España

¿Qué puede decirnos hoy la Escuela de Salamanca?

Especialistas de distintas disciplinas recuperan el pensamiento de Francisco de Vitoria y los maestros de Salamanca para iluminar los retos actuales desde la dignidad humana, la razón y la fe en el Congreso Internacional "Francisco de Vitoria y la Escuela de Salamanca: humanismo cristiano y dignidad humana".

Santiago Leyra Curiá·7 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

El Congreso Internacional “Francisco de Vitoria y la Escuela de Salamanca: humanismo cristiano y dignidad humana”, organizado por los dominicos y la Universidad Villanueva de Madrid con ocasión del V Centenario de la Escuela de Salamanca, reunió del 1 al 4 de octubre de 2026 a destacados especialistas en el Capítulo Nuevo del histórico convento de San Esteban, donde vivieron y están enterrados Francisco de Vitoria, Domingo de Soto y otros ilustres miembros de la Orden de Predicadores.

La conferencia inaugural fue pronunciada por don Luis Argüello, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española. Partiendo del discurso de León XIV ante las Cortes Generales, Argüello recorrió algunas de las grandes preguntas de la Escuela de Salamanca: la concepción de la persona, la dignidad humana, el bien común, la libertad, la conciencia y la relación entre razón y fe. Durante su intervención, animó a defender la dignidad humana y el bien común, como hicieron en su día los Maestros de Salamanca. Citando el discurso del Papa en el Parlamento español, afirmó que “la defensa de la vida humana no es una cuestión parcial, ni un interés confesional, es una meta de civilización”.

Durante cuatro días, especialistas en teología, filosofía, derecho e historia abordaron la vigencia de una tradición nacida hace cinco siglos alrededor de figuras como Francisco de Vitoria, Domingo de Soto y Melchor Cano.

Una tradición que sigue interpelando al presente

El Maestro de la Orden de Predicadores, fray Gerard Francisco Timoner III, planteó en un videomensaje desde Roma el sentido de la conmemoración: “Conmemorar el quinto centenario de la enseñanza de Vitoria en Salamanca no es simplemente recordar lo que enseñó, sino renovar la tarea a la que su pensamiento nos convoca, discernir con honestidad intelectual y valentía moral lo que la justicia nos exige en las circunstancias de nuestro propio tiempo”.

Timoner relacionó la presencia actual de los dominicos en Naciones Unidas con la misión iniciada por Francisco de Vitoria. “Vitoria no se sustrajo de las grandes cuestiones de su tiempo, sino que abordó la dignidad de la persona, los derechos de los pueblos, la justicia y los límites del poder como teólogo y predicador”, recordó. Después del congreso, todos los dominicos recibieron una carta del Maestro de la Orden dedicada a “la perenne actualidad de Francisco de Vitoria”.

Por su parte, el prior provincial de la Provincia de Hispania, fray Javier Carballo Fernández, recordó que las sesiones del congreso tuvieron lugar donde aquellos maestros “vivieron, rezaron, estudiaron, discutieron” y desarrollaron su actividad intelectual y evangelizadora. Una proximidad que invita a mantener una relación “más profunda, intelectual y espiritual” con esa tradición y a continuar trabajando “por la dignificación de lo humano”. Sus representantes, “no son meros personajes del pasado, sino interlocutores desde los que volver a preguntarse por el sentido de lo humano, la verdad, la justicia y el bien común”.

La rectora de la Universidad Villanueva, Ester Mocholí, rechazó también una conmemoración meramente histórica. “Este Congreso no es para mirar al pasado con nostalgia, sino para ofrecer el humanismo cristiano como una alternativa viva, fresca y urgente a las crisis antropológicas de nuestro tiempo”, afirmó. Entre esos desafíos citó expresamente la globalización, la inteligencia artificial y la transformación digital, en los que es prioritario situar la técnica y el progreso al servicio de la persona.

Teología, filosofía y derecho para volver a Vitoria

El congreso contó con la participación de fray Serge-Thomas Bonino, que nos ilustró sobre el tomismo con humanismo en Francisco de Vitoria; José Manuel Aparicio Malo, que habló sobre la actual globalización a la luz de Vitoria; Mercedes Rubio, que reivindicó a Juan de Santo Tomás como figura clave de la senda que pudo haber escogido la modernidad frente a la de Descartes; Ignacio Sols, que destacó a Domingo de Soto como descubridor de la ley de la gravitación universal; fray Sixto J. Castro, que abordó con amenidad el encuentro entre el tomismo y Vitoria; fray José Rafael Reyes González, con la Sagrada Escritura en Domingo de Soto; Miguel Navarro, sobre los Padres de la Iglesia en Vitoria; y fray Ricardo de Luis Carballada, que habló de fe y razón en Vitoria recordando la frase de Benedicto XVI en Rastisbona: “obrar contra la razón es obrar contra la esencia divina”.

También intervinieron Adelaida Sagarra, que profundizó sobre el derecho de gentes y la dignidad humana en América; Juan Manuel Burgos, sobre Fray Alonso de la Veracruz y la Universidad Real y Pontificia de México; Javier Crevillén, que nos dio algunas claves sobre la filosofía política de Vitoria; David Torrijos, sobre la concepción de dignidad humana vitoriana en la Segunda Escuela de Salamanca; Idoya Zorroza, sobre las fuentes de la Tradición en el concepto de dignidad humana en Vitoria; Santiago Leyra-Curiá, sobre la valentía de Francisco de Vitoria al hablar con claridad de sus límites al Emperador y al Papa; Leopoldo Prieto, sobre sociabilidad humana y humanismo aristotélico cristiano; Ignacio Carbajosa, sobre la Biblia Políglota Complutense y la reforma del cardenal Cisneros que quizá hubiera podido evitar la ruptura protestante si se hubiera extendido antes a toda la cristiandad; y José Carlos Martín de la Hoz, sobre verdad, historia y derecho en la Escuela de Salamanca.

Clausuró el Congreso fray Pablo C. Sicouly, vicario del Maestro de la Orden, con una intervención sobre La escuela de Salamanca en la tradición y la misión intelectual de la Orden de Predicadores. Estuvo acompañado de fray Manuel Ángel Martínez Juan, presidente de la Facultad San Esteban. El domingo 4 de octubre se celebró una solemne Misa de clausura, acompañada por el Coro de la Pontificia Universidad de Salamanca.

De Salamanca a los grandes interrogantes de hoy

El congreso conmemoró los 500 años del inicio de la docencia de Francisco de Vitoria en Salamanca, punto de partida de la Escuela que con el tiempo tomaría el nombre de la bella ciudad castellana. Desde San Esteban, Vitoria y otros maestros dominicos desarrollaron una reflexión teológica capaz de dialogar con los cambios políticos, sociales y económicos de su tiempo y, especialmente, con las preguntas abiertas por el encuentro entre Europa y América. De aquellos debates surgieron aportaciones sobre la dignidad de la persona, los derechos de los pueblos, el derecho de gentes, los límites del poder político o la moralidad de la actividad económica.

Cinco siglos después, el encuentro volvió sobre aquella tradición para comprobar qué puede aportar hoy a cuestiones actuales como la globalización, la transformación digital, la ciencia, la libertad, la conciencia y los nuevos desafíos antropológicos. Las sesiones abordaron desde perspectivas teológicas, filosóficas, históricas y jurídicas la vigencia de la Escuela de Salamanca, con la idea de retomar su método para afrontar los grandes interrogantes de nuestra época desde el estudio, el diálogo entre disciplinas y la reflexión sobre la dignidad de toda persona. Es el momento de una nueva Escuela de Salamanca para alumbrar una nueva época, la que estamos comenzando en nuestros días.

10 señales de que creo en Dios, pero vivo como si Dios no existiera

No basta con decir que creemos en Dios. La verdadera pregunta es si nuestra fe está transformando nuestras decisiones, nuestras relaciones y nuestra manera de vivir

7 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Hace unos días, un amigo me hizo una pregunta que me dolió:

—¿Por qué, si México es un país mayoritariamente católico, hay tanta violencia y corrupción?

No fue fácil escucharla. Porque, más allá de cualquier explicación social, política o económica, la pregunta toca una realidad que merece ser examinada: ¿qué relación existe entre nuestra fe y nuestra manera concreta de vivir?

México sigue siendo un país de mayoría católica. Pero pertenecer a una religión no significa necesariamente vivir de acuerdo con ella.

No es lo mismo creer en Dios que creerle a Dios. No es lo mismo recibir los sacramentos que conocer su significado. No es lo mismo hablar de Cristo que aprender de Él a amar, perdonar, servir y construir la paz.

Te propongo diez señales para hacer un examen personal.

1. Tomo decisiones importantes sin preguntarle nunca a Dios

Puedo rezar, ir a Misa y considerarme creyente, pero cuando tengo que decidir sobre el trabajo, el matrimonio, los hijos, el dinero o mis relaciones, actúo como si todo dependiera exclusivamente de mí.

Una pregunta sencilla puede cambiar nuestra perspectiva:

“Señor, ¿qué quieres Tú en esto?”

La oración no sustituye nuestra responsabilidad. Nos ayuda a ejercerla buscando la verdad y el bien.

2. Sólo busco a Dios cuando tengo problemas

Mientras todo marcha bien, Dios casi no aparece en mi agenda. Pero llega la enfermedad, una crisis económica, un problema con un hijo o una dificultad matrimonial y entonces gritamos: “¡Dios mío, ayúdame!”.

Por supuesto, Dios nos recibe también en la angustia. El problema aparece cuando nuestra relación con Él se reduce a acudir a un servicio de emergencias espirituales.

Dios no quiere ser solamente nuestro auxilio en la crisis. Quiere ser Padre, compañero y centro de nuestra existencia.

3. Mi oración siempre queda para después

Tengo tiempo para WhatsApp, noticias, series, redes sociales, compras y mil pendientes, pero repito: “No tuve tiempo para rezar”.

Jesús lo expresa con claridad: “Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mt 6,21).

Aquello a lo que entregamos nuestro tiempo revela, muchas veces, aquello que  consideramos importante.

4. Quiero que Dios apruebe lo que yo ya decidí

No busco su voluntad; busco su firma.

Pero una fe madura se atreve a preguntar antes de decidir.

Buscar la voluntad de Dios implica aceptar que quizá su respuesta no coincida con lo que yo quería.

5. Mi criterio moral depende más del ambiente que del Evangelio

“Todo el mundo lo hace.” Cuando la cultura se convierte en nuestra única brújula, podemos terminar viviendo un ateísmo práctico: no negamos verbalmente a Dios, pero dejamos que otros criterios tengan la última palabra.

6. Sé muchísimo de muchas cosas, pero casi nada de mi fe

Puedo investigar durante horas un viaje, comparar restaurantes, teléfonos, tratamientos o destinos turísticos. Pero quizá nunca haya leído completo uno de los Evangelios ni me haya detenido seriamente a estudiar mi fe.

Entonces corro el riesgo de hablar de Dios sin hablar con Dios.

Y hay una paradoja muy actual: podemos consultar al algoritmo para casi cualquier cosa y, sin embargo, no abrir nunca el Evangelio.

La fe también necesita formación.

7. Vivo como si todo dependiera de mí

Quiero controlar a mis hijos, mi matrimonio, mi economía, mi salud, mi futuro y hasta lo que los demás piensan de mí. Ese afán de control puede convertirse en una fuente importante de angustia.

La fe nos lleva a hacer aquello que nos corresponde y reconocer humildemente aquello que no podemos controlar.

Jesús nos recuerda: “Sin mí no pueden hacer nada” (Jn 15,5).

No somos Dios. Y aceptar ese límite puede ser profundamente liberador.

8. Mi vida gira cada vez más alrededor de mí mismo

Mis derechos, mi comodidad, mi tiempo, mis necesidades.

Pero casi no aparece la pregunta: “¿A quién puedo servir?”  Jesús enseña que quien quiera ser grande debe hacerse servidor de los demás.  La fe auténtica no nos encierra en nosotros mismos. Nos abre al otro.

9. Agradezco poco y me quejo mucho

Cuando Dios desaparece de nuestro horizonte, podemos comenzar a sentir que todo nos es debido. La gratitud nos devuelve a una verdad fundamental:  todo es don, nuestra vida, nuestra familia, nuestros talentos… Por eso San Pablo exhorta: “Den gracias en toda ocasión” (1 Tes 5,18).

Agradecer no significa negar las dificultades sino reconocer también el bien que permanece en medio de ellas.

10. Mi fe casi no cambia mi manera de tratar a los demás

Quizá ésta sea la señal que más debería preocuparnos. Puedo rezar mucho y, continuar siendo cruel, chismoso, soberbio, rencoroso e incapaz de pedir perdón. Y Jesús fue muy claro:

“En esto conocerán todos que son mis discípulos:  en que se aman unos a otros” (Jn 13,35).

La fe cristiana no puede quedarse únicamente en prácticas religiosas. Está llamada a convertirse en una manera de vivir.

Estas diez señales son para examinarnos a nosotros mismos.

Quizá convenga preguntarnos:

¿En cuál de estas diez señales me reconozco?

Pese a todo, podemos volver a poner a Dios en el centro!

¿Se nota que creo en Dios por la manera en que vivo?

Mundo

La Iglesia estudia cómo acompañar mejor ante los problemas de salud mental

Los días 9 y 10 de octubre, con motivo del Día Mundial de la Salud Mental y de la intención de oración mensual del papa León XIV, se reunirán en Roma obispos, expertos y agentes pastorales de diversas partes del mundo, para estudiar qué más puede hacer la Iglesia para acompañar a personas con estos problemas.

Redacción Omnes·6 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Más de mil millones de personas están afectadas en el mundo por enfermedades de salud mental. Uno de cada siete. El Papa León XIV lo subrayó hace unos días, al invitar a rezar este mes precisamente “para que la pastoral de la salud mental se integre en toda la Iglesia”.

Estos temas se debatirán en Roma el próximo viernes 9 y sábado 10 de octubre (Día Mundial de la Salud Mental), en un encuentro titulado “Una presencia que sana: la llamada de la Iglesia al ministerio de la salud mental”.

Organiza el encuentro la Asociación Interncional de Ministros Católicos de la Salud Mental (International Association of Catholic Mental Health Ministers) en colaboración con la Fundación Internacional Don Luigi Di Liegro y con la Red Mundial de Oración del Papa, bajo el patrocinio de la Pontificia Academia para la Vida. 

Serán dos días de reflexión, oración e intercambio de nuevas herramientas pastorales, para responder mejor a este reto. Participan obispos, agentes pastorales, expertos académicos y personas con experiencia directa en trastornos mentales.

¿Qué más se puede hacer?

De todos los enfermos, solo un pequeño porcentaje recurre a los servicios hospitalarios y a los profesionales, mientras que la mayor parte encuentra apoyo en la comunidad. Cada vez son más los que llaman a la puerta de las diócesis y parroquias en busca de una mano amiga. 

Los organizadores se preguntan: ¿qué está haciendo ya la Iglesia? ¿Y qué más se puede hacer para responder al llamamiento del papa León, quien en su intención de oración mensual de octubre de 2026 invita precisamente a rezar para que toda la Iglesia ayude a “superar el estigma y la discriminación hacia las personas con enfermedades mentales?”.

Ed Shoener: “un acompañamiento cada vez más necesario”

Ed Shoener, presidente de la Asociación Internacional de Ministros Católicos de Salud Mental—, asegura que “el acompañamiento a quienes padecen trastornos mentales se ha convertido, para nosotros los católicos, en un servicio cada vez más necesario en nuestras comunidades de fe”.

Luigina Di Liegro, secretaria general de la Fundación Internacional Don Luigi Di Liegro, añade: “es un título que describe una responsabilidad que sentimos profundamente cada día en nuestro compromiso: estar al lado de las personas que viven una situación de fragilidad psicológica y de sus familias, con atención, competencia y humanidad. Para que nadie se sienta solo”.

Actos el viernes y el sábado

El encuentro comienza el viernes 9 de octubre a las 15:00 h, en el Complejo del Gesù (via degli Astalli, 17), con una mesa redonda “el estigma, la acogida y los espacios seguros”, y la segunda sobre “quienes cuidan: puentes e integración”. 

La mañana del sábado 10 de octubre se conocerán de cerca los proyectos de la Fundación Di Liegro, la situación de las enfermedades mentales entre los jóvenes en Italia, y testimonios de cuidadores y pacientes sobre su experiencia.

Luego tendrá lugar una rueda de prensa titulada “Hacer realidad la visión del Papa para el ministerio de la salud mental”. En ella participarán, entre otros, varios obispos, ya sea en persona (Borys Gudziak, arzobispo metropolitano de Filadelfia de la Iglesia greco-católica ucraniana y presidente de la Universidad Católica de Ucrania, Leópolis) o por videoconferencia (John Dolan, Phoenix —EE. UU.; Victor Phalana, Klerksdorp – Sudáfrica; Thomas Jessayyan Netto, Trivandrum – India; Tesfasellassie Medhin, Adigrat – Etiopía; Wismick Jean-Charles, Puerto Príncipe – Haití).

Las dos jornadas concluirán, a media tarde, con el rezo del rosario ante la Gruta de Lourdes, en los Jardines Vaticanos.

El autorRedacción Omnes

Evangelización

Wikitólica, una enciclopedia católica en español para el entorno digital

La iniciativa, nacida en Valencia, quiere ofrecer fuentes católicas fiables también a los buscadores y a las herramientas de inteligencia artificial

Redacción Omnes·6 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Muchas preguntas sobre la fe ya no empiezan en una parroquia, en una catequesis o ante una estantería, sino en un buscador. Cuestiones como “¿qué enseña la Iglesia sobre…?” o “¿quién fue este santo?” pueden llevar en pocos segundos a contenidos de muy distinta procedencia y calidad.

En ese escenario se sitúa Wikitólica , una enciclopedia en español que reúne de forma ordenada y documentada información sobre doctrina, sacramentos, historia de la Iglesia, santos, liturgia y vida cristiana.

S. Juan Pablo II ya describió internet como uno de los nuevos espacios culturales en los que debía hacerse presente el anuncio cristiano. Desde entonces, el debate se ha ampliado con las redes sociales y, sobre todo, con la inteligencia artificial. La cuestión ya no es solo estar presentes en la red, sino ver qué información recibe quién busca.

Respuestas que dependen de las fuentes

La inteligencia artificial permite formular una pregunta y recibir en pocos segundos un texto explicativo. Sin embargo, estos sistemas no son una autoridad doctrinal, ya que sus respuestas dependen de los datos, criterios e instrucciones con los que se han desarrollado, y detrás de ellos hay empresas con intereses económicos y modelos de negocio propios.

En cuestiones religiosas, el riesgo es concreto: que una respuesta aparentemente objetiva equipare la doctrina de la Iglesia con una opinión particular, simplifique una cuestión teológica compleja o atribuya a la Iglesia una enseñanza que nunca ha sostenido. De ahí la importancia de contar con fuentes de conocimiento católico que puedan consultarse, contrastarse y reutilizarse.

Con ese fin, Wikitólica ha desarrollado un Grafo de Conocimiento que estructura información sobre entidades y relaciones vinculadas con la Iglesia, y ofrece sus datos en abierto para facilitar su reutilización. El objetivo es que el conocimiento católico, bien organizado y conectado, pueda encontrarse y utilizarse correctamente también cuando lo procesan buscadores y herramientas automáticas.

De la pregunta concreta a la fe

Entre sus contenidos hay artículos sobre figuras de la historia de la Iglesia, como San Mateo Evangelista, del que repasa su llamada, su condición anterior de publicano, su misión apostólica y la tradición vinculada al primer Evangelio.

Otras entradas abordan la vida cristiana cotidiana: “Cómo evangelizar en internet” recuerda que la presencia digital no puede reducirse a conseguir visitas o seguidores, sino que debe conducir a Jesucristo y, cuando corresponda, a la comunidad cristiana, la oración y los sacramentos; “Cómo ayunar digitalmente” plantea la reducción voluntaria del uso de dispositivos no como un rechazo de la tecnología, sino como una disciplina orientada al silencio, la atención, la vida familiar y la oración.

El proyecto reconoce también un límite. Una enciclopedia puede explicar qué es la Eucaristía o presentar la vida de un santo, pero no puede celebrar un sacramento, sustituir el acompañamiento de un sacerdote ni convertirse en una comunidad cristiana. Internet puede ser el punto de partida, pero no el destino.

Argumentos

Por qué la Iglesia permite la separación y prohíbe el divorcio

La separación y el divorcio civil no disuelven el vínculo de un matrimonio válido, mientras que la nulidad declara que ese vínculo nunca llegó a existir.

Alejandro Vázquez-Dodero·6 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

San Mateo en su Evangelio recoge el consabido “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre” (cfr. Mt 19,6). Se trata de palabras del mismo Cristo, y significan que quien contrae matrimonio ante Dios crea un vínculo permanente, indisoluble, con su cónyuge. 

Por eso, aunque en determinadas circunstancias los esposos puedan dejar de vivir juntos, siguen estando casados. Este es el motivo por el que una persona separada, pero –bien– casada, no puede volver a contraer matrimonio.

La separación como legítima situación excepcional

La Iglesia Católica es madre, de ahí que admita la separación de los esposos, que, como dispone el Catecismo, puede ser legítima en ciertos casos previstos por el Derecho Canónico. ¿En qué casos?: cuando la convivencia se hace gravemente difícil o incluso peligrosa, como cuando uno de los cónyuges pone en grave peligro espiritual o corporal al otro o a los hijos, o hace excesiva y desproporcionalmente dura la vida en común.

En estos casos, separarse puede ser moralmente necesario, especialmente cuando es la manera de proteger a las personas.

¿Y el divorcio civil?

Expuesto lo anterior se entiende que, desde la perspectiva católica, el divorcio civil puede declarar que han cesado los efectos civiles de la convivencia matrimonial, pero no puede producir por sí mismo la desaparición del vínculo que nació de un matrimonio válido.

Por tanto, fracaso matrimonial y anulación matrimonial no son lo mismo. Si un matrimonio verdaderamente válido fue celebrado y posteriormente fracasó, la Iglesia sostiene que ese fracaso no convierte el matrimonio en nulo. 

Puede haber separación, según decíamos, e incluso divorcio civil, cuando sea necesario para proteger derechos, hijos, patrimonio, etc. Pero el vínculo –sacramental– permanece, el matrimonio no desaparece.

Cosa distinta es que existan razones para pensar que el matrimonio nunca llegó a existir válidamente, caso en que procede solicitar la declaración de nulidad. La Iglesia no “divorcia” a la persona, sino que declara, después del correspondiente proceso, que no existió un vínculo matrimonial válido desde el principio.

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Mundo

Los obispos defienden los archivos bautismales ante la Justicia europea

La Comisión de Conferencias Episcopales de la UE (Comece) ha expresado hoy su “profunda preocupación” ante el dictamen de la Abogada General del Tribunal de Justicia de la UE, Laila Medina, sobre la supresión de datos de los registros bautismales. La Abogada rechaza añadir una anotación marginal en casos de apostasía.  

Francisco Otamendi·5 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

La Secretaría de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE), ha manifestado este lunes su honda preocupación por el asunto C-12/25, Bisdom Gent, del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, relativo a la supresión de datos personales de los registros bautismales, tras el dictamen emitido el 1 de octubre por la Abogada general del Tribunal de Justicia de las Unión Europea, Laila Medina, de nacionalidad letona.

La Comece, cuyo secretario general es el sacerdote español Manuel Enrique Barrios, considera que “varios elementos expresados ​​en el Dictamen suscitan inquietudes e interrogantes”. 

Borrar nombre y apellidos priva al registro de significado y valor

Por ejemplo, “borrar el nombre y apellido de la persona bautizada del registro de bautismo priva por completo a dicho registro de su significado, valor y propósito. Este aspecto crucial parece haber sido descuidado”. Según la Comece, “el dictamen también carece de un análisis del impacto de esta omisión en los intereses y derechos de terceros”.

Además, a su juicio, las consideraciones relativas a la posible “angustia emocional” (mencionado por la Abogada General) que podría resultar de conservar los datos de una persona en un registro bautismal “tampoco son convincentes”.

Registros bautismales, pilar fundamental del funcionamiento y la organización interna de la Iglesia

El órgano de las Conferencias episcopales teme que, de confirmarse la orientación que ofrece el Dictamen, “pueda generar una importante incertidumbre jurídica para los responsables del tratamiento de datos eclesiásticos en todos los Estados miembros de la UE. Esto es especialmente grave porque dicha incertidumbre afectaría a los registros bautismales, que constituyen un pilar fundamental del funcionamiento y la organización interna de la Iglesia, y son vitales para que esta pueda cumplir su misión”.

Opinión de la Abogada General: los ciudadanos tienen derecho a solicitar la supresión

La Abogada General concluyó el pasado día 1, según el comunicado 139/26, que el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) se aplica también a los registros de bautismo de la Iglesia católica, y que, en principio, los ciudadanos tienen derecho a solicitar la supresión de sus datos personales de dichos libros sacramentales.

La opinión de la letrada europea, difundida la semana pasada por el Tribunal comunitario, no es vinculante para el Alto Tribunal cuando dicte sentencia, aunque no es infrecuente que marque tendencia en sus fallos.

En este caso, subraya que el derecho a la protección de datos no es automático, sino que corresponde a los tribunales nacionales ponderar caso por caso los derechos a la vida privada y la protección de datos del afectado frente a la autonomía institucional y la libertad religiosa de las iglesias.

Cuestión prejudicial planteada por la Justicia belga

El caso de litigio responde a una cuestión prejudicial planteada por la justicia belga después de que un ciudadano solicitara a la Diócesis de Gante (noroeste de Bélgica) que borrara cualquier referencia a su persona de sus registros.

Aunque la Diócesis anotó su salida de la Iglesia tachando sus datos, los mantuvo de forma legible, lo que llevó a la Autoridasd Belga de Protección de Datos a ordenar su supresión, una decisión que la Diócesis impugnó a la justicia belga, que a su vez consultó al Tribunal de Justicia de la Unión.

Rechaza la práctica de la anotación marginal con los deseos del interesado

Un punto clave del dictamen de la Abogada general es su rechazo a la solución de añadir al registro bautismal una anotación marginal con los deseos del interesado. 

La Abogada Medina se distancia así “del hecho de que, en diversos ordenamientos jurídicos y modelos de relaciones Estado-Iglesia, la jurisprudencia nacional de los Estados miembros de la UE ha aceptado esta práctica como una solución jurídica totalmente adecuada en caso de solicitudes de supresión de registros bautismales”, señala la Comece.

Borrar el nombre y apellido de la persona bautizada del registro de bautismo, como se ha informado  arriba, priva por completo a dicho registro de su significado, valor y propósito. 

Para evitar malentendidos, es importante destacar, según la Comece, “que en la Opinión no se reconoce ningún derecho general o automático a borrar datos de los registros bautismales”.

Discurso del Papa en Metz

El Papa León XIV, citando el artículo 17 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), recordó en su Discurso en Metz que el principio de laicidad que rige la vida de los Estados también presupone el respeto por parte de las autoridades nacionales y europeas a la autonomía de las Iglesias y la promoción de su libertad de organización, expresión y culto.

El criterio vigente de la Iglesia católica ha sido expresado el año pasado por el Dicasterio para los Textos Legislativos del Vaticano, que emitió una nota sobre la imposibilidad de cancelar el bautismo del Registro parroquial. Pueden consultar aquí los argumentos.

La Comece espera con interés la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE, que se prevé para los próximos meses, y “confía en que establezca una postura más favorable con respecto a la protección de los registros bautismales frente a la eliminación”.

Algunos antecedentes jurídicos 

El Tribunal Supremo consideró en 2008 que los libros de bautismo no eran “ficheros” de datos personales en el sentido de la entonces vigente Ley Orgánica 15/1999 de Protección de Datos. Su argumento central fue que el libro bautismal recoge un hecho histórico —que una persona fue bautizada en una fecha determinada—, pero no constituye un registro actualizado de los miembros de la Iglesia.

Por eso, el Supremo rechazó que una persona pudiera exigir la cancelación del asiento bautismal por haber apostatado. La apostasía no hacía que el hecho histórico del bautismo dejara de ser verdadero.

El autorFrancisco Otamendi

Libros

6 grandes autores cristianos (y cómo empezar a leerlos)

Chesterton, Belloc, Lewis, Tolkien, Greene y O’Connor muestran, desde estilos y géneros muy distintos, cómo la literatura puede abrir una puerta a la fe y ayudar a mirar el mundo desde una perspectiva cristiana.

OSV / Omnes·5 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 11 minutos

A pesar de lo mucho que se les cita, especialmente entre los católicos, la mayoría de la gente tiene una idea superficial de estos seis escritores frecuentemente citados y sus obras.

C.S. Lewis y J.R.R. Tolkien son bien conocidos por los cuentos de Narnia y los hobbits. Flannery O’Connor parece inquietante, G.K. Chesterton parece confuso y Graham Greene parece deprimente.

Hilaire Belloc está prácticamente olvidado, salvo por una cita en particular: «Dondequiera que brille el sol católico , siempre hay risas y buen vino tinto».

Pero lo que comparten estos reconocidos autores del siglo XX es el amor a Cristo y una manera única de transmitir su mensaje al mundo. Escribieron para ayudarnos a reorientar nuestra perspectiva hacia una verdad más profunda. Si ya has leído sus obras más conocidas, aún hay tesoros por descubrir. Si su fama te ha intimidado, tenemos la obra perfecta para que te adentres en su mundo —y en la fe— a través de sus ojos.

GK Chesterton: De pie sobre su cabeza

No hay nadie tan citable como G. K. Chesterton, en parte porque es muy bueno captando nuestra atención con paradojas.

Una paradoja es una aparente contradicción que va en contra del sentido común, como cuando Cristo dice: «Los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros». Estamos acostumbrados al verdadero significado, pero si lo analizamos con detenimiento, a primera vista no tiene sentido. Chesterton era tan bueno en esto que lo apodaron «El Príncipe de la Paradoja».

La obra de Chesterton demuestra su genialidad para hacernos reflexionar desde perspectivas diferentes a las habituales. Su prolífica producción, con 80 libros y 200 relatos, ha influido en generaciones de escritores y pensadores, desde C.S. Lewis y Mahatma Gandhi hasta autores más contemporáneos como Dorothy Day y Neil Gaiman.

Chesterton, que vivió entre 1874 y 1936, tuvo un camino tortuoso hacia la fe católica . Criado en la fe unitaria, él y su hermano coquetearon con el ocultismo, pero la influencia de su esposa lo condujo al anglicanismo. Unos años más tarde, se convirtió al catolicismo . El ensayo de Chesterton, «Por qué soy católico «, muestra lo que amaba de la Iglesia: «La dificultad de explicar ‘por qué soy católico ‘ radica en que existen diez mil razones que se reducen a una sola: que el catolicismo es verdadero. … Preferiría sugerir que no solo es más grande que yo, sino más grande que cualquier otra cosa en el mundo; que, en efecto, es más grande que el mundo. Pero como en este breve espacio solo puedo abarcar una sección, la consideraré en su calidad de guardiana de la verdad».

Una de las cualidades más entrañables de Chesterton era su habilidad para entablar amistad con personas con las que no compartía ideas. Defendió el cristianismo en debates públicos con figuras tan destacadas como George Bernard Shaw y H.G. Wells. Sin embargo, los debates solían terminar con una cena compartida. Tanto Shaw como Wells mantuvieron una estrecha amistad con Chesterton hasta su muerte.

Chesterton demostró gran ingenio y lógica. Incluso sus libros más serios contenían destellos de humor, y muchos eran francamente divertidos, a la vez que ayudaban a explicar cómo contemplar el mundo y los asuntos espirituales.

Las novelas de misterio del padre Brown siguen siendo populares hoy en día. En ellas, un sacerdote detective, gracias a su profundo conocimiento de la naturaleza humana, logra identificar a los malhechores. El punto de vista del padre Brown es teológico, aunque también utiliza la razón para resolver los misterios.

En el ámbito de la no ficción, «Ortodoxia» es, con diferencia, su libro más conocido. «El hombre eterno» es la respuesta de Chesterton a «Esquema de la historia» de H.G. Wells, que retrataba al hombre simplemente como un animal inteligente y a Jesucristo como un hombre carismático. El viaje espiritual de Chesterton a través de la civilización occidental en «El hombre eterno» resulta muy actual, ya que plantea algunos de los mismos argumentos que aún enfrentamos hoy en día.

Hilaire Belloc: Poesía cómica e historia

Es evidente que Hilaire Belloc da en el clavo con una contundencia directa. Historiador de primer nivel, sus escritos no solo daban vida a los acontecimientos, sino que también fomentaban una reflexión más profunda en sus lectores. Su versatilidad como escritor y su agudo sentido del humor hacen que leerlo sea un verdadero placer. Al igual que su buen amigo G. K. Chesterton, fue un escritor prolífico, con más de 150 libros publicados. También fue orador, activista político, ensayista y poeta.

Belloc nació en 1870, hijo de padre francés y madre inglesa, y se crio en Inglaterra tras la muerte de su padre cuando él tenía cinco años. Su profunda fe católica influyó prácticamente en todo lo que escribió y, de hecho, en su forma de vida en Inglaterra, donde los católicos eran vistos con profunda desconfianza. Al presentarse como candidato al Parlamento, respondió así al lema de su oponente: «No voten por un francés y católico ». Dijo: «Señores, soy católico . En la medida de lo posible, asisto a misa todos los días. Esto», dijo, sacando un rosario del bolsillo, «es un rosario. En la medida de lo posible, me arrodillo y rezo estas cuentas todos los días. Si me rechazan por mi religión, daré gracias a Dios por haberme librado de la indignidad de ser su representante».

Fue elegido.

Los escritos de Belloc fueron muy influyentes, pero no son universalmente conocidos hoy en día. Es famoso sobre todo por «El camino a Roma», su libro de viajes sobre su caminata desde Francia hasta Roma para reafirmar su fe . Es una fascinante mezcla de anécdotas, filosofía y reflexión, todo ello salpicado de humor.

Sus poemas cómicos para niños siguen siendo populares, en particular «El libro de los animales y las fábulas del niño travieso», que parodiaba la costumbre victoriana de moralizar hasta las cosas más insignificantes. Pruébalos si buscas algo al estilo de Roald Dahl o las historias de Lemony Snicket.

C.S. Lewis: El don de la claridad

En lo que respecta a C.S. Lewis, es probable que hayas leído algo suyo o que estés familiarizado con alguna de sus obras. Entre «Las crónicas de Narnia», «Mero cristianismo» y «Cartas del diablo a su sobrino», quizás haya contribuido más que ningún otro autor moderno a explicar la fe cristiana.

Lewis, nacido en Irlanda en 1898, fue un ateo convencido durante mucho tiempo. Su madre falleció cuando él tenía nueve años y fue enviado a un internado, lo que marcó el inicio de su negación de Dios. Sin embargo, su pasión por la mitología y la literatura lo llevó a entablar amistad con J.R.R. Tolkien, profesor de Oxford y católico devoto , quien defendía la existencia de Dios. Estas conversaciones culminaron con Lewis arrodillándose en oración, «quizás aquella noche, el converso más abatido y reacio de toda Inglaterra».

Esta honestidad se refleja en sus libros. Lewis comprende la condición humana. Sin importar el público, encuentra el ejemplo perfecto para ilustrar su punto, lo que suele añadir profundidad. Por ejemplo, en «Los cuatro amores», señala el desafío del amor: «Amar es ser vulnerable. Ama algo y tu corazón se estrujará y posiblemente se romperá. Si quieres asegurarte de mantenerlo intacto, no debes entregárselo a nadie, ni siquiera a un animal. Protégelo cuidadosamente con aficiones y pequeños lujos; evita cualquier compromiso. Guárdalo a buen recaudo en el cofre o ataúd de tu egoísmo. Pero en ese cofre, seguro, oscuro, inmóvil, sin aire, cambiará. No se romperá; se volverá irrompible, impenetrable, irredimible. Amar es ser vulnerable».

En el caso de Lewis, no hay nada de malo en empezar con los clásicos, sobre todo si no los has leído, o si hace mucho que no los lees. Si creciste leyendo «Las crónicas de Narnia», intenta leérselas en voz alta a un niño. Te recordará el impacto que estas historias tienen en los corazones inocentes. Su trilogía de ciencia ficción para adultos, menos conocida, que comienza con «Más allá del planeta silencioso», entrelaza fundamentos teológicos cristianos a lo largo de relatos apasionantes.

En la no ficción, la lectura de «Mero Cristianismo» aún convierte a la gente hoy en día. «Cartas del diablo a su sobrino», escritas como si un demonio auxiliar tentara a un cristiano común, todavía tienen el poder de hacernos reflexionar sobre nuestras propias vidas. Quizás menos conocida sea «El gran divorcio», que narra un viaje en autobús del infierno al cielo. Muestra la realidad y nuestras propias pasiones, sean buenas o malas, bajo una nueva luz que resulta a la vez inspiradora e iluminadora.

