España

Altum pone sobre la mesa una cuestión incómoda: el consumo de pornografía

Altum Faithful Investing celebra su II conferencia anual y entrega el Premio Duc in Altum 2026 a “Llamados”, el gran evento de evangelización que tuvo lugar en el Madrid Arena

Javier García Herrería·6 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Altum celebró este jueves su segunda conferencia anual en la sede de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, en un encuentro que abordó una cuestión de enorme impacto social: el consumo de pornografía. 

El fundador de Altum Faithful Investing, Borja Barragán, abrió la jornada denunciando la magnitud de este fenómeno: “Este es un tema del que hablar es muy incómodo, pero mueve miles de millones al año y afecta a millones de personas”.

Antes de la mesa redonda, Barragán entregó el Premio Duc in Altum 2026 a los responsables de Llamados, el macroevento organizado en enero por los fieles de una parroquia de Alcalá de Henares, en reconocimiento a su iniciativa de evangelización y movilización comunitaria.

Educar la mirada de los jóvenes

El primero en tomar la palabra en la mesa redonda sobre la pornografía fue el religioso Leonardo Bastidas, de los Discípulos de los Corazones de Jesús y de María, expuso diversos datos sobre el consumo de pornografía en España y subrayó la necesidad de una respuesta educativa. Bastidas animó a ampliar los horizontes de los jóvenes y a “educar su mirada”, insistiendo en que el consumo de pornografía se apoya en tres condiciones que se dan cada con más facilidad en la mayoría de hogares: “soledad, silencio y secreto”.

Las mentiras de la pornografía

El experto en educación afectivo-sexual Rafael Lafuente ofreció una síntesis de su conferencia sobre “las mentiras de la pornografía”. Según explicó, la pornografía presenta una imagen irreal del sexo y termina afectando gravemente a la vida conyugal de muchos matrimonios. Describió la masturbación asociada al consumo de porno como “tener sexo de mentira mientras se ve o se lee sexo de mentira”. 

El ponente puso como ejemplo cultural el éxito editorial de “Cincuenta sombras de Grey”, que se convirtió rápidamente en uno de los libros más vendidos de la historia, para ilustrar que el consumo de contenidos sexualizados no afecta solo a los hombres.

Entre las “mentiras” que, según él, transmite la pornografía, citó la idea de que las relaciones sexuales están desvinculadas de la fertilidad —algo que sería impensable sin el uso generalizado de anticonceptivos— y la representación constante de mujeres jóvenes y perfectas, lo que provoca comparaciones irreales que dañan también la autoestima femenina.

La pornografía como síntoma cultural

El filósofo francés Fabrice Hadjadj explicó cómo la sociedad contemporánea ha pasado de la contemplación —que requiere tiempo y gratuidad— a la excitación inmediata basada en estímulos rápidos. “Pasarnos el día pulsando botones nos vuelve impulsivos”, advirtió.

Para ilustrar esta deriva cultural, Hadjadj mencionó el popular dispositivo sexual Satisfyer Pro 2. Según explicó, su promoción como tecnología que evita el “contacto directo” mediante aire pulsado refleja simbólicamente el miedo contemporáneo al contacto real.

“Tocar al otro implica exponerse, ser tocado también por él. La pornografía elimina esa vulnerabilidad”, señaló. En su opinión, el “soplo mecanizado” del aparato representa lo contrario del encuentro personal, ya que busca el placer evitando la intriga y el riesgo del encuentro físico real.

Esperanza desde la Encarnación

Hadjadj extendió su crítica a otros ámbitos de la vida contemporánea —desde la información hasta el arte o la liturgia— que, según dijo, a veces buscan provocar una “efervescencia superficial” en lugar de conducir hacia una experiencia más profunda.

El filósofo concluyó con una nota de esperanza inspirada en el misterio de la Encarnación. Retomando la expresión castellana “bailar con la más fea”, identificó simbólicamente a esta con el alma humana: “Dios no se asustó al asumir carne y hueso para salvarla”.

La conferencia organizada por Altum Faithful Investing buscó así impulsar el debate público sobre un fenómeno que, pese a su enorme impacto cultural, social y personal, rara vez se aborda de forma abierta.

Leer más
Libros

11 teólogos clave del siglo XX

Un recorrido por 11 grandes pensadores que marcaron la teología del siglo XX para comprender hacia dónde se dirige la reflexión cristiana del XXI.

José Carlos Martín de la Hoz·6 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

El profesor Ángel Cordovilla Pérez (Salamanca, 1968), profesor ordinario de teología dogmática de la Universidad Pontificia de Comillas ha escogido a un grupo de profesores de dicha universidad para seleccionar y redactar la vida y descubrimientos de once grandes teólogos del siglo XX, de modo que pueda enunciarse lo que podrían ser las grandes líneas de fuerza de lo que será, sin duda, la historia de la teología del siglo XXI.

¿Por qué estos teólogos?

En primer lugar, debemos destacar que ni son todos los que están, ni están todos los que son, pues a cualquiera de nosotros se nos hubiera ocurrido otros nombres de grandes teólogos y también, por supuesto, habremos coincidido en alguno de los autores seleccionados.

Asimismo, deberían haber sido seleccionados más autores distribuyéndolos por áreas de investigación pues, es lógico pensar, que algún historiador, cardenal o canonista debiera haber sido seleccionado pues también desde esos ambientes se ha hecho historia de la teología y de la buena: bastaría pensar, por ejemplo, en la inolvidable figura de san Juan Pablo II.

Conviene recordar, de acuerdo con nuestro autor, que vamos a descubrir muchas cuestiones interesantes, a lo largo de estas páginas, puesto que: “Es probable que el siglo XXI no será de gran renovación teológica comparado con el anterior, es decir, punto de llegada de movimientos e ideas previas que piden una maduración y emergencia en un contorno eclesial y cultural nuevo” (2-3).

En cualquier caso, en nuestra selección de la selección, hemos obviado a algunos autores seleccionados por Cordovilla por la sencilla razón de que no cabe en estas breves líneas hablar de todo ni de todos los que aparecen en el libro, sino sintetizar algo que anime al lector a comprar y a disfrutar de tantas ideas y personas interesantes. 

En efecto, no hemos recogido nada en nuestro resumen de los autores protestantes o de los ortodoxos, sencillamente porque sus ideas no brotan de la fuente primigenia de la revelación cristiana entregada al magisterio de la Iglesia para que nos la entregue y podamos profundizar tanto de la Tradición oral como de la escrita, pues si algo ha caracterizado la teología del siglo XX ha sido la vuelta a las fuentes y especialmente a la Escritura y la Tradición como resaltó repetidamente la Constitución “Dei Verbum” del Concilio Vaticano II.

Romano Guardini

Es llamativo que lo que se subraya en este volumen acerca de Romano Guardini (1885-1968), a mí parecer, es incompleto, pues la obra magna de Guardini, “El Señor”, tiene un tratamiento muy somero, seguramente por considerar que dogmáticamente tiene menos valor que otras obras, cuando en la práctica es la obra más editada junto con el “Espíritu de la liturgia”.

Indudablemente, Guardini aportó mucho a la teología de su tiempo y, a través de Ratzinger, del nuestro. Conviene regresar como enseñó y enriqueció la teología exegética de su tiempo al contemplar la vida de Jesús de modo que vuelve cristocéntrico al movimiento “¿Qué significa ser cristiano?”. Es decir, frente a la teología secularizada e insignificante del momento propondrá la “contemplación católica del mundo”, es decir, “mirar al que traspasaron” (40).

Erik Peterson

Precisamente Erik Peterson (1890-1960) será representante de la importancia de la teología como futo del conocer histórico y de la teología como resultado del estudio renovado de la Escritura y ña Tradición: “me di cuenta de que, si nos quedamos abandonados únicamente con la historia humana nos enfrentamos a un acertijo sinsentido” (114). 

A la vez, según un texto autobiográfico, recordará la importancia que tuvo Kierkegaard en su conversión al catolicismo debido a la intensa búsqueda de la experiencia de la oración personal, sobre todo, a través de los padres de la Iglesia (115).

Indudablemente el método teológico de Peterson está lleno de intuiciones muy interesantes, pero en un marco teológico poco sistemático, lo cual le permitirá una gran creatividad y la escasez de discípulos (128).

Henri de Lubac, Yves Congar y Hans Urs von Balthasar

Uno de los capítulos más sugerentes de este libro es el dedicado al jesuita Henri de Lubac (1896-1991) uno de los fundadores de “Sources chrétiennes” y de la “Nouvelle théologie” con una fuerte carga patrística (149). En 1960 fue nombrado miembro de la Comisión teológica preparatoria del Concilio (151).

Es muy importante su cristocentrismo que llenará, como el quicio, su quehacer teológico: “Dios es amor, y en un gran gesto de Amor viene a tomar al hombre pecador y miserable. El hombre y Dios se abrazan en Cristo. Fecundidad intelectual única de este gesto: está lleno precisamente de toda la dogmática cristiana” (159).

Enseguida, se presentará la inmensa figura del dominico Yves Congar (1904-1995), quien también habría sido nombrado de la Comisión preparatoria del Concilio y quien destacará precisamente en sus trabajos alrededor de la figura teológica de la Iglesia y, por tanto, de la Constitución dogmática “Lumen Gentium· del Concilio Vaticano II,, su tema de investigación (195).

Asimismo, no podía faltar una amplia referencia a Hans Urs Von Balthasar (1905-1988) y en especial al importante método teológico circular que impuso en su tiempo y a través de sus discípulos y colegas hasta nuestros días (255). No podemos dejar esta cuestión sin hacer una breve reflexión sobre la importancia cristológica de su teología de la historia (269).

Josef Ratzinger y Adolphe Gesché

Indudablemente en este libro emerge con una gran fuerza la figura de Josep Ratzinger-Benedicto XVI (1927-2022), y sus obras fundamentales que marcaron la teología de su tiempo y siguen fecundando a muchos teólogos actuales. A ello hay que sumar la aportación fundamental a la teología como prefecto del Dicasterio de Doctrina de la Fe durante años y, finalmente, desde su magisterio papal.

Deseo terminar esta breve reseña con una referencia a un teólogo menos conocido por el gran público pero muy valorado por los teólogos, el belga Adolphe Gesché  (1928-2003), profesor de la Facultad de Teología Católica de Lovaina y miembro de la Comisión Teológica Internacional del 1992 al 2002. Es muy importante su estudio acerca de la naturaleza de la teología: “el servició intelectual dela fe” (229).   

La teología del siglo XX

Autor: Ángel Cordovilla Pérez
Editorial: BAC
Páginas: 395
Año: 2025
Evangelización

Adrien Candiard: “La búsqueda de sentido de la vida no se responde con una identidad, sino con una fe”

El dominico Adrien Candiard ha visitado España con motivo de la publicación de “En la montaña”, su última obra en castellano.

Maria José Atienza·6 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Adrien Candiard es uno de los autores espirituales más interesantes de nuestro tiempo. Parisino de nacimiento, este dominico, Licenciado en Ciencias Políticas, en Historia y en Teología y miembro del Instituto de Estudios Orientales en El Cairo, vive en Egipto desde 2012.

Su conocimiento del mundo, tanto en su ámbito oriental como occidental y su experiencia como religioso se muestran en sus obras con gran naturalidad y una excepcional apertura de mente.  

Autor de libros como “Unas palabras antes del Apocalipsis”, “Esperanza para náufragos”, “La libertad cristiana: De Pablo a Filemón” o “Fanatismo: Cuando la religión enferma”, Candiard habla, en esta entrevista con Omnes de la gracia de Dios como el don clave de nuestra vida cristiana, la libertad o el resurgir de la fe en la secularizada Europa de la mano de «En la montaña», su última obra publicada en castellano. 

Su último libro, “En la montaña” habla de la gracia. Siendo el motor de la vida cristiana, ¿Por qué nos parece alejada de la vida diaria? 

– El problema de la gracia es que, muchas veces, creemos en ella “en modo teórico”. Sabemos que existe, que Dios nos ama gratuitamente, sin condiciones… , etc. Pero, en práctica no lo creemos porque vivimos en un mundo en el que no hay nada gratis y, aunque pensamos que sí, por supuesto, Dios nos ama gratuitamente, en el fondo, nos queda la duda si, como en todos los contratos humanos hay pequeños caracteres que dicen lo contrario de lo que afirman. Podemos vivir la relación con Dios de ese modo, basada sobre el deber, no sobre el amor. Vivimos muchas veces con la idea de que tenemos que hacer esto y aquello para merecer la salvación y el amor de Dios. 

En el Evangelio, Jesucristo nos dice que Dios nos ama y nos pide cosas muy difíciles, muy exigentes. De hecho, el discurso de la montaña nos da una ley muy exigente. Y podemos preguntarnos, ¿cómo hacemos? ¿No se nos pide una perfección imposible.

Por este motivo escribí “En la montaña”, para ver si este discurso de la gracia lo podemos creer, es serio o no. Si podemos aceptarlo sin límite sin vivir una servidumbre, una vida cristiana hecha de deberes.

Cuando se lee el discurso en la montaña en modo no superficial se puede entender que también esta exigencia es un don de la gracia y no es contrario, no es una condición para alcanzar el don de Dios, sino que es un resultado del don de Dios. No tenemos que vivir la vida cristiana para obtener el amor de Dios, pero podemos vivir una vida cristiana porque Dios, antes de todo, nos ha amado. 

Muchos cristianos han puesto, sin embargo, el foco en el “merecer” la vida eterna, quizás con un poco de pelagianismo inconsciente 

– Sí. El Papa Francisco nos recordaba muchas veces que, en tantas ocasiones, somos pelagianos. Es evidente porque, a pesar de lo que pueda parecer, lo difícil en la vida cristiana no es amar a su prójimo -que no es fácil- sino aceptar ser amados. Aceptar que todo lo hemos recibido, que es un don, que no lo merecemos.

Preferimos merecer las cosas porque así son nuestras. Mientras que un regalo es algo que, en cierto modo, no es nuestro al 100 % . La salvación no es sólo tener la vida divina; es recibirla como hijos y hijas de Dios, recibirla como un don de Dios y no apropiársela. Adán y Eva quieren apropiársela. Esto es el pecado.

En la montaña

Autor: Adrien Candiard
Páginas: 104
Editorial: Encuentro
Año: 2025

De hecho, en el libro, usted afirma que el pecado de Afán no fue el querer “ser como Dios” sino “querer ser Dios sin Dios”. 

– Es una tentación que aparece frecuentemente en la Biblia. Lo vemos en toda la Biblia, con Babel, por ejemplo, también: Los humanos quieren subir en el cielo sin Dios. Mientras, Dios quiere darnos su divinidad. Y lo vemos hasta hoy, cuando nos encontramos movimientos transhumanos que quieren abolir la muerte, dar a la humanidad con la tecnología una forma de divinidad siempre sin Dios y conocemos el resultado de todo esto: No puede funcionar. 

El corazón del hombre siempre ambicionará la vida divina porque estamos creados para esto, pero no sin Dios. Para nosotros, la divinidad se obtiene en el hecho de ser hijos y hijas, de la filiación divina. 

De hecho, esto me recuerda un poco a otro de sus libros, “Fanatismo” en el que usted explica cómo el fanático es un religioso sin Dios. 

–Sí. Y es lo peor que se puede hacer. La religión sin Dios es un sistema de opresión de la gente. Hay críticas a las religiones que son perfectamente válidas porque la religión sin Dios no tiene sentido.

También ocurre que siempre es más fácil cumplir un mandato que ser responsable de una acción. ¿Cómo podemos unir la libertad que Dios nos ha dado con el cumplimiento fiel de mandatos o normas?

– Creo que, en este punto, el concepto clave es el de amistad. Jesús dice a sus discípulos “Ya no os llamo siervos: a vosotros os llamo amigos”, en griego, la palabra que se usa es “esclavos”. Dice  “os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer”. Nos dice que quiere vivir con nosotros en una relación de responsabilidad. No tenemos que obedecer, no tenemos que hacer lo que quiere él, porque es más fuerte. Esto sería la relación entre patrón y esclavo. Cristo no lo quiere. Con nosotros quiere vivir una relación de amistad, un poco rara quizás, porque es una relación en la que no sabemos todo.

En materia de moral tenemos los elementos para saber qué está bien y qué mal. El bien nos hace el bien, el mal, es lo que nos hace mal. No son mandamientos arbitrarios. Caminar con Cristo significa caminar con los ojos abiertos, sabiendo lo que hacemos y escogiendo hacer esto porque está bien. Dios nos quiere como amigos adultos que caminan con Él en modo libre, no por miedo.

Usted destaca también como ésa puerta estrecha es así porque tiene nuestras medidas. ¿Cuánto de nosotros y cuánto de gracia se equilibran en la vida cristiana? 

– Es complicado, a veces, vivir nuestra responsabilidad sin moralismo, sin caer en una moral “del mérito”, porque no se trata de merecer nada, no “merecemos” la vida eterna. Cada día, en la misa, decimos que no somos dignos “No soy digno de que entres en mi casa…”. En general, cuando decimos esto percibo una especie de tristeza, como de desesperanza en plan “qué poco soy”. Pero vamos a recibir a Cristo poco después. Él viene, y esto es genial. Es maravilloso y lo debemos recibir con alegría, con gozo, porque Él viene, aunque no lo merecemos. 

La cuestión es que no tenemos que merecer ese don, porque el don está aquí. La pregunta es, entonces, ¿Cómo queremos vivir? ¿Qué queremos hacer? ¿Qué está bien para nosotros? Nosotros, hijos e hijas de Dios. ¿Qué queremos hacer? Es la pregunta del Evangelio que Jesús hace a todos.

Aunque vive en El Cairo, usted es francés. Francia, como otros lugares de la secularizada Europa, está viviendo un momento de llegada de jóvenes a la Iglesia ¿Qué busca quienes se acercan?¿Qué encuentra o qué debería encontrar? 

– Está claro que hay un movimiento nuevo y tenemos, aún, que ver qué es. No hemos de exagerar los números, por ejemplo. Pero es algo y es algo no planeado. Esto es interesante porque no se explica. En Francia no se puede explicar esta llegada de gente a las iglesias. Este movimiento comenzó en medio de la crisis de los abusos. Mientras la imagen de la iglesia en el mundo mediático era terrible, la gente venía a pedir el Bautismo. En estas personas que vienen hay de todo. Hay también cierta prevención al avance del Islam y quizás, ha habido quienes se han preguntado al ver esto cuál es mi religión.

Para nosotros, para los cristianos, creo que es importante abrir las puertas y ser capaces de pensar la Iglesia como misionera de verdad, misionera en casa y aceptar que no somos dueños de Dios. No somos “dueños” de la Iglesia aunque llevemos 30 años siendo los encargados de las flores o los cantos. Nos pide una conversión. También nos pide ser capaces de hablar de Dios: no querer transmitir sólo un “modo de ser” católico. Hablamos de Dios. 

La búsqueda de sentido de la vida no se puede responder con una identidad, se puede responder con una fe. Está claro que la fe contiene una identidad sola, pero la identidad sola es un cadáver. Tenemos que ser capaces de proponer algo más que un discurso: un encuentro con el Dios viviente. El desafío de la Iglesia hoy es hablar de Dios y solo de Dios.

Recursos

¿Cómo amar la Misa?

Si realmente fuéramos conscientes de lo que acontece en la Misa... la amaríamos más. Te propongo así un humilde recorrido por la Misa con la esperanza de que la conozcas un poco mejor. ¡Uno ama más aquello que conoce!

Teresa Aguado Peña·5 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 10 minutos

Muchos vamos a Misa en modo automático. Entramos, nos sentamos, respondemos lo que toca y salimos. Y, sin embargo, lo que sucede en el altar es —en palabras del sacerdote José— “tan desbordante, tan maravilloso, que ninguna otra acción en la Iglesia es comparable a la Eucaristía (así lo dice el Concilio Vaticano II)”.

Quizá el problema no es falta de fe, sino falta de conciencia. Y es que uno no puede amar lo que no conoce. El Santo Cura de Ars ya lo decía: «si realmente entendiéramos la Misa, moriríamos de alegría». Así, este artículo pretende ser de ayuda para entender, aunque sea un atisbo, de lo que en la Misa acontece. Porque la Misa no se “oye”. La Misa se vive.

El gran error: ser un mero espectador

El Concilio Vaticano II puso un énfasis particular en la actuosa participatio exhortando a los fieles a no asistir a la liturgia eucarística «como espectadores mudos o extraños», sino a participar «consciente, piadosa y activamente en la acción sagrada». Esto significa vivir la Misa con el corazón. Y esto… ¿cómo se hace?

Para ayudarnos a responder esta pregunta, los Padres sinodales han resaltado las condiciones personales de cada uno para una fructuosa participación:

  • Tener un espíritu de conversión continua. Un corazón reconciliado con Dios permite la verdadera participación.
  • Para dicha disposición interior es conveniente el recogimiento y el silencio, al menos unos instantes antes de comenzar la liturgia, el ayuno y, cuando sea necesario, la confesión sacramental.
  • No puede haber una actuosa participatio en los santos Misterios si no se toma al mismo tiempo parte activa en la vida eclesial en su totalidad, la cual comprende también el compromiso misionero de llevar el amor de Cristo a la sociedad.
  • Cultivar el deseo de la plena unión con Cristo. Poner atención al comulgar y ser conscientes de lo que está aconteciendo: Dios ha querido estar contigo en tu propio cuerpo.
  • Si uno no puede comulgar, es bueno practicar la comunión espiritual, recordada por Juan Pablo II y recomendada por tantos Santos.

Antes de entrar en la Misa: «dejar ir»

En medio de una vida frenética y llena de quehaceres, uno opta por ir a Misa. Y nada más entrar en el silencio que la Iglesia le ofrece, la mente comienza a divagar y a hacer un recorrido de todas las preocupaciones que pocas veces se para a procesar. Ocurre muchas veces que la Misa se utiliza como un parón para organizar los pensamientos. Y puede que muchos salgan sin haber escuchado realmente la Palabra de Dios y sin darse cuenta de lo que allí ha acontecido. El sacerdote Joel Guibert, en su libro Eucaristía, advierte sobre este adormecimiento y propone dejar nuestras preocupaciones ante el altar:

«Si queremos entrar en oración, debemos empezar depositando nuestras preocupaciones a los pies del Señor. Sin ese abandono, difícilmente podrá Dios penetrar en el alma y perfeccionarla. ¿Cómo iba a hacerlo? Si el orante permanece aferrado a sus inquietudes, polarizado por sus proyectos o su película interior, Dios no puede, en dichas circunstancias, ofrecer su presencia, su gracia, su sabiduría. De hecho, es probable que el orante acabe aún más abrumado por sus preocupaciones después de horas de oración si no se decide a entregárselas a Dios.
Y no es de extrañar, pues, en el silencio de su oración, se habrá dedicado a dar vueltas a sus problemas, sin poder o querer abrirse al don de Dios
«.

Una vez se ofrecen las preocupaciones al Señor, uno puede ponerse en disposición de atender y disfrutar del mayor regalo que Dios nos da y que está lleno de maravillas.

Primera maravilla: Jesús con nosotros

La primera maravilla de la Misa es la presencia REAL de Jesús. La Iglesia nos enseña que cada Eucaristía tiene el mismo valor. No es “más” o “menos” según quién la celebre o cómo nos sintamos. Aunque el celebrante sea más elocuente o más sencillo, más fervoroso o más débil, el valor es el mismo. Porque quien celebra realmente es Jesús, el verdadero protagonista. Su grandeza es infinita, porque en cada Misa se hace presente el único y mismo sacrificio de Cristo.

Cuando hablamos de “memorial”, no nos referimos a un simple recuerdo, como cuando evocamos a un amigo que ya murió. En la Eucaristía entramos realmente en el acontecimiento de la Última Cena y en la Cruz, que están íntimamente unidas. Como explica el Desiderio Desideravi del Papa Francisco, la Cena y la Cruz forman un único misterio: en la Cena Jesús anticipa su entrega, y en la Cruz la consuma. Sin la Última Cena no entenderíamos plenamente la Cruz.

Poner en el altar nuestra vida

Otra maravilla es la dimensión sacrificial: en ella, Jesús se ofrece al Padre. Toda la plegaria eucarística está dirigida al Padre, y esto alcanza su culmen en la doxología: “Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo…”. Ahí se resume toda la dinámica de la Eucaristía: por Cristo, al Padre, en el Espíritu.

Cristo se ofreció al Padre para salvarnos, y en cada Misa hace presente esa entrega. Pero lo más asombroso es que nos une a su ofrenda. Cuando el sacerdote dice: “Orad, hermanos, para que este sacrificio mío y vuestro…”, está afirmando que ese sacrificio también es nuestro. No por nuestros méritos, sino porque Jesús nos toma consigo y nos presenta al Padre unidos a Él.

Ahí está el culmen de la participación: no asistir como espectadores, sino ofrecernos con Cristo. Poner en el altar nuestra vida, nuestras luchas, alegrías y sufrimientos, y decir con verdad el “Amén”. Esa es la participación real: un corazón atento y unido a Jesús, convirtiéndose con Él en ofrenda al Padre.

El primer beso

Para vivir la Misa como actores desde el primer momento, es importante comprender el significado de los signos iniciales. Cuando el sacerdote entra en procesión y besa el altar, no realiza un gesto meramente simbólico o protocolario: el altar representa a Cristo mismo, que es a la vez sacerdote, víctima y altar del sacrificio.

Besar el altar es besar a Jesús, que se entregó en la cruz y que va a hacer presente sacramentalmente su entrega para nuestra salvación. Aunque el sacerdote realiza el gesto externamente, lo hace en nombre de toda la asamblea; por eso, también los fieles deben unirse interiormente a ese acto con fe y amor. Desde ese instante se nos recuerda algo esencial: el único protagonista de la Eucaristía es Cristo. No el celebrante, ni el coro, ni quienes intervienen, sino Jesús, que vuelve a ofrecer su sacrificio redentor. Ese beso inicial nos dispone a entrar conscientemente en el misterio y a participar con el corazón en la ofrenda que se va a renovar en el altar.

Disposición de humildad

Lo primero es abrirle el corazón al Señor, reconocer. Es un momento muy importante, porque el Señor está deseando que yo me alimente de Él y entrar en mí. El Papa Francisco hablaba de cómo es Jesús mismo el que nos va atrayendo y hace todo lo posible para que asistamos a la Eucaristía.

El sacerdote José insiste en la importancia de reconocer nuestra pequeñez para entrar en la misa con una disposición de humildad: «Es muy triste, cuando la gente mide cuánto puede llegar tarde a Misa para cumplir el precepto. No debemos perdernos el acto penitencial ya que este prepara nuestro corazón. Es decirle al Señor: ‘mira, así es mi corazón, pero vengo precisamente a que lo vayas santificando'».

El Gloria: el canto del Cielo

El Gloria consiste en hacernos profundamente conscientes de que en la Eucaristía está presente la Iglesia entera: militante, purgante y triunfante: «en cualquier Eucaristía, por modesta que sea, está toda la Iglesia, y de una manera especial, toda la Iglesia del Cielo». Así lo decía san Francisco de Asís: «La Misa es el momento en que el cielo y la tierra se unen».

El Gloria es el gran canto que haremos en el Cielo, y que lo hacen los ángeles, la Virgen, los santos. Participamos así realmente de la liturgia celestial, la del Cielo.

La Palabra: la carta de un enamorado

Muchos escuchan la Palabra de Dios como un simple aprendizaje o mero moralismo, olvidándose de quién proviene aquello que escuchan. El sacerdote José sostiene que «deberíamos escuchar la liturgia de la Palabra como una enamorada que recibe una carta de su enamorado. La recibe con ilusión porque sabe que su amado le quiere decir cuánto la ama».

Después de escuchar la Palabra de Dios, el sacerdote, con su preparación y humildad, tiene la misión de favorecer que cada fiel pueda unirse íntimamente al Señor, creando las condiciones para que el Espíritu actúe en cada uno a través de la homilía. Sus palabras y gestos no generan la unión por sí mismos, pero pueden disponer a los fieles a acogerla, acompañando el deseo de Cristo de encontrarse con cada corazón.

Creo, creemos

La profesión de fe debemos llevarla siempre con nosotros, pero también hacerla presente en la liturgia. En los concilios donde se definió el Credo, se decía “creemos” en plural, porque la fe no es solo individual: al decir “creo” me uno a toda la Iglesia, que me sostiene en mi profesión de fe. Es como cantar en un coro: aunque en algún momento me pierda, el coro me acompaña y mantiene la armonía. Por eso, incluso en celebraciones como el bautismo, cuando se pregunta “¿Creéis en…?” y respondemos “Sí, creo”, estamos expresando la fe de toda la Iglesia. Mi fe personal no está sola; la Iglesia la sostiene y la acompaña. Por eso, al rezar el Credo, nuestra voz se une a la de toda la comunidad, haciendo presente esa unidad y sostén de la fe.

Presentación de ofrendas: ofrecerme a mí

Después comienza la presentación de las ofrendas: «es muy importante darnos cuenta de que nosotros mismos debemos ofrecernos. Nos ofrecemos y Jesús nos ofrece también, invitándonos a unirnos a lo que Él hace» afirma José.

«Presentamos el pan y el vino, que en realidad son un regalo que hemos recibido, como toda la creación. Y eso que recibimos se lo devolvemos a Él. Esa es, en el fondo, la dinámica del amor de Dios: todo lo que hago, antes lo he recibido de Él. Lo único que hago es decirle “sí”, quiero unirme a ti, pero con la convicción de que todo ha sido don. Yo no le doy nada al Señor que Él no me haya dado antes» añade.

¿Qué reza el sacerdote en voz baja durante el ofertorio?

Hay un gesto del que quizá no somos conscientes y sería bueno conocer. Primero se presenta el pan y, después, en el cáliz se pone el vino y una gotita de agua. El vino puede estar preparado de antes, pero la acción propia del sacerdote es echar el agua. Ese gesto debe hacerlo él, no otro.

Mientras lo hace, dice la siguiente oración: “Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad”. Y es que esa gotita de agua representa mi humanidad, que se une a la sangre de Jesús. En cada Eucaristía estamos pidiendo compartir su divinidad. Ese es el camino cristiano: que el Señor nos vaya divinizando.

Después, el sacerdote se inclina y reza: “Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que este sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor Dios nuestro”.

Estas oraciones las hace en nombre de todos. No son algo privado, sino que expresan nuestra pequeñez y nuestra actitud humilde al ofrecer el pan y el vino, que se convertirán nada menos que en el Cuerpo y la Sangre de Jesús.

Luego viene el lavatorio de las manos, acompañado de otra oración: “Lava del todo mi delito, Señor, limpia mi pecado”. Es un gesto de purificación interior.

Inmediatamente después, el sacerdote dice: “Orad, hermanos, para que este sacrificio mío y vuestro…”. Esto nos recuerda que el sacrificio es de todos, que cada uno también se ofrece.

El momento culmen: la consagración

La consagración es el momento central de la Misa. «Mientras el sacerdote pronuncia las palabras de Jesús, deberíamos estar con absoluta atención y emoción, como si estuviéramos en la Última Cena. Es ahí donde sucede el milagro. La elevación posterior es solo un signo para que adoremos, es un ‘ya está cumplido'» explica José.

Después de la plegaria eucarística y la doxología (“Por Cristo, con Él y en Él…”), comienza la preparación para la comunión. Todo conduce a ese momento. Jesús nos espera, como un enamorado que desea que nos acerquemos a recibirlo. Como decía san Agustín «Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de Él». Por eso es tan importante prepararnos bien.

Antes de comulgar, el sacerdote puede rezar esta oración (a José le gusta especialmente la primera que propone el misal): “Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo, diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre de todas mis culpas y de todo mal. Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti”.

Esa puede ser una oración muy sencilla y profunda al acercarnos a comulgar. Y todo esto lo hacemos después de reconocer con humildad: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa…”. Porque realmente no somos dignos, pero, aun así, Él quiere venir. Y eso es lo más hermoso: Él desea entrar en nosotros.

La preocupación de la Madre Teresa

Es importante entender, a la hora de ir a Misa, que aunque vayamos con ganas, es Él el primero que nos llama a ir y el que está deseando vernos. Esta sed se ve reflejada en la vida de muchos santos. Pongamos como ejemplo a la Madre Teresa de Calcuta que, cuando se le presentó Jesús, este «tengo sed» le conmovió especialmente.

Este extracto de su carta-testamento puede ayudarnos a comprender mejor la magnitud de esta sed:

«Me preocupa que algunos de vosotros aún no hayáis encontrado realmente a Jesús a solas, solo vosotros y Jesús.
Mientras no escuchéis a Jesús en el silencio de vuestro corazón, no podréis oírle decir: ‘Tengo sed’. El diablo intentará servirse de las heridas de la vida, e incluso de vuestros propios errores, para convenceros de que no es posible que Jesús os ame de verdad. Lo más triste es que es justo lo contrario a lo que Jesús quiere y está esperando deciros. No solo que os ama, sino que os desea ardientemente. Os extraña cuando no estáis cerca de Él. Está sediento de vosotros. Os ama constantemente, aun cuando no os sentís dignos de Él. Cuando los demás no os aceptan, o vosotros mismos no os aceptáis, Él es el único que os acepta. ‘Tengo sed’ es mucho más profundo que decir simplemente ‘te amo’.

Hasta que no entendáis, en lo más íntimo, que Jesús tiene sed de vosotros, no podréis comprender quién quiere ser Él para vosotros, ni quién quiere que seáis vosotros para él. ¿Cuál debe ser vuestra actitud hacia la sed de Jesús? Solo hay un secreto: cuanto más os acerquéis a Jesús, mejor entenderéis su sed».

Los santos comprendieron la grandeza de la Misa

Los santos han sido quienes mejor han comprendido, no solo con la inteligencia sino con el corazón, la grandeza que se esconde en cada Misa. Para ellos, la Eucaristía no era una costumbre dominical ni un rito más, sino el centro de su vida. Su asombro agradecido puede enseñarnos a mirar el altar con otros ojos. He aquí algunas frases sobre la Misa:

  • «La Misa no es un espectáculo, es el sacrificio de Cristo en el que debemos participar con reverencia». – San Juan Pablo II
  • «La Misa es el acto de amor más grande que podemos ofrecer a Dios». – San Maximiliano Kolbe
  • «Una sola Misa escuchada durante la vida es más valiosa que muchos bienes materiales dejados en herencia». – San Juan Bosco
  • «Si conociéramos el valor de la Santa Misa, ¡qué gran esfuerzo haríamos por asistir a ella!». – San Juan María Vianney
  • «La Eucaristía es el alimento del alma, sin ella, el alma muere». – Santa Teresa de Calcuta
  • «La Misa es una fuente inagotable de gracia». – San Pedro Julián Eymard
  • «La Misa es la renovación incruenta del sacrificio de la cruz». – San Francisco de Sales
  • «La Misa es el sacramento del amor; significa amor, produce amor». – Santo Tomás de Aquino
  • «La Misa es una escuela de oración». – San Juan Pablo II
  • «La Eucaristía es el amor de Cristo hecho visible». – San Juan María Vianney
Leer más
Educación

Despertares

Ricardo Calleja reflexiona sobre el evento “El Despertar”, de It’s Time to Think, destacando un renacimiento cultural y comunitario en los jóvenes que trasciende las estructuras religiosas o políticas tradicionales.

Ricardo Calleja Rovira·5 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

El evento organizado hace unas semanas por los chicos de It’s Time to Think “El Despertar” –en el contexto del debate sobre la “vuelta de Dios” o el “giro católico” –me ha hecho acordarme de la película Despertares, que por algún motivo que no recuerdo me pusieron en el colegio, allá por los primeros años noventa. La película narra la historia real del Dr. Malcolm Sayer (Robin Williams), un neurólogo que aplica un nuevo fármaco, la L-dopa, para despertar a pacientes catatónicos víctimas de una epidemia de encefalitis letárgica décadas atrás. La trama se centra en el “despertar” temporal de Leonard (Robert De Niro) y otros pacientes, explorando la alegría de recuperar la vida y la trágica recaída cuando el tratamiento deja de funcionar.

¿Dostoievski tenía razón?

El despertar que los de It’s Time to Think querían provocar no es el religioso, sino el cultural, el comunitario, el intelectual. Un despertar generacional, que no se encuadra en los marcos ya manidos de las nuevas derechas, o de las nuevas formas de fervor religioso, pero que sin duda rima con ellas en que nadie lo vio venir, y en que no repiten fórmulas del pasado.

Pero, como es lógico, cuando se habla de todo lo que importa “a calzón quitado” acabamos hablando de Dios. Eso decía Dostoievski que pasaba en cualquier conversación de jóvenes rusos en una taberna: “discuten sobre la inmortalidad del alma y la existencia de Dios”

No sé si los thinkglaos de It’s Time to Think (las reuniones de diálogo con ponentes y de creación de vínculos con amigos) o el mismo evento del Despertar tienen algo en común con una taberna rusa del siglo diecinueve. Pero sí estoy persuadido que el alma de los jóvenes es siempre la misma, agitada por miedos, anhelos y esperanzas, aunque muchos quieran narcotizarla con deseos inmediatamente satisfechos. Pero que se hable de Dios no convierte algo en una realidad institucionalmente religiosa, explicable en términos de estructuras y planes preexistentes.

La ley de los comienzos invisibles

Vuelvo al título del artículo y a la película que lo inspira, que arrojan sobre este fenómeno la sospecha de que se trata de algo provisional, un chute de dopamina amenazado de corrupción y muerte prematuras. 

Cuando me dieron la palabra ante esa fiesta de más de 6000 jóvenes, les hablé brevemente de la “ley de los comienzos invisibles” y cómo detrás de todo aquello había una historia de amistad personal y de crecimiento orgánico. Aquel despliegue no era, por eso, flor de un día, sino señal de cierta madurez y extensión de un movimiento que está llamado a seguir extendiéndose silenciosamente, impulsando la iniciativa y el compromiso de mucha gente joven, más allá de la lógica de los partidos, más allá de la también floreciente dinámica de las realidades religiosas. Y sin pretender sustituir ni a la una ni a la otra.

Las emociones fuertes, asociadas al éxito, a la fama, al número, a lo superficialmente comunitario, a lo vociferante, tienen los días contados. Pero pueden ponerse al servicio de un dinamismo más poderoso, sincero y resistente: el de la amistad, el del diálogo abierto, el del cultivo del silencio y la interioridad. Una señal muy positiva en este concreto despertar de Vistalegre fue la ausencia de egos, la independencia frente a intereses de parte, la apertura de la propuesta, ahora encauzada por un hub de nuevas iniciativas. Aquello no era fin en sí mismo, ni palestra para fines personales, ni longa manus de mentes maquiavélicas.

Una idea de Ratzinger

Dado el contexto, no vi la necesidad de citar mi fuente sobre los “orígenes invisibles” y las leyes de crecimiento lento de las grandes cosas. Pero esta revista es el lugar adecuado para revelarla: una conferencia de Joseph Ratzinger sobre la nueva evangelización. No me resisto a recoger algunos pasajes de un suculento párrafo:

“Las grandes cosas empiezan siempre del pequeño grano y los movimientos de masa siempre son efímeros (…). En otras palabras: las realidades grandes empiezan con humildad (…). La ley sobre los orígenes invisibles nos dice una verdad -una verdad presente justamente en el actuar de Dios en la historia: “No te elegí porque eres grande, por el contrario- eres el más pequeño de los pueblos; te he elegido porque te amo…” dice Dios al pueblo de Israel en el Antiguo Testamento y expresa, de esta manera, la paradoja fundamental de la historia de la salvación. Ciertamente, Dios no cuenta con los grandes números; el poder exterior no es el signo de su presencia. Gran parte de las parábolas de Jesús indican esta estructura del actuar divino y responden así a las preocupaciones de los discípulos, los cuales se esperaban más bien, otros éxitos y signos del Mesías – éxitos similares a los ofrecidos por Satanás al Señor: Todo esto – todos los reinos del mundo – te lo doy… (Mt 4, 9). Un viejo proverbio dice “el éxito no es un nombre de Dios”. La nueva evangelización debe someterse al misterio del grano de mostaza y no pretender producir rápidamente el gran árbol. Nosotros, o vivimos demasiado con la seguridad del gran árbol ya existente o con la impaciencia de tener un árbol más grande, más vital – más bien, debemos aceptar el misterio que la Iglesia es, al mismo tiempo, un gran árbol y un grano muy pequeño”.

Más allá de las apariencias, de las modas, y de las limitaciones de todo lo humano –también de lo hecho por gente joven– confío en que haya no uno, sino muchos despertares. Aunque es inevitable que algunos sean efímeros, imperfectos, decepcionantes. Estoy seguro, en todo caso, de que cometerán errores, pero serán errores nuevos. Vamos a ver no un giro, sino muchos giros. Nadie debería obsesionarse por actuar con una idea clara del resultado final, o por predecir la imagen general de lo que viene. 

Así sucedió –según explicaba el mismo Benedicto XVI en el Colegio de los Bernardinos de París– con los monjes medievales: “no estaba en su intención crear una cultura y ni siquiera conservar una cultura del pasado. Su motivación era mucho más elemental. Su objetivo era: quaerere Deum, buscar a Dios. En la confusión de un tiempo en que nada parecía quedar en pie, los monjes querían dedicarse a lo esencial: trabajar con tesón por dar con lo que vale y permanece siempre, encontrar la misma Vida. Buscaban a Dios. Querían pasar de lo secundario a lo esencial, a lo que es sólo y verdaderamente importante y fiable”.

El autorRicardo Calleja Rovira

Profesor de Ética Empresarial y de negociación en el IESE Business School. Doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid.

Leer más
Evangelio

La sed de Cristo. III domingo de Cuaresma (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del III domingo de Cuaresma (A) correspondiente al día 8 de marzo de 2026.

Vitus Ntube·5 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El agua y la sed dominan la liturgia de este tercer domingo de Cuaresma. En la primera lectura, el pueblo de Israel, que vaga por el desierto, murmura contra Moisés y, en un nivel más profundo, contra Dios mismo: “¿Por qué nos has sacado de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?”. A pesar de haber sido testigos de las grandes obras de Dios, lo ponen a prueba. El lugar recibe el nombre de Masá y Meribá, porque allí el pueblo discutió y preguntó: “¿Está el Señor entre nosotros o no?”.

¡Qué diferente es lo que sucede en Sicar, en comparación con el Evangelio! En el desierto, la sed conduce a la duda y a la rebelión; junto al pozo de Samaría, la sed se convierte en camino hacia la fe. Al final del Evangelio, la gente declara: “Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo”. El pasaje evangélico es uno de los diálogos más largos y ricos de toda la Escritura. La conversación entre Jesús y la mujer samaritana se desarrolla poco a poco, dando varios giros decisivos. Comienza con una petición sencilla y sorprendente: “Dame de beber”. La sed de Jesús marca el tono de todo el encuentro. La mujer se sorprende: “¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?”. Pero Jesús amplía enseguida su horizonte: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice ‘dame de beber’, le pedirías tú, y él te daría agua viva”.

Jesús pide agua, pero es Él quien en realidad ofrece el agua, el agua viva. A medida que el diálogo se profundiza, la mujer pide: “Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla”. Lo que comienza como una petición de Jesús se convierte en el deseo de ella. La oferta de Cristo despierta una demanda más profunda en su corazón. Al continuar la conversación, Jesús revela la verdad de su vida, ha tenido cinco maridos y ahora vive con alguien que no es su esposo. Detrás de esta revelación no hay condena, sino compasión. Vemos a una mujer marcada por un anhelo profundo, por una búsqueda insatisfecha de amor y de felicidad. Ha buscado una y otra vez y, sin embargo, no ha renunciado a su deseo de algo más.

La sed de Cristo, entonces, es en último término una sed de saciar nuestra sed. O, dicho con mayor precisión, el deseo de Cristo es colmar nuestros deseos más profundos. La mujer samaritana refleja nuestros propios corazones. Como ella, anhelamos la felicidad, el amor, el sentido de la vida; y como ella, a menudo buscamos estas cosas en lugares equivocados, aun cuando la experiencia nos dice que no nos satisfarán. Seguimos regresando a los mismos pozos, sacando un agua que vuelve a dejarnos sedientos. Solo Cristo puede dar el agua viva que realmente sacia, el agua que no nos obliga a regresar sin cesar al pozo. Cuando nuestros deseos —incluso los terrenos y temporales— se unen a Cristo, su gracia los purifica y los eleva, orientando nuestra mirada hacia lo eterno. Así se cumplen las palabras de Jesús: “El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna”. Unidos a Cristo, nosotros mismos nos convertimos en manantiales de agua viva.

