Dossier

El sentido cristiano del sufrimiento humano

El sufrimiento es un misterio moral que la fe cristiana no busca ocultar, sino iluminar a través de la pasión y resurrección de Jesucristo. Aunque el dolor físico es inevitable, la “doctrina de la Cruz” permite transfigurarlo en una experiencia redentora de amor y esperanza.

Ignacio Serrada Sotil·24 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

“El sufrimiento es en cierto modo el destino del hombre, que nace sufriendo, pasa su vida en aflicciones y llega a su fin, a la eternidad, a través de la muerte, que es una gran purificación por la que todos hemos de pasar. De ahí la importancia de descubrir el sentido cristiano del sufrimiento humano”. Estas palabras de san Juan Pablo II, pronunciadas el 2 de febrero de 1985, no perderán nunca su actualidad. A primera vista, podría parecer que transmiten una mirada pesimista sobre el hombre y su existencia. Pero, si somos sinceros con la realidad que vivimos tantas veces, reconocemos que iluminan de modo certero una parte ineludible de nuestra experiencia humana.

Todos queremos ser felices, tener una vida grande y gozar de ella. Sin embargo, la experiencia del sufrimiento en la vida es inevitable, y hemos de hacer cuentas con ella constantemente. También decía en otro lugar el Papa polaco: “El sufrimiento y la muerte forman parte de la experiencia humana, y es vano, además de equivocado, tratar de ocultarlos o descartarlos”. Y añadía: “Al contrario, se debe ayudar a cada uno a comprender, en la realidad concreta y difícil, su misterio profundo” (Evangelium Vitae, 97).

De modo que la perspectiva adecuada para situarnos en relación con esta realidad no es plantear cuestiones sobre el sufrimiento en sí mismo, o sobre si nos gustaría o no padecerlo, sino sobre los interrogantes profundos que se suscitan cuando lo experimentamos. Y estos, de un modo u otro, tienen que ver con la pregunta sobre su sentido. Como afirmaba Robert Spaemann: “El tema ‘sentido del sufrimiento’ es idéntico al tema: sentido de lo que no queremos, de lo que nadie puede querer para sí mismo”. La cuestión más bien se expresa de este modo: ¿qué buscamos realmente cuando nos preguntamos sobre el sentido del sufrimiento? La perspectiva adecuada, ante el misterio que supone para nosotros, no será tratar de dar con la solución a un problema, sino de abrirnos a una luz que se nos ha dado.

El carácter moral del sufrimiento

Para avanzar en esta perspectiva, puede ayudar ver la relación y la diferencia que existe entre dolor y sufrimiento. La vulnerabilidad constitutiva, propia de la persona, implica que la realidad nos “hiera”, nos afecte, y esto en todas las dimensiones y niveles de nuestro ser: biológico, afectivo, psicológico y espiritual. Pero no identificamos ni vivimos del mismo modo todas estas afecciones. En griego, para referirse al dolor físico se emplea la palabra αλγος (algos). De este término derivan gran variedad de palabras que actualmente son utilizadas en el ámbito médico relacionados con la semántica del dolor, como fibromialgia, neuralgia, lumbalgia, analgésico, etc. El término sufrimiento, por su parte, procede de παθος (pathos, en latín: passio), que abre el campo semántico relativo al padecer, a lo que identificamos como sufrir

En otras palabras, dolor y sufrimiento expresan experiencias profundamente humanas, siempre relacionadas, pero también distinguibles. El primero implica la reacción fisiológica a estímulos dañinos, mientras que el segundo se considera una reacción como consecuencia de una experiencia que afecta a la persona e implica la pregunta por su sentido en quien la padece. Dolor físico y sufrimiento moral, como se han denominado en ocasiones, aúnan sensibilidad y afectividad, conduciendo a la persona que sufre de una fase biológica a una fase ética: “La entidad física inicial desenvuelve la afectividad moral que conduce al individuo hacia una interiorización del propio dolor que lleva al sufrimiento, como momento de libre y consciente re-actividad que implica la voluntad” (Zucchi-Honings). La clave para identificar el sufrimiento está en la configuración del ámbito afectivo y moral de la persona que sufre.

Sufrir supone un paso más allá del hecho en sí de experimentar dolor. No nos basta con encontrar las causas de nuestras dolencias. Es aquí donde vemos surgir el carácter moral de la experiencia del sufrimiento, al motivar preguntas que implican para quien sufre la cuestión del sentido de lo que vive y padece: “Allí donde no se acierta a integrar una determinada situación dentro de un contexto de sentido, allí comienza el sufrimiento” (Spaemann). El sufrimiento tiene un carácter moral de primer orden en la vida de las personas porque nos pone en juego en la búsqueda del significado y del “para qué” de lo que vivimos. No podemos ahogar los interrogantes que hacen surgir en nosotros estas experiencias: ¿quién soy yo que sufro? ¿Qué sentido tiene, para qué sufro? ¿Qué he de hacer cuando el sufrimiento se presenta en el camino de la vida?

La respuesta a la pregunta sobre el misterio del sufrimiento

Como afirmaba el profesor Livio Melina: “El ser humano puede incluso soportar el dolor; lo que no puede soportar es un sufrimiento privado de sentido. Y el hombre sufre cuando experimenta la desproporción en relación con su deseo de plenitud”. Pero ¿cómo encontrar este sentido y la respuesta a las preguntas que suscita? El camino se nos facilita al reconocer que la palabra que mejor acompaña a la realidad del sufrimiento es “misterio”.

Este término nos suele remitir a algo que no podemos llegar a conocer, algo inalcanzable para nuestra capacidad de entendimiento. Sin embargo, lo que expresa en relación con el sufrimiento es que nos encontramos ante una realidad cuyo sentido está oculto para nosotros, y nos tiene que ser desvelado: “La solución a esta dramática cuestión no podrá jamás ofrecerse solo a la luz del pensamiento humano, porque en el sufrimiento está contenida la grandeza de un misterio específico que solo la Revelación de Dios nos puede desvelar” (Samaritanus Bonus, I).

Por tanto, no somos nosotros los que podemos desentrañar la respuesta a las preguntas que nos suscita la experiencia del sufrimiento, sino que más bien hemos de abrirnos a recibirla. Y desde la fe cristiana es posible ponerse a la escucha de esa respuesta que se nos ha dado a conocer en la persona de Jesucristo. Este es el camino para entrar en el sentido cristiano del sufrimiento humano, como expuso san Juan Pablo II en la Carta Apostólica Salvifici doloris (1984): “Cristo da la respuesta al interrogante sobre el sufrimiento y sobre el sentido del mismo, no sólo con sus enseñanzas, es decir, con la Buena Nueva, sino ante todo con su propio sufrimiento, el cual está integrado de una manera orgánica e indisoluble con las enseñanzas de la Buena Nueva. Esta es la palabra última y sintética de esta enseñanza: “la doctrina de la Cruz” (1 Corintios 1, 18)” (Salvifici Doloris, 18).

El núcleo de la redención no se encuentra en el sobrecogedor suceso de un dolor muy intenso o insoportable, sino que el punto esencial radica en quién es Jesús de Nazaret, y en el sentido salvífico y redentor que su padecer contiene. Jesucristo, siendo inocente, se acercó al mundo del sufrimiento humano zambulléndose voluntariamente en él de manera radical, hasta las últimas consecuencias. En la cruz, Cristo ha transfigurado el sufrimiento por su amor redentor. El misterio de su pasión y muerte está incluido en el misterio pascual. La elocuencia de la resurrección manifiesta la fuerza victoriosa de su entrega por amor, signo de la cual son las señales de la pasión que Jesús conserva en su cuerpo resucitado. La gloria, que en la cruz quedaba totalmente velada, brilla en plenitud por la resurrección, manifestando así “la fuerza victoriosa del sufrimiento” (Salvifici Doloris, 25). 

El sufrimiento no ha desaparecido tras la resurrección de Cristo, pero ahora podemos vivirlo unidos a Él con un sentido redentor, hasta que lleguen los cielos y la tierra nuevos, donde no habrá muerte, ni duelo, ni llanto, ni dolor, porque lo primero ha desaparecido (cfr. Apocalipsis 21, 4). De esto modo: “Aunque la victoria sobre el pecado y la muerte, conseguida por Cristo con su cruz y resurrección no suprime los sufrimientos temporales de la vida humana, ni libera del sufrimiento toda la dimensión histórica de la existencia humana, sin embargo, sobre toda esa dimensión y sobre cada sufrimiento esta victoria proyecta una luz nueva, que es la luz de la salvación” (Salvifici Doloris, 15). 

Hacer el bien a quien sufre

La respuesta de Dios al hombre sobre el sentido del sufrimiento nos hace partícipes de los sufrimientos de Cristo para la redención del mundo, y nos abre también un camino de acción en el don de sí mismo por amor a quien sufre. Tanto si somos los necesitados porque sufrimos, como si somos los llamados a no pasar de largo ante quien lo necesita, surge una dinámica de relacionalidad que nos implica en primera persona. Los tiempos de sufrimiento en la vida son también tiempos de relaciones, en los que surge una mirada nueva, la del “corazón que ve”, propia del Buen Samaritano (cfr. Samaritanus Bonus, II-III). 

El sentido cristiano del sufrimiento humano hace posible esta mirada que descubre al mismo Jesucristo en aquel que sufre, como se indica en la conclusión de la carta Samaritanus Bonus: “Esta vocación al amor y al cuidado del otro, que lleva consigo ganancias de eternidad, se anuncia de manera explícita por el Señor de la vida en esta paráfrasis del juicio final: recibid en heredad el reino, porque estaba enfermo y me habéis visitado. ¿Cuándo, Señor? Todas las veces que habéis hecho esto con un hermano vuestro más pequeño, a un hermano vuestro que sufre, lo habéis hecho conmigo (cfr. Mt 25, 31-46)”.

La realidad del sufrimiento seguirá siempre envuelta en un cierto misterio para nosotros, pero a la luz de la pasión, muerte y resurrección de Cristo se abre a un sentido y una esperanza nuevos a los que podemos abrirnos y de los que somos hechos partícipes. También inaugura un nuevo modo de actuar ante quien sufre. Es verdad que no se puede ocupar el lugar del que padece, pero sí podremos generar una relación de ayuda, escucha y consuelo, ofreciéndole todo el bien necesario para levantarlo de la herida de la desolación y abrir en su corazón hendiduras luminosas de esperanza. 

Es lo que, de algún modo, expresó Sam Sagaz en un momento crítico del épico relato de Tolkien, al final de aquel largo camino recorrido junto a su amigo Frodo Bolsón, cuando ante el tremendo peso que éste portaba y que le impedía seguir adelante hundido en la oscuridad de un terrible sufrimiento, le dijo, movido por el profundo amor que le tenía: “¡Venga, Señor Frodo! No puedo llevarlo por usted, pero puedo llevarlo a usted junto con él. ¡Vamos, querido señor Frodo!” (J.R.R. Tolkien).

El autorIgnacio Serrada Sotil

Facultad de Teología, Universidad de San Dámaso

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Recursos

El obispo de Oslo rompe una lanza en favor de la Confesión

El obispo de Oslo, monseñor Hansen, ha escrito una carta poniendo en valor la Confesión y explicando algunos puntos claves del sacramento.

Paloma López Campos·23 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El obispo de Oslo, Fredrik Hansen, ha escrito una carta a todos los fieles de su diócesis poniendo en valor el sacramento de la Confesión. En su mensaje de Cuaresma animó a los cristianos a confesarse como preparación para la Semana Santa y, ahora que se acercan esos días tan cruciales, ha vuelto a insistir en los puntos claves de este sacramento.

Como punto de partida, el obispo Hansen declara que “todo pecado daña nuestra relación y nuestros lazos con Dios, con la Iglesia y con nuestros semejantes”. La consecuencia de esto es que “nos quedamos solos, como el hijo pródigo de la parábola de Jesús”. Recuerda entonces el obispo noruego las palabras de san Pablo: “La paga del pecado es la muerte” (Rm 6, 23), por tanto, “el pecado es mucho más destructivo en nuestras vidas de lo que a menudo pensamos”.

La esperanza de la misericordia

Sin embargo, el cristiano no puede perder la esperanza ante esta realidad, pues “en la confesión, Dios nos perdona en su misericordia, restaura la vida divina en nosotros y nos devuelve a la amistad con Él y a la unidad con la Iglesia”.

Y aquí introduce el obispo de Oslo un matiz muy importante: “no nos confesamos para obsesionarnos con nuestros errores, sino para encontrarnos con la misericordia insondable de Dios y recibir su perdón y paz”.

El camino de la confesión

Dada la importancia del sacramento, monseñor Hansen señala que “el camino hacia la confesión debe ser (…) breve y sin obstáculos”. Además, el cristiano tiene que recorrer esta senda “con regularidad”, incluso “debemos correr cada vez que hayamos cometido pecados graves”.

En este sentido, insiste el obispo, “el pecado debería más bien despertar en nosotros un celo por confesar nuestros pecados y recibir el perdón de Dios”.

Acudir con regularidad al sacramento

“Todo creyente debería confesarse con regularidad”, asegura el obispo de Oslo. Este hábito nos ayuda “a examinar nuestras vidas en busca de pecados de debilidad, a comprender cada vez más profundamente la ley de Dios y a buscar con fervor la santidad a la que el Señor nos llama”.

El prelado propone tres momentos del año en los que considera especialmente importante recorrer el camino de la Confesión: Cuaresma, Pascua y Adviento.

La preparación

Monseñor Hansen avisa también de la importancia de “prepararse bien para la confesión y cumplir así con los requisitos del sacramento”:

  • “Arrepentirnos sinceramente de nuestros pecados”
  • “Confesarlos con humildad”
  • “Cumplir fielmente con nuestra penitencia”.

Es necesaria, por tanto, “una reflexión profunda sobre nuestras vidas, en silencio y en oración, para así determinar qué pecados debemos confesar y qué debemos exponer concretamente en el confesionario”.

Para hacer el examen de conciencia, el obispo recomienda acudir entre otras cosas a “los Diez Mandamientos u otros textos bíblicos fundamentales”.

Ejemplo de los sacerdotes

El obispo dirige unas palabras a los sacerdotes de la diócesis, quienes saben “cuán grande es el sacramento de la confesión y cuán importante es en nuestras propias vidas y en la de los fieles”. Les anima a todos, incluyéndose a sí mismo, “a dar ejemplo y a acudir nosotros mismos a la confesión con regularidad y fidelidad”.

Asimismo, les exhorta a hacer “que la confesión sea aún más accesible, aún más fácil de acudir, aún más segura y, en mayor medida, un encuentro vivo con la infinita misericordia de Dios”.

El recordatorio de la Semana Santa

Concluye el obispo de Oslo señalando que “de los misterios de la Pascua, y sobre todo de la muerte de Jesús en la cruz por nuestros pecados, resplandece la victoria sobre la muerte y el pecado”. Una victoria que “se hace realidad en nosotros en el sacramento de la confesión”.

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Familia

Aquilino Polaino: «Nadie puede vivir bien consigo mismo si rechaza a su padre»

En el fondo del discurso de Polaino late una verdad incómoda: buscar una vida cómoda es contraproducente para la felicidad del ser humano.

Javier García Herrería·23 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

Cincuenta años de práctica clínica y docencia dan para observar el alma humana en todas sus luces y sus sombras. Aquilino Polaino, referente de la psiquiatría en España y coautor de El arte de casarse y no arrepentirse, reflexiona sobre lo aprendido en estos años sobre la persona, los vínculos y la estructura de la familia en una sociedad que parece haber olvidado el manual de instrucciones del compromiso.

¿Cuáles son los cambios que más le han sorprendido en las cinco décadas en las que ha ejercido su profesión?

ーEn primer lugar, el cambio radical, y casi diría contrario, de lo que era la familia. Me parece que la familia, tal como la conocimos, se nos ha deshecho. En segundo lugar, la inmadurez de la generación de los padres. Me parece un cambio muy sustantivo, casi paradigmático. 

Y, en tercer lugar –aunque ya a más distancia– pondría la situación de la gente joven a partir de la adolescencia: la cantidad de problemas que tienen y la casi absoluta carencia de recursos personales para hacerles frente. Eso hace que se desplomen más todavía y se conviertan en objeto de una enorme incertidumbre, en un contexto donde además faltan políticas juveniles ilusionantes y entusiasmantes, pensadas de verdad para ellos.

A alguien podría parecerle que su diagnóstico se centra sobre todo en lo perdido.

ーNo todo tiempo pasado fue mejor. Yo, por lo menos, en las relaciones sociales que mantengo –con antiguos alumnos, con pacientes que tuve en su día– sigo encontrando puntos aislados, pero que son de un valor enorme. Si comparo a esos jóvenes con los de mi generación, en algunas cosas nos superan claramente.

No me gusta llamarlos “núcleos de resistencia”, pero en el fondo lo son. Abren una esperanza muy real de que el cambio se producirá antes o después. Puede tardar quince o veinte años, pero estoy convencido de que van a acertar. ¿Por qué? Porque son gente muy preparada, muy seria, que participa de valores antiguos, que ha sufrido mucho. Han descubierto un mundo en el que el joven estorba y se le relega al final de la fila ante unos depredadores económicos: mal pagados, con problemas de vivienda, con relaciones hombre–mujer que no funcionan. Y, sin embargo, son fuertes, tienen ilusiones y saben lo que quieren en la vida. Eso, antes o después, tiene que dar la vuelta a la tortilla.

¿Cómo interpreta el fenómeno del   “giro católico” en España?

ーHay muchos factores que han preparado este “giro” que ahora vemos. Uno de ellos es muy humano: la capacidad de hartarse. Llega un momento en que uno se harta, y entonces entra en crisis. El malestar es tan grande que ya no se puede tolerar.

Si a ese hartazgo le añadimos una mínima idea de justicia, la persona empieza a cambiar por sí misma. Ahí se produce el cambio radical. La vuelta a la fe y a los valores religiosos contribuye muy fuertemente a ese cambio, siempre que se cumpla una condición necesaria –aunque no suficiente–: distinguir entre religión y emotividad.

Si se confunden, el resultado será insatisfactorio, un tanto explosivo y lamentable para muchos jóvenes. Porque la religión no puede reducirse a un sentimiento. La fe necesita de la afectividad, la transforma y tiene mucho que ver con ella, pero no se puede identificar con mera afectividad.

¿Lo dice por situaciones concretas, por movimientos recientes, por documentos de la Iglesia?

No lo digo por un texto concreto sino por una dinámica de fondo. Muchos jóvenes que ahora se abren a lo religioso han visto y padecido cómo sus padres pasaban de ser creyentes a una postura agnóstica y de no práctica religiosa. En casos extremos, han visto a sus padres convertirse en apóstatas.

Cuando en ellos reverdece en lo religioso, se encuentran con que aquello que debió serles transmitido como ejemplo y educación no lo fue. Y ahí surge un problema de amor–odio hacia los padres. A veces está justificado, y hay que resolverlo acudiendo al perdón. Otras veces no está justificado, pero también hay que resolverlo, porque si no se cronifica la herida.

Hoy se ve, por ejemplo, en muchas chicas jóvenes: todo lo positivo que encuentran en sí mismas –inteligencia, deportividad, buen corazón– se lo atribuyen a ellas mismas. Lo negativo –pereza, consumismo, falta de laboriosidad– se lo cargan a los padres. Los padres se convierten en chivo expiatorio de todo lo malo. Lo bueno, en cambio, sería un fruto exclusivo del propio mérito. Es un error tremendo.

¿Qué consecuencias psicológicas tiene esa manera de leer la propia biografía?

ーLos padres aceptan a los hijos tal como vienen, sin saber quién va a ser su hijo. El padre no elige al hijo, ni el hijo elige a los padres. Ahí hay una aceptación recíproca apoyada en la psicobiología y en la naturaleza de la condición humana.

Sobre esa base, los padres deben volcarse en la educación humana y religiosa de los hijos, pasar tiempo con ellos y dar ejemplo en cien mil detalles. Y los hijos, por su parte, han de observar sus propios defectos y no proyectarlos en un chivo expiatorio falso que son los padres. Si no, muchos problemas psicológicos se cronifican.

Si una persona no acepta a su padre tal como es y solo lo ve rodeado de defectos que proyecta en sí mismo, cree que daña solo a su padre, pero el que más se daña es él mismo, porque procede de su padre. Si detesta a su padre o vive en una atracción–rechazo permanente hacia él, esa misma dinámica la reproduce consigo mismo. Y nadie puede vivir bien consigo mismo si, al mismo tiempo, se rechaza. 

Al escucharle hablar de heridas juveniles, de cómo se reelabora el pasado familiar, es inevitable recordar a Jordan Peterson. ¿Qué le parecen sus aportaciones y su influencia?

ーCualquiera que tenga experiencia profesional con jóvenes en psicología o psiquiatría habrá percibido fenómenos muy similares a los que describe Peterson. En sociedades donde aproximadamente la mitad de los jóvenes no ha tenido un buen apego con sus padres, crece una generación que nunca se ha sentido verdaderamente segura.

Muchos cuentan que su padre los corregía siempre en público, los humillaba, nunca les daba un gran abrazo, subrayaba solo lo negativo. Esa imagen no reconocida como valiosa genera resentimiento. Y una persona resentida es una persona amargada que busca el desquite mediante la agresividad.

Esa agresividad la emplea contra sí mismo y contra los demás. Puede insultarse a sí mismo y no pasa nada, pero cualquier cosa que le diga otro la vive como una agresión que obliga a pelear. De ahí se pasa a algo muy de moda, alimentado también por ciertas corrientes ideológicas: la victimología. Muchos chavales han descubierto que, si se presentan como víctimas, la política les ofrece subvenciones. Se ha construido una vía de escape a través de la victimización subsidiada.

¿Qué consecuencias sociales tiene esa lógica de la victimización y la subvención?

ーSi yo me declaro víctima –con razón o sin ella– concluyo que la sociedad me debe justicia, y que debe compensar mi dolor con una subvención. Eso forma parte de un gran materialismo ambiental. Pero el victimista no saldrá nunca de esta falsa actitud extendiendo la mano y pidiendo subsidios.

Cuando la relación del ciudadano con la política se reduce a ser una clase subsidiada, dependiente del Estado, la libertad personal se erosiona gravemente. Cada vez hay más víctimas, más subvenciones y más resentimiento y amargura. La gente lo que quiere, en el fondo, es ser libre, y esta dependencia económica permanente no hace a las personas más libres sino más vulnerables a la manipulación.

Por primera vez en décadas, ciertos cambios antropológicos ligados a la transexualidad han encontrado frenos claros en el debate público –en cárceles, baños o deporte mixto–, con un choque entre activismo trans y feminismo. ¿Cree que estamos ante un “hasta aquí hemos llegado” o es solo un paréntesis?

ーCreo que todo estos son frenos lentos, todavía no pueden considerarse una tendencia consolidada. Estamos en una fase de autoconciencia: de darse cuenta de la realidad, de cómo muchas personas han sido manipuladas y llevadas por un camino equivocado, lleno de errores y de gran sufrimiento.

Las señales de cambio existen y vienen, en buena medida, de gente muy capacitada que ha sabido verlas. Eso significa que hemos salido del hermetismo ideológico y dogmático en que vivía casi toda la sociedad. Hay puntos de luz, más espíritu crítico, y lo que hoy son signos incipientes pueden convertirse en tendencia en unos años.

En el campo médico esto es muy claro: el tratamiento hormonal de adolescentes con disforia de género se ha restringido o prohibido en bastantes países, tras constatar que no estaba ayudando realmente a los pacientes.

¿Qué hechos concretos le parecen más significativos en ese cambio de rumbo médico?

ーMuchos equipos médicos han observado que quienes se sometieron a hormonación y cambios quirúrgicos de sexo seguían teniendo, obviamente, el mismo sexo celular biológica, y que sus problemas de fondo no se resolvían. Los seguimientos longitudinales han mostrado tasas elevadas de sufrimiento psíquico grave, incluidos esquizofrenia y el suicidio.

Esto ha actuado como un freno muy fuerte entre los propios profesionales. Un caso paradigmático es la Tavistock Clinic de Londres, durante años referencia mundial en el tratamiento de jóvenes con disforia de género, que ha tenido que cerrar su servicio tras las denuncias de padres de pacientes.

Que una clínica con más de siglo y medio de historia, pionera e influyente incluso para la psiquiatría infantil y juvenil norteamericana, haya dado ese paso, es un aldabonazo para toda la sociedad inglesa y más allá. El hecho de que la hormonización de menores esté hoy prohibida o muy restringida en Inglaterra y en numerosos estados de Estados Unidos indica que la cuestión está empezando a cambiar de fondo. Confío en que, con el tiempo, los colegas que se equivocaron pidan perdón por una mala práctica que muchas veces se ejerció con buena intención, pero con escasa conciencia de sus consecuencias.

Antes de terminar me sugería añadir un tema: el invierno demográfico. ¿Por qué le parece tan importante?

ーPorque es tremendo, y está estrechamente relacionado con mi último libro, El arte de casarse y no arrepentirse, escrito con un chico muy joven. Yo siempre he sostenido que los jóvenes pueden mucho más de lo que creen, y lo he visto empíricamente. El problema es que, como no se conocen, viven en una situación muy extraña.

Se sobreestiman en lo que valen poco y se subestiman en lo que vale mucho. Una chica puede considerarse guapísima (sobrestimación) y, sin embargo, esconder o no valorar que es muy inteligente (subestimación) porque teme ser etiquetada de “empollona”. El chico pone todo el acento en los músculos, cuando jamás será jugador del Real Madrid. Y al mismo tiempo se considera mediocre, estúpido, incapaz de alcanzar grandes metas. Infraestiman su capacidad de audacia, de valentía, de liderazgo, de orientar bien su vida, de tener un proyecto biográfico alto y luchar cada día por él.

¿Los padres comparten esa mirada distorsionada sobre sus hijos adolescentes?

ーMuchas veces sí. También ellos se dejan llevar por clichés y miedos. Creen que tener un hijo adolescente es casi una misión imposible, algo cercano a la supervivencia heroica. Y no es verdad.

La adolescencia es un periodo de transición difícil, porque se estrena la libertad y se multiplican las pulsiones, pero también es una etapa donde el joven se plantea cuestiones humanas y antropológicas que rozan la metafísica. Es un acelerador del cambio radical hacia la madurez.

Eso hay que aprovecharlo. Ni los padres pueden subestimar o despreciar a sus hijos adolescentes, ni los hijos descalificar a sus padres. Sin embargo, se ha extendido un estado de opinión muy erróneo que presenta al hijo adolescente casi exclusivamente como un problema.

¿Cómo conecta esto con el descenso de la natalidad y el miedo a la paternidad?

ーHoy muchos padres potenciales creen que tener un hijo es dejar de vivir bien para vivir mal. Solo ponen en la balanza el esfuerzo, la dedicación, el coste económico. No sitúan en el otro platillo todo lo que un hijo aporta a la familia.

Así, la balanza nunca se estabiliza y crece el temor a la filiación, que en el fondo es temor a la paternidad. Sin hijos no se puede ser padre. Y la paternidad tiene una dimensión biológica y humana, pero también una dimensión espiritual: es hacerse responsable de otra persona que no eres tú. Es precisamente esa responsabilidad la que hace que la gente se “estire”, que mejore, que madure mucho más.

En vez de ver a los hijos como una amenaza para la “buena vida”, habría que verlos como lo mejor que puede ocurrirle a una pareja: un don que se les regala para que lo eduquen, lo quieran, lo protejan, lo avalen y lo formen, sacando de él la mejor persona posible. Y, de paso, para que no se sientan solos nunca más. Cambiar este relato es esencial si queremos revertir el invierno demográfico.

Podría preguntárseles a los progenitores ¿qué sería de los padres sin los hijos? Pues, sencillamente, que trabajarían menos, consumirían más, retrasarían y obstaculizarían su desarrollo personal, entregados a un estilo de vida adolescente e individualista. Iniciarían un sendero hacia el individualismo, a cuyo final está el frío de la soledad y la perplejidad del aburrimiento.

Libros

El diálogo católico-luterano

El libro “El diálogo católico-luterano” es una buena ayuda para entender cómo dos tradiciones que estuvieron enfrentadas por siglos han logrado sentar bases de entendimiento en las últimas décadas.

Pablo Blanco Sarto·23 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

Lutero fue el iniciador de una gran revolución en la Iglesia, que llevó a la división de esta y al nacimiento de infinidad de comunidades, que suman un total de mil millones de cristianos. Por eso, a la hora de detectar el estado de salud del diálogo –desde el punto de vista doctrinal– con todos estos protestantes, lo mejor es estudiar el diálogo con los luteranos. El libro “El diálogo católico-luterano” es una buena ayuda para entender cómo dos tradiciones que estuvieron enfrentadas por siglos han logrado sentar bases de entendimiento en las últimas décadas.

El origen de este diálogo se remonta a los gestos del Concilio Vaticano II y cómo, a partir de ahí, se pasó de una actitud de “condena mutua” a una de “búsqueda de la unidad”. Este estudio analiza hitos como el V centenario del inicio de la Reforma en 2017, donde el Papa Francisco participó activamente. Pero antes había textos fundamentales como la “Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación” (1999). Este es el origen teológico del libro, que detalla cómo se resolvió el conflicto principal de la Reforma: ¿Cómo se salva el cristiano? 

Allí  se llegó a la conclusión de que la salvación es obra de la gracia de Dios, aunque se exprese de formas distintas en cada tradición. Este libro desmenuza este documento técnico para hacerlo comprensible. Pero además quedan pendientes grandes temas como la naturaleza de la Iglesia, los sacramentos, el ministerio y la hermenéutica bíblica. Así, sería necesaria todavía otra Declaración conjunta sobre estas cuestiones, que el presente estudio disecciona. El consenso alcanzado tras quinientos años debe continuar como fruto de rezar, trabajar y estudiar juntos.

El diálogo católico-luterano

Autor: Pablo Blanco-Sarto
Editorial: BAC
Longitud: 272
Año de publicación: 2026

Vocaciones

El secreto detrás del “para siempre”: Predictores de éxito en el amor

La Doctora en neurociencias, Elena Anaya, sostiene en este artículo que el éxito en el matrimonio no depende de la suerte ni de la intensidad del romanticismo inicial, sino de un conjunto de decisiones conscientes, habilidades relacionales y madurez emocional que se construyen con el tiempo.

María Elena Anaya Hamue·22 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

El conjunto de factores que están detrás del “para siempre” en el matrimonio, es una cuestión que interesa. Por mi parte, ha sido objeto de un amplio artículo en el libro ‘El Renacimiento de la Familia’, como pueden ver al final de este texto. 

En este texto se resume aquel artículo, titulado “El secreto detrás del ‘para siempre’: Predictores de éxito en el amor”. En el artículo, en lugar de presentar el amor conyugal como algo espontáneo que “simplemente sucede”, se aborda como una realidad dinámica que puede fortalecerse o deteriorarse según la forma en que la pareja se comunica, maneja sus desacuerdos, expresa afecto y asume el compromiso.

El punto de partida es reconocer que la vida en pareja puede convertirse tanto en una fuente de gozo, estabilidad y crecimiento, como en un espacio de desgaste, frustración y conflicto. Esta diferencia ha sido ampliamente estudiada por investigadores que analizan qué variables aumentan la probabilidad de satisfacción y permanencia, y cuáles incrementan el riesgo de crisis, separación o divorcio. 

Este artículo se apoya en literatura científica relevante (con referencias a autores como John Gottman, Howard Markman, Wilson, Mahoney y Ellison, entre otros) y también en la investigación doctoral de la autora en Jalisco, México, desarrollada entre 2013 y 2021 dentro del proyecto AMAR (Antecedents of Marital Adjustment Research) de la Universidad de Navarra.

Las personas casadas: mayores niveles de felicidad que las solteras

En esa investigación participaron 310 parejas de novios próximos a casarse, quienes ofrecieron información amplia sobre sí mismos y sobre su relación. Con esos datos, se analizaron predictores asociados al éxito o al fracaso matrimonial. El texto subraya que comprender estos predictores tiene un valor práctico: permite anticipar riesgos, corregir patrones dañinos y desarrollar competencias que hagan más probable una relación estable y satisfactoria.

La satisfacción conyugal como núcleo del éxito matrimonial

Un eje central del artículo es la satisfacción conyugal: se presenta como un componente decisivo del éxito, estrechamente relacionado con la permanencia de la pareja y con la calidad emocional de sus integrantes. El texto describe la satisfacción conyugal como una experiencia que emerge de la convivencia cotidiana y del modo en que los cónyuges se tratan, se cuidan y enfrentan los desafíos. En otras palabras, no basta con “quererse” en un sentido abstracto; importa cómo se expresa ese querer en actos, palabras, hábitos, decisiones y estilos de interacción.

Los conflictos en sí mismos no son necesariamente el problema

En este punto, se destaca el aporte de John Gottman, cuyas investigaciones han enfatizado que la afectividad y el trato diario influyen de manera determinante en la estabilidad. La amabilidad, el respeto mutuo, la capacidad de agradecer, el perdón y la manera de conducir los desacuerdos son descritos como factores que no solo ayudan a que el matrimonio dure, sino a que se convierta en una fuente real de bienestar.

El texto hace una distinción importante: los conflictos en sí mismos no son necesariamente el problema; lo que daña la relación es el modo en que se gestionan. Cuando los desacuerdos se discuten de forma constructiva, con respeto y apertura, pueden incluso fortalecer el vínculo. En cambio, cuando se discuten desde la hostilidad o el desprecio, el conflicto se vuelve corrosivo y erosiona la confianza y el sentido de unidad.

Factores que fortalecen la relación 

Además, el artículo introduce el tema del apoyo emocional y su vínculo con el bienestar. Se menciona que diversas investigaciones han observado que, en promedio, las personas casadas reportan mayores niveles de felicidad que las solteras, en parte por contar con un soporte afectivo más constante. Sin idealizar el matrimonio ni afirmar que siempre garantice bienestar, la autora lo plantea como un contexto donde, si la relación es sana, suele haber mayor acompañamiento emocional, lo cual contribuye a la satisfacción vital.

Junto con esto, se mencionan prácticas que fortalecen el vínculo: hablar de problemas de manera constructiva, compartir metas y proyectos, realizar actividades en común y, en algunos casos, compartir prácticas religiosas. La autora señala que ciertos estudios han encontrado que, cuando la pareja comparte la práctica religiosa, puede disminuir la frecuencia de conflictos graves, infidelidades o violencia. 

La idea se presenta como un hallazgo de investigación (no como una imposición) y se integra al argumento general: los hábitos compartidos y los marcos de sentido común pueden apoyar la estabilidad, siempre que no sustituyan el trabajo emocional y relacional cotidiano.

Predictores de éxito y fracaso: factores estáticos y dinámicos

Una parte central del artículo se dedica a explicar los predictores del éxito o fracaso matrimonial. Siguiendo a Howard Markman, se distinguen dos tipos:

Factores estáticos: condiciones previas al matrimonio que no se pueden cambiar fácilmente porque pertenecen al pasado o al contexto de base de la persona o la pareja. Ejemplos mencionados incluyen haber crecido en un hogar con padres divorciados, tener hijos de relaciones anteriores, pertenecer a religiones distintas o casarse muy joven. Estos factores no condenan una relación, pero pueden aumentar riesgos o plantear retos específicos que conviene reconocer con realismo.

Factores dinámicos: son variables relacionadas con la interacción cotidiana y el modo de vincularse. A diferencia de los estáticos, estos sí se pueden trabajar y modificar. Incluyen dificultades para comunicarse, expectativas poco realistas, bajo compromiso, o estilos negativos para discutir y resolver conflictos.

Esta distinción es esperanzadora: aunque algunas circunstancias iniciales influyen, muchas de las variables más importantes son desarrollables. En otras palabras, el éxito conyugal no se limita a “haber tenido suerte” con la persona adecuada, sino a construir habilidades y hábitos que hacen sostenible el amor.

La hostilidad como señal de alto riesgo

Dentro de los indicadores de fracaso, el artículo resalta de manera especial la hostilidad, señalándola como uno de los factores más peligrosos. Se presentan hallazgos que asocian relaciones marcadas por hostilidad con un riesgo significativamente mayor de divorcio. 

La hostilidad se entiende aquí como un clima relacional donde predomina el ataque, el desprecio, la descalificación, el tono hiriente o la intención de ganar a costa del otro. Este tipo de dinámica no solo daña la comunicación, sino que deteriora el sentimiento de seguridad emocional y de equipo.

En línea con esta idea, se incorpora el marco de Gottman sobre los patrones destructivos en la vida de pareja, conocidos popularmente como los “cuatro jinetes”: crítica constante, defensividad, evasión y, especialmente, desprecio. En el texto, estos patrones funcionan como señales de alerta: cuando dominan la interacción, la relación se vuelve más frágil. 

La crítica sistemática apunta al carácter del otro (no a conductas concretas), la defensividad impide asumir responsabilidad, la evasión evita conversaciones necesarias y el desprecio degrada la dignidad del vínculo. En conjunto, estas dinámicas crean distancia emocional y resentimiento, factores que dificultan la reparación y el crecimiento.

Qué caracteriza a las parejas que funcionan bien

En contraste, el artículo describe rasgos comunes de las parejas que logran estabilidad y satisfacción. Entre ellos se señalan:

Habilidades de comunicación saludables: hablar con claridad, escuchar con respeto, validar emociones y negociar desacuerdos sin humillar ni imponer.

Adaptación a los cambios: capacidad de ajustar expectativas y roles cuando la vida trae transiciones (trabajo, hijos, crisis familiares, mudanzas, etc.).

Resolución abierta y respetuosa de conflictos: disposición a enfrentar los problemas en vez de evitarlos, con un estilo orientado a soluciones.

Alto compromiso: una decisión sostenida de cuidar el vínculo, incluso cuando el entusiasmo inicial disminuye.

Conocimiento y comprensión del otro: interés genuino por la historia, necesidades y límites de la pareja; capacidad de leer señales emocionales y responder con cuidado.

El texto sugiere que el éxito relacional se apoya en una mirada realista: reconocer al otro como es (con fortalezas y límites), construir acuerdos y mantener una conexión profunda sin perder la individualidad.

Apego y vínculo afectivo: un predictor especialmente potente

Uno de los puntos más fuertes del artículo es la afirmación de que uno de los predictores más relevantes del futuro de una relación es el tipo de vínculo afectivo que se establece, descrito desde la teoría del apego. Se explica que las experiencias de amor, cuidado y seguridad durante la infancia —y también lo observado entre los padres— influyen en cómo se construyen relaciones adultas.

Un apego seguro se asocia con confianza, respeto y cercanía: personas con este estilo tienden a construir relaciones más estables y satisfactorias. Se sienten capaces de depender de la pareja sin perder autonomía, y de ofrecer apoyo sin controlar.