JRR Tolkien: Los relatos como verdad

JRR Tolkien escribió este pasaje a su hijo Christopher, quien se encontraba lejos luchando en la Segunda Guerra Mundial. Retomó esta idea en la trilogía de «El Señor de los Anillos» cuando Sam pregunta: «¿Acaso las grandes historias no terminan nunca?». Frodo responde: «No, nunca terminan como historias. Pero los personajes que las protagonizan van y vienen cuando su papel llega a su fin. El nuestro terminará más tarde, o quizás antes».

Para Tolkien, la gran historia que escribió a su hijo —la que somos en nuestro interior— era la historia de la salvación, narrada en las Escrituras y la tradición por la Iglesia Católica , con Dios como autor. A menudo se le llama el «padre» de la fantasía moderna, pero su visión del mundo estaba arraigada en su profunda fe católica.

Nacido en Sudáfrica en 1892, John Ronald Reuel Tolkien tenía cuatro años cuando su familia se instaló en Inglaterra tras la repentina muerte de su padre. A los ocho años, su madre se convirtió al catolicismo, lo que provocó que su familia los repudiara y les sumiera en una vida de grandes penurias. Cuatro años después, al morir, dejó a Tolkien y a su hermano bajo la tutela de un sacerdote.

Su pasión innata por el lenguaje y las historias lo llevó a una carrera como profesor de lengua y literatura inglesas en Oxford. Fue allí donde realizó el trabajo del que se sentía más orgulloso: un ensayo crítico fundamental sobre «Beowulf» y una traducción moderna de «Sir Gawain y el Caballero Verde» y «Un vocabulario del inglés medio».

Su afición por inventar idiomas y mitos lo llevó gradualmente a escribir sus libros más famosos. «El Hobbit» fue escrito para sus hijos y narra la historia de Bilbo, quien abandona su hogar para ayudar a capturar el tesoro de un dragón. Las aventuras y dificultades le permiten a Bilbo descubrir un tesoro oculto en su interior.

«El Señor de los Anillos» fue la secuela de «El Hobbit», aunque está escrita para adultos. Los lectores se acercan por la fantasía y las aventuras épicas. Se quedan por la historia, que comienza con una persona común que emprende la misión aparentemente imposible de destruir el anillo todopoderoso de un gobernante malvado. Gracias a la riqueza de la imaginación del mundo de Tolkien y a la complejidad de sus personajes, «El Señor de los Anillos» es un relato apasionante que ofrece una visión profunda del alma humana. He aquí un ejemplo:

«¡Qué lástima que Bilbo no apuñalara a esa vil criatura cuando tuvo la oportunidad!» (dijo Frodo).

(Gandalf dijo) «¿Piedad? Fue la piedad la que detuvo su mano. Piedad y misericordia: no atacar sin necesidad. Y ha sido bien recompensado, Frodo. Ten por seguro que sufrió tan poco daño por el mal y escapó al final, porque así comenzó a poseer el Anillo. Con piedad.» «Lo siento», dijo Frodo. «Pero tengo miedo; y no siento ninguna piedad por Gollum… Merece la muerte.» «¡La merece! Me atrevo a decir que sí. Muchos que viven merecen la muerte. Y algunos que mueren merecen la vida. ¿Puedes dársela? Entonces no te apresures a dictar sentencia de muerte. Porque ni siquiera los más sabios pueden preverlo todo.»

Todo esto se fundamentaba en la cosmovisión católica de Tolkien . El propio Tolkien solo se percató de estas influencias subyacentes al releer su primer borrador. Aprovechó la oportunidad para reforzarlas sutilmente. Temas como el sufrimiento redentor, el libre albedrío, la compasión, la tentación y otros se abordan con profunda profundidad psicológica.

Para una breve introducción a Tolkien, lean su ensayo «Sobre los cuentos de hadas», que ofrece una excelente perspectiva de su filosofía sobre la fantasía. «Hoja de Niggle» es un cuento que los cristianos reconocerán como una alegoría sobre la vida y la redención. También es una profunda reflexión sobre el vínculo artístico entre el artista y Dios.

Graham Greene: Perseguido por Dios

Graham Greene luchó con su fe durante toda su vida. Para complacer a su prometida católica , aprendió sobre el catolicismo y encontró un sacerdote que respondió a todos sus argumentos ateos. Gradualmente, Greene, nacido en 1904, descubrió que su fe había crecido y se unió a la Iglesia. Hacia el final de su vida, su fe flaqueó y comenzó a autodenominarse » agnóstico católico «.

Esta tensión entre la fe, la duda y la búsqueda de Dios constituye el núcleo de sus novelas católicas . Una novela católica es aquella en la que, como dijo Flannery O’Connor, «la verdad, tal como la conocen los cristianos, se utiliza como luz para ver el mundo». Cuatro de las novelas de Greene han sido consideradas como la obra cumbre de la novela católica : «Brighton Rock», «El poder y la gloria», «El corazón del asunto» y «El fin del romance».

Estos libros presentan protagonistas antipáticos que a menudo niegan a Dios con vehemencia. Sin embargo, también muestran que Dios ha estado buscando pacientemente y con amor al personaje hasta el final. Greene muestra claramente la lucha y el anhelo del alma humana. Podemos apreciarlo claramente en este fragmento de «El fin del romance», donde el amante despechado estalla de rabia:

Me senté en mi cama y le dije a Dios: «Te la has llevado, pero a mí aún no. Conozco tu astucia. Eres tú quien nos eleva a un lugar alto y nos ofrece el universo entero. Eres un demonio, Dios, que nos tienta a saltar. Pero no quiero tu paz ni tu amor. Quería algo muy simple y fácil: quería a Sara para toda la vida, y me la quitaste. Con tus grandes planes arruinas nuestra felicidad como un segador arruina un nido de ratones: te odio, Dios, te odio como si existieras».

«El fin del romance» se narra desde la perspectiva de un hombre furioso y celoso tras el regreso de su amante con su marido. Este libro, que aborda el adulterio de una manera singular, explora temas como la reflexión sobre la existencia de Dios y la lucha interna con aquello en lo que creemos y basamos nuestras vidas.

Greene era bipolar y tenía antecedentes de depresión. Era agnóstico hasta que conoció al sacerdote que le enseñaba la fe . Durante toda su vida viajó a lugares exóticos alrededor del mundo, lo que lo llevó a ser reclutado como espía por el MI6. Curiosamente, su jefe de espías y amigo en la agencia era el famoso topo Kim Philby. Mantuvieron su amistad incluso después de que Philby huyera a Moscú. También tuvo muchas aventuras amorosas, lo que provocó su distanciamiento de su esposa. En cierto modo, se parecía bastante a los personajes de sus libros.

Las novelas de Greene fueron de las más populares de su época. Su estilo es ágil, emocionante y a menudo hilarante. Era capaz de integrar un dilema moral o filosófico incluso en un thriller político. Es importante recordar que sus libros no son teología. Buscan comunicar una verdad más profunda.

Para una introducción divertida y ligera a las novelas de Green, prueba con «Monseñor Quijote». Cuando el sacerdote español Padre Quijote es ascendido a monseñor, emprende un viaje por carretera en su viejo coche Rocinante con su amigo Sancho, el recién depuesto alcalde comunista del pueblo. El viaje, lleno de divagaciones, y la conversación sobre la fe y las creencias resultan entretenidos, estimulantes e inspiradores.

Flannery O’Connor: Reconociendo el pecado

Flannery O’Connor tenía talento para la violencia impactante, lo grotesco y el humor sardónico. Quizás por eso mencionar su obra suele provocar pánico. Es difícil entusiasmarse con personajes antipáticos y moralmente reprochables, y las situaciones perturbadoras en las que se ven envueltos. Para ser justos, se trata de un género consolidado, el gótico sureño, que utiliza lo macabro y la ironía para explorar problemas sociales. Pero también para ser justos, no es para todos.

Eso puede dificultar la comprensión de lo que O’Connor intenta mostrar más allá de la superficie. La violencia actúa como catalizador, obligando a los personajes a confrontar la verdad sobre sí mismos. Como le escribió a una amiga: «Lo que la gente no comprende es el alto precio de la religión. Creen que la fe es como una manta eléctrica gigante, cuando en realidad es la cruz. Es mucho más difícil creer que no creer. Si descubres que no puedes creer, al menos debes hacer esto: mantén la mente abierta. Mantenla abierta a la fe , sigue deseándola, sigue pidiéndola y deja el resto en manos de Dios».

Toda su obra se basa en este concepto. Sus personajes se aferran a un consuelo falso, y su pecado es lo que los ciega ante la cruz. O’Connor intenta abrirles las puertas a la gracia y la transformación.

Nacida en 1925, O’Connor creció en el pueblo rural de Milledgeville, Georgia. Su profunda fe católica a menudo la convertía en una marginada en una sociedad mayoritariamente protestante. Tras graduarse de la universidad, mientras estudiaba escritura creativa, O’Connor desarrolló lupus, lo que la llevó a llevar una vida tranquila con su madre. Mantuvo una rutina diaria de escritura, aunque esta le dejaba mucho tiempo para criar pavos reales, que pronto se convirtieron en un tema recurrente en el vecindario. O’Connor vivió catorce años más después del diagnóstico, escribiendo dos novelas y treinta y dos relatos cortos.

La relativamente escasa obra escrita de O’Connor sigue teniendo un gran impacto hoy en día. Si bien sus historias son complejas, merecen la pena. Un libro muy útil es «Understanding Flannery O’Connor» de Margaret Earley Whitt, que desvela el significado de cada relato y de ambas novelas para profundizar en su comprensión.

El autorOSV / Omnes

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Iniciativas

“Dios me llama a liarla”: Así nació Vivir Abrazando 

El joven sevillano de 22 años, Javier Torres, cuenta cómo nació el proyecto Vivir Abrazando, una iniciativa que busca acercar a los jóvenes una fe viva a través de la comunicación y la solidaridad.

Teresa Aguado Peña·5 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

En el corazón de Javier Torres hay un profundo deseo de dar la vida por los demás. Por eso quiso poner su don: la comunicación, al servicio de Cristo. Así, en diciembre de 2024, nació Vivir Abrazando, un proyecto que hoy reúne un pódcast, una revista impresa, una línea de productos solidarios y una comunidad activa en redes sociales. Su propósito es sencillo: “llevar el amor de Dios a los más pobres, a los pobres de espíritu (Mt 5, 3). El mismo Dios -hecho Hostia y custodiado en el vientre de su madre- es el centro y motor de todo lo que ocurre aquí”.

Tras la buena acogida del pódcast y de sus iniciativas solidarias, Vivir Abrazando dio un nuevo paso, el Miércoles de Ceniza de 2026, con el lanzamiento de su primera revista impresa, de la que solo se publicaron 100 ejemplares, numerados y sellados.

En esta entrevista, Javier Torres explica cómo nació el proyecto, qué busca ofrecer a los jóvenes y por qué considera necesario recuperar una fe viva, capaz de transformar la realidad y de comunicar Vida.

¿Cómo nació Vivir Abrazando?

–Vivir Abrazando se hizo realidad en diciembre de 2024. En un contexto donde muchos jóvenes buscan un sentido a la vida, pero se sienten lejos del lenguaje tradicional de la Iglesia, surge la necesidad de crear un espacio donde puedan encontrarse con Dios. 

Del polvo (Génesis 2, 7) nació el Podcast Concept, inspirado en el libro Santos de Copas, de José Pedro Manglano. Se trata de un formato propio, con una duración algo más corta que los pódcast habituales. En cada episodio contamos con la participación de un invitado perteneciente a las diferentes realidades de nuestra enorme Iglesia. 

Tras la gran acogida, hicimos una preventa de nuestra propia línea de polares solidarios de Effetá y Bartimeo, cuyos beneficios se destinan a becas para personas que no se puedan permitir pagar estos retiros.

El Miércoles de Ceniza de 2026 lanzamos nuestra primera revista impresa, y la firma continúa creciendo y explorando nuevas formas de comunicar la fe. Recientemente, organizamos un Market en Sevilla, en el que recreamos la experiencia de visitar al  Santísimo. También tuvimos el regalo de realizar la cobertura periodística del viaje apostólico del Papa León XIV a España.

¿Por qué el nombre de Vivir Abrazando? 

–Es mi lema de vida; es la forma más bonita que tengo de entender mi carisma. “Cuando das un abrazo, lo que haces es poner tu corazón frente al corazón de la otra persona”. Eso es lo que quiero hacer con Cristo.

¿Qué puede encontrar un joven en las páginas de la revista de Vivir Abrazando?

–A lo largo de las páginas de este primer número uno encuentra personas -con un corazón enorme- que se han volcado por entero en esta idea, que no sabíamos cómo saldría. Álvaro Quesada, conocido por @talvezteayude, nos abrió por completo su corazón en esta entrevista que escribió un Jueves Santo de madrugada en el Santo Sepulcro de Jerusalén. Bea Cuevas nos cuenta -a través de su ilustración- la humildad de la Madre Teresa -santa a la que le tenemos un cariño especial dentro del proyecto-. Lucía y Carlos, fundadores de OLD’S, nos muestran su ilusión y generosidad regalando un colgante Bom Jesus con cada revista. Inés y Luis nos hablan, a través de su vida, de lo agradecidos que están por Aute y Shemá. Y muchísimas más personas que han confiado y se han dado sin esperar nada a cambio. 

Aún no puedo adelantar mucho del segundo número -que estamos ya preparando y que tratará sobre el fenómeno que numerosos medios de comunicación vienen señalando en los últimos años: un verdadero “Boom espiritual”-, pero sí que haremos un salto considerable.

¿Por qué hacer solo 100 ejemplares?

–En los retiros de Effetá y Bartimeo he aprendido el arte de hacer las cosas con mucho mimo. De cuidar hasta el más pequeño detalle, como si para entregárselo a Dios se tratase. 

Se trata de un proyecto muy cuidado. 100 ejemplares, numerados y sellados, en oración por cada lector. La idea es sacar algunos ejemplares más, ya que sería egoísta guardar este número solo para los 100 que lo tenemos. Pero sí es cierto que vamos a priorizar el seguir preparándolo todo con mucho mimo y por ello no queremos sacar nada en masa.

También se destina parte de los beneficios a becas para retiros espirituales ¿Por qué es importante que el proyecto tenga una parte solidaria?

–Es muy sencillo: “Dad gratis lo que gratis habéis recibido” (Mt 10, 8). Hace ya varios años, tuve el inmenso regalo de encontrarme con Cristo en uno de estos retiros. Gracias a este primer encuentro, he podido continuar profundizando en mi fe y cuidando mi relación e intimidad con el Señor. 

En mi corazón hay un deseo muy grande de que otras personas puedan vivir lo que a mí me fue regalado aquel fin de semana.

¿Qué es lo que más le gustaría conseguir con este proyecto?

–Solo espero que cada lector se pueda sentir profundamente amado por ese Amor que no se cansa de amarnos.

Dice que hay iglesias que han perdido su capacidad transformadora y que muchos parecen seguir a un “Dios muerto”… ¿Qué es una fe viva? ¿Cómo recuperarla?

–Nos quejamos de un Dios muerto. Y no me refiero a que a Dios lo haya matado nadie. No me refiero a que hace dos mil años murió en una cruz. Hablo de un Dios muerto porque, aunque la sociedad continúe practicando el cristianismo con sus liturgias, las iglesias han perdido la capacidad transformadora. Hemos apagado esa vida. Hemos convertido la religión en un producto de consumo.

Dios me llama a liarla, a “hacer lío”, como decía el Papa Francisco. He conocido una fe muy viva y es eso lo que quiero transmitir a cada uno. La clave está en hacer que todo sea verdad. Mirar a los ojos cuando tratemos con otra persona. Que el abrazo sea, de verdad, un abrazo. Sencillamente, comunicar Vida.

¿Por qué santa Teresa de Calcuta tiene tanta importancia en el proyecto?

–Para nosotros, santa Teresa de Calcuta es un ejemplo de cómo llevar el amor de Dios a los más pobres (“Pobres de espíritu”. (Mt 5, 3) de entre los pobres, de desprendernos de todo y de no dejar nunca de pensar en los demás.

Teresa nos ayuda a hacer del mundo cotidiano que nos rodea nuestro Calcuta. Y llevar a Dios a cada persona en nuestras vidas. No hace falta ir de misión. Basta con vivir atentos a las necesidades de quienes encontramos cada día.

Me encanta cómo Bea Cuevas la dibujó con la mayor sencillez posible. Cuando me presentó la propuesta, me estuvo explicando que le había puesto el aro que representa a los santos en cartón dorado, porque ella era muy humilde. 

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Despacio y buena letra

Creo que debemos tomarnos la vida con calma, evitar las prisas y dedicar tiempo a hacer las cosas bien. Despacito y buena letra, porque, como escribió Machado, “el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas”.

5 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

Tengo grabada en mi mente una imagen que nunca he olvidado. Al echar la vista atrás, han pasado ya 20 años. Estaba en un centro comercial que tenía unas puertas de cristal en la entrada. Los cristales debían estar muy limpios, pues una persona que caminaba rápidamente no se dio cuenta de su presencia y se chocó violentamente, haciéndose mucho daño.

Me impactó sobremanera, porque el choque fue violento, y me pregunté cómo era posible que aquel señor no hubiera visto el cristal que separaba el interior del centro comercial del exterior. Si hubiera ido caminando tranquilamente (seguí pensando), en cierto momento lo habría visto o, al menos, el choque no habría sido tan fuerte.

Creo que debemos tomarnos la vida con calma, evitar las prisas y dedicar tiempo a hacer las cosas bien. Despacito y buena letra, porque, como escribió Machado, “el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas”.

Vaticano

«¡Dios nunca desecha nuestra vida!»: León XIV en el Ángelus

León XIV ha subrayado que Dios transforma lo que parece rechazado en fundamento de salvación y ha presentado a san Francisco como ejemplo de reparación de la Iglesia mediante la fe, la fraternidad y el amor.

Redacción Omnes·4 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

En el Ángelus de este domingo, el Papa ha reflexionado sobre el rechazo de Cristo y la forma en que Dios transforma el mal en rescate. Con motivo del octavo centenario de la muerte de san Francisco de Asís, ha destacado también su labor de «reparar» la Iglesia mediante la fe, la fraternidad y el amor.

«Dios nunca desecha nuestra vida». Esta ha sido una de las afirmaciones centrales de León XIV durante el rezo del Ángelus de este domingo, al comentar el Evangelio de la liturgia, que presenta a Jesús como el Hijo de Dios rechazado precisamente por aquellos que deberían haberlo acogido.

El Papa ha señalado que Cristo «ha venido a traer la salvación» pero recibe una condena, y que «el que quiere dar la vida es condenado a muerte». Esta paradoja, ha explicado, invita también a reflexionar sobre «las numerosas crueldades que devastan al mundo y a la historia de los pueblos», pero al mismo tiempo revela «la infinita misericordia» del Padre.

León XIV ha recordado las palabras del salmo que Jesús aplica a sí mismo: «La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular». Según ha explicado, «precisamente lo descartado se convierte en el fundamento que lo sostiene todo». Así es como, ha afirmado, Dios guía la historia: «socorriéndonos en todas nuestras caídas».

San Francisco y la reparación de la Iglesia

El Pontífice ha aplicado después la imagen evangélica de la viña a la Iglesia, que «construimos o dañamos con nuestras decisiones». En este contexto, ha querido recordar a san Francisco de Asís, precisamente en el octavo centenario de su muerte y durante el Año Jubilar Franciscano.

León XIV ha presentado al santo como «un trabajador que se dedicó con gran fruto en la viña del Señor» y ha recordado que el propio Jesús pidió a Francisco que «reparara su Iglesia».

Inspirado por el Crucificado, Francisco «edificó ante todo su propia vida sobre el fundamento de Cristo», compartiendo «su pobreza, su alegría y sus sufrimientos», hasta recibir los estigmas. El Papa ha destacado también su «ardiente oración» y su «caridad hacia todos», así como el testimonio de los primeros frailes que compartieron su vida ascética como parte de la reforma de la Iglesia.

«San Francisco la reparó en virtud de la fe en el Señor Jesús», ha afirmado León XIV, quien ha subrayado que lo hizo «sanando las grietas de la discordia con el testimonio del amor fraterno».

Para el Papa, el carisma franciscano «aún hoy, después de ocho siglos, da fruto». Así lo muestran tanto «la gran y dinámica familia franciscana» como los «numerosos dones que su legado espiritual difunde entre el Pueblo de Dios».

«Construir la concordia entre los pueblos»

En el marco del Año Jubilar Franciscano, León XIV ha invitado a pedir «con perseverancia el don de la paz» y a comprometerse «sinceramente a construir la concordia entre los pueblos».

El Papa ha concluido su reflexión confiando esta tarea a la intercesión de la Virgen María. Antes del rezo del Ángelus, ha recordado además a los fieles reunidos en el Santuario de Pompeya para elevar la «Súplica a la Virgen del Santo Rosario».

El amor cristiano a los animales

A veces se plantea una falsa disyuntiva: o amas a las personas o amas a los animales. Pero el Evangelio no conoce esa rivalidad. La ternura que aprendemos hacia toda criatura —como enseñaron Jesús de Nazaret y Francisco de Asís— ensancha el corazón y nos hace más humanos, no menos.

4 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

No es raro escuchar a algunos católicos una crítica mordaz hacia quienes profesan un amor tierno por sus animales. Se argumenta que «hay muchos niños pasando hambre como para gastar en veterinarios». Sin embargo, esta dialéctica de exclusión —o amas a los hombres o amas a los animales— es ajena a la armonía de la Creación y olvida la delicadeza con la que Dios mismo se relaciona con su obra.

Es una verdad de fe que el ser humano es la cumbre de la creación. Pero la primacía del hombre no nace del desprecio a lo creado, sino de su responsabilidad como custodio. San Francisco de Asís, el Poverello, no llamaba «hermano» al lobo por sentimentalismo, sino porque reconocía en él el mismo «aliento» del Padre:

«Si tienes hombres que excluyan a cualquiera de las criaturas de Dios del refugio de la compasión y la misericordia, tendrás hombres que tratarán de la misma manera a sus hermanos» (San Francisco de Asís).

La doctrina de la Iglesia Católica enseña que los animales son criaturas amadas por Dios que manifiestan su gloria con su simple existencia. De acuerdo con el Catecismo de la Iglesia Católica, el Creador confió a la humanidad un dominio sobre ellos que no es absoluto ni tiránico, sino moral y responsable. Por esta razón, el magisterio considera legítimo servirse de los animales para el sustento, el abrigo, el trabajo científico moderado y la compañía. Sin embargo, prohíbe explícitamente hacerlos sufrir de manera inútil o sacrificar sus vidas en vano, advirtiendo al mismo tiempo que el afecto hacia ellos nunca debe desviar o sustituir el amor debido prioritariamente a los seres humanos.

Respecto a si tienen alma y si van al Cielo, la teología católica fundamentada por Santo Tomás de Aquino explica que los animales sí poseen un alma sensitiva, la cual les otorga vida, emociones básicas e instintos. Otra cuestión es plantearse si cuentan con un alma inmortal. La Iglesia no cierra por completo las puertas de la eternidad a la creación material. En 2014 el Papa Francisco explicó en una audiencia la doctrina de la escatología cristiana: la promesa bíblica de «nuevos cielos y una nueva tierra». Esto significa que, al final de los tiempos, Dios transformará y restaurará todo el universo material. Teólogos de la Iglesia sugieren que en ese Reino definitivo habrá una presencia de la naturaleza y de los animales en perfecta armonía, reflejando la belleza divina, aunque probablemente no de la misma forma en que el ser humano gozará de la visión beatífica de Dios.

Sobre las moscas y otros insectos molestos, los antiguos israelíes modificaron de manera burlesca el nombre del dios de los filisteos de la ciudad de Ecrón, Baal Zebûl (Señor de la morada celestial), por el de Baal Zebûb (Señor de las moscas). Más tarde, en el Nuevo Testamento, el insulto evolucionó entre los judíos hacia la palabra Beelzeboul, que se traducía directamente como «Señor del estiércol», haciendo alusión al lugar donde se juntan las moscas. En el Antiguo Oriente Próximo, las moscas no solo eran molestas, sino el símbolo inequívoco de la descomposición, la inmundicia y la muerte. Al asociar a este dios con las moscas, los hebreos transmitían el mensaje teológico de que los ídolos falsos solo traían corrupción espiritual. Siglos después, San Francisco llamaba «Hermano Mosca» (Frate Mosca) a los frailes que eran perezosos, vagos y molestos dentro del convento y San Francisco de Sales explicaba que las moscas y los mosquitos son excelentes entrenadores de la paciencia diaria. La rebelión del hombre contra Dios en el pecado original hizo que los insectos pasaran de cumplir funciones ecológicas invisibles a convertirse en un recordatorio constante de la pérdida del Paraíso a través de sus picaduras, zumbidos y la propagación de enfermedades.

A veces olvidamos que Jesús no era un teórico abstracto, sino alguien que contemplaba la naturaleza con amor profundo. Él nos enseñó a leer el amor del Padre a través de los animales: “Mirad las aves del cielo: no siembran ni siegan… y vuestro Padre celestial las alimenta” (Mt 6, 26).

Cristo utiliza la figura de la gallina que cobija a sus polluelos (Mt 23, 37) para explicar Su propio anhelo de proteger a Jerusalén. En su mirada, los animales no son «objetos», sino testigos de la providencia divina. Incluso en el Antiguo Testamento, el libro de Tobías nos regala una imagen preciosa: el ángel Rafael y el joven Tobías parten de viaje, y el texto aclara con sencillez: «Y el perro los seguía» (Tb 6, 1). Dios permite que la fidelidad animal sea compañera en el camino de la salvación.

A menudo, la crítica hacia el «amante de los animales» ignora una realidad humana sangrante: la soledad. El Papa Francisco, en Laudato si’, nos advierte:

«No puede ser real un sentimiento de íntima unión con los demás seres de la naturaleza si al mismo tiempo en el corazón no hay ternura, compasión y preocupación por los seres humanos. […] Todo está conectado». (Laudato si’, n. 91)

Bajo esta premisa, el afecto por un animal puede ser el último puente que mantiene a una persona conectada con la capacidad de dar y recibir ternura. Soren Kierkegaard, el gran pensador cristiano, profundizó en esta idea al reflexionar sobre la pureza del corazón. Para él, el animal tiene una ventaja sobre el hombre caído: su falta de doblez. El animal ama sin segundas intenciones, y en esa sencillez, el hombre herido encuentra un refugio donde volver a ser él mismo. Como diría el filósofo danés, en el silencio de la criatura se aprende a escuchar a Dios con más claridad que en el ruido de las disputas humanas.

A esos católicos que miran con sospecha el cariño por las mascotas, convendría recordarles que la fe nos llama a la mansedumbre. Si vemos a alguien volcar su vida en el cuidado de una criatura, quizás deberíamos preguntarnos qué soledades habita esa persona o qué consuelo encuentra en esa fidelidad silenciosa que nosotros, como hermanos, tal vez no hemos sabido darle.

Dios se sirve de lo pequeño para sanar lo grande. Y en el lametazo de un perro, la compañía de un gato o el cantar de un canario, muchas veces se esconde una caricia de Dios para quien quizá no tiene a nadie más que le acaricie el alma. O quizá la belleza de los animales, como la belleza de toda la Creación, sea un primer contacto con la Bondad del Creador, que lo ha creado todo por Amor, para que disfrutemos de la Creación. Amemos a las personas por encima de todo, sí, pero permitamos que el amor a los animales sea ese lugar donde el ser humano aprenda, de nuevo, a ser profundamente humano.

Ecología integral

El niño en la gestación subrogada

Sentía curiosidad por saber cómo aborda la industria de la gestación subrogada el tema del aborto, así que empecé a investigar varias agencias de gestación subrogada. En este ámbito, observé que el aborto suele producirse cuando el bebé —o la situación— no se ajusta a lo que la sociedad consideraría “normal” o “perfecto”.

Redacción Omnes·4 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– Katie Yoder, OSV News

Observé con atención a la recién nacida de mi querida amiga. Mientras se acurrucaba en mis brazos, grabé en mi memoria su rostro: sus mejillas regordetas, su abundante cabellera, sus labios rosados ​​y su delicada nariz. Apenas comenzaba a conocerla. Y, sin embargo, cuando sus brillantes ojos se encontraron con los míos, supe que era perfecta. Era perfecta simplemente por ser ella misma.

Recordé aquel momento del fin de semana pasado y lo que significa la perfección mientras leía historias sobre madres sustitutas —mujeres que gestan y dan a luz bebés en nombre de otras personas—, que se han negado a abortar en contra de los deseos de los padres biológicos del bebé. 

Más recientemente, en un caso al que líderes provida nacionales están dando visibilidad, una madre sustituta de Alaska se negó a interrumpir la vida del bebé en su vientre tras diagnosticarle una grave cardiopatía congénita.

Una mirada al sector

¿Cómo aborda la industria de la gestación subrogada el tema del aborto? Las investigaciones con varias agencias de gestación subrogada o de alquiler concluyeron que el aborto suele producirse cuando el bebé —o la situación— no es lo que la sociedad consideraría “normal” o “perfecto”.

Lo más común es que la “terminación selectiva” o la “reducción” se produzca cuando una madre subrogada queda embarazada de varios bebés o cuando a los bebés se les diagnostican anomalías genéticas o médicas, según una agencia de gestación subrogada en Fairfield, Connecticut.

Otra importante agencia de gestación subrogada con sede en Los Ángeles coincide en que el aborto se considera con mayor frecuencia por razones médicas. La agencia afirma haber visto abortos realizados por motivos como la reducción del número de bebés en un embarazo, restricciones graves del crecimiento intrauterino, diagnósticos de síndrome de Down u otras afecciones genéticas, y diagnósticos de defectos congénitos.

A veces por otras razones

En otras ocasiones, el motivo de un aborto puede no tener nada que ver con el bebé en cuestión. Una agencia de gestación subrogada en Des Moines, Iowa, añade que las parejas que buscan una madre subrogada pueden querer abortar debido a su propio divorcio, ruptura, diagnóstico terminal o fallecimiento.

Reconocimiento de la Iglesia a la dignidad del niño y de la mujer

La Iglesia prevé esta mercantilización de la persona humana y condena la gestación subrogada en su conjunto, reconociendo algo superior: la dignidad del niño y de la mujer implicados.

“Al transformar la gestación en un servicio negociable, se viola la dignidad tanto del niño, que queda reducido a un ‘producto’, como de la madre, explotando su cuerpo y el proceso generativo, y distorsionando la vocación relacional original de la familia”, dijo el Papa León XIV sobre la gestación subrogada a principios de este año.

Sus palabras se hicieron eco de las del Papa Francisco, quien afirmó en un discurso en 2024: “Considero deplorable la práctica de la llamada maternidad subrogada, que representa una grave violación de la dignidad de la mujer y del niño, basada en la explotación de las necesidades materiales de la madre. Un niño es siempre un regalo y nunca la base de un contrato comercial”.

La vida es un don

Otros documentos de la Iglesia, desde la instrucción vaticana de 1987 sobre el respeto a la vida humana, “Donum Vitae”, hasta la declaración vaticana de 2024 sobre la dignidad humana, “Dignitas Infinita”, denuncian la gestación subrogada al tiempo que enfatizan que la vida es un don.

El Catecismo de la Iglesia Católica, que cita “Donum vitae”, declara que “un hijo no es algo que se le debe a uno, sino que es un don”.

“Un niño no puede ser considerado una propiedad, idea a la que conduciría un supuesto ‘derecho al niño’” se lee más adelante. “En este ámbito, solo el niño posee derechos genuinos: el derecho a “ser fruto del acto específico del amor conyugal de sus padres”, y el derecho a ser respetado como persona desde el momento de su concepción”.

Una expresión de ‘amor inquebrantable’

Quizás podamos comprender cómo las mujeres gestantes subrogadas pueden pensar que están ayudando a otras mujeres a formar sus familias. Podemos ver el noble deseo de las parejas de tener hijos. Podemos —y debemos— amar a los niños nacidos por gestación subrogada como personas con dignidad y valor intrínsecos. 

Pero eso no significa que no podamos cuestionar el costo humano. Eso no significa que no podamos condenar la práctica de la gestación subrogada y su relación con el aborto, donde las personas pueden decidir cómo y cuándo comenzar y terminar la vida de una persona inocente y vulnerable. Donde pueden determinar el valor de alguien basándose en la perfección, tal como la define el mundo.

La dignidad humana precede y trasciende a cada persona

Como escribió el Papa León XIV en su nueva encíclica, “Magnifica humanitas”, y repitió durante su audiencia general del 9 de septiembre: “La dignidad humana no depende de las capacidades, la riqueza o la posición social de una persona, ni de las decisiones correctas o incorrectas que haya tomado; sino que es un don que precede y trasciende a cada persona, otorgado por Dios como expresión de su amor inagotable”.

Nuestra vida, nuestra dignidad, nuestra humanidad nunca se han tratado de estar libres de defectos. Se trata de que cada uno de nosotros sea amado y ame a cambio.

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– Katie Yoder escribe para OSV News desde Maryland.

– Esta información se ha publicado originariamente en OSV News. Pueden consultarla aquí.

Mundo

Malta, la isla donde Europa habla árabe

Entre Europa y África, Malta ha forjado una identidad única a partir de su lengua semítica, su pasado británico, la huella de los Caballeros de San Juan y una profunda tradición católica.

Gerardo Ferrara·4 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

Esta vez voy a escribir un artículo sobre un lugar que evoca, con las debidas diferencias, por supuesto, las mismas sensaciones que una famosa canción de Madonna, «La isla bonita». Se trata, de hecho, precisamente de una pequeña «isla bonita», situada a 93 km al sur de Sicilia y a unos 290 km de las costas africanas. 

Me imagino la brisa marina, no tropical sino mediterránea, el sol alto en el cielo, los hermosos rostros de los lugareños con ojos que recuerdan tanto al cercano desierto del Sáhara como a las llanuras nórdicas de Europa. 

Y me imagino que, a la hora de la siesta, la vida se detiene para luego resurgir en las fiestas animadas por cantos populares en una lengua que mezcla palabras italianas y árabes y que es, de hecho, la única lengua semítica escrita con caracteres latinos.

 Esta «isla bonita» de la realidad no se llama San Pedro, como la de la canción, sino Malta, y tiene más que ver con San Pablo que con San Pedro.

Recuerdos de Túnez

He cruzado el Mediterráneo varias veces, pero nunca he estado en Malta. Y los únicos malteses que he conocido en persona son unos compañeros de clase que estudiaron árabe conmigo en Túnez . De aquellos chicos me llamaron la atención, en aquella época, su italiano perfecto, su inglés fluido y su facilidad para el árabe; o, más concretamente, para el «dialecto» tunecino. Eran embajadores ideales de su país, que, en poco más de 316 km² , repartidos en solo tres pequeñas islas —Malta, Gozo y Comino—, ha acumulado una increíble riqueza histórica. 

Un punto neurálgico en el centro del Mediterráneo

La posición crucial del archipiélago lo ha convertido en un cruce natural de caminos, tanto para los intercambios como para los enfrentamientos entre Europa, África y Asia. De hecho, Malta es europea, católica, similar al sur de Italia en cuanto a tradiciones, gastronomía y carácter de sus habitantes, pero tiene una lengua propia, semítica (similar al dialecto árabe tunecino), y ha sido territorio británico durante más de un siglo.

Una historia milenaria también en la lengua

Los orígenes de la historia maltesa están envueltos en el misterio. Un pueblo del que no se tiene mucha información construyó allí templos megalíticos (entre los que destacan los de Ġgantija, Ħaġar Qim, Mnajdra y Tarxien) entre el IV y el III milenio a. C. (antes que Stonehenge y las pirámides egipcias). Las ruinas de estas gigantescas construcciones han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. 

A partir del año 1000 a. C., Malta fue colonia fenicia. Su nombre se debe, según la tradición, precisamente a los grandes navegantes semitas: “Malìt” o “Malat” (en fenicio y en hebreo o antiguo: «refugio seguro»). Los griegos, por su parte, la llamaban “Melíte” (de donde proviene el latín “Melita”), debido a su famosa miel. Tras los fenicios, le tocó el turno a los cartagineses, los romanos, los bizantinos y el dominio musulmán. En el año 870 d. C., la isla pasó a formar parte del emirato árabe de Sicilia, cuya lengua (una variedad del árabe magrebí) se extendió también a Malta y, paradójicamente, solo aquí sobrevivió, dando origen al maltés moderno. La conquista normanda (1090) y la expulsión de los musulmanes en el siglo XIII condujeron a la latinización total de Sicilia, pero en Malta la población, aunque se convirtió en masa al cristianismo, conservó la antigua lengua semítica, que con el tiempo adquirió, gracias al aislamiento geográfico, características peculiares y se enriqueció posteriormente con vocabulario siciliano, italiano e inglés. El resultado es el maltés actual, una lengua con gramática y sintaxis semíticas, pero con un léxico decididamente europeo y que, caso único para una lengua semítica y de origen árabe, se escribe con caracteres latinos.