Sin embargo, para que Cristo pueda saciar nuestros deseos, se nos exige algo. Primero debemos reconocer nuestras insuficiencias. Debemos admitir dónde hemos buscado una felicidad duradera en lo que es pasajero y efímero. Jesús conduce a la mujer samaritana a reconocer que sus muchas relaciones no pudieron colmarla. Este reconocimiento sincero, esta confesión humilde, tiende un puente entre la sed de Cristo por nosotros y su don de agua viva para nosotros.

A menudo nos gusta identificarnos con otro samaritano, el más conocido, el Buen Samaritano. Pero hoy es con esta mujer samaritana con quien debemos identificarnos más de cerca. En ella nos vemos reflejados: hombres y mujeres con deseos profundos que solo Dios puede satisfacer plenamente. El tiempo de Cuaresma nos invita a ir más allá de las cosas baratas con los que intentamos apagar nuestra sed, y a volvernos hacia Cristo mismo, el único que sacia y que nos ofrece la vida eterna.

Libros

La Biblia, escrutad las escrituras

Edición enriquecida de la Sagrada Biblia que combina rigor académico y espiritualidad, ideal para la lectura personal y comunitaria.

Maria José Atienza·5 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Nos encontramos aquí con una nueva edición de la Sagrada Biblia, fruto de un trabajo concienzudo de 50 especialistas, dirigido y coordinado por los expertos biblistas Ezechiele, Pasotti, Giacomo Perego, Fabrizio Fico y Francesco Giosuè Voltaggio.

En castellano, esta Biblia está editada por la Biblioteca de Autores Cristianos junto a la editorial San Pablo.

El texto bíblico, aprobado por la Conferencia Episcopal Española en su versión castellana, se enriquece, en esta nueva edición, con unas completas introducciones a cada libro bíblico, las citas que conectan los textos del Nuevo y el Antiguo testamento, las notas de traducción e interpretación del texto, así como una tabla cronológica, un pequeño atlas y un índice de temas teológicos de referencia, todos actualizados con los descubrimientos histórico-arqueológicos más recientes. 

Esta presentación integral del texto bíblico propone tres fases para adentrarse en la palabra de Dios: la Scrutatio o escrutación de las escrituras: para profundizar en el texto a través de citas, notas y paralelos. La meditación de los textos con el fin de interiorizarlos y la oración, personal y comunitaria, con la Palabra de Dios viviéndola como un diálogo de Dios con el hombre. 

En una conversación con Omnes, uno de los coordinadores de este trabajo, el sacerdote italiano Francesco Voltaggio, destacaba “yo escruto las escrituras, pero al final, es Cristo quien a través de su Palabra me escruta a mí. Es un encuentro vivo. Esta característica de fuente viva e inagotable es lo que queremos subrayar a través de esta obra”. Un trabajo que destaca, en su integridad, la figura de Cristo como la “clave de lectura” de toda la revelación divina: “hemos de entender que la Biblia es verdaderamente Palabra de Dios y verdaderamente palabra humana. Es el infinito que se revela en lo finito. La Biblia contiene más de lo que dice, porque en palabras humanas contiene el infinito. Es una analogía con lo que es Cristo, Dios y hombre, una dimensión totalmente divina y, al tiempo, totalmente humana”. 

Un texto bíblico pensado tanto para la lectura y oración personal como comunitaria y por ello, sus destinatarios son tan amplios como los perfiles de cualquier comunidad católica: grupos parroquiales, párrocos, religiosos, consagrados, seminaristas, catequistas, confirmandos, matrimonios, profesores de Religión y todos los fieles.  

La Biblia, escrutad las escrituras

Autor: Pedro Ignacio Fraile Yécora
Editorial: BAC
Número de páginas: 3024
Leer más
Recursos

Algunas reflexiones del profesor Lucas Buch sobre «Los Domingos»

El profesor de Teología y sacerdote Lucas Buch ofrece una profunda y detallada reflexión sobre el proceso vocacional dibujado en la película "Los Domingos".

Lucas Buch·4 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

«Los Domingos» se ha alzado con cinco Premios Goya siendo, también, la película premiada por los obispos españoles en la última edición de los Premios Bravo.

Su temática y presentación han abierto un interesante debate en el mundo cultural y social español acerca de la presencia e influencia de la fe y el llamado «giro católico«, con posicionamientos, declaraciones y actitudes variadas y contrapuestas entre sí, incluso.

En este marco de conversaciones, el sacerdote y profesor de Teología en la Universidad de Navarra, Lucas Buch, ofrece un análisis profundo de la película de Alauda Ruiz de Azúa centrando su mirada, principalmente, en el proceso vocacional de la joven Ainara, analizando su contexto familiar y el modo en que la acompañan quienes la rodean.

El entorno familiar, las limitaciones con las que es representado el acompañamiento espiritual, o la vida de oración imprescindibles en todo proceso vocacional, así como el valor de una cinta como «Los Domingos» para el examen de las propias comunidades cristianas son algunos delos ejes de este texto que, por su interés, hemos querido ofrecer a nuestros lectores.

Lee el documento «Algunas reflexiones sobre ‘Los Domingos'»

El autorLucas Buch

Vaticano

La Iglesia es humana y divina, enseña el Papa en la Audiencia

El Papa León XIV ha explicado en la Audiencia de este miércoles de Cuaresma qué es la Iglesia, su dimensión humana y su dimensión divina. 

Francisco Otamendi·4 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Papa León XIV ha continuado en la Audiencia de este miércoles su catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II, en este caso sobre la constitución dogmática Lumen Gentium (Luz de las Gentes). El tema ha sido ‘La Iglesia, realidad visible y espiritual”, con la lectura de la Carta de San Pablo a los Efesios (4,15-16), y ha subrayado que la Iglesia es humana y es divina.

¿Qué significa que la Iglesia sea “una realidad compleja”? Alguien podría responder, explicó el Pontífice en la Audiencia de esta mañana en Roma, que la Iglesia es compleja en cuanto que es “complicada” y, por tanto, difícil de explicar”; o bien “que su complejidad deriva del hecho de que es una institución que cuenta con dos mil años de historia y con características diversas respecto a cualquier otra agrupación social o religiosa”.

Humana: “comunidad de hombres y mujeres, con virtudes y defectos, que anuncian el Evangelio”

La constitución ‘Lumen gentium’ del Concilio Vaticano II afirma que la Iglesia “es un organismo bien compaginado, en el que conviven la dimensión humana y la divina “sin separación y sin confusión”.

“La primera dimensión se percibe inmediatamente, ya que la Iglesia es una comunidad de hombres y mujeres, con sus virtudes y sus defectos, que comparten la alegría y el esfuerzo de ser cristianos que anuncian el Evangelio y se hacen signo de la presencia de Cristo que nos acompaña en el camino de la vida”, ha señalado León XIV.

El Papa León XIV saluda a varias mujeres durante una visita pastoral a la Iglesia de la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo en el barrio obrero de Quarticciolo en Roma el 1 de marzo de 2026. (Foto CNS/Vatican Media).

Divina: “la Iglesia es fruto del plan de amor de Dios por la humanidad, realizado en Cristo”

Pero este aspecto -que se manifiesta asimismo en la organización institucional- no basta para describir la verdadera naturaleza de la Iglesia, porque ésta posee también una dimensión divina, ha añadido el Sucesor del Apóstol Pedro.

“Esta última no consiste en una perfección ideal o en una superioridad espiritual de sus miembros, sino en el hecho de que la Iglesia es fruto del plan de amor de Dios por la humanidad, realizado en Cristo. Por eso, la Iglesia es al mismo tiempo comunidad terrena y cuerpo místico de Cristo, asamblea visible y misterio espiritual, realidad presente en la historia y pueblo que peregrina hacia el cielo (LG, 8; CCC, 771)”.

Al mismo tiempo, ha subrayado, “la dimensión humana y la divina se integran armoniosamente, sin que la una se superponga a la otra; así, la Iglesia vive en esta paradoja: es una realidad a la vez humana y divina, que acoge al hombre pecador y lo conduce a Dios”. 

La vida de Cristo lo ilumina: su humanidad, y el encuentro con Dios

“Para iluminar dicha condición eclesial, la Lumen Gentium remite a la vida de Cristo. Efectivamente, quien se encontraba con Jesús por los caminos de Palestina experimentaba su humanidad, percibía sus ojos, sus manos, el sonido de su voz. Quien decidía seguirlo se sentía impulsado precisamente por la experiencia de su mirada acogedora, por el toque de sus manos que bendecían, por sus palabras de liberación y sanación. 

Pero, al mismo tiempo, siguiendo a aquel Hombre, los discípulos se abrían al encuentro con Dios. En efecto, la carne de Cristo, su rostro, sus gestos y sus palabras manifiestan de modo visible al Dios invisible”.

Benedicto XVI (“no existe una Iglesia ideal y pura”). Francisco: caridad

El Papa ha citado en sus palabras finales al Papa Benedicto XVI, cuando resaltaba que “no existe una Iglesia ideal y pura, separada de la tierra, sino solamente la única Iglesia de Cristo, encarnada en la historia”. Y al Papa Francisco, que exhortaba a la caridad.

“Esto nos permite seguir edificando la Iglesia aún hoy en día: no solamente organizando sus formas visibles, sino también construyendo ese edificio espiritual que es el cuerpo de Cristo, mediante la comunión y la caridad entre nosotros”, ha añadido León XIV.

Al concluir, el Papa León ha manifestado que “la caridad, en efecto, genera constantemente la presencia del Resucitado. ‘Quiera el cielo -decía san Agustín- que todos piensen solo en la caridad: solamente ella vence todo, y sin ella de nada vale todo lo demás; dondequiera que se halle, atrae todo hacia sí’ (Serm. 354,6,6)”.

Cuaresma: “tiempo de gracia y renovación espiritual«

En cuanto a otros temas, sus palabras a los peregrinos de lengua inglesa pueden sintetizar sus alusiones al tiempo de Cuaresma que vive la Iglesia: “Saludo a todos los peregrinos y visitantes de habla inglesa que participan en la audiencia de hoy, en particular a los grupos procedentes de Inglaterra, India, Filipinas, Singapur, Vietnam y los Estados Unidos de América. 

Con mis mejores deseos y oraciones para que esta Cuaresma sea un tiempo de gracia y renovación espiritual para ustedes y sus familias, invoco sobre todos ustedes la alegría y la paz en nuestro Señor Jesucristo”.

El autorFrancisco Otamendi

Vaticano

El Vaticano publica el esperado documento sobre IA y Transhumanismo

Frente a utopías de perfeccionamiento ilimitado o narrativas de sustitución de lo humano, la Iglesia propone conservar las tensiones constitutivas de la experiencia —cuerpo y espíritu, varón y mujer, individuo y comunidad, finitud e infinito— y su orientación a Cristo.

Javier García Herrería·4 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

En los últimos meses se ha especulado ampliamente con que la primera encíclica del Papa podría abordar la inteligencia artificial. Quizá sea así. Pero, mientras tanto, el Vaticano —a través de la Comisión Teológica Internacional— ha puesto ya sobre la mesa un gran marco de reflexión con la publicación del documento Quo vadis, humanitas? Pensar la antropología cristiana ante algunos escenarios sobre el futuro de lo humano.

El texto, presentado como una lectura de la condición humana en un momento de “cambio de época”, parte de una constatación: el progreso tecnocientífico reaviva el asombro por las capacidades humanas, pero no elimina la fragilidad —la muerte, las enfermedades, las guerras, o la desigualdad—. 

Frente a las tentaciones de simplificar esa ambivalencia (tecnofilia ingenua o resignación pesimista), el documento reivindica una antropología cristiana que sostenga a la vez grandeza y límite, y coloque en el centro la dignidad humana como un don previo, no como una construcción adquirida.

Primeras valoraciones

Según Giovanni Tridente especialista en ética de la IA y autor de Anima Digitale, «el documento de la Comisión Teológica Internacional ofrece una importante contribución porque recuerda que la cuestión de la tecnología es ante todo una cuestión antropológica».

Según Tridente el punto fuerte del documento es cómo subraya que «la dignidad de la persona no puede reducirse a sus capacidades cognitivas o al rendimiento que la tecnología promete potenciar». En su lugar, el texto vaticano «propone utilizar la categoría cristiana de vocación, donde el hombre no es simplemente un proyecto que hay que optimizar o rediseñar tecnológicamente, sino una realidad recibida como don y llamada a desarrollarse en la relación con Dios, con los demás y con el mundo».

Discernir y distinguir

Inspirado por el 60º aniversario de Gaudium et spes (1965–2025), el documento propone un método de discernimiento: confrontar los nuevos horizontes culturales y tecnológicos con las exigencias permanentes de la condición humana, distinguiendo aportes compatibles con el Evangelio de los que lo contradicen. 

En esa línea, la Comisión organiza su análisis alrededor de cuatro categorías: desarrollo, vocación, identidad y condición dramática. La primera examina la noción de desarrollo —clave en el debate sobre el futuro— y advierte de la tensión entre mejorar la vida de los pueblos y el sueño de sustituir lo humano. 

La cuestión sobre la “vocación” subraya la importancia de ver la vida en sus aspectos relacionales y responsables. La tercera sitúa la cuestión de la “identidad” como un dimensión particularmente sensible en nuestro tiempo, debido a la posibilidad de intervenir técnicamente en la naturaleza humana. 

Y la cuarta subraya el carácter histórico, libre y expuesto a riesgos del camino por el que cada persona “llega a ser” quien es.

Transhumanismo

Uno de los focos más explícitos del documento es el diálogo crítico con el transhumanismo y el posthumanismo, corrientes que —según la Comisión— replantean de modo radical la relación entre cuerpo, técnica y destino humano. 

El transhumanismo aparece descrito como el proyecto de superar los límites biológicos (envejecimiento e incluso muerte) mediante ciencia y tecnología, con un optimismo antropocéntrico sobre el progreso. El posthumanismo, en su sentido estricto, cuestiona la existencia de una “forma humana” digna de ser custodiada y difumina el límite entre humano y máquina. 

En ambos casos, el documento sostiene que la solución a la tensión humana entre finitud e infinito no puede pasar por la supresión o sustitución de lo humano, sino por su integración y plenitud.

Ética y desarrollo tecnológico

La Comisión dedica un amplio espacio a las implicaciones antropológicas del desarrollo tecnológico reciente, especialmente en la comunicación digital, los datos, la inteligencia artificial, la biotecnología y la robótica. Subraya que la tecnología no opera solo como herramienta, sino como “ambiente” que reconfigura la vida social y la autocomprensión. 

Entre los riesgos, apunta a la opacidad de decisiones automatizadas en ámbitos sensibles (salud, justicia, finanzas o seguridad), la polarización y “tribalización” del debate público alimentada por redes sociales, la fragilidad particular de niños y jóvenes ante dinámicas de aislamiento, manipulación y violencia, y la tendencia a reducir el cuerpo a material disponible para ser modificado en busca de rendimiento, juventud o eliminación del dolor.

Consecuencias del “desarrollo” tecnológico

En paralelo, el documento sitúa estas transformaciones en cuatro relaciones fundamentales de la persona: con el ambiente, con los otros, consigo misma y con Dios. En el plano ecológico, alerta contra una lógica tecnocrática que relativiza los límites de la naturaleza y agrava desigualdades, especialmente en regiones más vulnerables. 

En la esfera social, describe el impacto de la hiperconexión y la ansiedad informativa, y reclama vigilancia ante la manipulación de datos y la concentración de poder. En el plano personal, advierte del debilitamiento del pensamiento crítico y de la tentación de concebir la conciencia como información transferible. 

En el religioso, reconoce oportunidades para la misión, pero alerta del riesgo de un “mercado” espiritual digital sin comunidad, e incluso de sustitutos tecnológicos del sentido último.

Soluciones

Como alternativa, el documento insiste en recuperar dimensiones que considera amenazadas por una idea reductiva de progreso: la historia (memoria, sentido del tiempo y esperanza), el espacio (hogar, ciudad, pueblo y mundo, frente a la despersonalización de los “no-lugares”) y la intersubjetividad (familia, pertenencia cultural y fraternidad). 

En ese marco, propone la vida como vocación: el ser humano no se entiende plenamente como proyecto auto-fundado, sino como alguien llamado a recibir la vida como don, a configurar su identidad con libertad responsable y a convertirse en don para los demás.

La conclusión del texto plantea una tesis de fondo: la humanidad no necesita un “salto evolutivo” que rebase su condición, sino una relación que la salve, la haga habitable y la eleve. 

Frente a utopías de perfeccionamiento ilimitado o narrativas de sustitución de lo humano, la Comisión propone una síntesis “integral” que conserve las tensiones constitutivas de la experiencia —cuerpo y espíritu, varón y mujer, individuo y comunidad, finitud e infinito— sin negarlas, y las oriente hacia una plenitud que, en clave cristiana, se realiza en Cristo.

El documento cierra con dos acentos pastorales: María como figura de una humanidad plenamente acogida y entregada, y los pobres como criterio ineludible de discernimiento. En un mundo donde el poder tecnológico tiende a concentrarse, el texto advierte que las consecuencias más graves recaerán primero sobre los últimos, por lo que llama a orientar cualquier desarrollo hacia la dignidad de todos, la justicia y el bien común.

Según el profesor Tridente «la reflexión teológica deberá seguir profundizando en la relación entre la antropología y las tecnologías emergentes, tratando de comprender con mayor precisión las dinámicas reales que están transformando nuestra forma de conocer, decidir y relacionarnos». Al fin y al cabo, «la cuestión no se refiere solo a lo que las máquinas pueden hacer, sino también a lo que estamos dispuestos a delegarles de nuestros procesos cognitivos. Solo así será posible ofrecer pistas de discernimiento capaces de acompañar verdaderamente al hombre en la era de la inteligencia artificial», concluye el experto italiano.

Mundo

Euphrasie Kouassi Yao, premio Harambee: «Nuestro enfoque no genera exclusión sino cooperación»

El premio Harambee 2026 a la promoción e igualdad de la mujer africana lo recibe Euphrasie Kouassi Yao por sus más de 35 años dedicados a la promoción de la mujer, la paz y el bienestar comunitario.

Redacción Omnes·4 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Euphrasie Kouassi Yao recibió el 3 de marzo el premio Harambee 2026 a la promoción e igualdad de la mujer africana. Recibió este premio por sus más de 35 años dedicados a la promoción de la mujer, la paz y el bienestar comunitario. Además, ha sido nombrada recientemente como Embajadora Mundial para la Paz y es la única mujer que ocupa una Cátedra Unesco en su nación.

La galardonada es una de las figuras más influyentes de Costa de Marfil en el desarrollo y la promoción de la mujer y la familia. Actualmente es ministra asesora del presidente Alassane Ouattara en Costa de Marfil y cuenta con una sólida trayectoria tras liderar la cartera de Promoción de la Mujer, la Familia y la protección de la Infancia. Así, en su discurso dejó claro que «África está llena de talento».

Euphrasie sostiene que ninguna sociedad puede alcanzar su máximo potencial si excluye las competencias de la mujer, que es la mitad de la población: «estoy convencida de que donde se pida a las mujeres participar en la toma de decisiones junto a los hombres, las naciones prosperarán, el crecimiento crecerá, el desarrollo inclusivo y sostenible echará raíces y la paz florecerá. Ya no es momento de dudar».

«Nuestra lucha no está dirigida contra los hombres – al contrario, se libra junto a ellos. Este es el significado de nuestras acciones a favor de la «Masculinidad positiva». Nuestro enfoque no genera exclusión, fomenta la cooperación. Rechaza la dominación para lograr equilibrio, equidad y paz» aclaró.

¿Cómo ha sido el camino de Euphrasie?

Euphrasie comprendió pronto que las mujeres no carecían de capacidades ni de voluntad: solo necesitaban confianza, formación, herramientas y participación real en todos los niveles del desarrollo. Tras su experiencia como profesora en el Lycée de Jeunes Filles y más tarde como ejecutiva en el Ministerio de la Mujer, decidió aportar soluciones concretas. Viajó para formarse en enfoques de género y creó dos herramientas clave.

La primera fue el Enfoque de Género y Desarrollo, una brújula estratégica inspirada en valores africanos para identificar desigualdades y diseñar políticas públicas equitativas. Sus resultados se reflejaron en Costa de Marfil, cuyo avance en la reducción de la brecha de género fue reconocido por el Foro Económico Mundial y el Banco Mundial, especialmente en educación, donde la paridad escolar mejoró notablemente.

La segunda herramienta fue COFA (Concienciación, Formación, Acción): «nuestra palanca para la transformación comunitaria: es la herramienta que va al corazón de las aldeas y barrios, que convence, que entrena, que pone en marcha…. transforma las conciencias donde surgen conflictos». Con ella logró, por ejemplo, que los hombres de Diatokro incluyeran a las mujeres en la gestión del agua. Más tarde integró la agenda de Mujeres, Paz y Seguridad de Naciones Unidas y contribuyó a que su país adoptara el primer plan nacional africano en este ámbito.

Impulsó también el Compendio de Habilidades Femeninas (COCOFCI), que reúne a miles de mujeres líderes y fue reconocido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la UNESCO. Convencida de la transmisión intergeneracional, formó a centenares de directivos en ingeniería de género y creó programas universitarios para afrontar retos como el cambio climático.

Guiada por un deseo profundo de paz, entendió que esta solo es posible con igualdad de oportunidades. Por ello fundó CREA-PAIX, una iniciativa de paz comunitaria que hoy actúa en cuatro continentes y ha impactado a millones de personas, promoviendo el liderazgo de mujeres y jóvenes como base de un desarrollo justo y duradero.

Premio Harambee 2026

Con todo esto, Euphrasie expresó su deseo de que el Premio Harambee 2026 se convierta «en un movimiento, una conciencia colectiva y una dinámica. Por ello, he decidido redistribuir su dotación a favor de jóvenes sedientos de conocimiento y de mujeres rurales que necesitan apoyo para transformar sus comunidades».

El premio financiará un programa de mentorización en la región de Gbeke, donde 50 emprendedoras consolidadas acompañarán y guiarán a 50 mujeres en el fortalecimiento de su autonomía económica y el éxito de sus propios modelos de negocio.

Asimismo se pondrá en marcha un proyecto educativo diseñado para cultivar los valores de resiliencia, dignidad y excelencia en las nuevas generaciones. Esta iniciativa alcanzará a 350 alumnas de secundaria, quienes fortalecerán su formación integral y liderazgo a través del fomento de la lectura y la participación en un certamen literario de alto nivel.

Euphrasie concluyó su discurso con un «viva»: «Viva la solidaridad femenina. Vivan las habilidades femeninas. Viva la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, niñas y niños. Viva Harambee. Viva África, la cuna de la humanidad. Larga vida a la humanidad reconciliada. Viva la paz en el mundo«.

Cine

Las 6 mejores reacciones a las palabras de Silvia Abril en los Goya

Las declaraciones de la actriz Silvia Abril criticando a la Iglesia y a los jóvenes, provocaron duros reproches. Sin embargo, ha surgido también otro perfil de comentarios, mucho más constructivos y acordes con la fe.

Francisco Otamendi·4 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

Con aparente menos ruido que los comentarios de la actriz Silvia Abril sobre la Iglesia realizados a Cinemanía, actores como Jaime Lorente (La Casa de Papel), Patxi Bronchalo en El Debate, el obispo José Ignacio Munilla y algunos influencers, han reaccionado con respeto, tras las primeras reacciones insultantes ante las palabras de Silvia Abril sobre la Iglesia y la juventud.

La polémica surgió cuando al ser preguntada Silvia Abril por la película ‘Los domingos’, ganadora de 5 premios Goya, en la que una joven de 17 años anuncia su deseo de entrar en un convento de clausura, la actriz y humorista catalana dijo lo siguiente a Cinemanía:

“Mira que Sirat me chifló y me giró la cabeza por dentro… Y Los Domingos también, pero me quedo con Sorda porque creo que es más necesaria. Me niego a aceptar que la juventud que sube tenga esa tirada hacia lo cristiano… Iba a decir lo místico, pero no es lo místico… Me da pena que necesiten creer en algo y que se agarren a la fe cristiana. Lo siento por la Iglesia, ¡vaya chiringuito tenéis montado! Se acabó, se acabó”.

Declaraciones insultantes para Silvia Abril

Tras sus comentarios, según pudo verse en redes sociales y en medios como La Vanguardia, algunos criticaron con dureza a la humorista. El título del diario catalán fue: “Organizaciones ultracatólicas arremeten contra Silvia Abril por sus palabras sobre el cristianismo en la alfombra roja de los Goya”.

Sin embargo, las mismas redes sociales y otros medios han ido recogiendo otro perfil de reacciones que intentan abrir los ojos sobre la verdadera Iglesia y el modo de hacer de gente católica. He aquí algunas.

1. Jaime Lorente: “la cantidad de odio en redes me ha dejado alucinado» (Instagram)

Diversos medios se han hecho eco de la reacción del actor Jaime Lorente (La casa de Papel), en buena parte recogidos de sus palabras en Instagram, a través de su perfil @jaimelorentelo 

Bajo el título “Yo comparto que soy cristiano sin miedo a que la gente me odie», la propia Cinemanía recoge que Jaime Lorente ha dicho que está a punto de meterse “en un nuevo jardín”, con estas palabras:

“Ha habido mucha polémica con un comentario que ha hecho una compañera (aludiendo a Silvia Abril) en la alfombra sobre la religión católica que ha despertado una cantidad de odio en redes que me ha dejado alucinado y me ha hecho darle vueltas a la cabeza”.

La opinión de Abril es “super respetable”, asegura Lorente. “Otra cosa son las formas de comunicar su opinión, que yo ahí ni voy a entrar, porque me parece una nimiedad”, prosigue. “A veces estás en un sitio donde llevas veinticinco mil preguntas, te pueden pillar en un buen o en un mal momento, puedes estar más o menos acertado. Pero no es motivo para condenar a nadie”.  

 “Que la gente ‘te asesine’ por las redes”

Lo que no puede pasar, añade Jaime Lorente, “es que por dar tu opinión, la gente ‘te asesine’ por redes”, protesta el actor. En nombre de su religión, recuerda, “se ha ejercido mucho odio y violencia en determinadas formas: otra cosa es como tú la profeses, y yo me niego a profesarla de esa forma”.

Por otra parte, según la misma revista de cine, propiedad de Henneo, Jaime Lorente afirma los efectos positivos de su fe (“A mí me hace amar mejor, querer mejor y respetar mejor, sentirme y hacer sentir mejor a los demás. “Pero hay gente que no”. “Y la persona que hace ese comentario no sabes qué relación ha podido tener con esa religión, qué vida ha podido tener, cómo se ha podido sentir… Tienes que poder entender que tenga esa opinión”.

2. Francisco Javier cuenta su tarea sacerdotal en Leganés

Patxi Bronchalo recoge en ‘El Debate’ de hoy una “Carta de un cura de barrio a Silvia Abril”. Francisco Javier, que así se llama el sacerdote, trabaja en Leganés, y le cuenta a la actriz Silvia Abril lo que hace en su tarea de sacerdote.

“En mi día a día no hay focos ni maquillaje; aquí la vida es muy auténtica. Me dedico a estar con gente que sufre mucho, a escuchar a quien no duerme por la ansiedad de los problemas, a consolar a quien ha perdido a alguien querido y a dar esperanza a quien ya no ve salida. Como mis compañeros, trato de ayudar a todo el que lo pide”.

El cura de barrio: aquí no hay salas VIP ni trajes de noche

El sacerdote detalla aún más: “¿Sabe algo? En este barrio donde estoy no hay alfombras rojas ni se celebran galas. No hay salas VIP ni trajes de noche. Sí que hay camareros inmigrantes, pero aquí suelen servir café en las mesas, no están con bandejas llevando cócteles y aperitivos gourmet en las fiestas. Soy feliz aquí, quiero a este barrio. La invito a venir, Silvia”. 

“Véngase a mi ‘chiringuito’ parroquial y quédese una mañana conmigo visitando a los enfermos que ya no pueden salir a la calle porque viven en edificios sin ascensor. Escuche las historias de mujeres que están solas porque sus hijos no las visitan nunca. Oiga a hombres que viven con la herida de haber perdido hijos por la droga o el alcohol. Puede ofrecerles alguno de esos consejos que se dicen en televisión. Después, por la tarde, acompáñenos con las voluntarias de Cáritas repartiendo alimentos a familias inmigrantes. No tenemos photocall, pero puede ayudar a repartir cajas de fruta, puede mirarlas y escuchar sus historias, y comparta con ellas sus recetas sobre la fe”.

“O quédese conmigo atendiendo a jóvenes que no logran salir de una adicción, que sufren por la ruptura de sus familias o por la angustia de no poder independizarse. Estarán encantados de escuchar sus soluciones. Luego le invito a quedarse en Misa con nosotros. Y no voy a cobrarle nada. En mi ‘chiringuito’ no entra un solo céntimo de quien no quiere darlo libremente en la declaración de la renta. En cambio, de los impuestos que yo pago, una parte irá a sus películas, lo quiera yo o no”.

3. @ObispoMunilla en X: la llamada de Cristo

El obispo José Ignacio Munilla, activo en el continente de las redes sociales, se refiere en un post en X a ‘Los domingos’, y a quien rechaza la llamada de Jesús a la puerta del corazón.

“La película representó la dificultad de aceptar una vocación”, escribe. “La gala de los Goya hizo el casting en directo… Pero Cristo no compite por premios: sigue llamando a la puerta del corazón de todos —también del que lo rechaza—. Y esa llamada desconcierta más que cualquier estatuilla. #Goya2026 #Goya #LosDomingos”.

4. Cristina Tárrega: “prefiero que mi hijo se acerque a la fe”

Otra perspectiva es la que aporta la periodista y presentadora Cristina Tárrega. En su opinión, las palabras de Silvia Abril pueden responder a “dos versiones. O bien no lo ha pensado, con lo cual, caridad cristiana. Pero para los que somos católicos y cristianos, que no somos ultra católicos, pues bueno, nos deja como….

Por otra parte, Tárrega añade en OK diario que ella prefiere que su hijo acuda a la Iglesia: “Yo prefiero que mi hijo, que tiene 21 años, se acerque a la fe que a otras cosas, ¿no? Si eso va a ser positivo para él, sin que sea un fanático, me parece estupendo. No me parece que haya que tildar de chiringuito, cuando la Iglesia es muy importante y su acción social. O no lo ha pensado o es una buena estrategia de marketing si no sabe quién es Silvia Abril”.

5. @emiliogomez04 sobre la crítica al giro católicos de los jóvenes

Para que tengan un poco de (casi) todo, vean otro comentario crítico, más típico de formato radio, periodista de @copepozoblanco, divulgador del sector primario.

“La actriz Silvia Abril critica en los Goya el giro católico de los jóvenes. Me da pena que se agarren a la fe cristiana, dice. (…) Ahora verá el tirón de los jóvenes en la Semana Santa. Los que creemos somos para ellos seres anacrónicos, y ellos nos tienen que decir lo que tenemos que comer, lo que tenemos que creer, y en lo que nos debemos de gastar el dinero. Para este estupendísimo mundo woke, somos anacrónicos de fe, de costumbres, de cultura…. Una cultura que, por cierto, nació en los campos. Nosotros no preguntamos por qué no creen, tampoco si beben leche o si les gusta el toreo, o cazar o pescar. Que dejen quieto el mundo y que sigan con su mundo estupendísimo”.

Por si quieren leer lo que ha dicho sobre el tema el presidente de Ábside Media, José Luis Restán, aquí lo tienen.

Un amigo del que escribe estas líneas escuchó las declaraciones de Silvia Abril, y pensó: “mirémonos qué hemos hecho, y qué no hemos hecho, para que esta mujer diga esto sobre la Iglesia”. El obispo noruego Erik Varden mencionó algunas en las meditaciones de Cuaresma que ha predicado en el Vaticano.

6. @fernando_alhambrista perdona a Silvia Abril

@fernando_alhambrista ✨ FE ✨ #silviaabril#religioncatolica#fé ♬ Eternidad – Rosario de Cádiz
El autorFrancisco Otamendi

FirmasSantiago Zapata Giraldo

¿A qué llamamos amor?

En una cultura que confunde querer con amar, urge recuperar la verdad sobre el amor: no como emoción pasajera, sino como don que compromete, transforma y abre al hombre a su origen y a su destino.

4 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 9 minutos

¿Qué es el amor? ¿Es posible definir el amor? Simplemente una visión del mundo corresponde muchas veces al querer, no al amor como tal, aunque se trastorna el termino en tanto que la sociedad avanza, hasta caer en todo lo que corresponde con querer lo definamos “Amor”.

Es ciertamente complicado tratar un término que se interpreta o se puede ver de diferentes visiones en una sociedad que lo domina cada vez más un emotivismo, que lo consume en simples sentimientos que no establecen una verdad. Si le preguntamos a cualquier persona sobre qué cree que es amor, definirá lo que siente por cualquier ser que le traiga así una estabilidad emocional, como un objeto, o lo baja hasta tal punto de una visión sexual.

Es un error definir el amor con un término que se cierre en un entorno, limitado por el uso cotidiano. Por el simple hecho de que todo lo que el acto humano define amor es simplemente muchas veces un deseo, y si se logra definir amor se convierte en el término por el cual todo se definirá, pero esa definición de amor, sometida a una ambigüedad humana siempre será insuficiente. 

El problema contemporáneo: la reducción del amor

Vamos a empezar, con un tema que resuena mucho y a veces se evita, el hecho de las emociones, el amor no se puede definir por un simple impulso, ni mucho menos una reducción a algo momentáneo, la idea de que “El amor acaba” es ciertamente una mala idea, no se puede acabar algo divino, no se acaba, simplemente nunca hubo. Esto demuestra que definimos amor como algo inestable, y no como algo verdadero, porque si se conoce lo que verdaderamente se ama, nunca se dejará de amar. 

Uno de los problemas más contundentes que vemos hoy es el hecho de definir todo como amor: la utilidad, la atracción, el deseo sexual, el apego, la costumbre. Todo querer se convierte en “amor” lo cual vacía el termino, no se ve su trascendencia, sino que se queda en simples ideas. Cuando todo es “amor” nada lo es realmente, porque lo vemos como un finito. 

El amor, en toda su expresión, es relacional, imponer ideas como yo quiero por cómo me sienta, pues simplemente el querer también se agota, porque los sentimientos invaden hasta lo profundo de un querer, que no se transforma en amor. Tampoco es descartar opciones hacia quien, y hacia quien no, eso sería de igual forma un impulso que solo lleva a “elegir lo menos peor”.

Si se cae el termino en el último sentido, en lo que todo lograremos definir, es la reducción de la persona que ama, porque ha sido amada primero (Cf. 1Jn 4, 19) pero si sus impulsos superan su capacidad de distinguir lo que es amor ¿Qué queda? No compromete a la persona entera, sino simplemente se guía de su propia psicología, dejando de lado su trascendencia de bondad, ya no se entendería como participación en el bien, sino como satisfacción interior. Es bueno y ama, porque lo amaron primero. Su vida ya no se estructura en algo que lo lleve a Cristo, sino que lo deja a un lado de diferentes emociones. El amor es donación, que compromete a toda la persona. 

La crisis actual, no es un exceso de amor, sino la pérdida de su verdad, porque no se ama tampoco poco, se ama mal. El problema no es la intensidad del afecto, sino la desorientación, se ha reducido a lo que no es (emociones, sentimientos, impulsos) porque ha perdido su referencia originaria. Cuando no se ve como correspondencia al bien real, es cuando empieza a decaer en la subjetividad, ya no es donación, ni compromiso, sino simple emoción pasajera, no se encuentra a que corresponder porque se ha desligado de la fuente, se fragmenta y se ve solo emociones que no comprometen la vida entera.

El amor como don y fidelidad

“Dios es amor” (1 Jn 4, 8) el término que define san Juan para Dios no simplemente establece un atributo de Dios, el término “es” define tal cual la esencia de Dios. por lo tanto, la participación del amor del cual Dios es, entramos a hacer parte de la dimensión propia de Dios, por lo que todos somos imagen. El aprender a amar se hace amando. 

Ahora bien, nos fijamos en algo curioso, hemos dicho que Dios es amor, pero entonces no se cierra, porque el acto de cerrar la acción divina no es propio de Dios, porque si no aquí no estaríamos, somos creados por una acción que nace primero del querer de algo superior a nuestro intelecto. La muestra de la relación, de la donación de Dios la encontramos en el continuo llamado a la alianza, donde mantener esta alianza corresponde ciertamente al hombre. Esto es importante, ya que nos encontramos que el amor mismo no se cierra, sino que se establece como una continua relación. 

“Si me amáis, guardaréis mis mandatos” (Jn 14, 15) El cumplir con la ley del señor es simplemente amar al mismo autor de la ley, eso no corresponde perder ni un minino de libertad, sino de ganar la libertad para amar completamente a aquel que nos amó primero. En eso comprendemos que no se puede amar a aquello que no se conoce, y porque hemos conocido al Señor,  obedecemos su ley. El conocimiento de la ley es de grosso modo un volver al origen. 

“Mirad que amor nos ha tenido el padre para llamarnos hijos, pues lo somos” (1 Jn 3, 1). Hijos por el Hijo, el sacrificio de Cristo es la muestra del mayor amor, ya que se entrega. Es ciertamente si nos fijamos que, el termino si cae en vanidades, cae también el nombre de Dios. 

Las virtudes humanan han de tender siempre a algo que traspase al propio hombre, no se pueden quedar estancadas en un solo sentir, sino en una correspondencia. “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15, 13) Dar la vida, aunque cueste en ultimo termino corresponde al amor, pero, la complejidad en este punto es que trastornamos en la comodidad de un solo sentir, sin una correspondencia de imitar a Cristo, por dar la vida. Esto se relaciona con la parte del evangelio “ya no os llamo siervos, a vosotros os llamo amigos” (Jn 15, 15) amigos porque se entrega, por lo tanto esto define que el amor más grande solo puede brotar del costado de Cristo. 

En la teología bíblica encontramos que el amor lo definen no como algo pasajero, sino como un don, una fidelidad y una lucha por la verdad, que aquel que se elevado en la Cruz, atrajo a todos los hombres sedientos de algo más, de algo que los lleva a corresponderse como hermanos, por eso el bautismo que nos hace hermanos, e hijos por Él Hijo brota como el amor, del mismo costado de Cristo. Porque su disposición es que todos lleguen al conocimiento de la verdad, pero con ayuda del hermano, por eso “Los envió de dos en dos” (Lc 10, 1).

Homo Amans

San Agustin desarrolla una antropología del hombre, donde siempre su fin último o su principio es “amar”, el obispo de Hipona, siempre se ama algo, no se puede vivir sin amar algo, porque como se puede vivir sin aquello que haces participe, aunque la dirección de “a que se ama”, que se debe amar el bien. El hombre solo se puede conocer por lo que ama, no por sí mismo. Esto encontramos una relación en GS 22 “el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado”. Amar a Cristo, amar como Cristo y amar en Cristo, es al final conocer lo que es el hombre.

El movimiento interior del hombre (su alma) hacia eso nos dirigimos, a lo que amamos, es como una gravedad interna que transforma, por lo tanto estamos continuamente amando. El desorden es sinónimo de pecado, ordenar es sinónimo de una armonía que traspasa todo, porque ordena todo hacia un fin, el desorden no lleva a nada, conlleva además a una confusión interna. Ahora bien, el orden de mi vida hacia lo que amo para el bien de los demás. 

San Agustin en “sobre la doctrina cristiana, libro I) utiliza dos términos interesantes“uti” (usar) y “frui” (disfrutar), dos terminas que remiten directamente a la dirección de a que se entrega el hombre. El Frui, el amor por el cual se ama por sí mismo, en lo que descansa, que aquí es Dios, por ser el fin último, solo Dios lo podemos amar completamente por lo que es. El Uti es el medio, por el cual se llega a otra cosa, no como fin último, sabiendo, además que no son el ultimo termino, es básicamente saber el lugar que le corresponde a Dios, pensar en las personas con una dependencia a otras es poner el lugar de Dios, somos solamente dependientes de la providencia de Dios, es ver los medios para amar a todas las cosas en Dios, porque son buenas, el mal viene por el mal uso. 

El amor pertenece a la voluntad, de nacer de mi amar, no es olvidarse de la libertad, sino vivirla plenamente, porque amar el bien, aleja el mal, por lo tanto da felicidad. Un problema actual es girar la jerarquía hacia quien se ama, de ahí nace la inestabilidad, no poner a Dios como fin último del amor por el cual todo nace, no se basa solamente en la intensidad, sino en la dirección. 

La dirección del amor, se va a querer siempre el bien de alguien , no depende de encerrar en mí, sino de querer todo lo mejor para el otro, esta lo menciona santo Tomas (Suma Teológica I–II, q. 26, a. 4) donde además diferencia de los sentimientos, que son cambiantes, donde no los controlamos, no podemos controlar el mundo, pero podemos direccionar lo que hacemos, y ahí entra la voluntad, donde elige y permanece. 

Pero ¿Qué significa el bien del otro? Es llevarlo a lo mejor, lo que realmente lo perfecciona y lo configura para que el mismo quiera el bien del alguien, es no querer además quitarle su libertad, o no tratar de poseerlo, es simplemente guiar, acompañar y muchas veces renunciar. El interés, por ejemplo, por la salvación del otro, es simplemente amarlo, de saber y corregir, de buscar en todo momento que el otro encuentre el camino perfecto, y así se contagia el amor, porque tal como ha sido amado, amará a otro.

¿Qué se diferencia con el sentimiento? El sentimiento pasa, puede ser un preámbulo para amar, es verdad, pero pasa, no define el amor, es una confusión igual actual. La “dictadura del relativismo” (Card. Josehp Ratzinger Misa Pro Eligiendo Sumo Pontífice, 18 de abril 2005). Esa dictadura va a acompañada ahora por la dictadura del emotivismo, donde se pierde el rumbo, se jerarquiza lo que nos hace sentir bien como amor, mientras dejamos de lado lo que verdaderamente garantiza la eternidad. Debo conocer lo que es bueno, es bueno aunque cueste, no se trata de mantener en un eterno sentimiento de felicidad, Cristo en la cruz ama, aun con el dolor, ama. La verdad del amor se tiene que fundamentar en algo que no pase, somos conscientes de vivir y de un deber de vivir todo con miras a la eternidad.  

El Papa Benedicto XVI, en su encíclica Deus Caritas Est ( Dios es amor, 2005) trae una visión del eros y el ágape, del mundo griego, donde nos menciona que se ha reducido al eros, a lo posesivo y a lo pasajero, a lo consumible, cuando se vuelve todo eros, se absolutiza, pero ¿Qué es el eros? Es el deseo, que no es malo, es humano y necesario, solo se puede amar a lo que se desea amar, el problema sobreviene cuando lo hace desordenadamente, sin una pizca de libertad. Ahora bien el ágape: es el amor de donación, que trae una salida de sí, es una entrega gratuita, lo cual lleva a elevar el deseo, todos deseamos ver a Dios, aunque lo queramos ocultar, no definimos nuestra vida por algo externo sino por algo interno que nace de algo superior. El amor pleno es ágape y eros, ya que es una donación al otro, pero al mismo tiempo el deseo de tener ese amor perfecto.

El introducirse en el amor de Dios, el amarse unos a otros es un mandato divino, y Cristo es el primer y más bello ejemplo, que lo vemos en la cruz. Los muchos tipos de amor que vemos, o las diferencias sobre que se debe definir amor, se quedan cortas con mirar a la Cruz. Jesús acepta todo dolor, por una entrega mayor que nos garantiza la salvación. Pero, lo que quiero decir es que no huye del dolor porque ama, lo acepta porque ama más, interpretar que el amor no contrae consigo dolor es un error que nos lleva a pensar en un simple deseo pasajero. 

Lo trascendente en el corazón del hombre

“La persona no es clausura, es apertura” (Leonardo Polo, Persona y Libertad) toda persona está abierta a algo que no conoce, todos los días se conoce algo nuevo aunque no parezca, la persona en si es un ser que no se cierra, está abierto totalmente a experimentar nuevas cosas, en esto se incluye el amor y el donarse, es técnicamente la libertad, es el hecho más libre, el de donarse. 

En conclusión el amor no se puede reducir a un simple sentimiento, sino que tiene que ser el preámbulo que me lleve a fijarme en la relación con otro, no conmigo mismo. El amor más puro es relación, como Dios es amor y se relaciona, al mismo tiempo nos llama a la relación con Él y con los hermanos. Bajar hasta un término que no se comprometa con la totalidad de la persona hasta el punto de donarse, esto no es amor, es simplemente una cuestión de deseo, o de querer. El mismo amor que yo doy, es el mismo que recibo, Cristo, imagen perfecta del Padre. Ama, pero también manda a amar, eso es llevar la imagen de Dios a cada rincón de la tierra, es que nos amemos unos a otros como el Padre nos ha amado, y así mostramos que hemos conocido a Dios (Cf. 1 Jn 4, 7-11).

