Vaticano

La Biblioteca Vaticana, testimonio de la apertura cultural de la Iglesia

El aumento del patrimonio bibliográfico y su producción documental, han movido a León XIV a disponer la construcción de un nuevo edificio para el Archivo y la Biblioteca Vaticana, testimonio de la apertura cultural de la Iglesia. El Papa inauguró la exposición “AQVA. Catástrofe y Maravilla” en la misma Biblioteca.

Francisco Otamendi·15 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La decisión de nuevos espacios para el Archivo y la Biblioteca Vaticana fue prevista por el Papa Francisco, que identificó la zona extraterritorial del Letrán como lugar idóneo.

Sin embargo, un Quirógrafo del Pontífice firmado el 14 de septiembre, revela que en los últimos meses han surgido nuevas oportunidades para crear nuevos espacios dentro del Estado de la Ciudad del Vaticano, y el área elegida por el Papa ha sido la denominada «Fuente del Autoparco» y sus alrededores.

De modo que la construcción de un nuevo edificio para el Archivo Vaticano y la Biblioteca Vaticana tendrá lugar ahí, distribuyendo el espacio equitativamente entre las dos instituciones, reservando una parte para otros servicios del Estado de la Ciudad del Vaticano.

Con este fin, según ha dispuesto el Santo Padre, el Archivo Apostólico Vaticano y la Biblioteca Apostólica Vaticana, como entidades fundadoras y promotoras, van a constituir una fundación instrumental vaticana. Mientras tanto, la Biblioteca Vaticana seguirá utilizando los espacios de almacenamiento que actualmente ocupa en el Pontificio Seminario Mayor Romano.

Una sala de lectura de la Biblioteca Vaticana en el Vaticano el 14 de septiembre de 2026. (Foto de CNS/Lola Gómez).

Antigua y nueva apertura cultural

Por otra parte, el Papa León XIV ha visitado este lunes la Biblioteca Apostólica Vaticana con ocasión de la inauguración de la exposición ‘AQVA. Catástrofe y maravilla’. En su Discurso, el Pontífice ha alentado a los miembros de la Biblioteca Apostólica a dar testimonio de “la antigua y nueva apertura cultural de la Iglesia”, ha informado la Santa Sede.

“Por primera vez como Pontífice, visito la Biblioteca Vaticana, siguiendo los pasos de mis predecesores”, ha dicho el Pontífice. “Esto pretende ser un signo de la cercanía y el aprecio del Papa por la misión de los Archivos Apostólicos y la Biblioteca Apostólica, al servicio del desarrollo y la difusión de la cultura, en beneficio de la Iglesia y de toda la humanidad”.

El Papa León XIV sopla una vela en la Biblioteca Vaticana, al tener lugar el acto el día de su 71 cumpleaños (@VATICAN MEDIA).

El Papa y la Providencia: “Mi madre era bibliotecaria, y hoy estoy aquí”

Al iniciar sus palabras, el Papa manifestó que “Dios, en su providencia y a veces con cierto humor, siempre nos recuerda que está con nosotros. Muchos de ustedes quizás no sepan que mi madre (Mildred) era bibliotecaria, y hoy estoy aquí, en el día de mi cumpleaños, precisamente para saludarlos a todos”.

Luego, el Santo Padre saludó a las autoridades y el personal que trabaja en estas dos Instituciones vaticanas, así como a algunos invitados y benefactores, a quienes expresó su profunda gratitud, según ha informado Vatican News. Posteriormente, siguiendo los pasos de sus predecesores quienes visitaron la Biblioteca Vaticana, el Pontífice señaló que, esta visita pretende ser una muestra de la cercanía y el aprecio del Papa por la misión del Archivo Apostólico y de la Biblioteca Apostólica, al servicio del desarrollo y la difusión de la cultura, en beneficio de la Iglesia y de toda la humanidad.

La Biblioteca del Papa: un corazón, con sístole y diástole

¿Cómo describir la Biblioteca del Papa?, prosiguió el Papa. “Utilizaré una metáfora: la Biblioteca Apostólica es un corazón. El latido simboliza la vida y resulta de dos movimientos opuestos, la sístole y la diástole: concentración y relajación, un movimiento hacia el centro y otro hacia la periferia. La Biblioteca Apostólica también se mantiene viva en la medida en que conserva su propia sístole y diástole.

La sístole: “Que la Biblioteca Apostólica siga siendo un lugar de gran intimidad, tranquilidad, respeto y cuidado”. (…)

La diástole: “La apertura y amplitud de espíritu de esta Biblioteca se evidencian en sus orígenes humanísticos: no solo obras de teología, sino también de literatura, filosofía, astronomía, física, matemáticas, geografía, botánica, zoología, medicina, historia, derecho, arte y economía”.

“Volúmenes escritos en otros contextos religiosos”

“No solo libros europeos y cristianos, sino también volúmenes escritos en otros contextos religiosos, de todos los rincones del mundo. Y esto fue muchos siglos antes de que esta sensibilidad se convirtiera en compartida universalmente”. 

Con este estilo, concluyó León XIV, “la Biblioteca Apostólica da testimonio de la antigua y nueva apertura cultural de la Iglesia. La serie de exposiciones que hoy comienza también lo confirma”.

El autorFrancisco Otamendi

Recursos

La belleza como camino hacia Dios

El placer estético no se agota en la simple contemplación desinteresada, sino que actúa como un umbral que aviva en el ser humano el deseo de una plenitud mayor. A diferencia de las formas finitas del arte o la naturaleza, este dinamismo encuentra su sentido último al transformarse en el encuentro con una Belleza viva que trasciende la efímera satisfacción del instante.

Rafael Ramonet·15 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

Existe un tipo de placer que se distingue de todos los demás por su extraña pureza: el que produce la contemplación de lo bello. No promete nada, no exige nada, no deja resaca. A diferencia del placer de poseer o de consumir, la fruición estética se agota en el puro mirar, escuchar o contemplar, sin apetito de apropiación. Es, podríamos decir, un placer «sano» incluso en sentido literal: quien contempla una puesta de sol, una sinfonía o un rostro amado no sale dañado de esa experiencia, sino sereno, más despierto, agradecido. Pero esta misma gratuidad plantea una pregunta que no es solo estética, sino existencial: ¿se agota la belleza en el instante del éxtasis, o es ese instante la puerta de un nuevo camino por recorrer?

Un placer sin motivo aparente

Kant llamó a esta experiencia «placer desinteresado»: un agrado que no depende de la utilidad del objeto ni de su posesión, sino de la pura contemplación de su forma.

Esta característica -la ausencia de interés, de codicia, de finalidad práctica- es lo que hace del placer estético algo cualitativamente distinto del placer sensual o del bienestar material. No buscamos nada del atardecer que contemplamos; simplemente nos basta con que sea. Y, sin embargo, ese «bastar» es engañoso, porque quien ha sentido de verdad la intensidad de un momento bello sabe que, paradójicamente, nunca basta del todo: se desea que dure, se querría «entrar» en la música, permanecer para siempre ante el cuadro, ante el conjunto escultórico que arranca lágrimas de una alegría tan intensa que ninguna razón alcanza a explicarla.

Hay, en la experiencia más plena de la belleza, un extraño desasosiego mezclado con la plenitud.

¿Camino o punto final? De Platón a Agustín

La intuición de que lo bello sensible no es un punto final, sino el primer peldaño de un ascenso tiene ya una formulación clásica en Platón. En el Banquete, en el discurso que Sócrates atribuye a la sacerdotisa Diotima de Mantinea, se describe la célebre «escala del amor»: el alma que ama comienza amando un cuerpo bello, pero si su amor está bien orientado, asciende luego a la belleza de todos los cuerpos, después a la belleza de las almas y las acciones justas, más tarde a la belleza de las leyes y del conocimiento, hasta alcanzar finalmente la contemplación de la Belleza en sí misma: algo que no nace ni perece, que no es bello en un momento y feo en otro, sino bello siempre y por sí mismo, del que participan todas las cosas bellas sin que esa participación lo aumente ni lo disminuya. Diotima llega a describirla como «algo maravillosamente bello por naturaleza». Ya en Platón, por tanto, la belleza sensible funciona como escalón, no como meta: cada cuerpo o alma bella es un peldaño necesario, pero quedarse detenido en él sería malograr el propio movimiento que la belleza inicia.

Esta misma estructura -la belleza finita como camino, no como destino- reaparece siglos después, en clave muy distinta, en San Agustín de Hipona. En el arranque mismo de sus Confesiones, Agustín formula la que quizá sea una de las frases más citadas de toda la literatura espiritual occidental: «Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti». Esta inquietud no es un defecto del alma, sino su estructura misma: estamos hechos con una capacidad de deseo que ningún bien finito -por hermoso que sea- consigue saciar del todo.

Agustín, que había buscado durante años la belleza en el arte, en la retórica, en el placer de los sentidos, describe ese itinerario con una imagen célebre, dirigida a Dios como Belleza misma: «Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé». Y añade que buscaba la belleza fuera, en las cosas creadas, sin advertir que la verdadera Belleza estaba dentro y por encima de él: «Tú estabas dentro de mí, y yo fuera, y allí te buscaba».

Para Agustín, cada belleza particular -un rostro, una melodía, un paisaje- es hermosa por participación, por reflejo de una Belleza primera de la que toda otra belleza deriva su capacidad de agradar. De ahí que ninguna belleza finita pueda saciar plenamente al que la contempla: no porque sea defectuosa, sino porque su función no es detener el deseo, sino avivarlo y orientarlo.

Entre Platón y Agustín hay, sin embargo, una diferencia: la Belleza en sí platónica es una Forma impersonal, un objeto de contemplación intelectual; la Belleza agustiniana es un Tú, un Dios personal al que se ama y que sale al encuentro del alma que lo busca. El ascenso platónico culmina en visión sin nadie; el agustiniano, en encuentro.

De la obra de arte a la Belleza que es Alguien

Ante una obra de arte, lo que ocurre -por sublime que sea la experiencia- es siempre, en el fondo, un disfrute: contemplamos algo, lo dejamos actuar sobre nosotros, nos deja una huella, pero el cuadro no nos mira de vuelta, la sinfonía no responde a nuestro asombro, el poema no sabe que lo estamos leyendo. Es una belleza pasiva en el sentido preciso de que su acción sobre nosotros no proviene de una voluntad ni de una libertad: es forma, orden, armonía, que nuestra sensibilidad recibe y disfruta, pero que no puede corresponder al amor que suscita. Por eso el placer estético, con toda su hondura, tiene un techo natural: puede conmovernos, elevarnos, incluso arrebatarnos, pero no puede amarnos de vuelta.

Cuando se habla de Dios como camino y término de la belleza, hay que dar un paso más allá de esta analogía artística, porque en Dios la belleza no es una cualidad que se contempla desde fuera, sino una Belleza activa en grado sumo, y activa precisamente sin necesidad de palabra alguna: no hace falta que Dios «diga» nada para que su sola realidad, entrevista aunque sea de manera fugaz e imperfecta a través de lo creado, produzca ese mismo gozo desinteresado que produce una obra de arte y algo más, porque quien es contemplado aquí no es un objeto inerte, sino Alguien que a su vez mira, quiere y sale al encuentro. La diferencia  no está, entonces, en la intensidad del goce estético (que puede ser comparable, incluso mayor, ante una gran obra humana), sino en lo que ese goce permite después: ante el cuadro, el disfrute se agota en sí mismo, por hondo que sea, porque no hay nadie al otro lado a quien responder; ante Dios, el mismo tipo de disfrute -placer desinteresado, gratuito, «sano»- es además la puerta de entrada a una relación personal, porque quien produce ese gozo no es una forma bella, sino Alguien bello sin límite -la Belleza misma-, que ama y espera.

Esto permite formular con más precisión la intuición agustiniana citada más arriba. Cuando Agustín escribe «tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva», no está describiendo la contemplación de un objeto sublime, sino el reconocimiento de una Persona a la que, sin saberlo, llevaba tiempo buscando a través de todas las bellezas creadas. El itinerario estético -disfrutar de lo bello en el arte, en la naturaleza, en el rostro humano- sería entonces la primera mitad del camino, común a todo ser humano sensible; pero ese camino, si se recorre hasta el final, no desemboca en una Forma más perfecta que contemplar, sino en un Tú con quien se puede tratar. Y esa relación, a diferencia de cualquier obra de arte, es deseada por Él mismo: una relación que permanece, ya instalada fuera del tiempo y del espacio.

La objeción del absurdo

Frente a esta lectura se levanta, con toda su fuerza, la objeción existencialista. Para Sartre, el ser humano es «una pasión inútil»: un deseo de plenitud y de fundamento que nunca encuentra satisfacción porque, sencillamente, no hay nada ahí que lo satisfaga. Camus, por su parte, define lo absurdo como el choque entre la demanda humana de sentido y el silencio indiferente del universo. Desde esta perspectiva, el placer de lo bello no señalaría nada más allá de sí mismo: sería un dato bruto, hermoso pero mudo, que no promete ni remite a nada. Sentir el arrebato ante una obra de arte sería, en esta lectura, un hecho gratuito en el sentido más radical: bello, sí, pero sin destinatario ni promesa.

Es una objeción seria. Pero cabe hacer una pregunta, tomada prestada de un método muy distinto al filosófico: el matemático. Cuando una demostración conduce a un resultado absurdo -una contradicción, un infinito inmanejable-, el matemático no concluye que las matemáticas mismas sean absurdas, sino que revisa las hipótesis de partida: no puede dar por bueno el resultado absurdo, sino concluye que debe haber un error en alguna premisa mal formulada. Podríamos aplicar el mismo procedimiento aquí. Si la hipótesis de partida -que no hay fundamento último, que el deseo humano de sentido es solo un accidente evolutivo sin correspondencia real- conduce a algo tan chocante como que la experiencia más intensa, más gratuita y más «buena» que puede tener un ser humano no significa absolutamente nada, quizá el problema no esté en la experiencia estética, sino en la hipótesis que la enmarca. No es una demostración -el argumento no fuerza lógicamente la conclusión contraria-, pero sí es una invitación legítima a «empezar de nuevo con otras hipótesis», como se hace en matemáticas, en vez de forzar la experiencia para que encaje en un marco que la vacía de sentido. Dicho de otra manera, razono lógicamente bien, llego a un absurdo, lo acepto y lo propongo como fundamento vital. Respetable, pero no parece que se pueda compartir fácilmente, aunque algunos lo hayan hecho.

La belleza como umbral

La pregunta con la que empezábamos – ¿se acaba la belleza en el instante del éxtasis? – no tiene una respuesta que pueda demostrarse desde fuera de la experiencia misma. Lo que sí puede decirse es que la propia estructura de esa experiencia -su gratuidad, su carácter «sano» y desinteresado, y sobre todo esa inquietud que sobrevive incluso al momento de mayor plenitud- resulta más coherente con la lectura de Platón y Agustín que con la conclusión sartriana -lógicamente impecable dentro de su propio sistema, pero que el más elemental sentido común juzga absurda e inaceptable- de que el hombre es una pasión inútil. Un corazón que, tras el instante más pleno, sigue «inquieto», no encaja bien con la idea de que ese instante era ya el final del camino. Encaja mejor con la intuición compartida por ambos: que toda belleza finita -también la de la obra de arte más lograda- es camino y no meta, disfrute que puede convertirse en encuentro; y que recorrerlo hasta el final no es llegar a una forma más perfecta que admirar desde fuera, sino pasar de contemplar lo bello a ser amado por la Belleza misma, es un recorrido que recomiendo vivamente.

El autorRafael Ramonet

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Vaticano

El Papa aumenta los salarios de la Curia al suprimir los recortes del Covid

Al revocar los recortes salariales establecidos en 2021 durante el Covid para cardenales, jefes y secretarios de dicasterios, sacerdotes y religiosos de la Curia romana, el Papa León XIV ha aumentado las retribuciones de los altos cargos vaticanos.

Redacción Omnes·14 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Las medidas de contención salarial adoptadas por el Papa Francisco con la Carta Apostólica «Un Futuro Sostenible» del 23 de marzo de 2021, que fueron necesarias para afrontar el desafío de la pandemia, han quedado derogadas por otra Carta Apostólica, fechada el 1 de septiembre, del Papa León XIV.

En consecuencia, se actualizan los salarios de cardenales, jefes y secretarios de dicasterios, clérigos y religiosos del Vaticano, en los mismos porcentajes en que se redujeron. En síntesis, un 10 por ciento para los cardenales, un 8 por ciento para otros superiores, y un 3 por ciento para clérigos y religiosos.

Compromiso de garantizar la sostenibilidad económica

El Papa añade en su Motu Propio que las medidas ya fueron parcialmente modificadas, mediante la derogación del Artículo 3, con el Rescriptum ex Audientia del 16 de junio de 2025. Y tiene “la certeza de que las instituciones de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano continuarán, con diversos instrumentos, en su compromiso de garantizar la sostenibilidad económica”.

La disposición ha sido tomada por el Santo Padre tras consultar con la Secretaría de Economía, y “haber examinado cuidadosamente todo”. El Pontífice suprime la norma, aunque no elimina las disposiciones aplicadas mientras la ley estuvo vigente, incluyendo la congelación de los aumentos bienales por antigüedad.

Secretaría de Economía

Por esta razón, se ha escuchado “la opinión competente de la Secretaría de Economía”, cuyo Prefecto es el laico español Maximino Caballero, “después de haber examinado cuidadosamente todo”.

La medida se establece sin perjuicio de los efectos producidos durante su período de vigencia. Incluidos los efectos producidos por la suspensión de la acumulación de los incrementos bienales de antigüedad a que se refiere el Artículo 5, que permanece definitivamente adquirido.

Las restricciones del Papa Francisco, revocadas 

Las restricciones adoptadas por el Papa Francisco fueron rigurosas, y se debieron en particular a las consecuencia de la pandemia. Ésta había agravado “el déficit que ha caracterizado la gestión económica de la Santa Sede durante varios años, el cual ha impactado negativamente todas las fuentes de ingresos de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano”, como se indicó en el Motu Proprio ‘Un Futuro Sostenible’ de 2021.

El Papa Francisco hizo también un llamamiento a revisar el gasto, para evitar medidas todavía más drásticas, como el despido de empleados laicos, padres y madres de familia, como informa la agencia vaticana.

El autorRedacción Omnes

Vaticano

¡El Papa León XIV cumple 71 años!

El primer Papa norteamericano de la historia, León XIV, cumple 71 años en la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, este 14 de septiembre. Episcopados como los de Perú o España, agustinos de todo el mundo, por ejemplo filipinos, o el prefecto Mons. Luis Marín OSA, han sido de los primeros en felicitarle.

Francisco Otamendi·14 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

“Nuestro querido Papa León XIV cumple 71 años. Muchas felicidades Santo Padre. Que el Señor lo guarde, le dé larga vida, lo haga santo en la tierra y no lo entregue a la voluntad de sus enemigos”, escribía hace unas horas en la red X el Prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, el arzobispo Luis Marín de San Martín OSA, que ha contado sus tiempos de convivencia con el P. Robert Prevost, antes de ser elegido Papa.

Aunque León XIV no ha dejado caer nada ni ayer en el Ángelus ni estos días, el orbe católico sabía que hoy es su cumpleaños, entre otras razones, porque ya celebró su primer cumpleaños siendo Papa el año pasado. 

La honda huella de Perú

La Conferencia Episcopal Peruana, que espera al Papa del 11 al 16 de noviembre, le ha enviado un cariñoso saludo: “¡Feliz cumpleaños, Papa León XIV! El Perú lo espera con alegría, cariño y oración”.

Como botón de otras felicitaciones peruanas, está la de Monsefú, con una celebración popular: la localidad de Lambayeque, en Chiclayo, donde el entonces Monseñor Robert Prevost vivió durante años. Allí están preparando un homenaje con marinera y algunos de sus platos favoritos. La prensa peruana lo presenta como una muestra del cariño que conserva la localidad hacia quien fue su obispo.

En junio del año pasado, el Vaticano lanzó el documental ‘León de Perú’, sobre los veinte años del misionero agustino Robert Prevost, hoy León XIV, en tierras peruanas. Son 45’ de testimonios que preparó la dirección editorial del Dicasterio para la Comunicación vaticana, que recorren los pasos de su misión en Perú. ‘De Chicago a Chulucanas, de Chiclayo al Vaticano’, dice una de las canciones de fondo, de Los Bachiches.

De Filipinas, España, México, publicaciones…

Los agustinos filipinos han felicitado a León XIV llamándolo “brother”, hermano, en su 71 cumpleaños. Es especialmente interesante porque se trata de sus hermanos de Orden y refleja el tono más familiar. La noticia ha sido recogida hoy por Philippine Daily Inquirer.

También de Filipinas, le ha llegado al Papa la felicitación de GMA News (Filipinas). La cadena filipina ha publicado hoy una felicitación gráfica: “Blessed 71st Birthday, Pope Leo XIV!”, acompañada de un mensaje de oración y acción de gracias.

El Papa ha visitado España en junio, dejando una estela imborrable, y de aquí le han llegado también al Santo Padre felicitaciones como las de la Conferencia Episcopal Española, Cáritas Diocesana de Madrid, y otras instituciones.

Por lo demás, las felicitaciones personales están siendo numerosas, de modo especial en redes sociales. Por ejemplo, la de Samuel García, gobernador de Nuevo León (México), que ha publicado en X: “Feliz cumpleaños, Papa León XIV @Pontifex_es. Con mucho respeto y admiración le deseo salud, vida y mucha sabiduría…”.

Primer Papa norteamericano

León XIV es el primer papa norteamericano de la historia de la Iglesia, y desde allí felicitan al Papa su ‘Happy birthday’, comenzando por hermanos de su familia.

Recientemente, el catedrático Rafael Navarro Valls ha escrito una reflexión sobre ‘Un Papa americano: la huella de Estados Unidos en León XIV’. En ella escribe que la condición de León XIV como primer Papa nacido en Estados Unidos constituye un acontecimiento histórico de enorme trascendencia, aunque su experiencia pastoral internacional y su prolongada labor en América Latina han configurado un liderazgo claramente universal.

El don de la vida. Una vida para los demás

Cuando la Iglesia felicita al Papa por sus 71 años, no está celebrando solamente que Robert Francis Prevost nació el 14 de septiembre de 1955, comentan fuentes consultadas. “Está dando gracias por una vida que, con el paso de los años, ha adquirido una determinada misión: agustino, sacerdote, misionero en Perú, obispo, cardenal y finalmente sucesor de Pedro”.

“Es decir, celebrar un cumpleaños es celebrar que una persona ha recibido el don de la vida y que ese don, al pasar por los años, se ha convertido también en un don para los demás”.

Otro teólogo dice: San Juan Pablo II escribió en su ‘Carta a las familias’ de 1994 que el recién nacido es un don. Dice: ‘Its existence is already a gift, the first gift of the Creator to the creature’. Es decir: ‘Su existencia es ya un don, el primer don del Creador a la criatura’.

Y desarrolla la idea: un niño se convierte en un don para sus padres, sus hermanos, su familia y, finalmente, para la sociedad. La existencia de una persona no es indiferente: cada nacimiento modifica el mundo porque aparece alguien que antes no estaba”. Lo mismo puede decirse de todo ser humano, concluye.

El Papa León XIV, en su Discurso al Cuerpo Diplomático de este año, dijo entre otras cosas: “La vida, de hecho, es un don inestimable que se desarrolla dentro de una relación comprometida basada en la entrega mutua y el servicio. A la luz de esta profunda visión de la vida como un don que hay que apreciar, y de la familia como su guardiana responsable”, “rechazamos categóricamente cualquier práctica que niegue o explote el origen de la vida y su desarrollo”.

El autorFrancisco Otamendi

Cine

Sabrina y Steven Gunnell: “El Sagrado Corazón no es una devoción del pasado”

Los franceses Sabrina y Steven Gunnell, directores de Sagrado Corazón, hablan sobre una película que bate récords.

Virginia Gil-Nogués·14 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

La devoción del Sagrado Corazón de Jesús es una de las más difundidas en la Iglesia, y alcanza cada rincón del planeta. El día 11 se estrenaba en España una película documental con este nombre, Sagrado Corazón, que combina recreaciones históricas y testimonios contemporáneos para acercarse a la figura de Santa Margarita María de Alacoque y el mensaje del Sagrado Corazón de Jesús. Sus directores, Sabrina y Steven Gunnell, de origen francés, han volcado en el filme parte de su propia experiencia de fe. Ambos hablan para Omnes en Madrid, aprovechando la presentación del documental. 

¿Cuál es el origen de esta película? 

—SABRINA: Es la historia de un encuentro. En agosto de 1923, estábamos en el Santuario Notre-Dame du Laus, en los Alpes, en Francia, y yo fui a escuchar el testimonio del padre Marot, antiguo rector de los santuarios de Paray-le-Monial, y de Alicia Beauvisage. Durante todo el tiempo, tenía el corazón latiendo, veía muchas similitudes entre su historia y la nuestra (la de Steven y mía), y comprendí que el Sagrado Corazón de Jesús era realmente nuestra vida desde el principio.

Al terminar, le conté a Alicia que llevaba varios años haciendo películas con mi esposo. Me cogió la mano y me dijo: “He rezado para poder encontrarme con directores cristianos”. En ese momento entendí lo que quería Dios. Esa tarde, en familia, descubrimos que podíamos consagrarnos al Sagrado Corazón, algo que, aunque éramos católicos, desconocíamos. Después, en París, durante dos meses, recibíamos señales concretas del Sagrado Corazón, ya fuera en la vida cotidiana o entrando en una tienda, cuando antes no lo veíamos así. Steven no me contaba lo que veía pero, después de un mes y medio, me dijo: “Creo que estoy viendo muchos Sagrados Corazones”. 

¿Cómo acogieron sus familiares y personas cercanas la noticia de este proyecto? 

—SABRINA: Muchos amigos consideraban que el Sagrado Corazón era un tema antiguo, del que no hablaba nadie y que estaba lleno de polvo, que era del pasado. Pero a nosotros nos interpeló y sentíamos que el Señor nos llamaba a tratarlo. Aunque no sabíamos cómo contar en 90 minutos toda su espiritualidad, que es el corazón de la fe, sentíamos una especie de grito interior que nos empujaba a hacerlo. Entonces Steven tuvo la imagen de la película.

¿Se refiere al cartel? 

—STEVEN: Sí. Frente a los carteles de películas de terror o satánicas que veía en aeropuertos y estaciones, imaginé mostrar a Jesús en todo Su Amor y experimenté muchísima alegría. Y le dijimos que sí. A partir de ese momento, Él nos hizo entender qué íbamos a hacer. 

Este es su noveno documental, la película ha superado ya el millón de espectadores en el mundo y ha tenido distribución en varios países. ¿Esperaban que tuviese tan buena acogida?

—STEVEN: Tardamos más de un año en hacer la película. Y, cuando la terminamos, nuestro distribuidor en Francia nos dijo que el objetivo era llegar a veinte mil entradas, ya que es un documental cristiano, católico, un nicho específico, no para el gran público. Empezó a haber polémicas sobre la película, y nos dimos cuenta de que la televisión francesa no quería carteles, ya que había una cruz y quedaba demasiado confesional, por lo que no les gustaba. No obstante, pusimos carteles, y así muchas personas descubrieron que la película estaba en el cine y empezaron a acudir, por curiosidad.  

Una historia personal

Steven, usted pasó de la fama de un grupo pop a un momento muy oscuro, y de ahí a hacer películas sobre la fe. ¿Hay algo de esa caída que sigue apareciendo, de alguna forma, en las historias que eligen contar?

—STEVEN: Formé parte de la Boys Band Alliage y, de un día para otro, pasé del anonimato a ser rico y famoso. Cuando eso terminó, lo perdí todo. En ese momento de mi juventud había probado la peor de las drogas: la fama, porque trae consigo el poder y la sensación de que durará para siempre. 

No encontraba una salida para mi carrera artística, así que me fui a Inglaterra, donde empecé a cavar mi propia tumba. No dormía bien y estaba mal psicológicamente. Tenía miedo. Desesperado, llamé a mi madre por teléfono, quien me pidió que, antes de hacer cualquier tontería, fuese a descansar a una iglesia. Y, por primera vez en mi vida, la obedecí. 

Fui a una capilla en Londres y allí me quedé dormido en un banco. Hasta entonces, no había podido conciliar el sueño, ni siquiera por las noches. Al volver a casa, en Niza, mi madre me llevó a una iglesia llena de gente y, al contemplar ese espectáculo, encontré un sentimiento de presencia interior, de hallazgo. “Es a Ti a quien estoy buscando desde siempre”, pensé. 

¿Encontraron muchas dificultades para entender lo que Dios les estaba pidiendo a través de la película? 

—STEVEN: Los primeros años de matrimonio fueron difíciles, porque el Señor nos preparaba para la misión. En 2012 tuvimos nuestra primera llamada y descubrimos una alegría enorme detrás de la cámara, para poder contar cómo Dios puede transformar vidas. A partir de ahí, se desencadenó todo y no hemos dejado de crecer. 

Después de mi experiencia en la música, en la que todo el mundo me abandonó, resultaba muy particular e impresionante el don de la sabiduría. Es la misericordia, una vez más. En la película, hay una escena en la que aparece Jesucristo crucificado y, cuando el soldado le clava una lanza en el costado, sale agua del cuerpo inerte de Cristo, lo que simboliza la fuente inagotable de vida divina y misericordia de Dios. Ese corazón del que sale agua es realmente la clave, la solución para poder renovar constantemente el corazón. 

Francia es un país muy marcado por la secularización, ¿creen que ese contexto es, paradójicamente, parte del éxito de la película?

—STEVEN: San Jerónimo decía: “Quien ignora la historia, la vuelve a escribir”. Hace dos mil años, el Señor era rechazado en muchos lugares, pero fue acogido en sitios donde pudo hacer milagros. Siglos más tarde, volvemos a las mismas historias. En Francia y otros países hay fuerzas que se niegan a esa trascendencia, pero yo soy de los que creen que el ser humano es profundamente espiritual, por lo que siempre encuentra el retorno a la fuente, ya que es una búsqueda constante. No creo que el hombre pueda salvar a otro hombre, por eso soy católico, porque es Dios quien me salva. 

¿Creen que la película podría interpelar y, quizás, llevar a la conversión de algún espectador que no conozca esta devoción?

—SABRINA: Somos los primeros espectadores de nuestras películas, hacemos películas que nos hubieran gustado, como adolescentes, en esa época. Recibimos muchos testimonios de personas emocionadas con la proyección, que encuentran un camino de fe donde no se lo esperaban y se hacen preguntas verdaderas que les llevan de vuelta a la fe de su infancia. Tenían esa sensación de que Jesucristo les llamaba y les preguntaba: “¿Has olvidado esa fe?” Es muy conmovedor leer sus historias y comprobar que, tras la película, ya no viven la misa de la misma manera. Ahora oyen los latidos de ese corazón. 

Nosotros estamos aquí para mostrar la Gracia de Dios, y que después Él haga el camino que tenga que hacer en los corazones de la gente. El Sagrado Corazón no es, ni mucho menos, una devoción del pasado.

El autorVirginia Gil-Nogués

Firmas invitadasVictor Torre de Silva

Santos influencers

Internet y las redes sociales están convirtiendo también a los santos en nuevos influencers, acercando su vida y su ejemplo a millones de cristianos.

14 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

La facilidad que ha traído internet para comunicarnos influye en muchos ámbitos de la Iglesia, desde la comunicación institucional hasta la difusión de devociones de un modo más universal. Dejando a un lado los usos negativos que a veces vemos, sus aspectos positivos son innegables: pensemos solo en cuántas personas pueden escuchar al Papa gracias a estos medios.

Particularmente, esto ha afectado de modo muy positivo al desarrollo de las causas de canonización. Hoy es mucho más fácil difundir la figura de un cristiano cuyo proceso se abre. Vídeos, textos y entrevistas permiten dar a conocer su vida y devoción por todo el mundo. Recientemente he recibido noticias de avances en distintas causas, como el anuncio de la beatificación de Fulton Sheen o los últimos pasos de la causa de Pedro Ballester.

Pensaba estos días que esto supone un paralelismo con lo que sucede en Instagram, TikTok y otras redes con los influencers: personas que comparten su vida, sus amistades y sus “trucos” con millones de seguidores que los toman como modelo. Los santos son el gran modelo de santidad para los cristianos, y ahora podemos tenerlos también muy cerca a través de las redes.

Creo que sería una gran idea promover en redes sociales cuentas que compartan la vida de los santos en primera persona, quizá con la ayuda de la inteligencia artificial. Se podrían adaptar sus diarios, anécdotas o consejos para que nos “hablaran” de tú a tú, como si fueran publicaciones de hoy. Estas iniciativas, algunas ya en marcha, pueden ayudar a que los cristianos que usan las redes encuentren entre los influencers que siguen también a los santos. Un buen consejo en la rutina o el ejemplo ante una dificultad puede ser el empujón perfecto para acercarnos más a Cristo.

El autorVictor Torre de Silva

Ecología integral

Ayudar a las madres después del parto, una cuestión provida

Nicole Kristensen recuerda haber afrontado partos difíciles y dificultades en el posparto como madre. Hoy se basa en su experiencia para ayudar a otras mujeres antes, durante y después del parto. Kristensen, propietaria de Holystic Maternity Care, y otras expertas, hablan sobre el acompañamiento posparto.

OSV / Omnes·14 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

– Katie Yoder, OSV News

“Aunque tuve dificultades, tener una comunidad fue lo más importante, y eso es una parte fundamental de lo que intento lograr hoy en día como doula”, dijo la doula y coach católica Nicole Kristensen, que presta sus servicios a comunidades en Nueva York y Connecticut.

(Nota de la r: Doula, persona sin funciones sanitarias que acompaña emocional y prácticamente a las mujeres durante el embarazo, el parto y el periodo posterior, sin sustituir la atención de médicos o matronas). 

Kristensen, propietaria de Holystic Maternity Care , y otros expertos en el posparto y líderes católicos han hablado con OSV News sobre el papel de la Iglesia en el apoyo posparto y el acompañamiento a las nuevas madres que están pasando por dificultades.

Sus comentarios surgen en un momento en que las madres están hablando abiertamente sobre las dificultades de la experiencia posparto en medio del mediático juicio de Lindsay Clancy en Massachusetts, que terminó declarándose nulo el 4 de septiembre. El caso ha generado mayor conciencia sobre la psicosis posparto, un trastorno grave de la salud mental materna.

El apoyo posparto es un tema provida

Estos expertos coincidieron en que la Iglesia y los católicos tienen la responsabilidad de participar en el apoyo posparto como una cuestión provida. La Iglesia ya está presente en este ámbito, afirmaron, pero los católicos pueden hacer más. Muchos de ellos destacaron la importancia de la participación parroquial.

Si bien estos expertos provenían de diferentes ámbitos y ministerios, querían que las nuevas mamás que están pasando por dificultades supieran que no están solas.

“La Iglesia tiene un papel importante en el apoyo posparto porque Jesús nos manda cuidar de los más vulnerables, y las mujeres después del parto y sus bebés encajan en esa descripción”, dijo Kat Talalas, subdirectora de comunicaciones provida en la Secretaría de Actividades Provida de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos.

El panorama de la atención posparto

Actualmente, existen diversos recursos nacionales para mujeres que atraviesan dificultades en el posparto. Las mujeres con problemas de salud mental materna pueden comunicarse con la Línea de Ayuda para el Suicidio y las Crisis (988), o con la Línea Nacional de Salud Mental Materna. Otras organizaciones sin fines de lucro que apoyan a las madres en el posparto incluyen Postpartum Support Internacional y el Policy Center for Maternal Health.

Los trastornos de salud mental materna, también conocidos como trastornos de salud mental perinatal, son frecuentes y afectan hasta a una de cada cinco familias en Estados Unidos cada año, según el centro de políticas. El centro señala que la ansiedad y la depresión son las complicaciones más comunes del parto. Sin embargo, este tipo de trastornos no se detectan universalmente ni se tratan adecuadamente.

Según el centro, los síntomas de la depresión posparto incluyen tristeza, dificultad para concentrarse, dificultad para disfrutar de sus actividades favoritas y dificultad para crear un vínculo con el bebé. Los síntomas de la ansiedad materna incluyen miedo extremo, preocupación y nerviosismo.

Tiempo de recuperación, con desequilibrios

Los expertos coincidieron en que la Iglesia debe acompañar a las nuevas madres, especialmente a aquellas que están pasando por dificultades.

“Durante los meses posteriores al parto, todas las mujeres tardan meses, a veces incluso años, en recuperarse por completo”, afirmó Caroline Hartley, enfermera especializada en atención familiar y fundadora de Fiat Integrative Health, una clínica que ofrece atención médica y servicios de salud mental en Franklin, Tennessee. “Se produce un desequilibrio hormonal, se altera el sueño y el aislamiento es frecuente. Aproximadamente una de cada siete mujeres sufre depresión posparto, y casi la mitad nunca recibe un diagnóstico”.

La madre de siete hijos añadió: “Si los católicos desaparecen en ese momento, nuestro testimonio provida estará incompleto”. Muchos de estos expertos y líderes identificaron el apoyo posparto como una cuestión provida.

“Es absolutamente imprescindible, y diría que obligatorio, que el cuerpo de Cristo esté presente para apoyar a las madres y familias en el posparto”, dijo Mary Haseltine, doula católica y madre de siete hijos. 

Algo esencial

Haseltine es también la fundadora de Made for This, que ofrece recursos sobre el embarazo, el parto y el posparto, y autora de “Made for This: The Catholic Mom’s Guide to Birth”. 

“Esto no solo forma parte del mandato general del Evangelio de cuidar a los necesitados”, dijo. “Si como Iglesia vamos a pedir a las familias que prometan estar abiertas a la vida como lo hacemos en nuestros votos matrimoniales, y pretender ser un pueblo que valora la dignidad y la belleza de cada vida y construye una cultura de la vida, es esencial”.

