Juan de Herrera (1530 –1597) es una de las principales figuras dentro del Renacimiento español, conocido por sus obras arquitectónicas.
Ignacio del Villar·28 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2minutos
Juan de Herrera (1530 –1597) es una de las principales figuras del Renacimiento español.
Su nombre resulta mundialmente conocido por ser el autor de El Escorial, probablemente la mejor obra arquitectónica del Siglo de Oro. A ello podemos sumar el Palacio Real de Aranjuez y la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Valladolid, inconclusa pero referente para las catedrales de México y Lima. Todas estas construcciones las realizó bajo el patronazgo de Felipe II.
Pero también destacó en ámbitos diferentes al de la arquitectura. Uno de ellos fue el militar, pues participó en varias campañas de Carlos V en Alemania, Flandes e Italia. El otro es el científico. En el campo de la geometría y las matemáticas podemos destacar su Discurso sobre la figura cúbica. Además, Herrera se convirtió en su primer director de la Academia de Matemáticas y Delineación, fundada en 1582 en Madrid y denominada oficialmente Academia Real Mathematica. Fue una de las primeras instituciones de carácter científico en Europa y constituye el antecedente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.
Herrera también impulsó para el rey diversas empresas científicas, desde la invención de instrumentos de navegación, tan necesarios en aquellos tiempos de gran relación marítima con las Indias, hasta la aplicación práctica de la geometría y la matemática en la planificación de sus obras y la optimización de los procesos constructivos. Asimismo, contribuyó en el campo de la astronomía mediante la elaboración de ilustraciones para el tratado titulado Libro de las Armellas en la Universidad de Alcalá de Henares.
Herrera fue un católico convencido, y su fe se refleja en la monumentalidad y sacralidad de sus obras. El mejor ejemplo es El Escorial, dedicado a San Lorenzo y concebido por Felipe II para celebrar la victoria de San Quintín, que tuvo lugar un 10 de agosto, día de la festividad del santo. De este modo, su vida combina de manera ejemplar la ciencia y la técnica con un profundo compromiso con la fe y el servicio a la Monarquía española.
No sé si mis abuelos sonríen porque florecen, o porque mis abuelos sonríen florecen.
28 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: < 1minuto
Montado en el coche de mis abuelos, de repente, la primavera. Todos los años llega igual: hay una curva de camino a su casa en la que hay unos almendros. Siempre son los primeros en florecer. Y la primavera llega cuando mis abuelos dan la orden, cuando mi abuela se alegra de golpe y los dos comentan esas primeras flores.
La primavera se adelanta a cuando mis abuelos no aguantan más para verla, porque necesitan aire y buen tiempo. Mis abuelos tienen un jardín precioso, se esfuerzan en cuidarlo cada día, y conspiran felices sobre sus frutales y sus flores.
Por eso la primavera aparece esa semana de febrero. Porque mis abuelos deciden. Me imagino a la primavera esperando a ver a mi abuelo agarrado al volante, tomando la curva. Y a mi abuela curvando la sonrisa, y exclamando feliz. Entonces la primavera decreta: ya se puede, a trabajar, muchachos. Y la tierra bulle fértil.
Voy los martes a comer a casa de mis abuelos. En la sobremesa hablamos de qué barbaridad cómo pasa el tiempo. Santiago en septiembre entrará en la universidad. Y a Cris le ha ido muy bien esa entrevista de trabajo. La alegría de tener nietos.
Sonrío. Somos cómo los primeros almendros de la primavera. No sé si mis abuelos sonríen porque florecen, o porque mis abuelos sonríen florecen.
Lo que es seguro es que mis abuelos conspiran felices sobre flores y frutales. También sobre sus nietos. Quieren dar el gran golpe: que llegue la primavera.
La primavera de los nietos empieza como la de los almendros: cuando se juntan dos curvas. La que baja hacia su casa, la que dibuja su sonrisa.
Gabriel Pérez-Miranda Mata (Madrid, 2004) ocupa el tercer lugar de los seis hijos de Juan y Cristina. Estudiante universitario, es también un entusiasta de los deportes y la lectura, y ha publicado un libro de poesía ("Envïdár", Loto Azul, 2025)
El Pleno del Consejo de Estado estudió este jueves el dictamen sobre la reforma constitucional impulsada por el gobierno de Pedro Sánchez para “blindar” el derecho al aborto. El informe, preceptivo pero no vinculante, fue aprobado por 16 votos a favor y 4 en contra da vía libre a la tramitación de la iniciativa, aunque incluye advertencias de calado tanto jurídico como político.
La propuesta del Ejecutivo consiste en reformar el artículo 43 de la Constitución —relativo al derecho a la protección de la salud— para incluir expresamente la interrupción voluntaria del embarazo. Se trata de una vía que solo exige una mayoría de tres quintos en el Parlamento, sin necesidad de disolver las Cortes ni convocar referéndum. Sin embargo, esa mayoría no está garantizada debido al rechazo anunciado por PP y Vox.
El reproche por el “atajo” constitucional
El principal reparo del órgano consultivo se centra en la elección del artículo 43 en lugar del artículo 15, que consagra el derecho fundamental a la vida. Según recuerda el dictamen, si el objetivo fuera un blindaje pleno del aborto como derecho fundamental, la reforma debería afectar al artículo 15, lo que implicaría el procedimiento agravado previsto en la Constitución: aprobación parlamentaria, disolución de las Cortes, elecciones generales, referéndum y posterior ratificación.
El Consejo de Estado cuestiona los argumentos esgrimidos por el gobierno para optar por el artículo 43, que en el anteproyecto se justificaban por “la mayor sencillez y celeridad” y por facilitar la “viabilidad política” del acuerdo. A juicio del órgano consultivo, esas son “consideraciones de oportunidad política que, desde un punto de vista constitucional, no deberían ser tenidas en cuenta a la hora de elegir el precepto objeto de la reforma”. El procedimiento, subraya, debe ser consecuencia de la decisión de fondo y no su causa.
Pese a esta crítica, el dictamen concluye que no existe obstáculo jurídico para reformar el artículo 43, por lo que permite al Ejecutivo continuar la tramitación.
El informe ha sido elaborado bajo la presidencia del Consejo de Estado de Carmen Calvo y con ponencia de la exministra de Sanidad María Luisa Carcedo.
Contexto político y judicial
El anuncio de la reforma se produjo en un contexto de fuerte tensión política. Por un lado el presidente Sánchez ensalzó esta medida en un mitin de la campaña socialista de las elecciones regionales en Castilla-León. El gobierno presenta la iniciativa como un paso para equipararse a Francia, que recientemente consagró el aborto en su Constitución, y como una respuesta a movimientos de la derecha.
Entre los detonantes estuvo la polémica el pasado mes de octubre en el Ayuntamiento de Madrid, cuando se discutió una propuesta de Vox sobre el supuesto síndrome postaborto. Además, el Ejecutivo reaccionó a la negativa de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso a elaborar un registro de médicos objetores a la interrupción voluntaria del embarazo en la Comunidad de Madrid.
Para el catedrático de Derecho, Rafael Domingo, “el pretendido derecho constitucional al aborto es un «aborto de derecho» que contamina todo nuestro ordenamiento jurídico, a modo de bombón envenenado. Si el derecho está destinado a proteger a los seres humanos, se debe proteger la vida humana en todas sus fases”.
La jurisprudencia del Tribunal Constitucional
Otro de los argumentos que desmonta el dictamen es la idea de que el aborto necesita ser “blindado” ante un eventual cambio de criterio del Tribunal Constitucional. El Consejo de Estado recuerda que el alto tribunal ya se ha pronunciado en dos ocasiones avalando tanto la ley de supuestos como la ley de plazos. Recientemente, el Tribunal Constitucional respaldó también la legislación vigente, consolidando la consideración de la interrupción del embarazo como un derecho de la mujer en el marco legal actual.
En este sentido, el órgano consultivo apunta que la inclusión del aborto en la Constitución no sería estrictamente necesaria desde el punto de vista jurídico, dado que la doctrina constitucional ya ha fijado criterio.
Aunque el dictamen permite seguir adelante con la reforma, su carácter no vinculante y la falta de apoyos parlamentarios suficientes reducen notablemente sus posibilidades de prosperar. Sin los votos del PP, la mayoría de tres quintos exigida para modificar el artículo 43 resulta inalcanzable.
Situación del aborto en España
En España tanto el número de abortos como la tasa de natalidad configuran un panorama preocupante desde el punto de vista demográfico. En 2024 se registraron más de 106 000 abortos, una cifra preocupante y que no disminuye pese a los programas de educación sexual que se implantan desde hace décadas.
Al mismo tiempo, la natalidad sigue en niveles muy bajos. En 2024 nacieron 318.005 niños, continuando un descenso de más de dos décadas, y aunque datos preliminares de 2025 apuntan a un leve repunte hasta 321.164 nacimientos, la tendencia de fondo es una caída sostenida que acumula una reducción de alrededor del 23 % entre 2015 y 2025. Las tasas de fecundidad también son muy bajas, con alrededor de 1,1 hijos por mujer, muy por debajo del umbral de reemplazo generacional.
“El P. Ayala, fundador de la ACdP: hay que proclamar la fe desde las azoteas”
Madrid ha acogido la apertura del proceso de beatificación y canonización del Padre Ángel Ayala S.J, fundador de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP). El profesor Pablo Sánchez Garrido, Postulador de la Causa, asegura a Omnes que “el P. Ayala mostró que la fe ha de impregnar con valentía el ámbito público”. “Hay que proclamar la fe desde las azoteas”, decía.
Francisco Otamendi·27 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 8minutos
El acto ha marcado el inicio oficial del camino para el reconocimiento de la santidad del Padre Ángel Ayala S.J. (Ciudad Real, 1867 – Madrid, 1960), fundador de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP). Un hombre que predicaba mostrar la fe en el ámbito público, «desde las azoteas», ser testigos de Cristo.
El evento fue presidido por Mons. Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid, con asistencia del Nuncio de Su Santidad, Mons. Piero Pioppo, el cardenal Antonio M. Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid, el presidente de la ACdP, Alfonso Bullón de Mendoza, y el alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares, entre otras autoridades civiles y eclesiales, miembros de la ACdP y numerosos fieles.
“Su apostolado ha sido ciertamente fecundo”, señaló Monseñor Martínez Camino, quien añadió que “la Iglesia se toma en serio la posibilidad de que el Padre Ayala sea un testigo vivo del Evangelio”. Por su parte, el presidente de la ACdP, Alfonso Bullón de Mendoza, subrayó la fama de santidad que acompaña a la memoria del Padre Ayala.
El Postulador de la Causa del P. Ayala, S.J., y secretario nacional de Causas de Canonización de la ACdP, Pablo Sánchez Garrido, doctor por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense, y profesor de Filosofía Moral y Política en la Universidad CEU San Pablo de Madrid, ha manifestado a Omnes que su ejemplo “constituye una aportación singular, muy importante, a la Iglesia”. Con él conversamos.
Algunas personalidades asistentes al acto de inicio de la Causa del P. Angel Ayala S.J. De izqda. a dcha., Francisco Cañizares, alcalde de Ciudad Real, Monseñor Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid, cardenal Antonio M. Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid, Alfonso Bullón de Mendoza, presidente de la ACdP, el Nuncio de Su Santidad, Mons. Piero Pioppo, y José Masip, vicepresidente de la ACdP. (@ACdP).
¿Puede contar brevemente algunos rasgos del perfil del P. Ángel Ayala,S.J., fundador de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP)? Ud. haescrito que el P. Ayala llevó la alegría de la fe a la vida pública.
– En efecto, aunque de joven tenía cierta fama de persona seria y exigente, el padre Ayala fue dulcificando su carácter a fuerza de virtud y de gracia hasta convertirse en un anciano que recibía con una sonrisa a laicos o a religiosos para dirigirlos espiritualmente, especialmente a aquellos llamados a ser líderes de la vida pública, ya fueran obreros, ministros o religiosos. Además, presumía de ser “un viejo con sentido del humor” como titula uno de sus últimos libros:
“Pensamientos sobre la vida por un viejo con sentido del humor”. Desarrolló por tanto un apostolado de la alegría, que llevó a su faceta como pedagogo, y a de su faceta como formador espiritual de líderes.
Háblenos de su primera época
– Su primera etapa es de un enorme interés, igualmente, pues es su etapa de fundador de obras apostólicas y educativas. Es la época en que funda la Asociación Católica de Propagandistas, para formar jóvenes líderes cristianos llamados a despertar al adormecido pueblo católico español, de la que sale el gran Ángel Herrera Oria, hoy en proceso de beatificación, igualmente. También funda y dirige el prestigioso Instituto Católico de Artes e Industrias, lo que hoy es ICAI-ICADE; el Seminario Menor de Ciudad Real, o diversas obras de apostolado social y obrero, inspiradas por la Doctrina Social de la Iglesia. Noolvidemos tampoco que fue uno de los fundadores e impulsor inicial de la adquisición del diario El Debate, años antes de poner al frente de su dirección a Ángel Herrera.
En otras obras no fue fundador principal, pero tuvo una labor muy importante, como en la Confederación de Estudiantes Católicos, en el CEU, o en el impulso fundacional de la Compañía Misionera del Sagrado Corazón de Jesús.
Fase diocesana, y fase romana
Ahora ha tenido lugar la apertura de su Causa de beatificación y canonización. ¿Puede explicar esta fase diocesana, y la que vendrá después, la del estudio de sus virtudes heroicas?
– Los procesos de canonización por virtudes tienen dos fases: diocesana y romana. La diocesana suele abrirse en el lugar donde fallece el Siervo de Dios y requiere que este tenga fama de santidad, así como fieles que seencomiendan a su intercesión. Esta fase es más bien una especie de instrucción procesal, encauzada por el delegado episcopal y por el postulador, donde se recopilan todos los testimonios, ante un tribunal eclesiástico, asícomo todos los documentos, certificados, escritos (publicados y no publicados), etc., por una comisión histórica. Los censores teólogos analizan a su vez los escritos a la luz del Magisterio eclesial.
Una vez recopilada y debidamente clasificada toda esta documentación y testimonios, se cierra el proceso diocesano y se remite al Dicasterio de la Causas de los Santos en Roma para abrirse la fase romana.
En esta, un postulador romano, en colaboración con la figura directiva del relator, elabora una “positio”, una especie de tesis doctoral que expone y justifica toda la vida del Siervo de Dios, centrándose en sus virtudes naturales y sobrenaturales, en grado heroico, y su fama de santidad. Este documento, una vez concluido se presenta a las comisiones romanas (historiadores, teólogos, obispos y cardenales) hasta que finalmente el Santo Padre firma el decreto de virtudes heroicas y el Siervo de Dios pasa a ser declarado venerable, aunque esto no significa que se le pueda tributar aún veneración pública.
Pero siendo todo esto importante, lo decisivo está en el proceso de milagro, necesario para ser declarado beato, o de un segundo milagro, para ser declarado santo. Como es sabido el proceso de milagro, que también tiene fase diocesana y romana, es un proceso muy riguroso que requiere de la existencia de un milagro atribuible claramente a la intercesión del Siervo de Dios y que este milagro sea certificado por una comisión de peritos médicos que tienen que constatar lo extraordinario e inexplicable científicamente de la curación y luego entra la valoración teológica del hecho como milagroso, por otras comisiones, previas a la declaración final del Santo Padre como beato, o como santo.
A veces se confunde la figura del P. Angel Ayala y la del cardenal ÁngelHerrera Oria, cuya Causa está también abierta. Explíquelo, si es tan amable. El presidente de la ACdP, Alfonso Bullón de Mendoza, ha subrayado la fama de santidad que acompaña a la memoria del Padre Ayala.
– Bueno, es cierto que a veces hay cierta confusión entre ambos “ángeles” (Herrera y Ayala) quizá explicable porque siempre hubo una gran identificación entre ambos, ya que el padre Ayala confió desde el principio en Ángel Herrera, a quien seleccionó de las congregaciones marianas de “los Luises”, junto a otros compañeros, y le puso al frente de la Asociación Católica de Propagandistas, o luego al frente de El Debate, como decía antes. Pero el padre Ayala sabía crear obras y luego retirarse a un segundo plano, era muy subsidiario y no era nada clerical, o clericalista. En eso se adelantó al Concilio en lo que este tuvo de reivindicación del papel de los seglares en el apostolado y en cierto modo en ser vanguardia de la Iglesia en la sociedad. Antes había una idea de que el apostolado o la acción eclesial del seglar era más bien una extensión de la acción, o de “la mano”, de la Jerarquía, según la teoría de la “longa manus”. El padre Ayala en cambio confió esa gran labor de apostolado público a un grupo de jóvenes seglares a los que formó especialmente para ello y los lanzó a la vida pública con gran confianza y libertad.
“Vamos a ver lo que Dios quiere de nosotros”
Pero volviendo a la confusión de “ángeles”, conviene aclarar que el fundador de la ACdP fue el padre Ayala, en 1908, con aquella frase: “Vamos a ver lo que Dios quiere de nosotros”. Luego es verdad que las circunstancias le retiraron de la primera línea pues, al igual que otros santos, sufrió la calumnia, en este caso bajo la falsa acusación de integrismo, y fue apartado de Madrid a Ciudad Real. Esto puso toda la responsabilidad de la recién fundada ACdP sobre el joven Ángel Herrera, quien tuvo que asumir un protagonismo inusual para asociaciones apostólicas de la época, convirtiéndole en todo un protagonista de la Iglesia española, aún en su etapa de seglar, previa al sacerdocio.
Podría afirmarse que sus vidas tienen paralelismos…
– Sí. Ambos acabaron siendo sacerdotes, aunque Ángel Herrera luego sería también obispo y cardenal. Pero cada uno tiene su propio carácter y nos aporta su propio modelo de santidad, si se me permite usar la expresión. De hecho,creo que en ambos casos existía una probada fama de santidad, lo cual hizo que se iniciaran los trámites de los respectivos procesos: el de Ángel Herrera hacia 1996 y el de Ángel Ayala hacia 2020, con pasos previos desde 2008, cuando la ACdP creó el Secretariado de Causas de Canonización. Es verdad que la del padre Ayala podría haberse iniciado antes, pero no siempre se cuenta con los medios y con la necesaria determinación institucional para poder hacerlo.
En el acto se destacó su impulso a iniciativas apostólicas, como la ACdP yotras, y también su perfil espiritual. ¿Cómo valora la aportación del P. Ayala a la Iglesia? Su huella educativa, por ejemplo, y otras.
– Efectivamente su labor como gran pedagogo fue enorme, y ahí están su biografía, sus fundaciones educativas y sus libros para demostrarlo. Sin embargo, me quiero centrar en otra cosa si hablamos de su aportación a la Iglesia, ya que grandes pedagogos católicos ha habido muchos antes y después de él. Sin embargo, la aportación del padre Ayala a la Iglesia creo que es muy importante y que tiene algo de especial, ya que una cosa es la santidad, que confío habrá alcanzado a muchas personas —incluso algunas conocidas por nosotros, como probablemente nuestros abuelos—; pero otra cosa es la santidad canonizable.
Para que la Iglesia ponga a alguien como modelo, no basta una convicción sobre su santidad, hace falta que ese Siervo de Dios haya señalado, desde su apertura a la gracia, un camino para vivir la fe, que haya aportado al Pueblo de Dios algo en cierto modo novedoso, o bien que haya hecho lo ordinario de la vida cristiana de un modo extraordinario, de tal modo que merezca ser reconocido como modelo, como “canon”.
A mi modo de ver, como postulador, devoto y especialista en la vida del padre Ayala, y subrayando que hay que esperar al juicio de la Iglesia para hablar propiamente de su santidad, creo que esto concurre en él, ya que el padre Ayala nos muestra, junto a su entonces joven discípulo, el Siervo de Dios Ángel Herrera, un modo de llevar la fe a la vida pública, en una época además en la que la fe estaba siendo arrinconada en la esfera privada, en aplicación del dogma estatista (liberal, o socialista) de separación entre lo público y lo privado.
Esto no es una cuestión baladí ya que la fe cristiana está llamada a llegar a todos los rincones de la sociedad, incluyendo todas las realidades y estructuras sociales.
Llevar la fe a la vida pública es marca de la casa. Continúe…
– Lo que acabo de decir no significa proponer un indeseable clericalismo, ni tampoco un confesionalismo, sino cumplir con la misión de ser “sal”, “luz” y “fermento” de la sociedad, llevando la fe a todas las realidades temporales, lo cual no se agota en lo privado, sino que la fe también ha de impregnar con valentía o “parresía” evangélica el ámbito público, según el mandato evangélico de proclamar la fe desde las azoteas, pues como dice Jesús: “ lo que habéis hablado al oído en las habitaciones, se proclamará desde las azoteas” .
Mencione algunas de esas “azoteas” para proclamar la fe.
– Hoy día esas “azoteas” para proclamar la fe son sin duda los medios de comunicación, como ya vio el padre Ayala al impulsar el diario El Debate, pero también lo son las cátedras, el compromiso político, la iniciativa empresarial, la acción social, etc. Se trata de ser testigo de Cristo también en esas realidades temporales y de no tragarse el dogma mundano, y falso teológicamente, de que la fe es un asunto privado.
Además, España es precisamente un sitio donde la fe se ha vivido abierta y públicamente de un modo natural, incluso en la vida de ocio y devoción, como muestran nuestras tradiciones de Semana Santa, o nuestro Corpus Christi, o nuestros grandes literatos y artistas del Siglo de Oro, que llevaron la fe hasta su máxima expresión social y cultural.
El padre Ayala mostró un camino a los laicos para vivir su vida en la Iglesia y en la sociedad, una especie de lo que he llamado “opción paulina” o “modelo paulino”, para los que sientan esta especial llamada a lo público; pero que en sentido amplio compete a todo católico, especialmente si es un laico o seglar.
Un camino que hoy día no solo no está superado, sino que es más necesario que nunca, aunque tenga que encontrar siempre nuevas formas de expresión, nuevas azoteas, para seguir proclamando a todos la salvación del Evangelio, sin esconder la luz bajo el celemín.
No es difícil comprender el desafío pastoral que subyace: si un fiel percibe como casi equivalente una celebración de la Palabra con comunión y la Misa dominical, puede disminuir su disposición a desplazarse a otra localidad para participar en la Eucaristía.
27 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4minutos
En tiempos en los que muchos asuntos se abordan con excesiva vehemencia y no poca polarización, también dentro de la Iglesia, conviene hacer un esfuerzo consciente por tratar las cuestiones eclesiales con serenidad. El anuncio de la diócesis de Huesca sobre la puesta en marcha del diaconado permanente merece precisamente eso: reflexión, respeto y deseo sincero de buscar el bien de la Iglesia y de los fieles.
La decisión ha sido comunicada mediante una carta pastoral de su obispo, Pedro Aguado, en la que fundamenta la medida con argumentos teológicos y pastorales sólidos. Como ha subrayado al justificar la decisión, el diaconado permanente —conferido a hombres tanto célibes, como casados— fue restaurado por el Concilio Vaticano II, en continuidad con la Tradición apostólica testimoniada ya en el Nuevo Testamento, en los Padres de la Iglesia y en los primeros concilios.
Un ministerio con identidad propia
El obispo subraya en su carta un punto esencial: “El diaconado no es una opción de sustitución del presbítero, a causa del escaso número de sacerdotes. El diaconado es un ministerio en sí mismo, no una opción de suplencia. Nuestra diócesis apuesta por el diaconado permanente del mismo modo que opta por una pastoral vocacional hacia el ministerio sacerdotal o por una seria, clara y consistente promoción de los ministerios encomendados a las personas laicas”.
La aclaración resulta especialmente pertinente en un contexto como el español, donde la disminución del clero —sobre todo en zonas rurales— es dolorosa y evidente. En la diócesis de Huesca, por ejemplo, el número de seminaristas que estudian en Zaragoza es muy reducido. En este marco, la implantación del diaconado permanente puede ofrecer una ayuda real en tareas pastorales, tanto en pueblos con dificultades para contar con sacerdote residente como en ciudades donde el clero se encuentra sobrecargado.
En España hay actualmente en torno a 600 diáconos permanentes, una cifra todavía modesta si se compara con la de otros países como Estados Unidos, donde rondan los 20.000, concentrando cerca del 40 % de los diáconos permanentes en el mundo. Todo indica que se trata de un ministerio todavía en proceso de integración natural en la vida eclesial de nuestro país.
Desde un punto de vista pastoral, la medida es razonable: facilita el acceso a sacramentos que puede presidir el diácono —como el Bautismo o el Matrimonio—, refuerza la predicación de la Palabra y potencia la dimensión caritativa de la Iglesia.
La importancia de una buena formación
Ahora bien, junto a las oportunidades, también conviene identificar con claridad los retos. Es fundamental que los fieles laicos reciban una formación adecuada que les permita comprender con precisión la naturaleza de los distintos ministerios: qué diferencia hay entre un diácono y un presbítero, cuál es el sentido de la disciplina del celibato en la Iglesia latina y en qué consiste la misión específica de los ministerios laicales. Solo una catequesis sólida evitará confusiones y ayudará a que cada vocación sea valorada en su justa medida.
Si estas distinciones no están bien asentadas, puede producirse una percepción ambigua de los ministerios ordenados. No se trata de alarmismo, sino de aprender de experiencias previas. En otros contextos europeos, como Alemania, el debate sobre los ministerios eclesiales ha mostrado hasta qué punto determinadas dinámicas pueden generar tensiones e interpretaciones divergentes.
Un ejemplo reciente ilustra la facilidad con la que pueden surgir malentendidos incluso en nuestro país. El pasado 23 de febrero, un titular inicial de un medio de comunicación cercano a la Iglesiasobre la instauración del diaconado permanente en Huesca decía literalmente: “El sacerdocio laico llega a Huesca para dar misa y bautizar sin ser cura: “‘Puede crear vocación’”. Horas después fue corregido por otro más ajustado a la realidad. Más allá de la rectificación, el episodio muestra cómo una expresión imprecisa puede generar confusión entre los fieles.
El contexto de las celebraciones dominicales sin sacerdote
La reflexión se amplía en el contexto de las celebraciones dominicales en ausencia de presbítero. En algunas diócesis, ante la imposibilidad de celebrar la Misa dominical en todos los lugares, se han promovido celebraciones de la Palabra con distribución de la comunión, una práctica plenamente ortodoxa y prevista por la normativa eclesial.
Sin embargo, durante la última visita ad limina de los obispos españoles al Papa —realizada en diciembre de 2021—, la Santa Sede les transmitió prudencia respecto a la expansión de estas celebraciones como solución estructural. La experiencia de la Iglesia en Francia, pionera hace medio siglo en este tipo de prácticas, llevó posteriormente a los obispos franceses a restringirlas enormemente, al constatar que, con el paso de los años, diluía en los fieles la conciencia de la singularidad de la Eucaristía.
En una conferencia, José Ignacio Munilla explicó que desde Roma se aconsejó evitar celebraciones que imitasen externamente la estructura de la Misa. El riesgo señalado era que, con el tiempo, se produjera una cierta desvalorización práctica del sacramento eucarístico. Por esta razón, desde el Vaticano sugerían fomentar otros recursos litúrgicos —como la Liturgia de las Horas o la adoración— cuando no fuera posible la celebración de la Eucaristía.
No es difícil comprender el desafío pastoral que subyace: si un fiel percibe como casi equivalente una celebración de la Palabra con comunión y la Misa dominical, puede disminuir su disposición a desplazarse a otra localidad para participar en la Eucaristía.
Un equilibrio que requiere estudio y serenidad
Nada de esto invalida la oportunidad del diaconado permanente en Huesca ni cuestiona su oportunidad. Más bien invita a acompañar su implantación con una formación clara y una reflexión continua, que evidentemente no es labor de exclusiva de esta diócesis sino de todas las de España, especialmente de aquellas que ya cuentan con decenas de diáconos permanentes.
Potenciar el diaconado permanente puede ser muy positivo y necesario y no tiene riesgos especialmente preocupantes. El problema es no entender qué es un diácono, qué es la Misa y hasta qué punto uno debe poner esfuerzo para ir a una celebración eucarística en otra población.
La Iglesia tiene experiencia para discernir y ajustar sus prácticas a la luz de la tradición y de los frutos pastorales que se van observando. La decisión de la diócesis de Huesca abre una etapa nueva que puede ser muy fecunda si se vive con espíritu de comunión, claridad doctrinal y prudencia pastoral. En un tiempo propenso a los extremos, quizá el mejor servicio sea precisamente ese: pensar con calma, escuchar las distintas sensibilidades y trabajar juntos por el bien de la Iglesia.
Juan María Sánchez Prieto: «La tensión entre revolución y tradición define al ser humano»
Juan María Sánchez Prieto propone la ‘transciencia social’, una nueva forma de unir historia, sociología y otras disciplinas para entender mejor la sociedad, la democracia y la resiliencia del ser humano.
El catedrático de sociología de la Universidad Pública de Navarra, Juan María Sánchez Prieto (Madrid, 1958), ha publicado en ediciones Catarata, un interesante trabajo recopilatorio de artículos iluminadores de una nueva materia de investigación que ha surgido en las ciencias sociales y que ha ido fraguando silenciosamente a lo largo de estos últimos años.
Partiendo de la Escuela francesa de los “Annales”, de los años 80 del siglo pasado, el catedrático Sánchez Prieto delinea magistralmente el paso de la historia a la sociología y de la sociología a la historia, hasta cuajar en un sistema de pensamiento que va mucho más allá de la mera interrelación entre dos ciencias señaladas para convertirse en una nueva ciencia y en una nueva metodología: la “transciencia social” que ha trascendido a la “ciencia social histórica” (23).
Sociología y objetividad: límites del estudio ideologizado
Ciertamente, desde hace muchos años, la sociología tanto cuantitativa como social se ha ido abriendo camino y comienza a ser clave para interpretar la historia contemporánea y reciente, pues tener documentos no sirve para nada sino tenemos una clave adecuada para interpretarlos o, al menos, para acercarnos con la mayor objetividad posible a los mismos.
El ejemplo más claro (y esto pertenece a nuestra cosecha personal) lo tenemos en los estudios sociológicos que ha publicado en estos últimos años el famoso sociólogo español José Félix Tezanos que, indudablemente, son muy completos y están muy bien elaborados pero que están tan ideologizados que se apartan de la realidad y fracasan estrepitosamente como elementos válidos para la toma decisiones.
La clave está en que la sociología debe unirse con la historia, el derecho, la política, la filosofía y la economía, sobre la base de una antropología común que nos ayudaría a entender la realidad social y la individualidad: eso es la “transciencia” que va a delinear magistralmente en este libro el profesor Sánchez Prieto.
Ante los análisis rápidos y sin fundamento acerca de que la sociología habría fracasado, ha emergido una nueva hermenéutica con la “transciencia”. Hace unos años parecía que la sociología eran los estudios clave del futuro pero, tras un tiempo de incertidumbre, parece que con la “transciencia” la sociología seguirá siendo una apuesta de futuro para ayudar a conocer al hombre y entender las carencias de nuestra sociedad democrática.
Es muy interesante la interrelación de ciencias pues con ellas y las transciencia se rompen cercos y fronteras. Por ejemplo, al hablar de libertad nos recordará Sánchez Prieto que: “la fuerza del hombre no proviene de estar desprovisto de un destino inexorable, sino de saberlo. Su destino es ser responsable de sí mismo” (47).
Pluralidad temporal y conceptos sociales
Paginas después, analizará el concepto de ideología que empapó la sociología histórica hasta hace muy pocos años, para evidenciar que se ha producido una “disolución del concepto de ideología dentro de la cultura política, aunque ya no se ajuste a su concepción original anclada en la tradición politológica de Almond y Verba que se ha mostrado, en cualquier caso insuficiente” (100).
Me ha parecido muy interesante traer, en esta reseña, estas conclusiones del historiador Braudel en su famosa obra sobre el Mediterráneo cuando subrayaba la pluralidad del tiempo social: “tiempos múltiples y contradictorios de la vida humana que no solo son la sustancia del pasado, sino también el tejido de la vida social actual. Una conciencia clara de esa pluralidad es esencial para una metodología común en las ciencias del hombre” (122).
Democracia y valores contemporáneos
Es muy interesante que, siguiendo a Lévi-Strauss y al repensar el mito, termine por afirmar Sánchez Prieto: “La tensión, en todo caso, entre revolución y tradición es algo consustancial a la dinámica de la modernidad: es tal vez lo que define propiamente la suerte del ser humano” (125).
Es más, respecto al mito recordará que “La democracia exige fe en la razón -y en la persona y en la libertad-, pero también cierta confianza en el mito (por alargada que nos parezca su sombra): nadie ha dicho que la democracia sea el gobierno de los sabios, al contrario (precisamente por ello la democracia es sobre todo control: la capacidad de los gobernantes de controlar y cambiar a los gobernantes). No basta con tener razón, debe existir la percepción de que se trabaja con el mejor interés común y no en el propio” (127-128).
Es muy interesante, a nuestro modo de ver, el relanzamiento de los valores democráticos y de la propia democracia que realiza Sánchez Prieto. En primer lugar, señalará la sólida base de la que partimos: “la democracia es un sistema que no cesa de cuestionarse a sí mismo. La crítica permanente es fuente también de creatividad, aunque no por ellos las respuestas creativas que hayan podido o puedan darse deban resultar necesariamente satisfactorias. Los sujetos realmente creativos ignoran que lo son” (219).
Inmediatamente, tras señalar los indudables problemas y dificultades de nuestro tiempo, señalará las fortalezas de la democracia: “La democracia directa entonces no sería tanto una ingeniería para lograr la expresión de una voluntad social como el despertar de actitudes y comportamientos que generen dicha voluntad social: vivir una vida democrática de ideas y experiencias, cocreando y compartiendo un poder que beneficie a todos” (232).
El profesor Sánchez Prieto, recordarás la importancia de la Declaración Universal de Derechos Humanos y señala la “vertiente moral” de esos derechos que, en la práctica están actuando (esto lo afirmamos nosotros) como si fuera la ética universal de la que hablaba Habermas o Hans Küng o Ratzinger (236).
Resiliencia y transformación de la mirada
No podemos terminar sin señalar el valor que atribuye nuestro autor a la “resilencia” cunado afirmaba: “en el retrato de la resilencia, la importancia reside en la mirada. La dirección de la mirada del sujeto es la línea fundamental (…). La resilencia como poder transformador requiere una transformación de la mirada” (249).
Ensayos de transciencia social
Autor: Juan María Sánchez Prieto
Editorial: Los libros de la Catarata
Páginas: 304
Año: 2026
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El carisma fundador: memoria viva, no reliquia de museo
Las instituciones católicas deben evitar ser "reliquias de museo" y centrarse en reavivar el carisma fundacional. Esto implica poner al sagrario como corazón real del colegio, involucrar al profesorado como comunidad de misión y reconocer la insustituible primacía educadora de los padres.
Toda institución educativa de la Iglesia nace de una llamada concreta: un fundador o una fundadora que, mirando la realidad con ojos de fe, sintió la urgencia de evangelizar a través de la escuela. No nacieron primero los edificios ni los reglamentos: nació un fuego.
Ese fuego tiene nombre: carisma. Y el carisma no es un slogan inspirador ni una placa en la entrada del colegio, sino una gracia viva que debe encarnarse en personas concretas, en decisiones reales, en un estilo de presencia y de relación. Cuando el carisma se reduce a un texto en la web, la institución empieza a vivir de rentas espirituales y a perder su fuerza transformadora.
Por eso, antes de hablar de metodologías, plataformas digitales o indicadores de calidad, una escuela católica debería preguntarse con honestidad:
¿Seguimos respirando el espíritu con el que fuimos fundados?
¿Nuestras decisiones de hoy se dejan interpelar por la intuición original que dio vida a la obra?
¿O nos hemos ido deslizando hacia un modelo de colegio correcto, eficiente… pero indistinguible de cualquier otro?
Mantener viva la misión recibida desde la fundación no es nostalgia; es fidelidad creativa. El colegio no está llamado a conservar un museo, sino a prolongar en el presente la gracia recibida, abriéndola a nuevas generaciones. Y eso solo es posible si quienes sostienen la institución –consagrados, directivos, laicos– viven de esa fuente y la vuelven a visitar con humildad.
El corazón del colegio: un Sagrario, no un eslogan
En muchas escuelas religiosas se ha ido imponiendo, casi sin darnos cuenta, una inversión peligrosa de prioridades. Multiplicamos proyectos, programas de innovación, etiquetas pedagógicas, certificaciones, campañas… y, al mismo tiempo, el Sagrario pasa discreto, casi escondido, como si fuera un elemento más del paisaje.
Sin embargo, para un colegio católico el centro no puede ser otro que Cristo vivo en la Eucaristía. Todo lo demás –proyectos, estructuras, tecnologías– es periférico. Importante, sí, pero periférico. El verdadero corazón de la escuela es la capilla, no el despacho de dirección ni el aula de informática.
Una institución educativa que nació al calor de la Eucaristía se enfría cuando deja de arrodillarse ante el Sagrario. Pierde ardor cuando ya no se toma en serio que, en medio de los patios y los pasillos, habita realmente el Señor. Recuperar esta conciencia cambia la manera de dirigir, de enseñar, de acompañar:
El claustro deja de ser solo un equipo de trabajo para convertirse en comunidad que ora unida.
Las decisiones importantes se toman, antes que en una sala de juntas, frente al Sagrario.
Los alumnos aprenden que su colegio no es solo un lugar donde “pasan cosas”, sino una casa donde Dios les espera.
Cuando sustituimos al Sagrario por otros “centros” –el marketing, la innovación por la innovación, la obsesión por la imagen–, erramos el tiro. Podemos tener colegios llenos de actividad, pero vacíos de presencia. Y una escuela católica sin Eucaristía en el centro acaba debilitando su carisma y perdiendo su orientación hacia la misión con mayúsculas: la que permanece y transforma vidas.
El profesorado: primera riqueza y primera misión compartida
En cualquier institución educativa, la riqueza principal no son los edificios ni los programas, sino las personas. En un colegio católico, esto se concreta en un hecho claro: el profesorado es la primera riqueza y el primer lugar donde se juega la misión compartida.
Durante décadas, muchas congregaciones asumieron casi en exclusiva la vida de sus colegios. Hoy, con menos vocaciones y más laicos implicados, la pregunta es inevitable: ¿estamos haciendo del profesorado una verdadera comunidad de misión o solo un equipo de profesionales competentes?
Un profesor puede conocer muy bien su materia y, sin embargo, no ser todavía parte viva del carisma. Integrar a los laicos en la misión no consiste en pedirles que “firmen” un ideario, sino en acompañarlos para que lo hagan suyo, lo recen, lo disciernan, lo vivan. Si el carisma se queda en los documentos de titularidad y no baja al corazón de los docentes, se corta la cadena de transmisión.
Para que de verdad haya misión compartida, hace falta:
Procesos serios de selección y acogida, donde no solo se evalúen competencias, sino afinidad profunda con la identidad cristiana del centro.
Formación permanente en clave espiritual y carismática, no solo técnica. Cursos, retiros, espacios de lectura orante de la Palabra, conocimiento de la historia de la institución.
Acompañamiento personal y comunitario, para que los profesores no sean “ejecutores” de proyectos ajenos, sino co-responsables, con voz y discernimiento propio.
Cuando el profesorado se convierte en cadena de transmisión viva –del fundador o fundadora a los alumnos, pasando por la propia experiencia de fe de cada docente–, la escuela deja de ser una “obra de las religiosas” para ser, de verdad, una comunidad educativa en misión.
Padres, alumnos y profesores: una misión que se contagia
Si la familia es la primera escuela y los profesores son la primera riqueza de la institución, el colegio se convierte en un puente. Un buen puente no retiene, comunica. La misión educativa alcanza su plenitud cuando la fe y el carisma que se viven en la escuela regresan al hogar, se encarnan en conversaciones de cocina, en oraciones nocturnas, en decisiones de vida.
¿Cómo se produce este “ida y vuelta” fecundo? No por campañas puntuales, sino por un estilo:
Padres que se sienten acogidos, escuchados, acompañados en sus luchas.
Profesores que no solo enseñan contenidos, sino que transparentan una forma cristiana de mirar el mundo.
Alumnos que encuentran en la capilla del colegio un lugar familiar, no extraño; un Sagrario que les acompaña desde pequeños y deja huella indeleble.
Cuando esto ocurre, el colegio se convierte en una verdadera “escuela de discípulos”, donde no se fabrica clientela, sino se forman personas capaces de llevar la luz del Evangelio a sus familias, a sus futuros trabajos, a la sociedad.
En estos tiempos vemos que vuelven con fuerza viejas tentaciones con envoltorio nuevo. Una de ellas es la de construir una escuela “autosuficiente”, capaz –en teoría– de hacerse cargo de todo: instrucción, educación, acompañamiento, maduración afectiva, formación espiritual… y, por el camino, desdibujar la presencia real de los padres. Se habla de “educación integral” como si el colegio pudiera suplir por completo a la familia. Pero esto es un espejismo peligroso.
Ningún colegio, por muy excelente que sea, puede sustituir la misión insustituible de los padres. Cuando olvidamos esta verdad elemental, los centros educativos se convierten en orfanatos de lujo: bien organizados, bien pintados, llenos de proyectos y actividades, pero incapaces de entregar lo que solo un hogar puede dar: raíces, pertenencia, identidad, mirada de amor.
La familia es la primera escuela de humanidad, y los padres son los primeros educadores. El Magisterio lo ha repetido hasta la saciedad. Cuando esta convicción se debilita, la escuela corre el riesgo de acumular programas y “experiencias” mientras se vacía de lo esencial: una comunidad de vida y de fe en la que el niño se sabe querido, acompañado y llamado por su nombre.
En el caso de los colegios católicos, esta tentación es aún más grave: no solo está en juego una buena educación, sino la transmisión de un carisma y de una misión recibida de Dios. Si el vínculo vivo con las familias se rompe, la escuela puede seguir funcionando externamente, pero acaba convirtiéndose en un proyecto más dentro del mercado educativo, sin alma propia.
Cómo recuperar el ardor perdido
Muchos equipos directivos y comunidades religiosas perciben que, con los años, se ha enfriado algo del fuego original. El desgaste, las urgencias, la presión por sostener económicamente las obras… todo va restando energía interior. La pregunta es: ¿se puede recuperar el ardor? La respuesta cristiana es siempre sí. No por nuestras fuerzas, sino volviendo a la fuente.
Algunas pistas concretas:
Volver al Sagrario juntos
Antes de reorganizar estructuras o diseñar nuevos planes estratégicos, es necesario un gesto humilde: ponerse de rodillas. Reservar tiempos reales –no simbólicos– de adoración eucarística para el claustro, para el equipo directivo, para la comunidad religiosa. Mirar al Señor y dejarse mirar por Él. Desde ahí se reordena todo lo demás.
Releer la historia con gratitud
Recuperar cartas del fundador o fundadora, testimonios de antiguas generaciones, hitos de la obra. No para instalarnos en el pasado, sino para escuchar qué quiso Dios decir a través de esa historia. La gratitud cura el cansancio y purifica la tentación de comparar siempre “aquello” con “esto”.
