Vaticano

Finanzas vaticanas, los balances del IOR y del Óbolo de San Pedro

Existe una intrínseca relación entre los presupuestos del Óbolo de San Pedro y el del Instituto para las obras de Religión.

Andrea Gagliarducci·12 de julio de 2024·Tiempo de lectura: 4 minutos

Existe una estrecha relación entre la declaración anual del Óbolo de San Pedro y el balance del Istituto delle Opere di Religione, el llamado «banco vaticano». Porque el Óbolo se destina a la caridad del Papa, pero esta caridad se expresa también en el sostenimiento de la estructura de la Curia romana, un inmenso «presupuesto misionero» que tiene gastos, pero no tantos ingresos, y que debe seguir pagando salarios. Y porque el IOR, desde hace tiempo, destina una contribución voluntaria de sus beneficios precisamente al Papa, y estos beneficios sirven para aligerar el presupuesto de la Santa Sede. 

Desde hace años el IOR no tiene los mismos beneficios que en el pasado, por lo que la parte asignada al Papa ha disminuido con los años. Igual situación tienen el Óbolo, cuya recaudación ha disminuido con los años, también ha tenido que hacer frente a esta disminución del apoyo del IOR. Tanto es así que en 2022 tuvo que duplicar sus ingresos con una desinversión general de bienes.

Por eso los dos presupuestos, publicados el mes pasado, están de alguna manera conectados. Al fin y al cabo, las finanzas vaticanas siempre han estado conectadas, y todo contribuye a ayudar a la misión del Papa. 

Pero veamos los dos presupuestos con más detalle.

El Óbolo de San Pedro

El pasado 29 de junio, el Óbolo de San Pedro presentó su balance anual. Los ingresos fueron de 52 millones, pero los gastos ascienden a 103,4 millones, de los cuales 90 millones son para la misión apostólica del Santo Padre. Incluidos en la misión están los gastos de la Curia, que ascienden a 370,4 millones. El Óbolo contribuye así en un 24% al presupuesto de la Curia. 

Sólo 13 millones se destinaron a obras de caridad, a los que, sin embargo, hay que añadir las donaciones del Papa Francisco a través de otros dicasterios de la Santa Sede por un total de 32 millones, 8 de los cuales fueron financiados directamente por el Óbolo.

En resumen, entre el Fondo Obolus y los fondos de los dicasterios financiados en parte por el Óbolo, la caridad del Papa financió 236 proyectos, por un total de 45 millones. Sin embargo, el balance merece algunas observaciones.

¿Es éste el verdadero uso del Óbolo de San Pedro, que a menudo se asocia a la caridad del Papa? Sí, porque la finalidad misma del Óbolo es apoyar la misión de la Iglesia, y se definió en términos modernos en 1870, después de que la Santa Sede perdiera los Estados Pontificios y no tuviera más ingresos para hacer funcionar la máquina.

Dicho esto, es interesante que el presupuesto del Óbolo pueda deducirse también del presupuesto de la Curia. De los 370,4 millones de fondos presupuestados, el 38,9% se destina a las Iglesias locales en dificultad y en contextos específicos de evangelización, lo que supone 144,2 millones.

Los fondos destinados al culto y a la evangelización ascienden a 48,4 millones, es decir, el 13,1%.

La difusión del mensaje, es decir, todo el sector de la comunicación del Vaticano, representa el 12,1% del presupuesto, con un total de 44,8 millones.

Al sostenimiento de las nunciaturas apostólicas se destinaron 37 millones (10,9% del presupuesto), mientras que 31,9 millones (8,6% del total) van al servicio de la caridad -precisamente el dinero donado por el Papa Francisco a través de los dicasterios-, 20,3 millones a la organización de la vida eclesial, 17,4 millones al patrimonio histórico, 10,2 millones a instituciones académicas, 6,8 millones al desarrollo humano, 4,2 millones a Educación, Ciencia y Cultura y 5,2 millones a Vida y Familia.

Los ingresos, como se ha dicho, ascienden a 52 millones de euros, 48,4 de los cuales son donaciones. El año pasado hubo menos donaciones (43,5 millones de euros), pero los ingresos, gracias a la venta de inmuebles, ascendieron a 107 millones de euros. Curiosamente, hay 3,6 millones de euros de ingresos por rendimientos financieros.

En cuanto a las donaciones, 31,2 millones proceden de la recaudación directa de las diócesis, 21 millones de donantes privados, 13,9 millones de fundaciones y 1,2 millones de órdenes religiosas.

Los países que más donan son Estados Unidos (13,6 millones), Italia (3,1 millones), Brasil (1,9 millones), Alemania y Corea del Sur (1,3 millones), Francia (1,6 millones), México e Irlanda (0,9 millones), República Checa y España (0,8 millones).

El balance del IOR

El IOR aportó un donativo a la Santa Sede de algo más de 13 millones de euros, frente a unos beneficios netos de 30,6 millones.

Los beneficios representan una mejora significativa respecto a los 29,6 millones de euros de 2022. Sin embargo, es necesario comparar las cifras: van desde los 86,6 millones de beneficio declarados en 2012 -que cuadruplicaron las ganancias del año anterior- a los 66,9 millones del informe de 2013, los 69,3 millones del informe de 2014, los 16,1 millones del informe de 2015, los 33 millones del informe de 2016 y los 31,9 millones del informe de 2017, hasta los 17,5 millones de 2018.

El informe de 2019, por su parte, cuantifica los beneficios en 38 millones, también atribuidos al mercado favorable.

En 2020, el año de la crisis del COVID, el beneficio fue ligeramente inferior, de 36,4 millones.

Pero en el primer año pospandémico, un 2021 aún no afectado por la guerra de Ucrania, se volvió a una tendencia negativa, con un beneficio de solo 18,1 millones de euros, y solo en 2022 se volvió a la barrera de los 30 millones.

El informe IOR 2023 habla de 107 empleados y 12.361 clientes, pero también de un aumento de los depósitos de clientes: +4% hasta 5.400 millones de euros. El número de clientes sigue bajando (eran 12.759 en 2022, incluso 14.519 en 2021), pero esta vez también disminuye el número de empleados: eran 117 en 2022, son 107 en 2023.

Así pues, continúa la tendencia negativa de los clientes, lo que debería hacernos reflexionar, teniendo en cuenta que el cribado de las cuentas consideradas no compatibles con la misión del IOR finalizó hace tiempo.

Ahora, el IOR también está llamado a participar en la reforma de las finanzas vaticanas deseada por el Papa Francisco. 

Jean-Baptiste de Franssu, presidente del Consejo de Superintendencia, destaca en su carta de gestión los numerosos elogios que ha recibido el IOR por su labor en favor de la transparencia durante la última década, y anuncia: «El Instituto, bajo la supervisión de la Autoridad de Supervisión e Información Financiera (ASIF), está por tanto dispuesto a desempeñar su papel en el proceso de centralización de todos los bienes vaticanos, de acuerdo con las instrucciones del Santo Padre y teniendo en cuenta las últimas novedades normativas.

El equipo del IOR está deseoso de colaborar con todos los dicasterios vaticanos, con la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) y de trabajar con el Comité de Inversiones para seguir desarrollando los principios éticos de la FCI (Faith Consistent Investment) de acuerdo con la doctrina social de la Iglesia. Es crucial que el Vaticano sea visto como un punto de referencia».

El autorAndrea Gagliarducci

Padres distantes emocionalmente: causas y consecuencias

Lupita Venegas reflexiona sobre la paternidad con motivo del día del padre en México (21 de junio): "no consiste solamente en formar el carácter de un hijo; consiste también en tocar su corazón".

20 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

A nivel mundial,  durante el mes de junio  se celebra “el día del padre”.  Y por otra parte, en el calendario litúrgico de nos invita a contemplar el Sagrado Corazón de Jesús. Es tiempo para meditar en la forma en que los padres están amando a sus hijos. Felicito a todos los padres de familia, los presentes y ausentes, los comprometidos y los alejados, los que trabajan hasta el cansancio por dar lo mejor a sus hijos, los que se han equivocado, los vivos y los difuntos… todos han sentido el anhelo de vivir por sus hijos y todos están llamados a ejercer su Paternidad al modo de Dios. Quiero dirigirme de modo particular a los que no saben “conectar emocionalmente” con ellos y desean hacerlo. Recientemente visité a un amigo que vivió prisionero durante 5 años:

 -Recibí el primer abrazo de mi padre cuando fue a visitarme a la cárcel. Lloramos por primera vez juntos y pudimos decirnos: te quiero”-

Estas palabras, pronunciadas por un hombre adulto al recordar su historia, revelan una herida que muchas personas cargan en silencio. No era que su padre no hubiera estado físicamente presente. Había trabajado, había sostenido la familia, había cumplido muchas responsabilidades. Pero durante años hubo una ausencia más profunda: la ausencia del abrazo, de la palabra cariñosa, de la mirada que dice: “me importas”.

A veces los padres creen que amar significa solamente proveer, corregir y proteger. Y sin duda esas son expresiones importantes del amor. Pero un hijo necesita algo más: sentir la cercanía emocional de quien le dio la vida.

La ciencia del desarrollo humano ha mostrado que los vínculos afectivos seguros durante la infancia influyen en la manera en que una persona aprende a confiar, a manejar sus emociones y a relacionarse con los demás. Un niño necesita sentirse visto, escuchado y valorado.

¿Porqué algunos padres se vuelven emocionalmente distantes?

Una de las razones más frecuentes es su propia historia. Muchos hombres fueron educados en ambientes donde expresar sentimientos era visto como debilidad. Crecieron escuchando frases como: “los hombres no lloran”, “hay que ser fuerte”, “el cariño no hace falta”. Aprendieron a callar sus emociones y, sin darse cuenta, repiten ese mismo patrón con sus hijos.

Otros padres aman profundamente, pero nunca aprendieron el lenguaje del afecto. Nadie les enseñó a abrazar, a preguntar “¿cómo te sientes?”, a escuchar sin juzgar o a decir “estoy orgulloso de ti”. No es necesariamente falta de amor; muchas veces es una limitación emocional que necesita ser reconocida y sanada.

También existen padres que se refugian en la autoridad. Piensan que ser un buen padre significa exigir, corregir y preparar a los hijos para la vida. El problema aparece cuando la corrección está presente todos los días, pero casi nunca aparece el reconocimiento. El hijo termina escuchando muchas veces lo que hace mal y muy pocas veces lo que hace bien.

Consecuencias de un padre distante

Las consecuencias de una distancia emocional prolongada pueden aparecer de distintas maneras. Algunos hijos crecen buscando aprobación constantemente; sienten que sus logros nunca son suficientes. Otros tienen dificultad para expresar sus sentimientos porque aprendieron que las emociones no tenían espacio en casa. Algunos pueden acostumbrarse a relaciones donde el afecto es escaso, porque ese modelo les resulta familiar.

Pero quizá una de las heridas más profundas es la sensación de no haber sido conocido por su propio padre: que alguien supo su edad, sus calificaciones o sus responsabilidades, pero no sus sueños, sus miedos, sus alegrías.

Los hijos necesitan límites, pero también necesitan conexión. Necesitan saber que cuando fallan siguen siendo amados. Necesitan una presencia que diga: “aunque te equivoques, sigo caminando contigo”.

¿Qué es ser padre?

Nuestra fe nos ofrece una imagen poderosa de la paternidad en la parábola del hijo pródigo. Jesús describe a un padre que no espera sentado para juzgar; ve a su hijo de lejos, corre hacia él, lo abraza y lo recibe. Ese abrazo es una imagen del amor que restaura. Nos recuerda que la verdadera autoridad no está separada de la ternura.

Ser padre no consiste solamente en formar el carácter de un hijo; consiste también en tocar su corazón.

Nunca es tarde para empezar. Un padre que reconoce su distancia ya ha dado un paso importante. A veces un abrazo que llega después de muchos años puede abrir una puerta que permaneció cerrada demasiado tiempo. Una conversación sincera, una disculpa, una palabra de amor pueden convertirse en el inicio de una nueva historia.

Tal vez algunos padres piensen: “mis hijos ya crecieron, ya es demasiado tarde”. Pero el corazón humano sigue necesitando amor en todas las etapas de la vida. Un hijo adulto también puede necesitar escuchar de su padre: “te quiero”, “me importas”, “quiero conocerte”.

Porque al final, muchos hijos no recordarán únicamente las cosas que su padre les dio. Recordarán si alguna vez se sintieron abrazados por él. 

Que este día del padre, no sean tus hijos quienes te digan “te quiero”, sorpréndelos y toma la iniciativa, díselos con el corazón: !te quiero hijo mío!

Leer más
Vaticano

Los santos que citó León XIV en su visita a España

Durante su visita apostólica a España el Papa León XIV mencionó a diversos santos en sus discursos, para ilustrar cuestiones y argumentos de vida cristiana. Mencionó a más de una docena que pueden ver a continuación, y lógicamente, al venerable Antoni Gaudí.

Francisco Otamendi·20 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 9 minutos

El Santo Padre León XIV citó en su visita a España a más de una docena de santos y, como era bien lógico, al venerable Antoni Gaudí, arquitecto de la Sagrada Familia, cuya Causa sigue adelante.

El Papa vivió en España esa “comunión de los santos” que recoge el Catecismo de la Doctrina Cristina, cuando dice que “la comunión de los santos es precisamente la Iglesia” (nn. 946 a 962).

“Nos reconforta saber que no estamos solos en el camino de la santidad: contamos con la compañía de Jesucristo, de su madre Santísima y de todos los que nos han precedido y gozan ya de la visión beatífica”, ha escrito el teólogo e historiador José Carlos Martín de la Hoz.

Esto es lo que transmitió el Papa León XIV, cuando le preguntaron en el encuentro con los jóvenes de Madrid: “Sabemos que San Agustín es muy importante para usted, pero ¿qué otros santos y qué otros referentes le han ayudado en su crecimiento como cristiano?”. 

Aquí tienen la respuesta. Obviamos las referencias a Papas canonizados, que haría el tema aún más extenso.

San Agustín

Discurso: Vigilia de oración con los jóvenes en Plaza de Lima.

Ubicación: respuesta a la pregunta “¿qué otros santos y qué otros referentes le han ayudado?”), primer párrafo.

León XIV recordó que “san Agustín es una figura muy importante para toda la Iglesia”. En ese mismo encuentro explicó cómo la vida del obispo de Hipona había inspirado a innumerables cristianos a lo largo de la historia: “Contemplando la vida de estos santos, como san Agustín, me dije a mí mismo: si ellos fueron capaces, ¿por qué yo no?”.

El Papa volvió a citarle durante una visita al centro penitenciario de Brians 1: “San Agustín, en sus Confesiones, nos comparte su itinerario vital y nos habla de ello; si confiamos en la gracia divina y nos dejamos guiar y transformar por ella, descubrimos cómo en nuestra vida el pasado no condena el futuro”.

Discurso: Encuentro en la parroquia de Sant Agustí (Barcelona)

“Estar aquí, en la iglesia de Sant Agustí, abre nuestro corazón a una verdad que el santo Obispo de Hipona nos indica: ser cristianos es, ante todo, un regalo, una gracia. Cimentados en Cristo, que es la piedra viva, experimentamos la acción del Espíritu Santo, con la convicción de que todo esfuerzo realizado sinceramente para cooperar con Él en favor de nuestro prójimo será bendecido por el Padre celestial, en quien ponemos nuestra esperanza”, dijo el Sucesor de Pedro.

Detalle de san Agustín en una vidriera en el Lightner Museum, San Agustín Florida, Wikimedia commons.

San Juan de la Cruz

Discurso: Encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático.

“A este respecto, quisiera referirme a dos figuras de este país que, desde hace cinco siglos, nutren la vida de la Iglesia y la búsqueda espiritual de muchos, incluso más allá de sus fronteras visibles. Se trata de Juan de la Cruz y Teresa de Ávila, que se hicieron amigos en la pasión por el Misterio divino. (…)”.

“En particular, al interpretar las transformaciones y soportar las tensiones que hacen tan oscura nuestra época, nos ayuda el tema de la noche, tan querido por san Juan de la Cruz, cuyo Año Jubilar estamos celebrando.”.

Homilía: Santa Misa en la Solemnidad del Corpus Christi

León XIV citó directamente uno de los versos más conocidos del santo carmelita: “Que bien sé yo la fuente que mana y corre, aunque es de noche”.

A continuación recordó el contexto en el que fue escrito: “En la prisión conventual de Toledo, donde estaba encarcelado en condiciones durísimas, precisamente en torno al Corpus Christi de 1578, él reconoce desde la noche de aquella prisión la presencia escondida del Señor”.

Y aplicó esa experiencia a la Eucaristía afirmando que Jesús presente en el Sacramento es “aquella eterna fuente que está escondida”.

Santa Teresa de Jesús, por fray Juan de la Miseria (Wikimedia Commons).

Santa Teresa de Jesús

Discurso: Encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático.

“A este respecto, quisiera referirme a dos figuras de este país que, desde hace cinco siglos, nutren la vida de la Iglesia y la búsqueda espiritual de muchos, incluso más allá de sus fronteras visibles. Se trata de Juan de la Cruz y Teresa de Ávila, que se hicieron amigos en la pasión por el Misterio divino. (…)”.

“Nuestra época, que en apariencia se ve sacudida por terribles desequilibrios y conflictos, clama en lo más profundo por la paz, por un nuevo conocimiento de la persona humana y de su dignidad inviolable, por la civilización del amor (cf. Magnifica humanitas, 186). Santa Teresa describe este mismo itinerario con la imagen del castillo interior. (…)”.

Discurso: Encuentro “Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte”. Párrafo: reflexión sobre fe y cultura españolas.

“No es extraño entonces que la proclamación de la Buena Nueva y la conciencia de sabernos hermanos se exprese con forma de saeta en una Semana Santa, de poesía mística, de maestría literaria en autores como Lope de Vega, santa Teresa de Jesús o san Juan de la Cruz…”.

Discurso: Encuentro con los miembros del Parlamento español. Párrafo: segundo gran bloque sobre la herencia cultural y espiritual de España

“Desde las páginas universales del Quijote (…) hasta la hondura espiritual de santa Teresa de Ávila (…) España ha sabido mirar al ser humano como algo más que una pieza del orden social, económico o político”.

León XIV situó a la Santa Teresa de Ávila entre las grandes figuras espirituales de la cultura española al referirse a “la poesía mística”. 

San Ignacio de Loyola

Discurso: Encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático.

El Papa destacó “el legado de Teresa de Ávila, Juan de la Cruz e Ignacio de Loyola” como parte de la contribución de la fe cristiana a la cultura y a la identidad histórica de España.

En otro momento, señaló: “Como nos enseñó otro noble hijo de esta tierra, en las pruebas y los fracasos es posible replantearse todo: Ignacio de Loyola tuvo esta audacia, dando crédito a las desolaciones y consolaciones de su corazón, en un ejercicio de discernimiento e imaginación por el cual prefirió la paz a las armas y los santos a los poderosos”. 

San Gregorio Nacianceno, San Basilio el Grande y San Juan Crisóstomo, Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba (Escuela Rusa, Wikimedia Commons).

San Juan Crisóstomo

Discurso: Vigilia de oración con los jóvenes en la Plaza de Lima (Madrid), en respuesta a la pregunta sobre los santos que le han ayudado.

León XIV destacó en primer lugar la figura del gran Padre de la Iglesia oriental y Doctor de la Iglesia, san Juan Crisóstomo.

“Juan Crisóstomo, que llevaba en su corazón este amor por la Palabra de Dios, después de ser sacerdote y obispo, dio un testimonio muy grande, sobre todo con la coherencia de su vida”, afirmó.

El Pontífice confesó además su admiración por él: “A mí personalmente me han impresionado especialmente sus catequesis, sus sermones, sus homilías y sus escritos que unen el amor por la verdad y la rectitud de su vida”.

También subrayó su valentía frente al poder político: “No tenía miedo de hablar delante del Emperador, de decir cosas que eran a favor de la justicia y no sólo para complacer al otro. Era un hombre de palabra”.

Santo Tomás de Villanueva

Discurso: Vigilia de oración con los jóvenes en la Plaza de Lima (Madrid), en respuesta a la pregunta sobre los santos que le han ayudado.

Entre las figuras recordadas por el Papa estuvo santo Tomás de Villanueva, agustino. León XIV recordó que “fue nombrado obispo de Valencia y emprendió una intensa obra de reforma de la Iglesia, sobre todo del clero”. Asimismo destacó que “por su ardiente caridad es conocido hasta hoy como ‘el Obispo de los pobres’”.

El Papa explicó también el motivo de su cercanía espiritual a este santo: “Esta caridad me ha alentado en los momentos de prueba y en los momentos de servicio”.

Santo Toribio Mogrovejo, segundo arzobispo de Lima (Perú) (Blog Instituto de Estudios Toribianos (IET).

Santo Toribio de Mogrovejo

Discurso: Vigilia de oración con los jóvenes en la Plaza de Lima (Madrid), en respuesta a la pregunta sobre los santos que le han ayudado.

El obispo santo Toribio de Mogrovejo, segundo arzobispo de Lima, nacido en Mayorga, Valladolid, en 1538, fue uno de los santos más citados por León XIV. El Papa recordó que “en el siglo XVI fue misionero en Perú, donde se dedicó con gran celo a la evangelización, estudiando las lenguas locales”.

Además destacó que “santo Toribio unió una intensa vida de oración al compromiso por la justicia, especialmente frente a los abusos y la corrupción de su época”.

Por ello aseguró que “para mí es un modelo de entrega al pueblo, especialmente a los más pobres, en el nombre de Cristo”. En otro momento lo presentó como “modelo de obispo en salida en un tiempo de misión y reorganización eclesial”

San Juan de Ávila

Discurso: Encuentro con los obispos de España.

El Doctor de la Iglesia y patrono del clero español estuvo presente en las intervenciones del Papa. “En nuestro viaje recorremos aquella que san Juan Pablo II quiso llamar “Tierra de María”. En la Santísima Virgen tenéis a vuestra primera compañera de camino y vuestro principal tesoro. (…), manifestó León XIV

“La fuerza de la Iglesia no nace de la grandeza de los medios, sino de la santidad de sus hijos, de la comunión de sus pastores, de la fidelidad humilde y perseverante de quien se deja guiar por el Espíritu”.

“En este camino”, añadió, “os acompaña también san Juan de Ávila, patrono del clero español, en este año en el que recordamos el quinto centenario de la ordenación presbiteral. San Pablo VI lo definió “un maestro de vida espiritual benévolo y sabio, un renovador ejemplar de la vida eclesiástica y de las costumbres cristianas» y, al mismo tiempo, ‘un simple sacerdote’. 

“En este santo doctor, la Iglesia reconoce la vida sacerdotal que cada obispo está llamado a custodiar y a hacer crecer en el propio presbiterio”.

Oración de León XIV en la cripta de santa Eulalia, patrona de la ciudad de Barcelona y copatrona de la archidiócesis, donde el Papa oró en silencio ante su sepulcro, el día 9 de junio (@Dr. G. Simón, Arzobispado de Barcelona).

Santa Eulalia de Barcelona

Discurso: Homilía en la catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia 

Durante su visita a Barcelona, el Papa evocó a santa Eulalia, copatrona de la ciudad. “Dentro de poco veneraremos los restos de santa Eulalia, copatrona de esta Catedral, de esta Archidiócesis y de esta Ciudad”, señaló.

Tomando su figura como ejemplo para los cristianos de hoy, afirmó: “Queremos ser “mártires”, es decir, testigos y profetas de unidad, de acogida, de concordia y de paz, incluso a costa de sacrificios y renuncias”.

“Como la virgen Eulalia y tantos otros mártires, queremos responder nuestro “sí”, dispuestos, en lo que sea necesario, a morir a nosotros mismos, a perdernos para reencontrarnos, a renunciar a lo superfluo para construir sobre lo que es esencial y dura para siempre (cf. Mt 16,24-26)”. 

San Pedro de San José Betancur

Discurso: encuentro con migrantes en el Centro de acogida Las Raíces.

Párrafo: bloque histórico sobre Canarias como tierra de partida misionera. 

León XIV recordó al santo Hermano Pedro durante un encuentro con migrantes. “El santo Hermano Pedro y san José de Anchieta partieron desde estas tierras canarias para anunciar el Evangelio en América”, explicó.

Refiriéndose a ambos santos afirmó que “ellos también fueron migrantes que se dirigieron hacia lo desconocido, llevando como principal equipaje la fe, la esperanza y la caridad”.

Y añadió que “en aquellas desconocidas tierras, los santos migrantes y misioneros supieron dar de lo que tenían y asimismo acoger lo nuevo que se les ofrecía”.

San José de Anchieta

Discurso: encuentro con migrantes en el Centro de acogida Las Raíces.

La figura de san José de Anchieta apareció unida a la de san Pedro de San José Betancur en las palabras del Papa León XIV.

El Papa recordó que ambos “partieron desde estas tierras canarias para anunciar el Evangelio en América”.

San Manuel González

Discurso: Santa Misa en la Solemnidad del Corpus Christi

El Papa León XIV quizá recordar en un momento de la homilía a “san Manuel González, el obispo de los sagrarios abandonados. Su vida nos recuerda que la Eucaristía no puede ser honrada sólo en las grandes celebraciones o de modo ocasional, sino también en la fidelidad silenciosa de quien acompaña al Señor con una amistad humilde y discreta que se alimenta día a día”.

Venerable Antoni Gaudí

Discurso: Homilía en la Basílica de la Sagrada Familia

“Mucho más que un monumento, la Basílica de la Sagrada Familia sigue siendo hoy una obra en construcción, que nos recuerda cómo la vida cristiana es siempre un camino, porque se trata de un proyecto que Dios lleva a cabo. No habitamos, pues, una obra inacabada, sino un templo aún en construcción·, señaló el Papa León XIV. (…)

Más adelante, dijo: “Como arquitecto ardiente de fe, el venerable Antoni Gaudí concibió estos espacios con el deseo de narrar los misterios de la vida del Señor: de este modo nos ha propuesto una peregrinación espiritual, que conduce al encuentro con Cristo nacido, muerto y resucitado por nosotros”.

El autorFrancisco Otamendi

Evangelización

Apariciones de la Virgen, al servicio de nuestra Madre

Apariciones de la Virgen es un proyecto que busca reunir y ordenar la información sobre todas las veces que la Virgen se ha hecho presente a lo largo de la historia. El objetivo es facilitar el acceso a estos datos a todo el mundo, para que los mensajes de Santa María interpelen a los cristianos.

Paloma López Campos·20 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Ignacio Pérez es un joven padre de familia e ingeniero que hace unos cinco años tuvo la idea de recoger todas las apariciones de la Virgen María en un solo lugar. Todo surgió al interesarse “por la Virgen de Fátima y sus mensajes durante aquella aparición” y observar “la poquísima organización, o estructura, que hay online sobre las casi cien diferentes apariciones aprobadas por la Iglesia” de Santa María.

Ignacio esperaba encontrar “alguna web del Vaticano o autoridad eclesial en el que hubiese un listado de apariciones que fuese la fuente de verdad sobre la posición de la Iglesia ante las diferentes apariciones (tanto reales como rechazadas de la Virgen”. Sin embargo, todo lo que encontró fue “un listado de páginas desorganizadas que mostraban información, casi siempre con la mejor intención, parcial y/o incompleta”.

Así que Ignacio decidió ser él mismo quien diseñara “un lugar en el que poder tener toda la información de una manera lo suficientemente fácilmente organizada como para que el visitante pueda simplemente dejarse llevar o aprender un poco más de la aparición o mensaje que la Virgen le quiera transmitir ese día”

El resultado de su esfuerzo es Apariciones de la Virgen, una web que es “un recorrido por los testimonios más significativos de la presencia de la Madre de Dios entre los hombres”. En esta web los usuarios pueden encontrar información acerca de todas las apariciones marianas, desde las más antiguas hasta las recientes. Dichas apariciones vienen acompañadas por un mapa, que sitúa todas ellas, así como de una explicación de la calificación que otorga la Santa Sede a cada uno de estos eventos, teniendo en cuenta las antiguas normas y las nuevas.

Asimismo, la web cuenta con una tabla que resume la información de todas las apariciones y facilita realizar búsquedas para hallar los datos de cada suceso.

Fe y rigor histórico

Para Ignacio no resulta difícil mantener la objetividad a la hora de realizar este proyecto pues “el enfoque documental o histórico lleva irrevocablemente al enfoque de la fe al ser la fe católica la fe verdadera”. Por lo tanto, es imposible desligar una cosa de otra “después de tantísimos milagros, regalos y profecías cumplidas que nuestra Madre nos ha dejado durante todo este tiempo”.

Estos signos, considera el fundador de la web, entre los que se incluyen “los vídeos de la Virgen de Akita llorando por televisión, la tilma de la Virgen de Guadalupe en México, la predicción de la Segunda Guerra Mundial por la Virgen de Fátima…, son regalos que nos deja constantemente nuestra Madre para los que, al igual que santo Tomás, somos un poco duros de corazón si no se nos muestran pruebas claras del amor y la llamada a la conversión que nuestra Madre espera de nosotros”.

Una Madre para todos

Estos regalos, indica Ignacio, son para todos los católicos “independientemente de los miles de kilómetros, culturas o el momento de la historia que haya de separación entre unos y otros”. En la misma línea, y tomando como referencia la multitud de apariciones que ha investigado, subraya la belleza intrínseca a “cómo a lo largo de los años se ha representado a la Virgen María con rasgos tan dispares como los rasgos asiáticos, africanos, americanos o europeos, todos ellos con un amor y cariño que hace que inequívocamente todos apunten a nuestra misma madre”.

Esto, afirma el ingeniero, es una muestra de que “culturas y devociones hay muchas pero, como bien nos muestra León XIV, en Cristo (y me permito añadir, en María) somos uno”.

En María que, como Madre que es, ha querido hacerse presente de forma especial en el siglo XX, lleno de guerras y, al mismo tiempo, “donde más apariciones de la Virgen ha habido en toda la historia de la Iglesia”.

“Sabemos que Jesucristo nació, vivió y padeció por nosotros hace ya más de 2000 años”, continúa Ignacio, “y sabemos que cuando vuelva a la Tierra por segunda vez, será para el final de los tiempos. Por tanto, si Jesús vivo, que se hace presente verdaderamente todos los días en tantísimas iglesias repartidas por el mundo, no volverá en toda su gloria hasta el día del Juicio Final, creo que no es alocado pensar que quiera servirse de Santa María para, como buena Madre, llamarnos a cada uno de nosotros a la conversión por última vez ante la realidad de un mundo al que quizás no le queda tanto tiempo como pensamos”.

Entre la fe y el misterio

Todas estas apariciones de la Virgen pueden suscitar entre las personas una fascinación que se sale de la fe y se cruza al ámbito del misterio. “En este sentido, y pese a ello”, dice el fundador de la web, “creo que el valor principal quizás no está tanto en la razón por la que acuden a la Virgen y sus apariciones, sino más en cómo se dejan transformar por dicha llamada”.

Por ello, “si bien las razones por las que alguien puede acudir a nuestra página pueden ser tan dispares como desde un enfoque puramente desde la fe o que otra persona venga por misterio, me gustaría pensar en el bien que el testimonio y mensajes de la Virgen (a través de sus apariciones) pueda hacer aunque sea en una sola persona que conozca la página web”.

El futuro del proyecto

A la hora de hablar sobre qué espera Ignacio sobre el futuro de su página web, considera que su “único deber respecto a la web de las apariciones marianas debe ser la de informar de lo que ocurrió tal y como ocurrió, ya que dicha información es de suficiente gravedad como para que nos transforme a cada uno de nosotros a través de la intercesión de la gracia de la Virgen en la vida de cada uno de nosotros”.

Cultura

Los nombres de Cristo Antonello da Messina, Cristo bendiciendo

Antonello da Messina fusiona la precisión flamenca con la claridad italiana en esta obra íntima, donde un Cristo frontal y cercano invita a la contemplación personal.

Eva Sierra y Antonio de la Torre·20 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

COMENTARIO ARTÍSTICO

Esta pequeña pero cautivadora pintura muestra a un hombre con túnica roja y un manto azul que cubre su hombro izquierdo. No hay elementos evidentes que identifiquen de forma inmediata esta imagen frontal como Cristo: ninguna inscripción más allá de la firma del artista, ningún símbolo, sin halo, sin instrumentos de la Pasión y sin referencia a la Santísima Trinidad, como era habitual anteriormente. La única pista clara es el gesto de su mano derecha: una bendición en escorzo.

Innovación técnica y naturalismo flamenco

Cristo es presentado de frente, una elección poco común en la retratística de la época, donde predominaba la vista de tres cuartos, heredada de la Antigüedad. Aquí, Cristo dirige la mirada directamente al espectador, estableciendo una conexión intensa mientras nos bendice. El fondo negro plano aísla la cabeza y los hombros, acentuando la sensación de presencia. La sencillez de la composición evoca la impronta del rostro de Cristo en el velo de la Verónica. Sin embargo, no es un retrato en el sentido convencional de un modelo posando ante el pintor; Antonello se inspira en la conocida imagen devocional del Santo Rostro, utilizándola como base para una interpretación íntima e imaginativa.

El escorzo de la mano derecha, con los dedos apoyados en la repisa de un marco ficticio, crea la ilusión de que sobresale hacia nuestro espacio. Este recurso recuerda a las técnicas flamencas empleadas por Jan van Eyck y otros maestros neerlandeses del siglo XV. Sobre la mano alzada de Cristo se aprecian vestigios del diseño inicial de Antonello. Modificó la posición para dar mayor inmediatez, alineando los dedos como apilados y adelantándolos, de modo que la mano parece traspasar la repisa pintada. Esto intensifica la sensación de cercanía y realismo.

El dominio de Antonello en la técnica del óleo aplicado en finas capas le permitió representar texturas con gran precisión: el brillo sedoso del cabello, las variaciones marmóreas de la repisa y los pliegues nítidos del cartellino (papel inscrito) con su firma. Estas innovaciones, aprendidas de la escuela flamenca, fueron revolucionarias en Italia y pronto influyeron en artistas más allá de su Sicilia natal. Tal virtuosismo técnico animó a los pintores a firmar abiertamente sus obras, poniendo fin al anonimato anterior. El cartellino aquí, escrito en latín, dice: “En el año 1465 de la octava indicción, Antonello da Messina me pintó”.

Una obra para la devoción privada

La escala íntima de la obra sugiere que fue concebida para devoción privada, más que para su exhibición en una iglesia. En el siglo XV, el mercado artístico estaba experimentando cambios. Aunque continuaban los grandes encargos para templos financiados por monarcas, nobleza, instituciones cívicas o gremios, crecía la demanda de pequeñas pinturas, libros de oraciones iluminados, dípticos portátiles y otros objetos devocionales encargados por particulares. Estas piezas se colgaban en la propia casa, en un estudio o estancia privada, como foco de oración y contemplación. Reflejan un cambio en la relación de los fieles (al menos quienes contaban con recursos para encargarlos) con Cristo, hacia una devoción más personal e íntima. Para su propietario, una obra así constituía una apreciada representación del Santo Rostro, inspirada en el velo de la Verónica.

Antonello da Messina fue el principal pintor del Renacimiento temprano en el sur de Italia, probablemente formado en Nápoles, ciudad con estrechos vínculos culturales y artísticos con los Países Bajos. Su capacidad para combinar la precisión de la técnica flamenca al óleo con la claridad y el orden del diseño italiano marcó un punto de inflexión en el arte de Italia. Esta obra ingresó en la colección de la National Gallery en 1861, tras su adquisición en Génova, y sigue siendo un ejemplo sobresaliente de la fusión entre maestría técnica e intensidad devocional de Antonello.

COMENTARIO CATEQUÉTICO

Terminada la primera parte del Credo, dedicada a Dios Padre, el Catecismo nos lleva a la segunda, centrada en la exposición de la fe sobre Dios Hijo. En el centro de esta fe está la certeza de que Dios ha enviado a su Hijo para salvar a la humanidad de las consecuencias del pecado y llevar a plenitud su obra creadora mediante la glorificación del ser humano. La respuesta de Dios al pecado de Adán y Eva, pues, no termina en la expulsión del paraíso que pintó magistralmente Masaccio sino en el envío de su propio Hijo en una humanidad como la nuestra, como evoca el óleo realizado por Antonello da Messina con la admirable síntesis de claridad y precisión que vemos en este cuadro.

Con este envío Dios ha cumplido la promesa de salvación hecha a los primeros padres y, especialmente, a Abraham y a su descendencia. Por ello, el Hijo encierra en sí una multitud de nombres que ilustran su identidad y misión salvífica, por lo que todos esos nombres de una manera o de otra hablan de salvación y bendición. La Iglesia desde el principio anuncia la riqueza contenida en esos nombres, de los cuales, en base a la confesión de Pedro en Cesarea (Mateo 16, 16) escoge tres como especialmente significativos: Jesús, Mesías e Hijo de Dios, a los que el Nuevo Testamento y la tradición cristiana añaden el nombre de Señor. En estos cuatro nombres contemplamos la inefable presencia de Dios Hijo encarnado entre nosotros; igual que el cuadro no presenta explicaciones ni atributos especiales para representar al Hijo, así tampoco es necesario buscar más nombres ni adjetivos más allá de estos cuatro nombres que nos dibujan la identidad y la misión del Hijo de Dios.

Jesús y Cristo

En los relatos de la concepción de Jesús se revela que el nombre de Jesús ha sido escogido por Dios, como indica el arcángel Gabriel a María (Lucas 1, 31), y hace referencia a Aquel que trae la salvación de Dios (Mateo 1, 21). En efecto, el ángel explica a san José que Jesús salvará a su pueblo de los pecados, basándose en la etimología hebrea de este nombre: salvación de Dios. Escuchar por tanto el nombre de Jesús, al igual que contemplar su Santo Rostro, es evocar toda la obra salvadora de Dios en favor de la humanidad, que encuentra su recapitulación en Jesús Salvador.

El nombre de Jesús es la concreción humana del inefable nombre divino, que los creyentes invocan sabiendo que es el único que puede salvar (Hechos 4, 12). El nombre de Jesús, humillado en la Pasión, ha sido glorificado por el Padre por encima de todo nombre (Filipenses 2, 9), y por ello invocarlo equivale a recurrir a la fuerza omnipotente de Dios: ante este nombre de salvación retroceden los demonios y sanan las enfermedades; todo lo que se pida en nombre de Jesús con verdadera fe será concedido.

La bendición asociada a este nombre, representada por la mano derecha de Cristo en el cuadro, hace que la invocación de Jesús sea el corazón de la oración cristiana no solo en las formas litúrgicas o en las devociones que se han ido forjando a lo largo de la historia de la fe, sino especialmente en la oración individual. Estos pequeños cuadros, encargados para la devoción privada, son un recuerdo de la importancia de recurrir con frecuencia al nombre de Jesús en la vida cotidiana.

Al nombre de Jesús se asocia en el Nuevo Testamento el de Cristo, muchas veces de forma insoluble. Este nombre, que procede del griego, traduce la palabra hebrea Mesías (ungido), nombre que recibían los reyes de Israel que eran ungidos con aceite como señal de su realeza. Este nombre se asociaba sobre todo al futuro rey que vendría en los últimos tiempos a liberar al pueblo de Israel y a establecer un reino definitivo en la tierra. Cumplida esta esperanza en Jesús, el Nuevo Testamento lo proclama como el Mesías enviado por el Padre, ungido por el Espíritu Santo, para liberar a la humanidad entera y establecer el Reino de Dios.

Este nombre, en el que se unen Trinidad, humanidad y liberación, es aceptado por Jesús en su vida pública en pocas ocasiones. El peligro de entender la liberación ofrecida en Él en términos humanos o políticos hace que Jesús tenga que purificar este nombre de estas distorsiones, anunciando varias veces que el Cristo tendrá que reinar después de la humillación y el sufrimiento. Tan sólo después de la cruz será reconocido universalmente como Cristo e Hijo de Dios.

Hijo de Dios y Señor

En la tradición de Israel el título de cristo-mesías va asociado al de hijo de Dios, puesto que así era denominado el rey de Israel, como representante del pueblo adoptado por Dios como un hijo en el Éxodo. Siendo un título humano, en Jesús este nombre adquiere una connotación especial, puesto que Él es el Hijo único de Dios, relacionado con el Padre de una forma única y permanente, de tal manera que se distingue en Jesús la invocación “mi Padre” de la de “vuestro Padre”. Esta relación única del Hijo con el Padre (Mateo 11, 27; Lucas 10, 22) se expresa en el cuarto Evangelio con la fórmula Unigénito (Juan 3, 16), en la que se vislumbra que Jesús es propiamente el Hijo porque es engendrado eternamente por el Padre.

La filiación única de Jesús se percibe en tres grandes escenas de los Evangelios: el Bautismo, la Transfiguración y la Agonía en Getsemaní. Jesús será por tanto evocado como Hijo de Dios desde los comienzos de la predicación apostólica, como vemos en san Pedro (Mateo 16, 17) o san Pablo (Gálatas 1, 15-16).

Puesto que el Hijo está íntimamente relacionado con el Padre, comparte también con Él su señorío sobre toda la creación, por lo que Señor es un nombre propio de Jesús. En el pueblo de Israel este nombre se reserva únicamente para Dios, como un equivalente al inefable nombre hebreo de Dios (YHWH). En el Nuevo Testamento, el nombre Señor no sólo se asigna a Dios Padre, sino también a Jesús, que comparte con el Padre la soberanía divina sobre la naturaleza, el pecado, la enfermedad, los demonios y hasta la muerte.

Todo está sujeto al poder de Jesús Señor, pero lo está con un poder de misericordia y cercanía. Por ello este nombre también aparece en el Nuevo Testamento en momentos de especial intimidad con Jesús Resucitado, como la confesión de santo Tomás (Juan 20, 18) y la exclamación de san Juan en el lago (Juan 21, 7). De ahí que reconocer a Jesús como Señor sea un don especial del Espíritu Santo (1 Corintios 12, 3), y desear su venida definitiva al mundo como Señor de él sea una actitud permanente de todos aquellos que creen en Jesucristo (Apocalipsis 22, 20).