Una dedicación que aumenta

Estos expertos reconocieron la participación de la Iglesia en el apoyo posparto, y señalaron los hospitales católicos, los centros de embarazo y las doulas. 

También mencionaron ministerios como Elizabeth Ministry International, un apostolado católico que apoya a las mujeres y las familias durante las alegrías y los desafíos de la maternidad. Y Walking with Moms in Need, una iniciativa parroquial de los obispos estadounidenses que atiende a mujeres embarazadas y madres vulnerables.

“Si bien el programa Caminando con las Madres está dirigido principalmente a mujeres de bajos ingresos, los recursos disponibles y el apoyo que ofrece la parroquia podrían brindarse a cualquier madre que esté pasando por dificultades”, dijo Talalas, de los obispos estadounidenses.

En las diócesis estadounidenses, en las parroquias

Según Talalas, al menos un tercio de las diócesis estadounidenses participan en la iniciativa “Walking with Moms in Need”, y cuentan con parroquias que también participan, aunque añadió que es probable que la cifra sea mayor.

Las parroquias con ministerios de apoyo a madres necesitadas desempeñan un papel activo en el acompañamiento de las madres en el posparto. El ministerio de la parroquia de San Felipe y Santiago en Exton, Pensilvania, donó recientemente artículos de cuidado personal posparto a The 4th Trimester Mommie, una organización sin fines de lucro dedicada a la salud materna.

Oraciones, apoyo entre compañeras, tutoría

Elizabeth Ministry International, con sede en Wisconsin, cuenta actualmente con más de 800 delegaciones registradas. Sus miembros ofrecen oraciones, apoyo mutuo, mentoría, materiales educativos, alimento espiritual y recursos inspiradores. 

Krys Crawley, directora ejecutiva de Elizabeth Ministry Internacional, dijo que su organización espera establecer delegaciones en todas las parroquias del mundo. 

“Nuestra concepción católica de la dignidad humana nos dice que tanto la madre como el niño son infinitamente valiosos”, dijo Crawley, quien también es la fundadora y directora ejecutiva de Life’s Connection, un centro comunitario de salud y educación que brinda apoyo durante el embarazo y el posparto.

Cuidado del bebé y de la madre

Hartley afirmó que Fiat y organizaciones similares adoptan un modelo integral en el que cuidan tanto al bebé como a la madre. Las doulas católicas, como Haseltine y Kristensen, también brindan apoyo a las mujeres antes, durante y después del parto. Ambas ofrecen recursos gratuitos en línea para el posparto. 

Haseltine también ofrece un plan de descanso posparto basado en la Biblia y un directorio de profesionales cristianos del parto para conectar a las mujeres con el apoyo necesario. Kristensen ofrece un libro electrónico para prepararse para un posparto tranquilo y enumera artículos útiles para esta etapa.

Una solución centrada en la parroquia

Sin embargo, estos expertos afirmaron que la Iglesia puede hacer más. Muchos animaron a las parroquias a participar activamente. Recomendaron que las parroquias inicien grupos de apoyo para madres necesitadas y del Ministerio Elizabeth, o que amplíen los que ya existen. Otros sugirieron crear espacios donde las madres puedan conectar, crear comunidad y ayudarse mutuamente.

Muchos aconsejaron organizar sistemas de reparto de comidas y ofrecer cuidado infantil para madres primerizas y familias en crecimiento. Sugirieron contactar regularmente con las madres y mantener una lista de recursos que pudieran serles útiles.

“Uno de los cambios más importantes que la Iglesia puede hacer es no tratar las dificultades posparto como un problema privado, sino apoyar de forma proactiva a las madres”, dijo Hartley. 

“No estás fallando al don que te han dado”

Estos expertos también compartieron consejos para las madres que atraviesan dificultades. Recomendaron que las madres recurrieran a sus familiares, amigos y parroquias. Algunos aconsejaron la oración. Muchos animaron a las madres a no tener miedo ni vergüenza de pedir ayuda. Querían que supieran que la Iglesia y los ministerios católicos desean acompañarlas.

“Si eres una madre primeriza y estás pasando por dificultades, escucha esto: no eres una mala madre y no estás fallando al regalo que te han dado”, dijo Hartley. 

“Amar a tu bebé y sentir confusión, temor, rabia, vacío o falta de conexión pueden coexistir”, añadió. “Eso no significa que seas desagradecida. Significa que tu cuerpo y tu mente han pasado por algo enorme y aún no se han recuperado”.

“Nunca debiste haber tenido que llevar esto sola”.

Hartley y otros instaron a las mujeres que están pasando por dificultades a que se lo cuenten a sus maridos, amigos, sacerdotes, parteras, consejeros y médicos.

“Le dijiste que sí a la vida, y ese sí todavía te incluye a ti y a tus necesidades”, dijo. “Nunca debiste haber tenido que cargar con esto sola”.

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– Katie Yoder es corresponsal de OSV News. Escribe desde Maryland.

– Esta información ha sido publicada originariamente en OSV News, y pueden consultarla aquí.

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El autorOSV / Omnes

Cultura

Científicos católicos: Carlos de Sigüenza y Góngora

Carlos de Sigüenza y Góngora, es de las figuras más representativas de la unión entre fe católica y ciencia moderna en el mundo hispánico.

Ignacio del Villar·14 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Carlos de Sigüenza y Góngora (Ciudad de México, 1645 – 1700), es una de las figuras más representativas de la unión entre fe católica y ciencia moderna en el mundo hispánico.

Proveniente de una familia donde su padre había sido tutor de la familia real en Madrid, estudió con los jesuitas en Tepotzotlán y Puebla, aunque fue expulsado por indisciplina en 1667. Sin embargo, nunca se apartó de la espiritualidad ignaciana y de la fe católica. En 1668 publicó su primera obra, Primavera indiana, dedicada a la Virgen de Guadalupe, y en 1673 sería ordenado sacerdote secular.

Antes de ser ordenado sacerdote ya había estudiado en la Real y Pontificia Universidad de México, donde destacó hasta el punto de obtener la cátedra de matemáticas y astrología (1672), cargo que desempeñó durante veinte años.

Fue además capellán del Hospital del Amor de Dios y cosmógrafo real de Carlos II, para quien elaboró el primer mapa general de la Ciudad de México y diversos planos y proyectos hidráulicos sobre la laguna y el valle, destinados a prevenir inundaciones. Asimismo, participó en expediciones científicas, como la de 1693 al golfo de México y la Florida, donde elaboró las cartas náuticas de Pensacola y del Misisipi.

Sigüenza y Góngora también destacó por su esfuerzo en desligar la superstición de la ciencia. Ante la aparición de un gran cometa en 1680, escribió su Manifiesto filosófico contra los cometas (1681), obra en la que intentaba calmar el temor popular y explicar el científicamente. Más adelante redactó su mejor obra: Libra astronómica y filosófica (1690), que contribuyó astronomía de astrología y a consolidar la ciencia en el mundo hispánico.

También dirigió en 1675 las primeras excavaciones documentadas en Teotihuacán, fundó el primer periódico de la Nueva España, Mercurio Volante, y redactó diversos textos literarios. Para completar, se convirtió en un héroe durante el motín popular de la Ciudad de México de 1692, donde arriesgó su vida para salvar los archivos del Cabildo en un incendio. En sus últimos años recopiló materiales para una historia del México antiguo, en línea con reivindicar el pasado indígena de la región, aunque su muerte interrumpió el proyecto.

El autorIgnacio del Villar

Universidad Pública de Navarra. SCS-España.

Vaticano

Sólo el perdón libera, afirma León XIV al rezar por las víctimas del 11-S y por la paz

El perdón es indispensable, sin él no se puede vivir en paz. Sólo el perdón libera y devuelve la luz, ha dicho el Papa este domingo. Tras el rezo del Ángelus, León XIV ha renovado sus oraciones por los fallecidos y heridos en los atentados del 11-S, y ha pedido nuestro compromiso por la paz.

Francisco Otamendi·13 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Tras el comentario de un Evangelio que habla de un valor fundamental de la vida cristiana: el perdón, el Santo Padre ha recordado en el Ángelus que hace dos días se conmemoró el 25 aniversario de los atentados terroristas del 11 de Septiembre en los Estados Unidos de América.

“Renuevo mis oraciones por quienes perdieron la vida y por quienes continúan llorando las heridas de aquel trágico día”, ha dicho el Pontífice. “En un momento en que la violencia y los conflictos afligen a tantos hermanos y hermanas, invito a todos a rezar para que el Señor traiga la paz al mundo entero”. 

El recuerdo del trágico suceso que ocurrió hace 25 años nos impulsa a renovar nuestro compromiso por la paz, que encomendamos a la intercesión de la Virgen María, ha alentado el Sucesor de Pedro.

Valor fundamental de la vida cristiana: el perdón

Desde la ventana del Palacio Apostólico, en un día soleado en Roma, el Papa ha centrado su comentario, como es habitual, en las lecturas de este Domingo XXIV del Tiempo Ordinario.

Jesús enseñó y atestiguó el perdón hasta en la cruz, donde oró al Padre por sus perseguidores con las palabras que todos conocemos: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Es un valor fundamental de la vida cristiana.

Así ha comenzado el Papa León XIV su catequesis previa al Ángelus de este domingo.

Jesús a Pedro: perdonar “hasta setenta veces siete”

En el pasaje del Evangelio de hoy, Pedro interroga al Maestro precisamente sobre este tema: “Señor —le pregunta—, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?” Sus palabras revelan un corazón generoso: el número siete, de hecho, simboliza en la Biblia la plenitud, y “perdonar siete veces” significa perdonar con gran generosidad, ha manifestado el Papa.

La respuesta de Jesús, sin embargo, va más allá: “No te digo que hasta siete veces —afirma—, sino hasta setenta veces siete”, es decir, “más allá de todo límite, sin medida”

El perdón es “indispensable”

A continuación, el Papa ha subrayado que “el perdón es indispensable, sin él no se puede vivir en paz”, ha añadido. “Tarde o temprano, en el corazón y entre las personas, surgen conflictos, acusaciones, rencores y venganzas que destruyen las relaciones, dividen a las familias y desencadenan guerras”. 

Sólo el perdón libera y devuelve la luz, incluso allí donde la pobreza material y moral del hombre, por un momento, ha ensombrecido el horizonte y ha hecho incierto el camino, ha dicho León XIV.

Como un viento favorable 

En su reflexión, el Papa ha comparado el perdón a “un viento favorable”, que “disipa incluso las nubes más densas, hasta que vuelve a dejarnos ver el sol. El mismo san Pedro lo experimentó en varias ocasiones a lo largo de su vida; en particular cuando, tras haber negado y abandonado a Jesús durante la Pasión, al encontrarse con el resucitado a orillas del lago, escuchó una única pregunta: ‘Simón […], ¿me amas?’, acompañada de una invitación: ‘Sígueme’. 

Exactamente como al principio, el día de su primer encuentro, como si nada hubiera pasado. Esta caridad, que olvida y sana, supondrá para el primero de los apóstoles la confirmación de su misión, ha concluido el Santo Padre.

Pedir a la Madre de Misericordia

Pidamos, pues, a la Virgen María, Madre de la Misericordia, ha animado el Papa a los romanos y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro, que nos ayude a “perdonar siempre, incluso cuando resulte difícil dar el primer paso, y a difundir, con valentía y constancia, la luz serena y sanadora del amor que vence al odio y desarma todo rencor”.

El autorFrancisco Otamendi

Libros

«Luz de Luz»: la fe de Nicea que sigue hablando hoy

Un volumen coordinado por Mons. Jesús Rico Pavés reúne a seis especialistas para profundizar en la confesión de fe de Nicea y en la identidad de Jesucristo como verdadero Dios y verdadero hombre.

José Carlos Martín de la Hoz·13 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Mons. Jesús Rico Pavés, obispo de Jerez , actualmente es Presidente de la Comisión de Evangelización, Catequesis y Catecumenado de la Conferencia Episcopal Española y, a la vez, ha sacado tiempo para preparar y ejecutar este trabajo de equipo que ahora reseñamos que seguramente dará mucho que hablar en los próximos meses, pues toca algo tan central en la Iglesia como la inolvidable figura de Jesucristo, Hijo de Dios, verdadero Dios y verdadero hombre y, además, lo hacen sus autores de modo novedoso y atractivo.

Ciertamente, siempre comenzamos los aniversarios redondos, como los recientes del  V Centenario de las tesis de Wittenberg de Lutero, el V Centenario de la Escuela de Salamanca, el V Centenario del nacimiento de Felipe II y así sucesivamente, con gran entusiasmo, propaganda, peticiones a los especialistas, etc.

El problema consiste en que los congresos que se realizan en esos centenarios redondos, mesas panel de especialistas, conferencias, etc., sus actas, no llegan a publicarse o aparecen recogidos en las páginas de números monográficos en revistas especializadas que no llegan más que a pequeños cenáculos de gente ya muy enterada en la materia.

Nicea, 1700 años después

El profesor Rico Pavés ha recogido en este magnífico volumen la opinión de seis grandes especialistas del panorama teológico español, en el tratado de Trinitate y de cristología que han redactado sus capítulos en perfecta coordinación de modo que tenemos en este momento un trabajo de síntesis de teología histórica y de historia de la teología bajo el ambicioso título “De la confesión de Fe de Nicea a la Iglesia del siglo XXI”.

Ciertamente, cuando se convocaron los Actos conmemorativos del 1700 aniversario del concilio de Nicea del año 325, todos teníamos en la cabeza los inmensos frutos que se obtuvieron en 1951 cuando se celebraron congresos alrededor del gran Concilio de Calcedonia del 451. Tanto que en estos 75 años últimos hemos podido establecer dos grandes cristologías las precalcedonianas y las calcedonianas. Distinción que ha ayudado enormemente a los investigadores en este tiempo.

Cuando he visto el título del libro que desea conmemorar el Concilio de Nicea y a la vez profundizar en la doctrina del “Hijo de Dios”, en la unidad y en la santísima trinidad, me ha conmovido el título escogido: “Luz de Luz”.

Ciertamente, para abordar el Concilio de Nicea y estudiar su recepción por los teólogos actuales, no existe una expresión más sintética y lograda que la que utiliza el propio concilio y que quedó reflejada en el Credo Niceno-Constantinopolitano que se reza los domingos en las misas dominicales del orbe católico: “Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho”.

La confesión de la fe en Cristo

En las siguientes líneas vamos a reseñar este trabajo coordinado por Mons, Rico Pavés y encomiamos al lector a que adquiera pronto este magnífico volumen lo lea y saque sus propias líneas de investigación y sobre todo materia de meditación y reflexión sobre la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, en la línea de san Atanasio, san Alejandro de Alejandría y sobre todo de san Hilario de Poitiers, pues en el Concilio de Nicea intervino ciertamente el Espíritu Santo y, además, la mayor proporción de obispos en el aula conciliar de toda la historia de la Iglesia. Parecía como si la “comunión de los santos” hubiera querido cerrar definitivamente la cuestión: ni monofisitas, ni docetas, ni nestorianos, ni subordinacionistas: “Dios de Dios, Luz de Luz, engendrado, no creado”.  

Como afirmaba san Pablo en una de sus cartas a la primitiva Iglesia: “la palabra de Dios no está encadenada” (2 Tim 2, 9) y a la vez había que respetar la armonía fe y razón a la vez que la unidad de la Iglesia bajo un solo Pastor, en un solo credo.

La controversia de Arrio

Ciertamente, esta discusión teológica acerca de la conjunción de la unidad de la Santísima Trinidad y la variedad de las tres personas divina, debía haber quedado en manos de los especialistas, mientras el pueblo cristiano seguía creyendo y afirmando en el “Símbolo de los Apóstoles” la unidad de naturaleza y las tres personas (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 185).

Como recordamos la figura del sacerdote alejandrino Arrio logró lo que no habían conseguido cuatro siglos de terribles persecuciones: la ruptura de la unidad de la Iglesia. Arrio con sus enseñanzas, canciones pegadizas, llevó la discusión a la calle, al mercado para introducir una enseñanza engañosa, pero “racionalista” es decir para: “Jesús sería perfectísimo, maravilloso, lleno de todas las inmensa cualidades y virtudes y por los méritos de la Pasión y muerte merecería ser llamado Dios, pero en realidad no era dios pues eran entitativamente inferior al Padre”.

Desgraciadamente, los arrianos no aceptaban la redención obrada por Cristo, ni el valor sacrificial de la misa, ni la fuerza sobrenatural de la gracia que llegaría a los cristianos. Además, al afirmar que Jesús sería un gran profeta, pero no Dios, entraría en connivencia con el Islam, que terminaría por asimilar en su seno a los arrianos que todavía quedaban en el siglo VIIII cuando los musulmanes invadieron España poniendo fin al reino visigodo.

Nicea sirvió para encontrar una palabra con la que expresaba que Jesucristo era de la misma naturaleza del padre. El término “homooúsion” era un término adecuado (258) y el acuerdo fue unánime. En el Concilio y objeto de discusión y prudencia antes del concilio y después. Todavía quedaba por mostrar, en la práctica que podría funcionar un término que no estaba en la Sagrada Escritura. Ciertamente, ha funcionado hasta nuestros días y, además, se ha comprobado que otros términos pueden sustituir a los que ahora poseemos, puesto que la “Palabra de Dios no está encadenada”, pero había que comprobarlo. Por ejemplo, la “Palabra Iglesia de Comunión” ha podido convivir con el término “Iglesia pueblo de Dios en marcha”, e incluso sobrepasarla. Finalmente, el concepto de hombre “como relación”, prácticamente se ha impuesto en la antropología teológica.

Jesús Rico Pavés (Coord), Luz de Luz. De la confesión de Fe de Nicea a la Iglesia del siglo XXI, PPC, Madrid 2026, 690 pp.

Luz de Luz. De la confesión de Fe de Nicea a la Iglesia del siglo XXI

Autor: Jesús Rico Pavés (Coord)
Editorial: PPC
Año de publicación: 2026
Páginas: 690
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Evangelización

Las 5 virtudes que hicieron de Fulton Sheen un maestro de santidad

La próxima beatificación de Fulton Sheen supone un nuevo paso en el reconocimiento de una vida entregada a Cristo y al servicio de la Iglesia.

OSV / Omnes·13 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– Jude Andrew Link, directora de programación para la beatificación de Fulton Sheen en San Luis.

«¿De qué virtudes crees que Sheen es un ejemplo?» Esa pregunta me la hizo una compañera religiosa que estaba preparando su aula para el inicio del año escolar. Aquí en Peoria, Illinois, ya llevamos varias semanas de clases. Pero en otras partes del país, estudiantes y maestros apenas tuvieron sus primeros días de clase esta semana. Esta hermana estaba preparando un mural sobre santos y virtudes.

No he dejado de pensar en esa pregunta. Su beatificación nos indica que la Iglesia considera a Sheen un hombre de virtud heroica. Fulton Sheen, quien pronto sería beato, era sin duda un hombre de fe. Su profunda y personal devoción a Jesucristo se manifestaba en su famosa dedicación a la Hora Santa diaria.

«Si quieres saber acerca de Dios», dijo, «arrodíllate». El día de su ordenación, Sheen prometió dedicar una hora santa cada día, y su fidelidad a esa promesa lo preparó para recibir los frutos de la fe teológica.

La luz de la fe iluminó su mente y le brindó una comprensión profunda de los misterios de Cristo, la cual luego influyó en su enseñanza, predicación y escritura, otorgándoles un poder nacido del Espíritu.

Su fortaleza: la oración

Él conocía a Cristo por sus estudios, pero lo conoció a través de la oración.

Esa fidelidad a veces tenía un alto precio. En «Tesoro en arcilla» escribe sobre los extremos a los que llegaba para cumplir su cita diaria con Nuestro Señor, incluso durante períodos de aridez espiritual y distracción, o aquella vez que, accidentalmente, quedó encerrado en una iglesia de Chicago, salió por una ventana y cayó en el depósito de carbón.

El Señor Bendito recompensó su fidelidad de la manera más conmovedora, viniendo a encontrarse con Sheen definitivamente durante su Hora Santa el 9 de diciembre de 1979 para conducir a su fiel discípulo a la casa del Padre.

La Hora Santa fue el pilar de la vida de Fulton Sheen, el lugar donde encontró su identidad, obtuvo inspiración para su enseñanza y reunió fuerzas para la tarea que tenía por delante. Fue la fuente de su admirable integridad. Era la misma persona independientemente de la situación o el público, se sentía igual de cómodo entre los ricos y famosos que entre la limpiadora y el barrendero.

El amor al prójimo

Sin embargo, sus historias revelan que se sentía más a gusto entre los pobres y sencillos. Contó la historia del barrendero de Roma, a quien no impresionaron los cardenales y obispos reunidos para el Concilio Vaticano II, y que le recordó que el hombre sencillo que realizaba su trabajo por amor a Dios hacía algo más provechoso que cualquier tarea «importante» realizada por otros motivos.

Esta visión espiritual fomentó un profundo respeto por cada individuo y por la sabiduría y la honradez del hombre común. Este respeto nació de su amor a Dios, que le permitió ver a cada persona como un hermano o una hermana, con un amor profundo y práctico por el prójimo, un amor que animó su celo por las almas y que sostuvo su predicación y actividad misionera.

Sheen, un gran trabajador

Fulton Sheen era conocido por su gran dedicación al trabajo. Como profesor universitario, rompía sus apuntes de clase al final de cada trimestre y los reescribía cada semestre para poder abordar el material con la mente despejada.

Dedicaba más de 30 horas a prepararse para cada episodio de televisión, practicando su interpretación en varios idiomas. Sería fácil tachar a Sheen de adicto al trabajo, pero quizás se trataba de una forma de ascetismo, una especie de disciplina espiritual y devoción al deber, negándose a caer en la complacencia que puede acompañar al éxito y a la presunción que justifica el descuido del trabajo con el argumento de que «ya sé cómo hacerlo».

Obediencia

Todas sus actividades —la predicación, la enseñanza, la escritura, las apariciones en radio y televisión, la labor misionera— estaban al servicio de la Iglesia, una expresión de su obediencia inquebrantable a Cristo y a la Iglesia, tal como lo manifestaban sus superiores jerárquicos.

En esta obediencia, su visión era clara, y se enfrentó de igual a igual al cardenal Francis Spellman cuando consideró que era lo correcto. Esta obediencia fue, como toda obediencia lo es en algún momento, una prueba de fuego en sus últimos años, una prueba que aceptó y abrazó por amor a Cristo y a su cuerpo, la Iglesia.

En los turbulentos y confusos años 60 y 70, Sheen, que tenía una plataforma y un público a su alcance, optó por la discreción, evitando intencionadamente que sus desavenencias eclesiásticas fueran públicas. En su autobiografía, solo las menciona vagamente.

Paciencia

Su fe en Cristo, presente en su Iglesia, y su obediencia incluso ante la caída de sus miembros y líderes, le otorgaron a su amor ese carácter de perseverancia y sacrificio que caracteriza la virtud, a veces anticuada, de la paciencia. Sus pruebas y sufrimientos físicos en la última década de su vida lo transformaron en Cristo víctima, convirtiéndolo en testigo de la perdurable realidad de la esperanza cristiana.

No es de extrañar, pues, que San Juan Pablo II le dijera a Sheen, apenas dos meses antes de su muerte en 1979: «Eres un hijo fiel de la Iglesia». El pontífice polaco vio en el frágil obispo a un hombre cuya vida e identidad enteras habían sido entregadas a Cristo y puestas al servicio de la Iglesia.

El 24 de septiembre, el sucesor de San Juan Pablo II, a través de su representante, el cardenal Luis Antonio Tagle, declarará beato a Fulton Sheen. Con este acto, la Iglesia, nuestra Madre, nos ofrece el don de un maestro y guía, indicándonos que la enseñanza y los escritos de Sheen pueden formarnos en la fe, y que su vida es un modelo de santidad mediante la imitación de su práctica de la virtud heroica. Mientras los estudiantes llenan las aulas de todo Estados Unidos este septiembre, se invita a los católicos a conocer a un nuevo maestro en la escuela de la santidad: el arzobispo Fulton Sheen.

La hermana dominica Jude Andrew Link es miembro de las Hermanas Dominicas de María, Madre de la Eucaristía. Imparte clases de teología en la escuela secundaria Peoria Notre Dame y es la directora de programación para la beatificación de Fulton Sheen en San Luis.

El autorOSV / Omnes

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FirmasEloy Asenjo Carpintero

El coraje de discernir

León XIV anima a los jóvenes a no tener miedo a la vocación y a buscar en el silencio la voz de Dios frente al ruido del mundo.

13 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Evocando el histórico e imperecedero «¡No tengáis miedo!» con el que San Juan Pablo II inauguró su pontificado, el Papa León XIV ha dejado una huella profunda en su reciente paso por Madrid. Aquellas palabras que invitaban a abrir de par en par las puertas a Cristo parecieron cobrar una nueva y vibrante vida en la Plaza de Lima, resumiendo a la perfección el espíritu de una Vigilia de Oración que desafió las corrientes de la sociedad actual.

Desde el primer instante, el mensaje del Pontífice fue directo, desprovisto de titubeos o medias tintas. Dirigiéndose a la impresionante marea de más de 500.000 jóvenes que inundaba la Castellana, León XIV puso el foco en la urgencia del compromiso personal. «No tengáis miedo jamás de pensar en una vocación», lanzó con firmeza al responder a la interpelación de la joven Marina. Una proclama de valentía que complementó de inmediato al contestar a Fernando, recordando a todo el auditorio que el matrimonio y la construcción de una familia constituyen, en sí mismos, una vocación de la que tampoco se debe tener temor.

Para guiar este exigente proceso de discernimiento, el Papa compartió sus propios referentes, tejiendo un puente entre la modernidad y la Tradición viva de la Iglesia a través de santos que, a pesar de los siglos, siguen interpelando al hombre de hoy. Así, recordó cómo la figura de San Agustín, en el siglo V, y su honestidad existencial le llevaron en su juventud a preguntarse: «Si ellos fueron capaces, ¿por qué yo no?». Junto al santo de Hipona, rescató la audacia de San Juan Crisóstomo, gigante del siglo IV cuya elocuencia nacía de la coherencia absoluta entre lo que predicaba y lo que vivía; un pastor que no temió alzar la voz ante el mismísimo Emperador en defensa de la justicia.

La mirada del Pontífice también se detuvo en raíces hispanas con perfiles de una impresionante caridad y entrega social. Mencionó a Santo Tomás de Villanueva, el agustino reformador del siglo XVI conocido como «el Obispo de los pobres», que exhortaba con fuerza a sus hermanos en el clero «a la perseverancia en la oración, en la vida de castidad y en la obediencia». En esa misma línea situó a Santo Toribio de Mogrovejo, el misionero que también en el siglo XVI combatió con celo los abusos y la corrupción de su época en suelo peruano. Figuras, todas ellas, que demuestran que la santidad no es un concepto abstracto de vitrina, sino un modelo atractivo y contracorriente. Son ejemplos, como los de mucha gente buena que vive hoy en día, que nos invitan a mirar más allá de las portadas de los informativos y descubrir lo que el Papa Francisco denomina «los santos de la puerta de al lado».

Sin embargo, la gran pregunta que sobrevoló la Castellana fue cómo sintonizar la frecuencia de Dios en un mundo saturado de estímulos e hiperconectado. La respuesta de León XIV ante la honda inquietud planteada por el joven Manu fue nítida: el silencio interior. El Santo Padre advirtió sobre el «estruendo de mil voces» y los engaños de las redes sociales que trafican con mentiras e ideologías pasajeras, contraponiéndolos a una búsqueda sincera de la verdad. En sus propias palabras, es en la experiencia del silencio donde decidimos qué ruidos ignorar y donde la verdad permanece inalterable.

Ese silencio teórico se volvió asombrosamente tangible y corpóreo cuando la inmensa multitud, en su gran mayoría, se arrodilló para adorar a Jesús en la Custodia. En una escena casi impensable para el pulso habitual de una gran capital, la Plaza de Lima se transformó en una nueva Betania. En medio de la muchedumbre, se generó un espacio de intimidad absoluta —como el que compartían Marta, María y Lázaro con el Maestro— idóneo para volcar preocupaciones, sufrimientos y proyectos. Una vivencia íntima y profunda que, lejos de ser un oasis aislado, se repite una y mil veces en tantas y tantas parroquias en las cuales la Adoración Eucarística forma parte esencial de su pastoral.

Es precisamente en ese reducto de paz donde adquiere sentido la pregunta más seria y valiente que un joven puede formular: «Señor, ¿Tú qué quieres de mí?». Dios, al igual que las madres y los padres con sus hijos, tiene pensada una historia preciosa para cada uno de nosotros. Al final, la llamada del Papa es una invitación al coraje existencial, el mismo que recordaba un sacerdote al explicar la capilla del Santísimo y el Cristo que forma su retablo a unos jóvenes dubitativos. Una lección que, a mi entender, es de gran calado tanto para todo el que estuvo en la Castellana como para quienes lo siguieron a través de los medios de comunicación, y cuya recomendación final sigue resonando con fuerza en mi memoria:

«¡Atrévete! Entra ahí, mírale, y dile que no le quieres».

El autorEloy Asenjo Carpintero

Actualidad

Mons. Arellano: “En el corazón de la Iglesia de Barbastro-Monzón, Torreciudad se alza como un verdadero faro de esperanza”

La explanada de Torreciudad se ha llenado de familias, niños y voluntarios venidos de toda España para celebrar la 34ª Jornada Mariana de la Familia bajo el lema “Encuentro de familias alrededor de la Madre”.

Maria José Atienza·12 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

El decano del Tribunal de la Rota Romana y comisario plenipotenciario para Torreciudad, Mons. Alejandro Arellano Cedillo ha sido el encargado de presidir la Jornada Mariana de las Familias en Torreciudad, la número 34, en la que se han dado cita unas de 7000 personas. 

La jornada se enmarca, además, en el complicado proceso que, desde 2023, vive este complejo mariano con la diócesis de Barbastro – Monzón y que ha tenido diversos desencuentros a lo largo de este tiempo. El último de ellos, apenas 24 horas antes de la celebración de esta jornada. Sin embargo, la tensión que reflejaba el último comunicado de la diócesis de Barbastro no se ha visto reflejada en una jornada en la que, incluso, los presentes han aplaudido cuando Mons. Arellano Cedillo ha nombrado al obispo de Barbastro Monzón. 

Una jornada similar a las anteriores 

La jornada ha comenzado a mediodía con la oración y las tradicionales ofrendas de familias y de diversas entidades locales. En su homilía, Mons. Arellano ha aludido en su homilía a la presencia del Vicario Regional de la Prelatura en España, Ignacio Barrera, “cuya presencia nos honra y estrecha los vínculos de nuestra comunión eclesial” y ha saludado a “los Rectores de este Templo, D. Ángel Lasheras y D. José Mairal”, haciendo un gesto de unión entre los nombrados por la Prelatura y por el Obispo, germen de la situación actual de Torreciudad.

“La fe no es una experiencia aislada”

Arellano ha pronunciado una homilía “puente”, en la que ha insertado la labor y espíritu de Torreciudad dentro de la labor de la Iglesia universal y local. En este sentido, ha recordado a “los pastores que guiaron la diócesis de Barbastro-Monzón” y ha agradecido el ejemplo de “san Josemaría Escrivá, hijo de esta tierra, que supo descubrir en la vida ordinaria el lugar donde Dios sale a nuestro encuentro y transforma, con su gracia, la existencia de cada día”.

La familia y su papel en la vida De la Iglesia ha sido el epicentro de la homilía del Decano del Tribunal de la Rota que ha recordado que “la fe nunca es una experiencia aislada ni una aventura que emprendemos solos: cada uno recibe una historia, unos vínculos, una familia y una llamada que forman parte de una Historia más grande, la que Dios conduce con infinita sabiduría y misericordia”. 

Así, ha subrayado, las “familias cristianas, formáis parte de una cadena viva de fe y de gracia, en la que lo recibido se convierte en don para los que vienen detrás: padres que enseñan a rezar a sus hijos; esposos que cultivan, con paciencia, el arte de perdonar y volver a empezar; abuelos que sostienen con su oración la vida de la familia; jóvenes que buscan con sinceridad la voluntad de Dios. Todos vosotros estáis edificando la Iglesia”. 

Mons. Arellano ha subrayado, además, que  “en Nazaret, el amor divino tomó forma de hogar. Pero Nazaret fue también el hogar donde el amor aprendió el lenguaje de una fe probada. Es precisamente en la prueba donde se revela la verdad de ese amor que permanece”. 

En esta línea, ha continuado, “la familia atraviesa un verdadero cambio de época” y ha hecho referencia a los problemas más comunes de las familias actuales: “la soledad que se adentra en tantos corazones, la dificultad para construir un amor indisoluble, las heridas que tantas veces se sufren en silencio y la tentación de vivir como si Dios no fuera necesario”. “En este contexto”, ha enfatizado, “resuena con particular fuerza la invitación del Papa León XIV a prestar una especial atención pastoral a las familias, acompañándolas en sus alegrías y dificultades”. 

Un faro para las familias 

Mons. Arellano ha resaltado la labor de Torreciudad destacando que “en el corazón de esta Iglesia de Barbastro-Monzón, Torreciudad se alza como un verdadero faro de esperanza para las familias”. 

Asimismo, se ha referido a las miles de personas que, cada año, visitan a la Virgen en el templo nuevo de Torreciudad: “En este Templo, María recibe a sus hijos con la ternura de una Madre que comprende, consuela y permanece cercana. Aquí cada familia puede aprender de Ella a custodiar la fe en medio de las dificultades, a confiar cuando el camino se hace arduo y a permanecer bajo la mirada misericordiosa de Cristo”. 

Por último, el comisario plenipotenciario para Torreciudad ha pedido “a Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad que nos conceda la gracia de comprender que la santidad no es una herencia reservada al pasado, sino una llamada viva que Dios dirige hoy a cada uno de nosotros, aquí y ahora”.

«Esperamos al Papa en Torreciudad»

Al final de la misa, el rector Ángel Lasheras, ha agradecido expresamente a Mons. Arellano su presencia en esta jornada y le ha dado un mensaje para el Papa León XIV, «que le queremos mucho y que le esperamos en el Santuario para que lo conozca».

El Papa León XIV, por su parte, ha enviado su bendición apostólica a los participantes de esta jornada.

50 años de Torreciudad, tal y como se entiende hoy

Con esta jornada, el complejo mariano cierra el medio siglo de vida del nuevo santuario, impulsado por san Josemaría Escrivá e inaugurado el 7 de julio de 1975, con una misa en sufragio por el alma del fundador del Opus Dei, fallecido pocos días antes en Roma. 

Como ponentes de las jornadas, este año, el matrimonio de influencers Quique Mira y María Lorenzo, fundadores de Aute y Proyecto Caná serán los encargados de dialogar con los presentes sobre cuestiones como la familia, los jóvenes y el amor o el matrimonio en la actualidad. 

Durante la jornada, además, se han recogido productos de higiene elemental, destinados a familias vulnerables y que se distribuirán en colaboración con Cáritas Diocesana de Barbastro-Monzón. 

Testimonios de fe: Quique Mira y María Lorenzo

Tras la Misa, las familias se han repartido por la explanada del Santuario para comer. Posteriormente, allí mismo, Quique Mira y María Lorenzo, creadores de contenido familiar y fundadores de Aute y Proyecto Caná, de evangelización digital, han dado su testimonio de fe en una conversación sobre noviazgo, matrimonio y familia. El joven matrimonio ha hablado ante los cerca de siete mil participantes en la Jornada Mariana de la Familia, en el Santuario de Torreciudad, donde han expuesto su propia experiencia de fe y han contado su proceso de conversión. 

“Estaba decepcionada conmigo misma porque me alejé tanto, que dejé de ser la María que era. Viendo la película de La Pasión de Cristo, y Su sacrificio, mi corazón se despertó y entendí el Amor de Dios”, ha asegurado María Lorenzo, quien ha recalcado que “vivir la fe es una relación concreta con una persona concreta, que es Jesucristo”. 

Quique, por su parte, ha confesado: “En el momento en el que he empezado a hacer silencio en mi vida y he dejado entrar al Señor en ella, es cuando la nueva definición de Amor ha tenido cabida”. 

Tanto para él como para María, la clave del éxito en el matrimonio reside en un “noviazgo de tres”. Quique lo ha explicado con una frase que le dijo su director espiritual: “Mery puede ser la mujer de tu vida, pero Dios es el Amor de tu vida”. El joven catalán ha afirmado que su misión es llevar a su mujer al Cielo, y que “sólo acogiendo al Señor en nuestra vida, podemos vivir un matrimonio de tres, con Dios, porque Él es el que nos capacita para amar”.

Con su testimonio, Quique y María buscan llegar, principalmente, a las generaciones más jóvenes, propósito que se persigue desde hace dos años en la celebración de esta Jornada, como ha señalado el director de Comunicación de Torreciudad, José Alfonso Arregui: “Buscamos darle un estilo más fresco a la Jornada, ya que ésta es la línea que queremos seguir, la de la familia”.

Una gran familia

Arregui ha indicado que la horquilla de asistentes al Santuario, en esta fecha, suele oscilar entre seis mil y ocho mil, y que este año hay unas siete mil personas. Algunas de ellas acuden por primera vez a Torreciudad, pero hay familias en las que reservar un fin de semana de septiembre con este fin ya es tradición. La de Mercedes Valdecantos, procedente de Madrid, es una de ellas: “He venido a las 34 Jornadas, no me he saltado ni una”, ha asegurado. La distinción principal que ha señalado de este año, con respecto a los anteriores, es que el ambiente es “más tranquilo, más sereno, de mucha piedad”. Ha garantizado: «Me siento en casa”.

Como la familia de Mercedes, la de Pablo Fraile ha acudido varios años consecutivos a la Jornada. “Me encanta, como siempre, el ambiente tan familiar que hay aquí, y la devoción que hay por la Virgen”, ha comentado. Aunque ha venido con su mujer y sus cinco hijos, suelen juntarse con el resto de familias de los colegios Montealto y El Prado, de Madrid.

