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La «Investigación sobre el entendimiento humano», de David Hume

Continuamos la serie de artículos sobre la obra principal de los principales autores modernos y contemporáneos, tras la exposiciones de Descartes y Locke.

Ignacio Sols·2 de mayo de 2026·Tiempo de lectura: 36 minutos

Una versión más resumida de este artículo puede verse aquí.


a) Exposición

En su Investigación sobre el Entendimiento Humano, David Hume radicaliza el planteamiento empirista de John Locke. Recordemos que Descartes había partido del “Cogito”, de nuestro pensamiento (el hecho de que pensamos, es cosa segura. Después ya buscaremos las razones por las que fiarnos de nuestro pensamiento, para sentar así las bases firmes de nuestro conocimiento). Y recordemos que Locke había partido de la “ideas”, entendidas éstas en el sentido griego de la palabra: “lo visto”. Es decir que partía de lo percibido por los sentidos, externos o internos. Hume, más radical, va a distinguir entre “impresión” e “idea”, pues no es lo mismo lo que estamos viendo o sintiendo –la impresión- que lo que hemos visto o sentido –la idea, lo visto o lo sentido-, como no es lo mismo un dolor de muelas que “siento” que un dolor de muelas que he sentido, prefiero mucho más este último, es decir, el meramente recordado.

Hecha esta distinción, queda claro que la base de su análisis del conocimiento no van a ser las ideas, sino, más radical, las impresiones. Yo ahora miro y tengo una impresión, cierro los ojos y cesa esa impresión. Permanece la idea, lo visto, el recuerdo de la impresión, y la confianza en una existencia independiente de mí, pues confío en que, si vuelvo a abrir mis ojos, volverá a aparecer lo mismo ante ellos.  Pero, sensu stricto, durante el tiempo en que tuve cerrados los ojos no había sino la mera confianza de que se repetiría esa percepción, confianza basada en la mera costumbre de que otras veces haya sucedido así, pero no basada en verdadero razonamiento. 

El análisis que sigue a continuación nos mostrará que, en efecto, no es posible verdadero conocimiento en las cuestiones de existencia. Adelantemos que, siempre que aquí se habla de idea, será siempre, por supuesto, de una idea particular, pues ya en su anterior Tratado sobre la Naturaleza Humana, no queda en Hume, como tampoco en su predecesor Berkeley, ni rastro de la noción de abstracción, por razones que, por lo que llevo dicho, deben ser ya obvias.  

Su análisis de las ideas se basa en la observación de que las ideas que tenemos, o son el recuerdo de una impresión pasada, o se forman a partir de otras ideas por asociación, ya sea asociación por semejanza o por contigüidad, o por causalidad. Hay asociación por semejanza de ideas, porque es sabido que unas ideas nos sugieren otras con las que guardan cierta similitud, como la vista de un retrato me trae por asociación la idea de la persona retratada. Hay asociación por contigüidad en el tiempo o en el lugar, porque, cuando dos ideas son contiguas, una de ellas nos sugiere la otra (como la en la vecindad: idea de un apartamento en un edificio sugiere la idea del “apartamento contiguo”);  Y hay también asociación por causalidad, o asociación de una idea a otra como su causa, es decir, como si diese cierta conexión necesaria entre ambas (a la idea de herida infringida en mí sigue a continuación, necesariamente, la idea de dolor, por lo que decimos que la herida es la causa del dolor).  Es este último el tipo de asociación de ideas que más interesa a Hume, porque ve en él la fuente principal de nuestras ideas quiméricas, y por ende, la principal fuente de error en nuestro conocimiento.

Y esto es así, porque, cuando muchas veces hemos percibido cierta contigüidad temporal entre dos ideas – siempre es primero la herida y luego el dolor-  terminamos imaginando que existe una conexión necesaria entre ambas, como que puesta la primera hubiese de seguirse necesariamente la segunda, aunque necesidad que nunca hemos demostrado, sino simplemente contigüidad temporal a la que nos hemos acostumbrado. Y expresamos esto entonces diciendo que la primera es causa y la segunda es efecto. 

Pero es éste falso conocimiento porque da por seguro lo que sólo es supuesto ya que no percibimos tal conexión -no tenemos impresión alguna de ella- ni tampoco la deducimos por razonamiento alguno. Siempre que comemos pan (alimento) nos sentimos a continuación confortados, y siempre que vemos brillo y calor (llama) vemos a continuación que un papel puesto cerca es carbonizado, tornándose negro su color, y decimos entonces que lo primero es causa de lo segundo, como si lo segundo se siguiese necesariamente de lo primero. Pero no hay razonamiento alguno con el que concluyamos tal necesidad, ni podrá haberlo jamás. Jamás podremos encontrar alguna razón por la que aquellas percepciones a las que llamamos pan -un color, un sabor, y hasta un agradable olor si es reciente- conlleven necesariamente a aquellas otras percepciones internas del sentirnos confortados, restaurados, saciados, después de consumirlo; o de que aquel brillo y calor al que llamamos fuego, haya de conllevar necesariamente la percepción de ese ennegrecimiento de un trozo de papel cercano al que llamamos carbonización. Estamos acostumbrados a ello, simplemente, y ésa es la única base de nuestra seguridad de que así seguirá ocurriendo en el futuro: el puro acostumbramiento y no la percepción  ni la demostración de una conexión necesaria entre lo que llamamos causa y lo que llamamos efecto. 

La causalidad queda así desenmascarada como mera creencia: mero acostumbramiento a cierta contigüidad temporal entre impresiones, en el cual basar una mera confianza en que las experiencias futuras serán como las pasadas. Es así como la causalidad está en la base de nuestras creencias de existencia. Veo una carta, pero no veo a su autor, pero deduzco, sin embargo, que tiene que “existir” un autor, ya que alguien ha tenido que ser la causa de que esa carta haya quedado escrita. De este modo, se creó una idea nueva, la de autor, en conexión con una idea que ya tenía, la idea de carta, llamando entonces “idea” o “visto” al autor, cuando lo único que veo es la carta.

En particular, formo la idea de que “existe” algo exterior que causa las impresiones que se dan en mí, aunque, en sentido estricto, solo tengo esas impresiones.  Por “existencia” entiendo su independencia de mí mismo, incluso cuando ya nada percibo pues he cerrado los ojos, tal como dije al principio. Tengo esa existencia por “percibida” –aunque de hecho no la percibo- como convicción de que al volver a abrir los ojos volveré a recibir esas mismas impresiones. Esta convicción, como he dicho, no es verdadero conocimiento, pues no está basada en razonamientos sino sólo en el acostumbramiento: en la mera confianza de que sucederá en el futuro como ha sucedido en el pasado, confianza basada en la causalidad -en algo, pues, que hemos desenmascarado ya como quimérico- pues pienso que las impresiones han sido causadas por algo exterior a mí.

De hecho, la radicalidad de Hume le lleva a desenmascarar como quimérico el mismo concepto del “yo”, puesto que no tenemos percepción alguna de él. Lo reduce a una colección de percepciones, de la cual dice que no tendríamos la noción del “yo” si no fuera por la memoria con la que somos capaces de guardar recuerdo de percepciones pasadas. Pero no es lo mismo recordar que percibir, por lo que el “yo” entra en su catálogo de ideas quiméricas, añadido a la idea quimérica de mundo exterior, a la cual sigue, por supuesto, la quimérica idea de Dios. 

Comprendido ya que la causalidad es mera creencia, o confianza, y no propiamente conocimiento, ¿qué podemos decir de la libertad, de ese concepto que nos permite hablar de responsabilidad moral, puesto en la base de la ciencia misma de la ética? Cuando percibimos que una piedra golpea a otra, decimos que el movimiento de la segunda ha sido causado por el movimiento de la primera, aunque tal conexión necesaria no haya sido demostrada (si se diese tal demostración, no tendríamos que haber visto eso muchas veces sino que hubiese bastado una sola, pues cuando se da verdadero conocimiento, cuando se nos presente un razonamiento que reconocemos verdadero, por ejemplo, nos basta haberlo visto tan sólo una sola vez; pero el acostumbramiento –pues sólo es eso, acostumbramiento- exige haberlo visto muchas veces, porque en realidad no es verdadero conocimiento). Sin embargo, no por ello decimos que el movimiento de la segunda piedra sea libre, sino que se sigue necesariamente del movimiento de la primera. Pero cuando es mi voluntad la que ordena el movimiento de un cuerpo, de mi propio cuerpo, de modo que éste siga la orden de mi voluntad, ya no hablamos de necesidad, sino que hablamos de acto libre. ¿Por qué razón este acto es libre y no lo es aquél, si se trata de lo mismo,  de puro acostumbramiento a que lo primero – lo que llamamos causa o responsable moral-  vaya  siempre seguido de lo segundo, el movimiento de una piedra o de mi propio cuerpo?  Es pues la libertad mera ilusión, y no hay pues razón alguna para hablar de responsabilidad moral. En definitiva, se trata de lo mismo de siempre: hallar un culpable. 

Expuesta su postura gnoseológica, Hume dice que no es tampoco partidario de un escepticismo pirrónico, para el que nada en absoluto signifique la existencia, sino mera ilusión a partir de lo realmente visto por nuestros sentidos, sin motivo alguno para que nos fiemos de tal ilusión. Hume dice que ese escéptico radical resulta imbatible en la academia, es decir, en el debate filosófico. Pero al salir a la vida misma, el escéptico es derrotado por quienes no lo son, sino que más bien se fían de todo eso que tienen por conocimiento. En efecto, al tropezar con una hoguera el escéptico no encuentra razón alguna para retroceder ante ella, pero de hecho retrocede como si tuviese conocimiento de que tal hoguera existe, independiente de él. Por eso,  Hume aboga por un escepticismo razonable y beneficioso, un escepticismo moderado: se trataría, sí, de admitir la causalidad y por tanto la existencia, pero no como verdadero conocimiento, puesto que no lo es, sino simplemente como creencia o confianza basada en la costumbre. Como lo admitimos por razones prácticas más bien que gnoseológicas, no nos entregaremos imprudentemente al fuego ni haremos locura alguna de inmolación por ser escéptico. 

Y además cultivaremos las ciencias, sí, pero sin hablar de conexiones necesarias donde no las vemos, ni tampoco las demostramos, sino de repetida contigüidad temporal hasta ahora, entendiendo que no más que eso son las leyes universales, tales como esa que dice que el hierro es dilatado por el calor.

Tal escepticismo moderado o beneficioso dejará pues a las ciencias en su justo lugar, reducidas a tan solo ciencia de lo que tiene sentido, y desenmascarando como sofistería y engaño otras ramas del saber de las que va a dar cuenta a continuación. 

Distingue Hume entre dos tipos de saber: uno es el que relaciona ideas, y éste procede mediante razonamientos articulados en demostraciones; y el otro es el referido a cuestiones de hecho o de existencia, el que no procede por demostraciones sino sólo con certeza moral, y que no puede ser llamado conocimiento pues está basado en la creencia.  

En la primera categoría entran la geometría y la aritmética, es decir la matemática. Éstas sí que son verdadero conocimiento pues en estas disciplinas se dan demostraciones que relacionan las ideas de modo irrefutable. Sin embargo, muestra su escepticismo sobre el cálculo infinitesimal recién fundado, y que estaba desarrollándose en su época: sano escepticismo, heredado de George Berkeley, y digo sano porque, como matemático puedo asegurar que a David Hume no le faltaba razón en esto, ya que el cálculo infinitesimal sólo fue fundamentado, articulado de modo  claro y distinto, en el siguiente siglo XIX. En su época era una chapuza desde el punto de vista lógico, aunque chapuza enormemente útil y que jamás fallaba (Su inmediato antecesor filosófico, el obispo anglicano George Berkeley, decía que los matemáticos hacemos de dos mentiras una verdad, y no le faltaba razón, ni lo dijo desafortunadamente, puesto que sus ataques, y otros que siguieron por los propios matemáticos, sirvieron de estímulo para la formalización del cálculo en el siglo siguiente, para la cual se requirió la formalización de toda la matemática, y para ella, la creación de la lógica formal, en la cual nació la teoría de máquinas que ha llevado a los actuales ordenadores).

Siguen a las ciencias teóricas o ciencias de la demostración –geometría y aritmética-, las ciencias experimentales, las llamadas ciencias naturales, es decir las que tienen que  ver con cuestiones de hecho y de existencia. No proceden con falsedad, mientras entiendan sus leyes como lo que son, como simple registro de la repetición hasta ahora de cierta contigüidad de hechos. Su expresión como ley de la naturaleza ha de entenderse sólo como expresión de nuestra confianza de que va a ocurrir en el futuro como ha ocurrido hasta ahora en el pasado, pero en modo alguno como expresión de una conexión necesaria entre hechos: al decir “cuando se calienta el hierro, se sigue su dilatación”, no entenderemos que hay una conexión necesaria entre ambos hechos, pues ni la percibimos ni la podremos nunca percibir, sino solo que confiamos que esto ocurra en el futuro tal como ha ocurrido hasta hoy. 

Y llegamos a los otros tipos de saber, a aquellas investigaciones sobre ideas que no nos han llegado por los sentidos, ni están asociadas con ideas percibidas por los sentidos. De estas mal llamadas ideas, pues nadie las ha visto, dice David Hume: “Cuando tengamos la sospecha de que un término filosófico se emplea sin ningún significado o idea (como sucede incluso demasiado frecuentemente) no necesitamos sino inquirir: ¿de qué impresión se deriva esta supuesta idea? Y si es imposible asignarle ninguna, ello servirá para confirmar nuestra sospecha” Lo que piensa David Hume acerca de tal supuesto conocimiento,  en particular de la metafísica, queda bien recogido en las palabras finales de su obra:  

“Cuando recorremos las bibliotecas, persuadidos de estos principios, ¡qué estragos no haremos! Si tomamos en nuestras manos un volumen de teología o metafísica escolástica, por ejemplo, preguntémonos: ¿contiene algún razonamiento abstracto sobre la cantidad y el número? No. ¿Contiene algún razonamiento experimental sobre cuestiones de hecho y de experiencia? No. Arrójese entonces a las llamas, pues nada puede contener sino sofistería y engaño”  

 b) Textos

I. Sobre el origen de las ideas

Hay una gran diferencia entre las percepciones de la mente cuando un hombre siente el dolor de un calor excesivo o el placer de uno moderado, y sus percepciones cuando después recuerda en su memoria esta sensación… 

Estas  [percepciones de la mente] menos fuertes y vívidas se denominan comúnmente pensamientos o ideas.  A la otra especie…las llamaremos impresiones. 

Todos los materiales del pensar se derivan de nuestra sensibilidad externa o interna; a la mente y a la voluntad les corresponde sólo la mezcla y la composición de aquéllos.

Cuando tengamos la sospecha de que un término filosófico se emplea sin ningún significado o idea (como sucede demasiado frecuentemente) sólo tenemos que preguntarnos: ¿de qué impresión se deriva esta supuesta idea? Y si es imposible asignarle ninguna, esto servirá para confirmar nuestra sospecha. 

II. Sobre la asociación de ideas

A mí me parece que sólo hay tres principios de conexión entre las ideas, a saber: semejanza, contigüidad en tiempo o lugar, y causa o efecto…

Una pintura conduce de forma natural nuestros pensamientos hasta el original (semejanza) la mención de un apartamento en un edificio, naturalmente introduce una indagación o un discurso concerniente a los otros (contigüidad); y si pensamos en una herida, difícilmente podremos evitar reflexionar sobre el dolor que le sigue (causa y efecto) 

III. Dudas escépticas sobre las operaciones del entendimiento

Todos los objetos que caen bajo la razón o la  investigación humana  pueden dividirse de forma natural en dos clases, a saber: relaciones de ideas y cuestiones de hecho. De la primera clase son las ciencias de la geometría, el álgebra y la aritmética, y, en suma, toda afirmación que sea intuitiva o demostrativamente cierta…

Todos los razonamientos sobre cuestiones de hecho parecen fundados sobre la relación de causa y efecto. Sólo por medio de esta relación podemos ir más allá de la evidencia de nuestra memoria y de nuestros sentidos. Si le preguntara a un hombre por qué cree en una cuestión de hecho que no sea al presente evidente, como por ejemplo, que su amigo está en el país, o en Francia, daría una razón, y esta razón sería algún hecho adicional, como una carta suya que haya recibido o el conocimiento de sus anteriores resoluciones y promesas Un hombre que encontrara un reloj o cualquier otra máquina en una  isla desierta, concluiría que  alguna vez hubo  un hombre en ella. Todos nuestros razonamientos sobre hechos son de la misma naturaleza. En ellos constantemente se supone que hay una conexión entre el hecho presente y el que se infiere a partir de él. De no haber nada que los ligara, la inferencia sería completamente precaria. Escuchar en la oscuridad una voz articulada y un discurso racional nos asegura la presencia de alguna persona ¿Por qué? Porque se trata de efectos de la constitución y de la estructura del hombre estrechamente conectados con ellas. Si diseccionamos el resto de razonamientos de esta naturaleza, encontraríamos que están fundados sobre la relación de causa y efecto, ya sea esta relación cercana o remota, directa o colateral. Calor y luz son efectos colaterales del fuego, y uno puede inferirse correctamente desde el otro.

 Si, por consiguiente, hemos de quedar satisfechos a propósito de la naturaleza de esta evidencia que nos asegura de cuestiones de hecho, deberemos investigar cómo llegamos al conocimiento de causa  y efecto.  

 Me aventuraré a afirmar, como proposición general que no admite excepción, que el conocimiento de esta relación no se obtiene en ningún caso, mediante razonamientos a priori; sino que nace completamente de la experiencia cuando encontramos que cualesquiera objetos particulares están constantemente conjuntados  entre sí. 

Causas y efectos no se descubren por la razón sino por la experiencia…pues nadie se imagina que la explosión de la pólvora o la atracción del imán puedan descubrirse nunca mediante argumentos a priori….¿Quién afirmará que puede dar la razón última de que la leche o el pan sean alimentos adecuados para el hombre, y no para un león o un tigre? 

La mente nunca puede encontrar el efecto en la supuesta causa, ni aun mediante el más minucioso examen y escrutinio; pues el efecto es completamente diferente de la causa, y por consiguiente nunca puede descubrirse en ésta. El movimiento de la segunda bola de billar es un evento completamente diferente del movimiento de la primera y nada hay en uno que sugiera la menor indicación del otro… 

Ningún razonamiento a priori podrá jamás fundamentarlo-.

Se concede que el máxime esfuerzo de la razón humana es por reducir los principios productores de los fenómenos naturales a una mayor simplicidad y por resolver los múltiples efectos particulares en unas pocas causas generales mediante razonamientos analíticos, la experiencia y la observación. Pero respecto a las causas de estas causas generales, en vano intentaríamos su descubrimiento. … Elasticidad, gravedad, cohesión de las partes, comunicación del movimiento por impulso; éstas son , probablemente, las últimas causas y principios que llegaremos a descubrir en la naturaleza, y podemos considerarnos suficientemente felices, si, merced a una investigación y razonamiento minuciosos, podemos remontar los fenómenos particulares hasta estos principios generales o hasta cerca de ellos. La más perfecta filosofía natural sólo aleja nuestra ignorancia un poco más.

Así, una ley del movimiento, descubierta por la experiencia, que el momento o fuerza de cualquier cuerpo en movimiento está en razón compuesta o proporción de su masa y de su velocidad… El descubrimiento mismo de la ley se debe meramente a la experiencia y todos los razonamientos abstractos del mundo jamás podrían hacernos avanzar un paso más hacia su conocimiento…

Nuestros sentidos nos informan del color, del peso y la consistencia del pan; pero ni  los sentidos ni la razón nos pueden nunca informar de aquellas cualidades que lo hacen adecuado para la nutrición y el sustento de un cuerpo humano…

Todos conceden que no se conoce conexión alguna entre las cualidades sensibles y los poderes secretos…. Por lo que hace a la experiencia pasada, puede concederse que proporciona una información directa y cierta sólo de aquellos objetos, y por aquel preciso periodo de tiempo, que caen bajo su conocimiento; pero por qué esta experiencia habría de extenderse a los tiempo futuros y a otros objetos que, por todo lo que sabemos pueden ser sólo en apariencia similares, es la principal cuestión sobre la que  me gustaría insistir. El pan, que anteriormente comí, me alimentó; esto es, un cuerpo de tales y tales cualidades sensibles estuvo, en ese tiempo, dotado de tales y tales poderes secretos. Pero ¿de ello se sigue que otro pan, en otro tiempo deba igualmente nutrirme y que cualidades sensibles similares deban siempre verse acompañadas de poderes secretos similares? La consecuencia no parece en modo alguno necesaria. Al menos, debe reconocerse que hay aquí una consecuencia que la mente saca, que se da un cierto paso, un proceso del pensamiento y una inferencia que necesita ser explicada. Estas dos proposiciones distan de ser la misma: he encontrado que tal objeto siempre ha estado acompañado de tal efecto, y preveo que otros objetos, en apariencia semejantes, serán acompañados de efectos semejantes. Concederé, si os gusta, que una proposición puede correctamente inferirse desde la otra. De hecho, sé que siempre se infiere. Pero si insistís en que la inferencia se realiza mediante una cadera de razonamientos, os pediré que reproduzcáis este razonamiento. 

Todos los razonamientos pueden dividirse en dos clases, a saber, en razonamientos demostrativos, o concernientes a las relaciones de ideas, y en razonamientos morales, o concernientes a cuestiones de hecho y existencia. Que no hay argumentos demostrativos en este caso parece evidente. 

Todos los argumentos sobre la existencia están fundados en la relación de causa y efecto, nuestro conocimiento de esta relación se deriva por completo de la experiencia, y todas nuestras conclusiones experimentales proceden bajo la suposición de que el futuro será conforme al pasado… 

Si se dijera que a partir de un número de experimentos uniformes inferimos una conexión entre las cualidades sensibles y los poderes secretos, debo confesar que esto me parece que encierra la misma dificultad ya expresada en otros términos. La cuestión vuelve a plantearse, ¿en qué proceso de argumentación se funda esta inferencia?..

Cuando un hombre dice “he encontrado en todos los casos pasados, tales cualidades sensibles conjuntadas con tales secretos poderes”; y cuando dice “cualidades sensibles similares siempre estarán conjuntadas con poderes secretos similares” …decir que aquello es  experimental es cometer una petición de principio. Pues todas las inferencias de la experiencia suponen, como su fundamento, que el futuro se asemejará al pasado…

Cuando un niño ha experimentado la sensación de dolor al tocar la llama de una candela, tendrá cuidado de no poner su mano cerca de una candela; y esperará un efecto similar de una causa que es similar en su apariencia y en sus cualidades sensibles. Si afirmáis, por consiguiente, que el entendimiento del niño es conducido a esta conclusión por un proceso de argumentación o raciocinio, puedo con derecho requeriros la reproducción de este argumento…

IV. Solución escéptica de estas dudas

Sin embargo, con toda su experiencia, [una persona] no ha adquirido ninguna idea o conocimiento del secreto poder por el que un objeto produce el otro; ni es por ningún razonamiento que se ve obligada a realizar esta inferencia. 

Este principio es la costumbre o el hábito. Pues donde quiera que la repetición de cualquier particular acto u operación produce una propensión a renovar este mismo acto u operación…Calor y llama, por ejemplo, o peso y solidez. Nos vemos determinados sólo por la costumbre a esperar el uno con motivo de la aparición del otro…Todas las inferencias, por consiguiente, son efectos de la costumbre, no del razonamiento. 

La costumbre es el principio por el que se ha producido esta correspondencia tan necesaria para la subsistencia de nuestra especie

V. Sobre la probabilidad

Aunque no exista en el mundo tal cosa como el azar, nuestra ignorancia de la causa real de cualquier evento tiene la misma influencia sobre el entendimiento, dando lugar a una especie parecida de creencia o opinión

Determinados como estamos por la costumbre a transferir el pasado al futuro en todas nuestras inferencias, allí donde el pasado ha sido completamente regular y uniforme esperamos el evento con mayor seguridad

VI. Sobre la idea de conexión necesaria

La gran ventaja de las ciencias matemáticas sobre las morales estriba en que las ideaS de las primeras siempre son claras y determinadas… El isósceles y el escaleno se diferencian por límites más exactos que el vicio y la virtud… 

El principal obstáculo, por consiguiente, para nuestro progreso en las ciencias morales o metafísicas es la oscuridad de las ideas y la ambigüedad de los términos… 3 No hay ideas, de las que se dan en metafísica, más oscuras e inciertas que aquellas de poder, fuerza, energía o conexión necesaria….

Nuestras ideas nada son sino copias de nuestras impresiones, o en otras palabras, es imposible para nosotros pensar cualquier cosa que previamente no hayamos sentido por medio de nuestros sentidos externos o internos…  Las ideas complejas pueden, quizá conocerse bien mediante definición, la cual nada es sino una enumeración de aquellas partes o ideas simples que las componen. 

Cuando miramos a nuestro alrededor, a los objetos externos y consideramos la operación de las causas, nunca somos capaces, a partir de un único caso, de descubrir ningún poder o conexión necesaria… Sólo encontramos que, efectivamente, de hecho, el uno sigue al otro. … La mente no siente ningún sentimiento o impresión interna a partir de esta sucesión de objetos. Consecuentemente, no hay… nada que pueda sugerir la idea de poder o de conexión necesaria. 

Pero si la mente pudiera descubrir el poder o la energía de una causa, podríamos prever el efecto incluso sin experiencia…

Sabemos que, de hecho, el calor acompaña constantemente a la llama; pero cuál sea la conexión entre ellos es algo que no nos cabe ni siquiera conjeturar o imaginar…

El movimiento de nuestro cuerpo sigue al mandato de nuestra voluntad. De ello somos conscientes de que un evento sigue constantemente a otro, sin instruirnos en la secreta conexión que los liga y los torna inseparables…

Ignoramos, es verdad, la manera como los cuerpos operan entre sí. Su fuerza o energía es completamente incomprensible. Pero ¿no somos igualmente ignorantes de la manera o fuerza por la que una mente, incluso la mente suprema, opera sobre sí misma o sobre un cuerpo? … Todo lo que conocemos es nuestra profunda ignorancia en ambos casos…

De modo que, en suma, no se manifiesta, en toda la naturaleza, ningún caso de conexión que nos resulte concebible. Todos los eventos parecen completamente desprendidos y separados. Un evento sigue a otro, pero nunca podemos observar ningún lazo entre ellos… 

Pero cuando una especie particular de eventos ha estado siempre, en todos los casos, conjuntada con otra, ya no tenemos ningún escrúpulo para predecir uno a partir de la aparición del otro, ni para emplear este razonamiento, único que nos puede asegurar de cualquier cuestión de hecho o existencia. Llamemos entonces a un objeto causa; al otro, efecto. Suponemos que hay alguna conexión entre ellos, algún poder en el uno por el que éste infaliblemente produce el otro, y opera con la mayor certeza y la  más fuerte necesidad

Pero nada diferente hay en un número de casos de lo que hay en cualquier caso singular al que se supone exactamente similar; excepto que, después de una repetición de casos similares, la mente se ve llevada por el hábito, con motivo de la aparición de un evento, a esperar a su usual acompañante y a creer que existirá. ..

Si hay una relación entre objetos que nos importe conocer perfectamente, es ésta de causa y efecto. Sobre ella se fundan todos nuestros razonamientos sobre cuestiones de hecho o existencia. Solo por medio de ella obtenemos alguna seguridad sobre objetos alejados del testimonio presente de nuestra memoria y de nuestros sentimientos. …

Podemos, por consiguiente, conforme esta experiencia, formar otra definición de causa, y llamarla un objeto seguido por otro, cuya apariencia siempre conduce al pensamiento de este último. ..

Toda idea es copia de alguna impresión o sentimiento precedente; y donde no podamos encontrar ninguna impresión, podemos estar seguros de que no hay ninguna idea. En todos los casos singulares de operación de los cuerpos o de las mentes nada hay que produzca una impresión, ni que, consecuentemente, pueda sugerir la idea de poder o conexión necesaria. Pero cuando se presentan muchos casos uniformes y el mismo objeto siempre se ve seguido del mismo evento, empezamos a tener la noción de causa y conexión. 

VII. Sobre la libertad y la necesidad

Nuestra idea, por consiguiente, de necesidad y causalidad surge por completo de la uniformidad que puede observarse en las operaciones de la naturaleza, en la que objetos similares están constantemente conjuntados entre sí, y la mente está determinada por la costumbre a inferir uno a partir de la aparición del otro… Más allá de la constante conjunción de objetos similares, y la consecuente inferencia del uno al otro, no tenemos noción ninguna de necesidad o conexión.  

El filósofo, si es coherente, debe aplicar el mismo razonamiento a las acciones y a las voliciones de los agentes inteligentes

VIII. Sobre la filosofía académica o escéptica

Siempre suponemos un universo externo, que no depende de nuestra percepción, sino que existiría aunque nosotros y toda criatura sensible estuviera ausente o fuera aniquilada. 

Esta misma mesa que vemos blanca, y que notamos sólida, creemos que existe independientemente de nuestro percibirla, y que es algo externo a nuestra mente que la percibe. Nuestra presencia no le confiere el ser. Nuestra ausencia no la aniquila. Preserva su existencia uniforme y completa, independientemente de la situación de los seres inteligente que la perciban o contemplen. 

Pero esta opinión universal y primaria de todo los hombres pronto es destruida por la más ligera filosofía, la cual nos enseña que nada puede estar presente a la mente sino una imagen o percepción, y que los sentidos sólo son los canales a través de los cuales estas imágenes son transmitidas, sin ser capaces de producir ninguna interacción inmediata entre la mente y el objeto…

¿Por qué argumento puede probarse que las percepciones de la mente deben ser causadas por objetos externos completamente diferentes de ellas aunque semejantes a ellas?

Es una cuestión de hecho si las percepciones de los sentidos son producidas por objetos externos semejantes a ellas ¿Cómo debiera esta cuestión resolverse? Por experiencia, seguramente, como todas las otras cuestiones de una naturaleza semejante. Pero aquí la experiencia es y deber ser completamente muda. La mente nunca tiene presente ante sí nada salvo percepciones y no puede posiblemente alcanzar ninguna experiencia de su conexión con objetos

Los escépticos más profundos y filosóficos siempre triunfan cuando pretenden introducir una duda universal… Tu razón nunca puede encontrar ningún argumento convincente a partir de la experiencia para probar que las percepciones están conectadas con cuales quiera objetos externos. 

Estos principios [del escepticismo de Pirrón] pueden florecer y triunfar en las escuelas, donde es realmente difícil, si no imposible, refutarlo. Pero tan pronto como dejan las sombras, y en la presencia de los objetos reales que actúan nuestras pasiones y sentimientos, se ponen en oposición a los más poderosos principios de la naturaleza y se desvanecen como el humo.

El escéptico, por consiguiente, mejor haría en permanecer dentro de su esfera propia, y exponer aquellas objeciones filosóficas que surgen de investigaciones más profundas Aquí parece en un amplio campo para triunfar; mientras justamente insista en que toda nuestra evidencia sobre cualquier cuestión de hecho que quede más allá del testimonio de los sentidos o de la memoria, se deriva por completo de la relación de causa y efecto; que no tenemos otra idea de esta relación sino la de dos objetos que han estado frecuentemente conjuntados; que no tenemos argumento ninguno para convencernos de que estos objetos que han estado, en nuestra experiencia, conjuntados frecuentemente, estarán igualmente, en otro casos, conjuntados de la misma manera; y que nada nos conduce a esta inferencia salvo la costumbre e o cierto instinto de nuestra naturaleza… 

Hay ciertamente un escepticismo más mitigado o filosofía académica, que puede ser a la vez útil y perdurable, y puede, en parte ser el resultado de este pirronismo, o escepticismo excesivo, cuando las dudas indiscriminadas de éste son corregidas por el sentido común y la reflexión…

Otra especie de escepticismo mitigado que puede ser ventajoso para la humanidad, y que puede ser el resultado natural de las dudas y los escrúpulos pirrónicos, es la limitación de nuestras investigaciones a aquello asuntos para los que mejor adaptada esté la estrecha capacidad del entendimiento humano. ..Un juicio correcto sigue un método contrario, y , evitando toda investigación elevada y distante, se confina a la vida común, y a  asuntos tales como los que caen bajo la práctica y la experiencia cotidiana; dejando los tópicos más sublimes para el embellecimiento de poetas y oradores, o para las artes de sacerdotes y políticos… 26 Me parece que los únicos objetos de la ciencia abstracta o de la demostración son la cantidad y el número, y que todos los intentos de extender esta especie más perfecta de conocimiento más allá de estos límites son sofistería e ilusión. 

Todo el resto de investigaciones de los hombres conciernen a cuestiones de hecho y existencia; y éstas no son evidentemente, susceptibles de demostración. Todo lo que es, puede no ser.

La existencia, por consiguiente de cualquier ser sólo puede probarse por argumentos a partir de su causa o de su efecto; y estos argumentos están completamente fundados en la experiencia, [y no] razonando a priori…

Las ciencias que trata de hecho generales son la política, la filosofía natural, la física, la química, etc., en las que se investigan las cualidades, causas y efectos de una clase entera de objetos. 

La moral y la crítica no son tan propiamente objetos del entendimiento cuanto del gusto y el sentimiento

Cuando recorremos las bibliotecas, persuadidos de estos principios,  ¡qué estragos no haremos! Si tomamos en nuestras manos un volumen de teología o metafísica escolástica, por ejemplo, preguntémonos: ¿contiene algún razonamiento abstracto sobre la cantidad y el número? No. ¿Contiene algún razonamiento experimental sobre cuestiones de hecho y de experiencia? No. Arrójese entonces a las llamas, pues nada puede contener sino sofistería y engaño.            

      c) Crítica

David Hume es conocido, y con razón, como el filósofo que lanzó el torpedo letal sobre el portaviones filosófico de la causalidad, si bien ésta había recibido ya el ataque menos convincente de Malebranche. Cierto es que su escepticismo sobre la causalidad, y sobre la existencia de un mundo exterior de cuya existencia tenemos noticia por las impresiones que éste “causa” en nosotros, no lo pone al nivel radical del escepticismo extremo de Pirrón, que le parece inexpugnable en la academia pero contradictorio cuando sale de ella, sino como un escepticismo beneficioso y moderado que, aun consciente de la falta de fundamento racional -intuitivo y demostrativo- de la causalidad y de la existencia, las mantiene como creencias consuetudinarias con la motivación pragmática de conducir la propia vida. Es casi lo mismo que el escepticismo radical, con la sola diferencia de que incluye la actitud pragmática como parte de su programa, y de hecho la herencia intelectual de David Hume entendió su filosofía en su sentido más radical, es decir, como abolición de la causalidad y de la existencia de un mundo exterior a nosotros. 

Esto es muy serio, y supone un golpe mortal para la tradición filosófica que había llegado hasta él. En las pocas ocasiones en que la Biblia habla de filosofía, es decir, de aquello que los hombres pueden conocer por sus luces naturales, sin necesidad del dato revelado, hace relación explícita a la causalidad: los hombres llegan a conocer a Dios -y deben pues rendirle gloria- a través de sus obras, según leemos en Romanos, 1.20. Y es también un golpe mortal para las mismas ciencias de la naturaleza que buscan la causa de los fenómenos físicos.

La filosofía de David Hume tendrá gran influencia en la filosofía posterior. Inmanuel Kant dirá que al leer a Hume despertó del sueño dogmático. De hecho, la filosofía de Kant es un esfuerzo por salvar, como apriorismo del conocimiento, tanto la causalidad como las otras categorías necesarias para hacer filosofía y para hacer ciencia, tras su pérdida en su naufragio en la filosofía de Hume. Bien puede decirse que hubo un Kant porque hubo antes un Hume. Pero la descendencia de Kant pronto advirtirá la contradicción que supone en su filosofía el hecho de que la realidad exterior cause impresiones en nuestra sensibilidad, al tiempo que se afirma que la causalidad no tiene realidad extramental: la solución a este insoluble problema será el idealismo hegeliano, que prescindirá de la realidad y por tanto del problema; o bien la filosofía de Schopenhauer en la que el mundo será tenido por pura representación mental, a fin de que al causar sus impresiones en nuestra facultad de conocer, esa causación no sea entre realidad y representación sino entre representación y representación, de modo que no repugne ya el hecho de que ella misma sea una representación pura de nuestro entendimiento.

Ahora bien, si el mundo es representación, lo obligado a continuación es preguntarse qué es lo representado, y lo que entonces se responda ocupará el lugar exacto del ser, reemplazará al ser. La respuesta viene sugerida por el propio Kant, quien de verdad recupera la realidad externa, tal como la concebimos, es en la Razón Práctica, es decir en el dominio de la voluntad: lo representado es la voluntad.  

El ser sustituido por la voluntad en la filosofía de Schopenhauer, el ser disuelto en idea en la filosofía de Hegel, estos son los puntos de llegada. A Hegel seguirá Marx, pues lo mismo da decir “todo es idea”, o “todo es espíritu”, que decir “todo es materia”, tal como él señala en la Miseria de la Filosofía, lo decisivo es que ya no hay distinción entre materia y espíritu. Y al citado Schopenhauer seguirá su ardiente lector en su juventud, Friedrich Nietzsche, a quien terminarán sobrados todas las ideas y las representaciones para quedarse con solo la voluntad, la voluntad de vivir, lo verdaderamente real. pero tomará en serio que sólo hay voluntad, y entendida ésta como voluntad de vivir, al fin y al cabo la ley por la que se rige la naturaleza. Y esto ya empieza a sonarnos, cuando recordamos la historia política del siglo XX. 

Hume ha sido el ácido sulfúrico en filosofía, y por eso Hume no puede quedar sin respuesta.

A vista, pues, del punto de llegada que hemos expuesto, será de vital importancia, pues, que examinemos las razones por las que Hume rechaza la causalidad: “he encontrado que tal objeto siempre ha estado acompañado de tal efecto, y preveo que otros objetos, en apariencia semejantes, serán acompañados de efectos semejantes. Concederé, si os gusta, que una proposición puede correctamente inferirse desde la otra. De hecho, sé que siempre se infiere. Pero si insistís en que la inferencia se realiza mediante una cadena de razonamientos, os pediré que reproduzcáis este razonamiento (…) Cuando un niño ha experimentado la sensación de dolor, al tocar la llama de una candela tendrá cuidado de no poner su mano cerca de cualquier candela; y esperará un efecto similar de una causa que es similar en su apariencia y en sus cualidades sensibles. Si aseveráis, por consiguiente, que el entendimiento del niño es conducido a esta conclusión por un proceso de argumentación o raciocinio, puedo con justeza requeriros la reproducción de este argumento” 

Aceptemos este requerimiento que Hume nos hace a modo de reto, y recordemos antes para ello, como precalentamiento, las dos hipótesis que Poincaré pone como necesarias para hacer ciencia: 

1) Ante un hecho buscamos siempre la explicación más sencilla. Por ejemplo, siempre que Kepler observó la posición de Marte, lo encontró sobre una elipse, y concluyó así que Marte tiene esa elipse como trayectoria, a pesar de que  hay muchas otras curvas del espacio que no son elipses y que pasan por esas mismas posiciones observadas. Le pareció natural escoger la elipse, de entre todas esas curvas (tiene grado dos) porque es la curva más sencilla de entre todas las que pasan por ellas. 

2) La naturaleza responde siempre del mismo modo ante las mismas circunstancias, y por tanto, en esas mismas circunstancias, responderá en el futuro del modo en que lo ha hecho hasta ahora.  

Personalmente creo que esta segunda hipótesis se reduce a la primera, puesto que la explicación más sencilla de que hasta ahora se haya obtenido el mismo resultado en un experimento es que no se trate de casualidad sobre casualidad, sino de que tuviese que salir necesariamente ese resultado (aunque ignorásemos entonces, de hecho, la razón de tal necesidad). En consecuencia, así habrá de resultar también en el futuro. 

Reducido pues el discurso de Poincaré a la hipótesis de la sencillez, a que siempre busca nuestra razón la explicación más sencilla, digamos hipótesis de simplicidad o de unidad, digamos que no es tal hipótesis algo extraño o sobrevenido al pensamiento, sino la esencia misma de nuestro pensar: conocer algo, entender un hecho, es encontrar la unidad que en él se da. Decimos, en cambio, que no entendemos  algo cuando aparece ante nosotros como un mosaico de datos sin relación alguna entre ellos (esto lo comprendieron bien los antiguos: fue la revelación de la sacerdotisa Diotima a Sócrates, según él mismo narra en su intervención en El Banquete: el sabio siempre busca simplicidad y unidad en las indagaciones de su pensamiento, y el artista busca unidad, armonía entre las partes, en su búsqueda de la belleza. La revelación de Diotima consistió en que la suma simplicidad y la suma belleza son uno y el mismo ser, y en que adherirnos a ese única Belleza y única Verdad, es el verdadero y cabal de alcanzar la inmortalidad que tenemos los humanos. Esto lo comprendió también Kant al poner en la búsqueda de simplicidad y unidad la esencia misma del razonar humano, y poner de hecho en el mundo como unidad idea pura de nuestra razón, una de esas tres que la estimulan en su discurrir especulativo. Por tanto, esta hipótesis de simplicidad no significa renuncia alguno al conocimiento, sino que es la esencia misma y presupuesto del uso de nuestra razón.

Tras este precalentamiento, atendamos ahora al requerimiento de David Hume: He encontrado que a tales causas -dejemos de momento si realmente lo son- se han seguido siempre, hasta ahora, los mismos efectos. La explicación más sencilla de que así haya sucedido siempre es que necesariamente tuviese que ocurrir así –aunque yo no conozca, al menos de momento, la razón- , y la explicación más increíble, por complicada, es que haya sucedido así, siempre (que el hierro se haya dilatado siempre con el calor y siempre con exactamente el mismo coeficiente de dilatación, ) por un sinfín de casualidades acumuladas una sobre otra, siempre el mismo resultado sin razón alguna para ello, algo que nadie está dispuesto a creerse. La conclusión que entonces sacamos es que así mismo debe ocurrir, por tanto, también en el futuro.  

Y éste es también el razonamiento del niño: siempre que se ha acercado a una llama se ha quemado, y aunque no lo sepa expresar, ha entendido que no ha sido por casualidad acumulada sobre casualidad una vez, sino porque tiene que ser así –aunque no conozca la razón- y por tanto no volverá a acercarse al fuego. El niño ha buscado inconscientemente ha buscado la explicación más sencilla, lo cual expresamos diciendo que ha razonado, pues la búsqueda de la explicación más sencilla, la búsqueda de unidad, la esencia misma del razonar, hasta el punto de que sin ese supuesto no hay actividad de la razón: todo se admitiría como hechos inconexos, sin nada que hubiera que conectar.

Y vamos a la afirmación de Hume de que nunca se encontrará la razón de esa concomitancia de hechos a los que la ciencia experimental llama causa C y efecto E, como al calor lo llamó causa C de la dilatación del hierro, y a esta dilatación llamó el efecto E del calor.  Y los llamó así, causa y efecto, antes de haber explicado, dos siglos después, por qué C es causa de E, es decir, por qué E ha de seguir necesariamente a C.  Los ha considerado como tales, antes de disponer de tal demostración, en virtud de ese razonamiento implícito que acabamos de expresar explícito respondiendo al reto de Hume,  razonamiento que da con la explicación más sencilla de tantas coincidencias en el pasado, siempre dilatándose el hierro, siempre exactamente con el mismo coeficiente de dilatación. 

Hume dice: “Calor y luz son efectos colaterales del fuego”…”¿Quién afirmará que puede dar la razón última de que la leche o el pan sean alimentos adecuados para el hombre, y no para un león o un tigre?” … “Nuestros sentidos nos informan del color, del peso y la consistencia del pan; pero ni los sentidos ni la razón nos pueden nunca informar de aquellas cualidades que lo hacen adecuado para la nutrición y el sustento de un cuerpo humano” …”El pan, que anteriormente comí, me alimentó; esto es, un cuerpo de tales y tales cualidades sensibles estuvo, en ese tiempo, dotado de tales y tales poderes secretos. Pero ¿de ello se sigue que otro pan, en otro tiempo deba igualmente nutrirme y que cualidades sensibles similares deban siempre verse acompañadas de poderes secretos similares? La consecuencia no parece en modo alguno necesaria…. Pero si insistís en que la inferencia se realiza mediante una cadera de razonamientos, os pediré que reproduzcáis este razonamiento”

Bien, aquí la respuesta, aquí  el razonamiento: calor y luz son efectos del fuego que es una reacción de oxidación en la que se produce calor porque, tras la reacción los electrones ocupan niveles energéticos menores y por eso liberan energía en forma de radiación. En cuanto a la luz y su determinado color, éste se debe a que hay electrones vibrando entre dos niveles energéticos, lo cual se explica porque pasa a nivel de mayor energía al absorber un fotón, y emite luego un fotón de la misma frecuencia pasando a nivel de menor energía: la diferencia de energía en los dos niveles entre los que vibra coincide exactamente con la energía (hν) de los fotones que absorbe y emite. Esa es pues una frecuencia de luz reflejada. Con todas las frecuencias reflejadas se obtiene el color del objeto, en este caso el color amarillento del fuego, luego el rojo del leño que arde, y finalmente la ausencia de color del cuerpo negro que queda al final. Esta es la explicación actual, que según Hume nunca llegaría a existir. 

En cuanto al pan, digamos que éste posee largas moléculas de almidón, que ya la saliva parte en sacarosas -sólo doce carbonos- y éstas son partidas luego en dos glucosas –sólo seis carbonos-  hasta que estos llegan a partirse en anhídrido carbónico -un solo carbono- y agua, reacción ésta última que libera mucha energía que queda almacenada al pasar moléculas de ADP (adenosín difosfato) a moléculas de ATP (adenosín trifosfato) que va a los músculos.  En el momento en que esta energía es necesitada para realizar un movimiento, las moléculas de ATP vuelven a moléculas de ADP con liberación de la energía que habían almacenado en forma de enlace químico, energía que es utilizada en mover los músculos, pasando pues a energía cinética Se trata pues de un mecanismo. 

Todo esto es conocido desde los años sesenta reacción a reacción, un ciclo muy parecido,  por cierto -aunque invertido-  al  ciclo de Krebs de síntesis de la clorofila, pues en éste se sintetizan estas sustancias orgánicas a partir de agua y de anhídrido carbónico, absorbiéndose calor, el que a las plantas llega del sol. Tanto las reacciones de química inorgánica citadas al hablar del fuego, como las reacciones de química orgánica citadas al hablar del pan son derivadas necesariamente de principios químicos que a su vez se derivan necesariamente del número de electrones que hay en la última capa de los átomos que forman las moléculas involucradas, el cual viene a su vez determinado por el número de electrones posibles en cada capa, el cual se obtiene fácilmente desde los principios de la mecánica cuántica y de la teoría matemática de representaciones del grupo de simetría SU(2) (el grupo SO(3) de rotaciones, pero habida cuenta del spin, son representaciones de SU(2), recubrimiento doble de SO(3)).

La razón no puede nunca informar de aquellas cualidades que lo hacen adecuado para la nutrición” Ya hemos visto que lo ha hecho, e información muy prolija por cierto, terminando en las representaciones irreducibles del grupo de simetría SU(2), y así en cada uno de los casos, sin excepción, citados y no citados, de los que Hume ha dicho que nunca podría encontrarse razón alguna por la que el llamado efecto se siga necesariamente de lo que llamamos causa. El desarrollo actual de la ciencia ha supuesto una clamorosa desautorización del motivo por el que Hume afirma que no hay razonamiento alguno que ligue efecto con causa, y que se trate sólo de nuestro acostumbramiento a la contigüidad temporal de ambos hechos.

Se me puede objetar que los razonamientos que provee la ciencia –he esbozado algunos- se basan a su vez en postulados de la ciencia (cómo no, pues si se requieren razonamientos, éstos no pueden ser ad infinitum), y que éstos son a su vez leyes universales, o más bien universalizadas por la creencia de que los resultados en las experiencias futuras habrán de ser los mismos que en experiencias pasadas, por lo que se podría aplicar lo que dice el mismo Hume: “tan sólo retrasamos la línea de nuestra ignorancia”. Vuelvo a responder, como justificación de esa universalización de enunciados experimentales y por tanto particulares, con el principio de simplicidad: la más simple explicación de que la naturaleza haya respondido hasta ahora, bajo las mismas condiciones, con un mismo resultado, es que tenía que salir necesariamente, bajo esas condiciones, ese resultado, y en consecuencia eso mismo saldrá en el futuro, y eso es lo que expresa la ley universal.