El autorEva Sierra y Antonio de la Torre

Historiadora del arte y doctor en Teología

Libros

El doctor Gaona sobre las posesiones: «He visto cosas que la ciencia no puede explicar»

El neuropsiquiatra José Miguel Gaona publica Posesión, una investigación al límite de la razón, la fe y lo inexplicable. Una obra ajena al sensacionalismo habitual en este tipo de publicaciones.

Javier García Herrería·19 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Decía el escritor C. S. Lewis que el mayor éxito del demonio era haber conseguido que las personas de fe no creyeran en él. Ochenta años después, esa afirmación es todavía más verdadera, pero un científico ha decidido estudiar el tema de las posesiones diabólicas a fondo y poner por escrito sus conclusiones.

El doctor José Miguel Gaona es un neuropsiquiatra forense que lleva más de 20 años asomándose a esa frontera donde la medicina se queda sin respuestas. No pretende decirle al lector en qué creer, sino que viene a contar con honradez lo que ha visto. No es un libro de religión, sino el acercamiento honrado de un científico a este tipo de fenómenos.

El Indiana Jones de la Neuroconsciencia

Un destacado especialista en el estudio del cerebro describió a Gaona como el «Indiana Jones de la Neuroconsciencia», y el apodo resulta difícil de rebatir cuando uno conoce su historial de trabajo de campo.

Miembro de la Asociación Europea de Psiquiatría y de la Academia de Ciencias de Nueva York, especialista en estimulación cerebral no invasiva por la Universidad de Harvard y uno de los psiquiatras forenses más reconocidos de España, Gaona lleva años adentrándose en territorios donde pocos científicos han puesto el pie: ha acudido a exorcismos con sacerdotes católicos hasta a ceremonias nocturnas en Marruecos en las que estuvo a punto de no salir ileso.

«Estuve en Casablanca, en un barrio periférico, atendiendo a una de estas ceremonias y de repente se volvió peligrosa», cuenta. Era una ceremonia gnawa —música de origen africano absorbida de forma sincrética por el mundo islámico, cuyos rituales secretos el régimen marroquí persigue—. Era el único occidental. Cuando uno de los participantes sacó un machete real y comenzó a hacerse cortes, salpicando de sangre las paredes, Gaona fue consciente de su situación: «Soy el único occidental aquí, son las 3 de la mañana, y nadie sabe dónde estoy».

Cuando Gaona se empezó a interesar en serio por estos temas, decidió estudiar «la diplomatura en Teología en la Universidad de Navarra para poder entender qué es lo que bulle en la cabeza de los sacerdotes. Siempre me ha resultado una cuestión tremendamente misteriosa y fascinante a la vez». 

Pero el paso más difícil fue lograr que el Vaticano le admitiera en el curso para exorcistas en el Regina Apostolorum —un ateneo pontificio romano—, algo nada habitual para un laico. «Tuvo su trabajo porque no admitían a otras personas que no fuesen religiosas», explica. Una vez dentro, convivió durante días con sacerdotes de Estados Unidos, Filipinas o Perú y entabló amistades que le abrieron puertas para acudir a numerosos exorcismos reales.

Un libro para creyentes, escépticos y los que están entre ambos

Posesión parte de una pregunta que pocos científicos se atreven a formular en voz alta: ¿dónde termina la enfermedad y dónde comienza lo inexplicable? «El libro no pretende zanjar el debate sobre la existencia del demonio» —eso, dice su autor, queda fuera del alcance de cualquier método científico reproducible—, «sino explorar qué ocurre en ese pequeño pero perturbador porcentaje de casos que no encaja en ninguna clasificación psiquiátrica conocida».

La obra de Gaona puede interesar tanto a una persona profundamente religiosa, como a cualquier escéptico o a los interesados por la ciencia o la espiritualidad. Sus páginas mezclan neurociencia, teología, casos forenses y testimonios de primera mano de algunos de los exorcistas más relevantes del mundo. El resultado, según su propio autor, es «transversal».

Gaona aclara que el libro «no da miedo leerlo. Todo está visto desde la perspectiva del bien. Es el bien que observa y mira al mal. Por lo tanto, creo que cualquier persona podría leerlo». El lenguaje morboso y las anécdotas gore son completamente ajenas al texto.

Amorth, Gallagher, Sudano, Luzón o Randazzo

Cuatro figuras principales vertebran la parte testimonial del libro. El padre Gabriele Amorth, el exorcista más célebre del siglo XX y fundador de la Asociación Internacional de Exorcistas, aparece en una entrevista que Gaona le hizo en vida y que se publica ahora en forma póstuma. 

Amorth, que practicó miles de exorcismos a lo largo de su vida —aunque, puntualiza Gaona, «muchos de ellos eran en realidad oraciones de liberación, no el ritual exorcístico formal»—, tuvo durante décadas numerosos enemigos incluso dentro del Vaticano. «No hay peor cuestión que negar la existencia del demonio. En el fondo es negar la existencia del mal como fuerza», dice Gaona al hablar de las resistencias que encontró el padre Amorth en vida.

Richard Gallagher, psiquiatra y profesor de la Universidad de Columbia, prologa el volumen y lo recomienda sinceramente. Gallagher no es un cualquiera en el mundo de los fenómenos paranormales, posiblemente es el terapeuta que más poseídos ha atendido a nivel mundial, habiendo documentado casos que desafían la explicación médica: pacientes que hablan con fluidez en lenguas que nunca aprendieron, revelan información que no podrían conocer, o manifiestan una fuerza física muy superior a su constitución. 

Glenn Sudano, exorcista de la arquidiócesis de Nueva York, es otro de los que más han hablado con Gaona y al que dedica 15 páginas del volumen. La elección de Nueva York como escenario no es casual: «Es un icono mundial de la modernidad, de la vanguardia, de lo más actual. Y a la vez resulta paradójico que Glenn Sudano, el exorcista, está a tope de trabajo», explica Gaona.

Y por último está Pietro Randazzo, al que Gaona dedica un capítulo entero: “Es considerado el desinfestador más conocido a nivel mundial, vive en un pequeño pueblo italiano y se dedica a recorrer medio planeta atendiendo casas que sus habitantes describen como habitadas por el mal”. Gaona aborda con precisión qué es y qué no es una posesión, explica con rigor los rituales exorcistas y aborda en profundidad el fenómeno de las infestaciones —esos lugares y objetos que, según la tradición, pueden albergar presencias malignas— con una seriedad que contrasta con la espectacularización que rodea al tema en otros contextos.

Los unicornios de la ciencia

La Iglesia Católica, aclara Gaona, es mucho más rigurosa con el exorcismo de lo que el cine ha hecho creer: «Me atrevería a decir que el 95 %, por no decir el 98-99 % de los casos, la propia Iglesia manda al supuesto poseído al psiquiatra. Gran parte de los casos, sin lugar a dudas, tienen una raíz psiquiátrica».

El exorcismo es la última instancia, gratuito, discreto, administrado únicamente por sacerdotes designados por sus obispos, y precedido por una preparación que Gaona compara con la de un deportista de élite: ayuno, confesión, oración profunda.

Pero lo que le interesa a Gaona como científico es ese margen residual que escapa a todo lo anterior. «Lo que podemos llamar los unicornios de la ciencia. Son aquellas situaciones en las cuales la explicación racional es muy difícil. Se da en todos los campos de la ciencia, por ejemplo, en la física cuántica es una realidad aceptada que a veces 2 más 2 no es 4», explica.

Ocurre por ejemplo cuando uno observa xenoglosia —personas sin formación que hablan con fluidez en lenguas que nunca aprendieron—, levitaciones de objetos y conocimientos que los supuestamente poseídos no tendrían forma de tener. «¿Cómo es posible que durante un exorcismo se tengan conocimientos de algo que está sucediendo en otro lugar o que le sucedió hace mucho tiempo a alguno de los presentes que acompañan con sus oraciones al sacerdote?», se pregunta. 

Como neuropsiquiatra forense que ha peritado algunos de los casos criminales más extremos de España —entre ellos el de Patrick Nogueira, el joven que descuartizó a su familia política— Gaona ha llegado a una conclusión incómoda: «Llega un momento que empiezas a tirar del hilo, tirar del hilo, y ya solo puedo explicarlo por el mal. Y es una fuerza que nos impele a unos respecto a otros».

Eso no es una afirmación teológica. Es la constatación de un límite. «La ciencia debe estudiar cualquier cosa. Creo que tenemos licencia, entre comillas, para matar como James Bond en el sentido de poder estudiar cualquier cosa. Si la ciencia tiene prejuicios, ya es el colmo de no estar abiertos», afirma Gaona.

Para los creyentes y para los que no lo son, el mensaje de Gaona apunta en la misma dirección: merece la pena mirar hacia ese uno o dos por ciento. Somos un grupo de personas intentando sacarle una foto al unicornio. 


Posesión

Autor: José Miguel Gaona
Editorial: La esfera de los libros
Año: 2026
Número de páginas: 614
Leer más

¿Católicos de primera fila? El Papa, Nachter y Bad Bunny

La visita de León XIV, una reflexión de Nachter y el entusiasmo de los fans de Bad Bunny nos invitan a preguntarnos si los católicos vivimos la fe desde la última fila o desde la primera.

19 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La reciente visita del Papa León XIV a España ha sido una auténtica fiesta para miles de católicos. Hemos visto largas colas, plazas abarrotadas y personas recorriendo cientos de kilómetros con la esperanza de verlo durante unos segundos. La emoción era palpable. Y, sin embargo, toda esta alegría ha puesto de manifiesto una paradoja sobre la que merece la pena reflexionar.

El humorista Nachter lo ilustró a la perfección en uno de sus reels. Con su estilo desenfadado, mostraba cómo los cristianos que hacen horas de cola para acercarse al Papa son los mismos que ocupan los últimos bancos cuando asisten a Misa.

En mi parroquia lo veo todos los domingos. El párroco nunca comienza la celebración hasta que los primeros bancos están ocupados. Sin embargo, rara vez hay una multitud disputándose esos asientos privilegiados. Más bien todo lo contrario: es el mismo párroco el que muchas veces tiene que señalar con el dedo a alguien para que rellene ese solitario banco. Es curioso: estamos allí para encontrarnos con Dios, pero no parecemos especialmente interesados en estar más cerca.

Ser fans, como los de Bad Bunny

Quizá, en este sentido, los cristianos podríamos aprender algo de los seguidores de Bad Bunny. Sus fans están deseando estar en la famosa «casita», hacen colas interminables para ver mejor al artista o incluso tocarle. Disfrutan al máximo el evento y cuando salen, presumen de haber vivido algo extraordinario: «¡he visto de cerca a Bad Bunny!».

La comparación puede parecer provocadora, pero ¿qué imagen damos de nuestra fe si seguimos a Cristo con menos entusiasmo que a un artista? El mismo san Carlo Acutis se preguntaba esto mismo. Su madre contaba que él no entendía por qué las personas no hacen filas para visitar al Rey del Universo, vivo y real en el Sagrario: «en el tabernáculo está la Vida Eterna, y sin embargo, las iglesias están vacías» afirmaba. 

Ya lo decía Mateo: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente”. ¿Quién se animaría a hacerse fan de Dios si los que dicen seguirle no hacen colas para verle?

Seguir siendo salados

Pero la cuestión va mucho más allá del testimonio que damos a los demás. También afecta a nuestra propia vida espiritual. El gran peligro de cualquier creyente no suele ser el rechazo frontal a Dios, sino la costumbre. La rutina. Por ello, deberíamos preocuparnos por mantenernos «salados» y cultivar el asombro ante la grandeza de Dios.

¡Bendito asombro! San Juan Pablo II hablaba de dos actitudes espirituales para descubrir a Dios que viene a nuestro encuentro. «La segunda ―después de la espera atenta y vigilante― es la admiración, el asombro. Es necesario abrir los ojos para admirar a Dios que se esconde y al mismo tiempo se muestra en las cosas» (Audiencia General, 26 de julio de 2000).

El demonio está deseando por ello arrebatarnos este asombro. Pretende que normalicemos las maravillas de Dios, enfriando así nuestra pasión y nuestras ganas de verle. ¿Cómo normalizar que Dios nos habla como un enamorado en cada liturgia de la palabra? ¿Cómo dar por hecho que muere por nosotros y que carga con nuestros pecados? ¿Cómo acostumbrarnos a que un Dios tiene sed de vernos y que hace lo que sea para encontrarse con nosotros?

El Papa, un empujón a la primera fila

Tal vez por eso la visita del Papa ha sido también una oportunidad. Una oportunidad para preguntarnos si vivimos nuestra fe desde la última fila o desde la primera. Para preguntarnos si buscamos a Cristo con el interés que merece.

Porque cuando desaparezcan las multitudes y terminen los grandes acontecimientos, Jesús seguirá esperandonos en el sagrario. Sin focos. Sin aplausos. Sin colas. Y quizá la verdadera cuestión no sea cuánto nos emocionó ver al Papa, sino cuánto deseamos acercarnos a Cristo cada día.

Ojalá aprendamos a vivir una fe de primera fila.



Evangelización

15 santos patronos e intercesores para causas extrañas o diversas

Hay patronos de países, ciudades, gremios, de instituciones, eclesiales y civiles, para la familia, para invocar la salud y atraer bienes en la pobreza. Intercesores para adquirir virtudes o quitar defectos, para conseguir trabajo, para el amor y encontrar novia o novio, para los animales, para los imposibles. Va una muestra.

Francisco Otamendi·19 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Podríamos hablar de la Santísima Virgen María, de san José, o de tantos santos y mártires a los que acuden los cristianos a rezar. Pero en esta ocasión nos centramos en algunos santos patronos e intercesores a los que se acude en ocasiones, y que pueden denominarse extraños o no tan conocidos, porque se les invoca por causas muy diversas, o extrañas.

El sentir popular ha expresado en algunas frases estas peticiones dirigidas a santas y santos, para que ayuden cuando las cosas se ponen feas, o existe una verdadera necesidad. 

Por ejemplo, acordarse de Santa Bárbara cuando truena, San Antonio bendito, ayúdame a encontrar lo perdido. Santa Rita, abogada de los imposibles, ruega por nosotros. Por san Blas, la cigüeña verás. Por San Andrés, la nieve en los pies. Nada te turbe, nada te espante (para alcanzar la paz, de santa Teresa de Jesús), hasta San Antón, Pascuas son, etcétera.

Santas Rita, Bárbara, Bibiana y Clara de Asís

Santa Rita de Casia, santa de los imposibles, a la que se ha celebrado el 22 de mayo. Nació en 1381, perdió a su esposo (asesinado) y a sus hijos, perdonó, fue admitida entre las agustinas del monasterio de Santa María Magdalena de Casia. Pidió al Señor participar en su Pasión, y tuvo un estigma 15 años. 

Se le llama la santa de las rosas porque estando en cama antes de su muerte, pidió a una prima que le trajera dos higos y una rosa del huerto de la casa paterna. Era enero. La mujer pensó que deliraba. Sin embargo, encontró estupefacta los higos y la rosa, y los llevó a Casia. Santa Rita murió en 1447.

Santa Bárbara, patrona ante las tormentas, truenos y rayos. Esta virgen mártir nació en el siglo III en Nicomedia (Asia Menor, actual Turquía). Su padre era un tirano llamado Dióscoro, y encerró a su hija cuando se convirtió al cristianismo. Luego la ejecutó. Tras matar a su hija, falleció después de que le alcanzara un rayo. Santa Bárbara es patrona de los artilleros de España y Europa, y de las profesiones relacionadas con explosivos y fuego.

Santa Bibiana, patrona de la epilepsia y los dolores de cabeza. Vivió en la segunda mitad del siglo IV. Fue detenida y martirizada junto a su hermana Demetria, también santa.

San José de Cupertino se eleva a la vista de la Basílica de Loreto (Ludovico Mazzanti, Wikimedia commons).

San José de Cupertino, patrón de los pasajeros de avión y pilotos, y de los estudiantes con problemas. Tenía el don de la levitación, y se le representa volando.

Santa Clara de Asís, patrona del buen tiempo, se reza para que no llueva el día de la boda, entre otros motivos. En 1958, el papa Pío XII la declaró patrona de la televisión y de las telecomunicaciones. Santa Clara de Asís fue fundadora, con san Francisco de Asís, de la Orden de las clarisas.

San Magno de Fussen, patrón contra los insectos y otros animales ‘perniciosos’, y las orugas.

San Sebastián, patrono de los arqueros y contra las flechas envenenadas. Los santos mártires Sebastián, nacido en Milán, y Fabián, fueron encarcelados en las persecuciones a los cristianos de Diocleciano y Decio. San Sebastián ayudó a cristianos en la cárcel. Sobrevivió a las flechas, pero murió golpeado. San Fabián fue Papa 14 años.  

Santos Drogón, Friard, Cristóbal, Antonio Abad…

San Drogón. Patrón de los feos, según se dice, y de las parteras. 

San José de Arimatea. Patrón de las personas en duelo, y de las funerarias.

Cuenta el evangelista san Juan que José de Arimatea, discípulo de Jesús, pero en secreto por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le permitiera llevarse el cuerpo de Jesús, y Pilato se lo concedió. Así que vino y se llevó el cuerpo.

Junto con Nicoedemo, tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con especias, según la costumbre funeraria de los judíos. En el lugar donde fue crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie había sido depositado. Allí depositaron a Jesús.

San Friard. Patrón contra el miedo a las avispas

Santo Tomás de Aquino. Patrono de los estudiantes. San Pablo VI le llamó  “lámpara de la Iglesia y del mundo entero”. San Juan Pablo II, “maestro de pensamiento”. Benedicto XVI subrayó su obra de “armonía entre fe y razón”, y el Papa Francisco animó a ponernos “en su escuela” al lanzar tres años de celebraciones. 

San Simeón “Salus”, el loco. Patrón de los titiriteros. 

San Julián. Patrono de los payasos. 

San Cristóbal, patrono de los conductores. El santo comenzó siendo patrón de los arrieros, encargados de transportar las mercancías con animales.

San Antonio Abad y san Pablo ermitaño (Wikimedia Commons / Bernhard Strigel).

San Antón, patrono de los animales y de numerosos oficios. Nacido en Egipto en torno al año 250, siglo III, a san Antonio Abad se le considera padre del monacato, es decir, de la vida en comunidad llevada a cabo por monjes o monjas. Además, el 17 de enero se le invoca para proteger a los que se ganan la vida con negocios relacionados con ganados, y se bendice a las mascotas o animales de compañía.   

El autorFrancisco Otamendi

Vaticano

El Vaticano da luz verde a la beatificación de 20 mártires españoles

El Papa León XIV ha autorizado la promulgación de un decreto del Dicasterio para las Causas de los Santos reconociendo el martirio de 20 españoles.

Redacción Omnes·18 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El Papa León XIV ha autorizado al Dicasterio de las Causas de los Santos que promulgue los decretos que reconocen un martirio en España y las virtudes heroicas de cinco figuras religiosas de Europa y América.

El martirio de Ibiza: Vía libre a la beatificación

La decisión más destacada es el reconocimiento oficial del martirio de Juan Torres Torres y 19 compañeros. Se trata de un grupo de sacerdotes diocesanos que fueron asesinados por «odio a la fe» entre agosto y septiembre de 1936 en el territorio de la diócesis de Ibiza, en el contexto de la persecución religiosa de la Guerra Civil Española.

Al certificarse el martirio, la Iglesia exime la necesidad de un milagro comprobado, por lo que este grupo de 20 futuros beatos queda a las puertas de la ceremonia oficial de beatificación.

Cinco nuevos «Venerables» para la Iglesia universal

Asimismo, el Santo Padre aprobó las «virtudes heroicas» de cinco siervos de Dios, lo que les otorga formalmente el título de Venerables. A partir de este momento, se requerirá la confirmación de un milagro atribuido a su intercesión para que puedan ser beatificados. Los nuevos venerables son:

  • P. Julio Maria De Lombaerde (Bélgica/Brasil): Sacerdote nacido en Bélgica en 1878 y fallecido en Brasil en 1944. Fue el fundador de tres congregaciones: las Hijas del Corazón Inmaculado de María, los Misioneros de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento y las Hermanas de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento.
  • María Teresa Tallon (Estados Unidos): Fundadora de la Congregación de las Visitadoras Parroquiales de María Inmaculada, fallecida en Monroe en 1954.
  • María Agnese Tribbioli (Italia): Fundadora de la Congregación de las Hermanas Pías Obreras de San José, quien desarrolló su labor en Florencia hasta su muerte en 1965.
  • Clara Andreu y Malferit (España): Monja profesa del Monasterio jerónimo de San Bartolomé de Inca, nacida en Palma de Mallorca a finales del siglo XVI (1596) y fallecida en 1628.
  • Maria Petra Giordano (Italia): Monja de la Orden de Predicadores (Dominicas), nacida en Nápoles y fallecida en Bibbiena en el año 2006.
España

Un asombro que no envejece: el legado de Jérôme Lejeune cien años después

Madrid celebró el centenario del nacimiento de Jérôme Lejeune, descubridor de la causa del síndrome de Down, con un acto que reivindicó su defensa de la dignidad humana y sirvió para presentar un curso sobre su vida y legado.

Inmaculada Sancho·18 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El centenario del nacimiento de Jérôme Lejeune se ha celebrado esta semana en el Colegio Mayor Roncalli de Madrid, con un acto que ha reunido a familiares, médicos y pensadores en torno a la figura del genetista francés, descubridor de la causa cromosómica del síndrome de Down y uno de los grandes defensores de la dignidad humana del siglo XX.

Durante el acto, la presidenta de la Cátedra Internacional de Bioética Jérôme Lejeune, Elena Postigo, ha leído una carta del actual presidente de la Pontificia Academia para la Vida, monseñor Renzo Pegoraro, que recordaba que Lejeune fue el primer presidente de esa misma institución y que «estamos llamados a recordar su vida y su legado”.

También ha señalado que, de su pensamiento, “lo central es que la dignidad del ser humano es indiscutible, y esa dignidad comienza con el inicio de la vida en el momento de la concepción”. Ha añadido también que “la dignidad de la persona no depende de las capacidades que posea, de las riquezas o del papel que desempeña”, sino que es “un don que la precede y la supera”.

El acto consistió una conversación entre Jean-Marie Le Méné, yerno de Lejeune y presidente de la Fundación Jérôme Lejeune en Francia, y el escritor y pensador Fabrice Hadjadj, padre de un hijo con síndrome de Down, moderada por José Martín Aguado, también padre de un hijo con trisomía 21. Le Méné se ha centrado en desmontar la imagen que, según ha dicho, circula sobre Lejeune en ciertos ambientes: la de un científico rígido y enfrentado al progreso.

Frente a eso, ha reivindicado a un hombre cuyo rasgo definitorio era “el asombro permanente”. A su vez, también ha resumido la ética médica que veía en su suegro con una idea que ha repetido casi como un lema: el papel del médico es cuidar, no acelerar la muerte del paciente, pero también evitar siempre que sufra. También, ha compartido un recuerdo personal, la muerte de una hermana en su infancia con solo cuatro meses, por una afección que hoy se trataría sin dificultad: “Me ha interpelado personalmente toda la vida”.

Hadjadj, por su parte, ha aportado una reflexión más filosófica, contraponiendo la figura del superhombre, condenado a quedar obsoleto por su propia lógica de superación técnica, a la de un niño con síndrome de Down: “El problema del superhombre es que entra en una competencia, siempre, mientras que el niño tiene algo más, no primitivo, sino primordial”, con una sencillez que “nos ensancha el corazón, la conciencia histórica, la relación con la naturaleza”. Y ha planteado la pregunta que, a su juicio, resume el verdadero desafío: “¿Quiénes son los débiles en este caso? Nosotros, porque cada uno de nosotros tiene su propia debilidad”.

Curso sobre Lejeune

El centenario ha sido también la ocasión para presentar un curso que recorre la figura de Lejeune desde ángulos muy distintos. Pablo Siegrist, director general de la Fundación Jérôme Lejeune en España, ha presentado sus contenidos, en los que participan, entre otros, sus hijos Karin y Thomas Lejeune, que aportan la mirada doméstica del padre de familia; el abogado estadounidense Martin Palmer, que reconstruye su papel como testigo experto en procesos judiciales sobre el estatuto del embrión; el médico John Bruchalski, que habla de cómo el legado de Lejeune ha marcado su propia práctica obstétrica; o el escritor y biógrafo de san Juan Pablo II, George Weigel que repasa la amistad del Papa con Lejeune.

A ello se suma una entrevista inédita a Birthe Lejeune, su viuda, en la que repasa la vida en común con el genetista.

El autorInmaculada Sancho

Leer más
Cultura

Rouault: el artista católico con varias de las mejores obras de arte cristiano

El pintor francés Georges Rouault (1871-1958) está considerado uno de los artistas cristianos más destacados del siglo XX. Pintó obras como “Cristo en las afueras”, “La crucifixión” y “El viejo rey”.

Redacción Omnes·18 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– Heather King, Angelus News (Estados Unidos)

Rouault, expresionista francés y católico devoto, nació en el barrio de Belleville, en las afueras de París. “En el barrio marginal del trabajo y el sufrimiento, en la oscuridad, nací. Velando por las vilezas pictóricas, trabajé a kilómetros de ciertos diletantes”, escribió más tarde.

Su padre era ebanista, y el primer trabajo de Rouault fue como ayudante de un restaurador de vidrieras. “Mi estancia allí fue breve, pero me marcó con una huella imborrable, legendaria”, comentó. Desde entonces, recordaría el espíritu de los artistas medievales anónimos que crearon las vidrieras, pero que prefirieron no firmarlas.

En 1908 se casó con Marthe Le Sidaner; tuvieron cuatro hijos.

Ya en 1913, un crítico, Gustave Coquiot, exclamó: “Hay que ser monje para entenderlo”.

Una obra más humana que política

Rouault se vio profundamente afectado por el estallido y las consecuencias de la Primera Guerra Mundial. Entabló amistad con el escritor católico Léon Bloy, conocido por su irascible carácter, y más tarde con el filósofo Jacques Maritain y su esposa, Rāissa, ambos conversos.

Pintó a fugitivos, payasos, prostitutas, mendigos y cadáveres: las víctimas de la guerra, el materialismo y una burguesía complaciente. Pero la obra de Rouault era humana, más que política.

Como observó Rāissa Maritain, “La calidad de una obra no depende de su tema, sino de su espíritu”. Jacques Maritain señaló: “Este tipo de “realismo” no es en absoluto un realismo de las apariencias físicas; es un realismo del significado espiritual de lo que existe (y se mueve, sufre, ama y mata); es un realismo impregnado de los signos y los sueños que se entremezclan con el ser de las cosas”.

Serie de grabados ‘El Miserere’

La obra maestra de Rouault es considerada por muchos la serie de grabados en huecograbado de técnica mixta titulada “El Miserere”, que expuso en 1948. Tenía casi 80 años en aquel entonces.

Con sus sutiles tonos de negro y gris, la serie retrata el horror y la tristeza del sufrimiento humano, así como la complicidad de cada ser humano en ese sufrimiento. “¿Acaso no somos todos convictos?”, pregunta el título de una de las obras. En otra, un dibujo de un hombre engreído y bien alimentado se titula “Nos creemos reyes”. Una tercera, “Calle de los solitarios”, podría, con su evocación del aislamiento existencial, ser la calle en la que yo -o tú- vivimos.

La agitación política, la amenaza de destrucción masiva y el auge de la derecha que caracterizaron la época de Rouault no han hecho sino intensificarse en nuestros días.

En la obra «Rouault: Una visión del sufrimiento y la salvación» (William B. Eerdmans, $19.14), el autor William A. Dyrness observó:

En 1952, un escritor de la revista religiosa “La Croix” le preguntó a Rouault qué opinaba del arte religioso o sacro. Como de costumbre, Rouault se negó a entrar en el debate. Simplemente dijo que, para hablar de arte en la Iglesia, primero hay que amar la pintura.

‘Crucifixion’ (década 1930), por Georges Rouault – Museo Soumaya – México (autor, José Luiz, atribución: © José Luiz Bernardes Ribeiro, Wikimedia commons, creative commons).

Para Rouault, hacer arte era también una forma de oración

En una entrevista de 2010 para la revista trimestral de literatura y arte «Image», el artista Makoto Fujimura añadió:

“Rouault nos invita no solo a la superficie del cuadro, sino también a la visión sacramental que entiende la pintura como mediadora de una realidad superior. Para Rouault, hacer arte era también una forma de oración. Era una disciplina y un ritual diarios que lo acercaban a Dios”.

“Si bien estuvo influenciado por los expresionistas, no pertenecía a su corriente. No buscaba expresarse; quería santificarse en el proceso. Su obra se centraba en la fidelidad a las realidades internas, pero también a la fragilidad del mundo. Estaba muy comprometido con los márgenes de la sociedad. Al identificarse con los pobres, las prostitutas y las personas marginadas, creía que encontraría a Jesús, una perspectiva profundamente católica y bíblica, como se evidencia en los escritos de Isaías o Jeremías”.

Con ese fin, Rouault fue un ejemplo de la vocación del arte como misión y llamamiento.

Matisse y Rouault, ante la pregunta de si seguirían pintando en una isla desierta

El biógrafo Pierre Courthion ha contado la siguiente historia:

Una vez les planteé a Matisse y a Rouault la siguiente pregunta: ¿seguirían pintando una isla desierta, donde hubieran perdido toda esperanza de volver a comunicarse con sus semejantes? La respuesta de Matisse fue rotundamente negativa: “No hay artistas sin público… Un artista quiere ser comprendido, un pintor, ser contemplado”.

Rouault, en cambio, fue más reservado: “Estoy seguro de que seguiría pintando, incluso sin un solo espectador, incluso sin esperanza de tenerlo”. Comprendí que para él, tras el inevitable repliegue sobre sí mismo, que es la fuente de toda obra de arte (aunque esto pueda parecer, en un principio, egocéntrico), la creación conduce a un acto de generosidad, un regalo a la comunidad, visible o invisible. Esto debe ser así para cualquier hombre cuyo genio provenga únicamente de Dios.

El cuadro más insignificante…

Finalmente, en palabras del propio Rouault:

“El cuadro más insignificante —realizado en prisión o en palacio, por quien sea (quizás por un pobre diablo de pintor que no pidió nacer ni ser pintor)— este pequeño cuadro insignificante, por muy inexperto que sea técnicamente, refutará a todos nuestros sensatos y razonables doctores de las artes durante quizás cien años”.

——————

Este artículo ha sido publicado originariamente en ‘Angelus News’, y pueden encontrarlo aquí.

————

Evangelización

Christophe Flippo: “En la fe cristiana, eres salvado por Jesucristo. En la masonería, intentas salvarte a ti mismo”

Christophe Flippo, ex masón que formó parte de la organización más de 20 años, comparte su testimonio con Omnes para aclarar algunos mitos y explicar las características de la masonería, junto a las incompatibilidades de esta con la fe católica.

Paloma López Campos·18 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Christophe Flippo practicó la masonería durante 21 años. De pronto, en apenas unos segundos y por petición de su mujer, dejó la logia y volvió de nuevo al catolicismo. Su paso por la francmasonería deísta no fue superficial, sino que incluso llegó a ser maestro de una logia. Hoy, a punto de jubilarse con 66 años, cuenta su testimonio para desmitificar algunos conceptos sobre esta organización y explicar las razones por las que es imposible conjugar la fe católica con la masonería.

¿Qué le motivó a unirse a la masonería?

—Practiqué la masonería durante 21 años. Pasé por todos los niveles y capas. Me siento legitimado para hablar de ello porque tengo una gran experiencia. Trabajé en París en los rituales de la masonería y fui varias veces lo que llamamos “Venerable”, que es el maestro de una logia.

Sobre por qué entré: como la mayoría de la gente, buscaba un sentido a la vida. Mucha gente que entra viene de una cultura cristiana, pero no es practicante. Puede que Dios esté muy lejos de ellos, y ese era mi caso.

En el pasado, mi mujer y yo teníamos fe y educamos a nuestros hijos en la fe cristiana, pero progresivamente nos fuimos alejando de ella debido a la propia masonería. Personalmente, siempre he tenido en mente la pregunta de Leibniz: “¿Por qué hay algo en lugar de nada?”. Es decir, ¿por qué tenemos un mundo, personas en él y conciencia de quiénes somos en medio de un universo lleno de violencia y explosiones nucleares? Me parecía increíble y buscaba respuestas en libros esotéricos antes de ser masón. Al final, entré porque alguien de mi entorno me lo propuso.

¿Cómo describiría la organización?

—No se puede entender la francmasonería como una sola organización; hay dos tipos. Una es atea o laica y la otra es deísta, que cree en un dios genérico o un “arquitecto” que creó el mundo, pero nada más.

La parte atea es muy importante en Francia. Su objetivo es construir un mundo nuevo y mejor, lo cual trae consigo el modernismo y cuestiones sociales como el aborto. Toda la “evolución” de la sociedad está liderada principalmente por esta parte atea. Hubo una época, en la Tercera República francesa de 1870, en la que el 80 % de los diputados eran masones, por lo que su influencia fue enorme hasta la Segunda Guerra Mundial.

Los masones ateos hacen mucha política porque quieren promover su visión de la sociedad. Por eso, cuando ves a alguien hablando de masonería en la televisión o periódicos, casi siempre es de este lado. Toda la red de negocios y política está en ese lado, porque para ser político necesitas dinero y contactos.

La otra parte, la deísta, se basa en la tradición del Reino Unido y su constitución se estableció en el siglo XVIII, hacia 1715. Fue creada por dos pastores protestantes con la idea de buscar la paz, en una época de guerras entre católicos y protestantes. Querían sentar a la gente a la mesa para discutir sobre filosofía con tolerancia, sin la Iglesia de por medio. Cuando el Imperio Británico se expandió, reclutaron a personas locales en India o China para apoyarlos y manipularlos. Para que esto funcionara entre diferentes religiones, eliminaron cualquier mención a la fe cristiana. Así, un musulmán, budista o hinduista puede ser masón porque el único punto común es el “Gran Arquitecto del Universo”.

¿Cuál es el problema que surge de esa mezcla?

—El problema es que construyen rituales y una historia basada en una mezcla de muchas culturas: alquimia, ritos griegos, egipcios, templarios y también la Biblia. En el rito de emulación, que es el más conocido, el nombre del “Gran Arquitecto” cambia en cada nivel. Empieza como arquitecto, luego geómetra, y en un nivel llega a llamarse “divinidades”, en plural, lo cual ya es un problema para una fe monoteísta. Al final, el nombre es una concatenación de tres dioses: Jehová, Baal (el dios sirio) y On o Ra (el dios egipcio del sol). Te alejas del Dios único y terminas en un punto plenamente pagano.

Estos sincretismos terminan por generar interrogantes. ¿Qué luz se puede encontrar en estas tradiciones paganas?

En la fe cristiana, eres salvado por la redención de Jesucristo. En la masonería y la alquimia, intentas salvarte a ti mismo para volver a ser el “Adán perfecto” previo a la caída. Es una vía para perderse totalmente.

La masonería deísta es totalmente incompatible con la fe cristiana, porque relativiza. Todo es igual: desde el mito de Isis y Osiris hasta la resurrección de Cristo. En resumen, a los masones les cito la primera frase de Cristo en el Evangelio de Juan: “¿Qué buscáis?”.

¿Por eso decidió irse?

—Me fui en unos pocos segundos, aunque amaba la masonería. Me fui porque mi mujer me lo pidió. Estábamos redescubriendo la fe cristiana en una peregrinación en Francia y atravesábamos una crisis. Mi esposa dijo que la crisis se debía a que yo era masón, y como esposo, mi prioridad es ella.

El día que lo dejé recibí un signo: leí un texto de san Atanasio de Alejandría en una revista que decía: “Tu hermano es Dios”. Fue un mensaje para dejar de buscar “hermanos” en mi anterior comunidad; ahora mi hermano es Cristo.

¿Cómo afecta al matrimonio ser miembro de la masonería?

—Es un problema para las parejas porque construyes tu espiritualidad solo. Tu esposa no puede entender los rituales, que son extraños y progresivos. Se crea una brecha. Una mujer me contó una vez que su marido, que era masón, le pidió el divorcio durante una cena simplemente diciendo: “No tenemos nada más que compartir”. Él estaba construyendo algo por su cuenta y ella estaba sola.

¿Es la masonería una secta?

—No es una secta. Es difícil entrar, pero es fácil irse. No se bebe sangre, ni se escupe sobre Cristo. Pero sí es un extravío filosófico. Una búsqueda progresiva que aleja de Cristo en favor de las tradiciones paganas.

Sin embargo, la “fraternidad” es falsa. El día que te vas, desapareces para ellos. Yo estaba llorando en mi última reunión porque estaba triste por dejar a mis hermanos, pero al día siguiente nadie me llamó. La relación es con el grupo, no entre individuos.

¿Cómo ha influido tu salida de la masonería en tu vida personal, profesional o espiritual?

—Lo que cambió mi vida fue volver a ser cristiano. Dejas de juzgar. Antes, si veía a alguien pidiendo en la calle, juzgaba que era su culpa por beber o no trabajar; ahora simplemente le ayudo porque necesita ayuda. Ser cristiano te da esperanza y alegría.

Los ancianos nos preceden

Cuando era pequeña, nos llevaban del colegio a visitar ancianos a una residencia. No olía muy bien y algunos viejos daban un poco de miedo. Con mis pocos años no entendía el sentido de aquellas visitas, pero lo comprendí años después.

18 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Últimamente he leído dos libros sobre ancianos que me han impresionado. El primero de ellos, “Cuando las grullas vuelven al sur” de la sueca Lisa Ridzén (RBA 2024), narra la historia de Bo, ya enfermo y con su mujer ingresada en una residencia para personas con demencia. Bo vive solo en una casa en mitad del bosque, con la única compañía de su perro y la ayuda de las cuidadoras del servicio de atención domiciliaria.

Me conmovió esta historia sencilla que narra el afecto del viejo por su perro, las dificultades para asumir su pérdida de autonomía, el dolor por la esposa ausente y su afán por llegar a comunicarse mejor con su hijo Hans, a pesar de que siente que ahora él quiere controlarlo todo.

El segundo libro se llama “Las gratitudes”, de la francesa Delphine De Vigan (Anagrama 2016), y nos cuenta la historia de una anciana necesitada de dar las gracias antes de morir. Con la ayuda de Marie, una vecina que es como su hija, y de Jérôme, el logopeda de la residencia donde está ingresada, la anciana Michka tratará de cumplir su deseo de encontrar al matrimonio que, durante los años de la ocupación alemana, siendo una niña, le salvó de morir acogiéndola y escondiéndola en su casa. 

La historia que narra De Vigan me dejó pensando que quizá tendría que ser al revés. Deberíamos ser nosotros los que diéramos las gracias a los ancianos mientras todavía están con nosotros. Les debemos respeto, agradecimiento, escucha.

Proyectos de existencia

A veces no es fácil convivir con personas mayores o cuidar de ellas, pero hemos de recordar siempre que no son niños. No podemos regañarles, arrinconarles ni olvidar que tienen mucho que aportar. Nos preocupamos por las medicinas, por su alimentación o por los cuidados prácticos, pero no nos ponemos en su lugar.

Como afirmaba el Papa Francisco en su catequesis del 23 de febrero de 2022, “para una edad que ya es parte determinante del espacio comunitario y se extiende a un tercio de toda la vida, hay —a veces— planes de asistencia, pero no proyectos de existencia. Planes de asistencia, sí; pero no proyectos para hacerles vivir en plenitud. Y esto es un vacío de pensamiento, imaginación, creatividad”.

Debemos reflexionar por tanto sobre lo importante y hermoso de cuidar a los ancianos, y sobre cómo acompañarlos mejor. Podemos compartir una conversación tranquila, una risa, una caricia o simplemente permanecer un rato a su lado, aunque sea sin decir nada. Podemos escuchar sus recuerdos, o sus desvaríos, ayudar a calmar la ansiedad y el miedo que a veces acarrea la vejez.

Algunos se preguntan por qué mantener vivo a un anciano que ya no reconoce a nadie o que tiene una enfermedad terminal. ¿Qué sentido tiene esa vida?, se dicen muchas personas. Claramente son situaciones que producen gran impotencia, sufrimiento y cansancio. ¿Por qué siguen ahí esos pobres viejos si no se enteran de nada? La respuesta no es sencilla y se entiende más con el corazón que con la cabeza. Como siempre y como para casi todo en la vida hay una única explicación: el amor.

Los ancianos nos enseñan a querer, nos dan lecciones de lucha, nos muestran qué es la dignidad, porque la encarnan y porque, con los ojos de la fe, son especialmente amados por Dios. Como nos recordaba el Papa Francisco, los ancianos son un regalo: “la vejez es un don para todas las edades de la vida. Es un don de madurez, de sabiduría”.

Dar las gracias a los ancianos

Copio de otro libro llamado “Vivero”, escrito por el chileno A. J. Ponce, su experiencia al asistir a una reunión para familiares de personas con alzhéimer: “A Manuela la conocí en una de esas charlas que dan la enfermeras y los cuidadores veteranos en el centro de salud mental donde diagnosticaron a papá. Ella había asistido para despedirse. Su padre había muerto días atrás. Ya no quería seguir vinculada a nada que le recordase la enfermedad que no solo le quitó a su progenitor, sino también su manera de residir en el tiempo. Eso no lo dijo en el discurso de salida. Me lo comentó luego en un café cercano a su casa. Lo que aseguró frente a todos nosotros, primerizos recién notificados sobre la nueva condición de nuestros parientes, fue que había sido el proceso que más la hizo crecer en su vida. Sesenta y tres años, un esposo, cinco hijos, dos abortos, una carrera de lingüista y lo que más la había hecho crecer fue sostener a su papá en sus brazos para poder llevarlo de la cama a la ducha. Todos los días, durante quince años. ¿Qué significa crecer?”. Crecemos cuando cuidamos. Eso lo cambia todo.