El trabajo de los voluntarios

Fraile ha destacado, también, la cuidada labor de los más de doscientos voluntarios que se esfuerzan para que todo salga a la perfección. Oriol Saló, universitario catalán y voluntario, se ha fijado especialmente en un detalle: “La gente está muy alegre, intentan que haya buen ambiente y mostrarse agradecidos”. Ha explicado: “Somos el brazo ejecutor de las personas que han estado un año entero preparando este evento”. Tanto él como sus compañeros se han dedicado a vigilar los accesos al Santuario, organizar las ofrendas que han llevado los fieles y realizar tareas prácticas. 

También hay muchos voluntarios y voluntarias veteranos. Es el caso de Marcela Ruiz, venezolana que ha acudido desde Barcelona, convencida de que siempre es una buena decisión: “Ser voluntarias es un planazo, es genial ver tanto lo que hay detrás del evento como a las familias aprovecharlo. Se nota que estamos cerca de la Virgen. Estás aquí trabajando, pero recibes mucho de la gente”. 

Cristina Gracia, también voluntaria, ha enfatizado el carácter más apostólico de la Jornada: “Es una oportunidad para transmitir el carisma de la Obra viviendo nuestro trabajo con la mayor alegría posible, intentando ganarnos el Cielo”.

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Vaticano

Los nuevos mártires del siglo XXI son más de 1.700, revela el Vaticano

La Comisión vaticana para los Nuevos Mártires - Testigos de la Fe contabiliza ya más de 1.700 mártires del siglo XXI. En cuanto a un posible inicio de procesos de beatificación, el cardenal Semeraro, Prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, ha manifestado que “la santidad no es solo la oficialmente canonizada”.

Francisco Otamendi·12 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La Comisión para los Nuevos Mártires – Testigos de la Fe, establecida en el Dicasterio para las Causas de los Santos, continúa recabando información sobre los cristianos que han dado la vida por el Evangelio en todo el mundo en este siglo XXI. 

Si el 14 de septiembre (fecha de cumpleaños del Papa León XIV: este año cumple 71) de 2025, la Comisión vaticana habló de casi 1.700 “nuevos mártires y testigos de la fe”, la misma Comisión sitúa la cifra en 2026 en más de 1.700 testimonios documentados.

La Comisión está presidida por el arzobispo Fabio Fabene, secretario del Dicasterio para las Causas de los Santos, y por el profesor Andrea Riccardi, vicepresidente, que han presentado esta semana, junto al cardenal Semeraro, Prefecto del Dicasterio, un encuentro especial el próximo martes, 15 de septiembre, en el Instituto Patrístico Augustinianum de Roma, sobre el tema “El siglo XXI: ¿Una nueva era de mártires?”.

El arzobispo Fabio Fabene, secretario del Dicasterio para las Causas de los Santos y presidente de la Comisión sobre “Nuevos Mártires”, y el historiador Andrea Riccardi, vicepresidente de la Comisión, en el Vaticano el 8 de septiembre de 2025 (Foto CNS/Pablo Esparza).

Cardenal Semeraro: “No todos los santos son canonizados”

Una pregunta habitual que surge en esta cuestión es si todos los nuevos mártires que figuran en el Catálogo que se está elaborando y documentando en la Comisión serán canonizados.

“La gracia de la santidad en la Iglesia se manifiesta, aunque no se agota, en las canonizaciones”, dijo el cardenal Marcelo Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos en su Discurso.

Poner de relieve la ‘medida alta de la vida cristiana ordinaria’

“Obviamente, no se excluye”, añadió el cardenal, que “para algunos de los que figuran en el Catálogo, se inicien los procedimientos de beatificación y canonización, dadas las condiciones requeridas. Sin embargo, lo que se pretende destacar es el ‘alto nivel de la vida cristiana ordinaria’, que señala san Juan Pablo II en Novo Millennio Ineunte, n.º 30, y la santidad ‘al alcance de la mano’ que recuerda el Papa Francisco en Gaudete et Exsultate, n.º 6-8”.

“Valor antropológico de la santidad cristiana”: capacidad de sufrir por la verdad

El cardenal Prefecto Marcello Semeraro se refirió también al “valor antropológico de la santidad cristiana”, sintetizada en “la capacidad de sufrir por la verdad”.

Lo hizo con una amplia cita de Benedicto XVI: “Sufrir con los demás, por los demás; sufrir por la verdad y la justicia; sufrir por amor y para llegar a ser una persona que ama de verdad: estos son elementos fundamentales de la humanidad, cuyo abandono destruiría al hombre mismo. Pero surge de nuevo la pregunta: ¿somos capaces de ello?…”

“Para esto también necesitamos testigos, mártires, que se hayan entregado totalmente, para que nos lo demuestren día tras día” (prosigue la cita de Benedicto XVI). “Los necesitamos para que prefieran, incluso en las pequeñas alternativas de la vida cotidiana, el bien a la comodidad, sabiendo que así es precisamente como vivimos la vida de verdad. Repitámoslo: la capacidad de sufrir por la verdad es la medida de la humanidad» (Spe Salvi , n. 39)”.

Valor ecuménico 

Finalmente, el cardenal concluyó destacando el valor ecuménico de la iniciativa, deseada desde el principio por san Juan Pablo II para la Comisión. Ya en su encíclica Ut unum sint (1995), escribió: ‘En una visión teocéntrica, los cristianos ya tenemos un martirologio común. Este muestra cómo, en un nivel profundo, Dios mantiene la comunión entre los bautizados en la exigencia suprema de la fe, manifestada por el sacrificio de la vida’ (n. 84)”.

El cardenal prefecto mencionó en este punto de nuevo al Papa Francisco, quien al establecer la Comisión dentro del Dicasterio para las Causas de los Santos, subrayó que su labor “permitirá que los mártires, reconocidos oficialmente por la Iglesia, se sitúen junto a los testimonios documentados —y son muchos— de estos hermanos y hermanas nuestros, dentro de un vasto panorama en el que resuena la única voz del martirio cristiano”.

Conferencia la próxima semana

La Conferencia citada al principio tendrá lugar en el Pontificio Ateneo Augustinianum el 15 de septiembre de 2026, en dos sesiones, cuyo programa pueden consultar aquí.

El día 16, los ponentes y participantes serán recibidos en audiencia especial por el Papa León XIV, quien ha afirmado: “[…] no podemos, no queremos olvidar. Queremos recordar. Lo hacemos con la certeza de que, como en los primeros siglos, también en el tercer milenio, “la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos” (Tertuliano)”.

El autorFrancisco Otamendi

Protección digital adolescente. ¿Basta con quitarles el móvil?

El bienestar digital de los menores ha dejado de considerarse solamente un asunto de responsabilidad individual y comienza a verse como una responsabilidad social.

12 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Hace unos meses, un adolescente comenzó a tener ataques de pánico. Había dejado de dormir bien, se mostraba irritable y cada vez encontraba más motivos para no asistir a la escuela. Sus padres pensaban que se trataba de una etapa difícil, hasta que descubrieron lo que estaba ocurriendo.

En un grupo digital de compañeros habían comenzado a burlarse de él. Después llegaron los memes, los comentarios hirientes, las fotografías manipuladas y los mensajes privados. Lo que antes terminaba al salir de la escuela ahora continuaba en su habitación, en el celular, durante la noche. No había un lugar donde pudiera sentirse completamente a salvo.

El bullying había entrado en su casa.

Este caso, aunque presentado aquí de manera resumida, refleja una realidad que muchas familias están enfrentando. Las redes sociales pueden ser espacios de comunicación, creatividad y encuentro, pero también pueden amplificar la comparación, la humillación, la presión social y el aislamiento.

La ciencia nos pide prestar atención. La Asociación Americana de Psicología advierte que determinadas experiencias negativas en redes —como la discriminación, el odio y el ciberacoso— pueden relacionarse con un aumento de síntomas de ansiedad y depresión en adolescentes. 

Por eso resulta especialmente significativa una noticia reciente en Estados Unidos: Meta llegó a un acuerdo judicial con autoridades de numerosos estados para introducir nuevas medidas de protección para menores en Facebook e Instagram. Entre ellas se contempla un límite predeterminado de dos horas diarias, restricciones nocturnas entre medianoche y las seis de la mañana, silenciamiento de notificaciones durante el horario escolar, ocultamiento de los “me gusta”, mayor verificación de edad y controles parentales más amplios. 

Más allá de los detalles jurídicos, hay un mensaje que no deberíamos ignorar: el bienestar digital de los menores ha dejado de considerarse solamente un asunto de responsabilidad individual y comienza a verse como una responsabilidad social.

Pero aquí aparece una pregunta incómoda: ¿basta con que las plataformas pongan límites?

No.

Necesitamos también recuperar algo mucho más antiguo que cualquier red social: la convivencia familiar.

El celular no debe convertirse en el miembro más presente de nuestra familia.

El hogar necesita volver a ser ese lugar donde podemos hablar sin prisa, mirar a los ojos, contar lo que nos preocupa, reírnos juntos, discutir y reconciliarnos. Necesitamos volver a platicar.

Porque un adolescente que sabe que puede acercarse a sus padres cuando algo le duele tiene un recurso protector extraordinariamente valioso: la relación.

La solución no consiste únicamente en quitarles el teléfono. Se trata de enseñarles a vivir con libertad y responsabilidad en un mundo digital. Y eso requiere presencia adulta.

Podemos establecer horarios sin pantallas, especialmente durante las comidas y antes de dormir. Podemos evitar que el teléfono permanezca en la habitación durante la noche. Podemos conocer las aplicaciones que utilizan nuestros hijos, acompañarlos en sus primeras experiencias digitales y hablar abiertamente sobre ciberacoso, pornografía, comparación social, privacidad y presión de grupo.

Pero, sobre todo, podemos preguntarles:

“¿Qué fue lo mejor de tu día?”

“¿Hubo algo que te hizo sentir mal?”

“¿Alguien te hizo sentir menos?”

“¿Hay algo que te preocupe y no sabes cómo contarme?”

A veces, una conversación de diez minutos puede prevenir un sufrimiento que jamás llegaremos a conocer si solamente preguntamos: “¿Ya hiciste la tarea?”

La ciencia confirma también la importancia de la familia. El propio Surgeon General de Estados Unidos ha señalado que la salud mental de los padres y la calidad de las relaciones familiares están estrechamente vinculadas con el bienestar de los hijos. 

Y nuestra fe tiene algo precioso que aportar.

El libro del Deuteronomio presenta una imagen profundamente familiar de la transmisión de la fe: “Las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino” (cf. Dt 6,6-7).

¡Qué actualidad tiene este texto!

“Estando en casa y yendo de camino.” No habla de una educación ocasional, sino de una presencia cotidiana. La formación ocurre en la conversación, en el ejemplo, en las pequeñas experiencias compartidas.

También Jesús nos recuerda el valor de hacerse presente en la vida del otro. Cuando los discípulos de Emaús caminaban confundidos, Él se acercó, caminó con ellos y les preguntó qué les estaba pasando (cf. Lc 24,17).

Tal vez eso necesitamos hacer hoy con nuestros adolescentes: caminar con ellos.

No basta con vigilar sus pantallas. Necesitamos conocer su corazón.

La tecnología seguirá avanzando. Aparecerán nuevas plataformas, nuevos algoritmos y nuevas formas de relacionarnos. No podemos educar a nuestros hijos para un mundo sin tecnología. Debemos educarlos para utilizarla sin permitir que la tecnología les robe aquello que ninguna pantalla puede sustituir: la amistad real, el contacto humano, el descanso, el silencio, el juego, la conversación y el amor de una familia presente.

Los límites digitales son necesarios. Pero hay un límite todavía más importante: que ninguna red social ocupe el lugar de la familia.

Tal vez la mejor protección digital que podemos ofrecer a nuestros adolescentes comience apagando juntos el celular y encendiendo nuevamente la conversación.

Necesitamos volver a platicar.

España

Torreciudad: El Obispado de Barbastro considera inválidos los acuerdos con el Opus Dei sobre la imagen 

Un día antes de la celebración de la 34 Jornada de las Familias que presidirá el comisario plenipotenciario, Mons. Alejandro Arellano, la diócesis de Barbastro-Monzón ha emitido un comunicado en el que pone en duda la existencia del documento que avala el permiso del traslado de la talla de Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad al templo construido en 1975.

Maria José Atienza·11 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

La diócesis de Barbastro Monzón ha enviado un comunicado que se une a los últimos movimientos que ambas partes han llevado a cabo en relación a este conflicto. El pasado agosto, el Obispo de Barbastro acusó al Opus Dei de una “retención” de la imagen de la Virgen, la prelatura respondió con unas precisiones sobre los acuerdos con la diócesis.

Ahora, un día antes de la presencia en Torreciudad de Mons. Arellano, comisario designado por la Santa sede en este asunto y la última autoridad en todo lo referente a Torreciudad, la diócesis ha publicado un comunicado que, lejos de un acercamiento, ahonda en esta penosa situación. 

Los acuerdos de 1962 y 1966

El comunicado emitido por la diócesis subraya que “en la escritura pública de constitución del censo enfitéutico, otorgada el 24 de septiembre de 1962 (…)  se estableció expresamente, entre las obligaciones asumidas, la de ‘no retirar la imagen de la ermita’” y apunta a la constatación de este hecho en las actas del Cabildo Catedral. 

Este fue, efectivamente, el primer contrato entre la diócesis y la prelatura, sin embargo, esta última, en sus diversos pronunciamientos, se ha referido a un acuerdo posterior, firmado en 1966, que se puede consultar online. Se trata de un acta notarial que da fe de un acuerdo entre el entonces obispo diocesano, Mons. Jaime Flores y Florencio Sánchez Bella, consiliario del Opus Dei en esos años, en el que se recoge, como segundo punto del acuerdo – que amplía el censo enfitéutico de 1962-, que “el patronato de Torreciudad se responsabiliza de la construcción y financiación del nuevo santuario, con la condición expresa de que en él reciba culto y veneración la imagen de Nuestra Señora de Torreciudad, al mismo tiempo que se compromete a construirlo en terrenos próximos a los el actual ermita”. 

La razón de este traslado se asentaba en la “imposibilidad de que el ermita actual se pueda dar cabida a los peregrinos que, sobre todo, desde que con la ayuda del Patronato se ha abierto el tráfico rodado hasta Torreciudad, acuden en número cada vez mayor a rezar ante la venerada imagen”. 

Asimismo, el Opus Dei, en España se comprometía “a que en el nuevo santuario, la imagen de Nuestra Señora de Torreciudad esté custodiada con todas las garantías necesarias, reciba allí culto con dignidad y decoro”. 

Sin embargo, este punto no es aceptable para la diócesis que expresa en este comunicado que “la construcción de un gran templo junto la ermita originaria, si bien puede ayudar a difundir la devoción mariana, no puede justificar el traslado sin la debida autorización de una imagen de la Virgen que pertenece al pueblo de Barbastro-Monzón” 

Un documento “que no figura” en la diócesis

La existencia y validez del acuerdo documentado el 8 de septiembre de 1966 es, sin embargo, puesto en duda por el Obispado de Barbastro que asegura que este documento “no ha sido aportado a esta Diócesis, pese a los reiterados requerimientos”, ni “figura en las actas del Cabildo Catedral ni en la documentación conservada en los archivos diocesanos autorización alguna para retirar la imagen de la ermita y trasladarla con carácter permanente al nuevo templo, ni acuerdo alguno que recoja una cesión de su propiedad o de su uso con carácter permanente”. 

La propiedad no está en duda

Efectivamente, la propiedad de la imagen, ni de la ermita ha estado puesta en duda en ningún momento de este proceso, sino la validez de la cesión del dominio útil de la ermita (y por tanto la asunción de su mantenimiento) y “los derechos de exposición y conservación de la imagen” que se recogen en los puntos 4 y 5 del censo enfitéutico firmado por ambas partes en 1962.

En este nuevo comunicado, la diócesis vuelve a poner el tela de juicio la licitud de estos acuerdos y exige la vuelta de la talla a la ermita original y que sea la diócesis la que “autorice su traslado temporal al templo de Torreciudad y a otros lugares cuando existan razones pastorales que así lo aconsejen, con la debida coordinación y con las garantías necesarias”. Esto significa declarar nulo el acuerdo original por el que la exposición y conservación de la imagen quedaba en manos del Opus Dei. 

Una vez más, y con un tono muy similar al comunicado que el obispo de Barbastro Monzón dió a conocer el 31 de agosto de 2026, la diócesis habla de “un derecho arrebatado”: “esta Diócesis -pequeña y humilde en medios- no pide ningún privilegio ni nuevo derecho, ni puede aceptar unos hechos consumados ante algo tan querido que le ha pertenecido durante más de mil años hasta que le fue arrebatado hace cincuenta”. Además, hace referencia a una supuesta imposibilidad de los fieles de la zona a visitar a la Virgen en el nuevo templo cuando da a entender que “los hijos de Barbastro-Monzón no quieren a su Madre de visita, la quieren en casa”. 

El comisario, mañana en Torreciudad

El Opus Dei no ha querido responder a este nuevo comunicado, que llega 24 horas antes de la celebración de una de las jornadas más señaladas en el calendario del santuario pirenaico: la Jornada de las Familias que, este año, estará presidida por el comisario plenipotenciario para Torreciudad Mons. Arellano Cedillo. 

La presencia de este experto en Derecho canónico no es baladí, dada la situación actual de Torreciudad. El decano del Tribunal de la Rota Romana fue nombrado en 2024 por el Papa Francisco como comisario plenipotenciario para Torreciudad, lo que otorgaba al canonista plenos poderes y la última decisión en todo lo concerniente al santuario. 

Arellano ha conocido y estudiado ambas posiciones y la documentación presentada por las dos partes en una triste situación que ya ha cumplido tres años. 

Estados Unidos

‘La Cruz de la Zona Cero’ y otras historias del 11-S: “la fe nos sostuvo”

El 11 de septiembre de 2001, la fecha del peor ataque terrorista en la historia de Estados Unidos, no faltaron heroicos equipos de emergencia que se enfrentaron al peligro, ni sacerdotes y religiosos que acudieron a la Zona Cero. Uno de ellos se topó con una cruz, ‘la Cruz de la Zona Cero’

OSV / Omnes·11 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

– Kimberley Heatherington, OSV News

Algunas de las historias que han contado equipos de bomberos y emergencias, y sacerdotes, religiosos y religiosas que fueron a la Zona Cero el 11 de septiembre de 2001, tras el terrible ataque terrorista, son conocidas, pero otras no tanto. 

La ayuda y el consuelo que brindaron a quienes sufrieron las devastadoras pérdidas mortales y de heridos y desaparecidos, merecen ser recordados en este 25 aniversario.

El padre Brian Jordan tomó agua bendita y fue al lugar del desastre

“Lo recuerdo como si fuera ayer”, declaró el padre Brian Jordan a OSV News.

Fraile franciscano de la Provincia de Nuestra Señora de Guadalupe de su orden, el sacerdote es actualmente párroco de la Iglesia de San Francisco de Asís, ubicada en West 31st Street, en la ciudad de Nueva York.

Aquella mañana, el padre Jordan se encontraba en el Hospital Presbiteriano de Nueva York. Al enterarse del ataque, regresó al convento franciscano de la calle 31, anexo a la parroquia de San Francisco de Asís, donde vivía, decidido a dirigirse al lugar del desastre.

Sin saber con certeza qué encontraría –aunque esperaba encontrar tanto víctimas como responsables del ataque– tomó agua bendita y un par de nudillos de bronce. “Dije: ‘Los bendeciré con una mano y, por si acaso hay algunos malos, los bendeciré con la otra’”.

Antes de partir, otro fraile le dio una noticia devastadora: su compañero franciscano, el padre Mychal Judge, había muerto. Aun así, el padre Jordan sabía lo que el padre Judge habría querido que hiciera: ir a ayudar.

El 5 de octubre de 2006, obreros de la construcción retiraron una cruz de seis metros de altura formada por vigas de acero, recuperada de entre los escombros tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 que derribaron el World Trade Center en Nueva York. (Foto de OSV News/Chip East, Reuters).

“Había cuerpos y partes de cuerpos por todas partes: los bendije a todos”

Después de detenerse en el Hospital St. Vincent de Manhattan –donde los únicos pacientes eran personas que recibían tratamiento por inhalación de polvo tras el colapso de las Torres Gemelas– el padre Jordan se dirigió a la Zona Cero, donde se encontró con un capitán de policía al que conocía.

“Me dio una mascarilla; me dio un par de guantes. Me dijo: ‘Padre, ponte la mascarilla, ponte los guantes y vaya a trabajar’. Y así recorrí arriba y abajo varias cuadras, y había cuerpos y partes de cuerpos. Simplemente los bendije a todos”.

El 16 de septiembre, el padre Jordan celebró su primera Misa en la Zona Cero; Continuaría celebrando Misa allí durante casi 10 meses.

La “cruz de la Zona Cero”, en el edificio 6 del World Trade Center 

Luego, el 23 de septiembre, ocurrió algo inesperado.

“Un gran y corpulento trabajador de construcción del sindicato Local 731 se acercó a mí y me dijo: ‘Oiga, padre, ¿quiere ver la casa de Dios?’”.

“Entonces entramos en las ruinas del edificio 6 del World Trade Center”, recordó el padre Jordan. “Tenía como a 25 bomberos a mi lado, y el trabajador de construcción me preguntó: ‘¿Qué ve allí, Padre, justo en el medio?’. Le dije: ‘No puedo creerlo… veo una cruz’”.

Dos vigas de acero que se cruzaban habían quedado cortadas de tal manera que formaban un crucifijo, después de que el edificio 6 del World Trade Center fuera alcanzado por los escombros del colapso de la Torre Norte.

Fue excavada, colocada sobre hormigón, y bendecida

Este impresionante hallazgo pasó a conocerse como la “cruz de la Zona Cero” y, con el tiempo, pasó a formar parte de la colección del Memorial y Museo del 11 de Septiembre. Fue excavada, colocada sobre una base de hormigón y bendecida. El 7 de octubre se celebró una Misa cerca de ella, en la esquina de las calles Vesey y West.

“Aquel momento dio esperanza y ánimo a la gente”, explicó el padre Jordan, quien escribió sus propias memorias –“The Ground Zero Cross” (Xlibris)–, y recibió la distinción de ser su guardián no oficial.

Un bombero de la ciudad de Nueva York asiste a una misa en la Concatedral de San José en Brooklyn, Nueva York, conmemorando el 21.º aniversario de los atentados terroristas, el 11 de septiembre de 2022. Los obispos católicos estadounidenses ofrecen misas, oraciones y reflexiones mientras la nación conmemora el 25.º aniversario de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2026. (Foto de OSV News/Gregory A. Shemitz).

La hermana Margaret O’Brien

El 11 de septiembre, la hermana Margaret O’Brien, una Hermana de la Caridad que trabajaba en el Sistema de Atención Médica de las Hermanas de la Caridad, se encontraba en su oficina del Hospital Bayley Seton, en Staten Island, informando a una colega que acababa de regresar de vacaciones.

“Su secretaria entró y dijo: ‘Acabo de recibir una llamada. Un avión se estrelló contra el World Trade Center’”, recordó la hermana Margaret. “Fuimos por el pasillo hasta una ventana desde donde podíamos ver, y nos dimos cuenta de la gravedad de la situación”.

Las hermanas se prepararon rápidamente para ir al Hospital St. Vincent “a organizar la respuesta de emergencia y atención de traumas”, explicó la hermana Margaret. Y los médicos estaban allí, las camillas estaban allí, todos esperando en la entrada, pero después de un corto tiempo, nadie llegó”.

En la línea telefónica, con personas que buscaban a sus seres queridos

La hermana Margaret atendió la línea telefónica de emergencia en el centro de operaciones del hospital de las hermanas, recibiendo llamadas de personas que buscaban a sus seres queridos.

“El teléfono era realmente difícil”, reflexionó. “Porque las personas te daban un nombre y tú revisabas tu lista, y no los encontrabas. … Todo fue muy, muy emotivo, y durante los primeros días el teléfono no dejaba de sonar”.

“Recuerdo haber estado muy agradecida de tener algo en lo que pudiera colaborar, de poder ayudar”, expresó la hermana Margaret, actualmente asistente de la presidenta de las Hermanas de la Caridad de Nueva York.

La torre sur del World Trade Center se incendia tras ser impactada por el vuelo 175 de United Airlines en Nueva York, según esta fotografía de archivo del 11 de septiembre de 2001. Veinticinco años después de los atentados terroristas del 11-S, que cobraron la vida de casi 3000 personas, los familiares católicos que perdieron a sus seres queridos ese día han reconocido que su fe les ayudó a superar las pérdidas. (Foto de OSV News/Sean Adair, Reuters). 

Las cifras

Conviene recordar que, en total, los ataques causaron la muerte inmediata de 2.977 personas, entre ellas 441 socorristas. Hasta el 30 de junio, más de 9.000 personas, según el Programa Federal de Salud del World Trade Center, habían fallecido desde entonces.

Hasta ahora, más de 57.000 socorristas y supervivientes han sido diagnosticados con cáncer relacionado con el ataque, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

El trauma, lo más común

El trauma fue una característica constante de los turnos de las hermanas, especialmente para una colega que atendía a los equipos de primera respuesta enviados a recibir atención después de participar en los trabajos de recuperación en la Zona Cero.

“A veces las personas hablaban, pero la mayoría de las veces simplemente no podía hacerlo2, explicó la hermana O’Brien. Su colega “recordaba a una persona: era muy callada y luego dijo: ‘Puedo levantar los brazos y las piernas. Pero cuando levanté una piedra y vi un rostro, solo una cabeza, aplastada contra el suelo…”.

“Se derrumbó», añadió la hermana O’Brien.

Padre Stephen McGraw: un avión por encima de nuestros automóviles

El padre Stephen McGraw –por entonces sacerdote de la diócesis de Arlington, Virginia, justo en las afueras de Washington–, presenció también escenas indescriptibles.

La mañana del 11 de septiembre acababa de concluir una Misa escolar y se dirigió al Cementerio Nacional de Arlington para un entierro cuando se equivocó y no tomó la salida correspondiente.

“Recuerdo que, alrededor de las 9:35, estaba simplemente detenido en el tráfico, justo frente al Pentágono”.

Le preocupaba que ahora casi con certeza llegaría tarde al entierro.

“Y entonces, sin previo aviso, el avión pasó rugiendo justo por encima de nuestros automóviles, muy, muy bajo”, relató el padre McGraw. “No puedo decir cuál de mis sentidos fue el más impactado: estaban la vibración y el rugido del avión, y un poste de luz fue golpeado y cayó sobre el automóvil de un taxista que estaba a pocos vehículos de distancia”.

Al mirar hacia su derecha, vio cómo el vuelo 77 de American Airlines se estrellaba contra el Pentágono.

«Lo vi chocar y desaparecer, mientras una enorme bola de fuego salía del edificio en el instante posterior al impacto».

Atención a las víctimas junto al Pentágono

Como su radio no estaba encendida y no escuchó lo que estaba ocurriendo en la ciudad de Nueva York, «simplemente supuse que se trataba de un terrible y trágico accidente». 

Los viajeros quedaron paralizados, y el padre McGraw saltó de su automóvil –con la estola, los óleos para la unción y un libro de oraciones en las manos– cruzó la barrera de seguridad de la carretera y se dirigió al césped del Pentágono para llegar hasta las víctimas.

“Mi mensaje era: ‘Jesús está con ustedes’”

“Básicamente, mi mensaje para ellos era: ‘Jesús está con ustedes’. Eso era lo que repetía a las varias víctimas a las que atendí», declaró el padre McGraw.

A una de las víctimas, que se identificó como católica –-Juan Cruz, gerente de la división civil de contabilidad de la Oficina del Asistente Administrativo del Secretario del Ejército– se le administró los sacramentos.

Otra víctima –Antoinette Sherman, analista de presupuesto del Ejército, quien falleció posteriormente– yacía boca abajo sobre el césped, con graves quemaduras en la espalda y un solo zapato en un pie. El padre McGraw se lo dejó suavemente a petición de ella.

“Entonces simplemente agregó, quizás a quien pudiera escucharla: ‘Díganles a mi madre y a mi padre que los amo’. Y yo le aseguré que lo haría”.

El evento anual “Tributo de Luz” ilumina el cielo sobre el horizonte del bajo Manhattan en Nueva York el 10 de septiembre, víspera del 18  aniversario de los atentados del 11-S. Cada año, para conmemorar el aniversario de los ataques que provocaron el derrumbe de las Torres Gemelas del World Trade Center, dos haces de luz iluminan el cielo desde el anochecer hasta el amanecer. Casi 3.000 personas perdieron la vida en Nueva York, Washington y Shanksville, Pensilvania, en los atentados de 2001. (Foto de OSV News/Andrew Kelly, Reuters).

“Vimos la maldad en su máxima plenitud, pero también la bondad”

El padre McGraw –actualmente sacerdote misionero y párroco en la Misión de Bánica de la Diócesis de Arlington, en la República Dominicana– no cree que su destino inesperado haya sido una coincidencia.

“Tuve una fuerte sensación de la Providencia divina”, declaró a OSV Noticias. “Estaba destinado a estar allí”.

“Vimos la maldad en su peor expresión», afirmó el padre Jordan. «Pero también vimos la bondad en su máxima plenitud. La ciudad de Nueva York se unió. El país se unió. El mundo se unió».

Misas y reflexiones de los obispos estos días

Mientras la nación conmemora el 25 aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre, los obispos católicos estadounidenses ofrecen misas, oraciones y reflexiones, al tiempo que enfatizan la necesidad de buscar la paz en medio de un panorama global fracturado.

“Han transcurrido veinticinco años desde aquel día y, sin embargo, las escalofriantes imágenes permanecen grabadas en nuestras mentes”, han dicho los obispos católicos ucranianos de Estados Unidos, encabezados por el arzobispo metropolitano Borys A. Gudziak de Filadelfia, en una carta pastoral con motivo de la ocasión, publicada el 4 de septiembre, informa Gina Christian.

“La fe nos elevó y nos sostuvo”

El arzobispo Paul S. Coakley de Oklahoma City, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, ha afirmado en un comunicado del 9 de septiembre que “la fe nos elevó y nos sostuvo” durante el ataque y sus consecuencias.

“A medida que se intensifican los conflictos en todo el mundo, renovemos nuestro compromiso de ser instrumentos de paz de Cristo en un mundo cada vez más fracturado y dividido”, ha manifestado.

———–


– Kimberley Heatherington es corresponsal, y Gina Christian es reportera multimedia, ambas de OSV News.

– Estas informaciones se han publicado estos días en OSV News. Pueden consultarlas, por ejemplo, aquí.

El autorOSV / Omnes

Mundo

Lorenzo Fazzini: “La peculiaridad de la edición católica debería ser la universalidad”

En el centenario de la Librería Editora Vaticana, su responsable editorial, Lorenzo Fazzini, relata a Omnes el significado de ser “la editorial del Papa”: custodiar el Magisterio y, al mismo tiempo, llevarlo al mundo a través de traducciones, colaboraciones internacionales y nuevos autores.

Giovanni Tridente·11 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

La Librería Editora Vaticana (LEV) cumple cien años. Fundada como organismo autónomo en 1926, pero heredera de la Tipografía Vaticana instituida por Sixto V en 1587, ha acompañado a nueve Pontífices y difundido en el mundo sus textos y el Magisterio de la Iglesia. Un aniversario que invita a recorrer el pasado y, al mismo tiempo, a interrogarse sobre el futuro del libro y sobre la presencia de la cultura católica en el debate contemporáneo.

Quien guía este tránsito es Lorenzo Fazzini, responsable editorial de la LEV desde 2021, tras haber dirigido durante casi una década la Editrice Missionaria Italiana. Periodista, traductor y escritor, Fazzini ha dedicado muchos de sus libros al encuentro entre fe, literatura y cultura contemporánea, desde las historias recogidas en Nuevos cristianos de Europa hasta los diálogos entre creyentes y no creyentes. Un recorrido que lo ha llevado también a indagar las huellas de lo infinito en la narrativa actual.

Ha publicado además volúmenes con el cardenal Luis Antonio Tagle y con el cardenal Matteo Maria Zuppi. La experiencia adquirida en la editorial misionera ayuda asimismo a comprender la atención que Fazzini dedica a los autores, experiencias y sensibilidades procedentes de las diversas Iglesias del mundo, que le gustaría ver cada vez más presentes en el catálogo de la propia Librería Editora Vaticana.

El centenario ya se ha traducido este año en una serie de citas concretas. El 7 de mayo, el Papa León XIV recibió en la Sala del Consistorio a los directivos y al personal de la LEV, recordando la exhortación que Pablo VI había dirigido a sus predecesores en 1976, con motivo del quincuagésimo aniversario, a “mirar hacia adelante, para una puesta a punto de ideas y de programas para el porvenir”.

Una semana después, la Librería llevó al Salón Internacional del Libro de Turín cuatro encuentros entre figuras eclesiales y voces de la cultura, entre ellos el debate entre el cardenal argelino Jean-Paul Vesco y el historiador del arte Tomaso Montanari sobre la fraternidad. El 24 de junio, el Pontífice recibió en audiencia a un grupo de escritores de todo el mundo, entre ellos el premio Nobel Jon Fosse, Marilynne Robinson, Elizabeth Strout y Éric-Emmanuel Schmitt, junto con autores vinculados a la propia Librería como Adrien Candiard.

En esta entrevista concedida a Omnes, Fazzini explica que ser “la editorial del Papa” significa desempeñar una doble tarea: custodiar los textos pontificios de deformaciones e instrumentalizaciones y, al mismo tiempo, favorecer su más amplia circulación a través de traducciones, acuerdos editoriales y colaboraciones internacionales.

De esta responsabilidad cobra forma una reflexión sobre la identidad de la edición católica, llamada a habitar el ágora cultural y a confrontarse, más allá del perímetro exclusivo de los creyentes, con las preguntas sobre la vida, la muerte, el mal, el perdón y la esperanza.

La entrevista aborda asimismo las transformaciones del mercado editorial y las nuevas ocasiones de encuentro entre autores y lectores, insistiendo en la necesidad de superar lenguajes autorreferenciales. Emerge así el perfil de una editorial que querría reunir en el centro de la cristiandad voces y testimonios de las diversas Iglesias del mundo y, a través de los libros, ponerlos de nuevo en circulación en la Iglesia universal.

La Librería Editora Vaticana cumple cien años, pero sus raíces se hunden en la Tipografía Vaticana fundada por Sixto V en 1587. ¿Cuál es el hilo conductor que une aquella historia con la LEV de hoy?

—Creo que existe un hilo conductor que tiene que ver con comunicar la fe y el Evangelio. La Iglesia siempre ha estado a la vanguardia cuando se trata de anunciar a Cristo. Desde san Pablo, que va al Areópago de Atenas, hasta la Radio Vaticana de Guillermo Marconi, la Iglesia sabe que la acción de comunicar y anunciar a Cristo debe realizarse por todos los medios disponibles. Por tanto, una vez producida la invención de la imprenta de tipos móviles, no tardó en surgir la Tipografía Vaticana, de la que la LEV se independizó en 1926, exactamente hace cien años, para convertirse en un instrumento de mayor difusión editorial en el momento en que una mayor alfabetización permitía una difusión más amplia del libro como objeto.

Recientemente, el Papa León XIV recibió a los directivos y al personal de la LEV, recordando que, en cien años, han acompañado a nueve Pontífices. ¿Qué significa, concretamente, ser “la editorial del Papa”?

—En concreto significa que la difusión editorial de todos los textos de todos los Papas depende de la editorial, que a su vez forma parte del Dicasterio para la Comunicación. Y que, por tanto, respondemos a diario a las diversas solicitudes de traducir y publicar los textos de los Pontífices, así como los de los organismos de la Curia Romana. Esto implica, por un lado, favorecer su máxima difusión y, por otro, velar de manera creativa sobre la difusión de los textos papales para que se realice de forma correcta y respetuosa.

Por ejemplo: el libro Libres bajo la gracia, de Robert F. Prevost -es decir, los textos del Papa León cuando era prior general de los agustinos-, será publicado en Estados Unidos por una de las mayores editoriales estadounidenses, Penguin Random House. Por otro lado, con motivo de la publicación de Magnifica humanitas, la última encíclica del Papa León, estamos recibiendo decenas y decenas de solicitudes de todas partes del mundo para su traducción y publicación.

“La peculiaridad de la edición católica debería ser la universalidad. Es decir, hablar a todos”.

Lorenzo FazziniResponsable editorial de la Librería Editora Vaticana

¿Cuál es la mayor responsabilidad a la hora de custodiar y difundir los textos del Pontífice y el Magisterio de la Iglesia?

—Como decía, se trata de velar de manera creativa y propositiva. Es decir, custodiando y evitando cualquier instrumentalización, incluso económica, de los textos pontificios. Pero, al mismo tiempo, procurando que las palabras del Papa, que están al servicio de la difusión del Evangelio, puedan llegar al mayor número de personas.

Pondré un par de ejemplos: la Carta sobre el papel de la literatura en la formación, del Papa Francisco, es el primer documento papal que una editorial francesa tan importante como Gallimard ha publicado en su trayectoria de más de un siglo. Por otra parte, la presencia en algunas ferias internacionales como las de Fráncfort, Varsovia, Turín y otras ocasiones nos permite el contacto y la relación con nuevas editoriales de todo el mundo con las que entablar vínculos y poner en marcha colaboraciones con miras a una difusión cada vez mayor de los textos de la LEV.

Han elegido celebrar el centenario con una fuerte apertura internacional. ¿Qué quieren contar hoy al mundo sobre la LEV?

—Lejos de nosotros ser autorreferenciales pensando en contar la LEV al mundo; lo que se ha querido con esta proyección internacional es precisamente presentar el hecho de que el trabajo de la editorial de la Santa Sede está al servicio de toda la Iglesia, que por su naturaleza es universal, es decir, católica. Y que habla las lenguas de cada pueblo, remitiendo a la única lengua que es la del Evangelio. La LEV es solo un instrumento de esa gran familia de pueblos que es la Iglesia, que está al servicio del Evangelio y de su difusión en el mundo. Por este motivo, estar presentes en diversos contextos internacionales significa estar a disposición para lograr que el mensaje del Papa, de la Curia Romana y de los autores y autoras que publicamos esté al alcance de cualquiera en el mundo.