Esta hipótesis de simplicidad, en la base del uso de nuestra razón, es la que hace racional que muchos juicios particulares –sólo juicios particulares aporta la experiencia- lleguen a aportar un juicio universal. No hay justificación lógica, pues lo particular nunca implicará en lógica lo universal, pero sí hay justificación racional, y lo que Hume nos ha pedido es que explicitemos un razonamiento. La razón es mucho más que la lógica, como muy bien dice Gilbert Chesterton: los locos no son quienes han perdido la lógica, pues es lo único que conservan, sino quienes han perdido la razón. 

Hemos hecho explícito un razonamiento basado en la mecánica cuántica,  y , más importante, un razonamiento que hubiera sido ya válido en la época misma en que Hume escribió: encontrar la explicación más sencilla. La explicación más sencilla de que siempre se haya dilatado y siempre con el mismo coeficiente es que así deba ocurrir necesariamente. La búsqueda de la explicación más sencilla, la búsqueda de unidad, es la esencia misma de nuestro conocimiento, pues sin la presunción de unidad o simplicidad en la naturaleza, nada tiene que hacer nuestra facultad de conocer: pensar es encontrar unidad en lo que inicialmente parecía vario, y la presunción de unidad o  presunción de racionalidad es el estímulo que nos mueve a pensar. Sin ese presupuesto de unidad y armonía universal, todo es un mosaico de datos ante nuestros sentidos y nuestro entendimiento, sin que haya nada que relacionar, ningún hecho que explicar, casualidad sobre casualidad en nuestras experiencias, sin necesidad de justificación alguna. 

Digamos al menos que, una vez que el tren de la ciencia se ha puesto en marcha, todos pueden subirse –independiente de cual sea su filosofía- pero lo importante es el pensamiento de quienes pusieron en marcha el tren de la ciencia, que en modo alguno fueron escépticos lectores de David Hume –su pensamiento hubiera resultado paralizante- sino pensadores audaces como Kepler , afortunadamente un siglo anterior, quien hablaba de la presunción de armonía como estímulo para la búsqueda de leyes en los planetas, hasta que las encontró. Así lo dice en la  introducción de su obra, y así lo refleja el título Harmonices Mundi. Y así los Kepler modernos, Albert Einstein o Werner Heisenberg, y tantos otros creadores de nuevo conocimiento humano. 

Hemos visto que Hume también trata de la causalidad -por supuesto, para decir que no la hay-  en los actos de los que nos sentimos responsables: si una piedra golpea a otra, no por eso decimos que el movimiento de la segunda sea libre, luego por la misma razón, pues se trata de lo mismo, no será libre sino necesario el acto de mi cuerpo que sigue la orden de mi voluntad. Creo que si esto se toma en serio no hay ninguna razón para encarcelar a nadie, pues nadie es responsable –no es autor, no es causa- de sus propios actos, y en particular no es autor de sus actos criminales (la única razón que justificaría que se encerrase al criminal sería para prevenir de ese individuo a la sociedad, pero esto sería la justificación del medio –la encarcelación de un inocente- en razón de su fin). 

Sin embargo, no es difícil contestar a Hume que, en efecto, de la decisión de mi voluntad se sigue de modo necesario, como efecto, el movimiento del dedo que aprieta el gatillo, pero el lugar de mi libertad está  antes, pues consiste en que yo pueda decidir eso o lo contrario. Por lo tanto seré responsable de la muerte que yo pueda causar al tomar la decisión de apretar el gatillo. En resumen: Para Hume no hay responsabilidad moral porque no podía ser de otro modo, una vez negada la causalidad, pero esta afirmación, que mina la base de la Ética, es error en filosofía.

¿Cuál es realmente la razón por la que Hume ha prescindido de la causalidad? A mi entender, es porque previamente la filosofía de George Berkeley había abolido la sustancia, algo de lo que no hay ya ni rastro en una filosofía limitada a meras impresiones. En efecto, está claro que no es un brillo y un calor lo que carboniza un papel sino algo que tiene esas cualidades de brillo y calor, entre otras cualidades no todas ellas directamente perceptibles, como por ejemplo, las propiedades química derivadas del número de electrones  que hay en la última órbita de sus átomos, lo que determina sus valencias químicas.  Es ese algo lo que carboniza al papel en una reacción química de combustión, y lo hace por esas propiedades químicas, entre las cuales sí que es posible encontrar una conexión necesaria con la carbonización del papel. Está claro pues que si no nos es permitido de algo que es brillante y caliente sino sólo de las mismas impresiones de brillo y calor, nos hemos quedado sin espacio discursiva para la causalidad, pues nadie encontrará, en efecto, conexión alguna de necesidad entre las impresiones de brillo y calor y el fenómeno de la carbonización del papel. 

Así pues la razón profunda de la pérdida de la causalidad es la eliminación de la sustancia. Hume no puede admitir algo de lo que no tenemos idea clara y distinta, o, aún más drástico, impresión clara y distinta, y es obvio que de las sustancias no la tenemos, pues de las substancias sólo percibimos sus cualidades. Esto ya había llevado a Locke a hablar de la inutilidad de las sustancias en filosofía. George Berkeley y, siguiendo a Berkeley, David Hume darán el paso anunciado (crónica de una muerte anunciada), al prescindir de hecho de las sustancias. 

Pero ¿por qué esta exigencia de ideas claras y distintas en filosofía?, podemos preguntarnos. Nos remitimos entonces al análisis ya llevado a cabo de la filosofía de Locke: se disponía en ese siglo de la claridad de la recién nacida ciencia de la naturaleza, y se trataba de emularla en filosofía. Esta intención de emulación de la ciencia, característica de toda la filosofía moderna, queda clara desde el principio, y queda clara ahora en Hume, en su exigencia de atenerse a las impresiones, es decir al mero experimento.

Y acerca de la causalidad, quisiera comentar algo dirigiéndome ahora preferentemente al lector de formación científica. Se oye a menudo que la aleatoreidad de las observaciones en mecánica cuántica supone una violación del principio de causalidad, y que en ese sentido la actual mecánica cuántica daría la razón a Hume. Esto es no comprender el colapsamiento de la función de onda, o no comprender la causalidad. Para explicar esto de un modo asequible concentrémonos, por ejemplo, en el observable “posición”: no podemos decir que una partícula esté en un lugar u otro, sino que sólo disponemos de la (densidad de) probabilidad de que aparezca en un lugar u otro (nube de probabilidad) cuando hagamos una experiencia para determinar su posición. Hacemos la experiencia y aparece entonces en un lugar en el que la probabilidad era no nula. No hay ninguna explicación física de que haya aparecido precisamente en este lugar y no en otro donde también era no nula.  No la hay ni en la actual física ni en ninguna otra teoría física ulterior que refine los conocimientos de la naturaleza que ahora tenemos, puesto que se trata de una aleatoriedad intrínseca. Esto no significa que el hecho de que haya aparecido en algún lugar (es decir, que haya colapsado su función de onda a un subespacio propio del operador de posición) no haya tenido causa alguna: la causa ha sido la interacción de mi laboratorio con aquella partícula conducente a determinar su posición. Lo que sucede es que la causalidad no es necesariamente causalidad determinista, y de hecho en este caso no lo es. (Para explicar la primera afirmación, digamos que la causalidad que ejerzo como autor de mis acciones morales no es determinista, sino causalidad libre, y por eso soy responsable de ellas; pero la causalidad del fuego al carbonizar una muestra de papel es ciertamente determinista). 

De hecho, este descubrimiento de la ciencia moderna, ofrece un tema apasionante para la reflexión filosófica –no que sea en sí un tema científico- a partir de esta interesante parcela de la realidad presentada por la mecánica cuántica: Como es sabido, Einstein se oponía a ella porque entendía que todo lo que sucede tiene que tener una explicación. En particular debía haber una física aún desconocida –que llamó de “física de variables ocultas”- que algún día descubriríamos, y que explicaría por qué la partícula aparece en un lugar en vez de aparecer en otro, ambos probables.  Pues bien, las desigualdades de Bell cuya violación podía zanjar la cuestión,  ha podido ser sujeto de experiencia tiempo después de la desaparición del físico genial –pero opuesto a la interpretación standard de la mecánica cuántica- , y la violación experimental de estas desigualdades ha desprovisto de razón a Einstein:  la aleatoreidad es intrínseca, y no cabe esperar tal física ulterior de “variables ocultas”, de modo que queda refutada la afirmación de Albert Einstein, entendida ésta como una afirmación en física, es decir como exigencia de una explicación física de todo lo que sucede. Pero tomada como afirmación filosófica –el “principio de razón suficiente” según el cual todo cuanto sucede tiene explicación, la conozcamos o no-, es algo con lo que no es posible no estar de acuerdo, pues lo contrario repugna a la mente misma y a la misma racionalidad, y así nos vemos forzados a concluir que hay más explicación de la realidad material que la mera explicación física. 

Hay pues más realidad que la meramente física, y esa realidad puede interactuar con la realidad física hasta el punto de explicar hechos físicos, como puede ser el movimiento de mis músculos. La explicación de la realidad física de que mi dedo haya apretado el gatillo en vez de perdonar una vida es explicación por realidad en mí más que la mera realidad física. Podemos llamarlo sugerencia de inmaterialidad (=realidad no física) del espíritu humano, o al menos llamarlo puerta que la indeterminación física deja abierta a la afirmación filosófica de que nuestros actos no están determinados sino que son determinados por nuestra voluntad libre, y por eso somos responsables de ellos. Es ésta también sugerencia de que la ciencia deja la puerta abierta a la posibilidad de que Dios puede ser providente sin cambiar las leyes de la física, sino más bien actuando a través de ellas.

Nos hemos concentrado hasta aquí en la crítica a la causalidad, pero hemos visto que su negación lleva al crudo escepticismo incluso respecto de la existencia de una realidad exterior, una realidad que sea independiente de nuestras propias percepciones (el concepto de sustancia ya había sido disuelto, como hemos dicho, por George Berkeley, y por tanto, puesto que no podemos hablar de seres, la causalidad ontológica o causalidad en el ser, no puede ser siquiera atisbada. En realidad su discurso sobre la causalidad sólo se refiere a causas físicas).  Cierto es que Hume opta por un escepticismo que acepte la realidad exterior, independiente de mi propio ser, como pura creencia consuetudinaria, puesto que la postura escéptica radical, inexpugnable en la escuela, le parece paralizante y desaconsejable para la vida, ya lo hemos dicho. Pero aparte de que deba negarse enérgicamente cualquier distinción entre academia y vida –si es que la filosofía ha de tratar de la realidad y de la vida , este realismo de razones pragmáticas parece difícilmente sostenible como postura filosófica y de hecho la herencia de Hume es el escepticismo radical, aunque fuera sincero en no pretenderlo. Pero uno no puede dejar de preguntarse, ¿por qué razón es inexpugnable en la escuela? Como dice Aristóteles, si el escéptico no dice nada, no molesta; y si dice algo, se autorefuta (aunque quizá pueda el escéptico decir algo irrefutable: puede decir “voy a hacer esto”, sin más explicaciones, sin más justificación. Por eso el escepticismo es temible, y temible su herencia: está en la base del nihilismo, el cual a su vez, en la base del totalitarismo).

Pero el problema con Hume es que dijo algo, pues de hecho escribió la obra que hemos comentando. Por eso a él puede aplicársele, como a todo escéptico, la crítica de Aristóteles: Hume termina el libro diciendo que no hay más conocimiento válido que aquél que trate de relaciones entre ideas, refiriéndose con ello a la aritmética y a la geometría, o bien aquel conocimiento que trate de cuestiones de hecho, por lo que entiende ciencias experimentales, es decir conocimiento de los fenómenos por sus causas, pero entendidas éstas como acumulación de experiencias de contigüidad de fenómenos. Y todo lo que de ahí exceda, incluida la moral, son sentimientos, pero no verdadero conocimiento. Si persuadidos de estos principios, tal como dice Hume en sus palabras finales, hemos de echar al fuego todos los tratados que no traten de geometría ni de aritmética ni de ciencia experimental alguna, pues no pueden contener más que sofistería y engaño. Tomemos el libro Investigación sobre el Entendimiento Humano de David Hume. ¿Trata de números? No, no se ve ninguna fórmula. ¿Trata de hechos de experiencia? No, tampoco, ni un solo gráfico que recoja datos. Pues arrojémoslo entonces al fuego, pues no puede contener más que sofistería y engaño.

Pero hemos considerado que contiene el pensamiento de una persona, y como tal ha merecido nuestro respeto y nuestros comentarios.

El autorIgnacio Sols

Universidad Complutense de Madrid. SCS-España.

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Vocaciones

Rev. Andrea Bozzolo: “El amor tiene que ver con quiénes somos, no solo con cómo nos sentimos”

El rector de la Universidad Pontificia Salesiana, Andrea Bozzolo, cuenta en esta entrevista a Omnes que, a la hora de hablar sobre el matrimonio a los jóvenes, es esencial "mostrar la belleza del amor fiel, de modo que el compromiso no se perciba como una restricción, sino como un camino hacia la plenitud".

Paloma López Campos·2 de mayo de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Andrea Bozzolo es el rector de la Pontificia Universidad Salesiana. Doctor en Letras Clásicas y en Teología Sistemática, participó junto al sacerdote Fabio Rosini y el cardenal Kevin Farrel, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, en una jornada de estudio sobre “el sacramento del Matrimonio, la fe y el mundo docente”.

Durante su intervención, el padre Bozzolo destacó la importancia de alejarse de una perspectiva que presente el sacramento del matrimonio como un mero contrato, animando a todos a profundizar en la belleza de esta vocación y a compartir con los jóvenes historias que les ayuden a comprender este “camino hacia la plenitud”.

Tras la jornada de estudio, el rector de la universidad concedió una entrevista a Omnes en la que habla sobre cómo presentar el sacramento del matrimonio a los jóvenes y el papel de los sacerdotes en el acompañamiento a quienes siguen este camino.

¿Cómo puede la Iglesia proponer el matrimonio como algo «decisivo» a jóvenes que ven la verificación empírica, viviendo juntos antes de casarse, como el único paso razonable antes del compromiso?

– La Iglesia puede abordar esta cuestión interpretando lo que expresa la convivencia: el deseo de poner a prueba el amor. La clave está en mostrar que el amor se convierte en definitivo no a través de una prueba prolongada, sino mediante una promesa basada en una verdad más grande que la propia pareja.

El matrimonio es definitivo porque reconoce que el amor no se fundamenta en sí mismo. Sin este horizonte, la convivencia corre el riesgo de quedarse en un experimento provisional. La tarea consiste en revelar que el sacramento no es un paso definitivo tras la certeza, sino el acto que hace verdaderamente posible el amor duradero.

¿Cómo podemos rehabilitar la idea de que el amor tiene una estructura ontológica y no es solo un contrato emocional privado?

– Es necesario demostrar que el amor no es solo lo que uno siente, sino lo que revela el sentido de la existencia. Al amar a otra persona, uno no solo experimenta emociones, sino que se encuentra con una llamada a entregarse y a recibirse de nuevo. Esto apunta a una estructura ontológica: el amor tiene que ver con quiénes somos, no solo con cómo nos sentimos. Recuperar esto requiere un lenguaje que conecte la experiencia y la verdad, mostrando que el amor siempre implica una promesa, un destino y una forma de vida que no puede reducirse a un acuerdo privado.

¿Cómo podemos explicar a una pareja de enamorados que amar a Dios «sobre todas las cosas» es, precisamente, lo que protegerá su amor mutuo del fracaso?

– Amar a Dios por encima de todo no menoscaba el amor humano; lo libera de expectativas imposibles. Cuando el ser amado se convierte en lo absoluto, el amor se derrumba bajo el peso de lo que ningún ser humano puede dar.

Reconocer a Dios como la fuente última y la plenitud del amor permite que cada cónyuge sea acogido como un don, y no poseído como garantía de felicidad. De este modo, la fe protege al amor de la ilusión y el resentimiento, arraigándolo en una promesa que trasciende a ambos cónyuges y los sostiene.

En su análisis de Génesis, usted dice que el hombre solo descubre su «yo» frente al «tú» de la mujer. ¿En qué medida ayuda esta visión a combatir la «psicologización de los afectos» que encierra al individuo en su propio bienestar psíquico?

– Esta perspectiva muestra que el yo no se construye internamente, sino que surge a través del encuentro. El “yo” surge en relación con un “tú” que no puede reducirse a las propias necesidades o proyecciones.

Esto pone en tela de juicio la psicologización de las emociones, que limita el amor al bienestar subjetivo. En cambio, el amor se convierte en un acontecimiento relacional que lleva a la persona más allá de sí misma.

La identidad se descubre, no se produce, y esto abre un camino en el que las emociones se integran en un horizonte más amplio de sentido y responsabilidad.

¿Cómo proponer la visión cristiana del matrimonio sin que parezca que la Iglesia intenta «colonizar» o apropiarse de la experiencia humana universal del amor?

– El punto de partida es la universalidad del amor humano, reconociéndolo como algo que ya tiene sentido y que apunta más allá de sí mismo. La Iglesia no impone una interpretación externa, sino que revela lo que está implícito en la experiencia: su apertura hacia un origen y un destino más elevados. En este sentido, la visión cristiana no coloniza el amor, sino que le sirve, ayudándole a reconocer su plena verdad. El sacramento no es un añadido, sino el reconocimiento explícito de una presencia que ya está actuando en la relación.

¿De qué manera puede la pastoral ayudar a los esposos a ver la muerte no como el fin de su amor, sino como el horizonte donde su alianza encuentra su sentido último?

– La atención pastoral puede ayudar a las parejas a comprender que el amor lleva en sí mismo una promesa que trasciende la muerte. La experiencia de amar ya plantea la pregunta de si este bien está destinado a perdurar o a desvanecerse. La fe responde que esta promesa no es una ilusión, sino que encuentra su plenitud en Dios.

El acompañamiento ayuda a las parejas a interpretar su amor dentro de este horizonte, de modo que la muerte no se perciba como su negación, sino como el paso en el que su verdad más profunda —la comunión fundamentada en Dios— alcanza su plenitud.

Usted afirma que «el amor no es simplemente un sentimiento», sino una plenitud del ser. En una cultura que idolatra la emoción del momento, ¿qué herramientas pedagógicas propone para educar la voluntad sin caer en un legalismo rígido?

– La educación debe centrarse en formar el deseo, no en reprimirlo. Esto significa ayudar a los jóvenes a reconocer que la verdadera libertad no consiste en la multiplicación de experiencias, sino en la capacidad de elegir un bien que perdure.

Las historias, los testimonios y la reflexión compartida sobre la experiencia vivida son más eficaces que las normas abstractas. La voluntad crece cuando se siente atraída por una forma de vida que tenga sentido.

Para evitar el legalismo es necesario mostrar la belleza del amor fiel, de modo que el compromiso no se perciba como una restricción, sino como un camino hacia la plenitud.

Advierte que la teología se ha centrado casi exclusivamente en el «momento del consentimiento jurídico» del matrimonio. Si desplazamos el foco hacia el «recorrido afectivo» previo y posterior, ¿cómo se redefine el papel del sacerdote? ¿Debe dejar de ser un «oficiante de un contrato» para convertirse en un «compañero de discernimiento» de una historia que ya está habitada por Dios?

– Si se toma en serio el camino emocional y relacional, el papel del sacerdote se amplía. Ya no es principalmente el oficiante de un acto jurídico, sino un guía que ayuda a discernir la presencia de Dios, que ya está actuando en la historia de la pareja. Esto no resta importancia al consentimiento, sino que lo sitúa dentro de un proceso de fe más amplio.

El sacerdote acompaña, interpreta y apoya un camino, ayudando a la pareja a reconocer que su amor está llamado a convertirse en una respuesta consciente y duradera a la iniciativa de Dios.

Argumentos

Filósofo teísta y ‘la gata’ discuten “evidencias científicas” sobre Dios

Enric F. Gel, ‘Adictos a la Filosofía’ en Youtube, ha coincidido con Rocío Vidal (‘La gata de Schrödinger’), en que “no hay una forma inexorable de razonar hacia la existencia de Dios, una demostración propiamente científica, en el terreno de la filosofía”. Ambos discuten las ‘Evidencias científicas’ de González Hurtado.

Francisco Otamendi·2 de mayo de 2026·Tiempo de lectura: 9 minutos

El libro de José Carlos González Hurtado ‘Evidencias científicas de la existencia de Dios’, junto a otros recién publicados, está dando juego en el análisis mediático. 

Uno de los debates más recientes ha tenido lugar en las redes sociales en el video de ‘Adictos a la Filosofía’ titulado ‘Filósofo teísta reacciona ante la gata de Schrödinger. ¿El libro que demuestra a Dios?’”. El interrogante final es todo un síntoma.

Recogemos como botón de muestra un apunte de las conclusiones que formula Rocío Vidal (la gata de Schrödinger): “¿Se sigue de forma inexorable, como se defiende al principio del libro de González Hurtado), que existe un Dios creador, consciente, omnipresente y esencialmente bueno? La conclusión es no. Mi conclusión de la primera parte, es que Dios sigue en el terreno principalmente de la filosofía, no de la ciencia”.

El filósofo comparte tesis

Podría parecer que el filosófo autodenominado teísta en Youtube, Enric G. Gel, “reacciona” ante las tesis de la gata, pero no. El autor de ‘¿Hay filosofía en la nevera?’, comparte con Rocío Vidal que “no hay una forma inexorable de razonar hacia la existencia de Dios, una demostración propiamente científica de que Dios existe”.

“Estamos en el terreno de la filosofía, y aquí, lo siento por los que buscan la certeza cartesiana. Pero no tenemos pruebas irrefutables, ni de esto ni de nada, es que en ningún tema”, añade.

Da la impresión de que el filósofo Enric, en este video de 26’ 57”, marca límites a los argumentos teístas, y al paso desde “hay una causa del universo” a “esa causa es Dios”. “Cualquier razón que uno pueda dar a favor de ese paso será filosófica y en filosofía no estamos ni de lejos en el campo de las pruebas irrefutables”, dice al final.

Por teísmo se entiende, en líneas generales, la creencia que afirma la existencia de un ser supremo, un ser creador del universo.

Dos premisas; respeto a las personas

Antes de recoger algunos de los argumentos, convendrá señalar que Enric revela en el video que él cree en Dios, y Rocío, la gata de Schrödinger, no. 

La segunda cuestión es el respeto. “Evitemos todo comentario insultante u ofensivo hacia las personas, en concreto Rocío. De mi parte, no hay ninguna enemistad hacia ella, sino todo lo contrario”, señala Enric F. Gel.

Demostremos esa convicción que tanto trato de promover en este canal, añade. “En filosofía, gente igual de inteligente, razonable, honesta e informada puede discrepar sobre casi todos los temas y no pasa nada”. 

“Este tema de la existencia de Dios llevamos discutiéndolo los filósofos siglos y siglos: ni está cerrado ni se va a cerrar en el futuro próximo, así que no porque alguien piense distinto de uno significa que no sepa pensar”.

Un punto muy positivo del vídeo de Rocío, valora Enric, es que “enmarca correctamente la discusión dentro del ámbito filosófico, alejándose de ese cientificismo que exige que todo, sin excepción, pase por el tamiz del método científico.

Rocío lo corrobora: “Yo siempre he sido muy crítica con el cientificismo, que piensa realmente que el método científico es la única forma de conocer la realidad. Por eso estudio filosofía”.

“Teísmos y ateísmos hay muchos y de muy diverso tipo” 

El análisis, del que sólo se expone algún aspecto, parte de “dos puntos menores, muy menores, de discrepancia. Primero, el ateísmo como falta de creencia en Dios”, dice Enric.

Rocío critica las tesis de González Hurtado: “Primero, continuamente menciona el ateísmo como una ideología o como una fe. Esto es una consideración inicial que hay que hacer, puesto que el ateísmo no es un movimiento, no es una ideología ni es un activismo. De hecho, la consideración de fe atea es un oxímoron en sí mismo, puesto que el ateísmo, si acaso, sería una falta de creencia. La falta  de una creencia no puede ser una fe; es la falta de fe».

Enric comparte la tesis: “Tiene razón Rocío en que hablar del ateísmo como un movimiento unificado es complejo, y lo mismo con el teísmo. Lo podemos hacer para  entendernos, pero sin dejar de ser conscientes de que teísmos y ateísmos hay muchos y de muy diverso tipo”. 

Ateísmo: ¿Falta de creencia en Dios o negación de la existencia de Dios?

Sin embargo, Enric señala que “el punto que pondría en cuestión es tratar el ateísmo como una falta de creencia en Dios, como dice Rocío.

Es cierto que en determinados sectores se tiende a definir el ateísmo de ese modo, pero yo personalmente prefiero simplemente tratarlo como la negación de la existencia de Dios. Por lo general, aunque haya algunas excepciones, en filosofía se ha tendido a tratar el ateísmo de esa manera: como la posición que niega la existencia de Dios. 

Segundo, definir ateísmo como la falta de creencia en Dios creo que lleva fácilmente  a confusión al meter bajo el mismo paraguas dos actitudes muy diferentes”. 

Tres respuestas posibles a la pregunta ¿Dios existe?: sí, no y no lo sé

Y es que tanto el que niega directamente la existencia de Dios como el  que simplemente se encoge de hombros y dice que no sabe si Dios existe, los dos carecen de la creencia en Dios. Para el que se encoge de hombros, ya tenemos un término  bastante extendido, el de agnóstico.

Por tanto, parece mejor y más útil reservar “ateo” para el primero, para el que niega directamente que Dios exista.

De hecho, éste parece ser el uso más natural también, porque, ya que existen tres respuestas posibles a la pregunta “¿Dios existe?” (sí, no y no lo sé), la tríada teísta, ateo y agnóstico parece la más acertada. Pero esto, como os decía, es un punto muy menor y se reduce a una  discrepancia de cómo utilizamos las palabras. Si alguien prefiere otra definición de ateísmo, no es un gran problema. 

El argumento cosmológico Kalam

El considerado argumento cosmológico versión Kalam es objeto de análisis en el video de ‘Adictos a la Filosofía’.

Rocío: “Vamos a basarnos en el argumento cosmológico Kalam, que es el actualmente, yo creo, más extendido, cuyas premisas son éstas: todo lo que comienza a existir tiene una causa. El universo comenzó a existir, por tanto, el universo tiene una causa y esa causa solo puede ser Dios”.

Enric: “Aquí, perdonad el inciso, una crítica muy común y que Rocío no hace, es la de preguntar, ‘Bueno, y si todo tiene una causa, ¿qué causó a Dios?’.

Pero fijaos que la objeción cae en un hombre de paja, porque el argumento en ningún momento dice que todo tenga que tener una causa. Lo que dice es que todo lo que empieza a existir tiene una causa. Como Dios, por hipótesis, no  empieza a existir, no se le aplica ese principio causal”. 

¿La primera causa es Dios? 

Rocío: “Este argumento lógico es muy interesante, pero hace falta analizar tanto las premisas como la conclusión. La premisa de que el universo comenzó a existir, o sea, que existe una creación, la analizaremos en el próximo apartado.  

Pero aún con esto, aquí hablamos de que tiene que haber una primera causa y una causa incausada”.  

“Algo o alguien debe haber creado el universo,  puesto que todo lo que comienza a existir necesita una causa y tenemos que frenar a algún lado, y ese lado solo puede ser un ente eterno, necesario y creador, ergo, Dios. 

Ya lo he dicho, esto es un debate filosófico interesantísimo, ¿no? Puesto que todo debe necesitar una causa, excepto Dios. Pero realmente también tenemos que llegar a Dios”. 

Postura atea sobre cuál podría ser la causa incausada del universo

“Lo que se defiende desde la postura atea, por decirlo de alguna manera, es que, ¿por qué no frenar el universo? ¿Por qué no sea el universo esa causa incausada?”, se pregunta Rocío.

“El salto lógico a que eso implique un Dios creador, eterno, personal y bueno, es un salto lógico que no se puede demostrar científicamente. Es incognoscible, es interesantísimo para debatir, pero no es una prueba irrefutable. Nos falta  mucho por saber sobre las leyes físicas, incluidas las leyes de la cuántica. 

Por lo tanto, esa causa incausada del universo podría ser una ley física, un estado cuántico, algo que no conocemos, Dios… Las hipótesis están todas encima de la mesa y solo nos ponemos situar en el terreno de la duda».

El paso de “Hay una causa del universo” a “Esa causa es Dios”

Podría pensarse que el filósofo teísta podría poner matices a este argumentario. Pero Enric afirma: ”De nuevo aquí hay mucho con lo que estoy 100% de acuerdo. “El paso de “Hay una causa del universo” a “Esa causa es Dios”,  se conoce en la literatura como el ‘gap problem’. Y es algo muy discutido que, desde luego, no se puede demostrar científicamente”. 

“Cualquier razón que uno pueda dar a favor de ese paso será filosófica y en filosofía no estamos ni de lejos en el campo de las pruebas irrefutables. Hay margen, en mi opinión, para hipótesis naturalistas de la primera causa, y si son convincentes o no, ya tiene que juzgarlo cada uno desde su propio pensamiento crítico”.

Postura teísta: esa primera causa tiene también atributos personales

Lo que es común aquí en el lado teísta es combinar el argumento cosmológico,  que te estaría llevando solamente a una primera causa incausada y necesaria, con otros argumentos como el argumento del ajuste fino o el argumento moral que te permitirían hacer razonable la hipótesis de que esa primera causa tiene también atributos personales como la inteligencia o la bondad. 

Otra vez, ¿pruebas irrefutables? Ninguna, pero tampoco pretenden serlo, al menos a nivel académico”, añade Enric.

Jose Carlos Gonzalez-Hurtado, autor de «Nuevas evidencias científicas de la existencia de Dios».

González Hurtado: ‘El Big Bang fue el momento de creación del universo’

Para entender mejor las consideraciones del filósofo y la gata sobre el Big Bang, será útil conocer qué dice José Carlos González Hurtado en su libro ‘Evidencias científicas de la existencia de Dios’. En síntesis, cuanto más se conoce el Big Bang (Gran Explosión), más se cree en Dios, escribe.

En efecto, González Hurtado afirma:

“El Big Bang fue el momento de creación del universo, que ocurrió, con toda certeza, hace 13.700 millones de años. (…). “El universo también tuvo un principio –el Big Bang– y eso pone en un aprieto a los científicos y no científicos ateos”.

“Porque si hay un principio también habrá un Principiador. Si hubo creación, también es necesario un Creador”, prosigue el autor de ‘Evidencias científicas’. “Hay que pensar que no sólo toda la materia del universo se creó en ese momento sino que también el tiempo empezó en el Big Bang, es decir que no hubo “antes” del Big Bang. Eso nos lleva a un ser intemporal –omnipotente–, no material e inteligente como el creador del Big Bang. Eso es lo que llamamos Dios”. 

Rocío: “no lo podemos asumir como evidencia científica”

«Pero es que hay otro problema importante que nos lleva al segundo argumento  central, yo creo, del libro, ¿no?” (El de González Hurtado), recoge Rocio en el video de Enric.

“Y es que el Big Bang es una evidencia científica y el Big Bang demuestra que ha habido un momento de creación”.  

El libro (de GH) desarrolla mucho la historia con George Lemaître, que al final era un sacerdote católico y que fue, pues, el desarrollador principal de la teoría del Big Bang, lo cual, según los argumentos del autor, demostraría, pues, como digo, ese momento de creación. 

Esa premisa lógica no está totalmente demostrada, es una de las hipótesis que se manejan en ciencia”, asegura Rocío. 

De hecho, lo que la evidencia muestra del momento del Big Bang es que el universo pasó por un momento de alta densidad de materia, pero no una creación per se. Sabemos que hubo una expansión tremenda después de un momento primitivo. No podemos saber de momento con las herramientas que tenemos que había antes de esa gran expansión. Eso nos sitúa en varias hipótesis. Una, la de la creación absoluta y ahí entraría pues lo que defiende el autor de un momento de un creador”. 

Enric: “El Big Bang no lleva necesariamente a un inicio absoluto en el tiempo”

“Me vais a decir que estoy todo el rato de  acuerdo con ella, pero no, tranquilos, enseguida llegamos a algún punto de discrepancia (…). Pero sobre esto, yo siempre he dicho que a mí el Big Bang no me parece que te lleve necesariamente a un inicio absoluto en el tiempo”, afirma Enric.

“Creo que es compatible con distintos modelos de un universo eterno. Y aquí quiero ser cauto porque, bueno, soy consciente de que hay mucha discusión  acerca de este tema y al final yo no tengo tampoco las credenciales para ser una autoridad acerca de lo que se sigue o lo que no se sigue del Big Bang, pero de lo que yo he podido leer, escuchar,  etcétera, es la impresión que me llevo, que no hay un paso tan evidente, automático y necesario desde el Big Bang al inicio absoluto del tiempo.”. 

“Me parece que es un error tomar el Big Bang como inicio absoluto del universo». (…) “Creo, por supuesto, que el Big Bang es compatible con que ahí se dé un inicio temporal absoluto, pero no me parece que tenga que leerse necesariamente de esa manera”. 

Algunos autores

En su análisis, Enric cita algunos autores que puede ser útil consultar. Por ejemplo, David Oderberg. 

De todos modos, añade, “si te interesa profundizar en un argumento cosmológico  distinto del Kalam y que además está muy chulo, te recomiendo este libro «Cómo la razón puede llevar a Dios», de Joshua Rasmusen, traducido por él mismo.

Por si les es útil saberlo, la IA recuerda que la Iglesia afirma explícitamente que el ser humano puede conocer la existencia de Dios mediante la razón natural, a partir de las cosas creadas. Y también que, según Benedicto XVI, la razón puede abrirse a Dios, pero necesita ampliarse (no reducirse al método científico). Un tema tratado en el video.

El autorFrancisco Otamendi

Actualidad

El Opus Dei centra el foco en su I Centenario: «No va a ser una fiesta sin más»

El próximo octubre, la institución fundada por san Josemaría Escrivá comenzará, con mayor intensidad, la preparación a su primer centenario poniendo el foco en  ser «Contemplativos en medio del mundo».

Maria José Atienza·1 de mayo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Opus Dei ha lanzado un breve video para “poner la mirada” en el próximo centenario del Opus Dei, que cumplirá sus primeros 100 años el 2 de octubre de 2028.

“Queremos renovar nuestro deseo de servir a Dios, a la Iglesia y a la sociedad durante los 500 días que van desde el 2 de octubre de 2028 hasta el 14 de febrero de 2030”, se destaca en este vídeo, ya que, si bien el fundador del Opus Dei “vió” la Obra el 2 de octubre de 1928, durante unos ejercicios espirituales, el comienzo de la labor con mujeres data del 14 de febrero de 1930. 

Tres líneas maestras: contemplación, amistad y trabajo

Tal y como adelantó el Prelado del Opus Dei, Mons. Fernando Ocáriz, en su carta del 19 de marzo de 2026, durante 2027, 2027 y el primer año del centenario, 2028, los fieles del Opus Dei pondrán el foco en tres aspectos centrales de la vocación: la contemplación en medio del mundo, el apostolado de amistad y el trabajo como medio de santificación. “Tres enseñanzas centrales de san Josemaría, con el deseo de servir mejor a las personas que nos rodean, a la Iglesia y a la sociedad entera”, apuntaba Ocáriz en ese mensaje.

De este modo, el próximo mes de octubre, la contemplación en medio del mundo será el eje de oración, trabajo y examen también de todos los que forman el Opus Dei y quienes participan en sus labores apostólicas.

“Empezamos este octubre, ser contemplativos en medio del mundo para descubrir ese algo divino escondido en las realidades más comunes del trabajo, la familia y la vida ciudadana. El año que viene seguiremos con el valor de la amistad para ser Cristo que pasa y descubrir a Cristo en los demás, porque es en esos vínculos donde compartimos el evangelio de corazón a corazón. Y durante el centenario reflexionaremos sobre el trabajo como lugar donde unidos a Dios, inspiremos la transformación del mundo según el corazón de Jesús. Santificar el trabajo, santificarnos con el trabajo, santificar a los demás con el trabajo”.

Estos temas surgieron como síntesis de todos los mensajes recibidos a raíz de las Asambleas Regionales que, durante un año, congregaron a varios miles de personas en casi 70 países para preparar este centenario. 

Agradecimiento, petición de perdón y unidad

“Además de profundizar y reflexionar, celebraremos a todas las personas que nos han traído hasta aquí y a todas las que están por venir, dando gracias a Dios por los dones recibidos y por todo lo que seguimos aprendiendo”, apunta el Opus Dei en este vídeo. 

Un agradecimiento y una petición de perdón por “no hemos conseguido prever y solucionar cada detalle, pero seguimos trabajando y estando juntos”. 

La llamada a la unidad entre los miembros de la Obra y de la Obra con la Iglesia y el Romano Pontífice ha sido una constante en estos años. 

Los nuevos estatutos , aun sin confirmar

Desde la entrada en vigor del Motu Proprio Ad charisma tuendum (2022) y la reforma del Derecho Canónico de 2023, el Opus Dei se encuentra en un periodo de adaptación y redefinición de su “encaje jurídico”. 

Actualmente, los estatutos definitivos siguen en fase de estudio y valoración con la Santa Sede tras el Congreso General de 2025 que dio lugar a la propuesta de la prelatura.

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Educación

Las notas de una verdadera educación en la fe 

En octubre de 1969, el número 50 de la revista Palabra publicaba un extenso artículo de Dietrich Von Hildebrand sobre educación. Reproducimos el texto, algunas de cuyas propuestas siguen teniendo vigencia hoy día.

Dietrich von Hildebrand·1 de mayo de 2026·Tiempo de lectura: 16 minutos

Si queremos exponer las verdaderas notas de la educación en materia religiosa; es indispensable que incluyamos el desenmascaramiento de los errores actuales que llenan el ambiente; debemos rebatir los “slogans” que confunden a mucha gente fiel y piadosa, porque no alcanzan a comprender el carácter herético de estos “slogans” y su incompatibilidad con la verdadera fe cristiana. Hay cuatro errores que están abriéndose camino en la supuesta “reforma” de la enseñanza de la religión. Vamos a examinar brevemente cada uno de ellos.

I. EL MITO DEL “HOMBRE MODERNO”

El primer error es el mito del “hombre moderno”, proclama el cambio total de la naturaleza del hombre de nuestro tiempo. Se aduce que el hombre ha cambiado tan radicalmente que no podemos esperar tenga la misma forma de acercarse a la Iglesia, que tuvo en los pasados dos mil años. Porque el hombre vive ahora en un mundo industrializado, se cree que ha sufrido un cambio total; cada vez puede dominar más al mundo a través del progreso tecnológico. Y esto, supuestamente, le hace una criatura diferente.

El mito del “hombre moderno” ha sido inventado por unos cuantos sociólogos, pero ha sido, desgraciadamente, aceptado por muchos como una verdad sencilla e indudable. Ciertamente, la vida exterior ha cambiado mucho, pero el hombre mismo no ha cambiado. Los principios de felicidad son los mismos que han sido siempre: el amor, el matrimonio, la familia, la amistad, la belleza, la verdad y, sobre todo, la paz interior, una buena conciencia. Sus enemigos morales son los mismos que lo fueron antes: la soberbia, la concupiscencia y sus frutos, las malas pasiones, la ambición desordenada, la envidia, el deseo ciego de poder, la avaricia, la codicia, etc. Lo mismo puede decirse de las virtudes morales, cuya práctica se le exige: justicia, integridad, pureza, generosidad, humildad, caridad. El hombre tiene hoy la misma condición que tenía antes, las mismas capacidades de inteligencia, de conocimiento y de voluntad libre, el mismo corazón que puede alegrarse y sufrir, el mismo destino. Tiene tanta necesidad de redención como antes. Las palabras de San Agustín se le aplican tanto como antes: “Nos has creado, Señor, para Ti, y nuestros corazones están inquietos hasta que encuentren su descanso en Ti”.

En realidad, ¿cuál es la fuente de que sirven los sociólogos para saber que el hombre de hoy ha cambiado totalmente? ¿En qué basan la existencia de este “hombre moderno”? ¿Han hecho pruebas, una encuesta y preguntado a cada hombre si él es un “hombre moderno”, con necesidades completamente diferentes, a quien ya no se aplican las mismas normas morales? ¿Y cómo pueden, aquellos que proclaman al mismo tiempo que todo conocimiento está limitado por el tiempo, asumir que sus tesis sobre “hombre moderno” no serán objeto de risa dentro de cincuenta años?

a) La naturaleza del hombre no cambia

En realidad, la naturaleza del hombre no ha cambiado a través de la historia. Basta leer los diálogos de Platón o a Herodoto, para ver que el hombre permanece siempre el mismo en su estructura básica. Hay un solo cambio radical en la historia: la venida de Cristo, la Redención del hombre a través de su muerte en la cruz, el don de la vida de gracia a través del bautismo. Así, por su vocación a la santidad todo hombre está llamado a realizar este cambio dentro de sí mismo.

A pesar de la identidad de la naturaleza del hombre a través de todas las épocas de la historia, hay, naturalmente, grandes diferencias entre hombres y hombres, en su mentalidad, en sus criterios morales e intelectuales. Pero estas diferencias se encuentran entre los hombres de cualquier época. La pretensión, por tanto, del cambio completo en el hombre es un mito, no únicamente porque la naturaleza del hombre no ha cambiado básicamente, sino también porque el mismo “hombre moderno” es un mito; ¡como si en una época todos los hombres tuvieran la misma mentalidad y estructura! Es una pretensión completamente arbitraria sin ningún fundamento científico. De hecho, la diferencia de mentalidad entre los hombres de la misma época es aún más grande que el contraste entre las diferentes épocas.

b) Una influencia fatal

Este mito del “hombre moderno” tiene una influencia fatal en la educación, especialmente en la educación religiosa. Existen demasiados pedagogos de religión que creen que al niño de hoy debe dársele una dieta religiosa completamente distinta. Dan por supuesto que la educación religiosa de tiempos pasados no puede ser provechosa hoy; y esto no porque tuviera defectos, sino porque iba dirigida a un “joven que hoy ya no existe”. Dan por supuesto que los métodos de enseñanza e incluso el contenido de la enseñanza, deben ser adaptados a este ser mítico, al “hombre moderno”. Olvidan reconocer la igualdad básica de la naturaleza del hombre en todos los tiempos, incluso la identidad de la juventud. El hombre ha tenido siempre las mismas necesidades espirituales, los mismos peligros del corazón o el engaño de sí mismo, la misma falta de madurez durante la pubertad, las mismas tendencias de la carne, la misma sed de Dios del alma naturalmente cristiana. La naturaleza del hombre está siempre propensa a la misma rebeldía contra la autoridad, por una parte; y es, por otra, el mismo ser inclinado por los falsos “maestros”. El hombre siempre tiene en lo profundo de su alma la misma necesidad y la misma sed de dirección ejercida por una autoridad verdadera. En lugar de ver todo esto, esos pedagogos caen víctimas del ilusorio concepto de “joven moderno”, que por lo visto, solo puede ser alcanzado a través de un tipo de educación religiosa completamente nuevo. Pero el peor efecto de este mito es que estos pedagogos creen que no solamente los métodos deben ser cambiados, sino también el contenido mismo de la educación religiosa… Es decir, la misma verdad religiosa debe adaptarse a esta mente moderna. Tal actitud lleva claramente a la vacuidad de la fe, a la destrucción de la verdad revelada y de la doctrina de la Iglesia, y a suplantar el supuesto espíritu de una época, lo cual es una contradicción.

II. LA EXPERIMENTACIÓN

El segundo error básico de la creencia que para hallar el camino más eficaz de guiar las almas de la gente joven a una vida religiosa no formalista, sino vital, ha de recurrirse a la experimentación. A la base de esta noción de experimentación o de la “felicitación de la ciencia natural”, la ingenua creencia de que el único método de conseguir cualquier certeza en el conocimiento es el del laboratorio; de que el “ángulo de visión experimental” se olvida que esto puede conducir a resultados solo en ciertos campos, y que su uso en otros es la máxima expresión del método anticientífico. No tiene sentido —y es completamente imposible— usar el método experimental en campos espirituales como la moralidad, religión, matrimonio, amor; y en materias intelectuales como lógica, ontología, matemáticas, etc. En todos estos objetos, la única forma de obtener un conocimiento seguro es a través de un método completamente diferente. Todos estos son asuntos en los cuales uno debe obtener un conocimiento intuitivo, una verdadera evidencia. Para todas estas cosas, los experimentos no tienen sentido. Nadie diría: debemos hacer experimentos para saber que 2 y 2 son 4, o para descubrir el principio de contradicción.

Pero la experimentación en algunos de estos campos no puede ser desechada solamente porque no tiene razón de ser, porque es inaplicable y estéril, es decir, por razones epistemológicas en algunos casos, debe ser desechada también porque es inmoral, incompatible con la reverencia que ciertas cosas exigen o con la misma naturaleza de un ser. La experimentación implica la posibilidad de un control y la repetición de un suceso bajo las mismas circunstancias. Ahora bien, hay muchos campos en los que las mismas circunstancias no pueden producirse en intentos sucesivos y en los que someter algo a prueba contradice, además, la misma naturaleza de ese algo. Supongamos un hombre que dice: “vamos a hacer experimentos sobre la contrición: debes primero cometer un robo, luego adulterio y después observaremos si tu contrición tiene las mismas características en ambos casos. La observación es inmoral de tal proposición debe parecer evidente a cualquiera que esté en su sano juicio. No se trata únicamente de que la gravedad de cualquier pecado prohíba la investigación experimental, sino que, además, es imposible hacer del pecar un objeto de experimentación. Ni la observación por otra persona, ni la observación propia pueden conducir a ningún resultado digno de consideración, porque la verdadera contrición está dirigida hacia Dios y basada en el hecho de que nosotros le hemos ofendido. En cuanto hago de ella un “experimento” o dejo de verla con una actitud neutral de laboratorio, deja de ser contrición.

Esta clase de experimentación, terrible y vacía, no es sino una acción engañosa del tipo de las que se encuentran en el desarrollo de los Masters y Johnson, donde la relación sexual se hace objeto de estudio de laboratorio.

Todos sabemos el entusiasmo con que muchos defienden la experimentación en los campos de la liturgia y de la educación religiosa. Se cree que la experimentación es remedio para superar el convencionalismo en la educación, que indudablemente se ha difundido mucho en los últimos tiempos. La experimentación es colocada como un método realista; nos pone en contacto vivo con la realidad, sustituye teorías por hechos, nos permite escuchar la realidad en su plenitud y variedad. Pero esta misma tendencia de que la experimentación es la única forma de entrar en contacto vivo con la realidad, es teoría pura y, además, errónea. Convierte la vida, la plenitud del ser, con todo su sabor, riqueza y belleza en un mero laboratorio.

Para saber cuál es el mejor método de educación religiosa debemos ciertamente atender a la realidad. Pero este atender se opone, no sólo a teorías abstractas, sino también, en la misma medida, a la experimentación. Atender a la realidad, en este contexto, significa, por una parte, un profundo análisis de la naturaleza de la religión, y por otra, un análisis de la forma adecuada de transmitir la verdad religiosa a las almas. Esta segunda tarea exige un análisis del alma humana en general, y de la naturaleza de cada joven en particular. Lo que aquí es esencial es una actitud reverente, una admiración que es la base de la verdadera filosofía. Supone esta actitud y también el deseo de comprender los elementos inteligibles del ser. Sin una verdadera reverencia, no podremos alcanzar un entendimiento más profundo de las verdades ni descubrir las causas de los fallos pasados. Tales verdades sólo se dejan captar por esta actitud reverente, comprensiva, y nunca por aquel acceso neutral de laboratorio.

Esencialmente inmoral hacer de las almas de los niños un objeto de experimentación con respecto a la única cosa necesaria, a la fundamental cuestión de la fe, de la unión con Cristo. Este enfoque socava ab ovo cualquier educación religiosa verdadera; es una especie de vivisección espiritual, una abominación a los ojos de Dios.