Un apego ansioso puede dificultar el compromiso desde la inseguridad: suele haber temor al abandono, necesidad intensa de confirmación y reactividad emocional. Esto puede generar ciclos de demanda y tensión.

Un apego evitativo tiende a evitar la cercanía emocional: puede manifestarse como distancia, minimización de necesidades afectivas o resistencia a la vulnerabilidad, dificultando la conexión profunda.

Estos estilos no se presentan como etiquetas fijas, sino como patrones que pueden identificarse y trabajarse. Para que el matrimonio sea saludable, se propone construir un vínculo donde ambos puedan cuidarse, respetar la individualidad y mantener conexión sin caer ni en la dependencia sofocante ni en el distanciamiento frío.

La personalidad también importa

Además del apego, el artículo incluye la influencia de la personalidad en la estabilidad conyugal. Se aclara que no existe un “perfil perfecto”, pero sí tendencias que se asocian con mayor riesgo de conflicto. Se mencionan rasgos como alta ansiedad, impulsividad e inestabilidad emocional (neuroticismo) como factores que pueden aumentar fricciones y elevar el riesgo de separación. Por el contrario, rasgos como la amabilidad y la responsabilidad tienden a facilitar vínculos más sólidos y satisfactorios.

Factores que pueden aumentar fricciones

El enfoque del texto evita el determinismo: estos rasgos no dictan el destino de la relación, pero sí configuran un terreno donde algunas dinámicas son más probables. De nuevo, el mensaje implícito es que el autoconocimiento y el desarrollo personal son parte del camino hacia un “para siempre” realista.

El noviazgo como etapa decisiva: más que romanticismo

Otra tesis central del artículo es que el noviazgo no debería ser una simple antesala romántica, sino un tiempo de conocimiento real y preparación para una entrega definitiva. 

En esta etapa, la pareja puede construir cimientos fuertes si se vive con autenticidad, responsabilidad y profundidad. Esto implica conversar sobre temas relevantes, observar patrones de trato, detectar cómo se afrontan tensiones y cultivar habilidades relacionales.

El amor conyugal, decisión diaria de amar al otro con realismo

Conviene advertir sobre falsas expectativas y modelos de convivencia que pueden dificultar el compromiso genuino. La idea es que ensayar formas de relación que evadan el compromiso o que se basen en idealizaciones puede impedir que la pareja aborde con sinceridad asuntos decisivos para la vida en común. El noviazgo, bien vivido, ayuda a elegir con quién compartir la vida incluso cuando el camino se vuelve exigente y aparecen imprevistos.

En este sentido, el amor conyugal se describe como algo más amplio que atracción y sueños compartidos: es una decisión diaria de amar al otro con realismo, respeto y perseverancia. Conocimiento mutuo, aceptación realista y compromiso genuino aumentan la capacidad de resistir dificultades y permanecer unidos.

Cierre: el “secreto” del para siempre

El artículo concluye que el secreto del “para siempre” no está en el azar ni en la idealización romántica, sino en un proceso sostenido de construcción. El éxito conyugal se apoya en predictores identificables y entrenables: comunicación afectiva, resolución constructiva de conflictos, amabilidad, perdón, gratitud, compromiso genuino y madurez emocional. 

Asimismo, reconocer factores de riesgo —apego inseguro, hostilidad persistente, inestabilidad emocional— permite a las parejas trabajar a tiempo para prevenir desgaste y fortalecer el vínculo.

En conjunto, el matrimonio aparece como una elección diaria y responsable que puede convertirse en un espacio de crecimiento, pertenencia y permanencia, capaz de renovarse a lo largo del tiempo si se cultivan las habilidades y actitudes adecuadas.

Ideas clave

El éxito matrimonial es construido, no accidental.

Los factores dinámicos (comunicación, conflicto, compromiso) son especialmente decisivos porque se pueden trabajar.

La hostilidad y el desprecio son señales de riesgo alto.

El apego (seguro vs. ansioso/evitativo) influye mucho en estabilidad y satisfacción.

El noviazgo debe ser etapa de preparación realista para la vida compartida.

El “para siempre” requiere dedicación, fidelidad y madurez emocional.

—————————

Elena Anaya es Doctora en neurociencias y directora de Marca Familia. México

Este texto es resumen de un artículo publicado por la Dra. María Elena Anaya Hamue en el libro “El Renacimiento de la Familia”. Pueden consultar aquí la página de la autora.

El Renacimiento de la Familia

Autor: Karl-Maria de Molina (ed.)
Editorial: BoD – Books on Demand
Páginas: 300
Año: 2025
El autorMaría Elena Anaya Hamue

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Las habitaciones de la memoria

El perdón permite recomponer la propia historia y mirar al otro sin rencor. Permite dejar de vivir inclinado sobre la herida y descubrir que la identidad no se construye negando lo vivido, sino aprendiendo a habitarlo.

22 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

En el comienzo de “King Lear” de William Shakespeare hay una escena que siempre me ha parecido inquietantemente cercana. Un padre pide a sus hijas que declaren cuánto lo aman. La medida del amor queda sometida a un molde previo nacido de su propia soberbia. Lear no escucha, compara. No busca la verdad del vínculo, busca la confirmación de sí mismo. Cuando la palabra no encaja en la forma que él ha impuesto, la interpreta como una ofensa. La única hija que rehúsa ese juego es Cordelia. Guarda silencio, un silencio con forma de verdad. Ese silencio se paga caro. Lear la destierra y la repudia. Con el tiempo Cordelia regresa cuando sabe que su padre ha caído en la desgracia.

Una lectura contemporánea de esta tragedia aparece en “Casting Lear” de Andrea Jiménez. La obra vuelve sobre el texto de Shakespeare y lo hace resonar en nuestra sensibilidad actual. La escena se convierte en un lugar de indagación sobre el perdón y sobre la fragilidad de las relaciones humanas.

La resonancia del perdón

Pedir perdón supone reconocer el daño que uno ha causado. Decir “te perdono” significa reconocer el daño recibido. También existe otra frase menos visible. “Me perdono”. El perdón no puede deshacer lo ocurrido porque el pasado permanece como hecho histórico. Su alcance es otro. Actúa sobre las consecuencias del daño. Abre la posibilidad de un futuro distinto allí donde parecía quedar solo la repetición de la herida.

Cuando Cordelia vuelve a encontrarse con su padre surge una pregunta silenciosa. Su regreso puede entenderse como un gesto de reconciliación que permite cerrar la herida y reconstruir la propia vida. El perdón aparece entonces como una forma de recomponer lo que la historia ha fracturado.

La tragedia de Lear también puede leerse como el derrumbe de una arquitectura interior. El rey que al comienzo creía gobernarlo todo pierde poco a poco el orden que sostenía su mundo. Solo en esa intemperie aparece una forma nueva de lucidez y la posibilidad del reencuentro.

Hay momentos en los que cada persona se encuentra ante las piezas que la componen. Piezas sueltas que cuesta reconocer dentro de la propia biografía. Fragmentos de experiencias, heridas, gestos de amor. Llega entonces el tiempo de intentar encajarlas.

El papel de la memoria

Pensando en esto vuelvo con frecuencia a la contemplación de “Die vier Zimmer” de Hammershøi. La pintura muestra una sucesión de habitaciones abiertas unas hacia otras. Espacios silenciosos que se encadenan en profundidad. Uno entra en la primera estancia y descubre otra al fondo, luego otra más. La arquitectura del cuadro sugiere la forma en que atravesamos nuestra propia memoria. El espacio organiza la mirada. El tiempo parece suspendido en la quietud de las estancias, como si dejara de ser la coordenada que marca el ritmo de la vida.

Cuando organizamos la agenda colocamos actividades en un lugar y una hora. La memoria funciona de modo parecido. Registra acontecimientos, los codifica, los almacena y los recupera. Cuando regresan lo hacen mezclados con afectos. El recuerdo no es un simple dato. Es la representación de un acontecimiento cargado de sentimiento. La mayor parte de esos recuerdos permanece fuera de la conciencia aunque continúe modelando nuestra identidad.

En “La Reina de las Nieves” de Carmen Martín Gaite la casa llamada Quinta Blanca funciona como una arquitectura de la memoria. Sus espacios ayudan a ordenar el tiempo vivido. Leonardo, el protagonista, recorre esa casa mientras intenta comprender su propia historia.

Entrar en la casa significa atravesar un umbral. Ese paso exige atención. Es el instante en que uno advierte que se desplaza de un lugar a otro. Algo semejante ocurre cuando prestamos atención a nuestros pensamientos. Se abre entonces un tránsito hacia una zona más profunda de nosotros mismos.

Siguiendo la metáfora, en los sótanos aparecen recuerdos que han permanecido largo tiempo sin luz. Surgen de pronto y cuesta encontrarles lugar. Permanecer allí genera inquietud. Al subir a la planta principal esos fragmentos quedan algo más iluminados y empiezan a reconocerse como propios, aunque todavía no estén ordenados.

Más arriba se encuentran las habitaciones donde habitan los vínculos. La familia, el cariño recibido, el cariño ofrecido. Allí reaparecen escenas de infancia. La seguridad de dormir en la cama de los padres cuando una pesadilla interrumpe la noche. En esas estancias aprendemos también a mirarnos en el espejo de los otros. Reconocer al otro permite descubrir que la identidad nunca se construye en soledad.

En este nivel de la casa aparecen tres dimensiones de la experiencia. “Pathos” es la atención que algo despierta en nosotros. “Logos” es la conciencia que interpreta el recuerdo. “Ethos” es la posibilidad de reconocerse en el otro.

En la parte más alta de la casa aparece la torre. Allí la luz es más clara. Es la habitación de Leonardo, el lugar donde vivió de niño. Desde allí la historia puede contemplarse con cierta distancia. Allí reposan los cuadernos escritos a mano, los primeros libros leídos, las palabras que se han ido dejando como huella del paso del tiempo. No todo queda resuelto en ese lugar. Las piezas comienzan a mostrar su forma.

Recorrer la interioridad

Al final las tres obras parecen tejer una misma reflexión.

En “King Lear” de William Shakespeare aparece primero la fractura. El orden que Lear creía firme se desmorona y lo deja expuesto a su propia verdad. Solo en esa intemperie puede reconocer a Cordelia y comprender lo que había quedado oculto bajo la soberbia.

La mirada de Cordelia introduce entonces otro movimiento. Regresa sin reproche, con una fidelidad silenciosa que abre la posibilidad del perdón. Su presencia permite a Lear volver a mirar. En ese encuentro el padre reconoce a la hija y la hija recupera al padre. Entre ambos comienzan a reunirse los fragmentos perdidos de la relación. El perdón no borra la historia. Permite volver a habitarla.

Las estancias silenciosas de “Die vier Zimmer” de Vilhelm Hammershøi introducen otro movimiento. El espacio interior donde la memoria avanza de una habitación a otra. Cada puerta abierta sugiere un tránsito. Algo de la vida queda atrás y algo comienza a iluminarse delante.

En “La Reina de las Nieves” de Carmen Martín Gaite esa interioridad encuentra finalmente una arquitectura. La casa de Quinta Blanca permite encontrar un lugar seguro, recorrer el tiempo vivido y ordenar las piezas de la propia historia.

Fractura, interioridad, casa. Tres gestos que se responden. La vida se quiebra, la memoria se vuelve hacia dentro, la historia busca una forma donde poder habitar.

La clave del perdón

La Cuaresma propone un recorrido semejante. Un tiempo para aceptar las fracturas, atravesar en silencio las habitaciones de la memoria y permitir que la propia historia encuentre su lugar. Allí el perdón comienza a abrir espacio. No borra lo vivido. Hace posible habitarlo sin rencor y continuar el camino con una mirada nueva.

Permanece entonces una pregunta. ¿Puede alguien perdonar sin haber encontrado quién es?

El perdón parece conducir hacia esa respuesta. Permite recomponer la propia historia y mirar al otro sin rencor. Permite dejar de vivir inclinado sobre la herida. Permite descubrir que la identidad no se construye negando lo vivido, sino aprendiendo a habitarlo.

El autorPeca Macher

Peca Macher es arquitecta y curadora de arte, fundadora de Präsenz, un proyecto que integra arte, educación y liderazgo consciente a través de la pausa, la mirada y la escucha. Con más de 25 años de experiencia en gestión y reflexión cultural, escribe e investiga sobre memoria, experiencia estética y el arte como herramienta de transformación personal y social. Es autora del libro Präsenz. El arte como herramienta de transformación humana y educativa.

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Ecología integral

Por qué la Inteligencia Artificial revela lo más hondo de nuestra humanidad

Millones de personas, cada noche, antes de cerrar los ojos, le hacen preguntas a una máquina con Inteligencia Artificial (IA). No preguntan sobre el clima ni sobre una receta. Preguntan: ¿existe Dios? ¿para qué vivo? ¿por qué sufro? El fenómeno es real y profundo. No como amenaza, sino como señal.  

Rafael Sanz Carrera·21 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Preguntas que durante siglos sólo se confiaban al confesor, al sabio anciano o a la oscuridad silenciosa de la oración, como ¿existe Dios?, ¿para qué vivo? o ¿por qué sufro?, se hacen ahora cada noche, antes de cerrar los ojos, a una máquina con IA.

El fenómeno es real y profundo. No como amenaza, sino como señal. Porque si hay algo que la Inteligencia Artificial ha hecho con maestría inesperada, es revelarnos –con meridiana claridad– qué somos exactamente nosotros.

La máquina puede responder. Puede citar a Tomás de Aquino, resumir el Libro de Job, enumerar los argumentos cosmológicos. Pero –y aquí está la verdad que asombra– la máquina no puede hacer la pregunta. No la necesita. No la siente. No tiene corazón que la duela.

La sed que ninguna pantalla calma

Vivimos en una época de sobreabundancia de respuestas y hambre creciente de sentido. Tenemos acceso a más información que ninguna generación anterior, y sin embargo la soledad espiritual se extiende como desierto. El ser humano contemporáneo, saturado de datos, languidece de algo que no se descarga ni se guarda en la nube.

La cultura tecnocrática –como advierte el documento de la Comisión Teológica Internacional ‘Quo vadis, humanitas?’–, tiene la tentación de medirlo todo, de reducir al hombre a función y rendimiento. Pero el hombre no es una función. Es alguien que recuerda con ternura, que ama con vulnerabilidad, que llora ante una puesta de sol o al pie de una tumba. Alguien que, en el silencio más hondo de la noche, siente que hay una voz que lo llama por su nombre.

La Inteligencia Artificial no puede conocer esa voz. No porque sea pequeña, sino porque es sólo código. Brillante, eficiente, sorprendente código. Sin embargo, el código no sangra. No espera. No ama.

La imagen de Dios en cada uno

Aquí está el asombro mayor: cada vez que una máquina hace algo que creíamos exclusivamente humano –escribir, razonar, componer–, descubrimos, como por contraste luminoso, lo que ningún algoritmo puede replicar. El Catecismo de la Iglesia católica lo ha dicho siempre con hermosa sencillez: el deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre.

No es un deseo aprendido ni programado. Nace de la experiencia misma de existir: del asombro ante una noche estrellada, del dolor que clama justicia, de esa felicidad incompleta que ningún bien terreno termina de colmar. San Agustín lo supo antes que nadie: “Nos hiciste para Ti, Señor, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”.

El ser humano ha sido creado a imagen de Dios. No como metáfora piadosa, sino como descripción ontológica de nuestra más profunda realidad. Somos capaces de conocer la verdad, de amar gratuitamente, de abrirnos a lo eterno. Ninguna máquina puede ser imagen de Dios porque ninguna máquina puede buscar a Dios. Y en esa búsqueda –imperfecta, dolorosa, llena de dudas y de gracia– reside toda la grandeza de lo humano.

Por qué esta verdad nos importa hoy

En el fondo, el fenómeno de millones de personas haciéndole preguntas espirituales a una máquina no habla de las máquinas. Habla de nosotros. Habla de una sed que nunca se apaga, de un corazón que no encuentra reposo en ninguna pantalla porque fue hecho para una realidad que ninguna pantalla puede contener.

La Inteligencia Artificial, paradójicamente, nos regala una de las preguntas más antiguas y más urgentes: ¿qué soy yo que ni la máquina más brillante puede ser? La respuesta no está en el código. Está inscrita desde siempre en lo más hondo de tu ser: eres alguien capaz de amar, de sufrir, de esperar, de buscar. Eres alguien hecho para Dios.

Un algoritmo puede responder a la pregunta “¿existe Dios?”. Pero sólo tú puedes hacerla con todo el peso de tu historia, de tus heridas y de tu esperanza. Y precisamente en esa búsqueda –frágil, valiente, irrepetible– comienza la experiencia religiosa. Comienza la vida.

El autorRafael Sanz Carrera

Doctor en Derecho Canónico

Cultura

El miedo en Occidente: Leer hoy a Jean Delumeau

Acaban de cumplirse seis años del fallecimiento del ilustre historiador francés católico Jean Delumeau (1923-2020). Su libro El miedo en Occidente (1978) ayuda a entender el mundo de hoy en el que el miedo no solo no ha disminuido, sino que ha aumentado notablemente.

Marta Pereda y Jaime Nubiola·21 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

En 1978 Jean Delumeau publicó en francés su imponente libro El miedo en Occidente, que sería traducido al castellano en Taurus once años después (1989) con un subtítulo que acota con más precisión su tema Siglos XIV-XVIII: Una ciudad sitiada. La edición española de 2019 incluye un luminoso prólogo de Amelia Valcárcel: “Delumeau quiso escribir una nueva historia de nuestro mundo en la que las claves pudieran buscarse fuera de los registros corrientes. No en la economía o en la geopolítica, sino en los sentimientos. Y eligió uno especialmente notable, el miedo” (p. xi). Merece la pena detenerse aquí para considerar qué porcentaje de miedo tienen nuestras decisiones personales y colectivas y cuánto de ese miedo es razonable. A la luz de la historia y de los avances, podríamos quizás establecer cuántos actos, acertados o no, ocurrieron motivados por un miedo del todo infundado.

En realidad —añadía Valcárcel— el mundo ha dejado de ser apocalíptico hace bien poco, si es que ha dejado de serlo y esta nuestra larga paz no consiste en una suspensión temporal” (p. xii). Quizás esa suspensión temporal finalizó con la pandemia o con las guerras de Ucrania y Palestina, en cualquier caso, la larga paz ya no existe actualmente y el mundo comienza a aparecer de nuevo como apocalíptico.

Categorías de temores

Jean Delumeau habla de diferentes tipos de miedo: externos, internos, psicológicos, espirituales… y de cómo se utilizan con fines políticos. Aunque su libro se ciñe al espacio que media entre los siglos XIV a XVIII, la mayoría de los miedos que Delumeau identifica siguen vigentes: desde el miedo a la enfermedad -las pestes medievales y modernas se trocaron en la amenaza de pandemia- hasta el miedo a los conservantes que quizá envenenan la comida, a los disruptores endocrinos que infestan las cremas que nos echamos para tratar de ralentizar los efectos del sol o de la edad, pasando por el ostracismo social al que podemos vernos sometidos al hacer un comentario desafortunado en las redes sociales. Incluso la brujería, que podríamos equiparar al edadismo que nos rodea… A fin de cuentas, la bruja media es una mujer vieja; o bien a cualquier tipo de incidente que acabe en una caza de brujas. Si bien la inquisición moderna va más por el daño social y psicológico que por la tortura física, aunque no siempre. Y, por supuesto, el permanente miedo a la guerra, incluido el holocausto nuclear.

En resumen, desde la época medieval no hemos evolucionado mucho en Occidente en cuanto al miedo. Evidentemente, es una emoción humana de la que no parece que vayamos a deshacernos. Compartir y socializar el miedo parece a veces contraproducente, sin embargo, ¿debería de ser un tabú?

El prisma de las emociones

Estudiar historia desde las emociones -o desde cualquier otro enfoque que no sea político o económico- nos hace acercarnos a los otros seres humanos que han vivido antes que nosotros. La política y la economía exigen una aproximación más solemne, de traje y corbata, mientras que las emociones, los sentimientos, las relaciones entre las personas no necesitan un vestuario especial, ni un conocimiento de términos específicos y complicados; todas las personas tenemos sentimientos y emociones, y actuamos desde ellos la mayoría de las veces. Nuestras decisiones no son políticas, ni económicas, en gran medida son emocionales. Y las emociones, aunque los matices sean muchos, son más o menos seis: alegría, asco, ira, miedo, sorpresa, tristeza, dependiendo, por supuesto, de a quién se le pregunte el abanico puede ampliarse. ¿Quién no las ha sentido no solo una vez, sino una vez cada diez minutos? Sin embargo, la historia tradicionalmente no se estudia desde ahí; no nos estudiamos a nosotros mismos desde las emociones. Por eso es fascinante adentrarse en el libro de Delumeau.

Si hiciéramos nuestra propia estadística personal enumerando las ocasiones en las que el miedo a algo concreto acabó clausurando, por ejemplo, una amistad, o bien identificando cuánto tiempo, que es nuestro capital histórico, hemos perdido a causa del miedo. ¿Habrá merecido la pena? A fin de cuentas, la revisión de Delumeau, a más de un siglo de su nacimiento, debería hacernos crecer individualmente, con el peso leve pero irrefutable que tiene nuestra vida en la historia colectiva de Occidente, y en concreto, en el miedo en Occidente, que, lejos de detenerse, aumenta.

Sin embargo, el título de la obra y el tema no deben despistarnos. Como señala Valcárcel al final del prólogo: “Su tesis principal, a menudo oculta por la enorme cantidad de datos con los que la sustenta, es que Europa es sobre todo cristianismo y que esta religión, sus contenidos, nunca han sido tan aceptados, conocidos o dominantes como podríamos suponer. Que solamente ahora se están revelando y haciendo colectivos. Que sin ellos no podemos entender qué somos y qué nos caracteriza. Es un libro, digamos, de enorme autoanálisis histórico. Imprescindible para comprender lo que nos cabe esperar hoy.”(p. xv). ¿Sabemos distinguir con claridad qué es cristianismo y qué es la historia política que lo ha acompañado? ¿Podemos separar el mensaje del sobre en el que ha sido envuelto? Sin duda, se trata de una tarea decisiva para los cristianos en el siglo XXI.

El autorMarta Pereda y Jaime Nubiola

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Cultura

Adán y Eva a juicio ante Dios. Hermanos Bassano «La reconvención a Adán»

Este lienzo captura el momento en que Dios confronta a Adán tras la caída, un episodio poco representado en el arte. Con gran simbolismo y riqueza natural, la obra refleja la ruptura entre lo divino y lo humano.

Eva Sierra y Antonio de la Torre·20 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

COMENTARIO ARTÍSTICO

La obra captura el momento en la historia de la salvación después de la caída de Adán y Eva, cuando Dios confronta a Adán sobre sus acciones. La escena aparece en Génesis 3, 9-11. Aunque muchas obras de arte se han centrado en la caída de Adán y Eva o en su expulsión del paraíso, las representaciones de Dios reprendiendo a Adán son raras. Anteriormente examinamos la representación de Adán y Eva elegido por Durero como excusa para mostrar su maestría artística en la representación del cuerpo humano. En contraste, la escala de este óleo que aborda el momento posterior a la caída, (191 x 287 cm) es aprovechada para representar el Edén como un paisaje arcádico lleno de animales.

La composición sitúa a las tres figuras centrales—Dios, Adán y Eva—dentro de una estructura triangular. Dios ocupa el vértice de este triángulo, aunque el texto bíblico sugiere que Él estaba caminando en el jardín. Su posición elevada refuerza su omnipotencia y autoridad sobre toda la creación. Adán y Eva, por otro lado, están colocados en cada lado de la base del triángulo. Esta disposición física refleja su separación de Dios tras la caída, una representación visual de la brecha causada por el pecado original.

Eva, sentada bajo un árbol en el lado izquierdo, se esconde parcialmente detrás de un rosal. Su mirada está fija en el arroyo que fluye bajo sus pies, con el rostro lleno de culpa. Evita mirar a Dios, y su lenguaje corporal refleja su tormento interior. A su alrededor hay criaturas míticas como unicornios, y animales exóticos como el dromedario. En el siglo XVI, era común que los pintores usaran plantillas de animales en sus obras, ya que era poco probable que los artistas hubieran visto muchos de estos animales en persona. La desconexión de Eva de la conversación entre Dios y Adán resalta su papel pasivo en este punto de la narrativa.

Adán, por el contrario, está de pie en el lado derecho, mirando directamente a Dios. Su mano izquierda señala hacia Eva, acusándola de ofrecerle el fruto prohibido, mientras que su mano derecha parece ofrecer una excusa en su propio nombre. Esta interacción captura la esencia del diálogo entre Adán y Dios. Los animales que rodean a Adán están pintados con mayor detalle que los que rodean a Eva, especialmente los animales domésticos como los gatos y el pequeño perro. Un cordero blanco, ubicado en primer plano cerca de los pies de Adán, prefigura simbólicamente a Jesucristo como el “Cordero de Dios”, que más tarde se sacrificaría para redimir a la humanidad del pecado que comenzó en el Edén.

El Edén después de la caída

El lienzo está lleno de una gran variedad de criaturas, símbolo de la generosidad de Dios en la creación. El contraste entre la multitud de animales en la mitad inferior de la composición y el vacío relativo en la mitad superior añade otra capa de significado. El cielo vacío y el espacio alrededor de Dios en la parte superior significan su separación del ámbito terrenal enfatizando la distancia entre la humanidad y lo divino después de la caída. La mano extendida de Dios parece preguntarle a Adán: “¿No era suficiente todo esto?” Los tonos fríos de la composición general evocan una sensación de pérdida y confianza rota. A diferencia de las cálidas y vibrantes representaciones del Edén de Bosch, la paleta de los Bassano sugiere un mundo aún exuberante y abundante, pero ahora manchado por la desobediencia.

Aunque Dios se representa aquí reprendiendo a Adán, la Biblia lo presenta como una figura más paternal. Esta tensión entre el juicio y el amor paternal se refleja en la composición. Dios está por encima y más allá de la creación, pero aún involucrado en su narrativa. Dios reprendiendo a Adán ofrece una interpretación única de un momento poco representado en la historia bíblica de Adán y Eva.

El cuadro forma parte de la Colección Real Española, aunque no está claro quién lo encargó originalmente. Sabemos que la pintura estuvo en posesión del príncipe Filiberto de Saboya, quien más tarde se la regaló a Felipe IV de España. El padre de Felipe IV, Felipe III, había adquirido varias obras de Bassano durante su visita a Venecia en 1582. Este lienzo, por lo tanto, no solo representa un momento teológico significativo, sino que también es un testimonio de los intercambios artísticos y culturales entre las cortes de Europa en el Renacimiento tardío.

COMENTARIO CATEQUÉTICO

La escena plasmada en este espléndido bodegón de animales pintado por Bassano corresponde a lo narrado en la segunda parte del capítulo tercero del Génesis. Si la primera parte mostraba el relato de la tentación y caída de nuestros primeros padres, que vimos pintada por Durero, en la segunda se representa el juicio al que Dios les convoca por su pecado. La tercera parte, que veremos en un cuadro debido a Masaccio, representa la sentencia de este juicio.

Por tanto, tenemos una representación iconográfica de una escena bíblica muy adecuada para reflexionar sobre el sentido del pecado y su lugar en las relaciones del ser humano no sólo con Dios, sino también con sus semejantes y con la Creación que le ha sido confiada a su cuidado. En ella la Sagrada Escritura enseña que el pecado no es un simple error, ni un defecto o debilidad psicológica, ni un delito a cuya realización una sociedad injusta condiciona a la persona. El pecado es una ruptura de la Alianza con Dios, debido a un abuso de la libertad, de la que el ser humano tiene que responder.

La Alianza y su Juez

El contexto de Alianza, que es el marco en el que la revelación bíblica dibuja la relación entre Dios y la humanidad, está establecido en Génesis 2. El Creador ha hecho por libre iniciativa un pacto con su criatura, dotada de libertad para responderle en el amor a Él y a sus semejantes. El fruto de este pacto es el disfrute del jardín edénico y la armonía interpersonal. Su condición es usar la libertad adecuadamente, modelando sus actos según los preceptos del Creador y evitando la prohibición de traspasar los límites prohibidos. La ruptura de este pacto, abusando de la libertad, conlleva necesariamente un encuentro entre las partes para realizar un juicio en el que el hombre responda ante Dios.

Este es el sentido de todo pecado, que se muestra con patente claridad en el cometido por Adán y Eva. De hecho, tras el pecado el hombre no contempla a Dios como el Padre que en su Misericordia pasea por el Edén con sus criaturas, sino como el Juez que aparece para manifestar su Justicia ante las criaturas que acaban de perder la gracia de la santidad original. Ante esta visión, y viéndose culpable y lleno de vergüenza, como muestra la alusión al miedo por su desnudez, el ser humano se esconde de Dios (Génesis 3, 8).

Ya antes Adán y Eva se habían escondido el uno del otro. En efecto, en Génesis 3, 7 ambos se avergüenzan de su desnudez, pierden la confianza y la intimidad mutua de la que disfrutaban y se esconden uno del otro tapándose con unas hojas de higuera. Se ve así la brecha abierta entre ellos por el pecado original. Como se ve en el cuadro, el Juez aparece ante una humanidad que ya ha perdido la comunión sincera entre ella al haber roto con su libertad el precepto del Creador.

El juicio está narrado fundamentalmente en Génesis 3, 9-12, y comienza con la llegada del Juez. Como es frecuente en el lenguaje del Antiguo Testamento, la presencia de Dios como Juez (también como Salvador) se da en el cuadro en medio de una impresionante teofanía. Dios comparece como Juez trascendente y justo, envuelto en una túnica púrpura de Supremo Legislador y, como dice la Escritura, “envuelto en un manto de oscuridad; como un toldo, lo rodeaban oscuro aguacero y nubes espesas” (Salmo 18, 12). Oscuridad terrible traída por el pecado, que en el cuadro llega a ocultar el resplandor del sol, astro puesto por el Creador para iluminar el día.

En esta noche tiene lugar la convocatoria al culpable para ser interrogado, tal y como se expone, por ejemplo, en este pasaje de la Escritura: “viene nuestro Dios, y no callará; lo precede fuego voraz, lo rodea tempestad violenta; desde lo alto convoca cielo y tierra para juzgar a su pueblo: congregad a los que sellaron el pacto con un sacrificio; proclame el cielo su justicia; Dios en persona va a juzgar” (Salmo 50, 3-6). Dios convoca desde lo alto, ya no en un ameno paseo arcádico, y el ser humano se esconde por lo más bajo, escamoteando su responsabilidad en la ruptura del pacto. El hecho de que Adán se exculpe a sí mismo y acuse a Eva, como muestra el magistral juego de sus manos en el cuadro, indica cómo el pecado dificulta que el ser humano responda dignamente de sus actos libres y guarde la justicia con sus semejantes. Desde entonces, ante el juicio divino al que nos convoca la propia conciencia, es frecuente evadirse de responder de los propios actos y excusarse en los ajenos.

La Creación como jurado

En este juicio aparece también, aunque de forma implícita, un jurado. La propia Creación, presente de modo sobreabundante en el cuadro, parece dar un veredicto de culpable al acusado humano. En el fondo, el pecado repercute también en la Creación, que no sólo sufre la ausencia de un digno custodio, sino que padece como una maldición las consecuencias que el pecado le inflige. El abuso de la libertad conlleva frecuentemente el abuso de los recursos concedidos por el Creador, de modo que, por el pecado del hombre, la Creación está gimiendo y está oprimida por la corrupción, como enseña san Pablo (Romanos 8, 22). En escritos judíos contemporáneos a san Pablo se ve también cómo los animales acusan al ser humano ante Dios y le piden justicia por sus desmanes y abusos. Puede verse también en este cuadro, por tanto, el impacto ecológico del pecado y la necesidad de que también el ser humano responda ante la Creación.

Por último, y también de forma implícita, aparece en este juicio un abogado defensor. El cordero que se sitúa a los pies de Adán es figura evidente de Cristo, la figura salvadora prometida en el protoevangelio de Génesis 3, 15. De hecho, para contemplar correctamente el sentido del pecado, es necesario conocer a Cristo como fuente de la gracia y el perdón, y así comprender el sentido de Adán como fuente del pecado. El cordero, con su alusión al sacrificio de Cristo en la Cruz, es un símbolo de cómo el sacrificio de Cristo, en obediencia a los preceptos y al designio de Dios, perdona y repara de modo sobreabundante la desobediencia de Adán y Eva en el primer pecado. Esta figura del cuadro, pues, representa emotivamente la enseñanza de san Pablo sobre el pecado y la justicia: “pues, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos” (Romanos 5, 19).

Nombre de la obra: La reconvención a Adán
Autor: Hermanos Bassano
Siglo: XVI
Material: Óleo sobre lienzo
Tamaño: 191 x 287 cm
Ubicación: Museo Nacional de El Prado

El autorEva Sierra y Antonio de la Torre

Historiadora del arte y doctor en Teología

Gareth Gore y los abusos de conciencia en el Opus Dei

Y, sobre todo, ¿qué ocurre cuando un marco interpretativo no admite matices? Si toda influencia es sospechosa, si toda formación intensa es potencialmente abusiva, si toda entrega exigente es vista como resultado de una coacción, entonces la conclusión parece inevitable: no solo el Opus Dei quedaría cuestionado, sino buena parte de la vida religiosa tal como ha existido durante siglos.

20 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

En los últimos años, Gareth Gore y algunos otros periodistas han impulsado un relato extremadamente crítico sobre el Opus Dei, en el que se sostiene que la institución habría ejercido un intenso “abuso espiritual” sobre sus miembros. 

Según esta tesis, tanto los menores como los adultos cercanos a la institución habrían sido privados de una verdadera libertad, al haber sido formados —o incluso “captados”— en un entorno que condicionaba profundamente sus decisiones. Además, la institución actuaba de mala fe e instrumentalizaba a las personas sin buscar ningún bien real para ellas. 

Dejando de lado que el planteamiento de Gore se basa en escuchar exclusivamente a los exmiembros del Opus Dei descontentos, la acusación es grave y merece ser tomada en serio. Pero también plantea una pregunta inevitable: si aceptamos sin matices este marco interpretativo, ¿hasta dónde llega? ¿Dónde se detiene?

Porque si el núcleo del argumento es que una persona no es plenamente libre cuando ha sido formada intensamente en una cosmovisión religiosa desde joven, entonces la cuestión deja de afectar únicamente al Opus Dei. Se extiende, casi de forma natural, al conjunto de la Iglesia católica.

¿Acaso no han sido educados millones de niños en la fe católica desde edades tempranas? ¿No se les ha enseñado a rezar, a creer, a interpretar la realidad desde una determinada visión del mundo? ¿Podría sostenerse entonces que esa formación constituye, en sí misma, una forma de “abuso espiritual” por condicionar enormemente la futura libertad de elección?

Si se sigue esta lógica, ¿qué ocurre con la catequesis parroquial, con los colegios religiosos, con la transmisión de la fe en el ámbito familiar? ¿Se convierte toda socialización religiosa en una forma de coacción? ¿Existe alguna educación —religiosa o no— que no modele profundamente la conciencia?

El argumento se vuelve aún más complejo cuando se consideran instituciones como los seminarios menores, donde los adolescentes disciernen una posible vocación sacerdotal. ¿Son estos espacios lugares de acompañamiento libre o estructuras que condicionan decisivamente la voluntad? ¿Y los seminarios mayores, a los que acceden adultos? ¿Puede afirmarse que quien decide ordenarse sacerdote lo hace sin ningún tipo de presión espiritual o institucional?

Más aún: ¿qué decir de las órdenes religiosas, donde hombres y mujeres profesan votos de pobreza, castidad y obediencia? ¿Debe interpretarse esa obediencia como una forma de sometimiento incompatible con la libertad personal? ¿O como una elección consciente dentro de un marco de sentido compartido?

La cuestión de la dirección espiritual —uno de los puntos señalados por estas críticas— también merece un análisis más amplio. Si orientar la conciencia de una persona en clave religiosa es potencialmente problemático, ¿dónde se sitúa la línea entre acompañamiento y manipulación? ¿Se aplica el mismo criterio a otras formas de influencia intensa, como la de la educación sexual libertina e irresponsable que se enseña en muchos colegios?

Por supuesto, existen casos documentados de abusos, malas prácticas y experiencias negativas dentro de instituciones eclesiales. Pero, ¿es legítimo extrapolar esos casos particulares hasta convertirlos en un juicio estructural total? ¿Puede una institución ser definida únicamente por sus fallos, sin atender a la diversidad de experiencias —incluidas las positivas— de quienes han pasado por ella? ¿En qué medida cabe la censura si ya se han corregido muchas malas prácticas?

Y, sobre todo, ¿qué ocurre cuando un marco interpretativo no admite matices? Si toda influencia es sospechosa, si toda formación intensa es potencialmente abusiva, si toda entrega exigente es vista como resultado de una coacción, entonces la conclusión parece inevitable: no solo el Opus Dei quedaría cuestionado, sino buena parte de la vida religiosa tal como ha existido durante siglos.

¿De verdad es aceptable esa conclusión? ¿O conviene, más bien, afinar el análisis y distinguir entre influencia legítima y abuso real, entre formación y manipulación, entre libertad condicionada —como toda libertad humana— y libertad anulada?

Porque, en última instancia, la pregunta no es solo sobre una institución concreta. Es sobre cómo entendemos la libertad, la educación y la capacidad humana de comprometerse profundamente con una forma de vida.

Y si llevamos el argumento hasta sus últimas consecuencias, la inquietud se acrecienta: ¿quedará algo en pie?

El autorJavier García Herrería

Redactor de Omnes. Anteriormente ha sido colaborador en diversos medios y profesor de Filosofía de Bachillerato durante 18 años.

Evangelización

Eduardo Fuentes: “Agarrarse a Él con confianza convierte desiertos en oasis”

La vida de Eduardo Fuentes Alonso (Jaén, 1969), dio un giro radical tras un accidente a caballo que le dejó tetrapléjico en 2014. De un sufrimiento prolongado (espasticidad, dolores neuropáticos), pasó a poder respirar, y encontrar al Señor a través de Jesús Eucaristía. “Con Él, el desierto se convierte en un oasis”, dice a Omnes.

Francisco Otamendi·20 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

A raíz de una caída a caballo en 2014, “un providente viernes de Dolores”, Eduardo Fuentes Alonso, abogado jienense casado con Guadalupe, “un ángel”, y con “dos maravillosos hijos, Eduardo y Ángela”, quedó tetrapléjico, tras veinte años como letrado en el ámbito privado y la Administración Pública.

Transcurrido un año, le quedaron como principales y crónicos problemas “la Movilidad Reducida por la Espasticidad –esa camisa de fuerza que se cose a la piel, te atormenta y desafía tus límites- y los dolores neuropáticos”. Y como “gracia divina”, tener como nuevo amigo la “pequeña compañía de mi bastón celeste y plata”.