Usted ha sostenido en varias ocasiones que el punto de vista religioso debe habitar sin complejos el ágora contemporánea. ¿Qué papel puede desempeñar hoy una editorial católica en el debate cultural?

—Respondo con una anécdota de hace unos veinte años. En un breve encuentro, el único que tuve, con Cesare De Michelis, fundador de la editorial Marsilio, escuché que me decía: “Sabe, no soy católico ni creyente, pero creo que de vez en cuando hay que escuchar la voz de quien está ‘fuera del mundo’, por ejemplo obispos y sacerdotes, porque su mirada sobre las cosas humanas, al venir de fuera, resulta ciertamente interesante”. Pues bien, yo iría aún más lejos con esta afirmación sosteniendo que, si no nos ocupamos de las cosas grandes (la vida, la muerte, el sentido de la existencia, la posibilidad de una esperanza frente al mal del mundo, el perdón, la reconciliación…), ¿de qué deberíamos ocuparnos?

Divertirse hasta morir es el título de un famoso ensayo del sociólogo Neil Postman. En la sociedad del espectáculo parece que el único imperativo es encontrar nuevas ocasiones de entretenimiento, lo que, como enseñaba don Lorenzo Milani, significa di-vertere, es decir, desviarse del camino ordinario. Camino que, en cambio, está hecho de esfuerzo, de preguntas, de sentido, de vínculos, de dudas. Sobre esto, un editor católico, al igual que debería hacer un católico sencillo, tendría que aportar su voz, no por un sentimiento de superioridad, sino porque ha recibido una Palabra de revelación de lo Alto que, casualmente, perdura desde hace dos mil años. ¡Así que seguro que tiene algo que decir también hoy!

¿Quiénes son hoy los lectores de la LEV y cuánto han cambiado con respecto al pasado? ¿Publican pensando todavía en los creyentes o también en otros lectores?

—¡Ah, ojalá lo supiera! Los lectores de nuestros libros son predominantemente personas interesadas en profundizar en la fe a través del libro. Pero también están creciendo los lectores “empedernidos” que encuentran en algunos de nuestros ensayos ventanas oportunas para conocer propuestas de una mirada de fe sobre determinadas situaciones, acontecimientos o problemáticas.

Pienso, por ejemplo, en el testimonio de la hermana Azezet Kidane, una monja comboniana cuya vida merecería una película: la aventura de una existencia entregada a los más pobres en nombre del Evangelio interesa a muchas personas, más allá de sus pertenencias religiosas. O bien, pienso en una biografía como la de Mercè Prats dedicada a un genio de nuestro tiempo, Teilhard de Chardin: un libro que ha interesado muchísimo a la prensa, sobre todo a la no católica.

En un mercado que pierde ventas y con muchas librerías religiosas en dificultades, ¿cuál es hoy el sentido del libro en papel?

—Como dijo el Papa León al reunirse con nosotros, el libro es una ocasión para encontrarse. Se multiplican a gran velocidad las ocasiones en las que los autores se ven cara a cara con los lectores o potenciales lectores. Festivales, eventos, presentaciones, encuentros públicos… hoy en día el calendario se ha convertido en una sucesión innumerable de ocasiones. Esta es una de las nuevas fronteras en las que un editor católico debe estar, para no quedarse en una autorreferencialidad católica que sería la muerte misma del anuncio católico.

“Desearía una editorial capaz de dar a conocer voces nuevas procedentes de todas partes del mundo”.

Lorenzo Fazzini Responsable editorial de la Librería Editora Vaticana

En línea con esto, ¿existe todavía una especificidad de la edición católica que valga la pena custodiar?

—Bueno, la peculiaridad debería ser la universalidad. Es decir, hablar a todos. En cambio, a mí me parece -haciéndome eco de una reflexión absolutamente políticamente incorrecta del teólogo Giuliano Zanchi- que cuando los no creyentes oyen hablar a los creyentes de “sus cosas”, oyen una lengua extranjera que no les dice nada. Mientras que Jesús hablaba de sal, levadura, lámparas, tesoros, campos, padres, madres… Ese tendría que ser el rasgo específico: no ser sectoriales. Ni autorreferenciales. Pero no es fácil. Sin embargo, debe ser nuestro compromiso de cada día.

¿Qué relación tienen con otras editoriales? ¿Existen formas de colaboración, intercambio o apoyo mutuo?

—Hemos tenido diversas ocasiones de colaboración con sellos variados, tanto católicos como laicos, para la realización de coediciones de algunos textos, tanto de Papas como de autores. Pienso en algunos libros realizados junto con Solferino Editrice, la editorial del Corriere della Sera en Italia, o con Edizioni e/o para la publicación de un libro de uno de sus autores estrella, Éric-Emmanuel Schmitt, o bien un próximo libro juvenil de Adrien Candiard, nuestro autor desde hace años, que publicaremos con la editorial San Pablo, que tiene mayor experiencia que nosotros en este sector específico.

Si tuviera que imaginar la LEV dentro de diez años, ¿cómo le gustaría que fuera? ¿Y qué característica no debería perder nunca?

—¡Diez años en el acelerado mundo de hoy son casi dos generaciones! Me gustaría una casa editorial cada vez más propositiva en temas, argumentos y autores, sobre todo capaz de dar a conocer voces nuevas procedentes de todas partes del mundo, capaces de llevar su propia sensibilidad, experiencia y vida de Iglesia al centro de la misma, en Roma, para difundirlas después de vuelta a cada rincón de la Iglesia universal.

Ecología integral

Conversión ecológica: un modo de agradecimiento al Dios creador

«Cuidar nuestra Casa común», es un análisis teológico de la Comisión Teológica Internacional que aborda la crisis ambiental desde una perspectiva trinitaria y propone combatir el «pecado ecológico» mediante una conversión espiritual y de estilo de vida.

Emilio Chuvieco·11 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

A inicios de septiembre, el Vaticano publicó un interesante documento de la Comisión Teológica Internacional titulado «Cuidar nuestra Casa común: una respuesta responsable y fraterna al Dios trinitario». 

En su presentación, el secretario de la Comisión, Mons. Piero Coda, destacaba que este texto pretendía ofrecer una reflexión que estimule a redescubrir y valorar «el fundamento teológico del cuidado de la Casa común más allá de la situación de extrema gravedad en la que nos encontramos» (n. 6). 

La estructura del documento 

El documento se divide en tres capítulos: el primero analiza las raíces teológicas del cuidado ambiental, con especial referencia al carácter trinitario de la Creación; el segundo reflexiona sobre la posición del ser humano en relación con los demás seres creados, subrayando la importancia de recuperar la triple relación existencial, con Dios, con los demás hombres y con el resto de las criaturas; el tercero aporta algunos puntos donde se manifiesta con más claridad la relevancia del «cuidado de la casa común». 

Como no podía ser de otra forma, el documento referencia ampliamente al magisterio del Papa Francisco sobre esta cuestión, pero también de otros pontífices recientes. El texto incluye más de 200 citas, abarcando también algunos documentos de otras confesiones cristianas y de otras tradiciones religiosas, como el judaísmo, islam, hinduismo, budismo, confucionismo y religiones nativas.

Las claves de comprensión del documento

Comento, en este artículo, algunas citas que me parecen especialmente interesantes en este documento:

En relación con el destino final de las criaturas no humanas, aporta una interesante reflexión sobre la comunión entre todos los seres creados, orientada a su destino escatológico, en el que todos participarán, en sus propias características, de la nueva creación: «Con la encarnación del Hijo de Dios, este futuro no se limitará a la ciudadanía escatológica de los seres humanos, sino que tendrá una dimensión y un alcance cósmicos» n. 14. Y en otro párrafo: «Dios Padre creó todo en Cristo para realizar la plenitud escatológica en él y a través de él. En consecuencia, el destino de la creación es la realización en Dios y su recapitulación final, por el poder del Espíritu, en Cristo muerto y resucitado». n. 36

Reafirma la visión tradicional cristiana que considera la creación como la primera revelación de Dios, citando a san Buenaventura: «Cuando el creyente reconoce nuevamente a las criaturas como signos y dones, como inteligibles y buenas, entonces «el conocimiento de las criaturas conduce al conocimiento del Creador», asociado con asombro, gratitud y gozo» n. 28. 

Dimensión trinitaria de la Creación

En este sentido, se detiene en revisar la dimensión trinitaria de la Creación fundamentándola en cuatro doctores de la Iglesia: san Agustín, santa Hildegarda, san Buenaventura y santo Tomás. Concluye esta sección indicando que «Toda la creación lleva la impronta de la Trinidad, a través de la cual Dios se hace presente en su obra. Por lo tanto, la relación con la creación siempre implica una relación con el Creador. Toda acción sobre la creación, intrínsecamente, aunque a menudo no de forma explícita, tiene una dimensión religiosa». n. 42

En esta línea trinitaria, recuerda la triple relación básica de los seres humanos, con Dios, con los demás hombres y con el resto de la creación, para señalar también una triple crisis contemporánea: «ecológica (relación con la creación), social (relación con los demás) y religiosa (relación con Dios)».

Superar esa crisis «pasa por la activación de relaciones regidas por la dinámica del amor, el don y la gratuidad en las tres áreas fundamentales de nuestra existencia (cf. Laudato si’ 10): la gratuidad filial hacia Dios y la ofrenda personal de la propia vida en Cristo para su gloria (Rom 12,1); solidaridad y misericordia hacia el prójimo (Lc 10:25-37; Mt 25:31-46); el cuidado del jardín, la casa común, en la que Dios ha colocado a la humanidad (Gn 2:15)». n. 39 

Recordando que la creación no tiene por objeto únicamente nuestro servicio, como han manifestado reiteradamente los últimos pontífices, el documento indica que «nuestra casa común no surge de las manos de Dios con el único propósito de ofrecer el sustento necesario para que los seres humanos desarrollen todo su potencial en el gobierno y disfrute de los recursos de la creación sin límites (…) En toda la creación hay una orientación hacia la plenitud en Dios a través de Cristo (1 Cor 15,24-28) y en el Espíritu Santo, donde finalmente tendrá lugar la plena y gloriosa manifestación del Creador trino» n. 43. 

Creado a imagen y semejanza de Dios, «el modelo normativo e inspirador de la acción humana sobre la creación se encuentra en Dios mismo, quien ejerce su poder no de manera despótica, arbitraria y egoísta, sino promoviendo la vida de las criaturas (Sal 36:7; cf. Sal 145:9; Gn 7:1-3; Dn 4:11; Sir 18:13; Sab 11:24), y sosteniendo toda la creación con su cuidado» n. 78

Una de las ideas novedosas del documento es su planteamiento sobre el pecado ecológico, propuesto inicialmente, con otra terminología, por el Patriarca Bartolomé, que retomó el Papa Francisco en los últimos años de su pontificado. 

El documento ahora, propone «definir el pecado ecológico como una acción u omisión contra Dios, contra el prójimo, la comunidad y el medio ambiente. Es un pecado contra las generaciones futuras y se manifiesta en actos y hábitos de contaminación y destrucción de la armonía ambiental, transgresiones contra los principios de interdependencia y ruptura de las redes de solidaridad entre las criaturas (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 340-344) y contra la virtud de la justicia». n. 94.

Y aporta algunas sugerencias para superarlo: «Puesto que el pecado ecológico afecta a las tres relaciones, Dios, hombre, naturaleza, la conversión ecológica también debería sanar las tres: La conversión según la fe cristiana parte del encuentro con Jesucristo (LS217), de quien aprendemos: a relacionarnos con Dios como el único Señor (cf. Mt 4,3-4), con los demás seres humanos como nuestros prójimos (cf. Lc 10,25-37), y con la creación como una obra en la que reconocemos la expresión de un lenguaje divino (cf. Mt 6,26-30)». n. 110. 

El documento critica dos planteamientos antropológicos extremos, por un lado, considerar al ser humano como el único valioso de la creación, y por otro asumir que no tiene más valor que cualquier otra criatura, rechazando por igual el antropocentrismo depredador y al biocentrismo radical.

Como ejes de la conversión ecológica, sugiere la reflexión sobre el sentido del jubileo, la espiritualidad y el estilo de vida. «Una espiritualidad sana está atenta al consumo personal y familiar; se esfuerza por hacerlo sostenible. Se preocupa por reducir al mínimo el consumo de energía en el hogar y en el transporte. Busca una dieta sana y ambientalmente responsable. Nos ayuda a discernir lo que compramos, conscientes de que cada acto de compra es un acto moral (CV 66; LS 206). Nos invita a practicar el autocontrol reflexivo de nuestro propio ritmo de vida y consumo, promoviendo la elección de renunciar a ciertos productos y prácticas que son perjudiciales para el medio ambiente», n. 117

Tras revisar la distinta percepción de las grandes tradiciones religiosas en la triple relación antes aludida, resume la actitud positiva que todo cristiano debería tener ante la cuestión ambiental, situada en el marco de estas coordenadas: «Esta conciencia implica el reconocimiento de la soberanía divina, de la bondad de la creación y del lugar singular del ser humano en el cosmos como interlocutor y representante de Dios mismo. También conlleva el reconocimiento de las estructuras del pecado contra la creación y el Creador, y la necesidad de una conversión a una ecología integral» n. 146

El autorEmilio Chuvieco

Catedrático de Geografía de la Universidad de Alcalá.

FirmasAlberto Sánchez León

Amar y amor. A la luz del pensamiento de Leonardo Polo

Aceptarse como criatura, agradecer el don recibido y darse a los demás son los pasos que revelan a la persona como un ser llamado a amar, coexistir y hacer del mundo un lugar más humano

11 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El hombre es un ser existente por otro. Nadie se da la existencia a sí mismo. Este es el primer comienzo para aceptarse como ser dependiente, no autónomo.

La primera reacción ante este conocimiento de ser dependiente debería ser la gratitud. Se acepta un don. Por eso la gratitud exige por un lado conocimiento radical de sí, es decir, conocimiento de la raíz de nuestro propio ser, y, por otro, libertad para aceptarse. Y me acepto como don creado. El agradecimiento es por eso, como decía G. K. Chesterton, la forma de pensamiento más elevada. Y yo me atrevería a decir que no solo es una forma de pensar, sino, sobre todo, una forma de ser. Soy agradecido (o no lo soy).

Como ser creado que acepta y que se acepta, también da y se da. El dar es la correspondencia del ser personal creado. Dar es aceptar el ser. Dar es una forma de agradecer el don que se es. Doy mi aceptación. Aceptarse es el acto radical más libre. Aceptarse es libertad personal. Aceptarse primero para darse después; porque para dar es preciso aceptar, y para donarse, es condición indispensable haberse aceptado.

Somos aceptación y donación. Si la persona es un ser que da porque se acepta, entonces la capacidad de dar manifiesta el amar. Si lo más alto de la persona es el dar (darse), eso pone de relieve lo que somos: amar. Y el amar se diferencia del amor. Amar es verbo, amor es nombre. El amar incide en el ser personal, el amor en su esencia. Amar es trascendental, amor es esencial. Por tanto, se puede decir que el amor no es personal, porque el amor es obra, es aporte, pero no ser. 

Aceptar el don que somos es aceptarse a sí mismo como criatura, aceptarse como persona. En esto consiste la libertad original, nativa. 

¿Qué puede dar una persona? Una persona puede dar su tiempo, su consejo, su vida, su trabajo, etc. Lo que la persona da es su amor, lo que es. Pero su amor no es su amar. El amor, lo que puede darse, está en el ámbito de las obras. El amor del hombre es dar respuesta de lo que somos, es responsabilidad: un responder, que es, a la vez, corresponder. El hombre no es el pastor del ser, como decía Heidegger, sino el que da una respuesta al mundo, el que perfecciona al mundo (o lo empeora).

Y, ¿cómo correspondemos? Con obras. Aquí nace la ética, como un seguimiento del yo a la persona. Las obras no son personales sino esenciales. La ética no es antropología, sino que se sigue de ella. El amor está en el orden de la ética, del obrar humano, no está en el orden antropológico, personal. El amar da sentido al obrar. El ser es primero. El obrar es lo último. Por eso la cultura, lo que el hombre aporta no puede ser lo primero. El amar crea cultura. El amar hace posible el amor. Sólo da, sólo aporta quien ama. El amor no es lo primero. Lo primero es el amar. El infinitivo es acto. Y el acto es primero, es verbo, infinitivo.

Pero la persona no es verbo sino adverbio. Dios es verbo, es amar (amar y amor en Dios se confunden, en el hombre no). Dios es amor (1 Jn, 4, 8).

¿Qué significa que la persona humana sea adverbio? Significa que la persona humana es además. Además es un adverbio de afirmación. También se clasifica frecuentemente como adverbio de adición o cantidad. Se utiliza para añadir información a lo que ya se ha dicho, con un significado similar a «también» o «sumado a esto». O sea, el además acompaña otras informaciones. Por eso podemos decir: Además de pensar, además de tener, además de hacer, además de sentir, además de las operaciones y además de Dios. Ser además significa que la persona es ser insaciable, inconforme, que nunca se acaba, que va siempre más allá. Por eso tiene algo de infinitud, porque siempre se puede crecer más, y eso lo hace posible el amar personal.

El amar necesita de otro. No existe un amar solitario o en soledad. Por eso amar y coexistir vienen a decir lo mismo. El hombre no existe. Existe el mundo, el universo, pero no el hombre. El hombre coexiste. Y coexiste respecto a Dios, a los otros hombres y respecto al universo. Se abre a todos los seres, se relaciona con ellos conmensurándose en sus niveles respectivos de ser. De este modo el además respecto a Dios significa ser hijo, relación de filiación, y filiación divina.

El además respecto a los otros hombres es fraternidad, relación de amor fraterno. El además respecto al mundo es perfeccionamiento, personalización o, en términos más precisos, hiperteleologización. Esta última relación del además con el mundo tiene que ver con la misión que tiene el hombre de embellecer el mundo, hacerlo mejor, más humano, más personal. Hiperteologizar es la acción personal de añadir una finalidad superior al mundo y al propio ser humano, elevándolos por encima de sus límites naturales. Esta noción implica superar la mera teleología o virtud (hiperformalización) para destinar las capacidades humanas al acto de donarse y humanizar el cosmos. En definitiva, se trata de hacer del mundo un hogar donde la fraternidad y la filiación campen a sus anchas.

El autorAlberto Sánchez León

Vaticano

León XIV: “el obispo es siervo, llamado a servir a la fe del pueblo”

El Papa ha remarcado esta mañana de jueves, en un audiencia con alrededor de 200 nuevos obispos, que “el obispo es siervo, llamado a servir a la fe del pueblo”, y que ha de reencontrar la pasión y el valor para un nuevo anuncio del Evangelio.

Francisco Otamendi·10 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Santo Padre ha subrayado esta mañana en el Vaticano la idea de “servicio” en su ministerio, a los nuevos obispos de los cinco continentes que participan en un Curso de formación en Roma. Se trata de 147 obispos procedentes de países como India, Congo, Papúa Nueva Guinea, Zimbabue, Kirguistán y Tailandia, aunque el Papa ha elevado la cifra a 200 en su discurso.

Tras animar a cantar el Veni Creator –”Creo que todos tenéis una copia. Espero que alguien tenga mejor voz que yo esta mañana…  Empezamos a capela”–, el Papa ha querido recordar en su Discurso la idea central de sus palabras, el servicio a la fe, a la Iglesia.

“El obispo es siervo” 

“En primer lugar, algo tan simple como no descontado: el don que habéis recibido no es para vosotros mismos, sino para servir a la causa del Evangelio. Habéis sido elegidos y llamados para ser enviados, como apóstoles del Señor y como siervos de la fe”, ha manifestado León XIV.

Antes de entablar con vosotros un diálogo fraterno, me gustaría detenerme brevemente en esto, ha añadido: “el obispo es siervo, el obispo está llamado a servir a la fe del pueblo. Es algo que tiene que ver con nuestra identidad”.

¿Por qué fui elegido? Yo al menos me lo pregunto, ha revelado el Papa. 

“El servicio no es una característica externa o una forma de ejercer el papel. Por el contrario, a quienes Jesús llama como discípulos y anunciadores del Evangelio, en particular a los Doce, se les pide la libertad interior, la pobreza de espíritu y la disponibilidad al servicio que nace del amor, para encarnar la misma elección de Jesús, que se hizo pobre para enriquecernos (cf. 2 Co 8,9). 

Él nos ha manifestado el estilo de Dios, que no se nos revela en el poder, sino en el amor de un Padre que nos llama a la comunión con Él, ha añadido, recordando unas palabras de San Agustín: “A propósito de la ordenación del obispo, Agustín afirma: ‘En primer lugar, quien preside al pueblo debe comprender que es siervo de muchos’ (Discurso 340/A, 1)”.

“Cierto afán de grandeza” de los apóstoles: Jesús tuvo que intervenir

Poco después, el Santo Padre ha recordado que en los Apóstoles se había insinuado “un cierto afán de grandeza” (ibid.), ante el cual Jesús tuvo que intervenir como médico para curarlos. 

De hecho, recordamos la advertencia del Señor cuando ve al grupo de los Doce que discute sobre quién era el más grande: “El que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos” (Mc 10,43-44). 

Qué significa ser servidores 

Al mismo tiempo, ha proseguido el Papa, “hoy debemos preguntarnos qué significa ser servidores de la fe del pueblo. Por importante y necesaria que sea, no basta con ser conscientes de que nuestro ministerio está arraigado en el espíritu de servicio, a imagen de Cristo”.

De hecho, también debe traducirse en el estilo del apostolado, en las diversas formas de cuidado y gobierno pastoral, en el anhelo del anuncio, de maneras tan diferentes y creativas según las situaciones concretas a las que se enfrenten”.

Un servicio humilde, decía el Papa Francisco

El Pontífice ha citado aquí al Papa Francisco, cuando decía, varias veces: ¡la única autoridad que tenemos es el servicio, y un servicio humilde! Es realmente importante que meditemos y tratemos de vivir esas palabras.

Por eso os pido que veléis siempre y caminéis en humildad y oración, para haceros siervos del pueblo al que el Señor os envía, ha proseguido León XIV.

“La cercanía al pueblo que se nos ha confiado no es una estrategia oportunista, sino nuestra condición esencial”, decía el Papa Francisco (Discurso a los obispos participantes en el curso de formación, 12 de septiembre de 2019).

Pasión y valor al anunciar el Evangelio

Al ir concluyendo, el Papa ha mencionado las dificultades, y ha invitado a la pasión. “La crisis de la fe y de su transmisión, junto con las dificultades que afectan a la pertenencia y a la práctica eclesial, nos invitan a reencontrar la pasión y el valor para un nuevo anuncio del Evangelio”.

No debemos olvidar, ha añadido el Sucesor de Pedro, “los otros desafíos, de carácter más cultural y social, que nos afectan a todos y que, en especial, afectan a algunos territorios: el drama de la guerra y de la violencia, el sufrimiento de los pobres, la aspiración de muchos a un mundo más fraterno y solidario, los desafíos éticos que nos interpelan sobre el valor de la vida y de la libertad, y la lista sería ciertamente más larga”.

“Como pastores atentos” 

En este contexto, “la Iglesia os envía como pastores atentos, que saben compartir el camino, las preguntas, las ansiedades y las esperanzas de la gente; pastores que desean ser guías, padres y hermanos para los sacerdotes y para las hermanas y hermanos en la fe”.

Finalmente, León XIV ha afirmado que reza por ellos, “para que nunca les falte el viento del Espíritu y para que la alegría de su Ordenación, como perfume suave, pueda extenderse también sobre aquellos a quienes van a servir. ¡Gracias!”.

El autorFrancisco Otamendi

Evangelio

¿Cuántas veces tengo que pedir perdón? Domingo XXIV del tiempo ordinario (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del Domingo XXIV del tiempo ordinario (A) correspondiente al día 13 de septiembre de 2026.

Vitus Ntube·10 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

San Pedro es uno de los personajes más cercanos y entrañables de los Evangelios. Formula las preguntas que muchos de nosotros quisiéramos hacer, pero que quizá no nos atrevemos a expresar. Como el alumno valiente que habla en nombre de toda la clase, Pedro pone voz a nuestras preguntas. 

Las lecturas de hoy giran en torno al perdón: recibir el perdón de Dios y ofrecer ese mismo perdón a los demás. En el Evangelio de hoy, Pedro se acerca a Jesús y le pregunta: “Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?”.

También es nuestra pregunta, aunque con frecuencia la formulemos de otro modo. Nos encontramos con una persona a la que creíamos haber perdonado y, de pronto, descubrimos que la herida sigue ahí. El recuerdo vuelve, el dolor reaparece, y sentimos que tenemos que perdonar de nuevo. Entonces nos preguntamos: ¿Cuántas veces tengo que perdonar para poder decir que realmente he perdonado?

Es posible que tengamos que renovar muchas veces nuestra decisión de perdonar a la misma persona o la misma situación dolorosa. Esto no significa que nuestro perdón anterior fuera falso o poco sincero; simplemente significa que el corazón, con frecuencia, necesita más tiempo para alcanzar la decisión de la voluntad.

La parábola nos revela el motivo más profundo para perdonar. Perdonamos porque antes hemos sido perdonados. Dios siempre da el primer paso. Su misericordia precede a la nuestra. Todo acto de perdón cristiano es una respuesta al perdón que ya hemos recibido.

Aprender a pedir perdón es incluso más importante que aprender a perdonar. Quien nunca reconoce su propia necesidad de misericordia tendrá dificultad para mostrar misericordia a los demás. En cambio, quien se arrodilla con frecuencia ante Dios, consciente de la inmensa deuda que le ha sido perdonada, aprende poco a poco a mirar a los demás con la misma compasión. Solo quien sabe de haber sido perdonado sabe verdaderamente perdonar.

Por eso, también podemos darle la vuelta a la pregunta de Pedro: ¿Cuántas veces tengo que pedir perdón? ¿Hasta siete veces? La respuesta de Jesús vale igualmente aquí: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”, es decir, sin llevar la cuenta. Nunca deberíamos cansarnos de pedir la misericordia de Dios, porque Dios nunca se cansa de perdonarnos.

España

‘Journey to Redemption’, un itinerario juvenil hacia el Jubileo de 2033

La iniciativa propone un camino de nueve años para acompañar a los jóvenes hasta Jerusalén, con Roma y Santiago como etapas previas.

Inmaculada Sancho·10 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

En 2033 se celebra el Gran Jubileo de la Redención. La Iglesia está trabajando en la iniciativa ‘Journey to Redemption’ (J2R2033), que propone un itinerario para acompañar y revitalizar a la juventud en este camino con tres hitos: Roma (2025), Santiago (2027) y Jerusalén (2033). El 7 de septiembre se presentó la iniciativa en Palencia, en una rueda de prensa.

En la presentación intervinieron junto a Mons. Garciandía, el vicepresidente de la Fundación J2R, Fernando Moscardó; la vocal de Misión de la fundación, Mónica Marín; y el vicario episcopal para el Anuncio de la Palabra y responsable del Área de Pastoral con Jóvenes de la diócesis, Pedro Brouilhet.

Un camino de nueve años hacia 2033

J2R2033 no es un evento aislado, sino un camino de nueve años que busca transformar a la que llaman “generación herida” en la “generación de la redención”, y que se resume en “peregrinar, evangelizar y sanar”. El itinerario contempla además una etapa intermedia en 2030, en torno a la figura de San Agustín, con motivo de su 1600 aniversario.

El proyecto ya ha recorrido su primera etapa. Tras una serie de peregrinaciones locales por toda Europa en junio de 2025, un grupo de jóvenes de catorce países proclamó el 1 de agosto de ese año, en la basílica romana de Santa María in Trastevere, el Manifiesto de los Jóvenes Cristianos de Europa. El documento suma ya más de 250.000 firmas, entre ellas la propio León XIV, que ha querido sumarse personalmente a la iniciativa. 

Una iniciativa que ya suma apoyos

‘Journey to Redemption’ comenzó a gestarse hace más de dos años en torno a la Red de Santuarios de San Miguel de Europa, de cuyo santuario navarro fue rector Mons. Garciandía, y ha ido sumando apoyos: la Subcomisión Episcopal para la Juventud y la Infancia de la Conferencia Episcopal Española, la archidiócesis de Santiago de Compostela y la Iglesia en Jerusalén, donde concluirá el camino. El patriarca latino, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, ha asegurado que los jóvenes de Tierra Santa también quieren formar parte del proyecto.

La siguiente meta será el Año Santo Compostelano de 2027, que Mons.Garciandía concibe como una movilización de los jóvenes por los caminos de peregrinación de toda Europa, sin necesidad de confluir físicamente en Santiago.

El autorInmaculada Sancho

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Educación

El tiempo es un negocio, ¿puede hacer algo la escuela para evitarlo?

El Papa invita a familias y educadores a repensar la escuela ante la inteligencia artificial y el cambio tecnológico sin renunciar a las relaciones humanas.

Álvaro Gil Ruiz·10 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Un nuevo curso comienza y algunas imágenes se vuelven a repetir. La preparación del material escolar, las reuniones de comienzo de curso, el reencuentro con los compañeros, el reinicio de las extraescolares… Son muchos los sentimientos, aprendizajes, hábitos asimilados, que hacen que, año tras año, esta realidad social y escolar, influya tanto de por vida, en nuestros hijos. ¿Pero es real ese impacto? ¿No han cambiado los tiempos? ¿No estamos hablando de un sistema obsoleto?

La educación y la sociedad de hace un siglo, medio, o una década, incluso menos, no tiene nada que ver con la de hoy. Los cambios siempre han sido inevitables, pero en la actualidad, el ritmo es vertiginoso. Todo cambia a una velocidad que no es normal. Lo que ayer valía hoy no vale. ¿Qué es lo que no varía? Lo que no cambia, sin duda, es la repercusión social, emocional y académica  que provoca en nuestras vidas la escuela, y todo lo que nos sucede en ella. Es uno de los elementos que más influye en nuestro futuro, por eso, si queremos cuidar el futuro de nuestras familias y de nuestra sociedad, cuidemos la educación en la infancia de las nuevas generaciones y tengamos en cuenta los cambios que estamos viviendo. 

El Papa visitará la UNESCO

León XIV, el Papa que fue ovacionado en su visita a España, no es ajeno al papel preponderante de la educación y la escuela. Prueba de ello es su próxima visita a la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). Ya que, dentro de su viaje apostólico a la Galia, la Iglesia francesa, el gobierno francés y la propia institución, han invitado al romano pontífice a visitar esta organización internacional.

Será el 25 de septiembre en París, en la sede central, donde tendrá el encuentro con Khaled El-Enany, su director general (con el que ya tuvo otro en mes de junio pasado), para estudiar los retos actuales de la inteligencia artificial, la integridad de la información, la educación y la creación artística en la era digital. El programa incluye además mesas redondas y un discurso a cargo del Pontífice.

¿Qué dice León XIV al respecto?

Pero la máxima autoridad de la Iglesia católica ya ha desarrollado sus pensamientos sobre estos temas en su última encíclica, Magnifica Humanitas. Y acierta, porque trata temas que preocupan a las familias, a la escuela y, en general, a la sociedad. 

Para empezar le preocupa lo que el Papa Francisco llamaba en Laudato Si, el “paradigma tecnocrático». Una lógica que tiene como algoritmo la eficiencia, el control y lucro de las empresas, que desarrollan modelos de negocio que monetizan la atención y el tiempo, donde el negocio somos los hombres y las mujeres. En este modelo los más jóvenes y con menos educación y formación, son los más débiles y frágiles, por lo tanto los más pueden caer adicciones y esclavitudes. Ante esta realidad León XIV propone una alianza entre la política, las instituciones educativas y las familias. Ejemplo de esto son las pioneras propuestas de ley de Francia y España, para limitar el uso de RRSS en menores de dieciséis, para que no recaiga el peso sólo sobre las familias. 

El Papa tiene claro que, el gran aliado de los padres en la educación de los hijos es la escuela. Ellos tienen el derecho primario e inalienable de elegir el tipo de educación y formación que se imparte a sus hijos, según sus propias convicciones morales, culturales y religiosas. 

También con respecto a la escuela habla de “retos impostergables”, como la superación para acceder a la educación básica y a los estudios superiores. 

Educar para pensar en la era de la IA

Otro de estos desafíos es la capacidad del colegio adaptarse al ritmo vertiginoso de cambio de nuestra sociedad, que exige estar a la última de manera casi inevitable. Ante la IA y otras realidades, el Papa propone una educación integral, que cubra todas las dimensiones de la persona, una formación continua del profesorado, un diálogo positivo con las tecnologías, haciendo un uso responsable, crítico y creativo de ellas. 

Ante la constante información que nos proporciona la técnica, nos invita a la investigación, reflexión y al discernimiento. Para no caer en un conocimiento fragmentado y no global. Y propone un auténtico pensamiento crítico y creativo. Ya que, como dice el pontífice, son muchos los educadores que hablan cada vez más de deshumanización, porque los alumnos “saben muchas cosas” pero tienen dificultades para dar sentido a su vida. 

Recuperar lo que la tecnología no puede dar

En definitiva, “la escuela no está llamada a perseguir la velocidad del mundo digital, sino a ofrecer aquello que lo digital por sí solo no puede dar: tiempo compartido para aprender y relaciones fiables.”

Por eso la reflexión de las familias, la comunidad educativa y la sociedad debe ir encaminada a estas cuestiones. ¿Cómo conseguir un verdadero aprendizaje en mis hijos o alumnos? ¿Cómo fomentar amistades profundas? ¿Cómo fomentar el respeto y cercanía con todos? 

Las respuestas a estas y a otras cuestiones son muy amplias, pero tienen que responder a ellas. Por eso los responsables de la educación, en primer lugar los padres y las madres, seguidamente los profesores y educadores y por ser responsables del bien común, los políticos; estamos invitados a la reflexión profunda sobre estos temas y a lanzar y seguir propuestas de avance. Y qué mejor manera de comenzar este proceso que leyendo despacio y sacando ideas de la encíclica de León XIV y estando atentos a su discurso en la UNESCO a finales de septiembre. De esta manera nos estaremos empezando a preparar para ayudar a la infancia.  

Cine

Carles Prats: «En Montserrat aprendí otra forma de entender el tiempo»

Tras cuatro años conviviendo con los monjes de Montserrat, Carles Prats destaca su particular manera de vivir el tiempo, en un documental que busca mostrar la realidad de la comunidad sin filtros ni juicios: "El temps de Montserrat".

Teresa Aguado Peña·10 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

Cuatro años de rodaje para acercarse a la vida cotidiana de los monjes de Montserrat. Ese es el tiempo que el director Carles Prats ha pasado entrando y saliendo del monasterio para dar forma a El Temps de Montserrat («El Tiempo de Montserrat»), un documental que durante la celebración del milenario del monasterio busca mostrar, sin juicios ni voz en off, el día a día de la comunidad benedictina. El proyecto comenzó antes de la pandemia y permitió al equipo contemplar un Montserrat insólito, prácticamente vacío de visitantes, así como acceder a espacios y momentos que habitualmente quedan fuera de la mirada de los turistas.

Prats, acostumbrado a trabajar en documentales sobre cultura, cine y música («Peret i l’origen de la rumba catalana», «Drácula Barcelona» ), reconoce que esta experiencia ha sido especialmente enriquecedora. El resultado es una mirada pausada a una comunidad que vive su jornada marcada por la oración, el trabajo y una particular concepción del tiempo. Presentado en el BCN Film Fest, se estrenará este 10 de septiembre en una sesión especial de la mano de A Contracorriente Films.

Detrás del proyecto hay también una historia personal. Nuria Casaldáliga, compañera de colegio de Prats y sobrina del obispo Pere Casaldáliga, fue quien impulsó y levantó la producción del documental junto a él. Su muerte, el pasado mes de enero, convierte además El Temps de Montserrat en un proyecto al que el director guarda un agradecimiento especial.

En esta entrevista, el director habla de su experiencia junto a los monjes y de lo que ha descubierto sobre la vida monástica, la repetición y otra forma de entender el tiempo.

¿Por qué hacer un documental de los monjes de Montserrat?

–Montserrat siempre ha sido para mí un sitio muy interesante e inspirador. Hace unos años leí un ensayo de Neil Postman en el que hablaba de cómo las comunidades benedictinas gestionaban el tiempo. Llegaba a decir que parecía que los benedictinos hubieran inventado el reloj.

Por otro lado, hacer un documental sobre la vida cotidiana de un monasterio es realmente complicado, porque implica que te abran las puertas. Entre la fascinación por el monasterio, por el uso del tiempo y la posibilidad de mostrar su vida cotidiana, Nuria Casaldáliga, que fue quien levantó la producción, y yo nos pusimos a ello.

El documental pone especial énfasis en el tiempo. ¿Qué aprende uno de cómo estos monjes gestionan su tiempo?

–Llega un momento en la vida en que, al menos en mi caso, te vuelves más repetitivo. Eso es lo que decía Jorge Luis Borges: “Hay un momento en tu vida en que dejas de leer y lo que haces es releer”

En el documental, el abad dice que la repetición te lleva a una comprensión de cómo eres tú y del mundo. Creo que también estoy bastante en ese momento de la repetición, en un momento contemplativo. Para mí ha sido una experiencia enriquecedora.

La comunidad de Montserrat es muy especial. Son unos 50 monjes y la mayoría tienen estudios superiores, con lo cual te encuentras con una comunidad culta en aspectos muy diferentes.

Cuando ves a los monjes cantando en la basílica tienes una imagen que luego tiene poco que ver con su vida cotidiana. Cada uno tiene sus tareas: hay quien se encarga de la biblioteca, quien lleva el hostal o quien recibe a los peregrinos.

