¿De qué sirven mis oraciones ante una Leucemia? Una historia de Torreciudad

La leucemia llevó a Fernando por un camino de dolor, amistad y fe probada, vivido con naturalidad y sostenido por su devoción a la Virgen de Torreciudad.

29 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 4 minutos

Nadie se levanta sabiendo que ese día te va a cambiar la vida, o que es último y vas a sufrir un infarto mortal con 50 años, sin ninguna dolencia cardiaca previa, como le sucedió a Mons. José Antonio Álvarez Sánchez, obispo auxiliar de Madrid, hace unos meses. O que vas a perder las piernas a los 26 años por un atropello múltiple, mientras descargas una furgoneta, como le ocurrió por esas fechas, en la calle Antonio López, a una trabajadora. O que vas a fallecer, junto a otras tres personas en el derrumbe de un edificio de la calle de las Hileras, también al poco de comenzar este curso.

Son hechos que te sorprenden y sobrecogen, porque la vida es pura novedad y ante esto poco o nada se puede hacer. O mejor dicho, lo que sí podemos hacer es aceptar y confiar en la inentendible voluntad de Dios. Estas desgracias madrileñas, y todas en general, nos revelan nuestra fragilidad, contingencia y exposición. Aunque ingenuamente vivimos, en muchos casos, como si esto no fuera con nosotros y nunca fuera a llegar nuestro fin. Es decir, como si no nos afectara en nada y estuviéramos por encima de la vida.  

Pero no en todos los casos la muerte te sorprende, hay casos en los que la vida te lleva a caminar por un camino estrecho, sinuoso y cuesta arriba, que te acerca a tu final. Como si Dios quisiera que te fueras preparando con más detalle y detenimiento para la marcha al más allá. Este es el caso de otro madrileño, Fernando, un pintor autónomo, que ya no está con nosotros.

Fernando y la carrera contra la leucemia

Casi todos los domingos, Fernando, corría un “ocho a las ocho” (8 km a las 8 de la tarde) por Moratalaz con sus amigos y para luego quedarse al “post”, y contarse la semana con un agua con gas, una  0,0 ó un tercio, en la mano. Además, frecuentemente, participaba en carreras populares como la San Silvestre, la medía maratón o “Madrid corre por Madrid», con ese grupo de amigos corredores. Hasta que en 2023 llamó a su puerta la leucemia.

El shock fue mucho menos duro para él que para el resto, ya que tuvo el reprís  para comenzar a correr pronto esta nueva carrera, por la “vereda de su sanación», gracias a su optimista actitud vital, acompañado por los mismos de todos los domingos, además de otros muchos amigos y familiares. Fue una época de mucha unión y esperanza, y estuvo muy acompañado y arropado, él y su familia.

En octubre de 2024 los “runners» le llevaron una estatuilla de la Virgen de Torreciudad, comprada tras unos días de curso de retiro en un casa cercana al santuario, que estuvo en la cabecera de su cama durante toda su estancia en el Hospital y a la que se encomendó. Lo que le llevó a aumentar su Fe, y su confianza en Dios y la Virgen, como decía en un testimonio: “Pensaba que estaba en la gloria, la virgen en mi cabecera, mis amigos rezando por mí, y mi mujer y mis hijos a mi lado dándome su cariño”. 

Hasta que llegó la primera crisis de dolor, y en esa fase aguda Fernando pensaba: ”Hubo muchas noches oscuras donde el dolor se hacía insoportable donde la Fe se pone a prueba. ¿Dónde está Dios ahora? ¿Por qué la Virgen que está en mi cabecero no me ayuda? ¿De qué sirven mis oraciones si solo me alivia el fentanilo y la morfina, es decir, solo la ciencia te ayuda y los rezos no?”, como contó a posteriori a sus amigos.

“Sin embargo, el hospital tenía un arma secreta”, según decía Fernando… La visita diaria del capellán del hospital con la comunión, que solicitó, y las habituales conversaciones con este cercano sacerdote, que le llevaron a alcanzar una gran paz: “Me decía a mi mismo, mira qué suerte que el Señor me viene a visitar al Hospital igual que mis familiares o amigos”.

Esperanza junto a la Virgen de Torreciudad

Su devoción a la Virgen también le ayudó en los momentos duros…: “La ansiedad y el pesimismo empezaban a abrirse paso… Hubo días en los que no supe o no quise proyectar una imagen de alegría y paz a mi alrededor. Tuve días de alguna mala contestación a los que me rodeaban. Pero en este momento de mi estancia, en el que por la noche me quedaba solo, ya que mi mujer se iba a casa, me quedaba con la Virgen en mi cabecera y aprovechaba esos momentos para charlar con ella un rato. Tengo que confesar que, en algunos momentos, me echaba alguna bronca que provocaba que, de inmediato, llamaba a mi mujer para pedirle disculpas por mis malas palabras y todo arreglado”…

Con el tiempo Fernando mejoró y llegó a salir del hospital en enero de 2025. Sus familiares y amigos se alegraron y se esperanzaron al saber, tras un segundo trasplante de médula, que los resultados de las pruebas de control daban 0,00 en restos de células cancerígenas. Pero sólo fue un espejismo en medio del camino. Tras unos meses de mejora, comenzaron a aparecer de nuevo células malignas, que le llevaron a una fase en la que le aparecieron múltiples tumores, desperdigados por todo el cuerpo, que fueron combatidos con radio. Hasta que en julio, tras contagiarse de covid, se disparó la leucemia y los médicos perdieron el control de la enfermedad.

El 31 de julio ingresó en urgencias en el Marañón y tras alguna una prueba se confirmó que no había terapia posible para curarle, o medicamentos para frenar la enfermedad, solo quedaban los cuidados paliativos, como la sedación, que no eutanasia, que le practicaron en los últimos momentos. Falleció el 13 de agosto. 

Fernando, como autónomo y emprendedor que era, se autoconfiguró como persona. Que le hizo fuerte y deportivo ante las dificultades. Y le enseñó a valorar lo que fue realmente importante en su vida: Dios, su familia y sus amigos. Ramón, una gran amigo de él, destaca la normalidad con que hablaba de sus terapias y de su visitas médicas, como si fueran gestiones normales de la vida diaria que no fueran con él, justo cuando estaba en los momentos más delicados, como contaba su amigo: “Esto último es muy difícil de encontrar en un moribundo que sabe que le queda poco». Fernando sigue presente entre los suyos, esposa, familia y amigos, sobre todo porque fue un modelo de coherencia en su vida diaria, quitaba hierro a su dolencia y vivía con mucha naturalidad, lo que para otro hubiera sido un drama. La conversación continúa con él.

El autorÁlvaro Gil Ruiz

Profesor y colaborador habitual de Vozpópuli.

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Libros

¿La religión está obsoleta?

A la luz del análisis sociológico de Christian Smith, este artículo cuestiona la supuesta decadencia del cristianismo y defiende su permanente vigencia como relación personal con Dios.

José Carlos Martín de la Hoz·29 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 4 minutos

Christian Smith (1960), profesor de Sociología religiosa de la Universidad de “Notre Dame” en, Indiana, Estados Unidos, es especialista en trasmisión de la fe a las nuevas generaciones y del influjo de la fe cristiana en las relaciones sociales.

En este trabajo cuantificará de manera exhaustiva la sociología de la religión para darnos los datos precisos a fin de que podamos sumarnos o contradecir sus interesantes conclusiones (29). 

La primera conclusión de este trabajo, derivada de la exposición, de las tablas y análisis y autores de referencia, sería que los sociólogos de la religión en Estados Unidos están más cerca de la realidad que los sociólogos religiosos españoles que, como hemos tenido oportunidad de exponer en otras ocasiones, están muy mediatizados por las ideologías políticas de la transición española y de la actualidad.

El realismo crítico de este profesor de Sociología de la Universidad de “Notre Dame” en Estados Unidos no es perfecto, ni coincide al 100% con la realidad, sencillamente porque solo Dios tiene una visión completa de la realidad porque escruta el interior de las conciencias y conoce nuestros pensamientos más profundos y la verdad de nuestras intenciones. Pero, ciertamente, la visión realista y la escasa ideología con la que se acerca a los problemas la hace más vez y sobre todo con capacidad de proporcionar pautas de reencuentro con Dios a nivel personal y familiar (41).

El cristianismo no es lo obsoleto: la fe como relación personal

Ciertamente el cristianismo no está obsoleto ni lo estará nunca pues, aunque el hombre de hoy pueda ser menos creyente o practicante o posea una débil formación doctrinal y litúrgica que en otros tiempos, siempre poseerá la potencia obediencial de ser encontrado y amado por Jesucristo nuestro Salvador, como afirmaba san Pablo a Timoteo: “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1 Tim 2, 3-4).

Por otra parte, Existe y existirá siempre un puente infalible por el que Jesucristo conecta con cada uno de los hombres y mujeres que ha creado y a los que les ha infundido un alma inmortal. Ese puente transitable en todo momento consiste en que somos “imagen y semejanza de Dios” (Gen 1,36). Por tanto, a través del entendimiento y del corazón Jesucristo transita cada día y nos invita a una relación personal con Él, al cielo en la tierra y al cielo en el cielo, como se puede observar en nuestra vida personal.

La antropología cristiana

Ahora que estamos celebrando el V Centenario del comienzo de la Escuela de Salamanca, puesto que en 1526 comenzó el magisterio de Francisco de Vitoria OP, en la Facultad de Teología de la Universidad de Salamanca, debemos fijarnos en cómo desarrollaba el maestro salmantino el concepto de la dignidad de la persona humana y, en concreto, el concepto fundamental de la libertad a lo largo de sus clases, dictámenes y relecciones. 

Lo que está obsoleto, por tanto, es un concepto de hombre y la antropología que ha podido ser interesante en otros momentos de la historia y facilitador de la convivencia y de la construcción del orden social, pero debe dejar paso a modelos antropológicos más ajustado al pensamiento de nuestro tiempo.

Precisamente para Victoria el hombre es esencialmente relación, como lo es Dios en su vida íntima: tres relaciones subsistentes: la relación subsistente Paternidad, la relación subsistente Filiación y la relación subsistente Amor. De ahí que el hombre, imagen y semejanza de Dios, sea también esencialmente relación con Dios y con los demás. 

De hecho, el hombre madura en la más importante de las relaciones que es la del amor. No olvidemos que “Dios es amor” (1 Io 4,8) y por tanto, lo que hacemos es dar amor en nuestras relaciones como fruto del amor recibido en la relación con Dios.

Secularización, formación y futuro de la fe

Ahora regresemos al análisis del profesor Christian Smith para anotar algunas de sus interesantes observaciones acerca de la importancia de promover este concepto antropológico que acabamos de comentar. 

Efectivamente, nuestro autor una y otra vez desciende al modo de hacer oración y las cosas que los jóvenes y mayores hablan con Dios en su oración. Lógicamente, desde la tradición española del siglo de oro de la mística castellana y de la llamada universal a la santidad a todos los cristianos del Concilio Vaticano II (Constitución “Lumen Gentium” n.11), planteará un cristianismo renovado en una relación personal y real de los cristianos con Dios. Por tanto, si hay relación personal el cristianismo está vivo sino está muerto y rápidamente desaparecido del horizonte vital (49).

Ciertamente, nos comentará Christian Smith que el nivel intelectual y  formativo de los creyentes ha subido enormemente con el trascurso del siglo XX y XXI, ciertamente, en la civilización occidental la formación que podemos impartir a los cristianos es mucho más alta y profunda que en otras épocas de la historia y, en ese sentido, se supone que en los próximos años la formación doctrinal impartida por los sacerdotes y agentes de pastoral resultará más atractiva y honda que en la actualidad y eso repercutirá en el atractivo de Jesucristo: pues para amar a Jesucristo es preciso conocerle mejor. (99).

Es interesante el modo de titular los capítulos del libro: “los años 90, el comienzo del fin” y ahí incluirá la revolución tecnológica, internet, como acelerador del divorcio entre el neolibealismo y el catolicismo (137).  Ciertamente, en Europa el proceso de secularización venía de antes y realmente lo que ha mostrado es que el cristianismo al ser una relación personal, no puede quedarse en un conjunto de ideas o un paquete de creencias.

Terminaremos con la pregunta del propio Jesús: “¿Cuándo venga el Hijo del hombre hallará fe sobre la tierra?” (Lc 18, 8). Ciertamente, que si pues en la vida litúrgica y sacramentaria los hombres siempre encontrarán el comienzo o el alimento para la vida de conocimiento y amor de Jesucristo y la vivencia comunitaria de la fe que también romperá el fuerte individualismo de nuestro tiempo.

Por qué la religión se volvió obsoleta

Autor: Christian Smith
Editorial: OUP USA
Año de publicación: 2025
Páginas: 440
Evangelización

Marie de Saint-Exupéry: mucho más que la madre del autor de ‘El Principito’

Los años 2024 y 2025 han conmemorado al aviador y escritor francés Antoine de Saint-Exupéry. Biografías sólidas y otros textos destacan la figura de su madre, Marie Boyer de Fonscolombe (1875-1972), Marie de Saint-Exupéry, mujer cristiana resiliente que vio morir a tres hijos, llena de fe y entrega a los demás.

Francisco Otamendi·29 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 5 minutos

Olivier d’Agay, sobrino nieto de Antoine de Saint-Exupéry, que desapareció en 1944 mientras pilotaba un avión aliado en la Segunda Guerra Mundial, dijo en alguna entrevista, en junio de este año, que su tío abuelo tendría un sentimiento agridulce. 

Por una parte, alegría, al constatar el éxito de su Principito del Asteroide B-612. Pero por otra, tristeza, “porque la humanidad no avanzó” (‘La Crónica de hoy’). 

No sabemos si estaría triste la madre del escritor y piloto, Marie Boyer de Fonscolombe. Pero es muy cierto que Marie fue mucho más que la madre del aviador, dan a entender sus biógrafos, que destacan su resiliencia y su profunda fe.

Fortaleza ante la muerte de sus hijos

Porque Marie de Saint-Exupéry llevó con fortaleza el fallecimiento de su marido Jean, muerto repentinamente en 1904, y de tres de sus cinco hijos (Francois a los 15 años, de fiebre reumática (1917); Marie-Madeleine, en 1926, de tuberculosis;  y el poeta piloto, Antoine, en 1944).

Unas pérdidas que marcaron profundamente su vida, pero a las que sobrevivió con una fe perseverante y una intensa dedicación a los demás hasta su muerte en 1972. 

Ideales, cultura y fe

Marie Boyer de Fonscolombe había nacido en una familia de antigua nobleza francesa profundamente marcada por ideales, cultura y fe, lo que influyó fuertemente en su formación y valores. Recibió parte de su educación en las Hermanas del Sagrado Corazón de Lyon.

Las biografías de Stacy Schiff y Persane‑Nastorg, citadas al final, y los trabajos familiares recogidos por Olivier d’Agay, muestran que Marie educó a sus hijos –en particular a Antoine–, en un clima poco común para su época: una combinación de exigencia moral y gran libertad interior.

Viuda muy joven, a los 28 años, con cinco hijos a su cargo, no optó por una educación rígida ni autoritaria. Por el contrario, fomentó la imaginación, la sensibilidad artística y la reflexión personal.

Fidelidad a la llamada

A su hijo Antoine le transmitió una convicción constante: la vida solo tiene sentido cuando se vive como una llamada, no como una comodidad. Este consejo no se formulaba como teoría, sino como ejemplo. Marie insistía en la importancia de la fidelidad a la propia conciencia, incluso cuando ello implicaba riesgo o incomprensión. Esta actitud está en la raíz del sentido del deber que Antoine mostró como aviador y escritor, y que atraviesa obras como ‘Tierra de hombres’.

Las biografías señalan que Marie no desalentó nunca las decisiones difíciles de su hijo –ni siquiera su vocación peligrosa como piloto–, aunque le causaran temor. Su consejo constante no era “evita el peligro”, sino “sé fiel a lo que estás llamado a hacer”.

En este punto, Schiff subraya que Antoine encontró en su madre una figura de apoyo incondicional, capaz de sostener sin poseer, y de orientar sin dominar.

Una vida de fe discreta, profunda y esperanzada

Uno de los rasgos más llamativos de Marie de Saint-Exupéry es la discreción de su fe. No fue una mujer de discursos religiosos ni de protagonismo espiritual. Sin embargo, todas las biografías coinciden en que su vida estuvo sostenida por una fe cristiana firme, heredada de su familia y asumida de forma personal y madura.

Esta fe se manifestó sobre todo en su esperanza, puesta a prueba por circunstancias extremas. Marie sobrevivió a su esposo y a tres de sus hijos, como hemos visto, afrontando la desaparición de Antoine con su avión, en Córcega, durante la Segunda Guerra Mundial.

En lugar de encerrarse en la amargura, su respuesta fue una confianza persistente en Dios y en el sentido último de la vida, incluso cuando ese sentido no era visible.

La biografía ‘Marie de Saint-Exupéry, l’étoile du Petit Prince’ describe su espiritualidad como una fe atravesada por el dolor. No se trata de una religiosidad ingenua, sino de una esperanza trabajada, silenciosa, sostenida por la oración y por la convicción de que la muerte no tiene la última palabra. Esta certeza fue decisiva para su equilibrio interior y para su capacidad de seguir entregándose a los demás.

En la visión que transmitió a Antoine, la fe no aparece como un sistema cerrado de respuestas, sino como una orientación hacia la luz, incluso en medio de la noche. Esta actitud ayuda a comprender ‘El Principito’, donde la esperanza no se impone, sino que se propone como una búsqueda.

Servicio a los demás en las guerras mundiales

Si hay un punto en el que todas las fuentes coinciden con claridad es en que Marie vivió su fe sirviendo. Su espiritualidad fue eminentemente práctica.

Durante la Primera Guerra Mundial se formó y trabajó como enfermera, atendiendo a soldados heridos en hospitales militares. Fue un compromiso sostenido, exigente y físicamente duro.

Después de la guerra, y especialmente tras la muerte de su hija Marie-Madeleine, intensificó su dedicación a los demás. Colaboró con instituciones de asistencia, con la Cruz Roja y con iniciativas locales de ayuda a enfermos y personas vulnerables. Durante la Segunda Guerra Mundial, ya mayor, volvió a implicarse en tareas de cuidado y apoyo a civiles afectados por el conflicto.

Las biografías subrayan que este servicio no fue una huida del sufrimiento personal, sino una respuesta consciente al mismo. Marie parecía convencida de que el dolor solo puede transformarse cuando se comparte y se orienta hacia el bien de otros.

Esta lógica marcó profundamente a Antoine, que en sus escritos insiste en la fraternidad, la responsabilidad y el valor del sacrificio por algo que nos trasciende.

Se recogen a continuación algunas frases de Marie de Saint-Exupéry, con formulaciones de fuentes familiares. 

“La fe no consiste en no tener noches, sino en caminar hacia la luz”

En una carta dirigida a uno de sus hijos, Marie expresaba su fe no como certeza fácil, sino como búsqueda perseverante, en términos que las biografías resumen así: “La fe no consiste en no tener noches, sino en caminar hacia la luz incluso cuando no se la ve”. La idea viene recogida en las biografías.

“No hemos perdido a quienes amamos; han ido antes que nosotros”.

En una síntesis muy cercana al texto original, también de fuentes familiares, tras la muerte de alguno sus hijos, Marie escribió palabras que expresan su esperanza cristiana: “No hemos perdido a quienes amamos; han ido antes que nosotros”.  Y esta esperanza la llevó a una entrega aún mayor al servicio de los demás.

Sobre Dios y la interioridad

Según explicaciones de testimonios familiares recogidos por Olivier d’Agay, Marie insistía ante Antoine en que la relación con Dios no se impone desde fuera, sino que se descubre en lo más íntimo de la persona. Cada ser humano lleva en sí algo que lo supera; es allí donde Dios espera, decía. Antoine dirá en ‘El Principito’: “lo esencial es invisible a los ojos”.

Estas ideas se desprenden de biografías como ‘Marie de Saint-Exupéry, l’étoile du Petit Prince’, de Michèle Persane‑Nastorg, Éditions du Triomphe, París, 2023; la del citado Olivier d’Agay, la de Stacy Schiff, ‘Saint-Exupéry: A Biography”, que ofrece contexto familiar profundo, y artículos literarios o no en digital (Aleteia), o en revistas académicas en particular.

El autorFrancisco Otamendi

Evangelio

Cuidar al Cristo que llevamos dentro. Solemnidad de Santa María, madre de Dios

Vitus Ntube nos comenta las lecturas de la solemnidad de Santa María correspondiente al día 1 de enero de 2026.

Vitus Ntube·29 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

Después de cantar ayer el Te Deum en acción de gracias a Dios, y al encontrarnos al final de la Octava de Navidad y al inicio de un nuevo año civil, la Iglesia nos pone delante la fiesta de María, Madre de Dios. Esto no es casualidad. Nos invita a profundizar en lo que san Pablo se refiere cuando habla de “la plenitud del tiempo”: “Cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer”. (Gálatas 4, 4)

La Iglesia no se centra únicamente en la maternidad física de María, sino sobre todo en su disposición espiritual. Recordamos a aquella mujer que alzó la voz diciendo: “Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron”. Ella alabó la concepción y la lactancia de Jesús. Nuestro Señor redirigió su atención hacia la verdadera bienaventuranza que proviene de cuidar la Palabra de Dios en nuestra vida: “Dichosos más bien los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen” (cfr. Lc 11, 28). María es bienaventurada no solo porque concibió a Cristo en su cuerpo, sino porque acogió la Palabra de Dios en su corazón. Y, sin embargo, esta primacía espiritual no disminuye la belleza y la verdad de su maternidad física.

En un día como este, vale la pena contemplar lo que implica realmente la maternidad física de María. Si tomamos en serio la humanidad de Jesús, entonces debemos tomar con igual seriedad la maternidad de María. Jesús “crecía en sabiduría, en estatura y en gracia” (Lc 2, 52). Fue amamantado por su madre. Toda madre conoce la alegría particular y la ternura que acompañan el acto de cuidar. La maternidad de María y la filiación de Cristo son profundamente reales. Ella le dio su propio cuerpo y sangre, y también su tiempo, su atención, sus noches sin dormir. Cuidar es un trabajo lento, paciente, exigente…, y profundamente gratificante.

Celebrar la fiesta de María, Madre de Dios, es celebrar las alegrías de la maternidad. Me gusta imaginar, de manera literaria, una correspondencia entre María y su prima Isabel, algo similar a Memorias de dos jóvenes esposas de Honoré de Balzac, donde dos amigas, Louise y Renée, comparten sus experiencias. En un momento, Renée le relata a su amiga Louise su experiencia de la maternidad. Escribe: “Dar a luz no es nada; amamantar es dar a luz a cada momento. […] Nada puede verse o sentirse en la concepción, ni siquiera en el embarazo, pero amamantar, mi querida Louise, es una felicidad que no termina nunca. Una ve en qué se convierte la leche: se vuelve carne, florece en la punta de esos deditos tan dulces, semejantes a flores, y tan delicados; crece en las uñas finas y transparentes, se despliega en el cabello, se agita y se menea en los pies. […] ¡Oh, Louise, amamantar es una transformación que se ve hora tras hora, deslumbrante a la vista! No es con los oídos sino con el corazón como escuchas los llantos del niño; comprendes la sonrisa en sus ojos o en sus labios o en sus piececitos inquietos como si Dios hubiera escrito para ti letras de fuego en el aire”.

No es descabellado pensar que la experiencia de Renée, tan bellamente expresada, no haya sido menos para María. Estas eran parte de las cosas que María guardaba en su corazón y sobre las que meditaba (cfr. Lc 2, 19).

Las alegrías de María al cuidar y acompañar a Cristo hasta su plena estatura pueden ser también nuestras al comenzar el nuevo año. He aquí, entonces, nuestra primera resolución del año: cuidar al Cristo que llevamos dentro.

Vaticano

Las familias que sufren en las guerras, en el corazón del Papa

En el domingo de la Sagrada Familia, último del año 2025, el Papa ha rezado en el Ángelus por las familias que sufren a causa de la guerra, por los niños, los ancianos y las personas más frágiles, y también por la paz. “Confiémonos juntos a la intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret”, ha invitado.  

Redacción Omnes·28 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

En el Ángelus del último domingo del año, festividad de la Sagrada Familia, el Pontífice ha animado a que “a la luz de la Navidad del Señor, sigamos rezando por la paz. Hoy, en particular, recemos por las familias que sufren a causa de la guerra”, y ha alentado a confiarnos a “la intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret”.

Una prueba para Jesús, María y José

Al principio, el Papa León XIV se ha referido al episodio evangélico de la “huida a Egipto” y de la matanza de los santos inocentes. “Hoy celebramos la Fiesta de la Sagrada Familia y la liturgia nos propone el relato de la “huida en Egipto” (cf. Mt 2,13-15.19-23)”, ha dicho. 

“Es un momento de prueba para Jesús, María y José. Sobre el resplandeciente cuadro de la Navidad se proyecta, casi de improviso, la inquietante sombra de una amenaza mortal, que tiene su origen en la atormentada vida de Herodes, un hombre cruel y sanguinario, temido por su crueldad, pero precisamente por eso profundamente solo y obsesionado por el miedo a ser destronado”. 

Belén en la catedral de San Patricio de Nueva York el 25 de diciembre de 2024. (Foto de OSV News/Gregory A. Shemitz).

Muerte de los niños de la edad de Jesús

“Cuando se entera por los magos de que ha nacido el ‘rey de los judíos’ (cf. Mt 2,2), sintiéndose amenazado en su poder, decreta la muerte de todos los niños de la edad de Jesús”. 

En su reino, ha subrayado el Papa, “Dios está realizando el milagro más grande de la historia, en el que se cumplen todas las antiguas promesas de salvación, pero él no es capaz de verlo, cegado por el miedo a perder el trono, sus riquezas, sus privilegios”.

Esa “dureza de corazón resalta aún más el valor de la presencia y la misión de la Sagrada Familia que, en el mundo despótico y codicioso que representa el tirano, es el nido y la cuna de la única respuesta posible de salvación: la de Dios que, con total gratuidad, se entrega a los hombres sin reservas y sin pretensiones”. 

“El mundo siempre tiene sus ‘Herodes’”

Lamentablemente, ha reflexionado el Papa, “el mundo siempre tiene sus ‘Herodes’, sus mitos del éxito a cualquier precio, del poder sin escrúpulos, del bienestar vacío y superficial, y a menudo, sufre las consecuencias con la soledad, la desesperación, con las divisiones y conflictos”. 

No dejemos que “estos espejismos “sofoquen la llama del amor en las familias cristianas”, ha animado. “Al contrario, protejamos en ellas los valores del Evangelio: la oración, la frecuencia a los sacramentos —especialmente la confesión y la comunión—, los afectos sanos, el diálogo sincero, la fidelidad, el realismo sencillo y hermoso de las palabras y los gestos buenos de cada día”. 

Elogio de san José, obediente a la voz del Señor

También el Papa ha alabado a san José. “El gesto de José que, obediente a la voz del Señor, lleva a salvo a la esposa y al niño, se manifiesta aquí en todo su significado redentor. De hecho, en Egipto crece la llama del amor doméstico a la que el Señor ha confiado su presencia en el mundo y cobra vigor para llevar la luz al mundo entero”.

El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, camina en procesión en Nochebuena frente a la Basílica de la Natividad en Belén, Cisjordania, el 24 de diciembre de 2025. (Foto de OSV News/Ammar Awad, Reuters).

“Una caricia del Papa”

El cardenal limosnero Konrad Krajewski ha informado estos días sobre “una pequeña caricia” de León XIV.

El detalle se ha materializado en ayuda financiera a diversas partes del mundo, para apoyar a familias que, como la de Jesús, “recorren el doloroso camino del exilio en busca de refugio”. Tres camiones con ayuda humanitaria han llegado a las zonas más afectadas por los bombardeos en Ucrania. Así, concluye el cardenal Krajewski, León XIV “no solo reza por la paz, sino que desea estar presente en las familias que sufren”, señala la agencia vaticana.

El autorRedacción Omnes

Cultura

Fernando Delapuente, ingeniero y artista, reflejó la alegría de vivir 

El Colegio Oficial de Médicos de Madrid ofrece una retrospectiva sobre el prolífico pintor que reflejó en sus cuadros la alegría de vivir.

Redacción Omnes·28 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

Fernando Delapuente Rodríguez-Quijano (Santander, 1909 – Madrid, 1975) pintó 1.246 cuadros, y los numeró todos. Una combinación perfecta de ingeniero y artista: puntilloso y organizado a la vez que absolutamente libre en su creatividad. El Ilustre Oficial Colegio de Médicos de Madrid acoge una exposición, organizada por la Fundación Methos, que reúne 70 de estas piezas en una retrospectiva sobre la evolución pictórica de “un tipo muy original”. 

Así lo expone el comisario de la muestra, Andrés Barbé. Delapuente fue el cuarto de seis hermanos; empezó a estudiar Derecho siguiendo las indicaciones de sus padres “pero duró un trimestre”. Se matriculó en Ingeniería Industrial y, cuando estaba en segundo, en Bellas Artes. “Nada comprometido políticamente”, vivió la guerra en una checa y después refugiado en la embajada de Cuba. ”Llegó a ser catedrático de dibujo en la escuela, pero lo que a él le gustaba era pintar” y renunció a la cátedra. Fundó una empresa de ingeniería y arquitectura y, entre otros trabajos, diseñó el campus de la Universidad de Navarra, le encargaron Torreciudad… Pero la pintura siempre estaba ahí.

La muestra se organiza en seis áreas que desvelan la evolución de su pintura. Una primera fase, más academicista, hasta que en los años 50 viaja a Italia, lo que cambia por completo su trayectoria. En Rávena, al ver el sol del amanecer reflejándose en los mosaicos de una basílica, tiene, según contaba él, una “conversión al color y me hice fauv [del fauvismo]”. En ese “haz lo que te dé la gana” de este tipo de estilos, Delapuente usa el color sí, pero lo hace, a diferencia de otros pintores, con un dibujo muy definido. Pasa de los ocres y terrosos a fijarse en Van Gogh, Matisse, “la gente que usa el color”. 

Por eso la segunda parte es Italia, y la tercera, París, con tonos más grises, porque la luz de Roma no la tiene la Ciudad del Amor, y Delapuente pintaba lo que veía. En esta sección se expone uno de sus pocos cuadros con personas, ya que el artista renunció casi por completo a lo figurativo para pintar ciudades, tierras o mares. De hecho, a pesar de haber obtenido notas brillantísimas en anatomía, cuando incluye en una escena a alguna persona lo hace de un modo casi infantil, sin apenas trabajarla. Este “fauvismo urbano” es lo que lleva al comisario a definir a Delapuente como un “hombre innovador”. 

“A él lo que le importaba -sostiene Barbé- era la estructura urbana, aunque aquí también hace lo que le da la gana”, cambiando edificios de sitio o colocando juntos aquellos que están distantes en la ciudad real. “O también pinta edificios ya inexistentes”. 

Amor por Madrid

Muestra de esta querencia del artista por la ciudad es la última parte de la exposición -después de las marinas y las escenas de campo-, que es la ciudad de Madrid. Se le podría llamar, detalla el comisario, el pintor de Madrid. “Pero el Madrid idealizado que a él le gustaba”. “El Madrid mío”, decía el artista, en el que no había tanta gente ni tantos coches como en sus últimos años de vida. 

Barbé tiene localizados más de 120 cuadros que pintó de la capital.  En ese Madrid que tanto quiso murió Fernando Delapuente a los 66 años por una enfermedad cardíaca que arrastró desde siempre y que nunca le impidió vivir una vida apasionada, intensa y entusiasta.

“Era un hombre hiper normal. Muy sociable. Muy pulcro; no fue el típico artista desarrapado. Entrañable. Había sobrenaturalizado su vida; era numerario del Opus Dei y planteaba una pintura amable, positiva, agradable y decorativa, que queda muy bien. Tenía carácter. Era un hombre de sus amigos; tenía muchísimos. Vivió la alegría de vivir, y esto se refleja en sus cuadros. Era ordenado, sistemático y muy currante”.

Una exposición muy cuidada

Más de un año se ha estado preparando esta exposición, toda ella compuesta por préstamos de particulares. Se han traído piezas de Pamplona, Bilbao, Granada, Almería, Valencia y, sobre todo, Madrid. Explica el comisario que Delapuente pintaba muchas veces el mismo tema. Es decir, obras iguales (cada una con sus matices), que luego iba vendiendo. Marinas tiene muchas, reconoce el comisario, y de diferentes mares con sus diferentes colores. “Al final de su vida se vuelve muy de Turner”, explica Barbé. Es algo que se puede apreciar en su óleo sobre lienzo Mar fuerte con gaviota, de 1975, el mismo año de su muerte.

Dónde verla

La muestra es un homenaje a Delapuente en el 50 aniversario de su fallecimiento. Es un tributo en un espacio limpio y claro como es la sala de exposiciones del Colegio de Médicos, situado en la zona cero de la pintura en Madrid (Santa Isabel, 51). 

Se podrá ver hasta el 17 de enero de 2026, en horario de L-V, de 10 a 21 horas, y los sábados de 10 a 14 horas. La entrada es libre y gratuita.

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Estados Unidos

Tammy Peterson: “Nunca imaginé la profundidad de los cambios que llegarían a mi vida con mi conversión”

Tammy Peterson es una figura pública que ha influido en miles de personas, no solo por ser la esposa del renombrado intelectual y psicólogo Jordan Peterson, sino por su propia y profunda historia de fe.

Javier García Herrería·28 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 7 minutos

El camino de Tammy Peterson hacia la conversión al catolicismo surgió de la oscuridad de la enfermedad y la desesperación. Tras ser diagnosticada con una forma rara y agresiva de cáncer, Tammy enfrentó meses de dolor, cirugía y una prolongada recuperación. Fue durante este período de fragilidad extrema que, por recomendación de una amiga, comenzó a rezar el rosario.

Lo que empezó como una búsqueda de consuelo se transformó en un encuentro espiritual que culminó con su bautismo y entrada plena en la Iglesia católica. Su relato es un conmovedor ejemplo de cómo la fe puede florecer incluso en las circunstancias más difíciles.

¿Cómo fue la relación con sus padres?

—Mi padre era empresario y estaba siempre muy ocupado. Tenía una mente muy abierta y me transmitió mucho coraje y fortaleza para intentar cosas desconocidas o que aparentemente estaban lejos de mi alcance. Gracias a él heredé una mentalidad abierta y se lo agradezco al Señor de veras.