Discernir con honestidad lo accesorio y lo esencial
No todo proyecto que suena bien es necesario. Muchos colegios cargan sobre sus espaldas iniciativas que ocupan tiempo, energías y dinero, pero aportan poco a la misión. Preguntarse con valentía: “¿Esto nos acerca al corazón de nuestra vocación educativa o es ruido añadido?”. Y, si es ruido, saber soltarlo.
Cuidar el corazón de los educadores
Un profesor quemado no puede encender a nadie. Hace falta ofrecer acompañamiento espiritual, espacios de descanso real, experiencias fuertes de encuentro con Dios. Cuando los docentes se sienten cuidados, su ardor se reaviva y su mirada sobre los alumnos cambia.
Hacer de la capilla el lugar decisivo de la vida escolar
No basta con “tener” capilla; hay que usarla. Celebraciones sencillas y frecuentes, momentos de silencio, ratos de adoración con los alumnos, confesores disponibles… Que cada niño pueda decir: “En mi colegio había un lugar donde sabía que Jesús me esperaba”. Ese recuerdo, años después, sostiene muchas noches oscuras.
Custodiar el fuego, no solo la estructura
El gran peligro de nuestras instituciones educativas no es quedarse sin proyectos ni sin recursos, sino quedarse sin fuego. Podemos mantener edificios, marcas, estructuras jurídicas… y, sin embargo, haber dejado de arder por dentro.
La buena noticia es que el Señor no pide heroísmos imposibles, sino fidelidad humilde: a la misión recibida, al carisma fundacional, a la presencia real de Cristo en la Eucaristía, a las familias concretas que llaman cada día a la puerta del colegio, a esos profesores que son –con todos sus límites– la mejor herramienta de Dios para tocar corazones jóvenes.
Una escuela sin padres es un espejismo peligroso. Una escuela sin Sagrario en el centro, también. El reto de hoy es sencillo de formular y exigente de vivir: volver a poner a Cristo en el corazón del colegio, reavivar el carisma, cuidar a los educadores, acompañar a las familias.
Cuando eso ocurre, los alumnos dejan de ser “usuarios” de un sistema educativo para convertirse en hijos que descubren, poco a poco, que tienen un Padre del cielo que les ama y una Iglesia que camina con ellos. Y esa es, al final, la única misión que merece la pena sostener, aunque todo lo demás cambie.
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Los obispos españoles preocupados por el aumento del emotivismo en la vivencia de la fe
La Conferencia Episcopal Española publicará un documento sobre el papel de las emociones en la vivencia de la fe, ante el aumento del “emotivismo” en algunos ámbitos eclesiales.
La Conferencia Episcopal Española (CEE) dio luz verde al documento elaborado por la comisión para la Doctrina de la Fe, presidida por Mons. Francisco Conesa. Según explicó el secretario general y portavoz de la CEE, Mons. César García Magán, el documento sobre el emotivismo en la vivencia de la fe “no va contra nadie” ni pretende condenar a movimientos o iniciativas concretas.
La preocupación de los obispos surge de la constatación de una “proliferación de la dimensión afectiva” en la experiencia religiosa. Magán ha subrayado que la dimensión emocional es constitutiva de la persona y no es negativa en sí misma, pero se quiere adviertir del riesgo de reducir la fe a lo meramente sentimental.
La reflexión busca ayudar a los fieles a comprender que la fe cristiana debe traducirse también en obras y compromisos concretos, como la limosna, la atención a los necesitados y otras manifestaciones prácticas de caridad. El texto será publicado próximamente, tras incorporar algunas modificaciones realizadas en la reunión de la Comisión Permanente de la CEE que se ha reunido esta semana en Madrid.
Líneas pastorales 2026-2030: “Poneos en camino”
La Comisión Permanente también aprobó las nuevas Líneas pastorales para el cuatrienio 2026-2030, tituladas “Poneos en camino” (Lc 10, 3). El texto base ya había sido respaldado en la Asamblea Plenaria de noviembre de 2025, quedando pendiente una revisión final.
A falta de unos últimos cambios antes de su publicación, de momento apenas se han detallado los contenidos. Tan solo se ha señalado que el documento abordará prioridades relacionadas con la evangelización, la celebración del domingo y una reflexión sobre la presencia de la Iglesia en el territorio. El texto definitivo se publicará próximamente en la web de la CEE.
Nuevo departamento para las relaciones con el Islam
La Comisión Permanente aprobó asimismo la creación de un departamento para las relaciones con el Islam, dentro de la Subcomisión Episcopal para las Relaciones Interconfesionales y el Diálogo Interreligioso.
Esta subcomisión está presidida por Mons. Ramón Darío Valdivia y el nuevo departamento pretende responder a los retos derivados del crecimiento de la presencia musulmana en España. Entre sus objetivos se encuentran:
Acompañar a familias con disparidad de culto.
Formar a sacerdotes, seminaristas, religiosos y laicos en el diálogo entre Islam y cristianismo.
Elaborar materiales catequéticos para catecúmenos procedentes del Islam.
Fortalecer las relaciones institucionales con asociaciones islámicas.
Asesorar a los obispos y delegaciones de diálogo interreligioso en las diócesis.
Escuela de Verano y pastoral educativa
La Permanente estudió también la puesta en marcha de una “Escuela de Verano” de la CEE, concebida como espacio de formación y encuentro para laicos, religiosos, seminaristas y sacerdotes, en cuestiones relevantes para la Iglesia y la sociedad.
Por su parte, la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura, presidida por Mons. Alfonso Carrasco, presentó un plan para impulsar la Pastoral del Deporte en las diócesis y un programa de trabajo del Consejo General de la Iglesia en la Educación para los próximos dos años.
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Gwen Stefani: duras críticas por vivir el reto de la Cuaresma con Hallow
“Hola a todos, acabo de recibir mis cenizas y estoy lista para la Cuaresma. Este año voy a participar en el reto de oración de 40 días de Cuaresma de Hallow. Va a ser increíble. Echadle un vistazo. Que Dios os bendiga”. Esto dijo hace unos días la cantante Gwen Stefani en redes sociales. Y le está cayendo la mundial.
Francisco Otamendi·26 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3minutos
La cantante estadounidense Gwen Stefani volvió al debate cultural y político en Estados Unidos, sin desearlo, tras anunciar en redes sociales que participaría en el reto de oración de 40 días de Cuaresma promovido por la aplicación católica de oración Hallow.
El mensaje, publicado con motivo del Miércoles de Ceniza —18 de febrero—, sorprendió a parte de su base de seguidores y generó una ola de críticas en plataformas como X e Instagram, donde @gwenstefani tiene 17,7 millones de seguidores (2,3 millones en X).
“Un tiempo muy especial para mí”
En un vídeo compartido ese mismo día, la artista, de 56 años, apareció con visible entusiasmo explicando que comenzaba el camino cuaresmal acompañada por esa aplicación de meditación y oración.
“Es un tiempo muy especial para mí”, afirmó, invitando a sus seguidores a unirse al reto espiritual. La naturalidad con la que habló de su fe católica rompió la imagen que muchos internautas mantenían de la estrella del pop asociada durante décadas a una estética transgresora.
‘Giro católico’
Stefani se suma de este modo al denominado ‘giro católico’, en el que cantantes, actores y otras celebridades incorporan la fe y la espiritualidad a su creación profesional y sus vidas.
Entre ellos pueden citarse a David Henrie, Michael Bublé, Chris Pratt o Patricia Heaton, además de Mark Wahlberg, o los españoles Rosalía, Jaime Lorente, o los creadores de la película ‘Los domingos’, por citar sólo algunos.
David Henrie (Los Magos de Waverly Place), con su mujer, Maria Cahill, en el Miércoles de Ceniza, el 18 de febrero de 2026 (@DavidHenrie en X).
Reacciones
En el caso de Gwen Stefani, la reacción no tardó en llegar en Estados Unidos. Numerosos usuarios la acusaron de alinearse con posturas ultraconservadoras y algunos la vincularon directamente con el movimiento político MAGA (“Make America Great Again”), lema popularizado por el presidente Donald Trump. En redes sociales circularon mensajes que la calificaban de “extremista religiosa” y “traidora a los valores progresistas”. Algunos comentarios fueron más allá y la acusaron de apoyar indirectamente políticas antiabortistas por su colaboración con la plataforma.
El foco de la controversia se amplificó al recordarse declaraciones previas del director ejecutivo de Hallow, Alex Jones, quien en 2023 afirmó que la compañía “apoya con orgullo y de manera inequívoca la postura provida de la Iglesia y la declaración de la USCCB (Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos), que considera el fin del aborto como una prioridad”. Esa postura institucional fue utilizada por críticos para sostener que la participación de Stefani implicaba un respaldo ideológico.
Acusaciones graves. Vivir la fe sin etiquetas políticas
Algunas de las acusaciones más graves en redes incluyeron insinuaciones de que la cantante estaría financiando indirectamente campañas políticas conservadoras o que su adhesión pública al reto de oración era “una estrategia de blanqueamiento religioso” para atraer a votantes cristianos. Sin embargo, no se han presentado pruebas de que Stefani haya hecho donaciones políticas a raíz de esta campaña.
La cobertura mediática reflejó la polarización. Medios de entretenimiento como People magazine destacaron el carácter personal de la decisión y recordaron que Stefani ha hablado en otras ocasiones de la importancia de la fe en su vida familiar. Cadenas como Fox News subrayaron la dimensión cultural del debate y la presión que enfrentan figuras públicas cuando expresan convicciones religiosas. Portales católicos como ChurchPop defendieron la libertad de la artista para vivir su fe sin ser etiquetada políticamente.
Stefani: agradece el apoyo, y asegura que es “una decisión personal”
Ante la avalancha de comentarios, Stefani no entró en confrontaciones directas, pero en una historia posterior de Instagram agradeció el apoyo recibido y escribió que su participación en la Cuaresma de Hallow era “una decisión personal, basada en el deseo de crecer espiritualmente”. También subrayó que su fe “no es una declaración política”, sino parte de su identidad desde la infancia.
Más allá de la polémica, el anuncio también puso en primer plano el auge de aplicaciones religiosas digitales y la participación de celebridades en iniciativas de espiritualidad. La Cuaresma, tradicionalmente un tiempo de oración, ayuno y reflexión para los católicos, adquiere de este modo una dimensión mediática.
Antes de vestir la toga y decidir sobre la libertad de los hombres, Miriam García ya sabía lo que era imponer autoridad en terreno hostil. Entre los 12 y los 16 años, mientras otros adolescentes buscaban su lugar en el mundo, ella ya sostenía el silbato: arbitraba los partidos de fútbol de los chicos en el patio de los Jesuitas de Durango. En aquel campo vasco, entre gritos y entradas a destiempo, se forjó el carácter de quien hoy es una voz respetada de la judicatura manchega.
Esa determinación la llevó a aprobar la oposición con solo 24 años, pero fue en el «barro» de la instrucción donde se ganó el galón que no figura en los códigos. En septiembre de 2023 recibió el ascenso oficial a Magistrada, un sello a su competencia profesional, pero su verdadera consagración llegó mucho antes, en las calles de Puertollano.
Allí, entre los 28 y los 32 años, vivió su etapa liderando operativos de alto calado donde se ganó el honor de recibir en 2021 la Medalla al Mérito con Distintivo Blanco, concedida por las fuerzas de seguridad del estado. Sin embargo desde hace cuatro años, la Magistrada redujo su jornada laboral para dedicar más tiempo a su familia, por lo actualmente es la responsable del juzgado de Almadén.
Además de su competencia técnica y profesional, la magistrada se esfuerza por administrar justicia del modo más humano posible. Esto se muestra, en primer lugar, en el juzgado que dirige, un espacio de trabajo sosegado y eficaz, atendido por funcionarios que proyectan una imagen impecable y humana de la Administración de Justicia.
También, se evidencia por el reducido número de condenas por violencia de género que emite, evitando las injustas situaciones que se producen con frecuencia contra los hombres.
Sin embargo, para quien pasa una mañana de juicios en su sala, llama la atención su preocupación para que en la medida de lo posible las familias se rehagan o solucionen sus conflictos fuera del ámbito de la justicia, vuelva la paz y el sentido común a las tensiones de una residencia de ancianos del pueblo o se conecte para animar a un preso que envió a la cárcel para que se saque el graduado escolar.
Sentada frente a su ordenador, con la naturalidad de quien contempla cada día el lado oscuro de la naturaleza humana, la magistrada Miriam García hace memoria. No habla con la jerga árida del Boletín Oficial del Estado, sino como quien sabe que, tras cada número de procedimiento, hay una cena interrumpida, un hijo que no entiende nada o un perdón que nadie esperaba. Hablamos con ella de algunas historias que le han marcado.
Una vida perfectamente normal
El registro en la casa de un funcionario en Castilla-La Mancha evidenció que la naturaleza humana puede esconder grandes horrores tras la apariencia de una vida normal. Miriam recuerda aquella mañana como una de las más duras de su carrera, hasta el punto de causarle una dolencia gastrointestinal tras somatizar el impacto de tener que ver una pequeña parte de los vídeos que la Guardia Civil encontró en la casa del acusado.
El caso formaba parte del rastro de una red europea de pornografía infantil con base en Barcelona. La juez García solo se encargaba del arresto de uno de los clientes que compraba los vídeos de pornografía infantil, pero lo que le dio un gran escalofrío fue comprobar el listado de completo de “clientes” de la región. Ocupaban un dossier bien gordo, en el que el 80% de los municipios de Castilla-La Mancha tenían al menos un implicado.
Durante la declaración, el trabajador se reconoció «enfermo», pero con un matiz inquietante: equiparaba sus actos a la «parte oscura» que todo el mundo tiene, como quien justifica un momento de mal humor o un acto de egoísmo. En su discurso se palpaba esa «banalidad del mal» de la que hablaba Hannah Arendt: la incapacidad de dimensionar la atrocidad del acto propio, integrándolo en una rutina burocrática y cotidiana.
Tras la aparición del caso en la prensa local, empezaron a llegar testimonios de hombres, ya adultos, que habían sido víctimas de abusos cuando eran menores de edad. El caso ni siquiera saltó a la prensa nacional, eclipsado por la noticia de la detención de los dirigentes de la red de distribución de pornografía infantil. “Es algo que suele ocurrir, los abusos sexuales a menores en el ámbito familiar o escolar apenas tienen repercusión en la prensa”, comenta la magistrada.
Superstición en Fuenlabrada
El narcotráfico tiene también su cara aristocrática y absurda. Miriam recuerda a un ciudadano mexicano detenido en Fuenlabrada cuya vida parecía guionizada por una telenovela. De hecho, estaba casado con una conocida actriz de culebrones. Su casa era un despliegue de lujo: zonas chill out, piscinas de borde infinito y un tren de vida frenético. Lo curioso del caso es que, pese a su sofisticación para mover contenedores desde México, su caída vino de la mano de la superstición.
El narco no daba un paso sin consultar a una «pitonisa». La investigación descubrió que los vaticinios de la bruja eran tan precisos porque tenía un contacto en la policía que le filtraba información. Al pinchar el teléfono de la vidente, los investigadores llegaron al corazón de la trama. Tras ser detenido, el hombre mostró una filosofía vital devastadora: «He vivido a todo trapo desde los 16 años, ya he disfrutado lo que tenía que disfrutar». Sin embargo, la realidad post-detención fue el vacío absoluto: su mujer le abandonó y su imperio se esfumó, dejando claro que el «éxito» delictivo es un contrato con cláusulas de soledad extrema.
Llamado por su nombre
El sistema penitenciario está lejos de asegurar que los condenados se arrepientan de veras de sus delitos, pero lo que es todavía más difícil es que un preso pueda incorporarse a una vida dentro de la ley, teniendo en cuenta que la cárcel es una “universidad del delito” en el que uno aprende y teje una red de relaciones que pueden ser la única salida si una vez fuera de la prisión no hay apoyo familiar ni se encuentra trabajo. La buena noticia es que también hay excepciones a la regla general, como muestra el caso de Rafa.
Rafa no es un delincuente que llena titulares. Es, en palabras de la magistrada, “el típico drogadicto que se fue consumiendo hasta quedarse en los huesos”. Cuando entró en el juzgado de Almadén, Rafa medía casi un metro noventa y apenas pesaba 50 kilos. Su historial no era el de una mente criminal, sino el de un hombre que fue incapaz de decir no a las malas compañías y terminó sumando méritos en el escalafón delictivo: tráfico a pequeña escala, tirones de bolsos, hurtos por “necesidad”.
«Lo que más me conmovió la primera vez que lo tuve detenido», recuerda la magistrada García, «es que le llamé por su nombre y se puso a llorar». En su pueblo no era conocido como Rafa, sino solo por el típico mote. Para sus conciudadanos era un despojo del que todos procuraban apartarse, pero el simple hecho de escuchar un «siéntese, Rafa» de boca de una autoridad judicial le devolvió una dignidad que creía extinta.
Esta historia, que para muchos sería una anécdota irrelevante, revela una de las notas del sistema judicial: la ley juzga actos, pero la justicia trata con personas. Rafa terminó en prisión tras un atraco con navaja, un salto a la «primera división» de la delincuencia empujado por el síndrome de abstinencia.
Gracias a la correspondencia mantenida con la juez y al contacto con el capellán —a quien pidió ver tras descubrir, con asombro, que no existía un «Dios castigador» esperándolo—, Rafa inició una transformación física y espiritual. Hoy pesa 90 kilos y escribe cartas que muestran su reconstrucción personal. Su vida sigue entre barrotes, pero no acaba allí. Ha logrado romper su círculo vicioso y recomponerse. Es la muestra de que es posible encontrarse con Dios y redimir los propios pecados.
Estas historias, que Miriam García desgrana con rigor jurídico y empatía, configuran un mosaico de lo que hay tras las grandes estadísticas. Ser juez en un partido pequeño no es sólo aplicar el código; es entender que detrás de cada delito hay una biografía quebrada que, a veces, solo necesita que alguien la llame por su nombre.
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Hay una nueva generación de jóvenes, la actual, que busca a tientas y que no encuentra el camino que debe recorrer. No estamos mirando al grito silencioso que nos están lanzando. Otros jóvenes no se resignan al sinsentido o al conformismo y siguen buscando verdaderos maestros, auténticos padres. Nos va la vida en no defraudarles.
Javier Segura·26 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3minutos
– Perdona, no es contra ti -me dice un joven de veinte años muy amablemente en una conversación tras una cena con universitarios-, pero vuestra generación, la de nuestros padres, no ha sabido darnos referentes.
– ¿Qué quieres decir?
– Os habéis dedicado a trabajar, a ganar dinero -me explica- para tener una vida cómoda. Pero no hemos encontrado en vosotros maestros que nos enseñen a vivir.
La generación de la postguerra, y la siguiente
Con esa conversación de fondo han resonado en mí unas palabras de D. Fernando Sebastián, arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, con el que trabajé hace unos años en la diócesis navarra.
Me hablaba precisamente de esa generación, de la nuestra, como de una generación perdida. Su generación, la que vivió la postguerra, con la sangre aún caliente de los mártires, tenía la fe como algo sustancial en la vida. Sabían lo que se jugaban en la vida. Tenían unos valores y una misión que cumplir.
Pero la siguiente generación que había vivido en una España culturalmente católica, no había interiorizado la fe y por ello no supieron hacerla cultura ni transmitirla a sus hijos. Era, como me decía el sabio obispo, una generación perdida. Hay un eslabón perdido en la transmisión de la fe y, como me comentaba este joven, también hay una falta de referencias en la vida social.
Generación actual: no es suficiente una vida cómoda, pero no encuentran el camino
Y hay una nueva generación de jóvenes, la actual, que busca a tientas y que no sabe por dónde caminar. Que a la vez se da cuenta de que no es suficiente con el sueño burgués de una vida cómoda que le ofrece la sociedad del bienestar -esa que encarnamos en nuestra generación-, pero que no encuentra el camino que debe recorrer porque nadie se lo mostró. Ese es su drama.
Quienes fuimos educados en una fe y en unos valores cristianos, aunque nos hayamos alejado de ellos, tenemos un lugar al que regresar. Pero quienes han nacido en esta época no tienen un hogar al que regresar. No tienen un padre que les espere en la lontananza.
Algunos hablan de un ‘giro católico’
Hay un cambio sociológico, sin duda. Algunos hablan de un giro católico. Yo creo más bien que responde a la conjunción de una búsqueda del corazón de esta nueva generación y a esta orfandad que ha dejado a los jóvenes sin una meta en la vida, sin saber hacia dónde dirigir sus pasos.
Hemos sido respetuosos y les hemos dicho que busquen una verdad por sí mismos, sin proponerles nada por no condicionarlos, a la vez que les hemos insistido en que no existe la verdad, que todo es relativo. Les hemos condenado a buscar toda la vida sin que jamás lleguen a encontrar nada. Les hemos abocado al nihilismo práctico.
No estamos mirando al grito silencioso de los jóvenes
Los hay que al encontrarse ante ese callejón sin salida no encuentran otro camino de salida que acabar con su vida. Mucho me temo que no estamos mirando de frente a la realidad del suicidio de los jóvenes y al grito silencioso que nos están lanzando. Tiene raíces profundas que no se curan con una tirita.
Otros muchos otros jóvenes no se resignan al sinsentido o al conformismo y siguen buscando verdaderos maestros, auténticos padres.
Queremos que la fe sea verdadera, aunque cueste
– En mi parroquia tienen miedo a hacernos planteamientos serios -me decía otro joven hace poco-. No se dan cuenta de que no nos vale un cristianismo sin exigencia. Si nos acercamos a la fe es porque queremos que sea verdadera. Aunque nos cueste.
En ese caldo de cultivo es fácil que aparezcan mesianismos sociopolíticos que llenen el hueco de sentido que hemos dejado y les ofrezcan un ideal por el que gastar la vida. En medio de una crisis de identidad y ante la necesidad de referentes se alzarán quienes les atraigan hacia sus intereses partidistas ofreciéndoles eslóganes identitarios. Y sin otros referentes serán fácilmente manipulables.
Necesitamos maestros, padres y madres, testigos
El desafío para la sociedad y para la Iglesia es dramático.
Necesitamos maestros. Necesitamos padres y madres. Necesitamos testigos.
«Este es mi Hijo, el amado… Escuchadlo». II domingo de Cuaresma (A)
Vitus Ntube nos comenta las lecturas del II domingo de Cuaresma (A) correspondiente al día 1 de marzo de 2026.
Vitus Ntube·26 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3minutos
La liturgia de este II Domingo de Cuaresma está marcada por el relato evangélico de la Transfiguración. La escena de hoy nos transporta a un paisaje geográfico y espiritual diferente. El domingo pasado nos encontrábamos en el desierto, contemplando la victoria de Jesús sobre el tentador, una victoria que prefigura la nuestra. Hoy, en cambio, somos conducidos a la montaña, donde contemplamos al Señor transfigurado.
El desierto y la montaña: dos paisajes que configuran profundamente el camino espiritual de la Cuaresma. Ambos nos disponen hacia uno de los pilares fundamentales de este tiempo: la oración. Como nos recuerda el Papa Benedicto XVI: “podríamos decir que estos dos domingos son como dos pilares sobre los que se apoya todo el edificio de la Cuaresma hasta la Pascua”. La tentación en el desierto y la Transfiguración en la montaña anticipan el Misterio Pascual: “la lucha de Jesús con el tentador preludia el gran duelo final de la Pasión, mientras la luz de su cuerpo transfigurado anticipa la gloria de la Resurrección”.
La Iglesia, en su sabiduría, dispone cuidadosamente las lecturas de cada Misa para que formen un todo coherente, guiado por un hilo conductor —un tema— que nos ayude a entrar más profundamente en el misterio que se celebra. El Evangelio de la Transfiguración que escuchamos hoy tiene un acento distinto del que recibe cuando se proclama en la fiesta de la Transfiguración, el 6 de agosto. En esa fiesta, nuestra atención se dirige principalmente al resplandor y a la gloria de Cristo. Hoy, en cambio, el énfasis recae en la revelación y la obediencia, en la voz del Padre: “Este es mi Hijo, el amado… Escuchadlo”.
El tema de la escucha de Dios y de la obediencia atraviesa todas las lecturas. En la primera lectura escuchamos la vocación de Abrahán, padre del pueblo de Dios. En la segunda lectura, san Pablo recuerda a Timoteo que Dios nos llama con una vocación santa y nos introduce en su luz. Y en el Evangelio, Cristo es revelado como el Hijo amado del Padre, con la clara indicación de que debemos escucharlo.
Abrahán es un ejemplo de esta escucha. Dios le dijo: “Sal de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré”. Y la Escritura nos dice sencillamente: “Abrán marchó, como le había dicho el Señor”. Su vocación, todo el itinerario de su vida, estuvo marcado por una obediencia radical. Se le pidió renunciar a todo: su tierra, su patria, su seguridad. Sin embargo, de esta disponibilidad total a Dios brotó una fecundidad extraordinaria: la promesa de una gran nación, de un nombre grande y de la bendición para todas las familias de la tierra. Al escuchar sin reservas, Abrahán mismo se convirtió en fuente de bendición.
En el Evangelio, Pedro, Santiago y Juan quedan sobrecogidos ante la visión del Señor transfigurado en el monte Tabor. En medio de su asombro, escuchan la voz del Padre: “Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo”. La Transfiguración es, ante todo, un momento de oración. Jesús entra en un diálogo íntimo con el Padre. Cuando el Padre nos dice que escuchemos a Jesús, nos está invitando a entrar en un diálogo con su Hijo. La oración, una de las prácticas fundamentales de la Cuaresma, es precisamente esta escucha atenta.
La Cuaresma es, por tanto, un tiempo privilegiado para escuchar a Dios. Esta segunda semana nos recuerda de manera especial la importancia y la fecundidad de la oración. Estamos llamados a pasar tiempo con Cristo: a escucharlo, a dialogar con él, a meditar su Palabra y a unir nuestra voluntad a la suya. Y escuchar a Cristo significa también escuchar la voz de la Sagrada Escritura —la Ley y los Profetas, el Evangelio—, dejando que la Palabra de Dios modele nuestra vida y guíe nuestros pasos en el camino hacia la Pascua.
La Conferencia Episcopal Alemana elige como presidente a un defensor del Camino Sinodal
Antes de su elección, el obispo Wilmer se desempeñó como presidente de la Comisión de Asuntos Sociales y Societarios de la Conferencia Episcopal, así como de la Comisión de Justicia y Paz.
OSV / Omnes·25 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4minutos
Por Junno Arocho Esteves, OSV Noticias
La Conferencia Episcopal Alemana anunció que ha elegido al obispo Heiner Wilmer de Hildesheim como su próximo presidente.
Servirá como presidente por un período de seis años, sucediendo al obispo Georg Bätzing de Limburgo, quien decidió no buscar la reelección durante la asamblea plenaria de primavera de la conferencia, celebrada del 23 al 26 de febrero en Würzburg.
El obispo Wilmer ha apoyado las controvertidas reformas del Camino Sinodal de Alemania, incluidas las bendiciones para las parejas del mismo sexo y la ampliación de los roles para las mujeres.
Primeras palabras
En una conferencia de prensa después de su elección el 24 de febrero, el obispo Wilmer expresó su gratitud a sus colegas obispos por su confianza y al obispo Bätzing por liderar «nuestra conferencia en tiempos difíciles».
Al dirigirse a los católicos alemanes en el país, el nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Alemana dijo que ellos eran el «rostro vivo de la Iglesia» y dijo que la fe era una «fuente de fortaleza» que brinda «apoyo y conecta generaciones».
El papa Francisco nos dejó claro que el Evangelio es alegría; una alegría que nos sostiene y nos conmueve. El papa León XIV continúa este camino con claridad espiritual —dijo—. El proceso sinodal mundial nos ha demostrado lo valioso que es escuchar juntos. La sinodalidad sigue siendo una actitud espiritual: caminar juntos, compartir la responsabilidad, tomar decisiones juntos.
El obispo Wilmer también se dirigió a las víctimas y sobrevivientes de abuso sexual por parte del clero, reconociendo que «sus voces tienen peso».
«Cada paso en la superación del pasado cobra profundidad y veracidad gracias a su testimonio», dijo el obispo. «La escucha y la confianza moldean este camino. De esta manera, puede surgir un espacio donde se protege la dignidad y se renueva la confianza».
Algunas polémicas
El obispo Wilmer fue ordenado sacerdote de la Congregación de los Padres del Sagrado Corazón, o Dehonianos, en 1987. Después de servir como provincial de su congregación en Bonn y Roma, fue nombrado obispo de Hildesheim por el Papa Francisco en 2018.
Fue objeto de críticas pocos meses después de ser nombrado obispo por sus comentarios contra la postura de la Iglesia Católica respecto al abuso. En una entrevista con el periódico alemán Kölner Stadt-Anzeiger, el obispo Wilmer afirmó creer que «el abuso de poder está en el ADN de la Iglesia».
También dijo que los católicos «deben abandonar esta noción» de que la Iglesia es completamente pura e inmaculada porque hay «estructuras del mal» dentro de ella, según la agencia de noticias en línea Katholisch, con sede en Bonn .
El cardenal Rainer Maria Woelki de Colonia respondió a la declaración de obispo Wilmer diciendo que «si ese fuera el caso, entonces tendría que abandonar la Iglesia».
Al refutar la afirmación del obispo Wilmer, el cardenal Woelki reconoció que «durante demasiado tiempo no creímos a las víctimas y durante demasiado tiempo no consideramos posible tal cosa. Hemos incurrido en una grave culpa».
Opiniones sobre el Camino Sinodal
Antes de su elección, el obispo Wilmer se desempeñó como presidente de la Comisión de Asuntos Sociales y Societarios de la Conferencia Episcopal, así como de la Comisión de Justicia y Paz.
El nuevo presidente de la conferencia episcopal también ha sido un firme defensor del Camino Sinodal, un proceso de reforma establecido en respuesta a un informe de 2018 conocido como el estudio de Mannheim, Heidelberg y Gießen, o MHG, una investigación exhaustiva sobre el abuso sexual del clero en Alemania de 1946 a 2014.
La presión del Camino Sinodal para revisar las enseñanzas establecidas de la Iglesia sobre la homosexualidad, la ordenación de mujeres y el celibato sacerdotal provocó preocupación entre los obispos de todo el mundo de que esto sentaría un precedente peligroso que en última instancia separaría a los católicos alemanes de la Iglesia universal.
El obispo Wilmer se ha pronunciado a favor de permitir las bendiciones para parejas del mismo sexo, una de las propuestas del Camino Sinodal. En una carta de 2023 dirigida a los fieles de su diócesis, el obispo afirmó que había quedado claro que «necesitamos cambios significativos en la moral sexual dentro de la Iglesia Católica».
Mujeres y género
«Para mí es muy importante que las personas LGBTQ reciban acompañamiento pastoral, espiritual y litúrgico», escribió. «Celebro que el Camino Sinodal promueva la creación de un grupo de trabajo para elaborar directrices para las ceremonias de bendición de parejas del mismo sexo, así como para las parejas divorciadas que se han vuelto a casar».
Anteriormente, también ha abogado por la ordenación de mujeres. Según la emisora de radio alemana Domradio, el obispo Wilmer afirmó: «Las mujeres necesitan urgentemente asumir liderazgo y puestos de responsabilidad».
«Ya no podemos decir simplemente: la cuestión de si las mujeres deben ser admitidas a la ordenación está resuelta. Confío en el Espíritu Santo en esto», dijo en una entrevista de 2019 con el periódico alemán Süddeutsche Zeitung.
En diciembre, el Vaticano publicó un informe de síntesis de siete páginas de la «Comisión de Estudio sobre el Diaconado Femenino», que votó en contra de ordenar diáconos mujeres y aplazó el tema para «ulteriores estudios teológicos y pastorales».
En la conferencia de prensa, se le preguntó al obispo Wilmer qué le gustaría decirles a las mujeres de la Iglesia y a quienes anhelan un cambio. Sin embargo, su respuesta fue eliminada del video publicado en la página de YouTube de la Conferencia Episcopal Alemana.
En respuesta a otro periodista, que le preguntó sobre sus comentarios de 2019 respecto a la ordenación de mujeres, el obispo no respondió directamente sobre sus comentarios y, en cambio, celebró «el hecho de que el Sínodo global (de Obispos) haya colocado el tema de las mujeres en los ministerios y servicios en la agenda».
«Sigo convencido de que el Espíritu Santo está obrando también hoy. Espero con ilusión las sorpresas del Espíritu Santo», afirmó antes de concluir la rueda de prensa.
Entre los más preocupados por el rumbo que estaba tomando el Camino Sinodal estaba el Papa Francisco, que había criticado el camino que estaban tomando los obispos alemanes.
En una entrevista de 2023 con The Associated Press, el difunto pontífice dijo que el proceso sinodal de Alemania estaba siendo dirigido por la «élite» y advirtió que estaba guiado por principios ideológicos más que por el Espíritu Santo.
«Cuando la ideología se involucra en los procesos de la Iglesia, el Espíritu Santo se va a casa, porque la ideología vence al Espíritu Santo», dijo.
El Vaticano y la Conferencia Episcopal Española han confirmado oficialmente que el Papa León XIV visitará España entre el 6 y el 12 de junio de 2026.
La Santa Sede también ha comunicado que el Papa visitará Mónaco el 28 de marzo y además hará un viaje de 10 días en abril. Concretamente estará en Argel y Annaba del 13 al 15 de abril; Yaundé, Bamenda y Duala del 15 al 18 de abril; Luanda, Muxima y Saurimo del 18 al 21 de abril; y Malabo, Mongomo y Bata del 21 al 23 de abril.
“Mucho se ha especulado…”
Durante las últimas semanas la posible visita papal fue objeto de intensa especulación mediática y eclesial. Se viralizó incluso un plan de viaje concreto por WhatsApp que circuló ampliamente entre fieles y comunidades católicas españolas, según varios medios especializados, que situaba el viaje entre el 6 y el 12 de junio, con itinerarios detallados aún por confirmar oficialmente.
Ese plan filtrado describía una estancia de una semana completa en España con celebraciones litúrgicas, encuentros con autoridades civiles y eclesiales, y actos centrados en la evangelización de jóvenes y familias. Aunque no estaba confirmado por la Santa Sede, acertó de lleno con las fechas que ahora ha reconocido la Conferencia Episcopal.
La archidiócesis de Madrid ha publicado en la mañana del 25 de febrero un comunicado mostrando su alegría por este viaje, «que vive este anuncio como un motivo de esperanza y de comunión para la Iglesia en Madrid». También ha reconocido que «desde hace meses, Madrid venía trabajando con ilusión y responsabilidad ante la posibilidad de esta visita. La organización de un viaje papal es un reto amplio y complejo, que exige coordinación, previsión y la colaboración de muchas personas y realidades eclesiales. Por ello, la archidiócesis puso en marcha con antelación las primeras estructuras organizativas necesarias para preparar este importante acontecimiento».
Una de las voces más destacadas ha sido la de Yago de la Cierva, figura conocida por su papel en la organización de eventos católicos masivos en España y coordinador de la visita papal del próximo mes de junio. De la Cierva destacó hace unas semanas que la eventual visita del Papa es un regalo inmenso para la Iglesia en España. Para él, esta visita representa una oportunidad pastoral única para confirmar la fe de los católicos y transmitir un mensaje de paz y esperanza.
Nace la web oficial del viaje
Hace unas semanas, la Conferencia Episcopal lanzó también una web oficial dedicada al viaje papal, destinada a centralizar toda la información logística, litúrgica y pastoral para fieles, medios y participantes. En ella se espera que se publiquen programas, credenciales, inscripciones para eventos especiales, así como materiales de preparación espiritual para quienes deseen acompañar al Santo Padre en su paso por España.
Aunque esta plataforma entró en funcionamiento recientemente, ya se ha convertido en el punto de referencia para evitar desinformación y rumores que durante semanas circularon en redes antes del anuncio oficial.
¿Qué se espera de la visita?
Aunque los detalles finales del programa oficial aún están por concretarse con la visita de una delegación vaticana a España para ultimar detalles, se espera que el Papa:
Presida misas multitudinarias en varias ciudades españolas.
Se reúna con autoridades civiles y eclesiales.
Realice actos de encuentro juvenil y lugares asistenciales.
La Iglesia española mira ahora con gran expectativa este acontecimiento, que no solo tiene un valor espiritual, sino también social y cultural para una comunidad católica que, tras años de desafíos, espera un impulso de unidad y fe en el corazón de Europa.
¿Qué podemos aprender de la vida de Fulton J. Sheen?
La causa de Fulton J. Sheen avanza hacia la beatificación. Mons. Jason Gray, director ejecutivo de la Fundación Arzobispo Fulton Sheen habla sobre el legado espiritual y evangelizador de este pionero de los medios de comunicación.
La figura de Fulton J. Sheen resuena en la Iglesia. La Santa Sede ha autorizado que su causa avance hacia la beatificación, tras haber sido declarado venerable y reconocerse un milagro atribuido a su intercesión, un paso que permitirá su veneración pública y acercará aún más su legado a nuevas generaciones. Sacerdote, obispo y pionero de la evangelización en radio y televisión, Sheen marcó el siglo XX con una extraordinaria capacidad para comunicar el Evangelio al corazón de la gente.
Para profundizar en su vida espiritual, su impacto pastoral y el significado de este momento histórico, conversamos con Mons. Jason Gray, sacerdote de la Diócesis de Peoria y director ejecutivo de la Fundación Arzobispo Fulton Sheen, quien acompaña de cerca la causa y trabaja por mantener viva la huella de uno de los grandes comunicadores de la fe en la historia reciente de la Iglesia.
¿Qué aspectos de la vida espiritual y pastoral del obispo Sheen destacaría?
La vida espiritual de Fulton Sheen giraba en torno a la oración ante el Santísimo Sacramento. Desde su ordenación sacerdotal en 1919, se dedicó a una hora santa eucarística continua todos los días. Esto era tan importante para él que lo llamaba «la hora que hace mi día». Sheen estudió en algunas de las instituciones católicas más prestigiosas y obtuvo un número impresionante de títulos, pero no fue en las aulas ni en la biblioteca donde Sheen llegó a algunas de sus mayores revelaciones sobre la vida de Jesucristo. Sheen no solo sabía cosas sobre Jesús. Conocía a Jesús porque pasaba tiempo con Él en la oración.
Sheen sentía un gran respeto por la cruz como parte de la vida espiritual. Sheen admitió que no siempre apreció el valor de la cruz, pero profundizó en su comprensión de que Jesús vino como sacerdote y como víctima, y que cualquiera que quisiera ser un verdadero discípulo de Nuestro Señor también tendría que imitarlo tomando su cruz. Sheen sufrió, como él mismo dijo, tanto dentro como fuera de la Iglesia, pero no se detuvo a quejarse de sus sufrimientos. Sheen señaló a Jesús, que sufrió su juicio sin abrir la boca para defenderse. Entonces, ¿por qué deberíamos actuar de otra manera? La notable forma en que Sheen puso la otra mejilla, actuando con amabilidad hacia quienes lo perseguían, es un testimonio de su santidad.
Sheen destacó como evangelizador en la radio y la televisión, algo muy innovador para su época. ¿Crees que puede ser un modelo para la evangelización digital actual? ¿Por qué?
Sheen es más que un modelo. Fue el pionero que abrió el camino. Convirtió la radio y la televisión en una herramienta para la evangelización, lo que lo convierte en el patrón perfecto de los medios de comunicación modernos para aquellos que continúan difundiendo el Evangelio a través de Internet y las redes sociales.
Sin embargo, no debemos pensar que Sheen fue eficaz por su estilo. No hay duda de que tenía una presencia poderosa ante la cámara. No hay duda de que era elocuente e increíblemente inteligente. No hay duda de que tenía una apariencia telegénica y unos ojos que podían atravesar la lente de la cámara. En mi opinión, la eficacia de Sheen provenía de su autenticidad espiritual. Sheen creía realmente en lo que predicaba y vivía la fe de la que hablaba. Se sentía cómodo tanto con la gente común y corriente como con los ricos y poderosos. No menospreciaba a las personas, sino que les hablaba con la misma pasión sobre Jesucristo. Su honestidad, su sinceridad y su profunda fidelidad son las características que le hicieron eficaz en televisión.
¿Qué anécdota de la vida de Sheen te gusta más?
Fulton Sheen tenía un gran sentido del humor que siempre mostraba cuando predicaba y en sus programas de televisión. Esto no quiere decir que Sheen no pudiera ser serio y audaz en sus predicaciones. Más bien, Sheen decía que el humor tenía un poder importante para animar a la gente a escuchar sus predicaciones, especialmente si el humor era a menudo a costa de él mismo.
La alegría de sus presentaciones encajaba bien con su programa de televisión: Life is Worth Living (La vida vale la pena). Nadie quiere vivir una vida aburrida, triste y melancólica. Queremos ser felices con Jesús, lo que hacía que la alegría sincera que irradiaba Sheen fuera tan atractiva para todos.
¿Cómo describirías la importancia de la beatificación para la Iglesia en Estados Unidos?
La beatificación y la canonización son los dos pasos que da la Iglesia católica para otorgar un honor público a una persona. El honor público es un reconocimiento oficial por parte de la Iglesia de que Sheen fue un hombre de virtud heroica y de probada intercesión celestial. Antes de su beatificación, cualquier signo de devoción a Fulton Sheen se considera privado, o simplemente el resultado de la convicción personal de un individuo.
La proclamación pública de la santidad de vida de Sheen elevará su prestigio en la Iglesia y hará que cada vez más personas conozcan su figura y sus virtudes. La presencia enérgica y contundente de Sheen en los medios de comunicación inspirará a otros a proclamar también la fe católica con convicción. El generoso tiempo que Sheen dedicó a instruir a los conversos al catolicismo inspirará a otros que enseñan la fe y animará a los fieles a ser valientes a la hora de animar a otros a convertirse al catolicismo. El cuidado de Sheen por los pobres, y especialmente por los de los territorios misioneros, animará a más personas a apoyar a las Obras Misionales Pontificias, donde Sheen trabajó en su día. Gracias a este apoyo, se atenderá a los fieles de las zonas más pobres del mundo.
¿Cómo era la vida de oración o la celebración eucarística del obispo Sheen?
La vida de Fulton Sheen se centraba en la Eucaristía y en una hora santa eucarística diaria. Cuando Sheen se centraba en la Eucaristía, crecía en su apreciación de las palabras de san Juan Bautista: «Es necesario que él crezca y que yo disminuya». Sheen se dio cuenta de que Jesús nos da el ejemplo perfecto de humildad al rebajarse perfectamente para salvarnos por su gran amor. Por lo tanto, ¿cómo no íbamos a humillarnos también nosotros para magnificar al Señor?
Sheen también se dio cuenta de que Jesús vino a nosotros para morir por nosotros, lo que le convierte en un sacerdote que ofrece el sacrificio y también en la víctima que se ofrece. Para Sheen, la celebración de la Eucaristía es una participación en el sacrificio de Jesucristo. Puesto que Jesús se ofreció a sí mismo por amor, la Eucaristía es la expresión perfecta del amor perdurable de Dios por nosotros y de su presencia continua. La Eucaristía también nos desafía y nos invita a responder con el mismo amor por él.
