Vaticano

Finanzas vaticanas, los balances del IOR y del Óbolo de San Pedro

Existe una intrínseca relación entre los presupuestos del Óbolo de San Pedro y el del Instituto para las obras de Religión.

Andrea Gagliarducci·12 de julio de 2024·Tiempo de lectura: 4 minutos

Existe una estrecha relación entre la declaración anual del Óbolo de San Pedro y el balance del Istituto delle Opere di Religione, el llamado «banco vaticano». Porque el Óbolo se destina a la caridad del Papa, pero esta caridad se expresa también en el sostenimiento de la estructura de la Curia romana, un inmenso «presupuesto misionero» que tiene gastos, pero no tantos ingresos, y que debe seguir pagando salarios. Y porque el IOR, desde hace tiempo, destina una contribución voluntaria de sus beneficios precisamente al Papa, y estos beneficios sirven para aligerar el presupuesto de la Santa Sede. 

Desde hace años el IOR no tiene los mismos beneficios que en el pasado, por lo que la parte asignada al Papa ha disminuido con los años. Igual situación tienen el Óbolo, cuya recaudación ha disminuido con los años, también ha tenido que hacer frente a esta disminución del apoyo del IOR. Tanto es así que en 2022 tuvo que duplicar sus ingresos con una desinversión general de bienes.

Por eso los dos presupuestos, publicados el mes pasado, están de alguna manera conectados. Al fin y al cabo, las finanzas vaticanas siempre han estado conectadas, y todo contribuye a ayudar a la misión del Papa. 

Pero veamos los dos presupuestos con más detalle.

El Óbolo de San Pedro

El pasado 29 de junio, el Óbolo de San Pedro presentó su balance anual. Los ingresos fueron de 52 millones, pero los gastos ascienden a 103,4 millones, de los cuales 90 millones son para la misión apostólica del Santo Padre. Incluidos en la misión están los gastos de la Curia, que ascienden a 370,4 millones. El Óbolo contribuye así en un 24% al presupuesto de la Curia. 

Sólo 13 millones se destinaron a obras de caridad, a los que, sin embargo, hay que añadir las donaciones del Papa Francisco a través de otros dicasterios de la Santa Sede por un total de 32 millones, 8 de los cuales fueron financiados directamente por el Óbolo.

En resumen, entre el Fondo Obolus y los fondos de los dicasterios financiados en parte por el Óbolo, la caridad del Papa financió 236 proyectos, por un total de 45 millones. Sin embargo, el balance merece algunas observaciones.

¿Es éste el verdadero uso del Óbolo de San Pedro, que a menudo se asocia a la caridad del Papa? Sí, porque la finalidad misma del Óbolo es apoyar la misión de la Iglesia, y se definió en términos modernos en 1870, después de que la Santa Sede perdiera los Estados Pontificios y no tuviera más ingresos para hacer funcionar la máquina.

Dicho esto, es interesante que el presupuesto del Óbolo pueda deducirse también del presupuesto de la Curia. De los 370,4 millones de fondos presupuestados, el 38,9% se destina a las Iglesias locales en dificultad y en contextos específicos de evangelización, lo que supone 144,2 millones.

Los fondos destinados al culto y a la evangelización ascienden a 48,4 millones, es decir, el 13,1%.

La difusión del mensaje, es decir, todo el sector de la comunicación del Vaticano, representa el 12,1% del presupuesto, con un total de 44,8 millones.

Al sostenimiento de las nunciaturas apostólicas se destinaron 37 millones (10,9% del presupuesto), mientras que 31,9 millones (8,6% del total) van al servicio de la caridad -precisamente el dinero donado por el Papa Francisco a través de los dicasterios-, 20,3 millones a la organización de la vida eclesial, 17,4 millones al patrimonio histórico, 10,2 millones a instituciones académicas, 6,8 millones al desarrollo humano, 4,2 millones a Educación, Ciencia y Cultura y 5,2 millones a Vida y Familia.

Los ingresos, como se ha dicho, ascienden a 52 millones de euros, 48,4 de los cuales son donaciones. El año pasado hubo menos donaciones (43,5 millones de euros), pero los ingresos, gracias a la venta de inmuebles, ascendieron a 107 millones de euros. Curiosamente, hay 3,6 millones de euros de ingresos por rendimientos financieros.

En cuanto a las donaciones, 31,2 millones proceden de la recaudación directa de las diócesis, 21 millones de donantes privados, 13,9 millones de fundaciones y 1,2 millones de órdenes religiosas.

Los países que más donan son Estados Unidos (13,6 millones), Italia (3,1 millones), Brasil (1,9 millones), Alemania y Corea del Sur (1,3 millones), Francia (1,6 millones), México e Irlanda (0,9 millones), República Checa y España (0,8 millones).

El balance del IOR

El IOR aportó un donativo a la Santa Sede de algo más de 13 millones de euros, frente a unos beneficios netos de 30,6 millones.

Los beneficios representan una mejora significativa respecto a los 29,6 millones de euros de 2022. Sin embargo, es necesario comparar las cifras: van desde los 86,6 millones de beneficio declarados en 2012 -que cuadruplicaron las ganancias del año anterior- a los 66,9 millones del informe de 2013, los 69,3 millones del informe de 2014, los 16,1 millones del informe de 2015, los 33 millones del informe de 2016 y los 31,9 millones del informe de 2017, hasta los 17,5 millones de 2018.

El informe de 2019, por su parte, cuantifica los beneficios en 38 millones, también atribuidos al mercado favorable.

En 2020, el año de la crisis del COVID, el beneficio fue ligeramente inferior, de 36,4 millones.

Pero en el primer año pospandémico, un 2021 aún no afectado por la guerra de Ucrania, se volvió a una tendencia negativa, con un beneficio de solo 18,1 millones de euros, y solo en 2022 se volvió a la barrera de los 30 millones.

El informe IOR 2023 habla de 107 empleados y 12.361 clientes, pero también de un aumento de los depósitos de clientes: +4% hasta 5.400 millones de euros. El número de clientes sigue bajando (eran 12.759 en 2022, incluso 14.519 en 2021), pero esta vez también disminuye el número de empleados: eran 117 en 2022, son 107 en 2023.

Así pues, continúa la tendencia negativa de los clientes, lo que debería hacernos reflexionar, teniendo en cuenta que el cribado de las cuentas consideradas no compatibles con la misión del IOR finalizó hace tiempo.

Ahora, el IOR también está llamado a participar en la reforma de las finanzas vaticanas deseada por el Papa Francisco. 

Jean-Baptiste de Franssu, presidente del Consejo de Superintendencia, destaca en su carta de gestión los numerosos elogios que ha recibido el IOR por su labor en favor de la transparencia durante la última década, y anuncia: «El Instituto, bajo la supervisión de la Autoridad de Supervisión e Información Financiera (ASIF), está por tanto dispuesto a desempeñar su papel en el proceso de centralización de todos los bienes vaticanos, de acuerdo con las instrucciones del Santo Padre y teniendo en cuenta las últimas novedades normativas.

El equipo del IOR está deseoso de colaborar con todos los dicasterios vaticanos, con la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) y de trabajar con el Comité de Inversiones para seguir desarrollando los principios éticos de la FCI (Faith Consistent Investment) de acuerdo con la doctrina social de la Iglesia. Es crucial que el Vaticano sea visto como un punto de referencia».

El autorAndrea Gagliarducci

Vaticano

El Papa conversa con Herzog y Zelensky este Viernes Santo, y urge a la paz

Horas antes de la Celebración de la Pasión del Señor y del Vía Crucis en el Coliseo, el Papa León ha mantenido este Viernes Santo una conversación telefónica con el presidente israelí, Isaac Herzog, justo el día de la Colecta Pontificia por los Santos Lugares, y también con el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky.  

Francisco Otamendi·3 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

León XIV ha mantenido esta mañana de Viernes Santo sendas conversaciones telefónicas con los presidentes de Israel, Isaac Herzog, y de Ucrania, Volodymyr Zelensky, en las que ha reiterado la importancia de abrir vías de diálogo tanto en las guerra de Oriente Medio como en la de Ucrania.

Diálogo para la paz en Oriente Medio

El Papa ha reiterado al presidente israelí “la necesidad de reabrir todos los canales posibles de diálogo diplomático, para poner fin al grave conflicto en curso, con vistas a una paz justa y duradera en todo el Oriente Medio”. Y ha abordado también, según ha informado la oficina prensa del Vaticano, la importancia de “proteger a la población civil y de promover el respeto del derecho internacional y humanitario”.

La conversación tiene lugar tras los desafortunados incidentes del Domingo de Ramos en la Ciudad Vieja de Jerusalén, cuando la Policía israelí impidió que los líderes católicos celebrasen la Misa y la liturgia del día en el iglesia del Santo. Sepulcro.

El presidente Herzog había llamado al Patriarca Latino Jerusalén, cardenal Pizzaballa, para “expresarle mi profundo pesar por el desafortunado incidente ocurrido esta mañana en la Ciudad Vieja de Jerusalén”.

Aclaró que el incidente se debió a “preocupaciones de seguridad ante la continua amenaza de ataques con misiles por parte del régimen terrorista iraní contra la población civil en Israel, tras incidentes anteriores en los que misiles iraníes cayeron en la zona de la Ciudad Vieja de Jerusalén en los últimos días”, explicó el presidente israelí.

Hoy, colecta por los Santos Lugares

Se da la circunstancia, además, de que en el Viernes Santo tiene lugar la tradicional Colecta Pontificia por en ayuda de los cristianos de Tierra Santa, denominada Jornada por los Santos Lugares 2026, en los obispados, parroquias, conventos, hermandades, colegios religiosos, etc, de las 48 diócesis que abarca el territorio de esta Comisaría de Tierra Santa de la Inmaculada Concepción en España.

“La finalidad es recoger las aportaciones de los fieles para ayudar a los cristianos de los Santos Lugares”, “especialmente necesitados después de más de dos años sin apenas ingresos a causa de la guerra. Esperamos que las peregrinaciones vayan surgiendo con fuerza, ya que son la otra principal fuente de sus ingresos”. 

Son palabras del equipo de la Comisaría de la Custodia de Tierra Santa, dirigido por el  comisario Fr. Pedro González González, ofm, y el vicecomisario Fr. Luis Quintana Giménez, ofm, al subrayar que “Tierra Santa es la patria espiritual de toda persona cristiana”, tal como informó Omnes.

El Papa a Zelensky: llegar lo antes posible al cese de hostilidades

También esta mañana de Viernes Santo, el Papa León ha mantenido una conversación telefónica con Volodymyr Zelensky, presidente de Ucrania.

“En la cordial conversación, el Santo Padre ha expresado sus mejores deseos con motivo de las fiestas de Pascua, reiterando su cercanía al pueblo ucraniano”, ha informado el Vaticano.

A continuación, se ha abordado la situación humanitaria, “reiterando la urgencia de garantizar la ayuda necesaria a la población afectada por el conflicto. 

Asimismo, se hizo referencia a los esfuerzos destinados a promover iniciativas de carácter humanitario, especialmente en lo que respecta a la liberación de los prisioneros”.

Por último, señala el comunicado vaticano, “se renovó el deseo de que, con el compromiso y la colaboración de la comunidad internacional, se pueda llegar lo antes posible al cese de las hostilidades y a una paz justa y duradera”.

Esta noche, Via Crucis

Esta tarde tendrá lugar en San Pedro la celebración de la Pasión del Señor, y posteriormente, el Vía Crucis en el Coliseo romano, anfiteatro Flavio, en el que el santo Padre cargará con la Cruz en cada estación Las meditaciones han sido escritas por el religioso franciscano Francesco Patton.

El autorFrancisco Otamendi

Evangelización

11 textos gratuitos para meditar el Via Crucis

Tradicionalmente, el Viernes Santo constituye la jornada típica por excelencia para la oración del Vía Crucis, una práctica que se desarrolla con especial solemnidad en marcos históricos como el Coliseo de Roma.

Redacción Omnes·3 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Presentamos una diez versiones imprescindibles que recorren desde la mística del siglo XVII hasta la esperanza el Año Jubilar de 2025.

Vía Crucis meditados con santos

Una obra coral que sintetiza la sabiduría de los grandes maestros espirituales de la Iglesia a lo largo de los siglos.

San John Henry Newman

El cardenal y santo inglés propone unas meditaciones de gran calado , donde cada estación se convierte en un examen de conciencia personal.

San Josemaría Escrivá

El fundador del Opus Dei propone un texto de una cercanía que apela directamente a la relación personal con Jesucristo, transformando cada estación en un cauce de oración para la vida ordinaria.

Santa María Magdalena de Pazzi

Marcado por el misticismo barroco, este ejercicio espiritual refleja la intensidad del amor divino a través de la sensibilidad de la santa carmelita.

Ernestina de Champourcín

La gran poeta de la Generación del 27 eleva la Pasión a joya literaria en su poemario Presencia a oscuras. Sus catorce estaciones fusionan la vanguardia poética con una espiritualidad madura, despojada y profundamente femenina.

Momentos históricos:

Coliseo de Roma (Pablo VI, 1977). Un hito histórico que entrelazó la Palabra de Dios con la riqueza de la tradición teresiana bajo la mirada de Pablo VI.

San Juan Pablo II (Jubileo 2000): En el umbral del tercer milenio, el Papa polaco ofreció una meditación solemne centrada en la misericordia y la esperanza. Fue un momento cumbre del Año Santo que marcó la memoria espiritual de una generación, uniendo la historia de la salvación con el futuro de la humanidad.

Cardenal Joseph Ratzinger (2005): Escrito mientras Juan Pablo II vivía sus últimos días, este texto es recordado por su valiente denuncia de las debilidades internas de la Iglesia.

JMJ Madrid 2011 (Hermanas de la Cruz): Con textos de las hijas de Santa Ángela de la Cruz, esta celebración destacó por su enfoque en la sencillez y el amor a los desvalidos.

Santuario de Montserrat (2022): Una propuesta que integra la tradición milenaria del monasterio catalán con las inquietudes del hombre del siglo XXI.

Papa Francisco (Jubileo 2025): Enmarcado en el Año Jubilar de la Esperanza, el Pontífice firma unas meditaciones que claman por la paz y la fraternidad universal.

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TribunaPaula Vega

Mujeres al pie de la cruz

Las mujeres que permanecieron al pie de la Cruz son un modelo para todos los creyentes y pilares fundamentales del anuncio de la Resurrección.

3 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

A veces descubres tu propósito cuando empiezas a mirar donde nadie estaba mirando.

Hace ya ocho años que empecé la aventura de estudiar Teología. Allí, entre apuntes, pupitres y horas de lectura, se me quedó clavada una pregunta sencilla y, a la vez, incómoda: ¿dónde están las mujeres?

Apenas aparecían. Cuando lo hacían, era como una mención rápida, un nombre suelto, una nota al margen. Y no porque no hubieran estado -por supuesto que estaban-, sino porque no habíamos aprendido a mirar donde ellas habitaban; allí, en los márgenes del relato, sosteniéndolo todo en silencio.

Aquella incomodidad fue el inicio de un camino que me hizo empezar a buscarlas con decisión, deteniéndome en sus nombres, dejando que sus historias me hablaran. Lo que comenzó como una inquietud académica terminó convirtiéndose en misión. Con el tiempo entendí que uno de los propósitos que Dios estaba sembrando en mi vida era precisamente dar a conocer a las mujeres de la Biblia.

Empecé a compartirlo en redes, a preparar cursos y materiales, a acompañar a otras personas en este descubrimiento. Y una y otra vez he visto que cuando alguien se acerca a la Palabra con esta mirada -sea hombre o mujer-, algo se enciende dentro. Al escuchar sus voces, comenzamos a encontrar la nuestra. Al conocer sus vidas comprometidas, comenzamos a reconocer nuestro propósito.

Este año, durante la Cuaresma, esa palabra ha vuelto a resonar con fuerza en mi oración: propósito. ¿Qué estoy dejando que el Señor haga con mi vida? ¿Dónde me está llamando a amar?

Pero he comprendido que no hay propósito sin verdadera conversión. No una conversión superficial, de gestos externos, sino del corazón. “Rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos” (Joel 2, 13), escuchábamos durante el Miércoles de Ceniza. Podemos vivir una fe de cumplimiento, de rutinas bien hechas, y sin embargo tener la vida lejos de Dios. La conversión verdadera siempre nace de un encuentro con Cristo, con su amor que reordena todo.

En esto, son ejemplo nuestras mujeres del Evangelio. Primero, se encuentran con Jesús y su vida cambia. Esta conversión, las pone en movimiento para seguirle activamente. Le acompañan, le sirven, sostienen la misión con lo que tienen -su tiempo, sus bienes, su vida-. Y finalmente, reciben un propósito: anunciar, sostener, permanecer, transmitir.

María de Magdala, Juana, Susana, María de Cleofás, Salomé, Marta de Betania, María de Betania. Nombres quizá breves, o pasados por alto, o a quienes no se les ha hecho justicia, pero vidas profundamente fieles. 

Vidas que nos recuerdan que la conversión es permanente: no solo porque nunca se termina y siempre está llamando a un “sí” nuevo, a una vuelta a empezar, a una renovación del corazón; sino también porque, cuando es real, permanece. Y lo vemos claro durante la Semana Santa, al pie de la cruz. El fracaso, el silencio y el miedo se han instalado. Ellas permanecen aunque no tengan respuestas ni poder para cambiar lo que está ocurriendo. 

Quien sigue a Jesús sabe que la cruz forma parte del camino, pero también que no tiene la última palabra. Es justamente en la entrega donde el corazón se ensancha para la Resurrección. Por eso no es casual que el Resucitado se manifieste primero a ellas. En una cultura en la que su testimonio no tenía valor jurídico, Dios confía la noticia más importante de la historia a un grupo de mujeres. A quienes vivieron una conversión verdadera y permanente. 

Al contemplarlas junto a la cruz comprendemos que el propósito de una vida no nace del éxito ni de tener todas las respuestas. Brota de un corazón transformado que elige permanecer con Cristo cuando todo se oscurece.

Y desde ese lugar -desde el sinsentido de la cruz- Dios sigue confiando su misión al mundo.


Paula Vega es autora de Mujeres bíblicas.

Mujeres bíblicas

Autora: Paula Vega
Editorial: La esfera de los libros
Año: 2026
Nº de páginas: 352
El autorPaula Vega

Fundadora de "Llamameyumi" y Autora de "Mujeres bíblicas"

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Un Cristo sin brazos

Un Cristo sin brazos transmite un mensaje que no deja indiferente a nadie: nos abraza aún en su carencia e invita a abrazar a los demás. Jesucristo tiene necesidad de nosotros para continuar su misión en la tierra.

3 de abril de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

En la iglesia de una pequeña aldea alemana, se conservaba un Cristo de notable belleza y valor. Era un crucificado por el que los lugareños sentían una profunda devoción. Desgraciadamente, durante la Segunda Guerra Mundial, el estallido de una bomba le arrancó ambos brazos.

Al finalizar la contienda, los habitantes del pueblo se plantearon restaurarlo, hasta que alguien sugirió dejarlo tal como estaba: sin brazos. La propuesta fue aceptada y se añadió una inscripción que rezaba: “Vosotros sois ahora mis brazos”.

En Milán, visito con frecuencia otra iglesia que alberga un Cristo similar. En este caso, la figura de madera quedó abandonada en un desván, donde las polillas consumieron sus extremidades; tras el hallazgo, se consideró conveniente no restaurarla.

Un Cristo sin brazos transmite un mensaje que no deja indiferente a nadie: nos abraza aún en su carencia e invita a abrazar a los demás. Jesucristo tiene necesidad de nosotros para continuar su misión en la tierra.

Vaticano

León XIV: “Los santos hacen la historia”

Durante una de las homilías pronunciadas el Jueves Santo, León XIV señaló que necesitamos el ejemplo de Cristo “para aprender a amar, no porque seamos incapaces de ello, sino precisamente para educarnos a nosotros mismos y a los demás en el verdadero amor”.

Paloma López Campos·2 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Durante la Santa Misa Crismal celebrada en la basílica de san Pedro en la mañana del Jueves Santo, el Papa León XIV ha comenzado la homilía señalando la importancia de revivir la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. A través de las celebraciones del Triduo Pascual, el cristiano cae en la cuenta de que “la libertad de Jesús cambia el corazón, sana las heridas, perfuma y hace brillar nuestros rostros, reconcilia y reúne, perdona y resucita”.

Esta libertad es la que nos permite participar en “la misión cristiana, la misma de Jesús”. Cada uno forma parte de ella “según su propia vocación y en una obediencia muy personal a la voz del Espíritu, ¡pero nunca sin los demás, nunca descuidando o rompiendo la comunión!”.

Esta misión es la que da a la Iglesia su nombre de “apostólica”, pues es una “Iglesia enviada, no estática, impulsada más allá de sí misma, consagrada a Dios en el servicio a sus criaturas”.

La importancia de los orígenes

Para comenzar este “envío”, resalta el Papa, hace falta un “tipo de vaciamiento en el que todo renace”. Hay que encontrar el equilibrio, pues “nuestra dignidad de hijos e hijas de Dios no nos puede ser quitada, ni se puede perder, pero tampoco pueden borrarse los afectos, los lugares y las experiencias que están en el origen de nuestra vida”.

León XIV subraya la importancia del origen, donde reconocemos que “somos herederos de tanto bien y, al mismo tiempo, de los límites de una historia en la que el Evangelio debe llevar luz y salvación, perdón y sanación”.

Por ello, sigue diciendo el Papa, “la misión comienza por la reconciliación con nuestros orígenes, con los dones y los límites de la formación recibida”. Sin embargo, no debemos olvidar que “no hay paz sin el valor de partir, no hay conciencia sin la audacia del desprendimiento, no hay alegría sin arriesgar”.

Vaciarse para llenarse

La Iglesia muestra verdaderamente que es Cuerpo de Cristo cuando “nos ponemos en movimiento, saliendo de nosotros mismos, haciendo las paces con el pasado sin quedarnos prisioneros de él: todo se recupera y se multiplica si primero se deja ir, sin miedo”.

Esta “disponibilidad para perder, para vaciarse”, matiza el Santo Padre, “no es un fin en sí misma, sino una condición para el encuentro y la intimidad”. De hecho, el Papa afirma que “los grandes misioneros son testigos de acercamientos cuidadosos, cuyo método consiste en compartir la vida, el servicio desinteresado, la renuncia a cualquier estrategia calculadora”.

En esta misma línea, León XIV habla de la importancia de la inculturación: “Somos huéspedes: lo somos como obispos, como sacerdotes, como religiosas y religiosos, como cristianos. De hecho, para acoger debemos aprender a dejarnos acoger”.

El envío

Por último, el Papa señala otra parte esencial de la misión: “la cruz”. Es el momento en el que “el envío se vuelve más amargo y atemorizante, pero también más gratuito y revolucionario”. Sin embargo, esta cruz no puede llenarnos de temor, sino que el ejemplo de Cristo debe llenarnos de esperanza, pues “el Mesías pobre, prisionero, oprimido, se precipita en la oscuridad de la muerte, pero así saca a la luz una nueva creación”.

Concluye el Papa León XIV enviando a todos los católicos al mundo, pues “los santos hacen la historia” y “en esta hora oscura”, es el mismo Dios quien “ha querido enviarnos a difundir el perfume de Cristo donde reina el olor de la muerte”. El Santo Padre nos anima a que “renovemos nuestro ‘sí’ a esta misión que nos pide unidad y que trae la paz”.

Un Dios que sirve

Durante la Misa vespertina de la “Cena del Señor”, celebrada el Jueves Santo por la tarde en la Basílica de san Juan de Letrán, citando al Papa Benedicto XVI, León XIV explica que “siempre estamos tentados a buscar un Dios que ‘nos sirva’, que nos haga ganar, que sea útil como el dinero y el poder”.

Sin embargo, la lógica de Dios es otra pues Él, “en efecto, nos sirve, sí, pero con el gesto gratuito y humilde de lavar los pies: he aquí la omnipotencia de Dios”. Con ese signo, “se cumple la voluntad de dedicar la vida a quien, sin este don, no puede existir”. Por eso “el Señor se arrodilla para lavar al hombre, por amor a él. Y el don divino nos transforma”.

El ejemplo de Cristo

Con el lavatorio de los pies, “Jesús no solo purifica las idolatrías y blasfemias que han mancillado la imagen que nos hemos hecho de Dios, sino que purifica también nuestra imagen del hombre, que se percibe poderoso cuando domina, que quiere vencer matando a quien es igual a él, que se considera grande cuando es temido”.

Señala el Santo Padre que necesitamos el ejemplo de Cristo “para aprender a amar, no porque seamos incapaces de ello, sino precisamente para educarnos a nosotros mismos y a los demás en el verdadero amor”. Ahora bien, el Obispo de Roma advierte que “aprender a actuar como Jesús, Signo que Dios imprime en la historia del mundo, es la tarea de toda una vida”.

Por ello, Cristo “es el criterio auténtico”. Tan solo hay que verlo en el gesto del lavatorio: “el Señor no nos ama si nos dejamos lavar por su misericordia; nos ama, y por eso nos lava, para que podamos corresponder a su amor”. “Dejarnos servir por el Señor es, por tanto, condición para servir como Él lo hizo”, insiste el Papa.

Evangelización

César A. Díaz Narváez. “En la vuelta de los jóvenes a la fe, las cofradías son punta de lanza”

El Hermano Mayor de la Hermandad de la Yedra habla en esta entrevista sobre cómo vive su fe dentro de esta Hermandad, la importancia de la piedad popular en un mundo secularizado y la tarea de las hermandades más allá de la estación de penitencia.

Maria José Atienza·2 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

Con 54 años, César Augusto Díaz Narváez tiene el honor, y el no poco difícil deber, de ostentar el título de Hermano Mayor de La Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y Humildad, Santísimo Cristo de la Yedra, Nuestra Señora del Rosario y Nuestra Señora de la Esperanza Coronada, conocida más popularmente como Hermandad de la Yedra de Jerez. 

Este licenciado en derecho, casado y padre de tres hijas, lleva ligado a esta Hermandad desde su nacimiento. “Soy un niño de la Esperanza desde que nací”, apunta a Omnes, no en vano, su abuelo fue uno de los iniciadores de esta Hermandad sin la que hoy no se entiende la Madrugá jerezana.

Su cariño le ha llevado, además, a investigar sobre la historia de la Cofradía y escribir un libro con esas investigaciones titulado ‘Ilusiones de Esperanza, Hombres de Leyenda’.

La Hermandad de la Yedra

El origen de esta Hermandad, que realiza su estación de penitencia en la Madrugada del Viernes Santo jerezano, se remonta a finales del siglo XVII con la devoción al Santísimo Cristo de la Yedra, una imagen que originalmente recibía culto en una hornacina pública en la Plazuela de Orellana.

Esta devoción se unió a la piedad mariana y, el 1 de octubre de 1928, se funda oficialmente la corporación bajo el título de Hermandad del Santísimo Cristo de la Yedra y Nuestra Señora de la Esperanza.

En 1939, fue la primera salida procesional de la Virgen de la Esperanza aunque la fecha clave para entender esta cofradía hoy se sitúa en 1952 cuando la cofradía realizó por primera vez su Estación de Penitencia en la Madrugada del Viernes Santo, horario que mantiene hasta la actualidad y que le otorga su carácter distintivo en la ciudad.

A pocas horas de la estación de penitencia de 2026, César A. Díaz Narváez ha conversado con Omnes sobre cómo vive su fe dentro de esta Hermandad, la importancia de la piedad popular en un mundo secularizado y la tarea de las hermandades más allá de la estación de penitencia.

Una característica de las Hermandades es su tradición familiar. ¿Con qué edad comenzó usted en la Hermandad? ¿Que supone en su vida la tarea de ser Hermano Mayor en una cofradía tan señera?

–Evidentemente, la tradición familiar forma parte importante del mundo de las cofradías. Yo, como dicen en mi familia, yo nací siendo un niño de la Esperanza.

Mi abuelo fue uno de los fundadores de la hermandad. Mi padre forma parte de ella, mis tíos, muchos familiares. Yo también, ya como tercera generación. Hermanos, primos míos están muy vinculados a la Hermandad. De hecho, mis tres hijas y mi mujer también son hermanas.

Uno de los retos más importantes que tengo es saber trasladar ese cariño por la institución y por la devoción a las imágenes del Señor de la Sentencia y Humildad y la Virgen de la Esperanza a mis hijas para que continúen este legado familiar.

La Esperanza de la Yedra es una de las imágenes más queridas y con mayor devoción en Jerez. ¿Cómo explica esa conexión emocional tan profunda que Jerez tiene con su Madre de la Esperanza?

–La devoción a la imagen de la Esperanza de la Yedra es un cúmulo de varias facetas. En primer lugar, es una imagen de un valor histórico artístico indudable. Está atribuida a Diego Roldán, a mitad del siglo XVIII, en torno a 1750-52. Y eso ya la hace una imagen con una unción especial, que atrapa a cada de los devotos que pasa por nuestra capilla. Pero también tiene una explicación, puesto que  siempre ha sido una imagen peregrina. 

Nosotros, por las circunstancias de nuestra pequeña capilla, no podíamos salir antaño desde ese lugar y tuvimos que estar saliendo de distintos puntos de la ciudad de Jerez: el convento de Madre de Dios, la parroquia de San Miguel, del Colegio Oratorio Festivo y después volvimos ya, a la capilla de la Yedra.

Además, la imagen de la Esperanza parece ser que formó parte de una antigua cofradía que se llamaba de los Dolores y estuvo en varios templos también. Después de la desamortización de Mendizábal, se trasladó, desde el convento donde se encontraba, a la iglesia de San Lucas y al asilo de San José. Y eso ha hecho que la imagen recorra los distintos rincones de la ciudad y ha podido ir robando corazones de muchos jerezanos lo que ha provocado que sea la imagen dolorosa de más devoción en la ciudad.

Uno de los pilares de toda Hermandad es su acción social y caritativa. En un entorno de contrastes socioeconómicos, como Jerez, ¿cómo se traduce esta acción a lo largo del año?

–Muchas veces, las cofradías son valoradas negativamente por aquellas personas que no conocen la profundidad de los 365 días y la labor que hacen las Hermandades durante todo el año. 

Uno de esos aspectos es la acción social. 

La Hermandad de la Yedra tiene un compromiso especial en este sentido. Nosotros, en su momento, tuvimos una cocina autogestionada que fue vanguardia en Cáritas a nivel nacional y que desarrolló una labor muy importante durante muchísimos años.  

Hoy día tenemos una colaboración directa con distintas instituciones de aquí de la ciudad, entre las que podemos destacar Cáritas Parroquial, donde tenemos una colaboración muy estrecha, y el Hogar San Juan, de aquí, de Jerez de la Frontera, donde siempre estamos llevando todo tipo de necesidades, de ropa, de alimento…, de cualquier circunstancia económica que necesite, está ahí la Hermandad de la Yedra para contribuir. 

También estamos colaborando con los niños de una asociación que hay aquí de niños con problemas oncológicos, y con una asociación de autismo Cádiz con la cual estamos colaborando directamente en muchos ámbitos. 

La labor de la Hermandad de la Yedra en cuanto a obras asistenciales es muy importante. Toda esta labor, no es bien conocida por el resto de la sociedad y las cofradías están a la vanguardia de la ayuda social.

Algunos llaman a las hermandades, los “diques de contención” ante el avance de la secularización. ¿Vive usted esta realidad en la sociedad jerezana? ¿Qué ofrece la Yedra a las nuevas generaciones?

–En estos últimos años, la Hermandad de la Yedra ha vivido una revolución importante con el acceso a la nómina de hermanos de muchísimas personas, entre las que destacan la gente joven. 

Los chavales hoy día viven en un mundo sin raíces, donde se les quiere despegar de la familia, de los valores cristianos, de la idea de España. Eso hace que las personas -como las plantas que no tienen raíces- sean fácilmente dominables. Sin embargo, en el seno de una hermandad, en la que lo que prevalece es la palabra de Jesucristo, la Iglesia; donde prevalece el valor y la tradición familiar, donde hay una serie de anclas donde poder agarrarse…,  son lugares muy importantes para los jóvenes, donde asentarse y desarrollarse como personas.

Por eso las cofradías, con esa capacidad de enganche de la juventud, se han convertido en ese un dique de contención para la secularización. Con la secularización se pretende aislar al individuo de todo este bagaje de tradición y de enseñanza familiares y cristianas que tenemos. Lo que hacen las cofradías es, precisamente, luchar contra esa tendencia.

Jerez atrae a miles de visitantes por su Semana Santa. ¿Cómo trabajan para que la estación de penitencia no se convierta en un simple espectáculo turístico y mantenga su sentido de fe?

– La cofradía tiene la virtud de hacer llegar o incluso “volver” a la Iglesia a través de distintos caminos. El camino puede ser el turismo, la música, la fotografía… Hay muchos, muchos aspectos que se concentran en el mundo de las cofradías, y cada uno puede llegar a ellas por distintos caminos. 

Lo importante es la formación que se realiza en las cofradías. Nosotros tenemos conferencias a través de las que intentamos formar, por ejemplo, litúrgicamente en el conocimiento de la Palabra de Jesucristo- Todo se hace para que el que llegue de una manera un poco más superficial, al final, vaya encontrando en esa formación el sentido de la fe.

Tenemos, todos los años, muchísimas personas, adultos ya incluso, que no fueron bautizados, hijos de padres que se alejaron por un anticlericalismo o por cualquier circunstancia de la Iglesia. Pues esos jóvenes que se están bautizando ahora, con cierta edad, con 20 años, con veintitantos, están volviendo a traer a estas familias que se separaron de la Iglesia.

Creo que es un valor que no se le está reconociendo todavía a las cofradías y, en ese impulso en la juventud que hay ahora mismo de volver a la religión y a la fe, creo que la punta de lanza son las cofradías.

Como cristiano que vive su misión apostólica dentro de una Hermandad. ¿Cómo explícita usted el testimonio de vida cristiana en su día a día y, especialmente en su estación de penitencia?

–Yo vivo la estación de penitencia de una manera especial. En un mundo donde todo es frenético, donde no hay momentos para reflexionar, donde todo está enfocado a un terminal de móvil, de tablet o de televisión, donde lo que hacen es contarnos lo que otros quieren…, la estación de penitencia es un momento ideal para estar uno consigo mismo. Yo la vivo detrás del antifaz, en el anonimato. Eso me permite, durante aproximadamente unas diez horas, rezar, reflexionar mucho y, al final, fortalecer mis valores cristianos.

Seamos vividores

Los Evangelios no solo invitan a “seguir a Cristo”, sino a vivir en Él, como recuerda la enseñanza de San Pablo y el impulso del Espíritu Santo tras Pentecostés.

2 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Hace poco tiempo, gracias al pódcast de Jeff Cavins, descubrí que en los Evangelios se habla más de 80 veces de “seguir a Cristo”. El propio Jesús lo repite en multitud de ocasiones, a veces de manera invitatoria, “Sígueme”, y otras de manera indirecta, “el que me sigue no andará en tinieblas…” (Jn 8, 12). 

Sin embargo, tras la venida del Espíritu Santo, después de Pentecostés, los relatos se centran en las palabras “vivir en Cristo”. Es la afirmación paulina de “no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí”. Ése “en mí” no es sólo en Pablo, somos también cada uno de los cristianos, salvados al cien por cien por la pasión, muerte y resurrección de Cristo. 

Los cristianos no somos “seguidores de Cristo, como podríamos ser seguidores de una filosofía o de un equipo de fútbol. Somos Cristo. Somos parte de su Cuerpo místico, pero de verdad, físicamente, con nuestra talla de pie y de pantalón. Cristo actúa a través de nosotros. Esta es la flipante realidad del cristiano. Seguir a Cristo pertenece al Kronos, al espacio temporal medible; vivir en Cristo pertenece al Kairós, al acontecimiento que supone cada encuentro con Cristo, como recordaba Benedicto XVI con esas inolvidables palabras en Deus Caritas Est.

Seguir a Cristo es parte de nuestra vida, pero no es suficiente. Ser cristianos no consiste en  dejarnos llevar, decir “amenes” más o menos conscientes, sino de ser discípulos activos, personas que actúan “en” Cristo y a través de los cuales “pasan cosas”. “Por Cristo, con Él y en Él”, dice el sacerdote en cada Misa en la que somos “enviados” así: con Él y en Él. 

En un mundo en el que son casi más quienes nunca oyeron hablar de Cristo, el Hijo de Dios puede hacerse el encontradizo en una carnicería, en un autobús o en una mesa de biblioteca a través de ese catoliquillo de medio pelo que se sienta a su lado.

En el Credo, apelamos al Espíritu Santo “vivificante”. En su Carta Apostólica In unitate fidei con ocasión del 1700 aniversario del Concilio de Nicea, el Papa León XIV recuerda la necesidad de que el Credo se haga vida en la vida de los cristianos, sirviendo como guía de testimonio: “La liturgia y la vida cristiana están, por tanto, firmemente ancladas en el Credo de Nicea y Constantinopla: lo que decimos con la boca debe venir del corazón, de modo que sea testimoniado en la vida. (…) El Credo de Nicea nos invita entonces a un examen de conciencia. ¿Qué significa Dios para  mí y cómo doy testimonio de la fe en Él?”. Es divertido pensar que Dios nos pide ser unos vividores. Quizás porque la alegría es también una de las características de quien quiere ser Cristo en este mundo.

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Evangelización

El misterio del velo de la Verónica

Desde los comienzos del cristianismo se han venerado las reliquias de Nuestro Señor Jesucristo y de los santos. El V Domingo de Cuaresma, 22 de marzo, se repitió en San Pedro el antiguo rito del “Volto Santo”, con la ostensión del velo de la Verónica con el rostro del Señor, tal como recoge el Via Crucis que se vive el Viernes Santo.  

Francisco Otamendi·2 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La peregrinación cuaresmal por los lugares sagrados de Roma ha continuado estos días. Desde el siglo III, esta antigua costumbre ha congregado a peregrinos en las iglesias que albergan reliquias de santos y mártires. Y cuanto más las reliquias del Señor Jesús.

El V Domingo de Cuaresma, los fieles se reunieron en la Basílica de San Pedro para participar en la exposición del Santo Rostro, en una ceremonia presidida por el cardenal Mauro Gambetti, incluida la celebración Eucarística. El velo de la Verónica, dijo el purpurado, “nos invita a dirigir nuestra mirada al Gólgota, donde Cristo crucificado manifestará su gloria”.

Según la tradición, porque el hecho no figura en ninguno de los cuatro Evangelios, pero sí en un evangelio apócrifo, conocido como evangelio de Nicodemo, una piadosa mujer enjugó el rostro del Señor en la subida hacia el Calvario. 

El Señor dejó impreso su rostro en el velo

Conmovida por los dolores de Cristo en su camino al Gólgota, Verónica se acercó a enjugar el sudor y la sangre que cubrían su rostro. De acuerdo a la tradición, ella utilizó el velo de su cabeza para este propósito, en el que quedó ‘impreso’ con sangre el rostro de Jesús, la Santa Faz, un hecho que Dante evoca en el canto XXXI del Paraíso, por ejemplo.

La Santa Faz, obra de El Greco y taller, Retablo de la iglesia del monasterio de Santo Domingo el Antiguo, (Museo del Prado, Wikimedia Commons).

Quizá san Lucas podía haber recogido el hecho en su evangelio, porque después de referirse expresamente a Simón de Cirene, el evangelista recoge que “le seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres, que lloraban y se lamentaban por él” (Lc, 23, 27). Sin embargo, Lucas no cita a ninguna mujer en especial.

En la sexta Estación del Vía Crucis

Este hecho, la Santa Faz del Señor impresa en el velo de la Verónica, se recoge en la sexta estación del Via Crucis, cuya celebración romana en el Coliseo será presidida por el Papa León XIV este Viernes Santo. El año pasado, el Papa Francisco no asistió físicamente al Via Crucis debido a su grave estado de salud, que le llevaría a su fallecimiento tres días más tarde, el Lunes de Pascua, 21 de abril.