Los que necesitan cuidados nos cuidan a nosotros, aunque no lo sepan. Nos hacen mejores. Cuando era pequeña, nos llevaban del colegio a visitar ancianos a una residencia. No olía muy bien y algunos viejos daban un poco de miedo. Con mis pocos años no entendía el sentido de aquellas visitas, pero lo comprendí años después.

Los ancianos nos preceden. Seguramente también lucharon con uñas y dientes aunque ahora solo tengan el temblor de sus voces, sus palabras a veces distorsionadas o sin sentido, su fragilidad y a veces sus quejas y gruñidos. Ellos generan en nosotros esa clase de amor que puede salvar el mundo. El más incondicional. Por eso los necesitamos. Dales las gracias, cuando todavía estás a tiempo.

El autorSara Barrena

Leer más
Evangelio

No tengáis miedo. Domingo XII del Tiempo Ordinario (A)

Vitus Ntube nos comenta la lecturas del Domingo XII del Tiempo Ordinario (A) correspondiente al día 21 de junio de 2026.

Vitus Ntube·18 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

La liturgia de hoy está marcada por el tema del miedo. Nos dice qué debemos temer y qué no. Ante todo, Cristo quiere liberarnos del tipo de miedo que paraliza y silencia nuestro testimonio. Después del llamado y la misión de los Doce el domingo pasado, el Señor ahora prepara a sus apóstoles para lo que viene: oposición, rechazo e incluso persecución.

Jesús insiste: “No tengáis miedo”. Tres veces en el Evangelio escuchamos esta exhortación, y en una ocasión se nos dice qué debemos temer. Se nos anima a no temer nada de lo que sucede como parte de la misión de Jesús. Se nos invita a proclamar a Cristo sin miedo. Jesús dice: “Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz”.

El cristiano está expuesto a amenazas al vivir la fe y llevar a cabo la misión. Esta experiencia no es nueva. El profeta Jeremías, en la primera lectura, se encuentra rodeado de miedo y hostilidad. Traicionado incluso por sus amigos, escucha los susurros de sus enemigos. Sin embargo, afirma: “Pero el Señor es mi fuerte defensor”. El miedo no tiene la última palabra; la tiene la confianza.

Lamentablemente, esta realidad continúa en nuestro tiempo. Muchos cristianos siguen enfrentando persecución, incluso la muerte, por su fe. Uno podría esperar que el miedo los silencie, y sin embargo, una y otra vez somos testigos de un valor extraordinario. Su fidelidad nos interpela y su ejemplo nos fortalece.

Esto nos recuerda la historia de Blanca de la Agonía de Jesús en Diálogos de las Carmelitas, de Georges Bernanos. Es una joven dominada por el miedo, que entra en un convento carmelita buscando paz, solo para enfrentarse al terror de la Revolución Francesa, que suprime la vida religiosa y condena a las monjas a muerte. Blanca huye inicialmente por miedo, pero finalmente regresa en el momento de su martirio, uniéndose a sus hermanas mientras cantan serenamente el Salve Regina y el Veni Creator Spiritus al subir al cadalso; sus voces se van apagando una a una con cada caída de la guillotina, hasta que Blanca misma da un paso adelante para unir su voz a la de ellas y abrazar la muerte con solidaridad y valentía.

La llamada “¡No tengáis miedo!” resuena con fuerza también en tiempos más recientes. Al comienzo de su pontificado, san Juan Pablo II lo proclamó al mundo. Repitió tres veces esta exhortación, invitando a acoger a Cristo, abrirle de par en par las puertas y aceptar su potestad.

Esa invitación de “¡No tengáis miedo!” es siempre válida para el cristiano de todos los tiempos, porque es siempre una invitación a confiar más en Dios. Es una invitación a recordar que tenemos un valor inmenso ante Él. Jesús dice: “valéis más vosotros que muchos gorriones”. El remedio contra nuestros miedos es la confianza en Dios y en su amor providente.

Jesús también nos dice qué debemos temer: “temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la Gehenna”. En otras palabras, teman el pecado. Existe un peligro mucho mayor que la persecución: la perdicióndel alma. A diferencia de las amenazas externas, el pecado actúa desde dentro. No hiere el cuerpo, sino que corroe el corazón. Hoy, a menudo aparece en formas sutiles: adicciones, ideologías falsas, la seducción del materialismo, la búsqueda de la comodidad a cualquier precio. Estos son los enemigos silenciosos que debemos aprender a reconocer y resistir.

Vaticano

El Papa pide “alzar la mirada” con amor y respeto, y ve en Canarias “una clave de diálogo” 

León XIV ha dado las gracias de nuevo en la Audiencia de hoy por el viaje apostólico a España y la fe del pueblo español. Entre sus reflexiones, ve en Canarias una clave para mirar a la gente y al mundo con “los ojos de Dios: amor, respeto y compasión”, e impulsar “el diálogo entre personas y pueblos”.   

Francisco Otamendi·17 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

El Santo Padre ha vuelto a dar las gracias en la Audiencia de esta mañana por su viaje apostólico a España, “un país europeo de antigua y riquísima tradición católica”, ha dicho.

El Papa ha sido acogido en todas partes “con entusiasmo y apertura a la escucha”, y “doy gracias por ello a Dios y a todo el pueblo español, al Rey y a las autoridades civiles, a los obispos y a las comunidades eclesiales. El pueblo de Dios me ha confortado grandemente con la festiva manifestación de su fe y de su afecto”.

Por su parte, ha añadido, “he confirmado a los fieles y, como obispo de Roma, los he animado a superar cualquier forma de división y de contraposición, y a cultivar siempre la comunión, el diálogo, la unidad en la diversidad”. 

Custodiar el patrimonio de España y de Europa

En sus reflexiones, la tradición católica de España le ha llevado a reflexionar sobre Europa. 

La participación de multitudes en los actos en España. que no había que dar por sentada, ha dicho, expresa, ante todo, “la fe del pueblo español; al mismo tiempo, considero que manifiesta la necesidad generalizada de reencontrarse unidos sobre un fundamento verdadero y profundo, no ideológico ni de interés parcial”.

“Ese fundamento que solo Cristo, en último término, puede asegurar, y que el Evangelio, a través de las necesarias “inculturaciones”, puede transmitir a la vida de los pueblos”.

El Santo Padre ha recordado que en Madrid y Barcelona, nos hemos reunido en las grandes catedrales, así como en los modernísimos estadios, además de rezar el Santo Rosario en la abadía de Montserrat, y celebrar en la Sagrada Familia, símbolo majestuoso, sinfonía de piedra y de luz que habla a todos del misterio cristiano. 

El papa León XIV abraza a un niño que le hizo algunas preguntas durante un encuentro con representantes de organizaciones caritativas y de asistencia social diocesanas en la parroquia de Sant Agustí, en Barcelona (España), el 10 de junio de 2026. (Foto de CNS/Lola Gómez).

Encuentro de lo antiguo y lo moderno

E inmediatamente, ha subrayado que “este encuentro de lo antiguo y lo moderno, de la tradición católica y la cultura contemporánea, me ha hecho percibir directamente el carácter propio de Europa, su riqueza inestimable, como realidad actual, no superada. 

“Se trata de un patrimonio que hay que custodiar con cuidado, para poder invertirlo en el hoy global con sus desafíos históricos: la paz, la ecología integral, el desarrollo equitativo y sostenible, el respeto a la dignidad humana”.

Claves de interpretación en Canarias

El Sucesor de Pedro ha revelado que ha sido en la última etapa de su itinerario, en las islas Canarias, donde ha encontrado “una clave de interpretación general”. 

Una clave que se la han ofrecido, “por una parte, la misma posición geográfica del archipiélago; y, por otra, la realidad de una Iglesia local que acoge a un gran número de migrantes forzados, procedentes sobre todo de África”.

“El fenómeno migratorio es complejo y requiere planes de acción orgánicos y concertados”, ha proseguido en su reflexión. 

Y esta clave de interpretación “nos hace entender que estamos llamados a releer el Evangelio en el mundo de hoy intercambiándonos los dones de nuestras respectivas culturas y, en especial, los frutos que produce en ellas la fecundidad del mensaje de Cristo”. 

El diálogo entre personas y gentes, la fraternidad

Uno de estos frutos es “precisamente el diálogo entre las personas y entre los pueblos”, ha señalado, “el encuentro con espíritu de fraternidad, que permite descubrir y apreciar recíprocamente los valores de los que el otro es portador. Este camino no es fácil; requiere buena voluntad y la ayuda de Dios, pero es el camino que conduce a la civilización del amor. 

“¡Alcemos la mirada!, aprendamos de Jesús” 

Queridos hermanos y hermanas, ha concluido el Papa, “el lema de este viaje apostólico era “Alzad la mirada” (cfr. Jn 4,35). Son palabras que Jesús dirige a sus primeros discípulos para enseñarles a ver en las personas y en las multitudes el deseo de vida, de verdad, de plenitud. 

“El Señor repite estas palabras, a mí el primero, y con su gracia lo he experimentado durante el viaje. Hoy quisiera compartir con ustedes esta invitación: ¡alcemos la mirada! Aprendamos de Jesús a mirar al prójimo, la gente, el mundo, “con los ojos de Dios”, es decir, con amor, respeto y compasión”.

Irán-Estados Unidos: “siempre es mejor mediante el diálogo y la negociación”

Ayer noche, a la salida de Castel Gandolfo para regresar a Roma, el Papa contestó a algunas preguntas de los corresponsales, sobre las reuniones del G7 y el acuerdo preliminar de paz entre Estados Unidos e Irán.

“Negociaciones… Gracias a Dios, al menos existe este Memorándum que, según dicen, firmarán oficialmente el viernes”, comentó el Papa. “Aún quedarán varios puntos por concretar, pero siempre es mejor hacerlo mediante el diálogo y la negociación, y no volviendo a la guerra”. 

El deseo es que “sea realmente una solución a la guerra, que la guerra haya terminado de verdad y que podamos seguir adelante por el bien de todos. Eliminar las armas nucleares, eso sí, buscar el bien de todos los pueblos, buscar cómo resolver los problemas, también a nivel económico y social, que se han creado en este tiempo”. manifestó.

Esta mañana ha reiterado la misma idea al final de la Audiencia, señalando que ve el acuerdo con satisfacción, y ha agradecido sus esfuerzos a todos los países que han participado.

En sentido contrario, ha reaccionado ante las noticias sobre Ucrania, y ha invitado a rezar “para que esta guerra termine”, y “se abran los caminos de diálogo, que haga posible una paz justa y duradera”.

El autorFrancisco Otamendi

De Torrelodones a Vallecas: un viaje hacia lo esencial 

Puedes vivir en Vallecas mirando hacia abajo o mirando hacia el horizonte, el mundo interior es la clave para sentirlo de una forma u otra.

17 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Llevo tiempo dando vueltas a todo lo que he vivido desde que me casé en 2021. Desde entonces cualquier intento de control o previsión sobre mi propia vida hubiese fallado en un 100 %. Nunca pensé que me pasaría lo que me ha pasado, que viviría donde vivo y que me pasaría los días como me los paso.

Vengo de una familia acomodada, he ido a un colegio privado y mi rendimiento académico era excelente. He vivido toda la vida en Torrelodones, al norte de Madrid, en un chalet con una piscina maravillosa. 

En mi familia hemos gozado todos de buena salud y hemos podido disfrutar de veranos de lujo. He conocido Marbella, he sido socia del club de Campo de Madrid, he podido pasar Navidades en el Hotel Ritz de Madrid y viajar varias veces a Venecia, Londres y París. He visitado los castillos del Río Loira. He vivido en Alemania y Chicago. He podido viajar en crucero y aprender todo lo que se me antojara: windsurf, esquí, equitación, flamenco, piano. 

Ahora, me encuentro en unas circunstancias tan diferentes que parece que mi vida adulta no se corresponde con lo que he vivido desde pequeña y que, por eso, podría sentirme frustrada o insatisfecha.  

Desde fuera cualquiera podría decir que algo he hecho mal, ya que parece que me ha ido bastante mal desde el punto de vista económico. Sin embargo, aunque materialmente no haya progresado, vitalmente no me he perdido nada. Más aún: ocurren más cosas e incluso cosas más grandes dentro de mí que fuera.

Vivo en Vallecas con mi marido y mis tres hijos, muy justitos de dinero, pasando veranos muy calurosos, sin piscina y metidos en un piso donde hago maravillas para que mis hijos experimenten la misma belleza que viví yo de pequeña. 

Vivo en Vallecas, sin un horizonte profesional claro, cuidando de uno de mis hijos que padece fibrosis quística, una enfermedad incurable que hoy en día cuenta con muy buenos tratamientos que le permiten tener una buena vida. Sin embargo, para ello, a mis 31 años, he tenido que dejar mi trabajo profesional, y dedicarme a él plenamente, día a día, sin descanso. De esta manera, podré garantizar que tenga una buena salud pulmonar y respire bien, renunciando en parte a todo lo que me gustaría disfrutar de mis amistades y vida social. 

Todo lo que relato parece indicar que no me va bien ni económicamente, ni profesionalmente, ni en ninguno de los sentidos que una persona puede esperar de sus decisiones; incluso alguno podría pensar que hubiese sido mejor no casarme o tener hijos. Porque, por ahora, lo que me ha venido con ellos parecen grandes desgracias. 

Sin embargo, dentro de mí, recorro caminos de belleza, esos que da la fe cuando se vive desde las entrañas de una vocación.

Así, desde la vocación y la convicción de que mi vida no me la guiso yo, sino que me la guisa Dios mismo, todo se me presenta como un privilegio. Por un lado, la enfermedad de mi pequeño se me presenta como un regalo suyo: un cara a cara con Cristo, con Cristo crucificado, que me hace personalmente una promesa. Por otro lado, nuestro pequeño nivel adquisitivo no nos limita, sino que nos ayuda a disfrutar de lo esencial. Una tarde en el campo se nos antoja como un plan perfecto, volviendo luego a nuestro pisito de Vallecas a dormir. 

Es verdad que Vallecas nunca será un lugar tan bonito como Torrelodones. Pero, en realidad, puedo vivir en Vallecas sin ningún tipo de complejo y agradecida por todo lo recibido. No vivo menos, vivo a lo grande. Puedo darles mis hijos y a mi marido lo esencial: puedo darles todos mis conocimientos y cultura y todo mi cariño y el amor de mi querido Dios.

En un barrio como Vallecas no hay nada que no podamos vivir. No es un barrio homogéneo, la gente es de mil lugares y de mil maneras. Yo lo contemplo todo desde mi casa, donde paso los días cuidando a mi pequeño y lo vivo todo desde dentro. Y, de hecho, dentro de mí Dios abre nuevos caminos en los que vivo una vida que no esperaba. Llena de alegría, me entrego a este lugar y a esta gente de Vallecas, que habla, ríe y llora alto; que no calla lo que le indigna; que grita de emoción. 

Y creo que la clave de todo está en la mirada. Puedes vivir en Vallecas mirando hacia abajo o mirando hacia el horizonte. La diferencia en mi caso está en una formación sólida en humanidades y en la doctrina de mi fe católica. Mi mente y mi corazón están llenos de pasiones, ideas e intereses que no tienen otro lugar de procedencia que el alma humana. Y todo lo que mi alma ha ido asimilando me lo llevo allí donde esté y donde viva. La buena educación elimina la altivez de los que viven bien y el complejo de los que viven peor. La fe católica tiene una respuesta para vivir cualquier suceso con una mirada renovada. Del sentimiento de desgraciada puedes alcanzar el sentimiento de privilegiada. De la experiencia de la enfermedad puedes alcanzar la experiencia de amor aún más grande. De Vallecas, un espacio de genuina humanidad. 

Todo esto lo escribo como tributo a mi marido, hombre fino de Vallecas. No nos unió nada que viniera de fuera, sino lo que llevábamos cada uno en el alma: un mismo amor, al bien, la verdad y la belleza. 

El autorAlmudena Rivadulla Durán

Casada, madre de tres hijos y Doctora en Filosofía

Mundo

Crece el acoso a cristianos en Israel y sus defensores instan a denunciarlo

Según nuevos datos presentados el 4 de junio por el Centro de Datos sobre Libertad Religiosa, se ha producido un fuerte aumento en los casos de acoso denunciados contra cristianos en Israel.

OSV / Omnes·17 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– Judith Sudilovsky, Jerusalén, OSV News

La fundadora del Centro de Datos sobre Libertad Religiosa, Yisca Harani, ha afirmado que ya se han documentado más de 88 incidentes este año, 63 de ellos solo en el segundo trimestre, lo que sitúa a 2026 en camino de superar el total de 181 casos del año pasado.

“Hemos superado todas nuestras previsiones, y aún no hemos llegado a finales de junio”, dijo.

La mayoría de los incidentes, que incluyen escupitajos e insultos verbales, vandalismo y profanación de tumbas, lápidas, estatuas y cruces, así como daños a letreros y grafitis, han tenido lugar en la Ciudad Vieja de Jerusalén, en el Monte Sion y cerca del Patriarcado Armenio, ubicado en una de las rutas hacia el Barrio Judío, según Harani, una erudita cristiana judío-israelí.

También se han registrado casos de acoso, vandalismo e incendios provocados en lugares sagrados cristianos en el norte de Israel, ha añadido.

Dos versiones: ¿incidentes “aislados” o “algo cotidiano”?

Aunque las autoridades israelíes sostienen que se trata de “incidentes aislados” y “bromas” llevadas a cabo por una pequeña minoría de jóvenes, en su mayoría menores de edad, los religiosos cristianos informan que es “algo cotidiano”, dijo Harani, criticando lo que ella denominó una reticencia de las autoridades a tratar el problema como un asunto sistémico.

Se requiere constancia para reportar incidentes

Ori Narov, director del departamento jurídico del Centro de Acción Religiosa de Israel (IRAC), ha señalado que la policía suele abrir solo un pequeño número de investigaciones. De las 25 denuncias que el IRAC presentó entre 2012 y 2021, 19 fueron archivadas alegando que “no se encontró al sospechoso”, que “no se cometió ningún delito” o que el caso “no era apto para la investigación”, explicó.

No obstante, hizo hincapié ante los líderes cristianos, incluidos el clero católico y las religiosas y religiosos presentes en la conferencia, en la importancia de perseverar en la presentación de denuncias, documentar los incidentes y exigir la plena rendición de cuentas ante la ley.

“No me cabe duda de que el camino es largo… pero como ya hemos dicho, no le tememos a un camino largo y también alcanzaremos un futuro mejor”, afirmó.

Vandalismo y vejaciones a las Hermanas de Santa Isabel

El padre Stanislaw Kolakowski, en representación de las Hermanas de Santa Isabel del albergue para peregrinos New Polish House, ubicado en una comunidad judía ultraortodoxa a las afueras de la Ciudad Vieja, afirmó que los incidentes se producen por rachas. A veces, los vecinos ofrecen saludos amistosos, pero las hermanas católicas también han sufrido actos de vandalismo en su propiedad, principalmente por parte de jóvenes, quienes han derribado una cruz de piedra, roto el parabrisas de un coche, entrado sin permiso y arrojado huevos, basura y piedras al terreno.

Según explicó, la línea directa del Centro de Datos sobre Libertad Religiosa les ha resultado de “gran valor” como recurso en situaciones de crisis, ya que les orienta sobre “qué hacer, cómo reaccionar, a quién denunciar un incidente determinado y cómo hacerlo”.

Cooperación limitada por parte de las autoridades estatales

Harani describió el trabajo de la misión de la línea directa del Centro, que acaba de cumplir tres años: documentar sistemáticamente los incidentes, determinar su alcance y presentar pruebas a las autoridades para reducir y, en última instancia, eliminar el fenómeno. A lo largo de sus tres años de funcionamiento, afirmó, la iniciativa ha experimentado tanto avances como retrocesos.

La escasa cooperación de las autoridades estatales y su tendencia a minimizar la gravedad del fenómeno representan un desafío importante, afirmó Harani, al igual que la falta de denuncias de incidentes dentro de las propias comunidades cristianas. Harani señaló que muchas víctimas optan por no denunciar los incidentes ni comunicarse con la línea directa del centro, lo que limita la capacidad de la organización para obtener una visión completa y precisa de los hechos.

Si bien en la conferencia estuvieron presentes representantes del Ministerio de Asuntos Exteriores, del Ministerio de Justicia y de la policía de Israel, no estaban autorizados a hacer comentarios públicos.

Aumenta la participación del mundo académico israelí y la sociedad civil

Entre los aspectos positivos, Harani destacó la creciente participación del mundo académico israelí.

Universidades como la Universidad Hebrea, la Universidad Abierta y la Universidad de Haifa han apoyado la investigación y organizado conferencias a pesar de la resistencia inicial, afirmó Harani. 

También destacó el papel de la sociedad civil, señalando que cientos de voluntarios se han sumado a la iniciativa, conformando lo que, según ella, es la mayor iniciativa de voluntariado de este tipo en Israel. Estos voluntarios brindan apoyo con presencia protectora, documentación, acompañamiento a las víctimas y elaboración de informes sobre el terreno, explicó.

“Cientos de israelíes, preocupados y dolidos por el acoso, optaron por no quedarse solos en la desesperación y la ira. Transformaron la preocupación en acción, el dolor en voluntariado”, enfatizó Harani. “Cada mes, nuevas personas se suman al grupo de voluntarios. Estamos listos para responder a las llamadas para acompañar, documentar, brindar asistencia y estar presentes sobre el terreno cuando sea necesario”.

El ataque a una religiosa francesa ahonda en el problema

El violento ataque sufrido el 28 de abril por una religiosa francesa que trabaja como investigadora en la Escuela Bíblica y Arqueológica Francesa, cerca del Cenáculo y la Tumba del Rey David en Jerusalén, acaparó titulares internacionales, ya que la agresión fue grabada por cámaras de seguridad.

El sospechoso del ataque permanece bajo custodia desde entonces y se espera que sea juzgado por agresión motivada por la hostilidad hacia un grupo religioso.

Sacerdote del Patriarcado Latino

A pocos días de la presentación del informe, prevista para el 4 de junio, un sacerdote del Patriarcado Latino denunció haber sido escupido e insultado verbalmente por tres jóvenes religiosos judíos, quienes además le hicieron gestos obscenos al salir de un restaurante cerca de la Puerta de Damasco. Según declaró en un comunicado, el sacerdote había estado almorzando con amigos israelíes, entre ellos activistas por la paz.

Según relató, el acoso se prolongó durante varios minutos, y sus acompañantes salieron del restaurante y se enfrentaron a los jóvenes. Los amigos del sacerdote presentaron una denuncia ante la policía, a pesar de las largas demoras en el proceso y los repetidos intentos de disuadirlos de hacerlo, añadió.

Si bien reconoce que publicar documentación sobre el acoso a cristianos conlleva riesgos, —entre ellos, un posible uso indebido con fines de propaganda antisemita en el extranjero—, Harani insistió en que la transparencia y la publicación de datos siguen siendo esenciales.

“Sabemos que lo que anunciamos, especialmente los vídeos, se convierte en propaganda antisemita virulenta, con consecuencias”, afirmó. “Eso no me impedirá publicar las estadísticas, pero sí me impedirá hacer algo sensacionalista”.

———————-

– Judith Sudilovsky escribe para OSV News desde Jerusalén.

El autorOSV / Omnes

Familia

La Primera Comunión más especial

Entrevista con Antonio y Elena, padres de tres hijos. Uno de ellos, Jaime, lleva un tiempo luchando con dos tumores cerebrales, lo cual no le ha impedido hacer la Primera Comunión.

Álvaro Gil Ruiz·17 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

El pasado 9 de mayo Jaime hizo su Primera Comunión, algo de lo más normal en el mes de mayo. Pero en el caso de Jaime y su familia fue mucho más especial de lo habitual, porque en tan solo 8 años de vida, ha padecido, nada más y nada menos, que dos tumores cerebrales, de los que se ha curado uno y el otro se ha reducido en un 60 %.  Esto es lo que hace mucho más emocionante, para toda la familia, la Primera Comunión de Jaime, que han vivido con mucha fe.

Dicen que detrás de un gran hombre hay una gran mujer. Trasladando esta realidad al caso de Jaime, podemos decir que detrás de él hay un gran padre y una gran madre, Antonio y Elena. Son un testimonio vivo de fe y esperanza, porque están sacando adelante a su familia, con momentos de oscuridad y de luz, pero siempre con ilusión y confianza en Dios.  En este medio hemos tenido la fortuna de poder entrevistar y conocer mejor a esta familia.

¿Podéis contarnos un poco cada uno quiénes sois y de dónde venís? 

– [Elena]: Yo soy farmacéutica y madre de tres hijos, dos niñas y nuestro hijo Jaime. Trabajo en un laboratorio farmacéutico, pero actualmente estoy con la prestación para cuidado de menores con cáncer u otra enfermedad grave por lo que me estoy dedicando al cuidado de mis hijos, especialmente de Jaime desde que le detectaron una recaída de su tumor cerebral.

– [Antonio]: Yo soy Antonio, arquitecto. Tengo mi propia empresa de interiorismo en viviendas y también en espacios sagrados como parroquias, monasterios y capillas.

¿Cómo habéis vivido en vuestras familias respectivas? 

– Venimos de familias afincadas en Madrid desde hace muchos años y donde hemos recibido mucho cariño y dedicación, así como una buena formación cristiana y en virtudes humanas, con un gran respeto a la libertad y fomento de la responsabilidad personal.

¿Habéis recibido el don de la fe en la familia? 

– Sí, en nuestras familias nos enseñaron a rezar y a tener devoción a la Sagrada Familia, así como a pensar en los demás y ser generosos con nuestros hermanos, amigos y vecinos. Además, nuestros padres nos llevaron a colegios de formación cristiana, donde reforzamos esos valores aprendidos en la familia.

¿Cómo os conocisteis? ¿Cómo nació “lo vuestro»? ¿Cuándo decidisteis formar una familia? 

– [Elena]: Se podría decir que nos conocimos por una encerrona de unos amigos nuestros. Una amiga mía me habló de que me iba a presentar a un amigo de su entonces novio. Quedamos una noche a cenar los cuatro y ese mismo día surgió el amor entre los dos. Más adelante comenzamos a salir y al año y medio nos casamos.

¿Cómo fueron vuestros primeros años de matrimonio? 

– Muy felices. Teníamos muy pocos recursos, pero no necesitábamos casi nada. Alquilamos un pequeño piso en Paracuellos de Jarama, una de las zonas de alquiler más baratas de aquel año 2014, que nos quedaba cerca del trabajo y nos parecía una zona tranquila y buena para criar a nuestros hijos, al menos en su infancia.

¿Cuántos hijos habéis tenido? ¿Qué edades tienen ahora? 

– Teníamos ilusión por tener 3 o 4 hijos y pronto llegó la primera: Celia. Ella tiene ahora 10 años. Al poco tiempo llegó Jaime, que acaba de cumplir 9 años y más tarde Miriam, con 5 años actualmente.

Pero en un momento de vuestra vida, empezó a haber “curvas” y se puso más emocionante la vida. Para empezar… ¿Cómo fue el “jarro de agua fría” cuando os dijeron que Jaime tenía un tumor cerebral? ¿Qué tratamiento os dieron? 

– Sí, hasta aquel momento podíamos decir que habíamos tenido una vida sencilla y sin complicaciones y la noticia de la enfermedad de Jaime lo cambió todo. 

Jaime llevaba unos meses teniendo dolores de cabeza esporádicos e intensos junto con vómitos puntuales. Lo llevamos al médico hasta en cuatro ocasiones al hospital más cercano a nuestra casa, pero siempre pensaban que era gastroenteritis o cefalea de origen desconocido. Como eran episodios puntuales y no le daban más importancia, nos quedamos tranquilos, aunque atentos por si empeoraba.

Al cabo de unas semanas se confirmó que era algo más grave. Otro episodio de fuerte dolor de cabeza nos hizo tomar la decisión de llevarle directamente a urgencias de un hospital más especializado en niños y nos fuimos al Niño Jesús. Aun así, hicieron falta dos visitas y un vómito súbito para que allí lo detectaran tras tomar la decisión de hacerle un TAC.

Cuando nos dijeron que tenía un tumor cerebral no nos lo creíamos. Nos parecía que esas enfermedades sólo le ocurrían a otros. Nos dio un vuelco el corazón y entonces comenzó una sucesión de batallas a las que nos teníamos que enfrentar, la primera la de consolar a nuestro hijo para que estuviera tranquilo en esta situación tan estresante.

Lo primero fue una operación de urgencias esa misma noche que fuimos al hospital para hacerle un drenaje. Los dolores de cabeza finalmente venían causados por una hidrocefalia debida a la acumulación de líquido cefalorraquídeo, provocada por el tumor en el cerebro. Le hicieron un drenaje externo que salió bastante bien.

A los pocos días le operaron del tumor. Esa operación, aunque consiguió quitarle en gran parte el tumor, le provocó graves secuelas que cambiarían la vida de Jaime por completo: había adquirido el síndrome de fosa posterior, una secuela de la operación de este tipo de tumores que se da en un 25 % de los casos. Salió de la operación sin andar, sin comer, sin hablar, sin motricidad fina ni gruesa y con una gran inestabilidad emocional. Por si la noticia del tumor no fuera suficiente, ahora este síndrome.

A partir de entonces entramos en otro mundo añadido y también desconocido para nosotros: el de la rehabilitación funcional. Tuvimos la gran suerte de estar en este gran hospital donde, desde la Unidad de Daño Cerebral, con pocos años desde su creación, nos pudieron atender, ya en la misma habitación del ingreso, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas y neuropsicólogos.

Al cabo de unos días le operaron nuevamente del tumor para intentar eliminarlo por completo. Fue un éxito y consiguieron hacerlo. Posteriormente nos plantearon el tratamiento que debían darle para evitar que ese tumor maligno se volviera a reproducir: protonterapia y quimioterapia.

Tuvimos la gran suerte de poder acceder al tratamiento de protonterapia que ofrecía la Clínica Universidad de Navarra en Madrid, en convenio con la Seguridad Social para estos casos, donde le podían radiar de una manera más controlada y menos invasiva que con el tratamiento de radioterapia convencional.

Tras 30 sesiones en esta Clínica, comenzó un tratamiento largo de quimioterapia con ingresos cada mes y que le obligaron a dejar el colegio por su gran bajada de defensas. No obstante, su rehabilitación no paró desde que salió del quirófano en su primera operación y hoy en día sigue con ella diariamente, pero con muchos avances conseguidos.

Pasó el tiempo, y cuando Jaime se empezó a “reponer” del primer tratamiento, y estabais empezando a salir del primer susto, recibisteis la noticia de un segundo tumor. ¿Cómo recibisteis esta noticia? 

– Sinceramente, no nos lo imaginábamos. Sabíamos que podía ocurrir, pero confiábamos tanto en el éxito de la operación al haber conseguido quitarle todo el tumor, lo que le bajaba el riesgo, así como en la protonterapia y quimioterapia, que pensábamos que el cáncer no iba a volver.

Había pasado ya un tiempo desde que había terminado el tratamiento y las resonancias estaban saliendo bien. Teníamos nuestra cabeza y esfuerzos centrados en su recuperación funcional, de la que se había conseguido recuperar en gran parte todo, salvo el habla fluida y especialmente el equilibrio. En aquel momento nuestra gran ilusión era que volviera a andar por sí mismo, sin ayuda de su andador.

Entonces comenzó un nuevo tratamiento de quimioterapia (oral, intravenosa e intratecal). Todo lo anterior en lo que tanto confiamos parece que no había funcionado al 100 % y había que probar otras alternativas. Afortunadamente estábamos en un gran hospital. Nos informamos sobre posibles tratamientos en otras partes del mundo y nos quedamos tranquilos sabiendo que el tratamiento que nos ofrecían en el Niño Jesús estaba dando buenos resultados.

¿Cómo es vuestro día a día? 

– [Antonio]: Nos levantamos a las 6.45 h para prepararnos y atender a los niños. Jaime ya empieza desayunando con varios medicamentos de quimioterapia oral que toma a diario. Después Elena los lleva al colegio y yo empiezo a trabajar en casa o salgo a hacer visitas de obra o a clientes o proveedores. Los días que Jaime no tiene quimioterapia intravenosa o intratecal en el hospital, acude al colegio con su andador y su Técnico III, Dani, que es como su ángel de la guarda. Él le ayuda en los desplazamientos, a la hora de ir al baño o en el comedor, así como en los recreos, donde busca que se integre con sus amigos y juegue con ellos como uno más. A Jaime le encanta el fútbol y le gusta jugar desde su andador, con el que sus amigos tienen que tener cuidado si quieren mantener sus tobillos a salvo, aunque los lleva amortiguados.

A las 17.00 Elena recoge a las niñas y yo a Jaime. Justo después nos vamos a terapias a clínicas privadas: terapia visual, deporte adaptado o fisioterapia y terapia ocupacional, según el día. Los martes siempre tiene analítica en el Niño Jesús para controlar sus valores. Al final de la tarde volvemos a casa y Jaime juega un poco con sus hermanas antes de bañarse todos. Después cenan y a dormir.

¿Pensáis que todo lo sucedido está dentro de los planes de Dios? ¿Os fiais de Él cuando no tiene sentido lo que sucede?  

– Al principio de la enfermedad pensábamos que por qué nos pasaba esto a nosotros, que era algo de lo más duro que nos podía pasar. Según pasábamos mes tras mes acudiendo casi a diario al hospital y conociendo otros casos, fuimos dándonos cuenta de que había muchas más familias con enfermedades y situaciones mucho más complicadas. Eso nos ayudaba a pedir por ellos, admirar su entereza y cariño hacia sus hijos y también dar gracias por lo que teníamos y habíamos avanzado.

Ahí descubrimos de forma más patente que todos tenemos nuestra cruz y que no hay unas mejores que otras, sino que la clave es abrazarnos a la que nos toca, porque es la que Dios quiere para nosotros.

¿A quiénes agradecéis especialmente su ayuda? 

– A nuestras familias por estar tan pendientes en todas las necesidades que teníamos y también a tantos amigos a los que pedimos rezar en los días de operación y de malas noticias y que luego han seguido rezando y preguntándonos por Jaime constantemente.

Supongo que muchas personas os habrán dicho que sois un gran ejemplo ¿Pensáis así? ¿Os sentís instrumentos de Dios? 

– Algunas personas nos lo han dicho, pero siempre les decimos que sólo intentamos hacer lo que haría cualquier padre y madre en nuestra situación. Nunca pensamos que fuéramos a ser capaces de llevar algo así, pero vemos que, si Dios lo manda, no te deja solo ante el peligro, sino que te da la fuerza para superarlo.

Al principio pensábamos ¨por qué¨ nos había pasado esto. Poco a poco empezamos a plantearnos ¨para qué¨ nos ha pasado. Creemos que, de alguna manera, Dios aprovechará todo este sufrimiento para hacer grandes obras.

A veces pensamos que el mero hecho de ver a Jaime en andador y con una sonrisa corriendo por los pasillos del hospital o por la calle, removerá muchos corazones.

¿Hay algún santo o santa al que hayáis pedido su curación? 

– Sí, le estamos pidiendo a Dios su curación a diario a través de dos intercesores: la Hermana Clare Crockett y san Chárbel. La primera, monja del siglo XXI de las Siervas del Hogar de la Madre, la descubrimos a través de las redes sociales y nos impactó mucho su vida, así como su carisma y alegría. El segundo, San Chárbel, nos lo dio a conocer un amigo que había estado en Líbano y nos contó los impresionantes milagros que había realizado a mucha gente, especialmente a los que padecían enfermedades incurables.

Elena y Antonio, ¿cómo hacéis para compatibilizar el cuidado de Jaime, con sacar adelante al resto de la familia y el trabajo?  

– [Antonio]: No es fácil, porque Jaime por su dependencia y salud frágil y las niñas que aún son pequeñas, requieren bastante atención. Desde el principio de la enfermedad hemos pedido la prestación del cuidado del menor afectado por cáncer u otra enfermedad grave, que nos ha permitido, primero a mí y ahora a Elena, atender completamente a Jaime en sus tratamientos hospitalarios y terapias en clínicas y también en casa, donde es muy importante continuar con esa rehabilitación, que siempre buscamos que sea lúdica y amena.

¿Cómo es vuestra vida de fe y esperanza en familia? ¿Cómo la transmitís a vuestros amigos y familiares? 

– Rezamos cada día con los niños antes de que se acuesten y pedimos por todos, especialmente por la curación de Jaime. Siempre que podemos intentamos escuchar los “10 Minutos con Jesús” con ellos en el coche, porque especialmente a Celia que tiene una gran sensibilidad, le llegan dentro. Cuidamos especialmente la Misa del domingo, donde a Jaime le gusta mucho participar y cantar. Ahora que acaba de hacer su primera comunión, la vive más especialmente.

¿Qué les decís a las familias que reciben la noticia de que sus hijos vienen mal o sufren alguna enfermedad?

– Que tengan esperanza y ánimo. Que con fe, constancia y cariño se puede salir adelante. Y, sobre todo, que vivan cada día como si fuera el último con su hijo. No sabemos cuánto tiempo los tendremos con nosotros, pero lo importante es disfrutar de ellos cada día, intentar hacerlos felices y dar gracias cuando nos vayamos a dormir de los buenos momentos vividos juntos en ese día. Como nos dijo la neurocirujana antes de empezar todo el proceso, “vamos partido a partido como dice el Cholo”.

España

Ernesto Castro: el último gran converso en España

Entre tantas noticias positivas en el catolicismo español, ha pasado muy desapercibida la conversión de uno de los jóvenes intelectuales más influyentes en los últimos años.

Javier García Herrería·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 9 minutos

Ernesto Castro Córdoba (Madrid, 1990) se ha consolidado como uno de los filósofos, ensayistas y divulgadores más singulares y activos de la escena intelectual contemporánea en el ámbito hispanohablante. 

Nacido en un entorno de profundo debate intelectual como hijo del reconocido crítico de arte y filósofo Fernando Castro Flórez, se licenció y doctoró en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid. A lo largo de su trayectoria, ha ejercido la docencia en la Universidad de Zaragoza, en la propia Complutense y, más recientemente, como profesor de Estética en la Universidad Autónoma de Madrid. 

Su figura destaca de manera paradigmática entre la generación millennial gracias a su insólita capacidad para hibridar la alta cultura académica con los fenómenos de masas de la era digital, demostrando un rigor conceptual que no degrada la primera ni condesciende con los segundos. Ernesto Castro se dio conocer hace 13 años cuando comenzó con 25 años un canal de Filosofía en el publicaba sus clases universitarias y sus análisis de las grandes obras de la Filosofía.

Los vídeos no tenían ningún alarde técnico, ninguna música de fondo, ningún montaje llamativo. Solo un hombre joven sentado ante el escritorio de su casa, grabando reflexiones que superaban con frecuencia la hora y media. Más de 300 vídeos con 1000 horas de pensamiento en voz alta.

Lo que distinguía ese canal de la divulgación convencional era la actitud Ernesto, su esfuerzo por comprender a los autores y no tanto por criticarlos. Eso, en un ambiente intelectual donde la crítica rápida suele confundirse con la inteligencia, es una virtud escasa. Y lo hacía desde una posición de izquierdas inequívoca —heredera entusiasta del 15M en el que participó— sin que eso le impidiera adentrarse con rigor y respeto en los grandes pensadores cristianos: Agustín, Tomás, Buenaventura y también en figuras menos transitadas, como Nicolás de Cusa, los autores de la Escuela de Salamanca, Pedro Abelardo o Hugo de San Víctor.

Ese canal llegó a reunir 170.000 seguidores. Y un día desapareció, de golpe. Ernesto lo cerró con la misma contundencia con que lo había construido.

Un pensador de convicciones radicales

Ernesto Castro siempre fue una persona de convicciones firmes y radicales. Lo mismo para criticar a la izquierda de la que era seguidor ilusionado que para denunciar la mediocridad instalada en las universidades españolas, donde el espíritu crítico escasea a menudo bajo capas de jerga y corporativismo.

Su filosofía se sustentaba tanto en la reflexión como en la experimentación vital. No era raro verle con el pelo teñido de colores extravagantes, o aparecer en clase con una enorme tonsura que lo hacía parecer un monje medieval trasplantado al siglo XXI. Ernesto no era un tipo normal, y eso era precisamente lo que lo hacía extraordinario.

Cuando le destinaron a la Universidad de Zaragoza, su primer puesto fuera de la Complutense de Madrid, se quejaba de tener que impartir año tras año las mismas asignaturas. Y no porque le disgustaran las materias —las amaba, y se notaba—, sino porque le repugnaba explicar lo mismo dos veces. Su argumento era tan sencillo como demoledor: «Mis clases del año pasado ya están en YouTube, cualquiera puede verlas». A Ernesto le gustaba aprender y explicar cosas que todavía no supiera. Se situaba en las antípodas de la zona de comodidad ramplona que caracteriza a demasiados profesores.

A esa enorme capacidad intelectual y honradez se sumaba una amplitud de cultura que desbordaba la filosofía hacia la literatura y la poesía con la misma naturalidad con que un río se desborda cuando llueve demasiado.

La conversión

Hace unos meses, Ernesto Castro se bautizó y recibió la primera comunión. Se convirtió al cristianismo.

No es fácil saber qué ocurrió exactamente en su interior, aunque ha explicado algunas cosas sobre su conversión en un pódcast y una entrevista en El Confidencial a comienzos de mes. 

Puede que haya sido una conversión principalmente intelectual —el punto de llegada de un larguísimo itinerario de lecturas y de honestidad consigo mismo ante lo que esas lecturas le planteaban—. Puede que haya habido también un arrobamiento místico, un encuentro personal con Jesucristo que escapara a cualquier argumento, o un vacío existencial que ninguna filosofía lograba colmar del todo. Probablemente todo eso a la vez, mezclado en proporciones que solo él conoce. 

Por lo que ha contado públicamente, el desencadenante final de su conversión tuvo que ver con una fuerte depresión que atravesaba y una peregrinación a la Virgen de Montserrat que le sugirió su mujer.