El autorSantiago Zapata Giraldo

Cine

Una epidemia golpea a la Polonia comunista

En la Polonia comunista de los años 70, Niños de plomo narra la historia real de Jolanta Wadowska-Król, la médica que desafió al sistema al denunciar la intoxicación por plomo de decenas de niños. Un relato sobrio y humano sobre valentía, conciencia y resistencia frente al silencio impuesto.

Redacción Omnes·4 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Serie

Título: Niños de plomo
Dirección: Maciej Pieprzyca
Reparto: Joanna Kulig, Agata Kulesza
Plataforma: Netflix
Año: 2026

Jolanta es una médico felizmente casada y con varios hijos que vive en la Baja Silesia, en la Polonia comunista de 1970. Diariamente atiende a los pacientes del barrio en su propia clínica, pero le gustaría hacer el doctorado y ejercer en un hospital de prestigio. La vida de Jolanta dará un giro cuando descubra que unos niños aparentemente aquejados de anemia son atendidos de manera sospechosa por el personal sanitario de su ciudad; son decenas los niños que presentan esos mismos síntomas, y la causa parece ser el plomo de la fábrica regional. Pero las autoridades soviéticas no están dispuestas a permitir el cierre de la fábrica; ni tampoco los propios trabajadores, temerosos de perder su única fuente de ingresos.

Esta miniserie de seis episodios relata una historia basada en hechos reales: la batalla que emprendió Jolanta Wadowska-Król para que cerrase aquella fábrica y se atendiese dignamente a aquellos numerosos niños. El relato rebosa humanidad, una apuesta por la heroicidad y el sacrificio frente a la presión externa, y una manera muy delicada de mostrar el mal y el horror, sin resultar desagradable para el espectador. Jolanta permanece rodeada de personajes grises, que sin alinearse ideológicamente con el comunismo contribuyen a su consolidación, bien sea por miedo, por comodidad, por evitar problemas o por no plantearse cualquier otra alternativa. En este sentido, resulta interesante la amplia gama de personajes con los cuales se relaciona Jolanta, a quienes debe convencer y atraer para su causa; incluso, dentro de su propia familia.

La serie es un carrusel de situaciones y peripecias que avanza a un ritmo frenético. Jolanta está en continuo movimiento. Quizá esto perjudique un desarrollo más complejo de los personajes, así como más profundidad en el tratamiento de sus conflictos y de cuestiones complejas, pero no impide el disfrute de los acontecimientos. Es más, favorece el suspense por saber qué vendrá a continuación. De igual modo, en lo referido a su aspecto formal, Niños de plomo no resulta innovadora ni destaca por su tratamiento narrativo. Desde una posición muy clásica, cuenta su historia con el mayor de los convencionalismos. Se nos ha contado algo así muchas veces, con ese mismo estilo, y en esta ocasión también está bien narrado.

Leer más
España

10 ideas del documento de los obispos españoles sobre el emotivismo

El “emotivista religioso” hace depender la fe de la intensidad de la emoción, reduciéndola a la medida del sentimiento y a lo placentera que pueda resultar, lo que se refuerza cuando se trata de experiencias compartidas.

Javier García Herrería·3 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 9 minutos

Los obispos españoles publican una nota doctrinal muy equilibrada sobre los pros y contras de las emociones en el desarrollo de la vida cristiana.

Señalamos los principales aspectos que suelen debatirse en torno a esta cuestión y luego ofrecemos los principales extractos del documento. 

1. Señalan el riesgo de reducir la fe a emociones, aun reconociendo que estas son algo humano y positivo. 

2. Denuncian el riesgo de que algunos comportamientos supongan un “bombardeo emocional” que pueda derivar en una forma de “abuso espiritual”.

3. Invitan a aprender a discernir los sentimientos en la vida espiritual siguiendo a los grandes maestros de espiritualidad. Citan a san Ignacio de Loyola, santa Teresa de Jesús, san Juan de la Cruz, santa Teresa de Lisieux y santa Teresa de Calcuta.

4. Subrayan que lo central en la vida cristiana es la trinidad, no la experiencia subjetiva. 

5. Invitan a apostar con determinación por una formación integral y continua.

6. Señalan que la fe se vive en la Iglesia, sin absolutizar el carisma del propio grupo, sino poniéndolo al servicio de la unidad de la Iglesia. 

7. Los encargados últimos de discernir sobre el futuro de los distintos carismas corresponde a los obispos.

8. Los frutos de los nuevos métodos de evangelización pueden medirse por su capacidad de integrar en una comunidad y de despertar la pregunta por la propia vocación.

9. Animan a fomentar la adoración Eucarística como una continuación natural de la celebración Eucarística. 

10. Animan a seguir el Ritual previsto para la adoración al Santísimo y a no centrarse en adoraciones con una decoración efectista que se aleja de las normas previstas. Sin embargo, no concretan hasta qué punto no es adecuado exponer al Santísimo fuera del altar de una iglesia o cómo debe decorarse el altar según las normas litúrgicas (y no con decoración propia, velas de todo tipo, cartelería con mensajes, etc). 


    Cita textual de las principales ideas del documento:

    En los últimos años se aprecian signos que indican un renacer de la fe cristiana, especialmente entre los jóvenes españoles de la llamada “generación Z”, aquellos nativos digitales nacidos entre mediados de los 90 y la primera década del 2000. La Iglesia valora la creatividad de las diversas iniciativas de primer anuncio que el Espíritu Santo ha suscitado en muchos movimientos y asociaciones eclesiales para facilitar a tantas personas el encuentro con Cristo o la revitalización de su fe.

    1. Los sentimientos son buenos

      El mismo Jesús, cuando le preguntan por el mandamiento principal de la Ley, dice: «Amarás al señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente» (Mt 22,37). La fe implica a toda la existencia humana, pues es la entrega del hombre “entero” a Dios como respuesta obediente y libre a la revelación (Rom 1,5 ,26). Junto a los aspectos fiduciales (confianza en Dios) se dan en la fe elementos cognoscitivos (adhesión a Dios, confesión de fe) y también emociones y sentimientos (gozo espiritual, amor o paz, entre otros).

      En todos estos métodos, en mayor o menor grado, tienen un peso importante las emociones y los sentimientos, que provocan un primer “impacto” en la persona y conducen a la conversión y a la adhesión a Cristo. Sin embargo, no son pocos, incluso entre los promotores de estas experiencias, que han advertido del riesgo de un reduccionismo “emotivista” de la fe, que lleva a muchas personas a convertirse en consumidores de experiencias de impacto y buscadores insaciables de la complacencia del sentimiento espiritual. El anuncio de Cristo no busca de modo directo provocar sentimientos, sino testimoniar un acontecimiento que ha transformado la historia y es capaz de transformar la existencia de todo ser humano ocupando el centro de su vida

      En nuestros días, en cambio, la experiencia de fe se centra en el universo emocional y sentimental de la persona, lo que podría interpretarse como uno de los “signos de los tiempos” o una llamada que anima a recuperar la importancia de los sentimientos y a integrarlos, sin menoscabo de la razón, en la vida cristiana. Al mismo tiempo, advertimos la necesidad de regular y discernir las emociones porque pueden ser un obstáculo para el crecimiento espiritual.

      Los sentimientos juegan un papel importante en la vida humana y espiritual, y son fundamentales en la vida interior de toda persona humana. La fe cristiana, arraigada en la encarnación, no los puede ni dejar de lado ni ignorar. Dios nos alcanza también en nuestro sentir, en nuestra subjetividad, en nuestra intimidad, en nuestra emocionalidad. Lo afectivo constituye un campo fundamental en la vida espiritual, en la relación con Dios y con los demás, en la maduración creyente de la persona. Sin embargo, los sentimientos no pueden determinar toda o casi toda la vida cristiana, pues, en ocasiones, la misma ausencia de sentimientos es parte del itinerario espiritual.

      El reto será siempre facilitar el encuentro con Dios sin abusar de las emociones, al mismo tiempo que sin menospreciar la fuerza de la fe para suscitarlas. Sería contradecir la misma Palabra de Dios, que tiene muy en cuenta la dimensión afectiva de la relación entre Dios y el ser humano.

      2. Dónde nace el problema 

        Expertos y analistas de nuestro tiempo vienen advirtiendo que en la llamada cultura postmoderna se ha producido una absolutización de la afectividad, reduciéndola a los sentimientos y a las emociones, e incluso se ha llegado a sostener su irracionalidad, lo que ha sido denominado como “emotivismo”, es decir, la reducción de la afectividad a la emoción. El hombre postmoderno rechaza el objetivismo racionalista para convertirse en un sujeto emotivo, que pasa del “pienso luego existo” al “siento luego existo”, del “logos” a la “emoción”. Pero los sentimientos y las emociones, si bien son parte del mundo afectivo, no son capaces de abarcarlo en su totalidad.

        El hombre “emotivista” se percibe desorientado, porque se deja arrastrar por las emociones a cada momento sin ningún horizonte y se identifica con ellas; y vive en la inmediatez y la inconstancia absolutizando el instante (en tanto que perdura la emoción). Aplicado a la vida espiritual, el “emotivista religioso” hace depender la fe de la intensidad de la emoción, reduciéndola a la medida del sentimiento y a lo placentera que pueda resultar, lo que se refuerza cuando se trata de experiencias compartidas. Es importante no confundir estas vivencias con el arrobamiento místico o la experiencia del gozo espiritual que acompaña en los santos la revelación privada. 

        Conviene tener presente que las emociones y los sentimientos tienen un papel importante en la vida humana y espiritual. El cuerpo humano y las emociones son partes integrales de la vida psíquica y espiritual del ser humano. Las emociones no pueden ignorarse ni trivializarse porque son intrínsecas a nuestra existencia. Ahora bien, resulta determinante encontrar un equilibrio dentro de la vida espiritual entre los aspectos intelectivos, volitivos y sentimentales. Los sentimientos no pueden desligarse ni de la verdad ni del bien. 

        Por otra parte, el “emotivista” resulta más fácilmente manipulable. Muchos discursos sociales y políticos actuales apelan con frecuencia a las emociones (miedo, esperanza, indignación) con el fin de generar determinados comportamientos y adhesiones. También en la vida espiritual existe el peligro de pretender suscitar algunos comportamientos mediante un “bombardeo emocional”, lo cual podría considerarse una forma de “abuso espiritual”. Tal abuso puede manifestarse en forma “presión emocional del grupo”, que hace que los individuos se vean obligados a “sentir” lo mismo que los demás para no automarginarse de la experiencia. E incluso a través de la utilización de falsas experiencias sobrenaturales o místicas (“falso misticismo”), que desvirtúan una auténtica visión de Dios, como medios para ejercer dominio sobre las conciencias anulando la autonomía de las personas o para cometer otro tipo de abusos, lo que debe ser considerado de especial gravedad moral.

        3. Visión positiva del corazón

        Ya Pío XII en la encíclica Haurietis aquas (1956), sobre la devoción al Corazón de Cristo,alertaba del peligro del naturalismo y del sentimentalismo, y presentaba el Corazón del Verbo encarnado como signo y símbolo del triple amor con que ama Cristo: el amor divino (como Dios), el amor espiritual humano (la caridad de su voluntad humana) y el amor sensible (afectos y emociones). De esta forma, se invitaba a los fieles a alcanzar la armonía del amor en Cristo. 

        El amor auténtico siempre conduce a la verdad. Como afirmaba el papa Benedicto XVI: Sin la verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. 

        Creer con el corazón es el mejor antídoto contra los dos grandes enemigos de la vida espiritual apuntados por el papa Francisco: el neo-gnosticismo y el neo-pelagianismo. El primero concibe la salvación como algo puramente interior, cerrando al sujeto en la inmanencia de su propia razón o sentimientos. El pelagianismo, por su parte, acentúa el carácter radicalmente autónomo del individuo, que pretende alcanzar la salvación por sus propias fuerzas. Esto se traduce, entre otras cosas, en una autocomplacencia por los frutos alcanzados, en la obsesión por la ley y en la ostentación en el cuidado de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia.

        4. Criterios teológico-pastorales para el discernimiento

        a) Lo esencial del cristianismo es la Trinidad

        Es importante que la oración cristiana no pierda su identidad trinitaria, y que el primer anuncio, así como los procesos de discipulado, presenten a Jesucristo, al que conocemos por la acción del Espíritu, que nos revela el rostro del Padre. 

        b) Dimensión personal

        Invitamos a aprender a discernir los sentimientos en la vida espiritual a partir de los grandes maestros de espiritualidad. El mismo san Ignacio de Loyola animaba a discernir entre estados de consolación y desolación del alma, o a situarse en la santa indiferencia ante una elección de vida, con el deseo de servir a Dios como fin primero y principal al que todo se subordina[28]. Otros, como santa Teresa de Jesús o san Juan de la Cruz, vivirán la purificación de los sentidos en las “noches del espíritu” o tendrán que enfrentarse, como santa Teresa de Lisieux o santa Teresa de Calcuta, a largos periodos de oscuridad espiritual.

        De todo ello, se deduce que se ha de ser precavido ante los sentimientos y las emociones que simplemente proporcionan bienestar al sujeto. Cristo, por el contrario, llama a cargar con la cruz y a seguirlo. A una fe basada solo en sentimientos agradables y positivos le repugna la cruz. No se puede entender la vida cristiana sin compartir la cruz y completar en nuestra carne los sufrimientos de Cristo (cf. Col 1,24).

        c) Dimensión objetiva de la fe

        El encuentro con Cristo conlleva la aceptación de la verdad de su persona y su mensaje. No hay encuentro con Cristo sin profesión de fe, si solo se tiene en cuenta el aspecto subjetivo, pero no se profundiza en el contenido de la fe y en la doctrina. La formación es el medio primordial que permite integrar la verdad en el amor. Si el acto de fe como adhesión personal a Cristo pierde su profunda unidad con la verdad salvadora que nos ha traído, se transforma en un acto vacío y ciego.

        La vivencia emocional de la fe se ha de asentar en la verdad objetiva del kerygma, cuyo contenido se encuentra en la Palabra de Dios transmitida e interpretada por la Iglesia. Todo ello invita a apostar con determinación por una formación integral y continua, que incluya todas las dimensiones de la persona (intelectual, afectiva, relacional y espiritual). 

        d) Dimensión eclesial

        Por la misma lógica de la encarnación, el encuentro con Dios es siempre mediado. Jesucristo, el mediador de la salvación, sigue saliendo al encuentro del ser humano a través de la proclamación de la Palabra, la celebración de los sacramentos y el servicio a los hermanos en la Iglesia. No es posible una experiencia ni un conocimiento de Dios directos ni de manera individualista. Nadie se ha hecho cristiano a sí mismo, ni es creyente por sí solo. Creemos gracias a que alguien nos habló del Señor y nos transmitió la fe de la Iglesia en el ámbito de la familia, de una parroquia, de un grupo o un movimiento eclesial. La misma profesión de fe es un acto personal y eclesial simultáneo, de forma que cuando el cristiano dice “creo”, al mismo tiempo, dice “creemos”, como atestigua el símbolo de Nicea en su versión griega, resaltando así la dimensión eclesial del acto de fe.

        Este “creemos” no significa uniformidad. La imagen paulina del cuerpo de Cristo es muy elocuente para expresar la unidad en la necesaria diversidad. Todos, aunque distintos, somos miembros del único cuerpo, cuya cabeza es Cristo (cf. 1 Cor 12,12; Ef 1,18); de tal manera que la diversidad no es contraria a la unidad del cuerpo, sino que la enriquece: «hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor» (1 Cor 12,4-5). Una auténtica vivencia eclesial de la fe no absolutiza el carisma del propio grupo, sino que lo pone al servicio de la unidad de la Iglesia; y no excluye otros carismas, sino que aprecia la riqueza que aporta al conjunto. Igual se puede decir de los métodos evangelizadores: ninguno ha de considerarse como absoluto, y se ha de admitir que lo que sirve para unos, no ha de ser necesariamente válido o útil para otros.

        Es importante valorar la capacidad que tienen estas nuevas iniciativas evangelizadoras para integrar en la vida comunitaria. Como afirma el Concilio Vaticano II, «estos carismas, tantos los extraordinarios como los ordinarios y comunes, hay que recibirlos con agradecimiento y alegría, pues son muy útiles y apropiados a las necesidades de la Iglesia». Ahora bien, «el juicio de su autenticidad y la regulación de su ejercicio pertenece a los que dirigen la Iglesia. A ellos compete sobre todo no apagar el Espíritu, sino examinarlo todo y quedarse con los buenos (cf. 1 Tes 5,12.19-21)»[30]. Será, por tanto, un signo de eclesialidad que estos nuevos métodos sean sometidos al discernimiento de la autoridad de los obispos y los órganos diocesanos competentes.

        Los frutos de los nuevos métodos de evangelización, por tanto, pueden medirse por su capacidad de integrar en la comunidad y de despertar la pregunta por la propia vocación y misión en la Iglesia y en el mundo (“¿para quién soy yo?”). 

        e) Dimensión ética y caritativa

        La fe no puede quedarse en una experiencia meramente emocional, sino que se traduce en la caridad hacia los más pobres.

        f) Dimensión celebrativa

        Las iniciativas de evangelización han de cuidar de no fomentar una oración “espiritualista” desencarnada o unas celebraciones litúrgicas intimistas y efectistas. Se corre el peligro de reducir la liturgia a un mero “devocionalismo” que potencia el subjetivismo sentimental frente a lo comunitario, objetivo y sacramental. En algunos ambientes se detecta un recurso excesivo a elementos de tipo emotivo, incluyendo prácticas de culto a la Eucaristía fuera de la misa que desvirtúan y descontextualizan el sentido propio de la adoración al Santísimo Sacramento. La adoración eucarística, sea de forma privada o pública, prolonga e intensifica lo acontecido en la celebración litúrgica, pues adoramos a aquel que hemos recibido. Esta relación intrínseca invita a cuidar la dimensión comunitaria de la adoración eucarística, ya que la relación personal con Jesús sacramentado pone al fiel en comunión con toda la Iglesia, al hacerle tomar conciencia de su pertenencia al Cuerpo de Cristo. El sentido netamente eclesial de la adoración eucarística implica el respeto y la fidelidad a las normas litúrgicas, que evitará el subjetivismo y la arbitrariedad de formas del culto eucarístico así como el uso de elementos extraños a lo dispuesto en el Ritual

        Vaticano

        Estas meditaciones de Varden han hecho reflexionar al Papa León XIV

        Mientras naves de antiguas catedrales se convierten en minigolf, y jóvenes cantan que la vida es una herida abierta, el tiempo está hambriento de esperanza, y surgen “señales de nueva conciencia religiosa entre los jóvenes”, buscando raíces. Así se ha expresado Mons. Erik Varden en los Ejercicios del Papa y la Curia romana.

        Francisco Otamendi·3 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

        A pesar de guerras y contiendas, la Cuaresma sigue su curso hasta la Pascua. Es tiempo de reflexión. La secularización prosigue, pero aparecen destellos de esperanza, una nueva conciencia religiosa se abre paso entre jóvenes, hay hambre de un Evangelio en plenitud. 

        Se sintetizan hoy nuevos mensajes del obispo noruego Erik Varden en la “semana de Ejercicios espirituales y retiro” del Papa y la Curia romana. En realidad es un y 2, es decir, algunas ideas correspondientes a las últimas 8 meditaciones, hasta completar las 11 que predicó el obispo Varden.

        Agradecimiento del Papa: “especialmente invitado a reflexionar”

        Al concluir los Ejercicios, el Papa León XIV pronunció unas palabras de agradecimiento al predicador Monseñor Varden por la “semana de ejercicios espirituales y retiro, un momento de bendición” (y también a los participantes).

        “Tengo el placer de poder dar las gracias”, añadió el Santo Padre, “sobre todo a nuestro predicador, que nos ha acompañado y ayudado durante estos días a vivir una experiencia profunda, espiritual y muy importante en nuestro camino cuaresmal, comenzando el domingo con ‘Las tentaciones’ y reflexionando sobre el ejemplo y el testimonio de San Bernardo, la vida monástica y muchos otros elementos de la vida de la Iglesia”.

        “Debo reconocer que, personalmente, en algunos momentos me he sentido especialmente invitado a reflexionar. Por ejemplo, esta mañana, cuando hablaba de la elección del papa Eugenio III y San Bernardo dijo: ‘¿Qué han hecho? Que Dios tenga piedad de ustedes’”, dijo León XIV.

        El Papa León XIV y cardenales de la Curia romana escuchan al obispo noruego Erik Varden el último día del retiro cuaresmal anual en la Capilla Paulina del Vaticano, el 27 de febrero de 2026. (Foto de OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).

        Algunas ideas y mensajes: libertad, verdad

        Citemos, pues, al obispo noruego en sus meditaciones, con ideas del propio Varden en su blog, de las que ha ido informando Vatican News. La selección es propia, pero rigurosa. Pueden completarla. He aquí algunas. 

        1. “Volviéndose libre” (Llegar a ser libre). Desde una perspectiva cristiana, ninguna política opresiva puede redimirse invocando la “libertad” ideológica. La única libertad significativa es la personal; y la libertad de una persona no puede anular la de otra”. 

        “Adherirse a una idea cristiana de libertad es consentir el dolor. (…) A veces la justicia se sirve mejor sufriendo por ella, negándonos a responder a la fuerza con la fuerza” (Varden).

        2. Esplendor de la verdad. “¿Qué es la verdad? La gente de nuestro tiempo lo pregunta con seriedad, a menudo con notable buena voluntad, a pesar de su confusión, su miedo y la prisa en que siempre se encuentran; no podemos dejarla sin respuesta”. (Varden).

        “Cristo, que es la verdad, no sólo nos protege; nos renueva (…). “La Iglesia, un organismo de lento movimiento, siempre correrá el riesgo de parecer anticuada. Pero si habla bien su propio idioma, el de las Escrituras y la liturgia, el de sus padres, madres, poetas y santos, pasados ​​y presentes, será original y fresca (…). 

        “El llamado universal a la santidad, es decir, el llamado a encarnar la verdad, fue quizás la nota más fuerte del Concilio Vaticano II” (Varden).

        3. La caída de miles. “Las caídas pueden humillarnos cuando nos envanecemos, mostrando así el poder salvador de Dios”. “Sin embargo, no todas las caídas terminan en euforia; hay caídas que apestan infernalmente, trayendo destrucción a los culpables y dejando tras de sí la ruina. Esa estela suele ser ancha y larga, arrastrando a muchos inocentes”.

        “La peor crisis de la Iglesia no ha sido provocada por la oposición secular, sino por la corrupción eclesiástica. Las heridas infligidas tardarán en sanar. Claman por justicia y por lágrimas”. (Varden)

        Gloria oculta y ángeles guardianes de la santidad

        4. Gloria. “Una ‘gloria oculta’ es perceptible incluso ahora. A San Agustín le gustaba decir que llevamos la imagen de la gloria en una “forma oscura”. Una vez que hayamos pasado por esta vida, la forma se revelará explícita y ‘luminosa’. Será apta para presentarse ante Dios.

        La Iglesia manifiesta el resplandor de la ‘gloria oculta’ en sus santos, y “comunica la ‘gloria oculta’ en sus sacramentos. Todo sacerdote, todo católico conoce la luz que puede irrumpir en el confesionario, durante una unción, una ordenación o un matrimonio. La más espléndida, y en cierto modo la más velada, es la gloria de la santa Eucaristía”. (Varden, en Vatican News).

        5. Los ángeles de Dios. “En una oración popular que se remonta a Reginaldo de Canterbury, contemporáneo de Bernardo, le pedimos a nuestro ángel de la guarda que nos ilumine, nos guarde, nos gobierne y nos guíe. Estos son verbos contundentes. Un ángel es un guardián de la santidad”. (Varden)

        6. Bernardo el Realista. “Cuanto más reconocía Bernardo el clamor de misericordia en los corazones humanos, en las lágrimas amargas, en los conflictos mundanos, en las campañas descabelladas contra la decencia y la verdad, y en el susurro de los árboles del bosque, más consciente era de la respuesta misericordiosa de Dios. La oía en el santo nombre de Jesús, que llegó a ser indeciblemente querido para él”. (Varden).

        “Bernardo consideraba a Jesús, la encarnación de la verdad. (…). Interpretaba las situaciones, las personas y las relaciones resueltamente a la luz de Jesús. Esta perspectiva le ha granjeado firmes admiradores más allá del catolicismo, desde Martín Lutero hasta Juan Wesley”. (Varden).

        Si amas la carga, será ligera (san Agustín)

        7. La consideración. “Aunque la carga pastoral tiene un aspecto temible, solo lo es si no nos damos cuenta de quién la pone sobre nuestros hombros. No deja de ser una participación en el dulce yugo de Cristo, quien nos permite descubrir que la cruz que se nos ha confiado es luminosa y ligera, y que compartirla es gozoso”. 

        “Agustín escribió : “Perduc sarcinam tuam quia levis est si diligis gravis si odisti”, es decir: “Lleva tu propia carga hasta el final. Si la amas, será ligera. Si la odias, será pesada”. (Varden)

        8. Para comunicar esperanza. “A nuestro alrededor, las naves de antiguas catedrales, ensombrecidas por la cruz, se convierten en minigolf; los santuarios se utilizan para parodias seculares diseñadas, desesperadamente, para mostrar su relevancia. Mientras tanto, a tiro de piedra, en el ámbito secular, los jóvenes se mecen desconsoladamente, cantando en voz baja que la vida es una herida abierta y que no hay bálsamo en Galaad”.

        “Cristo es la luz de las naciones, Lumen Gentium. (…) En él depositamos nuestra confianza, no en estratagemas pasajeras. (…) El tiempo en que vivimos está hambriento de escuchar esta esperanza proclamada. Hemos considerado algunas señales que nos rodean: nueva conciencia religiosa entre los jóvenes; el regreso de la categoría de verdad al discurso público; una búsqueda de raíces. (…). Cansados ​​de construir sus vidas sobre arena, buscan roca sólida”. 

        “Nuestro tiempo clama por el Evangelio en plenitud. Los jóvenes que se lamentan en nuestros parques con pesar anhelan su plenitud”. (Varden).

        El autorFrancisco Otamendi

        Misioneros digitales, ¿se debe cobrar por evangelizar?

        Durante mucho tiempo yo pensaba que no, pero hace un año cambié de opinión por completo. Creo que los evangelizadores verdaderamente exitosos hacen muy bien en pedir altas cantidades de dinero si “el mercado” de oyentes católicos está dispuesto a pagarlo, es decir, si el contenido que ofrecen es bueno de verdad.

        3 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 11 minutos

        El fenómeno de los evangelizadores digitales o influencers cristianos está creciendo a buen ritmo y se nota que influye mucho en la cantidad de jóvenes que “salen del armario” con naturalidad para mostrar su fe, impulsando así el llamado giro católico. Este fenómeno alegra a numerosos católicos y produce conversiones y consuelo a numerosos creyentes. 

        Sin embargo, a algunas personas empieza a preocuparles que una parte de los evangelizadores exitosos cobren por el contenido que generan, especialmente si ya tienen una profesión. Es una preocupación muy razonable, pues a todo el mundo le viene a la mente aquellas palabras de la escritura, “lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis”. 

        Los apóstoles e infinidad de santos no han cobrado por su actividad evangelizadora. La fe es un don, un regalo, ¿cómo va uno a cobrar por darlo a conocer? 

        Habría que decir, que esto no es del todo cierto, pues la Iglesia (principalmente los laicos) mantienen con sus donativos al clero, y además en España lo hacen también a través de la X de la declaración de la renta. 

        Los sacerdotes reciben como sustento lo suficiente para vivir y tienen bastante asegurado su mantenimiento (aunque también podríamos discutir si no debería ser algo más, pues muchos de ellos viven con estrechez económica para atender sus cargas familiares). Algo similar sucede con los miembros de las órdenes religiosas, que buscan sus recursos pidiendo donativos a los fieles y gestionando su patrimonio. 

        Pero los católicos aceptamos con naturalidad el coste de la matrícula en facultades eclesiásticas, pues entendemos que la formación de calidad requiere una estructura financiera sólida. Es verdad que uno podría argumentar que no es lo mismo la evangelización que la formación, pero lo cierto es que esa frontera cada vez es más difusa en nuestros días. 

        Lo que a algunos no les parece razonable

        La gente entiende perfectamente que si un evangelizador exitoso da una charla, se le paguen gastos de desplazamiento, alojamiento e incluso una compensación razonable por el tiempo invertido. Eso es justicia, no mercantilismo. “El obrero merece su salario”, dice la Escritura. Hay familias, hipotecas, gasolina y alimentos que pagar. 

        El problema llega cuando algunos evangelizadores exitosos piden cantidades elevadas de dinero por acudir a una parroquia, un colegio, una universidad o una asociación para dar una charla. En ese caso, algunos se llevan las manos a la cabeza, se escandalizan o reprochan a los ponentes que pidan mucho dinero por ayudar a la gente a acercarse a Dios. 

        Durante mucho tiempo yo pensaba así, pero hace un año cambié de opinión por completo. Creo que los evangelizadores digitales o los misioneros católicos son verdaderamente exitosos hacen muy bien en pedir altas cantidades de dinero si “el mercado” de oyentes católicos está dispuesto a pagarlo, es decir, si el contenido que ofrecen es bueno de verdad.

        Igual que un católico paga 10 € por ver una película en el cine que le entretiene dos horas, no debería extrañarnos que otra persona pida 2.000 € por dar una conferencia a 300 personas. La cuestión no es si eso es mucho o poco dinero para una persona por un trabajo que le lleva unas pocas horas, la cuestión es si de verdad el valor que aporta su intervención es realmente bueno. 

        ¿Cuánto vale un contenido realmente bueno?

        ¿Cuánto debería valer una sesión que motiva a una persona a leerse la Biblia entera porque por fin ha comprendido lo importante que es? ¿Y una que convence a los jóvenes sobre la conveniencia de no tener relaciones sexuales antes del matrimonio? ¿Y una que explica la Misa tan bien que uno empieza a acudir a diario? ¿Cuánto debería valer una conferencia que consigue ilusionarte para evangelizar a tus amigos y compañeros? ¿Y si te hace profundizar en tu vida de oración o la devoción a la Virgen?

        Pues bien, creo que si de verdad la sesión es buena, deja huella, motiva, etc. cualquier católico pagaría con gusto 10 € para conseguir un bien tan positivo para su vida y su fe.

        Insisto: el tema no es la cantidad que pagan los asistentes o los organizadores por una conferencia, el tema es si ese dinero compensa la calidad del contenido. 

        ¿Cómo es la vida de un evangelizador exitoso?

        Entiendo que en contexto eclesial mucha gente hace cosas gratis. Es lógico que sea así, pues hay un fuerte sentido de misión y lo de menos en obtener un beneficio personal. Esto ha sido lo habitual entre los sacerdotes y religiosos, entre otras cosas porque suelen tener lo necesario para vivir. 

        Por supuesto, también muchos laicos ayudan altruistamente en sus parroquias, e incluso en los últimos tiempos muchos matrimonios con hijos pequeños muestran gran generosidad sirviendo en retiros de Emaús o Amor conyugal.

        Teniendo todo esto en cuenta, uno puede preguntarse por qué algunas pocas personas piden mucho dinero por evangelizar. Y la respuesta se entiende mejor si uno mira las cosas desde el punto de vista del evangelizador de éxito. Estas personas empiezan acudiendo a parroquias o grupos cercanos a su contexto, lo hacen encantados y sin cobrar. 

        Sin embargo, como lo hacen excepcionalmente bien, de cada sesión que dan les salen dos o tres nuevas. Y por supuesto, a todos los sitios a los que les invitan son lugares estupendos, con gente buena dispuesta a formarse, gente con hambre de mejorar su vida cristiana, etc. ¿Cómo puede intentar cobrar por difundir el bien? 

        Cuando uno da una o dos sesiones al mes, sin tener que hacer viajes largos o noches fuera de casa, la situación es razonable, pero cuando uno recibe más de 10 solicitudes al mes, tiene que escoger entre varias opciones. 

        La primera de ellas es decir que no al 80 % de las solicitudes (algo que no suele gustar a los que les invitan ni al propio invitado, pues pierde una buena ocasión para evangelizar); la segunda opción es decir que sí a casi todo y acabar agotado en unos pocos meses, pues no es posible aguantar semejante ritmo de vida; la tercera posibilidad es tratar de encontrar un equilibrio entre el esfuerzo que se realiza y la compensación económica que se recibe. 

        ¿Por dónde tiran los evangelizadores exitosos?

        Llevo dos años siguiendo de cerca la actividad de muchos evangelizadores digitales y he tenido ocasión de conocer a una veintena de ellos en España. Cuando uno habla con los que son laicos sobre cómo se ganan la vida, se da cuenta de que todos se encuentran ante el mismo dilema: decir que no a la mayoría de invitaciones que reciben, decir que sí a muchas cosas y acabar agotados, o lanzarse a profesionalizar su labor evangelizadora. 

        Esta última opción es la más arriesgada para ellos y, además, en dos sentidos. En primer lugar, reciben el rechazo y el juicio severo de muchos creyentes, que no entienden que cobren grandes sumas por sus charlas. 

        En segundo lugar, se enfrentan al vértigo de lanzarse a emprender, algo que no está en la mentalidad general de los españoles, muchos de ellos acostumbrados a desear una vida de funcionario y un trabajo seguro. Y es que vivir como autónomo no está de moda ni es seguro, pero eso sí, que se arriesguen otros, es su obligación moral… 

        Un vistazo a los números

        Empecemos viendo los números. Pongamos un caso hipotético. Alguien pide 1.000€ por dar una sesión. Sin duda es mucho dinero si lo comparamos con el sueldo mínimo o medio. Ahora bien, si esa persona da 5 conferencias al mes, estos serían los números reales. 

        Con 5.000 € de facturación total la realidad es que a su bolsillo llega poco más de la mitad de lo que pagan los clientes, pues deben restar el IVA, el IRPF y la cuota de autónomos. Al final, tras este desfile de impuestos, el sueldo neto real es de aproximadamente 2.800 €; es decir, de cada conferencia de 1.000 €, el conferenciante recibe 560 € y el Estado 440 €. Y esto sin olvidar que uno no tendría derecho a paro o a una baja por enfermedad o accidente… 

        Si el conferenciante tuviera otro trabajo y cobrara las conferencias como un complemento a su sueldo, tampoco mejoraría mucho la cosa, pues de los 5.000 € facturados, le quedarían realmente limpios unos 2.400 €, pues el Estado se quedaría con el 52 %. Es cierto que esta cantidad se sumaría a su sueldo, pero también es verdad que tendría una vida bastante intensa, pues tendría que viajar varias veces al mes y hacer noches fuera de casa, haciendo que su ritmo de vida no fuera nada envidiable.

        Así pues, si uno tiene en cuenta todas las variables económicas, ¿puede decirse que pedir 1000 € sea una cantidad desorbitada o inmoral? ¿Es tan grande que como para pegarse la vida padre o más bien no es ninguna locura si uno tiene que pagar una hipoteca, colegios, alimentos, etc? 

        El evangelizador laico no tiene la «red de seguridad» de una institución (como una diócesis o congregación), sino que asume el riesgo personal enorme. Pensemos en lo que ocurre si uno tiene un accidente en cualquier momento, no tiene ni siquiera remuneración por baja.

        Forrarse no es fácil, aunque lo parezca

        Supongamos que un evangelizador de éxito decidiese dedicarse enteramente a la evangelización y diese dos o tres conferencias a la semana, generando (aparentemente) unos suculentos 10.000 € de ingresos mensuales. Por supuesto, tendría que pasar dos o tres noches a la semana fuera de casa, con el consiguiente desgaste familiar, que haría que su cónyuge seguramente no pudiera trabajar para poder atender a los hijos y la casa adecuadamente.

        ¿De verdad pensamos que una persona que hace algo muy difícil de hacer cobra desorbitadamente si ingresa 6.000 € (una vez quitados los impuestos) al mes para pagar todas las facturas de su familia? ¿Acaso acabará de pagar su hipoteca antes de los 50 años con esos ingresos? ¿Vivirá con una riqueza llamativa? ¿Se comprará coches de alta gama o irá a restaurantes estupendos?

        Pensémoslo despacio, en cualquier ámbito de la sociedad, aquellos que prestan servicios que casi nadie sabe ofrecer ganan dinero suficiente para situarse cómodamente en la vida en poco más de 5 o 10 años. 

        Sin embargo, a los evangelizadores de éxito queremos quemarlos en pocos meses a base de machacarlos psicológicamente diciéndoles que tienen que vivir pobremente y con gran incertidumbre cara al futuro. 

        Si uno lo piensa, casi todos los evangelizadores de éxito lo son porque tienen grandes cualidades personales, que están bien reconocidas y remuneradas fuera del ámbito de la Iglesia, es decir, que muchas de ellas son personas que ganarían mucho dinero trabajando en cosas alejadas de la fe.

        ¿De verdad queremos desincentivar a los que mejor pueden evangelizar para que trabajen en otras cosas? ¿Después de dos décadas reflexionando sobre cómo llegar a los jóvenes o evangelizar el continente digital, queremos que los mejores jugadores no jueguen el partido? ¿No es esto hacerle un gran favor al diablo?

        Lo que aprendí en un colegio católico

        Durante 18 años di clases de Filosofía en un colegio católico de Madrid. Sin duda era un colegio estupendo, tanto académicamente como en su formación espiritual (como muestra un botón, di clase a unos 25 alumnos que luego fueron al seminario). 

        Y sin embargo, hace tres años decidí dejarlo, pues me di cuenta que muy pocos estudiantes de ese colegio hacían carreras profesionales que tuvieran un alto impacto social. La inmensa mayoría se convertían en abogados, ingenieros, consultores o banqueros (profesiones dignas y en las que hace falta gente buena). 

        Lo malo es que casi ninguno de ellos hacía carreras humanísticas o se dedicaban a profesiones que influyeran en la configuración de la sociedad: docentes, periodistas, políticos, escritores, actores, productores de cine, etc. 

        Y es que si la mayoría de alumnos brillantes que estudian en colegios católicos no escogen profesiones que influyan en la configuración de la sociedad por miedo al riesgo económico y social, difícilmente cambiaremos la sociedad. 

        Si formamos a los mejores para que solo aspiren a sectores tradicionales por miedo a la precariedad, estamos cediendo los espacios de influencia cultural sin ni siquiera jugar el partido. La profesionalización del evangelizador permite que el talento católico compita en la primera división de la creación de opinión

        Lo malo, es que ahora me encuentro con algo todavía peor, cuando veo cómo a los poquísimos evangelizadores de éxito que se arriesgan a tratar de vivir dando mensajes muy necesarios para nuestra sociedad, resulta que son criticados por aquellos que deberían apoyarlos.

        Por discreción no voy a dar nombres, pero me ha apenado mucho ver que en los últimos meses dos evangelizadores de éxito han decidido volver al mundo de la empresa, reduciendo muchísimo la aportación que pueden aportar a la causa cristiana. Se han ido porque estaban cansados de ser sospechosos de lucrarse demasiado con la evangelización y ahora dedicarán una parte muy pequeña de su tiempo a la evangelización. 

        Por qué debemos pagar mucho y con gusto

        Con independencia de que no es inmoral en sí mismo cobrar mucho por un trabajo competente que la gente paga libremente, hay otras razones por las que conviene a los católicos pagar por recibir una buena formación.

        Si uno ve lo que ha ocurrido en Estados Unidos en el ámbito de la evangelización digital, se dará cuenta de que gracias a la suscripción mensual de aplicaciones católicas como Hallow, Ascension Press, Word on fire, Formed, Catholic match o Exodus 90, millones de personas están mejorando su formación, aumentando su práctica cristiana o teniendo servicios de streaming con películas adaptadas. 

        También hay numerosos congresos católicos por los que se paga una buena entrada y cuentan con patrocinadores importantes para su organización.

        Pero España es un país acostumbrado a la piratería, a trabajar en B, tener una mentalidad muy poca emprendedora, que tiende a confundir peligrosamente la gratuidad del Evangelio con el derecho al ‘todo gratis’. Nos cuesta horrores entender que la excelencia requiere inversión y que el talento, si no se sostiene con estructuras profesionales acaba asfixiado por un voluntarismo mediocre. 

        Tenemos una suerte de alergia colectiva al éxito en los negocios y a premiar el desempeño sobresaliente. Cobrar por encima de la media se etiqueta de codicia, impidiendo que nazcan proyectos con la solidez necesaria como para perdurar más allá del entusiasmo del primer día.

        Poseemos un complejo histórico que nos hace mirar el beneficio económico con una sospecha moral constante. Preferimos proyectos pequeños, mal financiados y que “no parezcan un negocio” antes que apostar por una profesionalización real, olvidando que la falta de recursos es, a menudo, la excusa perfecta para nuestra falta de ambición y de compromiso con la verdad.

        Somos tan alérgicos a los discursos ambiciosos y que muevan recursos que ni siquiera los evangelizadores exitosos se atreverán a compartir este artículo en sus redes sociales. Y me parece bien que no lo hagan, corren el riesgo de ser machacados por “el fuego amigo”. 

        Excusas para no pagar

        Dejando de lado que la mayoría de evangelizadores de éxito tienen muchísimo contenido gratuito en redes, pódcast y vídeos en Youtube, accesibles gratuitamente a todo el que quiera, creo que muchas veces hay dos excusas por las que pedimos a los evangelizadores digitales que cobren poco. 

        En las comunidades cristianas de todo género, arrastramos una mezcla explosiva de pereza logística y complejo moral. Nos cuesta horrores salir de la zona de confort para buscar patrocinios o gestionar entradas, y maquillamos esa falta de iniciativa con un supuesto decoro. 

        Al final, nos da pánico ‘pasar la gorra’ porque confundimos la humildad con la vergüenza que nos da, lo que nos condena a una mediocridad autocomplaciente por no atrevernos a pedir lo que el trabajo bien hecho merece.

        El hecho, más bien, es que muchos grupos pequeños en la Iglesia están encantados de aprovecharse del evangelizador exitoso para llenar sus salones a costa del desproporcionado esfuerzo de la otra parte.

        En muchas comunidades se quiere que el evangelizador exitoso vaya a hablar a 30 personas por 200 €, pero cuando se sugiere unir esfuerzos invitando a las personas de las cuatro parroquias de la zona, para que el ponente pueda cobrar lo que se merece, entonces aparecen los negativas. Y es que es más fácil quejarse de la falta de compromiso ajena que ponerse manos a la obra para conseguir objetivos arduos. 

        El hecho de que el pasado mes de enero una parroquia de Algete y Alpha organizaran “Llamados”, un evento de formación y adoración que congregó a miles de personas en un gran pabellón en Madrid, es un buen ejemplo de lo que uno puede llegar a hacer si se complica la vida.

        Los riesgos de profesionalizar la evangelización

        Que uno esté a favor de que haya gente que se gane la vida con la evangelización, no quita que existan riesgos serios contra los que hay que luchar constantemente. 

        El riesgo de la falta de vida interior. Cuando el evangelizador digital descuida su vida interior, la misión deja de ser un desborde de la gracia para convertirse en una producción de contenido. Lo que debería ser oración se transforma en guión, y el silencio necesario para escuchar a Dios es devorado por el ruido constante de actividad. En este escenario, el evangelizador no transmite una Vida, sino que distribuye un producto emocionalmente atractivo pero espiritualmente estéril.

        El riesgo de la falta de formación. Aunque uno trate de comunicar la verdad que libera, la escasa formación puede llevar a mucha gente al error. El peligro es que la doctrina se convierta en un eslogan fácil y tres ideas bonitas sin mucho fondo. Al carecer de hondura intelectual y magisterial, la misión deja de ser una catequesis sólida.

        Que la lógica del mercado corrompa la de la evangelización. Si el evangelizador no tiene rectitud de intención en su actividad, pasará a obsesionarse con las métricas, links, códigos de descuento. Ya no se trata de anunciar a Cristo, lo importante ahora es gestionar una audiencia. Lo que era misión empieza a parecer carrera profesional, o lo que era testimonio se convierte en marca personal. Cuando uno es evangelizador de profesión corre el riesgo de que la misión se convierta en un mercado. El mercado todos sabemos que es muy peligroso y que juega con leyes propias como fidelizar, escalar, monetizar, diferenciarse, generar engagement. 

        Estos riesgos y muchos otros son reales, pero no enfrentarse a ellos por miedo tampoco es una actitud cristiana. Habrá que ayudar a los evangelizadores exitosos a que sean auténticamente cristianos, profundos y no sigan únicamente la lógica del mercado, pero animarles a desistir de su trabajo por miedo al fracaso presupone que la gracia de Dios no puede ayudarles en su tarea. 