Además, la comunidad ha cambiado mucho. Se rige por la Regla de San Benito, un texto del siglo VI, pero el abad la va adaptando según los tiempos. Ahora, por ejemplo, todos los monjes llevan móvil y se envían WhatsApps, algo que hace 200 años no habría sido así.

Uno podría pensar que, por la forma en que manejan su tiempo, la vida de los monjes parece una vida monótona. ¿Cómo respondería a este prejuicio?

–La vida depende de lo que te guste o no te guste. Por ejemplo, explicaban del filósofo Kant que cada día hacía exactamente lo mismo. Quizá durante las últimas décadas se ha valorado mucho el ocio, las vacaciones, el turismo, ir al cine o los videojuegos. De ahí viene esta idea.

Pero yo no encuentro que la repetición esté mal; al contrario. Desde un punto de vista de meditación y de profundizar en uno mismo, puede aportar cosas positivas.

Hay personas muy inquietas que son incapaces de estar allí. A otros, en cambio, esto les llena. Lo que yo he visto es que a los monjes les gusta. Este tipo de jornada, muy pautada, les hace llevar una vida plena.

Después de convivir durante años con esta comunidad, ¿qué cree que puede aportar hoy la vida monástica a una sociedad que vive cada vez más deprisa?

–Creo que estamos en una sociedad que, en algunos aspectos, es superficial. Todo va muy rápido y nos hemos acostumbrado a los mensajes breves y a los contenidos muy fraccionados.

Esta gestión del tiempo y la finalidad con que lo utilizas creo que aportan cosas positivas. De hecho, históricamente siempre ha habido gente que ha querido vivir en comunidad, en lugares apartados. 

La comunidad de Montserrat no es una comunidad cerrada. Está muy conectada con el mundo: hay monjes que dan clases fuera del monasterio y mantienen diferentes actividades, aunque siguen las pautas del horario benedictino. 

Pero, al mismo tiempo, existe este modelo de vida monástica, más introspectivo y de meditación, que creo que es muy positivo, sobre todo en un mundo cada vez más frívolo.

En un momento del documental, uno de los monjes dice que se tiene la imagen de un monje leyendo por el jardín y que es una imagen distorsionada. ¿Cree que la gente tiene una imagen de la vida monástica que no es acorde a la realidad?

–Sí. En muchos aspectos la realidad de estos monjes es sorprendente. Ese monje es el responsable de la biblioteca y es muy discreto (salió en el documental por insistencia, porque no tenía afanes de protagonismo). Me hizo mucha gracia su reflexión sobre esa imagen idealizada del monje debajo de un árbol leyendo un libro.

También son sorprendentes los orígenes de los diferentes monjes. El que ahora es director del museo había sido responsable de seguridad informática en una empresa americana. El que lleva el santuario había sido gerente de Burger King. Otro había sido jardinero y otro daba clases en la universidad.

Es un mundo muy variado que no te imaginas antes de llegar. Y sí, existen esos tópicos.

Además, cuando empiezas a convivir con ellos descubres una relación muy diferente. Al final del día pueden reunirse para leer la prensa, comentar un partido de fútbol o jugar al parchís. Los monjes son divertidos. Como todo el mundo, hay personas más sociables y otras más retraídas, pero para mí ha sido una experiencia muy interesante y enriquecedora.

¿Le costó que los monjes se expusieran de esta forma?

–Nos costó un tiempo que nos abrieran las puertas. Uno de los documentales monásticos de referencia, El gran silencio, tuvo que esperar 18 años para que le dejaran entrar a rodar. Nosotros tuvimos que esperar ocho meses.

Esto lo entiendes una vez estás dentro del monasterio, porque para los monjes es más importante su día a día, su pauta de oraciones y de oficios que atender a alguien que viene a hacer un documental.

A mí me sorprendió también que todos los monjes llevan reloj. Me explicaban que, cuando entran en la comunidad, el abad recoge sus relojes y los reparte aleatoriamente, de manera que probablemente cada uno acaba con uno diferente al que tenía cuando llegó.

Los monjes hablan de por qué dejaron su vida anterior para entrar en el monasterio. ¿Hubo algún testimonio o historia personal que le haya marcado especialmente?

–Me llamó mucho la atención lo que explica un monje que conoció Montserrat siendo muy joven, durante una excursión. Vio a los monjes y decidió que quería formar parte de la comunidad.

Para estar seguro de que su vocación era realmente la vida monástica, pidió vivir un año fuera del monasterio. Le cedieron una vivienda en un pequeño pueblo de los Pirineos.

La gente del pueblo desconfiaba de él porque llevaba el pelo largo y pensaban que era un hippie. Cuando descubrieron que era un monje de Montserrat, empezaron a relacionarse con él de otra manera. Terminó quedándose 19 años en aquel pueblo, trabajando en el campo.

Después se fue a cuidar a su madre enferma y posteriormente a su padre. Pasaron otros 12 años. Es decir, había pensado estar fuera un año y acabó pasando 31 años hasta que decidió volver al monasterio.

Volvió, llamó a la puerta y dijo: «Mire, me fui hace 31 años». Y volvió a ser monje. La historia me llamó mucho la atención.

¿Qué es lo que uno más puede admirar de la vida de estos monjes?

–Yo admiro que hayan llegado a la conclusión de que querían ser monjes. Durante un tiempo muchos hacen pruebas y algunos lo dejan porque ven que la vida monástica no es para ellos.

También me llama la atención el hecho de convivir en una comunidad de una forma tan diferente. Nosotros pensamos mucho en la propiedad: «Me he comprado esto, quiero esto, quiero lo otro». Allí la mentalidad es muy diferente. Es como una liberación mental de las obligaciones que crea el consumo.

Creo que, si lo llevas bien, te va enriqueciendo. En Montserrat ha habido intelectuales fantásticos y las publicaciones de la Abadía de Montserrat son maravillosas. Ves que personas que han estado allí dentro del monasterio han conseguido hacer obras absolutamente admirables.

Un monje me decía que publicaban una revista trimestral. Pero decía “si sale cada medio año no pasa nada” porque para ellos lo importante es mantener el horario de cada día. Creo que es una lección positiva: dar primera importancia a las cosas que son importantes. Luego ya vendrán las otras.

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Evangelización

100 años del Domund: nace una web de homenaje a un siglo misionero

El Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND) cumple 100 años. Desde 1926, esta jornada ha impregnado la sociedad española y ha impulsado la evangelización en territorios de misión de forma importante. Con motivo del centenario, Obras Misionales Pontificias (OMP), lanza un homenaje a este siglo misionero con una nueva web interactiva y visual.

Redacción Omnes·10 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Este año 2026 se cumplen 100 años del Domund, y su celebración ya está en marcha. Obras Misionales Pontificias prepara la campaña de este año, que se celebrará por centésima vez el próximo 18 de octubre. El Papa ha elegido como lema de esta Jornada “Uno en Cristo, unidos en la misión”, como pueden ver en su Mensaje A lo largo de septiembre y octubre, OMP irá informando de diversas iniciativas propuestas para celebrar esta efeméride en toda España.

De momento, OMP ofrece un homenaje a este siglo misionero (1926-2026), en esta innovadora web con un recorrido interactivo muy visual por los cien años del Domund en España (fotografías, vídeos, huchas…) y por los territorios de misión (datos estadísticos comparados, infografías…).

Aunque ahora se verá con más detalle, esta jornada del Domund ha impulsado la evangelización, la misión de la Iglesia, de forma notable: en cada uno de los 36.500 días de este siglo se han bautizado de media 9.000 católicos, y se han construido tres escuelas y una parroquia…, y muchas más iniciativas. 

A la izquierda, José María Calderón, director de OMP España, y a la derecha Serafín Suárez, misionero en África (Flickr / OMP España).

Líderes en generosidad, en dinero y en misioneros

¿Se acuerda usted de cuando salía de niño a pedir dinero por las misiones?, se pregunta OMP España. ¿Recuerda las huchas, los carteles, los encuentros, las películas?… Fue en 1926 cuando el Papa Pío XI quiso que toda la Iglesia dedicara el penúltimo domingo de octubre a rezar por la misión que la Iglesia realizaba en los territorios de misión y a colaborar con ella, a través de Obras Misionales Pontificias (OMP). 

El objetivo era recordar cada año a todos los bautizados la llamada a apoyar la evangelización hasta los confines de la Tierra.

En España, la invitación del Papa se asumió con fuerza, recuerdan, y cada año se organizaban conferencias, testimonios en colegios, vídeos… “Todo ello despertó en nuestro país un sentimiento misional que ha dado lugar a que en la actualidad los españoles seamos líderes en generosidad, tanto en dinero como en misioneros”.

(@web www.domund100.es).

Una web especial

Con motivo del centenario del Domund, como se ha señalado más arriba, Obras Misionales Pontificias ha buceado en sus archivos históricos y los comparte en la web especial domund100.es

La web está estructurada en tres partes, y busca ofrecer de una forma interactiva un recorrido por esta jornada misionera. 

La primera parte, “100 años contigo”, pone el foco en el Domund en España, y reúne fotografías históricas de las diversas iniciativas de esta jornada que despertarán la nostalgia de muchos. 

Se ofrece una explicación sobre el nacimiento de esta jornada, se presentan los carteles históricos por años, se recuerda las icónicas huchas del Domund… Entre otros muchos contenidos, se podrán conocer en la web las películas misioneras promovidas por OMP con actores como Fernando Fernán Gómez o Sara Montiel.

Frutos del Domund: 9.000 católicos, 3 escuelas, 2 sacerdotes… al día, durante 100 años

Con la jornada del Domund, el Papa Pío XI implicaba a todos los católicos en el sostenimiento de la evangelización en los territorios de misión, aquellas diócesis que dependían de la histórica Propaganda Fide (hoy Dicasterio para la Evangelización). 

En la segunda parte de la web especial “100 años por ellos”, OMP comparte los frutos de la acción misionera.

Tras un estudio minucioso de los datos de los Anuarios Pontificios de 1925, 1950, 1975, 2000 y 2025, se ofrecen mapas e infografías interactivas que permiten comprender el alcance de la evangelización en este último siglo, en el que se han multiplicado por cuatro las diócesis misioneras, y de media diaria, desde hace 100 años, se han bautizado 9.000 nuevos católicos, se han ordenado 2 sacerdotes y consagrado 5 religiosas, y se han construido 1 parroquia y 3 escuelas.

Imagen del mapa mundi interactivo que permite conocer la ‘explosión misionera’ en estos 100 años gracias al Domund (@web www.domund100.es).

Un mapamundi interactivo

En la web se puede comprobar cómo hace 100 años la evangelización estaba encomendada a institutos y congregaciones religiosas; y cómo en estos años se ha implantado la Iglesia y se ha dado lugar a 1.132 diócesis actuales que, tras haber sido fundadas por los misioneros, siguen necesitando el apoyo de toda la Iglesia. En un mapamundi interactivo se puede constatar la ‘explosión’ misionera en el último siglo, con un crecimiento de diócesis y católicos exponencial.

Evangelización en Nakuru (Kenia) (@web www.domund100.es).

Un ejemplo, la evolución de Nakuru (Kenia)

La web pone a una de estas diócesis como ejemplo de lo que sucede, a la vez, en todos los territorios de misión. En concreto, se presenta la evolución de Nakuru (Kenia), donde la ayuda del Domund ha permitido que año a año se haya podido ir construyendo la Iglesia local (conventos, parroquias, formación de catequistas y vocaciones, escuelas…). Además se ofrecen imágenes inéditas de misioneros en blanco y negro, que llevaban el Evangelio en los cinco continentes en condiciones mucho más complicadas que las actuales.

Jóvenes en Corea del Sur, con María Matos (@web www.domund100.es).

Los misioneros recuerdan el Domund

En la última parte de la web, “100 años para Él”, misioneros españoles recuerdan con cariño, comenta OMP España, cómo esta jornada les ha acompañado a lo largo de los años. Muchos de ellos descubrieron gracias al Domund su vocación, o han encontrado en el apoyo económico y en la oración oxígeno para seguir adelante en su misión. Y se termina con la oración del Domund, propuesta por el Papa León XIV.

El autorRedacción Omnes

Vaticano

El Papa impulsa a comprometerse para promover la dignidad de hijos de Dios

“Hemos sido creados a imagen de Dios: comprometámonos a promover y defender la dignidad de hijos de Dios, con la luz y la fuerza del Evangelio”, ha pedido el Papa León XIV en la Audiencia de este miércoles, en su catequesis sobre la Constitución Gaudium et Spes.

Francisco Otamendi·9 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Con la innovación de un saludo especial en lengua croata a un amplio grupo de fieles del Ordinariato militar de Croacia, muy numerosos hoy en la Plaza de san Pedro, y una bienvenida especial a diócesis y parroquias italianas, y a los ayudantes eclesiásticos de la Fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada, el Santo Padre León XIV ha proseguido el comentario de la Constitución conciliar Gaudium et Spes (GS), con su primer capítulo dedicado a la dignidad de la persona humana.

La Constitución Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II subraya que la dignidad humana es “fundamento y condición” de aquellos “valores que hoy disfrutan la máxima consideración”, pero que necesitan no perder la relación con ‘su fuente divina’, para sustraerse a las posibles distorsiones debidas a ‘la corrupción del corazón humano’ (GS, 11)”.

El camino que ha permitido poner de relieve los rasgos y los derechos fundamentales de la dignidad de la persona representa una de las páginas más significativas de la historia humana, ha subrayado el Pontífice.

Sin embargo, el Papa ha alertado en la Audiencia general de que el camino que queda por recorrer “no ha terminado y debe afrontar las contradicciones, antiguas y nuevas, que impiden su plena realización”.

La dignidad humana, un don que procede del amor de Dios

La Iglesia recuerda que la dignidad humana brota del mismo ser de la persona, y he tenido ocasión de reafirmarlo también en la reciente encíclica ‘Magnifica humanitas’, ha señalado el Papa: 

“Cada persona, hecha constitutivamente para la relación, es pensada y querida por Dios para entrar en una historia de comunión con Él, con los demás y con la creación.

Su dignidad no depende de las capacidades que posee, de las riquezas o del rol que desempeña, ni de las decisiones justas o equivocadas que toma, sino que es un don que la precede y la excede, dado por Dios como expresión de su amor que nunca falla” (n. 50).

La dignidad infinita del ser humano, por tanto, ha manifestado el Papa León XIV, se arraiga en su identidad de criatura hecha “‘a imagen de Dios’, capaz de conocer y amar a su Creador”, proyecto y don de amor que trasciende las demás realidades creadas, las cuales están confiadas a su cuidado «para gobernarla y usarla glorificando a Dios”.

El fundamento último, en la fe

En la fe podemos comprender el fundamento último de la dignidad de la persona, puesto que el Hijo, “en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación» (n. 22).

El papa León XIV saluda a la gente frente a la Basílica Santuario de Nuestra Señora del Buen Consejo en Genazzano, Italia, al sureste de Roma, el 7 de septiembre de 2026, víspera de la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María. (Foto de OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).

Ser persona, relación con Dios y con los demás, don que hay que compartir

A continuación, el Santo Padre ha profundizado en la relación y en el don. “La persona implica siempre relación, comunión y participación con respecto a Dios y a los demás; por lo tanto, una relación filial con Dios Padre y una relación fraterna con Cristo y con todos los seres humanos. Excluye los cierres autorreferenciales. Ser persona significa percibirse a sí mismo como un don que hay que compartir, creciendo y madurando en la acogida, la reciprocidad y el servicio.

Esta dignidad, ha recordado el Papa, está confiada a la responsabilidad de cada uno; y al mismo tiempo, “exige también solidaridad y cuidado recíproco, superando las numerosas falsificaciones y manipulaciones que todavía hoy desfiguran su percepción y obstaculizan su realización”.

Tres expresiones: inteligencia, conciencia y libertad

Al ir concluyendo, León XIV ha señalado las tres expresiones más significativas de la dignidad de la persona que la Gaudium et spes destaca: la inteligencia, que hace del ser humano un buscador insaciable de la verdad; la conciencia, por medio de la cual da unidad y sentido a su propia vida; y la libertad, que lo convierte en protagonista responsable de sus propias decisiones.

Son dimensiones estrechamente vinculadas entre sí: es en la conciencia donde la verdad es reconocida como tal y donde la libertad puede experimentarla como su fundamento y posibilidad, ha dicho el Pontífice.

Finalmente, el Papa ha manifestado que “el Espíritu Santo, que da vida en Cristo, nos hace libres y nos asegura constantemente nuestra dignidad de hijos de Dios, liberándonos del miedo y guiándonos hacia la meta última (…).

Mensaje final: promover y defender la dignidad humana

“Hemos sido creados a imagen de Dios: comprometámonos a promover y defender la dignidad de hijos de Dios, con la luz y la fuerza del Evangelio”, ha alentado el Sucesor de Pedro, que ha recordado la fiesta de ayer.

Ayer celebramos la fiesta litúrgica de la Natividad de la Santísima Virgen María; que su ejemplo y su maternal intercesión os inspiren y acompañen en vuestra vida, ha dicho el Papa antes de dar la Bendición a los peregrinos y fieles en la Plaza de San Pedro.

El autorFrancisco Otamendi

Actualidad

León XIV en Francia. Para que el mundo tenga vida

El país galo espera al pontífice en una visita de 4 días y cinco etapas en las que visitará París, Saint-Denis, Lourdes y Metz. León XIV toma el testigo de Benedicto XVI, último Papa en pisar suelo francés en 2008.

Gonzalo Meza·9 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

La Conferencia Episcopal Francesa (CEF)  se reunió este martes en su sede parisina para presentar el viaje apostólico del Papa León XIV a Francia, del 25 al 28 de septiembre. En la conferencia de prensa participaron el cardenal Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella y presidente de la Conferencia Episcopal Francesa (CEF); Mons. Benoît Bertrand, obispo de Pontoise y presidente del Comité de Organización del viaje; así como el arzobispo de París, Laurent Ulrich; el obispo de Tarbes y Lourdes, Jean-Marc Micas; y el arzobispo-obispo de Metz, Philippe Ballot, así como los coordinadores logísticos de la visita papal.

Serán cuatro días y cinco etapas: la sede de la UNESCO, París, Saint-Denis, Lourdes y Metz. León XIV será el décimo Papa en París. La última estancia de un pontífice fue la de Benedicto XVI, en 2008.

El cardenal Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella y presidente de la CEF, dijo que la preparación  de este viaje no es solo material. Conviene prepararse para escuchar al Papa y vivir este acontecimiento como un regalo que se nos hace, dijo.

El cardenal no quiso anticipar el contenido de los mensajes, aunque sí apuntó su eje: la defensa de la dignidad humana, a la luz de su encíclica “Magnifica humanitas”. 

Monseñor Benoît Bertrand, obispo de Pontoise, vicepresidente de la CEF y presidente del comité organizador, resumió la preparación en tres palabras: alegría, diversidad y expectativa. La diversidad, precisó, va de las grandes multitudes a asambleas de medio millar de personas y a encuentros que no reunirán a más de diez. 

Sobre las expectativas de los franceses, que considera numerosas y no solo de los cristianos, habló de ser fortalecidos en la fe, de ser conducidos por los caminos de la misión, de que la Iglesia esté al servicio de los pequeños y de los pobres, y de quienes buscan a Dios. 

“El Santo Padre viene también a Francia para cuidar nuestra esperanza, porque tenemos muchísima necesidad de ella”, dijo. “Sin duda, este viaje será histórico”.

Para que el mundo tenga vida: un lema nacido en una calle de Roma

El lema oficial del viaje es “Para que el mundo tenga vida”. Procede del capítulo sexto del evangelio de san Juan, el discurso del Pan de Vida.

La propuesta salió del cardenal Aveline y el propio León XIV la aprobó personalmente. Aveline ha contado su origen: “Una mañana, mientras regresábamos al Seminario Francés por la calle de los anticuarios, en Roma, caminando con los dos vicepresidentes, reflexionábamos. Entonces se me ocurrió la idea: “Para que el mundo tenga la vida”. Esa misma noche escribí un breve correo al Papa. A la mañana siguiente, el pontífice me respondió: “Sí, esa es buena”».

El cardenal explicó por qué le parece significativo: “Porque expresa, en pocas palabras, una primera realidad: una palabra de Cristo: “He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”. También porque define, para la fe cristiana, quién es la persona de Cristo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”».

El “derecho a la ayuda para morir” en Francia

El lema no es baladí. El 15 de julio la Asamblea Nacional aprobó en lectura definitiva la ley que instaura el “derecho a la ayuda para morir”, con 291 votos a favor, 241 en contra y 29 abstenciones, después de que el Senado la rechazara en tres ocasiones.

El primer ministro, Sébastien Lecornu, y el presidente del Senado la remitieron al Consejo Constitucional, que el 14 de agosto la declaró conforme a la Constitución con tres reservas de interpretación, entre ellas una cláusula de conciencia para farmacéuticos y para establecimientos sanitarios. Emmanuel Macron la promulgó el 18 de agosto y el texto apareció en el Diario Oficial al día siguiente.

La ley abre el acceso, bajo condiciones, a personas mayores de edad con una afección grave e incurable que compromete su pronóstico vital. Se espera que será en Lourdes donde el Papa insista en el cuidado de la vida. 

Los catecúmenos, la sorpresa francesa

El segundo telón de fondo es un fenómeno que la propia Iglesia francesa no esperaba: el aumento sostenido de adultos y adolescentes que piden el bautismo.

Según la encuesta anual de la CEF publicada el 25 de marzo, 21.386 catecúmenos fueron bautizados en la Vigilia pascual de 2026: 13.234 adultos y 8.152 adolescentes. Es un 28 % más de adultos y un 10 % más de adolescentes que en 2025.

En diez años la cifra de adultos se ha triplicado, de 4.124 en 2016 a 13.234 este año.

Los jóvenes de 18 a 25 años son el grupo más numeroso, con un 42 %, seguidos por los de 26 a 40 años.

París es un caso aparte. La diócesis concentra alrededor del 10 % de los catecúmenos del país y sostiene setenta capellanías estudiantiles, sesenta y cinco seminaristas y dieciséis nuevos sacerdotes ordenados en 2025. En el conjunto de la provincia eclesiástica de París, que agrupa a las ocho diócesis de Île-de-France, los adultos que piden el bautismo pasaron de 1.249 en 2021 a 3.158 en 2026, un alza del 153 %.

Ante ello los obispos de Île-de-France convocaron en abril de 2025 lo que iba a ser un concilio provincial sobre el tema “Catecúmenos y neófitos, nuevas perspectivas para la vida de nuestra Iglesia en nuestras diócesis”. Hubo que cambiar la denominación de «concilio» porque el número de invitados excedía lo previsto por el derecho canónico y pasó a llamarse Asamblea Eclesial Provincial. Se abrió solemnemente el 31 de mayo en Notre-Dame de París y trabajará en tres sesiones: octubre de 2026, enero de 2027 y mayo de 2027. 

Es por ello que el sábado 26 por la mañana, León XIV se reunirá en el Instituto Católico de París con los miembros de la asamblea, catecúmenos y neófitos. Allí rezará también ante varias figuras de santos y beatos, que estuvieron en el antiguo convento “des Carmes”.

París: seis secuencias en día y medio

La etapa parisina es la más compleja. El Papa aterrizará en Orly el viernes 25 a las diez de la mañana. Después irá al Elíseo para entrevistarse con el presidente de la República y dirigirse a las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático. A las tres de la tarde visitará la sede de la UNESCO, adonde quiso ir expresamente para hablar a la comunidad internacional sobre educación.

Luego recorrerá en papamóvil un itinerario de 2,5 kilómetros que va de la iglesia de Notre-Dame des Champs a la plaza Saint-Michel, por el bulevar de Montparnasse y el bulevar Saint-Michel.   

A las 17.15 el pontífice presidirá las vísperas en Notre-Dame con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, consagrados y seminaristas.  Esa misma noche presidirá una vigilia en el Estadio de Francia, en Saint-Denis ante más de 80.000 jóvenes de entre 17 y 35 años. Las plazas se agotaron en unas horas después de abrirse las inscripciones y hay lista de espera. 

El sábado 26, tras la visita a la Casa Bakhita, llegará la celebración más multitudinaria: la misa en la plaza de la Concordia y la avenida de los Campos Elíseos. Se esperan más de 500 mil participantes. Los organizadores creen que la multitud podría desbordar el Arco del Triunfo.

“Podemos esperar que la celebración de la Eucaristía sea un signo fuerte en la vida de la Iglesia y que ese signo pueda ser compartido por el pueblo de Francia como un signo de unidad», dijo el arzobispo de París, Mons. Laurent Ulrich. Estos momentos, añadió, manifiestan a la vez unidad, interioridad, intimidad y el deseo de un encuentro que tiene sentido mucho más allá de la Iglesia.

Lourdes: peregrino y pastor

La visita de León XIV a Lourdes se inscribe después de las dos de san Juan Pablo II, en 1983 y 2004 y de la de Benedicto XVI en 2008, con ocasión del 150º aniversario de las apariciones.

El Papa León XIV llegará al aeropuerto de Tarbes-Lourdes a las 19.05 del sábado 26 y luego acudirá a la gruta de Massabielle. 

Monseñor Jean-Marc Micas, obispo de Tarbes y Lourdes, dice que será un peregrino entre los peregrinos: tocará la roca de la gruta, beberá el agua, encenderá un cirio, se arrodillará y rezará en silencio, como hacen los peregrinos. 

Como pastor universal presidirá la misa del domingo por la mañana en la pradera del santuario y encabezará la procesión mariana con antorchas del domingo por la noche.

La afluencia prevista es considerable para una ciudad de poco más de 12.000 habitantes: 50.000 personas el sábado por la noche, 150.000 el domingo por la mañana y 25.000 el domingo por la noche.

En Lourdes tendrá lugar además el encuentro más delicado del viaje. León XIV recibirá en privado a siete víctimas de abusos sexuales. 

Monseñor Pierre-Antoine Bozo, obispo coadjutor de La Rochelle y portavoz de la CEF, explicó que el grupo se ha compuesto buscando el mayor equilibrio posible.

Metz: el otro régimen

La última jornada, el lunes 28, se desarrolla en Metz, en el cruce de las fronteras francesa, luxemburguesa y alemana. No es una elección fortuita. En Francia conviven dos regímenes en materia de cultos. El general es el de la ley del 9 de diciembre de 1905, que estableció la separación de la Iglesia y el Estado. 

Los edificios de culto anteriores a esa fecha, ya nacionalizados desde 1789, quedaron en manos públicas: las catedrales pertenecen al Estado y las iglesias parroquiales a los municipios.

El otro régimen, menos conocido, es el concordatario que rige en Alsacia y Mosela. Allí la ley de 1905 nunca llegó a aplicarse, porque en esa fecha esos departamentos formaban parte del Imperio alemán. Cuando volvieron a Francia en 1918 se mantuvo el derecho vigente, incluido el Concordato firmado en 1801 entre Napoleón y Pío VII. La ley del 1 de junio de 1924 confirmó la excepción y el Consejo Constitucional la avaló en 2013.

En la práctica, el régimen concordatario reconoce cuatro cultos: católico, protestante luterano, protestante reformado y judío. Sus ministros son retribuidos por el Estado y en las escuelas públicas se imparte enseñanza religiosa. Metz y Estrasburgo son las dos diócesis concordatarias y sus obispos siguen siendo nombrados por decreto del presidente de la República.

El procedimiento es peculiar: la Santa Sede propone un candidato, el presidente lo acepta mediante un primer decreto que se mantiene secreto, el Papa concede después la investidura canónica por una bula y un segundo decreto, previo examen del Consejo de Estado, se publica de forma simultánea en el Diario Oficial francés y en «L’Osservatore Romano». 

Monseñor Philippe Ballot, arzobispo-obispo de Metz, subraya lo que significa el lugar: «Mosela es el sitio ideal para un mensaje de paz. Es una tierra que ha conocido tres guerras y dos anexiones, y donde los enemigos de ayer se han hecho amigos», dice. «Así que es posible en todas partes donde hay guerra». Habla también de la fuerza del perdón a través de la reconciliación franco-alemana, y avanza que la jornada tendrá una dimensión europea e internacional.

En Metz, a las diez de la mañana el Papa presidirá un encuentro interreligioso en el centro de congresos Robert Schuman. Seis responsables de cultos leerán y firmarán con él una declaración común: el cardenal Aveline por los católicos, Christian Krieger por los protestantes, el gran rabino Haïm Korsia por los judíos, Chems-Eddine Hafiz por los musulmanes, monseñor Dimitrios por los ortodoxos y Antony Boussemart por los budistas. Una hora después participará en el acto «En las raíces de Europa por la paz y la unidad».

El homenaje a Robert Schuman recorrerá toda la jornada. Nacido en Clausen, en las afueras de la ciudad de Luxemburgo, hijo de padre moselano y madre luxemburguesa, Schuman fue diputado del Mosela durante más de cuatro décadas, vivió y murió en Scy-Chazelles, en las alturas de Metz, y allí está enterrado. El Papa Francisco lo declaró venerable.

Por la tarde el pontífice recorrerá las calles de Metz en papamóvil y a las cuatro celebrará la misa en la catedral de San Esteban. La despedida está prevista a las 18.30 en el aeropuerto de Metz-Nancy-Lorena.

El desafío logístico y económico

Las cifras generales dan la medida del operativo. El viaje costará 27 millones de euros, financiados en su mayor parte con donativos; a fecha de la rueda de prensa se habían recaudado 5,5 millones. 

Los días 25 y 26 se desplegarán 15.000 policías, gendarmes, fuerzas móviles y militares de la operación Sentinelle. Solo la etapa parisina moviliza a 15.000 voluntarios. 

Aunque el Estado francés no subvencionará la organización, sí asumirá la seguridad de los eventos, del Papa y de su comitiva

Cómo vive Francia este momento

El ambiente que describen los organizadores es de entusiasmo y alegría. En muchas iglesias de Francia se están organizando jornadas de oración y preparación espiritual, uno de esos sitios es la basílica del Sagrado Corazón de Montmartre, lugar de adoración perpetua desde 1885 y santuario nacional de la Misericordia, el cual organiza una novena y jornadas de oración en preparación para la visita papal.

Aveline habló de su propia emoción ante el impulso que despierta la visita, una alegría que percibe generalizada en todo el país y en todos los medios sociales y que a su juicio revela una gran sed espiritual de los franceses. 

Francia interesa al Papa, admitió el cardenal. Con el nuevo impulso de neófitos y catecúmenos, dijo, el país demuestra que resiste a la secularización. Contó también que León XIV está aprendiendo francés para expresarse con más soltura.

El obispo de Pontoise cerró la conferencia de prensa con una invitación abierta: que todos los franceses, católicos o no, creyentes o no, vengan a acoger y a escuchar al Papa León XIV en París, en Saint-Denis, en Lourdes o en Metz. 

Como señaló el arzobispo de París, Mons. Laurent Ulrich: el Papa viene «para cuidar nuestra esperanza, porque ciertamente tenemos mucha necesidad de ella».

Soy rebelde… y mis hijos no estrenan al principio de curso

"Os voy a desvelar un gran secreto, pero que no se entere el algoritmo, (creo que el mundo no está preparado para esto…). Bueno, allá va: la mejor manera de ahorrar es... educar"

9 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Que levante la mano la madre o el padre al que el algoritmo no tenga “frito” con el 3×2 en material escolar, el cheque que te devuelve el 10000% de lo que gastes y los minipuntos que te permiten ahorrar más de lo que nunca jamás imaginaste. Os voy a desvelar un gran secreto, pero que no se entere el algoritmo, (creo que el mundo no está preparado para esto…). Bueno, allá va: la mejor manera de ahorrar es no gastar, y mejor todavía, educar a los niños en la sobriedad. 

Los lápices de colores de algún hijo mío son cada uno diferente y con un uso. Con una historia. La regla está rallada. El sacapuntas guarda ya muchas historias que vio escribir a un lápiz que acabó sus días muy pequeño. Me resisto a comprar todo nuevo cada año, teniendo cosas con mucho uso por delante. Al acabar el curso hago vaciar estuches en una caja y juntos observamos, limpiamos, ordenamos y desechamos. Los colegios te indican la lista de material necesario por niño. Y mi mayor acto de rebeldía en estos momentos es solo comprar nuevo lo imprescindible y los zapatos (manías mías: no quiero que pisen la huella de otro, en su sentido más literal). 

Cuando se acaba algo, se repone. Cuando lo pierden, se lo “vendo” a unos céntimos. Siempre tengo algo de stock, pero quiero que valoren lo que cuestan las cosas. 

Podréis pensar que quizás sean muy pequeños para captar este gran mensaje. Yo también pensaba que no servía para nada, que quizás esto serviría cuando ya tuvieran su propio dinero. Pero no. Estamos en el tiempo idóneo. 

En junio me llevé una sorpresa de estas que te llenan de satisfacción maternal al 100 %. A dos de mis hijos les tengo que comprar yo los cuadernos nuevos. Al resto se los dan en el cole, con la portada corporativa. Una de las que usa de estos (de 11 años) me vino mientras planchaba con dos cuadernos enteros en blanco. Y me dice: “mamá, he juntado las hojas que no he utilizado de todos mis cuadernos, y he sacado dos cuadernos nuevos, los he encuadernado yo: tómalos por si le sirven a alguien”. ¿Os ha recorrido el cuerpo la misma emoción que a mi? Una niña ha dedicado su tiempo a quitar todos los gusanillos, juntar hojas sin usar y fabricar dos cuadernos. Por supuesto que los usará su hermano, que le he podido comprar dos cuadernos menos. Y lo mejor es que no me ha pedido nada a cambio: no me ha dicho “¿con lo que te ahorres me compras algo?”. 

Este verano he sido la comidilla de la piscina, aparte de los bártulos típicos de una madre de 7, la merienda, mi toalla, el bebé… bajaba con una bolsa llena de calcetines desparejados, con agujeritos… y me he pasado los ratos remendando y emparejando. Si el cuerpo del calcetín está digno, la puntera y el talón se remiendan hasta que quede nivel colador. Los calcetines dan para un artículo nuevo, me hacen reflexionar demasiado. Estrenar calcetines es un gran placer de la vida, pero también lo es pensar que usando las cosas todo lo que me permiten soy dueño de un tesoro mayor del que nos vende el consumismo. 

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Iniciativas

Las Conferencias Episcopales de África Occidental celebran su primera Jornada de la Juventud

En un videomensaje enviado a la primera edición de la Jornada de la Juventud de África Occidental (West Africa Youth Days), que aglutina 16 países y tiene lugar en Accra, capital de Ghana, el Papa León ha pedido a los jóvenes que sean “constructores de puentes entre los pueblos, las culturas y las religiones”.

Francisco Otamendi·9 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

La Jornada de la Juventud, que se celebra del 7 al 11 de septiembre de 2026 en Accra (Ghana), es un acontecimiento histórico promovido por las Conferencias Episcopales de África Occidental (RECOWA/CERAO), que recuerda la experiencia de las Jornadas Mundiales de la Juventud.

En su videomensaje, en francés e inglés, León XIV celebra “esta hermosa iniciativa” de las Conferencias Episcopales de los países de África Occidenteal, “que han situado a los jóvenes en el centro de sus prioridades pastorales”.

Estoy convencido de que estos valiosos momentos compartidos, les dice el Santo Padre, “les ayudarán a crecer en la fe y a enriquecerse cada vez más con valores como el encuentro y la apertura a los demás”.

“Impulsar un cambio positivo en nuestras sociedades”

Uno de los mensajes centrales del Pontífice, que efectuó en abril de este año un largo viaje pastoral a cuatro países africanos (Argelia, tierra de san Agustín, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial), es su llamamiento a “caminar juntos para impulsar un cambio positivo en nuestras sociedades. Caminar juntos significa asegurar que nadie sea marginado, aislado, excluido o rechazado”. 

En este sentido, León XIV anima a los jóvenes a que “seamos constructores de puentes entre pueblos, culturas y religiones. Debemos comprometernos a vivir como lo hizo Jesús, nuestro Maestro y Señor, quien no excluyó a nadie de su camino. Él reconoció la presencia de Dios en quienes vivían al margen de la sociedad, incluso en aquellos que no pertenecían a su pueblo”.

Logo de la Primera Jornada de la Juventud de África Occidental en Accra, capital de Ghana, del 7 al 11 de septiembre de 2026 (Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, Santa Sede).

“Sois el presente de Dios, el presente de la Iglesia”

Antes, al comenzar, el Papa les anima a seguir adelante con esperanza. “En estos tiempos en que tantas crisis parecen ensombrecer el horizonte, quiero animarles a seguir adelante sin perder la esperanza. Sé lo mucho que la duda, la incertidumbre y, a veces, la inseguridad pueden pesar sobre tus hombros y trastocar tus planes para el futuro”.

Sin embargo, añade el Santo Padre, “no sois jóvenes sacrificados, como muchos podrían pensar. En la Iglesia-Familia de Dios, sois el presente de Dios, el presente de la Iglesia. Como dijo el Papa Benedicto XVI: “Sois ricos en cualidades, energía, sueños y esperanzas: ¡recursos que poseéis en abundancia! Vuestra juventud constituye una gran riqueza no solo para vosotros, sino también para los demás, para la Iglesia y para el mundo” (Mensaje para la XXV Jornada Mundial de la Juventud, 22 de febrero de 2010)”.

“Cuento con ustedes y confío en ustedes”

A continuación, el Papa León asegura a la juventud de África Occidental: “Queridos jóvenes, cuento con ustedes y confío en ustedes; la Iglesia confía en ustedes. Con sus palabras y sus acciones, envíen un mensaje poderoso a nuestro mundo, desgarrado por guerras y conflictos de toda índole”.

Abandonen “los placeres ficticios y superficialidad”

Sean testigos de amor, justicia y paz, añade el Pontífice. “No sacrifiquen su preciosa juventud en el altar de placeres ficticios y superficialidad. En efecto, “nuestras preguntas más profundas no encuentran ni oído ni respuesta en el interminable desplazamiento por nuestros teléfonos móviles, que cautivan nuestra atención pero dejan nuestras mentes cansadas y nuestros corazones vacíos. No nos llevarán lejos si los mantenemos encerrados en nuestro interior o en círculos demasiado estrechos. La realización de nuestros auténticos anhelos siempre requiere ir más allá de nosotros mismos” (Mensaje para la 40.ª Jornada Mundial de la Juventud, 7 de octubre de 2025)”.