Sea como fuere, resulta significativo que alguien que durante años comentó a los grandes clásicos de la historia de la filosofía haya dado el salto a leer las encíclicas publicadas desde el siglo XIX con la misma seriedad y el mismo rigor que dedicaba a Aristóteles o a Marx. Es un gesto que muestra el itinerario de alguien que sigue las ideas hasta donde lo llevan, aunque el destino no estuviera en el mapa.

No sé tampoco si influyó el famoso debate que Diego Garrocho y Miguel Ángel Quintana Paz pusieron en circulación hace algunos años en España sobre la ausencia de intelectuales católicos solventes en el espacio público. Quizá leyera con las numerosas numerosas publicaciones y conferencias que se organizaron. Pero lo que sí es una alegría enorme es que uno de los intelectuales jóvenes más prometedores de España haya dado ese paso y lo diga con claridad en entrevistas y pódcasts, sin eufemismos ni disculpas. Aunque tenga mucho que aprender, mucho que vivir y mucho que disfrutar del cristianismo, la conversión de Ernesto podría ser la de un pequeño san Agustín o Chesterton. El tiempo lo dirá, pero potencia intelectual y juventud no le faltan.

A pesar de haber leído como pocos a su edad, lo que más conmueve en su nueva vida cristiana es la humildad con que habla de la fe. Se considera a sí mismo el último de los neófitos. Esa humildad ante lo que no controla, viniendo de alguien con su formación y su temperamento, es en sí misma un testimonio.

La crónica papal: en theos

Ernesto Castro publicó en El Español —diario en el que colabora con regularidad— una crónica muy larga y personal sobre el viaje del Papa León XIV a España. El texto es un ejercicio de entusiasmo en el sentido etimológico de la palabra: en theos, estar lleno de Dios. Pero también de espíritu crítico intacto, de ironía reconocible y de capacidad para ver con distancia aquello que al mismo tiempo le importa profundamente.

La crónica arranca con una imagen que solo puede escribir alguien que viene de donde viene Ernesto Castro, y que en pocas palabras condensa toda la distancia recorrida: «No sé Dios, pero si Nietzsche no estuviese muerto, esa performance posmoderna lo habría rematado».

Nietzsche queda atrás desde el primer párrafo. Y lo que sigue es la descripción de una presencia física que tiene algo de confesión, casi de inventario de rodillas: «De rodillas, en un balcón en obras de la Sagrada Familia. De rodillas, entre la multitud y en zona de prensa. De rodillas, confesándome y comulgando ante uno de los cientos y cientos de concelebrantes de Su Santidad.»

Y sobre la encíclica Magnifica humanitas con la que León XIV viajó a España, el tono sube todavía un escalón: «Magnifica humanitas —la encíclica primeriza con la que León XIV ha viajado a España, cual panadero repartiendo baguettes de salvación recién horneada a domicilio— es una obra maestra en ese delicado arte de la compresión pontificia. Sus dos primeros capítulos los leí llorando de alegría y de rodillas.»

Pero donde la crónica se vuelve más sorprendente es en el retrato de las voluntarias del Comité papal, en quienes Castro descubre, contra todo pronóstico ideológico, algo inesperado: «Pronto descubriré que dichas coordenadas son —uno de los grandes descubrimientos de este viaje— el feminismo y la acracia más coherentes que he conocido nunca. El feminismo radical y matricial y la acracia por la fe, vaya. Si hay alguien en este mundo que antepone la caridad a la ley, si hay alguien que pone en práctica la igualdad de raíz y matriz humana, son estas simpatiquísimas señoras del Comité.»

Y enseguida añade, con esa honestidad que siempre le caracterizó, la pregunta que se quedó sin hacer —y la razón práctica por la que no pudo hacerla: «A ellas me hubiera gustado preguntarles por las protestantes protestas a favor de que haya sacerdotes de sexo femenino en la Iglesia católica también. Pero han estado tan ocupadas salvándome el culo, cerciorándose de que la policía no me detuviese y esposase por ser más papista que el Papa, asegurándose de que me dejaban acceder a los actos, a los pools de prensa, a las zonas de fotos, a los buses encapsulados… En general, han estado tan ocupadas haciendo de jefas —buenas jefas, jefas caritativas y empáticas— que no he podido plantearles mis protestonas preguntitas.»

Hay dos frases breves que merecen leerse juntas, porque en su aparente contradicción está todo el arco de la conversión: «No sé en qué momento de rapto romano me olvidé del clásico Fuck tha Police! y ACAB». «No sé en qué momento me sumé a los vítores que la masa le brindaba a la policía». 

Y el propio Ernesto se responde a sí mismo con una escena que tiene algo de Pentecostés romano con acento madrileño: «Bueno, sí sé. Después de la Santa Misa del Corpus, andábamos un millón y medio de fieles por las calles aledañas a Cibeles, apestando a tigre resucitado, arrollando sin querer los parterres (¡qué bonitas, pero qué frágiles, las flores blancas y amarillas!), meándonos y cagándonos vivos, pero con el Espíritu aferrando y bloqueando nuestros esfínteres. Andábamos con un subidón católico tal que habríamos ovacionado hasta a una silla.»

Ni siquiera la euforia le hace perder el sentido de la proporción. Los cánticos repetidos hasta el desgaste reciben su apunte irónico —y su reivindicación simultánea: «Pues no todo va a ser «¡Papa León / te queremos un montón!» y «¡Se nota, se siente, / el Papa está presente!» y «¡L’any de Gaudí, / el Papa és aquí!» y, por supuesto, «¡Esta es / la juventud del Papa!». Todo ello coreado entre lagrimones pre- o posirónicos. No, la única ironía objetiva y real es la de nuestra fe, que nos empuja a seguir al Papa durante una semana, acostándonos y levantándonos de madrugada, durmiendo poquísimas horas al día, solo para luego quedarnos sobados a mitad de rosario, como otro apóstol a los pies de su olivo.»

Un momento revelador de su crónica es el que dedica a la pequeña manifestación anticlerical con la que se topó. Ernesto fue a verla como quien va a visitar un barrio de su infancia. Lo que encontró fue otra cosa: el tiempo ha pasado de manera muy desigual para unos y para otros:

«Claro que ya había gente harta de esta teofanía antes de que empezase siquiera. A dos días de que papavión tomase tierra, una veintena de organizaciones anticlericales llamaron a tomar las calles y las plazas. Una calle y una plaza, en concreto, de Madrid. Por allí se dejó caer este pecador, esperando refrescar sus recuerdos de posadolescencia quincemera y anti-JMJ. De aquella, en 2011, varios miles de indignados nos manifestamos contra la Jornada Mundial de la Juventud, que convocó a dos millones de chavales en Madrid, quitándole el protagonismo y la plaza a nuestras puntillosas asambleas horizontales y sordomudas. Nuestras marchas empezaron gritando absurdas acusaciones fiscales a peregrinos que no entendían la lengua local —y aunque la entendiesen, era absurdo lo de «¡Esa mochila / la he pagado yo!», en referencia al regalo simbólico que recibieron de las administraciones públicas— y terminaron en el bucle habitual de hacernos detener en manifestaciones por la liberación de «las detenidas» en manifestaciones previas.»

Lo que encontró en 2026 en ese mismo espacio fue esto: «Una treintena de ancianos —y de ancianas: ellos calvos y con panzas bajo camisetas de fútbol republicanas, ellas con canas teñidas de verde, rojo o morado— cruzaban los dedos a la espera de que el micro se desacoplase del altavoz. Pese a su agudo pitido de fondo, apenas se hacían notar en la enorme plaza frente al Museo Reina Sofía, a cuyas puertas se seguía haciendo cola y en cuyas terrazas se tardeaba como si no hubiese mañana. A la cuenta de la vieja, cada organización había convocado a 1 y 3/4 manifestantes, como en las mejores estadísticas de natalidad occidentales. «Esta no es / la juventud del Papa», coreábamos erísticamente en 2011. En 2026, huelga corearlo. El único público por debajo de los 40 años del que disfrutaron brevemente los anticlericales fueron dos taquilleras del Museo, sin nada mejor que hacer en su pausa para fumar.»

La ironía no es cruel: es la constatación de alguien que estuvo en aquel bando y reconoce, sin regodeo, que el mundo ha cambiado de maneras que sus antiguas certezas no contemplaban.

Su itinerario intelectual

Su trayectoria filosófica puede leerse como un desplazamiento constante entre la teoría dura, la crítica cultural y la experimentación vital, articulado en tres momentos bien diferenciados. El primero, entre 2011 y 2015, lo encontramos como un pensador beligerante frente al relativismo: su obra Contra la postmodernidad defendió la necesidad de recuperar la verdad y el compromiso político en el contexto de la crisis socioeconómica y el 15M. Era un Ernesto aún dentro de la izquierda, pero ya con la sospecha de que algo fallaba en el fondo.

El segundo momento, entre 2016 y 2019, es el de su giro pop: la aplicación de herramientas filosóficas clásicas al análisis de la cultura de masas, que culminó en El trap: filosofía millennial para la crisis en España, un libro que supo leer las fracturas generacionales de un modo que los académicos convencionales no lograban.

El tercero, entre 2020 y 2021, lo llevó hacia la ontología y el realismo especulativo: su Realismo poscontinental es ya un trabajo de referencia en español que sistematiza el «giro realista» contemporáneo, alejándose tanto del idealismo analítico como del deconstruccionismo continental.

Ahora hay un cuarto capítulo que todavía no tiene título de libro, pero que en cierto modo es el más radical de todos: el de alguien que ha llegado a la fe después de haberla entendido mejor que la mayoría de los creyentes. Castro tiene camino por recorrer en la vida cristiana, y él mismo lo sabe y lo dice. Pero es muy prometedor que una persona de su talla intelectual forme ahora parte de la Iglesia y trabaje por el Reino de los Cielos.

Leer más
España

El Observatorio de lo Invisible celebra su VI edición en El Escorial

La escuela de verano de arte y espiritualidad reúne a 150 artistas del 20 al 25 de julio en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, bajo el lema "...sopló en su nariz aliento de vida..."

Javier García Herrería·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

El Observatorio de lo Invisible (OI) celebra este verano su sexta edición convertido ya en la cita de referencia para quienes trabajan en la intersección entre el arte y la espiritualidad en España. Durante una semana, 150 artistas de distintas disciplinas se reunirán en uno de los espacios más imponentes del patrimonio español, el Monasterio de El Escorial, para crear, reflexionar y orar juntos, bajo la tutela de algunos de los creadores más relevantes del panorama nacional e internacional.

Una semana de creación intensa, reflexión y oración

Organizado por la Fundación Vía del Arte y acogido por el Real Colegio Alfonso XII y la Archidiócesis de Madrid, el OI no es solo una escuela de verano al uso.

Desde el primer día, los participantes —los llamados «observadores de lo invisible»— se sumergen en un programa que combina talleres por disciplinas artísticas, conferencias y foros, oraciones polifónicas, Misas, veladas interdisciplinares y, como colofón de la última noche, una gran fiesta de cierre. Todo ello impregnado de una atmósfera de búsqueda espiritual que, según sus organizadores, es difícil de reproducir fuera de sus muros.

Un proyecto que genera ecosistema

Lo que hace singular al OI no es solo lo que ocurre durante esa semana de julio, sino lo que ha generado a su alrededor en estos seis años. De su comunidad han nacido iniciativas que hoy tienen vida propia: en Barcelona, Madrid y Pamplona se celebra quincenalmente un ciclo de conferencias bajo el título La belleza de Cristo; ha surgido la primera revista española dedicada al arte y la espiritualidad, Transfiguración; este año ha arrancado un curso de Arteología, disciplina que profundiza en la enseñanza de la teología a través del arte; y dos veces al año organizan un retiro para artistas.

Sin duda, el OI es la actividad artística que congrega en España a más personas interesadas en este territorio fronterizo entre la creación y lo sagrado. Su activa comunidad de whatsapp está compuesta por más de 500 personas, la mayoría jóvenes.

Último año de Javier Viver

En la presentación de esta edición, Javier Viver, director de la actividad desde sus inicios hace seis años, ha anunciado que es probable que esta sea su última edición al frente del proyecto, aunque ha dejado claro que la Fundación Vía del Arte —que él preside— continuará organizándolo y que él participará en las próximas ediciones.

Con su habitual sentido del humor, Viver confesó en la rueda de prensa que cada año afrontan el proyecto con la misma inquietud: «Siempre estamos con la incertidumbre de si este año se apagará el fuego sagrado que hace que todos los años la actividad tenga magia y entusiasme a los participantes.» Hasta ahora, ese fuego no se ha apagado. Al contrario, no deja de crecer y desbordarse en nuevas iniciativas

Viver también compartió un detalle que resume bien el espíritu de la actividad: el pintor Antonio López, que acaba de cumplir 90 años, espera cada año esta cita con impaciencia y acude algún día al monasterio para convivir con los artistas que participan.

Los talleres de 2026

Como ya es tradición en cada edición, el encuentro estará vertebrado por un lema central que funcionará como el hilo conductor de todos los talleres programados. Para este año, la temática elegida es «…SOPLÓ EN SU NARIZ ALIENTO DE VIDA…», una inspiradora consigna que guiará el enfoque de las distintas actividades formativas y creativas.

El filósofo y escritor francés Fabrice Hadjadj, uno de los ponentes más esperados de esta edición, ha adelantado que su taller de escritura girará en torno a una idea tan sencilla como radical: la respiración, que «considera la primera palabra». Partiendo de esta premisa, Hadjadj propone a sus alumnos escribir sobre el aire: describir un perfume, un soplo, una atmósfera, una ausencia, el timbre de una voz. Sin requisito previo alguno. El reto es acercarse, dice, a una fenomenología de la discreción elemental.

Este año el OI ofrece nueve disciplinas con docentes de primer nivel:

Comisariado — Maider Montalbán y Javier Ortíz Echagüe, historiador del arte e investigador que ha comisariado exposiciones en el Museo Reina Sofía o el MNAC, proponen en su taller PNEUMA: insuflar vida explorar el comisariado como proceso vivo, partiendo del motivo bíblico del aliento para pensar cómo una idea puede animar un conjunto de obras, espacios o experiencias.

Música — Ignacio Yepes, director de la Orquesta Kairós, flautista, compositor y ganador del Premio Bravo de música de la Conferencia Episcopal Española, trabaja en María, brisa del cielo obras marianas para coro y orquesta de cámara que evocan el silencio contemplativo de la Virgen y su papel como portadora del Espíritu.

Danza — Elisabet Biosca, bailarina solista de la Compañía Nacional de Danza formada junto a coreógrafos como Nacho Duato, William Forsythe u Ohad Naharin, plantea en El aire como impulso creador investigar la respiración como base biológica, relacional y creativa; no busca virtuosismo técnico, sino presencia y escucha.

Escritura — Fabrice Hadjadj (véase arriba) dirige La palabra y la melodía son aire, con el reto de escribir sobre aquello que no se ve pero lo sostiene todo. Sin requisitos previos.

Poesía — Daniel Cotta, poeta malagueño ganador del Premio Fernando Rielo de Poesía Mística, propone en Poetas del cielo y de la tierra usar el poema como unas gafas para ver lo que la miopía cotidiana escamotea, hasta alzar la vista al telescopio y encontrar a Dios soplando versos al oído.

Teatro — Lluís Homar, actor barcelonés conocido por sus colaboraciones con Pedro Almodóvar en La mala educación y Los abrazos rotos, y Luis d’Ors, director de escena con más de veinte montajes y docente en CEU y UNED, dirigen La palabra encarnada: cada participante elige un texto de maestros de la espiritualidad para aprenderlo de viva voz y encarnarlo.

Pintura — Carles Belda, artista alicantino formado en la tradición clásica y ganador del Best Small Portrait de la Royal Society of Portrait Painters en 2023, propone en La magia de los objetos recuperar una forma artesanal de pintar anterior al siglo XX, donde el bodegón deje de ser un motivo decorativo y se convierta en una puerta hacia la dimensión espiritual de las cosas.

Fotografía — José Manuel Ballester, Premio Nacional de Fotografía 2010 y Premio Nacional de Grabado 1999, combina en De capturar la realidad a capturar en la red procesos fotográficos tradicionales —cianotipia, gelatina-bromuro— con técnicas contemporáneas digitales, en un curso teórico-práctico abierto a cualquier interesado sin necesidad de conocimientos previos.

Relieve — Matilde Olivera, licenciada en Bellas Artes por la UCM y formada en la Florence Academy of Art, ofrece en Aire y espacio en el relieve una iniciación a la técnica del bajorrelieve, medio relieve y altorrelieve, donde el aire empieza a envolver las formas y a darles independencia. Sin requisitos previos.

Patrocinadores y becas

La edición de 2026 está patrocinada por la Fundación Cultural Herrera Oria, y cuenta con la colaboración de un amplio conjunto de instituciones que ofrecen becas a sus estudiantes o al público en general: Fundación ONCE, Universidad Rey Juan Carlos, Estudio Javier Viver, Fundación Universidad Villanueva, Museo Universidad de Navarra, Universidad San Pablo CEU, Fundación Tatiana, Puerta Gótica, Universidad Francisco de Vitoria, UIC Barcelona, Fundación Mainel, Asociación Arte y Fe, Nartex, así como varios mecenas a título particular.

Leer más
España

El viaje del Papa concluye con “una propuesta católica para la complejidad de España”

Durante una rueda de prensa en la sede de la Conferencia Episcopal, los organizadores del viaje califican la visita apostólica a España como un éxito que tendrá un gran impacto no solo en la Iglesia sino en toda la sociedad.

Paloma López Campos·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El martes 16 de junio comparecieron en la sede de la Conferencia Episcopal Española monseñor Luis Argüello, presidente de la institución; Yago de la Cierva, coordinador nacional del viaje de Su Santidad; y Fernando Giménez Barriocanal, coordinador nacional adjunto. Los tres intervinientes realizaron distintas valoraciones de la visita apostólica a España, pero todos coincidieron en calificar el paso del Santo Padre del país como un éxito.

Al inicio de la rueda de prensa, monseñor Argüello agradeció a León XIV su visita a España, y extendió el agradecimiento a “toda la Iglesia española” por involucrarse en la organización y participación de todo el viaje papal. Del mismo modo, el presidente de la Conferencia Episcopal admitió que “la visita nos ha desbordado” tanto por las expectativas como por el impacto del viaje.

De izquierda a derecha, Fernando Giménez Barriocanal, coordinador nacional adjunto; monseñor Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española; y Yago de la Cierva, coordinador nacional del viaje de Su Santidad.

Acción de gracias

Sin embargo, el arzobispo sacó dos conclusiones de la visita apostólica: “tanto el Papa como el pueblo de Dios nos ha invitado a mirar la Cruz”, demostrando que “hay una propuesta católica para la complejidad de España”.

Los discursos del Santo Padre, recalcó Argüello, han traído un mensaje de esperanza a todos los españoles. La acogida por parte de la sociedad, más allá del pueblo católico, es una muestra de que el Evangelio tiene algo que decir hoy a todos, especialmente en el marco de la Doctrina Social de la Iglesia.

Con todo, el arzobispo español ha pedido “no dejar el viaje en la emoción, sino vivir la acción de gracias como auténtica acción”, permitiendo que las palabras del Papa calen de verdad en los corazones e impulsen a toda la Iglesia a una auténtica misión evangelizadora.

El Papa León XIV estrecha la mano del actor Antonio Banderas (Foto OSV News / Elisabetta Trevisan, Vatican Media)

Próxima parada: Santiago de Compostela

Por su parte, Yago de la Cierva quiso agradecer también a todos los que trabajaron en la organización del viaje, destacando la labor realizada por la Administración Estatal.

Además, el coordinador nacional expresó su deseo de ver al Papa León XIV en Santiago de Compostela el año que viene, con motivo del Año Santo Compostelano.

Un impacto de millones

En último lugar, Fernando Giménez Barriocanal resaltó que, del 6 al 12 de junio, “nos hemos encontrado con un Papa que nos ha permitido levantar la mirada hacia la Cruz”. Una mirada que, a nivel económico, ha costado aproximadamente 26 millones de euros, pero que ha tenido un impacto de alrededor de 150 millones. Sin embargo, la cifra exacta será confirmada por una auditoría.

En cuanto a la financiación, el coordinador adjunto nacional explicó que “de cada 100 euros, 45 vienen de benefactores”, entre los que se encuentran empresas como Telefónica, Iberia, Endesa, El Corte Inglés, Sabadell o Mapfre. Alrededor del 30 % del dinero viene de fondos propios de la Iglesia, un 20 % de las administraciones públicas y el 5 % de colectas realizadas para financiar la visita apostólica.

Vista de la Sagrada Familia durante la inauguración de la Torre de Jesucristo con el Papa (OSV News photo / Michele Spatari, Reuters)

Por otro lado, Giménez Barriocanal quiso pedir disculpas, en nombre de toda la organización, por los problemas de comunicación y de coordinación que muchos periodistas y participantes denunciaron durante el viaje del Papa.

Todos los comparecientes de la rueda de prensa aseguraron que esta experiencia es una oportunidad para aprender de lo que se hizo bien y de lo que podía mejorar. Sin embargo, también hubo unanimidad en calificar la estancia de León XIV en España como un éxito y como un impulso claro tanto a la Iglesia como a toda la sociedad, resaltando momentos como el discurso del Santo Padre en el Congreso de los Diputados o su encuentro con inmigrantes en las Islas Canarias.

León XIV hace una ofrenda floral durante su estancia en Gran Canaria en recuerdo de los migrantes fallecidos en el mar (OSV News photo / Borja Suarez, Reuters)
Recursos

Kant y la Crítica de la Razón Pura

Continua la serie de artículos sobre la obra principal de los principales filósofos modernos y contemporáneos, tras la exposiciones de Descartes, Locke y Hume.

Ignacio Sols·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 30 minutos

Una versión más breve de este artículo puede verse aquí.



A) Exposición

El punto de partida de la Crítica de la Razón Pura, aquello que da por hecho, sin necesidad de crítica alguna, es que la matemática y la física están establecidas como verdaderas ciencias, avanzando con seguridad y gozando de la universalidad por la que una ciencia merecería tal nombre (no es cuestión de criterios y de oposición de escuelas sino que son las mismas para todos los hombres, independientemente de su credo y procedencia cultural). Y el problema esencialmente planteado está relacionado con ello: si es posible constituir la metafísica con la misma seguridad y universalidad de que gozan esas ciencias. Para ello va a investigar cómo es posible el saber científico, cómo ha formado sus juicios y de dónde ha extraído su verdad, para ver entonces si eso mismo es posible, y bajo qué condiciones, en metafísica.

A este efecto, Kant comienza examinando los diferentes tipos de juicio. Los clasifica, según su relación con la experiencia, en juicios a posteriori y juicios a priori, según que sean posteriores o anteriores a la experiencia, es decir que se sigan de alguna observación de la experiencia, o que se hayan formado con independencia de ella. Si yo digo “este cuerpo es pesado” es porque lo he experimentado, pero si digo que 123 más 241 son 364 se trata de un juicio que precede a la experiencia pues no he necesitado para ello juntar tantos objetos con otros tantos y recontarlos juntos después. Como rasgo característico de la ciencia es su universalidad -sus proposiciones son universalmente aceptadas-, es necesario que los juicios que en ella aparecen sean a priori, pues en caso de proceder de experiencias particulares dependería su verdad de tales experiencias y no gozarían de universalidad.

Según otra ratio, divide Kant los juicios en analíticos y sintéticos. Juicios analíticos son aquellos que se forman por análisis de los términos que intervienen en él, por ejemplo “todos los cuerpos son extensos” Los juicios analíticos no dan a conocer algo realmente nuevo, puesto que estaba implícito en la definición de sus términos. Sintéticos son los juicios que no pueden ser formados por análisis de los términos sino que ponen un enlace o unión (de ahí su nombre “sin-téticos”) realmente nuevos entre esos términos. Por ejemplo “los cuerpos son pesados” o “los hierros se dilatan con el calor”, o 2+5=7, puesto que no se menciona en la definición del 2 (siguiente del uno) ni en la del 5 (siguiente del 4), el hecho de sumar 7. Está claro que la ciencia necesita juicios sintéticos, pues los analíticos no amplían realmente el conocimiento.  

En resumen, para que haya ciencia, es decir avance del conocimiento con aceptación universal, tienen que darse en ella juicios que sean al mismo tiempo sintéticos (para que se trate de nuevo conocimiento) y a priori (para que sean de validez universal). Sintéticos a priori son, por ejemplo, “2+5=7”, “por dos puntos pasa una recta y sólo una” (hecho independiente de la experiencia, pues lo comprende hasta un ciego, y hecho que no puede ser deducido de la definición de punto y de recta). O también: “todo cambio tiene una causa”. Así pues, si la metafísica ha de constituirse en verdadero conocimiento y de validez universal, han de ser posibles en ella los juicios sintéticos a priori. 

Como es un hecho incontestable que la matemática y la física son ciencias bien constituidas con validez universal, es seguro, pues, que se dan en ellas juicios sintéticos a priori, y de hecho ya han aparecido algunos ejemplos. Nos interesa saber si esto es posible también en metafísica, y para ello vemos de dónde extraen su verdad estos juicios sintéticos a priori en las matemáticas y en la física: ¿la extraen de la experiencia? No, pues son anteriores a ella. ¿La extraen del análisis de sus términos? No, pues no son analíticos sino sintéticos. Deben extraerla pues de apriorismos que se dan en nuestra propia facultad de conocer. Así es como Kant llega a saber que hay apriorismo en nuestro conocimiento, aun antes de haberlo encontrado un el estudio del conocimiento, a los diversos niveles, en que  a continuación se sumerge.

El primer nivel que examina es el más bajo, el que tenemos en común con los animales, el nivel de la sensibilidad. A este estudio lo llama Estética transcendental, pues αεστετοσ significa “sensible”. Se trata de estudiar la formación de nuestras intuiciones, lo que en filosofía escolástica se llaman percepciones, y lo que Kant llama fenómenos, es decir lo que aparece en nuestra sensibilidad (ϕαινω=aparecer,  ϕαινομενον=lo aparecido). Su primera observación es que hay dos intuiciones puras que aparecen mezcladas en todos los fenómenos: yo puedo pensar en una habitación que me sea familiar y desproveerla de muebles de techo de paredes y hasta de suelo, pero hay algo que no puedo quitarle, el espacio. Señal es ésta de que esta intuición, el espacio, estaba ya en mi facultad de conocer (puedo pensar en un espacio vacío de cuerpos, pero nunca en un cuerpo sin espacio) Análogamente, todo suceso se da en el tiempo, y puedo imaginarlo desprovisto de todas sus características menos del tiempo que dura (puedo imaginar, sin embargo, un tiempo vacío, en el que nada suceda, pero no puedo imaginar un suceso que ocurra sin tiempo). 

Estas dos intuiciones, espacio y tiempo, nos sirven para ordenar en distintos lugares los datos que llegan a nuestra sensibilidad, asignándoles tiempos también distintos, quedando lo que ha impresionado mi sensibilidad como desconocido tal cual es (puesto que solo lo conocemos revestido de espacio y tiempo). Por eso lo llama el ignotum X, o “la cosa en sí”, o νοουμενον (lo pensado, aunque no nos aparezca en el conocimiento), como contrapuesto al φαινομενον, al fenómeno (lo que aparece en el conocimiento). Así pues, y en resumen, en todo fenómeno (lo que aparece en el conocimiento sensible) o intuición sensible hay una componente que llega de fuera, por nuestros sentidos, y otra componente interna, el espacio y el tiempo, las intuiciones puras. 

La geometría estudia una intuición pura, el espacio, y de ella extrae su verdad, articulada en proposiciones que son verdaderamente sintéticas (dicen nueva verdad) y a priori (extraen esa verdad de ese apriorismo de nuestra sensibilidad que es el espacio). La matemática estudia no sólo el espacio sino también el tiempo y esa relación que se da entre ambos en el movimiento (en el tiempo, es decir en la iteración, ve Kant el origen del número, y por ende, de la aritmética). Es por esta razón que la matemática es un conocimiento sintético a priori. 

La parte siguiente de la “Crítica de la razón pura” es la “Analítica trascendental” Estudia la formación de conceptos y juicios en nuestro entendimiento. Esta facultad ya no es común con los animales, sino propia del hombre. Consiste en la capacidad de pensar los fenómenos, es decir formar conceptos inteligibles a partir de las intuiciones recibidas en nuestra sensibilidad, de modo que puedan formar parte de nuestros juicios; y también en la facultad de formar estos juicios, es decir proposiciones que entrelazan los conceptos formados en esta facultad (juicios tales como “este cuerpo es extenso” o “todo cuerpo es extenso” ,  “este cuerpo es pesado” o “todo cuerpo es pesado”. El modo más común es la atribución de un predicado a un sujeto, pero hay otro modos de juicios)

Así como,  para intuir la “cosa en sí”, necesitábamos las formas a priori de espacio y tiempo -intuiciones puras-, también para pensar la intuición así formada, de modo que formemos de ella un concepto, necesitamos de ciertos conceptos puros. Estos son formas a priori de nuestro entendimiento a los que Kant da también el noble nombre de categorías, pues juegan en su teoría del conocimiento un papel análogo al de las categorías aristotélicas, es decir los predicamentos que en Aristóteles se corresponden a los modos de ser, que bien recordamos: sustancia y accidentes, divididos estos últimos en cantidad, calidad, relación, ubi, quando, acción, pasión. (El hecho de que haya apriorismo también en nuestro entendimiento lo demuestra Kant de modo parecido a como demostró que hay apriorismos en la sensibilidad: “si en vuestro concepto empírico de todo objeto, corporal o incorpóreo, prescindís de todas las propiedades que os enseña la experiencia, no podréis sin embargo suprimirle aquella por la cual lo pensáis como sustancia o como adherente a un sustancia”) 

Kant clasifica los conceptos a priori, conceptos puros o categorías según las diferentes modalidades de juicio, pues éstas corresponden a los diversos modos en que un concepto haya aparecido como término de un juicio y por tanto los diversos modos en que haya sido categorizado. El resultado es la siguiente “tabla de las categorías.  De la cantidad: Unidad, pluralidad, totalidad. De la cualidad: Realidad, negación, limitación. De la relación: Inherencia y subsistencia (Substantia et accidens), causalidad y dependencia (causa y efecto), comunidad (acción recíproca entre el agente y el paciente). De la modalidad: Posibilidad-imposibilidad, existencia-inexistencia. necesidad, contingencia” Lo que más nos interesa aquí es que sustancia y accidente aparecen como categorías, y también la causalidad, y por tanto son éstas, para Kant, ¡meras formas a priori de nuestro entendimiento! Por supuesto que él considera que tenemos muchos más conceptos puros que los que aparecen en esta tabla, pero los derivamos de estos elementales combinándolos entre sí y también con las dos intuiciones puras (por eso no ha necesitado incluir aquí el ubi, quando aristotélicos). 

También en el entendimiento, como facultad de emitir juicios acerca de los conceptos, se dan juicios innatos, apriorismos de la propia facultad. Él los llama principios a priori, porque juegan el papel de los primeros principios en la filosofía aristotélica -y de hecho su enumeración es parecida- pero con la importante diferencia de que aquí son vistos como innatos, mientras que en Aristóteles eran hábitos intelectuales, es decir, hábitos que adquiere el intelecto en su facultad de juzgar.  (Se trata del principio de contradicción, que enuncia del modo clásico; el principio de permanencia de la sustancia en todo cambio fenoménico; el principio de causalidad “todas las alteraciones suceden según la ley del enlace entre causa y efecto” es decir que “nada ocurre por ciego azar”; del mismo modo que “ninguna necesidad en la naturaleza es ciega, sino condicionada y por lo tanto necesidad comprensible”, es decir que no se da el “fatum” en la naturaleza.  Considera además el principio de continuidad en el tiempo, es decir en la serie temporal de los fenómenos -“en el mundo no hay saltos”- y  continuidad del espacio “en el mundo no se hay hiatos”. Puestos en conjunto, el principio reza: “in mundo non datur casus, non datur fatum, non datur saltus, non datur hiatus)

Al igual que la estética transcendental -estudio de las intuiciones puras- nos permitió comprender el carácter sintético a priori de la geometría, y en general de las matemáticas, este estudio de la analítica transcendental -de los conceptos puros del entendimiento- nos permite comprender el carácter sintético a priori de la física, pues la física se define como el estudio de los fenómenos naturales por sus causas, y es aquí, en la analítica trascendental, donde la causa ha aparecido como concepto a priori del entendimiento,  y el principio de causalidad como apriorismo también de esta facultad. Así pues el objeto bajo estudio en la física es un apriori estudiado en la analítica transcendental, lo que significa que lo que estudiamos en la física, en nuestro estudio de la naturaleza, es en realidad lo que nosotros ponemos en ella al conocerla. ¡esto es fortísimo!

Llegamos así al estrato más alto de nuestro conocimiento, nuestra capacidad de raciocinio, la razón. Tratamos aquí, sin mención explícita, tan sólo de la razón en su uso especulativo (preguntándose cómo las cosas son), dejando para su obra posterior la crítica de la razón en su uso práctico, es decir como directora de nuestro comportamiento (preguntándose cómo las cosas deben ser). Se articula este saber con conceptos a los que llamará ideas, para distinguir así los conceptos de la razón con los conceptos de nuestro entender de los que hemos tratado en la analítica trascendental (Las ideas no son concepto de ningún objeto, como por ejemplo el concepto de hombre, sino que son conceptos desobjetuados, como por ejemplo el de virtud. El fenómeno pensado en la primera puede ser un hombre que acabamos de ver por la calle, fenómeno que no aparece en la segunda: nadie ha visto a una virtud paseando por la calle, ni en parte alguna, sencillamente no es idea de ningún fenómeno) También aquí encontraremos apriorismos, es decir ideas trascendentales, por lo que debe entenderse ideas puras o apriorismos de la razón, y llamará a su estudio la dialéctica trascendental (es la parte que da título a la obra: crítica de la razón pura). 

A encontrar las ideas puras de la razón nos ayudarán las tres antinomias de la razón. Por antinomia u “oposición” denomina Immanuel Kant argumentos bien fundamentados, bien construidos -ambos “cargados de razón”- pero contradictorios, por lo que han sido temas de inacabable debate entre los hombres, particularmente en el terreno de la filosofía. Respecto al mundo, está el tema de si es limitado en el espacio y en el tiempo o no. Expone las razones que se han dado a favor y en contra, ambas convincentes. Y está también la antinomia de la continuidad: si las sustancias del mundo están compuestas de partes indivisibles. Respecto al yo, al sujeto cognoscente, está la antinomia de la libertad: si somos o no libres, y por tanto responsables de nuestras acciones. Y está la antinomia de la existencia de Dios, ser necesario que es causa de todo. 

De especial interés es su análisis de las pruebas de la existencia de Dios que se han dado en la historia de la filosofía: La prueba ontológica, con la cual , en realidad, sólo se llega a una existencia pensada, pues que parte de una esencia pensada (la compara al mercader que cree hacerse inmensamente rico añadiendo ceros a la derecha de los números en su libro de cuentas). Desecha también la prueba ontológica (ha de haber una causa por ser el mundo contingente) porque la ve esencialmente igual a la anterior, deduciendo una existencia de simples conceptos. Y rechaza la prueba por el orden porque no nos llevaría a un creador sino a un ordenador. Pero igualmente encuentra rechazables las afirmaciones contrarias “Las mismas pruebas que demuestran la impotencia de la razón humana por relación a la afirmación de la existencia de tal Ser, bastan también para demostrar la petulancia de toda afirmación contraria”

No son probatorios estos argumentos ni sus contrarios. ¿Qué ocurre, pues?  Kant ve la razón de estos motivos de multisecular perplejidad humana en que tratan como ideas reales, correspondientes a seres existentes realmente con independencia de nosotros, lo que en realidad no son sino representaciones puras en nuestro espíritu -representaciones que nada representan- , son ideas puras de la razón: Mundo, yo, Dios. En cada uno de estos argumentos se han cosificado estas ideas, se les ha atribuido -para afirmar o para rebatir- una existencia exterior a la razón misma, cuando en realidad son ideas puras, apriorismos, que nuestra razón posee para estimular y ordenar su actividad. (Sin embargo, “no hay, propiamente hablando, ninguna polémica en el campo de la razón pura. Las dos partes contendientes golpean en el aire y luchan contra la sombra, puesto que salen de los límites de la naturaleza“). 

El Mundo, como totalidad y unidad de todos los fenómenos, algo que siempre hemos supuesto, pero jamás hemos visto, pero sin referencia al cual no podemos siquiera razonar. 

El Yo, como unidad psicológica interna, algo que nunca ha aparecido ante nosotros pues nosotros no captamos con nuestros sentidos, internos y externos, ningún noúmeno -en particular no captamos el Yo- sino sólo fenómenos (“Conocerse como noúmeno es cosa empero imposible, puesto que la intuición empírica interna es sensible y no proporciona más que fenómenos. “) 

Dios, quien sería garante, en vena cartesiana, de unidad última entre esa unidad externa que es el mundo con esa unidad externa que soy yo. “Este objeto que allí es el ideal [de la razón] reside simplemente en la razón y lleva también el nombre de ente originario (ens originarium) y en tanto no hay ningún ente sobre él se le llama ser supremo (ens summum), y en tanto es sometido todo a él como condicionado se le llama ser de los seres (ens entium)”. Esta triple consideración de unidad, necesaria para la regulación de nuestros raciocinios (que siempre buscan encontrar unidad en lo aparentemente vario), es expresada así por el autor: “Las ideas trascendentales se reducen a tres. La primera contendrá la unidad absoluta (incondicionada) del sujeto pensante [Yo]; la segunda, la unidad absoluta de la serie de las condiciones del fenómeno [Mundo]; y la tercera, la unidad absoluta de la condición de todos los objetos del pensamiento en general [Dios]” 

Y añade: “Así la razón pura da la idea para una doctrina transcendental del alma (psicologia rationalis), para una ciencia transcendental del mundo (cosmologia rationalis) y finalmente para un conocimiento transcendental de Dios (theologia transcendentalis) [recordemos que por “transcendental” entiende “a priori”]” Y es que, para Kant, la cosmología, la teología y la psicología, bien entendidos, libres de antinomias, estudian estos tres grandes temas de la filosofía, pero los estudian como lo que son: ideas puras de la razón, con una función regulativa de nuestros raciocinios. Se trata pues de ciencias trascendentales -estudian apriorismos de nuestra razón-  prescribiendo siempre su uso meramente regulativo, en oposición a sus correspondientes ciencias “dogmáticas” que pretenden para esas ideas una realidad  externa a nuestro espíritu. Así Kant señala que hay una metafísica correcta, buena y saludable, que se establece como tribunal de la razón pura para asegurar sique haga de sus ideas puras el uso meramente “regulativo” que les corresponde, y denuncie cualquier uso “dogmático” de las mismas. De este modo, en cuanto estudio de ideas apriorísticas de nuestra razón -Yo, Mundo, Dios-,  la metafísica es constituida como un conocimiento sintético a priori, como puede serlo la geometría o la física, conocimiento por tanto de validez universal. Responde de esta manera a la pregunta que se ha formulado al principio

Una observación final: Kant no es, ni mucho menos, un ateo. Es cierto que pone el Yo, el Mundo y Dios como ocultos a nuestra razón especulativa, ya que no se han originado en la experiencia fenoménica. Pero también es cierto que han quedado como posibilidades, las cuales serán mostradas realidades en la experiencia práctica, lo que constituirá el argumento de su ulterior “Crítica de la razón práctica” , ya esbozada hacia final de esta obra: “Es siempre a la razón pura, pero solamente en su uso práctico, a quien pertenece el mérito de ligar a nuestro interés supremo un conocimiento que la simple especulación no puede más que imaginar…Yo creo infaliblemente en la existencia de Dios y en una vida futura y estoy seguro de que nada puede hacer vacilar esta fe, puesto que derribaría con ella mis propios principios morales, a los que no puedo renunciar sin llegar a hacerme digno de desprecio ante mis propios ojos… Pero, ¿Es que vais a exigir acaso que un conocimiento que interesa a todos los hombres esté por encima del sentido común y no os sea revelado más que a los filósofos?”

B) Textos

Prólogos 

Emprende la razón la más difícil de sus tareas, la del propio conocimiento, y establece un tribunal que la asegure en sus pretensiones legítimas y que en cambio acabe con todas las arrogancias infundadas… Este tribunal no es otro que la Crítica de la razón pura.

¿Qué y cuánto pueden conocer el entendimiento y la razón independientemente de toda experiencia?

La matemática y la física son los dos conocimientos teóricos de la razón que deben determinar sus objetos a priori; 

El primero que trató del triángulo isósceles… percibió una luz nueva; pues encontró que no tenía que inquirir lo que  veía en la figura o aun en el mero concepto de ella y aprender de él sus propiedades, sino que tenía que producirla, por medio de lo que, según conceptos, él mismo había pensado y expuesto en ella a priori.

Cuando Galileo hizo rodar por el plano inclinado las bolas cuyo peso había él mismo determinado…comprendió que la razón no conoce más que lo que ella misma produce según su bosquejo… La razón debe acudir a la naturaleza llevando en una mano sus principios, según los cuales tan sólo los fenómenos concordantes pueden tener el valor de leyes; y en la otra el experimento, pensando según aquellos principios.

La misma física debe tan provechosa revolución de su pensamiento a la ocurrencia de buscar (no imaginar) en la naturaleza, en conformidad a lo que la razón misma ha puesto en ella.

La metafísica, conocimiento especulativo de la razón, enteramente aislado, que se alza por encima de las enseñanzas de las experiencia, mediante meros conceptos… no ha tenido hasta ahora la fortuna de emprender la marcha segura de una ciencia. 

El tema de esta crítica de la razón especulativa consiste en un intento de variar el procedimiento que ha seguido hasta ahora la metafísica, emprendiendo en ella una completa revolución, según el ejemplo de los geómetras y físicos.

No podemos tener conocimiento de un objeto como cosa en sí misma, sino sólo en cuanto la cosa es objeto de la intuición sensible, es decir, como fenómeno.