El pan, por ejemplo, se dice ħobż, como en árabe (khubz); el sol, xemx, como shams; el libro, “ktieb”, como “kitab”. Y, lo que resulta aún más curioso, Dios, para los malteses católicos, es “Alla”.

Para un italiano que ha estudiado árabe, el maltés tiene un sonido muy curioso, mitad árabe y mitad siciliano, con préstamos del inglés. Hoy en día es también la única lengua semítica oficial de la Unión Europea y, junto con el inglés, lengua oficial del Estado.

¿Un pedazo de Italia o de Inglaterra?

Ni lo uno ni lo otro. Si acaso, podríamos decir que Malta ha conservado e integrado en su identidad fragmentos y legados de los dominadores que se han sucedido a lo largo del tiempo, con la capacidad de crear una identidad única en su género.

De hecho, durante siglos, el italiano fue la lengua de la cultura, del derecho y de la Iglesia en la isla, y siguió siendo lengua oficial junto al inglés hasta 1934, cuando fue sustituido por el maltés. Los británicos, de hecho, querían suprimir cualquier forma de irredentismo italiano fomentando entre los isleños la conciencia de que eran diferentes de sus vecinos. 

Muchos malteses siguen entendiendo y hablando perfectamente el italiano, a menudo gracias a los programas de televisión y, por supuesto, a la proximidad geográfica y cultural.

Malta entró a formar parte del Imperio británico en 1814 y se separó de él con la independencia de 1964, para convertirse en república en 1974: una isla que es un pequeño mundo en el que se mezclan el espíritu italiano del sur, sobre todo siciliano, con el magrebí y el británico. Casas de piedra amarillenta, pueblos encaramados como en el sur de Italia; mar, luz y un paisaje casi africano; conducción por la izquierda, idioma inglés y cabinas telefónicas rojas como en Gran Bretaña.

La fe cristiana católica: identidad nacional

Malta es uno de los países más intensamente católicos de Europa. Las iglesias, muy numerosas y repartidas por todo el archipiélago, son un rasgo distintivo de las ciudades y pueblos; a menudo son tan imponentes, con sus cúpulas, campanarios y fachadas barrocas, que parecen casi excesivas para los asentamientos humanos, ciertamente no muy grandes, en los que están construidas.

Son innumerables las procesiones, las bandas de música y las fiestas patronales que ponen de manifiesto una fe que aquí constituye una parte fundamental de la identidad nacional, profundamente arraigada en la historia de la isla, desde el náufrago más famoso que llegó a Malta: el apóstol Pablo, hacia el año 60 d. C. (tal y como leemos en los Hechos de los Apóstoles). No olvidemos, por supuesto, a los Caballeros de Malta (o Caballeros de San Juan), quienes, en el siglo XVI, convirtieron este archipiélago en una fortaleza cristiana, así como en uno de los centros políticos, militares y hospitalarios del Mediterráneo, en particular su capital, La Valeta. Esta pequeña ciudad se construyó tras el Gran Asedio de 1565 y la suntuosidad de sus murallas, iglesias, palacios y hospitales ya se aprecia en las fotos como casi desproporcionada en relación con el número de habitantes (unos 5 000), lo que la convierte en una de las capitales más pequeñas y menos pobladas de Europa.

El núcleo urbano principal de la República, por su parte, es San Pawl il-Baħar (la bahía de San Pablo, el lugar donde naufragó el apóstol), que cuenta con unos 40 000 habitantes.

Una vida política en ebullición

Al igual que en Gran Bretaña, también en Malta la vida política está dominada por dos grandes partidos, el Laborista y el Nacionalista, y por una participación electoral muy elevada. Desde 2004, el país es miembro de la Unión Europea y, aunque a nivel internacional se sabe poco de él, se caracteriza por un animado debate político que, en los últimos tiempos, y dada su ubicación en el centro de las rutas y los flujos migratorios, se ha recrudecido especialmente. 

En ese contexto, el 16 de octubre de 2017, la periodista Daphne Caruana Galizia, conocida por sus investigaciones sobre la corrupción y las sociedades “offshore” vinculadas al poder, fue asesinada por un coche bomba casi en la puerta de su casa. Este brutal asesinato conmocionó a Europa: miles de personas salieron a la calle a protestar y el primer ministro Joseph Muscat presentó su dimisión en enero de 2020. De hecho, las investigaciones sacaron a la luz presuntos vínculos entre el empresario Yorgen Fenech (acusado de ser el autor intelectual del asesinato) y figuras clave del Gobierno laborista de Muscat. 

Una investigación pública concluyó en 2021 que el Estado debía asumir la responsabilidad por el clima de impunidad y cinco personas fueron condenadas como autores materiales del atentado, pero el presunto instigador, Fenech, fue absuelto por un jurado precisamente en septiembre de 2026, lo que desencadenó una nueva crisis institucional.

 El actual primer ministro laborista, Robert Abela, se ve sometido a una fuerte presión política y popular, mientras que el joven líder del Partido Nacionalista Maltés, Alex Borg, ha señalado con el dedo al Gobierno y al partido en el poder y ha pedido la aprobación urgente de un paquete de leyes antimafia.

 Para comprender cómo una isla tan pequeña ha llegado hasta aquí, hay que remontarse a dos hitos fundamentales: el náufrago llamado Paolo y los Caballeros de San Juan. Lo haremos en el próximo artículo.

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Vaticano

El Vaticano evaluará la acogida de la “Amoris laetitia” diez años después

El encuentro reunirá a 115 presidentes de conferencias episcopales y 15 líderes de Iglesias Orientales del 7 al 14 de octubre

José María Navalpotro·3 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El aula Pablo VI del Vaticano acogerá el encuentro “Diez años después de Amoris laetitia: anunciar el Evangelio con las familias hoy”, del 7 al 14 de octubre y que estará presidido por León XIV, que participará en varias de las reuniones. El deseo del Papa es “avanzar, en la escucha recíproca, hacia un discernimiento sinodal sobre los pasos que hay que dar para anunciar el Evangelio a las familias hoy, a la luz de Amoris laetitia”.

En la reunión tomarán parte los 15 jefes de las Iglesias Orientales y los 115 presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo (alguno de ellos, representado por un delegado). También 22 invitados personales del Papa, entre los que figura, como único español, el cardenal José Cobo.

En total participarán unos 248 obispos, junto con algunas familias y algunos expertos. Esta presencia indica la importancia que el Santo Padre ha dado al encuentro, que analizará diez años después cómo se ha desarrollado la Amoris laetitia. Esta exhortación apostólica del Papa Francisco levantó una polémica considerable en algunos de sus puntos, en concreto, al hablar de las parejas divorciadas.

El encuentro se ha presentado en una rueda de prensa en el Vaticano con la participación de tres de los coordinadores: la profesora Gabriella Gambino, subsecretaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida; Orietta Rachele Grazioli, profesora de Derecho canónico y comparado de la familia en el Instituto Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y de la Familia; y el P. Giacomo Costa, S.I., consultor de la Secretaría General del Sínodo.

Gambrino ha destacado que hoy “la realidad de la pastoral familiar en los cinco continentes es más compleja que nunca y se enfrenta a situaciones y problemáticas diversas en materia de matrimonio y familia”. Ha explicado que “el décimo aniversario de la exhortación es el punto de partida de la reflexión, pero en el centro del encuentro se encuentra” en anunciar el Evangelio con las familias hoy, es decir, cómo renovar con vigor la pastoral y hacer que las familias participen cada vez más en la vida y la misión de la Iglesia.

Ha advertido que, “en muchos contextos eclesiales la familia sigue corriendo el riesgo, aún hoy, de ser considerada como destinataria pasiva de la acción pastoral: un mero sector de la pastoral confiado a una comisión en la parroquia o en la diócesis”. Recuerda que León XIV ha exhortado a que “la evangelización se convierta verdaderamente en un acto eclesial, en el que los pastores y las familias se sientan corresponsables y participen juntos en el anuncio del Evangelio”.

Cifras preocupantes

La profesora ha aportado algunas cifras sobre las transformaciones culturales en torno a la familia. Por ejemplo, en Polonia, las bodas religiosas celebradas en los últimos cinco años se han reducido en un 45 %. En Australia, entre 1970 y 2024, han pasado del 88 % al 16 %. “Son señales que, en la diversidad de los contextos, ponen de manifiesto la urgencia de acompañar la decisión matrimonial y de apoyar de manera más decidida la transmisión de la fe en la familia”, ha afirmado.

“El punto de partida de la pastoral familiar debería ser una reflexión vocacional”, ha asegurado, citando unas palabras de León XIV a los jóvenes en España: “También el matrimonio es una vocación. ¡No tengáis miedo de casaros y de formar una familia!”.

El encuentro, ha explicado, se dirige solo a los jefes de las Iglesias Orientales y a los presidentes de las conferencias episcopales, “porque a ellos les corresponde la responsabilidad de promover y apoyar la acción pastoral en sus respectivos países y en las Iglesias locales. Por eso, el Santo Padre desea escucharlos directamente y dialogar con ellos en el discernimiento”.

Familias invitadas

Junto a los responsables de las Iglesias estarán presentes algunas familias, teniendo en cuenta la variedad de procedencias geográficas. Tres parejas provienen del mundo iberoamericano: de Brasil, de Perú y de Costa Rica. Entre los 26 expertos participantes solo una chilena y una argentina vienen del mundo de habla hispana.

El P. Costa ha explicado que “podemos considerar este encuentro como una especie de asamblea de evaluación” de la Amoris laetitia. Se trata de ver lo que ha puesto en marcha en la vida de las Iglesias y de las familias, “lo que hemos aprendido, las dificultades encontradas, las nuevas preguntas que han surgido”. Explicó que no se sabe en concreto qué temas aparecerán en este encuentro, ya que serán los propios obispos quienes los señalen.

Los frutos de estas cinco jornadas se recopilarán en un informe sintético, no un nuevo documento final que sustituya a la exhortación apostólica, sino de una síntesis de los trabajos. Luego se entregará al Papa y, aunque solo sea un documento de trabajo, también se hará público.

España

Año Santo Compostelano 2027: “una gran oportunidad de evangelización”

La Archidiócesis de Santiago presentó hace unos días el Año Santo Compostelano 2027 en un acto celebrado en el monasterio de San Martín Pinario y presidido por el arzobispo, Mons. Francisco José Prieto, quien alentó a la Iglesia a aprovechar el Año Santo como “una gran oportunidad evangelizadora”.

Francisco Otamendi·3 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Fue precisamente el lema del Jubileo 2027 –”Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría” (Mt 2,10– el que centró una velada que reunió a representantes de la Iglesia, las instituciones y distintos ámbitos de la sociedad.

La presentación permitió conocer el Himno y la nueva identidad visual del Año Santo. La estrella del mecanismo del Botafumeiro, las marcas de los canteros de la Catedral y la figura del apóstol Santiago como guía hacia Cristo sirvieron de referencia para expresar el sentido del jubileo a través de la música, el diseño y las propuestas audiovisuales.

Tiempo de encuentro con Cristo, perdón y acogida de peregrinos

El arzobispo monseñor Francisco José Prieto presentó el lema, e invitó a vivir el Año Santo como un tiempo de encuentro con Cristo, perdón y acogida a los peregrinos.

Pidió comunidades abiertas a escuchar y acompañar a quienes recorren el Camino, y llamó a preservar su identidad cristiana desde una hospitalidad que reciba a todos.

Numerosos asistentes 

Por parte de la Archidiócesis, asistieron canónigos del Cabildo Catedralicio, vicarios,  arciprestes, párrocos y miembros del Consejo Diocesano de Pastoral, junto con religiosos, religiosas y laicos. También asistió monseñor Mikel Garciandía, obispo de Palencia y presidente de la Subcomisión de Piedad Popular (Hermandades, Cofradías, Santuarios y Peregrinaciones).

Autoridades asistentes a la presentación del Año Santo Compostelano 2027 (@Archidiócesis de Santiago).

Entre los representantes institucionales estuvieron el delegado del Gobierno en Galicia; el conselleiro de Cultura; la alcaldesa de Santiago; miembros de la Mesa del Parlamento de Galicia y diputados autonómicos, y otras autoridades políticas, militares y policiales, junto con representantes de asociaciones, empresas, la universidad, la cultura, el patrimonio y entidades sociales. 

Primera propuesta, videoclip del Himno

Tras la bienvenida, la primera propuesta que se dio a conocer fue el videoclip del Himno. Los asistentes escucharon ‘Un campo cheo de estrellas,’ composición del músico gallego Carlos Martínez Movilla, presentada en una producción audiovisual de Hugh McGinley.

Video de identidad del Año Santo

A continuación, se proyectó el vídeo de la identidad del Año Santo Compostelano. Ambas piezas dieron paso a una mesa redonda en la que participaron Óscar Valado, director del Departamento de Música de la diócesis y coordinador de los trabajos musicales del jubileo; Fernando de Castro, diseñador de la marca, y Daniel Lorenzo, director de la Fundación Catedral, que intervino en representación del Arzobispado.

Dos himnos, uno de uso litúrgico 

Durante la conversación, Óscar Valado explicó que el Año Santo Compostelano contará con dos himnos: uno de claro uso litúrgico, compuesto para coro y órgano y otro concebido para la difusión del Año Santo en otros espacios, ya sea en el entorno digital o encuentros de tipo pastoral.

Una imagen nacida de la Catedral y de la memoria del Camino

En la misma mesa redonda, Fernando de Castro explicó las referencias que dieron forma a la nueva identidad visual. Su símbolo principal fue la estrella de ocho puntas presente en el mecanismo del Botafumeiro, vinculada con la tradición de la estrella que señaló Compostela y al apóstol Santiago como antes de la mesa redonda. 

Hospitalidad que se expresa en una acogida abierta a todos

Por su parte, Daniel Lorenzo situó la hospitalidad entre las prioridades de la preparación del Año Santo Compostelano 2027. Destacó el trabajo realizado durante los últimos años para que el Centro Internacional de Acogida al Peregrino ofreciera una atención cómoda, en tiempos razonables y en las lenguas propias de quienes llegaban a Santiago, con la participación de personas de distintas nacionalidades que compartían su cultura.

Panorámica de la presentación (@Archidiócesis de Santiago).

Llamada a vivir un jubileo de esperanza

Mons. Francisco José Prieto Fernández situó el lema del Año Santo en el centro de su intervención, en la que expuso las principales convicciones de su carta pastoral. A partir del relato de los Magos, explicó que la estrella no había eliminado las dificultades del viaje, pero les había permitido reconocer que su búsqueda tenía sentido y que avanzaban hacia una meta.

Tres convicciones: peregrinos, alegría y evangelización

Monseñor Prieto desarrolló tres convicciones. La condicion peregrina del ser humano. Describió la vida como una búsqueda en la que cada persona debía aprender a elegir lo esencial, aceptar sus límites y dejarse ayudar. El Camino de Santiago hacía visible esa experiencia a través del silencio, el encuentro y los gestos cotidianos de ayuda.

La segunda convicción estuvo directamente vinculada al lema jubilar: en el Camino podía renacer la alegría. El arzobispo explicó que la alegría cristiana nace de saberse amado, perdonado y acompañado por Dios. Puede convivir con las lágrimas y las dificultades, ayudar a reconstruir vínculos y devolver el deseo de vivir y servir.

Y la tercera estuvo dirigida a la Iglesia: aprovechar el Año Santo como una gran oportunidad evangelizadora. Mons. Prieto señaló que su fecundidad no dependería principalmente del número de actos organizados, sino de la capacidad de las comunidades para mostrar el rostro de Cristo y hacer visible el Evangelio. Pidió una Iglesia cercana, dispuesta a escuchar sin juzgar precipitadamente, acoger las preguntas y acompañar a cada persona respetando su ritmo.

Tradición jacobea: atención material y espiritual a quienes recorren el camino

La hospitalidad ocupó un lugar destacado en su intervención. Mons. Prieto recordó que la tradición jacobea había unido la atención material y espiritual a quienes recorrían el Camino. Acoger significaba hacer sitio al otro, escucharlo y reconocer su dignidad.

Llamó también a preservar el origen cristiano, el horizonte espiritual y la meta apostólica de la peregrinación, ante el riesgo de reducirla a un producto turístico o a una sucesión de experiencias. Precisó que cuidar esa identidad era compatible con recibir a todos, fueran cuales fueran sus motivaciones: a quienes tenían una fe firme, a quienes dudaban y a quienes llegaban cansados o buscaban un nuevo comienzo.

El arzobispo situó en el encuentro con Cristo el sentido de los gestos propios del jubileo. La llegada a la Catedral, el abrazo al Apóstol, la oración ante su sepulcro y el paso por la Puerta Santa expresaban un itinerario de conversión, reconciliación y apertura a Dios. La meta podía convertirse así en el comienzo de una vida renovada.

El autorFrancisco Otamendi

Evangelización

Los organizadores de la visita del Papa a España y Llamados 2026, Premios ReL

Religión en Libertad (ReL) celebrará el jueves 8 de octubre la gala de entrega de sus IX Premios, que este año reconocerán 5 historias: al comité organizador del viaje del Papa León XIV a España, al encuentro Llamados 2026, a Puy du Fou España, la canción y grabación de ‘(Tú) El único Rey’, y al comunicador René ZZ.

Redacción Omnes·3 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Los IX Premios de Religión en Libertad son este año cinco historias. ReL reconocerá en una gala, el próximo 8 de octubre, al comité organizador del viaje del Papa León XIV a España, al encuentro Llamados 2026, a Puy du Fou España, a la canción y grabación de la canción (Tú) El único Rey, que el Papa y miles de gentes escucharon en Madrid y Barcelona en junio, y al comunicador René ZZ.

La ceremonia tendrá lugar en el Auditorio de la Universidad CEU San Pablo (c/ Julián Romea, 23, Madrid) el día 8 jueves, a las 19,30 pm, y reunirá a representantes de la Iglesia, la cultura, la comunicación y distintas iniciativas de evangelización.

Los Premios Religión en Libertad son convocados por la Fundación Nueva Evangelización para el Siglo XXI, editora del diario digital Religión en Libertad, con 19 años de trayectoria, con la colaboración de la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria. Nacieron para reconocer públicamente a personas, instituciones e iniciativas que contribuyen de manera especialmente significativa a la evangelización y a la presencia de la fe cristiana en la sociedad.

Cinco premios, cinco historias

El Premio Especial del Año será concedido al Comité Organizador del viaje de León XIV a España, que llevó al Pontífice, del 6 al 12 de junio, a Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife.

Durante seis días se celebraron 21 actos y participaron más de 2,5 millones de personas, con la colaboración de más de 25.000 voluntarios. El reconocimiento está dirigido a las cuatro diócesis que acogieron al Papa y a la Conferencia Episcopal Española.

El Movistar Arena madrileño vibró el 12 de enero de este año con Llamados 2026, en una tarde de adoración, alabanza, testimonios y oración pocas veces vista en España.

El Premio Nueva Evangelización recae en Llamados 2026, el encuentro que el pasado 12 de enero congregó a más de 6.000 personas en el Movistar Arena de Madrid. Música, testimonios y oración culminaron con la exposición del Santísimo y miles de personas en silencio en uno de los grandes recintos de conciertos de la capital.

También Puy du Fou España, (Tú) El único Rey, y René ZZ

El Premio Artes de la Imagen ha sido para Puy du Fou España, que desde su apertura en Toledo en 2021 ha superado los seis millones de visitantes. El jurado reconoce especialmente su capacidad para acercar al gran público la historia de España mostrando también sus raíces cristianas.

El Premio Música Católica reconoce el proyecto “(Tú) El único Rey”, una iniciativa que ha reunido a unas 120 voces y cerca de veinte grupos de música católica de toda España. La canción, presentada en la solemnidad de Cristo Rey de 2025, fue también interpretada multitudinariamente durante la visita de León XIV a Barcelona.

Finalmente, el Premio Audacia ante el Mundo será entregado a René ZZ (René Ponte), creador de contenido y tatuador que reúne a cerca de dos millones de seguidores en sus redes y que en los últimos años ha comenzado a hablar públicamente de su conversión y de su fe cristiana ante una audiencia mayoritariamente alejada de los ambientes católicos.

Los IX Premios Religión en Libertad tendrán lugar el día 8 de octubre en el Auditorio de la Universidad CEU San Pablo (c/ Julián Romea, 23, Madrid). 

El autorRedacción Omnes

Vaticano

La liturgia nos da la vida de Cristo. La catequesis de León XIV

Continuando con su catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II, León XIV ha dedicado siete miércoles a la constitución conciliar Sacrosanctum Concilium, sobre la liturgia.

Ramiro Pellitero·3 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

¿Qué es para muchos la liturgia? En el trasfondo de esta catequesis se puede ver el deseo de contrarrestar ciertas tendencias, como vivir la liturgia casi como espectáculo sociocultural o, por otro lado, como una devoción puramente individual, un tanto desconectada de la vida cotidiana; sin valorar adecuadamente la Palabra de Dios que ahí nos interpela y la fuerza de la oración pública de la Iglesia, que asume todo lo nuestro y nos educa, y pide ser preparada y vivida adecuadamente…, porque todo eso es la liturgia.   

La liturgia es la Iglesia en oración

La constitución sobre la liturgia, Sacrosanctum Concilium (SC),fue el primer documento promulgado por el Concilio Vaticano II. No se trataba simplemente, observa León XIV, de reformar los ritos, sino de ayudar a contemplar y profundizar en el vínculo vivo que constituye a la Iglesia y la une: el misterio de Cristo. Es decir, en la comunión con Él y con su salvación redentora por medio de la Iglesia, según el plan de la salvación (cfr. Ef 3, 3-6). 

En la liturgia Cristo ejerce su sacerdocio. Como enseña el Concilio, se hace presente en la Palabra proclamada, en los sacramentos, en los ministros que celebran, en la comunidad reunida y, en grado sumo, en la Eucaristía (cfr. SC, 7). Y así puede afirmar san Agustín (cfr. Serm., 277) que, al celebrar la Eucaristía, la Iglesia “recibe el Cuerpo del Señor y se convierte en lo que recibe”: se convierte en el Cuerpo de Cristo, “morada de Dios en el Espíritu” (Ef 2,22). Por todo ello se comprende que la liturgia sea “la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza” (SC, 10). 

“Esto significa –señala el Papa en ese contexto durante su primera audiencia sobre la Sacrosanctum Concilium, el 20 de mayo– que (la liturgia) está llamada a desarrollarse concretamente a lo largo de toda la vida cotidiana, en una dinámica ética y espiritual, de modo que la liturgia celebrada se traduzca en vida y exija una existencia fiel, capaz de hacer concreto lo que se ha vivido en la celebración: es así como nuestra vida se convierte en ‘sacrificio vivo, santo y agradable a Dios”, realizando nuestro “culto espiritual’ (Rom 12,1)”.

La reforma de la liturgia, entre tradición y desarrollo 

Para favorecer el acceso de los fieles a la riqueza de los dones de gracia dispensados por la sagrada liturgia, la Sacrosanctum Concilium indica claramente la dirección a seguir: “Conservar la tradición y apertura al legítimo progreso” (SC 23). A este propósito, y tocando un tema sensible para muchos– en la audiencia general del 27 de mayo, León XIV citaba unas palabras de Benedicto XVI:

“No pocas veces se contrapone de manera torpe tradición y progreso. En realidad, los dos conceptos se integran: la tradición es una realidad viva y por ello incluye en sí misma el principio del desarrollo, del progreso. Es como decir que el río de la tradición lleva en sí también su fuente y tiende hacia la desembocadura” (Benedicto XVI, Discurso 6-V-2011). 

El Concilio, constata el Papa Prevost, confirmó la legitimidad de este proceso y su necesidad para alimentar la vida de los fieles e impulsar la evangelización. Este es el trasfondo de la reforma litúrgica que deseaba el Vaticano II, con la prudencia requerida para no desorientar a los fieles. Y concluye apelando concretamente a los sacerdotes para que sean fieles a los ordenamientos litúrgicos. 

La escuela litúrgica y el camino de la belleza

El miércoles siguiente (cfr. Audiencia general, 3-VI-2026), se detuvo en algunos elementos de la liturgia (ritos, signos y símbolos), para mostrar que no se trata de ceremonias arbitrarias sino de una mediación eclesial a través de la que nos llega el don divino. 

El rito litúrgico es educador de nuestra sensibilidad espiritual para poder saborear lo que ahí acontece. Para esto es necesario que participemos con todo nuestro ser –cuerpo, mente y corazón– en la celebración litúrgica; y así descubriremos que somos comunión eclesial, reunida por la misma fe.

En contraste con las tendencias individualistas a la espontaneidad y con el activismo frenético típico de nuestro tiempo, “en el rito experimentamos una lógica de gratuidad, encontramos un descanso que regenera el corazón, reconocemos que nos precede la gracia divina, aprendemos a vivir a un ritmo habitado por el Espíritu Santo”.

“Necesitamos –propone León XIV– dejarnos educar por los ritos de la liturgia, cuidando con delicadeza y sin arbitrariedad la belleza de nuestras celebraciones y comprometiéndonos con una auténtica mistagogía. La experiencia de una liturgia viva y devota, acompañada por una oportuna catequesis mistagógica, es el mejor recurso para volver a despertar en todos esa apertura al encuentro con Dios que, en la lógica de la encarnación, solo puede tener lugar involucrando a todo el hombre: espíritu, alma y cuerpo”.

El misterio eucarístico, centro de la liturgia

Al recibir a Cristo en su Palabra y en la Eucaristía –enseña León XIV– nos convertimos en lo que recibimos. “Nos convertimos en el Cuerpo cuya Cabeza es el Cristo resucitado, sentado a la derecha del Padre (cfr. Col 1, 18), el cual nos prepara un lugar en los cielos (cfr. Jn 14, 3): la Eucaristía es así el sacramento del Reino que viene. Es el Pan del camino, que nos conduce hacia la Patria celeste, hasta el día beato en el que “Dios sea todo en todo” (1 Cor 15, 28)” (Audiencia general 24-VI-2026).

Así –continúa su explicación–, incorporándonos a Cristo, la Eucaristía nos enseña a adoptar el estilo de vida de Jesús, marcado por el don gratuito de sí mismo. Entramos en la dinámica de la unidad, como poderoso antídoto a los fermentos de división que amenazan nuestro mundo, nuestras comunidades, nuestras familias, nuestro corazón.

Esto se desarrolla en las dos partes de la Misa, íntimamente unidas: la liturgia de la Palabra y la liturgia eucarística. La Palabra nos nutre y alimenta junto al Pan eucarístico “y nos hace pasar de la decadencia del pecado a la vida nueva en Cristo”. 

Después, la liturgia eucarística recoge la institución de la Eucaristía, donde se perpetúa y actualiza (“memorial”) el sacrificio de la Cruz y su Resurrección. 

La liturgia, oración de la Iglesia 

La Eucaristía, y más en general la oración litúrgica, tiene una dimensión eclesial (cfr. Audiencia general 5-VIII-2026). Esto se debe a la acción del Espíritu Santo, que es principio de unidad y de vida en la Iglesia y en los cristianos. También por eso decía san Pablo VI que “la liturgia es la primera fuente de la vida divina que se nos comunica, la primera escuela de nuestra vida espiritual” (Discurso 4-XII-1963).  Observa León XIV que en la constitución conciliar “la liturgia se presenta ante todo como el lugar del encuentro, de la iniciativa de Dios que se hace cercano a la humanidad en su Hijo, “el Verbo hecho carne, ungido por el Espíritu Santo” (SC, 5), al que podemos responder “por Cristo, con Cristo y en Cristo, en la unidad del Espíritu Santo”, es decir, gracias a la “la oración de Cristo, con su Cuerpo, al Padre” (SC, 84)”.

Por ello, añade el Papa, “san Pablo VIdeseaba ardientemente que la Liturgia de las Horas,es decir, la oración pública cotidiana de la Iglesia, inseparable de la Eucaristía, impregnara profundamente, reavivara, guiara y expresara toda la oración cristiana y alimentara eficazmente la vida espiritual del pueblo de Dios” (cfr. Const. ap. Laudis canticum). 

El año litúrgico, actualización pedagógica del misterio de Cristo

La audiencia general del 12 de agosto se dedicó al año litúrgico. En ella el Papa citó unas palabras de Pío XII: “El año litúrgico no es una representación de hechos del pasado, sino que es Cristo mismo, que nos quiere hacer participar de sus misterios, permanentemente presentes y operantes” (enc. Mediator Dei, 205). En la síntesis de León XIV, es “una actualización de la obra de salvación que Cristo realiza en la historia”.

Su fundamento es el domingo, día del Señor, día de la Iglesia, día del hombre y, por último, “el día de los días” (cfr. san Juan Pablo II, Carta Ap. Dies Domini, 1998). Un día que estamos llamados a santificar con la celebración de la Eucaristía, reunidos de manera presencial en asamblea, atentos a la escucha de la Palabra y participando de la comunión del Cuerpo de Cristo.

El año litúrgico, concluye el obispo de Roma, propone de forma sacramental (a través de signos adecuados al tiempo) la pedagogía de la historia de la salvación, permitiendo a los creyentes participar en el misterio de Cristo cada vez más profundamente. Por eso, “el año litúrgico constituye el principio inspirador y el marco de referencia esencial de toda acción pastoral”.

La música sagrada

La semana siguiente, el Papa se detuvo en la música sagrada (cfr. Audiencia general, 12-VIII-2026).

La Sacrosanctum Concilium confirma y profundiza la función ministerial de la música en la liturgia, ya resaltada por san Pío X. “De hecho –señala León XIV–, la música forma parte de la acción litúrgica, y no es un mero adorno de la celebración. En la liturgia, cantar y tocar significa rezar, sintonizando el propio corazón con el de las hermanas y los hermanos y con Dios, en la participación activa en el misterio celebrado”. 

De ahí las exigencias de adecuación de la música sagrada a cada momento de la celebración, la participación del pueblo de Dios y la inculturación, la calidad y selección, tanto de la música como de los textos, de modo que ayuden a la oración como “ley” de la fe. De ahí también la importancia del canto gregoriano y del cuidado del coro (Schola Cantorum), de la formación litúrgica en los seminarios, noviciados y escuelas católicas, así como de las personas que se dedican a realizar tan valioso servicio.

Las motivaciones de la reforma litúrgica

Finalmente, concluyó el Papa reflexionando sobre las motivaciones de la reforma litúrgica (cfr. Audiencia general 26-VIII-2026). Ante todo, la necesidad de una participación más consciente y activa de los fieles en la liturgia (cfr. SC 48). Esto supone una renovada conciencia del valor de la liturgia para la relación con Dios y la vida cristiana. 

La reforma conciliar quiso hacer resplandecer la liturgia como “la primera fuente de la vida divina que se nos comunica” (san Pablo VI, Alocución 4-XII-1963). “De tal convicción –observa el Papa León– nació la exigencia de hacer más accesible a todos los fieles la riqueza de los textos bíblicos y de las oraciones, y de hacer más lineal el ordenamiento celebrativo respecto al previsto en los libros litúrgicos entonces vigentes”. Un ejemplo concreto de todo ello fue proponer la revisión de los libros litúrgicos entonces vigentes, para adaptarlos mejor al presente, teniendo en cuenta con el máximo respeto las tradiciones del pasado.

Una importante enseñanza: “La reforma litúrgica promovida por el Concilio Vaticano II se sitúa, por lo tanto, en la línea de la tradición viva de la Iglesia. Su correcta comprensión permite también rechazar los abusos que se han verificado en algunos sectores de la Iglesia en la etapa postconciliar, y que lamentablemente a veces todavía hoy se verifican, absolutizando o comprendiendo mal algunos de los principios que estaban en la base de la misma reforma”.

El Papa concluye apelando a la responsabilidad de los pastores para cuidar la liturgia, manifestando su “noble sencillez”. 

“Una liturgia de este tipo será también un vehículo fundamental de evangelización, el instrumento de gracia a través del cual, como enseña el Concilio, podremos aprender a ofrecernos a nosotros mismos y, por la mediación de Cristo, seremos perfeccionados en la unidad con Dios y entre nosotros” (cfr. SC 48).

El fuego, la luz y las vestiduras blancas

Hoy se cumplen noventa y ocho años de la fundación del Opus Dei. Escrivá volvía siempre a dos imágenes para decir lo que le pasó aquella mañana, el fuego y la luz, y contó que había visto una multitud. Las dos imágenes están en el Apocalipsis, y a la multitud el libro la viste de blanco.

2 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El martes 2 de octubre de 1928, Josemaría Escrivá, de veintiséis años, hacía ejercicios espirituales en una casa de los paúles de la calle García de Paredes, en Madrid.

Entre una plática y otra se quedó solo en su cuarto, leyó unos papeles donde llevaba años anotando cosas, y vio la iluminación de la Obra.

Se arrodilló, dio gracias y oyó las campanas de Nuestra Señora de los Ángeles. «Nunca han dejado de sonar en mis oídos esas campanas», repetiría el resto de su vida.

Años después lo resumió en unos verbos: empezó a tratar gente, a formar grupos, «y a rezar y a hacer rezar».

De la visión no queda más que eso. Pero volvía sobre ella sin nombrarla, siempre con las mismas imágenes.

Fuego

Fuego: para decir lo que le ardía dentro repetía unas palabras de Cristo, «Fuego he venido a traer a la tierra, y ¿qué quiero sino que arda?»; sobre esa frase definió la Obra como «participación estrecha e íntima en el ansia impaciente de Jesús por extender el fuego que había venido a traer a la tierra».

Luz

Luz: a los suyos los llamaba «hijos de la luz, hermanos de la luz», y a la Obra entera la describió en 1931 como una antorcha que «irá junto al suelo, vista por muy pocos, pero encendiendo las almas todas».

En una carta juntó las dos y nombró el sitio de donde vienen: «Luz y fuego encendido debemos ser, aquel fuego que siempre arderá en el altar».

Ese altar está en el último libro del Nuevo Testamento. Allí un ángel ofrece incienso junto con las oraciones de los fieles, llena después su incensario con las brasas del mismo altar y lo vuelca sobre la tierra (Ap 8, 3-5). Suben oraciones, baja fuego: rezar y hacer rezar. 

Vestiduras blancas

Las vestiduras blancas se las pone el libro a lo que él vio. Lo que vio aquella mañana era una multitud: «las vidas de miles y miles de personas, a lo largo de los siglos».

En el Apocalipsis esa multitud aparece vestida: «Después de esto apareció una multitud que nadie podía contar, de todas las naciones» (Ap 7, 9), y son «los que han lavado sus túnicas y las han blanqueado con la sangre del Cordero» (Ap 7, 14); «Los ejércitos celestes, vestidos de lino blanco y puro, le seguían en caballos blancos» (Ap 19, 14).

El libro dice quién da esa ropa y de qué está hecha: «le han regalado un vestido, de lino deslumbrante y puro: el lino son las buenas obras de los santos» (Ap 19, 8). Se la regalan, y la tejen las obras de quien la lleva.

La Esposa del Cordero lleva ese vestido, y el libro la identifica con una ciudad, la Jerusalén nueva que baja del cielo (Ap 21, 9-10). El Concilio llamó a la Iglesia «esposa inmaculada del Cordero inmaculado» (Lumen gentium, 6).

El vestido es, por tanto, de la Iglesia, y lo cosen las obras de unos santos innumerables y casi todos sin nombre. Cada uno aporta hilo.

Servir a la Iglesia

El Opus Dei no es el fuego: lo extiende. Levanta la luz que recibe con el candelero, y del vestido de la Esposa pone un hilo.

Su fin es el del Cuerpo Místico al que pertenece. Por eso el fundador no quiso para la Obra otra cosa que servir a la Iglesia «como ella quiere ser servida». No es cortesía, es misión.

Noventa y ocho años son pocos. El vestido se sigue cosiendo.

De aquella multitud vestida de blanco el libro dice una última cosa: «el que se sienta en el trono habitará en medio de ellos» (Ap 7, 15). En medio del mundo, alrededor del trono.

Eso predicó Escrivá.

El autorRafael Domingo Oslé

Catedrático de Derecho de la Universidad de Navarra

Mundo

El Opus Dei comienza la cuenta atrás para su Centenario

El 2 de octubre es el primer día de la preparación para los cien años del Opus Dei, que se cumplen en 2028. Una nueva web ayudará a seguir la efeméride.

José María Navalpotro·2 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La nueva web, dentro del site del Opus Dei, reúne en un solo lugar todo lo relacionado con la celebración. Además incluye un vídeo del prelado del Opus Dei, Mons. Fernando Ocáriz, en el que invita a vivir este tiempo como un momento de acción de gracias a Dios junto a toda la Iglesia, con una fidelidad renovada y con alegría.

Este sitio en internet ofrece materiales como mensajes y cartas del Prelado, textos de San Josemaría, vídeos explicativos y el proyecto Be Do Care, como punto de partida para entender qué se celebra y por qué. También permite recursos para la vida espiritual, historias de personas de todo el mundo y lo que se prepara en cada país de cara al centenario.

Tres años, tres grandes temas

El 2 de octubre, de 2028 se iniciará la celebración del Centenario que en realidad durará quinientos días, hasta el 14 de febrero de 2030, cuando se cumplen los cien años desde que San Josemaría comenzó el apostolado del Opus Dei entre las mujeres.