El Papa León XIV en su llegada a la universidad en Yaoundé, en Camerún, en abril de 2026 @CNS photo/Lola Gomez.

Encomienda a la Virgen María el desarrollo humano integral de los países

Al concluir, León XIV encomienda a los jóvenes a la Virgen María, Reina de la Paz, “pensando especialmente en aquellos de vuestros países que a veces afrontan crisis complejas”.

Que ella interceda ante su Hijo, Jesucristo,ruega el Papa, “por el desarrollo humano integral de vuestras amadas naciones. Sobre vosotros, el clero, y sobre todos los que trabajáis con los jóvenes, invoco una abundancia de gracias divinas”.

Una iniciativa de los obispos de la región

La iniciativa de esta Jornada, señala el Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral (DSDHI), “nace del deseo de los Obispos de la región con el objetivo de ofrecer a los jóvenes católicos un espacio común de fe, encuentro y formación”.

El tema elegido, “Tengan ánimo” (Jn 16,33), es el hilo conductor de los cinco días que reúnen a numerosas delegaciones juveniles de África Occidental, junto con obispos de la región, invitados internacionales y las delegaciones oficiales.

Burkina Faso propuso el encuentro

La idea de un encuentro de la juventud católica de África Occidental nació a petición de los propios jóvenes: fue Burkina Faso quien propuso la iniciativa ya en 2019, y los obispos dieron su aprobación al año siguiente, pero el evento tuvo que ser aplazado debido a la pandemia, explica el Dicasterio

El P. Vincent de Paul Boro, primer secretario adjunto de la CERAO, explicó que el encuentro pretende ser un “signo profético” para la región, capaz de convertir a los jóvenes, procedentes de 16 países y de diversas culturas y lenguas, “en protagonistas de una pastoral juvenil renovada y en testigos de unidad en un continente marcado por las tensiones”.

Representando al Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (DSDHI), están presentes en Accra el P. Avelino Chico SJ, quien presenta un videomensaje de la nueva Prefecta, sor Alessandra Smerilli, F.M.A., y del Prefecto emérito, Cardenal Michael Czerny SJ.

El autorFrancisco Otamendi

Recursos

¿Cuál es el origen del Ángelus?

Nacido al ritmo de las campanas medievales, el Ángelus fue tomando forma a lo largo de los siglos hasta convertirse en una de las oraciones marianas más extendidas de la Iglesia.

Teresa Aguado Peña·8 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Cada domingo, al mediodía, el Papa se asoma a la ventana del Palacio Apostólico para rezar el Ángelus con los fieles reunidos en la plaza de San Pedro. Es una escena que se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de la vida de la Iglesia. Pero ¿de dónde procede esta oración que, durante siglos, ha marcado el ritmo del día de los cristianos? Su historia comienza en la Edad Media, al compás de las campanas de monasterios y conventos, y fue tomando forma poco a poco hasta convertirse en el rezo que hoy conocemos.

El Ángelus es una devoción católica que recuerda la Anunciación y la Encarnación de Jesucristo, recordando especialmente el momento el pasaje del Evangelio en que el arcángel Gabriel anuncia a María la Buena Nueva. Así, su nombre procede de las primeras palabras con las que comienza la oración en latín, Angelus Domini nuntiavit Mariae («El ángel del Señor anunció a María»).

Origen monástico y el toque del atardecer

El primer antecedente se encuentra en las comunidades monásticas de la Alta Edad Media, donde las campanas sonaban para recitar la segunda plegaria, después de las Completas (parte de la Liturgia de las Horas). En el siglo XIII comenzó a extenderse la costumbre de rezar tres Avemarías al toque de la campana de la tarde. Los franciscanos tuvieron un papel importante en la difusión de esta práctica. En torno a la época de san Buenaventura, el Capítulo General de la orden celebrado en 1269 recomendó esta oración al escuchar la campana vespertina.

La devoción estaba vinculada al misterio de la Encarnación, pues las tres Avemarías invitaban a recordar el anuncio del ángel Gabriel a María. Esta práctica vespertina se extendió progresivamente por Europa durante los siglos XIII y XIV. La documentación permite afirmar que en la primera mitad del siglo XIV ya era una costumbre ampliamente extendida.

De la tarde a la mañana y al mediodía

La práctica no tardó en incorporar otros momentos del día. Durante el siglo XIV comenzó a difundirse también el toque de la campana por la mañana, acompañado de tres Avemarías. Una de las primeras referencias se encuentra en una crónica de Parma de 1318. De este modo, la oración fue adquiriendo progresivamente ese ritmo de comienzo y final de la jornada.

El mediodía se incorporó más tarde. En el siglo XV comenzó a extenderse en Francia el toque de las campanas a esta hora, relacionado tanto con la memoria de la Pasión de Cristo como con la petición de paz y protección. En 1456, ante la amenaza de la invasión otomana, el Papa Calixto III emitió una bula animando a los cristianos a rezar al mediodía al toque de las campanas, pidiendo así la paz y la protección divina. La costumbre se extendió posteriormente por distintos lugares de Europa.

Así quedaron asociados los tres momentos del día con la oración mariana: mañana, mediodía y tarde. Sin embargo, el Ángelus todavía no tenía la estructura exacta que conocemos actualmente.

La oración adquiere su forma actual

La configuración definitiva fue también fruto de un proceso gradual. El primer documento conocido que recoge la estructura del Ángelus tal como se reza hoy aparece en un catecismo veneciano de 1560, con los tres versículos bíblicos, sus respuestas, los Avemarías y la oración final.

En 1571, el Papa san Pío V incorporó el Ángelus en el “Pequeño Oficio de Nuestra Señora” (devoción litúrgica a la Virgen María). Más tarde, Benedicto XIII, en 1724, contribuyó decisivamente a su difusión universal al conceder indulgencias a quienes lo rezaran publicando el documento “Iniunctae nobis”.

La práctica siguió evolucionando. En 1742, Benedicto XIV estableció que durante el tiempo pascual el Ángelus fuera sustituido por el Regina coeli, conservando los mismos momentos tradicionales de oración. Finalmente, en 1815, el Papa Pío VII añadió el rezo de tres Gloria al final del Ángelus en acción de gracias por los dones que la Santísima Trinidad ha otorgado a la Virgen. Esta última práctica es más propia de Italia.

El Ángelus hoy

La oración del Ángelus se rezaba tres veces al día: mañana, mediodía y tarde. Actualmente la costumbre más difundida entre los fieles es el rezo al mediodía.

Como decía Juan Pablo II, esta oración «invita a meditar el misterio de la Encarnación, animando al cristiano a tomar a María como punto de referencia en los diversos momentos de su jornada para imitarla en su disponibilidad para realizar el plan divino de la salvación».

San Josemaría también vivía esta costumbre. Así lo contaba Álvaro del Portillo en Entrevista sobre el fundador del Opus Dei: “Terminada la lectura del correo, rezaba el Ángelus al mediodía. Constituía un momento importante de su jornada, porque además de ser una conversación filial con la Virgen, marcaba el tiempo en que su devoción eucarística cambiaba de signo: hasta entonces había pasado la mañana dando gracias a Dios por la Misa que había celebrado; a partir del Ángelus comenzaba a prepararse para la Misa que celebraría al día siguiente».

¿Por qué los cristianos rezan el Ángelus?

El Ángelus lleva al cristiano al momento central de la Anunciación, cuando María acoge el anuncio del arcángel Gabriel y responde con su «sí» al plan de salvación de Dios. Por su obediencia, el Hijo de Dios se encarna y comienza la obra de la Redención.

Rezar el Ángelus es, por tanto, recordar el misterio de la Encarnación y unirse al «sí» de María, aprendiendo de ella a acoger con confianza la voluntad de Dios. También es una ocasión para acudir a su intercesión y vivir la comunión de los santos con tantos cristianos que elevan esta oración cada día.

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Vaticano

El Papa a los seminaristas: “La belleza de dar la vida por Él y por la Iglesia”

A los seminaristas que recorren años de estudio y disciplina en su formación para el sacerdocio, León XIV les ha recordado que la clave en su preparación para el ministerio sacerdotal es centrarse en “su relación con Aquel que los llamó”. El Papa ve en ellos “la belleza de dar la vida por Él y por la Iglesia”.

OSV / Omnes·8 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

– Courtney Mares, OSV News

El Papa León XIV ha animado a los futuros sacerdotes a aprovechar sus años en el seminario para fundamentar cada aspecto de su formación en una profunda relación personal con Dios.

“El núcleo de la experiencia del seminario reside en «aprender a estar con el Maestro, el Señor Jesús”, dijo el Papa en una audiencia con seminaristas italianos en el Aula Clementina del Vaticano.

“Toda vocación nace de un diálogo íntimo con Dios, cultivado en el silencio y la oración, que a menudo se produce a pesar del ruido a veces ensordecedor del mundo”, dijo el Papa.

Dios “eligió a quienes quiso”

El Papa se reunió con seminaristas de dos seminarios del sur de Italia: el Seminario Regional Pío XI en Apulia y el Seminario Episcopal de Aversa en Campania.

“En un mundo tan ansioso por celebrar la autorrealización, es verdaderamente importante reiterar que ninguno de ustedes ni ninguno de nosotros está aquí porque lo merezcamos. Sino solo por una libre elección hecha por Dios Padre, un signo y una promesa de un amor gratuito que siempre nos anticipa y nunca defrauda”, dijo el Papa León a los jóvenes.

“No hay competencia, ni clasificación, ni está escrito en ningún sitio que él haya elegido a los mejores: Él eligió a los que quiso”, añadió.

Necesario en un mundo que vive con prisas

El Papa subrayó que el tiempo dedicado al seminario es hoy más necesario que nunca, “en un mundo que vive con prisas”.

Precisamente porque vivimos en tiempos acelerados y ruidosos, “necesitamos un espacio y un momento en la vida donde podamos aprender a estar presentes, a discernir y a permitirnos formarnos sin atajos”, dijo. “El seminario no es un aplazamiento de la misión, sino un requisito previo para ella”.

Esperanza para toda la Iglesia, y belleza de dar la vida por Él

“Queridos seminaristas, su sola presencia en el seminario es un signo de esperanza para toda la Iglesia”, les dijo el Santo Padre. “No de un optimismo vago, sino de la certeza de que el Señor siempre llama, en cada época de la historia y en todo lugar”.

“Al miraros a cada uno de vosotros, contemplo la maravilla de Dios, que nunca se cansa de susurrar a los corazones de los jóvenes la belleza de dar la vida por Él y por la Iglesia”.

Agradecimiento por su “sí”, y también a las familias

El Papa León XIV agradeció a los jóvenes su “sí” al llamamiento de Dios, y reiteró que su presencia en el seminario es “un signo de esperanza para toda la Iglesia”.

El Santo Padre expresó también su “más sincero agradecimiento a las familias aquí presentes. Una vocación nunca nace sin un entorno propicio, y a menudo necesita un hogar, padres que oren y sepan soltar. A ustedes, queridas familias, mi gratitud y la de toda la Iglesia”.

Prepararse para ser enviados

A los seminaristas, les animó a recordar que están siendo preparados para ser enviados a comunicar la novedad de vida en Cristo al mundo: “A aquellas familias que apenas llegan a fin de mes, a los jóvenes de veintitantos años que hacen las maletas para buscar trabajo, a los ancianos que viven solos, a los marginados y a aquellos que han perdido el sentido de su propósito”.

“El sacerdote es enviado a todas las personas para que proclame a todos la belleza de la fe en Jesucristo, la buena noticia de nuestra salvación”, dijo el Sucesor de Pedro.

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– Courtney Mares es editora del Vaticano para OSV News. Síguela en X @catholiccourtney.

– Esta información se ha publicado originariamente en OSV News, y pueden consultarla aquí.

El autorOSV / Omnes

Cine

Sagrado Corazón, una devoción del siglo XVII, en la gran pantalla

Sabrina y Steven J. Gunnell estrenan un documental el 11 de septiembre, coincidiendo con el Jubileo de las apariciones en Paray-le-Monial.

Inmaculada Sancho·8 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Hace 350 años, en Paray-le-Monial, Jesús mostró su corazón a una religiosa de la Visitación, santa Margarita María Alacoque. De aquellas apariciones nació una de las devociones más extendidas de la tradición católica. Sagrado Corazón, un documental de la productora francesa Krea Film-Makers, parte de ese episodio del siglo XVII para preguntarse si esta devoción sigue teniendo sentido hoy.

El proyecto no nació en un despacho de producción, sino en una peregrinación. En el verano de 2023, durante una visita a Notre-Dame-du-Laus, Sabrina y Steven J. Gunnell se encontraron con testimonios de personas consagradas al Corazón de Jesús. “Allí tenía el corazón ardiente”, recuerda Sabrina Gunnell.

Poco después contactaron con el rector de Paray-le-Monial y descubrieron que el Jubileo de los 350 años de las apariciones estaba a punto de comenzar. Para ellos, la coincidencia tenía un peso propio: “Nos dijimos: ‘Ok… el Sagrado Corazón quiere su película’”, cuenta Sabrina Gunnell.

Steven Gunnell resume la intención de fondo con una referencia bíblica: “Pensábamos en los peregrinos de Emaús, que caminan junto a un desconocido y, después de escucharlo, se dicen el uno al otro: ‘¿No ardía nuestro corazón?’”. Esa es, dice, la apuesta de la película: permitir que cada espectador experimente ese mismo amor, comparta o no de entrada la fe de quienes hablan.

 “Muchos pensaban que hablar de las apariciones del siglo XVII era algo lejano o anticuado. Pero precisamente queríamos mostrar que este mensaje sigue siendo actual”, recuerda Sabrina.

Una devoción que sigue viva

Entre 1673 y 1675, Jesús se apareció en tres ocasiones a Margarita María, una religiosa de la Visitación en Paray-le-Monial, Borgoña. Le mostró, según la tradición, un corazón ardiente de amor por la humanidad, herido por la indiferencia de los hombres. De esas apariciones nació una de las devociones más extendidas de la tradición cristiana.

El documental organiza ese mensaje en tres movimientos, que van apareciendo a lo largo del metraje sin que se noten como esquema: un amor que se muestra sin condiciones, el dolor de un amor que a menudo no se acoge; y la invitación a responder a él, no solo a contemplarlo. La película dedica buena parte de su tiempo a lo tercero: a mostrar, a través de los testimonios, qué significa esa respuesta en la vida de alguien concreto.

El mismo corazón, siglos después

El documental alterna dos planos. Uno histórico, con actores que reconstruyen las apariciones de Margarita María en el siglo XVII, la incomprensión inicial de su entorno y el proceso por el que aquella experiencia personal se convirtió en devoción pública. 

Y otro contemporáneo, con una veintena de testimonios de perfiles muy distintos —un sacerdote, una religiosa, un misionero, varios jóvenes— que hablan de qué significa hoy, en sus propias vidas, ese mismo corazón herido y ese mismo amor que no se impone.

Veinte voces, un solo corazón

El tránsito entre las reconstrucciones del siglo XVII y los testimonios contemporáneos resulta fluido: no hay sobresaltos ni la sensación de estar viendo dos películas distintas. Las escenas históricas —Margarita María, Jesús, el entorno de Paray-le-Monial— están rodadas con una dignidad que sorprende para un documental de este perfil, sin caer en la reconstrucción de manual que tantas veces lastra este tipo de producciones.

Los testimonios funcionan precisamente porque son distintos entre sí. No hay dos historias que se repitan, y esa variedad es lo que sostiene el documental. Ninguno sobra.

Es cierto que, al tocar tantos frentes —lo histórico, lo teológico, lo personal—, la película deja algunas puertas entreabiertas, sin espacio para profundizar en todas. Aun así, nunca da la sensación de quedarse corta: lo que pierde en detalle puntual lo gana en cercanía, y es esa cercanía la que se queda con el espectador al salir de la sala.

Sagrado Corazón, producida por la francesa Krea Film-Makers y distribuida en España por Bosco Films —responsable también de Libres (2023)—, llega a los cines de toda España el 11 de septiembre. Trescientos cincuenta años después de aquellas apariciones en Borgoña, la pregunta que plantea sigue siendo la misma: qué se hace con un amor que no se ha buscado y que, aun así, no deja de esperar.

El autorInmaculada Sancho

Evangelización

Alpha: una evangelización «light» que está llevando a miles de personas a la fe

Alpha apuesta por empezar con la acogida y el encuentro personal antes de presentar la doctrina, confiando en la acción del Espíritu Santo para acercar a las personas a Cristo.

Fernando Emilio Mignone·8 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

En un momento en el que muchas parroquias buscan nuevas formas de acercarse a quienes están alejados de la fe, los cursos Alpha se han convertido en una de las propuestas evangelizadoras más extendidas en distintos países. Su fórmula combina conversación, acogida y una reflexión abierta sobre las grandes preguntas de la vida y la fe cristiana. 

Aunque su origen es anglicano, Alpha se ha extendido por numerosas confesiones cristianas y cuenta hoy con una importante presencia católica. En las últimas décadas, diócesis, parroquias y movimientos católicos de distintos países han incorporado este método como una herramienta de primer anuncio.

En Canadá, uno de sus principales impulsores en el ámbito católico es Ed Zadeiks, que desde hace ocho años promueve Alpha “en un contexto católico”. Zadeiks dejó una carrera empresarial exitosa para dedicarse a tiempo completo a esta iniciativa evangelizadora. Su esposa Shawna fue quien le introdujo en los cursos. Ambos explican cómo una propuesta nacida en el ámbito anglicano ha encontrado un espacio propio en la Iglesia católica.

El origen de Alpha

El matrimonio Zadeiks explica que el Espíritu Santo sopla donde le da la gana: en este caso, en el alma del Reverendo Nicky Gumbel. Nacido en Londres en 1955, este hijo de padre judío y madre cristiana – ni uno ni otra practicantes – se convirtió del ateísmo al anglicanismo en su primer año en la Universidad de Cambridge. Abogado, casado con Pippa, padre de tres hijos, fue ordenado sacerdote anglicano en 1987. En 1990 asumió el liderazgo de los cursos Alpha. “Re-posicionó” esos cursillos que ya se daban en la iglesia anglicana Holy Trinity Brompton (HTB), en Londres: decidió dar los cursos a gente fuera de la Iglesia. Como tuvo tanto éxito, organizó una primera conferencia internacional en HTB en 1993… y asistieron mil líderes cristianos. Las conferencias internacionales han continuado año tras año. 

Es ahí donde Zadeiks más se ha codeado con Gumbel. Me dice que “tiene gran amor y admiración hacia los católicos”. Zadeiks añade que el Papa Francisco envió un mensaje grabado en video para el inicio de la Leadership Conference el 6 de mayo de 2024. El video fue presentado en la sesión de apertura por Gumbel y su esposa. Francisco dijo que el líder cristiano debe imitar a Jesús, con su vida de servicio, su cercanía, y mostrando el camino hacia el Padre. Animó a los 5.000 delegados de 30 denominaciones cristianas a ser portadores de la ternura y el perdón de Dios. Y pidió caminar juntos con la mirada puesta en 2033, el bimilenario de la Resurrección.

¿De qué trata Alpha?

Proclamación de la verdad cristiana, encuentro con Jesús, comunidad. ¿Por qué no invertir el orden de estos tres pasos? Este es el modus operandi de Gumbel y de Alpha: 1. encuentro personal con otros, 2. encuentro personal con Cristo, 3. doctrina. Y esta inversión ha dado un resultado milagroso.

La receta del éxito es simple: una serie de sesiones estructuradas para conocer la fe cristiana, y una ocasión para explorar el significado de la vida. Los cursos se imparten en iglesias, hogares, prisiones, universidades, oficinas, fábricas, cafeterías – donde sea. 

Los cursos propiamente dichos se suelen dar a lo largo de diez semanas, un día a la semana, y un fin de semana. Cada encuentro puede empezar con una comida o cena, seguida de una charla o video y de discusiones en grupos pequeños. Las charlas versan sobre creencias cristianas básicas.

Los diez encuentros semanales y el fin de semana de retiro tratan estos temas: ¿Quién es Jesús? ¿Por qué murió Jesús? ¿Cómo podemos creer? ¿Por qué y cómo rezar? ¿Por qué y cómo leer la Biblia? ¿Cómo nos guía Dios? El Espíritu Santo (muy importante en el curso Alpha). ¿Cómo resistir el mal? ¿Por qué y cómo contar esto a otros? ¿Dios sana hoy? La Iglesia. 

In illo uno unum. Ecumenismo Alpha

Gumbel afirma que ama a los católicos, a todos los cristianos, que pertenecemos, dice, “a una Iglesia de 2.4 mil millones de almas”. El Cardenal Cristoph Schönborn, arzobispo emérito de Viena, elogia los cursos Alpha. Son muchos los obispos del mundo que apoyan a Alpha.

El primer curso Alpha fue dado en 1977 (en HTB). En 1990 Nicky Gumbel, al tomar el relevo y dar un gran impulso, supervisó la revisión del curso. Los cursos crecieron rápidamente en Gran Bretaña en los noventa. Hoy se imparten en un centenar de países y en 110 idiomas, y más de 25 millones de personas lo han seguido. Participan personas en iglesias cristianas no católicas y católicas (el 25 % del total), con algunas variaciones en el material del curso. Para este artículo pregunté a tres sacerdotes católicos canadienses su opinión sobre el curso. Uno lo alabó, otro tuvo una buena experiencia, el tercero prefirió inspirarse en el método para crear sus propios cursos con más contenido doctrinal.

Más allá de las cifras, algunos sacerdotes consideran que el verdadero impacto de Alpha se percibe en la renovación de las comunidades locales. Es el caso del padre Michael Leclerc, párroco de St. Ignatius of Loyola en Montreal, donde los cursos Alpha llevan nueve años implantados. Según informó el Catholic Register de Toronto el 10 de mayo de 2026, la iniciativa ha contribuido a cambiar la fisonomía de la parroquia.

Al poner en práctica esos cursos con sus cuatro R – algo real, relatable (con el que uno puede identificarse), hospitalidad radical y confianza (reliance) en el Espíritu Santo – Leclerc cambió su parroquia. Son predominantemente jóvenes no practicantes e incluso no creyentes los que son atraídos. La media de edad de los parroquianos ha bajado a 40 años. Y si antes había 30 voluntarios parroquiales, ahora hay entre 150 y 200. Añadirán una misa dominical a partir de septiembre. Leclerc pone estos cursos en práctica junto con el programa de Renovación parroquial creado por otro sacerdote canadiense, Father James Mallon de Halifax, autor de «Una renovación divina: De una parroquia de mantenimiento a una parroquia misionera» y fundador del Divine Renovation Ministry, que actúa en países de habla inglesa y alemana.

En la web de España de Alpha, se lee: “Alpha es una cena divertida, una charla genial y un debate abierto. Sin presión, gratis y apetecible.” . Para América de habla hispana ver pruebaalpha.org  (y un mini-video del P. Sebastián Achcar de Buenos Aires: pruebaalpha.org/historias-alpha ).

El autorFernando Emilio Mignone

Montreal / Toronto

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FirmasAntonio Ruiz Valverde

Pero con ella

"Nos parece razonable cambiar de ciudad por un ascenso, pero temerario hacerlo por la persona amada. Admiramos a quien sacrifica diez años por una carrera y miramos con cierta lástima a quien renuncia a una oportunidad por sostener a su familia".

7 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Hace unos días, en una cena, la conversación llegó al futuro. Un joven contó que su novia preparaba unas oposiciones y el destino podía llevarla lejos. Alguien le preguntó qué haría él.

—Cuando su situación esté clara, allá donde ella vaya iré yo. Ya me buscaré la vida, pero con ella.

Lo dijo con absoluta naturalidad. Después llegaron otros platos, la conversación cambió y la frase quedó atrás. Yo, sin embargo, no conseguí dejarla allí.

En aquellas palabras había una decisión capaz de alterar una carrera y una ciudad. No sabía dónde trabajaría, pero había aceptado que el futuro de la persona a la que amaba entrara de verdad en la construcción del suyo.

«Me buscaré la vida». No esperaba que ella se la resolviera. Tampoco abandonaba su vocación ni iba a vivir a la sombra de nadie. Había iniciativa y responsabilidad en aquella frase. Empezaría de nuevo si era necesario. Encontraría su lugar.

«Pero con ella». Ahí estaba lo decisivo. Su proyecto seguía existiendo, solo que ya no estaba escrito únicamente en singular.

Vivimos rodeados de mensajes que presentan los vínculos duraderos como una pérdida. Hay que viajar, probar, crecer, realizarse y, sobre todo, «vivir primero». Más adelante, cuando uno haya aprovechado la juventud y ordenado sus aspiraciones, podrá plantearse casarse o tener hijos, siempre que no alteren demasiado el plan.

Cada vez que escucho ese «primero tengo que vivir» me pregunto qué significa. Quienes llegamos a los cuarenta y pocos años casados y con cuatro hijos, ¿estamos entonces muertos? ¿No hemos sabido aprovechar la vida? ¿Son nuestros hijos la prueba de que renunciamos demasiado pronto?

Mis hijas me han quitado sueño, dinero, comodidad, improvisación y algunas posibilidades. Amar no consigue que el sacrificio deje de costar. Pero ellas no me han apartado de la vida. Me han metido en ella hasta el fondo. Me han obligado a salir de mí, me han dado una historia que no habría podido construir solo y han ensanchado aquello que yo llamaba mi futuro.

Quizá el engaño esté en identificar vivir con poder hacer siempre lo que apetece. Como si una existencia valiera más cuanto menos debiera a nadie, cuantos menos planes tuviera que modificar y más salidas conservara abiertas. Bajo esa lógica, el matrimonio reduce, los hijos frenan y la fidelidad encierra. La vida plena sería una vida sin demasiados lazos: disponible, reversible y permanentemente propia.

Pero una libertad que nunca elige, por miedo a perder alguna opción, termina sin saber para qué quería ser libre. Comprometerse no es dejar de elegir, sino llevar una elección hasta sus consecuencias. Y ahí está la diferencia decisiva entre la renuncia impuesta y la entrega: de quién nace y desde qué libertad. Aquel joven no quedaba atrapado por otra persona; había decidido que ella tendría un lugar real —y no decorativo— en sus prioridades.

San Josemaría lo expresó así: «Nada más falso que oponer la libertad a la entrega, porque la entrega viene como consecuencia de la libertad» (Amigos de Dios, 30).

Resulta curioso: nos parece razonable cambiar de ciudad por un ascenso, pero temerario hacerlo por la persona amada. Admiramos a quien sacrifica diez años por una carrera y miramos con cierta lástima a quien renuncia a una oportunidad por sostener a su familia. Hemos aceptado que el trabajo ordene nuestra vida; lo que nos inquieta es que la ordene el amor.

No se trata de imponer a todos el mismo calendario ni de medir una vida por el matrimonio o el número de hijos. Hay deseos incumplidos, circunstancias dolorosas y caminos distintos. Se trata de discutir una mentira más sutil: que amar de verdad equivale a vivir menos; que toda dependencia mutua es esclavitud; que solo pertenece a sí mismo quien no ha entregado su palabra a nadie.

El compromiso no elimina la libertad: le da dirección. El sacrificio no es siempre la negación de la felicidad; muchas veces es su precio, porque casi todo lo que merece conservarse exige dejar algo atrás. Formar una familia no significa suspender la vida para atender a otros. Significa descubrir que puede ser más grande cuando dejamos de tenernos a nosotros mismos como única medida.

Aquel joven no habló de todo esto. Se limitó a decir que, cuando la situación de ella estuviera clara, iría donde ella fuese y se buscaría la vida allí. No dijo «por culpa de ella». No se presentó como víctima. Lo había elegido él.

Quizá por eso la frase tenía tanta fuerza. Frente a una época que aconseja vivir primero y comprometerse después, él parecía haber comprendido que el compromiso no comienza cuando uno ya ha terminado de vivir. Es una forma de vivir. Una de las más exigentes, pero también una de las que pueden hacernos más libres, porque nos saca de la prisión de tener que elegirnos siempre a nosotros mismos.

No sabía dónde se ganaría la vida, pero sí con quién quería vivirla. No había dejado de elegir. Estaba decidiendo qué quería que fuese su futuro.

El autorAntonio Ruiz Valverde

Familia

¿Por qué el futuro de la sociedad se decide en la mesa del hogar?

Inauguramos, con este artículo, una serie dedicada al  pensamiento sobre el hogar y su importancia en la sociedad actual con la colaboración de Home Renaissance Foundation, un grupo de pensamiento internacional centrado en el hogar y la familia.

Sir Bryan K. Sanderson CBE·7 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La primera vez que me di cuenta de la importancia fundamental que tiene el hogar para los niños, la familia en general y, por ende, las sociedades en su conjunto, fue hace 60 años en Ica, una pequeña ciudad de Perú situada en la costa, al sur de Chiclayo, donde más tarde el Papa León XIV pasaría muchos años. 

Recién graduado de la London School of Economics, decidí pasar 18 meses en un programa de colaboración de la ONU para ayudar a fundar una nueva universidad en la que entonces era una zona empobrecida del país. 

Lecciones de vida en Ica

Parte del acuerdo consistía en que yo viviera en una barriada con la comunidad indígena local; tenía una pequeña cabaña espartana con agua y electricidad solo durante unas pocas horas al día. 

Había numerosas cabañas similares que, a diferencia de la mía, estaban abarrotadas de niños. Lo normal era tener un hijo al año, pero la falta de instalaciones médicas, de regulación de natalidad y los problemas de higiene provocaban una tasa muy alta de mortalidad infantil, casi el 50 % de los niños moría antes de los 5 años.

A pesar de todas estas privaciones, había suficiente para comer (arroz, frijoles y papayas casi todos los días) y me acogieron en una comunidad muy unida; incluso jugué al fútbol en el equipo local; todo giraba en torno al hogar y la familia. 

Llegué a apreciar la importancia no solo de la familia inmediata, sino también de la versión más amplia e intergeneracional que todos ellos practicaban. Ningún niño se sentía excluido o rechazado, y las personas mayores seguían formando parte de la familia, algo que, lamentablemente, no ocurre en muchas de nuestras sociedades actuales. 

El equilibrio entre éxito y familia

El mundo siguió adelante y disfruté de una carrera que me llevó a la cima de una importante empresa petrolera, además de casarme con una mujer sueca hace ya 59 años, con la que tengo dos hijos y cinco nietos. 

Visitar y vivir en muchas partes del mundo, como Italia, Singapur, Suiza y Escandinavia, contribuyó a mi crecimiento personal. 

No fue fácil compaginar la vida familiar con las exigencias de una carrera profesional muy competitiva en una época en la que aún no se reconocía la importancia del equilibrio entre el trabajo y la vida personal, pero mi esposa y yo siempre pusimos la vida familiar en el centro porque significaba el eje esencial de nuestras vidas aportándonos seguridad y felicidad. 

Y por eso, precisamente, existe Home Renaissance Foundation desde hace 20 años, para persuadir a los gobiernos y organismos internacionales de que faciliten esto en todo lo que puedan. Ojalá no hiciéramos falta.  

Nuevos retos habitacionales

En Home Renaissance intentamos explorar y abordar el impacto del hogar en el desarrollo de la persona y los retos de la vida familiar a los que todos nos enfrentamos. 

Por ejemplo, la tensión constante de conseguir que diferentes generaciones convivan en armonía, y más ahora con sociedades en las que el envejecimiento de la población supone una carga cada vez mayor para los recursos de vivienda y asistencia sanitaria. 

Los jóvenes se independizan más tarde en muchos países desarrollados porque el coste de la vivienda es prohibitivo, pero sigue habiendo reticencia a diseñar alojamientos lo suficientemente flexibles como para satisfacer las necesidades de los diferentes grupos de edad. 

Podríamos aprender de Malasia, por ejemplo, donde las familias viven tradicionalmente cerca unas de otras en unidades discretas y cambian de alojamiento en función de las necesidades de las familias en crecimiento; los abuelos suelen ayudar con los niños cuyos padres trabajan, ya que las familias luchan por satisfacer las crecientes demandas y expectativas de la vida moderna. 

Tenemos que descubrir formas nuevas de utilizar la tecnología actual para replicar la comunidad y la seguridad que eran comunes para muchos en un pasado reciente. 

El impacto de la brecha digital

Otro reto creciente y en rápida evolución es encontrar formas de adaptarse a las nuevas y cambiantes presiones de las redes sociales y a la vulnerabilidad de los jóvenes ante su omnipresencia. 

Estamos tan lejos de la sociedad sencilla, regulada y estratificada de la aldea minera al noreste de Inglaterra donde empecé mi vida en la posguerra, que ahora parece historia antigua. Para las personas de mi generación, a menudo resulta aterrador porque la tecnología ha avanzado tan rápido que ya no hay experiencias que transmitir a los niños. Una de las tareas de Home Renaissance Foundation, con la ayuda de los académicos y expertos, es asesorar sobre cómo el hogar puede adaptarse para hacer frente a estos retos. 

No es una tarea fácil y requiere una atención constante para responder a los cambios cada vez más rápidos de la tecnología.

Sin duda, la vida ha mejorado sustancialmente en la mayor parte del mundo, con la posible excepción del África subsahariana; la malnutrición en China y la India, por ejemplo, ha sido prácticamente erradicada; los derechos de las mujeres han sido reconocidos en muchas de nuestras sociedades. 

Ahora debemos aprender a utilizar estas mejoras en beneficio de los hogares de todo el mundo y, en especial, de los niños que viven en ellos. Una misión enorme, pero inmensamente importante para Home Renaissance Foundation.

El autorSir Bryan K. Sanderson CBE

Presidente de Home Renaissance Foundation y exdirector general de British Petroleum.

Experiencias

Educadores católicos describen el uso de la IA y coinciden: falta preparación

Inteligencia Artificial en las aulas: ¿Qué papel juega en el nuevo año escolar? Educadores católicos han contado cómo usan la IA, y cómo afrontan sus retos. “Siempre nos centramos en el ser humano”, y “estamos poco preparados”, reconocen.

OSV / Omnes·7 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

Corrige automáticamente tus correos electrónicos. Permite que Siri y Alexa respondan a tus preguntas o a tus órdenes. Recomienda qué ver a continuación en tu servicio de streaming. Te ayuda a encontrar el camino con aplicaciones de navegación. Puede generar imágenes, vídeos, trabajos de fin de curso e incluso novelas.

Es IA (Inteligencia artificial), y su rápido ascenso como parte de la vida cotidiana también incluye el ámbito de la educación católica.

Así que, al comenzar el nuevo curso escolar, OSV News ha hablado con educadores y líderes de opinión que debatieron la cuestión de cómo funciona – o no funciona– la IA en el aula católica.

 ¿Cómo es la formación humana en un mundo con forma de IA?

“Hace unos años, la mayoría de las conversaciones giraban en torno a las trampas académicas, las políticas institucionales y si se debía permitir a los estudiantes utilizar herramientas de IA”, dice Meaghan Crowley-Sullivan a OSV News. Es desarrolladora de currículos y aprendizaje profesional en el Instituto de Innovación en Educación Digital y Liderazgo de la Universidad Loyola Marymount de Los Ángeles, conocida como iDEAL.

“Esas preguntas no han desaparecido; han madurado”, ha explicado. “Estamos viendo que hay más escuelas que se preguntan, ¿cómo es una buena enseñanza en esta nueva era digital? ¿Qué necesitan aprender los estudiantes? ¿Qué deberíamos proteger no solo en nuestra enseñanza, sino también en la forma en que abordamos la enseñanza? Y, en última instancia, ¿cómo es la formación humana en un mundo con forma de IA?”.

Beneficio y ayuda para los padres

Crowley-Sullivan afirmó que también ha surgido un énfasis en la inclusión, mientras que al mismo tiempo se ha hecho evidente que los padres podrían beneficiarse de la ayuda de las escuelas.

“Están ayudando a los padres a entender qué son estas tecnologías y con qué se están encontrando sus hijos”, añadió Crowley-Sullivan. “Y cómo pueden establecer normas saludables y tener conversaciones más significativas sobre la IA en casa”.

Es necesario capacitar a los docentes en el uso de la IA

No son solo estudiantes y padres quienes necesitan orientación. “Cuando enseñamos a los profesores a usar esto y a pensar en cómo incorporarlo en sus aulas, nos apoyamos mucho en esa conversación de ‘ser humano en el bucle’”, manifestó por su parte Shannon Tabaldo, directora de iDEAL.

“La IA centrada en el ser humano es sólo una herramienta: está ahí para darte recursos y capacidades adicionales que nunca habías tenido antes”, continuó. “Pero tú sigues siendo el experto. Siempre nos centramos en el ser humano en las escuelas católicas. Siempre volvemos a preguntarnos, ¿qué intentamos hacer realmente con esta herramienta?”.

Los alumnos de primer grado Connor Nguyen y Jasper Zhao participan en un programa de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) en la escuela Assumption of the Virgin Mary en Pasadena, California, el 15 de enero de 2025. (Foto de OSV News/Bob Roller).

La IA: una oportunidad para el aprendizaje personalizado

Crowley-Sullivan y Tabaldo –que también son madres–, han visto cada vez más la IA utilizada para el aprendizaje personalizado.

Los estudiantes pueden criticar un trabajo o imagen generada por IA, o pedirle que convierta sus intentos de poesía en un pentámetro yámbico perfecto; la IA puede generar fácilmente materiales adaptados a un nivel específico para el curso y la lectura o simular una «conversación» con una figura histórica; los profesores pueden usarla para evaluar los patrones de aprendizaje de los estudiantes y personalizar la enseñanza en grupos pequeños y otras modalidades de instrucción.

“El enfoque católico no consiste en tener miedo a la tecnología ni en negarse a innovar», enfatizó Crowley-Sullivan. «Se trata mucho de discernimiento, de reconocer las posibilidades y de preguntarse si podemos usar esto de formas que promuevan nuestros valores”.