Sheen también expresó una importante verdad sobre la celebración de la misa cuando era obispo de Rochester. Señaló lo importante que era para él rezar en unión con el Papa, ya que el nombre del Papa se menciona en cada celebración de la Misa. También estaba agradecido por todas las oraciones que se hacían por él, ya que el clero y los fieles de su diócesis rezaban por él como su obispo en cada Misa. Por lo tanto, la Eucaristía era para Sheen un gran vínculo de unidad entre el pueblo de una diócesis y los fieles de todo el mundo.
En una época tan polarizada como la nuestra, tanto en la Iglesia como en la sociedad, ¿qué lecciones podemos aprender de Sheen para mejorar en este sentido?
Fulton Sheen podía ser audaz y conflictivo, firme en sus posiciones y valiente en sus convicciones. Sin embargo, Sheen solía abordar los temas de una manera que resultaba desarmante. No comenzaba su programa de televisión con ataques, sino con una anécdota cotidiana que le servía para atraer a su audiencia y guiarla hacia las verdades eternas.
Creo que es un error clasificar a Sheen como conservador o liberal, como de derecha o de izquierda. Predicaba que la justicia social estaba necesariamente relacionada con la justicia individual. Mientras que la izquierda puede querer hablar del cuidado de los pobres y la derecha puede querer hablar de la virtud y la responsabilidad personal, Sheen decía que tenemos que hacer ambas cosas. En lugar de condenar a uno de los extremos del espectro, Sheen tenía una forma de elevar tanto a la derecha como a la izquierda hacia Dios.
Cuando Sheen era obispo de Rochester, intentó implementar el Concilio Vaticano II en su diócesis. Intentó vender la propiedad de una iglesia parroquial que era superflua para proporcionar vivienda a los pobres. Para los conservadores, parecía demasiado liberal. Al mismo tiempo, Sheen era claro en la enseñanza moral de la Iglesia, la condena del comunismo y la devoción a la Eucaristía y a la Santísima Madre. Para los liberales, parecía demasiado conservador. Sheen era una persona tan singular y con una presencia tan poderosa que desafía cualquier categorización. Podemos beneficiarnos apreciando al hombre por lo que fue.
Cuando el bosque cae: Fe, inundaciones y responsabilidad en Indonesia
El ciclón Senyar en Sumatra reveló que la tragedia no fue solo natural, sino fruto de décadas de deforestación y desarrollo irresponsable, con consecuencias sociales y humanas que trascienden Indonesia.
Bryan Lawrence Gonsalves·25 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 6minutos
Cuando el ciclón Senyar azotó la isla indonesia de Sumatra a finales de noviembre de 2025, la devastación fue repentina y abrumadora. Las inundaciones y los deslizamientos de tierra sumergieron pueblos enteros. Las laderas se derrumbaron. Miles de personas resultaron heridas y desplazadas en Aceh, Sumatra Septentrional y Sumatra Occidental. Sin embargo, para las comunidades locales y los líderes de la Iglesia, la catástrofe no fue repentina ni imprevisible.
“No se trató simplemente de desastres naturales”, afirmó el padre Martinus Dam Febrianto SJ, director del Servicio Jesuita a Refugiados de Indonesia. “Fueron desastres ecológicos”.
Durante décadas, las densas selvas tropicales de Sumatra han sido devastadas de forma constante. La tala ilegal, la silvicultura industrial, las plantaciones de aceite de palma y las operaciones mineras han erosionado las defensas naturales de la tierra. Cuando llegaron lluvias inusualmente intensas, relacionadas con el aumento de la temperatura del océano, los bosques ya no estaban allí para absorber el agua o estabilizar el suelo.
“Lo que ocurrió no fue solo una inundación”, explicó el padre Febrianto, “sino una avalancha de barro y troncos que devastó zonas residenciales, destruyó propiedades y dañó infraestructuras públicas”. Las laderas, desnudas por la deforestación, cedieron. Comunidades enteras quedaron sepultadas bajo los escombros que bajaban por ellas.
Las secuelas del ciclón Senyar
A finales de diciembre, la magnitud del desastre era evidente. Las cifras oficiales del 21 de diciembre muestran que más de 3,3 millones de personas en Sumatra se vieron afectadas, y casi un millón se vieron obligadas a abandonar sus hogares. Se informó de al menos 1.090 muertos, 186 desaparecidos y alrededor de 7.000 heridos. Más de 147.000 casas resultaron dañadas o destruidas, con pérdidas económicas estimadas en casi 19.800 millones de dólares.
Ante el sufrimiento que se extendía por Sumatra, la Iglesia católica movilizó su respuesta humanitaria. Caritas Indonesia se convirtió en una fuerza humanitaria central, trabajando a través de las redes diocesanas para prestar asistencia urgente.
Visita del padre Fredy Rante Taruk a los afectados por el ciclón.
“Nuestro objetivo es garantizar el acceso a alimentos, refugio temporal, agua potable, servicios de saneamiento e higiene y atención sanitaria básica”, declaró el padre Fredy Rante Taruk, director ejecutivo de Cáritas Indonesia, en declaraciones a Omnes. Las familias desplazadas y los grupos vulnerables, afirmó, siguen siendo la prioridad.
Hasta ahora, Cáritas y sus socios han ayudado a más de 22.000 personas con alimentos, han distribuido kits de higiene a más de 5.700, han prestado asistencia sanitaria a 3.700 y han ofrecido apoyo psicosocial a casi 1.600. En total, se han entregado 60 toneladas de ayuda.
El padre Taruk subrayó que la solidaridad internacional de los católicos en el extranjero sigue siendo esencial para mantener la ayuda y la recuperación.
Desarrollo sin salvaguardias
La catástrofe de Indonesia pone de manifiesto el coste humano de un modelo de desarrollo impulsado por el beneficio económico a corto plazo y una protección medioambiental deficiente. En ningún lugar es esto más evidente que en el norte de Sumatra, donde el clero católico ha dado el paso inusual de protestar públicamente contra las prácticas forestales industriales.
El padre Supriyadi Pardosi OFMCap ha ayudado a organizar manifestaciones desde noviembre de 2025 contra PT Toba Pulp Lestari (TPL), una importante empresa de pasta de papel que opera en la región. Las protestas se han dirigido al Parlamento de Indonesia, a los ministerios del Gobierno, a la Comisión Nacional de Derechos Humanos y a las autoridades provinciales.
“Nuestra demanda sigue siendo la misma: el cierre de la empresa de pasta de papel PT Toba Pulp Lestari”, declaró el padre Pardosi a Omnes.
Para él, la cuestión no es un ecologismo abstracto, sino la supervivencia de las comunidades locales. Grandes extensiones de selva tropical natural han sido sustituidas por plantaciones de monocultivo de eucaliptos, que contribuyen muy poco a prevenir la erosión o las inundaciones. Incluso antes del ciclón de 2025, las inundaciones repentinas azotaron repetidamente las zonas cercanas a las operaciones de TPL, entre ellas Harian-Samosir en noviembre de 2023, Simallopuk en diciembre de 2023 y Parapat en marzo de 2025.
“Cerrar esta empresa es la única forma de que las comunidades locales recuperen sus medios de vida normales”, afirmó. “También es la única forma de avanzar hacia un futuro sostenible”.
Una crisis social además de ecológica
El daño va más allá del paisaje físico. Según el padre Pardosi, la deforestación ha fracturado profundamente el tejido social. La competencia por la tierra y el empleo ha alimentado el resentimiento y la violencia dentro de las aldeas.
“Se producen enfrentamientos habituales entre quienes apoyan y quienes se oponen a las operaciones de TPL”, afirmó. Estas tensiones han “enfrentado a vecinos entre sí”, fracturando las comunidades indígenas, las iglesias y los hogares.»
En este sentido, la degradación medioambiental se convierte en un catalizador de la desintegración social. Cuando la tierra se degrada, los medios de vida se derrumban. Cuando los medios de vida se derrumban, las comunidades se fracturan. Lo que parece un problema medioambiental se convierte rápidamente en una crisis de dignidad humana.
“La habitabilidad humana no puede separarse de un entorno habitable”, afirmó el padre Pardosi. Basándose en las enseñanzas del Papa Francisco y en la espiritualidad de san Francisco de Asís, habló de la dependencia de la humanidad respecto a la creación. “No podemos vivir sin nuestro entorno, pero el entorno puede existir sin nosotros. La degradación de la naturaleza es, en esencia, la degradación de la propia vida humana”.
Indonesia es, a menudo, descrita como uno de los “pulmones” ecológicos del mundo. Sin embargo, se siguen talando bosques para proyectos empresariales. El padre Pardosi criticó a las autoridades por ponerse del lado de las empresas que sustituyen las selvas tropicales por minas o plantaciones de monocultivo, prácticas que, según él, contradicen el propósito de los bosques como soporte de la vida.
“Una actitud que degrada y explota la naturaleza”, advirtió, representa “un punto bajo en nuestra humanidad”, con consecuencias que no solo sufrirán las víctimas de hoy, sino también las generaciones futuras.
Sacerdotes capuchinos protestan contra un gigante papelero en Sumatra por la deforestación.
Discernimiento y responsabilidad
El padre Febrianto abordó la crisis desde una perspectiva ignaciana. Citando la Contemplación para alcanzar el amor de san Ignacio, recordó que Dios está presente y activo en toda la creación y, por lo tanto, reconocer esa presencia debería conducir al respeto y al cuidado.
En cambio, dijo, muchas decisiones políticas y económicas tratan a la naturaleza como un recurso que hay que dominar. “Aquí no hay discernimiento espiritual”, afirmó. “No se tiene en cuenta a Dios”.
A menudo ni siquiera hay discernimiento racional. A pesar de las pruebas científicas que relacionan la deforestación y el cambio climático con las inundaciones, los funcionarios han negado tales conexiones. Algunos incluso han afirmado que las plantaciones de palma aceitera son equivalentes a los bosques. Detrás de estos argumentos, advirtió el P. Febrianto, hay “un enorme apetito por extraer la riqueza forestal de forma instantánea, sin tener en cuenta las consecuencias a largo plazo”.
El discernimiento, dijo, requiere una conversión “de la indiferencia y el egocentrismo hacia la apertura del corazón a Dios”. Esa conversión implica escuchar los hallazgos científicos, el silencio de la oración, los gritos de los pobres y las señales de advertencia escritas en la propia tierra.
Más fundamentalmente, la Iglesia debe ayudar a abordar las causas profundas del colapso ecológico. El padre Febrianto señaló la Laudato Si’ y el llamamiento del Papa Francisco a una “ecología integral”, que reconoce que las crisis medioambientales, sociales, económicas y espirituales son inseparables. El desarrollo humano no puede medirse únicamente por el crecimiento económico. Debe promover “el desarrollo de cada persona y de toda la persona”, especialmente de los pobres, las comunidades indígenas y los más expuestos al riesgo medioambiental.
Una advertencia global
Lo que está ocurriendo en Indonesia no es único. Patrones similares de deforestación, desplazamiento y vulnerabilidad climática son visibles en todo el mundo en desarrollo, desde la cuenca del Amazonas hasta África Central y el Sudeste Asiático.
La lección es importante. Cuando los bosques caen, llegan las inundaciones. Cuando la tierra se trata como algo prescindible, las personas también se vuelven prescindibles.
Para el padre Pardosi, lo que está en juego desde el punto de vista moral es inequívoco. La explotación medioambiental, afirma, no solo perjudica a quienes viven hoy, sino también a “miles de personas de generaciones futuras que nunca han elegido participar en estos actos destructivos”. Por lo tanto, la tragedia de Indonesia no es solo una crisis nacional, sino una advertencia global. El desarrollo sin discernimiento deja a su paso la devastación. La pregunta a la que se enfrentan los gobiernos, las empresas y las sociedades de todo el mundo es si el progreso seguirá impulsado por el apetito o guiado por la responsabilidad, la moderación y el cuidado del hogar común confiado a la humanidad.
Dios no es como llamar al 112. Mensajes de Mons. Varden en los Ejercicios del Papa (10)
En las meditaciones de los Ejercicios espirituales de Cuaresma al Papa y a la curia romana, el monje trapense y obispo de Trondheim (Noruega), Mons. Erik Varden, ha señalado, por ejemplo, que Dios no es un servicio de emergencia como llamar al 112, sino más bien una póliza de seguro.
Francisco Otamendi·24 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3minutos
Dios no es como llamar el 112 con una emergencia, sino más bien una póliza de seguro, “seguros de poder contar con la ayuda de Dios”. Job “se niega a pensar que Dios esté haciendo cuentas sobre su vida como si fuera un balance”. O ‘San Bernardo idealista” es excelente compañero para quienes emprenden “un éxodo cuaresmal del egocentrismo y el orgullo”. Son algunas ideas de las meditaciones que está predicando el obispo de Trondheim (Noruega), Mons. Erik Varden en los Ejercicios espirituales del Papa León XIV y la Curia romana.
Algunos mensajes del obispo trapense en las meditaciones, que está filtrando Vatican News, son en síntesis, los siguientes:
1- “La ayuda de Dios no es ocasional; no es un servicio de emergencia al que recurrimos cuando se incendia una casa o alguien es atropellado por un coche, como si llamáramos al 112” (del propio Varden).
2. “Mary Ward, esa gran educadora cristiana del siglo XVII, solía decir a sus hermanas:“Haced lo mejor que podáis y Dios os ayudará”. (Varden).
3. “Job no acepta las racionalizaciones de sus amigos. Se niega a pensar que Dios esté haciendo cuentas sobre su vida como si fuera un balance. Está decidido a encontrar a Dios presente en la aflicción, gritando heroicamente: ‘¿Quién, sino Él, puede hacer esto?”. (Varden).
4. ¿Cómo afronto las pruebas que parecen no tener sentido, que destruyen mis barreras protectoras? ¿Mi relación con Dios es una forma de negociación, de modo que cuando las cosas se ponen difíciles, me veo inducido a seguir el consejo de la esposa de Job de ‘maldecir a Dios y morir’. (Varden)
“Morar en la ayuda de Dios”
5. “Morar en la ayuda de Dios, como nos enseña San Bernardo, no significa traficar con seguridades. Significa pasar por el Lamento y la Amenaza para aprender a vivir con Gracia en este nuevo nivel de profundidad. Y así permitir que otros lo encuentren” (Varden).
El Papa León XIV, en primer plano, escucha al obispo noruego Erik Varden, de Trondheim, dirigir el retiro cuaresmal anual de la Curia Romana en la Capilla Paulina del Vaticano el 22 de febrero de 2026. (Foto de OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).
6. “Bernardo es ‘un excelente compañero para cualquiera que emprenda un éxodo cuaresmal del egocentrismo y el orgullo con el deseo de perseguir la verdad de sí mismo, manteniendo los ojos fijos en el amor de Dios que todo lo ilumina” (Varden. Vatican News).
7. Existe una cierta ‘similitud de carácter’ entre Bernardo de Claraval y Thomas Merton, escritor y monje trapense estadounidense, que se dedicó principalmente a los temas del ecumenismo, el diálogo interreligioso, la paz y los derechos civiles”(Varden, Vatican News).
8. La Cuaresma “es un tiempo de auténtica lucha espiritual, en el que la Iglesia ‘no disminuye la invitación a luchar contra los vicios y las pasiones dañinas: su lenguaje es ‘Sí, sí’, ‘No, no’, no ‘ahora esto’, ‘ahora aquello’’. Y nos ofrece, al inicio de la batalla cuaresmal, ‘una melodía que trae paz, como banda sonora para este tiempo’. (Varden, Vatican News).
9. Varden “reproduce casi en su totalidad el texto del Salmo 90, Qui habitat”. San Bernardo, durante la Cuaresma de 1139, predicó una serie de diecisiete sermones sobre ‘Qui habitat’ a sus monjes .
10. En sus meditaciones, concluye Monseñor Varden, el santo monje cisterciense explica “lo que significa vivir en gracia cuando combatimos el mal, promovemos el bien, defendemos la verdad y seguimos el camino del éxodo de la esclavitud hacia la tierra prometida, (…) sin desviarnos ni a la derecha ni a la izquierda, permaneciendo en paz, conscientes de que bajo lo que a veces parece caminar sobre el filo de la navaja, ‘hay brazos eternos’”. (Varden, Vatican News).
El nuevo volumen de la colección Youcat reúne preguntas reales de los jóvenes y ofrece respuestas claras, accesibles y fieles a la enseñanza de la Iglesia para orientarse en un terreno tan complejo como decisivo.
Ediciones Encuentro acaba de publicar la traducción al español de Youcat. Amor para siempre. Solteros, novios, esposos. Con un formato y maquetación ameno y moderno, atractivo y simpático, el texto se sitúa en la oportuna y exitosa estela de los anteriores: Catecismo joven de la Iglesia católica, Doctrina social de la Iglesia, Para niños, Confesión Update, Manual para catequista de confirmación, Biblia. Ha sido publicado por la Conferencia episcopal de Austria, con la confirmación vaticana del Dicasterio para la evangelización.
Este manual se aproxima a la comprensión de la riqueza del amor erótico, a los temas del género, a la experimentación con el sexo, a la gestión de las heridas sufridas, a la belleza y a los problemas de la vida de la pareja, al sentido del compromiso conyugal, al valor del sacramento del matrimonio y sus diversas crisis, a las nuevas posibilidades en torno a la procreación humana, etc.
Preguntas y respuestas necesarias
Nos encontramos con una guía que recoge más de cien preguntas que se hacen hoy los jóvenes de las nuevas generaciones, sobre temas de sexualidad, afectividad y amor. Así, por ejemplo: ¿Por qué el sexo tiene dos caras, una hermosa y una fea?, ¿cómo debo lidiar con mi curiosidad con el sexo?, ¿cómo detecto que una relación es tóxica?, ¿no podemos simplemente amarnos como pareja sin llegar a casarnos?, ¿cómo es posible ser fiel a una persona y amarla durante toda la vida?, ¿se me ha cerrado el amor para siempre si mi matrimonio fracasa?, ¿qué pasa si (con el tiempo) empiezo a aborrecer el cuerpo de mi pareja?
Las respuestas buscan conjugar un lenguaje coloquial y asequible, lejos de tecnicismos académicos, con la presentación de la enseñanza de la Iglesia en estos temas tan profundos y decisivos, que son vividos -con frecuencia- de forma equivocada y angustiosa.
Un «terreno pantanoso»
En efecto, en todo momento encontramos la doctrina católica convertida en argumentación y expresiones divulgativas. Como es lógico, se echa de menos en alguna ocasión la precisión del lenguaje del magisterio y las explicaciones aquilatadas de los teólogos. En cambio, las respuestas contienen gran frescura y conectan con las formas coloquiales de las nuevas generaciones.
En definitiva, este nuevo volumen acomete valentía lo que muchos consideran un “terreno pantanoso”, y ofrece pistas y guías adecuadas para no perderse en el laberinto confuso de nuestra cultura, tan influida por la revolución sexual. Un libro que muchos chavales y educadores podrán consultar con interés y provecho.
Francia reza por la vida ante la “muerte asistida”: la eutanasia aumenta
Los católicos en Francia han participado en una iniciativa de oración y ayuno el 20 de febrero, ante una votación clave en la Asamblea Nacional sobre la legislación de muerte asistida de este 24 de febrero, que puede normalizar una eutanasia que se dispara en el mundo.
OSV / Omnes·24 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 7minutos
– Katarzyna Szalajko, OSV News
Mientras los católicos en Francia acaban de celebrar una iniciativa nacional de oración y ayuno el 20 de febrero, en anticipación de la votación final sobre un proyecto de ley que “lleva a nuestro país por el camino de la eutanasia y el suicidio asistido”, y para “pedirle al Señor que ilumine las conciencias sobre la gravedad de los desafíos que plantea esta ley propuesta”, las cifras de procedimientos de eutanasia aumentan en todo el mundo.
La iniciativa de oración y ayuno fue organizada por la Conferencia episcopal francesa, mientras los legisladores se preparan para una votacióndecisiva sobre la legislación sobre muerte asistida el 24 de febrero, aunque debe volver de nuevo al Senado. Los prelados franceses temen que una vez que se apruebe el proyecto de ley, la eutanasia podría normalizarse cada vez más, como está sucediendo en bastantes países.
España, 426 casos en 2024: un 27,5 % más
En España, según las estadísticas oficiales recién publicadas, 426 personas murieron en 2024 mediante suicidio asistido o eutanasia aprobados por el Estado en 2021. Esto representa un aumento del 27,54% respecto a las 334 muertes registradas en 2023, y casi un 48% más en comparación con 2022, el primer año completo después de la legalización.
Benigno Blanco, ex presidente del Foro de la Familia, dijo que las actitudes sociales están cambiando gradualmente a medida que la eutanasia se vuelve rutinaria en los informes de salud pública.
“La eutanasia ha comenzado a normalizarse socialmente”, declaró Blanco a OSV News. “Las cifras de casos de eutanasia se publican periódicamente como una estadística más que ya no provoca una reacción fuerte. Nos estamos acostumbrando a la eutanasia como un fenómeno social más, y así es como empieza siempre la banalización de lo legalizado. Tras esa banalización en la conciencia colectiva, el número de prácticas aumenta gradualmente”.
Reino Unido, a punto de legalizarse
El Reino Unido también está a punto de legalizar el suicidio asistido, con debates en curso en el Parlamento y legisladores católicos luchando para detener un proyecto de ley “escandaloso” sobre el suicidio asistido.
Australia, aumento de forma constante
Australia, por su parte, ofrece uno de los casos de estudio más claros sobre cómo evolucionan las leyes de muerte asistida una vez introducidas.
La legalización en el estado de Victoria con la Ley de Muerte Asistida Voluntaria se aprobó en 2017 y entró en vigor en 2019. Desde entonces, se ha extendido a nivel nacional y el número de casos de muerte asistida ha aumentado de forma constante, lo que plantea interrogantes sobre cómo estas leyes transforman las expectativas culturales y la identidad moral de la medicina.
En Nueva Gales del Sur, el segundo informe anual de la Junta de Muerte Asistida Voluntaria muestra que 2.295 personas presentaron una primera solicitud para acceder a la VAD, mientras que 1.028 fallecieron por consumo de una sustancia VAD (Voluntary Assisted Dying, muerte asistida voluntaria).
Xavier Symons: la tendencia, hacia la normalización
El destacado bioeticista y autor australiano Xavier Symons dijo que la tendencia refleja una transformación social más profunda.
“Creo que el creciente número de casos de VAD en Australia refleja tanto la creciente conciencia pública de la eutanasia como una opción para los moribundos como la normalización de la elección de esa opción”, dijo a OSV News Xavier Symons, profesor que dirige el Centro Plunkett de Ética en la Universidad Católica Australiana y el Hospital St. Vincent en Sídney.
Sin duda, otros factores han influido en el aumento de las tasas de VAD en los estados, como la disponibilidad de más profesionales para proporcionar VAD y la presión de los grupos de presión pro-eutanasia para que la eutanasia sea accesible en zonas regionales y remotas. Pero es probable que la actitud social también haya cambiado en los últimos años.
Preocupa que se erosione la idea de que la curación es fundamental para la medicina
“Me preocupa que la DVA erosione la idea de que la curación es fundamental para la medicina”, afirmó. “Estamos presenciando una sustitución de la visión hipocrática de la medicina -que incluye la idea de que el médico tiene el deber de buscar el bien del paciente-, por la idea de que un médico es un proveedor de servicios y debe ayudar a los pacientes que desean terminar con su vida”.
“No todos los médicos practican la eutanasia; muchos son objetores de conciencia. Pero el hecho de que la medicina ahora practique la eutanasia afecta a la percepción que la sociedad tiene de la profesión médica”.
Un hombre en silla de ruedas habla con un enfermero en la unidad de cuidados paliativos de la Clínica Saint-Elisabeth en Marsella, Francia, el 31 de mayo de 2024. El 15 de enero de 2026, los obispos franceses reafirmaron su oposición a un proyecto de ley que establece el derecho a la «asistencia activa para morir», que los senadores han comenzado a revisar el 20 de enero. La Asamblea Nacional aprobó la medida el 27 de mayo de 2025. (Foto de OSV News/Manon Cruz, Reuters).
Riesgo de expansión más allá de enfermedades terminales
Symons advirtió que los legisladores de otros países que debaten la eutanasia podrían subestimar cómo los criterios de elegibilidad pueden expandirse con el tiempo.
“El mayor riesgo es establecer un ‘derecho a morir’ que podría extenderse mucho más allá de las enfermedades terminales, permitiendo así el acceso a la eutanasia a todo grupo que la desee”, afirmó. “Esto incluye a personas con enfermedades mentales, personas con enfermedades crónicas e incluso personas cansadas de la vida. Si se afirma que algunas personas tienen derecho a la eutanasia, es difícil negar la conclusión de que todas las personas tienen derecho a la eutanasia”.
Eutanasia, legal en varios países
En todo el mundo, las leyes sobre muerte asistida se han expandido de manera constante durante la última década.
La eutanasia -en la que un médico administra directamente medicamentos para acabar con la vida-, ahora es legal bajo criterios definidos en varios países alrededor del mundo, incluidos los Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, España, Canadá, Colombia, Nueva Zelanda y Australia, entre otros.
Realidad compleja
Los proveedores de salud católicos en Australia dicen que están atravesando una nueva realidad compleja, buscando mantener compromisos de larga duración con los cuidados paliativos mientras operan dentro de sistemas donde la muerte asistida es legal.
Adrian Kerr, hablando en nombre de Catholic Health Australia, enfatizó las raíces históricas de la atención católica al final de la vida en el país.
“Fue una orden religiosa católica —las Hermanas de la Caridad— la que fundó el primer servicio de cuidados paliativos de Australia en Sídney en 1890”, declaró a OSV News. “Ese servicio se estableció para brindar atención a quien la necesitara. Forma parte de un largo legado de atención que involucra a los miembros de Catholic Health Australia, del cual nos sentimos inmensamente orgullosos; un reflejo del compromiso del Buen Samaritano, respondiendo a las necesidades, sin importar de quién se trate”.
Kerr dijo que los centros católicos continúan rechazando la participación en la muerte asistida voluntaria aunque siguen comprometidos con el cuidado de todos los pacientes.
Campaña masiva de los obispos franceses: urge centrarse en los cuidados paliativos
Haciéndose eco de una campaña masiva de los obispos franceses, instando a centrar los esfuerzos públicos en los cuidados paliativos en lugar de la muerte asistida, Adrian Kerr dijo que la experiencia demuestra que el acceso a cuidados paliativos de calidad puede influir significativamente en las decisiones de los pacientes.
“Hemos descubierto que es muy poco frecuente que una persona tome una decisión definitiva sobre el DAV”, afirmó. “Algunos lo hacen porque su dolor y síntomas no se controlan bien, o porque experimentan algún tipo de angustia. Podemos, y de hecho lo hacemos, ayudar con estos aspectos mediante cuidados holísticos al final de la vida. Muchos pacientes descubren que esto satisface sus necesidades y optan por morir de forma natural”.
Blanco: la legalización transforma la cultura
Para Blanco, el católico español defensor de la dignidad al final de la vida, es la legalización de la eutanasia lo que transforma la cultura incluso sin una fuerte demanda pública inicial.
“Cuando se aprobó la ley que despenaliza la eutanasia y se reguló como un servicio sanitario más, no había una demanda social significativa y, aún hoy, sigue sin haberla”, afirmó sobre España.
“Pero la normalización social ya ha comenzado, y así empieza la pendiente resbaladiza, que con el tiempo siempre conduce a la banalización progresiva de lo despenalizado”.
También señaló presiones demográficas en las familias más pequeñas, la urbanización y el creciente aislamiento entre los adultos mayores. “En este contexto cultural y social, es previsible que la eutanasia se promueva cada vez más como una solución razonable para todos”, afirmó Blanco. “Son procesos lentos, pero están en marcha”.
Impacto en las familias que se quedaron atrás
Los líderes de la Iglesia dicen que las consecuencias pastorales de la muerte asistida también se están volviendo más visibles, especialmente entre las familias que quedan abandonadas cuando un ser querido elige la eutanasia.
Monica Doumit, canciller de la Arquidiócesis de Sydney, dijo que la legalización ha introducido nuevos desafíos para la atención pastoral. “Uno de los desafíos inesperados que se ha hecho evidente no es el cuidado pastoral de una persona que busca la eutanasia o el suicidio asistido, sino el cuidado de las familias que quedan atrás”, dijo a OSV News.
Angustia: familias que no son informadas
“Algunos de estos familiares, sobre todo si son personas de fe, no estuvieron de acuerdo con la decisión de su ser querido de morir de esa manera, y su muerte provoca no solo dolor, sino también arrepentimiento por no haber podido hacer más e incluso ira”.
Doumit afirmó que las familias a veces se enteran de las decisiones sobre la muerte asistida solo después de que el proceso ha comenzado o finalizado, lo que profundiza el trauma. “Esto puede ser muy angustiante y es uno de los desafíos pastorales que presenta este terrible régimen legislativo”, afirmó.
La Iglesia, proveedora de atención compasiva
Doumit afirmó que la Iglesia considera su papel tanto como testigo moral como proveedora de atención compasiva. “En cada época y ante cada desafío, la Iglesia está llamada a defender la dignidad de la persona humana y a defender a los más vulnerables!, afirmó.
En el caso de la eutanasia, quienes proponen terminar con la vida de las personas la llaman ‘morir con dignidad’. Ante esto, la Iglesia debe siempre declarar que ninguna enfermedad o discapacidad puede jamás arrebatarle la dignidad a una persona, y que, sin importar cuántos cuidados necesite, sigue siendo un miembro valioso de nuestra comunidad.
Añadió que las instituciones católicas pueden ofrecer un testimonio diferente a través del acompañamiento. “Quizás no podamos cambiar la ley en este momento, pero podemos cuidar a las personas de una manera que nunca busquen esta opción”, afirmó.
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Katarzyna Szalajko escribe para OSV News desde Varsovia, Polonia.
El Papa insta a no usar IA para las homilías o buscar “me gusta” en TikTok
El Papa León XIV ha pedido a los sacerdotes no usar inteligencia artificial (IA) para escribir sus homilías, ni para buscar “me gusta” en plataformas de redes sociales como TikTok, en un encuentro con sacerdotes de la diócesis de Roma.
OSV / Omnes·23 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4minutos
– Courtney Mares, Ciudad del Vaticano, OSV News
En una sesión de preguntas y respuestas con clérigos de la diócesis de Roma, el Papa dijo que los sacerdotes deben resistir “la tentación de preparar homilías con inteligencia artificial” (IA), o para buscar “me gusta” en plataformas de redes sociales como TikTok.
“Como todos los músculos del cuerpo, si no los usamos, si no los movemos, mueren. El cerebro necesita ser usado, por lo que nuestra inteligencia también debe ejercitarse un poco para no perder esta capacidad”, dijo el Papa León en la reunión a puerta cerrada, según una información de Vatican News del 20 de febrero.
“Dar una verdadera homilía es compartir la fe”, y la inteligencia artificial “nunca podrá compartir la fe”, añadió el Papa. El Pontífice ha expresado interés en el tema de la inteligencia artificial y la dignidad del trabajo desde los primeros días de su pontificado.
“Sí podemos ofrecer un servicio inculturado en el lugar, en la parroquia donde trabajamos”, dijo el Papa a los sacerdotes de la Diócesis de Roma; “la gente quiere ver su fe, su experiencia de haber conocido y amado a Jesucristo”.
No para buscar ‘me gusta’
En su encuentro con el clero de Roma, el Papa León subrayó que con una “vida auténticamente arraigada en el Señor” se puede ofrecer algo diferente, calificando de “ilusión en internet, en TikTok”, pensar que uno se ofrece y gana así ‘me gusta’ y ‘seguidores’.
“No sois vosotros: si no transmitimos el mensaje de Jesucristo quizá nos equivocamos y debemos reflexionar con mucha atención y humildad sobre quiénes somos y qué hacemos”, subrayó el Papa.
También añadió que para un sacerdote es fundamental “la vida de oración”, añadiendo que esto significa “tiempo pasado con el Señor”, no “ la rutina de recitar el breviario lo más rápido posible”.
El Papa León XIV pronunció una homilía durante la Misa del Miércoles de Ceniza en la Basílica de Santa Sabina, Roma, el 18 de febrero de 2026. Al día siguiente, instó a los sacerdotes a no usar inteligencia artificial para escribir sus homilías ni buscar “me gusta” en redes sociales como TikTok. (Foto CNS/Lola Gomez).
Consejos del Papa León a los jóvenes sacerdotes
El diálogo a puerta cerrada del Papa, el 19 de febrero, con el clero de la Diócesis de Roma fue introducido por el cardenal Baldo Reina, vicario general de Roma, quien presentó a cuatro sacerdotes, que representan cuatro grupos de edad, que fueron seleccionados para hacerle una pregunta al Papa.
Entre ellos se encontraba un joven sacerdote, ordenado por el Papa León XIII en mayo pasado. Preguntó cómo los sacerdotes jóvenes pueden apoyar a sus compañeros en el mundo actual.
El Papa les instó en primer lugar a tener “los ojos abiertos” ante las familias de las que provienen muchos jóvenes, que a menudo han pasado por “crisis muy graves”, con padres ausentes o “divorciados vueltos a casar”.
Muchos jóvenes también han experimentado el abandono, por lo que los sacerdotes deben conocer su realidad, continuó el Papa. “Estén cerca de ellos en este sentido, acompáñenlos, pero no sean solo jóvenes”, dijo, añadiendo que, en este sentido, el testimonio del sacerdote es importante, ya que ofrece un modelo de vida.
Buscar iniciativas de divulgación
El Papa pidió asimismo a los sacerdotes no contentarse sólo con los jóvenes que siguen acudiendo a la parroquia: “Debemos organizarnos, pensar, buscar iniciativas que puedan ser una forma de acercamiento”.
“Tenemos que ir nosotros mismos, tenemos que invitar a otros jóvenes, salir a la calle con ellos; quizá ofrecer salidas diferentes”, actividades como el deporte, el arte y la cultura, insistió.
Conocer a los demás es el elemento clave, según el Papa León, y el conocimiento llega a través de “una experiencia humana de amistad” con jóvenes que “viven en el aislamiento, en una increíble soledad”.
Creciente soledad
Destacó también el Papa cómo esta soledad ha aumentado especialmente después de la pandemia, en parte debido al uso de teléfonos inteligentes. “Viven una especie de distanciamiento, una frialdad, sin conocer la riqueza, el valor de las relaciones verdaderamente humanas”, explicó.
Por eso, continuó, debemos saber ofrecer a los jóvenes “otro tipo de experiencia de amistad, de compartir y gradualmente de comunión”, y desde esa experiencia “invitarlos también a conocer a Jesús”.
El Papa León subrayó que esto requiere “tiempo” y “sacrificio”, considerando también que muchos jóvenes hoy están atrapados en “una vida terrible” de droga, crimen y violencia.
Fraternidad sacerdotal en Chicago
El Papa León animó a los sacerdotes a cultivar verdaderas amistades entre ellos y a resistir la tentación de la “invidia clericalis” o envidia clerical.
No tengamos miedo de llamar a la puerta de otros, de tomar la iniciativa, de decir a compañeros o a un grupo de amigos: ¿por qué no nos reunimos de vez en cuando para estudiar juntos, reflexionar juntos, tener un momento de oración y luego un buen almuerzo? El párroco con el mejor cocinero puede invitar a los demás, dijo el Papa León.
Recordó un ejemplo «hermoso» de fraternidad sacerdotal en Chicago, su ciudad natal, donde un grupo de sacerdotes decidió reunirse una vez al mes, desde que estaban en el seminario. Algunos continuaron hasta los 90 años, reuniéndose para orar y estudiar.
Dar testimonio de vida en medio de la eutanasia
Durante la sesión de preguntas y respuestas, el Papa León también abordó el tema de la eutanasia, subrayando que los sacerdotes “deben ser los primeros en dar testimonio de que la vida tiene un valor enorme”.
“Si nosotros mismos somos tan negativos respecto a nuestra vida, y a veces con menos sufrimiento del que soportan muchas personas, ¿cómo podremos decirles: “No, no puedes quitarte la vida, debes aceptarla?”, se preguntó el Papa.
“Si uno vive toda la vida como un camino que nos lleva adelante, incluso con el peso de los años, a menudo también -siendo jóvenes o ancianos- con las enfermedades y las dificultades, tendrá la capacidad, con la gracia de Dios, de aceptar la cruz, el sufrimiento que viene”, afirmó.
Llevar la comunión a los enfermos
El Papa también instó a los sacerdotes a llevar la Comunión y la unción de los enfermos a los feligreses que están enfermos.
“Hoy, con menos sacerdotes y más ancianos, se piensa: ‘Bueno, enviemos a los laicos, ellos lo harán’”, dijo. “Es un hermoso servicio que prestan los laicos… pero eso no significa que el sacerdote pueda quedarse en casa viendo cosas en internet”.
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Courtney Mares es editora del Vaticano para OSV News. Síguela en @catholicourtney. Salvatore Cernuzio de ‘Vatican News’ contribuyó a esta noticia.
“Existimos”: la voz de un cristiano de Tierra Santa
Un buen propósito para cualquiera que visita Tierra Santa: no mirar solo piedras antiguas, sino encontrarse con los hermanos en la fe que viven allí desde hace 2.000 años.
Elías Lucía no habla desde la teoría, habla desde la biografía. Desde un lugar concreto del mapa y del tiempo que muchos cristianos occidentales veneran, pero apenas conocen. Cuando dice que es de Galilea, la reacción suele ser inmediata y automática: “Ah, o sea, tú eres judío”. Y entonces él responde, una y otra vez, con una paciencia desgastada: “No, no, soy cristiano”.
El silencio que suele seguir a esa frase lo dice todo. No porque Elías sea una excepción, sino porque rompe de golpe los prejuicios habituales. Como él mismo lo resume: “Hay comunidad cristiana, que llevamos ahí dos mil años, y existimos, aunque la mayoría de las personas de occidente no lo sepa, pero existimos”.
Una biografía mínima, una historia larguísima
Elías nació en Galilea, en un pueblo de 50.000 habitantes hoy en día, de los cuales 12.000 son cristianos, a quince minutos de Nazaret, Shefa-Amr. Creció en una familia cristiana católica melquita, una de esas comunidades orientales que han sobrevivido imperios, conquistas y persecuciones sin salir nunca del lugar.
“Somos cuatro hermanos”, cuenta. Como la mayoría de los cristianos de la zona, estudió en un colegio del arzobispado: centros privados, sí, pero no en el sentido europeo de la palabra. “No cuestan mucho dinero, y para los que no lo pueden permitir aun así, hay becas”.
Durante la infancia, su fe era algo que le parecía completamente natural. “En el colegio éramos mayoría absoluta los cristianos, algo que no ocurre en otros colegios de Tierra Santa, donde el número de musulmanes puede estar cerca del 100 %”. El primer golpe llega después, cuando sales de ese microcosmos protegido. Estudió Economía y Finanzas en la Universidad de Haifa. “El primer shock cultural te lo llevas cuando dejas el colegio… en mi clase de la universidad de sesenta personas éramos cuatro o cinco cristianos”.
También cambia el calendario. “Tu fin de semana pasa de ser sábado-domingo a viernes-sábado, pues el domingo ya es laborable”. Son pequeños detalles que, sumados, construyen una conciencia de minoría permanente. “también, que te toque ir a clases el día de Navidad y el 1 de enero, es algo que nunca te haces a ello”
España como descubrimiento… también de la fe
Elías conoció España en una peregrinación con un grupo de su parroquia en 2010, donde visitó Barcelona e hizo el Camino de Santiago. “Me gustó mucho la ciudad… y se me quedó la mosca en la cabeza”. Volvió varias veces y acabó trabajando en una consultora al acabar la carrera. Ahora vive en Madrid. Lo que más le sorprendió de España no fue lo profesional, sino lo eclesial. “Yo aluciné con la cantidad de ofertas que hay de misas, catequesis, de formación… y te puedo asegurar que más de la mitad de la formación cristiana que tengo la aprendí aquí”.
En Tierra Santa, explica, se vive rodeado de lugares santos, pero no necesariamente con una formación profunda. “Sabes dónde están los sitios, entras en una iglesia, tienes fe… pero no sabes el porqué de muchas cosas, y no es culpa de la gente de allí ni del clero, sino de la situación y la inestabilidad de la zona que te hace perder el foco en lo principal mientras te centras en sobrevivir”. Jerusalén, Nazaret, el lago de Tiberíades forman parte del paisaje cotidiano. “Yo ya no me emociono cuando voy a Jerusalén, porque desde pequeño íbamos dos o tres veces al año”.
“Las piedras vivas”
El mensaje central que comunica Elías es lo necesitados que están los cristianos de Tierra Santa de que cuando la gente realice peregrinaciones “no solo visite las piedras, sino que se preocupe también por las piedras vivas, que son los cristianos de allí. Que nos demuestren que están con nosotros, que nos apoyan, y que no nos hayan abandonado. Estamos deseosos de compartir algún rato o ceremonia religiosa con los peregrinos. Es algo que sucede pocas veces, pero cuando ocurre lo valoramos mucho”. Sin esa comunidad local, recuerda, los lugares santos no se habrían conservado jamás.
Por eso, anima a los peregrinos a visitar las comunidades locales, escuchar testimonios, poner rostro a una fe que no es turística. Las parroquias “son muy receptivas” a la hora de facilitar este tipo de eventos. Cenas, encuentros sencillos, intercambio real.
“Los cristianos estamos aquí desde hace 2.000 años ininterrumpidamente”, afirma. “Somos muy pocos, pero somos los que más llevamos en esta tierra”.
Y esa permanencia tuvo un precio altísimo. “Desde el siglo VII hasta hace no mucho, no te podías convertir al cristianismo en Tierra Santa, te cortaban la cabeza”. Impuestos, amenazas, presiones constantes. Muchos se convirtieron. Los que permanecieron, saben de dónde vienen. “Sabemos que descendemos de los primeros cristianos”.
Elías ha rastreado su árbol genealógico. “Estuve rastreando los registros de bautismo de mi parroquia, y desde 1800 mi familia está en el mismo pueblo, con el mismo apellido y en la misma parroquia”. Antes no había registros, pero sí restos. “En mi pueblo hay restos cristianos de los primeros siglos del cristianismo… una columna de la primera iglesia”. Tumbas bizantinas del siglo IV y V. Presencia cristiana desde los orígenes. “Prácticamente desde la época de Jesucristo”.
Por eso le duele la ignorancia piadosa de Occidente. “La gente va a misa todos los días, pero no sabe de dónde viene el cristianismo realmente”. Y lo dice sin rabia, pero con una tristeza difícil de disimular.
Cuando la fe se defiende con el cuerpo
Hay episodios que marcan para siempre. Uno ocurrió en su propio pueblo, cuando era adolescente. Un conflicto con jóvenes drusos escaló hasta el extremo. “Sacaron las armas y querían ir a quemar la iglesia y matar a todos los que se encontraran en su camino”.