En su mensaje del pasado 19 de marzo, el Prelado propuso tres temas para esta celebración: ser contemplativos en medio del mundo, amigos de todos y santificar el trabajo. La referencia era, según indicaba, “el ejemplo de los primeros cristianos”. Recordaba unas palabras del fundador, San Josemaría, recogidas en Conversaciones: “si se quiere buscar alguna comparación, la manera más fácil de entender el Opus Dei es pensar en la vida de los primeros cristianos. Ellos vivían a fondo su vocación cristiana; buscaban seriamente la perfección a la que estaban llamados por el hecho, sencillo y sublime, del Bautismo. No se distinguían exteriormente de los demás ciudadanos”.

Los temas son:  

2026-2027: contemplativos en medio del mundo. El primer año propone descubrir a Dios en las cosas grandes y pequeñas de cada día. Esta idea condensa muchos elementos del espíritu del Opus Dei, como el sentido de la filiación divina, la Misa como centro y raíz de la existencia, el valor de la vida ordinaria y la belleza de descubrir ese “algo divino” escondido en las realidades más comunes del trabajo, la familia y la vida ciudadana.

2027-2028: la amistad. El segundo año pone el foco en la amistad como lugar donde se comparte la fe de persona a persona, de familia en familia, con la libertad de quien sabe convivir con quienes piensan distinto. Se trata de ser cada uno para los demás “Cristo que pasa”, en expresión de San Josemaría, y descubriéndolo también en los demás.

2028-2030: el trabajo. Durante los quinientos días de celebración del Centenario, la mirada estará puesta en el trabajo: santificar el trabajo, santificarse en el trabajo y santificar a los demás con el trabajo, con competencia profesional y por amor a Dios, empezando por quienes están más cerca, como se recoge en el libro Conversaciones.

Todo un itinerario que mons. Ocáriz ha resumido así: “Esta es mi ilusión para los próximos años: que la Obra sea una gran catequesis para ayudar a hacer realidad la santidad en la vida de todos los días”.

Intención para 2026

En el inicio de la preparación del Centenario, también se ha conocido la Intención general para 2026 y 2027 que el Prelado propone a los fieles y amigos del Opus Dei: “Profundicemos en nuestra vocación a ser contemplativos en medio del mundo, como preparación al centenario de la Obra. Consideremos cómo el espíritu que hemos recibido a través de san Josemaría transforma nuestra existencia, viviendo todos los momentos y circunstancias de nuestra vida como hijos muy amados de Dios en Jesucristo, y cómo podemos trasmitirlo en el trato con los demás”.

Mundo

«La mejor manera de ayudar a las familias es dejarlas en paz»: defensa de la vida en Vilna

Más de 3.000 personas marchan en Vilna para defender la vida y reclamar un mayor apoyo a las madres y las familias ante el aborto y el invierno demográfico.

Bryan Lawrence Gonsalves·2 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Más de 3.000 defensores del derecho a la vida se reunieron el sábado en la capital de Lituania con motivo de la Marcha por la Vida anual de Vilna, en la que reclamaron un mayor apoyo a las madres y las familias en medio de los crecientes debates nacionales sobre el aborto, la fecundación in vitro y la disminución de la tasa de natalidad en el país.

Este ha sido el segundo año consecutivo en el que Lituania ha celebrado la Marcha por la Vida tras la reactivación del evento en 2025, después de una pausa de casi 30 años. Su regreso se produce en un momento en el que Lituania, al igual que gran parte de Europa del Este, se enfrenta a profundos cambios demográficos, con menos matrimonios, menos nacimientos y una creciente preocupación por el futuro de la vida familiar.

Un testimonio público a favor de la vida

A pesar de la intensa lluvia matutina, el frío y la niebla, los participantes se reunieron en la Biblioteca Nacional Martynas Mažvydas antes de marchar hacia la Plaza de la Catedral. Una vez allí, lo que siguió fue una mezcla de música, testimonios y momentos de silencio y solidaridad por las vidas de los no nacidos perdidas a causa del aborto.

Los organizadores querían dejar claro que el movimiento pro-vida no se define únicamente por aquello a lo que se opone, sino también por lo que celebra: la vida, la familia, la comunidad y la responsabilidad que las personas tienen unas hacia otras.

Ese mensaje quedó ilustrado por el testimonio de Saulius Karosas. Después de que su cuarta hija, Iva, naciera con síndrome de Down, la familia adoptó más tarde a Motiejus, un niño con la misma condición. Karosas describió cómo acoger a ambos niños transformó la forma en que la familia entendía el valor y la belleza humanos, enseñándoles a reconocer el valor de los demás de una manera más profunda.

Este tipo de testimonios son fundamentales para la visión de los organizadores. En lugar de presentar la defensa de la vida únicamente como una cuestión política o legislativa, la Marcha por la Vida de Vilna buscó mostrar cómo se construye una cultura que acoge la vida a través de relaciones concretas y decisiones cotidianas.

El movimiento provida de Lituania

Actualmente, el aborto es legal en Lituania hasta las 12 semanas, mientras que la eutanasia sigue siendo ilegal. El movimiento provida del país se inscribe en un debate público más amplio sobre el aborto y el descenso del número de nacimientos.
En este contexto, el regreso de la Marcha por la Vida ofrece una plataforma pública visible para quienes creen que los niños no nacidos deben ser protegidos y que las mujeres y las familias que se enfrentan a circunstancias difíciles deben recibir un mayor apoyo.

Para Simonas Streikus, uno de los organizadores de la Marcha por la Vida de Vilna, el mensaje de la marcha va mucho más allá de las calles de Vilna. «Somos responsables los unos de los otros», declaró a Omnes, subrayando que las decisiones individuales pueden afectar a los demás y contribuir a una cultura que valore la vida.

Afirmó que la marcha debería animar a las mujeres que se enfrentan a decisiones difíciles durante el embarazo a elegir la vida, al tiempo que les recuerda que «no están solas». Ese testimonio, explica, comienza en la vida cotidiana, cuando las personas se convierten en «apóstoles de la bondad y la vida» a través de sus familias, amistades, lugares de trabajo y comunidades.
Streikus también espera que la marcha fortalezca a quienes participan, dándoles «fuerza, fe y valor renovados» para vivir sus convicciones más allá del propio evento.

Para él, el testimonio más poderoso quizá no sea «un discurso o una campaña política», sino el ejemplo de alguien que vive de acuerdo con sus convicciones provida «con alegría, valentía y amor».

Por eso los organizadores ven la marcha como algo más que una manifestación anual. Quieren que contribuya a crear una cultura en la que se apoye a las madres, se valore a las familias y se trate con dignidad a las personas vulnerables.

Una región que se enfrenta a un invierno demográfico

Este mensaje provida llega en un momento en que Lituania y sus países vecinos se enfrentan a un declive demográfico.
En toda Europa del Este, las tasas de natalidad han caído muy por debajo del nivel necesario para mantener la población a largo plazo. Las causas son complejas. Tras el colapso del comunismo y la independencia de muchos países de la región, un gran número de personas emigró a Europa Occidental y a Estados Unidos. Al mismo tiempo, el aumento de los costes de la vivienda, la incertidumbre económica y los cambios en las actitudes culturales han hecho que el matrimonio y la paternidad resulten más difíciles o menos atractivos para muchos jóvenes adultos.

Para el defensor polaco del movimiento pro-vida Marcin Perłowski, la crisis demográfica no puede separarse de cuestiones más amplias relacionadas con el matrimonio y el significado de la paternidad.

En declaraciones a Omnes en Vilna, Perłowski explicó que una de las dificultades a las que se enfrenta el movimiento pro-vida es la forma en que su mensaje es recibido a veces en el debate público. Destacó principalmente las acusaciones de «discurso de odio» dirigidas contra quienes defienden la vida del no nacido. Afirmó que presentar a los defensores de la vida como personas que «odian a las mujeres» o que pretenden restringir su libertad puede dificultar que el movimiento llegue a nuevos públicos, especialmente en las redes sociales.

Además, en su opinión, los medios de comunicación modernos suelen presentar el matrimonio como algo opresivo y la maternidad como una amenaza para la libertad de las mujeres. Los hombres, dijo, pueden encontrarse con un mensaje paralelo en el que su independencia se disocia de los compromisos o responsabilidades familiares.

«No diría que la crisis de las familias radica en la debilidad de los hombres o en la debilidad de las mujeres», afirmó Perłowski. En cambio, señaló fuerzas culturales más amplias que afectan a ambos sexos, al tiempo que explicó que el movimiento pro-vida debería abordar las responsabilidades y experiencias específicas de hombres y mujeres.

Perłowski también cuestionó si los incentivos económicos por sí solos pueden revertir el declive demográfico. Basándose en la experiencia de Polonia, argumentó que el aumento de las prestaciones económicas no había producido el auge demográfico que algunos esperaban.

En su lugar, afirmó que los gobiernos deberían concentrarse en crear condiciones en las que las familias puedan prosperar. «La mejor manera de ayudar a las familias es dejarlas en paz», afirmó, explicando que las familias necesitan mayor libertad frente a una fiscalidad excesiva y otras cargas, junto con un mayor reconocimiento social de la importancia de la vida familiar.

Para Perłowski, por lo tanto, la cuestión demográfica no se reduce simplemente al número de niños que nacen. También se trata de si los jóvenes consideran que el matrimonio, la paternidad y la responsabilidad familiar son aspectos realistas y que merecen la pena de la vida adulta.

Construir una cultura de la vida

El reto más profundo, explicó Perłowski, es cultural. En el pasado, las familias numerosas eran vistas de forma negativa en algunos sectores de la sociedad polaca, pero él cree que esa percepción está cambiando poco a poco. Los gobiernos y las instituciones públicas, afirmó, deberían reforzar ese cambio demostrando que el matrimonio, la paternidad, la maternidad y las familias numerosas pueden aportar sentido y plenitud humana.

Esta visión más amplia ayuda a explicar por qué la marcha de Vilna es importante para sus organizadores, entre ellos Streikus. Su mensaje no se limita a la oposición al aborto, sino que vincula la protección de la vida del no nacido con las condiciones sociales, culturales y prácticas que determinan si las personas se sienten capaces y dispuestas a casarse, tener hijos y construir una vida familiar.

Para los allí reunidos en Vilna, la marcha fue, por lo tanto, tanto una declaración pública como un intento de situar estas cuestiones con mayor firmeza en el debate más amplio sobre el futuro de las familias y las sociedades de toda la región. Lo que se derive de ese testimonio, afirman los organizadores, depende menos de un único evento que de si su mensaje encuentra expresión en las decisiones cotidianas y en las instituciones que dan forma a la vida familiar.

Evangelización

Álvaro Moreno y Pep Borrell, entre los 8 Premios Misión 2026

La XIV Edición de los premios de la revista Misión galardona el 15 de octubre a ocho personas y entidades que destacan por su lucha por la verdad, la cultura cristiana, la familia y la vida. Entre ellos, Álvaro Moreno, Pep Borrell, José María Villalón o Fray Pablo María de la Cruz a título póstumo.

Redacción Omnes·2 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El empresario sevillano Álvaro Moreno, el odontólogo Pep Borrell, la catedrática del IESE Nuria Chinchilla, Fray Pablo María de la Cruz a título póstumo, la aplicación móvil ePrex, el doctor José Maria Villalón, el VIII Centenario de la catedral de Toledo, y la Hospitalidad de Lourdes, serán galardonados el 15 de octubre por la revista Misión.

Se trata de ocho personas y entidades que han destacado por su entrega total y su lucha infatigable por la verdad, la cultura cristiana, la familia y la vida, asegura la revista, publicación de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

Breve síntesis de los galardonados

Álvaro Moreno es una de las marcas de moda masculina mejor posicionadas en España y millones de hombres visten ya sus prendas. Álvaro experimentó una profunda conversión, lleva a Dios al mundo de la empresa, y Omnes ha sido el único medio que le ha entrevistado hasta ahora. Recibe el Premio Misión por la coherencia con la que lleva la fe a su trabajo y al ámbito empresarial.

Pep Borrell, con su buen humor y su carisma, hace de este mundo un lugar mejor. Aunque es odontólogo de profesión, es también un gran divulgador: autor bestseller y con 300.000 seguidores en su cuenta de Instagram. Su gran labor ha ayudado a muchos matrimonios a fortalecerse y a muchos novios a discernir su vocación, señalan los organizadores del Premio Misión.

Nuria Chinchilla. Pionera en España en el estudio de la integración entre vida profesional, familiar y personal, sus investigaciones abrieron camino para que muchos directivos entendieran el auténtico liderazgo. Ha sido la primera mujer que ha alcanzado el título de catedrática del IESE y es referente para mujeres trabajadoras, y la integración con armonía de trabajo y familia, explican los premios Misión.

Fray Pablo María de la Cruz a título póstumo. Ha representado una generación de jóvenes que busca con una fe auténtica la santidad, señalan los premios Misión. Uno de ellos es Pablo, quien falleció con tan solo 21 años, en 2023, debido a un sarcoma de Ewing, tras ofrecer un impresionante testimonio de fe. En su recorrido espiritual descubrió su vocación carmelita, tanto es así que pocos días antes de su muerte profesó sus votos in articulo mortis y pasó a ser Fray Pablo María de la Cruz.

EPrex, Villalón, Catedral de Toledo, Hospitalidad de Lourdes

ePrex. La aplicación móvil ePrex recibe el Premio Misión por su labor evangelizadora en la esfera digital. En un tiempo en que las nuevas tecnologías se imponen como una prolongación de la persona, un grupo de jóvenes vio la oportunidad de usar los dispositivos móviles para ayudar a miles de personas a rezar y a escuchar a diario la Palabra de Dios. Ofrecen a golpe de clic las lecturas y el santo del día, la Liturgia de las Horas, el Rosario, la Biblia y el Catecismo.

José María Villalón. Este premiado es un referente en el ámbito familiar, profesional y también social. Junto a su esposa, Mariola, es padre de 12 hijos. Además, desde hace más de 30 años ejerce como jefe de los servicios médicos del Atlético de Madrid. Aun así, ha logrado sacar tiempo para ser el presidente de la Federación Española de Familias Numerosas, desde donde realiza una importante labor. Recibe el Premio Misión por su entrega alegre, ejemplar y abnegada en defensa y promoción de la familia.

VIII Centenario de la catedral de Toledo. Cuatro siglos antes de que se fundara la ciudad de Nueva York, en Toledo ya se ponía la primera piedra de la que es hoy la catedral primada de España. Han pasado ocho siglos desde que comenzó a edificarse esta obra cumbre del gótico español, uno de los templos más bellos de la cristiandad. El VIII Centenario de la Catedral de Toledo recibe el Premio Misión como homenaje a un templo que es historia viva de España y de la Iglesia.

Hospitalidad de Lourdes. Millones de peregrinos viajan cada año al Santuario de Lourdes. Muchos de ellos acuden a los pies de la Virgen para pedirle una curación física o espiritual. Pero muchos enfermos nunca podrían peregrinar hasta allí de no ser por la Hospitalidad de Lourdes, como la de Madrid, que cada año lleva a miles de ellos hasta la gruta de Massabielle. Recibe este Premio Misión la Hospitalidad de Lourdes por la impagable entrega de sus voluntarios a los enfermos.

La gala de entrega de los Premios Misión  2026 tendrá lugar el próximo 15 de octubre en la Universidad Francisco de Vitoria.

El autorRedacción Omnes

Vaticano

El Papa reza el Rosario por la paz junto a un millón de niños

León XIV rezó el Rosario por la paz ayer por la tarde junto a un millar de niños en la gruta vaticana de la Virgen de Lourdes. En realidad, lo hizo unido a un millón de niños de todo el mundo, en una jornada promovida por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).

Redacción Omnes·2 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Papa León señaló enseguida la petición por la cual se reunieron a rezar el Santo Rosario: “la paz de todos los niños, especialmente para aquellos que viven donde hay guerra, en tantos países de la tierra”.

Fueron los misterios luminosos, y allí estaban cientos de niños y sus familiares en los Jardines Vaticanos, en la Gruta de Lourdes.

Agradecimiento al cardenal Koch y a ACN

“Agradezco a Su Eminencia el Cardenal Koch (presidente de ACN), su saludo y a la Fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada por promover esta iniciativa y por la gran labor que realiza. Agradezco a todos los presentes su asistencia, especialmente a ustedes, niños, junto con sus padres y demás familiares, los sacerdotes y todos los que los acompañan”, comenzó el Santo Padre su Discurso.

La iniciativa “Un millón de niños rezan el rosario” nació del corazón de la fundación “Ayuda a la Iglesia que sufre” (ACN) (@Vatican Media).

“¡Estoy muy feliz de estar con ustedes! Y ustedes, díganme: ¿están felices? ¿Están felices de estar aquí?” Siiíí, respondieron los niños.

“Estoy feliz”, continuó el Pontífice. “Sobre todo porque esta noche nos hemos reunido con las dos personas que nos aman más que nadie. ¿Sabéis quiénes son? [ Responden: Jesús ] Jesús, ¿y quién más? [ María ] Y María. El Señor Jesús y su madre María, que nunca nos dejan solos y que siempre están cerca de nosotros”.

Un regalo especial, la paz para todos los niños del mundo

“Sí, os amamos, Jesús y María, y esta noche os pedimos un regalo especial: la paz para todos los niños del mundo, especialmente para aquellos que viven donde hay guerra, en muchos países de la tierra”, añadió el Papa.

Lo hacemos con la oración del Santo Rosario, “una oración sencilla que todos pueden rezar. Ya hemos ofrecido flores, un signo de amor. Pronto encenderemos algunas velas y pensaremos en Jesús en momentos importantes de su vida, en los que trajo luz y paz a tantas personas”.

Escenas de la vida del Señor

Entonces el Sucesor de Pedro recordó escenas de la vida de Jesús que se recuerdan en el Rosario.

“Cuando fue bautizado en el río Jordán, cuando transformó el agua en vino en las bodas de Caná, cuando anunció su Reino, cuando mostró su gloria en el Monte Tabor y cuando, en el Cenáculo, durante la Última Cena, nos dejó la Eucaristía. Son momentos en los que nos dio dones maravillosos, que no debemos olvidar, y por ello queremos darle las gracias. Hagámoslo juntos, una vez más. Digámoslo todos: ¡Gracias, Jesús!” [ repiten ]. “Y pidámosle con confianza, todos juntos: ¡Danos la paz!” [ repiten ].

El Papa León XIV saluda a una persona en la Gruta de Lourdes de los Jardines Vaticanos, donde rezaron un Rosario por la paz (@Vatican Media).

“No estamos solos: cincuenta millones de Avemarías se elevan al cielo”

Quiero decirles una última cosa, agregó el Papa León a las mil trescientas personas presentes.  “Esta noche y estos días, no estamos solos en nuestra oración. En todo el mundo, un millón de niños rezan con nosotros. ¡Un millón! Imagínense: cincuenta millones de Ave Marías que se elevan al Cielo desde cada rincón y en cada idioma de la Tierra, pidiendo paz y uniéndose como en un solo y enorme rosario, para abrazar y unir a todos los continentes, razas y naciones del planeta”.

“Nos comprometemos a ser buenos: así crece la paz!”

“Aquí, queridos niños, hoy oramos con todos estos amigos. Y al hacerlo, también nos comprometemos a ser buenos y a portarnos bien”, concluyó el Santo Padre. “En casa, en la escuela, en la catequesis, con nuestros padres, con todos, incluso cuando jugamos y practicamos deportes, porque la oración siempre debe ir acompañada de buenas obras, de gestos de amor. ¡Y así crece la paz!”

“Gracias de nuevo a todos por estar aquí. Y ahora oremos”, animó el Papa.

El autorRedacción Omnes

Mundo

León XIV pide rezar en octubre por las personas que sufren problemas de salud mental

El Papa dedica su intención de oración de octubre a quienes sufren enfermedades mentales y pide acompañarlos sin juzgar ni excluir, así como apoyar a sus familiares y a los profesionales que los atienden.

Redacción Omnes·2 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Papa León XIV invita a rezar durante el mes de octubre por la pastoral de la salud mental. A través de la Red Mundial de Oración del Papa —con la campaña Reza con el Papa—, el Pontífice pide que la Iglesia sea un «hogar abierto», capaz de acompañar a quienes sufren enfermedades mentales sin estigmatizarlos ni excluirlos.

Una de cada siete personas en el mundo vive actualmente con un trastorno mental. Ante esta realidad, León XIV llama a los fieles y a todas las personas de buena voluntad a rezar por quienes atraviesan dificultades relacionadas con la salud mental, a menudo marcadas por el silencio, la soledad y la incomprensión.

En la oración, el Santo Padre se dirige al «Dios de la vida», que conoce las profundidades del corazón humano y sus «heridas silenciosas». Presenta ante Él a quienes viven situaciones de soledad, ansiedad, depresión u otras enfermedades mentales, y recuerda que Dios los llama por su nombre «con ternura».

El Papa también pide perdón por las ocasiones en las que la comunidad cristiana ha «apartado la mirada», contribuyendo al estigma y la discriminación. Frente a ello, reclama una Iglesia que escuche sin juzgar y se acerque sin miedo, ofreciendo un espacio seguro a quienes sufren.

La intención de oración incluye asimismo a quienes acompañan y cuidan a estas personas: profesionales sanitarios, familiares y voluntarios. León XIV pide para ellos fortaleza y compasión, e invoca al Espíritu Santo para que la comunidad cristiana integre el cuidado de la salud mental en la vida y la misión de la Iglesia, como «signo vivo» de la misericordia de Dios.

Más de mil millones de personas afectadas

La petición del Pontífice responde a una realidad que afecta a más de mil millones de personas en todo el mundo. Según el Atlas de Salud Mental 2024 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), presentado en septiembre de 2025, esta es la cifra de personas que viven con algún trastorno mental.

El informe también refleja las desigualdades en la atención. El gasto público mundial destinado a la salud mental representa apenas el 2 % del presupuesto sanitario, una proporción que permanece sin cambios desde 2017. Además, la media mundial es de 13 profesionales de la salud mental por cada 100.000 habitantes, con grandes diferencias entre países.

Mientras que los países de ingresos altos invierten alrededor de 65 dólares por persona, en los de ingresos bajos la cantidad se reduce a unos pocos céntimos.

«Este ministerio consiste en amar y acompañar»

El director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, el jesuita Cristóbal Fones, subraya que muchas personas han sufrido o sufren una enfermedad mental sin poder expresar su dolor y sintiéndose «juzgadas, incomprendidas y sin esperanza».

Por ello, considera necesario que la Iglesia abra su corazón a esta realidad y rece tanto por quienes padecen estas enfermedades como por las personas que los acompañan.

El comunicado recuerda que diversas instituciones eclesiales ya trabajan en este ámbito, entre ellas universidades católicas, ministerios de salud mental —como la Asociación Internacional de Ministros Católicos de Salud Mental— grupos de apoyo y recuperación, parroquias y comunidades de acogida.

También destaca la experiencia de la diócesis de Phoenix, en Estados Unidos, cuyo obispo, John Dolan, fundó en diciembre de 2022 una Oficina Diocesana de Pastoral de la Salud Mental. «La pastoral católica de la salud mental no consiste en diagnosticar, recetar o tratar. Acompañamos a quienes recorren un camino difícil y les ayudamos a descubrir la dignidad que Dios les ha dado», explica. «Este ministerio consiste en amar y acompañar», añade.

León XIV: «No podemos hacerlo solos»

El Papa ya se refirió a esta cuestión durante la vigilia de oración con los jóvenes celebrada en Barcelona el 9 de junio de 2026. Al responder a una joven que compartió su experiencia con la depresión, el Pontífice advirtió de que la salud mental está cada vez más amenazada incluso en sociedades que se consideran avanzadas.

León XIV señaló entonces que esta situación pone de manifiesto los problemas de una determinada idea de crecimiento que somete a las personas a presiones, expectativas y tensiones capaces de comprometer «equilibrios fundamentales».

En esa misma ocasión, al reflexionar sobre el dolor y la soledad extrema, afirmó: «No podemos hacerlo solos».

También el papa Francisco había dedicado una intención de oración a las personas que sufren depresión. En el Vídeo del Papa de noviembre de 2021, pidió permanecer junto a quienes están agotados y desesperados, y recordó la importancia de escuchar en silencio, sin pretender ofrecer soluciones inmediatas: «No hay receta».

La Red Mundial de Oración del Papa, confiada a la Compañía de Jesús, está presente en más de 90 países y reúne a una comunidad espiritual de más de 22 millones de personas. Sus intenciones mensuales invitan a rezar por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia.

¡Cumplimos 100 años!

Para una persona, cumplir 100 años es ¡un gran acontecimiento! Para una institución como la Iglesia, cien años es una peccata minuta. ¿Qué son 100 años dentro de una historia de 2026 años? Pero, a pesar de todo, es un regalo enorme, porque estamos hablando de la institución del Domingo Mundial de las Misiones.

2 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Este mes de octubre se cumple el centenario de la Jornada Misionera Mundial. En 1926, Pío XI instituyó el penúltimo domingo del mes de octubre como el domingo en el que todos los bautizados rezáramos por la tarea misionera de la Iglesia y se creara un fondo común para ayudar a los territorios en donde comenzaba su andadura. Desde entonces, ininterrumpidamente, los cristianos nos hacemos misioneros con quienes han sido enviados a evangelizar por el mundo, acompañándoles con nuestra oración, con la ofrenda de nuestros sacrificios y nuestra colaboración económica… Por eso, en las Obras Misionales Pontificias de todo el mundo estamos de cumpleaños: ¡Queremos hacer llegar a todos los creyentes la alegría de saberse misioneros, colaborando con la tarea evangelizadora que se está realizando en todo el mundo! 

Hay datos realmente sorprendentes, que difícilmente podríamos imaginar. Por ejemplo, en estos cien años de historia del DOMUND, la Iglesia ha crecido tanto en los lugares donde trabajan nuestros misioneros que es como si, durante cada uno de estos cien años, se hubieran bautizado 9.000 personas cada día, se hubiera construido una nueva parroquia cada día, se hubieran ordenado dos sacerdotes diarios o se hubieran consagrado cinco religiosas. Así ha crecido la Iglesia en esos lugares. Los católicos han pasado de representar el 1,68 % de la población al 8,60 %. 

El Papa Pío XI instituyó esta Jornada Mundial con una gran visión de futuro: quiso que todos los bautizados nos concienciáramos de que la misión no es una tarea encomendada a unos pocos, aquellos que han recibido de Dios la vocación a la misión ad gentes, sino de todos los bautizados, pequeños y grandes, sanos y enfermos, laicos y religiosas. Cada uno, según su vocación, debe sentir la alegría de participar en la tarea evangelizadora que la Iglesia está realizando en todo el mundo. Unos, como Teresa de Lisieux, colaborarán con su oración y sacrificio; otros, como Francisco Javier, con su disponibilidad para ser enviados por la Iglesia a un lugar lejano; otros, como Guido María Conforti, promoviendo la vocación misionera de los jóvenes; otros, como Paolo Manna, animando a los sacerdotes a alentar en sus parroquias la misión; y otros, como Paulina Jaricot, dando a conocer la vida misionera entre los cristianos y motivándolos a asumir esa responsabilidad y a sostener económicamente la labor de evangelización. 

Pío XI quería una renovación misionera en el seno de la Iglesia. Podríamos decir, con palabras del recordado Papa Francisco, que soñaba con una Iglesia “en salida”: “Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación” (Evangelii gaudium, 27).

En España, además, celebramos otro centenario. En 1926, el Papa nombró al primer Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias. Se trata de un sacerdote de la diócesis de Vitoria que nunca fue a la misión, pero estaba enamorado de la labor preciosa que hacían los misioneros: Ángel Sagarmínaga. De hecho, él fue el que en 1943 se inventó el acrónimo DOMUND, abreviando la frase DOMingo MUNDial de las misiones. A él le debemos gran parte del espíritu misionero que la Iglesia en España ha vivido en estos cien años. Él fue el gran motivador para que los sacerdotes diocesanos de España fueran transmisores entusiasmados de la misión en el mundo entero. 

Para la jornada del Centenario del DOMUND el Santo Padre, León XIV, ha elegido el lema: “Uno en Cristo, unidos en la misión”. Y eso es lo que queremos vivir: la Iglesia, como una gran familia, unida por la fe y la caridad, lleva el mensaje de Cristo a todos los hombres del mundo, para hacerles posible el encuentro con el Salvador. El misionero no es un mero reformador de estructuras y promotor del desarrollo. Es un hombre, una mujer de Dios, enamorado del Señor, queriendo ser uno con Aquel que le ha llamado y le ha enviado para proclamar la buena nueva, la noticia preciosa de la salvación, y lo hace unido a todos los que, desde nuestra vida ordinaria, nos sentimos parte de su misión, nos hacemos cargo de su ministerio, nos alegramos de ser parte de la inmensa labor evangelizadora de la Iglesia.

Y conviene que también nosotros recordemos que “esta misión se halla todavía en los comienzos y que debemos comprometernos con todas nuestras energías en su servicio” (Redemptoris Missio, 1). Lo decía san Juan Pablo II en 1990, hace ya más de treinta años…, ¡y son palabras que siguen siendo actuales! ¡No permitamos que el entusiasmo por la misión se pierda en España!

León XIV nos sigue animando a ser misioneros aquí y ahora, pero también a unirnos a quienes han sido enviados a la misión. Por eso, nos invita a continuar “alimentando y formando la conciencia misionera de los fieles, desde los más pequeños hasta los más grandes, promoviendo una red de oración y de caridad que conecta a todas las comunidades del mundo” (Mensaje del Papa para el DOMUND 2026).

El autorJosé María Calderón

Director de las Obras Misionales Pontificias en España.

El encantador de humanos

La búsqueda de un progreso que pretende superar la condición humana nos ha alejado de la naturaleza, la familia y los vínculos sociales, hasta construir una sociedad que dificulta nuestra propia felicidad.

2 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Entre los miles de canales que aparecen en los modernos smart TVs sin saber uno muy bien de dónde vienen, encontré el otro día uno dedicado a reponer 24/7 la famosa serie «El encantador de perros». Me parece un programa fascinante, aunque no haya tenido un perro en mi vida, pero es por lo que aprendo sobre la condición humana.

Si usted nunca lo ha visto, cada capítulo lo protagoniza César Millán, un experto adiestrador de perros que acude en auxilio de familias desesperadas por el comportamiento de sus mascotas. Perros que llevan años mordiendo a sus dueños, atemorizando al vecindario, apropiándose del sofá o haciendo sus necesidades donde no deberían, cambian asombrosamente su comportamiento apenas aparece en escena el “encantador de perros”. En el 99 por ciento de los casos, el diagnóstico, expresado de una u otra forma, es el mismo: el problema no está en los perros, sino en los dueños que no saben tratarlos como tales.

Por su naturaleza, dependiendo de la raza, los perros necesitan ejercicio físico; disciplina y jerarquía, como tendrían si vivieran en su manada; cariño y juegos; una dieta acorde a su actividad; etc. Cuando los seres humanos no entendemos esto y los confundimos con personas, los pobres animales se vuelven locos, puesto que no está en sus manos cambiar de la noche a la mañana su naturaleza, moldeada gota a gota, cual estalactita, tras decenas de miles de años de evolución. Buscar la esencia canina y tratar de amoldarse a ella es la clave para su felicidad y la de sus amos.

También nuestro mundo está bastante loco y, aunque podemos echar gran parte de culpa a nuestros “dueños”, los que manejan el cotarro, todavía los individuos tenemos cierta autonomía como para poder salirnos del redil, cuidar nuestra salud mental y poder alcanzar nuestra felicidad y la de los que nos rodean. Y es que hemos construido una sociedad inhumana corriendo detrás de un progreso que, según las cifras crecientes de suicidios y consumo de ansiolíticos, no nos está dando la felicidad, por mucho que en nuestra imaginación ese posthumanismo o transhumanismo; en definitiva, la superación de la condición humana, suenen bien. 

Hemos perdido el contacto con la naturaleza, que es nuestro medio. Millones de personas no han visto nunca un cielo plagado de estrellas porque las luces de nuestras ciudades nos las ocultan; disfrutar de un paseo diario por el campo o la playa es un lujo que no está al alcance de todos; vivimos pegados a artefactos que consumen toda nuestra atención en lugar de pasar las noches al fresco o en torno a la hoguera, charlando con nuestra tribu y contándonos historias de nuestros antepasados; el componente espiritual lo hemos reducido al mínimo si no hemos prescindido directamente de él; y la familia compuesta por padre, madre e hijos es solo un recuerdo del ayer.

Los niños aprenden qué es un río sin haber visto nunca uno, estudian la Historia sin saber que esta tiene mucho que ver con su vida y se preparan para trabajar sin haber doblado nunca el lomo, ni siquiera en casa. Vivimos muchos años gracias a la medicina, pero como los mayores estorban los convencemos para que pidan la eutanasia. Hemos idolatrado el trabajo en sí mismo, dejando de considerarlo un medio de subsistencia y hemos terminado viviendo para trabajar en lugar de trabajando para vivir. Hemos deformado la sexualidad que nos ha regalado la naturaleza con el fin de unirnos y formar comunidad y la hemos convertido en un pozo sin fondo de individualidades.

El llamado número de Dunbar, que establece en 150 la cantidad de personas con las que nuestro cerebro está programado para interactuar, lo hemos elevado hasta el infinito por culpa de las redes sociales, provocando que siempre haya gente más guapa que yo, más lista que yo, más fuerte que yo, generando en nosotros una sensación de constante insuficiencia. Hemos escondido el dolor, la enfermedad, la muerte y la tristeza, por lo que cuando naturalmente llegan, no somos capaces de afrontarlas con la entereza con la que lo hacían nuestros padres. Tenemos la nevera llena, el supermercado a la vuelta de la esquina sin tener que hacer mucho esfuerzo por cazar, pescar o recolectar, por lo que tenemos que inyectarnos sustancias para que nos quiten el natural instinto del hambre para no enfermar de obesidad…

En tantas y tantas otras circunstancias hemos creado un mundo a escala no humana que está detrás de esa falta de felicidad que usted nota hoy. A falta de un César Millán encantador de humanos cerca, pruebe a pensar: “¿Esto, cómo lo solucionaron mis ancestros?”. Verá cómo, la mayoría de las veces, esta vida no es tan perra como parece.

El autorAntonio Moreno

Periodista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Bachiller en Ciencias Religiosas. Trabaja en la Delegación diocesana de Medios de Comunicación de Málaga. Sus numerosos "hilos" en Twitter sobre la fe y la vida cotidiana tienen una gran popularidad.

Educación

La Iglesia en España quiere hacer visible su “constelación educativa”

Luis de la Fuente, Francesc Torralba, los Salesianos o la Escolanía de Lluc figuran entre los diez galardonados de los premios “Stella” con los que el Consejo General de la Iglesia en la Educación (CGIE) quiere sacar a la luz la labor educativa de la Iglesia.

Inmaculada Sancho·1 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Luis de la Fuente, Francesc Torralba, los Salesianos o la Escolanía de Lluc figuran entre los diez galardonados de los premios “Stella” con los que el Consejo General de la Iglesia en la Educación (CGIE) quiere sacar a la luz la labor educativa de la Iglesia, también la que pasa más desapercibida.

El CGIE, creado hace año y medio por la Conferencia Episcopal Española, reúne a unos setenta representantes de colegios, universidades, congregaciones y profesorado. El presidente de la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura, monseñor Alfonso Carrasco Rouco, obispo de Lugo, ha presentado este Consejo como la continuación del Congreso Iglesia y Educación que se celebró en 2024.

Para el obispo, la experiencia de la Iglesia en la educación es también una aportación a la sociedad: “Es irresponsable no poner todo de nuestra parte en todos los desafíos que tiene la educación en España; no podemos apartarnos, la educación es cosa de todos y debe estar orientada al bien común”.

Unos premios para reconocer «el bien común»

Los Premios Stella que ahora se establecen, reconocen una experiencia en cada uno de los nueve ámbitos en los que trabaja el Consejo. El secretario general del Consejo, Carlos Esteban, ha explicado que con estos premios quieren reconocer algunas de las estrellas que, cuando brillan, hacen el bien y construyen el bien común y cuyo valor está en que juntas trazan el camino.

Los premiados forman parte de una constelación educativa con infinitas estrellas: “Todas ellas brillan aunque no las hayamos nombrado hoy”. La entrega será el 28 de octubre en la Universidad Pontificia de Salamanca.

Además de Torralba, De la Fuente, los Salesianos y Lluc, se premiará al Colegio Nuestra Señora de los Infantes de Toledo, posiblemente el más antiguo de España con cerca de 1.500 años; la Cátedra de Innovación y Salud Mental Digital de la Universidad Pontificia Comillas; las Hermanas de Nuestra Señora de la Compasión, por su trabajo en educación especial desde hace más de dos siglos; el proyecto “El teatro vive en mi cole”, de la profesora de religión Patricia Mármol, y el ilustrador Fano. Un premio especial distingue a la Escuela de Salamanca en su V centenario.