Mi madre también estaba a mi lado, pero no confiaba del todo en mi padre. Años más tarde comprendí la razón: probablemente ella misma había sido abusada por su propio padre, quien murió muy joven. Era un hombre con depresión y era evidente que no estaba bien. Siempre noté que mi madre desconfiaba, en cierta medida, de mi padre, y eso fue difícil para mí al crecer. Mi padre tenía amigos que se quedaban en la oficina después del trabajo para beber juntos, y mi madre siempre sospechaba de lo que pudiera ocurrir allí. Muchas personas enfrentan problemas como estos, y no es sencillo integrarlos en la propia vida. Aún así, mi padre fue una gran persona y me siento muy afortunada de haberlo tenido.

Mi madre tuvo demencia temprana. Empezó a enfermar a los 50 años y, cuando tenía 70, falleció. En ese tiempo ella y mi papá vivían en Vancouver, mientras yo estaba en Toronto. Yo viajaba para ayudarlos: buscaba un cuidador, limpiaba, organizaba sus medicamentos y me aseguraba de que ambos estuvieran comiendo bien. Afortunadamente, los cuatro hermanos ayudamos. Todos estuvimos allí para apoyar a mi padre, quien cuidó de mi madre hasta el final. 

En un momento dado, la medicación volvió a mi madre paranoica. Comenzó a sospechar de mi padre de nuevo, y volví a sentir lo mismo que en mi adolescencia, cuando ella también desconfiaba injustamente de él. De algún modo, fue como una gracia de Dios que me permitiera ver con claridad que aquella paranoia venía de mi mamá, no de mi papá. Y se lo agradecí internamente, porque me mostró algo importante.

Finalmente cambiaron la medicación de mi madre y volvió a estabilizarse. Los dos permanecieron juntos hasta su muerte. Fue solo un episodio breve, pero significativo, porque me enseñó algo esencial y me permitió acercarme mucho a mi padre durante los últimos veinte años de su vida, que terminó con 93 años, apenas hace un par de años.

Ahora lo veo como una gracia de Dios: recibimos lo que necesitamos aprender justo cuando lo necesitamos. 

¿Cómo describiría su vida espiritual en su juventud y antes de reencontrarse con la fe?

—Me crié en un entorno de iglesias protestantes. Cuando yo era pequeña, mis abuelas eran ambas miembros activos de la fe protestante. Mi abuela paterna tocaba el piano en la iglesia. Y mi abuela materna cantaba en el coro. Las dos fueron grandes modelos para mí. 

Cuando era pequeña, iba a la escuela de la iglesia los domingos, pero no recuerdo que mis padres estuvieran allí. Tenía tres hermanos mayores, que creo recordar que también venían. Quitando la asistencia a los servicios del domingo, en casa no rezábamos más, ni  siquiera para bendecir la cena u oraciones antes de acostarnos.

En el verano participábamos de las actividades de una iglesia de los Adventistas. Y, de niña, también acudí a algunos campamentos con diferentes tipos de iglesias, algo que no importaba nada a mis padres. 

En la adolescencia era una niña muy curiosa. Vivíamos en un lugar muy remoto y yo usaba cualquier excusa —por insignificante que fuera— para dejar de ir a la iglesia. Cuando me fui de casa y comencé la universidad, asistí a la iglesia durante el primer año. Pero al comenzar el año siguiente, el ministro empezó con el mismo sermón que había dado el año anterior y lo tomé como excusa para dejar de asistir. 

Es curioso cuántas excusas puede encontrar una persona cuando en realidad está buscando maneras de evitar algo.

Recuerdo esos tiempos y todas aquellas pequeñas excusas que usaba sin comprender por qué realmente no quería ir a la iglesia, ni por qué podría ser beneficioso para mí hacerlo, sin importar el momento, quién estuviera allí o dónde quedara la iglesia. Nada de eso era lo esencial.

¿Cómo es su vida ahora que ha vuelto a la fe?

—Lo único verdaderamente importante que he aprendido es que voy allí, me siento, pongo los pies firmes en el suelo y le agradezco a Dios por estar viva, por tener un día más para hacer lo que Él quiere que haga. Eso es lo que he aprendido. Lo entendí cuando tenía seis años, y desde entonces he vivido de esa manera.

¿Cómo ha cambiado mi vida? Es interesante. Un día, mientras mi marido Jordan y yo conversábamos sobre las transformaciones que había experimentado desde mi vuelta a la fe, escribimos una lista de virtudes que han surgido en mí desde mi conversión. Llegamos a una suma de treinta virtudes que he recibido a partir de ese momento. 

(Tammy busca un papel y comienza a leerlo). 

Repasaré algunas: soy más como una niña pequeña, más divertida, menos cínica, menos volátil, menos preocupada por el control y el poder; más paciente y amable; más enfocada en el bienestar de los demás; más hospitalaria, más obediente, más presente, más hermosa, más cálida; más discernidora, más elegante, más serena, más resiliente, más compasiva; más adecuada socialmente; una mejor madre; más fácil para negociar; más dispuesta a escuchar y conversar; más precisa con mis palabras; pienso con mayor profundidad; soy más creativa; más fácil para trabajar conmigo; una mejor líder; más atractiva; más confiada en la valentía, más valiente con confianza y más reflexiva.

Estos son muchos de los modos en que mi vida se ha transformado desde mi conversión. Es realmente extraordinario. Nunca imaginé la profundidad de los cambios que llegarían a mi vida…

Ha pasado por un cáncer, ¿cómo le ha ayudado la fe para atravesarlo?

—No sé si habría podido atravesar mi experiencia con el cáncer sin la ayuda de Dios. Fue realmente una experiencia asombrosa. Dejé todo en manos de Dios, y aprendí algo fundamental: no tenemos que preocuparnos por los pensamientos que no queremos tener. Antes, dejaba que mi mente vagara sin control, pero ahora entiendo que puedo elegir en qué pensar. Si un pensamiento no es apropiado, simplemente lucho para que se desvanezca. Es un aprendizaje que me ha ayudado a comprender la naturaleza superficial de ciertos pensamientos y cómo dejarlos ir.

Antes de mi conversión, yo crecí como protestante, pero mi abuela pasó de ser católica a ser protestante. Cuando era niña y entraba en una iglesia, me preguntaba dónde estaba la Virgen María, porque no era evidente allí, y eso me confundía. Más tarde, durante mi conversión, tuve una experiencia profunda: un abuelo mexicano de Nueva Zelanda me ayudó a reconectar con mi fe católica. Oró en español conmigo y me dijo que mi abuela estaba conmigo. Esto me hizo sentir que había reparado una separación histórica en nuestra familia, y me permitió ver la fe católica como algo que siempre había estado presente, incluso si no lo había comprendido plenamente desde pequeña.

Durante mi enfermedad, Queenie, una buena amiga católica, me enseñó a rezar el Rosario. Aprender y rezar el Rosario me acercó gradualmente a Jesús como mi salvador. Hoy sigo rezándolo todas las mañanas; me ayuda a mantenerme en el camino de Dios y no en el mío propio. La belleza de la Iglesia católica —los sacerdotes, los iconos, los ornamentos— también me enseñó a ser más humilde, pues la belleza nos recuerda la grandeza y la humildad de Dios, y nos ayuda a detenernos y a centrarnos en Él.

¿Qué otras cosas le han sorprendido del catolicismo?

—La Confesión supuso para mí una experiencia profunda de perdón. Hace tiempo aprendí las técnicas Al-Anon y los Doce Pasos, un programa de principios espirituales y acciones prácticas desarrollados originalmente por Alcohólicos Anónimos. Así aprendí a conocerme mejor y compartir mis errores, pero el catolicismo me permitió profundizar más, liberándome en la Confesión de cargas pasadas que no podía perdonar por mí misma. La Eucaristía, por su parte, es una práctica concreta que nos enseña a recibir la gracia de Dios, incluso en los días más difíciles. Practicar la oración y la comunión nos prepara para aceptar la gracia cuando realmente la necesitamos.

Nuestra sociedad se ha vuelto cada vez más divisiva y superficial, a veces incapaz de matices. La Iglesia, en cambio, nos enseña a ser humildes, atentos y abiertos. La oración y la escucha de la voluntad de Dios nos guían para actuar de manera correcta y amorosa, incluso en medio de la confusión y la división que vemos a nuestro alrededor. La práctica diaria, aunque sencilla, nos permite acercarnos a Dios y vivir según Su voluntad. Incluso pequeños actos —sentarse a mirar por la ventana, respirar conscientemente, agradecer la luz y la vida que Dios nos da— son formas de cultivar la espiritualidad y la humildad en nuestra vida diaria.

La crianza también refleja esto. Observar a mi nieta de tres años me enseñó la importancia de guiar sin imponer, de apoyar y corregir sin convertirnos en opresores. El respeto y la paciencia en las relaciones son extensiones de la práctica espiritual que la Iglesia nos enseña. Esto se aplica, no solo a la familia, sino también a la sociedad en general, especialmente en tiempos de polarización y división. 

Ahora, tengo un pódcast para dar a conocer estas ideas. Hablo principalmente con mujeres jóvenes, ayudándolas a encontrar su camino, a reconciliar la fe con sus vidas, a comprender la importancia de la familia y la maternidad, y a navegar la narrativa feminista moderna con conciencia cristiana. Intento enseñarles que pueden aspirar a una vida plena y significativa sin renunciar a su fe ni a su vocación más profunda.

¿Qué papel ha jugado su marido en su conversión?

—Mi esposo ha sido una influencia clave en mi fe y en mi conversión. A través de su ejemplo, su dedicación y su acompañamiento durante mis años más difíciles, aprendí a escuchar, a observar y a confiar en Dios en cada decisión y desafío. Su apoyo fue instrumental durante mi diagnóstico y tratamiento, y me enseñó el valor del amor práctico y paciente en la vida cotidiana.

Toda esta experiencia —el cáncer, la conversión, la familia, la crianza, el servicio a otros a través del podcast— me ha enseñado que vivir la fe no es solo un acto de oración, sino un compromiso diario de hacer lo correcto, de guiar a otros con amor y de buscar la gracia de Dios en todo momento. Se trata de pequeños pasos diarios, de actos conscientes, de humildad y gratitud. Y sobre todo, de reconocer que Dios nos acompaña en cada paso, guiándonos y fortaleciendo nuestra vida, incluso en las pruebas más profundas.

Argumentos

Santa Teresa, Rigoberta Bandini y un Dios que es familia(r)

La realidad familiar de la Trinidad se muestra en el hogar, en la vida cotidiana, en la liturgia, en el trabajo.

Beatriz Gallástegui Baamonde·27 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 9 minutos

Una de las representaciones más famosas de la Trinidad es el icono de Rublev. Aunque no es un icono narrativo, sino contemplativo, quisiera fijarme en dos detalles: Dios es familia, es Padre, Hijo y Espíritu Santo, representados en tres personas de rostros juveniles que parecen recrearse en apacible diálogo. Esas tres personas comparten una mesa. ¿Hay algo más familiar que compartir una mesa? Dios es familia y Dios es familiar.

“Tres personas y un amado / entre todos tres había […] / un solo amor tres tienen / que su esencia se decía: / que el amor cuanto más uno / tanto más amor hacía” (San Juan de la Cruz).  Dios es único, pero no solitario. Esta es la esencia de Dios: una familia que no deja de amarse. La Trinidad es un constante amarse que se desborda. Es por este desbordamiento de amor trinitario por lo que crea la tierra y al hombre. 

Siguiendo con la metáfora de la mesa, Dios familia(r) se desborda de amor y habita entre nosotros y en nosotros. “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”, dice San Juan en su Evangelio. Más adelante: “Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos morada en él”.

El lugar por excelencia de Dios familia(r), es el corazón del hombre, como refleja bellamente el Catecismo. En nuestro corazón la Trinidad, la familia de Dios, ha hecho su morada, es ahí donde se une el cielo y la tierra. Dios se desborda en mi corazón. La imagen del icono de Rublev está ocurriendo en mi corazón.

La inhabitación de la Trinidad en el corazón

La inhabitación de la Trinidad dentro de mi corazón es algo tan universal, que no solo lo expresa bellamente San Agustín de Hipona o Santa Teresa hablando de las moradas, sino que lo intuye y canta Rigoberta Bandini en su canción “Too many drugs”. Afirma que siempre está “intentando entender cosas que tienen que ver con el ser” y concluye que “al final todo reside en mirar, que dentro yo tengo un palacio Real, lleno de cuartos donde patinar”. 

Si aprendemos a mirar, dentro de nuestro corazón nos encontramos en el Hogar de la Trinidad, en la morada donde habita el Rey Trino y, con su gracia, tenemos un palacio lleno de cuartos donde patinar.

Y una vez que Dios está en mi corazón, ¿cesa el desbordamiento amoroso? No. Esta unión amorosa en nuestro corazón, rebosa y se derrama, porque la Trinidad sigue desbordándose. Y este corazón, el tuyo y el mío, inhabitado por la Trinidad, ¿dónde manifiesta el desbordamiento de su amor? En los miles y pequeños encantos que tiene el hogar (parafraseando a Silvio Rodríguez y su canción “A dónde van”). Si Dios es familia(r) seguirá desbordándose y dejando su huella en lo familiar. 

Entre pucheros anda el Señor

Hoy he llegado a casa del trabajo como de costumbre, con la mochila del ordenador, la bolsa del gimnasio y el tupper bajo el brazo. Tras saludar a mi compañera de piso, hemos coincidido para cenar. Un yatekomo y una ensalada con pan integral ha sido el menú expuesto encima de una mesa de Ikea blanca, con el mantel individual de esparto, del chino. Hemos comentado el día, los planes que están por llegar, algunas inquietudes profundas y nos hemos ido a la cama.

Yo, como tengo en la cabeza la inhabitación de la Trinidad, y su desbordamiento y expresión en mi realidad, me quedo pensando aquello de “entre pucheros anda el Señor”, observo la mesa de Rublev y miro luego mi mesa de Ikea y pienso en los encantos del hogar. ¿Qué diría ahora la Santa sobre el yatekomo? ¿Sigue habitando el Señor entre los precocinados, los horarios interminables, las agendas infinitas y las mesas prefabricadas? Sin duda quiero pensar que sí, y voy a intentar explicarlo.

La Trinidad, tras crear al mundo y al hombre (hemos quedado que lo ha hecho por desbordamiento de su amor familiar) nos da algunas claves para participar en esa corriente amorosa. Nos dice el Génesis que Dios puso al hombre en el jardín de Edén “para que lo trabajara, lo cultivara y lo cuidara”.

Un paréntesis: mirada más amplia ante el concepto de trabajo

Abro un paréntesis importante. Cabe deshacernos aquí de la idea de trabajo que se nos viene a la mente, aquello por lo que me pagan o en donde me explotan, eso que dice mi CV que sé hacer… y animo al lector a tener una mirada mucho más amplia ante el concepto de trabajo. Quizá encaja aquí la definición de trabajo que aprendimos en clase de Física en el instituto: trabajo es todo aquello que ejerce una fuerza y produce un desplazamiento o transformación.

Por tanto, lavarse los dientes, hacer la cama, levantar la mano para saludar a alguien por la calle, ponerse los calcetines, coger en brazos al chiquillo, dejar que el abuelo se apoye en mí, jugar al pádel, comer, escribir un poema, organizar las ideas en mi cabeza… todo es trabajo y así hemos de considerarlo. Cierro el paréntesis.

Una charla divina

Dios familia (r) nos dice en el Génesis que cuidemos y cultivemos la tierra, que la hagamos familiar, nos entrega el mundo para que lo domestiquemos, lo convirtamos en hogar. Esta es una clave importante. El Dios familia (r), del icono del Rublev, está ocurriendo en mi corazón y me pide que haga lo mismo en mi realidad concreta y cotidiana.

Podemos imaginarnos (absténgase puristas) a Dios Padre charlando amorosamente con el Hijo y el Espíritu en aquella larga sobremesa, siendo un Padre al que le encantan las sorpresas, diciéndole a su Hijo: “¿Has visto aquella sopa que ha hecho María? Me está dando culto con eso, huele desde aquí espectacular. ¿Te has fijado en el llanto de Javier? Eso sí que es llorar a gusto, me da gloria con sus lágrimas. ¿Y el desastre de informe que ha presentado Teresa? Pero se ha esforzado… hasta los desastres pueden darme culto. ¿Y qué me dices de lo bien que ha limpiado el polvo hoy Victoria? ¿Lo has visto, Jesús? Ha sido inspiración del Espíritu Santo… que pillín”.

Dios Padre es el Dios de la sorpresa, que cada día nos entrega el mundo para que lo cuidemos y lo cultivemos y le demos una gran sorpresa, que es darle culto. Está charlando en esa mesa, esperando ver cómo con sus frutos, transformados por nuestro trabajo (en sentido amplio, no solo profesión) le damos culto, cumplimos con su encargo: cuidar y cultivar el Jardín del Edén.

Del Hogar al hogar: de la Mesa a la mesa

Otra de las claves que nos da nuestro Dios familia(r) a través de su Hijo, que mucho tiene que ver con lo familiar, es la Santa Misa. “Reunidos alrededor de tu mesa” es un canto que todos reconocemos. En la Santa Misa estamos todos reunidos, como la familia de Dios, alrededor de una mesa en la que hay hueco para todos, como en las mejores familias. 

En la mesa tenemos pan y vino. Quiero detenerme aquí. Si Dios no fuera un Dios de la sorpresa hubiese instaurado la Santa Misa con trigo y uvas, frutos suyos que produce la tierra (aunque no sin nuestro trabajo) pero quiso hacer más evidente todavía su ser un Dios de la sorpresa que quiere necesitar de nuestra transformación, de nuestro trabajo para venir a habitarlo. Con los riesgos que esto tiene: que el pan esté defectuoso, que el vino pueda estar picado y un largo etcétera.

Dios no quiere mi perfección, sino mi amor, mi darle culto con lo que tengo, trabajarlo por amor y entregárselo, Él vendrá y lo habitará, más que eso, se hará pan y vino encima de una mesa para alimentarme. ¿Hay algo más familiar que alimentar a tu familia con pan y vino?

En la Misa

Nuestro Dios familia(r) nos da la clave en la Santa Misa. La Trinidad familia(r) se desborda desde tu corazón en la realidad que tocas. Y tú tocas la realidad porque lo has “visto todo” en la Santa Misa. ¿Qué podemos ver en la Santa Misa?

1. La Santa Misa ocurre en un espacio sagrado, generalmente en una iglesia. Allí está la Trinidad desbordándose y nosotros dándole culto, a través de una decoración concreta, de una iluminación, una entrada de luz, unas esculturas o imágenes, una disposición, una limpieza… y cuando termina la Santa Misa todos escuchamos el “Podéis ir en paz”, iros de aquí y contad lo que habéis visto.

En latín es más preciso, se dice “Ite Misa est”, salid al mundo a contar lo que habéis visto, a hacer vosotros lo mismo, a expandir lo familia(r).  Dios me dice: mi presencia trinitaria se hace visible a través de ti. Y uno llega a su hogar o a su trabajo y puede pensar entonces en la disposición de las cosas, en su armonía, en si hay luz, en si hay limpieza… He aprendido que la armonía del espacio que habito me lleva a darle culto a Dios, a hacer del espacio algo familiar. Eres algo así como el Rey Midas, que todo lo que tocas, lo que trabajas por amor, Dios lo habita.

2. En la Santa Misa existen unos trajes concretos, las vestiduras del sacerdote, del altar, del ambón, unos lienzos concretos que tienen su razón de ser, su cuidado para la Trinidad. Hay colores concretos para las festividades, vestiduras de mejor calidad para las solemnidades, hay detalles que hacen el Hogar.

Somos carnales, igual que Dios, que en Cristo se hizo carne. La carne necesita ser vestida, abrigada, posee tacto, es capaz de acariciar. Cabe entonces seguir la indicación al salir, “Ite Misa est”, id y contad lo que habéis visto, vestíos de armonía, poneos guapos, acoged la indigencia del hombre como yo os he acogido, acariciad, curad heridas, vestid al que no tiene vestido, cosed un botón, planchad una camisa, doblad unas sábanas, poned un mantel, aunque sea de plástico, tened rituales de fiesta porque llega el amigo, el hijo, el hermano.

3. En la Santa Misa hay una comida concreta, pan y vino. Ya he comentado antes el detalle de que sea una materia trabajada por el hombre y no trigo y uvas. Pero la comida de la Santa Misa es especial, es el beso de Dios familia(r) que alimenta. Lo primero que recibimos cada uno al nacer es el beso-alimento de nuestra madre. Directamente buscamos mamar de los pechos de nuestra bendita madre.

Lo canta de nuevo Rigoberta en esa canción provocadora (no tanto como una humana Virgen dando de mamar a un Dios) y profunda “tú que agarraste bien tu cuerpo a mi cabeza, con ganas de llorar, pero con fortaleza … no sé por qué dan tanto miedo nuestras tetas, sin ellas no habría humanidad ni habría belleza”. Ahí el acto de besar y comer se funde en uno, lo mismo que en la Comunión. 

¿Y tras escuchar el “Ite Misa est”? Besad, porque “todos los besos que damos, todos me saben a Ti” como dice Siloé. Todos me saben a la Comunión, tienen ahí su origen. Dad muestras de cariño y, si el beso es el afecto, en el hogar ese beso está mediado por la cultura culinaria. Esta cultura culinaria tiene mucho que ver con los ritos domésticos, actividades que permiten entrever el fin de la familia y sentir su unidad.

4. Los tiempos en la Santa Misa son concretos, hay un tiempo de silencio, hay otro  de escucha, otro de rezar juntos, otro de caminar hacia la mesa… ¿Qué nos puede enseñar? A cultivar el tiempo. Pasar del tiempo al rito: esto se expresa muy bien en un capítulo de El Principito, cuando el Zorro le dice al Principito: “sería mejor que vinieras siempre a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón… Los ritos son necesarios”.

El tiempo puede y debe ser domesticado, cuidado, cultivado, hecho hogar, casa. Los ritmos cósmicos (el día, la noche, las estaciones) se armonizan con los corporales (crecer, comer, dormir) y se añade el tiempo interno del hogar. “Ite Misa est”, salid, contad y domesticad lo que habéis vivido, pensad en la importancia de los ratos en familia, del aperitivo el domingo donde siempre, del café en la oficina a las 12, de las celebraciones, del tiempo hogar, domesticado, familiar, de cada uno en concreto. Solo domesticando el tiempo, lo tendremos. Porque lo contrario a la prisa no es la lentitud, sino tener tiempo.

Tener tiempo es la condición de posibilidad del cuidado, del estudio, de la ensoñación imaginativa y de la creación. Mientras que lo acelerado y lo saturado nos debilita, tener tiempo y margen de maniobra pertenece a la salud de los buenos ritmos.

El hogar, una performance que pone en juego el amor 

El hogar es toda una performance que pone en juego el amor y nuestros talentos para el encuentro con el Amado. Con los miles de encantos que tiene el hogar y lo familiar llegamos a la contemplación del Hogar por excelencia, que es la Trinidad. Es nuestra manera de

participar desde el Hijo en la mesa del icono de Rublev. Y solo quien comienza aquí abajo a reconocer esta Belleza, reconocerá la Belleza del Cielo, que sacia sin saciar, donde seremos finalmente envueltos por el amor Trinitario, sentados juntos a la mesa.

El amor como atención

Por último, me parece que hay una característica que hay que cultivar para que todo esto tenga sentido. El amor como atención. Simone Weil describe este concepto. Habla del amor y de cómo éste requiere “echar raíces” en el otro y en la realidad, y para ello es básica la atención. Solo quien es capaz de atención es capaz de una mirada amorosa y es capaz de ver más allá. 

Con una mirada atenta, amorosa, la realidad se vuelve bella, encontramos en todo un rescoldo de la Belleza, incluso en medio de los mayores sufrimientos. La atención amorosa nos hace volar, nos hace ver que las cosas ya no son “porque tienen que ser así”, sino que vislumbro el amoroso torrente Trinitario y me quiero unir a él. La atención al detalle no es ya una especie de manía o TOC, sino que nace del amor y de la acogida de la realidad.

Esa atención es la que hace que el discípulo amado sea el único que reconoce al Señor Resucitado. Dice San Juan: “Entonces, aquel discípulo a quien Jesús tanto quería le dijo a Pedro: ¡Es el Señor!”.

Atención que aparece en la Resurrección

Esa atención es la misma que aparece en la Resurrección: “entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó”. ¿Qué es eso que vio y creyó? ¿Qué narices debió ver en el sepulcro para creer de esa manera?

Un sacerdote me dio una explicación: por la mirada atenta del discípulo amado, vio el sudario doblado. Sabemos que los judíos tenían muy claro el ritual de la Pascua, con sus copas y salmos a cada rato. Sabemos también que Jesús dejó sin beber la última copa, que bebe en la Cruz justo antes de su muerte. Sabemos también que según como doblas la servilleta indicas si vas a volver o si ya te has retirado del banquete.

Juan vio el sudario doblado, señal de que un comensal va a regresar al banquete. Jesús dejó la cena sin terminar, la del Jueves Santo, la terminó con su Resurrección. Eso lo ve una mirada atenta. Hay mucha trascendencia y encanto en el doblar una servilleta, y esos bellos encantos que tiene el hogar solo seremos capaces de verlos cultivando la mirada.

La atención, en su más alto grado, es lo mismo que la oración, es contemplación. Por eso, cultivando la mirada atenta, amorosa, podremos decir con San Juan de la Cruz que “mi alma se ha empleado, y todo mi caudal en su servicio; ya no guardo ganado, ni ya tengo otro oficio, que sólo en amar es mi ejercicio”.

El autorBeatriz Gallástegui Baamonde

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Cultura

Pasión por Rilke

Aunque nadie pone en duda la trascendencia de la obra de Rainer María Rilke, su personalidad ha sido igualmente decisiva en el interés que despierta su universo poético.

Carmelo Guillén·27 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 4 minutos

Aunque nadie pone en duda la trascendencia de la obra de Rainer María Rilke, su personalidad ha sido igualmente decisiva en el interés que despierta su universo poético. En él confluyen vivencias que alimentaron su biografía y su sensibilidad creadora: la compleja relación con su madre, la influencia de diversas mujeres, la reinvención de su identidad —del cambio de nombre a la invención de una nobleza ficticia— y su constante itinerancia por Europa. Nacido en Praga, eligió el alemán como lengua literaria y, en ocasiones, el francés. 

Más allá de esas circunstancias, su escritura se sostiene en una convicción esencial: “El creador debe ser un mundo para sí mismo, y encontrarlo todo en sí y en la naturaleza a la que se ha adherido”, como expresó en la primera de sus Cartas a un joven poeta, donde resume su ideal de vida interior y su ética del arte: silencio, paciencia y fidelidad a uno mismo. En la tercera de esas cartas se lee: “Vaya a su interior. Investigue el motivo que le impulsa a escribir (…) ¿moriría usted si le fuera negado escribir?”. No se trata de escribir para ser leído, sino para ser.

Una espiritualidad sin dogma

Desde esa premisa, su poesía busca convertir la existencia en sustancia espiritual: transformar lo vivido —el amor, la muerte, la soledad— en revelación. De ahí su condición de poeta metafísico, referencia para quien se atreve a mirar hacia dentro.
Aunque no fue un autor católico en sentido estricto, su obra conserva una huella cristiana reinterpretada. Como observó Gonzalo Torrente Ballester: “El pensamiento rilkiano, aun no siendo católico, supone el catolicismo. Lo supone históricamente, como realización cultural (…). Es un cristianismo sin Cristo”. En Rilke, Dios no es una presencia externa, sino una creación del alma; una realidad interior que surge de la experiencia humana y se eleva a través de la palabra poética.

A lo que añade el propio Torrente Ballester: “La poesía de Rilke, su prosa, sus cartas, se refieren frecuentemente a Dios; pero Dios, para Rilke, es algo que el hombre va haciendo. Invirtiendo los términos bíblicos, el hombre, según Rilke, va haciendo a Dios a su imagen y semejanza. Este pensamiento no es privativo de Rilke. (…) Lo encontramos en Scheler, en Unamuno, en Antonio Machado. De un Dios así, Cristo no puede ser el Verbo”.

Ese contexto es clave para comprender su espiritualidad, que hereda símbolos cristianos, pero reformulados desde dentro, despojándolos de dogmas. Lo divino no es una presencia externa, sino una construcción del alma, una realidad que brota de la experiencia humana y se eleva mediante la palabra poética.

Elegías de Duino

Uno de los momentos culminantes de su obra lo constituyen las Elegías de Duino (1923), escritas a lo largo de más de una década y nacidas, según el propio autor, de una experiencia visionaria frente al mar Adriático. En ellas, la figura del ángel actúa como símbolo central: no el ángel bíblico, sino un ser de intensidad insoportable, imagen de lo absoluto, que aterra al yo poético por su perfección. En la primera elegía se lee: “…Todo ángel es terrible. / Y así me contengo, sofocando el reclamo / de un oscuro sollozo, ¡Ay! ¿A quiénes / podemos / recurrir entonces? A los ángeles no, a los seres humanos tampoco…”.

Esta tensión entre el anhelo de lo trascendente y la imposibilidad de sostener su fulgor resume su drama espiritual: el deseo de lo eterno frente a la fragilidad humana. Su poesía habita así esa linde entre la tierra y lo que la desborda. No ofrece certezas, pero sugiere revelaciones. En lugar de consuelo, propone una aceptación radical del misterio, ya que “lo bello no es más / que el comienzo de lo terrible”.

Existir en el canto

Otro ejemplo esencial son los Sonetos a Orfeo (1923), compuestos en pocos días como tributo a una joven fallecida. El ciclo celebra la potencia transformadora del canto, encarnada en Orfeo, capaz de domesticar la muerte con su lira. En el soneto II, Rilke escribe: “El canto es existencia. Para el dios, cosa fácil. / Pero nosotros, ¿cuándo somos?”. Aquí se condensa una idea clave: cantar —crear, decir el mundo— no es un acto estético, sino ontológico. Para el dios, existir no cuesta; para el humano, vivir y cantar son tareas casi heroicas. La poesía, entendida de esa forma, no es adorno: es resistencia y entrega.

A ello se suma lo que podría llamarse una poética del instante: la idea de que lo efímero contiene lo eterno si se sabe mirar. En una carta escrita en 1921, Rilke anota: “Hay que amar lo efímero. En ello se esconde lo eterno”. Esta actitud frente al tiempo lo aleja tanto del nihilismo como de la esperanza trascendente. Para Rilke, la redención está en vivir plenamente, en transformar cada experiencia en conciencia, y cada conciencia en palabra.

La pantera

Quizás ningún poema suyo sintetice mejor que La pantera esa tensión entre la prisión de lo visible y el anhelo de lo invisible. El animal, encerrado tras los barrotes de su mirada, gira en círculos, ajeno al mundo exterior, pero con un fondo de fuerza latente que aún vibra: “Sólo a veces se alza el telón de sus párpados / mudo. Una imagen viaja hacia dentro, / recorre la calma en tensión de sus miembros / y, cuando cae en su corazón, se funde y desvanece”. Al igual que la pantera, el poeta habita en una jaula: la del lenguaje, la de su época, la de su cuerpo. Pero desde ese espacio, como Rilke nos enseña, puede alzarse -aunque sea por unos instantes- hacia lo eterno. 

La pantera

En Le Jardín des Plaintes. Paris)

Su mirada se ha cansado de tanto observar

esos barrotes ante sí, en desfile incesante,

que nada más podría entrar ya en ella.

Le parece que sólo hay miles de barrotes

y que detrás de ellos ningún mundo existe.

Mientras, una y otra vez, avanza dibujando

con sus pisadas círculos estrechos,

el movimiento de sus patas hábiles y suaves

va mostrando una rotunda danza

en torno a un centro en el que sigue alerta

una imponente voluntad.

Sólo a veces se alza el telón de sus párpados

mudo. Una imagen viaja hacia dentro, 

recorre la calma en tensión de sus miembros

y, cuando cae en su corazón, se funde y desvanece. 

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Vaticano

Enrique Shaw: el Vaticano confirma que se puede ser un empresario santo

El Vaticano confirmó el 18 de este mes que el Papa León XIV aprobó un milagro atribuido a la intercesión de un laico argentino, el ahora venerable Enrique Ernesto Shaw, despejando el camino para su beatificación.

OSV / Omnes·26 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 5 minutos

En el Evangelio de Mateo, Jesús les dice a sus discípulos que “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de Dios”. Estas palabras han resonado durante siglos como advertencia y desafío, no porque la salvación sea imposible para los ricos, sino porque es exigente. El 18 de diciembre, el Vaticano confirmó que un laico argentino, Enrique Shaw, cumplió con ese desafío.

Y anunció que el Papa León XIV había aprobado un milagro atribuido a la intercesión del venerable Enrique Ernesto Shaw, despejando de este modo el camino para su beatificación.

Shaw, esposo y padre de nueve hijos

Shaw, quien falleció en 1962 a los 41 años, no era sacerdote ni religioso. Era esposo, padre de nueve hijos, oficial naval y empresario, y falleció en una situación de solvencia económica, o riqueza. Sin embargo, su vida, vivida con una inusual coherencia entre fe y acción, le ha convertido en uno de los próximos aspirantes a la gloria en Argentina.

Nacido en 1921 en el Hotel Ritz de París en el seno de una familia argentina, Shaw creció en un ambiente privilegiado, pero eligió un camino marcado por la disciplina, el servicio y la oración. Pasó la mayor parte de su infancia en Argentina, pero vivió un año en Estados Unidos con su padre y su hermano tras el fallecimiento de su madre cuando él tenía 4 años. Fue allí donde Shaw recibió el sacramento de la confirmación. 

Aunque su padre era un católico no practicante, cumplió una promesa que le hizo a su esposa moribunda de criar a sus hijos en la fe.

Más rasgos biográficos

Shaw sigue siendo el graduado más joven de la escuela naval de Argentina, ingresando a los 14 años. Cuando se retiró a los 24 años, había alcanzado el rango de teniente.

Shaw regresó a Estados Unidos varias veces, pero un viaje decisivo fue el de 1945, cuando la Armada Argentina lo envió a estudiar meteorología. Llegó a Nueva York el 2 de septiembre de 1945, el día del fin de la Segunda Guerra Mundial, ya con un cambio de actitud. 