        Ojalá haya muchos evangelizadores de éxito, en el mundo digital y en el mundo real. Ojalá muchos de ellos se forren y les salga el dinero por las orejas. Así podrán ser como Lázaro, uno de los mejores amigos de Jesús, y podrán poner su dinero a los pies de la causa del Señor. 

        El autorJavier García Herrería

        Redactor de Omnes. Anteriormente ha sido colaborador en diversos medios y profesor de Filosofía de Bachillerato durante 18 años.

        Enseñanzas del Papa

        El diálogo de Dios: oferta de amistad

        En febrero, León XIV invitó a redescubrir el Concilio Vaticano II como una escuela de diálogo entre Dios y la humanidad. La Iglesia pone así a nuestra disposición herramientas para mantener esta amistad.

        Ramiro Pellitero·3 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

        Hoy se nos habla frecuentemente de la acogida, la escucha y el diálogo. En este contexto, ¿qué significado puede tener el que León XIV nos invite, tras el Año jubilar, a “redescubrir el Vaticano II” en sus documentos?

        Juan Pablo II afirmó que este Concilio es“la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX”. En continuidad con sus predecesores cercanos, León XIV ha dicho que el Vaticano II sigue siendo “la estrella polar” del camino de la Iglesia.

        ¿No será, entonces, que el Concilio nos ilumina acerca de cómo ha sido la acogida, la escucha y el diálogo por parte de Dios con nosotros? ¿No será que nos guía para acoger lo que el Señor nos quiere revelar, de modo que podamos acertar en nuestro camino, siendo sal y luz para la humanidad?

        El Concilio Vaticano II, una nueva aurora

        En su catequesis introductoria (cfr. Audiencia general 7-I-2026), el Papa Prevost ha señalado cómo, apoyado en la rica reflexión bíblica, teológica y litúrgica que había atravesado el siglo XX, “el Concilio Vaticano II ha redescubierto el rostro de Dios como Padre que, en Cristo, nos llama a ser sus hijos”(cfr. Dei Verbum).

        Así mismo, “ha mirado a la Iglesia a la luz del Cristo, luz de las gentes, como misterio de comunión y sacramento de unidad entre Dios y su pueblo” (cfr. Lumen gentium); “ha iniciado una importante reforma litúrgica poniendo en el centro el misterio de la salvación y la participación activa y consciente de todo el Pueblo de Dios (Sacrosanctum concilium). 

        A la vez, el Vaticano II, que Juan XXIII consideró como una nueva aurora para la Iglesia, nos ha impulsado a “abrirnos al mundo y a acoger los cambios y los desafíos de la época modernaen el diálogo y en la corresponsabilidad”.

        El Papa Prevost ha subrayado que, gracias al Concilio Vaticano II y siguiendo las orientaciones de san Pablo VI, “la Iglesia se hace palabra; la Iglesia se hace mensaje; la Iglesia se hace coloquio” (Ecclesiam suam, 34). Un diálogo que se extiende por medio del ecumenismo, del diálogo interreligioso y con las personas de buena voluntad. 

        Amigos llamados a la oración

        Para ilustrar ese diálogo, comenzó León XIV por la constitución dogmática Dei Verbum sobre la divina Revelación (cfr. Audiencia general, 14-I-2026). Por medio de la Revelación, Dios ha querido instaurar un diálogo con la humanidad, llamando a cada uno, como un Padre a la amistad y a la intimidad con Él (cfr. Jn 15, 15).

        Ya desde el principio del mundo, Dios se ofrece al diálogo con nuestros primeros padres. A lo largo de la historia de la salvación, instaura de modo gratuito una Alianza con la humanidad. “Con la venida del Hijo en la carne humana, la Alianza se abre a su fin último: en Jesús, Dios nos hace hijos y nos llama a hacernos semejantes a Él a pesar de nuestra frágil humanidad”.De esta manera nos ofrece la semejanza con Dios no por el pecado (cfr. Gn 3, 5), sino en la unión con su Hijo hecho carne. 

        Y así apunta el Papa: “La Revelación de Dios, por tanto, posee el carácter dialógico de la amistad y, como sucede en la experiencia de la amistad humana, no soporta el mutismo, sino que se alimenta del intercambio de palabras verdaderas”. “Dios. nos habla”, dice el Concilio. Esto, en el caso de Dios, significa que no solo comparte informaciones y noticias, sino que nos revela quienes somos.

        De ahí deduce León XIV la necesidad de la oración, en la que cultivamos la amistad con el Señor. Tanto la oración litúrgica y comunitaria, donde Dios nos habla por medio de la Iglesia, como la oración personal, el diálogo de cada uno con Dios: “Durante la jornada y la semana del cristiano no puede faltar el tiempo dedicado a la oración, a la meditación y a la reflexión. Solo cuando hablamos ‘con’ Dios podemos también hablar ‘de’ Él”.

        Jesús, mediador y plenitud de la Revelación

        La Revelación –explicó el miércoles siguiente (cfr. Audiencia general 21-I-2026)– no solo comunica ideas (tal como interpretó cierta tendencia de signo racionalista en los últimos siglos); sino que comparte una historia y llama a la comunión personal con Dios. Esto se realiza plenamente en Jesucristo: “La verdad íntima acerca de la salvación humana se nos manifiesta por la revelación en Cristo, que es a un tiempo mediador y plenitud de toda la revelación” (Dei Verbum, 2).

        En efecto, en palabras de León XIV, “Jesús nos revela al Padre involucrándonos en su propia relación con Él”. Así llegamos a conocer a Dios “del mismo modo en que somos conocidos por Él”. Y se nos manifiesta nuestra verdadera identidad: somos hijos de Dios, creados a imagen de su Hijo, el Verbo divino, y llamados a una vida plena en Él. Nosotros –por el Bautismo– somos hechos hijos adoptivos (cfr. Gálatas 4, 5) de Dios. (Así es, somos hechos hijos por adopción, no por naturaleza como es Cristo, aunque esta “adopción”, es muy distinta de la humana, que es solo un proceso legal mediante el cual alguien adquiere un parentesco y se convierte en sujeto de ciertos derechos).¿Cómo realiza Cristo esta revelación del Padre? Precisamente lo hace “con su propia humanidad” y a lo largo de distintas etapas, que se completan con el envío del Espíritu Santo (cfr. Dei Verbum, 4). Esto, señala el Papa, significa que no podemos conocerle si le quitamos a Jesús algo de su humanidad, pues esta no disminuye en nada su ser divino. 

        Subraya que lo que nos salva y nos convoca no son solo la muerte y la resurrección de Jesús, sino “su persona misma’: el Señor que se encarna, nace, sana, enseña, sufre, muere, resucita y permanece entre nosotros”. Por eso, “para honrar la grandeza de la Encarnación, no basta con considerar a Jesús como el canal de transmisión de verdades intelectuales”.

        La Sagrada Escritura y la Tradición

        El miércoles 28 de enero, León XIV expuso la relación entre la Sagrada Escritura y la Tradición de la Iglesia. El Concilio las presenta como dos cauces que proceden de una misma fuente y tienden a un mismo fin (cfr. Dei Verbum, 9). Por eso dicen los Padres, y recoge el Catecismo de la Iglesia Católica, que la Sagrada Escritura está escrita más en el corazón de la Iglesia que materialmente escrita. La Tradición “progresa” en la Iglesia con la ayuda del Espíritu Santo (cfr. Dei Verbum, 8). 

        Y esto sucede concretamente mediante la reflexión y el estudio de los creyentes, su experiencia a partir de la inteligencia de las cosas espirituales y sobre todo, con la predicación de los sucesores de los apóstoles (los obispos) (cfr. Ibídem). 

        En síntesis: “La Iglesia, en su doctrina, en su vida y en su culto, perpetúa y transmite a todas las generaciones todo lo que cree” (Ibídem). (En eso consiste, pues la Tradición: en que la Iglesia transmite, entrega todo lo que cree, lo que celebra y lo que vive; y en ese conjunto se transmite la Palabra de Dios).

        En las palabras del Papa: “La Palabra de Dios, por lo tanto, no está fosilizada, sino que es una realidad viva y orgánica que se desarrolla y crece en la Tradición. Esta última, gracias al Espíritu Santo, la comprende en la riqueza de su verdad y la encarna en las coordenadas cambiantes de la historia”.

        En este punto León XIV evoca a san John Henry Newman cuando en su obra El desarrollo de la doctrina cristiana compara el cristianismo (como experiencia comunitaria o como doctrina) con la semilla viva que crece gracias a una fuerza vital interior (cfr. Mt 4, 26-29). Esto es, añade el Papa, el “depósito” del que habla san Pablo en sus cartas a Timoteo (cfr. 1 Timoteo 6, 20; cfr. 2 Timoteo 1, 12-14; cfr. Dei Verbum, 10) y que ha de ser trasmitido fielmente en toda su integridad.

        En suma, cabe concluir, la Palabra de Dios se transmite no solo en la Escritura sino en toda la Tradición y por tanto, en toda la vida de la Iglesia: doctrina, liturgia, orientaciones morales, etc. En efecto, la Palabra de Dios se expresa de diversos modos que forman como una sinfonía (es el tema de la “analogía de la Palabra”, cfr. Verbum Domini, 7). La Palabra y el Espíritu van siempre juntos. 

        Palabra que alimenta la vida y el amor 

        El miércoles 4 de febrero lo dedicó León XIV a la Sagrada Escritura como Palabra de Dios en palabras humanas. La Palabra de Dios (que no se reduce a palabras como las nuestras, sino que nos entrega una participación de su misma vida) también utiliza lenguajes humanos, aunque los trasciende. Esto tiene algunas implicaciones importantes (pues no es un lenguaje sólo divino ni solo humano).

        En primer lugar, quelos autores humanos no son instrumentos pasivos del Espíritu Santo, sino“verdaderos autores” de los libros sagrados (cfr. Dei Verbum, 11), lo cual hace más grande y perfecta la inspiración divina. 

        Por eso, a la hora de interpretar esos textos, no se puede prescindir del ambiente histórico en que fueron escritos y de las diversas formas literarias utilizadas. (Es lo que suele relacionarse con el “sentido literal”). Si esto no se hiciera, se correría “el riesgo de dar lugar a lecturas fundamentalistas o espiritualistas de la Escritura, que traicionan su significado”.

        Este principio de que la Revelación cuenta con el lenguaje humano vale también para el anuncio de la Palabra de Dios: “si [este anuncio de la fe] pierde contacto con la realidad, con las esperanzas y los sufrimientos de los hombres, si utiliza un lenguaje incomprensible, poco comunicativo o anacrónico, resulta ineficaz”. De ahí que en cada época debamos volver a proponer la Palabra de Dios con lenguajes nuevos (cfr. Evangelii gaudium, 11). 

        En segundo lugar, también es reductiva “una lectura de la Escritura que descuida su origen divino y termina entendiéndola como una mera enseñanza humana”, como algo que debe estudiarse simplemente desde un punto de vista técnico o como sólo “un texto del pasado” (cfr. Benedicto XVI, Verbum Domini, 35). 

        Esto puede evitarse en el contexto de la liturgia, que procura hablar a los creyentes de hoy, tocar su vida presente con sus problemáticas, iluminar su conducta y las decisiones que tienen que asumir. Pero solamente es posible cuando el creyente lee e interpreta los textos sagrados bajo la guía del mismo Espíritu que los inspiró (cfr. Dei Verbum, 12). 

        En este sentido, añade el Papa, “la Escritura sirve para alimentar la vida y la caridad de los creyentes, pero (…) incluso abrazando todas las dimensiones de la vida y de la realidad, las trasciende”. Por eso “no se puede reducir a mero mensaje filantrópico o social, sino que es anuncio alegre de la vida plena y eterna, que Dios nos ha donado en Jesús”.

        Palabra de Dios y vida de la Iglesia

        En la quinta y última catequesis sobre la Dei Verbum (cfr. Audiencia general, 11-II-2026) León XIV explicó la relación entre la Palabra de Dios y la Iglesia. Ella siempre ha venerado las Escrituras como lugar de encuentro con Dios, además de la Eucaristía y la Tradición con regla de la fe. Más aún“el lugar originario de la interpretación escriturística es la vida de la Iglesia” (Verbum Domini, n. 29). 

        Si la revelación es un diálogo en el que Dios habla a los hombres como amigos (Dei Verbum, 2), sobre todo en la oración, la Sagrada Escritura fortalece la comunidad cristiana. Y por ello, “el amor por las Sagradas Escrituras y la familiaridad con ellas deben guiar a quien ejerce el ministerio de la Palabra: obispos, sacerdotes, diáconos, catequistas”, además de situarse en el centro del trabajo de quienes se dedican a las ciencias bíblicas y en general a la Teología. 

        La Sagrada Escritura, señala León XIV, alimenta la fe, impulsa la misión en cada cristiano y en la Iglesia en su conjunto, y sacia nuestra sed de sentido y de verdad. “Viviendo en la Iglesia se aprende que la Sagrada Escritura se refiere totalmente a Jesucristo, y se experimenta que esta es la razón profunda de su valor y su potencia. Cristo es la Palabra viviente del Padre, el Verbo de Dios hecho carne”.

        Evangelización

        Yago de la Cierva: La visita del Papa a España, un “renacimiento espiritual”

        Con la confirmación del Vaticano del viaje del Papa León XIV a España, del 6 al 12 de junio, los planes para la próxima visita están avanzando a toda máquina, dijo el coordinador general de la visita, Yago de La Cierva, en declaraciones a OSV News en vísperas del fin de semana.  

        OSV / Omnes·2 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

        – Junno Arocho Esteves y Paulina Guzik, OSV News

        Los planes para la próxima visita a España del Papa León XIV en junio están avanzando a toda máquina, ha manifestado el coordinador general de la visita, Yago de la Cierva, a OSV News. 

        Designado por la Conferencia Episcopal Española, según consta en la página oficial de la visita, Yago de la Cierva ha dicho que tiene la esperanza de que, como en las visitas papales anteriores, el Papa León vendrá con un mensaje poderoso que “será un renacimiento” para el pueblo español.

        “Diría que los verdaderos efectos de cualquier visita papal se pueden medir en un cambio espiritual, en un renacimiento espiritual, en las personas, en los individuos, en las familias, en las comunidades, en las ciudades”, añadió. “Esta es nuestra esperanza, y estamos trabajando arduamente para que esta visita no sea solo superficial, sino que llegue a lo más profundo del alma de muchas personas”.

        La visita del Papa, comentó, servirá también como “un importante impulso para recuperar nuestra identidad como sociedad acogedora y preocupada por los desfavorecidos y vulnerables”.

        Alentar la unidad

        Reconociendo que el país enfrenta tensiones políticas, económicas y sociales, De la Cierva dijo que muchos esperan que el Papa ayude a sanar las divisiones y alentar la unidad.

        Esperamos de verdad que el Papa no solo nos dé orientación y sugerencias para mejorar la situación, sino que también sea un bálsamo para curar muchas heridas y pueda decirles a todos los españoles: “Oigan, ustedes pueden hacerlo mejor. Pueden trabajar juntos aunque no piensen igual”.

        En un comunicado publicado el 25 de febrero, la oficina de prensa del Vaticano también confirmó otras visitas papales, entre ellas a Mónaco, Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial.

        Yago de la Cierva, coordinador general de la visita del Papa León XIV a España, del 6 al 12 de junio de 2026 (OSV News/cortesía de Yago de la Cierva).

        Desafíos logísticos

        Aunque el portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, dijo que el programa del viaje del 6 al 12 de junio “se anunciará a su debido tiempo”, las ciudades de destino (Madrid, Barcelona y las islas Canarias) fueron confirmadas por primera vez en enero por el cardenal José Cobo de Madrid, quien, junto con una delegación de obispos españoles, se reunió con la Secretaría de Estado para discutir los planes iniciales de la visita.

        La última vez que un Papa visitó España fue en 2011, cuando el Papa Benedicto XVI viajó a Madrid para la Jornada Mundial de la Juventud, donde presidió la misa final a la que asistieron más de un millón de jóvenes.

        Jóvenes saludan al Papa Benedicto XVI al salir en su papamóvil al concluir el Vía Crucis durante la Jornada Mundial de la Juventud de 2011 en el centro de Madrid. (Foto CNS/Paul Haring).

        De la Cierva señaló que el período de preparación para la visita del Papa León es dramáticamente más corto, de poco más de tres meses.

        La principal dificultad es que, para la Jornada Mundial de la Juventud, normalmente se tienen dos años para preparar el viaje. Y esta vez solo quedan 100 días (en el momento de la entrevista), lo que (significa) que todo es mucho más complicado», afirmó.

        A pesar de los obstáculos logísticos, De la Cierva elogió la cooperación de los funcionarios públicos.

        “Tras contactar con las autoridades locales, el alcalde…, la Comunidad de Madrid, el Ministerio de Asuntos Exteriores, ha sido una colaboración plena”, declaró a OSV News, expresando su esperanza de que la visita “sea también una manifestación de trabajo en equipo”.

        Madrid, atracción para católicos de toda España

        Se espera que Madrid, dijo, atraiga a católicos de toda España debido a su accesibilidad y ubicación central.

        “Les dijimos a todas las diócesis del país que son bienvenidas”, señaló De la Cierva. Aunque viajar a las islas Canarias o Barcelona puede resultar más difícil, “creo que Madrid será un lugar al que vendrá mucha gente de todo el país y asistirá a los eventos”. “Sería una reunión realmente muy alegre”, añadió.

        El Bernabéu, insuficiente para una vigilia, pero quizá para otro evento papal

        Inicialmente, el icónico estadio de fútbol Bernabéu iba a ser sede de una vigilia juvenil, pero los organizadores afirman que su aforo de 85.000 personas es insuficiente para los 300.000 jóvenes que se esperan, ya que están trabajando con las autoridades locales para encontrar un espacio más grande. Sin embargo, el Bernabéu podría utilizarse para otro evento papal, según informaron a OSV News.

        De la Cierva confirmó a OSV News que una delegación del Vaticano llega a Madrid el lunes y visitará “lugares en los que los obispos locales han pedido al Papa que se reúna con la gente”.

        El Papa León XIV visitará Barcelona en junio de 2026 para conmemorar el centenario de la muerte del emblemático arquitecto de la Sagrada Familia, el Siervo de Dios Antoni Gaudí. (Foto de OSV News/Albert Gea, Reuters).

        Un momento histórico en Barcelona

        Se espera que el Papa conmemore el 10 de junio el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, el legendario arquitecto de una de las iglesias más emblemáticas del mundo, la Basílica de la Sagrada Familia en Barcelona.

        El brazo superior de la cruz en la cima de la torre de Jesucristo fue instalado el 20 de febrero. Con más de 564 pies de altura, la torre convierte a la basílica en la iglesia católica más alta del mundo, superando a la Basílica de Nuestra Señora de la Paz en Yamoussoukro, Costa de Marfil, que mide 518 pies.

        También supera a la Iglesia Luterana Ulmer Münster en Alemania, que mide 530 pies, lo que la convierte en la iglesia más alta de cualquier denominación en el mundo.

        Obreros colocan el brazo superior en la cruz sobre la torre de Jesucristo, la más alta de la Basílica de la Sagrada Familia, en Barcelona, ​​España, el 20 de febrero de 2026 (Foto de OSV News/cortesía de Sagrada Familia Twitter).

        Sagrada Familia, obra maestra de Gaudí

        La basílica se inició en 1882 y está considerada una obra maestra de Gaudí, católico cuya causa de santidad está en marcha.

        Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, la basílica afrontó numerosos retrasos y desafíos en su construcción que duró más de 140 años, incluida la Guerra Civil Española y la pandemia de COVID-19.

        Aunque se espera que el edificio principal esté terminado en 2026, coincidiendo con el centenario de la muerte de Gaudí, se espera que el trabajo en las estatuas y otras áreas de la basílica continúe hasta 2034.

        De la Cierva dijo a OSV News que la presencia del Papa León sería un evento clave que representaría un momento de cierre del círculo.

        “Creo que ese sería uno de los acontecimientos principales del viaje a España porque el altar fue bendecido por el Papa Benedicto XVI en 2010. Y esto es como el cierre del círculo con esta magnífica basílica”, dijo.

        Tras los pasos del Papa Francisco

        Otro momento clave, según De la Cierva, sería la visita del Papa León a las islas Canarias, un viaje que su predecesor, el Papa Francisco, había querido hacer.

        El archipiélago, ubicado geográficamente en África, es el destino cada año de miles de migrantes subsaharianos que buscan un futuro mejor. Llegan en embarcaciones precarias y frágiles llamadas “cayucos”, y muchos mueren en el camino.

        El Papa León, dijo, continúa “el legado del Papa Francisco”, quien, según dijo, había “expresado su deseo de ir allí porque ha sido el centro de un elemento importante en la inmigración”.

        “Creo que el Papa León está tratando de continuar el camino del Papa Francisco cuando hizo su viaje histórico a Lampedusa”, dijo de la Cierva.

        Tratar a las personas como seres humanos

        Y ésta es probablemente su intención, plantear a Europa la necesidad de ser una sociedad acogedora que acepte a las personas como seres humanos y no como una amenaza. Que debemos tratar a cada uno de ellos como personas, no como una amenaza, dijo.

        “Creo que es por eso que el Papa visita las islas Canarias por primera vez en la historia”, dijo, y agregó que “todos” en España están “muy contentos” con el viaje.

        “Llevábamos 15 años esperando una visita papal. Y para un país católico es mucho”, dijo, enfatizando que muchos donantes generosos están dispuestos a apoyar el viaje, financiado íntegramente por “la Iglesia, los fieles y las personas de buena voluntad”.

        San Juan Pablo II distribuye la Comunión a una joven durante la Jornada Mundial de la Juventud en Monte do Gozo, cerca de Santiago de Compostela, España, en agosto de 1989. (Foto OSV News/L’Osservatore Romano, Arturo Mari).

        San Juan Pablo II, 5 veces, y Papa Benedicto, en tres ocasiones

        San Juan Pablo II visitó España cinco veces, incluida la emblemática Jornada Mundial de la Juventud de Santiago de Compostela de 1989. 

        El Papa Benedicto XVI vino a España en tres ocasiones: en 2006, para el Encuentro Mundial de las Familias en Valencia. En 2010, a Santiago de Compostela y a Barcelona, y en 2011 para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Madrid.

        ———————-

        Junno Arocho Esteves es corresponsal internacional de OSV News. Síguelo en @jae_journalist. Paulina Guzik es editora internacional de OSV News. Síguela en @Guzik_Paulina.

        ——————-

        El autorOSV / Omnes

        Evangelización

        La persecución de los cristianos en Nigeria, próximo Foro Omnes

        “Que la persecución no tenga la última palabra. Sana Nigeria” es el título del próximo Foro Omnes junto a Ayuda a la Iglesia Necesitada, en el que participará como ponente Mons. Ignatius Ayau Kaigama, arzobispo de Abuja, uno de los lugares más castigados por la violencia contra los cristianos.

        Redacción Omnes·2 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

        El arzobispo de Abuja, Mons Ignatius Ayau Kaigama será el protagonista del próximo Foro Omnes junto a Ayuda a la Iglesia Necesitada y que tendrá lugar en el Aula de Grados de la Universidad CEU San Pablo de Madrid el 18 de marzo a las 19:30 h. 

        Mons. Kaigama ha sido presidente de la Conferencia Episcopal de Nigeria y presidente de la Reunión de Conferencias Episcopales de África Occidental.

        Ha participado activamente en la promoción del diálogo interreligioso, viajando por todo el mundo para hablar sobre la paz y compartir su experiencia de la golpeada comunidad cristiana en Nigeria.

        La periodista Raquel Martín será la encargada de dirigir el diálogo con el arzobispo de Abuja. Un encuentro en el que tendremos la oportunidad de conocer, de primera mano, la vida de los cristianos en uno de los lugares más difíciles del mundo y cómo sostener a estas comunidades azotadas por la persecución y la violencia. 

        INSCRÍBETE AQUÍ o en el formulario que encontrarás al final de la noticia

        El Foro Omnes, organizado de manera conjunta con la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, cuenta con el patrocinio de la Fundación CARF y Banco Sabadell y la colaboración de la Asociación Católica de Propagandistas.

        El Foro tendrá lugar, de manera presencial, el próximo 18 de marzo de 2026, a las 19:30 h. en el Salón de Grados de la Universidad CEU San Pablo de Madrid (C/ Julián Romea, 23, Madrid 28003).

        Mundo

        Lituania, Egipto, Brasil… el turismo religioso es más que Fátima

        El santuario portugués acoge participantes de 42 países en un congreso que revela el auge internacional del turismo de fe.

        Jose Maria Navalpotro·2 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

        Para muchos puede resultar sorprendente que se pueda hacer turismo religioso -católico- en Lituania. O en Egipto. O en Brasil. O que existan rutas católicas en Colombia. O que Guatemala acoja una Semana Santa que es patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad. Un lugar tan paradigmático como el santuario de Fátima, que recibe a seis millones de peregrinos al año, ha sido escenario del Seminario Internacional de Turismo Religioso (IWRT, el acrónimo en inglés), en su 13ª edición, una ocasión de conocer destinos turísticos religiosos católicos de todo el planeta. Este tipo de viajes mueve millones de peregrinos cada año en el mundo, con un impacto notable en la economía de los países de destino.

        El tema del encuentro ya indicaba la realidad propia del turismo religioso: “Los lugares de fe: memoria, espiritualidad y experiencia del peregrino”. Un rasgo esencial del turismo religioso es que es algo “que no cabe solo en las estadísticas: es la espiritualidad, la memoria y el sentido del viaje”, según manifestaba uno de los participantes, Rui Ventura, de la Agencia de Promoción Turística de Portugal Centro. Los agentes turísticos en Fátima eran conscientes de que, además del negocio, están contribuyendo a colmar unas necesidades de índole espiritual de miles de personas.

        Prueba del peso de este rama del turismo son las cifras de esta decimotercera edición del International Workshops on Religious Tourism (IWRT): representantes de 42 países, con 132 agencias y operadores turísticos y 136 empresas o entidades que ofrecen sus servicios. Se realizaron en dos días del encuentro más de 5.200 reuniones uno a uno. Acudieron al Centro Pastoral Pablo VI de Fátima cerca de quinientas personas, lo que incluye, además de los congresistas, público como estudiantes e investigadores.

        Seis millones y medio de peregrinos en Fátima

        El propio santuario de Fátima es una representación del impacto de estos viajes. En 2025, según datos oficiales, acogió a 6,5 millones de peregrinos. “Fátima sigue afirmándose como un destino global”, subrayó Pedro Mafra, presidente de ACISO (Asociación Empresarial Ourém-Fátima, promotora del encuentro).

        El santuario portugués es el más visitado de Europa. “Recibe visitantes de todos los continentes, durante todo el año. Es destino, pero también es puerta de entrada. Puerta de entrada para el Medio Tajo, para el Centro de Portugal, para el interior, para nuestra diversidad cultural y paisajística”, señaló Rui Ventura. En realidad, como manifestaba a OMNES Alexandre Marto, presidente de la principal empresa hotelera de Fátima, no se puede distinguir el turista religioso del gastronómico, o del cultural. “Llega aquí por una motivación espiritual, pero luego extiende su viaje en otros ámbitos”. Según Marto, las autoridades políticas han sabido entender la importancia del turismo religioso, superando los prejuicios que algunos pudieran tener hacia lo espiritual.

        Lituania acudió como destino invitado. Allí se ubica La Colina de las Cruces,al norte de la ciudad de Šiauliai, un pequeño monte donde los fieles han colocado cientos de miles de cruces como símbolo de fe y de resistencia frente a la ocupación soviética, y que fue visitada por San Juan Pablo II. También el santuario de Siluva, lugar de las primeras apariciones de la Virgen registradas en Europa, en 1608.

        La vicepresidenta de la Comisión Europea de Turismo, y representante del Ministerio de Economía e Innovación de Lituania, Lidija Bajarūnienė, explicó el lema que el país exhibe en su oferta turística: “Tierra de Esperanza, Misericordia y Fe Viva”. Informó además sobre el Congreso Mundial Apostólico sobre la Misericordia, que tendrá lugar este año en la capital, Vilnius, del 7 al 12 de junio, y que recibirá a centenares de participantes. La capital se presenta como “La ciudad de la Misericordia” (www.cityofmercy.lt).

        De América

        El santuario de Luján, en Argentina, es uno de los cinco más visitados de América. Presentó el primer Foro Iberoamericano de Ciudades Marianas que tendrá lugar en octubre. Este foro agrupa a representantes de ciudades de España, Portugal y otros 19 países americanos, con los centros de religiosidad más conocidos: el Pilar de Zaragoza, Fátima en Portugal, Aparecida en Brasil, Caacupé en Paraguay, Guadalupe… Pretende estudiar la relación entre ciudades y santuarios, y puntos de integración y fraternidad.

        En Iberoamérica, Brasil presenta numerosos destinos de turismo religioso, quizá poco conocidos fuera de sus fronteras. En el congreso había varios expositores. La agencia Catedral Viagens presenta propuestas como peregrinaciones al santuario del Padre Eterno, único del mundo con esta dedicación, en la localidad de Trindade (Goiás), conocida como “capital de la fe”; a Aparecida (su santuario mariano recibe doce millones de peregrinos al año); al santuario de Santa Dulce, en Bahía; recorridos por la región de Minas, con gran patrimonio religioso, que incluye el grandioso santuario de Caraça; la basílica de Nuestra Señora de Nazaré, en Belém… Allí también está, al norte del estado de Paraná, el santuario Nova Fátima, a imagen del original portugués; y el de Frei Galvao, primer santo brasileño (canonizado por Benedicto XVI), en Guaratinguetá, que también acoge museo, seminario y casa natal del santo.

        En Colombia existe un “Viaje al corazón de la fe”, en la región del Valle del Cauca. Allí, en este mes de marzo, en Guadalajara de Buga se celebrará en ICV Congreso nacional de Turismo Religioso y de Patrimonio.

        República Dominicana también tiene presencia en la red internacional de turismo religioso, así como Guatemala. La pequeña nación centroamericana exhibe una Semana Santa de gran riqueza en los pasos procesionales, las alfombras de flores o serrín, la música, los templos. Con más de 500 años de tradición, en 2022, fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. 

        En Guatemala también se ha creado la Ruta Santa del Peregrino al Cristo negro de Esquipulas, la venerada imagen visitada por miles de fieles.

        Incluso Egipto tuvo una presencia en Fátima. Allí, el turismo religioso se centra en la ruta de la Sagrada Familia, que supone que recorrieron Jesús, María y José en su huida de la persecución del rey Herodes.

        Con todo, una de las mecas del turismo religioso es Tierra Santa, que sigue atrayendo a miles de peregrinos, católicos, cristianos de diversas denominaciones y de otras religiones. Su desafío es seguir atrayendo fieles. Blanca Ramírez, la representante de Saxum, un centro multimedia situado cerca de Jerusalén, promovido por el Opus Dei, que ayuda a los visitantes a profundizar en el conocimiento de Tierra Santa de forma interactiva, comentaba a OMNES: “Somos auténticos representantes de la esperanza. Confiamos en que llegue una paz duradera”. Y es que Saxum ha vivido el COVID, nada más inaugurarse, a lo que se ha sumado después la terrible guerra en Tierra Santa, tras el 7 de octubre de 2023. Confían en que regresen los visitantes, pero la guerra con Irán hace temer que no será fácil.

        La concejal del municipio portugués de Guarda, Cláudia Guedes, resumía la trasdcendencia del turismo religioso: “Los lugares de fe son puentes entre lo visible y lo invisible. La memoria es el hilo que conecta generaciones. La espiritualidad es la fuerza que impulsa la búsqueda humana de significado. Y la experiencia del peregrino es la expresión concreta de esa búsqueda”.

        Evangelización

        4 historias del obispo Raimo Goyarrola, y un ictus en Finlandia

        Un momento impactante de la nueva temporada de Rebeldes Podcast es el relato inédito del obispo de Helsinki, Raimo Goyarrola, sobre el día que tuvo un ictus a las 3 de mañana, siendo vicario general, y su oración esa noche. Aquí van algunas reflexiones suyas en una entrevista con los sacerdotes Ignacio Amorós y Pablo López para el Podcast.

        Francisco Otamendi·2 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

        ¿Qué hace un sacerdote a las 3 de mañana en su habitación en Helsinki (Finlandia), cuando es médico e identifica en su cuerpo los síntomas inequívocos de un ictus: una migraña fulminante seguida de la pérdida de movilidad y fuerza en el lado derecho?

        Haremos un spoiler de este video de Rebeldes Podcast. Hablamos del obispo bilbaíno Raimo Goyarrola quien, frente a un crucifijo, en la soledad de su habitación, siendo vicario general de la Diócesis, diagnostica su propio ictus, entabla una conversación llena de audacia y fe con Dios (1 h. 02′ 18″). y decide seguir trabajando por la Iglesia antes de acudir al hospital, y reza.

        El ictus: “Jesús, ¿me estás llamando ahora?”

        “Yo he tenido migrañas toda mi vida. Y esa noche me dio una muy fuerte, una especie de puñal en el ojo. Y pensé: estoy teniendo un infarto, quizá me quede paralítico, quizá me muera, no lo sé. Yo recé, que es lo que suelo hacer, enfrente tengo un crucifijo, con Jesús, y le dije cara a cara:  

        “Jesús, ¿me estás llamando ahora? La oración es decir lo que uno tiene dentro”, dice el obispo Goyarrola.

        “Mira, Jesús, no me llames. Si me llamas ahora, ¿para qué? ¿Para ir al purgatorio? Yo no me veo en el cielo, yo no soy santo, yo al cielo no puedo…, yo si voy al cielo quiero darte un abrazo; cuando muera, yo quiero darte un abrazo, darte un beso, ¿dónde está María?, ¿donde está José? (para mí la Virgen siempre está con san José ), los santos, san Josemaría, san Ignacio de Loyola, todos mis santos favoritos, y ese abrazo a Jesús es abrazo a Dios Padre.

        Me levanté, fui al baño como pude, a mirar el ojo, el ojo ya es cerebro…, estaba fatal, pero no iba a despertar a la gente, el obispo estaba en Roma, y al día siguiente había una inspección del Estado, yo era el vicario general, y tenía que estar defendiendo a la Iglesia”.

        Cuatro horas rezando

        Fueron 4 horas de oración. Y le dije al Señor, ¿quién soy para decirte….? Lo que quieras, Señor. Si me quieres llamar, pues ya está… Y si no me llamas… Hay mucho que hacer, Jesús, somos muy pocos católicos, muy pocos sacerdotes, los amigos, los proyectos, servir…. ¡Déjame ayudarte aquí! No lo hagas Tú todo, déjame ayudarte…

        Le convencí. 

        Llegó la hora de despertarme, cojeaba, y fui a celebrar la Misa. 

        No dije nada a nadie. Esto es un mal ejemplo… “

        Y Dios le dejó vivir. 

        Raimo Goyarrola celebró Misa ocultando su parálisis -utilizando trucos manuales con la mano izquierda para elevar el cáliz-, decidió que su responsabilidad con la pequeña comunidad católica de Finlandia era prioritaria a su emergencia médica, y mantuvo una larga reunión de dos horas con funcionarios del Estado para defender los intereses de la Iglesia. 

        Solo tras cumplir con su deber acudió al hospital, donde la resonancia confirmó un infarto en el tronco del encéfalo, una zona vital del cerebro donde podría haber muerto tranquilamente.

        El obispo admite con total sinceridad en el podcast que su comportamiento fue una imprudencia técnica: “esto es un mal ejemplo, ¿eh? (…) Si te da un infarto o un derrame cerebral, vete al médico. Yo lo hice mal, lo hice mal. Explica que no cuenta esta anécdota para que otros la imiten, sino para ilustrar hasta dónde puede llegar el deseo de servir”.

        1. Su madre, con cáncer. Estudia Medicina y cuidados paliativos

        Monseñor Goyarrola habla en el largo podcast, que se pasa bien rápido, de su vocación de médico, cómo pasó de querer curar el cáncer del cuerpo a sanar «el cáncer del alma», que es la desesperanza, de la realidad de Finlandia y la soledad, de la paz y la felicidad….

        Aquí tan solo rememoramos brevemente dos apartados más. El cáncer por el  que falleció su madre, y las veces que que ha estado con el fallecido Papa Francisco y el Papa León XIV.

        La madre de Raimo Goyarrola enfermó de cáncer cuando él tenía 15 años. “Vi la evolución, el tratamiento, la pérdida del cabello, el gorrito que usaba. Fue duro y doloroso, pero también sentí mucha paz, porque mi madre daba mucha paz. Tenía 18 años cuando falleció”.

        La enfermedad de su madre (4’ 13”), impulsó a Raimo Goyarrola a especializarse en Cuidados Paliativos, a incorporarse a un grupo de investigación en paliativos, y a realizar la tesis doctoral en la misma especialidad.

        2. El testamento de mi madre a mi padre: ‘Enseña a los hijos a amar a Jesús’.

        “Yo estudiaba primero de Medicina en Navarra, imaginaos el nivel académico , de estudios… Trasladamos a mi madre de Bilbao a Navarra… En Bilbao nos dijeron: ‘no hay nada que hacer’. Perdone, hay algo que hacer, pensaba. Es acompañarla. Y le dije a mi aita (padre en euskera). Te propongo llevarla a Pamplona, y por lo menos la van a acompañar, no la van a dejar en un rincón. Efectivamente, duró varios meses, y todas las tardes yo iba a verla, cuenta el obispo Goyarrola a Ignacio Amorós y a Pablo López.

        “Veía que iba perdiendo fuerza, vitalidad. Y un día vino mi padre, que trabajaba en Bilbao, y venía el fin de semana. Mi madre estaba ingresada, escribía en tablilla, no podía hablar, y le escribió a mi padre: ‘Enseña a los hijos a amar a Jesús’ (9’ 30”). Fue el testamento de mi madre. Y eso me ha ayudado toda mi vida. Una madre que nos ha dado la vida, y que también nos ha transmitido la fe”.

        3. Oraciones para el ‘diálogo internacional entre luteranos y católicos”.

        En febrero ha comenzado una fase de diálogo internacional entre luteranos y católicos, y el cardenal Koch le ha elegido para presidir este comité internacional. La Santa Sede está interesada en que en 2030 se consiga un documento de unidad. 

        El podcast responde a varias preguntas sobre las claves de este diálogo, y se centra en dos: “El ecumenismo es humano y es divino, cuerpo y alma. La clave es: “rezar juntos, y la amistad, querernos. Soy super amigo de los obispos luteranos, ortodoxos, quedamos. ¿Y qué es amistad? Confianza, de nuevo, cariño. Cuando hay confianza, el ecumenismo es fácil. Oración y amistad.” (1h 16’ 10”).

        4. “He estado con los 4 últimos Papas”

        “Dios me quiere mucho y he estado con los 4 últimos Papas”, responde cuando se le pregunta por las 5 veces que ha estado con el Papa León XIV.

        “Con Juan Pablo II, dos veces. Con el Papa Benedicto, 3. Con el Papa Francisco, 10. Y ahora, con el cardenal Prevost estuve 3 veces, y con el Papa León, 2”. Y comenta sonriendo: “Tenemos tiempo por delante, a ver si supero las diez veces del Papa Francisco”.

        “El Papa León es un hombre muy bueno, tranquilo, pausado, es un hombre analítico, es matemático. Para el Papa León, dos más dos son cuatro. Ha estudiado Derecho Canónico. Es de Chicago, de Estados Unidos, americano del norte, pero también americano del sur, ha estado en Perú 20 años, y dos años en la Curia romana, tres años con éste. Me parece una mezcla maravillosa”.

        “Cuando fue elegido y salió por el balcón, me llevé una alegría inmensa. Doy gracias a Dios todos los días. Es un hombre que está repitiendo: unidad y Jesús en el centro” (1h 19’).

        Rebeldes Podcast informa que pueden encontrar el libro ‘Romper el hielo. Historias de un sacerdote católico en Finlandia’, aquí o aquí.

        El autorFrancisco Otamendi

        Leer más

        El Cirineo silencioso 

        El dolor atraviesa toda vida humana y nos enfrenta al misterio más hondo de nosotros mismos. Ante él, la fe cristiana no ofrece evasión, sino sentido: un Dios que carga la cruz y nos invita a ser un cireneo silencioso del sufrimiento ajeno.

        2 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

        La existencia humana tiene algunos pozos insondables a los que cuesta asomarse. Son aquellos que nos hacen experimentar el vértigo, la inseguridad de quién no conoce las aristas y las formas punzantes que esculpen su abrupto brocal. El misterio del dolor es uno de estos pozos. Quizás uno de los más profundos e ininteligibles, donde la razón pierde la batalla en muchas ocasiones y, paradójicamente, el que devuelve el reflejo más certero de cada uno de nosotros. 

        Toda vida tiene dolor, del dolor nace la vida y aún así, el hombre siente una repulsión natural hacia algo que, vivido sin sentido no encuentra explicación dentro de la llamada a la plenitud que se entrevenera en el alma humana como imagen de Dios que es. Por eso es a Dios al que se dirige la eterna pregunta sobre el sentido del dolor, como señalaba san Juan Pablo II en la Carta Apostólica Salvifici Doloris: “¿Por qué el mal? Ambas preguntas son difíciles cuando las hace el hombre al hombre como también cuando el hombre las hace a Dios. En efecto, el hombre no hace esta pregunta al mundo, aunque muchas veces el sufrimiento provenga de él, sino que la hace a Dios como Creador y Señor del mundo. Cristo da la respuesta al interrogante sobre el sufrimiento y sobre el sentido del mismo, no sólo con sus enseñanzas, es decir, con la Buena Nueva, sino ante todo con su propio sufrimiento”.

        Para quienes piensen que los cristianos “persiguen el dolor” o para aquellos que, por el contrario, los acusan de esconder la cara menos amable del mundo en una especie de consuelo beatífico, la cruz sigue siendo la respuesta. Esa respuesta fue la que recibió Simón de Cirene, ese que “pasaba por ahí”, y al que le “forzaron” a llevar la Cruz de Cristo. No se recoge en los evangelios ninguna palabra del Cirineo, ni de queja, ni de lo contrario. Es el hombre del silencio, el que acompañó los pasos de una condenación que no era suya… pero era por él. 

        La Vida de Dios pasa por la cruz, pero no como un símbolo de muerte, de desesperanza, sino como llave de Vida. Como reza ese punto de meditación que acompaña la II estación del Via Crucis escrito por san Josemaría “Hay en el ambiente una especie de miedo a la Cruz, a la Cruz del Señor. Y es que han empezado a llamar cruces a todas las cosas desagradables que suceden en la vida, y no saben llevarlas con sentido de hijos de Dios, con visión sobrenatural. ¡Hasta quitan las cruces que plantaron nuestros abuelos en los caminos…! En la Pasión, la Cruz dejó de ser símbolo de castigo para convertirse en señal de victoria. La Cruz es el emblema del Redentor: in quo est salus, vita et resurrectio nostra: allí está nuestra salud, nuestra vida y nuestra resurrección”.

        Vida y muerte. Cruz y luz. Dolor y alegría. Antónimos de la vida humana que es, en sí, la paradoja contradictoria de dos que son uno. El cristiano sabe que no se trata de “buscar” el dolor sino, más bien, de aceptar el que viene y acompañar y aliviar al que sufre: de ser, en definitiva, Cirineo silencioso.

        La vulnerabilidad

        Nos sentimos vulnerables al leer estas crónicas; tanto que, al subir a un tren y tomar asiento, rezamos a Dios para que no ocurra nada y logremos alcanzar nuestro destino.

        2 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

        Me desperté el primer día del año con una noticia impactante que me dolió profundamente; quizá porque, ante todo, soy madre de tres hijos. El titular rezaba que más de cuarenta menores de edad habían muerto en un incendio dentro de un local en Suiza, mientras celebraban la última noche del año.

        Cada joven fallecido albergaba una historia soñada, un grupo de amigos, un pupitre en la escuela y unos padres que le habían dado la vida. Me conmovió especialmente el testimonio de un muchacho que logró escapar de las llamas —esos supervivientes que se convierten en noticia por el simple milagro de no haber perecido con el resto—: «El infierno existe; yo lo he vivido».

        Dos semanas más tarde, desperté con otra tragedia: un accidente ferroviario en el que muchas personas perdieron la vida y tantas otras permanecían desaparecidas, atrapadas, probablemente, en el amasijo de hierro en que se había convertido el vagón. Un amigo periodista que cubría la noticia me confesó: «Ahora, lo más duro es empezar a reconstruir cada una de esas historias para poder contarlas».

        Cada vida es igual a las demás y, al mismo tiempo, es única. Nos sentimos vulnerables al leer estas crónicas; tanto que, al subir a un tren y tomar asiento, rezamos a Dios para que no ocurra nada y logremos alcanzar nuestro destino.