Aun así, el Papa Francisco había escrito las meditaciones, que fueron leídas durante la ceremonia. Y en la Sexta Estación, ‘La Verónica enjuga el rostro de Jesús’, se citaron dos textos de la Escritura. El de la Transfiguración (“mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante”). Y la conocida expresión del salmo 26, 8 (Vulgata), “Vultum tuum, Domine, requiram” (buscaré, Señor, tu rostro).

He aquí el motivo principal del seguimiento y la búsqueda durante siglos del velo de la Verónica: el rostro del Señor. Un Rostro objeto de extrema atención y análisis en la literatura (Paul Claudel, Dante, etc.), y desde luego en la teología y en la espiritualidad.

Joseph Ratzinger (Benedicto XVI) sostiene en ‘Jesús de Nazaret’ que el “rostro de Cristo” es la manifestación visible del Dios invisible, y que contemplarlo es el camino hacia el conocimiento de Dios. También señala que “el verdadero rostro de Jesús se revela en su entrega hasta la cruz”, y se refiere asimismo al salmo 26 (o 27), y a la búsqueda del rostro de Jesús.

Seguimiento, Manopello… 

¿Qué pasó con el velo de la Verónica?

Tras la Pasión del Señor, según la tradición, la Verónica se dirigió a Roma llevando consigo el velo con la ‘Santa Faz’. Este velo habría sido expuesto para la veneración pública, y fue calando en la fe del pueblo, hasta quedar plasmado, como decimos, en la sexta Estación del Via Crucis.

El velo de la Verónica ha atraído numerosos peregrinos a Roma. Parece que fue trasladado a lo largo de los siglos y se le había perdido el rastro. Sin embargo, en 1999, el jesuita alemán Heinnrich Pfeiffer, profesor de Historia del Arte de la Universidad Gregoriana (fallecido en 2001), anunció que lo había encontrado. El lugar era el Santuario de los Frailes Menores Capuchinos en Manoppello (Italia). El Papa Benedicto XVI visitó este santuario en 2006.

El hecho es que el último domingo de Cuaresma se ha repetido el antiguo rito del “Volto Santo” en la Basílica de San Pedro, con la exposición del Velo de la Verónica. ¿Ha sido el de Manoppello? El misterio continúa, aunque la devoción del pueblo sigue ahí.

Además de la información relatada en Vatican News, el religioso sacerdote y periodista Fernando Cordero Morales ss.cc., lo ha recogido en su cuenta de X (@FernandoCorder7), con un pequeño video.


El autorFrancisco Otamendi

Evangelio

La mayor remontada. Domingo de Resurrección (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del Domingo de Resurrección (A) correspondiente al día 5 de abril de 2026.

Vitus Ntube·2 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

¡Cristo vive! ¡Esta es la buena noticia! ¡Esta es la mayor remontada de la historia!

El día de la resurrección de Cristo es un día de inmensa alegría. Hoy se caracteriza por la alegría de que Cristo ha vuelto a la vida; nuestra contemplación de Cristo no se detiene en el sepulcro, sino que va más allá de él. En el Evangelio de la liturgia de hoy se nos sitúa ante un sepulcro. Hoy, con María Magdalena, Pedro y Juan, estamos ante el sepulcro del mismo Cristo. Encontramos el sepulcro, pero no a Cristo. Ella declara: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Nuestro Señor ha encontrado el camino para salir del sepulcro, y esta es la razón de nuestra alegría. Cristo ha realizado la mayor remontada. Lázaro salió del sepulcro, pero después murió; Cristo resucitó y destruyó la muerte. La palabra «remontada» se ha convertido en un término universal y se ha popularizado en el mundo del fútbol. Es verdad que algunos aficionados de ciertos equipos se atribuyen la «propiedad» del término; «remontada», pero cualquier seguidor de un equipo puede haber vivido una remontada de su equipo. Cada remontada viene acompañada de una alegría desbordante. La alegría es inmensa. Recuerdo que una vez un comentarista de fútbol describió una victoria de remontada como «la mayor remontada desde los tiempos de Lázaro». Algunos comentaristas han descrito poética e imaginativamente ciertas remontadas de maneras que han quedado inmortalizadas. Para cualquier cristiano es fácil entender la referencia a Lázaro. Pero, en realidad, la mayor remontada desde los tiempos de Lázaro pertenece a la resurrección de Cristo. Esta es la GOAT de todas las remontadas (GOAT es el acrónimo de «Greatest Of All Time», «el mejor de todos los tiempos»).

La Pascua es una buena noticia perenne. Es un titular que nunca envejece. La resurrección de Cristo nunca envejece porque Cristo vive «ayer y hoy y siempre» (Hebreos 13, 8). Han pasado veinte siglos y la resurrección de Cristo sigue siendo relevante.

La novedad de esta noticia de la resurrección de Cristo nos toca directamente. Nos muestra que una remontada es posible en nuestra vida. Esas situaciones que parecen oscuras en nuestra vida —nuestra falta de fe, de confianza, las decepciones, los tropiezos, las derrotas, etc. La noticia de que Cristo vive nos muestra que también nosotros podemos volver a levantarnos. Siempre podemos comenzar de nuevo; siempre estamos vivos en Cristo. Si tenemos alguna duda, entremos como Juan y volveremos a creer: «Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó». 

Hoy estamos llamados a creer en la resurrección de Cristo de tal modo que nos transforme y dé sentido a nuestra vida. Como dijo una vez San Josemaría Escrivá: «Cristo vive. Esta es la gran verdad que llena de contenido nuestra fe».

Vaticano

León XIV pide rezar por los sacerdotes que atraviesan crisis y cuidarles

El video con la intención de oración de León XIV para el mes de abril, difundido a través de la Red Mundial de Oración del Papa, invita a rezar por todos los sacerdotes, en especial por los que atraviesan momentos de crisis, y a acompañarles con cercanía y oración sincera.

Redacción Omnes·1 de abril de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

En su intención de oraciòn para este mes de abril, el Papa León XIV invita a rezar “por todos los sacerdotes, especialmente por quienes atraviesan momentos de crisis”, para que puedan experimentar la cercanía de Dios y de su pueblo, y redescubrir la esperanza y la alegría de su vocación.

“Señor Jesús, Buen Pastor y compañero de camino”, pide el Papa, “hoy ponemos en tus manos a todos los sacerdotes,especialmente a quienes atraviesan momentos de crisis, cuando la soledad pesa, las dudas oscurecen el corazón y el cansancio parece más fuerte que la esperanza”.

“La certeza de tu amor incondicional”

Tú que conoces sus luchas y heridas”, prosigue el Santo Padre, “renueva en ellos la certeza de tu amor incondicional. Hazles sentir que no son funcionarios ni héroes solitarios, sino hijos amados, discípulos humildes y queridos, y pastores sostenidos por la oración de su pueblo”.

El Papa reza también a nuestro “Padre bueno, para que nos enseñe como comunidad a cuidar de nuestros presbíteros, a escucharlos sin juzgar, a agradecer sin exigir perfección, a compartir con ellos la misión bautismal de anunciar el Reino con gestos y palabras, y a acompañarlos con cercanía y oración sincera”.

“Amistades sanas, redes de apoyo fraterno”

También pide que “sepamos sostener a quienes tantas veces nos sostienen”, y reza al Espíritu Santo: “aviva en nuestros sacerdotes la alegría del Evangelio”, “que nunca pierdan la confianza en Ti, ni el gozo de servir a tu Iglesia con corazón humilde y generoso”.

Asimismo, el Papa ruega por cuestiones tan humanas como la concesión de “amistades sanas, redes de apoyo fraterno”, y “sentido del humor cuando las cosas no salen como esperaban”, y la gracia de redescubrir siempre la belleza de su vocación”.

El autorRedacción Omnes

Vaticano

El Papa relanza la misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo

León XIV han subrayado este Miércoles Santo la misión y el apostolado de los laicos en la sociedad, relanzando la llamada de san Juan Pablo II y de Francisco a mostrar la belleza de la vida cristiana. Lo ha hecho ante dos mil quinientos participantes en la Conferencia universitaria internacional UNIV 2026.  

Francisco Otamendi·1 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

El Papa ha alentado en la Audiencia del Miércoles Santo la misión y el papel de los laicos en la Iglesia y en el mundo, para dar testimonio de fe, esperanza y caridad, de modo que “la belleza de la vida cristiana se extienda por diferentes lugares y ámbitos de la sociedad”.

Su catequesis se ha centrado en el cuarto capítulo de la Constitución dogmática Lumen gentium, dedicado a los laicos, en Padres de la Iglesia como san Agustín, y en el magisterio de los Papas san Juan Pablo II y Francisco.

“Un pasaje muy hermoso: la grandeza de la condición cristiana”

Justo al comenzar, el Papa agustino ha abierto su corazón, al comentar que  este capítulo de la Lumen Gentium explica “en positivo la naturaleza y la misión de los laicos, después de siglos en los que habían sido definidos simplemente como aquellos que no forman parte de los clérigos o de los consagrados”.

“Por esto me gusta releer con vosotros un pasaje muy hermoso”, ha comentado, “que habla de la grandeza de la condición cristiana: ‘Por tanto, el Pueblo de Dios, por Él elegido, es uno: ‘un Señor, una fe, un bautismo’ (Ef 4,5)”. “(…) Antes que cualquier diferencia de ministerio o de estado de vida, el Concilio afirma la igualdad de todos los bautizados”.

Saludo a los participantes en la conferencia UNIV 2026

Al dirigirse a los fieles de diversas lenguas, el Papa León XIV ha saludado en inglés, francés y español “a los jóvenes venidos de distintas partes del mundo que participan en la Conferencia Universitaria Internacional UNIV 2026”.

Vatican News ha informado de la calurosa respuesta de los jóvenes al saludo del Santo Padre, y ha señalado que en el Encuentro UNIV 2026 participan este año 2.500 jóvenes de 26 países, que desean pasar estos días de Semana Santa junto al Papa. 

UNIV Inspire nació en 1968, impulsado por san Josemaría Escrivá, que deseaba un encuentro internacional de jóvenes universitarios de los cinco continentes en la Semana Santa, en Roma, para buscar respuestas que ayudaran a mejorar el mundo.

Peregrinos de Haití, Nigeria, Filipinas, Estados Unidos…

En la audiencia, el Papa ha saludado asimismo a los peregrinos procedentes de Haití y el Collège La Salle de Francia (lengua francesa), de Nigeria, Filipinas y los Estados Unidos de América (lengua inglesa), “a los enfermos, los pobres y las víctimas inocentes de las guerras, para que Cristo, con su Resurrección, conceda a todos la paz y el consuelo” (lengua árabe), o a las parroquias, asociaciones, centros educativos y fieles a título individual (lengua italiana).

San Juan Pablo II: “misión y responsabilidad de los fieles laicos”

Refiriéndose a san Juan Pablo II y a su Exhortación apostólica Christifideles laici (30 de diciembre de 1988), León XIV ha dicho: “De este modo, mi venerado predecesor relanzaba el apostolado de los laicos, a quienes el Concilio había dedicado un Documento específico, del que hablaremos más adelante”.

En aquella Exhortación, “él subrayaba que ‘el Concilio, con su riquísimo patrimonio doctrinal, espiritual y pastoral, ha reservado páginas verdaderamente espléndidas sobre la naturaleza, dignidad, espiritualidad, misión y responsabilidad de los fieles laicos.  Y los Padres conciliares, haciendo eco al llamamiento de Cristo, han convocado a todos los fieles laicos, hombres y mujeres, a trabajar en la viña’ (n. 2)”.

León XIV: “en los ambientes de trabajo, en la sociedad civil y en todas las relaciones humanas”

El amplio campo del apostolado laical, ha proseguido León XIV, “no se limita al espacio de la Iglesia, sino que se amplía al mundo.  La Iglesia, de hecho, está presente en todos los lugares donde sus hijos profesan y testimonian el Evangelio: en los ambientes de trabajo, en la sociedad civil y en todas las relaciones humanas, allá donde ellos, con sus elecciones, muestran la belleza de la vida cristiana, que anticipa aquí y ahora la justicia y la paz que serán plenas en el Reino de Dios”. 

El mundo necesita, ha dicho, que “se impregne del espíritu de Cristo y alcance su fin con mayor eficacia en la justicia, en la caridad y en la paz» (LG, 36). ¡Y esto es posible solamente con la contribución, el servicio y el testimonio de los laicos”.

Papa Francisco: “todos llamados a ser discípulos-misioneros”

“Es la invitación a ser esa Iglesia “en salida” de la que nos ha hablado el Papa Francisco”, ha continuado el Pontífice: “una Iglesia encarnada en la historia, siempre abierta a la misión, en la que todos estamos llamados a ser discípulos-misioneros, apóstoles del Evangelio, testigos del Reino de Dios, ¡portadores de la alegría del Cristo que hemos encontrado!”.

El Bautismo, San Agustín

Antes, el Sucesor de Pedro había recordado que “en virtud del Bautismo, los fieles laicos participan del mismo sacerdocio de Cristo. De hecho, ‘Cristo Jesús, supremo y eterno Sacerdote, quiere continuar su testimonio y su servicio por medio de los laicos, los vivifica con su Espíritu y los impulsa sin cesar a toda obra buena y perfecta’ (LG, 34). 

Y citando al santo obispo de Hipona, ha recordado que “el pueblo santo de Dios, por tanto, nunca es una masa informe, sino el cuerpo de Cristo o, como decía Agustín, el Christus totus: es la comunidad orgánicamente estructurada, en virtud de la relación fecunda entre sus formas de participación al sacerdocio de Cristo: sacerdocio común de los fieles y sacerdocio ministerial (cfr LG, 10)”.

Al final, el Papa ha invitado a que “¡la Pascua que nos preparamos a celebrar renueve en nosotros la gracia de ser, como María Magdalena, como Pedro y Juan, testigos del Resucitado!”.

El autorFrancisco Otamendi

Vaticano

León XIV llevará la cruz en las 14 estaciones del Vía Crucis del Coliseo

Las meditaciones para el Vía Crucis papal de este año fueron escritas por el padre franciscano Francesco Patton, quien fue custodio de Tierra Santa de 2016 a 2025.

OSV / Omnes·1 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Courtney Mares, OSV News

El Papa León XIV llevará él mismo la cruz a través de las 14 estaciones del Vía Crucis en el Coliseo de Roma el primer Viernes Santo de su pontificado.

Será la primera vez que un papa lleve la cruz en todas las estaciones del Vía Crucis desde que se recuperó la tradición en ese lugar hace más de seis décadas.

Los predecesores del Papa, Benedicto XVI y san Juan Pablo II, solo cargaron la cruz al inicio y al final del Vía Crucis en el Coliseo. El Papa Francisco presidió el Vía Crucis desde el cercano monte Palatino y, en sus últimos años, no asistió en absoluto debido a su delicado estado de salud.

En 1756, el Papa Benedicto XIV dedicó el Coliseo a la memoria de la pasión de Cristo y de los primeros mártires cristianos, y el Vía Crucis se rezó regularmente en el Coliseo durante aproximadamente 100 años en los siglos XVIII y XIX. San Juan XXIII restauró la tradición del Vía Crucis en el Coliseo, y San Pablo VI la convirtió en una tradición habitual en Roma.

El autor del texto del Via crucis

Las meditaciones para el Vía Crucis papal de este año fueron escritas por el padre franciscano Francesco Patton, quien fue custodio de Tierra Santa de 2016 a 2025. Desde el Monte Nebo, en Jordania, el padre Patton ha sido una voz constante en defensa de quienes sufren en medio del conflicto y la inestabilidad en Oriente Medio. La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha anunciado que los textos se publicarán la mañana del Viernes Santo, 3 de abril.

Las meditaciones del Vía Crucis del año pasado fueron escritas por el difunto Papa Francisco tras una prolongada hospitalización en el Hospital Gemelli de Roma, aunque finalmente no pudo asistir a la ceremonia del Coliseo debido a su estado de salud.

El Papa León también está recuperando otra tradición papal para la Semana Santa el Jueves Santo, celebrando una Misa pública de la Cena del Señor en la Basílica de San Juan de Letrán, que incluye el tradicional lavatorio de pies.

El Papa Francisco había roto con la práctica de la misa papal pública del Jueves Santo, optando en cambio por celebrar la liturgia en las cárceles y lavar los pies de los reclusos. El regreso del papa León XIII a San Juan de Letrán restablece las liturgias públicas del Triduo Pascual a su entorno tradicional por primera vez en años.

El autorOSV / Omnes

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Vocaciones

¿Dónde están los laicos?

En abril de 1966, se publicó un artículo del periodista y sociólogo Joseph Folliet sobre los laicos, para la revista Palabra (nº 270). En él hace una pequeña fenomenología del laicado. Publicamos la entrevista con motivo del 60 aniversario de Omnes.

Joseph Folliet·1 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 21 minutos

Para ganar la atención de un auditorio hay que despertarlo, y para despertarlo hay que hacer ruido. Voy a colocar esta exposición bajo un patrocinio inesperado, el de Bourdaloue, sacerdote, religioso y jesuita, un predicador del que sus contemporáneos decían: «Sálvese el que pueda; grita como un sordo.» Yo intentaré gritar como un sordo y, por consiguiente, haré mucho ruido diciendo algunas de estas verdades que son fáciles de decir, pero no siempre fáciles de escuchar.

A pesar de esto, y al empezar a hablar, me entra un escrúpulo: ¿soy yo verdaderamente un laico? ¿Tengo derecho a hablar a los laicos en el nombre de los laicos? Se ha dicho de mí, con humor, que era «el laico de la Iglesia de Francia», el único laico aceptable que han podido encontrar. Esta situación singular me intimida un poco. Afortunadamente, he sido destronado, inesperadamente, por mi viejo amigo Jean Guitton, el único laico admitido en el Concilio Vaticano (1), y que se convierte así en el «laico de la Iglesia Universal», no en un Padre del Concilio, puesto que este título no conviene a su condición, sino, más bien, si puedo así expresarme, en un abuelo del Concilio.

¿Soy yo un auténtico laico? Una reciente controversia acaba de decirnos que para ser un auténtico laico hay que tener hijos. Quien no tiene hijos no es laico. Como tengo espíritu de contradicción, he pensado inmediatamente en el clero oriental, que se une con los lazos matrimoniales y crea familias generalmente numerosas. Me he preguntado entonces si los sacerdotes orientales no serían más laicos que yo, canónica y teológicamente laico, pero de estado célibe. No me atrevería a sacar una conclusión afirmativa, pues tal conclusión me parece que «repugna», como dicen los teólogos.

Poco importa, a fin de cuentas: me parece que debo ser verdaderamente laico cuando

he querido serlo tras una elección madura y deliberada, después de haber dudado unos diez años entre el santo estado del laicado y otros estados «más santos todavía».

BUSCANDO A LOS LAICOS…

Voy a efectuar algunos análisis destinados a mostrar las diferentes desviaciones y deformaciones del estado laical y cómo, incluso sin saberlo nosotros, a pesar de nuestras voluntades explícitas, no somos siempre tan laicos como lo creemos y como la Iglesia desearía. Admitamos que sea una pequeña fenomenología del laico tal como aparece a mis ojos o, si lo prefieren ustedes, una tipología, describiendo cierto número de tipos humanos que todos hemos encontrado.

Entiéndanme bien, no pretendo describir y juzgar por lo exterior con un despego crítico que indicaría no sé qué superioridad. No veo ningún abismo, ni siquiera un foso entre los sujetos de mi observación y yo mismo. Estos diversos tipos de laicos, con todas las deformaciones que haré resaltar, los encuentro en mí mismo. Por diferentes y a veces por opuestos que se muestren, los siento en mí, bullir, agitarse, querellarse y atormentarse, quizá porque en el fondo el laico no existe en estado químicamente puro, como tampoco el sacerdote o el religioso, porque todos, por cuanto somos, nos encontramos inclinados a salir de nuestro papel y a excedernos ante nuestra vocación.

Estos tipos de laicos los clasificaré en tres grandes categorías.

Primera categoría, los híbridos; es decir, los laicos clericalizados.

Segunda categoría, los laicos laicizados, laicos «al cuadrado».

Tercera categoría, los elementos intermedios. Estos últimos los he clasificado como tales quizá porque a fin de cuentas no sabía dónde ponerles. Toda clasificación es ilógica.

1. LOS LAICOS CLERICALIZADOS

Amonestaría a su cura…

En la primera categoría, la de los híbridos, distingo un primer tipo, que llamaré el cura frustrado o el laico sacristán. Ustedes saben, o lo aprenderán si no lo sabían, que, según ciertas teorías evolucionistas, el perro es un lobo que no ha llegado todavía al estado adulto. El bonachón Azor es un gran lobo malvado frustrado. Si aplicase esta teoría al laicado tal como lo veo ante mis ojos, experimentaría la sensación de que ciertos laicos se han quedado en un grado de evolución que debería llevarles al estado acabado del sacerdocio o de la vida religiosa. Pueden, además, reclamar un patronazgo ilustre y regio, el de José II, emperador de Austria, que su colega Federico el Grande llamaba «el Rey sacristán» y que tenía la manía de reglamentar el culto hasta en sus menores detalles. A veces, además, provienen de una organización misteriosa, que no atrevo a llamar la Organización de Antiguos Seminaristas. En este caso, la vocación frustrada es una evidencia.

El laico sacristán me parece caracterizado, ante todo, por algunas manías relativas al culto y la liturgia. Tiene la obsesión del incensario y del candelabro. En ninguna parte está tan a gusto como en los alrededores del altar, como el joven Eliacín. No canta nada con tanto placer como los cánticos. Habría mucho que decir, por otra parte, sobre los cánticos de su elección, antiguos o nuevos, pero esto es otra historia.

Le gustan las reuniones eclesiásticas, donde se encuentra en su casa, en un terreno familiar, y muestra una propensión a repetir historias que ha tomado prestadas del tesoro inagotable del folklore de los presbiterios. Siente el prurito de predicar, a sus hermanos laicos sin duda, pero también, cuando puede, a los sacerdotes, y su conversación, incluso normalmente, es predicante. Hay en él algo de Gros Jean, que no le molesta amonestar a su cura, y si pudiera, predicaría retiros para eclesiásticos.

Se adivina, en su inconsciente, la búsqueda de compensaciones quizá la compensación a una vocación frustrada— y una voluntad secreta de regentar, en sus menores detalles, el presbiterio, la parroquia y la Iglesia. Este tipo de laico es el cura en el sentido preciso y casi técnico de la palabra. No me atrevo a citar la expresión que les dedican los labradores en mi tierra, porque es tan enérgica que quemaría las orejas y el papel.

Se me dirá que esta especie está en vías de desaparición; lo creo y no lo lamentaré.

Sin embargo, no ha desaparecido totalmente y no morirá quizá nunca, ya que hay en la vida de muchos hombres cierta edad en que el sacristán contenido durante largo tiempo reaparece: la edad del retiro, en que se piensa en tener una buena muerte, en que se tiene fácilmente el don de lágrimas y tiempo ante sí para mezclarse en lo que no le importa.

Un mal tinte de teología

Otro híbrido, el laico teólogo. Atención al orden de las palabras: no digo el teólogo

laico, ya que, fuera de la costumbre, no veo razón razonable para que la Iglesia no cuente con teólogos laicos. Si tuviese la convicción contraria, no habría hecho cuatro años de teología, aunque en la hora actual no tenga derecho, en vista de mis ocupaciones, al título de teólogo, sino simplemente al título, poco glorioso para nuestros contemporáneos, de moralista. No hablo, pues, del teólogo laico, que puede existir y servir, sino del laico teólogo —que no es lo mismo—, del laico ligeramente frotado con teología por contactos eclesiásticos, como los campesinos del Midi frotan con ajo un mendrugo de pan, o como mis antepasados borgoñeses se frotaban con mantequilla rancia en los días de fiesta.

Esta deformación se encuentra particularmente entre cierto número de militantes dirigentes que han pasado por los diversos serrallos de los movimientos católicos y que han sido formados allí, si puedo emplear este verbo, por sacerdotes, que les han comunicado algunas de sus manías intelectuales e inoculado la fiebre teologizante, a veces incluso la Rabies tehologica.

El laico teólogo emplea con agrado la terminología teológica sin comprender siempre bien los vocablos que ésta supone, y aplica una problemática propiamente teológica a sus problemas cotidianos de laico comprometido. Sin embargo, esta problemática raras veces parte de lo concreto y de los hechos, como convendría a una búsqueda laica, sino que cae desde lo alto de la Revelación, de la Palabra misma de Dios, tal como el teólogo la comprende, aplicándola a la realidad tal como él la ve y, a veces, pegándola sobre esta realidad. Este método tiene un peligro, incluso para el teólogo, ya que hay una distancia entre la palabra de Dios tal como Dios la conoce y tal como el teólogo la comprende, como entre la realidad tal como es y tal como él cree verla. Con mayor razón este método puede conducirle al error o, simplemente, al palabreo, a la logomaquia, a lo que nuestros contemporáneos llaman irreverentemente el «bla bla bla y el parloteo», los teólogos «de chiripa» o, como diría Péguey, los «nuevos teólogos». El método da entonces resultados muy curiosos para el amante de la teratología, pero exasperantes tanto para el teólogo profesional como para el profano.

El laico monaguillo

Tercera categoría, siempre adulterada y mestizada: el laico monaguillo. Hablo con todo el respeto a los monaguillos, por los cuales tengo doble consideración en tanto que son de estos niños cuyos ángeles ven la Faz del Padre y que ocupan un lugar en el coro cerca del Santo de los Santos. Sólo que, como dice el Eclesiastés, hay tiempo para cada cosa,

una edad para ser monaguillo y una edad para ser adulto.

Lo que reprocho a ciertos laicos es, precisamente, rezagarse en la época del monaguillo.

El asunto no data de hoy. Msr. D’Hulst decía, creo, a propósito de los colegas católicos:

«¡Les pedimos hombres, y nos mandan monaguillos!». La expedición de monaguillos no ha cesado del todo en la época del correo aéreo.

El monaguillo es el laico de buena voluntad, capaz de acción, pero incapaz de dirigirse por sí mismo, siempre a la búsqueda de un director espiritual autoritario, sacerdote o religioso, porque no puede llegar por sí mismo a una decisión.

Los ejemplos de esta deformación son curiosos y a veces monstruosos. Entre las dos guerras, con ocasión de un célebre escándalo financiero, uno de los acusados, buen católico, pero deplorable administrador, explicó a los jueces que tenía la conciencia tranquila, porque siempre había obrado de acuerdo con su director espiritual. Este santo consejero carecía, desgraciadamente, de competencia en asuntos financieros. Pienso asimismo en los especialistas del asesinato poíltico que han sentido la necesidad de hacer tranquilizar sus conciencias legítimamente inquietas por teólogos auténticos o presuntos, o en esos jefes militares que, colocados ante el terrible problema de la tortura, se resolvieron a torturar después de una consulta teológica, aunque su primer impulso, que era el de rechazar la tortura como medio de información, era el bueno y era, ade-más, cristiano. Todos estos hombres, si hubieran sido menos monaguillos, habrían sido no sólo más adultos, sino también más cristianos. Si aplicara a esta especie de laicos las categorías de la psicología de lo profundo, diría que no han liquidado por completo su complejo de Edipo y que buscan en el sacerdote —el «padre» como lo llaman— un sucedáneo tranquilizador de la imagen paterna.

La temible «madre de la Iglesia»

Me referiré ahora a los híbridos femeninos: está la madre de la Iglesia, simpática, imponente y temible, dama patrocinadora activa, incluso activista abnegada, pero que sabe hacer pagar su abnegación al mejor precio, que es la autoridad.

El folklore eclesiástico, más clarividente quizá en cuanto a defectos femeninos que en cuanto a defectos masculinos, no se calla a este respecto. A él se debe una famosa historia, la del «Espíritu Santo de la escalera».

Un cura, convocado con urgencia por su obispo, encuentra, en las escaleras del obispado, una dama de su parroquia con la cual no se lleva muy bien. Ella baja cuando él sube.

Cuando llega adonde está el obispo, éste le declara: «Mi querido hijo: el Espíritu Santo me ha inspirado el mudarle a otra parroquia.» Respuesta del cura: «Naturalmente; acabo de encontrarle en la escalera.»

Ciertamente, una especie de las damas patrocinadoras está en vías de desaparición: la señora que se conserva bien, con traje severo y puntillas blancas alrededor del cuello. Las damas patrocinadoras de hoy no envejecen ni mas, ni mas deprisa que las otras mujeres, o por lo menos ellas no se niegan menos a reconocer su envejecimiento, y el cantante Jacques Brel marcha a la guerra contra una especie casi difunta cuando denuncia a este tipo de damas patrocinadoras.

Pero bajo formas más sutiles y menos visibles, la terrible madre de la Iglesia, hombruna e imperiosa, existe aún y quizá existirá siempre, si se cree en los análisis del doctor Marañón sobre la fase hombruna en la evolución de la mujer.

La menos temible, pero igual de tiránica, «hija de la Iglesia» 

En el extremo opuesto se encuentra lo que yo llamo hija de la Iglesia y que, para ser más exacto, habría que llamar a menudo la solterona (hija vieja) de la Iglesia.

Dios me guarde de hablar mal de las solteronas en general. Prestan demasiados servicios a la humanidad y a la Iglesia para que uno se permita a su respecto bromas siempre un poco crueles. Y todas, aunque filialmente de la Iglesia, no son hijas de la Iglesia en el sentido en que yo empleo esta palabra.

La hija de la Iglesia es lo que las gentes del mediodía de Francia llaman la beata. Primitivamente, la beata era una mujer un poco híbrida, medio religiosa, medio laica, antepasada de la institutriz, de la asistenta social y de la enfermera, al servicio de un pueblo. La categoría de las beatas había sido imaginada para el Velay y el Vivarais por ese hombre de genio que era san Francisco Regis.

Pero en el lenguaje campesino, el término de beata, antes aplicado a esta categoría particular como algo estimable, ha venido a designar a la hija de la Iglesia, a la que el folklore eclesiástico llama la «catácresis», expresión cuyo origen me he preguntado siempre con angustia.

Dulces e incluso a veces azucaradas, gentiles, serviciales, a menudo útiles y en todo caso inofensivas, las hijas de la Iglesia no se parecen a las madres de la Iglesia, pero, tanto como las damas patrocinadoras, hacen pagar caros sus servicios a la Iglesia, por el tiempo que hacen perder a sacerdotes de los cuales quieren depender estrecha y constantemente.

El monaguillo, en masculino; la hija de la Iglesia, en femenino, es un mismo tipo de humanidad, que no ha acabado su evolución, que no ha llegado ni al estado adulto, ni a la clara acción de su papel y de su estatuto. El sitio normal de muchas hijas de la Iglesia hubiera sido un convento. Pero a menudo no han podido soportar el pensamiento de la regla ni la autoridad de una superiora. Fuera del convento presentan, sin embargo, rasgos conventuales.

La nostalgia del claustro

Esta observación me permite una transición para presentar una última variedad del laicado clericalizado: lo que se llamaba, lo que se llama aún a veces, «el religioso en el mundo» o más a menudo, «la religiosa en el mundo» ya que la especie abunda más en femenino que en masculino. Este tipo nos viene de la Contrarreforma, como una especie de subproducto de la «Introducción a la vida devota». San Francisco de Sales, autor de esta obra famosa y tan actual todavía, no preveía, creo, cuando escribía a Filotea, las consecuencias que extraerían de su enseñanza espiritual las futuras generaciones.

Las tentativas de vida religiosa en el mundo, tales como se presentan desde la Contrarreforma, deben mucho más, en efecto, a San Francisco de Sales que a San Francisco de Asís, fundador, sin embargo, de la primera Orden Tercera.

Los primeros terciarios franciscanos no eran precisamente tranquilos. Tenían una santidad ruidosa y a veces agitada, pero auténtica e intransigente. En cierta manera, San Francisco de Asís encontró entre ellos una especie de compensación y consuelo cuando, bajo la dirección del hermano Elías, la primera Orden no se desarrolló según sus deseos.

Las formas de vida religiosa en el mundo, tales como la elaboraron a partir del siglo XVI, no recuerdan más que de lejos a esta primavera franciscana, desordenada, vital y fecunda. Han desembocado en la existencia de tipos mixtos de cristianos, canónicamente laicos, que tratan de comportarse en el mundo como si fuesen religiosos, con la frecuencia de ejercicios espirituales y la regularidad de vida que caracterizan y deben caracterizar la vida religiosa.

No interpreten mal mi pensamiento. No digo que no haga falta ascética en la vida laica; el problema está en saber si puede ser la misma que la de los religiosos. No digo que no haga falta introducir en la vida laica cierta regularidad, so pena de ir sin rumbo fijo; el problema está en saber si puede ser la regularidad religiosa. En mi opinión, teniendo en cuenta la diferencia de condiciones, la identificación de las ascéticas y de las reglas es imposible, de manera que, normalmente, las tentativas de vida religiosa en el mundo o bien acaban en un fracaso, dejando una impresión de derrota espiritual, o bien no son posibles más que para ciertas categorías de gentes, cuyo horario está naturalmente regulado o se puede regular fácilmente; por ejemplo, solteros, mujeres sobre todo, sin exceso de responsabilidades profesionales ni apostólicas, o de ancianos, que tienen completa libertad para distribuir su tiempo. No es, pues, nada asombroso que, entre las gentes que quieran llevar la vida religiosa en el mundo, haya muchas mujeres solas, empleadas o funcionarias, que tienen un trabajo regular, sin responsabilidades acaparadoras.

Una vez más, comprendan mi pensamiento. No digo que no haga falta en una vida laical el espíritu de los consejos evangélicos: pobreza, castidad y obediencia, ni que no sea útil, incluso necesario, agrupar y encuadrar los laicos que quieren vivir según este espíritu, para darles la armadura de una norma interior y el apoyo de un grupo fraternal, como lo hacen ciertos Institutos seculares. No hay en ello nada que no sea normal y digno de alabanza, a condición, sin embargo, de evitar el volver subrepticiamente a una vida propiamente religiosa y que no se quiera apostar y ganar en los dos campos. Pero esta concepción del espíritu de los consejos evangélicos, vividos en la plena condición laical, es completamente distinta de la concepción antes corriente de «la vida religiosa en el mundo».

Una vez más estamos ante la necesidad de decidir. Hay que escoger: laico o sacerdote, laico o religioso y, en todos los casos, aceptar lealmente las consecuencias de su decisión.

2. LOS LAICOS LAICIZADOS

«El clericalismo, he aquí al enemigo…»

Me refiero ahora a tipos inversamente simétricos: los laicos laicizados.

Que nadie se equivoque, no insinúo que estos laicos no sean buenos cristianos; pueden ser cristianos mejores de lo que yo lo soy. Pero hay en ellos una cierta manera de concebir a la Iglesia y de vivir la vida eclesiástica que muestra que han sido influidos por un espíritu, ya no laico, sino laicista, con las deformaciones que trae consigo esta desinencia.

Veo dos grandes especies: la antigua y la nueva.

La antigua la conozco bien, porque se recluta en medios en los que cuento con muchos amigos. Estos laicos pueden ser profundamente cristianos, incluso piadosos, hasta beatos, de una piedad interior y personal, pero están siempre bajo reservas, y casi, se diría,

«ojo avizor» en presencia de la Iglesia, o más exactamente, de las instituciones y de los hombres de Iglesia, siempre feroz y celosamente preocupados de preservar su autonomía. No están siempre equivocados, ya que algunas de las instituciones de la Iglesia, que no dependen de la esencia de ésta, sino de las contingencias, pueden estar anticuadas o tener excesivos poderes, y ya que algunos hombres de Iglesia pueden mostrarse abusivos.

Pero exageran sus temores y sus escrúpulos, a veces hasta volverse puntillosos y quisquillosos. En el fondo, están apegados a la tradición liberal, y los encontramos precisamente en los medios en que persiste esta tradición.

Algunos de entre ellos, al tener que elegir escuela para sus hijos, los llevarán a priori, y por principio, a escuelas neutras. La cuestión de la elección de la escuela no se plantea para ellos más de lo que se plantea, en este sentido inverso, para otros católicos de tendencias opuestas. Les faltaría poco para presentar incluso su elección como una consecuencia necesaria, si no del dogma y de la moral, por lo menos de la voluntad apostólica. Otros se guardarán de pertenecer, por poco que sea, a una organización oficialmente católica, en particular a un movimiento de Acción Católica. Frecuentarán los sacramentos

con asiduidad y pagarán regularmente su «denario» del culto, pero eso es todo: que no les pidan más, aprecian demasiado su libertad. Algunos preferirán, siempre a priori, la Prensa neutra, incluso hostil, a los periódicos católicos, más o menos sospechosos de clericalismo o, por lo menos, de conformismo. Siempre sin una mayor información, algunos mirarán con recelo los grupos temporales, sindicatos o partidos, que confiesan ser de inspiración cristiana, y no darán su adhesión más que a un grupo neutro, incluso anticristiano. En caso de conflicto entre los representantes de lo espiritual y los de lo temporal, estos laicos laicizados tomarán casi automáticamente partido por lo temporal, estando bien claro para ellos que lo espiritual está equivocado por definición y que se sale casi siempre de su esfera.

Quizá alguien encuentre que mi retrato se parece bastante a una caricatura. Yo no lo creo así. Subrayo sólo los hechos para hacerlos resaltar mejor. El espíritu del laico laicizado no está tan extendido, pero no es una quimera, y me parece que no responde a lo que la Iglesia y el mundo esperan del laico cristiano.

Hay que observar que, en esta especie antigua, se encontrarían representados, aproximadamente en cantidades iguales, los católicos de derechas y los católicos de izquierdas, por emplear expresiones excesivamente fáciles. He conocido laicos laicizados entre los católicos de derechas, e incluso de extrema derecha, que desconfiaban de todo lo que es eclesiástico, incluso eclesial. Ciertos católicos de izquierdas se les unían en esta desconfianza. ¡Por esto, y casi únicamente por esto, las dos categorías se mostraban fraternales!

Un «adulto» que huye de las responsabilidades

La especie nueva de laicos laicizados es más alocada, pero quizá más simpática. Agrupa a los católicos que yo llamo, y que se proclaman a sí mismos, a veces muy alto, «adultos, mayores y emancipados».

Añado que el católico de esta especie, rara vez es de «derechas», casi siempre de «izquierdas», y a menudo, de extrema izquierda.

No tiene miedo del rojo, sino todo lo contrario.

Tiene razón en querer ser adulto. Pero no puedo dejar de plantearme una pregunta. ¿Es tan adulto como cree? Tengo, por lo menos, dos motivos para dudar de ello: el primero es que, cuando se es verdaderamente adulto, no se experimenta la necesidad de gritarlo a los cuatro vientos. El estado adulto es algo bastante pesado de llevar para que se haga una demostración ruidosa y constante. La reivindicación del estado adulto caracteriza, por el contrario, al adolescente: «Bueno, papá, ¿cuándo me dejarás salir por la noche? Bueno, mamá, ¿cuándo me dejarás usar tu lápiz de labios?»

Mi segunda razón para dudar es que, si se propone al cristiano que se llame a sí mismo «adulto, mayor y emancipado», alguna de las actividades responsables que pertenecen por derecho al adulto, se escabulle a menudo, siempre con buenos pretextos. Sin embargo, el adulto es el hombre que sabe enfrentarse con las responsabilidades. Cuántos laicos reivindicativos, críticos y proféticos, he conocido, que, en presencia de cualquier responsabilidad, se salían por la tangente. Daban la impresión de rehusar la participación activa en la vida de la Iglesia que no cesaban de reclamar, porque, a partir del día en que participasen efectivamente, ya no podrían gozar de la dulce voluptuosidad de «rezongar», grata a todo hombre, pero más grata aún a la adolescencia, edad crítica en todos los sentidos de la palabra.

En un momento de mal humor y de humor negro, he definido al laicado «adulto, mayor y emancipado» como el fiel que dice de su obispo lo malo que le sopla un religioso. Es injusto y un poco malévolo: ¿es completamente falso?

Este laico sedicente adulto está a menudo más cerca de lo que cree del monaguillo que ha crecido un poco demasiado aprisa para su sotanilla roja.