Conexión economía-empresa y Evangelio

Durante el viaje, Shaw conversó varias veces con Monseñor Reynold Hillenbrand, sacerdote de Chicago conocido por formar líderes católicos a través del compromiso social y la pastoral laboral.

Monseñor Hillenbrand convenció a Shaw de que nunca sería “simplemente un trabajador más”, sino que podría marcar la diferencia como hombre de negocios.

Bajo la guía de Hillenbrand, Shaw dejó la Marina y se adentró en el mundo empresarial, convencido de que la vida económica no estaba separada del Evangelio, sino que era uno de sus ámbitos más exigentes. Esta conexión atrajo la atención del Papa León XIV, quien se encontraba en Chicago. 

León XIV: es posible ser empresario y santo

En un mensaje a la XXXI Conferencia Industrial de Argentina, el Papa escribió que la vida de Shaw demuestra que es posible ser a la vez empresario y santo, que la eficiencia económica y la fidelidad al Evangelio no son mutuamente excluyentes, y que la caridad puede penetrar incluso las estructuras industriales y financieras.

Estudia en Harvard y dirige Rigolleau

Shaw fundó la Asociación Cristiana de Ejecutivos de Empresas de Argentina. Inspirado por la formación que recibió en la Escuela de Negocios de Harvard —donde estudió por invitación a pesar de no haber solicitado admisión—, ayudó también a fundar la Universidad Pontificia de su país.

Al mismo tiempo, asumió la dirección general de la empresa familiar de su esposa, Cristalería Rigolleau, tuvo nueve hijos, dirigió la sección masculina de Acción Católica en Argentina y ayudó a fundar la oficina local de Cáritas. En Rigolleau, Shaw estableció un fondo de pensiones y un sistema de salud para los 3.400 trabajadores de la empresa, brindando atención médica, apoyo financiero en caso de enfermedad y préstamos para eventos importantes de la vida.

Más de 260 trabajadores donaron sangre para él

Todo esto ocurrió antes de que Shaw falleciera de cáncer a los 41 años, tras seis años de lucha. Unos 260 trabajadores donaron sangre para ayudar al hombre que los conocía por su nombre, preguntaba con frecuencia por sus familias y llevaba una pequeña libreta para anotar sus necesidades.

Poco antes de morir, Shaw les dio las gracias: “Puedo decirles que ahora casi toda la sangre que corre por mis venas es sangre de trabajadores. Por eso, me identifico más que nunca con ustedes, a quienes siempre he querido y considerado, no como simples albaceas, sino también como ejecutivos”.

Empresa: comunidad de personas, dignidad humana

Shaw entendía el mundo empresarial no como una máquina de lucro, sino como una comunidad de personas. Convencido de que el trabajo debe servir a la dignidad humana, promovió relaciones laborales basadas en el diálogo, la justicia y el respeto, incluso en medio de los intensos conflictos sociales y políticos de la Argentina de la década de 1950.

Sus convicciones lo llevaron a tomar decisiones concretas. Shaw impulsó el concepto del salario familiar en Argentina, un esfuerzo pionero para garantizar que los salarios reflejaran no solo la productividad, sino también las necesidades reales del sustento familiar. Para Shaw, los salarios nunca podían ser cifras abstractas; debían posibilitar una vida digna.

Arrestado por pertenecer a Acción Católica

Su fidelidad pública a la fe tuvo un precio. En 1955, durante la severa persecución religiosa tras la quema de iglesias y el enfrentamiento entre el Estado —liderado por el presidente Juan Domingo Perón— y la Iglesia, Shaw fue arrestado dos veces por su participación en la Acción Católica. Soportó la oposición con serenidad, sin separar jamás su piedad personal de su responsabilidad pública.

Con el apoyo de su compatriota argentino, el papa Francisco, la causa de Shaw avanzó lenta pero firmemente. Sin embargo, lo que finalmente abrió la puerta definitiva fue una curación que la medicina no podía explicar.

Su causa: curación inexplicable de un niño

El 21 de junio de 2015, un niño de 5 años sufrió una lesión cerebral devastadora tras ser pateado por un caballo cerca de Suipacha, en las afueras de Buenos Aires. Los médicos advirtieron a la familia que su estado era tan grave que la cirugía podría no ser aconsejable. Ante un pronóstico desalentador, los padres confiaron su hijo a la intercesión de Shaw.

El niño sobrevivió y hoy, ya adolescente, lleva una vida normal sin secuelas. La Iglesia reconoció formalmente la curación como milagrosa y publicó el decreto el 18 de diciembre, con la aprobación del papa León XIV.

Fernán de Elizalde, administrador de la causa, dijo a Infobae que en el momento crítico, el padre del niño rezó: “Cambio tu santidad por la salud de mi hijo”.

Vocación de los laicos

La aprobación marca un momento significativo no solo para Argentina, sino para una iglesia global cada vez más centrada en la vocación del laicado. La vida de Shaw ofrece una respuesta concreta a una de las tensiones persistentes del cristianismo: cómo vivir la riqueza, el poder y la responsabilidad sin perder el alma.

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– Inés San Martín es vicepresidenta de Marketing y Comunicaciones de las Obras Misionales Pontificias de EEUU. Escribe para OSV News desde Rosario, Argentina. 

Esta información se ha publicado originariamente en OSV News en inglés, y pueden consultarla aquí.

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El autorOSV / Omnes

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Vaticano

León XIV: «Que no nos venza la indiferencia hacia quien sufre, porque Dios no es indiferente a nuestras miserias»

El Papa subraya en la Misa de Navidad y en la bendición "urbi et orbi" cómo las fascinación ante el Niño Dios mueve a la entrega hacia los demás. 

Javier García Herrería·25 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 6 minutos

En la mañana del 25 de diciembre, dentro de la basílica de San Pedro, el Papa ofreció una homilía situando la celebración navideña en su dimensión más universal y humana, recordando que «en todo el mundo, la Navidad es una fiesta de música y de cantos por excelencia», un tiempo en el que la alegría se expresa como un anuncio que atraviesa pueblos y culturas y nos saca de la indiferencia hacia el prójimo.

Pero esa alegría, explicó, no es superficial ni evasiva. Brota del don mismo de Dios, un don que no se impone, sino que llama y espera. «El don de Dios es fascinante, busca acogida y mueve a la entrega», afirmó, subrayando que su fuerza reside precisamente en su vulnerabilidad. Es un don que «nos sorprende porque nos expone al rechazo» y que «nos atrae porque nos arrebata de la indiferencia». En esa tensión —entre atracción y riesgo— se juega la autenticidad de la fe cristiana.

Filiación divina

El Papa profundizó entonces en una de las ideas centrales de su homilía: la filiación divina no como concepto abstracto, sino como una capacidad concreta de vivir de otro modo. «Llegar a ser hijos de Dios es un verdadero poder», afirmó, aunque advirtió que ese poder queda sofocado cuando el corazón se encierra. Ese don, dijo, «queda enterrado mientras permanecemos indiferentes al llanto de los niños y a la fragilidad de los ancianos, al silencio impotente de las víctimas y a la melancolía resignada del que hace el mal que no quiere».

La indiferencia, más que el pecado visible, es presentada como el gran enemigo del Evangelio.

Ayudar al prójimo

En este contexto, el Papa evocó unas palabras de «el amado Papa Francisco», citadas expresamente para volver a llamar a la «alegría del Evangelio». Recordó cómo Francisco advertía que «a veces sentimos la tentación de ser cristianos manteniendo una prudente distancia de las llagas del Señor». Frente a esa tentación, resonó con fuerza la llamada directa de Jesús: «Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás». La fe, insistió, no se vive desde la asepsia, sino desde el contacto.

Ese contacto se hace aún más urgente porque, como recordó el Pontífice, la Encarnación ha cambiado para siempre el lenguaje de Dios. «Puesto que el Verbo se hizo carne, ahora la carne habla, grita el deseo divino de encontrarnos». Y esa carne tiene hoy nombres y rostros concretos. «El Verbo ha establecido su tienda frágil entre nosotros», dijo, invitando a mirar las realidades más dolorosas del presente.

Ver la fragilidad ajena

Hizo referencia directa a la situación en Tierra Santa: «¿Y cómo no pensar en las tiendas de Gaza, expuestas desde hace semanas a las lluvias, al viento y al frío, y a las de tantos otros desplazados y refugiados en cada continente, o en los refugios improvisados de miles de personas sin hogar en nuestras ciudades?». La fragilidad, subrayó, no es una idea, sino una condición real: «frágil es la carne de las poblaciones indefensas, probadas por tantas guerras en curso o terminadas dejando escombros y heridas abiertas».

En uno de los pasajes más densos de la homilía, el Papa vinculó esa mirada compasiva con el nacimiento de la paz verdadera. «Cuando la fragilidad de los demás nos atraviesa el corazón, cuando el dolor ajeno hace añicos nuestras sólidas certezas, entonces ya comienza la paz». No una paz construida sobre equilibrios de poder, sino «la paz de Dios», que «nace de un sollozo acogido, de un llanto escuchado». Es una paz que «nace entre ruinas que claman una nueva solidaridad» y que se alimenta de «sueños y visiones que, como profecías, invierten el curso de la historia».

Bendición urbi et orbi

Desde la logia central de la fachada de la basílica de San Pedro, el Papa impartió la bendición urbi et orbi de Navidad con un mensaje centrado en la paz entendida no como un equilibrio impuesto, sino como una tarea que nace de la conversión personal.

Ante los fieles reunidos en la plaza y los millones de personas que siguieron el acto en todo el mundo, el Pontífice afirmó con claridad: «Hermanas y hermanos, este es el camino de la paz: la responsabilidad». Subrayó que el cambio real comienza cuando cada persona abandona la lógica de la acusación y asume su propia parte de culpa. Si cada uno, dijo, «en lugar de acusar a los demás, reconociera ante todo sus propias faltas y pidiera perdón a Dios», y si al mismo tiempo supiera «ponerse en el lugar de quienes sufren» y fuera «solidario con los más débiles y oprimidos», entonces, aseguró con convicción, «el mundo cambiaría».

Jesucristo, paz del mundo

El Papa enraizó esta llamada en el corazón del misterio cristiano, recordando que la paz tiene un rostro y un nombre. «Jesucristo es nuestra paz», proclamó, explicando que lo es «ante todo porque nos libera del pecado» y porque «nos indica el camino a seguir para superar los conflictos, todos los conflictos, desde los interpersonales hasta los internacionales».

Insistió en que no puede haber una paz auténtica sin una liberación interior previa, ya que «sin un corazón libre del pecado, un corazón perdonado, no se puede ser hombres y mujeres pacíficos y constructores de paz». Por eso recordó que «Jesús nació en Belén y murió en la cruz: para liberarnos del pecado». En este horizonte, afirmó con fuerza que «Él es el Salvador» y que, sostenidos por su gracia, «cada uno de nosotros puede y debe hacer lo que le corresponde para rechazar el odio, la violencia y la confrontación, y practicar el diálogo, la paz y la reconciliación».

Repaso por algunos lugares

En el día de Navidad, el Pontífice quiso hacer llegar una palabra de cercanía a las comunidades cristianas que viven en contextos de especial sufrimiento. «Deseo enviar un saludo efusivo y paternal a todos los cristianos que viven en Medio Oriente«, afirmó, evocando el reciente encuentro con ellos durante su primer viaje apostólico. Desde esa cercanía pastoral, elevó una súplica concreta al Señor, diciendo: «A Él imploramos justicia, paz y estabilidad para el Líbano, Palestina, Israel y Siria«.

La bendición se extendió también al continente europeo, confiado explícitamente al «Príncipe de la Paz». El Papa pidió que Europa conserve «un espíritu comunitario y colaborativo», que sea «fiel a sus raíces cristianas y a su historia» y que permanezca «solidaria y acogedora con los que están pasando necesidad». En este contexto, invitó a rezar «de manera especial por el atribulado pueblo ucraniano, para que cese el estruendo de las armas», una petición sobria que resonó con fuerza en medio del silencio de la plaza.

La oración del Papa abrazó a continuación a todas las víctimas de los conflictos armados del mundo, confiándolas «al Niño de Belén». Imploró «paz y consuelo para las víctimas de todas las guerras que se libran en el mundo, especialmente aquellas olvidadas», y para quienes sufren «a causa de la injusticia, la inestabilidad política, la persecución religiosa y el terrorismo». Con especial atención, recordó «de manera especial a los hermanos y hermanas de Sudán, Sudán del Sur, Malí, Burkina Faso y la República Democrática del Congo«, poniendo rostro a tragedias a menudo silenciadas.

En el marco de «estos últimos días del Jubileo de la Esperanza», el Papa invitó a rezar «por el querido pueblo de Haití«, pidiendo que «cese en el País toda forma de violencia» y que la nación pueda avanzar «por el camino de la paz y la reconciliación». Su mirada se dirigió también a América Latina, al pedir que «el Niño Jesús inspire a quienes tienen responsabilidades políticas» para que, frente a los desafíos actuales, «se le dé espacio al diálogo por el bien común y no a las exclusiones ideológicas y partidistas».

Asia ocupó igualmente un lugar destacado en la bendición. El Pontífice pidió al Príncipe de la Paz que «ilumine a Myanmar con la luz de un futuro de reconciliación», que «devuelva la esperanza a las generaciones jóvenes» y que «guíe a todo el pueblo birmano por los caminos de la paz», acompañando a quienes viven «sin hogar, sin seguridad y sin confianza en el mañana».

Asimismo, imploró que «se restablezca la antigua amistad entre Tailandia y Camboya» y que las partes implicadas continúen esforzándose «por la reconciliación y la paz». Su oración se extendió también «a los pueblos del sur de Asia y de Oceanía«, duramente golpeados por «recientes y devastadoras catástrofes naturales» que han afectado gravemente a poblaciones enteras.

Cierre del año jubilar

En la parte final de su mensaje, el Papa lanzó una advertencia directa a las conciencias, llamando a no ceder a uno de los grandes males de nuestro tiempo: «No dejemos que nos venza la indiferencia hacia quien sufre, porque Dios no es indiferente a nuestras miserias».

Y, al recordar que «en pocos días terminará el Año Jubilar», ofreció una palabra de esperanza que trasciende el cierre de las celebraciones: «Se cerrarán las Puertas Santas, pero Cristo, nuestra esperanza, permanece siempre con nosotros». Con una imagen de gran fuerza espiritual, concluyó afirmando que «Él es la Puerta siempre abierta, que nos introduce en la vida divina».

Zoom

León XIV impartiendo la bendición «Urbi et orbi»

Desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, el 25 de diciembre de 2025.

Redacción Omnes·25 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: < 1 minuto
Evangelio

La familia cristiana se hace Santa. Fiesta de la Sagrada Familia

Vitus Ntube nos comenta las lecturas de la fiesta de la Sagrada Familia correspondiente al día 28 de diciembre de 2025.

Vitus Ntube·25 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

Hoy la Iglesia celebra la Fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José. Es el último domingo del año y el domingo inmediatamente después de la Navidad: una prolongación natural de la solemnidad del nacimiento del Señor. Hace unos días leímos en el Evangelio de Lucas cómo los pastores se dijeron unos a otros: “Vayamos a Belén”, y allí encontraron a María y a José con el niño Jesús acostado en el pesebre. Los pastores nos enseñan no solo la actitud que debemos tener en Navidad —ir a Belén— sino también lo que estamos llamados a encontrar al llegar. Nuestra mirada se dirige no solo a Jesús, sino también a su madre y a su padre. La Iglesia nos invita a contemplar este icono en el que vemos la ternura, la alegría y el amoroso cuidado de María y José hacia el Niño. Como afirmó una vez el Papa Benedicto XVI: “La Navidad es la fiesta de la familia por excelencia”.

Al elegir ser concebido, nacer y crecer en una familia humana, Dios mismo ha consagrado y santificado la realidad de la vida familiar. La familia humana se convierte en una familia santa. Así como Cristo fue bautizado no para ser purificado por el agua, sino para hacer santa el agua, así también, al nacer en una familia, Él la santifica. La vocación y misión de toda familia se vuelven más claras: se convierte en el lugar ordinario de encuentro entre Dios y la humanidad. La santidad no es algo distante; toma carne en los ritmos diarios, los sacrificios y las alegrías de la vida familiar.

Ante el icono de Jesús, María y José, no encontramos discursos, pautas o consejos sobre cómo tener una familia santa. Jesús enseñó sobre el matrimonio: María guardaba en su corazón las maravillas que rodeaban a su Hijo; José hablaba poco, pero expresaba en su silencio una fidelidad al plan de Dios más fuerte que las palabras. Lo que encontramos, en cambio, son acontecimientos: episodios que nos permiten entrar en el misterio de la Sagrada Familia.

Uno de esos episodios se encuentra en el Evangelio de la Misa de hoy. Es un episodio muy conmovedor, con mucha luz que ofrecer a la cultura contemporánea. Debo confesar que es un episodio agridulce para mí. En primer lugar, como africano, me alegra que Jesús haya pasado parte de su infancia en tierra africana. Es un motivo de orgullo. Pero la circunstancia que lo hizo posible lo vuelve amargo. Vemos al Niño Jesús, a la Sagrada Familia, amenazados por Herodes. La Sagrada Familia migra y encuentra hospitalidad en Egipto.

También, vemos la temprana experiencia de Jesús respecto a la identidad cultural. Salió hacia Egipto para cumplir la profecía: “De Egipto llamé a mi hijo”. Luego, regresa a la tierra de Israel y, como José tenía miedo de ir allí en cierto momento, se establecieron en la región de Galilea, en Nazaret, cumpliendo así la profecía que se llamaría nazareno.

En medio de todos estos desplazamientos, lo que más destaca es la actitud de José. Repetidamente escuchamos la instrucción: “Levántate, toma al niño y a su madre, y huye …”. Y cada vez, José se levanta, toma al niño y a su madre, y se pone en camino. La santidad de una familia depende de escuchar la voluntad de Dios y obedecerla. José encarna esta disposición. Su obediencia es pronta, valiente e inteligente—tan inteligente que incluso deja espacio para un miedo prudente que, en manos de Dios, se convierte en medio para cumplir las Escrituras.

Si deseamos familias santas hoy, necesitamos padres—y madres—dispuestos a escuchar la voz de Dios y responder con pronta obediencia. Es el deseo de Dios que toda familia sea santa, y que Cristo habite en el centro de ella.

Cine

Un banquero en la Guerra Fría 

Esta miniserie de cinco episodios relata frenéticamente los acontecimientos que convirtieron a Herrhausen en un personaje clave de la Historia europea a lo largo de 1989.

Pablo Úrbez·25 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

Alfred Herrhausen, presidente del consejo de administración del Deutsche Bank, fue asesinado en noviembre de 1989. Nunca se identificó a los autores del crimen, si bien se atribuyó a la Fracción del Ejército Rojo, una organización de extrema izquierda que, en los años previos, había asesinado a otros empresarios alemanes. Herrhausen resultó una figura clave para el deshielo del telón de acero y la caída del Muro de Berlín. Su política económica apostó por condonar la deuda de los países en vías de desarrollo y fomentar en la banca una mayor responsabilidad social, lo cual resultó duramente criticado por el sector capitalista. Sin embargo, estas medidas atrajeron la atención de Gorbachov, quien vio en Herrhausen a una persona de confianza para paliar la bancarrota de la Unión Soviética.

Esta miniserie de cinco episodios relata frenéticamente los acontecimientos que convirtieron a Herrhausen en un personaje clave de la Historia europea a lo largo de 1989. Frente a los archiconocidos hechos que provocaron la caída del Muro de Berlín, el espectador asiste a la intrahistoria, a numerosos actos aparentemente inocuos, pero que paulatinamente generaron un clima propicio para que Gorbachov y Occidente alcanzasen un acuerdo que superase la división. Herrhausen es retratado como un personaje carismático, un visionario, enfrentado a su consejo de administración y a la oposición política occidental. 

Continuamente desfilan por la pantalla personajes secundarios sumamente conocidos, como el presidente de Alemania Helmut Kohl, el exsecretario de la CIA Henry Kissinger y los directivos del Deutsche Bank. Además, se captura muy bien el ambiente de la Guerra Fría en lo que respecta al espionaje y la desconfianza. Refleja asimismo qué motivos provocaron el asesinato de Herrhausen. Si bien detonó la bomba un grupo muy reducido, son muchos quienes alentaron y celebraron este hecho. Así, ante la imposibilidad de saber con exactitud quién provocó la explosión, la miniserie elabora sus respuestas, satisfactorias y verosímiles. Los personajes no están desarrollados con meticulosidad, y apenas hay un respiro para su evolución dramática, pues parece que importa más la acumulación de acontecimientos. Sin embargo, sí se recrea plausiblemente el ritmo frenético de 1989.

El autorPablo Úrbez

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Libros

El tiempo de María

Descubre cómo la Virgen María guía, consuela y advierte a la humanidad a través de apariciones históricas y mensajes espirituales.

Javier García Herrería·25 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

Aunque España destaca por su profunda devoción a la Virgen María, son muchos los fieles que aún desconocen el verdadero alcance de su papel en la historia de la salvación. 

El libro de Jorge Fernández Díaz, ex-ministro de Interior español, se adentra con seriedad en esta cuestión, abordándola desde la perspectiva de la teología de la historia, es decir, tratando de analizar cómo los planes de la providencia se entrelazan con las andanzas humanas. 

El autor propone al lector un itinerario espiritual e histórico que ilumina el sentido de las apariciones marianas a lo largo de los últimos siglos.

La obra, de notable densidad tanto física como conceptual se estructura en tres grandes partes. En la primera, el autor sitúa el inicio de una intensa etapa mariana a partir de 1830, con la aparición de la Virgen de la Medalla Milagrosa en París. Desde entonces —destaca Fernández Díaz— han tenido lugar más del 80% de las apariciones reconocidas, lo que no considera una coincidencia: en un mundo cada vez más alejado de Dios por el proceso de secularización moderna, María aparece con mayor fuerza para consolar, advertir y guiar a la humanidad. Esta es la clave de lectura que articula todo el libro: los mensajes de la Virgen como respuesta amorosa al sufrimiento del hombre contemporáneo.

La segunda parte del libro se detiene en el caso español, analizando en profundidad apariciones menos conocidas pero significativas como Chauchina, Ezquioga, Umbe, Chandavila, Garabandal, Can Cerdà y El Escorial. 

La tercera sección, más extensa —unas 150 páginas—, está dedicada por completo al mensaje de Fátima, que el autor considera central para comprender el siglo XX a la luz de la espiritualidad mariana.

El volumen se cierra con dos apéndices sobre apariciones en Bélgica y Ámsterdam. 

Llama la atención, eso sí, que el autor no dedique espacio a otros fenómenos de gran repercusión como Medjugorje o Akita, confiando en que el lector ya los conozca. Esta omisión puede sorprender, especialmente en el caso de Medjugorje, por la enorme influencia que sigue teniendo hoy en miles de peregrinos.

En definitiva, este libro es una propuesta sólida y documentada que ayuda a redescubrir el papel activo de la Virgen María en la historia moderna. Una lectura imprescindible para quienes buscan comprender mejor el misterio de la maternidad espiritual de María.

El tiempo de María

Autor: Jorge Fernández Díaz
Editorial: NuevaEva
Número de páginas: 576
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Vaticano

Llenazo en la Misa de nochebuena en San Pedro

Más de 5.000 personas se quedaron sin poder entrar y siguieron la ceremonia desde las pantallas de la Plaza de San pedro.

Redacción Omnes·25 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 4 minutos

Johan Pacheco, Vatican News.

“He aquí la estrella que sorprende al mundo, una chispa recién encendida y resplandeciente de vida: «Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor» (Lc 2, 11)”, afirmó el Papa León XIV en la homilía de la Misa de la noche de Navidad en la Basílica de San Pedro.  Exhortando a admirar la sabiduría de la Navidad: “En el niño Jesús, Dios da al mundo una nueva vida”.

Al inicio de la ceremonia, en preparación a la Eucaristía, fueron leídos algunos pasajes bíblicos que anunciaban el nacimiento del Salvador, y luego la proclamación de la Kalenda -anuncio de la Navidad y espera de la salvación-. Posteriormente el Santo Padre develó la imagen del Niño Jesús para incensarlo, mientras le acompañaba un grupo de niños de diversas naciones: Corea del Sur, India, Mozambique, Paraguay, Polonia y Ucrania. Luego continuó con los ritos iniciales de la Misa.

La develación de la imagen del Nino Jesús en la Basílica de San Pedro
La develación de la imagen del Nino Jesús en la Basílica de San Pedro   (@Vatican Media)

El Papa en la homilía reflexionó sobre la elocuencia del llanto del frágil niño nacido en Belén y que trae la Salvación, a quien podemos encontrar mirando en la cercanía, ya que Dios se hizo hombre para libranos de la esclavitud del pecado.   

“Vive entre nosotros quien da su vida por nosotros, iluminando nuestra noche con la salvación. No hay tiniebla que esta estrella no ilumine, porque en su luz toda la humanidad ve la aurora de una existencia nueva y eterna”, dijo León XIV.

El Santo Padre manifestó que “es el nacimiento de Jesús, el Emmanuel. En el Hijo hecho hombre, Dios no nos da algo, sino a sí mismo, «a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido» (Tt 2, 14)”. Y para encontrar al Salvador, precisó el Pontífice con el evangelio: «un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lc 2, 12).

Contemplar hacia abajo

“Para encontrar al Salvador no hay que mirar hacia arriba, sino contemplar hacia abajo: la omnipotencia de Dios resplandece en la impotencia de un recién nacido; la elocuencia del Verbo eterno resuena en el primer llanto de un infante; la santidad del Espíritu brilla en ese cuerpecito limpio y envuelto en pañales”, dijo el Papa.

Y recordando una homilía de Benedicto XVI: «tampoco queda espacio para los otros, para los niños, los pobres, los extranjeros», señaló que estas palabras son “tan actuales, nos recuerdan que en la tierra no hay espacio para Dios si no hay espacio para el hombre: no acoger a uno significa rechazar al otro. En cambio, donde hay lugar para el hombre, hay lugar para Dios; y entonces un establo puede llegar a ser más sagrado que un templo y el seno de la Virgen María, el arca de la nueva alianza”.

Invitó el Papa a admirar la sabiduría de la Navidad: “En el niño Jesús, Dios da al mundo una nueva vida ―la suya―, para todos. No es una idea que resuelva todos los problemas, sino una historia de amor que nos involucra”.

“Como señalaba san Agustín, «tanto te oprimió la soberbia humana, que sólo la humildad divina te podía levantar» (Sermo in Natale Domini,188, III, 3)”.

La dignidad infinita

Y advierte que “sí, mientras una economía distorsionada induce a tratar a los hombres como mercancía, Dios se hace semejante a nosotros, revelando la dignidad infinita de cada persona. Mientras el hombre quiere convertirse en Dios para dominar al prójimo, Dios quiere convertirse en hombre para liberarnos de toda esclavitud”.

“¿Será suficiente este amor para cambiar nuestra historia?”, se pregunta el Papa León XIV. Indicando que “la respuesta llega en cuanto nos despertamos, como los pastores, de una noche mortal, a la luz de la vida naciente, contemplando al niño Jesús”.

También recordó las palabras del Papa Francisco en la noche de Navidad del 2024: “el nacimiento de Jesús reaviva en nosotros «el don y la tarea de llevar esperanza allí donde se ha perdido»”.

Basílica de San Pedro en la misa de la noche de Navidad
Basílica de San Pedro en la Misa de la noche de Navidad (@Vatican Media).

Gratitud y misión

Y con el inminente fin del Año Jubilar, exhorta a que la Navidad sea tiempo de “Gratitud por el don recibido”, y “misión para dar testimonio de este don al mundo”.

Finalizó el Papa proclamando que la Navidad es fiesta de la fe, de la caridad y de la esperanza: «Es fiesta de la fe, porque Dios se hace hombre, naciendo de la Virgen. Es fiesta de la caridad, porque el don del Hijo redentor se realiza en la entrega fraterna. Es fiesta de la esperanza, porque el niño Jesús la enciende en nosotros, haciéndonos mensajeros de paz”.

Jesucristo nos trae la paz

En la Misa de la noche de navidad en la Basílica de San Pedro del Vaticano participaron unas 6000 personas, mientras en la plaza bajo la lluvia acompañaban cerca de 5000 personas, a quienes el Papa también saludo antes del inicio de la ceremonia: “Muchas gracias por estar aquí esta noche, incluso con este clima. Queremos celebrar juntos la fiesta de Navidad. Jesucristo, que nació por nosotros, nos trae la paz, nos trae el amor de Dios”.    

Actualidad

Las 10 entrevistas más leídas en Omnes en 2025

2025 ha sido un año de crecimiento para Omnes y queremos dar la bienvenida al 2026 recordando las mejores entrevistas del año que cierra.

Redacción Omnes·24 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: < 1 minuto

A lo largo de este año, Omnes ha traído numerosas entrevistas de actualidad con una perspectiva católica. Aquí dejamos una selección de las más leídas en nuestra web durante los últimos doce meses.

Entrevista a Pep Borrell, escritor y divulgador sobre relaciones de noviazgo y matrimonio

La conversión del famoso presentador de televisión español Christian Gálvez

Elisa Lisiero, experta del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida

Entrevista al empresario sevillano Álvaro Moreno

Entrevista al actor que intrepreta a Jesús en «The Chosen»: Johnatan Roumie

Fabio Rosini, sobre los jóvenes, la paternidad y la madurez espiritual

Pedro Ballester y su lucha contra el cáncer

Entrevista a Raimo Goyarrola, obispo de Helsinki

Entrevista al CEO y cofundador de Hallow, la aplicación de oración más famosa

Entrevista a Esteban Aranaz, sacerdote aragonés en China

Cine

El Rey de Reyes, la mejor película familiar para Navidad, supera los 100.000 espectadores

La película narra el origen de la Navidad a través de la voz y la imaginación de Charles Dickens.

Redacción Omnes·24 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

El Rey de Reyes (The King of Kings) continúa su imparable trayectoria en la taquilla española y ya ha superado los 100.000 espectadores en salas de cine de todo el país, un hito que confirma su excelente acogida por parte del público y la consolida como una de las películas con mayor proyección para convertirse en una de las opciones preferidas de las familias durante estas fiestas navideñas.

La película, que narra el origen de la Navidad a través de la voz y la imaginación de Charles Dickens, se convirtió en el nuevo estreno más taquillero en su primer fin de semana, el pasado 12 de diciembre, alcanzando el puesto número 4 del ranking nacional. Este sólido debut la posicionó desde su llegada a las salas como una de las propuestas cinematográficas más destacadas del momento.

El éxito de El Rey de Reyes en España se suma a su notable recorrido internacional, especialmente en Estados Unidos, donde la cinta ha cosechado una recaudación superior a los 60 millones de dólares, confirmando su atractivo transversal y su capacidad para conectar con públicos de distintas culturas y generaciones.

Actualmente, El Rey de Reyes se proyecta en más de 300 salas de cine en toda España, disponible tanto en versión original como en doblaje en castellano y catalán, lo que refuerza su vocación familiar y su amplia accesibilidad.

Sinopsis

En la víspera de Navidad, Charles Dickens cuenta a su hijo la historia más grande jamás contada. Lo que comienza como un cuento antes de dormir se transforma en un viaje que cambiará sus vidas para siempre. A través de la imaginación, el niño camina junto a Jesús en una historia llena de aventuras, ángeles, reyes malvados y milagros.

En su versión en inglés, El Rey de Reyes cuenta con un reparto de voces de primer nivel que da vida a la historia y a sus personajes. Oscar Isaac pone voz a Jesucristo, Kenneth Branagh interpreta a Charles Dickens y Uma Thurman presta su voz a Catherine Dickens. El elenco se completa con Pierce Brosnan, Mark Hamill, Forest Whitaker, Ben Kingsley y Roman Griffin.

Manual de supervivencia para las cenas de Navidad

En una sociedad marcada por la polarización, las prisas y el agobio, las cenas navideñas se presentan para algunos como auténticos retos de resistencia.

24 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

En Navidad la familia de sangre o la política pueden convertirse en el enemigo a batir. El campo de batalla, la mesa. El arma, la palabra. ¿Y cómo es posible esto, si se supone que en Navidad celebramos el nacimiento del Salvador; si es tiempo de abrir el corazón al prójimo, darse a los demás y ofrecer lo mejor de cada uno; momento de ser solidarios y ejercer la caridad con el lejano? La respuesta no es fácil, pero la verdad es que hay un gran contraste entre la realidad y lo que debería de suceder en estas fechas.

¿Cómo se ha cocinado esta inversión social? ¿Qué ingeniería social han obrado los que nos incitan al consumismo, nos influyen culturalmente, nos lideran socialmente y dirigen nuestro país? La respuesta es amplia. Parte del problema viene propiciado por la polarización, la politización y la fragmentación, que han ido transformando la sociedad. De tal manera que la vida se ha convertido en algo más que en vivir, en sobrevivir.

Parece que estamos en un gymkana diaria para pagar las facturas, llegar a tiempo al colegio de los hijos y a sus médicos, encontrar aparcamiento o entregar en tiempo y forma el último requisito para recibir una ayuda o evitar una multa. No hay tiempo para pensar, solo para el agobio. Y si además a eso le añadimos «el avance desolador de los cuatro modernos jinetes del apocalipsis (superpoblación, agotamiento de recursos, contaminación y cambio climático)», como dice Luri en su libro «Sobre el arte de leer», apaga y vámonos. 

¿Cómo darle la vuelta a la tortilla sin que se desparrame?

Por un lado, reconociendo que hay muchas cosas que no dependen de nosotros, ya que somos frágiles, limitados y vulnerables, porque somos humanos. Y no tenemos el dominio de la humanidad en nuestras manos. Por eso la Navidad es un buen momento para rezar el comienzo de la conocida “Plegaria de la Serenidad”, oración que se atribuye al teólogo luterano Reinhold Niebuhr, que dice:

“Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia”.

Es una buena manera de llegar a las “temidas” comidas de Navidad con otra actitud, no la de imponer, atacar, o devolver una afrenta. Si no la del que sabe que cambiar al otro no está en su mano. La del que no impone sus ideas sino que las propone, porque no tienen porque ser mejores y porque respeta la libertad y la conciencia del otro. Sin dejar de lado  la serenidad del que que está en paz consigo mismo y por eso la transmite (¿se te ocurre mejor manera de evitar la guerra?) Y la del que se aleja del “cuñadismo”, porque mis respuestas no tienen porqué ser tus respuestas ante los mismos problemas.