        Sin embargo, al sentirnos así —frágiles, pequeños, necesitados del prójimo— es cuando aflora la gratitud. Como dice Brené Brown: «La vulnerabilidad suena a verdad y se siente como valentía. La verdad y la valentía no siempre son cómodas, pero nunca representan debilidad».

        Vaticano

        León XIV llama a “detener la espiral de violencia en Oriente Medio e Irán”

        “Ante la posibilidad de una tragedia de enormes proporciones, en Oriente Medio y en Irán”, el Papa León XIV ha lanzado este domingo “un ferviente llamamiento a las partes implicadas para que asuman la responsabilidad moral de detener la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo irreparable”.

        Redacción Omnes·1 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

        León XIV ha efectuado en el Ángelus de este II Domingo de Cuaresma, en la Plaza de San Pedro, un urgente y ferviente llamamiento para “detener la espiral de violencia en Oriente Medio y en Irán”.

        Ante el ataque de Israel y Estados Unidos a Irán, y la réplica iraní a países del Golfo, se esperaban las palabras del Papa en el Ángelus de este II Domingo de Cuaresma.

        Llamamiento del Papa a las partes implicadas en Oriente Medio e Irán

        Su mensaje, tras la oración mariana del Ángelus, ha acentuado la opción del diálogo, la diplomacia, y la oración por la paz, y ha sido el siguiente:

        “Sigo con profunda preocupación lo que ocurre en Oriente Medio e Irán en estas horas dramáticas. La estabilidad y la paz no se construyen con amenazas mutuas ni con armas que siembran destrucción, dolor y muerte, sino solo mediante un diálogo razonable, auténtico y responsable.

        Ante la posibilidad de una tragedia de enormes proporciones, hago un ferviente llamamiento a las partes implicadas para que asuman la responsabilidad moral de detener la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo irreparable. Que la diplomacia recupere su papel y promueva el bien de los pueblos que anhelan una coexistencia pacífica, fundada en la justicia. Y sigamos orando por la paz”.

        Pakistán y Afganistán: también petición de diálogo

        En los últimos días, ha proseguido el Papa, “hemos recibido también noticias preocupantes sobre los enfrentamientos entre Pakistán y Afganistán. Pido que se restablezca urgentemente el diálogo. Oremos juntos para que la armonía prevalezca en todos los conflictos del mundo. Solo la paz, don de Dios, puede sanar las heridas entre los pueblos”.

        Víctimas de inundaciones en Minas Gerais, y saludo a Camerún

        León XIV ha mostrado asimismo su cercanía “a las poblaciones del Estado brasileño de Minas Gerais, afectado por graves inundaciones. Rezo por las víctimas, por las familias que perdieron sus hogares y por quienes participan en las labores de socorro”.

        Después, ha saludado a los romanos y peregrinos de distintos países. En particular, al  “grupo de cameruneses que viven en Roma, acompañados por el presidente de la Conferencia Episcopal del país, que Dios mediante, tendré la alegría de visitar en el mes de abril”.

        “El Padre responde a la desesperación del ateísmo con el don del Hijo Salvador”

        Antes del rezo del Ángelus, el Pontífice ha comentado brevemente “el Evangelio de la liturgia de hoy”, que  “compone para todos nosotros un icono lleno de luz, narrando la Transfiguración del Señor (cf. Mt 17,1-9)”.

        Para representarlo, el evangelista sumerge su pluma en la memoria de los apóstoles, pintando a Cristo entre Moisés y Elías, ha señalado el Papa. “El Verbo hecho hombre se encuentra entre la Ley y la Profecía; él es la Sabiduría viviente, que lleva a cumplimiento cada palabra divina”. 

        “Como en el día del bautismo en el Jordán, también hoy escuchamos la voz del Padre en el monte, que proclama: ‘Este es mi Hijo muy querido’, mientras el Espíritu Santo cubre a Jesús con una ‘nube luminosa’ (Mt 17,5)”. 

        La Transfiguración anticipa la luz de la Pascua, acontecimiento de muerte y de resurrección, ha dicho el Sucesor de Pedro. (…). El Redentor transfigura así las llagas de la historia, iluminando nuestra mente y nuestro corazón. Y nos ha preguntado: “¡Su revelación es una sorpresa de salvación! ¿Aún nos atrae? El verdadero rostro de Dios, ¿encuentra en nosotros una mirada de admiración y de amor?”.

        “El Espíritu Santo nos rescata de la soledad agnóstica”

        “El Padre responde a la desesperación del ateísmo con el don del Hijo Salvador; el Espíritu Santo nos rescata de la soledad agnóstica ofreciéndonos una comunión eterna de vida y de gracia; frente a nuestra fe débil, se encuentra el anuncio de la resurrección futura”, ha manifestado el Papa.

        Mientras experimentamos todo esto durante la Cuaresma, ha concluido, “pidamos a María, Maestra de oración y Estrella de la mañana, que custodie nuestros pasos en la fe”.

        El autorRedacción Omnes

        Vaticano

        Impulso papal a la Academia Pontificia para la Vida: tendrá colaboradores

        El Papa León XIV ha aprobado los nuevos Estatutos de la Pontificia Academia para la Vida y a partir de ahora tendrá patrocinadores, colaboradores y simpatizantes.

        Francisco Otamendi·1 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

        La Academia Pontificia para la Vida de la Santa Sede, con una misión específica de “formar una cultura de la vida”, está compuesta por una presidencia, que ostenta Monseñor Renzo Pegoraro desde el 28 de mayo de 2025, una oficina central, y miembros, también llamados académicos. 

        Desde ayer, con el visto bueno del Papa León XIV, podrá disponer de “colaboradores”, llamados ”patrocinadores” en los nuevos Estatutos, y “simpatizantes”, con el fin de llevar a cabo sus tareas en defensa y promoción del valor de la vida humana y de la dignidad de la persona”, como indica su artículo 1.

        “La Academia Pontificia para la Vida está compuesta por una Presidencia, una Oficina Central y Miembros, también llamados Académicos, y Colaboradores” (“Sostenitori”), señala el artículo 2 al referirse a la estructura de la Academia para la Vida.

        Colaboradores: contribuir con su apoyo 

        Posteriormente, el artículo 7 dice lo siguiente:

        “Art. 7 – Patrocinadores de la Academia

        a) Los Colaboradores de la Academia reconocen su compromiso con los fines institucionales y contribuyen, con su apoyo, a la realización de sus actividades y al logro de sus objetivos estatutarios.

        b) Los simpatizantes, previa aprobación de la Secretaría de Estado, son nombrados por el Consejo Directivo por un período de tres años y pueden ser confirmados, por resolución del mismo órgano, por un máximo de dos períodos consecutivos más”.

        Mons. Renzo Pegoraro, presidente de la Academia Pontificia para la Vida (@CNS photo/courtesy Foto Siciliani, Pontifical Academy for Life).

        Nuevos Estatutos

        La disposición con los nuevos Estatutos de la Pontificia Academia para la Vida tiene diez artículos, y está firmada por el Papa León XIV el 27 de febrero de 2026. La Academia fue erigida por san Juan Pablo II con el Motu Proprio ‘Vitae Mysterium  del 11 de febrero de 1994, tal como señalan los estatutos.

        Los anteriores fueron aprobados y publicados por el Papa Francisco el 18 de octubre de 2016, hace casi diez años, y tenían ocho artículos.

        Tarea ambiciosa

        La misión específica de la Academia que preside Mons. Pegoraro, según los estatutos aprobados, tiene tres vertientes en el ámbito de la “defensa y promoción del valor de la vida humana y de la dignidad de la persona”:

        a) estudiar, desde una perspectiva interdisciplinaria, los problemas relativos a la promoción y defensa de la vida humana;

        b) formar una cultura de la vida -con carácter propio- mediante iniciativas apropiadas y siempre en el pleno respeto del Magisterio de la Iglesia;

        c) informar con claridad y prontitud a los responsables de la Iglesia, de las diversas instituciones de ciencias biomédicas y de los organismos socio-sanitarios, de los medios de comunicación social y de la comunidad civil en general, de los resultados más significativos de sus propias actividades de estudio e investigación (cf. Vitae Mysterium, 4)”.

        El Papa León XIV se arrodilla para saludar a un niño en silla de ruedas tras dirigir la audiencia general en la Plaza de San Pedro del Vaticano el 18 de febrero de 2026. (Foto CNS/Vatican Media).

        Vida humana y dignidad de la persona

        A continuación, los Estatutos subrayan que “la tarea de la Academia es principalmente científica, para la promoción y defensa de la vida humana (cf. Vitae Mysterium, 4)”.

        De modo particular, “estudia los diversos aspectos del cuidado de la dignidad de la persona humana en las diferentes etapas de la vida, el respeto mutuo entre géneros y generaciones, la defensa de la dignidad de cada ser humano y la promoción de una calidad de vida humana que integre los valores materiales y espirituales, en el marco de una auténtica “ecología humana” que ayude a restablecer el equilibrio original de la Creación entre la persona humana y el universo entero (cf. Quirógrafo, 15 de agosto de 2016)”.

        “Académicos sin discriminación alguna”

        En el artículo 6, el texto señala que “Los Académicos son elegidos, sin discriminación religiosa alguna, entre personalidades eclesiásticas, religiosas y laicas pertenecientes a diversas nacionalidades, expertos en disciplinas relativas a la vida humana (medicina, ciencias biológicas, teología, filosofía, antropología, derecho, sociología, etc.)”.

        A continuación, recuerda que “los nuevos Académicos se comprometen a promover y defender los principios relativos al valor de la vida y a la dignidad de la persona humana, interpretados de acuerdo con el Magisterio de la Iglesia”.

        El autorFrancisco Otamendi

        El timo del amor

        En estos 40 días de preparación para la Pascua, reflexionamos sobre el “timo del amor”: cómo los engaños emocionales y la superficialidad del amor romántico nos alejan del amor verdadero, ese que Dios nos enseña a vivir con entrega y fidelidad.

        1 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

        Cada vez se oyen más casos de personas estafadas con el «timo del amor», un fraude que aprovecha la vulnerabilidad de gente de toda clase, nivel cultural y condición social. Y es que, ¿quién no quiere ser amado de forma incondicional?

        Los embaucadores engatusan a sus víctimas con promesas de amor eterno y, llegado el momento en que la telaraña de halagos tiene bien sujeta sentimentalmente a su víctima, argumentan problemas sobrevenidos y urgentes que piden una rápida respuesta, lo que despierta la acción solidaria y poco razonada del incauto que llega a transferir sumas de dinero desorbitadas tras las cuales el otrora amante abnegado desaparece sin dejar rastro. 

        El amor romántico y sus engaños

        La antropología cristiana nos ofrece algo de luz para evitar caer en este tipo de trampas. En primer lugar, porque nos previene contra la mayor de las engañifas en la que la sociedad de hoy nos obliga a creer: la del amor romántico.

        Un amor idealizado, no real, que lo reduce a un deseo, a una sensación placentera, a una chispa, vaciándolo de todo su contenido porque, sin sacrificio por el amado, no se llega a amar de verdad. La trola tiene tintes de pensamiento mágico y muchos creen a pies juntillas en una predestinación, en la existencia de una media naranja cósmica que los espera en algún lugar del universo y acumulan fracaso tras fracaso detrás de los ciento volando que se mueven por las aplicaciones de citas.

        Eros y ágape: dimensiones del amor humano según la fe

        Benedicto XVI explicaba en «Deus Caritas est» la diferencia entre el «eros», la natural atracción que busca al otro y desea unirse de forma en un primer momento egoísta y posesiva, y el «ágape», que tiene una dimensión de entrega, de donación gratuita, que requiere voluntad e implica sacrificio y servicio.

        El amor romántico se queda en la superficialidad del eros, privando a millones de parejas de la sublimidad del amor tal y como Dios lo había pensado para el hombre y la mujer. Un amor que es fiel (para toda la vida) y que aleja del egoísmo promoviendo el servicio mutuo y la apertura a los demás a través de la acogida de los hijos fruto de ese amor. Hoy, esos valores se consideran obsoletos, lo cual es muy lógico porque nadie quiere sufrir, y amar a un esposo o una esposa y a unos hijos requiere sufrimiento, sí. Y, como dicen los mayores: «¡hoy ya nadie aguanta ná!». 

        Dios como medida del amor verdadero

        En segundo lugar, la fe nos ilumina en cuanto a objetivar nuestro deseo de ser amados. Quien ha conocido a Dios sabe que ningún amor humano puede superarlo y que al amor no se le encuentra saltando de amante en amante, porque ninguno nos llenará nunca. El amor humano es un simple reflejo, una mediación, del verdadero amor, que es Dios. El amor de una madre, el amor de un esposo o esposa, el amor de unos hijos, son maravillosos, pero imperfectos, porque como explicó muy bien San Agustín, «nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón anda inquieto hasta que no descanse en ti». La carencia afectiva forma parte del ser humano, por eso hay que orientarla, desde chiquititos, para evitar caer en tantos sucedáneos como se nos ofrecen para calmar esa sed, como el amor romántico que nos ocupa o las adicciones.

        Reflexión cuaresmal: no jugar con el amor de Dios

        La fe nos ayuda a no caer en el timo del amor, pero también a vernos tantas veces como viles timadores. Porque también nosotros, y este tiempo de Cuaresma es propicio para reflexionar sobre ello, jugamos con el amor de Dios buscando nuestro beneficio. 

        Le prometemos amor eterno, lo colmamos de oraciones y alabanzas, le juramos fidelidad y, cuando la necesidad nos aprieta, le urgimos a que responda con generosidad. ¿Y qué pasa cuando, después de tanto pedirle, de tanto llorarle, se apiada de nosotros y nos concede lo que ansiamos? Pues que cogemos las de Villadiego y, si te he visto, no me acuerdo, hasta otra ocasión en que nos veamos apurados. La diferencia con las víctimas del timo es que Él no tiene nada de ingenuo, nos ama a pesar de nuestros pecados.

        Está muy mal eso de jugar con el amor incondicional de alguien, sobre todo cuando ese Alguien sería capaz hasta de dar la vida por uno. Por eso, en estos 40 días de preparación para la Pascua, nos puede ayudar el hecho de reconocer que esos «timadores del amor» no se esconden solo tras perfiles falsos en la deep web, sino que podemos ser tranquilamente usted y yo cada vez que negamos la presencia de Jesús en cada uno de nuestros hermanos necesitados, y cada vez que lo dejamos solo en el camino de la Cruz, ese signo universal del Amor verdadero, el que no nos timaría nunca. 

        El autorAntonio Moreno

        Periodista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Bachiller en Ciencias Religiosas. Trabaja en la Delegación diocesana de Medios de Comunicación de Málaga. Sus numerosos "hilos" en Twitter sobre la fe y la vida cotidiana tienen una gran popularidad.

        Leer más
        Evangelización

        El sentido del dolor. Una entrevista a Gustave Thibon

        En marzo de 1977, se publicó una entrevista al famoso filósofo Gustave Thibon sobre el sentido del dolor para la revista Palabra. Publicamos la misma con motivo del 60º aniversario de Omnes.

        Lorenzo Jiménez·1 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 14 minutos

        La Cuaresma, al enfrentarnos con la Pasión redentora del Señor, nos enfrenta también con el dolor humano y con el misterioso valor de salvación que adquiere en la Santa Cruz.

        Nadie ignora que precisamente ese misterio del dolor es uno de los grandes interrogantes que atormentan al hombre sin fe, de nuestro tiempo y de toda la historia.

        “Nuestra mirada ciega ante la luz” es el título de una de las últimas obras traducidas al castellano de Gustave Thibon, el pensador autodidacta que eligió la vida solitaria en su retiro campesino de Saint Marcel D’Ardeche. “No es la luz la que falta a nuestra mirada; es nuestra mirada la que falta a la luz”, decía en ese libro. Con su silencio creador procura perforar las tinieblas que nosotros mismos nos creamos.

        Desde allí procura transmitir las ráfagas de luz que descubre en su soledad, únicamente interrumpida por tal o cual viaje cuando se reclama su presencia para una lección o coloquio.

        Hoy ha accedido a comentar para los lectores de Palabra aquel misterio que sólo la Santa Cruz puede desvelar. Agradecemos sus frases pausadas, serenas, cargadas de experiencia cristiana.

        En la llamada sociedad permisiva o hedonista de la Europa actual, podría decirse que se ha tratado al dolor como un mal, como una epidemia que habría que eliminar y arrancar de raíz. Mi pregunta es la siguiente: ¿Es posible que un Estado, mediante una reforma social o por medios técnicos pueda eliminar totalmente el dolor?Y, en segundo lugar, si esto no fuera posible, ¿cómo podría ser explotado este dolor, cuál es el sentido del dolor en la vida cotidiana?

        –¿Habla usted del dolor físico o del dolor moral?

        Dolor físico y dolor moral

        Usted mismo podría hacernos ver cuál es la diferencia, y dar una respuesta para los dos casos.

        –Por lo que se refiere al dolor físico, creo que es inherente a la naturaleza humana. Hay algunas necesidades del cuerpo que pueden llegar a veces hasta el dolor físico; por ejemplo, el hambre y la sed y otras similares. También están las enfermedades, inclemencias, que a veces pueden ser terriblemente molestas e incluso, alguna vez, trágicas, y que en conjunto forman parte de la naturaleza humana. Diría incluso que en el orden físico no se puede hablar de alegría. Se puede hablar de placer como opuesto al dolor.

        Pues bien, en realidad, es gracias a las molestias, al dolor, a la privación, que se siente, más profundamente la alegría física; y suprimiendo el dolor o las molestias o las privaciones —como esas dos cosas están ligadas indisolublemente en la naturaleza humana— se llega a suprimir el placer. Por ejemplo, recuerdo que alguna vez he tenido hambre —ya no me ocurre ahora y lo siento un poco-, pues bien, la comida cobraba una calidad excepcional, comer era una voluptuosidad inefable; me acuerdo también de algo que ha desaparecido completamente en nuestra época de “climatización”; cuando se volvía del trabajo del campo y había viento del norte, llegar cerca de la chimenea era una especie de revelación del placer. Si se suprime el polo del dolor, se suprime también el polo opuesto, de tal manera que se llega a vivir una vida extremadamente neutra, sin placer ni dolor, lo cual no me parece deseable.

        ¿Y en lo que se refiere al dolor moral?

        –El dolor moral no se lo deseamos a nadie y, sin embargo, es necesario a todos los hombres. No es únicamente el Cristianismo quien ha dicho esto, sino que desde los más remotos tiempos se ha pensado que sólo el dolor hace ganar madurez a los hombres. Hay que atravesar la prueba del dolor para esculpir una vida interior. Ya los griegos decían la fórmula «por el dolor se llega al conocimiento» y en efecto, el hombre se revela a sí mismo a través del dolor.

        Si se suprime el dolor, ocurre como en el orden físico, se suprimen las más profundas alegrías del alma, lo cual ha sido confirmado por el Cristianismo por medio de la Cruz. No creo que haya que convertir el dolor en un ideal porque, aunque creo que el dolor madura al hombre, aborrezco el «dolorismo» que consiste en decir que el dolor es el único valor y en provocarlo y mantenerlo artificialmente. Afirmo que dolor bueno es el dolor natural, el que nos viene de los acontecimientos. – tos. Este creo que no hay que evitarlo. Y el dolorismo contemporáneo quisiera suprimir el dolor moral y llega a hacer individuos amorfos, neutros, sin ninguna significación.

        Cuando estuve recientemente en América, una americana me decía que cuando murió su padre, ella tomó los tranquilizantes que convenían al caso y se acuerda de la muerte de su padre como de un sueño. En mi opinión esto es realmente penoso. Opino que el parto sin dolor es lamentable. El mismo Jesucristo dijo que una mujer sufre el dolor del parto y tras el temor, es feliz por haber traído un hombre al mundo. Y cuando no se sufren dolores, no se obtiene el efecto del contraste, no se es feliz tampoco por haber traído un hombre al mundo. Creo que el dolor es necesario. Está ligado a la alegría como un polo está ligado al polo opuesto, como, por ejemplo, la primavera al invierno, o al verano si usted prefiere.

        Las contradicciones

        ¿Cuáles son las ventajas que puede sacar un cristiano de las contradicciones, de las cosas que vienen sin que uno las busque, de las cosas dolorosas desde un punto de vista físico o moral? ¿Puede encontrarse en ellas algo que sea útil para la vida interior de un hombre?

        –Hay una gran enseñanza. Yo creo que lo propio de la vida interior de un cristiano, en lo que ésta tiene de profundo, es aceptar la voluntad de Dios, aceptar los acontecimientos.

        Pascal decía que si Dios nos diera unos maestros escogidos por Él, entonces ¿cómo les obedeceríamos?, pues bien —decía Pascal—, los acontecimientos son maestros infalibles. Creo que en cualquier acontecimiento, incluso en el dolor, se necesita una sumisión a la voluntad de Dios que es absolutamente necesaria para el cristiano. Me dirá usted que es exactamente lo mismo en el caso del placer o de la alegría, pero es mucho más fácil adorar la voluntad de Dios cuando Dios mismo está con nuestra propia voluntad que cuando se opone. Luego, en la aceptación del dolor hay un valor espiritual.

        El dolor nos hace sentir nuestros límites, nos hace notar nuestra dependencia, crea la humildad. También nos da un aviso, mientras que la felicidad, como decía el poeta, no advierte de nada.

        Mientras se es feliz, no está uno advertido. A través de la prueba uno se revela a sí mismo, toma conciencia de sus limitaciones, de las debilidades, y encuentra la virtud de la humildad, esencial para el cristiano.

        Si, al contrario, uno se rebela contra los acontecimientos, contra las desgracias imprevistas o no deseadas, ¿qué frutos se pueden sacar de esta rebelión?

        —Lo que uno puede sacar de esta rebelión, es una agravación del dolor, porque cuando uno se rebela contra el dolor, entonces, además de padecerlo de todas maneras, porque no se logra suprimir con el enfado, le entra la rebelión, lo cual no es más que un veneno. De cualquier forma, el hecho hay que sufrirlo. Entonces se cumple la famosa sentencia: “Los acontecimientos guían al que los sigue y arrastran a quien los rehusa”.

        ¿Podría decirse que en la sociedad actual, por ejemplo, en la europea, hay cada vez menos dolor físico y más dolor moral?

        —Indiscutiblemente. Se han creado refinamientos del dolor, en la medida en que se ha querido suprimir el dolor, porque en la medida en que se considera el dolor como una injusticia, y no se le admite, como él permanece de todas maneras, se agrava por esa rebelión, por esa falta de consentimiento.

        Se ha creado tanto confort, tantas facilidades; tantas posibilidades, que todo lo que se nos rechaza, nos parece una injusticia y el dolor moral aumenta en la misma proporción, de tal forma que, queriendo huir del dolor, no se consigue más que multiplicarlo, y esto no es una paradoja, sino una realidad que constatamos todos los días.

        Entonces, algunos signos tales como el aumento estadísticamente comprobado del alcoholismo, de la droga, ¿no significarán que se quiere hacer dormir este dolor moral?

        —No hay ninguna duda de que se quiere suprimir el dolor moral, pero no solamente ese, pues muchos seres no son capaces de sufrir un dolor moral. En cierto modo, se quiere olvidar, se quiere huir del aburrimiento. Porque en una sociedad que ha suprimido el doler

        como también ha suprimido la alegría ya que los dos son correlativos— se cae en la monotonía, en el aburrimiento. El aburrimiento es el cáncer de las civilizaciones desarrolladas, y esto lo dicen todos los sociólogos. El aburrimiento quiere decir que hay que matar el tiempo, mientras que en realidad el tiempo habría que aprovecharlo. Y cuando no se aprovecha el tiempo,entonces se le mata. Y para tratar de matarlo, el hecho de recurrir al alcohol, a la droga, al erotismo, son fenómenos perfectamente lógicos. En este campo se trata de obtener el olvido. Es decir, es la huida de uno mismo para no vivir en cuanto hombre, para dejar de un lado la vida y vivir una vida de fantasma, de sueños. Todos esos procedimientos que usted me cita, son procedimientos para transformar la realidad en sueños, y los sueños no hacen mucho bien. Se podría hablar de una especie de civilización onírica.

        La tercera edad

        La pirámide de la población, por ejemplo, se hace cada vez más grande del lado de la tercera edad, a causa de la falta de natalidad. ¿No presenta esta tercera edad una situación un poco dolorosa, ya que, como la familia se destruye, están cada vez más aislados y son cada vez más desgraciados?

        —El problema de la tercera edad es relativamente reciente, porque aunque antes había viejos, había menos que ahora. Por ejemplo, la media de edad hace doscientos años era de treinta a cuarenta años.

        También había personas que llegaban a los ochenta o noventa, pero muchas menos que ahora. Se ha prolongado la vida de una manera desmesurada. En el siglo XVII, se ha calculado estadísticamente, un hombre debía ser huérfano de padre o madre a los veinte años y huérfano de padre y madre a los treinta. Así pues, en cierta manera, un hombre de treinta años, era un viejo.

        Ahora, los progresos de la medicina y de la higiene, han hecho que el número de viejos aumente terriblemente. Esta distorsión que lleva, no sólo al conflicto de clases sociales, sino al conflicto de generaciones, a una especie de segregación —ahora se habla de “clases” de edad y de separación entre clases de edad— lo que hace que las generaciones estén cada vez más aisladas y esto es grave para los viejos y para los niños. Tengo un amigo, un psicólogo americano, que ha escrito un libro admirablemente documentado, sobre el sentimiento de “incompleto” —como ellos dicen— que tienen los niños que no han conocido a sus abuelos.

        Debo confesar que esto me afecta mucho, porque yo he sacado mucho provecho de mis abuelos —que murieron cuando yo tenía unos treinta años— y que me aportaron algo irremplazable. El mismo sentimiento de “ser incompleto” que se observa en los niños, también se encuentra en los ancianos. Esta segregación es algo que da miedo. Lo que me ha parecido atroz, es una cosa que he visto en América, en algunos poblados de lujo de Florida, donde están amontonados los viejos que tienen alguna fortuna.

        En realidad no tienen el aspecto de ser muy viejos; podría decirse que son viejos niños. Aquellos es espantoso. Se parece a una prisión de postín. Esto es un problema muy grave, justamente en una época en que se lucha contra toda barrera entre los pueblos, entre las razas o entre las naciones. Cuando se quiere que un habitante de Patagonia sea nuestro prójimo, al mismo tiempo se introduce la segregación entre unos seres por cuyas venas corre la misma sangre, entre padres e hijos. Conozco a un americano que, hablando conmigo criticaba fuertemente el racismo y que al mismo tiempo no podía soportar a su madre, o sea, que introducía la segregación en el interior de su propia familia.

        Es lo mismo que ese amor al prójimo lejano que parece dispensar del amor al más cercano. Sobre todo cuando el amor del ser lejano no compromete a nada. Aunque yo quiera al de Patagonia, él no me molesta apenas, y eso es un amor ficticio. Esto plantea el problema del envejecimiento, que es muy difícil. Creo que a los viejos les interesaría permanecer en las familias y seguir en actividad. Pero este es otro problema. Antes, los continuaban en actividad mientras podían, y su actividad iba disminuyendo poco a poco. Al contrario, en esta sociedad centralizada y estatal en la que vivimos, la edad de la pensión es como un hachazo, que de un golpe quita al hombre su actividad y lo clasifica inmediatamente entre los inútiles y los parásitos. Esto es horrible, porque un hombre está acostumbrado a tener una actividad. Así, se crea una mortalidad muy grande en los dos o tres años que siguen a la pensión, como las compañías de seguros podrían certificar. Para los que sobreviven, esta inactividad crea un aburrimiento, un cansancio, un desinterés por todo. Por eso sería muy importante prepararse para la pensión cuando uno piensa en ello, cosa que no me ocurre. Yo pienso trabajar hasta el fin de mi vida.

        Preparar el futuro para que la edad de la pensión sea una edad de actividad gratuita, donde se podrá hacer todo lo que se querrá, como leer los libros que no se han leído, contemplar lo que no se ha contemplado, meditar, rezar; dedicarse a obras benéficas, materiales o espirituales cuando se es capaz. En fin, esto implica un reciclaje del viejo.

        Porque uno envejece. Mire usted, un hombre es viejo, a cualquier edad, cuando en el fondo ya no tiene ante él ningún futuro que fecundar. Creo que uno permanece mientras tiene algo que hacer. La libertad es una promesa, no una realización: creo que uno sigue siendo joven mientras guarda en sí mismo una promesa. Aunque uno esté en su último día, tiene cosas que hacer. Me gusta mucho la frase de Septimio Severo cuando, encontrándose en el actual Nueva York, el día de su muerte, entró el centurión de guardia en su tienda.

        El emperador, viéndole entrar, tomó los papeles que traía —papeles de Estado— e incorporándose, dijo, “Laboremus”—trabajemos— y en ese instante murió. Me parece que es un hermoso fin para una vida.

        Señor Thibon, ahora se tiende a una forma concreta de acabar la vida, la llamada “muerte con dignidad”. Se sobreentiende la eutanasia. Usted sabe que su legalización está discutiéndose ya en algunos países de Europa. Si bien no todavía inscrita en las costumbres, por lo menos introducida en proyectos de ley. Esta filosofía que lleva a la eutanasia ¿no es lo mismo que el deseo de vencer el dolor en su última expresión?

        —Es exactamente lo mismo. Es curioso observar hasta qué punto los extremos se tocan. Por un lado se predica la eutanasia. He visto un libro muy documentado, escrito por un médico, que habla de “interrupción de vejez” como se habla de interrupción del embarazo. Esto me parece muy lógico, porque si se considera normal el aborto, es decir, el suprimir la posibilidad de una vida entera, me parece mucho más normal el recortar una vida que ya se ha realizado en gran parte. En realidad, el personaje en cuestión, sufre menos.

        Lo que me parece muy curioso es que en la misma época en que se proclama la eutanasia, es decir, el acortamiento de la vida artificialmente, se predica también la prolongación artificial de la vida, manteniendo a moribundos en un estado de supervivencia por los medios más complicados, más curiosos.

        Mientras que la buena teología católica, como recuerdo haber leído en un manual de seminario de hace unos cien años —época en la que se tenía sentido común— decía que nadie está obligado a conservar su vida por medios demasiado complicados o demasiado costosos. Se trata de mantener la vida más allá de lo que es natural. Hay salas de reanimación en los hospitales donde se mantiene a personas en coma durante meses.

        Mi nuera está en una de esas salas donde mantenían —contra toda lógica— a niños que habían nacido mal, deformes, monstruosos y ahora al lado está la sala de abortos, donde suprimirán a los niños bien constituidos. Yo creo que lo ideal sería seguir las leyes de la naturaleza, que en el fondo son las leyes de Dios. Seguir el ciclo de la vida.

        Tener los dolores que la naturaleza nos envía y al mismo tiempo, no practicar la eutanasia ni la prolongación artificial de la vida. Por lo que se refiere a la atenuación de ciertos dolores, todo el mundo sabe que a los enfermos que sufren demasiado se les da morfina. Eso podrá acortar la vida de dos o tres días, pero en realidad no es una eutanasia. Uno no está obligado a sufrir hasta el infinito. Pero la eutanasia en cuanto tal es monstruosa. Es la misma rebelión contra la Providencia como la prolongación artificial de la vida.

        Una sabiduría

        Por otra parte, hay teólogos que dicen que el sufrimiento en el lecho de muerte puede acortar las penas del purgatorio. ¿Está usted de acuerdo?

        —Evidentemente, yo no soy teólogo ni conozco los secretos de Dios, pero creo que el hecho de aceptar todas las pruebas que nos llegan en esta vida, tiene ciertamente un valor de purgación, de consentimiento, de oración, que normalmente debería acortar las penas del purgatorio. Porque cuando el dolor es bien recibido y no hace agriarse a la persona, sitúa al individuo en sus límites, le enseña su fragilidad y su nada, lo cual ya es mucho.

        En general, cuando un hombre está enfermo, si no está esencialmente rebelado, se da cuenta que cuando estaba sano, había descuidado muchas cosas esenciales, que había preferido lo accesorio a lo esencial. Esto es muy frecuente. Celine, que es un gran hombre, aunque no lo recomendaría en todos sus aspectos, decía “Yo me he hecho médico, porque cuando los hombres enferman son un poco menos canallas que cuando están sanos”. Vuelven a sus límites, a su humildad.

        Es un deseo contradictorio. Quisiéramos que nuestros hijos poseyeran toda la sabiduría que el dolor lleva consigo, pero no les deseamos que sufran. Por eso cuando se ve a algunos padres que han conocido la miseria o que han sido pobres en la infancia y que luego tienen una situación acomodada, entonces hacen de sus hijos unos niños mimados, diciendo: “No quisiera que mi hijo sufra lo que yo he sufrido ni que le falte lo que a mí me ha faltado”. En realidad lo que les hace falta es haber carecido de algo; porque todo lo que se aprecia porque antes no se tenía y luego se ha conquistado, como ellos lo obtienen inmediatamente, luego no lo apreciarán. Podemos decir entonces lo que dijo Péguy: “Lo que nos falta es la carencia”.

        En ciertos movimientos políticos, por ejemplo, los movimientos revolucionarios marxistas, se habla mucho de la liberación del hombre y se cree incluso que este se puede liberar del dolor con la lucha revolucionaria. ¿Cuál es la relación entre esa ideología y la doctrina cristiana de la cruz de la cual hablaba?

        —El marxismo se opone a la Cruz por la simple razón de que cree en el paraíso terrestre, es decir, la época de la desaparición del Estado, la época de un mañana que canta, la época de la gran noche, donde la sociedad vivirá en un equilibrio perfecto, donde, según las palabras de Marx el hombre habrá encontrado un acuerdo consigo mismo, con la naturaleza y con sus semejantes, según una filosofía heredada de Hegel, donde todas las contradicciones de la existencia serán abolidas. Le diré enseguida que eso me parece infantil, y que no se divisa el más mínimo principio de la abolición de esas contradicciones. La cosa permanece exactamente igual. Es peor en el campo económico y aún peor en el político. Y cuando el marxismo pretende que él podría resolver los problemas psicológicos, los problemas morales, no son más que bromas, como si eso pudiera tener la menor relación con reformas políticas, sean las que sean. Por otra parte, ellos mismos se ven obligados a confesarlo.

        He leído recientemente una revista alemana que citaba un artículo publicado en Rusia. Allí se decía “¿Acaso el amor es conservador?” Porque en la mitología marxista, los conflictos del amor, los crímenes pasionales, el hecho de que Romeo se suicide si Julieta le rechaza, todo eso pertenece a la sociedad burguesa; cuando el hombre será “desalienado”, todos esos conflictos desaparecerán.

        Pues bien, la revista estaba obligada a reconocer que, incluso en Rusia, si un chico está loco perdido por una chica y ésta le rechaza, el chico se siente desgraciado —exactamente como los burgueses — es curioso— y reconocía que hay en la URSS suicidios de este tipo, adulterios, crímenes pasionales… Por eso la pregunta de si el amor sería conservador. Pero el amor no es ni conservador ni revolucionario. El amor es lo que es, ¿qué quiere usted? Queriendo suprimir la Cruz, no se llega más que a clavarla en los hombres, quitándoles los méritos que la Cruz lleva consigo. Hay una frase del político inglés, Lord Hampton, que dice que la sociedad se convierte en un infierno, cuando se quiere hacer de ella un paraíso.

        Si alguien se casa y espera la perfección en su mujer, si pide que encarne a todas las mujeres, e incluso con unas virtudes contradictorias, ¡cómo la realidad va a contradecirle!, ¡el matrimonio tenderá a convertirse en infierno! Por eso los hombres que buscan la perfección en una mujer, van de una a otra y la encuentran cada vez menos.

        La Cruz es inherente a la naturaleza humana. La cruz, las contradicciones, se borran en el mundo superior. Simone Weil decía con mucha razón que el enorme error del marxismo, su crimen, es la unión mal hecha entre los contradictorios. Creo que las contradicciones de aquí abajo pueden resolverse en el tiempo, pero horizontalmente, al mismo nivel del tiempo. Mientras que las contradicciones de la existencia se resuelven, no a nivel de la existencia sino a nivel del ser. Se resuelven en Dios. No cabe la menor duda. Por eso santo Tomás hacía notar muy bien que la coexistencia de dos virtudes opuestas, como por ejemplo, la comprensión y la fortaleza, no podía ser más que sobrenatural.

        Descubrir el significado

        Hoy la gente se rebela contra el dolor y el sufrimiento, porque no se le encuentra un sentido y puede ser también, porque ha rechazado el único sentido que podía tener, es decir, el sentido redentor.

        —Indiscutiblemente. Tiene el sentido del consentimiento a lo que Dios quiere y también tiene el sentido de la redención. Simone Weil, con su genio habitual, decía que hay tres tipos de sufrimiento: el sufrimiento punitivo, que expía nuestros pecados, nos castiga por nuestras faltas —todos tenemos tantas—.

        En segundo lugar, el sufrimiento purificador, que ya no es únicamente castigo, sino que nos purifica, nos hace mejores. Y en tercer lugar, el sufrimiento redentor. Cuando uno ya está purificado, entonces paga por los otros. Es el tema mismo de la Comunión de los Santos.

        Evidentemente, cuando se ha encontrado el sentido del sufrimiento, entonces, el sentimiento mismo se aligera, cobra un significado. Pero desgraciadamente, hoy en día, ya nada tiene significado. Nada tiene sentido, la vida no tiene un fin. Entonces, aparece un fin que es el confort. Hay que evitar los obstáculos. Cuando no se tiene una meta en el caminar, más vale no viajar. O por lo menos, si hay que viajar, lo que se busca es el máximo confort ya que no hay un fin. Es la desgracia de toda la psicología y las ciencias modernas que, por otra parte, han hecho descubrimientos extraordinarios. Han explorado todos los recovecos de la cerradura humana, pero han perdido las llaves.

        En otras épocas, como en la Edad Media, la cerradura se conocía mucho menos —no se había hecho el psicoanálisis ni todo eso— pero tenían la llave. La llave era Dios. La llave era el sentido del destino humano. Era la eternidad que nos esperaba. Ahora se conoce perfectamente la cerradura, con todos sus resortes, pero, si no sirve para nada, ¿qué quiere hacer usted con una cerradura? Como decía Peguy: “La puerta es Jesús y Jesús es la llave”.

        El autorLorenzo Jiménez

        Leer más
        Educación

        La educación vaciada de Dios

        Horacio Silvestre, director del Instituto de Excelencia San Mateo de Madrid y gran defensor de las humanidades, el esfuerzo, la memorización y otras habilidades que cada vez se valoran menos en las aulas, reflexiona sobre el papel de la religión en la educación.

        Horacio Silvestre·1 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

        “Todo está lleno de dioses”. A Tales de Mileto, el del teorema, atribuye la tradición la cita con la que empieza esta reflexión sobre la miseria educativa que nos lleva circundando ya demasiado tiempo en España. Dado que Tales pasa por ser uno de los primeros pensadores dignos de tal nombre, quizá no deberíamos perder de vista sus palabras, por si nos pueden ayudar a entender lo malo que nos pasa y si, de eso que nos pasa, podemos encontrar una pista que nos conduzca a su remedio.

        De hecho, cuando reflexiono sobre lo que ocupa buena parte de mis quehaceres diarios, se me vienen a la cabeza tres vivencias que, como se verá, nos pueden dar alguna clave para explicar el vacío enorme que se siente en la escuela española. Porque, triste es reconocerlo, el fracaso académico del que se hacen eco todos los organismos internacionales dedicados a medir los resultados de los sistemas educativos —un fracaso que quienes habitamos ese biotopo desde más de cuarenta años conocemos de primera mano— no es más que el síntoma de un caos amorfo, del barco sin rumbo en que se ha convertido la escuela española. En realidad, son dos vivencias y una experiencia lírica sublimada. Empezaré por esta última.

        Una canción italiana

        En una de las estrofas de la genial canción Azzurro (1966), que hizo archifamosa el cantante Adriano Celentano a partir de 1968 —pero cuya letra había salido de la pluma de Vito Pallavicini—, el enamorado protagonista de la historia declara que su melancolía presente le recordaba a cuando de niño tenía que quedarse en el patio del colegio durante el verano; y añade textualmente lo siguiente: “ahora me aburro más que entonces y ni siquiera tengo un cura para charlar”. Es significativo que uno de los elementos que llenaba el espacio y el tiempo de la escuela era la presencia de un sacerdote. 

        Una cercanía perdida

        La segunda escena, esta vez una vivencia personal, nos lleva a septiembre de 1983. Acababa yo de aterrizar en mi primer destino como catedrático de latín. Quizá el término aterrizar no es el más indicado, ya que para llegar a Alcañiz, en la provincia de Teruel, no era precisamente lo más práctico coger el avión. El instituto de Bachillerato se llamaba por entonces Cardenal Ram. Era un pequeño instituto para que los chicos de Alcañiz y su comarca que tuvieran interés y cualidades pudieran tener una formación académica clásica que les permitiera seguir estudios superiores en la Universidad. Había otro centro para la formación profesional. Años después de que yo pasara por allí, los unificaron; y, naturalmente, el instituto resultante perdió el capelo cardenalicio y, supongo, cualquier pretensión de que sus alumnos siguieran una formación académica clásica. 

        El caso es que, cuando llegué allí, entre los profesores del claustro había dos curas, jóvenes, dinámicos, con los que solía yo discutir sobre la pronunciación óptima del latín. Yo les decía que lo mejor era emplear la pronunciación reconstruida, la que supuestamente se oiría en tiempos de César, Cicerón, Horacio o Virgilio. Así se honraría la época de mayor esplendor político y económico de Roma, que también era la época que había dado la mayor cosecha de poetas, oradores y pensadores. Ellos bromeaban y me hacían ver que, si se pronunciaba la palabra audivisti (en español has oído/oíste) como yo decía, sonaba a audigüisqui; y, claro, que el güisqui (whisky para los puristas anglófilos) no se toma por los oídos, sino por la boca. 

        He de decir que aquellas conversaciones, intrascendentes en apariencia, no sólo eran simpáticas, sino incluso educativas, ya que reflejaban una realidad entrañable que formaba parte del paisaje familiar de una escuela con contenido y con sentimiento. 

        La Iglesia, corazón de la educación

        La tercera estampa pertenece a un paisaje lejano en el espacio, pero cercano en el corazón. Nos situamos en septiembre 2010. Me encontraba yo con mi mujer en Nauplio, una pequeña ciudad del Peloponeso, en la región ancestral de la Argólide, que tuvo el honor de ser la primera capital de la Grecia liberada del yugo turco en 1821. Allí, como también en España, estaba dando comienzo el curso escolar y tuve la oportunidad de presenciar in situ el discurso inaugural del director de uno de los ‘liceos’ de la localidad. 

        Como era de rigor y como hacemos todos -cabe pensar- en los puntos cardinales del mundo civilizado, el director, vestido con la corrección debida, lanzaba a los estudiantes la arenga habitual sobre las bondades de la educación y cómo el estudio iba a beneficiarles. Los chicos, como también es natural, le prestaban poca atención y esperaban estoicamente a que acabara todo aquel rollo, entrañable, imprescindible, memorable, pero rollo a la postre. 

        Lo interesante de aquella estampa era que al director en cuestión le flanqueaban dos popes. La presencia de los curas me resultó a la vez reconfortante y extraña. Era reconfortante, porque hay que recordar que Grecia y el griego se salvaron para la civilización gracias a la Iglesia, gracias a que los popes siguieron enseñando a los niños la lengua griega, para que pudieran seguir su liturgia y conocer los textos sagrados. 

        La Iglesia, custodiadora de la educación

        En paralelo a los escriptorios occidentales, donde se preservó de la barbarie el latín y su legado intelectual, la Iglesia Ortodoxa preservó la tradición literaria griega y salvó a la población del borrado de su lengua. 

        Por otro lado, es preciso subrayar que el Renacimiento y su recuperación de la excelencia clásica lo pusieron en marcha gentes piadosas que con el estudio afinado de los textos querían despojar los textos clásicos y los sagrados de todas las inexactitudes que habían acumulado por el paso del tiempo y la falta de cuidado. Erasmo y los demás humanistas, paradójicamente, querían conocer con exactitud la Palabra de Dios. Esa es la razón de proyectos fantásticos como la Biblia Políglota Complutense de nuestro Cardenal Cisneros. La educación floreció de la mano de la Iglesia. 

        La cuestión de fondo

        ¿Por qué me resultó extraña la presencia de los dos popes en la inauguración del curso en Nauplio? No creo que a ningún lector español se le escape la razón. Al pobre Cardenal Ram le quitaron su instituto y a todos los institutos de España les han quitado sus curas. La última vez que compartí claustro con un cura fue en Vallecas en el cambio de siglo.