3. «NI CARNE, NI PESCADO…

El «bien-pensante»

Tengo que hablar de las clases intermedias entre el laico clericalizado y el laico laicizado. Pienso primero en el «bien-pensante», sin esconder que la expresión no es ni nueva, ni original.

Desde el punto de vista pastoral, es, si ustedes quieren, la gran masa de nuestras parroquias, y desde el punto de vista sociológico, son los feligreses que se asocian a los

medios generalmente mayoritarios de las parroquias de Francia, es decir, a las clases medias, y, desde ahora, sobre todo a las clases medias asalariadas, por oposición a las clases medias con ingresos variables.

El «bien-pensante» tiene como característica ser siempre de la misma opinión de estos

«señores» eclesiásticos, a condición, sin embargo, de que estos señores sean de su opinión y no le «cambien la religión», ya que le horrorizan las novedades.

No se deja apenas comprometer. Sin embargo, se deja llevar hasta cierto punto, pero teniendo cuidado de procurarse una salida de urgencia. Da a la Santa Iglesia de buen grado un poco de su dinero, menos de su tiempo, mucho menos de su corazón. Aunque tenga aspecto de estar en la Iglesia, está fuera de ella. No es ni un verdadero laico, que acepta sus responsabilidades en la Iglesia y en el mundo, ni siquiera un laico clericalizado como los que he presentado y cuyas deformaciones son incluso simpáticas, porque a fin de cuentas provienen de una generosidad mal entendida.

Es un «buen hombre», honrado, decente, respetable, incoloro, inodoro e insípido. Para él, la religión parece haberse comportado como uno de esos desodorantes de los que hacen publicidad los periódicos americanos, para el uso de hombres o mujeres que buscan una buena boda. Se diría que la Iglesia ha obrado como un factor que le ha quitado el poco de virilidad de que le había dotado la naturaleza y que no era ya gran cosa en el punto de partida.

El mal-pensado

En el extremo opuesto, he aquí al laico mal pensado. Se cree también en el interior de la Iglesia, pero se le encuentra más bien en nuestros movimientos que en nuestras parroquias, o, si frecuenta estas últimas es, por así decirlo, de pasada, con el fin de «oír Misa allí», de prisa, en el poco tiempo que le queda disponible, con la firme resolución de no oír el sermón que podría haber en el curso de esta Misa (quizá no esté siempre equivocado en endurecer, si no su corazón, al menos su oído, pero es un asunto que por el momento no me concierne).

Pertenece, por lo general, ya sea a una categoría minoritaria en la composición sociológica de la Iglesia, ya sea a una categoría mayoritaria, pero en este último caso, está más o menos rebelado contra su medio de origen. Así, por ejemplo, tales militantes obreros o tales universitarios, maestros sobre todo, o tales intelectuales, o aun tales jóvenes, en los que la clase de edad reemplaza esta vez a la clase social. (Pero entonces hay algunas oportunidades de que este joven se convierta un día en bien pensado, ya que del bien pensado al mal pensado la graduación y la evolución son a veces insensibles, y puede bastar con conservar ideas que podrían parecer «malpensantes» en el curso de su juventud, para convertirse, en la vejez, en un bien pensado.) El mal pensado puede ser activo, abnegado y generoso, pero su actitud general es de protesta y, para emplear una palabra de moda, de rebelión. Es, no en el sentido teológico, sino en el sentido etimológico de la palabra, un «protestante», ya que no cesa de protestar. No está jamás de acuerdo a priori, y sólo lo está rara vez a posteriori, con el conjunto de los cristianos. Por instinto se opone a ellos y su no conformismo es a veces tan sistemático que se convierte en un conformismo invertido.

El bien pensado no participa plenamente en la vida de la Iglesia por resistencia pasiva. El mal pensado tampoco participa, pero por resistencia activa. Además, habiendo leído a Bloy y a Bernanos – excelentes lecturas, por otra parte, pero sin haberlas comprendido siempre bien y sobre todo sin colocarlas en el contexto de su tiempo -, se transforma bastante fácilmente en profeta, un profeta menor que, a menudo, se contenta con repetir, fuera de lugar y bastante mal, lo que dijeron antes otros cristianos, profetas auténticos.

El laico de capilla

Tercera categoría intermediaria: el laico de pleno ejercicio, pero de pequeña capilla. Este es más generoso que el bien pensado y menos espinoso que el mal pensado. En cuanto al resto, pertenece un poco a las dos categorías: al mal pensado, porque es activo y no conformista en relación con los grandes conjuntos; al bien pensado, porque se muestra conformista con respecto a un grupo del que forma parte activa e integrante, y que confunde de buen grado con el conjunto de la Iglesia. Este grupo puede ser una familia espiritual, un movimiento de Acción católica o cualquier otra organización. Lo que importa, a fin de cuentas, no es tanto la naturaleza, la extensión o la importancia del grupo, como la confusión establecida por el laico entre su grupo y la Iglesia.

Con este último tipo, al cual no reprocho a fin de cuentas más que la limitación de sus miras, se acaba la tipología.

DESCUBRIMIENTO DEL LAICO: SU MISIÓN

En los retratos que acabo de trazar, a la manera de La Bruyère, ¿dónde está el laico, el verdadero laico? A mi humilde entender, no se encuentra en ningún sitio, ya que es otra cosa.

En la medida en que cediésemos a las desviaciones que acabo de analizar, no seríamos verdaderos laicos, sino caricaturas del auténtico laicado. ¿Entonces, dónde buscar al laico?

En la «turba multa», en el todo articulado y vivo que forma el conjunto de los fieles que no son ni sacerdotes, ni religiosos, y que asumen en, para y por la Iglesia, sus funciones propias de laicos. El laicado no podría compararse con una pirámide que comprendiese en la cima a los Institutos seculares, un poco debajo a los movimientos y organizaciones de Acción católica, y en la base, muy en la base, mezclados y a granel, lo que un cura que conozco llamaba «los restos de mi parroquia» cuando indicaba el orden de la procesión del Corpus Christi. El laicado es, en el seno de la Iglesia, una realidad orgánica y ordenada, con funciones y vocaciones diversas pero complementarias, según los carismas indicados

por San Pablo en la epístola a los Corintios. Oponer estas funciones, estas vocaciones y estos carismas, o establecer entre ellos jerarquías provisionales y siempre un poco artificiales, sería desconocer la vitalidad y la originalidad del Espíritu Santo, que inspira al laicado como a toda la Iglesia.

Más en concreto todavía, ¿dónde buscar al laico?

La enumeración muy concreta y práctica que voy a hacer de los lugares espirituales donde se puede y se debe encontrarle me dispensará quizá de una vuelta a las consideraciones teóricas.

¿Dónde buscar al laico?

En su parroquia, naturalmente, como conviene a su estado, para participar allí lo más activamente posible a la vida de la Iglesia, en el seno de una célula elemental. Pero no

necesariamente como sacristán o ayudante de Misa, ni siquiera como miembro del consejo curial, cuando este consejo existe auténticamente, lo que no ocurre quizá en todas las parroquias.

¿Dónde buscar al laico?

En los «movimientos de Acción católica» naturalmente, para colaborar allí en el apostolado de la jerarquía. Pero, a riesgo de causar un poco de escándalo entre algunos, precisaré todavía: no necesariamente ni siempre, ya que la vida y la acción obligan a elegir. La adhesión a los organismos de Acción católica, por generalizada que deba ser, corresponde a una vocación personal, indicada por las atraccio-nes, las aptitudes y las posibilidades de cada uno. Para obrar como cristianos, para llevar a cabo su acción de católicos, no es necesario que todos los cristianos pertenezcan a movimientos de Acción Católica, y no serán menos cristianos si su vocación les mantiene fuera de los «cuadros oficiales». Puede incluso suceder, en ciertos casos, que las actividades de Acción católica constituyan impedimentos a otras actividades más conformes con las posibilidades y las responsabilidades de tal o cual cristiano, por ejemplo, en actividades temporales.

¿Dónde buscar al laico?

En los «grupos propiamente espirituales» y —¿por qué no?— en los «Institutos seculares».

El laico necesita renovar y revigorizar constantemente su vida espiritual. Es, pues, normal que pertenezca a lo que se llama, a veces un poco desdeñosamente, las organizaciones piadosas, o también a Institutos seculares, cuando éstos, plenamente laicos, no lo transformen en sucedáneo religioso. Pero la elección del grupo es asunto de vocación personal. El laico cristiano puede tener una vida espiritual profunda sin pertenecer a un grupo organizado. Terceras-Órdenes franciscana, dominica, carmelita, oblata, benedictina, nada me obliga a escoger entre estos diferentes «conservatorios» de vida espiritual, salvo las preferencias de mi razón y de mi corazón, es decir, mi vocación. Y si no quiero escoger entre ellos, sino buscar otra cosa, tengo libertad.

¿Dónde buscar al laico?

Pienso que debería encontrársele vivo y obrando como cristiano en su hogar, «en el medio familiar». Si yo declaraba antes que no era indispensable estar casado y ser padre de familia para ser laico, no me retracto en absoluto, pero me apresuraré a añadir que la experiencia del laico soltero tiene siempre algo de excepcional, cualquiera que sea la razón, y que el laico corriente, si no normal, es el hombre que funda una familia, con el fin de acrecentar, por el amor conyugal y paternal, el pueblo de Dios.

¿Dónde buscar al laico?

Se le deberá encontrar, obrando como cris-tiano, «en el taller», como San José y como Cristo adolescente. Por taller, entiendo el trabajo que hace volver el mundo a Dios y todas las dependencias y las consecuencias del tra-sid, ante las las formas de la acción profesional.

¿Dónde buscar al laico?

En su barrio, prolongación de su familia e introducción a la vida de la ciudad. Es su función estar allí y obrar allí como cristiano.

¿Dónde buscar al laico?

En todas partes donde se forma o se construye la cultura humana, en todas partes donde se edifica la civilización; esto es obra propia del laico; no es que los sacerdotes o religiosos no puedan ellos también aportar su ayuda a la vida cultural del mundo y a la obra de civilización, sino que ellos no han escogido la vida sacerdotal o religiosa con este fin, como el misionero que parte hacia un país lejano no va para llevar «la civilización», sino para implantar la Iglesia visible de Cristo, hasta el momento en que la Iglesia local podrá vivir con su vida propia. Cuando el laico, por el contrario, trabaja en la cultura humana y para la civilización que pasa, está en su sitio, en su lugar, en su función.

¿Dónde buscar al laico?

En la ciudad, dominio de César. César, aunque designado por Dios y llevando, por la consagración, la unción divina, es esencialmente laico, ya que encarna el poder temporal.

Víctor Hugo hablaba de «Estas dos mitades de Dios, el Papa y el Emperador».

Esta visión antitética, un poco simple, como todo lo de Víctor Hugo, lleva, sin embargo, una parte de verdad. César, si no es la mitad de Dios, es, sin embargo, porque tiene la responsabilidad del bien común temporal, el símbolo del laicado.

El laico: Cristo y la Iglesia en lo temporal

Es ahí, en todos los dominios, donde se debe buscar al laico cristiano y a su tarea. Es allí donde debe obrar con la libertad de un bien como hijo de la Iglesia plenamente sumiso, que no espera de ella lo que no puede ni quiere dar, por ejemplo indicaciones precisas y detalladas acerca de su acción temporal, sino otra cosa de la que es esencialmente portadora: una luz y un calor, la luz y el calor de una llama sobrenatural, según la frase de san Juan de la Cruz, «la llama de Amor viva».

La misión del laico es la consagración del mundo a Dios por Cristo y por la Iglesia, la presencia de la Iglesia y de Cristo en el mundo en lo cotidiano y en lo temporal, ya que este cotidiano esconde lo temporal, por una misteriosa y santa alquimia, crea lo eterno.

El autorJoseph Folliet

Sacerdote francés, activista católico, sociólogo y escritor, cofundador de los Compañeros de San Francisco y fundador de La Vie catholique illustrée.

Evangelización

20 poesías y textos sobre la Eucaristía para el Jueves Santo

Es imposible recoger el clamor y la devoción de los cristianos ante la Eucaristía, el Señor realmente presente en la Hostia Santa. Sin embargo, en la solemnidad del Jueves Santo, pueden ver aquí una breve síntesis de una veintena de poesías y frases conocidas.    

Francisco Otamendi·1 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

Padres de la Iglesia como san Agustín, san Ambrosio, san Cirilo o san Juan Crisóstomo, y grandes místicos y santos de la edad moderna y contemporánea, como el joven san Carlo Acutis, han expresado su amor a la Sagrada Eucarística de diversos modos.

Quizá como preámbulo citemos uno que no es de los primeros siglos, pero de cuya pluma han salido algunas de las más bellas y profundas palabras que se han escrito sobre el misterio de amor de la Eucaristía. Se trata de santo Tomás de Aquino (1224/1225-1274).

La Eucaristía, “el sacramento de la Pasión de nuestro Señor”

La devoción eucarística del llamado doctor Angélico (ver Benedicto XVI, audiencias de los días 2 y 23 de junio de 2010), ocupa un lugar central en su vida y en su obra. Para él, la Eucaristía no era solo un tema teológico, sino el “sacramento de los sacramentos”, en el que Cristo está verdadera, real y sustancialmente presente. 

En su Suma Teológica desarrolla con profundidad la doctrina de la presencia real y la transubstanciación, pero esa claridad intelectual va unida a una intensa vida de oración: la tradición cuenta que celebraba la Misa con profundo recogimiento, y que pasaba largas horas en adoración ante el Santísimo.

Para la fiesta del Corpus Christi

Un momento clave de esta devoción se dio en el siglo XIII, cuando el Papa Urbano IV instituyó en 1264 la fiesta del Corpus Christi mediante la bula ‘Transiturus de hoc mundo’. El Papa encargó a Tomás de Aquino la composición de los textos oficiales para la nueva solemnidad. 

Y el Aquinate respondió con una obra extraordinaria que une precisión doctrinal y belleza espiritual. De su pluma nacieron himnos como Pange lingua, Lauda Sion, Adoro te devote (tradicionalmente atribuido) y Sacris solemniis (del que procede el Panis angelicus), que explican el misterio eucarístico —la presencia real, el sacrificio, el alimento espiritual—, e invitan a la adoración humilde.

Pero veamos algunos de estos poemas, y otros que han salido de grandes Padres de la Iglesia y santos, que siguen rezándose, o cantándose, especialmente en el Jueves Santo y en el Corpus Christi. 

Adoro te devote

(Santo Tomás de Aquino, s. XIII)

Te adoro con devoción, Dios escondido,
oculto verdaderamente bajo estas apariencias.
A Ti se somete mi corazón por completo,
y se rinde totalmente al contemplarte.

Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto;
pero basta el oído para creer con firmeza;
creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios:
nada es más verdadero que esta Palabra de verdad.

En la Cruz se escondía solo la Divinidad,
pero aquí se esconde también la Humanidad;
sin embargo, creo y confieso ambas cosas,
y pido lo que pidió el ladrón arrepentido.

No veo las llagas como las vio Tomás
pero confieso que eres mi Dios:
haz que yo crea más y más en Ti,
que en Ti espere y que te ame.

¡Memorial de la muerte del Señor!
Pan vivo que das vida al hombre:
concede a mi alma que de Ti viva
y que siempre saboree tu dulzura.

Señor Jesús, Pelícano bueno,
límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre,
de la que una sola gota puede liberar
de todos los crímenes al mundo entero.

Jesús, a quien ahora veo oculto,
te ruego que se cumpla lo que tanto ansío:
que al mirar tu rostro cara a cara,:
sea yo feliz viendo tu gloria.
Amén.

Pange lingua gloriosi (Tantum ergo)

(Santo Tomás de Aquino, s. XIII)

Canta, lengua, el misterio
del Cuerpo glorioso
y de la Sangre preciosa
que el Rey de las naciones,
nacido de una madre fecunda,
derramó como rescate del mundo.
(…)
Adoremos, pues, postrados
tan grande Sacramento;
y que el antiguo rito
ceda el paso al nuevo.
Que la fe supla
la incapacidad de los sentidos.
Al Padre y al Hijo
alabanza y júbilo,
salud, honor, poder
y bendición;
y al que procede de ambos
igual gloria. Amén.

Lauda Sion Salvatorem

(Santo Tomás de Aquino, s. XIII)

Alaba, alma mía, a tu Salvador;
alaba a tu guía y pastor
con himnos y cánticos.
Pregona su gloria cuanto puedas,
porque él está sobre toda alabanza,
y jamás podrás alabarle lo bastante.
(…)
He aquí el pan de los ángeles,
hecho alimento de los peregrinos;
verdadero pan de los hijos,
que no debe darse a los perros.
(…)
Buen Pastor, pan verdadero,
Jesús, ten piedad de nosotros:
aliméntanos, defiéndenos,
haz que veamos los bienes
en la tierra de los vivos.

Ave verum corpus

(Tradicional medieval atribuido a veces al Papa Inocencio VI, s. XIV).

Salve, verdadero Cuerpo,
nacido de María Virgen,
que verdaderamente padeciste
y fuiste inmolado en la cruz por el hombre.

Cuadro de santo Tomás de Aquino (Francisco Zurbarán, Wikimedia Commons)

Panis angelicus

(autor, santo Tomás de Aquino, siglo: XIII)

El pan de los ángeles
se hace pan de los hombres;
el pan del cielo
pone fin a las figuras.
¡Oh cosa admirable!:
come al Señor
el pobre, el siervo y el humilde.

‘Anima Christi’, Alma de Cristo, santifícame

(Autor: Tradicionalmente atribuida al papa Juan XXII (siglo XIV), y también por lo que la impulsó, a san Ignacio de Loyola, s. XIV-XV).

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a ti.
Para que con tus santos te alabe
por los siglos de los siglos. Amén.

O sacrum convivium

San Buenaventura (atribuido)

Oh sagrado banquete,
en el que se recibe a Cristo;
se renueva la memoria de su Pasión;
el alma se llena de gracia
y se nos da la prenda de la gloria futura.

Oración de san Buenaventura

(San Buenaventura)

Traspasa, dulcísimo Jesús y Señor mío,
la médula de mi alma con el suavísimo
y saludabilísimo dardo de tu amor;
con la verdadera, pura y santísima caridad apostólica,
a fin de que mi alma desfallezca
y se derrita siempre sólo en amarte y en deseo de poseerte:
que por ti suspire, y desfallezca por hallarse en los atrios de tu casa;
anhele ser desligada del cuerpo para unirse contigo.
Haz que mi alma tenga hambre de ti,
Pan de los ángeles, alimento de las almas santas,
Pan nuestro de cada día,
lleno de fuerza de toda dulzura y sabor,
y de todo suave deleite.

Bendición solemne durante la JEMJ de 2024 en Covadonga (Asturias) (@JEMJ).

Sobre la presencia real de Jesús 

Autora: Santa Teresa de Jesús, s. XVI
Poesías completas

No hay corazón que baste
a tanta maravilla:
que Dios esté en la tierra
y en tan pequeña hostia.

La Fonte 

Autor: San Juan de la Cruz, siglo XVI, (interpretado frecuentemente en clave eucarística: Cristo como fuente escondida y real)

Qué bien sé yo la fonte que mana y corre,
aunque es de noche…
(…)
Aquella eterna fonte está escondida,
que bien sé yo do tiene su manida,
aunque es de noche.
Aquesta eterna fonte está escondida
en este vivo pan por darnos vida,
aunque es de noche.
Aquí se está llamando a las criaturas,
y de esta agua se hartan, aunque a oscuras
porque es de noche.
Aquesta viva fuente que deseo,
en este pan de vida yo la veo,
aunque es de noche.

Padres de la Iglesia, santos 

Algunos tienen numerosos textos sobre la Eucaristía, como san Agustín, aunque su estilo es más bien teológico u homilético. En muchos casos son textos bellos, incluso poéticos. Se extraen algunos fragmentos.

San Agustín de Hipona

“Este pan que veis sobre el altar,
santificado por la palabra de Dios,
es el Cuerpo de Cristo.
Sed lo que recibís,
y recibid lo que sois:
el Cuerpo de Cristo”.

San Ambrosio de Milán

“Si la palabra de Cristo pudo hacer de la nada lo que no existía,
¿no podrá cambiar las cosas que existen en lo que no eran?

No es lo que la naturaleza ha formado,
sino lo que la bendición ha consagrado”.

San Cirilo de Jerusalén

“No consideres el pan y el vino como simples elementos,
pues son, según la declaración del Señor,
el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Aunque los sentidos te sugieran otra cosa,
que la fe afiance.”

San Juan Crisóstomo

“¡Cuántos dicen: quisiera ver su rostro, sus vestidos, sus sandalias!
Pues bien, aquí lo ves, aquí lo tocas, aquí lo comes.

Él se te da no solo para que lo veas,
sino para que lo toques y lo recibas dentro de ti.”

San Alfonso María de Ligorio 

“Ten la seguridad de que de todos los instantes de tu vida,
el tiempo que pases frente al Divino Sacramento
será lo que te dará más fuerza durante la vida,
más consuelo en el momento de la muerte
y durante la eternidad”.

San Francisco de Sales

“Dos clases de personas deben comulgar frecuentemente:
las perfectas para mantenerse perfectas
y las imperfectas para alcanzar la perfección”.

Santa Teresita del Niño Jesús

“No es para quedarse en una ámbula de oro que
Jesús desciende todos los días del cielo,
sino para encontrar otro cielo,
el de nuestra alma, donde encuentra sus delicias”.

Santo Cura de Ars

“Si supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa,
qué celo no tendríamos en asistir a ella”.

Santa Teresa de Calcuta

“Cuando miras el crucifijo,
ves cuánto te amó Jesús entonces.

Cuando miras la Sagrada Hostia,
ves cuánto te ama ahora”.

San Manuel González

“¡Ahí está! ¡Es Él! ¡Jesús en el Sagrario!
No está solo: ¡le falta tu compañía!”.

“Está Jesús en el Sagrario: todo un Dios que viene del cielo,
hace el milagro de sabiduría y amor,
se queda callado y quieto,
gustoso de ser amado, lo traten bien o mal…
y repite ese amor para siempre.”

San Josemaría Escrivá

“Humildad de Jesús: en Belén, en Nazaret, en el Calvario…
Pero más humillación y más anonadamiento en la Hostia Santísima:
más que en el establo, y que en Nazaret y que en la Cruz.
Por eso, ¡qué obligado estoy a amar la Misa!
(“Nuestra” Misa, Jesús…)».

San Juan Pablo II

(de la encíclica Ecclesia de Eucharistia, 2003).

“La Eucaristía no es sólo un signo o un símbolo:
en ella Cristo mismo se da a nosotros,
y por ello la Iglesia vive de la Eucaristía”.

“La Eucaristía es el sacramento del amor
que Cristo nos tiene:
en ella se nos da a sí mismo
para que podamos
vivir como Él y amar como Él”.

Tapiz con la imagen de san Carlo Acutis el día de su canonización en la plaza de San Pedro (Foto de CNS/Lola Gomez).

San Carlo Acutis

“La Eucaristía es mi autopista hacia el cielo”.

“Cuanto más recibamos la Eucaristía,
más nos haremos
semejantes a Jesús,
de modo que en la tierra
tendremos un anticipo del Cielo”.

El autorFrancisco Otamendi

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Enseñanzas del Papa

Los cristianos en el encuentro de la fe con las culturas

León XIV, inspirado en la Virgen de Guadalupe, explica cómo la Iglesia propone una inculturación de la fe que no colonice las culturas, sino que las habite con amor para elevar sus valores y sanarlas desde su propia raíz.

Ramiro Pellitero·1 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

¿Qué tiene que ver el mensaje del Evangelio con las culturas? ¿Qué luz nos ofrece sobre esto la vida de Cristo? ¿Qué criterios se deducen de ello para la misión de la Iglesia y el apostolado de los cristianos?

Nos situamos en medio de un profundo y vertiginoso cambio cultural, acompañado de un gran desarrollo tecnológico, y de no menores conflictos por motivaciones políticas, económicas e ideológicas. Esto nos interpela como cristianos, llamados a participar en la configuración del mundo, a la vez que anunciamos el mensaje del Evangelio como semilla de luz y de vida definitiva.

En este contexto, nos detenemos en un importante mensaje de León XIV sobre el acontecimiento de Guadalupe (en 2031 celebraremos los 500 años), así como en las enseñanzas del Papa durante algunas visitas pastorales a parroquias romanas. 

El Evangelio y las culturas

León XIV califica el acontecimiento guadalupano como “signo de perfecta inculturación” del Evangelio (cfr. Mensaje a un congreso sobre el acontecimiento guadalupano, 5-II-2026). Y se detiene a explicar en qué consiste esta inculturación.

Se trata del modo como ha sucedido la historia de la salvación, tal como se recoge en las Sagradas Escrituras,  comenzando por el Antiguo Testamento: la Alianza con el pueblo elegido. Poco a poco, Dios se fue manifestando mientras acompañaba las vicisitudes del Pueblo de Israel. Luego, “Dios se reveló plenamente en Jesucristo, en quien no sólo comunica un mensaje, sino que se comunica Él mismo”. Y, por eso, enseña san Juan de la Cruz que después de Cristo no queda otra palabra por esperar, no hay nada más que decir, pues todo ha sido dicho en Él (cfr. Subida al Monte Carmelo, II, 22, 3-5).

Está claro que evangelizar, como expresa el mismo término, es llevar la “buena noticia” (Evangelio) de la salvación por Jesús. Ahora bien, el anuncio del mensaje evangélico acontece siempre dentro de una historia y de una experiencia concreta. Esto comenzó con Jesús de Nazaret, en el que el Hijo de Dios asumió nuestra carne (hablamos de su “encarnación”): asumió nuestra condición humana con todo lo que comporta, también a través de una cultura concreta. 

Lo mismo debe seguir haciendo la evangelización: “Se sigue entonces que no puede ignorarse la realidad cultural de quienes reciben el anuncio y se comprende que la inculturación no es una concesión secundaria ni una mera estrategia pastoral, sino una exigencia intrínseca de la misión de la Iglesia. Si bien es cierto que el Evangelio no se identifica con ninguna cultura particular, es capaz de impregnarlas (iluminarlas y purificarlas) con la verdad y la vida que proceden de Dios. 

Inculturar el Evangelio –explica León XIV– es, desde esta convicción, seguir el mismo camino que Dios ha recorrido: entrar con respeto y amor en la historia concreta de los pueblos para que Cristo pueda ser verdaderamente conocido, amado y acogido desde dentro de su propia vivencia humana y cultural”. Y observa: “Esto implica asumir las lenguas, los símbolos, las formas de pensar, de sentir y de expresarse de cada pueblo, no sólo como vehículos externos del anuncio, sino como lugares reales en los que la gracia desea habitar y actuar”. 

Dicho esto, añade lo que “no es” la inculturación: no es una “sacralización de las culturas ni su adopción como marco interpretativo decisivo del mensaje evangélico”; ni una “acomodación relativista o una adaptación superficial del mensaje cristiano”. No se trata, pues de “legitimar todo lo culturalmente dado o justificar prácticas, visiones del mundo o estructuras que contradicen el Evangelio y la dignidad de la persona”. Eso equivaldría a “desconocer que toda cultura —como toda realidad humana— debe ser iluminada y transformada por la gracia que brota del misterio pascual de Cristo”.

Por tanto y en síntesis condensada: “La inculturación es, más bien, un proceso exigente y purificador, mediante el cual el Evangelio, permaneciendo íntegro en su verdad, reconoce, discierne y asume las semina Verbi presentes en las culturas, y al mismo tiempo purifica y eleva sus valores auténticos, liberándolos de aquello que los oscurece o los desfigura. Estas semillas del Verbo, como huellas de la acción previa del Espíritu, encuentran en Jesucristo su criterio de autenticidad y su plenitud”.

Guadalupe, lección de pedagogía divina

En esta perspectiva, señala el Papa, “Santa María de Guadalupe es una lección de la pedagogía divina sobre la inculturación de la verdad salvífica”. No canoniza una cultura, pero tampoco la ignora, sino que la asume, purifica y transfigura convirtiéndola en “lugar” de encuentro con Cristo. 

La ‘Morenita’ manifiesta el modo de Dios para acercarse a su pueblo; respetuoso en su punto de partida, inteligible en su lenguaje y firme y delicado en su conducción hacia el encuentro con la Verdad plena, con el Fruto bendito de su vientre”.

Lo sucedido en el Tepeyac, asegura León XIV, no es una teoría ni una táctica; sino que “se presenta como un criterio permanente para el discernimiento de la misión evangelizadora de la Iglesia, llamada a anunciar al Verdadero Dios por quien se vive sin imponerlo, pero también sin diluir la radical novedad de su presencia salvadora”.

Pasando a la situación actual, observa el Papa que hoy la transmisión de la fe ya no puede darse por supuesta.  Vivimos en sociedades plurales con visiones del hombre y de la vida que tienden a prescindir de Dios. En este contexto, es necesaria “una inculturación capaz de dialogar con estas realidades culturales y antropológicas complejas, sin asumirlas acríticamente, de modo que suscite una fe adulta y madura, sostenida en contextos exigentes y a menudo adverso”.

Esto implica que no cabe transmitir la fe “como una repetición fragmentaria de contenidos ni como una preparación meramente funcional para los sacramentos, sino como un verdadero camino de discipulado”; de modo que“la relación viva con Cristo forme creyentes capaces de discernir, de dar razón de su esperanza y de vivir el Evangelio con libertad y coherencia”.

Concluye León XIV replanteando la prioridad de la catequesis: “la catequesis se vuelve una prioridad irrenunciable para todos los pastores (cfr. CELAM, Documento de Aparecida, 295-300)”. La catequesis –insiste– “está llamada a ocupar un lugar central en la acción de la Iglesia, a acompañar de forma continua y profunda el proceso de maduración que conduce a una fe realmente comprendida, asumida y vivida de manera personal y consciente, incluso cuando ello suponga ir a contracorriente de los discursos culturales dominantes”.

La mirada de la fe

Este modo de enfocar la fe lo vive León XIV en su propio ministerio, como se comprueba en sus visitas pastorales durante las pasadas semanas. El domingo segundo de Cuaresma se presentó en la parroquia de la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo, en el Quarticciolo (Roma). En su homilía (1-III-2026) mostró la fuerza de la fe a partir del viaje de Abraham (cfr. Génesis 12, 1-4) y la escena de la transfiguración de Jesús (cfr. Mt 17, 1-9). 

De Abraham aprendemos la confianza en la Palabra de Dios que lo llama y le pide a veces dejarlo todo. También nosotros “dejaremos de temer perder algo, porque sentiremos que crecemos en una riqueza que nadie puede robarnos”. También los apóstoles se resistían a subir con Jesús a Jerusalén, sobre todo porque Él les había anunciado que allí padecería y moriría, aunque también resucitaría. Pero tenían miedo e incluso Pedro intentaba disuadirlo. Pero Jesús les animó permitiéndoles contemplar su Transfiguración, que disipó las tinieblas interiores de sus corazones. “Pedro se convierte en el portavoz de nuestro viejo mundo y de su desesperada necesidad de detener las cosas, de controlarlas”.

En medio de las vicisitudes de la vida cotidiana con sus dificultades, oscuridades y desánimos –se dirige el Papa a los fieles de la parroquia–, también nosotros contamos con “la pedagogía de la mirada de fe, que lo transforma todo en esperanza, difundiendo la pasión, el compartir y la creatividad como remedio para las numerosas heridas de este barrio”. 

Sed de agua viva

El domingo siguiente, el Papa visitó la parroquia romana de Santa María de la Presentación. En su homilía (cfr. 8-III-2026) contempló el pasaje evangélico del encuentro de Jesús con la mujer samaritana (cfr. Jn 4, 1-42), en cuanto que nos ayuda a mejorar nuestras relaciones con Dios. 

También nosotros tenemos “sed de vida y de amor”. En el fondo, deseo de Dios. “Lo buscamos como al agua, incluso sin darnos cuenta, cada vez que nos preguntamos por el sentido de los acontecimientos, cada vez que sentimos cuánto echamos de menos el bien que deseamos para nosotros y para quienes nos rodean”. 

En este contexto encontramos a Jesús, como la samaritana. “Él quiere regalarle esa agua nueva, viva, capaz de saciar toda sed y calmar toda inquietud, porque esta agua brota del corazón de Dios, plenitud inagotable de toda esperanza”. Y le promete un don de Dios que la convertirá, a ella misma, en fuente de agua que salta hasta la vida eterna. De hecho, aquella mujer acepta lo que Jesús le ofrece y se convierte en misionera. 

Los cristianos hemos de continuar con la propuesta de Jesús: una vida justa verdadera y plena, partiendo de la Eucaristía. Hemos de ser “signo de una Iglesia que –como una madre– cuida de los propios hijos, sin condenarles, al contrario acogiéndolos, escuchándolos y sosteniéndolos ante el peligro”. Terminaba León XIV animando a los presentes: “¡Id adelante con fe!”.

El rostro de Dios

Una semana más tarde, el sucesor de Pedro visitó la parroquia del Sagrado Corazón en Ponte Mammolo, donde celebró el domingo Laetare (15-III-2026). En el marco actual de conflictos violentos, el mensaje del Papa fue nítido: “Más allá de cualquier abismo en el que el ser humano pueda caer a causa de sus pecados, Cristo viene a traer una claridad más fuerte, capaz de liberarlo de la ceguera del mal, para que comience una vida nueva”.

El encuentro de Jesús con el ciego de nacimiento (cfr. 9, 1-41) dio pie al Papa para plantear cómo nosotros también hemos de recuperar la vista. Esto “significa ante todo superar los prejuicios de quienes, ante un hombre que sufre, sólo ven a un marginado que despreciar o a un problema que evitar, encerrándose en la torre blindada de un individualismo egoísta”. 

La actitud de Jesús es bien distinta: “Mira al ciego con amor, no como a un ser inferior o una presencia molesta, sino como a una persona querida y necesitada de ayuda. Así, su encuentro se convierte en una ocasión para que en todos se manifieste la obra de Dios”. En el milagro, Jesús se revela con su poder divino y el ciego, al recuperar la vista, se convierte en testigo de la luz. 

Por contraste, está la ceguera de los que se resisten a aceptar el milagro. Y más al fondo, a reconocer a Jesús como el Hijo de Dios, salvador del mundo. Rechazan ver el rostro de Dios que se muestra ante ellos, aferrándose a “la seguridad estéril que les ofrece la observancia legalista de una norma formal”.

Quizá, a veces –observa el Papa–, también nosotros podamos ser ciegos en este sentido, cuando no nos damos cuenta de los otros y de sus problemas”.

Concluyó León XIV con una referencia a san Agustín. Al predicar a los cristianos de su tiempo, se pregunta cómo es el rostro de Dios, para decirles que ellos, que son la Iglesia, son el rostro de Dios si viven la caridad: “¿Qué rostro tiene el amor? ¿Qué forma, qué estatura, qué pies, qué manos? […] Tiene pies, que conducen a la Iglesia; tiene manos, que dan a los pobres; tiene ojos, con los cuales se reconoce al que está necesitado” (Comentario a la Primera Carta de Juan, 7, 10).

Este dato sobre la Resurrección de Jesús cambiará tu forma de verlo todo

En las puertas del triduo pascual, cuando nos disponemos a celebrar el núcleo de la fe: la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, recuperemos ese mensaje de salvación que es el que da sentido a nuestra Iglesia porque la Iglesia existe para evangelizar, para anunciar el “kerygma”.

1 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Cuando el otro día leí el mismo titular que acaba usted de pinchar para llegar hasta aquí, mi dedo luchó por no caer en el ciberanzuelo, pero el miedo a perderme alguna información relevante de la que luego todo el mundo hablaría, me hizo caer. Tras párrafos y párrafos de farfolla generada con IA explicando obviedades sobre cómo cada Evangelio narra el misterio de la Resurrección de forma distinta y decenas de anuncios, al fondo del todo, encontré el cogollo de la información: el dato que realmente cambia la perspectiva desde la que uno se enfrenta al acontecimiento histórico de la Resurrección de Cristo y que no todo el mundo conoce. Lo conseguí encontrar, pero costó.

Las noticias

En la facultad de Periodismo nos enseñaban aquello de la pirámide invertida, que decía que una buena pieza informativa debe concentrar al principio los datos más importantes –las respuestas a las preguntas de las famosas cinco uves dobles «Who», «What», «When», «Where» y «Why» (quién, qué, cuándo, dónde y por qué)–. De esta manera, nada más comenzar a leer, sin pérdida de tiempo, el lector podrá tener los datos fundamentales de lo que ha sucedido para pasar, poco a poco, a aspectos más secundarios que incluirían la sexta uve doble, el «How» (cómo), que ya solo el lector más interesado o con más tiempo disponible llegaría a leer.

Pero la pirámide invertida ha pasado a mejor vida porque de lo que se trata ahora es de que llegues al final de la información estando el mayor tiempo posible dentro del enlace, generando tráfico e impresiones de los anuncios, que es de lo que viven los medios digitales. La sensación de hastío, no obstante, que provoca la nueva «pirámide derecha» o «pirámide desinvertida», donde lo menos importante está arriba y el meollo, al fondo, hace que uno desconfíe cada vez más de determinados medios digitales, sobre todo cuanto más atractivo sea el titular.

Y esto que pasa con las noticias ordinarias pienso que, en cierta medida, pasa también con la mayor de las noticias jamás contada, la «Buena Noticia», que es lo que significa etimológicamente la palabra “evangelio”. ¿Encuentra la gente la buena noticia en la Iglesia cuando la conoce o hasta qué profundidad hay que llegar para encontrar ese tesoro que llevamos en vasijas de barro? El depósito de la fe que la Iglesia custodia está a menudo sepultado por toneladas de hojarasca que no valen sino para confundir y desanimar a quien de verdad pueda sentir curiosidad por la persona de Jesús o crea que Dios puede ser la respuesta a sus grandes preguntas sobre el sentido de la vida.

Kerygma

A veces, aburrimos con nuestra insistencia en proponer la moral cristiana (absolutamente incomprensible sin fe porque es consecuencia de ella); otras, nos empeñamos en dar una imagen de perfectos que cae como un castillo de naipes en cuanto los escándalos nos ponen en nuestra realidad de pecadores; predicamos más con palabras que con obras; nos llevamos mal entre nosotros, administramos sacramentos a gente que no ha sido iniciada en el misterio haciéndoles creer que eso es ser cristianos; nos metemos en política más de lo necesario o callamos cuando tendríamos que gritar confundiendo la pertenencia a la comunidad cristiana con tal o cual adscripción ideológica; asustamos con el infierno, cuando tantos viven ya en él; animamos a la gente a visitar nuestros templos como si fueran solo obras de arte, sin explicarles qué los motiva y qué están gritando al mundo; invitamos a liturgias dando por supuesto que la gente entiende lo que se está celebrando, y abajo, abajo del todo, nos queda el anuncio de la buena noticia, el «kerygma«, el primer anuncio que a muchos nos hizo un día descubrir que el cristianismo no es una adscripción, no es una decisión ética o una gran idea sino, fundamentalmente, el encuentro real y certero, con un acontecimiento, con una Persona: Jesucristo, muerto y resucitado.

En “Evangelii Gaudium”, el Papa Francisco explicaba que el “kerygma” “debe ocupar el centro de la actividad evangelizadora y de todo intento de renovación eclesial” porque, decía, “nada hay más sólido, más profundo, más seguro, más denso y más sabio que ese anuncio. Toda formación cristiana es ante todo la profundización del ‘kerygma’”. Y es que, como el tema central de una gran sinfonía, el “kerygma” debería estar presente y repetirse de una u otra manera a lo largo de toda la acción cristiana.

En las puertas del triduo pascual, cuando nos disponemos a celebrar el núcleo de la fe: la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, recuperemos ese centro, ese mensaje de salvación que es el que da sentido a nuestra Iglesia porque la Iglesia existe para evangelizar, para anunciar el “kerygma”. Luego ya vendrá todo lo demás. Pongamos primero, lo importante, las cinco uves dobles (qué, quién, cuándo, dónde, y por qué). Es decir, que Jesús de Nazaret, Dios hecho hombre, en el año 33, en Jerusalén, entregó su vida por amor y resucitó; y dejemos para el final todo lo demás (moral, doctrina, sacramentos, implicación social…) porque ahí quienes tienen que llegar son solo los que de verdad han encontrado interés en el anuncio central y quieren saber más.