No puedo siquiera admitir a Dios, la libertad y la inmortalidad para el necesario uso práctico de mi razón, si no cerceno al mismo tiempo a la razón especulativa en su pretensión de conocimiento transcendente.

TUVE QUE ANULAR EL SABER, PARA RESERVAR UN SITIO A LA FE [la cursiva es suya, las mayúsculas son nuestras: habla el cristiano pues su objetivo último es la fe; pero el cristiano luterano, pues para llegar a la fe ha de suspender la razón: y es que, en la concepción de Lutero, la naturaleza humana,  no quedó meramente vulnerada por el pecado original, sino totalmente corrompida.

Introducción 

Bien podría ser que nuestro conocimiento de experiencia fuera compuesto de lo que recibimos por medio de impresiones y de lo que nuestra propia facultad de conocer (con ocasión tan sólo de las impresiones sensibles) proporciona por sí misma, sin que distingamos este añadido de aquella materia fundamental hasta que un largo ejercicio nos haya hecho prestar oído atento a ello y nos haya habilitado para separar ambas cosas

En lo que sigue, pues, entenderemos por conocimientos a priori no los que tienen lugar independientemente de esta o aquella experiencia, sino absolutamente de toda experiencia. A éstos opónense los conocimientos empíricos o sea los que no son posibles más que a posteriori, es decir por experiencia. De entre los conocimientos a priori llámanse puros aquellos en los cuales no se mezcla nada empírico… Si se encuentra una proposición que sea pensada al mismo tiempo que su necesidad es ésta entonces un juicio a priori.

Todo cambio tiene que tener una causa. En este ejemplo, tan manifiestamente encierra el concepto de causa la necesidad del enlace con un efecto y la universalidad estricta de la regla, que se perdería completamente si se le quisiese derivar, como hizo Hume, de una conjunción frecuente entre lo que ocurre y lo que precede y de una costumbre nacida de ello. 

Prescindid poco a poco, en el concepto que la experiencia os ofrece de un cuerpo, de todo lo que es en él empírico, color, dureza o blandura, peso, impenetrabilidad; siempre queda el espacio que aquel cuerpo ocupaba (cuerpo que ahora ha desaparecido por completo); de éste no podéis prescindir. De igual modo, si en vuestro concepto empírico de todo objeto, corporal o incorpóreo, prescindís de todas las propiedades que os enseña la experiencia, no podréis, sin embargo, suprimirle aquella por la cual lo pensáis como sustancia o como adherido a un sustancia.

O bien el predicado B pertenece al sujeto A como algo contenido ocultamente en ese concepto A; o bien , B está enteramente fuera del concepto A, si bien en enlace con el mismo. En el primer caso llamo al juicio analítico, en el otro sintético… Por ejemplo, si yo digo: todos los cuerpos son extensos, es éste un juicio analítico… En cambio, si yo digo: todos los cuerpos son pesados… es un juicio sintético. 

En los juicios sintéticos a priori… si he de salir del concepto A para conocer otro B, como enlazado con él, ¿en qué me apoyo? ¿Qué es lo que hace posible la síntesis, ya que aquí no tengo la ventaja de volverme hacia el campo de la experiencia para buscarlo? 

Las proposiciones propiamente matemáticas son siempre juicios a priori y no empíricos, pues llevan consigo necesidad, la cual no puede ser derivada de la experiencia… La ciencia de la naturaleza (Physica) contiene juicios sintéticos a priori  como principios…En la metafísica … debe haber conocimientos sintéticos a priori…Queremos ampliar nuestro conocimiento a priori. Ejemplo, la proposición: el mundo tiene que tener un primer comienzo. Y otras más. Y así la metafísica consiste, al menos según su fin, en proposiciones sintéticas a priori.

¿Cómo es posible la matemática pura?¿Cómo es posible la física pura? Como estas ciencias están realmente dadas, puede preguntarse sobre ellas: ¿cómo son posibles?

¿Cómo es posible la metafísica como ciencia? La crítica de la razón conduce necesariamente a la ciencia; el uso dogmático de la misma, sin crítica, conduce, en cambio, a afirmaciones que carecen de fundamento… Las contradicciones innegables, y en el uso dogmático también inviables, de la razón consigo misma, han despojado ya desde hace tiempo a la metafísica de su autoridad.

De todo esto se deduce la idea de una ciencia particular que pueda llamarse Crítica de la razón pura… Su utilidad [para la especulación] sería realmente sólo negativa y serviría no para la ampliación sino para la depuración de nuestra razón

Llamo trascendental todo conocimiento que se ocupa no de objetos sino de nuestro modo de conocerlos, en cuanto éste debe ser posible a priori. 

Estética transcendental

La representación del espacio no puede ser tomada de la experiencia… sino que la experiencia externa no es posible sino mediante dicha representación

El espacio no es… sino una intuición pura.

Que en un triángulo dos lados sumados sean mayores que el tercero, no es nunca deducido de los conceptos universales de línea y triángulo, sino de la intuición; y ello a priori, con certeza apodíctica.

El espacio no es otra cosa que la forma de todos los fenómenos del sentido externo. 

Este predicado no es atribuido a las cosas más que en cuanto nos aparece, es decir, en cuanto son objetos de la sensibilidad… Los objetos pueden ser intuidos como fuera de nosotros, y, si se hace abstracción de esos objetos, es una intuición pura que lleva el nombre de espacio. 

El espacio no es forma de las cosas en sí mismas, sino que los objetos en sí nos son conocidos y lo que llamamos objetos exteriores no son otra cosa que meras representaciones de nuestra sensibilidad cuya forma es el espacio, pero cuyo verdadero correlato, es decir, la cosa en sí misma, no es conocida ni puede serlo. 

En cuanto a los fenómenos en general, no se puede quitar de ellos el tiempo, aunque se puede muy bien quitar del tiempo los fenómenos. 

El tiempo no es… sino una forma pura de la intuición sensible… La representación que no puede ser dada más que por un objeto único, es intuición. 

El tiempo es una condición a priori de todo fenómeno en general y es condición inmediata de los fenómenos internos (de nuestra alma) y precisamente por ello condición inmediata también de los fenómenos externos.

Negamos al tiempo toda pretensión de realidad absoluta.

Espacio y tiempo son, por tanto, dos fuentes de conocimiento de las cuales podemos extraer a priori diferentes conocimientos sintéticos;  la matemática pura nos da un ejemplo brillante, por lo que se refiere a los conocimientos del espacio y sus relaciones. Ambas, tomadas en conjunto, son formas puras de toda intuición sensible y por eso hacen posible proposiciones sintéticas a priori. 

Toda nuestra intuición no es nada más que la representación del fenómeno; las cosas que intuimos no son en sí mismas lo que intuimos en ellas. 

No tenemos más conocimiento que de fenómenos… El objeto transcendental empero permanece desconocido para nosotros. 

Como las proposiciones de la geometría son conocidas sintéticamente a priori y con certeza apodíctica, puedo bien hacer esta pregunta: ¿de dónde sacáis semejantes proposiciones?

Analítica transcendental

El conocimiento de todo entendimiento, por lo menos humano, es un conocimiento por conceptos, no intuitivo sino discursivo.

Podemos reducir a juicios todas las acciones del entendimiento, de modo que el entendimiento en general puede representarse como una facultad de juzgar. Pues, según lo que antecede, es una facultad de pensar. Pensar es conocer por conceptos. Los conceptos empero se refieren, como predicados de posibles juicios, a alguna representación de un objeto determinado. 

De los conceptos puros del entendimiento o categorías… La síntesis en general es, como veremos más adelante, el mero efecto de la imaginación… Pero reducir esa síntesis a conceptos, es ésta una función que corresponde al entendimiento.

Se originan tantos conceptos puros del entendimiento referidos a priori a objetos de la intuición en general, como funciones lógicas hay en todos los juicios posibles listados en la tabla anterior

Tabla de las categorías.  De la cantidad: Unidad, pluralidad, totalidad. De la cualidad: Realidad, negación, limitación. De la relación: Inherencia y subsistencia (Substantia et accidens), causalidad y dependencia (causa y efecto), comunidad (acción recíproca entre el agente y el paciente). De la modalidad: Posibilidad-imposibilidad, existencia-inexistencia, necesidad-contingencia.

Las categorías, como verdaderos conceptos raíz del entendimiento puro, tienen también sus conceptos puros derivados…Séame permitido dar a esos conceptos puros (aunque derivados) del entendimiento, el nombre de predicables del entendimiento puro… La referida tabla contiene todos los conceptos elementales del entendimiento.

El enlace(conjunctio) de un múltiple en general no puede nunca venir a nosotros por medio de los sentidos, y no puede tampoco, por lo tanto, estar contenido al mismo tiempo en la forma pura de la intuición sensible…Todo enlace, seamos o no conscientes de él, sea un enlace de lo múltiplo de la intuición o de varios conceptos, y, en el primer caso, de la intuición empírica o de la no empírica, es una acción del entendimiento, que vamos a designar con la denominación general de síntesis

El enlace no está en los objetos y no puede ser tomado de ellos, por ejemplo mediante la percepción, y recogido así en el entendimiento; sino que es obra del entendimiento, el cual no es más que la facultad de enlazar a priori y reducir lo múltiple de las representaciones dadas bajo la unidad de la apercepción. 

Un juicio no es otra cosa que el modo de reducir conocimientos dados a la unidad objetiva de la apercepción. Para eso está la cópula “es”.

Las categorías son sólo reglas para un entendimiento, cuya facultad consiste en pensar, es decir, en la acción de reducir a la unidad de la apercepción la síntesis de lo múltiple, que le es dado por otra parte en la intuición. 

La categoría no tiene otro uso para el conocimiento de las cosas más que su aplicación a objetos de la experiencia. Pensar un objeto y conocer un objeto no es lo mismo. En el conocimiento hay dos partes: primero el concepto, por el cual, en general, un objeto es pensado (la categoría) y segundo la intuición por la cual el objeto es dado.

Puede el entendimiento, como espontaneidad, determinar el sentido interno, mediante lo múltiple de representaciones dadas, conforme a la unidad sintética de la apercepción.

Debe explicarse la posibilidad de conocer a priori, por categorías, los objetos que puedan presentarse a nuestros sentidos, no según la forma de su intuición, sino según las leyes de su enlace, la posibilidad pues de prescribir la ley a la Naturaleza y de hacerla incluso posible. Pues sin esa capacidad suya no se podría explicar cómo todo lo que pueda presentarse a nuestros sentidos tiene que caer bajo las leyes que se originan a priori en el solo entendimiento..

 La facultad pura del entendimiento, de prescribir a priori, por meras categorías, leyes a los fenómenos, no alcanza a más leyes que a aquellas en que descansa una naturaleza en general como legalidad de los fenómenos en el espacio y en el tiempo.

Doctrina transcendental del juicio (o analítica de los principios). Del esquematismo de los conceptos puros del entendimiento… Los conceptos son enteramente imposibles y no pueden tener significación alguna, si un objeto no es dado en ellos… Los conceptos puros a priori, además de la función del entendimiento en la categoría, deben contener a priori condiciones formales de la sensibilidad (sobre todo del sentido interno), que encierran la condición universal bajo la cual la categoría puede ser aplicada a un objeto. Vamos a llamar a esa condición formal y pura de la sensibilidad, a la cual está restringido el concepto del entendimiento en su uso, esquema de ese concepto del entendimiento y llamaremos esquematismo del entendimiento puro al proceder del entendimiento con esos esquemas… Este esquematismo de nuestro entendimiento, respecto de los fenómenos y respecto de su mera forma, es un arte recóndito en las profundidades del alma humana, cuyo verdadero manejo difícilmente adivinaremos en la naturaleza y pondremos al descubierto. 

Sistema de todos los principios del entendimiento puro… Los principios a priori tienen ese nombre no sólo porque contienen los fundamentos de otros juicios sino también porque no se fundamentan en otros conocimientos más altos y generales…. La proposición “a ninguna cosa conviene un predicado que la contradiga” se llama principio de contradicción… Debemos dar al principio de contradicción el valor de principio universal y plenamente suficiente… Principio de la permanencia de la sustancia: en todo cambio de los fenómenos permanece la sustancia… Principio de la sucesión según la ley de causalidad: todas las alteraciones suceden según la ley del enlace entre causa y efecto… Y aquí el concepto de relación entre causa y efecto. 

Refutación del idealismo. Teorema: La mera conciencia, empíricamente determinada, de mi propia existencia, demuestra la existencia  de los objetos en el espacio fuera de mí.

El principio de la continuidad prohibía todo salto en la serie de los fenómenos (cambios) (in mundo non datur saltus), pero también toda laguna o vacío entre dos fenómenos, en el conjunto de todas las intuiciones empíricas en el espacio (non datus hiatus) … La proposición “nada ocurre por ciego azar” (in mundo non datur casus) es una ley a priori de la naturaleza; de igual modo sucede con la proposición “ninguna necesidad en la naturaleza es ciega, sino condicionada y por lo tanto necesidad comprensible” (non datur fatum)… Podríamos fácilmente presentar en su orden esos cuatro principio (in mundo non datur hiatus, non datur saltus, non datur casus, non datur fatum), como todos los principios de origen transcendental, según el orden de las categorías y señalar a cada uno su puesto.

Dialéctica transcendental

En la razón (considerada subjetivamente como una facultad humana de conocer) hay reglas fundamentales y máximas de su uso, que tienen la autoridad de principios objetivos.

Vamos a dar a los conceptos de la razón pura un nuevo nombre, como hicimos con los conceptos puros del entendimiento al llamarlos categorías. Y será el nombre de ideas trascendentales. 

De las ideas en general… Ruego a quienes tengan amor a la filosofía… que tomen  la palabra “idea” en su sentido primitivo [sentido platónico]

La forma de los raciocinios, cuando sea aplicada a la unidad sintética de las intuiciones, según indicación de las categorías, contendrá el origen de ciertos conceptos particulares a priori que podemos llamar conceptos puros de la razón o ideas trascendentales.

Entiendo por idea un concepto necesariamente de razón, que no corresponde a ningún objeto dado en los sentidos. Así pues, los conceptos puros de razón que estamos ahora examinando son ideas trascendentales. 

Así podría decirse que la totalidad de los fenómenos es sólo una idea; pues nunca podremos formarnos una imagen de esa totalidad… [a esta idea la llamará “mundo”]

Sistema de las ideas trascendentales. Toda relación de representaciones de la cual podemos hacernos o un concepto o una idea, es de uno de estos tres tipos: 1º, relación con el sujeto; 2º, relación con lo múltiple del objeto en el fenómeno; 3º , relación con todas las cosas en general.

Las ideas trascendentales se reducen a tres clases. La primera contendrá la unidad absoluta (incondicionada) del sujeto pensante; la segunda, la unidad absoluta de la serie de las condiciones del fenómeno; y la tercera, la unidad absoluta de la condición de todos los objetos del pensamiento en general. 

El sujeto pensante es el objeto de la psicología. El conjunto de todos los fenómenos (el mundo) es el objeto de la cosmología. Lo que contiene la condición suprema de posibilidad de todo cuanto puede ser pensado (el ser de todos los seres) es el objeto de la teología. Así la razón pura da la idea para una doctrina trascendental del alma (psicologia rationalis), para una ciencia transcendental del mundo (cosmologia rationalis) y finalmente para un conocimiento transcendental de Dios (theologia transcendentalis) [recordemos que por “transcendental” Kant entiende “a priori”]

De los raciocinios dialécticos de la razón pura. De estos raciocinios dialécticos hay pues tres especies, tantas como las ideas a que conducen sus conclusiones. 

Que el yo de apercepción  es en todo pensamiento un singular que no puede ser disuelto en una pluralidad de sujetos… es cosa implícita en el pensar.

Conocerse como noúmeno es cosa empero imposible, puesto que la intuición empírica interna es sensible y no proporciona más que fenómenos. 

 La expresión “mundo” significa el todo matemático [es decir, el conjunto] de todos los fenómenos y la totalidad de su síntesis…

Primera antinomia de las ideas trascendentales. Tesis: El mundo tiene un comienzo en el tiempo y con respecto al espacio está encerrado también en límites. Antítesis: El mundo no tiene comienzo ni límites en el espacio, sino que es infinito, tanto en el tiempo como en el espacio. 

Segunda antinomia de las ideas trascendentales. Tesis: Toda sustancia compuesta, en el mundo, se compone de partes simples; y no existe nada más que lo simple o lo compuesto de lo simple. Antítesis: Ninguna cosa compuesta, en el mundo, se compone de partes simples; y no existe nada simple en el mundo. 

Tercera antinomia de las ideas trascendentales: La causalidad según  leyes de la naturaleza no es la única de donde los fenómenos del mundo pueden ser deducidos. Es necesario admitir además, para la explicación de los mismos, una causalidad por libertad. Antítesis: No hay libertad, sino que todo, en el mundo, todo ocurre según leyes de la naturaleza. 

Cuarta antinomia de las ideas trascendentales. Pertenece al mundo algo que, como parte de él o como su causa, es un ser absolutamente necesario Antítesis: No existe en parte alguna, ni en el mundo ni fuera del mundo, un ser absolutamente necesario, causa del mundo. 

Del idealismo trascendental como clave de la solución de la dialéctica cosmológica. El espacio en sí mismo, así como el tiempo, y todos los fenómenos, no son en sí mismo cosas, sino que, al contrario, son representaciones que no pueden existir fuera de nuestro espíritu, y de igual modo la intuición  interna y sensible de nuestro espíritu… no es tampoco el verdadero yo existente en sí mismo

Este objeto que allí es el ideal [de la razón] reside simplemente en la razón y lleva también el nombre de ente originario (ens originarium); en tanto no hay ningún ente sobre él se le llama ser supremo (ens summum); y en tanto es sometido todo a él como a él condicionado, se le llama ser de los seres (ens entium)

Por consecuencia, la prueba ontológica (cartesiana), tan célebre, que quiere demostrar por conceptos la existencia de un Ser supremo, es un trabajo inútil que no logra nada; ningún hombre conseguirá por simples ideas ser más rico en conocimiento, ni más ni menos que un mercader no aumentará su caudal si para acrecentar su fortuna se dedicara a añadir ceros al estado de su caja. 

De la imposibilidad de una prueba cosmológica de la existencia de Dios. Es esta prueba la que llama Leibniz “a contingentia mundi”… La necesidad absoluta es, en efecto, una existencia sacada de simples conceptos… No tiene pues más fuerza que la fuerza de la prueba ontológica aquella que pretende presentarse como prueba cosmológica.

De la imposibilidad de la prueba físico-teológica…  [Se trata de] indagar si una experiencia determinada, la de las cosas de este mundo, su naturaleza y orden, nos suministran o no una prueba…. Esta prueba podría demostrar un arquitecto del mundo… pero no un creador del mundo, a la idea del cual todo estaría sometido. 

Las mismas pruebas que demuestran la impotencia de la razón humana para afirmar la existencia de tal Ser bastan también para demostrar la petulancia de toda afirmación contraria. 

Del uso regulador de las ideas de la razón pura. Las ideas de la razón especulativa no son principios constitutivos de la extensión de nuestro conocimiento a objetos que la experiencia no puede dar, sino principios reguladores de la unidad sistemática de la diversidad del conocimiento empírico en general, la cual se halla exactamente regulada.

La idea psicológica no puede significar más que el esquema de un principio regulador, por lo que la pregunta “el alma, ¿es de naturaleza espiritual?” no tiene sentido… La segunda idea reguladora de la razón simplemente especulativa es el concepto del mundo en general. … Si no tenemos esta suposición simplemente como un principio regulador, podemos cometer errores…Si no se restringe esta idea al uso simplemente regulador, la razón se  extravía, puesto que se aparta del cimiento de la experiencia que debe contener los planes de un camino y se arriesga más allá de este terreno hasta lo incomprensible y lo insondable… Cuando no se hace de la idea de un Ser supremo un uso meramente regulador (sino también un uso constitutivo), lo que es contrario a la naturaleza de una idea, surgen entonces las vaguedades de la razón.

No hay pues, propiamente hablando, ninguna polémica en el campo de la razón pura. Las dos partes contendientes golpean en el aire y luchan contra la sombra, puesto que salen de los límites de la naturaleza.

Todo conocimiento sintético de la razón pura en su uso especulativo, después de las pruebas que han sido dadas, es absolutamente imposible

Todo interés de mi razón (lo mismo especulativo que práctico) está contenido en estas tres preguntas: ¿QUÉ PUEDO SABER? ¿QUÉ DEBO HACER? ¿QUÉ ME ES PERMITIDO ESPERAR? [las mayúsculas son nuestras].

Es siempre a la razón pura, pero solamente en su uso práctico, a la que pertenece el mérito de ligar a nuestro interés supremo un conocimiento que la simple especulación no puede más que imaginar.

Yo creo infaliblemente en la existencia de Dios y en una vida futura y estoy seguro de que nada puede hacer vacilar esta fe, puesto que derribaría con ella mis propios principios morales, a los que no puedo renunciar sin llegar a hacerme digno de desprecio ante mis propios ojos…

¿Es que vais a exigir acaso que un conocimiento que interesa a todos los hombres esté por encima del sentido común y no os sea revelado más que por ser filósofos?

C) Crítica

Hay una crítica standard a la Crítica de la Razón Pura que fue pronto presentada, la llamada crítica de F. Jacobi: la cosa en sí, el noúmeno excita mi sensibilidad produciendo en mí sus impresiones, esas impresiones que mi sensibilidad ordena según espacio y tiempo. Pero excitar mi sensibilidad es producir algo en ella, es ser la causa de cierto cambio en su estado de reposo, cuando la causalidad ha sido presentada como un mero apriorismo de mi entendimiento. Hay en esto, pues, una flagrante contradicción. La filosofía posterior se ha ocupado de esta contradicción, y la ha resuelto esencialmente de dos maneras que señalan los dos caminos naturales de posterior evolución de la línea abierta en Kant. 

El camino de Schopenhauer consistirá en presentar también todo lo que me rodea como representación que se da en mí, aunque representación mediata, pues sólo es representación inmediata la que tengo en mis propios sentidos. Esas representaciones aparentemente “externas” del mundo que me rodea son mediatas porque “causan” en mis sentidos las representaciones para mí inmediatas: las impresiones. Así restablece Schopenhauer establece la coherencia en Kant, pues ya no importa que la causalidad sea mera representación, que no sea realmente existente, ya que procede de una representación -la representación mediata- y no de la misma realidad, como pretende Kant.  Pero el peaje que pagará Schopenhauer por esta solución es muy caro: es un paso importante hacia el idealismo, al haber visto al mundo como representación (“El mundo como voluntad y representación” es el título de su obra filosófica).

El camino de Fichte, Schelling y Hegel es abandonarse sin escrúpulo al idealismo, suprimiendo en el planteamiento Kantiano la realidad, lo que Kant llama “la cosa en sí”, puesto que es el patito feo del maravilloso edificio kantiano, aquello sobre lo que nada podemos decir,  permaneciendo en sí mismo como “ignotum X”, como algo desconocido para nosotros. Fichte se quedará con el Yo aquí, y nada fuera, siendo el Yo el que saldrá afuera para objetivarse, para poder ser objeto de su propio conocimiento. No es éste el momento de recordar el desarrollo de esta filosofía, sino sólo para decir que la filosofía de Schelling comenzará por el Espíritu absoluto, y por último, la filosofía de Hegel comenzará por el Ser (“Dios”, en la representación religiosa, por usar su propio lenguaje), Ser que es Nada ¡nada que predicar, pues es la idea más vacía y abstracta, pues concibe el Ser como idea. 

Idea en sí que se conocerá a sí misma, como en la representación religiosa el Padre engendra al Hijo, la idea ya conocida, que contiene en sí todas las verdades, como en san Agustín: la Idea para sí. Y ésta, en un acto de libertad, saldrá fuera de sí, espiración del Espíritu (como en san Agustín), que en un autor panteísta como Hegel coincidirá con la creación del mundo: la Idea fuera de sí.  

La filosofía cartesiana ha evolucionado hasta la obra de Kant, después del cual seguirá el río de la evolución filosófica hasta el idealismo panteísta de Hegel (Y éste a su vez en el materialismo dialéctico de Marx, pues el propio autor afirma en la “Filosofía de la miseria” que lo mismo es decir que todo es idea en evolución dialéctica, que decir que todo es materia en evolución dialéctica, cuestión de nomenclatura). Hegel tenía razón al decir que la historia -que para él es la historia de la filosofía- termina siempre implementando las derivaciones que estaban implícitas en la idea: en la idea cartesiana estaba implícito el panteísmo (si pretendo a ojos cerrados, desde la duda universal, llegar a deducir la realidad, más bien que observarla, es porque todo existe necesariamente, lo cual es la definición misma de Dios: el ser Necesario) Y estaba implícito el idealismo pues el Yo que aparece a Descartes en la duda no es el yo que piensa, sino un yo pensado, del cual cuelga primero la existencia de Dios y luego la existencia del mundo. Un Dios, pues, pensado, y un mundo pensado. Como dice Vernaux: “de un clavo pintado en la pared sólo puede colgar una cadena pintada en la pared”.

Hasta aquí, crítica estandard, la de los propios seguidores de Kant. Mi crítica personal es que Kant filosofó a partir de la ciencia demasiado temprano, cuando aún estaba poco desarrollada (sólo un siglo después de la aparición del “Philosophiae Naturalis Principia Mathematica” con que Newton comenzó en 1687 la andadura de la mecánica). Por esa razón no pudo ser suficientemente crítico con un Hume cuyos argumentos en contra de la causalidad no se mantienen en pie con la ciencia actual, por ejemplo: el fuego -un brillo y un color amarillo- causa la carbonización del papel, causalidad que no vemos ni nunca verá la ciencia. Hoy sabemos que el fuego o el cuerpo incandescente, no un brillo y un color amarillo sino “algo que” (sustancia, negada por Hume) tiene esos accidentes y tiene además otros que hoy ha descubierto la ciencia como el número de electrones en la última capa de sus átomos, responsable de cualquier reacción química y en particular de la carbonización del papel. Desarmado ante la filosofía de Hume, encontró para la causalidad, en ella desaparecida, esa barca de salvación que era el apriorismo, barca de salvación que serviría también para volver a la vida a los demás cadáveres de ahogados en esa filosofía, en particular la sustancia y los accidentes. 

En segundo lugar, mi crítica se dirige a que Kant tuvo una idea euclideana del espacio y el tiempo, cuando hoy sabemos que ambos forman juntos una variedad de cuatro dimensiones cuya curvatura se manifiesta en la gravedad, variedad lorentziana. No es éste el momento de explicar la idea central de la teoría general de la relatividad, de Albert Einstein, pero sí de decir que el espacio tiempo entendidos por la ciencia en la época de Kant -lo que tomó como apriorismos de nuestra sensibilidad-  son muy distintos del espacio tiempo tal como lo concebimos ahora, siendo impensable que su curvatura sea parte de nuestro apriorismo, ya que hemos tardado siglos en llegar a conocerla.

En tercer lugar, Kant tomó la ciencia newtoniana como un saber definitivo y absoluto, antes de que éste sufriese tres drásticas revoluciones: la mecánica cuántica, la relatividad especial y la relatividad general. En particular, nadie entiende ahora nuestra ciencia de la naturaleza como ciencia definitiva y absoluta sino como provisional y aproximada, aunque cada vez más fielmente aproximada.  Según el modo en que Popper ha descrito la teoría científica, ésta tiene dos fases: la creación de la base experimental, en la que se hacen experiencias cuyos resultados se generalizan en leyes experimentales; y la deducción de la teoría científica desde unos pocos axiomas o postulados -algunas leyes experimentales o ciertas proposiciones que las implican. En la primera fase, las leyes son claramente a posteriori y en la segunda fase las proposiciones son claramente analíticas puesto que se deducen del análisis de la definición del objeto bajo estudio, es decir del análisis de los axiomas. Nunca pues se producen los juicios sintéticos a priori, pues éstos serían sólo los axiomas si fueran juicios, pero no lo son, sino sólo hipótesis (De hecho, ninguno de los ejemplos de Kant de juicios sintéticos a priori que Kant toma de la ciencia, lo son a la vista de la ciencia actual: todos son hechos que podemos de deducir de los axiomas de la teoría en que están enmarcados). Sencillamente, no hay juicios sintéticos a priori en la ciencia, con la idea que actualmente tenemos de ella. ¡Pero la existencia de estos juicios en la ciencia fue la fundamentación, el cimiento mismo, del grandioso edificio kantiano, que aparece ahora como gigante con pies de barro!

Por último, quiero atraer la atención hacia el tema de los “esquematismos”, algo extraño y misterioso en la obra de Kant, donde parece que se rinde ante el problema principal: ¿Por qué aplicamos a un determinado objeto unas categorías en vez de otras?¿De qué modo sabe nuestro entendimiento cuáles aplicarles? Esto podría ser resuelto afirmando que la información que ha considerado  como “a priori” quizá no sea sólo “ a priori” sino también “a posteriori”, proveniente del fenómeno, pero esto sería para él como tirar piedras sobre el propio tejado.  El lo resuelve diciendo que “ los conceptos puros a priori, además de la función del entendimiento en la categoría, deben contener a priori condiciones formales de la sensibilidad (sobre todo del sentido interno), que encierran la condición universal tan solo bajo la cual pueda la categoría ser aplicada al  objeto. Esa condición formal y pura de la sensibilidad, a la el que el concepto del entendimiento en su uso está restringido, vamos a llamarla esquema de ese concepto del entendimiento y llamaremos esquematismo del entendimiento puro al proceder del entendimiento con esos esquemas” Que el problema no queda bien resuelto dejando un importante flanco abierto en su teoría del apriorismo, podemos colegirlo de sus propias palabras: “ Este esquematismo de nuestro entendimiento, respecto de los fenómenos y respecto de su mera forma, es un arte recóndito en las profundidades del alma humana, cuyo verdadero manejo difícilmente adivinaremos a la naturaleza y pondremos al descubierto”.

El autorIgnacio Sols

Universidad Complutense de Madrid. SCS-España.

Recursos

Immanuel Kant: Crítica de la Razón Pura

Continua la serie de artículos sobre la obra principal de los principales filósofos modernos y contemporáneos, tras la exposiciones de Descartes, Locke y Hume.

Ignacio Sols·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 10 minutos

Una versión más extensa de este artículo puede verse aquí.


Cronología

1755 Historia general de la naturaleza y teoría del cielo.

1770. Profesor de lógica y metafísica de la universidad de Königsberg.

1781: Crítica de la razón pura

1788: Crítica de la razón práctica

Nace, vive y muere en Königsberg (1724-1804). Educado en un evangelismo pietista que nunca abandonó, y más tarde en el racionalismo de Leibniz y Wolff, explica  en 1755 la formación del sistema solar en una nebulosa, y explica la vía Lactea como una galaxia, noción a la que pone nombre. La lectura hacia 1770 del ataque de Hume a la causalidad le lleva a salvarla como apriorismo mental en su Crítica de la Razón Pura y a salvar la realidad de Dios y la libertad humana en su Crítica de la Razón Práctica

A) Exposición: “Desperté del sueño dogmático”

Al leer a Hume Kant despertó de su sueño dogmático.  El ataque de David Hume a la causalidad y a las demás categorías anunciaba consecuencias funestas en metafísica y en las ciencias experimentales que estudian las causas de los fenómenos. Al reparar en que, sin causalidad es imposible conocer, Immanuel ve la luz que le va a sacar de su abatimiento intelectual.

El giro copernicano en filosofía

¿No será que la causalidad y demás categorías no son sino las condiciones de posibilidad de nuestro conocimiento, nuestra propia facultad de conocer, tanto en el conocimiento sensible -la formación de nuestras intuiciones-, como  en el intelectivo-formación de conceptos-, como en la razón, donde formamos nuestras ideas?

Para contestar, se embarca en su estudio de los juicios, a fin de averiguar cómo son posibles en la mecánica, formulada tan solo un siglo antes por Isaac Newton, gozando de ese reconocimiento universal que a nadie permite dudar de la veracidad de sus proposiciones. La pregunta a continuación deberá ser si esa misma certeza y universalidad es posible en metafísica (se trata pues de un intento de mimetización del método científico). 

Clasificará los juicios, según extraigan su verdad de la experiencia o sean anteriores a ella, en juicios a posteriori (el hierro se dilata con el calor) o  juicios a priori (1327 + 2935= 4262, pues sé que ambas cantidades suman la tercera, antes de la experiencia de contar; o  el juicio de que dos rectas paralelas a una tercera son paralelas entre sí, pues es algo que sé antes de verlas). 

Y clasificará también los juicios en sintéticos, si aportan verdad genuinamente nueva, o analíticos, si su verdad esté contenida en los conceptos que tal juicio pone en relación, y simplemente aflora al analizarlos. Decir que el hierro se dilata con el calor es un juicio sintético pues no se deduce de un análisis del concepto de hierro; y lo es  también el anterior juicio sobre una suma, pues el número  que suman no se deduce de las definiciones de los sumandos; y el de también el citado juicio de las tres rectas paralelas, por la misma razón; Y la consideración que concluye ambas clasificaciones es que, para haya verdadera ciencia, ciencia de validez universal, han de darse en ella juicios que sean a la vez sintéticos -para que sean avance del conocimiento- y a priori, pues si dependen de nuestras experiencias particulares no tienen validez universal.

Es así que hay ciencia universalmente válida, pues ese es el caso de la mecánica, de reciente descubrimiento, luego hay juicios sintéticos a priori. Y siendo así que hay en ellos verdad nueva, pues son sintéticos, la pregunta natural es: ¿de dónde extraen esos juicios su verdad, ya que no es de sus propios términos ni tampoco de la experiencia, puesto que la anteceden? Solo puede haber una respuesta: la extraen de nuestra propia facultad de conocer. La verdad de esos juicios sintéticos a priori estaba ya en ella. Esto ha de ser así tanto en el conocimiento sensible, como en el intelectual, como en nuestra razón. Sabe pues ya Kant, por esta consideración, que Kant en nuestra sensibilidad, en nuestro entendimiento y en nuestra razón, ha de haber formas a priori, y el objeto de la obra que de este modo introduce, consistirá en indagar en cada una  de esas tres facultades nuestras para encontrar encontrar en ella sus formas a priori.

Era mental lo que creíamos real

Como todo conocimiento se inicia en los sentidos, Kant comienza por analizar, en su estética transcendental, nuestra facultad de producir intuiciones sensibles (αισθητικη = relativo a lo sensible). Imagine el lector la sala de estar de su casa, y despójela en su imaginación, progresivamente -uno a uno – de cada uno de sus muebles, luego de su techo, paredes, suelo, e intente finalmente despojarla también de su espacio ¡ah, esto último ya no es posible, ya no lo puede imaginar el lector! Luego el espacio de su sala de estar no estaba en esa sala sino en su propia facultad de conocer, ésa es la razón de que no haya podido desprenderse del espacio en su imaginación ¡porque estaba en ella! El espacio forma parte de todas nuestras intuiciones sensibles -ninguna se da sin un lugar-  porque es en realidad una forma a priori, una intuición pura de nuestra sensibilidad. Una discusión análoga puede hacerse con el tiempo: todo lo percibimos en un lugar y en un tiempo determinados porque espacio y tiempo son formas a priori de nuestra sensibilidad: son intuiciones puras. Todas las demás intuiciones son formadas a partir de las impresiones que nos llegan del mundo exterior al ser ordenadas por nuestra sensibilidad según un cierto lugar y un antes y un después, de modo que la realidad exterior, la “cosa en sí” como la llama Kant, la cosa despojada de todo espacio y tiempo, permanece desconocida para nosotros, por lo que la llama también el Ignotum X (como, en matemáticas, se suele designar x una variable desconocida).

Pasamos a continuación a nuestro entendimiento -que Kant estudia en su analítica transcendental-, es decir a nuestra capacidad de categorizar las intuiciones formadas en nuestra sensibilidad hasta convertirlas en conceptos: no ya un sonido de voz, no ya una tonalidad de piel y cabello, una forma agradable, sino una persona, un hombre o una mujer ante mí, con quienes me relaciono. También aquí se dan formas a priori del entendimiento, es decir conceptos puros, también llamados categoríasLa clasificación que hace de tales categorías se corresponde más o menos con los predicamentos clásicos, sustancias y accidentes, y con sus subdivisiones, apareciendo entre tales categorías la muy importante relación de causalidad. Es aquí pues -en nuestra facultad de formar conceptos- y no en la realidad exterior, donde Kant ubica la relación de causalidad, relación clave tanto para la ontología filosófica como para la fundamentación de las ciencias experimentales. 

Pasamos finalmente a la razón, donde formamos nuestras ideas sobre el mundo que nos circunda, sobre nosotros mismos y nuestras ideas sobre Dios. Se trata del lugar propio, por tanto, de la filosofía, y, en general, de nuestro pensamiento. También aquí encuentra Kant formas a priori, o ideas puras de la razón. Se trata de ideas que son condición de posibilidad de su actividad, pues sin ellas no podemos razonar, la razón misma pierde su estímulo: la primera es la idea preconcebida de que tiene que haber unidad y simplicidad en la realidad que nos circunda. Esta convicción, aun no expresada, es la que nos lleva a buscar relaciones, conexiones entre los hechos, todo aquello a lo que llamamos razonar. Es a esa idea de orden y unidad en la realidad fuera de mí a lo que Kant llama Mundo, como los filósofos antiguos llamaban Cosmos al mundo ordenado.  

También es idea preconcebida de la razón la unidad en mí de todas mis experiencias  -son mis sensaciones, son mis pensamientos- , y es a esa unidad a la que me refiero cada vez que hablo del Yo, de mí mismo. Y es, finalmente, idea pura de la razón la idea de un Dios, garante -según la filosofía de Descartes, predominante en la época en que escribe-  de la validez de esa unidad del Mundo conmigo a la que  llamamos verdad, la verdad de mi conocimiento  de  él. Yo, Mundo, Dios -la unidad en mí, la unidad fuera de mí, y el garante de la unidad de ambas- son los tres temas perennes de la filosofía que aparecen ahora aquí, en la filosofía de Immanuel Kant, como las ideas puras de la razón, es decir, como los presupuestos que hacen posibles todas nuestras demás ideas, los presupuestos que  hacen posible nuestro razonar, y lo estimulan.

La ciencia y la filosofía

Y aquí es cuando  Kant llega a su objetivo de desentrañar la raíz de la verdad en las ciencias. ¿Por qué son posibles las matemáticas? Porque estudian las formas a priori de nuestra sensibilidad, el  espacio y el tiempo (aquí incluye no solo la geometría sino también la aritmética pues es intuición temporal la iteración ,origen el número). Por ser esas formas a priori de la sensibilidad -el espacio y el  tiempo- las mismas para todos nosotros, pues todos tenemos igual facultad de conocer sensiblemente, su estudio tiene validez universal. Esa es la razón de la validez universal de las matemáticas.

Sigamos: ¿Por qué son posibles las ciencias experimentales, es decir, el estudio de los fenómenos por sus causas? De nuevo, porque estudian formas a priori del entendimiento, ya que la forma a priori es la causalidad. De nuestra propia facultad de conocer extrae pues la mecánica newtoniana la verdad de sus juicios sintéticos a priori, y por eso goza de esa envidiable universalidad, pues de nuevo son formas a priori son las mismas para todos nosotros. 

Y finalmente, ¿es posible el saber -como saber universal validez- la metafísica, ese razonamiento nuestro sobre el Mundo, sobre nosotros mismos, sobre Dios? La respuesta, en principio, es afirmativa, aunque con un muy importante pero:  es posible, sí, pues se trata también de formas a priori, y por tanto de formas universales, que hay en nuestra razón. Pero al punto nos advierte que la metafísica sólo puede subsistir como un tribunal de la razón que guarde a esta de aventurarse en lo que  Kant llama la ilusión transcendental:  poner como si fueran realidades exteriores a lo que solo son ideas de nuestra razón: Yo, Mundo, Dios.

B) Crítica: David contra Goliat

    Pues no otra cosa puede ser que un matemático critique al más famoso de los filósofos modernos. Pero, como el joven belenita, no me arredraré ante este gigante del pensamiento puesto que, al fin y al cabo, Kant sólo ha querido hacer con la filosofía lo que hacemos nosotros con las matemáticas y con las ciencias matematizadas, cuales y de estas tenemos ahora una comprensión mucho más madura que la se tenía en el tiempo en que  escribía Immanuel Kant

    La flagrante contradicción en Kant

    Todo esto se ha hecho para salvar la causalidad y otras categorías del naufragio de Hume. Pero ¿hacía falta realmente o el naufragio fue sólo imaginario?  A Kant y otros filósofos de su tiempo le convencieron los ataques a la causalidad de David Hume, pero no resultan convincentes ahora, ya que sus supuestos han sido ampliamente superados por el avance de la ciencia (pero, desafortunadamente, no podemos ahora volver el reloj hacia atrás, pues la obra de Hume ya jugó su papel deconstructor de la filosofía): recordemos que Hume afirmaba que nunca se podría encontrar conexión alguna necesaria –es decir, relación de causalidad-  entre el hecho de comer pan u otro alimento y el de que sean renovadas nuestras fuerzas. Esto podría decirse y creerse en su época, pero nadie ahora, con una mínima formación científica, lo sostendría, ya que hemos comprendido, hasta la última, las reacciones químicas con que esto sucede, de hecho casi las inversas del ciclo de Krebs de la función clorofílica, aquel por el que la energía solar es captada y almacenada como energía de enlaces químicos.

    La segunda crítica es clásica, y fue formulada por sus propios seguidores (Friedrich Jacobi, Schopenhauer, Fichte) como grieta  peligrosa en el magnífico edificio kantiano: Si la causalidad no es algo real, algo que se dé fuera de mí, sino solo una categoría de mi propio conocer ¿cómo es posible que el ignotum X – la realidad exterior-  “cause” en mí ciertas impresiones, aquellas que yo ordeno según espacio y tiempo, dando con ello origen a mi conocimiento? La dificultad no queda saldada con un simple cambio de palabra, con omitir la expresión “causa impresiones” y decir, en cambio, “producir impresiones”. De hecho, es más que una fisura: todo el edificio cae por su base como gigante con pies de barro, o con pies, aún peor, que son pura representación mental, sin correspondiente exterior. 