Ahora bien, todo lo dicho, sin el descanso de nuestro cuerpo y nuestra mente, no lo lograremos. El sueño, el deporte, el silencio interior y el exterior, la lectura, compartir en familia salidas culturales o excursiones… permiten colocar las piezas de nuestra vida en su sitio.

También es tiempo de reinterpretar palabras y acciones pasadas para colocarlas en un ámbito de empatía. ¿Recuerdas el famoso anuncio de Coca Cola de 2003 que emocionó a media España? Un adolescente salía de intermediario entre su padre y su madre, transmitiendo reproches mutuos, yendo de la cocina al salón, y del salón a la cocina, por los pasillos de la casa. Hasta que abre una botella de la famosa bebida refrescante, y se le enciende la chispa, reinterpretando las palabras que se dicen los dos, transformándolas en piropos, que despiertan el aprecio y atracción que gozaron en el pasado, volviéndose a querer como lo habían hecho.  ¿Y por qué no puede ocurrir lo mismo con un familiar con el que no nos hablamos? ¿Qué podemos hacer para restaurar relaciones que antes fluían? 

El manual de supervivencia para estas navidades puede acabar siendo, en gran medida, lo que nosotros vayamos trabajando y rezando. De nosotros depende los puentes que tendamos, el olvido de lo que no merece la pena ser recordado y que acojamos con respeto y sensibilidad los gestos de los demás. Pero sobre de tener presente que Jesucristo vino a la tierra precisamente a esto, redimirnos con su amor. ¡Feliz Navidad!

El autorÁlvaro Gil Ruiz

Profesor y colaborador habitual de Vozpópuli.

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Cine

Alauda y sus domingos

Los Domingos es una película que desborda a su propia autora, como nos demuestra, entre otras cosas, la notable conversación pública que ha generado, no sólo en los principales medios de comunicación del país, sino también dentro de las familias y en entornos de trabajo.

Gema Pérez Herrera·23 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 4 minutos

Se ha levantado mucho revuelo con las recientes palabras de Alauda Ruiz de Azúa en los premios Forqué. Y mientras, su película Los Domingos sigue desatando interesantes debates y ha sobrepasado los 500.000 espectadores. Nada mal para una película española que toca el tema religioso.

Que no era una película complaciente con nadie lo sabíamos todos, que era una película respetuosa y honesta hacia las dos partes protagonistas en la historia – creyentes y no creyentes–, también; al igual que sabíamos que Alauda pertenece al grupo de los no creyentes y que se propuso superar sus sesgos y prejuicios a la hora de hacer esta película, lo que hace aún más valioso su logro.

Creo que Los Domingos es una película que desborda a su propia autora, como nos demuestra, entre otras cosas, la notable conversación pública que ha generado, no sólo en los principales medios de comunicación del país, sino también dentro de las familias y en entornos de trabajo. Alauda tiene sus propias opiniones personales sobre lo que narra, y está en todo su derecho, pero ha sido capaz de aparcarlas y de hacer un ejercicio de escucha admirable hacia el otro. Algo que ojalá hiciésemos todos con más frecuencia.

De lo que, a mi juicio, hablan esas palabras del otro día —algo torpes y atropelladas— es de una realidad lamentable: la falta de libertad en la cultura predominante, en la que la fe es mirada con sospecha y rechazo, y en la que muchos no perdonan a Alauda su negativa a posicionarse claramente contra lo religioso y la Iglesia. Basta con haber seguido esa conversación pública para advertirlo. Así, parece que la directora se ha visto impelida a declarar que, por supuesto, considera lo religioso un “adoctrinamiento”, lo que ha desconcertado y decepcionado a muchos de sus espectadores.

¿Ah, pero es que la tía Maite – que se opone a la decisión de Ainara– es un ser libre de creencias o doctrinas? “Ella cree en Dios como tú crees en el cambio climático”, le espeta su marido en una de las escenas de la película. Todos tenemos creencias, hasta ese ateísmo recalcitrante asentado en una firme “no creencia”. La clave es la naturaleza de cada fe y a quien elegimos creer. Y por supuesto, la libertad de cada uno para hacerlo.

Nadie obliga a Ainara a acabar en el convento, al contrario de lo que la tía Maite quiere que haga el padre de la chiquilla: no dejarla marchar. El descreimiento de nuestra cultura imperante le impide abrirse a la posibilidad de lo trascendente: se cierra a lo sobrenatural, a aquello invisible a los ojos del cuerpo pero esencial para el espíritu. Este es uno de los grandes temazos de nuestro presente. La película me ha parecido un diálogo entre esos dos mundos que conviven a día de hoy, y pivota en torno a una pregunta latente en cada fotograma: ¿Dios existe?

Si no existe, Ainara y esas “cuatro viejas” están locas de atar. Si sí existe, serán la tía Maite y el mundo materialista ateo quienes lo estén, al cerrarse herméticamente ante una realidad que parece que viene a dar sentido y a plenificar la vida humana.

Ya me lo hizo ver mi hermano cuando vimos juntos la película. Hay un instante de gran belleza cinematográfica y muy simbólico en el que se produce una última “mirada” entre las dos protagonistas, cada una en sus espacios: una vestida de blanco, alegre, entre su familia de sangre y la familia elegida, instalada en la certeza de un amor “incomparable”, palabra usada por la misma Alauda, en una de una entrevista en ABC, para describir el amor que dicen encontrar esas jóvenes con vocación. La otra, la tía Maite, baja la escalera oscura de una notaría, dominada por cierto rencor, para encontrarse en la calle con su familia (¿rota?). Algo parece que la remueve en medio de la “incertidumbre”, palabra también usada por Alauda, en el programa El cine en la SER, para describir el mundo en el que se mueven la tía Maite y ella misma; “en el que nos movemos la mayoría” concluye. 

Las dos protagonistas miran hacia atrás en los segundos finales, un detalle muy significativo, que me descubrió otra gran amiga cinéfila, y que completa las palabras de Alauda. La tía Maite parece que se encuentra con esas incertidumbres, y quizá con alguna certeza, en el seno de su propia familia, que es el otro gran tema de esta película y en el que no nos hemos detenido aquí. Ainara mira hacia Sor Isabel, que cierra la puerta. Y es que momentos de incertidumbre los tenemos todos, incluso los creyentes en el ámbito de la fe. En su libro Introducción al cristianismo, Ratzinger nos equiparaba a náufragos agarrados a una tabla en medio de un mar tumultuoso, donde cada uno elige apoyarse o no en la madera que le puede ayudar a alcanzar la Vida, pero todos transitamos por el mismo mar. 

Alauda, honesta como ha sido en su escucha de esa otra parte, y lista —listísima— como es, ha retratado fielmente, con mayor o menor consciencia, la vida que eligen unas y otras; y es ahí, al verlas, donde el público también elige qué creer, con todas sus consecuencias. Por ello, la película habla de manera tan distinta a cada uno de sus espectadores, es como la vida misma, y en el logro de reflejarlo reside lo que llamamos Arte.

Aquí radica una de las grandezas de Alauda y de su película, algo que no todo el mundo consigue, y que desde ciertos sectores se ha visto con recelo. Por eso quizá ha tenido que “matizarlo” ahora. ¿Y quizá también por un Goya que todos esperamos que gane y que podría peligrar si no lo hace? En fin, no quiero pensar mal, la admiro demasiado por la honestidad que demuestra en todas sus obras. 

Parece que Alauda ha podido ser más libre en su arte que en sus palabras. Esto nos dice mucho del mundo en el que nos encontramos, donde parece que hay más dogmas que los defendidos por la Iglesia católica. 

Mientras tanto… ¡Larga vida a Alauda y a su cine! que no solo nos maravilla, sino que nos hace pensar y dialogar.

El autorGema Pérez Herrera

Profesora de la Universidad de Valladolid y crítica de cine.

Evangelización

Un poema de la Virgen al niño Dios

Una conmovedora oración en verso que explora el misterio de un Dios que, siendo infinito, elige la fragilidad de un recién nacido para salvar al mundo. José Miguel Granados Temes nos sumerge en el asombro de una Madre que, entre nanas y caricias, intenta comprender el amor inabarcable de su Hijo.

José Miguel Granados·23 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

No entiendo, mi niño. no entiendo, mi amor

No entiendo, mi Niño.

No entiendo, mi Amor.

Por qué, si el mundo pende de tus brazos

te sostengo yo en mi regazo.

Por qué te aferras a mi pecho en flor

si eres el Pan de la Vida,

la comida y la bebida,

el Trigo bueno de Dios.

Por qué a la más pequeña

le pidió permiso el eterno Padre

para ser la Puerta del Cielo,

para ser de Dios la Madre,

la escala del paraíso,

la acariciadora del Tesoro más grande.

No entiendo por qué

si no cabes en el universo

has querido entrar en mi seno,

hacerte chiquito,

pequeño, travieso,

y ser lo más bonito,

y ser lo más tierno.

No puedo entender

por qué calla la Sabiduría,

por qué se deja limpiar la Pureza,

por qué lloriquea la Alegría.

Por qué los ojitos cierras

si todo lo amas y todo lo miras.

Por qué tus manitas escondes

si con ellas curarás tantas heridas.

Por qué respiras tan suave

cuando en el portal dormitas.

Por qué los piececitos estiras

como para ir pronto a anunciar una misiva.

Por qué tan veloz tu corazón palpita

si tendrás prisa por amar

si tendrás prisa por entregar la vida.

Dímelo, si lo sabes.

Dímelo, por favor.

Por qué mi nana te gusta tanto,

por qué me quiebra el alma tu llanto,

por qué mirarte me enamora,

por qué contigo sueño,

por qué eres mi dueño,

por qué pienso en ti a toda hora.

Di si tu arrullo es la brisa,

si tu llanto es el canto,

si la hermosura es tu sonrisa.

Dime si puede haber alguno tan depravado,

tan inhumano y desalmado,

que al verte totalmente vulnerable,

aun precioso y amable,

sea capaz de dañarte,

de odiarte,

o siquiera de darte de lado,

y dejarte olvidado, abandonado.

Dime que todos te querrán como yo te quiero,

dime que vas a cambiar el mundo entero.

Dime que los hombres se volverán locos de amores,

dime que comienzan los tiempos mejores.

Dime que el nuevo mundo empieza en tu cuna,

dime que vas a salvar las almas una por una.

Si de comprender se trata

si se tratará de amar.

Si mi corazón me dice 

que no te deje de mirar.

No entiendo, mi Niño.

No entiendo, mi Amor.

No puedo entenderlo.

Dímelo tú, dímelo. 

José Miguel Granados Temes

Vaticano

Misión, comunión y santidad: la visión de la Iglesia en el derecho canónico

Durante su primera alocución de Navidad a la Curia Romana, el 22 de diciembre del 2025, el Papa León XIV presentó dos realidades inseparables que orientan la vida eclesial: la misión y la comunión.

Gonzalo Meza·23 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 4 minutos

Misión y comunión parecen conceptos abstractos, pero están profundamente enraizados en la teología y en el derecho canónico. Comprender esta conexión es crucial para vivir como discípulos misioneros de Cristo en el mundo de hoy.

Misión y comunión, dos realidades inseparables

En su alocución a la Curia, el Papa León XIV enfatizó que la Iglesia existe para la misión: salir al encuentro del mundo, anunciar la buena noticia y convocar a todos al banquete del Reino de Dios. Esta «nueva salida evangelizadora» no es casual, emerge del mismo corazón de Dios, quien en un acto de amor radical envía a su Hijo para reconciliar a la humanidad consigo. El Papa lo expresó así: Dios realiza un verdadero «éxodo» hacia nosotros, sale para buscarnos.

La misión está ligada a la comunión. Como destacó el Santo Padre, la comunión es una realidad que brota del seno de la Trinidad y se despliega en toda la Iglesia de manera concreta. La comunión no es un sentimiento, es el vínculo que nos constituye como cuerpo de Cristo, haciendo que cada uno de nosotros sea miembro del mismo Cuerpo, y llamados a ser constructores de comunión. El Papa León XIV precisa que esta comunión constituye hoy «una tarea más urgente que nunca», tanto ad intra (dentro de la comunidad eclesial) como ad extra (en el testimonio ante el mundo). 

La comunión: deber primario y brújula de todos los derechos y deberes del fiel cristiano

El segundo libro de derecho canónico «del pueblo de Dios» inicia en su primera parte con la sección dedicada a las obligaciones y derechos de todos los fieles cristianos (Christifideles). Todos los bautizados, incorporados a la Iglesia por el bautismo, poseen una igualdad fundamental radical matizada por una diferenciación funcional (principio jerárquico), lo cual determina tanto el modo de participar en la misión de Cristo como el camino particular de santificación de cada fiel.

He aquí un aspecto notable del Código de Derecho Canónico de 1983: la comunión es un deber primario y un derecho de todos los bautizados, y lo que es más decisivo, esta se convierte en el criterio y límite para el ejercicio de todos los demás derechos. Esto marca una diferencia radical con respecto a los derechos individuales en las constituciones civiles. En el mundo secular, los derechos se ejercen con frecuencia de forma individualista: cada ciudadano ejerce sus derechos a título personal dentro del marco normativo civil.

En la Iglesia, en cambio, ningún derecho individual puede ejercerse en contra de la comunión eclesial. Si lo hace, pierde su sentido y legitimidad. ¿Cuáles son los vínculos concretos de esta comunión? El Canon 205 los enumera:

(1) la profesión de fe —adhesión al depósito revelado en la Escritura y la Tradición, interpretado por el Magisterio;

(2) la unidad en los sacramentos;

y (3) la comunión jerárquica. La Iglesia es una sociedad jerárquicamente organizada (C. 207). Solo cuando todos guardamos estos vínculos, nuestros derechos y obligaciones cobran verdadero sentido y contribuyen al bien común de la Iglesia.

La vocación universal a la santidad: una llamada «revolucionaria»

El Canon 210, sobre el deber y derecho de los fieles a la santidad precede—y esto es significativo—a los cánones referentes a los deberes y derechos de todos los fieles cristianos (cánones 208-223) y por eso constituye un criterio de interpretación : «Todos los fieles deben esforzarse según su propia condición, por llevar una vida santa, así como por incrementar la Iglesia y promover su continua santificación». Los derechos y deberes de los fieles al culto (C. 214), a la asociación (C. 215), a la formación y educación cristiana (C. 217), a la vida privada (C. 220), etc. solo adquieren sentido si se leen bajo el paradigma de la comunión y el bien común. 

Aquí reside una de las aportaciones más profundas del Concilio Vaticano II, expresada en Lumen Gentium: la llamada universal a la santidad. Esta noción deja atrás una antigua concepción eclesial que veía diferentes niveles de santidad según el estado de vida de cada fiel y según el cual, había un «estado de perfección», por ejemplo los religiosos que por medio de la profesión evangélica con votos estaban llamados a la plenitud de la vida cristiana. Como si unos fieles tuvieran el deber de la santidad y otros no.

Esta exhortación a la santidad del Concilio Vaticano II expresada en el Código de Derecho Canónico, fue fruto, entre otras cosas, de la relectura de muchos autores espirituales (desde San Agustín hasta Santa Teresa de Lisieux) pero de manera decisiva de san Josemaría Escrivá de Balaguer, quien concretó esta concepción en la prelatura del Opus Dei y en su misión: difundir la llamada universal a la santidad en medio del mundo, especialmente a través de la santificación del trabajo ordinario y de las circunstancias comunes de la vida.

Como subraya el Magisterio y ha recalcado ahora el Papa León XIV, la santidad y la comunión no se viven en abstracto. La búsqueda de la perfección cristiana no consiste en escapar del mundo o negar las responsabilidades terrenas. Al contrario, cada fiel realiza la santidad según las exigencias de su estado de vida y su vocación personal. La búsqueda de la santidad personal y el incremento de la santificación de la Iglesia están vinculadas pues la Iglesia fructifica y crece cuando los fieles se esfuerzan en su vida diaria por alcanzar la plenitud de la vida cristiana. 

El Papa León XIV ha recordado a la Iglesia que misión, comunión y santidad no son aspiraciones abstractas, sino realidades que deben encarnarse en el quehacer diario, y que estas realidades son protegidas por el derecho canónico. «No somos pequeños jardineros dedicados a cuidar el propio huerto, sino que somos discípulos y testigos del Reino de Dios, llamados a ser en Cristo fermento de fraternidad universal, entre pueblos distintos, religiones diferentes, entre mujeres y hombres de toda lengua y cultura. Y esto ocurre si somos nosotros los primeros en vivir como hermanos y hacemos brillar en el mundo la luz de la comunión» (León XIV, Discurso a la Curia Romana, 22 de diciembre de 2025).

Mundo

Nigeria: los 130 alumnos secuestrados que faltaban, liberados en Navidad

Los católicos del noroeste de Nigeria están celebrando que el último grupo de estudiantes secuestrados (130) de la escuela católica St. Mary en Papiri (Nigeria), han sido liberados. Todas las víctimas del secuestro celebrarán la Navidad en casa.

OSV / Omnes·23 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 4 minutos

– Frederick Nzwili, Kontagora (Nigeria), OSV News

Las autoridades eclesiásticas han confirmado que los 130 estudiantes que faltaban por liberar del secuestro de más de 300 alumnos de la escuela diocesana en el estado de Níger (Nigeria), han sido puestos en libertad el 21 de diciembre. Se pone fin de este modo a un calvario de un mes. La noticia se ha conocido ayer. 

“Agradecemos a Dios la liberación de los niños y del personal, secuestrados de la Escuela Católica Santa María de Papiri. Gracias por sus oraciones, apoyo y esfuerzo. Que Dios conceda paz y seguridad duraderas a nuestro país y al mundo entero”, dijeron las hermanas de Nigeria en una publicación de Facebook. La escuela es propiedad de la Diócesis de Kontagora y está dirigida por las Hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles.

No está claro quién secuestró a los niños de la escuela católica o si se pagó algún rescate para asegurar su liberación.

Liberación confirmada

Hace dos días, el 21 de diciembre, el padre Jatau Luka Joseph, secretario de la diócesis, confirmó la liberación. Al mismo tiempo, agradeció a todos aquellos que contribuyeron al regreso seguro de las víctimas, incluido el gobierno de Nigeria, el gobierno del estado de Níger y los servicios de seguridad.

“También extendemos nuestro sincero agradecimiento a los padres, tutores, clérigos, comunidades religiosas, organizaciones humanitarias y al público en general por sus oraciones, apoyo y solidaridad durante este período difícil”, dijo el sacerdote en un comunicado.

La diócesis católica de Kontagora mantiene su compromiso con la protección, el bienestar y la seguridad de todos los alumnos, estudiantes y personal, y seguirá colaborando con todas las autoridades pertinentes para garantizar un entorno de aprendizaje seguro y propicio.

El gobierno federal de Nigeria celebró la liberación de los niños y afirmó que era un final apropiado para el año y que ningún alumno quedó en cautiverio.

Albergue público en Nigeria, tras el asesinato de la subdirectora y secuestro de 25 alumnas. Días después, 300 estudiantes y 12 profesores de una escuela católica fueron secuestrados, y han sido liberados por fases. (OSV News/Africa Independent Television vía Reuters).

Puesta en libertad por fases

El 14 de diciembre, los captores liberaron al primer gran grupo (100) de estudiantes, incluidos 14 estudiantes de secundaria, un miembro del personal, 80 alumnos de primaria y cinco niños de guardería. Al menos 50 de los niños habían escapado de los captores en noviembre, justo después del secuestro.

Quedaban, sin embargo, los que ahora han sido liberados. “No se sabe con certeza si hay personas desaparecidas: la policía afirma que todos los secuestrados están libres, incluido el personal, mientras continúan las investigaciones”, informa la agencia oficial vaticana.

Gobierno federal

“El gobierno federal se solidariza con los padres y tutores de los alumnos por la agonía que les ha causado el secuestro, les desea una feliz reunión familiar, un buen proceso de curación, felices fiestas y una feliz Navidad”, ha dicho Mohammed Idris, ministro de Información y Orientación Nacional de Nigeria.

Llamamiento del Papa

El Papa León XIV manifestó en el Ángelus del 23 de noviembre, solemnidad de Cristo Rey, su “inmensa tristeza por la noticia del secuestro de sacerdotes y estudiantes en Nigeria y Camerún”. Y realizó un llamamiento urgente para que fueran liberados los rehenes secuestrados.

El Pontífice instó “a las Autoridades competentes a que adopten las medidas necesarias para conseguirla. Oremos por estos hermanos y hermanas nuestros, y para que las iglesias y las escuelas sigan siendo siempre y en todo lugar, espacios seguros y de esperanza”.

Desde entonces, diversas instituciones de la Iglesia lanzaron campañas de oración por esta intención. Por ejemplo, ACN, junto a la Iglesia en Nigeria, denunció la brutal escalada de violencia, que no es solo anticristiana. En efecto, los obispos nigerianos manifestaron que “estamos profundamente preocupados porque los musulmanes y muchos otros ciudadanos inocentes también han sido víctimas”.

Trump denunció la situación

Por otra parte, a primeros de noviembre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había denunciado la situación de los cristianos en Nigeria, y amenazó al país con suspender la ayuda estadounidense, e incluso realizar una intervención militar, si el gobierno nigeriano no actuaba rápidamente para detener los ataques contra las comunidades cristianas. 

Obispo: “el mejor regalo”

En su mensaje de Navidad del 20 de diciembre, el obispo Bulus Dauwa Yohanna de Kontagora, quien también es presidente de la Asociación Cristiana de Nigeria del estado de Níger, dijo que la Navidad de este año sirvió como un conmovedor recordatorio de la esperanza compartida.

“Al igual que el lema de 2025, ‘Los mayores regalos del cielo’, el mejor regalo que la Iglesia puede esperar este año es recibir a nuestros niños y maestros que aún están en cautiverio antes del día de Navidad”, había dicho el obispo Yohanna.

“En estos momentos difíciles, donde la mayoría de los padres ya no pueden dormir ni comer, extendamos nuestro amor con nuestras oraciones, porque han pasado más de cuatro semanas desde que ocurrió el incidente”, añadió apenas dos días antes de que todos los niños fueran liberados.

Territorio de la diócesis, epicentro de la violencia

Su diócesis forma parte de la provincia eclesiástica de Kaduna, una región que recientemente se ha convertido en el epicentro de la violencia étnica, religiosa y política. En el estado homónimo, las bandas secuestran y asesinan a cambio de rescates, rivalizando con el estado de Borno, cuna del infame grupo terrorista Boko Haram.

El mes de noviembre fue testigo de una ola de secuestros en el país africano, con más de 400 personas secuestradas en tan solo 15 días. A finales de mes, el presidente Bola Ahmed Tinubu declaró el estado de emergencia nacional y ordenó el reclutamiento inmediato de nuevas fuerzas para combatir a los grupos armados.

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– Fredrick Nzwili escribe para OSV News desde Nairobi, Kenia.

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El autorOSV / Omnes

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Vaticano

El Papa agradece a los sacerdotes y les anima a compartir responsabilidades con los laicos

La mayor parte de la carta se centró en la fidelidad, el compromiso misionero y el reconocimiento de que la vocación de un sacerdote surge de su bautismo, sacramento que comparte con todos los católicos.

OSV / Omnes·22 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

Cindy Wooden, OSV

En un momento en que se pone tanta presión y tantas exigencias sobre los sacerdotes, ellos deben encontrar apoyo, libertad y alivio en reconocer los dones de los laicos y colaborar con ellos, dijo el Papa León XIV.

«El ministerio del sacerdote debe superar el modelo de liderazgo exclusivo, que lleva a la centralización de las actividades pastorales y al peso de todas las responsabilidades confiadas solo a él», escribió el Papa en una carta apostólica titulada «Una fidelidad que genera futuro».

La carta, publicada el 22 de diciembre, se publica en el 60° aniversario de los decretos del Concilio Vaticano II sobre la formación sacerdotal y sobre la vida y el ministerio de los sacerdotes, decretos conciliares Optatam totius y Presbyterorum ordinis.

El Papa León XIV utilizó la carta para expresar su «gratitud por el testimonio y la dedicación de todos los sacerdotes del mundo que ofrecen su vida celebrando el sacrificio de Nuestro Señor en la Eucaristía, proclamando la Palabra y absolviendo los pecados, así como dedicándose generosamente cada día a sus hermanos y hermanas, fomentando la comunión y la unidad entre ellos y cuidando especialmente de los que más sufren y están necesitados».

Formación en los seminarios

También dijo que la Iglesia debe «mirar cuidadosamente y con compasión» los antecedentes de los sacerdotes que han abandonado el ministerio activo y garantizar que los programas del seminario involucren «a toda la persona, el corazón, la mente y la libertad» para ayudar a los hombres a hacer un compromiso de por vida.

El Papa León XIV no ignoró la crisis de abuso sexual clerical y dijo que eso también mostraba la importancia de una preparación exhaustiva para el ministerio.

«En las últimas décadas, la crisis de confianza en la Iglesia causada por los abusos cometidos por miembros del clero nos ha llenado de vergüenza y nos ha llamado a la humildad», escribió. «Nos ha hecho aún más conscientes de la urgente necesidad de una formación integral que garantice el crecimiento personal y la madurez de los candidatos al sacerdocio, junto con una vida espiritual rica y sólida».

Celibato

La carta no mencionó que en varias iglesias católicas orientales los hombres casados ​​pueden ser ordenados sacerdotes. Pero insistió en que «sólo los sacerdotes y las personas consagradas humanamente maduras y espiritualmente sólidas, es decir, en quienes la dimensión humana y la espiritual están bien integradas y, por tanto, son capaces de relaciones auténticas con todos, pueden asumir el compromiso del celibato y anunciar de forma creíble el Evangelio del Resucitado».

La mayor parte de la carta se centró en la fidelidad, el compromiso misionero y el reconocimiento de que la vocación de un sacerdote surge de su bautismo, sacramento que comparte con todos los católicos.

«Nuestro mundo contemporáneo, caracterizado por su ritmo acelerado y la ansiosa necesidad de estar hiperconectados, a menudo nos hace sentir apresurados y nos inclina al activismo», escribió el Papa.

Tentaciones sacerdotales

Dos consecuencias muy negativas que pueden tentar a los sacerdotes, dijo, son «una mentalidad orientada a la eficiencia, según la cual el valor de cada persona se mide por el rendimiento» o simplemente retirarse, «adoptando un enfoque perezoso y derrotista».

El Papa León XIV dijo a los sacerdotes que nada puede sustituir el tiempo dedicado a la oración personal y a la celebración de los sacramentos y el cultivo de un vínculo especial de hermandad con los compañeros sacerdotes, pero que eso nunca debe llevar a un sentimiento de superioridad sobre los laicos.

«Antes incluso de dedicarse a guiar el rebaño», escribió el Papa, «cada sacerdote debe recordar constantemente que él mismo es discípulo del Maestro, como sus hermanos y hermanas».

Sinodalidad

El Papa insistió en la carta en la importancia de involucrar a los sacerdotes en los esfuerzos para crear una Iglesia más sinodal, caracterizada por la escucha mutua, el discernimiento conjunto de la voluntad de Dios y el reconocimiento de que cada católico bautizado tiene algo que aportar a la misión de la Iglesia.

«La comunión, la sinodalidad y la misión no pueden realizarse si, en el corazón de los sacerdotes, la tentación de la autorreferencialidad no da paso a la mentalidad de la escucha y del servicio», escribió el Papa León XIV. Al alentar una Iglesia más sinodal, dijo, «todavía hay mucho por hacer».

Un sacerdote está llamado a dejar que el amor y la misericordia de Cristo brillen a través de él, dijo el Papa, por lo que debe evitar «toda forma de egoísmo y celebración del yo».

Por eso, el Papa León XIV animó a los sacerdotes a evaluar con atención su presencia en los medios de comunicación y en las redes sociales, “poniendo el servicio a la evangelización como base del discernimiento”, porque, como dice 1 Corintios, “todo me es lícito, pero no todo me conviene”.

El autorOSV / Omnes

Vaticano

La misión de Cristo y la comunión, ejes de la felicitación de León XIV a la Curia

La doble apelación a llevar adelante la misión de Cristo y una Iglesia misionera, y a ser “constructores de la comunión de Cristo”, han marcado la felicitación navideña del Papa a los cardenales y superiores de la Curia Romana. Al referirse a la comunión, ha alertado de que se corre “el riesgo de ser víctimas de la rigidez y de la ideología”.

Francisco Otamendi·22 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 4 minutos

Este lunes casi en vísperas de la solemnidad del Nacimiento de Jesús, el Papa León XIV y los cardenales y superiores de la Curia Romana han intercambiado las felicitaciones navideñas. 

Podría pensarse en unos saludos navideños breves, contestando al Cardenal Decano, como para salir del paso en estas fechas de urgencias. 

Sin embargo, el Papa ha aprovechado su Discurso para ahondar en conceptos fundamentales como la misión y la comunión en la Iglesia, y una llamada a la conversión personal, con recordatorios expresos a dos Concilios: Nicea y Vaticano II.  He aquí algunas de sus palabras.

A la luz de la Navidad

El Pontífice ha recordado al comenzar que “la luz de la Navidad viene a nuestro encuentro, invitándonos a redescubrir la novedad que, desde la humilde gruta de Belén, recorre la historia humana (..). Dios se ha hecho carne, se ha convertido en nuestro hermano y permanece para siempre como el Dios-con-nosotros”.

Impulso a la evangelización

Y su primera referencia ha sido al Papa Francisco, fallecido este año. “Su voz profética, su estilo pastoral y su rico magisterio”–ha dicho– “han marcado el camino de la Iglesia en estos años, animándonos principalmente a volver a colocar en el centro la misericordia de Dios, a dar un mayor impulso a la evangelización, a ser una Iglesia alegre y gozosa, acogedora con todos, atenta a los más pobres”.

León XIV se ha inspirado precisamente en su Exhortación apostólica Evangelii gaudium, para hablar de “dos aspectos fundamentales de la vida de la Iglesia: la misión y la comunión”. 

“La Iglesia es, por naturaleza, extrovertida, abierta al mundo, misionera”, ha subrayado. “Ha recibido de Cristo el don del Espíritu para llevar a todos la buena nueva del amor de Dios”. 

Misión evangelizadora de la Iglesia

Evangelii gaudium nos anima a avanzar en la transformación misionera de la Iglesia, que encuentra su fuerza inagotable en el mandato de Cristo Resucitado. 

‘En este “id” de Jesús están  presentes los escenarios y los desafíos siempre nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia, y todos estamos llamados a esta nueva “salida” misionera’ (EG, 20)”. 

Y “el primer gran “éxodo”, por tanto, es el de Dios, que sale de sí mismo para venir a nuestro encuentro. El misterio de la Navidad nos anuncia precisamente esto: la misión del Hijo consiste en su venida al mundo (cf. San Agustín, La Trinidad, IV, 20.28).”.

“Las estructuras no deben entorpecer, detener la carrera del Evangelio o impedir el dinamismo de la evangelización; por el contrario, debemos ‘procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras’ (Evangelii gaudium, 27).”

Y de la Curia Romana

Por eso, en el espíritu de la corresponsabilidad bautismal, todos estamos llamados a participar en la misión de Cristo, ha dicho el Papa. “Necesitamos una Curia Romana cada vez más misionera, donde las instituciones, las oficinas y las tareas estén pensadas atendiendo a los grandes desafíos eclesiales, pastorales y sociales de hoy, y no sólo para garantizar la administración ordinaria». 

Comunión: “In Illo uno unum”

Al mismo tiempo, la misión en la vida de la Iglesia está estrechamente ligada a la comunión, ha señalado el Papa. “La Navidad nos recuerda que Jesús ha venido a revelarnos el verdadero rostro de Dios como Padre, para que todos pudiéramos ser sus hijos y, por tanto, hermanos y hermanas entre nosotros. 

Esta es una tarea más urgente que nunca ad intra y ad extra. Lo es ad intra, “porque la comunión en la Iglesia permanece siempre como un desafío que nos llama a la conversión. A veces, detrás de una aparente tranquilidad, se agitan los fantasmas de la división”. 

“Riesgo de ser víctimas de la rigidez y de la ideología”

En las relaciones interpersonales, en las dinámicas internas de las oficinas y los roles, o tratando los temas que se refieren a la fe, la liturgia, la moral y otros, se corre el riesgo de ser víctimas de la rigidez y de la ideología, con las contraposiciones que ello implica”, ha dicho.

Pero “nosotros somos la Iglesia de Cristo, somos sus miembros, su cuerpo. Somos hermanos y hermanas en Él. Y en Cristo, aun siendo muchos y diferentes, somos uno: “In Illo uno unum””, ha reiterado volviendo a su lema papal.

Estamos llamados también, y sobre todo aquí en la Curia, ha manifestado, “a ser constructores de la comunión de Cristo, que pide configurarse como Iglesia sinodal, donde todos colaboran y cooperan en la misma misión, cada uno según el propio carisma y el rol recibido”.

Conversión personal: “Cristo en el centro”.

Hay una conversión personal que debemos desear y perseguir, para que en nuestras relaciones pueda transparentarse el amor de Cristo que nos hace hermanos. (…)  Queridos hermanos, la misión y la comunión son posibles si ponemos a Cristo en el centro”. 

Por último, el Sucesor de Pedro ha recordado “que hace cincuenta años, en el día de la Inmaculada Concepción, fue promulgada por san Pablo VI la Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi”.

El testimonio cristiano

Esta Exhortación subraya, entre otras cosas, dos realidades que ha destacado el Papa: la misión de evangelizar, y el testimonio: “el primer medio de evangelización consiste en un testimonio de vida auténticamente cristiana, entregada a Dios en una comunión que nada debe interrumpir y a la vez consagrada igualmente al prójimo con un celo sin límites” (n. 41). 

La petición papal ha sido al concluir: “Que el Señor nos dé su misma condescendencia, su misma compasión, su amor, para que cada día seamos sus discípulos y testigos. Les deseo de corazón a todos una Santa Navidad. Que el Señor nos traiga su luz y conceda al mundo la paz”.

Con los trabajadores de la Curia, ante el Belén

Poco después, el Papa se ha reunido con los trabajadores de la Curia Romana, de la Gobernación del Vaticano, y del Vicariato de roma. En un ambiente familiar, León XIV ha hablado del Belén, “que también está presente aquí, en este belén donado por Costa Rica”.