Y si ha llegado usted hasta aquí abajo porque aún se pregunta cuál será ese dato de la Resurrección que, como prometía el titular, cambiaría la forma de verlo todo, ahí va: pues que todo esto de un Dios que se hace hombre, que muere y resucita es solo por usted. No «por la humanidad» o «por todos los hombres», que también, sino especialmente por usted. Y es que sabernos amados de forma «exclusiva» por Dios –como quiere una madre a cada uno de sus hijos, aunque tenga muchos– cambia realmente la vida, la forma de verlo todo. Así pues, enhorabuena por ser tan amado, tan amada, y feliz Semana Santa.

El autorAntonio Moreno

Periodista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Bachiller en Ciencias Religiosas. Trabaja en la Delegación diocesana de Medios de Comunicación de Málaga. Sus numerosos "hilos" en Twitter sobre la fe y la vida cotidiana tienen una gran popularidad.

Mundo

Athos, la república de la oración

Me vienen a la mente las palabras de Karl Rahner: "El cristiano del tercer milenio o será un místico o no será". Y el Athos, con su república monástica, es una perla de misticismo y paz en un mundo cada vez más agitado.

Gerardo Ferrara·1 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

El barco zarpa del pequeño puerto de Ouranoupoli. 

Estoy de pie en la cubierta y contemplo la costa de Calcídica. 

El agua es azul y cristalina. Ante nosotros aparecen incluso unos delfines que juegan cerca de la orilla, junto al embarcadero del primer monasterio del Monte Athos; la península se alza como un promontorio (uno de los tres en los que se divide la península de Calcídica, en el noreste de Grecia).

A bordo soy de los pocos que no son griegos y el único italiano.

La travesía es silenciosa y espectacular. Una vez superado un cabo rocoso, se tiene la impresión de adentrarse en un mundo de cuento de hadas, formado por construcciones —a veces imponentes, a veces discretas— que parecen surgir de la roca entre calas y ensenadas.

Nos detenemos en cada pequeño embarcadero para dejar o recoger visitantes, provisiones e incluso monjes, pasando junto a monasterios como Dochiariou y Xenophontos, casi a nivel del mar, y luego a monasterios situados en lugares espectaculares, como Simonopetra y Grigoriou, literalmente aferrados a la ladera de la montaña sobre el mar Egeo.

Lo que más me llama la atención, poco antes de llegar a Dafni, donde yo también desembarcaré, es el gran monasterio ruso de San Panteleimón, un complejo blanco con cúpulas verdes, visible ya desde lejos. Un poco más allá, en el mapa en papel (en 2011 todavía los usábamos), veo marcado también el único monasterio serbio.

Después de toda una semana en el bullicioso caos de Estambul, un viaje en tren nocturno a Tesalónica, unas horas de autobús y una noche en Ouranoupoli, donde recogí el “diamonitirion”, el permiso especial de entrada y estancia solicitado por fax desde Roma, las tres noches en la paz del Monte Athos me parecen un regalo.

Desembarco en Dafni y doy un pequeño paseo por los alrededores, a la espera de coger el minibús que llevará a los visitantes a sus respectivos destinos, los distintos monasterios. 

¿Qué es la «república monástica» del Monte Athos?

Desde el punto de vista geográfico, el Monte Athos es la punta más oriental de los tres «dedos» que se adentran en el mar Egeo desde la península de Calcídica: una península en cuyo extremo se encuentra la gran montaña llamada precisamente «Athos», «montaña sagrada».

Desde el punto de vista político, se trata de un territorio autónomo dentro del Estado griego, con su propio estatuto, una administración interna y normas de acceso muy estrictas: el número de visitantes está limitado, las mujeres no pueden desembarcar y cada visita requiere un permiso nominativo expedido por la administración monástica. La entrada está prohibida (“avaton”) incluso a los animales de sexo femenino (excepto a los gatos, útiles para mantener alejados a los roedores, y a algunas aves, entre ellas las gallinas) desde 1060, para proteger la clausura monástica: la única mujer admitida es, simbólicamente, la Virgen María.

Este estatuto especial es fruto de una historia que se remonta a más de un milenio. Ya en el siglo X, el Imperio bizantino reconocía a Athos un estatus especial: a los monjes de distintos orígenes se les confiaba un territorio autónomo en el que vivir dedicándose a la oración, al estudio y al trabajo manual.

En los siglos siguientes, bajo el dominio otomano y posteriormente en el Estado griego moderno, este estatuto fue cuestionado en varias ocasiones y luego confirmado, hasta llegar a incorporarse también al ordenamiento jurídico de la Unión Europea.

El corazón de esta república son los veinte grandes monasterios (“monastíria”), comunidades cenobíticas estructuradas, dotadas de una iglesia principal (“katholikòn”), refectorio, bibliotecas, espacios comunes y una administración propia. Junto a ellos existen “monì” y “kellia”: casas y eremitorios dependientes de un monasterio principal pero diseminados por las laderas de la montaña, donde viven pocos o incluso un solo monje.

Desde el punto de vista litúrgico, en el Monte Athos se sigue utilizando el calendario juliano («calendario antiguo»), diferente del que se emplea hoy en día en la Iglesia ortodoxa de Grecia, con una diferencia de trece días en las fiestas de fecha fija. Los monasterios del Monte Athos no se adhirieron a la reforma del calendario de 1923, que consideraban una innovación innecesaria y demasiado ligada a exigencias estatales y «occidentales», prefiriendo mantener la continuidad con la tradición sin dejar de estar en comunión con el Patriarcado de Constantinopla y con la Iglesia de Grecia.

Megisti Lavra, el monasterio de los orígenes

Mi primer destino es el monasterio de Megisti Lavra, en el extremo de la península. En Dafni subo a una furgoneta que serpentea por callejuelas y senderos rocosos, siendo el único extranjero.

Al llegar al gran monasterio, tras registrarme y que comprueben mi permiso, me dicen unas pocas palabras, me dan un poco de agua y unos “lokum” (delicias turcas); luego me asignan una cama plegable en un gran dormitorio común, con camas alineadas y poco espacio personal. Pero somos pocos: yo y dos griegos. Ninguno de los dos habla inglés, pero intento hacerles entender que no me he traído una toalla para la ducha. Nos entendemos al descubrir que en griego usan una palabra italiana, «pezzetta», para decir toalla.

A continuación, empiezo a explorar Megisti Lavra, el monasterio athonita más antiguo y prestigioso, fundado a finales del siglo X por san Atanasio el Atonita.

De hecho, es una ciudadela fortificada, con torres, patios interiores, una gran iglesia central (“katholikòn”) y varios edificios añadidos a lo largo de los siglos. En sus bibliotecas y archivos se conservan manuscritos y códices iluminados. No puedo acceder a estas estancias, pero el igumen de Megisti Lavra habla francés (estudió en París) y me explica personalmente muchos detalles del lugar. Luego me acompaña al “katholikòn” para mostrarme unos frescos e iconos maravillosos. Poco después, sin embargo, al comienzo de la oración común, me hace salir: como católico, no se me permite participar en la liturgia ortodoxa y debo quedarme en el vestíbulo. Allí me encuentro con un francés que, solo durante la travesía de vuelta, me revelará que es un sacerdote católico, un sacerdote católico que, por discreción y respeto, ha optado por no llevar sotana ni alzacuellos durante su estancia.

Tras la oración, llega la hora de la comida. En el refectorio nos sentamos a la mesa reservada para los invitados y tomamos una comida frugal: verduras, pan, agua y poco más.

El tiempo se marca con el sonido de un instrumento de madera, el “semantron”, que se golpea rítmicamente: cuando deja de resonar, se retiran los platos, aunque no se haya terminado de comer. Yo, de hecho, no había terminado. De todos modos, el día continúa marcado por una secuencia de oficios litúrgicos que ocuparán también buena parte de la noche y de la mañana. 

Uno se levanta mucho antes del amanecer para asistir a la larga liturgia, de pie, mientras los primeros rayos del sol se cuelan por las puertas, las ventanas y las rendijas, iluminando los iconos. El aroma del incienso impregna el ambiente y uno se siente suspendido entre el cielo y la tierra, igual que estos monasterios.

Grigoriou, un balcón con vistas al Egeo

Al día siguiente llegué al monasterio de Grigoriou, situado picado sobre el mar. 

Desde el embarcadero se sube por un sendero de piedra que bordea el acantilado; a la espalda, el mar; delante, las murallas del monasterio que dan a un estrecho patio, rodeado de edificios apiñados unos contra otros.

Aquí también, tras la bienvenida con agua y delicias turcas al principio, me asignan, como a todos, una cama plegable en un dormitorio. Sin embargo, a diferencia de Megisti Lavra, aquí hay muchísimos jóvenes peregrinos (me explican que se trata de una especie de retiro).

Al pensar en otra noche en el dormitorio común, un joven monje se da cuenta claramente de mi desconcierto: me sonríe y me invita a seguirlo. Recorremos un pequeño sendero dentro de las murallas y me acompaña a la casa de huéspedes, donde me asigna una pequeña habitación individual, con un balcón que da directamente al mar. Debí de parecerle realmente desesperado.

En cualquier caso, aprovecho para pasar toda la tarde casi sin decir palabra, sentado en esa terraza improvisada, contemplando la costa y el azul del Egeo. A medida que pasan las horas, el azul se vuelve más suave, luego anaranjado, mientras el sol se pone tras este saliente rocoso de la península de Calcídica.

Para quien viene de fuera, el impacto que supone la vida en el Monte Athos no es nada fácil. Acostumbrados a una gran cantidad de palabras, gestos, iniciativas y proyectos, aquí uno se siente casi abrumado por el uso exclusivo de las palabras necesarias, los gestos necesarios y los proyectos necesarios. Incluso mis palabras de agradecimiento hacia el monje que se mostró tan amable conmigo me parecieron de más.

 «Juntos por el Athos»

He podido conocer y visitar el Monte Athos gracias a la asociación «Insieme per l’Athos«, que desde hace años promueve el conocimiento de la Montaña Sagrada organizando encuentros de estudio, peregrinaciones, traducciones y momentos de intercambio.

Gracias a su fundador y presidente, logré orientarme entre los trámites, las solicitudes de permiso y los tiempos de espera, obteniendo la autorización para alojarme tanto en Megisti Lavra como en Grigoriou. El mismo fundador me invitó después a moderar el congreso internacional de estudios sobre el Athos de 2026, que se celebrará en Roma, en la basílica de los Santos Doce Apóstoles.

Visitar el Monte Athos me ha permitido acercarme a la complejidad de la vida comunitaria monástica: una vida que, aunque aparentemente aislada del mundo, sigue siendo plenamente humana, con sus diferencias entre monjes y monasterios, sus tensiones, sus cambios, sus entradas y salidas, sus restauraciones y sus discusiones internas.

Y, sin embargo, si este entramado de construcciones y vidas se mantiene en pie desde hace más de mil años, debe de haber algo que lo mantiene unido: la espiritualidad, el misticismo.

Me vienen entonces a la mente, para concluir, las palabras de Karl Rahner: «El cristiano del tercer milenio o será un místico o no será». Y el Athos, con su república monástica, es una perla de misticismo y paz en un mundo cada vez más agitado.

Recursos

Música para rezar el Vía Crucis

El Vía Crucis no se contempla únicamente a través de la lectura, sino que también puede cantarse o tocarse, como demuestran estas versiones musicales.

Redacción Omnes·31 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

El Vía Crucis es una devoción especialmente querida durante la Semana Santa. A través de sus 14 estaciones, el cristiano contempla la Pasión de Cristo.

Si bien lo más típico es seguir la meditación mediante unas lecturas, también es posible adentrarse en los sucesos del Viernes Santo a través de la música.

Hakuna

El grupo español Hakuna tiene su propia versión del Vía Crucis, titulada “Pasión”. Las canciones del álbum son una oración sincera a varias voces que ayudan mucho a contemplar despacio la entrega de Cristo.

Luispo

El sacerdote Luispo hace su propia versión del Vía Crucis cantado, en una interpretación íntima que brota de una larga contemplación de la Pasión de Cristo.

Athenas

La famosa cantante Athenas versiona el Vía Crucis a partir de las meditaciones de san John Henry Newman. Las canciones mezclan la música con la oración guiada.

Franz Liszt

Para los amantes de lo clásico, el Vía Crucis de Liszt es la meditación perfecta para adentrarse en los misterios del Viernes Santo. Predominan el órgano y las voces del coro.

Marcel Dupré

La versión de Marcel Dupré también está interpretada con el órgano, pero tiene menos intensidad que el Vía Crucis de Liszt. Es otra opción para quienes prefieren adentrarse en la Pasión de Cristo a través de la música clásica.

Mundo

La Jornada de Tierra Santa, y la visita del Papa León, un gran compromiso

La tradicional Jornada por los Santos Lugares 2026 (Colecta Pontificia del Viernes Santo) en apoyo de los cristianos de Tierra Santa, que tiene lugar esta Semana Santa, y la visita del Papa a España del 6 al 12 de junio, constituyen un compromiso, también económico, para el 12 de abril.         

Francisco Otamendi·31 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

La Jornada o Colecta para los Santos Lugares 2026, que tiene lugar este Viernes Santo, y la visita del Papa León XIV a España del 6 al 12 de junio, son una magnífica oportunidad para mostrar el compromiso personal y comunitario con la Iglesia. Y colaborar, también en el campo económico, con los cristianos de Tierra Santa, y con las necesidades del viaje del Papa León XIV a Madrid, Barcelona y Canarias a primeros de junio.

Acuerdo con Israel 

Las noticias del pasado fin de semana en Tierra Santa, con la imposibilidad de que el cardenal Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, y el padre franciscano Francesco Ielpo, custodio de Tierra Santa, no pudieran entrar en la Iglesia del Santo Sepulcro el Domingo de Ramos, provocaron importantes reacciones en medios cristianos con un duro comunicado.

Sin embargo, las aguas han vuelto a su cauce. Israel ha rectificado, y el Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa confirman que la Policía de Israel va a “garantizar el acceso a los representantes de las Iglesias para que puedan celebrar las liturgias y ceremonias y preservar las antiguas tradiciones pascuales en la Iglesia del Santo Sepulcro”.

“La fe religiosa, valor humano supremo. Libertad de culto”

El cardenal Pizzaballa y el Custodio padre franciscano Francesco Ielpo han hecho “hincapié en que la fe religiosa constituye un valor humano supremo, compartido por todas las religiones: judíos, cristianos, musulmanes, drusos y otros. Especialmente en tiempos de dificultad y conflicto, como los que se viven actualmente, salvaguardar la libertad de culto sigue siendo un deber fundamental y compartido”.

Jornada por los Santos Lugares 2026

El Papa León XIV realizó el domingo en el Ángelus una llamada a la oración y el apoyo a los cristianos de Oriente Medio, al inicio de la Pasión de Nuestro Señor.

Una ayuda que viene urgida por la Jornada por los Santos Lugares 2026, que tiene lugar el Viernes Santo y toda la Semana Santa con la Colecta Pontificia en los obispados, parroquias, conventos, hermandades, colegios religiosos, etc, de las 48 diócesis que abarca el territorio de esta Comisaría de Tierra Santa de la Inmaculada Concepción en España.

“Tierra Santa, patria espiritual de toda persona cristiana”

El equipo de la Comisaría de la Custodia de Tierra Santa, dirigido por el  comisario Fr. Pedro González González, ofm, y el vicecomisario Fr. Luis Quintana Giménez, ofm, agradece la “valiosa colaboración del año pasado 2025” y subraya que “en cierto modo, Tierra Santa es la patria espiritual de toda persona cristiana”.

La Colecta Pontificia por los Santos Lugares está ubicada para realizarse durante los Oficios del Viernes Santo, aunque no sea quizá el día más idóneo, señalan, por haber una única celebración por iglesia o templo parroquial y, con frecuencia, con poca asistencia de fieles. “Son bastantes las diócesis y parroquias que la hacen en otro momento litúrgico de la Semana Santa”.

Cristianos en Tierra Santa, especialmente necesitados, en espera de las peregrinaciones

“La finalidad es recoger las aportaciones de los fieles para ayudar a los cristianos de los Santos Lugares”, explican, “especialmente necesitados después de más de dos años sin apenas ingresos a causa de la guerra. Esperamos que las peregrinaciones vayan surgiendo con fuerza, ya que son la otra principal fuente de sus ingresos”.

Datos prácticos para la Colecta

El equipo de la Comisaría de Tierra Santa informa que, una vez realizada, se puede ingresar la Colecta en la cuenta que la diócesis tenga habilitada para este fin o en la cuenta de nuestra Comisaría: 

Banco Santander (Bizum 00771). IBAN ES30 0075 7007 8606 0673 3003 Titular: Provincia Inmaculada Concepción de la Orden de Frailes Menores OFM Franciscano

“Si elige esta opción, se ruega señale el nombre de la parroquia y diócesis de origen. Agradecemos su colaboración. Que el Señor bendiga y premie vuestra generosidad”.

La Custodia de Tierra Santa fue fundada por San Francisco de Asís en 1217 en el Capítulo de las Esteras y con el envío a Tierra Santa de los primeros frailes, y encomendada por el Papa Clemente VI a los franciscanos en el 1342. 

El cardenal Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, tras la cancelación de la tradicional procesión del Domingo de Ramos desde el Monte de los Olivos, el 29 de marzo de 2026 (Foto de OSV News/Ammar Awad, pool vía Reuters).

Actividad de la Custodia

Los franciscanos custodian los lugares evangélicos en 55 santuarios, algunos de ellos bajo la autoridad de cristianos ortodoxos, musulmanes o hebreos, y ejerce la pastoral en 24 parroquias y 79 iglesias.

Además, dirige la actividad educativa en 15 escuelas y 3 centros de Formación Profesional. Proporciona 525 becas de estudio anuales para estudiantes universitarios, y sostiene la actividad social con más de 630 viviendas para familias necesitadas, 5 hospitales para enfermos y niños huérfanos, 6 casas de acogida de peregrinos (más de 500 plazas de alojamiento) y otros 1.100 puestos de trabajo en diversas actividades. En Siria ha reconstruido 1.300 casas para familias con necesidad.

Cardenal Cobo: “Acogeremos con ilusión y esperanza la visita del Papa León XIV”

Por otra parte, unos días más tarde, el 12 de abril, segundo domingo de Pascua, la archidiócesis de Madrid ha convocado una colecta extraordinaria con motivo del viaje apostólico del Papa León XIV.

“Este año celebraremos la Pascua del Señor con una intensidad particular”, ha escrito el arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, a los madrileños. Y tras referirse al misterio de la muerte y resurrección de Cristo, fuente de nuestra esperanza más viva (cf. 1 Pe 1,3), y a la renovación de la fe de todos los bautizados, explica en una Carta pastoral que “acogeremos la visita del Papa León que viene a encontrarse con nosotros, en el marco de su viaje a diversas diócesis de España”.

Colecta extraordinaria en Madrid 

Muchas personas están trabajando con gran generosidad para preparar esta acogida al Santo Padre, y preparamos esta visita del Sucesor de Pedro, y de los fieles que llegarán a nuestra ciudad, con ilusión, esperanza y espíritu de servicio, añade el cardenal. 

Pero en paralelo, hay necesidades logísticas, de infraestructuras, seguridad, transportes, desarrollo técnico, equipamientos audiovisuales y material textil, entre otros, que es preciso atender.

Por ello, la Delegación Episcopal de Economía y Administración General de la archidiócesis ha enviado a todos los párrocos una carta en la que convoca “una colecta extraordinaria con motivo del viaje apostólico del Papa León XIV, que visitará Madrid del 6 al 9 de junio”.

Las aportaciones pueden realizarse ya

Según la información facilitada, las aportaciones pueden realizarse desde ya a través de los siguientes canales:

Bizum: 13884. IBAN: ES30 0049 6791 7222 1602 5571

Portal de donativos ‘Dono a mi Iglesia.

Entrega en las parroquias indicando que es para la visita papal: cada comunidad lo ingresará a la cuenta bancaria anterior, habilitada por el Arzobispado para este fin.

La Archidiócesis recuerda además que las donaciones realizadas a entidades acogidas a la Ley de Mecenazgo cuentan con importantes incentivos fiscales:

Si donas 250 €, puedes recuperar hasta 200 € en tu próxima declaración de la renta (el 80% de tu donación).  A partir de 250 €, puedes deducirte hasta un 40%.

Las personas jurídicas tienen un tipo de deducción general del 40%.

Cada donante correctamente identificado recibirá el certificado acreditativo para su declaración. Con el objetivo de que esta invitación a colaborar llegue a todas las parroquias y comunidades, se puede descargar aquí el cartel promocional y un díptico informativo.

Para cualquier necesidad, email: delegacioneconomia@archidiocesis.madrid Tfno: 608324605.

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El autorFrancisco Otamendi

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Evangelio

Silencio ante la cruz. Viernes Santo (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del Viernes Santo (A) correspondiente al día 3 de abril de 2026.

Vitus Ntube·31 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El Domingo de Ramos leímos la Pasión de Cristo, y vimos que era importante entrar en la Pasión como un personaje más de la historia. Hoy, después de leer la Pasión, será bueno guardar silencio. Las rúbricas de la celebración de hoy fomentan el silencio después de la Pasión. Se anima al sacerdote a invitar al pueblo a permanecer en silencio orante.

Las lecturas de la liturgia de hoy están cargadas de la intensidad de la pasión y de la emoción. Todas giran en torno al misterio de la Cruz. El pasaje del siervo de Dios en la profecía de Isaías está lleno de sufrimiento, con descripciones muy fuertes del padecimiento: «desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano, … sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultaban los rostros, despreciado y desestimado».

En la Carta a los Hebreos, vemos a Cristo como el sumo sacerdote que se ofrece a sí mismo con fuertes clamores y lágrimas, aprendiendo la obediencia por medio del sufrimiento. En la Pasión de Cristo según San Juan, acabamos de presenciar la traición, el arresto, el sufrimiento, la muerte y la sepultura de Cristo en un corto período de tiempo. Ante lecturas tan intensas, no hacen falta más palabras, sino silencio. Necesitamos tiempo y silencio orante para asimilarlo todo. Hoy es un día marcado por el silencio. Dios ha muerto. Jesús murió. Murió libremente por amor a nosotros para redimirnos del pecado y de la muerte.

Silencio ante la Cruz. Contemplar en silencio el fruto del amor, un amor completo y total. Al mirar la cruz, siempre nos encontraremos con el amor, porque fue el amor el que llevó a Jesús a la cruz. Como escribe san Josemaría: «Es el Amor lo que ha llevado a Jesús al Calvario. Y ya en la Cruz, todos sus gestos y todas sus palabras son de amor, de amor sereno y Fuerte».

Un testigo ocular, al pie de la cruz, observó en silencio lo que le sucedía al cuerpo de Jesús en la Cruz. Después de que Jesús fuera traspasado en el costado y brotaran sangre y agua, leemos: «El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis».

Recuerdo que un día vi un crucifijo en el que el clavo que sostenía a Jesús en la Cruz estaba diseñado con el emoji de amor, intentando mostrar que no son los clavos, sino el amor, lo que mantiene a Jesús en la cruz. Con un silencio orante ante la Cruz experimentamos el amor de un modo especial.

Mundo

Israel permitirá a los líderes de la Iglesia celebrar la Semana Santa en los santos lugares

Tras la polémica, el presidente israelí, Isaac Herzog, llamó al cardenal Pizzaballa para expresarle su "profundo pesar por el desafortunado incidente".

OSV / Omnes·30 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

Por Junno Arocho Esteves, OSV Noticias

El Patriarcado Latino de Jerusalén anunció que se ha llegado a un acuerdo con las autoridades israelíes para permitir que las celebraciones de la Semana Santa y la Pascua tengan lugar en la Iglesia del Santo Sepulcro, después de que inicialmente se les prohibiera celebrar el Domingo de Ramos.

En un comunicado publicado el 30 de marzo, el patriarcado latino afirmó que «se ha garantizado el acceso a los representantes de las Iglesias para la celebración de las liturgias y ceremonias y para la preservación de las antiguas tradiciones pascuales en la Iglesia del Santo Sepulcro».

«Naturalmente, y en vista del estado de guerra actual, las restricciones vigentes a las reuniones públicas se mantienen por el momento. Por consiguiente, las Iglesias garantizarán que las liturgias y oraciones se transmitan en directo a los fieles en Tierra Santa y en todo el mundo», reza el comunicado.

Contexto del problema

El acuerdo se alcanzó un día después de que la policía israelí impidiera la entrada a la iglesia al cardenal Pizzaballa y al padre Francesco Ielpo, custodio de Tierra Santa, el 29 de marzo, lo que provocó la condena mundial.

En un comunicado publicado poco después del incidente, el Patriarcado Latino de Jerusalén afirmó que impedir que los líderes católicos celebraran el inicio de la Semana Santa sentaba «un grave precedente y hacía caso omiso de la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, miran hacia Jerusalén».

Tras la polémica suscitada, el presidente israelí Isaac Herzog declaró que llamó al cardenal Pizzaballa para «expresarle mi profundo pesar por el desafortunado incidente ocurrido esta mañana en la Ciudad Vieja de Jerusalén».

«Aclaré que el incidente se debió a preocupaciones de seguridad ante la continua amenaza de ataques con misiles por parte del régimen terrorista iraní contra la población civil en Israel, tras incidentes anteriores en los que misiles iraníes cayeron en la zona de la Ciudad Vieja de Jerusalén en los últimos días», explicó.

Agradecimiento de la Iglesia

Herzog también reafirmó el «compromiso inquebrantable de Israel con la libertad religiosa para todas las confesiones y con el mantenimiento del statu quo en los lugares sagrados de Jerusalén».

En su comunicado del 30 de marzo, el Patriarcado Latino de Jerusalén expresó su gratitud a Herzog «por su pronta atención y valiosa intervención».

«También extendemos nuestro agradecimiento a los Jefes de Estado y funcionarios que actuaron con rapidez para transmitir sus firmes posiciones, muchos de los cuales se comunicaron personalmente para expresar su cercanía y apoyo», decía el comunicado.

Reacción internacional

Líderes religiosos y políticos de todo el mundo denunciaron rápidamente a las autoridades israelíes después de que el 29 de marzo se difundiera la noticia de que se había prohibido la entrada a la iglesia a los dos líderes católicos .

El informe de la misión palestina ante las Naciones Unidas, publicado por X, afirmaba que las acciones de las autoridades israelíes contra los líderes religiosos no carecían de precedentes, ya que «durante décadas, Israel siempre ha negado a los cristianos palestinos el acceso a la Iglesia del Santo Sepulcro con total impunidad».

En una publicación posterior, las autoridades del gobierno palestino afirmaron que la prohibición a los líderes religiosos de realizar sus ritos religiosos «constituye un delito y una medida militar ilegal, y representa una violación flagrante de los derechos básicos del pueblo palestino, entre los que destaca la libertad de culto».

Las acciones de la policía israelí, añadió, demuestran un desprecio por «los sentimientos de cientos de millones de personas en todo el mundo, una afrenta a los sentimientos de cristianos y musulmanes que comparten la santidad de la ciudad de Jerusalén y su estatus religioso e histórico, y una violación del statu quo legal e histórico vigente».

Destacados líderes occidentales también recurrieron a las redes sociales para denunciar el incidente.

Entre las reacciones inmediatas se encontraban las de Italia, donde el ministro de Asuntos Exteriores del país, Antonio Tajani, calificó el incidente de «inaceptable» y anunció que había convocado al embajador de Israel en Italia «para recibir aclaraciones sobre la decisión de impedir que el cardenal Pizzaballa celebrara el Domingo de Ramos».

Mike Huckabee, embajador de Estados Unidos en Israel, emitió una inusual condena, reconociendo que si bien los lugares sagrados de la Ciudad Vieja de Jerusalén fueron cerrados por motivos de seguridad, impedir que los líderes católicos entraran a la iglesia fue «un desafortunado exceso (que) ya está teniendo importantes repercusiones en todo el mundo».

«Las directrices del Comando del Frente Interno restringen las reuniones a 50 personas o menos. Los cuatro representantes de la Iglesia Católica estaban muy por debajo de ese límite», escribió. «Que se le prohibiera al Patriarca la entrada a la iglesia el Domingo de Ramos para una ceremonia privada es difícil de comprender o justificar».

En mensajes publicados en francés, hebreo y árabe, el presidente francés Emmanuel Macron expresó su apoyo al cardenal Pizzaballa y a los cristianos de Tierra Santa, afirmando que «el libre ejercicio del culto en Jerusalén debe estar garantizado para todas las religiones».

«Condeno esta decisión de la policía israelí, que se suma a la alarmante proliferación de violaciones del statu quo de los Lugares Santos de Jerusalén», escribió.

El gobierno español

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien ha criticado la guerra contra Irán liderada por Estados Unidos e Israel, culpó directamente al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por el incidente, afirmando que «impidió a los católicos celebrar el Domingo de Ramos en los Lugares Santos de Jerusalén. Sin ninguna explicación. Sin razones ni motivos».

«El gobierno de España condena este ataque injustificado contra la libertad religiosa y exige que Israel respete la diversidad de creencias y el derecho internacional. Porque sin tolerancia, la convivencia es imposible», escribió.

Kaja Kallas, jefa de la diplomacia de la Unión Europea, afirmó que impedir la entrada del cardenal Pizzaballa y del padre Ielpo a la Iglesia del Santo Sepulcro constituía «una violación de la libertad religiosa y de las protecciones vigentes que rigen los lugares sagrados».

«La libertad de culto en Jerusalén debe estar plenamente garantizada, sin excepción, para todas las religiones», escribió en X. «El carácter multirreligioso de Jerusalén debe ser protegido».

El presidente polaco, Karol Nawrocki, también utilizó el canal X para expresar su firme oposición a «la negativa a permitir la celebración de la Santa Misa en la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén».

«El Domingo de Ramos marca el comienzo de la Semana Santa, y los cristianos se preparan para la resurrección de Jesucristo», escribió el presidente polaco, que es católico .

«Las acciones de la policía israelí, que condeno, son una muestra de falta de respeto hacia la tradición y la cultura cristianas.»

Los aliados tradicionales de Netanyahu también expresaron críticas inusuales, incluido el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, quien calificó la situación de «dolorosa».

«Esto es inaceptable para nosotros como cristianos, incluso teniendo en cuenta la situación de guerra y las medidas de seguridad generales», escribió. «No debemos permitir que la guerra excluya a los seguidores de ninguna religión de nuestra ciudad santa común, Jerusalén».

Aliviando las tensiones

En respuesta al incidente, la oficina del primer ministro de Israel señaló en una serie de tuits que Irán «ha atacado repetidamente con misiles balísticos los lugares sagrados de las tres religiones monoteístas en Jerusalén» y que fragmentos de un misil procedentes de uno de los ataques se estrellaron cerca de la Iglesia del Santo Sepulcro.

Según explicó, la policía impidió la entrada a la iglesia del cardenal Pizzaballa y del padre Ielpo «por especial preocupación por su seguridad» y afirmó que «no hubo mala intención».

«Sin embargo, dada la santidad de la semana previa a la Pascua para los cristianos de todo el mundo, los servicios de seguridad de Israel están elaborando un plan para permitir que los líderes religiosos puedan rendir culto en el lugar sagrado en los próximos días.»

Varias horas después, en una publicación en su cuenta personal X, Netanyahu dijo que había dado instrucciones a las autoridades para que se le concediera al cardenal Pizzaballa «acceso pleno e inmediato a la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén».

«Si bien comprendo esta preocupación, tan pronto como me enteré del incidente con el Cardenal Pizzaballa, instruí a las autoridades para que permitieran al Patriarca celebrar los servicios religiosos como él deseara», escribió.

En respuesta a la publicación de Netanyahu, Huckabee dijo que se alegraba de que Netanyahu «interviniera personal y rápidamente para permitir que el Cardenal Pizzaballa tuviera acceso a la Iglesia del Santo Sepulcro».

«Todos los lugares sagrados tienen restricciones debido a los misiles iraníes y a problemas de seguridad, pero el acceso privado el Domingo de Ramos fue razonable y el problema ya está resuelto», tuiteó el embajador estadounidense.

El cardenal Pizzaballa también intentó calmar los ánimos tras el incidente. En una entrevista con TV2000, la cadena de televisión propiedad de la Conferencia Episcopal Italiana, el patriarca latino afirmó que el incidente fue resultado de un «malentendido».

«No hubo enfrentamientos; todo se desarrolló con mucha cortesía. No quiero forzar las cosas; queremos aprovechar esta situación para aclarar mejor en los próximos días qué hacer, respetando la seguridad de todos, pero también el derecho a la oración», dijo.

También señaló que, si bien el incidente del Domingo de Ramos fue importante, debe considerarse dentro de «un contexto más amplio».

«Hay personas que están en una situación mucho peor que la nuestra y que no pueden celebrar por razones muy diferentes», dijo. «Una vez más, celebramos una Pascua sobria».

El autorOSV / Omnes

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Vaticano

Los 10 mensajes más importantes del Papa en Mónaco

Esperanza, fe vivida y valentía para entregarse a Dios... Esas son algunas de las claves de los discursos del Papa León XIV en Mónaco.

Paloma López Campos·30 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Durante su visita breve a Mónaco, el Papa León XIV se dirigió no solo a los católicos del país, sino a los de todo el mundo. Siendo el primer Pontífice de los tiempos modernos que visita este pequeño Estado, el Santo Padre mantuvo diversos encuentros y aquí recogemos algunos de sus mensajes más importantes.

“Es necesario confiar en la Providencia de Dios”

En la visita de cortesía al Príncipe de Mónaco, León XIV señaló que “es importante confiar en la providencia de Dios aun cuando predomina el sentido de impotencia o de insuficiencia, porque nosotros creemos que el Reino de Dios es semejante a una semilla minúscula que se convierte en árbol”.

A pesar de esta confianza, continuó el Papa, “esta fe solo cambia el mundo si no evadimos nuestras responsabilidades históricas”.

“La fe católica nos sitúa ante la soberanía de Jesús”

En ese mismo discurso, el Pontífice hizo referencia a la importancia de vivir como católicos en sociedad. Dijo que esta fe “nos sitúa ante la soberanía de Jesús, que compromete a los cristianos a ser en el mundo un reino de hermanos y hermanas, una presencia que no aplasta, sino que libera; que no separa, sino que une; dispuesta a proteger siempre con amor toda vida humana, en cualquier momento y condición, para que nadie sea excluido jamás de la mesa de la fraternidad”.

“Los desafíos sin precedentes se afrontan con un corazón libre”

En la misma línea, León XIV finalizó su intervención ante el Príncipe de Mónaco animando a todos a profundizar en esta “fe antigua”, que les hará “expertos en las cosas nuevas; no tanto persiguiendo los bienes que pasan, a menudo novedades que envejecen en una temporada, cuanto hallándose de frente a desafíos sin precedentes, que solo se afrontan con un corazón libre y con una inteligencia iluminada”.

“La Iglesia está llamada a ser en el mundo reflejo del amor de Dios que no hace acepción de personas”

Durante su encuentro con la comunidad católica de Mónaco, el Papa León XIV señaló a Cristo como “el justo” que “no viene para realizar un juicio condenatorio, sino para ofrecer a todos su misericordia que purifica, sana, transforma y nos hace parte de la única familia de Dios”.

El Santo Padre indicó que Jesús no hace esto con todos nosotros, “pobres” y “pecadores” “para secundar el mal, sino para liberarlos de la opresión y de la esclavitud y hacerlos hijos de Dios y hermanos entre sí”. Por ello, la Iglesia está “llamada a ser en el mundo reflejo del amor de Dios que no hace acepción de personas”.

“Anuncien el Evangelio de la vida, de la esperanza y del amor”

En ese reflejo del amor de Dios, continuó León XIV, el mensaje de la Iglesia tiene que “iluminar a la persona humana y a la sociedad para que, a la luz de Cristo y de su Palabra, descubran su propia identidad, el significado de la vida humana, el valor de las relaciones y de la solidaridad social, el fin último de la existencia y el destino de la historia”.

Por ello, el Papa anima a todos los católicos a que “anuncien el Evangelio de la vida, de la esperanza y del amor; lleven a todos la luz del Evangelio para que sea defendida y promovida la vida de todo hombre y de toda mujer desde su concepción hasta su final natural; ofrezcan nuevos mapas de orientación capaces de frenar aquellos impulsos del secularismo que corren el riesgo de reducir al hombre al individualismo y de fundar la vida social sobre la producción de la riqueza”.

“Una fe viva es siempre profética”

Por último, León XIV señaló que “una fe viva es siempre profética, capaz de suscitar preguntas y ofrecer provocaciones: ¿estamos realmente defendiendo al ser humano? ¿Estamos protegiendo la dignidad de la persona en la protección de la vida en todas sus fases? ¿Es realmente justo y está inspirado en la solidaridad el modelo económico y social vigente?”.

“Lo que da solidez a la vida es el amor”

Al mantener un encuentro con jóvenes, el Papa quiso recordar a todos que “lo que da solidez a la vida es el amor; la experiencia fundamental del amor de Dios, ante todo, y luego, por extensión, la experiencia iluminadora y sagrada del amor mutuo”.

En esta misma línea, el Pontífice explicó que “amarse recíprocamente, si por un lado requiere estar abiertos a crecer y, por lo tanto, a cambiar, por otro exige fidelidad, constancia y disposición al sacrificio en la vida cotidiana”.

“No tengan miedo de entregarse por completo al Señor y a los demás”

Al final de su discurso, el Santo Padre les dijo a los jóvenes que “no tengan miedo de entregarlo todo –su tiempo, sus energías– a Dios y a los hermanos, de entregarse por completo al Señor y a los demás. Solo así encontrarán un gozo siempre nuevo y un sentido cada vez más profundo en la vida”.

Además, el sucesor de san Pedro les recordó que “el mundo necesita de su testimonio para superar las derivas de nuestro tiempo y afrontar sus desafíos, y sobre todo para redescubrir el buen sabor del amor a Dios y al prójimo”.

“Dios no se olvida de la promesa que prepara al mundo para la salvación”

En la Misa celebrada durante su viaje a Mónaco, el Papa León XIV profundiza en la condena de muerte a Jesús tras la resurrección de Lázaro. Adentrándose en el pasaje, el Santo Padre señala que “si los hombres se olvidan de la Ley que ordena no matar, Dios no se olvida de la promesa que prepara al mundo para la salvación. Su providencia hace de ese veredicto homicida el modo de manifestar un supremo designio de amor; aunque malvado, Caifás profetizó ‘que Jesús iba a morir por la nación’”.

“Es la misericordia la que salva el mundo”

“En la historia de Jesús”, subraya León, “se resume la historia de todos nosotros, empezando por los más pequeños y oprimidos”. Pero el Santo Padre recuerda que “frente a la persistencia del mal, está la eterna justicia de Dios, que siempre nos rescata de nuestros sepulcros”.

A través de Cristo, “es la misericordia la que salva al mundo; se hace cargo de toda existencia humana, en cada una de sus fragilidades, desde que es concebida en el seno materno hasta que envejece”.

España

El gobierno incumple su palabra y no atenderá a todas las víctimas de abusos

El nuevo protocolo no desarrolla uno de los puntos de acuerdo firmado el pasado mes de enero, en el que el gobierno se comprometía a investigar los abusos sexuales en todos los ámbitos de la vida civil.

Javier García Herrería·30 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

En un movimiento calificado de «compromiso moral histórico», la Iglesia española, el Gobierno y el Defensor del Pueblo han sellado en la mañana del 30 de marzo de 2026, el protocolo definitivo para la reparación integral de las víctimas de abusos sexuales en el ámbito eclesiástico.

Este acuerdo desarrolla el pacto alcanzado el pasado 8 de enero y pone en marcha un engranaje institucional inédito para que el estado supervise si las reclamaciones atendidas por el plan PRIVA (el plan de reparaciones de la Iglesia) son adecuadas. También permitirá que las víctimas acudan directamente a la nueva plataforma creada por el gobierno para tramitar sus reclamaciones ante la Iglesia.