   Después, tras miles de horas de sufrimiento y dolor, “Él me buscó a mí”, hasta poder decir que “la respiración sin Él era sólo soledad, pero la respiración con Él se convertía en oración”. “Cuando Dios pasó de mi cabeza a mi corazón, fue en Emaús”, asegura.

Eduardo, usted afirma que su trayectoria vital se divide en un “antes” y un “después”, tras el accidente de 2014.

—Efectivamente, tras ocho años y medio de lucha, un libro providencial (Tómate un Respiro, de Mario Alonso Puig), me introdujo en la práctica de la respiración, erradicando el sufrimiento, aunque no el dolor. El libro me lo envió, ¡sin decirme nada!, mi amigo Agustín.

El libro sobre la respiración me quitó el sufrimiento, pero lo que me devolvió las ganas de todo fue el Señor. Me fui acordando de lo que decía santa Teresa sobre la oración, “es un plan que me ha ido trazando el Señor, no es mío. Me decía: espérate, primero te voy a limpiar”.

¿Cómo fue ese salto hacia Él? No sé si antes eras católico practicante….

—Yo siempre he creído, siempre he practicado la fe de modo “heredado”. Pero para mí el salto importante, cuando Dios pasó de mi cabeza a mi corazón, fue en Emaús. Fue a través, primero, de cuando hice el camino, me emocionaba cuando veía ese cuadro tan bonito que hay del Sagrado Corazón de Jesús, con las llagas en las manos, y luego sirviendo.

En Emaús se camina sólo una vez, pero se sirve –se ayuda- las veces que quieras. Yo he servido muchas veces ya, y también siendo servidor comencé a tener mucha más presencia de lo que es Jesús Eucaristía, con un Dios vivo. El Señor se sirvió de Emaús para encontrarse conmigo y ahí comenzó mi amistad con Él. Sé explicarme mejor con una frase bíblica: “antes te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos” (Job 42, 5).

Precisamente se acaba de publicar el libro Retiros de Emaús. Ha hecho usted en Córdoba el V retiro de Emaús de hombres, en la parroquia de Belén. Dígame una frase sobre ese retiro.

—Sólo una cosa: confía,  abre y descansa tu corazón en la quietud y en el silencio y siéntate, en un abandono paciente, a su “escucha”, delante de Él.

En el libro Elica, tu amigo Elías Cabrera destaca que “hay personas que llegan a tu vida de golpe y lo ordenan todo”. Y añade que usted es ejemplo de esfuerzo porque no ha permitido que el dolor le vuelva amargo.

Mira, si miro hacia atrás, el esfuerzo siempre ha estado ahí, pero de formas diferentes. Al principio era ese esfuerzo voluntario, lleno de ilusión, como cuando me lanzaba a retos en la naturaleza, senderismo por Cazorla o Segura, o en deportes como el baloncesto o la equitación. Luego vino el esfuerzo necesario, como en mi profesión de abogado. Y ahora, el vital-trascendente, después del accidente que me dejó tetrapléjico.

Para mí, esfuerzo es no rendirse, no ser tóxico para uno mismo ni para otros. Me ha llevado a ser quien soy, simplemente, una persona feliz que busca hacer felices a los demás. Bendito sea el esfuerzo que me trajo mi “ser” actual.

¿Quién le enseñó a esforzarse y qué referentes ha tenido?

—Al principio, la ilusión fue mi maestra, sin grandes figuras como referente. Mi familia es y fue clave en la rehabilitación. Guadalupe como ángel, mis hijos como razón para no rendirme.

Hoy me apoyo en el beato Lolo –Manuel Garrido Lozano- de Linares (Jaén), que vivió muy dolorido y limitado físicamente, pero con una alegría desbordante; mi -ya en el cielo- amigo Rafa Benavides, cuyo sufrimiento expandió amor y legado; y el doctor Mario Alonso Puig, cuya “chispa” en su libro me ayudó a erradicar, no el dolor, pero sí el sufrimiento, en poco más de tres meses.

Volvamos a la experiencia de Dios.

Con Él el dolor y el sufrimiento cobraron sentido y propósito en mi vida. Su “gracia” me condujo a convertirme en un “alma de oración, pues al confiar ya en Él, puso en mi camino unas hermosas palabras: “La oración hecha con Fe salva al enfermo”. Y desde entonces, mi perseverancia y fidelidad a la oración es otro firme propósito al que doy cumplimiento cotidianamente. La oración –“El lenguaje del Amor de Dios”- fue mi raíz de salvación y me sostiene.

Hoy sé que no tengo que preocuparme de nada, tan sólo de aceptar su “invitación” y darle todos los días un sí incondicional y sin reservas, y Él ya se ocupa de todo. Simplemente, me abandono en Él y le digo: “Jesús, ¡pilota Tú!”

¿Hasta dónde llega la certeza de su fe?

Tengo la garantía -certeza experimentada-, de que donde acaban mis fuerzas, Él pone las suyas. Sé que el don que me regala –la instantánea alegría de vivir bajo el Espíritu Santo-, es inmerecido y, por eso, se lo agradezco infinitamente.

He entendido que no hay que temerle a la cruz…. ¡La cruz sana! –siempre da más de lo que quita…, y es el mundo quien nos sube a la Cruz y Jesús el que nos baja! Si abandono la oración, no se pierde Él, me pierdo yo. Agarrarse a Él con abandono e infinita confianza convierte cualquier desierto en un continuo y precioso Oasis. Él es mi guía diaria.

¿Qué siente al reflexionar sobre su vida?

Siento estupor y gratitud por esta vida, “regalo inmerecido”. Gratitud a mi amigo Elías por incluirme en su libro (Elica), pero sobre todo a Él, por mover hilos –mueve nuestros hilos mejor que nadie, nos hace valientes y quita nuestros miedos, que nunca nacen del Señor–, por elegirme –don inmerecido- para su Equipo. 

Me gustaría que algún día hubiera en cualquier hospital de España un Área de “Respiroterapia” –a mí me gusta llamarla así-, donde se preocupen, incluso antes de pautar cualquier tratamiento médico, incluido aliviar el dolor, de suprimir el “sufrimiento” del paciente, de, simplemente, “cuidar su alma”. Mi próxima ilusión: subir a Medjugorje con mi familia, entrenando, pese a las limitaciones que me harán necesitar del prójimo, por amor a María.

Dos palabras sobre la oración del abandono, de san Charles de Foucauld.

—Una persona muy querida para mí me la mostró y, al levantarme, ¡desde hace casi tres años ya!, llevo rezándola a diario. Es la siguiente: “Padre mío, me abandono a ti, haz de mí lo que quieras, lo que hagas de mí te lo agradezco, estoy dispuesto a todo, lo acepto todo, con tal de que se haga tu voluntad en mí y en todas tus criaturas, no deseo nada más Dios mío, pongo mi vida en tus manos, te la doy, Dios mío, con todo el amor de mi corazón porque te amo, y porque para mí amarte es darme, entregarme en tus manos sin medida, con infinita confianza, porque tú eres mi padre!”.

El autorFrancisco Otamendi

Vaticano

El Papa convoca una cumbre para anunciar el Evangelio a las familias

El Papa ha llamado a los presidentes de las conferencias episcopales a una cumbre en octubre en Roma sobre el matrimonio y la familia. En el décimo aniversario de la Exhortación Amoris Laetitia, del Papa Francisco, León XIV desea acentuar “la misión de anunciar el Evangelio de la familia a las jóvenes generaciones”, y “aprender a evocar la belleza de la vocación al matrimonio”.

Francisco Otamendi·19 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La convocatoria del Papa en octubre de 2026 a las conferencias de obispos tiene como objetivo proceder, “en un clima de escucha recíproca, a un discernimiento sinodal sobre los pasos a dar para anunciar el Evangelio a las familias de hoy, a la luz de Amoris laetitia (AL) y teniendo en cuenta lo que se está realizando en las Iglesias locales”.

En su Mensaje, diez años después de la Amoris laetitia, el Papa es consciente de “los cambios antropológico-culturales” (AL 32), que se han acentuado a lo largo de treinta y cinco años”,  y que “siguen afectando a las familias”, y de que el Papa Francisco “quiso comprometer aún más a la Iglesia en el camino del discernimiento sinodal”. 

“La familia es el fundamento de la sociedad, un don de Dios”

Y precisa que no es posible “hablar de la familia sin interpelar a las familias, escuchar sus gozos y esperanzas, sus tristezas y angustias”. En consecuencia, el Sucesor de Pedro desea continuar profundizando en las enseñanzas de Amoris laetitia, y subraya que “las dos Exhortaciones apostólicas Familiaris consortio ―publicada por san Juan Pablo II en 1981— y Amoris laetitia han estimulado el compromiso doctrinal y pastoral de la Iglesia al servicio de los jóvenes, los cónyuges y de las familias”.

Además, el Papa recuerda brevemente las enseñanzas del Concilio Vaticano II -la familia es ‘el fundamento de la sociedad’, un don de Dios y ‘escuela del más rico humanismo’-, y acentúa que “mediante el sacramento del matrimonio, los esposos cristianos constituyen una especie de ‘Iglesia doméstica’, cuyo papel es esencial para la educación y la transmisión de la fe”.

En Tor Vergata

El Pontífice recuerda asimismo el Jubileo de los jóvenes el verano del año pasado. Allí “tuve ocasión de decir a los jóvenes reunidos en Tor Vergata durante el Jubileo de la Esperanza, ‘la fragilidad […], forma parte de la maravilla que somos’. No fuimos hechos ‘para una vida donde todo es firme y seguro, sino para una existencia que se regenera constantemente en el don, en el amor’”.

El Papa León XIV saluda a un bebé y a su familia al concluir su audiencia general semanal en el Aula Pablo VI del Vaticano, el 27 de agosto de 2025. (Foto de CNS/Vatican Media).

“Evocar la belleza de la vocación al matrimonio”

El Papa recuerda, como se ha mencionado al principio, que “para cumplir con la misión de anunciar el Evangelio de la familia a las jóvenes generaciones, debemos aprender a evocar la belleza de la vocación al matrimonio precisamente en el reconocimiento de su fragilidad, a fin de despertar «la confianza en la gracia (AL 36) y el deseo cristiano de santidad”. 

También debemos sostener a las familias, señala León XIV, “particularmente a aquellas que sufren tantas formas de pobreza y violencia presentes en la sociedad contemporánea”.

En su Mensaje, fechado en la solemnidad de san José del día de hoy, el Papa da “gracias al Señor por las familias que, a pesar de las dificultades y los desafíos, viven «la espiritualidad del amor familiar […] hecha de miles de gestos reales y concretos» (n. 315). 

Expresa su “gratitud a los pastores, a los agentes de pastoral, a las asociaciones de fieles y a los movimientos eclesiales comprometidos con la pastoral familiar”.

Compromiso de la Iglesia con los que llama el Señor al matrimonio y a la familia

Y afirma con contundencia que “nuestra época está marcada por rápidas transformaciones que, incluso hoy más que hace diez años, hacen necesaria una especial atención pastoral a las familias, a las que el Señor confía la tarea de participar en la misión de la Iglesia de anunciar y dar testimonio del Evangelio”. 

De hecho, añade, el Pontífice, hay lugares y circunstancias en los que la Iglesia ‘sólo puede llegar a ser sal de la tierra’ a través de los fieles laicos y, en particular, de las familias. 

Por eso, el compromiso de la Iglesia en este ámbito debe renovarse y profundizarse, para que aquellos a quienes el Señor llama al matrimonio y a la familia puedan vivir su amor conyugal en Cristo y los jóvenes se sientan atraídos por la intensidad de la vocación matrimonial en la Iglesia”.

El autorFrancisco Otamendi

Mundo

Monseñor Kaigama, arzobispo de Abuja: “En Nigeria sufrimos pero sonreímos”

El arzobispo de Abuja (Nigeria), monseñor Ignatius Ayau Kaigama, protagonizó el Foro Omnes del 18 de marzo, durante el cual compartió con los presentes la realidad de los cristianos perseguidos en Nigeria.

Paloma López Campos·19 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

El arzobispo de Abuja (Nigeria), monseñor Ignatius Ayau Kaigama, fue el protagonista del Foro Omnes celebrado el 18 de marzo en el CEU San Pablo. Durante la sesión, muchas personas se acercaron a escuchar el testimonio de los cristianos perseguidos en Nigeria, en este evento organizado junto a Ayuda a la Iglesia Necesitada y varios promotores: la Fundación CARF, el Banco Sabadell y la Asociación Católica de Propagandistas.

La periodista Raquel Martín moderó el diálogo con el arzobispo, quien comenzó agradeciendo el cariño hacia Nigeria que había percibido en su visita a España, así como la labor que realiza Ayuda a la Iglesia Necesitada. Ese mismo cariño, explicó, lo sintió en su reciente audiencia con el Papa León XIV, “quien escuchó con atención todos los problemas y miedos expresados por los obispos nigerianos” “El Papa nos aseguró sus oraciones”, continuó, “y nos animó a seguir en la lucha”.

Mesa de ponentes durante el Foro Omnes.

Cristianos perseguidos

Monseñor Kaigama mencionó desde el primer momento la dura persecución a la que están sometidos los cristianos en el país. “Justo antes de que me fuera, uno de los sacerdotes de mi diócesis tuvo que huir de su hogar tras un ataque. Muchas parroquias se quedan vacías porque los sacerdotes están amenazados y no se pueden quedar allí, pero a la vez en las puertas de sus casas hay agujeros de balas”.

«El objetivo de los atacantes es debilitar la fe cristiana».

Las historias contadas por el arzobispo eran incluso personales, pues narró que raptaron a su sobrino junto a otro compañero seminarista y estuvieron durante dos semanas en manos de los secuestradores, “maniatados y encadenados en un baño”.

“Las personas” continuó, “sufren ataques y las asesinan, por la única razón de ser cristianos. El objetivo de los atacantes es debilitar la fe cristiana”. Como resumen de la situación, monseñor Kaigama dijo: “Nigeria está sufriendo, los nigerianos están sufriendo”.

Asistentes al Foro Omnes.

La Iglesia católica, tan perseguida como las otras denominaciones cristianas, sufre mucho ante esta situación. “Las personas acuden a nosotros cuando están en problemas, por culpa de la negligencia del Gobierno la gente se siente abandonada y cuando necesitan ayuda acuden a la Iglesia”, explicó el arzobispo. Por esta razón, “ya no me siento solo un pastor, que reza y bendice, sino también como un trabajador humanitario”.

Por eso, la labor realizada por instituciones como Ayuda a la Iglesia Necesitada es tan importante y el ponente agradeció sinceramente su trabajo y dedicación. “Con vuestra fe y nuestra fe, con vuestra ayuda y nuestra determinación, venceremos”, afirmó el sacerdote.

Fe y oración

“La fe y la oración son instrumentos muy poderosos”, aseguró monseñor Kaigama. “A los nigerianos se nos conoce por ser un pueblo de gran fe y considero que la razón por la que Nigeria no se ha desintegrado es precisamente por esta fe”, dijo.

En este sentido, el obispo recordó a los misioneros europeos que a lo largo de la historia fueron a Nigeria a evangelizar. “Nos habéis enseñado a rezar, a perdonar, a amar”, señaló. Algo clave, pues las difíciles condiciones del país llevan a muchos cristianos a tener, como único recurso para perdonar, la fe en Dios. “Humanamente no es posible, pero con la fe todo se puede”, explicó.

“Ya no me siento solo un pastor, que reza y bendice, sino también como un trabajador humanitario”.

“En Nigeria sufrimos pero sonreímos», dijo el arzobispo. Algo que solo se logra a través del perdón auténtico que se realiza apoyado en la fe. “Rezo para que el perdón en el mundo aumente y para que Dios nos conceda a todos el regalo de perdonar”, continuó.

Necesidad de actuar

Pero no solo hay oración en las comunidades cristianas. El ponente afirmó que los cristianos rezan, pero también actúan y piden constantemente al Gobierno que intervenga. “Creemos que Dios puede tocar el corazón de estas personas para moverles a hacer lo correcto”, aseveró.

Además lanzó un mensaje a los políticos de todo el mundo, diciendo que “tenemos la esperanza de que otros países también vengan, actúen y hagan algo útil para acabar con la raíz de esta maldad”. En este sentido, resaltó el papel crucial de los medios de comunicación para mostrar lo que está ocurriendo y lograr un impacto real.

La intercesión de la Virgen María

Para finalizar, el arzobispo Kaigama resaltó el amor que sienten los nigerianos por la Virgen María, a quienes siempre acuden en busca de ayuda. “Yo siempre animo a los fieles a llevar encima un Rosario, en el bolsillo, en el bolso o donde sea. Personalmente, para no olvidarme nunca de rezar a Nuestra Señora llevo todos los días un Rosario en cada bolsillo”, contó.

“La Virgen María es un pilar para nosotros”, explicó el ponente, “y confiamos en que Ella presenta todas nuestras necesidades a la Santísima Trinidad y que, por la gracia de Dios, superaremos las dificultades”.

Oración conjunta y bendición

Al finalizar el diálogo, José María Gallardo, presidente de Ayuda a la Iglesia Necesitada en España, presentó la campaña “Sana Nigeria: que la persecución no tenga la última palabra”. A continuación, monseñor Kaigama dirigió un momento de oración con los presentes e impartió su bendición.

España

Línea 105 Xtantos en la renta 2026: la labor de la Iglesia en cada diócesis

La `Línea de bus 105 Xtantos´ (número de la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta), que el año pasado recorrió las distintas diócesis de España, vuelve este año con una “Próxima parada” en cada diócesis. Los participantes viajarán al corazón de la actividad eclesial en el entorno más cercano.

Francisco Otamendi·19 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La Iglesia desea mostrar aún más el impacto beneficioso que tiene en la vida de las personas, con quienes compartimos barrios y calles, marcar la `X´ en la declaración del Impuesto sobre la Renta, este año la renta 2026.

Para ello, la `Línea de bus 105 Xtantos´, que el año pasado recorrió las distintas diócesis de España, vuelve este año con una “Próxima parada” para seguir mostrando que la gratuidad de un pequeño gesto como marcar la `X´ a favor de la Iglesia, de su labor social y espiritual, tiene un gran impacto en las vidas. Una decisión que, como es sabido, no supone ningún coste económico y favorece a toda la sociedad.

La iniciativa, cuyo nombre hace referencia al número de la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta (la 105), sigue abriendo las puertas para que cualquier ciudadano pueda comprobar el destino e impacto real de su asignación tributaria.

Vivirlo en persona: cómo participar, inscripción hasta el 15 de abril

Este año, por tanto, los obispos señalan que “la próxima parada está en cada una de las diócesis. De este modo, los participantes de la `Línea 105 Xtantos´ conocerán de primera mano el impacto que tiene a su alrededor marcar esta casilla en la declaración.

Para vivirlo en primera persona, han explicado en una nota, solo hay que acceder, desde la página web Línea105Xtantos.es, a un formulario de inscripción por diócesis, que está abierto hasta el 15 de abril. 

Después, cada diócesis contactará directamente con los participantes, un máximo de 15 personas por ruta, para comunicarles día, hora y punto de encuentro para la visita, que será entre los meses de abril y junio. Cada diócesis diseñará el formato, en autobús o a pie, y los días de la ruta en función de sus posibilidades, aunque todas tendrán en común mostrar cómo parroquias y comunidades cristianas viven al servicio de los demás.

Málaga, primera parada de la nueva campaña

Raúl, Raquel, Juan, Myriam, Damián, Paola, Ana o Antonio lo han vivido en la experiencia previa que se ha realizado en Málaga, explica la nota. Ellos son este año las caras y las voces de esta campaña. Los testimonios de sus vivencias se pueden ver también en la web linea105ctantos.es

Pero para poder contarlo, primero lo han vivido y han visitado durante 4 días diversos proyectos que transforman el día a día de su ciudad. 

En muchos casos, estas actividades no reciben subvenciones y su supervivencia depende directamente de la generosidad de quienes deciden, libremente y sin coste alguno, marcar la casilla 105.

Cuatro paradas, cuatro proyectos

La primera parada de esta `Línea 105 Xtantos´ en Málaga fue el centro de Mayores de la parroquia Santa María de la Amargura, un refugio contra la ‘epidemia’ de la soledad que afecta a tantos ancianos en el barrio. 

La segunda, el Hogar San Carlos de acogida para mujeres, una casa familiar en la que cuatro religiosas filipenses dan alojamiento, manutención y formación a cuatro madres jóvenes con hijos pequeños.

La tercera parada fue en la parroquia San Pablo, en el barrio de la Trinidad. Tras sus puertas, pudieron conocer todo lo que implica el anuncio, la celebración y la vivencia de la fe. Además, se mostró la labor de las cofradías locales y Cáritas para construir ‘un lugar de acogida incondicional’.

Y la cuarta tuvo lugar en el colegio diocesano Cardenal Herrera Oria, donde conocieron su programa de Transición a la Vida Adulta y Laboral. Un ejemplo de educación entendida como un ejercicio de cuidado, servicio y justicia social.

Cambio de perspectiva tras la ‘Línea 105 Xtantos’

Tras el viaje en la línea 105, la perspectiva puede sintetizarse de este modo: “El impacto de la labor de la Iglesia hay que verlo para creerlo. Hay un antes y un después de la `Línea 105 Xtantos´. Si todos tuviéramos la oportunidad de viajar en esta Línea, seríamos más objetivos con la Iglesia”.

Al mismo tiempo, los pasajeros descubren que Poner la `X´ en la casilla de la Iglesia o en la de `Otros fines sociales´ no cuesta nada y no les van a devolver menos”.  y que “pueden ser parte de lo que han vivido destinando el 0,7% de sus impuestos a estas iniciativas, sin ninguna consecuencia económica”.

Duración y otros datos de la campaña

La campaña tiene lugar del 23 de marzo al 30 de junio (el plazo habilitado por la Agencia Tributaria para presentar la declaración de la renta este año es del 8 de abril al 30 de junio).

La inversión es de 2.827.000 euros + IVA, lo que supone menos del 1% de la cantidad recaudada en la campaña del año anterior. Y los soportes en medios son spots en radio, televisión y formatos digitales, y también en redes sociales y publicaciones especializadas. 

El periódico Xtantos, impreso en papel sostenible, tiene una tirada que roza el millón de ejemplares, junto a 31.330 carteles, que se ofrecen en castellano, euskera, catalán y gallego. 

El autorFrancisco Otamendi

España

Boney M y los Gipsy Kings actuarán en la IV fiesta de la Resurrección

Vuelve a celebrarse la Fiesta de la Resurrección. Este 2026 tendrá lugar el 11 de abril en la Plaza de Cibeles y contará con la presencia de Boney M, los Gypsy Kings, Hakuna y otras personalidades relevantes en el mundo de la música cristiana.

Redacción Omnes·19 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

El próximo 11 de abril, la Plaza de Cibeles acogerá la cuarta edición del Concierto de la Resurrección, organizado por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), “para conmemorar el acontecimiento más importante de la historia: la Resurrección del Señor”.

Dos grupos emblemáticos en la historia de la música internacional pondrán su toque especial en un evento que, en su tercera edición reunió a más de 85.000 personas y que este año tendrá lugar el 11 de abril.

Una preparación para la visita del Papa 

Alfonso Bullón de Mendoza, presidente de la Asociación Católica de Propagandistas ha querido destacar que la fiesta de la Resurrección de este año “va a ser también una fiesta muy especial porque va a calentar motores para la venida del Papa en junio”.

Pablo Velasco, secretario de la Asociación Católica de Propagandistas ha sido el encargado de presentar las novedades de este año, y de anunciar el premio Música y Fe, que otorga la ACdP, y que ha recaído este año en el joven madrileño Ángel Catela. Catela actuará además sobre el escenario en Cibeles en este IV concierto.

Un concierto internacional

La artista internacional Liz Mitchell, del grupo Boney M y los gitanos franceses de los Gipsy Kings serán los artistas invitados y centrales de esta cita musical. “Son artistas trasversales, que unen a todas las generaciones que acuden al concierto”, ha destacado Velasco, de estos dos grupos.

Un año más, el grupo católico Hakuna y la música pinchada de El Pulpo volverán a los escenarios del paseo de Cibeles. Una cita de música y fe que, como ha señalado Hadria, una de las integrantes de Hakuna, “cuanto más se hagan este tipo de cosas que nos hagan movernos, todo eso nutre la fe”.

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Mundo

Ocáriz traza las líneas de trabajo ante el centenario del Opus Dei 

En un mensaje enviado a los miembros del Opus Dei, monseñor Ocáriz hace una fuerte llamada a la responsabilidad personal de cada uno para sacar la misión de esta institución católica.

Maria José Atienza·19 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei ha dirigido un extenso mensaje a los miembros de la Prelatura.

Fechado en la Solemnidad de San José, Ocáriz ha querido dirigir unas palabras a sus “hijos e hijas” en un mensaje enmarcado en el próximo centenario de la institución, que se cumple el 2 de octubre de 2028.

 El Opus Dei “en vuestras manos”

Monseñor Ocáriz hace, en esta carta una fuerte llamada a la responsabilidad personal de cada uno de los miembros de la Obra para sacar adelante la misión de esta institución católica: “la Obra está en nuestras manos”.

Al mismo tiempo que recuerda y agradece la participación en los trabajos de escucha preparatorios a esta efeméride: “Jóvenes y mayores, miembros de la Obra, cooperadores, amigos y muchas personas que formaron parte de la Obra en algún momento de su vida, os habéis detenido a considerar cómo encarnar hoy, con una fidelidad dinámica, el espíritu que san Josemaría recibió de Dios para servir a la Iglesia”.

De los resultados de esa participación, el prelado destaca tres temas en los que pone el acento en este mensaje como las claves para vivir la vocación a la Obra hoy: la familia, el trabajo y la formación.

Los estatutos aún sin fecha

Tampoco elude Ocáriz en este mensaje, la realidad de los Estatutos del Opus Dei cuyo proceso de revisión y adaptación a la nueva constitución apostólica “Praedicate Evangelium” comenzó “hace casi cuatro años, y sigue en estudio en la Santa Sede–“.

La aprobación y publicación de estos estatutos, por lo tanto, no parece especialmente inminente.

Más vocaciones en la vida familiar, menos al celibato

De las palabras del Prelado se desprende una realidad que se repite en muchas instituciones eclesiales: el crecimiento de “personas que le buscan y que participan en los medios de formación, las conversiones que el Señor suscita gracias al trato de amistad y las nuevas iniciativas apostólicas” y, al mismo tiempo “las dificultades para que los jóvenes perciban la belleza de la llamada al celibato apostólico”.

Por ello, Fernando Ocáriz apunta que “con el paso del tiempo, deberemos abordar la dificultad del relevo de los mayores, laicos y sacerdotes. Esto hará necesario buscar en cada región nuevos modos de seguir cumpliendo nuestra misión. Esta situación requerirá –como se ha señalado de forma unánime en las Asambleas regionales– un enfoque prioritario en la labor apostólica con jóvenes y un genuino protagonismo de los supernumerarios: seguir mejorando su formación para que todos estemos en primera línea en este apostolado”.

Filiación divina, eucaristía y trabajo

El prelado ha querido dirigir también su mirada a al ejemplo “de los primeros cristianos: hombres y mujeres de toda condición y origen que dieron testimonio de la fe en Jesucristo hasta transformar la sociedad”, una analogía muy utilizada por el fundador del Opus Dei.

Con este trasfondo, apunta a la necesidad de reflexionar sobre “aspectos centrales del espíritu del Opus Dei: la filiación divina, la Misa como centro y raíz de nuestra existencia, el valor de la vida ordinaria y la belleza de descubrir ese «algo divino» escondido en las realidades más comunes del trabajo, la familia y la vida ciudadana”.

Por último, Ocáriz llama a considerar “estas tres enseñanzas centrales de san Josemaría, con el deseo de servir mejor a las personas que nos rodean, a la Iglesia y a la sociedad entera” y a unirse a la intención del Papa por la paz en el mundo de manera especial.

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Mundo

Escocia rechaza la eutanasia y afirma la dignidad humana

Los obispos católicos han celebrado la decisión del Parlamento de Escocia del 17 de marzo, de rechazar el proyecto de ley de muerte asistida para adultos con enfermedades terminales. Una ley que habría permitido a estos enfermos recibir asistencia de profesionales para poner fin a su vida.

OSV / Omnes·19 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– OSV News

Los miembros del Parlamento escocés, conocido como Holyrood, “pueden estar seguros de que han tomado las medidas correctas y responsables”, declaró el presidente de la conferencia episcopal del país en un comunicado el 17 de marzo.

‘Proteger a las personas más vulnerables’

“Su voto sirve para proteger a algunas de las personas más vulnerables de Escocia del riesgo de ser presionadas para una muerte prematura”, dijo el obispo John Keenan de Glasgow, que preside la conferencia episcopal.

“Toda vida humana posee un valor intrínseco. La verdadera compasión no se expresa acabando con una vida, sino acompañando a quienes sufren y asegurándoles que reciban el apoyo médico, emocional y espiritual que reconozca su dignidad. Ninguna vida carece de valor”, señala el comunicado.

El proyecto de ley fue presentado en marzo de 2024 por el parlamentario escocés Liam McArthur. Según el proyecto, los requisitos de elegibilidad incluían tener 18 años o más, padecer una enfermedad terminal y poseer la capacidad suficiente para tomar y comprender la decisión. El proyecto fue modificado recientemente para elevar la edad mínima de 16 a 18 años. 

Este proyecto de ley habría sido el primero en el Reino Unido —del cual Escocia forma parte, junto con Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte— en permitir la eutanasia para adultos con enfermedades terminales. 

Libertad de voto

Según informó Associated Press, a los parlamentarios de Holyrood “se les había concedido libertad de voto sobre el proyecto de ley de eutanasia, lo que significaba que podían decidir según su conciencia, en lugar de seguir las directrices de sus partidos”. 

“Como sociedad, nuestra responsabilidad no es abordar el sufrimiento eliminando a quien lo padece, sino rodear a cada persona de cuidado, respeto y dignidad hasta su final natural”, escribió el obispo escocés. Y agregó que la decisión del 17 de marzo “hace que Escocia avance aún más en esa dirección”.

Próxima prioridad, fortalecer los cuidados paliativos

Eso también requiere medidas concretas, subraya el comunicado, recogido en la web de la conferencia episcopal, con mención informativa a The Tablet. “Nuestra próxima prioridad debe ser fortalecer los cuidados paliativos, garantizando que cuenten con la financiación adecuada y sean accesibles para todos los que los necesiten», afirma.

Una foto de archivo muestra a un trabajador de salud consolando a un paciente anciano. Los voluntarios de la Pastoral Hospitalaria de la Arquidiócesis de San Antonio llevan la presencia de Cristo en la Eucaristía y ayudan a atender espiritualmente a los enfermos. (Foot OSV/Hannah McKay, pool via Reuters).

Una victoria decisiva e influyente

Los grupos que se oponen a la medida calificaron la votación de 69 frente a 57 como un momento decisivo de “gran victoria”, que posiblemente influya en futuros debates en todo el Reino Unido. Recientemente se informó que el Parlamento británico podría rechazar finalmente la legislación británica, largamente debatida, que permitiría el suicidio asistido.

En su comunicado del 17 de marzo, Right to Life afirmó que David Bol, subdirector político de The Scotsman, describió la votación final del proyecto de ley como “potencialmente la decisión más importante en la historia del Parlamento escocés”, un sentimiento compartido por otros destacados comentaristas políticos.

La organización Right to Life afirmó que la ciudadanía escocesa tenía “serias preocupaciones respecto a la legalización del suicidio asistido y el impacto negativo que tendría en las personas más vulnerables de Escocia”, citando estadísticas recientes.

Preocupación por las víctimas de violencia doméstica

El grupo de expertos en políticas para mujeres The Other Half descubrió que 7 de cada 10 escocesas estaban preocupadas por el hecho de que las víctimas de violencia doméstica pudieran sentirse presionadas a poner fin a sus vidas si se legalizara la eutanasia.

“Después de que activistas contra los trastornos alimentarios advirtieran que las personas con estos trastornos podrían optar al suicidio asistido en virtud del proyecto de ley, el grupo de expertos publicó una encuesta que reveló que solo uno de cada cinco escoceses apoyaría una legislación que permitiera a los pacientes con anorexia poner fin a sus vidas mediante el suicidio asistido”, declaró la organización.

Mientras tanto, el grupo de defensa Not Dead Yet UK reveló que el 69% de los adultos escoceses estaban de acuerdo en que el Parlamento escocés debería priorizar la mejora del acceso a la atención para las personas con discapacidad, antes de que se presente un proyecto de ley sobre el suicidio asistido, según Right to Life, que añadió que solo el 18% de los escoceses no estaban de acuerdo.

Manifestantes sostenían una pancarta frente al Parlamento mientras los legisladores británicos debatían la ley de muerte asistida en Londres el 29 de noviembre de 2024, que continúa su tramitación. (Foto OSV News/Mina Kim, Reuters),

‘Principio de dignidad humana’

Al expresar su gratitud a los miembros del Parlamento escocés, el obispo Keenan dijo estar “especialmente agradecido a quienes defendieron el principio de la dignidad humana y abogaron por los más vulnerables. Su compromiso basado en principios no ha pasado desapercibido”.

Si bien se prevé que el proyecto de ley británico sobre el suicidio asistido fracase como consecuencia de la decisión del Parlamento escocés, aumentan las preocupaciones sobre otras cuestiones relacionadas con la vida en la legislación británica.

El 18 de marzo, la Cámara de los Lores votará una enmienda para eliminar una cláusula del proyecto de ley sobre delincuencia y policía que despenaliza el aborto. Según esta cláusula, ya no sería ilegal que las mujeres practicaran abortos por cualquier motivo, en cualquier momento hasta el parto o durante el mismo.

Propuesta de modificación de la ley británica sobre el aborto

“La cláusula 208, que despenaliza el aborto, se insertó en el proyecto de ley sobre delincuencia y policía después de que se aprobara una enmienda en la Cámara de los Comunes el pasado mes de junio, tras tan solo 46 minutos de debate”, declaró la organización de defensa de los derechos civiles Christian Concern en un comunicado de prensa del 18 de marzo. En él anunció una manifestación en Londres “para reunirse en oposición a la votación sobre el aborto en la Cámara de los Lores”.

Organizada por Christian Concern, la Sociedad para la Protección de los Niños No Nacidos, March for Life UK y otros grupos de defensa de la vida, se espera que la manifestación reúna a “cientos” de personas para pedir a los miembros del Parlamento que rechacen el aborto hasta el momento del nacimiento.

El autorOSV / Omnes

Iniciativas

Fundación Astier: el centro de las mujeres que siempre sonríen

En Alcalá de Henares hay una casa donde viven 149 mujeres con discapacidad intelectual que cada día escriben su propia historia. La Fundación Astier, tras una pequeña revolución en el modo de entender la asistencia, se ha convertido en un centro pionero en muchos aspectos en el modo de potenciar la dignidad de la persona sobre todas las cosas. Sus protagonistas cuentan la historia.

Guadalupe García Corigliano·19 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

“Centro de mujeres con capacidades extraordinarias”, se autodefine la Fundación Astier en su página web, y es algo que no está alejado de la realidad. Al llegar a esta casa, nos invade una enorme calidez, que rápidamente diluye el frío exterior. Saludos que se adelantan y abrazos que no piden permiso. Una cara nueva es novedad, y las preguntas se multiplican cuando comenzamos a conversar. 

En Astier viven 149 mujeres con discapacidad intelectual, trabajan alrededor de 120 profesionales y participan unos 60 voluntarios. Pero, más allá de estos números, hay rostros concretos -y sonrientes- que nos dan la bienvenida. Con un carisma mercedario marcado, este centro tiene 134 años de historia y mucha vida por delante.

Isabel se aproxima con su maletín de pinturas y se queda esperando. Es que, por la entrevista, le hemos ocupado la sala donde suele venir a pintar a esta hora y, claro, rutinas son rutinas. Tímidamente saluda y obedece ante el pedido de, solo por hoy, irse a otro sitio y vernos más tarde. Sin embargo, ella se queda en el pasillo y, cada tanto, aprovecha para asomarse y preguntar cuánto falta.

Enjugar todas las lágrimas

Lo que hoy conocemos como la Fundación Astier Centro San José tuvo sus comienzos en 1892 cuando Doña Sofía Astier y Balboa, mujer sensible, comprometida y de gran corazón, contemplando las desigualdades sociales de su época, funda el Asilo San José en la calle Ayala, 49, para mujeres “impedidas”, que no podían valerse por sí mismas.  

Años más tarde, en 1913, la Congregación de Hermanas Mercedarias de la Caridad, haciendo vida al carisma de caridad redentora legado por su fundador, el beato Juan Zegrí, se hace cargo de esta obra social.

En 1972, dado el número de residentes y las demandas del centro, deciden trasladarse a donde hoy están situados, en Alcalá de Henares, Madrid. 19 hermanas con 192 mujeres llevan adelante la fundación en ese entonces del Centro San José.

“Curar todas las llagas, remediar todos los males, calmar todos los pesares, desterrar todas las necesidades, enjugar todas las lágrimas, no dejar si posible fuera en todo el mundo un solo ser abandonado, afligido, desamparado, sin educación religiosa y sin recursos” fue la misión propuesta por el padre Zegrí. Lo recuerda Loli, auxiliar de enfermería desde hace 25 años y miembro del equipo de pastoral.

En aquellos años no había seguridad social universal y la discapacidad se escondía entre cortinas. Zegrí fue un “visionario” en su tiempo: entendió que la primera pobreza es la falta de reconocimiento y decidió dar a estas mujeres la dignidad que merecían. 

Dignidad antes que asistencialismo

Durante décadas, el centro funcionó como una gran familia: quienes tenían más autonomía ayudaban, junto con las hermanas, a quienes necesitaban más apoyo. Con el paso del tiempo, y tras más de medio siglo de historia, la profesionalización completa se hizo imprescindible. Astier ha vivido la transición de un modelo asistencial tradicional a uno centrado en la persona.

Al frente de la gestión está Borja Lucas González, primer director laico del centro. Bajo su dirección, tres áreas vertebran la casa, guiados por un Patronato aún integrado por las religiosas mercedarias. En primer lugar, la parte técnica (social, psicosocial y sanitaria), la de desarrollo (comunicación, alianzas, innovación y calidad) y la de bienestar (personal, servicios y mantenimiento). Orden y profesionalización al servicio de algo mucho más hondo: la dignidad.

“Antes había otra visión de la asistencia”, explica Borja. “Era fundamental prevenir enfermedades, que estuvieran limpias y cuidadas. Eso sigue siendo importante. Pero ahora entendemos que lo esencial es qué hace persona a cada una, cuál es su proyecto de vida”. 