La respuesta fue inmediata. “Todo el mundo bajó a la iglesia… si queréis quemarla, nos tenéis que matar a todos antes”. Sin armas. Con palos, con el cuerpo, con la fe. “Ahí estás dando la vida por la iglesia y defendiendo la presencia cristiana en los santos lugares”.
No murió nadie de milagro, aunque hubo heridos. Para Elías, no es una anécdota heroica. Es casi rutina. “Lo peor es que para nosotros esto es normal”.
Mantener las parroquias no es tan fácil cuando uno vive con mayorías judías y musulmanas alrededor, especialmente porque laboralmente hablando suele haber muchas reticencias para contratar a personas de otra religión. Eso hace que en términos económicos muchos cristianos tengan posiciones precarias, aunque eso no reduce el compromiso a la hora de sacar adelante la Iglesia.
Por ejemplo, cuando hace unos años en su parroquia faltó el dinero, la gente respondió. “Fuimos casa por casa preguntando si querían colaborar de manera permanente”. El resultado fue que se consiguieron un importe significativo mensual domiciliado por familias del pueblo. “Con esto levantaron un centro parroquial, restauraron la iglesia entera, sacaron al colegio de las deudas”. Todo sin ayudas externas significativas.
Este artículo podría acabar con cifras, pero es mejor acabar con una frase. Una que Elías repite casi como un acto de resistencia: “Existimos”.
Y quizá ese sea el primer paso para cualquier cristiano que viaje a Tierra Santa: no mirar solo piedras antiguas, sino encontrarse con quienes, contra todo pronóstico, siguen viviendo allí la fe que nació en ese mismo suelo.
Frente al auge de la IA, la formación clásica reclama su lugar. Jonathan J. Sanford, profesor de Filosofía y presidente de la Universidad de Dallas, analiza cómo las enseñanzas de Newman pueden guiar hacia un uso crítico de la tecnología, defendiendo el valor de las artes liberales en una de las instituciones católicas más prestigiosas de Estados Unidos.
Jonathan J. Sanford·23 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4minutos
Cuando el recién nombrado doctor de la Iglesia, san John Henry Newman, impartió las conferencias que se convertirían en La idea de una universidad, la máquina de vapor estaba transformando el mundo del trabajo y la ciencia moderna estaba remodelando la imaginación.
Hoy en día, la Inteligencia Artificial está haciendo algo similar: comprimiendo tareas que antes requerían mucho tiempo a unos segundos, produciendo una vertiginosa variedad de posibilidades y tentándonos a confundir la velocidad con la comprensión.
La pregunta fundamental de Newman sigue siendo urgente: ¿para qué sirve una universidad?
La propuesta de Newman
La respuesta de Newman es desconcertantemente simple. Una universidad existe para cultivar el intelecto, para formar la mente en la búsqueda de la verdad. No es principalmente una fábrica de títulos, ni una vía de acceso al mercado laboral, ni un proveedor de “habilidades” desvinculadas de una visión más amplia del bien humano. Es un lugar donde una persona aprende a pensar: a seguir un argumento, a sopesar las pruebas, a distinguir lo plausible de lo verdadero y a ver la realidad en su conjunto.
La educación que ofrece la Universidad de Dallas, y un número cada vez más reducido de instituciones de enseñanza superior, abraza la visión de Newman sobre la universidad: que la educación no es la mera adquisición de información, sino la formación de lo que él denominó un “hábito filosófico de la mente”. En otras palabras, una persona culta es verdaderamente culta cuando tiene la amplitud de conocimientos necesaria para ver las conexiones entre diversas disciplinas; la capacidad de clasificar los bienes correctamente; y la moderación para evitar el fanatismo o el reduccionismo.
El estudio detallado de disciplinas especiales debe contribuir a esa educación, pero la especialización por sí sola no basta para formar a una persona.
La mente de una persona culta no es estrecha, sino que es capaz de sintetizar una amplia variedad de conocimientos y darles sentido, de modo que puedan aplicarse correctamente para lograr el bien.
El estudio de la Teología
Por eso Newman insistía en que una universidad genuina no puede excluir la Teología. No porque la Teología sea un adorno para las personas religiosas, sino porque porque habla de Dios, el objeto más elevado del conocimiento, y porque excluirla deforma silenciosamente todo el mapa del entendimiento. Una universidad que dice: “Consideraremos todo excepto las cuestiones más fundamentales”, no es neutral. Ya ha tomado una posición.
Esto va directamente al corazón de lo que la IA está haciendo en la vida contemporánea.
La IA destaca en el reconocimiento de patrones, la síntesis, la predicción y la recombinación. Puede generar prosa aceptable y recuperar rápidamente lo que parece una respuesta. Si se utiliza bien, son auténticos dones. Si se utiliza de forma ingenua, puede llevarnos a una confusión peligrosa: la confusión de la información con el conocimiento, el conocimiento con la sabiduría y los resultados con la comprensión.
Newman nos permite hacer las distinciones adecuadas. En nuestra época, un estudiante tiene fácil acceso a muchos datos, sin saber juzgarlos. La IA puede poner a nuestro alcance un océano de contenidos, pero no puede darnos lo que Newman más deseaba de la educación: la capacidad de discernir los principios fundamentales, de razonar sobre las causas, de integrar conocimientos de distintos ámbitos y de ordenar el todo hacia lo que es verdaderamente bueno.
Es más, las cuestiones más graves en la era de la IA no son técnicas. Son morales y metafísicas.
Las preguntas fundamentales
¿Qué es un ser humano si podemos sustituir su trabajo, simular sus relaciones y externalizar sus decisiones? ¿Qué es la dignidad? ¿Qué es la responsabilidad cuando un algoritmo media en las decisiones? ¿Qué ocurre con los débiles cuando los poderosos obtienen nuevos instrumentos de persuasión? ¿Qué pasa con la amistad, la atención y la contemplación cuando cada momento de ocio puede ser llenado por una máquina diseñada para mantenernos desplazándonos por la pantalla?
Estas preguntas no pueden responderse solo con la ingeniería. La ingeniería puede describir lo que podemos hacer, pero no nos dice lo que debemos hacer. Newman diría que la tarea de la universidad es educar a personas libres, capaces de autogobernarse, para que puedan vivir de forma responsable en comunidad. Eso requiere algo más que competencia; requiere virtud.
Artes liberales
Aquí es donde las artes liberales cobran importancia, no como nostalgia, sino como preparación para la realidad.
Su valor en la cultura actual ha sido muy denostado, incluso en muchas universidades católicas. A menudo confundidas con meros estudios de Humanidades, una verdadera educación en artes liberales es aquella que abarca todo, desde la literatura hasta las matemáticas, con el fin de formar al estudiante para que vea el mundo tal y como es: complejo, con matices y resistente a la simplificación.
La filosofía enseña claridad sobre el significado y el argumento. La teología enseña el asombro y la humildad ante lo último. La literatura cultiva la imaginación moral, la capacidad de entrar en la experiencia de otra persona y ver las consecuencias de las elecciones. La historia enseña que la naturaleza humana persiste incluso cuando la tecnología cambia, y que el orgullo siempre se castiga a largo plazo. Las matemáticas disciplinan la mente hacia la precisión.
Las ciencias nos enseñan a observar el mundo real y a sopesar las pruebas con gran cuidado. Las artes liberales enseñan a sus alumnos dispuestos a observar, a indagar, a argumentar bien y a apreciar la belleza, cosas que una máquina puede imitar, pero no poseer.
En resumen, las artes liberales educan a las personas para que tengan un juicio preciso. Y el juicio es precisamente lo que le falta a nuestra época. Ya estamos viendo una paradoja: cuanto más automatizamos, más necesitamos líderes que puedan interpretar, no solo ejecutar. Cuantos más datos tenemos, más necesitamos sabiduría para decidir qué vale la pena perseguir. Cuanto más persuasivas se vuelven nuestras herramientas, más necesitamos una brújula moral que no se pueda programar.
Newman no se oponía al aprendizaje práctico; simplemente se negaba a reducir la educación a la utilidad. Una mente formada puede aprender nuevas herramientas porque ha aprendido a aprender. Puede resistir la manipulación porque es capaz de detectar el razonamiento erróneo.
La universidad católica
Una universidad católica, entonces, debería ser un lugar donde la tecnología sea bienvenida, pero no adorada; donde se persiga la innovación, sin renunciar a la cuestión del significado; donde no se forme al estudiante para cumplir una función, sino se le eduque para ser una persona.
En la era de la IA, debemos enseñar a los estudiantes a utilizar herramientas poderosas. Pero también debemos enseñarles a preguntarse para qué sirven esas herramientas y en quiénes se están convirtiendo al utilizarlas. Newman nos recuerda que la tarea más importante de la universidad es cultivar el intelecto en su totalidad a la luz de la verdad. Si recuperamos esa visión, la IA no hará que la universidad quede obsoleta. La hará necesaria.
Porque el futuro no pertenecerá a quienes puedan generar más contenido más rápidamente sino a quienes puedan reconocer lo verdadero, elegir lo bueno y amar lo bello, sin dejar de ser plenamente humanos, de forma irreductible.
Fuerte llamada del Papa al alto el fuego a los 4 años de “la guerra contra Ucrania”
Tras 4 años de “guerra contra Ucrania”, el Papa León XIV ha renovado su “llamamiento a que callen las armas, que se llegue sin demora a un alto el fuego y se refuerce el diálogo para abrir el camino a la paz”. En el Ángelus, ha invitado en la Cuaresma al silencio y a “apagar un poco los televisores, la radio y los smartphone”.
OSV / Omnes·22 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4minutos
“Han pasado ya cuatro años desde el inicio de la guerra contra Ucrania”, ha dicho el Papa sin eufemismos, y en el Ángelus de esta mañana, ha manifestado con intensidad que “la paz no puede posponerse, es una necesidad urgente, que debe encontrar espacio en los corazones y traducirse en decisiones responsables. Por eso renuevo con fuerza mi llamamiento: que callen las armas, que cesen los bombardeos, que se llegue sin demora a un alto el fuego y que se refuerce el diálogo para abrir el camino a la paz”.
A continuación, ante los numerosos fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro en el I Domingo de Cuaresma, el Pontífice ha invitado “a todos a unirse en la oración por el martirizado pueblo ucraniano y por todos los que sufren a causa de esta guerra y de todos los conflictos en el mundo, para que brille en nuestros días el tan esperado don de la paz”.
Abriendo su corazón, tras el rezo de la oración mariana del Ángelus, el Papa ha revelado que “mi corazón sigue la dramática situación que todos tenemos ante nuestros ojos: ¡cuántas víctimas, cuántas vidas y familias destrozadas, cuánta destrucción, cuánto sufrimiento indecible! En verdad, toda guerra es una herida infligida a la familia humana: deja tras de sí muerte, devastación y un rastro de dolor que marca a generaciones”.
El Papa León XIV saluda a niños durante una visita pastoral a la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús en el centro de Roma, el 22 de febrero de 2026. (Foto CNS/Lola Gomez).
Tentaciones. Apagar un poco la tv, radio y celulares
En la primera parte de su reflexión, antes del Ángelus, el Sucesor de Pedro ha recordado el Evangelio del día, que “nos habla de Jesús que, guiado por el Espíritu, va al desierto y es tentado por el diablo (cf. Mt 4,1-11). Después de ayunar durante cuarenta días, siente el peso de su humanidad: el hambre a nivel físico y las tentaciones del diablo a nivel moral”.
Jesús afronta “la misma dificultad que todos experimentamos en nuestro camino y, resistiendo al demonio, nos muestra cómo vencer sus engaños y sus trampas”. “La Palabra de vida nos invita a considerar la Cuaresma como un itinerario resplandeciente en el que, con la oración, el ayuno y la limosna, podemos renovar nuestra colaboración con el Señor para hacer de nuestra vida una obra maestra irrepetible.
El Papa León ha manifestado que en nuestro caminar, “existe el riesgo de que nos desanimemos o de que nos dejemos seducir por caminos de satisfacción menos agotadores, como la riqueza, la fama y el poder (cf. Mt 4,3-8). Estas tentaciones, que también fueron las de Jesús, no son más que pobres sucedáneos de la alegría para la que fuimos creados y que, al final, nos dejan inevitable y eternamente insatisfechos, inquietos y vacíos”.
El Papa León XIV, durante una visita pastoral a la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús en el centro de Roma el 22 de febrero de 2026. A la izquierda, el cardenal Baldassare Reina, vicario papal de Roma, y a la derecha, el párroco de la basílica, el padre Javier Ortiz Rodríguez. (Foto CNS/Lola Gomez).
Penitencia, Palabra de Dios y sacramentos
En concreto, tras ponderar el aprecio de San Pablo VI por la penitencia y las sugerencias de San Agustín, ha instado a practicarla “generosamente, junto con la oración y las obras de misericordia; demos espacio al silencio, apaguemos un poco los televisores, la radio y los smartphone”.
“Meditemos la Palabra de Dios, acerquémonos a los sacramentos; escuchemos la voz del Espíritu Santo, que nos habla al corazón, y escuchémonos unos a otros, en las familias, en los lugares de trabajo y en las comunidades”.
Finalmente, ha animado a dedicar tiempo a los que están solos, especialmente a los ancianos, a los pobres y a los enfermos, a renunciar a lo superfluo y a compartir lo que ahorramos con quienes carecen de lo necesario.
Por la mañana, el Papa realizó una visita pastoral a la parroquia “Sacro Cuore di Gesù a Castro Pretorio”, la segunda que tenía prevista a la diócesis de Roma, donde celebró la Santa Misa.
En la homilía de la Misa, dijo que mientras Satanás tienta a la humanidad con la mentira de obtener poder ilimitado, Dios ofrece el don de la verdadera libertad que conduce al verdadero amor, a las relaciones y a la plenitud, ha informado Carol Glatz (OSV News).
El Papa a sacerdotes: no usar IA para las homilías ni para buscar «me gusta» en redes como TikTok
Anteayer, el Papa León XIV instó a los sacerdotes a no usar inteligencia artificial (IA) para escribir sus homilías, ni para buscar “me gusta”en redes sociales como TikTok, informó Courtney Mares (OSV News).
En una sesión de preguntas y respuestas con clérigos de la Diócesis de Roma, el Papa dijo que los sacerdotes deben resistir “la tentación de preparar homilías con inteligencia artificial”. «Como todos los músculos del cuerpo, si no los usamos, si no los movemos, mueren. El cerebro necesita ser usado, por lo que nuestra inteligencia también debe ejercitarse un poco para no perder esta capacidad”, dijo el Papa León en la reunión a puerta cerrada, según una información de Vatican News del 20 de febrero.
“Dar una verdadera homilía es compartir la fe”, y la inteligencia artificial “nunca podrá compartir la fe”, añadió el Papa. El Pontífice ha expresado interés en el tema de la inteligencia artificial y la dignidad del trabajo desde la primera semana de su pontificado en mayo del año pasado.
La emergencia emocional que vivimos se combate no con la evasión hedonista, sino con la confrontación a través de la belleza incómoda del arte que nos quita las máscaras.
La reciente actuación de Andrea Bocelli en la apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno, me llevó a pensar en tres temas: la construcción de la memoria, la metáfora de los estados del agua y la función del arte como espejo y refugio en tiempos de emergencia emocional.
No puedo leerla de forma aislada, la percibo como un acorde iniciado en 2020, cuando Bocelli cantó en un Duomo di Milano vacío. Aquel Music for Hope fue un gesto de esperanza ante una humanidad confinada. Seis años después, el marco ha mutado de una crisis biológica a una de valores y a una incertidumbre geopolítica global.
La elección de Nessun Dorma, De G. Puccini, funciona como una declaración de principios. En 2020 el repertorio de Bocelli fue religioso y meditativo, mientras que en 2026 emerge la épica de la voluntad humana. El Vincerò suena a perseverancia frente a la adversidad y como afirmación del amor que vence la oscuridad.
En 2020, vimos a un Bocelli solo en un espacio inmenso, espejo de la soledad doméstica colectiva. La humanidad se retiró para sobrevivir. El arte actuó como un bálsamo sin aplausos. La sintonía de millones de pantallas compartieron una vulnerabilidad que quedaría en la memoria.
Seis años después, el tenor canta frente a miles de personas en un estadio, pasa del templo de piedra al del espectáculo. Sin embargo, la esencia es la misma, el arte vuelve a construir recuerdo y confirma que podemos volver a reunirnos.
Ese recuerdo no es solo espacial, también es temporal. Recordar, habitar el presente e imaginar el futuro adopta formas casi físicas y la metáfora del agua me ayuda a pensarlo.
El pasado es sólido. Los Juegos de Invierno, nieve y hielo, evocan estabilidad. Las figuras inspiradas en Antonio Canova, especialmente Amor y Psique, refuerzan la idea del mármol como memoria fijada. Son los recuerdos que conservamos para afianzar identidad. Como afirmaba Tales de Mileto, el agua es principio de todo, pero en sólido se vuelve arquitectura. Son nuestras esculturas interiores lo que permanece pese a las crisis.
El presente es líquido, se escapa entre los dedos. Es el flujo perpetuo que describió Heráclito, nunca nos bañamos dos veces en la misma agua. Su incertidumbre radica en su falta de forma fija, pero a la vez, el líquido nos permite fluir para atravesar la emergencia emocional sin quebrarnos.
El futuro es vapor. Difuso, posibilidad pura y a la vez inquietante. Caminamos en la niebla y apenas vemos unos pasos. Necesitamos referencias, puntos de densidad que eviten la dispersión.
Aquí el arte interviene como orientación. Bajo el lema de Armonía, la inauguración buscó unir ciudad y montaña, lo moderno y lo primitivo. En un tiempo donde la desinformación fractura el acceso a la verdad y erosiona la confianza, el arte adquiere una función ética, opera como herramienta de pensamiento crítico ayudando a distinguir entre persona y personaje.
En esta búsqueda de la verdad, la integración de ciencia y arte es el camino para reprogramar nuestro cerebro positivamente y recuperar el control emocional. La clave está en tratar el arte no como consumo, sino como un camino para encontrar la profundidad de la vida. El arte actúa como un espejo donde el espectador se mira y reconoce su propia capacidad de supervivencia. Para alcanzar esa profundidad es necesario detenerse en el mecanismo psicológico mediante el cual el arte transforma la incertidumbre en memoria útil, como construcción narrativa. Este papel orientador del arte no es abstracto, opera directamente sobre nuestra memoria. Cuando Bocelli canta en 2026, no estamos escuchando solo una canción; estamos activando una red neuronal que contiene el recuerdo de 2020. Esa superposición de imágenes, la soledad del Duomo sobre la multitud de San Siro, es lo que genera el significado de resiliencia.
En tiempos de guerras y persecuciones, esta función es crítica. El arte permite vivir la experiencia del otro con empatía y fortalece la propia fibra emocional. La emergencia emocional que vivimos se combate no con la evasión hedonista, sino con la confrontación a través de la belleza incómoda del arte que nos quita las máscaras.
Si el futuro es vapor, el arte propone que nosotros somos los que podemos darle dirección, condensarlo en sentido. Somos capaces de proyectar sobre esa bruma nuestras historias propias. Al final, quien trabaja es el alma o el espíritu, procesando la oscuridad para encontrar en ella una nueva forma de luz.
Peca Macher es arquitecta y curadora de arte, fundadora de Präsenz, un proyecto que integra arte, educación y liderazgo consciente a través de la pausa, la mirada y la escucha. Con más de 25 años de experiencia en gestión y reflexión cultural, escribe e investiga sobre memoria, experiencia estética y el arte como herramienta de transformación personal y social. Es autora del libro Präsenz. El arte como herramienta de transformación humana y educativa.
Dan Guernsey: “Fuimos creados para algo más que la papilla que la IA sirve a nuestros estudiantes”
Dan Guernsey es director del programa Liderazgo Educativo Católico en la Universidad Ave María (Estados Unidos), uno de los referentes en educación superior católica. Allí estudia los desafíos y oportunidades en la enseñanza desde una perspectiva de fe.
La extensa obra del profesor Dan Guernsey se centra en la mejora de la educación católica, con publicaciones influyentes que abarcan desde la pedagogía hasta la gestión escolar. Es conocido por desarrollar planes de estudio católicos y por sus análisis sobre cómo las escuelas deberían afirmar su identidad más allá de los modelos seculares.
Además de su enfoque en la estructura curricular y el liderazgo, el profesor Guernsey ha escrito extensamente sobre las dimensiones espirituales y morales de la formación, incluidos textos esenciales sobre el fomento de la devoción eucarística entre los jóvenes y la vocación docente.
En esta entrevista con Omnes, conversamos sobre cómo ayudar a los educadores a fomentar la coherencia moral y una visión trascendente en sus estudiantes.
¿Cuáles considera usted que son los elementos esenciales y no negociables que deberían diferenciar un currículo católico?
—El elemento más importante es que un currículo católico debe ofrecer una visión católica integral de todas las disciplinas académicas. Si bien abarca plenamente el mundo y la ley natural, el cristianismo es también una religión revelada: Dios se ha revelado a sí mismo y su plan para nosotros. La plenitud de esta revelación se encuentra en Jesucristo, que revela plenamente al hombre a sí mismo.
En segundo lugar, un currículo católico se distingue por la integración de la fe, la vida y la cultura, donde las acciones y las creencias son coherentes. Finalmente, un currículo católico posee un alcance amplio y una profunda trascendencia. Estudiamos una amplia gama de materias y aprendemos por el mero hecho de aprender, no solo para obtener poder o dinero. Nos centramos en la plenitud de una vida integrada y no en las calificaciones de los exámenes. Un intelecto plenamente comprometido y una persona virtuosa son nuestra meta y nuestra definición de éxito.
¿Cómo pueden los programas de liderazgo integrar eficazmente la formación espiritual, intelectual y moral sin reducir una a la otra?
—Simplemente “somos” seres integrados. Así es como existimos en el mundo; por lo tanto, venimos “preintegrados”. Contra lo que debemos luchar es contra las fuerzas desintegradoras de la modernidad nihilista. Estas ejercen un control casi total sobre el sistema educativo secular, y los resultados han sido catastróficos. Debemos desenmascarar las mentiras del relativismo, el materialismo y el ateísmo que se encuentran en el corazón de la cultura actual.
Cuando recuperemos nuestra comprensión de la integración natural de la humanidad, lograremos una educación sólida. Existe una jerarquía natural de estos elementos en la persona humana: la espiritualidad (fe) en primer lugar, la moral (bondad) en segundo y el intelecto en tercer lugar. Sin embargo, las escuelas se centran especialmente en el desarrollo del intelecto. Todos los esfuerzos académicos están siempre en armonía con la salvación del estudiante y al servicio de esta, preparándolo para el bien común.
¿Cómo pueden los líderes católicos hacer frente a los desafíos del presente?
—En algunos casos, puede que no se comprenda plenamente el dominio que la cultura común ejerce sobre los niños y sus familias. El primer paso consiste en identificar las causas del escepticismo y de la falta de compromiso que aquejan a la modernidad y, posteriormente, crear una comunidad enriquecedora que encarne y conduzca a una aceptación más profunda de la realidad. Este es un proyecto de construcción de civilización y requiere, ante todo, un líder católico capacitado, capaz de comprender el desafío, articularlo y guiar a otros para responder a él. Debe poseer los conocimientos y las habilidades necesarios para, primero, formar un profesorado y un currículo, y luego trabajar en la formación de los estudiantes y de sus familias.
Este es un proyecto de construcción de civilización y requiere, ante todo, un líder católico capacitado, capaz de comprender el desafío, articularlo y guiar a otros para responder a él
¿Cómo fomentar una cultura escolar que sea académicamente excelente y arraigada en la misión católica?
—¡Manteniendo estos dos elementos unidos! Es Dios quien nos diseñó y nos llama a la excelencia. Es el hombre integral, plenamente vivo, la definición misma de la excelencia.
¿Qué estrategias recomienda para ayudar a los líderes a mantener la fidelidad a las enseñanzas de la Iglesia?
—Al afirmar rotundamente: “¡Al diablo con las complejas presiones sociales y culturales!”, estas han sido sopesadas y halladas insuficientes. No ofrecen esperanza ni futuro y están desapareciendo rápidamente. Fuimos creados para algo más que la escasa papilla que nuestra IA, saturada de redes sociales y de una falsa cultura común, está sirviendo a nuestros estudiantes y a sus familias. Tenemos el Pan de Vida y la plenitud de la realidad. Nos centramos en la inteligencia natural (no en la IA) y en la verdad, la belleza y la bondad. Dejemos esto claro, y suficientes personas buenas llenarán nuestras escuelas católicas.
Ha reflexionado sobre la enseñanza de la Eucaristía a los jóvenes. ¿Qué consejo daría para fortalecer su fe en este ámbito?
—Díganles claramente: Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Es impactante, es verdadero y lo cambia todo. Una vez que comprendan esta realidad, la necesidad y la belleza de la Misa, la Confesión y el recogimiento silencioso ante el Sagrario adquieren un sentido pleno y persuasivo.
Si es posible, coloquen el Sagrario en el centro de la escuela y pidan a los alumnos que lo visiten brevemente a diario. Incluyan la adoración y las procesiones eucarísticas en el año escolar.
¿Qué papel desempeña la mentoría en la formación de líderes católicos fuertes?
—Ser director de una escuela católica implica asumir un cargo en la Iglesia. Al igual que otros líderes eclesiásticos, necesitan la comunión cristiana y la guía espiritual. Los obispos y directivos deben contribuir a esto, ya que las cargas y presiones pueden llevar al agotamiento o a dejarse llevar por las tendencias y perspectivas educativas seculares.
En su opinión, ¿qué innovaciones son más necesarias en los programas de educación católica en la próxima década?
—Esta pregunta, aunque bien intencionada, cae en la tendencia educativa de incurrir en la falacia lógica de la “apelación a la novedad”. Esto, combinado con el miedo a perderse algo (FOMO, por sus siglas en inglés), puede llevar a las personas a seguir modas pasajeras en la educación de sus hijos. Los programas de formación católica no deben limitarse a las tendencias del momento. Seguimos al Señor, su sabiduría y visión, con siglos de éxito.
Puedo afirmar con seguridad que los programas de preparación para el liderazgo católico deben ser audaces y seguros, y no meramente versiones “mejoradas” de los programas de liderazgo de las escuelas públicas. Tenemos una visión más completa e integral y trabajamos por un fin más enriquecedor en nuestras escuelas y con nuestros estudiantes. Pocos están convencidos de que el modelo secular actual esté logrando resultados sobresalientes. Las instituciones católicas deben seguir con valentía su propia misión y no aferrarse a un modelo fallido.
En el contexto de su enfoque de colaboración con las familias, ¿cuál es el papel insustituible que tiene el padre en la formación moral del niño que la escuela no puede asumir?
—La familia es la principal maestra del niño. El padre, como cabeza de familia, debe transmitir, enseñar y modelar fielmente la plenitud de la verdad y la naturaleza de las cosas a sus hijos, siguiendo a la Iglesia como guía. Los estudios demuestran que la actitud del padre hacia la fe y su práctica constituyen la dinámica más influyente para que los hijos continúen practicando la fe en la edad adulta.
¿Qué herramientas podemos dar a nuestros hijos ante la IA?
La inteligencia artificial ya está moldeando el mundo en el que vivirán nuestros hijos. Por eso cultivarse, y en gran medida culturizarse, hoy es más necesario que nunca. Fomentemos en nuestros hijos esta actitud y estarán mejor preparados para el futuro.
21 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4minutos
Una buena educación va dirigida, en gran medida, a la formación del carácter de nuestros hijos, fomentando su crecimiento personal y facilitando su maduración óptima, para afrontar las circunstancias de la vida. En las primeras etapas el padre y la madre son el referente primordial, de tal manera que son los principales educadores, y los que les ayudan a configurar su personalidad.
Cuando educamos lo hacemos más por lo que somos que por lo que decimos. Moldeamos mucho más con el ejemplo que damos, que en aquello donde ponemos el foco para que nuestros hijos mejoren. Por lo que es necesario trabajar nuestra coherencia de vida, para educar de la mejor manera, cuando somos conscientes de la repercusión de nuestras acciones y cuando no lo somos. A la vez que crecemos como personas en nuestro esfuerzo por ser un mejor referente.
Pero pensando en el futuro, en el momento que no seamos un líder tan claro -ley de vida- o tengamos una menor influencia sobre ellos (en muchas casos antes de la adolescencia) podemos entregarles algunas herramientas, como si los invistieramos caballeros que salen al mundo. Son instrumentos para que sean capaces de enfrentarse a una sociedad polarizada, llena de múltiples ideas con las que conviven, y al reto de la Inteligencia Artificial.
Estas son cuatro: leer, escribir, escuchar y hablar.
Leer para combatir
La importancia de la lectura es algo evidente hoy más que nunca, porque vivimos en un mundo cambiante, y hay que estar preparado para lo que tenemos y para lo que pueda. Por eso es necesario leer para vivir y más en tiempos “borrascosos y ventosos”, sabiendo de nuestra fragilidad.
Dice Julio Llorente que “leer bien no es solo elegir buenos libros: es, ante todo, leer con la actitud adecuada”. Esta sería la primera característica que debemos fomentar en un buen lector, saber por qué leemos un libro y qué esperamos de él. Pero, ¿qué leer? “Mayoritariamente nos centramos en leer novelas, cuando cada género aporta una perspectiva sobre la realidad diferente y son necesarios. La preponderancia de un género es ya una limitación del arte de leer”, decía en una ocasión Enrique García-Máiquez. Por lo que es bueno probar diferentes tipos de libros, que nos descubran nuevos mundos. Pero siempre de manera progresiva y bajo la guía y orientación de alguien que nos pueda ir mostrando qué leer. La Biblia, los clásicos, enciclopedias, novelas, cómics…
Pero ¿cómo sacar tiempo para leer? Y la respuesta es clara, queriendo. Es necesario dejar a un lado el móvil un rato al día y tener un plan lector diario. 20 páginas al día supone leer 7300 páginas al año. O 10 páginas al día aporta la apreciable suma al año de 3650 páginas. O un raquítico plan de 5 al día, implica 1325 páginas al año. ¡Te aseguro que no serás el mismo tras la lectura de esta cantidad de páginas al año!
Pero, ¿cómo despertar el gusto por la lectura?
Visitar una librería o una biblioteca es como visitar una buena heladería italiana, de esas que entran por los sentidos, pero sobre todo por la vista. Al introducirte en ella, la visión colorida, aparente, sugerente y apetente, genera el deseo de probar los más de 150 apetitosos sabores… Bacio, limone, fragola, cioccolato, stracciatella, caffè, ferrero rocher, nutella, nocciola, Pistacchio, Rum Raisin, Tiramisù,… Después de un rato pensando, tomamos una decisión más o menos acertada: «Póngame una bola de limone y otra de… fragola», pedimos al dependiente, mientras seguimos mirando el mostrador y estamos pensando: «el próximo día quiero probar el de nocciola y pistacchio. Aunque también me gustaría probar el de stracciatella y Ferrero Rocher, y también…». Esa indecisión, fruto de la concupiscencia, genera el deseo de probar más sabores y de volver cuanto antes a la tienda.
De la misma manera que una heladería despierta nuestras ganas de probar un montón de helados, una buena biblioteca o librería puede suscitar el “apetito o concupiscencia lectora”. Cuando vemos un gran escaparate de una librería, el mostrador de novedades de una biblioteca o vamos a buscar un libro y encontramos otro más interesante, nos entra por los ojos el deseo de leer, ya sea para saber o disfrutar. Y no solo eso, sino que la variedad expuesta de géneros literarios y de temas, invita a ampliar la cultura.
Pero no únicamente nos cultivamos con la lectura, también con la escritura, la escucha y el diálogo.
Luri, dice habitualmente, que escribir no es solo transmitir ideas, como muchos piensan, sino también una forma de tenerlas. También que para aprender a redactar bien no basta con leer mucho y bien, hay que practicar. Por eso dedicar tiempo a la redacción es una gran manera de interpretar lo que nos pasa, de configurarnos como personas, de ordenar nuestras ideas, pero sobre todo de tenerlas.
Lo más necesario, dialogar
Pero quizá lo que se hace más urgente y necesario hoy, es la capacidad de diálogo, es decir de escucha y habla. Ya que es muy necesaria para formarnos bien, ya que nos obliga a estar al día de los temas de actualidad y a tener una postura clara.
Tener polaridad (ideas propias y defenderlas) es necesario, pero estar polarizado supone estar en fuera de lugar, ya que nunca nuestras ideas pueden estar por encima de las personas, porque merecen nuestro respeto. En los tiempos que corren, un buen cristiano, si es reconocido por algo, es por esto, por su capacidad de entender, dialogar y de tender puentes, aunque pensemos de manera opuesta.
Por eso cultivarse, y en gran medida culturizarse, hoy es más necesario que nunca. Fomentemos en nuestros hijos esta actitud y estarán mejor preparados para el futuro, sabiendo que somos vulnerables.
Seis historias de fe y resistencia de atletas católicos en JJ. OO. de Invierno
Mientras miles de millones de personas sintonizan los Juegos de Invierno en Italia, muchos recordarán momentos destacados de los Juegos Olímpicos de Invierno pasados a lo largo de las décadas. Hay una larga tradición de atletas olímpicos católicos, quizá más mujeres que varones, que han hecho historia.
OSV / Omnes·21 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 8minutos
– Lauretta Brown (OSV News).
Los atletas católicos que participan en los Juegos de este año se unen a una larga tradición de atletas olímpicos católicos que han hecho historia con sus inspiradoras historias de fe y perseverancia. Estas son solo algunas de las historias católicas de los Juegos de Invierno anteriores.
“Reina Yuna” y la influencia de un sacerdote y amigos católicos
Una de las patinadoras artísticas olímpicas más admiradas de todos los tiempos, Yuna Kim de Corea del Sur, dio testimonio de su fe católica en dos Juegos Olímpicos donde se llevó medallas de oro y plata en 2010 y 2014. Llamada “Reina Yuna” por los fanáticos del patinaje artístico, Kim se convirtió a la fe en 2008 después de un encuentro fortuito con médicos católicos y un sacerdote.
“Tuve una lesión, de hecho, varias lesiones, a partir de 2006, que me obligaron a estar hospitalizada varias veces”, explicó en una entrevista en 2014 con el entonces Pontificio Consejo para los Laicos (ahora Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida).
“En el hospital tuve un encuentro providencial con unos médicos católicos con quienes forjé una relación de confianza. Me citaron frases de la Biblia y del Nuevo Testamento para animarme y consolarme, y todo esto me ayudó mucho a superar los problemas psicológicos que tenía debido a las continuas recaídas tras la lesión”.
“Diría que lo que más me impresionó fue que no intentaran convencerme”, añadió. “Fue un acto desinteresado para una chica que atravesaba un momento difícil en su vida y en su carrera profesional; buscaron darme el mejor consejo posible, acorde con su visión del mundo”.
La surcoreana Kim Yuna, católica, se presenta durante la exhibición de gala de patinaje artístico en los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014, en Sochi, Rusia, el 21 de febrero. (Foto de OSV News/David Gray, Reuters).
“La fe en el catolicismo me dio fuerza”
Describió el proceso de recuperación como “el momento más difícil de mi vida”, con problemas de espalda recurrentes durante dos años; parecía que los tendría para siempre. Llega un momento en que te encuentras en una encrucijada. Te preguntas si realmente vale la pena seguir adelante y, si lo vale, dónde puedes encontrar la fuerza para seguir esperando. Necesitaba poder contar con algo o alguien. La fe en el catolicismo me dio todo esto. Para mí era un camino completamente desconocido. Ni mi madre ni mi padre eran creyentes. Pero en el hospital conocí al Padre Lee”.
“No era solo el sacerdote de la clínica, sino que también era paciente en ese momento, y un destino común pareció crear un vínculo entre nosotros”, dijo. “Después de conocer al Padre Lee, comencé a comprender con más detalle las enseñanzas fundamentales del catolicismo; me dio clases particulares de la Biblia y los Evangelios; en resumen, me introdujo en la fe; de ahí mi decisión de bautizarme junto con mi madre”.
Se bautizó con su madre
En su bautismo, Kim tomó el nombre de “Stella” en honor al título mariano “Stella Maris”, Estrella del Mar, y declaró a un periódico diocesano que durante el bautismo “sintió un enorme consuelo en su corazón” y prometió a Dios continuar “orando siempre”, especialmente antes de las competiciones.
En 2010 se unió a los obispos coreanos para explicar el rosario a través del ejemplo del anillo de rosario que usó en la competición.
La medallista de oro olímpica estadounidense Tara Lipinski, católica, saluda al público tras recibir su premio en Nagano, Japón, el 20 de febrero de 2018. Lipinski, admiradora de Santa Teresita de Lisieux, se convirtió en la campeona olímpica de patinaje artístico femenino más joven de la historia. (Foto de OSV News/Kimimasa Mayama, Reuters).
Tara Lipinski y la Pequeña Flor
Otra venerada patinadora artística olímpica y actual comentarista de patinaje artístico de la NBC, Tara Lipinski, que ganó una medalla de oro en los Juegos de Invierno de 1998, atribuyó su éxito, en parte, a la intercesión de Santa Teresita de Lisieux, la Pequeña Flor.
Lipinski, cuya madre, Pat, se sintió renovada en su fe católica después de una novena a Santa Teresita, dijo en una entrevista en 2001 con el Pittsburgh Post-Gazette, que le gustaba la santa “porque no parecía perfecta, lo que te hace sentir que tienes algo en común con ella”.
Se identificó con las batallas de Santa Teresita con el perfeccionismo y dijo que era reconfortante saber que la santa podía ser “un poco malcriada”.
“Le costaba entrar al convento, igual que a mí me costaba ser aceptada, porque era demasiado joven”, añadió. Lipinski ganó su medalla de oro olímpica con tan solo 15 años.
Antes de su largo programa en Nagano, Japón, su entrenadora sostuvo su estatua de Santa Teresita mientras Lipinski salía a patinar. «Recuerdo estar en el hielo y sentir su fuerte presencia allí conmigo», dijo sobre la santa. “Pensaba en ella constantemente. Me distraía de las dudas sobre mí misma o sobre cuestiones técnicas”.
“Creo que me ha cambiado como persona”, dijo Lipinski. “Pienso en ella a menudo. Pienso, ¿qué haría ella? Su Pequeño Camino se aplica a todo en la vida”.
Un anillo olímpico de esquiador para San Pier Giorgio Frassati
Rebecca Dussault esquía durante la Copa Mundial del Centenario de Alberta en Canmore, Alberta, en diciembre de 2005. Hace veinte años, esta esquiadora de fondo y devota católica compitió en los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín. (Foto de OSV News/cortesía de Sharbel Dussault).
La esquiadora de fondo Rebecca Dussault llevó su fe a los Juegos de Invierno de 2006 en Turín, Italia, hace 20 años.
Antes de su viaje a los juegos, Dussault se casó con su amor de la infancia a los 19 años y atribuye a su suegra el haber despertado su fe.
“Realmente tenía y tiene una profunda vida interior, y eso es lo que nos transmitía continuamente: el amor y la misericordia de Jesucristo, y la belleza, la profundidad y la grandeza de la fe católica”, dijo. “Nos mostró la Iglesia universal con tanta pasión y constancia que nos enamoró de su fe”.
Dussault declaró recientemente a OSV News que los Juegos de Turín fueron especiales, aunque no regresó a casa con una medalla. Viajó a los Juegos con su esposo y su hijo de 4 años, que la animaban desde la banda, y aprovechó la ocasión para difundir la devoción al entonces beato Pier Giorgio Frassati, grabando su nombre en su anillo olímpico.
San Pier Giorgio Frassati, canonizado en septiembre, era un apasionado esquiador y alpinista cuyo lema era muy conocido: “Verso l’alto” (“A las alturas”).
Dussault todavía esquía y disfruta del tiempo en su propiedad en Idaho con sus ocho hijos y dos nietos.
“Si puedes practicar deporte con la conciencia tranquila y al mismo tiempo construir el reino de Dios, entonces realmente has alcanzado cierta grandeza”, enfatizó.
Una patinadora de velocidad convertida en hermana franciscana
Kirstin Holum era una estrella emergente en el mundo del patinaje de velocidad en los Juegos Olímpicos de Invierno de Nagano. Su futuro parecía prometedor como la campeona nacional junior de patinaje de velocidad más joven a los 17 años. Obtuvo el sexto puesto con el equipo estadounidense en los 3000 metros y el séptimo en los 5000 metros.
Su madre y entrenadora, Dianne Holum, fue una leyenda del patinaje de velocidad, que ganó una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Munich de 1972. Además, era una católica devota que enfatizaba la importancia de la fe.
Su vocación, en Fátima
Pagó la peregrinación de su hija al santuario mariano de Fátima, Portugal.
Fue allí, a los 16 años, cuando Holum percibió el sentido de su vocación y la “poderosa experiencia de percibir la presencia de Jesús en el Santísimo Sacramento”.
En lugar de continuar su carrera de patinaje de velocidad, Holum decidió ingresar en las Hermanas Franciscanas de la Renovación en el barrio del Bronx de la ciudad de Nueva York después de terminar la universidad.
Posteriormente, por invitación del obispo de Leeds, la enviaron a abrir un nuevo convento en Inglaterra. “Me pidieron que formara parte del primer grupo de hermanas enviadas como misioneras”, declaró a la NBC en 2018.
Ella dijo que no se arrepiente del camino que eligió.
“No sentía en mi corazón que iba a patinar el resto de mi vida; sabía que había más en la vida que el deporte”, dijo en una entrevista con Catholic News Service. “Nunca me arrepentí de esa decisión. Creo que fue simplemente una gracia de Dios que me llevó a algo más”.
“La emoción y la alegría de competir y tener éxito, incluso simplemente dar lo mejor de uno mismo, es una gran emoción”, declaró a NBC. “Pero siempre fue una alegría pasajera: estás en el siguiente evento, así que te pones nerviosa por eso”.
“Creo que, en el fondo, todos anhelamos ser grandes y hacer algo grande”, añadió. “Solo cuando conectas plenamente con el plan de Dios para ti, encuentras la paz para hacer algo grande, sea lo que sea”.
Un entrenador de hockey y sacerdote da ejemplo de perdón
Fue una escena improbable en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1964 en Innsbruck, Austria: un sacerdote católico que entrenaba al equipo de Canadá fue golpeado en la cara por un palo de hockey roto arrojado por un jugador sueco.
El padre David Bauer, todavía sangrando por el golpe, ordenó a sus jugadores no tomar represalias contra el sueco Carl-Göran Öberg, ya que no quería ejecutar penaltis en un partido reñido que ganó Canadá.
El padre Bauer regresó al estadio al día siguiente para observar el partido entre Checoslovaquia y la Unión Soviética. Invitó a Öberg a sentarse con él, transmitiéndole que no le guardaba rencor.
Aunque Canadá terminó en cuarto lugar ese año, el padre Bauer fue reconocido por su espíritu deportivo en respuesta al incidente con Öberg.
Vocación al sacerdocio
Hermano de la estrella de los Boston Bruins Bobby Bauer, el padre Bauer fue un exitoso jugador de hockey juvenil en Canadá en la década de 1940. Sin embargo, en lugar de entrar en el mundo del hockey profesional, siguió una vocación al sacerdocio con la orden basiliana y comenzó a enseñar en el St. Michael’s College en Toronto y más tarde en el St. Mark’s College de la Universidad de Columbia Británica.