        Se podría decir, sin temor a equivocarse, que la educación en la España de nuestros días —y de nuestros pecados— se ha vaciado de Dios. En tal ausencia, en ese vacío, quizá, podríamos tener una de las principales causas de la ruina educativa que aqueja a lo que pomposamente se llama ‘sistema educativo’, que está lleno de palabras grandilocuentes, competencias evanescentes, tecnologías emergentes y burocracia impertinente; pero, está vacío de tradición cultural, de ideas, de contenidos, del familiar realismo español, de lenguas clásicas… Lo han vaciado de espiritualidad. Lo han sacado del axioma de Tales. 

        Dios quiera que vuelva a estar lleno de todo lo valioso que nos legaron las tres atalayas de nuestra civilización: Jerusalén, Atenas y Roma.

        El autorHoracio Silvestre

        Catedrático de latín y director del Instituto San Mateo de Madrid.

        Evangelización

        Triunfa una cuenta de Instagram sobre los cristianos orientales

        El cristianismo oriental es poco conocido en España. ¿Has consultado el perfil @eastern_christians, ‘The Christians Of The East’ en Instagram? Hablamos de los cristianos de Oriente. ¿Y la web de ‘Publicaciones cristianas orientales’? Es un océano, un mundo, aunque bien clasificado.  

        Francisco Otamendi·28 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

        Tiene casi 790.000 seguidores en Instagram, pero @eastern_christians no es apenas conocida en España. El perfil actualiza noticias sobre los cristianos orientales, e incluye cuestiones históricas, actuales y locales, sobre cristianos en Irak, Siria, Líbano, etcétera.

        Los videos recogen cómo los jóvenes cristianos de Irak, palestinos, de Siria, Jordania, Líbano, coptos… dan las gracias, el testimonio de muchos cristianos, y alegría, a pesar de las serias dificultades, en especial la comunidad cristiana de Siria, como informa ACN España (Ayuda a la Iglesia Necesitada).

        Hemos podido ver también en sus reels, por ejemplo, declaraciones y numerosos videos cortos sobre distintos momentos de la visita del Papa León XIV a Líbano a finales de noviembre de 2025.

        Los reels recogen también el acto ecuménico de oración en Iznik, sitio de la antigua Nicea, a unas 80 millas al sureste de Estambul (Turquía), con ocasión del 1.700 aniversario del Concilio de Nicea, motivo principal del primer viaje fuera de Italia de León XIV como Papa.

        Se puede ver ahí al Pontífice con el Patriarca Ecuménico Ortodoxo Bartolomé de Constantinopla, y patriarcas griegos ortodoxos de Antioquía, Alejandría y Jerusalén o sus representantes, y líderes de otras iglesias ortodoxas, anglicanas y protestantes.

        También en otras redes

        Y si hablamos de Instagram, podemos hacerlo también de Youtube o de Facebook. “Bienvenidos a Cristianos orientales, una misión dedicada a la fe, el patrimonio y la presencia de las comunidades cristianas en Oriente. Aquí exploramos las tradiciones, las luchas y la vida espiritual de los cristianos orientales a través de relatos, material de archivo y cobertura sobre el terreno”, dice @easternchristians en Youtube. “Nuestra misión es preservar las voces que han perdurado durante siglos, compartir su mensaje con el mundo y empoderar a los cristianos fortaleciendo su identidad y presencia”.

        Visita del Papa a la tumba de San Charbel

        En el perfil de Instagram de @eastern_christians, es posible ver la emotiva visita y oración del Papa a la tumba de San Charbel, santo del Líbano famoso por realizar miles de milagros desde su muerte en 1898. La devoción a su figura está ampliamente extendida por su país natal, que encuentra en este santo un intercesor muy valioso ante las diversas crisis.

        Fue en el segundo día de su visita al Líbano. El Papa León XIV comenzó la jornada con una visita a la gruta de San Chárbel Maklūf en el monasterio de San Maroun en Annaya. El pueblo libanés se lanzó a la calle para vitorear al Santo Padre.

        Como los cristianos orientales se han dispersado también por tantos países, es posible ver su devoción a san Charbel, por ejemplo, también en Australia.

        Miles de devotos en Australia

        La cuenta @easternchristians de Youtube recoge en 3’ 18” un momento histórico de reunión de cristianos devotos de San Charbel en Sidney (Australia), a finales de enero. El motivo histórico fue la instalación de la escultura monumental de bronce más grande del mundo dedicada a San Charbel, enel monasterio dedicado al santo.

        Encabezada por el obispo maronita y los monjes del monasterio, una solemne procesión eucarística recorrió las calles. Más de 150 portadores llevaron el rostro de bronce del santo, rodeados por miles de fieles que formaban una procesión en forma de cáliz, lo que supuso no solo la llegada de una escultura, sino también una declaración pública de fe.

        Esta noche histórica del 24 de enero, explican los cistianos orientales, coincidió con el 33 aniversario del milagro de Nohad Chami y forma parte de la preparación espiritual para un hito mundial importante: el 50 aniversario de la canonización de San Charbel Makhlouf el año que viene. Un santo que fue canonizado el 9 de octubre de 1977, por San Pablo VI en la Basílica de San Pedro del Vaticano.

        Publicaciones cristianas orientales

        Eastern Christian Publications es una editorial ubicada en Virginia, EE. UU., especializada en la producción y distribución de libros sobre las iglesias cristianas orientales, tanto católicas como ortodoxas. 

        En la información que ofrece la web, y en páginas de Amazon, pueden encontrarse catálogos especializados, clasificados en varias categorías o tipos de publicaciones sobre el cristianismo oriental.

        Historia y cultura de las iglesias orientales

        En primer lugar, una gran familia de publicaciones aborda la historia y la cultura de las iglesias orientales —tanto en sentido general como de tradiciones específicas. Aquí encajan obras como manuales o enciclopedias de historia del cristianismo oriental, y estudios históricos académicos sobre textos antiguos y fuentes primarias. También se encuentran colecciones universitarias que reúnen ensayos, traducciones y análisis de textos patrísticos en lenguas como siríaco, árabe o georgiano.

        Teología, vida litúrgica

        Otra categoría temática amplia es la de teología, espiritualidad y vida litúrgica. Estas publicaciones incluyen obras de teología sistemática y mística (por ejemplo sobre tradición contemplativa o espiritualidad oriental), colecciones de textos espirituales clásicos como la Philokalia o escritos de los padres de la iglesia oriental, así como estudios sobre la liturgia, sacramentos y praxis religiosa propia de las comunidades ortodoxas y católicas orientales.

        Catequesis, formación religiosa

        Además, suelen reunir materiales sobre catequesis y formación religiosa para adultos y jóvenes, biografías de santos y grandes figuras eclesiásticas, catecismos y guías de introducción al cristianismo oriental, así como estudios contemporáneos sobre temas como ecumenismo, familia, matrimonio o diálogos interreligiosos desde la perspectiva oriental. 

        Devocionarios, oraciones

        Finalmente, en muchos catálogos -en especial en editoriales especializadas como Eastern Christian Publications-, existen colecciones organizadas como libros de devoción y oraciones (por ejemplo, horarios litúrgicos, calendarios de fiestas), reimpresiones históricas, obras por autor, materiales didácticos y audio-visuales, y ediciones digitales. 

        Esta organización, que incluye también eBooks o libros digitales, permite escoger según el interés (espiritual, histórico, teológico o pastoral) y refleja la diversidad de publicaciones sobre Eastern Christianity (Cristianismo oriental).

        El autorFrancisco Otamendi

        Cultura

        Científicos católicos: Juan de Herrera

        Juan de Herrera (1530 –1597) es una de las principales figuras dentro del Renacimiento español, conocido por sus obras arquitectónicas.

        Ignacio del Villar·28 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

        Juan de Herrera (1530 –1597) es una de las principales figuras del Renacimiento español.

        Su nombre resulta mundialmente conocido por ser el autor de El Escorial, probablemente la mejor obra arquitectónica del Siglo de Oro. A ello podemos sumar el Palacio Real de Aranjuez y la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Valladolid, inconclusa pero referente para las catedrales de México y Lima. Todas estas construcciones las realizó bajo el patronazgo de Felipe II.

        Pero también destacó en ámbitos diferentes al de la arquitectura. Uno de ellos fue el militar, pues participó en varias campañas de Carlos V en Alemania, Flandes e Italia. El otro es el científico. En el campo de la geometría y las matemáticas podemos destacar su Discurso sobre la figura cúbica. Además, Herrera se convirtió en su primer director de la Academia de Matemáticas y Delineación, fundada en 1582 en Madrid y denominada oficialmente Academia Real Mathematica. Fue una de las primeras instituciones de carácter científico en Europa y constituye el antecedente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

        Herrera también impulsó para el rey diversas empresas científicas, desde la invención de instrumentos de navegación, tan necesarios en aquellos tiempos de gran relación marítima con las Indias, hasta la aplicación práctica de la geometría y la matemática en la planificación de sus obras y la optimización de los procesos constructivos. Asimismo, contribuyó en el campo de la astronomía mediante la elaboración de ilustraciones para el tratado titulado Libro de las Armellas en la Universidad de Alcalá de Henares.

        Herrera fue un católico convencido, y su fe se refleja en la monumentalidad y sacralidad de sus obras. El mejor ejemplo es El Escorial, dedicado a San Lorenzo y concebido por Felipe II para celebrar la victoria de San Quintín, que tuvo lugar un 10 de agosto, día de la festividad del santo. De este modo, su vida combina de manera ejemplar la ciencia y la técnica con un profundo compromiso con la fe y el servicio a la Monarquía española.

        El autorIgnacio del Villar

        Universidad Pública de Navarra.

        Sociedad de Científicos católicos de España

        Sobremesa primaveral

        No sé si mis abuelos sonríen porque florecen, o porque mis abuelos sonríen florecen.

        28 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

        Montado en el coche de mis abuelos, de repente, la primavera. Todos los años llega igual: hay una curva de camino a su casa en la que hay unos almendros. Siempre son los primeros en florecer. Y la primavera llega cuando mis abuelos dan la orden, cuando mi abuela se alegra de golpe y los dos comentan esas primeras flores.

        La primavera se adelanta a cuando mis abuelos no aguantan más para verla, porque necesitan aire y buen tiempo. Mis abuelos tienen un jardín precioso, se esfuerzan en cuidarlo cada día, y conspiran felices sobre sus frutales y sus flores.

        Por eso la primavera aparece esa semana de febrero. Porque mis abuelos deciden. Me imagino a la primavera esperando a ver a mi abuelo agarrado al volante, tomando la curva. Y a mi abuela curvando la sonrisa, y exclamando feliz. Entonces la primavera decreta: ya se puede, a trabajar, muchachos. Y la tierra bulle fértil.

        Voy los martes a comer a casa de mis abuelos. En la sobremesa hablamos de qué barbaridad cómo pasa el tiempo. Santiago en septiembre entrará en la universidad. Y a Cris le ha ido muy bien esa entrevista de trabajo. La alegría de tener nietos.

        Sonrío. Somos cómo los primeros almendros de la primavera. No sé si mis abuelos sonríen porque florecen, o porque mis abuelos sonríen florecen.

        Lo que es seguro es que mis abuelos conspiran felices sobre flores y frutales. También sobre sus nietos. Quieren dar el gran golpe: que llegue la primavera.

        La primavera de los nietos empieza como la de los almendros: cuando se juntan dos curvas. La que baja hacia su casa, la que dibuja su sonrisa.

        El autorGabriel Pérez-Miranda

        Gabriel Pérez-Miranda Mata (Madrid, 2004) ocupa el tercer lugar de los seis hijos de Juan y Cristina. Estudiante universitario, es también un entusiasta de los deportes y la lectura, y ha publicado un libro de poesía ("Envïdár", Loto Azul, 2025)

        España

        El Consejo de Estado avala la reforma constitucional del aborto en España

        El Consejo de Estado reprocha al Gobierno en su informe la vía elegida para hacerlo, viendo en ella oportunismo político.

        Javier García Herrería·27 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

        El Pleno del Consejo de Estado estudió este jueves el dictamen sobre la reforma constitucional impulsada por el gobierno de Pedro Sánchez para “blindar” el derecho al aborto. El informe, preceptivo pero no vinculante, fue aprobado por 16 votos a favor y 4 en contra da vía libre a la tramitación de la iniciativa, aunque incluye advertencias de calado tanto jurídico como político.

        La propuesta del Ejecutivo consiste en reformar el artículo 43 de la Constitución —relativo al derecho a la protección de la salud— para incluir expresamente la interrupción voluntaria del embarazo. Se trata de una vía que solo exige una mayoría de tres quintos en el Parlamento, sin necesidad de disolver las Cortes ni convocar referéndum. Sin embargo, esa mayoría no está garantizada debido al rechazo anunciado por PP y Vox.

        El reproche por el “atajo” constitucional

        El principal reparo del órgano consultivo se centra en la elección del artículo 43 en lugar del artículo 15, que consagra el derecho fundamental a la vida. Según recuerda el dictamen, si el objetivo fuera un blindaje pleno del aborto como derecho fundamental, la reforma debería afectar al artículo 15, lo que implicaría el procedimiento agravado previsto en la Constitución: aprobación parlamentaria, disolución de las Cortes, elecciones generales, referéndum y posterior ratificación.

        El Consejo de Estado cuestiona los argumentos esgrimidos por el gobierno para optar por el artículo 43, que en el anteproyecto se justificaban por “la mayor sencillez y celeridad” y por facilitar la “viabilidad política” del acuerdo. A juicio del órgano consultivo, esas son “consideraciones de oportunidad política que, desde un punto de vista constitucional, no deberían ser tenidas en cuenta a la hora de elegir el precepto objeto de la reforma”. El procedimiento, subraya, debe ser consecuencia de la decisión de fondo y no su causa.

        Pese a esta crítica, el dictamen concluye que no existe obstáculo jurídico para reformar el artículo 43, por lo que permite al Ejecutivo continuar la tramitación.

        El informe ha sido elaborado bajo la presidencia del Consejo de Estado de Carmen Calvo y con ponencia de la exministra de Sanidad María Luisa Carcedo.

        Contexto político y judicial

        El anuncio de la reforma se produjo en un contexto de fuerte tensión política. Por un lado el presidente Sánchez ensalzó esta medida en un mitin de la campaña socialista de las elecciones regionales en Castilla-León. El gobierno presenta la iniciativa como un paso para equipararse a Francia, que recientemente consagró el aborto en su Constitución, y como una respuesta a movimientos de la derecha.

        Entre los detonantes estuvo la polémica el pasado mes de octubre en el Ayuntamiento de Madrid, cuando se discutió una propuesta de Vox sobre el supuesto síndrome postaborto. Además, el Ejecutivo reaccionó a la negativa de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso a elaborar un registro de médicos objetores a la interrupción voluntaria del embarazo en la Comunidad de Madrid.

        Para el catedrático de Derecho, Rafael Domingo, “el pretendido derecho constitucional al aborto es un «aborto de derecho» que contamina todo nuestro ordenamiento jurídico, a modo de bombón envenenado. Si el derecho está destinado a proteger a los seres humanos, se debe proteger la vida humana en todas sus fases”. 

        La jurisprudencia del Tribunal Constitucional

        Otro de los argumentos que desmonta el dictamen es la idea de que el aborto necesita ser “blindado” ante un eventual cambio de criterio del Tribunal Constitucional. El Consejo de Estado recuerda que el alto tribunal ya se ha pronunciado en dos ocasiones avalando tanto la ley de supuestos como la ley de plazos. Recientemente, el Tribunal Constitucional respaldó también la legislación vigente, consolidando la consideración de la interrupción del embarazo como un derecho de la mujer en el marco legal actual.

        En este sentido, el órgano consultivo apunta que la inclusión del aborto en la Constitución no sería estrictamente necesaria desde el punto de vista jurídico, dado que la doctrina constitucional ya ha fijado criterio.

        Aunque el dictamen permite seguir adelante con la reforma, su carácter no vinculante y la falta de apoyos parlamentarios suficientes reducen notablemente sus posibilidades de prosperar. Sin los votos del PP, la mayoría de tres quintos exigida para modificar el artículo 43 resulta inalcanzable.

        Situación del aborto en España

        En España tanto el número de abortos como la tasa de natalidad configuran un panorama preocupante desde el punto de vista demográfico. En 2024 se registraron más de 106 000 abortos, una cifra preocupante y que no disminuye pese a los programas de educación sexual que se implantan desde hace décadas.

        Al mismo tiempo, la natalidad sigue en niveles muy bajos. En 2024 nacieron 318.005 niños, continuando un descenso de más de dos décadas, y aunque datos preliminares de 2025 apuntan a un leve repunte hasta 321.164 nacimientos, la tendencia de fondo es una caída sostenida que acumula una reducción de alrededor del 23 % entre 2015 y 2025. Las tasas de fecundidad también son muy bajas, con alrededor de 1,1 hijos por mujer, muy por debajo del umbral de reemplazo generacional.

        Leer más
        Evangelización

        “El P. Ayala, fundador de la ACdP: hay que proclamar la fe desde las azoteas”

        Madrid ha acogido la apertura del proceso de beatificación y canonización del Padre Ángel Ayala S.J, fundador de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP). El profesor Pablo Sánchez Garrido, Postulador de la Causa, asegura a Omnes que “el P. Ayala mostró que la fe ha de impregnar con valentía el ámbito público”. “Hay que proclamar la fe desde las azoteas”, decía.

        Francisco Otamendi·27 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

        El acto ha marcado el inicio oficial del camino para el reconocimiento de la santidad del Padre Ángel Ayala S.J. (Ciudad Real, 1867 – Madrid, 1960), fundador de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP). Un hombre que predicaba mostrar la fe en el ámbito público, «desde las azoteas», ser testigos de Cristo.

        El evento fue presidido por Mons. Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid, con asistencia del Nuncio de Su Santidad, Mons. Piero Pioppo, el cardenal Antonio M. Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid, el presidente de la ACdP, Alfonso Bullón de Mendoza, y el alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares, entre otras autoridades civiles y eclesiales, miembros de la ACdP y numerosos fieles.

        “Su apostolado ha sido ciertamente fecundo”,  señaló Monseñor Martínez Camino, quien añadió que “la Iglesia se toma en serio la posibilidad de que el Padre Ayala sea un testigo vivo del Evangelio”. Por su parte, el presidente de la ACdP, Alfonso Bullón de Mendoza, subrayó la fama de santidad que acompaña a la memoria del Padre Ayala.

        El Postulador de la Causa del P. Ayala, S.J., y secretario nacional de Causas de  Canonización de la ACdP, Pablo Sánchez Garrido, doctor por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense, y profesor de Filosofía Moral y Política en la Universidad CEU San Pablo de Madrid, ha manifestado a Omnes que su ejemplo “constituye una aportación singular, muy importante, a la Iglesia”. Con él conversamos.

        Algunas personalidades asistentes al acto de inicio de la Causa del P. Angel Ayala S.J. De izqda. a dcha., Francisco Cañizares, alcalde de Ciudad Real, Monseñor Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid, cardenal Antonio M. Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid, Alfonso Bullón de Mendoza, presidente de la ACdP, el Nuncio de Su Santidad, Mons. Piero Pioppo, y José Masip, vicepresidente de la ACdP. (@ACdP).

        ¿Puede contar brevemente algunos rasgos del perfil del P. Ángel Ayala, S.J., fundador de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP)? Ud. ha escrito que el P. Ayala llevó la alegría de la fe a la vida pública.

        – En efecto, aunque de joven tenía cierta fama de persona seria y exigente, el padre Ayala fue dulcificando su carácter a fuerza de virtud y de gracia hasta convertirse en un anciano que recibía con una sonrisa a laicos o a religiosos para dirigirlos espiritualmente, especialmente a aquellos llamados a ser líderes de la vida pública, ya fueran obreros, ministros o religiosos. Además, presumía de ser “un viejo con sentido del humor” como titula uno de sus últimos libros:

        “Pensamientos sobre la vida por un viejo con sentido del humor”. Desarrolló por tanto un apostolado de la alegría, que llevó a su faceta como pedagogo, y a de su faceta como formador espiritual de líderes.

        Háblenos de su primera época

        – Su primera etapa es de un enorme interés, igualmente, pues es su etapa de fundador de obras apostólicas y educativas. Es la época en que funda la Asociación Católica de Propagandistas, para formar jóvenes líderes cristianos llamados a despertar al adormecido pueblo católico español, de la que sale el gran Ángel Herrera Oria, hoy en proceso de beatificación, igualmente. También funda y dirige el prestigioso Instituto Católico de Artes e Industrias, lo que hoy es ICAI-ICADE; el Seminario Menor de Ciudad Real, o diversas obras de apostolado social y obrero, inspiradas por la Doctrina Social de la Iglesia. Noolvidemos tampoco que fue uno de los fundadores e impulsor inicial de la adquisición del diario El Debate, años antes de poner al frente de su dirección a Ángel Herrera.

        En otras obras no fue fundador principal, pero tuvo una labor muy importante, como en la Confederación de Estudiantes Católicos, en el CEU, o en el impulso fundacional de la Compañía Misionera del Sagrado Corazón de Jesús.

        Fase diocesana, y fase romana

        Ahora ha tenido lugar la apertura de su Causa de beatificación y canonización. ¿Puede explicar esta fase diocesana, y la que vendrá después, la del estudio de sus virtudes heroicas? 

        – Los procesos de canonización por virtudes tienen dos fases: diocesana y romana. La diocesana suele abrirse en el lugar donde fallece el Siervo de Dios y requiere que este tenga fama de santidad, así como fieles que seencomiendan a su intercesión. Esta fase es más bien una especie de instrucción procesal, encauzada por el delegado episcopal y por el postulador, donde se recopilan todos los testimonios, ante un tribunal eclesiástico, asícomo todos los documentos, certificados, escritos (publicados y no publicados), etc., por una comisión histórica. Los censores teólogos analizan a su vez los escritos a la luz del Magisterio eclesial.

        Una vez recopilada y debidamente clasificada toda esta documentación y testimonios, se cierra el proceso diocesano y se remite al Dicasterio de la Causas de los Santos en Roma para abrirse la fase romana. 

        En esta, un postulador romano, en colaboración con la figura directiva del relator, elabora una “positio”, una especie de tesis doctoral que expone y justifica toda la vida del Siervo de Dios, centrándose en sus virtudes naturales y sobrenaturales, en grado heroico, y su fama de santidad. Este documento, una vez concluido se presenta a las comisiones romanas (historiadores, teólogos, obispos y cardenales) hasta que finalmente el Santo Padre firma el decreto de virtudes heroicas y el Siervo de Dios pasa a ser declarado venerable, aunque esto no significa que se le pueda tributar aún veneración pública. 

        Pero siendo todo esto importante, lo decisivo está en el proceso de milagro, necesario para ser declarado beato, o de un segundo milagro, para ser declarado santo. Como es sabido el proceso de milagro, que también tiene fase diocesana y romana, es un proceso muy riguroso que requiere de la existencia de un milagro atribuible claramente a la intercesión del Siervo de Dios y que este milagro sea certificado por una comisión de peritos médicos que tienen que constatar lo extraordinario e inexplicable científicamente de la curación y luego entra la valoración teológica del hecho como milagroso, por otras comisiones, previas a la declaración final del Santo Padre como beato, o como santo.

        A veces se confunde la figura del P. Angel Ayala y la del cardenal Ángel Herrera Oria, cuya Causa está también abierta. Explíquelo, si es tan amable. El presidente de la ACdP, Alfonso Bullón de Mendoza, ha subrayado la fama de santidad que acompaña a la memoria del Padre Ayala.

        – Bueno, es cierto que a veces hay cierta confusión entre ambos “ángeles” (Herrera y Ayala) quizá explicable porque siempre hubo una gran identificación entre ambos, ya que el padre Ayala confió desde el principio en Ángel Herrera, a quien seleccionó de las congregaciones marianas de “los Luises”, junto a otros compañeros, y le puso al frente de la Asociación Católica de Propagandistas, o luego al frente de El Debate, como decía antes. Pero el padre Ayala sabía crear obras y luego retirarse a un segundo plano, era muy subsidiario y no era nada clerical, o clericalista. En eso se adelantó al Concilio en lo que este tuvo de reivindicación del papel de los seglares en el apostolado y en cierto modo en ser vanguardia de la Iglesia en la sociedad. Antes había una idea de que el apostolado o la acción eclesial del seglar era más bien una extensión de la acción, o de “la mano”, de la Jerarquía, según la teoría de la “longa manus”. El padre Ayala en cambio confió esa gran labor de apostolado público a un grupo de jóvenes seglares a los que formó especialmente para ello y los lanzó a la vida pública con gran confianza y libertad.

        “Vamos a ver lo que Dios quiere de nosotros”

        Pero volviendo a la confusión de “ángeles”, conviene aclarar que el fundador de la ACdP fue el padre Ayala, en 1908, con aquella frase: “Vamos a ver lo que Dios quiere de nosotros”. Luego es verdad que las circunstancias le retiraron de la primera línea pues, al igual que otros santos, sufrió la calumnia, en este caso bajo la falsa acusación de integrismo, y fue apartado de Madrid a Ciudad Real. Esto puso toda la responsabilidad de la recién fundada ACdP sobre el joven Ángel Herrera, quien tuvo que asumir un protagonismo inusual para asociaciones apostólicas de la época, convirtiéndole en todo un protagonista de la Iglesia española, aún en su etapa de seglar, previa al sacerdocio.

        Podría afirmarse que sus vidas tienen paralelismos…

        – Sí. Ambos acabaron siendo sacerdotes, aunque Ángel Herrera luego sería también obispo y cardenal. Pero cada uno tiene su propio carácter y nos aporta su propio modelo de santidad, si se me permite usar la expresión. De hecho, creo que en ambos casos existía una probada fama de santidad, lo cual hizo que se iniciaran los trámites de los respectivos procesos: el de Ángel Herrera hacia 1996 y el de Ángel Ayala hacia 2020, con pasos previos desde 2008, cuando la ACdP creó el Secretariado de Causas de Canonización. Es verdad que la del padre Ayala podría haberse iniciado antes, pero no siempre se cuenta con los medios y con la necesaria determinación institucional para poder hacerlo.

        En el acto se destacó su impulso a iniciativas apostólicas, como la ACdP y otras, y también su perfil espiritual. ¿Cómo valora la aportación del P. Ayala a la Iglesia? Su huella educativa, por ejemplo, y otras.

        – Efectivamente su labor como gran pedagogo fue enorme, y ahí están su biografía, sus fundaciones educativas y sus libros para demostrarlo. Sin embargo, me quiero centrar en otra cosa si hablamos de su aportación a la Iglesia, ya que grandes pedagogos católicos ha habido muchos antes y después de él.  Sin embargo, la aportación del padre Ayala a la Iglesia creo que es muy importante y que tiene algo de especial, ya que una cosa es la santidad, que confío habrá alcanzado a muchas personas —incluso algunas conocidas por nosotros, como probablemente nuestros abuelos—; pero otra cosa es la santidad canonizable. 

        Para que la Iglesia ponga a alguien como modelo, no basta una convicción sobre su santidad, hace falta que ese Siervo de Dios haya señalado, desde su apertura a la gracia, un camino para vivir la fe, que haya aportado al Pueblo de Dios algo en cierto modo novedoso, o bien que haya hecho lo ordinario de la vida cristiana de un modo extraordinario, de tal modo que merezca ser reconocido como modelo, como “canon”. 

        A mi modo de ver, como postulador, devoto y especialista en la vida del padre Ayala, y subrayando que hay que esperar al juicio de la Iglesia para hablar propiamente de su santidad, creo que esto concurre en él, ya que el padre Ayala nos muestra, junto a su entonces joven discípulo, el Siervo de Dios Ángel Herrera, un modo de llevar la fe a la vida pública, en una época además en la que la fe estaba siendo arrinconada en la esfera privada, en aplicación del dogma estatista (liberal, o socialista) de separación entre lo público y lo privado. 

        Esto no es una cuestión baladí ya que la fe cristiana está llamada a llegar a todos los rincones de la sociedad, incluyendo todas las realidades y estructuras sociales. 

        Llevar la fe a la vida pública es marca de la casa. Continúe…

        – Lo que acabo de decir no significa proponer un indeseable clericalismo, ni tampoco un confesionalismo, sino cumplir con la misión de ser “sal”, “luz” y “fermento” de la sociedad, llevando la fe a todas las realidades temporales, lo cual no se agota en lo privado, sino que la fe también ha de impregnar con valentía o “parresía” evangélica el ámbito público, según el mandato evangélico de proclamar la fe desde las azoteas, pues como dice Jesús: “ lo que habéis hablado al oído en las habitaciones, se proclamará desde las azoteas” . 

        Mencione algunas de esas “azoteas” para proclamar la fe.

        – Hoy día esas “azoteas” para proclamar la fe son sin duda los medios de comunicación, como ya vio el padre Ayala al impulsar el diario El Debate, pero también lo son las cátedras, el compromiso político, la iniciativa empresarial, la acción social, etc. Se trata de ser testigo de Cristo también en esas realidades temporales y de no tragarse el dogma mundano, y falso teológicamente, de que la fe es un asunto privado.

        Además, España es precisamente un sitio donde la fe se ha vivido abierta y públicamente de un modo natural, incluso en la vida de ocio y devoción, como muestran nuestras tradiciones de Semana Santa, o nuestro Corpus Christi, o nuestros grandes literatos y artistas del Siglo de Oro, que llevaron la fe hasta su máxima expresión social y cultural. 

        El padre Ayala mostró un camino a los laicos para vivir su vida en la Iglesia y en la sociedad, una especie de lo que he llamado “opción paulina” o “modelo paulino”, para los que sientan esta especial llamada a lo público; pero que en sentido amplio compete a todo católico, especialmente si es un laico o seglar. 

        Un camino que hoy día no solo no está superado, sino que es más necesario que nunca, aunque tenga que encontrar siempre nuevas formas de expresión, nuevas azoteas, para seguir proclamando a todos la salvación del Evangelio, sin esconder la luz bajo el celemín.

        El autorFrancisco Otamendi

        El riesgo de potenciar el diaconado permanente

        No es difícil comprender el desafío pastoral que subyace: si un fiel percibe como casi equivalente una celebración de la Palabra con comunión y la Misa dominical, puede disminuir su disposición a desplazarse a otra localidad para participar en la Eucaristía.

        27 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

        En tiempos en los que muchos asuntos se abordan con excesiva vehemencia y no poca polarización, también dentro de la Iglesia, conviene hacer un esfuerzo consciente por tratar las cuestiones eclesiales con serenidad. El anuncio de la diócesis de Huesca sobre la puesta en marcha del diaconado permanente merece precisamente eso: reflexión, respeto y deseo sincero de buscar el bien de la Iglesia y de los fieles.

        La decisión ha sido comunicada mediante una carta pastoral de su obispo, Pedro Aguado, en la que fundamenta la medida con argumentos teológicos y pastorales sólidos. Como ha subrayado al justificar la decisión, el diaconado permanente —conferido a hombres tanto célibes, como casados— fue restaurado por el Concilio Vaticano II, en continuidad con la Tradición apostólica testimoniada ya en el Nuevo Testamento, en los Padres de la Iglesia y en los primeros concilios.

        Un ministerio con identidad propia

        El obispo subraya en su carta un punto esencial: “El diaconado no es una opción de sustitución del presbítero, a causa del escaso número de sacerdotes. El diaconado es un ministerio en sí mismo, no una opción de suplencia. Nuestra diócesis apuesta por el diaconado permanente del mismo modo que opta por una pastoral vocacional hacia el ministerio sacerdotal o por una seria, clara y consistente promoción de los ministerios encomendados a las personas laicas”.

        La aclaración resulta especialmente pertinente en un contexto como el español, donde la disminución del clero —sobre todo en zonas rurales— es dolorosa y evidente. En la diócesis de Huesca, por ejemplo, el número de seminaristas que estudian en Zaragoza es muy reducido. En este marco, la implantación del diaconado permanente puede ofrecer una ayuda real en tareas pastorales, tanto en pueblos con dificultades para contar con sacerdote residente como en ciudades donde el clero se encuentra sobrecargado.

        En España hay actualmente en torno a 600 diáconos permanentes, una cifra todavía modesta si se compara con la de otros países como Estados Unidos, donde rondan los 20.000, concentrando cerca del 40 % de los diáconos permanentes en el mundo. Todo indica que se trata de un ministerio todavía en proceso de integración natural en la vida eclesial de nuestro país.

        Desde un punto de vista pastoral, la medida es razonable: facilita el acceso a sacramentos que puede presidir el diácono —como el Bautismo o el Matrimonio—, refuerza la predicación de la Palabra y potencia la dimensión caritativa de la Iglesia.

        La importancia de una buena formación

        Ahora bien, junto a las oportunidades, también conviene identificar con claridad los retos. Es fundamental que los fieles laicos reciban una formación adecuada que les permita comprender con precisión la naturaleza de los distintos ministerios: qué diferencia hay entre un diácono y un presbítero, cuál es el sentido de la disciplina del celibato en la Iglesia latina y en qué consiste la misión específica de los ministerios laicales. Solo una catequesis sólida evitará confusiones y ayudará a que cada vocación sea valorada en su justa medida.

        Si estas distinciones no están bien asentadas, puede producirse una percepción ambigua de los ministerios ordenados. No se trata de alarmismo, sino de aprender de experiencias previas. En otros contextos europeos, como Alemania, el debate sobre los ministerios eclesiales ha mostrado hasta qué punto determinadas dinámicas pueden generar tensiones e interpretaciones divergentes.

        Un ejemplo reciente ilustra la facilidad con la que pueden surgir malentendidos incluso en nuestro país. El pasado 23 de febrero, un titular inicial de un medio de comunicación cercano a la Iglesia sobre la instauración del diaconado permanente en Huesca decía literalmente: “El sacerdocio laico llega a Huesca para dar misa y bautizar sin ser cura: “‘Puede crear vocación’”. Horas después fue corregido por otro más ajustado a la realidad. Más allá de la rectificación, el episodio muestra cómo una expresión imprecisa puede generar confusión entre los fieles.

        El contexto de las celebraciones dominicales sin sacerdote

        La reflexión se amplía en el contexto de las celebraciones dominicales en ausencia de presbítero. En algunas diócesis, ante la imposibilidad de celebrar la Misa dominical en todos los lugares, se han promovido celebraciones de la Palabra con distribución de la comunión, una práctica plenamente ortodoxa y prevista por la normativa eclesial.

        Sin embargo, durante la última visita ad limina de los obispos españoles al Papa —realizada en diciembre de 2021—, la Santa Sede les transmitió prudencia respecto a la expansión de estas celebraciones como solución estructural. La experiencia de la Iglesia en Francia, pionera hace medio siglo en este tipo de prácticas, llevó posteriormente a los obispos franceses a restringirlas enormemente, al constatar que, con el paso de los años, diluía en los fieles la conciencia de la singularidad de la Eucaristía.

        En una conferencia, José Ignacio Munilla explicó que desde Roma se aconsejó evitar celebraciones que imitasen externamente la estructura de la Misa. El riesgo señalado era que, con el tiempo, se produjera una cierta desvalorización práctica del sacramento eucarístico. Por esta razón, desde el Vaticano sugerían fomentar otros recursos litúrgicos —como la Liturgia de las Horas o la adoración— cuando no fuera posible la celebración de la Eucaristía.

        No es difícil comprender el desafío pastoral que subyace: si un fiel percibe como casi equivalente una celebración de la Palabra con comunión y la Misa dominical, puede disminuir su disposición a desplazarse a otra localidad para participar en la Eucaristía.

        Un equilibrio que requiere estudio y serenidad

        Nada de esto invalida la oportunidad del diaconado permanente en Huesca ni cuestiona su oportunidad. Más bien invita a acompañar su implantación con una formación clara y una reflexión continua, que evidentemente no es labor de exclusiva de esta diócesis sino de todas las de España, especialmente de aquellas que ya cuentan con decenas de diáconos permanentes. 

        Potenciar el diaconado permanente puede ser muy positivo y necesario y no tiene riesgos especialmente preocupantes. El problema es no entender qué es un diácono, qué es la Misa y hasta qué punto uno debe poner esfuerzo para ir a una celebración eucarística en otra población.

        La Iglesia tiene experiencia para discernir y ajustar sus prácticas a la luz de la tradición y de los frutos pastorales que se van observando. La decisión de la diócesis de Huesca abre una etapa nueva que puede ser muy fecunda si se vive con espíritu de comunión, claridad doctrinal y prudencia pastoral. En un tiempo propenso a los extremos, quizá el mejor servicio sea precisamente ese: pensar con calma, escuchar las distintas sensibilidades y trabajar juntos por el bien de la Iglesia.

        El autorJavier García Herrería

        Redactor de Omnes. Anteriormente ha sido colaborador en diversos medios y profesor de Filosofía de Bachillerato durante 18 años.

        Leer más
        Libros

        Juan María Sánchez Prieto: «La tensión entre revolución y tradición define al ser humano»

        Juan María Sánchez Prieto propone la ‘transciencia social’, una nueva forma de unir historia, sociología y otras disciplinas para entender mejor la sociedad, la democracia y la resiliencia del ser humano.

        José Carlos Martín de la Hoz·27 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

        El catedrático de sociología de la Universidad Pública de Navarra, Juan María Sánchez Prieto (Madrid, 1958), ha publicado en ediciones Catarata, un interesante trabajo recopilatorio de artículos iluminadores de una nueva materia de investigación que ha surgido en las ciencias sociales y que ha ido fraguando silenciosamente a lo largo de estos últimos años.

        Partiendo de la Escuela francesa de los “Annales”, de los años 80 del siglo pasado, el catedrático Sánchez Prieto delinea magistralmente el paso de la historia a la sociología y de la sociología a la historia, hasta cuajar en un sistema de pensamiento que va mucho más allá de la mera interrelación entre dos ciencias señaladas para convertirse en una nueva ciencia y en una nueva metodología: la “transciencia social” que ha trascendido a la “ciencia social histórica” (23).

        Sociología y objetividad: límites del estudio ideologizado

        Ciertamente, desde hace muchos años, la sociología tanto cuantitativa como social se ha ido abriendo camino y comienza a ser clave para interpretar la historia contemporánea y reciente, pues tener documentos no sirve para nada sino tenemos una clave adecuada para interpretarlos o, al menos, para acercarnos con la mayor objetividad posible a los mismos.

        El ejemplo más claro (y esto pertenece a nuestra cosecha personal) lo tenemos en los estudios sociológicos que ha publicado en estos últimos años el famoso sociólogo español José Félix Tezanos que, indudablemente, son muy completos y están muy bien elaborados pero que están tan ideologizados que se apartan de la realidad y fracasan estrepitosamente como elementos válidos para la toma decisiones. 

        La clave está en que la sociología debe unirse con la historia, el derecho, la política, la filosofía y la economía, sobre la base de una antropología común que nos ayudaría a entender la realidad social y la individualidad: eso es la “transciencia” que va a delinear magistralmente en este libro el profesor Sánchez Prieto.

        Ante los análisis rápidos y sin fundamento acerca de que la sociología habría fracasado, ha emergido una nueva hermenéutica con la “transciencia”. Hace unos años parecía que la sociología eran los estudios clave del futuro pero, tras un tiempo de incertidumbre, parece que con la “transciencia” la sociología seguirá siendo una apuesta de futuro para ayudar a conocer al hombre y entender las carencias de nuestra sociedad democrática.

        Es muy interesante la interrelación de ciencias pues con ellas y las transciencia se rompen cercos y fronteras. Por ejemplo, al hablar de libertad nos recordará Sánchez Prieto que: “la fuerza del hombre no proviene de estar desprovisto de un destino inexorable, sino de saberlo. Su destino es ser responsable de sí mismo” (47).

        Pluralidad temporal y conceptos sociales

        Paginas después, analizará el concepto de ideología que empapó la sociología histórica hasta hace muy pocos años, para evidenciar que se ha producido una “disolución del concepto de ideología dentro de la cultura política, aunque ya no se ajuste a su concepción original anclada en la tradición politológica de Almond y Verba que se ha mostrado, en cualquier caso insuficiente” (100).

        Me ha parecido muy interesante traer, en esta reseña, estas conclusiones del historiador Braudel en su famosa obra sobre el Mediterráneo cuando subrayaba la pluralidad del tiempo social: “tiempos múltiples y contradictorios de la vida humana que no solo son la sustancia del pasado, sino también el tejido de la vida social actual. Una conciencia clara de esa pluralidad es esencial para una metodología común en las ciencias del hombre” (122).

        Democracia y valores contemporáneos

        Es muy interesante que, siguiendo a Lévi-Strauss y al repensar el mito, termine por afirmar Sánchez Prieto: “La tensión, en todo caso, entre revolución y tradición es algo consustancial a la dinámica de la modernidad: es tal vez lo que define propiamente la suerte del ser humano” (125). 

        Es más, respecto al mito recordará que “La democracia exige fe en la razón -y en la persona y en la libertad-, pero también cierta confianza en el mito (por alargada que nos parezca su sombra): nadie ha dicho que la democracia sea el gobierno de los sabios, al contrario (precisamente por ello la democracia es sobre todo control: la capacidad de los gobernantes de controlar y cambiar a los gobernantes). No basta con tener razón, debe existir la percepción de que se trabaja con el mejor interés común y no en el propio” (127-128).

        Es muy interesante, a nuestro modo de ver, el relanzamiento de los valores democráticos y de la propia democracia que realiza Sánchez Prieto. En primer lugar, señalará la sólida base de la que partimos: “la democracia es un sistema que no cesa de cuestionarse a sí mismo. La crítica permanente es fuente también de creatividad, aunque no por ellos las respuestas creativas que hayan podido o puedan darse deban resultar necesariamente satisfactorias. Los sujetos realmente creativos ignoran que lo son” (219).

        Inmediatamente, tras señalar los indudables problemas y dificultades de nuestro tiempo, señalará las fortalezas de la democracia: “La democracia directa entonces no sería tanto una ingeniería para lograr la expresión de una voluntad social como el despertar de actitudes y comportamientos que generen dicha voluntad social: vivir una vida democrática de ideas y experiencias, cocreando y compartiendo un poder que beneficie a todos” (232).

        El profesor Sánchez Prieto, recordarás la importancia de la Declaración Universal de Derechos Humanos y señala la “vertiente moral” de esos derechos que, en la práctica están actuando (esto lo afirmamos nosotros) como si fuera la ética universal de la que hablaba Habermas o Hans Küng o Ratzinger (236).

        Resiliencia y transformación de la mirada

        No podemos terminar sin señalar el valor que atribuye nuestro autor a la “resilencia” cunado afirmaba: “en el retrato de la resilencia, la importancia reside en la mirada. La dirección de la mirada del sujeto es la línea fundamental (…). La resilencia como poder transformador requiere una transformación de la mirada” (249).

        Ensayos de transciencia social

        Autor: Juan María Sánchez Prieto
        Editorial: Los libros de la Catarata
        Páginas: 304
        Año: 2026
        Educación

        El carisma fundador: memoria viva, no reliquia de museo

        Las instituciones católicas deben evitar ser "reliquias de museo" y centrarse en reavivar el carisma fundacional. Esto implica poner al sagrario como corazón real del colegio, involucrar al profesorado como comunidad de misión y reconocer la insustituible primacía educadora de los padres.

        Diego Blázquez Bernaldo de Quirós·27 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

        Toda institución educativa de la Iglesia nace de una llamada concreta: un fundador o una fundadora que, mirando la realidad con ojos de fe, sintió la urgencia de evangelizar a través de la escuela. No nacieron primero los edificios ni los reglamentos: nació un fuego.

        Ese fuego tiene nombre: carisma. Y el carisma no es un slogan inspirador ni una placa en la entrada del colegio, sino una gracia viva que debe encarnarse en personas concretas, en decisiones reales, en un estilo de presencia y de relación. Cuando el carisma se reduce a un texto en la web, la institución empieza a vivir de rentas espirituales y a perder su fuerza transformadora.

        Por eso, antes de hablar de metodologías, plataformas digitales o indicadores de calidad, una escuela católica debería preguntarse con honestidad:

        • ¿Seguimos respirando el espíritu con el que fuimos fundados?
        • ¿Nuestras decisiones de hoy se dejan interpelar por la intuición original que dio vida a la obra?
        • ¿O nos hemos ido deslizando hacia un modelo de colegio correcto, eficiente… pero indistinguible de cualquier otro?

        Mantener viva la misión recibida desde la fundación no es nostalgia; es fidelidad creativa. El colegio no está llamado a conservar un museo, sino a prolongar en el presente la gracia recibida, abriéndola a nuevas generaciones. Y eso solo es posible si quienes sostienen la institución –consagrados, directivos, laicos– viven de esa fuente y la vuelven a visitar con humildad.