Ya no se trata solo de atender sino de reconocer la existencia de cada mujer y darles un lugar en la sociedad. Se busca promover la dignidad y la promoción de las mujeres con discapacidad intelectual.

Liderar con cercanía

Borja llegó a la fundación en 2008 como enfermero. “Me enamoré de esta casa y de la congregación, que tiene una profunda vocación de servicio a los demás”, confiesa. Hace cinco años asumió la dirección de Astier. Recorre a diario los pabellones, conversa con equipos y residentes, detecta necesidades sobre el terreno. “Es un trabajo precioso y muy vocacional, pero también duro e intenso”.

Luego de haber trabajado en diversas áreas del hospital reconoce que la fundación  permite una visión más amplia de la salud, incluyendo prevención y cuidado comunitario: “Aquí entiendes qué dimensiones le hacen persona a cada una”. 

Habla de liderazgo cercano, de mentoría en la cultura del cambio y de humanizar la residencia: cada mujer debe ser protagonista de su propio proyecto de vida. “Me gustaría que el ejemplo de Astier inspirara al sector a avanzar hacia el único camino posible: tratar a las personas con discapacidad como personas”.

En un mundo corporativo donde abundan las máscaras, Borja reivindica la naturalidad de las residentes. “Son espontáneas en un mundo en el que todos nos ponemos caretas para todo”. Y aunque admite que, por supuesto, hay dificultades, sobresale la capacidad de afecto y sensibilidad que tienen las mujeres de Astier. 

Un día en Astier

“Aquí no hay ningún día igual”, sonríe Loli. Luego enumera una serie de rutinas: levantarse, ducharse, vestirse, desayunar, asistir a talleres según las capacidades de cada una. Hábitos cotidianos que construyen autonomía: lavarse los dientes, asearse, ordenar el espacio propio.

Los domingos hay Misa en la capilla. Se celebran los tiempos litúrgicos y actividades con la comunidad mercedaria y muchas familias acompañan. La fe y el carisma mercedario sostienen la casa. “Las hermanas son las que nos enseñaron cómo ejercer nuestra labor”, afirma Loli. 

Pero la vida en Astier no queda solo dentro del centro. Las residentes visitan universidades, institutos y empresas. Dan testimonio, explican quiénes son, rompen prejuicios. 

Además, tienen un salón de actos en el que hay representaciones, música, baile, siempre fomentando vínculos de amistad y las buenas relaciones: “Buscamos generar espacios en los que el clima sea lo más cordial, ameno y divertido. Aquí se canta, se baila y se hace de todo”, describe Loli.

Cuando llega una mujer nueva —muchas veces porque sus padres han envejecido y ya no pueden cuidarla— el miedo inicial suele disiparse pronto. “La experiencia nos dice que encuentran relaciones con iguales, un mundo por descubrir”, cuenta Borja.

Una extensión de la familia

La labor de Loli, aunque es más bien “práctica”, muchas veces también tiene que ver con eso de “enjugar muchas lágrimas” que enseñaba el Padre Zegrí. Una apasionada y entregada a la tarea, que no quiere que le llegue el tiempo de la jubilación. 

Cuando habla, se le humedecen los ojos: “Hoy no cambiaría este trabajo por nada del mundo”. Recuerda que envió su currículum sin saber nada de discapacidad. Ahora Astier no es solo su trabajo, es también su refugio: “Muchas veces vengo con preocupaciones… pero al entrar por esa puerta, se me olvida todo”.

Cuenta que las residentes detectan su estado de ánimo con una finura sorprendente: “Si vengo con mala cara, enseguida me preguntan qué me pasa”. Algunas reconocen sus pasos por el pasillo y gritan su nombre antes de verla. Una especie de sexto sentido que forma parte de estas “capacidades extraordinarias”.

Ha aprendido una lección que repite casi como un examen de conciencia: hacer el bien en el momento oportuno. Recuerda a una residente fallecida a la que no pudo conceder un pequeño favor el último día. “Siempre hay que hacer las cosas en el momento porque luego puede ser demasiado tarde”. En Astier se enjugan lágrimas, sí, pero también se recibe más alegría de la que se da.

Para Loli las internas son parte de su familia: “Las quiero como a mi familia, de verdad, porque claro las conozco y ellas me conocen a mí”, afirma, y resalta cómo le han enseñado a valorar cada momento y a ser una mejor persona.

Echar valor y tener humor

Charo tiene 72 años y vive en Astier desde los 18. Llegó justo cuando la casa se trasladaba a Alcalá. Es invidente a causa de un accidente cerebrovascular. Antes fregaba escaleras de punta a punta; ahora teje con una precisión que asombra: “Todo el mundo me dice que parece que lo hago a máquina”. Su nueva condición le hizo desarrollar nuevas habilidades manuales y de memoria pero, sobre todo, una actitud positiva ante la vida.

Recuerda cómo, de jóvenes, ayudaban a las más pequeñas: bañarlas cuando no había duchas, vestirlas, hacer camas si daba tiempo: “Esta casa la hemos sacado adelante con mis compañeras que están en el cielo y con las hermanas”. Tras perder la vista desarrolló memoria táctil y una sorprendente capacidad para ordenar colores en su cabeza. “En mi vida hay muchas cosas importantes: mi bastón y mi ilusión”, afirma.

Es la que siempre dice ‘sí’ a todas las actividades: ha sido guía en visitas por la ciudad, le han grabado para documentales y siempre sale cuando hay eventos. Es la embajadora natural de la casa. En Navidad y verano se va con sus hermanos y sobrinos; la familia siempre está ahí. “Para mí Astier es estar en casa. Aquí no me falta ningún detalle. Hay personas que no tienen dónde cobijarse; para mí este sitio es acogedor”.

Al preguntarle por su alegría, ríe y responde: “Mi carácter es así. Con las dificultades hay que echar valor y tener humor”. Y lanza un consejo práctico para quien pierda la vista: “Que no pierda la memoria, el tacto, la inteligencia ni la alegría”.

Capacidades extraordinarias

El cambio cultural en Astier se nota también en los ambientes. Con la última reforma, la ‘Villa Delta’ les hizo partícipes. “¿Cómo os gustaría que fuera vuestra casa?”, preguntamos a las residentes, cuenta Borja. Se animó a cada una a personalizar su habitación y a cuidarla. No como algo decorativo, sino como una afirmación de identidad. 

Durante años la discapacidad fue tabú. Hoy estas mujeres visitan empresas, universidades, parroquias. Se muestran sin complejos. La Fundación trabaja también en la comunicación externa para que familias e instituciones conozcan el modelo y lo adapten. La integración social es una práctica diaria.

“Los más desfavorecidos son los preferidos de Dios”, recuerda Loli. Aquí esa frase se traduce en atención sanitaria, apoyo psicológico y acompañamiento espiritual, guiados por un fuerte liderazgo profesional. Se trata de ser familia. 

La Fundación ha recibido reconocimientos sin buscarlos. Profesionales del sector han afirmado: “Lo que he visto aquí no lo suelo ver en ningún sitio”. El modelo centrado en la persona empieza a replicarse. El conocimiento generado sirve a otros centros y a familias que buscan orientación.

En tiempos que miden el valor en productividad, en Astier se insiste en algo más radical: cada vida, con o sin discapacidad, tiene un valor infinito. Y cuando se le da espacio para desplegarlo, florecen -en gran medida- capacidades extraordinarias.

El autorGuadalupe García Corigliano

Evangelio

Resucitar a los muertos. Domingo V de Cuaresma (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del V domingo de Cuaresma (A) correspondiente al día 22 de marzo de 2026.

Vitus Ntube·19 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Hoy nuestra galería cuaresmal nos coloca ante una tumba, un cementerio. Nos situamos en Betania, el pueblo de María, Marta y Lázaro, tan cercano a Jerusalén, a poca distancia. Es aquí, en el umbral entre la vida y la muerte, donde se desarrolla el Evangelio de la resurrección de Lázaro (Jn 11, 1-45).

La humanidad de Cristo se hace patente en estos versículos. Vemos a un Dios que siente, que llora, que consuela, que acompaña. Vemos la amistad con Lázaro y con sus hermanas, Marta y María. 

En el centro de esta escena dramática se produce una revelación decisiva. Jesús dice a Marta, «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá» (Jn 11, 11). Esta misma promesa resuena en la primera lectura del profeta Ezequiel, «Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os sacaré de ellos» (Ezequiel 37, 12). Dios se revela como aquel que hace brotar la vida de lo que parece irremediablemente muerto, que devuelve la esperanza allí donde solo quedan huesos secos. Se nos presenta claramente el tema de la restauración de la vida, la victoria de la vida sobre la muerte. Tenemos, por así decirlo, un anticipo del misterio pascual en las lecturas de hoy. 

Ante la tumba de Lázaro encontramos un lugar destinado a los muertos, pero en presencia de Cristo se convierte en un lugar de vida. Un lugar de lágrimas se transforma en un lugar de consuelo. Más aún, Jesús nos muestra que la resurrección que proclama es una posibilidad real y no solo una idea o una promesa futura. La conversión, por tanto, no es simplemente una mejora moral; es un retorno a la vida. La esencia de la conversión es volver a encontrarnos en Cristo.

Jesús dijo una vez a sus apóstoles que su misión incluiría: «Curad enfermos, resucitad muertos» (Mt 10, 8). Esta misión no está reservada únicamente a los apóstoles; se confía a todo cristiano. Cuando Cristo dio esta instrucción, no se refería solo a resucitar cuerpos muertos, sino a devolver la vida a corazones agobiados por la culpa, el dolor o el vicio; a dar vida a quienes están muertos espiritualmente; a devolver a Cristo al corazón de las personas. La parábola del hijo pródigo lo ilustra de manera elocuente. 

Durante la Cuaresma estamos llamados a participar en esta obra de resucitar a los muertos. Se nos invita a ayudar a quienes nos rodean a redescubrir la vida en Cristo y a permitir que Cristo resucite lo que está muerto dentro de nosotros. El pecado y el vicio asfixian lentamente el corazón, pero la conversión devuelve la vida. Tal vez nuestros propios corazones, o los de quienes están cerca de nosotros, hayan estado enterrados durante cuatro días, cuatro semanas o incluso cuatro meses. Como Lázaro, pueden parecer sellados tras una piedra, pero Jesús sabe cómo quitar las piedras. No se deja repeler por el olor de la muerte. Se acerca con el corazón de un amigo que ama, que siente, que llora, y es precisamente este amor el que mueve la piedra. En este tiempo de Cuaresma, también nosotros estamos llamados a participar de ese poder del amor: a través de una sonrisa, una palabra de perdón, la disposición a escuchar, la paciencia para acompañar a alguien en el dolor o en la dificultad.

A menudo recordamos que enterrar a los muertos es una obra de misericordia. Hoy, la liturgia nos recuerda otra tarea igualmente urgente, resucitar a los muertos, especialmente a los muertos espiritualmente, mientras nos preparamos para celebrar la Pascua.

Mundo

El obispo de Abuja (Nigeria) pide soluciones reales para acabar con la violencia

La campaña “Sana Nigeria: que la persecución no tenga la última palabra” quiere dar a conocer el papel esencial de la Iglesia local y prestar apoyo urgente para que pueda seguir trabajando.

Javier García Herrería·18 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

En una rueda de prensa celebrada esta mañana en Madrid por Ayuda a la Iglesia Necesitada, el arzobispo de Abuja, Ignatius Ayau Kaigama, ha alertado sobre el recrudecimiento de la violencia contra los cristianos en Nigeria y ha hecho un llamamiento urgente a la comunidad internacional.

En los últimos meses, los incesantes ataques a varias comunidades cristianas del norte y centro del país, la masacre de 259 cristianos en la aldea de Yelwata en junio, el secuestro de 265 alumnos en una escuela de Papiri en noviembre o de 172 personas en Kaduna, entre muchos otros sucesos, han puesto en una situación extrema a los cristianos en el país. Más de 200 sacerdotes han sido secuestrados durante la última década como consecuencia de la ola de violencia que asola el país. 

La campaña “Sana Nigeria: que la persecución no tenga la última palabra” quiere dar a conocer el papel esencial de la Iglesia local y prestar apoyo urgente para que pueda seguir trabajando por la paz y la estabilidad y «devolver así la esperanza a este país arrasado por el dolor», ha señalado José María Gallardo, director de ACN España. Frente a esta dramática situación, la Iglesia católica trabaja sin descanso para llevar la esperanza a su pueblo extenuado por el sufrimiento. Uno de los principales retos es prevenir y curar los traumas provocados por los ataques, secuestros y asesinatos. 

Intervención internacional

Durante su intervención, el prelado valoró el reciente posicionamiento del gobierno de los Estados Unidos sobre la situación en su país, aunque matizó sus efectos: “Hoy tenemos a Donald Trump, que hace poco empezó a hablar de esta persecución y le decimos gracias», aunque añade que los motivos por los que se persigue a los cristianos no son solo religiosos.

Kaigama destacó que, si bien organizaciones como ACN llevan años denunciando la situación, la implicación de líderes políticos de otros países ha sido limitada: “Sí es verdad que hay organizaciones como ACN y otras que, a lo largo de los años, han estado hablando sobre estos problemas, pero no son los líderes de las naciones, no son las naciones en sí las que han sido parte de esto”.

Consecuencias procupantes

Sin embargo, denunció que las acciones posteriores a las declaraciones del gobierno americano han tenido consecuencias negativas sobre el terreno: “En Navidad recibimos un ‘regalo’: una bomba que cayó en suelo nigeriano, que la verdad es que no sabría decir si hizo algún bien. Ese incidente sumado a las palabras de Donald Trump han inflamado mucho la pasión de los islamistas que hay en este territorio”.

El resultado, afirmó, ha sido un aumento significativo de la violencia: “La cantidad de ataques por Boko Haram y otros grupos militares, la cantidad de asesinatos, la cantidad del mal, se ha acelerado, se ha elevado a un nivel diferente”.

Finalmente, el arzobispo lanzó un llamamiento directo a la cooperación internacional: “Este mensaje va dirigido a todos los líderes de las naciones occidentales que se benefician del cristianismo, se benefician de la cultura cristiana. Ayudadnos a arreglar lo que está ocurriendo”.

La intervención concluyó con una petición clara de apoyo sostenido y coordinado para frenar la violencia y proteger a las comunidades cristianas en Nigeria.

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Vaticano

El tribunal de apelación del Vaticano anula parcialmente el juicio contra Becciu

En una sentencia de 16 páginas dictada el 17 de marzo, el Tribunal de Apelación del Vaticano declaró que los fiscales en el juicio al cardenal Becciu cometieron errores procesales que vulneraron el derecho de los acusados a una defensa justa.

Agencia OSV News·18 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

— Courtney Mares / OSV News

El tribunal de apelación del Vaticano declaró nulo parcialmente el juicio en el sonado caso de malversación financiera en el que estaban implicados el cardenal Angelo Becciu y otros acusados, alegando errores de procedimiento por parte de la fiscalía en el juicio celebrado en el Vaticano que, en 2023, había dado lugar a una condena de prisión para el cardenal por varios delitos de malversación de fondos.

En una sentencia de 16 páginas dictada el 17 de marzo, el Tribunal de Apelación, presidido por el arzobispo Alejandro Arellano Cedillo, declaró que los fiscales del Vaticano cometieron errores procesales que vulneraron el derecho de los acusados a una defensa justa.

Algunas partes del procedimiento original son nulas

Sin llegar a anular por completo el proceso, el tribunal dictaminó que algunas partes del proceso original eran nulas y debían volver a examinarse, entre ellas las declaraciones de los testigos y la valoración de pruebas concretas. La próxima vista está prevista para el 22 de junio.

El tribunal precisó que la sentencia de “nulidad relativa” no anula por completo los efectos jurídicos de la sentencia original de diciembre de 2023, en la que el cardenal Becciu fue condenado a cinco años y medio de prisión, a la inhabilitación permanente para ejercer cargos públicos y a una multa de más de 8 000 dólares.

Operación inmobiliaria en Londres

El caso gira en torno a la inversión de la Santa Sede de unos 350 millones de euros (casi 404 millones de dólares) en un proyecto inmobiliario de lujo en Londres entre 2014 y 2018. La fiscalía había alegado que varios intermediarios y funcionarios del Vaticano se habían embolsado decenas de millones de euros en honorarios y comisiones indebidos durante la adquisición.

La saga del “juicio del siglo” del Vaticano, que se prolongó durante casi dos años y medio y contó con 86 sesiones, declaró culpables al cardenal Becciu y a otros ocho acusados de cargos que incluían fraude y abuso de poder, y el tribunal impuso a la Santa Sede el pago de decenas de millones de euros en concepto de indemnización. Todos los acusados se declararon inocentes y presentaron recurso de apelación.

Se ordena a la fiscalía que haga público el expediente completo del caso

Entre las disposiciones más importantes de la sentencia del 17 de marzo, el tribunal ordenó a la Oficina del Promotor de Justicia —el equivalente vaticano a la fiscalía—, dirigida por Alessandro Diddi, que depositara en la secretaría del tribunal, antes del 30 de abril, el expediente completo y sin censura de todos los documentos de la investigación.

Los abogados defensores habían alegado que solo habían recibido parte del material, con documentos clave censurados. Entre el contenido omitido, según se señala en la sentencia, se encontraban mensajes de chat sobre el testigo monseñor Alberto Perlasca, antiguo director de la Oficina Administrativa de la Secretaría de Estado.

La fiscalía había alegado que las supresiones eran necesarias para proteger investigaciones paralelas, pero el tribunal de apelación dio la razón a la defensa, al considerar que las omisiones constituían una infracción procesal fundamental.

Las partes tendrán hasta el 15 de junio para examinar toda la documentación y preparar sus respectivos argumentos.

Los decretos papales, en el centro de la controversia

La sentencia también abordó una controversia distinta, aunque relacionada, sobre cuatro rescriptos papales —o decretos ejecutivos— emitidos por el difunto Papa Francisco que ampliaban considerablemente las facultades de investigación de la Oficina del Promotor de Justicia durante las investigaciones. Los abogados defensores alegaron que los rescriptos no se publicaron a su debido tiempo y que no se comunicaron a la defensa hasta justo antes de que comenzara el juicio original, lo que privó a los acusados de información crucial durante la fase de investigación.

El tribunal de apelación consideró que uno de los rescriptos tenía, en la práctica, carácter legislativo, y que el hecho de que el Papa Francisco no lo hubiera hecho público lo había dejado sin efecto.

Esta conclusión tiene importantes repercusiones para el nuevo juicio, ya que pone en tela de juicio una serie de medidas adoptadas por la Fiscalía en virtud de la autoridad que conferían dichos decretos papales, incluida la detención en 2020 del agente Gianluigi Torzi, quien permaneció recluido durante diez días en instalaciones del Vaticano y fue interrogado sin que se le imputaran cargos y sin supervisión judicial.

Nuevo Papa, nuevo llamamiento a la credibilidad judicial

La sentencia se dictó apenas unos días después de que el Papa León XIV inaugurara el año judicial de la Ciudad del Vaticano con un discurso en el que se refirió a la importancia de “la observancia de las garantías procesales, la imparcialidad del juez, la efectividad del derecho de defensa y la duración razonable de los procedimientos” para preservar la autoridad y la estabilidad institucional.

“El amor y la verdad son inseparables: solo amando conocemos la verdad, y el amor a la verdad nos lleva a descubrir la caridad como su plenitud”, afirmó el Papa. “Por eso, la justicia, cuando se ejerce con equilibrio y fidelidad a la verdad, se convierte en uno de los factores más sólidos de unidad dentro de la comunidad”.


Esta noticia se publicó primero en inglés en OSV News. Puede leer el texto original AQUÍ.

El autorAgencia OSV News

Vaticano

El Papa alienta “la misión común” de ordenados y laicos para difundir la fe

En vísperas de la solemnidad de “San José, Patrono celestial de la Iglesia Universal”, el 19 de marzo, el Papa ha reforzado en la Audiencia de hoy “la misión común que une a los ministros ordenados y a los fieles laicos” para “difundir y defender la fe, como verdaderos testigos de Cristo”.

Francisco Otamendi·18 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

En la víspera de la solemnidad de san José, al que el Papa ha confiado “los propósitos y las aspiraciones de cada uno”, León XIV ha manifestado a los fieles de lengua árabe, en particular a los procedentes de Oriente Medio, que “el cristiano está llamado a ser instrumento de paz, amor y reconciliación”. 

Además, al reflexionar sobre la Constitución dogmática «Lumen gentium», ha animado a “la misión común que une a los ministros ordenados y a los fieles laicos” para difundir y defender la fe, como verdaderos testigos de Cristo”. 

“Cada persona bautizada, un sujeto activo de evangelización”

Ante cerca de veinte mil personas en la Plaza de San Pedro, el Pontífice ha subrayado en la catequesis que “cada persona bautizada es un sujeto activo de evangelización, llamado a dar un testimonio coherente de Cristo según el don profético que el Señor infunde en toda su Iglesia”.

Los Padres conciliares enseñan, ha dicho el Papa, que el Señor Jesús ha instituido mediante la nueva y eterna Alianza un reino de sacerdotes, constituyendo a sus discípulos en un ‘sacerdocio real’.

“Este sacerdocio común de los fieles es donado con el Bautismo, que nos habilita para rendir culto a Dios en espíritu y en verdad y a ‘confesar delante de los hombres la fe que recibieron de Dios mediante la Iglesia’ (LG, 11). 

Además, “a través del sacramento de la Confirmación, todos los bautizados «se vinculan más estrechamente a la Iglesia, se enriquecen con una fuerza especial del Espíritu Santo. Y con ello quedan obligados más estrictamente a difundir y defender la fe, como verdaderos testigos de Cristo, por la palabra juntamente con las obras” (ibid.). 

“Todos ingresamos a la Iglesia como laicos”

“Esta consagración está en la raíz de la misión común que une a los ministros ordenados y a los fieles laicos”, ha señalado. A este propósito, ha recordado que el Papa Francisco observaba así. “Mirar al Pueblo de Dios, es recordar que todos ingresamos a la Iglesia como laicos. El primer sacramento, el que sella para siempre nuestra identidad y del que tendríamos que estar siempre orgullosos es el del bautismo (…)”.

“Por él y con la unción del Espíritu Santo, (los fieles) “quedan consagrados como casa espiritual y sacerdocio santo” (LG 10), entonces todos formamos el Santo Pueblo fiel de Dios” (Carta al Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, 19 de marzo 2016)”.

A los de lengua inglesa y alemana: participación en la Eucaristía, la Santa Misa

El ejercicio del sacerdocio real tiene lugar de muchas maneras, todas ellas encaminadas a nuestra santificación, sobre todo participando en la ofrenda de la Eucaristía, ha proseguido el Papa.

Quizá por ello, en sus palabras a los peregrinos en diversas lenguas, se ha referido a la Eucarístía, a la Santa Misa. Por ejemplo, a los saludar los fieles de lengua inglesa: “A través del sacramento del bautismo, cada uno de nosotros está llamado a participar en el sacerdocio real de Cristo (1 Pe 2, 9) y a adorarlo en espíritu y en verdad, especialmente mediante nuestra participación en la Eucaristía”.

Y más adelante, a los de lengua alemana: “Queridos hermanos y hermanas de lengua alemana, vivamos el sacerdocio común de los bautizados a través de las obras de penitencia, de la caridad hacia los hermanos y de la participación fiel y asidua en la Santa Misa”.

Lengua española: testimonio de Cristo, según los carismas y la vocación recibida

En sus palabras a los fieles y peregrinos de lengua española, el Sucesor de Pedro ha destacado la unidad en la misión de la Iglesia, y que “cada bautizado da testimonio de Cristo, según los carismas y la vocación que haya recibido”.

“Demos gracias a Dios por los dones y carismas con los que enriquece, edifica y embellece a su Pueblo, y pidámosle que no cese de acompañarlo y guiarlo por sendas de paz. Que el Señor los bendiga”, ha añadido.

Vida consagrada, y formas asociativas eclesiales

Antes, en su catequesis, el Papa se había referido al Espíritu Santo, que dispensa sus dones entre los fieles. Y ha puesto dos ejemplos de esta actuación:

“La vitalidad carismática” de la vida consagrada, que continuamente brota y florece por obra de la gracia. Y “también las formas asociativas eclesiales son ejemplo luminoso de la variedad y de la fecundidad de los frutos espirituales para la edificación del Pueblo de Dios”.

Los polacos: “la imaginación de la caridad”

A los de lengua portuguesa, el Papa les ha pedido “sed siempre testigos coherentes del Evangelio”. 

A los polacos les ha indicado que “el tiempo de Cuaresma nos anima a expresar el sentido de la fe también a través de la ‘imaginación de la caridad’. Que las obras de beneficencia, promovidas en las parroquias por las asociaciones caritativas y por Cáritas Polonia, sean una ocasión para practicar la limosna y las obras de misericordia espirituales y corporales. ¡Os bendigo a todos!”.

Al concluir, el Papa ha pedido que “despertemos en nosotros la conciencia y la gratitud de haber recibido el don de formar parte del pueblo de Dios; y también la responsabilidad que esto conlleva”.

El autorFrancisco Otamendi

España

José Manuel Almuzara: «Gaudí utilizaba su arquitectura como una herramienta para rezar»

José Manuel Almuzara, biógrafo de Gaudí, expone la santidad del famoso arquitecto, cuya beatificación podría anunciarse en cualquier momento.

Javier García Herrería·18 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Durante más de tres décadas, José Manuel Almuzara ha sido una de las figuras clave en la difusión de la figura espiritual de Antoni Gaudí. Arquitecto de formación, es presidente de la Asociación pro beatificación del arquitecto catalán desde el 10 de junio de 1992. Acaba de publicar el libro Gaudí, el arquitecto del alma, donde reúne testimonios y experiencias de personas que, a través de la obra de Gaudí, han experimentado una profunda transformación interior.

La causa dio un paso decisivo cuando el Papa Francisco firmó, el 14 de abril de 2025, el decreto que reconoce las virtudes heroicas de Gaudí, lo que lo convierte en “venerable”. Almuzara, que ha dedicado décadas a promover su devoción y el valor artístico de su obra, habla de los episodios más concretos de su vida espiritual y su práctica religiosa diaria.

Ha estado más de 30 años promoviendo la causa de beatificación de Gaudí. ¿Cómo comenzó todo?

ーHace unos cincuenta años yo estaba estudiando arquitectura en Barcelona y conocí a dos discípulos directos de Gaudí que trabajaban en la Basílica de la Sagrada Familia. Tenían alrededor de 85 años y dirigían las obras. Me invitaron a su taller y ahí empezó todo.

Primero me atrajo la arquitectura, luego el hombre y finalmente el cristiano. Con el tiempo vimos que Gaudí no solo impactaba por su obra, sino que movía a las personas interiormente, incluso a la conversión.

Así que cinco laicos —dos arquitectos, un ingeniero, un escultor y un jubilado— fundamos en 1992 la asociación para promover su beatificación. Al principio muchos nos dijeron que aquello era una locura, pero aquí estamos ahora.

La Iglesia pide fama de santidad y devoción universal para una causa. ¿Qué ejemplos concretos ha visto usted?

ーMuchísimos. Recibimos cartas de todo el mundo. Recuerdo una muy especial de un directivo de la Cámara de Comercio de Pusan, en Corea del Sur. Era budista practicante. El gobierno le dio una semana para viajar a Barcelona y preparar una exposición sobre Gaudí. Después de esa semana escribió una carta preciosa. Decía: “La arquitectura de Gaudí hace que la gente descubra el hálito divino que palpita en ella”. Y añadía algo aún más sorprendente: que había vuelto a Corea con el deseo de ser católico. Y así fue: acabó bautizándose.

Otro caso fue el de un arquitecto italiano, Sandro Rondena. Tenía un cáncer considerado incurable. Su familia fue a rezar a la tumba de Gaudí en la Sagrada Familia. Tiempo después se curó y regresó a Barcelona con cincuenta amigos para dar gracias. Los médicos estudiaron el caso y lo consideraron extraordinario, si bien debía esperar cinco años, con el tiempo la enfermedad reapareció y murió años después. Pero aquel episodio dejó una huella muy profunda.

Gaudí
José Manuel Almuzara, biógrafo de Gaudí

En su libro habla mucho de la vida espiritual de Gaudí. ¿Cómo era en la práctica?

ーGaudí tenía una vida religiosa muy intensa. Rezaba el rosario, iba a Misa diaria, comulgaba con frecuencia, leía el Evangelio, participaba en procesiones. Pero hay aspectos menos conocidos. Por ejemplo, en la Sagrada Familia se sumaba a las jornadas de desagravio para pedir perdón a Dios por las blasfemias que se oían en la sociedad. No era algo simbólico: participaba personalmente en esas jornadas de oración.

También tenía gran devoción a la Virgen. Sí, es muy interesante. En el Parque Güell diseñó unos viaductos con unas esferas de piedra. Si las cuentas, hay exactamente 150. ¿Por qué? Porque son los 150 misterios del rosario tradicional. Gaudí paseaba por el parque y rezaba el rosario contando esas esferas. Es decir, su arquitectura también era una herramienta para rezar.

¿Cómo era un día normal en la vida espiritual de Gaudí?

ーCuando vivía en el Parque Güell bajaba caminando a Misa a la iglesia de San Juan de Gràcia. Después desayunaba y se dirigía a la cripta de la Sagrada Familia. Allí rezaba de rodillas ante el sagrario. Y algo muy curioso: nunca usaba reclinatorio. Ponía un pañuelo en el suelo y se arrodillaba sobre él para rezar. Por la tarde acudía a las vísperas en el Oratorio de San Felipe Neri, donde además tenía dirección espiritual con el oratoriano Agustí Mas.

Uno de los episodios más sorprendentes de su vida es un ayuno extremo. Ocurrió en la Cuaresma de 1894. Gaudí estaba profundamente impresionado por el ejemplo de Cristo en el desierto y decidió imitarlo. Quiso hacer cuarenta días de ayuno y penitencia. Un discípulo suyo, el dibujante Ricard Opisso, se alarmó porque el estado de Gaudí era peligroso. Fue entonces cuando acudió al obispo de Vic, Josep Torras i Bages, para que interviniera. El obispo tuvo que convencerlo de que moderara la penitencia.

Benedicto XVI dijo que Gaudí “predicaba con su arquitectura”. ¿Comparte esa idea?

ーTotalmente. Gaudí no predicaba con palabras, ni discursos, sino con piedras, trazos, símbolos. Toda su arquitectura habla de Dios. Por ejemplo, en la cripta de la Sagrada Familia colocó en la clave de la bóveda el “sí” de María. Y si trazas una línea vertical desde ese punto llegas a la estrella que corona la torre de la Virgen. Es como un mensaje: si tienes a María en el corazón, puedes dar luz al mundo.

¿Qué significa para usted la próxima visita de León XIV a la Sagrada Familia?

ーVa ser un acontecimiento muy emocionante. Cuando visitaron la Sagrada Familia San Juan Pablo II y Benedicto XVI, ninguno bajó a rezar ante la tumba de Gaudí. Pero hay indicios de que el actual pontífice, León XIV, sí podría hacerlo. Ver al Papa rezando ante la tumba del venerable Gaudí para mí sería lo más impresionante, emocionante.

Todavía queda mucho trabajo escultórico en algunas capillas de la Sagrada Familia, ¿cuándo cree que estará terminada?

(Almuzara sonríe y recuerda la respuesta que el propio Gaudí daba siempre). ー “Mi cliente no tiene prisa”. Una frase que resume la espiritualidad de un arquitecto que concebía su obra no solo como un proyecto artístico, sino como una auténtica catequesis de piedra.


Gaudí, el arquitecto del alma

Autor: José Manuel Almuzara
Editorial: Roca
Nº de páginas: 224
Año: 2026
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Cine

Mensaje familiar y vital de la actriz irlandesa Jessie Buckley en los Oscar

La actriz irlandesa ganadora del Oscar por su interpretación en “Hamnet”, Jessie Buckley, lanzó en la entrega de los premios de la Academia un mensaje de amor a las madres, a su marido, Fred, y a la vida, que ha llamado la atención. “Te amo, hombre. Te amo. Eres el papá más increíble”, le dijo.

OSV / Omnes·18 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– Michael Kelly, Dublín, OSV News

Al ganar el premio a la mejor actriz por su interpretación de Agnes Shakespeare en “Hamnet”, la actriz irlandesa Jessie Buckley, exclamó hace un par de días:  “Quisiera dedicar esto al hermoso caos del corazón de una madre. Todas provenimos de un linaje de mujeres que siguen creando contra viento y marea”, señaló.

Además, dijo a su marido Fred, estatuilla en mano: “Eres mi mejor amigo, y quiero tener 20.000 bebés más contigo. ¡Sí, sí, sí!”.“Te amo, hombre. Te amo. Eres el papá más increible”.

Mientras sostenía la codiciada estatuilla del Oscar, Buckley recordó que la ceremonia coincidió con el Día de la Madre en su Irlanda natal.  “Quisiera dedicar esto al hermoso caos del corazón de una madre. Todas provenimos de un linaje de mujeres que siguen creando contra viento y marea”, añadió.

Dedicó el premio a su pequeña hija Isla, de 8 meses

Buckley se convirtió en madre por primera vez en 2025, y dijo al público que incluía a decenas de estrellas de Hollywood, que quería dedicar el premio a su hija “Isla, mi pequeña de 8 meses, que no tiene ni idea de lo que está pasando y probablemente sueña con leche, pero esto es algo muy importante. Te quiero y me encanta ser tu madre, y estoy deseando descubrir la vida a tu lado”, dijo Buckley.

El 17 de marzo, mientras los 80 millones de personas de ascendencia irlandesa en todo el mundo celebraban al patrón nacional de Irlanda, san Patricio, un británico que trajo el cristianismo a la isla en el año 432, el colegio conventual irlandés que dio al mundo a la actriz ganadora del Oscar, Jessie Buckley, rebosa de orgullo.

Tras su deslumbrante ceremonia en Hollywood, la católica Jessie Buckley está recibiendo elogios en las redes sociales por su discurso de aceptación, que transmite un mensaje inquebrantable a favor de la vida y la familia, asegurando a las jóvenes que pueden priorizar tanto su carrera profesional como su familia.

Convento y escuela en Thurles, orgullosos

Fue en el convento de las Ursulinas en Thurles, en el condado de Tipperary, donde Buckley mostró por primera vez su talento para la actuación, y la comunidad local dijo que la exalumna “nos ha llenado de gran orgullo”.

En una publicación de Facebook del 16 de marzo, la escuela secundaria Ursuline en Thurles dijo que está “inmensamente orgullosa de felicitar a la exalumna Jessie Buckley por su premio Oscar a la Mejor Actriz en los Premios de la Academia de 2026”.

“La tierna, intuitiva y resiliente interpretación de Agnes Shakespeare en ‘Hamnet’, que le valió este galardón, marca un punto culminante extraordinario en lo que ha sido una carrera impresionante hasta la fecha”, decía la publicación.

“Seguir la extraordinaria trayectoria profesional de Jessie nos ha llenado de gran orgullo y su trabajo ha honrado a nuestra comunidad escolar gracias a su notable pasión, talento y compromiso con su oficio”, continuaba el comunicado.

Jessie Buckley, ganadora del Oscar a la mejor actriz por “Hamnet”, posa en la sala de fotos de los Oscar en la 98 edición de los Premios de la Academia en Los Ángeles, el 15 de marzo de 2026. (Foto de OSV News/Mario Anzuoni, Reuters).

“Excepcional talento y dedicación”

“Desde el ámbito escolar hasta el escenario mundial, el éxito de Jessie es testimonio de su excepcional talento y dedicación. Siempre ha sido, y ahora más que nunca, una inspiración para todos los que formamos parte de nuestra escuela”.

“La trayectoria de Jessie”, añadió la comunidad escolar, “representa todos los valores que apreciamos aquí en Ursuline: excelencia, dedicación, creatividad y humildad. Este triunfo también ejemplifica el potencial que creemos que reside en cada una de nuestras alumnas”.

La escuela recordó con orgullo una visita que Buckley realizó en 2019 para dirigirse a toda la comunidad escolar. 

“Les dijo a las estudiantes que, siendo niñas, nunca debían tener miedo de su propio potencial y les recordó que son más poderosas de lo que pueden imaginar”, decía el comunicado. “Jessie sigue siendo un ejemplo brillante de esto y de lo que se puede lograr con talento y dedicación”.

Toda la comunidad ursulina lo celebra

“Extendemos nuestras más sinceras felicitaciones a Jessie, a su familia y a todos los que la han apoyado a lo largo de su trayectoria profesional. Toda la comunidad de Ursuline celebra este importante logro con ella y nos sentimos privilegiados de haber formado parte de su camino”, añadió la comunidad escolar.

Fue en el colegio del convento donde Buckley subió por primera vez a un escenario y perfeccionó sus habilidades interpretativas. Interpretó tres papeles principales en los musicales escolares: Freddy en “Chess”, Adam en “Children of Eden” y Tony en “West Side Story”. Su talento como estrella era evidente incluso desde esos primeros papeles, según su antigua profesora.

‘Mírenla, algún día ganará un Óscar’”, dijo su profesora

La profesora de música Joan Butler declaró a una emisora ​​de radio local que ya preveía este premio para Buckley desde sus tiempos en el colegio Ursuline.

“Recuerdo que toda la sala se quedó en silencio, con la boca abierta, viendo el ensayo. Y recuerdo que me giré hacia algunos de los estudiantes y les dije: ‘Mírenla, algún día ganará un Óscar’”, dijo Butler.

El convento de las Ursulinas abrió sus puertas por primera vez en Thurles en 1787, en una época en la que los católicos irlandeses eran perseguidos bajo las crueles leyes penales y la educación católica estaba severamente restringida.

‘Hamnet’

La película ‘Hamnet’ recrea la relación entre Agnes y William Shakespeare, y el impacto que tuvo en sus vidas la muerte de su hijo Hamnet a los once años durante una epidemia de peste y cómo esa tragedia inspiró la escritura de Hamlet.

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Michael Kelly escribe para OSV News desde Dublín.

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El autorOSV / Omnes

Mundo

Habermas-Ratzinger: un diálogo fecundo

Quizá la conclusión más luminosa de aquel diálogo fue la propuesta de una colaboración necesaria para evitar las “patologías” tanto de la razón y como de la religión.