En el Belén, “la imaginación popular ha incluido a menudo numerosas figuras de la vida cotidiana que pueblan el espacio que rodea la cueva”, ha dicho. “Así, además de los inevitables pastores, protagonistas del acontecimiento según el Evangelio, encontramos figuras que representan diversos oficios: el herrero, el posadero, la lavandera, el afilador de cuchillos, etc.”.

Las figuras: nuestras ocupaciones, pleno sentido en el plan de Dios

Se trata de oficios de tiempos pasados: algunos han desaparecido o se han transformado por completo, ha comentado. “Sin embargo, conservan su significado dentro del belén. Nos recuerdan que todas nuestras actividades, nuestras ocupaciones diarias, adquieren su pleno sentido en el plan de Dios, centrado en Jesucristo”.

El autorFrancisco Otamendi

Evangelización

Navidad: la sabiduría que adquiere un rostro humano

Navidad es el punto donde la sabiduría filosófica se transforma en la verdad concreta de la Encarnación, demostrando que la Luz que busca el hombre desciende y se hace un bebé para ser adorada.

Fernando Armas·22 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

Dos grutas han marcado un antes y un después en la historia de la humanidad: la caverna de Platón y la gruta de Belén. La primera, un mito narrado por un filósofo griego del siglo IV a. C.; la segunda, un acontecimiento histórico recogido por Lucas en su Evangelio.

En el mito platónico se narra la historia de unos prisioneros encadenados dentro de una cueva desde su nacimiento, donde solo ven sombras proyectadas en la pared y las confunden con la realidad. Uno es liberado, descubre primero el fuego y luego, al salir, el mundo verdadero y el sol, causa de todo lo visible. Al regresar para ayudar a los demás y liberarlos, es rechazado y ridiculizado. Esta alegoría describe el paso de la ignorancia al conocimiento y la misión del filósofo de guiar hacia la verdad, aun frente a la resistencia (República, VII, 514a–517a).

La escena de Belén es muy distinta: una noche silenciosa, una gruta humilde utilizada como refugio para animales, oscura y sin ornamentos. Allí, María dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada (Lucas 2, 6-7).

Con cuatrocientos años de distancia ambas historias nacen en una cueva: entrada estrecha, interior más amplio, penumbra que pronto se convierte en oscuridad; frío, ambiente húmedo y aire denso. El suelo, irregular y resbaladizo por las filtraciones, se acompaña de ecos que amplifican cualquier sonido, en un silencio que invita al recogimiento, creando una atmósfera de misterio y sacralidad.

En ambos relatos, la oscuridad es el punto de partida, pero ambos terminan en la luz: en Platón, una luz exterior que revela la verdad; en Belén, una luz interior que nace de Dios hecho hombre. Para Platón, el hombre debe salir para encontrarse con la realidad; en el cristianismo, es necesario entrar para encontrarse con Aquel que es “el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6). La caverna platónica exige esfuerzo humano y educación filosófica para llegar al bien; la cueva de Belén muestra a un Dios que se ofrece gratuitamente como nuestro único Bien.

En Platón, el hombre emerge de la oscuridad hacia la luz para desplegar su facultad más divina: la inteligencia; en Jesús, en cambio, la Luz desciende a la oscuridad para manifestar la dimensión más humana de Dios: un bebé recién nacido.

En el Evangelio, los pastores dormían al raso cuando “el ángel del Señor se les apareció, y la gloria del Señor los envolvió con su luz” (Lc 2, 8-9); en Platón, los prisioneros deben ser despertados por quien consideran un loco. El paso del sueño a la vigilia, de las cadenas a la libertad, de la ignorancia al conocimiento, la gracia de la conversión… supone siempre un despertar a la realidad. 

La gruta de Belén, lugar de sombras, se llenó de una luz que no provenía del fuego ni del sol, sino de la Eternidad hecha carne. Era como si el sol de la Verdad, del que hablaron los filósofos, hubiese entrado en la caverna de los hombres no para llamarlos desde fuera, sino para iluminarlos desde dentro.

Ambos relatos coinciden en que la luz transforma radicalmente la visión de la realidad, pero difieren en el origen y en el modo de alcanzarla: en Platón, es fruto de la ascensión del hombre; en el cristianismo, es del descenso de Dios en la Encarnación. Para Platón, es el encuentro con la realidad; para Dios, es el encuentro con el hombre. Como dejó escrito san Agustín en las Confesiones (X, 27): “Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé. Y tú estabas dentro de mí, y yo fuera… Tú estabas conmigo, más yo no estaba contigo”.

La Navidad nos recuerda que la Encarnación del Hijo de Dios realiza la síntesis más alta que la mente humana, por sí sola, jamás habría imaginado: la verdad no es solo un tema de erudición, sino, en Jesucristo, es sobre todo un tema de Adoración. El Logos eterno requiere estudio, pero un estudio que se ha de realizar de rodillas.

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Evangelio

La Aurora de la ternura de Dios. Solemnidad de la natividad del Señor

Vitus Ntube nos comenta las lecturas de la solemnidad de la natividad del Señor correspondiente al día 25 de diciembre de 2025.

Vitus Ntube·22 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

La liturgia de Navidad nos ofrece la posibilidad de celebrar cuatro Misas en distintos momentos: la Misa de Vigilia, la Misa de Medianoche, la Misa de la Aurora y la Misa del Día. Cada una tiene su propia belleza, pero yo me siento especialmente atraído por la Misa de la Aurora. La Aurora es un momento particularmente hermoso y luminoso del día, y su simbolismo capta el misterio de la Navidad de manera profundamente expresiva.

En el Benedictus de Zacarías se proclama que “por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte”. En Navidad, este sol que nace de lo alto verdaderamente amanece sobre nosotros. Jesucristo es la verdadera Aurora que ha venido. La antífona de la Misa de Vigilia lo retoma: “Y mañana veréis la gloria del Señor” (Éxodo 16, 7).

Otra razón por la cual me gusta la Misa de la Aurora es por la elección de las lecturas. En la carta de san Pablo a Tito leemos: “Cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor al hombre” (Tito 3, 4). Esta es la verdadera Aurora: la ternura y la bondad de Dios reveladas en la persona del Niño Jesús. Esta ternura no es sentimental; nos atrae. Es una fuerza.

La Navidad es el redescubrimiento de la revelación de Dios en el Niño Jesús, de un modo que nos permite acercarnos a Él. Como niño, viene a nosotros indefenso, pobre y vulnerable, para que nosotros podamos acercarnos a Él del mismo modo. Joseph Ratzinger comenta: “En el Niño Jesús se manifiesta de la forma más patente la indefensión del amor de Dios: Dios viene sin armas porque no quiere conquistar desde lo exterior, sino ganar desde el interior, transformar desde dentro. Si acaso hay algo que puede vencer al hombre, su arrogancia, su violencia y su codicia, es la indefensión del niño. Dios la asumió para sí a fin de vencernos y conducirnos así a nosotros mismos”.

Dios viene a nosotros con una ternura radical, y este es el amor que cambia el mundo. El Papa Francisco, desde el inicio de su pontificado, nos animó a no tener miedo de la ternura. No es una virtud de los débiles, sino un signo de fortaleza interior y de capacidad de atención, compasión y amor. Él afirma: “¡No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura!”.

Esto es precisamente lo que los pastores se dispusieron a ver en el Evangelio de la Misa de la Aurora. “¡Vayamos a Belén!” Estas palabras de los pastores expresan el verdadero sentido y la actitud de la celebración de la Navidad. Permanecen válidas para todos los cristianos y especialmente en este tiempo navideño. Vayamos a ver lo que el Señor nos ha dado a conocer. Esta debería ser la actitud de la Navidad. Hemos recibido la noticia del nacimiento de un niño; avancemos para ver a ese Niño, para confirmar el signo de la ternura de Dios que se nos ha revelado en un bebé. La invitación a ponernos en camino hacia Belén es una invitación a encontrar la alegría, la bondad y la ternura de Dios, y luego compartirlas.

Queremos comenzar de nuevo en este tiempo de Navidad porque sabemos que el contacto con la bondad amorosa de nuestro Dios siempre nos dará la fuerza, el impulso para continuar nuestro camino. Es la fuerza del amor humilde, como lo expresa bellamente Dostoievski en Los hermanos Karamázov, donde el starets Zósima le dice a Alexéi: “Siempre elijan el amor humilde, siempre. Una vez que lo hayan elegido, siempre tendrán lo que necesitan para conquistar el mundo entero. La humildad amorosa es una fuerza poderosa, la más poderosa, y no hay nada en el mundo que se le parezca.”

Queremos comenzar de nuevo desde esta fuerza poderosa. Hace pocas semanas comenzamos el nuevo año litúrgico, y como señaló Ratzinger, el calendario litúrgico no se desarrolló inicialmente desde la perspectiva del nacimiento de Cristo, sino desde la fe en su resurrección. Fue la Pascua, y no la Navidad, lo que dio el primer impulso a la fe cristiana y a la existencia de la Iglesia. Hoy, este impulso puede redescubrirse a partir de la fuerza de la ternura de un niño. Vayamos a Belén, porque allí “se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor al hombre”. 

Vaticano

El Papa bendice un mar de figuras del Niño Jesús, de la mano de san José

En el Ángelus del IV Domingo de Adviento, a las puertas del Nacimiento del Salvador, el Papa León IV ha bendecido en Roma cientos de figuras del Niño Jesús que llevaban niños y mayores. Además, ha destacado la fe de san José, que “deja la última orilla de sus seguridades y navega mar adentro en las manos de Dios”.

Redacción Omnes·21 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Belén ha sido una vez más, a las puertas de la Navidad, protagonista en la Plaza de San Pedro del Vaticano, en el rezo del Ángelus. El Papa León XIV ha bendecido numerosas figuras del Niño Jesús, que portaban sobre todo niños, pero también mayores catequistas, y sus familias, “que colocarán en el pesebre de sus casas, de las escuelas y de los oratorios”.

Recen para los niños del mundo puedan vivir en paz

“¡Queridos niños, ante el pesebre, recen a Jesús también por las intenciones del Papa. En particular, recemos juntos para que todos los niños del mundo puedan vivir en paz. ¡Les doy las gracias!, ha manifestado el Papa, que hoy ha invitado en el Ángelus a detenerse en la figura de san José.

La iniciativa ha correspondido al Centro Oratorios Romanos, puesta en marcha en 1969 por san Pablo VI, y es la primera vez que el Papa ruega a los niños que recen por sus intenciones.

Un hombre sostiene una figura del Niño Jesús para que sea bendecida por el Papa León XIV en la Plaza de San Pedro del Vaticano el 21 de diciembre de 2025. (Foto CNS/Vatican Media).

San José: “frágil como nosotros, pero valiente y fuerte en la fe”

“Hoy, cuarto domingo de Adviento, la liturgia nos invita a meditar sobre la figura de san José. Nos lo presenta, en particular, en el momento en el que Dios le revela su misión en sueños (cf. Mt 1,18-24)”, ha comenzado el Papa su Discurso antes del rezo del Ángelus. 

De ese modo, ha dicho, “nos propone una página muy hermosa de la historia de la salvación, cuyo protagonista es un hombre frágil y falible –como nosotros– y, al mismo tiempo, valiente y fuerte en la fe.

Lo vemos cuando, aun antes de que el Ángel le revele el misterio que se está cumpliendo en María, frente a una situación difícil de comprender y de aceptar, “él no elige la vía del escándalo y de la condena pública a su futura esposa, sino el camino discreto y benévolo del repudio en secreto (cf. ibíd.)”, ha añadido el Sucesor de Pedro.

De esa manera, “demuestra que ha captado el sentido más profundo de su propia observancia religiosa: el de la misericordia”.

El Papa León XIV saluda a los peregrinos que le acompañan en el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro del Vaticano el 21 de diciembre de 2025. (Foto CNS/Vatican Media).

Deja seguridades y navega mar adentro

El Pontífice ha subrayado que “la pureza y la nobleza de sus sentimientos se vuelven aún más evidentes cuando el Señor, en sueños, le revela su plan de salvación, indicándole el rol inesperado que deberá asumir: ser el esposo de la Virgen Madre del Mesías”. 

Y ha destacado de modo especial la fe del santo Patriarca. “Aquí, en efecto, José, con un gran acto de fe, deja también la última orilla de sus seguridades y navega mar adentro hacia un futuro que ya está totalmente en las manos de Dios. San Agustín describe así su consentimiento: «A la piedad y caridad de José le nació de la Virgen María un hijo, Hijo a la vez de Dios» (Sermón 51, 30).

Piedad, caridad, misericordia, abandono en el Señor 

“Piedad y caridad, misericordia y abandono; estas son las virtudes del hombre de Nazaret que la liturgia nos propone hoy, para que nos acompañen en estos últimos días de Adviento, hacia la santa Navidad”.

El Papa ha alentado a practicar estas virtudes, “perdonando, animando, dando un poco de esperanza a las personas con las que vivimos y a aquellas que encontramos; y renovando en la oración nuestro abandono filial al Señor y a su Providencia, encomendándole todo con confianza”.

Que nos ayuden en esto la Virgen María y san José, que fueron los primeros en acoger a Jesús, el Salvador del mundo, con gran fe y amor, ha concluido el Papa.

El autorRedacción Omnes

España

Fútbol y daños colaterales: así tumba LaLiga la web de Omnes

Los bloqueos se activan en días y franjas horarias en que la probabilidad de retransmisiones ilegales es mayor, es decir, sábados y domingos y, sobre todo, cuando juegan los grandes equipos.

Redacción Omnes·21 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

Cada fin de semana —especialmente cuando juega el Real Madrid o el FC Barcelona— el acceso a nuestra página no está disponible en España a través de los principales proveedores de Internet. No es una casualidad ni únicamente un pico de tráfico: desde finales de 2024 se han venido activando técnicas para cortar las retransmisiones ilegales de partidos que, en la práctica, están provocando “daños colaterales” en miles de sitios legítimos. LaLiga, amparada en resoluciones judiciales dictadas por varios juzgados mercantiles, ha obtenido autorización para realizar bloqueos masivos. 

Los bloqueos se activan en días y franjas horarias en que la probabilidad de retransmisiones ilegales es mayor, es decir, sábados y domingos y, sobre todo, cuando juegan los grandes equipos. Cuando los equipos antipiratería identifican IPs que están pirateando partidos, ordenan a las operadoras que las bloqueen. Dado que muchas páginas (medios de comunicación, tiendas, servicios) usan las mismas CDNs o direcciones IP, los cortes se extienden y se perciben como “caídas” generalizadas.

Críticas

Organizaciones de internautas, asociaciones digitales y algunos medios han denunciado la práctica por su falta de proporcionalidad y por el riesgo para derechos como la libertad de información. Se han presentado quejas ante el Defensor del Pueblo y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha mostrado inquietudes sobre el impacto de estas medidas. Por su parte, LaLiga defiende que sus intervenciones están judicialmente avaladas y que buscan proteger el mercado audiovisual. 

Se ha creado una plataforma de páginas afectadas y todas las semanas hay decenas de noticias denunciando el asunto.

El debate de fondo

La discusión no es solo técnica: plantea preguntas sobre proporcionalidad, quién decide y con qué garantías cuándo una infraestructura global se puede cortar por motivos privados y judiciales, y sobre la necesidad de mecanismos que permitan atacar la piratería sin poner en riesgo servicios públicos, empresas y la libertad de información. 

Las asociaciones de internautas advierten del peligro de normalizar bloqueos masivos a petición de intereses privados; LaLiga, en cambio, reclama herramientas eficaces para defender derechos por los que se pagan cientos de millones.

Nota jocosa 

Ante este calvario de apagones dominicales, en Omnes hemos decidido que si LaLiga quiere jugar a ser el Gran Inquisidor de la red, nosotros iniciaremos nuestra propia reconquista digital. Hemos lanzado oficialmente un crowdfunding de proporciones bíblicas con un objetivo claro: lograr el milagro de la multiplicación de los euros para superar la cuenta de resultados de Tebas, adquirir la exclusiva de los derechos y cambiar el fútbol por un ayuno espiritual, donde la ‘Bota de Oro’ sea para el que peregrine con más fe por el desierto de los “Error 404” y los bloqueos de IP mientras espera a que le vuelva la conexión. 

Entre nuestras propuestas para restaurar el orden natural, planeamos sustituir el VAR por el Juicio Final (donde no habrá repeticiones, solo justicia divina), canjear las tarjetas rojas por actos de contrición obligatorios en el círculo central y, por supuesto, lanzar nuestra propia red de satélites bautizados como «Querubines de Banda Ancha». 

Si ellos persisten en convertir el domingo en un desierto de conexión, nosotros convertiremos su imperio en una humilde sacristía: porque no solo de fútbol vive el hombre, y menos cuando nos cortan la señal en plena liturgia informativa.

Evangelización

San Juan Pablo II y los medios de comunicación

A veinte años de la muerte de san Juan Pablo II, este artículo relee su magisterio sobre los medios de comunicación, entendidos como un servicio —una auténtica diaconía— a la verdad, al bien común y a la dignidad de la persona.

Alejandro Pardo·21 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 9 minutos

En su afán por estar presente en el mundo y llevar a cabo su misión de evangelizar a todos los pueblos, la Iglesia ha prestado una singular atención a los medios de comunicación, en especial a partir de mitad del siglo XX. Dentro de este vasto cuerpo magisterial, el pontificado de san Juan Pablo II fue especialmente prolijo e intenso, no solo en cuanto al número de textos o referencias, sino también en cuanto objeto de atención mediática, un fenómeno sin parangón hasta ese momento en la historia de la Iglesia. Así lo demuestran los encuentros regulares que mantuvo con profesionales de los medios de información y entretenimiento desde el inicio de su misión al frente de la Sede de Pedro y que perduraron hasta el final, como demuestra la convocatoria en Roma de los periodistas del mundo entero con motivo del jubileo del año 2000.

De igual modo, fue sorprendente su decisión de nombrar portavoz a un acreditado periodista y encargarle la profesionalización de la comunicación institucional del Vaticano. Por otro lado, destacan sus mensajes con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales y sus discursos a los miembros del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales. Todo este vasto corpus magisterial ha sido igualmente objeto de diversos estudios y compilaciones. En este artículo nos proponemos destacar las ideas más fundamentales

Un Papa mediático

A nadie escapa que san Juan Pablo II poseía unas cualidades excepcionales como “personaje mediático”, gracias a su bagaje teatral, su amplia cultura, su interés por los asuntos del mundo contemporáneo y su permanente atención –verdadera preocupación pastoral– a la gente de la calle (jóvenes, obreros, padres y madres de familia). Todo ello facilitó su “conexión” con los profesionales de los medios de comunicación, traducida en cercanía, respeto y admiración mutuos. Así lo expresa uno de ellos:

“Atleta y actor, el cuerpo es para él un medio de expresión y comunicación. Un instrumento valioso al servicio de la misión (…). Allí está uno de los secretos de Wojtyła como fenómeno mediático. Su carisma reside en la transparencia. Tiene un encanto personal que se expresa en su manera de mirar, de sonreír, de moverse. Una actitud tan cálida que seduce irremediablemente”. Incluso algunos de sus biógrafos menos favorables, como Berstein y Politi, reconocen que “Juan Pablo II fue el primer Papa en entender la era de la televisión, el primero en dominar el medio, en manejar un micrófono, el primer Papa que acostumbraba improvisar, que no temía actuar en público”.

Detrás de esta proximidad y cercanía, se esconde una convicción profunda sobre el papel que la Iglesia debe jugar en la sociedad contemporánea, donde los cristianos están llamados a ser protagonistas en la batalla por el alma del mundo que se juega sobre todo en los “nuevos areópagos”, entre los que destacan los medios de comunicación. Así lo señalaba específicamente este santo Papa: “El primer areópago del tiempo moderno es el mundo de la comunicación, que está unificando a la humanidad y transformándola –como suele decirse– en una ‘aldea global’.

Los medios de comunicación social han alcanzado tal importancia que para muchos son el principal instrumento informativo y formativo, de orientación e inspiración para los comportamientos individuales, familiares y sociales. Las nuevas generaciones, sobre todo, crecen en un mundo condicionado por estos medios. Quizá se ha descuidado un poco este areópago: generalmente se privilegian otros instrumentos para el anuncio evangélico y para la formación cristiana, mientras los medios de comunicación social se dejan a la iniciativa de individuos o de pequeños grupos, y entran en la programación pastoral sólo a nivel secundario”. Parece claro que san Juan Pablo II tenía una clara conciencia de este déficit y de la necesidad de solucionarlo desde un momento muy inicial de su etapa al frente de la Barca de Pedro. De ahí su iniciativa de profesionalizar la Sala Stampa y crear una nueva cultura de relación institucional con los medios de comunicación.

Dones de Dios

En consonancia con lo afirmado por la Iglesia en el último medio siglo, el Papa Wojtyła subraya el carácter positivo de los medios de comunicación, viéndolos como dones de Dios, que deben ser aprovechados para el bien: “Los medios de comunicación –afirma– son el billete de ingreso de todo hombre y toda mujer al mercado moderno, donde se expresan públicamente las propias opiniones, se realiza un intercambio de ideas, circulan las noticias y se transmiten y reciben informaciones de todo tipo. Por todos estos dones damos gracias a Dios…” La confirmación de esta realidad no responde únicamente al deseo de reafirmar el magisterio anterior; antes bien, es fruto de su propio convencimiento personal y de su experiencia pastoral.

Al mismo tiempo, en consonancia con el Magisterio, recalca la naturaleza instrumental de estos dones, que como tales pueden ser utilizados al servicio del hombre y de la sociedad o en contra de ellos. “La relación de la Iglesia con los medios de comunicación es compleja y requiere una reflexión constante –explica–.  Por un lado, la Iglesia ve a los medios de comunicación social un potencial sin fin, no sólo para la difusión de información, la creación y la comunicación del arte y la cultura, la recreación y la mejora del espíritu humano, sino también para el crecimiento y fortalecimiento del reino de Dios. Al mismo tiempo, es dolorosamente consciente del daño que se puede infligir en los individuos y en la sociedad por el mal uso de estos instrumentos”. En estas palabras se condensan los otros principales aspectos que desarrolla en su magisterio y que comentaremos a continuación.

Agentes de socialización y culturización

Resulta significativo que en uno de sus primeros mensajes con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones (1980) san Juan Pablo II hiciera referencia al poder de influencia de los medios de comunicación “en el proceso de socialización de los jóvenes, facilitando una visión del hombre, del mundo y de las relaciones con los demás que, a menudo, difiere profundamente de aquella que la familia trata de transmitir”.

Y ese mismo año, ante la UNESCO, afirma: “Dado que estos medios son los medios ‘sociales’ de la comunicación, no pueden ser medios de dominación sobre los otros, tanto por parte de los agentes del poder político, como de las potencias financieras que imponen su programa y su modelo. Deben llegar a ser el medio de expresión de esta sociedad que se sirve de ellos, y que les asegura también su existencia. Deben tener en cuenta las verdaderas necesidades de esta sociedad. (…) Deben tener en cuenta el bien del hombre, su dignidad. No pueden estar sometidos al criterio del interés, de lo sensacional o del éxito inmediato, sino que, teniendo en cuenta las exigencias de la ética, deben servir a la construcción de una vida ‘más humana’”.

En efecto, no solo “la comunicación genera cultura”, sino que “la cultura se transmite mediante la comunicación”, como también señala. Aquí se fundamenta la cuestión crucial que subyace en el caso de los medios de comunicación, y es su poder de influencia social y cultural; o, dicho en otros términos, su papel de agentes de socialización y culturización. “Se trata de un fenómeno de vastas proporciones continúa afirmando–, sostenido por poderosas campañas de los medios de comunicación social, que tienden a proponer estilos de vida, proyectos sociales y económicos y, en definitiva, una visión general de la realidad, que erosiona internamente organizaciones culturales distintas y civilizaciones nobilísimas. Por su destacado carácter científico y técnico, los modelos culturales de Occidente son fascinantes y atrayentes, pero muestran, por desgracia y siempre con mayor evidencia, un progresivo empobrecimiento humanístico, espiritual y moral”.

Así, los contenidos transmitidos por los medios de comunicación –sean informativos o de mero entretenimiento– nunca resultan inocuos. Reflejan una determinada visión antropológica y sociológica. El propio proceso comunicativo es base para la creación de cultura, de una manera de ver y entender lo que nos rodea, y muy particularmente, al hombre mismo. De este modo lo recalca este santo Papa:

“La persona humana y la comunidad humana son el fin y la medida del uso de los medios de comunicación social; la comunicación debería realizarse de personas a personas, con vistas al desarrollo integral de las mismas”. “Porque los mass-media siempre responden a una determinada concepción del hombre, tanto cuando se ocupan de la actualidad informativa, como cuando afrontan temas propiamente culturales o se emplean con fines de expresión artística o de entretenimiento; y se los evalúa según sea acertada y completa esta concepción”.

Indudablemente, este influyente poder conlleva una grave responsabilidad moral, como el mismo Papa Wojtyła subraya: “Sabemos que los medios de comunicación social ejercen gran influencia en la formación de las conciencias y, en consecuencia, en el ámbito de la moral. Por ello debemos primero prestar atención al hecho de que los medios de comunicación ayuden a la gente a formar sus conciencias y actitudes morales de una manera que no sólo respete la ley de Dios, sino que también defienda la naturaleza humana, portadora de una innata e inalienable dignidad que debe ser respetada en toda circunstancia”. “Así, pues, sobre los contenidos hay que apelar siempre al sentido de responsabilidad de los comunicadores y al sentido crítico de quienes reciben la comunicación”.

Servicio a la verdad y al bien común

De lo dicho hasta el momento se desprende el estrecho y necesario vínculo que existe entre comunicación y verdad y, por tanto, entre comunicación y bien común. Es éste un aspecto que san Juan Pablo II quiso subrayar desde el inicio de su pontificado: la comunicación como servicio a la verdad y al bien común. Ya en un encuentro con profesionales de los medios de comunicación en México (1979), muy pocos meses después de haber sido elegido Papa, los llamaba “buscadores de la verdad”, y les exhortaba: “Servid ante todo a la verdad, a lo que construye, a lo que mejora y dignifica al hombre”.

Y ese mismo año, ante profesionales del mundo de la comunicación en la ONU, les confiaba: “Vosotros sois auténticos servidores de la verdad; vosotros sois sus incansables transmisores, difusores, defensores. Sois transmisores entregados, que promovéis la unidad entre todas las naciones al hacer que todos los pueblos compartan la verdad. (…) Sed fieles a la verdad y a su transmisión, porque la verdad perdura; la verdad no desaparecerá. La verdad no pasará ni cambiará. Y yo os digo (…) que el servicio a la verdad, que el servicio a la humanidad mediante la verdad, es una de las cosas más valiosas de vuestros mejores años, de vuestros sutiles talentos y de vuestra más esforzada entrega. Como transmisores de la verdad, sois instrumentos de la comprensión entre la gente y de la paz entre las naciones”.

Buscadores, transmisores, difusores, defensores, servidores… Es difícil encontrar una retahíla mayor de calificativos para describir el deber de los profesionales de la comunicación para con la verdad. En este sentido, resulta igualmente relevante otra intervención del año 1982, ante representantes de los medios de comunicación en Madrid. En ella subrayaba: “He pronunciado una palabra bien pensada: servicio. Porque, en efecto, con vuestro trabajo servís y debéis servir la causa del hombre en su integridad: en su cuerpo, en su espíritu, en su necesidad de honesto esparcimiento, de alimento cultural y religioso, de correcto criterio moral para su vida individual y social”. Y con acentos fuertes, aseguraba: “La búsqueda de la verdad indeclinable exige un esfuerzo constante, exige situarse en el adecuado nivel de conocimiento y de selección crítica. No es fácil, lo sabemos bien. (…) Si es difícil una objetividad completa y total, no lo es la lucha por dar con la verdad, la decisión de proponer la verdad, la praxis de no manipular la verdad, la actitud de ser incorruptibles ante la verdad”.

Se trata, en el fondo, de una diaconía, tal y como el propio san Juan Pablo II explica en la encíclica Fides et Ratio: “Entre los diversos servicios que la Iglesia ha de ofrecer a la humanidad, hay uno del cual es responsable de un modo muy particular: la diaconía de la verdad”. Es esta una diaconía de la que también participan los medios de comunicación y el resto de agentes culturales. Así, llegar a afirmar: “si los medios de comunicación social son bien utilizados, constituyen una ayuda para llegar a conocer la verdad y liberarnos de la ignorancia, de los prejuicios, del aislamiento y de la violación de la dignidad humana, que se produce cuando los medios de comunicación son manipulados con el fin de controlar y limitar el pensamiento humano”.

Esta insistencia en la defensa de la verdad permanecerá inalterable hasta el final de su pontificado. No deja de ser revelador que se refiriera a ello de nuevo, en el Jubileo de los periodistas del año 2000: “En este gran viaje de la humanidad se manifiesta también la verdad de la persona humana, creada a imagen de Dios y destinada a la comunión eterna con él; y se manifiesta la verdad, que es el fundamento de toda ética y que estáis llamados a observar también en vuestra profesión (…): estáis llamados a consagrar vuestra profesionalidad al servicio del bien moral y espiritual de las personas y de la comunidad humana”.

Una profesión con trasfondo vocacional

A la vista de lo expuesto, es fácil entender la alta estima que san Juan Pablo II tenía por los profesionales de la comunicación. De ahí que calificara esa profesión como una “vocación tan actual y hermosa”, en beneficio de la “nobleza de la tarea” que llevan entre manos; “un servicio de incalculable trascendencia”, “una tarea en cierto sentido ‘sagrada’”. Por ello mismo, a ellos se refiere no solo como “servidores de la verdad” sino incluso como “dispensadores y administradores de un inmenso poder espiritual”. Y concluye: “No hay duda de que los mass-media son hoy una de las grandes fuerzas que modelan el mundo y que en este campo un creciente número de personas, bien dotadas y altamente preparadas, está llamado a encontrar el propio trabajo y la posibilidad de ejercer su propia vocación. La Iglesia piensa en ellos con afecto atento y respetuoso, y reza por ellos. Pocas profesiones requieren tanta energía, dedicación, integridad y responsabilidad como ésta y, además, al mismo tiempo, pocas son las profesiones que tengan tanta incidencia en los destinos de la humanidad”.

El mundo de los medios de comunicación ha experimentado una evolución exponencial en estas últimas décadas. Sin embargo, estas palabras pueden seguir inspirando a las nuevas generaciones de profesionales de este sector. Al fin y al cabo, la tecnología evoluciona, el mundo cambia, pero la naturaleza humana permanece.

El autorAlejandro Pardo

Sacerdote. Doctor en Comunicación Audiovisual y en Teología Moral. Profesor del Instituto Core Curriculum de la Universidad de Navarra.

A vueltas con la dignidad humana

"Pero no nos resignamos -muchos o pocos, no lo sé- a que se pierda o se deje de pensar en la concepción del hombre como imagen de Dios".

21 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

Escribió Fulton J. Sheen en 1948 en El comunismo y la conciencia occidental que está en juego la conciencia del mundo occidental, “ya que este ha perdido el concepto del hombre como ser hecho a la imagen y semejanza de Dios y lo ha reducido a una parte integrante del universo, a un animal económico o a una bolsa fisiológica llena de libido psicológica”. 

Y añadió: “Cuando el hombre se materializó y atomizó en el pensamiento occidental, fue simplemente natural la aparición de un totalitarismo que reuniera los fragmentos en un nuevo conjunto y sustituyera al hombre individual, aislado de todas las responsabilidades sociales, por el colectivo”.

No parece que haya cambiado el panorama 77 años después. Pero no nos resignamos -muchos o pocos, no lo sé- a que se pierda o se deje de pensar en la concepción del hombre como imagen de Dios. En efecto, la degradación ontológica del ser humano conduce al colectivismo, porque en masa parece que las cosas y las personas tienen una mayor consistencia. Por eso la estadística es la ciencia reina, y la evaluación cuantitativa señorea sobre la cualitativa.

No nos resignamos a ser subsumidos por ese colectivismo ni a ser considerados máquinas, cucarachas, chimpancés mal terminados o motas de polvo. Con el humanismo renacentista, síntesis lograda de judeocristianismo y grecolatinidad, sostenemos que somos linaje divino, imagen de Dios e incluso imagen de Cristo. Y no lo decimos por eurocéntricos o vanidosos, sino porque buscamos la verdad sobre el hombre.

La llamada inteligencia artificial renueva este debate, pues nos recuerda que más inteligente es el hombre que la ha creado, y que el propio hombre no es solo computacional: es inteligente, racional, libre, sensible, pasional… y capaz de Dios, un ser en busca de sentido, un homo sapiens antes que un homo habilis.

Desde el humanismo revisamos una cultura volcada en el hacer, servil de la técnica y dominada por un Estado omnipresente, burocrático, fabricador de emociones colectivas (remedo a Simone Weil) y pontífice de religiones de sustitución tales como el ecologismo o el feminismo. La cuestión es salir de la caverna mediática: reduccionista, fragmentaria y mediata e instalarse en la cultura del libro y no en la del tweet.

Ecología y feminismo han de integrarse en una antropología unitaria, no fragmentaria, que no absolutice ni mesianize fragmentos. Naturaleza y hombre; varón y mujer. Una visión integral, humanista, que no se postra ante la calculadora y el tubo de ensayo: que confía en una razón especulativa y poética, no geométrica. Un espíritu de fineza pascaliano. 

Humanismo. Estado para el hombre (no al revés). Técnica para el hombre (y no al revés).


Antonio Barnés acaba de publicar Imagen de Dios, un diálogo sobre la dignidad humana.

Imagen de Dios. Diálogo sobre la dignidad del hombre.

Autor: Antonio Barnés
Editorial: Ideas y Libros
Año: 2025
Vaticano

León XIV convoca su primer Consistorio extraordinario

La Santa Sede ha anunciado este primer Consistorio extraordinario del pontificado del Papa León XIV, que se celebrará los días 7 y 8 de enero de 2026.

Maria José Atienza·20 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: < 1 minuto

El primer Consistorio extraordinario presidido por León XIV ya tiene fecha. Será los próximos días 7 y 8 de enero y, según ha manifestado la Santa Sede en el escueto comunicado en el que ha anunciado este encuentro, la reunión “estará caracterizada por momentos de comunión y fraternidad, así como por tiempos dedicados a la reflexión, el intercambio y la oración”.