La postura del gobierno

El nuevo acuerdo no desarrolla el primer punto del acuerdo firmado el pasado mes de enero, en el que se aseguraba que el gobierno abordaría «la reparación integral de víctimas de abusos en cualquier ámbito de la vida social”. Esta exclusión de la base del acuerdo original supone, en la práctica, renunciar a una respuesta global y transversal que habría conferido a este paso un carácter plenamente histórico para todas las víctimas.

Durante la rueda de prensa posterior a la firma, al ser consultado sobre la extensión de estas medidas a la totalidad de los afectados, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, afirmó que el documento suscrito hoy se ciñe estrictamente a la hoja de ruta establecida el pasado 8 de enero. Sin embargo, esta declaración elude el primer punto de aquel compromiso original, en el que el Gobierno se obligaba expresamente a abordar la reparación integral de las víctimas de abusos en “cualquier ámbito de la vida social”.

Olvido de las recomendaciones del Defensor del Pueblo

Tras la firma del acuerdo, Bolaños destacó que el nuevo protocolo cumple con la recomendación central del informe del Defensor del Pueblo de 2023, que instaba a los poderes públicos a establecer un plan de reparación bajo una tutela institucional independiente de la Iglesia. El ministro celebró que, a través de este sistema, sea el Estado quien garantice una valoración objetiva y profesional del daño sufrido por las víctimas.

No obstante, el ejecutivo ha evitado pronunciarse sobre otra de las recomendaciones clave de dicha investigación: la necesidad de que las medidas de reparación y prevención no se limiten exclusivamente al ámbito eclesiástico. 

Por su parte, Ángel Gabilondo ha reiterado su deseo de que los estudios y las vías de reparación se aborden en el futuro en otros contextos sociales de la misma forma que se ha iniciado hoy con la Iglesia. Sin embargo, el Defensor del Pueblo no ha concretado plazos ni calendarios para la implementación de esta respuesta universal que su propio informe calificaba como una obligación de reparación del Estado.

¿Qué es lo nuevo respecto a la situación anterior?

Hasta hoy, la Iglesia operaba principalmente a través del PRIVA (Plan de Reparación Integral a Víctimas de Abusos), un sistema interno que desde febrero de 2025 ha gestionado 131 solicitudes. 

La gran novedad de este protocolo radica en que las víctimas que lo deseen podrán gestionar sus reclamaciones directamente a través del estado y, además, el estado supervisará las resoluciones del plan PRIVA. Ya no es solo la Iglesia quien evalúa y propone la reparación; ahora entra en juego un equipo de expertos independientes bajo el paraguas del Defensor del Pueblo, que tendrá la última palabra en caso de discrepancias.

Otra novedad importante es que el Gobierno ha blindado las indemnizaciones, de forma que el dinero recibido por las víctimas no tributará en el IRPF, asegurando que la reparación llegue íntegra a quienes sufrieron el daño.

Nuevo protocolo

  1. Se crea una ventanilla única estatal para que la víctima no tenga que acudir a la estructura eclesiástica si no lo desea. Por un lado, el Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes  creará una «Unidad de Tramitación» que recibirá las solicitudes, ofrecerá orientación para la presentación de las mismas y se ocupará de la comunicación con las partes, la notificación de las propuestas y el recabado de los informes necesarios. El plazo de presentación de solicitudes se abre en dos semanas, el próximo 15 de abril.
  2. Por otro lado, El Defensor del Pueblo, constituirá la «Unidad de Víctimas» que se encargará de llevar a cabo -con un equipo de expertos profesionales independiente- la evaluación individualizada de las solicitudes.
  3. Por primera vez, en caso de desacuerdo entre la Iglesia y los evaluadores sobre un caso, la Conferencia Episcopal y la Confederación de religiosos se encargarán, a través de la comisión asesora del PRIVA, de emitir un informe sobre cada una de las valoraciones de reconocimiento de la condición de víctima y de reparación que formule la Unidad de Víctimas del Defensor del Pueblo. 
  4. En caso de discrepancia una comisión mixta estudiará el caso que, en última instancia será establecido por el Defensor del Pueblo tras escuchar al presidente de la CEE o de la CONFER, según el caso. Como ha señalado el ministro Bolaños en la rueda de prensa antes aludida, “la última palabra de las reparaciones la tendrá el estado”.

Tipos de Reparación

El documento suscrito esta mañana ofrece tres dimensiones para una sanación integral. Por un lado, una reparación simbólica, centrada en actos de reconocimiento público e institucional que validen el testimonio de las víctimas y dignifiquen su memoria. También ofrecerá acompañamiento humano y espiritual, incluyendo peticiones formales de perdón y el acceso a tratamientos especializados para abordar las secuelas físicas y psicológicas derivadas de los abusos.

Por último, también establece la reparación económica, que se determinará de forma individualizada, tomando como criterio la gravedad de los hechos y el impacto del daño causado en la vida del superviviente.

Este mecanismo tendrá una vigencia inicial de un año, con posibilidad de ser prorrogado por un periodo idéntico. 

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¿En qué consiste la costumbre romana de los siete Monumentos Eucarísticos?

La costumbre de visitar Monumentos Eucarísticos es una manera de compensar lo que no supieron hacer los 12 apóstoles: estar despiertos rezando con Él, la noche antes de su muerte.

30 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Heridas que sanan” es el último libro de Erik Varden. Tiene como hilo conductor un poema de san Arnulfo de Lovaina, sobre las llagas de Cristo, que tiene un efecto sanador en el alma del lector. De una manera parecida actúa una costumbre de larga tradición, en la noche del Jueves al Viernes Santo, que también tiene una acción reparadora y que es una muestra de correspondencia al Amor de Cristo, como es la de visitar los siete Monumentos.

El Monumento Eucarístico es el nombre que recibe Jesús, hecho Eucaristía, después de la celebración de la Última Cena, en los oficios del Jueves Santo. Es decir que Jesucristo, con apariencia de pan, es expuesto en un lugar preparado con adornos florales y ornamentales, muy cuidados. En ese día se conmemora la institución de la Eucaristía, el Orden Sacerdotal y el mandamiento del amor, que se manifiesta mediante el lavatorio de los pies. Todo ello sucedió durante la conmemoración de la Pascua Judía en Jerusalén, en la cena pascual, que hicieron Jesús y sus apóstoles, la noche previa a su muerte.

Origen de la costumbre

El origen de la costumbre de visitar Monumentos Eucarísticos está en las idas y venidas de Herodes a Pilato, después de prender a Jesús en Getsemaní, que popularmente se denomina “traerte de Herodes a Pilatos”. Estos siete momentos salen en el evangelio, son:

  • Oración y agonía de Jesús en el Huerto de los Olivos.
  • Jesús es prendido y llevado a la casa de Anás.
  • De la casa de Anás lo trasladan al tribunal de Caifás.
  • Caifás ordena que lo lleven ante Pilato al Pretoria.
  • Pilato a su vez lo envía al palacio de Herodes.
  • De Herodes es llevado de nuevo ante Pilato, tras ser flagelado, para que lo crucifiquen.
  • Jesús carga con la Cruz camino del Calvario.

También se habla de los siete momentos en los que Jesús tuvo efluvios de sangre, en todo este agónico proceso. Pero la costumbre se cristalizó en visitas eucarísticas a monumentos expuestos en siete iglesias. San Felipe Neri, en el siglo XVI, puso de moda en Roma la costumbre de visitar los siete monumentos de las siete iglesias históricas, recordando esos siete momentos de “traerte de Herodes a Pilatos”. Estas son las cuatro Basílicas principales (San Pedro, Santa María la Mayor, San Pablo Extramuros y San Juan de Letrán), y las iglesias de San Lorenzo, Santa Cruz y San Sebastián. 

La costumbre del Monumento es una manera de compensar lo que no supieron hacer los 12 apóstoles: estar despiertos rezando con Él, la noche antes de su muerte. Lo que omitieron ellos, es decir rezar y acompañar a Jesús para que se haga la voluntad de su Padre, es lo que hacemos. Por lo que estas visitas a los Monumentos sirven para acompañarle, hablarle con intensidad, aumentar nuestro amor a Él y para sanar nuestras heridas.

¿En qué consiste la costumbre del Vía Crucis?

El Vía Crucis consiste en recordar los catorce momentos de la Pasión de Cristo, que sucedieron en sitios concretos de Tierra Santa (donde vivió, murió y resucitó Jesús), hace más de dos mil años. Los conocemos, casi todos, gracias a los cristianos que han ido guardando la ubicación de estos lugares santos. En especial gracias a los franciscanos, religiosos que desde el siglo XIII guardan estos sitios. 

Como no siempre se ha podido visitar estos lugares, se empezaron a dibujar y a hacer esculturas de lo que ocurrió en estas ubicaciones santas. Al principio, estas imágenes las colocaron en las iglesias de Jerusalén. Más tarde, las llevaron a otros países. El primero que empezó con esta piadosa costumbre fue España en 1419, gracias al beato Álvaro de Córdoba, que después de visitar Tierra Santa y quedar impactado al ver los lugares santos y las iglesias de allí, decidió llevar las imágenes a su país. A continuación, pasó a Cerdeña (hoy Italia) y luego al resto de Europa. Más tarde, san Leonardo de Puerto Mauricio, entre 1731 y 1751, se encargó de poner muchos Vía Crucis. ¿Y cuántos son muchos? ¡Puso quinientos setenta Vía Crucis en Italia! 

Se llama “estaciones” a estos catorce momentos del recorrido de Jesús, desde su condena a muerte hasta su sepultura. Seguidamente, indicaremos lo que ocurre en cada una de las estaciones nombrándolas con su título habitual.

• I Estación: Condenan a muerte a Jesús

• II Estación: Jesús carga con la cruz

• III Estación: Cae Jesús por primera vez

• IV Estación: Jesús encuentra a María, su Santísima Madre

• V Estación: Simón ayuda a llevar la cruz de Jesús

• VI Estación: Una piadosa mujer enjuga el rostro de Jesús

• VII Estación: Cae Jesús por segunda vez

• VIII Estación: Jesús consuela a las hijas de Jerusalén

• IX Estación: Jesús cae por tercera vez

• X Estación: Despojan a Jesús de sus vestiduras

• XI Estación: Jesús es clavado en la cruz

• XII Estación: Muerte de Jesús en la Cruz

• XIII Estación: Desclavan a Jesús y lo entregan a su Madre

• XIV Estación: Dan sepultura al cuerpo de Jesús

Para contemplar el Vía Crucis

De esas escenas se han escrito libros para contemplar la pasión, en una iglesia o en cualquier lugar, para aumentar así nuestro conocimiento del amor que Dios nos tiene y para hacer crecer nuestro aprecio a Jesucristo. Uno de ellos es el que escribió san Josemaría. Está en texto y audio, de manera gratuita en internet, en la web del Opus Dei. También hay una versión en papel en la editorial Rialp. Además, el texto del Vía Crucis de San Josemaría con imágenes de la Pasión de Mel Gibson está en el canal de Youtube de Eduardo Ares. https://www.youtube.com/watch?v=TiGVQcbf3LI&list=PLTTqO7YWK8G1vq_D_pvPf2HXzUoiSII66&ab_channel=EduardoAresMateos   

Por otro lado, para niños mayores de 10 años y adolescentes, está el libro de la editorial Casablanca: “Los momentos más top del mayor influencer de la historia” https://libreria.sanpablo.es/libro/los-momentos-top-del-mayor-influencer-de-la-historia_233920 

Ambas costumbres, la de los siete monumentos y el Vía Crucis, son dos maneras muy buenas de vivir la Semana Santa, uniéndonos a la cruz, sanando nuestras heridas y supliendo lo que no hicieron los apóstoles.

El autorÁlvaro Gil Ruiz

Profesor y colaborador habitual de Vozpópuli.

Evangelio

Aceptar o rechazar el Amor. Jueves Santo (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del Jueves Santo (A) correspondiente al jueves día 2 de abril de 2026.

Vitus Ntube·30 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

«Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo» (Jn 13, 1). En este momento sagrado de la Semana Santa —la madre de todas las semanas, la semana más importante del año litúrgico— entramos en el Triduo Pascual con la celebración de hoy. El Sagrado Triduo comienza con aquello que caracteriza más profundamente a Dios y al cristianismo: el amor. Esta noche celebramos la Misa de la Cena del Señor, la institución de la Sagrada Eucaristía.

La liturgia de hoy está marcada por el amor en acción. San Juan, en su relato de la última Cena, introduce la escena con una afirmación profunda: Jesús «los amó hasta el extremo». No se trata de un amor a medias. Es un amor llevado al extremo, un amor llevado a su plenitud y cumplimiento. Juan nos dice que Jesús sabía que había llegado su «hora» —la hora de su pasión. La Cruz sería la manifestación más radical de su amor, porque «nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos». Sin embargo, incluso antes de este acto supremo, el Señor ofrece a sus discípulos un signo concreto de ese amor: les lava los pies. Es, por así decirlo, una anticipación del misterio de la Cruz.

Dios nos ama tanto que desciende para encontrarnos a nuestros pies. Baja de la gloria divina, toma la condición de siervo y nos encuentra en nuestra fragilidad y miseria. En Cristo Jesús, Dios se arrodilla ante la humanidad. Realiza el trabajo de un esclavo, lavando nuestros pies sucios, purificándonos para que podamos sentarnos a su mesa y participar en el banquete eucarístico.

La primera lectura narra la comida del cordero pascual —la prefiguración de la Cena del Señor en el Antiguo Testamento. La segunda lectura, tomada de la primera carta de san Pablo a los Corintios, presenta el cumplimiento de esa prefiguración en el Nuevo Testamento y muestra cómo este misterio nos ha sido transmitido. En el Evangelio, sin embargo, vemos la actitud interior que lo mueve todo: el amor. El amor es la fuerza que impulsa a Cristo a entregarse completamente.

Ante un amor tan extremo y completo, podemos responder de dos maneras: como Pedro o como Judas. El amor de Jesús es tan abrumador que deja a Simón Pedro desconcertado. Cuando Jesús se acerca a él, Pedro protesta: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?» Jesús responde: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde». Pedro inicialmente se resiste: «No me lavarás los pies jamás», pero Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo».  Pedro lucha por comprender, pero al final se deja amar. Frente a tanta humildad y a un amor tan radical, duda, pero no cierra su corazón.

Judas, en cambio, responde de manera diferente. Jesús dice: «Vosotros estáis limpios, aunque no todos«. Juan explica que Jesús sabía quién lo iba a entregar. Judas no cuestiona ni protesta abiertamente. Más bien, rechaza en silencio un amor tan extremo y completo. Es el rechazo del amor —no querer ser amado, no amar— lo que hace impuro al hombre.

¿Somos capaces de aceptar un amor tan completo? ¿O lo rechazamos fácilmente porque no lo entendemos? Jesús ha permanecido en la Eucaristía por amor. Nos ama también de maneras radicales. La falta de comprensión no debería llevarnos al rechazo, sino a una comunicación más profunda con Dios. ¿Estamos abiertos al amor o cerrados a él?

Vaticano

El Papa ruega el Domingo de Ramos por los cristianos de Oriente Medio y la paz

En la celebración del Domingo de Ramos e inicio de la Semana Santa, el Papa León XIV ha llamado a Jesús “Rey de la Paz”, y le ha rogado en especial por los cristianos de Oriente Medio y para que abra caminos concretos de reconciliación y paz.

Francisco Otamendi·29 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Ante más de cuarenta mil peregrinos y fieles reunidos junto al Papa para celebrar la solemne celebración del Domingo de Ramos y la Pasión del Señor, León XIV ha bendecido los ramos de olivo y las palmas junto al obelisco de la Plaza de San Pedro. 

Y en el Àngelus ha manifestado que “con nuestra oración estamos más cerca que nunca de los cristianos de Oriente Medio que sufren las consecuencias de un conflicto atroz y, en muchos casos, no pueden vivir plenamente los ritos de estos días santos”.

A continuación, tras la Eucaristía y antes del rezo del Ángelus, ha apelado a la unidad. “Precisamente, mientras la Iglesia contempla el misterio de la Pasión del Señor, no podemos olvidar a quienes hoy participan de manera real en su sufrimiento”. 

“La tierra, el cielo y el mar han sido creados para la vida y para la paz”

“La prueba que ellos atraviesan interpela la conciencia de todos”, ha proseguido el Pontífice. “Elevemos nuestra súplica al Príncipe de la paz, para que sostenga a los pueblos heridos por la guerra y abra caminos concretos de reconciliación y paz”.

Asimismo, el Papa ha encomendado al Señor “a todos los marineros víctimas de la guerra: rezo por los difuntos, por los heridos y por sus familiares. ¡La tierra, el cielo y el mar han sido creados para la vida y para la paz!”.

Y ha rogado también que “recemos por todos los migrantes fallecidos en el mar, en particular por aquellos que han perdido la vida en los últimos días frente a las costas de la isla de Creta”.

El Papa León XIV, en el acto de bendición de las palmas junto al obelisco de la Plaza de San Pedro, en el Domingo de Ramos el 29 de marzo de 2026. (Foto de CNS/Lola Gomez).

Jesús, Rey de la Paz

El Papa ha realizado su petición de la mano de la Virgen Maria, a quien se ha dirigido “confiando a su intercesión todas nuestras súplicas. Dejémonos guiar por ella en estos días santos, para seguir con fe y amor a Jesús, nuestro Salvador”.

En la homilía de la Misa del Domingo de Ramos, la apelación más frecuente del Papa ha sido ‘Jesús, Rey de la Paz’, y sobre Él ha dirigido su meditación. 

“Hermanos y hermanas, este es nuestro Dios: Jesús, Rey de la paz. Un Dios que rechaza la guerra, al que nadie puede utilizar para justificar el enfrentamiento, que no escucha la oración de quienes hacen la guerra y la rechaza diciendo: ‘Por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!’ (Is 1,15).

En Jesús “vemos a los crucificados de la humanidad”

“Al mirarlo a Él, que fue crucificado por nosotros, vemos a los crucificados de la humanidad. En sus llagas vemos las heridas de tantos hombres y mujeres de hoy”, ha subrayado el Papa.

“En su último grito dirigido al Padre escuchamos el llanto de quienes están abatidos, de quienes carecen de esperanza, de quienes están enfermos, de quienes están solos. Y, sobre todo, escuchamos el gemido de dolor de cada uno de los que están oprimidos por la violencia y de cada víctima de la guerra”.

“¡Dios es amor! ¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas!”

Cristo, Rey de la paz, sigue clamando desde su cruz: “¡Dios es amor! ¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!”, ha clamado el Papa León.

Al concluir, el Papa ha recordado “palabras del siervo de Dios, el obispo Tonino Bello”, para “confiar este clamor a María Santísima, que está bajo la cruz de su Hijo y llora también a los pies de los crucificados de hoy”.

El Papa León XIV celebra la Misa en el Estadio Louis II el 28 de marzo de 2026, en Montecarlo, Mónaco. Esta visita de un día marca el segundo viaje apostólico del Papa y la primera visita Papal al principado católico de Mónaco en la era moderna. (Foto OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).

¿Estamos realmente defendiendo el ser humano? 

En cuanto a su viaje al Principado de Mónaco de ayer, el Papa exhortó a la comunidad católica, entre otros mensajes, “a prestar un servicio apasionado y generoso en la evangelización. Anuncien el Evangelio de la vida, de la esperanza y del amor. Lleven a todos la luz del Evangelio para que sea defendida y promovida la vida de todo hombre y de toda mujer desde su concepción hasta su fin natural”.

Y enseguida, invitó a preguntarse: “¿estamos realmente defendiendo al ser humano? ¿Estamos protegiendo la dignidad de la persona en la protección de la vida en todas sus fases?”.

Ante la Iglesia de Santa Devota, patrona del Principado de Mónaco, León XIV se reunió con jóvenes y catecúmenos y les habló del ejemplo de la santa mártir y de San Carlo Acutis. “El testimonio de la fe es una semilla que puede alcanzar y fecundar corazones y lugares lejanos, mucho más allá de nuestras expectativas y posibilidades”, dijo.

El autorFrancisco Otamendi

Argumentos

7 ideas para interpretar correctamente la violencia de Dios en la Biblia

Dios se revela progresivamente a los hombres y la plenitud de su mensaje llega con Jesucristo, no en los pasajes más oscuros del Nuevo Testamento.

Javier García Herrería·29 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

Para el lector contemporáneo, abrir el Antiguo Testamento puede resultar, en ocasiones, una experiencia desconcertante. Entre salmos de alabanza e historias sorprendentes, emergen relatos en los que la divinidad parece actuar con una violencia que choca frontalmente con el “Dios es amor” del Nuevo Testamento. ¿Cómo conciliar al Dios que ordena el exterminio en Jericó con el Cristo que perdona a sus verdugos desde la cruz?

La respuesta no está en ocultar estos pasajes, sino en aprender a leerlos a la luz de la gran Tradición de la Iglesia. Como señalaba Benedicto XVI en su exhortación Verbum Domini, estas “páginas oscuras” de la Biblia contienen un misterio de salvación que requiere dos claves de lectura fundamentales: la progresividad en la revelación y la interpretación del Antiguo Testamento a la luz del Nuevo, es decir, de Jesucristo.

1. Escenas sin contexto

Las escenas bíblicas más violentas son proclamadas en la liturgia con regularidad, pues la Iglesia no oculta los textos difíciles ni los elimina. Sin embargo, conviene advertir que a menudo se leen fragmentos aislados, sin el contexto narrativo amplio que permite comprender las razones de los castigos más severos.

En muchas culturas antiguas eran comunes prácticas hoy consideradas aberrantes: sacrificios humanos, infanticidio o conductas sexuales profundamente degradadas. Este contexto ayuda a entender por qué, en determinadas ocasiones, Dios ordena a los israelitas destruir por completo a sus enemigos (incluidos mujeres, ancianos y niños), como en el caso de los amalecitas, la toma de Jericó y de alguna ciudad cananea.

Una lectura íntegra de los textos permite apreciar que Dios actúa con paciencia y misericordia antes de recurrir al castigo, que aparece como último recurso cuando no quedan otras vías. Con todo, persiste la dificultad de justificar la muerte de los inocentes, cuestión que se abordará más adelante.

2. La pedagogía de Dios es progresiva

Dios no se revela de manera plena e inmediata, sino mediante una pedagogía que se adapta a cada época. Se acomoda al lenguaje, la cultura y la mentalidad de los hombres para elevarlos progresivamente.

San Agustín explicaba que los castigos del Antiguo Testamento constituían una medicina necesaria para un pueblo cuya dureza de corazón no habría comprendido otro lenguaje. Dios entra en la historia asumiendo las categorías de su tiempo para, una vez establecida la relación con el pueblo, purificar su comprensión de la justicia.

Las sociedades antiguas vivían con una conciencia más aguda de su vulnerabilidad. En ese contexto, resulta comprensible que esperaran de la divinidad protección frente a sus enemigos. Así se entienden episodios como las plagas de Egipto o la destrucción del ejército del faraón en el mar.

3. Justicia medicinal

A lo largo de la Escritura aparecen momentos en los que la justicia divina se manifiesta de forma extrema, pero con un trasfondo que la tradición cristiana ha interpretado en clave de misericordia. San Ambrosio y otros Padres de la Iglesia sostenían que estos actos no responden a una lógica de venganza, sino a una finalidad correctiva.

Al poner fin a situaciones de maldad estructural, Dios impide que el ser humano continúe acumulando culpas que comprometerían su destino último. En este sentido, el diluvio o la destrucción de Sodoma y Gomorra se presentan como intervenciones orientadas a frenar el avance del mal y preservar la posibilidad de conversión para las generaciones futuras.

En otras ocasiones, la manifestación del poder divino busca reafirmar la autoridad de quienes han sido elegidos como mediadores. Así ocurre con Moisés, en episodios como el castigo tras la adoración del becerro de oro, cuando manda beber el oro derretido del becerro ejecutar a 3.000 israelitas.

«Póngase cada uno la espada al muslo; recorran el campamento de puerta en puerta, matando cada uno a su hermano, a su amigo y a su pariente». Así recoge el Éxodo unas palabras de especial dureza. Sin embargo, la lectura de los capítulos precedentes permite constatar que el castigo divino llega tras reiterados avisos al pueblo para que rectifique. La alternativa habría sido anular o limitar la libertad humana para forzar la fe, una posibilidad que se abordará más adelante.

Ante la incredulidad del pueblo respecto a la liberación realizada por Dios a través de Moisés, se suceden diversos castigos con un carácter pedagógico, orientados a mostrar el origen de la verdadera salvación. Así ocurre en la rebelión de Coré, cuando la tierra se abre y engulle a los sublevados; o en episodios como el de Taberá, donde el fuego castiga las quejas del pueblo en el desierto, y las plagas de serpientes venenosas que provocan numerosas muertes.

4. Tratar lo sagrado con respeto

Algunos pasajes pueden parecer desproporcionados desde una sensibilidad contemporánea, pero subrayan una idea central: la santidad de Dios exige un trato reverente. Según san Agustín, estos signos externos servían para inculcar en un pueblo aún inmaduro la conciencia de la majestad divina.

De este modo, se comprende que Dios ordene la lapidación de Acán y su familia como castigo por el robo de objetos sagrados. De manera similar, Nadab y Abiú mueren por ofrecer “fuego extraño” en el altar, violando así la sacralidad del culto.

La exigencia de respeto hacia lo sagrado queda subrayada también en la escena más “violenta” de Jesucristo en el Evangelio: la expulsión de los mercaderes del templo. Aunque el texto no indica que Cristo golpeara a nadie directamente, sí relata que fabricó un látigo de cuerdas —probablemente para amedrentar o espantar animales— y volcó las mesas de los cambistas.

Esta exigencia de gloria debida solo al Creador no es exclusiva de las eras arcaicas del Antiguo Testamento; se manifiesta con igual fuerza en los albores de la Iglesia. Así lo atestigua el Nuevo Testamento en el libro de los Hechos, al narrar el fin de Herodes Agripa (quien gobernó del 41 al 44 d.C.). Al permitir ser vitoreado por la multitud como si su voz fuera la de un dios y no la de un hombre, el relato nos muestra que fue herido por un ángel y devorado por gusanos por permitir ser tratado como a un Dios. Este episodio subraya una continuidad fundamental: la majestad de Dios y la seriedad de lo sagrado no cambian con el paso de los testamentos, confirmando que el Dios de Jesucristo es el mismo Señor de la historia que reclama para sí lo que le es propio.

Posiblemente, el episodio aún más llamativo de la “violencia divina” es la muerte de Uza, fulminado al tocar el Arca de la Alianza para evitar que cayera al suelo. A primera vista, podría parecer un rigor extremo: morir por un acto de aparente buena intención. Sin embargo, al considerar el contexto completo, se aprecia que su error comenzó mucho antes. Según cuenta el libro de los Números, el Arca debía transportarse exclusivamente por levitas del clan de Coat, sobre los hombros y con varales de madera, sin que nadie tocara directamente su cuerpo, bajo la advertencia de que tocar lo santo podía causar la muerte.

En el caso de Uza, David y su pueblo transportaban el Arca en una carreta de bueyes, siguiendo una práctica filistea ajena a la tradición israelita. Al tratar el Arca como una mercancía, habían perdido el respeto ritual que exigía la ley divina. La lección teológica de este pasaje subraya que las buenas intenciones no sustituyen la obediencia a lo sagrado: Uza consideró más impuro el suelo que su propia mano marcada por el pecado, pero Dios enseña que lo sagrado no puede ser manipulado fuera de sus normas.

Como consecuencia, el relato bíblico indica que David se llenó de temor, comprendió que no podía trasladar el Arca a Jerusalén como un trofeo político y esperó tres meses antes de moverla nuevamente, esta vez cumpliendo estrictamente las disposiciones divinas.

5. Cristo, plenitud de la revelación

La tradición cristiana sostiene que la Escritura debe leerse en clave cristocéntrica, ya que Cristo constituye su sentido último. A la luz del Calvario, los pasajes más difíciles adquieren una nueva perspectiva.

En la cruz, Dios no descarga su justicia sobre otros, sino que la asume en sí mismo. El Dios que en el Antiguo Testamento aparece castigando al pecador se revela finalmente como quien carga con el pecado del mundo. Desde entonces, la respuesta cristiana al mal se orienta hacia el perdón y la entrega.

En el segundo libro de los Reyes se narra un episodio particularmente sobrecogedor: Dios atiende la imprecación del profeta Eliseo contra un grupo de muchachos que lo increpaban, y permite que dos osas salidas del bosque acaben con la vida de cuarenta y dos de ellos. (Nota importante: Eliseo era insultado por ser calvo, así que hay que tomar buena nota: ojito con los calvos).

Este pasaje, a primera vista desconcertante, ha sido objeto de reflexión constante en la tradición teológica. Desde esta perspectiva, la denominada “ira” de Dios, frecuente en el Antiguo Testamento, no debe interpretarse como una reacción vengativa, sino como la expresión del rechazo radical que produce a Dios el pecado que daña al ser humano. Así lo subraya la teología patrística, que entiende estos relatos en clave pedagógica y salvífica.

En esta línea, san Agustín afirmaba que “el Dios del Antiguo Testamento es el mismo que el del Nuevo; lo que cambia es la capacidad del hombre para comprender su justicia y su misericordia”. Esta afirmación permite situar estos textos en un horizonte de continuidad, donde la revelación divina se despliega de modo progresivo en la historia.

Las páginas más difíciles de la Escritura, por tanto, no constituyen un defecto de la revelación, sino el testimonio de un Dios que se implica plenamente en la historia humana. Un Dios que, lejos de permanecer ajeno, asume los contextos de violencia y dureza propios de cada época para conducirlos, desde dentro, hacia su transformación. Leídas a la luz de la tradición espiritual, estas escenas revelan que, incluso en su severidad, Dios actúa como Padre que busca incansablemente la conversión y el retorno del hombre.

6. Dios nos da libertad, pero de verdad

Desde esta perspectiva, cabe preguntarse por qué Dios permite el mal. Podría haber creado un mundo sin posibilidad de error, pero ello habría supuesto eliminar la libertad humana.

Una existencia sin libertad convertiría la vida en un mecanismo sin mérito ni amor auténtico. Al otorgar Dios el libre albedrío a los seres humanos, aceptó el riesgo de que se usara ese poder para darle la espalda y generar el mal. Por eso, no es extraño que una de las obras de san Agustín, a comienzos del siglo V, se dedicara a reflexionar sobre si Dios hizo bien en hacernos libres, pues el hombre tiene el riesgo de ofenderle y condenarse eternamente.

7. Dios, autor de la vida

Finalmente, la tradición teológica subraya que Dios es el autor y sustento de toda vida. Por ello, sus decisiones no pueden equipararse sin más a las acciones humanas. Desde esta perspectiva, los pasajes bíblicos en los que Dios ordena la muerte de determinadas personas solo serían moralmente problemáticos si implicaran una injusticia real hacia quienes la padecen.

Sin embargo, el bien último del ser humano no se agota en la prolongación de la vida terrena, sino que consiste en alcanzar la vida eterna. A ello se añade un elemento decisivo: la imposibilidad de conocer plenamente la medida de los dones recibidos por cada persona ni el grado de responsabilidad que le será exigido en el juicio particular.

En este sentido, el rigor divino que aparece en numerosos textos bíblicos no se presta al juicio simplista desde las categorías exclusivamente humanas. Cabe, en efecto, la posibilidad de que quienes son castigados en esta vida reciban misericordia en la otra.

Episodios como el de la mujer de Lot, convertida en estatua de sal tras desobedecer el mandato divino al volver la vista atrás durante la destrucción de Sodoma, pueden entenderse también desde esta doble dimensión: como una advertencia pedagógica para los creyentes, llamada a la obediencia que conduce al verdadero bien, y como un acontecimiento que no excluye, en último término, la acción salvadora de Dios.

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Reverendo SOS

7 prácticas de corresponsabilidad que funcionan en Estados Unidos

¿Son directamente transplantables las buenas prácticas de corresponsabilidad de un país a otro, de un continente a otro? ¿Qué hacen las parroquias de Estados Unidos para lograr que sus fieles sean discípulos agradecidos y comprometidos?

Diego Zalbidea·29 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

En anteriores artículos de esta sección me he referido a la experiencia norteamericana que tiene un punto culminante en la Carta Pastoral de los Obispos de 1992 titulada La Corresponsabilidad: Respuesta de los Discípulos. Siempre que hablo de estas buenas prácticas me encuentro con ceños fruncidos y reticencia porque “ya sabemos que la cultura y las desgravaciones de las donaciones en aquel país son muy diferentes a las de Europa, de Hispanoamérica y del resto del mundo”. Tienen toda la razón esos “objetores” y por eso haré un intento de señalar aquellas prácticas que pueden ser transplantables independientemente de esa cultura y de su régimen fiscal. 

Creación de un grupo de fieles. Ya me detuve en la importancia de este pequeño grupo que impulse e inspire la corresponsabilidad en toda la parroquia. Su misión es básica porque esta espiritualidad, esta forma de ser discípulos agradecidos, no es fácil que surja sin el empeño y la dedicación de algunos fieles que ofrecen su tiempo y sus cualidades para guiar a la parroquia. 

Formación para los fieles y para los miembros del grupo de corresponsabilidad. Una vez formado ese grupo de fieles, conviene cuidar especialmente su formación. Hay numerosos materiales en la red, y algunas parroquias que llevan muchos años trabajando pueden ser una buena guía para recomendar textos y materiales que sirvan para conocer mejor todo lo que fundamenta la corresponsabilidad, sus raíces bíblicas, su fundamento teológico y su fecundidad pastoral. 

Homilías que abordan y profundizan en la corresponsabilidad. La corresponsabilidad no puede estar asociada en la imaginación de los fieles a los momentos en que se solicita su colaboración económica. Eso constituiría un verdadero lastre para su entrega y su compromiso. Por eso, sería muy bueno que durante todo el año las homilías hicieran referencia a la corresponsabilidad y al agradecimiento a Dios por los dones y bendiciones que hemos recibido de su generosidad. 

Testimonios de laicos sobre lo que la corresponsabilidad ha supuesto en sus vidas. Está demostrado que una de las cosas que más ayudan a las comunidades parroquiales es escuchar de primera mano a algunos laicos el impacto que ha supuesto la corresponsabilidad en su vida corriente. En concreto, cómo esta espiritualidad les ha ayudado a reconocer los dones y talentos que han recibido de Dios y cómo han aprendido a ponerlos al servicio de la misión de la Iglesia con alegría y gratitud. 

Plan de Corresponsabilidad anual. Para evitar que la corresponsabilidad sea una cuestión asociada a las campañas anuales o a determinadas necesidades económicas urgentes, es muy útil contar con toda una serie de actividades a lo largo del año que ayuden a los fieles a descubrir los dones que han recibido y les inspiren para convertirse en discípulos agradecidos. 

Informe anual de corresponsabilidad. A los fieles les resulta muy alentador comprobar cómo otros fieles ya están poniendo sus cualidades, su tiempo y su oración al servicio de la parroquia. Ese informe o memoria es una fuente de inspiración sobre posibilidades para involucrarse en la vida de la parroquia, más allá de sus muros, de las necesidades económicas y de sus actividades oficiales. 

Rendición de cuentas y transparencia. Todos los expertos coinciden en que la rendición de cuentas y la transparencia, no solo relativas a las cuestiones económicas, son dos piezas claves para inspirar a los fieles y lograr que adopten un estilo de vida corresponsable. Los modos para lograrlo son muy variados: creación de foros abiertos para sugerir y comentar el presupuesto y el balance de la parroquia, informes en el boletín de la parroquia, desglose de datos en la web de la parroquia, informes personalizados enviados por correo y comunicación de resultados en las Misas del domingo. Cuando se combinan varios de estos canales de rendición de cuentas, su eficacia se multiplica exponencialmente. 

Estas buenas prácticas están ya funcionando en comunidades parroquiales fuera de Estados Unidos. Es cierto que allí cuentan con una tradición muy consolidada y con una forma de vivir la corresponsabilidad muy desenfocada de lo económico. Pienso que ese es el principal reto que tenemos las parroquias para adaptar este estilo de vida que tantos frutos ha dado en servicio de la evangelización. Crear comunidades agradecidas no debería ser un privilegio local de ninguna Iglesia. Las experiencias que se están consolidando en otros países como Filipinas o España auguran un futuro de compromiso alegre y agradecido de los fieles que redescubren su papel insustituible en la edificación del Reino.

El autorDiego Zalbidea

Profesor de Derecho patrimonial canónico, Universidad de Navarra

Ecología integral

Diego Poole: «Si queremos ir seguros por el mundo es necesario respetar la ley natural»

Fundada el pasado verano, la Iuris Naturalis Societas es una red de juristas dedicada a divulgar la importancia de la ley natural en todo el mundo.

Javier García Herrería·28 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

En julio de 2025 se creó la Iuris Naturalis Societas, una asociación internacional de juristas y profesores de Derecho cuyo objetivo es difundir la relevancia jurídica y política de la ley natural. Actualmente cuenta con casi cien miembros de muy diversos países. Entrevistamos a Diego Poole, uno de esos académicos, afincado en España.

¿Por qué es necesaria la ley natural hoy?

ーLa ley natural es tan necesaria como el sol o como la ley de la gravedad. Su vigencia no depende de nuestro reconocimiento. La ley natural se cumple inexorablemente, lo mismo que el sol sale todas las mañanas. Quizá haya algún político tan ambicioso que pretenda derogarla. Como si quiere prohibir… la lluvia. 

Si queremos ajustarnos a la realidad, y caminar con seguridad por este mundo, es necesario conocer esa ley y respetarla. La ley natural, en su sentido más amplio, es la ley de la naturaleza. Y la naturaleza es aquello que el hombre no ha creado, que es casi todo lo que nos rodea, incluidos nosotros mismos, que somos también naturaleza. 

Vemos que el mundo tiene un orden, que las cosas no obran al azar, sino conforme a una intención previa. Las cosas que no tienen conocimiento no tienden al fin sin ser dirigidas por alguien con conocimiento e inteligencia, como una flecha no se dirige hacia su objetivo sino es por el arquero que la guía. Por eso, podemos decir que toda la naturaleza es como el “artefacto de Dios”. Ese sentido, finalidad o razón de ser, impreso en la naturaleza por su artífice, se expresa en la ley de la naturaleza. 

Es cierto que, desde San Agustín, la tradición llama «ley eterna» a la ley que gobierna el cosmos, y reserva el nombre de «ley natural» a la participación del hombre en dicha ley. Los irracionales (los animales, las plantas, el mar, los cielos…), al ser movidos directamente por Dios mediante la ley de la naturaleza (o “ley eterna”), participan “pasivamente” en esta orden. Los hombres, en cambio, participan “activa y responsablemente” en dicha ley, que conocen al conocerse a sí mismos y al contemplar el mundo que les rodea.

El hombre es la única criatura del mundo material que tiene capacidad no sólo para comprender la ley que le gobierna, sino también para rechazarla o aceptarla. Una aceptación que se llama “participación” en sentido propio, porque no sólo consiste en decir que sí al designio de Dios sobre el hombre y el mundo, sino también en cooperar activamente con Dios en el gobierno de la naturaleza (de uno mismo y del mundo entero), descubriendo sus exigencias y promulgándolas. Por eso, para Santo Tomás, la ley eterna se prolonga en la ley natural, que es la que descubre el hombre cuando se hace partícipe del plan de Dios. La ley natural es una “participación” real en el gobierno de Dios sobre el mundo; una participación en la que el hombre se hace en cierta manera colegislador con Dios en la marcha del universo.

¿El iusnaturalismo es compatible con el desarrollo científico?