Pablo Blanco Sarto·18 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

A principios del milenio, el mundo contemplaba con horror cómo el fanatismo religioso derribaba las Torres Gemelas. En aquel 2001, mientras las imágenes del desastre daban la vuelta al planeta, surgió una pregunta inquietante: ¿estábamos ante una nueva guerra de religión en pleno siglo XXI? Hoy, con el eco de conflictos similares en lugares como Gaza, Irán o Ucrania ‒guerras poco religiosas‒, esta reflexión cobra una nueva vigencia. Fue en este clima de perplejidad donde Jürgen Habermas recibió el premio nacional de los libreros en la Paulskirche de Fráncfort. Este reconocimiento marcó el inicio de un giro intelectual hacia lo que hoy se denomina la “sociedad postsecular”. Habermas observó que tras la tragedia, iglesias, sinagogas y mezquitas se llenaron, y no necesariamente para clamar venganza.

En este análisis, Habermas encontró un interlocutor inesperado en Joseph Ratzinger, entonces prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe, quien sostenía que el fundamentalismo islámico guardaba más similitudes con el marxismo que con el islam. Este paralelismo entre el filósofo neomarxista y el teólogo dogmático sentó las bases para el encuentro histórico que tendría lugar dos años y medio después en Múnich. En aquel encuentro en la Academia Católica de Baviera de 2004 entre el filósofo posmarxista y el entonces cardenal Ratzinger no fue una simple charla académica, sino un esfuerzo por encontrar los “fundamentos morales prepolíticos” que sostienen a una sociedad democrática y plural.

El encuentro de dos mundos

El diálogo puso frente a frente a dos figuras aparentemente opuestas: el epígono de la Escuela de Fráncfort ‒alguien “con escaso oído musical para la religión”‒, y uno de los teólogos más influyentes del cristianismo contemporáneo. Ambos compartían una preocupación común por la fragilidad del Estado liberal. Habermas reconoció que los fundamentos éticos del Estado moderno tienen un origen religioso, aunque hoy se expresen de forma racional y secularizada. Ratzinger defendió que la Iglesia y el Estado deben mantener su autonomía ‒“dar al César lo que es del César”‒, rechazando cualquier intento de volver a un Estado confesional.

Uno de los puntos de mayor fricción fue la concepción de la verdad. Para Habermas, es fruto del diálogo y del consenso; para Ratzinger, es el diálogo el fruto de una verdad previa, a la cual podemos acceder mediante la razón. Ratzinger apeló a la necesidad de un derecho que esté por encima de la “ley del más fuerte”. Recordando la barbarie nazi que ambos vivieron en su juventud, el teólogo advirtió que el simple consenso de las mayorías no basta para fundamentar los derechos humanos; se requiere una instancia superior que proteja la dignidad de todos.

El filósofo ilustrado y el teólogo de la razón

Jürgen Habermas representaba la culminación del proyecto de la modernidad, un ilustrado que dedicó su vida a la teoría de la acción comunicativa y a la defensa de una democracia. Su enfoque era postmetafísico: para él, la verdad es una construcción que dimana del diálogo simétrico entre ciudadanos libres. En su esquema, el Estado liberal debe ser neutral y legitimarse a través de procedimientos democráticos, sin necesidad de apoyos religiosos directos, si bien reconoce que la religión contiene sentido que la sociedad no puede ignorar.

Joseph Ratzinger personificaba la síntesis entre la fe cristiana y la razón filosófica. Como participante en el Concilio Vaticano II y un teólogo entre dos milenios, Ratzinger siempre defendió que el cristianismo es una religión ilustrada que, desde sus orígenes, optó por el logos frente al mito. No se refugió en un sincretismo o en un mero simbolismo, propios de religiones orientales. Su pensamiento, profundamente influenciado por figuras como Agustín, Buenaventura o Tomás de Aquino, sostiene que la razón humana es capaz de conocer la verdad objetiva y que el derecho natural constituye el refugio necesario contra la arbitrariedad del poder. Para Ratzinger, la verdad se fundamenta en la persona de Jesucristo, accesible mediante una razón abierta a la trascendencia. El Logos divino fundamenta el logos de todas las cosas, que a su vez puede ser entendido por el logos humano (cf. Jn 1.1.3.14).

Razón y religión: curarse de las respectivas patologías

Quizá la conclusión más luminosa de aquel encuentro fue la propuesta de una colaboración necesaria para evitar las “patologías” de ambos bandos. Razón y religión deben curarse de las respectivas patologías. La razón como medicina debe purificar a la religión, para evitar que caiga en el fanatismo o el fundamentalismo que matan en nombre de Dios. La religión como límite debe evitar que la razón caiga en la hybris y engendre “monstruos” como Auschwitz, Hiroshima o Chernóbil. “El sueño de la razón produce monstruos”, podría citar a Goya, evocando los errores históricos que ha causado una razón moderna, aislada de la ética, del arte, de los sentimientos, de la religión.

La lección resultaba clara: en una esfera pública cada vez más fragmentada, es vital recuperar conceptos como la conciencia, la justicia y una noción amplia de la naturaleza humana. El acuerdo alcanzado por Habermas y Ratzinger demuestra que, incluso desde posiciones divergentes, es posible construir un terreno común donde la fe y la razón se ayuden mutuamente a ser más humanas.

Este diálogo se continuó posteriormente con el famoso discurso pronunciado en Ratisbona en 2006, donde Ratzinger ‒ya como Benedicto XVI‒ apostó por la “razón ampliada”. Frente a una razón puramente instrumental o matemática, el papa bávaro reivindicó una razón abierta. Habermas lo replicó en el Neue Zürcher Zeitung, calificándolo la Vorlessung como “antimoderna”. Pero después se retractó en parte en un posterior encuentro en Roma al año siguiente, volviendo a la postura inicial expuesta en Múnich años atrás. La partida quedó entonces en tablas. Tal vez ahora puedan continuarla.

España

La visita del Papa a España: pocos datos confirmados y mucho interés

A menos de 100 días de la llegada de León XIV a España, los datos clave de la visita papal a Madrid, Barcelona y Canarias siguen sin confirmación.

Maria José Atienza·17 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Desde que, el pasado 25 de febrero la Santa Sede confirmara la visita del Papa León XIV a España tras la invitación de los Reyes, la «maquinaria» eclesial, política y social se ha puesto a trabajar para recibir, 15 años después, a un pontífice en tierras españolas.

Como ya se anunció, las ciudades visitadas por el pontífice serán Madrid, Barcelona y Canarias. A pesar de que faltan menos de 100 días para esta visita, la agenda oficial sigue siendo una incógnita.

Esta mañana, Rafael Rubio, responsable de comunicación en la visita del Papa; Sara de la Torre, delegada episcopal de Medios del arzobispado de Madrid; y Josetxo Vera, director de la Oficina de Información de la CEE han dado a conocer algunos datos, especialmente dedicados a la prensa, de una visita que se prepara a contrarreloj y de la que quedan, aún, muchos puntos por trabajar.

Datos a cuentagotas

Hasta el momento, son pocos los datos confirmados realmente y esos pocos se han dado a conocer con cuentagotas.

Robert Prevost aterrizará en Madrid el 6 de junio y estará en la capital hasta la mañana del 9. En esta etapa, la celebración del Corpus Christi, con una Misa al aire libre, el domingo 7 de junio, y la celebración de una Vigilia con jóvenes, serán los eventos clave. Aunque «la petición del Congreso y el Senado» está cursada, el discurso del pontífice ante los parlamentarios españoles en la mañana del 8 de junio, aún no está confirmado oficialmente.

De Madrid, León XIV se trasladará a Barcelona, donde se quedará hasta el 11 por la mañana. El día 10 inaugurará la nueva torre de la Basílica de la Sagrada Familia y realizará la más que probable visita a Montserrat.

Canarias recibe a un Papa por primera vez

Canarias es, sin duda, el hito histórico de este largo viaje papal. Se trata de la primera vez que un pontífice visita el archipiélago.

León XIV recoge, en esta visita, uno de los «viajes pendientes» de su antecesor. Unas 24 horas, del 11 por la tarde al 12 por la tarde, tras las que el pontífice volará de regreso a Roma.

El Papa Francisco, en efecto, dentro de su preocupación por la situación migratoria, había manifestado, en alguna ocasión que, de viajar a tierras españolas, lo haría a Canarias para visibilizar esta situación y mostrar cercanía al pueblo canario.

Las islas serán la última parada del viaje de León XIV, el 11 y 12 de junio y, según los datos que han trascendido, el pontífice visitará el muelle de Arguineguín, epicentro de la crisis migratoria atlántica, Santa Cruz de Tenerife y San Cristóbal de La Laguna.

Necesidades perentorias: financianción y voluntarios

De entre los pocos datos que ofrece la web oficial del viaje, www.conelpapa.es, -que no cuenta con perfil alguno en redes sociales- se desprenden las dos principales necesidades de la organización para este viaje: la financiación económica y la necesidad de voluntarios.

El apoyo económico es necesario para una visita, cuyo presupuesto se estima en varias decenas de millones de euros, mientras que las diócesis y la CEE buscan también voluntarios para ayudar en la coordinación de los cientos de miles de personas que se espera que acudan a los diferentes actos, especialmente en Madrid.

En esta ocasión, la web oficial del viaje de León XIV ha puesto en marcha un sistema de donativos tanto personales -que redirige a la web de la Conferencia Episcopal «Donoamiiglesia«- como para empresas y organizaciones que pueden colaborar o patrocinar este evento de manera económica o en especie.

La última visita papal, la de Benedicto XVI en 2011 para la Jornada Mundial de la Juventud, fue costeada, en su mayor parte, gracias a entidades privadas, patrocinios y donativos personales, suponiendo además un impacto económico de más de 100 millones de euros para la economía española, especialmente en Madrid, sede de aquella JMJ.

Vocaciones

Radiografía de los seminarios españoles: ingresan menos pero bajan los abandonos 

En 2026, hay 1066 jóvenes preparándose para el sacerdocio en los seminarios españoles. En datos generales, aunque este año hay menos entradas que el curso pasado, también bajan los abandonos.

Redacción Omnes·17 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha lanzado oficialmente la campaña para el Día del Seminario 2026, que este año se celebrará en la mayoría de las diócesis el próximo 22 de marzo (el domingo más cercano a la festividad de San José).

El lema de este año, «Deja tus redes y sígueme», está inspirado en el pasaje de San Lucas (Lc 5, 11), y busca invitar a los jóvenes a desconectar del ruido digital y los miedos personales para responder a la vocación sacerdotal.

En la actualidad, hay 1066 jóvenes preparándose para el sacerdocio en los seminarios españoles, como ha señalado Florentino Pérez, director del secretariado de la Subcomisión Episcopal para los Seminarios, que ha calificado de “decisión contracultural”, la opción de estos jóvenes por una vida de servicio a los demás como sacerdotes. En datos generales, aunque este año hay menos entradas que el curso pasado, también bajan los abandonos, lo que estabiliza los datos de los seminarios españoles. 

En este punto, Pérez ha querido destacar que los abandonos se producen en las primeras etapas del proceso de discernimiento, lo que es una buena noticia, porque se realiza correctamente este proceso vocacional.

Dos seminaristas de Cuenca, que han formado parte del equipo de ha realizado estos materiales, ha querido compartir su testimonio vocacional y de vivencia, durante la presentación. En este punto, Jorge, uno de estos seminaristas, ha querido destacar que “a veces nos fijamos más en las redes que dejamos y nos tendríamos que centrar en el Sígueme, en lo que Cristo nos da”.

Innovación digital y acompañamiento

Como gran novedad para este 2026, la Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios ha estrenado la plataforma web 4pm.es. El nombre hace referencia a la hora en que el apóstol San Juan decidió seguir a Jesús: «Eran como las cuatro de la tarde» (Jn 1, 39).

Este nuevo portal no es solo un repositorio de materiales, sino una herramienta de discernimiento que incluye: un videopodcast quincenal donde seminaristas comparten sus experiencias reales; una canción Sígueme compuesta ad hoc por Luispo y OzoresP así como una serie de materiales diseñados para ayudar a los jóvenes a identificar su «plan de vida» en una sociedad saturada de estímulos.

Radiografía del Seminario: Suben los ingresos especialmente de los Redemptoris Mater

La presentación de la campaña llega acompañada de los datos estadísticos recogidos por la Subcomisión Episcopal para los Seminarios. Tras años de descensos pronunciados, las cifras recientes muestran una tendencia a la estabilización e incluso un ligero repunte en el número total de candidatos.

El curso 2024-2025 destaca por haber superado de nuevo la barrera de los 1.000 seminaristas, rompiendo una tendencia a la baja que se prolongaba desde 2017. De estos, una parte significativa (211) se forman en los seminarios misioneros Redemptoris Mater, del Camino Neocatecumenal.

Según los datos de la CEE: “Durante este curso 201 jóvenes han iniciado su formación en los seminarios españoles, frente a los 239 del curso anterior. Por otra parte, el número de abandonos se ha reducido ligeramente, pasando de 86 el curso pasado a 82 en el actual. En cuanto a las ordenaciones presbiterales, en 2025 fueron 58, frente a las 85 del año anterior. Conviene recordar que estas ordenaciones están directamente vinculadas con las ordenaciones diaconales del curso precedente: 64 en 2025 y 69 en 2024”.

España ha vivido además este año una coyuntura «influencer» especial, con la entrada de dos jóvenes creadores de contenido: Pablo Garcia y Álvaro Ferreira, en sendos seminarios para comenzar un camino de discernimiento vocacional.

¿El sexo es pecado? Fabrice Hadjadj responde

Las generaciones se suceden y los cuerpos de hombres y mujeres hablan el mismo lenguaje. Los jóvenes formulan (a gritos) las preguntas que les dictan sus cuerpos. Las personas llevan puestas las respuestas: han sido inscritas en los significados de sus cuerpos. Fabrice Hadjadj las relee en esta ocasión, por primera vez, en español.

17 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Hace unas semanas, en @aladetres_, Fabrice Hadjadj, el filósofo y escritor francés recién trasladado a Madrid para dirigir el proyecto Incarnatus Est, concedió su primera entrevista en español al joven Lluis Gracia. Si la escuchas, te darás cuenta que Hadjadj está ya preparado para ser sabio en español.

La pregunta por el sexo

Termina la presentación y una pregunta empuja, sin tapujos, queriendo ser la primera: «¿El sexo es pecado?». La pregunta por el sexo abre la entrevista a solas mientras todas las demás esperan. Las preguntas por el amor, el compromiso, la intimidad, por la familia y los hijos, por el transhumanismo y la digitalización, por el sentido de la vida, la muerte y la esperanza… se van formulando, una tras otra, encadenadas a la pregunta por el sexo (o por el pecado). En cierto modo, la teología del sexo es cabeza de cordada en la teología del cuerpo y la teología del cuerpo lidera la teología del hombre.

El misterio de la carne en el fondo del misterio cristiano

Nuestro entrevistado, Fabrice Hadjadj, respetuoso con la inquietud religiosa del que pregunta, a la cuestión por la pecaminosidad del sexo responde en cristiano: «No, nuestra religión es una religión de la carne».

Tendemos a pensar que el cristianismo es una espiritualidad. «Sí, pero no —matiza Hadjadj—, porque el cristianismo es la espiritualidad de la Encarnación (“El Verbo se hizo carne”) (…)  En un mundo de desencarnación, de realidades espiritualizadas, es muy importante la carne: el misterio de la carne está en el fondo del misterio cristiano». No tengo un cuerpo, soy mi cuerpo.

La imagen de Dios en los cuerpos visibles

En este punto, Hadjadj da la vuelta completa al calcetín de la cuestión y contempla la realidad del sexo no desde la religión sino desde la antropología.  Desde esta perspectiva, el filósofo hace de teólogo porque la suya es una antropología teológica, una antropología bíblica que suena a Juan Pablo II en su Teología de Cuerpo.

Refiriéndose al Génesis (Gn 1, 27), Hadjadj afirma: «Dios creó al hombre a su imagen y los creó, no varón y mujer, los creó macho y hembra (determinaciones animales). La imagen de Dios aparece en el sexo: los creó macho y hembra».

El hombre es la única criatura que ha sido creada a imagen de Dios. Lo nuclear de la imagen divina en el hombre está en su sexualidad. La sexualidad articula su esencia filial, «donal», comunional y fecunda. La dinámica de la diferencia sexual hace posible la verdad del amor. El Génesis señala la diferencia sexual en el hombre, no así en los animales. 

Y el cuerpo lo expresa y lo manifiesta. «El cuerpo, y solo el cuerpo, es capaz de hacer visible lo invisible: lo espiritual y lo divino» (son palabras de Juan Pablo II en la audiencia general, 20 de febrero de 1980). El lenguaje del cuerpo hace visible la imagen de Dios invisible: o lo hacen los cuerpos o no hay imagen.

Visión del cuerpo cristiano vs. visión cristiana del cuerpo

Ciertamente, Fabrice, metido hasta las trancas en el paraíso, mirando cara a cara a Adán y a Eva, contemplando al hombre desde el misterio de su creación, universaliza la respuesta por el sexo. De este modo, la visión del cuerpo cristiano —del cuerpo de todo bautizado— alcanza al cuerpo de todo varón y de toda mujer —cristianos o no— y se convierte en la visión cristiana del cuerpo, de todo cuerpo. La visión cristiana del cuerpo y del sexo es la visión humana del cuerpo y del sexo.

No hay más que traer al caso «la cara que tenemos en el orgasmo, en el abrazo sexual —nos ilustra Fabrice. Esta no es una cara oficial; podría parecernos, incluso, una cara humillante porque es la cara de un cuerpo entregado a otro cuerpo, de una persona entregada a otra persona. El sexo es una exposición, es una vulnerabilidad, es un lugar de fragilidad, no de poder: es una vulnerabilidad del hombre que va a exponerse en un ambiente íntimo, que puede perder su potencia; y también es una vulnerabilidad de la mujer que puede salir embarazada de esa relación», o puede ser usada. Nuestros rostros nos hablan de un significado universal del sexo y del cuerpo.

El sexo es lugar de intimidad, de entrega y búsqueda del corazón

En este marco manifestativo, nuestros cuerpos no esconden sus fuerzas: «el sexo es lugar de placer» —afirma Fabrice—. Y solo para el hombre y la mujer (para todo hombre y para toda mujer, no para los animales), en la profundidad de sus sexos, el sexo es lugar de intimidad, de vulnerabilidad, de entrega, de donación, de dar vida: «el sexo es una realidad de intimidad, de entrega de tu corazón, de búsqueda del otro corazón», apunta Hadjadj.

Y en otro momento nos recuerda: «El sexo es una relación y es una relación carnal». Si no hay relación —si no existe la orilla que da forma a la entrega de uno mismo y a la búsqueda del otro, a la intimidad— la relación sexual no es relación, es solo sexo, es solo placer.

El sexo habla y me dice: «¡Adelante, da la vida!»

Y continúa: «Tu sexo habla. Tu sexo dice: “Estoy aquí para encontrar a una mujer que será siempre incomprensible —primer misterio—, y estoy aquí para dar a luz una nueva generación —segundo misterio—” (…) Y uno no quiere dar la vida, pero mi sexo me dice: “Tienes que hacerlo”. Mi sexo va como por delante de mi razón y me dice: “¡Adelante, da la vida!” (…) Porque el sentido de la vida —dirá en otro momento de la entrevista nuestro filósofo— no es una cuestión de duración (de prolongar la vida); el sentido de la vida es una cuestión de donación, de dar la vida y de dar a luz (y a cruz) una nueva vida». 

Reformular la pregunta por el sexo

Ante esta visión integral del sexo, la pregunta por el pecado del sexo se delata como una pregunta reduccionista; como una pregunta que parte de un sexo fragmentado, de una concepción del sexo que se queda con el placer y tira todo lo demás.

En este caso, la pregunta por el sexo podría ser: ¿el sexo por el placer es pecado? Una pregunta que no necesita respuesta porque se responde ella sola.

Aun así, la primera fórmula se repite de generación en generación. «¿El sexo es pecado?» es una pregunta con eco, con un eco que no acaba. Verdaderamente, las generaciones se suceden y los cuerpos de los hombres y las mujeres siguen hablando el mismo lenguaje. Los jóvenes formulan (a gritos) las preguntas que les dictan sus cuerpos.

Los significados del cuerpo y el lenguaje del cuerpo

Y las personas llevan puestas las respuestas, solo tienen que contemplar sus cuerpos: las respuestas han sido inscritas en los significados de sus cuerpos.

Los significados del cuerpo nos cuentan que la vida nos ha sido dada (significado filial), que la vivimos para entregarla (significado esponsal) y para dar la vida a otros (significado fecundo).

Estos significados, dóciles a una gramática —la gramática carnal del don—, construyen el lenguaje de nuestros cuerpos. El lenguaje del cuerpo es un lenguaje que se habla en los cuerpos y que, a través de ellos, nos habla de Dios.

El sexo hace teología

«Dentro de un abrazo hondo hay que meditar lo que dice tu sexo, y la respuesta no puede ser otra que una respuesta de esperanza teologal, una respuesta teológica. Este es el misterio: mi sexo hace teología», dice Hadjadj en esta entrevista. Nuestros cuerpos son teológicos. «La primera señal (refiriéndose al deseo sexual) es una asignatura de teología (…), es una señal de esperanza que da la vida a otro, que reanuda la historia de la humanidad. Bajo tu pantalón está la capacidad de reanudar toda la historia de la humanidad (…) Lo más metafísico en lo más físico», afirma Hadjadj.

El sexo en el plan de Dios para el amor humano

Con todo, Fabrice nos sitúa la cuestión sobre el sexo en la perspectiva de una «antropología adecuada», la antropología de la Teología del Cuerpo. En esta perspectiva: el interlocutor es divino; el espacio es el paraíso; el tiempo es el sexto día de la creación; la pareja es la primera pareja, la del primer hombre y la primera mujer (y en ella, toda pareja).

En estas coordenadas, el sexo es «muy bueno»; es parte del plan de Dios para el amor humano. Respetarlo es lograr que «el tren del amor» no descarrile de «las vías del matrimonio y del parto».

En este camino de felicidad, los matrimonios respiran la atmósfera del  paraíso —la misma que dos cuerpos retuvieron, para nuestra herencia, antes de tener que abandonarlo. Y el sexo es un gozo. 

El autorValle Rodriguez Castilla

Licencia en Farmacia. Experta en educación afectivo- sexual, Género y Teología del Cuerpo

La evangelización, entre la emoción y la razón

Movimientos y encuentros que atraen a jóvenes y adultos alejados de la Iglesia están dando frutos evidentes: conversiones, reconciliaciones, vocaciones, comunidades vivas.

17 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

En tiempos en que el papel de las emociones en la vivencia de la fe ocupa titulares de medios de información general y religiosa, hay experiencias que recuerdan que el cristianismo sigue transmitiéndose, ante todo, de persona a persona. La tarde-noche de este viernes fue una de ellas.

Durante casi cuatro horas, unas cuarenta y cinco personas se reunieron en la casa de Javier Huerta y Marta, su mujer. La convocatoria —sencilla y doméstica— consistía en compartir su testimonio de fe, ver un documental, escuchar música cristiana en directo, dialogar y cenar juntos. Nada espectacular desde fuera. Sin embargo, la experiencia tenía una intensidad poco frecuente: muchos de los presentes no eran creyentes o estaban alejados de la Iglesia.

Una conversión no buscada

La velada comenzó con el relato de la conversión de Javier y Marta. No fue una búsqueda planificada ni el resultado de un largo proceso previo. Según explicó Javier, todo comenzó de manera inesperada al escuchar la canción Huracán, de Hakuna. En ese momento —según su propio testimonio— tuvo la certeza interior de que Dios existía y de que le amaba.

Aquella intuición inicial desencadenó algo mucho más profundo que una emoción pasajera. Javier empezó a leer con una voracidad nada habitual en él. Se sumergió en textos clásicos de espiritualidad, de los grandes santos de la Iglesia, y en libros de ciencia: física, cosmología, biología. Lo que encontró en ese camino le sorprendió profundamente: cuanto más conocía las conclusiones de la ciencia contemporánea sobre el universo y la vida humana, más razonable le parecía la idea de un cosmos pensado y ordenado.

Fruto de ese proceso decidió invertir tiempo y recursos en un proyecto singular: la producción de un documental de unos cuarenta minutos que sintetiza argumentos científicos —cosmológicos y biológicos— que apuntan hacia la existencia de Dios. El enfoque recuerda a la corriente apologética que en los últimos años ha popularizado en España autores como José Carlos González-Hurtado o algunos ensayos internacionales sobre la relación entre Dios y la ciencia.

De la razón a la emoción

La velada alternó el visionado de ese documental con algunas canciones, cuya letra transmitía la cercanía y el amor de Dios, apelando directamente al corazón y a la experiencia de encuentro con Dios.

Pero el encuentro no se limitó a lo emocional. También tuvo lugar una intervención doctrinal de unos quince minutos, destinada a dar contenido intelectual a la fe y la experiencia de Dios que se proponía. Después llegaron las preguntas del público, una cena de picoteo con lo que llevaban los asistentes y, al final, tres canciones de alabanza de estilo más carismático.

La atmósfera resultó sorprendentemente acogedora para perfiles muy distintos: creyentes convencidos, personas alejadas de la Iglesia, católicos poco acostumbrados a expresiones musicales de fe o, por el contrario, entusiastas de ellas. Muchos participantes habían hecho Emaús y llevaban a sus amigos a una experiencia que pudiera abrirles a un encuentro con Cristo. El resultado, en lo humano, fue agradable e intelectualmente estimulante. En lo espiritual, para muchos, muy significativo.

Javier y Marta organizan estos encuentros aproximadamente cada mes. En poco más de un año han pasado por su casa más de ochocientas personas. El matrimonio habla con naturalidad de los frutos que han visto: amigos que vuelven a plantearse la fe, conversaciones inesperadas, caminos espirituales que comienzan a abrirse.

Su motivación es sencilla: ofrecer un espacio donde alguien que no cree pueda, al menos, considerar seriamente la posibilidad de que Dios exista.

La cuestión del emotivismo

Experiencias como esta adquieren una resonancia especial en el contexto actual. Hace dos semanas, los obispos españoles publicaron un documento en el que advertían sobre los riesgos del emotivismo en la vivencia religiosa: la posibilidad de que la fe quede reducida a sentimientos intensos sin suficiente fundamento doctrinal o sacramental.

El texto provocó un amplio debate en la prensa religiosa. Algunos medios interpretaron que la advertencia iba dirigida indirectamente a movimientos y experiencias recientes como Hakuna, Emaús o Effetá, muy centradas en el testimonio personal y la dimensión experiencial de la fe.

La Conferencia Episcopal negó explícitamente esa interpretación en la rueda de prensa de presentación del documento. Posteriormente, un mensaje en redes sociales de su oficina de prensa —que más tarde fue borrado— volvió a alimentar el debate.

El resultado ha sido una cierta ambigüedad. Cuando se advierte contra un fenómeno sin precisar a qué prácticas concretas se refiere, muchos pueden sentirse aludidos…, o ser señalados por otros.

Lo vivido en casa de Javier Huerta ayuda a matizar el debate. Allí hubo emoción, ciertamente: canciones, silencio, testimonios personales. Pero también hubo razón: un documental apologético basado en argumentos científicos, una explicación doctrinal, diálogo abierto.

En otras palabras, se trató de una experiencia que apelaba al corazón sin renunciar a la inteligencia. Tampoco pretendía ser un experiencia cristiana completa, pero es que no podía hacerse más en menos tiempo. No incluía sacramentos, ni experiencias caritativas, aunque se habló de ellos muy positivamente. 

El mérito de abrir la puerta

Más allá de cualquier discusión teórica, hay un aspecto que merece ser subrayado: el gesto de hospitalidad evangelizadora.

Un matrimonio corriente que abre periódicamente su casa para recibir a decenas de personas —muchas de ellas alejadas de la fe— está asumiendo un esfuerzo considerable. Preparación, organización, tiempo, energía. Todo con un único objetivo: compartir lo que para ellos ha sido un descubrimiento decisivo.

Ese tipo de iniciativas recuerda algo esencial del cristianismo: durante siglos, la fe se transmitió en casas, en mesas compartidas y en conversaciones sencillas.

Un desafío pastoral

El debate sobre el emotivismo no es trivial. La Iglesia tiene la responsabilidad de cuidar que la fe no se reduzca a una experiencia emocional pasajera. Pero también necesita reconocer y acompañar los lugares donde la fe está despertando de nuevo.

Movimientos y encuentros que atraen a jóvenes y adultos alejados de la Iglesia están dando frutos evidentes: conversiones, reconciliaciones, vocaciones, comunidades vivas.

Como en cualquier realidad eclesial, siempre habrá aspectos mejorables. Pero, para que esa mejora sea posible, las orientaciones pastorales deben ser claras, concretas y expresadas con delicadeza. De lo contrario, se corre el riesgo de generar sospechas innecesarias o de debilitar la confianza de quienes, con gran generosidad, están intentando anunciar el Evangelio en contextos donde la fe parece haberse apagado.

Entre emoción y verdad

Quizá la lección más sencilla de aquella tarde sea esta: la fe cristiana no es solo una idea ni solo un sentimiento. Es, al mismo tiempo, una experiencia que toca el corazón y una verdad que busca la inteligencia.

Y a veces —como ocurre en el salón de una casa cualquiera— ambas cosas se encuentran en el lugar más sencillo de todos: una conversación sincera entre amigos que se preguntan, juntos, si Dios puede existir.

El autorJavier García Herrería

Redactor de Omnes. Anteriormente ha sido colaborador en diversos medios y profesor de Filosofía de Bachillerato durante 18 años.

Evangelización

San Patricio no nació irlandés, ¡pero 11 santos que le siguieron sí lo eran!

En el día de San Patricio, 17 de marzo, todos somos irlandeses, o al menos eso se dice. Sin embargo, los hagiógrafos saben que el “Apóstol de Irlanda” nació en la Britania romana y pisó Irlanda por primera vez como esclavo adolescente secuestrado. Pero aquí hay 11 santos irlandeses que continuaron la tarea evangelizadora de San Patricio.

OSV / Omnes·17 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

Tras su cautiverio, San Patricio escapó y regresó a Britania, pero su deseo de convertir a los paganos irlandeses le impulsó a estudiar para el sacerdocio. Finalmente, fue ordenado obispo y regresó a Irlanda, donde logró difundir el cristianismo. Se cree que murió el 17 de marzo de 461.

Si bien ese gran evangelizador de Irlanda recibe mucha atención, aquí hay 11 santos nacidos en Irlanda que continuaron los esfuerzos de San Patricio para difundir el Evangelio, y que también merecen un brindis en su nombre. ¡Salud!

1. San Benen (siglo V)

Según las leyendas, este hijo de un jefe irlandés de Meath pudo haber asistido a la primera misa de Pascua de San Patricio en Irlanda alrededor del año 433.

Existen varias historias sobre su primer encuentro con Patricio: en una, quedó tan impresionado por las palabras de Patricio que esparció flores sobre el futuro santo mientras dormía.

En otras pidió viajar con Patricio, y fue éste quien eligió el nombre de bautismo Benen, del latín «benignus», que significa bondadoso. Benen se convirtió en un discípulo cercano de Patricio y, como uno de sus sucesores, fue el primero en evangelizar Clare y Kerry, en el oeste de Irlanda. Su festividad se celebra el 9 de noviembre.

Santa Brígida de Kildare, en una vidriera de la iglesia de Santa Brígida en Crosshaven, un pueblo del condado de Cork, Irlanda, el 20 de enero de 2022. (Foto de OSV News/Cillian Kelly).

2. Santa Brígida de Kildare (451–525)

Numerosas leyendas populares, e incluso su asociación con una diosa precristiana de los druidas, se relacionan con esta abadesa irlandesa. Sin embargo, un dato de su primera biografía, del siglo VII, permanece indiscutible: fue superiora de un monasterio doble —para monjas y monjes— en Kildare, en los años posteriores a la muerte de San Patricio. Junto con San Patricio y San Columba, esta “María de los Gaélicos” es patrona de Irlanda. Su festividad se celebra el 1 de febrero y es día festivo en Irlanda.

3. San Finniano de Clonard (470–549)

Se dice que este abad irlandés, conocido como “el maestro” y “maestro de santos” en el período posterior a San Patricio, era originario de Leinster, donde comenzó a fundar monasterios. Viajó a Gales y estudió su monacato tradicional, que enfatizaba la superioridad de la vida monástica sobre la secular y la importancia del aprendizaje. 

Tras regresar a Irlanda, fundó numerosas iglesias y monasterios, incluido su gran monasterio en Clonard, a orillas del Boyne, que atrajo a 3.000 discípulos, entre ellos San Ciaran de Clonmacnois, San Columba de Iona y San Brendan el Viajero. Se desconoce si también fue obispo. Murió de peste, probablemente contraída mientras atendía a otros enfermos. Su festividad se celebra el 12 de diciembre.

4. Santa Ita de Killeedy (475–570)

Originalmente llamada Dierdre, recibió el nombre de Ita, que significa “sed de santidad”. Su historia tiene mucho en común con la de Santa Brígida. Durante muchos años, Ita dirigió una comunidad de mujeres devotas en Killeedy, en el condado de Limerick. Dirigía una escuela para niños pequeños a quienes se les enseñaba «fe en Dios con pureza de corazón; sencillez de vida con religiosidad; generosidad con amor».

Se dice que San Brendan el Viajero fue su alumno. La leyenda de Santa Ita destaca la austeridad física e incluye algunos milagros bastante extraordinarios. Su festividad se celebra el 15 de enero.

5. San Kevin de Glendalough (498–618)

La tradición oral preservó y embelleció la historia del fundador de uno de los principales lugares de peregrinación de Irlanda. Nacido en Leinster y bautizado por San Cronan, Kevin se educó en un monasterio cerca de Dublín. Tras su ordenación, vivió solo en una cueva durante siete años, lo que comprometió su salud y le llevó a usar una tumba de piedra de la Edad de Bronce como iglesia. 

Tras recuperarse, reunió a algunos discípulos y fundó la abadía de Glendalough en Wicklow. Según la leyenda, peregrinó a Roma, visitó a San Kieran en Clonmacnoise y vivió hasta los 120 años. Su festividad se celebra el 3 de junio.

6. San Samthann de Clombroney (siglo VI)

Samthann, una abadesa irlandesa conocida por su sabiduría, se cree que se hizo monja en Donegal después de que un noble con quien estaba prometida accediera a su deseo de casarse solo con Dios. Fundó la abadía de Clonbroney en Longford, donde optó por una vida sencilla.

Rechazó grandes propiedades para la abadía, y su rebaño se limitó a seis vacas. Según una biografía, aconsejó a un monje que le preguntó sobre la postura adecuada para la oración que se podía rezar en cualquier posición: sentado, de pie, de rodillas o acostado. Su nombre figura en la letanía y el canon del Misal de Stowe, y se le atribuyen  varios milagros por su intercesión. Su festividad se celebra el 18 de diciembre.

En la catedral de Santa María en Kilkenny se puede ver un mosaico de San Kieran, fundador del monasterio de Clonmacnoise en Irlanda. (Archivos de noticias de OSV).

7. San Kieran de Clonmacnoise (516–549)

Desde su lugar de nacimiento en Connaught, Irlanda, Kieran viajó a los 15 años para estudiar con San Finnian en Clonard. Según la leyenda, llevó consigo una vaca para obtener leche. Se convirtió en el monje más erudito del lugar y luego pasó siete años con San Enda en las Islas Aran, donde fue ordenado sacerdote.

Posteriormente se trasladó a Isel, pero pronto se marchó porque otros monjes se quejaban de su generosidad con los pobres. Hacia el año 545, junto con ocho compañeros, fundó el monasterio de Clonmacnoise, a orillas del río Shannon, que se convirtió en un famoso centro religioso por sus manuscritos y objetos litúrgicos de metal. Su festividad se celebra el 9 de septiembre.

En la vidriera de la Catedral Episcopal de Todos los Santos en Albany, Nueva York, se muestra a San Columba bajando de una barca. El misionero celta y sus doce discípulos viajaron por mar desde Ballycastle, Irlanda, hasta la Escocia pagana en el año 563 d. C. (Foto de OSV News/Crosiers).

8. San Columba de Iona (521–597)

Este abad, uno de los santos patronos de Escocia, nació en Irlanda. También educado y ordenado en Irlanda, dedicó quince años a predicar y fundar monasterios, entre ellos los de Derry, Durrow y Kells. Sin embargo, sus enfrentamientos con el rey Diarmaid por una copia de un salterio y el derecho de asilo desembocaron en una disputa entre clanes y una batalla en la que murieron 3.000 hombres. 

Eligiendo el exilio como penitencia, Columba partió hacia Escocia con doce parientes alrededor del año 561 para fundar el monasterio insular de Iona. Evangelizó a los pictos y convirtió a su rey. Los monjes de Iona emprendieron misiones por toda Europa y su regla monástica fue la norma hasta la Regla de San Benito. Columba, también llamado Colmcille (por Columba y celda), tuvo una enorme influencia en el monacato occidental. Su festividad se celebra el 9 de junio.

9. San Columbano (543-615)

Este gran monje misionero irlandés ingresó en un monasterio en Bangor, donde enseñó durante 30 años. Hacia el año 590, él y doce compañeros fueron enviados como misioneros a la Galia (Francia), donde Columbano fundó tres monasterios en Borgoña y se convirtió en abad de Luxeuil.

Predicó contra la laxitud del clero y la inmoralidad en la corte, e introdujo una estricta penitencia celta. Tras ser expulsado de Borgoña, Columbano predicó en Suiza, y al ser expulsado de allí fundó un monasterio en Bobbio, Italia, que se convirtió en un centro de aprendizaje. Su festividad se celebra el 23 de noviembre.

10. San Colmán de Lindisfarne (605–676)

De origen irlandés, Colman fue monje en Iona antes de ser elegido tercer obispo de Lindisfarne, Inglaterra, en 661. Durante sus tres años allí, defendió las costumbres monásticas irlandesas y los ritos celtas. En 664, asistió al Sínodo de Whitby, donde se decidió la fecha de la Pascua, el estilo de tonsura, el papel de los obispos locales y la relación entre las iglesias inglesas y Roma. 

Colman defendió la tradición irlandesa, pero fue derrotado por San Wilfrido, obispo de York, quien prefería los ritos romanos. Colman renunció a su diócesis y regresó a Irlanda, donde fundó monasterios en Galway y Mayo, y fue abad de ambos hasta su muerte. La historia del Venerable Beda es la principal fuente de información sobre su vida. Su festividad se celebra el 18 de febrero.

11. San Donato de Fiesole (829–876)

Según la tradición, este obispo fue uno de los muchos irlandeses que recorrieron Europa a principios de la Edad Media. Llegó a Fiesole, Italia, procedente de Roma justo cuando la sede quedó vacante y fue elegido obispo. Se dice que fue maestro al servicio de los reyes francos. Existe un registro, del año 850, de su donación de una iglesia y un hospicio, Santa Brígida en Piacenza, a la abadía fundada por San Columbano en Bobbio. Se cuenta que San Andrés de Fiesole fue su compañero de viaje irlandés, pero no hay pruebas fehacientes de su existencia. La festividad de San Donato se celebra el 22 de octubre.