En la actualidad son 245 los cardenales de todo el mundo que conforman el colegio cardenalicio. Los convocados vivirán unos momentos de “discernimiento común” y ofrecerán “apoyo y consejo al Santo Padre en el ejercicio de su alta y grave responsabilidad en el gobierno de la Iglesia universal”.

El último Consistorio extraordinario del Papa Francisco fue el 29 y 30 de agosto de 2022, donde convocó a todos los cardenales para discutir y presentar la reforma de la Curia Romana con la nueva Constitución Apostólica, Praedicate Evangelium. Aunque hubo consistorios ordinarios y la creación de nuevos cardenales después, esa reunión de 2022

Cultura

La creación invisible, Asiel Timor Dei, Arcángel arcabucero

La escuela cuzqueña rompió con las convenciones tradicionales al mostrar un arcángel portando un arcabuz. Los ángeles son mensajeros de Dios y protectores en el plan divino de salvación. A través de la figura del arcángel arcabucero, se subraya su papel como guerrero espiritual que defiende a los fieles.

Eva Sierra y Antonio de la Torre·20 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 6 minutos

COMENTARIO ARTÍSTICO

Los ángeles fueron creados por Dios antes que el hombre. Son espíritus sin apariencia corporal, lo que no ha impedido su representación en el arte cristiano durante siglos. Esta pintura, realizada en el siglo XVII por un pintor boliviano anónimo (círculo del Maestro de Calamarca), ciertamente no encaja en la idea tradicional que tenemos de ellos: el título revela el nombre del ángel, que aparece inscrito en la esquina superior izquierda: Asiel Timor Dei, un nombre poco familiar para nosotros si lo comparamos por ejemplo con los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Este ángel en particular aparece solo, ocupando todo el plano pictórico; las piernas proyectan su sombra contra un fondo neutro, que contribuye a crear una perspectiva simple, dividiendo sutilmente el espacio detrás del mismo. El ropaje es de época, muy sofisticado, inspirado en los de los nobles y aristócratas criollos y andinos, con unas protuberantes mangas, y una lujosa casaca decorada con encaje. El ángel no tiene alas, pero tiene plumas prominentes colgando del sombrero y está representado en el acto de apuntar con un arcabuz. La paleta empleada es bastante limitada, basada en colores primarios con pocas variaciones tonales, aunque hay un interés en los detalles y el uso de oro para enfatizar la importancia del personaje.

Una representación celestial, militar y aristocrática

Al observar la pintura sin ningún conocimiento de su contexto, sería fácil pensar que estamos contemplando una figura de época de alguien de noble cuna, tal vez un rico terrateniente o un soldado. Nada, excepto la inscripción con el nombre (para aquellos espectadores versados en latín y en la Biblia), indica que estamos viendo a un ángel.

El teólogo cristiano Pseudo Dionisio escribió “De Coelesti Hierarchia” sobre la angelología y las jerarquías de los ángeles, lo cual influyó en los teólogos medievales. Dividió a los ángeles en tres jerarquías, cada una de las cuales contiene tres órdenes basadas en su proximidad a Dios. “La Asunción de la Virgen” de Botticini (1475-76) en la National Gallery de Londres muestra un gran número. El tema era bien conocido en América del Sur; en el antiguo Virreinato del Perú, artistas locales como Diego Quispe Tito y Basilio de Santa Cruz, o los bolivianos Melchor Pérez Holguín y Leonardo Flores pintaron series de ángeles militares portando diferentes tipos de armas: eran encargos personalizados para lugares distantes. Nuestra pintura es un óleo sobre lienzo, lo que hace que la obra sea fácilmente plegable, ligera y lista para ser enviada a clientes en ubicaciones lejanas, aunque algunas estan hechas en madera o cobre.

Entre estos ángeles soldados se encuentran San Miguel con una lanza, con quien estamos más familiarizados, Alamiel Dei con una trompeta y una corona, y los ángeles Zabriel, Hadriel, Leitiel o Laeiel portando arcabuces en diferentes posiciones, entre muchos otros. Los ángeles aparecen manejando todo tipo de armamento de la época, pero no están representados en batalla. Su tamano varia entre 120 cm y 2 metros de altura.

Angeles arcabuceros

 Todas estas características otorgan a las pinturas un estilo único y un aspecto original. El uso prolífico del arcabuz y las características distintivas de estas pinturas explican el nombre de “Ángeles Arcabuceros”.

Este tipo de ángeles podría tener una conexión con los antiguos guerreros alados del panteón prehispánico. También pudieron haber sido inspirados por grabados holandeses y españoles de la época y por la extendida devoción a los ángeles custodios. Esto demuestra que el arte occidental era conocido en estas tierras, pero los artistas locales eligieron mezclarlo con sus propias representaciones inspiradas en el arte indígena que era más familiar para ellos. Esta es una de las grandes características del arte: la capacidad de adaptar modelos bien establecidos a nuevos contextos y a la mentalidad de diferentes pueblos, transmitiendo mensajes similares de una forma visual diferente. Estas representaciones tuvieron una gran difusión porque se asemejaban a los gustos regionales.

COMENTARIO CATEQUÉTICO

La figura angélica tan espléndidamente vestida y armada que contemplamos en este lienzo nos está expresando la permanente creencia de la Iglesia en la existencia de los ángeles y en su misión. En efecto, en el Credo se profesa la fe en el Creador de la tierra y de lo visible (tan bien representado en el tríptico del Bosco que conocemos ya) y a la vez del cielo y de lo invisible. Ambas creaciones, aun dando diverso fruto, son simultáneas, pero normalmente se explica en la teología primero la creación celeste, o invisible, o espiritual, o angélica (que de todas estas formas se puede denominar), y después la terrena (o visible, o corporal). La razón es la excelencia que se ha atribuido en la Tradición Cristiana a lo espiritual sobre lo sensible, como por ejemplo expresa santo Tomás de Aquino en la cuestión 50 de la primera parte de la Summa Theologiae.

Una figura trascendente salvadora

Sin embargo, en el ámbito de la expresión catequética de la fe, en el que nos movemos en esta serie dedicada al Arte Cristiano, suele ser más pedagógico comenzar con la creación visible, que es la que a través de los sentidos tenemos como primera experiencia, y después la invisible. Explicado este segundo lugar que ocupa en esta serie el fascinante lienzo de Asiel, podemos comenzar su explicación considerando el fondo oscuro que lo destaca. Además de un sugerente recurso pictórico expresa que los ángeles se mueven en una esfera invisible, más próxima a la trascendente presencia de Dios que lo que la esfera humana puede alcanzar con sus meras fuerzas naturales. La oscuridad evoca, como en el tríptico de El Bosco, ese mundo que supera la representación humana, al igual que los fondos florales y luminosos que aparecen en otros lienzos de arcángeles, nos recuerdan su cercanía al mundo visible.

En efecto, las criaturas espirituales, creadas, como las visibles, por la Palabra de Dios, están al servicio del plan salvador con el que Dios, en Cristo, ha redimido la creación entera. Como recuerda san Pablo (Col 1,16), también lo invisible ha sido creado para Cristo, y entran por tanto en su obra salvadora como servidores pertenecientes al mundo invisible destinados al bien del mundo material. Esta relación de los ángeles con la creación material, especialmente con el ser humano, espiritual y corporal a la vez, se concreta en su misión de mensajeros y de protectores.

En la Sagrada Escritura encontramos numerosos ejemplos de la primera misión, como las frecuentísimas apariciones del Ángel del Señor en el Antiguo Testamento o la presencia de los ángeles como primeros heraldos de la Resurrección en el Nuevo Testamento. La misión de protección, que también aparece en numerosos pasajes de ambos testamentos, se expresa en este lienzo con la original figura del soldado. Un soldado, por cierto, que no está en las bajas graduaciones del ejército, sino que, como muestra su sofisticada indumentaria, tan lujosa como la de los grandes nobles coloniales, pertenece al excelente cuerpo del ejército invisible. Recuerda una de las apariciones del Ángel del Señor a Josué (Jos 5,13-14): “Josué alzó los ojos y vio a un hombre en pie frente a él, con la espada desenvainada en la mano. Josué se adelantó hacia él y le preguntó: ¿Eres de los nuestros o del enemigo? Contestó aquel: No, soy el general del ejército del Señor y acabo de llegar. Josué cayó rostro en tierra, adorándolo”.

Protectores contra el maligno

En la tradición judía, heredada por los primeros cristianos, los ángeles protegen al pueblo de Dios como poderosos y nobles guerreros, tal y como podemos comprobar en esta cita del Antiguo Testamento, y también en los escritos de Qumrán, los escritos apócrifos del judaísmo o el mismo libro del Apocalipsis. El mismo san Pablo nos recuerda que necesitamos una fuerza y un equipamiento militar muy especial, “porque nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos del aire. Por eso, tomad las armas de Dios para poder resistir” (Ef 6,12-13).

Este arcángel arcabucero transmite con sobrada contundencia lo bien protegidos que estamos por el mundo invisible contra las agresiones que encontramos en la vida misma y, especialmente, las sufridas a causa de la creación espiritual maligna, contraria a Dios (los demonios). Pero este Arcángel no solo porta un arma poderosa, sino también un misterioso nombre: Asiel, que significa temor de Dios. Que el nombre del Arcángel expresa su misión, es conocido gracias a la popularidad de los tres Arcángeles mayores: san Miguel (Quién como Dios), san Gabriel (Mensajero de Dios) y san Rafael (Medicina de Dios). El nombre y misión de este arcángel, sin embargo, no tienen una procedencia fácil de localizar.

Esto se debe, de nuevo, a préstamos que la tradición cristiana tomó de la judía desde sus orígenes. En el judaísmo, las especulaciones sobre los nombres de los ángeles y sobre sus misiones, alcanzaron un desarrollo amplísimo. Se percibía la necesidad, ante la presión de la presencia maligna en el mundo, de conocer quiénes eran los protectores de los fieles, y cuál era la atribución de cada uno. Conocer el nombre del arcángel, servía para invocarle con la seguridad de ser atendido. Saber la misión que tiene, era garantía de acudir al intercesor correcto en cada ocasión. Por otro lado, conocer el nombre de un demonio daba la capacidad de conjurarle y neutralizar su poder maligno, mientras que era de gran utilidad saber qué demonio estaba detrás de cada mal sufrido para poder identificar al enemigo.

De las largas listas de denominaciones angélicas del judaísmo, la tradición cristiana tomó muchos nombres de forma algo caótica, de forma que el repertorio de ángeles a pintar presenta una variedad tan amplia como desordenada, a excepción de los tres Arcángeles ya conocidos. La presencia del nombre angélico y su significado en este lienzo, en resumen, nos recuerda cómo desde tiempo inmemorial la tradición cristiana, también la presente en Hispanoamérica, ha reconocido a los ángeles como los poderosos servidores invisibles de Cristo, que además de portar mensajes divinos a los fieles, les protegen con la excelencia de su poder espiritual que su nombre expresa.

Obra

Nombre de la obra: Asiel Timor Dei, Arcángel arcabucero
Autor: Maestro de Calamarca
Siglo: XVII
Material: Óleo sobre lienzo
Tamaño: 160x110cm
El autorEva Sierra y Antonio de la Torre

Historiadora del arte y doctor en Teología

Pobreza y Navidad

El pobre, para mí, suele ser una figura demasiado abstracta, y me pregunto si no entiendo bien a los Papas o si simplemente me falta corazón.

20 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

En su primera encíclica, el Papa León XIV nos habla de los pobres y de la predilección que Dios tiene por quienes más sufren. A lo largo de su pontificado, Francisco también insistió en este tema: en el cariño de Cristo hacia ellos.

Ahora, preparando la Navidad y buscando una buena carnicería donde comprar un buen pavo, pienso en todo esto y me cuesta comprenderlo del todo. El pobre, para mí, suele ser una figura demasiado abstracta, y me pregunto si no entiendo bien a los Papas o si simplemente me falta corazón. Me enredo pensando en cómo cumplir con mis obligaciones familiares y, a la vez, ocuparme de los más necesitados, como hicieron tantos santos.

Sé que Cristo se hizo el más pobre de los pobres y que sigue siendo el más dependiente de todos: un simple trozo de pan en una pequeña cajita. Pero ¿qué puedo hacer yo por los pobres si estoy rodeada de miles de urgencias familiares y de seres queridos que también requieren atención? Después de darle mil vueltas, he llegado a una conclusión con la que, creo, el Papa estaría de acuerdo.

Cada vez que se publica un texto del Papa, no puedo evitar tomármelo muy en serio. Al leer Dilexit te y meditar sobre la predilección de Cristo por los más pobres, me pregunto: ¿y mi propia predilección?, ¿hacia qué se inclina mi corazón?

El pobre y el enfermo son protagonistas en el Evangelio. ¿Qué hay en ellos que merezca esta predilección divina? Hay pura necesidad. Y esa predilección me enseña algo decisivo: vida y dependencia son equivalentes, son la misma realidad. La vida no comienza cuando la dependencia se resuelve. La vida no comienza cuando el enfermo se cura, cuando el bebé se hace mayor y autónomo, cuando los problemas del trabajo desaparecen, cuando consigo un nuevo y mejor empleo, cuando encuentro a una buena novia, cuando consigo tener un primer hijo o uno más, cuando consigo comprarme una casa… 

Muchas veces vivo pensando de esa manera: esperando la situación perfecta, en lugar de vivir con predilección la situación que me toca.

Vida es justamente eso: la molestia interminable de cambiar pañales, acompañar cada paso del crecimiento de mis hijos, cuidar a mis enfermos, pasar noches en vela por la tos y la fiebre de mis pequeños, llevar a diario a mi hijo pequeño a sus terapias. Vida es escuchar a mi marido cuando me habla de su trabajo o de aquello que le preocupa. A veces es más intenso y otras veces más ligero, pero sigue siendo la misma vida.

Cuando llega el paro, la enfermedad, el dolor o las dificultades, la vida se vuelve más vida, más intensa. Y cuando todo fluye —los niños están sanos, el colegio va bien, el trabajo se sostiene, la comida está hecha y no hay rabietas— decimos que hemos tenido un buen día. Y es cierto: en esos días la vida pesa menos. Pero ambas formas son vida. Nunca perfecta, pero siempre vivida con predilección.

Vivir todo esto con predilección —como Cristo ama a los pobres— es lo que me enseña el Papa en esta encíclica.

Desde una mirada moderna, todo esto parece absurdo. En La era del vacío, Lipovetsky describe cómo viven y se relacionan los ciudadanos de las sociedades contemporáneas: un individualismo que se ha infiltrado en nuestra forma más básica de vincularnos, incluso con quienes más queremos. Sin quererlo, convivimos como individuos que sienten que su deber es mejorar su situación personal todo lo posible. En ese marco mental, la dependencia aparece como una amenaza a una buena vida.

Pero, desde la mirada de Cristo, esa lógica no se sostiene. Y la Navidad lo hace evidente. El enfermo y el pobre representan formas extremas de dependencia, y ahora, en Navidad, también lo hace el mismo Dios, que vivirá así hasta el final.

La cuestión para mí, al leer esta encíclica y comprender el lugar privilegiado de los pobres en el corazón de Cristo, no es sentir culpa por vivir bien ni romantizar la pobreza. Es entender que, cuando el Papa habla de pobreza, habla de algo de algo más que de un grupo social; habla de los vínculos del corazón. Y esta propuesta – la de vivir con predilección lo que nos toca – nos saca del individualismo que nos atrapa a todos: ese que nos hace vivir deseando otra vida distinta de la que ya tenemos.

El autorAlmudena Rivadulla Durán

Casada, madre de tres hijos y Doctora en Filosofía

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Cine

20 películas (y alguna serie) para ver en Navidad

Llega la Navidad, y las películas navideñas, o de tono y ambiente navideño, no pasan de moda. Se citan aquí unas cuantas, 20, unas familiares, de animación o no, y alguna para adultos o adolescentes. Cada uno tiene sus favoritas. Éstas u otras.  

Francisco Otamendi·20 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

Tienen ante ustedes unas cuantas películas que suelen verse más en Navidad. Ni son todas las que están, ni están todas las que son. Pero recuerdan y dan pistas. Ahí van. 

1. It’s a Wonderful Life (¡Qué bello es vivir!). Clásico navideño de Frank Capra sobre un buen hombre al borde de la ruina, sobre la esperanza y lo valioso de la vida. 

2. Miracle on 34th Street (Milagro en la Calle 34). Historia entrañable en torno a la fe, bondad y espíritu navideño.

3. A Christmas Story. Comedia familiar clásica con humor tierno sobre una Navidad de los años 40.

4. Home Alone, Solo en casa (1 y 2). Comedia icónica navideña con muchas risas y travesuras, en especial del niño protagonista.

Imagen tomada durante un pase de El Rey de Reyes en el Hospital del Niño Jesús a primeros de diciembre en Madrid (@A Contracorriente Films).

5. El Rey de Reyes, película de animación de éxito en Estados Unidos, también en España. En la víspera de Navidad, Charles Dickens cuenta a su hijo la historia más grande jamás contada.

6. Mickey ‘s Christmas Carol. Adaptación animada corta del clásico de Dickens con personajes de Disney.

7. The Muppet Christmas Carol. Adaptación divertida del cuento de Dickens con los Muppets, ideal para todas las edades.

8. Harry Potter and the Sorcerer ‘s Stone (Harry Potter y la piedra filosofal). Aunque no es una película navideña, muchos la consideran temática de invierno/navidad por sus escenas en Hogwarts con nieve y ambiente mágico. No todas las películas de Harry Potter son “películas navideñas”, pero la primera tiene escenas icónicas para la temporada.

9. Star Wars. La saga de La guerra de las galaxias abarca la eterna lucha entre el bien y el mal. El bien: la luz, el sacrificio, la compasión, la esperanza, la fidelidad. El mal: el poder, el miedo, el orgullo, la violencia, la corrupción. Emparentada con relatos bíblicos, mitos clásicos, etc. 

El Señor de los Anillos (10) y Las Crónicas de Narnia (11), como la anterior, suelen recomendarse en Navidad, en la misma línea moral y épica que Star Wars, cada una con su propio tono. 

12. The Polar Express (El Expreso Polar). Aventura familiar mágica durante la Navidad.

13. Elf (El Duende). Comedia navideña muy querida por su humor y corazón. 

14. ‘La vida es bella’ (1998). Oscarizada fábula cómica agridulce en la que un librero (Roberto Benigni) usa su imaginación para convencer a su pequeño hijo de que su existencia en un campo de concentración nazi es solo un concurso y que ganarán el gran premio.

15. Jesús de Nazaret, de Franco Zeffirelli. Recoge el Nacimiento del Señor en Belén, narra con detalle la Anunciación, el viaje a Belén para el censo, y el nacimiento de Jesús en el pesebre, siguiendo los relatos de los Evangelios de Lucas y Mateo

16. Love Actually. –Romántica con historias entrelazadas. Película para adultos, no para niños, señalan las críticas. Una alternativa puede ser Serendipity (17) por ejemplo. O las casi clásicas Sentido y sensibilidad (18)u Orgullo y Prejuicio (19), que no son infantiles.

 20. Los domingos. De gran actualidad. Una joven idealista y brillante de 17 años, ha de decidir qué carrera universitaria estudiará. O, al menos, eso espera su familia que haga. Sin embargo, la chica se siente cada vez más cerca de Dios, reza y se plantea su vocación religiosa.

Como es obvio, faltan numerosas películas para los amantes de la historia o de otros géneros. Por ejemplo, podemos citar De dioses y hombres, sobre los ocho monjes cistercienses que vivían en el Magreb en armonía con sus hermanos musulmanes, hasta que llegó una ola de violencia… O las oscarizadas Mary Poppins y Sonrisas y Lágrimas, la emotiva Up y la serie de Tadeo Jones, de animación, y tantas otras. 

Series y especiales

Algunas series y especiales para Navidad son ‘Christmas with The Chosen:  The messengers’, un especial de la popular serie The Chosen que narra el nacimiento de Cristo desde la perspectiva de María y José. Y también La Natividad (BBC): una miniserie de cuatro episodios sobre la historia de la fe de María y José, y una serie bíblica animada de 9 capítulos de la productora Amen Kids.

Por otra parte, estos días se prestan a ver con más calma capítulos de la serie The Chosen. Pueden consultar amplia información en acontra+, Movistar+ y Amazon Prime Video España.

Resurrección, en 2027

Puede recordarse que está en proyecto para estreno en 2027 la película de Mel Gibson ‘La Pasión de Cristo: Resurrección, 2027’, de la que se han confirmado algunos detalles. Tendrá dos partes, y el actor finlandés Jaakko Ohtonen interpretará a Jesús para ofrecer una visión renovada del personaje, ha informado Gibson.

El autorFrancisco Otamendi

Mundo

Kristina Zamarytė-Sakavičienė, madre de 6 hijos y ministra de Justicia de Lituania

Kristina Zamarytė-Sakavičienė sitúa los valores familiares en el corazón de la política pública. Su nombramiento es elogiado por líderes católicos, pero genera controversia al desafiar el individualismo cultural con su defensa de la maternidad como “la mejor escuela de vida”.

Bryan Lawrence Gonsalves·20 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 5 minutos

Cuando Kristina Zamaryte-Sakaviciene dio a luz a su quinto hijo, la enfermera que pesaba al recién nacido le preguntó cuántos niños tenía. “Cinco”, respondió Kristina, sonriendo. La enfermera frunció el ceño, “bueno, espero que no vuelva por aquí entonces”, dijo. Sin embargo, Kristina volvió para dar a luz a su sexto hijo. Para Zamaryte-Sakaviciene, ese momento se convirtió en un tranquilo acto de desafío, un símbolo de alegría al abrazar la vida familiar, en medio de una cultura moderna, que con demasiada frecuencia, recibe a las familias numerosas si no con sorpresa, con abierto escepticismo.

Hoy, esta madre de seis hijos ha asumido uno de los cargos legales más visibles de su país: Viceministra de Justicia de Lituania. Su nombramiento ha suscitado elogios tanto de líderes cívicos como de la comunidad católica, por su clara brújula moral y su compromiso de situar los valores familiares en el centro de la política pública.

Fe en la vida pública

Zamaryte-Sakaviciene se unió al Ministerio de Justicia a principios de octubre de 2025, trabajando bajo la ministra Rita Tamašuniene. Su cartera es amplia: derecho civil, procesal y administrativo, mediación y política forense, y el desarrollo del sistema legal nacional de Lituania.

Aceptó la oferta de servir, dice, con “serena alegría”, reconociéndolo como “un hito profesional y una vocación personal”. Aunque nunca buscó un alto cargo, su motivación de toda la vida ha sido “contribuir eficazmente al bien común y a la protección de los derechos humanos fundamentales”.

Abogada y eticista de formación, comenzó su carrera en 2006, como asesora del Comité de Asuntos de Salud del parlamento lituano y, más tarde, se convirtió en inspectora de buenas prácticas clínicas en el Servicio Estatal de Control de Medicamentos. Posteriormente, pasó a dirigir el Instituto de Ética y Derecho Biomédico y fue directora del Instituto de la Sociedad Libre, un grupo de defensa que promueve valores arraigados en la doctrina social católica.

Para Zamaryte-Sakaviciene, la ley y la fe no son fuerzas opuestas, sino caminos complementarios hacia la verdad. “La justicia no está ligada a ninguna fe; su contenido y obligaciones no dependen de las creencias religiosas”, afirma. “Los derechos humanos en su esencia no son otra cosa que demandas de justicia, que a una persona se le dé lo que se le debe de acuerdo con su naturaleza humana”.

Elogios y controversia

Su ascenso al liderazgo nacional no ha pasado desapercibido. El cardenal Sigitas Tamkevicius, ex prisionero político bajo el régimen soviético, elogió su “clara postura cristiana sobre la vida, la familia y la sexualidad”, y la calificó como “un ejemplo inspirador para los católicos seculares y todas las personas de buena voluntad de que no necesitamos ser observadores pasivos de lo que está sucediendo en la Lituania de hoy, sino defender claramente los valores eternos”.

El arzobispo Kestutis Kevalas, de Kaunas, también defendió su nombramiento, afirmando que, en una democracia, nadie debe ser “humillado o declarado no apto para el servicio público simplemente por su posición moral o religiosa”. La discriminación contra los creyentes, advirtió, debilita el tejido mismo de la democracia.

Sin embargo, su cosmovisión, particularmente su abierta defensa de la vida y la familia, la sitúa en desacuerdo con una cultura cada vez más definida por el individualismo. En los foros públicos, a menudo desafía las suposiciones sobre el feminismo moderno y lo que significa ser una mujer empoderada.

“El feminismo prometió empoderamiento y liberación a las mujeres”, dice, “pero llevó a muchas a buscar la felicidad por caminos equivocados”. El énfasis moderno en el carrerismo y el estatus, argumenta, ha “sutilmente  ha menospreciado la maternidad y disminuido el sentido de la verdadera feminidad”.

Para Zamaryte-Sakaviciene, esta distorsión ha creado una carga emocional en las mujeres. “Muchas se sienten culpables si pausan sus carreras después de tener un bebé e igualmente culpables si esperan demasiado para ser madres”, observa. Ella cree que restaurar el respeto por la maternidad significa reconocer su valor irremplazable, alimentando la vida dentro de la familia y en la sociedad en general.

Una visión centrada en el niño

En el centro de su filosofía se encuentra lo que ella llama una visión de justicia centrada en el niño. “Evalúo las decisiones tomadas por el Estado de acuerdo con el principio de que el interés del niño es lo primero”, explica, especialmente en los debates sobre política familiar, reproducción asistida y aborto.

Insiste en que la vida comienza en la concepción, en que “los niños nunca deben ser tratados como objetos del deseo o conveniencia de los adultos”. Con respecto a la fecundación in vitro, le preocupa una cultura que “espera que los niños se adapten a las decisiones de los adultos”. La creciente manipulación de embriones, dice, “está impulsada por cambios culturales que elevan la conveniencia, los deseos y los intereses de los adultos por encima del derecho de un niño concebido a nacer y a vivir”.

Su posición, insiste, no se trata de religión, sino de justicia: “Los embriones humanos no deben ser tratados como un objeto”, explica. “Los gobiernos deben apreciar a la familia natural, no por mandatos religiosos sino por respeto a la ley natural”.

La maternidad como escuela de vida

Omnes habló con Virginija Krasauskiene, una maestra de Panevežys, que comprende de primera mano esta tensión cultural. Despedida de su trabajo después de dar a luz a su tercera hija, afirmó que, en Lituania, empleados como ella “son vistos como innecesarios e inconvenientes”, y que las familias numerosas, a menudo, son consideradas “sin educación y fanáticas”. Su historia subraya la necesidad de una mayor aceptación social de las familias con muchos hijos.

Cuando se le pregunta cómo el ser madre de seis hijos moldea su trabajo, responde sin dudar: “La maternidad es, sin duda, la mejor escuela de vida”.

La maternidad, dijo, ha revelado tanto sus fortalezas como sus debilidades y le ha enseñado “a crecer verdaderamente en virtud”. Hablando con tranquila seguridad, añadió: “Las madres no necesitan buscar el sentido de la vida, crece en sus brazos todos los días”.

Esa, cree, es una verdad que la cultura moderna olvida en su búsqueda incesante de satisfacción a través del éxito profesional o el logro social. “Ningún invento, ley o descubrimiento se compara con la maravilla de nutrir una nueva vida humana, una persona con una vida infinita propia”, reflexiona. “Después de todo, ¿no es por la gente por lo que, en última instancia, existen todos los negocios, la ciencia y la política?”.

Servir a la verdad en una era secular

Zamaryte-Sakaviciene se apresura a reconocer el papel de su marido, un abogado en ejercicio, en el sostenimiento de su numerosa familia. “Tengo un marido maravilloso, un súper-papá”, dice. “Nos cuidamos el uno al otro y a nuestros hijos juntos”. Su compromiso compartido, explica, le permite continuar su trabajo cívico y político mientras él continúa su carrera legal. Una prueba de que la armonía entre la vocación y la familia es posible cuando se construye sobre el respeto mutuo y el propósito compartido.

Navegar por la política como mujer de fe puede ser un desafío, pero Zamaryte-Sakaviciene cree que la verdad moral no necesita ser impuesta para ser efectiva. “La verdad se defenderá a sí misma”, dice. “Solo tienes que ser su portador”.

A los jóvenes católicos que aspiran al servicio público les ofrece un consejo sencillo: “No tengáis miedo de aferraros a vuestras convicciones morales, incluso a costa de vuestra carrera. Incluso si cierra una puerta, se abrirán caminos nuevos e inesperados. La vida se vuelve más simple cuando uno no oculta sus creencias”.

Las raíces de la convicción

Zamaryte-Sakaviciene atribuye a sus padres el haberle inculcado el amor por el aprendizaje y la independencia moral. “Mi padre me introdujo en los misterios de la ciencia; mi madre me mostró los tesoros de la historia, el arte y la literatura”, recuerda. De ellos heredó la curiosidad, la confianza y el coraje para pensar libremente. “Es una corriente de amor, significado y aventura que fluye de generación en generación”, dice, un legado que ahora busca transmitir a sus propios hijos.

Mientras comienza su mandato en el Ministerio de Justicia, sigue convencida de que la renovación moral de Europa depende de redescubrir la dignidad humana como algo descubierto, no meramente concedido por el Estado. “Construir una sociedad justa requiere un esfuerzo constante”, subraya, “tanto del Estado como de sus ciudadanos, para garantizar que todos reciban lo que les corresponde”.

En un panorama político donde la fe puede parecer una desventaja, Zamaryte-Sakaviciene se erige como un recordatorio de que la convicción y la compasión pueden coexistir y que el corazón de una madre puede ayudar a guiar las leyes de una nación. “La verdad nos hace libres”, afirma directamente. “Nuestra tarea es solo reconocerla y servirla fielmente”

El autorBryan Lawrence Gonsalves

Fundador de “Catholicism Coffee”

Cultura

¿Sabías que Eva es santa? ¿Y has oído hablar de la enigmática sombra de Lilith?

Según la tradición judía, Lilith fue la primera esposa de Adán, creada antes que Eva, y expulsada del paraíso al negarse a obedecer a su marido. En la iconografía cristiana, esta figura se asocia con la serpiente de rostro femenino para representar una tentación basada en la soberbia y el rechazo al orden divino.

Javier García Herrería·19 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 5 minutos

Este 19 de diciembre, la Iglesia católica conmemora a santa Eva, la primera mujer según el Génesis. Para muchos fieles, el dato resulta sorprendente: Eva, asociada habitualmente al relato del pecado original, es venerada como santa. 

La tradición cristiana la contempla a la luz de la redención: Eva no queda definida por la caída, sino por el designio salvífico de Dios, culminado en Cristo, el nuevo Adán. Su memoria aparece en martirologios antiguos y en tradiciones litúrgicas orientales y occidentales desde los primeros siglos del cristianismo.

En torno a la figura de Eva se ha desarrollado, fuera del canon bíblico y al margen de la doctrina católica, una tradición paralela que ha ejercido una notable influencia cultural y artística: la de Lilith

Orígenes de Lilith

Sus raíces se encuentran en mitos del antiguo Oriente Próximo (Mesopotamia) y en interpretaciones judías posteriores que intentaron armonizar los dos relatos de la creación del Génesis. Esta tradición tomó forma especialmente en textos medievales, donde Lilith es presentada como una primera mujer, creada antes que Eva y separada de Adán tras negarse a someterse a él. 

Con el paso del tiempo, su figura fue asociada a lo demoníaco, pero también a la rebeldía y la autonomía femenina, lo que explica su persistencia en la literatura, el arte y el pensamiento simbólico.

Conviene subrayar, no obstante, que esta interpretación no forma parte de la tradición, el magisterio ni la teología de la Iglesia católica, y por tanto no constituye en modo alguno materia de fe. La doctrina católica reconoce únicamente el relato bíblico de la creación de Eva tal como se presenta en el Génesis. 

Aun así, la tradición de Lilith resulta culturalmente relevante, pues ha influido de manera significativa en numerosas representaciones artísticas, literarias y simbólicas a lo largo de los siglos, y permite comprender mejor ciertos imaginarios que dialogan —aunque desde fuera— con los grandes relatos bíblicos. 

Lilith como la “primera Eva”

La idea de que Lilith fue la primera mujer surge más tarde, cuando intérpretes judíos advierten la aparente contradicción entre los dos relatos de la creación en el Génesis: uno donde hombre y mujer parecen ser creados simultáneamente, y otro donde Eva es creada a partir de la costilla de Adán.

Según esta tradición, Lilith no habría tenido una relación armoniosa con Adán. Tras el conflicto, Dios le habría concedido libertad para abandonarlo, y ella se habría marchado a convivir con demonios en regiones desérticas, tradicionalmente situadas cerca del Mar Muerto. A partir de ahí, la literatura judía posterior la describe como un espíritu maligno femenino, asociado a la noche, la seducción y la destrucción.

En este contexto, algunos relatos identifican a Lilith como la tentadora de Eva, la figura que, movida por los celos, incita a la nueva mujer a comer del fruto prohibido. De este modo, la serpiente del Paraíso adquiere rasgos femeninos y demoníacos.

En la época moderna, sin embargo, escritores, artistas y corrientes feministas han reinterpretado el mito, presentando a Lilith como símbolo de independencia femenina y resistencia frente al orden patriarcal.

Fuera del ámbito religioso, Lilith ha sido adoptada por diversas corrientes culturales contemporáneas. Algunos grupos de rock duro y metal han utilizado su nombre como símbolo de rebeldía, poder y transgresión, interpretándola como una figura que encarna fuerza frente al orden establecido.

Un personaje ausente de la Biblia

La Biblia católica no menciona a Lilith como personaje del relato del Paraíso. No obstante, en algunas traducciones antiguas y comentarios hebreos aparece asociada a términos como la lechuza, símbolos vinculados a la noche, la oscuridad, el ocultamiento y lo siniestro. En el ámbito semítico, estos nombres evocan seres nocturnos, retorcidos, ligados a acciones perversas.

Los rabinos y estudiosos del Talmud desarrollaron la figura de Lilith a partir de una lectura detallada del Génesis. En Gn 1, 27 parece que Dios crea al hombre y a la mujer simultáneamente (“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó”). 

