugares donde se acoge y atiende a las personas, devolviendo así su dignidad a quienes llaman a la puerta de la Limosnería. Son personas necesitadas “en quienes no vemos a una persona sin hogar, a una persona pobre, sino el rostro de Jesús”, ha subrayado el cardenal Krajewski, Limosnero de Su Santidad.

El cardenal Krajewski, en la panadería donde los Hermanos Albertinos (en la foto) hornean pan para la población necesitada, en Zaporiyia, este de Ucrania, el 8 de abril de 2025 (OSV News/cortesía del obispo Jan Sobilo).

Las colas del hambre: agradecimiento en Ucrania

En una reciente misión del card. Krajewski en Ucrania, también llevando ambulancias, la gente agradecía estrechando la mano o asentía para mostrar la importancia de la ayuda en la guerra.

Monseñor Vasyl Tuchapets, obispo greco-católico en Járkiv, expresó públicamente su gratitud al Papa León XIV y, por extensión, a la Limosnería Apostólica por los paquetes de alimentos entregados con el mensaje “Don del Papa León XIV para el pueblo de Járkiv”. 

El obispo señaló que esas cajas de alimentos pueden sostener a una persona o pareja por semanas, lo que representa una ayuda concreta para familias que han perdido todo por la guerra.

Hermana Renata Jurczak: “gritar de alegría”

Por otra parte, la hermana Renata Jurczak, que dirige un hogar para madres solteras en Kharkiv, dijo que recibir llamadas avisando de apoyo financiero o suministros “la hacía gritar de alegría”. Esto significaba recursos para comida, generadores y clases para niños que de otra forma no tendrían acceso a actividades educativas o recreativas.

 Ella y otras religiosas expresaron cuán importante es sentir “la cercanía del Papa” a través de esta ayuda directa, contó en America Magazine en enero de 2023.

Járkov, acogida a madres solteras y refugiados, normalidad a los niños

La hermana Jurczak y otras tres hermanas orionitas de Járkov acogen a 25 personas en su casa, en su mayoría madres solteras, pero también refugiados, familias que lo perdieron todo en el este de Ucrania debido a la invasión rusa. 

“Estamos muy agradecidas al Santo Padre; realmente marcará la diferencia”, dijo. La hermana Jurczak añadió que utilizará el dinero papal principalmente para suministros de diésel. “Los generadores eléctricos funcionan con diésel y los usamos constantemente. Los niños tienen clases en línea; cuando no hay electricidad, no tienen escuela”, dijo. También necesitan generadores para cocinar.  

El dinero del Vaticano, añade, ofrece un poco de vida normal a los niños del barrio, pero también a los profesores que se quedan en casa porque no pueden trabajar en sus empleos habituales. Enseñan karate, música e inglés a los niños, y ahora podremos pagarles por su trabajo -dijo la hermana Jurczak-.

Otros países y ayuda internacional

Aunque Ucrania ha sido uno de los focos más visibles en 2025, la Limosnería Apostólica ha enviado también ayudas a otras regiones golpeadas por emergencias (guerras, crisis humanitarias y pobreza), siguiendo las llamadas del Papa a no abandonar a los más vulnerables en todo el mundo.

Por ejemplo, en años anteriores enviaros  furgonetas, ambulancias y apoyo a países como Siria, Líbano y diversas zonas de África y Asia, un servicio que continúa. 

El cardenal Prefecto Krajewski, en una conferencia de prensa en el Vaticano el 9 de octubre de 2025 para presentar «Dilexi Te» («Te he amado»), Exhortación apostólica del Papa León XIV. (Foto CNS/Pablo Esparza).

De dónde salen los fondos

La cuestión ahora, para concluir, es preguntarse de dónde salen los fondos para atender estas necesidades. ¿Con qué presupuesto anual cuenta la Limosnería Apostólica que dirige el Prefecto Krajewski?

A diferencia de un departamento estatal de un país, la Limosnería Apostólica no recibe una asignación presupuestaria cerrada. En la práctica, según fuentes vaticana y la agencia oficial, su financiación proviene de estos conceptos:

– Donaciones específicas que llegan al Óbolo de San Pedro con la intención de ayudar a los pobres. El Óbolo de San Pedro es una colecta mundial tradicional que hacen los católicos de todo el mundo para ofrecer apoyo directo al Papa en su misión pastoral y caritativa.

– Fondos que el Papa decide destinar a la caridad mediante el Óbolo u otros ingresos especiales.

– Aportes extraordinarios cuando hay emergencias (conflictos, desastres naturales, crisis humanitarias).

Por tanto, su capacidad de ayuda depende de los fondos específicos asignados por el Papa en cada año y de las donaciones recibidas. 

Informe 2024 del Óbolo de san Pedro

Las donaciones recogidas en 2024 ascendieron, según fuentes vaticanas, a 58 millones de euros, seis millones más que en 2023. Se destinaron 13,3 millones de euros a 239 proyectos sociales y de asistencia en 66 países de todos los continentes. Pueden consultar más información aquí.

El informe anual vaticano señala que el Papa, a través de la Curia Romana, donó otros 37,3 millones de euros a obras caritativas (6,2 millones de ellos provenientes del Óbolo), que sumados a los 13,3 millones destinados directamente a proyectos de asistencia, alcanzan un total de 50,6 millones invertidos en caridad.

El autorFrancisco Otamendi

Reverendo SOS

¿Es el Sagrario el mejor psiquiatra?