Adoptando un enfoque holístico en el entrenamiento, el padre Bauer dijo: “Si puedes mejorar al niño como persona a través de las virtudes del hockey (coraje, juicio, prudencia, fortaleza, trabajo en equipo y juego limpio), mejorará como jugador de hockey”.
El Padre Bauer recibió la Orden de Canadá en 1967 por sus contribuciones al hockey. Falleció en 1988 y fue incluido en el Salón de la Fama del Hockey en 1989.
El ‘bobsledder’ que se mantiene en el camino con la oración
Curtis “Curt” Tomasevicz, medallista de oro y plata histórico en bobsleigh en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2010 y 2014, dijo en una entrevista de 2018 que su fe católica es lo que mantiene su vida encaminada.
“Si no fuera católico, creo que mi vida sería el equivalente a un accidente de trineo”, dijo . “Ser católico me permite tener claras mis prioridades y saber que, a pesar de lo que diga la mayoría, las competiciones deportivas son efímeras y no se debe medir la autoestima por ellas”.
“Mi primer choque, que duró tanto que pude rezar tres avemarías y media antes de que el trineo se detuviera, fue muy impactante”, recordó, “pero tuve que volver a la carga y no dejar que el miedo me dominara. También fue un fuerte refuerzo de que nunca rezo para ganar, sino para que todos compitieran al máximo de sus capacidades y que nadie saliera lastimado.
Bobsleigh: “no permití que se convirtiera en un dios para mí”
“Al final de mi carrera, tenía un vacío que llenar debido a mi salida del bobsleigh”, enfatizó. “Me había acostumbrado a planificar todo en torno al deporte, así que hubo una gran transición cuando dejó de existir. Esto reforzó la importancia que tiene para mí ser católico: ser parte de la Iglesia que Cristo fundó para nuestro bienestar.
Estaba muy motivado para ser el mejor ‘bobsleigher’ (corredor de bobsleigh) posible, pero no permití que se convirtiera en un dios para mí. Si lo hubiera permitido, la transición habría sido devastadora en lugar de desafiante”.
Ahora, Tomasevicz ha regresado a los Juegos de Invierno en una nueva función como director de rendimiento deportivo del equipo de bobsled de Estados Unidos en Milán.
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Lauretta Brown es editora de cultura de OSV News. Puedes seguirla en @LaurettaBrown6.
Aunque no figura entre las más representativas de su generación, la obra poética de Vicente Gaos -marcada siempre por la indagación existencial y, sobre todo, por un incesante diálogo con Dios-, sigue ofreciendo al lector de hoy una mirada atenta y reflexiva sobre el desasosiego humano, transformado en una búsqueda de sentido.
Carmelo Guillén·21 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4minutos
Fue el poeta y crítico José Luis Cano quien confió en que la publicación de las Poesías completas (1959) de Vicente Gaos consolidaría por fin el lugar que merecía dentro del canon de la poesía española del siglo XX. Sin embargo, el tiempo no confirmó aquella expectativa. Pese a su profundidad y su indiscutible valor literario, su obra sigue incluso al margen de las lecturas habituales entre los aficionados a la poesía.
Religiosidad y sensibilidad propia
De raíz profundamente religiosa -el propio Gaos así lo manifestó: “Me considero poeta religioso y buena parte de mi poesía es poesía religiosa”-, su producción se inscribe, como la de tantos autores de la primera posguerra, en un contexto en que España se reconocía oficialmente católica. No obstante, aunque compartía ese marco, su voz se distingue de la retórica dominante, articulando una religiosidad interiorizada, agónica y, en ocasiones, desgarradora.
Desde Árcangel de mi noche (1943) hasta su poemario póstumo Última Thule, desarrolló una poesía de notable aliento vital. Y aunque la crítica ha subrayado con razón su maestría sonetil, ese virtuosismo formal nunca se redujo a un mero ejercicio técnico, sino que fue el instrumento preciso con el que indagó la inquietud metafísica, la búsqueda de sentido y la ambivalencia de una fe que, lejos de ser tranquilizadora, se configura como un combate interior.
Presencias activas y conflicto moral
No es extraño, pues, que la crítica haya señalado la influencia de Miguel de Unamuno, por lo menos en sus primeras obras. La afinidad es evidente: ambos comparten la tensión entre la sed de eternidad y la certeza de la muerte, así como una inclinación a la duda y al cuestionamiento radical, filiación que, sin embargo, sólo explica una parte del entramado espiritual del poeta.
Lo que verdaderamente lo define es la confrontación constante del mal y la tentación, presentados no como abstracciones, sino como presencias personificadas que irrumpen en la conciencia del sujeto poético. Figuras como Luzbel poseen voz, gesto y capacidad de acción; irrumpen como un “otro” que amenaza, seduce o hiere, transformando el conflicto íntimo en un escenario de tensión permanente.
En este imaginario, dos sonetos resultan especialmente relevantes: Sima y cima y Mi demonio. En el primero, el yo poético reconoce su hundimiento en la impureza -figurada en un abismo demoníaco- al tiempo que conserva una aspiración a la luz. En el segundo, domina un tono confesional: el personaje poemático evoca la tentación y la amenaza de esclavitud espiritual antes de subrayar la misericordia divina que lo reintegra al “ordenado cielo”.
Con todo, la obra poética de Vicente Gaos no se limita a esta problemática moral. Integra también una reflexión persistente sobre la Muerte y la Nada, concebidas como un horizonte de aniquilación absoluta. Así ocurre en el poema Nadie responde, donde se expresa la perplejidad de quien busca la luz en un cielo inaccesible y donde el silencio se convierte en símbolo de soledad existencial.
Más estremecedor es, si cabe, el poema La Nada, en el que clama: ¡Oh, sálvame, Señor, dame la muerte, / no me amenaces más con otra vida (…) /…Oh Dios, dame tu Nada, / anégame en tu noche más sombría / en tu noche sin luz, desestrellada.”, fragmento este en el que se revela la dimensión extrema de su rebeldía: la súplica de una aniquilación total que, paradójicamente, dirige al propio Dios como destinatario último.
El poema Fe de errores
Dentro de ese universo lírico, uno de sus textos más reveladores es, a mi juicio, el soneto Fe de errores. En catorce versos, Gaos dibuja un trayecto que conduce de la duda a la reconciliación, y en el que recuerda haber sentido “hambre, sed y frío” sin comprender que, incluso entonces, era sostenido por la mano de Dios. Esa paradoja -la falsa sensación de abandono que, en realidad, prepara el acceso a la gracia- es el núcleo del poema.
Su arquitectura refuerza ese proceso: primero, la percepción errónea de distancia; después, la irrupción de Cristo mostrando las llagas, como al apóstol Tomás, signo de una fe que nace desde la incredulidad; y, por último, la acción de gracias, donde la relación con Dios se transforma y el Señor se vuelve Amigo. Así, el texto despliega un itinerario completo que resume la poética del autor: tensión entre duda y fe, sufrimiento y esperanza, caída y redención. De ahí que Fe de errores pueda leerse con justicia como una síntesis del mundo lírico de Vicente Gaos.
Por eso no resulta difícil volver a la afirmación con la que José Luis Cano abría sus esperanzas en 1959. Si el tiempo no ha confirmado -al menos en términos de popularidad o presencia canónica- aquel reconocimiento que él consideraba justo, sí puede decirse que la lectura atenta de poemas como éste demuestra la vigencia profunda de su intuición.
Tal vez hoy, más que nunca, se hace evidente que Cano no se equivocaba: Vicente Gaos continúa esperando el lugar que su obra -por densidad, intensidad y pureza expresiva- reclama en la poesía española del siglo XX. Esa hondura y contradicción que atraviesan su escritura permiten situarlo, indudablemente, entre las voces más vivas y desapacibles de su generación -una generación “desarraigada” que, a pesar de todo, nunca perdió su ansia de trascendencia- y explican, al mismo tiempo, por qué su figura sigue interpelando al lector contemporáneo con una fuerza que el paso del tiempo no ha logrado atenuar.
Cuando te imaginaba más cercano, qué lejos de Ti estaba, Señor mío. Cuando sentía hambre y sed y frío y distancia de Ti, Tú de tu mano
me tenías, Señor. Ese es tu arcano misterio. Y yo, mi pensamiento impío, no creía ni en mí. ¿Libre albedrío? ¡Ensueño de una noche de verano!
Mas de pronto surgiste Tú, solemne, mostrándome las llagas, como hiciste con Tomás el incrédulo, conmigo.
Y te di gracias por salvarme indemne de tanta ceguedad en que me hundiste para alzarme al final, Señor, mi Amigo.
Javier Gomá ve la dignidad como “resistencia” en un provocador acto de San Dámaso
El filósofo y literato Javier Gomá calificó ayer la dignidad humana, en un acto de la Universidad Eclesiástica San Dámaso, como “resistencia”, por ejemplo frente al “despotismo de la mayoría”. El cardenal de Madrid, arzobispo José Cobo, habló del modelo de universalidad (catolicidad) ante el poder que descarta, y de “una lógica del encuentro”.
Francisco Otamendi·20 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 9minutos
Junto a numerosas coincidencias, el filósofo y ensayista Javier Gomá, el decano de Filosofía de la Universidad San Dámaso, José Antúnez, y el cardenal de Madrid, arzobispo José Cobo, aportaron ayer sus particulares visiones sobre la dignidad humana en una conferencia-coloquio celebrada en el Seminario Conciliar de Madrid bajo el título «La dignidad, un concepto revolucionario».
En efecto, “La dignidad es el concepto más revolucionario del siglo XX”, ha señalado en diversas ocasiones Javier Gomá, director de la Fundación Juan March, y de la cátedra de la Ejemplaridad en CUNED. Su reflexión le llevó a escribir un libro titulado precisamente así, ‘Dignidad’.
Ayer noche, dentro del seminario permanente “Cristianismo y cambio de época”, Javier Gomá rescató algunos de sus contenidos, y volvió a mostrar su lado provocador, dicho sea con el mayor de los respetos, en formato dialogado, junto a José Antúnez Cid, decano de Filosofía del centro, bajo la presidencia del cardenal José Cobo, que intervino al final. Un acto que pueden ver aquí.
“La filosofía en los últimos 50 años se ha convertido básicamente en sociología”
La dignidad está en todas partes, y también la ejemplaridad, pero no ha sido nunca objeto nunca de un discurso filosófico, no teológico, subrayó Javier Gomá en sus primeros 15 minutos. “Por mucho que en el título de un libro ponga dignidad, el contenido no tiene nada que ver”. Y refiriéndose a Kant, Gomá dijo: “el 50 por ciento de los libros sobre la dignidad son interpretaciones de las 16 veces que utiliza Kant el concepto de dignidad en los fundamentos”.
“Una interpretación general, universal, abstracta, que pone a la dignidad en el centro de una reflexión, no ha existido”, señaló el filósofo.
A su juicio, además, “la filosofía en los últimos 50 años se ha convertido básicamente en sociología, y la sociología no tiene nada que ver con la reflexión sobre la dignidad”. No hay libros sobre la dignidad, no os dejéis engañar por el título, añadió.
Dignidad es una de esas palabras que todo el mundo siente pero nadie define. Gomá propone que la “dignidad es aquella propiedad privativa del individuo, por la cual se constituye en acreedor, y el resto de la humanidad en deudora. El resto de la humanidad, a mí me debe algo, y os debe algo a cada uno de vosotros”.
“El mayor delito contra la dignidad, la cosificación”
El mayor delito contra la dignidad es tratar a lo que tiene dignidad como lo que tiene precio. Es decir, tratar a lo que no puede ser sustituido por algo equivalente como si lo fuera. “¿Cuál es el mayor delito contra la dignidad? La cosificación”, dijo Gomá.
Hasta el siglo XVIII, la historia de la cultura ha sido cósmica. Todo el mundo presuponía que la verdad está en el todo, no en éste o en aquél, sino en la totalidad. La dignidad principalmente residía en la totalidad, en la generalidad del ser, o en el Ser supremo, y las otras dignidades eran participadas.
Lo nuevo, que hace época en la historia de la cultura, ocurre entre el siglo XVIII y XIX, es la emergencia de la subjetividad, el individuo.
Lo verdaderamente singular de la dignidad moderna es que se trata de una dignidad individual y conflictiva.
El cardenal José Cobo preside la conferencia sobre la dignidad en un acto organizado por la Universidad Eclesiástica San Dámaso. A su izquierda, el filósofo Javier Gomá. A su derecha, el rector de la Universidad San Dámaso, Nicolás Alvarez de las Asturias, y el decano de la Facultad de Filosofía, José Antúnez (@Universidad Eclesiástica San Dámaso).
“El interés general cede ante la dignidad individual. Esto es nuevo”
Pero la novedad moderna que hace época, a juicio del literato y filósofo, es que a esa ecuación se le añade lo siguiente: “el interés particular cede ante el interés general, pero el interés general cede ante la dignidad individual. Esto es nuevo”.
Desde el siglo XIX, la dignidad moderna, la dignidad del individuo es “una resistencia, aquello que resiste. Resiste, por ejemplo, al despotismo de la mayoría”. Y resiste también, “esto es lo nuevo, al bien común, al interés general, al progreso social. No puedes producir, invocar o promover el bien común o el progreso social, si implica el atropello de la dignidad individual”.
“Dignidad es el cuidado de los que estorban, por ejemplo, los vulnerables”.La ley del más débil
Otra definición que me gusta mucho, reflexionó Javier Gomá, es que “la dignidad es lo que estorba. Lo que estorba a los planes racionales, incluso a los planes buenos, que irían más rápido si no hubiera elementos de dignidad que estorban esa velocidad. Por ejemplo, el cuidado de los que estorban, los vulnerables, los que no sirven para nada, no ayudan a un progreso rápido, pero dignifican a la humanidad y contribuyen a sustituir la ley del más fuerte por la ley del más débil, que sería quizá uno de los secretos del verdadero progreso moral”.
Javier Gomá señaló que la dignidad del siglo XX “es una dignidad que pertenece por esencia de forma absoluta y plena a todos hombre y mujer por el hecho de serlo, irrenunciable, inviolable, única, universal”.
Y distinguió asimismo en su exposición entre dignidad ontológica, que todos poseemos por ser hombre y mujer, que hasta el más indigno de los hombres posee, por ser inherente al ser humano, de la dignidad pragmática, que tiene que ver con el comportamiento de las personas.
Antúnez: dignidad vinculada a la persona, social y existencial
José Antúnez Cid, decano de la Facultad de Filosofía, subrayó que el artículo 1 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea es la dignidad, seguido de la vida.
Al mismo tiempo, destacó que las discusiones del Parlamento europeo nos hablan de la dignidad social, la de los migrantes, las discriminaciones, el racismo, etc., “asuntos que siguen estando presentes en nuestras avanzadas sociedades europeas”.
El decano se remitió también a una tradición de pensamiento y experiencia cristiana que, “con sus sombras y sus luces va defendiendo esa dignidad”.
En este contexto, hizo referencia a “la referencia eclesial” de la Gaudium et Spes, al documento Dignitatis Humanae del Concilio Vaticano II, y a la Declaración Dignitas infinita, del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, bajo el pontificado del Papa Francisco, “que coincide en parte con algunas de las aportaciones que ha hecho Javier” (Gomá).
Se refirió en este contexto a “dos campos de esfuerzo para construir esa dignidad, la social, y la existencial”.
Al final de su breve exposición, el profesor Antúnez, que ve la noción de dignidad vinculada a la de persona, preguntó al filósofo Javier Gomá sobre el hecho de que mi vida, mi dignidad, se encuentra con la muerte, tema al que se había referido el ensayista. ¿De dónde se puede sacar energía, fuerza, ilusión? Cuál es el motor…
Una reflexión provocadora de Gomá
El filósofo Gomá adelantó que iba a decir algo “que suena un poco radical, pero que serían tantas las cautelas que haría después, que estoy seguro que todos estarían de acuerdo”. “Lo que voy a decir va a generar contradicción”, avanzó.
“Los fundamentos de la moral dependen del sentimiento”, dijo. “Si yo digo ahora: las mujeres y los hombres no tienen la misma dignidad. Los blancos y los negros no tienen la misma dignidad. Los ricos y los pobres no tienen igual dignidad. Si yo digo esto, es imposible que alguien no me llame imbécil. Y sin embargo, a lo largo de la historia, para todo el mundo, para las inteligencias más célebres, era una evidencia”.
También para los grandes pensadores. Hasta Ortega. Produciría escalofrío leer algunos pasajes de la obra de Ortega de los años 40. ¿Qué ha cambiado entre lo que decía Ortega y lo que decimos nosotros? Lo que ha cambiado es que sentimos de otra manera. Que se nos han hecho evidentes otras cosas. La sociedad, las creencias, el mundo en su conjunto, está en vilo dependiendo de lo que es evidente para la mayoría. La filosofía y la cultura son, en el fondo, una administración de evidencias”.
“El ámbito de la educación del corazón: hago las cosas por convicción”
Y si nos resulta evidente que la ejemplaridad, o la dignidad, poseen una belleza, o una excelencia que se recomiendan por sí mismas, si nos resulta evidente eso, tiene una fuerza extraordinaria.
Porque además de hacer las cosas, en el ámbito juridico, por el miedo a la sanción, más profundo es el ámbito de la educación del corazón. Es cuando hago las cosas no por miedo al castigo, sino por convicción.
Cuando me preguntas cuál es para mí el principal motor, es crear, generar, “una educación sentimental de la gente, que vea como evidente cosas que son rectas, decentes, excelentes, como la dignidad.
“El mayor motor moral de la sociedad es el asco”
Más adelante, Javier Gomá dijo que el “mayor motor moral de la sociedad es el asco”. Debió ver caras de cierta sorpresa, porque argumentó: “Normalmente no tenemos una intuición directa de los valores. De la decencia, o de la dignidad de la mujer. Sino que con gran frecuencia, los valores morales son tan resistentes para el concepto, que se perciben no a través de la definición, sino de la acción.
Si yo le quiero explicar a mi hijo qué es la valentía, no le digo míralo en el diccionario, o en la wikipedia, sino le digo: mira hijo, eso es un comportamiento valiente. O todavía mejor, mira, eso es un comportamiento cobarde”.
“Allá donde antes era invisible la violación o el atentado a la dignidad de la mujer, ¿qué pasa de pronto en el siglo XIX? El acontecimiento máximo, que al lector le produce asco. Y ese asco es movilizador, es generador. Las novelas del siglo XIX, no la filosofía sobre la dignidad, enseñaron mucho a sentir la dignidad de las mujeres, que antes sin embargo era atropellada de manera invisible”.
Cardenal Cobo: defensa de la dignidad de los indígenas
“La dignidad es un concepto revolucionario, y siempre, en cada época ha sido revolucionario, porque siempre nos ha conmovido. El Papa Francisco hablaba de un cambio de época, donde tenemos los continentes digitales, la inteligencia artificial, y tantos continentes por delante”, comenzó diciendo el cardenal arzobispo de Madrid, don José Cobo.
Hace algunos siglos, algunos frailes se aventuraron a cruzar el Atlántico para anunciar el Evangelio hasta los confines del orbe. Entre esos acontecimientos, destaca un sermón que pronunció fray Antón de Montesinos en 1511, en la isla que ahora es República Dominicana, y que es un poco la antesala de aquellas leyes indias.
Aquel sermón, que relataba Bartolomé de las Casas, que era encomendero y después defensor de los indígenas, constituye uno de los más significativos momentos de la conciencia moral, también en la historia moderna, sin hablar de dignidad en sí misma. Porque yo creo que de esto trata nuestro diálogo, que se ha comenzado aquí, señaló el cardenal José Cobo.
El joven predicador denunciaba la crueldad y la tiranía que se ejercían por los colonizadores contra los indígenas, y los acusó de vivir en pecado mortal. Sus palabras todavía nos pueden sonar proféticas. ¿Con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios? ¿Acaso no son seres humanos como vosotros? ¿No tienen almas racionales? ¿No estáis obligados a amarlos como a vosotros mismos? ¿Acaso no lo entendéis? ¿Esto os deja indiferentes?”.
Raíz de los derechos humanos: la singularidad de la dignidad
Este episodio en nuestra tradición cristiana revela una convicción fundamental, argumentó el cardenal de Madrid. “Incluso antes de la reflexión, antes de la teología, antes incluso del derecho, está la vida, nuestra vida. Y ése es nuestro nexo de diálogo y el punto de interlocución incluso con distintas cosmovisiones actualmente, que van apareciendo”.
El grito de Montesinos no surgió de una elucubración teórica, sino de algo muy nuestro. “La contemplación de la vida herida y de la escucha del Evangelio. La vida concreta, y especialmente su vulnerabilidad, y el evangelio de Jesucristo, constituyen dos escuelas permanentes de las que brota el imperativo incondicional del respeto a la dignidad de toda persona. Lo que siglos después, llamaremos derechos humanos, tiene aquí la raíz vital y espiritual, en la singularidad de la dignidad”.
La secuencia es decisiva. “Antes del derecho, está la vida”, añadió en su intervención el cardenal. “Antes de la formulación conceptual está el reconocimiento moral. La dignidad humana no se inventa, ni se concede, creo que se reconoce. Y se reconoce porque es el atributo que vamos viendo que viene en el pack de lo humano, porque es el don originario de Dios”.
“La persona no vale por lo que tiene ni por lo que produce, sino por lo que es”
“El punto de partida de la antropología cristiana se encuentra, ya lo sabéis, en el relato de la creación. Dios creó al ser humano a su imagen, a imagen de Dios los creó, varón y mujer los creó. Esto es lo que nosotros descubrimos que tiene la dignidad única. La persona no vale por lo que tiene ni por lo que produce, sino por lo que es”.
El arzobispo de Madrid recomendó aquí la “‘Dignitas infinita’, el documento de Doctrina de la Fe, que afirma que la dignidad ontológica pertenece a todo ser humano, más allá, dice, de todas circunstancia, como una realidad que hunde sus raíces en el misterio mismo de Dios”.
El cardenal Cobo recordó también, entre otras cosas, cómo la reflexión filosófica ha recordado también el carácter inexpropiable de la dignidad. Frente a la “tradición liberal”, que ha reducido el concepto a espacios individuales, y puede legitimar que “el más fuerte es el que organiza la convivencia”, “la visión cristiana viene de la luz de la Trinidad”, dijo.
El modelo de la catolicidad frente al del poder y la globalizaciòn que excluye”
Y por tanto ofrece una comprensión más allá del individuo aislado. “Es de la persona ontológicamente relacional, somos diálogo por el hecho de reconocernos como personas. Y nos lanzamos con la dignidad humana a hacer una aportación que pienso es muy buena en nuestro mundo”.
En esta línea, el purpurado ofreció “una reflexión para construir y para habitar este tiempo nuevo. Claro que hay dos modelos. Yo diría que hay un modelo para construir este mundo nuevo. “Uno el del imperium, el del poder, que termina diciendo quiénes son los buenos y los malos, con lo cual descarta siempre a muchos. Es una globalización política, económica, o mediática, que también influye mucho, que genera exclusión y que debilita los vínculos a veces más profundos del ser humano”.
Pero hay otro, y “es una forma que entendemos también los cristianos porque tiene mucho que ver con la catolicidad y con la Eucaristía. Entender la dignidad humana desde la universalidad que une sin borrar diferencias”.
Es la lógica del encuentro, dijo en sus palabras finales, “donde cada cultura puede aportar su riqueza y donde todos nos reconocemos hijos de Dios y hermanos. Sabemos, desde nuestra experiencia de Eucaristía, articular la unidad y la diversidad sobre todo basada en la dignidad humana y en el diálogo intercultural”.
El autorFrancisco Otamendi
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Del 22 de febrero al 22 de marzo de 2026 el cuerpo de san Francisco de Asís será trasladado desde su tumba, situada en la cripta de la basílica franciscana, al pie del altar papal en la iglesia baja. Esta exposición pública de los restos del “poverello” de Asís permitirá su veneración por parte de personas de todo el mundo.
La Cuaresma de 2026 tendrá un especial significado en Asís. Allí, la basílica que alberga los restos de uno de los santos más importantes de la historia de la Iglesia, san Francisco de Asís, vivirá unas jornadas históricas con la exposición pública, para su veneración, de los restos del santo.
Será la primera vez que los fieles puedan ver los restos mortales del pobre de Asís en 8 siglos ya que, aunque sí ha sido estudiado y visto por especialistas, nunca se habían expuesto sus restos de este modo.
Con este motivo, Omnes ha podido hablar con el Director de la Oficina de Comunicación del Santo Convento de San Francisco, el fraile Giulio Cesareo, OFMConv, quien destaca la actualidad del santo de Asís y su deseo de que León XIV pueda ser una de las personas que acudan a rezar ante los restos de san Francisco.
En las próximas semanas, seremos testigos de un momento histórico con la exposición pública y la veneración de los restos de san Francisco de Asís. ¿Por qué han decidido organizar esta veneración pública?
—Hay dos razones fundamentales: la veneración de las reliquias de los santos es una constante en la historia del cristianismo, al menos en el catolicismo romano y el ortodoxo. De hecho, en la teología cristiana, la vida de un santo no es el resultado de un compromiso extraordinario de un héroe del espíritu, sino el fruto de la docilidad al Espíritu Santo que, según la carta a los Romanos del apóstol san Pablo (Rm 5,5), derrama en nosotros el amor del Padre y así nos convierte en hijos suyos en dignidad y conducta de vida.
En este sentido, la veneración de las reliquias de los santos es veneración del Espíritu Santo, que ha llenado con su gracia y su acción la vida de ese hombre o mujer de Dios. Es decir, el hombre o la mujer santo son un milagro de Dios y no del esfuerzo humano. Venerar esas reliquias, tan pobres y desgastadas, significa reconocer que la verdadera vida es la que se recibe de Dios mismo y que se manifiesta en nuestra vida en el amor recibido y compartido.
En segundo lugar, creemos que esta lógica de veneración de las reliquias también puede ser una contribución cultural en sentido amplio, si se comprende adecuadamente, tanto entre los creyentes como entre aquellos que no comparten nuestra fe. De hecho, lo que queda del cuerpo de san Francisco, unos pocos huesos, da testimonio de la vida de un hombre que no se ahorró nada y se entregó por completo, siguiendo la lógica que mencionaba antes: al acoger el amor de Dios, “nos convertimos en imitadores de su bondad” (dice el antiguo texto patrístico de la Carta a Diogneto). Jesús, en el Evangelio, expresa esta lógica del don de sí mismo en la parábola de la semilla: “Si la semilla que cae en tierra no muere, queda sola; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12, 24).
Los 800 años de historia de la vida franciscana después de la muerte de san Francisco son, en nuestra opinión, una señal elocuente de que en él se ha cumplido realmente esta parábola de Cristo: precisamente porque Francisco murió por amor, entregándose y gastándose por completo, vive y da fruto. De hecho, está vivo entre todos nosotros, que lo reconocemos como maestro, amigo, hermano y padre. He aquí la contribución cultural de la que hablaba antes: dado que nos encontramos en un contexto cultural —al menos el occidental— en el que de muchas maneras nos decimos y nos dicen que debemos ahorrarnos, que no debemos amar demasiado porque si no nos consumimos, san Francisco nos da testimonio exactamente de lo contrario: que amando se muere, sí, pero que esta muerte es en realidad la cuna de la verdadera vida, la de la comunión de quienes realmente dan fruto.
¿Qué podemos aprender hoy del poverello de Asís?
—Para nosotros, los frailes de Asís, el corazón más sintético y profundo de la experiencia franciscana es esta vida totalmente involucrada en una experiencia de benevolencia -la de Dios, que se manifiesta no de forma abstracta, sino en las relaciones concretas con las personas con las que se encontraba cada día- que le llevó a vivir según la misma dinámica, la del don de sí mismo. Vivir así significa gastarse, consumirse, donarse precisamente.
La vida de Francisco está resumida por Giotto en cuatro imágenes que se destacan justo encima del altar de la iglesia inferior, y por lo tanto sobre su tumba: Francisco vive en pobreza (comparte con los necesitados), en obediencia (escucha al otro, tanto…) y en castidad (es fiel a las relaciones, no traiciona). Quien vive así, a los ojos de nuestra mentalidad, es un perdedor, es alguien que se priva del gusto por la vida, es un poco iluso; a los ojos de Dios, en cambio, quien vive así, como nos muestra Giotto, está sentado en el trono, reina. Amar, es decir, donarse, no es una derrota, sino nuestra verdadera grandeza. Y creo que a todos, a todos sin excepción, creyentes y no creyentes, frailes y no frailes, franciscanos y no franciscanos, nos viene bien este testimonio de san Francisco.
El amor por los pobres, el cuidado de la creación… en los últimos años estos han sido temas fundamentales en la predicación de la Iglesia. ¿Es san Francisco de Asís un santo siempre actual? ¿De qué manera los frailes franciscanos actualizan este mensaje?
—Francisco es esto —amor por los pobres, cuidado de la creación—, pero también mucho más: me gusta definirlo como una especie de «positiva» caja de Pandora. Lo que quiero decir, sin embargo, es que Francisco no está solo y no comunica solo lo que hoy nos parece urgente y/o actual.
Francisco es un místico, un hombre de oración, una persona llena de misericordia y paciencia con quienes se equivocan, es un predicador itinerante, es un promotor y mediador de la paz, es un hombre de diálogo con cualquiera, es un artista, un poeta, pero también un gran educador, etc.
Nosotros, los frailes, sin estar en modo alguno a su altura, tratamos de compartir su testimonio (que, en mi opinión, es mucho más que un simple mensaje), compartiendo ante todo la raíz de su profundidad humana y espiritual, que para nosotros es el vínculo con Cristo, el Amor hecho hombre.
A partir de esto, en cada contexto, en cada fraternidad, en la actuación de cada fraile, se busca compartir su persona, sus intuiciones, para que se conviertan en inspiración para quienes entran en relación con nosotros. Yo, por ejemplo, estoy encargado por la fraternidad de ocuparme principalmente de actividades culturales: de esta manera trato de revelar las implicaciones culturales del carisma de Francisco.
No en vano, el festival cultural que organizamos cada año en Asís, el Cortile di Francesco, está concebido como la expresión cultural de la fraternidad, la herencia de Francisco: el evento está pensado y orientado como una experiencia de enriquecimiento mutuo en torno a los temas que se abordan o celebran, porque no hay nadie que no tenga algo que aportar a los demás, ni que no tenga algo que aprender de los demás, independientemente de que sea un experto o una persona sencilla. Y mutatis mutandis, existen dinámicas similares en los diversos contextos en los que operan los frailes, para compartir la solidaridad con quienes están en dificultades, para favorecer los derechos de quienes los ven pisoteados y negados, para promover la paz, para invitar a custodiar junto a nosotros la creación, etc.
¿Cómo se preparó esta exposición y veneración del cuerpo de San Francisco? ¿Cómo pueden venerarlo y rezar ante él quienes visitan Asís?
—La veneración de los restos de Francisco se preparó con mucha reflexión, intercambio de opiniones y buscando la experiencia y la competencia de muchas personas, eclesiásticas y no, porque nos damos cuenta de que será un evento realmente especial, único en su género. También se ha reflexionado sobre el significado del legado de Francisco y sobre las intuiciones que desde el principio tuvieron sobre él sus compañeros del primer siglo franciscano. Hay personas que han rezado especialmente por esto, hemos dialogado con las autoridades de la Iglesia local -el obispo de Asís- y con los demás franciscanos de la ciudad, con nuestros superiores, así como con el Santo Padre, primero Francisco y luego León XIV.
Para participar en la veneración es necesario reservar en la página web www.sanfrancescovive.org o, para las personas de habla hispana, en www.sanfranciscovive.org, aunque los textos de la página web solo están en italiano o en inglés. Es necesario reservar, de forma gratuita, por cuestiones de seguridad y para garantizar la tranquilidad de todos. Hay dos itinerarios posibles: la opción A, dirigida a grupos reducidos y acompañados por un fraile; y la opción B, diseñada para realizar el recorrido de forma autónoma.
Toda la información y aclaraciones en la página web. Desde la página web también se puede contactar con el servicio de atención al cliente por correo electrónico, después de realizar la reserva o para ayudarle en el proceso de reserva.
El Papa firmó su primera Exhortación Apostólica en la festividad de san Francisco de Asís. ¿Se espera que el Papa León XIV participe en este momento histórico?
—Lo deseamos con todas nuestras fuerzas. Pero, aparte de este deseo, por ahora no puedo decirle nada más.
El sacerdote Ignacio Amorós aborda en este breve libro la relación entre prácticas como el yoga o la meditación oriental y la oración cristiana, ofreciendo claves claras para el discernimiento y recordando los caminos propios de la espiritualidad cristiana para el encuentro con Dios.
La inclusión de técnicas de meditación orientales en el mundo cristiano en general, y católico en particular, no es algo nuevo. En los últimos decenios, tanto de manera compartida como individual, muchas personas se han sumado a la corriente del Yoga, la meditación trascendental o el Reiki como una forma de realización personal o de oración. E incluso hay quien las ha fomentado dentro de la Iglesia como una forma de “oración cristiana”.
Esta búsqueda de espiritualidad, cada vez más presente en nuestra sociedad a pesar de todo, puede llevar a caminos equivocados. Por eso, en este breve libro, concebido de una manera muy práctica y en el que se incluyen enlaces a vídeos relacionados con el tema, el sacerdote Ignacio Amorós ha querido explicar de manera clara la naturaleza y raíz de la práctica del Yoga y su relación con la oración cristiana.
Se trata de un volumen, editado y distribuido a través de Amazon, muy útil para todas las personas que quieran conocer más sobre la relación entre estas técnicas orientales y el cristianismo y, sobre todo, que pone de manifiesto las enseñanzas de la Iglesia acerca de esta cuestión.
Además de explicar qué es el Yoga, el reiki o la meditación trascendental, el sacerdote, impulsor de Se buscan Rebeldes, realiza una clara distinción entre el Yoga y la oración cristiana centrándose en puntos clave: el concepto de Dios, quién es Cristo, las invocaciones, las posturas, la finalidad de cada una de las prácticas la interioridad o los frutos que nacen del ejercicio de una u otra: en el caso del Yoga no es la unión con Dios, o la relación personal con Él sino la fusión con un absoluto impersonal para el que no somos nada.
Por su claridad, brevedad, y modo expositivo, el libro es muy recomendable para personas de cualquier edad, y también especialmente para aquellas que realizan este tipo de meditación o prácticas meditativas como una manera de “oración”.
Amorós destaca cómo no existe el “Yoga cristiano sino que hay cristianos que hacen Yoga” y, en esta línea, vuelve sus ojos a la necesidad de la oración. En este sentido, además, se fija en prácticas de oración como la Lectio Divina, o la oración mental, el rezo del Santo Rosario o la necesidad de un plan de vida espiritual como medios, cristianos, de encontrar la paz que sólo Cristo puede dar.
Libro
Nombre de la obra: Yoga, New Age y oración cristiana
¿Nos hemos olvidado de la guerra de Ucrania?: Cáritas aboga por la paz
La guerra de Ucrania corre el riesgo de caer en el olvido internacional mientras las necesidades humanitarias no dejan de crecer. Así, Cáritas cuenta cómo está la situación y las necesidades que tienen allí.
Redacción Omnes·19 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3minutos
En un desayuno informativo organizado por Cáritas, la presidenta de Cáritas Ucrania, Tetiana Stawnychyse ha puesto de manifiesto que, según los datos de Naciones Unidas citados por Cáritas Ucrania, alrededor de 11 millones de personas necesitarán ayuda humanitaria en 2026 en un contexto de conflicto “de larga duración y alta intensidad”.
Existe una sensación de «olvido» ante la guerra de Ucrania. La comunidad internacional ha empezado a dejar el conflicto en un segundo plano, ante la emergencia de otras cuestiones geopolíticas, por lo que el apoyo con fondos para la ayuda humanitaria está siendo cada vez más pequeño.
Durante la rueda de prensa, responsables de la organización describieron lo que califican como una “crisis dentro de la crisis”: los ataques continuados contra infraestructuras energéticas en pleno invierno están dejando a miles de millones de personas sin calefacción, electricidad e incluso agua. Los bombardeos se concentran en ciudades densamente pobladas y afectan especialmente a quienes viven en edificios altos, personas mayores o con movilidad reducida, y familias con niños.
“Si vives en un piso 15, sin luz ni ascensor y sin calefacción, la vida cotidiana se vuelve casi imposible”, explicaron.
Más lejos del frente, pero no a salvo
Aunque existen zonas relativamente más estables en el oeste del país, la guerra no se limita a la línea de combate. En ciudades como Kiev se registran ataques masivos cada pocos días, obligando a la población a despertarse de madrugada por las sirenas y a consultar el móvil para saber si se trata de drones o misiles.
En esas áreas, Cáritas centra su trabajo en acoger a desplazados internos, facilitar alojamiento, escolarización, atención psicológica, asesoría legal, acceso a la sanidad y apoyo para encontrar empleo. Los llamados centros de crisis ofrecen un acompañamiento individualizado para estabilizar a las familias evacuadas.
El frente se amplía: drones y evacuaciones más peligrosas
La organización advirtió de que la zona considerada más peligrosa ha pasado de los 10 a 25 o 30 kilómetros desde la línea del frente, debido al uso de drones que persiguen a civiles e incluso han atacado vehículos humanitarios. Esto complica tanto la distribución de alimentos como las evacuaciones.
“Las operaciones son cada vez más arriesgadas”, señalaron.
Salud mental: una prioridad creciente
Tras casi cuatro años de conflicto, el desgaste psicológico se ha convertido en uno de los principales retos. Cáritas subraya que la guerra “no se ha normalizado”, aunque la población haya aprendido a convivir con ella.
La entidad desarrolla programas de apoyo psicosocial individual y grupal, especialmente con menores que han pasado años con escolarización online y escasa socialización. También impulsa terapias a través del arte, trabajo con familias y formación en comunicación no violenta para reducir tensiones comunitarias.
Además, colabora con iniciativas públicas como los Centros de Resiliencia, promovidos por el Gobierno ucraniano, y mantiene programas específicos para veteranos de guerra, con rehabilitación física tras amputaciones, acompañamiento emocional e integración social, especialmente en áreas rurales.
Voluntariado que sana
Un dato destacado por la organización es que el 40 % de los voluntarios en el primer año de la invasión fueron personas desplazadas que previamente habían recibido ayuda. “Ayudar a otros también les ayudaba a sanar”, explicaron, destacando el valor del voluntariado como una de las claves para mantenerse sanos e integrados con la comunidad.
Cáritas reconoció que en zonas ocupadas por Rusia la actividad es extremadamente difícil. No hay parroquias activas y varias figuras religiosas han sido expulsadas. Cuentan la historia de dos párrocos que fueron arrestados y llevados a prisión en campos de guerra durante casi dos años: «la situación es muy opresiva en los territorios ocupados».
En Mariúpol, al inicio de la invasión, una oficina de la organización fue atacada y murieron dos trabajadores junto a sus familias. «Cuando pasó esto en 2022, había una cultura de rechazo muy fuerte hacia Rusia, y hacia un lógico odio. Pero siendo Cáritas una institución de la Iglesia, de cara al mañana, se trabaja en el sentido de tratar de cicatrizar esas heridas, de cara a la relación con la ciudadanía de Rusia».
«Es una promoción de misericordia, de perdón, aunque sea ahora mismo difícil, imposible. La paz es un proceso largo, no es un momento, y se va construyendo».
Apoyo internacional y colaboración española
Desde España, Cáritas Española mantiene una colaboración continuada con su homóloga ucraniana. Según sus responsables, en estos cuatro años se han destinado casi 19 millones de euros para «salvar, rescatar, proteger, acompañar a las personas más necesitadas en Ucrania, así como reconstruir esas comunidades que tanto necesitan.».
Pese al cansancio generalizado, el mensaje final fue de resistencia: la población “está agotada, pero se mantiene en pie”. La organización insiste en que mantener la solidaridad internacional es clave ante un escenario que, aseguran, ha sido el más peligroso de los cuatro años de guerra y podría agravarse si se reducen los fondos humanitarios.
“La paz es un proceso largo”, concluyeron, “y ahora mismo la prioridad es sostener a las personas y preservar su salud mental para poder reconstruir el país cuando llegue ese momento”.
El arrepentimiento “contracultural” que predica el Papa
Bajo los pinos romanos del Monte Aventino, el Papa León XIV encabezó una solemne procesión penitencial el 18 de febrero hacia la basílica más antigua que se conserva en Roma. Y marcó el primer Miércoles de Ceniza de su pontificado con una llamada a un arrepentimiento “contracultural” por los pecados de personas, instituciones y de la Iglesia misma.
OSV / Omnes·19 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4minutos
– Courtney Mares, Roma, OSV News
En la procesión penitencial del Miércoles de Ceniza, sacerdotes, obispos, cardenales y el Papa cantaron las Letanías de los Santos mientras la procesión avanzaba desde la Basílica Benedictina de San Anselmo hasta la antigua Basílica Dominicana de Santa Sabina. Allí, León XIV ofreció la Misa del Miércoles de Ceniza, y habló del arrepentimiento “contracultural”.
“Es raro encontrar adultos que se arrepientan”
“Qué raro es encontrar adultos que se arrepientan, individuos, empresas e instituciones que admiten que han actuado mal”, dijo el Papa León en su homilía en la Basílica de Santa Sabina.
De hecho, durante la Cuaresma se forma un pueblo que reconoce sus pecados. Estos pecados son males que no provienen de supuestos enemigos, sino que nos afligen el corazón y existen en nosotros. Necesitamos responder asumiendo con valentía la responsabilidad por ellos -añadió-.
El Papa León reconoció que “esta actitud es contracultural”, pero “constituye una opción auténtica, honesta y atractiva, especialmente en nuestros tiempos, cuando es tan fácil sentirse impotente ante un mundo en llamas”.
“Abrazar el significado misionero de la Cuaresma”
En su homilía, el Papa señaló a los jóvenes como un signo inesperado de apertura hoy.
Incluso en contextos secularizados, muchos jóvenes, más que antes, están abiertos a la invitación del Miércoles de Ceniza -observó el Papa León-. Los jóvenes, en particular, comprenden claramente que es posible vivir un estilo de vida justo y que debe haber rendición de cuentas por las malas acciones en la Iglesia y en el mundo.
Invitó a los fieles a “abrazar el significado misionero de la Cuaresma”, no como una distracción de la conversión personal, sino “de una manera que introduzca esta temporada a las muchas personas inquietas de buena voluntad que buscan formas auténticas de renovar sus vidas, en el contexto del Reino de Dios y su justicia”.
El Papa León XIV impone las cenizas durante la Misa del Miércoles de Ceniza en la Basílica de Santa Sabina, Roma, 18 de febrero de 2026 (Foto CNS/Lola Gomez).
Costumbre italiana de las cenizas
El Papa León recibió cenizas esparcidas sobre su cabeza según la costumbre italiana, antes de imponerlas a los cardenales y a algunos fieles presentes.