En Gn 2, 22  Adán aparece solo y Eva es creada de su costilla (“Y el Señor Dios formó, de la costilla que había sacado de Adán, una mujer, y se la presentó a Adán”). Para explicar esta diferencia, algunos comentaristas judíos sostuvieron que la mujer creada junto a Adán habría sido Lilith, mientras que Eva sería una creación posterior.

Lilith en el arte: del Prado a la Capilla Sixtina

Donde esta tradición ha dejado una huella especialmente visible es en la historia del arte. Varios artistas del Renacimiento y del final de la Edad Media representaron la tentación del Paraíso con una serpiente de rasgos femeninos, reflejo de estas interpretaciones hebreas. Normalmente se la representa en forma de lechuza, o como una mujer o una serpiente con pechos femeninos.

En el Museo del Prado, algunas obras de El Bosco resultan especialmente elocuentes. En El Jardín de las Delicias, una lechuza aparece observando desde el árbol del conocimiento del bien y del mal, como presencia oscura y vigilante. 

En el Tríptico del Carro de Heno, también de El Bosco, el demonio que tienta desde el árbol adopta una forma claramente asociada a esta figura femenina.

Algo similar ocurre en la Capilla Sixtina, donde Miguel Ángel pintó la escena del pecado original con una serpiente de torso femenino, una iconografía que no procede del texto bíblico, sino de tradiciones extrabíblicas conocidas en ambientes humanistas y hebreos del Renacimiento.

En el Díptico de Viena de Hugo van der Goes no pintó una serpiente convencional, sino una criatura híbrida que encaja perfectamente con la figura de Lilith.

En el relieve de la Tentación de Adán y Eva, situado en la Catedral de Notre Dame de París, la serpiente también aparece con torso y rostro de mujer, enroscada en el Árbol de la Ciencia.

Adán y Eva, de Rafael en los Museos Vaticanos sigue la tradición de Miguel Ángel:muestra a la serpiente-mujer con un rostro casi idéntico al de Eva. 

Se desconoce la razón exacta por la que tantos artistas católicos adoptaron la figura de Lilith —un personaje de la tradición judía— para representar la caída en el Edén. La respuesta parece hallarse en los círculos humanistas de la época, donde es posible que pintores como Rafael o Miguel Ángel incluyeran estos rasgos por influencia directa de algún amigo rabino. 

En un tiempo de búsqueda de las fuentes originales, el mito de la ‘primera esposa de Adán’ se filtró hasta los pinceles cristianos, transformando a la serpiente en esa mujer-reptil que hoy vemos en el Vaticano o en Notre Dame.


Si le interesan estas interpretaciones de Lilith, los rabinos y las serpientes con rostro de mujer seguramente disfrutará la lectura de los dos todos de la Biblia para zoquetes publicados por María Vallejo-Nágera en la editorial Palabra. Están llenos de historias interesantes y muy amenos. 

Biblia para zoquetes. Tomo I

Autor: María Vallejo-Nágera
Editorial: Palabra
Año: 2024
Número de páginas: 336
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Vaticano

El Papa León insta a proteger y cultivar incluso los pequeños signos de paz

La “lógica de oposición” que domina la política tanto mundial como nacional es “el dato más actual en una desestabilización planetaria que asume cada día mayor dramatismo e imprevisibilidad”, ha escrito el Papa en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz. Los gastos militares suponen ya el 2,5 % del PIB mundial, y León XIV ha instado a proteger los pequeños signos de paz.

CNS / Omnes·19 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 5 minutos

– Cindy Wooden, Ciudad del Vaticano, CNS

La “lógica de oposición” que domina la política tanto mundial como nacional es “el dato más actual en una desestabilización planetaria que va asumiendo cada día mayor dramatismo e imprevisibilidad”. Así ha escrito el Papa León XIV en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz.

“No es casual que los repetidos llamamientos a incrementar el gasto militar y las decisiones que esto conlleva sean presentados por muchos gobernantes como la justificación del peligro respecto a los otros”, señala en el mensaje para la celebración del 1 de enero.

Pero la paz debe protegerse y cultivarse, dijo el Papa León. “Aunque sea combatida dentro y fuera de nosotros, como una pequeña llama amenazada por la tormenta, cuidémosla”, escribe.

Lógica de la guerra, lógica de los armamentos

A lo largo del próximo año, el Papa León entregará a los jefes de Estado visitantes copias firmadas de su mensaje, que fue publicado por el Vaticano el 18 de diciembre. Y los embajadores del Vaticano lo distribuirán a los líderes gubernamentales de los países en los que prestan servicio.

El cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, presentó el mensaje en una rueda de prensa en el Vaticano. “En cierto modo, nos han obligado a aceptar la lógica de la guerra, la lógica de los armamentos, la lógica de los enemigos», dijo el cardenal. 

Su primer triunfo, renunciar a nuestra esperanza de paz

El mensaje del Papa León reconoce que “el primer triunfo de la lógica de la guerra es que renunciemos a nuestra esperanza de paz”.

“No soy soldado, nunca lo he sido”, dijo el cardenal. Pero “incluso un soldado puede sentirse reconfortado” por el llamamiento del Papa León a cultivar “la paz en su corazón, en sus relaciones, en su oración y en sus aspiraciones”.

Aunque el mensaje “no minimiza en modo alguno los horrores que nos rodean”, dijo, “nos hace responsables en gran medida”.

El Papa León XIV, entre el cardenal Bechara Rai, patriarca de la Iglesia Católica maronita, a la izquierda, y el Jeque Abdul Latif Derian, gran muftí del Líbano, en la Plaza de los Mártires en Beirut el 1 de diciembre de 2025 (Foto CNS/Lola Gómez).

Un deber de todos los líderes religiosos

El tema del mensaje del Papa, ‘La paz esté con todos ustedes: hacia una paz ‘desarmada y desarmante’, comienza con las primeras palabras que dirigió a la multitud en la plaza de San Pedro el 8 de mayo. Fue la noche de su elección.

El Papa León ha añadido en el mensaje que él y todos los líderes religiosos tienen la obligación de enseñar y predicar contra “el creciente intento de transformar incluso los pensamientos y las palabras en armas”. Y condenar el uso de la religión para justificar la violencia y las formas exageradas de nacionalismo.

Arrastran las palabras de fe al combate político

“Lamentablemente, forma cada vez más parte del panorama contemporáneo arrastrar las palabras de la fe al combate político, bendecir el nacionalismo y justificar religiosamente la violencia y la lucha armada”, escribe el Papa.

“Los creyentes deben desmentir activamente, sobre todo con la vida, esas formas de blasfemia que opacan el Santo Nombre de Dios», dice el Papa León. Lo que se necesita, en cambio, dijo, es la oración, la espiritualidad y el diálogo ecuménico e interreligioso “como vías de paz y lenguajes del encuentro entre tradiciones y culturas”.

Promover la unidad, el entendimiento, el respeto 

El mensaje se ha hecho eco de lo que el Papa León había dicho a los periodistas el 2 de diciembre, tras reunirse con líderes cristianos, musulmanes y drusos en Turquía y Líbano durante su primer viaje al extranjero.

“Cuanto más promovamos la unidad y el entendimiento auténticos, el respeto y las relaciones humanas de amistad y diálogo en el mundo, mayor será la posibilidad de que dejemos a un lado las armas de la guerra. Y de que dejemos de lado la desconfianza, el odio, la animosidad que tantas veces se ha acumulado y que encontremos formas de unirnos y ser capaces de promover la paz y la justicia auténticas en todo el mundo”.

Primero, creer que la paz es posible  

El primer paso para sembrar la paz, señala el Santo Padre, es creer que la paz es posible y que todas las personas la desean.

“Cuando tratamos la paz como un ideal lejano”, ha manifestado en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, “terminamos por no considerar escandaloso que se le niegue, e incluso que se haga la guerra para alcanzarla”.

“Si la paz no es una realidad experimentada para custodiar y cultivar, la agresividad se difunde en la vida doméstica y en la vida pública», afirmó. Cuando eso ocurre, “se llega a considerar una culpa el hecho de que no se nos prepare lo suficiente para la guerra, para reaccionar a los ataques, para responder a las agresiones”.

Las estadísticas muestran que eso ya está ocurriendo, ha señalado el Papa.

Sepultureros trabajan durante un funeral en Ternopil, Ucrania, el 21 de noviembre de 2025, por las personas fallecidas durante un ataque con misiles rusos contra un edificio de apartamentos (Foto de OSV News: Andriy Perun, Reuters).

Gasto en Defensa en 2024, un 9,4 % más que en 2023

Los gastos militares a nivel mundial en 2024 “aumentaron un 9,4 % respecto al año anterior, confirmando la tendencia ininterrumpida desde hace diez años y alcanzando la cifra de 2.718 billones de dólares, es decir, el 2,5% del PIB mundial”, ha subrayado, citando estudios del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo.

Se difunden las amenazas

El Papa León ha denunciado también un cambio en la educación y en los medios de comunicación. En lugar de centrarse en los logros en materia de pacificación y diplomacia desde la Segunda Guerra Mundial y en recordar con horror cuántas personas murieron en esa guerra, se difunden las amenazas.

Es decir, ha denunciado el Pontifice, “se promueven campañas de comunicación y programas educativos, en escuelas y universidades, así como en los medios de comunicación, que difunden la percepción de amenazas y transmiten una noción meramente armada de defensa y de seguridad”.

Armas letales automatizadas controladas por IA

Ese cambio resulta especialmente aterrador dados los avances en la tecnología armamentística, en particular el desarrollo de drones, robots y otros sistemas de armas letales automatizadas que pueden ser controlados por la inteligencia artificial.

«Incluso se va delineando un proceso de desresponsabilización de los líderes políticos y militares, con motivo del creciente ‘delegar’ a las máquinas decisiones que afectan la vida y la muerte de personas humanas”, ha escrito.

“La bondad es desarmante”

El Papa León ha pedido a los cristianos y a todas las personas de buena voluntad que unan sus fuerzas “para contribuir recíprocamente a una paz desarmante, una paz que nace de la apertura y de la humildad evangélica”.

“La bondad es desarmante”, ha añadido. “Quizás por eso Dios se hizo niño”.

El Papa León reza para que, al acercarse el fin del Año Jubilar, su legado sea un “desarme del corazón, de la mente y de la vida”.

El autorCNS / Omnes

TribunaRafael Ramis

Armonizar los saberes eclesiásticos

La Iglesia tiene que recuperar su liderazgo intelectual a partir de la armonización de los saberes eclesiásticos, para que permitan buscar la verdad y transmitirla al mundo.

19 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Papa León XIV ha mostrado, en estos primeros meses de su pontificado, una creciente preocupación por la educación. Es un tema central, pues allí se juega una importante batalla cultural y espiritual, que definirá el futuro. Así como ha habido diversas reflexiones sobre la educación en general y sobre las universidades católicas, falta un debate profundo sobre los “saberes eclesiásticos” (esencialmente, la Filosofía, la Teología, la Historia, la Filología y el Derecho canónico), que son los que ayudan a la Iglesia a explicarse a sí misma y, sobre todo, a proclamar su mensaje.

Preocupado por la configuración de la enseñanza superior, acabo de publicar el libro La armonización de los saberes eclesiásticos. Claves para repensar la enseñanza superior católica, (Dykinson), editado gratuitamente, para que llegue a todo el mundo, que quiere ser una reflexión sobre el tema a partir de Veritatis Gaudium.

Puede constatarse que, a lo largo de los primeros siglos, la Iglesia absorbió los saberes profanos, los sintetizó con el kerigma y la tradición, y ofreció una enciclopedia completa del conocimiento, que progresivamente se fue fragmentando. Con el triunfo del liberalismo, los Estados se separaron netamente de la Iglesia y los saberes eclesiásticos permanecieron, en la mayoría de países católicos, en seminarios y universidades pontificias, en un estado de decaimiento. El Concilio Vaticano II decidió abrir las puertas al diálogo con el mundo secular, y la Iglesia, hasta nuestros días, ha seguido, sin poner excesivas trabas, las directrices globales de la educación civil. 

Gran parte del problema actual es que la Iglesia ha perdido capacidad de liderazgo intelectual y se ha acomodado a las tendencias globales, que se caracterizan por modas alejadas del pensamiento cristiano, así como por la reducción de la formación básica y la disgregación en un sinfín de másteres, diplomaturas y asignaturas optativas.

Para que cada saber no vaya por su cuenta, como sucede en el mundo civil desde hace dos siglos, es necesario que todos los saberes eclesiásticos tengan clara la finalidad espiritual que les alimenta y, sobre todo, la unidad que existe entre ellos. De la tensión interna entre los distintos saberes, que cooperan entre sí, debe salir una unidad firme del conocimiento, que luego pueda dialogar de forma provechosa con los saberes civiles. Sin embargo, la falta de unos saberes eclesiásticos bien ensamblados provoca abusos y malentendidos y, sobre todo, impide que se llegue a una verdad armónica, que los integre y unifique. Se pide una armonización que, sin renunciar al carácter irreductible de cada saber, busque al máximo sus conexiones con los demás. 

Se propone un cambio de paradigma: un modelo de articulación de los saberes eclesiásticos que parta de la Palabra de Dios, en su contexto histórico y filológico, que continúe hacia la filosofía y luego se eleve hacia la especulación teológica, y que finalmente se traduzca en derecho canónico. Por último, la relectura conjunta de la Palabra de Dios y de las disposiciones canónicas debe dar camino a nuevas reflexiones y ajustes, y a reiniciar el proceso las veces que sean necesarias.

Todo ello implica la necesidad de organizar unos nuevos planes de estudio eclesiásticos más ambiciosos y mejor acoplados, que busquen, ante todo, la unidad de los saberes y el fin sobrenatural que persiguen. Esa unidad debe reflejarse en la disposición de las asignaturas y debe amueblar las cabezas de los alumnos.

Para ello, se propone repensar los actuales planes de estudio, y articular el ciclo institucional en un doble Grado en Filosofía eclesiástica y en Teología, de siete años de duración. De este modo, la formación sería algo más amplia y se podría contrarrestar la tendencia secular a reducir la formación básica e incrementar los postgrados. Para lograr la unidad del conocimiento, es necesario este doble Grado en Filosofía eclesiástica y en Teología, que desembocaría luego en diversas Licenciaturas o Másteres de especialización. La falta de formación previa en la enseñanza secundaria, casi en los cinco continentes, los actuales procesos madurativos (más lentos), y la creciente esperanza de vida invitan a repensar la enseñanza superior católica desde un conocimiento global de la unidad de los saberes eclesiásticos hasta la especialización, y desde un discernimiento cabal de todos los carismas eclesiales hasta llegar a su concreción en el estado de vida. Es necesario, en fin, que la Iglesia repiense la armonización de los saberes eclesiásticos: que pueda ofrecer a creyentes y no creyentes, para el bien de toda la humanidad, un proyecto intelectualmente bien ensamblado, y que sea valiente en su búsqueda de la verdad.

El autorRafael Ramis

Catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones en la Universidad de les Illes Balears

Vaticano

Nuevos beatos: 11 mártires españoles y un ejemplar empresario argentino, Enrique Shaw

El Papa autoriza la promulgación de los decretos relativos a la próxima beatificación de nueve seminaristas, un sacerdote y un laico, mártires durante la guerra civil española del siglo pasado, y de un padre de familia argentino, Enrique Ernesto Shaw, empresario, comprometido en diversas obras eclesiales.

Vatican News / Omnes·18 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

Este 18 de diciembre el Papa León XIV ha autorizado la promulgación de los decretos relativos a 12 nuevos beatos, 11 de los cuales fueron mártires durante la guerra civil española de los años treinta del siglo pasado —9 seminaristas, un sacerdote diocesano y un laico— y un padre de familia, Enrique Ernesto Shaw, empresario argentino fallecido en 1962, y 3 nuevos venerables —dos italianos, fray Berardo Atonna y sor Domenica Caterina dello Spirito Santo, y el sacerdote Joseph Panjikaran, de la India— a quienes se han reconocido sus virtudes heroicas.

Los mártires españoles

Son once los mártires españoles asesinados entre 1936 y 1937 durante la violenta persecución anticristiana de aquel periodo en España, en el territorio de las actuales diócesis de Madrid, Getafe y Alcalá de Henares.

El seminarista Ignacio Aláez Vaquero, detenido por no alistarse en el ejército y preferir estudiar para ser sacerdote, fue asesinado junto con su padre el 9 de noviembre de 1936. Junto a él fueron reconocidos mártires Pablo Chomón Pardo, seminarista, y su tío sacerdote, Julio Pardo Pernía, capellán de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón en Ciempozuelos, asesinados el 8 de agosto de 1936; Antonio Moralejo Fernández-Shaw, seminarista, y su padre Liberato Moralejo Juan, que se dejó arrestar para defender a su hijo y fue asesinado junto a él; y también los seminaristas Jesús Sánchez Fernández-Yáñez, Miguel Talavera Sevilla, Ángel Trapero Sánchez-Real, Cástor Zarco García —que tuvo que alistarse como reservista y fue denunciado por algunos compañeros por su comportamiento considerado demasiado apacible, fue asesinado tras sufrir varias humillaciones y ser obligado a cavar su propia tumba—, Mariano Arrizabalaga Español y Ramón Ruiz Pérez, sometido a torturas junto con una veintena de laicos y con ellos encarcelado y asesinado.

Todos ellos fueron asesinados por odio a la fe: su martirio se inscribe en el clima anticatólico de aquellos años en España. Una amplia documentación demuestra la clara disposición de los seminaristas a dar la vida por Dios, conscientes del odio anticristiano desatado contra los miembros de la Iglesia. Al permanecer cerca de sus familias y amigos sin esconderse, a pesar del peligro, su fama de martirio se difundió rápidamente y perdura hasta hoy.

Enrique Ernesto Shaw

También será beatificado Enrique Ernesto Shaw, nacido en París el 26 de febrero de 1921 y posteriormente trasladado a Buenos Aires, Argentina, tierra de origen de su familia. Joven de firme fe católica, ingresó en la Marina y durante los largos períodos de navegación impartía catequesis a los marineros.

Llamado a trabajar en la empresa familiar, se comprometió a aplicar en el mundo empresarial los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, estableciendo una relación fraternal de colaboración con todos sus trabajadores. Se casó con Cecilia Bunge, con quien tuvo nueve hijos; se unió a Acción Católica y al Movimiento Familiar Cristiano, promoviendo varias otras asociaciones relacionadas con el mundo del trabajo y publicando conferencias, artículos y ensayos.

En 1961 fue nombrado presidente de los Hombres de Acción Católica. Murió de cáncer el 27 de agosto de 1961. A su intercesión se debe la curación milagrosa de un niño de cinco años, golpeado en la nuca por la coz de un caballo en una granja cerca de Buenos Aires el 21 de junio de 2015. El niño sufrió graves daños craneales y cerebrales y fue sometido a varias intervenciones quirúrgicas. El 15 de julio, para sorpresa de los médicos, se comprobó que el sistema ventricular había vuelto a su tamaño normal. En 2019, el niño fue examinado por dos peritos que lo encontraron en buen estado de salud, sin secuelas neurológicas importantes. Hoy en día lleva una vida normal.

Los Venerables

También fueron reconocidas las virtudes heroicas de  fray Berardo Atonna y sor Domenica Caterina dello Spirito Santo, italianos, y Joseph Panjikaran, sacerdote indio. Por tal motivo a partir de hoy son Venerables 

Giuseppe Panjikaran, sacerdote diocesano, fundador de la Congregación de las «Hermanas Médicas de San José», nacido el 10 de septiembre de 1888 en Uzhuva (India) y fallecido el 4 de noviembre de 1949 en Kothamangalam (India);

Berardo Atonna (en el siglo: Giuseppe), sacerdote profeso de la Orden de los Frailes Menores, nacido el 1 de julio de 1843 en Episcopio di Sarno (Italia) y fallecido el 4 de marzo de 1917 en Nápoles (Italia);

Domenica Caterina dello Spirito Santo (en el siglo: Teresa Solari), fundadora de la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Pequeña Casa de la Divina Providencia, nacida probablemente el 8 de diciembre de 1822 en Ne (Italia) y fallecida el 7 de mayo de 1908 en Génova (Italia).

El autorVatican News / Omnes

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Mundo

El Papa nombra a Ronald Hicks como Arzobispo de Nueva York

Nació en Chicago. Licenciado en Filosofía y maestría en Teología en la Universidad Loyola. Obtuvo el doctorado en la Universidad de Santa María del Lago en Mundelein, Illinois.

OSV / Omnes·18 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 5 minutos

Por OSV News

En uno de los nombramientos episcopales estadounidenses más esperados de su pontificado hasta el momento, el Papa León XIV aceptó la renuncia del cardenal Timothy M. Dolan de Nueva York y nombró como su sucesor al obispo Ronald A. Hicks de Joliet, Illinois.

La renuncia y el nombramiento fueron anunciados por el Vaticano el 18 de diciembre.

Renuncia del cardenal Dolan

El cardenal Dolan fue nombrado arzobispo de Nueva York por el Papa Benedicto XVI el 23 de febrero de 2009, y tres años más tarde el Papa Benedicto lo elevó al Colegio Cardenalicio.

El 6 de febrero cumplió 75 años, la edad a la que el derecho canónico exige que los obispos presenten su renuncia al Papa.

El Cardenal Dolan fue presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos y ha ocupado diversos cargos de liderazgo a nivel nacional, incluyendo la presidencia de los comités provida y de libertad religiosa de la USCCB. Fue presidente de Catholic Relief Services y actualmente es miembro del Dicasterio para las Iglesias Orientales y del Dicasterio para la Evangelización.

Hicks, de Joliet a Nueva York

Desde el 29 de septiembre de 2020, el arzobispo Hicks, de 58 años, dirige la Diócesis de Joliet, que abarca los suburbios del oeste y sur de Chicago y se extiende hasta el centro de Illinois. Dirigirá la segunda arquidiócesis más grande de Estados Unidos, con 2,5 millones de católicos , cinco veces más que los 520.000 de Joliet.

El nuevo arzobispo gestionará, entre otras tareas, un acuerdo a gran escala por abusos del clero una vez que asuma su nuevo cargo. El cardenal Dolan anunció en una carta a sus feligreses del 9 de diciembre que la arquidiócesis iniciaría una mediación con 1300 demandantes por acusaciones de abuso sexual por parte del clero. Añadió que la arquidiócesis necesitaría recaudar 300 millones de dólares para los acuerdos.

Según el informe de 2023 del Fiscal General de Illinois sobre el abuso sexual del clero en las diócesis de Illinois, Joliet había denunciado 100 casos creíbles de abuso que tuvieron lugar entre 1949 y 2004. Ha pagado más de 7 millones de dólares en acuerdos en tres casos, el más reciente en 2019, un año antes de que el ahora arzobispo Hicks asumiera el cargo.

La diócesis se sometió a una reestructuración en 2023, donde se programó la fusión y el cierre de 16 parroquias. Las autoridades citaron el envejecimiento de los edificios, la disminución del número de sacerdotes y la disminución de la asistencia a Misa, pero no mencionaron acuerdos por abuso para la consolidación.

Perfil espiritual

Según el diácono Dominic Cerrato, el nuevo arzobispo de Nueva York está a la altura de la tarea de dirigir una (arqui)diócesis significativamente más grande porque «todas sus habilidades» como obispo son «transferibles y escalables».

En particular, el diácono Cerrato, quien recientemente se jubiló como director del diaconado en la Diócesis de Joliet, dijo que el arzobispo Hicks es un «hombre muy devoto» cuya espiritualidad guía su liderazgo.

«Un hombre humilde, en el sentido de que siempre pedía oraciones. Oraba por cualquier público y decía: ‘Por favor, oren por él'», declaró el diácono Cerrato a OSV News. «Sin duda, buscaba la voluntad de Dios al pastorear la diócesis. Siempre comenzábamos con una oración, pero su actitud denotaba una profunda espiritualidad».

En una carta pastoral de 20 páginas sobre el discipulado a los fieles de la Diócesis de Joliet, titulada «¡Haz!», el actual arzobispo Hicks expuso planes para llevar a cabo la visión que trajo consigo cuando asumió el cargo hace cinco años: «poner en práctica la catequesis, la evangelización y la fe».

Con una sentida admisión que «refleja vulnerablemente (su) corazón» en el blog de su sitio web diocesano, fechado el 30 de septiembre, sobre la carta que escribió el obispo, «Amo a Jesús y quiero que tú también lo ames».

«La carta ofrece un camino claro: conversión, confesión, comunión y comisión, todo ello unido por la oración. No se trata de conceptos abstractos, sino de pasos reales y concretos que cualquiera puede comenzar hoy mismo», afirmó. Un sitio web está dedicado al plan con secciones sobre estas cinco áreas en el camino para hacer discípulos entre los fieles.

Estilo de liderazgo

El diácono Cerrato describió el estilo de liderazgo del obispo como uno que «construye la comunión, fortalece la misión y refleja la autoridad amable».

Recordó que el arzobispo Hicks le preguntó qué pensaba que debería hacer la diócesis durante una reunión en una ocasión. «Estoy realmente sorprendido porque descubrí que estaba muy abierto a encontrar soluciones si se le presentaba un desafío. Estaba dispuesto a escuchar lo que pudiera suceder. Así que su gobierno no era solo de alto nivel, sino que se adentraba en la gente. Se podría decir, ¡Dios mío!, se adentraba en la gente para escuchar», dijo el diácono Cerrato.

Dijo que el recién nombrado arzobispo también pasó mucho tiempo con los fieles en varios eventos. El diácono Cerrato dijo: «Cuando lo veías, su sonrisa, su disponibilidad. Es decir, era capaz de pasar horas tomándose fotos con la gente. No iba a un evento y luego se iba. En ese sentido, había una sensación de pastoreo. Había una sensación de cariño. Había una sensación de escucha. Dicho esto, sin duda era un líder decisivo, en el sentido de que, si había que tomar una decisión, la tomaba él».

Pasado en Chicago

Anteriormente, fue nombrado vicario general de la Arquidiócesis de Chicago por el cardenal Blase J. Cupich en 2015, y en septiembre de 2018, fue ordenado obispo auxiliar de la arquidiócesis en la Catedral del Santo Nombre en Chicago.

El arzobispo Hicks fue ordenado sacerdote para la Arquidiócesis de Chicago el 21 de mayo de 1994. Se desempeñó como pastor asociado en la parroquia Our Lady of Mercy en Chicago de 1994 a 1996 y en la parroquia St. Elizabeth Seton en Orland Hills, Illinois, de 1996 a 1999. De 1999 a 2005, vivió y ejerció su ministerio en el Seminario Universitario St. Joseph en Chicago como decano de formación.

En julio de 2005, con la autorización del cardenal Francis E. George, entonces arzobispo de Chicago, el arzobispo Hicks se trasladó de Chicago a El Salvador para iniciar un mandato de cinco años como director regional de Nuestros Pequeños Hermanos (NPH) en Centroamérica. NPH es un hogar dedicado a atender a más de 3400 niños huérfanos y abandonados en nueve países de Latinoamérica y el Caribe.

De 2010 a 2014, el arzobispo Hicks se desempeñó como decano de formación en el Seminario Mundelein.

Al igual que el Papa León XIV, nació en Chicago. Se graduó del Seminario Preparatorio Quigley Sur en 1985. Obtuvo su licenciatura en Filosofía en el Niles College de la Universidad Loyola de Chicago en 1989, y su maestría en Teología en 1994 y su doctorado en Ministerio en 2003 en la Universidad de Santa María del Lago en Mundelein, Illinois. Doctorado en Ministerio (DMin) es un título profesional de posgrado para líderes cristianos, que busca perfeccionar sus habilidades prácticas en áreas como el liderazgo, la predicación, la consejería o la educación.

El Arzobispo Hicks forma parte del Comité de Clero, Vida Consagrada y Vocaciones de la USCCB y es el enlace de la conferencia con la Asociación de Formación Continua de Sacerdotes y la Asociación Nacional de Directores de Diaconado. También ha sido nombrado miembro del Grupo de Trabajo de Revisión de la Carta de la USCCB. Asimismo, forma parte de la junta directiva de la Sociedad de Extensión Católica y de la Junta Asesora del Seminario de Mundelein.

El autorOSV / Omnes

Mundo

La fundación CARF te invita a un viaje esta Navidad

La Navidad también se vive lejos de casa y en contextos difíciles. Este año, la Fundación CARF propone acercarse a la realidad de sacerdotes y seminaristas que celebran su vocación en países vulnerables como Nigeria, Angola, Venezuela y China, donde la fe se vive en esperanza.

Redacción Omnes·18 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

La fundación CARF, que ayuda a seminaristas, sacerdotes y religiosos de 130 países, organiza peregrinaciones a Roma, a Pamplona y a Tierra Santa. Pero en esta ocasión ha querido preparar algo más especial: pasar la Navidad conociendo la realidad de sacerdotes y seminaristas que viven su vocación en algunos de los países más vulnerables del mundo: Nigeria (con el sacerdote Emmanuel) Angola (con el seminarista Gonçalves), Venezuela (con el presbítero Humberto) y China (con el seminarista Xudong).  

Un viaje a Nigeria

Si viajamos a Ikot Ekpene (Nigeria) conoceremos al sacerdote Emmanuel Enwenwen. Gracias a la ayuda al estudio proporcionada por los benefactores de la Fundación CARF, se forma actualmente en Comunicación Institucional en Roma.

Emmanuel destaca el contraste entre la grave persecución religiosa que sufre la Iglesia católica y el crecimiento de las vocaciones en su país.  “Hace unos años, éramos beneficiarios de misioneros que venían a evangelizarnos. Hoy muchos nigerianos se han convertido en misioneros en distintas partes del mundo”, señala. 

La Iglesia en Nigeria se enfrenta a numerosos retos a la hora de cumplir su misión espiritual y social. El principal es la inseguridad. Grupos insurgentes, bandidos y secuestradores atacan al clero, a los laicos e incluso los lugares de culto. Utilizan la violencia para perturbar las actividades pastorales y sembrar el miedo. “En algunas partes del país, la Iglesia se ha convertido en una ruta fácil hacia el martirio”, lamenta Emmanuel.

A pesar de este contexto, Emmanuel subraya que hay esperanza: “Gracias a una población joven y dinámica, la Iglesia tiene la capacidad de remodelar el paisaje moral de la nación. Además, con los muchos jóvenes que hay en los seminarios y los conventos, hay una gran esperanza de continuidad para el futuro”.

La Fundación CARF, que apoya la formación de seminaristas, sacerdotes y religiosos de 130 países, anima en estas fechas navideñas a no olvidar a los más vulnerables. Su invitación es clara: pensar en ellos, rezar por ellos y contribuir en sus necesidades para que, “después de formarse bien, celebren la Navidad este año y los siguientes, junto a su gente, a los que les explicarán que Dios se hizo hombre para llevar luz, calor y esperanza a los hogares de todo el mundo”. 

Cultura

32 frases de santos sobre la Navidad

Se acerca casi con prisa el nacimiento del Señor. Puede ser una buena ocasión para recordar ideas y frases de algunos santos y santas sobre el misterio de la Navidad. Aquí van algunas, hasta 32, sin ánimo de ser exhaustivos.  

Francisco Otamendi·18 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 4 minutos

Si hubiera que mencionar algunos santos que han escrito quizá con más profusión sobre el Nacimiento del Señor, sobre la Navidad, y citar alguna frrase suya, aquí tienen 32, más consideraciones de Papas recientes.

Esto no es un estudio científico, como es obvio. Pero puede servir para meterse en el sentido de la venida del Niño Dios, de su encarnación. Las fuentes son diversas y, en líneas generales, apuntan a san Efrén el Sirio, san León Magno, san Agustín de Hipona o san Alfonso María de Ligorio, sin olvidar a san Francisco de Asís, como algunos de los que más han escrito sobre el misterio de la Navidad.

Apóstoles

No se han incorporado aquí algunas conocidas frases y escritos de Apóstoles. Se trata, por ejemplo, de San Pedro, san Juan Evangelista (“Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos visto su gloria”), o san Pablo Apóstol a los Filipenses (“Cristo Jesús, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios, sino que se despojó, tomando la condición de siervo…”.

Algunos santos y reflexiones

He aquí una relación de santos, con algunas de sus consideraciones sobre la encarnación del Señor, y, en su caso, algún breve comentario. 

1. San Efrén el Sirio (+373), llamado poeta de la Navidad (Oriente), compuso decenas de himnos enteros dedicados al Nacimiento del Señor. “Bendito sea el Niño que hoy nos ha hecho niños a los ancianos”.

2. San León Magno, teólogo de la Navidad (Occidente). Es posiblemente el Papa que más sermones nos ha dejado sobre la Natividad.  “El nacimiento de Cristo es el nacimiento del pueblo cristiano”.

3. San Agustín de Hipona, contemplativo-teólogo (Occidente), tiene muchísimos sermones navideños, y referencias constantes a la Encarnación. “El Creador del hombre se hizo hombre, para que el hombre pudiera reconocer a su Creador”.

4. San Alfonso María de Ligorio, con Meditaciones sobre la Encarnación, Novena de Navidad, etc. “Un Dios hecho niño para hacerse amar”.

Padres de la Iglesia, de Oriente y Occidente

5. San Atanasio de Alejandría
“El Hijo de Dios se hizo hombre para que nosotros llegáramos a ser hijos de Dios”.

6. San Gregorio Nacianceno
“El que es rico se hace pobre; toma lo mío para darme lo suyo”.

7. San Basilio Magno
“Dios acepta ser envuelto en pañales para liberarnos de las ataduras del pecado”.

8. San Juan Crisóstomo
“Hoy el cielo y la tierra se unen, porque Dios ha venido a la tierra”.

9. San Ambrosio de Milán
“Cristo fue envuelto en pañales para desatar los lazos de nuestra muerte”

10. San Jerónimo
“El que alimenta a todos yace en un pesebre”

Otros santos

11. San Francisco de Asís
“Quiero celebrar la memoria del Niño que nació en Belén y ver con mis ojos las incomodidades en que se encontró por falta de lo necesario”.

12. Santa Teresa de Jesús
“Mirad al Niño en el pesebre y veréis cuán grande es su amor”.

13. San Juan de la Cruz. “Porque en darnos, como nos dio, a su Hijo, que es una Palabra suya —y no tiene otra—, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra”.

14. San Ignacio de Loyola. “Las tres Personas divinas miraban toda la planicie o redondez del mundo llena de hombres… y determinaron que la segunda Persona se hiciese hombre para salvar al género humano”.

15. San Juan María Vianney (Cura de Ars)
“El pesebre nos enseña la humildad de Dios y nos invita a acercarnos a Él con un corazón sencillo”.