Nueva web

El Consejo ha estrenado también la web consejogeneraldelaiglesiaenlaeducacion.org, que el director del secretariado de la Comisión, Antonio Roura, ha definido como “un espacio de encuentro, conocimiento y participación”, y el primer número de la colección Cuadernos del CGIE, titulado Iglesia y educación. Una constelación educativa al servicio de la persona y del bien común.

El siguiente paso, previsto para 2027 o 2028, es un libro blanco que, según Carlos Esteban, abordará “las cuestiones esenciales que definen, iluminan e inspiran la presencia de la Iglesia en la educación” y se elaborará mediante un proceso participativo.

El Consejo aspira también a llevar al debate público su visión humanista de la educación, sin limitarse a reaccionar ante cuestiones políticas; en esa línea, la Comisión ya se ha reunido con la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón.

El autorInmaculada Sancho

España

Pacto de Estado en vivienda, y ayuda a embarazadas, entre las peticiones de los obispos españoles

Un pacto de Estado para afrontar el problema de la vivienda, y ayudas para las mujeres que deciden ser madres, han sido dos de las peticiones formuladas por los obispos españoles al concluir su Comisión permanente.

Redacción Omnes·1 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Antes de abordar los asuntos tratados por la Comisión Permanente de la CEE, el secretario general Mons. Francisco César Garcia Magán ha presentado a la nueva directora de la Oficina de Información nombrada por los obispos españoles, Carmen Ramírez, de la que era directora adjunta desde 2023.

Carmen Ramírez sustituye en el puesto a José Gabriel Vera Beorlegui, sacerdote de la archidiócesis de Pamplona y Tudela, que ha ocupado este cargo desde enero de 2015.

Demanda de una política de Estado

Los obispos españoles no han analizado el tema de la vivienda ni el desahucio en la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española celebrada estos días. No estaba en el orden del día. Sin embargo, el secretario general, Mons. César García Magán, ha manifestado que “constatamos todos la falta de vivienda, se hacen promesas sobre nuevas viviendas, pero luego eso no se lleva a cabo, y eso requiere un pacto de Estado de todas las fuerzas políticas”.

García Magán se ha mostrado preocupado por los decretos aprobados por el Gobierno, y apunta que no se trata de llevar a cabo “una solución puntual”, sino tener “altura de miras” y hacer una política de Estado, que vaya más allá del partidismo, y afrontar “una reflexión general de una política de vivienda”.

“Ver la causa sistémica”

Sobre el desahucio, el secretario general ha propuesto que se aborde desde una perspectiva nacional, sin quedar reducido a un caso concreto, como “el reciente desahucio de doña Maricarmen” en Madrid: “Hay cantidad de desahucios en otras comunidades autónomas, más que en esta comunidad en la que se ha producido”.

“Reaccionamos en un caso de emergencia, pero tenemos que ver la causa sistémica”, ha añadido, citando argumentos del Papa León XIV a los periodistas.

Respecto a la acampada en Sol, ha valorado la reivindicación de derechos, pero “hay que conjugar los vecinos y comerciantes y, sobre todo, la exclusión de la violencia”.

Ayudas para las mujeres que deciden ser madres

Respecto a la campaña del aborto promovida en una reciente campaña (hagas lo que hagas, va a estar bien), también a preguntas de periodistas, Garcia Magán dijo que “ojalá fuera cierto en su integridad, porque si quieres ser madre, y seguir adelante con el embarazo, también tiene que estar bien recibir ayudas (esa parte presupuestaria que se ha dirigido pro aborto), ojalá que al menos la misma cantidad hubiera sido destinada para esas mujeres que optan y deciden ser madres, porque hagas lo que hagas, está bien”.

Implicaciones de los mensajes del Papa León XIV en España

El primer tema que ha abordado la Comisión permanente ha sido recoger las implicaciones que en cada ámbito pueden tener los discursos y homilías del Papa León XIV en su visita a España, que tuvo lugar del 6 al 12 de junio. Una vez incorporadas, se presentarán en la Plenaria de noviembre.

En este sentido, el texto de las Líneas pastorales de la CEE para el cuatrienio 2026-2030 —”¡Poneos en camino!”— estaba abierto para acoger las palabras del Santo Padre y las orientaciones que ha dejado en el viaje apostólico a nuestro país. 

Sinodalidad en la CEE y comisiones 

El obispo referente de la Conferencia Episcopal Española para el Sínodo, Mons. Francisco Conesa, ha llevado a la Permanente diversas propuestas para efectuar una revisión del modo de proceder sinodal en la CEE. Un trabajo que culminará en la Asamblea sinodal de la Conferencia Episcopal, prevista para el segundo semestre de 2027. 

Ministerio laical al servicio de la caridad

Entre otros temas de trabajo, la Comisión Episcopal para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado, que preside Mons. José Rico, ha presentado la iniciativa de crear un ministerio laical instituido al servicio de la caridad. 

Y los obispos han estudiado diversas propuestas de la Comisión de Educación y Cultura, la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida y la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales, y la Comisión Episcopal para la Liturgia.

La Permanente ha aprobado destinar una ayuda económica para contribuir a la rehabilitación de los templos dañados en Granada por los terremotos del pasado mes de agosto, y para la reconstrucción del seminario diocesano de Pereira, en Colombia. 

La próxima Asamblea Plenaria tendrá lugar del 16 al 20 de noviembre. 

Otros nombramientos

Entre otros cargos, los obispos han aprobado el nombramiento de Javier María Prades López como miembro del Consejo Editorial de la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), y han autorizado a la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana para el nombramiento de Juan Manuel Bajo Llauradó, sacerdote de la diócesis de Tortosa, como director del departamento de Pastoral de la Salud. 

Además, Rosa María Murillo Fuentes ha sido reelegida presidenta nacional de “Cursillos de Cristiandad de España” y Javier Ramos Guardiola, presidente de la asociación “Acción Católica General” (ACG)..


El autorRedacción Omnes

Evangelización

Abel de Jesús: «El riesgo es poner el marketing al servicio del influencer y no del Evangelio»

Abel de Jesús advierte del riesgo de poner el marketing al servicio de la persona en lugar del Evangelio y defiende una misión digital centrada en la evangelización, la formación teológica y el encuentro con Dios.

Redacción Omnes·1 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 13 minutos

Abel de Jesús es teólogo, profesor de secundaria y creador de contenido católico. Natural de Tenerife, ha hecho de las redes sociales un espacio para la evangelización y la reflexión teológica, sin esquivar las cuestiones más controvertidas. Quienes le siguen desde hace tiempo conocen también sus vaivenes vitales, que nunca ha ocultado.

En esta entrevista, aborda los desafíos de la misión digital, los límites entre evangelización y marketing, la necesidad de una mayor formación teológica y los riesgos de reducir la fe al tradicionalismo o al sentimentalismo. También reflexiona sobre el pontificado de León XIV y su capacidad para favorecer la unidad en la Iglesia.

¿En qué momento eres un misionero digital? ¿Eres un influencer católico o una persona católica que hace contenido de diversa índole?

–Es un tema que la Iglesia está desarrollando mucho. Hay un gran esfuerzo por parte del Magisterio pontificio para profundizar en esta cuestión. El Papa León XIV acaba de hablar de ello en un documento de gran relevancia magisterial, Magnifica Humanitas, donde se refiere a la necesidad de que el continente digital cuente con misioneros. Los define como «misioneros generosos y maduros al servicio de la evangelización de este continente». Por tanto, la misión digital ya no es un invento, una moda o una palabra vacía, sino que tiene un contenido propio y responde a un llamamiento pontificio. Es una especie de nueva cruzada, promovida por el Papa, para que vayamos a este continente.

La misión digital está muy viva. Este término expresa lo que debe ser la creación de contenido católico en las redes sociales: un servicio a la evangelización. Y aquí hay una diferencia importante: no es lo mismo ser católico y estar en las redes que tener una misión digital.

La misión digital no consiste en adoptar un estilo de vida católico ni en dar testimonio de ser católico en medio de la propia actividad. Tiene una naturaleza específica: anunciar el Evangelio. El misionero digital es un misionero. Eso es lo que nos ayuda a comprender el Papa y el trabajo del Dicasterio para la Comunicación. Es un misionero que cuenta con una formación, unos dones y unos talentos digitales al servicio de la evangelización, que es la evangelización de siempre de la Iglesia.

Dentro de la Iglesia, la misión se entiende como una donación gratuita, en respuesta al mandato recibido de Cristo. Sin embargo, los misioneros digitales también tienen que vivir. Muchas veces surge una duda: ¿se debe cobrar o no por crear contenido misionero y evangelizador?

–Es un tema muy delicado. Precisamente porque es algo muy nuevo, puede prestarse a confusiones e incluso a abusos. Si mezclamos el concepto de influencer con el catolicismo, podemos acabar poniendo el marketing al servicio de la persona, en lugar de al servicio del Evangelio.

El marketing, entendido como la búsqueda de un rendimiento económico de una actividad, puede entrar en contradicción con el Evangelio. Por eso hay que tener mucho cuidado.

Creo que el misionero digital, en cuanto misionero, no debe tener ánimo de lucro ni buscar un incremento patrimonial o generar riqueza con su trabajo. Al menos, en lo que respecta a la misión digital, debe vivirla desde la pobreza. Otra cosa es que reciba donativos, ayudas o estipendios que le permitan seguir realizando esa misión con flexibilidad, pero también con austeridad. Puede necesitar financiar sus viajes, desplazarse de un lugar a otro o cubrir sus gastos de manutención. Y, si tiene familia, con mayor motivo.

Hay muchos seglares que son misioneros digitales. En ese sentido, las comunidades deben ser generosas económicamente con ellos, porque también tienen obligaciones familiares. Si no recibieran esas ayudas económicas, en forma de colaboración o donativo, tendrían que abandonar la misión. Eso supondría también una pérdida para la Iglesia. Por tanto, estas ayudas están contempladas. Yo mismo recibo donativos y los acepto de muy buen grado.

Incluso se pueden establecer tarifas, pero también hay que tener mucho cuidado con ellas. No es lo mismo cobrar por impartir formación teológica, para la que te has preparado, has cursado unos estudios reglados y has realizado una inversión de tiempo y esfuerzo, que cobrar una tarifa elevada por dar tu testimonio de fe. Esto último podría constituir una especie de simonía espiritual.

No sé si se podría considerar un delito canónico, pero cobrar por compartir un don gratuito recibido del Espíritu Santo, como es la fe, me genera muchas dudas morales. En cambio, entiendo que se cobre por impartir formación en una universidad. Si tú y el resto de los profesores ejercéis la docencia como parte de vuestra actividad profesional, es razonable que recibáis el mismo salario que los demás trabajadores.

¿Crees que quienes no estamos dentro del mundo de la misión digital entendemos bien esta cuestión?

–Todavía existe cierto reparo. Siempre recuerdo aquellas palabras de san Pablo: quien no trabaje, «que no coma«. Se dirigía a comunidades muy apostólicas, en las que la misión formaba parte, en cierto modo, de su trabajo. Sin embargo, nos cuesta encontrar el equilibrio entre no convertir esto en un enriquecimiento personal y cobrar lo justo, dentro de nuestras posibilidades.

Hay que diferenciar muy bien entre un profesional de la comunicación digital, un influencer o creador de contenido que además es católico y un misionero digital. Son cosas distintas. El problema surge cuando se mezclan. Tú eres una profesional de la comunicación, te has formado para ello, tienes una trayectoria y asumes una serie de responsabilidades laborales, eclesiales o institucionales. Eso requiere un salario, porque realizas una actividad profesional. Además, esa es tu actividad profesional y la que te permite llevar el sustento a tus hijos. Eso es perfectamente legítimo.

Otra cosa es preguntarse cuál es tu misión digital y en qué momento dejas de actuar como profesional para hacerlo como misionera. En ese caso, sería tan inmoral cobrar por tu misión digital como cobrar por tu misión a secas.

Imaginemos que alguien dice: «Voy a ir a África a hacer una misión» o «Voy a ir a Asia». Si va a evangelizar y cobra 8.000 euros por una charla, hay que preguntarse qué sentido tiene eso. La misión aúna lo humanitario y lo evangelizador en un acto indisoluble de predicación del Evangelio. Es algo que recibes gratuitamente y das gratuitamente, en un acto de entrega total y radical de la vida al servicio del Evangelio. Eso es ser misionero.

El apellido «digital» no cambia en absoluto la naturaleza de la misión. Cuando cobras 8.000 euros por una misión digital, tendrías que plantearte qué ocurriría si, al ir a Uganda para evangelizar en un lugar donde no conocen a Cristo, cobraras a las personas a las que pretendes anunciar el Evangelio cantidades desorbitadas porque tienes cierto caché. Entonces se trastoca y se pervierte la naturaleza del acto evangelizador.

Has hablado mucho de la misión y hace poco has estado en Latinoamérica, en uno de los encuentros de misioneros digitales que se han celebrado durante el verano. Antes de empezar a grabar me comentabas que, nunca mejor dicho, habías descubierto América. Has descubierto un panorama que quizá en nuestra vieja Europa todavía no conocemos suficientemente.

–Aquí hay una crisis de vocaciones y de misión, y a veces también cuesta encontrar respuestas adecuadas por parte de la Iglesia. Quizá no siempre sabemos adaptarnos a la misión que Dios nos pide a cada uno.

Simplificando mucho, me da la sensación de que aquí tenemos más oferta que demanda. Hay muchas instituciones, movimientos y grupos que ofrecen retiros de fin de semana, cursos de formación y ejercicios espirituales. Encontramos muchísimas propuestas, pero poca demanda. Generalmente, tenemos que salir a buscar a la gente y, a veces, quienes participan son las mismas personas en un sitio y en otro. Y hablo desde Madrid, que es un lugar privilegiado porque aquí hay mucha actividad católica. En otros lugares, la demanda es prácticamente inexistente.

En cambio, en Costa Rica y en el sur de Estados Unidos, donde has estado, hay una sociedad profundamente cristiana, aunque no siempre en sentido católico, y también existe un movimiento católico muy fuerte. Allí hay muchísima demanda. La gente desea formarse y tener oportunidades. Sin embargo, muchas veces hay poca oferta porque hay pocos sacerdotes y están muy centrados en el ejercicio del ministerio, los sacramentos y otras tareas. No pueden dedicar tiempo a esa formación y a esa evangelización que van más allá del culto y la liturgia. Se ven desbordados, no por falta de celo pastoral. Por eso, allí se reclama y se desea esta misión. En muchas ocasiones, también la misión digital.

Me ha impresionado el agradecimiento con el que te recibe la gente por unos cuantos vídeos que has subido. Pueden tener mayor o menor calidad o resultar más o menos ilustrativos, pero los reciben como agua en medio de la sequía, como una lluvia muy esperada. Te dicen: «Gracias por esto». Eso me ha llegado mucho al corazón. Estoy muy agradecido.

En España tenemos ahora mismo un desafío cultural, político y religioso. El catolicismo se está poniendo de moda, lo cual tiene aspectos positivos, porque facilita mucho la labor de los misioneros en este continente digital. Pero, al mismo tiempo, existen riesgos. Uno de ellos es que se instrumentalice el catolicismo al servicio de este cambio cultural. Es decir, que este renacer, de carácter más tradicional o conservador, que es legítimo, encuentre en el catolicismo un colchón sobre el que descansar. O que el catolicismo se convierta en el barniz de esta vuelta a lo conservador, sin que exista un interés genuino por Dios.

Al final, Dios se sirve de todo, por medio del Espíritu Santo, para suscitar lo que quiera. Pero corremos el riesgo de que el catolicismo se convierta en un fetiche cultural al servicio de determinados intereses políticos y económicos. Es algo que he experimentado en cierta medida.

Existe el riesgo de que el catolicismo se convierta en una religión de clase, una religión burguesa que proteja determinados intereses. Es un riesgo que debemos tener en cuenta. No quiero dramatizar, pero sí debemos estar atentos para evitar que la fe se ideologice. El antídoto contra la ideologización de la fe es la teología. La teología permite poner el Evangelio por delante de otros intereses.

¿Cómo afrontar el reto de formar en la fe a quienes se acercan a la Iglesia en una sociedad con cada vez más dificultades de comprensión y aprendizaje?

–Sinceramente, no lo sé. Soy profesor de Secundaria y una de las cosas más difíciles es suscitar el deseo de aprender o ayudar a la gente a comprender la importancia de la formación. Si no lo consigo con mis alumnos, no sé muy bien cómo se hace. Lo que yo hago es ofrecer formación. Y la verdad es que la gente la desea. En el fondo, creo que existe una sed de formación.

Muchas veces, la ignorancia teológica constituye un impedimento para la fe. Pensamos que puede suceder lo contrario, que la teología nos desestabiliza y nos hace dudar de las cosas, pero yo lo veo casi al revés.

Con frecuencia, las dudas teológicas se reprimen y uno se queda tranquilo. Elimina todos los interrogantes y se queda con un discurso seguro, sólido y falsamente protegido. Pero eso no es fe. Se convierte rápidamente en ideología. Construyes andamios ideológicos para evitar que se derrumbe la estructura.

Sin embargo, muchas personas, que son más honestas consigo mismas, se dan cuenta de que esos interrogantes teológicos y esas dudas legítimas que surgen durante el proceso natural de la fe merecen una respuesta. No porque estén dudando del amor de Dios, sino porque quieren responder a ese amor con todo su corazón y con toda su mente. Eso implica despejar las incógnitas de las ecuaciones y descubrir también la razonabilidad del amor de Dios, que se entrega por nosotros.

Cuando despejamos esos interrogantes, o iniciamos un camino para hacerlo, se desbloquean los impedimentos que nos dificultan entregarnos por completo. Por eso, estoy más convencido que nunca de que la teología es una parte esencial de la evangelización y también de la misión digital de la Iglesia. Sin ella, especialmente en la encrucijada cultural en la que se encuentra España, difícilmente podremos realizar una evangelización integral.

Me llama la atención que no evites ningún conflicto, que entres en todas las polémicas.

–No lo hago por la misión, sino por mi personalidad. No soy capaz de dejar un interrogante para más adelante. Si me surge una duda de fe, desde que empecé, no puedo descansar. No encuentro paz hasta que elaboro un esquema y trato de entender qué está pasando, por qué no comprendo algo o por qué no consigo aclararlo.

Si alguien me plantea una duda que no sé responder, me obsesiono personalmente con ella. No es algo que haga al servicio de la evangelización. Son mis propias dificultades psicológicas, mis obsesiones. Necesito saber.

Quienes me conocen saben que a veces me obsesiono con determinados temas. Ahora me sucede menos, porque ya he abordado muchas cuestiones. Cuando un interrogante se me ha planteado quince veces de quince maneras distintas, puedo estudiarlo con algo más de tranquilidad.

Pero soy así. No puedo evitar las polémicas, no tanto por las redes sociales, sino porque yo mismo vivo y aprendo a partir de ellas. Por eso, no puedo dejar de compartirlas. Creo que eso es muy sano, porque permite que mucha gente te plantee cuestiones que quizá le cuesta expresar en otros ambientes o a otros interlocutores.

Has hablado de las dudas que te plantean. ¿Qué tipo de dudas tiene la gente que te sigue?

–Me da mucha pena cuando la gente me plantea dudas muy buenas, me envía noticias de actualidad o me cuenta testimonios que suponen un desafío teológico. Me dicen: «Mira lo que ha dicho esta persona» o «Mira lo que ha salido aquí». Me encantaría responder a todo.

Ahora mismo tengo muchos temas de actualidad que la gente me está enviando. Les digo que quiero responder, pero que se me pasan las tardes y no puedo hacerlo.

A la luz de la actualidad, a muchas personas se les abre una especie de caja de Pandora. De repente surgen las dudas y todo se trastoca. «Mira lo que ha dicho este sacerdote» o «Mira lo que ha dicho aquel». Y uno piensa que habrá que dar una respuesta.

La gente plantea las cuestiones más variadas. Algunas personas te cuentan experiencias personales muy íntimas, que suponen un desafío enorme. Nosotros vivimos muchas veces en un entorno seguro, con nuestra familia. Pero a veces suceden cosas que te hacen dudar de todo. Te preguntas cómo puede ser posible algo así o cómo puedes seguir confiando en Dios.

Son situaciones muy comprometidas, que plantean desafíos teológicos y a las que hay que dar respuesta. Me llega de todo y, a veces, me pregunto cómo responder. En esas situaciones, mi teología ha entrado muchas veces en crisis. Y creo que debe ser así. Una teología que nunca ha entrado en crisis, una teología satisfecha de sí misma, puede escribir un libro, pero hay que ver si ese manual es capaz de soportar el peso de la realidad. Quizá no lo sea.

¿Y cómo se afronta esa crisis?

–En mi caso, de tres maneras.

En primer lugar, escuchando mucho. Hay que escuchar, porque, si no lo haces, puedes quedarte en la superficie. Si te limitas a pensar lo que la gente debería pensar o decir, eso supone la muerte de la teología. No escuchas, no ves la realidad ni comprendes la profundidad de los interrogantes de las personas.

En segundo lugar, orando mucho. Solo en la oración puede el Espíritu darte la libertad necesaria para afrontar el desafío de esos interrogantes. Es imposible avanzar en teología sin humildad. Existe una especie de soberbia autosuficiente que quiere aferrarse a las respuestas antiguas y caducas. Te cierras en ellas porque cambiar de opinión es más difícil que cambiar de riñones. Cambiar de opinión es duro. A veces no queda otra opción que abrir nuevos caminos, y eso solo se consigue con la humildad que recibes del Espíritu de Dios en la oración.

En tercer lugar, estudiando mucho. Hay que estudiar y comprender que las cosas son más complejas de lo que pensamos. Solo si asumimos que la teología es compleja podemos avanzar en ella. Si creemos que es sencilla y que las cosas son tan simples como nosotros pensamos, nunca podremos progresar.

¿Cómo interpreta la vuelta al tradicionalismo religioso entre los jóvenes y el auge del sentimentalismo en la fe, y qué aspectos positivos y negativos identifica en estos fenómenos, teniendo en cuenta sus posibles raíces en un posconcilio mal entendido y la necesidad de fomentar el diálogo entre las distintas sensibilidades de la Iglesia?

–Depende de cómo definamos el tradicionalismo. Si lo entendemos como una vuelta acrítica a una especie de arqueologismo litúrgico, que proyecta sobre el pasado los anhelos del presente, creo que tiene su origen en los excesos de la segunda mitad del siglo XX en materia litúrgica: los abusos litúrgicos, la desacralización de la liturgia y una pérdida muy importante del patrimonio espiritual latino. Esa pérdida hizo que muchas personas se sintieran desamparadas.

El proyecto de una Iglesia absolutamente horizontal, basada en comunidades de base, sin jerarquía, sin orden y sin rúbricas, fracasó. Entonces, la gente quedó expuesta al vacío, a iglesias sin vida, sin relevo vocacional y sin vida interna. Por eso es comprensible que se proyecte hacia el pasado aquello que se desea en el presente.

Creo que el ser humano tiene que recuperar la dimensión ritual, porque el cristianismo no niega nada de lo humano. El rito es algo profundamente humano. No es divino: Dios no necesita ritos. Eso se desprende, básicamente, de la Sagrada Escritura. El rito es algo humano que nos permite lanzarnos al abismo de Dios a través de lo mistérico y lo mistagógico, que nos conduce hacia el misterio de la liturgia. Si niegas esa dimensión, estás negando una parte de lo humano.

Desde que el ser humano tiene conciencia de sí mismo, existe esa dimensión ritual. Por eso hay que recuperar la solemnidad, la belleza litúrgica, la música sacra y la arquitectura sagrada, que nos eleva; una arquitectura más vertical y más teocéntrica. Si pierdes todo eso, es lógico que surjan movimientos tradicionalistas y medievalistas. ¿Por qué? Porque existe un anhelo que no está satisfecho.

La otra posibilidad es caer en el sentimentalismo. Si la liturgia no nos satisface ni desde el punto de vista intelectual ni desde el emocional, porque faltan la contemplación, el símbolo y la trascendencia, falta también lo que Rudolf Otto llama el misterio tremendo y fascinante, lo luminoso y arrebatador. Cuando eso desaparece, ¿qué hacemos? Convertimos la liturgia en una colección de sentimientos y buscamos experiencias.

Estoy esperando que aparezca una aplicación de TripAdvisor para experiencias religiosas. Estoy convencido de que, en algún momento, llegará. Podremos valorar las experiencias con cinco estrellas: porque había luces, porque había música o porque se pronunciaron determinadas reflexiones. Estamos buscando y coleccionando experiencias emocionales. Al final, puntuamos a sacerdotes, retiros, movimientos y conciertos. Y cuanto más sentimentalistas sean, mejor, porque satisfacen esa necesidad.

Pero esto no deja de ser un elemento más de una religión burguesa. Los jueves voy al club de golf, los viernes voy a yoga y los sábados tengo una vigilia con jóvenes. Todo forma parte de lo mismo: necesito experiencias que llenen mi semana después del trabajo. A eso se suman la precariedad de la vida, las dificultades que tenemos y la ausencia de sueños y aficiones, en parte por culpa de las pantallas. Al final, queda el sentimentalismo.

Algunos dirían que es el nuevo opio del pueblo. El sentimentalismo en la Iglesia puede llegar a serlo. ¿Por qué no asumir también esa crítica? Eso no significa que debamos criticar la dimensión emocional en sí misma. Toda experiencia pastoral tiene que cimentarse sobre una experiencia emocional. Si falla esa dimensión, también se resiente la estructura de la propia experiencia de fe.

El pathos es una base fundamental. Si no te sientes querido, si no te sientes acogido por tu comunidad y no estableces relaciones de amistad, cariño, ternura y comprensión, después tampoco puede llegar la dimensión contemplativa ni puedes asumir convicciones teológicas. El problema aparece cuando el sentimiento se cultiva hasta el punto de confundirlo con la verdadera experiencia de Dios, que está por encima de cualquier sentimiento.

Me estaba acordando de esa frase de Evangelii gaudium, que probablemente sea una de las más citadas: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva». Quizá la hemos repetido tantas veces que hemos olvidado lo que significa ese encuentro personal, cara a cara, corazón a corazón.

¿Cómo ves a León XIV, especialmente por su recuperación del Concilio Vaticano II y su valoración de la liturgia, y qué esperas de su pontificado?

–Por lo que estamos viendo, ojalá su pontificado sea muy largo y estemos apenas comenzando a vislumbrar lo que va a suceder. Es un Papa de la unidad, un Papa de síntesis. Después de muchos vaivenes, creo que puede ser un Papa que asiente las cosas y prepare a la Iglesia para lo que está por venir.

Deseo que su pontificado sea largo, que consolide lo que se ha construido y que prepare a la Iglesia. Que afiance y dé solidez a los carismas de los papas anteriores: la expansión de Juan Pablo II, la razonabilidad de Benedicto XVI y la apertura a los pobres y a las periferias del Papa Francisco, algo que la Iglesia necesitaba también urgentemente. Todo eso a veces queda disperso o en conflicto, en una tensión inestable. Deseo que el Papa consiga aglutinarlo.

No porque tenga mucho carisma, aunque lo tiene. El Papa resulta arrebatador en su sencillez. Creo que tiene un carisma del Espíritu Santo que, en el fondo, es lo que hace eficaz el ministerio apostólico: la capacidad de conciliar lo disperso. Deseo que la Iglesia tenga la suficiente docilidad para recibir su mensaje.

Responder al mundo desde la radicalidad del Evangelio

La desaparición de la cristiandad ha dado paso a una sociedad postcristiana que exige a los católicos abandonar nostalgias y categorías del pasado. El reto no es adaptar la fe al mundo, sino recuperar una mirada verdaderamente cristiana para vivir y anunciar el Evangelio en la realidad actual.

1 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Que la cristiandad, como ente sociocultural y político, ya no existe no es un descubrimiento para nadie. La realidad es que lleva más de doscientos años enterrada en la práctica aunque, en la mentalidad de muchos cristianos, continúa vigente. Son muchos -aunque no todos, gracias a Dios- los que siguen pensando en términos y categorías inexistentes.

No se trata del recurso facilón de “es que la Iglesia no se ha adaptado a los tiempos”, “hay que cambiar las cosas que ‘molestan’ de la Iglesia”, etc. No. Nos referimos a una mezcla explosiva que se asienta, casi de manera inconsciente, en el pensamiento de muchos católicos y que conjuga un sentimiento de “cristiano perseguido” junto con cierta añoranza de un pasado ¿seguro que mejor? y un desligue de la propia responsabilidad personal.

Como recordó el Papa León XIV en el inicio de sus catequesis sobre la Constitución Pastoral Gaudium et spes, “San Juan XXIII, ya en el discurso de inauguración del 11 de octubre de 1962, quiso mostrar su desacuerdo con los ‘profetas de calamidades’, que ‘aun en su celo ardiente […] van diciendo que nuestra época, comparada con las pasadas, ha ido empeorando; y se comportan como si nada hubieran aprendido de la historia’”. Algo similar señalan los expertos de la Universidad de Mary en De la cristiandad a la misión apostólica, ante la nueva realidad de una sociedad postcristiana: “Una de las razones de este rápido desplome ha sido que el cambio que la visión global de la sociedad llevaba un tiempo experimentando pasó desapercibido y las instituciones de la Iglesia no se adaptaron a él, sino que continuaron lideradas con una actitud de ‘aquí no pasa nada’. Hasta que llegó un momento en que una visión cristiana tan erosionada fue incapaz de soportar el peso de la cultura: cayó la casa y fue grande su ruina”.

Efectivamente, no estamos en la época gloriosa de la cristiandad, probablemente porque la gloria de Dios, la real, pertenece a la esfera de la eternidad. En nuestra vida, como mucho, brilla como puede un atisbo de esa gloria, pero ese es nuestro “reino prometido”. Cuando los apóstoles preguntan a Jesús si va a restaurar el reino a Israel, Cristo no les señala una hora, sino que recibirán “la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y hasta el confín de la tierra” (Hch 1, 8). El reino de Dios se conforma con la tarea de cada uno de nosotros, cada día.

Es especialmente interesante, en este punto de la historia social y de la historia de la Iglesia, la catequesis que el Papa León XIV está desarrollando sobre la Gaudium et spes, en la que nos recuerda que “la Iglesia está llamada a servir al ser humano, escuchando y acogiendo los interrogantes más profundos de su corazón y los anhelos que lo habitan, señalando en Cristo ‘la clave, el centro y el fin de toda la historia humana’” (León XIV, Catequesis en la Audiencia General, 2 de septiembre de 2026). No se trata de cambiar nombres a estructuras antiguas, de rebajar la doctrina o infantilizar la moral, sino de cambiar las estructuras mentales y hacerlas verdaderamente católicas para responder al mundo con la radicalidad de la Fe y del Evangelio.

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Vaticano

Balance del viaje de León XIV a Francia

En la primera visita de un Papa a Francia en 18 años, León XIV trascendió el protocolo para abordar los grandes debates de la sociedad europea actual. El Pontífice combinó actos de Estado y encuentros pastorales multitudinarios, destacando su postura sobre la tecnología, la bioética y la laicidad, así como su encuentro con víctimas de abusos para reivindicar en todo momento la dignidad humana.

Rafael Navarro-Valls·1 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

El viaje de León XIV a Francia, desarrollado entre el 25 y el 28 de septiembre de este año, ha tenido una dimensión que va bastante más allá de la estrictamente protocolaria. Se trataba de la primera visita de un Papa a Francia en dieciocho años y, desde el comienzo, quedó claro que no iba a limitarse a una sucesión de actos oficiales. El Pontífice combinó la dimensión institucional propia de una visita de Estado con una intensa actividad pastoral y con intervenciones sobre algunas de las cuestiones que hoy generan mayores debates en las sociedades europeas: la inteligencia artificial, la bioética, la relación entre religión y Estado y el futuro del proyecto europeo.

León XIV quiso situar en el centro de su mensaje la dignidad de la persona y la necesidad de que el progreso político, científico y tecnológico permanezca subordinado a ella. Al mismo tiempo, su estancia puede calificarse de plural, pues se dirigió a sectores muy diversos de la sociedad francesa: autoridades políticas y diplomáticas, los jóvenes, los fieles reunidos en Lourdes o las víctimas de abusos cometidos por miembros del clero.

La recepción ofrecida por el presidente Macron en el Palacio del Elíseo, dio ocasión de que desde el primer momento se planteara con firmeza, pero con suavidad, las relación entre la tradición laica francesa y la presencia de la religión en el espacio público.

León XIV defendió una concepción de la laicidad que no implique la desaparición de las convicciones religiosas de la vida pública. La neutralidad del Estado, según el planteamiento expresado por el Pontífice, no debería confundirse con la exclusión de la dimensión religiosa de la sociedad. Se trata de una cuestión especialmente significativa en Francia, donde la laicidad constituye uno de los elementos centrales de la identidad política de la República.

Uno de los elementos más definidos de la visita ha sido el tratamiento de las cuestiones relacionadas con la bioética y el desarrollo tecnológico. En ambos campos, León XIV planteó una preocupación común: que determinados avances terminen desplazando a la persona del centro de las decisiones.

El reto de la bioética y los límites de la tecnología

La cuestión era especialmente importante en Francia, por el debate generado en torno a la ayuda a morir. El Papa volvió a insistir en la visión positiva de la Iglesia sobre la defensa de la vida y puso en cuestión la consideración de la muerte asistida como solución a determinadas situaciones de sufrimiento. Para León XIV, la vida humana es un don que posee una dignidad propia y que no puede ser medido exclusivamente desde criterios de utilidad o conveniencia.

El Papa dedicó también una atención considerable a la inteligencia artificial. Para él, el desarrollo tecnológico no significa incidir en una especie de «paraíso de las máquinas>> sin límites. El problema, no reside en la tecnología en sí misma, sino en la posibilidad de que el ser humano termine delegando en sistemas automatizados decisiones que exigen discernimiento, responsabilidad y juicio moral.

Esta preocupación estuvo presente tanto en la UNESCO como en sus encuentros con jóvenes. León XIV insistió en que los algoritmos pueden convertirse en instrumentos de enorme utilidad, pero no pueden sustituir la capacidad humana para decidir sobre cuestiones fundamentales. De ahí su llamamiento a establecer una regulación que garantice que la tecnología permanezca al servicio de la persona y no quede subordinada exclusivamente a los intereses económicos o a las dinámicas de poder.

En este sentido, su discurso no fue tanto una crítica al progreso tecnológico como una llamada a establecer sus condiciones y límites. La cuestión fundamental planteada por el Pontífice fue, en último término, quién debe conservar la responsabilidad sobre las decisiones que afectan a la vida y a la dignidad humanas.

La respuesta pastoral y el mensaje a los jóvenes

La dimensión pastoral del viaje tuvo una importancia equivalente a la institucional. En una sociedad profundamente secularizada como la francesa, la capacidad de la visita para movilizar a un número elevado de personas constituye, por sí misma, uno de los elementos más significativos del balance.

Uno de los momentos más simbólicos fue la celebración de las Vísperas en la catedral de Notre-Dame. La recuperación y restauración de Notre-Dame se ha convertido en un símbolo de continuidad, y León XIV aprovechó ese contexto para hablar de una Iglesia llamada a permanecer abierta y a no encerrarse en sus propias estructuras.

El momento de mayor participación popular se produjo, en el entorno de la Plaza de la Concordia (800.000 asistentes) y en el Stade de France (80.000 jóvenes). El tono del Pontífice ante los jóvenes, fue especialmente directo. Les animó a «elegir a Jesús>> en un contexto marcado por la ansiedad, la soledad y la incertidumbre.

El mensaje se dirigió a jóvenes que viven en un entorno caracterizado por la presencia constante de las pantallas, la preocupación ante el cambio climático, las incertidumbres económicas y la inestabilidad internacional. Frente a estas circunstancias, León XIV trató de ofrecer una propuesta religiosa, pero también un espacio de escucha y de diálogo.

La respuesta obtenida en el Stade de France constituye uno de los datos más relevantes de la visita. En una sociedad en la que la práctica religiosa ha disminuido de manera considerable. La concentración de una multitud de jóvenes muestra que continúa existiendo un espacio para un mensaje cristiano capaz de presentarse de manera directa y comprensible.

Lourdes, la responsabilidad ante los abusos y el futuro de Europa

La llegada a Lourdes introdujo un componente diferente. El carácter mariano del santuario aportó una dimensión espiritual particularmente intensa, pero el encuentro de León XIV con víctimas de abusos sexuales cometidos por miembros del clero añadió una cuestión de gran importancia institucional y moral.

El gesto se sitúa en la línea de las iniciativas de transparencia y reparación impulsadas por la Santa Sede. El encuentro pretendía expresar que la Iglesia no puede afrontar su futuro sin asumir también las responsabilidades derivadas de los daños causados dentro de sus propias estructuras.

No pasó desapercibida la decisión de cubrir los mosaicos realizados por el sacerdote y artista Marko Rupnik en la fachada de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario. Como es sabido, el artista había sido expulsado de la Compañía de Jesús, por abusos continuados a religiosas.