Estamos poco preparados

Crowley-Sullivan refleja con creces la opinión del Papa León XIV sobre el papel de la IA en la educación, expresada recientemente en su encíclica emblemática ‘Magnífica humanitas: Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial’.

“Las rápidas transformaciones tecnológicas revelan lo poco preparados que estamos a nivel educativo. Educar a la gente sobre el uso de la IA, entonces, implica enseñarles a decidir cuándo y con qué propósito no debe usarse», escribió el Pontífice. «La rapidez y facilidad con la que se pueden obtener respuestas o resúmenes corren el riesgo de extinguir el deseo de hacer preguntas”.

“Las escuelas no están llamadas a seguir el ritmo del mundo digital», aconsejó el Papa, “sino a ofrecer aquello que la esfera digital por sí sola no puede ofrecer, es decir, un tiempo compartido para aprender y desarrollar relaciones de confianza”.

Se necesita un marco católico para abordar las nuevas tecnologías

En respuesta a estas preocupaciones, Crowley-Sullivan desarrolló el “Catholic Companion Framework for Technology and Innovation” (“Marco Complementario Católico para la Tecnología y la Innovación”), para ayudar a educadores, líderes y familias a navegar tecnologías emergentes. 

Utilizado por las diócesis de todo el país y descargado a nivel global, pronto lo presentará en la diócesis de Arlington, Virginia –justo a las afueras de Washington–, para ayudar a la integración de la IA en sus 51 escuelas, para casi 13.000 estudiantes.

Leslie Lipovski — superintendente adjunta para el aprendizaje estudiantil y excelencia docente en la diócesis — expresó a OSV News que la diócesis formó un grupo de trabajo para ayudar a elaborar una política sobre la IA.

“Desde el jardín de infantes hasta octavo curso hablamos solo de alfabetización en IA, los estudiantes no inician sesión en ChatGPT ni lo usan”, dijo Lipovski. “Pero incluso los niños de infantil conocen la IA. Así que nos preguntamos, ¿qué es la IA? ¿Cómo puede usarse, para bien o para mal?”.

Algunos profesores dicen: vamos a volver al papel y al lápiz. Otras la adoptan

En la escuela secundaria, agregó Lipovski, los profesores son «muy cuidadosos con la manera en que la utilizan. Tengo algunos profesores que dicen: ‘Vamos a volver al papel y al lápiz, así es como estamos escribiendo ensayos ahora mismo’ Pero también tenemos profesores que la están adoptando y mostrando a los niños cómo usarla con responsabilidad».

La Diócesis de Arlington emplea PowerSchool, un sistema de información estudiantil basado en la nube que gestiona datos, notas, asistencia y comunicación entre educadores, estudiantes y familias, así como LUMA, un asistente inteligente de aula desarrollado por el ciber educador Michael Hargadon, que apoya tanto a profesores como a estudiantes.

La conciencia sobre la IA ha ido evolucionando

Según Lily Abadal, socia de la consultora de escuelas católicas Partners in Mission, profesora de la Universidad del Sur de Florida e investigadora asociada de un proyecto en la Universidad de Notre Dame llamado DELTA (Formación Humana en la Era de la IA), la concienciación sobre la inteligencia artificial ha ido evolucionando. 

“Durante el primer par de años después del lanzamiento de ChatGPT, mucha gente le parecía que podría ser solo una tendencia”, manifestó Abadal. 

“Tampoco eran necesariamente conscientes de cómo funcionaba realmente, ni de hasta qué punto los estudiantes tenían acceso a él y qué tipo de cosas eran capaces de producir con él”.

“Hay lugares en los que lo más rápido y fácil no es bueno, ni formativo”

“Obviamente es algo que puede hacer que las cosas vayan más rápido y fácilmente”, continuó Abadal. “Pero hay lugares en los que lo más rápido y fácil no es bueno, ni formativo en cuanto a cómo moldea a los estudiantes”. 

“Aprendemos que muchas veces las cosas no son fáciles, y tenemos que ser capaces de sentarnos con lo difícil para aprender las virtudes católicas en las que queremos que los estudiantes se formen durante toda su etapa en la educación católica”.

“Uno de los mejores regalos que podemos ofrecer a los estudiantes en cuanto a cómo interactuar con la IA”, concluyó la consultora Abadal, “es mostrarles dónde encaja la tecnología en sus vidas y dónde no”. 

Hablamos de material reflexivo

Stephen Eschenfelder, director de pastoral universitaria de la escuela secundaria católica Bishop McLaughlin, en Spring Hill, Florida, de la diócesis de San Petersburgo–, planea invitar a Abadal a hablar en una futura conferencia sobre inteligencia artificial.

Y, como exseminarista con un título en filosofía moral, que imparte clases de liderazgo y sacramentos, tiene ideas muy concretas sobre el uso de la inteligencia artificial en la educación.

“Tiene que haber un límite con la IA, y creo que acudir a Dios en la oración tiene que ser el límite”, enfatizó. “No puedo usar esto como medio para tener una vida de oración y para conectar con Dios. En nuestras clases de teología, cuando tenemos reflexiones, muchos estudiantes usan IA. Así que tenemos que cambiar las cosas y la manera de cómo damos las tareas, porque es material reflexivo. Parte consiste en recopilar datos, pero gran parte se centra en ¿qué piensas de esto? ¿Cómo te sientes sobre aquello?”.

La vida profesional de los estudiantes de hoy puede verse afectada

Eschenfelder también se siente preocupado por el potencial “enorme iceberg de cambio” en el horizonte profesional de sus estudiantes, señalando que «sus trabajos podrían cambiar mucho por la inteligencia artificial en unos años».

Un estudiante llegó a revelar tímidamente a Eschenfelder que su presentación de diapositivas había sido generada por IA.

«Se privaron a sí mismos de la capacidad de aprender algo», señaló Eschenfelder, quien también vio que los estudiantes se asombraron de que escribiera una novela por su cuenta en lugar de simplemente pedirle a la IA que la escribiera. «No podía entender eso», añadió, con un toque de exasperación.

La IA llegó para quedarse. “Nuestro objetivo: mantener esa humanidad”

“Tendremos que adaptar las escuelas, la enseñanza y el aprendizaje. Va a ser completamente diferente”, sugirió Lipovski. “Nuestro objetivo como colegios católicos es mantener esa humanidad, porque el profesor es la parte más importante; el profesor es necesario para guiar a los estudiantes sobre cuándo es apropiado usar IA y cuándo no”.

«Necesitan esa humanidad», concluyó. «No podemos simplemente entregar esto a máquinas».

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– Kimberley Heatherington es corresponsal de OSV News. Escribe desde Virginia.

– Este reportaje se ha publicado originariamente en OSV News, y pueden consultarlo aquí.

El autorOSV / Omnes

Vaticano

El Papa alienta a “ponerse de acuerdo” como modo de amar, y clama por Ucrania

Además de la corrección fraterna, hay otro modo fraterno de amar, y es “ponerse de acuerdo”, ha señalado el Papa León XIV en el Ángelus de este domingo. Además, ha llamado a detener y poner fin a la violencia en Ucrania.

Francisco Otamendi·6 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

En el Ángelus de este domingo día 6 de septiembre, el Santo Padre León XIV ha efectuado en la Plaza de San Pedro un nuevo llamamiento a detener la violencia y la destrucción en Ucrania, y a abrir los corazones al diálogo y a la paz.

Además, al comentar las lecturas de la liturgia del domingo, ha recordado lo que dice San Pablo en la Carta a los Romanos, que todos los mandamientos “se resumen en éste: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’” (Rm 13,9). 

San Pablo insiste en este punto con una imagen muy fuerte, presente también en el “Padre nuestro”. Escribe: “Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo”, ha señalado el Papa.

La deuda de un amor mutuo

Jesús nos ha enseñado a invocar y a practicar el perdón de las deudas. Sin embargo, hay una heredad que nos debemos los unos a los otros, sin quedar atrapados por ella: es la deuda de un amor mutuo, ha subrayado el Pontífice en la meditación del Ángelus.

Y Jesús sugiere a cada comunidad cristiana “al menos dos modos de ejercitar el amor mutuo. El primero es ser capaces de realizar la corrección fraterna. Es un arte delicado y muchas veces olvidado, que requiere franqueza y gradualidad”. 

Hablarse con sinceridad —primero de tú a tú; después, si es preciso, entre dos o tres personas; finalmente, cuando sea necesario, con toda la comunidad— significa afrontar la realidad y transformar problemas y conflictos en pasos de crecimiento. La lamentación y la maledicencia son más fáciles, pero no generan nada y paralizan muchas situaciones.  El Evangelio, sin embargo, nos educa a la libertad en la caridad, ha sido el mensaje papal en este aspecto.

Ponerse de acuerdo, no solo cuando hay un conflicto 

Además, “hay un segundo modo de amar fraternalmente, que para Jesús transforma incluso la oración: ponerse de acuerdo. No solamente cuando hay un conflicto, sino para pedir a Dios cualquier don”, ha dicho el Sucesor de Pedro.

Dice el Señor: “Si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá» (Mt 18,19). Esta promesa sugiere que podemos tener deseos comunes, dolores comunes, esperanzas comunes y, a través de la oración, crecer en la unidad.”

Sin la fe, cualquiera podría sentirse solo y sospechar de los demás, viéndolos como extraños y enemigos, ha continuado León XIV. “Sin embargo, por gracia, somos hermanos y hermanas que pueden ponerse de acuerdo: encontrándose, perdonándose y escuchándose en el Señor.”.

“Pidamos a María”, ha instado el Papa antes de la oración mariana del Ángelus, “quien tras el anuncio del ángel fue deprisa al encuentro de su prima Isabel para compartir la alegría y el cansancio del embarazo, que nos enseñe también a nosotros la gozosa deuda del amor fraterno”.

Cercanía con el pueblo ucraniano

A continuación, el Papa ha abierto su corazón dolorido, para mostrar su cercanía con Ucrania.

“Con gran pesar he seguido las noticias sobre los violentos ataques que recientemente han afectado a varias ciudades e infraestructuras civiles en Ucrania, provocando la muerte de personas inocentes. Mi corazón se une al sufrimiento del pueblo que lleva años viviendo en la angustia y el miedo”.

Hago “un nuevo llamamiento para que se ponga fin a la violencia, se detenga la destrucción y se abran los corazones al diálogo y a la paz”, ha implorado. “Espero que los esfuerzos realizados estos días para reanudar las negociaciones den frutos concretos y abran un espacio para la diplomacia”.

Elevemos nuestra oración al Señor, para que prevalezca la concordia en todos los conflictos del mundo, ha dicho León XIV.

Vuelta a las actividades ordinarias

Al concluir, el Papa ha rogado que mientras volvemos a nuestras actividades ordinarias tras las vacaciones, pedimos al Señor que nos acompañe y nos apoye con su luz.

Puede recordarse que a finales de agosto, el secretario vaticano para las relaciones con los Estados y las organizaciones internacionales, monseñor Paul Richard Gallagher, y el ministro de Relaciones Exteriores de la Federación Rusa, Sergey Lavrov, manifestaron algunos puntos de convergencia sobre asuntos internacionales y coincidieron en la importancia de continuar el diálogo entre la Federación Rusa y la Santa Sede.

El secretario Gallagher dijo entonces: “Esta guerra debe terminar”.

El autorFrancisco Otamendi

Libros

El V Centenario de Felipe II, «el prudente»

La historia de Felipe II, el monarca que entendió el poder como un servicio al bien común y a la Iglesia, lejos de la imagen de crueldad y fanatismo difundida por la leyenda negra.

José Carlos Martín de la Hoz·6 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

El 27 de mayo de 2027 celebraremos el V Centenario del nacimiento de unos de los monarcas más universales de la historia de España. Todos recordamos la célebre frase de que en sus vastos territorios no se ponía el sol, pues en su reinado hubo un tiempo en que las coronas de Castilla y de Portugal se unieron con lo que ambos inmensos imperios abarcaban gran parte del orbe conocido.

De todas formas, desde comienzos de su inmenso poderío y espacio Felipe II siempre tuvo presente una afirmación de Francisco de Vitoria fundador de la Escuela de Salamanca y del derecho internacional, quien siempre le recordó de palabra y por escrito que convenía que todo el orbe espiritual del mundo fuera gobernado por el Romano Pontífice, pues era importante que fuéramos un solo pueblo bajo un solo Pastor; Jesucristo, rey universal de cielos y tierra.

Los límites del poder universal

Asimismo, dejó por escrito en sus Relecciones sobre el “Poder político y sus límites, que por el pecado original y, concretamente, por el egoísmo y la envidia no convenía que hubiera un solo imperio universal que gobernara materialmente el orbe de la tierra. Como efectivamente hemos comprobado posteriormente a él, e incluso después de la caída del muro de Berlín el mundo aparentemente global, está dividido en grandes bloques que pugnan por el desarrollo y el avance de la ciencia, la técnica y la antropología subsiguiente.

Ciertamente no existe un solo monarca que con sus leyes y sus instrumentos de gobierno unifique leyes e instrucciones para que haya un mando político único. En cambio, si hemos logrado el sueño de Vitoria que la dignidad de la persona humana fuera la base de un derecho internacional que es muy superior al derecho de gentes de su tiempo y que, a la vez, respetaba la autonomía local y provincial donde los hombres pueden vivir en confianza y en sus tradiciones lo que proporciona cercanía y seguridad a los más débiles y una caridad real entre los iguales.

Felipe II, un rey al servicio de Dios

El hecho es que celebramos en este próximo año el V Centenario de Felipe II, el rey católico por excelencia que fue atacado por todos y por todo porque nunca tuvo empacho de afirmar que quería ser buen hijo de Dios y de la Iglesia.

De hecho, vivió a la letra lo que ya Alfonso X el Sabio había dejado como “las reyes del reino”: en la primera partida, primer título y primera ley se afirmaba que el fin del monarca era que sus súbditos fueran al cielo. Por tanto, Felipe II puso por delante los intereses de la Iglesia que los suyos.

Gobernar para el bien común

Asimismo, buscó para los altos cargos de la magistratura del Estado a los mejores, más dotados intelectualmente, más sabios y prudentes, aunque muchos de ellos fueran religiosos, obispos o cardenales. Por ejemplo, no dudó en proponer al santo Padre a hombre de Estado para ocupar el virreinato de la Nueva España y ser a la vez el arzobispo de la primera diócesis americana de México.

Ciertamente, no era clericalismo sino buscar honradez, entrega a los ciudadanos, búsqueda del bien común. Es ilustrativa una carta de Felipe II a Diego de Covarrubias al que acababa de nombrar presidente del Consejo de Castila, presidente del Consejo de Estado y que era obispo de Segovia. En esa carta le hablaba de lo que tenía en el corazón. En primer lugar, le pedía que pusiera todo su empeño en llevar a cabo la construcción de los hospitales que se habían determinado en el Consejo de Estado y liberar las partidas económicas para ejecutar sin dilaciones el plan.

En segundo lugar, le animaba a tener cuidado con uno de los altos funcionarios del Consejo de Estado pues señalaba: “suele coger más trabajo del que puede llevar”. Es interesante este detalle pues habla de un rey que está encima de los asuntos para que se ejecuten y que sabe pedir a sus hombres de confianza lo que pueden dar y no más. Realmente, aquel inmenso imperio podía llevarse adelante solo gracias a una generación de hombres bien preparados en los Colegios mayores, sobre todo de Salamanca, que supieron tomar las riendas del Estado y orientar el gobierno de los virreyes y de las Cortes generales de cada parte del imperio.

La leyenda negra contra el rey católico

No podemos dejar de referirnos a la leyenda negra sobre Felipe II dirigida en realidad a atacar a la Iglesia, pues ciertamente era el monarca católico más importante del momento y sus territorios se mantuvieron fieles a la Iglesia católica, mientras que en otros lugares imperó la consigna “cuius regio, eius religio”, es decir que atacar a la Iglesia era atacar a Felipe II. 

Asimismo, hemos de recordar que Felipe II distinguía demasiado bien entre la Iglesia Católica, gobernada por el Santo Padre y llevada de la mano por el Espíritu Santo y el papa como señor temporal y gobernante de los amplios estados pontificios, cuestión que produjo alianzas tan rocambolescas como la unión de Francia y los turcos contra Felipe II para atacar los Estados Vaticanos.

Una nueva mirada sobre Felipe II

Ciertamente, las nuevas generaciones ya han podido conocer mucho mejor a Felipe II que nosotros, a través de las obras de los grandes historiadores modernistas americanos o europeos como, por ejemplo,  Kamen, Parker, etc., quienes han desarrollado la nueva interpretación de las fuentes y han alumbrado muchas facetas muy poco conocidas, como la ternura paterna con sus hijas, la esmerada educación que les daba, su preocupaciones por ejecutar los deseos del Santo Padre en la preparación de la batalla de Lepanto contra el turco, a la vez que defendía a través del agente de preces romano, los derechos de la corona española en materia de regalías

Ciertamente, ha cambiado la falsa imagen de un monarca “martillo de herejes”, “luz de Trento”, es decir se ha eliminado la imagen falsa de un rey adusto, vestido siempre de luto, cruel y engolado (como refleja la portada de este trabajo que ahora presentamos), clerical y más papista que el Papa. 

Terminaremos, recomendando la lectura de la reciente obra de Manuel Rivero Rodríguez sobre Felipe II para prepararnos para este centenario y ojalá que produzca tantos frutos como el centenario de su muerte.

Felipe II

Autor: Manuel Rivero Rodríguez
Editorial: Alianza editorial
Páginas: 347
Año de publicación: 2026, Madrid
TribunaLucas Buch

La llamada divina y la libertad

La aparente contradicción entre el plan de Dios y la libertad humana se resuelve al comprender que la vocación no es una imposición externa, sino un proyecto de vida que se descubre y se abraza libremente a través de una relación íntima de amor y amistad personal con Él.

6 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Me reencontré recientemente con una frase de Juan Pablo II que volvió a llamar mi atención: “en la vocación brillan a la vez el amor gratuito de Dios y la exaltación de la libertad del hombre”. ¿Cómo es posible conjugar la existencia de un plan divino (la vocación) y la libertad -¡la exaltación de la libertad!- del hombre?

Una línea, que ha seguido un cierto desarrollo en los últimos años, afirma que la voluntad de Dios consiste en haber creado libre al ser humano. Dios te ama y te quiere libre: tu vocación se resume en el modo en que decidas responder libremente al amor de Dios. En este proceso, la única determinación es la que deriva de los talentos personales y las condiciones de cada cual, algo que es, en último término, accidental. Por lo demás, es la creatividad generosa la que configura la llamada. 

Esta visión resulta animante y ayuda a desplegar las posibilidades de nuestra libertad, pero presenta también algunas dificultades. Tomé conciencia de ello al leer el libro En tus manos, Padre, del carmelita belga Wilfrid Stinissen. El libro sigue tres pasos: “Aceptar la voluntad de Dios”, “Obedecer la voluntad de Dios” y “Ser instrumento de Dios”. En el segundo, el autor recoge la idea de que “la voluntad de Dios no está escrita en ningún lugar en el cielo. Como Dios nos ha dado una voluntad libre, también quiere que la usemos. Con tal de que no violemos expresamente la voluntad manifiesta de Dios y las leyes de la Iglesia, podemos decidir por nosotros mismos lo que queramos hacer”.

Era el modo en que un profesor de filosofía explicaba el designio de Dios para cada uno. Años más tarde, el mismo autor preguntó “a un buen amigo si Dios quería algo en cada momento, incluso en las cosas más pequeñas. La respuesta fue inmediata: ‘Por supuesto, de otro modo la obediencia no tendría sentido’”. Suena fuerte, pero se comprende fácilmente: si no hay una voluntad determinada, no es posible hablar de obediencia. Y, en efecto, si Dios no hubiera tenido una voluntad para María, difícilmente habría ella decidido ser Madre del Mesías (mucho menos lo habría logrado por su sola generosidad…). También Jesús tenía claro lo que el Padre le pedía en cada momento -y en hacerlo consistía su alimento-. 

Si Dios tiene un plan determinado, ¿la libertad se reduce a decir “sí” a lo que Dios determina? El Sínodo de los Obispos de 2018, dedicado a los jóvenes y la vocación, señalaba la necesidad de pensar esa relación evitando todo determinismo y todo extrinsecismo: “La vocación no es ni un guion ya escrito que el ser humano debería simplemente recitar ni una improvisación teatral sin esquema”. 

Lo que Stinissen ayuda a comprender es que es posible recorrer el camino de la voluntad de Dios -una voluntad bien precisa- desde una vivencia de profunda libertad. Así lo experimentan los santos y las santas de cualquier época. Quizá sea este el punto decisivo: para quien todavía se concibe como un individuo distinto de Dios, es imposible que su voluntad no aparezca como una imposición, por leve que sea. Se le puede animar a confiar en Dios, que le ha creado libre; y se le puede hacer ver que la voluntad divina no es otra que su propia felicidad, y que le ha creado libre para poner en juego esa capacidad radical… Pero todo eso no basta para convencer a alguien, si ve a Dios como un extraño. 

La llamada divina solo se comprende y se vive con plena libertad desde la relación personal con Dios. Su voluntad puede ser un camino de libertad, en la medida en que la propia vida se concibe desde la comunión con Él. De ese modo, el amor vivido ilumina la realidad: amor ipse notitia est, según la conocida frase de san Gregorio Magno, el amor mismo es conocimiento. El amor vivido permite comprender la vocación de un modo que antes resultaba ininteligible. Ricardo de San Víctor lo expresó así: ubi amor, ibi oculus -donde hay amor, se podría traducir-, se abre la capacidad de ver lo que antes estaba oculto. 

Así, quien está unido a Dios por el amor experimenta la llamada como una invitación a la plena libertad. En cambio, quien no vive ese amor es incapaz de comprenderlo. En pocas palabras, el fenómeno de la vocación solo se entiende cabalmente desde la unión con Dios, en la unión con Él. 

Si esto es así, más que intentar explicar el fenómeno vocacional desde la relación entre obediencia y libertad, habría que hacerlo desde el par comunión-llamada. León XIV lo ha apuntado recientemente, al responder a las preguntas del pequeño Renzo en Barcelona: “Más importante que preguntarse si uno será sacerdote, médico, maestro, padre de familia o cualquier otra cosa, es preguntarse si quiere ser amigo de Jesús. Porque la amistad con Jesús nos da alegría, nos hace libres y nos ayuda a ver, paso a paso, la vocación y el camino que Dios ha pensado para cada uno”. Para quien es amigo de alguien, la idea de compartir un proyecto con él no supone una exigencia extrínseca, sino algo que es tan propio como la propia vida. Para quien vive la amistad con Cristo, sus propuestas son más propias, que sus mismos deseos. Y al responder a esa llamada, pondrá en juego su entera libertad, a la vez obediente y creativa.

El autorLucas Buch

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Evangelización

9 frases de santa Teresa de Calcuta al mundo

La Iglesia festeja este 5 de septiembre a santa Teresa de Calcuta, a la que tantos llamaban Madre Teresa, que se hizo tanto de querer. Se recogen aquí 9 mensajes que nos dejó en su caminar terreno, y un suceso al final que explica los comienzos en India.

Francisco Otamendi·5 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

¿Quién no ha conocido, o tiene un pariente, o un amigo, que ha pasado unas semanas, o un año, en India con las Misioneras de la Caridad, echando una mano en la intensa tarea que tienen las hijas espirituales de la Madre Teresa de Calcuta?

“Hoy la Iglesia católica celebra la memoria de santa Teresa de Calcuta, religiosa de origen albanés que, con su sí a los planes del Señor, fue capaz de llevar el Amor de Dios a los más pobres de los pobres en más de 130 países. Es decir, a todos los rincones del planeta. Lo que es imposible para el hombre es posible para Dios”, escribió el año pasado en Omnes, en esta misma fecha, Fernando Gutiérrez, misionero laico y fundador de Mary´s Children Mission.

Y añadía: “Durante los quince meses que viví en Calcuta hubo una cosa que llamó poderosamente mi atención. El lugar en el que comenzó esta gran obra de caridad, que Dios hizo por medio de Madre Teresa en el humilde barrio de Motijheel sigue siendo hoy una zona mayoritariamente musulmana en la que sigue habiendo, además, mucha pobreza, tanto material como espiritual. Y pensaba con cierta frecuencia paseando por sus calles: Si yo hubiera crecido en Calcuta con una santa tan cerquita de mí, hace tiempo que me habría convertido y mi fe ya estaría cerca del tamaño de ese grano de mostaza”.

El carisma de la Madre Teresa, dedicación en cuerpo y alma

Las Misioneras de la Caridad han recogido en su web el carisma de su fundadora, que han recogido casi coloquialmente también así:

“El objetivo de las Hermanas Misioneras de la Caridad es dedicarse en cuerpo y alma, y ​​exclusivamente, al bienestar material y espiritual de todas las personas desamparadas, los pobres indefensos, los niños abandonados, los enfermos desamparados, los leprosos y los mendigos necesitados; en resumen, todos aquellos  desafortunados que, ya sea por su propia negligencia o por falta de interés público, se ven obligados a vagar por la vida sin ayuda ni esperanza”.

Algunos de sus mensajes

He aquí algunos de los mensajes de la santa, necesariamente extractados, que pueden ser adecuados en esta fecha para su meditación ante el Señor. En síntesis, la santa decía esto:

“El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz”.

“La religión es obra de amor, no debe dividirnos ni destruir la paz y la unidad”

1.- La religión debe ser una obra de amor. Por lo tanto, no debe dividirnos ni destruir la paz y la unidad. Usemos la religión para ayudarnos a ser un solo corazón lleno de amor en el corazón de Dios. Al amarnos los unos a los otros, cumpliremos el propósito de nuestra creación: amar y ser amados”.

2.- “Todos somos capaces de hacer el bien y el mal. No nacemos malos. Todos llevamos algo bueno dentro. Algunos lo esconden, otros lo descuidan, pero está ahí. Dios nos creó para amar y ser amados… todos somos sus hijos, seamos hindúes, musulmanes o cristianos”.

Santa Teresa de Calcuta @OSV.

“Somos hijos de Dios, creados para amar y ser amados”

3.- “Todos somos hijos de Dios, y hemos sido creados para grandes cosas: amar y ser amados. Dios nos ama a cada uno con un amor eterno; somos preciosos para Él. Por lo tanto, nada debería separarnos. La religión es un don de Dios y tiene como propósito ayudarnos a ser un solo corazón lleno de amor. Dios es nuestro Padre, y todos somos sus hijos; todos somos hermanos y hermanas. Que no haya distinción de raza, color o credo”.

4.- “Hemos sido enviados a unificar bajo un solo Espíritu a todas las personas, sin importar su nación, raza o cultura. ¿Bajo qué espíritu? ¡El espíritu del amor! Hemos sido enviados a unificar a todos bajo el espíritu del amor: a unificar a todos los hombres de diferentes religiones: hindúes, musulmanes y personas de diferentes castas, colores o culturas. Hemos sido llamados a dar testimonio de la realidad de la hermandad de todos los pueblos, en la cual la plenitud de la ley es el amor».

“No usemos la religión para dividirnos”

5.- No usemos la religión para dividirnos. En todos los libros sagrados vemos cómo Dios nos llama al amor. Todo lo que hacemos los unos por los otros, lo hacemos por Él, porque Dios es nuestro Padre. La religión es una obra de amor, no para destruir la paz y la unidad.

6.- “Algunos lo llaman Ishwar, otros Allah, otros simplemente Dios, pero todos debemos reconocer que Él nos creó para grandes cosas: para amar y ser amados. Lo que importa es que amemos. No podemos amar sin oración, así que, sea cual sea nuestra religión, debemos orar…”

“Nuestro trabajo no persigue la conversión, sino acercar a Dios, a través de nuestras obras de caridad”

7.- “Nuestro trabajo en la India y en otros lugares no tiene como objetivo la conversión, sino acercar a las personas, especialmente a las más necesitadas, a Dios a través de nuestras obras de caridad”. “Si al encontrarnos cara a cara con Dios lo aceptamos en nuestras vidas, entonces nos estamos convirtiendo”. “La mejor conversión es lograr que las personas se amen entre sí. Cuando se aman, se acercan más a Dios”. ¿Y cómo se comienza? Orando juntos. Oremos para traer la oración a nuestra familia. 

“Una sonrisa es el comienzo del amor”

8.- “Encontrémonos siempre con una sonrisa… porque una sonrisa es el comienzo del amor”. Sean bondadosos y misericordiosos. Que nadie se acerque a ustedes sin irse mejor, más feliz. Sean la viva expresión de la bondad de Dios: bondad en su rostro, bondad en sus ojos, bondad en su sonrisa, bondad en su cálido saludo.

9.- “Hermanas y hermanos en todo el mundo, en cada país, intentamos brindar el mismo amor y cuidado, sin importar la religión, la casta o el color. Intentamos servir a los hijos de Dios, a nuestros hermanos y hermanas. Y creo que éste ha sido otro hermoso regalo de Dios al darnos la oportunidad de servirle”.

Fotografía incluida en el reportaje ‘La Misericordia y la Madre Teresa’, firmado por Brian Kolodiejchuk en la revista Palabra en 2016.

Una anécdota decisiva: la primera mujer que recogió

Cuenta Santa Teresa de Calcuta que “a la primera mujer que vi la recogí yo mismo de la calle. Estaba medio devorada por ratas y hormigas. La llevé al hospital, pero no pudieron hacer nada por ella. Solo la admitieron porque me negué a irme hasta que la aceptaran. 

De allí fui al ayuntamiento y les pedí un lugar donde pudiera llevar a estas personas, porque ese mismo día había encontrado a otras personas muriendo en las calles”.

“El funcionario de salud del ayuntamiento me llevó al templo, el Templo de Kali, y me mostró el Darmashalah, donde la gente solía descansar después de haber rezado a la diosa Kali. Era un edificio vacío; me preguntó si lo aceptaría. Me alegré mucho de tener ese lugar por muchas razones, pero sobre todo sabiendo que era un centro de culto y devoción para los hindúes. 

En veinticuatro horas ya teníamos a nuestros pacientes allí y comenzamos a trabajar en el hogar para enfermos y moribundos indigentes. Desde entonces, hemos recogido a más de veintitrés mil personas de las calles de Calcuta, de las cuales aproximadamente el cincuenta por ciento ha fallecido”.

Absolución en un tribunal hindú

Este año, la congregación ha tenido una gran alegría. En un fallo histórico que pone fin a una batalla legal de ocho años, el Tribunal Civil de Ranchi (capital de Jharkhand) ha absuelto a una religiosa de las Misioneras de la Caridad, que estuvo encarcelada más de un año, y a otras dos personas, acusadas de trata de menores en 2018. La hermana Mary Prema, entonces superiora, denunció los “mitos difundidos, informaciones distorsionadas y noticias falsas” que se publicaron.

Monseñor Theodore Mascarenhas, ex secretario general de la Conferencia Episcopal Católica de la India (CBCI) y obispo de Daltonganj, describió la sentencia como “un triunfo de la verdad, la perseverancia y la fe”.

El autorFrancisco Otamendi

Cine

Un secuestro ante la mirada infantil

En un México marcado por la pobreza, un niño descubre el oscuro secreto que esconden los adultos de su entorno y deberá enfrentarse al despertar de la maldad sin perder su inocencia.

Pablo Úrbez·5 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

México, 1986. Durante el mundial de fútbol, el pequeño Miguel y su hermana María juegan con los niños de otras familias en la finca Esmeralda, una plantación de café antaño próspera. Los adultos, a quienes ven discutir continuamente, se esfuerzan por revertir la situación económica y sacar a sus hijos de la miseria. Un día, Miguel descubre a Felipe, un niño secuestrado, en el zulo de una casa abandonada.

Miniserie de seis episodios producida por Netflix que adapta la novela Io non ho paura del escritor italiano Niccolò Ammaniti. En 2003, ya fue llevada al cine con el mismo título, dirigido por Gabriele Salvatore. Si tanto en la novela como en aquel largometraje la trama se desarrollaba en la Italia de 1978, tiene mucho mérito su adaptación al México de 1986. Los realizadores mantienen una neta diferenciación entre el mundo infantil, caracterizado por su inocencia, honradez y sinceridad, y el mundo adulto, repleto de egoísmo y mezquindad. La miniserie describe el despertar de estos niños a la maldad, respondiendo de manera verdaderamente virtuosa.

No tengo miedo tiene mucho de clásicos juveniles como Los Goonies, E.T. o la reciente Strangers Things, presentando aventuras que ensalzan el heroísmo y el valor de la amistad. Pero, a su vez, también expone situaciones oscuras próximas al terror, con un tono de thriller tanto en la investigación del caso como en la angustia vivida por el niño secuestrado. La plantación de café venida a menos, rodeada por extensos bosques de niebla y donde resulta fácil perderse, ofrece un marco idóneo para desarrollar la acción, y allí está el esfuerzo de la adaptación. Además, su desarrollo durante el mundial de fútbol presenta los sueños y la inocencia infantil de seguir con emoción los partidos, a la vez que el país también está pendiente de ello, mientras los secuestradores ejecutan su malévolo plan.

Los seis episodios están muy bien estructurados, con saltos temporales concretos que sitúan al espectador con toda la panorámica del secuestro. Las interpretaciones, especialmente las de los niños, resultan muy convincentes. No obstante, como nota negativa, posiblemente podría haber cerrado todos los flecos en el desenlace, en vez de dejar tantas preguntas en el aire, así como mostrar en qué situación finaliza cada personaje.

Serie

Título: No tengo miedo
Dirección: Ernesto Contreras, Alba Gil, Alejandro Zuno
Reparto: Luis Alberti, Fátima Molina, Humberto Busto
Plataforma: Netflix
País: México

El autorPablo Úrbez

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Magia

Queremos lo que se supone que debemos querer; estudiamos la carrera que se supone que debemos estudiar, y así se nos pasan los días.

5 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Una de mis canciones favoritas se titula “Wonderful Life”, de Black, y dice que hay magia dondequiera que mires. Hay personas que viven sin darse cuenta.

Hacía voluntariado en un hospital. Una mañana me encontré junto a la cama de una señora de unos setenta años que se lamentaba de su vida, no de la presente, sino de la pasada. Postrada en una cama, recapitulaba y, sin darse cuenta, lanzaba sus quejas al aire, de modo que todos podían oírlas.

Me impactó profundamente y, al mismo tiempo, me inundó una gran tristeza, pues nada de lo que lamentaba tenía solución. Decía que se había pasado toda su vida de pie, detrás del mostrador de un estanco, trabajando más de lo debido.

La mujer tenía la sensación de haber vivido poco o de no haber tomado determinadas decisiones (como decía santa Teresa de Jesús). Un día se dio cuenta: despertó, vio, cayó en la cuenta de que vida solo hay una, pero, arrastrada por la inercia, había hecho lo que tenía que hacer, dejándose llevar por la corriente. ¿Por qué no se dio cuenta antes?

En nuestra vida no siempre hay grandes dramas ni crisis; a veces todo es una sensación de estar, pero sin estar del todo. Queremos lo que se supone que debemos querer; estudiamos la carrera que se supone que debemos estudiar, y así se nos pasan los días.

Seguimos el ritmo de la vida, que nos arrastra porque es lo que se espera de nosotros. Esa inercia nos lleva a postergar aquello que verdaderamente nos importa, porque creemos que no es el momento de afrontarlo.

Es una existencia inauténtica, impropia, en la que uno se olvida de sí mismo. No porque esté necesariamente mal, sino porque no nos hemos detenido a pensar si querríamos algo más para nuestra vida. Cuando vivimos así, no vivimos nuestra propia vida: simplemente la ocupamos, perdiendo los destellos de magia.

Actualidad

Fallece Pedro Rodríguez García, fundador y primer director de la revista Palabra

Teólogo y profesor de la Universidad de Navarra, fundó Palabra en 1965 y desarrolló una amplia trayectoria académica e investigadora vinculada a la Iglesia y al Concilio Vaticano II. Realizó las ediciones crítico-históricas de Camino y Santo Rosario, de san Josemaría Escrivá, a quien hizo una histórica entrevista en 1967.

Redacción Omnes·4 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Pedro Rodríguez García, sacerdote de la Prelatura del Opus Dei, teólogo y profesor ordinario emérito de la Universidad de Navarra, ha fallecido a los 93 años. Rodríguez fue el fundador y primer director de la revista Palabra, publicación que está en el origen de la actual revista Omnes y de la editorial Ediciones Palabra.

Nacido en Cartagena en 1933, Pedro Rodríguez cursó la Licenciatura en Derecho y los cursos de Doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. Entre 1956 y 1959 residió en Roma, donde realizó los estudios de Licenciatura y Doctorado en Sagrada Teología en la Universidad Lateranense. Durante esos años convivió diariamente con san Josemaría Escrivá. Fue ordenado sacerdote en 1958 e incardinado en la Prelatura del Opus Dei.

A su regreso a Madrid, en 1959, se dedicó a la enseñanza de Teología en el «Studium Generale» del Opus Dei  y a la labor pastoral en ambientes universitarios. En aquellos años participó también, junto con los profesores Alfredo García Suárez y José María Casciaro, en la puesta en marcha de la Biblioteca de Teología de la mano de la Universidad de Navarra que buscaba impulsar la renovación teológica en el contexto del Concilio Vaticano II.

Fundador de Palabra

En septiembre de 1965, al comenzar el último periodo del Concilio Vaticano II, Pedro Rodríguez fundó y asumió la dirección de la revista Palabra durante cuatro años. La publicación nació como una revista mensual de análisis pastoral y teológico dirigida especialmente a los sacerdotes de España e Iberoamérica, con el propósito de favorecer la recepción y aplicación de las enseñanzas del Concilio.

Con el paso de los años, Palabra amplió sus horizontes hasta convertirse en una importante revista de información cristiana. La publicación fue también la pieza que dio origen a Ediciones Palabra, una editorial que ha desarrollado desde entonces una amplia labor de difusión de libros de contenido cristiano.