    Pero el edificio es magnífico y los seguidores no renunciarán a él, sino más bien a esa realidad exterior, informe y extraña para mí, a la que Kant ha llamado Ignotum  X,  la cosa en sí. Veremos en siguiente artículo la solución de Schopenhauer en El mundo como representación y voluntad : considerar al mundo también como representación (para recuperarlo luego -à la Kant- como voluntad), de modo que nada contradictorio haya en que la causalidad sea representación y enlace el mundo exterior con su imagen sensible en mí, ya que también el mundo es representación (habría contradicción en que un clavo pintado en la pared -la causalidad kantiana- sostuviese una cadena real  -la realidad exterior- pero no la hay en que un clavo pintado en la pared sostenga una cadena también pintada en la pared, es decir, no hay contradicción si causalidad y mundo son ambos representación).

    Pero la solución más radical la dará Georg Hegel, siguiendo a Fichte: desprenderse del molesto Ignotum X, de la realidad exterior, y quedarse con solo un universo de ideas: es el idealismo o panlogismo alemán. Alejados cada vez más del ser, se habrá  perdido, al final, del todo, la realidad. Panlogismo. Todo es idea.

    Al diablo con los juicios sintéticos a priori

    Y tras este golpe -prestado-, David desenvaina espada y corta cabeza. Sabido es que la ciencia se construye sobre una base experimental de leyes tales como “el hierro se dilata con el calor”,  basadas en la experiencia. Cuando eso decimos, estamos afirmando que el hierro se ha dilatado con el calor en todas las experiencias que hemos realizado, lo que es un juicio a posteriori, y por supuesto sintético, pero no es juicio sintético a priori; y también decimos que así mismo ocurrirá siempre, pero esto ya no es un juicio -algo que pueda ser verdadero o falso- sino una predicción: algo que puede cumplirse o no cumplirse. Por tanto, en la base experimental de la ciencia -el enunciado de leyes experimentales- no se producen juicios sintéticos a priori. 

    A la base experimental sigue la teoría científica, en la que se ponen unos postulados desde los que deducir esas leyes que se habían encontrado experimentalmente y otras muchas más. Pero los postulados no son juicios, ya que no se afirman, sino que se “postulan”, es decir, se “pide” sean admitidos para  dar lugar a las deducciones desde ellos. Todo lo que entonces se deduzca será juicio analítico, puesto que es deducido de (o por análisis de) esa definición de los conceptos científicos bajo estudio que son los postulados ( el objeto es todo aquello que cumpla los postulados). No son, por tanto, juicios sintéticos a priori. ¿Dónde están pues los famosos juicios sintéticos a priori de la ciencia, si no se encuentran ni en su base experimental ni en el desarrollo teórico desde los postulados de la teoría? Simplemente, no están. 

    Cuando, al construir  la base experimental, decíamos que el hierro se dilata por el calor, solo hacíamos un juicio a posteriori, basado en la experiencia. Y cuando volvemos a decirlo en la teoría científica -en la teoría del estado sólido- deducido desde los principios de la mecánica cuántica por análisis de su estructura molecular, estamos entonces haciendo un juicio analítico ya que lo deducimos por análisis de la definición del hierro: su número atómico 26. Nunca es sintético a priori. También es juicio analítico decir que 2+5=7 pues se deduce de los axiomas de Peano de la aritmética, y de la definición en ella del 2, del 5 , del 7 y de la suma, y lo mismo sucede con cualquier otra suma. Y es juicio analítico que dos rectas paralelas a una tercera sean paralelas entre sí, pues se deduce en la proposición 30 del libro de Euclides de los postulados de la geometría euclídea y de la noción que en ella se da de paralelismo (o en matemática actual, de los axiomas de Zermelo-Fraenkel más el axioma de elección, en los que se basa la teoría de conjuntos, es decir, toda la matemática).

    Si los juicios sintéticos a priori no se dan ni siquiera en la ciencia ¿por qué hemos de exigírselos a la metafísica? Y si no se dan tales juicios ¿qué necesidad tenemos de suponer en nuestro conocimiento formas a priori que justifiquen la verdad de tales juicios?

    El autorIgnacio Sols

    Universidad Complutense de Madrid. SCS-España.

    Evangelización

    J. A. Vallarino, patrón de andas del Señor de los Milagros: «La piedad popular hace que la gente se dirija a Jesús como un amigo»

    Entrevista al encargado de custodiar las sagradas Andas del Señor de los Milagros, paso de una de las procesiones más numerosas del mundo,

    P. Manuel Tamayo·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 10 minutos

    Aquella habilidad infantil para moldear y crear con las manos fue el primer paso de un camino que lo convirtió en arquitecto, pero el destino le tenía reservada una estructura mucho más sagrada. José Antonio Vallarino Vinatea es hoy el guardián de una de las tradiciones más potentes del Perú: el encargado de custodiar las sagradas Andas del Señor de los Milagros.

    Hablamos con el hombre que, en estrecha coordinación con las Madres Carmelitas de las Nazarenas, asume cada año la monumental tarea de organizar la procesión que paraliza la capital.

    ¿Cómo acaba un arquitecto haciéndose cargo de la procesión más importante del Perú?

    –Mi relación con el Monasterio de Nazarenas Carmelitas Descalzas, guardianas de la imagen y devoción del Señor de los Milagros, data de 1976, cuando la Madre priora de entonces Sor María Soledad de Nuestra Señora de Guadalupe, toma contacto con la empresa constructora en la que trabajaba, solicitando apoyo para ejecutar una obra en el convento de la Avenida Tacna de Lima. Como su solicitud no tenía planos, me encargaron que las atendiera y viera de hacer los planos que se necesitaran.

    El proyecto resulto ser mucho más grande que lo que parecía al inicio, y las madres me confiaron, tanto el proyecto como posteriormente la obra, lo que hizo que estableciera una relación más allá que solo el profesional. 

    Años después, en 1990, y después de haber efectuado numerosos trabajos en el Convento, las madres me pidieron si pudiera aceptar el cargo de Patrón de Andas que es el nombre que tiene quien se encarga de mantener y cuidar las Andas que salen en procesión en el mes de octubre, así como representarlas en los momentos en que las autoridades o instituciones hacen homenajes mediante la entrega de medallas, Insignias o condecoraciones al Señor de los Milagros. Tengo el privilegio de recibirlas para colocarlas en las Andas desde hace 37 años.

    ¿Quiénes son los responsables del Señor de los milagros?

    –Cuando las madres me confiaron el proceso de armar y luego guardar las Andas, el sistema era un tanto desordenado y participaba mucha gente, cada uno con una tarea muy particular. Poco a poco fuimos cambiando la manera de armar las Andas (estas se guardan desarmadas para permitir su la limpieza y mantenimiento), mejorando las formas de sujeción de las piezas y cambiando partes que se encontraban en mal estado. Adicionalmente fuimos reduciendo el grupo de armadores, hasta hoy en que somos 6. El patrón de Andas, dos sub patrones, dos adjuntos y un ex sub patrón, que colaboramos con la limpieza y armado, y con el acompañamiento en las procesiones.

    Procesión del Señor de los Milagros, el 18 de octubre de 2025. @OSV News/Angela Ponce, Reuters.

    ¿Cómo es el trabajo de armar las Andas?

    –El trabajo de armar las Andas empieza tres semanas antes del primer sábado de octubre, que es el día de la primera salida del Señor, con la limpieza de las piezas de plata y las enchapadas en oro, que han estado guardadas cada una en su funda de terciopelo y debidamente envueltas para protegerlas. El trabajo de limpieza se hace con productos no abrasivos y nos toma un día entero. El siguiente día, se procede a colocar todas las piezas que han sido retiradas de la mesa central, cuya secuencia debe seguirse escrupulosamente, ya que de otra manera no se puede armar correctamente, en base a la numeración que está marcada en cada pieza. El día viernes anterior a la salida del Señor es el momento más importante del armado, porque es cuando se colocan los cuadros en sus marcos y se suben y fijan en su lugar. Para esto, previamente las madres han colocado las joyas que visten al Señor.

    También arman un estrado…

    –El estrado de las Misas de campaña que se celebran los días de procesión a las 6 y media de la mañana, se arma la noche anterior con la colaboración de los Caballeros del Señor, un grupo de más de 70 personas que apoyan en octubre al Monasterio, dando seguridad, orientación y colaboración desinteresada en numerosas tareas que están bajo responsabilidad del Patrón de Andas. Las partes del estrado, con capacidad para hasta 80 con celebrantes, lo guardan las madres en un depósito cercano y dada su versatilidad, se puede armar en aproximadamente una hora, lo que resulta indispensable ya que se coloca interrumpiendo parcialmente el tráfico de la Avenida Tacna.

    ¿Ha cargado las Andas?

    –Sí. La primera salida del Señor desde el Salón de Andas del Monasterio, tiene un primer grupo de cargadores compuesto por amigos y colaboradores del Monasterio, con la ayuda de los Caballeros del Señor y algunos directivos de la Hermandad. Este es probablemente el momento más emocionante, cuando suena la música, los devotos aplauden, las hermanas cantoras lanzan sus voces, y se da inicio al recorrido. En este grupo de cargadores he tenido la oportunidad de cargar varias veces, aunque ahora tengo el privilegio de dirigirlo.

    ¿Qué se requiere para ser cargador?

    –Los cargadores pertenecen a la Hermandad del Señor de los Milagros de Nazarenas, y están organizados por cuadrillas (20), cada una de las cuales se divide en cinco sectores de cargadores, según su talla. Cada sector tiene por lo general 34 cargadores. Para ser cargador, el postulante debe ser presentado a una cuadrilla, y podrá ingresar según el número de vacantes que se abran cada año. De los aproximadamente 4,000 cargadores que existen, cada año ingresan un aproximado de 200 nuevos hermanos. Los hermanos antes de ingresar plenamente a la Hermandad pasan por un proceso de formación mientras son postulantes.

    ¿Qué año procesión le impresionó más?

    –Las que más recuerdo son las que hicimos a los distritos alejados del centro, sobre el denominado nazareno móvil, en los años 96, 97 y 98, que fue una plataforma que se acondiciono para trasladar las Andas. Fue impresionante cuando salimos en el primer recorrido sobre el móvil, ver que la gente en vez de despedirse del Señor, empezó a acompañarlo, a la velocidad del vehículo o sea a un paso muy rápido, y a lo largo de los kilómetros de recorrido hasta Villa el Salvador, nunca dejo de haber personas apostadas a los lados de las avenidas, que esperaban el paso del Señor durante largas horas, para poder verlo solo unos instantes.

    También fue memorable las visita a las Palmas, cuando vino el Papa Francisco. Igual fue muy especial ver la fe de la gente durante los años que no hubo procesión por causa del Covid 19, y como se acercaban al Santuario a pedir por la salud de sus familiares. 

    ¿Cómo sigue usted la procesión?

    –El Patrón de Andas, en tanto representa a las madres durante las procesiones, debe estar atento a cualquier eventualidad, debe acompañarlas en todo el recorrido, para lo cual hacemos turnos, ya que es muy difícil poder estar todo el recorrido, que el 18 y 19 dura casi 48 horas ininterrumpidas. Hacemos turnos de 8 horas con los sub patrones, pero todos estamos siempre en las guardadas que es cuando el Señor llega al Santuario, generalmente entre las 3 y 4 de la mañana. 

    La procesión es acompañada por miles de fieles que quieren acercarse lo más posible, diferente a lo que ocurre en otros lugares donde los devotos ven pasar las Andas o los Pasos, y aunque hay una soga de protección, hay momentos en que el espacio es mínimo, y es una gran satisfacción poder contribuir a que todo se desarrolle sin contratiempos. En todos los años que acompaño al Señor, siempre siento la misma emoción el día de la salida y al momento que termina el 1 de noviembre.  

    José Antonio contemplando de cerca la imagen.

    ¿Qué es lo que más le impresiona?

    –Sin duda la piedad y devoción de los fieles. Ver sus rostros de emoción, sus lágrimas, y esa búsqueda de conexión directa con Jesucristo en la cruz. Para muchos devotos, la imagen del Señor en sus Andas, representa una suerte de camino directo, una puerta que te permite estar más cerca de Jesús, conversar con él, pedirle y sobre todo agradecerle. 

    La piedad popular tiene este componente que considero maravilloso, que hace que la gente se dirija a Jesús como un amigo, usando incluso formas muy familiares de trato, como si fuera de su familia. Sin duda que la formación católica de muchos debe dejar que desear, pero de este diálogo directo, no pueden resultar sino buenas cosas, como el servicio a los demás, promesas de ser mejores, esfuerzos por ser fiel, y gratitud hacia Nuestro Señor. 

    Otro aspecto muy interesante es la diversa extracción social de los fieles del Señor. Si en sus orígenes fue un culto de gente mayoritariamente negra y sencilla, esto ha ido diluyéndose con los años, incorporando cada vez más devotos de todo origen y de toda extracción social, ya que no es infrecuente ver personas de niveles económicos más altos, junto a personas que viven al día. Esto es lo maravilloso del Señor: que nos convoca a todos

    ¿La gente joven va a la procesión?

    –Sí, por supuesto. Hay muchos jóvenes postulando para ingresar a la Hermandad y si bien, la mayor cantidad de fieles son mayores, estos van con sus niños, fomentando en ellos la devoción al Señor de los Milagros. Se ven personas de todas las edades, sobre todo en las procesiones.

    ¿Como sostienen todo las carmelitas descalzas?

    –Las religiosas del Monasterio, solían tener los ingresos que provenían de un pago que hacían los hermanos por cargar las Andas. Se denominaba la “licencia de Carguío”. Ahora este es un ingreso de la Hermandad, por lo que las madres han ido poco a poco, desarrollando proyectos propios que le permiten solventar, no solo sus actividades cotidianas si no también la parte que les corresponde de las actividades de octubre, como el cuidado de las Andas, la seguridad y mantenimiento del Santuario, los pagos de servicios, etc. así como todo el personal que labora en las funciones del Santuario, y que son más de 100 personas en octubre.

    Las Madres además sostienen un comedor gratuito que diariamente da almuerzos a 600 personas mayores y niños y un dispensario médico que da consultas diarias. Los ingresos provienen de las rentas de locales comerciales, la venta de objetos religiosos que mantienen en el atrio del Santuario, y de la fabricación de velas, hostias y detentes.

    ¿Sabes si tienen vocaciones?

    –No sé exactamente cuantas religiosas hay hoy día en el Monasterio, pero se que hay por lo menos tres novicias. Sin embargo, en estos tiempos, las jóvenes ven difícil asumir la vida contemplativa, y ciertamente las vocaciones son contadas, más aun en un Monasterio que si bien es de Clausura, al mantener la responsabilidad del Santuario más importante del Perú, y organizar una de las procesiones más grandes del mundo, requiere vocaciones muy especiales.

    ¿Cómo se hace cuando viene el Papa?

    –La última visita del Papa Francisco, tuvo una charla para Religiosas de vida contemplativa en el Santuario. Fue una organización muy compleja, porque vinieron religiosas de todo el Perú, y de muchas ordenes diferentes. La charla fue para 500 religiosas, que había que recibir en el Monasterio, ubicarlas, ofrecerles seguridad y luego invitarlas a almorzar. Fue una logística increíble, que se complicaba por la seguridad del Papa, que tenía la Guardia Suiza, la seguridad ofrecida por el Arzobispado y seguridad del Estado.

    Tuvimos que coordinar muchos detalles, pero al final todo salió muy bien, y al terminar tuve la suerte de saludarlo al paso, cuando se acercó al lugar en que estábamos, por indicación del Cardenal Cipriani, para que saludar a Teófilo Cubillas que estaba con nosotros, aprovechando que era hincha del futbol. Luego llevamos al Señor en móvil hasta las Palmas para la Misa general, y a pesar que no avisamos a nadie, ni del momento en que lo llevaríamos, que fue después de medianoche, había mucha gente esperando el paso del Señor en bata y pijama. Puedo contar muchas anécdotas de la visita del Papa, que sería muy extenso mencionarlas. Ojalá el Papa León XIV nos visite pronto, como ha prometido.

    En otros lugares del Perú y el mundo ¿sale también la procesión?

    –La hermandad de Nazarenas tiene relación con muchas hermandades en el mundo, pero que yo sepa no existe una organización que las agrupe. Recientemente hay un grupo de personas que se ha denominado Hermandades del Mundo, pero en general cada una tiene sus propias reglas, aunque siempre están pidiendo asesoría sobre la organización y sobre las Andas. La mayoría de ellas tratan de parecerse a las Andas de Nazarenas, y es muy interesante ver cómo, cuando nosotros hacemos algún cambio visible, muchas hermandades asumen también este cambio. Como cuando modificamos la manera de colocarlos los conos de flores.

    La cantidad exacta de hermandades creo que no se conoce, ya que donde hay un grupo de peruanos, inmediatamente aparece una hermandad en torno al Señor de los Milagros. Hay muchas en Estados Unidos, en varios países de América Latina, en Europa y hasta en Suecia y Japón, donde el catolicismo es minoritario.

    En el Perú hay docenas de hermandades repartidas por todo el territorio, aun en lugares donde existe una devoción local para otro Cristo, como en Ica, Tarma o Cuzco.

    Si bien Nuestro Señor de los Milagros se inicia en un barrio a las afueras de Lima, hoy ya es una devoción peruana de alcance mundial. Hay Procesiones del Señor de los Milagros que llegan a San Patricio en la Quinta avenida de Nueva York, a Notre Dame de Paris e incluso a San pedro en Roma.


    La procesión y las Andas

    La procesión del Señor de los milagros de Lima es una de las más numerosas del mundo. Sale por las calles del Centro de Lima en octubre, que es llamado mes morado, por el hábito de color morado que se colocan los fieles devotos que van a la procesión y los cargadores de las Andas.

    Las Andas están formadas, en primer lugar; por una especie de mesa de madera de caoba y refuerzos metálicos sobre la que se alza la imagen; la mesa atravesada longitudinalmente por cuatro largos travesaños de pino Oregón que sirven para el transporte. Los travesaños, de 3,46 m de longitud, están recubiertos en la parte superior por planchas de plata y en la inferior ligeramente acolchadas en terciopelo color morado, que es su color característico en las procesiones. Las terminales de las patas son de bronce.

    Sobre la mesa se levanta un pequeño podio de madera recubierto con láminas de plata tallada, que sirve de base a la imagen. En cada una de las cuatro esquinas del anda, un ángel de plata maciza de 1 m de alto y 50 kg de peso, con alas desplegadas, sostiene entre las manos una azucena de plata con trinches de acero, donde se colocan los conos de flores.

    Tanto en la parte frontal del anda, como posterior se ubican las jardineras también de plata, para los arreglos florales que se reciben en el recorrido y donde también se encuentran los candelabros de plata para las velas, cinco al frente de cada imagen, encendidas durante todo el recorrido procesional. El lienzo del Señor de los Milagros se ubica sobre el eje transversal del anda.

    El lienzo, en cuya parte posterior se ubica el de Nuestra Señora de la Nube, está encuadrado por un doble marco de columnas salomónicas que rematan en capiteles a modo de querubines, sobre los que se apoya un arco ornamentado con especies de volutas y rostros de ángeles.

    El arranque del arco coincide con los brazos de la Cruz. Columnas, arco y ornamentaciones son de plata pura y están rodeadas por rayos de plata bañada en oro de 21 quilates que rematan en 33 puntas. En la parte más alta, sobre los rayos, aparece el escudo de la Ciudad de los Reyes. Las Andas del Señor de los Milagros miden en total 4, 40 m de alto, 1, 64 de lado, y pesaban originalmente cerca de 1,700 kg, de los cuales 450 kg de plata pura, con los accesorios pesa cerca de 1,950 kg.

    El autorP. Manuel Tamayo

    Sacerdote peruano

    Mundo

    La visita del Papa a Francia va tomando forma: Notre Dame, Lourdes y Metz

    Mientras el Papa León XIV ha viajado a España —donde se han agolpado multitudes para escucharle tras 15 años sin una visita papal— la conferencia episcopal francesa ha publicado detalles sobre la visita del Papa a Francia del 25 al 28 de septiembre. Su esperanza: que el ambiente tenga la misma alegría.

    OSV / Omnes·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

    – Caroline de Sury, París, OSV News

    En el anunciado viaje apostólico de León XIV a Francia, el Papa rezará las vísperas en la catedral de Notre Dame de París, en la primera visita papal desde que la catedral reabrió sus puertas el 8 de diciembre de 2024, tras las renovaciones realizadas después del trágico incendio de 2019. 

    Cardenal francés presente durante el viaje del Papa a España

    Acompañado por varios obispos del consejo permanente de la conferencia episcopal francesa, el cardenal Jean-Marc Aveline de Marsella viajó a Barcelona el 10 de junio para participar en la visita del Papa a España, que incluyó una Misa y la inauguración de la Torre de Jesucristo de la basílica de la Sagrada Familia.

    “Como muestran las imágenes, el pueblo español está viviendo esta visita con inmensa alegría y profundo fervor”, escribió el cardenal Aveline en un comunicado del 9 de junio. “Y creemos firmemente que debemos prepararnos activamente para recibir al Papa en Francia”. 

    Para el arzobispo de Marsella, el próximo viaje, anunciado el 6 de mayo, es “una gracia que Dios desea conceder a Francia y a nuestra Iglesia”, y ya se han programado varios compromisos oficiales. 

    El cardenal, actual presidente de la conferencia de obispos franceses, afirmó que había invitado al Papa León a visitar el país “desde el comienzo mismo de su pontificado”.

    “No fue difícil convencerlo, tal es su estima por nuestro país, por su papel en el mundo, por su rica historia espiritual y por su celo misionero”, añadió el presidente de la conferencia episcopal francesa. 

    “Ya en abril comencé a trabajar con él en el borrador del programa para este viaje apostólico a Francia y su visita a la sede de la UNESCO”, dijo el cardenal Aveline.

    Fachada de la catedral de Notre Dame de París, el 7 de diciembre de 2024, día de la ceremonia de reapertura (Foto de OSV News/Ludovic Marin/Reuters).

    El Papa irá a la catedral de Notre Dame, sede de la UNESCO y Lourdes

    Es un momento muy esperado. El Papa León XIV visitará la recientemente renovada catedral de Notre Dame en París el 29 de septiembre, donde celebrará las vísperas. Sacerdotes, diáconos y sus cónyuges, así como personas consagradas, religiosos y religiosas, y seminaristas de toda Francia están invitados a asistir.

    El Papa también visitará la UNESCO, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, ubicada cerca de la Torre Eiffel. Este año, la organización celebra el 80 aniversario de su primera sesión en París, que tuvo lugar a finales de 1946, tras la firma de su carta fundacional un año antes.

    Esa misma noche, el Papa participará en una gran vigilia de oración con la juventud francesa, probablemente en el centro de París. 

    El sábado 26 de septiembre celebrará una solemne misa al aire libre en París, en un lugar que aún no se ha confirmado.

    El Papa León XIV partirá después hacia el Santuario mariano de Nuesytra Señora de Lourdes en el suroeste de Francia, al pie de los Pirineos. Celebrará la Misa dominical el 27 de septiembre en la pradera frente a la gruta donde la Virgen María se apareció a Santa Bernadette en 1858.

    Basílica de la Inmaculada Concepción en Lourdes (Francia). (Roland Garré, Wikimedia commons).

    Misa en la catedral medieval de Metz

    Tras Lourdes, el viaje del Papa concluirá con una parada centrada en la identidad europea. El lunes 28 de septiembre, viajará a Metz, en el noreste de Francia, para celebrar la Misa en la catedral medieval de Saint-Etienne.

    Metz se encuentra en el departamento francés de Mosela, parte de la histórica región de Lorena y lugar de residencia de Santa Juana de Arco en el siglo XV. Esta parte de Lorena, junto con la región de Alsacia, fue anexionada por el Imperio Alemán entre 1871 y 1918, lo que avivó los conflictos entre Francia y Alemania durante las dos guerras mundiales.

    Desde entonces, Metz ha sido una ciudad profundamente ligada a la reconciliación franco-alemana. Cerca de Metz se encuentra la pequeña localidad de Scy-Chazelles , donde está enterrado Robert Schuman, uno de los padres fundadores de la Unión Europea. Estadista francés con raíces culturales tanto alemanas como francesas, Schuman dedicó gran parte de su carrera a la reconciliación tras la Segunda Guerra Mundial.

    Robert Schuman, enterrado cerca de Metz

    La “Declaración Schuman”, publicada en París el 9 de mayo de 1950, cuando su homónimo ejercía como Ministro de Asuntos Exteriores, está considerada como el texto fundacional de la integración europea.

    Schuman era un católico devoto que asistía a misa diariamente y rezaba la Liturgia de las Horas. Fue declarado venerable por el Papa Francisco el 19 de junio de 2021. El Papa León XIV podría inspirarse en su ejemplo como cristiano comprometido con la paz y el bien común para fomentar un renovado sentido en Europa, haciéndose eco del mensaje que transmitió al Parlamento español el 8 de junio. 

    Se espera que la Santa Sede finalice el itinerario del viaje del Papa a Francia en las próximas semanas. 

    Podría visitar un gran centro de cuidados paliativos: pendiente de confirmación

    Según fuentes diplomáticas, el Papa podría visitar el Centro Médico Jeanne Garnier de París, el centro de cuidados paliativos más grande y prestigioso de Francia y Europa. Esta visita podría ser significativa en un país inmerso en intensos debates sobre un proyecto de ley de eutanasia. No obstante, la visita al centro aún no está confirmada.

    Fundada en el siglo XIX por Jeanne Garnier, una mujer cristiana devota, la clínica fue pionera en cuidados paliativos. Recibió un nuevo impulso en 1996 gracias al cardenal Jean-Marie Lustiger de París, un cardenal católico de ascendencia judía admirado por San Juan Pablo II.

    A pesar de la fuerte oposición del Senado francés, una nueva ley sobre la “muerte asistida” —contra la que los obispos franceses hacen una fuerte campaña— podría abrir la puerta a que la eutanasia sea más accesible si la Asamblea Nacional francesa la aprueba en julio.

    Mientras tanto, se creó en Francia un comité organizador encabezado por el obispo Benoît Bertrand de Pontoise para coordinar los preparativos logísticos de la visita papal.

    Para el cardenal Aveline, el aspecto más importante de la próxima visita es su carácter “espiritual”. “Sobre todo, debemos prepararnos para recibir la gracia que Dios desea conceder a Francia y a nuestra Iglesia”, insistió. 

    “Mediante nuestra apertura interior y nuestra audacia misionera, preparémonos para cooperar en la obra que el Espíritu Santo realizará en nuestros corazones durante la visita”, escribió el cardenal Aveline, encomendando los preparativos a las oraciones de los fieles. 

    —————

    – Caroline de Sury escribe para OSV News desde París.

    ————–

    El autorOSV / Omnes

    Recursos

    “Yo soy” 

    Analizamos la frase "Yo soy", partiendo del Evangelio de san Juan 15, 1-11, tomando la vid y los sarmientos como base.

    Santiago Zapata Giraldo·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 12 minutos

    Avanzando en los textos del Evangelio de san Juan, nos encontramos muchas veces con el “yo soy” en muchas partes del Evangelio, pero me quería fijar en “La vid y los sarmientos” (15, 1-11) un texto que parece corto pero que tiene mucho significado de la identidad de Jesús.

    Me parece interesante abordar este texto porque trae consigo una imagen muy sencilla, pero con un profundo significado sobre la unión con la persona de Jesús. Además de esto, ofrece una visión de la Iglesia como unión y cuerpo místico de Cristo, donde el cuerpo está perfectamente unido con su cabeza.

    Una imagen sencilla de lo común trae consigo un significado de naturaleza muy práctica. Lo vemos en una vid, donde la rama que no se aferra a ella, muere. Esto se aprecia especialmente en la cultura mediterránea, donde se pueden observar los sarmientos perfectamente unidos entre sí.

    La cita mencionada es, además, un mensaje y un discurso previo a la pasión de Jesús y a su oración sacerdotal. Su objetivo es exhortar a mantener la unión con Cristo aun en las dificultades venideras para no secarse; porque, aunque la vid parezca morir, los sarmientos siguen unidos a ella.

    Este tipo de discursos son frecuentes en el Evangelio de Juan. Aquí se sitúa en el contexto de la Última Cena, formando parte de las palabras que Jesús dirige abiertamente a sus discípulos. No narra historias ni parábolas, sino que utiliza un lenguaje de afirmaciones sobre su propia persona. Enseña con autoridad, habla en primera persona y se dirige a los demás con la clara intención de que aprendan algo nuevo, girando siempre en torno a su figura y a la permanencia de los discípulos en Él. En definitiva, este fragmento forma parte de los discursos de despedida de Jesús.

    Vs 1-2

    “Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto”

    Cristo comienza con una alegoría presentándose como la “vid verdadera” (αληθινή) donde verdadero puede significar auténtico, real. Que se contrapone a algo degenerado, falso o vulgar.  Por lo tanto está enseñando con una intención clara, un lenguaje sencillo y hablando por entero de su persona y de la relación con el Padre. El lugar que le aporta al Padre es el del “labrador” (γεωργός) y se entiende que Cristo interviene en los sarmientos, pero el Padre es el que tiene el gobierno sobre la viña, mostrando además que hay una relación entre el Padre y el Hijo.

    Vs 3-5

    “Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada”

    La “limpieza” que ofrece Cristo por su palabra purifica lo que hace impuro al hombre. Su predicación logra limpiar y purificar, tal como le dice a san Pedro: “Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios” (Jn 13,10). La pureza que da el conocer a Cristo permite unirse a su persona con un corazón limpio, y el permanecer en la vid garantiza un fruto abundante: “La verdadera Vid es Cristo, que comunica la savia y la fecundidad a los sarmientos, es decir, a nosotros, que por medio de la Iglesia estamos vinculados a Él, sin el cual nada podemos hacer” (“Lumen Gentium”, 6).

    Vs 6-7

    “Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos”.

    El verbo “permanecer” (μένω), aparece muchas veces en este Evangelio y se muestra como algo fundamental: permanecer en Cristo evita secarse y caer en las llamas. Después de todo, el sarmiento por sí mismo no puede subsistir, sino que necesita obligatoriamente de la vid. Es Cristo quien garantiza esta vida eterna. En cuanto al fuego, lo encontramos también en Lucas (3, 9) y en 1 Cor 3, 13: “la obra de cada cual quedará patente, la mostrará el día, porque se revelará con fuego. Y el fuego comprobará la calidad de la obra de cada cual”.

    Ahora bien, entendemos el fuego como dos vías: una es la purificación para entrar a ver a Dios, y la otra es la condenación eterna. Dios trata al hombre con libertad; por lo tanto, cuando el hombre rechaza completamente ese amor divino, en ese mismo instante muere por no haber creído en Él. El ser humano puede cerrarse a ese amor infinito, lo cual trae consigo el desligarse de la vid, secarse y terminar en el fuego. El otro fuego se refiere a aquel que, aun permaneciendo en la vid, todavía tiende al pecado y lo posee; aquí aparece “la purificación”, necesaria para entrar a ver al Señor tal cual es.

    Mientras que el sarmiento ya seco no subsiste porque no recibe vida, el fuego purificador tiene el poder de mostrar todo lo que el sarmiento tiene en su interior, manifestando el fruto tal cual es. De este modo, todo lo que traiga impureza se quemará y lo que no sirva para la vida eterna, morirá. Así, entendemos el fuego tanto como juicio cuanto como purificación: un fuego netamente divino.

    Vs 8-11

    “Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos. Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté con vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud”.

    El dar fruto se interpreta como la consecuencia natural de la unión con Cristo, pero también como la evangelización de aquello que se ha recibido gratuitamente. El texto vuelve a mencionar al Padre y su unión con el Hijo; una relación en la que el Padre ejerce el gobierno y consuma la separación de los sarmientos malos de la vid. De igual forma, Él se encarga de podar y purificar aquellos que sí dan fruto, para que puedan dar el mayor rendimiento posible. Aquí Jesús se presenta como el camino al Padre, donde nosotros daremos gloria al Padre mostrando nuestra fidelidad al Hijo a través de las obras, permaneciendo en el amor y guardando los mandamientos para, así, poder llegar a la plenitud con Él.

    Este Evangelio ocupa el lugar de los discursos de despedida, que vienen antes de la pasión, antes de la ley del amor y después de la promesa del Espíritu Santo. Viene después de la Última Cena, por lo tanto es de las últimas enseñanzas de Jesús. Aporta la relación íntima con Jesús, un preámbulo a la dispersión por el prendimiento de Jesús.

    El dar fruto lo encontramos también en el Evangelio de Mateo: ‘El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego’ (7, 19). Una conexión importante se halla en los versículos que vienen luego de este pasaje, donde se menciona el mandamiento del amor como el principal de la ley. Permanecer en Cristo es amarlo a Él a través del amor a los hermanos. Ahora bien, en la cuestión del juicio, encontramos que se examinarán las acciones que brotan de la unión con Cristo y del amor al prójimo. Esto lo vemos claramente en Mateo 25, 31-46, cuando habla de las ovejas y las cabras, y de la separación de lo bueno y lo malo. En definitiva, la acción del amor al Padre y la unión con el Hijo traen consigo, necesariamente, la caridad.

    Yo soy”

    El «Yo soy» es una de las expresiones más importantes utilizadas por Jesús y aparece en distintos lugares de los Evangelios, destacando la relevancia que Él le da al comparar su persona con elementos de la vida cotidiana. Este «Yo soy» se puede interpretar de dos maneras: aquel que va acompañado de un predicado y otro que se presenta de forma autónoma, como una frase sin necesidad de complemento.

    En ocho ocasiones se expresa de modo absoluto el «Yo soy», como por ejemplo: «Soy yo, no temáis» (6, 19-20); «si no creéis que yo soy» (8, 24); «conoceréis que yo soy» (8, 28); «antes de que Abrahán naciese, yo soy» (8, 58); «creáis que yo soy» (13, 19); u «Os he dicho que yo soy» (18, 8). Esta fórmula del «Yo soy» (Εγώ είμι ) la encontramos en Éxodo 3, 14, cuando Dios se revela a Moisés en la zarza ardiente. Así, la revelación del ser de Jesús como «el que es» establece en sí misma una alusión a su condición divina; aunque no lo especifique literalmente como un «Yo soy Dios», ya que el reconocimiento de esto último nace de un acto de fe.

    Por otro lado, en trece ocasiones Jesús le agrega un predicado al «Yo soy»: «El pan de vida» (6, 35); «La luz del mundo» (8, 12); «La puerta» (10, 7); «El buen pastor» (10, 11); «La resurrección y la vida» (11, 25); «El camino, la verdad y la vida» (14, 6); y «La vid» (15, 1.5). Respecto a esta última, tradicionalmente se ha hablado de Israel como la viña, tal como aparece en Isaías 5, 7: «La viña del Señor del universo es la casa de Israel». Sin embargo, ahora la vid verdadera es Cristo, quien acoge a los que escuchan su palabra y los introduce en un vínculo de amor con el Padre y el Espíritu Santo.

    Amor

    Permanecer en el amor de Dios y, de este modo, dar gloria al Padre: la unión con Cristo garantiza la comunión y el culto al Padre, dador de toda justicia. Dado que la misión de Cristo es dar gloria al Padre, la permanencia en el amor divino conduce necesariamente a los frutos que de Él nacen. Así, unidos a Él y amados por Él, los discípulos no necesitan más que permanecer para dar ‘mucho fruto’. En consonancia con esto, en el Evangelio de Mateo encontramos que entra en el Reino de los Cielos aquel que hace la voluntad del Padre (7, 21).

    El amor (la caridad) es la esencia misma con la que san Juan define a Dios (cfr. 1 Jn 4, 8), el cual es revelado por Jesús y comunicado por el Espíritu Santo. El amor en el cual Cristo menciona que se debe permanecer es el amor del Padre como providencia. Esto trae consigo la alegría de saberse amado por Dios y de permanecer en Él. Cristo ama a sus discípulos y ansía que el amor del Padre llegue a todos ellos; ama de manera sobrenatural y, de esta forma, el Enviado se cumple y se alegra al ver que su misión de dar gloria al Padre se va realizando.

    Permanecer

    Aunque “permanecer” parece un verbo ordinario, Juan lo usa 40 veces y le otorga una clara connotación de comunidad cristiana. Es importante anotar que en el capítulo anterior Jesús da un discurso que se interrumpe con la orden de partir hacia Getsemaní, y la acción no se reanuda sino hasta el capítulo 17. Por tanto, los capítulos 15 y 16 parecen estar en una relación extraña con el resto del texto, ya que la secuencia no concuerda al no especificarse dónde se encuentra Jesús en ese momento. Existen varias explicaciones teológicas al respecto: una de ellas sugiere que Jesús habría continuado los discursos sobre la marcha, hipótesis que no tiene mucha fuerza dado que 86 versículos resultan demasiado extensos para un trayecto a pie.

    Más bien, podría tratarse de una adición posterior por parte del autor o de sus discípulos, quienes pudieron haber insertado estas palabras sobre la permanencia en Cristo en una situación concreta de la comunidad. Esto cobra sentido especialmente al considerar el contexto de la primera Iglesia, ya que la permanencia en Cristo se interpreta también a la luz de una eclesiología que explicaré posteriormente.

    Permanecer en Cristo no implica solamente una unión de palabra, sino que trae consigo las obras. El “Yo soy”, que por la fe se reconoce como un “Yo soy Dios”, fundamenta así una fe que conduce necesariamente a las obras (cfr. Sant 2,17). En conclusión, la permanencia lleva a la acción, pero no se limita a una dimensión individual, sino que se vive en comunidad; y es aquí donde entramos en una nueva cuestión.

    La eclesiología en la vid

    Es verdad que el término ekklesía (iglesia) no aparece en ninguna parte del Evangelio de san Juan; tampoco se encuentra en Marcos ni en Lucas, mientras que en el de Mateo sí. En el cuarto Evangelio, el discipulado se plantea bajo la categoría de la “permanencia” más que bajo la del “seguimiento”. Si bien es cierto que la permanencia de cada fiel en la vid es totalmente personal —en tanto que cada uno se une íntimamente a Cristo—, esta realidad se vive dentro de una comunidad que acepta el mandato de “que os améis unos a otros” (15, 12). Esto evidencia la existencia de una comunidad unida en lo común, donde cada miembro, desde su propia realidad, se adhiere a la misma vid.

    Cristo muestra al Padre, la Iglesia como cuerpo místico de Cristo prolonga esa permanencia con Cristo para dar gloria al Padre y salvar las almas. El Concilio Vaticano II, en “Lumen Gentium” establece: “La Iglesia es en Cristo como un sacramento o señal e instrumento de la íntima unión con Dios” (1)

    Aunque la comunidad que Juan presenta en su Evangelio no se asimila a lo que hoy en día definimos institucionalmente como el círculo católico, posee una profunda identidad. Mientras que Mateo (21, 42) habla en su Evangelio de la piedra angular presentando a Cristo como fundamento, Juan utiliza la figura de la vid para mostrar que Jesús no es simplemente el iniciador de un movimiento, sino Aquel por el cual se genera la vida misma de la comunidad. Jesús y el Padre son uno; por lo tanto, el mandato de Dios se hace realidad en la persona de Jesús como principio de unidad. Bajo esta perspectiva, el acceso al Reino de Dios no consiste en entrar a un espacio geográfico, sino en la adhesión vital a Jesús.

    Juan no establece una comunidad con diferentes carismas, aunque podríamos interpretar en la vid y los sarmientos, con el tallo, las ramas, las hojas, algo parecido a lo que dice san Pablo con la comparación del cuerpo (Cfr. 1Cor 18). Esto podría significar que hubo diferentes carismas en la Iglesia, lo que se ve en Juan, quien por ejemplo no menciona el término “apóstol”. Solo menciona el “discípulo”, el término que se puede aplicar a todo seguidor de Jesús sin necesidad de tener un encargo concreto.

    Por lo tanto Juan da importancia al hecho de la unión con Cristo por el bautismo, no por su tarea concreta. Es más bien por el hecho de la salvación más que un cargo o una jerarquía. Aunque esta unión se puede interpretar en primer lugar como una relación individual con Cristo, necesariamente conduce a una dimensión comunitaria; por lo tanto, lo único esencial debe ser el amor al Señor vivido en comunión. En la Iglesia, concebida como cuerpo de Cristo, la relación personal con Dios —aun desarrollándose en el seno de la comunidad— se tiene que manifestar visiblemente a través de las obras.

    La vid

    Aunque ya hemos hablado de la vid, esta posee también un profundo trasfondo eucarístico. Así como Cristo establece un anticipo de la Última Cena al hablar del pan del cielo donde entregará su cuerpo (cfr. Jn 6, 35), de la vid también se puede hablar como el fruto del cual nace el vino que Él nos regala. Jesús trae consigo su amor llevado al extremo mediante la entrega: Él bebe el cáliz de la pasión, que es el vino reservado para la cena nupcial de Dios con los hombres. Por lo tanto, el fruto que deben dar los sarmientos unidos a la vid es la entrega máxima, a ejemplo del mismo Cristo, a través de acciones que reflejen lo expresado por san Pablo: “Completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, en favor de su cuerpo, que es la Iglesia” (Col 1, 24).

    Estos frutos son difíciles de dar y conllevan sufrimiento. En la realidad de la naturaleza, los sarmientos no permanecen en un estado estático de crecimiento, sino que padecen las inclemencias del tiempo, las plagas y la lluvia; de igual manera, los sufrimientos humanos cobran un sentido pleno en una visión cristiana a la luz de Aquel que dio la vida por nosotros.

    La vid se purifica constantemente, se poda para que dé fruto, la purificación y el fruto van intrínsecamente unidos, solo a través de la purificación podemos dar el fruto que el Señor quiere que todo esto tenga desde el centro de la vida cristiana que es la Eucaristía. Perseverar en la vid es difícil, no es un simple hecho de un instante o una emoción. Perp el permanecer trae consigo la alegría: el Espíritu Santo.