Los abusos de algunos clérigos y religiosos constituyen uno de los eventos más sorprendentes en la vida de la Iglesia. Su firme y delicado tratamiento durante la visita papal, resaltó la sensibilidad existente en torno a esta cuestión y la clara obligación de los responsables a responder ante las víctimas.

La presencia del Papa en Lourdes permitió, por tanto, unir dos dimensiones que en ocasiones aparecen separadas: la dimensión espiritual de la Iglesia y su responsabilidad institucional. El encuentro con las víctimas recordó que cualquier reflexión sobre la evangelización y sobre el futuro de la Iglesia debe incluir necesariamente una respuesta ante quienes han sufrido dentro de ella.

La última etapa del viaje, en Metz, permitió introducir otra de las cuestiones centrales del pontificado de León XIV: el futuro de Europa. En ese lugar, tan vinculado a Robert Schuma, impulsor del proyecto europeo, el Papa abordó directamente las raíces cristianas del continente cuestión tan cara a su antecesor Juan Pablo II- dibujando la idea idea de una Europa basada en la paz, la búsqueda del bien común y la cooperación.

La celebración de la Santa Misa en la catedral de San Esteban de Metz puso el punto final a la visita antes del regreso del Pontífice a Roma el lunes 28. Con ella concluía una peregrinación que había recorrido en pocos días escenarios muy distintos, desde los centros políticos de París hasta el santuario de Lourdes y la ciudad asociada a los orígenes del proyecto europeo.

El principal interés del viaje de León XIV a Francia se encuentra, precisamente, en la combinación de todas estas dimensiones. No fue únicamente una visita institucional, ni tampoco exclusivamente una peregrinación religiosa. El conjunto permite plantear la presencia de la Iglesia no tanto como una alternativa a las instituciones políticas, científicas o culturales, sino como una voz que pretende intervenir en ellas desde una concepción concreta de la persona y de la dignidad humana.

El mensaje de León XIV buscó conectar la propuesta cristiana con problemas muy concretos de las nuevas generaciones, evitando presentar la fe como una respuesta ajena a las inquietudes de la sociedad actual.

Al mismo tiempo, la visita a Lourdes recordó que la Iglesia tiene que afrontar sus propias responsabilidades. La cercanía a las víctimas y la referencia a los abusos introducen una dimensión imprescindible en cualquier balance serio del viaje. La recuperación de la credibilidad institucional no puede separarse de la transparencia, y la protección de quienes se encuentran en una situación de vulnerabilidad.

Resumiendo el viaje ha permitido a León XIV presentarse como un Pontífice dispuesto a intervenir en los grandes debates de la modernidad sin renunciar al núcleo de su misión religiosa. El balance inmediato es significativo. La visita ha devuelto al Papa al centro de la vida pública francesa después de dieciocho años, ha movilizado a cientos de miles de personas y ha abierto espacios de discusión sobre cuestiones que afectan directamente al futuro de las sociedades europeas. Queda por determinar hasta qué punto los mensajes pronunciados durante estos cuatro días tendrán consecuencias concretas, tanto en el ámbito político como en el eclesial.

Lo que sí parece evidente es que la visita no ha quedado reducida a una sucesión de actos protocolarios. León XIV ha utilizado su presencia en Francia para plantear una serie de preguntas de fondo sobre la relación entre progreso y dignidad, entre libertad y responsabilidad, entre religión y espacio público, y sobre el propio futuro de Europa. La importancia de la peregrinación dependerá, en buena medida, de la capacidad de esas preguntas para mantenerse vivas una vez que el Papa haya regresado a Roma.

El autorRafael Navarro-Valls

Catedrático Emérito de la Universidad Complutense y Presidente de Honor de la Unión Internacional Iberoamericana de Jurisprudencia.

Cuando el rencor deja de tener la última palabra

El testimonio de una mujer con discapacidad y las enseñanzas de san Josemaría y san Juan Pablo II muestran cómo la gracia de Dios puede transformar la herida en misericordia.

1 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El otro día, en mi parroquia, escuché el testimonio de una persona con discapacidad. Siendo sincero, me dio una lección sobre el perdón que sentí la necesidad de compartir.

​Hablaba con valentía del dolor que ha sufrido a lo largo de su vida al enfrentarse a las burlas de otros por su aspecto o sus capacidades. Nos confesaba lo difícil que le resultaba perdonar a quienes le hacían sufrir. Escucharla me conmocionó. Me hizo comprender que el sufrimiento no entiende de coeficientes intelectuales ni de etiquetas. El alma humana sufre la herida. Todos nos damos cuenta de la palabra hiriente, del gesto inoportuno y de cómo, ante la agresión, en nuestro interior puede salir el rencor, la envidia o la amargura.

Pero, ¿Qué es el perdón?

Según la RAE es la remisión de la pena merecida, de la ofensa recibida o de alguna deuda u obligación pendiente. 

También según el numeral 2843 del Catecismo de la Iglesia Católica dice: «Así, adquieren vida las palabras del Señor sobre el perdón, este Amor que ama hasta el extremo del amor (cf. Jn 13, 1). La parábola del siervo sin entrañas, que culmina con la oración del Señor sobre el perdón (cf. Mt 18, 23-35), nos recuerda: «Así provocará la ira de mi Padre celestial a todo aquel que no perdone de corazón a su hermano». Allí es, en efecto, en el fondo «del corazón» donde todo se ata y se desata. No está en nuestra mano no sentir ya la ofensa y olvidarla; pero el corazón que se ofrece al Espíritu Santo cambia la herida en compasión y purifica la memoria transformando la ofensa en intercesión».

​​El Catecismo reconoce algo fundamental: no está en nuestra mano dejar de sentir la ofensa. El perdón no consiste en reprimir el sentimiento del agravio, ni anestesiar el corazón; sino impedir que la herida se infecte de odio.

​Esta lucha interna entre la herida y la gracia podemos encontrarlos en los escritos de San Josemaría Escrivá. En Camino, nos invita a no buscar excusas en la dureza del entorno o en el comportamiento ajeno para justificar la falta de caridad. En el punto 452 escribe:

​»No tengas enemigos. —Ten sólo amigos: amigos… de la derecha —si te hicieron o quisieron hacer bien— y… de la izquierda —si te han hecho o han intentado hacerte mal».

​Y para profundizar en cómo reaccionar ante la incomprensión o el desprecio, en el punto 682 nos da una receta muy práctica para la vida cotidiana:

«Si te cuesta perdonar, piensa que Jesús ha muerto por ti y que te ha perdonado todo. Mírate en la Cruz y verás qué poco es lo que a ti te hacen, comparado con lo que al Señor le hicieron… y con lo que le haces tú».

​Esta misma lección nos la enseñó San Juan Pablo II. En 1981, tras sobrevivir al atentado en la Plaza de San Pedro, el Papa no solo perdonó públicamente a Mehmet Ali Ağca desde la ambulancia, sino que dos años después lo visitó en la cárcel de Rebibbia. Aquel encuentro a solas, mirando a los ojos al hombre que había intentado quitarle la vida, fue una excelente catequesis sobre lo que significa no dejar que el mal tenga la última palabra. Juan Pablo II demostró al mundo que la fuerza del ser humano está en la capacidad de transformar una agresión en un espacio de misericordia.

Aquella mujer de mi parroquia nos enseñó una verdad que se nos puede olvidar con facilidad: el perdón no es un acto automático ni una fuerza que nace del voluntarismo humano, sino una decisión del corazón sostenida por la gracia.

Al ver su vulnerabilidad, comprendí que perdonar no significa justificar el daño ni borrar el pasado, sino negarle al rencor el poder de dictar nuestro presente. Cuando dejamos de fijar la mirada únicamente en la ofensa y ofrecemos nuestra herida abierta a Dios, el perdón deja de ser un acto inalcanzable para convertirse en una verdadera experiencia de libertad y de amor.

El autorMiguel Pedro Gil Calvo

Padre de 6 hijas. Maestro de Audición y Lenguaje e hijo de padres sordos (CODA). Mi historia personal y profesional se entrelazan en una única vocación: romper barreras de comunicación

Evangelio

La expectativa del padre: “tendrán respeto a mi hijo”. Domingo XXVII del tiempo ordinario (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del Domingo XXVII del tiempo ordinario (A) correspondiente al día 4 de octubre de 2026.

Vitus Ntube·1 de octubre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Las lecturas de estos tres últimos domingos forman una hermosa progresión. Hemos permanecido en la viña del Señor. Primero escuchamos la invitación: “Id también vosotros a mi viña”. Después vino la llamada a responder con obras y no solo con palabras. Hoy descubrimos la finalidad de nuestro trabajo: Dios espera que su viña dé fruto.

El Evangelio retoma la imagen presentada en la primera lectura del profeta Isaías. La viña es la posesión más querida del Señor, plantada con esmero, protegida y cuidada con todo cariño. Como dice Isaías: “La viña del Señor del universo es la casa de Israel”.

Jesús desarrolla ahora esta imagen a la luz de la historia de la salvación. La viña ha sido dada a unos labradores, responsables de cultivarla y de entregar a su dueño los frutos que le corresponden. El privilegio de trabajar en la viña lleva consigo la responsabilidad de dar fruto.

Llega entonces el momento más conmovedor de la parábola: “Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’”. Estas palabras nos revelan algo muy profundo del corazón de Dios. No expresan ignorancia ni ingenuidad, como si Dios no supiera lo que iba a suceder. Revelan, más bien, la asombrosa generosidad del amor divino. Dios nunca deja de invitar y de ofrecer nuevas oportunidades para la conversión. En lugar de responder a la rebeldía con un castigo inmediato, responde con el don más grande que podía hacer: envía a su propio Hijo amado.

Los labradores piensan que, matándolo, podrán quedarse con la herencia. Ante el mayor acto de amor de Dios, responden con el mayor acto de violencia de la humanidad.

Pero la viña no es solamente el antiguo Israel. Es también la Iglesia de hoy y, más aún, cada uno de nosotros.  La pregunta que nos deja el Evangelio no es simplemente si estamos trabajando en la viña, sino si nuestro trabajo está dando fruto. No basta con pertenecer a la Iglesia. No basta con estar ocupados en actividades religiosas. Dios espera los frutos de una vida transformada y de una santidad que se haga visible en la vida cotidiana.

Vaticano

León XIV resume su viaje a Francia con una palabra: «Renacimiento»

“Al igual que se restauró la catedral de Notre-Dame, también se está renovando la Iglesia en Francia”. Esto se nota especialmente en el entusiasmo de los jóvenes y en el aumento del número de bautismos, ha manifestado el Papa León XIV en la Audiencia de hoy, al resumir su visita a Francia, recién concluida.

Redacción Omnes·30 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

“¡Me ha impresionado el fervor y el entusiasmo con que me han acogido en Francia!”, ha exclamado el Papa León XIV en la Audiencia general de este miércoles final de septiembre en la Plaza de San Pedro. Una visita que “ha sido un gran regalo para mí y para el pueblo de Dios en ese país, y doy gracias al Señor”.

“Al igual que se restauró la catedral de Notre-Dame, también se está renovando la Iglesia en Francia. Esto se nota especialmente en el entusiasmo de los jóvenes y en el aumento del número de bautismos”, ha sintetizado el Santo Padre en su resumen a los peregrinos de lengua inglesa.

“Quisiera resumir mis vivencias en un único gran símbolo: la Catedral de Notre-Dame de París. Un templo destruido hace siete años por un incendio, hoy es signo de renacimiento. Esta es una imagen de la Iglesia edificada con piedras vivas, es decir, de personas que aman a Jesús porque han sido amadas por Él y desean anunciar ese amor a todos, “para que el mundo tenga vida” (cf. Jn 6,51). 

Esta es “la reconstrucción de la Iglesia que sólo Dios puede llevar a cabo”, ha afirmado el Pontífice en la Audiencia.

La clave de lectura: “Renacimiento”

Con éstas y palabras similares ha resumido el Sucesor de Pedro su visita a Francia en la Audiencia. Y la palabra clave que ha empleado es “renacimiento”.

“Quisiera recoger los pensamientos y las impresiones -todavía muy vivas- de esta Visita pastoral en torno a un único gran símbolo: la Catedral de Notre-Dame de París. 

Allí, el primer día por la tarde, ha narrado el Papa, “celebramos las Vísperas de la Beata Virgen María, una liturgia solemne y al mismo tiempo festiva, en la que la música, el canto y la belleza del templo hacían vibrar a los corazones unidos en la oración”.

“Precisamente Notre-Dame, con el drama que ha vivido, puede iluminar simbólicamente todo este Viaje apostólico, ofreciendo una clave de lectura que resumiría en una palabra: renacimiento”.

Miles de personas se congregan en los Campos Elíseos de París antes de la Misa al aire libre del Papa León XIV en la Plaza de la Concordia, durante su viaje apostólico de cuatro días a Francia, el 26 de septiembre de 2026. (Foto de OSV News/Gonzalo Fuentes, Reuters).

Alegría y fervor de la multitud

Ya sea en el esplendor recuperado de Notre Dame de París para la celebración solemne de las vísperas, durante “la inolvidable vigilia en el Stade de France con los jóvenes” —”¡los nuevos santos de Francia!” —, a lo largo de las

calles o ante la inmensa multutud en la Concordia y en los Campos Elíseos, la alegría y el fervor del pueblo de Dios —con sus numerosos catecúmenos— se han manifestado con creces, ha subrayado el León XVI.

“Esta multitud, capaz de guardar silencio y recogimiento —propios de los corazones que anhelan la verdad y el amor—, representa”, a su juicio, “un gran signo de renacimiento y esperanza”.

“Dos lugares diversos y complementarios, casi unidos espiritualmente”

El Santo Padre siguió mencionando “dos lugares completamente diversos y sin embargo, dos eventos complementarios, casi unidos espiritualmente, ¿Qué les unía? La Iglesia, que no está hecha de piedras o de cemento, sino de personas que aman a Jesucristo porque han sido amadas por Él”. 

– En Notre-Dame estaban los sacerdotes y los diáconos, las personas consagradas, los operadores pastorales; 

– en el estadio (Saint Denis) estaba la nueva generación francesa: nueva -diría- no solo por la edad, sino más aún por su espíritu, por la libertad de corazón y de fe. 

“Jóvenes que cantaron, gritaron, pero que también se quedaron en silencio, en escucha. Rostros atentos y conmovidos, que manifestaban corazones deseosos de verdad y de amor. A ellos les dije con alegría: ha reiterado en la Audiencia: !¡Vosotros sois los santos de Francia! Esa Vigilia fue una gran señal de esperanza”, ha dicho el Papa.

Dignidad humana, eje central de los encuentros

Como es lógico, el Papa ha recordado también en su recorrido que “la dignidad humana como criterio fundamental de toda colaboración al servicio del bien común, ya recordada ante las autoridades francesas y ante los miembros de la UNESCO, ha sido también el eje central de los encuentros con los más vulnerables en París.

Y asimismo en “Lourdes, lugar bendito donde la Virgen María ofrece, en nombre de su Hijo, a todos los peregrinos que sufren en su cuerpo y en su alma, un mensaje de esperanza”.

“Respeto de toda vida humana, que merece ser cuidada, acompañada y  aliviada”

“Allí recordé con firmeza que toda vida humana, incluso en las situaciones de mayor fragilidad, conserva su dignidad inviolable y merece ser cuidada, acompañada y aliviada”, añadió el Papa León, con palabras a menudo reiteradas desde el encuentro con las autoridades el primer día en París.

Por último, Metz, lugar simbólico en la construcción de la paz en Europa junto al venerable Robert Schuman tras la Segunda Guerra Mundial, fue ocasión para recordar las raíces cristianas de Europa, ha subrayado también el Pontífice,  y su compromiso con los principios del diálogo y la paz entre las naciones y entre las diversas tradiciones religiosas.

El Papa reza en la Gruta de Masabielle (Lourdes) (©OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).

Lourdes, santuario de la civilización del amor, encuentro con víctimas de abusos

Lourdes representa para todo el mundo un santuario de la civilización del amor, ha concluido el Santo Padre, y “en este contexto encontré a algunas personas víctimas de abusos y les pedí que me ayudaran a expresar también a otras víctimas mi voluntad y la de toda la Iglesia de escuchar y caminar con ellos mientras buscan la sanación, reconociendo el dolor causado en sus vidas y trabajando por la prevención de los abusos”.

Oración por los frutos abundantes y duraderos

Finalmente, León XIV ha recordado en la Audiencia romana que “el tema de mi Visita pastoral a Francia ha sido ‘Pour que le monde ait la vie, Para que el mundo tenga vida (cf. Jn 6, 51)”.

Son palabras de Jesús, que resumen toda su misión de salvación y que, “durante el Viaje, expresaban en plenitud el sentido evangélico de cada encuentro. Ahora, estas expresan nuestra oración, al pedir a Dios que este evento de gracia dé frutos abundantes y duraderos”, ha concluido.

El autorRedacción Omnes

Ecología integral

El feto siente dolor como los adultos desde el segundo trimestre, según especialistas

El Dr. Rodrigo Orozco, ginecólogo y especializado en medicina maternofetal, ha manifestado que negar el sufrimiento del feto carece de fundamento científico. El feto siente el dolor a partir del segundo trimestre, y más en el tercero. Y en un aborto hay sufrimiento fetal.

Redacción Omnes·30 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Las declaraciones del ginecólogo, en el sentido de que el feto siente el dolor como los adultos a partir del segundo trimestre, y aún más en el tercero, se han producido en ‘La Tarde’ de Cope, al comentar recientes declaraciones públicas en sentido contrario.

“Todas las sociedades científicas y los principales colegios ginecológicos tienen demostrado que a partir del segundo trimestre y más en el tercero, el feto tiene ya desarrollada la suficiente complejidad neuronal cerebral como para sentir el dolor muy similar a nosotros, a los adultos”, aclara el doctor Orozco.

Momento en el que el feto comienza a sentir dolor

El doctor Orozco asegura que la evidencia médica demuestra que las estructuras cerebrales para procesar este estímulo se desarrollan mucho antes de lo que se suele afirmar: a partir del segundo trimestre y más en el tercero (pueden consultar aquí la diferencia entre embrión y feto).

En una entrevista publicada por la diócesis de Málaga, el neurofisiólogo Salvador González Barón, catedrático emérito de Fisiología Humana de la Universidad de Málaga, sitúa entre las semanas 18 y 22 de gestación los indicios de percepción del dolor fetal. El especialista advierte, no obstante, de que resulta difícil precisar el momento exacto en que comienza esta capacidad, debido a la complejidad del desarrollo del sistema nervioso.

Sufrimiento fetal al realizar un aborto

Incluso en etapas más tempranas, el ginecólogo señala que “desde las primeras etapas del embarazo, por supuesto, el feto responde a golpes, responde cuando se realiza una prueba invasiva… se mueve, le molesta, se defiende. Sin lugar a duda hay sensaciones, hay dolor y por supuesto cuando se realiza un aborto hay sufrimiento fetal. La ciencia sí lo demuestra”.

A su juicio, “las afirmaciones en relación a que el feto no sufre ningún tipo de dolor ni sufrimiento cuando se realiza un aborto son totalmente erróneas. No hay ninguna evidencia que así lo justifique”.

González Barón apunta, además, a una diferencia entre el sistema nervioso fetal y el adulto. Según explica, los fetos y los recién nacidos todavía no han desarrollado plenamente los mecanismos nerviosos que permiten inhibir o modular el dolor. Por ello, el neurofisiólogo considera que el dolor fetal podría llegar a ser más intenso que el de un adulto.

Carlo V. Bellieni, criterio coincidente

Una posición similar a la del doctor Orozco ha sido defendida por el pediatra y neonatólogo italiano Carlo V. Bellieni, de la Universidad de Siena, uno de los investigadores que más ha estudiado el dolor fetal. En un artículo publicado en 2019 en Seminars in Fetal & Neonatal Medicine, Bellieni sostiene que el dolor es un fenómeno neuroadaptativo que aparece hacia la mitad del embarazo, aproximadamente entre las 20 y 22 semanas de gestación, y que se hace progresivamente más evidente durante el resto del embarazo.

Bellieni ha insistido en esta tesis en una publicación de mayo de 2026 en el Journal of Medical Ethics. Según el especialista italiano, existen evidencias considerables de que, entre las 20 y 22 semanas después de la concepción, las respuestas del feto ante estímulos potencialmente dolorosos son similares a las de los adultos desde el punto de vista electrofisiológico, químico y conductual. 

“La palabra del paciente —una especie de ‘prueba inconfundible’— sería deseable, pero no es indispensable cuando existen indicios sólidos”, escribe Bellieni. Por ello, considera que la analgesia debería utilizarse cuando el dolor fetal sea altamente probable.

Otros estudios

También es significativo un trabajo publicado en 2025 por Bellieni junto con Kanwaljeet J. S. Anand, profesor de Pediatría en la Facultad de Medicina de Stanford y uno de los investigadores internacionales más conocidos en el estudio del dolor fetal. 

Los autores realizaron una revisión sistemática de 17 estudios clínicos que habían observado directamente respuestas fetales ante estímulos nocivos. Su conclusión es que las respuestas relacionadas con el dolor aparecen “from mid-gestation onward”, es decir, desde la mitad de la gestación, aunque reclaman más investigación para confirmar estos resultados y orientar la práctica clínica.

González Barón introduce, sin embargo, un matiz que trasciende la cuestión médica. A partir de una reflexión del doctor J. Tudela, recuerda que la dignidad humana no depende de la capacidad de sentir dolor. Por ello, considera que el debate ético sobre el aborto no puede reducirse a determinar si el feto sufre durante el procedimiento.

Secuelas post aborto

Por otra parte, el Dr. Orozco ha hecho notar las secuelas psicológicas a largo plazo que sufren muchas mujeres tras un aborto, “un fenómeno real que la medicina constata a diario”, señala cope.es. El doctor afirma que la ausencia oficial del término “síndrome postaborto” de las clasificaciones internacionales de psiquiatría, no anula la vivencia de las pacientes. “Que no esté recogido no significa que no exista”.

Leire Navaridas, fundadora de Amasuve y acompañante postaborto, habla del “trauma del aborto”, y ha publicado el libro ‘Un aborto después’, en el que busca visibilizar a través de su historia personal “lo que hay antes-durante-después de un aborto”.

El autorRedacción Omnes

Mundo

¿Quién fue Madeleine Delbrêl, a quien citó el Papa en Notre Dame?

Cuando León XIV apeló a Madeleine Delbrêl el pasado viernes en Notre Dame de París, para llamar a la oración a los obispos, sacerdotes, seminaristas y personas consagradas, pegué un respingo. Acababa de leer un excelente artículo de Gerardo Ferrara en Omnes, precisamente sobre ella.

Francisco Otamendi·30 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

La llamada del Papa León XIV en Notre Dame, el primer día de su visita a Francia, no era asunto menor. 

Iba concluyendo el Papa unos cuantos consejos a la estructura de la Iglesia francesa, y a los laicos presentes, y en pocos minutos íbamos a escuchar que “esta catedral ha renacido para que ustedes puedan renacer con ella en un nuevo impulso de santidad y de misión cotidiana”. Y de repente, se oyó el nombre de Madeleine Delbrêl.

El Papa se apoyaba en Madeleine Delbrêl, no una monja, ni una fundadora ni una teóloga, “sino una mujer laica, artista y activista inmersa en realidades difíciles, que encontró su misión (y a Dios) en la calle, literalmente: la calle, con sus “periferias existenciales”” (escribió Ferrara el 4 de julio), para alentar a la amistad con el Señor y a la oración personal a los presentes.

Madeleine Delbrêl: “Sin oración, no amaremos a Dios con amor”

Lo que dijo el Sucesor de Pedro, casi al concluir su homilía en el rezo de las Vísperas en Notre Dame, fue lo siguiente:

“Queridos obispos, sacerdotes, seminaristas y consagrados: a ustedes que han sido llamados a seguir a Cristo, les agradezco su respuesta y su fidelidad al Señor. No descuiden jamás esa amistad, querida por el Señor, que ha de cultivarse en la oración personal, fundamento esencial de toda vocación. 

Como decía Madeleine Delbrêl: “Sin oración, no amaremos a Dios con amor. Quizá seamos sus servidores o sus combatientes, o incluso sus discípulos; pero no seremos ni hijos amantes de nuestro Padre ni amigos […] de Jesucristo” (La alegría de creer, Santander 1997, p. 213)”.

“Cuiden, pues, su vida interior con el Señor a la luz de la escuela de los numerosos santos que les han precedido, bebiendo siempre de la fuente del amor infinito de Dios en la oración silenciosa. Su misión brota ante todo de esa relación íntima con el Señor, que allí les espera”.

Placa en la fachada de la casa natal de Madeleine Delbrêl, 11 de diciembre de 2025, Mussidan, Dordoña, Francia (@Cip24, Wikimedia commons).

Trabajadora social en un barrio obrero de las afueras 

Madeleine Delbrêl nació el 24 de octubre de 1904 en Mussidan, Francia, en una familia que hoy calificaríamos de “disfuncional”. Su padre, Jules, era jefe de estación, un intelectual frustrado, anticlerical, orgulloso y temperamental, que cambiaba a menudo de trabajo, lo que obligaba a la familia a mudarse continuamente. Su madre, Lucile, era todo lo contrario: conformista, convencional y de familia burguesa.

Así describía Ferrara la familia de Madeleine, y luego pasó a ella. Tienen ahí todos los detalles, por lo que aquí nos detendremos sólo un par de cosas.

La primera, que en 1933 se trasladó, junto con algunas compañeras, a Ivry-sur-Seine, en las afueras obreras de París, un barrio industrial y de lucha de clases gobernado por una junta comunista. Estudió para convertirse en trabajadora social y fue contratada precisamente por esa misma administración anticlerical, que la valoraba enormemente. Su casa de la rue Raspail se convirtió en un lugar de acogida para los pobres, los desamparados y, durante la Resistencia, para judíos y refugiados.

Vivió de este modo, a las afueras de Ivry, hasta el 13 de octubre de 1964, cuando falleció a causa de una hemorragia cerebral repentina. Estaba trabajando en su escritorio. En 2018, el Papa Francisco le concedió el título de Venerable.

No es figura marginal

En segundo lugar, una consideración. Si el Papa León XIV la citó en Notre Dame, hay que pensar que no se trata de una figura marginal. Madeleine Delbrêl es una de las referencias del catolicismo francés del siglo XX para la evangelización en una sociedad secularizada.

Delbrêl se planteó una cuestión que resulta contemporánea: ¿cómo ser cristiana y evangelizar en una sociedad en la que la fe ya no constituye el ambiente cultural dominante?

Su respuesta fue vivir el Evangelio dentro de ella: trabajar, relacionarse con los demás, compartir sus problemas y alegrías, y fortalecer y purificar la propia fe, al ser llamados a ser misioneros “aquí y ahora”.

Un texto que interpela: la paciencia, nuestros nervios, el autobús…

Para concluir, sintetizamos unas líneas de Madeleine Delbrêl que recogió Ferrara hace casi tres meses. Pueden releerlas aquí”.

“A veces, a lo largo del día esperamos con ilusión las pasiones, las grandes pasiones…

A aquellos se les llamará héroes, por lo que vale la pena sacrificar la vida…

En cambio, llegan las pruebas de paciencia.

La paciencia, esas migajas de pasión, cuyo propósito es matarnos lentamente para tu gloria, oh Dios, matarnos sin nuestra gloria.

Desde primera hora de la mañana se nos presentan: son nuestros nervios, demasiado nerviosos o demasiado lentos; es el autobús que pasa abarrotado, la leche que se derrama, los deshollinadores que vienen, los niños que lo estropean todo.

“Nuestras pruebas…, el martirio que nos espera”

“Son los invitados que nuestro marido trae a casa y ese amigo que, precisamente él, no viene; es el teléfono que no para de sonar; son aquellos a quienes queremos y que ya no nos quieren.

(…)  es querer salir cuando estamos encerrados,

es quedarnos en casa cuando hay que salir;

es el marido en el que nos gustaría apoyarnos

y que se convierte en el más frágil de los niños;

(…) Así llegan nuestras pruebas, en filas cerradas o en fila india, y siempre se olvidan de decirnos que son el martirio que nos espera.

Y nosotros las dejamos pasar con desdén, esperando —

para entregar nuestra vida— una ocasión que merezca la pena”.

El autorFrancisco Otamendi

Cultura

Científicos católicos: Antonio José Cavanilles

Antonio José Cavanilles fue un naturalista, sacerdote español, considerado de los científicos más destacados de la Ilustración en España.

Gonzalo Colmenarejo·30 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Antonio José Cavanilles (Valencia, 1745 – Madrid, 1804) fue un naturalista, botánico y sacerdote español, considerado uno de los científicos más destacados de la Ilustración en España. Su vida y obra constituyen un puente entre la tradición humanista y el rigor científico moderno aplicado al estudio de la naturaleza.

Tras cursar estudios en su ciudad natal, se doctoró en Teología en la Universidad de Valencia. Ordenado sacerdote, combinó su vocación religiosa con una creciente pasión por las ciencias naturales. En 1777 viajó a París como tutor del hijo del duque del Infantado. Allí inició su interés por la botánica, aprendiendo los métodos más avanzados del momento en esta ciencia, incluyendo la clasificación linneana. Su primera obra botánica, Monadelphiae, classis dissertationes decem (1785-1790), que contiene una descripción y clasificación de todas las especies con flores monoadelfas, inició su fama en los círculos botánicos europeos.

Tras el estallido de la Revolución Francesa en 1789 tuvo que regresar a España. Es de entonces su obra más influyente, Icones et Descriptiones Plantarum (1791–1801), donde describe centenares de especies, muchas procedentes de América y Filipinas, recopiladas a través de las expediciones científicas de la monarquía española. Esta obra le situó entre los botánicos europeos de mayor prestigio.

En 1791, el rey Carlos IV le encargó “recorrer la España para examinar los vegetales que en ella crecen”, y de ahí surgieron sus Observaciones sobre la Historia Natural del Reino de Valencia (Madrid, 1795-1797), donde más allá de la botánica, estudia los aspectos geográficos, sociales y económicos de esta tierra.

En 1801 fue nombrado director del Real Jardín Botánico de Madrid, institución que revitalizó con un fuerte impulso a la investigación y a la enseñanza, reforzando su conexión con las expediciones científicas de ultramar.

Más allá de la botánica, Cavanilles mostró interés por la modernización de los métodos productivos y la importancia de la ciencia en la prosperidad de la nación. Su obra refleja tanto la curiosidad universalista de la Ilustración como el esfuerzo por situar a España en el mapa científico europeo.

Murió en Madrid en 1804, dejando un legado que aún pervive en la nomenclatura botánica: numerosas especies llevan el epíteto cavanillesii en su honor.

El autorGonzalo Colmenarejo

PhD. IMDEA Food. Miembro de la Sociedad de Científicos Católicos de España.

FirmasEloy Asenjo Carpintero

Hombres de fuego en un mundo ruidoso

Ante la crisis de vocaciones, la Iglesia necesita sacerdotes con una sólida formación humana y espiritual, capaces de acompañar a los fieles y de vivir su entrega a Cristo con audacia, humildad y alegría.

30 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Vivimos a velocidad de vértigo. Atrapados en una civilización hiperconectada, caminamos con los auriculares puestos y el alma a la intemperie, asfixiados por un murmurlo constante que nos roba la interioridad. En medio de esta sociedad fragmentada y aturdida, la Iglesia afronta una encrucijada crucial: la crisis de vocaciones al sacerdocio ministerial. No nos equivoquemos; no es una mera cuestión de estadística o de planillas parroquiales. Es la supervivencia misma de una presencia viva que siga anunciando el Evangelio y entregando los sacramentos a un mundo que sangra.

A la zaga de las recientes enseñanzas del Papa —desde su Carta Apostólica Una fidelidad que genera futuro hasta su Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones 2026— se dibuja una hoja de ruta tan audaz como ineludible. La premisa resuena con fuerza de trueno al recordarnos que no hay futuro sin el cuidado de todas las vocaciones.

Frente a la desorientación de este escaparate global saturado de pantallas y ruido, brota una certeza consoladora: Dios no ha cerrado el telón ni ha dejado de llamar a las puertas de los jóvenes. El Señor sigue eligiendo y llamando a los que Él quiso, sin mirar currículums deslumbrantes ni buscar tecnócratas de élite, sino apostando por el puro amor gratuito que premia, sacude y desafía.

Pero para que esa voz no naufrague entre el estruendo de la cultura actual, urge sacudirse la modorra pastoral. No valen los remiendos. Se necesitan propuestas firmes, audaces, capaces de plantearle a la juventud un ideal de entrega total y de sentido pleno. En la era de la prisa digital, recuperar la hondura exige cultivar el silencio, la adoración eucarística y la escucha vibrante de la Palabra. La vocación solo germina donde hay fe viva, testimonio sin caretas y un acompañamiento que no abandona.

Esa siembra halla su cauce definitivo y su prueba de fuego en el corazón de la diócesis. Y aquí surge la gran pregunta sobre si tiene sentido hoy mantener seminarios. En una sociedad dominada por el pragmatismo instantáneo, destinar años a la formación sacerdotal puede parecer un capricho o una demora inútil. ¡Error catedralicio! La enseñanza pontificia lo desmonta sin contemplaciones al estipular que el seminario es una condición indispensable para no improvisar chapuzas ministeriales.

Cuando un Obispo se vuelca en su seminario y lo cuida con esmero, la diócesis florece en fecundidad y número. Subir a esa montaña formativa significa aprender a estar con el Maestro, cimentando la vida en un diálogo diario y esculpiendo una madurez humana y afectiva a prueba de bombas. El seminario debe ser una auténtica escuela de los afectos donde se aprende a amar como Jesús. Solo hombres espiritualmente sólidos y afectivamente maduros pueden abrazar el celibato con gozo y convertirse en puentes reales hacia Dios, plenamente conscientes de que nadie se forma solo y de que ningún pastor existe en solitario.

Esa solidez forjada en el seminario es la coraza indispensable para saltar a la trinchera del ministerio diario. El sacerdocio no está reservado únicamente para emergencias o casos excepcionales; su labor ordinaria es estar ahí para cuidar a los fieles que llegan a las parroquias, logrando que cada laico crezca en su vida interior gracias a un proceso de acompañamiento muy cercano.

Para no sucumbir en el intento, los sacerdotes y candidatos deben esquivar con astucia dos tentaciones letales. La primera es la trampa del eficientismo activista, que mide el valor personal por el rendimiento empresarial o por el volumen de los proyectos, olvidando que en el Reino de Dios el ser siempre antecede al hacer. La segunda es la trampa del quietismo derrotista, que empuja al refugio cobarde en la queja, la pereza y el desencanto ante una sociedad secularizada que supuestamente ya no entiende nada.

El antídoto contra ambas desviaciones es volver los ojos al Pastor Bello. Su contemplación transfigura nuestras flaquezas y devuelve el ardor para llevar la caridad pastoral a los rincones más insospechados de la calle.

El sacerdocio no es un estatus intocable ni un búnker autorreferencial. La fe auténtica obliga al presbítero a descender de la montaña, mancharse las sandalias en el barro de la vida cotidiana y desgastarse por el Pueblo de Dios. Eso significa poner la existencia al servicio de las familias que tambalean, de los jóvenes huérfanos de rumbo y anclados en la precariedad, de los ancianos invisibles y de todos los que han perdido el norte, llevándoles el bálsamo del perdón y la esperanza viva.

Este empeño no es tarea de francotiradores. Promover y custodiar vocaciones exige la implicación sinfónica de todo el Pueblo de Dios. Se sostiene sobre el trípode de la oración constante, impulsada coralmente por el Obispo, los sacerdotes y los laicos, y respaldada por el pulmón invisible de los monasterios de clausura. Reclama familias con hogares sólidos que sepan soltar de la mano a sus hijos cuando Dios los reclama, junto a sacerdotes fraternos que sepan hacerse fuertes unidos para desterrar la temida soledad ministerial.

La Iglesia de hoy no busca administradores de lo sagrado ni diplomáticos de la fe, sino hombres de fuego: sacerdotes enamorados, humildes y audaces. Como repetía el Santo Cura de Ars, el sacerdocio es el amor del corazón de Jesús.

Es la hora diáfana de encender un nuevo Pentecostés vocacional, rogando al Dueño de la mies y atreviéndonos a proponer a los jóvenes la aventura radical de la entrega. Porque la fidelidad a Cristo es, ayer, hoy y siempre, la única chispa capaz de engendrar futuro.

El autorEloy Asenjo Carpintero

Vaticano

El Papa elige ‘la atención en la era del clickbait’ para comunicar en 2027

El tema que el Papa León XIV ha elegido para la 61 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se celebrará en 2027, es “Una nueva mirada: prestar atención en la era del clickbait”, es decir, en la era del sensacionalismo, de los atrapaclics o de los ciberanzuelos.

Redacción Omnes·29 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Según un comunicado del Dicasterio para la Comunicación, el Papa León XVI ha elegido el tema de “la conversión de la mirada, con atención y amor”, para la LXI Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales del año que viene.