III. LA ACOMODACIÓN

El tercer error básico es el equívoco concepto de la “vitalización”. Los nuevos pedagogos dicen que la religión no debería ser algo abstracto para el joven, algo separado de su vida diaria, algo sobre lo que él piensa en la Iglesia, pero que olvida rápidamente cuando sale; algo que es tan extraño, que está tan en las nubes que nunca se siente cómodo en ello, algo a lo que nunca se acaba de acostumbrar. Pero eso no significa pseudo-reformadores, debemos presentar la religión de una manera que encaje en la vida diaria del joven, que se haga parte de su mundo en el cual él normalmente se mueve y vive. Debemos adaptar el contenido de la religión al tiempo presente; debemos adaptarla a la mentalidad de nuestra época de tal forma que el joven la pueda aceptar con facilidad. Las lecciones de religión se deben combinar con cosas que le diviertan y atraigan.

Así también —siguen— el culto debe ser adaptado. La misa debe ser presentada con jazz y rock and roll para que el joven se encuentre como en casa. Verá entonces el culto religioso, no como una mera obligación aburrida, sino como algo alegre y vivo. Como ha señalado en mi libro El caballo de Troya en la Iglesia, esta idea de una “religión vivaz” descubre una ignorancia completa de la naturaleza de la religión y de la revelación cristiana. Trae consigo, no la vivificación, sino el entierro de la religión. La verdadera vivificación de la religión consiste precisamente en lo opuesto.

Sin duda, el mal de una religión meramente “convencional” estaba muy extendido en los últimos cincuenta años antes del Concilio Vaticano II. Por religión convencional entiendo aquella en la que el hombre considera su relación con Cristo y con la Iglesia como una simple legalidad, similar a lo que tenía el Estado del que es ciudadano. Es católico porque nació católico y pertenece a la Iglesia, igual que pertenece a su familia y a su país. Cumple las obligaciones derivadas de esto: va mucho como algo que se espera de él; asiste a misa los domingos, y al menos una vez al año se confiesa y comulga. Se casa en la Iglesia, y no se vuelve a casar si tiene la desgracia de separarse.

Este forma de religión se considera como parte normal de la vida convencional del hombre, algo que encaja en su forma de vivir. El hombre no tiene el más ligero deseo de interiorizar la religión en la que nació. Pero nunca realiza una confrontación real con Cristo. Nunca se da cuenta de la necesidad que el hombre tiene de redención; nunca llega a hacerse cargo de que Cristo nos ha redimido. Nunca siente el mundo de Dios, un mundo absoluto, nuevo y sagrado. No tiene ojos espirituales para la realidad sobrenatural que se nos ha revelado en la Santa Humanidad de Cristo. Este hombre religioso convencional no se ha dado cuenta de algo de la Iglesia, ante el hecho de que ella ha engendrado innumerables santos, siendo cada uno de ellos una prueba inequívoca de la redención del mundo por Cristo. Nunca ha visto en el santo un ejemplo luminoso del motivo mismo de nuestra vida, la mismísima razón de ser de nuestra existencia: glorificar a Dios a través de nuestra transformación en Cristo, llegar a ser una nueva criatura en Cristo.

Tan pronto como hemos comprendido la verdadera naturaleza de la religión viva, existencial, que es la antítesis genuina de una religión meramente convencional, vemos fácilmente que el intento de enturbiar la diferencia entre lo natural y lo sobrenatural es precisamente la forma de despojar a la religión, y de socavar la posibilidad de un verdadero desarrollo interior. Los fallos del pasado tenían sus raíces en el hecho de que las verdades religiosas eran presentadas de una manera abstracta, conceptual. La sorprendente realidad de lo sobrenatural y su radical diferencia de lo natural, nunca fue colocada de una forma y con un estilo correcto; es decir, de manera que diera al estudiante una conciencia viva e intuitiva de las grandes cosas que tenía delante de sí.

La fe, entonces, se hizo convencional porque nadie preparaba suficientemente las almas de los niños en un encuentro de la belleza y gloria infinitas de la Revelación de Cristo; nadie desarrolló suficientemente su sentido hacia lo sagrado, la belleza intrínseca de la santidad, para percibir el abismo que separa la santidad de la simple eficiencia; nadie le descubrió suficientemente la diferencia entre cualquier felicidad humana y la felicidad que sólo Dios puede derramar en el alma de todo el que cree en Él y le ama, una felicidad que puede estar presente y ser saboreada ya en esta vida terrena.

Una amarga ironía

Y qué amarga es la ironía con que ahora nos enfrentamos: lo que antes se omitía como una especie de modorra burocrática es aquello a lo que algunos de hoy apuntan de una forma sistemática, explícita y consciente: el oscurecimiento de la diferencia entre lo sagrado y lo profano, la supresión del sentido de lo sobrenatural. Y esto se hace a guisa de desconven- cionalizar la fe y hacerla viva. Es una cura singular que intenta combatir la enfermedad a base de producir una mayor abundancia de la misma enfermedad. Y esto que no es más que un caso de inmunizar por inoculación. La “cura” del secularismo es prescrita por esos pedagogos que han perdido la verdadera fe. Ya no entienden lo sobrenatural ni el alma del hombre: aquel al que Dios llama y donde el hombre es arrollado hacia Él, y aquel al que llaman los placeres mundanos, el espíritu del mundo. Estas antítesis con que la gente moderna está enfrentada a la enseñanza religiosa. Nunca preguntan por qué los jóvenes son atraídos: ¿están atraídos por el auténtico mundo de Cristo? ¿o es que lo que se les ofrece ha sido adaptado al ambiente y al espíritu que los rodea, en un mundo desnaturalizado y deshumanizado que, naturalmente, tiene un atractivo propio hasta el punto que el contenido de la religión está completamente falsificado?

IV. UN CREDO SECULARIZADO

Y esto nos lleva a la consideración de un cuarto error. En su afán por hacer que la enseñanza de la religión tenga éxito, los “nuevos pedagogos” olvidan la naturaleza del verdadero éxito, que es lo único que interesa. Están satisfechos si un medio tiene éxito, aunque esté completamente antitético a su fin genuino. Socavan el significado auténtico y razón de ser de la educación religiosa, que es exclusivamente transmitir a la gente la enseñanza de la Iglesia, plantar en sus almas una fe profunda, inconmovible y promover en ellos el amor a Cristo, un deseo pleno de seguirle y de vivir de acuerdo con los mandamientos de Dios.

Estos pedagogos se felicitan por el brillante éxito de su “nuevo enfoque” en la enseñanza religiosa; no parecen darse cuenta de que el atractivo de su método se compra a base de repudiar, por su parte, las mismas verdades y realidades sobrenaturales que supuestamente trataban de impartir. Su “éxito”, entonces, es comparable al del cirujano que se jacta: “La operación ha sido un éxito brillante, pero el paciente ha muerto”. Así, al fin al que tendían y que es su sentido a la operación se sacrifica por la brillantez de la operación. La fe de cualquier joven que ha sufrido este tratamiento desgraciado no es ya la verdadera fe cristiana. Un credo secularizado y humanitario que carece de las características básicas de la Revelación de Cristo, ha sido inculcado en su mente. No cree ya en el pecado original, en la necesidad de redención, en el hecho de que hemos sido redimidos por la muerte de Cristo en la Cruz. No cree ya en la única cosa necesaria: nuestra transformación en Cristo, nuestra amorosa relación personal con Cristo. Ignoran completamente la verdadera caridad que puede nacer exclusivamente en el corazón del que ama a Dios sobre todas las cosas; a Dios tal y como se ha revelado a sí mismo en Cristo. El conocimiento de la fe que tiene no incluye el papel de la contrición, el horror al pecado, la gloriosa unión sobrenatural de todos los miembros del Cuerpo Místico de Cristo.

¿Qué sentido, qué significación tiene una enseñanza religiosa, qué derecho tiene a existir si lleva a un credo que tiene más afinidad con el New York Times que con el Evangelio y el depósito de la fe? ¿Qué importa entonces que muchos jóvenes sean atraídos a esta enseñanza religiosa? ¿Por qué la gente es atraída a esta enseñanza pseudo religiosa? ¿Qué tiene de particular este pseudo catolicismo que es fácil y alegremente aceptado por la juventud; que “coopere” con el maestro sin dificultad? Este éxito es, en realidad, un éxito falso. Puede quizás satisfacer la vanidad del maestro, pero es el sepelio de la verdadera y la traición de la verdadera vocación del maestro. Esta operación de enseñanza ha sido realmente un “éxito”: ¡la fe de los estudiantes está muerta!

Hay que presentar la fe auténtica

La verdadera antítesis de un cristianismo convencional es la vitalidad enraizada en la auténtica fe católica, la inconmovible en el Credo que nuestro Santo Padre el Papa Pablo VI proclamó solemnemente al final del Año de la Fe. Es el profundo amor a Cristo, la decisión de seguirle, el anhelo por Él, el amor a su Iglesia, el alcance y la posesión de su belleza y esplendor, la honda gratitud a Dios por todos sus dones.

Si entendemos lo que antecede, podemos más claramente elaborar las notas de una verdadera educación religiosa. En primer lugar, que sea realmente fructífera. En primer lugar, el contenido de nuestra fe no puede presentarse como un tema más del saber, a la manera de la historia o de las matemáticas. Debe presentarse en su absoluta singularidad, en el espíritu de la Misa del Sábado de Pascua: Annuntio vobis gaudium magnum, os anuncio una gran alegría. Las verdades fundamentales deben presentarse a los jóvenes oyentes de tal forma que les sea transmitida la atmósfera inefablemente santa de la revelación. Un aura sobrenatural debe rodear estas verdades: la creación del mundo y del hombre, la caída de Adán, el pecado original, la Revelación del Antiguo Testamento, Dios, que habla a Abraham y a Moisés, la formidable Revelación del Decálogo y la voz solemne, abrumadora de todos los profetas, especialmente de Jeremías e Isaías, y luego el inefable misterio de la Encarnación, la Epifanía de Dios en Cristo, la revelación del mismo Dios en la Santa Humanidad de Cristo, los milagros de Cristo, sus palabras eternas, su muerte en la cruz, su gloriosa Resurrección y Ascensión, y Pentecostés, el nacimiento de la Santa Iglesia.

V. EL MAESTRO

Todo esto requiere una fe profunda por parte del maestro. Nunca podemos sobreestimar la importancia de la irradiación de la personalidad del maestro, su propio acercamiento reverente a estos misterios y su delicadeza por evitar cualquier impresión de dejadez, autocomplacencia y vulgaridad en su estilo. No solamente debe estar hondamente enraizado en la cristiandad —en su amor y fidelidad a la Iglesia— sino que debe también emanar en su manera de enseñar, en su diálogo con los estudiantes. Su profundo sentido de lo sobrenatural y su amor a Cristo deben empapar su enseñanza. Y en ese momento el estudiante no debe ser para él un chiquillo que va a la escuela, un alumno corriente como en las otras asignaturas, sino más bien un alma infinitamente amada por Cristo.

El maestro de religión que quiera tener verdadero éxito ha de evitar una falta que se ha cometido con frecuencia en el pasado: el abuso de autoridad. La autoridad dura, pedante, burocrática impuesta a los niños y jóvenes es, en sí misma, algo desnaturalizado, y lo es especialmente dentro del contexto de la educación religiosa. Sin embargo, debemos insistir enérgicamente en que una ausencia completa de autoridad es todavía mucho peor: un débil ceder a los caprichos de los jóvenes o una familiaridad afectada, un tono de camaradería, el usar un tono, como expresión francesa, de frère et cochon.

Al acercarse al muchacho de una manera recatada, en la que una noble reserva se entrelaza con un gran amor, el maestro deberá actuar con una auténtica autoridad. Debe también tratar de mostrar a la gente joven la belleza y dignidad de la verdadera autoridad y su diferencia de la pseudo-autoridad que tan fácilmente se apodera de la juventud. Me refiero a la pseudo-autoridad de aquellos que tienen la habilidad de impresionar a los jóvenes con slogans, con supuestos independientes y a base de presentarse como los pioneros del futuro, como los ídolos modernos, de moda. Una tarea grande e importante, especialmente hoy, es ayudar a la gente joven a adoptar una actitud escéptica hacia esos profetas falsos. Estos “profetas” han de ser desenmascarados y reconocidos como lo que son: hombres contradictorios. Sus teorías, en su mayor parte, han de ser puestas al descubierto. Y ellos mismos han de ser estigmatizados, dada su condición pasajera, como moscas efímeras.

Libertad o esclavitud

Nunca será bastante todo lo que el maestro haga para mostrar que ser fascinado por la mayor autoridad de los falsos profetas es la mayor esclavitud intelectual y una abdicación de la propia libertad. Por el contrario, someternos a la Sagrada autoridad de Dios y de su Santa Iglesia nos hace libres. Nos da la posibilidad de conocer la verdadera jerarquía de bienes, de descubrir los instintos egocéntricos y, sobre todo, de la esclavitud a nuestra propia soberbia.

En este contexto debe mencionarse un gran logro de la educación religiosa del pasado: la misión de mostrar la belleza y profundidad de los bienes naturales nobles como el amor humano, la amistad, el matrimonio y la belleza en la naturaleza y en el arte. Esto fue una gran equivocación. Cuando el maestro despierta en el muchacho su sentido por los bienes naturales nobles y muestra la diferencia entre éstos y los bienes meramente pasajeros o bienes mundanos, está preparando el alma de su alumno para la ascensión a bienes incomparablemente más altos, a los bienes sobrenaturales. Estos bienes naturales nobles son un reflejo de la gloria infinita de Dios, un gran regalo de su bondad. Tienen la capacidad de evocar la nostalgia por el Absoluto, a quien reflejan de una manera natural. San Agustín subraya esto admirablemente en sus Confesiones.

Ciertamente los bienes creados pueden separarnos de Dios si nos apegamos demasiado a ellos, si los convertimos en ídolos. Pero, por otra parte, también tienen esta gran misión positiva: arrastrar nuestras mentes hacia arriba y preparar nuestras almas para el mensaje sobrenatural de Dios. Y cuando hemos encontrado a Cristo, cuando nuestro corazón ha sido tocado por el bien sobrenatural, cuando llegamos a aprehender la incomparable superioridad de lo sobrenatural sobre lo natural, entonces los verdaderos bienes naturales no se descartan. Antes bien, son transfigurados por Cristo y somos incluso capaces de comprender su valor más hondamente: “En la luz vemos la luz”, dice el salmista.

Una de las tareas más urgentes de la educación religiosa hoy día es desarrollar el sentido moral de los alumnos, despertar en sus almas el sentido de la fascinadora belleza y esplendor de los valores morales y un profundo horror al pecado. El amoralismo es hoy uno de los síntomas más catastróficos de decadencia espiritual y una amenaza singular para una relación verdadera con Cristo. Y también aquí debemos decir que, con frecuencia, el mundo de la moralidad ha sido presentado de una manera demasiado abstracta, demasiado negativa. Afirmaciones sobre la bondad y maldad de los actos han sido basadas en argumentos débiles. Esto tiene que ser corregido. Hay que exponer la importancia última de las categorías del bien y del mal moral. Hay que insistir en la primacía de los valores morales sobre todos los demás valores. Solamente los valores morales tienen proyección eterna. Ya Sócrates vio esta primacía de una manera grandiosa cuando dijo: “Es mejor para el hombre sufrir la injusticia que cometerla”.

Una responsabilidad grave

La responsabilidad del educador religioso en el momento presente es grande. En medio de las olas de apostasía entre los católicos, en medio de la deplorable desintegración que está ocurriendo en la Iglesia es una tarea difícil pero hermosa remar contra corriente y ayudar a establecer una fe católica firme e inconmovible en las almas de los jóvenes. Es bella la tarea de despertar en los jóvenes el verdadero amor a Cristo, el deseo fuerte de una mayor unión con Él, la decisión firme de seguir los mandamientos de Dios y el propósito de acercarse a todos los bienes naturales nobles con la luz de Cristo y con profunda gratitud a Dios.

Para cumplir esta tarea a conciencia, el educador religioso tendrá que enfrentarse con muchas persecuciones provenientes no sólo del mundo, sino también, y especialmente, de los falsos hermanos. Pero tales persecuciones nunca se deducirán hasta el punto de llevarle a hacer componendas. Las palabras de Nuestro Señor deben estar siempre en la mente del maestro: “Al que escandalizare a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valiera que le colgasen al cuello una piedra de molino de asno y le hundieran en el fondo del mar”.

Como en todas las tareas difíciles, sin embargo, podemos sacar gran consuelo de las palabras de San Pablo: “Nada puede separarnos del amor a Cristo”. Que los fieles maestros de religión emprendan su tarea, grande y noble, llenos de esperanza y de ardor ferviente. Que recuerden que Nuestro Señor dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.

El autorDietrich von Hildebrand

Filósofo y teólogo alemán. Converso al catolicismo en 1914, tuvo que huir de Alemania por su firme oposición de intelectual al nacional socialismo.

Los jóvenes no quieren trabajar

Si el trabajo pasa de ser un don sagrado a convertirse en un ídolo, pronto demuestra que tiene los pies de barro. Los jóvenes, que no son tontos y que están descubriendo cuánto de engaño hay en tantas promesas, se han dado cuenta.

1 de mayo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

“Los jóvenes de hoy son unos vagos –se dice por ahí–, no quieren trabajar. En las entrevistas para solicitar un empleo, lo primero que preguntan es cuántas vacaciones van a tener y cuánto de reducido va a ser su horario”. ¿Es verdad que no tienen aguante o es que no son tontos?

Ciertamente siempre ha habido profesionales del escaqueo, pícaros especialistas en vivir del cuento y perezosos que prefieren la sopa a doblar el lomo; pero lo cierto es que conozco a muchos jóvenes cuya capacidad de trabajo es absolutamente extraordinaria.

El esfuerzo de los jóvenes


Les hablo de Anita que, cada mañana acude bien temprano a asear a ancianos, pues trabaja como auxiliar del servicio municipal de dependencia. Es un trabajo físico duro y no siempre agradable. En lo emocional también es muy complicado, pues lidia con personas a las que se les coge cariño, pero cuya situación implica inevitablemente separaciones a veces muy dolorosas. El trabajo es por turnos de lunes a domingo, y por las noches, a veces sale mucho más allá de las 10. Los días de descanso y los ratos libres de la jornada, los aprovecha para estudiar. Se está sacando el título de Auxiliar de Enfermería y trabaja incansablemente por conseguirlo.

Les hablo también de Joaquín, que se ha sacado dos carreras simultáneamente consiguiendo premio extraordinario en cada una de ellas. Joaquín pertenece a una familia numerosa y curra en casa como el que más. Cuida de los hermanos pequeños cuando es necesario, está encargado de diversas tareas domésticas fijas y a disposición de lo que vaya surgiendo. También tiene tiempo para dar clases particulares y así sacarse unos ingresos para evitar ser gravoso en casa.

O les hablo, por ejemplo, de Mónica, que prepara unas oposiciones para lo que ha dilapidado prácticamente su vida social. Es cierto que es muy organizada y consigue rascar unas horas para sus salidas (pocas y cortas) y su tarea como voluntaria en una parroquia donde ayuda a otros jóvenes como ella. Cuando sus amigos planean un viaje o una salida improvisada no la invitan porque ya saben cuál va a ser la respuesta que les dará: «Lo siento, no puedo».

La generación de cristal

Anita, Joaquín y Mónica no son vagos a pesar de pertenecer a la llamada «generación de cristal» (nacidos a finales de los 90 o primeros 2000). Según esta denominación, deberían ser jóvenes con baja tolerancia a la frustración y una alta sensibilidad emocional, es decir, frágiles como el cristal. Se supone que la sobreprotección a la que han sido sometidos desde pequeños los habría incapacitado para el esfuerzo o para recibir órdenes de un superior que no fuera su mamá. Sin embargo, ahí están, incansables, orgullosos de lo que hacen, conscientes de que hay que trabajar duro en esta vida y esperanzados por abrirse camino en el mercado laboral y en la vida adulta.

Pero a ninguno de los tres les vale la excusa de que con esfuerzo y superación se llega lejos; lo consideran una frase de Mr. Wonderful, porque saben que hoy en día se ha roto el pacto social. Son pocas las empresas en las que los trabajadores son algo más que un número, en las que se premia el esfuerzo y la constancia de los empleados y se piensa en su bienestar fuera de su horario laboral.

Han visto a sus padres ser despedidos tras haber sacrificado los mejores años de su vida a costa de su propia salud física, mental o familiar. Conocen casos de personas que han llegado lejos, sí, pero no por trabajar más o mejor, sino por ser amigos o familia de… o por no tener escrúpulos a la hora de machacar a sus compañeros.

Han visto cómo gente con muy poco talento, pero con habilidad para adaptarse al viento ideológico del momento han encontrado trabajo con mucha más facilidad que quien profesa ideas más a contracorriente.

Han visto a hombres y mujeres adictos al trabajo, incapaces de desconectar y construir una vida más allá de su profesión. Han visto a parejas envejecer solas en una residencia porque desecharon la idea de tener hijos para darle todo su potencial a una empresa que hoy día ya ni existe.

Han visto a currantes renunciar a salir a tomar una cerveza o a hacer alguna escapada para pagar así la carrera de un hijo que ahora trabaja repartiendo paquetes de venta online porque el título lo tienen 100.000 como él y el mercado no tiene capacidad para tanto licenciado. Y encima han crecido viendo a jóvenes sin estudios hacerse millonarios haciendo algo tan fácil como enseñar su intimidad o grabar sus ocurrencias sin salir de casa.

El trabajo como don

Que muchos jóvenes elijan, por tanto, trabajar para vivir antes que vivir para trabajar corresponde, en este momento de la historia, a la lógica más elemental y quizá ellos puedan ayudarnos a poner razón en la sinrazón en la que hemos convertido un mercado laboral que no pone al ser humano, a la familia, en el centro, sino solo el beneficio económico.

En esta fiesta de san José Obrero conviene hacer una reflexión al respecto. Si el trabajo pasa de ser un don sagrado, a convertirse en un ídolo, pronto demuestra que tiene los pies de barro y los jóvenes, que no son tontos y que están descubriendo cuánto de engaño hay en tantas promesas que les ofrecíamos como sociedad, se han dado cuenta. Por cierto, según la Fundación SM, los jóvenes que se declaran católicos han pasado en cinco años del 31 al 45 por ciento. Lo dicho, son listos, y nos han pillado.

El autorAntonio Moreno

Periodista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Bachiller en Ciencias Religiosas. Trabaja en la Delegación diocesana de Medios de Comunicación de Málaga. Sus numerosos "hilos" en Twitter sobre la fe y la vida cotidiana tienen una gran popularidad.

Vaticano

9 ideas del Papa León sobre la dignidad del trabajo

Durante su primer año de Pontificado, León XIV ha hecho referencia en multitud de ocasiones a la importancia del trabajo para el cristiano.

Agencia OSV News·1 de mayo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

A lo largo del primer año de su Pontificado, el Papa León XIV ha abordado en repetidas ocasiones los temas del trabajo, la economía y la dignidad del trabajo. Con motivo de la celebración de san José Obrero, patrón de todos los trabajadores, el 1 de mayo, he aquí nueve citas del Papa León XIV para la reflexión:

  1. “A veces, sin embargo, se asumen criterios pseudocientíficos para decir que la libertad de mercado traerá espontáneamente la solución al problema de la pobreza. O incluso, se opta por una pastoral de las llamadas élites, argumentando que, en vez de perder el tiempo con los pobres, es mejor ocuparse de los ricos, de los poderosos y de los profesionales, para que, por medio de ellos, se puedan alcanzar soluciones más eficaces. Es fácil percibir la mundanidad que se esconde detrás de estas opiniones; estas nos llevan a observar la realidad con criterios superficiales y desprovistos de cualquier luz sobrenatural, prefiriendo círculos sociales que nos tranquilizan o buscando privilegios que nos acomodan” (Exhortación Apostólica, “Dilexi Te”, 4 octubre 2025).
  2. “Confirmo que la ayuda más importante para una persona pobre es promoverla a tener un buen trabajo, para que pueda ganarse una vida más acorde a su dignidad, desarrollando sus capacidades y ofreciendo su esfuerzo personal” (Exhortación Apostólica, “Dilexi Te”, 4 octubre 2025).
  3. “Aunque reconozco que son necesarias políticas adecuadas para garantizar la seguridad de las comunidades, os animo a seguir abogando por que la sociedad respete la dignidad humana de los más vulnerables. Al hacerlo, ponéis en práctica el llamamiento de mi querido predecesor, el papa Francisco, quien instó a cada comunidad a renacer cada día en las periferias” (Saludo a los líderes sindicales de Chicago, 9 octubre 2025).
  4. “El trabajo debe ser una fuente de esperanza y de vida, que permita expresar la creatividad individual y la capacidad de hacer el bien” (Saludo dirigido a los italoparlantes durante la audiencia jubilar, 8 noviembre 2025).
  5. “Los seres humanos estamos llamados a ser colaboradores en la obra de la creación, y no meros consumidores pasivos de contenidos generados por la tecnología artificial. Nuestra dignidad reside en nuestra capacidad para reflexionar, elegir libremente, amar incondicionalmente y entablar relaciones auténticas con los demás”. (Discurso dirigido a los participantes en la conferencia “Artificial Intelligence and Care of Our Common Home, 5 diciembre 2025).
  6. “En el centro de cualquier dinámica laboral no deben situarse ni el capital, ni las leyes del mercado, ni el lucro, sino la persona, la familia y su bien, respecto a los cuales todo lo demás es funcional” (Discurso a los representantes del colegio de asesores laborales, 18 diciembre 2025).
  7. “A veces estamos tan ocupados que no pensamos en el Señor ni en la Iglesia, pero el hecho mismo de trabajar con dedicación, tratando de dar lo mejor de nosotros mismos, y también —para ustedes, los laicos— con amor por su familia, por sus hijos, da gloria al Señor”. (Felicitaciones a los empleados de la Curia Romana, de la Gobernación del Estado Ciudad del Vaticano y del Vicariato de Roma, 22 diciembre 2025).
  8. “Cada uno de nosotros realiza su tarea y alabamos a Dios precisamente haciéndola bien, con dedicación” (Felicitaciones a los empleados de la Curia Romana, de la Gobernación del Estado Ciudad del Vaticano y del Vicariato de Roma, 22 diciembre 2025).
  9. “Sean una presencia viva de la Iglesia en los lugares donde operan. En las instituciones internacionales, en la diplomacia, en las organizaciones, en el mundo laboral. Sean hombres y mujeres que construyen puentes, mientras otros levantan muros. Sean creíbles en el silencio de las obras, antes que visibles en las palabras. Sean un signo, no solo una presencia” (Mensaje con motivo del encuentro de la “Toniolo Young Professional Association”, 18 abril 2026).
El autorAgencia OSV News

Vaticano

Informe anual de la ASIF: disminuye el riesgo de blanqueo de capitales y mejora la supervisión al IOR

La Santa Sede ha hecho público hoy el Informe Anual 2025 de la Autoridad de Supervisión e Información Financiera (ASIF), el organismo que supervisa el área financiera del Vaticano.

Redacción Omnes·30 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La Santa Sede ha hecho público hoy el Informe Anual 2025 de la Autoridad de Supervisión e Información Financiera (ASIF), un organismo creado por Benedicto XVI en 2010, que fue reestructurada por el Papa Francisco en 2020 y que opera con plena autonomía e independencia para regular y supervisar la actividad financiera del Vaticano.

Detección y bloqueo de actividades sospechosas

En el informe relativo al año 2025, la ASIF destaca el aumento de Reportes de Actividades Sospechosas (SARs) que pasan de 43 a 78 en un año, lo que explica como una consecuencia de una mayor eficacia en los sistemas de control interno del Instituto para las Obras de Religión (IOR) y una monitorización constante de los servicios a los usuarios. 

El informe destaca cómo los conflictos en Ucrania y Oriente Medio, además de las crisis humanitarias en el Tíbet, Myanmar, Afganistán y Filipinas influyeron en las transacciones y ejercicio financiero vaticano. En este sentido, el informe recogen por ejemplo, un aumento de transacciones y movimientos relacionados con Myanmar (73) “realizadas por personas jurídicas estrechamente vinculadas a la Iglesia católica y cuentas mantenidas en el IOR” y que la ASIF explica “justificable a la luz del agravamiento, durante 2025, de la crisis humanitaria que azota al país, a lo que contribuyeron los graves fenómenos sísmicos registrados en la zona en los primeros meses del año”. 

16 informes sobre operaciones sospechosas

Asimismo, durante este ejercicio, la sospecha de blanqueo de capitales llevó a esta Autoridad a detener 3 transacciones por valor de 522.000 € y se enviaron 16 informes al Promotor de Justicia para posibles investigaciones judiciales. Estos 16 informes corresponderían, según el Reporte anual a que las operaciones analizadas contendrían ”motivos razonables para sospechar que se trata de blanqueo de capitales, financiación del terrorismo o financiación de la proliferación de armas de destrucción masiva”. 

Más movimientos pero de menor cantidad

Durante el año 2025, la ASIF registró 196 declaraciones de entrada, por un importe total de 13. 627.157 €. En el mismo periodo, se registraron 328 declaraciones de salida, por un importe total de 5.143.625 €. El reporte destaca que “Una comparación con años anteriores muestra, en lo que respecta a los flujos entrantes, un aumento en el número de declaraciones junto con una disminución del importe total declarado. También en 2025 se confirma que la mayor parte de los flujos de efectivo entrantes son atribuibles a las operaciones de las administraciones públicas del Estado”.

Mejora en el riesgo de blanqueo de capitales

Uno de los datos más notables de este reporte es el grado de riesgo que presenta el sistema financiero vaticano en relación a blanqueo de capitales, que se califica como medio/bajo mientras que el peligro de financiación del terrorismo presenta un riesgo bajo para la ASIF.

El estado del IOR

Como parte de la supervisión prudencial que realiza la ASIF, este organismo estudió la liquidez, los requisitos de capital y la sostenibilidad del IOR, incluyendo revisiones temáticas de su división financiera y el cumplimiento del Acuerdo FATCA. El informe destaca que “los aspectos operativos analizados fueron numerosos y abarcaron ámbitos relevantes para evaluar la gestión sana y prudente del IOR. 

En este ejercicio, además la ASIF realizó dos inspecciones in situ en el IOR, para evaluar su gestión del cliente y los riesgos de financiación del terrorismo vinculados a jurisdicciones de mayor riesgo.

Mayor cooperación con socios internacionales y formación actualizada

Por último, el informe anual destaca un impulso de la cooperación de la ASIF con entidades cercanas y extranjeras. En este punto, el reporte señala un mayor volumen de comunicaciones “con sus principales homólogos nacionales, especialmente en lo que respecta a las solicitudes de cooperación recibidas. De hecho, se registraron 43 comunicaciones entrantes, frente a las 26 recibidas el año anterior, y 51 comunicaciones salientes, lo que supone un aumento con respecto a las 39 registradas en 2024”.

A esto se suman las 15 comunicaciones recibidas por la ASIF de sus homólogos extranjeros lo que confirma “la importancia operativa de la intensificación de la cooperación con los homólogos extranjeros”. 

De manera interna, se registraron 94 comunicaciones con socios internos, especialmente con el Cuerpo de la Gendarmería y la Secretaría para la Economía, esta última en relación con la autorización de actos administrativos extraordinarios”.

También la formación ha tenido relevancia clave en este ejercicio en el que, según el informe, se ha ofertado formación especializada al personal del IOR y a la Oficina del Auditor General, cubriendo el Código Penal del Vaticano y los nuevos estándares internacionales de AML.

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Mundo

Contexto de la situación del Concordato en la República Checa

Los checos son tolerantes con la fe, pero extremadamente recelosos de la religión organizada.

Jakub Kříž·30 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 9 minutos

Los expertos suelen tener la sensación de que ya nada les sorprende en su ámbito de interés. El Tribunal Constitucional de la República Checa ha dictaminado recientemente que el Concordato ya firmado entre este país centroeuropeo y la Santa Sede es contrario a su orden constitucional. Y luego se dice que el Derecho es una disciplina aburrida. ¿Es esta decisión realmente una sorpresa? ¿No se trata simplemente de una de las muchas manifestaciones de la desconfianza nacional hacia las instituciones religiosas?

Cien años antes de Lutero

La República Checa se enorgullece de ser uno de los países más ateos del mundo. Es cierto que tiene profundas raíces cristianas y ha dado al mundo numerosos santos, como el príncipe san Wenceslao o el vicario general de Praga, san Juan Nepomuceno. Pero eso es historia. Hoy en día, alrededor del 2-3 % de la población asiste a las misas dominicales católicas, y eso que la Iglesia católica es la confesión más numerosa del país.

Muchos checos se enorgullecen de su desconfianza hacia la religión organizada. Fue precisamente en el reino checo donde, cien años antes de Lutero, surgió la primera gran revolución reformista europea. El movimiento husita tomaba su nombre del controvertido predicador Jan Hus (+1415). Exigía reformas radicales tanto en la doctrina como en la práctica eclesiásticas y sumió al país en una guerra civil que duró 17 años. Las naciones europeas intervinieron en ella con cuatro cruzadas en apoyo del bando católico. Sin embargo, estas terminaron en fiasco.

Una vez terminadas las guerras, el país se convirtió, para los estándares medievales, en un espacio inusualmente plural en lo religioso: en él coexistían el catolicismo y el calvinismo, que más tarde se transformó en el movimiento reformista. El cambio se produjo con la Guerra de los Treinta Años, de la que aún perdura en la conciencia nacional la batalla de la Bila Hora, Montaña Blanca (1620), otra parte del mito sobre los católicos enemigos extranjeros. Hasta hoy, muchos la interpretan como una derrota de

los checos protestantes de mentalidad liberal a manos de los católicos de habla alemana, aunque se trata de una interpretación históricamente muy inexacta. Lo cierto es que la incorporación de las tierras checas a la monarquía austriaca se tradujo también en su recatolización. Parece que esta fue relativamente exitosa y que la población adoptó la fe católica como propia.

Lejos de Roma

El sentimiento anticatólico volvió a cobrar fuerza tras la creación de la Checoslovaquia independiente en 1918, que se distanciaba conscientemente de la alianza austriaca entre el trono y el altar. Uno de los lemas del movimiento emancipador era «Lejos de Roma» y se manifestó en conversiones masivas a las iglesias protestantes y en la fundación de la Iglesia Nacional Checoslovaca. Aunque los católicos seguían constituyendo la mayoría de la población, las relaciones de la nueva república con la Iglesia católica eran, en el mejor de los casos, tensas.

Durante todo el periodo de la Primera República Checoslovaca (1918-1938) no se logró firmar un concordato con la Santa Sede. Lo máximo que se logró fue el llamado modus vivendi de 1928, que se firmó mediante un intercambio de notas diplomáticas y constituía un acuerdo sobre cuestiones como el nombramiento de obispos o la armonización de los límites de las diócesis con las fronteras del nuevo Estado. Con el inicio de la ocupación nazi, el modus vivendi dejó de aplicarse.

La opresión comunista

Cuando los comunistas dieron el golpe de Estado en 1948, iniciaron, sobre todo en Bohemia, un proceso de liquidación sistemática de la Iglesia católica. Sus símbolos son varias ejecuciones (los sacerdotes Jan Bula y Václav Drbola serán beatificados en junio), la supresión de todos los monasterios y el encarcelamiento de los religiosos, la creación de organizaciones sacerdotales colaboracionistas, la vacante prolongada de las sedes episcopales, pero también la persecución de los laicos, que se prolongó hasta la caída del régimen.

Los católicos checos aprendieron que no siempre era necesario alardear de su fe, ya que eso podía acarrear la pérdida del empleo o la expulsión de los hijos del colegio. La fe se convirtió, precisamente en el espíritu de la doctrina marxista, en un asunto privado, relegado a las puertas cerradas de las iglesias y los hogares.

Aunque la mayoría de los católicos actuaban a la vista del Estado y las estructuras eclesiásticas oficiales intentaban llevarse bien de alguna manera con el régimen comunista, una parte de la Iglesia pasó a la clandestinidad y creó una estructura paralela mediante ordenaciones episcopales y sacerdotales secretas, cuya legitimidad se derivaba de las facultades otorgadas por el Papa Pío XII.

Relaciones recién restablecidas

El año 1989 trajo consigo la caída del comunismo y la libertad religiosa. Se permitió a las iglesias de todas las confesiones reanudar su actividad, los religiosos salieron de la clandestinidad y se les devolvieron los edificios de los monasterios.

Las iglesias se convirtieron gradualmente en socias del Estado en muchos ámbitos: comenzaron a ejercer su labor pastoral en el sistema penitenciario, el ejército y la sanidad; se desarrolló una amplia red de organizaciones benéficas eclesiásticas y se permitió la enseñanza voluntaria de la religión en las escuelas. Aunque durante un tiempo la Iglesia gozó de cierto prestigio —como símbolo de quienes no bajaron la cabeza durante el comunismo—, esta posición no duró mucho.

Checoslovaquia dejó de existir a finales de 1992 y los Estados sucesores tomaron su propio camino. Eslovaquia resolvió sus relaciones con la Iglesia muy rápidamente y sin problemas, para satisfacción de ambas partes. Devolvió a las Iglesias los bienes robados durante el comunismo y firmó un tratado internacional con la Santa Sede. Por el contrario, la República Checa se acordó de la desconfianza histórica hacia la Iglesia católica.

En lo que respecta a los bienes

La propia Iglesia católica considera el periodo posterior a 1993 como una época en la que disfruta de una libertad hasta entonces desconocida y de relaciones correctas con el Estado. Al mismo tiempo, sin embargo, prácticamente durante todo este tiempo se ha estado librando un pequeño «kulturkampf» eclesiástico. Este se ha manifestado sobre todo en cuestiones de restituciones, catedrales y el concordato.

Dado que el régimen comunista despojó a la Iglesia de toda su base patrimonial, se alzaron voces lógicas a favor de la restitución de sus bienes históricos. Un proceso de restitución similar se aplicó también a personas físicas y a algunas otras organizaciones.

Sin embargo, dado que una parte significativa de la representación política se oponía a la devolución de los bienes a las iglesias, la ley de restitución no se aprobó hasta 2012. Según esta ley, parte de los bienes históricos se devolvió a sus propietarios eclesiásticos originales (por lo general, se trataba de campos y bosques) y otra parte se sustituyó por una indemnización financiera a tanto alzado de 2.300 millones de euros para todas las iglesias en conjunto. Los pagos de esta indemnización se distribuyen a lo largo de 30 años.

Al mismo tiempo, sin embargo, el Estado dejó de proporcionar contribuciones financieras para las actividades de la Iglesia. Los checos optaron así por un sistema de separación total de bienes, poco habitual en Europa, siguiendo el modelo de EE. UU.

Sin embargo, el proceso de restitución no afectó a las catedrales de Praga. La catedral de San Vito, San Wenceslao y San Adalberto se encuentra en el Castillo de Praga y tanto el público como los políticos la consideran un símbolo de la identidad nacional checa.

Durante algún tiempo se libró una batalla judicial entre la Iglesia y el Estado sobre a quién pertenecía realmente la catedral. La parte eclesiástica acabó retirándose del litigio y dejó la solución en manos de las generaciones futuras. Así, hoy en día la catedral es propiedad de la Oficina del Presidente, para la cual supone una importante fuente de ingresos por la venta de entradas; la Iglesia solo puede utilizarla para celebrar misas.

Relaciones diplomáticas sí, concordato no

Cuando, tras la caída del comunismo, se restablecieron las relaciones diplomáticas con la Santa Sede, la firma de un concordato parecía el siguiente paso lógico.

El tratado fue incluso negociado por un gobierno de izquierdas, que a nivel nacional entraba en conflicto con la Iglesia en muchas cuestiones. Sin embargo, durante las negociaciones, los diplomáticos lograron superar los temas problemáticos y el tratado pudo firmarse en 2002.

No obstante, la Constitución checa exige que este tipo de tratados sean aprobados por el Parlamento. Para sorpresa de todos, este rechazó el tratado.

Segundo intento

Tras veinte años de estancamiento, se iniciaron los trabajos para un nuevo tratado, y había muchos motivos para creer que este segundo intento tendría éxito. El principal punto de fricción —la restitución de los bienes históricos de la Iglesia— ya se había resuelto a nivel nacional.

Desde el principio quedó claro que el tratado tendría un significado más bien simbólico. El Gobierno checo comunicó a la Santa Sede, ya en los inicios de las negociaciones, que no estaba dispuesto a ir más allá de la normativa nacional vigente. El tratado debe servir, como mucho, de garantía de la situación jurídica ya alcanzada, y no como instrumento para resolver cuestiones pendientes entre las partes contratantes.

La parte católica hizo hincapié en que prevalecieran las formulaciones antropocéntricas. El tratado debe, por ejemplo, garantizar a los reclusos el derecho a recibir la visita de un sacerdote, y no la autorización de la Iglesia para actuar en el ámbito penitenciario. El objetivo era subrayar que el tratado es un instrumento de protección de los derechos de las personas y no un instrumento para asegurar el poder de las instituciones eclesiásticas.

Temas controvertidos y sus críticas

Aunque las negociaciones se desarrollaron en un ambiente cordial, pronto quedó claro que ni siquiera un enfoque minimalista del contenido del tratado garantizaría el consenso.

Debido a las posturas muy divergentes, se eliminó por completo del acuerdo el tema de la educación. Para la parte checa era inaceptable garantizar a las escuelas eclesiásticas el derecho a impartir enseñanza de acuerdo con la moral católica, admitir la aprobación de los decanos de las facultades de teología por parte de la Santa Sede o nominar los componentes de la misión canónica.

Al final, solo quedó un tema controvertido: el secreto de confesión y la confidencialidad de los agentes pastorales. La parte checa exigió repetidamente que el acuerdo incluyera una disposición según la cual el secreto de confesión se rige por el ordenamiento jurídico checo, lo cual era, naturalmente, inaceptable para la Santa Sede.

El compromiso resultante consistió en dividir el artículo relativo a la confidencialidad endos párrafos. El primero simplemente afirmaba: «La República Checa reconoce el secreto de confesión». El segundo incluía una mención a otros agentes pastorales cuyo secreto profesional estaba limitado por la legislación nacional. Esta disposición afectaría en la práctica, por ejemplo, a los «capellanes» laicos de prisiones u hospitales, a los trabajadores de los tribunales eclesiásticos o a los asistentes pastorales de las parroquias.

Inmediatamente tras la firma del tratado por el cardenal Pietro Parolin y el primer ministro checo Petr Fiala el 24 de octubre de 2024, el espacio público se llenó de voces de oposición. Afirmaban que la ratificación del acuerdo vulneraría la soberanía del Estado, daría prioridad al derecho canónico (y, en el futuro, también al derecho islámico) y que el acuerdo permitiría ocultar los escándalos sexuales bajo la alfombra.

Las fuerzas progresistas y nacionalistas, que por lo demás no tienen prácticamente ningún punto en común, coincidieron en que el tratado era malo.

Aunque los medios de comunicación se mostraron críticos con el tratado, ambas cámaras del Parlamento acabaron dando su visto bueno al acuerdo. Solo quedaba el último paso: la firma del presidente de la República.

El tratado ante el Tribunal Constitucional

Inmediatamente después de la votación en el Parlamento, un grupo de senadores presentó una propuesta ante el Tribunal Constitucional para que se revisara la conformidad del concordato con el orden constitucional. La Conferencia Episcopal Checa incluso acogió con satisfacción este paso, ya que lo percibió como una oportunidad para convencer a los críticos de que el acuerdo no vulneraba la soberanía del Estado ni se había negociado con ninguna intención deshonesta.

Los senadores impugnaron, entre otras cosas, la disposición sobre el secreto profesional de los agentes pastorales; temían una reducción de la pluralidad de opiniones en la Iglesia y criticaban la falta de obligaciones por parte de esta. Según ellos, a cambio del reconocimiento de los matrimonios eclesiásticos, el Estado debería haber exigido que la Iglesia se comprometiera a reconocer los divorcios civiles.

La propuesta de los senadores se consideró argumentativamente bastante débil y condenada al fracaso. Pero entonces entró en escena el presidente de la República. En su escrito, calificó el acuerdo de contradictorio con el carácter republicano y laico de la estatalidad checa, que, según él, se basa en una oposición consciente a la posición privilegiada de algunas de las iglesias.

Además, planteó otro tema que el grupo de senadores no había abordado: el secreto sacramental de la confesión. Según él, esto entra en conflicto con el derecho de las víctimas de delitos, especialmente los sexuales, a una investigación eficaz.

Aunque la Iglesia entiende el secreto de la confesión como absolutamente inviolable, la legislación checa no es tan estricta. El confesor no tiene la obligación de comunicar al Estado los delitos de los que se haya enterado durante la confesión, pero si el penitente le revelara algo sobre sus planes delictivos futuros, tiene la obligación de frustrarlos, por ejemplo, denunciándolos a la policía. Y el presidente afirmó que el concordato otorgaría a los clérigos inmunidad también frente a esta obligación de impedir un delito futuro.

Trato desigual del Estado hacia las iglesias

El miércoles 1 de abril, día tradicionalmente dedicado a las bromas en la República Checa, el Tribunal Constitucional dictaminó que el concordato es contrario al orden constitucional checo. No en su conjunto, sino en dos disposiciones concretas.

La primera de ellas es precisamente la garantía del secreto de confesión. Según el Tribunal Constitucional, esta disposición es discriminatoria para otras iglesias que no pueden celebrar un tratado internacional y cuya confidencialidad se regiría, por tanto, únicamente por el derecho interno, es decir, por una norma de menor rango. Para sorpresa general, también se consideró inconstitucional la obligación de la Iglesia de hacer accesible su patrimonio cultural.

El Tribunal Constitucional interpretó la disposición en cuestión exactamente al contrario de lo que pretendían las partes contratantes. No vio en ella un gesto de la Iglesia dispuesta a hacer accesibles sus monumentos culturales a los investigadores, pero señaló que podría suponer una restricción del acceso a los archivos eclesiásticos (que, sin embargo, no son públicos en la República Checa), lo que, según él, vulneraría la libertad de investigación científica y el derecho de acceso al patrimonio cultural.

Cuatro jueces añadieron una opinión disidente al fallo. El juez Tomáš Langášek calificó la decisión de curiosidad histórica. Entre otras cosas, porque lo adoptó el Tribunal Constitucional de un país que dio al mundo a san Juan Nepomuceno, venerado como mártir del secreto de confesión.

La decisión del Tribunal Constitucional supone el fin definitivo del proceso de acuerdo. Los checos husitas han derrotado una vez más a las fuerzas católicas extranjeras. En el último cuarto de siglo, este es el segundo tratado concordista que se ha negociado y firmado, pero que ha sido rechazado justo antes de que concluyera el proceso de ratificación.

El profesor de politología Petr Fiala calificó en su día a la República Checa de «laboratorio de la secularización». Como primer ministro, llevó a cabo en este laboratorio un simpático experimento que fracasó. Quizás se haya manifestado de nuevo el carácter nacional. Los checos son tolerantes con la fe, pero extremadamente recelosos de la religión organizada.

El autorJakub Kříž

Abogado y profesor de Derecho en la Universidad Karlova. Durante la negociación del concordato, actuó como experto local por parte de la Santa Sede.

Mundo

Stella Maris insta a rezar por los miles de marineros atrapados en Ormuz

Mientras Estados Unidos e Irán se enfrentan por el estrecho de Ormuz, los líderes del ministerio marítimo católico (Stella Maris), hacen un llamamiento a orar y apoyar a los miles de marineros atrapados en el mar en medio de la guerra.

OSV / Omnes·30 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

– Gina Christian, OSV News

Alrededor de 20.000 marineros de cientos de buques, incluidos petroleros, gaseros y cargueros, se han quedado atrapados en el golfo Pérsico, incapaces de cruzar el estrecho de Ormuz, según los últimos datos al cierre de esta edición.  

“Hemos organizado oraciones de intercesión, y muchos de nuestros capellanes están tratando de contactar para ver cómo podemos interceder”, dijo la hermana Joanna Okerke, directora nacional en Estados Unidos de Stella Maris, el apostolado marítimo de la Iglesia católica, cuyo nombre invoca el título mariano de “Nuestra Señora, Estrella del Mar”.