“Percibimos en las cenizas que se nos imponen el peso de un mundo en llamas, de ciudades enteras destruidas por la guerra”, afirmó.
“Esto se refleja también en las cenizas del derecho internacional y de la justicia entre los pueblos, en las cenizas de ecosistemas enteros y de la armonía entre los pueblos, en las cenizas del pensamiento crítico y de la antigua sabiduría local, en las cenizas de ese sentido de lo sagrado que habita en cada criatura”, añadió el Papa León.
Clausura del Vaticano II hace 60 años
El Papa recordó que hace 60 años, el Miércoles de Ceniza que siguió a la clausura del Concilio Vaticano II, San Pablo VI había advertido sobre el “pesimismo fundamental” del mundo moderno y su tendencia a proclamar “’la inevitable vanidad de todo, la inmensa tristeza de la vida, la metafísica del absurdo y de la nada’”.
“Hoy podemos reconocer que sus palabras fueron proféticas”, añadió el Papa León.
El Papa también reflexionó sobre la importancia de la tradición de la Estación Cuaresmal, en la que los peregrinos rezan ante las tumbas de los primeros mártires cristianos de Roma. La Basílica de Santa Sabina, donde el Papa León ofició la misa, es la primera iglesia de la peregrinación de la Estación Romana. La basílica data del año 422 d. C.
El Papa León XIV bendice mientras encabeza una procesión penitencial hacia la Basílica de Santa Sabina para celebrar la Misa del Miércoles de Ceniza en Roma el 18 de febrero de 2026 (Foto OSV News/Matteo Minnella, Reuters).
Mártires antiguos y contemporáneos
“Los mártires antiguos y contemporáneos brillan como pioneros en nuestro camino hacia la Pascua”, dijo. “La antigua tradición romana de las estaciones cuaresmales —que comienza hoy con la primera estación— es instructiva: se refiere tanto a transitar, como peregrinos, como a detenerse, statio, en los recuerdos de los mártires, sobre los que se alzan las basílicas de Roma”.
“¿No será ésta quizás una invitación a seguir los pasos de los admirables testigos de la fe que hoy se encuentran en todo el mundo?”, añadió.
El Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma de 40 días, durante la cual los cristianos están llamados a la oración, el ayuno y las obras de caridad. La Cuaresma concluye con el Triduo Pascual.
‘Signo y testimonio de la Resurrección’
Reconocemos nuestros pecados para poder convertirnos; esto es en sí mismo un signo y testimonio de la Resurrección. De hecho, significa que no nos quedaremos entre las cenizas, sino que nos levantaremos y reconstruiremos, dijo el Papa León.
Entonces el Triduo Pascual, que celebraremos como cumbre del camino cuaresmal, desplegará toda su belleza y significado. Esto ocurrirá si participamos, mediante la penitencia, en el paso de la muerte a la vida, de la impotencia a las posibilidades de Dios.
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– Courtney Mares es editora del Vaticano para OSV News. Síguela en @catholicourtney.
“La Iglesia, lugar de esperanza y verdadera diaconía para Venezuela”
El sacerdote venezolano Gustavo José Perozo Pérez, ordenado en 2020 e incardinado en la diócesis de Carora, cursa estudios de Derecho Canónico en las Facultades eclesiásticas de la Universidad de Navarra. A su juicio, “la Iglesia sigue siendo lugar de esperanza, es una diaconía para la sociedad venezolana, y la fe se está renovando".
Así se ha expresado el sacerdote venezolano Gustavo José Perozo Pérez, ordenado en 2020 e incardinado en la diócesis de Carora, en declaraciones a la Fundación CARF: “La esperanza persevera en los corazones de la mayoría de los venezolanos”. En la actualidad, Gustavo José Perozo cursa estudios de Derecho Canónico en las Facultades eclesiásticas de la Universidad de Navarra.
El sacerdote creció en un ambiente de fe en su país natal, pero su vocaciòn no surgió en la infancia. Fue más adelante, ya en su etapa juvenil, cuando, a través de la catequesis, su tarea de monaguillo, la parroquia, la cercanía de algunas religiosas y el testimonio del párroco, cuando comenzó a plantearse su llamada al sacerdocio. “Todo eso fue despertando en mí la búsqueda de algo más”, ha contado.
Y en 2012, con 19 años, dejó sus estudios universitarios de Geografía e Historia e ingresó en el seminario. Ocho años después fue ordenado sacerdote. Hoy asegura que “Venezuela necesita canonistas bien formados, y los necesita con urgencia”.
Formarse para la misión
Tras ser enviado por su obispo a las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra, el joven padre Gustavo considera que “el Derecho Canónico aporta mucho a la misión de la Iglesia, está a su servicio. Desde esta perspectiva, se evidencia su contribución a la acción pastoral de la Iglesia en Venezuela, y al mismo tiempo, la necesidad de especialistas en Derecho Canónico en todas las ramas, que puedan favorecer este servicio”.
“Construir una sociedad fundada en la justicia, la verdad, la libertad y la fraternidad, y así salir de la grave crisis que aflige al país desde hace muchos años”, alentó el Papa León XIV en su Discurso al Cuerpo Diplomático en enero, al referirse a Venezuela y otros países. Y “el Derecho Canónico puede contribuir no solo en el seno de la Iglesia sino también en la compleja situación sociopolítica actual”, subraya el sacerdote venezolano al CARF.
Compromiso de la Iglesia en Venezuela
En un contexto de restricción de derechos humanos y libertades como el que ha denunciado León XIV, la acción de la Iglesia no es pasiva, sino que “permanece presente y comprometida, intentando iluminar cada realidad con criterios e iniciativas centradas en el Evangelio”, añade el sacerdote Gustavo José Perozo.
A su juicio, la acción más visible es la labor social, especialmente a través de Cáritas, con comedores, bancos de medicinas, programas de nutrición, atención médica y capacitación laboral.
Sin embargo, el compromiso eclesial va más allá: “En medio de toda la realidad vivida y sufrida, en cada lugar y de distintas formas, la presencia de la Iglesia se ha ido adecuando a las necesidades, evangelizando y ofreciendo una respuesta a cada necesidad que se le ha planteado; todo esto, fruto de una escucha comprometida y de un esfuerzo compartido”, ha señalado a la Fundación CARF.
Perfil del servicio: “una diaconía”
“Este servicio tiene, además -añade- un valor profundamente social y político gracias a muchísimos agentes pastorales que, con su entrega, disponibilidad, sensibilidad, generosidad y oración, en espíritu de comunión y caridad, y desde las instituciones propias de la Iglesia, son las manos y los pies que acercan, dan, levantan, cargan y posibilitan, en definitiva, que este servicio pueda ser un signo de consuelo y esperanza”.
De este modo, concluye: “el papel de la Iglesia trasciende el fuero intraeclesial y se vuelve una verdadera diaconía a la sociedad venezolana”. Es decir, un servicio realizado con entrega y amor.
Iglesia que sufre con su pueblo, pero esperanzada
La Iglesia en Venezuela no es una élite, sufre la misma realidad que el resto de ciudadanos, y afronta amenazas, limitaciones y consecuencias derivadas de la situación del país.
Gustavo José Perozo reconoce que el sentimiento que domina hoy es la incertidumbre, dentro y fuera. Pero hay algo que no se ha perdido: “La esperanza persevera en los corazones de la mayoría de los venezolanos”.
“El camino hacia la restauración de las instituciones democráticas será largo –afirma–, pero no es imposible”.
Despertar de la fe
Su análisis tiene, además, un enfoque positivo.Lejos de un abandono masivo de la fe, en muchas comunidades se percibe “un nuevo ardor, una reconfiguración de la experiencia de fe”, incluso en medio de duras dificultades.
“Son numerosos los jóvenes que participan en retiros, movimientos y experiencias carismáticas diversas, que los acercan a la Iglesia y los conducen luego a procesos de acompañamiento, maduración, compromiso y apostolado”, añade el sacerdote venezolano.
El término macartismo se refiere a acusaciones de deslealtad, comunismo, subversión o traición a la patria en las que no se tiene el debido respeto a un proceso legal justo donde se consideren los derechos humanos del acusado.
Tiene su origen en un episodio de la historia de Estados Unidos que se desarrolló entre 1950 y 1956, durante el cual el senador republicano Joseph McCarthy (1908-1957) desencadenó un proceso de declaraciones, acusaciones infundadas, denuncias, interrogatorios, procesos irregulares y listas negras contra personas sospechosas de ser comunistas. Los sectores que se opusieron a los métodos irregulares e indiscriminados de McCarthy denunciaron el proceso como una «caza de brujas», episodio que quedó descrito, entre otros, en la obra Las brujas de Salem (1953), del dramaturgo Arthur Miller.
Qué es el macartismo
Por extensión, el término se aplica a veces de forma genérica a aquellas situaciones donde se acusa a un gobierno conservador de perseguir a los oponentes políticos o no respetar los derechos civiles en nombre de la seguridad nacional.
Joseph Raymond McCarthy fue el quinto hijo de una familia numerosa católica formada por su padre, Timothy McCarthy (nacido de padre irlandés y madre alemana), su madre, Bridget Tierney (irlandesa de County Tipperary, en la provincia de Munster), y siete niños. Joseph nació en una granja de Grand Chute, Wisconsin, cerca de la ciudad de Appleton. Tuvo que dejar los estudios a los catorce años para ayudar a su familia en el campo. Cuando pudo reanudar las clases en la preparatoria (High School) consiguió, gracias a su natural inteligencia, graduarse en sólo un año, a los 21 años.
Estudió primero ingeniería, sin acabar la carrera, y posteriormente estudió Derecho en la Universidad Católica (dirigida por los Jesuitas) de Marquette, Milkwakee, hasta terminar la carrera en 1935, y ser admitido el mismo año para poder ejercer la abogacía.
En 1936, trabajando para un bufete de Shawano (Wisconsin), se presentó por el Partido Demócrata para el puesto de Fiscal de Distrito pero perdió las elecciones. En 1939 se presentó para la elección del puesto de juez del 10th District Circuit (juzgado de Segunda Instancia o de Apelación) y resultó elegido, encontrando en su nuevo puesto un considerable retraso de casos, que se esforzó por solucionar en ocasiones con maneras poco ortodoxas.
Según el Premio Pulitzer David M. Oshinsky (A Conspiracy So Immense: The World of Joe McCarthy) el juez McCarthy redondeaba sus ingresos mediante su afición al juego, lo que se explica, al menos en parte, por las difíciles condiciones económicas de la América que pugnaba por salir de la Depresión.
En 1942, y pese a que su oficio le convertía en exento del Servicio Militar, McCarthy se alistó como voluntario en el Cuerpo de Marines de los EE. UU. Posteriormente declararía que eligió este cuerpo por considerarlo el destino que mejor podría ayudarle en una carrera política que ya había decidido realizar. Gracias a su posición como juez experimentado, automáticamente obtuvo los galones de oficial —segundo teniente, equivalente a alférez— tras el período de instrucción. Sirvió como oficial de información en un escuadrón de bombarderos en las islas Solomon y Bouganville (Solomon), y se licenció con el grado de capitán. Se ha demostrado que posteriormente McCarthy mintió repetidamente sobre su carrera militar.
El legado de McCarthy
Posteriormente fue senador estadounidense representante del estado de Wisconsin desde 1947 a 1957. Durante sus diez años en el Senado, McCarthy y su equipo se hicieron famosos por perseguir personas en el gobierno de los Estados Unidos y otros sospechosos de ser agentes soviéticos o simpatizantes del comunismo infiltrados en la administración pública o el ejército.
Dado a la bebida, el senador McCarthy no calculó sus fuerzas al tratar de investigar a las fuerzas armadas en 1953. Ese mismo año, en calidad de presidente del Subcomité de Investigaciones del Senado, McCarthy continuó con sus denuncias de la actividad e influencia comunista —que llegaron a afectar al presidente Eisenhower— y en abril de 1954 acusó al secretario (ministro) de Defensa de encubrir actividades de espionaje extranjeras. El presidente republicano Dwight D. Eisenhower decidió actuar en su contra. La conciencia de que esta «caza de brujas» ponía en peligro la esencia de la democracia llevó además a los líderes de su propio partido a permitir que prosperara una moción de censura contra él en 1954.
Ese mismo año, McCarthy perdió el poco prestigio que le quedaba al ser retransmitida por televisión la audiencia del senado contra oficiales del ejército por su presunta actividad comunista. Su estilo demagógico y brutal quedó al descubierto. Continuó otros dos años en sus tareas de senador, pero sus colegas lo evitaban, y lo sucedido pesó como una losa en su ánimo y en su salud. Sus biógrafos señalan que, tras la reprobación, ya nunca fue el mismo; hospitalizado en el Hospital Naval de Bethesda por problemas de alcoholismo crónico, murió a los 48 años víctima de cirrosis y hepatitis.
Existe un antiguo principio ético que afirma que el fin no justifica los medios. Nunca se deben emplear métodos injustos para lograr supuestos fines buenos. Ni siquiera en la política o en la empresa, bajo la excusa de que es un mundo muy difícil y donde todos los emplean. Puede que utilizar medios inmorales (mentir, tratar mal a las personas, ejercer un estilo de gobierno bonapartista) parezca rentable a corto plazo, pero a la larga siempre sale mal y el daño que se hace es muy superior al supuesto bien perseguido. El caso McCarthy no debería ser olvidado.
Rechazar la tentación para convertirse. I domingo de Cuaresma (A)
Vitus Ntube nos comenta las lecturas del I domingo de Cuaresma (A) correspondiente al día 22 de febrero de 2026.
Vitus Ntube·19 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3minutos
El primer domingo de Cuaresma está marcado por la victoria de Jesús sobre la tentación. La Iglesia nos ofrece, al inicio del camino cuaresmal, el relato de Jesús tentado en el desierto y de cómo vence dichas tentaciones. Este episodio marca el tono del tiempo de Cuaresma, que nos llama a la penitencia y a la conversión.
La tentación es siempre una invitación al pecado: un intento de romper la unidad que compartimos con Dios. El pecado hiere nuestra unión con Dios; nos separa de Él y de los demás. La tentación puede conducirnos al pecado, y si no reconocemos la realidad del pecado, tampoco reconoceremos la tentación cuando se presente. La existencia del tiempo de Cuaresma, el camino hacia la Cruz, se debe a que el mal existe, el pecado existe. En nuestro camino hacia la conversión, es importante reconocer el pecado y la posibilidad de caer en él. Cristo va hasta la Cruz por la fuerza del amor que desea liberarnos de la esclavitud del pecado.
Las lecturas de la Misa de hoy nos presentan dos episodios contrastantes de tentación: el de Adán y Eva, y el de Jesucristo. La primera lectura, tomada del libro del Génesis, nos revela el origen del pecado: el pecado original. La astuta serpiente tienta a la mujer entablando un diálogo con ella y, como consecuencia, ella y su esposo comen del árbol situado en el centro del jardín. La Escritura nos dice: “Y dijo a la mujer: ‘¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?’. La mujer contestó a la serpiente: ‘Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; pero del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: No comáis de él ni lo toquéis, de lo contrario moriréis’”.
En contraste, encontramos a Jesús en un momento de gran vulnerabilidad, capaz de rechazar inmediatamente la tentación gracias a la firmeza de su propósito. Hambriento después de ayunar durante cuarenta días, es tentado a convertir las piedras en pan. Detrás de esta tentación se esconde un ataque a su identidad como Hijo de Dios y a su relación filial con el Padre. A diferencia de Eva, Jesús no entabla diálogo con el diablo. El diablo es astuto, y dialogar con él nos coloca en peligro. En cambio, Jesús responde de manera decisiva con la Palabra de Dios: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. Pero él le contestó: “Está escrito: ‘No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios’”. Esta comprensión de la naturaleza de la tentación, que nos ofrecen las lecturas de hoy, también se presenta de forma vívida en la obra literaria de C. S. Lewis, Cartas del diablo a su sobrino, la correspondencia entre el tentador veterano Escrutopo y su sobrino Orugario. Allí vemos cómo el diablo adapta sus estrategias, utilizando técnicas sutiles y modernas para apartar a las personas de Dios.
Superar la tentación requiere un uso maduro de la libertad y de la razón. Las tentaciones de Jesús son nuestras tentaciones, él nos enseña a superar la tentación de creernos autosuficientes, pues habiendo pasado por lo mismo nos otorga su gracia, nos ayuda como hermano mayor nuestro. Como nos recuerda san Pablo: “lo mismo que por un solo delito resultó condena para todos, así también por un acto de justicia resultó justificación y vida para todos”.
El primer domingo de este tiempo litúrgico nos anima en el camino hacia la Pascua, donde contemplamos la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte. La victoria sobre el pecado comienza con nuestra capacidad de rechazar la tentación. No empieza después de nuestra muerte, sino en las tentaciones que encontramos en la vida cotidiana. Reconocer y rechazar la tentación es, por tanto, una dimensión esencial de la vida cristiana.
Santiago Portas: «Es posible ejercer autoridad sin perder humanidad»
El director de Instituciones Religiosas y Tercer Sector del Banco Sabadell ha publicado "70 veces 7: Liderar desde el perdón, la verdad y la reconciliación", un libro escrito para quienes lideran personas y saben que las decisiones importantes no se resuelven solo con técnica.
El director de Instituciones Religiosas y Tercer Sector del Banco Sabadell, el sevillano Santiago Portas, ha publicado recientemente «70 veces 7: Liderar desde el perdón, la verdad y la reconciliación», un libro en el que reflexiona sobre algunas de las características más importantes en el liderazgo y gestión de las personas desde una clave evangélica.
A lo largo de siete breves capítulos, el autor establece una relación entre diversos pasajes del Evangelio con situaciones reales del mundo profesional y propone, ademas, una serie de ejercicios prácticos a través de los que el lector puede evaluar y reconocer actitudes y decisiones en su vida diaria.
Con motivo de esta publicación, Omnes ha hablado con Portas sobre esta concepción del liderazgo, la importancia de la coherencia cristiana en el mundo profesional y el reto del perdón y la reconciliación en un mundo de «tiburones».
¿Por qué y cómo nace un libro como «70 veces 7»?
– El libro nace de la experiencia concreta de liderar personas en contextos reales. Como explico en el prólogo, no surge de un plan editorial, sino de años acompañando equipos, tomando decisiones difíciles y aprendiendo —a veces a través del error— que el liderazgo es una responsabilidad con consecuencias humanas.
Con el tiempo comprendí que categorías como el perdón, la corrección o el discernimiento no eran solo nociones espirituales, sino competencias profundamente prácticas. El libro intenta ordenar ese aprendizaje y mostrar que es posible ejercer autoridad sin perder humanidad.
Liderar es acompañar personas. ¿Cómo hacerlo hoy?
– Acompañar no es controlar ni invadir, sino dedicar tiempo real. En el capítulo 1 hablo del tiempo como medida del amor: el liderazgo no se sostiene solo con decisiones, sino con presencia.
Acompañar significa ayudar a crecer, escuchar antes de corregir y distinguir siempre entre la persona y su error. En una sociedad fragmentada, esta forma de liderazgo se vuelve especialmente necesaria.
¿Cómo se distingue un líder con valores declarados de uno que los vive realmente?
– La diferencia se ve en la coherencia cotidiana. Los valores se notan cuando hay presión, conflicto o riesgo. Se notan en el tono de una corrección, en la forma de distribuir el mérito, en la capacidad de asumir el propio error. Al inicio del libro, cito una frase de san Josemaría Escrivá de Balaguer que resume bien esta idea: “No tengas una vida estéril. —Sé útil. —Deja poso.” Esa invitación a “dejar poso” conecta directamente con el liderazgo del que habla el libro: no buscar protagonismo, sino fecundidad.
Los ejercicios prácticos, ¿nacen de la experiencia?
– Sí. No son teóricos. Nacen de situaciones reales: heridas no resueltas, correcciones mal planteadas, exceso de control, decisiones tomadas desde la prisa. Son pausas de conciencia. El liderazgo se empobrece cuando dejamos de revisar desde dónde actuamos.
¿La decisión correcta es la que da paz?
– En el capítulo 2, explico que la paz no es comodidad ni ausencia de dificultad. A veces la decisión correcta incomoda, pero deja serenidad interior. Esa paz se construye con silencio, escucha y rectitud de intención. No siempre es inmediata, pero cuando aparece, sostiene incluso decisiones exigentes.
¿Cuál es la diferencia entre perdón y reconciliación?
– El perdón es una decisión interior, unilateral. Libera al líder del resentimiento. La reconciliación requiere condiciones: verdad, cambio y reparación. No siempre es posible. Perdonar no elimina la responsabilidad; permite ejercerla sin rencor.
El perdón no es permitir indefinidamente lo mismo. ¿Cómo aplicarlo en la gestión?
– Perdonar no es tolerar sin intervenir. Significa no dejar que la reiteración del error destruya la relación ni el propósito común. Esto implica nombrar el error, corregir con claridad, establecer límites y decidir desde la misión, no desde la herida.
70 veces 7: Liderar desde el perdón, la verdad y la reconciliación
Autor: Santiago Portas
Editorial: Autoeditado por Amazon
Páginas: 54
Año: 2026
Corregir en una sociedad hipersensible, ¿es posible?
– Es más necesario que nunca. La corrección sana protege la dignidad. Se hace a solas, con claridad y desde una intención limpia. No humilla, no ironiza, no expone. Corregir bien no solo mejora resultados; construye personas.
¿Nos cuesta pedir perdón también en la Iglesia?
– Nos cuesta en cualquier lugar donde haya autoridad. Pero pedir perdón no debilita la autoridad; la humaniza. La autoridad moral no nace de la infalibilidad, sino de la coherencia.
¿Hemos caído en una espiral de productivismo?
– Existe una presión fuerte por resultados inmediatos. Cuando el liderazgo se mide solo por métricas externas, el interior se vacía. Sin silencio no hay discernimiento. Sin discernimiento no hay liderazgo sostenible. La pregunta no es cuánto hacemos, sino desde dónde y para quien lo hacemos.
El Papa llama a la conversión del corazón al inicio de la Cuaresma
León XIV ha rezado al Señor en la audiencia de este Miércoles de Ceniza, inicio de la Cuaresma, para que nos conceda el don de “la verdadera conversión del corazón”. Lo ha hecho en lengua inglesa y en las demás lenguas de la catequesis, que ha tratado sobre la Lumen Gentium del Vaticano II.
Francisco Otamendi·18 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2minutos
En prácticamente todas las lenguas en las que ha transmitido el mensaje de la catequesis de este Miércoles de Ceniza -la Iglesia es sacramento universal de salvación, e instrumento de Dios-, el Papa ha llamado a una profunda conversión del corazón.
En las nueve lenguas en las que se transmiten las palabras del Papa a los romanos y peregrinos en la Plaza de San Pedro, el Pontífice ha deseado a todos “una buena Cuaresma” (lengua francesa) y que “el Señor nos ayude a acoger con corazón abierto las gracias que quiere darnos en este tiempo de Cuaresma” (lengua alemana).
Ayuno para no herir a los demás, o encuentro con Cristo en el sacramento de la Penitencia
Luego han tenido lugar algunas concreciones en torno al mensaje cuaresmal. Por ejemplo, el Santo Padre ha pedido el ayuno “de gestos y comentarios que hieran a los demás y nos alejen de su Corazón misericordioso” (lengua española).
“Que la Cuaresma sea un tiempo de encuentro con Cristo a través del Sacramento de la Penitencia y las obras de misericordia” (lengua polaca).
“Ser un signo eficaz de unidad y reconciliación entre los pueblos” (lengua árabe).
Lumen gentium: la Iglesia, sacramento de la unión con Dios y de la unidad
En la catequesis, el Santo Padre ha reflexionado sobre la Constitución dogmática Lumen gentium, dedicada a la Iglesia. Al comienzo de este documento conciliar se afirma que “la Iglesia es en Cristo como un sacramento, o sea signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano” (n. 1).
Esto significa, ha señalado el Papa, “que la Iglesia es sacramento, en cuanto expresión que manifiesta el plan de Dios en la historia de la humanidad, y es instrumento, es decir, realiza su misión de manera activa, impulsada por el Espíritu Santo”.
Jesús sigue actuando en la Iglesia por el Espíritu Santo
En el capítulo dedicado a la índole escatológica, la Constitución Lumen Gentium afirma que la Iglesia es “sacramento universal de salvación” (n. 48). “Esto permite comprender el nexo entre Cristo Salvador y la Iglesia, ya que Él sigue actuando en ella por obra del Espíritu Santo, uniendo a sus miembros y haciéndolos partícipes de su vida gloriosa por medio de la Eucaristía”.
Con otras palabras, la Iglesia es el instrumento de Dios para “unir en sí mismo a las personas y reunirlas entre ellas” gracias a “la acción reconciliadora de Jesucristo”. Y “sacramento de salvación” a través del cual el Padre nos hace “partícipes de su vida gloriosa” alimentándonos con su cuerpo y sangre.
Antes de rezar el Padre Nuestro y dar la bendición, el Papa León ha manifestado: “Al comienzo de la Cuaresma, os exhorto a vivir este tiempo litúrgico con un intenso espíritu de oración para llegar, interiormente renovados, a la celebración del gran misterio de la Pascua de Cristo, revelación suprema del amor misericordioso de Dios”.
Santa Faustina Kowalska, el día 22
Poco antes, había recordado a los polacos que “el 22 de febrero se cumple el 95 aniversario de la primera aparición de Jesús Misericordioso a Santa Faustina Kowalska. Desde entonces comenzó un nuevo capítulo en la difusión del culto a la Divina Misericordia, a través de la Coronilla y el cuadro ‘Jesús, confío en Ti’”.
Imposición de la Ceniza en Santa Sabina
Por la tarde, el Papa se dirige a la Iglesia de San Anselmo, desde donde tendrá lugar una procesión penitencial a la basílica de Santa Sabina. Allí, el Papa celebrará la Santa Misa y bendecirá e impondrá las cenizas.
Fabrice Hadjadj crea en Madrid un instituto para formar “hortelanos de la cultura”
El filósofo francés funda en Madrid un centro inspirado en los colegios medievales donde los alumnos residen y se atiende a su vida espiritual, intelectual y comunitaria
El filósofo Fabrice Hadjadj pondrá en marcha en septiembre de este año 2026 el Instituto Incarnatus est, un centro internacional de inspiración católica dedicado a la formación integral de jóvenes adultos, y donde los alumnos, a imagen de los colegios universitarios medievales, residen en el centro, junto al maestro. Hadjadj es uno de los filósofos actuales de mayor relevancia y su proyecto propone un curso académico de nueve meses de estudio en régimen de vida comunitaria, para cuarenta alumnos.
El novedoso proyecto (algo así como un master en Humanidades de un curso entero, y en régimen de comunidad) se desarrollará en la sede de Boadilla del Monte (Madrid), en un antiguo convento.
A la hora de presentar el proyecto, sus impulsores hablan de una propuesta formativa integral “estructurada en un año de ‘retiro’ intensivo”, en torno a tres cimientos: vida espiritual, vida intelectual y vida comunitaria.
Los alumnos estudiarán antropología filosófica y teológica, con un programa académico que suma 60 créditos ECTS, distribuidos en cursos, módulos temáticos y sesiones vivenciales. El programa está respaldado por la Universidad Francisco de Vitoria, donde los alumnos tendrán actividad académica un día a la semana. Entre el profesorado, aparte de Hadjadj, se encuentran profesores como Higinio Marín, Salvador Antuñano o Ángel Barahona.
En cuanto a la vida espiritual, el programa para los alumnos incluye en el horario de Misa y oración diaria, Lectio Divina, Canto Gregoriano, Hora santa y dirección espiritual. No es exclusivo para alumnos católicos, pero, por el programa, según ha manifestado Hadjadj, al menos deben ser “catholic-friendly”.
La vida fraterna se desarrollará en la convivencia diaria de lunes a viernes. Los fines de semana los alumnos regresarán a sus casas, si lo desean. Con la idea de que para estarjuntos con el corazón, también hay que hacercosas juntos con las manos, además de las faenas domésticas ordinarias, los alumnos también podrán tomar parte en varios talleres, principalmente de huerto y carpintería, y otros de costura, cerámica, pintura, poesía y manualidades básicas. Hadjadj ha subrayado en la presentación dos estancias en la sede de peso en la vida comunitaria: la Taberna Feliz, un bar-cafetería atendido por personas con discapacidad (síndrome de Down); y el Lab-oratorio, que alberga estudios de artistas y un centro de encuentro para pensadores contemporáneos.
En este sentido, la convivencia se prolongará en las peregrinaciones previstas a Covadonga o Guadalupe (Extremadura), entre otras, con un significado más profundo que el mero turismo.
Inspirado en un proyecto en Suiza
Todo el proyecto se inspira de algún modo en el Instituto Philanthropos de Friburgo (Suiza), del que el propio Hadjadj ha sido director en los últimos trece años. Allí desarrolló una pedagogía que integra la vida intelectual con la experiencia artística, el trabajo manual y la vida comunitaria. Se dirige, según han comunicado el propio Hadjadj y Miguel Gabián (uno de los impulsores), a jóvenes de entre 18 y 28 años, aunque puede haber algún alumno de mayor edad. Se les propone “una experiencia formativa que integra las dimensiones intelectual, comunitaria y espiritual, entendidas como aspectos inseparables”, según afirma la información del Instituto.
En este sentido, Hadjadj ha destacado que el instituto propone crear “hortelanos de la cultura”, en el sentido de la relación etimológica entre cultura y cultivo. Para el filósofo francés, “los católicos debemos despojarnos de la mentalidad de ‘fortaleza asediada’. Es que Cristo ya es victorioso, la única cuestión es si yo estaré en la victoria con Él”. La meta del instituto es “probar lo positivo de la cultura ligada a la fe, una cultura cultivada como los monjes hicieron en tiempos de barbarie: no guerreaban, se dedicaban a copiar libros -también paganos- para conservarlos, y a cultivar el campo”.
Más que atacar o denunciar la inteligencia artificial, Hadjadj propone “probar la inteligencia natural, y proponer la esperanza a los enemigos de la fe, que están muriendo de desesperanza”. Es decir, “la escuela como lugar de esperanza práctica y proposición viva. No con la lógica militar de batalla. Es bueno saber para conocer, no solo para polemizar. El sabor del saber”, concluye el filósofo.
Fabrice Hadjadj ha desarrollado en los últimos años su labor académica como director y profesor del Instituto Philanthropos de Friburgo. Él es judío sefardí, de ascendencia tunecina. Sus padres le educaron en la ideología maoísta. Creció como ateo y anarquista, hasta que en 1998 se convirtió al catolicismo. Está casado con la actriz Siffreine Michel, con la que tienen diez hijos. Desde el pasado mes de agosto reside en Madrid con su esposa y siete de sus hijos.
Apoyos institucionales
El instituto Incarnatus Est surge de la iniciativa de laicos diferente procedencia atraídos por la figura de Hadjadj, que se plantearon trasladar también a España el instituto Philanthropos, también con la idea de su expansión y difusión en Hispanoamérica.
Se erige como una entidad sin ánimo de lucro, que se financiará con las tasas que se cobren a los alumnos, que deben costear no solo los estudios, sino la estancia interna un curso entero en la residencia. Se plantean recibir ayudas -está prevista una campaña de crowdfounding– para becas. El Instituto cuenta con el apoyo de la diócesis de Getafe y plantea conseguir la colaboración con otras universidades españolas.
Para Hispanoamérica
En su comparecencia ante la prensa, Hadjadj ha subrayado el hecho de que el Instituto se desarrolle en España: “no estoy aquí para dar lecciones, sino que quiero desenterrar un tesoro, el tesoro español. Es una manera de reconquistar el sentido de un mundo globalizado, con un sentido apostólico”. “Es tiempo ahora de exhibir lo hispanoamericano., una cultura que nace del propio genio castellano”.
El filósofo francés ha negado que la llegada de Incarnatus est se deba leer a través del prisma de la llamada “guerra cultural”. Ha explicado por qué ese concepto está equivocado: “primero, por creer que todavía estamos el la modernidad y que las polaridades modernistas siguen vigentes. No, la modernidad, al perder la visión de la fe ha perdido la razón”.
“Segundo, prosigue, es un error creer que hay dos culturas: una , católica; y otra enfrente, con la que pelear o dialogar. No es así. La batalla es la cultura contra el dataísmo, la reducción de todo a parámetros, a un cálculo”.
Y, finalmente, asegura Hadjadj, “la cultura supone un huerto que cultivar. Si ponemos a todos como soldados, delante del huerto, ¿Dónde están los hortelanos?”. No son necesarios los “defensores de Cristo”, argumenta el filósofo, en el sentido de que Cristo ya ha vencido, “la meta es probar lo positivo de la cultura de la fe, comunicar la esperanza”.
Ferdinand Habsburg, nuevo secretario general de ACN Internacional
La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) ha anunciado el nombramiento de Ferdinand Habsburg como nuevo secretario general internacional. Un nombramiento realizado formalmente por la presidenta ejecutiva, Regina Lynch, el pasado 13 de enero, y dado a conocer ahora.
Redacción Omnes·18 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3minutos
El nuevo secretario general internacional, Ferdinand Habsburg, se incorpora a la fundación pontificia ACN tras una exitosa trayectoria en los ámbitos de los medios de comunicación y la educación. Su nombramiento se ha realizado por la presidenta ejecutiva, Regina Lynch, de conformidad con los estatutos de la fundación y con la aprobación del Consejo Administrativo.
La decisión se produce tras el nombramiento, en noviembre de 2025, del cardenal Kurt Koch como presidente de ACN Internacional por el Papa León XIV.
Amplia experiencia profesional
Ferdinand Habsburg, de nacionalidad austriaca, tiene 60 años, está casado y es padre de tres hijos. Creció en Zúrich (Suiza), donde realizó su formación secundaria en la escuela del monasterio benedictino de Einsiedeln. Su primer contacto con ACN se remonta a 1985, cuando trabajó durante un año en el patriarcado copto católico de El Cairo (Egipto), socio de proyectos de ACN.
Posteriormente, se trasladó a Berlín (Alemania) para cursar estudios universitarios, donde obtuvo un máster en Literatura Alemana, Relaciones Internacionales y Antropología. Tras finalizar sus estudios, desarrolló una exitosa carrera en los ámbitos del marketing y los medios de comunicación, trabajando, entre otros, en el departamento de televisión de Bertelsmann, como directivo en Procter & Gamble y como responsable de televisión en Red Bull.
En 2007 fundó Da Vinci Media, una empresa especializada en contenidos educativos y familiares para Europa, Asia y África. En septiembre de 2025 se incorporó a ACN como director de Comunicación y Captación de Fondos.
Amor por la misión de ACN: apoyo a la Iglesia perseguida
En relación con este nombramiento, Regina Lynch ha afirmado: “Durante el tiempo en que hemos trabajado con Ferdinand Habsburg, tanto yo como el resto del equipo directivo, hemos podido apreciar su gran capacidad analítica y estratégica, su habilidad para escuchar y crear sinergias, su amplia experiencia profesional y su profundo amor por nuestra misión”.
Por su parte, Ferdinand Habsburg asegura: “Estoy profundamente agradecido por la confianza que el Consejo Administrativo de ACN ha depositado en mí. En un momento en el que nuestros hermanos y hermanas cristianos son perseguidos en muchos países del mundo, la misión de ACN de apoyar a la Iglesia que sufre y es perseguida es más relevante que nunca”.
Agradecimiento a Philipp Ozores
Ferdinand Habsburg sucede en el cargo a Philipp Ozores. “Durante su etapa en ACN, Philipp Ozores fue responsable de impulsar y acompañar años de importante crecimiento, durante los cuales nuestra capacidad de apoyo a la Iglesia que sufre y es perseguida casi se duplicó”, ha señalado Regina Lynch. “Le estamos profundamente agradecidos por todo lo que ha hecho por la fundación”.
En 2024, financiación de 5.373 proyectos en 138 países
Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) es una organización internacional con secciones nacionales en más de 20 países de Europa, Asia, Oceanía, América Latina y América del Norte. Su misión es apoyar a la Iglesia en situaciones de necesidad material y espiritual, incluidas la pobreza extrema y la persecución. En 2024, la fundación financió 5.373 proyectos en 138 países.
ACN también publica el Informe Libertad Religiosa en el Mundo, el único estudio no gubernamental que analiza la situación de la libertad religiosa de todas las religiones, en todos los países del mundo.
“La Iglesia en Siria vuelve a necesitar tu ayuda”
Precisamente hoy mismo, Ayuda a la Iglesia Necesitada, ACN España, ha recordado la voz de ayuda del padre Fadi al-Najjar, sacerdote en Alepo, quien alertaba a ACN el pasado 6 de enero de la dramática situación que vuelve a vivir Siria. “Por favor, salgo para pedir vuestra ayuda de oración, vuestra solidaridad, que elevéis vuestra voz por la paz”.
Aunque los bombardeos han cesado por ahora, el miedo, la tensión y la incertidumbre siguen marcando la vida diaria de las familias cristianas en Alepo. Muchas han tenido que abandonar sus hogares, otras lo han perdido todo, y la comunidad cristiana —cada vez más reducida— lucha por sobrevivir en un contexto extremo de crisis e inseguridad.
Los cristianos no quieren marcharse
Alrededor de 25 casas cristianas han sido completamente destruidas y unas 350 dañadas. La Iglesia católica en Siria está evaluando los daños para ayudarles a reconstruir sus casas. A pesar de todo, los cristianos de Siria no quieren marcharse. Como nos decía el propio padre Fadi, sacerdote en Alepo: “Nosotros, como Iglesia, hemos decidido quedarnos porque es nuestra tierra. Tenemos que ser esa sal de la tierra”.
ACN ruega ayuda para los cristianos de Siria: “no les dejéis solos”. Aquí tienen cómo hacerlo. O llama al 91 725 92 12.
Vitus Ntube nos comenta las lecturas del Miércoles de Ceniza correspondiente al día 18 de febrero de 2026.
Vitus Ntube·18 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2minutos
Este día, con el rito penitencial de la imposición de las cenizas, marca el inicio del tiempo de Cuaresma, el camino hacia la Pascua. Es un tiempo de penitencia, purificación y conversión.
El día de hoy es conocido, de manera especial, como Miércoles de Ceniza, y el título de este día encaja perfectamente con el tiempo que comenzamos. La llamada a la renovación espiritual implica un cambio, un replanteamiento de nuestra vida, una reconsideración de las cosas. El rito de la imposición de las cenizas expresa bien esta llamada a la conversión, mediante una de las fórmulas que se utilizan: “Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás”.
Miércoles y ceniza: dos palabras que evocan lo que sucede. El miércoles es un día que se sitúa en medio de la semana. Es un punto intermedio, un tiempo favorable para mirar atrás y mirar hacia adelante. Todos nuestros miércoles están marcados por las cenizas, pero, como expresó una vez un poeta: “cada uno de nuestros miércoles de ceniza anticipa tu victoria pascual sobre ese sabor seco de la muerte”.
La ceniza, con su color, es realmente algo grande. La ceniza es un tono de color gris. Es un color hermoso y con gran capacidad simbólica. El gris, aunque es un color distintivo, tiene algo de carácter intermedio. El diccionario nos dirá que es un color intermedio entre el negro y el blanco. Siempre parece estar al borde de algo, en el umbral de la evolución; verla es estar a punto de presenciar un cambio. Chesterton capta esta esencia de manera admirable al señalar que el gris existe para que “seamos recordados perpetuamente de la esperanza indefinida que hay incluso en la duda; y cuando haya tiempo gris en nuestras colinas o cabellos grises en nuestras cabezas, quizá todavía puedan recordarnos que hay mañana”.
Hoy, la Iglesia nos pone en estado de alerta ante el cambio, un momento oportuno para cambiar nuestras vidas. De esto trata precisamente el Miércoles de Ceniza. Las prácticas cuaresmales de la oración, el ayuno y la limosna, que leemos hoy en el Evangelio, están todas orientadas al cambio interior, y por eso se insiste en que se realicen en secreto. Como dice el Evangelio: “y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará”.
Las lecturas de hoy nos recuerdan que este es un tiempo favorable para la conversión, para volver al Señor. El profeta Joel nos transmite la invitación del Señor: “convertíos a mí de todo corazón, con ayunos, llantos y lamentos; rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos, y convertíos al Señor vuestro Dios”. Y la Iglesia dirige su súplica a toda la comunidad con las mismas palabras de san Pablo a los Corintios: “En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios… ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación”.
Como expresa T. S. Eliot en su poema de conversión Miércoles de Ceniza, esperamos que este cambio sea auténtico:
Porque no espero retornar jamás / Porque no espero / Porque no espero retornar / Deseoso del don de éste y de la visión de aquel / Ya no me esfuerzo más por esforzarme por cosas semejantes…
Por qué la gente llena los bancos el Miércoles de Ceniza
El Miércoles de Ceniza sigue compitiendo con la Pascua y la Navidad por las misas con mayor asistencia cada año. De hecho, ya ha superado a la Navidad en anteriores ocasiones.
OSV / Omnes·18 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 5minutos
– Kimberley Heatherington, OSV News
Es una experiencia común para los asistentes a la misa del Miércoles de Ceniza. Los bancos están llenos de muchos asistentes, muchos de los cuales no son familiares para los feligreses habituales.
¿Quiénes son todas estas personas y por qué están allí?
Quieren su ceniza.
Al hacer un seguimiento de la asistencia a Misa entre 2019 y 2024, el Centro de Investigación Aplicada al Apostolado de la Universidad de Georgetown, que realiza estudios científicos sociales para y sobre la Iglesia católica, informó que el Miércoles de Ceniza continúa compitiendo con la Pascua y la Navidad por las misas con mayor asistencia cada año.
De hecho, la asistencia a la Misa del Miércoles de Ceniza de 2024 superó la asistencia a la Misa de Navidad de 2023. ¿Por qué tantas personas hacen un esfuerzo extra para ir a la iglesia el Miércoles de Ceniza, el primero de los 40 días de Cuaresma cuando no es un día santo de obligación y no están obligados a recibir las cenizas?
Marcador de identidad: somos católicos
“Una de las cosas sin duda es que, para muchas personas, es un marcador de identidad muy claro de que son católicos romanos”, dijo el padre jesuita Bruce Morrill, profesor de teología y presidente de Estudios Católicos Romanos en la Universidad de Vanderbilt en Nashville, Tennessee.
“A menudo he visto a gente más joven -incluso antes de esta era de jóvenes católicos más conservadores- muy entusiasmada con esto, diciendo: ‘Esta es nuestra declaración pública de que somos católicos’”, dijo.
Pero, señaló, otras denominaciones cristianas también distribuyen cenizas, por lo que la mancha de hollín en la frente que se ve el Miércoles de Ceniza puede pertenecer a un episcopal o a un luterano.
Reflexión sobre la muerte y el pecado
Pero para todos, las cenizas incluyen una invitación a reflexionar sobre la mortalidad y el pecado.
“Creo que ambas cosas, la muerte y el pecado, se superponen fuertemente”, dijo el padre Morrill. Aunque la gente puede apresurarse a buscar sus cenizas -con su inconfundible signo externo de penitencia interior-, él no ha notado una estampida similar en el confesonario.