16. Santa Bernardita Soubirous (Lourdes)
“Jesús se hace pequeño para que no tengamos miedo de acercarnos a Él”.

17. San Francisco Marto (Fátima)
“Me gusta tanto consolar a Jesús, que nació tan pobre”.

18 Santa Jacinta Marto (Fátima)
“El Niño Jesús sufre por los pecados del mundo; hay que amarlo mucho”

19. Venerable Lucía dos Santos (Fátima)
“El Hijo de Dios se hizo hombre para traer la paz al mundo”.

20. Santa Gianna Beretta Molla
“El Niño Jesús nos recuerda que la vida es un don sagrado desde su comienzo”.

21. Santa Catalina de Siena
“Dios se ha hecho niño para que el hombre vuelva a confiar en su amor”.

22. San John Henry Newman
“Dios se hizo hombre para que el hombre pudiera vivir para Dios”.

23. Santa Teresa del Niño Jesús (Lisieux)
“En Navidad, Dios se hizo pequeño para enseñarnos el camino de la confianza”.

24. San Maximiliano Kolbe
“En el pesebre comienza la victoria del amor sobre el pecado”.

25. Santa Teresa de Calcuta
“No busques a Jesús en tierras lejanas: está en el pesebre y en los pobres”.

26. San Josemaría Escrivá. “Se ha hecho tan pequeño –ya ves, ¡un Niño!–, para que te le acerques con confianza!”

27. San Pío de Pietrelcina (Padre Pío)
“En el Niño Jesús encontramos la fuerza para soportar toda cruz”.

28. Santa Faustina Kowalska
“El amor de Dios resplandece con más fuerza en el silencio del pesebre”.

29. San José Gabriel del Rosario Brochero
“Cristo nace pobre para enriquecernos con su gracia”.

30. Santa Laura Montoya
“El Niño Dios nace para enseñarnos a amar sin medida”.

31. Santa Edith Stein (Teresa Benedicta de la Cruz)
“El Niño del pesebre señala el camino que conduce a la cruz y a la gloria”.

32. San Óscar Romero
“Cristo nace en la pobreza para identificarse con los pobres y darles esperanza”.

Algunos Papas 

San Juan XXIII
“La Navidad renueva la certeza de que Dios ama al mundo tal como es”.

San Pablo VI
“La Navidad es la fiesta de la cercanía de Dios al hombre”

San Juan Pablo II
“Dios ha entrado en la historia humana como un niño”.

Benedicto XVI
“En el Niño de Belén, Dios responde al drama del mal con el poder del amor”.

Francisco
“Dios no nace poderoso, sino frágil, para enseñarnos a amar”.

Se han quedado fuera de la relación grandes santos, fundadores y fundadoras, como san Benito, santo Domingo de Guzmán, san Vicente de Paúl, san José de Calasanz, san Francisco de Sales, etc. No se me enfaden, feliz Navidad a todos. 

En el Ángelus del 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, el Papa León XIV recordó explícitamente el “sí” de la Virgen María en la Anunciación y lo presentó como modelo para todos los fieles.

El autorFrancisco Otamendi

Evangelización

Herencia, ¿el lugar donde más se reza en España?

En España hay actualmente 56 parroquias con adoración perpetua, pero posiblemente sólo una tiene un 5 % de la población inscrita como adoradores al Santísimo semanales.

Javier García Herrería·18 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

En la vasta llanura manchega, tierra de horizontes inabarcables y cuna del más universal de los hidalgos, Herencia se alza como una postal viva extraída de las páginas de Miguel de Cervantes.

Este municipio de Ciudad Real, famoso por sus emblemáticos molinos de viento, nos recuerda inevitablemente el pasaje donde Don Quijote, en su noble locura, confundió estas gigantescas aspas con desaforados gigantes. Sin embargo, en esta pequeña localidad, la verdadera epopeya no se libra contra la ficción molinera, sino en una batalla silenciosa y constante a favor de la fe: seguramente, Herencia podría ser uno de los pueblos donde más se Adora a Dios en España.

Herencia cuenta con apenas 8.000 habitantes, 385 vecinos de los cuales están inscritos como adoradores del Santísimo Sacramento, comprometidos a dedicar una hora semanal para acompañar a Jesús Eucaristía. Esto supone el 5 % de la población total, una proporción excepcional para una iniciativa de este tipo.

Orígenes

En España hay actualmente 56 parroquias con adoración perpetua. La parroquia de la Inmaculada Concepción de Herencia es una de ellas. Comenzó la adoración en febrero de 2023 la Adoración Eucarística permanente, las 24 horas del día, una práctica que consiste en la exposición continua del Santísimo Sacramento en el templo para la oración personal de los fieles. Día y noche, siempre hay al menos una persona rezando ante la Eucaristía, en un silencio que contrasta con el ritmo habitual de la vida cotidiana.

El párroco, Alberto Domínguez, reconoce que la iniciativa no partió inicialmente de él. «Esto nació por el empeño de algunos laicos del pueblo», explica. El sacerdote admite que al principio fue escéptico sobre la viabilidad del proyecto, especialmente por la constancia que exige cubrir todas las horas de la semana. Sin embargo, decidió apoyarlo tras decidirlo en un viaje a Medjugorje.

Efectos de la adoración

Los efectos, según el propio párroco, han sido visibles en la vida cristiana de la comunidad. «Muchas personas han incrementado la práctica de la confesión, la asistencia a la misa dominical y entre semana, y sobre todo el trato con la Eucaristía les ha servido para comprender y valorar más el resto de los sacramentos», afirma.

También se nota mucho que las personas que hacen retiros de Emaús, Effetá y Bartimeo dan continuidad a sus propósitos comprometiéndose con los turnos de adoración.

El alma del equipo

Una iniciativa como esta tiene bastante complejidad, sobre todo a la hora de abordar los imprevistos por enfermedad, vacaciones, etc. Por esta razón hay un equipo de coordinación que se encarga de organizar los horarios, garantizar la presencia constante ante el Sagrario y atender los diversos menesteres logísticos.

Está liderado por Loli, que cuenta con la inestimable ayuda de un comprometido equipo compuesto por Charo, Berna, José Carlos, Lola, Jesús y Petri, cuya colaboración activa es clave para sostener esta práctica espiritual y fomentar la devoción en la comunidad parroquial. Gracias a su trabajo, Herencia se convierte en un importante foco de oración.

El obispo de Ciudad Real el día de la inauguración de la capilla de adoración.

Decisión y parsimonia de León XIV

El 18 de diciembre se cumplen siete meses de la elección de León XIV, que ha perfilado un estilo propio.

18 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

El día 6 de enero, el Papa León cerrará la puerta santa de la Basílica de San Pedro, poniendo fin al Año Jubilar de la Esperanza. La misma puerta que hace doce meses abrió Francisco, haciendo acopio de las pocas fuerzas que le quedaban, y que -en un rasgo muy característico de él- dejó abierta. 

¡Cuántas cosas han acontecido desde la noche del 24 de diciembre de 2024! Millones de personas han peregrinado a Roma para lucrar la indulgencia en las basílicas mayores. Acompañamos en su enfermedad y despedimos al Papa Francisco, presenciamos un cónclave en tiempo real, saludamos con entusiasmo a un nuevo pontífice de carisma agustiniano y pasaportes del norte y del sur, y regresamos a Tor Vergata otro mes de agosto, 25 años después.

Vivimos con intensidad los primeros pasos de León XIV y ahora ha sido el propio papa quien nos ha introducido en una etapa serena, sin grandes titulares, de pequeños pasos bien pensados y una tan anodina como anhelada calma.

Acompañado de la sonrisa de medio lado que retrata su gesto, León XIV ha ido guiando la barca de la Iglesia, en estos meses, con una intencionada bonanza. Como quien tiene la certeza de contar con mucho tiempo por delante y de un modo aparentemente paradójico: por un lado, subrayando su continuidad de fondo con respecto al pontífice argentino, por otro, distanciándose de él en las formas y el estilo.

Prevost ha tomado decisiones importantes: ha nombrado a su sucesor al frente del Dicasterio para los Obispos, ha escrito la exhortación apostólica “Dilexi Te” sobre el amor a los pobres, y ha realizado su primer viaje como sucesor de Pedro a Turquía y Líbano, con ocasión de los 1700 años del Concilio de Nicea.

Esa sonrisa de medio lado nos advierte que el 2026 seguramente no traerá sonadas novedades, pero sí un continuo avanzar con decisión y parsimonia a partes iguales. La elección del nombre León adquiere aquí todo su significado. 

Evangelio

Con los ojos de José. Domingo IV de Adviento (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del domingo IV de Adviento (A) correspondiente al día 21 de diciembre de 2025.

Vitus Ntube·18 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

Estamos en el umbral de la Navidad, a solo tres días. El Adviento está llegando poco a poco a su fin, y el Evangelio de hoy nos cuenta la historia del nacimiento de Jesús desde la perspectiva de José.

Al echar un vistazo a las lecturas de la liturgia de hoy, nos sorprende la cantidad de nombres que encontramos: David, Pablo, María, José, Emmanuel, Jesucristo. David es el nombre que aparece en todas las lecturas. La genealogía de Cristo está vinculada a David, y sin embargo la profecía insiste en que su nacimiento es único: “La virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel”.

Aquí está el misterio: ¿qué tiene que ver un nacimiento virginal con David? ¿Era María descendiente de David? El puente entre David y Cristo es José, “hijo de David”. José no aporta la descendencia física, pero al acoger a María y dar nombre al Niño, le otorga a Jesús un linaje legal y mesiánico. José es una de las grandes figuras del Adviento. Él nos enseña la disposición adecuada para prepararnos a la venida de Cristo. El Papa Benedicto XVI diría que José es una persona que encarna el Adviento en sí mismo. En José, el Adviento casi se convierte en una persona.

Hoy nos centramos en José. En el Evangelio de hoy él recibe su anunciación, y también da su fiat. ”José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo”. Su respuesta es sencilla pero total, semejante a la de su esposa: “Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer”.

Con su anunciación, él acoge a María como esposa, pero también acoge a Cristo como hijo. Al aceptar a María, aceptó a Cristo. La Encarnación tuvo lugar en él, por así decirlo, al acoger a Cristo. Se convierte así en modelo para la devoción mariana, mostrándonos lo que significa acoger a María en nuestra vida. José ya hizo lo que Juan haría al pie de la Cruz, pero de una manera diferente. Su acto anticipa lo que luego haría el apóstol Juan: “He aquí a tu madre”. Juan la tomó como madre; José la tomó como esposa y aceptó a Cristo, al Niño en el seno de María, al Cristo escondido. Esta es nuestra tarea en este Adviento y más allá: aprender a acoger a Cristo, al Cristo escondido que está a nuestro alrededor, al Cristo que viene a nosotros de maneras inesperadas. Estemos abiertos a las distintas formas de la anunciación y de la encarnación.

Es bien sabido que en la Biblia no se registra ninguna palabra pronunciada por José. Hoy se nos recuerda que hizo lo que el ángel del Señor le mandó, y una de las instrucciones que recibió fue: “Ella dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús”. José puso nombre a su hijo, el hijo de María, el Hijo de Dios: Jesús. Esa tal vez fue la palabra más importante que pronunció en su vida: Jesús.

Actualidad

Erik Varden disertará sobre sufrimiento y mirada trascendente en el Foro Omnes

Mons. Erik Varden es el invitado del Foro Omnes que tendrá lugar el próximo 9 de enero de 2026, a las 19:00 en el Aula Magna de la Universidad San Pablo CEU.

Maria José Atienza·17 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: < 1 minuto

El Aula Magna de la Universidad CEU San Pablo de Madrid acoge, el próximo 9 de enero de 2026, el primer Foro Omnes de este año.

El Foro, organizado por Omnes junto a la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria  y Ediciones Encuentro contará con la participación del obispo y escritor Erik Varden, titular de la diócesis noruega de Trondheim y autor de libros como Castidad, Sobre la conversión cristiana o Heridas que sanan, su última publicación en Ediciones Encuentro y eje de este encuentro.

En conversación con la periodista Ana Zarzalejos, Varden abordará en este encuentro la mirada trascendente ante el sufrimiento humano a través del recorrido por las heridas del propio Cristo. Una propuesta atrevida y necesaria en una sociedad marcada por estas heridas interiores y su necesidad de sanación.

INSCRÍBETE AQUÍ o en el formulario que encontrarás al final de la noticia

El Foro Omnes, que cuenta con el patrocinio deFundación CARF y Banco Sabadell y la colaboración de la Universidad CEU San Pablo, tendrá lugar de manera presencial, el próximo 9 de enero de 2026, a las 19:00 h. en el Aula Magna de la Universidad CEU San Pablo de Madrid (C/ Julián Romea, 23, Madrid 28003).

La ponencia será en inglés. Se recomienda a quienes deseen traducción, lleven sus teléfonos móviles y auriculares para unirse al sistema de traducción de la sala.



Vaticano

El Papa alerta contra el activismo ante la Navidad: “no somos máquinas”

En la Audiencia de hoy, el Santo Padre León XIV ha alertado contra el activismo frenético en la preparación de la Navidad, y ha reflexionado sobre la inquietud del corazón de la que habla san Agustín. “No somos máquinas, sino hombres y mujeres con corazón”, ha dicho.  

Francisco Otamendi·17 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

Una tentación de estos días previos al nacimiento de Jesús en Navidad, y luego en las fiestas, es el activismo incluso frenético, ha dicho el Papa a los peregrinos de lengua francesa, los primeros a los que se sintetiza en las Audiencias las palabras del Pontifice.

Por eso, les ha invitado a ellos, y a los quince mil romanos y peregrinos presentes en San Pedro, a considerar que este “activismo frenético en la preparación de la festividad, acabaría siendo superficial y dando lugar a la decepción”.

En cambio, ha proseguido, “dediquemos tiempo a mantener nuestro corazón atento y vigilante mientras esperamos a Jesús, para que su presencia amorosa se convierta para siempre en el tesoro de nuestras vidas y nuestros corazones”.

Sociedad acelerada, búsqueda de resultados

A continuación, con el mismo hilo argumental, se ha dirigido a los de lengua inglesa, hablándoles de nuestra “sociedad acelerada”. 

En esta sociedad, “a menudo nos sentimos abrumados por las presiones y las expectativas de mayor eficiencia y resultados óptimos”, ha resaltado, quizá pensando también en las obligaciones de resultados trimestrales de las empresas que cotizan en el mayor mercado financiero del mundo, el neoyorquino Wall Street.

Cuando nos sintamos así, “recordemos las palabras que acabamos de escuchar del Evangelio de San Mateo: ‘Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón’ (Mt 6,21)”.

El Papa León XIV escucha a los estudiantes en un concierto navideño en el gimnasio del Colegio Pontificio Pablo VI en Castel Gandolfo, Italia, el 16 de diciembre de 2025. (Foto CNS/Vatican Media).

El tesoro de nuestro corazón

El tesoro de nuestro corazón “no son los bienes de este mundo, ni la prosperidad, ni el éxito, ni los logros admirables”, ha manifestado el Pontífice.

San Agustín describió nuestro corazón como inquieto. “Esa inquietud no es arbitraria ni desordenada; está orientada hacia el cielo, cuyas puertas se nos abren gracias a la encarnación, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Si entramos en el dinamismo de su amor y gracia, él triunfará en nosotros, no solo en la hora de nuestra muerte, sino también hoy, ahora mismo, y todos los días de aquí en adelante”, ha invitado a todos.

Sus palabras a los de lengua española han dado un paso más todavía, si puede hablarse así, al subrayar que “no somos máquinas”.

Volver a lo esencial: “no somos máquinas”

“Jesús crucificado y resucitado nos hace una promesa: el corazón que lo busca no quedará desilusionado”. Y “nos ayuda a entender que en medio de los compromisos de cada día, con alto riesgo de dispersión, desesperación o de falta sentido, estamos invitados a volver a lo esencial de nuestra existencia”.

“El Señor nos recuerda que no somos máquinas sino hombres y mujeres con un corazón, que es la síntesis de nuestros pensamientos, sentimientos y afectos. Es el centro de nuestra persona”.

El tesoro, en el corazón, no en grandes inversiones financieras 

En su catequesis inicial, concluyendo ya el ciclo del Año Jubilar, sobre ‘Jesucristo nuestra esperanza”, el Papa había dicho: 

“Es, entonces, en el corazón donde se conserva el verdadero tesoro, no en las cajas fuertes de la tierra, no en las grandes inversiones financieras, hoy más que nunca enloquecidas e injustamente concentradas, idolatradas al precio sangriento de millones de vidas humanas y de la devastación de la creación de Dios”. 

El Papa León XIV muestra la raqueta de tenis que le regalaron los estudiantes y el personal del Colegio Pontificio Pablo VI en Castel Gandolfo, Italia, tras asistir al concierto de Navidad en el gimnasio del colegio el 16 de diciembre de 2025. (Foto CNS/Vatican Media).

La inquietud de san Agustín

La inquietud del corazón de San Agustín ha sobrevolado la meditación del Papa. “Con este adjetivo, ‘inquieto’, san Agustín nos hace comprender el impulso del ser humano que tiende a su plena realización. La frase completa remite al comienzo de las Confesiones, donde Agustín escribe: ‘Señor, tú nos hiciste para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti’ (I, 1,1)”.

Finalmente, el Papa ha concluido hablando del dinamismo de Dios amor. “Jesucristo, con su Encarnación, Pasión, Muerte y Resurrección, ha dado un fundamento sólido a esta esperanza. El corazón inquieto no se sentirá defraudado si entra en el dinamismo del amor para el que ha sido creado”.

Sacramento de la Penitencia y retiros espirituales

Minutos antes, León XIV no olvidó un elemento tradicional cristiano ante la Navidad, en este caso al dirigirse a los polacos: “Prepárense para la venida de Jesús, especialmente mediante el sacramento de la Penitencia y los retiros espirituales, donde experimentarán verdadera paz, alegría y sentido de la vida”.

El autorFrancisco Otamendi

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¿Lista de objetores de conciencia o lista de señalados a conciencia?

La creación de un registro de médicos objetores a practicar abortos reabre el debate sobre los límites del Estado y plantea si esta medida vulnera la libertad de conciencia y la autonomía profesional.

17 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

Los que hemos recibido la carta que nos reclamaba al Servicio Militar Obligatorio (la Mili), sabemos perfectamente qué es la Objeción de Conciencia. Era una manera de defender nuestros principios más profundos y no verte obligado a disparar con un CETME a un posible enemigo, que no conocías y que no te había hecho nada. Era un modo concreto de poder ejercer tu ética personal, conformada por tus vivencias y creencias propias. Este “pacifismo legítimo», en cierta manera, acabó siendo una manera de esquivar la Mili, mediante la Prestación Social Sustitutoria, que suponía cumplir con el deber cívico que tiene todo ciudadano, mediante la práctica de cualquier servicio a la sociedad que fuera necesario.

En 2016 salió «Hasta el último hombre”, película ganadora de un Oscar y otros tantos premios, dirigida por Mel Gibson, que nos permitió entender mejor qué era un objetor de conciencia en la guerra. Basada en hechos reales, nos cuenta la historia real del soldado Desmond Doss, que por sus creencias religiosas no quiere ejercer la violencia y disparar al enemigo. Esta postura tan rupturista, nada habitual en la sociedad americana, costó tiempo en ser entendida. Pero este soldado fue condecorado con la Medalla de Honor por el presidente Harry S. Truman en la vida real, después de sufrir burlas y humillaciones por defender sus principios. Pero la objeción de conciencia no se ciñe solo al sector militar, se abre a todo lugar donde podamos actuar mediante una decisión moral que nazca de nuestra conciencia.

Este derecho ha saltado a la actualidad en el ámbito sanitario, ante la situación que muchos médicos del sistema público de salud no quieren practicar abortos. Recientemente el ministerio de sanidad ha aprobado el “protocolo para la creación del registro de personas objetoras de conciencia en la interrupción voluntaria del embarazo”, con la intención de reclutar médicos para llevar a cabo esta intervención en sistema público, mediante un listado obligatorio de médicos objetores de conciencia. Ayuso ha decidido no elaborar esta lista en Madrid, y no enviarla, lo que ha supuesto la puesta en marcha de un contencioso administrativo que va a poner en marcha el ministerio, como ha anunciado Mónica García, contra la Comunidad de Madrid. Al margen de la norma y de la polémica, yendo al fondo de la cuestión hay que plantearse varias cuestiones: ¿Por qué hay que hacer un registro de objetores, si el aborto es libre y real en España, y se han realizado 106.172 en 2024? ¿Por qué se quiere obligar a registrar a los médicos objetores y no a los que sí que quieren abortar, como ocurre con los médicos que sí quieren practicar la eutanasia? ¿No se les puede incentivar a estos médicos, si hay tanto interés? 

El 78,74 % de las interrupciones voluntarias del embarazo (IVE) en España se realizaron en centros privados (con fondos públicos), porque no hay suficientes médicos en el sistema público que quieran llevarlos a cabo. Y eso no está bien visto, quieren que sea desde el sistema público desde donde quieren que salgan los médicos. Pero eso no tiene que suponer que hay que forzar la libertad del objetor. Pero lo contrario, señalar al médico que no quiere verse en la situación de realizar esta violenta intervención de obstetricia, mediante una lista, ¿no es como señalar a los “traidores” al sistema que quiere imponer el ministerio, como si fueran judíos señalados en la persecución Nazi, cuando los vecinos de un barrio señalaban con una estrella de David la vivienda de los semitas que querían denunciar? Aunque no sea un dato público, políticamente dentro del ministerio sí que se pueden usar los datos.

El aborto no es plato de “buen gusto”, para la mujer que está en esta  difícil situación desde luego, pero tampoco lo es para el médico que tiene que llevarlo a cabo. Igual que la paciente toma libremente la decisión que desee, el médico tiene que tener la misma posibilidad. Quizá con más motivo en su caso, por el Juramento Hipocrático, ya que es la manera concreta de actuar en conciencia y con profesionalidad, sin verse coaccionado,  ejerciendo el derecho a no violentarse en una situación tan delicada.

El autorÁlvaro Gil Ruiz

Profesor y colaborador habitual de Vozpópuli.

Familia

Fundación FASE: pioneros en mediación familiar restauradora

Alberto San Juan explica el trabajo de una Fundación que desde hace medio siglo trabaja en programas de apoyo a la familia, también en la acción política.

Jose Maria Navalpotro·17 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 8 minutos

Las rupturas familiares no tienen por qué ser irreversibles, y se puede luchar, también desde las instituciones, para restaurar lo que se rompió. Esta es una de las líneas de trabajo de la Fundación FASE, que encara el año que viene el medio siglo de funcionamiento con la atención centrada en la familia. Su director general, Alberto San Juan, recibe a Omnes en su céntrica sede madrileña, que suele albergar las sesiones y conferencias de la fundación y, desde el mes de enero, su nuevo curso de mediación familiar. 

San Juan, con vasta experiencia política, ha ocupado, entre otros, el cargo de Director General del Menor en la Comunidad de Madrid. Político sensato, conoce bien de lo que habla pues tiene tras de sí una extensa experiencia en servicios sociales.

¿A que se dedican en la fundación?

—Nuestro objetivo es acompañar a la familia. Y ese acompañamiento se concreta en la resolución de conflictos, en las dificultades por las que pasa la familia. En realidad, muchas veces las dificultades de la familia vienen porque no se saben hacer las cosas. No se sabe afrontar la resolución de conflictos, la vulnerabilidad… FASE está ahí para ayudar. Muchas veces, con algún curso de formación o cierto acompañamiento, esa familia es capaz de salir adelante. Tenemos mucha experiencia en el tema de familia. El año que viene cumplimos cincuenta años.

De cara a este aniversario redondo, cincuenta años, ¿qué se plantean?

—Tenemos tres proyectos concretos. El más novedoso quizá, poner en marcha un curso de mediación familiar restauradora. Luego, el libro que acabamos de publicar, Liderazgo en políticas de familia. En tercer lugar, un programa específico de salud mental, Necesito Terapia. Uno de los grandísimos problemas que existen en las familias son las terapias y la salud mental.

¿En qué consiste lo de Necesito Terapia?

—Es un programa, atendido por profesionales de la psicología y de la psiquiatría formados por el doctor Carlos Chiclana, que pretende ayudar a las familias a través de terapias de salud mental. Hemos detectado que ante ese grandísimo problema de salud mental hay unas dificultades tremendas de lista de espera. Pero salud mental y lista de espera es una combinación muy peligrosa porque la gente necesita hacer terapia en el momento que necesita. Precisa ser tratado ya. 

¿Qué hacen?

—Por un lado, conseguimos que el tiempo de espera se acorte lo máximo posible y ofrecemos una terapia que pueda recibir cualquiera. ¿Por qué todo el mundo? Porque es terapia para personas con vulnerabilidad.

La vulnerabilidad no se refiere solo a motivos económicos, viene por mil circunstancias. Por ejemplo, una familia numerosa que tenga ocho hijos, o los que sean, y no sea pobre (no tenga una vulnerabilidad económica). Pero si esa terapia le costase 100 euros, por ejemplo, posiblemente renunciaría a ella. Es terapia a precio reducido y aplicada con inmediatez, cuando se necesita. 

¿Cuáles son los problemas más frecuentes en este ámbito? 

—Depende de la edad. Con los jóvenes tenemos retos muy preocupantes, pero sobre todo los problemas de suicidio son impresionantes. Los datos son espeluznantes. Aproximadamente entre 10 y 15 personas se suicidan diariamente, entre ellos muchos jóvenes. Es una muerte muy evitable y muy dolorosa por las circunstancias.

También hay problemas de anorexia, de bulimia, de malos tratos, de bullying en el colegio, adicciones (pornografía, móvil, alcoholismo, juegos…). Hay muchísimas dificultades entre los jóvenes, que hay que tratar, y que son solucionables.

El proyecto de mediación familiar reparadora, ¿qué significa?

—Damos una importancia fundamental a este curso. La mediación es una resolución de conflictos dentro de la familia y con esta mediación se ayuda a cerrar bien el conflicto que exista. Por ejemplo, una pareja que decide separarse, en la mediación lo que se hace es llegar a cerrar bien el círculo: vamos a separarnos bien, de la forma más amigable, y de la mejor forma posible.

Y en concreto, la mediación familiar restauradora lo que añade es que intenta sanar lo que estaba roto. Llegar a las raíces del conflicto, y si hay solución, intentar arreglarlo. Nosotros de antemano pensamos que, si se puede solucionar, hay que intentarlo.

Aquí debe haber un compromiso por ambas partes de querer solucionarlo. Habrá veces en las que sea imposible solucionar el caso y que la recomendación sea la separación, la nulidad o lo que sea. Estoy convencido de que en muchísimos casos la familia puede volver a intentarlo una segunda vez.

Este curso comienza el día 13 de enero.

¿Hay algún reconocimiento oficial para este curso?

—Claro. Somos una fundación reconocida para impartir estos cursos. La gente que lo hace sale con el título habilitante para ejercer. Son mediadores profesionales y pueden abrir un gabinete para ejercer la mediación.

¿Qué tipo de gente puede recurrir a esta mediación familiar?

—Cualquiera que tenga alguna dificultad en la familia, o un problema que no sabe cómo resolver. No es solo para casos de divorcio, es para todo tipo de conflictos familiares, desde dos hermanos que discrepan sobre una herencia hasta las dificultades que tiene una familia para cuidar a sus mayores. Cuando un problema en una familia empieza a molestar más de lo necesario, es el momento en el que puede pedir una mediación. Una discusión entre marido y mujer, entre hermanos, conflictos con la familia extensa, o entre padres e hijos. Es una mediación o un acompañamiento.

La diferencia fundamental es que la mediación familiar restauradora quiere resolver el problema desde el origen. Restaurar lo que está roto. La mediación, en cambio, sin más, es llegar a un acuerdo para cerrar algo. 

En esta mediación familiar, con el acento en restauradora, creo que FASE es la única.

—No somos conscientes de que haya más, puede ser que existan otras instituciones. Pero sí, al menos somos muy innovadores. Desde el momento en que pensamos que la familia es la base de la sociedad, luchamos por que las familias no se rompan. Aunque no siempre va a ser posible, claro.

Muchas veces interviene el amor propio. A veces, cuando hay un conflicto, uno no da su brazo a torcer con un hermano o con quien sea, pero si hay una mediación, alguien de fuera, le hace ceder. Sin embargo, ese encontronazo entre dos miembros de la familia muchas veces se encona. 

Formar a formadores creo que es una oportunidad única en esa defensa de la familia.

Hay instituciones públicas que también tienen mediadores, pero no parece que incidan en luchar por que no se rompa ese matrimonio.

—Es cierto que las comunidades autónomas tienen centros de atención a las familias y allí se da mediación. Pero allí se va a cerrar algo que ya han pactado las familias: una herencia, por ejemplo. En esa mediación se busca cerrar un acuerdo para acabar con un problema, pero no para restaurar las relaciones entre los miembros. 

O un matrimonio que ya decide separarse, para cerrar el acuerdo de divorcio de la mejor manera posible. No para intentar volver a dar una segunda oportunidad a ese matrimonio si ambos quieren.

Nosotros, como es lógico, respetamos al máximo la libertad de las personas, pero también hacemos ver que lo que es salvable en un matrimonio es salvable y se puede dar una segunda oportunidad 

¿Cómo se forma a un mediador? ¿Temas de Psicología, de Derecho? 

—De todo un poco. Son cien horas, con prácticas en mediación. Nacho Tornel, que es un mediador de reconocido prestigio, y es de las personas con mayor autoridad en España en tema de mediación, es nuestro director académico. 

Este primer curso vamos a empezar con un grupo de 25 plazas para mediadores. 

Todavía no lo hemos lanzado en público y ya estamos recibiendo llamadas de gente que quiere recibir mediación y otros que quieren formarse. La ilusión es máxima.

Es un curso muy interesante para todas las personas que tienen relación con otra gente, porque la resolución de conflictos está en el día a día. ¿Cómo puedes resolver los conflictos con otras personas? La mediación, el apoyo y el acompañamiento de los conflictos es algo fundamental que todo el mundo debería saber. 

Alberto San Juan con José María Navalpotro. ©Carlos Martínez

¿El curso es presencial?

—Sí, en nuestra sede. Es cien por cien presencial, para tener ese vínculo y esa cercanía con los alumnos. 

¿A cuánta gente puede beneficiar la mediación reparadora? 

—Los datos de divorcio no son nada buenos. El 50% de los matrimonios se separan en España, a día de hoy. Otros dicen que es el 70%. La realidad es que aproximadamente en España hay 100.000 matrimonios al año y se separan 70.000. 

Es uno de los principales desafíos que tiene la sociedad. Se habla mucho de la vivienda, de la corrupción, del paro, pero las rupturas familiares creo que son uno de los gravísimos problemas. Al final lo que te hace feliz es la vida en familia. Donde tú das más amor, donde recibes más amor, donde te quieren como eres, donde realmente te sientes feliz, donde realmente te realizas a ti mismo es la familia. Si no tienes la familia te falta algo.

Si queremos hacer una sociedad estable donde se puedan transmitir los valores, donde se pueda desarrollarse la persona, estamos convencidos que es desde la familia. 

¿Cómo se relaciona FASE con otros centros de orientación familiar (los diocesanos, los COF, por ejemplo) que hay en toda España? ¿Son competencia?

—Hacen una labor fantástica, y realizan mucho bien. Pero lo nuestro es una figura diferente. Es un título reconocido por el Ministerio de Justicia.

Ahora es obligatorio que, antes de ir a un juicio, se pase por una mediación. Entonces, si vas a un juzgado y dices que no te quieres separar, te obligan antes a pasar por una mediación.  Es algo muy positivo. 

Los que ejercen la mediación en los COF deberían venir a hacer cursos para ser titulados para poder ejercer en todo el ámbito jurídico. De hecho, hay muchos abogados que se están apuntando a este curso para poder tener reconocimiento como mediadores familiares porque es un paso previo a ir al abogado.

El libro de liderazgo de políticas de familia es otro proyecto que proviene de las sesiones periódicas que organiza FASE, dirigido a políticos de ámbito local. ¿Qué se pretende? 

—Estamos convencidos de que los políticos tienen una influencia directa sobre la sociedad y pueden cambiar las cosas. De hecho, son los que hacen las leyes, y desde los ayuntamientos pueden cambiar muchas cosas, desde el IBI hasta un montón de programas para las familias. 

Tenemos muy diagnosticado con eso los problemas de la familia y también sabemos que los políticos muchas veces desconocen esos problemas, porque el día a día es complejo y porque a lo mejor no son expertos en servicios sociales.

Nuestro objetivo es dar formación a los políticos para que sepan cuál es la realidad de las familias. Una vez conocidos los problemas darles herramientas para que lo puedan solucionar. 

¿Qué herramientas?

—Desde dos ámbitos. Elegimos un tema: Familia y discapacidad, por ejemplo. Un académico expone su ponencia sobre la discapacidad de la familia y un político que haya tenido buenas prácticas en discapacidad se lo explica a los demás.

¿Los resultados se palpan? 

—No es habitual que un político quiera hacer las cosas mal. El político, en el momento en que conoce que hay un problema, lo que quiere es resolverlo. Muchas veces, o no lo conoce, o no sabe cómo resolverlo. Por lo cual, estos cursos que nosotros hacemos ilustran a los políticos a cómo se han resuelto esos problemas en diferentes sitios. Buenas prácticas municipales, en otros municipios.

Eso da un resultado fantástico. Los políticos tienen la posibilidad de consultar a otros asistentes, a los académicos, a los profesores, cómo hacen las cosas. En política, sobre todo en los ayuntamientos, cuando el alcalde hace sus listas de concejales va asignando competencias a determinadas personas. Cuando te nombran concejal de servicios sociales, en este caso, puede ser que la experiencia de servicios sociales que tú hayas tenido en tu vida sea nula y no sepas absolutamente nada. 

Este programa de políticos es dar ese apoyo a los concejales o diputados a la resolución de los conflictos que tienen que estudiar. 

¿Cuántos políticos, concejales, diputados, etc. han asistido en estos años? 

—Es un curso muy conocido, con una convocatoria una vez al mes. Vienen entre 50 y 60 participantes. Es como la lluvia fina que va calando y que va formando. Luego nos piden información, documentos. El libro que acabamos de publicar es una herramienta muy útil para ellos.

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