La entrevista a san Josemaría

Uno de los episodios más destacados de su etapa al frente de Palabra fue la entrevista a san Josemaría Escrivá publicada en octubre de 1967. Pedro Rodríguez participó en la preparación del cuestionario, compuesto finalmente por 21 preguntas, sobre la Iglesia, el Concilio Vaticano II, el laicado y la vida cristiana.

La entrevista, con san Josemaría en portada, fue presentada por el propio Rodríguez y posteriormente constituyó el primer capítulo de Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer.

Una amplia obra teológica

Doctor en Teología y en Derecho, la docencia y la investigación de Pedro Rodríguez estuvieron centradas especialmente en la Eclesiología, con una particular atención a su dimensión ecuménica y espiritual. A lo largo de su trayectoria publicó numerosos trabajos de investigación y edición de fuentes.

Entre sus obras destacan Iglesia y Ecumenismo, Eclesiología. 30 años después de «Lumen Gentium», en el que ofrece una reflexión sobre la evolución de la eclesiología a partir de una de las constituciones fundamentales del Concilio Vaticano II, y El Catecismo Romano ante Felipe II y la Inquisición española. También realizó las ediciones crítico-históricas de Camino y Santo Rosario, de san Josemaría Escrivá, en las que aplicó un riguroso trabajo de estudio y contextualización histórica a dos de sus obras más conocidas.

Una larga trayectoria académica

Pedro Rodríguez fue profesor ordinario de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra desde 1974 y profesor emérito desde 2003. A lo largo de su trayectoria académica desempeñó, entre otras responsabilidades, los cargos de decano de la Facultad de Teología, director de Estudios, director de Investigación y director del Departamento de Eclesiología. También dirigió Scripta Theologica, revista de investigación teológica de la Universidad de Navarra.

Su actividad docente e investigadora estuvo centrada especialmente en la eclesiología, la teología ecuménica, la historia de la teología y la recepción del Concilio Vaticano II, así como en la teología y espiritualidad de san Josemaría Escrivá. Fue también experto nombrado por san Juan Pablo II para el Sínodo de los Obispos para Europa de 1999 y presidió la delegación de la Prelatura del Opus Dei en la III Asamblea Ecuménica Europea, celebrada en Sibiu (Rumanía) en 2007.

Entre sus reconocimientos figura su pertenencia a la Pontificia Academia de Santo Tomás de Aquino, a la que fue incorporado en 1980, y su nombramiento como académico de número de la Real Academia de Doctores de España en 2006. Juan Pablo II le concedió asimismo el título de Prelado de Honor de Su Santidad.

Cultura

La vida de fe de Dolly Parton

Las casi 1000 canciones que Dolly Parton grabó durante su larga carrera abarcaron una amplia gama de temas. Fallecida a los 80 años de cáncer el 25 de agosto en su casa de Nashville, Tennessee, dedicó su vida a profundizar en las enseñanzas bíblicas, y su fe benefició a millones de personas.

OSV / Omnes·4 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– Kurt Jensen, OSV News

En su millar de canciones, Dolly Parton (1946-2026), no sólo abordó la humillación de la pobreza, el acoso en un trabajo sin futuro y la rivalidad amorosa, sino que también se sintió cómoda con canciones explícitamente cristianas como “He’s Alive” de 1989 y “There Was Jesus”, lanzada 30 años después.

De hecho, la fe de Parton se manifestó de maneras concretas que beneficiaron a millones de personas en todo el mundo.

Descarada y extravagante en el escenario, en la vida privada era discreta y centrada, y nunca moralista. Prefería predicar con el ejemplo, invirtiendo su riqueza y fama en la filantropía con especial interés en los más vulnerables.

Amor a los demás desde sus primeros años

Incluso en su infancia, Parton —cuarta de doce hermanos— sabía de primera mano cómo el analfabetismo sumía a la gente en la miseria. Debido a que su padre, Robert, un granjero del este de Tennessee, no sabía leer ni escribir, sus oportunidades laborales fueron muy limitadas.

Pero Parton también sabía que el problema del analfabetismo podía mitigarse desde una edad temprana. Con esto en mente, en 1995 fundó Imagination Library, una organización que envía libros gratuitos y adecuados para la edad de los niños menores de 5 años. Con un éxito rotundo desde sus inicios, Imagination Library ayuda actualmente a 3 millones de niños cada mes.

Otra dificultad que afectó a Parton en su juventud fue el temor generalizado a contraer la polio. En 2020, cuando la pandemia de COVID-19 comenzó a sembrar un terror similar en todo el mundo, le pidieron ayuda y, discretamente, se puso manos a la obra.

Sin hacer mucho ruido, Parton donó un millón de dólares para la investigación de vacunas en el Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt. Su amigo, el Dr. Naji Abumrad, le comentó que una vacuna podría estar cerca. Su contribución dio origen al Fondo de Investigación Covid-19 Dolly Parton, que fue fundamental para el desarrollo de la vacuna Moderna.

Éxito generalizado

Parton ya llevaba tiempo consolidando su carrera en la música country cuando, en 1977, dio un gran salto con “Here You Come Again”, que se convirtió en su primer éxito pop. Gracias a ello, se convirtió en una figura nacional y su fama nunca decayó.

Tres años después, Parton dio el salto a la gran pantalla protagonizando junto a Jane Fonda y Lily Tomlin la popular comedia de oficina “9 to 5”. El trío interpretaba a secretarias agobiadas por la tiranía de un jefe lascivo (Dabney Coleman). Parton compuso y grabó la canción principal de la película, que también tuvo una gran acogida.

Dollywood, un parque temático en Pigeon Forge, su estado natal, fue otro de los proyectos exitosos de Parton. Impulsó considerablemente la economía local en una zona que muchos habrían considerado demasiado remota para un destino de entretenimiento de tal magnitud.

Lecciones espirituales

La predilección de Parton por los temas espirituales, así como su tendencia a tomar rumbos inesperados, fue una constante. 

En 2012, protagonizó junto a Queen Latifah la película ‘Joyful Noise’, que narra la rivalidad entre dos miembros del coro de una iglesia de un pequeño pueblo de Georgia.

Nueve años después, Parton recibió un premio Christopher por su especial navideño de 2020, ‘Christmas on the Square’, una adaptación moderna de la novela corta de Charles Dickens de 1843, «A Christmas Carol». En el que sería su último papel, Parton interpretó, como era de esperar, a un ángel adornado con pedrería.

En un artículo publicado en enero con motivo del 80 cumpleaños de Parton, Rita Buettner, columnista de la Catholic Review —el medio de comunicación de la Arquidiócesis de Baltimore—, describió su reacción ante la reciente regrabación de la canción de Parton de 1977, ‘Light of a Clear Blue Morning’.

“Me impresionó la belleza de este regalo de Dolly. Es una canción de esperanza, consuelo y fortaleza en un momento en que todos necesitamos más de eso. También es una canción de fe”.

Fe en la humanidad, fe en Dios

Buettner continuó elogiando la forma en que Parton “vive y demuestra su fe con claridad. Tiene fe en la humanidad, fe en un propósito superior, fe en Dios, fe en el futuro. Sé que Dolly no es católica. Pero somos cristianos, somos creyentes y ambos intentamos vivir cada día dando un paso más hacia el cielo, o eso esperamos”.

“No siempre lo dice directamente”, continuó Buettner. “No tiene por qué hacerlo. Se transmite a través de su música, al usar los dones que Dios le ha dado para brindarle al mundo un poco más de luz, un poco más de belleza, un poco más de alegría”.

“Las canciones de Dolly ayudan a que otros se sientan menos solos”, concluyó Buettner. “Nos acompaña en el viaje de la vida, para que sepamos que no somos los únicos que experimentamos tristeza, desafíos, oscuridad o amor”.

Más de 50 años de matrimonio

Mucha gente recuerda en esta línea “Islands In the Stream” (con Kenny Rogers), con un mensaje central sobre el amor como vínculo profundo, con la convicción de que juntos se puede superar lo que venga. Dolly Rebecca Parton se casó con Carl Thomas Dean en 1966 y dijo alguna vez en broma que Dean solo la vio actuar una vez. Aludía a su vertiente romántica, diciendo que hacía cosas espontáneas para sorprenderla, como escribirle poemas. 

Parton dijo en 2011: “Estamos realmente muy orgullosos de nuestro matrimonio. Es el primero para los dos. Y el último”. El 6 de mayo de 2016, Parton anunció que ella y Dean renovarían su matrimonio en honor a su 50 aniversario de boda. El 3 de marzo de 2025, Parton anunció en redes sociales que Dean había muerto en su casa de Nashville a los 82 años.

“I Will Always Love You”

Un dato quizá menos conocido es que Dolly Parton escribió “I Will Always Love You” en 1973 y la grabó originalmente en 1974. Luego, la versión que la hizo famosa fue la de Whitney Houston, publicada en 1992 para la banda sonora de la película ‘El guardaespaldas’, que Houston protagonizó junto a Kevin Costner.

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– Kurt Jensen es un crítico invitado de OSV News.

– Este reportaje ha sido publicado originariamente en OSV News, y pueden consultarlo aquí.

El autorOSV / Omnes

¿Quieres ser Papa? 

León XIV recuerda que la vida cristiana consiste en descubrir la llamada de Dios y responder libremente a ella, acogiendo el sueño que el Señor tiene para cada persona.

4 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

“Me preguntas si de pequeño quería ser Papa. Bueno, Renzo, creo que no. Yo creo que nunca lo pensé. Pero sí puedo decirte algo: desde pequeño sentí el deseo de entregar mi vida a Dios. No sabía todavía del todo cómo ni por dónde me llevaría el Señor. Con el tiempo fui descubriendo que Jesús me llamaba a seguirlo como sacerdote, y que ese camino pasaba por la orden de san Agustín. Pero esto no vale sólo para mí. Todo niño es un sueño de Dios”. Estas palabras de León XIV se enmarcan en uno de los momentos más emocionantes de los vividos en el Viaje Apostólico del Pontífice a España el pasado junio. 

La inocente y tierna pregunta de Renzo, ese niño de una familia vulnerable, escondía en la sencillez de su enunciación la cuestión decisiva de todo cristiano. 

Dios no nos pregunta a cada uno si queremos ser Papa (¡menos mal!), pero sí que existe una cuestión que nos hace a todos, cada día de nuestra vida: “¿Quieres ser santo?” 

Y, jornada tras jornada, respondemos, con más o menos acierto. 

Esto es la vida cristiana. 

Hace poco leí que el discípulo es quien cambia sus esquemas, sus horarios… , para estar más cerca de Cristo. 

El discípulo deja las redes; no porque las abandone, condenándolas al olvido y a los ratones, sino porque pone esas redes al servicio de la misión. 

Pedro no abandonó la barca. Abandonó su decisión sobre ella, su dependencia de ella, y, al ponerla en las manos de Cristo, la hizo Iglesia. 

No, Dios no nos pregunta si queremos conocer el fin último de nuestra vida, ni los avatares que atravesaremos en su desarrollo -quizás porque conoce las consecuencias de los infartos de miocardio-. Nos pregunta si queremos colaborar, libremente, en su idea, en hacer realidad el sueño de Dios del que hablaba León XIV a Renzo, ése que el Creador tiene y mantiene para con cada uno. 

Hacer vida la respuesta positiva a esa llamada es lo que dibuja nuestra felicidad, que es siempre compartida. 

Un pensador y escritor español afirma que el ser humano tiene un único momento clave en su vida: aquel en el que se da cuenta de quién es. No qué es o qué hace. Quién es.

Ese quién es es el contenido de esa “piedrecita blanca” en la que está “escrito un nombre nuevo, que nadie conoce sino aquel que lo recibe” (Apocalipsis 2, 17). 

El nombre-pensamiento de Dios, el sueño divino que nos dio la vida y que encierra toda nuestra felicidad.

España

El Opus Dei se pronuncia con Torreciudad: «Una diferencia jurídica no puede convertirse en una acusación ofensiva»

La prelatura lamenta la acusación de "retención" de la Virgen de Torreciudad y reafirma su confianza en la labor del comisario pontificio.

Maria José Atienza·3 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Ante la última entrega del «serial» sobre Torreciudad, con el comunicado emitido por el obispo de la diócesis de Barbastro Monzón, Ángel Pérez Pueyo, el pasado 31 de agosto, el Opus Dei ha hecho pública su posición en este conflicto y recuerda algunos puntos claves para entender un penoso proceso el que convergen dos posiciones que no parecen llegar a acuerdo.

Efectivamente, en el comunicado con motivo de la celebración de la 47.ª Romería de Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe en la ermita santuario de Torreciudad, Mons. Ángel Pérez Pueyo, calificó de ilegítima una «supuesta» retención de la imagen original de Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad, por parte del Opus Dei; ponía en cuestión la labor del comisario pontificio y amagaba con su dimisión si la talla no regresaba a la ermita santuario original (situada a escasos metros del nuevo templo).

La Virgen no ha sido «llevada», ni «separada de sus hijos»

El comunicado da a entender que la Virgen ha estado separada de su pueblo desde que, en 1966, el entonces obispo diocesano, Mons. Jaime Flores accediera al traslado de sede de imagen de la Virgen (la cesión a perpetuidad se había producido en 1962).

Este punto es uno de los primeros que recuerda el comunicado de la Prelatura, haciendo mención a que «nunca ha estado en discusión que la propiedad de la imagen corresponda a la diócesis. La controversia se refiere al alcance y vigencia de los derechos de uso, custodia y ubicación establecidos mediante acuerdos entre las partes».

El comunicado es claro también al señalar, específicamente la legalidad, transparencia y normalidad del acto de traslado: «La imagen no fue trasladada a otra población ni apartada de Torreciudad: fue colocada, con autorización documentada de la diócesis, en el nuevo templo construido a pocos metros de la ermita y dentro del mismo conjunto devocional.

La talla en ningún momento fue apropiada clandestinamente. Siempre con autorización del obispo, fue restaurada en 1964 y nuevamente en torno a 1970, y desde 1975 preside el retablo de este nuevo templo, expuesta públicamente a la veneración de todos los fieles». Un punto que desdice la versión del Obispo de que la imagen ha estado «privada» para sus fieles diocesanos.

El comunicado se muestra contundente ante lo que califica como una acusación ofensiva sin fundamento. El Opus Dei afirma que «es legítimo que actualmente existan interpretaciones distintas acerca de los efectos jurídicos de los acuerdos. Corresponde a la autoridad competente resolverlas. Pero una diferencia jurídica no puede convertirse en una acusación ofensiva sin fundamento». 

El papel del Opus Dei en el conocimiento y devoción a Torreciudad

Uno de los puntos que el comunicado deja claro es la expansión que la devoción a la Virgen de Torreciudad ha tenido gracias a la labor realizada por el Opus Dei con la renovación del recinto, restauración de la Virgen y acciones de promoción de la devoción que se realiza desde el Santuario.

En este sentido, la prelatura recuerda los trabajos de restauración, adecuación y mantenimiento del complejo, que incluyen también la ermita santuario original (propiedad del Obispado pero cedida a perpetuidad). Entre otras cosas, se menciona cómo «el nuevo templo permite que personas mayores y personas con discapacidad puedan acercarse a la Virgen» y recuerda que la ermita original está abierta y restaurada. De hecho, apuntan, «las fotografías históricas muestran el estado material de la ermita y de sus dependencias antes de las obras. Las imágenes actuales permiten comprobar el resultado del esfuerzo de restauración, conservación y acogida realizado por muchas personas, incluidos los fieles de la diócesis».

La antigua ermita antes de su restauración y creación del acceso

El comisario plenipotenciario fue pedido por la diócesis

El 9 de octubre de 2024, el boletín diario de la Santa Sede recogía el nombramiento de Mons. Alejandro Arellano Cedillo, Decano del Tribunal de la Rota romana como «comisario pontificio plenipotenciario» para Torreciudad , esto es, un delegado del Papa que tiene la autoridad para actuar en su nombre en asuntos específicos.

El comisario, en este tipo de casos, cuenta con plenos poderes para tomar decisiones y realizar acciones en el ámbito eclesiástico y administrativo. Este tipo de comisario es designado por el Papa y su función puede abarcar tanto aspectos judiciales como ejecutivos dentro de la Iglesia.

En aquel momento, la diócesis no sólo mostró, junto con la prelatura del Opus Dei, su total confianza en la tarea del comisario, sino que, en declaraciones a un medio local, Pérez Pueyo subrayaba que esta intervención de la Santa Sede se produjo a petición de la diócesis barbastrina, al no lograr un acuerdo satisfactorio en las reuniones mantenidas por ambas partes desde que, en julio de 2023, comenzaran los desacuerdos. Sin embargo, en el último comunicado diocesano, el obispo muestra su falta de acuerdo con la tarea de Arellano Cedillo.

Torreciudad encara una semana llena de actos: el 5 de septiembre tendrá lugar la citada romería mientras que el 12, el comisario plenipotenciario presidirá la Jornada Mariana de la Familia a la que acuden, desde hace 33 años, miles de personas de toda España. Mientras tanto, el Opus Dei sigue confiando en que la autoridad competente resuelva un conflicto que sólo genera una incómoda y triste situación.

FirmasRafael Navarro-Valls

Un Papa americano: la huella de Estados Unidos en León XIV

La condición de León XIV como primer Papa nacido en Estados Unidos constituye un acontecimiento histórico de enorme trascendencia, aunque su experiencia pastoral internacional y su prolongada labor en América Latina han configurado un liderazgo claramente universal.

3 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Hace unos días, al finalizar su estancia veraniega en Castelgandolfo y antes de marchar a San Marino, León XIV, ha concedido una importante entrevista a la NBC. Los temas abordados han sido muchos, aunque el Papa ha destacado como rasgos especialmente positivos en Estados Unidos, estos dos: el amor a la libertad y la capacidad de acoger personas de toda procedencia y etnias. Pero más que los temas abordados, tal vez la especial trascendencia de la entrevista ha sido poner en primer plano y por primera vez, al Papa norte americano. En este sentido parece necesario intentar exponer lo que añade al Papa su nacimiento en Estados Unidos, y lo que a Estados Unidos añade la existencia por primera vez en la historia de un Papa con raíces estadounidenses. 

La influencia americana en el pontificado de León XIV

El hecho de haber nacido en Estados Unidos ha influido en el pontificado de León XIV desde diferentes perspectivas.

En primer lugar, posee un conocimiento directo del funcionamiento de las instituciones democráticas estadounidenses, de la cultura política del país y del papel que desempeña la religión dentro de una sociedad plural.

Estados Unidos alberga una de las comunidades católicas más numerosas del mundo, aunque con algunas divisiones tanto por cuestiones doctrinales como políticas. Durante los últimos años, los católicos estadounidenses se han visto inmersos en debates relacionados con el aborto, la inmigración, la libertad religiosa, la identidad de género, la justicia social o la polarización partidista. En este contexto, León XIV ha tratado de proyectar una imagen de unidad, recordando que la Iglesia no puede convertirse en un instrumento al servicio de ninguna ideología política. Precisamente, uno de los principales efectos de su elección ha sido el fortalecimiento de la visibilidad internacional de la Iglesia católica estadounidense. La elección de León XIV fue interpretada por muchos fieles estadounidenses como el reconocimiento de la madurez alcanzada por el catolicismo del país. 

Sin embargo, el propio Papa ha insistido desde el comienzo de su pontificado en que su responsabilidad trasciende cualquier identidad nacional. En repetidas ocasiones, ha señalado que el Obispo de Roma no representa los intereses de un Estado concreto, sino que ejerce un ministerio universal dirigido a toda la Iglesia católica.

En cuanto a la influencia ejercida sobre Estados Unidos, León XIV ha tratado de convertirse en una referencia moral más que en un actor político. Sus intervenciones han buscado recordar que la democracia requiere diálogo, respeto institucional y búsqueda del bien común, evitando alimentar la creciente polarización que caracteriza a la política estadounidense.

El Papa y Donald Trump

Uno de los aspectos más analizados por los medios de comunicación ha sido la relación entre León XIV y el presidente Donald Trump. Desde el inicio del pontificado, León XIV ha mantenido una actitud de respeto institucional hacia el Gobierno estadounidense, siguiendo la tradición diplomática del Vaticano de colaborar con todos los gobiernos legítimamente constituidos. Sin embargo, ello no ha impedido que existan discrepancias en determinadas cuestiones de carácter ético y social.

Las diferencias más visibles se han producido en torno a las políticas migratorias. León XIV ha defendido reiteradamente que los migrantes deben ser tratados con dignidad y que los Estados tienen la obligación de compatibilizar la protección de sus fronteras con el respeto a los derechos fundamentales de las personas.  

Esta posición coincide plenamente con la doctrina social de la Iglesia y ha sido interpretada por numerosos analistas como una crítica indirecta a algunas de las políticas migratorias impulsadas por Donald Trump. No obstante, las diferencias entre ambos no implican una ruptura institucional. La Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas estables con Estados Unidos y continúa colaborando en cuestiones relacionadas con la libertad religiosa, la ayuda humanitaria, la defensa de las minorías cristianas perseguidas y la búsqueda de soluciones pacíficas a diversos conflictos internacionales.

Un Papa por encima de las etiquetas políticas

Respecto a los principales partidos políticos estadounidenses, León XIV ha evitado cualquier identificación ideológica. Aunque algunos sectores conservadores consideraban que un Papa nacido en Estados Unidos podría mostrarse especialmente próximo al Partido Republicano debido a la defensa de la vida, la familia o la libertad religiosa, sus primeras actuaciones han demostrado una posición mucho más compleja. Al mismo tiempo que mantiene la doctrina tradicional de la Iglesia sobre cuestiones morales, también ha defendido con firmeza la justicia social, la protección de los trabajadores, la acogida de inmigrantes, el cuidado del medio ambiente y la lucha contra la pobreza, temas que habitualmente reciben una mayor atención por parte del Partido Demócrata. 

Desde una perspectiva internacional, la elección de un Papa estadounidense también ha tenido importantes consecuencias diplomáticas. Numerosos observadores señalaron que su nacionalidad podría reforzar la capacidad de interlocución entre el Vaticano y Washington. Sin embargo, el primer año del pontificado muestra que León XIV ha optado por mantener una política exterior basada en la neutralidad activa, la mediación internacional y la búsqueda del diálogo entre Estados. Su actuación confirma que el origen nacional del pontífice no determina automáticamente las prioridades diplomáticas de la Santa Sede. 

En definitiva, León XIV representa una figura singular dentro de la historia contemporánea de la Iglesia católica. Su condición de primer Papa nacido en Estados Unidos constituye un acontecimiento histórico de enorme trascendencia, aunque su experiencia pastoral internacional y su prolongada labor en América Latina han configurado un liderazgo claramente universal. Más que actuar como representante de los intereses estadounidenses, León XIV ha buscado consolidar un papado orientado al diálogo, la paz, la justicia social y la promoción de la dignidad humana, reafirmando el carácter global del ministerio petrino en un contexto internacional marcado por la polarización política y los profundos desafíos sociales.

El autorRafael Navarro-Valls

Catedrático Emérito de la Universidad Complutense y Presidente de Honor de la Unión Internacional Iberoamericana de Jurisprudencia.

Evangelio

La deuda del amor: la corrección fraterna. Domingo XXIII del tiempo ordinario (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del Domingo XXIII del tiempo ordinario (A) correspondiente al día 6 de septiembre de 2026.

Vitus Ntube·3 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

La segunda lectura nos ofrece la clave para comprender tanto la primera lectura como el Evangelio. Es como el lomo de un libro, que mantiene unidas las distintas páginas de la liturgia de hoy en un solo mensaje. San Pablo escribe: “A nadie le debáis nada, más que el amor mutuo; porque el que ama ha cumplido el resto de la ley”.

Todos estamos en deuda de amarnos unos a otros. El amor adopta muchas formas, y las lecturas de hoy nos invitan a abrazar una de sus expresiones más exigentes y hermosas: la corrección fraterna. Amamos a los demás no solo animándolos y sirviéndolos, sino también ayudándolos a crecer en santidad, a vencer sus defectos y a dejar atrás todo aquello que los separa de Dios.

La vida cristiana no está hecha para vivirse en aislamiento. Dios nos ha hecho responsables unos de otros. Cada uno de nosotros tiene debilidades y puntos ciegos que con frecuencia nos resulta difícil reconocer por nosotros mismos. Por auténtica caridad, Dios pone en nuestra vida a otras personas para ayudarnos a perseverar en el camino de la virtud.

Este es el mensaje del profeta Ezequiel en la primera lectura: “A ti, hijo de hombre, te he puesto de centinela en la casa de Israel; cuando escuches una palabra de mi boca, les advertirás de mi parte”. Un centinela que ve acercarse el peligro y permanece en silencio no está cumpliendo su misión. Del mismo modo, el amor cristiano exige a veces que digamos una verdad difícil.

El Evangelio nos revela el propósito de esa corrección. Jesús dice: “Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano”. El objetivo no es demostrar que tenemos razón, exhibir una supuesta superioridad moral ni humillar a otra persona. El objetivo es salvar a un hermano o a una hermana. La verdadera corrección fraterna busca siempre el bien auténtico del otro.

Pero el deber de corregir a los demás implica también el deber de dejarnos corregir. Quien está dispuesto a practicar la corrección fraterna debe estar igualmente dispuesto a recibirla. De hecho, nuestra resistencia a corregir a los demás puede deberse, en ocasiones, a nuestra propia falta de disposición para aceptar la corrección. Dudamos en señalar los defectos ajenos porque nosotros mismos nos resistimos a que nos señalen los nuestros.

Argumentos

Amy-Jill Levine, erudita bíblica judía: “Discreparemos, pero podemos colaborar con los cristianos”

La estudiosa bíblica Amy-Jill Levine, judía, ha sido elegida presidenta de la Asociación Bíblica Católica, que fomenta el diálogo entre eruditos bíblicos cristianos y judíos. “Discreparemos en cuestiones teológicas fundamentales, pero podemos colaborar”, dice Levine. Además, “la demonización no se basa en datos, ni es la norma”.

OSV / Omnes·3 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

– Gina Christian, OSV News

Amy-Jill Levine es la primera persona judía en dirigir la Asociación Bíblica Católica, que anteriormente había estado presidida por diversos académicos de afiliación católica romana y protestante.

Levine, experta en el Nuevo Testamento y reconocida internacionalmente, es la distinguida profesora Rabbi Stanley M. Kessler de Nuevo Testamento y Estudios Judíos en la Universidad Internacional de Hartford para la Religión y la Paz, y profesora emérita de Nuevo Testamento y Estudios Judíos en la Universidad de Vanderbilt. 

El obispo Joseph C. Bambera, presidente del comité de asuntos ecuménicos e interreligiosos de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, ha expresado su firme apoyo a la especialista bíblica Amy-Jill Levine ante reacciones antisemitas. Ahora, Amy-Jill Levine ha conversado con OSV News.

¿Cuál es su visión para la Asociación Bíblica Católica y cómo espera ayudar a guiarla y darle forma como presidenta?

– Levine: Durante mi mandato de un año, trabajaré con la junta directiva y los miembros para impulsar los objetivos de la asociación, entre ellos, promover la excelencia en los estudios bíblicos.

También me gustaría continuar mi trabajo con el clero católico y de otras confesiones, así como con los educadores religiosos, para ayudar a erradicar la enseñanza antisemita que surge de una combinación de ignorancia y falta de sensibilidad. 

Me gustaría colaborar con la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos para ayudar a garantizar que los libros de texto utilizados en las escuelas parroquiales, la catequesis y la predicación no promuevan mensajes antisemitas.

¿Qué significa su nombramiento histórico en el contexto más amplio de las relaciones católico-judías tras ‘Nostra Aetate’ la Declaración del Concilio Vaticano II sobre la relación de la Iglesia con las religiones no cristianas?

– Levine: Es una prueba fehaciente del acercamiento entre la Iglesia Católica y los judíos en los últimos 60 años. El Papa Benedicto XVI escribió (en su libro de 2011, “Jesús de Nazaret, Parte Dos”) que “después de siglos de antagonismo, ahora vemos cómo nuestra tarea es poner en diálogo nuestras dos maneras de releer los textos bíblicos —la cristiana y la judía— si queremos comprender correctamente la voluntad de Dios y su palabra”. 

En ‘Evangelli gaudium’, el Papa Francisco escribió que “Dios sigue obrando entre los pueblos de la Antigua Alianza y haciendo brotar tesoros de sabiduría que surgen de su encuentro con su palabra. Por esta razón, la Iglesia también se enriquece al recibir los valores del judaísmo”.

Mi nombramiento, por lo tanto, está en consonancia con las enseñanzas de la Iglesia. Es un reflejo de la confianza y el respeto que me inspiran, al igual que a la CBA. 

Quizá este puesto me permita trabajar más con el clero católico y los educadores religiosos para demostrar que comprender a Jesús y a Pablo requiere conocimiento de las prácticas y creencias judías del siglo I. Y que no es necesario desprestigiar al judaísmo ni utilizarlo como un contrapunto negativo para que Jesús quede bien parado. 

El obispo Joseph C. Bambera de Scranton, Pensilvania, presidente del Comité de Asuntos Ecuménicos e Interreligiosos de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, y la erudita bíblica Amy-Jill Levine, en una fotografía conjunta. (Foto de OSV News/Cortesía de Tyler Orsburn/Daniel DuBois).


¿Puede comentar algún objetivo más? Por ejemplo, en torno a la colaboración de cristianos y judíos?

– Levine: Quizá esto anime a la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB), a los seminarios y a las editoriales a poner a disposición de los lectores católicos información más amplia sobre la interpretación bíblica judía, el contexto judío de los Evangelios y de Pablo, y la historia de las relaciones judeo-católicas.

Quizá sirva para informar a los judíos, muchos de los cuales desconocen los cambios en la doctrina de la Iglesia desde “Nostra Aetate”, del enorme progreso que se ha logrado.

En este diálogo, no renunciamos a las particularidades de nuestras propias tradiciones en aras de la sensibilidad interreligiosa. Discreparemos en cuestiones teológicas fundamentales, y éstas no se resolverán hasta que llegue la era mesiánica en su totalidad. 

Pero mientras tanto podemos colaborar aprender unos de otros y apoyarnos mutuamente cuando surja el odio. 

¿Cómo resumiría, para la persona promedio en la iglesia y en la sinagoga, la importancia de la colaboración entre eruditos católicos, cristianos y judíos en la investigación bíblica?

– Levine: Somos más fuertes cuando realizamos este trabajo juntos, cuando podemos señalar las lagunas en el conocimiento y cuando podemos aportar al texto diferentes preguntas desde nuestras propias tradiciones.

Desde la perspectiva judía, la lectura del Nuevo Testamento forma parte de la historia judía. María y Jesús eran judíos; Pablo, Pedro y Santiago también lo son, y jamás perdieron, negaron ni rechazaron esa identidad. Mi trabajo puede completar aspectos de mi propia historia que la sinagoga no conservó.

En cuanto a la postura cristiana, el documento de la Comisión Bíblica Pontificia de 2002 , ‘El pueblo judío y sus Sagradas Escrituras en la Biblia cristiana’, afirma: “El diálogo es posible, puesto que judíos y cristianos comparten un rico patrimonio común que los une. Es sumamente deseable que los prejuicios y los malentendidos se eliminen gradualmente en ambas partes, en favor de una mejor comprensión del patrimonio que comparten y para fortalecer los lazos que los unen”.

“Recuperar nuestra historia común, comprender mejor por qué y cómo discrepamos”

– Levine: Al leer juntos, podemos aprender qué significados tenían los textos en sus contextos originales, cómo se interpretaron a lo largo del tiempo y cómo judíos y cristianos llegaron a extraer mensajes diferentes de las Escrituras compartidas. Este trabajo se puede apreciar en el libro que coescribí con Marc Z. Brettler, ‘La Biblia con y sin Jesús: Cómo judíos y cristianos leen las mismas historias de manera diferente’. 

También somos coeditores del ‘Nuevo Testamento anotado judío’ (actualmente en su tercera edición, publicada en 2026 por Oxford University Press). Las notas y ensayos de este volumen demuestran la profunda influencia de los orígenes cristianos en las fuentes y prácticas judías. Al estudiar textos juntos, aprendemos más sobre nuestros vecinos y también sobre nosotros mismos.

Podemos recuperar nuestra historia común, comprender mejor por qué y cómo discrepamos, ver cómo han cambiado nuestras relaciones a lo largo de los siglos y reconocer que la demonización no se basa en datos, ni es la norma.

¿Qué áreas de los estudios bíblicos ofrecen perspectivas de investigación significativas en este momento?

– Levine: Los estudiosos del Nuevo Testamento están reconociendo la importancia de comprender a Jesús y a Pablo como judíos del siglo I. 

Nos damos cuenta de que Jesús no está aboliendo la Torá, sino que, de hecho, la está haciendo más estricta. Al mandamiento contra el asesinato, añade un mandamiento contra la ira; al mandamiento contra el adulterio, añade un mandamiento contra la lujuria. Estos versículos del Sermón de la Montaña no son antítesis, sino intensificaciones.

Respecto a la cuestión de ‘ojo por ojo’ frente a ‘poner la otra mejilla’, sabemos que los judíos no se dedican a sacar los ojos a la gente. Más bien, el judaísmo rabínico deja claro que, en caso de lesiones físicas, debe indemnizarse a la víctima. Así pues, los rabinos se refieren a la responsabilidad del agresor. 

Jesús cita la máxima ‘ojo por ojo’ y luego cambia de tema, hablando de una bofetada en la mejilla derecha, un golpe con el dorso de la mano destinado a reprender, no a dañar. A continuación, da instrucciones no al agresor, sino a la víctima.

San Pablo y la Torá

En lo que respecta a la pureza ritual, ahora reconocemos que Jesús no desestima las leyes de pureza, sino que restaura a las personas a estados de pureza. Además, gracias a la arqueología, comprendemos mejor la importancia que la pureza y otras prácticas judías tenían para los judíos del siglo I. Dichas prácticas reafirmaban la identidad judía a pesar de la presión romana y convertían el judaísmo en una forma de vida, más que en un simple sistema de creencias.

Tomamos en serio a Pablo como el ‘Apóstol de los Gentiles’ y, por lo tanto, comprendemos que sus comentarios sobre la Torá no están dirigidos a los judíos. Su interés radica en convencer a los gentiles de que adoren al Dios de Israel, pero no como conversos al judaísmo —pues entonces solo los judíos adorarían a Dios, y los judíos en general esperaban que en la era mesiánica las naciones se volvieran al Dios de Israel sin convertirse— sino como gentiles en Cristo.

¿Cómo respondería a las reacciones antisemitas, especialmente en las redes sociales, con respecto a su nombramiento?

– Levine: Desde que se hicieron públicas mis elecciones, me han denunciado como hija de Satanás, caníbal, alguien que busca destruir la Iglesia, partidaria del genocidio palestino, enemiga de Jesús y de la Iglesia, etc. Algunas personas se han puesto en contacto con la oficina de la CBA para exigir mi destitución. 

Desde niña, no solo he estudiado, sino que también he apreciado la belleza del culto y las tradiciones católicas. Como persona que ha dedicado su vida a fomentar mejores relaciones entre judíos y cristianos, con especial atención al catolicismo, encuentro esto triste y un claro indicio del poder persistente del antisemitismo.

Los lectores que cuestionan cómo un judío que no reconoce a Jesús como el Mesías puede presidir una asociación dedicada a los estudios bíblicos católicos no son antisemitas. Es una pregunta legítima. La asociación ha tenido presidentes protestantes, y no recuerdo que sus nombramientos generaran reacciones virulentas. (Nota del editor: Los expresidentes de la CBA, Paul J. Achtemeier y Charles H. Talbert, pertenecían a denominaciones protestantes; Talbert era pastor bautista).

He sido miembro de la CBA durante décadas, he participado en numerosos comités de la CBA, he impartido clases en el Instituto Bíblico Pontificio de Roma, he desarrollado numerosos programas para escuelas primarias y secundarias católicas (especialmente en Australia) y he defendido la doctrina católica ante judíos, protestantes y personas sin afiliación religiosa que desconocían la fe. Mi labor ha fortalecido la fe cristiana y mejorado las relaciones judeocristianas.

Usted respeta los fundamentos de la tradición católica.

– Levine: No pongo en tela de juicio los fundamentos de la tradición católica, como la Encarnación, la Resurrección, etc. Si bien no comparto estas creencias, puedo honrarlas, respetarlas e incluso dotarlas de un significado adicional al situarlas en su contexto histórico.

En lo que respecta a la Encarnación, me interesan las historias judías de nacimientos milagrosos, la descripción del Logos que hace el filósofo judío Filón, cómo habrían sido escuchadas las historias de la Natividad por sus primeras audiencias y cómo se relacionan con las Escrituras de Israel.

También me interesa mucho María: cómo era la vida de las mujeres judías en Galilea, cómo se presenta su historia de manera diferente en los Evangelios, cómo los textos de los siglos II y III narraban historias de su infancia y su muerte.

La Resurrección

En lo que respecta a la Resurrección, me interesa situar los relatos de la misma en el contexto de las diversas visiones judías sobre la resurrección o la vida después de la muerte, y cómo esas visiones cambian con el tiempo. Desde los desacuerdos entre fariseos y saduceos, pasando por la insistencia rabínica en la resurrección del cuerpo, hasta el cuestionamiento de esta idea por parte del movimiento reformista en el siglo XIX, y las diversas opiniones judías actuales. 

También me interesa cómo la creencia en la resurrección de Jesús cambió la forma en que la gente actuaba entonces y posteriormente.

No es necesario creer en la doctrina católica (parte de la cual es postbíblica en su formulación, como los credos) para interpretar a Mateo, por ejemplo, como un texto que proclama el señorío de Jesús.

Siempre se deben leer las Escrituras de otros con generosidad y gracia. En este proceso, me considero una aliada de la tradición católica.

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Gina Christian es reportera multimedia de OSV News. Pueden seguirla en X @GinaJesseReina.

Esta entrevista ha sido publicada originariamente en OSV News, y pueden consultarla aquí. 

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El autorOSV / Omnes