Sus orígenes se remontan a la Escocia de la década de 1920

Conocida a veces como el Apostolado del Mar, esta iniciativa tiene sus orígenes en la Escocia de la década de 1920 y ha contado con el apoyo de numerosos papas, entre ellos san Juan Pablo II -quien actualizó las normas para esta labor en 1997-, y, más recientemente, el papa León XIV. El apostolado está supervisado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano.

En Estados Unidos, el obispo auxiliar Frank Schuster de Seattle es el promotor episcopal de Stella Maris. Según la Organización Marítima Internacional  (OMI), organismo de las Naciones Unidas encargado de garantizar la seguridad marítima, la protección y el cumplimiento de la normativa medioambiental, se estima que son unos 20.000 marineros, como decimos, los que se encuentran actualmente varados en el Golfo Pérsico.

La situación de los marineros es “terrible”

El secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, compartió esa cifra en una entrevista con CNN el 16 de abril, describiendo la situación de los marineros como “terrible”.

“Se trata de la salud mental, es el cansancio que están sufriendo estos marineros inocentes”, le dijo al presentador de CNN, Richard Quest.

Domínguez dijo estar !muy agradecido con los países de la región, porque continúan proporcionando los suministros esenciales, incluso con los desafíos que existen!.

Pero advirtió que “cuanto más se prolongue este conflicto”, más se agravará la situación en el mar, convirtiéndose en una crisis.

El estrecho de Ormuz, oficialmente cerrado

Irán cerró oficialmente el estrecho de Ormuz, un punto estratégico marítimo que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán, el 4 de marzo, días después de que Estados Unidos e Israel lanzaran ataques conjuntos el 28 de febrero que mataron a varios altos funcionarios iraníes, incluido el líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei.

Durante la guerra, tanto Irán como Estados Unidos han bloqueado el estrecho, y continúan haciéndolo a pesar del alto el fuego y de un breve respiro en el bloqueo del tráfico marítimo. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, declaró en una rueda de prensa el 24 de abril que el bloqueo se mantendría vigente “el tiempo que fuera necesario”.

Al menos siete marineros murieron en marzo cuando sus barcos fueron atacados, y Domínguez emitió un comunicado el 6 de marzo calificando el bloqueo de “inaceptable e insostenible».

El obispo auxiliar Frank Schuster de Seattle, promotor del apostolado marítimo Stella Maris en Estados Unidos, y la hermana Joanna Okerke, religiosa de la Congregación del Santo Niño y directora nacional de Stella Maris en Estados Unidos, en una visita pastoral al SLV Honduras el 8 de abril de 2026, durante su estancia en Port Everglades, Florida. (Foto de OSV New s/Hermana Joanna Okerke).

Stella Maris en el Reino Unido

Al comienzo de la guerra, el obispo Luis Quinteiro Fiuza, presidente del Apostolado del Mar, escribió a los obispos promotores de Stella Maris en todo el mundo, cuyo texto fue resumido en una publicación de Facebook del 17 de abril por Stella Maris en el Reino Unido.

“El obispo Luis expresó su profunda preocupación por las operaciones militares en curso y el aumento de las tensiones en el estrecho de Ormuz, así como por su impacto directo en los marineros”, declaró Stella Maris UK en su comunicado. 

“Se trata de civiles, hombres y mujeres, ajenos al conflicto, que gracias a su trabajo diario, sustentan a sus familias, apoyan el comercio mundial y contribuyen al bien común. A pesar de ello, muchos se encuentran ahora trabajando en condiciones de gran tensión, enfrentando miedo, incertidumbre y un peligro real”.

La Santa Sede, a través del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, nombró el 19 de diciembre de 2025 a Mons. Luis Quinteiro Fiuza, obispo emérito de Tui-Vigo, en la fotografía, presidente del Apostolado del Mar, y al Padre filipino Ritchille Salinas SVD, secretario general (@Diócesis Tui-Vigo).

Obispo Luis Quinteiro: invitación a orar 

La publicación citaba la carta del obispo, que decía: “Invitamos a toda la familia del Apostolado del Mar a orar por quienes se encuentran en zonas de alto riesgo, por su seguridad y protección contra cualquier daño, y por las familias que esperan en casa con preocupación”.

La Santa Sede a través del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, nombró el 19 de diciembre de 2025 a Mons. Luis Quinteiro Fiuza, (obispo emérito de Tui – Vigo ) como presidente del Apostolado del Mar, y al Padre filipino Ritchille Salinas SVD, secretario general. 

Una profesión peligrosa, ahora más mortal

El bloqueo ha hecho que una profesión ya de por sí difícil y peligrosa sea aún más mortal, declaró la hermana Joanna, miembro de la Orden de las Siervas del Santo Niño Jesús.

“Este problema está afectando a mucha gente”, dijo. “Muchos siguen en el mar y sus familias están preocupadas. Esto está desintegrando familias”.

Doreen Badeaux, secretaria general de la organización sin ánimo de lucro Apostleship of the Sea de los Estados Unidos de América, declaró a OSV News que las preocupaciones sobre los marineros varados se trataron en la conferencia del grupo a principios de abril.

“Es el tremendo estrés al que están sometidos”, relató Badeaux, cuya organización actúa como asociación profesional y educativa para ministros marítimos católicos, sacerdotes de cruceros, marineros y otras personas que apoyan el ministerio marítimo.

El padre Paul Makar, sacerdote de la Arquidiócesis Católica Ucraniana de Filadelfia, en el salón parroquial de la Catedral Católica Ucraniana de la Inmaculada Concepción en Filadelfia el 22 de abril de 2026. El padre Makar, exoficial de la Marina de los Estados Unidos, se está formando para ser capellán de Stella Maris (Foto de OSV News/Gina Christian).

Marineros varados que necesitan ayuda

El padre Paul Makar, un sacerdote católico ucraniano de la Arquidiócesis de Filadelfia que se está formando para el ministerio en Stella Maris, declaró a OSV News que es fundamental proporcionar a los marineros varados “al menos algún tipo de ayuda”.

El sacerdote, antiguo oficial naval e ingeniero naval titulado, afirmó que las tripulaciones atrapadas en el bloqueo se enfrentan a una serie de factores estresantes agravados por el conflicto.

Dado que más del 80 % de las mercancías del mundo se transportan por mar, el padre Makar explicó que el trabajo implica largos meses en alta mar y exigentes horarios de carga en los puertos.

Según explicó, a veces los equipos trabajan “entre 24 y 36 horas seguidas solo para cumplir con los plazos de carga y descarga”.

Tormentas, piratería, seguridad en medio de las ansiedades

Otras preocupaciones que mencionó fueron las tormentas, la piratería, los problemas de seguridad y el abandono de buques, situación en la que los armadores retiran el apoyo a los barcos, dejando a los marineros varados y sin compensación lejos de sus hogares. 

Datos de la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte muestran que el abandono alcanzó niveles récord en 2025, con más de 6.000 marineros afectados solo ese año, el sexto año consecutivo de estos aumentos.

Ahora, según el padre Makar, los marineros afectados por el bloqueo están preocupados por su próxima comida y si van a tener aire acondicionado y suficiente combustible. Hay algunos barcos que no han podido recibir combustible.

Pidió que se rezara por todos los afectados.

“Es una profesión muy peligrosa, y lo ha sido desde el principio de los tiempos”, dijo el padre Makar, y agregó que Stella Maris y otros ministerios marítimos “siempre se esfuerzan” por hacerles saber a los marineros que “no están solos”.

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Gina Christian es reportera multimedia de OSV News. Síguela en X @GinaJesseReina

El autorOSV / Omnes

El vacío como apertura

Caminar con Cristo en su Pasión y en la Resurrección exige apertura. Exige aprender a mirar, a escuchar, a tocar de otro modo. No se trata de abandonar la razón, sino dejar que no sea lo único que determine lo que vemos.

30 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Dichosos los que creen sin haber visto.

Ver no es lo mismo que reconocer. Tocar y palpar no son lo mismo. Oír y escuchar, tampoco. Percibimos el mundo a través de los sentidos y es la vista en la que principalmente nos apoyamos. Nuestra percepción sensorial no es neutra. Está orientada, atravesada por la atención, por lo que buscamos, por lo que esperamos encontrar. No recibimos simplemente lo que hay; interpretamos desde un horizonte previo de sentido. Cuando vemos lo hacemos desde lo que esperamos, lo que ya sabemos y lo que estamos dispuestos a admitir. Por eso, lo evidente no siempre se impone.

A partir de lo sensible construimos conocimiento. Nombramos, clasificamos, abstraemos. Esos conceptos que guardamos en la memoria ordenan la realidad y a la vez la recortan. Seleccionan qué cuenta como dato y qué queda fuera. La percepción requiere presencia mientras que la interpretación decide su sentido.

Reconocer lo que vemos

En el Evangelio según san Juan, María Magdalena llega al sepulcro con la expectativa precisa de encontrar un cuerpo. La ausencia no encaja en ese marco. Ve los signos -la piedra movida, los lienzos-, pero no alcanza a mirarlos. Incluso cuando Cristo está delante, lo confunde. No falta información. Falta una forma de reconocer lo que desborda lo esperado. Existe allí un límite en la interpretación de lo que los sentidos perciben.

Algo similar ocurre en el camino de Emaús. Los discípulos escuchan, pero no comprenden. El contenido es accesible, pero no disponen todavía de la clave que lo ordena. Tienen la atención puesta en su propio dolor y decepción. No son capaces de encontrar la manifestación del amor de Dios en el dolor. Hasta que dirigen la atención a sus propios corazones ardientes ante Cristo que parte el pan.

La tumba vacía no es solo un vacío físico. Es un punto de inflexión. Nos obliga a revisar el marco desde el que se interpreta la realidad. La fe no sustituye la percepción, introduce un criterio nuevo de lectura que excede el de la razón. No añade un objeto más; altera el modo en que lo dado se entiende.

En ese sentido, vacío y lleno dejan de ser términos excluyentes. El vacío puede operar como condición de aparición.

Posibilidad en el vacío

En la escultura de Jorge Oteiza, el vacío no es ausencia de trabajo, sino su resultado. El vacío que podría ser considerado como resto se convierte en espacio activado. La materia se retira para hacer posible otra forma de presencia. Lo que se percibe es más que volumen, es tensión entre lo que está y lo liberado. Ahí el vacío que podría remitir a carencia, es posibilidad.

También en la experiencia simbólica lo material no se agota en sí mismo. Funciona como mediación. Hace accesible el significado, no lo esconde.

La cuestión es reconocer el alcance de la razón sin abandonarla. No todo lo real se deja estabilizar en conceptos. Hay un tipo de conocimiento, de reconocimiento que exige implicación, tiempo y una atención que no se limita solo a identificar. Exige rendición.

En ese marco, vaciarse no significa negarse, significa más bien suspender libre y voluntariamente la pretensión de control sobre lo que aparece. Introducir una distancia respecto a las propias expectativas para que lo real no quede reducido a ellas.

Educar la mirada

En nuestro mundo sensible eso que tocamos, vemos, escuchamos, olemos, gustamos lo podemos convertir en símbolo. El hombre se conecta con aquello que lo sobrepasa a través de símbolos. Como formas de leer la experiencia sin caer en categorías cerradas. En ese horizonte, lo material no se opone a lo espiritual. Se abre a un proceso.

Caminar con Cristo en su Pasión y en la Resurrección exige esa apertura. Aprender a mirar, a escuchar, a tocar de otro modo. No se trata de abandonar la razón, sino dejar que no sea lo único que determine lo que vemos.

La fe educa esa mirada. Ensancha la capacidad de reconocer sin añadir algo externo. Hace visible lo que estaba ahí, pero no habíamos sabido mirar.

Y, como en la obra de arte, esa transformación no se queda en uno mismo. Quien aprende a mirar se convierte también en mediación para otros. En un lugar donde algo puede ser visto, que no se cierra sobre sí, sino que abre espacio.

Esa transformación afecta al modo en que uno se sitúa ante lo que tiene delante. Y, a veces, hace posible que otros también vean. No como conclusión, sino como apertura.

El autorPeca Macher

Peca Macher es arquitecta y curadora de arte, fundadora de Präsenz, un proyecto que integra arte, educación y liderazgo consciente a través de la pausa, la mirada y la escucha. Con más de 25 años de experiencia en gestión y reflexión cultural, escribe e investiga sobre memoria, experiencia estética y el arte como herramienta de transformación personal y social. Es autora del libro Präsenz. El arte como herramienta de transformación humana y educativa.

Evangelización

‘Lupa’: del anhelo del corazón a la caída del caballo

Lucía Pastor (Lupa), profesional del mundo de la belleza, cuenta a Omnes su conversión a través de Effetá, su formación posterior en Soul College (Hakuna) y su búsqueda espiritual.

Francisco Otamendi·30 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Hay conversiones que surgen a lo largo de años o etapas de la vida. Sin embargo, Lucía Pastor, Lupa (Madrid, 1999), puede poner fecha y hora “a mi encuentro con Dios. La noche del 16 de octubre de 2021, ante una imposición de manos, recibí la plenitud de sentirme amada”, asegura a Omnes.

Su conversión es conocida en los ambientes de Effetá. Al preguntar por Lupa, la conversación surgió fácil, un viernes por la tarde. La joven diseccionó sus percepciones con más precisión incluso que la de san Lucas al contar la conversión de san Pablo en los Hechos de los Apóstoles.

“Hija amada de Dios” 

Lupa afirma: “Fue como si un hilo de luz iluminase todo mi ser, desde la cabeza hasta la planta de los pies con un fuerte ardor en el pecho. Fue como si alguien entrase literalmente dentro de mí y me vaciase de todo dolor, miedo, angustia, vértigo y tristeza. Y en cambio, me llenó de esperanza, perdón, luz, paz y amor infinito. Una transformación interior pero física, en la que pude sentir percibir anímicamente cómo el Señor me transformaba”.

“Es imposible poner en palabras lo que sentí en aquel momento”, añade Lucía Pastor. “Le reconocí como Padre, y me sentí por primera vez, hija amada de Dios. Fue sin duda el día más feliz de mi vida”.

“Tenía un anhelo del corazón, pero no sabía rezar el Padrenuestro”

Justo después de su conversión, Lupa se fue a vivir a Roma, “una experiencia superbonita. Siempre decía que el Señor me había abandonado y me había alejado de toda mi familia, pero en realidad me había enviado a la ciudad con más iglesias por metro cuadrado. El de arriba sabía lo que hacía”, asegura.

Y volvemos a la conversión, el tema de nuestra conversación. ¿Hubo prolegómenos, o fue de golpe? “Pues fue como caerte del caballo. Siempre he tenido como muchísima sed de lo que yo veía en algunas personas que era una felicidad plena”

“Es verdad que tenía una búsqueda de felicidad, de alegría, de amor pleno, pero no era consciente ni de que esto venía de Dios, ni que lo necesitaba. Era simplemente un anhelo del corazón”, añade. ¿Como san Agustín? “Sí, justo. Mi conversión fue en Effetá, es verdad que yo ahí le puse un nombre a lo que podía estar buscando, pues a lo mejor es la fe lo que quiero. Pero no fue intencionado ni algo buscado, fue completamente una caída del caballo”.

Para hacerse una idea, yo no sabía el Padre Nuestro. Es verdad que mi madre tenía por costumbre, antes de irnos a dormir, rezar al Niño Jesús, yo tenía una Virgen en mi cuarto, pero más allá de eso, no recuerdo. Dios no estaba presente en mi vida. Mejor dicho, sí estaba, pero yo no le veía”.

Del sentimiento a la formación

“Y luego es verdad que a raíz de mi conversión, encontré mucho mi lugar en Hakuna, porque como no tenía bases teológicas, fue a través del sentimiento como conocí a Dios”, reconoce Lupa. “Entonces encontré en Hakuna esa continuidad, y ahí comenzó mi formación más teológica, conocer la Biblia, la vida de Dios…”.

“Ahora, mi balanza de fe está mucho más nivelada, no es tanto sentimiento y corazón, sino que tengo mucho más conocimiento y formación, de cabeza, involucro mucho el servicio y el trato a los demás. A día de hoy, se trata de seguir construyendo. Y no olvidarme de para qué vivo. Siempre digo que para tres cosas. Vivo para dar gloria a Dios. Dos, para dar importancia a lo importante, y tres, para vivir en verdad. Y creo que las tres significan lo mismo”.

“A nivel comunidad, sigo buscando dónde está mi lugar, y no pasa nada”, reconoce Lupa. “Estoy en unos talleres de Schoenstatt, leo muchísimo sobre los Jesuítas, he tenido mucho contacto con gente del Opus, estoy aprendiendo de todos lados, y el Señor me llevará donde me tenga que llevar”.

El autorFrancisco Otamendi

Evangelio

¿Cómo podemos conocer el camino?. Domingo V de Pascua (A) 

Vitus Ntube nos comenta la lecturas de Domingo V de Pascua (A) correspondiente al día 3 de mayo de 2026.

Vitus Ntube·30 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

A medida que avanzamos gradualmente en el tiempo pascual, las lecturas del Evangelio comienzan a dirigir nuestra mirada hacia la fiesta de la Ascensión y Pentecostés. Vemos a Cristo preparando a sus discípulos para su partida y prometiendo la presencia permanente del Espíritu Santo que guiará a la Iglesia.

En el Evangelio de hoy, Jesús acaba de hablar de su partida. Percibe la ansiedad de sus discípulos y les dice: “No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí”. Habla de irse y de volver, precisamente para estar con ellos de una manera definitiva: “volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros”. Jesús quiere que estemos donde Él está. Ese es el significado más profundo de la salvación: la comunión con Él y, por medio de Él, con el Padre. Él va delante de nosotros para prepararnos un lugar. Pero es Tomás quien da voz a un corazón inquieto: “Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?”.

En este tiempo de partida y retorno, se nos recuerda dónde permanece Cristo con su Padre. Este misterio se hace concreto en la vida de la Iglesia. Cristo permanece presente en su Iglesia. En la Iglesia encontramos a Cristo, que es “el camino, y la verdad y la vida”, quien nos conduce al Padre, fuente y culmen de nuestra existencia y del camino de la vida.

La segunda lectura, tomada de la primera carta de Pedro, describe a la Iglesia como un templo vivo edificado sobre Cristo, la “piedra viva”. Él es la piedra angular, el que mantiene todo unido. Pero también es la piedra que algunos rechazan, la piedra sobre la cual algunos tropiezan. La Iglesia, edificada sobre Él y formada por “piedras vivas”, participa de este mismo misterio.

La primera lectura, de los Hechos de los Apóstoles, nos muestra esta realidad en acción. La primera comunidad cristiana experimentó tensiones: los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, porque sus viudas eran desatendidas en el servicio diario. La diversidad cultural provocó incomprensiones y divisiones. Sin embargo, como la Iglesia estaba edificada sobre Cristo, se encontró una solución. Los Apóstoles discernieron, delegaron responsabilidades y así preservaron la unidad de la Iglesia. La debilidad humana no destruyó la Iglesia. 

Esta es la Iglesia a la que pertenecemos: una realidad diversa, unida en Cristo, en la que cada uno de nosotros es una “piedra viva”. Como miembros vivos de la Iglesia, el apóstol Pedro nos llama “un linaje elegido, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios”. Esta es nuestra dignidad y también un don. Al mismo tiempo, tenemos la misión de anunciar las maravillas de Cristo. Estamos llamados a ser fieles a este don que Dios ha dado a la Iglesia y a no permitir que nuestras limitaciones humanas la destruyan.

Así, la pregunta de Tomás se convierte también en la nuestra: «¿cómo podemos saber el camino?» Conocemos el camino permaneciendo en Cristo. Permanecemos en Cristo permaneciendo en su Iglesia como piedras vivas. El camino hacia el Padre no es un mapa, sino una persona viva, una realidad viva.

Vaticano

El Papa agradece la riqueza recibida de África y espera un futuro de dignidad

El Papa León XIV ha considerado una riqueza inestimable para su corazón y su ministerio la visita realizada a cuatro países africanos, como mensajero de paz. Además, ha podido “consolidar importantes puentes” con los Padres de la Iglesia, el mundo islámico y el continente africano.

Redacción Omnes·29 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

“La visita del Papa ha sido para las poblaciones africanas, una ocasión para hacer oír sus voces, para expresar la alegría de ser pueblo de Dios y la esperanza en un futuro mejor de dignidad para cada uno y para todos”. Así lo ha manifestado León XIV en la audiencia de este miércoles 29 de abril, fiesta de santa Catalina de Siena, a la que se ha referido el Pontífice al final de su catequesis.

El Santo Padre ha agradecido la visita, y ha dado “gracias al Señor por lo que ellos me han dado: una riqueza inestimable para mi corazón y mi ministerio”.

Además, al referirse a Argelia, país con amplia mayoría musulmana (Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial son de mayoría cristiana), se ha referido a san Agustín y a la consolidación de puentes para el mundo y para la Iglesia.

San Agustín: las raíces, y “puentes muy importantes”

Estas han sido sus palabras en la Audiencia:

“La Providencia ha querido que la primera etapa fuera precisamente el país donde se encuentran los lugares de san Agustín, es decir, Argelia. Así, por una parte, he podido comenzar desde las raíces de mi identidad espiritual. Y por otra parte, me ha sido posible atravesar y consolidar puentes muy importantes para el mundo y la Iglesia de hoy. El puente con la época fecundísima de los Padres de la Iglesia; el puente con el mundo islámico; el puente con el continente africano”.

Sobre el santo obispo de Hipona, ha señalado que el viaje “ha sido una ocasión propicia para entrar en la escuela de san Agustín. Con su experiencia de vida, sus escritos y su espiritualidad, él es maestro en la búsqueda de Dios y de la verdad. Su testimonio es hoy de gran importancia para los cristianos y para cualquier persona”.

«En Argelia he recibido una acogida no solamente respetuosa, sino también cordial. Hemos podido comprobar de primera mano y mostrar al mundo que es posible vivir juntos como hermanos y hermanas, incluso de religiones distintas, cuando nos reconocemos hijos del mismo Padre misericordioso”, ha afirmado el Papa.

Camerún, Angola, Guinea Ecuatorial

En cuanto a “los siguientes tres países que he visitado”, la población ha sido en cambio, “de mayoría cristiana. Por tanto, me he sumergido en un ambiente de fiesta de la fe, de acogida calurosa, favorecida también por el carácter típico de la gente africana”.

El Vicario de Cristo ha revelado que, “al igual que mis predecesores, también he experimentado un poco de lo que le sucedía a Jesús con las multitudes de Galilea. Él las veía sedientas y hambrientas de justicia, y les anunciaba: “Bienaventurados los pobres en el espíritu, bienaventurados los mansos, bienaventurados los que trabajan por la paz…”.

En síntesis del propio Papa, “en Camerún renové el llamado a la reconciliación, la justicia y el desarrollo integral, ante desafíos como la desigualdad y la violencia. En Angola contemplé una Iglesia viva, purificada por la historia, comprometida con la paz y la promoción humana. Finalmente, en Guinea Ecuatorial, fui testigo de una fe llena de esperanza, especialmente entre los jóvenes y los más necesitados”.

Colombia: rechazo de cualquier forma de violencia

En sus palabras a los peregrinos de lengua española, el Santo Padre ha revelado que “con dolor y preocupación, he tenido noticia de la trágica situación de violencia que aflige la región suroeste de Colombia, que ha causado graves pérdidas de vidas humanas”.

Expreso mi cercanía en la oración a las víctimas y a sus familiares, ha añadido, y “exhorto a todos a rechazar cualquier forma de violencia y optar decididamente por el camino de la paz”.

“Enamoraos de Cristo, como lo estuvo Catalina”

Al concluir, tras un saludo particular “a las familias del Movimiento de los Focolares, a los colaboradores del ‘Regnum Christi’, y a algunas parroquias e instituciones peregrinas, el Papa ha recordado que “la liturgia celebra hoy a Santa Catalina de Siena, virgen dominica y doctora de la Iglesia”.

“Queridos jóvenes, enamoraos de Cristo, como lo estuvo Catalina, para seguirlo con entusiasmo y fidelidad. Vosotros, queridos enfermos, sumergid vuestros sufrimientos en el misterio de amor de la Sangre del Redentor, contemplada con especial devoción por la santa de Siena”.

“Y vosotros, queridos recién casados, con vuestro amor recíproco sed signo del amor de Cristo por la Iglesia.

Polacos: liberación de Dachau, martirio del clero. Franceses: ‘feliz mes de María’

A los peregrinos de lengua polaca, el Papa les ha recordado el aniversario de la liberación del campo nazi alemán de Dachau”, fecha en que “celebráis la Jornada del Martirio del Clero Polaco durante la Segunda Guerra Mundial, e invocáis la protección de los obispos, los sacerdotes y los seminaristas, mártires de los totalitarismos del siglo XX”. 

“Que intercedan especialmente por los jóvenes, para que respondan con valentía a la llamada de Dios”, les ha alentado. 

Finalmente, al dirigirse a los de lengua francesa, se ha referido a la Virgen María: “¡Os bendigo y os deseo un feliz mes de María!”.

El autorRedacción Omnes

Evangelización

Marcos Pou, el joven de Comunión y Liberación con fama de santidad

Alfonso Calavia acaba de publicar una nueva biografía -documentada y exhaustiva- sobre la vida de Marcos Pou.

Javier García Herrería·29 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Oí hablar por primera vez de Marcos Pou a través de un matrimonio conocido. La esposa me decía que, en su juventud, su marido y ella habían tenido un amigo verdaderamente especial. En cierta ocasión, conversaban con él sobre su noviazgo, y este les dijo que su relación era como una rosa bella. Reposaba en las manos de ambos, pero, si trataban de poseerla, ocurriría lo mismo que si los dos intentaran quedarse con la flor: acabarían destruyéndola.

De este modo, les animaba a vivir la castidad durante el noviazgo, dando a entender que podrían disfrutar de la belleza de su relación sin consumirla precipitadamente. 

La vida de Marcos fue breve pero intensa. Murió con 23 años en un accidente de tráfico en febrero de 2015, apenas diez días después de entrar en el seminario de Barcelona. En esa misma ciudad había nacido en 1991, donde creció en el seno de una familia católica con seis hermanos. Pasó parte de su infancia en Los Ángeles antes de volver a la ciudad condal.

Tras su muerte, en muchos jóvenes que no le conocieron se ha despertado un interés por su vida y su camino hacia Dios. Es un modelo cercano: deportista, universitario, con amigos, novia y, sobre todo, rodeado de las dudas e incertidumbres habituales en un joven del siglo XXI. 

Un joven con una búsqueda intensa

Su vocación sacerdotal maduró poco a poco a partir de 2011, en un proceso de discernimiento acompañado por su director espiritual. No se trató de una ruptura brusca con su vida anterior, sino de un conocimiento gradual de Cristo. 

Estudió primero en el colegio Montserrat y después en Abat Oliba Loreto, donde entró en contacto con profesores y amigos vinculados a Comunión y Liberación, experiencia que marcó decisivamente su fe. Allí descubrió una forma de vivir el cristianismo unida a la amistad, al estudio y a una visión amplia de la vida, y esa combinación le acompañó durante años.

Poco antes de entrar al seminario, el director espiritual de Marcos le pidió que escribiera su historia y cómo el Señor le había ido cambiando poco a poco. El resultado fue una publicación casera de 65 páginas muy auténtica e interesante para conocer a Marcos. En ese texto afirma que lo importante de su vida no era él mismo, sino “lo que Cristo ha hecho en mi vida”, una frase que muchos han leído como su testamento espiritual. 

En esas páginas no esconde sus miserias y crisis, comenzando por lo mal que trataba a las chicas en la adolescencia, lo que le llevó a vivir tibiamente y alejado de la fe. Como es lógico también tuvo muchas dudas para discernir su vocación, sobre todo en la medida en que tenía novia, que por cierto le acompañó enormemente en su proceso de discernimiento. 

De la universidad al seminario

Estudió la carrera de Física en la Universidad de Barcelona y se graduó en 2015, poco antes de su muerte. Durante esa etapa coordinó tres años un grupo de universitarios de Comunión y Liberación, organizó charlas y mantuvo una vida muy activa, que combinaba estudio, amistades, deporte y compromiso eclesial. 

También hizo voluntariado con las Misioneras de la Caridad en Calcuta y participó en la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid en 2011.

El 11 de febrero de 2015, día de la Virgen de Lourdes, ingresó en el Seminario Conciliar de Barcelona. Su estancia allí fue brevísima: murió el 21 de febrero, diez días después, en un accidente de moto. La noticia conmocionó a su familia, a sus amigos y a la comunidad eclesial de Barcelona, donde el funeral reunió a una multitud y desbordó la capilla del seminario.

La muerte y el impacto

La muerte de Marcos fue repentina y trágica, pero el impacto no se explicó solo por las circunstancias del accidente. En torno a él ya había una percepción compartida de autenticidad, de entrega y de alegría contagiosa, y eso hizo que su fallecimiento se viviera como la pérdida de alguien muy singular. Amigos y conocidos acudieron desde varias ciudades y países para despedirlo, lo que muestra la amplitud de vínculos que había tejido en pocos años.

Su padre espiritual y quienes convivieron con él subrayaron que Marcos no hablaba de la fe como una idea abstracta, sino como una experiencia concreta y razonada que impregnaba su manera de estudiar, de trabajar y de relacionarse. Esa coherencia personal es una de las razones por las que su historia ha seguido circulando durante años, sobre todo entre jóvenes que buscan modelos cercanos y no figuras lejanas o idealizadas.

Marcos no era perfecto, pero encarnó una búsqueda con los ingredientes que uno suele encontrar en el camino: estudiar, hacer amigos, enamorarse, servir, dudar, decidir y dar un paso radical cuando creyó que había encontrado su vocación. Su vida fue breve, pero muy intensa, y eso hace que su historia resuene en una generación acostumbrada a preguntar qué vale realmente la pena.

11 años después de su muerte, la Asociación de Amigos de Marcos Pou, promueve el conocimiento de su vida y diversas iniciativas evangelizadoras.


No hay amor más grande

Autor: Alfonso Calavia Arespacochaga
Editorial: Encuentro
Año: 2026
Número de páginas: 366
FirmasÁlvaro Presno

Las huellas del creador hasta en los insectos

Consideraba san Buenaventura que la creación no comparece como un conjunto autosuficiente de entes, sino como una trama de vestigia: huellas que remiten a las huellas de su Creador.

29 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Desde que era niño, la particular forma biomecánica de los insectos me ha fascinado y, a partes iguales, inquietado. El funículo de las antenas, la inserción de las coxas, la transición entre pronoto y élitros o su particular textura y punteado… tan familiar y alienígena a la vez. Quizá por eso resulta tan eficaz disciplinar mi temperamento impaciente —y no pocas veces disperso— mediante la ilustración de insectos. No diría que es un pasatiempo, ni una inclinación espontánea. Es, más bien, una forma de corrección.

Horas de exploración fisionómica, arquetipización y grafito. Con el tiempo, aprende uno a mirar —que no tanto a dibujar—. Y como sabe cualquiera que se haya interesado por el retrato, el buen mirar es la base del buen ver. Sostener la atención basta para que la forma deje de resolverse con simpleza y la apariencia se densifique. Empieza uno a descubrir detalles, secretos, a hacerse preguntas: ¿qué hace que algo así esté ahí?, no en el sentido trivial de su función (esa está profundamente estudiada por la entomología), sino en otro más exigente: qué hace realmente que algo, así, esté ahí…

¿Es la minuciosa arquitectura del sistema de circulación de las alas de los odonatos (una libélula, por ejemplo) un capricho ontológico, además de un capricho evolutivo? ¿Esconden sus bifurcaciones el secreto de la lengua de Dios, al modo de las manchas del tigre que aterrorizaba al prisionero de El Aleph?

No me refiero a una imagen sugerente, ni a una metáfora piadosa, sino a una estructura exacta: «una frase cuya lectura —si fuera posible— bastaría para liberar o destruir». Borges tuvo el acierto de no especificar más.

Sí.

Sí, y diez veces sí.

La tradición clásica occidental no pensó nunca el mundo como un conjunto de cosas simplemente dadas. Lo entendió, más bien, como una estructura de remisión. No porque cada criatura esconda un significado secreto, sino porque ninguna se agota en lo que muestra. En cuanto es, por el solo ser, remite… ¿A qué? A su Creador, si se me permite decirlo…

Consideraba Buenaventura que la creación no comparece como un conjunto autosuficiente de entes, sino como una trama de vestigia: huellas que remiten más allá de lo que muestran. No una presencia desnuda de su Creador, desde luego, pero sí una huella suya. No todo remite con la misma claridad, ni toda criatura se deja leer del mismo modo; pero nada queda por completo fuera de esa gramática.

La diversidad de las cosas creadas —nos dice el tomismo— no es un accidente ni un exceso tolerado: es condición de la perfección del conjunto. La plenitud no se concentra en lo más alto y se diluye hacia abajo; se distribuye. «La perfección del universo requiere que haya desigualdad en las cosas, para que todas las perfecciones posibles estén representadas» (Suma Teológica q. 47).

¿Por qué hay forma donde podría no haberla? ¿Por qué hay determinación donde bastaría lo indeterminado? De ahí que la cuestión no sea si las cosas “significan” algo, como si portaran un mensaje codificado, sino si su misma consistencia ontológica es ya una forma de decir. No añaden un sentido; lo son en acto. La creación no habla sobre Dios: habla desde Él. «Interroga al mundo, interroga la hermosura de la tierra, interroga todas las cosas: te responderán: no somos Dios, sino que Él nos ha hecho» (Sermón 241). Las cosas no dicen lo que son; dicen de quién proceden, que diría San Agustín.

Lo creado, en cuanto creado, es ya lugar de acceso. Mutatis mutandis, tantos secretos válidos se encuentran en la contemplación del orden de las esferas celestes como en la atención detenida en la arquitectura de un vulgar insecto. Ninguna acumulación de grandeza aproxima más al origen que la más humilde de las formas, porque lo que está en juego no es la cantidad de ser, sino su carácter recibido; ambos son, en sentido estricto, igualmente desproporcionados respecto de su origen, y ambos nos hablan de su Creador. Y ahí sí hay palabras de poder, por lo pronto, el poder de convertir al dibujo en ¿oración?

El autorÁlvaro Presno

Doctor en Ingeniería y doctor en Matemáticas. Forma parte del grupo de trabajo en Inteligencia Artificial de la Sociedad de Científicos Católicos en España.

Vaticano

El Papa a la líder anglicana Mullally: superemos “nuestras diferencias”

Aunque el camino hacia la plena comunión se ha vuelto “más difícil de discernir”, católicos y anglicanos deben continuar por el camino del diálogo y “proclamar a Cristo al mundo”, dijo el Papa León XIV en su primer encuentro con la arzobispa anglicana de Canterbury, Sarah Mullally.  

OSV / Omnes·29 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– Junno Arocho Esteves (OSV News)

En su discurso a la arzobispa Mullally durante su visita al Vaticano el 27 de abril, el Papa reconoció que, si bien se han logrado muchos avances en “cuestiones históricamente divisivas, han surgido nuevos problemas en las últimas décadas” que han hecho que el “camino ecuménico” sea más difícil. 

Sin embargo, añadió, “sería un escándalo si no siguiéramos trabajando para superar nuestras diferencias, por muy irreconciliables que parezcan”.

Capilla de Urbano VIII, siglo XVII

Según un comunicado de su oficina, la arzobispa Mullally se unió al Papa para la oración del mediodía en la capilla de Urbano VIII, del siglo XVII, ubicada en el Palacio Apostólico.

Al dar la bienvenida a la arzobispa al Vaticano, el Papa León XIII señaló que, si bien “nuestro mundo sufriente necesita enormemente la paz de Cristo, las divisiones entre los cristianos debilitan nuestra capacidad para ser portadores eficaces de esa paz”.  

“Si el mundo ha de acoger nuestra predicación con sinceridad, debemos, por lo tanto, ser constantes en nuestras oraciones y esfuerzos para eliminar cualquier obstáculo que impida la proclamación del Evangelio”, dijo el Papa. 

“Este énfasis en la necesidad de unidad para una evangelización más fructífera ha sido un tema recurrente en mi ministerio; de hecho, se refleja en el lema que elegí al ordenarme obispo: ‘In Illo uno unum’, ‘En el Uno -que es Cristo- somos uno».

El papa León XIV reza con la arzobispa anglicana Sarah Mullally de Canterbury, en la capilla de Urbano VIII del Palacio Apostólico del Vaticano durante su encuentro el 27 de abril de 2026 (Foto de OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).

‘Emprendamos un viaje juntos en amistad y diálogo’

Si bien el camino ecuménico de la comunión es complicado, el Papa León XIV afirmó que la Iglesia Católica y la Iglesia de Inglaterra continúan “recorriendo juntas el camino de la amistad y el diálogo”.

También oró para que el Espíritu Santo, “a quien el Señor infundió en los discípulos la noche después de su resurrección, guíe nuestros pasos mientras buscamos con oración y humildad la unidad que es la voluntad del Señor para todos sus discípulos”.

“Su Gracia, al agradecerle su visita de hoy, le ruego que el mismo Espíritu Santo permanezca siempre con usted, haciéndole fructífero en el servicio al que ha sido llamada”, dijo el Papa.

En su mensaje al Papa León, publicado por su oficina, la arzobispa Mullally le expresó su gratitud por hablar “sobre las numerosas injusticias de nuestro mundo”, especialmente durante su reciente viaje apostólico a África.

Mullally: ‘Esta visión del bien común»

“El mundo necesitaba este mensaje en este momento; gracias”, dijo. “Nos recordó que, a pesar de nuestros sufrimientos, la gente anhela una vida plena, y muchísimas personas trabajan cada día por esta visión del bien común”.

La arzobispa de Canterbury señaló que, en el camino ecuménico emprendido por católicos y anglicanos, el Espíritu Santo nos invita a una práctica más profunda de la hospitalidad, no simplemente como una bienvenida, sino como una forma de ministerio.

Se trata de “la voluntad de darnos espacio mutuamente como seres creados a imagen de Dios y llamados a crecer más plenamente a su semejanza”, dijo. “Ya recibimos unos de otros dones que no podemos generar solos: profundidad en la oración, valentía en el testimonio, perseverancia en el sufrimiento y fidelidad en el servicio. En esto se fortalece nuestro testimonio común”.

El Papa León XIV reza con los Reyes de Inglaterra en la visita que realizaron al Vaticano el 23 de octubre de 2025 (@CNS photo/Vatican Media).

Recordando la visita de los reyes Carlos y Camila al Vaticano

Recordando la visita del rey Carlos III y la reina Camila al Vaticano en octubre, la líder anglicana Mullally dijo que el monarca británico “apreció su reciente visita” y le aseguró al Papa León “una cálida bienvenida por parte de la Iglesia de Inglaterra si honra al Reino Unido con una visita”.

Nombrada arzobispa de Canterbury por el rey Carlos en octubre, Sarah Mullally es la primera mujer en dirigir la Iglesia de Inglaterra “en sus 1.400 años de historia”, según informó la diócesis de Canterbury .

Los anglicanos afirman tener 1.400 años de historia porque identifican a la Iglesia de Inglaterra no como una nueva entidad creada durante la Reforma del siglo XVI, sino como la continuación de la iglesia establecida en Inglaterra por un santo católico, San Agustín de Canterbury, en el año 597 d.C.

La reunión de la arzobispa Mullally con el papa León XIII formó parte de una peregrinación de cuatro días a Roma que, según su oficina, tiene como objetivo “fortalecer las relaciones anglicanas-católicas romanas a través de la oración, el encuentro personal y el diálogo teológico formal”.

En el contexto de la histórica reunión de 1966

“La visita del arzobispo de Canterbury se enmarca en la larga relación ecuménica entre la Comunión Anglicana y la Iglesia Católica Romana, que tiene sus raíces en el histórico encuentro de 1966 entre el arzobispo Michael Ramsey y el papa Pablo VI”, informó el Servicio de Noticias de la Comunión Anglicana. 

La peregrinación comenzó el 26 de abril con una visita a la Basílica de San Pedro y a la Basílica de San Pablo Extramuros en Roma para orar ante las tumbas de los apóstoles. En un tuit publicado en X, la arzobispa Mullally pidió oraciones “por la unidad de sus discípulos y de todo el pueblo de Dios”.

“Nuestro mundo está profundamente herido por la guerra, la división y el miedo, y anhela la paz, la justicia, la reconciliación y la esperanza que solo se encuentran en Jesucristo. Estamos llamados a proclamar y vivir juntos este Evangelio, por el bien del mundo que Dios tanto ama”, escribió. 

Por la tarde, tras su encuentro con el Papa León XIV, la arzobispa Mullally presidiría las vísperas en la iglesia de San Ignacio de Loyola, con el cardenal Luis Antonio Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, como predicador.

Según la oficina del arzobispo, la arzobispa Mullally designará al obispo anglicano Anthony Ball, director del Centro Anglicano en Roma, como su representante ante la Santa Sede.

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Junno Arocho Esteves es corresponsal internacional de OSV News. Síguelo en X @jae_journalist.

El autorOSV / Omnes

Cultura

4 Doctoras de la Iglesia protagonizan un programa de ‘Documentos RNE’

Las santas Catalina de Siena, cuya fiesta se celebra el 29 de abril, Teresa de Jesús, Teresa del Niño Jesús (Lisieux) e Hildegarda de Bingen, son las únicas 4 mujeres Doctoras de la Iglesia, entre 38 doctores existentes. Documentos RNE ha lanzado un programa en audio sobre su figura, con algunos expertos.

Francisco Otamendi·29 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

‘Doctoras de la Iglesia: místicas, visionarias y teólogas’, se titula el programa de Documentos RNE sobre las únicas 4 Doctoras de la Iglesia nombradas hasta el momento: las santas Catalina de Siena, Teresa de Jesús y Teresa del Niño Jesús (Lisieux), carmelitas descalzas, y la abadesa benedictina Hildegarda de Bingen.

Con guión de Ana Vega Toscano y diseño sonoro de Samuel Alarcón, este documental que pueden escuchar aquí se acerca a las cuatro doctoras siguiendo la cronología de sus nombramientos. Suenan también en el programa (47’ 45”), grabaciones históricas procedentes del Archivo RTVE que retratan cada proclamación.

Expertos

En el programa intervienen, entre otros expertos, Silvia Mas, profesora del departamento de Historia de la Iglesia de la Pontificia Università della Santa Croce y editora del libro ‘Doctoras de la Iglesia y patronas de Europa’. Josemi Lorenzo Arribas, doctor en historia medieval y especialista en monacato femenino. José Carlos Martín de la Hoz, doctor en historia de la teología, miembro de la Academia de Historia Eclesiástica y profesor del máster del Dicasterio de las Causas de los Santos. Y Victoria Cirlot, catedrática de filología románica de la Universitat Pompeu Fabra, editora de Hildegard von Bingen en español y autora de ‘La mirada interior. Mística femenina en la Edad Media’.

Cuatro Doctoras, y algunas en estudio

La figura de Doctor de la Iglesia fue instaurada a finales del siglo XIII, pero no se reconocerá a ninguna mujer hasta que en 1970 san Pablo VI nombra doctoras a la abulense santa Santa Teresa de Jesús y a santa Catalina de Siena, dominica terciaria del siglo XIV. 

Casi tres décadas después, en 1997, san Juan Pablo II incluyó a la santa francesa Teresa de Lisieux, joven carmelita descalza fallecida en 1897. Por último, en 2012, Benedicto XVI promovió el doctorado de la alemana Hildegarda de Bingen, polifacética abadesa benedictina que vivió en el siglo XII.

Otras personalidades religiosas se encuentran actualmente en estudio para su posible distinción; entre ellas, la carmelita descalza y filósofa Santa Teresa Benedicta de la Cruz, judía conversa nacida Edith Stein, y fallecida en Auschwitz.

Algunas pinceladas. Santa Teresa de Ávila

“Doctor de la Iglesia es una figura en la que se une la santidad de vida, luego un pensamiento que es acorde con este Evangelio, con la transmisión de la vida de la Iglesia, una doctrina que sea coherente. Pero sobre todo, para un Doctor de la Iglesia lo que necesitamos es una erudición eminente, no tanto en extensión, como en profundidad”, explica la profesora Silvia Mas.

En el audio se recoge la voz en un correcto español de san Pablo VI en 1970, al declarar Doctora de la Iglesia a santa Teresa de Jesús (1515-1582), en una ceremonia inédita hasta el momento en la Iglesia, en la que efectúa dos observaciones “que nos parecen importantes”, afirma el Papa (5’ 53”).

“Sublime misión de la mujer en el seno del Pueblo de Dios”

En primer lugar, “Santa Teresa de Ávila es la primera mujer a quien la Iglesia confiere el título de Doctora”. Y después, está el recuerdo de la “severa” frase de san Pablo: ‘las mujeres, cállense en las iglesias’”. Sin embargo, san Pablo VI afirma que esto no supone vulnerar el precepto apostólico ni un “menosprecio de la sublime misión de la mujer en el seno del Pueblo de Dios”.

Teresa de Ávila “ha sido unánimente reconocida por todas las tendencias feministas como una pensadora y una mujer con un empuje brutal, que sirve para ampliar horizontes y que socava los cimientos patriarcales”, dice el doctor Josemi Lorenzo Arribas. “En la cultura de la Península Ibérica posiblemente no haya habido otra mujer con esa relevancia histórica”.

Santa Catalina de Siena, el 29 de abril

El 4 de octubre de 1970, unos días después de Santa Teresa, otra mujer es proclamada Doctora de la Iglesia, santa Catalina de Siena, también por San Pablo VI. El documento de RNE ofrece el testimonio sonoro en español (14’ 20”).

Catalina de Siena (1347-1380), falleció a los 33 años, y fue reconocida como mística, predicadora y escritora, en especial por su obra ‘El diálogo con la Divina Providencia’, además de su papel determinante para resolver el llamado exilio de Avignon (Francia) por parte de siete Papas entre 1309 y 1377, cuenta el audio.

El Papa estaba en Avignon, no tenía independencia

“Santa Catalina de Siena es la mujer clave de la reforma de la Iglesia. La primera gran reforma de la Iglesia tenía que arrancar volviendo el Papa a Roma. El Papa estaba en Avignon, dominado por el poder francés, no tenía independencia”, explica el historiador José Carlos Martín de la Hoz (17’ 25”).

“Era importante que el Papa volviera, y que volviera a poner en marcha la Curia romana, que fuera independiente, que fuera universal, que pudiera recuperar el gran sentido de la Iglesia”.

“Ella fue la primera persona que llamó al Papa el ViceCristo, y procuraba tener diálogo con el Papa, para tener diálogo con Dios”.

Carta al Papa Gregorio XI para que vuelva a Roma

El documento recoge la carta de Santa Catalina de Siena al Papa Gregorio XI para que vuelva a Roma. Santa Catalina mantuvo un abundante epistolario con personajes de la época.

“Ella tenía que preparar el terreno de Roma. No sólo fue al Papa y le dijo: Ven. Ella tuvo que ir y recuperar los Estados Pontificios, para que el Papa pudiera venir y tuviera a Gil de Albornoz, el hombre fuerte de aquella época, que se alía con Catalina de Siena, para empezar a poner orden en los Estados Pontificios”, añade el académico Martín de la Hoz.

Santa Teresa Benedicta de la Cruz, en estudio

El documento recoge también el testimonio sonoro (22’ 07”) de la declaración de San Juan Pablo II otorgando el título de Doctora de la Iglesia a santa Teresa del Niño Jesús. Y también el de Benedicto XVI (27’ 11”) sobre santa Hildegarda de Bingen, mujer sobre la que se explayan los expertos, como la catedrática Victoria Cirlot.

Sobre Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), dice Silvia Mas: “Se está revisando toda su producción escrita, era filósofa, alumna de Husserl, padre de la fenomenología, y escribió ‘Ser finito y ser eterno’. Fue una de las mujeres que luchó por el derecho al voto femenino, en los años veinte del siglo pasado”.

El autorFrancisco Otamendi

Vaticano

Misioneros explican de qué trató (realmente) el viaje del Papa a África

El propio León XIV señaló a los periodistas en uno de los vuelos que realizó, que hubo muchas interpretaciones del viaje alejadas de lo que realmente ocurría.