El autorOSV / Omnes

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Vaticano

El Papa visitará Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial en África

Tras las huellas de San Agustín, podría titularse el primer viaje del Papa León XIV a África. Desde esta mañana, el itinerario es oficial. El Papa realizará del 13 al 23 de abril de 2026 su primer gran viaje apostólico a África, que incluirá cuatro países: Argelia, tierra de san Agustín, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial.

Francisco Otamendi·16 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Papa León XIV realizará del 13 al 23 de abril de 2026 su primer gran viaje apostólico al continente africano desde el inicio de su pontificado. La gira incluirá cuatro países: Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. El itinerario fue hecho público este 16 de marzo de 2026 por la Santa Sede en el calendario oficial de actividades del Papa y en los medios del Vaticano.

El viaje, de once días, que pueden consultar aqui, combinará celebraciones litúrgicas, encuentros con autoridades civiles y religiosas y gestos simbólicos relacionados con la paz, el diálogo interreligioso y la atención a los más pobres. Además, se trata de un recorrido significativo porque África es una de las regiones del mundo donde la Iglesia católica crece con mayor rapidez.

Visitará Annaba, la antigua Hipona, tierra de san Agustín, en Argelia (13-14)

La primera etapa tendrá lugar en Argelia, donde el Papa permanecerá tres días, visitando las ciudades de Argel y Annaba.

Uno de los momentos más significativos será la peregrinación a Annaba, la antigua Hipona, conocida como la tierra de San Agustín, donde vivió y ejerció su ministerio el Padre de la Iglesia San Agustín de Hipona. Allí el Papa realizará un acto conmemorativo y un momento de oración en memoria del santo.

También está previsto un encuentro con los agustinos, de especial relevancia debido a que el propio Papa pertenece a la Orden de San Agustín. La visita incluirá además reuniones con autoridades civiles y representantes de otras religiones, en un país de mayoría musulmana, subrayando el diálogo interreligioso.

Camerún (15-18 de abril)

La segunda etapa será en Camerún, donde el Papa permanecerá tres días. Durante esta parte del viaje visitará las ciudades de Yaundé, Bamenda y Douala.

Entre los actos principales destacan una misa multitudinaria con los fieles, encuentros con obispos, sacerdotes y religiosos del país y reuniones con jóvenes y representantes de la sociedad civil. Se espera que el Papa aborde temas como la reconciliación nacional, la paz y la atención a los pobres, cuestiones muy presentes en la realidad social del país.

Angola (18-21 de abril)

La tercera etapa tendrá lugar en Angola, donde el Pontífice permanecerá tres días, visitando Luanda, Muxima y Saurimo.

Uno de los momentos centrales será la celebración de una gran Eucaristía en Luanda, así como encuentros con autoridades políticas, obispos y organizaciones sociales. El santuario mariano de Muxima, uno de los lugares de peregrinación más importantes del país, será escenario de un acto de oración por la paz y la reconciliación.

Los obispos angoleños han destacado que la visita del Papa será una oportunidad para reflexionar sobre la justicia social, la educación y la lucha contra la pobreza.

Guinea Ecuatorial (21-23 de abril)

La última etapa será Guinea Ecuatorial, donde el Papa permanecerá dos días. Visitará las ciudades de Malabo, Mongomo y Bata.

Durante esta fase final se celebrará una gran Misa con los fieles, además de encuentros con las autoridades del país y con los obispos de la región. El Papa también tendrá reuniones pastorales con sacerdotes, religiosos y catequistas, con el objetivo de fortalecer la vida de la Iglesia en África central.

Fuerte significado pastoral

El viaje del Papa León XIV a África representa uno de los proyectos pastorales más importantes de su pontificado hasta el momento, tras el que tuvo lugar a Nicea (Turquía) y Líbano. A lo largo de cuatro países y varias ciudades, el Pontífice llevará un mensaje de paz, diálogo y esperanza, además de poner de relieve la herencia cristiana del continente, especialmente en lugares vinculados a figuras históricas como San Agustín.

La visita refleja también la importancia creciente de África  en la Iglesia católica y el deseo del Papa de fortalecer la comunión con las comunidades cristianas del continente.

El 3 de diciembre de 2025, al volver de Turquía y Líbano, el Santo Padre dijo a preguntas de los periodistas que esperaba viajar a África, incluida Argelia, donde sirvió San Agustín como obispo, y donde todavía “es muy respetado como hijo de la nación”.

El autorFrancisco Otamendi

Vaticano

León XIV recibe a la Comisión Pontificia para la Protección de Menores

León XIV recibió a los miembros de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, a quienes agradeció su trabajo y animó a que siguieran fomentando "la cultura del cuidado".

Paloma López Campos·16 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El Papa León XIV recibió en audiencia el 16 de marzo a la Asamblea Plenaria de la Comisión Pontifica para la Protección de Menores. Tras saludar a todos, el Pontífice les agradeció “su servicio a la Iglesia protegiendo a los niños, adolescentes y personas en situaciones de vulnerabilidad”.

El Santo Padre calificó la labor de la Comisión como “un servicio exigente, a veces silencioso y a menudo oneroso, pero esencial para la vida de la Iglesia y para la construcción de una auténtica cultura del cuidado”.

Por otro lado, León XIV recordó la intención del Papa Francisco, quien quiso “recordar a toda la Iglesia que la prevención de los abusos no es una tarea opcional, sino una dimensión constitutiva de la misión de la Iglesia”. Admitió también que le “ha animado mucho el diálogo que ustedes han fomentado con la Sección Disciplinaria del Dicasterio para la Doctrina de la Fe”. Gracias a esto, continuó, “la prevención” y “la vigilancia disciplinaria” están unidas “de manera verdaderamente sinérgica y eficaz”.

Cultura del cuidado

El Papa explicó que la prevención no se reduce a un conjunto de normas, sino que “se trata de ayudar a formar, en toda la Iglesia, una cultura del cuidado”. Algo que, subrayó el Santo Padre, no es “una obligación impuesta desde fuera, sino una expresión natural de la fe”.

Para fomentar esta cultura, hay que atravesar “un proceso de conversión en el que los sufrimientos de los demás sean escuchados y nos muevan a actuar”.

El Papa León XIV animó asimismo a los miembros de la Comisión a incorporar todavía más el diálogo con los Dicasterios y a fomentar el apoyo a todas las comunidades e Iglesias locales.

Por último, el Pontífice expresó su deseo de recibir el Informe Anual de la Comisión. Finalizó señalando que “la protección de los menores y de las personas en situaciones de vulnerabilidad no es un ámbito aislado de la vida eclesial, sino una dimensión que atraviesa la pastoral, la formación, el gobierno y la disciplina”.

FirmasAlberto Sánchez León

En torno a Habermas: más filosofía y menos líderes

Gran parte del mundo se ha creado la necesidad de antidepresivos, que en el fondo puede ser una huida de la propia verdad, o una huida del dolor no físico, sino del dolor que provoca no saber vivir bien, pero el gran fármaco es la verdad, la belleza y el bien.

16 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Ha fallecido recientemente, el pasado 14 de marzo de 2026, Jürgen Habermas. Renombrado en lo social por su contribución a la teoría de la acción comunicativa, famoso, en lo económico, por sus reflexiones acerca de la “colonización del mundo de la vida”, incansable luchador por hacer más presente la filosofía en el ámbito social, su teoría del bienestar, su gran capacidad de diálogo, sus innumerables obras… Se nos ha ido con 96 años un intelectual, un filósofo.

Llama la atención un afán desmesurado en la sociedad, especialmente en el mundo de la educación, de sacar líderes debajo de las piedras. Parece que todos tenemos vocación de líderes. No sé… oigo hablar tanto de líderes…y después, ¿qué veo? Veo muchas cosas, pero no veo líderes, ni en la política, ni en la vida social, ni en el mundo de la cultura, … Quizás se nos ha llenado la boca de esa palabra que cada vez me suena más hueca: liderazgo. Pienso que los que tengan que serlo que lo sean, pero, me parece que no es una vocación, una misión que todos tengamos que seguirla, por muchos cursillos de liderazgo que se hagan. Siento decirlo, así lo pienso: no todos podemos ni estamos llamados a ser líderes. Creo que es una vocación minoritaria. Pues ¡ánimo! a los que reúnan las condiciones.

Necesitamos pensadores, filosofía, pensar más y rendir menos, como sugiere el coreano Byung-Chul Han en casi todas sus obras. Necesitamos amar más nuestro mundo, contemplarlo, pararnos a verlo, bajar velocidad y marchas, desacelerar, “perder más el tiempo” mirándolo, apreciándolo, embelleciéndolo y no sólo rindiendo productividad y eficacia. Nos sobran líderes que dicen serlo, y nos faltan pensadores, filósofos que rescaten el ideal de la verdad en una era que dicen que es de la postverdad.

Hace unos años Lou Marinoff escribió Más Platón y menos prozac. A mi juicio dio en la clave. Gran parte del mundo se ha creado la necesidad de antidepresivos, que en el fondo puede ser una huida de la propia verdad, o una huida del dolor no físico, sino del dolor que provoca no saber vivir bien, pero el gran fármaco es la verdad, la belleza y el bien.

Otro sustituto de la verdad, el bien y de la belleza podría ser (no pontifico sino que sugiero una reflexión) los gimnasios, lugares donde uno cultiva el cuerpo en soledad, escuchando música, y en el fondo aislándose de la sociedad, de los amigos, de la familia.  A veces el yoga también intenta sustituir el dolor de la vida. Y la nueva oleada enfermiza de búsqueda de líderes en todos los rincones del planeta, o sea de gente altamente eficaz para resolver problemas es como una esperanza que no llega, ni llegará. ¿Por qué? Porque los problemas son el condimento de la vida humana. No hay que eliminarlos, eso sería ingenuo, hay que saber vivir con ellos, aceptarlos, aprender a manejarlos, crecer con ellos. 

La filosofía, el amar la verdad y buscarla y vivirla es insustituible. El líder busca éxito, el filósofo la verdad y la belleza. Pero, como decía Leonardo Polo, “todo éxito es prematuro”. 

¡Cómo atrae el éxito y qué pereza da buscar la verdad! Porque la verdad no renta, para muchos. Éxito… ¿quién puede rechazar cualquier propuesta que lleve al éxito? No olvidemos de donde viene la palabra éxito. Viene de salida. Y es así, nos saca de la realidad, nos aísla porque nos pone en un supuesto pedestal, nos eleva en la nube triunfal.

Fíjate por un momento en estos personajes que sí que han cambiado la historia, algunos para bien otros para mal. Sócrates, Jesucristo, Platón, Aristóteles, San Agustín, Santo Tomás, Descartes, Kant, Nietzsche, Marx, Edith Stein, Heidegger, Ratzinger, … el bueno de Habermas… Y ahora…  busca en sus escritos (aunque ni Sócrates ni Jesucristo escribieron nada, más a mi favor) la palabra éxito, y a ver si tienes éxito en la búsqueda. 

Ojalá vayamos sacando conclusiones…

El autorAlberto Sánchez León

Evangelización

Luis Gutiérrez Rojas: “Si se cumplen todos tus sueños… quedarás frustrado”

El reconocido psiquiatra Luis Gutiérrez Rojas, habla en esta entrevista, llena de humor, sobre la importancia de mantener un “chip positivo” ante las dificultades.

Teresa Aguado Peña·16 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

Luis Gutiérrez Rojas es psiquiatra y autor de libros como La belleza de vivir y Vivir más libre. Además, destaca por su optimismo y su humor: fue finalista en el Club de la Comedia y su talento para los monólogos terapéuticos sigue siendo reconocido.

Desde hace años imparte conferencias donde ofrece pautas para afrontar la vida con optimismo y resiliencia, explorando cómo encontrar la felicidad más allá de lo material. En esta entrevista, nos habla de cómo transformar el sufrimiento y las preocupaciones cotidianas en oportunidades para crecer.

¿Crees que la cultura de la inmediatez hace a los jóvenes más frágiles ante el sufrimiento? ¿Cómo influyen el esfuerzo, la disciplina y el autocontrol en la ansiedad?

Efectivamente. Está muy demostrado que las personas que se dominan a sí mismas – el término dominar viene de domine, que es un término que tiene una connotación cristiana, que es poner al Señor en tu vida- tienen muchísima más capacidad para alcanzar sus metas, tolerar la frustración y para tener menos ansiedad.

El problema es que hoy en día las palabras esfuerzo, disciplina, autocontrol se asocian muchas veces a la represión, algo costoso, difícil, casi imposible de conseguir. Y quizás tendríamos que darle la vuelta.

Precisamente solemos decir que la voluntad es ser capaz de aplazar la recompensa. Debemos enseñar a los jóvenes que si son capaces de aplazar la recompensa, de hacer eso que les cuesta, de ponerse metas difíciles para -como hoy se dice vulgarmente- salir de su zona de confort, entonces serán más maduros, más estables y más libres. Quizás el tema es darle la vuelta: ¿Cómo motivar a la gente joven para que se dominen a sí mismos y alcancen sus metas?

Eres conocido por resaltar el lado positivo de las inquietudes actuales. ¿Qué preocupaciones comunes pueden convertirse en oportunidades si se miran con optimismo?

El optimismo no tiene que ver con una mirada simplista, ni con una mirada tonta. Hoy se habla también del positivismo tóxico, ese que dice que todo va bien, todo es maravilloso, la vida es estupenda y que nunca pasa nada. Eso es demasiado tonto y está bastante vacío de contenido.

Tener una mirada optimista significa tener las herramientas para cambiar aquello que no nos gusta. Y si no las tenemos, porque son cosas que no dependen de nosotros (uno no puede cambiar el mundo, ni la sociedad, ni los gobiernos, ni los defectos de nuestra familia o las personas que amamos), uno tiene que aceptarlo como parte del camino.

No esforzarse en metas inalcanzables, porque, repito, no dependen de nosotros, te llena de optimismo. Porque la persona que es más optimista es aquella que lucha contra sí misma, es aquella que juega la partida sabiendo qué cosas están en su mano. Eso es puro optimismo.

Y por poner algunos ejemplos de preocupaciones habituales, (una un poco de broma) a veces vemos a madres angustiadas porque su hijo “no come”. Yo suelo decir: ¿sabes cuánta gente murió de hambre en España el año pasado? Ninguna. Así que, aunque ahora no coma, acabará comiendo.

Algo parecido ocurre cuando uno es joven y sufre una ruptura sentimental. Entonces piensa que esa persona era el amor de su vida y que, sin ella, la vida ya no tiene sentido. Pero esa visión es bastante pueril, porque con el tiempo uno comprende que la vida da muchas vueltas y que las rupturas forman parte del proceso de madurez afectiva de las personas.

Ante el drama cotidiano, ante la exageración de un conflicto o un problema aparentemente «insoportable», lo único que hay que hacer es esperar un poco, mirar con cierta distancia y darse cuenta de que muchas de esas preocupaciones carecen de importancia.

Cuando una persona tiende a pensar en negativo ¿Qué debe hacer para cambiar a un “chip” positivo?

Quizás lo importante no es tanto decirle a una persona lo que tiene que hacer o darle pautas o consejos, que normalmente sirven de prácticamente poco, o prácticamente nada. Las personas no cambian porque uno les diga lo que tienen que hacer, a no ser que esa persona tenga poca personalidad y sea muy dependiente. Cambian cuando se dan cuenta que tienen que cambiar. El arte de educar y el arte de de tratar a las personas en psicología, es conseguir que la persona caiga en la cuenta de que aquella mentalidad le hace daño.

En cuanto a ese “chip negativo”, yo analizo mucho el lenguaje. Los seres humanos pensamos a través del lenguaje, y precisamente la adquisición de la palabra es lo que nos diferencia del resto de seres vivos y nos permite comprender el mundo de una manera distinta.

Las personas con un mayor desarrollo lingüístico y un mayor nivel cultural y literario suelen ser más inteligentes, más profundas y más reflexivas. Por eso, una de las formas que veo de cambiar ese chip es fijarme en el lenguaje que utiliza alguien cuando habla en términos negativos: “Nunca he sido feliz”, “jamás triunfaré”, “soy un desgraciado”, “siempre me pasa todo a mí”. Entonces yo suelo preguntarles: “¿Eso lo dices exagerando o sin exagerar?”.

A partir de ahí, la gente empieza a darse cuenta de que, efectivamente, exagera. A veces me responden: “Bueno, Luis, es solo una forma de hablar”. Y yo les digo que esa forma de hablar es muy importante, porque las palabras construyen la realidad. Si una persona es capaz de cambiar su manera de expresarse, introduciendo elementos más relacionados con la esperanza, con la capacidad de sacrificio y con dar sentido a lo que cuesta, entonces se produce ese cambio de chip hacia lo positivo.

Pero, como decía al principio, lo verdaderamente importante no es dar consejos, sino que la propia persona se dé cuenta de aquello que tiene que mejorar.

¿Cómo se puede ayudar a quienes sufren de forma indiferente, sin buscar respuestas ni sentido a lo que viven?

Lo más interesante es la pregunta socrática. A la persona le tienes que preguntar sobre el porqué. Yo me dedico a tratar gente con enfermedades, algunos con enfermedades mentales muy graves y muy severas, que claramente producen un deterioro en la vida del paciente y les cambia a peor, en el sentido de que les dificulta mucho llevar una vida, incluso a veces, con un buen desempeño personal, social o familiar. La pregunta que tienes que hacerle es el porqué.

¿Cuál es el porqué de la depresión, de la esquizofrenia? ¿Cuál es el porqué de tu ruptura, de que te hayan echado el trabajo, de que no llegues a fin de mes? Es decir, ¿por qué te pasan las cosas? ¿Qué soluciones hay?¿Qué sentido tiene que esto pase? Y, sin embargo, a veces no hay respuestas ni soluciones claras. Lo pienso ahora, por ejemplo, con la tragedia de Adamuz: subes a un tren y, de pronto, mueres tú, o muere tu madre, o tu hermana. Decidme, ¿qué solución puede tener algo así? Al final, la búsqueda del sentido de la vida no es otra cosa que la búsqueda del significado de lo que nos sucede.

Para responder a estos porqués podríamos acudir al libro de de Víctor Frankl de El hombre en busca del sentido. Y es que Friedrich Nietzsche decía: «Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo», una idea que el propio Frankl rescató y convirtió en el eje de su reflexión.

Tenemos la necesidad de buscar sentido a lo que vivimos desde la experiencia personal propia. Esa búsqueda de sentido es interesantísima y la gente encuentra respuestas muy diversas desde el ámbito antropológico, filosófico, religioso. Cuando alguien logra hallarlas, yo suelo decirle que es como si tuviera la caja sobre la que apoyar la pértiga para saltar la valla: un soporte que le permite superar los obstáculos de la vida.

Creo que el conflicto actual no radica en que haya mucho sufrimiento —que, de hecho, es menor de lo que a veces pensamos, ya que el mundo mejora en muchos aspectos—, sino en nuestra incapacidad de darle sentido a ese sufrimiento.

De hecho, las personas que más sufren no son las que peor lo pasan, sino aquellas que tienen menos herramientas para afrontar el dolor. Eso explica por qué las sociedades occidentales del bienestar sufren más que las sociedades en vía de desarrollo en muchos aspectos.

¿Cómo definirías la felicidad? ¿Dónde se encuentra y dónde no?

Me viene a la memoria una frase de Miguel d’ Ors -un poeta buenísimo que puede parecer un poco depresivo- que dice que la felicidad consiste en «no ser feliz y que no te importe«. Me parece una frase muy inteligente.

Podríamos pensar que la felicidad consiste en obtener todo lo que anhelamos: amor, dinero, salud, éxito, poder, viajar, hacer lo que nos plazca… Pero hay una sabiduría popular que lo cuestiona. Los gitanos, que son muy inteligentes, dicen: “Ojalá que se cumplan tus sueños”. Saben que, paradójicamente, cuando todo lo que deseas se cumple, queda una sensación de vacío o frustración.

Esto explica por qué las sociedades que, como decía antes, están tan centradas en sí mismas, y las personas que se llenan de sí mismas —pensemos en el triunfador, en quien ha alcanzado los mayores logros económicos, personales o profesionales—, a menudo tienen pocas respuestas sobre el sentido de la vida. Y, curiosamente, suelen frustrarse por cosas menores. No siempre son ejemplos a seguir.

De alguna manera, la felicidad no consiste en llenarlo todo ni en poseerlo todo. La felicidad consiste mucho más en darle sentido a lo que no tenemos. Siempre habrá cosas que nos faltan, y la clave está en aceptar nuestras limitaciones y las de los demás. Aceptar que las personas son como son, no como quisiéramos que fueran; que el mundo no va a cambiar solo porque lo deseemos; y que hay aspectos de nosotros mismos que, por mucho que luchemos, nunca cambiarán, porque están ligados a nuestra personalidad.

Cuando uno acepta que es impaciente, inestable, infantil o con dificultades para relacionarse, y lo toma como parte del juego de la vida, surge una curiosa paradoja: la aceptación nos hace más felices. La felicidad, entonces, consiste en reconocerse tal como somos, aceptar cómo son las cosas y comprender que, con las cartas que nos han tocado en este “póker” de la vida, hay infinitos motivos para encontrarla.

Además, como decía antes, la felicidad está profundamente ligada al sentido de la vida. Quien encuentra un sentido cercano a lo trascendente —entendiendo lo trascendente como darse cuenta de que hay un mundo más allá de lo material, y que nuestros talentos pueden ponerse al servicio de otros—, y que practica un amor generoso, enfocado en curar heridas y dar sin esperar recibir, experimenta una felicidad mucho más profunda.

Podríamos decir que Santa Teresa de Calcuta es infinitamente más feliz que la persona que aparezca en la portada del Hola! diciéndonos que lo importante es hacer yoga tres veces por semana.

Podría contarnos alguna anécdota de algún paciente que haya marcado tu forma de ver las cosas

No podría señalar una sola anécdota, pero sí puedo decir que las personas que me hablan de su dolor son mucho más fuertes y resilientes.

Un dato que me parece impresionante es que, además, son mucho más tolerantes. Quien ha sufrido en sus carnes mucho dolor, comprende mejor el sufrimiento ajeno y se vuelve más empático con quienes están pasando por momentos difíciles. Esto explica por qué quienes han sufrido poco a veces no entienden realmente el dolor de los demás. Vivirlo en carne propia o acercarse al sufrimiento ajeno ensancha el corazón.

Por eso les diría a todos los que lean esta entrevista que se involucren en tareas de solidaridad. Cuando uno hace cosas por personas que sufren, se vuelve más pleno, más estable, más inteligente, más maduro, y aprende a valorar de verdad lo que tiene. Cuando hemos pasado por un mal momento en nuestras vidas, solemos decir, «Ahora me doy cuenta de lo que realmente importa».

Y si no hemos tenido que vivir un gran drama, conviene tener la honestidad de acercarnos a quienes sí sufren: están ahí, a la vuelta de la esquina, en la calle de enfrente o en el pueblo de al lado. Al hacerlo, descubrimos qué merece la pena en la vida y alcanzamos mayores niveles de bienestar, estabilidad mental y felicidad.

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Evangelio

San José, esposo de María. Solemnidad de san José (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas de la Solemnidad de san José (A) correspondiente al día 19 de marzo de 2026.

Vitus Ntube·16 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

«Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo». 

El Evangelio de la solemnidad de hoy comienza con estas palabras. En medio de la Cuaresma se nos ofrece la oportunidad de celebrar a san José, esposo de la Virgen María. Hoy lo celebramos precisamente como esposo —de María—. La coma después del nombre del santo es importante: «José, esposo de la Virgen María». Nos muestra su identidad, la clave de su santidad y la razón de esta celebración. 

San José nos enseña las virtudes esenciales para un esposo. ¿Qué podemos aprender de él? El Evangelio nos invita a contemplar la situación en la que se encuentra José y la manera en que decide acoger a María como su esposa. Su respuesta sigue siendo un ejemplo digno para todos los esposos.

El Evangelio describe a José como un «hombre justo». En el Antiguo Testamento, esto significa más que una obediencia externa a la ley; describe a alguien que vive verdaderamente la alianza, que busca la voluntad de Dios con sinceridad de corazón. José era ese tipo de hombre. No se limitaba a cumplir normas; descubría el amor de Dios detrás de la ley y en la ley. El Papa Benedicto XVI comentó en una ocasión que en san José «el Antiguo Testamento se convierte en Nuevo», porque no busca solo los mandamientos, sino a Dios mismo, el amor personal de Dios.

El Evangelio presenta a José en una situación difícil. Podemos imaginar su desilusión al encontrar encinta a su esposa. Él sabía que María era una joven justa; conocía su belleza interior y exterior, la pureza de su corazón, y ahora se siente confundido y decepcionado. Pero José, siendo verdaderamente un hombre justo, no aplica la ley rígidamente a costa de la bondad, sino que toma «un camino de amor en la justicia, de justicia en el amor». Muestra que el justo no solo vive de la fe (cfr. Habacuc 2, 4), sino también del amor. Su justicia está dictada por el amor. Era un hombre de amor auténtico, un esposo que supo amar.

José es también un esposo que supo escuchar a Dios y obedecerle. Está atento a la voz de Dios. No era un soñador, aunque Dios entró en su vida por la puerta de un sueño. Es un hombre de oración y recuerda a los esposos la necesidad de un diálogo constante con Dios antes de tomar cualquier decisión dentro de la familia. Tenía la capacidad de escuchar a Dios y el coraje de hacer lo correcto, de vivir la vocación de esposo, tomando a María como su mujer.

Cuando José se levantó y obedeció, recibiendo a María como su esposa, también dijo sí a la paternidad: «Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús». Al ser un esposo casto, se convirtió también en padre. En José vemos otra dimensión de la paternidad. No es solo modelo para los esposos, sino también para los hombres célibes. Él muestra que su castidad puede conducir también a una verdadera paternidad.

San José es modelo para los esposos y existe una necesidad urgente de muchos más «Josés» en el mundo de hoy. No es de extrañar que una madre piadosa me dijera una vez que debía rezar para que su hija encontrara a su José. ¡Cuánta razón tenía! Si necesitamos más familias santas, necesitamos hombres santos, esposos santos como José. Rezamos para que tengamos muchos hombres como san José, esposos santos.

Vaticano

“La fe no es un acto ciego, un renunciar a la razón”, afirma el Papa

El Papa León XIV ha instado en el IV Domingo de Cuaresma, a que “abramos los ojos” con una fe despierta y atenta ante las preguntas del corazón humano y las dramáticas situaciones de injusticia, violencia y sufrimiento. “La fe no es un acto ciego, un renunciar a la razón”, ha dicho, justo el día después del fallecimiento del filósofo Jürgen Habermas.  

Francisco Otamendi·15 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La fe y la razón, para mantener “los ojos abiertos” ante las violencias y el sufrimiento, y el llamamiento al cese de las hostilidades en Oriente Medio y a reanudar los caminos de diálogo, de modo especial en el Líbano, han sido temas centrales en el Ángelus del Papa León XIV el IV Domingo de Cuaresma.

En efecto, el Evangelio de este cuarto domingo de Cuaresma nos relata la curación de un hombre ciego de nacimiento (cf. Jn 9,1-41), ha dicho el Papa, y “llama la atención el hecho de que durante siglos se haya difundido la opinión, presente aún hoy, según la cual la fe sería una especie de “salto en la oscuridad”, una renuncia a pensar, por lo que tener fe significaría creer “ciegamente”. 

“Un cristianismo de ojos abiertos”

Sin embargo, “el Evangelio, en cambio, nos dice que en contacto con Cristo los ojos se abren, hasta el punto de que las autoridades religiosas piden con insistencia al ciego sanado: ‘¿Cómo se te han abierto los ojos?’ (Jn 9,10); y también: ‘¿Cómo te abrió los ojos?’ (v. 26).

El Pontífice ha alentado a que “nosotros, sanados por el amor de Cristo, estamos llamados a vivir un cristianismo “de ojos abiertos”, sobre todo a los sufrimientos de los demás y a las heridas del mundo. Y que frente a las numerosas preguntas del corazón humano y a las dramáticas situaciones de injusticia, violencia y sufrimiento que marcan nuestro tiempo, es necesario una fe despierta, atenta y profética, que abra los ojos ante las oscuridades del mundo”.

León XIV, Benedicto XVI, Jürgen Habermas

Poco antes, el Sucesor de Pedro había dicho: “La fe no es un acto ciego, un renunciar a la razón, una disposición de cierta convicción religiosa que nos lleva a alejar la mirada del mundo. Por el contrario, la fe nos ayuda a mirar desde el punto de vista de Jesús, con sus ojos”.

Algunos han recordado en este punto las conversaciones entre el filósofo alemán Jürgen Habermas, fallecido ayer a los 96 años, con Joseph Ratzinger (Benedicto XVI) en 2004, en la que éste reconoció que la religión necesitaba de algún modo un control crítico de la razón. El contexto del diálogo fue fe, razón y democracia en Europa.

Habermas, por su parte, reconoció que la religión sigue teniendo un papel cultural y moral relevante, y no proponía su exclusión del espacio público, sino traducir sus intuiciones éticas a un lenguaje accesible para todos los ciudadanos. Al mismo tiempo, el filósofo afirmaba que la relación entre fe y razón no es de subordinación, sino de aprendizaje recíproco. 

Guerra en Oriente Medio

En cuanto a la guerra en Oriente Medio, León XIV ha señalado que “miles de personas inocentes han perdido la vida y muchas otras se han visto obligadas a abandonar sus hogares. Reitero mi cercanía en la oración a todos aquellos que han perdido a sus seres queridos en los ataques que han golpeado escuelas, hospitales y zonas pobladas”.

“El Líbano, motivo de gran preocupación”

A continuación, ha reconocido, como el domingo pasado, que “la situación en el Líbano es motivo de gran preocupación. Espero que se abran caminos de diálogo que puedan ayudar a las autoridades del país a implementar soluciones duraderas a la grave crisis actual, para el bien común de todos los libaneses.

En nombre de los cristianos de Oriente Medio y de todas las mujeres y hombres de buena voluntad, me dirijo a los responsables de este conflicto: ¡cesen las hostilidades! ¡Que se reanuden caminos de diálogo! La violencia nunca podrá llevar a la justicia, la estabilidad y la paz que los pueblos esperan”.

El Papa ya reside en el apartamento del Palacio Apostólico

Por lo demás, el Papa León ha trasladado ya su residencia al apartamento en el Palacio Apostólico, junto con sus colaboradores más cercanos, según ha confirmado Matteo Bruni, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede. Consta de varios espacios, entre ellos el estudio privado, desde donde el Papa se asoma para el Ángelus en la Plaza de San Pedro, la Biblioteca y una pequeña capilla. Hasta ahora, el Papa había vivido en el Palacio del Santo Oficio, donde residía cuando era prefecto del Dicasterio para los Obispos. 

El autorFrancisco Otamendi

Jóvenes que dejan las redes 

Los jóvenes que dejan sus redes y comienzan a caminar siguiendo a Jesús nos marcan el camino a los temerosos y nos hacen ver que el futuro no es tan negro como nos pintan los telediarios.

15 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

En cuestión de unos meses, he vivido muy de cerca la entrada de un chico de 20 años en el Seminario y las bodas de dos chicas de 26. Distintos caminos para una misma llamada a dejar las redes y seguir a Dios por donde Él quiere.

En estos días previos a la celebración del Día del Seminario (22 de marzo), se nos invita a reflexionar sobre la vocación cristiana, esa contra la que una famosa cómica española dirigió el otro día un furibundo ataque, no tanto, creo yo, por verdadero odio hacia el cristianismo sino porque «no sabe lo que hace».

Y es que es imposible entender, para quien vive en una clave exclusivamente material, que un joven o una joven elija dejar de vivir para sí mismo para disponerse a vivir para los demás ya sea en un matrimonio cristiano o en una vocación sacerdotal o religiosa. «Le han tenido que comer el cerebro», piensan quienes no se dan cuenta de que tienen el suyo como un queso de gruyere por culpa de las ideologías, auténticas religiones políticas que no solo dejan vacíos a sus adeptos, sino que, bajo la promesa de hacerlos más libres, los esclavizan.

Otros dioses

La llamada a dejar las redes que hizo Jesús a sus discípulos cobra plena actualidad en un mundo tan enredado como el que afronta la humanidad en este segundo cuarto del siglo XXI. Nuestros jóvenes viven atados por el fino hilo del dios dinero, por el sedal transparente del dios de la estética, por el delgado alambre del dios de la carrera profesional, por el cable invisible del dios de los afectos, por el ligero filamento del mundo digital…

Como esos aparejos fantasma que andan a la deriva por los mares enredando a las criaturas marinas que se cruzan con ellos, extenuándolos hasta la muerte, muchos chicos y chicas viven enganchados, sin darse cuenta, a una bola enorme de finos hilos que les impide nadar libres. Los datos lo dejan claro: la juventud ya no es la edad dorada sino todo lo contrario. Las generaciones más jóvenes son mucho más infelices que las mayores y el deterioro mental que sufren está adquiriendo tintes de pandemia.

Invitación al amor

¿Qué ha pasado para que, a pesar de tenerlo casi todo, no puedan con sus vidas? ¿No será que el ser humano es algo más que materia y que esta se escacharra si no descubre que es algo más? La llamada de Jesús a sus discípulos a dejar las redes no fue un mandato desde la autoridad, sino una invitación, desde la libertad, a desatarse y descubrir ese «algo más», el secreto de la auténtica felicidad: amar. Porque vivir solo para uno mismo nos empobrece y limita nuestro espíritu que está hecho para salir al encuentro con los demás, para amar y servir.

¡Cuánta alegría transmiten esas personas que viven por y para el otro! Madres y padres de familia que se desviven por su cónyuge y sus hijos, sacerdotes entregados a su parroquia, religiosas y religiosos que cuidan de sus hermanos de comunidad y viven a fondo su carisma contemplativo o activo, o voluntarios que ponen su grano de arena en la construcción de un mundo mejor. Todos ellos demuestran que la vida, cuando se da, se recibe y cuando se busca retenerla, se pierde.

El testimonio de la juventud

Ver a jóvenes que nadan a contracorriente diciendo sí al Señor a pesar de todas las dificultades que conlleva hoy en día, denuncia mi falta de fe y de esperanza. Falta de fe porque olvido que Dios es Padre que cuida de los suyos y de esperanza porque me da miedo el futuro, ese que no depende de mí, ni de la última ocurrencia de Donald Trump, sino solo de Dios.

El testimonio de los seminaristas, la experiencia de los chicos y chicas que deciden abrazar la vida religiosa, el ejemplo de las jóvenes parejas de novios, son un enorme grito profético que debería despertar de su letargo a una sociedad adormecida por los nuevos opios del pueblo. Los jóvenes que dejan sus redes y comienzan a caminar siguiendo a Jesús nos marcan el camino a los temerosos y nos hacen ver que el futuro no es tan negro como nos pintan los telediarios. 

Y es que, como recordaría san Pedro en el libro de los Hechos «vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán y vuestros jóvenes verán visiones». Pues eso.

El autorAntonio Moreno

Periodista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Bachiller en Ciencias Religiosas. Trabaja en la Delegación diocesana de Medios de Comunicación de Málaga. Sus numerosos "hilos" en Twitter sobre la fe y la vida cotidiana tienen una gran popularidad.

Evangelización

Servir comunicando: la misión que transformó la vida de Susy Campoverde

En Guayaquil, ciudad de ritmo acelerado y comercio vibrante, Susy Campoverde ha encontrado, colaborando con su parroquia, un espacio donde el tiempo se mide de otra forma: a través de la gracia.

Juan Carlos Vasconez·14 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Susy Campoverde, experta en márketing que conoce bien el mundo de la empresa, cambió las estrategias corporativas por las parroquias, descubriendo una vocación inesperada.

A veces, la propia Susy se asombra de la definición de su rol actual: “Me sorprende cuando uno de los sacerdotes con los que colaboro me presenta como ‘la encargada de la comunicación, la que nos mantiene al día con los eventos, actividades y, sobre todo, con las fiestas especiales’”. Aunque los presbíteros lo dicen con cariño, ella siente el peso de esas palabras. 

Para Susy, la comunicación eclesial no es técnica, es teológica: “En la Iglesia, comunicar bien es servir bien: un punto, una coma, una palabra, una foto o un video pueden acercar un corazón a Dios…, o dejarlo indiferente”

El retorno a casa de la mano de una hija

La historia de conversión de Susy tiene un detonante maternal. Su camino se reinició hace catorce años, impulsado por el deseo de bien para su hija mayor. “Yo trabajaba muchísimo y, aunque la amaba con el alma, sentía que no le estaba dando algo esencial: un espacio para crecer espiritualmente, para conocer a Dios”, recuerda con sinceridad sobre aquellos años de intensa actividad laboral.

Esa inquietud despertó en ella ecos de su propia niñez en Guayaquil. La memoria la llevó de vuelta a Guayalar, institución ligada a la labor del Opus Dei. Susy evoca con nostalgia que “allí recibíamos charlas, meditaciones, círculos y nos invitaban a retiros donde siempre se respiraba una calidez de hogar que marcó mi corazón”. Era esa sensación de sentirse “querida, acompañada, guiada” lo que anhelaba para su hija.

Aunque el matrimonio y la vida adulta la habían alejado “sin querer”, la búsqueda de formación para su hija se convirtió en su propio camino de Damasco. Al querer darle a la niña “ese ambiente donde una puede encontrar a Dios con naturalidad”, terminó encontrándolo ella misma. 

Una rutina anclada en la oración

Lejos de ser una mera administrativa, Susy vive su trabajo desde la espiritualidad. Su jornada arranca con una prioridad clara:“Me levanto, ofrezco mi día y hago un rato de oración en casa, antes de que empiece el movimiento de la familia y del trabajo”. Es tajante al afirmar la importancia de este momento: “Esa oración, breve o larga según el día, es lo que me sostiene”.

Su labor en las distintas parroquias con las que colabora va más allá de “tomar fotos o preparar material de comunicación”. Su objetivo es “convivir con la comunidad, escuchar, acompañar y sentir de cerca la vida parroquial”. Para ella, los sacramentos y la oración no son un añadido, sino el fundamento: “Esos momentos -la oración en casa, la Misa, la convivencia con la comunidad- son mi ancla diaria. Me recuerdan que mi trabajo no es solo un conjunto de tareas, sino una misión”.

Comunicar es transmitir vida

Su visión de la comunicación institucional en la Iglesia es profunda: “La comunicación parroquial es un puente delicado. No se trata solo de informar; se trata de transmitir vida”.