La economía de la atención, en su lucha por captar unos instantes de atención en medio del rápido e interminable flujo de contenidos, señala la nota, “está transformando no solo nuestras capacidades cognitivas, sino también la profundidad de nuestra comunicación interpersonal”.

Estamos llamados, en consecuencia, “a una conversión de la mirada: a mirar de nuevo, con atención y con amor”. Solo así “lograremos ver el mundo, a los demás e incluso a nosotros mismos como nos ve Cristo: llamados por nuestro nombre y amados”, añade el texto. “Nuestra comunicación cambia cuando nuestra mirada opta por acercarse a los demás en lugar de juzgarlos”.

Falta de verdadera atención

La falta de verdadera atención, alimentada por la cultura digital, nos ha acostumbrado a una rutina de reacciones inmediatas, a la superficialidad en las relaciones, a la facilidad con la que etiquetamos y rechazamos a los demás. 

“La atención, en cambio, es una valiosa forma de generosidad: “atención” viene de “ad-tendere”, tender hacia el otro y hacia la verdad. La comunicación cristiana puede volver a descubrir la atención como un don y como un modo de ver, el de Jesús, que vio y se conmovió”, según el comunicado.

La comunicación afecta a la persona en su totalidad

Ante los clickbait (señuelos o formas de hacer que buscan cazar clicks), “estamos llamados a ‘prestar atención’ y a redescubrir una higiene de la atención”.

La nota subraya asimismo que “comunicar no es capturar la atención, ni tampoco venderla, sino custodiarla como un valioso recurso para las relaciones. Para comunicar en la era del clickbait, estamos llamados a “prestar atención” y a redescubrir una higiene de la atención (cf. MH, 146)”. 

La comunicación no está hecha solo de palabras, concluye la nota. “Afecta a la persona en su totalidad, y requiere que volvamos a mirar, escuchar y sentir para poder responder a la llamada que Cristo nos dirige”.

El autorRedacción Omnes

Actualidad

Católicos y vida pública reivindica la historia común entre América y España 

La vigésimo octava edición del Congreso Católicos y Vida pública estará centrado en la relación social, política histórica y cultural entre América y España

Maria José Atienza·29 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

“América y España, la fe que nos une. Un viaje de ida y vuelta” es el título del 28 edición del Congreso Católicos y Vida Pública que se celebrará del 13 al 15 de noviembre en la Universidad CEU San Pablo.

Un tema retador, dentro del momento histórico en el que nos encontramos y que reivindica figuras como Isabel la Católica o la tarea de la Escuela de Salamanca, germen “del derecho internacional y de la dignidad universal de la persona humana y que ha inspirado al Papa León XIV en varios momentos. 

La Hispanidad, un referente

María San Gil, directora del Congreso Católicos y Vida Pública ha sido la encargada de leer el manifiesto por la Hispanidad, eje de este congreso y en el que se defiende el hecho de la Hispanidad como una realidad que “beneficia a cuantos hablamos, pensamos y sentimos en español a un lado y otro del Atlántico”. 

El manifiesto señala cómo la Hispanidad, lejos de leyendas negras o doradas se basa en una “comunidad de afectos e intereses, forjada por la historia y sostenida, desde hace más de quinientos años, por instituciones que ningún tratado internacional ha conseguido replicar”.

Con este Congreso, los organizadores vuelven la mirada a un tema complicado por la “pérdida de algunos de los anclajes que la han sostenido durante siglos” y animan a “mirar con serenidad y con orgullo hacia una comunidad que no depende de esos vaivenes”.

De este modo, relevantes figuras de ambos lados del Atlántico, defenderán “un cambio de actitud profundo”, en cuanto a la defensa de la Hispanidad y su reivindicación “cultural y moral a la altura de su historia” para “reconocer que la fe ha sido uno de los cimientos más firmes de esa civilización”. 

Una llamada a la unidad, al encuentro y a la recuperación de una Historia compartida que se une al impulso de la causa de beatificación de Isabel la Católica, iniciativa en la que participan algunos miembros relevantes de entre los propagandistas. 

El primer Congreso bajo la presidencia de José Masip

Esta 28 edición del Congreso Católicos y Vida Pública será la primera bajo la presidencia de José Masip, quién sucedió en el cargo a Alfonso Bullón de Mendoza el pasado julio. Así lo ha recordado Pablo Velasco, secretario nacional de Comunicación de la ACdP, quien ha destacado el crecimiento exponencial de la Asociación Católica de Propagandistas bajo el mandato de Bullón de Mendoza. Masip había ejercido, junto con María San Gil, de coordinador del congreso en las dos ediciones pasadas. 

Un cartel que reivindica el encuentro

Entre las novedades más destacables de este congreso, Velasco ha señalado la autoría del cartel que, este año, ha surgido de una propuesta a los alumnos de las áreas de Comunicación de las cuatro universidades que el CEU tiene en España. 

El diseño de Carlos Figuero, alumno del Grado de Arte Digital, ha sido el ganador y el joven, que se define como “católico artista, y amante de la historia”, ha explicado las claves de un cartel que representa la fraternidad entre ambos pueblos: “Dos bancos de peces, de diferentes colores, que simbolizan ambos hemisferios. De cada banco sale un pez al encuentro del otro. Eso es lo que nos define, el encuentro. Los peces están inspirados por el arte maya y la iconografía cristiana”. 

En estos años, el Congreso Católicos y Vida Pública se ha consolidado como una de las citas clave del pensamiento y el impulso de la participación de los católicos en la sociedad civil y cultural.

Mundo

León XIV se despide de Francia y Metz, ciudad de reconciliación y faro de esperanza para Europa y el mundo

El último día del viaje del Papa León XIV a Francia, en la ciudad de Metz, fue una jornada dedicada al llamado a la paz, a la reconciliación y a la unidad europea.

Gonzalo Meza·29 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Su primera actividad en Metz fue un encuentro con representantes de distintas religiones en el Centro de Congresos Robert Schuman. Las religiones, dijo, están llamadas a construir la paz y a ser guardianas de la vida. Siguiendo el ejemplo de Robert Schuman, que convirtió las antiguas fracturas de Europa en puentes, el Papa defendió un diálogo que no diluye la propia identidad: «Dialogar no disminuye nuestra identidad, sino que la expresa con simplicidad y verdad, abriéndose a la diferencia del otro».

Asimismo, condenó el uso del nombre de Dios para justificar la violencia: «invocar el nombre de Dios para legitimar la violencia o la opresión es una profanación de este nombre. Nada de lo que desfigura la dignidad humana se puede reivindicar como una auténtica inspiración divina». El Papa afirmó también que la grandeza de una civilización se mide por cómo protege a la persona humana, sobre todo a la más frágil: «La grandeza de una civilización no se mide por sus éxitos materiales, sino por la manera en la que abraza, protege y eleva la persona humana. Las religiones son guardianas de la vida».

Europa, entre sus raíces cristianas y la paz

Después, León XIV acudió a un encuentro titulado «En las raíces de Europa, por la paz y la unidad». En su discurso, el pontífice propuso volver a las raíces de Europa para construir la paz y la unidad. Siguiendo a Robert Schuman, indicó que Europa es una realidad cultural nacida del encuentro con el otro y marcada por el cristianismo: «Europa debe entenderse como una realidad cultural e histórica antes que geográfica». Y subrayó el lugar que ocupa la fe en su identidad: «No se puede hablar de Europa sin mencionar el cristianismo».

León XIV lamentó que la guerra haya vuelto al continente europeo, una nueva «inútil masacre», con la expresión de Benedicto XV. Ante ello, pidió diálogo paciente y audacia en la negociación, con disposición a ceder posiciones para alcanzar la paz: hay que «mostrar audacia en la negociación y estar dispuestos a sacrificar algunas posiciones por el bien superior de la paz». Precisó que esa búsqueda «no debe confundirse con un irenismo ingenuo». En ese sentido, el pontífice advirtió: «hay que tener cuidado con la ilusión del rearme». Y citó su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año: «No es casual que los repetidos llamamientos a incrementar el gasto militar y las decisiones que esto conlleva sean presentados por muchos gobernantes con la justificación del peligro respecto a los otros».

Metz, tierra de reconciliación

Por la tarde, el Santo Padre presidió la misa por la paz y la justicia en la catedral de San Esteban, conocida como la Linterna del Buen Dios, con unas dos mil personas dentro del templo y miles más que la siguieron en pantallas instaladas en las calles. En su homilía explicó que la paz es una casa que Dios regala, pero que los hombres deben construir juntos con el derecho, la justicia, la caridad y el perdón: «la paz, que es don de Dios, exige una respuesta por parte de los hombres en un esfuerzo compartido». Y recordó que Metz, tierra de guerras, es también tierra de reconciliación: «Metz y el río Mosela testimonian al mundo entero que la reconciliación es posible sólo cuando se tiene la valentía de romper las cadenas del resentimiento».

Para el Papa, la catedral, con sus vidrieras de Marc Chagall, es la imagen de lo que Europa está llamada a ser: «el futuro de Europa no reside en la uniformidad, sino en la armonía de las diferencias, donde la herida del pasado se convierte en una fisura que deja filtrar la luz». Por eso, al despedirse, pidió a la comunidad de Metz ser, «hoy más que nunca», un faro de esperanza para Francia, para Europa y para el mundo.

Al concluir la misa se dirigió al aeropuerto de Metz-Nancy-Lorena, donde lo despidió el presidente de la República, Emmanuel Macron, antes de partir rumbo a Roma.

Francia descubre una Iglesia viva

El viaje deja a Francia y a Europa más de una reflexión. El Papa puso en el centro de su visita y de sus discursos la dignidad y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su muerte natural, y la unió al llamado a la paz y a la unidad en Europa y en el mundo. Por su parte, Francia mostró al mundo una sorpresa: en un país secularizado y cada vez más descristianizado, miles de jóvenes y adultos descubren a Cristo en sus vidas, deciden seguirlo y piden incorporarse a la Iglesia a través del itinerario de la iniciación cristiana, que culmina con el bautismo, la confirmación y la eucaristía. A ellos se suman muchos bautizados que, tras años de distancia, vuelven a la fe y a los sacramentos. Un signo que, como dijo el propio Papa, lo dejó «maravillado» y «supera los análisis estadísticos y sociológicos»

Quizá la imagen que mejor resume la visita fue la misa en la plaza de la Concordia y los  Campos Elíseos. Cerca de 800 mil personas acudieron a esa ceremonia. El Papa fue aclamado por franceses venidos de todo el país mientras recorría en papamóvilen la emblemática avenida de París, orgullo nacional de los franceses y escenario de los grandes desfiles y celebraciones nacionales. Ahí el sucesor de Pedro, vicario de Cristo fue recibido y ovacionado. Luego, la plaza de la Concordia, que durante la Revolución fue un lugar de muerte por guillotina, se convirtió, con la misa, en un lugar de encuentro, de unidad y de comunión.

Familia

Chema y Marta, con un hijo con diversidad funcional: “pasamos de enfrentarnos con Dios, a dejarlo todo en sus manos”.

La llegada de Jorge, con graves problemas de salud, puso a prueba la fe de Marta y Chema, que aprendieron a confiar en Dios y a vivir con esperanza y naturalidad.

Álvaro Gil Ruiz·29 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Marta y Chema son un matrimonio muy normal, eso dicen… Porque… ¿Quién le planta una rosquilla de chocolate, en el dedo, para pedirle matrimonio a su novia? Pues Chema. Que nos cuenta en esta entrevista que, para pedirle la mano a Marta, se fue a un bar y lo hizo de esta manera tan original. Él lo llama la “anti pedida”. Anécdotas aparte, efectivamente, son muy normales. Porque a ellos les pasan cosas corrientes. Como el nacimiento inesperado de Jorge, uno de sus cuatro hijos, que vino al mundo con varias dificultades, que le han convertido en alguien muy especial, y lo llevan de manera natural, sin dramatismo.

Hemos podido entrevistarles a los dos y nos han contado esto y mucho más. 

Marta creció con dos hermanos y estudió en colegios de la Obra, algo que, asegura, le ha preparado para «poder afrontar lo que Dios nos mande». Chema, el sexto de once hermanos, aprendió desde pequeño la cultura del esfuerzo y a no rendirse.

La llegada de Jorge supongo, fue como el comienzo de un camino, para el que os estabais preparando sin saberlo, ¿cómo interpretáis este suceso? ¿Os sentís libremente dispuestos para una tarea tan compleja? ¿Cómo de providencial lo veis? 

–En la semana 20 de embarazo tuvimos una ecografía muy importante. En ese momento nos dijeron que algo iba mal, que el corazón y el cerebelo no se estaban cerrando debidamente. Fuimos a otros especialistas y se confirmó. Pero teníamos total incertidumbre de en que se traduciría eso. 

Cada semana que pasaba las noticias se iban confirmando y empeorando. Fue un embarazo de alto riesgo y el parto se realizó en un quirófano del Hospital la Paz. Yo estaba muerto de miedo esperando fuera. Nada más nacer, le metieron en la incubadora y me dejaron verlo 2 minutos. Aproveché para bautizarlo con una botella de agua Bezoya. 

Después lo llevaron a la UCI de neonatos y comenzó una lucha en el hospital que duraría 6 meses ( de junio a diciembre) hasta que nos dieron el alta. Luego ha tenido muchos ingresos con muchas operaciones importantes. 

A los dos años por ejemplo le operaron del corazón y las cosas se complicaron mucho y tuvo que sufrir 4 operaciones más seguidas.  Fue uno de los momentos más críticos de su vida. Ahora tiene 14 años y seguimos luchando día a día  con mucho esfuerzo, pero con esperanza y buen humor . 

Marta, ¿Cómo viviste la llegada de Jorge?

 –Al principio me bloqueé y no entendía nada. Fue un gran golpe. Iba muy ilusionada en todo el embarazo  y me encontré con todo esto que me dejó totalmente bloqueada. Pero día a día y mes a mes q pasaba en el embarazo me unía más al Señor y Él me dio toda la fuerza para luchar y seguir para delante… y cuando nació yo vi un bebé precioso diminuto que me necesitaba y pensé:  “hay q tirar para delante… vamos a luchar todo lo que esté en nuestra mano” y eso hicimos y seguimos haciendo pero siempre con visión sobrenatural y confiando en Dios. Él nos lo ha dado así y quiere que le tratemos como se merece. 

En ese momento solo teníamos un hijo de tres años al  cual tuvimos que “abandonar” durante seis meses porque nosotros teníamos que estar en el hospital. 

Algunos días mi padre nos llevaba a Álvaro a La Paz por las tardes para que pudiéramos verle. Álvaro no entendía porque no podía ver a su hermano y no volvía a casa el bebé pero se lo explicamos como podíamos. Para él fue duro: imagínate con 3 añitos y pensar que tener un hermano era quedarse sin padres durante meses. 

Y tú, Chema, ¿cómo te lo tomaste? ¿Qué pensaron vuestros hijos?

–Yo no me podía creer que nos estuviera pasando a nosotros. Siempre piensas que las cosas se van a solucionar… pero cuando siguen empeorando cada vez más, te vas desesperando.  Es muy duro cuando ves a tu hijo bebé, inocente del todo, sufriendo, y no puedes hacer nada. Tuve momentos muy oscuros, de no entender nada, de enfrentarme con Dios, de casi perder la fe. Hasta que un día, lo dejé todo en sus manos.

Marta, ¿cómo sacáis adelante vuestra familia? ¿Cómo conseguís esa autonomía en todos vuestros hijos? 

–Marta: Pues no hacemos nada fuera de lo normal pero creo q nuestros hijos se han acostumbrado a convivir con un hermano que es “especial” y que muchas veces debe pasar semanas en el hospital, a veces con alto riesgo, y ellos lo tratan como si no pasara nada y sobre todo intentamos normalizar la situación. 

Por ejemplo Jorge es cojito y lleva una ortosis, como una pequeña pierna ortopédica, a la que nosotros  en casa llamamos “pata palo”…  A Jorge le tratamos como uno más y le exigimos -en sus limitaciones- pero le exigimos para que sus hermanos también vean que no pasa nada…

 Su hermana Rocío (12) por ejemplo, se nota mucho que es muy cariñosa y le defiende y ayuda mucho… le trata como si fuera más pequeño y él se enfada y le dice: “yo no soy bebé soy mayor.. 

Su hermano Diego (8) le hace reír mucho, juega con él y le hace tonterías para que Jorge se ría… 

 Chema: Jorge en resumen es un niño feliz, muy querido por todos, con una mirada tan limpia y tan bonita que te llega al alma. Es duro cuidarle, sobre todo en algunos días difíciles. Pero se ha convertido en el principal pilar de la familia, y es quien más nos ha enseñado a amar en la vida.  

¿Qué consejo darías a todos los que se llevan una sorpresa como la vuestra pero están menos preparados a todos los niveles?

–Marta: Yo les aconsejo que le pidan mucha fuerza al Señor y que se abandonen en Él y recen mucho y sobretodo que luchen. Que luchen mucho por sacar a su hijo adelante.  Los médicos lo ponen todo negro pero si tú te empeñas vas consiguiendo muchas cosas… Los niños son más fuertes de lo que nos podemos imaginar y necesitan que estemos ahí para apoyarles y ayudarles. 

Mundo

Bryce Crawford, el joven evangelista que lleva a Jesús a las redes

Tiene 22 años, nació en Georgia y predica a Jesucristo en las calles, en universidades, en un podcast y, sobre todo, en las redes sociales. Bryce Crawford se ha convertido en una de las voces evangélicas jóvenes con mayor presencia digital en Estados Unidos, con gira en 2026 incluida.

Redacción Omnes·29 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

La particularidad de Bryce Crawford, el evangelista de la generación Z, le están llamando, no está en la música ni en el entretenimiento, sino en algo más antiguo: hablar de Jesús, leer la Biblia, responder preguntas sobre la fe y salir a buscar a personas que, según él, necesitan volver a escuchar el Evangelio.

Afincado ahora en Los Ángeles, este joven evangelista y misionero evangélico estadounidense, ha convertido la evangelización callejera y las redes sociales —especialmente TikTok, Instagram y YouTube— en el principal vehículo de su anuncio de Jesucristo a las nuevas generaciones, con un total de más de 7 millones de seguidores.

Crawford se define en su propia página web como “evangelist & founder” de Bryce Crawford Ministries. La organización le presenta como “evangelist and missionary based in Los Angeles”, dedicado a compartir el Evangelio “online and in person” con todo el que pueda escucharlo. 

Su lema es igualmente explícito: “Doing whatever it takes to reach the lost and training Christians to do the same”: hacer todo lo necesario para llegar a quienes están alejados y formar a los cristianos para que hagan lo mismo.

La gira ‘I love Jesus U.S. Tour’ de este año

La primera gira nacional I Love Jesus U.S. Tour comenzó el 24 de febrero de 2026 y terminó el 29 de marzo de 2026, con el último espectáculo en Los Ángeles (California). Así lo confirma Liberty University, cuyo Liberty Worship Collective acompañó a Crawford durante la gira. 

En esas fechas, el joven Crawford recorrió Estados Unidos con su I Love Jesus U.S. Tour, que pasó por 22 ciudades de 18 estados y concluyó en Los Ángeles. La gira combinó predicación, oración, música de adoración y conversaciones sobre la fe, y estuvo acompañada en buena parte del recorrido por estudiantes del Liberty Worship Collective.

Y un dato que da una idea del fenómeno: más de 35 estudiantes de Liberty University participaron en distintos momentos de la gira, formando seis equipos que se fueron turnando.

Conversión en un Waffle House

Su historia personal forma parte esencial de su predicación. Crawford creció en Cartersville, Georgia, en un ambiente evangélico, asistió a una academia cristiana y a una iglesia baptista del sur. Sin embargo, durante la adolescencia sufrió, según su propio testimonio, una fuerte ansiedad, depresión y pensamientos muy negativos, incluso suicidas. Pero la historia familiar experimentó después una transformación que él atribuye directamente a Dios.

La historia que él mismo cuenta sitúa un momento decisivo durante las Navidades de 2020, cuando entró en un restaurante Waffle House con la intención de que aquella fuera su última comida.

Allí comenzó a hablar con un hombre que atravesaba un divorcio. Una frase de aquel desconocido —sobre la necesidad de que una relación sea recíproca— llevó a Crawford a una reflexión religiosa que él interpreta como una llamada de Jesús. “I was like, all right, bet”», recordó posteriormente: algo así como «De acuerdo, voy a ello». Poco después comenzó a plantearse dedicar su vida a anunciar a Cristo. Religion News Service, en un amplio perfil publicado en mayo de 2026, ha contrastado esta historia con sus testimonios públicos.

El joven Bryce Crawford, misionero evangelista ha recorrido Estados Unidos este año con la gira I love Jesus U.S.Tour, con estudiantes de Liberty University. (@Bryce Crawford Ministries).

Dios le llamaba a tiempo completo

Después de terminar el instituto en 2022 se trasladó a Los Ángeles con la convicción de que Dios lo llamaba a ser un “full-time missionary”, misionero a tiempo completo. Allí empezó a predicar por las calles. En mayo de 2023, según contó a CBN News, tuvo además un sueño en el que aparecía Loren Cunningham, fundador de Youth With A Mission. Crawford interpretó aquella experiencia como una llamada a grabar las conversaciones evangelizadoras que ya estaba teniendo con personas en la calle, para animar a otros cristianos a ser más valientes en su fe. “It’s been nothing short of a miracle”, afirmó.

En una entrevista con Rick Rubin contó que en Navidad de 2023 regaló a su madre su primera Biblia personal, junto con un plan para leerla durante un año. Ella la leyó durante todo 2024. Crawford dice que su madre se convirtió en esos años en una mujer de gran fe.

¿De qué habla Bryce?

Podría decirse que Bryce Crawford habla sobre todo de Jesús y de cómo vivir como cristiano en el mundo contemporáneo. Su podcast se presenta como una exploración de cómo seguir a Jesús con  valentía en el mundo moderno. Los temas de sus programas incluyen salvación, fe, dudas, llamada, ansiedad, pureza, matrimonio, pecado, arrepentimiento, santidad, oración, identidad, sufrimiento, perdón, gracia, cultura, redes sociales, verdad….

Conversaciones también con desconocidos, con amabilidad

Parece haber, por tanto, un doble movimiento: explicar el cristianismo y enseñar a otros cristianos a evangelizar. No se limita a hablar a quienes ya creen. Una de las características de sus vídeos son las conversaciones con desconocidos en espacios públicos. Ha acudido a lugares muy alejados del ambiente habitual de una iglesia —entre ellos Venice Beach, festivales contraculturales y celebraciones del orgullo— para conversar sobre Jesús.

Su método también explica parte de su popularidad. En lugar de limitarse a una predicación frontal, intenta conversar, escuchar y formular preguntas. Associated Press señaló que su evangelización callejera busca cambiar mentalidades mediante la amabilidad. 

El propio Crawford ha explicado: “Our tactics have been one-on-one conversations, calmly listening, asking questions because we care about them”. (“Nuestra estrategia ha consistido en mantener conversaciones personales, de tú a tú, escuchar con calma y hacer preguntas porque nos importan esas personas”).

¿Por qué tantos seguidores?

Como se ha señalado al comienzo, Crawford no necesita ser cantante ni producir música: la materia prima son las conversaciones, los testimonios, la Biblia y las preguntas que plantea a personas que no necesariamente comparten su fe. Y esto atrae a millones de seguidores en las redes citadas. 

Las cifras que ofrece su propia organización son todavía mayores en términos de visualizaciones: entre enero y septiembre de 2025 contabilizaba 63 millones de visualizaciones en YouTube, 406 millones en Instagram, 647 millones en TikTok y ocho millones de escuchas del podcast. 

El contexto: evangélicos, el 23% de los adultos estadounidenses

Crawford creció en Georgia, en una familia vinculada a una iglesia baptista del sur y a la educación cristiana, Según el último Religious Landscape Study de Pew Research Center, realizado en 2023-24, el 23% de los adultos estadounidenses se identifica como protestante evangélico, frente al 26% de 2007. Los protestantes en conjunto representan el 40% y los católicos el 19%.

El dinamismo evangélico no es exclusivamente estadounidense. En otros países, como Brasil, el censo de 2022 los situó en el 26,9% de la población de diez años o más, frente al 21,6% de 2010. En una encuesta reciente, el 29% de los adultos brasileños se identifica como protestante, frente al 46% que se identifica como católico. 

Transformación en el modo de presentar el mensaje

El caso de Crawford encaja así en una transformación más amplia, aseguran analistas. Una parte del cristianismo evangélico está llevando la evangelización desde el templo a la calle y desde la calle al teléfono móvil. 

Su novedad no consiste tanto en el mensaje —Jesús, conversión, Biblia, oración y vida cristiana— como en el modo de presentarlo: lenguaje juvenil, conversaciones espontáneas, vídeos breves, podcast y una enorme capacidad para convertir una conversación evangelizadora en las redes que puede circular millones de veces por Internet.

Vaticano

El Papa León se une a «Un millón de niños rezando el Rosario»

El Papa rezará el 1 de octubre con entre 700 y 1.000 niños en los Jardines Vaticanos, en el inicio de una semana mundial de oración promovida por Ayuda a la Iglesia Necesitada.

Redacción Omnes·28 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Papa León XIV se unirá el próximo 1 de octubre a cientos de niños para rezar el Rosario por la paz en la Gruta de Lourdes de los Jardines Vaticanos. El encuentro, que comenzará a las 17:00 horas, reunirá unos 1.000 niños de colegios y parroquias de Roma.

El acto inicia así la semana mundial de oración de la iniciativa «Un millón de niños rezando el Rosario», promovida desde hace más de veinte años por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN). Los participantes rezarán junto al Santo Padre en unión espiritual con niños, familias y comunidades cristianas de todo el mundo.

Una semana de oración por la paz

Por primera vez, la campaña se desarrollará durante una semana completa, del 1 al 7 de octubre, fiesta de Nuestra Señora del Rosario. De este modo, diócesis, parroquias, colegios y familias de distintos países podrán elegir el día que mejor se adapte a sus circunstancias para sumarse a esta iniciativa, unidos en la oración por la paz y la unidad.

La convocatoria ya está movilizando a niños de numerosos países, desde comunidades indígenas de la Amazonía boliviana hasta parroquias de Sudán, Zimbabue, Mozambique y Sierra Leona.

En Sudán, donde la guerra sigue causando un gran sufrimiento, el padre Franck Mandozi, de la Región Pastoral de Kosti, ha confirmado la participación de niños de varias parroquias y colegios. En una comunidad indígena tsimané de la Amazonía boliviana, la hermana Patricia Alejandra Botello López ha señalado que los niños ya rezan el Rosario tanto en su lengua como en español.

También en Zimbabue, la parroquia de San Cristóbal, en la archidiócesis de Bulawayo, reunirá a los niños el 4 de octubre. En Paraguay, Radio Pa’i Puku promoverá la iniciativa y retransmitirá el Rosario rezado por los niños de la parroquia de San Eugenio de Mazenod.

Inspirada en el mensaje de Fátima

La campaña de 2026 tiene como lema el mensaje de Fátima: «Al final, mi Inmaculado Corazón triunfará». En su invitación a participar, el cardenal Kurt Koch, presidente internacional de ACN y prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, presenta el Corazón Inmaculado de María como expresión de una vida abierta al Espíritu Santo y a la Virgen como modelo de fe, amor y oración.

La iniciativa nació en Venezuela en 2005 y, desde entonces, se ha extendido por los cinco continentes. Está inspirada en las palabras atribuidas a san Pío de Pietrelcina: «Cuando un millón de niños rece el Rosario, el mundo cambiará».

ACN invita también a padres, profesores, sacerdotes, religiosos y catequistas a rezar con los niños. No es necesario rezar el Rosario completo: una sola decena puede formar parte de esta cadena mundial de oración. La fundación ofrece materiales en varios idiomas y permite registrar la participación para mostrar en un mapa los lugares desde los que los niños se unen a la iniciativa.

La campaña se organiza en colaboración con el Santuario de Fátima, la Red Mundial de Oración del Papa y el Apostolado Mundial de Fátima. En esta edición, se incorpora por primera vez el Día Mundial del Rosario.

¿Cómo participar en la iniciativa?

ACN anima a colegios, parroquias y familias a sumarse a «Un millón de niños rezando el Rosario» con distintas propuestas adaptadas a cada entorno.

En el colegio. Los alumnos pueden organizar un equipo, con la ayuda de los profesores, para guiar el Rosario y repartir las Avemarías entre las distintas clases. También se propone preparar un altar en el patio o en el salón de actos, con un micrófono para facilitar la participación de todos.

En la parroquia. Los niños de catequesis pueden dirigir la oración e invitar a sus familiares y amigos. Otra posibilidad es elaborar pulseras o denarios de oración en grupo, siguiendo las instrucciones del material de ACN.

En casa. La iniciativa invita a preparar un rincón de oración con una imagen de la Virgen y una vela, y a reunir a familiares y amigos para rezar juntos. Cada niño y adulto puede participar rezando un Avemaría, dando gracias por la familia y pidiendo por los niños que sufren en el mundo.

ACN ofrece materiales de oración en varios idiomas  para facilitar la participación e invita a inscribirse en la campaña, de modo que los participantes puedan aparecer en el mapa mundial de esta iniciativa.

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Cultura

La entrada en Jerusalén. Duccio: «Jesús entra en Jerusalén»

Duccio di Buoninsegna representa la llegada de Cristo a Jerusalén como un acontecimiento coral: una ciudad entera que sale a recibirlo entre ramas de olivo, mantos extendidos y miradas de asombro.

Eva Sierra y Antonio de la Torre·28 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

COMENTARIO ARTÍSTICO

Este panel pertenece a un monumental retablo conocido como la Maestà, encargado por la ciudad de Siena para su catedral en 1308-1311. El retablo toma su nombre de la imagen central, la de la Virgen con el Niño entronizada con ángeles y santos. El anverso del retablo presenta escenas narrativas de la infancia de Cristo, y el reverso, donde se sitúa la entrada en Jerusalén, muestra la narración de la Pasión junto con escenas de la vida de la Virgen.

La representación vertical de la entrada de Jesús en Jerusalén muestra a Cristo montado en un asno, reconocible por el halo, el manto azul y la túnica roja. Estos atributos eran bien conocidos por los espectadores de principios del siglo XIV. Detrás de él, dos filas de apóstoles le siguen de cerca. Este grupo hace su entrada por la izquierda y comienza a ascender por el camino que conduce hacia la Jerusalén celestial. El templo domina la parte superior del panel, un edificio blanco y resplandeciente cuyos rasgos arquitectónicos son contemporáneos a la época de Duccio. El resto de los edificios y el arco están representados con gran detalle y realismo, salvo en la representación del espacio, que resulta todavía torpe. Pero esto no suponía un problema en el Trecento italiano: este tipo de obras se apreciaban por su valor narrativo y por su capacidad de representar la vida cotidiana entrelazada con la vida de los santos y las figuras sagradas. El público era perfectamente capaz de leer el mensaje que estas pinturas transmitían.

Una multitud expectante

Las multitudes esperan a Jesús; vemos gente situada en todos los lugares posibles para conseguir ver al Salvador. Duccio se ha esmerado en mostrar cómo habría sido esta escena evangélica de haber ocurrido en 1308-1311. Cada figura aparece representada de un modo muy natural: un hombre extiende su manto rojo sobre los adoquines ante los cascos del asno, otros se afanan agitando ramas de olivo, otros se han subido a los árboles y están recogiendo ramas. Las personas se muestran en distintos tamaños para indicar su diferente edad y condición. 

En primer plano hay figuras más pequeñas que parecen niños; después, hombres de mediana edad; y, cerrando el grupo, algunos ancianos de barba gris. Las figuras son muy expresivas, cada una en una pose distinta, y muchas gesticulan con las manos mientras conversan entre sí. Algunas muestran sorpresa, duda, curiosidad. Hay un claro sentimiento de expectación y entusiasmo.

Puertas y árboles: un lenguaje simbólico

El camino conduce hasta una puerta abovedada, la entrada principal de Jerusalén. En la parte inferior derecha hay otra puerta, más pequeña. A su lado se alzan dos árboles frondosos, en marcado contraste con el árbol marchito situado a la izquierda de Jesús. El lugar de la derecha es el de honor, que ocuparán finalmente los bienaventurados cuando asciendan al Cielo. La puerta pequeña se describe en los Evangelios como el camino directo a la salvación. La izquierda es para los condenados. Aquí, en la izquierda, en clara asociación con la caída del hombre y la muerte de Cristo, un árbol muerto se alza entre otros árboles verdes y frondosos: el Árbol de la Ciencia tras la Caída, un recordatorio de la muerte de Cristo, ya que la madera de la cruz procede de un árbol muerto. Este árbol marchito forma parte de los ocho árboles presentes en la pintura. El ocho ha sido, desde los primeros tiempos del cristianismo, el número asociado a la Resurrección (las pilas bautismales suelen tener estrellas de ocho puntas, que también aparecen guiando a los Reyes Magos hacia Belén en multitud de pinturas).

La ubicación de este panel en el reverso de la Maestà significa que no era visible para todo el mundo, sino principalmente para el clero y los espectadores letrados con importantes cargos, quienes habrían comprendido todas las capas de significado de este hermoso panel, obra de uno de los grandes artistas del Trecento, el sienés Duccio di Buoninsegna. 

COMENTARIO CATEQUÉTICO

Durante el desarrollo de la vida pública de Jesús el anuncio del Reino, como hemos visto en los anteriores artículos de esta serie, ocupa el contenido central de su predicación y de su acción. La culminación de este anuncio se da cuando Jesús, finalizada su vida pública en Galilea primero y a través de Judea después, entra como Rey en Jerusalén, la ciudad santa, la ciudad de David, la ciudad en la que a lo largo de mil años el pueblo de Israel había depositado todas sus esperanzas y anhelos sobre la venida del Rey definitivo, el Mesías, y la instauración del Reino de Dios, un espacio nuevo de la historia en el que el Señor reinaría sobre el mundo entero desde Jerusalén y a través de su pueblo elegido: Israel.

Esta expectación se observa en los vibrantes colores rojos con los que Duccio pinta los mantos que el pueblo hebreo, especialmente los niños, extienden para alfombrar el camino del Rey. Ese rojo, sin embargo, se convertirá en el rojo de la Pasión de Jesús, que recibe su título de Cristo (es decir, ungido, el rey elegido por Dios como Mesías de Israel) en la Cruz y es instaurado como soberano de Cielos y Tierra en su Resurrección. Este es el verdadero destino que persigue Jesús entrando en Jerusalén: vivir en la ciudad de David el misterio pascual que traerá a la tierra el Reino de Dios.

Del incarnatus al crucifixus

Los misterios terrenos de la vida de Jesús se exponen en breves frases del Credo: “y se encarnó por obra del Espíritu Santo en María la Virgen, y se hizo hombre; por nuestra causa fue crucificado en tiempo de Poncio Pilato y padeció y fue sepultado”. El credo, por tanto, al mirar la vida terrena de Cristo tan solo cita la encarnación y la Pasión, estando el tránsito entre estos dos enunciados de fe precisamente en la entrada de Jesús en Jerusalén. La Encarnación, el misterio por el cual el Hijo de Dios asume una verdadera naturaleza humana, se expande a lo largo de los misterios de Cristo vistos en los anteriores artículos. La Pasión, la obra redentora por la que Jesucristo expía el pecado de la humanidad y la reconcilia con Dios en la cruz, ocupará los siguientes artículos. Entre ambas, la entrada de Jesús en Jerusalén une lo que ha sido su vida pública, con los discípulos y las multitudes que le acompañan, con lo que será la Pasión, en la que El solo se introducirá en el sacrificio redentor de la cruz, figurado en el templo que aparece en el cuadro, lugar de los sacrificios de la Antigua Alianza.

Jesús, por tanto, entra en Jerusalén dispuesto a morir, pues para ello se ha encaminado libremente hacia esa ciudad (Lc 9, 51). Él mismo fue advirtiendo a los apóstoles de que su entrada triunfal como Mesías no llevaría al triunfo inmediato sino al sufrimiento, a la humillación y la muerte. Así se lo indica claramente en los tres anuncios de la pasión y resurrección que fueron registrados por los evangelistas en su vida pública (Mc 8, 31-33; 9, 31-32; 10, 32-34).

Por si ello fuera poco, los discípulos, como los judíos en general, estaban familiarizados con la tradición de que los profetas morían cruelmente en Jerusalén, perseguidos y asesinados por su propio pueblo. Un escrito contemporáneo, la Vida de los Profetas, incluso se detenía a narrar el martirio de los enviados de Dios en la ciudad santa y los lugares en los que se podían venerar sus mausoleos. El mismo Jesús alude a esa tradición en Lucas 13, 33. Toda la escena de la entrada en Jerusalén, por tanto, ha de verse en este contexto martirial que encontrará su culminación en la crucifixión

El recibimiento del Rey

El ambiente de sufrimiento y de sacrificio está presente en esta escena, pero a la vez también está llena de la esperanza y de la alegría del pueblo que recibe a su Rey, porque Jesús también indicó con claridad que la pasión que iba a afrontar en la ciudad santa estaba encaminada a reunir de nuevo al pueblo de Israel, como la gallina reúne a sus polluelos bajo sus alas (Mt 23, 37), aunque eso le costara lágrimas por el rechazo de muchos de los habitantes de Jerusalén. Sin embargo, muchos de ellos le reciben, aclamándolo como Hijo de David, es decir, como Mesías, especialmente los niños y los pobres, como sucedió en su primera presentación pública en Belén (Lc 19, 38).