OSV / Omnes·28 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

Inés San Martin, OSV News

Mientras el Papa León XIV respondía a lo que ha descrito como una narrativa inexacta en torno a su primer viaje a África, misioneros que trabajan en todo el continente aseguran que la visita refleja algo mucho más fundamental que un debate político.

«Ha habido una cierta narrativa que no ha sido del todo exacta en todos sus aspectos», dijo el Pontífice a los periodistas el 18 de abril, mientras viajaba entre Camerún y Angola, señalando que gran parte de la cobertura se había convertido en «comentario sobre comentarios».

Sin embargo, sobre el terreno, quienes viven la realidad cotidiana de la Iglesia en África describen una visita centrada en temas que conocen bien: fraternidad, paz, sanación y esperanza. Y todo ello, arraigado en Cristo.

Un deseo que viene de lejos

En muchos sentidos, el viaje también representa el cumplimiento de un deseo personal de hace mucho tiempo. Días después de su elección en mayo de 2025, León XIV ya había señalado su intención de viajar a África, comenzando por Argelia, la tierra de San Agustín de Hipona, cuyo pensamiento y espiritualidad han marcado su propia vocación como agustino.

Es también un continente que conoce de primera mano. Incluso como obispo de Chiclayo, Perú, el futuro Papa realizó repetidos viajes a África, especialmente a Nigeria, manteniendo estrechos vínculos con comunidades misioneras y desarrollando una visión pastoral marcada por esos encuentros.

Ese trasfondo ayuda a explicar por qué, como dijo a los periodistas durante el vuelo, ve el viaje en términos simples: «Vengo principalmente a África como pastor… para estar, celebrar, animar y acompañar a todos los católicos de África».

Argelia

En Argelia, donde los cristianos constituyen una minoría diminuta en un país predominantemente musulmán, la misionera española Mercè Gassiot afirmó que esa presencia -discreta, humilde y relacional- define la misión de la Iglesia.

«Nuestra Iglesia es pobre, muy pequeña, pero llena de diversidad», dijo Gassiot, quien vive en el país desde 1969. «La fraternidad se construye día a día, viviendo juntos, trabajando juntos, compartiendo tanto las dificultades como las alegrías de la vida cotidiana».

Para ella, el énfasis del Papa en el diálogo y la convivencia refleja lo que los católicos en Argelia ya buscan vivir.

Hablando en la Gran Mezquita de Argel, el Papa León XIV subrayó esa visión, insistiendo en que «buscar a Dios es también reconocer la imagen de Dios en cada criatura», y que esto conduce a aprender «a vivir juntos con respeto por la dignidad de cada persona humana».

Volvió a la figura de San Agustín como puente entre pasado y presente, diciendo a los periodistas al dejar el país que la invitación del santo a buscar a Dios y la verdad es algo muy necesario para todos hoy.

Con mulsulmanes

Ese mismo espíritu se vio en Annaba, donde la hermana Carmen María de Justín, de las Hermanitas de los Pobres, recibió al Papa en un hogar para ancianos, donde casi todos los residentes son musulmanes.

«Fue maravilloso, se emocionó al verlos», dijo, describiendo cómo el Papa saludó a los residentes durante su visita. Para las hermanas, que desde hace tiempo sirven en un entorno mayoritariamente musulmán, la visita fue tanto una confirmación como un aliento. «Ha sido una gran recompensa a nuestro trabajo… nos ha dado fuerza para continuar», dijo a OSV News.

El encuentro también reflejó la respuesta más amplia de la población local. «La casa estaba llena de musulmanes», dijo, señalando que los vecinos ayudaron a preparar el lugar para recibir al Papa.

El hogar incluso cuenta con una pequeña mezquita para los residentes, «para que puedan rezar como nosotros lo hacemos en nuestra capilla», dijo, una expresión cotidiana de la convivencia que el Papa ha destacado durante toda la visita.

«Pienso que el Señor, desde el cielo, viendo una casa como esta, donde se busca vivir juntos en fraternidad, puede pensar: ¡pues hay esperanza!’», dijo el Papa en sus breves palabras en el hogar «Ma Maison», donde dedicó más tiempo a saludar personalmente que a hablar.

«El corazón de Dios está desgarrado por las guerras, la violencia, las injusticias y las mentiras. Pero el corazón de nuestro Padre no está con los malvados, con los prepotentes, con los soberbios; el corazón de Dios está con los pequeños, con los humildes», dijo el Papa.

Amistad

Para misioneros como Gassiot y la hermana Carmen María, ese mensaje de evangelización a través de la amistad resuena profundamente en un contexto donde la vida diaria se desarrolla casi por completo en un entorno musulmán. Y es una vida de fe cimentada en el testimonio de los mártires, a quienes el Papa también honró durante su visita.

En el Centro de Acogida y Amistad dirigido por las Hermanas Agustinas Misioneras en el barrio Bab El Oued de Argel, el Papa se reunió con religiosas y conoció su labor, que incluye apoyo educativo, clases de idiomas y programas para mujeres.

Mártires

Reflexionando sobre el legado de las hermanas Caridad Álvarez Martín y Esther Paniagua Alonso -asesinadas el 23 de octubre de 1994, en el Domingo Mundial de las Misiones, cuando se dirigían a Misa-, el Papa León XIV enmarcó sus muertes dentro de un llamado más amplio al testimonio.

«Tal vez lo que ustedes hacen aquí va mucho más al corazón de lo que debe ser la vida agustiniana -la vida consagrada en la Iglesia- en un mundo donde el martirio es realmente necesario, pero el martirio en el sentido de la palabra: testimonio», dijo.

Las dos hermanas forman parte de los 19 mártires de Argelia beatificados en 2018, reconocidos por permanecer junto al pueblo argelino pese al aumento de la violencia durante la guerra civil que comenzó en 1992.

Esa decisión de quedarse no fue automática. «La pregunta fundamental era: ¿qué voy a hacer personalmente, quedarme o irme temporalmente?», recordó la hermana María Jesús Rodríguez, entonces superiora provincial de las Hermanas Agustinas Misioneras, quien se encontraba en Argelia en ese momento.

A medida que aumentaban las amenazas contra extranjeros y cristianos, los obispos del país pidieron a los religiosos discernir libremente su camino. «Ambas opciones eran legítimas y muy buenas», dijo la hermana Rodríguez, señalando el «triple» riesgo que enfrentaban: «por ser extranjeros, por ser cristianos y simplemente por estar allí».

Camerún

En Camerún, el mensaje del Papa adquirió un tono más urgente. En Bamenda, una región marcada por un conflicto separatista que ha cobrado miles de vidas y alterado la vida cotidiana durante años, la hermana María José de la Plata afirmó que la decisión del Papa de ir ya era significativa.

«Es un signo de cercanía -está con el pueblo», dijo. «Está dispuesto a correr el riesgo para decirle a un pueblo que ha sufrido durante años que no está olvidado».

Describió una realidad en la que la inseguridad se ha vuelto rutina. «Nos hemos acostumbrado a los ‘lunes fantasma’, sin mercado, sin escuela, sin transporte», dijo, refiriéndose a los cierres semanales impuestos en medio del conflicto.

Sin embargo, incluso en ese contexto, la misión continúa. «Cada día que abrimos la escuela o el centro, a pesar de los riesgos, ofrecemos esperanza y la presencia de Dios en este rincón del mundo».

Al dirigirse a la comunidad, el Papa reconoció el sufrimiento mientras destacaba su resiliencia, llamando a la región una «tierra ensangrentada, pero fértil». «No hay que inventar la paz», dijo durante el encuentro por la paz el 16 de abril. «Hay que acogerla, asumiendo al prójimo como nuestro hermano y como nuestra hermana».

Para la hermana de la Plata, la visita en sí misma transmite un mensaje: que el conflicto no ha sido ignorado y que la Iglesia sigue presente.

Angola

En Angola, los misioneros afirman que el enfoque del Papa en la sanación y la justicia habla directamente al pasado y presente del país. Tras una guerra civil de 27 años que terminó en 2002, muchas heridas permanecen: desigualdad económica, infraestructura frágil y comunidades que aún se recuperan de décadas de violencia.

La hermana María José Valero, de las Hijas de la Caridad, describió una misión que abarca escuelas, centros de salud, pastoral penitenciaria y acompañamiento pastoral. «Nuestra misión aquí incluye educación, atención médica y acompañar a las personas en todos los aspectos de la vida», dijo, señalando las múltiples necesidades de la población.

León XIV reflejó esa realidad en su discurso a las autoridades civiles en Luanda el 18 de abril, advirtiendo contra sistemas económicos que reducen a las personas a mercancías y llamando a un modelo de desarrollo basado en la dignidad humana. «Es necesario romper este ciclo de intereses que reduce la realidad, e incluso la vida misma, a simples mercancías», dijo.

En el santuario mariano de Mama Muxima -un lugar de profunda significación espiritual, pero también ligado a la historia del comercio transatlántico de esclavos-, el Papa conectó la fe con la responsabilidad concreta.

«Rezar el Rosario nos compromete a amar a cada persona … y a dedicarnos al bien de los demás, especialmente de los más pobres», dijo. Para los misioneros, esa conexión entre oración y acción refleja el trabajo cotidiano de la Iglesia.

Guinea Ecuatorial

En Guinea Ecuatorial, aunque la acogida de quienes pudieron asistir fue sumamente entusiasta, en zonas remotas lejos de la capital muchos católicos no pudieron participar en los eventos ni siquiera seguirlos a través de los medios locales.

Cinco décadas de un gobierno autoritario de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, quien tomó el poder en 1979, han dejado al país con infraestructura limitada, incluido el acceso a televisión o servicios de transmisión.

La hermana Concepción González, que trabaja en una comunidad rural, describió la visita como algo vivido «a distancia –una distancia física, y también de otros tipos».

«Muchas personas aquí ni siquiera podrán verlo», dijo. Sin embargo, la necesidad de esperanza no es menor. «Si la esperanza es lo último que se pierde, entonces tal vez es donde más se necesita: en el ámbito de la salud, donde muchos llegan demasiado tarde», dijo. «Los niños son felices, pero a veces se puede ver en sus ojos una sombra, algo que habla de una vida diferente y mejor».

Aun así, espera que el Papa lleve consigo esa realidad más allá de los breves días de la visita. «Le pediría que se lleve un pedazo de lo que ve aquí… y que lo presente al Señor», dijo.

El Papa afirmó en Mongomo, en la Basílica de la Inmaculada Concepción, que el lema elegido para su visita: «Cristo, Luz de Guinea Ecuatorial, hacia un futuro de esperanza», apunta a «quizás… el hambre mayor» en el país.

«Hay hambre de futuro, pero de un futuro habitado por la esperanza, que pueda generar una nueva justicia, que pueda dar frutos de paz y fraternidad».

Para los misioneros que viven en África, la visita del Papa no introdujo una agenda nueva, sino que reafirmó que su pastor está con ellos, comprende sus luchas y fortalece sus esperanzas.

El autorOSV / Omnes

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Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk presenta en España su libro libro «Crónica de una guerra sacrílega»

El Arzobispo Mayor de Kyiv-Halyć y primado de la Iglesia greco-católica ucraniana presentará su obra el próximo 25 de mayo a las 19:00 en la sede de la Universidad CEU San Pablo de Madrid.

Maria José Atienza·28 de abril de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk, jefe de la Iglesia greco-católica ucraniana y una de las voces internacionalmente reconocidas sobre el derecho a la paz y al respeto de la nación ucraniana presentará su libro «Crónica de una guerra sacrílega» en España. 

Una oportunidad única de conocer el testimonio de Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk y cómo siguen afrontando, cada día, la dureza de una guerra que, a pesar de no ocupar grandes titulares, continúa desangrando la nación ucraniana.

Este volumen recoge las homilías y llamados del Arzobispo Mayor de Kyiv-Halyć durante el primer año de la invasión rusa a gran escala en Ucrania.

De sus páginas se desprende el testimonio espiritual del primer año de guerra, unos duros momentos en los que Shevchuk busca acompañar a su pueblo, ofreciendo consuelo, compasión y fortaleza frente a la barbarie. También se muestra la cercanía del Papa Francisco, quien, en sus continuas llamadas telefónicas con el jefe de la Iglesia greco-católica ucraniana, le traslada su unidad espiritual y la ayuda material que le es posible.

En esta obra fundamental, Su Beatitud ofrece un testimonio de primera mano y una reflexión profunda sobre la realidad del conflicto en Ucrania, analizando el impacto humano y espiritual de la guerra desde una perspectiva de fe. 

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La presentación, que tendrá lugar el próximo 25 de mayo a las 19:00 horas, en el Salón de Grados de la Universidad CEU San Pablo de Madrid (Julián Romea 23, Madrid), está organizada conjuntamente por Omnes y Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk, y cuenta con el patrocinio de la Fundación CARF y Banco Sabadell, además de la colaboración de la Asociación Cultural Ángel Herrera Oria

Cine

Se estrena «David», la película que ha arrasado en EEUU

Este jueves, día 30 de abril, llega a los cines españoles el estreno de "David", una película de animación de gran altura técnica.

Redacción Omnes·28 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

La apuesta cinematográfica de Angel Studios vuelve a ser muy ambiciosa. Su nueva producción animada, David (2025), ha debutado recaudando 22 millones de dólares en Estados Unidos, marcando un hito como el estreno animado de temática religiosa más taquillero hasta la fecha, superando incluso a El príncipe de Egipto. Firma además el mejor arranque de tres días en la historia del estudio, por encima incluso del fenómeno que supuso Sound of Freedom.

Este éxito confirma el músculo de una productora, que ya había conquistado al público con la serie The Chosen, y que ahora traslada su enfoque accesible y emocional al terreno de la animación familiar. David adopta una estética claramente inspirada en el modelo clásico de Disney: narrativa directa, tono didáctico y un equilibrio constante entre aventura, humor ligero y números musicales que dinamizan el relato.

La trama

La película se centra en la figura de David, uno de los personajes más icónicos del Antiguo Testamento. Pastor en su juventud y posteriormente rey de Israel, su historia combina episodios de fe, valentía —como el célebre enfrentamiento con Goliat— y una gran dimensión espiritual reflejada en los salmos. El filme opta por una aproximación adaptada para los más pequeños: se detiene en su ascenso y en el conflicto con el rey Saúl, dejando fuera episodios más controvertidos o complejos de su vida, como el adulterio.

Esa decisión narrativa se traduce en un tono más amable. Los pasajes más duros del relato bíblico son suavizados —sin perder su esencia— para adaptarse a un público amplio, especialmente infantil. Así, la violencia queda sugerida y no explícita, y la historia se convierte en una puerta de entrada accesible al personaje.

En el apartado vocal, la versión original cuenta con nombres como Phil Wickham, Brandon Engman, Asim Chaudhry, Mick Wingert, Will de Renzy-Martin y Lauren Daigle. Las canciones, también bien adaptadas al español, aportan ritmo y refuerzan la película funcione con un ritmo convincente.

Dirigida por Phil Cunningham y Brent Dawes, con guion de Kyle Portbury, Sam Wilson y el propio Dawes, David hacer que la historia milenaria resulte cercana, entretenida para nuevas generaciones.

La fe vuelve a la órbita: Dios en la era de Artemis II

Durante años se planteó un conflicto artificial entre ciencia y fe, como si avanzar en una implicara abandonar la otra. Sin embargo, la experiencia concreta de quienes están en la frontera del conocimiento apunta en otra dirección.

28 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

En 1968, durante la misión Apollo 8, tres astronautas leyeron el inicio del Génesis mientras orbitaban la Luna. Fue un gesto tan natural como sobrecogedor: en el momento de mayor avance científico de su tiempo, el ser humano miró al cielo, y pronunció el nombre de Dios. Aquel episodio quedó como símbolo de una intuición profunda: cuanto más lejos llega la ciencia, más se abre el hombre a Dios.

Décadas después, la misión Artemis II ha vuelto a situar a la humanidad en ese mismo umbral: entre la inmensidad del cosmos y el misterio de su origen. El gran protagonista ha sido Víctor Glover, piloto de la misión y primer afrodescendiente en viajar a la Luna, quien ha puesto de manifiesto su fe sin miedo y sin polémica.

El 6 de abril, momentos antes de que la cápsula Orión desapareciera tras la cara oculta de la Luna —ese instante siempre cargado de tensión y silencio—, Glover dirigió unas palabras a la Tierra. No habló de tecnología, ni de récords, ni siquiera de ciencia. Habló del amor. Recordó: “Cristo dijo, en respuesta a cuál era el mandamiento más grande, que era amar a Dios con todo lo que eres; y Él también, siendo un gran maestro, dijo que el segundo es igual a este: amar a tu prójimo como a ti mismo”, y concluyó con una frase que, en su sencillez, resume toda una cosmovisión: «los amamos desde la luna».

No es un discurso impuesto ni calculado. Es la expresión espontánea de alguien que, al contemplar el universo desde fuera, reconoce que la clave última no está en los sistemas, sino en el amor.

En otra intervención, durante la Pascua, Glover ofreció una imagen tan poderosa como accesible: la Tierra como una nave espacial. Una “nave” diseñada para albergar la vida en medio del vacío. Desde esa perspectiva, el asombro científico no conduce al vacío existencial, sino a la gratitud: si todo esto existe, si este oasis es real, entonces no puede ser fruto del azar ciego. Hay una intención, un sentido, una fuente.

Y, quizá, la frase que más ha resonado —por su claridad sin adornos— fue esta: «Necesitamos a Jesús, ya sea en la tierra o desde la luna». En otro tiempo, una afirmación así habría generado controversia inmediata. Hoy, en cambio, ha circulado con naturalidad, como quien enuncia una evidencia personal que no necesita imponerse.

Pero no solo Glover ha dado testimonio. El comandante de la misión, Reid Wiseman, reconocía tras el regreso a tierra, algo igualmente revelador. Haciendo la aclaración de no ser una persona religiosa, confesó que la experiencia vivida desbordaba cualquier categoría técnica o científica. Ante la grandeza de lo contemplado —un eclipse solar visto desde la cercanía lunar—, buscó espontáneamente una referencia espiritual. No como respuesta aprendida, sino como necesidad humana ante lo incomprensible, a su regreso a tierra: «Llamé al capellán del barco de la Armada para que viniera a visitarnos un momento y, al ver la cruz que colgaba de su cuello, rompí a llorar. Es muy difícil comprender por completo lo que acabamos de pasar».

Durante años se planteó un conflicto artificial entre ciencia y fe, como si avanzar en una implicara abandonar la otra. Sin embargo, la experiencia concreta de quienes están en la frontera del conocimiento apunta en otra dirección.

Los astronautas de Artemis II no son ajenos a la tecnología; son su máxima expresión. Han sido formados durante años, manejan sistemas de una complejidad extraordinaria y participan en uno de los proyectos científicos más ambiciosos de la historia. Y, sin embargo, cuando miran la realidad desde su punto más extremo, no hablan solo de datos: hablan de Dios.

Esto no debería sorprender. La ciencia, en su esencia, busca comprender los patrones del universo. Pero esos patrones —su orden, su belleza, su inteligibilidad— remiten inevitablemente a una pregunta más profunda: ¿por qué hay algo en lugar de nada? ¿Por qué este cosmos es comprensible? ¿Por qué existe la vida y, más aún, la conciencia capaz de contemplarla?

La misión Artemis II, al igual que en su día lo fue Apollo 13 o la propia Apollo 8, marca un hito técnico: mayor distancia alcanzada por el ser humano, nuevas observaciones del lado oculto de la Luna y un eclipse solar visto desde una perspectiva única. Pero, más allá de los logros cuantificables, deja una huella cualitativa: la recuperación de una mirada que integra.

Hoy, en pleno siglo XXI, en el corazón mismo de la exploración espacial, Dios vuelve a aparecer con naturalidad. Y ahí, en ese silencio entre la tierra y la luna —cuando la comunicación se interrumpe y solo queda la contemplación—, resuena de nuevo la intuición que acompañó a los primeros astronautas: que el mayor logro científico no eclipsa a Dios, sino que, de algún modo, lo señala.

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Ecología integral

Vamos a tener un… ¿feto?

Un breve video de 1 minuto titulado ‘It’s a baby,’ (Es un bebé), sobre la noticia de quedarse embarazada, y el modo de llamar al bebé todavía no nacido se está haciendo de nuevo viral.

Francisco Otamendi·28 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El vídeo es de «Focus on the Family», y al comenzar se ve a una mujer que le dice a su pareja: ¡Es positivo! Está embarazada. La siguiente escena es una mujer negra embarazada viendo una ecografía de su bebé, y escuchando sus latidos.

Esto es un spoiler en toda regla, así que si quiere no lea más y vea el video ya. Pero yo voy a seguir, porque el video dura sólo 1 minuto y 1 segundo. Un suspiro.

Salen dos hombres haciendo footing, una mujer con una camiseta que dice ‘fetus on board’, un ginecólogo diciendo a una parturienta: sigue empujando, “tu feto está haciendo un maravilloso trabajo”…

Una abuela abre un sobre que dice ‘we’re having a fetus’ (estamos teniendo un feto), mientras una voz en off dice: «Llámalo como quieras, pero la verdad no cambia…», y sigue un poco más, cuando una niña dice a su madre embarazada: «Es un bebé», y ella le completa: «Todavía es un bebé».

En efecto, a los autores les da lo mismo cómo se llama al pequeño ser humano ya concebido en el seno de la madre. “Llámalo como quieras”, dicen, es un baby, un bebé.

Lo que dicen en Focus on the family

Sin embargo, en la web editora del video se escribe que “feto es una palabra tan científica. Es algo lejano (…) Hay quienes intentan restarle valor a la vida cambiando la forma en que hablamos de ella”.

Pero “en Focus on the Family nos encanta la palabra bebé, escriben, porque es algo personal. Evoca la alegría de la vida que está por venir, y todo lo que hace que los bebés sean humanos. Y todo comienza desde la concepción”.

En el sitio web de Focus parece que unen ‘interrumpir el embarazo’ con la palabra feto, y una insensibilización de la mujer que puede llevarle a frenar un embarazo no deseado.

En el video, sin embargo, se dice, como hemos visto: “Llámalo  como quieras”, es un baby, un bebé. 

Aquí tienen el video que, por cierto, lleva un subtítulo fuera, que dice así: “Llámalo como quieras, pero la verdad no cambia”.

El autorFrancisco Otamendi

Mundo

Cardenal Schönborn: “Jean-Claude ha sido un enamorado de Jesús”

El Cardenal Schönborn presidió el funeral de Jean-Claude Chupin OFM, cofundador de la Comunidad del Cordero, que murió en la casa madre de esta comunidad, a los 95 años, el 5 de abril de 2026.

Redacción Omnes·27 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El pasado 5 de abril murió, en Saint-Pierre, Jean-Claude Chupin OFM, franciscano de  95 años y cofundador de la Comunidad del Cordero, una una asociación pública de fieles de la Iglesia que Jean-Claude impulsó junto a Marie-Thierry Coqueray, religiosa dominica. 

Durante su funeral, el cardenal Christoph Schönborn recordó la vocación franciscana de este bretón que, a pesar de iniciar esta nueva fundación, fue fiel a su llamada según el espíritu de san Francisco de Asís: “Hasta el final ha sido fiel discípulo de San Francisco. De este San Francisco que tanto amó a Jesús que este amor transformó su vida por completo, orientó su camino de tal manera que eligió seguir a Jesús en la pobreza y la abyección”, destacó el cardenal.

Encuentro entre San Francisco y santo Domingo

Schönborn, obispo responsable de la Comunidad durante muchos años, quiso señalar, además, el encuentro entre los carismas franciscano y dominico que se hizo realidad en la Comunidad del Cordero: “San Francisco y santo Domingo se encontraron. Y se encontraron en personas concretas. Había tres hermanas dominicas que yo conocía porque estudiaba en París y conocía la rue de Condé, el albergue de estudiantes donde vivían estas hermanas. Y durante las turbaciones del 68 y los años posteriores, sintieron una vocación, una llamada a una vida dominica más radical, como al principio, cuando santo Domingo vivió aquí en la región durante diez años, en la mendicidad y el anuncio del Evangelio. Entre estas tres hermanas y el hermano Jean-Claude, se forjó una amistad. (…) Fue el mismo amor hacia Jesús, el Evangelio y los pobres, lo que les hizo encontrarse y caminar en paralelo por caminos similares”. 

En este sentido, el cardenal apuntó que “lo importante es que el carisma permanezca en la Iglesia. Porque un carisma es un don de Dios para la Iglesia. No es el mérito de algunas personas. La cuestión es si aceptamos el carisma, el don de Dios, la gracia que se le da a la Iglesia”.

Los tres votos

Asimismo, ante los restos mortales del “hermanito Jean-Claude”, el cardenal quiso resaltar la vivencia fiel de los votos de obediencia, castidad y pobreza que vivió el cofundador de la Comunidad del Cordero, recordando además como “el hermano Jean-Claude, que practicaba mucho la confesión, ha practicado mucho la misericordia y ha ayudado mucho a no desanimarse en la búsqueda de esta cultura (de la castidad), de esta gracia, de este don de la castidad en nuestras relaciones, en nuestras vidas personales”.

La Comunidad del Cordero

La Comunidad del Cordero, que vió la luz de manera definitiva en 1981, está hoy extendida por Francia, Argentina, Austria, Chile, España, Estados-Unidos, Italia y Polonia y  la Comunidad reúne a ciento sesenta hermanitas y a unos treinta hermanitos de diferentes países que viven un carisma, de raíz dominica, basado en la pobreza mendicante, la itinerancia y la contemplación.

Evangelización

El testimonio cristiano del número 1 del «draft» de la NFL, Fernando Mendoza

Fernando Mendoza, número 1 del draft de la NFL, señala que quiere "dar toda la gloria y las gracias a Dios".

Redacción Omnes·27 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Por John Knebels, OSV News

Fernando Mendoza suele hablar de la importancia de tener claras sus prioridades. En la noche más importante de su carrera futbolística, lo demostró.

Mendoza, católico practicante , ganador del Trofeo Heisman en 2026 y mariscal de campo que llevó a la Universidad de Indiana a su primer campeonato nacional de la División I de la NCAA, se convirtió en la primera selección general del draft de la NFL el 23 de abril, elegido por los Las Vegas Raiders.

Pero mientras el mundo del fútbol americano se reunía en Pittsburgh, la ciudad anfitriona del draft, Mendoza optó por no asistir. En cambio, se quedó en su casa en Miami, rodeado de su familia y cerca de la persona que más lo ha influenciado: su madre.

Tras el anuncio del comisionado de la NFL, Roger Goodell, Mendoza no estuvo disponible para entrevistas. Su ausencia lo decía todo.

Agradecimiento a su madre

«Quería quedarme y crear recuerdos con todos los que contribuyeron a mi trayectoria futbolística», dijo Mendoza en «The Rich Eisen Show» el 20 de abril. «Mentores, entrenadores, familia, amigos. Poder compartir ese recuerdo con todos ellos será el mejor recuerdo que pueda crear, en lugar de limitarlo a 10 o 12 personas en Pittsburgh».

En el centro de esa decisión estaba su madre, Elsa, quien lleva mucho tiempo luchando contra la esclerosis múltiple, una enfermedad autoinmune que afecta al sistema nervioso central y la ha confinado a una silla de ruedas. El esfuerzo físico y las dificultades logísticas del viaje hicieron que la opción fuera práctica.

«Para nosotros es mucho más fácil debido a la situación familiar», dijo. Pero el razonamiento es más profundo. «La veo luchar todos los días, y siempre con una sonrisa», le dijo Mendoza a Eisen. «Así que no tengo excusa para tener un mal día, una mala jugada o un mal partido. Siempre intento ser optimista, dar lo mejor de mí y servir a mis compañeras».

Esa perspectiva —forjada no por los mejores momentos, sino por el testimonio cotidiano— constituye el fundamento de su vida. Es inseparable de su fe católica , que practica abierta y consistentemente.

Su mejor tanto

Entre las anécdotas que definen a Mendoza en el campo, el 19 de enero en el Hard Rock Stadium de Miami Gardens, Mendoza protagonizó uno de los momentos más memorables de la historia reciente del fútbol americano universitario. En el momento más crítico del partido por el campeonato, cuando a su equipo solo le quedaba una última oportunidad para avanzar, Mendoza se enfrentó a un grupo de defensores que intentaron frenarlo; a pesar de recibir varios golpes, logró arrastrarse hasta la zona de meta para marcar el punto decisivo, asegurando así la victoria por 27-21 y coronando una temporada perfecta sin conocer la derrota.

Instantes después, en medio de la celebración, volvió a centrar la atención en él. «Este momento es más importante que yo», dijo. «Primero, quiero darle gracias a Dios». No fue un sentimiento pasajero.

En la ceremonia de entrega del Trofeo Heisman, celebrada el 13 de diciembre en la ciudad de Nueva York, Mendoza volvió a poner la fe en primer plano. «En primer lugar, quiero agradecer a Dios por darme la oportunidad de perseguir un sueño que antes parecía estar a años luz», dijo con la voz quebrada.

Luego se volvió hacia su madre. «Mami, este trofeo es tanto tuyo como mío», dijo. «Siempre has sido mi mayor admiradora. Eres mi luz. Eres mi razón de ser. Eres mi mayor apoyo. Tu sacrificio, tu valentía, tu amor… esos han sido mi primer libro de reglas, y el libro de reglas que llevaré conmigo toda la vida.»

«Me enseñaste que la fortaleza no tiene por qué ser ruidosa. Puede ser silenciosa y fuerte. Es elegir la esperanza. Es creer en uno mismo cuando el mundo no te da muchas razones para hacerlo.»

Formado en los Maristas

Esas palabras reflejan una trayectoria marcada por la paciencia y la resiliencia. Mendoza fue un jugador prometedor de dos estrellas proveniente de la escuela secundaria Christopher Columbus en Miami, una escuela católica dirigida por los Hermanos Maristas.

Tras comenzar su carrera universitaria en la Universidad de California, Berkeley, Mendoza se trasladó a Indiana, donde se convirtió en la pieza clave de una remontada espectacular. Tan solo dos años después de una temporada con un balance de 3 victorias y 9 derrotas, los Hoosiers se alzaron con el campeonato nacional con Mendoza como figura principal.

Su llegada a la NFL genera expectativas similares. Los Raiders han tenido problemas para encontrar estabilidad en la posición de mariscal de campo. Mendoza llega a ese panorama incierto como una pieza clave: un jugador del que se espera que devuelva el rumbo a una franquicia que lo busca desesperadamente.

Identidad cristiana clara

A pesar de toda la presión que conlleva ser la primera opción, la identidad de Mendoza permanece inalterada.

Quienes lo conocen bien lo describen como una persona de fe firme y vivida. Según se cuenta, reza el rosario todos los viernes, escucha la misa antes de los partidos y evita la música que lo anima para mantenerse concentrado. Asiste a misa con regularidad y considera los sacramentos no como una rutina, sino como un fundamento sólido.

El padre dominico Patrick Hyde, párroco del Centro Católico de San Pablo en la Universidad de Indiana, ha podido comprobar esa constancia de primera mano. «Fernando respalda sus palabras en televisión dando gloria a Dios en la misa dominical», escribió el padre Hyde en X. «Asiste por amor a Dios, no por alabanza humana».

En Nochebuena, Mendoza llevó su Trofeo Heisman al Centro Católico de San Pablo, no para exhibirlo, sino como un acto de gratitud.

Semanas después, tras el campeonato nacional, volvió a pisar el campo —con la lluvia de confeti y la historia ya escrita— y abrazó a su madre. Ambos lloraban. «Quiero dar toda la gloria y las gracias a Dios», dijo.

En una era definida por el espectáculo y la autopromoción, la elección de Mendoza en la noche del draft representó un discreto contraste.

Sin escenario. Sin focos.

Simplemente en casa.

Vocaciones

Dios me llamó a servir: mi vocación en los Andes del Perú

En el contexto de un Perú rural, una vocación sacerdotal como la de Christian Anthony Burgos, adquiere matices propios.

Espacio patrocinado·27 de abril de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto


En el contexto de un Perú rural, una vocación sacerdotal como la de Christian Anthony Burgos, adquiere matices propios. Grandes distancias, escasez de recursos y una fuerte identidad cultural de los pueblos andinos que hacen que el ministerio del sacerdote deba vivirse desde la incomodidad y sin esquemas urbanos.

En este ámbito, el presbítero es una presencia esperada y necesaria, muchas veces, la única referencia estable de la Iglesia en territorios extensos y difíciles de recorrer.

👉🏻 Lee el testimonio completo en el blog de Fundación CARF

Vaticano

“Cristianos comprometidos en política”: 6 retos del Papa al PPE

León XIV ha instado al Partido Popular Europeo (PPE) a recuperar el espíritu de los fundadores de la Unión Europea, volver a poner al pueblo en el centro, y redescubrir la herencia cristiana sin caer en el confesionalismo, afrontando 6 retos.

Francisco Otamendi·27 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

En un discurso en el que el Papa recordó a los padres fundadores de la Unión Europea, como Adenauer, De Gasperi y Schuman, considerados padres fundadores de la Europa moderna, el Santo Padre alentó a los dirigentes y parlamentarios del PPE a “descubrir la herencia cristiana sin caer en el confesionalismo”.

Es decir, “manteniendo la distinción entre la misión profética propia de la Iglesia y la acción política concreta”, añadió el Pontífice. “Ser cristiano en política -explicó- no significa imponer una religión, sino permitir que el Evangelio ilumine decisiones difíciles, incluso cuando no generen aplauso inmediato». En ese marco, defendió «que no se pierda el vínculo entre ley natural y ley positiva, y entre raíces cristianas y acción pública”.

El Papa saludó de modo especial al presidente del PPE, el alemán Manfred Weber, y a la irlandesa Mairead McGuinness, enviada especial de la Unión Europea para la promoción de la libertad religiosa fuera de la UE.

En la estela de los últimos Papas

El encuentro se celebra “en la estela de los que tuvieron lugar con mis predecesores, San Juan Psblo II y Papa Benedicto XVI, así como el mensaje que el Papa Francisco les envió en junio de 2023, cuando no pudo recibirlos personalmente por su hospitalización. Por ello, me complace continuar este diálogo con el Partido Popular Europeo, que toma su inspiración política de figuras como Adenauer, De Gasperi y Schuman, ampliamente considerados los padres fundadores de la Europa moderna”, dijo el Papa.

“Como Benedicto XVI hace veinte años, yo también aprecio el reconocimiento que hace vuestro Grupo de la herencia cristiana de Europa”.

El proyecto europeo, que surgió de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, “nació sin duda de la necesidad práctica de evitar que tal conflicto volviera a ocurrir”, añadió León XIV.  “Sin embargo, está igualmente impregnado de una visión ideal, es decir, el deseo de fomentar una cooperación que supere siglos de división y permita a los pueblos del continente redescubrir el patrimonio humano, cultural y religioso que comparten”, prosiguió el Santo Padre. 

Los principios cristianos, elemento común y unificador

Los padres fundadores se inspiraron en su fe personal y consideraban los principios cristianos como un elemento común y unificador que podía ayudar a poner fin al espíritu de venganza y conflictivo que había conducido a la Segunda Guerra Mundial. El Papa Francisco acuñó una expresión hermosa y sencilla que resume esta idea: “la unidad es superior al conflicto”.

Persona humana en el centro, y no dejar al pueblo de lado

De Gasperi señaló que perseguir un ideal significa situar a la persona humana en el centro, recordó el Papa, “con su espíritu de fraternidad evangélica, con su reverencia por la ley heredada de la antigüedad, con su aprecio por la belleza refinada a lo largo de los siglos y con su compromiso con la verdad y la justicia, agudizado por milenios de experiencia”.

Este es el marco dentro del cual la política aún puede practicarse hoy y al que es necesario reconducir la actividad política. “Su partido se llama Partido Popular Europeo. El pueblo está en el corazón de su compromiso, y no puede dejarlo de lado. No son meros receptores pasivos de propuestas y decisiones políticas; están, sobre todo, llamados a ser participantes activos que compartan la responsabilidad de cada acción política”, dijo ayer León XIV con claridad.

El mejor antídoto contra el populismo

Según el Papa León, “estar presentes entre el pueblo e involucrarlos en el proceso político es el mejor antídoto contra el populismo, que solo busca una aprobación fácil, y contra el elitismo, que tiende a actuar sin consenso. Ambas son tendencias generalizadas en el panorama político actual. Una política auténticamente “popular” requiere tiempo, proyectos compartidos y amor por la verdad”.

Es necesario recrear un sentido genuino de ‘pueblo’, que implique “contacto personal entre ciudadanos y sus representantes, para responder eficazmente a los problemas concretos del pueblo a la luz de una visión ideal”, añadió el Papa.

Podríamos decir metafóricamente que en la era del ‘triunfo digital’, “la acción política verdaderamente orientada al bien común requiere un retorno al ‘analógico’”.

Además, para superar cierta desafección con la política, es necesario “recuperar a las personas acercándolas personalmente y reconstruyendo una red de relaciones en las zonas donde viven, para que todos puedan sentir que pertenecen a una comunidad y compartir su futuro”.

6 retos: qué significa ser cristianos comprometidos

Finalmente, el Papa concretó algunos puntos de lo que significa “ser cristianos comprometidos en la política: una perspectiva realista que empiece con las preocupaciones concretas de las personas”. Las frases son textuales, aunque sintetizadas. Pueden consultarlas aquí.

1 – Fomentar condiciones laborales dignas que fomenten el ingenio y la creatividad de las personas frente a un mercado cada vez más deshumanizante e insatisfactorio. 

2 – Permitir a las personas superar el miedo a formar una familia, de tener hijos, un miedo que parece ser especialmente prevalente en Europa

3 – Abordar las causas profundas de la migración, cuidar a quienes sufren, teniendo en cuenta las verdaderas capacidades para acoger e integrar a los migrantes en la sociedad. 

4 – Afrontar de manera no ideológica los grandes retos de nuestro tiempo, como el cuidado de la creación y la inteligencia artificial. Esta última ofrece grandes oportunidades, pero también está llena de peligros.

5 – Invertir en la libertad –no una libertad trivializada reducida a meras preferencias personales-, sino una basada en la verdad, que salvaguarda la libertad religiosa así como la libertad de pensamiento y de conciencia en todos los lugares y circunstancias. 

6 – Evitar el fomento de un “cortocircuito” de los derechos humanos, porque se acaba cediendo ante la fuerza y la opresión.

Concluyó el Papa “con la esperanza de que puedan constituir un punto de partida para su compromiso”.

El autorFrancisco Otamendi

Mundo

El Papa advierte contra los «ladrones» de la alegría

Con motivo del Domingo del Buen Pastor, el Papa ha llamado la atención sobre varias clases de “ladrones” que nos pueden robar la alegría. En las ordenaciones romanas de ayer, ha ofrecido tres secretos para los nuevos sacerdotes.  

Redacción Omnes·27 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Al continuar nuestro camino por el tiempo pascual, el Evangelio de hoy presenta las palabras de Jesús, que se compara con un pastor y luego con la puerta del redil (cf. Jn 10,1-10), ha comenzado el Papa su breve alocución antes del Regina coeli. Es el Domingo del Buen Pastor.

Jesús contrasta al pastor con el ladrón. De hecho, afirma: “Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón y un asaltante”. Y más adelante, de modo aún más claro: “El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia”. 

Los “ladrones” pueden adoptar muchos rostros

Estamos invitados a reflexionar y, sobre todo, “a vigilar nuestros corazones y nuestras vidas”, ha dicho el Vicario de Cristo, “porque quienes entran en ellos pueden multiplicar la alegría o, como un ladrón, pueden robárnosla”, ha manifestado el Papa. 

Y los ladrones pueden adoptar muchos rostros:

– “son aquellos que, a pesar de las apariencias, coartan nuestra libertad o no respetan nuestra dignidad; 

– son creencias y prejuicios que nos impiden tener una visión clara de los demás y de la vida; 

– son ideas erróneas que pueden llevarnos a tomar decisiones negativas; 

– son estilos de vida superficiales o consumistas que nos vacían interiormente y nos impulsan a vivir siempre fuera de nosotros mismos. 

– no olvidemos tampoco a esos “ladrones” que, saqueando los recursos de la tierra, librando guerras sangrientas o alimentando el mal en cualquiera de sus formas, no hacen más que arrebatarnos a todos la posibilidad de un futuro de paz y serenidad”.

“¿Quién queremos que guíe nuestras vidas?

Al concluir, el Sucesor de Pedro ha sugerido que nos podemos preguntar: “¿quién queremos que guíe nuestras vidas? ¿Quiénes son los “ladrones” que han intentado entrar en nuestro interior? ¿Lo han logrado, o hemos podido rechazarlos?

“Hoy el Evangelio nos invita a confiar en el Señor: Él no viene a robarnos nada; al contrario, es el Buen Pastor, que multiplica la vida y nos la ofrece en abundancia”, ha concluido. Que la Virgen María nos acompañe siempre en nuestro camino e interceda por nosotros y por el mundo entero.

Antes de dar la bendición, el Pontífice ha recordado el 40 aniversario del trágico accidente de Chernóbil, y ha instado a que en todos los niveles de toma de decisiones, “prevalezcan siempre el discernimiento y la responsabilidad, para que todo uso de la energía atómica esté al servicio de la vida y la paz”.

El Papa León XIV saluda al llegar para celebrar la Misa final de su viaje apostólico a África en el Estadio de Malabo, en Guinea Ecuatorial, el 23 de abril de 2026. (Foto OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).

“Tres secretos” del Papa a los ordenandos

En las ordenaciones presbiterales de seminaristas romanos, el Papa León XIV ha dicho que “en la disponibilidad de los jóvenes que la Iglesia hoy pide que sean ordenados presbíteros constatamos mucha generosidad y entusiasmo”.

En la homilía, ha ofrecido “tres secretos” para su consideración.

1) “Este es un primer secreto en la vida del sacerdote.

Cuanto más profunda es su unión con Cristo, más radical es su pertenencia a la común humanidad. No hay contraposición, ni competición entre el cielo y la tierra; en Jesús se unen para siempre”. 

Como el amor de los esposos, ha continuado, “también el amor que inspira el celibato por el Reino de Dios debe cuidarse y renovarse siempre, porque todo afecto verdadero madura y se vuelve fecundo con el tiempo. Están llamados a un modo de amar específico, delicado y difícil y, aún más, a un modo de dejarse amar en la libertad”.

2) Un segundo secreto del sacerdote: la realidad no debe darnos miedo.

El que nos llama es el Señor de la vida. Que el ministerio que se les confía, queridos hermanos, comunique la paz del que, aun en medio de peligros, sabe por qué se siente seguro.

En el Evangelio que acabamos de proclamar (Jn 10,1-10) sorprende la referencia de Jesús a figuras y a gestos de agresión: entre él y aquellos que ama irrumpen extraños, ladrones y asaltantes que exceden los límites; no vienen, dice Jesús, ‘sino para robar, matar y destruir’ y, sobre todo, tienen una voz diferente a la suya, irreconocible, ha subrayado el Pontífice.

“Lo que anuncian y celebran los protegerá”

“Hoy la necesidad de seguridad vuelve los ánimos agresivos, encierra a las comunidades en sí mismas, instiga a buscar enemigos y chivos expiatorios. (..) Lo que anuncian y celebran los protegerá también en situaciones y en tiempos difíciles”.

“Las comunidades a las que serán enviados son lugares donde el Resucitado ya está presente, donde muchos ya lo han seguido de manera ejemplar”, dice el Papa.

3) Tercer secreto. “Al iniciar a otros en la fe, reavivarán la propia fe”.

El Pastor de la Iglesia universal ha reflexionado también sobre lo que les falta a las personas, “un lugar donde experimentar que juntos es mejor, que juntos es hermoso, que es posible vivir juntos. Facilitar el encuentro, ayudar a reunirse con quienes de otro modo no se conocerían nunca y acercar a los contrarios está íntimamente unido a la celebración de la Eucaristía y la Reconciliación. ‘Yo soy la puerta’”, dice Jesús. 

“Queridos ordenandos, siéntanse parte de esta humanidad que sufre y que espera la vida en abundancia. Al iniciar a otros en la fe, reavivarán la propia fe. Salgan y encuéntrense con la cultura, con la gente, con la vida”. “A veces les parecerá que no tienen los mapas; pero los posee el Buen Pastor, del que tienen que escuchar su voz, tan familiar”, ha concluido el Papa.

El autorRedacción Omnes

Cultura

Científicos católicos: Vicente Mut

Vicente Mut fue militar, ingeniero, abogado y cronista. Se doctoró en Derecho y alcanzó el grado de sargento mayor de Palma.

Ignacio del Villar·27 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Vicente Mut (25 de octubre de 1614 – 27 de abril de 1687), nacido y fallecido en Palma de Mallorca, fue hijo de un capitán del cuerpo de caballería al servicio del rey Felipe III. Cursó estudios con los jesuitas e ingresó en la Compañía de Jesús, pero no continuó en ella. Después siguió estudiando y llegó a alcanzar el doctorado en Derecho. En el terreno militar, logró el grado de sargento mayor de Palma, donde fue administrador e ingeniero militar. También ejerció como abogado, jurado y cronista general del Reino de Mallorca.

Mut publicó diversas obras sobre política, historia, hagiografía, táctica militar y cartografía. De ellas podemos destacar Historia del Reino de Mallorca y El príncipe de la guerra y la paz, donde defiende, de acuerdo con la Contrarreforma católica, que el príncipe supedite la política a los valores morales y el Estado a la religión. Otra prueba de su catolicidad la encontramos en su Tratado de Arquitectura Militar, un trabajo ingenieril donde declara sobre una fortificación: “será más fuerte, que en la Paz tuviese por muralla las Leyes y en la Guerra la defensa de la Razón, de la Justicia y de la Fe Católica”.

Pero es en astronomía donde brilló más, publicando tres obras astronómicas: De Sole Alfonsino restituto (1649), donde defendió la vigencia de las Tablas Alfonsíes y estudió la excentricidad solar mediante mediciones del diámetro aparente del Sol; Observationes motuum caelestium (1666), con más de veinte años de observaciones de eclipses, movimientos planetarios y paralajes, aplicando instrumentos como telescopios y micrómetros; y Cometarum anni MDCLXV (1666), en la que estudió los cometas de 1664 y 1665. Para explicar la trayectoria del cometa de 1664, Mut aplicó analogías con la balística galileana, sugiriendo una trayectoria parabólica similar a la de un proyectil.

También mantuvo correspondencia con numerosos astrónomos, entre ellos los jesuitas Athanasius Kircher y Giovanni Battista Riccioli, que integraron algunas de sus observaciones en su obra Almagestum Novum.

Aunque respetaba las elipses de Kepler, Mut no comprendió completamente su física y prefería modelos geométricos circulares para los planetas. Con todo, sus métodos rigurosos de observación contribuyeron al perfeccionamiento de las medidas, especialmente la determinación del diámetro solar y el análisis de la paralaje.

El autorIgnacio del Villar

Universidad Pública de Navarra.

Sociedad de Científicos católicos de España

Evangelización

No estamos hechos para estar solos

La Teología del Cuerpo arroja muchas luces sobre el sentimiento de “soledad”, entendido como un espacio de autodescubrimiento que revela nuestra vocación de amar mediante la comunión y el don sincero de uno mismo.

Hugo Elvira·27 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Continuamos nuestra serie de artículos inspirados en la Teología del Cuerpo de san Juan Pablo II. En el artículo anterior reflexionábamos sobre una verdad fundamental que devuelve al cuerpo su verdadero lugar: el cuerpo es creación de Dios, es bueno y nos permite hacer visible el amor cuando le dejamos hablar su propio lenguaje. Gracias a él podemos vivir la comunión, la mutua donación y el servicio.

Sin embargo, surge una pregunta inevitable. Si estamos llamados a relaciones tan ricas, —filiación, fraternidad, amistad, noviazgo, matrimonio—, ¿por qué seguimos experimentando la soledad? Esta es la pregunta que nos acompañará en este segundo artículo.

Un fenómeno curioso

Muchos de nosotros hemos vivido esta experiencia. Termina una fiesta. Se apagan las luces. El teléfono deja de recibir notificaciones. Y aparece el silencio. No importa si tienes muchos seguidores en redes sociales, muchos contactos, o estás en varios grupos de WhatsApp. En algún momento todos experimentamos esa sensación interior que nos hace pensar: “estoy solo”.