        El corazón del colegio: un Sagrario, no un eslogan

        En muchas escuelas religiosas se ha ido imponiendo, casi sin darnos cuenta, una inversión peligrosa de prioridades. Multiplicamos proyectos, programas de innovación, etiquetas pedagógicas, certificaciones, campañas… y, al mismo tiempo, el Sagrario pasa discreto, casi escondido, como si fuera un elemento más del paisaje.

        Sin embargo, para un colegio católico el centro no puede ser otro que Cristo vivo en la Eucaristía. Todo lo demás –proyectos, estructuras, tecnologías– es periférico. Importante, sí, pero periférico. El verdadero corazón de la escuela es la capilla, no el despacho de dirección ni el aula de informática.

        Una institución educativa que nació al calor de la Eucaristía se enfría cuando deja de arrodillarse ante el Sagrario. Pierde ardor cuando ya no se toma en serio que, en medio de los patios y los pasillos, habita realmente el Señor. Recuperar esta conciencia cambia la manera de dirigir, de enseñar, de acompañar:

        • El claustro deja de ser solo un equipo de trabajo para convertirse en comunidad que ora unida.
        • Las decisiones importantes se toman, antes que en una sala de juntas, frente al Sagrario.
        • Los alumnos aprenden que su colegio no es solo un lugar donde “pasan cosas”, sino una casa donde Dios les espera.

        Cuando sustituimos al Sagrario por otros “centros” –el marketing, la innovación por la innovación, la obsesión por la imagen–, erramos el tiro. Podemos tener colegios llenos de actividad, pero vacíos de presencia. Y una escuela católica sin Eucaristía en el centro acaba debilitando su carisma y perdiendo su orientación hacia la misión con mayúsculas: la que permanece y transforma vidas.

        El profesorado: primera riqueza y primera misión compartida

        En cualquier institución educativa, la riqueza principal no son los edificios ni los programas, sino las personas. En un colegio católico, esto se concreta en un hecho claro: el profesorado es la primera riqueza y el primer lugar donde se juega la misión compartida.

        Durante décadas, muchas congregaciones asumieron casi en exclusiva la vida de sus colegios. Hoy, con menos vocaciones y más laicos implicados, la pregunta es inevitable: ¿estamos haciendo del profesorado una verdadera comunidad de misión o solo un equipo de profesionales competentes?

        Un profesor puede conocer muy bien su materia y, sin embargo, no ser todavía parte viva del carisma. Integrar a los laicos en la misión no consiste en pedirles que “firmen” un ideario, sino en acompañarlos para que lo hagan suyo, lo recen, lo disciernan, lo vivan. Si el carisma se queda en los documentos de titularidad y no baja al corazón de los docentes, se corta la cadena de transmisión.

        Para que de verdad haya misión compartida, hace falta:

        • Procesos serios de selección y acogida, donde no solo se evalúen competencias, sino afinidad profunda con la identidad cristiana del centro.
        • Formación permanente en clave espiritual y carismática, no solo técnica. Cursos, retiros, espacios de lectura orante de la Palabra, conocimiento de la historia de la institución.
        • Acompañamiento personal y comunitario, para que los profesores no sean “ejecutores” de proyectos ajenos, sino co-responsables, con voz y discernimiento propio.

        Cuando el profesorado se convierte en cadena de transmisión viva –del fundador o fundadora a los alumnos, pasando por la propia experiencia de fe de cada docente–, la escuela deja de ser una “obra de las religiosas” para ser, de verdad, una comunidad educativa en misión.

        Padres, alumnos y profesores: una misión que se contagia

        Si la familia es la primera escuela y los profesores son la primera riqueza de la institución, el colegio se convierte en un puente. Un buen puente no retiene, comunica. La misión educativa alcanza su plenitud cuando la fe y el carisma que se viven en la escuela regresan al hogar, se encarnan en conversaciones de cocina, en oraciones nocturnas, en decisiones de vida.

        ¿Cómo se produce este “ida y vuelta” fecundo? No por campañas puntuales, sino por un estilo:

        • Padres que se sienten acogidos, escuchados, acompañados en sus luchas.
        • Profesores que no solo enseñan contenidos, sino que transparentan una forma cristiana de mirar el mundo.
        • Alumnos que encuentran en la capilla del colegio un lugar familiar, no extraño; un Sagrario que les acompaña desde pequeños y deja huella indeleble.

        Cuando esto ocurre, el colegio se convierte en una verdadera “escuela de discípulos”, donde no se fabrica clientela, sino se forman personas capaces de llevar la luz del Evangelio a sus familias, a sus futuros trabajos, a la sociedad.

        En estos tiempos vemos que vuelven con fuerza viejas tentaciones con envoltorio nuevo. Una de ellas es la de construir una escuela “autosuficiente”, capaz –en teoría– de hacerse cargo de todo: instrucción, educación, acompañamiento, maduración afectiva, formación espiritual… y, por el camino, desdibujar la presencia real de los padres. Se habla de “educación integral” como si el colegio pudiera suplir por completo a la familia. Pero esto es un espejismo peligroso.

        Ningún colegio, por muy excelente que sea, puede sustituir la misión insustituible de los padres. Cuando olvidamos esta verdad elemental, los centros educativos se convierten en orfanatos de lujo: bien organizados, bien pintados, llenos de proyectos y actividades, pero incapaces de entregar lo que solo un hogar puede dar: raíces, pertenencia, identidad, mirada de amor.

        La familia es la primera escuela de humanidad, y los padres son los primeros educadores. El Magisterio lo ha repetido hasta la saciedad. Cuando esta convicción se debilita, la escuela corre el riesgo de acumular programas y “experiencias” mientras se vacía de lo esencial: una comunidad de vida y de fe en la que el niño se sabe querido, acompañado y llamado por su nombre.

        En el caso de los colegios católicos, esta tentación es aún más grave: no solo está en juego una buena educación, sino la transmisión de un carisma y de una misión recibida de Dios. Si el vínculo vivo con las familias se rompe, la escuela puede seguir funcionando externamente, pero acaba convirtiéndose en un proyecto más dentro del mercado educativo, sin alma propia.

        Cómo recuperar el ardor perdido

        Muchos equipos directivos y comunidades religiosas perciben que, con los años, se ha enfriado algo del fuego original. El desgaste, las urgencias, la presión por sostener económicamente las obras… todo va restando energía interior. La pregunta es: ¿se puede recuperar el ardor? La respuesta cristiana es siempre sí. No por nuestras fuerzas, sino volviendo a la fuente.

        Algunas pistas concretas:

        1. Volver al Sagrario juntos

        Antes de reorganizar estructuras o diseñar nuevos planes estratégicos, es necesario un gesto humilde: ponerse de rodillas. Reservar tiempos reales –no simbólicos– de adoración eucarística para el claustro, para el equipo directivo, para la comunidad religiosa. Mirar al Señor y dejarse mirar por Él. Desde ahí se reordena todo lo demás.

        1. Releer la historia con gratitud

        Recuperar cartas del fundador o fundadora, testimonios de antiguas generaciones, hitos de la obra. No para instalarnos en el pasado, sino para escuchar qué quiso Dios decir a través de esa historia. La gratitud cura el cansancio y purifica la tentación de comparar siempre “aquello” con “esto”.

        1. Discernir con honestidad lo accesorio y lo esencial

        No todo proyecto que suena bien es necesario. Muchos colegios cargan sobre sus espaldas iniciativas que ocupan tiempo, energías y dinero, pero aportan poco a la misión. Preguntarse con valentía: “¿Esto nos acerca al corazón de nuestra vocación educativa o es ruido añadido?”. Y, si es ruido, saber soltarlo.

        1. Cuidar el corazón de los educadores

        Un profesor quemado no puede encender a nadie. Hace falta ofrecer acompañamiento espiritual, espacios de descanso real, experiencias fuertes de encuentro con Dios. Cuando los docentes se sienten cuidados, su ardor se reaviva y su mirada sobre los alumnos cambia.

        1. Hacer de la capilla el lugar decisivo de la vida escolar

        No basta con “tener” capilla; hay que usarla. Celebraciones sencillas y frecuentes, momentos de silencio, ratos de adoración con los alumnos, confesores disponibles… Que cada niño pueda decir: “En mi colegio había un lugar donde sabía que Jesús me esperaba”. Ese recuerdo, años después, sostiene muchas noches oscuras.

        Custodiar el fuego, no solo la estructura

        El gran peligro de nuestras instituciones educativas no es quedarse sin proyectos ni sin recursos, sino quedarse sin fuego. Podemos mantener edificios, marcas, estructuras jurídicas… y, sin embargo, haber dejado de arder por dentro.

        La buena noticia es que el Señor no pide heroísmos imposibles, sino fidelidad humilde: a la misión recibida, al carisma fundacional, a la presencia real de Cristo en la Eucaristía, a las familias concretas que llaman cada día a la puerta del colegio, a esos profesores que son –con todos sus límites– la mejor herramienta de Dios para tocar corazones jóvenes.

        Una escuela sin padres es un espejismo peligroso. Una escuela sin Sagrario en el centro, también. El reto de hoy es sencillo de formular y exigente de vivir: volver a poner a Cristo en el corazón del colegio, reavivar el carisma, cuidar a los educadores, acompañar a las familias.

        Cuando eso ocurre, los alumnos dejan de ser “usuarios” de un sistema educativo para convertirse en hijos que descubren, poco a poco, que tienen un Padre del cielo que les ama y una Iglesia que camina con ellos. Y esa es, al final, la única misión que merece la pena sostener, aunque todo lo demás cambie.

        España

        Los obispos españoles preocupados por el aumento del emotivismo en la vivencia de la fe

        La Conferencia Episcopal Española publicará un documento sobre el papel de las emociones en la vivencia de la fe, ante el aumento del “emotivismo” en algunos ámbitos eclesiales.

        Javier García Herrería·26 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

        La Conferencia Episcopal Española (CEE) dio luz verde al documento elaborado por la comisión para la Doctrina de la Fe, presidida por Mons. Francisco Conesa. Según explicó el secretario general y portavoz de la CEE, Mons. César García Magán, el documento sobre el emotivismo en la vivencia de la fe “no va contra nadie” ni pretende condenar a movimientos o iniciativas concretas.

        La preocupación de los obispos surge de la constatación de una “proliferación de la dimensión afectiva” en la experiencia religiosa. Magán ha subrayado que la dimensión emocional es constitutiva de la persona y no es negativa en sí misma, pero se quiere adviertir del riesgo de reducir la fe a lo meramente sentimental.

        La reflexión busca ayudar a los fieles a comprender que la fe cristiana debe traducirse también en obras y compromisos concretos, como la limosna, la atención a los necesitados y otras manifestaciones prácticas de caridad. El texto será publicado próximamente, tras incorporar algunas modificaciones realizadas en la reunión de la Comisión Permanente de la CEE que se ha reunido esta semana en Madrid.

        Líneas pastorales 2026-2030: “Poneos en camino”

        La Comisión Permanente también aprobó las nuevas Líneas pastorales para el cuatrienio 2026-2030, tituladas “Poneos en camino” (Lc 10, 3). El texto base ya había sido respaldado en la Asamblea Plenaria de noviembre de 2025, quedando pendiente una revisión final.

        A falta de unos últimos cambios antes de su publicación, de momento apenas se han detallado los contenidos. Tan solo se ha señalado que el documento abordará prioridades relacionadas con la evangelización, la celebración del domingo y una reflexión sobre la presencia de la Iglesia en el territorio. El texto definitivo se publicará próximamente en la web de la CEE.

        Nuevo departamento para las relaciones con el Islam

        La Comisión Permanente aprobó asimismo la creación de un departamento para las relaciones con el Islam, dentro de la Subcomisión Episcopal para las Relaciones Interconfesionales y el Diálogo Interreligioso.

        Esta subcomisión está presidida por Mons. Ramón Darío Valdivia y el nuevo departamento pretende responder a los retos derivados del crecimiento de la presencia musulmana en España. Entre sus objetivos se encuentran:

        • Acompañar a familias con disparidad de culto.
        • Formar a sacerdotes, seminaristas, religiosos y laicos en el diálogo entre Islam y cristianismo.
        • Elaborar materiales catequéticos para catecúmenos procedentes del Islam.
        • Fortalecer las relaciones institucionales con asociaciones islámicas.
        • Asesorar a los obispos y delegaciones de diálogo interreligioso en las diócesis.

        Escuela de Verano y pastoral educativa

        La Permanente estudió también la puesta en marcha de una “Escuela de Verano” de la CEE, concebida como espacio de formación y encuentro para laicos, religiosos, seminaristas y sacerdotes, en cuestiones relevantes para la Iglesia y la sociedad.

        Por su parte, la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura, presidida por Mons. Alfonso Carrasco, presentó un plan para impulsar la Pastoral del Deporte en las diócesis y un programa de trabajo del Consejo General de la Iglesia en la Educación para los próximos dos años.

        Evangelización

        Gwen Stefani: duras críticas por vivir el reto de la Cuaresma con Hallow

        “Hola a todos, acabo de recibir mis cenizas y estoy lista para la Cuaresma. Este año voy a participar en el reto de oración de 40 días de Cuaresma de Hallow. Va a ser increíble. Echadle un vistazo. Que Dios os bendiga”. Esto dijo hace unos días la cantante Gwen Stefani en redes sociales. Y le está cayendo la mundial.

        Francisco Otamendi·26 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

        La cantante estadounidense Gwen Stefani volvió al debate cultural y político en Estados Unidos, sin desearlo, tras anunciar en redes sociales que participaría en el reto de oración de 40 días de Cuaresma promovido por la aplicación católica de oración Hallow.

        El mensaje, publicado con motivo del Miércoles de Ceniza —18 de febrero—, sorprendió a parte de su base de seguidores y generó una ola de críticas en plataformas como X e Instagram, donde @gwenstefani tiene 17,7 millones de seguidores (2,3 millones en X).

        “Un tiempo muy especial para mí”

        En un vídeo compartido ese mismo día, la artista, de 56 años, apareció con visible entusiasmo explicando que comenzaba el camino cuaresmal acompañada por esa aplicación de meditación y oración. 

        “Es un tiempo muy especial para mí”, afirmó, invitando a sus seguidores a unirse al reto espiritual. La naturalidad con la que habló de su fe católica rompió la imagen que muchos internautas mantenían de la estrella del pop asociada durante décadas a una estética transgresora. 

        ‘Giro católico’

        Stefani se suma de este modo al denominado ‘giro católico’, en el que cantantes, actores y otras celebridades incorporan la fe y la espiritualidad a su creación profesional y sus vidas.

        Entre ellos pueden citarse a David Henrie, Michael Bublé, Chris Pratt o Patricia Heaton, además de Mark Wahlberg, o los españoles Rosalía, Jaime Lorente, o los creadores de la película ‘Los domingos’, por citar sólo algunos. 

        David Henrie (Los Magos de Waverly Place), con su mujer, Maria Cahill, en el Miércoles de Ceniza, el 18 de febrero de 2026 (@DavidHenrie en X).

        Reacciones

        En el caso de Gwen Stefani, la reacción no tardó en llegar en Estados Unidos. Numerosos usuarios la acusaron de alinearse con posturas ultraconservadoras y algunos la vincularon directamente con el movimiento político MAGA (“Make America Great Again”), lema popularizado por el presidente Donald Trump. En redes sociales circularon mensajes que la calificaban de “extremista religiosa” y “traidora a los valores progresistas”. Algunos comentarios fueron más allá y la acusaron de apoyar indirectamente políticas antiabortistas por su colaboración con la plataforma.

        El foco de la controversia se amplificó al recordarse declaraciones previas del director ejecutivo de Hallow, Alex Jones, quien en 2023 afirmó que la compañía “apoya con orgullo y de manera inequívoca la postura provida de la Iglesia y la declaración de la USCCB (Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos), que considera el fin del aborto como una prioridad”. Esa postura institucional fue utilizada por críticos para sostener que la participación de Stefani implicaba un respaldo ideológico.

        Acusaciones graves. Vivir la fe sin etiquetas políticas

        Algunas de las acusaciones más graves en redes incluyeron insinuaciones de que la cantante estaría financiando indirectamente campañas políticas conservadoras o que su adhesión pública al reto de oración era “una estrategia de blanqueamiento religioso” para atraer a votantes cristianos. Sin embargo, no se han presentado pruebas de que Stefani haya hecho donaciones políticas a raíz de esta campaña.

        La cobertura mediática reflejó la polarización. Medios de entretenimiento como People magazine destacaron el carácter personal de la decisión y recordaron que Stefani ha hablado en otras ocasiones de la importancia de la fe en su vida familiar. Cadenas como Fox News subrayaron la dimensión cultural del debate y la presión que enfrentan figuras públicas cuando expresan convicciones religiosas. Portales católicos como ChurchPop defendieron la libertad de la artista para vivir su fe sin ser etiquetada políticamente.

        Stefani: agradece el apoyo, y asegura que es “una decisión personal”

        Ante la avalancha de comentarios, Stefani no entró en confrontaciones directas, pero en una historia posterior de Instagram agradeció el apoyo recibido y escribió que su participación en la Cuaresma de Hallow era “una decisión personal, basada en el deseo de crecer espiritualmente”. También subrayó que su fe “no es una declaración política”, sino parte de su identidad desde la infancia.

        Más allá de la polémica, el anuncio también puso en primer plano el auge de aplicaciones religiosas digitales y la participación de celebridades en iniciativas de espiritualidad. La Cuaresma, tradicionalmente un tiempo de oración, ayuno y reflexión para los católicos, adquiere de este modo una dimensión mediática.

        El autorFrancisco Otamendi

        España

        La vida desde la magistratura: condena y redención en Almadén

        Además de su competencia técnica y profesional, la magistrada de Almadén se esfuerza por administrar justicia del modo más humano posible.

        Javier García Herrería·26 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

        Antes de vestir la toga y decidir sobre la libertad de los hombres, Miriam García ya sabía lo que era imponer autoridad en terreno hostil. Entre los 12 y los 16 años, mientras otros adolescentes buscaban su lugar en el mundo, ella ya sostenía el silbato: arbitraba los partidos de fútbol de los chicos en el patio de los Jesuitas de Durango. En aquel campo vasco, entre gritos y entradas a destiempo, se forjó el carácter de quien hoy es una voz respetada de la judicatura manchega.

        Esa determinación la llevó a aprobar la oposición con solo 24 años, pero fue en el «barro» de la instrucción donde se ganó el galón que no figura en los códigos. En septiembre de 2023 recibió el ascenso oficial a Magistrada, un sello a su competencia profesional, pero su verdadera consagración llegó mucho antes, en las calles de Puertollano.

        Allí, entre los 28 y los 32 años, vivió su etapa liderando operativos de alto calado donde se ganó el honor de recibir en 2021 la Medalla al Mérito con Distintivo Blanco, concedida por las fuerzas de seguridad del estado. Sin embargo desde hace cuatro años, la Magistrada redujo su jornada laboral para dedicar más tiempo a su familia, por lo actualmente es la responsable del juzgado de Almadén.

        Además de su competencia técnica y profesional, la magistrada se esfuerza por administrar justicia del modo más humano posible. Esto se muestra, en primer lugar, en el juzgado que dirige, un espacio de trabajo sosegado y eficaz, atendido por funcionarios que proyectan una imagen impecable y humana de la Administración de Justicia. 

        También, se evidencia por el reducido número de condenas por violencia de género que emite, evitando las injustas situaciones que se producen con frecuencia contra los hombres. 

        Sin embargo, para quien pasa una mañana de juicios en su sala, llama la atención su preocupación para que en la medida de lo posible las familias se rehagan o solucionen sus conflictos fuera del ámbito de la justicia, vuelva la paz y el sentido común a las tensiones de una residencia de ancianos del pueblo o se conecte para animar a un preso que envió a la cárcel para que se saque el graduado escolar. 

        Sentada frente a su ordenador, con la naturalidad de quien contempla cada día el lado oscuro de la naturaleza humana, la magistrada Miriam García hace memoria. No habla con la jerga árida del Boletín Oficial del Estado, sino como quien sabe que, tras cada número de procedimiento, hay una cena interrumpida, un hijo que no entiende nada o un perdón que nadie esperaba. Hablamos con ella de algunas historias que le han marcado.

        Una vida perfectamente normal

        El registro en la casa de un funcionario en Castilla-La Mancha evidenció que la naturaleza humana puede esconder grandes horrores tras la apariencia de una vida normal. Miriam recuerda aquella mañana como una de las más duras de su carrera, hasta el punto de causarle una dolencia gastrointestinal tras somatizar el impacto de tener que ver una pequeña parte de los vídeos que la Guardia Civil encontró en la casa del acusado. 

        El caso formaba parte del rastro de una red europea de pornografía infantil con base en Barcelona. La juez García solo se encargaba del arresto de uno de los clientes que compraba los vídeos de pornografía infantil, pero lo que le dio un gran escalofrío fue comprobar el listado de completo de “clientes” de la región. Ocupaban un dossier bien gordo, en el que el 80% de los municipios de Castilla-La Mancha tenían al menos un implicado.

        Durante la declaración, el trabajador se reconoció «enfermo», pero con un matiz inquietante: equiparaba sus actos a la «parte oscura» que todo el mundo tiene, como quien justifica un momento de mal humor o un acto de egoísmo. En su discurso se palpaba esa «banalidad del mal» de la que hablaba Hannah Arendt: la incapacidad de dimensionar la atrocidad del acto propio, integrándolo en una rutina burocrática y cotidiana. 

        Tras la aparición del caso en la prensa local, empezaron a llegar testimonios de hombres, ya adultos, que habían sido víctimas de abusos cuando eran menores de edad. El caso ni siquiera saltó a la prensa nacional, eclipsado por la noticia de la detención de los dirigentes de la red de distribución de pornografía infantil. “Es algo que suele ocurrir, los abusos sexuales a menores en el ámbito familiar o escolar apenas tienen repercusión en la prensa”, comenta la magistrada.

        Superstición en Fuenlabrada 

        El narcotráfico tiene también su cara aristocrática y absurda. Miriam recuerda a un ciudadano mexicano detenido en Fuenlabrada cuya vida parecía guionizada por una telenovela. De hecho, estaba casado con una conocida actriz de culebrones. Su casa era un despliegue de lujo: zonas chill out, piscinas de borde infinito y un tren de vida frenético. Lo curioso del caso es que, pese a su sofisticación para mover contenedores desde México, su caída vino de la mano de la superstición.

        El narco no daba un paso sin consultar a una «pitonisa». La investigación descubrió que los vaticinios de la bruja eran tan precisos porque tenía un contacto en la policía que le filtraba información. Al pinchar el teléfono de la vidente, los investigadores llegaron al corazón de la trama. Tras ser detenido, el hombre mostró una filosofía vital devastadora: «He vivido a todo trapo desde los 16 años, ya he disfrutado lo que tenía que disfrutar». Sin embargo, la realidad post-detención fue el vacío absoluto: su mujer le abandonó y su imperio se esfumó, dejando claro que el «éxito» delictivo es un contrato con cláusulas de soledad extrema.

        Llamado por su nombre

        El sistema penitenciario está lejos de asegurar que los condenados se arrepientan de veras de sus delitos, pero lo que es todavía más difícil es que un preso pueda incorporarse a una vida dentro de la ley, teniendo en cuenta que la cárcel es una “universidad del delito” en el que uno aprende y teje una red de relaciones que pueden ser la única salida si una vez fuera de la prisión no hay apoyo familiar ni se encuentra trabajo. La buena noticia es que también hay excepciones a la regla general, como muestra el caso de Rafa.

        Rafa no es un delincuente que llena titulares. Es, en palabras de la magistrada, “el típico drogadicto que se fue consumiendo hasta quedarse en los huesos”. Cuando entró en el juzgado de Almadén, Rafa medía casi un metro noventa y apenas pesaba 50 kilos. Su historial no era el de una mente criminal, sino el de un hombre que fue incapaz de decir no a las malas compañías y terminó sumando méritos en el escalafón delictivo: tráfico a pequeña escala, tirones de bolsos, hurtos por “necesidad”.

        «Lo que más me conmovió la primera vez que lo tuve detenido», recuerda la magistrada García, «es que le llamé por su nombre y se puso a llorar». En su pueblo no era conocido como Rafa, sino solo por el típico mote. Para sus conciudadanos era un despojo del que todos procuraban apartarse, pero el simple hecho de escuchar un «siéntese, Rafa» de boca de una autoridad judicial le devolvió una dignidad que creía extinta. 

        Esta historia, que para muchos sería una anécdota irrelevante, revela una de las notas del sistema judicial: la ley juzga actos, pero la justicia trata con personas. Rafa terminó en prisión tras un atraco con navaja, un salto a la «primera división» de la delincuencia empujado por el síndrome de abstinencia. 

        Gracias a la correspondencia mantenida con la juez y al contacto con el capellán —a quien pidió ver tras descubrir, con asombro, que no existía un «Dios castigador» esperándolo—, Rafa inició una transformación física y espiritual. Hoy pesa 90 kilos y escribe cartas que muestran su reconstrucción personal. Su vida sigue entre barrotes, pero no acaba allí. Ha logrado romper su círculo vicioso y recomponerse. Es la muestra de que es posible encontrarse con Dios y redimir los propios pecados.

        Estas historias, que Miriam García desgrana con rigor jurídico y empatía, configuran un mosaico de lo que hay tras las grandes estadísticas. Ser juez en un partido pequeño no es sólo aplicar el código; es entender que detrás de cada delito hay una biografía quebrada que, a veces, solo necesita que alguien la llame por su nombre.

        Ecología integral

        La generación perdida busca referentes y maestros

        Hay una nueva generación de jóvenes, la actual, que busca a tientas y que no encuentra el camino que debe recorrer. No estamos mirando al grito silencioso que nos están lanzando. Otros jóvenes no se resignan al sinsentido o al conformismo y siguen buscando verdaderos maestros, auténticos padres. Nos va la vida en no defraudarles.

        Javier Segura·26 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

        – Perdona, no es contra ti -me dice un joven de veinte años muy amablemente en una conversación tras una cena con universitarios-, pero vuestra generación, la de nuestros padres, no ha sabido darnos referentes.

        –  ¿Qué quieres decir?

        –   Os habéis dedicado a trabajar, a ganar dinero -me explica- para tener una vida cómoda. Pero no hemos encontrado en vosotros maestros que nos enseñen a vivir.

        La generación de la postguerra, y la siguiente

        Con esa conversación de fondo han resonado en mí unas palabras de D. Fernando Sebastián, arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, con el que trabajé hace unos años en la diócesis navarra. 

        Me hablaba precisamente de esa generación, de la nuestra, como de una generación perdida. Su generación, la que vivió la postguerra, con la sangre aún caliente de los mártires, tenía la fe como algo sustancial en la vida. Sabían lo que se jugaban en la vida. Tenían unos valores y una misión que cumplir. 

        Pero la siguiente generación que había vivido en una España culturalmente católica, no había interiorizado la fe y por ello no supieron hacerla cultura ni transmitirla a sus hijos. Era, como me decía el sabio obispo, una generación perdida. Hay un eslabón perdido en la transmisión de la fe y, como me comentaba este joven, también hay una falta de referencias en la vida social.

        Generación actual: no es suficiente una vida cómoda, pero no encuentran el camino 

        Y hay una nueva generación de jóvenes, la actual, que busca a tientas y que no sabe por dónde caminar. Que a la vez se da cuenta de que no es suficiente con el sueño burgués de una vida cómoda que le ofrece la sociedad del bienestar -esa que encarnamos en nuestra generación-, pero que no encuentra el camino que debe recorrer porque nadie se lo mostró. Ese es su drama. 

        Quienes fuimos educados en una fe y en unos valores cristianos, aunque nos hayamos alejado de ellos, tenemos un lugar al que regresar. Pero quienes han nacido en esta época no tienen un hogar al que regresar. No tienen un padre que les espere en la lontananza.

        Algunos hablan de un ‘giro católico’

        Hay un cambio sociológico, sin duda. Algunos hablan de un giro católico. Yo creo más bien que responde a la conjunción de una búsqueda del corazón de esta nueva generación y a esta orfandad que ha dejado a los jóvenes sin una meta en la vida, sin saber hacia dónde dirigir sus pasos.

        Hemos sido respetuosos y les hemos dicho que busquen una verdad por sí mismos, sin proponerles nada por no condicionarlos, a la vez que les hemos insistido en que no existe la verdad, que todo es relativo. Les hemos condenado a buscar toda la vida sin que jamás lleguen a encontrar nada. Les hemos abocado al nihilismo práctico.

        No estamos mirando al grito silencioso de los jóvenes

        Los hay que al encontrarse ante ese callejón sin salida no encuentran otro camino de salida que acabar con su vida. Mucho me temo que no estamos mirando de frente a la realidad del suicidio de los jóvenes y al grito silencioso que nos están lanzando. Tiene raíces profundas que no se curan con una tirita.

        Otros muchos otros jóvenes no se resignan al sinsentido o al conformismo y siguen buscando verdaderos maestros, auténticos padres.

        Queremos que la fe sea verdadera, aunque cueste

        – En mi parroquia tienen miedo a hacernos planteamientos serios -me decía otro joven hace poco-. No se dan cuenta de que no nos vale un cristianismo sin exigencia. Si nos acercamos a la fe es porque queremos que sea verdadera. Aunque nos cueste.

        En ese caldo de cultivo es fácil que aparezcan mesianismos sociopolíticos que llenen el hueco de sentido que hemos dejado y les ofrezcan un ideal por el que gastar la vida. En medio de una crisis de identidad y ante la necesidad de referentes se alzarán quienes les atraigan hacia sus intereses partidistas ofreciéndoles eslóganes identitarios. Y sin otros referentes serán fácilmente manipulables.

        Necesitamos maestros, padres y madres, testigos

        El desafío para la sociedad y para la Iglesia es dramático.

        Necesitamos maestros. Necesitamos padres y madres. Necesitamos testigos.

        Nos lo están demandando los propios jóvenes.

        Nos va la vida en no defraudarlos.

        El autorJavier Segura

        Evangelio

        «Este es mi Hijo, el amado… Escuchadlo». II domingo de Cuaresma (A)

        Vitus Ntube nos comenta las lecturas del II domingo de Cuaresma (A) correspondiente al día 1 de marzo de 2026.

        Vitus Ntube·26 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

        La liturgia de este II Domingo de Cuaresma está marcada por el relato evangélico de la Transfiguración. La escena de hoy nos transporta a un paisaje geográfico y espiritual diferente. El domingo pasado nos encontrábamos en el desierto, contemplando la victoria de Jesús sobre el tentador, una victoria que prefigura la nuestra. Hoy, en cambio, somos conducidos a la montaña, donde contemplamos al Señor transfigurado.

        El desierto y la montaña: dos paisajes que configuran profundamente el camino espiritual de la Cuaresma. Ambos nos disponen hacia uno de los pilares fundamentales de este tiempo: la oración. Como nos recuerda el Papa Benedicto XVI: “podríamos decir que estos dos domingos son como dos pilares sobre los que se apoya todo el edificio de la Cuaresma hasta la Pascua”. La tentación en el desierto y la Transfiguración en la montaña anticipan el Misterio Pascual: “la lucha de Jesús con el tentador preludia el gran duelo final de la Pasión, mientras la luz de su cuerpo transfigurado anticipa la gloria de la Resurrección”.

        La Iglesia, en su sabiduría, dispone cuidadosamente las lecturas de cada Misa para que formen un todo coherente, guiado por un hilo conductor —un tema— que nos ayude a entrar más profundamente en el misterio que se celebra. El Evangelio de la Transfiguración que escuchamos hoy tiene un acento distinto del que recibe cuando se proclama en la fiesta de la Transfiguración, el 6 de agosto. En esa fiesta, nuestra atención se dirige principalmente al resplandor y a la gloria de Cristo. Hoy, en cambio, el énfasis recae en la revelación y la obediencia, en la voz del Padre: “Este es mi Hijo, el amado… Escuchadlo”.

        El tema de la escucha de Dios y de la obediencia atraviesa todas las lecturas. En la primera lectura escuchamos la vocación de Abrahán, padre del pueblo de Dios. En la segunda lectura, san Pablo recuerda a Timoteo que Dios nos llama con una vocación santa y nos introduce en su luz. Y en el Evangelio, Cristo es revelado como el Hijo amado del Padre, con la clara indicación de que debemos escucharlo.

        Abrahán es un ejemplo de esta escucha. Dios le dijo: “Sal de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré”. Y la Escritura nos dice sencillamente: “Abrán marchó, como le había dicho el Señor”. Su vocación, todo el itinerario de su vida, estuvo marcado por una obediencia radical. Se le pidió renunciar a todo: su tierra, su patria, su seguridad. Sin embargo, de esta disponibilidad total a Dios brotó una fecundidad extraordinaria: la promesa de una gran nación, de un nombre grande y de la bendición para todas las familias de la tierra. Al escuchar sin reservas, Abrahán mismo se convirtió en fuente de bendición.

        En el Evangelio, Pedro, Santiago y Juan quedan sobrecogidos ante la visión del Señor transfigurado en el monte Tabor. En medio de su asombro, escuchan la voz del Padre: “Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo”. La Transfiguración es, ante todo, un momento de oración. Jesús entra en un diálogo íntimo con el Padre. Cuando el Padre nos dice que escuchemos a Jesús, nos está invitando a entrar en un diálogo con su Hijo. La oración, una de las prácticas fundamentales de la Cuaresma, es precisamente esta escucha atenta.

        La Cuaresma es, por tanto, un tiempo privilegiado para escuchar a Dios. Esta segunda semana nos recuerda de manera especial la importancia y la fecundidad de la oración. Estamos llamados a pasar tiempo con Cristo: a escucharlo, a dialogar con él, a meditar su Palabra y a unir nuestra voluntad a la suya. Y escuchar a Cristo significa también escuchar la voz de la Sagrada Escritura —la Ley y los Profetas, el Evangelio—, dejando que la Palabra de Dios modele nuestra vida y guíe nuestros pasos en el camino hacia la Pascua.

        Mundo

        La Conferencia Episcopal Alemana elige como presidente a un defensor del Camino Sinodal

        Antes de su elección, el obispo Wilmer se desempeñó como presidente de la Comisión de Asuntos Sociales y Societarios de la Conferencia Episcopal, así como de la Comisión de Justicia y Paz.

        OSV / Omnes·25 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

        Por Junno Arocho Esteves, OSV Noticias

        La Conferencia Episcopal Alemana anunció que ha elegido al obispo Heiner Wilmer de Hildesheim como su próximo presidente.

        Servirá como presidente por un período de seis años, sucediendo al obispo Georg Bätzing de Limburgo, quien decidió no buscar la reelección durante la asamblea plenaria de primavera de la conferencia, celebrada del 23 al 26 de febrero en Würzburg.

        El obispo Wilmer ha apoyado las controvertidas reformas del Camino Sinodal de Alemania, incluidas las bendiciones para las parejas del mismo sexo y la ampliación de los roles para las mujeres.

        Primeras palabras

        En una conferencia de prensa después de su elección el 24 de febrero, el obispo Wilmer expresó su gratitud a sus colegas obispos por su confianza y al obispo Bätzing por liderar «nuestra conferencia en tiempos difíciles».

        Al dirigirse a los católicos alemanes en el país, el nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Alemana dijo que ellos eran el «rostro vivo de la Iglesia» y dijo que la fe era una «fuente de fortaleza» que brinda «apoyo y conecta generaciones».

        El papa Francisco nos dejó claro que el Evangelio es alegría; una alegría que nos sostiene y nos conmueve. El papa León XIV continúa este camino con claridad espiritual —dijo—. El proceso sinodal mundial nos ha demostrado lo valioso que es escuchar juntos. La sinodalidad sigue siendo una actitud espiritual: caminar juntos, compartir la responsabilidad, tomar decisiones juntos.

        El obispo Wilmer también se dirigió a las víctimas y sobrevivientes de abuso sexual por parte del clero, reconociendo que «sus voces tienen peso».

        «Cada paso en la superación del pasado cobra profundidad y veracidad gracias a su testimonio», dijo el obispo. «La escucha y la confianza moldean este camino. De esta manera, puede surgir un espacio donde se protege la dignidad y se renueva la confianza».

        Algunas polémicas

        El obispo Wilmer fue ordenado sacerdote de la Congregación de los Padres del Sagrado Corazón, o Dehonianos, en 1987. Después de servir como provincial de su congregación en Bonn y Roma, fue nombrado obispo de Hildesheim por el Papa Francisco en 2018.

        Fue objeto de críticas pocos meses después de ser nombrado obispo por sus comentarios contra la postura de la Iglesia Católica respecto al abuso. En una entrevista con el periódico alemán Kölner Stadt-Anzeiger, el obispo Wilmer afirmó creer que «el abuso de poder está en el ADN de la Iglesia».

        También dijo que los católicos «deben abandonar esta noción» de que la Iglesia es completamente pura e inmaculada porque hay «estructuras del mal» dentro de ella, según la agencia de noticias en línea Katholisch, con sede en Bonn .

        El cardenal Rainer Maria Woelki de Colonia respondió a la declaración de obispo Wilmer diciendo que «si ese fuera el caso, entonces tendría que abandonar la Iglesia».

        Al refutar la afirmación del obispo Wilmer, el cardenal Woelki reconoció que «durante demasiado tiempo no creímos a las víctimas y durante demasiado tiempo no consideramos posible tal cosa. Hemos incurrido en una grave culpa».

        Opiniones sobre el Camino Sinodal

        Antes de su elección, el obispo Wilmer se desempeñó como presidente de la Comisión de Asuntos Sociales y Societarios de la Conferencia Episcopal, así como de la Comisión de Justicia y Paz.

        El nuevo presidente de la conferencia episcopal también ha sido un firme defensor del Camino Sinodal, un proceso de reforma establecido en respuesta a un informe de 2018 conocido como el estudio de Mannheim, Heidelberg y Gießen, o MHG, una investigación exhaustiva sobre el abuso sexual del clero en Alemania de 1946 a 2014.

        La presión del Camino Sinodal para revisar las enseñanzas establecidas de la Iglesia sobre la homosexualidad, la ordenación de mujeres y el celibato sacerdotal provocó preocupación entre los obispos de todo el mundo de que esto sentaría un precedente peligroso que en última instancia separaría a los católicos alemanes de la Iglesia universal.

        El obispo Wilmer se ha pronunciado a favor de permitir las bendiciones para parejas del mismo sexo, una de las propuestas del Camino Sinodal. En una carta de 2023 dirigida a los fieles de su diócesis, el obispo afirmó que había quedado claro que «necesitamos cambios significativos en la moral sexual dentro de la Iglesia Católica».

        Mujeres y género

        «Para mí es muy importante que las personas LGBTQ reciban acompañamiento pastoral, espiritual y litúrgico», escribió. «Celebro que el Camino Sinodal promueva la creación de un grupo de trabajo para elaborar directrices para las ceremonias de bendición de parejas del mismo sexo, así como para las parejas divorciadas que se han vuelto a casar».

        Anteriormente, también ha abogado por la ordenación de mujeres. Según la emisora ​​de radio alemana Domradio, el obispo Wilmer afirmó: «Las mujeres necesitan urgentemente asumir liderazgo y puestos de responsabilidad».

        «Ya no podemos decir simplemente: la cuestión de si las mujeres deben ser admitidas a la ordenación está resuelta. Confío en el Espíritu Santo en esto», dijo en una entrevista de 2019 con el periódico alemán Süddeutsche Zeitung.

        En diciembre, el Vaticano publicó un informe de síntesis de siete páginas de la «Comisión de Estudio sobre el Diaconado Femenino», que votó en contra de ordenar diáconos mujeres y aplazó el tema para «ulteriores estudios teológicos y pastorales».

        En la conferencia de prensa, se le preguntó al obispo Wilmer qué le gustaría decirles a las mujeres de la Iglesia y a quienes anhelan un cambio. Sin embargo, su respuesta fue eliminada del video publicado en la página de YouTube de la Conferencia Episcopal Alemana.

        En respuesta a otro periodista, que le preguntó sobre sus comentarios de 2019 respecto a la ordenación de mujeres, el obispo no respondió directamente sobre sus comentarios y, en cambio, celebró «el hecho de que el Sínodo global (de Obispos) haya colocado el tema de las mujeres en los ministerios y servicios en la agenda».

        «Sigo convencido de que el Espíritu Santo está obrando también hoy. Espero con ilusión las sorpresas del Espíritu Santo», afirmó antes de concluir la rueda de prensa.

        Entre los más preocupados por el rumbo que estaba tomando el Camino Sinodal estaba el Papa Francisco, que había criticado el camino que estaban tomando los obispos alemanes.

        En una entrevista de 2023 con The Associated Press, el difunto pontífice dijo que el proceso sinodal de Alemania estaba siendo dirigido por la «élite» y advirtió que estaba guiado por principios ideológicos más que por el Espíritu Santo.

        «Cuando la ideología se involucra en los procesos de la Iglesia, el Espíritu Santo se va a casa, porque la ideología vence al Espíritu Santo», dijo.

        El autorOSV / Omnes

        España

        El Vaticano confirma el viaje del Papa a España del 6 al 12 de junio

        León XIV realizará el viaje acogiendo la invitación del rey Felipe VI y de la Iglesia en España. El programa será publicado más adelante.

        Javier García Herrería·25 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

        El Vaticano y la Conferencia Episcopal Española han confirmado oficialmente que el Papa León XIV visitará España entre el 6 y el 12 de junio de 2026.

        La Santa Sede también ha comunicado que el Papa visitará Mónaco el 28 de marzo y además hará un viaje de 10 días en abril. Concretamente estará en Argel y Annaba del 13 al 15 de abril; Yaundé, Bamenda y Duala del 15 al 18 de abril; Luanda, Muxima y Saurimo del 18 al 21 de abril; y Malabo, Mongomo y Bata del 21 al 23 de abril.

        “Mucho se ha especulado…”

        Durante las últimas semanas la posible visita papal fue objeto de intensa especulación mediática y eclesial. Se viralizó incluso un plan de viaje concreto por WhatsApp que circuló ampliamente entre fieles y comunidades católicas españolas, según varios medios especializados, que situaba el viaje entre el 6 y el 12 de junio, con itinerarios detallados aún por confirmar oficialmente.

        Ese plan filtrado describía una estancia de una semana completa en España con celebraciones litúrgicas, encuentros con autoridades civiles y eclesiales, y actos centrados en la evangelización de jóvenes y familias. Aunque no estaba confirmado por la Santa Sede, acertó de lleno con las fechas que ahora ha reconocido la Conferencia Episcopal.

        La archidiócesis de Madrid ha publicado en la mañana del 25 de febrero un comunicado mostrando su alegría por este viaje, «que vive este anuncio como un motivo de esperanza y de comunión para la Iglesia en Madrid». También ha reconocido que «desde hace meses, Madrid venía trabajando con ilusión y responsabilidad ante la posibilidad de esta visita. La organización de un viaje papal es un reto amplio y complejo, que exige coordinación, previsión y la colaboración de muchas personas y realidades eclesiales. Por ello, la archidiócesis puso en marcha con antelación las primeras estructuras organizativas necesarias para preparar este importante acontecimiento».

        Una de las voces más destacadas ha sido la de Yago de la Cierva, figura conocida por su papel en la organización de eventos católicos masivos en España y coordinador de la visita papal del próximo mes de junio. De la Cierva destacó hace unas semanas que la eventual visita del Papa es un regalo inmenso para la Iglesia en España. Para él, esta visita representa una oportunidad pastoral única para confirmar la fe de los católicos y transmitir un mensaje de paz y esperanza.

        Nace la web oficial del viaje

        Hace unas semanas, la Conferencia Episcopal lanzó también una web oficial dedicada al viaje papal, destinada a centralizar toda la información logística, litúrgica y pastoral para fieles, medios y participantes. En ella se espera que se publiquen programas, credenciales, inscripciones para eventos especiales, así como materiales de preparación espiritual para quienes deseen acompañar al Santo Padre en su paso por España.

        Aunque esta plataforma entró en funcionamiento recientemente, ya se ha convertido en el punto de referencia para evitar desinformación y rumores que durante semanas circularon en redes antes del anuncio oficial.

        ¿Qué se espera de la visita?

        Aunque los detalles finales del programa oficial aún están por concretarse con la visita de una delegación vaticana a España para ultimar detalles, se espera que el Papa:

        • Presida misas multitudinarias en varias ciudades españolas.
        • Se reúna con autoridades civiles y eclesiales.
        • Realice actos de encuentro juvenil y lugares asistenciales.

        La Iglesia española mira ahora con gran expectativa este acontecimiento, que no solo tiene un valor espiritual, sino también social y cultural para una comunidad católica que, tras años de desafíos, espera un impulso de unidad y fe en el corazón de Europa.