ーEl iusnaturalismo asume el paradigma científico del «diseño inteligente», según el cual la naturaleza expresa y responde a una racionalidad creadora, porque es evidente que el mundo tiene un orden, que las cosas no obran al azar, sino conforme a una intención previa. Un paradigma que no es sólo cuestión de filósofos o de teólogos, sino también de científicos, como Max Plank (Nobel de Física en 1918), Albert Einstein (Nobel de Física en 1921), Werner Heisenberg (Nobel de Física, 1932), Arthur Compton (Nobel de Física, 1927), Brian Josephson (Nobel de Física, 1973) y muchos más, y cada vez más. Por cierto, hay un libro reciente maravilloso que explica esto muy bien, titulado “Dios, la ciencia, las pruebas” escrito por dos franceses: Michel-Yves Bolloré y Olivier Bonnassies, traducido ya a varios idiomas. En ese libro hay muchas citas de científicos de primer nivel mundial relativas al diseño inteligente del universo por parte de Dios. Einstein decía que «los científicos serios son los únicos hombres que son profundamente religiosos» y que «el azar es Dios que se pasea de incógnito».

Seamos claros, la aceptación de la ley natural va íntimamente ligada al reconocimiento de Dios. No hay ley sin legislador. Sólo hay dos posibilidades: casualidad o causalidad. Pero la casualidad a nadie obliga. Aceptar que la naturaleza es resultado de procesos casuales o aleatorios, supondría el sinsentido y el absurdo del mundo. Esta fue, entre otras, la postura del existencialismo, que, al negar la existencia de Dios, concluyó, de forma coherente, que la naturaleza no tiene más sentido que el que cada uno quiera darle. 

La negación del sentido propio de la naturaleza y, por tanto, de la ley natural es el presupuesto básico de la filosofía de género, asumida como filosofía de Estado por la mayoría de los países occidentales.

La negación del sentido propio de la naturaleza y, por tanto, de la ley natural es el presupuesto básico de la filosofía de género, asumida como filosofía de Estado por muchos países occidentales. No es casualidad que una de las precursoras de la ideología de género (Simone de Beauvoir) fuera amante de Jean-Paul Sartre, precursor del existencialismo.

¿El iusnaturalismo que defendéis es una utopía en un mundo secularizado y relativista?

ーTodo lo contrario. Es una apuesta por el realismo. Respetar la naturaleza y sus leyes es reconocer la consistencia del mundo, porque las cosas se definen por sus fines. Las cosas no son primero, y luego son buenas o malas. Por ejemplo, un martillo de plastilina no es propiamente un martillo. Ni siquiera es un “martillo” malo. Sencillamente no es un martillo, porque no cumple mínimamente el sentido de un martillo. Las cosas son, y son buenas o malas, por referencia al fin para el cual fueron creadas. Esto tiene muchísimas consecuencias. Por ejemplo, las realidades naturales, incluidos los seres humanos, progresan o se corrompen en la medida en que se acercan o se alejan de su fin propio. Si no hubiera sentido o finalidad, no podríamos hablar de “mejor” ni de “peor”, ni de “progreso” ni de “corrupción” (ni física ni moral). Toda evolución no sería más que cambio o movimiento. 

Dicho sea de paso, pero tampoco podríamos hablar de belleza ni de fealdad, porque las cosas hermosas son aquellas que realizan su forma y figura (hermosura viene de “formosa”, de lo que tiene «su forma»); por eso, a lo seres deformes son también feos, precisamente por no tener la forma que les corresponde según su naturaleza. El iusnaturalismo también trata de explicar por qué lo natural es bueno y hermoso. 

La gente no se indigna porque se viole la ley, sino porque se viola a una persona, que existe antes y por encima de la ley.

El derecho positivo trata de regular la convivencia humana, pero no define qué es lo natural. El derecho no debe definir al hombre ni a sus comunidades naturales, como la familia. El derecho parte de una realidad que ya está definida, que le precede y le vincula. Si el derecho contradice la naturaleza, contradice la realidad. No somos nosotros quienes inventamos lo bueno y lo malo, y menos, los políticos. La gente no se indigna porque se viole la ley, sino porque se viola a una persona, que existe antes y por encima de la ley. 

La negación del iusnaturalismo no procede tanto del positivismo (que, por otra parte, significa cosas muy diferentes) como del relativismo ético. Y el relativismo es la expresión del sinsentido del mundo. El iusnaturalismo, por contraste, es una invitación a la sensatez, al realismo y al respeto por la realidad. 

¿Qué actividades promueve la Iuris Naturalis Societas? 

ーA esta cuestión respondo en un vídeo que hemos hecho para presentar la asociación.

El primer objetivo de la Asociación es difundir iniciativas, publicaciones y eventos relacionados con el iusnaturalismo, promovidos por profesores y juristas de todo el mundo. Asimismo, la Asociación busca fomentar el conocimiento mutuo entre sus miembros, de modo que dé lugar a proyectos comunes, publicaciones conjuntas y propuestas normativas. 

El primer objetivo de la Asociación es difundir iniciativas, publicaciones y eventos relacionados con el iusnaturalismo, promovidos por profesores y juristas de todo el mundo.

El segundo objetivo es darnos a conocer ante la comunidad académica internacional, como un amplio colectivo de investigadores que defendemos el iusnaturalismo.  

El tercer objetivo es ofrecer recursos intelectuales de calidad: libros, artículos, tutoriales, vídeos, material docente de todo tipo, ya sea producido por nosotros o por cualquier otra persona, que ponga de manifiesto la relevancia jurídica y política de la ley natural

Un cuarto objetivo es organizar y publicitar congresos y talleres, nacionales e internacionales, sobre el iusnaturalismo. En el poco tiempo que llevamos, hemos organizado ya varios eventos, que pueden consultarse en nuestra web.

¿En qué se diferencia la visión de la Iuris Naturalis Societas sobre la dignidad humana de la narrativa moderna de los Derechos Humanos que vemos en organismos internacionales?

ーSe dice que el positivismo legalista ya está acabado, lo cual es bastante cierto, pero trata de volver a la casa de la ciencia jurídica disfrazado de abuelita, como el lobo del cuento. ¿Y cuál es ese disfraz?: La retórica relativista de derechos humanos, derechos desnaturalizados, reducidos a intereses colectivos. Asistimos ahora a una crisis de la comprensión de los derechos humanos, porque cuando se niega la fuerza normativa de la naturaleza humana, dicha fuerza se fundamenta en el mero interés. Ahora, por ejemplo, se reclama el derecho humano a la eutanasia, al aborto, al cambio de sexo… Dentro de poco, con los Therians llamando a la puerta, será el derecho al cambio de especie, o a ser tratado como un…semáforo. Sin ir más lejos, poco a poco se está abriendo camino el derecho al sexo con niños, bajando cada vez más la edad del consentimiento sexual. No exagero, hay una web, www.nambla.org, que trata de justificar “intelectualmente” la pedofilia. 

Asistimos ahora a una crisis de la comprensión de los derechos humanos, porque cuando se niega la fuerza normativa de la naturaleza humana, dicha fuerza se fundamenta en el mero interés.

Si los derechos humanos son solo manifestaciones de la capacidad de autodominio, en ejercicio de esa capacidad, uno podría «renunciar» a todos sus derechos. Esta renuncia se presenta como una «manera diferente» de ejercer el derecho. Por ejemplo, quien renuncia a la vida no está renunciando al “derecho a la vida”, sino que está ejerciendo su derecho a “disponer de su vida”, ya que la esencia de todo derecho sería la libertad como pura autodeterminación.

Si como defiende el pensamiento liberal, los derechos son manifestaciones de la capacidad de autodeterminación de cada uno, la prioridad de un derecho sobre otro vendrá determinada por las preferencias de cada cual. No habrá un criterio objetivo que trascienda las preferencias subjetivas, no habrá criterio que sirva de medida para determinar la prevalencia de un derecho sobre otro. Vemos cómo hoy en día “entran en conflicto” unos derechos con otros: derecho a la vida y derecho al aborto; derecho a la libertad de expresión y derecho a la libertad religiosa; derecho a la propia cultura y derecho al asilo; derecho a la movilidad y derecho a la salud… Y cuando se hable de “ponderación” de derechos, lo cual hace con frecuencia nuestro Tribunal Constitucional, no sabremos realmente cómo se “ponderan”, se miden ni se comparan.

Universalidad en una sociedad plural: ¿Cómo proponen defender que existen verdades «universales» y «permanentes» en una sociedad que tiende al relativismo ético?

ーLa pregunta parte del supuesto de que la universalidad es incompatible con el pluralismo, pero esto no es necesariamente así. Primero hay que definir qué entendemos por pluralismo. Desde una perspectiva realista, el pluralismo no se define como la coexistencia de opiniones igualmente válidas por el mero hecho de ser sostenidas por cada uno, sino como la coexistencia de formas diversas de vida, culturas y tradiciones dentro de un marco común de verdad y de bien. No creo que sólo con reglas de diálogo racional se solucione el problema: hace falta la común aceptación de un bien sustantivo, que permita el diálogo. Solo puede haber una comunidad plural si existe un mínimo compartido que haga posible la convivencia. Decía Aristóteles que se puede dialogar acerca de muchas cosas, pero con quien defienda que hay que golpear a la propia madre, no hay debate, ni pluralismo que justifique el respeto a semejante opinión. Si formamos una comunidad, es precisamente porque tenemos algo en común que queremos preservar.

No creo que sólo con reglas de diálogo racional se solucione el problema: hace falta la común aceptación de un bien sustantivo, que permita el diálogo.

El relativismo suele presentarse como una garantía de libertad y de respeto a la diversidad, pero en la práctica tiende a socavar la libertad y el respeto. Si todos los valores se reducen a preferencias subjetivas, desaparece cualquier criterio racional para resolver los conflictos de preferencias, y el resultado es la imposición de los más fuertes, y tarde o temprano, la ruptura de la convivencia. 

Si un profesor está explicando geografía y levanta la mano un alumno para decir que está “marginando” al colectivo de alumnos terraplanistas, por no darles también una explicación que respete su “sensibilidad” como alternativa de estudio, el profesor no tendrá más remedio que explicarle que no tiene un discurso alternativo para ese colectivo, porque la tierra es redonda, y no es plana. El discurso académico mide su corrección por su veracidad, no por su corrección política. 

El Derecho Natural ha perdido peso en los planes de estudio universitarios. ¿Qué estrategias plantean para que los futuros juristas vuelvan a considerar estas bases filosóficas?

ーAsumimos una gran responsabilidad, ya que sin el conocimiento del derecho natural, no estaremos en condiciones de juzgar al derecho positivo. En la mayoría de las asignaturas de la carrera, los alumnos aprenden a juzgar “según el derecho positivo”. Sin embargo, con una buena formación en filosofía del derecho, también podrán juzgar al derecho positivo. Sin conocimientos de filosofía del derecho, los juristas se convierten en meros instrumentos al servicio del poder y del interés dominante, pero no de la justicia.

La primera estrategia para recuperar el protagonismo del derecho natural es muy sencilla: explicar el derecho natural, su justificación y el peligro de su desconocimiento

La primera estrategia para recuperar el protagonismo del derecho natural es muy sencilla: explicar el derecho natural, su justificación y el peligro de su desconocimiento. Cuando los profesores de Filosofía del Derecho se limitan a explicar solo la teoría de la interpretación y de la argumentación, informática jurídica o bioética, sin decir nada sobre la justicia ni sobre la ley natural, están devaluando la asignatura. Y, cuando la asignatura se devalúa y los planes de estudio se reducen, lo primero que se elimina son las asignaturas devaluadas.

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Cine

‘En busca del Mesías’: qué mueve a 9 destacados judíos a su conversión

El estreno el 10 de abril en España de la película ‘En busca del Mesías’, reunirá por primera vez en el cine a destacados judíos conversos de diversos países y sus profundas experiencias con Jesús y la Virgen María.

Francisco Otamendi·28 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Jesús el Mesías, el pueblo judío, y conocidos judíos que abren su alma y cuentan su historia de conversión, personalmente o de la mano de varios expertos, protagonizan el último reportaje documental de Goya Producciones, que distribuye la película junto a European Dreams Factory. 

El reportaje documental de Andrés Garrigó se pregunta si la conversión de Israel anunciada por San Pablo puede comenzar a hacerse visible hoy. El film, que se estrena el 10 de abril en las salas españolas, atrapa desde el minuto 1 al 81’ en una excelente muestra de storytelling, y llegará a Hispanoamérica y a Estados Unidos en los próximos meses.

La película explora la relación de judíos y católicos a lo largo de los siglos, sin connotaciones políticas, subraya Garrigó, a pesar de las coincidencias en el tiempo con la actual guerra en Oriente Medio, y comienza con una contextualización de la profesora Cayetana Heidi Johnson, especializada en arqueología bíblica y judaísmo. 

Testimonios inéditos y recreaciones

Con producción internacional y rodajes en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Suiza, Italia, Brasil y España, En busca del Mesías aborda por primera vez en el cine el delicado tema de la conversión de judíos al catolicismo. Utiliza para ello testimonios inéditos que revelan qué mueve a estos judíos a aceptar al Mesías rechazado por sus antepasados, y unas breves recreaciones. 

Fotograma de ‘En busca del Mesías’ (@En busca del Mesías).

Según el director, Andrés Garrigó, el proyecto busca responder a preguntas fundamentales sobre la identidad del esperado Mesías y el papel del pueblo elegido en los tiempos actuales y futuros. ¿Por qué el pueblo judío es el elegido por Dios, y por qué es el único que sigue existiendo después de más de tres mil años? ¿Qué papel les toca jugar a los judíos en estos tiempos tan convulsos? Sin embargo, el docudrama evita el enfoque político, y se sitúa exclusivamente en el terreno espiritual.

“Más que nunca vivimos tiempos de incertidumbre”, señala Garrigó, “en el que la gente anda sedienta de verdad y de una paz que solo Dios puede dar. Esta película podría ser la chispa que acerque a esas personas la fe que han descubierto los protagonistas de esta historia”.

Figuras fascinantes, búsqueda de la verdad

Algunos judíos conversos que cuentan sus historias en la película son los siguientes.

1. Roy Schoeman: fue profesor de la Harvard Business School. Su conversión nació de una doble vivencia mística.

2. Fabrice Hadjadj: filósofo y escritor francés, que pasó del ateísmo y el nihilismo a la fe católica. Hadjadj dice, por ejemplo, que “fue Nietzsche el que más me aproximó a Cristo”.

3. Robert Asch: crítico literario británico y experto en Chesterton, que halló en la música y la literatura la clave para acercarse a Cristo.

4. Dawn Eden: escritora y periodista estadounidense, conocida por su transición del mundo del rock a la enseñanza de teología y derecho canónico.

5. Edgar Leite Ferreira Neto: presidente de la Academia Brasileña de Filosofía. Fue rabino y un encuentro en la gruta de Lourdes lo cambió todo.

Además, el filme rinde homenaje a personajes emblemáticos del siglo XX, también conversos del judaísmo:

6. Eugenio Zolli, que fue Gran Rabino de Roma, defendió a los hebreos frente a las leyes antisemitas y en 1944 renunció a su cargo para convertirse al catolicismo. Lo explica el profesor Giovanni Maria Vian, ex director de L’Osservatore Romano. 

7. Edith Stein, filósofa alemana y luego religiosa carmelita y santa, según describe la profesora Milagros Muñoz, autora de la tesis “La pedagogía con sentido en el pensamiento de Edith Stein”.

8. Max Jacob, pintor y poeta francés asesinado en Auschwitz y gran amigo del pintor malagueño Picasso, como comenta la académica Patricia Sustrac.

9. Bernard Nathanson, médico ginecólogo que pasó de matar a decenas de miles de bebés en sus clínicas, según propia confesión, a ser líder provida mundial y finalmente converso en 1996 en la catedral de San Patricio, en Nueva York, según cuenta Terry Beatley.

Nostra Aetate:  judaísmo e Iglesia católica 

La declaración Nostra Aetate (1965), promulgada durante el Concilio Vaticano II, marcó un cambio profundo en la relación de la Iglesia católica con el pueblo judío. Algunas de sus ideas clave se reflejan en la película.

Por ejemplo, la condena del antisemitismo, o el hecho de que “no se puede responsabilizar a todos los judíos, ni de entonces ni de ahora, por la muerte de Jesús, corrigiendo una interpretación histórica que había causado mucho sufrimiento” (Goya Producciones).

El autorFrancisco Otamendi

Estados Unidos

El New York Times muy sorprendido con el número de bautizos en Estados Unidos

En un extenso reportaje recoge el testimonio de una docena de personas con perfiles diversos, sin juzgar ni cuestionar sus motivaciones, dando voz directa a los protagonistas.

Javier García Herrería·27 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La Iglesia católica en Estados Unidos vive un inesperado repunte de fieles. Según informa con sorpresa la corresponsal de religión del New York Times, Elizabeth Dias, miles de personas se están incorporando a la Iglesia en distintos puntos del país, alcanzando cifras que no se registraban desde hace más de una década en varias diócesis.

Esta Semana Santa, “la arquidiócesis de Detroit recibirá a 1428 nuevos católicos en la Iglesia, su cifra más alta en 21 años. La arquidiócesis de Galveston-Houston tendrá su mayor número en 15 años. En la diócesis de Des Moines, la cifra es un 51 por ciento más alta que el año pasado, pasando de 265 personas a 400”, comenta el texto del periódico americano.

En Washington, por ejemplo, se espera la entrada de 1.755 personas en la Iglesia, superando las 1.566 del año pasado, que ya había sido la cifra más alta en al menos 15 años. El entusiasmo entre los obispos es evidente, aunque también existe cierto desconcierto sobre las causas de este aumento. “¿Cuál es su número?”, “¿Cuál es su número?”, relató el cardenal McElroy que se preguntaban entre ellos durante una reciente conferencia episcopal.

Este fenómeno se produce en el primer año tras la elección del Papa León XIV, el primer pontífice estadounidense, y coincide con una tendencia generalizada en muchas diócesis del país. Los nuevos fieles serán acogidos oficialmente durante la Vigilia Pascual, la noche previa al Domingo de Resurrección, que este año se celebra el 5 de abril.

Las posibles causas del auge

El New York Times recopiló datos de unas veinte diócesis, tanto grandes —como Los Ángeles o Phoenix— como más pequeñas y rurales, entre ellas Gallup (Nuevo México) y Allentown (Pensilvania). Aunque no existe una explicación única, los responsables eclesiásticos apuntan a diversos factores.

Entre ellos destacan la búsqueda de comunidad en una sociedad cada vez más fragmentada, la inestabilidad social y política, y el impacto del aislamiento provocado por la tecnología y la pandemia. “La tecnología nos ha aislado unos de otros, y la covid amplió ese aislamiento”, señalan algunas fuentes consultadas por el diario.

El fenómeno parece especialmente intenso entre los jóvenes adultos. Varias diócesis han detectado un crecimiento notable en el grupo de entre 18 y 35 años, un segmento que algunos consideran particularmente afectado por la soledad.

Sin embargo, los datos generales siguen mostrando que las conversiones son minoritarias dentro del conjunto de fieles. Según un estudio del Pew Research Center, entre las razones más frecuentes para dar el paso figuran el matrimonio, la búsqueda espiritual y la influencia de amigos o familiares.

El proceso de incorporación a la Iglesia suele realizarse a través de la Orden de Iniciación Cristiana de Adultos, un programa formativo que acompaña a los nuevos fieles. En algunos casos, el camino es más personalizado, como ocurrió con el vicepresidente JD Vance, quien se convirtió al catolicismo en 2019 a los 35 años.

También ha tenido influencia el auge de contenidos religiosos en internet, especialmente pódcast como los del padre Mike Schmitz, que han acercado la fe a nuevas audiencias.

Una mirada periodística diferente

A diferencia de lo que ocurre en muchos medios de comunicación españoles, el artículo del New York Times no se centra en elaborar complejas interpretaciones para restar importancia a este fenómeno o presentarlo como un espejismo.

El reportaje, extenso y detallado, recoge el testimonio de una docena de personas con perfiles diversos, explicando en primera persona qué les ha llevado a acercarse a la fe católica. Sin juzgar ni cuestionar sus motivaciones, el diario opta por dar voz directa a los protagonistas.

Si bien en otras secciones del propio periódico pueden encontrarse análisis e interpretaciones de todo tipo, resulta significativo que un medio de referencia dedique un espacio principal a presentar los hechos y las experiencias personales de los conversos.

Se trata, en definitiva, de un ejercicio de periodismo que permite a los lectores comprender de primera mano las razones que están detrás de este renovado interés por la fe católica en Estados Unidos.

Recursos

Mentalidad pascual y prepascual

El Papa León XIV invita a pasar de una fe centrada en el sacrificio y el miedo a una vida cristiana que respira Pascua: alegría, libertad y confianza en el Cristo vivo.

Bernardo Hontanilla Calatayud·27 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 9 minutos

El papa León XIV, en sus primeras homilías y en las catequesis del mes de octubre del año 2025, insiste frecuentemente en que «el misterio pascual es el eje de la vida cristiana». Su mensaje, aunque sencillo, contiene una revolución importante: “El anuncio pascual es la noticia más hermosa, alegre y conmovedora de la historia”. Sin embargo, muchos creyentes viven la fe mirando más al Viernes Santo que al Domingo de Resurrección. La cruz ocupa su horizonte, pero la luz del sepulcro vacío es demasiado tenue.

Esta observación abre una pregunta profunda: ¿vivimos como si Cristo hubiera resucitado o como si permaneciera aún en la tumba? En esa diferencia se juega toda la vida espiritual. Hay cristianos prepascuales, que viven la fe desde el miedo, la norma y la renuncia, y cristianos pascuales, que la viven desde el amor, la esperanza y la alegría. Es la misma fe, pero respirada de modo distinto.

Una anécdota nos va a ayudar a comprenderlo. En 1985, Prince compuso Nothing Compares 2 U, pero esta canción pasó desapercibida. Era muy buena la voz, pero estaba acompañaba con acordes un poco bruscos. Cinco años después, Sinead O’Connor interpretó la canción de Prince con una emoción tan profunda que se convirtió en himno mundial. La melodía y la letra eran la misma; el alma era distinta. Lo mismo podría suceder con el cristianismo: algunos lo viven en tono menor, sombrío y temeroso; otros lo cantan en tono mayor, alegre y esperanzado.

La fe antes de la Pascua: el peso del miedo

Los discípulos de Jesús antes de la Resurrección representan la mentalidad prepascual. Lo seguían, lo amaban, lo admiraban, pero no entendían su mensaje. Cuando les habló de su muerte y resurrección, solo escucharon la primera parte. La cruz les resultaba comprensible; la victoria sobre la muerte, no. Su forma de pensar delata muchas carencias: se pelean para ver quién es el mayor en el reino de los cielos, instan a echar fuego del cielo sobre un pueblo o impiden que los niños se acerquen a Jesús. Esta forma de creer es la de quien confía en Dios, pero aún no ha descubierto la fuerza transformadora de su amor. Psicológicamente, esta actitud se sostiene en el deseo de control que abarca incluso al propio camino de santidad. 

Para estos cristianos la sabiduría y la prudencia continúan siendo virtudes dianoéticas aristotélicas, dejando poco margen a la acción del Espíritu Santo quien dice tener todos los pelos de nuestra cabeza contados. Este creyente busca seguridad, necesita reglas y certezas. Su religión se convierte en un sistema de autoprotección y las normas le dan orden, pero no vida. La fe se reduce a esfuerzo, cumplimiento o mérito y se cumple la norma o la regla inconscientemente casi con una moral kantiana del “deber ser”. Se vive con tensión moral, como si el amor de Dios dependiera del rendimiento espiritual. Es una espiritualidad fatigada, que reza desde el temor y confunde la obediencia con la confianza. Y todo esto no es más que sucumbir a una sutil tentación contra la fe y la esperanza. Pide favores a Dios, pero negociando en modo mercantil: si me das te doy, y se impacienta si las cosas no salen como espera. Necesita pruebas y el misterio le desasosiega. Olvida lo que enseña el libro de la Sabiduría: “Dios se manifiesta a los que no le exigen pruebas y se revela a los que no desconfían de Él” (Sab 1,2).

Esta mentalidad genera también un modo de sufrir. Quien vive la fe como obligación interpreta el dolor como castigo. La cruz se convierte en deuda que hay que pagar, no en abrazo redentor. El creyente piensa que el dolor es garantía de santidad y desconfía del gozo, como si disfrutar de las cosas del mundo fuera casi un pecado. Piensan que cada vez que pecan sacrifican de nuevo a Jesús, recordando la actitud de Moisés que golpeó dos veces la roca en Merivá teniendo como consecuencia no entrar en la tierra prometida. A Dios solo se le golpea una vez, solo muere una vez. Una vez resucitado a Jesús se le habla, no se le golpea, como así indico Dios a Moisés que hablara a la roca antes de que saliera agua (Exodo, 20). San Pablo lo confirma: “hemos muerto al pecado en la cruz. Jesús solo muere una vez” (Romanos 6:5-16).

Pero, ¿puede un buen padre querer que sus hijos no disfruten de los dones que él mismo les da y querer quitárselos inmediatamente? ¿De verdad pensamos que Dios actúa así? La consecuencia emocional es evidente: ansiedad, rigidez y tristeza. Algunos cristianos viven en una especie de cuaresma permanente, esforzados, pero sin alegría. Les cuesta disfrutar de la vida, de su familia, del trabajo, incluso de la oración. Se comparan, se juzgan, se sienten siempre en falta. Han convertido la fe en una carga moral, cuando debería ser una experiencia de libertad. Así, la religiosidad se impregna de culpa y temor. El acostumbramiento con las cosas de Dios es una advertencia frecuente donde la mentira piadosa y el juicio temerario acampa a sus anchas en esta mentalidad mezquina. Y yo me pregunto ¿es posible acostumbrarse a estar con Dios? Si así fuera, entonces deberíamos aburrirnos cuando estemos en el Cielo. Si uno está realmente con Dios ¡no es posible aburrirse ni acostumbrarse! Con Dios no existe el acostumbramiento, existe la falta de fe y esperanza que lleva a la tristeza. 

El papa Francisco, en Evangelii Gaudium, advirtió: “Algunos cristianos viven una Cuaresma sin Pascua”. Es la espiritualidad del esfuerzo sin descanso, del deber sin gratitud. Quien vive así teme equivocarse más que dejar de amar. Mira la vida con desconfianza, teme los cambios, evita los riesgos y desconoce el “ama y haz lo que quieras”. El papa León XIV resumió la actitud prepascual con una frase de San Isaac de Nínive: “El mayor pecado es no creer en las energías de la Resurrección”. El gran enemigo de la vida espiritual es el desánimo y nada produce más desánimo que no apoyarse en Jesús resucitado y la esperanza del Cielo. La fe cristiana no nació para protegernos de la vida, sino para lanzarnos a vivirla con confianza.

La lógica de la Resurrección: la fe que libera

Frente a esta rigidez, la mentalidad pascual surge como una nueva forma de “respiración”. Es la fe de los mismos discípulos, pero después de la Resurrección, cuando comprendieron que la muerte no era el final, sino el comienzo. Su miedo se transformó en gozo; su culpa, en misión; su tristeza, en alabanza. El cristiano pascual ha experimentado el paso de Dios por su vida. Ha descubierto que la gracia no se negocia ni se merece: se recibe y deja de verse como siervo para reconocerse como hijo. Y esa conciencia cambia toda su psicología. Ya no se mide por lo que logra, sino por lo que ama. Ya no busca controlar, sino confiar. Desde el punto de vista humano, es el paso de la religión del esfuerzo a la fe del encuentro. En la primera, la persona vive pendiente de sus obras; en la segunda, descansa en el amor recibido. Esto no genera pasividad, sino libertad interior. Quien se sabe amado actúa mejor, no por miedo, sino por gratitud.

La fe pascual no ignora el dolor, pero lo interpreta de otro modo. Lo integra en la historia de salvación personal. Sabe que el sufrimiento no destruye, sino que madura y negarse a creer en el poder del amor de Dios es quedarse encerrado en la noche del Viernes Santo. El creyente pascual confía, ora sin ansiedad, agradece lo que tiene, se ríe de sí mismo. Vive con libertad espiritual, no porque no sufra, sino porque sabe que el mal no tiene la última palabra. El humor se convierte en signo de madurez cristiana: quien confía en Dios puede permitirse sonreír ante sus propias debilidades. En la vida cotidiana, esta mentalidad se traduce también en relaciones más humanas. El pascual no juzga tanto, no impone, no presiona, no coarta. Su fe se comunica por atracción, no por convicción porque vive con alegría y serenidad contagiosa. Como decía Von Balthasar, “el amor solo es creíble cuando se muestra hermoso”.

En la Misa, el pascual no se queda en el sacrificio, sino que celebra el encuentro con Jesucristo vivo. Reconoce que en la Eucaristía no asistimos a una tragedia repetida, sino a la presencia viva de Jesús que une el Cielo con la tierra. La comunión es el beso de Dios al alma como se cita en el Cantar de los Cantares. Parece que es el mismo encuentro entre Jesús resucitado y María Magdalena. Se repiten las mismas expresiones y el lugar y momento son los mismos: en un huerto, anochecido y en busca de su amado (Cantares 1, 2). La liturgia deja de ser un deber y se vuelve una cita amorosa y reconoce que la cena pascual no termina en la Cruz sino en el Cielo, cuando Jesús toma el vino nuevo, la cuarta copa, en el Reino de su Padre (Mt. 26, 29).

Del control a la confianza: una transformación interior

Unas diez mil cofradías en el mundo se centran en celebrar la Pasión de Jesús y unas quinientas en la Resurrección. Y me vuelvo a preguntar: alguien, de verdad, que se siente discípulo de Cristo, que pretenda atraer a otros y ser luz del mundo, pero que fundamentalmente solo predica a un Dios sufriente que ha muerto, ¿puede hacer atractiva la religión cristiana? El paso de la mentalidad prepascual a la pascual no se da de la noche a la mañana. Es un proceso vital, muchas veces doloroso. Ocurre cuando se derrumban las seguridades: una pérdida, una enfermedad, una crisis personal o profesional. En ese vacío, el creyente descubre que solo el amor de Dios importa. Entonces es cuando entiende con profundidad la Pascua. Desde el punto de vista psicológico, se trata de pasar del ego religioso al yo confiado. El ego espiritual necesita controlarlo todo, incluso la relación con Dios. Quiere ser perfecto, acumular méritos, dominar la fe como si fuera una técnica. El yo confiado, en cambio, se abandona, se sabe débil, pero sostenido y Dios quiere darnos precisamente la vida “y que la tengan en abundancia” (Juan 10, 10). No se trata de ir sobreviviendo o de ir tirando. Ir tirando no es cristiano.

Esa reconciliación produce serenidad, gratitud y sentido del humor. Quien vive la Pascua interior no se aferra al pasado ni teme el futuro. Ha aprendido a mirar la vida con ternura. Sabe que los errores no lo definen, que el dolor no lo anula y que el amor de Dios no depende de su rendimiento. Un ejemplo de esta madurez espiritual está en José, el hijo de Jacob. Vendido por sus hermanos, años después los perdona y les dice: “Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo cambió en bien” (Gn 50,20). Esa frase resume toda una psicología pascual: descubrir el bien escondido en el mal, la luz en la herida. Esta actitud no solo tiene efectos espirituales, sino también psicológicos: quien vive confiado desarrolla mayor resiliencia, afronta el dolor sin hundirse, conserva la paz interior. No huye de la realidad, la abraza. Sabe que Dios no elimina los problemas, pero los transforma desde dentro. 

Sin embargo, para mantenerse con esta mentalidad la humildad se convierte en una virtud esencial. Sin ella se vuelve al desierto de forma inmediata, al continuo éxodo “cuaresmático” deseando volver a Egipto: “Por tanto el que se crea seguro, cuídese de no caer” (1 Corintios 10, 12). Se siente como un niño delante de Dios de manera que la infancia espiritual da mucha seguridad. Ahora bien, no se considera santo, pero “Todo para conocerlo a él, y la fuerza de su resurrección, […]. No es que ya lo haya conseguido o que ya sea perfecto: yo lo persigo, a ver si lo alcanzo como yo he sido alcanzado por Cristo” (Filipenses 3, 10-12).

La alegría de los pascuales

En las primeras comunidades cristianas, los creyentes pascuales se reconocían con facilidad. Eran alegres y serenos, pero no fríos. Irradiaban una paz que no dependía de las circunstancias. En ellos se cumple la exhortación paulina: “Alegraos siempre en el Señor” (Flp 4,4). Su alegría nace de la gratitud. Viven de Jesús resucitado y el Espíritu Santo se lo recuerda frecuentemente. Ven la vida como un don, no como una carga. No hablan mucho de Dios porque lo transparentan con su vida. Disfrutan de lo sencillo: una comida, una conversación, el trabajo bien hecho y no tienen dificultad en reconocer a Dios en la creación. No separan lo sagrado de lo humano, porque saben que todo lo humano puede ser sagrado cuando se vive con amor. Finalmente, saben que Jesús no ha venido a decir “ama a tu prójimo como a ti mismo” descrito en el levítico 19,18, la clásica ley de oro, sino que Él ha venido a decirnos que nos amemos unos a otros como Él nos ha amado (Juan, 13,34), lo que podríamos definir como la ley de platino. 

Un sacerdote contaba, con sonrisa contagiosa, que no se casaba “porque tengo el corazón tan enamorado de Dios que no se lo puedo dar a una mujer”. Esa respuesta resume el secreto del cristiano pascual: un corazón lleno de amor a Dios no necesita más posesión y sabe amar sin retener. No niega la cruz, pero la atraviesa con esperanza y entiende que sin cruz no hay Pascua, pero también que sin Pascua la cruz carece de sentido. La vida espiritual entonces se parece al movimiento del corazón: contracción y expansión. Si solo nos quedamos en la renuncia o el esfuerzo, el alma se asfixia. La resurrección es la gran expansión del alma.

Vivir del sol, no solo de las raíces

La mentalidad pascual no es una teoría teológica, sino una forma de vivir. Significa mirar la existencia con confianza y aceptar la imperfección descubriendo a Dios en lo cotidiano. Es pasar de la culpa al agradecimiento, de la rigidez a la ternura, de la queja al asombro. El cristiano pascual no es ingenuo: conoce el dolor, pero no se queda en él. Sabe que todo sufrimiento, abrazado con amor, se transforma en fecundidad. Y por eso puede sonreír incluso en medio de las pruebas. Creer en la Resurrección no es aceptar un hecho pasado, sino dejar que su fuerza actúe hoy en la vida concreta. Es permitir que la esperanza en el Cielo se vuelva hábito y que la alegría sea el tono natural del alma. Esa alegría no ignora la cruz, pero la ilumina. Tiene algunas raíces en el dolor, pero la felicidad florece con la esperanza de la posesión del Cielo que nos da Jesús vivo.

Vivir en clave pascual es vivir reconciliados con la propia historia. Es abrir los ojos cada mañana y decir: “Hoy también Cristo ha resucitado en mí”. Es mirar el mundo con gratitud, aceptar la fragilidad como lugar de encuentro con Dios y dejar que el sol de la gracia ilumine cada rincón del alma. Quien vive así no necesita proclamarlo con palabras: su vida misma se vuelve anuncio porque el cristiano pascual no repite solo que Cristo ha resucitado: lo muestra.

El autorBernardo Hontanilla Calatayud

Académico de número en la Real Academia Nacional de Medicina de España.

América Latina

Romain de Chateauvieux: “El ADN de Misericordia es cristocéntrico”

Romain de Chateauvieux es arquitecto, padre de familia y director de Fundación Misericordia, que desarrolla proyectos con los más pobres en las periferias de ciudades de Francia, Argentina, Chile o Estados Unidos. En esta entrevista ahonda en su vocación y su carisma de evangelización.

Francisco Otamendi·27 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

El arquitecto misionero francés Romain de Chateauvieux está de actualidad, porque los pobres están en el foco de atención de la Iglesia. Siempre lo han estado, pero la impresión es que ahora, más. 

Su mujer, la brasileña Reina, nació y creció en una favela, en una familia muy pobre de San Salvador de Bahía. Ella se convirtió tras ser visitada por misioneros de su parroquia, que llevaba un sacerdote francés, muy misionero, explica Romain de Chateauvieux. 

San Juan Pablo II visitó esa misma parroquia en un viaje apostólico, porque tenía el deseo de ir a los lugares más pobres del país. Y uno de ellos fue la favela de Reina. En esta conversación, Romain cuenta a Omnes la historia de su discernimiento vocacional, de la vocación de su mujer y la suya. Una familia con seis hijos completamente implicada en Misericordia, una misión fundada un mes antes de la elección del Papa Francisco en 2013, que les recibió en Roma.

Hablamos del núcleo del carisma fundacional de Misericordia, sus proyectos en las periferias de grandes capitales: “Son cristocéntricos. Cristo está en el centro de todo lo que se hace. El vínculo estrecho entre la adoración y la presencia de Jesús en los pobres es común en los distintos proyectos de Misericordia”.

¿Cómo explican ustedes Misericordia, qué define su carisma?

Misericordia se define como una obra de Iglesia al servicio de la evangelización y del servicio de los pobres en las periferias de las grandes ciudades del mundo. Nuestra misión y vocación es ser el corazón de Jesús que late día y noche por los más pobres. A esa tarea de compasión al servicio de los pobres y evangelización, anuncio del Evangelio, van sumándose mayormente laicos –jóvenes solteros, matrimonios, familias–, que vienen por seis meses, un año, dos o más, como misioneros y viven esa vida radical al servicio de la Iglesia y de los pobres.

También existe la manera de poder involucrarse como voluntario. Son personas que tienen su vida en el mundo, y que vienen de manera puntual una vez a la semana para participar y apoyar algún proyecto de Misericordia. Hay asimismo la posibilidad de trabajar en Misericordia con algún contrato. En total, hoy día hay como 30 personas de seis nacionalidades distintas que trabajan en los distintos países donde está Misericordia.

¿Dónde conoció a Reina, su mujer? Háblenos de su conversión, y de la suya…

—Reina vivió su conversión de adolescente leyendo la Palabra de Dios en una Biblia que encontró en su casa después de una visita de los misioneros de la parroquia. Al leer la Pasión descubrió que era muy amada por el Señor, y tuvo un llamado a corresponder a ese amor. Así que se acercó a la parroquia. Recibió el sacramento del Bautismo, la primera Comunión, la Confirmación, y pidió ser acogida en esta pequeña comunidad misionera que había armado un sacerdote francés al servicio de la parroquia y de la favela. Y estuvo viviendo ahí seis años.

Al visitar a ese amigo sacerdote francés, yo viví también esa conversión en el contacto de los más pobres. Fue un Viernes Santo, después de haber actuado de Jesús en el Vía Crucis. Visitando a una persona muy humilde, pude tener ese contacto con el Señor vivo en los pobres y escuché una pequeña frase que decía: “Romain, la felicidad que buscas al servicio de los más pobres, la encontrarás”. Y allí recibí ese llamado a dedicar mi vida a servir al Señor en los pobres, por amor a Él y por amor a la Iglesia.

Usted tuvo que discernir si tenía vocación matrimonial. ¿Cómo fundaron Misericordia?

Reina y yo nos conocimos en esta pequeña comunidad misionera, vivimos varios meses juntos, una amistad muy bonita, una fraternidad muy del alma. Después, yo volví a Francia. Y estando allí en el discernimiento de mi vocación, fue muy claro el llamado a la vocación matrimonial, y un llamado muy claro con Reina. Así que después de graduarme como arquitecto, volví a Brasil, pudimos abrir el corazón, discernir juntos, y nos casamos en esta misma parroquia donde el Papa había venido a visitar a los pobres.

Fuimos enviados de misión por la Conferencia Episcopal Francesa por dos años a Estados Unidos, y habíamos pedido al Señor esos tres regalos de matrimonio: la oración, la sencillez de vida y la vida misionera. Con esos tres regalos nos fuimos de misión a Estados Unidos en un gueto poblado por clandestinos y migrantes de todo el continente. 

Y ahí, durante dos años, armamos un trabajo misionero muy bonito que se concretó en un centro misionero que después se convirtió en una parroquia. Luego, al contacto de tanta gente de todo el continente, sentimos un llamado a una misión itinerante, al llamado de nuestros vecinos que nos pedían ir a su barrio, a sus ciudades. 

Fuimos enviados por el Consejo Episcopal de Latinoamérica a los dieciséis países del continente durante tres años, para hacer esa misión de compasión, servir a los pobres, y de evangelización. Ir a los lugares más retirados, más excluidos, donde la Iglesia no llegaba de manera tan potente.