La salud espiritual corresponde a Dios y la salud mental al médico. Aunque la vida espiritual puede favorecer la salud, sustituir a los profesionales por Jesucristo puede manifestar ignorancia, falta de formación espiritual, o un posicionamiento espiritual patológico.

Carlos Chiclana·30 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

A veces me dicen que el mejor psiquiatra es el Sagrario. A lo que suelo responder: sí, y también el mejor ginecólogo y el mejor traumatólogo. No les hace gracia, pero a Dios sí, que es el mejor humorista.

Pero, ¿qué se puede esconder tras esa referencia a Jesús como psiquiatra? Quizá es que se acude a los psiquiatras para resolver asuntos que no son tanto de salud mental como de salud espiritual, para atender problemas de la vida que no son médicos; o que se les pide que quiten un sufrimiento que es necesario pasar como ser humano completo que se desarrolla. La ciencia refiere que una verdadera vida espiritual -independientemente de la religión- facilita una mejor salud mental por las consecuencias de aceptación, abandono, conexión con uno mismo, trascendencia hacia la naturaleza y las personas, y capacidad para la comprensión y la compasión.

Algunos persisten en explicarme por qué Jesucristo sí es el mejor psiquiatra, mientras imagino a Jesucristo diciendo que “al César lo del César”, y que no ha venido a resolver herencias, ni otros asuntos humanos. 

Dios puede hacer el milagro y curar cualquier enfermedad, pero normalmente nos anima a ir al médico, poner los medios a nuestro alcance, atender a su presencia ordinaria en las manos de otros, y que no pidamos lo que corresponde a nosotros resolver, curar o atender. No parece que el Jesús adolescente resolviera las dificultades del trabajo artesano de José. 

Ver a Jesús como responsable de resolver mi salud, sería como considerar que el mejor servicio de mensajería es el ángel custodio, porque a santa Gema le llevaba las cartas, o que el mejor cañón antiaéreo es el padre Pío, porque se apareció en el aire a unos pilotos de unos bombarderos y los apartó de su pueblo. A Dios lo que es de Dios, y al médico lo que es del médico, y que cada quien se rasque con sus uñas.

¿Puede un enfermo mental ser amado por Dios y amar a Dios? Hay quienes se sorprenden mucho cuando les cuento que hay santos canonizados que tenían problemas de salud mental: san Luis Martín, padre de Teresita, estuvo tres años en un manicomio; san Camilo de Lelis fue ludópata; san Josemaría padeció insomnio; Josefina Bakhita tenía síntomas de estrés postraumático por los abusos sufridos; santa María Egipciaca tuvo adicción al sexo y san Óscar Romero un Trastorno Obsesivo Compulsivo, en fin, personas normales como tú y como yo, que amaban a Dios y que necesitaban un médico.

¿Puede el trato con Dios favorecer la salud mental? Hay cuatro líneas que podrían facilitar que el trato personal con Dios genere salud mental:

1.- Eres bueno. Dios te ama porque sí, porque eres. Eres predilecto, amado antes, y no tienes que hacer nada especial para que Dios te ame. Él ya lo hace, aunque tú no se lo pidas. Él te invita a la fiesta del Amor y tú, si quieres, te sumas y disfrutas. Esto es muy potente para la estima personal, para el modo en que te vinculas a los demás y desarrollas tu estilo de apego, y para la seguridad en ti mismo: ¡cómo no vas a estar sereno, seguro y optimista si todo un Dios anda enamorado de ti! Eres una persona digna, válida, única, auténtica. 

2.- Tienes energía, y esa energía es buena. El ser humano se desarrolla, potencia sus habilidades, es capaz de tener ideas, inventar, crear arte, transformar la materia. ¡Creced, multiplicaos y gobernad la tierra! Has heredado toda esa potencia de Dios, aprovéchala, no te quedes quieto, desarrolla tus talentos. Aprender todo esto en una catequesis, animará a no tener miedo al progreso, a la propia fuerza, a la libertad de uno, a ser consciente de que se puede dirigir la propia vida. Eso sí, que tus acciones te personalicen, te autentifiquen y potencien tu propia identidad, lejos de la cultura del éxito y de la comparación.

3.- Tienes limitaciones, luego, custódiate. Dios te ama, y ama tus proyectos, y a la vez te recuerda que no eres Dios y que por lo tanto es necesario que te cuides, que descanses, que proporciones tus expectativas, que pongas límites, que te preguntes por lo bueno para ti, que no todo te conviene. 

4.- Necesitas ser transformado. Al igual que la Trinidad, el hombre es relacional, gracias a las relaciones interpersonales tu identidad se desarrolla más. No se trata ya de que tu libertad termine donde empieza la mía, sino que mi libertad se mejora, se enriquece y se potencia gracias al encuentro con la tuya, en el roce del día a día con tantas personas. No es sólo que sea Dios quien me transforma, sino que la presencia de Dios en cada una de las personas con las que me relaciono me interpela para hacerme presente, y practicar aquello de amar a los demás como a uno mismo, con la paradoja de que al darme me poseo más.

Psiquiatras hay muchos, Salvador solo hay uno. 

Zoom

El Papa León XIV preside el rezo del Ángelus

26 de diciembre de 2025 en la Plaza de San Pedro del Vaticano. El Papa León XIV presidió el ángelus tras la Navidad.

Redacción Omnes·29 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: < 1 minuto