En definitiva, Jesús, que rechazó ser nombrado Rey en los momentos de triunfo y éxitos humanos (Jn 6, 15), elige ahora ser manifestado como Mesías en la hora de la prueba y del sufrimiento. Como nuevo David, entra en Jerusalén como rey; como Hijo de Dios, Él mismo escoge el momento y la hora de su proclamación real. Como hombre manso y humilde, prefiere entrar en la ciudad de David no a la manera de un conquistador, sino a lomos de un borrico, como habían anunciado las profecías (Zacarías 9, 9). Con igual dulzura y misericordia conquistará a su Iglesia, definida como la Nueva Jerusalén, la Esposa que baja del Cielo ataviada para el Esposo (Apocalipsis 21, 2).

Ante la entrada del Mesías en Jerusalén, las multitudes exclaman “Hosanna” y “Bendito el que viene en el nombre del Señor”. Ambas expresiones han pasado al Santo de la Liturgia Eucarística, como manera de preparar la venida de Cristo en la Eucaristía con las mismas palabras con las que los hebreos prepararon la venida de Jesús a Jerusalén. La primera palabra Hosanna de origen hebreo, y significa “¡Por favor, sálvanos!” o “sálvanos ahora”. Con el tiempo, pasó de ser un grito de auxilio a convertirse en una aclamación de alabanza, júbilo y reconocimiento a Dios en la tradición judeocristiana. La expresión “Bendito” es cita literal del Salmo 118, 16, un salmo que culminaba en las celebraciones del Hallel judío las alabanzas a Dios por la obra redentora del éxodo, la primera pascua.

Con estas expresiones del pueblo de Israel se completa la escena que enlaza la vida pública de Jesucristo con su Pasión y Resurrección. Toda la vida y misión de Jesús, por tanto, ha de despertar la alabanza y el agradecimiento en los labios del pueblo creyente. De ahí que sean estas las palabras que debemos leer en la boca de las figuras del cuadro de Duccio para entender esta obra en toda su profundidad.

Obra

Nombre: La Entrada en Jerusalén
Autor: Duccio di Buoninsegna
Año : Entre 1308-1311
Técnica: Témpera sobre tabla
Medidas: 100 x 57 cm
Ubicación: Museo dell’Opera del Duomo, Siena
El autorEva Sierra y Antonio de la Torre

Historiadora del arte y doctor en Teología

Ecología integral

La redención del corazón: aprender a amar de nuevo

Cristo no vino a imponer una moral más estricta, sino a sanar el corazón humano herido por el pecado, otorgándole una libertad nueva para aprender a amar verdaderamente como Dios ama.

Hugo Elvira·28 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

En los primeros artículos vimos que el cuerpo tiene un significado, que estamos llamados al amor y a la comunión, y cómo el pecado introdujo una herida profunda en el corazón humano. Una herida que afecta nuestra relación con Dios, con los demás y con nosotros mismos. Por eso aparecen la desconfianza, el miedo y la dificultad para amar como fuimos creados para amar. Con esto concluye el primer gran ciclo de catequesis de la Teología del Cuerpo.

Pero, san Juan Pablo II no se detiene en la herida. De hecho, apenas está preparando la pregunta más importante de todas: ¿qué puede hacer Cristo con un corazón herido? O, formulado de otro modo, si el amor duele a causa del corazón herido, ¿se puede volver a amar de verdad? Con esta pregunta entramos en el segundo gran ciclo de catequesis: la redención del corazón. La respuesta cristiana es tan audaz como real. Cristo vino a inaugurar una posibilidad nueva para el corazón humano.

Cristo entra donde comenzó la ruptura

Hay un pasaje del Evangelio que san Juan Pablo II considera decisivo para comprender la redención del corazón. Jesús dice: “Habéis oído que se dijo: ‘No cometerás adulterio’. Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón” (Mt 5, 27-28).

A primera vista, estas palabras pueden parecer una exigencia añadida. Una norma más difícil. Una moral más estricta. Pero Cristo está haciendo algo mucho más profundo. No se queda en las acciones. Va al corazón. Va precisamente al lugar donde comenzó la ruptura. Porque el problema nunca estuvo solamente en lo que hacemos. El problema está en cómo miramos. En cómo deseamos. En cómo amamos. Cristo entra ahí porque es ahí donde quiere comenzar la sanación.

Mucho más que una cuestión de sexualidad

Cuando escuchamos hablar de pureza o de redención del corazón, es frecuente pensar únicamente en la sexualidad. Pero san Juan Pablo II está hablando de algo mucho más grande. Está hablando de la capacidad humana de amar. Porque un corazón puede convertir a otra persona en un medio para sus propios intereses sin necesidad de ningún contexto sexual. Puede hacerlo en una amistad, en una relación familiar, en el trabajo, incluso dentro de la Iglesia. Cada vez que el otro deja de ser acogido por quién es y se convierte únicamente en una respuesta a mis necesidades, el amor no está ahí, Dios no está ahí. Pues Ubi Caritas et amor, Deus ibi est como dice el himno eucarístico. 

La redención del corazón, por tanto, alcanza todas las relaciones humanas. No se limita a una parte de la vida. Cristo quiere transformar la vida entera.

La gran novedad cristiana

Aquí aparece una de las intuiciones más deslumbrantes de toda la Teología del Cuerpo: la redención del corazón no consiste simplemente en evitar el mal. No consiste únicamente en controlar impulsos. Consiste en aprender a amar mejor. Más aún: en recuperar progresivamente la capacidad de amar con la que el hombre salió originalmente de las manos de Dios. 

Por eso, la redención no es el recordatorio nostálgico de un Paraíso perdido. Es una realidad nueva inaugurada por Cristo. Una posibilidad concreta que comienza ya en esta vida y en la cual nos incorporamos desde nuestro Bautismo, por acción de la gracia. La meta: aprender aquello para lo que fue creado nuestro corazón desde el principio: amar.

La obra de Dios en nosotros

Pero, ¿cómo ocurre todo esto? Todos conocemos la experiencia de querer amar mejor y descubrir que no basta con proponérselo. Queremos perdonar, pero volvemos al resentimiento. Queremos entregarnos, pero reaparece el egoísmo. Queremos amar, pero descubrimos que el corazón sigue herido. 

Por eso, la redención del corazón no puede entenderse como una simple cuestión de fuerza de voluntad. Cristo no vino solamente a mostrarnos un ideal. Vino a hacer posible una transformación. No nos deja solos frente a nuestra herida. Nos comunica su gracia, es decir, su propia vida. Y esa vida comienza a realizar en nosotros algo que no podríamos alcanzar solos: aprender a amar como ama Dios. 

Por ello, paciencia. Es un proceso lento, pero si se da cada paso por amor a Dios y a los demás, el corazón se va transformado desde dentro. Aprende a perdonar cuando todo invita al resentimiento. A permanecer cuando todo invita a huir. A entregarse cuando todo invita a encerrarse en uno mismo. La redención del corazón es, por tanto, una obra de Dios en nosotros. Una obra que se percibe como lenta muchas veces, por la resistencia que ejerce la concupiscencia, pero que es real. 

Un corazón redimido

Quizá la mejor manera de entenderlo es mirar algunos ejemplos sencillos: un amigo que se alegra sinceramente del éxito del otro, un hijo que cuida a sus padres cuando envejecen, una persona que perdona una ofensa que podría haber guardado durante años, un novio que comprende que amar no consiste en apresurarse a quemar etapas, sino en aprender a entregarse. 

Sin embargo, nada de eso ocurre espontáneamente. Todo eso supone una libertad nueva. La libertad de salir de uno mismo. La libertad de buscar el bien del otro. La libertad de amar. En una sola frase: en vivir la libertad de los hijos de Dios. Y esa libertad es precisamente uno de los frutos de la redención.

¿Por qué seguimos luchando?

Quizá alguien podría preguntarse: si Cristo ha redimido el corazón, ¿por qué seguimos experimentando tentaciones, egoísmos y caídas? La respuesta es sencilla, aunque no siempre fácil de aceptar. La redención no actúa como magia que elimina instantáneamente nuestras heridas. Actúa como gracia que comienza a sanarlas.

La existencia de la lucha no demuestra que la redención haya fracasado. Demuestra que todavía estamos aprendiendo a vivirla. Como quien aprende nuevamente a caminar después de una herida, el corazón redimido necesita tiempo para recuperar plenamente aquello para lo que fue creado. Y precisamente ahí actúa la gracia. Pero, para que la gracia actúe, necesitamos aceptarla por medio de una vida sacramental activa. 

Para seguir adelante, quizá la pregunta ya no sea: ¿se puede volver a amar? Cristo responde que sí. La pregunta ahora es otra: ¿Estoy dejando que Él sane mi corazón con el don de la redención aceptando su gracia por medio de los sacramentos?

Porque cuando Dios habita ese camino, el amor deja poco a poco de verse como una búsqueda desesperada de algo que nos falta. Y comienza a convertirse en un reflejo del amor mismo de Dios. Ese amor para el que fuimos creados desde el principio. Ese amor que el pecado desdibujó, pero que Cristo vino a devolver al corazón humano.

Mundo

Lourdes: lugar bendito de profesión de fe en la belleza y la sacralidad de la vida.

La defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su muerte natural, fue uno de los temas centrales de la jornada del Papa León XIV en Lourdes.

Gonzalo Meza·27 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El domingo 27 de septiembre por la mañana, el pontífice se reunió a puerta cerrada con los obispos de Francia en el hemiciclo de santa Bernadette del santuario de Lourdes.

El Santo Padre pidió a los prelados valentía, audacia y creatividad para evangelizar y les dejó una sola hoja de ruta: «dar a conocer y hacer amar a Jesucristo».

A partir de ese fundamento, repasó los grandes desafíos de la Iglesia en Francia en este momento: la voz de la Iglesia en el debate público, la laicidad, la educación católica, los abusos, las vocaciones, la familia y la unidad.

La Iglesia presente en la sociedad

Sobre la voz de la Iglesia en el debate público, afirmó que la Iglesia ha contribuido a construir Francia y sigue siendo parte de su cultura y de su identidad. Por eso, dijo, su palabra tiene un lugar en la discusión pública, con una autoridad profética, aunque no siempre se la escuche o se la siga.

Al referirse a la laicidad francesa —que describió como un régimen particular, fruto de una historia agitada y hoy apaciguada—, advirtió que ese equilibrio se está cuestionando poco a poco, como en otros países de Occidente.

Por ello pidió a los obispos no resignarse y mantenerse vigilantes para defender la libertad de la Iglesia para evangelizar, educar y celebrar públicamente el culto, de modo que pueda ejercer visiblemente la caridad.

Encuentro con víctimas de abusos

Al referirse a los abusos sexuales a menores cometidos por miembros del clero o en ámbitos eclesiales, a los que calificó como una dolorosa lacra, agradeció a los obispos las medidas valientes que han tomado: la escucha, la búsqueda de la verdad, la justicia, la reparación y una cultura de prevención. 

Reconoció que hubo momentos muy difíciles para la Conferencia Episcopal y pidió mantener la máxima vigilancia. Sobre este mismo tema, por la tarde, poco después de las 17.30, el Papa se reunió en privado en la Casa Episcopal de Lourdes con siete víctimas de abusos, cuatro hombres y tres mujeres. 

La Sala de Prensa de la Santa Sede informó que el pontífice escuchó a cada uno por separado, rezó con algunos de ellos y, al final del encuentro, reafirmó su compromiso de que ese mal jamás se repita.

El Papa en Lourdes, conversión y sanación

A las 11 de la mañana, el pontífice presidió la misa en la pradera del santuario, ante cerca de 150 mil personas. En su homilía habló de la conversión, aspecto central del mensaje que la Virgen confió a santa Bernardita. Convertirse es elegir la vida —también la vida eterna— y no admite demoras: «es hoy —no mañana— cuando hay que convertirse». Porque, explicó, «convertirse significa abandonar los senderos del extravío para seguir el Camino de la Vida». 

Esa exigencia, subrayó, es también para la Iglesia: «Esta exigencia de conversión compromete a la propia Iglesia en su peregrinación terrenal. Debe, ante todo, tener el valor de vivir esa conversión». Y añadió: «Para sanar las profundas heridas, las infidelidades y los dolorosos extravíos cometidos en su seno, debemos someternos humildemente a la mirada purificadora del Señor».

 Lourdes, el lugar de la sacralidad de la vida

En una alusión a la reciente ley francesa sobre la ayuda para morir, el Papa afirmó: «Frente a las corrientes actuales que pretenden redefinir el valor de la vida humana ante la enfermedad, el sufrimiento o la vejez, la Gruta de Massabielle se erige como un santuario de la esperanza cristiana. Aquí no se rechaza ninguna fragilidad. […] Lourdes es el lugar bendito de una profesión de fe en la belleza y la sacralidad de la vida».

Al finalizar la misa dirigió el rezo del Ángelus, en el que invitó a los fieles a rezar el Rosario durante el mes de octubre por el fin de las guerras.

“Es imposible considerar normal el hecho de poner fin a la vida”

Por la tarde, en un encuentro con los trabajadores y los enfermos del Accueil Notre-Dame —lugar del santuario dedicado a acoger y acompañar a los peregrinos enfermos—, volvió a hablar con más énfasis sobre la dignidad de la vida humana. El pontífice afirmó que la dignidad de la persona «no se mide ni se discute» y que ninguna ley humana debe hacer perder la certeza de esa dignidad. 

«Precisamente en nombre de esta dignidad inalienable de la persona humana debe rechazarse firmemente la tentación de quitar la vida con el pretexto de una falsa compasión», dijo. Y añadió: «Es imposible considerar normal el hecho de poner fin a la vida. Lo que es legal no es necesariamente moral».

A médicos y cuidadores les recordó que su vocación es «hacerse cargo de una persona que sufre y no eliminarla». También repitió unas palabras suyas de junio pasado: «¡La medicina nunca podrá convertirse en sierva de la muerte programada!». Y a los enfermos les dijo: «ustedes no son un peso, son el corazón palpitante de nuestra humanidad y un tesoro precioso para la Iglesia».

Por la noche, el Papa encabezó el rezo del Rosario y la procesión de las antorchas, en la que se presentó como un peregrino más entre los peregrinos. La costumbre de las velas nace el 19 de febrero de 1858, cuando Bernardita llegó a la gruta con un cirio bendito encendido. La primera procesión mariana de antorchas se celebró el 28 de agosto de 1872.

Mundo

Los santos cambiaron la historia, dijo el Papa a los jóvenes franceses

En torno a 80.000 jóvenes recibieron a León XIV en el Stade de France, el estadio más grande del país, situado en Saint-Denis. a diez kilómetros del centro de París. La velada incluyó una representación teatral sobre santos de la historia de Francia. Abrieron caminos de paz y cambiaron la historia, dijo el Papa.

Redacción Omnes·27 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

 — Caroline de Sury, OSV News

El Papa León XIV exhortó a 80.000 jóvenes reunidos en el Stade de France el 25 de septiembre a buscar la santidad, la paz y una “relación viva con Jesús”, durante una vigilia de oración vespertina en Saint Denis, preludio de la multitudinaria Misa en la Plaza de la Concordia, con más de 800.000 personas en París.

La alegría de los jóvenes al encontrarse con el Papa durante este viaje apostólico a Francia quedó patente en la Vigilia de Oración, cuyo tema central fue la santidad: desde los primeros testigos del Evangelio en la Galia hasta los santos recién canonizados.

Una representación teatral sobre santos franceses

Sus testimonios se presentaron durante la Vigilia con una representación de diversos momentos históricos relacionados con la vida de los santos, con jóvenes actores vestidos con trajes de diferentes épocas e incluso con caballos. 

En realidad, esa parte de la Vigilia fue una representación teatral sobre santos de la historia de Francia, entre ellos San Dionisio, el primer obispo de París, martirizado en el siglo III. El Papa disfrutó visiblemente del espectáculo mientras cientos de jóvenes artistas, ataviados con trajes de época, miraban al cielo al compás de los fuegos artificiales que iluminaban el firmamento sobre el estadio.

Allí desfilaron santos como San Juan Eudes, San Francisco de Sales, San Juan María Vianney, San Vicente de Paúl, Santa Juana de Arco, Santa Catalina Labouré, Santa Bernadette y Santa Teresa de Lisieux, por mencionar solo algunos. 

Chloé, Francois…

Algunos jóvenes de diversos orígenes se dirigieron al Papa León, entre ellos la joven Chloé, quien compartió lo que hace en su parroquia para ayudar a los jóvenes de barrios desfavorecidos. 

“¡Hay muchos Boy Scouts aquí!”, exclamó el Papa tras escuchar el testimonio de otro joven, Francois. El Papa León les dio las gracias, dirigiéndose espontáneamente a ellos en francés. “¡Sois los santos de Francia!”, les dijo con una gran sonrisa. 

El Papa León XIV saluda a un joven. Francois, durante la Vigilia de oración con jóvenes en el Stade de France en Saint-Denis, Francia, el 25 de septiembre de 2026 (Foto de OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).

Francois, estudiante de agronomía

François Bigot creció en el campo de la Borgoña, estudia agronomía en la Universidad de La Salle, es líder scout y participa en la atención pastoral universitaria de su escuela. Preguntó: Beatísimo Padre, ¿cómo podemos discernir dónde el Señor nos espera para servir y ofrecer nuestras vidas?

El Santo Padre manifesto que era “una gran alegría para mí ver (a los jóvenes) tan numerosos, animados por el deseo de ponerse al servicio de la paz, que nos hace crecer como hombres y mujeres, transformando los miedos en esperanza y las quejas en compromiso responsable”.

“Hoy esta gran misión es más urgente que nunca”, añadió. “A medida que avanzamos en este camino hacia la santidad, queda claro que no basta con evitar el mal: hay que elegir el bien. (..) ¿Cómo podemos discernir bien?”

¿Cómo discernir el bien? Oración, servicio, adoración…

En primer lugar, manifestó el Papa León, recuerden que la Palabra del Señor es siempre una lámpara para nuestros pasos (cf. Sal 119,105). “A la luz del Evangelio, la formación espiritual pasa a través de la oración y el servicio; la adoración y la acción; el silencio ―ese silencio tan raro y tan necesario, lejos del bullicio de los medios― y el anuncio”.

“El ejemplo de los santos”

Luego, prosiguió, “miren el ejemplo de los santos: incluso en la persecución, estos hermanos y hermanas nuestros abrieron caminos de paz”. 

“Miren a aquellos sacerdotes apasionados por Cristo, como san Eugenio de Mazenod y san Juan María Vianney; contemplen la belleza mística de santa Teresa de Lisieux; a la beata Pauline Jaricot, ferviente en la caridad y la misión; el valor de los cincuenta mártires del apostolado, en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, que sirvieron a sus hermanos y hermanas hasta el punto de sacrificar sus vidas”.

León XIV afirmó que “los santos cambiaron el curso de la historia, haciendo que muchos pasaran del sufrimiento a la esperanza, porque primero cambiaron sus propios corazones, transformándolos a la luz de la fe.

Queridos jóvenes, mientras disciernen su vocación, estén seguros de que el Señor no les habla de manera confusa, sino que se dirige a cada uno por su nombre y los invita a seguirlo porque los ama”.

Jóvenes participantes en la Vigilia de oración junto a León XIV en el Stade de France en Saint-Denis, Francia, el 25 de septiembre de 2026, como parte del viaje apostólico de cuatro días del Papa a Francia. (Foto de OSV News/Matteo Pernaselci, Vatican Media).

La representación teatral

La Oficina de Prensa de la Santa Sede había explicado previamente que la presentación tendría lugar en forma de espectáculo sobre la juventud francesa a través de la evocación de los santos y santas de Francia en 10 cuadros. 

Cada cuadro iría acompañado de reflexiones o testimonios de jóvenes de hoy en día relacionados con los santos evocados.

La primera Iglesia (santos de los orígenes: María Magdalena, Lázaro, Marta, Saturnino, Blandina)

La revolución de la Cruz (San Dionisio, San Martín)

La vocación de Francia (San Remigio y Santa Clotilde, bautismo de Clodoveo)

Los fundadores (San Eloy, Santa Odilia, San Bernardo, San Vicente, San Malo, San Sansón, San Brieuc, San Tugdual, San Pol, San Corentin, San Paterno)

La humildad (San Luis)

El valor (Santa Juana de Arco)

La gran caridad (San Francisco de Sales, Santa Germana de Pibrac, San Vicente de Paúl, Santa Luisa de Marillac, San Juan Bautista de la Salle)

La oración (San Juan María Vianney)

Nuestra Madre (Santa Catalina Labouré y Santa Bernadette, así como los niños de Pontmain, La Salette y L’Isle-Bouchard)

La misión (los esposos Martin, Santa Teresa de Lisieux y San Carlos de Foucault, los mártires del apostolado).

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Esta información se ha basado en crónicas de Caroline de Sury (OSV News), Gonzalo Meza (Omnes) y Vatican News.

El autorRedacción Omnes

Cuando una botella de plástico gana a Netflix

La experiencia de unos niños jugando en el parque invita a reflexionar sobre cómo las pantallas pueden alejarnos de la realidad y de las experiencias que dan sentido a la vida.

27 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El otro día, estaba en el parque y me encontré una situación que me dió mucho que pensar.

Había dos niños jugando con una botella vacía de plástico llenándola de arena. Estaban tan entretenidos que sus padres podían hablar tranquilamente sin interrupciones del tipo: quiero agua, fulanito no me deja la pelota, Pepito me ha insultado… 

Estaba anocheciendo y era la hora de volver a casa. Los niños no querían irse porque lo estaban pasando muy bien.  Tras la negativa de ellos, uno de los padres lanzó su arma secreta: vamos a subir a ver una película.  Sorprendentemente, contestó su hijo que no. 

¿Cómo puede ser que una botella de plástico sea capaz de ganar a la pantalla? 

Estamos acostumbrados a pensar que una pantalla siempre tiene las de ganar. Tiene colores, sonidos, historias, personajes, juegos… Puede ofrecernos cualquier cosa al instante. Y, sin embargo, aquel niño prefería seguir jugando con una simple botella de plástico.

Quizá porque aquella botella no era simplemente una botella. Era una posibilidad de entrar en relación con la realidad.

El niño estaba tocando la arena, viendo cómo caía dentro de la botella, descubriendo cuánto podía llenarla, vaciándola y volviéndola a llenar. Estaba inventando un juego a partir de algo que tenía delante. Y, sobre todo, estaba viviendo una experiencia.

Esto me recuerda mucho a lo que plantea don Luigi Giussani cuando habla de la realidad como punto de partida para conocer. Para Giussani, el primer paso para conocer algo es el realismo: no imponer a la realidad nuestras ideas, sino dejar que sea la propia realidad la que se manifieste. El método para conocer algo viene determinado por el objeto que queremos conocer.

Y esto tiene mucho que ver con lo que nos sucede hoy con lo digital. No quiero decir, ni mucho menos, que las nuevas tecnologías sean malas. Al contrario: son herramientas que nos ayudan muchísimo en nuestra vida cotidiana. Nos permiten comunicarnos, aprender, trabajar, conocer lugares y acceder a una gran cantidad de información.

El problema aparece cuando la pantalla deja de ser una herramienta para relacionarnos con la realidad y acaba convirtiéndose en nuestra propia realidad. Porque entonces puede ocurrir algo curioso: estamos mirando muchas cosas, pero dejamos de mirar lo que tenemos delante.

Tenemos acceso a miles de experiencias, pero podemos dejar de hacer experiencia de nuestra propia vida. Y, poco a poco, podemos terminar encerrados en aquello que nosotros mismos hemos elegido mirar. La realidad, en cambio, no funciona así.

La realidad se nos impone. No podemos escoger completamente lo que sucede. Nos encontramos con personas que no esperábamos, con acontecimientos que no habíamos previsto, con algo tan sencillo como un parque, unos amigos, una botella llena de arena o el hecho de que está anocheciendo y ha llegado la hora de volver a casa.

Y precisamente ahí podemos descubrir algo sobre nosotros mismos. Quizá eso era lo que estaba ocurriendo con aquellos niños. No estaban haciendo nada extraordinario. Simplemente estaban jugando. Pero estaban completamente dentro de aquello que estaban viviendo.

Y por eso la botella ganó. No porque fuera más entretenida que una película, sino porque aquella botella les estaba poniendo en contacto con algo real.

Tal vez el problema no sea que las pantallas nos ofrezcan demasiado, sino que, a veces, nos ofrecen tanto que corremos el riesgo de olvidar que hay algo que no puede aparecer en ninguna pantalla: la realidad misma.

Una pantalla puede mostrarnos un paisaje, pero no puede sustituir el hecho de estar allí. Puede mostrarnos una persona, pero no puede sustituir el encuentro con ella. Puede contarnos una historia, pero no puede vivirla por nosotros. Puede enseñarnos muchas cosas, pero no puede responder por nosotros a la pregunta de qué merece la pena vivir. Por eso aquella tarde me quedé pensando en aquella botella de plástico. Quizá no ganó la botella. Ganó la realidad.

El autorMiguel Pedro Gil Calvo

Padre de 6 hijas. Maestro de Audición y Lenguaje e hijo de padres sordos (CODA). Mi historia personal y profesional se entrelazan en una única vocación: romper barreras de comunicación

Cultura

Hugo Mujica o la poética de la unicidad

Con una de las poéticas más singulares de nuestro tiempo -la poética de lo único-, el poeta Hugo Mujica mantiene una trayectoria en constante crecimiento. A sus 83 años ha recibido el último Premio Loewe de Poesía por Las hojas, la brisa y la luz danza las sombras, distinción que confirma la hondura y la limpidez de una obra asentada en la escucha del silencio.

Carmelo Guillén·27 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Por lo general recorremos caminos trazados por otros. En el caso de Hugo Mujica, su itinerario vital y espiritual recuerda al de Thomas Merton: ambos parecen compartir un anhelo de trascendencia semejante y cualquiera de los dos habría podido firmar una autobiografía como La montaña de los siete círculos, aunque Merton se adelantara en el tiempo. En el libro mertoniano —relato de vida y ascenso hacia lo absoluto— su conversión interior se presenta como un proceso moral y biográfico; en Mujica, en cambio, ese movimiento se vuelve más radical y desnudo. En él, la ascensión deja de ser una mera experiencia interior para transformarse en descenso hacia el núcleo del ser, donde vivir desde la apariencia cede paso a vivir desde lo que verdaderamente somos.

Rasgos propios de su poesía

La búsqueda personal de Hugo Mujica se traduce, en primer lugar, en una escritura caracterizada por la brevedad y la condensación, en la que predominan poemas de naturaleza casi aforística -a veces próximos al haiku-, y en los que cada palabra tiende hacia una expresión esencial. 

Curiosamente, esa economía verbal convive con una aparente paradoja: la presencia de extensos títulos de sus libros, a menudo ligados a la naturaleza, como En un río todas las lluvias, A las estrellas lo inmenso o el reciente Las hojas, la brisa y la luz danza las sombras, donde los elementos naturales trascienden su función descriptiva y adquieren un valor simbólico y anímico: el río se vuelve espacio de escucha y devenir; la lluvia, aceptación de lo que somos; y las estrellas, orientación cuando el yo aprende a callar.

En este marco, el lenguaje no se orienta a explicar ni a describir, sino a sugerir, abriendo un horizonte de silencio que desplaza la lectura del plano conceptual al experiencial. En consecuencia, Mujica no construye un razonamiento discursivo, sino un ámbito de escucha. Cada poema funciona como un umbral, es decir, no transmite una verdad, sino que dispone a reconocerla. 

A esto se añade otro rasgo muy peculiar: dispone los poemas en la parte inferior de las páginas de sus libros, como si cada uno actuara de forma análoga al aire caliente, ascendiendo para habitar el vacío superior.  

Poema En plena noche

Esta particular manera de asumir la creación poética se manifiesta con claridad en el poema reproducido en este artículo: En plena noche. En él, la noche y la nieve trascienden su presencia como elementos del paisaje para transformarse en símbolos de experiencia interior. La noche libera de los reflejos, vacía la mirada de lo accesorio y abre el acceso a una luz esencial; la nieve y la lluvia, en cambio, por su transparencia, sugieren una claridad que no se impone, sino que se revela.

Los versos finales —“lo que busca con su bastón / el ciego es la luz, no el camino”— resumen su poética: la poesía no ofrece instrucciones ni respuestas definitivas, sino que supone una invitación a percibir lo real más allá de lo evidente: intuición que había recogido ya en un poema temprano: “como / un ciego llamando luz / al trueno / mi decir / lo que el silencio nombra”, en el que formulaba la idea de que el silencio no equivalía a ausencia de palabras, sino a su condición de posibilidad. En ese sentido, la poesía no consiste en decir más, sino en decir lo justo para que lo real aparezca, ya que cada poema es el lugar de lo único.

El poema imposible

Esta concepción se expresa aun con mayor intensidad en Confesión, texto inicial de Y siempre después el viento: “El poema, el que anhelo, / al que aspiro / es el que puede leerse en voz alta sin que nada se oiga…”, versos a través de los cuales Mújica expresa su aspiración a una escritura más allá del sonido y de la materialidad inmediata de las palabras para orientarse hacia la experiencia misma. De esa forma, la palabra significativa no pretende describir ni explicar el mundo, sino abrir un horizonte de sentido y de posibilidad. Por esa razón, el lenguaje no busca conquistar la realidad ni imponer una interpretación sobre ella, sino crear las condiciones para que pueda revelarse.

La misma intuición reaparece, desde otra perspectiva, en un poema de su último libro: “Todo pasar es entre / dos orillas: el llegar / y la partida, / y en medio, en nuestro / mientras tanto, / este andar entre / otros ciegos / mendigando sus / miradas”, en el que la figura del ciego deja de ser individual para transformarse en una imagen compartida de la condición humana. Así, la existencia se presenta como un tránsito entre el nacimiento y la muerte, sostenido por la mirada de los otros. En consecuencia, la fragilidad deja de entenderse como carencia y pasa a asumirse como una condición común: avanzamos a tientas y necesitamos vínculos para orientarnos.

La poesía como forma de escucha

En conjunto, la obra de Mujica propone una forma señera de conocimiento: frente a la palabra entendida como instrumento de control, su poesía la recupera como espacio de apertura y escucha. Más que ofrecer verdades definitivas o explicar el mundo, invita a habitarlo con una atención más profunda y consciente. Ahí reside, sin duda, su fuerza más penetrante: recordarnos que comprender no siempre significa dominar, sino aprender a escuchar hasta que algo, casi en silencio, comienza a revelársenos.

También en plena noche
la nieve
se derrite blanca

y la lluvia
cae
sin perder su transparencia.

Es ella, la noche,
la que nos libra de los reflejos,

la que nos expande
las pupilas.

Lo que busca con su bastón
el ciego es la luz, no el camino.

«En plena noche» – Hugo Mujica
Mundo

El Papa cierra su segundo día en París celebrando la vida donde antes hubo muerte

León XIV anima a Francia a renovar sus raíces cristianas en una misa multitudinaria en la plaza de la Concordia, donde la antigua guillotina dio paso a una celebración de la vida y la comunión.

Gonzalo Meza·26 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

París vivió una jornada histórica en el segundo día de visita del Papa León XIV a la capital francesa, que tuvo su punto culminante en la misa multitudinaria en la plaza de la Concordia. En un lugar donde hubo muerte, hoy se celebró la vida y la comunión.

Por la mañana, el Papa acudió a la Casa Bakhita, un centro de la arquidiócesis de París que acoge y acompaña a refugiados y personas exiliadas. Ahí escuchó el testimonio de refugiados que recibieron apoyo de la institución. El Papa les dijo: «Nadie es tan pobre que no tenga nada que dar; nadie es tan rico que no tenga nada que recibir».

Luego se dirigió al Instituto Católico de París (ICP) para encontrarse con miembros de la Asamblea Sinodal Provincial y con catecúmenos y neófitos. Antes de esta reunión acudió a la iglesia de Saint-Joseph-des-Carmes, dentro del ICP, para rezar ante el Santísimo. Más adelante saludó a miembros de la comunidad universitaria y luego salió para realizar «el recorrido de los mártires», un camino que recuerda a los sacerdotes y obispos asesinados en ese lugar el 2 de septiembre de 1792, durante las masacres de septiembre de la Revolución Francesa y que fueron beatificados en 1926. El Papa se detuvo a rezar unos momentos ante el lugar donde fueron asesinados.

León XIV, maravillado por los nuevos bautizados

Ya en su reunión con miembros de la Asamblea Sinodal Provincial, el Papa se dijo maravillado por el número de jóvenes adultos que en los últimos años se han acercado a la fe en Francia por decisión propia: «Como ustedes y junto con ustedes, estoy maravillado por el número de personas que hoy se acercan al umbral de la fe y los numerosos adultos que piden recibir los sacramentos de la iniciación cristiana». Es un fenómeno que ha sorprendido a la Iglesia en Francia y al propio Papa. En la última Pascua se bautizaron cerca de veintiún mil adultos y adolescentes. «Su experiencia y su testimonio, queridos catecúmenos y neófitos, son un signo tangible de la obra de la gracia de Dios, que supera los análisis estadísticos y sociológicos», les dijo. Pero advirtió que ese asombro no debe llevar a una satisfacción ingenua. Pidió una Iglesia «en estado de iniciación», que acoja a los recién llegados con cercanía, compasión y ternura y que los acompañe también después del bautismo para evitar el vacío que muchos experimentan.

La plaza de la Concordia celebra la vida

El último acto en París fue una misa multitudinaria en la plaza de la Concordia que, según los organizadores, congregó a 800 mil personas a lo largo de unos tres kilómetros, desde la plaza de la Concordia por los Campos Elíseos hasta el Arco del Triunfo. Antes de la misa, el Papa recorrió la avenida en papamóvil, saludando a los fieles y a los bebés y niños que le acercaban. Eran franceses venidos de todo el país solo para esta ceremonia histórica.

Concelebraron con el Papa cerca de cien obispos y participaron unos dos mil cuatrocientos sacerdotes y diáconos. El lugar de la misa fue muy significativo: la plaza de la Concordia, donde antes estuvo la guillotina y fueron ejecutadas más de mil personas durante la Revolución, entre ellas el rey Luis XVI y la reina María Antonieta, fue hoy escenario de una celebración de la vida y la comunión. La guillotina revolucionaria acabó también con la vida de dieciséis carmelitas de Compiègne, ejecutadas en 1794 en la actual plaza de la Nación y canonizadas por el papa Francisco en 2024.

«Son la Iglesia de hoy»

En su homilía, el Papa dijo que Cristo es la fuente de agua viva que sacia la sed más profunda del ser humano, que no es una sed material, sino «una sed de sentido, de verdad y de plenitud». Advirtió sobre los pequeños ídolos que «prometen la luna y las estrellas, pero dejan vacío nuestro corazón» y recordó que para Dios nadie es un número, sino «una persona única e insustituible». Invitó a los franceses a construir una nación renovada a partir de sus raíces de fe y dijo a los jóvenes: «son la Iglesia de hoy».

León XIV pide por Francia ante la Virgen de Lourdes

Al finalizar, el Papa se dirigió al aeropuerto de Orly para volar a Lourdes, segunda etapa de su viaje apostólico. Llegó a las siete de la tarde. Tras el aterrizaje se dirigió al puente que fue rebautizado con su nombre; ahí saludó al alcalde y firmó el libro de honor, para finalmente dirigirse a la gruta de las apariciones de Massabielle y hacer lo que hace todo peregrino que acude a Lourdes: rezar en silencio, tocar la roca, beber del agua del manantial y encender un cirio. Después rezó una oración a la Virgen en la que pidió por Francia, por el fin de la violencia y por la paz:

«Te rogamos, Señora nuestra, por Francia, de la que eres Patrona y a la que durante tantos siglos has rodeado con tu protección. Obtén para su pueblo el don de la concordia fraterna. Que construya una sociedad armoniosa, libre de toda violencia y de todo odio, en la que cada persona pueda trabajar, formar una familia y vivir su vida hasta el final con tranquilidad y serenidad. Que los más desfavorecidos y los pobres encuentren siempre apoyo. Obtén para Francia gobernantes sabios y generosos, dispuestos al sacrificio de sí mismos, capaces de afrontar los desafíos y decididos a servir al bien común. Que conserven al país en paz en el concierto de las naciones. Que hagan oír su voz en defensa de los derechos humanos fundamentales y de la paz en el mundo, rechazando para siempre las lógicas de la guerra».

Al final, depositó la Rosa de Oro a los pies de la imagen de la Virgen.