Posteriormente, al terminar ese recorrido misionero, sentimos un llamado a abrir esta experiencia a más personas, fuera de nuestro círculo familiar, Romain, Reina y los niños. Había gente que pedía experimentar la misión así, y entonces fundamos Misericordia un mes antes de la elección del Papa Francisco, con esa intuición de las obras de misericordia tanto corporales como espirituales, que se encontraban en el servicio a los pobres, la evangelización en el Corazón de Jesús, en la misericordia, y ahí se fundó Misericordia

¿Qué subyace en cada proyecto social de Misericordia en el corazón de barrios de grandes ciudades, como Santiago de Chile, Paris, Nantes, Buenos Aires o Nueva York? 

Lo que tienen en común los distintos proyectos es el ADN de Misericordia: son proyectos cristocéntricos. Realmente, Cristo está en el centro de todo lo que se hace, se vive, y eso especialmente a través de una vida de oración muy eucarística, a través de la celebración de la Santa Misa, la Adoración eucarística. Para nosotros, la Adoración es realmente contemplar a Jesús presente en la Eucaristía, para seguir contemplándolo, como decía Madre Teresa, en los cuerpos fatigados de nuestros pobres.

Ese vínculo estrecho entre la Adoración y la presencia de Jesús en los pobres es muy céntrico y muy común en los distintos proyectos de Misericordia en el mundo. Y también el hecho que sean proyectos cristocéntricos, es decir, funcionan alrededor de la capilla de la Adoración, de la presencia del Señor en la Eucaristía. 

Son proyectos sociales de innovación y de excelencia que trabajan en los barrios como un imán, que atraen a los vecinos porque son proyectos que responden muy de cerca a sus necesidades. Los vecinos acuden a nuestros proyectos y dentro de los proyectos, de manera transversal, está el contenido de evangelización, que permite que los vecinos descubran el gran amor del Señor, integren la vida de la Iglesia especialmente a través de los sacramentos, y puedan después volverse misioneros ellos mismos. Esto es muy transversal en los distintos proyectos de Misericordia en el mundo.

En realidad, es un anuncio del Evangelio… Habláis de cinco pasos.

Como decía, es compasión y evangelización. Y la evangelización es el anuncio del Evangelio, que se hace mucho desde la amistad. Nosotros decimos que son como cinco pasos. 

1) Vivir con la gente; venir a vivir, un poco la misma dinámica que la Encarnación. Jesús vino a habitar con nosotros. Emmanuel, Dios con nosotros.

2) El segundo; escuchar, escuchar los dolores, lo que hay en el corazón de nuestros vecinos.

3) El tercero; después de haber vivido con y escuchar, es entender. Cuando la vida de nuestros vecinos entra en nuestra razón, se entiende mejor el por qué de sus heridas, las dificultades, el pecado que puede haber en la droga, la delincuencia, la prostitución. Esto se entiende después de haber vivido, de haber escuchado.

4) El cuarto es que una vez entendido con la cabeza, eso baja al corazón y eso es dejarse herir, el amor de compasión, dejarse herir por él, por el dolor, por la cruz del otro.

5) El quinto paso es, desde esa herida, poder amar y anunciar. Es ese amor que brota del corazón herido de Cristo traspasado por la lanza. Entonces nuestro amor quiere brotar también de un corazón herido, traspasado por el dolor, el sufrimiento de nuestros vecinos.

Entonces, la evangelización va impregnada por ese proceso de compasión, la evangelización desde la amistad en el largo plazo, con mucha alegría, con mucha mucha prudencia y respeto, como amigos, como hermanos, compartimos el mayor tesoro que tenemos, que es el tesoro de la fe. Lo que tengo más preciado, más valioso, lo quiero compartir, porque te quiero y confío en ti, entonces no es proselitismo, es compartir un tesoro que el otro es libre o no de recibir y de acoger.

¿Puede comentar cómo le han influido las enseñanzas del Papa Francisco? 

El Papa Francisco ha sido para nosotros, bueno, para toda la Iglesia, una gran inspiración. Nos ha confirmado que lo que había en el corazón a través de Misericordia, esas intuiciones de anunciar el Evangelio, servir a los pobres, se iban confirmando con el Papa Francisco, con sus exhortaciones, sus encíclicas. Era como si el Espíritu Santo soplara en la misma dirección. Hemos gozado mucho con sus enseñanzas, especialmente hacia la misión, para los jóvenes, que están muy presente en Misericordia, también el servicio de los pobres, la presencia de Jesús ahí.

Y quizás también el deseo de una Iglesia pobre para los pobres, una Iglesia en salida, son muchas cosas que vivimos en Misericordia, y que han sido confirmadas por las palabras del Papa, del Vicario de Cristo en la tierra. Ha sido muy bonito.

También tuvimos, el privilegio de poder estar con él en Roma, estuvimos con nuestros hijos. Fue un encuentro muy bonito. El Papa dijo: “Me siento muy feliz de saber que las periferias de la Iglesia, a través de Misericordia, están muy bien cuidadas”. Se ha producido una comunión de alma muy grande con el Santo Padre. Y su última encíclica sobre el Corazón de Jesús ha sido para nosotros una luz muy grande, también una confirmación porque Misericordia se centra en el Corazón de Jesús, de donde brota la misericordia, y esa vocación nuestra de querer ser el corazón de Jesús para los pobres. Ha sido un regalazo del Espíritu Santo a través de la boca y de las enseñanzas del Papa Francisco.

El Papa León XIV publicó Dilexi te.

—En efecto, ha llegado la gran sorpresa, que es quizá la continuidad del Papa Francisco, unida a la visión del Papa León XIV. Para nosotros ha sido un gran gozo, que vamos gustando en la oración, esa centralidad del amor a los pobres en la Iglesia, en la vivencia de nuestra fe, un lugar también de nueva fecundidad en la historia de la Iglesia. Desde ahí, desde esa Iglesia pobre para los pobres, surgen grandes santos en la historia de la Iglesia. Para nosotros es una exhortación muy grande a la santidad, estando cerca de los pobres. 

Algo que nos ha marcado mucho es ese protagonismo de los pobres en la construcción de la Iglesia de hoy, de mañana. Los pobres, dice el Papa León XIV, tienen una inteligencia específica e indispensable en la construcción del Reino de Dios desde las periferias. Para nosotros también es muy importante dar su pleno lugar a los pobres en la Iglesia y no solamente como sujetos sino como protagonistas.

El Papa habla de una discriminación muy fuerte que sufren los pobres, que es una discriminación de atención espiritual, y para nosotros eso es clave. En Misericordia, las obras de caridad son el medio para llegar a nuestro fin, que es el anuncio del Evangelio, el regalo de la fe, compartir ese tesoro de saberse amado desde siempre por el Señor desde toda eternidad. Misericordia es una exhortación muy potente a seguir siendo esa plenitud de la Iglesia en las periferias, para poder regalar a los pobres la belleza, la plenitud de la liturgia, de la evangelización, de la formación, del magisterio para los pobres.

El autorFrancisco Otamendi

Mundo

Anticonceptivos, pornografía, aborto, etc: así está la brújula moral de los estadounidenses

El último estudio de Pew Research revela que, el uso de anticonceptivos o la consumición de carne están plenamente aceptados, asuntos como el aborto y la pornografía mantienen al país en una profunda división interna.

Redacción Omnes·26 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El prestigioso Pew Research Center ha publicado los resultados de su última encuesta sobre la moralidad en Estados Unidos, y los datos dibujan una sociedad que ha relajado sus juicios en temas históricos, pero que se mantiene firme frente a la ruptura del compromiso matrimonial.

Si hay algo en lo que los estadounidenses están de acuerdo es en que las aventuras extramatrimoniales son inaceptables. Un contundente 90% de los adultos considera que es «moralmente incorrecto» que una persona casada sea infiel. Es, con diferencia, el comportamiento con mayor reprobación social.

El estudio destaca que el país sigue partido por la mitad en dos frentes de la «guerra cultural». Por un lado, el consumo de pornografía no es aceptable para un 52%, mientras que el aborto es rechazado por el 47% de los encuestados.

La encuesta de Pew pregunta en cada cuestión no sólo si se considera moral o inmoral, también da como opción para responder si ese tema no es ni siquiera un asunto moral (lo que muestra el grado de aceptación que tiene para muchas personas, que ni siquiera consideran que debiera discutirse el tema).

En este sentido, pegar a los hijos o consumir marihuana se consideran bastante benignamente

La Moralidad en Estados Unidos

ComportamientoMoralmente IncorrectoMoralmente AceptableNo es un asunto moralTotal: «No es malo»
Infidelidad matrimonial90%7%2%9%
Ver pornografía52%15%32%47%
Aborto47%21%31%52%
Homosexualidad39%23%37%60%
Eutanasia (ayuda médica)35%34%29%63%
Pena de muerte34%38%26%64%
Juegos de azar29%20%50%70%
Pegar a los niños23%36%39%75%
Consumo de marihuana23%24%52%76%
Divorcio23%31%45%76%
Ser muy rico18%18%63%81%
Beber alcohol16%29%55%84%
Fecundación in Vitro (FIV)9%42%47%89%
Uso de anticonceptivos8%40%51%91%
Comer carne4%41%54%96%

Entre las cuestiones morales controvertidas, la Fecundación in Vitro es la que más apoyo social tiene, un 42 %, superando incluso al hecho de comer carne en cuanto a aceptación moral explícita.

En temas como el alcohol, la marihuana o ser multimillonario, hay mucha más gente que dice «no es un asunto moral» que gente que dice «es aceptable».

Pena de muerte vs. aborto: Curiosamente, hay más personas que consideran «moralmente aceptable» la pena de muerte (38%) que el aborto (21%), a pesar de que este último tiene un apoyo total (sumando la indiferencia) algo mayor.

La «compasión» de la guillotina

El mensaje como sociedad que transmitimos con la eutanasia es que no estamos dispuestos a gastarnos, ni lo mínimo, en cuidar al débil.

26 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Hace unos años, España pisó el acelerador de la muerte, con la aprobación de la Ley de eutanasia. Hoy, contemplamos como en una especie de serie de terror, el morbo mediático y social ante la aplicación de la «muerte asistida», o mejor, la liquidación compasiva, de una chica cuyos gritos de auxilio han sido, sistemáticamente, desoídos por la sociedad.

Por eso, traemos a colación, actualizada, esta reflexión sobre los límites de una sociedad cuya «compasión» ha dado luz a una guillotina inyectable que evidencia, sin embargo, la crueldad deshumanizada, el horror de la violencia institucionalizada y la negación del amor desinteresado a quien más lo necesita.

La apuesta desmedida por la muerte es uno de esos síntomas de nuestro camino destructivo como sociedad. No deja de ser paradójico que se quieran presentar como progresistas leyes en las que subyacen las mismas ideas y razones utilizadas por el gobierno nacionalsocialista de la Alemania de los años 30 del pasado siglo.

Porque no, Hitler no comenzó matando judíos y gitanos, empezó aplicando la muerte “por compasión” a un niño con minusvalía a inicios de 1939. A partir de ahí, se puso en marcha un programa que aplicase estos criterios a casos similares, poco después se amplió a enfermos mentales y luego…, pues ya sabemos todos la historia.

Con la eutanasia, lo que estamos diciendo a otras personas es: “lo mejor es que te mueras”.

Sí, tú… por viejo, por depresiva, por estar impedido, por tener tal o cual síndrome… “Lo mejor es que te mueras…, porque yo no voy a cuidarte”.

Más aún, la aprobación de esta ley, junto al escaso apoyo existente en España al desarrollo y universalización del acceso a los cuidados paliativos, conlleva un mensaje adicional: “Lo mejor es que te mueras…, porque yo no voy a cuidarte y no pienso ayudar a que otros lo hagan”.

Gracias a Dios, sí que hay esos otros, profesionales sanitarios, muchos y muy buenos, que dedican su vida a cuidar a quienes esta ley quiere matar porque ha decidido que una vida de tal o cual modo es insoportable. 

La vida, cuando hay medios, no ensañamiento, cuando hay posibilidades y, sobre todo, cuando hay cariño, merece ser vivida.

Es unánime la voz de profesionales sanitarios, de familiares y de personas que se encuentran en situaciones no precisamente idílicas, cuando destacan que un enfermo terminal no pide la muerte: pide la eliminación del sufrimiento, no de la vida.

La eutanasia no busca acabar con el problema, elimina a quien padece el problema, creando además una situación de retroceso médico limitando o evitando la búsqueda de nuevas soluciones a las dolencias planteadas.

Sí, efectivamente, hay vidas con mayor o menor dignidad y muertes realmente indignas, como las de quienes se quedan en el fondo del mar intentando llegar a una vida mejor. Lo que no existen son personas indignas.

Nuestro deber como sociedad es ayudarles es a vivir. Lo tenemos muy claro, por ejemplo, en la prevención del suicidio. Inducir la muerte, y más aún, querer obligar a los médicos a que certifiquen una muerte provocada como “natural”, hiere gravemente la médula espinal de una sociedad humana cuya característica habría de ser la de la atención, cuidado y promoción de los más débiles. Aunque sea más cómodo poner una inyección letal e irme de copas, que pasar una noche sosteniendo la mano de una persona casi inconsciente.

Sin embargo, ¿qué habría de ser lo propio del hombre, de la mujer? No creo equivocarme en la segunda opción, porque, en palabras del Dr. Martínez Sellés, “una sociedad que mata, aunque sea con una sonrisa, ha dejado de ser humana”.

El autorMaria José Atienza

Directora de Omnes. Licenciada en Comunicación, con más de 15 años de experiencia en comunicación de la Iglesia. Ha colaborado en medios como COPE o RNE.

Vaticano

León XIV nombra al nuevo prefecto del Dicasterio para los Textos Legislativos

El Papa nombra prefecto del Dicasterio para los Textos Legislativos al arzobispo australiano Anthony Randazzo.

Agencia OSV News·26 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

– OSV News / Courtney Mares

El Papa León XIV ha nombrado al arzobispo australiano Anthony Randazzo prefecto del Dicasterio para los Textos Legislativos, el organismo vaticano encargado de interpretar el derecho canónico de la Iglesia católica.

El último nombramiento del Papa, realizado el 25 de marzo, cubre un puesto en la Curia Romana que llevaba vacante desde septiembre. El arzobispo Randazzo sucede al arzobispo Filippo Iannone, a quien el Papa León nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos en septiembre.

Conferencias Episcopales de Oceanía

El arzobispo Randazzo, de 59 años, es obispo de Broken Bay (Australia) y presidente de la Federación de Conferencias Episcopales Católicas de Oceanía. Con motivo de este nombramiento, el Papa le ha concedido el título personal de arzobispo.

El Dicasterio para los Textos Legislativos, anteriormente conocido como Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, actúa como autoridad de la Curia Romana en la interpretación del derecho canónico vigente. Colabora estrechamente con los tribunales de la Iglesia, pero no tiene autoridad legislativa independiente.

Nacido en Australia, el arzobispo Randazzo fue ordenado sacerdote en Brisbane en 1991 y posteriormente cursó estudios de Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Aporta a este cargo una experiencia directa en la Curia, ya que trabajó durante cinco años en la Congregación para la Doctrina de la Fe a partir de 2004, cargo que le habría proporcionado experiencia en el departamento disciplinario del Vaticano encargado de los casos de abusos.

Un antiguo auxiliar de Sídney

El Papa Francisco lo nombró obispo auxiliar de la archidiócesis de Sídney en 2016, y posteriormente fue nombrado obispo de Broken Bay en 2019.

El embajador de Australia ante la Santa Sede, Keith Pitt, acogió con satisfacción el nombramiento y lo calificó de “un momento de orgullo para Australia y el Pacífico, ya que seguimos esperando con ilusión una visita papal a nuestra región en 2028”.

El arzobispo Randazzo permanecerá en Broken Bay durante tres meses como administrador apostólico antes de trasladarse a Roma para asumir sus nuevas funciones. En un comunicado publicado en las redes sociales, afirmó sentirse “profundamente agradecido al Papa León por la confianza que ha depositado en mí”.


Esta noticia se publicó primero en inglés en OSV News. Se reproduce aquí con permiso. Puede leer el artículo original AQUÍ.

El autorAgencia OSV News

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Evangelización

Jesús según los niños: la desternillante explicación en ‘¡Buenos días, Javi y Mar!’

Los más pequeños de la casa explican la vida de Jesús a su modo en CADENA 100, dejando a Javi Nieves y Mar Amate sin palabras con sus ocurrencias.

Redacción Omnes·26 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

Ni teólogos, ni historiadores, ni expertos en escrituras. En ocasiones no hay mejor explicación de la vida de Jesús que la que dan los niños. El programa despertador de Cadena 100 ha vuelto a conmover (y a hacer reír a carcajadas) a su audiencia con uno de sus espacios más emblemáticos: las entrevistas a los más pequeños.

En esta ocasión, el tema central ha sido la figura de Jesús de Nazaret. El resultado es un retrato de la historia sagrada pasado por el filtro de la imaginación infantil, donde la lógica y la fantasía se mezclan de forma sorprendente.

Javi Nieves y Mar Amate son una de las parejas radiofónicas más queridas de España gracias a su estilo de «humor blanco», cercano y optimista. Lejos de cualquier intención blasfema, su enfoque al entrevistar a niños sobre la figura de Jesús nace desde la ternura y el respeto absoluto a los valores de la emisora, que pertenece al Grupo COPE (vinculado a la Conferencia Episcopal Española).

Su propósito no es ridiculizar lo sagrado, sino celebrar la inocencia infantil y esa lógica espontánea que permite a los más pequeños conectar con la fe de una manera humana y cotidiana.

Aquí puede verse las respuestas de más niños, respecto a cómo fue la última cena.

España

“La Cruz no es un logo, es el precio de tu vida”, la campaña de la ACdP por Semana Santa

Esta iniciativa se suma a las otras cuatro campañas de Semana Santa con las que la ACdP ha buscado interpelar al público en los últimos años.

Redacción Omnes·26 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

La Asociación Católica de Propagandistas lanza esta Semana Santa la campaña nacional “La Cruz no es un logo”, una propuesta que busca devolver a la Cruz su sentido original, en un contexto en el que los símbolos se vacían de significado y se convierten en meras imágenes. Lejos de ser un elemento decorativo o un símbolo cultural vacío, la Cruz es –recuerda la campaña– la expresión del amor radical de Cristo y el precio de la salvación de cada persona.

El mensaje principal, “La Cruz no es un logo. Es el precio de tu vida”, busca interpelar tanto a creyentes como a no creyentes durante estos días santos, proponiendo una mirada más profunda: contemplar la Cruz no como una imagen habitual, sino como el acontecimiento que ha transformado la historia y continúa ofreciendo esperanza al mundo.

La creatividad, que podrá verse en marquesinas de distintos municipios de toda España, sitúa al espectador ante una realidad esencial: un Dios que entrega libremente su vida por cada hombre. Al contemplar la Cruz, la campaña recuerda que hay Alguien que ha pagado el precio de nuestra salvación.

Sin embargo, el mensaje no se detiene en el Viernes Santo. La ACdP subraya que la fe cristiana se sostiene en un anuncio que atraviesa los siglos y fundamenta la esperanza: “¡Jesucristo ha resucitado!”

Un signo vivo

Con esta iniciativa, la Asociación Católica de Propagandistas quiere acompañar a la sociedad durante la Semana Santa, llevando al espacio público un mensaje de profundidad, esperanza y sentido. Una propuesta que invita a redescubrir la Cruz como un signo vivo, capaz de interpelar, consolar y transformar hoy.

Las piezas estarán presentes en marquesinas de diversas localidades de toda España, en continuidad con las campañas públicas que la ACdP impulsa en momentos clave del calendario litúrgico. Desde el 24 de marzo y hasta el 6 de abril, la campaña podrá verse en el Metro de Madrid, además de en distintas localizaciones españolas.

La quinta campaña de Semana Santa

Esta iniciativa se suma a las otras cuatro campañas de Semana Santa con las que la ACdP ha buscado interpelar al público en los últimos años. Entre ellas destacan “¿Eres feliz?”, que conducía a un anuncio de esperanza a través de códigos QR; el mensaje directo “Murió por tus pecados. Aunque vivas como si no existiera.”; la campaña “¿Morirías por alguien que no te conoce? Él sí.”, centrada en la entrega total por amor y la historia del Héroe del Monopatín, Ignacio Echevarría; y la propuesta “Ten esperanza, un ladrón se salvó”, inspirada en la historia del Buen Ladrón. Con “La Cruz no es un logo”, la asociación completa así su tercera propuesta en estas fechas, reafirmando su compromiso de llevar el anuncio cristiano a la vida cotidiana y a las calles de toda España.

Evangelización

6 veces en que Grace Kelly de Mónaco expresó su fe católica

Cuando falleció, san Juan Pablo II dijo estar "profundamente apenado por la muerte de la princesa Grace, quien siempre desempeñó su misión como soberana y como madre de familia con un gran espíritu de fe y de una manera que le granjeó el respeto y la simpatía de todos".

OSV / Omnes·26 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Por Maria Wiering, OSV News

Mientras el Papa León XIV se prepara para visitar Mónaco el 28 de marzo, los estadounidenses sin duda recordarán a otra monarca católica nacida en Estados Unidos : la actriz convertida en princesa Grace Kelly, quien vivió en Mónaco tras su matrimonio con el príncipe soberano Rainiero III en abril de 1956 hasta su prematura muerte en 1982.

La princesa Grace, un ejemplo de elegancia y serenidad, era también una católica devota . Aquí te mostramos seis maneras en que puso su fe en primer plano mientras fue princesa del segundo país más pequeño del mundo (después de la Ciudad del Vaticano, por supuesto).

1. Gran boda católica 

El 19 de abril de 1956, la estrella de cine de 26 años se arrodilló junto al príncipe Rainiero para recibir la Sagrada Comunión durante su Misa nupcial televisada en la catedral de Mónaco ante más de 600 invitados. La princesa Grace llevaba un pequeño ramillete de lirios del valle sobre un misal con bordes dorados titulado «Manual de la novia: Manual de devoción católica con Misa para la ceremonia matrimonial y la bendición nupcial», que posteriormente donó al Museo de Arte de Filadelfia, junto con su vestido de novia de seda y encaje. La Misa nupcial tuvo lugar un día después de la ceremonia civil, como lo exigía el Código Napoleónico.

La pareja fue casada por el obispo Gilles Barthe de Mónaco, y el papa Pío XII envió su bendición a través de su nuncio en París. Durante la ceremonia, el padre John Carton, párroco de la parroquia de la familia Kelly en Filadelfia, «les pidió a ambos que hicieran sacrificios ‘generosamente’ para preservar su unión», informó The New York Times.

Después de la ceremonia, el príncipe y la princesa recorrieron las calles de Mónaco, deteniéndose en la Capilla de Sainte-Dévote, donde la princesa Grace dejó su ramo como muestra de devoción a la mártir y patrona de Mónaco del siglo IV, Santa Devota. La pareja partió esa noche hacia su luna de miel en el Mediterráneo en un yate bautizado con un lema de la familia del príncipe: «Deo Juvante», en latín «Con la ayuda de Dios».

2. Modelo de maternidad

La pareja real tuvo tres hijos: la princesa Carolina (nacida en 1957), el príncipe Alberto II (nacido en 1958) y la princesa Estefanía (nacida en 1965). La princesa Grace era conocida por ser una madre cariñosa y atenta. En una convención de la Liga de la Leche en Chicago en 1971, la princesa Grace defendió la lactancia materna y la primacía de la relación madre-hijo sobre otras obligaciones. «Al principio, cuando ellos me necesitaban, y yo a ellos, no había concesiones. El Estado tenía que estar al servicio de la madre», dijo.

En agosto de 1976, la princesa Grace y el príncipe Rainiero hablaron sobre el matrimonio y la familia durante el 41.º Congreso Eucarístico Internacional en Filadelfia. «El papel de la esposa y la madre en la estructura familiar es probablemente más difícil hoy que nunca», dijo la princesa Grace ante una multitud de miles de personas. «Con cada vez más mujeres trabajando por necesidad o por deseo… su papel es más complejo, aunque esencialmente el mismo de siempre: mantener unida a la familia, al esposo y a los hijos como una unidad armoniosa y proporcionar un vínculo entre generaciones».

Cuando falleció, San Juan Pablo II dijo estar «profundamente apenado por la muerte de la princesa Grace, quien siempre desempeñó su misión como soberana y como madre de familia con un gran espíritu de fe y de una manera que le granjeó el respeto y la simpatía de todos».

3. Participación en películas devocionales

La actriz ganadora del Óscar se retiró de Hollywood tras su matrimonio, pero participó en tres películas de temática religiosa poco antes de su fallecimiento. Su amistad con el padre Patrick Peyton, de la Congregación de la Santa Cruz y fundador de la Cruzada del Rosario Familiar, la llevó a colaborar con su ministerio de Producciones Teatrales Familiares. En una producción de Pascua, rezó el rosario junto al padre Peyton, y en otras, narró reflexiones sobre la vida de Cristo.

En una entrevista de 1981, el padre Peyton dijo que la princesa Grace «siempre había anhelado hacer algo por el rosario». «Al principio, tuvo la idea de construir un jardín de rosas en honor al rosario en los terrenos del palacio real de Mónaco», dijo. Mientras filmaban los cortometrajes sobre el rosario, le dijo: «Este es realmente tu jardín de rosas».

4. Encuentros papales

La princesa Grace tuvo audiencias con tres papas. En abril de 1957, el papa Pío XII recibió a la princesa y al príncipe en una visita de Estado. Expresó su esperanza de que «siempre se pueda admirar en ustedes el esplendor de la fe cristiana».

La pareja también realizó visitas de Estado a San Juan XXIII en 1959, a San Pablo VI en 1974, y a los papas Juan Pablo I y Juan Pablo II, ambos en 1978. Sin embargo, ninguno de esos papas visitó Mónaco, un principado católico ; la visita del papa León XIII constituye el primer viaje papal al principado en la era moderna.

Grace Kelly con Juan Pablo II en 1978. ©OSV News photo/CPP

5. Humanitarismo hacia los refugiados

La princesa Grace utilizó su influencia para impulsar acciones que abordaran el problema internacional de los refugiados. En 1958, en un artículo publicado en America, la revista jesuita, afirmó que el problema no era «tan complejo que no tuviera solución». Como se relata en su obituario, ese ensayo destacó el exitoso reasentamiento de los refugiados húngaros desplazados por la fallida revolución de 1956 en ese país, y añadió: «Cuando nos proponemos de verdad brindar una solución al trágico problema de la falta de vivienda, podemos encontrarla».

Continuó diciendo: «Como individuos, nos sentimos impotentes para ayudar a estas personas desafortunadas, pero esto es un error, tan trágico para nuestra propia alma como para la vida de nuestros semejantes. Las acciones de los gobiernos y las organizaciones privadas deben tener su origen en el corazón y la mente de cada uno de nosotros». También dedicó su tiempo a otras organizaciones benéficas y causas humanitarias.

6. Sepelio en la catedral

Cuando la princesa Grace falleció a los 52 años tras un accidente automovilístico provocado por un derrame cerebral, fue sepultada en la cripta de la familia Grimaldi en la Catedral de Nuestra Señora Inmaculada, también conocida como Catedral de San Nicolás, donde se había casado y bautizado a sus hijos.

En la homilía de su Misa fúnebre, el arzobispo Charles Brand de Mónaco la describió como una persona excepcional en lo humano y en lo religioso. En Filadelfia, cerca de 2000 personas asistieron a una Misa conmemorativa en la Catedral Basílica de San Pedro y San Pablo, oficiada por el cardenal John J. Krol de Filadelfia. El príncipe Rainiero fue enterrado junto a ella tras su fallecimiento en 2005.

El autorOSV / Omnes

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Evangelización

Javier Alonso: “Aconsejo a las parejas hablar sobre el papel de la pornografía en su vida”

"Una fe basada solo en experiencias es débil. Pero también es verdad que para mí esas experiencias han sido como oasis en el desierto".

Javier García Herrería·26 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Javier Alonso no encaja en el perfil tópico del testimonio prefabricado. Su relato combina crudeza, sentido práctico y una sorprendente capacidad de análisis sobre la experiencia interior. En Más allá del laberinto narra su proceso de superación de la pornografía y propone una lectura más amplia sobre la fragilidad masculina, la búsqueda de sentido y el modo en que la fe puede transformar -sin idealismos- la vida concreta. 

Lejos de ofrecer fórmulas simplistas, Alonso articula un itinerario en el que conviven psicología (carrera que estudió), experiencia personal y una vivencia espiritual que él reconoce como decisiva. Comparte su experiencia en centros educativos y retiros de Emaús, donde palpa de cerca el efecto de su testimonio.

En la parte final del libro introduces una idea muy sugerente: las “ocho trampas” del proceso cristiano. ¿De qué tratan exactamente?

—Descubrí que ser cristiano no consiste en cumplir una lista de cosas -ir a misa, rezar, portarse bien-, sino en recorrer un camino hacia una meta. Y como en cualquier camino, hay trampas. Son como los sesgos cognitivos en psicología: errores del cerebro que uno no detecta fácilmente y que pueden desviarte sin darte cuenta.

¿Puedes poner algún ejemplo?

—Una de ellas es la “trampa del fariseo”: creerte mejor que otros por el hecho de ser cristiano, entrar en una especie de competición moral por puntos. Otra es la del “aislado”, que consiste en centrarse obsesivamente en la propia perfección espiritual, olvidando a los demás.

También está la del “Aladino”, que es esperar que Dios te conceda todo, como si fuera un genio. Yo mismo caí en eso después de vivir experiencias muy fuertes. Pero la realidad es que muchas veces Dios no concede lo que le pides, y eso también es parte del camino.

Mencionas también la “trampa del taxista”, que llama la atención.

—Sí, tiene que ver con cómo miramos a los demás en lo cotidiano. A veces tratamos a las personas como obstáculos: el que molesta en el metro, el que retrasa la cola… Pero en realidad son personas con historias profundas. Cuando cambias la mirada, incluso te sorprendes: ello me ha llevado a conocer a gente que pasa desapercibida; una vez hablé largo y tendido con un vagabundo que no tenía nada y, sin embargo, vivía con una alegría que me descolocó.

Aunque el libro gira en torno a la pornografía, insistes en que el problema es más profundo.

—Claro. La pornografía es la punta del iceberg. Debajo hay inseguridades, heridas, cansancio, soledad… Y detrás de esa producción sistemática de emociones frágiles, hay una personalidad concreta que las produce. Y esa personalidad se forja desde la infancia. El problema es que a los hombres nos cuesta muchísimo reconocer esa fragilidad.

La pornografía es un problema generalizado. En los chicos jóvenes con los que hablo, diría que prácticamente el 100% ha tenido contacto con la pornografía. Y en adultos sigue siendo algo muy extendido, pero oculto. Es un tema tabú: muchas parejas ni siquiera lo hablan, y eso lo complica todo más.

¿Qué aconsejarías en ese sentido?

—Hablarlo. Sin dramatismos, pero con claridad. Evitar la conversación solo agranda el problema. Y además, hoy en día es imprescindible, porque tarde o temprano hay que educar a los hijos en esto.

En tu experiencia, ¿es posible salir de una adicción solo con herramientas psicológicas?

—Sí, es posible. Yo mismo lo conseguí durante un tiempo con ayuda profesional, autoconocimiento y disciplina. Pero en mi caso no fue definitivo. La diferencia definitiva fue un encuentro personal con Dios. Para mí fue un punto de inflexión real. Después de eso, en lo referente a la pornografía, desapareció la atracción. No fue un proceso gradual, fue algo radical.

¿Eso significa que ya no hay lucha?

—No exactamente. Sigo siendo humano y tengo otras tentaciones, claro. Pero en ese ámbito concreto sí hubo una liberación muy clara.

Hablas de un encuentro personal con Dios. ¿Qué le dirías a quien no ha vivido algo así?

—Que no se conforme. Muchas veces vivimos la fe de forma rutinaria, casi utilitarista. Yo le diría: pide más. Hay que ir a tope en este sentido. Pide a Dios experimentar su presencia, incluso aunque no sientas nada. Y lo mejor, es que este consejo no es solamente para gente que cree en Él, sino para todo el mundo. Y en cualquier lugar; no hace falta estar en una iglesia para animarse a ello. Y en cualquier momento; por ejemplo, ahora mismo.

¿No es peligroso basar la fe en experiencias?

—Sí, una fe basada solo en experiencias es débil. Pero también es verdad que, a mí particularmente , en momentos de sequedad, esas experiencias me han ayudado mucho. Para mí han sido como oasis en el desierto.

Después de ese punto de inflexión, ¿cómo ha sido tu proceso de crecimiento?

—He tenido una etapa de formación bastante intensa. Estuve dos años en un programa en Estados Unidos, con teoría y práctica, centrado en vivir la fe en lo cotidiano. También participo en iniciativas de formación y liderazgo.

¿Es importante ese equilibrio entre experiencia y formación?

—Fundamental… pero yo no me considero ejemplo de equilibrio. Hay gente súper constante. Yo lucho por formarme y llevar la fe a lo concreto. Pero luego me pasa de todo: me distraigo en Misa, me cuesta concentrarme cuando rezo, y muchas veces necesito moverme porque no puedo estar quieto.

Vienes de un entorno no especialmente religioso. ¿Cómo influyó eso en tu camino?

—Lo tenía todo para no acercarme a la fe. Tuve muchos prejuicios con respecto a ciertos entornos eclesiales. Pero con el tiempo me di cuenta de que no era yo quien buscaba a Dios, sino Él quien me estaba buscando a mí. Después de todo lo que he recorrido a lo largo de mi vida, diría que lo que ha cambiado es mi “mirada”. Antes estaba muy centrado en mí mismo: mis problemas, mis caídas, mi mejora. Ahora intento mirar más hacia fuera, hacia los demás y, por supuesto, hacia Dios.


Más allá del laberinto

Autor: Javier Alonso
Editorial: Albada
Año: 2026
Número de páginas: 143
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Evangelio

Semana Santa, la madre de todas las semanas. Domingo de Ramos (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas de domingo de Ramos (A) correspondiente al día 29 de marzo de 2026.

Vitus Ntube·26 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Entramos ahora en el tramo final de nuestro camino cuaresmal. Es una semana que contiene tres tiempos del año litúrgico: la Cuaresma, el Sagrado Triduo Pascual y la Pascua.

Este domingo es conocido como Domingo de Ramos o, en otros lugares, como Domingo de las Palmas. Ya sean ramas de olivos o palmas, en realidad no es lo más importante. Lo esencial es que se trata del Domingo de la Pasión del Señor. Este domingo es uno de esos días en los que las personas hacen una expresión visible de su fe, al igual que el Miércoles de Ceniza. Es un día en el que todos salen de la Iglesia con un signo visible de su participación: una rama de un árbol. En el Evangelio que se proclama durante la procesión leemos que «la multitud alfombró el camino con sus mantos; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada». Jesús hace su entrada en Jerusalén camino de la Pasión, y vemos a una gran multitud involucrada de diversas maneras.

La Pasión que leemos en la Misa es larga. La extensión misma del relato de la Pasión de Cristo es ya una homilía en sí y no necesita otro comentario que el silencio y una participación dócil y atenta en la narración. No basta con escucharla; se nos ofrece una gran oportunidad para participar plenamente en la Pasión de Cristo. La forma en que se proclaman las lecturas nos permite asumir distintos personajes. La mejor manera de entrar en la Semana Santa es siendo «como un personaje más» en la escena de la Pasión, como animaba san Josemaría Escrivá y tantos otros santos.

Antón Chéjov, en uno de sus cuentos cortos titulado El estudiante, narra la experiencia de un estudiante de teología llamado Iván en uno de los acontecimientos de la Semana Santa. Iván, caminando de regreso a casa en una fría tarde de Viernes Santo, se sentía miserable y desanimado, convencido de que la vida siempre ha sido dura y desesperanzada, desde los tiempos antiguos hasta los suyos. Sentía que la historia no era más que una interminable cadena de sufrimiento. En el camino, se detiene junto a una hoguera donde dos viudas, madre e hija, se calentaban. Para pasar el tiempo, les cuenta el relato evangélico de la negación de Pedro, cómo Pedro lloró amargamente al reconocer su debilidad. Mientras Iván habla, se da cuenta de que las mujeres están profundamente conmovidas; una de ellas comienza a llorar, claramente tocada por el dolor de Pedro. Esta reacción afecta hondamente a Iván. Comprende entonces que los sentimientos que Pedro experimentó siglos atrás —el miedo, el amor, el remordimiento— siguen vivos en las personas de hoy. En ese momento, Iván entiende que la verdad, la belleza y la bondad unen a todas las generaciones, formando una cadena ininterrumpida a lo largo del tiempo.

Al comenzar la Semana Santa, se nos invita no solo a llevar nuestras palmas, sino también a participar plenamente en la Pasión de Cristo. Cuando escuchemos la Pasión al iniciar esta semana, dejemos que nuestros corazones se conmuevan. No miremos el reloj, ni nos distraigamos. Leámosla con el corazón.

El pasado está unido al presente por una cadena ininterrumpida de acontecimientos que brotan unos de otros. Tocar un extremo de la cadena debería hacer que el otro se mueva. Escuchar la Pasión debería ser como tocar uno de los extremos de esa cadena: nos moverá si nos sumergimos en ella como un personaje más. La Semana Santa sigue siendo la madre de todas las semanas, la semana más importante del año litúrgico de la Iglesia.

Vaticano

Misa tradicional, educación católica y abusos: la sorprendente carta del Papa a los obispos franceses

El cardenal Parolin ha enviado una carta a los obispos franceses de parte del León XIV. Un texto valiente y claro sobre temas muy candentes.

Redacción Omnes·25 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El cardenal Parolin, Secretario de Estado Vaticano, ha enviado hoy -18 de marzo- una carta a los obispos franceses, reunidos en Lourdes para la celebración de su Asamblea Plenaria.

El texto es iniciativa del Papa León XIV que, además de enviarles sus oraciones por los frutos de esa reunión, toca muchos aspectos importantes con una claridad y valentía notables.   

Educación

El Santo Padre muestra su interés por varios temas que abordarán los prelados estos días. En primer lugar, destaca la educación, “un tema que resonó especialmente con el Papa Francisco por su importancia crucial tanto para el futuro del mundo como para la proclamación del Evangelio”. 

En un contexto de “creciente hostilidad hacia las instituciones católicas y de cuestionamientos a su carácter distintivo”, el Pontífice “anima a defender con firmeza la dimensión cristiana de la educación católica, que, sin referencias a Jesucristo, perdería su propósito fundamental”.

Abuso a menores

Además de continuar con el proceso de reparación de reparación a las víctimas que han iniciado en Francia y continuar desarrollando las medidas de prevención, el Papa explica que la misericordia también debe alcanzar “a los sacerdotes culpables de abuso”, de modo que también “sean objeto de sus reflexiones pastorales”.

León XIV señala que tras “años de dolorosas crisis, ha llegado el momento de mirar con firmeza hacia el futuro y ofrecer un mensaje de aliento y confianza a los sacerdotes de Francia, que han sufrido enormemente”.

Liturgia tradicional

Finalmente, el Santo Padre pide prestar especial atención a las comunidades vinculadas al Vetus Ordo, que crecen numerosamente. Concretamente, Parolin señala que “es preocupante que una herida dolorosa en la celebración de la Misa, sacramento mismo de la unidad, siga abriéndose en la Iglesia”. 

“Para sanarla, es ciertamente necesaria una nueva perspectiva mutua, con una mayor comprensión de las sensibilidades de cada uno”, continúa diciendo la carta. Anima a tener “una perspectiva que permita a los hermanos, enriquecidos por su diversidad, acogerse mutuamente en la caridad y la unidad de la fe” y concluye animando con la esperanz de “que el Espíritu Santo les sugiera soluciones concretas que permitan la inclusión generosa de aquellos sinceramente adheridos al Vetus Ordo, de acuerdo con las directrices establecidas por el Concilio Vaticano II en materia de Liturgia”.