        Evangelización

        ¿Qué podemos aprender de la vida de Fulton J. Sheen?

        La causa de Fulton J. Sheen avanza hacia la beatificación. Mons. Jason Gray, director ejecutivo de la Fundación Arzobispo Fulton Sheen habla sobre el legado espiritual y evangelizador de este pionero de los medios de comunicación.

        Teresa Aguado Peña·25 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

        La figura de Fulton J. Sheen resuena en la Iglesia. La Santa Sede ha autorizado que su causa avance hacia la beatificación, tras haber sido declarado venerable y reconocerse un milagro atribuido a su intercesión, un paso que permitirá su veneración pública y acercará aún más su legado a nuevas generaciones. Sacerdote, obispo y pionero de la evangelización en radio y televisión, Sheen marcó el siglo XX con una extraordinaria capacidad para comunicar el Evangelio al corazón de la gente.

        Para profundizar en su vida espiritual, su impacto pastoral y el significado de este momento histórico, conversamos con Mons. Jason Gray, sacerdote de la Diócesis de Peoria y director ejecutivo de la Fundación Arzobispo Fulton Sheen, quien acompaña de cerca la causa y trabaja por mantener viva la huella de uno de los grandes comunicadores de la fe en la historia reciente de la Iglesia.

        ¿Qué aspectos de la vida espiritual y pastoral del obispo Sheen destacaría?

        La vida espiritual de Fulton Sheen giraba en torno a la oración ante el Santísimo Sacramento. Desde su ordenación sacerdotal en 1919, se dedicó a una hora santa eucarística continua todos los días. Esto era tan importante para él que lo llamaba «la hora que hace mi día».  Sheen estudió en algunas de las instituciones católicas más prestigiosas y obtuvo un número impresionante de títulos, pero no fue en las aulas ni en la biblioteca donde Sheen llegó a algunas de sus mayores revelaciones sobre la vida de Jesucristo. Sheen no solo sabía cosas sobre Jesús. Conocía a Jesús porque pasaba tiempo con Él en la oración.

        Sheen sentía un gran respeto por la cruz como parte de la vida espiritual. Sheen admitió que no siempre apreció el valor de la cruz, pero profundizó en su comprensión de que Jesús vino como sacerdote y como víctima, y que cualquiera que quisiera ser un verdadero discípulo de Nuestro Señor también tendría que imitarlo tomando su cruz.  Sheen sufrió, como él mismo dijo, tanto dentro como fuera de la Iglesia, pero no se detuvo a quejarse de sus sufrimientos. Sheen señaló a Jesús, que sufrió su juicio sin abrir la boca para defenderse. Entonces, ¿por qué deberíamos actuar de otra manera? La notable forma en que Sheen puso la otra mejilla, actuando con amabilidad hacia quienes lo perseguían, es un testimonio de su santidad.

        Sheen destacó como evangelizador en la radio y la televisión, algo muy innovador para su época. ¿Crees que puede ser un modelo para la evangelización digital actual? ¿Por qué?

        Sheen es más que un modelo. Fue el pionero que abrió el camino. Convirtió la radio y la televisión en una herramienta para la evangelización, lo que lo convierte en el patrón perfecto de los medios de comunicación modernos para aquellos que continúan difundiendo el Evangelio a través de Internet y las redes sociales.

        Sin embargo, no debemos pensar que Sheen fue eficaz por su estilo. No hay duda de que tenía una presencia poderosa ante la cámara. No hay duda de que era elocuente e increíblemente inteligente. No hay duda de que tenía una apariencia telegénica y unos ojos que podían atravesar la lente de la cámara. En mi opinión, la eficacia de Sheen provenía de su autenticidad espiritual.  Sheen creía realmente en lo que predicaba y vivía la fe de la que hablaba. Se sentía cómodo tanto con la gente común y corriente como con los ricos y poderosos. No menospreciaba a las personas, sino que les hablaba con la misma pasión sobre Jesucristo. Su honestidad, su sinceridad y su profunda fidelidad son las características que le hicieron eficaz en televisión.

        ¿Qué anécdota de la vida de Sheen te gusta más?

        Fulton Sheen tenía un gran sentido del humor que siempre mostraba cuando predicaba y en sus programas de televisión. Esto no quiere decir que Sheen no pudiera ser serio y audaz en sus predicaciones. Más bien, Sheen decía que el humor tenía un poder importante para animar a la gente a escuchar sus predicaciones, especialmente si el humor era a menudo a costa de él mismo.

        La alegría de sus presentaciones encajaba bien con su programa de televisión: Life is Worth Living (La vida vale la pena). Nadie quiere vivir una vida aburrida, triste y melancólica. Queremos ser felices con Jesús, lo que hacía que la alegría sincera que irradiaba Sheen fuera tan atractiva para todos.

        ¿Cómo describirías la importancia de la beatificación para la Iglesia en Estados Unidos?

        La beatificación y la canonización son los dos pasos que da la Iglesia católica para otorgar un honor público a una persona. El honor público es un reconocimiento oficial por parte de la Iglesia de que Sheen fue un hombre de virtud heroica y de probada intercesión celestial. Antes de su beatificación, cualquier signo de devoción a Fulton Sheen se considera privado, o simplemente el resultado de la convicción personal de un individuo.

        La proclamación pública de la santidad de vida de Sheen elevará su prestigio en la Iglesia y hará que cada vez más personas conozcan su figura y sus virtudes. La presencia enérgica y contundente de Sheen en los medios de comunicación inspirará a otros a proclamar también la fe católica con convicción.  El generoso tiempo que Sheen dedicó a instruir a los conversos al catolicismo inspirará a otros que enseñan la fe y animará a los fieles a ser valientes a la hora de animar a otros a convertirse al catolicismo. El cuidado de Sheen por los pobres, y especialmente por los de los territorios misioneros, animará a más personas a apoyar a las Obras Misionales Pontificias, donde Sheen trabajó en su día. Gracias a este apoyo, se atenderá a los fieles de las zonas más pobres del mundo.

        ¿Cómo era la vida de oración o la celebración eucarística del obispo Sheen?

        La vida de Fulton Sheen se centraba en la Eucaristía y en una hora santa eucarística diaria. Cuando Sheen se centraba en la Eucaristía, crecía en su apreciación de las palabras de san Juan Bautista: «Es necesario que él crezca y que yo disminuya». Sheen se dio cuenta de que Jesús nos da el ejemplo perfecto de humildad al rebajarse perfectamente para salvarnos por su gran amor. Por lo tanto, ¿cómo no íbamos a humillarnos también nosotros para magnificar al Señor?

        Sheen también se dio cuenta de que Jesús vino a nosotros para morir por nosotros, lo que le convierte en un sacerdote que ofrece el sacrificio y también en la víctima que se ofrece. Para Sheen, la celebración de la Eucaristía es una participación en el sacrificio de Jesucristo. Puesto que Jesús se ofreció a sí mismo por amor, la Eucaristía es la expresión perfecta del amor perdurable de Dios por nosotros y de su presencia continua. La Eucaristía también nos desafía y nos invita a responder con el mismo amor por él.

        Sheen también expresó una importante verdad sobre la celebración de la misa cuando era obispo de Rochester. Señaló lo importante que era para él rezar en unión con el Papa, ya que el nombre del Papa se menciona en cada celebración de la Misa. También estaba agradecido por todas las oraciones que se hacían por él, ya que el clero y los fieles de su diócesis rezaban por él como su obispo en cada Misa. Por lo tanto, la Eucaristía era para Sheen un gran vínculo de unidad entre el pueblo de una diócesis y los fieles de todo el mundo.

        En una época tan polarizada como la nuestra, tanto en la Iglesia como en la sociedad, ¿qué lecciones podemos aprender de Sheen para mejorar en este sentido?

        Fulton Sheen podía ser audaz y conflictivo, firme en sus posiciones y valiente en sus convicciones. Sin embargo, Sheen solía abordar los temas de una manera que resultaba desarmante. No comenzaba su programa de televisión con ataques, sino con una anécdota cotidiana que le servía para atraer a su audiencia y guiarla hacia las verdades eternas.

        Creo que es un error clasificar a Sheen como conservador o liberal, como de derecha o de izquierda. Predicaba que la justicia social estaba necesariamente relacionada con la justicia individual. Mientras que la izquierda puede querer hablar del cuidado de los pobres y la derecha puede querer hablar de la virtud y la responsabilidad personal, Sheen decía que tenemos que hacer ambas cosas. En lugar de condenar a uno de los extremos del espectro, Sheen tenía una forma de elevar tanto a la derecha como a la izquierda hacia Dios.

        Cuando Sheen era obispo de Rochester, intentó implementar el Concilio Vaticano II en su diócesis. Intentó vender la propiedad de una iglesia parroquial que era superflua para proporcionar vivienda a los pobres. Para los conservadores, parecía demasiado liberal. Al mismo tiempo, Sheen era claro en la enseñanza moral de la Iglesia, la condena del comunismo y la devoción a la Eucaristía y a la Santísima Madre. Para los liberales, parecía demasiado conservador. Sheen era una persona tan singular y con una presencia tan poderosa que desafía cualquier categorización. Podemos beneficiarnos apreciando al hombre por lo que fue.

        Mundo

        Cuando el bosque cae: Fe, inundaciones y responsabilidad en Indonesia

        El ciclón Senyar en Sumatra reveló que la tragedia no fue solo natural, sino fruto de décadas de deforestación y desarrollo irresponsable, con consecuencias sociales y humanas que trascienden Indonesia.

        Bryan Lawrence Gonsalves·25 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

        Cuando el ciclón Senyar azotó la isla indonesia de Sumatra a finales de noviembre de 2025, la devastación fue repentina y abrumadora. Las inundaciones y los deslizamientos de tierra sumergieron pueblos enteros. Las laderas se derrumbaron. Miles de personas resultaron heridas y desplazadas en Aceh, Sumatra Septentrional y Sumatra Occidental. Sin embargo, para las comunidades locales y los líderes de la Iglesia, la catástrofe no fue repentina ni imprevisible.

        “No se trató simplemente de desastres naturales”, afirmó el padre Martinus Dam Febrianto SJ, director del Servicio Jesuita a Refugiados de Indonesia. “Fueron desastres ecológicos”.

        Durante décadas, las densas selvas tropicales de Sumatra han sido devastadas de forma constante. La tala ilegal, la silvicultura industrial, las plantaciones de aceite de palma y las operaciones mineras han erosionado las defensas naturales de la tierra. Cuando llegaron lluvias inusualmente intensas, relacionadas con el aumento de la temperatura del océano, los bosques ya no estaban allí para absorber el agua o estabilizar el suelo.

        “Lo que ocurrió no fue solo una inundación”, explicó el padre Febrianto, “sino una avalancha de barro y troncos que devastó zonas residenciales, destruyó propiedades y dañó infraestructuras públicas”. Las laderas, desnudas por la deforestación, cedieron. Comunidades enteras quedaron sepultadas bajo los escombros que bajaban por ellas.

        Las secuelas del ciclón Senyar

        A finales de diciembre, la magnitud del desastre era evidente. Las cifras oficiales del 21 de diciembre muestran que más de 3,3 millones de personas en Sumatra se vieron afectadas, y casi un millón se vieron obligadas a abandonar sus hogares. Se informó de al menos 1.090 muertos, 186 desaparecidos y alrededor de 7.000 heridos. Más de 147.000 casas resultaron dañadas o destruidas, con pérdidas económicas estimadas en casi 19.800 millones de dólares.

        Ante el sufrimiento que se extendía por Sumatra, la Iglesia católica movilizó su respuesta humanitaria. Caritas Indonesia se convirtió en una fuerza humanitaria central, trabajando a través de las redes diocesanas para prestar asistencia urgente.

        “Nuestro objetivo es garantizar el acceso a alimentos, refugio temporal, agua potable, servicios de saneamiento e higiene y atención sanitaria básica”, declaró el padre Fredy Rante Taruk, director ejecutivo de Cáritas Indonesia, en declaraciones a Omnes. Las familias desplazadas y los grupos vulnerables, afirmó, siguen siendo la prioridad.

        Hasta ahora, Cáritas y sus socios han ayudado a más de 22.000 personas con alimentos, han distribuido kits de higiene a más de 5.700, han prestado asistencia sanitaria a 3.700 y han ofrecido apoyo psicosocial a casi 1.600. En total, se han entregado 60 toneladas de ayuda.

        El padre Taruk subrayó que la solidaridad internacional de los católicos en el extranjero sigue siendo esencial para mantener la ayuda y la recuperación.

        Desarrollo sin salvaguardias

        La catástrofe de Indonesia pone de manifiesto el coste humano de un modelo de desarrollo impulsado por el beneficio económico a corto plazo y una protección medioambiental deficiente. En ningún lugar es esto más evidente que en el norte de Sumatra, donde el clero católico ha dado el paso inusual de protestar públicamente contra las prácticas forestales industriales.

        El padre Supriyadi Pardosi OFMCap ha ayudado a organizar manifestaciones desde noviembre de 2025 contra PT Toba Pulp Lestari (TPL), una importante empresa de pasta de papel que opera en la región. Las protestas se han dirigido al Parlamento de Indonesia, a los ministerios del Gobierno, a la Comisión Nacional de Derechos Humanos y a las autoridades provinciales.

        “Nuestra demanda sigue siendo la misma: el cierre de la empresa de pasta de papel PT Toba Pulp Lestari”, declaró el padre Pardosi a Omnes.

        Para él, la cuestión no es un ecologismo abstracto, sino la supervivencia de las comunidades locales. Grandes extensiones de selva tropical natural han sido sustituidas por plantaciones de monocultivo de eucaliptos, que contribuyen muy poco a prevenir la erosión o las inundaciones. Incluso antes del ciclón de 2025, las inundaciones repentinas azotaron repetidamente las zonas cercanas a las operaciones de TPL, entre ellas Harian-Samosir en noviembre de 2023, Simallopuk en diciembre de 2023 y Parapat en marzo de 2025.

        “Cerrar esta empresa es la única forma de que las comunidades locales recuperen sus medios de vida normales”, afirmó. “También es la única forma de avanzar hacia un futuro sostenible”.

        Una crisis social además de ecológica

        El daño va más allá del paisaje físico. Según el padre Pardosi, la deforestación ha fracturado profundamente el tejido social. La competencia por la tierra y el empleo ha alimentado el resentimiento y la violencia dentro de las aldeas.

        “Se producen enfrentamientos habituales entre quienes apoyan y quienes se oponen a las operaciones de TPL”, afirmó. Estas tensiones han “enfrentado a vecinos entre sí”, fracturando las comunidades indígenas, las iglesias y los hogares.»

        En este sentido, la degradación medioambiental se convierte en un catalizador de la desintegración social. Cuando la tierra se degrada, los medios de vida se derrumban. Cuando los medios de vida se derrumban, las comunidades se fracturan. Lo que parece un problema medioambiental se convierte rápidamente en una crisis de dignidad humana.

        “La habitabilidad humana no puede separarse de un entorno habitable”, afirmó el padre Pardosi. Basándose en las enseñanzas del Papa Francisco y en la espiritualidad de san Francisco de Asís, habló de la dependencia de la humanidad respecto a la creación. “No podemos vivir sin nuestro entorno, pero el entorno puede existir sin nosotros. La degradación de la naturaleza es, en esencia, la degradación de la propia vida humana”.

        Indonesia es, a menudo, descrita como uno de los “pulmones” ecológicos del mundo. Sin embargo, se siguen talando bosques para proyectos empresariales. El padre Pardosi criticó a las autoridades por ponerse del lado de las empresas que sustituyen las selvas tropicales por minas o plantaciones de monocultivo, prácticas que, según él, contradicen el propósito de los bosques como soporte de la vida.

        “Una actitud que degrada y explota la naturaleza”, advirtió, representa “un punto bajo en nuestra humanidad”, con consecuencias que no solo sufrirán las víctimas de hoy, sino también las generaciones futuras.

        Discernimiento y responsabilidad

        El padre Febrianto abordó la crisis desde una perspectiva ignaciana. Citando la Contemplación para alcanzar el amor de san Ignacio, recordó que Dios está presente y activo en toda la creación y, por lo tanto, reconocer esa presencia debería conducir al respeto y al cuidado.

        En cambio, dijo, muchas decisiones políticas y económicas tratan a la naturaleza como un recurso que hay que dominar. “Aquí no hay discernimiento espiritual”, afirmó. “No se tiene en cuenta a Dios”.

        A menudo ni siquiera hay discernimiento racional. A pesar de las pruebas científicas que relacionan la deforestación y el cambio climático con las inundaciones, los funcionarios han negado tales conexiones. Algunos incluso han afirmado que las plantaciones de palma aceitera son equivalentes a los bosques. Detrás de estos argumentos, advirtió el P. Febrianto, hay “un enorme apetito por extraer la riqueza forestal de forma instantánea, sin tener en cuenta las consecuencias a largo plazo”.

        El discernimiento, dijo, requiere una conversión “de la indiferencia y el egocentrismo hacia la apertura del corazón a Dios”. Esa conversión implica escuchar los hallazgos científicos, el silencio de la oración, los gritos de los pobres y las señales de advertencia escritas en la propia tierra.

        Más fundamentalmente, la Iglesia debe ayudar a abordar las causas profundas del colapso ecológico. El padre Febrianto señaló la Laudato Si’ y el llamamiento del Papa Francisco a una “ecología integral”, que reconoce que las crisis medioambientales, sociales, económicas y espirituales son inseparables. El desarrollo humano no puede medirse únicamente por el crecimiento económico. Debe promover “el desarrollo de cada persona y de toda la persona”, especialmente de los pobres, las comunidades indígenas y los más expuestos al riesgo medioambiental.

        Una advertencia global

        Lo que está ocurriendo en Indonesia no es único. Patrones similares de deforestación, desplazamiento y vulnerabilidad climática son visibles en todo el mundo en desarrollo, desde la cuenca del Amazonas hasta África Central y el Sudeste Asiático.

        La lección es importante. Cuando los bosques caen, llegan las inundaciones. Cuando la tierra se trata como algo prescindible, las personas también se vuelven prescindibles.

        Para el padre Pardosi, lo que está en juego desde el punto de vista moral es inequívoco. La explotación medioambiental, afirma, no solo perjudica a quienes viven hoy, sino también a “miles de personas de generaciones futuras que nunca han elegido participar en estos actos destructivos”. Por lo tanto, la tragedia de Indonesia no es solo una crisis nacional, sino una advertencia global. El desarrollo sin discernimiento deja a su paso la devastación. La pregunta a la que se enfrentan los gobiernos, las empresas y las sociedades de todo el mundo es si el progreso seguirá impulsado por el apetito o guiado por la responsabilidad, la moderación y el cuidado del hogar común confiado a la humanidad.

        El autorBryan Lawrence Gonsalves

        Fundador de “Catholicism Coffee”

        Vaticano

        Dios no es como llamar al 112. Mensajes de Mons. Varden en los Ejercicios del Papa (10)

        En las meditaciones de los Ejercicios espirituales de Cuaresma al Papa y a la curia romana, el monje trapense y obispo de Trondheim (Noruega), Mons. Erik Varden, ha señalado, por ejemplo, que Dios no es un servicio de emergencia como llamar al 112, sino más bien una póliza de seguro.

        Francisco Otamendi·24 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

        Dios no es como llamar el 112 con una emergencia, sino más bien una póliza de seguro, “seguros de poder contar con la ayuda de Dios”. Job “se niega a pensar que Dios esté haciendo cuentas sobre su vida como si fuera un balance”. O ‘San Bernardo idealista” es excelente compañero para quienes emprenden “un éxodo cuaresmal del egocentrismo y el orgullo”.  Son algunas ideas de las meditaciones que está predicando el obispo de Trondheim (Noruega), Mons. Erik Varden en los Ejercicios espirituales del Papa León XIV y la Curia romana.

        Algunos mensajes del obispo trapense en las meditaciones, que está filtrando Vatican News, son en síntesis, los siguientes:

        1- “La ayuda de Dios no es ocasional; no es un servicio de emergencia al que recurrimos cuando se incendia una casa o alguien es atropellado por un coche, como si llamáramos al 112” (del propio Varden).

        2. “Mary Ward, esa gran educadora cristiana del siglo XVII, solía decir a sus hermanas:“Haced lo mejor que podáis y Dios os ayudará”. (Varden).

        3. “Job no acepta las racionalizaciones de sus amigos. Se niega a pensar que Dios esté haciendo cuentas sobre su vida como si fuera un balance. Está decidido a encontrar a Dios presente en la aflicción, gritando heroicamente: ‘¿Quién, sino Él, puede hacer esto?”. (Varden).

        4. ¿Cómo afronto las pruebas que parecen no tener sentido, que destruyen mis barreras protectoras? ¿Mi relación con Dios es una forma de negociación, de modo que cuando las cosas se ponen difíciles, me veo inducido a seguir el consejo de la esposa de Job de ‘maldecir a Dios y morir’. (Varden)

        “Morar en la ayuda de Dios”

        5. “Morar en la ayuda de Dios, como nos enseña San Bernardo, no significa traficar con seguridades. Significa pasar por el Lamento y la Amenaza para aprender a vivir con Gracia en este nuevo nivel de profundidad. Y así permitir que otros lo encuentren” (Varden).

        El Papa León XIV, en primer plano, escucha al obispo noruego Erik Varden, de Trondheim, dirigir el retiro cuaresmal anual de la Curia Romana en la Capilla Paulina del Vaticano el 22 de febrero de 2026. (Foto de OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).

        6. “Bernardo es ‘un excelente compañero para cualquiera que emprenda un éxodo cuaresmal del egocentrismo y el orgullo con el deseo de perseguir la verdad de sí mismo, manteniendo los ojos fijos en el amor de Dios que todo lo ilumina” (Varden. Vatican News).

        7. Existe una cierta ‘similitud de carácter’ entre Bernardo de Claraval y Thomas Merton, escritor y monje trapense estadounidense, que se dedicó principalmente a los temas del ecumenismo, el diálogo interreligioso, la paz y los derechos civiles”(Varden, Vatican News).

        8. La Cuaresma “es un tiempo de auténtica lucha espiritual, en el que la Iglesia ‘no disminuye la invitación a luchar contra los vicios y las pasiones dañinas: su lenguaje es ‘Sí, sí’, ‘No, no’, no ‘ahora esto’, ‘ahora aquello’’. Y nos ofrece, al inicio de la batalla cuaresmal, ‘una melodía que trae paz, como banda sonora para este tiempo’. (Varden, Vatican News).

        9. Varden “reproduce casi en su totalidad el texto del Salmo 90, Qui habitat”.  San Bernardo, durante la Cuaresma de 1139, predicó una serie de diecisiete sermones sobre ‘Qui habitat’ a sus monjes . 

        10. En sus meditaciones, concluye Monseñor Varden, el santo monje cisterciense explica “lo que significa vivir en gracia cuando combatimos el mal, promovemos el bien, defendemos la verdad y seguimos el camino del éxodo de la esclavitud hacia la tierra prometida, (…) sin desviarnos ni a la derecha ni a la izquierda, permaneciendo en paz, conscientes de que bajo lo que a veces parece caminar sobre el filo de la navaja, ‘hay brazos eternos’”. (Varden, Vatican News).

        El autorFrancisco Otamendi

        Libros

        ¿Preguntas sobre sexo? El Youcat responde

        El nuevo volumen de la colección Youcat reúne preguntas reales de los jóvenes y ofrece respuestas claras, accesibles y fieles a la enseñanza de la Iglesia para orientarse en un terreno tan complejo como decisivo.

        José Miguel Granados·24 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

        Ediciones Encuentro acaba de publicar la traducción al español de Youcat. Amor para siempre. Solteros, novios, esposos. Con un formato y maquetación ameno y moderno, atractivo y simpático, el texto se sitúa en la oportuna y exitosa estela de los anteriores: Catecismo joven de la Iglesia católica, Doctrina social de la Iglesia, Para niños, Confesión Update, Manual para catequista de confirmación, Biblia. Ha sido publicado por la Conferencia episcopal de Austria, con la confirmación vaticana del Dicasterio para la evangelización.

        Este manual se aproxima a la comprensión de la riqueza del amor erótico, a los temas del género, a la experimentación con el sexo, a la gestión de las heridas sufridas, a la belleza y a los problemas de la vida de la pareja, al sentido del compromiso conyugal, al valor del sacramento del matrimonio y sus diversas crisis, a las nuevas posibilidades en torno a la procreación humana, etc. 

        Preguntas y respuestas necesarias

        Nos encontramos con una guía que recoge más de cien preguntas que se hacen hoy los jóvenes de las nuevas generaciones, sobre temas de sexualidad, afectividad y amor. Así, por ejemplo: ¿Por qué el sexo tiene dos caras, una hermosa y una fea?, ¿cómo debo lidiar con mi curiosidad con el sexo?, ¿cómo detecto que una relación es tóxica?, ¿no podemos simplemente amarnos como pareja sin llegar a casarnos?, ¿cómo es posible ser fiel a una persona y amarla durante toda la vida?, ¿se me ha cerrado el amor para siempre si mi matrimonio fracasa?, ¿qué pasa si (con el tiempo) empiezo a aborrecer el cuerpo de mi pareja?

        Las respuestas buscan conjugar un lenguaje coloquial y asequible, lejos de tecnicismos académicos, con la presentación de la enseñanza de la Iglesia en estos temas tan profundos y decisivos, que son vividos -con frecuencia- de forma equivocada y angustiosa.

        Un «terreno pantanoso»

        En efecto, en todo momento encontramos la doctrina católica convertida en argumentación y expresiones divulgativas. Como es lógico, se echa de menos en alguna ocasión la precisión del lenguaje del magisterio y las explicaciones aquilatadas de los teólogos. En cambio, las respuestas contienen gran frescura y conectan con las formas coloquiales de las nuevas generaciones. 

        En definitiva, este nuevo volumen acomete valentía lo que muchos consideran un “terreno pantanoso”, y ofrece pistas y guías adecuadas para no perderse en el laberinto confuso de nuestra cultura, tan influida por la revolución sexual. Un libro que muchos chavales y educadores podrán consultar con interés y provecho.

        Ecología integral

        Francia reza por la vida ante la “muerte asistida”: la eutanasia aumenta

        Los católicos en Francia han participado en una iniciativa de oración y ayuno el 20 de febrero, ante una votación clave en la Asamblea Nacional sobre la legislación de muerte asistida de este 24 de febrero, que puede normalizar una eutanasia que se dispara en el mundo.  

        OSV / Omnes·24 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

        – Katarzyna Szalajko, OSV News

        Mientras los católicos en Francia acaban de celebrar una iniciativa nacional de oración y ayuno el 20 de febrero, en anticipación de la votación final sobre un proyecto de ley que “lleva a nuestro país por el camino de la eutanasia y el suicidio asistido”, y para “pedirle al Señor que ilumine las conciencias sobre la gravedad de los desafíos que plantea esta ley propuesta”, las cifras de procedimientos de eutanasia aumentan en todo el mundo. 

        La iniciativa de oración y ayuno fue organizada por la Conferencia episcopal francesa, mientras los legisladores se preparan para una votación decisiva sobre la legislación sobre muerte asistida el 24 de febrero, aunque debe volver de nuevo al Senado. Los prelados franceses temen que una vez que se apruebe el proyecto de ley, la eutanasia podría normalizarse cada vez más, como está sucediendo en bastantes países.

        España, 426 casos en 2024: un 27,5 % más

        En España, según las estadísticas oficiales recién publicadas, 426 personas murieron en 2024 mediante suicidio asistido o eutanasia aprobados por el Estado en 2021. Esto representa un aumento del 27,54% respecto a las 334 muertes registradas en 2023, y casi un 48% más en comparación con 2022, el primer año completo después de la legalización.

        Benigno Blanco, ex presidente del Foro de la Familia, dijo que las actitudes sociales están cambiando gradualmente a medida que la eutanasia se vuelve rutinaria en los informes de salud pública.

        “La eutanasia ha comenzado a normalizarse socialmente”, declaró Blanco a OSV News. “Las cifras de casos de eutanasia se publican periódicamente como una estadística más que ya no provoca una reacción fuerte. Nos estamos acostumbrando a la eutanasia como un fenómeno social más, y así es como empieza siempre la banalización de lo legalizado. Tras esa banalización en la conciencia colectiva, el número de prácticas aumenta gradualmente”.

        Reino Unido, a punto de legalizarse

        El Reino Unido también está a punto de legalizar el suicidio asistido, con debates en curso en el Parlamento y legisladores católicos luchando para detener un proyecto de ley “escandaloso” sobre el suicidio asistido.

        Australia, aumento de forma constante

        Australia, por su parte, ofrece uno de los casos de estudio más claros sobre cómo evolucionan las leyes de muerte asistida una vez introducidas. 

        La legalización en el estado de Victoria con la Ley de Muerte Asistida Voluntaria se aprobó en 2017 y entró en vigor en 2019. Desde entonces, se ha extendido a nivel nacional y el número de casos de muerte asistida ha aumentado de forma constante, lo que plantea interrogantes sobre cómo estas leyes transforman las expectativas culturales y la identidad moral de la medicina. 

        En Nueva Gales del Sur, el segundo informe anual de la Junta de Muerte Asistida Voluntaria muestra que 2.295 personas presentaron una primera solicitud para acceder a la VAD, mientras que 1.028 fallecieron por consumo de una sustancia VAD (Voluntary Assisted Dying, muerte asistida voluntaria).

        Xavier Symons: la tendencia, hacia la normalización 

        El destacado bioeticista y autor australiano Xavier Symons dijo que la tendencia refleja una transformación social más profunda.

        “Creo que el creciente número de casos de VAD en Australia refleja tanto la creciente conciencia pública de la eutanasia como una opción para los moribundos como la normalización de la elección de esa opción”, dijo a OSV News Xavier Symons, profesor que dirige el Centro Plunkett de Ética en la Universidad Católica Australiana y el Hospital St. Vincent en Sídney. 

        Sin duda, otros factores han influido en el aumento de las tasas de VAD en los estados, como la disponibilidad de más profesionales para proporcionar VAD y la presión de los grupos de presión pro-eutanasia para que la eutanasia sea accesible en zonas regionales y remotas. Pero es probable que la actitud social también haya cambiado en los últimos años.

        Preocupa que se erosione la idea de que la curación es fundamental para la medicina 

        Symons dijo que el impacto se extiende más allá de las elecciones individuales de los pacientes y está cambiando el modo en que la sociedad ve la medicina en sí.

        “Me preocupa que la DVA erosione la idea de que la curación es fundamental para la medicina”, afirmó. “Estamos presenciando una sustitución de la visión hipocrática de la medicina -que incluye la idea de que el médico tiene el deber de buscar el bien del paciente-, por la idea de que un médico es un proveedor de servicios y debe ayudar a los pacientes que desean terminar con su vida”.

        “No todos los médicos practican la eutanasia; muchos son objetores de conciencia. Pero el hecho de que la medicina ahora practique la eutanasia afecta a la percepción que la sociedad tiene de la profesión médica”.

        Un hombre en silla de ruedas habla con un enfermero en la unidad de cuidados paliativos de la Clínica Saint-Elisabeth en Marsella, Francia, el 31 de mayo de 2024. El 15 de enero de 2026, los obispos franceses reafirmaron su oposición a un proyecto de ley que establece el derecho a la «asistencia activa para morir», que los senadores han comenzado a revisar el 20 de enero. La Asamblea Nacional aprobó la medida el 27 de mayo de 2025. (Foto de OSV News/Manon Cruz, Reuters).

        Riesgo de expansión más allá de enfermedades terminales 

        Symons advirtió que los legisladores de otros países que debaten la eutanasia podrían subestimar cómo los criterios de elegibilidad pueden expandirse con el tiempo.

        “El mayor riesgo es establecer un ‘derecho a morir’ que podría extenderse mucho más allá de las enfermedades terminales, permitiendo así el acceso a la eutanasia a todo grupo que la desee”, afirmó. “Esto incluye a personas con enfermedades mentales, personas con enfermedades crónicas e incluso personas cansadas de la vida. Si se afirma que algunas personas tienen derecho a la eutanasia, es difícil negar la conclusión de que todas las personas tienen derecho a la eutanasia”.

        Eutanasia, legal en varios países

        En todo el mundo, las leyes sobre muerte asistida se han expandido de manera constante durante la última década. 

        La eutanasia -en la que un médico administra directamente medicamentos para acabar con la vida-, ahora es legal bajo criterios definidos en varios países alrededor del mundo, incluidos los Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, España, Canadá, Colombia, Nueva Zelanda y Australia, entre otros.

        Realidad compleja 

        Los proveedores de salud católicos en Australia dicen que están atravesando una nueva realidad compleja, buscando mantener compromisos de larga duración con los cuidados paliativos mientras operan dentro de sistemas donde la muerte asistida es legal.

        Adrian Kerr, hablando en nombre de Catholic Health Australia, enfatizó las raíces históricas de la atención católica al final de la vida en el país.

        “Fue una orden religiosa católica —las Hermanas de la Caridad— la que fundó el primer servicio de cuidados paliativos de Australia en Sídney en 1890”, declaró a OSV News. “Ese servicio se estableció para brindar atención a quien la necesitara. Forma parte de un largo legado de atención que involucra a los miembros de Catholic Health Australia, del cual nos sentimos inmensamente orgullosos; un reflejo del compromiso del Buen Samaritano, respondiendo a las necesidades, sin importar de quién se trate”. 

        Kerr dijo que los centros católicos continúan rechazando la participación en la muerte asistida voluntaria aunque siguen comprometidos con el cuidado de todos los pacientes.

        Campaña masiva de los obispos franceses: urge centrarse en los cuidados paliativos

        Haciéndose eco de una campaña masiva de los obispos franceses, instando a centrar los esfuerzos públicos en los cuidados paliativos en lugar de la muerte asistida, Adrian Kerr dijo que la experiencia demuestra que el acceso a cuidados paliativos de calidad puede influir significativamente en las decisiones de los pacientes. 

        “Hemos descubierto que es muy poco frecuente que una persona tome una decisión definitiva sobre el DAV”, afirmó. “Algunos lo hacen porque su dolor y síntomas no se controlan bien, o porque experimentan algún tipo de angustia. Podemos, y de hecho lo hacemos, ayudar con estos aspectos mediante cuidados holísticos al final de la vida. Muchos pacientes descubren que esto satisface sus necesidades y optan por morir de forma natural”.

        Blanco: la legalización transforma la cultura

        Para Blanco, el católico español defensor de la dignidad al final de la vida, es la legalización de la eutanasia lo que transforma la cultura incluso sin una fuerte demanda pública inicial.

        “Cuando se aprobó la ley que despenaliza la eutanasia y se reguló como un servicio sanitario más, no había una demanda social significativa y, aún hoy, sigue sin haberla”, afirmó sobre España. 

        “Pero la normalización social ya ha comenzado, y así empieza la pendiente resbaladiza, que con el tiempo siempre conduce a la banalización progresiva de lo despenalizado”.

        También señaló presiones demográficas en las familias más pequeñas, la urbanización y el creciente aislamiento entre los adultos mayores. “En este contexto cultural y social, es previsible que la eutanasia se promueva cada vez más como una solución razonable para todos”, afirmó Blanco. “Son procesos lentos, pero están en marcha”.

        Impacto en las familias que se quedaron atrás

        Los líderes de la Iglesia dicen que las consecuencias pastorales de la muerte asistida también se están volviendo más visibles, especialmente entre las familias que quedan abandonadas cuando un ser querido elige la eutanasia.

        Monica Doumit, canciller de la Arquidiócesis de Sydney, dijo que la legalización ha introducido nuevos desafíos para la atención pastoral. “Uno de los desafíos inesperados que se ha hecho evidente no es el cuidado pastoral de una persona que busca la eutanasia o el suicidio asistido, sino el cuidado de las familias que quedan atrás”, dijo a OSV News. 

        Angustia: familias que no son informadas

        “Algunos de estos familiares, sobre todo si son personas de fe, no estuvieron de acuerdo con la decisión de su ser querido de morir de esa manera, y su muerte provoca no solo dolor, sino también arrepentimiento por no haber podido hacer más e incluso ira”.

        Doumit afirmó que las familias a veces se enteran de las decisiones sobre la muerte asistida solo después de que el proceso ha comenzado o finalizado, lo que profundiza el trauma. “Esto puede ser muy angustiante y es uno de los desafíos pastorales que presenta este terrible régimen legislativo”, afirmó.

        La Iglesia, proveedora de atención compasiva

        Doumit afirmó que la Iglesia considera su papel tanto como testigo moral como proveedora de atención compasiva. “En cada época y ante cada desafío, la Iglesia está llamada a defender la dignidad de la persona humana y a defender a los más vulnerables!, afirmó. 

        En el caso de la eutanasia, quienes proponen terminar con la vida de las personas la llaman ‘morir con dignidad’. Ante esto, la Iglesia debe siempre declarar que ninguna enfermedad o discapacidad puede jamás arrebatarle la dignidad a una persona, y que, sin importar cuántos cuidados necesite, sigue siendo un miembro valioso de nuestra comunidad. 

        Añadió que las instituciones católicas pueden ofrecer un testimonio diferente a través del acompañamiento. “Quizás no podamos cambiar la ley en este momento, pero podemos cuidar a las personas de una manera que nunca busquen esta opción”, afirmó.

        ——————-

        Katarzyna Szalajko escribe para OSV News desde Varsovia, Polonia. 

        ——————

        El autorOSV / Omnes

        Vaticano

        El Papa insta a no usar IA para las homilías o buscar “me gusta” en TikTok

        El Papa León XIV ha pedido a los sacerdotes no usar inteligencia artificial (IA) para escribir sus homilías, ni para buscar “me gusta” en plataformas de redes sociales como TikTok, en un encuentro con sacerdotes de la diócesis de Roma.  

        OSV / Omnes·23 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

        – Courtney Mares, Ciudad del Vaticano, OSV News

        En una sesión de preguntas y respuestas con clérigos de la diócesis de Roma, el Papa dijo que los sacerdotes deben resistir “la tentación de preparar homilías con inteligencia artificial” (IA), o para buscar “me gusta” en plataformas de redes sociales como TikTok.

        “Como todos los músculos del cuerpo, si no los usamos, si no los movemos, mueren. El cerebro necesita ser usado, por lo que nuestra inteligencia también debe ejercitarse un poco para no perder esta capacidad”, dijo el Papa León en la reunión a puerta cerrada, según una información de Vatican News del 20 de febrero.

        “Dar una verdadera homilía es compartir la fe”, y la inteligencia artificial “nunca podrá compartir la fe”, añadió el Papa. El Pontífice ha expresado interés en el tema de la inteligencia artificial y la dignidad del trabajo desde los primeros días de su pontificado.

        “Sí podemos ofrecer un servicio inculturado en el lugar, en la parroquia donde trabajamos”, dijo el Papa a los sacerdotes de la Diócesis de Roma; “la gente quiere ver su fe, su experiencia de haber conocido y amado a Jesucristo”.

        No para buscar ‘me gusta’

        En su encuentro con el clero de Roma, el Papa León subrayó que con una “vida auténticamente arraigada en el Señor” se puede ofrecer algo diferente, calificando de “ilusión en internet, en TikTok”, pensar que uno se ofrece y gana así ‘me gusta’ y ‘seguidores’.

        “No sois vosotros: si no transmitimos el mensaje de Jesucristo quizá nos equivocamos y debemos reflexionar con mucha atención y humildad sobre quiénes somos y qué hacemos”, subrayó el Papa.

        También añadió que para un sacerdote es fundamental “la vida de oración”, añadiendo que esto significa “tiempo pasado con el Señor”, no “ la rutina de recitar el breviario lo más rápido posible”. 

        El Papa León XIV pronunció una homilía durante la Misa del Miércoles de Ceniza en la Basílica de Santa Sabina, Roma, el 18 de febrero de 2026. Al día siguiente, instó a los sacerdotes a no usar inteligencia artificial para escribir sus homilías ni buscar “me gusta” en redes sociales como TikTok. (Foto CNS/Lola Gomez).

        Consejos del Papa León a los jóvenes sacerdotes

        El diálogo a puerta cerrada del Papa, el 19 de febrero, con el clero de la Diócesis de Roma fue introducido por el cardenal Baldo Reina, vicario general de Roma, quien presentó a cuatro sacerdotes, que representan cuatro grupos de edad, que fueron seleccionados para hacerle una pregunta al Papa.

        Entre ellos se encontraba un joven sacerdote, ordenado por el Papa León XIII en mayo pasado. Preguntó cómo los sacerdotes jóvenes pueden apoyar a sus compañeros en el mundo actual.

        El Papa les instó en primer lugar a tener “los ojos abiertos” ante las familias de las que provienen muchos jóvenes, que a menudo han pasado por “crisis muy graves”, con padres ausentes o “divorciados vueltos a casar”.

        Muchos jóvenes también han experimentado el abandono, por lo que los sacerdotes deben conocer su realidad, continuó el Papa. “Estén cerca de ellos en este sentido, acompáñenlos, pero no sean solo jóvenes”, dijo, añadiendo que, en este sentido, el testimonio del sacerdote es importante, ya que ofrece un modelo de vida.

        Buscar iniciativas de divulgación

        El Papa pidió asimismo a los sacerdotes no contentarse sólo con los jóvenes que siguen acudiendo a la parroquia: “Debemos organizarnos, pensar, buscar iniciativas que puedan ser una forma de acercamiento”. 

        “Tenemos que ir nosotros mismos, tenemos que invitar a otros jóvenes, salir a la calle con ellos; quizá ofrecer salidas diferentes”, actividades como el deporte, el arte y la cultura, insistió.

        Conocer a los demás es el elemento clave, según el Papa León, y el conocimiento llega a través de “una experiencia humana de amistad” con jóvenes que “viven en el aislamiento, en una increíble soledad”.

        Creciente soledad

        Destacó también el Papa cómo esta soledad ha aumentado especialmente después de la pandemia, en parte debido al uso de teléfonos inteligentes. “Viven una especie de distanciamiento, una frialdad, sin conocer la riqueza, el valor de las relaciones verdaderamente humanas”, explicó.

        Por eso, continuó, debemos saber ofrecer a los jóvenes “otro tipo de experiencia de amistad, de compartir y gradualmente de comunión”, y desde esa experiencia “invitarlos también a conocer a Jesús”.

        El Papa León subrayó que esto requiere “tiempo” y “sacrificio”, considerando también que muchos jóvenes hoy están atrapados en “una vida terrible” de droga, crimen y violencia. 

        Fraternidad sacerdotal en Chicago

        El Papa León animó a los sacerdotes a cultivar verdaderas amistades entre ellos y a resistir la tentación de la “invidia clericalis” o envidia clerical.

        No tengamos miedo de llamar a la puerta de otros, de tomar la iniciativa, de decir a compañeros o a un grupo de amigos: ¿por qué no nos reunimos de vez en cuando para estudiar juntos, reflexionar juntos, tener un momento de oración y luego un buen almuerzo? El párroco con el mejor cocinero puede invitar a los demás, dijo el Papa León.

        Recordó un ejemplo «hermoso» de fraternidad sacerdotal en Chicago, su ciudad natal, donde un grupo de sacerdotes decidió reunirse una vez al mes, desde que estaban en el seminario. Algunos continuaron hasta los 90 años, reuniéndose para orar y estudiar.

        Dar testimonio de vida en medio de la eutanasia

        Durante la sesión de preguntas y respuestas, el Papa León también abordó el tema de la eutanasia, subrayando que los sacerdotes “deben ser los primeros en dar testimonio de que la vida tiene un valor enorme”.

        “Si nosotros mismos somos tan negativos respecto a nuestra vida, y a veces con menos sufrimiento del que soportan muchas personas, ¿cómo podremos decirles: “No, no puedes quitarte la vida, debes aceptarla?”, se preguntó el Papa.

        “Si uno vive toda la vida como un camino que nos lleva adelante, incluso con el peso de los años, a menudo también -siendo jóvenes o ancianos- con las enfermedades y las dificultades, tendrá la capacidad, con la gracia de Dios, de aceptar la cruz, el sufrimiento que viene”, afirmó.

        Llevar la comunión a los enfermos

        El Papa también instó a los sacerdotes a llevar la Comunión y la unción de los enfermos a los feligreses que están enfermos.

        “Hoy, con menos sacerdotes y más ancianos, se piensa: ‘Bueno, enviemos a los laicos, ellos lo harán’”, dijo. “Es un hermoso servicio que prestan los laicos… pero eso no significa que el sacerdote pueda quedarse en casa viendo cosas en internet”.

        ———————

        Courtney Mares es editora del Vaticano para OSV News. Síguela en @catholicourtney. Salvatore Cernuzio de ‘Vatican News’ contribuyó a esta noticia.

        —————–

        El autorOSV / Omnes