A veces ese silencio es bueno. Puede ser un momento de paz para descansar o para concentrarnos. Pero, cuando la soledad se prolonga demasiado, puede convertirse en tristeza, desánimo o incluso llevarnos a buscar consuelos equivocados. Entonces surge una pregunta importante: ¿Por qué parece que existe una soledad “buena” y otra que nos pesa en el corazón? ¿Podría esconder esta experiencia una verdad más profunda sobre el ser humano?

Antes del primer abrazo

El libro del Génesis contiene una frase que ilumina mucho esta reflexión: “No es bueno que el hombre esté solo…” (Génesis 2, 18). Lo interesante es que estas palabras aparecen antes del pecado original, antes del sufrimiento humano. Esto significa que la experiencia de la soledad no nace simplemente como consecuencia del pecado. Por ello, san Juan Pablo II llamó a esta experiencia: “soledad originaria”. Un estado primigenio en que fue creado Adán. 

Pero entonces surge otra pregunta: si la soledad puede ser dolorosa, ¿por qué Dios permitió que el hombre la experimentara? San Juan Pablo II explica que esta soledad no era ni puede pensarse como un castigo, sino como un momento de descubrimiento. Gracias a este estado primigenio, el hombre comprende quién es delante de Dios y del resto de la creación. Adán da nombre a los animales y se da cuenta de algo sorprendente: ninguno es como él. Ninguno dialoga con Dios. Ninguno puede decidir libremente. Ninguno ha recibido la responsabilidad de custodiar la creación. En esa experiencia, Adán descubre su propia dignidad. Comprende que no es una cosa ni un simple animal, sino una persona…

El descubrimiento de la comunión

Si continuamos la lectura del Génesis, encontramos lo siguiente: “Adán puso nombre a todos los ganados, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontró ninguno como él” (Génesis 2, 20). Y entonces sucede algo decisivo. Dios forma a la mujer y la presenta al hombre. Y Adán exclama con alegría: “¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne!” (Génesis 2, 23). Muchos teólogos ven en estas palabras de alegría la primera celebración matrimonial. Adán reconoce delante de sí a alguien igual en dignidad y, al mismo tiempo, distinto y complementario. Y es con este maravilloso evento, que el hombre descubre que su vocación no es la soledad, sino la comunión. Antes de ese encuentro Adán podía estar satisfecho con la creación…, pero aún no experimentaba plenamente la alegría de la comunión interpersonal.

El primer abrazo humano, por tanto, revela algo fundamental: hemos sido creados para el encuentro.

El remedio para la soledad

La experiencia de Adán sigue siendo reveladora para nosotros hoy. Cuando nos sentimos solos, generalmente solemos buscar algún tipo de relación. A veces llamamos a un amigo, chateamos con alguien. Otras veces intentamos llenar el vacío con distracciones: fiestas, redes sociales, entretenimiento… Pero muchas veces el sentimiento de soledad regresa.

¿Por qué?

Tal vez porque la soledad no se cura simplemente con interacción, sino con comunión auténtica: con la familia y los amigos cuando dedicamos tiempo y ofrecemos un cariño verdadero. En el matrimonio cuando vivimos la fidelidad, el cuidado mutuo y la entrega. En definitiva: en cualquier relación donde la persona se convierte en un don sincero de sí misma, como explica tantas veces san Juan Pablo II.

Por tanto, cuando nuestras relaciones se quedan en la superficie pueden distraernos por un momento, pero el corazón siempre seguirá buscando algo más profundo.

¿Cómo se ve la comunión real?

Podríamos poner muchos ejemplos. Todas las relaciones humanas tienen su modo auténtico de vivirse. Pero el Génesis nos ofrece una imagen muy clara en el encuentro entre Adán y Eva. El texto dice que “Los dos estaban desnudos, Adán y su mujer, pero no sentían vergüenza uno de otro” (Génesis 2, 25). Esto significa que sus cuerpos expresaban la verdad de su amor. No había dominio, ni utilización, sino reconocimiento mutuo y entrega. Adán veía en Eva a alguien distinto, pero igual en dignidad. Alguien a quien amar, no a quien poseer. Alguien con quien compartir la vida, no a quien dominar. Sus cuerpos hablaban el lenguaje para el cual habían sido creados: el lenguaje del don de sí.

¿Qué nos dice esto hoy? Que cuando experimentamos la soledad, el corazón no está pidiendo simplemente distracción, escapes. Está pidiendo comunión real. Se puede decir, entonces, que la soledad más que algo negativo como tal, puede convertirse en una señal que nos recuerda nuestra vocación más profunda: amar a Dios y al prójimo como a nosotros mismos.

Por eso, cuando te sientas solo, quizá valga la pena detenerse un momento y preguntarse: ¿Estoy viviendo solo para mí mismo? ¿Mis relaciones se han vuelto superficiales? ¿Estoy dejando espacio a Dios en mi vida?

Y después de esa reflexión, lo mejor es pasar a la acción: llamar a alguien para saludarlo. Pedir perdón a quien aún guardamos resentimiento. Escuchar con paciencia a quien necesita ser escuchado. O simplemente hacer oración, en silencio. Todos estos pequeños gestos de amor pueden transformar la experiencia de la soledad. Porque cuando el amor se vuelve concreto, el corazón, el cuerpo y el alma, experimentan su alegría más profunda: la de haber sido creados y dados a la persona por Dios, no para la soledad, sino para la auténtica comunión.

Argumentos

Bioética cerebral: reflexiones de un neurocirujano católico

¿Cómo considerar los rápidos avances en tecnología médica, y el auge del transhumanismo dentro de un marco católico? Las interfaces cerebro-ordenador pueden restaurar, en uso médico, la autonomía de pacientes con graves daños neurovegetativos, y mejorar su calidad de vida en lo que antes era intratable.

OSV / Omnes·26 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

– Charlie Camosy, OSV News

Un área de estudio e investigación importante se sitúa ahora en el ámbito de la neurotecnología, estrechamente relacionado con la neurocirugía. Las interfaces cerebro-máquina tienen el potencial de ayudar a pacientes con situaciones debilitantes, como la cuadriplejia total, a recuperar una autonomía significativa.

La idea es que el cerebro está sano en este grupo de pacientes. La patología que sufren afecta a las conexiones del cerebro con el resto del cuerpo. 

Hablamos de ello con Gabriel LeBeau, residente de segundo año en neurocirugía en el University of Kansas Medical Center, quien lleva tiempo pensando en la bioética del cerebro, y está interesado en las interfaces cerebro-máquina, la neurotecnología y la neurocirugía cerebrovascular.

Charlie Camosy: ¿Puedes contarnos un poco sobre tu camino católico y cómo te llevó a hacer una residencia en neurocirugía?

– Gabriel LeBeau: Nací y crecí católico, especialmente en el movimiento carismático católico. Mi familia era devota y estoy profundamente agradecido a mis padres por fomentar el don de la fe.

Crecí en Arizona, pero decidí estudiar la universidad en Benedictine College en Atchison, Kansas. Esta experiencia universitaria consolidó profundamente mi identidad católica y unió mi deseo de excelencia con la tradición intelectual y moral católica. Estudié filosofía, también estudié medicina y siempre me había sentido atraído por la ética biomédica.

A medida que avanzaba en mis estudios de filosofía, la psicología filosófica, las cuestiones del libre albedrío, la diferencia entre cerebro, mente y alma, dualidad mente-cuerpo, etc., fueron las que más me atraparon. Tuve la suerte de ser aceptado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Kansas, y fueron estos intereses filosóficos los que me impulsaron a interesarme por especialidades relacionadas con el cerebro.

Mientras estudiaba medicina, tuve la suerte de ser mentorizado por un neurocirujano profundamente católico, el Dr. Paul Camarata. Me ayudó a fomentar y apoyar mis intereses en neurocirugía, así como mi identidad católica en ese ámbito. Su atención a los pacientes, su compromiso con la fe y la excelencia operativa me dieron la confianza para dedicarme a la neurocirugía como especialidad preferida.

¿Cómo defines la neurocirugía?

– La neurocirugía es una especialidad quirúrgica que se ocupa de patologías y emergencias que afectan al sistema nervioso central y periférico, es decir, el cerebro, la columna y los nervios. Los pacientes presentan síntomas que afectan su sentido de identidad, autonomía y muchos otros factores centrales en la condición humana. A menudo, estas patologías aparecen sin previo aviso y en el contexto de una emergencia, y pueden ser fatales o cambiar la vida sin intervención.

Creo que la tradición moral católica, guiada por las obras espirituales y corporales de misericordia, es esencial para mi formación y práctica futura como neurocirujano en el cuidado de estos pacientes y familias.

Las interfaces cerebro-ordenador, potencial de ayuda a pacientes

Gracias por unirte a nuestro equipo del Instituto de Estudios Católicos Avanzados de la Universidad del Sur de California. ¿Puedes compartir una idea relacionada con el cerebro que hayas tenido de nuestro tiempo juntos?

– Es difícil compartir solo una idea relacionada con el cerebro, porque ha habido muchas. Una que me viene a la mente está especialmente relacionada con las interfaces cerebro-ordenador. El grupo en cuestión está estudiando la filosofía (o movimiento) del transhumanismo y su impacto en múltiples ámbitos.

Un área de impacto sería en el ámbito de la neurotecnología, que está estrechamente relacionado con la neurocirugía. Las interfaces cerebro-máquina tienen el potencial de ayudar a pacientes a recuperar autonomía.

A través de una interfaz cerebro-máquina, un dispositivo puede implantarse en el cerebro, que a su vez recogería y sintetizaría datos neuronales en un ordenador para producir una salida accionable, como mover un brazo robótico o tener autonomía sobre las acciones de un ordenador u otro dispositivo.

Existen muchos modelos de esto con éxito temprano, como pacientes que recuperan la propiedad de sus negocios, operan prótesis y muchos otros desarrollos emocionantes. 

Una situación que antes era intratable ahora entra en el ámbito de la intervención neuroquirúrgica. Industrias destacadas que se dedican a este sector son Neiuralink y Synchron.

Estas innovaciones pueden utilizarse para muchos objetivos.

– Como ocurre con muchas tecnologías, esta innovación puede utilizarse para muchos fines. En los modelos actuales, las interfaces cerebro-ordenador están destinadas a restaurar la autonomía del paciente y a mejorar la calidad de vida en lo que antes se consideraba una condición intratable.

Sin embargo, estos mismos dispositivos, con la misma tecnología, podrían usarse con una mentalidad ‘transhumanista’, con el fin de implantar estos dispositivos en un paciente sano con la intención de mejorarlos. 

Este equipo ha examinado las implicaciones filosóficas y éticas de dicho uso y, lo que es importante, ha colaborado tanto con líderes académicos como industriales del mundo de la neurocirugía, logrando un diálogo interdisciplinar exitoso. El ámbito neuroquirúrgico está tomando conciencia de las implicaciones éticas de estos dispositivos gracias al trabajo de este grupo.

Como sabes, me han preguntado sobre la relación del cerebro con la autoconciencia y, en última instancia, con la vida y la muerte humanas mismas. ¿Crees que hay preguntas que merezcan la pena hacerse aquí?

– Sí, desde luego. Parece haber en la comunidad científica y médica un sesgo de que el cerebro y la mente son sinónimos. Dada esta suposición, el valor percibido de una persona suele recaer en la funcionalidad de su cerebro.

Filosóficamente, hay preguntas importantes que plantear aquí, a saber, si es cierto que el cerebro y la mente son sinónimos, y cuál es la mejor manera de caracterizar esa relación.

Se han escrito muchos libros abordando esta misma cuestión, pero sí puedo comentar que en las operaciones en las que colaboro como residente (cirugías de tumores cerebrales despiertos, resecciones de convulsiones), se pueden extraer partes grandes e importantes del cerebro, y la mente parece permanecer intacta tras la operación.

Sin embargo, en la práctica, veo las implicaciones de la idea de que el cerebro, la mente y el valor de una persona son sinónimos de forma más conmovedora en la delimitación de la ‘muerte cerebral’ y en la razón de ser de esa clasificación en primer lugar.

A veces se desea manipular respuestas

Un tema relacionado me preocupa: que nos hayamos vuelto perezosos e imprecisos al pensar sobre la pregunta ‘¿Qué es la muerte?’, en parte porque queremos manipular la respuesta para conseguir más órganos para trasplantes…

— Desde el principio, diría que la “muerte cerebral”, o “muerte por criterios neurológicos”, en nuestra experiencia no tiene una utilidad clínica real más allá de la adquisición de órganos.

En el campo de la neurocirugía nos encontramos con muchos pacientes y sus familias tras lesiones neurológicamente devastadoras. Una vez presentadas todas las opciones a la familia, si se operan o no, se toman decisiones sin “muerte cerebral” de retirar cuidados extraordinarios y permitir que su ser querido sucumba al proceso natural. Las pruebas de muerte cerebral no ayudan en absoluto en este proceso en nuestro hospital, en casi todos los casos.

Ahora entra la conversación sobre la muerte cerebral. En cada hospital de la región, por cada paciente que cumple ciertos criterios de presentación neurológico —creo que en nuestro hospital es la Escala de Coma de Glasgow de cinco o menos—, la red local de trasplantes de órganos recibe notificaciones automáticas.

Suponemos que la industria de donación de órganos también le preocupa a usted.

— En ocasiones, aunque es raro, el representante de obtención de órganos habla con la familia antes de que el médico tenga oportunidad de hacerlo. He escuchado un discurso de un representante en una situación en la que un joven intentó quitarse la vida con un arma de fuego en la cabeza, en el que se dijo: “la muerte de su hijo puede significar algo”. Esto no está impulsado por médicos, ni muchos médicos de todas las creencias aprecian el entusiasmo de la industria de la obtención de órganos.

Otras preocupaciones que tengo se tratan en la literatura médica, incluyendo trabajos publicados en The Annals of Thoracic Surgery y Thje American Journal of Transplantation.

Algún comentario sobre la certeza moral de la muerte.

— Es importante señalar que existen esfuerzos activos para “mantener el principio de permanencia de la muerte” en la donación tras la muerte circulatoria (Nota: en medicina este principio coincide con la exigencia católica de irreversibilidad y certeza moral de la muerte antes de proceder a la donación). 

En este caso, el paciente muere de paro cardíaco y es declarado muerto. Al reanimarlo para la extracción quirúrgica, se pinzan arterias cerebrales importantes, con la idea de que la persona mantendrá la permanencia de la muerte al impedir el flujo sanguíneo al cerebro.

Hay aspectos de la industria de la donación de órganos y del transhumanismo que son controvertidos y deben analizarse detenidamente.

(Pueden consultar el Catecismo de la Iglesia católica, nn. 2292-2296, relativos a ‘El respeto de la persona y la investigación científica’).

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– Charles Camosy imparte clases de teología moral y bioética en la Universidad Católica de América en Washington.

El autorOSV / Omnes

España

Los obispos confían en que el viaje del Papa baje la polarización en España

El secretario general de la Conferencia Episcopal, Mons. Francisco César García Magán, espera que la visita del Papa en junio rebaje “el tono de polarización” en España. A su juicio, ”sería bueno” un encuentro del Papa con víctimas de abusos a menores, que han reducido sus denuncias el año pasado.

Redacción Omnes·25 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

La disminución de denuncias de abusos a menores el año pasado, y el deseo de que la visita del Papa León XIV reduzca “el tono de polarización en la vida sociopolítica española” y provoque “la conversión de los corazones al Señor”, han sido dos de los asuntos tratados en la rueda de prensa final de la Plenaria de la Conferencia Episcopal.

Junto a ellos, ha persistido la inconcreción de actos confirmados en la visita del Papa León XIV a España, salvo “Cibeles”, donde tendrá lugar la Santa Misa el domingo, festividad del Corpus Christi, y una gran Vigilia de oración y Adoración eucarística con jóvenes en la Plaza de Lima de Madrid, el mismo sábado, día de llegada del Papa. Además, se han abordado asuntos de política nacional, como las migraciones.

“Ojalá que el viaje del Papa aumente el amor al prójimo, la vida de caridad, que aumenten las vocaciones al amor en toda su extensión, y que se produzca una conversión de los corazones al Señor. No esperamos un éxito de número de gente sin más, que lo habrá. No medimos ni cuantificamos por eso ni por el tema económico; es lo que el mensaje del Papa, su magisterio pueda aportar no solamente a los católicos sino a toda la sociedad española, a hombres y mujeres de buena voluntad aunque no sean cristianos”, ha subrayado Garcia Magán.

En la Asamblea han intervenido el coordinador general, Yago de la Cierva, y el coordinador general adjunto, Fernando Giménez Barriocanal, para informar sobre los trabajos que se llevan a cabo en coordinación con las diócesis de Madrid, Barcelona, Canarias, San Cristóbal de la Laguna y Sant Feliu de Llobregat.

“La Iglesia no se mueve con eslóganes”

Uno de los temas que ha surgido en la rueda con periodistas ha sido la ‘prioridad nacional`’ que propone Vox, junto a la situación de los migrantes.

«Estamos en una época donde la política se mueve con eslóganes y reclamos publicitarios que buscan una polarización y sirven para criticar a otros partidos. La Iglesia no se mueve a nivel de eslogan ni de éste ni de ninguno. La realidad de la Iglesia es más amplia, más rica y menos cuando de un lado se quiere eliminar al otro”.

“Nuestra prioridad es el Evangelio, y parte en dos principios: la dignidad de la persona humana que es intocable, irrenunciable y no se puede reducir. Y el bien común de toda la sociedad. (…) El criterio evangélico está por encima de cualquier consideración y la Iglesia tiene el compromiso de estar cerca de unos y de otros», ha dicho el obispo.

Preguntado por las críticas del presidente de Vox, Santiago Abascal, al obispo de Canarias por la inmigración ilegal, ha dicho que “no se basan en la verdad, sino en la falsedad, incluso en un ámbito de injurias».

Viajar en cayuco

En cuanto a los migrantes, el secretario general ha apoyado las declaraciones del obispo José Mazuelos. “La Iglesia de Canarias toca cada día el drama de personas que tienen que viajar en cayuco. Sería un buen reportaje periodístico o podcast de radio y podrían hacerlo para comprender esto y ver si las palabras de Mazuelos tienen veracidad o no”, ha sugerido.

Abusos, menos testimonios/denuncias el año pasado

Las 262 Oficinas para la Protección de Menores dependientes de las diócesis y congregaciones españolas en España han recibido el año pasado 93 testimonios o denuncias sobre abusos sexuales, una cifra inferior a los 146 casos que se presentaron en año anterior. Con estas 93 denuncias, el número total asciende a 1.131 en cinco años.

Por otra parte, la CEE ha preparado un borrador de decreto, adaptado a la reforma del libro VI del Código de Derecho Canónico, que ha de ser revisado en el Vaticano, y que contempla multas pecuniarias, pero no sólo en relación a abusos, ni tampoco sólo a clérigos, sino también a laicos.

Entre otras cifras, los obispos informan que durante 2025, han recibido formación para la prevención de abusos y protección de menores 465.465 personas (entre ellos 363.060 menores; 34.175 profesores; 32.310 padres; 19.265 agentes de pastoral, monitores de tiempo libre y catequistas; 7.712 sacerdotes y religiosos; y 1.388 seminaristas y religiosos en formación). La cifra total, cercana al medio millón, va en aumento.

El Defensor del Pueblo rinde cuentas al Parlamento

En torno a este tema de los abusos a menores y las declaraciones del ministro Félix Bolaños -‘el Estado decide la indemnización y la Iglesia paga’- el obispo y secretario general García Magán ha querido extenderse. “En esas declaraciones hay una serie de imprecisiones que no son exactamente como se afirmó”.

“Se decía que la Iglesia empezaba ahora a pagar, lo cual no es cierto porque lleva años pagando por vía judicial; las diócesis y congregaciones han pagado incluso en acuerdos fuera del ámbito judicial, existían estructuras antes de este acuerdo con el Gobierno, estaban las 220 oficinas de reparación, el PRIVA está trabajando y sigue trabajando sin problema y ha dado esa reparación”.

La Iglesia trabaja “en un concepto de reparación integral, salir al encuentro de lo que cada víctima desee, no solo a nivel económico” “La indemnización la paga la Iglesia si no hay recorrido judicial como imposición que se ha impuesto la Iglesia. El acuerdo dice que si no hay acuerdo en las dos primeras instancias, decide el Defensor del Pueblo, que es una institución libre que no trabaja para el Gobierno, da cuentas al Parlamento”. 

En este punto, reiterando la independencia del actual Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, ha insistido en varias ocasiones. 

Otros asuntos 

Entre otros temas, García Magán ha sido preguntado también por el proceso de resignificación del Valle de los Caídos, y su respuesta ha sido la misma en varios momentos: “No es un tema de la competencia de esta Conferencia”.

Sobre el avance en la iniciación cristiana, o la propuesta de un ministerio de la caridad (además de los de lector, acólito y catequista), pueden ver la nota final de la Asamblea Plenaria. La próxima reunión episcopal tendrá lugar a finales de junio, después de la visita del Papa León XIV a España.

El autorRedacción Omnes

Evangelización

“La felicidad es como las placas solares, no se puede almacenar para uno solo”

Jaime Sanz recoge en un libro divulgativo sobre el camino de las Bienaventuranzas una ruta para ser feliz que parte de la entrega de uno mismo.

Jose Maria Navalpotro·25 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

“Quiero que la gente descubra que un cristiano no es un ‘pringao’. Es ser feliz”. Con esta idea, Jaime Sanz (Palencia, 1962) acaba de publicar en Palabra “No busques ser feliz, ¡consíguelo!”. Monseñor Jesús Sanz, en el prólogo, asegura que “el secreto de la felicidad más dichosa es el que se explicó en aquel Sermón de la Montaña”. Las Bienaventuranzas, como camino para ser feliz… también en lo humano.

Jaime Sanz, de igual apellido que su obispo, aunque sin parentesco, ejerce ahora su labor en la parroquia de la Sagrada Familia de Oviedo y como capellán del hospital. Doctor en Derecho, antes ha sido capellán universitario, en la Universidad de Navarra en Madrid, en la Escuela Deportiva Brafa y en centros de enseñanza. Ha publicado más de media docena de libros sobre matrimonio, vocación, escucha.

Ahora saca “No busques ser feliz, ¡consíguelo!”. El título suena un poco a libro de autoayuda, de vendehumo… 

-Sí, suena, suena, pero por eso tiene un subtítulo: “El camino de las Bienaventuranzas”. 

La idea es explicar a la gente que ser cristiano es ser feliz, o sea, que no es dejar de serlo, sino que realmente es buscar ser feliz.

Porque a veces existe la idea de que ser cristiano es apuntarte por si acaso existe algo, o un decir “mira, esto es lo que hay, pues resignación”. Pues no, ser cristiano es ser feliz a tope y disfrutar de la felicidad. Esta es la clave. Si uno no entiende esto, uno no entiende el mensaje cristiano de las bienaventuranzas.

¿Qué es el cielo? Pues la vida en la tierra llevada a su máxima expresión. No quiere decir que no haya cruz y contradicción, que las habrá, pero quiere decir que uno en la cruz encuentra al Señor y encuentra el motivo del dolor. Uno en la contradicción encuentra muchas veces que está como la Virgen al pie de la cruz, acompañando al Señor, con un dolor tremendo, pero con una serenidad que no es triste, sino que es alegría, como estaría la Virgen. 

Pero ¿dónde queda aquello que dijo Santa Teresa de Jesús de que la vida es una mala noche en una mala posada? 

-Ella lo dice refiriéndose, precisamente, a la tierra. Es decir, el cielo es muchísimo más. No porque esto sea un desastre. Es cierto que el mundo es muy complicado, estamos en una guerra, estamos con gente muy necesitada, la gente está desorientada. Es una mala noche en una mala posada, pero aun así es una maravilla. O sea, que si esto es una mala noche, ¿qué será el cielo? Nosotros vivimos con los pies en la tierra, pero la cabeza en el cielo.

Usted ha estado con universitarios, ahora en una parroquia y en un hospital. ¿Tiene experiencias directas de personas que experimentasen la felicidad precisamente por su fe? 

-Tienes la experiencia de los santos, la experiencia de Jesucristo. Hay un capítulo del libro que dice que Jesucristo fue el hombre más feliz del mundo. ¿Por qué? Porque cumplió la misión que el Padre le había encomendado. Esa misión es hacer la Redención. Y no fue fácil. Muere en la cruz, le condenan con un juicio injusto, y además le infligen una pena, como es la flagelación, que es de muerte. Una injusticia bestial. Pues el Señor muere absolutamente feliz.

Todo se ha cumplido, dice al final. Creo que es muy importante que entendamos esto, porque si no, no entendemos la vida cristiana. O sea, la vida cristiana es felicidad.

Algunos no creyentes acusan a los católicos de estar amargados por estar siempre pensando en la cruz. Y les parece que el mensaje de Jesús y su vida son historia de hace siglos. ¿Qué decir a los jóvenes que piensan eso? 

-Esa es la idea del libro. Hacer ver, primero, que la felicidad no está en tenerlo todo, o en darse todo tipo de placeres, o en el egoísmo de conseguir todo y vivir yo feliz y a los demás que los zurzan, sino que uno tiene la experiencia de que cuando ha sido más feliz, es cuando se ha entregado. La felicidad está en la entrega. 

La felicidad no se puede acumular. Aquí, encima de la parroquia [San Manuel González, en Madrid, donde se realiza la entrevista], tenemos unas placas solares, que sirven para autoconsumo. Cuando sobra la electricidad del sol que se ha generado, se manda a la red. No se puede acumular. Pues esto es lo mismo. La felicidad no la puedes acumular y guardarla para ti. Tienes que darla. En la medida en que tengas una entrega mayor, en esa medida tú haces felices a los demás y a tu alrededor hay más felicidad. 

Las bienaventuranzas son una especie de guía de la felicidad. 

¿También incluso a nivel humano?

-Sí. Tocan casi todos los palos. Tocan la pobreza, el hambre y la sed de justicia, la misericordia, la persecución, la limpieza de corazón, el dolor… Todas las situaciones tremendas por las que pasa el hombre se incluyen en las bienaventuranzas. Pero son oxímoron, porque son una contradicción.

Porque dicen cosas como “bienaventurados los pobres…” y eso no se entiende. Las bienaventuranzas no son un discurso teórico, sino que son un discurso de lo que el Señor ha vivido y que nosotros lo aprendemos de Él. Jesucristo no predica un evangelio teórico, sino que predica el evangelio que ha vivido y que han compartido los que han estado con Él. Son las bienaventuranzas en cierta manera el esquema de la vida del Señor.

Si uno las sigue, es cuando realmente es feliz. 

De todas las bienaventuranzas, ¿cuál es la más difícil de vivir?

-Quizá la de la mansedumbre, la de los mansos de corazón. Porque depende mucho del carácter. Y la mansedumbre se adquiere con el tiempo y la experiencia.

Es difícil ser manso cuando a uno le pisan un callo. La mansedumbre está en aceptar al otro como es, en querer a la gente, en saber comprender a los demás. Creo que es de las virtudes más difíciles, que requieren más tiempo.

En general la gente mayor suele ser más mansa. Yo tuve un caso en el hospital de un médico, que era un cardiólogo muy conocido. Tenía el corazón destrozado y estaba muy mal. Pasó meses en el hospital. Cuando ibas a verle, te contaba todas las novelas de Santiago Posteguillo que había leído, te hacía pasar un rato agradable con él. Impresionante. ¿Por qué? Porque vivía entregado incluso en esa situación de dificultad tan grande. Por ejemplo, pidió que no le dieran analgésicos y que no le pusieran morfina al final, porque quería ofrecer los dolores al Señor.

Fue un ejemplo en el hospital. Todas las enfermeras, los médicos de la planta, los sacerdotes que le íbamos a ver, estábamos realmente emocionados. 

¿No corremos el peligro de que estas bienaventuranzas parezcan un poco utópicas? Es decir, un ideal, pero inalcanzable. 

-Ese peligro lo corres si no las vives.

Si tú procuras de verdad ser pobre, la pobreza de espíritu, desprenderte de las cosas, abrazarte a los valores que realmente merecen la pena. O si tú procuras ser misericordioso, sabiendo perdonar siempre y olvidar, y perdonar enseguida, bueno, pues entonces no es nada teórico, es una realidad práctica. 

Monseñor Jesús Sanz, mi obispo, el de Oviedo, en el prólogo, dice que las bienaventuranzas son como un balcón al que uno se asoma para ver lo que tiene que vivir de la vida de Cristo, y entonces luego aplicárselo. O sea, es contrastar la vida de Cristo con nuestra vida, como dice Catecismo.

En el libro habla mucho de felicidad. ¿Cuál es el mayor enemigo de la felicidad?

-El egoísmo, sin duda alguna.

¿Qué aporta este libro? Porque hay un millón de libros sobre las bienaventuranzas.

-Lo que aporta es, en primer lugar, una visión moderna, actual, en lenguaje divulgativo, de las bienaventuranzas.

Yo intento divulgar las cosas más elevadas de manera sencilla a la gente de hoy. Estoy en contacto con mucha gente, estoy en la pomada, porque estoy con universitarios, en el hospital con los que sufren, en una parroquia más pobre que Vallecas, en Oviedo, en el barrio de Ventanilles, que es lo más pobre de entre los pobres. 

Cuando venía para acá, me ha llamado una señora. Me dice que quiere hablar conmigo porque tiene tres hijos, le han echado del piso, no tiene vivienda, no tiene dónde dormir, no sabe qué hacer. Le he dado unas soluciones provisionales, y ya hablaremos la semana que viene. Eso es la bienaventuranza real, eso es lo que uno tiene que aprender a vivir. 

Es darse cuenta de que es posible vivir así, que es posible llevar una vida cristiana hoy, tal y como están las cosas, y en el ambiente en el que uno se mueve. No hace falta irse a Sudán del Sur, sino que en tu ambiente puedes vivir en plenitud las bienaventuranzas. Pero sin quedarse a medias. Quedarse a medias es una apuesta por la infelicidad. Es un quiero y no puedo. Es como decir que podrías haber comprado el billete de lotería al que ha tocado el Gordo, pero no lo compraste porque eras un rata. 

Ecología integral

Doctrina social católica, impuestos y generosidad

El Papa Benedicto XVI también escribió sobre cómo la caridad era conocida, admirada y crucial para acercar a la gente a la fe en la Iglesia primitiva.

Philip Booth·25 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

La Conferencia Episcopal Católica de Inglaterra y Gales publicó recientemente un documento sobre impuestos titulado  «Dad al César lo que es del César». La doctrina católica sobre impuestos es relativamente escasa. Los católicos aplican principios como el destino universal de los bienes, el derecho a la propiedad y la primacía de la familia para intentar desarrollar enfoques prácticos sobre la tributación en la amplia variedad de circunstancias específicas en las que se encuentran. Como era de esperar, discrepan entre sí.

Discrepan sobre cómo aplicar los principios en circunstancias particulares. Un político de un partido, por ejemplo, podría pensar que deberíamos tener un estado de bienestar más pequeño y eficaz, que destine más recursos a la acción local y menos a las familias. Un político de otro partido podría creer en una acción más decisiva a nivel del gobierno central, que implicaría mayores impuestos y gasto directo para reducir la pobreza.

Las cuestiones empíricas también importan. Podría pensarse que son irrelevantes para un cuerpo de enseñanza que tiene los principios morales como base. Sin embargo, el Papa Benedicto (cuando era Cardenal Ratizinger) escribió lo siguiente:

Una moralidad que se cree capaz de prescindir del conocimiento técnico de las leyes económicas no es moralidad, sino moralismo. Como tal, es la antítesis de la moralidad… Hoy necesitamos un máximo de conocimiento económico especializado, pero también un máximo de ética para que dicho conocimiento se ponga al servicio de los objetivos correctos.

Nuevamente, las opiniones pueden diferir. Quienes comparten una postura política podrían considerar que una mayor tributación perjudica la vida familiar, el trabajo y la iniciativa empresarial, agravando así el problema que el gobierno intenta resolver. Otros, en cambio, podrían analizar las pruebas y llegar a una conclusión distinta. Es la prudencia la que vincula lo empírico con las cuestiones morales.Si una persona reduce sus ingresos disponibles al hacer donaciones a organizaciones benéficas, es justo que se le graven esos ingresos disponibles reducidos.

En «Dad al César lo que es del César» se reflejaron diferentes perspectivas, pero dos mensajes destacaron con bastante fuerza.

El primer punto era la importancia de recaudar impuestos con moderación y en proporción a la capacidad de pago. En lo que respecta a la beneficencia, este principio implica dos cosas: primero, que las personas dispongan de suficiente dinero después de impuestos para cumplir con sus obligaciones benéficas; y segundo, que se calculen los ingresos fiscales tras deducir las donaciones benéficas realizadas. De hecho, el sistema Gift Aid funciona bastante bien en nuestro país.

En  «Dad al César lo que es del César» , André Alves escribió: «Los impuestos deben ser moderados, ya que reducen la capacidad de una familia para cumplir con sus responsabilidades, incluidas las obligaciones caritativas». Y, en su contribución, Ruth Kelly (exministra del Tesoro y actualmente miembro del Consejo Vaticano para la Economía) escribió: «Si una persona reduce su renta disponible al donar a la caridad, es justo que se le grave con impuestos esa renta disponible reducida».

Hay muchas razones por las que el Estado debe asegurarse de dejar suficiente espacio para la labor caritativa. Quizás el Papa Benedicto XVI lo expresó mejor en su encíclica  Deus caritas est :

El Estado que lo proveería todo, absorbiéndolo todo, se convertiría en última instancia en una mera burocracia incapaz de garantizar aquello que la persona que sufre —toda persona— necesita: a saber, una atención personal y amorosa… En definitiva, la afirmación de que las estructuras sociales justas harían superfluas las obras de caridad enmascara una concepción materialista del hombre: la idea errónea de que el hombre puede vivir “solo de pan” ( Mt  4:4; cf.  Dt  8:3), una convicción que degrada al hombre y, en última instancia, ignora todo lo que es específicamente humano.

En la misma encíclica, el Papa Benedicto XVI explicó las tres funciones de la Iglesia, una de las cuales es la caridad. Escribió: «La naturaleza más profunda de la Iglesia se expresa en su triple responsabilidad: proclamar la palabra de Dios, celebrar los sacramentos y ejercer el ministerio de la caridad. Estos deberes se presuponen mutuamente y son inseparables».

Y esta función no es algo que se pueda delegar.

El Papa Benedicto XVI también escribió sobre cómo la caridad era conocida, admirada y crucial para acercar a la gente a la fe en la Iglesia primitiva. Esta práctica influyó radicalmente en el desarrollo de las estructuras institucionales de la Iglesia, que lamentablemente fueron destruidas durante la Reforma. Si bien, hoy en día, esas estructuras caritativas existen, por supuesto, bajo otras formas.

El Papa Benedicto XVI finaliza esta sección de  Deus caritas est  señalando: “Para la Iglesia, la caridad no es una especie de actividad asistencial que podría dejarse igualmente en manos de otros, sino que forma parte de su naturaleza, una expresión indispensable de su propio ser”.

En la primera lectura del Domingo de la Divina Misericordia, leemos sobre cómo la Iglesia primitiva compartía sus bienes de una manera radical. No se trataba de una actividad delegada al orden político (lo cual era lógico dada la situación política de la época). Era un acto de amor que, en lugar de realizarse a gran escala, alcanzó esa magnitud al replicarse a pequeña escala. Esta distinción es importante para organizar la labor caritativa de la Iglesia.Uno de los problemas del estado de bienestar moderno, quizás, es que puede llevarnos a considerar la caridad como una obligación marginal.

Uno de los problemas del Estado de bienestar moderno, quizás, es que puede llevarnos a considerar la caridad como una obligación marginal. De hecho, resulta paradójico que el Estado de bienestar se desarrollara para llenar los vacíos dejados por la iniciativa voluntaria y las sociedades de asistencia social, y que ahora pensemos en la caridad como un mero complemento a esos vacíos.

Pero el llamado a la caridad en la Iglesia siempre ha sido exigente. El Papa Pío XI enfatizó, sin lugar a dudas, la responsabilidad de los ricos de apoyar a los menos afortunados mediante la caridad. En primer lugar, señaló que la obligación de los ricos de usar su propiedad en beneficio de los demás iba mucho más allá de sus obligaciones legales. En segundo lugar, recalcó que estas obligaciones eran serias, al afirmar: «Las Sagradas Escrituras y los Padres de la Iglesia declaran constantemente, con el lenguaje más explícito, que los ricos están obligados por un precepto muy grave a practicar la limosna, la beneficencia y la munificencia».

Los ricos, cabe decir, pueden cumplir con este cometido de diversas maneras, incluso a través del emprendimiento empresarial; la cuestión es que el dinero no debe permanecer ocioso y acumularse por el mero hecho de acumularse: debe darse un buen uso.

Las encíclicas más antiguas tendían a recurrir al lenguaje del juicio en mayor medida que las encíclicas modernas. Esto se observa especialmente en lo que respecta a las obligaciones de los ricos hacia los pobres. Esto, por ejemplo, se aprecia en la  encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII:

Por lo tanto, se advierte a aquellos a quienes la fortuna favorece que las riquezas no traen libertad del dolor ni sirven para la felicidad eterna, sino que son obstáculos; que los ricos deben temblar ante las amenazas de Jesucristo… y que se debe rendir cuentas con suma severidad al Juez Supremo por todo lo que poseemos…

Continuó diciendo que la propiedad privada de los bienes es un derecho natural del hombre. Pero luego afirmó que, si se plantea la pregunta «¿Cómo se deben usar las posesiones de uno?», la respuesta es que es un deber dar a los demás lo que no necesitamos; un deber que no debe ser exigido por la ley humana (salvo en casos extremos), sino un deber de caridad cristiana.

En conclusión, la importancia que se le da a la caridad en las lecturas de Pascua; el hecho de que la caridad sea uno de los tres pilares de la Iglesia descritos por el Papa Benedicto XVI; y la seriedad con la que el Papa Pío XI y el último Papa León XIII abordaron el tema de la caridad, todo ello apunta a la profunda naturaleza de nuestras obligaciones para con los necesitados.

Todavía hoy nos beneficiamos de la caridad radical de generaciones anteriores, ya que celebramos la misa en los edificios que financiaron o enviamos a nuestros hijos a estudiar a esos edificios escolares.

Y, para terminar con la nota más positiva imaginable, cuando lleguemos al momento del juicio, como escribió el Papa León XIV inmediatamente después de sus advertencias a los ricos, Dios considerará una bondad hecha a los pobres como si se la hubiéramos hecho a Él mismo.


Este artículo se publicó originalmente en el sitio web de Pensamiento Social Católico de la Universidad de St Mary. Se reproduce aquí con permiso del editor.

El autorPhilip Booth

Profesor de Pensamiento Social Católico y Políticas Públicas en la Universidad de St. Mary's Twickenham y Director de Políticas e Investigación en la Conferencia de Obispos Católicos de Inglaterra y Gales.

España

La Iglesia impulsa el compromiso con las vocaciones en su jornada anual del 26 de abril

La Conferencia Episcopal Española celebra el 26 de abril la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas, una iniciativa que busca visibilizar la llamada vocacional y promover la implicación de los fieles mediante la oración y la colaboración económica.

Redacción Omnes·24 de abril de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

La Conferencia Episcopal Española convoca el 26 de abril, coincidiendo con el IV Domingo de Pascua, la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones junto con la Jornada de Vocaciones Nativas, dos celebraciones que se unen desde 2015 en una misma fecha.

El objetivo de ambas jornadas es “visibilizar la llamada vocacional” y sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de apoyar todas las vocaciones mediante la oración y la ayuda económica.

Materiales de la Jornada

Para su celebración, se han preparado diversos materiales dirigidos a distintos públicos —adultos, jóvenes y niños—, así como textos para la Semana de Oración, subsidios litúrgicos y propuestas para vigilias. Entre las novedades se incluye un subsidio que invita a la bendición del agua o a la renovación de las promesas bautismales durante la Vigilia Pascual o los domingos de Pascua, con el fin de subrayar la vocación bautismal.

Además, la jornada cuenta con un himno titulado «Todos llamados» y materiales específicos para la reflexión y la oración comunitaria, con el propósito de fomentar la participación de toda la Iglesia.

Promover las vocaciones

En el caso de la Jornada de Vocaciones Nativas, la iniciativa pone el foco en apoyar a quienes son llamados al sacerdocio o a la vida consagrada en los territorios de misión, especialmente ante las dificultades económicas que pueden encontrar en su formación.

Con estas jornadas, la Iglesia invita a los fieles a implicarse activamente en la promoción de las vocaciones y a colaborar en su sostenimiento, reforzando así la dimensión universal de la misión eclesial.

Vaticano

León XIV deja claro a los obispos alemanes el desacuerdo con la bendición de parejas homosexuales

El Papa estableció una distinción entre las bendiciones formales que proponen en Alemania y las bendiciones generales "permitidas por el Papa Francisco al decir: 'Todas las personas reciben bendiciones'".

OSV / Omnes·24 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

El Papa León XIV dijo en el avión papal el 23 de abril que la Santa Sede no aprueba las bendiciones formales de parejas del mismo sexo, al tiempo que recalcó que la unidad de la Iglesia «no debe girar en torno a cuestiones sexuales» y que todas las personas son bienvenidas en la Iglesia Católica.

El Papa hizo estas declaraciones durante una extensa rueda de prensa en el vuelo de regreso de Malabo, Guinea Ecuatorial, a Roma, donde el avión papal aterrizó después de las 19:15 hora local. Hablando en inglés, español e italiano, el Papa respondió a cinco preguntas de periodistas sobre temas que iban desde el cambio de régimen en Irán hasta la dignidad de los migrantes, en las que el León XIV afirmó el derecho de los países a hacer cumplir sus leyes fronterizas, al tiempo que subrayó que los migrantes son seres humanos que no deben ser tratados como «animales».

La rueda de prensa puso fin a un viaje apostólico de 11 días y 18 vuelos, que recorrió más de 11.000 millas a través de Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, siendo con diferencia el viaje más largo de su pontificado.

La unidad de la Iglesia «no debería girar en torno a cuestiones sexuales»

Se le preguntó al Papa León XIV sobre la decisión tomada el día anterior por el cardenal alemán Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y Freising, de autorizar la bendición de parejas del mismo sexo en su archidiócesis, y sobre cómo el Papa pensaba preservar la unidad en la Iglesia mundial a la luz de dicha decisión.

«Ante todo, creo que es muy importante entender que la unidad o la división de la Iglesia no debe girar en torno a cuestiones sexuales», dijo el Papa León XIV. «Tendemos a pensar que cuando la Iglesia habla de moralidad, el único tema moral es el sexual, y en realidad, creo que hay cuestiones mucho más importantes, como la justicia, la igualdad, la libertad de hombres y mujeres, la libertad religiosa, que deberían tener prioridad sobre ese tema en particular».

El Papa afirmó que la Santa Sede ya había comunicado su postura a los obispos alemanes. “La Santa Sede ha dejado claro que no estamos de acuerdo con la bendición formal de parejas, en este caso parejas homosexuales, como usted pregunta, o parejas en situaciones irregulares”, dijo.

El Papa estableció una distinción entre esas bendiciones formalizadas y las bendiciones generales «permitidas por el Papa Francisco al decir: ‘Todas las personas reciben bendiciones'».

“Cuando un sacerdote imparte una bendición al final de la Misa, cuando el Papa imparte una bendición al final de una gran celebración, como la que tuvimos hoy, hay bendiciones para todas las personas”, explicó, refiriéndose a la Misa celebrada esa mañana en Guinea Ecuatorial.

El Papa León continuó diciendo que la “conocida expresión del Papa Francisco de ‘Tutti, tutti, tutti’” —que significa “todos, todos, todos”— es “una expresión de la creencia de la Iglesia de que todos son bienvenidos, todos están invitados”.

«Todos están invitados a seguir a Jesús y a buscar la conversión en sus vidas», dijo el Papa León XIV. «Sin embargo, creo que este tema puede generar más desunión que unidad, y que debemos buscar maneras de edificar nuestra unidad sobre Jesucristo y sus enseñanzas».

Los países no deberían tratar a los migrantes peor que a los «animales»

El Papa también se pronunció con firmeza sobre el tema de la migración, afirmando que los Estados tienen derecho a hacer cumplir sus fronteras, al tiempo que insistía en que se debe respetar la dignidad de los migrantes.

«Personalmente, creo que un Estado tiene derecho a establecer normas para sus fronteras», afirmó. «No estoy diciendo que se deba permitir la entrada indiscriminada a todo el mundo, lo que a veces crea situaciones aún más injustas en los lugares de destino que en aquellos de donde proceden».

A continuación, subrayó que los migrantes “son seres humanos, y debemos tratarlos con humanidad, no tratarlos peor que a mascotas o animales domésticos”.

El Papa respondía a una pregunta sobre la migración africana a España, un tema que se espera que aborde durante su visita al país, prevista del 6 al 12 de junio. Dicho viaje concluirá en las Islas Canarias, el archipiélago español que sirve como principal punto de entrada atlántico para los migrantes que cruzan desde África Occidental.

El Papa León XIV instó a las naciones más ricas a abordar las causas profundas de la migración en lugar de centrarse únicamente en el control de las fronteras. 

“¿Qué está haciendo el Norte Global para ayudar al Sur Global y a aquellos países donde los jóvenes de hoy no pueden encontrar un futuro?”, preguntó. “Para mucha gente, África es vista como un lugar al que ir para extraer minerales y aprovechar sus recursos en beneficio de otros países”, dijo.

“Quizás a nivel mundial debamos esforzarnos mucho más para promover una mayor justicia e igualdad en el desarrollo de estos países africanos, de modo que no haya necesidad de emigrar a España, etc.”, subrayó.

La guerra de Irán y la necesidad de proteger a los civiles

Respecto a la guerra de Irán, el León XIV hizo un llamamiento a continuar el diálogo y a proteger a los civiles inocentes, compartiendo un detalle personal para subrayar el coste humano de la guerra. “Llevo conmigo una foto de un niño musulmán que, durante mi visita al Líbano, me esperaba allí con un cartel que decía ‘Bienvenido, Papa León’; murió en esta última etapa de la guerra”, dijo.

“El tema de Irán es claramente muy complejo”, dijo el Papa León XIV. “En las mismas negociaciones que están intentando llevar a cabo, un día Irán dice que sí, Estados Unidos dice que no, y viceversa, y no sabemos adónde nos llevará”.

“Ha creado una situación caótica y crítica para la economía mundial, y además está toda la población de Irán, gente inocente que sufre a causa de esta guerra”, añadió.

Un periodista también presionó al Papa para que condenara las continuas ejecuciones de opositores políticos en Irán. Según la Associated Press, Irán ejecutó esa mañana a otro miembro del grupo opositor exiliado Muyahidines del Pueblo (Mujahedeen-e-Khalq), la novena ejecución de este tipo desde que comenzaron los combates. 

Según el Centro Abdorrahman Boroumand para los Derechos Humanos en Irán, las autoridades iraníes ejecutaron a más de 2.000 personas en 2025, la cifra anual más alta desde finales de la década de 1980.

«Condeno todas las acciones injustas. Condeno el asesinato de personas. Condeno la pena capital», dijo el Papa, añadiendo que la vida debe protegerse desde la concepción hasta la muerte natural. «Cuando un régimen, cuando un país, toma decisiones que quitan la vida a otras personas injustamente, entonces obviamente eso es algo que debe ser condenado».

La diplomacia del Vaticano con los regímenes autoritarios

León XIV también defendió la práctica de la Santa Sede de mantener relaciones diplomáticas con gobiernos autoritarios, afirmando que existe un trabajo entre bastidores que promueve la justicia y los esfuerzos humanitarios.

La cuestión surgió en el contexto de sus reuniones durante el viaje con el presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo de Guinea Ecuatorial, quien gobierna desde que tomó el poder en un golpe de Estado en 1979, y con el presidente Paul Biya de Camerún, de 93 años , quien ha gobernado durante más de cuatro décadas.