Sin embargo, “incluso en una época en la que la gente no acude al sacramento de la penitencia con la misma frecuencia que a principios del siglo XX, este símbolo nos conmueve profundamente con respecto a nuestro pecado”, dijo. “Es una acción ritual simbólica que les habla”.
Un hombre reza durante la misa del Miércoles de Ceniza en la Iglesia del Sagrado Corazón en Prescott, Arizona, el 5 de marzo de 2025. (Foto de OSV News/Bob Roller).
El Miércoles de Ceniza como forma de mirar hacia la Pascua
Mezclada con la monotonía de contemplar “the Four Last Things”, las Cuatro Últimas Realidades (muerte, juicio, cielo e infierno), hay una mirada anticipatoria hacia un cambio de estación y, con él, la renovación.
“El Miércoles de Ceniza es una forma de anticipar la Pascua”, dijo el Padre Morrill. “Y aquí en el hemisferio norte, eso también significa anticipar la primavera”.
Las cenizas se hacen a partir de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior, y la tradición de colocarlas sobre los penitentes se remonta al siglo XI.
Bendición e imposición de la ceniza
Como se indica en el Directorio sobre Piedad Popular y Liturgia, publicado por el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos del Vaticano, “la imposición de la ceniza es una supervivencia de un antiguo rito según el cual los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica. El acto de ponerse la ceniza simboliza la fragilidad y la mortalidad, y la necesidad de ser redimidos por la misericordia de Dios”.
Pero no es, continúa el directorio, un gesto que pueda tomarse a la ligera.
“Lejos de ser un acto meramente externo, la Iglesia ha conservado el uso de la ceniza para simbolizar esa actitud de penitencia interior a la que están llamados todos los bautizados durante la Cuaresma”, afirma.
“Se debe ayudar a los fieles que acuden a recibir la ceniza a percibir el significado interno implícito de este acto, que los dispone a la conversión y a un renovado compromiso pascual”.
La oradora, líder de retiros y autora Liz Kelly también enfatizó la conexión entre el ritual y la relación.
“En el corazón humano hay arraigado un profundo deseo de relación con Dios, un reconocimiento que disciplinas como el Miércoles de Ceniza nutren y protegen”, dijo Kelly, quien dirige la formación de mujeres en el Instituto Word on Fire, y que en marzo espera publicar su próximo libro, “Ancladas por la esperanza: Meditaciones para calmar el alma ansiosa”, con The Word Among Us Press.
“Fuimos creados para el orden, y ya sea que nuestras vidas sean ordenadas o desordenadas, todos sufrimos algún desorden y anhelamos el orden que nos infunde el Orden Divino”, dijo. “El Miércoles de Ceniza responde a este profundo deseo de orden, de reordenamiento, un orden que conduce a una nueva vida, a la prosperidad y a la paz”.
Ser limpiados
En la parroquia de Kelly en Minnesota, las cenizas se esparcen sobre la parte superior de la cabeza, no se imponen en la frente, lo que proporciona una experiencia penitencial algo diferente.
La ceniza se desliza por el cabello: pica, ensucia, irrita, se extiende y mancha todo lo que toca. Casi te olvidas de que está ahí hasta que llega la hora de cepillarte el pelo o irte a dormir, o te rascas la cabeza, y entonces, ahí está: esta mancha negra e irritante», dijo.
“La ceniza también tiene una textura corrosiva; no se elimina fácilmente con las manos ni frotándola”, añadió. “Se necesita agua para eliminarla por completo”.
Esto brinda una oportunidad para una reflexión adicional, dijo.
“¿Y no es eso como el pecado? Necesitamos la mediación para eliminarlo”, dijo. «¿No deseamos precisamente lo que produce la reconciliación: ser limpiados de esta mancha irritante y corrosiva?»
El atractivo de la materialidad de las cenizas
Kelly continuó: “Esto es parte del gran genio de la Iglesia: Ella entiende que necesitamos sacramentales, necesitamos usar estas cosas dentro y sobre el cuerpo como un medio para lograr una transformación y comprensión interior”.
Timothy O’Malley, quien enseña en la Universidad de Notre Dame en Indiana, estuvo de acuerdo.
“La práctica religiosa requiere del cuerpo, y es solo un tipo de espiritualidad muy trillada que olvida eso y trata de pensarlo simplemente como una especie de fenómeno intelectual”, dijo O’Malley, profesor de teología, director académico del Centro de Liturgia de Notre Dame y director asociado de investigación en el Instituto McGrath para la Vida de la Iglesia en Notre Dame.
O’Malley agregó que rociar cenizas sobre la cabeza es una práctica común en todo el mundo, aunque poco frecuente en Estados Unidos.
La materialidad de las cenizas parece atraer a la gente, y la autodisciplina es una atracción natural en una sociedad centrada en la superación personal, especialmente cuando se combina con una conciencia realista de que la vida tiene altos y bajos proverbiales.
El ayuno es necesario. Penitencia
“Creo que la gente simplemente necesita esos momentos en sus vidas”, dijo O’Malley. “Se reconoce que la existencia no puede ser completamente festiva. El ayuno es necesario, y este es una especie de puerta de entrada al ayuno de la Iglesia”.
Esa constatación, explicó, puede ser intrigante para quienes no pertenecen a ninguna denominación en particular. Comentó que tiene un amigo que vive en Nueva Orleans y que, a pesar de no asistir a misa, suele dejar de beber alcohol durante la Cuaresma debido a la cultura católica de la ciudad.
Y si bien es de esperar que los futuros penitentes realmente encuentren el camino dentro de las paredes de una iglesia este 18 de febrero, O’Malley señaló que en las esquinas de las calles de la ciudad de Nueva York, a menudo se reparten cenizas cuando la gente sale del metro.
“Siempre he pensado que existe un deseo por parte del ser humano, de un cierto espacio de silencio y contemplación, una especie de día de penitencia”, dijo. “Es fascinante”.
El Miércoles que marca el inicio de la Cuaresma, está marcado por el rito de imposición de las cenizas.
Redacción Omnes·18 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2minutos
El Miércoles de Ceniza es uno de los días claves del calendario litúrgico en la Iglesia católica. En algunas diócesis, es el día que más fieles acuden a Misa.
El inicio de la Cuaresma pone a los fieles en un camino de conversión y entrega que, a pesar de lo que pueda parecer, mira a la Resurrección y la Pascua, el nuevo nacimiento y no sólo a la Pasión de Cristo.
Desde los inicios de la primitiva Iglesia, el ejemplo de Cristo, orante y viviendo de manera mortificada en el desierto antes de iniciar su predicación pública, estuvo presente en la vida de fe de las primeras comunidades de diferentes formas.
Cenizas y penitencia
La penitencia, pública o privada, ha sido siempre una manera de recordar al hombre su fragilidad, su condición de criatura redimida, por tanto esperanzada. La presencia de la ceniza, con evidentes connotaciones bíblicas, también veterotestamentarias, como en las historias de arrepentimiento de David, el rey de Nínive, o el pueblo judío en el primer libro de los Macabeos, estuvo presente desde siempre, como símbolo de esta penitencia y arrepentimiento.
El tiempo de Cuaresma se consolidó litúrgicamente en la Iglesia a lo largo del siglo VI. En los últimos años de San Gregorio Magno se inició la costumbre del ayuno cuaresmal el miércoles anterior al primer domingo de Cuaresma.
En aquellos tiempos, la costumbre de la penitencia pública era usual: los penitentes se presentaban ante sacerdotes designados, confesaban sus pecados y, si eran graves y públicos recibían, como penitencia un cilicio rociado con ceniza. Su penitencia duraba toda la Cuaresma, a veces en lugares de oración como monasterios o ermitas.
En la alta Edad Media también nació la statio o procesión penitencial que se realiza en Roma y que consiste en una procesión presidida por el Papa, Obispo de Roma, y que va desde la parroquia de San Anselmo a la de Santa Sabina, situadas ambas en el Aventino a una distancia de unos 200 metros, cada Miércoles de Ceniza.
Con la desaparición de la penitencia pública, surgió la costumbre de que, tanto clero y religiosos, como los fieles, recibieran la imposición de la ceniza el miércoles antes del inicio de la Cuaresma. En 1901, el Concilio de Benevento ratificó esta práctica y la costumbre de imponer la ceniza se extendió por todo el orbe católico.
La especificación «de las cenizas» está relacionada con el rito litúrgico que caracteriza la misa de ese día: el celebrante coloca una pequeña cantidad de ceniza bendita en la frente o en la cabeza de los fieles.
Según la costumbre, las cenizas que se utilizan para el rito se obtienen de la quema de las ramas de olivo que fueron bendecidas y utilizadas en la procesión de palmas el Domingo de Ramos del año anterior.
Reforma del Vaticano II
Hasta la reforma litúrgica que se realizó en el Concilio Vaticano II, la imposición de cenizas también podía realizarse el domingo siguiente, siempre que esas cenizas hubieran sido bendecidas el Miércoles de Ceniza.
Además, se redujeron y actualizaron las oraciones de bendición de la ceniza, pasando de cuatro fórmulas antiguas a dos opciones principales en el nuevo misal y se reforzó el sentido de la ceniza como inicio de la cuaresma como tiempo de conversión y preparación pascual.
La tentación de los primeros padres. Alberto Durero: «Adán y Eva»
Adán y Eva, representados por Durero en dos paneles memorables, son mucho más que estudios de la figura humana. Estas obras fusionan la perfección renacentista y la espiritualidad cristiana para narrar, desde la maestría técnica del pintor alemán, el instante previo al pecado original.
Eva Sierra y Antonio de la Torre·18 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 7minutos
COMENTARIO ARTÍSTICO
Dios creó al hombre y la mujer como culminación de la creación, el toque final. Las figuras de Adán y Eva, representadas aquí a tamaño natural, nos transportan al paraíso, y nos recuerdan la perfección del mismo antes de que el pecado original tuviera lugar. El fondo uniforme de color negro y la línea del horizonte muy baja, realzan la belleza y elegancia de los cuerpos, asegurando que nuestra atención se centre en las figuras. Son dos obras magistrales que encapsulan los ideales del humanismo renacentista y la destreza técnica de Durero.
Como es habitual, Adán y Eva están representados desnudos, cubriendo sus genitales con ramas, un detalle que acentúa su vulnerabilidad y su humanidad. Las dos figuras se inclinan sutilmente el uno hacia el otro, en un diálogo silencioso, cerrando la composición; Eva mira a Adán, aunque este tiene sus ojos fijos en un punto distante, tal vez en Dios. La serpiente enrollada alrededor del Árbol del Conocimiento del bien y del mal refuerza la narrativa bíblica del pecado original, recordando a los espectadores que esta representación es más que un mero estudio del cuerpo humano: es un estudio detallado sobre la caída de la humanidad.
Antes del pecado original
Durero capta la pureza del hombre antes del pecado original, con una escena cargada de simbolismo y belleza renacentista. La atención al detalle de Durero es extraordinaria. El cabello de Eva, los distintos tonos de piel que distinguen al hombre de la mujer, la meticulosa representación de las manos, las piedras en primer plano, revelan su dominio de la pintura al óleo, una habilidad aprendida en su Alemania natal. Ambos paneles llevan la firma de Durero; el de Adán con su monograma AD, y el de Eva con una tablilla que indica que la obra fue pintada después del nacimiento de Cristo de la Virgen María, situando así la pintura en un contexto temporal específico y aludiendo a María como la nueva Eva, que redime a la humanidad del pecado original.
En 2004, ambas tablas fueron restauradas en el Museo de El Prado. Intervenciones anteriores habían causado el oscurecimiento de la superficie con capas de barniz y suciedad, distorsionando los colores originales y aplanando las imágenes. Las estructuras de soporte, particularmente la de Adán, estaban en malas condiciones, lo cual había creado sombras, irregularidades y grietas verticales. El proceso de restauración implicó la eliminación meticulosa de las estructuras dañadas del panel de Adán y la estabilización del de Eva antes de abordar las superficies pintadas.
Los resultados pueden contemplarse ahora en El Prado, donde la maestría técnica de Durero vuelve a brillar.
El Renacimiento clásico en la obra de Durero
Durero pintó esta pareja después de su viaje a Venecia, donde se sumergió en el estudio de las proporciones humanas. Los resultados son visibles en estos cuadros, con una composición mucho más simple que el grabado con el mismo tema (1504) en el que están basadas: las pinturas se apartan del fondo detallado del grabado para centrarse únicamente en la forma humana. Los ideales clásicos que Durero encontró en Italia, particularmente el renacimiento de las estéticas clásicas, influyeron profundamente en la realización de estas tablas. El descubrimiento de estatuas como Venus, Apolo o el Laocoonte con sus hijos inspiro a los artistas renacentistas, incluido Durero, quienes estudiaron estos modelos para emular sus proporciones perfectas y su belleza ideal y adaptarlos a nuevos personajes, como es el caso de estas obras.
Los paneles de Adán y Eva son una muestra de este renacimiento clásico, mostrando formas humanas idealizadas que contrastan con las figuras más góticas típicas del arte del norte de Europa. Para Durero, la belleza perfectamente medida y proporcionada, es sinónimo de lo bueno, y ello refleja a su vez el poder creador de Dios. La representación de Adán y Eva antes de su caída sirve como testamento de la belleza humana inmaculada, no contaminada aún por el pecado.
El origen de estos paneles sigue siendo un misterio. No hay documentación de la comisión o de las razones específicas por las que Durero los pintó. No forman parte de ningún retablo u otra obra religiosa. Tras la muerte de la esposa del artista, las pinturas fueron adquiridas por el ayuntamiento de Núremberg. En 1624 la reina Cristina de Suecia se las regaló al rey Felipe IV de España, asegurando su lugar en la colección real española.
Estos paneles no son sólo obras de arte; son objetos culturales que unen las tradiciones renacentistas del norte de Europa e Italia, e invitan a los espectadores a reflexionar sobre la naturaleza humana, la belleza y el poder creador de Dios.
Adán y Eva, de Alberto Durero. Museo del Prado. @Wikimedia Commons
COMENTARIO CATEQUÉTICO
El relato de la Creación narrado en el primer capítulo del Génesis culminaba con la presentación del ser humano, creado varón y mujer como imagen y semejanza de Dios. Este acabamiento del opus ornatus nos presenta, en definitiva, a la humanidad como supremo ornato de la creación divina, rebosante de armonía, belleza y orden, tal y como Durero nos muestra en sus tablas sobre Adán y Eva. En ellas vemos una perfecta representación pictórica de cómo el ser humano ha sido creado en bondad y armonía, no sólo en proporciones corporales, sino en pleno equilibrio consigo mismo, con la creación y con Dios, su Creador. Si El Bosco subrayaba más esa triple armonía en El Jardín de las Delicias, Durero parece invitarnos a contemplar la armonía del ser humano, diversidad de varón y mujer, en sí mismo.
La perfección original del ser humano
Las figuras de Adán y Eva, por tanto, pueden ayudar a contemplar la armonía y perfección de la última de las criaturas de Dios, su obra maestra, armonía que refleja su estado inicial de justicia y santidad. La revelación cristiana nos recuerda que toda la grandeza, belleza, orden y facultades del ser humano dimanan de la participación que Dios le ha dado en su misma vida. Por ello, contemplar esta apoteosis del ser humano conduce a descubrir una epifanía de la Gloria de Dios.
En este estado inicial, la criatura humana, unida a Dios, gozaba de dones especiales, tanto en el espíritu como en el cuerpo; la lozanía y belleza de los trazos de Durero nos expresan cómo Adán y Eva estaban libres del sufrimiento, de la enfermedad y de la muerte. Su perfecto orden clásico, humanista y renacentista, evoca el sólido orden que ambos viven en su existencia, como quienes no están todavía infestados por el triple desorden de la concupiscencia: el sometimiento a la sensualidad, los deseos de bienes terrenos y el egoísmo que secuestra la razón. Nada de esto se ve en la belleza inmaculada de estos reyes de la creación, cuyo dominio no sólo se extiende al conjunto de las criaturas sino, especialmente a ellos mismos. La potestad concedida por Dios al ser humano la ejerce éste particularmente en su autodominio, en ser señor de sí, de modo que pueda ejercer correctamente su poder sobre la creación entera.
Por mucho que el pecado original, que se insinúa de nuevo en esta tabla con la serpiente como lo hacía en la de El Bosco, haya arruinado este poder y este orden divino en el ser humano, conduciéndolo a su presente estado caído, no pierden Adán y Eva su capacidad de recuperar la imagen divina. Por ello, al igual que un claustro románico en ruinas no es contemplado como un montón de escombros, sino como evocación de una belleza y un orden constructivo que se pueden restaurar, así el presente estado de la humanidad es contemplado por la fe cristiana como una ruina que puede ser devuelta a su condición original, incluso mejorándola, por su Creador. Sin éste, como vemos en las teorías transhumanistas o antihumanistas, la criatura humana, marcada en su estado caído por el mal y el egoísmo, es simplemente un ser defectuoso que ha de ser retirado y sustituido por otro nuevo ser, o bien un animal dañino que ha de ser relegado y controlado.
Una caída llamada a la salvación
El estado caído ha llegado precisamente en el mismo escenario en donde Dios modela a la primera pareja humana. El capítulo segundo del Génesis narra la creación de Adán y Eva en el marco de ese jardín maravilloso, que tan espléndido se puede contemplar en la obra de El Bosco. Allí recibe de Dios su primera Alianza: todo lo puede recibir del Creador, todo lo puede cuidar, siempre y cuando renuncie a coger el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, plantado por Dios en el Paraíso junto al árbol de la vida. Tenemos una Alianza entre Dios y la humanidad que promete unos bienes, prescribe unas tareas y establece una prohibición, como una primera muestra de las sucesivas alianzas que Dios irá completando con la humanidad a lo largo del Antiguo Testamento.
Y, como en todas las alianzas, la presencia del pecado arruinará los pactos entre Dios y el ser humano. Este primer pecado se hace presente en la serpiente, enroscada arteramente en la rama que pende sobre Eva. Podemos fijarnos en que, siguiendo una tradición medieval, Durero pinta este árbol como un manzano, ya que el nombre de su fruto (llamado malus en latín) evoca nítidamente el fruto que va a traer a la humanidad su primer pecado. Pero podemos fijarnos también en el color de la serpiente, un inquietante oropel, o falso oro, que evoca el engaño de la tentación.
La tentación de los primeros padres de la humanidad, avivada por la serpiente diabólica, consiste precisamente en que Satanás les presenta como oro lo que es en realidad ruina; les hace ver que el acto de desobedecer a Dios (y por tanto quebrar su Alianza y sus bienes, quedando ambos reducidos a los escombros) les va a llevar a adquirir el oro de la plena igualdad de naturaleza con Dios (seréis dioses, les susurra), superando así con sus propias acciones su condición de imagen y semejanza.
La astuta serpiente, pues, aparece en este cuadro engañando a Adán y Eva y preparando su ruina, aunque el mismo Durero incluye también en su obra la promesa de su restauración. Antes incluso de que ambos coman el fruto, -que es el momento elegido por el pintor para representar a las dos figuras-, ya se está anunciando que un Nuevo Adán y una Nueva Eva restaurarían al ser humano de su ruina, elevándolo a un estado aún mayor que el de la justicia original. La inscripción de la cartela que contiene la fecha es suficientemente expresiva: no se data el cuadro simplemente con el guarismo del año de su ejecución, como suele hacerse, sino que se añade la precisión post virginis partum.
Esta discreta presencia de María (Virgen) y de Jesucristo (el parto de la Virgen) en el cuadro es la que aporta el sentido fundamental del mismo. El ser humano, creado como radiante imagen divina, fue engañado por la serpiente, de modo que su libertad, aún inocente y tierna (como decían algunos Padres de la Iglesia) sucumbió a la tentación. En el mismo momento de la tentación, sin embargo, Dios quiere recordar que había dispuesto ya ab aeterno un proyecto para redimir a la pareja humana caída con una nueva pareja. El Nuevo Adán y la Nueva Eva, viviendo su libertad hacia la plena obediencia a Dios, llevarían a la humanidad no sólo a un nuevo paraíso y a recuperar los dones originales, sino a compartir la misma naturaleza divina siendo adoptados como hijos en Jesucristo, el Unigénito del Padre.
La geopolítica vaticana podría resumirse en cinco conceptos e imágenes que, en opinión del autor, describen su esencia y modalidades, al menos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. A su juicio, no hay duda de que la Iglesia es el ‘soft power’ más fuerte que existe.
18 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 12minutos
La diplomacia vaticana es una de las más antiguas del mundo. Por ese motivo, los nuncios —embajadores de la Santa Sede ante los diversos países y organizaciones internacionales— ejercen el rol de decanos del cuerpo diplomático, al menos en los países de tradición católica.
Ciertamente la Santa Sede representa una institución de carácter eminentemente espiritual como es la Iglesia católica, pero tiene una influencia enorme en todo el mundo, pues el Vaticano mantiene relaciones con más de 180 países.
Aunque a menudo se usan indistintamente, conviene distinguir entre Santa Sede, Vaticano e Iglesia católica. En breve, la Santa Sede es el gobierno central de la Iglesia Católica, compuesto por el Papa y la Curia Romana, con personalidad jurídica internacional para representar a la Iglesia en el mundo.
El Vaticano (o Ciudad del Vaticano) es el Estado soberano, el lugar o territorio físico que sirve de sede y garante de independencia para la Santa Sede. La Iglesia Católica, en cambio, es la comunidad global de fieles que sigue a Cristo, gobernada por el Papa a través de la Santa Sede, y tiene su centro físico y espiritual en el Vaticano, donde se encuentra la sede de Pedro.
Macro-política y micro-política
Aunque estas líneas están dedicadas principalmente a la macro-geopolítica vaticana, estoy convencido del poder y de la influencia, aún mayor, de su micro-geopolítica, ya sea a través de los nuncios y representantes eclesiales locales (obispos, superiores religiosos, líderes espirituales, etc.), o de las acciones de las comunidades cristianas y de los católicos individuales en sus países, ciudades y barrios, de acuerdo a su visión del hombre y la sociedad.
De hecho, mientras el Vaticano es solo una pequeña estructura de la Iglesia, son muchos los bautizados y cada uno tiene la responsabilidad de llevar adelante la misión de la Iglesia, confiada por su fundador.
La Iglesia, un fuerte ‘soft power’
En este sentido, no hay duda en que la Iglesia es el ‘soft power’ más fuerte que existe. Recordamos todos la famosa anécdota en la que Stalin se preguntaba cuántas divisiones tenía el Papa, y Pío XII, en cuanto supo del fallecimiento del líder soviético, respondió: ‘Ahora Stalin verá cuantas divisiones tenemos allá arriba! (cielo)’.
Bromas y micro-geopolítica aparte, es obvio que la Iglesia, el papado y el Vaticano juegan un rol determinante en la geopolítica mundial, y si Roma tiene importancia a nivel político es, sobre todo, porque en ella está la sede del sucesor de Pedro, autoridad moral global por excelencia.
Como confirmación del papel geopolítico de la Iglesia, el Papa León XIV, el pasado 6 de diciembre, en una audiencia para recibir las credenciales de varios nuevos embajadores, declaró que la Santa Sede no será nunca “un espectador silencioso ante las graves disparidades, injusticias y violaciones fundamentales de los derechos humanos”.
Esencia y modalidades de la geopolítica vaticana: 5 conceptos e imágenes
Se podrían resumir en cinco conceptos e imágenes las características que, en mi opinión, describen la esencia y las modalidades de la geopolítica vaticana, al menos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Concretamente, las he denominado así: geopolítica de la mediación, geopolítica del perdón, geopolítica de la sinceridad, geopolítica de la paz y geopolítica de la paciencia y de la discreción.
Estas cinco dimensiones forman un entramado entre ellas y están presentes de un modo u otro en toda la acción diplomática y política que ejerce la Santa Sede en el mundo. Veámoslas una a una.
Geopolítica de la mediación
Los acontecimientos de abril y mayo del 2025 —la muerte y el funeral del Papa Francisco, el cónclave y la elección de León XIV— fueron acontecimientos de tal magnitud que se convirtieron en escenarios geopolíticos en sí mismos. Una geopolítica que ocurrió casi por casualidad, sin ser buscada.
En esos momentos, la Iglesia se transformó en un actor central, sujeto y objeto de comunicación. Sin desmerecer la labor informativa realizada por el Dicasterio vaticano para la Comunicación o por los miles de periodistas presentes –fueron más de 6.600 acreditados— se puede decir que los acontecimientos hablaron por sí solos. Lo reconocía el mismo director de la Sala Stampa Vaticana, Matteo Bruni, explicando que el rol de su oficina era “no interponerse, sino dejar que la realidad hablara por sí sola” (comentario presente en un volumen especial de Church, Communication and Cultura, publicado el pasado mes de octubre).
Precisamente por la atención, el peso y el interés que adquieren momentos como los mencionados, pueden suceder cosas como ésta…
Encuentro entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky en la Basílica de San Pedro antes del funeral del Papa Francisco, el 26 de abril de 2025. (OSV News photo/Ukrainian Presidential Press Service handout via Reuters).
Lo que ambos presidentes se dijeron es en parte desconocido para nosotros (aunque la ironía de las redes sociales sobre Zelenskyy confesando a Trump no escapó a nadie), pero solo una ocasión como el funeral de un Papa (Francisco) pudo reunir a estas dos figuras y hacerlo en este contexto.
Este no es el primer caso, ni será el último, de reuniones bilaterales políticas facilitadas por contextos religiosos. Vemos, por tanto, en acto lo que podríamos llamar geopolítica de la mediación: incluso antes de ser un actor, el Vaticano es escenario y mediador de la geopolítica.
De hecho, en el caso de la guerra ruso-ucraniana la Santa Sede se ha ofrecido como mediadora y el Papa actual ha recordado en diversas ocasiones que las puertas del Vaticano están abiertas para que ambos contendientes se encuentren y dialoguen.
En el caso de la guerra en Ucrania, el rol de mediador imparcial de la Iglesia no ha sido incompatible con la decisión del Papa Francisco de enviar en diversas ocasiones a los cardinales Krajewski (Limosnero del Papa) y Zuppi (presidente de la Conferencia Episcopal Italiana) a la zona de conflicto por motivos humanitarios.
Prioridad al multilateralismo
Sin embargo, conviene recordar que la Iglesia siempre siempre ha defendido y dado prioridad al multilateralismo. Un ejemplo de sus mayores resultados fue el nacimiento de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), a la que el Vaticano contribuyó notablemente con ideas y propuestas.
Ciertamente, hoy el papel de la OSCE ha quedado muy comprometido con laguerra en Ucrania, pues el mecanismo de decisión basado en la unanimidad hace imposible cualquier acuerdo cuando los contendientes de un conflicto forman parte de la organización.
No es posible presentar aquí todos los casos de mediación del Vaticano en diversos conflictos políticos de la historia contemporánea. Baste citar la mediación de la Santa Sede entre Chile y Argentina, a finales de los 70, en su disputa territorial sobre el Canal de Beagle, resuelta con un tratado de paz y amistad firmado definitivamente en 1984, o el rol preponderante de la Comunidad de San Egidio en los acuerdos de paz de la guerra civil de Monzambique, firmados en Roma en 1992.
Geopolítica del perdón
Una segunda enseñanza nos la ofrece otra sorprendente imagen: la de Papa Francisco besando los pies de los líderes políticos de Sudán del Sur, en abril de 2019.
(Vatican Media).
Imágenes como ésta tienen un poderoso impacto comunicativo y geopolítico, y podríamos considerarlas ejemplos de una geopolítica del perdón. Ante un conflicto con terribles consecuencias para la población civil, el Papa convocó a los líderes en disputa para promover su reconciliación.
En el contexto político mundial, la Iglesia es prácticamente la única institución que habla de perdón y de reconciliación.
A este episodio se podrían añadir muchos otros como, por ejemplo, el representado por la foto de Juan Pablo II escuchando a su agresor, Ali Ağca, en prisión, en 1983, tras el atentado de 1981.
El Papa San Juan Pablo II, herido gravemente en su jeep en la Plaza de San Pedro el 13 de mayo de 1981, tras ser tiroteado por el pistolero turco Mehmet Ali Agca (Foto de archivo de OSV News).
La geopolítica del perdón está estrechamente vinculada al concepto de la gratuidad y del servicio: aunque la Iglesia habla y hace geopolítica, procede siguiendo el ejemplo de su fundador, Cristo, quien murió en la cruz ofreciendo su vida por amor a la humanidad.
Como es evidente, esta gratuidad se opone al comportamiento social predominante y explica en parte por qué la Iglesia es y será siempre signo de contradicción.
Geopolítica de la sinceridad y de la coherencia
En el mencionado encuentro con diversos embajadores (6 de diciembre), León XIV recordó que “la labor diplomática de la Santa Sede, modelada según los valores del Evangelio, está constantemente orientada a servir al bien de la humanidad, especialmente apelando a las conciencias y permaneciendo atenta a las voces de los pobres, de los que se encuentran en situaciones vulnerables o son empujados a los márgenes de la sociedad”.
Es la suya una diplomacia de objetivos claros y declarados, una geopolítica sincera y coherente. Para llevarla a cabo, la Iglesia no necesita ni quiere cambiar su identidad o la doctrina recibida de Cristo, sino renovar las relaciones humanas.
La mayor parte de los problemas del mundo son “ecuménicos”, es decir, afectan a muchos y tienen que ser afrontados con la colaboración de todos. Y es precisamente una identidad institucional clara y honesta la que facilita el diálogo y permite a la Santa Sede colaborar con actores geopolíticos de orientaciones ideológicas muy dispares: confesiones religiosas, gobiernos políticos, asociaciones internacionales, etc.
Entre otros aspectos, este enfoque permite trabajar conjuntamente en temas tan esenciales como la libertad religiosa (no solo de los cristianos) o la dignidad y defensa de los más vulnerables (minorías étnicas, enfermos, ancianos, no nacidos, etc.), y muchos de ellos esperan y desean —no siempre de formar declarada— la voz profética del Papa y de la Iglesia católica.
El Papa León XIV, en el centro, dirige un servicio ecuménico de oración vespertina en la basílica de San Pablo Extramuros de Roma el 25 de enero de 2026, al clausurar la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos (Foto de OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).
La identidad que da la fe cristiana tiene también consecuencias en la consistencia de la geopolítica del Vaticano. Mientras los gobiernos civiles cambian su política exterior según la ideología del partido, o peor, del líder gobernante, la Iglesia actúa en la diplomacia sin traicionar sus principios.
Esta franqueza se observa también en el hecho de que la diplomacia vaticana no se siente condicionada por el tamaño o la importancia política de sus interlocutores.
Entre otros ejemplos, no tiene miedo a rechazar embajadores propuestos por potencias mundiales (como hizo la Santa Sede con los tres candidatos iniciales propuestos por Barack Obama como sucesores de la embajadora Mary Ann Glendon), a decir lo que piensa sobre injusticias y conflictos en curso (como
la invasión de Gaza por parte de Israel en la entrevista del cardenal Pietro Parolin a Vatican News y contestada duramente por el gobierno israelí), o a establecer acuerdos con pequeñas islas del Océano Índico (como Timor-Leste).
De hecho, es muy significativo como el periódico de la Santa Sede, L’Osservatore Romano, muestra tanto interés y aborda analíticamente la política de áreas remotas del mundo, y es que para la Iglesia todos los hombres son hijos de Dios y tienen la misma dignidad.
Precisamente por esto, y por su dimensión ética, a la Santa Sede le es reconocido un papel fundamental en foros internacionales, incluso en aquellos que podrían parecer lejanos de la “espiritualidad”, como la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA), ubicada en Viena.
Geopolítica de la paciencia y la discreción
A las anteriores dimensiones, se puede añadir una nueva: la geopolítica de la paciencia y de la discreción.
El experto ex embajador italiano y actual embajador de la Soberana Orden de Malta ante la Santa Sede, Antonio Zanardi Landi, ha definido esta dimensión geopolítica vaticana como “paciencia estratégica”, ejemplificada en la constante y prudente acción diplomática de la Santa Sede en países de minoría cristiana (como Arabia Saudita o Pakistán) o de mayoría ortodoxa (como Rusia o Serbia), donde los progresos son lentos pero evidentes, o en los países del Medio Oriente, donde cualquier salida de tono provoca nuevas tensiones.
El cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, en un encuentro con dirigentes de Arabia Saudí, con ocasión de la Expo 2030 en Riad (Vatican Media).
En muchos de estos lugares, los representantes de la Iglesia católica actúan mediante canales reservados, detrás de bambalinas, con el objetivo de conseguir el máximo posible, en una geopolítica sabia, paciente y artesanal, casi hecha a mano, que muchas veces es más exitosa que la realizada a través de grandes declaraciones públicas que humillan a los implicados en dinámicas de vencedores y vencidos.
Y, sin lugar a dudas, aunque la historia real no siempre deja trazas, muchos resultados diplomáticos son fruto de la “diplomacia del tenedor”, que acompaña a menudo las relaciones personales.
También los documentos magisteriales tienen su peso e influencia, indirecta muchas veces, pues sientan las bases para el debate en cuestiones relevantes del ámbito geopolítico. Bastará mencionar aquí casos como la encíclica Rerum novarum (1891), de Leon XIII, que afrontaba la cuestión social y económica y que dio pie a la moderna doctrina social de la Iglesia, o ya en tiempos recientes, la Laborem exercens (1981), de Juan Pablo II, sobre el valor del trabajo, la Caritas in veritate (2009), de Benedicto XVI, con su crítica a un mercado financiero sin reglas, y a la exhortación apostólica Evangelii gaudium (2013) de Papa Francisco, con su renovada crítica a la tesis de los efectos positivos del capitalismo —retomada en parte por León XIV en su reciente exhortación Dilexi te—. O las encíclicas de Francisco dedicadas al respeto de la creación (Laudato Si’, 2015) y a la paz entre las gentes (Fratelli tutti, 2020).
Geopolítica de la paz
El Papa León XIV dirige su primer saludo de paz en la Logia central de la Basílica de San Pedro, el 8 de mayo de 2025 (@CNS photo, Lola Gómez).
Por último, la geopolítica de la paz. Desde el inicio de su pontificado, León XIV ha insistido en lo que podríamos llamar una geopolítica de la paz.
Apenas elegido, sus primeras palabras pronunciadas desde el balcón de la basílica de San Pedro fueron “la paz sea con vosotros”. Este saludo de Cristo a sus apóstoles (Juan 20:19) se ha convertido en el hilo conductor de su pontificado.
En la audiencia que concedió a los periodistas que siguieron el cónclave, pocos días después de su elección, el Papa propuso a los presentes promover la paz a través de una “comunicación desarmada y desarmante”.
En numerosas ocasiones, como en su reciente discurso previo a la bendición Urbi et Orbi del día de Navidad, el Papa ha recordado tantos conflictos activos en el mundo, pidiendo siempre por una solución pacífica.
Y no habla de una paz teórica o ideal, sino que está convencido de que “la paz es posible y los cristianos, en diálogo con hombres y mujeres de otras religiones y culturas, pueden contribuir a construirla” (Angelus, 7 de diciembre de 2025).
En este sentido, para León XIV la paz no es solo ausencia de conflicto sino “don activo y exigente que nace del corazón” (Discurso del 6 de diciembre de 2025, durante la presentación de credenciales de algunos embajadores).
Por supuesto, la Santa Sede busca una paz duradera, y no solo congelar los conflictos existentes.
En este sentido, el Papa León XIV sigue el concepto de paz de su santo de referencia, san Agustín: Pax est tranquillitas ordinis, es decir, que la verdadera paz no es tanto la ausencia de problemas, sino la serenidad que resulta de que cada cosa esté en su lugar correcto y orientado hacia Dios, su fin último, implicando un orden interior del alma y un orden social basado en la justicia y la caridad, donde todos se aman y buscan el bien mutuo.
En el fondo, la paz es fruto de la justicia, de la libertad y de la solidaridad, y no es posible donde hay injusticia.
Para alcanzar esa paz, el Papa ve en la Iglesia y en sus miembros un instrumento fundamental. “Éste, hermanos y hermanas”, dijo en la Misa de inauguración de su ministerio petrino, “quisiera que fuera nuestro primer gran deseo: una Iglesia unida, signo de unidad y comunión, que se convierta en fermento para un mundo reconciliado”. No por nada, el lema del escudo papal es In illo unum uno (“En el único Cristo somos uno»).
Las personalidades cuentan
Hemos resumido las principales notas de la geopolítica de la Santa Sede. Si he insistido en la consistencia de su orientación, sin embargo no puedo ignorar que existen diferencias evidentes entre pontificados, ya sea por motivos personales que circunstanciales.
Por ejemplo, mientras san Juan Pablo II era un pontífice que promovió la caída del comunismo en Europa (pensemos a su apoyo público al sindicato Solidarnosc), Benedicto XVI se concentró en contener los embates del relativismo, y Francisco modificó el eje de interés geopolítico hacia el mundo de la periferia visitando principalmente países de minoría católica o nombrando cardenales de ciudades casi desconocidas, entre otros.
De León XIV aún es pronto para decir cuál es su aproximación a la geopolítica mundial, pero su origen geográfico norteamericano y, al mismo tiempo, su background internacional (ha visitado casi 50 países como superior de los agustinos), probablemente le facilitarán afrontar los desafíos globales con una visión amplia y con un acercamiento menos personalista que el de su predecesor.
Éxitos, fracasos… y más éxitos
Ciertamente la autoridad moral del Papa o de la Iglesia como institución pública no garantizan el éxito de sus intervenciones en favor de la paz o de la reconciliación.
Como la historia demuestra, hay casos en los que la voz del Papa y de la Iglesia producen el efecto buscado: por ejemplo, el empeño de Juan XXIII en la crisis de los misiles de Cuba (1962) o el citado conflicto territorial entre Argentina y Chile (1978). Pero no son pocos los fracasos de iniciativas papales en ámbito
geopolítico, sobre todo en el caso de conflictos bélicos: como las intervenciones de Juan Pablo II contra la Segunda Guerra del Golfo, o la iniciativa personal de Papa Francisco ante la embajada rusa en Roma para frenar la invasión en Ucrania.
Ciertamente, las acciones y palabras de los pontífices y de otros líderes eclesiales pueden obtener resultados muy diversos e incluso opuestos. Pero esa geopolítica humana está acompañada por una dimensión que no puede ser olvidada y que siempre obtiene éxitos: la geopolítica sobrenatural de la oración.
Sabemos, porque lo ha dicho Cristo, que la oración siempre obtiene fruto, es siempre exitosa, aunque muchas veces no se perciba visiblemente. Por ejemplo, los frutos de santidad de las numerosas vigilias de oración y jornadas de ayuno promovidas por los diversos pontífices en aras de la paz son y serán incalculables.
Por todo esto, es posible acabar recordando que la Iglesia es el ‘soft power’ más potente que existe y lo seguirá siendo si es fiel a sus principios evangélicos.
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Daniel Arasa es Decano de la Facultad de Comunicación Institucional (Pontificia Universidad de la Santa Cruz).
CaixaBank fortalece su gestión especializada para la Iglesia en Barcelona
El compromiso de CaixaBank con la Iglesia en España se refuerza una vez más con la jornada “Comprometidos con la sociedad y las inversiones según los criterios de la Doctrina Social de la Iglesia” celebrada en Barcelona.
Redacción Omnes·17 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2minutos
CaixaBank ha dado un paso más en su acompañamiento a la Iglesia en España con la celebración en Barcelona de la jornada “CaixaBank, comprometidos con la sociedad y las inversiones según los criterios de la Doctrina Social de la Iglesia”, un encuentro dirigido a ecónomos, superiores y responsables financieros de instituciones religiosas para presentar un modelo de gestión especializado y profundizar en la integración de los principios éticos de la Doctrina Social de la Iglesia en la actividad financiera.
Al encuentro acudieron más de 70 directivos y responsables financieros de la Iglesia. Constituye el segundo acto de características similares que CaixaBank organiza en el territorio español, reforzando así el diálogo entre la entidad y las instituciones religiosas.
Un modelo especializado al servicio de la misión
La directora territorial de CaixaBank en Barcelona, Maria Alsina, abrió la jornada subrayando la importancia de ofrecer una atención altamente especializada a las instituciones religiosas, basada en la experiencia, el conocimiento de sus necesidades específicas y una relación de confianza a largo plazo. Según explicó, la entidad busca facilitar soluciones financieras a medida que sostengan su actividad pastoral, social y patrimonial.
Por su parte, Patricia Rubio, directora de Banca de Instituciones en Barcelona, detalló el modelo de atención integral que coordina la relación con este tipo de clientes. La propuesta combina asesoramiento experto, formación y un equipo con alta especialización, con el fin de ofrecer un servicio diferencial que responda a la identidad y misión propias de cada institución.
Durante la sesión también se abordaron documentos eclesiales de carácter jurídico, económico y pastoral, destacando la necesidad de que la gestión profesional se apoye en la transparencia, la rendición de cuentas y la responsabilidad, principios cada vez más relevantes en la administración de bienes eclesiásticos.
Finanzas éticas y compromiso social
Uno de los ejes del encuentro fue la integración de criterios éticos y sostenibles en las decisiones de inversión. En este marco, representantes de Fundación la Caixa presentaron la acción social de la institución, destacando su trabajo con colectivos vulnerables y la convergencia de objetivos con la misión humanista de la Iglesia.
La jornada concluyó con una mesa redonda en la que expertos de CaixaBank Wealth Management y CaixaBank Asset Management analizaron cómo aplicar en la gestión patrimonial los criterios propuestos por Mensuram Bonam, documento de referencia para las inversiones coherentes con la DSI. Se abordaron políticas de sostenibilidad, análisis de controversias, carteras especializadas y vehículos de inversión diseñados específicamente para instituciones religiosas.
Asimismo, se insistió en la importancia de contar con planes financieros estratégicos que contemplen objetivos a corto, medio y largo plazo, y que ayuden a alinear la rentabilidad económica con el impacto social positivo.
Economía al servicio del bien común
Los responsables de la entidad reiteraron que profesionalidad, compromiso, confianza y calidad del servicio son los pilares para acompañar a las instituciones religiosas en sus necesidades operativas, inversoras y aseguradoras. El objetivo, señalaron, es promover una economía al servicio del carisma y de la misión, y no al revés.
El acto se cerró con un mensaje claro: cuando las finanzas se gestionan desde criterios éticos y responsables, pueden convertirse en una herramienta eficaz para promover la dignidad humana, la justicia social y el bien común. En esa línea, CaixaBank reafirmó su voluntad de seguir colaborando estrechamente con las instituciones de la Iglesia, fortaleciendo su labor espiritual y social desde una gestión patrimonial coherente con sus valores.
El prelado del Opus Dei regaló al Papa León un libro sobre la recepción de la 'Gaudium et spes' en seis santos pastores. En este artículo, el autor de la obra resume una parte de sus aportaciones.