Recursos

Las claves de Jack Valero para entender las polémicas del Opus Dei

Jack Valero, director de la Oficina de Comunicación del Opus Dei en Gran Bretaña, aclara en un podcast algunas de las polémicas de la Obra, como las acusaciones de tráfico de personas o de influencia en el Vaticano.

Paloma López Campos·25 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Jack Valero, director de la Oficina de Comunicación del Opus Dei en Gran Bretaña, ha participado en el podcast de Catholic Unscripted para hablar sobre la situación del Opus Dei. La conversación tiene como origen el libro publicado por Gareth Gore, “Opus” y durante el episodio tratan temas como la influencia de la Obra en el Vaticano, el tráfico de personas y la coacción a menores de edad.

“El Opus Dei no tiene un programa para mejorar la sociedad”

En lo que respecta a las supuestas conexiones políticas que muchos achacan a la Obra, Jack Valero declara que el objetivo del Opus Dei es “mejorar a las personas”.

Basándose en la libertad de la que tanto hablaba san Josemaría, el Opus Dei deja a sus miembros que tengan sus opiniones políticas y no existen grupos de presión de extrema derecha que busquen controlar a los gobiernos, como algunos afirman.

“Gareth Gore sabe muchos datos, pero entiende muy poco”

Las correcciones al libro “Opus” que publicó la Oficina de Comunicación del Opus Dei no son un ataque personal al autor, sino clarificaciones ante la información incorrecta que brinda.

Estos errores, explica Jack Valero, no se limitan solo a datos biográficos de miembros de la Obra, sino que el autor tampoco entendía que una persona pudiera entregarse a Dios por motivos espirituales, sino que pensaba que siempre debe haber alguna otra motivación material.

“El Papa está intentando descubrir todo lo que está pasando”

La audiencia de Gareth Gore con el Papa, a ojos de Jack Valero, no es un modo de respaldar el libro “Opus”, sino una muestra de que el Santo Padre quiere escuchar tanto las críticas como las opiniones favorables al Opus Dei.

“Los aspirantes a ser miembros del Opus Dei no pueden entrar hasta los 18 años”

Jack Valero desmiente también la afirmación de Gareth Gore sobre los menores de edad a quienes se persigue para que entren a formar parte del Opus Dei. El director de la Oficina de Comunicación explica que aquellos que consideran que tienen vocación dentro de la Obra, si son menores de edad, deben acudir con sus padres para hablar con el director del centro.

“Negamos categóricamente que el caso de las numerarias auxiliares en Argentina fuera un caso de tráfico de personas o de explotación”

Valero hace referencia también al famoso caso de las ex numerarias auxiliares de Argentina, quienes afirman que sufrieron explotación y que existe tráfico de personas en los centros del Opus Dei.

El director de la Oficina de Comunicación de la Obra en Gran Bretaña explica que pudieron haber irregularidades en los pagos, pero que eso no es equivalente para nada a los delitos de los que se acusa a la Prelatura.

“El celibato, al igual que empezar a mantener relaciones sexuales, es una decisión propia”

Jack Valero habla también acerca de los prejuicios que hay alrededor del celibato apostólico que se vive en la Obra. Explica con claridad que si aceptamos que los adolescentes empiecen a mantener relaciones sexuales siendo menores de edad, también hay que aceptar la postura de aquellos que se abstienen, puesto que ambas posturas son decisiones sobre la propia sexualidad.

Alabar una perspectiva y condenar la otra no tiene mucho sentido, puesto que si hay madurez para comenzar las relaciones sexuales, hay que aceptar asimismo que existe esa madurez para decidirse por el celibato.

“Nuestro programa es ayudar a la gente a alcanzar la santidad”

La Obra quiere recordar a todo el mundo que “Dios se interesa mucho por cada uno de nosotros”, afirma Jack Valero. Como católicos, los miembros del Opus Dei desean cambiar el mundo, pero no a través de agendas políticas, sino con el bien que hacen en su vida ordinaria.

“No tenemos ningún poder en el Vaticano”

Ante las acusaciones de que el Opus Dei controla el Vaticano, Valero afirma que claramente no es así. “No pudimos parar a Gareth Gore y su visita al Papa, a pesar de que como interlocutor presenta una imagen que no es completa y que es inexacta”, declara.

“Tampoco queremos tener ningún tipo de influencia en el Vaticano», dice el director, “porque nuestro objetivo es llegar a todo el mundo y decirles que pueden alcanzar la felicidad y la santidad en la vida ordinaria porque Dios les ama y les ayudará a ser buenas personas allí donde están”.

“Al Opus Dei no le interesan los puestos de poder de sus miembros”

De nuevo, Jack Valero resalta que el hecho de que haya miembros del Opus Dei que tienen altos cargos no implica que ese sea el objetivo de la Obra. El interés del Opus Dei reside solo en si sus miembros “van a llegar al Cielo y si van a ser buenas personas”.

“El Opus Dei no tiene una postura oficial acerca de las madres de familia”

Los interlocutores del podcast mencionan que hay países en los que muchas madres de familia que forman parte del Opus Dei se convierten en amas de casa. Valero explica que esto no es porque la Obra tenga una “postura oficial” respecto al tema, sino que en cada país se siguen tendencias que dependen de la sociedad, no necesariamente de perspectivas religiosas.

De hecho, a pesar de que no puede dar números exactos, el director de la Oficina de Comunicación señala que muchas madres de familia que forman parte del Opus Dei tienen trabajos fuera del hogar.

“Los miembros del Opus Dei somos libres”

Valero insiste en la idea de que muchas afirmaciones de Gareth Gole acerca del Opus Dei nacen de su falta de entendimiento de la libertad. Gole está convencido de que al entrar en la Obra uno tiene que adherirse a un programa pero, como señala el director de Comunicación, esta agenda no existe y cada uno es libre.

“El Opus Dei solo te dice que sigas tu conciencia, que estés cerca de Dios, que reces mucho y que intentes ayudar a muchas personas con tu vida”, afirma Jack.

“Estamos dispuestos a participar en todo lo que el Papa nos pida”

Jack Valero afirma que el Opus Dei quiere colaborar en todo lo que el Papa pida para aclarar las polémicas de la Obra, así como en todo lo referente a los nuevos estatutos que todavía están en proceso.

“Queremos servir a la Iglesia en el modo en que la Iglesia quiere ser servida”, señala citando a san Josemaría. El Opus Dei no tiene un proyecto para la Iglesia, sino que forma parte de ella.

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Vaticano

León XIV: “Toda vocación es un don inmenso para la Iglesia”

En su mensaje para la Jornada de Oración por las Vocaciones de 2026, el Papa León XIV afirma que "toda vocación surge de la conciencia y la experiencia de un Dios que es amor".

Paloma López Campos·25 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La vocación es “el descubrimiento del don gratuito de Dios que florece en lo profundo del corazón de cada uno de nosotros”, afirma el Papa León XIV en su mensaje para la Jornada de Oración por las Vocaciones de 2026.

El Pontífice señala a Cristo, siguiendo el Evangelio de san Juan, como “pastor bello”, es decir “un pastor perfecto, auténtico, ejemplar, en cuanto está dispuesto a dar la vida por sus ovejas, manifestando de ese modo el amor de Dios”.

La belleza de la llamada

Cristo es, por tanto, un “Pastor que cautiva” y “quien lo mira descubre que la vida es realmente hermosa si lo sigue”. Sin embargo, aclara el Santo Padre, “para conocer esta belleza no son suficientes los ojos del cuerpo o criterios estéticos”, sino que son necesarias dos condiciones: “contemplación e interioridad”.

Por esto, “solo quien se detiene, escucha, reza y acoge su mirada” puede seguir a Cristo. Y en este seguimiento, dice el Papa, “convirtiéndonos en sus discípulos, a su vez nos volvemos ‘bellos’; su belleza nos transfigura”. En consecuencia, “el rasgo que distingue a los santos, además de la bondad, es la belleza espiritual deslumbrante que irradia quien vive en Cristo”. A través de ellos, afirma León XIV, “la vocación cristiana se revela en toda su profundidad: participar de su vida, compartir su misión y resplandecer de su misma belleza”.

Proyecto de amor

El Papa prosigue advirtiendo que la vocación “nunca es una imposición o un esquema prefijado al que simplemente hay que adherirse, sino un proyecto de amor y de felicidad”. En este sentido, son necesarios la oración y el silencio, es decir, “el cuidado de la interioridad”. Una preocupación que el Papa anima a todos que compartan pues “solo si nuestros ambientes brillan por la fe viva, la oración constante y el acompañamiento fraterno, la llamada de Dios podrá surgir y madurar, convirtiéndose en camino de felicidad y salvación para cada uno de nosotros y para el mundo”.

El obispo de Roma insiste en la importancia de la oración, pues “toda vocación, en efecto, surge de la conciencia y la experiencia de un Dios que es amor”. Es el Señor, dice el Papa, quien “ha pensado un camino único de santidad y de servicio para cada uno”, pues “nos conoce profundamente”. Sin embargo, afirma León XIV, “este conocimiento debe ser siempre mutuo; estamos llamados a conocer a Dios por medio de la oración, de la escucha de la Palabra, de los sacramentos, de la vida de la Iglesia y de la entrega a los hermanos y a las hermanas”.

Palabras a los jóvenes

Este conocimiento, prosigue, “no se trata de un saber intelectual abstracto o de un conocimiento académico, sino de un encuentro personal que transforma la vida”. Por eso, el Papa invita a los jóvenes a que “escuchen la voz del Señor que los invita a vivir una vida plena, realizada, haciendo fructificar los propios talentos y clavando en la cruz gloriosa de Cristo los propios límites y debilidades”.

Continúa el Pontífice aconsejando a los jóvenes que:

  • “Dediquen tiempo a la adoración eucarística”,
  • “Mediten asiduamente la Palabra de Dios para vivirla cada día”,
  • “Participen activamente en la vida sacramental y eclesial”.

A través de estas claves, asegura el Papa, “conocerán al Señor y, en la intimidad propia de la amistad, descubrirán cómo entregarse a los demás, en el camino del matrimonio, o del sacerdocio, o del diaconado permanente, o en la vida consagrada, religiosa o seglar”.

León XIV es muy claro señalando todas las llamadas, pues “toda vocación es un don inmenso para la Iglesia y para quien la acoge con alegría”.

El ejemplo de san José

Del conocimiento del padre “nace la confianza”, afirma el Papa. Esto es “esencial tanto para acoger la vocación como para perseverar en ella”. Como ejemplo de ello el Pontífice propone a san José, “icono de confianza total en el designio de Dios: confió incluso cuando todo a su alrededor parecía ser tiniebla y negatividad, cuando las cosas parecían andar en dirección opuesta a lo previsto”.

Además, León XIV advirtió que la vocación es “un proceso dinámico de maduración, favorecido por la intimidad con el Señor”. Un proceso en el que se avanza al:

  • “Estar con Jesús”,
  • “Dejar actuar al Espíritu Santo en los corazones y en las situaciones de la vida”,
  • “Releer todo a la luz del don recibido”.

El Santo Padre resalta también la importancia de “tener un buen guía espiritual que acompañe el descubrimiento y el desarrollo de nuestra vocación”.

León XIV concluye diciendo que “la vocación, por tanto, no es una posesión inmediata, algo ‘dado’ de una vez por todas; es más bien un camino que se desarrolla análogamente a la vida humana, en el cual el don recibido, además de ser cuidado, debe alimentarse de una relación cotidiana con Dios para poder crecer y dar fruto”.

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Vaticano

León XIV explica la jerarquía de la Iglesia católica

El Papa León XIV continúa su catequesis durante la audiencia de los miércoles. En esta ocasión se adentra en la estructura jerárquica de la Iglesia, basándose en el capítulo tres de "Lumen Gentium".

Redacción Omnes·25 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

El Papa León XIV prosigue con las catequesis sobre “Lumen Gentium” durante las audiencias de los miércoles. En esta ocasión, se ha adentrado en la forma jerárquica de la Iglesia, explicada en el capítulo tres de la constitución dogmática.

En primer lugar, el Pontífice señaló que “la Iglesia católica encuentra su fundamento en los apóstoles, que Cristo quiso como columnas vivas de su Cuerpo místico”. Esta jerarquía, explicó, “obra al servicio de la unidad, de la misión y de la santificación de todos sus miembros”.

Pero este orden, según lo declarado en “Lumen Gentium”, “no es una construcción humana que sirve para la organización interna de la Iglesia como cuerpo social, sino que es una institución divina que tiene como finalidad perpetuar hasta el final de los tiempos la misión que Cristo dio a los apóstoles”.

El Santo Padre aclaró a continuación qué quiere decir la constitución dogmática cuando utiliza el adjetivo “jerárquica”. Esto hace referencia al “origen sacro del ministerio apostólico en la acción de Jesús, Buen Pastor, así como sus relaciones internas”. En este sentido, continuó, “los obispos, ante todo, y, a través de ellos, los presbíteros y los diáconos, han recibido encargos que los llevan a estar al servicio de ‘todos cuantos pertenecen al Pueblo de Dios’” (LG, 18).

León XIV señalo que “la ‘Lumen Gentium’ recuerda varias veces y de manera eficaz el carácter colegial y de comunión de esta misión apostólica”. Por ello, animó a todos los cristianos a pedir a Dios “que mande a su Iglesia ministros que sean ardientes en la caridad evangélica, estén entregados al bien de todos los bautizados y sean misioneros valientes en todos los lugares del mundo”.

El elefante del que nadie habla de las indemnizaciones por abusos en España

La conversación pública y política se está delimitando en exceso a la responsabilidad de la Iglesia, dejando en segundo plano una investigación más amplia y compleja sobre las causas, los contextos y las responsabilidades compartidas.

25 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

En las últimas semanas, diversos medios de comunicación en España han intensificado sus críticas a la Iglesia católica por su gestión de los casos de abusos sexuales, poniendo el foco especialmente en la cuestión de las indemnizaciones a las víctimas. Según esta narrativa, la institución eclesial no estaría respondiendo de forma adecuada a las demandas de reparación, lo que justificaría una intervención gubernamental para garantizar acuerdos satisfactorios.

Sin embargo, este debate público plantea interrogantes relevantes en términos de coherencia, memoria y enfoque que merecen un análisis más detenido.

¿El origen del problema está en la Iglesia?

Por un lado, resulta llamativo el contraste histórico en el tratamiento mediático de ciertos referentes culturales. En la década de 1970, más de 69 intelectuales franceses firmaron un manifiesto en el que solicitaban la despenalización de las relaciones sexuales entre adultos y menores. Entre los firmantes se encontraban figuras de enorme influencia como Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Michel Foucault, Gilles Deleuze, Jean-François Lyotard, Jack Lang —quien posteriormente sería Ministro de Cultura— o Bernard Kouchner, fundador de Médicos Sin Fronteras.

Muchos de estos autores han sido posteriormente promovidos, celebrados y convertidos en referentes por los mismos espacios mediáticos que hoy denuncian con contundencia los abusos cometidos por una parte del clero. Sin cuestionar en absoluto la necesidad —indiscutible— de exigir responsabilidades a la Iglesia por los delitos cometidos en su seno, sí cabe señalar la ausencia de un escrutinio igualmente riguroso hacia quienes, en su momento, defendieron posiciones que hoy resultan social y moralmente inaceptables.

Más aún, los medios que contribuyeron a ensalzar a estas figuras rara vez han ejercido autocrítica sobre su propio papel en la legitimación cultural de ciertas ideas. Se da así una paradoja difícil de ignorar: quienes ayudaron a normalizar postulados problemáticos en el pasado, hoy condenan con firmeza sus consecuencias sin asumir responsabilidad alguna ni entonar el más mínimo “mea culpa”.

Esto abre una cuestión de fondo: ¿es adecuado atribuir de forma casi exclusiva la responsabilidad moral de los abusos a una única institución como la Iglesia católica, que doctrinalmente ha rechazado siempre estas prácticas? ¿O cabría también examinar el papel de determinados intelectuales, corrientes culturales y altavoces mediáticos que, en otros momentos históricos, contribuyeron a erosionar ciertos límites éticos?

El olvido de la mayoría de víctimas

A ello se suma otro dato relevante: según la Fiscalía General del Estado, solo el 0,45 % de los abusos a menores en la actualidad se producen en entornos eclesiales. Pese a ello, la cobertura informativa tiende a concentrarse de forma muy significativa en este ámbito concreto, generando una percepción pública que no siempre se corresponde con la distribución real del problema.

En paralelo, algunas propuestas políticas han planteado la necesidad de abordar el fenómeno de manera integral, investigando todos los contextos en los que se producen abusos —familiares, educativos, deportivos o institucionales— y estableciendo mecanismos de reparación para el conjunto de las víctimas. Sin embargo, estas iniciativas no han recibido una atención mediática equiparable, lo que refuerza la impresión de que el debate se encuentra parcializado.

Todo ello sugiere que la conversación pública y política se está delimitando en exceso a la responsabilidad de una institución concreta, dejando en segundo plano una reflexión más amplia y compleja sobre las causas, los contextos y las responsabilidades compartidas.

Y aquí emerge el verdadero “elefante en la habitación” de este problema: la ausencia de un enfoque verdaderamente universal en materia de reconocimiento e indemnización de las víctimas. Mientras el foco se concentra casi exclusivamente en los casos vinculados a la Iglesia, la inmensa mayoría de víctimas de abusos en otros ámbitos quedan sin el mismo nivel de visibilidad o propuestas de reparación. 

En este sentido, la tendencia a establecer “categorías” de víctimas desplaza selectivamente el foco hacia determinados victimarios, de modo que el interés deja de estar verdaderamente en las víctimas y en su reparación integral. El resultado es una injusticia añadida: quienes han sufrido el daño quedan además subordinados a un relato que prioriza a quién señalar antes que a quién reparar.

¿Se cumple lo acordado?

Y, en última instancia, queda en evidencia el escaso interés de buena parte de la prensa por el conjunto de las víctimas de abusos, erosionando gravemente su credibilidad moral y su pretendida profesionalidad. Y si no, preguntémonos por qué ningún medio está presionando para que se cumpla uno de los puntos que acordó el gobierno con la conferencia episcopal el pasado 8 de enero: 

“El desarrollo de este mecanismo de reparación a víctimas de abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia católica se inscribe en el marco del compromiso del Gobierno de promover el cumplimiento de los fines previstos en la Ley Orgánica 8/2021, de 4 de junio, de protección integral a la infancia adolescencia frente a la violencia, para abordar la reparación integral de víctimas de abusos en cualquier ámbito de la vida social”. 

¿Firmarán los obispos españoles un plan de reparaciones sin que el gobierno haya cumplido su palabra de reparar a las víctimas de otros ámbitos? ¿No es una buena ocasión para que la Iglesia refuerce su autoridad moral exigiendo al gobierno que investigue a todas las víctimas de abusos? 

El autorJavier García Herrería

Redactor de Omnes. Anteriormente ha sido colaborador en diversos medios y profesor de Filosofía de Bachillerato durante 18 años.

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Educación

5 ideas para proteger el hogar entre pantallas y educar familias santas

Las herramientas del mundo digital ofrecen numerosas oportunidades para aprender, crear y disfrutar en los hogares. Sin embargo, los avances tecnológicos no solo conllevan beneficios, sino también riesgos. Aquí van 5 ideas para educar entre pantallas.  

OSV / Omnes·25 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– Hermana Nancy Usselmann, OSV News

Los padres crían hoy a sus hijos en un mundo muy distinto al de cualquier otra generación. Los videojuegos, las redes sociales, las plataformas de streaming, los chatbots basados en inteligencia artificial y el acceso instantáneo a la información en las pantallas, han transformado la vida cotidiana. ¿Deseamos proteger el hogar y educar la familia?

Las herramientas del mundo digital ofrecen numerosas oportunidades para aprender, crear y disfrutar. Los medios de comunicación transmiten ideas, valores y formas de ver el mundo que van moldeando la manera de pensar de las personas. Si se utilizan correctamente, pueden abrir la mente y el corazón de los niños y enriquecer su imaginación.

Sin embargo, los avances tecnológicos no solo conllevan beneficios, sino que también implican riesgos. Los contenidos perjudiciales pueden afectar negativamente la salud emocional y espiritual de los niños. Sin orientación, los chicos pueden, de forma intencional o no, verse expuestos a espacios digitales peligrosos, donde el contenido puede debilitar su fe y su bienestar.

Por eso, los padres están llamados a supervisar el uso de la tecnología y a ayudar a sus hijos a desarrollar una mirada crítica frente a los medios. Esta responsabilidad no consiste solo en poner reglas o establecer límites: también tiene una profunda dimensión espiritual. He aquí 5 ideas.

1. Usar la tecnología, sin dejar que ella nos use

La tecnología en sí misma no es el enemigo. Las redes sociales, los videojuegos y la inteligencia artificial son fruto de la creatividad humana. Sin embargo, como cualquier herramienta, pueden utilizarse para el bien o para el mal.

El Papa León XIV subraya que la tecnología debe estar al servicio de la persona humana, y no reemplazar la sabiduría ni las relaciones humanas. Los padres, arraigados en la fe, son quienes tienen la misión de formar y guiar a sus hijos hacia lo bello, lo verdadero y lo bueno.

Como los jóvenes no tienen la madurez suficiente para comprender plenamente los mensajes que transmiten los medios, no siempre pueden distinguir entre contenidos útiles y perjudiciales que encuentran en internet. Sin embargo, son precisamente esos mensajes los que van moldeando su mente y su corazón. Por eso, la crianza de los hijos también debe incluir una guía espiritual en el mundo digital.

2. Formar el carácter digital de los hijos

Ser un padre responsable en lo que respecta a los medios no significa simplemente controlar el tiempo que los hijos pasan frente a las pantallas. Si bien eso es importante, también es necesario jugar y ver contenidos juntos en familia. Acompañar a los hijos en el uso de la tecnología y compartir en familia permite conversar sobre lo que se ve y se escucha. Esto ayuda a los niños a interpretar esos contenidos a la luz de la fe. Hablar con los hijos sobre su experiencia digital también les permite desarrollar la capacidad de discernimiento, algo fundamental a medida que crecen.

Los padres deberían proponerse formar la conciencia de sus hijos, no solo asegurarse de que cumplan reglas. Es bueno animarlos a hacerse preguntas sobre lo que consumen en los medios. Por ejemplo: ¿Cómo me hace sentir esta historia? ¿Refleja algo bueno? ¿Me acerca más a Dios?

Cuando los padres ayudan a sus hijos a distinguir entre lo bueno y lo perjudicial en el mundo digital, les dan herramientas para cuidar su vida interior y crecer en su relación con Dios.

En una fotografía de archivo, se ve a una familia orando durante la Misa en la catedral de San Patricio en la ciudad de Nueva York. (Foto de OSV News/Gregory A. Shemitz).

3. Proteger a la familia mediante la oración

Ayudar a fortalecer la vida espiritual de los hijos es una de las maneras más eficaces de protegerlos en la era digital. Cuando las familias rezan juntas, invitan a Cristo a entrar en su hogar y a ocupar un lugar central en sus relaciones y actividades.

La oración fortalece interiormente a los niños y ayuda a formar su conciencia. Les recuerda que son hijos amados de Dios. Cuando una familia reza el rosario o bendice los alimentos, o cuando presenta al Señor sus intenciones relacionadas con el uso de la tecnología, la gracia de Dios fortalece los lazos familiares. Estos momentos enseñan a los niños que Dios está presente en todos los aspectos de la vida, incluso en su vida digital.

Quizás el factor más importante en la formación de los hijos sea el ejemplo de los padres, ya que los niños tienden a imitar lo que ellos hacen. Si los padres se distraen constantemente con los dispositivos, los hijos interiorizan ese comportamiento. Pero cuando los padres rezan juntos y guían a la familia en la oración, los niños aprenden el valor y la belleza de la fe.

4. Transformar la tecnología en un camino hacia la santidad

La tecnología no tiene por qué debilitar la fe. Las familias pueden fortalecer su vida de fe si usan la tecnología de forma consciente. Pueden ver juntos contenidos inspiradores y conversar sobre lo que ven, escuchar grabaciones de la Sagrada Escritura, aprender sobre la vida de los santos y utilizar herramientas digitales para profundizar su vida espiritual.

Educar a los hijos en la era digital supone un desafío. Sin embargo, al establecer límites claros, prohibir el uso de pantallas en los dormitorios, establecer momentos sin tecnología y fomentar otras actividades, incluida la oración, los padres pueden crear un ambiente de equilibrio y paz en sus hogares.

5. Ver alguna serie o guía con herramientas prácticas

Para más consejos e ideas sobre cómo formar hijos que se desenvuelvan con seguridad en el mundo digital y crezcan en santidad, se recomienda la serie Digital Age Family Safety, producida por Family Theater Productions y Pauline Media Studies, disponible en DigitalFamilySafety.org o en su canal de YouTube.

Los videos son breves y están pensados para ayudar a los padres católicos, que muchas veces tienen poco tiempo, a acompañar a sus hijos en la cultura digital con herramientas prácticas e ideas sencillas. Las guías descargables permiten acceder al contenido en cualquier momento.

Los padres buscan educar hijos que no le tengan miedo a la tecnología, sino que la utilicen con madurez y responsabilidad; hijos que sepan aprovechar las herramientas digitales sin ser dominados por ellas. Cuando las familias rezan juntas, disciernen juntas y usan los medios de manera consciente, el hogar se convierte en un espacio sagrado donde la fe se vive, los corazones se fortalecen y Cristo ocupa un lugar central. En hogares así, la santidad puede florecer.

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La hermana Paulina Nancy Usselmann es directora del Pauline Center for Media Studies en Los Ángeles y especialista en educación en alfabetización mediática.

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El autorOSV / Omnes

España

¿Puede el Estado imponer cofradías mixtas? Sagunto, el nuevo caso que divide a España

Un especialista explica los bienes y derechos que están en juego cuando el Estado obliga a que existan cofradías mixtas.

Javier García Herrería·24 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

La decisión de la Cofradía de la Purísima Sangre de Sagunto de mantener la exclusión de mujeres en sus filas ha reabierto un debate que en España nunca termina de cerrarse: el difícil equilibrio entre igualdad y libertad religiosa. La votación interna, en la que una mayoría de cofrades volvió a rechazar la admisión femenina, ha tenido consecuencias inmediatas —como la posible retirada del reconocimiento turístico de la Semana Santa local—, pero sobre todo ha vuelto a colocar en el centro una cuestión de fondo: ¿puede el Estado imponer criterios de igualdad en la organización interna de una entidad religiosa?

El caso no es aislado. Remite directamente a la reciente doctrina del Tribunal Constitucional en el conflicto de la Cofradía del Cristo de La Laguna en 2024, una resolución que ha sido muy discutida en el ámbito académico. Entre las voces críticas destaca la de Santiago Cañamares, catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado de la Universidad Complutense de Madrid, y autor de una publicación sobre la discriminación por razón de sexo en las entidades religiosas (Dykinson, 2026, pp 145-169).

Confusiones y equívocos

El problema no son tanto las sentencias emitidas, sino el enfoque adoptado por los tribunales. Desde esta perspectiva, el primer error es de calificación jurídica. «Las cofradías no son asociaciones civiles ni culturales, sino asociaciones públicas de fieles integradas en la estructura de la Iglesia», explica Cañamares. Esta diferencia «implica que las leyes que deben aplicársele no son las propias del derecho de asociación civil, sino las del eclesiástico». Sin embargo, afirma el catedrático, «el Tribunal Constitucional habría tratado estas entidades como si fueran asociaciones privadas ordinarias, aplicando categorías del derecho civil que no les corresponden».

Esta confusión se agrava cuando el tribunal justifica su intervención con la idea de que las actividades de las cofradías tienen una dimensión cultural. «Es cierto que las procesiones forman parte del patrimonio histórico y social, pero reducirlas a ese plano supone, en la práctica, despojarlas de su significado religioso», señala Cañamares. Y es que el hecho de que algo tenga impacto cultural no lo convierte en una entidad cultural. Las procesiones son culturales porque son religiosas, no al revés.

Un precedente importante

Como advierte esta línea crítica, el tribunal termina sustituyendo el criterio de la propia entidad religiosa por uno externo, lo que choca directamente con el principio de neutralidad del Estado.

En el fondo, lo que se produce es una reinterpretación de la libertad en clave expansiva. Se entiende que el derecho a la igualdad debe prevalecer incluso en ámbitos donde tradicionalmente se ha reconocido un amplio margen de autonomía, como el religioso. Pero esta visión plantea problemas evidentes. La igualdad, como ha señalado reiteradamente la jurisprudencia, no implica uniformidad absoluta ni prohíbe toda diferencia de trato, sino solo aquella que carece de justificación razonable.

Cañamares considera que «el precedente del Alarde de Irún resulta especialmente ilustrativo». Esta festividad, que conmemora una victoria militar de 1522, mantiene un modelo tradicional donde los hombres desfilan como soldados. A finales de los años 90, el conflicto por excluir a las mujeres llegó a los tribunales y acabó en el Tribunal Supremo (TS), que estableció en 2008 una distinción clave.

Según el TS, no toda exclusión por razón de sexo es ilícita si se produce en el ámbito de entidades privadas. La clave estaba en distinguir entre lo público y lo privado: cuando el evento es organizado por una administración, la igualdad es exigible en términos estrictos; cuando lo organiza una entidad privada, prevalece la libertad de asociación. Gracias a esta doctrina, hoy conviven modelos distintos sin que uno se imponga sobre el otro.

Aplicado al caso de las cofradías, el paralelismo es claro. La Iglesia no impide que existan cofradías mixtas o incluso exclusivamente femeninas. Obligar a una cofradía concreta a modificar sus estatutos no amplía derechos, sino que restringe la libertad de quienes la integran.

La opinión del TEDH

Aquí aparece uno de los argumentos más delicados pero también más reveladores. Si el Estado puede imponer la admisión de mujeres en una entidad religiosa, ¿qué impediría que en el futuro exigiera la admisión de personas no creyentes, excomulgadas o incluso contrarias a la doctrina que esa entidad pretende defender? La cuestión deja de ser de igualdad de género para convertirse en un problema estructural sobre quién define la identidad de las comunidades religiosas.

No es casual que este debate haya trascendido el ámbito nacional. El caso de Canarias ya ha sido llevado ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, cuya jurisprudencia ha sido tradicionalmente clara en la defensa de la autonomía de las confesiones. Este tribunal ha reiterado que las comunidades religiosas tienen derecho a organizarse según sus propias normas, la definición de su doctrina o la selección de sus miembros, como parte esencial de la libertad religiosa colectiva.

Desde esta óptica, la intervención del Tribunal Constitucional resulta más que problemática. Se le reprocha haber aplicado una lógica ajena al fenómeno religioso, haber confundido lo cultural con lo doctrinal y haber llevado el principio de igualdad más allá de sus límites razonables. En definitiva, haber intervenido en un ámbito donde el Estado debería mantener una posición de neutralidad.

La explicación de este fenómeno para Santiago Cañamares es clara, «el Tribunal Constitucional actualmente está muy politizado», lo que facilita una interpretación hegemónica y sesgada en algunas de sus sentencias.

El caso de Sagunto, por tanto, no es una simple controversia local ni una disputa interna de una cofradía. Es un episodio más de un debate mayor sobre los límites del poder público en una sociedad plural.

Cine

“La última cena”, la película de Semana Santa en los cines españoles

En conjunto, La última cena se presenta como una película recomendable para quienes se acerquen a ella con disposición a valorar su intención y su mensaje.

Javier García Herrería·24 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El próximo jueves, 26 de marzo, llega a las salas españolas La última cena, una nueva aproximación cinematográfica a los momentos finales de la vida de Jesucristo. La película se presenta con un tono abiertamente positivo y un claro afán evangelizador. Los productores Michael Scott, David A.R. White, Troy Duhon y Shawn Boskie son los mismos que produjeron la exitosa película de El caso de Cristo.

Como ocurre con toda representación de la vida de Cristo en la gran pantalla, su recepción será necesariamente diversa. Ni siquiera producciones recientes de gran impacto como The Chosen han logrado unanimidad entre el público. En este sentido, La última cena no será una excepción: su propuesta concreta puede conectar profundamente con algunos espectadores, mientras que otros pueden encontrar aspectos con los que no conectan.

El filme opta por un enfoque narrativo bien definido: no pretende abarcar toda la Pasión, sino centrarse en el episodio de la última cena y su prolongación inmediata. Este recorte permite profundizar en un aspecto que no siempre recibe tanta atención en la gran pantalla: la vivencia de estos acontecimientos desde el punto de vista de los apóstoles, con especial protagonismo de San Pedro.

Uno de los aciertos de la película es su esfuerzo por contextualizar la última cena en su marco judío. La cinta explica con claridad qué significaba la celebración de la Pascua para el pueblo de Israel, subrayando tanto las continuidades como las novedades introducidas por Jesucristo. Este aspecto pedagógico aporta profundidad y puede ayudar al espectador a comprender mejor el sentido teológico del momento.

Asimismo, el relato pone un énfasis notable en el liderazgo de Pedro y en su primado, presentado como una elección explícita de Cristo. En paralelo, se construye un interesante contraste entre Judas Iscariote y el propio Pedro: dos figuras marcadas por la traición, pero diferenciadas por su actitud posterior. Mientras Judas queda definido por la desesperación, Pedro aparece como ejemplo de fragilidad humana abierta al perdón.

Desde el punto de vista técnico, la película ofrece una factura bastante buena. El rodaje, el montaje y la música acompañan con eficacia el tono del relato, sin grandes alardes pero con suficiente calidad como para sostener la narración y su carga emocional.

No obstante, también hay elementos que pueden suscitar discrepancias. (Atención, spoiler). La representación de Jesucristo es siempre un desafío complejo, condicionado por las expectativas personales de cada espectador. Además, el papel de la Virgen María aparece de un modo muy secundario. Este aspecto puede ser que responda al carácter de la producción, fruto de la colaboración entre sensibilidades católicas y protestantes, lo que lleva a adoptar un enfoque más neutro en cuestiones potencialmente controvertidas. Eso sí, no puede decirse que sea una película protestante ni nada parecido, pues muestra muy bien el primado de Pedro y la Eucaristía.

En conjunto, La última cena se presenta como una película recomendable para quienes se acerquen a ella con disposición a valorar su intención y su mensaje.

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Mundo

Jerusalén: oración en el Santo Sepulcro a pesar del “acceso restringido”

La Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén sigue siendo un lugar de oración continua a pesar del acceso restringido a los fieles, según un comunicado emitido el fin de semana por la Custodia franciscana de Tierra Santa, que también indicó que persiste la incertidumbre sobre las celebraciones de Semana Santa y Pascua.

OSV / Omnes·24 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– Paulina Guzik, OSV News

La Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén, el lugar donde Jesucristo fue crucificado, enterrado y resucitó, sigue siendo un lugar de oración continua a pesar del acceso restringido a los fieles, según un comunicado emitido el 21 de marzo por la Custodia de Tierra Santa, que señaló asimismo que persiste la incertidumbre sobre las celebraciones de Semana Santa y Pascua.

Los frailes, ahora sin fieles para rezar y sin saber cuánto durarán las restricciones, han realizado un llamamiento a los católicos de todo el mundo para que “se unan en oración para que cesen la guerra y la violencia”. Y “para que se sigan las vías del diálogo, la diplomacia y la acción política responsable, ya que son los únicos caminos capaces de construir una paz justa y duradera”, decía el comunicado, calificando los tiempos turbulentos como un “tiempo de prueba”.

Aclaraciones de la Custodia franciscana: la oración no cesa

“En los últimos días han circulado diversas informaciones sobre el cierre” de la Iglesia del Santo Sepulcro y “la celebración de las próximas liturgias de Pascua”, afirma el comunicado. “En este sentido, la Custodia de Tierra Santa considera oportuno ofrecer algunas aclaraciones”.

La comunidad franciscana responsable del lugar hace hincapié en que la vida religiosa dentro de la basílica no se ha interrumpido.

“La comunidad de frailes franciscanos presentes en el Santo Sepulcro nunca ha cesado, día y noche, de llevar a cabo las celebraciones programadas, los ritos, las procesiones diarias y las oraciones litúrgicas de acuerdo con lo estipulado en el Status Quo”, añade la nota.

«Incluso durante estos días, aunque el acceso a la Basílica está restringido a los fieles por razones de seguridad, la oración continúa sin cesar en los Lugares Santos”.

Miembros del clero rezan frente al Edículo, lugar tradicional del entierro y resurrección de Jesús, durante la ceremonia del lavatorio de pies el Jueves Santo en la Iglesia del Santo Sepulcro en la Ciudad Vieja de Jerusalén, el 17 de abril de 2025. (Foto de OSV News/Ammar Awad, Reuters).

Actividad litúrgica, un servicio a la Iglesia universal

La Custodia, que ha mantenido una presencia en lugares cristianos clave durante siglos, enmarcó su actividad litúrgica continua como un servicio a la Iglesia universal.

“Nuestra presencia centenaria en los Santos Lugares de la Redención y la oración que se eleva allí cada día se ofrecen en nombre de toda la Iglesia y por el bien de toda la humanidad”, según el comunicado.

Visibilizar la fe en los Lugares Santos en momentos dramáticos

“En momentos particularmente dramáticos como los que estamos viviendo ahora, esta presencia busca visibilizar la fe, la esperanza y la súplica de cada persona bautizada, para que desde estos Lugares Santos siga elevándose una oración por la paz y la reconciliación entre los pueblos”.

Las autoridades indicaron que aún es demasiado pronto para determinar cómo se llevarán a cabo las celebraciones de la Semana Santa.

Una mujer cristiana etíope reza ante la Iglesia del Santo Sepulcro en la Ciudad Vieja de Jerusalén el 4 de marzo de 2026, quinto día de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. (Foto OSV News/Debbie Hill).


No es posible predecir las celebraciones

“Por el momento, no es posible hacer predicciones sobre las celebraciones de la Semana Santa”, indica el comunicado. “La Custodia de Tierra Santa mantiene un diálogo constante con las autoridades competentes y con las demás Iglesias responsables del Santo Sepulcro. Tan pronto como se disponga de información clara sobre las celebraciones, se emitirán comunicados oficiales a través de los canales institucionales”.

Decretado por las autoridades israelíes

El pasado 20 de marzo, OSV News informó que las autoridades israelíes habían decretado el cierre de la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén como parte de un conjunto de cierres más amplios por motivos de seguridad, a partir del 28 de febrero, cuando Israel y Estados Unidos lanzaron ataques contra Irán.

Un comunicado del jefe de la Administración Civil de Israel confirmó que “todos los lugares sagrados de la Ciudad Vieja de Jerusalén, incluido el Muro de las Lamentaciones, el Monte del Templo y la Iglesia del Santo Sepulcro, permanecerán cerrados… por razones de seguridad, a la luz de las tensiones actuales en la región”. 

Precauciones

Joseph Hazboun, director regional de la oficina de CNEWA/Misión Pontificia para Palestina en Jerusalén, dijo que la decisión se planteó como una precaución contra posibles ataques y para evitar concentraciones masivas durante un período de alerta máxima.

El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí informó el 12 de marzo en X que un misil impactó a “unos cientos de metros de la Ciudad Vieja, el Muro de las Lamentaciones, la Mezquita de Al-Aqsa y la Iglesia del Santo Sepulcro. La protección de vidas y la seguridad de los fieles son primordiales”. señaló.

Hazboun dijo que espera que los servicios de Semana Santa y Pascua se celebren en la Iglesia del Santo Sepulcro solo con religiosos y clérigos, como sucedió durante la pandemia del Covid-19.

Medidas que afectan también a musulmanes

Joseph Hazboun añadió que el 15 de marzo, “el 27 de Ramadán y Laylat al-Qadr —una noche especialmente significativa para los musulmanes en Jerusalén y Palestina— los israelíes sellaron la Ciudad Vieja para impedir que los musulmanes entraran y llegaran a Al-Aqsa (la mezquita)”.

“Miles de personas terminaron pasando la noche cerca de las puertas de la Ciudad Vieja. Además, ni siquiera a los residentes de la Ciudad Vieja, incluidos los cristianos, se les permitió salir”, dijo.

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Paulina Guzik es editora internacional de OSV News. Pueden seguirla en X @Guzik_Paulina

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El autorOSV / Omnes

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