“No siempre hacemos grandes declaraciones, criticando, juzgando o condenando. Pero hay muchísimo trabajo que se realiza entre bastidores para promover la justicia, para promover causas humanitarias, para buscar, a veces, situaciones en las que pueda haber presos políticos y encontrar la manera de liberarlos”, dijo el Papa León. 

“La Santa Sede, al mantener, por así decirlo, una neutralidad… (está) tratando en realidad de encontrar la manera de aplicar el Evangelio a situaciones concretas, para que la vida de las personas pueda mejorar”, dijo.

Dejando África con un «gran tesoro» de historias y rostros

Antes de responder a las preguntas, el Papa reflexionó sobre el viaje en sí, señalando que, si bien el interés por el viaje tiende a centrarse en cuestiones políticas, el propósito principal de un viaje apostólico es estar cerca del pueblo de Dios.

“Este viaje debe interpretarse ante todo como una expresión del deseo de proclamar el Evangelio, de proclamar el mensaje de Jesucristo, y es una forma de acercarse a la gente en su alegría, en la profundidad de su fe, pero también en su sufrimiento”, dijo.

Al finalizar su última Misa en el continente, celebrada ese mismo día, el Papa ofreció una reflexión final sobre lo que África le había aportado. “Me marcho de África con un tesoro incalculable de fe, esperanza y caridad: un gran tesoro compuesto por historias, rostros y testimonios, tanto alegres como tristes, que enriquecerán enormemente mi vida y mi ministerio como Sucesor de Pedro”, dijo. 

“Como en los primeros siglos de la Iglesia, África está llamada hoy a hacer una contribución decisiva a la santidad y al carácter misionero del pueblo cristiano.”

El autorOSV / Omnes

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Mundo

Cardenal Bychok: “Estar en comunión con Roma es algo completamente natural”

Desde su sede en la Eparquía de los Santos Pedro y Pablo de Melbourne, el cardenal Bychok atiende a Omnes en esta entrevista para ayudarnos a conocer mejor el mundo de las Iglesias orientales.

Javier García Herrería·24 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

En el colegio cardenalicio la veteranía suele ser la norma, pero el redentorista ucraniano Mykola Bychok rompió todos los esquemas al ser creado cardenal por el Papa Francisco. Actualmente tiene 46 años, sigue siendo el purpurado más joven del mundo y continúa pastoreando desde Melbourne a los católicos de Rito bizantino en el corazón de Australia.

Para comprender su misión es necesario mirar hacia la Iglesia greco-católica ucraniana, la más numerosa de las 23 Iglesias orientales en comunión con la Santa Sede. Esta institución, definida jurídicamente como una Iglesia sui iuris, posee una jerarquía autónoma encabezada por el arzobispo Mayor Sviatoslav Shevchuk. 

En un mundo marcado por la prisa y el ruido, ¿qué puede aprender la Iglesia latina de la espiritualidad del silencio, la repetición y la profundidad teológica características de los ritos orientales?

—Como saben, el año pasado toda la Iglesia católica celebró el Año Jubilar de la Esperanza. Como parte de estas celebraciones, en mayo de 2025 tuvo lugar en Roma el Jubileo de las Iglesias católicas orientales. En su discurso a los participantes en este Jubileo, el Papa León XIV se hizo eco de las palabras de su predecesor, el Papa Francisco, quien destacó que las Iglesias católicas orientales conservan tradiciones únicas de espiritualidad y sabiduría y pueden enseñarnos mucho sobre la vida cristiana, la sinodalidad y la liturgia. Al mismo tiempo, Su Santidad también recordó al Papa León XIII, quien fue el primero en dedicar un documento específico a la dignidad de las Iglesias orientales dentro de la Iglesia católica.

El Papa destacó la inestimable contribución de la espiritualidad oriental a la Iglesia universal. En particular, dijo: “Tenemos una gran necesidad de recuperar el sentido del misterio que permanece vivo en vuestras liturgias, liturgias que involucran a la persona humana en su totalidad, que cantan la belleza de la salvación y evocan un sentido de asombro ante cómo la majestad de Dios abraza nuestra fragilidad humana. Es igualmente importante redescubrir, especialmente en el Occidente cristiano, el sentido de la primacía de Dios, la importancia de la mistagogia y los valores tan típicos de la espiritualidad oriental”. Hizo un llamamiento a la preservación de estas tradiciones.

Creo que la Iglesia latina y las Iglesias orientales se enriquecen mutuamente precisamente a través de estos énfasis complementarios. Tanto Oriente como Occidente comparten la misma misión: llevar a las personas a Cristo. Y en un mundo inquieto, todo camino auténtico que ayude al corazón humano a redescubrir a Dios es un regalo para toda la Iglesia.

Según su experiencia pastoral, ¿cómo viven los fieles católicos orientales en comunión con Roma, manteniendo al mismo tiempo su identidad litúrgica y cultural?

—Para los fieles de nuestra Iglesia, estar en comunión con Roma es algo completamente natural. De hecho, hace solo unas décadas, muchos de nuestros fieles sufrieron persecución y fueron enviados a trabajos forzados en Siberia precisamente por su compromiso con esta comunión. En muchos de los juicios de aquella época, una de las acusaciones era que “escuchaban la radio del Vaticano”. Nuestra Iglesia sufrió mucho por esta unidad, y sigue valorándola y defendiéndola hasta el día de hoy.

Recientemente, el jefe de la Iglesia greco-católica ucraniana, Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk, junto con los obispos del Sínodo Permanente, visitó Brasil. El Sínodo Permanente se reúne cuatro veces al año, y estas reuniones se celebran cada vez en diferentes partes del mundo, dondequiera que residan nuestros fieles. Por ejemplo, en diciembre, el patriarca y el sínodo estuvieron en Australia.

En Brasil, nuestra Iglesia tiene una estructura metropolitana, que incluye dos eparquías. Los ucranianos llegaron allí por primera vez hace más de 140 años y, hasta el día de hoy, sus descendientes —más de 150 000 fieles—, aunque algunos ya no hablan ucraniano y solo hablan portugués, siguen sintiendo un fuerte sentido de pertenencia al pueblo ucraniano y a la Iglesia ucraniana. Hacen importantes esfuerzos por cultivar las tradiciones ucranianas, aprender la lengua ucraniana y preservar una cultura ucraniana. Es precisamente gracias a su dedicación y fidelidad que nuestra Iglesia sigue prosperando en Brasil.

Muchas Iglesias orientales han sufrido persecuciones, guerras o diásporas. ¿Cómo ha marcado esta experiencia de sufrimiento su teología, liturgia y testimonio cristiano?

Sí, tiene razón. Muchas Iglesias orientales han sufrido guerras y persecuciones a lo largo de su historia. Nuestra Iglesia en Ucrania ha vivido lo mismo, bajo condiciones de guerra durante más de doce años desde 2014 y, desde 2022, en medio de una guerra a gran escala. Nuestras iglesias en la parte oriental de Ucrania han sido destruidas, y dos de mis compañeros sacerdotes redentoristas estuvieron cautivos en Rusia durante más de un año. Cada día, nuestro pueblo se enfrenta a pruebas extraordinarias. El invierno pasado fue especialmente duro, ya que el enemigo atacó deliberadamente la infraestructura energética, intentando, literalmente, dejar a nuestro pueblo en el frío.

Sin embargo, Ucrania se mantiene en pie, Ucrania lucha y Ucrania reza. Nuestro clero permanece con nuestros fieles en estas difíciles circunstancias. Los capellanes apoyan a nuestros soldados en el frente, mientras que los sacerdotes en la retaguardia proporcionan atención espiritual durante la rehabilitación y asistencia humanitaria a los necesitados. Buscamos constantemente formas de curar las heridas de la guerra, no solo las físicas, sino también las espirituales y psicológicas.

Creo que, a pesar de todas las dificultades y la opresión, nuestras Iglesias son un brillante ejemplo de fe viva en Dios Todopoderoso, demostrando que es posible preservar la fe y las tradiciones incluso en circunstancias extremadamente difíciles. Como dice la Escritura: “Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todo es posible para Dios”.

¿Qué otros ejemplos históricos podrían citarse?

—Por ejemplo, en la Iglesia greco-católica ucraniana, tras el pseudo-sobor de Lviv en 1946, hace 80 años, cuando nuestros obispos, sacerdotes y fieles fueron arrestados y deportados a Siberia, y cuando la Iglesia en Ucrania fue estrictamente prohibida y efectivamente obligada a operar en la clandestinidad, nuestro clero y nuestros fieles que se encontraban en diversas partes del mundo después de la Segunda Guerra Mundial hicieron todo lo posible por preservar y desarrollar la Iglesia en sus nuevos lugares de residencia.

En Australia, por ejemplo, los primeros ucranianos comenzaron a emigrar en 1948 e inmediatamente se esforzaron por mantener su vida espiritual. Oficialmente, el 13 de agosto de 1949 se considera la fecha en que el padre Pavlo Smal celebró por primera vez la Santa Liturgia en Australia, en una capilla cerca de la catedral de San Patricio en Melbourne. En 1950, el padre Ivan Prasko se ofreció voluntario para ir a Australia. Como sacerdote, sirvió a los fieles ucranianos en Melbourne, Victoria y Tasmania durante ocho años, durante los cuales fundó numerosas comunidades eclesiásticas, contribuyó a la construcción de iglesias, organizó escuelas ucranianas los sábados y estableció varias asociaciones eclesiásticas y comunitarias. El 19 de octubre de 1958, el padre Ivan Prasko fue ordenado obispo por el metropolitano Maksym Hermaniuk, el arzobispo Ivan Buchko y el obispo Isidore Boretsky. Inmediatamente después, se convirtió en el jefe del Exarcado Apostólico para los ucranianos en Australia, Nueva Zelanda y Oceanía, establecido el 10 de mayo de 1958 por el Papa Pío XII.

La misma dedicación se observó en otros países donde se establecieron nuestros fieles. En consecuencia, después de que la Iglesia saliera de la clandestinidad en Ucrania, las estructuras y la experiencia de la diáspora contribuyeron en gran medida a la restauración de la Iglesia en Ucrania. Por lo tanto, creo que, con la ayuda de Dios, las Iglesias católicas orientales soportarán estos trastornos y, a través de ellos, se fortalecerá la fe de nuestro pueblo.

¿Cómo animaría a los católicos de Rito latino a aprender sobre los ritos orientales?

—Puedo compartir cómo es la situación en Australia, por ejemplo. Australia es un país formado por muchos inmigrantes que constituyen la columna vertebral de la Iglesia católica en el país. Hay cinco Iglesias orientales en Australia: la ucraniana, la siro-malabar, la melquita, la maronita y la caldea, que aportan su profunda cultura y su fuerte fe en Cristo. Todos somos miembros de la Conferencia Episcopal Católica Australiana, que reúne a todos los obispos católicos de Australia dos veces al año. 

Nuestra Iglesia y, en especial, nuestra liturgia son muy emocionantes para los jóvenes australianos. Por poner un ejemplo, en Sídney se ha formado en nuestra iglesia un coro de católicos australianos de habla inglesa para cantar las vísperas el sábado y la Divina Liturgia el domingo, lo que es un ejemplo vivo de nuestro enriquecimiento mutuo. Con una fe ferviente y un culto divino, como Iglesia católica ucraniana aquí en Australia, podemos desafiar verdaderamente la secularización y ser un signo claro de la presencia del Señor.

Ahora también hay muchos ucranianos en España, fieles católicos orientales, que han venido aquí en gran número, especialmente en busca de refugio tras el inicio de la guerra a gran escala de Rusia contra Ucrania. Nuestra Iglesia siempre se esfuerza por estar presente dondequiera que se encuentren sus fieles, con el fin de proporcionarles el apoyo espiritual adecuado. Esto les brinda una maravillosa oportunidad de experimentar nuestra espiritualidad. Son bienvenidos a asistir a la Divina Liturgia o a cualquier otro servicio religioso. Creo que para todos nosotros, tener la oportunidad de conocer las tradiciones de los demás y rezar juntos es un gran regalo.

En el diálogo ecuménico, especialmente con las Iglesias ortodoxas, ¿qué papel desempeñan los Ritos católicos orientales como puente para el encuentro y el entendimiento mutuo?

—Las Iglesias católicas orientales se encuentran a menudo en una posición única y, a veces, delicada. Compartimos la misma herencia litúrgica, teológica y espiritual con las Iglesias ortodoxas y, al mismo tiempo, estamos en plena comunión con el obispo de Roma. Por ello, comprendemos tanto las sensibilidades como las esperanzas que existen en el diálogo ecuménico.

Nuestro papel no es crear tensión, sino dar testimonio de que la comunión con Roma no requiere abandonar la identidad, la espiritualidad o la tradición orientales. Nuestra propia existencia atestigua que la unidad y la fidelidad al propio patrimonio no son realidades contradictorias.

El diálogo ecuménico no se limita a las comisiones teológicas y los documentos oficiales. También se trata de encuentros, oración y relaciones personales. Cuando compartimos el mismo lenguaje litúrgico, una espiritualidad similar y, a menudo, una historia común de sufrimiento, ya existe una base para un entendimiento más profundo.

Creo que las Iglesias católicas orientales pueden servir de puente promoviendo el respeto, la paciencia y la humildad. Llevamos heridas históricas, pero también llevamos esperanza. Al permanecer fieles a nuestra tradición y vivir en comunión con Roma, podemos ayudar a demostrar que la unidad por la que Cristo rezó no es uniformidad, sino comunión en la verdad y el amor.

Actualmente hay cinco cardenales electores de Rito oriental. ¿Cuál es su percepción como el cardenal más joven del mundo y qué le sorprendió del cónclave? 

—Actualmente hay 245 cardenales en el mundo, de los cuales 122 son electores y 123 no electores. Entre ellos hay siete cardenales católicos orientales, de los cuales cinco son electores y dos no electores. Esto significa que, en términos de número total, los cardenales católicos orientales representan solo un pequeño grupo dentro del Colegio Cardenalicio.

De hecho, ser el más joven entre los cardenales fue una experiencia que difícilmente podría haber imaginado hace dos años. Esta experiencia es importante no solo para mí personalmente, sino, creo, para toda la Iglesia. 

En el cónclave sentí verdaderamente un fuerte sentido de hermandad. Formar parte de este proceso conlleva una gran responsabilidad, no solo en la elección del próximo Papa, sino también en ayudar a configurar el futuro de la Iglesia católica, que hoy cuenta con 1400 millones de fieles. Esta decisión afecta no solo a los obispos y sacerdotes, sino a todo el Pueblo de Dios. 

Durante el cónclave, hubo muchas emociones, y en dos ocasiones sentí lo que la gente llama “piel de gallina”. La primera vez fue en la Capilla de San Pablo, desde donde nos dirigimos en procesión a la Capilla Sixtina. Cuando el coro comenzó a cantar y la procesión se puso en marcha, sentí esa piel de gallina. Y pensé para mí mismo: ¿qué va a pasar en unos minutos? Estamos a punto de entrar en la Capilla Sixtina, de situarnos bajo la escena del Juicio Final pintada por el famoso Miguel Ángel, se cerrarán las puertas y elegiremos al sucesor del apóstol Pedro. Ese fue el primer momento profundamente emotivo para mí. La segunda vez fue después de que ya se hubiera celebrado la elección. Estábamos esperando antes de salir al balcón, y entonces llegó el momento del anuncio del nuevo Santo Padre y del nombre que había elegido: León XIV. Fue algo realmente increíble. 

¿Qué aporta la tradición de los ritos católicos orientales a la vida espiritual de la Iglesia universal que quizá no siempre se comprenda en Occidente? 

—Creo que la mejor respuesta a esta pregunta son las palabras del Papa en la reunión con los representantes de la Reunión de Organizaciones de Ayuda a las Iglesias Orientales (ROACO), que tuvo lugar el 26 de junio de 2025 en el Vaticano. El Papa destacó que hoy en día los católicos orientales ya no son “parientes lejanos”, sino que, debido a la migración forzosa, viven muy cerca de los católicos occidentales. Hizo un llamamiento a los representantes del Consejo para que descubran la belleza del pueblo de Dios en la tradición oriental, que muestra resistencia en medio de los muchos sufrimientos causados por la guerra, y para que miren a aquellos que “se unen a las grandes filas de mártires y santos del Oriente cristiano”, convirtiéndose así en testigos de “la luz de Oriente en la noche del conflicto”.

El Papa señaló que todavía existe una gran ignorancia y desconocimiento sobre las Iglesias católicas orientales y que el deseo de san Juan Pablo II —que dijo que la Iglesia debe aprender a respirar de nuevo con dos pulmones, el oriental y el occidental— aún no se ha cumplido. También habló de medidas concretas para remediar esta situación, como empezar a organizar cursos básicos sobre las Iglesias orientales en seminarios, facultades de teología y centros universitarios católicos, y organizar encuentros conjuntos y eventos pastorales. Para mí, estas palabras son una señal de que la Iglesia, como ninguna otra, se esfuerza por profundizar en esta unidad y que, por iniciativa del Papa León XIV, esto se logrará.

Cultura

Indran Amirthanayagam, un poeta cosmopolita para estos tiempos

Perteneciente a esa estirpe de quienes llevan la poesía de un lugar a otro y la hacen vibrar en festivales cosmopoéticos, el poeta Indran Amirthanayagam es reconocido por su escritura plurilingüe desde la cual asume miradas culturales de muy diversa índole, y condensa, en su música verbal, el eco plural del mundo.

Carmelo Guillén·24 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Aunque en muchos aspectos se sitúen en coordenadas distintas, la lectura de la poesía de Indran Amirthanayagam conduce, casi de manera natural, a evocar a Rubén Darío como una de las figuras que inauguraron el espíritu cosmopolita en la tradición hispánica. Desde luego, no se trata de una herencia directa, sino de una mera resonancia que permite situar la obra de este autor en un cruce cultural permanente y en una clara apertura a múltiples tradiciones poéticas, asimiladas y reelaboradas desde su propia voz.

En Amirthanayagam, la experiencia de su condición itinerante -geográfica, lingüística y cultural- constituye mucho más que un dato biográfico: forma parte de su identidad y de su manera de pensar, de mirar y de escribir el mundo desde lenguas diversas como las que él habla: inglés, francés, portugués y criollo haitiano. Así, el hecho de su errancia no aparece como una limitación sino como un modo de pertenecer a un espacio más amplio y diverso que el delimitado por un territorio geográfico concreto. 

Ese universo vital centra, sin lugar a dudas, sus versos. La tensión que los recorre da cuenta de ello: una sintaxis a veces quebrada, unos signos de puntuación cargados de emoción y cierres abruptos en muchos poemas, recursos capaces de captar las fracturas, contradicciones y fragilidades del mundo globalizado en el que se mueve. Con todo, su poesía no se limita a esa dimensión. También late con el ritmo de la vida y con la variedad de voces que la generan.

La herencia del poeta Allen Ginsberg

Entre otras, sobresale principalmente la del poeta de la generación beat Allen Ginsberg, decisiva tanto en el plano formal como en el conceptual. De hecho, la centralidad del ritmo y de la oralidad establece un vínculo directo con su legado poético. De él hereda, en primer lugar, la confianza en el verso largo como unidad respiratoria antes que métrica: un verso que se expande siguiendo el flujo del pensamiento y del aliento, que se resiste a la clausura y que concibe la creación poética como una vivencia corporal. Así, el poema se convierte en registro de una experiencia vivida en tiempo real, donde cuerpo, voz y conciencia se articulan en un mismo gesto creativo.

Pero esta influencia no se limita a los aspectos formales de su escritura. Se extiende también a una dimensión ética y espiritual, que concibe la poesía como un ejercicio de atención profunda hacia el mundo y de apertura de la conciencia. Al igual que Ginsberg, Amirthanayagam busca descubrir lo sagrado en lo cotidiano y lo revelador en aquello que suele permanecer al margen, transformando su circunstancia personal en una voz con capacidad de resonancia colectiva. De este modo, el yo poético deja de ser un ámbito cerrado y se transforma en un espacio de encuentro entre lo íntimo y lo histórico, entre la subjetividad y la comunidad.

Cosmopolitismo y música

Desde esta perspectiva se comprende mejor su cosmopolitismo, que no responde a una suma de influencias, sino que se revela como una manera de ser y estar en el mundo, de vincularse, como digo, con otras culturas y de concebir la actividad lírica como un espacio de comunión con la música, verdadero motor de su obra lírica. Su atención al ritmo, a la cadencia, a la respiración y al sonido remite tanto a la tradición oral como al blues  o a cantautores como Bob Dylan o Leonard Cohen. La palabra -según ha referido en alguna ocasión- no sólo comunica significados:vibra, se percibe y se experimenta, alcanzando su máxima intensidad en la lectura en voz alta, algo muy frecuente en muchos poetas de todos los tiempos pero que en él es asunto prioritario. 

Sin excusas: encarnación de su poética

Todo esto se manifiesta con fuerza en el poema Sin excusas que traemos a estas páginas. Se trata de un texto construido sobre el vaivén de lo que se deja atrás y lo que se abraza, entre la renuncia y el impulso vital  En él se hallan rasgos esenciales de su escritura: ritmo intenso, repeticiones que funcionan como latidos del corazón, y un lenguaje que alterna idiomas, como el francés “désespoir”. Este cambio lingüístico no es ornamental, sino expresión de una identidad que se desplaza naturalmente entre idiomas, aportando matices distintos a la experiencia emocional que transmite.

Por otra parte, el protagonismo del presente resulta decisivo. La insistencia en el “ahora” y en el “contigo” sitúa la experiencia poética en el instante compartido. No hay nostalgia ni anticipación: lo importante es la presencia. Ese “contigo” no se limita a un destinatario amoroso; abre el poema a una dimensión comunitaria, donde el otro puede ser también el lector, la colectividad, la vida misma.

El cierre, con su llamada al viaje y al movimiento -“vamos”, “vámonos”, “lleguemos”- recupera la idea del tránsito como condición esencial. Viajar no es sólo desplazarse: es existir en constante transformación. Finalmente, la imagen del cerezo en flor aporta, además, una nota de renovación y esperanza. Incluso en un mundo marcado por la fragilidad, la vida conserva su capacidad de abrirse y de recomenzar.

Sin excusas no funciona únicamente como ejemplo de la poética de Amirthanayagam: la sintetiza, pues en él confluyen su visión cosmopolita, su relación orgánica con la música, su concepción del poema como experiencia corporal y su apuesta por una escritura que no se limita a describir la vida, sino que la acompaña y la celebra en el instante mismo en que sucede. Vale la pena acercarse a ella.

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Cultura

Escuchar las Confesiones de san Agustín ya es posible

La familia Agustiniana se ha unido en la producción única de un audiolibro con el texto íntegro de las "Confesiones" de san Agustín, que ya puede escucharse en plataformas como Spotify, Apple Podcast y Youtube.

Redacción Omnes·23 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

La Orden de San Agustín (OSA) y la Orden de Agustinos Recoletos (OAR) se han unido para producir un audiolibro con las “Confesiones” de san Agustín íntegras. Para presentarlo, ambas órdenes convocaron una rueda de prensa conjunta el 23 de abril de 2026, día del estreno del audiolibro.

Durante la presentación, miembros de las dos órdenes resaltaron que esta producción “no es solo un producto cultural, es un gesto concreto de comunión”. Definieron el audiolibro como un “gesto sencillo pero claro de que es posible trabajar juntos y construir en común”.

Por otro lado, la producción tiene un triple propósito:

  • Cultural: Haciendo llegar las “Confesiones” a muchas más personas en un formato accesible;
  • Espiritual: Ofreciendo una oportunidad de orar con esta obra maestra de la literatura cristiana;
  • Caritativo: Los beneficios se destinarán a la Limosnería Apostólica de la Santa Sede.

La actualidad de las «Confesiones»

El texto del audiolibro es la traducción realizada por la Federación Agustiniana Española, que coordina las diferentes ramas de la familia agustiniana en España. Esta Federación dice, respecto al texto de las “Confesiones” que han “custodiado este texto durante generaciones. Verlo salir ahora al aire, a la escucha de cualquiera con un móvil, es la mejor confirmación de que la tradición no es un museo, sino una corriente viva”.

Por otro lado, el Prior General de la Orden de San Agustín dice que “Las ‘Confesiones’ no son un libro antiguo: son una conversación que san Agustín sigue teniendo con cada lector”. Y, finalmente, el Prior General de la Orden de Agustinos Recoletos afirma que esta producción conjunta “es una alegría de familia”.

En un mensaje conjunto firmado por los dos priores, destacan también que “las ‘Confesiones’ no fueron escritas únicamente para ser leídas, sino para ser oradas, escuchadas y acogidas. En ellas, san Agustín se dirige a Dios, pero al mismo tiempo ilumina la experiencia de cada ser humano: nuestras búsquedas, nuestras fragilidades, nuestros deseos más hondos y nuestra sed de sentido”.

La producción

El audiolibro, que al ser el texto íntegro contiene 13 capítulos, puede escucharse en todas las plataformas de audiolibro y en plataformas populares como Apple Podcast, YouTube y Spotify.

La producción ha estado a cargo de Blanca Serrano. Cada episodio está narrado por una voz distinta, todas ellas pertenecientes a miembros de la familia agustiniana. Entre los narradores están monseñor Luis Marín de san Martín, limosnero de Su Santidad; Fray Luciano Audisio, Secretario General de la Orden de Agustinos Recoletos; Amparo Latre, directora de Comunicación de la Orden de San Agustín; y Fray Miguel Ángel Hernández, Prior General de la Orden de Agustinos Recoletos.

Actualidad

«Esperanza Viva», el documental positivo que se estrena en cines en España

Esperanza Viva llega como una propuesta documental que pone el foco en la resiliencia humana y el poder transformador de la esperanza.

Redacción Omnes·23 de abril de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

Esperanza Viva llega como una propuesta documental que pone el foco en la resiliencia humana y el poder transformador de la esperanza.

A través de ocho historias reales, el documental recorre distintas experiencias marcadas por la adversidad: desde la labor solidaria con los más desfavorecidos en Madrid hasta jóvenes que redescubren el sentido de la fe, pasando por una artista que transmite mensajes espirituales a través de su música, un sacerdote que encuentra luz tras momentos difíciles y un hombre que reconstruye su vida después de perderlo todo.

Lejos de ser solo un relato testimonial, la película se adentra en vivencias límite —dolor, pérdida e incertidumbre— para mostrar cómo sus protagonistas lograron encontrar una salida inesperada. En cada caso, la dimensión espiritual aparece como un elemento clave, no como una idea abstracta, sino como una experiencia concreta que influye directamente en sus decisiones y en el rumbo de sus vidas.

Esperanza Viva no elude las dificultades del mundo actual, pero propone una mirada alternativa: la existencia de actos de bondad, cambios profundos y motivos para seguir creyendo en nuevas oportunidades. Una obra que busca, en última instancia, recordar que incluso en los contextos más complejos, la esperanza puede abrirse camino.

Consulta los horarios y entradas para ver el documental en cines. El largometraje documental tiene una duración de 74 minutos y se distribuye en salas de cine por European Dreams Factory.

Mundo

El Papa deja África con una apelación a la santidad y al carácter misionero

En un ambiente eléctrico, por la lluvia torrencial caída y la vitalidad de la multitud, el Papa se ha despedido en el estadio de Malabo de Guinea Ecuatorial y de África. Su llamamiento ha sido “contribuir significativamente a la santidad y al carácter misionero del pueblo cristiano, como en los primeros siglos de la Iglesia”.

OSV / Omnes·23 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El ambiente en Guinea Ecuatorial fue absolutamente eléctrico ayer en Bata, mientras la multitud corría y bailaba, emocionada por la llegada del Papa León XIV, último acto de su viaje a África.

Así ha sido también temprano en Malabo, aunque luego dejó de llover. En la Misa en la capital, el Pontífice ha animado a la “Iglesia que peregrina en Guinea Ecuatorial, a continuar con alegría la misión de los primeros discípulos de Jesús”. 

Leyendo juntos el Evangelio, “que seáis anunciadores apasionados, como lo fue el diácono Felipe. Celebrando juntos la Eucaristía, que deis testimonio con vuestra vidas de la fe que salva, para que la Palabra de Dios se convierta en pan bueno para todos”. Es precisamente el amor del Señor el que sostiene nuestro compromiso, especialmente al servicio de la justicia y de la solidaridad, ha subrayado.

Pésame por el fallecimiento del vicario general

El Papa ha expresado en la homilía su sentido pésame por el fallecimiento, hace algunos días, del vicario general de la diócesis, Monseñor Fortunato Nsue Esono, al que ha recordado en la Eucaristía.

“Invito a vivir con espíritu de fe este momento de dolor y confío en que, sin dejarse llevar por comentarios o conclusiones apresuradas, se haga plena luz sobre las circunstancias de su muerte”.

Despedida: “Me llevo un tesoro inestimable de fe, de esperanza y de caridad”

Al final de la Misa en Malabo, tras el agradecimiento del arzobispo, y antes de dar la bendición final, León XIV ha transmitido su legado, en el 170 aniversario de la evangelización del país.

Cada una de las frases ha sido coreada y aplaudida por la multitud.

Ha llegado el momento de la despedida después de este viaje de 10 días a África. Agradezco al señor arzobispo, a los demás obispos, a los sacerdotes y a todos vosotros, Pueblo de Dios que peregrina en estas tierras”. 

“Vosotros sois sal de la tierra y luz del mundo”

“Cristo es la Luz de Guinea Ecuatorial, y vosotros sois sal de la tierra y luz del mundo. Mi gratitud se dirige a las autoridades civiles del país, y a cuantos de distintas maneras han contribuido al éxito de mi visita”.

“Me voy de África llevando conmigo un tesoro inestimable de fe, de esperanza y de caridad. Es un tesoro grande, hecho de historias, de rostros, de testimonios, alegres y sufridos, que enriquecen abundantemente mi vida y mi ministerio como Sucesor de Pedro”.

“Como en los primeros siglos de la Iglesia”

“Como en los primeros siglos de la Iglesia”, ha subrayado el Papa León, hoy Africa está llamada a contribuir significativamente a la santidad y al carácter misionero del pueblo cristiano”. 

“Confío esta intención a la intercesión de la Virgen Maria, a quien os encomiendo de corazón, así como a vuestras familias, a vuestras comunidades, a vuestra nación, y a todos los pueblos africanos”.

Tras la bendición final, el Santo Padre ha partido hacia el aeropuerto. Flotaba en el ambiente la calurosa acogida del pueblo ecuatoguineano. Y los vítores al Papa, que ha lanzado el guante de continuar con alegría la misión de los primeros discípulos de Jesús.

También en Malabo ha aflorado su mensaje netamente cristocéntrico, en esta ocasión apoyado en San Ambrosio, el obispo de Milán que bautizó a san Agustín.

“Cristo lo es todo para nosotros!. En Él encontramos plenitud de vida y de sentido. ‘Si estás oprimido por la injusticia, Él es la justicia; si tienes necesidad de ayuda, Él es la fuerza; si tienes miedo de la muerte, Él es la vida. Si deseas el cielo, Él es el camino; si estás en las tinieblas, Él es la luz» (S. Ambrosio, De Virginitate, 16,99). 

Con la compañía del Señor, ha remarcado el Papa León, “nuestros problemas no desaparecen, pero son iluminados. Así como toda cruz encuentra redención en Jesús, así en el Evangelio la historia de nuestra vida encuentra sentido”.

El papa León XIV saluda a su llegada para celebrar la Misa final de su viaje apostólico a África en el estadio de Malabo, en Guinea Ecuatorial, el 23 de abril de 2026. (Foto de OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).

Tras seis horas de vuelo desde Malabo, el Papa llega a Roma al anochecer de este día 23 de abril.

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Esta crónica se ha realizado con información de Courtney Mares, editora de OSV News especializada en el Vaticano, desde Bata y Malabo, Guinea Ecuatorial.

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El autorOSV / Omnes

Mundo

León XIV destaca en Bata la “misión apasionante de ser esposos y padres”

El segundo día de su visita a Guinea Ecuatorial, León XIV ha dicho a los católicos que “el futuro de Guinea Ecuatorial depende de sus decisiones”. Y ha destacado “la importancia de proteger y cuidar a la familia y los valores aprendidos en ella”, y la “misión apasionante de ser esposos y padres”.

OSV / Omnes·23 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

– Courtney Mares, OSV News, Mongomo, Guinea Ecuatorial (OSV News) / F. Otamendi

El Papa León XIV ha celebrado el miércoles la Santa Misa en la segunda iglesia católica más grande de África diciéndoles a los fieles que “el futuro de Guinea Ecuatorial depende de sus decisiones”.

“Hermanos y hermanas, es necesario que los cristianos tomen en sus propias manos el destino de Guinea Ecuatorial”, les alentó en su homilía matutina. “Por ello, quisiera animaros: no tengáis miedo de proclamar el Evangelio y de dar testimonio de él con vuestras vidas”.

La Misa tuvo lugar en la Basílica de la Inmaculada Concepción, en la ciudad oriental de Mongomo, cerca de la frontera de Guinea Ecuatorial con Gabón. La basílica es actualmente la iglesia más grande de África Central y la segunda iglesia católica más grande de todo el continente, después de la Basílica de Nuestra Señora de la Paz en Costa de Marfil.

Priorizar el bien común frente a intereses privados

En su homilía, pronunciada en español, el Papa León XIII hizo un llamamiento a los líderes y ciudadanos del país, como en Angola, para que prioricen el bien común.

“El Creador os ha dotado de una gran riqueza natural: os exhorto a trabajar juntos para que sea una bendición para todos”, dijo.

“Que el Señor os ayude a convertiros en una sociedad en la que todos, según sus respectivas responsabilidades, trabajen cada vez más plenamente para servir al bien común en lugar de a los intereses privados, tendiendo puentes entre los privilegiados y los desfavorecidos”.

«Que haya mayor espacio para la libertad y que la dignidad de la persona humana esté siempre salvaguardada”, añadió.

El Papa León XIV llega para celebrar Misa en la Basílica de la Inmaculada Concepción en Mongomo, Guinea Ecuatorial, el 22 de abril de 2026. (Foto de OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).

Basílica consagrada por el cardenal Arinze, en nombre de Benedicto XVI

Miles de personas asistieron a la Misa. Muchas se congregaron en la plaza que rodea la columnata de la basílica. Antes de la liturgia, el Papa saludó a la multitud desde el papamóvil mientras se iluminaban los cielos con coloridos fuegos artificiales y se lanzaba al aire un rosario gigante hecho de globos.

Mongomo es la ciudad natal del presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, quien ha gobernado el país desde 1979 y que asistió a la misa con su esposa.

La basílica, inspirada en la Basílica de San Pedro en la Ciudad del Vaticano, se inició en 2006 y fue financiada por el Estado. Fue consagrada el 7 de diciembre de 2011 por el cardenal nigeriano Francis Arinze en nombre del Papa Benedicto XVI.

“La Eucaristía, el Pan vivo que nos alimenta”

“Nos hemos reunido en esta magnífica catedral basílica, dedicada a la Inmaculada Concepción, Madre del Verbo Encarnado y Patrona de Guinea Ecuatorial, para escuchar la palabra del Señor y celebrar el memorial que nos ha dejado como fuente y cumbre de la vida y la misión de la Iglesia”, dijo el Papa León XIII.

“La Eucaristía contiene verdaderamente todo el bien espiritual de la Iglesia: es Cristo, nuestra Pascua, quien se nos entrega; él es el Pan vivo que nos alimenta”, continuó. “Su presencia en la Eucaristía revela el amor infinito de Dios por toda la humanidad y la manera en que se encuentra con cada mujer y cada hombre, incluso hoy”.

La gente aclama al Papa León XIV a su llegada al estadio de Bata, en Guinea Ecuatorial, el 22 de abril de 2026, para un encuentro con jóvenes y familias. (Foto de OSV News/Kevin Thoma, Reuters).

“¿Qué hambre sentimos? ¿Y qué anhela esta nación hoy? El lema elegido para mi visita es ‘Cristo, Luz de Guinea Ecuatorial, Hacia un Futuro de Esperanza’. Quizás esta sea precisamente la mayor hambre que sentimos hoy”, dijo el Papa León XIII.

Gratitud a los misioneros, sacerdotes y laicos, en el 170 aniversario de la evangelización

El Papa expresó su gratitud a los misioneros, sacerdotes y laicos que ayudaron a difundir la fe en el país, conmemorando el 170 aniversario de su evangelización. Asimismo, citó a San Pablo VI, refiriéndose a su visita a África en 1969: “Africanos, de ahora en adelante, son misioneros de ustedes mismos. La Iglesia de Cristo está firmemente arraigada en esta tierra bendita”.

Hna. Kebam Fien Blenderline, misionera camerunesa 

La hermana Kebam Fien Blenderline, misionera camerunesa de las Hijas del Divino Pastor, lleva casi dos años sirviendo en Guinea Ecuatorial. En declaraciones a OSV News, explicó que su misión se centra en la evangelización, la educación y la promoción de la dignidad de la mujer.

“Durante los años que llevo aquí trabajando con los jóvenes, creo que lo que necesitan saber es que es bueno servir al Señor, es bueno conocer al Señor, es bueno practicar los valores cristianos y amar a Dios”, dijo.

“Esta basílica nos recuerda al Vaticano”, añadió. “Es una oportunidad para que el pueblo de Guinea valore verdaderamente la presencia de Dios en sus vidas a través de esta basílica, a través de las imágenes. Allí se encuentra el Santísimo Sacramento y es un lugar de retiro espiritual”.

Durante la misa, las oraciones de la liturgia se ofrecieron en español y en otros idiomas locales, como el fang, el bisio y el kombe.

“Fieles al Evangelio, llamados a proclamarlo”

“Hermanos y hermanas, incluso cuando nos enfrentamos a situaciones personales, familiares y sociales que no siempre son favorables, podemos confiar en que el Señor está obrando, haciendo crecer la buena semilla de su reino de maneras que desconocemos, incluso cuando todo a nuestro alrededor parece estéril, e incluso en momentos de oscuridad”, dijo el Papa .

“Con esa confianza, arraigada en el poder de su amor más que en nuestros propios méritos, estamos llamados a permanecer fieles al Evangelio, a proclamarlo, a vivirlo plenamente y a dar testimonio de él con alegría”, dijo.

El Papa León XIV bendice la piedra angular de la iglesia en Ciudad de la Paz con el escudo papal antes de celebrar la Misa en la Basílica de la Inmaculada Concepción en Mongomo, Guinea Ecuatorial, el 22 de abril de 2026. (Foto de OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).

Primera piedra de una nueva catedral en la Ciudad de la Paz

Durante su visita a la basílica, el Papa también bendijo la primera piedra de una nueva catedral en Ciudad de la Paz, nueva capital de Guinea Ecuatorial, donde aproximadamente el 75% de sus 1,67 millones de habitantes son católicos.

Tras la Misa, León XIV visitó la escuela de tecnología Papa Francisco, antes de dirigirse a Bata, la ciudad costera más grande del país, donde oró en un monumento en honor a las víctimas de la explosión de 2021 que causó la muerte de más de 100 personas.

A los jóvenes: “¡la Iglesia necesita vuestro entusiasmo!”

En medio de una negra tormenta que no afectó a la alegría de miles de jóvenes y familias, reunidos en el estadio de Bata, que acogió la Copa de África de 2012, el Papa León alentó preguntando “¿quién le teme a la lluvia?, “¡la Iglesia necesita vuestro entusiasmo!”.

“Queridos hermanos y hermanas, los saludo con gran alegría y agradezco al obispo sus amables palabras. Les agradezco a todos su cálida bienvenida y su entusiasmo, que manifiesta la alegría de su fe”, dijo el Vicario de Cristo al comenzar su discurso, que contestó a los testimonios que se escucharon.

El papa León XIV observa a un grupo de bailarines en un encuentro con jóvenes y familias en el estadio Bata, en Guinea Ecuatorial, el 22 de abril de 2026. (Foto de OSV News/Guglielmo Mangiapane, Reuters).

Sus valores: servicio, unidad, hospitalidad, confianza…

El Papa se refirió en primer lugar a los valores antiguos y nobles que animan la vida de los jóvenes ecuatoguineanos: “el servicio, la unidad, la hospitalidad, la confianza y la celebración. Este es el legado luminoso y desafiante del que vosotros, queridos jóvenes, estáis llamados a ser, con fe, el fundamento de vuestro futuro y el de esta tierra. ¡El futuro es vuestro!”.

Alicia habló de la importancia de “ser fiel a los deberes y contribuir, mediante el trabajo diario, al bien de la familia y la sociedad”. Francisco Martín dio testimonio refiriéndose al llamamiento al sacerdocio, y “nos abrió una ventana a la hermosa realidad de tantos jóvenes que se entregan totalmente a Dios por la salvación de sus hermanos y hermanas”, citó el Papa.

El Pontífice dijo: “si sientes que Cristo te llama a seguirlo por un camino de consagración especial —como sacerdotes, religiosos y religiosas, catequistas— no temas seguir sus pasos: como él mismo aseguró —y yo también quiero decírtelo con firmeza hoy aquí— recibirás “cien veces más y […] la vida eterna” ( Mt 19:29)”.

Vocación al matrimonio, “camino de santidad”

Luego al hilo de las palabras de Purificación y Jaime Antonio, animó a “encomendarse a Él para que sus familias crezcan en unidad, abracen la vida como un don que debemos atesorar y las eduquen para que encuentren al Señor, el Señor que es el Camino, la Verdad y la Vida”.

León XIV se refirió entonces en su discurso a la “misión apasionante de ser esposos y padres, una alianza que hay que vivir día a día, en la que se redescubren siempre nuevos el uno para el otro, promotores, junto con Dios, del milagro de la vida y constructores de felicidad, para ustedes y para sus hijos”.

“Prepárense para vivir esta vocación como un camino de amor verdadero, que crece en libertad, un camino de esperanza que nace del conocimiento de que Dios no te abandonará, un camino de santidad que siempre busca el bien y la felicidad de los demás”, añadió el Santo Padre.

Proteger y cuidar la familia y sus valores

Víctor Antonio nos recordó que acoger la vida requiere amor, compromiso y cuidado, y estas palabras, de sus labios adolescentes, deben hacernos reflexionar seriamente sobre la importancia de proteger y cuidar a la familia y los valores aprendidos en ella. Cultivémoslos, vivámoslos y demos testimonio de ellos, incluso cuando hacerlo requiera sacrificio, o cuando, como dijeron Jaime Antonio y Purificación, los juicios, prejuicios y estereotipos intenten menoscabar su valor”. 

Finalmente, el Papa pidió dejarnos inspirar “por la belleza del amor”, y dar “testimonio cada día de que amar es hermoso, que las mayores alegrías, en cualquier circunstancia, provienen de saber dar y de entregarnos a los demás, especialmente cuando ayudamos a los más necesitados. La luz de la caridad, cultivada en los hogares y vivida con fe, puede transformar verdaderamente el mundo”.

El papa León XIV sostiene una cruz durante una visita a la prisión de Bata en Guinea Ecuatorial, el 22 de abril de 2026. (Foto de OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).

A los reclusos en Bata: “Dios nunca os abandona”

Un par de horas antes, en la prisión de Bata, en Guinea Ecuatorial, el Papa León escuchó una emotiva actuación de los reclusos, a quienes se dirigió al principio de forma espontánea: “¡Dios nunca os abandona!”, según ha informado en la red X Paulina Guzik, @Guzik_Paulina, editora de internacional de OSV News.

Uno de los reclusos, en nombre de la comunidad, dijo: “Su apoyo y su bendición nos darán fuerzas para seguir adelante. Queremos ser ciudadanos responsables y contribuir al bienestar de nuestra comunidad”. 

“Cada uno de nosotros, con nuestras historias únicas, nuestros errores y nuestros sufrimientos, seguimos siendo preciosos a los ojos del Señor. Podemos afirmarlo con certeza, porque Jesús nos lo reveló en cada encuentro, en cada gesto y en cada palabra. Incluso cuando fue arrestado, condenado y ejecutado sin haber cometido ningún delito, nos amó hasta el final”, señaló el Papa.

“Al hacerlo, nos demostró que creía en el poder del amor para cambiar incluso los corazones más duros”. “Una auténtica justicia no busca castigar sino ayudar”, dijo en otro momento el Sucesor de Pedro, en un acto en el que los reclusos bailaron y cantaron, mientras les hablaba de esperanza, de cambio y de que “siempre es posible volver a levantarse, aprender y convertirse en una persona nueva”.

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– Courtney Mares es editora del Vaticano para OSV News. Síguela en X @catholicourtney.

El autorOSV / Omnes

Vocaciones

10 conclusiones sobre los 400 seminaristas que se ordenarán sacerdotes este año en Estados Unidos

Vocaciones planteadas en la adolescencia, participación como monaguillos, procedencia de familias cristianas, el perfil de los sacerdotes estadounidenses de 2026.

OSV / Omnes·23 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

Esta primavera, Estados Unidos verá la ordenación de más de 400 hombres al sacerdocio, tanto diocesanos como religiosos. ¿Cómo es la última generación de sacerdotes en Estados Unidos y qué factores han influido en su vocación?

Para averiguarlo, OSV News examinó los datos del Estudio de la Promoción de Ordenación de 2026 , realizado por el Centro de Investigación Aplicada en el Apostolado de la Universidad de Georgetown. El informe anual, que CARA supervisa desde 2006, es un encargo del Comité de Clero, Vida Consagrada y Vocaciones  de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos.

De los 428 ciudadanos a quienes se les solicitó participar en la encuesta realizada entre el 12 de febrero y el 20 de marzo, 334 (78%) respondieron a CARA.

Como en años anteriores, los últimos hallazgos —anunciados por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) en un comunicado de prensa del 21 de abril— se dan a conocer antes de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que se celebra el Cuarto Domingo de Pascua (26 de abril), también conocido como Domingo del Buen Pastor en la Iglesia Latina. El pasaje del Evangelio (Jn 10:1-10) que se utiliza para la Misa destaca el papel de Jesús como el Buen Pastor.

Estas son las 10 conclusiones principales del informe de CARA:

1. Dieciséis años es la edad promedio en la que uno empieza a considerar la vocación sacerdotal.

Aproximadamente la mitad de los encuestados dijeron que tenían entre 3 y 16 años cuando consideraron por primera vez el sacerdocio, mientras que la otra mitad tenía entre 16 y 51 años, con una edad promedio de 16 años.

Pero esa edad era ligeramente superior para aquellos que estaban a punto de ser ordenados sacerdotes en órdenes religiosas, quienes generalmente tenían 18 años cuando consideraban por primera vez la vocación. La mitad de ese grupo tenía entre 3 y 19 años, y la otra mitad entre 19 y 39 años.

Más de un tercio (39%) de los candidatos al sacerdocio consideraron por primera vez la posibilidad de ordenarse sacerdotes cuando aún estaban en la escuela primaria, entre los 6 y los 13 años.

2. Los sacerdotes más jóvenes tendrán, en su mayoría, poco más de 30 años en el momento de su ordenación.

La actual promoción de candidatos al sacerdocio tendrá, en promedio, 33 años al momento de su ordenación, la mitad de ellos entre 26 y 31 años, y la otra mitad entre 31 y 75 años.

Casi la mitad (49%) de los ordenandos de este año tienen 30 años o menos, y el 38% tienen entre 31 y 40 años. Este último grupo de edad representa el 59% de los ordenandos de institutos religiosos, en contraste con el 33% de sus homólogos diocesanos, una diferencia que CARA calificó de «estadísticamente significativa».

La mayoría de los encuestados (62%) se identificaron como blancos, el 17% como hispanos o latinos, el 11% como asiáticos o isleños del Pacífico, el 5% como negros o afroamericanos y el 2% indicaron otra etnia.

3. Más del 25% de los graduados de este año nacieron fuera de Estados Unidos.

Más de una cuarta parte de la promoción de ordenación de este año nació fuera de los Estados Unidos. De los participantes en la encuesta, el 26% afirmó haber nacido fuera de los Estados Unidos, siendo los países más comunes Vietnam (5%), México (3%) y Colombia (2%). CARA señaló que la promoción de 2026 provenía de 30 países diferentes.

4. La adoración eucarística, el rosario y los grupos de oración/estudio bíblico encabezan la lista de prácticas de oración previas al seminario.