Esta conciencia es lo que la lleva a un perfeccionismo santo. “Un mensaje bien escrito puede animar; una imagen puede despertar fe”, asegura. En el trato directo, Susy evita el protagonismo. “No doy grandes consejos ni pretendo dirigir el camino espiritual de nadie”, aclara. Su método es más sencillo: “Simplemente trabajo con cariño y me acerco a las personas desde lo cotidiano”. Ha descubierto que la evangelización no siempre requiere grandes discursos, pues “Dios actúa sobre todo en esos gestos simples, en la cercanía y en el respeto con el que tratamos a los demás”.

Hay una anécdota que Susy guarda como un tesoro, y que ilustra perfectamente su misión. En su parroquia, a menudo le corresponde guiar el rezo del rosario, algo que hace “con cariño y también con un poco de pudor”. Un día, una señora mayor se le acercó al finalizar la Misa, le tomó la mano con delicadeza y le dijo: “Qué lindo cómo lleva el rosario…, he aprendido a rezarlo acompañándola”.

Ese comentario fue una revelación. “Sus palabras me conmovieron profundamente”, confiesa Susy. “Yo nunca imaginé que dirigir el rosario pudiera tocar el corazón de alguien. Para mí era un acto sencillo, casi cotidiano; pero para ella había sido una puerta abierta para acercarse más a Dios”.

España

RedMadre ofrece un buscador de formación orientado hacia las madres

La fundación de ayuda a la maternidad lanza una inédita web de orientación profesional para las madres recientes (y a las que no lo son).

Jose Maria Navalpotro·13 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Mujeres embarazadas, en situación de riesgo, y con falta de formación o cualificación profesional para poder ser autónomas y ganarse la vida. Un drama. Y una situación muy común en este colectivo. La Fundación RedMadre acaba de lanzar un portal, RedMadre Orienta, para ayudar en esta tarea. Más allá de la selva que supone entrar en buscadores como Google, esta herramienta digital, única en sus características, permitirá enfocar la búsqueda y acceder con facilidad a propuestas formativas de diferente tipo, públicas y privadas, gratuitas y de pago. Esta herramienta ha sido posible con el patrocinio de la Fundación Nemesio Diez, que apoya proyectos dedicados a personas vulnerables en España.

Pocos días después del 8 de marzo, Día de la Mujer, RedMadre considera que la empleabilidad femenina sigue siendo un reto para la sociedad. Más aún cuando quedan embarazadas o acaban de tener un hijo.

Una de cada cuatro mujeres ha tenido dificultades laborales tras su maternidad, según María Torrego, presidenta de la Fundación RedMadre, una entidad que trabaja desde hace 19 años para ayudar a la maternidad en riesgo. Por eso surge esta web, que es “es un buscador inteligente de formación para madres recientes, o sencillamente madres”, explica María Torrego, directora general de la fundación. Su oferta va dirigida a un sector muy concreto de mujeres, pero en realidad puede beneficiar a cualquiera de ellas, o incluso a los hombres, porque las ofertas suelen tener un carácter genérico. “Es como un Google especializado, que permite ahorrar tiempo y esfuerzos en la búsqueda”, añade.

Formación adaptada a las circunstancias

“Ayudamos a las mujeres embarazadas y madres recientes que acompañamos a acceder a formación adaptada a sus circunstancias para facilitar su incorporación al mundo laboral y permitirles sacar adelante a sus familias y desarrollar sus vidas”, asegura María Torrego. Añade que “con este portal de orientación profesional abrimos nuestro proyecto de formación y empleo a cualquier mujer que necesite nuevas oportunidades para reconstruir su proyecto de vida, sin necesidad de que esté recibiendo apoyo en RedMadre”.

La nueva herramienta digital forma parte del programa de Empleabilidad que ya desarrolla la fundación, con el Proyecto Forma+Emplea+Integra dirigido a progenitoras en situación de vulnerabilidad. Al trabajar con ellas, “vimos que era necesaria una herramienta que las ayudase a buscar formación”, explica Leticia Estevas-Guilmain, responsable del proyecto. Resalta que buena parte de las beneficiarias de RedMadre son mujeres inmigrantes. “Hemos detectado que estas mujeres a las que ayudamos necesitan urgentemente formarse para conseguir un empleo digno que les garantice mejores oportunidades a ella y a su nueva familia; y que la etapa del embarazo y la primera crianza pueden aprovecharse para ello”. 

Sin embargo, en muchos casos “les falta formación en España. A veces no la tienen; otras, tienen hasta títulos superiores, porque dentistas, abogadas, médicos, pero sin título homologado”. La Fundación ya les proporcionaba cierta ayuda práctica en sesiones breves y prácticas, y en cursos más especializados, presenciales. 

“Ahora ampliamos esa ayuda a las embarazadas, a cualquiera independientemente de su situación. Además, es un curso inédito porque nadie recopila tanta información sobre ofertas de formación”, asegura Leticia. “No hay buscadores que ofrezcan algo tan especializado”, subraya.

La página no es un rastreador de cursos, sino que el equipo de RedMadre analiza diferentes opciones y cursos para después incluir los que son verdaderamente útiles para las personas a las que va dirigida la herramienta.

La web ofrece información sobre ofertas de 16 entidades privadas con las que colaboran en RedMadre (organizaciones asistenciales, entidades educativas…) así como de numerosos recursos públicos, de ministerios, comunidades autónomas y ayuntamientos. La mayoría son gratuitos. Para los que no lo son la Fundación muchas veces ofrece ayudas económicas.

En la web 

En la página RedMadre Orienta permite conectar a la mujer según su edad, comunidad autónoma, estudios previos y situación legal con las entidades sociales que ofrecen cursos y programas compatibles con sus circunstancias. También muestra el mapa de la educación pública a la que pueden acceder y los títulos que pueden cursar, explicando detalladamente cada uno y el tipo de trabajo que podrán desarrollar posteriormente. Además, cuenta con una sección para acceder de manera rápida y sencilla a la acreditación de competencias profesionales y homologaciones de títulos.

Torrego ha animado a todas las entidades educativas y organizaciones sociales a ofrecer su colaboración en la página, con la idea de centralizar en esta web una panoplia de ofertas lo más amplia posible.

La web se actualizará con frecuencia, en la idea de que los recursos estén activos y no existan enlaces a webs u ofertas ya caducadas. Se accede al buscador a través de https://orienta.redmadre.es/

Actualidad

La inolvidable figura de Carmen Hernández

La entrega de más de 30.000 folios de documentación en el Arzobispado de Madrid permite profundizar en las señales de identidad de la vida y misión de Carmen Hernández.

José Carlos Martín de la Hoz·13 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

El pasado dos de marzo, en el arzobispado de Madrid tuvo lugar el acto de entrega de la documentación preparada por la Comisión Histórica al delegado episcopal de las Causas de los Santos del Arzobispado de Madrid, Ilmo. Sr. D. Alberto Fernández. 

El Postulador de la Causa, Dr. D. Charlie Metola y los doctores miembros de la Comisión histórica juraron haber cumplido fielmente con el mandato recibido del Emmo. Sr. Cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid. Finalmente, los profesores fueron interrogados uno a uno por el tribunal nombrado al efecto por el Sr. Cardenal tal y como prescribe el derecho canónico.

Finalmente, en el hall del Arzobispado de Madrid, se hicieron unas fotografías para inmortalizar el momento donde aparecen los miembros del tribunal mencionado y el postulador de la Causa junto a los cinco historiadores, todos ellos buenos profesionales y muy conocedores de la cofundadora del Camino Neocatecumenal.

Las señales de identidad de Carmen Hernández

La pregunta que uno se hace después de revisar y preparar los 30.000 folios de documentos, recogidos, trascritos y presentados ante el Tribunal diocesano, sería cuáles fueron las señales de identidad de la Sierva de Dios Carmen Hernández. Esta pregunta es la que intentaré resumir en las siguientes líneas.

En primer lugar, me ha impresionado conocer el itinerario vocacional a través del cual Carmen Hernández recibió de Dios la misión de trabajar codo a codo con Kiko Arguello toda su vida, siendo ambos de formación y mentalidad tan diferentes, para responder a la invitación divina de construir comunidades cristianas en el mundo entero y una verdadera espiritualidad en la que varios millones de personas, la mayoría familias cristianas, han alcanzado ya, con la gracia de Dios y la libertad, la santidad y han vivificado países y diócesis enteras.

Formación teológica y providencia en su preparación

Inmediatamente, hemos de reconocer la Providencia de Dios que hizo que Carmen realizara estudios de teología hasta alcanzar la licenciatura en la Facultad de Teología de Valencia que puso en marcha e impulsó D. Antonio Rodilla una de las personalidades más importantes de la diócesis de Valencia y fiel colaborador del arzobispo Marcelino Olaechea.

Precisamente Carmen pudo enriquecerse de la riqueza doctrinal, teológica y litúrgica de la Facultad y después aplicarla a los catequistas del camino, de modo que supieran por el grado de profundidad de la teología, aplicarla a personas, familias, de toda clases y condición y de todas las razas. Los guiones que preparaba y que se han conservado y entregado en la Comisión Histórica explicitan el ambiente teológico de los años cincuenta y de la renovación del Concilio Vaticano II.

Carmen conocía muy bien la Biblia

Es especialmente llamativo el gran conocimiento de las Sagradas Escrituras que muestra todo el trabajo catequético de Carmen Hernández así como de la Tradición viva de la Iglesia y del magisterio pontificio. Es muy fácil descubrir las relaciones de aquella teología viva con el texto del Catecismo de la Iglesia Católica que se publicaría en el año 1992 y que vemos reflejado en tantos guiones elaborados por Carmen.

Hay un detalle que merece la pena resaltar a la luz del reciente Documento elaborado por la Comisión de Doctrina de la fe de la Conferencia Episcopal Española. En ese documento se desea llamar la atención de la importancia de proporcionar al pueblo cristiano una formación solida en materia doctrinal y de piedad popular, evitando tanto el emotivismo como la fría racionalidad lejana de la verdadera vida de oración y sacrificio de los cristianos corrientes. En esa dirección es muy llamativo el sólido fundamento de la teología bíblica y de la teología de comunión que recorre la vida y los escritos de Carmen Hernández.

Una maternidad espiritual al servicio de las familias

Ciertamente, la vida de Carmen Hernández y la del camino Neocatecumenal y la de Kiko Arguello corren en paralelo y cada uno de ellos será un verdadero instrumento de los dones del Espíritu Santo, por tanto, en lo que voy a decir ahora, me ceñiré a lo que pienso que es propio de Carmen. En concreto, Carmen como mujer y “madre” del Camino, va a aportar todos los elementos de su feminidad y especialmente el don de una maternidad desbordarte con las familias del camino.

Con el paso de los años y se estudie desde el ángulo de la teología espiritual las características de este camino de santidad que se abrió en el mundo, seguramente los teólogos, con la necesaria perspectiva histórica y los indudables frutos de santidad que estamos ya contemplando, subrayarán lo que podríamos denominar ahora de modo provisional: “las facetas de una espiritualidad familiar y laical”.

La expansión del cristianismo

Ciertamente, la realidad del Camino es que se trata de comunidades que contienen otras comunidades y dentro de ellas un buen grupo de familias que saben hacer comunidad en todo momento y que a la vez evangelizan el mundo porque se relacionan con otras familias de su entorno y así se iluminará el mundo desde dentro. En ese sentido se estudiarán las migraciones de familias enviadas a construir comunidades cristianas donde no había o casi habían desaparecido de modo que conectarán con los primeros cristianos y la expansión de la fe por todo el imperio tal y como ha historiado Rodney Stark en su famoso tratado “La expansión del cristianismo”.

Entre las anécdotas que se podrían contar, he seleccionado una que, por su sencillez, denota el carácter de madre de familia, fuerte, recia, castellana y navarra, a la que vez que llevada de una comprensión y misericordia infinitas. Me refiero a la conversación directa y espontánea con un grupo de seminaristas a los que deseaba formar y lanzar por el mundo entero. En un momento de intensa seguridad en ellos les decía: “la virtud es cuestión de fe”. 

Ciertamente, quien conoce y ha tratado con gente joven, sabe que hay que ser siempre animante, positivo y alentador y, a la vez, que no hay fórmulas mágicas, ni atajos pero, también, que solo desde la hondura se puede construir un edificio sólido. La fe, la esperanza y el amor son tres virtudes teologales que Dios concede a manos llenas a quienes desean seguirle en su servicio. Todos los problemas espirituales, por tanto, se arreglan pidiendo ayuda a Dios para que nos de las virtudes que nos está pidiendo.

La expansión del cristianismo

Autor: Rodney Stark
Editorial: Trotta
Páginas: 224
Año: 2025
TribunaMons. José Ángel Saiz Meneses

Piedad popular y misión evangelizadora de las Hermandades

En un mundo donde la piedad popular acerca a los fieles al misterio de Dios, las hermandades y cofradías cumplen una misión clave que se sostiene en tres pilares: formación sólida, fe coherente y compromiso con la caridad y los más necesitados.

13 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La piedad popular no es un apéndice folclórico de la vida cristiana. Es el umbral por el que muchas personas son introducidas en el Misterio de Dios: una madre que enseña a persignarse, una vela encendida ante una imagen, un rosario rezado en familia, una estación penitencial que despierta preguntas. Ahora bien, para que ese umbral conduzca verdaderamente a Cristo, debe permanecer unido a la vida litúrgica de la Iglesia. El Concilio Vaticano II lo expresa con claridad: “la Liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza” (Sacrosanctum Concilium, 10).

Por eso, el mismo Concilio, al recomendar las prácticas piadosas, fija un criterio de oro: “es preciso que estos mismos ejercicios se organicen teniendo en cuenta los tiempos litúrgicos, de modo que vayan de acuerdo con la sagrada Liturgia, en cierto modo deriven de ella y a ella conduzcan al pueblo” (Sacrosanctum Concilium, 13). Esta regla pastoral evita dos tentaciones: el liturgicismo que desprecia la devoción del pueblo, y el devocionismo que olvida que la Eucaristía es el corazón de la vida del cristiano y de la Iglesia.

San Pablo VI, con mirada paterna, reconoció luces y sombras de la “religiosidad popular”; pero afirmó que, “cuando está bien orientada… contiene muchos valores” (Evangelii nuntiandi, 48). Y el Papa Francisco ha subrayado, con fuerza, que en la piedad popular “subyace una fuerza activamente evangelizadora que no podemos menospreciar” (Evangelii gaudium, 126). No se trata de prácticas piadosas marginales: es un hecho pastoral. Allí donde la fe parece debilitada, muchas veces queda una brasa encendida en estas expresiones tan sencillas como profundas.

Hermandades y cofradías: un sujeto eclesial privilegiado

En nuestra tierra, las hermandades y cofradías son un sujeto privilegiado de esa piedad popular. El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia recuerda que, junto al ejercicio de la caridad y del compromiso social, entre sus fines está “el fomento del culto cristiano” (Directorio… n. 69). Describe también su vida concreta: disponen de un calendario propio de cultos, procesiones y peregrinaciones, y señalan días “en los que se deben hacer determinadas obras de misericordia” (Ibídem). La Iglesia las reconoce, aprueba sus estatutos y valora sus actos de culto; pero, al mismo tiempo, les pide que, “evitando toda forma de contraposición y aislamiento”, estén “integradas de manera adecuada en la vida parroquial y diocesana” (Ibídem).

Desde aquí se comprende su misión evangelizadora. Una hermandad evangeliza cuando cuida la comunión: con el párroco, con la diócesis, con la vida litúrgica ordinaria, con los pobres y con los jóvenes. Evangeliza cuando el culto no se reduce a lo estético, sino que conduce a la confesión, a la vivencia profunda de la Eucaristía, a la escucha de la Palabra, a la coherencia de vida y a su obra caritativa y social. Y evangeliza cuando su presencia pública no es autoafirmación, sino testimonio: un pueblo que camina con humildad, rezando, ofreciendo penitencia, poniendo a Cristo en el centro.

Tres tareas inaplazables

Primera: formar. Sin formación doctrinal y litúrgica, la piedad se empobrece y queda expuesta a confusiones. El Directorio recuerda que los ejercicios de piedad deben ser “conformes con la sana doctrina”,en armonía con la sagrada Liturgia” y favorecer “una participación consciente y activa en la oración común de la Iglesia” (Directorio…, n. 71). Urge, por tanto, una catequesis perseverante: sobre el misterio de Cristo, sobre la Virgen María, sobre los santos, sobre el sentido de la penitencia y de la misericordia, sobre la Doctrina Social de la Iglesia.

Segunda: celebrar con verdad. Los cultos bien preparados -centrados en Cristo, iluminados por la Palabra, con sobriedad y sentido eclesial- evangelizan sin estridencias. También las peregrinaciones y procesiones, cuando son oración y no espectáculo, pueden ser un “primer anuncio” para muchos. Francisco recuerda que “el caminar juntos hacia los santuarios… es en sí mismo un gesto evangelizador”, y añade: “¡No coartemos ni pretendamos controlar esa fuerza misionera!” (Evangelii gaudium, 124).

Tercera: servir. La devoción que no se hace caridad se vuelve estéril. La hermandad que acompaña al enfermo, sostiene al necesitado, acoge al migrante, visita al anciano, promueve obras de misericordia y defiende la dignidad del pobre, predica el Evangelio con obras y credibilidad. Entonces la piedad popular se convierte en evangelización integral: culto y vida, belleza y verdad, tradición y misión.

La piedad popular, purificada y alentada, es un lugar donde el Espíritu sigue trabajando. Cuidémosla con amor pastoral para que nuestras hermandades sean, cada vez más, comunidades de discípulos misioneros, que conduzcan a la liturgia y, desde la liturgia, salgan al encuentro de las personas.

El autorMons. José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

España

Fernando García, nuevo secretario general de la CONFER a partir de septiembre

Fernando García Sánchez sustituye a Jesús Miguel Zamora, FSC, como nuevo secretario general de la CONFER asumiendo el cargo a partir del 1 de septiembre.

Redacción Omnes·12 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El Consejo General de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) ha nombrado este jueves 12 de marzo al salesiano Fernando García Sánchez como nuevo secretario general de la institución para el periodo 2026-2030. García asumirá el cargo el 1 de septiembre de 2026, sustituyendo a Jesús Miguel Zamora, religioso de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, La Salle, quien ocupa esta responsabilidad desde septiembre de 2017.

Trayectoria actual dentro de los Salesianos

Actualmente, Fernando García (Madrid, 1974) es Superior Mayor de la Inspectoría Salesiana Santiago el Mayor, cargo que desempeñará hasta el próximo 2 de mayo. Dentro de la congregación salesiana también ha sido miembro del Consejo Provincial y coordinador inspectorial de Escuelas de Salesianos Santiago el Mayor.

García hizo su primera profesión religiosa en Arévalo el 16 de agosto de 1993 y fue ordenado sacerdote en Madrid – Paseo de Extremadura el 19 de junio de 2004.

El nuevo secretario general obtuvo la Licenciatura en Filosofía y Letras por la Universidad Pontificia de Salamanca y el Bachillerato en Teología por la Universidad Pontificia Salesiana de Roma, donde también cursó estudios de Pastoral Juvenil.

Experiencia pastoral y responsabilidades institucionales

A lo largo de su trayectoria pastoral ha desempeñado diversas responsabilidades en el ámbito educativo y juvenil. Ha sido coordinador de pastoral, director del Centro Juvenil y coordinador de deportes en la Casa Salesiana de Soto del Real, además de director de Salesianos Aranjuez y Salesianos Atocha.

En la propia CONFER forma parte del Consejo General y ha participado en el grupo encargado de elaborar las Líneas de Trabajo de las Instituciones de la Iglesia Católica en España en materia de abusos sexuales y el Plan de Reparación Integral de Víctimas de Abusos (PRIVA), aprobados en 2024 por la CONFER y la Conferencia Episcopal Española. También integra un grupo de trabajo de superiores mayores creado en 2025 para reflexionar sobre las obras educativas y el gobierno de las instituciones religiosas.

Además, ha sido miembro de la Junta Rectora de Escuelas Católicas – Madrid y del Patronato de la Fundación Educación y Evangelio.

Agradecimiento a Jesús Miguel Zamora

Por su parte, Jesús Miguel Zamora continuará como secretario general hasta la toma de posesión de Fernando García, prevista para el 31 de agosto. La CONFER ha agradecido tanto la disponibilidad de los Salesianos y del nuevo secretario general para asumir este servicio como el trabajo realizado por Zamora durante sus nueve años de dedicación a la institución.

El presidente de la CONFER, Jesús Díaz Sariego, OP, expresó también su gratitud a la Inspectoría Salesiana Santiago el Mayor y a los Hermanos de las Escuelas Cristianas, La Salle, “por su compromiso con la vida religiosa de España, a través de la colaboración y servicio de Fernando y Jesús Miguel en la CONFER respectivamente».

Vaticano

Mons. Luis Marín, nuevo limosnero del Papa

El Papa León XIV ha nombrado a Mons. Luis Marín de San Martín, O.S.A., nuevo Limosnero de Su Santidad y Prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, en sustitución del cardenal Konrad Krajewski, llamado a la archidiócesis de Łódź (Polonia).

Redacción Omnes·12 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Papa León XIV ha nombrado a Mons. Luis Marín de San Martín, O.S.A., como nuevo Limosnero de Su Santidad y Prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, confiriéndole la dignidad de arzobispo. Mons. Marín, hasta ahora obispo titular de Suliana y Subsecretario de la Secretaría General del Sínodo. Reemplaza así en el cargo al cardenal Konrad Krajewski, quien ha sido designado arzobispo metropolitano de Łódź (Polonia). El cardenal Krajewski, de 63 años, había ocupado el puesto de Limosnero desde 2013 y se convirtió en prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad en 2022.

El recién nombrado Limosnero de Su Santidad expresó en un mensaje su «profundo agradecimiento al papa León XIV por su confianza», al tiempo que aseguraba que intentará cumplir con sus nuevas responsabilidades «con fidelidad, implicación y entusiasmo».

En este trabajo, continuó, «quiero poner a los pobres en el centro y dejarme interpelar por su grito, que es el de Cristo. Como cristiano, como pastor, debo revelar el verdadero rostro del amor divino». Y afirmó que «el servicio a los pobres remite al Evangelio. Ellos nos evangelizan». Recordó además a su predecesor en el cargo, el cardenal Konrad Krajewski, y su «esforzada y magnífica tarea».

Compañeros del Sínodo

El nuevo Limosnero recordó a sus compañeros del Secretariado del Sínodo, entre ellos el cardenal Mario Grech. Agradeció también el nombramiento que recibió del Papa Francisco, «que me llamó a colaborar en este tiempo de renovación y esperanza».

Mons. Marín destacó la riqueza de «los años vividos como subsecretario del Sínodo» y puso en valor «la vitalidad de la Iglesia, que ahuyenta las sombras del pesimismo y la resignación». Asimismo, destacó que durante su labor conoció «a muchos ‘santos de la puerta de al lado’ que, con sencillez, coraje y alegría, viven y testimonian su fe y siembran Evangelio».

Hijo de la Iglesia

Mons. Luis Marín dedicó también unas palabras a la Iglesia, «a la que amo con todo mi ser y a la que deseo servir en lo que me pida, en lo que necesite de mí, como un hijo con su Madre». En la misma línea, finalizó el mensaje afirmando: «Sé que no estoy solo. Soy hijo de la Iglesia, formo parte del Pueblo de Dios. Caminamos juntos» y pidió oraciones para desempeñar su labor.

¿Quién es Mons. Luis Marín?

Mons. Luis Marín llega al cargo con una trayectoria marcada por la coordinación y promoción de la sinodalidad en la Iglesia. Agustino madrileño, ha sido uno de los subsecretarios del Sínodo de Obispos, colaborando estrechamente con el cardenal Mario Grech y la religiosa francesa Nathalie Becquart. En una entrevista concedida a Omnes en 2021, Mons. Marín describía el Sínodo como un proceso de escucha y participación, enfatizando que la Iglesia sinodal es caminar juntos: «vivir la Iglesia es vivir la sinodalidad. Promover esta sinodalidad es tarea de todos los cristianos”.

En su labor como subsecretario, Mons. Marín ha impulsado la participación de los laicos en la Iglesia, siempre poniendo énfasis en la dimensión espiritual y la apertura al Espíritu Santo como guía del discernimiento. Su experiencia en coordinación y liderazgo de procesos sinodales será clave en su nueva misión, que combina la administración del Dicasterio con el acompañamiento directo de las obras de caridad del Papa.

Mons. Luis Marín ha compartido con el Papa su vida cotidiana durante años y mantiene con él una gran amistad, lo que le ha permitido conocer de cerca su trayectoria. Tras la elección de León XIV, el nuevo limosnero dedicó un artículo en Omnes para analizar y dar a conocer su figura.

Ecología integral

Dios en la Constitución Española

La Constitución de 1978 buscó la paz tras décadas de conflicto, pero eliminó toda mención explícita a Dios. Esto generó un debate sobre la identidad moral del Estado y la relación entre religión y política en España.

Santiago Leyra Curiá·12 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

Martin Buber comienza uno de sus libros clásicos Eclipse de Dios con esta frase: «El verdadero carácter de una época se reconoce sobre todo por la relación imperante entre religión y realidad».

Como dice Olegario González de Cardedal, pasar de las consecuencias de la guerra civil a un proyecto de pacífica convivencia civil fue el objetivo primordial de la Constitución de 1978. Esta actitud de principio repercutió también sobre las cuestiones religiosas y la izquierda y el nacionalismo político querían alejarse todo lo posible del franquismo. Desde esta perspectiva general hay que situar el que, para muchos, las cuestiones de Dios, religión e iglesias fuesen vistas a la luz de lo anterior como algo represor que debía ser evitado.

El debate religioso en la elaboración de la Constitución de 1978

Por ejemplo, el representante del PSOE Gregorio Peces Barba justificó su «salida» de la Ponencia constitucional por su oposición a la mención constitucional de la Iglesia Católica en el que sería el art. 16.3 de la Constitución (ninguna confesión tiene carácter estatal, pero los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias de la sociedad, manteniendo relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones) y al que se opuso su partido por considerarla una confesionalidad solapada.

Más allá de esta postura, se pensaba que predominaba la conciencia general de que la concordia, el entendimiento colectivo entre grupos humanos, partidos, ideologías, regiones y religiones, debía prevalecer sobre posibles y legítimas reclamaciones.

Paz o verdad: el dilema moral de la Transición

Hay dos imperativos morales que el hombre tiene que conjugar y muchas veces no sabe cómo. En la fachada de la Casa Museo de Unamuno en Salamanca está escrita la frase: «Primero la verdad que la paz». Ahora bien, él se refería a la paz personal, a la búsqueda necesaria de la verdad que le precedía y antecedía. El contexto era su lucha existencial. En el momento de la transición española y de la redacción de la Constitución, prevaleció en las conciencias, la afirmación «Antes la paz que la verdad».

Y aquí es donde encontramos las dificultades que para algunos españoles ofrecía el texto de la Constitución de 1978 (fecha en la que el 90,5% de los españoles se declaraba católico) porque silenciaba las afirmaciones que sobre Dios habían precedido prácticamente en el preámbulo de casi todas las anteriores Constituciones españolas con excepción de la propuesta por la República en 1931, comenzando por la de las Cortes de Cádiz que hace dos afirmaciones capitales. Una la que abre el texto: «En el nombre de Dios todopoderoso, Padre Hijo y Espíritu Santo autor y supremo legislador de la Sociedad». Y el artículo 12: «La religión de la nación española es y será perpetuamente la católica, apostólica y romana, única y verdadera. La Nación la protege por leyes sabias y justas y prohíbe el ejercicio de cualquier otra».

¿Constitución sin Dios para un pueblo cristiano?

En la actual Constitución española no hay ni nominación, ni invocación ni referencia explícita alguna a Dios. El problema fue planteado sólo por el senador independiente de Soria Fidel Carazo al que se le unieron otros dos senadores de UCD y el Almirante Gamboa quienes pusieron como condición para dar su voto positivo a la Constitución, que se admitiera la siguiente enmienda: «España reconoce a Dios como fundamento inspirador del derecho y base transcendente de los valores humanos». A ellos se les unió algún otro grupo, que no encontró eco en la sociedad ni en la Iglesia española. En los partidos políticos y en las ponencias constitucionales había una convicción compartida: la religión no debía ser de nuevo un problema que dividiera a los españoles.

La Comisión permanente de la Conferencia Episcopal Española el 28 de septiembre de 1978 publicó una nota a propósito del Referéndum constitucional del 6 de diciembre. En ella los obispos mostraban su reconocimiento a los valores que la Constitución ofrecía a la vez que mostraban algunos reparos y reservas. Y concluían: «Consideramos que no se dan los motivos determinantes para que indiquemos o prohibamos a los fieles una forma de voto determinante».

Monseñor José Guerra Campos, obispo de Cuenca, en una Carta Pastoral asumida por los obispos de Vitoria, Orense, Sigüenza-Guadalajara, Ciudad Rodrigo, Tenerife y Orihuela, preguntaba en el título: «¿Constitución sin Dios para un pueblo cristiano?». El presupuesto de esa interrogación era que, si se trata de un pueblo mayoritariamente cristiano, no se puede enunciar lo esencial de su orientación moral, de su proyecto de sentido y de su norma jurídica constitucional, sin nombrar a Dios. 

San Juan Pablo II en una conversación privada llegó a decir al Cardenal Bueno Monreal arzobispo de Sevilla y al Cardenal Tarancón, arzobispo de Madrid: «Ustedes han consentido en España una Constitución atea». El cardenal Bueno Monreal le contestó: «Es una Constitución aconfesional, reconoce la autonomía al poder civil y autonomía religiosa».

Modelos europeos de relación entre Dios y Constitución

La situación en el resto de las constituciones europeas es diversa: desde las que comienzan con una invocación a la Santísima Trinidad como Irlanda y Grecia, hasta las que mantienen las designaciones divinas que vienen de siglos como es el caso peculiar de Inglaterra, a las que no entran a la cuestión y piensan que la afirmación de Dios queda subsumida desde su único lugar verificable: la libertad de los hombres, a la que se respeta y asigna su lugar propio entre los derechos y libertades que se regulan. La Constitución Federal de la Confederación suiza, en su versión de 1999, comienza así: «En el nombre de Dios Todopoderoso, el pueblo y los Cantones suizos…».

Especial mención merece la Ley Fundamental para la República Federal de Alemania del 23 de mayo de 1949: «Consciente de su responsabilidad ante Dios y ante los hombres y animado de la voluntad de servir a la paz del mundo como miembro en pie de igualdad de una Europa unida, el pueblo alemán…». Aquí no sólo se hace una nominación de Dios, sino que se afirma la responsabilidad de los legisladores ante Él. Es concebido como el frontal de legitimidad, por un lado, de exigencia y de juicio por otro, ante el cual las leyes tienen su último sentido, fundamento y defensa. Detrás se vislumbra la experiencia de los 12 años de nazismo, surgido en un primer momento del voto democrático de los alemanes.

La laicidad surge para la defensa de las minorías, como ámbito de libertad para todos y nunca puede ser utilizada para represión de las mayorías a partir de una ideología o grupo dominante que se eleva a intérprete absoluto como guardián único de la nación o de la república. En este punto exacto se sitúa la Constitución polaca que eligió una vía media, de forma que creyentes y no creyentes se encuentran representados en esa Carta Magna.

El texto dice así: «Nosotros la nación polaca, todos los ciudadanos de la República, tanto aquellos que creen en Dios como origen de la verdad, la justicia, el bien y la belleza, así como aquellos que no comparten tal fe, pero respetan los valores universales como provenientes de otras fuentes, iguales en derechos y obligaciones hacia el bien común … reconociendo nuestra responsabilidad ante Dios o ante nuestra conciencia».

Fundamento moral y consecuencias culturales

Al poner la palabra Dios en un texto constitucional estamos rompiendo la horizontalidad de la historia y de la vida humana; estamos sabiéndonos superiores a nosotros mismos; estamos aceptando la precedencia del bien y la soberanía de la Verdad sobre el hombre como potencia que lo cualifica y como poder que lo juzga, de forma que no se puede declarar al mal bien o al bien mal. Al proferir el nombre de Dios, cada uno estamos sabiéndonos iguales a quienes tienen el poder porque también ellos están remitidos a su juicio y verdad. Ellos, lo mismo que nosotros, deben obedecer a una legislación, que no es pura ley, sino que debe estar fundada en la justicia.

Ortega repetía que Dios es una cuestión de todos, un problema civil y no sólo de los creyentes sino también de los pensantes. Rahner afirmaba que una cultura o universidad que no se atreven a hablar de Dios, y que no tienen un lugar público para Él, no pueden tener lugar público para hablar de metafísica y de ética, del ser y del deber. No son estos más evidentes que Dios y no han ocupado en las conciencias ni ocupan hoy más espacio real que Él.

Balance histórico y juicio crítico

El cardenal Marcelo González, arzobispo de Toledo y primado de España, publicó días antes del referéndum constitucional del 6 de diciembre de 1978 una carta titulada Ante el referéndum sobre la Constitución, en la que alertaba: sobre la gravedad de proponer una Constitución agnóstica en una nación de bautizados cuya inmensa mayoría no había renunciado a su fe, pudiendo convertirla en manos de los sucesivos poderes públicos en un “salvoconducto para agresiones legalizadas contra derechos inalienables del hombre”, haciendo referencia a la posibilidad de introducir legalmente en España el aborto; sobre el sometimiento de la gestión de los centros educativos a trabas que favorecían las tácticas marxistas; sobre la no consideración de los valores morales de la familia (hablando de la futura ley del divorcio como “fábrica ingente de matrimonios rotos y de huérfanos con padre y madre”).

No imaginaba el prelado las leyes que se aprobarían en las siguientes décadas o las excarcelaciones de condenados por los crímenes de ETA no arrepentidos ni colaboradores de la justicia que estamos viviendo en la actualidad.

En 2004 vendría el debate sobre la no inclusión de una mención a las raíces cristianas de Europa en el proyecto de la nonata Constitución Europea. D. Marcelo y los 7 obispos que se adhirieron a su carta, tachados por alguna prensa como integristas, vieron venir la degradación moral de España que ha hecho posible nuestra Constitución y que contemplamos hoy en día.

También es justo señalar que en junio se cumplen 30 años de gobiernos del PSOE, que junto a los 5 años de UCD y los 14 del PP, convierten a estos partidos en los artífices por activa o por pasiva de nuestra actual situación moral. Ojalá una futura reforma constitucional ponga sus bases sobre cimientos más firmes, respetando a la vez la libertad y diversidad de los españoles.

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Evangelización

P. Rafael Pascual: “La vida de Santa Teresa no se entiende sin San José”

“¡Hablar a todos del mes de San José! ¡El mes de marzo es el mes de San José!”. "La vida de Santa Teresa no se entiende sin San José”, son mensajes que transmite a Omnes el carmelita descalzo P. Rafael Pascual Elías, nombrado director del Centro Josefino Español de Valladolid.

Francisco Otamendi·12 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

“Lo más práctico para el mes de marzo es algo clave que tenemos que retomar de nuestros mayores: ¡hablar a todos del mes de San José! ¡El mes de marzo es el mes de San José!, declara a Omnes el P. Rafael Pascual Elías OCD, nuevo director del Centro Josefino Español de Valladolid, con el 19 de marzo en perspectiva. La vida de Santa Teresa no puede entenderse sin José, afirma el carmelita descalzo.

El P. Rafael Pascual Elías (Logroño, 1984) ingresó en la Orden en 2006, fue ordenado sacerdote en 2013, y ha desempeñado su ministerio en El Burgo de Osma, Alba de Tormes, Calahorra, Logroño y Zaragoza. 

Buena parte de la entrevista se centra en la vida de Santa Teresa, que no puede entenderse sin San José, porque fue quien le curó y se convirtió en un padre para toda su vida en todos los sentidos, dice el P. Rafael Pascual. 

P. Rafael, ¿puede resumir en dos o tres trazos lo que será su tarea al frente del Centro Josefino Español de Valladolid?

– Un saludo para todos los lectores de Omnes. Para empezar es bueno aclarar que todo ha venido sin estar para nada en mis planes. El anterior director del Centro Josefino, P. Luis Javier Fernández Frontela, fallece inesperadamente a finales de enero y el Provincial, Francisco Sánchez Oreja, conociendo mi devoción a San José, me invita a ser el nuevo director de dicho Centro. Le digo que sí y ahora con gran gozo asumo esta tarea sabiendo que no es poco el trabajo que me espera. Antes de nada tengo que incorporarme a la comunidad de Valladolid, donde se encuentra la sede del Centro Josefino. Eso será poco antes del comienzo de la novena a San José.

La tarea se centra sobre todo en dirigir las revistas que publica el Centro Josefino: una científica, Estudios Josefinos, y otra popular, El mensajero de San José. A esto se añade la gran biblioteca con publicaciones de todas épocas y lenguas en torno a San José. También hay un sector con imágenes y todo tipo de realidades relacionadas con San José. 

Estos pasos los daré en unión con los dos hermanos de hábito que forman la junta directiva: P. Antonio J.  Benéitez y P. Arturo Beltrán. Lo primero y principal para todo este proyecto será presentarlo y dejarlo en las manos de San José.

Imagen de San José de la web del Centro Josefino Español de Valladolid (@Centro Josefino Español de Valladolid, @centrojosefino.com).

Usted es carmelita descalzo. ¿Qué destacaría de la vida de Santa Teresa relativo a San José?  ¿Cómo le trataba, cómo le rezaba?

– La vida de Santa Teresa no puede entenderse sin San José porque después de muchos médicos y súplicas a diversos santos, es este santo quien le cura de su enfermedad que no tenía solución aparente. Ante este hecho San José se convierte en un padre para toda su vida en todos los sentidos. 

Lo que sigue todo tiene la mirada de San José. La primera fundación que lleva a cabo la dedica a San José; es el famoso monasterio de San José de Ávila. Además, la mayoría del resto de sus fundaciones también las dedica a este glorioso santo. Incluso le guía en los viajes y lleva siempre consigo una imagen que deja en cada casa que funda. 

Santa Teresa de Jesús habla de las grandes mercedes que le ha hecho San José…

– Podría decirse mucho más de la importancia de San  José en la vida de Santa Teresa, pero lo mejor de todo es lo que ella misma escribe en su libro de Vida donde nos cuenta cómo le reza, cómo invita a la gente a rezarle y a poner su vida en sus manos como verdadero padre. Dejemos que hable Santa Teresa:

“Y tomé por abogado y señor al glorioso San José y encomendéme mucho a él. Vi claro que así de esta necesidad como de otras mayores de honra y pérdida de alma este padre y señor mío me sacó con más bien que yo le sabía pedir. 

Y llegó a decir que no recordaba cosa alguna que no le hubiera dejado de hacer…

– No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer (decía la santa de Ávila). Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado Santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma; que a otros santos parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad, a este glorioso Santo tengo experiencia que socorre en todas y que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra ­que como tenía el nombre de padre, siendo ayo, le podía mandar­, así en el cielo hace cuanto le pide. Procuraba yo hacer su fiesta con toda la solemnidad que podía. 