    La unión en una base sólida es importante en todos los aspectos, no solo en la eclesiología, sino también en los ámbitos civiles. La unión es un factor importante, el tener un motivo contrapone así toda desunión que trae el riesgo de secarse. 

    La persona de hoy se cree autosuficiente, busca en sí un abastecimiento que no logra por sus propios medios, pero lo que sí necesita es el reconocimiento de los otros, más bien secarse por dentro y mostrar salud por fuera. La comunicación es importante entre un sistema, las raíces dan alimento a los sarmientos, pero no es buscar un estar en el centro, sino hacer que el centro se vea por sus frutos.  En el sentido eclesial creo que tiene mucha relevancia, no es mostrar otra cosa que a Jesús, pero creo a veces se trastorna eso, mostrando ideas diferentes de la unión con Cristo.

    No somos entes aislados, en la relación se conoce al otro. Esa unión en un mismo tronco nos hace iguales ante los ojos del labrador, pues eso tiene mucha importancia en un mundo donde la separación entre los sarmientos parece evidente, y eso es fruto del mal. Es esencial también tener una coherencia entre lo que uno cree y lo que quiere vivir, lo cual es una invitación a analizar nuestra alma y ver en qué raíz estoy inmerso.

    En la Iglesia, nuestro tronco es Cristo, quien actúa como cabeza del cuerpo que somos nosotros. Por ello, es fundamental que el amor fraterno no se viva de un modo distinto al cumplimiento del mandato del Señor. Esto resalta la importancia de la comunidad, donde cada miembro, con su propio carisma, ideas y aportaciones, manifiesta de forma visible lo que puede obrar el Espíritu Santo. No se trata de luchar por ideales particulares o de permitir que la fe se convierta en una ideología, sino más bien de recordar que, como cuerpo de Cristo, debemos mantenernos unidos a Él. Esta unión no es algo externo, sino que exige que cada uno abra el corazón conforme el Espíritu le inspire.

    La vid y los sarmientos, que traen luego el mandamiento del amor, son un recordatorio de que todos somos hijos de Dios, de un Padre que nos hace hermanos y que nos santifica por el Espíritu, sin importar de dónde vengamos. Por el Bautismo todos somos los sarmientos que queremos estar unidos a la vid, para dar gloria al Padre que está en los cielos.

    El autorSantiago Zapata Giraldo

    Cultura

    Rouco Varela, Marcelo Gullo y Fundación Impulso y Cooperación, galardón en el CEU

    El Instituto CEU de Estudios de la Democracia de la Universidad CEU San Pablo celebrará este martes 16 de junio la entrega de los ‘Premios al Mérito por España’, al cardenal Antonio María Rouco Varela, al hispanista Marcelo Gullo Omodeo, y a la Fundación Impulso y Cooperación.  

    Redacción Omnes·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

    El cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid y expresidente de la Conferencia Episcopal Española, recibirá este martes 16 el galardón ‘Premio al Mérito por España”, por su “defensa de la unidad de España como bien moral y su empeño contra quienes pretenden que la fe no salga de las sacristías”, según ha hecho público el Congreso Internacional ‘Premios al Mérito por España’.

    Además del cardenal Rouco Varela, los otros galardonados son el hispanista y politólogo Marcelo Gullo Omodeo, “por su defensa a ultranza de la hispanidad y la labor de España en el continente americano desde el principio”. Y la Fundación Impulso y Cooperación, “por su esfuerzo en defender los derechos constitucionales en aquella parte de España en los que son conculcados”.

    El Instituto CEU de Estudios de la Democracia de la Universidad CEU San Pablo celebrará la entrega de ‘Premios al Mérito por España’ a las 19,00 horas, en el Aula Magna de la Universidad CEU San Pablo (C/Julián Romea, 23).

    Premios Grupo Tácito de Ensayo para Jóvenes

    Asimismo, se hará entrega de los ‘Premios Grupo Tácito de Ensayo para Jóvenes’ a los mejores Trabajos de Fin de Grado de los alumnos de universidades españolas y del Colegio Mayor Universitario de San Pablo. 

    Con este acto, concluyen las actividades del curso académico del Aula Política del Instituto CEU de Estudios de la Democracia.

    Nacido en el seno de la Asociación Católica de Propagandistas, el Grupo Tácito reunió a un grupo de profesionales que se plantearon sentar los cimientos intelectuales de un régimen democrático, y moderar las conciencias de los lectores de cara a una convivencia pacífica. Diez miembros de este grupo formaron parte de los primeros gobiernos del presidente Adolfo Suárez. 

    El autorRedacción Omnes

    Vaticano

    León XIV invita a los nietos a visitar a los abuelos y a los mayores solos

    Con ocasión de VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores, que se celebrará el próximo 26 de julio, fiesta de san Joaquín y santa Ana, el Papa ha invitado a todos, en especial a los nietos, a visitar a los abuelos y a los mayores que viven solos.

    Redacción Omnes·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    Si el año pasado el Papa invitó a una “revolución del cuidado” de abuelos y mayores, en el Mensaje para la VI Jornada Mundial de Abuelos y Mayores de 2026 ha concretado aún más la revolución que propone, en especial para los jóvenes.

    “La Iglesia está llamada a ser madre de todos”, ha escrito, con el deseo de que esta Jornada Mundial de Abuelos y Mayores del 26 de julio sea, por tanto, “un estímulo para todos. En particular para los más jóvenes, y así retomar la bella costumbre de visitar a los propios abuelos, los mayores de la familia, y también a aquellos que no reciben ninguna visita”.

    Además, el Santo Padre les ha propuesto un encargo. “Llévenles, junto con este mensaje y su presencia, la cercanía y el afecto del Papa. Háganlo de tal modo que las palabras del profeta “Yo nunca te olvidaré” adquieran la forma de un tierno y afectuoso encuentro”.

    Háganlo de tal modo, añade el Papa en el Mensaje, que las palabras del profeta “Yo nunca te olvidaré” (se refiere a Isaías), “adquieran la forma de un tierno y afectuoso encuentro”.

    La carne humana pide ternura. El corazón, necesidad de proximidad

    “En una época que tiende a acelerar y a fragmentar, la carne humana sigue pidiendo ser cuidada y reconocida por manos capaces de ternura, por mentes atentas y buenas palabras. La cultura digital multiplica las conexiones y ofrece nuevas posibilidades de encuentro; sin embargo, el corazón humano conserva una necesidad irrenunciable de proximidad” (Encíclica Magnífica humanitas, 239).

    La Iglesia conoce el sufrimiento de sus hijos más mayores, prosigue el Pontífice. «Sabe bien que muchas veces se les mira con prejuicios y se les considera un peso; es sabedora de que una economía concentrada sobre el beneficio debilita las relaciones familiares. Sabe que muchos ancianos son abandonados por los hijos que se ven obligados a migrar o, en algunos casos, a combatir en la guerra. Por cada uno de estos motivos, se alegra de anunciar la promesa del Señor: “Yo nunca te olvidaré””.

    La promesa de un Dios que nunca abandona

    El mensaje lleva por título las palabras del profeta Isaías: “Yo no te olvidaré” (Is 49,15), una expresión que recorre todo el texto como una promesa divina dirigida especialmente a quienes experimentan la soledad, el abandono o la fragilidad propia de la edad avanzada.

    León XIV comienza recordando que Dios nunca abandona a sus hijos. El Papa reconoce, sin embargo, que muchas personas mayores experimentan justamente la sensación contraria. Como recuerda el profeta, a menudo surge en el corazón la queja: ‘Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado’ (Is 49,14). Esa dolorosa experiencia de sentirse olvidado es frecuente en una sociedad que tiende a marginar a quienes ya no son considerados productivos.

    El Pontífice denuncia que sobre la vida de muchos ancianos “parece haberse extendido un velo que difumina los rasgos de los rostros y los cubre con el olvido”. Esta situación se percibe tanto en hogares marcados por la soledad como en centros sanitarios o residencias donde la identidad personal corre el riesgo de quedar reducida a un número o a una enfermedad.

    La Iglesia conoce el sufrimiento de los mayores

    En el siguiente apartado, el Pontífice muestra un profundo conocimiento de las dificultades que afectan a muchos ancianos. «La Iglesia conoce el sufrimiento de sus hijos más mayores», afirma. Sabe que con frecuencia son objeto de prejuicios, considerados una carga o relegados a los márgenes de la sociedad.

    La respuesta cristiana ante estas situaciones no puede ser la indiferencia, sino una renovada cultura del encuentro y del cuidado que permita reconocer la dignidad irrepetible de cada persona, exhorta el Papa.

    Nunca dejamos de ser hijos de Dios

    León XIV profundiza después en una verdad fundamental: nunca dejamos de ser hijos de Dios. Recordando unas palabras del beato Juan Pablo I, señala que somos destinatarios de ‘un amor atemporal’ y que Dios mantiene siempre abiertos sus ojos sobre nosotros. Más aún, añade una imagen especialmente significativa: Dios es “padre; más aún, es madre”.

    Esta certeza adquiere una importancia particular en la ancianidad, cuando las personas pueden sentirse más vulnerables o necesitadas de apoyo. León XIV observa que para muchas personas el descubrimiento de la ternura de Dios llega precisamente en los últimos años de la vida.

    En una época en la que es posible alcanzar una edad avanzada sin haber vivido una experiencia profunda de fe, la vejez puede convertirse en un tiempo privilegiado para iniciar o reemprender un camino espiritual.

    San Agustín:  Dios “es madre porque nutre, amamanta, custodia”

    En este contexto cita a san Agustín, quien afirmaba que Dios “es madre porque calienta, porque nutre, porque amamanta, porque custodia». El reconocimiento de esta cercanía divina ayuda a aceptar la propia fragilidad y a comprender que todos necesitamos de los demás. El Papa insiste en que nunca es demasiado tarde para comenzar una relación más profunda con Dios y que la oración confiada puede convertirse en un gran don para quienes atraviesan esta etapa de la existencia.

    El Pontífice invita a no tener miedo de la fragilidad. “¡No tengan miedo de la fragilidad!”, exhorta. Lejos de ser únicamente una limitación, la debilidad puede revelar una nueva riqueza espiritual. Cuando es aceptada, “abre el corazón a la ayuda mutua” y a la acción de Dios, que concede una reconciliación profunda y una paz auténtica.

    Ancianidad: renovada fecundidad. agradecimiento por sus oraciones

    Desde esta perspectiva cristiana, la ancianidad puede vivirse como un tiempo de renovada fecundidad. El Papa habla de personas “frágiles”, pero al mismo tiempo ”llamadas”. Incluso en la vejez es posible renacer espiritualmente y encontrar una fuerza nueva basada no en el poder o la autosuficiencia, sino en la confianza en Dios.

    El mensaje concluye con un agradecimiento a los mayores: “les agradezco porque me sostienen cada día con sus oraciones, especialmente cuando recitan el santo rosario”.

    —————————

    El autorRedacción Omnes

    Vaticano

    El Papa urge a examinarnos sobre nuestra actitud con los pobres

    “¿Somos signo de un Dios que es refugio para los pobres?”. Con esta pregunta, acompañada de otras incisivas, el Papa León XIV sitúa en el centro de la X Jornada Mundial de los Pobres, que tiene lugar el 15 de noviembre, una llamada a la conversión personal y comunitaria.

    Francisco Otamendi·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    En su mensaje para la próxima Jornada Mundial de los Pobres del 15 de noviembre, titulado ‘El Señor es el refugio del pobre’ (cf. Sal 14,6), el Pontífice invita a los cristianos a examinar seriamente su relación con quienes sufren la pobreza, la exclusión y el abandono.

    Las preguntas que plantea en el cuarto apartado del Mensaje constituyen quizá uno de los núcleos más interpelantes del texto: “¿Tenemos conciencia de nuestra pobreza y la preferimos a la riqueza injusta? ¿Llegamos hasta donde se encuentran los pobres, experimentando su marginalidad? ¿Escuchamos sus pensamientos y compartimos sus esperanzas? ¿Pronunciamos sus nombres con ternura divina? ¿Nuestra caridad reactiva y sostiene en ellos el deseo de justicia y de rescate?”. 

    Para León XIV, estas cuestiones no son meros ejercicios de reflexión, sino una exigencia de la fe que obliga a examinarnos hasta qué punto la Iglesia y cada cristiano se convierten realmente en refugio para los pobres.

    Cinco apartados que parten del salmo. Ausencia de Dios e injusticia social

    El mensaje, firmado y fechado el pasado 13 de junio de 2026, memoria de san Antonio de Padua, se articula en cinco grandes apartados. 

    En el primero, el Papa León parte de las palabras del salmo: “El Señor es el refugio del pobre”. La referencia bíblica sirve para denunciar una realidad que considera muy actual: la injusticia social nacida de la corrupción, la arrogancia y la pérdida del sentido de Dios. 

    Según el Pontífice, “los primeros en sufrir sus consecuencias son los pobres, que no por casualidad aumentan en muchas sociedades”. 

    La ausencia de Dios coloca a las personas ya no unas junto a otras en el respeto recíproco, sino unas por encima de otras bajo el signo del dominio y del sometimiento, explica el Pontífice.

    “Así se exhibe una lógica desacralizadora de prevaricación y de descarte que margina y humilla. En esta condición se encuentran no sólo personas individuales, sino pueblos enteros.”.

    El grito de los pobres es silenciado, y el ambiente digital aumenta la indiferencia

    El segundo apartado se centra en el grito de los pobres. El Papa observa que hoy ese clamor corre el riesgo de ser silenciado mediante mecanismos cada vez más sofisticados. Incluso el ambiente digital, señala, puede contribuir a reforzar prejuicios y a extender una cortina de indiferencia sobre quienes sufren. 

    Sin embargo, “el pobre sabe reconocer más que otros lo esencial, porque vive de lo esencial”, afirma. Precisamente porque vive con lo indispensable, descubre con mayor claridad lo que realmente importa y aprende a confiar en Dios como refugio seguro. León XIV subraya que muchas personas humilladas, solas o privadas de sentido encuentran en esa confianza una fuente de dignidad, esperanza y fortaleza para seguir adelante.

    Los pobres, privados incluso de voz y rostro

    En el tercer punto, el mensaje presenta a Jesucristo como realización concreta de la promesa divina. Dios no se limita a ofrecer protección desde la distancia, sino que se acerca a la humanidad en la encarnación de su Hijo. Jesús se convierte así en el verdadero refugio de los pobres porque comparte la condición humana hasta sus últimas consecuencias, incluida la cruz. 

    El Papa recuerda que los pobres de hoy son con frecuencia personas “olvidadas y marginadas: despojadas de una palabra y de un rostro, además del pan”. Por ello pide que encuentren a Cristo especialmente en la Iglesia. WEn la Iglesia, su Cuerpo, es Jesús quien ofrece pan y amistad; trae luz y un horizonte de esperanza”. Frente a la acumulación egoísta de riqueza, propone compartir como expresión concreta del Reino de Dios 

    El Papa León XIV celebra la Misa del Jubileo de los Pobres en la Basílica de San Pedro en el Vaticano el 16 de noviembre de 2025 (Foto CNS/Lola Gómez). 

    Preguntas para el examen dirigidas a los creyentes

    El cuarto apartado constituye un núcleo central del documento. Si Cristo es refugio para los pobres, los cristianos están llamados a convertirse también ellos en refugio para quienes sufren. El Papa insiste en que la comunidad eclesial no puede permanecer encerrada en sí misma ni ignorar a quienes llaman a su puerta. Recordando una célebre reflexión de san Agustín sobre la parábola del rico y Lázaro, subraya que Dios conoce y pronuncia el nombre de los pobres, mientras que la riqueza puede conducir al olvido de lo esencial.

    En este contexto introduce las preguntas dirigidas a la conciencia de los creyentes, citadas más arriba, una por una.

    León XIV insiste en que la Iglesia debe superar cualquier división entre quien ayuda y quien recibe ayuda. Todos son pobres ante Dios y todos tienen algo que ofrecer. Cada persona es un don para los demás y portadora de una palabra única de Dios.

    San Francisco de Asís: una anécdota ilustrativa

    El quinto y último apartado está dedicado a san Francisco de Asís, de cuya muerte se cumple el octavo centenario. El Papa recuerda un episodio de la vida del santo: durante una peregrinación a Roma, Francisco se sintió profundamente conmovido por la situación de los mendigos. Para comprender verdaderamente su sufrimiento, intercambió sus ropas con uno de ellos y pasó el día pidiendo limosna entre los pobres. 

    A través de este episodio, el Papa propone una enseñanza de gran actualidad: “es posible, también hoy, experimentar la misma alegría al ponerse en el lugar de los pobres y escucharlos, en vez de sólo hablar de ellos”, escribe.

    Conclusión: redescubrir el rostro concreto de tantos hombres y mujeres 

    El mensaje concluye con una invitación a que esta X Jornada Mundial de los Pobres ayude a “redescubrir el rostro concreto de tantos hombres y mujeres que buscan refugio en Dios y desean sentirse acogidos en las comunidades”. 

    “Mantengamos viva la obediencia a la Palabra de Dios, que suscita la conversión del corazón. Que la Virgen María, que en la carne crucificada del Hijo contempló el amor de Dios que colma de bienes a los hambrientos y despide a los ricos con las manos vacías (cf. Lc 1,53), interceda por nosotros”, termina el Papa.

    El autorFrancisco Otamendi

    Vaticano

    León XIV aprueba los nuevos estatutos de la Comisión Pontificia para la Tutela de los Menores

    El Papa León XIV ha aprobado los nuevos estatutos para la Comisión Pontificia para la Tutela de los Menores.

    Paloma López Campos·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    La Santa Sede ha publicado un “Rescriptum ex Audientia Sanctissimi” mediante el cual el Papa León XIV aprueba el nuevo Estatuto de la Comisión Pontificia para la Tutela de los Menores (“Tutela Minorum”).

    La aprobación se concedió el 20 de mayo de 2026 al cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, y entra en vigor de forma inmediata tras su publicación en los medios oficiales vaticanos. Las nuevas normas tendrán una validez “ad experimentum” durante un periodo de tres años.

    Dependencia directa del Papa

    Según los nuevos estatutos, la Comisión queda integrada en el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, debiendo colaborar con este organismo respetando los distintos ámbitos de competencia de cada uno. A pesar de esta vinculación, la Comisión mantiene una línea directa con el Pontífice, informándole directamente a través de su Presidente.

    Para estrechar la colaboración en áreas de interés común (como las visitas “ad limina” o la preparación del Informe Anual), el Estatuto determina que el Presidente o el Secretario de la Comisión será nombrado miembro del Dicasterio para la Doctrina de la Fe durante su mandato. Por su parte, el Prefecto del Dicasterio, actualmente el cardenal Víctor Manuel Fernández, designará uno o más observadores para las Asambleas Plenarias de la Comisión.

    Competencias clave

    El “rescriptum” detalla las funciones principales del organismo, enfocadas en la protección de los menores y personas vulnerables ante los abusos sexuales:

    • Asesoramiento al Pontífice: Ofrecer consejo y proponer las iniciativas más oportunas de protección y prevención;
    • Apoyo a las estructuras de la Iglesia: Asistir a los obispos diocesanos/eparquiales, conferencias episcopales y superiores mayores en el desarrollo y la actualización de sus Líneas Guías locales;
    • Sistemas de notificación y centros de acogida: Promover la creación de sistemas estables y fácilmente accesibles para presentar denuncias de abusos, así como impulsar centros regionales y nacionales donde las víctimas reciban acogida y asistencia espiritual, médica, terapéutica y psicológica;
    • Elaboración de un Informe Anual: Preparar y publicar un informe objetivo sobre las políticas de tutela de la Iglesia, estructurado en las secciones “Missio universalis”, que “aborda temas específicos relacionados con la tutela que inciden en el ‘safeguarding’ (salvaguardia) de la Iglesia en todo el mundo; y “Missio localis”, que está “dirigida a las actividades relacionadas localmente con especial referencia a los territorios de las Conferencias episcopales en visita ‘ad limina Apostolorum” y a específicos Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica” . Este documento se remitirá al Papa previa consulta informativa a la Secretaría de Estado, y requerirá el consentimiento explícito del Romano Pontífice para su publicación anual.

    Estructura organizativa y funcionamiento interno

    La Comisión estará compuesta por un máximo de 23 miembros elegidos por el Papa por un periodo de cinco años, con posibilidad de reconfirmación. Estos miembros serán «clérigos, miembros de Institutos de Vida Consagrada y de Sociedades de Vida Apostólica y laicos de diversas nacionalidades que se distingan por su ciencia, probada capacidad y experiencia pastoral en los diversos ámbitos de la tutela”.

    Por otro lado, entre las normas internas de funcionamiento aprobadas en el “rescriptum” destacan las siguientes:

    • Mayoría cualificada: Todas las propuestas que la Comisión presente al Sumo Pontífice deberán contar previamente con la aprobación de una mayoría de dos tercios de sus miembros.
    • Asamblea Plenaria: Se reunirá de forma ordinaria dos veces al año (con opción de realizarse por videoconferencia) y requerirá la presencia de al menos dos tercios de los miembros para constituirse válidamente.
    • Órganos internos: Se definen los Grupos de Trabajo (divididos en Regionales y de Estudio) y el Consejo Ejecutivo, este último como el órgano permanente encargado de coordinar las iniciativas mensuales de trabajo.
    • Confidencialidad obligatoria: Tanto los miembros de la Comisión como los consultores, oficiales y colaboradores externos tienen la obligación estricta de observar el secreto de oficio sobre la información que conozcan en el ejercicio de sus funciones.
    • Sede e idiomas: El organismo mantendrá su sede legal y el resguardo confidencial de sus archivos en el Estado de la Ciudad del Vaticano, fijando el italiano, el español y el inglés como sus lenguas oficiales de trabajo.

    Al término del periodo de tres años de prueba, la Comisión evaluará el desarrollo de estas normas y someterá al Sumo Pontífice las modificaciones pertinentes para la redacción y aprobación de un estatuto definitivo.

    América Latina

    Una reliquia de San Josemaría para Cuernavaca

    Una iniciativa nacida de la devoción de una familia y sostenida por toda una comunidad culmina con la entronización de una reliquia de San Josemaría en Cuernavaca.

    Giancarlos Candanedo·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    El domingo 7 de junio de 2026 se celebró un acontecimiento histórico y providencial en Cuernavaca, Estado de Morelos, México: la colocación de un cuadro y una reliquia de  primer grado de san Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, en la capilla dedicada a su memoria y a Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en la colonia Jardines de Cuernavaca.

    Una capilla de origen providencial

    La historia comenzó hace más de 30 años, cuando la familia Tovar Rodríguez tuvo contacto con una estampa del entonces Siervo de Dios Josemaría Escrivá. Por varios favores que les hizo el hoy santo, los patriarcas de dicha familia, el Ing. Fermín y su esposa, doña Mary Carmen, se propusieron iniciar a partir de 1985 una capilla en la comunidad de Jardines de Cuernavaca, donde vivían, dedicada al fundador del Opus Dei, institución con la cual no tenían comunicación.

    Con el pasar de los años y gracias al esfuerzo de los vecinos de la comunidad, aquella capilla que inició celebrando las Misas bajo un gran árbol que estaba ubicado donde hoy está plantada una cruz de metal, fue creciendo y mejorando poco a poco lo que actualmente es la Capilla Nuestra Señora de Guadalupe y san Josemaría Escrivá, perteneciente a la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús (Teopanzolco).

    Lo sorprendente es que esta iniciativa nació de forma totalmente independiente, sin que las autoridades del Opus Dei en México ni sus miembros tuvieran conocimiento de ella.

    Redescubrimiento y trabajo conjunto

    A inicios de 2025, gracias al contacto providencial entre mujeres de la Obra y Mary Carmen Tovar Rodríguez (hija de los fundadores de la capilla), se descubrió la existencia del templo que tiene como co-patrono al santo de lo ordinario. Tras investigar ante las autoridades civiles y diocesanas, se confirmó que la capilla estaba formalmente erigida y registrada, perteneciendo a la Diócesis de Cuernavaca desde el año 2002.

    Dado que el nombre del santo se había diluido con el paso de los años, los fieles de la Prelatura y la comunidad parroquial unieron esfuerzos para recuperarlo y remozar el espacio. Como parte de este impulso, el vicario del Opus Dei en México, P. Ricardo Furber, entregó un cuadro y una reliquia del santo a Mons. Ramón Castro Castro, Obispo de Cuernavaca, para que fueran resguardados en el templo.

    Hacia una renovación espiritual y comunitaria

    La Misa solemne de colocación fue presidida por Mons. Castro, acompañado por el P. Ricardo Furber y el párroco de Teopanzolco, P. Carlos Félix Antonio. Ante un templo lleno, el Obispo animó a los feligreses a sumarse a un proyecto de renovación arquitectónica del templo, pero enfatizó que el verdadero reto es espiritual: “La renovación de esta capilla tiene un significado que va más allá de una obra arquitectónica. Las piedras pueden restaurarse, los muros pueden fortalecerse y los espacios pueden embellecerse. Pero la verdadera renovación que Dios espera es la del corazón. Un templo restaurado está llamado a reflejar una comunidad renovada. No basta con reconstruir espacios; es necesario reconstruir vínculos. No basta con mejorar estructuras; es necesario fortalecer la comunión”.

    Una llamada al compromiso

    Con profundo agradecimiento a todos los que con poco o con mucho, a lo largo de los años, se han sumado a esta iniciativa, el Obispo de Cuernavaca confirmó su apoyo y confianza en los que antes y ahora quieren aportar su grano de arena para que el proyecto de renovación de la capilla sea no solo un proyecto arquitectónico, sino signo de una comunidad de fe renovada, viva y fraterna.

    El autorGiancarlos Candanedo

    Presbítero. @GCandanedoPaez

    Vaticano

    Lo que África recordará de la visita del Papa León XIV

    El Pontífice visitó África del 13 al 23 de abril, en un periplo que le llevó por Argelia, Camerún, Angola y, finalmente, Guinea Ecuatorial.

    Francis Nyatundo·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

    Ya en mayo de 2025, el mes de su elección, León XIV pensó en realizar su primer viaje papal a África. No pudo llegar a materializarse, pues finalmente realizó su primer viaje a Turquía y al Líbano. Pero más vale tarde que nunca: del 13 al 23 de abril, el Papa estadounidense visitó África, comenzando por la cuna de San Agustín, la actual Annaba, en Argelia.  Desde Argelia, en el norte, visitó Camerún, en el centro de África; luego, Angola, hacia el sur; y, finalmente, hacia el oeste, Guinea Ecuatorial.

    Sus hijos e hijas de todo el continente, no solo de los cuatro países, siguieron su visita con gran entusiasmo. Estaban ansiosos por escuchar su voz y dispuestos a prestarle atención. He aquí cinco mensajes del Papa que los católicos de África recordarán de la visita apostólica.

    Un llamamiento a la paz

    El tema de la paz está siempre presente en la enseñanza del Papa León XIV. Se ha comentado que el tema de la paz definirá su pontificado. Al visitar el continente africano, devastado como está por los conflictos armados, el Papa exhortó a los fieles y también a las autoridades civiles sobre la necesidad de trabajar por la paz. La paz, dijo en Yaundé (Camerún), «no se puede decretar: hay que abrazarla y vivirla».

    La verdadera paz es «desarmada» y «desarmante». Es desarmada porque «no se basa en el miedo, las amenazas o las armas».  Es desarmante «porque es capaz de resolver conflictos, abrir los corazones y generar confianza, empatía y esperanza». No debe reducirse a un mero eslogan, sino que «debe encarnarse en un modo de vida que renuncie a toda forma de violencia, tanto personal como institucional».

    En Argel (Argelia), el Papa propuso el diálogo intercultural e interreligioso como un camino enriquecedor hacia la paz y la unidad. Destacando la identidad especial de Argelia como «puente entre el Norte y el Sur, y entre Oriente y Occidente», nos exhortó a fomentar «el enriquecimiento mutuo entre los pueblos y las culturas» y, de este modo, «multiplicar los oasis de paz».

    El liderazgo significa servicio

    El Papa se pronunció con claridad sobre el grave deber que los políticos y las autoridades civiles tienen para con aquellos a quienes gobiernan. En Yaundé, el Papa instó a romper las «cadenas de la corrupción» que «desfiguran la autoridad y la despojan de su credibilidad». En Argel, el León León XIV pidió a los líderes que fueran protagonistas de la paz y la justicia, salvaguardando la dignidad de todos y abriéndose «a dejarse conmover por el dolor de los demás, en lugar de multiplicar los malentendidos y los conflictos». Están llamados a liderar fomentando la cooperación en pro del bien común, sin buscar dominar. El liderazgo consiste en el servicio a los demás, «dedicarse, con mente clara y conciencia recta, al bien común de todo el pueblo de la nación». 

    En Luanda (Angola), el Papa aconsejó a los gobernantes que no temieran el desacuerdo. No deben «reprimir las ideas de los jóvenes ni los sueños de los mayores, sino saber gestionar los conflictos transformándolos en caminos de renovación».

    Con especial énfasis, el papa León advirtió contra una «sed idolátrica de lucro» y una «lógica del extractivismo» que deja a muchos desposeídos. En su lugar, abogó por el «verdadero lucro», que es el resultado del «desarrollo humano integral».

    Cristo sacia nuestra hambre y sed de justicia

    El Papa León XIV reconoció el gran hambre y sed de justicia que se observa en todo el mundo. «Vivimos, de hecho, en una época en la que la desesperanza es rampante y una sensación de impotencia tiende a paralizar la renovación tan profundamente deseada por los pueblos. ¡Hay tal hambre y sed de justicia! ¡Una sed de implicación, de visión, de opciones valientes y de paz!». 

    Todo corazón humano anhela ser liberado. En una homilía en Suarimo (Angola), el Papa proclamó que «no hemos nacido para ser esclavos ni de la corrupción de la carne ni de la del alma: toda forma de opresión, violencia, explotación y deshonestidad niega la resurrección de Cristo, el don supremo de nuestra libertad». 

    En Cristo, este hambre se sacia definitivamente: «A través de la Pascua de Jesús, el éxodo definitivo, todos los pueblos son liberados de la esclavitud del mal. Al celebrar este misterio salvífico, el Señor nos llama a hacer una elección decisiva: “Quien cree tiene vida eterna”» (Homilía en Malabo, Guinea Ecuatorial).

    Los jóvenes llenos de esperanza son tesoros inestimables

    El Papa se dirigió con gran entusiasmo a los jóvenes que salieron a recibirlo. En Yaundé, se refirió a ellos como «la esperanza del país y de la Iglesia», y señaló que «su energía y creatividad son tesoros inestimables». Los jóvenes son indispensables en la búsqueda de la paz. «Cuando persisten el desempleo y la exclusión social, la frustración puede conducir a la violencia. Invertir en la educación, la formación y el espíritu emprendedor de los jóvenes es, por lo tanto, una elección estratégica para la paz. Es la única manera de frenar la fuga de talentos maravillosos hacia otras partes del mundo. Es también la única manera de combatir los flagelos de las drogas, la prostitución y la apatía, que están devastando demasiadas vidas jóvenes de una manera cada vez más dramática».

    El Papa apeló al espíritu alegre y esperanzado de la juventud africana, refiriéndose a ellos como el «depósito de esperanza y alegría» del mundo porque «siguen soñando y esperando. No se conforman con lo que ya existe; se esfuerzan por superarse, por prepararse para grandes responsabilidades y por participar activamente en la configuración de su propio futuro». (Discurso en Luanda)

    Su sed de esperanza, dijo el Papa León XIV a los jóvenes, es saciada por Cristo, que promete un «futuro de esperanza». No un «futuro desconocido que debemos esperar pasivamente, sino uno que nosotros mismos estamos llamados a construir con la gracia de Dios». (Homilía en Mongomo, Guinea Ecuatorial)

    El Papa invitó a los jóvenes a acoger la llamada vocacional para ser «sacerdotes, religiosas, religiosos o catequistas» o personas casadas en santo matrimonio. «Estad preparados», exhortó, «para acoger esta vocación como un camino de amor verdadero que crece en la libertad; como un camino de esperanza, nacido de la certeza de que Dios nunca os abandonará; y como un camino de santidad, en el que buscáis siempre el bien y la felicidad de los demás» (Discurso en Bata, Guinea Ecuatorial).

    La misión de la universidad

    En la Universidad Católica de Yaundé, el Papa esbozó la misión de la universidad «en un momento en que muchos en el mundo parecen estar perdiendo sus puntos de referencia espirituales y éticos». En estos tiempos, «la universidad se destaca como un lugar privilegiado de amistad, cooperación y, al mismo tiempo, de interioridad y reflexión. Desde sus mismos orígenes en la Edad Media, sus fundadores fijaron la Verdad como su meta».

    El aprendizaje y la investigación en la universidad, instó el Papa, deben estar abiertos a la «luz benévola» de la fe. Es necesario «pensar en la fe en el marco de los contextos culturales contemporáneos y los retos actuales». 

    Las universidades deben ser lugares donde se permita la crítica constructiva de las «cosas nuevas». Las universidades de África están llamadas a «formar pioneros de un nuevo humanismo en el contexto de la revolución digital». El Papa señaló los peligros asociados a las tecnologías emergentes, haciendo hincapié en la necesidad de una auténtica interacción humana. 

    El autorFrancis Nyatundo

    Recursos

    La novedad cristiana según Benedicto XVI

    La novedad cristiana es precisamente la revelación y la presencia de un Dios que es absolutamente trascendente, pero al mismo tiempo cercano.

    José Miguel Granados·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    En la reciente recopilación de homilías de Benedicto XVI durante su etapa como Papa emérito, recogidas en el volumen El Señor nos lleva de la mano (Encuentro, Madrid 2025), explica -con la sabiduría teológica que le caracteriza- que la novedad cristiana no es propiamente el monoteísmo, sino la cercanía del Dios vivo y verdadero, que es relación de amor.

    En efecto, el paganismo antiguo y el de las religiones primitivas creía comúnmente en un dios único, pero distante; bueno, pero ajeno a las vicisitudes de nuestra pobre existencia. Por eso, buscaban congraciarse con las que consideraban oscuras fuerzas demoníacas dominadoras del mundo mediante el recurso supersticioso a la magia. Así pretendían escapar del miedo oscuro, pero realmente no lo conseguían.

    Podríamos añadir que las ideologías modernas ateas, por su parte, aceptan la divinidad como una idea -una suerte de ley suprema ordenadora del cosmos, válida en todo caso como instancia subjetiva o emotiva- pero completamente ajena al mundo. Por eso, sus muchos seguidores, para mantener el objetivo prioritario de la salud y el bienestar temporal, ponen toda su confianza en la ciencia, la economía, la política, etc. y, cuando todo esto falla, llega irremediablemente la angustia existencial.

    La novedad cristiana es precisamente la revelación y la presencia de un Dios que es absolutamente trascendente, pero al mismo tiempo cercano, que se ocupa de sus criaturas, especialmente de los hombres, con entrañas de misericordia: que cuida a cada uno con providencia delicada, que se encarna en la humanidad de Jesús de Nazaret para redimirnos del mal y ofrecernos el don de la vida eterna. 

    La originalidad del mensaje revelado en la historia de la salvación, que culmina en evangelio de Jesucristo, consiste presentar a un Dios que es en sí mismo relación, familia, y que invita a sus hijos a entrar en su relación de amor, de amistad y de comunión interpersonal. 

    De este modo, el cristiano supera el miedo y la angustia existencial del pagano antiguo y del moderno, y vive con la certeza de la fe, en la plena confianza, paz y alegría interior.

    Recogemos a continuación algunos párrafos magistrales de Benedicto XVI:

    «La novedad de la revelación bíblica es que Dios, ese Dios tan distante, tan silencioso, nos conoce, y que el Dios lejano se hace Dios cercano».

    «Este Dios grande, lejano, este Dios que se ha hecho cercano, ¡se hace tan cercano que se convierte en hombre! Se convierte en uno de nosotros: es imposible estar más cerca».

    «No solo tiene relación, sino que es relación, no es solo geometría del mundo, sino que es amor, y el amor siempre indica relación, y la realidad más grande no es la geometría, sino el amor. Dios es amor y por eso es relación, y puesto que es relación, también puede tener relaciones, involucrarnos en su relacionalidad, en el misterio de su amor».

    «Dios, el verdadero poder, me conoce, me ama, el poder último es bueno, y por eso sabemos que es bueno vivir, porque estamos en manos de este Dios».

    «Este Dios único no es un Dios ocioso, que vive solo en sí mismo, en su eterna bienaventuranza, sino que es un Dios grande, tan grande que también nos conoce a nosotros, que se ocupa de nosotros. La novedad es que este Dios único, verdadero, es también el Dios para nosotros y con nosotros».

    Dios ha salido de sí mismo y, precisamente porque ha salido de sí mismo, podemos entrar en Dios».

    Leer más
    Mundo

    Fernando Puig: “A menudo se precipita al afirmar que existe un abuso de poder”

    En esta entrevista el rector de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, Fernando Puig, explica cómo debe entenderse teológicamente el gobierno de la Iglesia y la necesidad de evitar abusos.

    Giovanni Tridente·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

    La Iglesia católica es una institución presente en la sociedad desde hace más de dos mil años. Podemos considerarla la más longeva de la historia de la humanidad, al menos por lo que sabemos. A lo largo de los siglos ha atravesado épocas y profundas transformaciones, acompañando también la evolución de la propia humanidad.

    Desde sus orígenes, ha señalado como su fin el bien espiritual de las personas, al tiempo que asumía también una misión concreta: guiar a una de las comunidades más grandes que existen. Pero, ¿cuál es el secreto de una gobernanza tan duradera? ¿Qué significa hoy “gobernar” la Iglesia? ¿Y cuál podrá ser el futuro de este gobierno en un contexto cada vez más complejo e impredecible?

    Hablamos de ello con el sacerdote Fernando Puig, rector de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz y catedrático de Derecho Canónico en la Facultad de Derecho Canónico de la misma universidad. 

    Cuando se habla de “gobierno” en la Iglesia, ¿se habla de poder o de servicio? ¿Cuál es la diferencia concreta para los fieles?

    —Uno de los primeros elementos a tener en cuenta en este contexto es que los fieles perciben la actitud de servicio de quienes gobiernan. Por lo tanto, se trata de hacer que dicha actitud no sea solo el resultado de las virtudes personales del gobernante, sino de la comprensión y del “desarrollo” mismo de la forma de gobernar

    Así lo afirmó, por ejemplo, el Concilio Vaticano II, y se ha repetido durante 60 años, pero seguimos estancados en un plano moralista: en definitiva, se necesita una comprensión teológica y jurídica del gobierno como servicio.

    ¿En qué debería diferir la forma de gobernar de la Iglesia de la de un Estado o una empresa?

    —Permítame decir, en primer lugar, en qué debería parecerse la forma de gobernar de la Iglesia a la de un buen gobierno que definiríamos como “secular”: en la profesionalidad, que implica formación, y en la responsabilidad por los actos de gobierno frente a los gobernados.

    Después hablamos, con razón, de planos diferentes. En primer lugar, porque el fundamento del gobierno de la Iglesia no es democrático, y además porque, en comparación con las instituciones públicas o las empresas, el objetivo principal es el bien espiritual de las personas. En definitiva, para la Iglesia es fundamental facilitar la acción del Espíritu Santo y el ejercicio de la libertad de los fieles en comunión. Esto cambia muchas cosas. 

    ¿Es posible conciliar autoridad y escucha? ¿Puede la Iglesia tomar decisiones sin perder el contacto con las personas?

    —Me dicen que en algunas zonas del mundo no se escucha a los fieles porque los pastores están convencidos de saber mejor que los propios fieles lo que estos necesitan. Además, hay que estar convencidos de que los fieles tienen derecho, no a cualquier gobierno, sino a un buen gobierno. Al gobernar, los pastores entregan a los fieles lo que les pertenece, lo que es su bien. La escucha, por tanto, se convierte en una condición fundamental para alcanzar tal comprensión. Esto es válido tanto para el gobierno pastoral en general -que no por ello debe convertirse en una asamblea- como para los procedimientos de asignación específica de bienes a los fieles, mediante actos administrativos. 

    ¿La sinodalidad cambia realmente algo en la vida de las comunidades o es una idea teórica?

    —Cambia si se aplica de verdad, en profundidad y sobre la base de una comprensión teológica válida. Es interesante la evolución que ha habido desde la “sinodalidad” como idea hasta la Iglesia “sinodal y misionera”. Hoy se habla de la “conversión de las relaciones” y se está redescubriendo como base del compromiso sinodal la relación entre el sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio ministerial.

    Por otra parte, la escucha y el diálogo implican mucho estudio preparatorio, mucho trabajo a favor de una cultura de la corresponsabilidad, espíritu de sacrificio e instrumentos perfeccionados: no todo tipo de reunión sirve para todo tipo de debate o decisión. Y luego se necesita la capacidad de saber rectificar: gobernar bien es difícil, requiere mucho respeto por las personas y mucho distanciamiento de los intereses personales. 

    ¿Qué pueden enseñar a la Iglesia otros modelos de organización, incluso no religiosos?

    —Algunas de las formalizaciones del gobierno civil han heredado formas que surgieron en la Iglesia, como vimos en el coloquio que se celebró en la Universidad de la Santa Cruz el 20 y 21 de abril de 2026. La propia idea de gobierno ha sido un problema filosófico y teológico en el contexto cristiano; no pocas aporías del gobierno secular actual se deben al hecho de que tienen su origen en la secularización de los debates cristianos.

    Dicho esto, me parece que la autoridad de la Iglesia tiene la suerte de poder aprender mucho de los profesionales que ponen sus capacidades al servicio de la misión. Aquí encontramos el reto de la formación para el gobierno, que es todo un capítulo por explorar y se sitúa en el horizonte del proyecto de investigación Finalidad y modelos de gobernanza en la Iglesia, siempre activo en la Santa Cruz como parte de nuestro Laboratorio de Investigación.