La mayoría de los encuestados —el 81% en total— afirmó dedicar tiempo a la oración ante el Santísimo Sacramento. Los seminaristas diocesanos fueron algo más propensos a mencionar la adoración eucarística (83%) que sus homólogos de órdenes religiosas (75%), pero esta práctica fue mayoritaria en ambos grupos.

Muy cerca de la adoración se encontraba el rosario, con un 79% en total, y un 81% de los encuestados diocesanos y un 70% de los de órdenes religiosas que mencionaron esta devoción.

Poco más de la mitad (52%) de los encuestados mencionaron grupos de oración y estudios bíblicos, siendo los miembros de órdenes religiosas (59%) más propensos que los ordenados diocesanos (50%) a mencionar dichas prácticas.

En general, la lectio divina (48%), los retiros de la escuela secundaria (44%) y los retiros universitarios (29%) también resultaron formativos.

5. La mayoría de los alumnos de este año habían sido monaguillos antes de entrar en el seminario.

La mayoría de los encuestados (79%) afirmó haber sido monaguillos antes de ingresar al seminario, y el 81% de los participantes diocesanos y el 72% de los miembros de órdenes religiosas mencionaron ese ministerio.

Los miembros de la clase de ordenación también sirvieron como lectores (49%), ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión (35%), ministros de pastoral universitaria o juvenil (34%) y catequistas (32%).

6. Al menos una persona les animó a considerar la posibilidad de ordenarse sacerdotes, y por lo general se trataba de un párroco.

Casi todos (92%) de los ordenados este año afirmaron haber recibido el aliento de al menos una persona para considerar la posibilidad de convertirse en sacerdotes. En general, el 70% de los encuestados indicó que esa persona fue un párroco, seguido de un amigo (49%), la madre (46%), un feligrés (44%) y el padre (37%).

Menos de la mitad (41%) fueron disuadidos de ingresar al seminario por otro miembro de la familia (22%), amigos o compañeros de clase (17%), o una madre o un padre (12% cada uno).

7. La mayoría de los nuevos sacerdotes provienen de hogares católicos con ambos padres presentes y varios hermanos, y fueron bautizados católicos en su infancia.

En general, el 93% de los encuestados afirmó haber sido bautizado católico en la infancia, cifra que representa el 94% de los ordenados diocesanos y el 89% de los ordenados de órdenes religiosas. Este último grupo presentó una tasa más alta (11%) de personas que se convirtieron al catolicismo más adelante en la vida.

La mayoría (86%) de la promoción de 2026 afirmó que ambos padres eran católicos: el 88% en el grupo diocesano y el 81% en el de los candidatos a la ordenación religiosa. CARA predijo que, de mantenerse la tendencia actual, se espera que esta cifra alcance el 88% en 2031.

Casi todos los miembros de la promoción de 2026 (97%) afirmaron haber sido criados por al menos uno de sus padres biológicos, y el 88% declaró haber sido criados por una pareja casada que vivía junta. Otro 5% vivió con un padre separado o divorciado, y el 2% con un padre viudo durante la etapa más formativa de su infancia.

Otro 2% fueron criados por una pareja no casada que vivía junta; aquellos que fueron criados por una pareja no casada o casada que vivía por separado, un padre soltero no casado u otra persona sumaron aproximadamente un 1% cada uno.

Los sacerdotes más jóvenes solían tener tres hermanos, y la mayor parte (37%) se encontraba en un punto intermedio en cuanto al orden de nacimiento, mientras que solo el 5% declaró ser hijo único.

8. No todos los alumnos de la clase asistieron a una escuela católica, pero más del 60% participó en un programa de educación religiosa parroquial.

En general, el 45% de los candidatos a la ordenación asistieron a una escuela primaria católica, mientras que un porcentaje menor asistió a una escuela secundaria católica (38%) o a la universidad (34%). Otro 11% declaró haber recibido educación en el hogar.

La mayoría de los encuestados (63%) afirmó haber participado en un programa de educación religiosa parroquial. Los seminaristas diocesanos (66%) tenían más probabilidades de haberlo hecho que sus homólogos de órdenes religiosas (51%).

9. Más de la mitad obtuvieron un título universitario y trabajaron a tiempo completo antes de ingresar al seminario.

Tres de cada cinco encuestados, es decir, el 61%, afirmaron haber obtenido un título universitario de pregrado o posgrado antes de ingresar al seminario. Filosofía, teología, ingeniería, administración de empresas, ciencias y matemáticas fueron las áreas de estudio más comunes.

CARA descubrió que el 64% de los seminaristas tenían al menos algo de experiencia laboral a tiempo completo antes de ingresar al seminario. Los campos más mencionados fueron el ministerio pastoral (18%), la educación (17%), los negocios (15%) y las ventas y el servicio al cliente (12%). Un tercio (33%) de los miembros del grupo de la orden religiosa que habían trabajado a tiempo completo citaron la educación como su campo laboral.

10. Si bien la deuda estudiantil era significativa para algunos, no representaba un problema para la mayoría cuando ingresaron al seminario.

La mayoría de los encuestados (79%) afirmó no tener deudas educativas al ingresar al seminario. Quienes sí las tenían, acumulaban una deuda promedio de poco más de $33,000, con la mitad de los cuales tenía entre $2,000 y $25,000, y la otra mitad entre $25,000 y $150,000.

En el momento de su ordenación, quienes tenían deudas educativas tenían saldos promedio ligeramente superiores a los 22.000 dólares, con una mitad que reportaba entre 800 y 11.500 dólares y la otra mitad entre 11.500 y 150.000 dólares. Los familiares (65%) proporcionaron la principal ayuda para saldar la deuda educativa, seguidos por las comunidades religiosas (29%), la Sociedad Labouré (19%), los Caballeros de Colón (16%), las parroquias (10%) y los amigos o compañeros de trabajo (10%).

El autorOSV / Omnes

Libros

La función empresarial en Huerta de Soto y la Doctrina Social de la Iglesia

La ética empresarial tiene mucho de arte de lo posible, pues se mueve entre relativismo moral y la rigidez del "esto siempre se ha hecho así”.

José Carlos Martín de la Hoz·23 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

En las próximas líneas vamos a sintetizar la tesis doctoral en Teología Moral de justicia y Doctrina Social de la Iglesia, redactada por el profesor Paulo Jorge Vieira Carvalho Oliveira, un inteligente y preparado portugués, empresario y economista que se ordenó sacerdote y que ha elaborado este magnífico trabajo.

Asimismo, la propia tesis es un resumen de las aportaciones de un catedrático de Economía de la Universidad Rey Juan Carlos a la Doctrina Social de la Iglesia desde el ángulo de la llamada Escuela Austriaca, de la que es un importante defensor y divulgador. Lógicamente, el volumen aporta todo el magisterio papal reciente.

Método y fuentes

Espero no decepcionar ni a Paulo Jorge ni a mi gran amigo Jesús Huerta de Soto, y que este resumen del resumen del resumen no se convierta en la depauperación de una doctrina tan rica y de un espíritu tan sabio y enriquecedor, de acuerdo con el viejo principio de que “copiar empobrece”.

Ciertamente, la Escuela Austriaca, basada, como la Escuela de Salamanca, en la dignidad de la persona humana y en el humanismo cristiano propiciado desde Francisco de Vitoria, Domingo de Soto y Melchor Cano hasta nuestros días, añadirá, mediante la aportación de Friedrich Hayek, una crítica sistemática y exhaustiva del socialismo de los años cuarenta y actual; es decir, el control del Estado sobre la institución del libre mercado y los precios (p. 41).

La función empresarial

La aportación fundamental de Huerta de Soto la centrará el profesor Vieira en “la función empresarial en Huerta de Soto”, por lo cual explicará las características principales del empresario en la vida del mercado.

Lógicamente, las características del empresario actual tienen un perfil distinto al que pensaba Francisco de Vitoria, pues la vida de mercado de entonces no es la misma que la actual. En cualquier caso, Huerta de Soto ve al mercader como al empresario, como un hombre que ha tomado sobre sus hombros la misión de servir a la nación, a la vez que sirve a la familia y a su propia comunidad. El bien común es mucho más, por tanto, que la suma de bienes particulares (p. 49).

Ética y virtudes

Ciertamente, Francisco de Vitoria tiene una gran influencia en Huerta de Soto, puesto que concede a la libertad la característica clave, así como la de pensar en la entera sociedad en la que está trabajando y la repercusión de las obras en el conjunto de la sociedad (p. 50). En ese sentido, unirá justicia con caridad como dos virtudes esenciales para la vida social, junto con la prudencia.

Ser emprendedores significa para Huerta de Soto ser “homo sapiens” y “hombre empresario” (p. 51). Ciertamente, las nuevas tecnologías han colaborado en una nueva visión de la acción humana digna y responsable.

Es interesante la practicidad que Huerta de Soto impone en la filosofía y en la ética de una empresa, pues “la ética empresarial ha de ser empresarial. No se trata de determinar el comportamiento ideal o de encontrar la persona perfecta, sino la decisión de ser bueno aquí y ahora en unas determinadas circunstancias” (89).

Mercado, precios y competencia

Y añade: “la ética es la búsqueda de la razón de la existencia; no es una búsqueda teórica, eso sería la Antropología o Metafísica. La ética es la búsqueda de la razón de ser de la vida en la vida. La ética pretende en cada momento orientar hacia el fin último” (p. 90). Evidentemente, la ética empresarial tiene mucho de arte de lo posible, pues se mueve entre dos extremos: el relativismo moral, de un lado, y, del otro, la rigidez de las formas: “esto siempre se ha hecho así” (p. 93).

Por tanto, para Huerta de Soto el elemento clave de la ética empresarial es la decisión libre y colegiada: “sus acciones no se miden solamente por cuestiones de eficacia, pues estas son antecedidas por consideraciones de ética y de justicia” (p. 96).

Queremos detenernos ahora en la teoría del precio justo. Para Francisco de Vitoria sería el común sentir de los mercaderes cristianos. Además, añade, el Estado debe dejar que funcione la ley de la oferta y la demanda. Huerta de Soto afirmaría que se fija “a través de un proceso social, en un sistema basado en la división del conocimiento y del trabajo y aplicando la ley de la utilidad marginal” (p. 108).

Con respecto a la sana competencia y a los malogrados monopolios, el empresario debe manejarse con la máxima prudencia y mantener su interés por servir a la propia familia y a la sociedad donde vive. Enseguida señalará: “los consumidores son los grandes beneficiarios de este ajuste del mercado a sus necesidades, que mejora su calidad de vida” (p. 112).

Cuestiones actuales y conclusión

Con respecto a la expansión crediticia y a los reajustes que debieron tomarse tras la crisis de 2008, ante la abundancia de créditos y los necesarios mecanismos de control y los problemas de determinados fondos y productos tóxicos, nuestro doctor traerá la opinión de Huerta de Soto acerca de mantener el máximo nivel de libertad de actuación tanto a banqueros como a empresarios (p. 129).

Páginas más adelante, nos referirá nuestro doctor la opinión de Huerta de Soto acerca de las relaciones internacionales y la inmigración. Lógicamente, estas consideraciones son del máximo interés, pues tanto en el siglo XVI como en la actualidad están repercutiendo en el número de personas sin empleo, sin hogar y sin familia, lo que repercute en la fragilidad y descarte social, problemas de adicciones y violencias, delitos, etc. (p. 141).

Evidentemente, ni Huerta de Soto ni Francisco de Vitoria tenían otra opinión que la dignidad de la persona humana y el derecho de las naciones a regular el tráfico y la inmigración.

El último capítulo recogerá la amplia documentación del magisterio de la Iglesia sobre Doctrina Social y subrayará la convergencia con las ideas de Huerta de Soto.


Emprendimiento y Dios. La función empresarial en Jesús Huerta de Soto y su aportación a la Doctrina Social de la Iglesia

Autor: Paulo Jorge Vieira Carvalho Oliveira
Editorial: Unión editorial
Año: 2026
Número de páginas: 269
Mundo

“Instituto Diego de Pantoja”, una iniciativa para reforzar los lazos entre China, España e Hispanoamérica

El “Instituto Diego de Pantoja”, busca promocionar del humanismo cristiano en múltiples dimensiones: el arte, la historia, la filosofía y las relaciones internacionales.

Javier García Herrería·23 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El legado de Diego de Pantoja, considerado pionero del intercambio cultural entre China y España, vuelve a cobrar actualidad con la creación de un Instituto que lleva su nombre y busca revitalizar las relaciones entre ambos países.

Nacido en 1571 en Valdemoro (Madrid), el P. Diego de Pantoja viajó a China en el año 1600, donde colaboró estrechamente con el jesuita Matteo Ricci. Juntos emprendieron en 1601 un viaje a Pekín con el objetivo de acercarse a la corte del emperador Wanli. Gracias a una serie de obsequios —entre ellos relojes y un clavicordio— lograron captar la atención imperial y acceder a la Ciudad Prohibida, donde Pantoja enseñó música y mecánica a los eunucos de la corte.

Durante los 21 años que residió en China, Pantoja desempeñó un papel clave como puente cultural entre Oriente y Occidente. Su célebre Carta annua, enviada en 1602 al provincial jesuita Luis de Guzmán, ofreció a Europa una de las primeras descripciones detalladas de la geografía, historia y organización política china. El texto alcanzó gran difusión y fue traducido a varios idiomas.

Un Instituto con vocación internacional

Siglos después, el espíritu de aquel intercambio cultural inspira una nueva iniciativa impulsada por el sacerdote aragonés y residente en Shanghai, Esteban Aranaz. El proyecto, denominado “Instituto Diego de Pantoja”, busca fortalecer los vínculos culturales entre China, España y el mundo de Hispanoamérica mediante la promoción del humanismo cristiano en múltiples dimensiones, el arte, la historia, la filosofía y las relaciones internacionales.

En el marco de este proyecto, el pasado mes de abril, la embajadora de España en China, Marta Betanzos, visitó junto a los promotores del Instituto y otros miembros de la embajada, la histórica Catedral del Sur de Pekín. Allí fueron recibidos por el párroco Joseph Zhang y miembros de la comunidad local.

Este templo fue durante años catedral de Pekín y guarda una profunda conexión histórica: en ese terreno vivieron tanto Matteo Ricci como Diego de Pantoja. En la actual iglesia que data de 1908, en su interior destacan tres grandes pinturas del altar mayor —dedicadas a la Inmaculada, San Miguel y San Gabriel— obra del pintor malagueño Raúl Berzosa.

Esteban Aranaz mostrando las pinturas de Raúl Berzosa.

La visita incluyó también un recorrido para contemplar las nuevas vidrieras, entre ellas las dedicadas a S. Ignacio de Loyola y S. Francisco Javier, así como el “Salón de Conferencias Diego de Pantoja”, presidido por un retrato del misionero jesuita.

En este espacio, los asistentes conocieron el reciente creado “Fondo Bibliográfico Pantoja”, compuesto por obras en chino y español sobre las relaciones entre ambos países y el mundo hispanoamericano. La jornada concluyó con la proyección de un documental sobre la vida y legado de Pantoja, en un ambiente marcado por la cordialidad y el intercambio cultural.

Con esta iniciativa, el “Instituto Diego de Pantoja” aspira a recuperar y proyectar al futuro el espíritu de diálogo y entendimiento que marcó la vida de uno de los primeros grandes mediadores entre China y España.

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Evangelio

El rebaño de Jesús: ovejas y pastores. Domingo IV de Pascua (A)

Vitus Ntube nos comenta la lecturas del cuarto domingo de Pascua (A) correspondiente al día 26 de abril de 2026.

Vitus Ntube·23 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

En este cuarto domingo de Pascua, frecuentemente llamado Domingo del Buen Pastor, volvemos al Evangelio según san Juan después del pasaje del Evangelio según san Lucas de la semana pasada. Los tres primeros domingos de Pascua nos presentaron escenas de Cristo resucitado apareciéndose a sus discípulos. Ahora, san Juan nos introduce en uno de los grandes discursos de Jesús, rico en imágenes y figuras de lenguaje.

Hoy, Jesús se presenta, no solo como el Buen Pastor, sino de manera aún más llamativa como la puerta: “Yo soy la puerta de las ovejas…, yo soy la puerta”. Antes de hablar de pastores y de ovejas, primero debemos pasar por la puerta. Cristo mismo es la entrada, el acceso, el camino hacia la vida.

Se nos anima a formar parte del rebaño de Jesús tanto como ovejas como pastores. Solo quienes entran por Cristo pueden ser verdaderamente pastores; solo quienes aprenden a reconocer su voz pueden seguirlo verdaderamente como ovejas. Jesús establece un criterio muy claro: “el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas”. El verdadero pastor es el que entra por la puerta. La autenticidad de cualquier pastor se mide por su relación con Cristo. Debe pasar por Cristo. Debe pertenecer a Cristo. Debe amar a Cristo.

Jesús le preguntó a Pedro tres veces antes de su ascensión: “¿Me amas?”. Solo después de que Pedro profesó su amor, Jesús le confió estas palabras: “Apacienta mis ovejas”. El amor es la puerta. Amar totalmente a Cristo es el modo de entrar.

La primera lectura de los Hechos de los Apóstoles nos muestra a Pedro actuando como pastor. En el día de Pentecostés, Pedro demuestra que realmente ha pasado por esa puerta del amor. Se levanta y habla, no con mera retórica, sino con la voz de Cristo que resuena en él. Sus palabras traspasan los corazones. La gente no se limita a aplaudir; quedan compungidos de corazón y exclaman: “¿Qué tenemos que hacer, hermanos?” Aquel día se añadieron unas tres mil personas. El rebaño crece porque la voz del Pastor se escucha en la voz de Pedro.

La señal de todo verdadero pastor en la Iglesia es hacer resonar la voz de Cristo. La autoridad nace de la comunión con el Señor. Por eso Pedro puede hablar más tarde de Cristo como el “pastor y guardián de vuestras almas”. Él sabe que es pastor solo porque primero pertenece al Pastor.

Las ovejas también tienen una responsabilidad. No son pasivas. Jesús dice que ellas reconocen su voz. Incluso huyen de los extraños porque no reconocen la voz de un extraño. Existe un sentido instintivo para reconocer la voz de Cristo. Este instinto crece con la cercanía a Él, con una vida de oración y de sacramentos. Cuanto más tiempo pasamos con Cristo, más claramente reconocemos su voz. En un mundo lleno de voces que compiten —políticas, sociales, ideológicas, digitales— es esencial distinguir la voz de Cristo de todas las demás si queremos permanecer en su rebaño.

Hoy la Iglesia también nos invita a rezar por las vocaciones. De entre las ovejas, Dios llama a pastores que permitan que su voz se convierta en la voz de Cristo. Pero las vocaciones florecen donde el amor a Cristo es fuerte. Donde el rebaño escucha atentamente al Pastor, allí surgen nuevos pastores.

Mundo

El Papa denuncia en Guinea Ecuatorial la prepotencia y alaba los gestos de bondad

El nombre de Dios no puede ser profanado por dominio, prepotencia y discriminación. Y nunca debe ser invocado para justificar decisiones que causan la muerte, ha dicho el Papa León XIV en Guinea Ecuatorial. El primer día ha destacado los pequeños poemas “ocultos” cotidianos de bondad.

OSV / Omnes·22 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

El primer día de la visita del Papa León XIV a Guinea Ecuatorial, con 1,6 millones de habitantes, de los que el 74,8% de la población son católicos, ha tenido dos partes diferenciadas, además del bullicio, los vítores y las banderas de sus gentes en las calles.

Ante el presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, las autoridades, sociedad civil y cuerpo diplomático, el Pontífice ha manifestado que “las nuevas tecnologías parecen concebidas y utilizadas principalmente con fines bélicos y en contextos que no permiten vislumbrar un aumento de oportunidades para todos”.

Destino de la humanidad, comprometido

Por el contrario, “sin un cambio de rumbo en la asunción de la responsabilidad política y sin respeto por las instituciones y los acuerdos internacionales, el destino de la humanidad corre el riesgo de verse trágicamente comprometido. Dios no quiere esto”, ha dicho.

Y empleando un tono aún más fuerte, ha subrayado que “Su Santo Nombre no puede ser profanado por la voluntad de dominio, la prepotencia y la discriminación; sobre todo, nunca debe ser invocado para justificar decisiones y acciones que causan la muerte”.

El Papa León XIV se sienta con el presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo de Guinea Ecuatorial y la primera dama Constancia Mangue de Obiang en el Palacio Presidencial de Malabo el 21 de abril de 2026 (Foto de OSV News/Guglielmo Mangiapane, Reuters).

Móviles, redes e IA, al alcance de millones, incluidos los pobres

Luego, al referirse a san Agustín, a la ciudad terrena y a la ciudad celestial, en la que “los cristianos tienen su verdadera patria”, ha señalado que hoy “la exclusión es la nueva cara de la injusticia social. (…) Y que “la falta de tierra, alimentos, vivienda y trabajo digno coexiste con el acceso a las nuevas tecnologías que se difunden por todas partes a través de los mercados globalizados”.

“Los teléfonos celulares, las redes sociales e incluso la inteligencia artificial”, ha manifestado, “están al alcance de millones de personas, incluidos los pobres” (Discurso a los Movimientos populares, 23 de octubre 2025).

“Por consiguiente, es una tarea ineludible de las autoridades civiles y de la buena política eliminar los obstáculos al desarrollo humano integral, cuyos principios fundamentales son el destino universal de los bienes y la solidaridad”.

“Servir a la vida humana”

Sin embargo, por la tarde, el contexto ha sido diferente, y los mensajes también. En el Hospital Psiquiátrico Jean Pierre Olie de Malabo, capital de Guinea Ecuatorial, el Papa tuvo “una cálida bienvenida con bailes y canciones”, que le permitió abrir su corazón.

El Vicario de Cristo compartió sus “sentimientos encontrados” cada vez que visita un hospital. Por un lado, siente tristeza por los pacientes y sus familias. Sin embargo, por otro lado, admira y se siente reconfortado por todo el trabajo realizado para “servir a la vida humana”.

Estar presente en el hospital de Malabo no es diferente, dijo. Pero el Papa señaló que le pareció que “prevalece la alegría”. Esta alegría que surge de reunirse en nombre del Señor y de cuidar a aquellos cuya salud es frágil.

El Papa León XIV saluda a una persona durante una visita al Hospital Psiquiátrico Jean Pierre Olie en Malabo, Guinea Ecuatorial, el 21 de abril de 2026, durante su visita apostólica a la nación africana. (Foto de OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).

Conmovido por “rodear de amor las debilidades” 

El Sucesor de Pedro se conmovió con los testimonios ofrecidos durante este encuentro, incluido el del director del hospital, el profesor Bechir Ben Hadj Ali. El director explicó que “una sociedad verdaderamente grande no es aquella que oculta sus debilidades, sino aquella que las rodea de amor”. 

El Papa León se refirió a las palabras de uno de los pacientes del hospital, Pedro Celestino, quien concluyó su testimonio agradeciendo al Santo Padre por “amarnos tal como somos”.

Para concluir, dio “gracias al señor Tarcisio por su poesía. Quisiera decir que en un ambiente como éste, se componen cada día muchos “poemas” ocultos, quizás no con palabras, sino con pequeños gestos, con sentimientos, con atención a las relaciones entre ustedes. Es un poema que sólo Dios puede leer plenamente y que consuela el Corazón misericordioso de Cristo”.

El Papa concluyó esta visita expresando su cercanía a todos los pacientes del hospital, en particular a los más gravemente enfermos y a los que se encuentran más solos, e impartió su bendición apostólica a todos los presentes.

La misericordia y cercanía del Papa Francisco 

El 21 de abril, durante el vuelo papal desde Luanda, Angola, hasta Malabo, capital de Guinea Ecuatorial, el Papa León XIV habló con los periodistas que viajaban con él, reflexionando sobre el legado del Papa Francisco, quien falleció el 21 de abril de 2025.

“Quisiera recordar, en este primer aniversario de su muerte, al Papa Francisco, que tanto dio a la Iglesia con su vida, su testimonio, sus palabras y sus gestos”, dijo el Papa León a los periodistas, hablando en italiano.

Recordó cómo el Papa Francisco vivió verdaderamente con “cercanía a los más pobres, a los pequeños, a los enfermos, a los niños, a los ancianos”.

“También podemos recordar su mensaje de misericordia”, dijo el Papa León, recordando en particular cómo su predecesor invitó a toda la Iglesia a unirse a la “hermosa celebración de un extraordinario Jubileo de la Misericordia”.

“Oramos para que ya esté disfrutando de la misericordia del Señor y le damos gracias al Señor por el gran don de la vida de Francisco para toda la Iglesia y para el mundo entero”, dijo León XIV durante el vuelo.

El papa León XIV habla con periodistas a bordo del vuelo papal de Angola a Guinea Ecuatorial el 21 de abril de 2026. (Foto de CNS/Lola Gomez).

Todavía no se plantea la creación de nuevos cardenales

Preguntado sobre la posibilidad de nombrar nuevos cardenales africanos, el Papa León XIV dijo que “ésta es una pregunta que muchos quieren hacer”, y señaló que “aún no se ha decidido cuándo se crearán nuevos cardenales”.

“Debemos analizar la cuestión a nivel global”, afirmó. “Esperamos que, en el futuro —no me refiero al próximo, sino a un plazo más largo—, África, y también Angola, podamos considerar la creación de nuevos cardenales”.

Siguiendo los pasos de san Juan Pablo II

León XIV llegó por la mañana a Guinea Ecuatorial siguiendo los pasos de San Juan Pablo II, que visitó esta tierra hace 44 años, y del Concilio Vaticano II. La intención es “confirmar en la fe y consolar al pueblo de este país en rápida transformación”.

“Somos el único país en África que fue colonizado por los españoles”, ha explicado Apolinar Mbo Olinga, vicario general de Ebibeyín, una de las cinco diócesis del país. “Somos un pueblo especial en África: somos el único país de habla española, con una presencia notoria de católicos. La Iglesia allí tiene un papel muy importante, desde la colonización, está muy presente en educación, sanidad… en todos los sectores del país. Es alma vital de Guinea Ecuatorial”, ha declarado a Obras Misionales Pontificias España (OMP).

El papa León XIV llega a Malabo, campus León XIV de la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial, para un encuentro con representantes del mundo de la cultura, el 21 de abril de 2026, al inicio de su visita apostólica a la nación africana. (Foto OSV News/Guglielmo Mangiapane, Reuters).

En el campus universitario León XIV

El Papa expresó también su gratitud por haber sido invitado a la inauguración de un nuevo campus de la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial, y por poner “mi nombre a esta sede, consciente de que un honor semejante excede a la persona y remite más bien a los valores que juntos deseamos transmitir”.

“Esta inauguración es un gesto de confianza en el ser humano”, ha dicho. “Una afirmación de que vale la pena seguir apostando por la formación de las nuevas generaciones y por esa tarea, tan exigente como noble, que consiste en buscar la verdad y poner el conocimiento al servicio del bien común”.

Miércoles intenso en Mongomo y Bata

Este miércoles se presenta con numerosos actos en el programa papal. León XIV vuela a Mongomo, celebra la Santa Misa en la Basílica de la Inmaculada Concepción, visita la Escuela Tecnológica Papa Francisco, y se desplazará a Bata, la ciudad más poblada de Guinea Ecuatorial, con 300.000 habitantes, donde visitará la prisión y mantendrá un encuentro con los jóvenes y las familias, para volver posteriormente a Malabo.

El autorOSV / Omnes

FirmasMaría Paz Montero

¿Es peligrosa la magia en los libros infantiles?

La buena fantasía entrena algo que la vida cotidiana no siempre puede entrenar de la misma manera: la imaginación moral.

22 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Por qué la buena fantasía forma algo más que la imaginación. 

Hay padres que descubren que su hijo lee fantasía como quien encuentra al niño hablando solo en un idioma desconocido: con una mezcla de curiosidad y ligera alarma. De pronto aparecen mapas al principio del libro, nombres impronunciables susurrados en voz baja, criaturas que no existen y una trama que ocurre muy lejos de cualquier lugar reconocible. La pregunta surge casi sola: ¿qué hace todo esto en la cabeza de un niño? Y, más en concreto, ¿es compatible con la fe, o estamos abriendo una puerta que sería mejor dejar cerrada?

Conviene empezar por despejar un malentendido bastante extendido. Cuando la tradición cristiana advierte contra la magia —basta abrir el Catecismo de la Iglesia Católica para comprobarlo— no está pensando en novelas de aventuras, sino en prácticas que pretenden manipular lo espiritual en la vida real. Confundir ambas cosas sería como suponer que quien lee sobre ladrones está aprendiendo a robar. La literatura no enseña técnicas; propone mundos. Y ahí está precisamente la clave.

Porque lo que está en juego no es la adquisición de conocimientos esotéricos —nadie aprende a lanzar hechizos por leerlos—, sino la formación de la imaginación moral. Aquí conviene recuperar a J. R. R. Tolkien, que no era precisamente ingenuo en estas materias. Él hablaba de la fantasía como «subcreación»: el ser humano no inventa desde la nada, sino que reordena lo que ha recibido. Por eso, un buen mundo fantástico no es una fuga de la realidad, sino una forma de verla mejor. En El señor de los anillos, el anillo no es solo un objeto mágico; es una imagen del poder que corrompe. La cuestión decisiva no es quién lo posee, sino quién es capaz de renunciar a él.

Algo parecido ocurre en Las crónicas de Narnia, de C. S. Lewis: lo maravilloso no sustituye a Dios, sino que remite, de forma indirecta, a una verdad más alta. Lo que allí salva no es la astucia ni la fuerza, sino el sacrificio.

No son los únicos. Las Crónicas de Prydain, de Lloyd Alexander, construyen un héroe que aprende, a lo largo de cinco libros, que la grandeza no se hereda ni se conquista: se gana renunciando a ella. Y Brandon Sanderson, que domina buena parte de las estanterías de fantasía juvenil y adulta de las últimas dos décadas —con sagas pensadas para distintas edades—, sitúa casi siempre en el centro una pregunta parecida: qué hace con el poder alguien que podría abusar de él. Son mundos distintos, con registros muy diferentes, pero comparten algo esencial: la admiración no va hacia el más hábil, sino hacia el más íntegro.

El punto, entonces, no es si aparece o no la magia, sino qué tipo de mundo construye esa historia. Hay libros donde lo «mágico» funciona como un lenguaje simbólico: hace visible la diferencia entre el bien y el mal, dramatiza la tentación, muestra el costo de las decisiones. La magia no es el centro; es el decorado. Y hay otros donde la magia se presenta como una técnica neutral, disponible para cualquiera que aprenda lo suficiente, desligada de un orden moral claro. En los primeros, el poder está subordinado a la verdad; en los segundos, el poder empieza a parecer la medida de todas las cosas. Esa diferencia no es académica. Un niño la percibe, aunque no la formule, en aquello que el relato admira y recompensa.

Con todo, sería ingenuo concluir que cualquier libro de fantasía es igualmente válido. Hay sagas —La escuela del bien y del mal, de Soman Chainani, es un ejemplo que circula mucho entre preadolescentes— donde el problema no es la presencia de magia sino la lógica que la sostiene: el bien y el mal dejan de ser categorías reales y se convierten en etiquetas intercambiables, el poder se presenta como valor en sí mismo, y la ambigüedad moral no sirve para profundizar sino para disolver. Un lector adulto y formado puede leer eso críticamente. Un niño de diez años, no necesariamente. La diferencia no está en prohibir, sino en saber qué llega en qué momento y con qué acompañamiento.

Por eso, el discernimiento no se juega tanto en listas de títulos permitidos o prohibidos —que envejecen mal y rara vez convencen a nadie—, sino en una mirada más fina. ¿Qué se celebra en ese universo? ¿La lealtad o la eficacia? ¿La capacidad de sacrificio o la habilidad para imponerse? ¿La verdad o el resultado? No hace falta convertir la lectura en un seminario. A veces basta una pregunta lanzada al pasar, sin tono de interrogatorio: por qué ese personaje tomó esa decisión, qué habría pasado si elegía distinto, qué te parece a ti.

También ayuda recordar algo elemental: la edad importa. Un mismo libro no significa lo mismo a los nueve que a los quince. Los niños leen con una seriedad admirable; no ironizan, no toman distancia, no «consumen contenido». Se meten dentro de la historia. Eso es precisamente lo que hace valiosa la literatura —y lo que exige cuidado—. No todo tiene que llegar en cualquier momento, y no todo tiene que leerse en soledad. Entre la prohibición sistemática y la indiferencia hay un espacio bastante razonable que se llama acompañamiento.

Conviene detenerse aquí, porque la pregunta no es solo si la fantasía hace daño. Es también qué hace bien, y por qué vale la pena. La buena fantasía entrena algo que la vida cotidiana no siempre puede entrenar de la misma manera: la imaginación moral. Un niño que sigue a Frodo cargando el anillo no solo sigue una aventura; está experimentando, desde dentro, el peso de una decisión que no puede delegar. Está aprendiendo —sin que nadie se lo explique— que hay cosas que cuestan, que el bien no es gratuito, que la tentación no siempre tiene cara de monstruo. Y lo está aprendiendo de la única manera en que los niños aprenden de verdad: viviéndolo, aunque sea en la imaginación.

Hay más. La buena fantasía da lenguaje a experiencias interiores que el niño ya tiene, pero no sabe nombrar: el miedo a no estar a la altura, la lealtad que se mantiene cuando cuesta, la tentación de tomar el camino más corto. Y no solo las nombra: las hace deseables o repugnantes. Genera deseo de bien, no solo conocimiento del bien. Esa diferencia no es menor. Saber que la lealtad es una virtud es una cosa; haber acompañado a Sam Gamyi hasta el Monte del Destino y entender por qué no abandonó es otra.

Quizá el temor de fondo sea otro: que la fantasía desplace la realidad, que lo imaginario termine por desdibujar lo verdadero. La experiencia sugiere lo contrario cuando los libros son buenos. La fantasía bien elegida no aleja del mundo; lo ensancha. Da espesor a palabras que de otro modo suenan abstractas: bien, mal, fidelidad, tentación, esperanza. Y, de paso, introduce una intuición que no es ajena al cristianismo, aunque venga envuelta en capas, espadas y criaturas improbables. G. K. Chesterton lo formuló mejor que nadie: los cuentos no enseñan que existen dragones —los niños ya lo saben—, sino que los dragones pueden ser vencidos.

No es una mala noticia para la fe. Es, más bien, una de sus puertas de entrada.

El autorMaría Paz Montero

Periodista y profesora de Lenguaje y Literatura. Combina su trabajo docente con proyectos de difusión cultural. Recomienda libros en el Instagram @milesdebuenoslibros

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Mundo

La Iglesia en Suecia publica un claro documento para orientar el voto de los católicos

Se señala que los católicos tienen el deber de considerar cómo su voto puede influir en la legislación sobre aborto o eutanasia.

Jorge Salas·22 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

La comisión Justitia et Pax del obispado católico de Estocolmo ha publicado un documento en el que hace un llamamiento a los católicos -y a todas las personas de buena voluntad- con motivo de las elecciones en Suecia del próximo 13 de septiembre de 2026.

Se subraya que la política es un ámbito legítimo para que los creyentes colaboren en la construcción del Reino de Dios, guiados por la doctrina social de la Iglesia. Por ello, se anima a los fieles a participar activamente en la vida democrática: informarse, implicarse políticamente y votar.

El documento distingue entre dos tipos de cuestiones morales. Por un lado, los valores de prudencia práctica, donde pueden existir desacuerdo de opinión entre cristianos (como la economía, la migración, el clima o la seguridad). En estos temas, las decisiones deben orientarse por principios como la solidaridad, la subsidiariedad y el bien común.

Por otro lado, están los valores absolutos, especialmente el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural. La Iglesia rechaza firmemente el aborto y la eutanasia, considerándolos violaciones graves de la dignidad humana. Se señala que los católicos tienen el deber de considerar cómo su voto puede influir en la legislación sobre estos temas fundamentales.

El texto también aborda cuestiones concretas como la posible legalización de la eutanasia y el debate sobre las escuelas confesionales, defendiendo el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos conforme a sus convicciones religiosas.

Finalmente, se recuerda que, aunque la fe ilumina las decisiones políticas, no se debe identificar una opción política concreta con la fe católica. Diferentes creyentes pueden llegar a conclusiones distintas. Se exhorta a mantener el respeto mutuo y evitar la polarización, actuando siempre con caridad hacia los demás.


Nota del editor: La Comisión de Justicia y Paz de la diócesis de Estocolmo se ocupa de cuestiones relacionadas con la doctrina social católica. La misión principal de la Comisión es asesorar al obispo y
fomentar el conocimiento y el compromiso de los fieles de la diócesis con respecto a la doctrina social y a cuestiones afines relacionadas con la forma en que fe católica puede marcar las relaciones del cristiano con su entorno.

El autorJorge Salas

Vicario judicial de Estocolmo.

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Mundo

“¡Angola, mantente fiel a tus raíces cristianas!”, clama el Papa en la recta final

En el tramo final de su estancia en Angola, el Papa ha fustigado la frustración ocasionada por violentos y prepotentes, y ha urgido al país a “mantenerse fiel a sus raíces cristianas”. Por la tarde, ha animado a la comunidad católica a ser fieles a Cristo y seguir comprometidos con la paz.

Francisco Otamendi·21 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

No sé si alguien esperaba un discurso dulzón en el tercer día de la estancia del Papa León en Angola. Si es así, se habrán llevado un chasco. Antes del último encuentro con la comunidad católica, en Nuestra Señor de Fátima, y de su partida mañana, el Papa ha censurado, por ejemplo, la corrupción y la violencia.

“No hemos nacido para convertirnos en esclavos ni de la corrupción de la carne, ni de la del alma: toda forma de opresión, violencia, explotación y mentira niega la resurrección de Cristo, don supremo de nuestra libertad”, ha dicho el Pontífice.

Hoy vemos, de hecho, que muchos deseos de la gente son frustrados “por los violentos, explotados por los prepotentes y engañados por la riqueza. Cuando la injusticia corrompe los corazones, el pan de todos se convierte en posesión de unos pocos”, ha continuado.

“Cristo escucha el clamor de los pueblos”

Ante estos males, “Cristo escucha el clamor de los pueblos y renueva nuestra historia; de cada caída nos levanta, en cada sufrimiento nos consuela y en la misión nos alienta. Como el pan vivo que siempre nos da —la Eucaristía— tampoco su historia conoce fin, y por eso quita el fin, o sea la muerte, de nuestra historia, que el Resucitado abre con la fuerza de su Espíritu. ¡Cristo vive! Él es nuestro Redentor”.

“Este es el Evangelio que compartimos, haciendo hermanos a todos los pueblos de la tierra. Este es el anuncio que transforma el pecado en perdón. ¡Esta es la fe que salva la vida!”, añadido el Papa.

Llamamiento a construir la Justicia y la paz en África

En vísperas ya de su salida hacia Guinea Ecuatorial, el Sucesor de Pedro ha querido lanzar en Saurimo un mensaje final, tras agradecer “a los obispos, y con ellos a los sacerdotes y a los diáconos, así como a los consagrados y a los fieles laicos, por haber preparado mi visita”, y también “a las autoridades civiles angoleñas por el gran esfuerzo organizativo”.

“¡Angola, mantente fiel a tus raíces cristianas! Así podrás seguir ofreciendo tu ayuda cada vez mejor para la construcción de la justicia y la paz en África y en el mundo entero. ¡Muchas gracias!”, ha alentado el Papa.

El último encuentro, con la comunidad católica

Tras la Santa Misa en Saurimo, el Santo Padre ha vuelto a la capital, Luanda, donde ha mantenido  el último encuentro en Angola, en la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima, con obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, y agentes de pastoral.

Allí, después de las palabras del presidente de la Conferencia Episcopal, Mons. José Manuel Imbamba, ha agradecido la acogida, y ha escuchado algunos testimonios, como el del catequista Manuel Almeida, casado y padre de siete hijos, o el de algunas religiosas.

Agradecimiento del Papa

Las primeras palabras del Papa han sido de agradecimiento. “Expreso mi gratitud a todos aquellos que han servido y sirven al Evangelio en Angola. Gracias por la labor de evangelización realizada en este país, por la esperanza de Cristo sembrada en el corazón del pueblo, por la caridad hacia los más pobres”. “Gracias porque siguen contribuyendo constantemente al progreso de esta nación sobre los cimientos sólidos de la reconciliación y la paz”.

“Abrid de par en par las puertas a Cristo”

El Pontífice ha asegurado que el Señor conoce “la generosidad con la que han abrazado su vocación y no le es indiferente todo lo que, por amor a Él, hacen para alimentar a su pueblo con la verdad del Evangelio. Por eso, ¡vale la pena abrirle nuestro corazón por completo a Cristo!”.

“Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida (Benedicto XVI, Homilía en el inicio del ministerio petrino, 24 abril 2005)”.

A los seminaristas: “¡No tengan miedo de decir “sí” a Cristo”

Enseguida el Papa se ha dirigido “a los numerosos jóvenes de sus seminarios y de sus casas de formación. ¡No tengan miedo de decir “sí” a Cristo, de moldear íntegramente su vida según la suya!”, les ha animado.

“No tengan miedo del mañana: ustedes pertenecen totalmente al Señor. Vale la pena seguirlo en la obediencia, en la pobreza, en la castidad. ¡Él no les quita nada! Lo único que nos quita y toma sobre sí es el pecado”, ha dicho.

“Discípulos misioneros: todo es un don”

“Queridos hermanos y hermanas, el Señor les concede la alegría de ser sus discípulos misioneros, la fuerza para vencer las asechanzas del maligno, la esperanza en la vida eterna. Todo esto es de ustedes, todo esto es un don. Un don que los ennoblece y hace grandes, que los compromete y los vuelve responsables”.

El Papa León XIV, rodeado de fieles, el día en que dirigió el rezo del rosario en el santuario de “Mama Muxima” durante su viaje apostólico por África, en Muxima, Angola, el 19 de abril de 2026. (Foto de OSV News/Guglielmo Mangiapane, Reuters).

“Una sociedad angoleña libre, reconciliada, hermosa y grande”

Y el don más grande es el Espíritu Santo que, derramado en sus corazones en el Bautismo, con miras a la misión, “los ha conformado de manera especial a

Cristo, quien los ha enviado para que, a partir del Evangelio, edifiquen una sociedad angoleña libre, reconciliada, hermosa y grande”, ha subrayado León XIV. “¡Cuán importante es, en esta misión, el ministerio de los catequistas!”.

“El primer camino es de la fidelidad a Cristo”

Más adelante, se ha preguntado el Papa. “¿Qué caminos abre el Señor a la Iglesia en Angola? Seguramente serán muchos. ¡Traten de seguirlos todos! Pero el primer camino es el de la fidelidad a Cristo. Con ese fin, sigan valorando la formación permanente, velen por la coherencia de la vida y, sobre todo en estos tiempos, perseveren en el anuncio de la Buena Nueva de la paz”.

A cincuenta años de la independencia de su país, el presente y el futuro de Angola les pertenecen, les ha dicho, pero ustedes pertenecen a Cristo.  

“Ustedes son la sal y la luz de esta tierra porque son miembros del Cuerpo de Cristo y, por eso, sus gestos, sus palabras y sus acciones, al reflejar la caridad del Señor, construyen las comunidades desde dentro y edifican para la eternidad”.

Familia sacerdotal o religiosa

Más adelante, tras citar a san Pablo VI, a san Juan Pablo II, y al Papa Francisco, les ha encomendado, como un verdadero Padre, que “alimenten la fraternidad entre ustedes con franqueza y transparencia, no cedan a la prepotencia ni a la autorreferencialidad, no se alejen del pueblo, especialmente de los pobres, huyan de la búsqueda de privilegios. 

Para su fidelidad y, por tanto, para su misión, la familia sacerdotal o religiosa es indispensable, pero también lo es la familia en la que nacimos y crecimos, ha dicho. 

Estima de la Iglesia por la institución familiar 

“La Iglesia tiene en gran estima la institución familiar, enseñando que el hogar es el lugar de santificación de todos sus miembros”, ha recordado también el Papa. “Para muchos de ustedes, sin duda, la cuna de la vocación ha sido precisamente la familia, que ha apreciado y cuidado el surgimiento de esa llamada especial recibida. A sus familiares, por tanto, les dirijo mi sincero agradecimiento por haber cuidado, sostenido y protegido su vocación”. 

Al mismo tiempo, “los exhorto a que siempre los ayuden a permanecer fieles al

Evangelio, a no buscar ventajas personales en su servicio eclesial. Que los apoyen con su oración y les infundan entusiasmo con los buenos consejos de un padre y una madre, para que sean santos y nunca olviden que, a imagen de Jesús, son servidores de todos”, ha alentado.

“Su compromiso con la paz no ha terminado!: promuevan una memoria reconciliada”

Por último, su fidelidad, aquí en Angola, como debe ser en todo el mundo, “está hoy particularmente ligada al anuncio de la paz”, y “este compromiso no ha terminado!”, les ha recordado.

En este sentido, ha dicho: “Promuevan, pues, una memoria reconciliada, educando a todos en la concordia y valorando, en medio de ustedes, el testimonio sereno de aquellos hermanos y hermanas que, después de haber atravesado dolorosas tribulaciones, lo han perdonado todo. ¡Alégrense con ellos, celebren la paz! Además, no olviden que, según las palabras de san Pablo VI, «el desarrollo es el nuevo nombre de la paz» (Carta enc. Popolorum progressio, 87)”.

Por eso es fundamental que, “al interpretar la realidad con sabiduría, no dejen de denunciar las injusticias, ofreciendo propuestas inspiradas en la caridad cristiana”, ha aconsejado.

“Sigan siendo una Iglesia generosa, que coopera en el desarrollo integral de su país. Por eso ha sido y sigue siendo determinante todo lo que realizan en los ámbitos de la educación y la salud”. 

El Papa León XIV dirige el rezo del rosario en el Santuario de Nuestra Señora de Muxima en Muxima, Angola, el 19 de abril de 2026. (Foto de OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).

“Recuerden el heroico testimonio de la fe de los angoleños y las angoleñas”

En este sentido, cuando surjan las dificultades, “recuerden el heroico testimonio de fe de los angoleños y las angoleñas, misioneros y misioneras nacidos aquí o venidos del extranjero, que tuvieron el valor de dar la vida por este pueblo y por el Evangelio, prefiriendo la muerte que la traición a la justicia, la verdad, la misericordia, la caridad y la paz de Cristo”, ha señalado el Papa León XIV.

También ustedes, “queridos hermanos, a partir de cada Eucaristía, son cuerpo ofrecido y sangre derramada por la vida y la salvación de sus hermanos.  A su lado está siempre la Virgen María, Mama Muxima. ¡Que Dios bendiga y haga fructificar su dedicación y su misión!”.

El Papa León XIV escucha a un hombre hablar durante su visita a una residencia de ancianos en Saurimo, Angola, el 20 de abril de 2026. (Foto de CNS/Lola Gomez).

El cuidado de las personas frágiles, indicador de la calidad de la vida social

Ayer, en el Hogar de Acogida para Personas Mayores de Saurimo, el Papa expresó su agradecimiento a las autoridades angoleñas “por las iniciativas en favor de los ancianos más necesitados, así como a todos los colaboradores y voluntarios”.

“El cuidado de las personas frágiles es un indicador muy importante de la calidad de la vida social de un país”, añadió. “Y no olvidemos que a las personas mayores no sólo hay que asistirlas, ante todo hay que escucharlas, porque custodian la sabiduría de un pueblo. Y les debemos gratitud, porque han afrontado grandes dificultades por el bien de la comunidad”.

Rezo del rosario en el Santuario de Mama Muxima

Ayer, el Papa León XIV rezó el rosario en el santuario mariano católico más visitado de Angola, junto a decenas de miles de católicos angoleños.

El Santo Padre realizó la peregrinación al Santuario de Mama Muxima, que significa “Madre del Corazón” en el idioma local kimbundu, después de celebrar la Misa matutina para aproximadamente 100.000 fieles en Kilamba, un distrito cercano a Luanda, la capital de Angola. 

“Desde hace mucho tiempo, Mama Muxima ha trabajado silenciosamente para mantener vivo y palpitante el corazón de la Iglesia”, dijo el Papa, según ha informado Courtney Mares, editora del Vaticano para OSV News.

El autorFrancisco Otamendi