Ramón Sala González·17 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 13minutos
La imagen de una «Iglesia en salida» misionera, promovida y popularizada por el Papa Francisco (Evangelli Gaudium nn. 20-24), tiene un origen histórico preciso. Surgió hace poco más de sesenta años cuando se preparaba «la hoja de ruta» del Concilio Vaticano II. Interpretando el deseo manifestado por el Papa san Juan XXIII de que la Iglesia se abriera al mundo, el cardenal belga Leo Suenens (1904-1996), en una aplaudida intervención en el Aula conciliar (4 de diciembre de 1962), introdujo la expresión «Ecclesia ad extra». Él proponía que el Concilio «sobre la Iglesia» tratara también sobre su misión en el mundo. La idea fue acogida por los obispos y dio como fruto, al final del Vaticano II (1965), un documento único: la Constitución Pastoral Gaudium et Spes (GS).
Este documento «sobre la Iglesia en el mundo actual» dice que el ejemplo de los pastores, junto con los fieles y religiosos, muestra al mundo el auténtico rostro de la Iglesia, cuyo testimonio tanto necesita (GS 43). Con estas líneas quiero evocar brevemente las figuras de seis pastores santos de la Iglesia del Postconcilio, cuya vida y pensamiento guardan una estrecha relación con la enseñanza de la GS.
Se trata de dos Papas (san Pablo VI y san Juan Pablo II), tres prelados (los santos Josemaría Escrivá y Oscar Romero, y el beato Eduardo Pironio) y un superior religioso (el Padre Pedro Arrupe, SJ). Este último, en proceso de beatificación. Todos son coetáneos, la mayoría se conocieron personalmente y algunos fueron grandes amigos. Cada uno de ellos supo leer la Constitución Pastoral con una mirada personal y extraer de ella valiosas orientaciones, siempre al servicio del Pueblo de Dios.
Pablo VI y Juan Pablo II: Papas de la Gaudium et Spes
Es verdad que la Constitución Pastoral es el documento querido expresamente por san Juan XXIII. Pero se debe a su sucesor, san Pablo VI (1897-1978), la concepción, gestación y alumbramiento de GS, tras su largo y complejo proceso de elaboración. No figuraba entre los esquemas preparados para el Concilio. Le dieron un respaldo decisivo las palabras del «sabio timonel» del Vaticano II (Francisco) a los Padres conciliares, al comienzo y final de los dos últimos períodos de sesiones. También, desde fuera del Concilio, contribuyeron a su promulgación la encíclica Eclesiam Suam (1964) y el célebre discurso de Pablo VI ante la ONU (1965).
Presentándose como portavoz de la Iglesia y «experto en humanidad», ante los representantes de todos los países, en aquel discurso el Papa les trasmitió el reconocimiento de su trabajo. Y tendía la mano a todos para colaborar juntos en «los caminos de la historia y los destinos del mundo» por el bien de la persona y de la comunidad de los pueblos. «¡Nunca como hoy -dijo-, en una época de tanto progreso humano, se ha hecho tan necesario apelar a la conciencia moral del hombre!».
Pablo VI fue también el impulsor de la recepción inicial de la Constitución Pastoral. Desde su solemne Mensaje de clausura del Vaticano II, él vio plasmada en su antropología teológica la base de un nuevo humanismo, con el que se identificaba plenamente. En efecto, en aquel último mensaje resumió de este modo lo descubierto por el Concilio:
Tal vez nunca como en este Sínodo la Iglesia ha sentido la necesidad de conocer la sociedad que la rodea, de acercarse a ella, de comprenderla, de penetrar en ella, servirla y transmitirle el mensaje del Evangelio y de aproximarse a ella siguiéndola en su rápido y continuo cambio [cf. GS 4-8]…
La Iglesia, reunida en el Concilio, ha dirigido realmente su atención –además de hacia sí misma y la relación que la une con Dios– hacia el hombre, el hombre tal como se presenta actualmente… Todo el hombre fenoménico –por utilizar una expresión reciente–, revestido de sus innumerables circunstancias, se ha presentado ante los Padres conciliares, también ellos hombres…
Los años del inmediato postconcilio no fueron fáciles para Pablo VI. Diversas circunstancias le causaron pesar y preocupación. A pesar de ello, no fue el hombre circunspecto que algunos han imaginado. En una audiencia obsequió a un grupo de sacerdotes el libro con las meditaciones del retiro que uno de los redactores de GS (B. Häring) había predicado a la Curia romana (1964). Y, comentó: «Se vende muy bien. Todos quieren saber cómo se hace para convertir al Papa». Convencido de la necesidad del diálogo de la Iglesia con el mundo, en su magisterio desarrolló algunos de los principales temas esbozados en la Segunda Parte de la Constitución Pastoral: el matrimonio (Humanae Vitae), la cultura (Evangelii Nuntiandi) y el desarrollo económico y social (Populorum Progressio).
El primer Papa polaco, san Juan Pablo II (1920-2005), fue uno de los protagonistas más destacados del Vaticano II. Participó activamente en sus cuatro períodos de sesiones y trabajó directamente en el proceso de elaboración de su «particularmente querida» Constitución Pastoral. De hecho, antes de empezar la última etapa del Concilio, Karol Wojtyla formó parte del grupo encargado de realizar el nuevo esquema sobre la Iglesia en el mundo actual. Dejó su huella personal, sobre todo, en la redacción de su «Exposición preliminar», y en el capítulo sobre la «misión de la Iglesia en el mundo», que condensa el tema de todo el documento, y con el que se cierra su primera parte.
Tras el fugaz pontificado de Juan Pablo I (1978), el cardenal Wojtyla fue elegido su sucesor con sólo 58 años. Desde el comienzo, las enseñanzas de GS inspiraron todo su ministerio petrino, como él mismo tuvo oportunidad de reconocer en varias ocasiones. Por ejemplo, al conmemorar el trigésimo aniversario de la Constitución pastoral: «Precisamente el íntimo conocimiento de la génesis de Gaudium et Spes me ha permitido apreciar a fondo su valor profético y asumir ampliamente sus contenidos en mi magisterio, ya desde la primera encíclica, la Redemptor hominis».
En este documento programático, recogiendo el legado de la Constitución Pastoral, Juan Pablo II vinculaba estrechamente la misión de la Iglesia en el mundo y el destino de la humanidad a la luz de Cristo Redentor crucificado y resucitado (RH 14; GS 10).
El grave atentado que sufrió el 13 de mayo de 1981 en la plaza de san Pedro solamente interrumpió temporalmente su presencia pública. Un grupo de peregrinos polacos le visitó durante su convalecencia. Le pidieron que se cuidara mucho y que no viajara tanto. Juan Pablo II comentó que su misión era estar con todos. Entonces una compatriota le dijo que rezaban por Su Santidad. Sonriente, el Papa le respondió: «se lo agradezco mucho. También a mí me preocupa misantidad». Pronto reemprendió con energía renovada los compromisos diarios, su enseñanza magisterial y sus continuos viajes apostólicos como Pastor de la Iglesia universal. En su largo pontificado, la carismática personalidad de san Juan Pablo II traspasó las fronteras de la Iglesia.
Los temas de la defensa de la dignidad y los derechos de la persona humana (Evangelium Vitae), del matrimonio y la familia (Familiaris Consortio), del diálogo intercultural e interreligioso (Fides et Ratio, Redemptoris Missio), de la justicia económica y social (Sollicitudo rei Socialis, Centesimus Annus), de la construcción de la comunidad de los pueblos y de la paz en el mundo, constituyeron los pilares básicos en su misión de llevar a la Iglesia hacia el nuevo milenio. Para el último año de preparación de tal evento (1999), san Juan Pablo II escribió:
Un interrogante fundamental debe plantearse también sobre el estilo de las relaciones entre la Iglesia y el mundo. Las directrices conciliares –presentes en la Gaudium et Spes y en otros documentos– de un diálogo abierto, respetuoso y cordial, acompañado sin embargo por un atento discernimiento y por el valiente testimonio de la verdad, siguen siendo válidas y nos llaman a un compromiso ulterior (Tertio Millennio Adveniente 36).
Mons. Escrivá y el card. Pironio: Pastores del apostolado en el mundo
Contemporáneo y amigo personal tanto de Pablo VI -su «mano amiga»-, como del card. Wojtyla, el fundador y primer Presidente del Opus Dei, san Josemaría Escrivá (1902-1975), fue un ferviente impulsor de la presencia activa de la Iglesia en medio de las realidades temporales. En su memorable «homilía del Campus» (1967) dijo a los miles de profesores y alumnos de la Universidad de Navarra que asistían a la eucaristía:
No lo dudéis, hijos míos: cualquier modo de evasión de las honestas realidades diarias es para vosotros, hombres y mujeres del mundo, cosa opuesta a la voluntad de Dios. Por el contrario, debéis comprender ahora —con una nueva claridad— que Dios os llama a servirle en y desde las tareas civiles, materiales, seculares de la vida humana: en un laboratorio, en el quirófano de un hospital, en el cuartel, en la cátedra universitaria, en la fábrica, en el taller, en el campo, en el hogar de familia y en todo el inmenso panorama del trabajo, Dios nos espera cada día.
El Papa Francisco le ha reconocido como un «precursor del Vaticano II». Mons. Escrivá acogió con alegría la convocatoria del Concilio y siguió de cerca su desarrollo. De un modo discreto, sin intervenir directamente en los trabajos del Vaticano II, los debates y varios documentos conciliares, entre ellos la GS, se hicieron eco de su espiritualidad. Entrevistado por el diario The New York Times (7 de diciembre de 1966) sobre el significado del Concilio, san Josemaría lo consideraba un acontecimiento del Espíritu para nuestro tiempo.
Se había puesto en marcha un «gran movimiento de renovación» fruto de su acción vivificadora en el mundo. «Leyendo los decretos del Concilio Vaticano II se ve claramente que parte importante de esa renovación ha sido precisamente la revaloración del trabajo ordinario y de la dignidad de la vocación del cristiano que vive y trabaja en el mundo».
Los que conocieron de cerca al fundador del Opus Dei dan fe de la intensa vida de oración de este santo «con los pies en la tierra». Cuando tuvo noticia de que se había extendido el bulo de que le habían visto levitar en la capilla, se limitó a comentar con buen humor que eso sería un gran milagro porque él estaba demasiado gordo…
Además de la defensa de la dignidad de la persona humana, muchos de los escritos y alocuciones de Mons. Escrivá, abordan cuestiones centrales de la Constitución Pastoral. Entre las principales, hay que destacar la justa libertad de la persona, y el valor del trabajo (Primera Parte); la dignidad del matrimonio y la familia, y el encuentro entre la fe y la cultura (Segunda Parte). Con motivo de su canonización (2002), Juan Pablo II resaltó su pasión por el mundo y la fecundidad de sus enseñanzas para la misión evangelizadora de la Iglesia: «Josemaría Escrivá comprendió más claramente que la misión de los bautizados consiste en elevar la cruz de Cristo sobre toda realidad humana y sintió surgir de su interior la apasionante llamada a evangelizar todos los ambientes».
Quizás la figura del beato Card. Pironio (1920-1998) sea menos conocida fuera del ámbito eclesial. Sin embargo, seguramente fue «una de las mayores personalidades de la Iglesia del final del milenio» (card. C. M. Martini). Su compatriota y amigo, el Papa Francisco, le definió como un «humilde pastor según el espíritu del Concilio Vaticano». Mons. Pironio fue un testigo presencial de aquel evento como perito y padre conciliar. Tuvo una intervención oral en la discusión del esquema sobre el apostolado de los laicos y trabajó en varias comisiones. En 1964 presentó un escrito con observaciones al primer texto de la futura GS. Proponía que recogiera dos temas fundamentales para la misión de la Iglesia: la esperanza y la paz.
La respuesta de la Iglesia se encuentra en la genuina noción de «la esperanza cristiana» y de «una paz verdadera e íntegra». La esperanza teológica –virtud esencialmente dinámica y activa que tiende a las cosas celestiales edificando cristianamente la ciudad terrestre– debería ser como el centro de toda la exposición en el esquema Sobre la Iglesia en el mundo de hoy. Y después «la paz verdadera» que supera todo sentido, y que es un acto interno de la caridad, efecto de la gracia santificante y fruto del Espíritu Santo que habita en nosotros.
El card. Pironio también fue un pionero de la acogida del Vaticano II por la Iglesia Latinoamericana, primero como secretario y presidente del CELAM y, después, al frente de los dicasterios para los religiosos y para los laicos. Además de ser «sacramento de Dios» como Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu, él llamaba a la Iglesia «sacramento del mundo»: «Distinta del mundo, la Iglesia se siente, sin embargo, insertada en él como fermento y alma [cf. GS 40b], profundamente compenetrada con su suerte terrena, salvadoramente responsable de su destino».
Tal y como se enuncia al comienzo de Constitución Pastoral, el cardenal argentino comprendió que la Iglesia hace propios «los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren» (GS 1) como encarnación de Cristo. La respuesta de la Iglesia a los gozos y esperanzas de la humanidad fue el estímulo permanente del trabajo y ministerio de Mons. Pironio. Él creyó en la actualidad profética de GS y entendió que la misión de la Iglesia en el mundo tiene que ser plenamente humana para poder ser verdaderamente religiosa. Su sintonía con los jóvenes hizo que fuera uno de los principales inspiradores de las «Jornadas mundiales de la Juventud» implantadas por Juan Pablo II.
Hasta el final de su vida conservó un carácter afectuoso y alegre. Su secretario personal (F. Verges) cuenta que poco antes de morir le había visitado un joven amigo a quien le susurró: «esta tarde veré a tu abuelita, ¿qué querés vos que le diga?». Como un «Testigo de la fe en la alegría» (Juan Pablo II), el beato Pironio alentó con entusiasmo, tanto a los pastores, como a los fieles laicos, a dar un testimonio creíble de esperanza.
Mons. Romero y el Padre Arrupe: Apóstoles de la justicia social
El profeta y mártir de los pobres, san Oscar A. Romero (1917-1980), fue canonizado el 14 de octubre de 2018 en la misma celebración que el Papa Pablo VI. No participó en el Concilio, pero encarna a la perfección la figura del obispo del Vaticano II. Como pastor que sentía con la Iglesia (su lema episcopal), él se propuso que las enseñanzas del Vaticano II llegaran al pueblo, especialmente a través de sus homilías dominicales. Recogiendo las esperanzas y angustias de los pobres, fue «voz de los sin voz» y se convirtió en «micrófono» de la Palabra que Dios para la Iglesia salvadoreña.
Como los profetas, Mons. Romero elevó su voz frente a los poderosos, denunciando la violencia y llamando a la justicia y a la reconciliación. Este modo de proceder provocó graves acusaciones falsas contra su persona (meterse en política, promover el comunismo). Son inolvidables las enérgicas palabras que pronunció en la Catedral de San Salvador, la víspera de su asesinato, implorando en nombre de Dios el cese de la represión. «Aunque siga siendo una voz que clama en el desierto -dijo-, sé que la Iglesia está haciendo el esfuerzo por cumplir con su misión». Dio el supremo testimonio con su martirio, mientras celebraba la misa (24 de marzo 1980). A causa de su predicación había recibido continuas amenazas. Era muy consciente de que su vida corría peligro, pero superaba el miedo hasta con buen humor.
Una religiosa mexicana (sor Luz Isabel Cueva), de la comunidad del hospital donde residía el arzobispo cuando fue asesinado, contó la siguiente anécdota. Una mañana, en el desayuno, les confesó que casi no había dormido, porque había oído fuertes pasos, «como de botas militares», en el techo de la casa. Y les dijo: «Aquí tengo las pruebas». «Pensábamos que nos iba a mostrar balas o algo así -recordaba la hermana-. Pero sacó del bolsillo dos aguacates». El ruido lo habían producido al caer del árbol sobre la uralita del tejado.
De la Constitución Pastoral, uno de los documentos conciliares más presentes en sus homilías, no sólo adoptó el lenguaje y la metodología, sino también sus principios y contenidos. El magisterio de GS, muchas veces a través de su recepción en los documentos del CELAM (Medellín y Puebla), fue una referencia constante del pensamiento de Mons. Romero. Ya al comienzo de su ministerio pastoral como arzobispo, en la homilía del 6 de agosto de 1977, afirmaba:
La Iglesia ha comprendido que vivía un poco de espaldas al mundo y se convierte para dialogar con el mundo. Y en el Concilio Vaticano II escribe toda una hermosa Constitución que se llama así: la Iglesia en el mundo actual. La Iglesia no es una extraña del mundo. Todo lo humano toca su corazón y ella siente que ha de convertirse a un diálogo más evidente con este mundo que le debe de interesar. Son ustedes, sobre todo los pobres, los que sufren, los que son atropellados, los marginados, los sin voz. Y la Iglesia se identifica con este mundo que sufre, pero no exclusivamente. Con todos los hombres que construyen el mundo.
Los textos de la Constitución Pastoral fueron releídos, meditados y puestos en práctica durante los años de su episcopado, en un contexto sociopolítico y eclesial especialmente difícil. En la exhortación Dilexi Te (2025) el Papa León XIV, ha recordado su testimonio como una exhortación viva del amor de la Iglesia por los pobres: «Él sintió como propio el drama de la gran mayoría de sus fieles y los hizo el centro de su opción pastoral…» (DT 89).
También le tocaron vivir tiempos muy duros al P. Pedro Arrupe (1907-1991), antiguo misionero jesuita en Japón. Entonces sufrió personalmente, siendo un joven sacerdote y médico, el horror del bombardeo nuclear de Hiroshima al final de la Segunda Guerra Mundial. Fue elegido Superior General de la Compañía de Jesús pocos meses antes del comienzo de la última etapa del Vaticano II (1965).
El P. Arrupe tenía una profunda espiritualidad y una extraordinaria capacidad de trabajo. Además, poseía un fino sentido del humor. Su primer biógrafo (P. M. Lamet), cuenta que la misma tarde de su designación como sucesor de San Ignacio, preguntado por el hermano sacristán sobre la hora para celebrar la misa al día siguiente, el neo-electo le respondió que «muy temprano». Al sondear el jesuita si le parecía bien a las siete y media, él sonriente le dijo: «Por favor, hermano, no me parta la mañana».
A pesar de múltiples incomprensiones y conflictos, el P. Arrupe hizo propia y llevó adelante la opción por la justicia, en total fidelidad a los orígenes de la Compañía. Según él, ese compromiso forma «parte Integrante» de la tarea evangelizadora. En vísperas de sufrir la trombosis que lo paralizó hasta el final de su vida, lo explicó en una conferencia en la Universidad Católica de Manila (1981). La apuesta por «El servicio de la fe y la promoción de la justicia» lejos de traicionar el objeto fundacional de la misión de los jesuitas (la defensa y propagación de la fe), respondía mejor «a las necesidades presentes de la Iglesia y de la humanidad, a cuyo servicio estamos comprometidos por vocación».
Al final del Concilio, el recién elegido General de la Compañía tomó la palabra ante los obispos al debatirse los esquemas de la Gaudium et Spes y del Decreto Ad gentes. Su primera intervención se centró en la actitud de la Iglesia ante el fenómeno del ateísmo (GS 19-21). En la última, después de valorar positivamente la fundamentación del esquema sobre la actividad misionera de la Iglesia, el P. Arrupe subrayaba la urgencia del apostolado misionero «como el principal en la Iglesia». Entre otras, hacía la siguiente propuesta:
Que se entienda con más claridad, por profundas razones teológicas, la obligación gravísima que recae sobre todo el Pueblo de Dios y sobre cada uno de sus miembros -de cualquier condición que sea- a saber, que tomen como suyo el quehacer misional en sus diferentes aspectos, de modo que todos se muevan a colaborar, la Palabra de Dios se difunda y Él sea glorificado (2Tes 3,1).
Además de su participación en el Vaticano II, el P. Arrupe se convirtió en un «profeta de la renovación conciliar» (P. H. Kolvenbach) durante los años del Postconcilio, al frente de los jesuitas y de la Unión de Superiores Generales. Por su arraigada espiritualidad y experiencia misionera él estaba convencido de la urgencia de un diálogo fecundo de la Iglesia con el mundo contemporáneo. Los temas de la increencia, de la inculturación y del compromiso con la justicia y la paz, figuraron entre sus constantes preocupaciones.
Hacia el ecuador del siglo XXI
El Concilio Vaticano II ha mostrado el rostro de una Iglesia «que desea abrir los brazos hacia la humanidad, hacerse eco de las esperanzas y de las angustias de los pueblos y colaborar en la construcción de una sociedad más justa y más fraterna». Lo ha recordado el Papa León XIV, terminado el año jubilar, en la presentación del ciclo de catequesis sobre los documentos del Concilio (Audiencia general, 7 de enero de 2026). Ahora «estamos llamados a seguir siendo atentos intérpretes de los signos de los tiempos, alegres anunciadores del Evangelio, valientes testigos de justicia y de paz», ha subrayado.
Sin ocultar la polifonía de los acentos propios en su aproximación a la GS de cada uno de los pastores reseñados, resultan también evidentes varias convergencias entre todos ellos. Se pueden resaltar, en particular, las siguientes:
La apertura de la Iglesia al mundo. Ello conlleva su disposición a entablar un diálogo cordial y crítico a la vez, con un lenguaje pastoral, abandonando prejuicios y posiciones cerradas o defensivas.
El valor de cada persona humana y su dignidad. Forma parte de la misión de la Iglesia en el mundo la defensa del valor sagrado de la vida humana, sobre todo de los más vulnerables, contra cualquier amenaza.
El reconocimiento de la justa autonomía de las realidades temporales. La Iglesia se sitúa en el mundo, no por encima o frente a él. Ello implica un modo nuevo de hacerse presente en él: no desde la imposición o las condenas, sino con una propuesta de esperanza y salvación.
La disposición a un encuentro fecundo entre fe y cultura. Para llevar adelante su misión pastoral, la Iglesia tiene que favorecer tanto la evangelización de las culturas, como la transmisión de la fe con los valores propios de cada cultura.
El gran legado común de estos santos pastores de la Iglesia es, sin duda, su condición de modelos de santidad. Todos ellos encarnan personalmente los cinco rasgos descritos por el Papa Francisco en el cap. 4 de la exhortación apostólica Gaudete et Exsultate (2018) «sobre el llamado a la santidad en el mundo actual». Es decir: 1) Fueron hombres de Dios, apoyados fielmente en Él; 2) rebosaban alegría y sentido del humor; 3) evangelizaban con sus vidas; 4) eran conscientes de que el camino hacia la santidad se recorre acompañados; y 5) fueron hombres de oración, que trataban asiduamente con Dios. Por eso creo que les corresponde con razón ser venerados hoy como los santos padres de la «Iglesia en salida».
La Iglesia en la calle
Autor: Ramón Sala
Editorial: Rialp
Año: 2026
Nº de páginas: 264
El autorRamón Sala González
Sacerdote agustino y profesor de teología en el Estudio Teológico Agustiniano de Valladolid.
El Papa León XIV realizó en la tarde del domingo su primera visita a una parroquia de la diócesis de Roma, Santa María Regina Pacis (Reina de la Paz) en Ostia Lido. Allí se reunió con niños, jóvenes y mayores, les animó a “formar equipo”, celebró la Santa Misa, y les dio varios consejos.
CNS / Omnes·17 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3minutos
– Carol Glatz, Ostia Lido, Italia (CNS)
“Esta es la primera visita a una parroquia de mi nueva diócesis. Estoy muy contento de comenzar aquí, en Ostia (a 16 millas de Roma). Además, en una parroquia que lleva el nombre de Santa María Reina de la Paz, tan importante en estos tiempos que estamos viviendo”. Así se expresó el Papa en la visita, en la que ofreció algunos consejos,
Aunque era su primera visita a Ostia como Papa, había estado en la zona muchas veces como fraile agustino, debido a la estrecha conexión de la ciudad portuaria con la historia de San Agustín y, especialmente, su madre, Santa Mónica, quien murió allí en 387. Sus restos fueron trasladados a Roma en el siglo XV.
En la homilía durante la Misa, el Papa León enfatizó la necesidad de convertir el corazón para que haya paz en el mundo. Además, sugirió algunos puntos en un encuentro, a petición del párroco.
1- Una auténtica comunidad cristiana sabe acoger con sinceridad y alegría a todos: católicos, no católicos y personas sin fe alguna, afirmó el Papa León XIV. “Una verdadera parroquia” es donde “todos aprendemos a decir ‘bienvenidos’, no sólo con palabras, sino con espíritu de hospitalidad, abriendo la puerta y dando la bienvenida a todos”, dijo, hablando a los miembros de la comunidad.
2. El Papa animó a los fieles a cultivar corazones humildes, pacíficos y abiertos a Cristo, porque “el mal que vemos en el mundo tiene sus raíces precisamente allí, donde el corazón se vuelve frío, duro y falto de misericordia”.
3. Los invito a todos, como comunidad parroquial, junto con las demás organizaciones virtuosas que operan en estos barrios, a seguir aportando con generosidad y valentía para difundir la buena semilla del Evangelio en sus calles y hogares.
“Propaguen respeto y armonía!”
4. No se resignen a la cultura del abuso y la injusticia. En cambio, propaguen respeto y armonía, empezando por desarmar el lenguaje y luego invirtiendo energía y recursos en la educación, especialmente para niños y jóvenes.
El Papa León XIV se dirige a los jóvenes durante una visita a la parroquia de Santa María Regina Pacis en Ostia Lido, Italia, el 15 de febrero de 2026, acompañado por el obispo Renato Tarantelli Baccari, vicerregente de la Diócesis de Roma (izquierda), y el cardenal Baldassare Reina, vicario papal de Roma (derecha). (Foto CNS/Lola Gomez).
5. Que niños y jóvenes “aprendan honestidad, aceptación y un amor que trascienda las fronteras en la parroquia; que aprendan a ayudar no solo a quienes les corresponden, y a saludar no solo a quienes los saludan, sino a acercarse a todos con libertad.
6. Aprendan la coherencia entre la fe y la vida, como nos enseña Jesús cuando dice: “Si presentas tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y luego vuelve y presenta tu ofrenda” ( Mt 5,23-24).
7. El Papa reitera la alegría de “estar aquí” y de “celebrar la Eucaristía,donde todos renovamos nuestra fe en Cristo”. “Jesús está vivo con nosotros y nos da esta esperanza de vivir en paz, amor y amistad”, afirma. Y precisamente la paz es el deseo que ofrece a los presentes.
“Paz en las familias”
8. “Que haya paz en nuestras familias, que el Señor bendiga a todas nuestras familias, a todas las familias de esta parroquia y que la paz reine verdaderamente entre todos nosotros”.
9. Dirigiéndose a los jóvenes, a los ancianos, a las personas con discapacidad, a los voluntarios de Cáritas y a las personas a las que sirven, el Papa dijo a los reunidos que “Todos somos parte de esta familia parroquial y todos tenemos algo que decir, algo que dar, algo que compartir”.
10. “¡Que tengan la valentía de decirle ‘sí’ al Señor!”, dijo. Luego, dirigiéndose a los miembros del consejo pastoral de la parroquia, el Papa les agradeció la generosidad con la que ofrecieron su tiempo y talento, ayudando al clero local, a la Iglesia y a los fieles.
“Les animo a salir a buscar a otros”
11. Sin embargo, “también los animo a salir a buscar a otros”.“No se queden dentro de la iglesia diciendo: ‘Está bien, con los que vienen basta’. Nunca basta. Inviten, acojan, acompañen”, dijo el Papa León.
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Esta información se ha publicado originariamente en OSV News. Pueden consultarla aquí.
León XIV reivindica la actitud de cuidado para sistemas de salud sostenibles
En su discurso ante la Academia Pontificia para la Vida, el Papa León XIV ha reclamado dos actitudes. El cuidado como apoyo y cercanía de los demás, y la comprensión y práctica del bien común, para que no se descuide bajo la presión de intereses individuales y nacionales.
Francisco Otamendi·17 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3minutos
El Papa León XIV ha reivindicado en su discurso ante la asamblea plenaria de la Academia Pontificia para la Vida, que preside el arzobispo Renzo Pegoraro, dos comportamientos. “La actitud fundamental del cuidado como apoyo y cercanía a los demás, no solo porque estén necesitados o enfermos, sino porque comparten una condición existencial de vulnerabilidad, común a todos los seres humanos”.
Y la necesidad de que, “en un mundo desgarrado por conflictos, que absorben enormes recursos económicos, tecnológicos y organizativos para producir armas y otros dispositivos bélicos, es más importante que nunca dedicar tiempo, energía y experiencia a proteger la vida y la salud. La salud, como afirmó el Papa Francisco, ‘no es un bien de consumo, sino un derecho universal’”.
El bien común, principio fundamental
“Necesitamos fortalecer nuestra comprensión y práctica del bien común, para que no se descuide bajo la presión de intereses particulares, individuales y nacionales”, ha añadido ayer el Pontífice.
El bien común -uno de los principios fundamentales del pensamiento social de la Iglesia-, ha dicho León XIV, “corre el riesgo de quedar en una noción abstracta e irrelevante si no reconocemos sus raíces en la práctica concreta de las relaciones estrechas entre las personas y los vínculos que se viven entre los ciudadanos.
Esta es la base sobre la que puede crecer una cultura democrática, que fomenta la participación y es capaz de combinar eficiencia, solidaridad y justicia”, ha señalado.
Restaurar la confianza en la medicina y los profesionales
En relación a los cuidados, ha añadido el Papa, sólo con esa actitud fundamental de apoyo a los demás “podremos desarrollar sistemas de salud más eficaces y sostenibles”. Sistemas “capaces de satisfacer las necesidades sanitarias en un mundo de recursos limitados y de restaurar la confianza en la medicina y los profesionales sanitarios, a pesar de la desinformación y el escepticismo sobre la ciencia”.
Prevención de conflictos, organizaciones supranacionales
Dado el alcance de los problemas, León XIV ha subrayado que debía reiterar “la necesidad de encontrar maneras efectivas de fortalecer las relaciones internacionales y multilaterales”. Para que puedan “recuperar la fuerza necesaria para desempeñar el papel de encuentro y mediación necesario para prevenir conflictos, sin que nadie se sienta tentado a dominar al otro mediante la lógica de la fuerza, ya sea verbal, física o militar” (Discurso al Cuerpo Diplomático , 9 de enero de 2026).
Esta perspectiva también se aplica a la cooperación y coordinación que llevan a cabo las organizaciones supranacionales comprometidas con la protección y la promoción de la salud”.
Éste es mi último deseo, dijo el Papa. “Que su compromiso sea un testimonio eficaz de esa actitud de cuidado mutuo que expresa la manera en que Dios nos trata, porque Él cuida de todos sus hijos”.
“No centrarnos en el beneficio inmediato. Construir puentes”
Poco antes, el Papa ha querido reiterar que debemos centrarnos no “en el beneficio inmediato, sino en lo que será mejor para todos. Sabiendo ser pacientes, generosos y solidarios, creando vínculos y construyendo puentes, trabajando en red, optimizando recursos, para que todos puedan sentirse protagonistas y beneficiarios del trabajo común” (Discurso a los participantes en el Seminario sobre Ética en la Gestión de las Empresas Sanitarias, 17 de noviembre de 2025).
En cuanto a la prevención, “implica una perspectiva amplia: las situaciones en las que viven las comunidades, que son el resultado de las políticas sociales y ambientales, tienen un impacto en la salud y la vida de las personas”.
El Papa ha observado “enormes desigualdades cuando examinamos la esperanza de vida —y la esperanza de vida saludable— en diferentes países y grupos sociales”.
“Las guerras, el ataque más absurdo contra la vida”
Estas desigualdades dependen de variables como, por ejemplo, el nivel salarial, la cualificación educativa y el vecindario, ha reflexionado. Pero “lamentablemente hoy no podemos ignorar las guerras, que involucran estructuras civiles, incluidos los hospitales, y constituyen el ataque más absurdo que el hombre mismo dirige contra la vida y la salud pública”.
León XIV ha citado la encíclica ‘Laudato Si’, para recordar que “todos los seres del universo estamos unidos por vínculos invisibles y formamos una especie de familia universal, una comunión sublime que nos mueve a un respeto sagrado, amoroso y humilde” (n. 89).
Y “este enfoque está en sintonía con la bioética global que su Academia ha abordado repetidamente y que es bueno seguir cultivando”, ha señalado.
La exageración respecto al calentamiento global antropogénico, la ideología de género, las pandemias, o cualquier crisis o tema que se presente como un problema "global", no tiene nada que ver con el medio ambiente, ni con la identidad, ni con la salud.
17 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 7minutos
Los globalistas persiguen desde los años 70 dos objetivos principales: (1) la cesión de las soberanías nacionales a organismos supranacionales globales, lo que lleva implícito la supresión progresiva de la propiedad privada y la libertad; (2) la reducción de la población y la gestión de ese decrecimiento.
El “calentamiento global” y el “cambio climático” son conceptos promovidos por los neo-Malthusianos globalistas del Club de Roma desde al menos 1991. Es entonces cuando se empieza a utilizar el calentamiento global como pretexto para que la opinión pública acepte una gobernanza supranacional global.
El Club de Roma dice literalmente en su libro «La primera revolución global» de 1991:
«En la búsqueda de un enemigo común contra el cual todos pudieran unirse, se nos ocurrió la idea de que la contaminación, la amenaza del calentamiento global, la escasez de agua, la hambruna y cosas similares serían la solución».
Esos peligros son causados exclusivamente por el hombre y por tanto la conclusión, enunciada explícitamente en el libro, es clara: «El verdadero enemigo entonces es la propia humanidad”.
Si la existencia misma de la humanidad es la gran amenaza, será fácil unir a la opinión pública y convencerla de sacrificar sus propios derechos y de que se someta al control global bajo la creencia de que la especie humana es demasiado peligrosa para que se le permita libertad.
El Club de Roma describe en su historia oficial que la Cumbre de Río de 1992 de la ONU y la Agenda 21 «se hicieron eco de muchas de las ideas fundacionales del Club”, como la necesidad de poner límites al crecimiento, la interconexión de problemas globales (el cambio climático, la expansión de la población y la escasez de recursos), y la urgencia de un desarrollo equilibrado.
La Agenda 2030
La Agenda 2030 aprobada por la ONU en 2015 (cuyo origen está en la Agenda 21 de 1992 y en los Objetivos del Milenio del año 2000), tomó esa bandera y desarrolló sus objetivos en torno al cambio climático y a la “sostenibilidad” de la economía, mediante el concepto de «gobernanza global» que aparecerá en los documentos posteriores de la ONU que desarrollan la Agenda.
Así, la Agenda menciona la palabra «sostenible» 223 veces, «cambio climático» 20 veces, «ideología de género» 15 veces; mientras que «libertad de expresión», «libre mercado», «propiedad privada», «libertad de culto», o «transcendencia», las menciona… 0 veces.
Los impulsores de la Agenda 2030 plantean un escenario catastrofista sobre el clima similar al que planteó el Club de Roma, para hacernos creer que la única solución es la aceptación de medidas «globales» decididas por organismos no democráticos.
Propuestas concretas
La Agenda asegura querer poner fin al hambre y duplicar la productividad agrícola, pero propone medidas que promueven justo lo contrario. Bajo la coartada del cambio climático, la Agenda 2030 propone una verdadera declaración de guerra contra los agricultores y ganaderos, así como contra la industrialización de muchos países.
Afirma querer combatir la pobreza, pero sus políticas no hacen más que aumentarla al suprimir la libertad y la propiedad privada y el crecimiento, que son la esencia del progreso económico.
Pretende hacer creer, contra toda evidencia, que son los Estados y no los individuos los que crean riqueza.
Plantea una actitud neocolonialista hacia los habitantes de los países más pobres, imposibilitándoles la utilización de sus recursos energéticos y por tanto negándoles la capacidad de ser protagonistas de su propio desarrollo.
A los promotores de la Agenda 2030 no parece importarles que, habiendo transcurrido casi la totalidad del plazo, el avance en la consecución de sus 17 objetivos sea calificado por muchos analistas como “insuficiente” o incluso “deficiente”.
No les preocupa porque los verdaderos objetivos de la Agenda 2030 son los mismos que los de los globalistas: la cesión de la soberanía de los pueblos, la reducción de la población mundial y la gestión del declive. Para alcanzar estos objetivos saben que es necesario el control de las mentes y, muy concretamente, el control de las fuentes de energía. Y en esos aspectos los globalistas han avanzado mucho.
Efectivamente, el globalismo ha conseguido que el “ecologismo climático” se haya convertido en una «nueva religión» laica. Las distintas organizaciones supranacionales globalistas, desde el IPCC hasta el Foro de Davos, pasando por la OMS, han utilizado el cambio climático con gran éxito en la formación de lo que se llama “psicosis de masas”.
El proceso de formación de las psicosis de masas necesita primero que una buena parte de la sociedad se sienta sola, desconectada, aislada, sin sentido en sus vidas. Para eso es necesario primero desligar a la sociedad de su religión, de Dios, del sentido trascendente de sus vidas. En Occidente eso quiere decir descristianización.
Cuando algún estamento u organización someten a esa parte de la población que han perdido la razón de ser de sus vidas, a un intenso «estado de miedo» mediante propaganda (sobre cualquier tema), se alcanza un estado crítico a partir del cual si se ofrece a esas personas algo por lo que luchar, por irracional que sea, sus vidas cobrarán sentido de nuevo e inmediatamente se sentirán conectadas.
Con frecuencia, esas personas se volverán radicalmente intolerantes. Estarán dispuestas a sacrificar cualquier cosa para conseguir lo que la propaganda les ha presentado como un objetivo común que solucionará sus miedos.
Cuando se ha conseguido que este tipo de psicosis eche raíces en la población más susceptible (no se necesita más de un 20% o 30% de una sociedad), gran parte del resto les seguirá por mimetismo, y la mayoría de la sociedad acabará siendo partícipe de la misma psicosis, cerrando el ciclo del proceso de formación de masas.
El resultado final de la formación de masas es equivalente a una hipnosis colectiva.
Este proceso de manipulación, que comienza con propaganda sobre una minoría, es el que utilizan las elites para que sea la propia sociedad la que persiga a los que discrepan del relato oficial – en distintos ámbitos. Pero la persecución en sí misma no es lo importante, es simplemente instrumental para que las élites puedan conseguir los objetivos de su agenda oculta.
El proceso de descristianización primero y después de propaganda y exageración respecto al calentamiento global antropogénico, la ideología de género, las pandemias, o cualquier crisis o tema que se presente como un problema «global», no tiene nada que ver con el medio ambiente, ni con la identidad, ni con la salud. Tiene que ver con ese proceso de formación de psicosis de masas para deconstruir la sociedad, con el objetivo de que determinados grupos o personas no elegidas democráticamente puedan imponer su Agenda. Y ganar más poder y dinero.
Han sido especialmente eficaces con respecto al control demográfico, porque el mundo ya está cerca del momento en el que la población, en su totalidad, empiece a decrecer.
Disminución de la fertilidad
La tasa de fertilidad mundial es ya menor de 2,2 hijos por mujer, que es la verdadera tasa de reposición global (no 2,1 como suele considerarse, dada la alta mortalidad en los países en desarrollo). De no cambiar mucho las cosas, a partir de 2050 la población mundial comenzará a decrecer rápidamente. La población nativa ya ha comenzado a decrecer de forma importante en la práctica totalidad de los países de Europa, en China, Corea del Sur, Rusia, Japón, Cuba y Tailandia.
Se estima que en los países que ahora tienen tasas de fecundidad cercanas a 1 hijo por mujer o menores y que no aceptan inmigrantes, como China, la caída de su población en unas décadas será mayor que durante la peste negra.
La reducción de la población nativa ha comenzado también en Francia en 2025 (en España comenzó en 2015). Por ello Macron acaba de pedir a los franceses que tengan más hijos. Parece una ironía de mal gusto (del tipo «paga tú, que invito yo»), porque Macron no ha tenido hijos y es el principal promotor de que se haya incluido en la Constitución francesa el «derecho» al aborto.
El colapso de la tasa de fertilidad ocurre ya en todas las clases sociales: Por ejemplo, Hispanoamérica en su conjunto ya tiene una tasa de fertilidad inferior a la de EEEUU, al contrario de lo que venía ocurriendo históricamente. Y las mayores contribuciones a esa reducción de la fertilidad provienen de mujeres jóvenes y poco educadas, no entre las mujeres hispanas más cultas como ocurría hasta ahora.
La demografía no solo es importante para los que creemos en la transcendencia del ser humano (tener hijos para que disfruten de este maravilloso mundo, lleno de formas de vida bellísimas, para que sean felices primero aquí en la tierra –ayudando con sus ideas y su trabajo a los demás–, y luego sean mucho más felices con Dios en la eternidad). La demografía es esencial para la economía. Porque la economía solo crece si crece la productividad o la población.
La reducción de la natalidad no se debe a la píldora, como muchos sostienen de manera simplista. La píldora es un síntoma, no la causa. La razón de que la gente quiera usar la píldora para no tener hijos es más profunda. La pérdida del sentido transcendente de la vida ha vuelto a la sociedad más egoísta y desesperanzada. La píldora es una droga excelente para esa mentalidad. Así, ha sido fácil que el ecologismo climático haya sustituido al sentido transcendente y la esperanza.
Producción de alimentos
La psicosis de masas del decrecimiento es tan profunda que no son capaces de aceptar lo irracional que es pensar que el planeta está sobre poblado y que es insostenible un mayor crecimiento. La mayoría del planeta Tierra está deshabitado y la producción de alimentos crece mucho más rápido que la población desde hace decenios.
La producción de alimentos se ha multiplicado desde 1961 mucho más rápido que la población, en todos los continentes; y esto con un aumento mínimo de la superficie de tierra utilizada en términos absolutos y con una reducción drástica en términos de hectáreas utilizadas por habitante. Según distintos estudios, este gran incremento de productividad agrícola no es tanto debido a las mejoras de las técnicas de cultivo (aunque también), sino principalmente a la mayor concentración de CO2 en la atmósfera, que potencia muy significativamente la productividad agrícola (y con un menor consumo de agua).
El área ocupada por las urbanizaciones humanas, incluyendo todas las carreteras, representa solo el 1,56% del terreno continental del planeta (sin contar un solo cm2 de las orillas del mar), o el 2,93% si eliminamos las áreas continentales hoy por hoy no habitables (desiertos, zonas heladas, montañas, ríos, lagos y marismas). Las zonas dedicadas al cultivo ocupan el 10,56% del terreno continental, pero estas son áreas donde habita también mucha fauna salvaje, no son terrenos ocupados en exclusiva para el hombre.
Algunos dicen que la IA y los robots humanoides mejorarán tanto la productividad, que la economía crecerá exponencialmente sin necesidad de ningún empuje del crecimiento demográfico. En mi opinión, sostener que eso es lo que ocurrirá a largo plazo en un mundo cada vez más y más lleno de viejos y con poblaciones fuertemente decrecientes es extraordinariamente especulativo, por no decir ingenuo. Tal vez sectores como el de los pañales para viejos, los viajes del Imserso y los robots para atender geriátricos sí crezcan durante unas pocas décadas, pero a partir del punto en el que la vasta mayoría de la sociedad sean viejos y la población decrezca aceleradamente, no se me ocurre ninguna industria que pueda crecer, ni siquiera apoyada en la IA y los robots humanoides.
No hay nada más importante para la Tierra (y para el Cielo) que revertir la natalidad.
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