Querría yo persuadir a todos fuesen devotos de este glorioso Santo, por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios. 

Santa Teresa aconsejó que tomáramos a san José por maestro de oración, ¿Es así?

– Sigo con palabras de santa Teresa, y ahí está la respuesta. Paréceme ha algunos años, que cada año en su día le pido una cosa, y siempre la veo cumplida. (…) Sólo pido por amor de Dios que lo pruebe quien no me creyere, y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso Patriarca y tenerle devoción. En especial, personas de oración siempre le habían de ser aficionadas. 

Quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso Santo por maestro y no errará en el camino. (Vida 6, 6-8).

¿Podría decir 4 ó 5 títulos de San José que nos puedan aprovechar?

– En este punto el que mejor nos puede ayudar es un gran devoto de San José y fiel defensor del carisma teresiano, el P. Jerónimo Gracián de la Madre de Dios, que apoya con gran tesón a Santa Teresa de Jesús en los inicios del Carmelo Descalzo. 

En Josefina, el P. Gracián nos presenta a San José bajo 5 títulos que pienso que son los que mejor nos pueden ayudar a conocer y querer a San José.

El primero es esposo; el segundo, padre; el tercero, varón justo; el cuarto, varón angélico y el quinto, hombre contemplativo. 

¿Con qué título de San José se quedaría?

– Me quedo con éste: ¡padre! ¡San José es padre, padre de todos, padre de cada hijo que quiere unirse a su Hijo! ¡Acerquémonos siempre a San José como padre y nuestra vida cambiará por completo!

 ¿Por qué San José es patrono de la Iglesia universal?

La respuesta es clara. El Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1870, con el decreto Quemadmodum Deus declara a San José patrono de la Iglesia universal. Son tiempos de mucha tormenta y hay que buscar refugio y defensa en aquel que defiende a Jesús y a María en este mundo. 

Es lo que el mismo Pío IX recoge en dicho decreto y que nos sirve hoy también para nuestros días: “En estos tiempos tristísimos la misma Iglesia es atacada por doquier por sus enemigos y se ve oprimida por tan graves calamidades que parece que los impíos hacen prevalecer sobre ella las puertas del infierno, los venerables obispos de todo el orbe católico, elevaron sus preces al Sumo Pontífice para que se dignara constituir a San José por patrono de la Iglesia”.

Poco después llegará el Papa León XIII con su conocida y tan difundida oración a San José pidiendo la protección para toda la Iglesia. Pasan los años, y al cumplirse los 150 años de la proclamación de San José como patrono de la Iglesia universal, el Papa Francisco le dedica el año y la carta Patris Corde.

Cuéntenos algo sobre los Papas más recientes y San José

Me centro en los que he conocido, que al mismo tiempo sirven para resumir mi relación espiritual con San José. No podemos hablar de San José sin la Exhortación apostólica Custodio del Redentor del Papa San Juan Pablo II. Es un tratado breve pero muy completo de un Papa que tengo la suerte de conocer en persona cuando entro al seminario y participo en aquella gran celebración del 4 de mayo de 2003 en Madrid donde son canonizados 5 santos españoles. 

En aquel momento, a mis 19 años, San José comienza a ser un santo algo más querido al ser el patrono del seminario y las vocaciones, pero no es una devoción en gran medida.

¿Y Benedicto XVI?

Con Benedicto XVI sucede algo muy curioso, una homilía suya, la del 22 de diciembre de 2013, la dedica a San José. Había quedado oculta en lo secreto hasta que sale a la luz años más tarde. No es casualidad que la fecha sea muy significativa para mí porque apenas llevaba ordenado de sacerdote dos meses. 

Me fijo en una frase que me ayuda mucho en la vida sacerdotal: “es importante para nosotros esta sensibilidad a Dios, esta capacidad para percibir que Dios me habla, y esta capacidad de discernir. Por supuesto, Dios no nos habla normalmente como habló a través del ángel a José, pero también tiene sus modos de hablarnos. Son gestos de la ternura de Dios”. Al leerla me lleno de gozo y me doy cuenta que San José ya estaba preparando algo, pero como siempre, habla en el silencio.

Llegamos al Papa Francisco…

En efecto. Al llegar la Carta Apostólica Patris Corde del Papa Francisco, mi vida da un vuelco con San José. Al leerla y meditarla siento algo especial. Empiezo a rezar a San José de otro modo y con más frecuencia, compro libros sobre San José, hago su novena de corazón como nunca hasta el momento, invito a la gente a rezar con San José a su Hijo en adoración en el convento donde estoy…, y al final termino en Valladolid en el Centro Josefino.

Finalmente, algo práctico para marzo, o sobre su fiesta.

Lo más práctico para el mes de marzo es algo clave que tenemos que retomar de nuestros mayores: ¡hablar a todos del mes de San José! ¡El mes de marzo es el mes de San José! Así como el mes de junio es del Sagrado Corazón, el de mayo de la Virgen, el de julio del Carmen, en marzo todos debemos poner la mirada en San José. Aunque también es verdad que es tiempo de Cuaresma.

Habla usted de devocionarios o libritos sobre san José .

Igual que contamos con devocionarios del mes de mayo para la Virgen, también hay para San José con el mes de marzo. ¡Busquemos por librerías de segunda mano o por las casas de nuestros abuelos los libritos de bolsillo donde en la portada se lea “Mes de San José”! Y a esto sumemos la novena, unidos en nuestras casas o en la iglesia a la que vamos los domingos si la celebran; y vivamos de una manera muy especial la fiesta de nuestro Padre San José en familia. ¿Qué sería de la familia sin la protección de San José…?

¿Admiten colaboraciones?

– Si algún lector quiere poner por escrito un estudio sobre San José o cómo es su devoción al glorioso patriarca, tiene las puertas abiertas en el Centro Josefino de Valladolid.

El autorFrancisco Otamendi

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Mundo

Dom Matteo Ferrari: “La soledad no es aislamiento, sino camino hacia una comunión más profunda”

Entrevista a dom Matteo Ferrari, Prior general de la Congregación Camaldulense, sobre la vigencia de la vida monástica y los desafíos espirituales de nuestro tiempo.

Giovanni Tridente·12 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

Hay un dato que atraviesa nuestro tiempo y que no puede pasarse por alto: por un lado, ritmos cada vez más frenéticos, polarizaciones que endurecen el debate público –también el eclesial– y un entorno digital que reduce los espacios de interioridad; por otro, una búsqueda de sentido que reaparece con fuerza, a veces al margen de los cauces habituales de la Iglesia, pero no por ello menos profunda. En este contexto, la propuesta monástica no suena a nostalgia del pasado, sino a una provocación plenamente actual. Palabras “antiguas” como silencio, comunión, sobriedad, fraternidad, vida compartida vuelven a situar lo esencial en el centro de la vida cristiana.

Dom Matteo Ferrari, Prior general de la Congregación Camaldulense, nació en 1974 en Parma y es monje en Camaldoli desde 2001 y sacerdote desde 2010. Biblista y liturgista apreciado, autor de numerosas publicaciones, ha sido responsable de las liturgias durante las dos sesiones (2023 y 2024) de la XVI Asamblea General del Sínodo de los Obispos sobre la sinodalidad.

En esta entrevista para Omnes reflexiona sobre la actualidad de la vida monástica, el valor del silencio en una sociedad saturada de estímulos, el desafío de las polarizaciones, la credibilidad del Evangelio y la búsqueda espiritual que atraviesa a muchos hombres y mujeres de hoy.

Matteo Ferrari, usted es Prior general de la Congregación Camaldulense. ¿De qué comunidad espiritual se trata y de qué experiencia nace históricamente en la Iglesia?  

—La Congregación Camaldulense es una rama de la familia benedictina y nace de la intuición de un monje de Rávena, san Romualdo, quien, en la búsqueda de una experiencia espiritual más sencilla y más sobria, encuentra en la vida eremítica el camino para su búsqueda interior. Romualdo, cuya vida es narrada por san Pedro Damián, murió en 1027; por tanto, el próximo año celebraremos el milenario de la muerte de nuestro fundador, pero también de la dedicación de la primera iglesia del Sagrado Eremitorio de Camaldoli.

Si se quisiera resumir en dos palabras la espiritualidad camaldulense propondría: soledad y comunión. Dos polos fundamentales de la vida monástica, que en Camaldoli toman cuerpo visible en la experiencia del Eremitorio, la vida solitaria, y en el Monasterio/Cenobio, la vida común. Sin embargo, en la estela de la tradición benedictina, también la vida del Eremitorio en Camaldoli no es una elección de aislamiento o de vida totalmente solitaria, sino que siempre se experimenta una cierta dimensión comunitaria, especialmente en el compartir la oración litúrgica.

En línea con el estilo del monje camaldulense, ¿qué significa, en concreto, mantener juntos silencio y fraternidad?  

—Mantener juntos silencio/soledad y fraternidad es un diálogo extremadamente fecundo, además de un gran desafío. Eremitorio y Monasterio no viven “vidas paralelas”, sino que es como si se educaran mutuamente. El Eremitorio dice al Monasterio que no hay verdadera comunión si no se vive la soledad fecunda del encuentro con Dios y con uno mismo, que no puede vivir con los demás quien no sabe estar solo ante sí y ante Dios; el Monasterio dice al Eremitorio que la soledad no es aislamiento y no es un fin en sí misma, sino que es para una comunión más profunda con Dios y con los demás. Un cristiano no puede vivir nunca su experiencia de fe fuera de la comunidad, incluso si vive la forma más radical de soledad como la reclusión.

Según usted, ¿la vida monástica tiene todavía hoy algo que decir a la Iglesia y al mundo?  

—Yo creo que la vida monástica es hoy una vocación fundamental para la Iglesia. Al menos para la Iglesia en Occidente. El mundo, en efecto, conoce experiencias de fe muy diversas y fecundas. La intuición de Romualdo no fue la búsqueda de la soledad como fin en sí misma, sino, en el fondo, la búsqueda de una mayor sobriedad. Creo que hoy esta es una palabra fundamental para poder vivir el Evangelio. La vida monástica es la vocación que en la Iglesia recuerda constantemente a todos que hay que ir a lo esencial de la Palabra de Dios, de la oración, de la fraternidad.

“Si se quisiera resumir en dos palabras la espiritualidad camaldulense propondría: soledad y comunión. Dos polos fundamentales de la vida monástica”.

Matteo FerrariPrior general de la Congregación Camaldulense

Se vive en la ciudad, con ritmos frenéticos… ¿Qué puede ofrecer la espiritualidad camaldulense a quien no es monje pero desea buscar a Dios en la vida de cada día?  

—Muchos laicos y presbíteros frecuentan nuestras comunidades sobre todo en la búsqueda de un “ritmo” diferente. Todos, cuando comienzan a rezar con nosotros, quedan inicialmente impactados por un hecho puramente exterior pero significativo: la lentitud. Un ritmo que permite interiorizar, detenerse para reflexionar, para discernir ante la Palabra, para vivir la gratuidad del tiempo. Esto pienso que es otro don de la vida monástica: la gratuidad. El monje, de algún modo, “pierde tiempo”. Pienso que hoy este es un mensaje fundamental, porque la gratuidad es un signo pascual. También la vida de Jesús fue un tiempo donado gratuitamente. La vida monástica, con sus ritmos, su tiempo “desperdiciado” en la oración y en la liturgia, es un signo pascual que recuerda a todos que en la vida las cosas que cuentan verdaderamente no son las que nacen del tiempo de la “producción”, sino en el espacio de lo gratuito.

¿Qué heridas y qué preguntas trae más a menudo quien llega a los monasterios en busca de escucha y de paz?  

—Las preguntas y las búsquedas de quienes llegan a nuestras comunidades son muy diferentes. El monasterio es un espacio abierto a todos, sin hacer preguntas, sin poner condiciones. Las personas buscan silencio, escucha, ritmos de vida diferentes. A menudo las personas buscan “consuelo” en momentos particulares de su vida; buscan alimento espiritual en el encuentro con la Palabra de Dios en la lectio divina y en la liturgia. Hay una gran necesidad de espiritualidad, a veces no precisada, pero presente en el corazón de los hombres y de las mujeres que llegan a nuestros eremos y monasterios. Pienso que ofrecer esta hospitalidad es hoy fundamental en la Iglesia. En el fondo el monacato, en la práctica de la hospitalidad, tan importante en la Regla de san Benito, es un lugar privilegiado donde encontrar un rostro hospitalario de la Iglesia, que es continuidad del mismo ministerio del Señor Jesús.

En diversos países parece emerger una nueva necesidad espiritual, una búsqueda que no siempre pasa, sin embargo, por la Iglesia. ¿Cómo interpretar este dinamismo y cómo acompañarlo adecuadamente?  

—Esta búsqueda cruza la vida de nuestras comunidades y las formas de nuestra acogida. Creo que este dato debe interpelar a todas nuestras comunidades cristianas. En el episodio de las bodas de Caná, María se da cuenta de que ya no hay vino y que hace falta el valor de escuchar las palabras del Hijo para que el agua pueda convertirse en el vino bueno de Dios, para que la fiesta pueda continuar. Quizá todas las comunidades cristianas deberían interrogarse sobre la “falta de vino”, escuchar las palabras de la Madre: “haced todo lo que él os diga”. Entonces, si tenemos el valor de verter la pobre agua que tenemos, podremos darnos cuenta de que podemos ofrecer ese vino que es capaz de saciar la búsqueda espiritual de los hombres y de las mujeres de nuestro tiempo.

Otro rasgo de las sociedades contemporáneas es la fuerte polarización en muchos contextos, incluido el eclesial. ¿Cómo evitar que las diferencias se transformen en enfrentamiento?

—Creo que la presencia de dos polos en nuestras comunidades puede ser un pequeño ejemplo de cómo las polaridades pueden ser vividas como una riqueza para todos y no un elemento de división. La fraternidad verdadera es la que nace de la valorización de las diferencias: solo muchas piedras preciosas diferentes pueden hacer una bella joya. Pero esto comporta un cuidado de la vida interior y de la espiritualidad. Sin vida espiritual, sin oración y sin escucha de la Palabra de Dios, no aprenderemos nunca a integrar las diferencias en un diálogo fecundo. Y todo esto no es fácil y el desafío de la vida común nos lo dice claramente.

“La soledad no es aislamiento y no es un fin en sí misma, sino que es para una comunión más profunda con Dios y con los demás”.

Matteo FerrariPrior general de la Congregación Camaldulense

Junto a la indiferencia religiosa, crece en algunos contextos también un rechazo o una sospecha hacia la fe cristiana. ¿Qué está diciendo esta situación a los cristianos?  

—Creo que es una llamada a “vivir bien”, a buscar esa coherencia de vida que es fundamental y al mismo tiempo dificilísima. Pero en el fondo esta ha sido siempre la prueba de la presencia de los discípulos y de las discípulas de Jesús en el mundo. Ya el Nuevo Testamento nos lo testimonia. Pensemos en la Primera Carta de Pedro: “adorad al Señor, Cristo, en vuestros corazones, dispuestos siempre a dar respuesta a todo el que os pida razón de la esperanza que hay en vosotros. Pero hacedlo con dulzura y respeto, con recta conciencia, para que, cuando os calumnien, queden avergonzados los que difaman vuestra buena conducta en Cristo” (1 Pedro 3, 16).

¿Qué actitudes hacen el Evangelio más creíble a quienes observan la Iglesia desde fuera?  

—Pienso que hoy es fundamental la vida fraterna: ¿cómo vivimos en comunidad? Las personas que llegan a nuestros monasterios, sobre todo los más jóvenes, están muy atentas a las dinámicas relacionales, al clima fraterno que perciben. A veces incluso nosotros nos sorprendemos de lo que las personas notan. Nosotros, a menudo, nos sentimos carentes, vemos sobre todo nuestros defectos y nuestras heridas, pero las personas que nos frecuentan a menudo perciben una positividad que ni siquiera nosotros vemos. La vida fraterna, la comunión, es un dato fundamental para testimoniar el Evangelio hoy. Luego creo que también la oración, el tiempo dedicado a Dios, a la escucha de su Palabra, es un aspecto de la vida cristiana que los demás miran y a partir del cual se comprende la autenticidad de lo que vivimos.

En la relación con los jóvenes que buscan acompañamiento espiritual, ¿qué preguntas vuelven con más frecuencia y qué corre el riesgo de obstaculizar su camino de fe?   

—Los jóvenes buscan ante todo escucha. En nuestras comunidades cristianas, donde se hacen tantas cosas, a menudo falta el tiempo para dedicar a la acogida y a la escucha. Los jóvenes buscan además a alguien que pueda ayudarles a descender a su mundo interior, a conocerse a sí mismos. Aquí nace luego la búsqueda de espiritualidad y de encuentro con Dios y con su Palabra. A menudo somos demasiado temerosos a la hora de proponer a los jóvenes caminos serios de acompañamiento espiritual, de oración, de relación con la Palabra de Dios. 

“La fraternidad verdadera es la que nace de la valoración de las diferencias: solo muchas piedras preciosas diferentes pueden hacer una bella joya”.

Matteo FerrariPrior general de la Congregación Camaldulense

Usted ha escrito una carta a la Comunidad camaldulense para iniciar una reflexión sobre el uso de redes sociales, smartphone y mundo digital también entre los monjes. ¿Cuál es el punto esencial, para usted, en la relación entre vida espiritual y tecnologías?  

—Yo creo, aun no siendo un experto en este ámbito, que es un nudo que no podemos evitar. Hay un gran protagonista olvidado de la vida, que se llama “silencio”. Hoy ya no somos capaces de hacer silencio y redes sociales, smartphone y mundo digital tienen que ver con esto. Sobre todo para un monje, pero diría para todos, si falta el silencio, desaparece un componente fundamental de la vida que permite el encuentro con los demás, con uno mismo y con Dios. Reflexionar sobre el uso de redes sociales, smartphone y medios digitales nos conduce a reflexionar sobre nuestra capacidad de silencio, que es también el presupuesto de la libertad.

Por último, un consejo: ¿qué pasos concretos se pueden dar para recuperar silencio, escucha y espacio para Dios en la vida cotidiana?  

Es una “lucha” y como toda lucha requiere compromiso, entrenamiento y tiempo. Ante todo sugiero dejarse ayudar: tener a alguien con quien confrontarse es esencial y es un acto “eclesial”. El camino espiritual no es individualista, sino siempre comunitario. La vida espiritual no se aprende en los libros ni de otros instrumentos, sino que se transmite de vivo a vivo… es un hecho de tradición viva. Y luego partir de lo esencial: de la relación con la Palabra de Dios, que es “poderosa” y tiene la fuerza de renovar y hacer florecer nuestra vida.

Evangelio

Los ciegos ven y los que ven quedan ciegos. IV domingo de Cuaresma (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del IV domingo de Cuaresma (A) correspondiente al día 15 de marzo de 2026.

Vitus Ntube·12 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La escena evangélica que la Liturgia de hoy nos ofrece para nuestra galería cuaresmal es la curación del hombre ciego de nacimiento. Desde sus primeras hasta sus últimas líneas, el tema que domina toda la narración es el de la vista y la ceguera.

La escena comienza de manera sencilla: “Y al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento”.  Sigue un diálogo, y luego Jesús se revela como la Luz del mundo. Finalmente tiene lugar una curación dramática que implica tanto la iniciativa de Cristo como la cooperación del hombre. Jesús actúa, pero el hombre debe responder. Obedeciendo la orden del Señor: “Él fue, se lavó, y volvió con vista”.

Este hombre ciego de nacimiento es imagen de cada uno de nosotros. Fuimos concebidos en el pecado, pero la misericordia de Dios ha salido a nuestro encuentro. Como el ciego enviado a lavarse, nuestro camino cuaresmal nos recuerda nuestra constante necesidad de conversión. El pecado nos ciega, distorsiona nuestra visión y nos impide ver con claridad. Por eso necesitamos ser lavados una y otra vez para recuperar la vista. La llamada a una conversión permanente durante la Cuaresma se hace muy concreta en la celebración frecuente del sacramento de la reconciliación.

La verdadera conversión no es solo arrepentimiento del pecado, sino que también nos permite ver con los ojos de Dios, ver como Dios ve. La mirada de Dios va más allá de las apariencias y llega al corazón. Este tema de la vista es también central en la primera lectura. Cuando Samuel va a ungir a un rey entre los hijos de Jesé, se deja impresionar por la apariencia y la estatura. Pero el Señor lo corrige: “No te fijes en su apariencia ni en lo elevado de su estatura, porque lo he descartado. No se trata de lo que vea el hombre. Pues el hombre mira a los ojos, mas el Señor mira el corazón”. Esta manera divina de ver se expresa bellamente en el prefacio de la Misa: “Por el misterio de la encarnación, condujo al género humano, peregrino en tinieblas, al esplendor de la fe”. Ese paso hacia la luz de la fe es la llamada que Dios nos dirige.

Ver como Dios ve requiere fe. La fe nos da la visión de Cristo; nos concede la mirada sobrenatural que tanto deseamos. El hombre ciego de nacimiento, después de recibir la vista corporal, todavía debía dar un paso más: el paso hacia la vista espiritual. Su visión recuperada le permitió encontrarse con Cristo y creer en Él. Esto contrasta fuertemente con los fariseos, que veían físicamente, pero se negaban a creer. Aunque afirmaban ver, permanecían espiritualmente ciegos. Por eso Jesús les dice: “Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado; pero como decís “vemos”, vuestro pecado permanece”.

La importancia de ver con los ojos de la fe se expresa en la pregunta decisiva que Jesús hace al hombre curado: “¿Crees tú en el Hijo del hombre?”. Al reconocer lo que Jesús había hecho por él, el hombre pasa de la luz física a la luz de la fe y profesa: “Creo, Señor”. Este camino de crecimiento no puede decirse de los fariseos, que se consideran sanos y sin necesidad de curación.

A medida que nos acercamos a la celebración de la Pascua, somos invitados a lavar los ojos de nuestra fe, para poder ver como Cristo ve. Estamos llamados a quitar todo pecado que nuble nuestra visión y oscurezca nuestro corazón. Esto exige humildad, la humildad de reconocer que no somos perfectos y el coraje de arrepentirnos de nuestros pecados, de nuestras falsas seguridades, de nuestras ideologías y de nuestro egoísmo. 

Vaticano

La unidad de la Iglesia proviene de la fe en Cristo y del amor, dice el Papa

Continuando su serie de reflexiones sobre el Concilio Vaticano II, el Papa se centró en la Constitución Dogmática “Lumen Gentium”, que describe a la Iglesia como el “Pueblo de Dios”.

OSV / Omnes·11 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Por Josephine Peterson, OSV News

La Iglesia católica está formada por personas diversas que están unidas por su fe en Cristo y están llamadas a acoger a toda la humanidad, dijo el Papa León XIV durante su audiencia general semanal.

“Su principio unificador no es una lengua, una cultura, una etnia, sino la fe en Cristo”, dijo en la Plaza de San Pedro el 11 de marzo.

Lumen Gentium

Continuando su serie de reflexiones sobre el Concilio Vaticano II, el Papa se centró en la Constitución Dogmática “Lumen Gentium”, que describe a la Iglesia como el “Pueblo de Dios”.

La Iglesia es la asamblea de “todos aquellos que en la fe miran a Jesús”, dijo, unidos no por la nacionalidad o la cultura, sino por su fe compartida en Cristo.

El Papa dijo que esta comprensión tiene sus raíces en la Biblia, señalando el pacto de Dios con Abraham y el pueblo de Israel, que preparó el camino para el nuevo pacto establecido a través de la muerte y resurrección de Jesús.

León XIV afirmó que el amor es la ley que rige las relaciones dentro de la Iglesia, tal como los creyentes lo reciben y experimentan a través de Jesús. Por medio de Cristo, los creyentes de todas las naciones están unidos en la fe, afirmó. La Iglesia es el pueblo de Dios que «extrae su existencia del cuerpo de Cristo y es, a su vez, el cuerpo de Cristo».

En lugar de encerrarse en sí misma, dijo el Papa, la Iglesia debe permanecer abierta a todos.

«Unificada en Cristo, Señor y Salvador de todo hombre y mujer, la Iglesia no puede nunca replegarse sobre sí misma, sino que está abierta a todos y es para todos», afirmó.

En un mundo marcado por el conflicto y la división, añadió el Papa León XIV, la diversidad de la Iglesia es un signo de esperanza.

«Es un gran signo de esperanza –especialmente en nuestros tiempos, marcados por tantos conflictos y guerras– saber que la Iglesia es un pueblo en el que conviven en la fe mujeres y hombres de diversas nacionalidades, lenguas y culturas», afirmó.

Líbano e Irán

Antes de saludar a los italoparlantes, el Papa afirmó estar cerca del pueblo libanés «en este momento de grave prueba», tras la muerte del padre Pierre El-Rahi. El sacerdote maronita murió en un bombardeo israelí en el sur del Líbano el 9 de marzo. El Papa anunció que su funeral se celebraría el 11 de marzo en Al-Qlayaa, una aldea cristiana. 

En árabe, ‘Adrachi’ significa pastor. El Padre Pierre fue un verdadero pastor que siempre permaneció cerca de su pueblo con el amor y el sacrificio de Jesús, el Buen Pastor —dijo en italiano—. En cuanto supo que algunos feligreses habían resultado heridos en un bombardeo, sin dudarlo, corrió a ayudarlos.

Antes de la audiencia, el Papa León XIV se reunió en privado con el cardenal Dominique J. Mathieu, arzobispo de Teherán e Isfahán (Irán). El cardenal belga, miembro de la Orden Franciscana, llegó a Roma el 8 de marzo tras ser evacuado junto con todos los miembros de la Embajada de Italia, donde reside. 

Durante la audiencia general, el Papa León XIV pidió oraciones por la paz en Irán y en todo Oriente Medio, sobre todo por las numerosas víctimas civiles y los niños inocentes. 

«Que nuestra oración sea un consuelo para los que sufren y una semilla de esperanza para el futuro», afirmó.

El autorOSV / Omnes

Vaticano

El Papa recibe al cardenal de Irán

El Papa León XIV se ha reunido esta mañana en audiencia con el cardenal Dominique Mathieu, arzobispo de Teherán-Isfahán.

Redacción Omnes·11 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El Papa León XIV recibe esta mañana en audiencia al Cardenal Dominique Mathieu, arzobispo de Teherán-Isfahán. Por el momento no han trascendido detalles sobre los asuntos que se abordarán durante el encuentro. No obstante, todo indica que el purpurado habría trasladado al Pontífice la situación que vive la pequeña comunidad católica en Irán, así como las perspectivas para el establecimiento de la paz en el país.

Mathieu es actualmente el único sacerdote en su arquidiócesis. La Iglesia católica de rito latino en Irán cuenta con alrededor de 2.000 fieles, la mayoría de ellos extranjeros, dentro de una población aproximada de 90 millones de habitantes, predominantemente musulmanes chiíes. Los católicos de rito latino se distribuyen en cuatro parroquias: tres en Teherán y una en Isfahán.

Un cardenal obligado a abandonar el país

El cardenal tuvo que salir de Irán el pasado fin de semana a causa de la guerra. La catedral de la Consolata, junto con la residencia del arzobispo y las oficinas administrativas, se encuentran dentro del recinto de la Embajada de Italia en Irán. Ante el cierre temporal de la sede diplomática, el purpurado se vio obligado a abandonar el país para preservar mínimamente su seguridad.

Tras su evacuación a Roma, la Orden de los Frailes Menores Conventuales, a la que pertenece, confirmó que el cardenal se encuentra en buen estado.

Mathieu ha expresado su tristeza por haber tenido que abandonar el país y el dolor que siente por “sus hermanos y hermanas” que permanecen allí. El prelado ha manifestado además su esperanza de poder regresar pronto y ha pedido oraciones para que “los corazones encuentren la paz interior”.

Un pastor para una pequeña Iglesia

El cardenal, belga y de 62 años, fue nombrado arzobispo de Teherán-Isfahán en 2021 y creado cardenal en 2024 por el Papa Francisco.

Además de los aproximadamente 2.000 fieles de rito latino que pastorea, en Irán existen otras comunidades católicas orientales. La más numerosa es la de los católicos de rito caldeo, formados principalmente por fieles de origen asirio que celebran la liturgia en arameo y que se estima reúnen entre 7.000 y 10.000 creyentes.

También está presente una pequeña comunidad de católicos de rito armenio, integrada por una minoría dentro de la comunidad armenia del país —mayoritariamente ortodoxa— y que suma algunos miles de fieles.

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Cine

El director de Las Locas del Obelisco: «debemos quitarnos el corsé de lo políticamente correcto»

Las locas del Obelisco es una película que da a conocer una realidad que todavía existe: la prostitución, la trata de blancas y los abusos. Su director, Pablo Moreno, nos ayuda entender cómo estas "locas", las Trinitarias, rescataron a tantas mujeres en el Madrid del siglo XIX.

Teresa Aguado Peña·11 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

El próximo 13 de marzo se estrena en España Las Locas del Obelisco, una película que trata una realidad delicada que pocos se atreven a explorar. Y es que en el Madrid de 1885 el Señor suscitó a Mariana Allsopp y el Padre Francisco de Asís Méndez crear un refugio abierto día y noche para albergar a quienes huían de la explotación sexual, fundando así la Congregación de las Hermanas Trinitarias.

La trata de seres humanos, la prostitución y los abusos se exponen con especial delicadeza en Las Locas del Obelisco. La fundadora de las Trinitarias, interpretada por Paula Iglesias, no miró para otro lado, sino que trató de rescatar a estas mujeres a pesar de la presión social y mediática.

La historia de esta valiente mujer no deja indiferente. Es un relato que invita a la acción y pone sobre la mesa la existencia de un drama del que muchos viven ajenos. Pablo Moreno, director de otros filmes como Un Dios prohibido (2013) o Claret (2020), explica en Omnes por qué cree vital conocer esta realidad y concienciarse de ello.

¿La película se llama Locas del Obelisco por alguna razón en concreto? ¿Quieres transmitir algo con ese “locas”?

–Sí. Lo primero es que así era como las llamaban a ellas, a las trinitarias. Era un insulto que se utilizaba contra ellas.

Cuando pensamos en el título, queríamos que fuese transgresor. Por eso decidimos utilizar ese insulto. En el fondo, ellas mismas lo reinterpretaron: ese “locas” que aparecía en los medios de comunicación lo asumían diciendo: “Vale, nos llaman locas, pero somos locas de Cristo”. Es una locura de amor, algo que va más allá de la propia locura, algo más trascendental. Y eso nos parecía muy interesante.

Luego está el tema del obelisco. En sus inicios ellas estaban en una casa en el Paseo del Obelisco y así se las conocía en Madrid. A veces para su pesar, pero también terminó siendo algo positivo, porque la atención de los medios —aunque muchas veces fuera en contra de ellas— les dio muchísima visibilidad y, al final, contribuyó a que pudieran prosperar.

Esta historia invita a la acción, a no mirar hacia otro lado. ¿Cómo pretende que se traduzca esta película en esa acción?

–Lo primero es mostrar un problema que existía en Madrid y que hoy sigue existiendo, no solo en Madrid sino, por desgracia, en muchos otros sitios.

Hemos hablado con gente que no era consciente que en el Madrid de finales del XIX hubiese tanta prostitución, tanta trata y tantas situaciones de privación de libertad.  A veces pensamos que vivimos en una sociedad muy desarrollada o equilibrada, pero en las trastiendas, en los rincones más oscuros, se esconden realidades que preferimos no mirar de frente.

Son problemas que siguen ahí. Hay miles de mujeres que sufren: no solo por la trata o la prostitución, sino también por situaciones laborales que rozan la esclavitud, por abusos en sus distintas formas o por diferentes tipos de violencia.

Estas mujeres dedicaron su vida, sobre todo, a rescatar a esas chicas y a devolverles su dignidad y su libertad. Para ellas, la libertad era algo fundamental. Y lo más significativo es que llevan haciendo esta labor desde hace 141 años. Su misión sigue siendo vital.

¿Qué puede hacer un cristiano de a pie?

–Con no mirar a otro lado ya es mucho. Una compañera del proyecto de la película, que formaba parte del equipo técnico, iba un día por la calle y se encontró con una chica que estaba pidiendo. Se acercó, habló con ella y enseguida la derivó a las Hermanas Trinitarias, que finalmente pudieron ayudarla.

Puede parecer que simplemente conocer estas realidades es poco, pero en realidad es mucho, porque ya estamos predispuestos para que se pueda propiciar un cambio. Y, evidentemente, como cristianos estamos llamados a hacer denuncia apostólica de las injusticias y de estas situaciones que privan de libertad a tantos seres humanos, a tantas mujeres. Muchas veces no adoptamos esta actitud simplemente por ignorancia, por ello con conocer conseguiríamos que todo fuese un poco distinto.

¿Cómo llegaste a conocer esta historia de las Trinitarias? ¿Cómo se te ocurrió hacer esta película? 

–Realmente no se me ocurrió a mí, que es lo mejor de todo. Las hermanas Trinitarias querían hacer una película y nosotros habíamos enviado a distintas congregaciones una publicidad de los trabajos que nosotros hacemos.

Y fue por la providencia la que hizo que esa publicidad, esa carta que mandamos, cayese en la mesa del despacho de la Superior General de las Trinitarias, que justo en ese momento estaban planteando hacer una película para hablar de su carisma y de sus fundadores, porque se cumplían 100 años de la muerte de su fundador. Fue curioso que nos llamaron y enseguida nos enamoramos de su historia.

Vimos que era necesario contarla. Y así iniciamos un periodo de documentación, donde nos fuimos encontrando con María Ana Allsopp y con el Padre Francisco de Asís Méndez , que son dos grandes figuras de finales del XIX. Yo las desconocía totalmente, pero que me resultaron muy avanzados y con una sensibilidad social y eclesial muy elevada. 

Durante ese proceso, ¿qué aspectos de los personajes te han llamado más la atención o te han conmovido especialmente?

–Me conmueve que son personas humanas, como tú o como yo, que lo pasaron muy mal porque al principio les costaba encontrar la forma de llevar a cabo lo que el Señor les suscitaba.

El padre Francisco quería ayudar a las chicas porque era confesor en la Encarnación y muchas mujeres acudían a él para contarle todo lo que estaban viviendo. Sin embargo, no sabía qué hacer ni por dónde empezar. Sentía un deseo enorme de ayudarlas, pero también la impotencia de no encontrar la manera.

A Mariana le ocurría algo parecido. Ella sentía el deseo de hacer algo por el mundo y no limitarse a cumplir con lo que se esperaba de una mujer de su época: alcanzar un “estado honrado” y seguir el camino marcado.

Esas dos sensibilidades tremendamente humanas me hacen pensar y me interpelan de qué puedo hacer yo por el mundo. Me di cuenta que no nos diferenciamos tanto de esas grandes figuras del siglo XIX. Simplemente es cuestión de dar un paso en una dirección y tener la valentía de decidir si queremos darlo o no.

¿Crees que, de alguna manera, existe un encorsetamiento en los cristianos o en la sociedad en general, de modo que quienes actúan de verdad pueden ser vistos como “locos”? ¿Es también esta una invitación a vivir esa radicalidad?

–Sin duda. De hecho, has dicho una palabra que me parece que lo define mucho: el encorsetamiento. En la película, hay un momento en el que Mariana decide romper con todo eso. Llega a su casa y con un abrecartas rompe su corsé. Y justo coge el pañuelo de detrás del corsé y se encuentra un sagrado corazón. Así, de alguna manera, semióticamente estamos hablando todo el rato de eso mismo.

Nos tenemos que quitar el corsé, tenemos que salir de lo políticamente correcto, de lo que se espera que tenemos que hacer porque está bien visto socialmente.

A veces hay que dejarse embargar por esa “locura” y dar un paso más allá, porque las injusticias son muchas. Quien quiere ayudar a los demás tiene que meterse en el barro, aunque no nos guste ensuciarnos. Me gusta mucho una historia de San Vicente: dice que si un sacerdote va a celebrar misa y se encuentra a un hombre atrapado en el barro, y se ensucia ayudándolo y no llega a celebrar la misa, en realidad no está abandonando a Dios, sino sirviendo a Dios (abandonar a Dios por Dios).

Lanzar una película así implica romper con ese corsé social: es un tema arriesgado. ¿Cómo ha influido esto en tu vivencia de la fe?

–Yo alguna vez digo bromeando que es hora de que los católicos «salgamos del armario» y manifestemos lo que somos en libertad, con compromiso y respeto.

Llevo 20 años haciendo cine de esta temática y a veces las historias caen bien y otras mal, y la repercusión mediática puede ser muy dura. Por ejemplo, con la película Un Dios prohibido recibimos bastantes palos. Nos costó mucho dar dos pasos seguidos sin recibir una crítica dura.

En este caso, evidentemente, es una película trascendente. Hay una iconografía y una semiótica. Sale Cristo mismo. No se puede eludir. Pero queremos que sea una película que cualquier persona, creyente o no creyente, pueda ver y disfrutar.

Creo que en la Iglesia nos cuesta dar a conocer lo bueno que hacemos y que suena más el árbol que cae que los mil millones de árboles que crecen. Pero tenemos esa obligación de compartir con el mundo que formamos parte de él y que juntos, creyentes y no creyentes, si sumamos, construimos.

No tenemos un empeño dogmatizante o adoctrinante. Lo que queremos es compartir cómo vemos la vida nosotros los católicos, compartir la Buena Nueva, compartir la esperanza y la alegría del Evangelio con el creyente y con el no creyente.

Pablo Moreno, director de Las Locas del Obelisco

Generalmente se juzga a las prostitutas, ¿esta película pretende desmontar prejuicios y «quitarles culpa»?

–El caso de la prostitución está visto como una lacra muy grande y hay gente que evidentemente juzga sin conocer. Es decir, se tienen como malas mujeres cuando uno no sabe las circunstancias.

La mayoría de ellas están extorsionadas, han sido secuestradas o entraron en ello con la esperanza de poder mantener a sus familias. Y hay algo muy duro en eso. Comprenderlo tampoco es fácil. Es más fácil juzgar que entender las razones.

Nos parece que, como decía Sartre, «el infierno es el otro». Pero, ¿nos paramos a pensar quién es el otro? El Evangelio nos dice que la salvación está en el otro. Y yo creo que hay que dar un salto social en este sentido e intentar conocer.

El conocimiento compromete, y si te comprometes con una causa, es posible que hasta llegues a amarla. Y lo que amas no desaparece. Tiene que ver con esa empatía. ¿Por qué están ahí? ¿Cuál es su sufrimiento? Como cristianos, debemos cargar con la cruz. Y no solo con la nuestra, sino también con la de los demás.