    ¿Cómo se puede evitar que quien ejerce un cargo de responsabilidad en la Iglesia caiga en el abuso de poder?

    —A menudo se precipita al afirmar que existe un abuso de poder. Gobernar es necesario, pero difícil; los gobernantes cometen errores. Una sana tradición de gobierno recurre a instrumentos de gestión ordinaria que fomentan la colegialidad, la recopilación de información, el estudio y el trabajo por escrito, con el fin de evitar un exceso de decisiones unilaterales y compartir las fases preparatorias con una verificación basada en criterios transparentes, etc. Además, es crucial la posibilidad de revisión, de pedir perdón y, en ciertos casos, de recurso. Todo mejora si se desarrolla en un ambiente de respeto a los derechos de los fieles: de todos los fieles, laicos, sacerdotes, religiosos, obispos. En un contexto de este tipo, queda poco espacio para el verdadero abuso de poder. Hay errores que se corrigen. El abuso de poder debe identificarse de manera rigurosa, se castiga a los culpables y se les hace responsables con las reparaciones debidas.

    ¿De qué instrumentos concretos disponen los fieles para sentirse parte activa y no solo destinatarios de las decisiones?

    —La iniciativa de los fieles no tiene prácticamente límites: los fieles laicos construyen la Iglesia sin necesidad de mandatos procedentes de la estructura eclesiástica. Son parte activa de ella en virtud del Bautismo. Por supuesto, se necesita una formación adecuada. 

    Las decisiones de gobierno se refieren a las expresiones jerárquicas y a algunos bienes fundamentales que corresponde a los pastores moderar. Los conflictos se agudizan cuando comienza la carrera por los espacios institucionales y eclesiásticos, que son la dimensión más instrumental de la Iglesia. El Papa Francisco se mostró muy inspirado cuando, en Evangelii Gaudium, abogó por estructuras, estilos y lenguajes en permanente “estado de misión”

    En una Iglesia presente en culturas muy diversas entre sí, ¿cómo se mantiene la unidad sin limitar las diferencias?

    —Hay que confiar activamente en el Espíritu Santo. Él es el artífice de la comunión. He dicho “activamente” porque parte del gobierno consiste en prestar atención a este equilibrio entre unidad y diversidad. Cuando el objetivo es la misión -y no la defensa de los espacios-, se encuentran, siempre con sacrificio, respuestas que dejan espacio precisamente al Espíritu Santo.

    Si tuviera que señalar un cambio urgente en la forma de gobernar la Iglesia hoy, ¿cuál sería?

    —El del Código de Derecho Canónico lo dice casi todo; si se aplicara cinco veces con mayor atención y de forma más rigurosa de lo que se hace ahora, el gobierno eclesiástico mejoraría exponencialmente: “Antes de promulgar un decreto particular, la autoridad recabe las informaciones y las pruebas necesarias y, en la medida de lo posible, escuche a aquellos cuyos derechos puedan verse lesionados”. Escucha y responsabilidad. Responder a los fieles sobre cómo se intenta mejorar las cosas.

    Con nostalgia

    Miro hacia atrás con nostalgia y recuerdo a un chaval que grita a una pantalla, bien metido en el argumento y disfrutando de lo que ahí está pasando.

    15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    La tecnología actúa como una extensión de nuestras capacidades, facilitando la comunicación, el aprendizaje y el acceso a la información. Tiene el potencial de liberarnos de tareas tediosas y repetitivas, permitiéndonos enfocarnos en la creatividad, la empatía y la conexión social. Si hoy día quiero ir al cine, antes de sentarme en la butaca ya he visto el tráiler de la misma (y creo que podría gustarme, por eso voy), he sacado las entradas por internet y hasta he elegido la fila de butacas que más me gusta. También he podido elegir un sillón más o menos cómodo. Mi duda viene cuando no veo que esa extensión de mis capacidades que la tecnología me ofrece vaya pareja a una mayor humanidad a la hora de relacionarnos.

    Cuando era pequeña, los domingos por la tarde, mi padre nos llevaba a los cuatro al cine. Se veían dos películas seguidas para pasar la tarde en el cine de la parroquia, que era una sala inmensa que se ponía abarrotada de niños. Recuerdo que, en esa sala repleta, no había un absoluto silencio: se comían palomitas, pastelitos de chocolate, gominolas y se masticaban chicles de fresa o clorofila. También se bebía con pajita, haciendo su ruido correspondiente al absorber. En el bar había también un botijo con agua. Se hablaba en voz alta, se reía sonoramente o se lloraba. Los espectadores se levantaban para ir al baño, haciendo levantar a toda una fila. No se respetaba un riguroso silencio y los espectadores lo teníamos asumido; era parte de la experiencia. Eso era así y a nadie se le ocurría en aquellos tiempos (hablo de hace más de cuarenta años) pensar que pudiera ser de otra manera.

    Otra característica de ir al cine en los ochenta era que la gente comentaba con el de la butaca de al lado aspectos del tema de la película que no entendía o se hacía contar “qué había pasado” en esos minutos que no había visto al ir al baño (ver dos películas seguidas son casi cinco horas). También se podían oír los ronquidos de alguien aburrido que hubiera decidido que ese era un buen lugar y momento para echarse una siesta. Y podía darse el caso de que un apasionado gritara a la protagonista de la película que aparecía en la pantalla que estuviera tranquila, y que nada malo le iba a pasar. “Tranquila, que ahora viene el chico asalvarte”, gritaba el chiquillo refiriéndose al chico de la película, sin pensar, ni remotamente, que podía ser un maleducado gritando de ese modo.

    Hoy estas cosas son inconcebibles, pero ocurren otras como llamadas de teléfono o gente que decide que lee el periódico en su pantalla mientras ve la película al mismo tiempo. Personas que no pueden estar relajadas mirando una película sin consultar sus mensajes de WhatsApp. Las salas están menos llenas y nadie ve dos películas seguidas en una sala, como tampoco se absorbe con la pajita haciendo mucho ruido (¿qué niño no ha hecho eso?). Miro hacia atrás con nostalgia y recuerdo a un chaval que grita a una pantalla, bien metido en el argumento y disfrutando de lo que ahí está pasando. Ir al cine era meterse en una historia y evadirse. Solamente algunas familias tenían televisión.

    Cuando ayer, al lado de mi butaca, me toca un tipo leyendo los mensajes y el periódico en la pantalla de su móvil y al mismo tiempo sigue la película, me gustaría volver a esas salas de los años ochenta llenas de vida, cuando al acabar la película no podías levantarte porque un clavo invisible te había fijado en la butaca y salías de la sala comentando con tu amigo las cosas que te habían llamado la atención y pensando que te encantaría volver a verla, mientras alguien que no conoces te está escuchando y pensando que le ha pasado lo mismo que a ti. Al final noto que, si bien antaño no habría podido sacar la entrada por internet, establecíamos relaciones más humanas a la hora de realizar esa actividad.

    Un uso equilibrado de la tecnología es la clave, ya que el abuso puede provocar deshumanización, sedentarismo y desconexión social. De hecho, me sienta muy mal cuando, al preguntarle algo a alguien, a veces no hace ni el esfuerzo de pensar y buscar en su desván mental algo para poder responderte, sino que te suelta directamente: “Busca en Google”. Echo de menos, pues, al niño emocionado que gritaba a una pantalla.

    Vaticano

    El Papa en el Ángelus: “¡Dios bendiga siempre a España!”

    León XIV ha agradecido al Señor en el Ángelus de hoy el viaje apostólico a España, y “al pueblo español, que me ha recibido con mucho entusiasmo y devoción”. Y se ha dirigido de modo especial a su Majestad el Rey, obispos, comunidades que ha visitado “y a toda la Iglesia en España. ¡Que Dios bendiga siempre a España!”.

    Redacción Omnes·14 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    El Papa León XIV ha manifestado su agradecimiento al Señor y al pueblo español por el viaje apostólico del 6 al 12 de junio a España, en el Àngelus de este XI domingo del tiempo ordinario.

    Ante romanos y peregrinos de diversos países que exhibieron pancartas y lemas, algunos también españoles, como un numeroso grupo de religiosas, el Papa agradeció el viaje de modo afectuoso y especial “a su Majestad el Rey, a los obispos, a las comunidades que he visitado, y a toda la Iglesia en España. ¡Dios bendiga siempre a España!”, dijo tras el rezo de la oración mariana del Ángelus.

    Nuevos beatos mártires, víctimas de regímenes totalitarios

    A continuación, el Santo Padre recordó a algunos nuevos beatos: los sacerdotes diocesanos Venceslao Drbola y Juan Bula, de Moravia; y Juan Šwierc y ocho compañeros, sacerdotes salesianos polacos. Todos han sido beatificados como mártires, porque fueron víctimas de las persecuciones de regímenes totalitarios a causa de su fidelidad a Cristo, ha señalado el Pontífice.

    Además, ayer en Mato Grosso, Brasil, fue beatificado Nazareno Lanciotti, sacerdote romano misionero, “también él mártir, porque en nombre del Evangelio defendía a los más pobres. Que el ejemplo y la intercesión de estos valientes testigos sostengan la misión de los presbíteros y de toda la Iglesia”.

    Cercanía a Filipinas y otros saludos

    El Papa mostró también su cercanía a la población de Filipinas, afectada hace algunos días por un fuerte terremoto. Rezo por los difuntos y sus familiares, por los heridos y por todos aquellos que sufren a causa de esta calamidad.

    Ha saludado a los romanos y peregrinos de diversos países, y de modo particular a los miembros de la Comisión Internacional para el Diálogo entre los Discípulos de Cristo y la Iglesia Católica. “Que vuestras reflexiones nos ayuden a crecer en comunión”.

    También se ha dirigido a los peregrinos de los Estados Unidos de América, en particular a los fieles de Nueva Jersey y a la Escuela Carrollton del Sagrado Corazón de Miami, Florida, y a diversos grupos italianos.

    Jesús se compadecía de las muchedumbres

    En su breve alocución, el Sucesor de Pedro se ha referido al Evangelio de hoy (Mt 9,36-10,8), en el que Cristo “al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas” (v. 36). 

    El Hijo de Dios mira a la gente, mira a la humanidad: ve la opresión que aplasta y la violencia que quita la fuerza. Ve las heridas de las guerras y el vacío del consumismo. Ve rostros reducidos a máscaras, familias rotas por el mal y jóvenes ilusionados por falsos ideales, ha dicho el Papa.

    “Jesús ve y ama. Ama y sufre por nosotros, con nosotros: su compasión expresa no sólo cercanía fraterna, sino voluntad de redención. 

    En efecto, Él conoce nuestro corazón y cuida de él; ante tantas personas que parecen “ovejas que no tienen pastor” (v. 36), Cristo se dedica a todas ellas como buen pastor y, como Señor de la mies, envía obreros al campo del mundo (cf. v. 38)”.

    ¿Cuál es el trabajo que deben realizar?, se ha preguntado. Su respuesta ha sido: “Llevar el consuelo de Dios a los que sufren: llevar caridad donde hay miseria, esperanza donde hay aflicción, fe donde hay desconfianza”.

    A la Virgen Maria: que respondamos con gozo y valentía a la misión

    La mirada de Jesús transforma la realidad: llena de amor, su iniciativa da vida a un pueblo nuevo, la Iglesia, que está llamada a continuar la misión de los apóstoles: “Gratis habéis recibido, dad gratis” (v. 8). Sí, el don de Jesús es totalmente gratuito, porque su valor excede toda medida: es imposible merecerlo o “comprarlo”, ha proseguido el Papa.

    “Queridos hermanos, la tarea de evangelizar nace del don de Dios que en Cristo se vuelve perdón para el mundo, servicio a los más pequeños y más pobres, compromiso por la justicia. Pidamos el auxilio de la Virgen María, llena de gracia, para que respondamos con gozo y valentía a la misión a la que Jesús nos llama”, ha rogado en la Plaza de San Pedro ante miles de peregrinos.

    El autorRedacción Omnes

    FirmasAlmudena González Barreda

    La paradoja del cuidado y una solución 

    Europa afronta una crisis demográfica por invisibilizar el cuidado familiar en su economía, penalizando a quienes sostienen la sociedad de forma gratuita. La solución exige reconocer este valor mediante reformas fiscales y de pensiones.

    14 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    Europa atraviesa una de las transformaciones más profundas de su historia reciente: el invierno demográfico. La natalidad se encuentra por debajo del nivel de reemplazo en la mayoría de los países europeos, la población envejece aceleradamente y cada vez son menos los trabajadores que sostienen sistemas de pensiones diseñados para una realidad social que ya no existe. Algunos gobiernos buscan soluciones y la política migratoria parece que cuenta con aceptación de los dirigentes, pero rara vez se preguntan si el problema no se encuentra en la propia arquitectura económica y cultural sobre la que se han construido nuestras sociedades.

    Durante décadas hemos diseñado la economía como si el cuidado fuese un recurso inagotable. Hemos dado por sentado que siempre habría alguien dispuesto a criar hijos, acompañar a los mayores, sostener a los enfermos y atender a las personas dependientes. Sin embargo, aquello que sostiene nunca ha ocupado un lugar en las cuentas nacionales, en los sistemas de cotización ni en las métricas del éxito económico. El mercado ha necesitado constantemente el cuidado, pero lo ha tratado como una realidad invisible.

    La paradoja del PIB

    La consecuencia es una paradoja difícil de ignorar. Las sociedades necesitan niños para garantizar su futuro, pero penalizan económica y profesionalmente a quienes los tienen y los crían, fundamentalmente sus madres. Se necesitan personas que cuiden de los mayores, pero a la vez se considera improductivo el tiempo dedicado a acompañarlos, cuando quien lo hace es un hijo. La sociedad necesita familias capaces de sostener vínculos estables y redes de apoyo, pero el Estado, las instituciones, las empresas organizan el trabajo como si esas responsabilidades no existieran.

    El cuidado no es un problema que la economía deba resolver, sino la condición previa que hace posible cualquier economía. Sin personas dedicadas a los demás no existen trabajadores, consumidores, contribuyentes ni ciudadanos. Sin embargo, quienes realizan ese trabajo dentro de la familia continúan asumiendo costes económicos, laborales y previsionales que rara vez son reconocidos.

    La mujer ocupa un lugar central en esta reflexión, aunque el hombre va entrando poco a poco en este terreno. A lo largo de las últimas décadas, la mujer ha conquistado prácticamente todos los espacios educativos, profesionales y económicos que históricamente le fueron negados. Ese avance constituye una de las grandes transformaciones sociales de nuestro tiempo. Sin embargo, precisamente porque la mujer ha conquistado esos espacios, resulta necesario reconocer también a aquellas que continúan sosteniendo la vida mediante el cuidado, la crianza y el acompañamiento familiar.

    Valorar la maternidad

    Reconocer esta realidad no significa reducir la maternidad a una función económica ni encerrar a la mujer en un papel determinado. Significa admitir que engendrar, criar y sostener una familia genera un valor social del que se benefician los padres, el Estado y el conjunto de la sociedad. Del mismo modo, acompañar a los padres en la vejez, cuidar a los enfermos o estar presentes cuando la vulnerabilidad aparece constituye una aportación indispensable para la cohesión social.

    De hecho cuando esos cuidados son realizados por profesionales externos, aparecen inmediatamente en el PIB y tiene un precio de mercado. Sin embargo, cuando lo realizan los miembros de una familia por amor, responsabilidad o compromiso, desaparece de las estadísticas. La paradoja es evidente: aquello que resulta imprescindible para la supervivencia de la sociedad se convierte, precisamente por su gratuidad, en invisible.

    No se trata de cuestionar la labor de los profesionales del cuidado, cuya aportación es valiosa y necesaria, sino de reconocer que existen formas de atención, presencia y entrega que difícilmente pueden sustituirse por completo mediante una relación laboral. Hay situaciones que exigen algo más que competencia técnica: exigen tiempo, afecto, disponibilidad y, en ocasiones, la entrega de una parte importante de la propia vida.

    Hablemos de justicia social

    Proteger el cuidado de la familia, los familiares y la comunidad no es una concesión ni un privilegio.

    Si el sistema se beneficia de generaciones enteras de personas que dedicaron años a criar hijos o atender familiares dependientes, resulta razonable que reconozca esas contribuciones mediante mecanismos fiscales, laborales y previsionales adecuados: sistemas de pensiones que computen adecuadamente los años dedicados al cuidado, mercados laborales compatibles con trayectorias familiares no lineales, reconocimiento de la denominada “deuda biográfica” acumulada por quienes sacrificaron oportunidades profesionales para sostener a otros y una cultura económica que deje de considerar improductivo todo aquello que no genera beneficios inmediatos.

    Tratar así el cuidado, desde todos los prismas, también el económico, es justicia.

    El invierno demográfico europeo obliga a replantear muchas certezas. Quizá la solución no consista únicamente en incentivar los nacimientos o aumentar el gasto público, sino en reconocer aquello que siempre ha estado sosteniendo silenciosamente nuestras sociedades: si queremos más niños, más cohesión social y más bienestar para nuestros mayores, debemos dejar de tratar el cuidado como una realidad marginal y empezar a incluir al cuidador, también cuando es el padre, la madre, un hijo o un hermano, en las cuentas nacionales.

    Toca poner el cuidado en el centro y reconocer que la riqueza de una sociedad no es únicamente la que aparece en sus balances, sino la que nace de las personas que cuidan, acompañan y sostienen la vida de los otros.


    Economía de la Ternura: Una visión femenina de la economía del cuidado y la libertad económica de la mujer

    Autora: Almudena González Barreda
    Editorial: Amazon
    Año: 2026
    Nº de páginas: 103
    El autorAlmudena González Barreda

    Periodista y madre de tres hijos.

    Bajad la mirada

    El viaje papal ha regado los surcos, pero nos toca ahora a nosotros entrar a tropel a sembrar y a cuidar la tierra que se nos ha confiado

    14 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    Tras una semana de alzar la mirada siguiendo la invitación de León XIV en su visita a España, llega el momento de bajarla, de volver a la realidad. En nuestras manos está ahora que este enorme esfuerzo del Santo Padre y de la organización haya merecido la pena.

    Porque, ante el éxito incontestable del evento, la respuesta mayoritariamente positiva de la sociedad o las espectaculares cifras de participación en los actos, corremos el riesgo de quedarnos ahí, inmóviles, alucinados con lo que hemos vivido. Hoy quiero vestirme de blanco, como aquellos dos hombres que nos cuenta el libro de los Hechos de los Apóstoles que se presentaron ante los discípulos cuando se quedaron estupefactos mirando al cielo tras la Ascensión del Señor para advertir: «Galileos (españoles), ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?».

    El viaje de León XIV será, sin duda, un monumental impulso a la misión de la Iglesia, pero ya no lo vamos a tener a él. Su paso por España ha sido como el paso del arado por una tierra endurecida por nuestros miedos y pecados. El viaje papal ha regado los surcos, ha igualado los terrones, su llovizna los ha dejado mullidos, pero nos toca ahora a nosotros entrar a tropel a sembrar y a cuidar la tierra que se nos ha confiado. Y hemos de hacerlo con las claves que él nos ha dejado y que yo resumiría en cinco.

    En primer lugar, aprovechar el «golazo para siempre» al que se refirió el Papa en el Bernabéu. Gestionemos bien este gol, racionalicemos la euforia porque el partido es largo. Muchos han cambiado su perspectiva de la Iglesia en estos días, hay una mayor sensibilidad hacia lo espiritual, los alejados se han sentido un poco más cerca, los cercanos se han sentido más fuertes y unidos, otros muchos que ni siquiera habían oído hablar de la posibilidad de una amistad con Jesús hoy no lo ven como algo descabellado. No esperemos a recibir el siguiente gol en contra, que vendrá, corramos a por otro gol que nos permita mantener la ventaja. Y hagámoslo con las claves que él nos ha recordado: una Iglesia sinodal, abierta a la escucha, no encerrada en sí misma, y entregada al servicio a los pobres y necesitados. 

    En segundo lugar, poner en práctica el perdón, el diálogo y la amistad social. «Una Iglesia reconciliada por dentro puede hablar con mayor libertad», les recordó a los obispos en el encuentro que tuvo con ellos en la CEE. La comunión es parte fundamental de la misión. La Iglesia que más evangeliza no es la más tradicional o la más progresista, sino la más unida, en la pluralidad de carismas. Y como sociedad, también estamos llamados a dar grandes pasos de reconciliación, recuperando el diálogo, evitando las polarizaciones, buscando lo que nos une que es mucho más de lo que nos separa. Los siete minutos de aplausos al Papa en el Congreso fueron un ejemplo de que el sentido común puede ponernos de acuerdo más allá de nuestras diferencias ideológicas por muy grandes que sean. 

    En tercer lugar, la atención a los dramas de nuestro tiempo. El servicio al mundo del dolor, de las migraciones, de la cárcel o de la violencia contra la mujer no son un añadido a la misión del cristiano, porque el ejercicio de la caridad no es la fijación de algunos, como señaló en el encuentro en el proyecto «Cedia 24 horas» de Cáritas, sino «el núcleo incandescente de la misión eclesial». En el puerto de Arguineguín nos recordó que «los discípulos de Jesús no pueden considerar ajeno el clamor de quienes gritan desde la noche» ni «podemos acostumbrarnos a contar muertos». Y en Tenerife nos invitó a imitar su grito profético contra quienes trafican y explotan a los migrantes, gritando también nosotros en nuestros ambientes: «¡Deténganse! ¡Conviértanse!». Se trata de ver a Cristo mismo en el forastero que llega a nuestro país y «que necesita ser acogido, protegido, integrado y promovido». 

    En cuarto lugar, fomentar el diálogo de la fe con la cultura, el arte, la ciencia… «En este tiempo de la imagen, resulta aún más evidente cómo el arte y la belleza son eminentes canales de evangelización», dijo León XIV en su homilía en la impresionante inauguración de la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia. Hemos tenido mucha música y arte en esta visita, sigamos dando voz a los artistas que encontrarán, sin duda, en Dios, la fuente de su inspiración. La fe tiene mucho que aportar también al mundo de la economía, el deporte, el pensamiento, porque nada de lo humano nos es ajeno.

    Por último, hacerlo de la mano de María con la enseñanza que nos dejó en su homilía en la Catedral de Madrid: «La Almudena nos dice que para edificar algo nuevo, hermoso y duradero hay que estar dispuestos a destruir los muros» (la imagen fue hallada al echar abajo parte de una muralla). Y es que –explicó– aunque «en un primer momento, una muralla que cae provoca ruido, caos, desorden; también abre espacios, restaura posibilidades e impulsa restablecimientos». No tengamos miedo, por tanto, a echar abajo estructuras que ya no nos sirven y reconstruyamos una y otra vez la Iglesia que, como la Sagrada Familia de Gaudí aún en construcción, nos recuerde «cómo la vida cristiana es siempre un camino, porque se trata de un proyecto que Dios lleva a cabo». 

    El autorAntonio Moreno

    Periodista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Bachiller en Ciencias Religiosas. Trabaja en la Delegación diocesana de Medios de Comunicación de Málaga. Sus numerosos "hilos" en Twitter sobre la fe y la vida cotidiana tienen una gran popularidad.

    Evangelización

    Dorothy Day: la anarquista de Dios

    De militante socialista y anarquista a referente del catolicismo social estadounidense, Dorothy Day encarnó una fe incómoda y radical que unió contemplación, compromiso con los pobres y resistencia a la cultura dominante.

    Gerardo Ferrara·14 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

    Hace tiempo dedicamos un artículo a la figura de Flannery O’Connor, que siempre ha sido para mí de gran inspiración. Leyendo después las obras de Thomas Merton, me topé por casualidad con un ensayo de Paul Elie titulado The Life You Save May Be Your Own: An American Pilgrimage. En él, Elie traza un paralelismo entre cuatro figuras centrales de la cultura “católica” americana del siglo XX: O’Connor, precisamente, Merton, Walker Percy y Dorothy Day.

    Escribí “católica” entre comillas porque a Flannery O’Connor, así como a los otros autores citados, incluida Dorothy Day, les sentaría mejor el significado literal del término: “universal”. Estos se presentan, de hecho, como artistas y pensadores que hablan a todos los hombres y mujeres de este mundo, y lo hacen como simples hombres y mujeres dotados de genio y talento, libres de cualquier otra etiqueta de pertenencia religiosa o política.

    En su ensayo, Elie destaca cómo, a pesar de no formar entre ellos un grupo o una escuela (como ocurría con Chesterton, Belloc, Lewis y otros en Inglaterra), compartían cuatro aspectos fundamentales:

    • Considerar la vida como un peregrinaje.
    • La visión de una fe que no simplifica sino que inquieta, que hiere antes de liberar (la gracia que irrumpe en la carne).
    • La lectura juvenil de Jacques Maritain.
    • El ser “apóstoles” de esta gracia en una cultura secularizada, cada uno a su manera: Day con el compromiso social, O’Connor con la literatura, Merton con la contemplación y Percy con la filosofía.

    Una vida llena de contrastes

    Dorothy Day solía repetir a quienes la definían como santa: “Don’t call me a saint. I don’t want to be dismissed so easily”, es decir, “No me llaméis santa. No quiero ser liquidada tan fácilmente”. Es una frase que encierra no solo toda su complejidad, sino también la visión que tienen los santos sobre la santidad. Asimismo, representa cierto “embarazo” con el que se habla de ella en los ambientes eclesiásticos.

    Dorothy Day nació en Nueva York en 1897, en una familia burguesa protestante. Desde joven abrazó el ateísmo y el socialismo radical, frecuentando ambientes anarquistas y escribiendo para periódicos de izquierda, en un recorrido muy similar al de su homóloga francesa Madeleine Delbrêl.

    Su vida privada estuvo marcada por experiencias que muchos definirían como desordenadas, algunas traumáticas como un aborto. De su relación con Forster Batterham nació su hija, Tamar, en 1926.

    La conversión al catolicismo

    Esa gracia que irrumpe «en el territorio del diablo» irrumpió en la vida de Day precisamente con el nacimiento de esta niña, que la enfrentó a grandes dudas existenciales. Dorothy quería que Tamar fuera bautizada y se dio cuenta de que ella también deseaba un «hogar» al que volver. En 1927 recibió el bautismo católico. Esa decisión la llevó a romper con Batterham, hostil a cualquier forma de religiosidad, una separación que Day describió como «lo más doloroso que jamás había hecho».

    La conversión de Dorothy Day es una cuestión compleja y controvertida, pero ¿no lo es también toda vida humana con sus mil facetas?

    Sin duda, el nacimiento de su hija fue el casus belli existencial. Dorothy afirmó que no podía mantener a su hija alejada de Dios, pero su camino de acercamiento a la fe cristiana, y al catolicismo en particular, ya había comenzado. En concreto, ya antes del nacimiento de la niña, Day frecuentaba las iglesias católicas de los barrios pobres de Nueva York, no tanto por fe como por el ambiente que allí se respiraba. El sentido de lo sagrado, el incienso, la luz tenue, las velas y la liturgia con el canto gregoriano la impresionaban tanto que llegó a escribir que en aquella época se arrodillaba y rezaba sin saber aún a quién.

    Esas mismas iglesias estaban, a diferencia de las de la burguesía protestante, en primera línea a la hora de ayudar a los pobres y a los numerosos inmigrantes irlandeses e italianos de la Gran Manzana, en ese compromiso social que tanto le importaba, pero que ya no bastaba para calmar su sensación de «larga soledad», una soledad que ni siquiera los amigos, el amor romántico ni el activismo político habían sido capaces de llenar.

    Además de la belleza de la liturgia y la cercanía a las masas populares, lo que más influyó en Dorothy a la hora de elegir el catolicismo fue su tradición sacramental, en especial la Eucaristía como presencia real y no mero símbolo.

    El Catholic Worker y la influencia de Maritain

    En 1933, Dorothy Day fundó, junto con Peter Maurin, el Catholic Worker, un periódico que se vendía simbólicamente a un centavo el ejemplar, que aún existe y que, al mismo precio simbólico de entonces, vende hoy 80 000 ejemplares.

    El objetivo ya quedaba claro desde el nombre del periódico: la defensa de los intereses de todos los trabajadores, no como una invención marxista, sino como una idea evangélica.

    En esto, Day y Maurin se vieron profundamente influenciados por Jacques Maritain (1882-1973), filósofo francés convertido al catolicismo y principal pensador tomista del siglo XX, cuya obra se centraba en el personalismo.

    Maritain, de hecho, fue contemporáneo de Dorothy y se hizo amigo suyo durante el largo período que pasó en Estados Unidos.

    En Humanismo integral (1936), Maritain sostuvo que el humanismo moderno había separado erróneamente al hombre de Dios y propuso una tercera vía alternativa al socialismo y al capitalismo, para una sociedad justa y basada ni en el Estado ni en el individuo como consumidor, sino en la persona, entendida como ser libre y abierto a la trascendencia.

    Además de la fundación del periódico, Day y Maurin crearon las Houses of Hospitality, casas de acogida para pobres, desempleados y personas sin hogar en las grandes ciudades estadounidenses, precisamente en ese espíritu de misericordia corporal que no es asistencialismo, sino fraternidad.

    Peter Maurin, por su parte, también se vio profundamente influido por el distributismo, la teoría socioeconómica elaborada por Gilbert Keith Chesterton y Hilaire Belloc, a la que dedicamos un artículo anterior.

    El Catholic Worker Movement, movimiento que precisamente surgió del compromiso de Day y Maurin, se caracterizó posteriormente por su pacifismo absoluto. Dorothy Day, de hecho, se opuso enérgicamente a la Segunda Guerra Mundial y, por este motivo, se ganó la antipatía de muchos, incluso de católicos, llegando incluso a ser detenida en varias ocasiones por sus protestas no violentas.

    Su postura sigue siendo difícil de clasificar políticamente: anarquista pero católica; radical pero no marxista; a favor de los pobres pero contraria al aborto, que ella misma había vivido en carne propia.

    Las obras literarias: la escritura como acto de fe

    Dorothy Day no fue solo activista: fue escritora, y su escritura era inseparable de su fe y de su compromiso. Entre sus obras principales, destaca la autobiografía espiritual The Long Loneliness (1952), «La larga soledad», en la que narra el drama existencial de su propia vida, marcada primero por la soledad del hombre sin Dios y luego por la del hombre que ha encontrado a Dios, pero cuyo camino debe continuar a veces incluso en la oscuridad, un poco como diría John Henry Newman.

    También merece la pena mencionar Loaves and Fishes (1963), una historia del Movimiento del Trabajador Católico contada desde dentro, y los diarios publicados póstumamente, que resultan valiosos para comprender la vida interior de una mujer que nunca separó el pensamiento, la fe y la acción.

    Una figura de gran actualidad

    Dorothy Day es, paradójicamente, una respuesta estadounidense al debate actual. El presidente Trump y políticos católicos como el vicepresidente Vance se han encontrado en abierta oposición con el papa León XIV, primer pontífice de origen estadounidense de la historia, en temas como los migrantes, la guerra y los derechos, pero sobre todo en dos conceptos: la paz «desarmada y desarmante», en el centro de la predicación del nuevo pontífice, y la esperanza entendida como «tomar posición».

    Precisamente a este respecto, León XIV definió a Dorothy Day como «una pequeña gran mujer estadounidense que […] vio que el modelo de desarrollo de su país no creaba las mismas oportunidades para todos. Comprendió que el sueño era una pesadilla para demasiadas personas, que como cristiana debía comprometerse con los trabajadores, con los migrantes, con los marginados por una economía que mata. Escribía y servía: es importante unir mente, corazón y manos».

    La causa de beatificación de Dorothy Day fue iniciada por Juan Pablo II, pero avanza con extrema lentitud precisamente por aquellas vicisitudes que marcaron la vida de Day, desde el aborto hasta las convivencias y la vida «irregular» anterior a su conversión.

    Quizás, sin embargo, todas estas etapas sean precisamente el signo de esa gracia que irrumpe en el territorio del diablo, tan querida por Flannery O’Connor, y que lleva a no renegar de la oscuridad, los errores y el dolor, sino a integrarlos en la propia narrativa espiritual como parte de un camino común a todos los seres humanos: un concepto que, a veces, no es fácil de proponer y comprender cuando se desea un cristianismo inmaculado y una Iglesia compuesta únicamente por puros.

    FirmasJosé María Maldonado Casado

    ¡«Alsa» la mirada!

    En el viaje de León XIV a España algunos comentaristas dijeron que Madrid puso a la gente, Barcelona la belleza y Canarias el alma.

    13 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    Sigo muy emocionado tras haber visto al Santo Padre en mi querida isla. Tras presenciar la magnitud de los actos en Madrid y Barcelona, la Misa del jueves en el estadio de Gran Canaria se sintió como algo casi familiar.

    Como voluntarios, estuvimos allí desde por la mañana y tuvimos el privilegio de ayudar a preparar el cáliz y la Sede del Papa. Conocí a Monseñor Ravelli —maestro de ceremonias del Vaticano— y pude explicarle nuestra devoción a la Virgen del Pino.

    En un acto así siempre hay muchos imprevistos y cierta tensión. Ocurrió que le di el último libretto para seguir la Misa a una señora y otra que también lo necesitaba se molestó conmigo. En sus ojos hubo un reproche (muy canario, en realidad) hacia la otra señora y hacia mí. Minutos después, volví con otro ejemplar que tenía escondido. Mirándola, le dije:

    —¿Ya consiguió un librito?

    —No —dijo cabizbaja.

    —«Alsa» la mirada —le respondí con acento canarión, mientras le mostraba el folleto.

    Se puso feliz y me conmovió la sonrisa cómplice que compartió con la otra señora tras el pequeño «conflicto de intereses».

    Llegaron helicópteros, se apostaron francotiradores en los balcones y el estadio se terminó de llenar. Cuando llegó León XIV, el estruendo recordaba a cuando la UD Las Palmas sube a Primera División (quizá el año que viene). Sin embargo, durante la Misa, con la orquesta y el folclore canario, el silencio era sorprendente —como en la Plaza de Lima, en Madrid— para ser un estadio de fútbol a reventar. Para los grancanarios, poder ver junto a San Pedro a nuestra querida Virgen del Pino y al Santo Cristo de Telde no tuvo precio.

    En la homilía, el Papa nos animó a ser más humildes. Nos recordó que el corazón de Cristo pertenece a los sencillos y no a los sabelotodos, quienes, aturdidos por un «yo» omnipresente, carecen del silencio necesario para escuchar el palpitar del amor. El Santo Padre insistió en que la verdadera felicidad no consiste en prescindir de los demás, sino en «bajar de la arrogancia que divide para encontrarnos en la humildad que nos hermana». Concluyó con una invitación directa al corazón:

    «Donde hay humildad hay amor, y donde hay amor hay paz. Solo desde la humildad podemos amarnos y encontrarnos: saber quiénes somos».

    Seguramente no somos conscientes de todo lo sembrado por el Papa estos días en España. Ahora toca releer sus discursos y hacerlos nuestros. Y así, como hizo aquella señora con una mirada cómplice, aprender a hacer las paces y dejarnos sorprender, tal y como nos animó el Papa desde el puerto de Arguineguín:

    «CUANDO ENCUENTREN DIFICULTADES, ALCEN LA MIRADA».

    El autorJosé María Maldonado Casado

    Estudiante de 4º curso de Derecho y Economía.

    Mundo

    “Cuba está al borde del colapso”, asegura el agustino P. Luis Reyes

    Hace no mucho tiempo eran casi impensables unas declaraciones como las del misionero P. Luis Javier Reyes a Omnes. El fraile agustino describe, desde el barrio de La Habana Vieja, el colapso humanitario de Cuba, sobre todo de los mayores, muchos sin familia en el extranjero, y sin medicamentos.

    Francisco Otamendi·13 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

    “Cuba está comenzando a entrar en una fase de crisis humanitaria grave. Una crisis agravada no solamente por el bloqueo económico, sino por un bloqueo político que desde dentro no reconoce el colapso de las cosas”, ha declarado a Omnes el P. Luis Javier Reyes, OSA.

    El fraile agustino, que ingresó en la Orden San Agustín en 1990, sacerdote desde 1997, lleva en Cuba un año y pico, no mucho tiempo, el suficiente para hacerse cargo de cómo están el país y sus gentes. Lo primero que comenta es que “el hecho de que haya agustinos en Cuba se debe mucho al esfuerzo personal de Robert Prevost, ahora León XIV”.

    Energía, alimentación y salud, en especial de los mayores, ocupan casi toda la conversación. Mucha gente, sobre todo los que no tienen familia fuera, come sólo una vez al día (algunos una vez a la semana), y fuera de La Habana, tan solo hay electricidad una hora diaria, o dos como mucho. Y faltan medicamentos, en particular de salud mental, y similares.

    Tras la reciente Audiencia del Papa León XIV al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, la Oficina de Prensa vaticana informó que “se abordaron “cuestiones “candentes” como la de Cuba —en estos días de fuerte tensión con los Estados Unidos—, respecto a la cual se reiteró la necesidad de apoyar al pueblo cubano”.

    Usted es malagueño, ha estado destinado en Cádiz, Sevilla, 17 años en Portugal en una parroquia del cinturón industrial de Lisboa. ¿Cómo fue su llegada a Cuba?

    – Los agustinos de España (Provincia de san Juan de Sahagún), estamos presentes en muchos lugares. Al llegar me encontré con una diócesis, la arquidiócesis de La Habana, que tiene muchos años, toda una historia, pocos sacerdotes, nosotros estamos en el barrio de La Habana Vieja, aunque sea el centro de La Habana, son barrios muy desestructurados, una comunidad también muy desestructurada a nivel religioso.

    Sabes que vas a un lugar diferente, al que te tienes que adaptar, que tiene sus peculiaridades. Existen algunos servicios en la ciudad, pero el deterioro se ve a pasos acelerados. A los ocho meses de llegar, empecé a ver cosas que no ví cuando llegué, en cuanto a la miseria, dificultades en el día a día, el precio de las cosas que se dispara. 

    Existe una inflación galopante, y trabajar ahora mismo para el Estado te resuelve quince días, no más, y me refiero sólo a poder comer, no ya para comprarte unos zapatos. 

    La elección como Papa del cardenal Robert Prevost, agustino, tuvo lugar en mayo, unos meses después de llegar usted a Cuba. Una gran alegría para ustedes.

    – Si. Y especialmente aquí en Cuba, porque cuando el Papa Juan Pablo II pidió a todos los religiosos personas para venir a Cuba, allá a finales de los 90, cuando hizo la visita, desde España se hizo un primer intento, pero se cerraron a los agustinos las puertas aquí, a nivel de gobierno, y lo estuvo intentando. Él era entonces general, volvió a comenzar las gestiones, y consiguió que viniésemos aquí. El que ahora mismo haya de nuevo agustinos en Cuba se debe mucho, mucho, mucho, al esfuerzo personal de Robert Prevost, de León XIV.

    Confirmaciones en la parroquia el pasado 23 de mayo. En el centro, el arzobispo de La Habana, cardenal Juan de la Caridad. Con hábito, hacia la derecha, el P. Luis Javier Reyes.

    ¿Están otros agustinos misioneros en Cuba?

    En La Habana estoy en estos momentos solo ahora, pero hay otros agustinos en Cuba, concretamente en Ciego de Ávila, Chambas, donde vive el Superior. Es una provincia del centro de la isla, y hay una comunidad que es completamente diferente, en el campo. El pueblo de Chambas está bien estructurado, y luego tienen muchas comunidades de campo, agrícolas. Es de los pocos campos que funcionan en Cuba, Ciego de Ávila.

    En un bautismo, en las pasadas Navidades, en la misma parroquia.

    Las noticias que nos llegan son niños sin comer y sin escuela, ausencia de combustibles para autobuses, ambulancias o camiones de la basura, apagones eléctricos, mucho desempleo. Cuénteme..

    Aquí hay ahora dos cosas. Por una parte, el bloqueo energético al que está sometiendo Estados Unidos a Cuba. Pero antes de eso, está el hecho de que no hay combustible, o muy poco combustible. Uno va a La Habana y se ven muy pocos coches circulando -eléctricos-, ya desde antes. 

    Y muchísimas horas de apagón. Nosotros aquí, en La Habana Vieja, tenemos dos cosas bastante buenas: uno, la electricidad soterrada, por lo que casi todas las horas del día, hay luz, que sólo falta por avería, o cuando se quita de una zona y la ponen en otra. Y dos, el gas por conducción, es decir, uno tiene gas en la cocina. Aquí hay mucha cocina eléctrica, la promocionaron mucho en los 90, ya entonces había problemas de electricidad.

    En cambio en Chambas, con ellos es muy difícil contactar, porque ahora mismo tienen dos horas de electricidad. O una. Ayer mismo estuve hablando, y tuvieron  sólo media hora en todo el día.

    En casi todos los bares de La Habana, quitando dos o tres, el gas es por bombona de gas. Desde hace años, el reparto de bombonas de gas está controlado, y se adjudica por familia, etc., una o dos al año. Ahora no se encuentra, sólo en el mercado negro con precio desorbitante. Y últimamente ni siquiera en el mercado negro. Prácticamente ya no hay. 

    Los PP. Luis y Roberto, arreglando el jardin de la iglesia con voluntarios. Los agustimos aceptan a los niños de la plaza porque es una forma de que hagan algo juntos, y puedan mostrar el resultado de su trabajo, dice el P. Reyes.

    ¿Puede decirse que conforme uno se aleja de La Habana, menos horas de electricidad?

    Sí. Como hay muchos cortes de electricidad, puede decirse que cuanto más alejado de La Habana, menos electricidad. Porque en La Habana vive mucha gente, y para que la gente no se eche a la calle, como ahora ya se está echando… Cuando llegué yo, se marchaba la luz de 4 a 6 horas al día. Con los datos existentes, en La Habana la gente está teniendo de 4 a 6 horas de electricidad al día, y fuera de La Habana, una o dos horas al día, no más. Y ahí es cuando hay que poner para lavar ropa y para cocinar, los que tienen cocinas eléctricas.

    En el campo, fuera de La Habana, es fácil encontrar leña, más complicado el carbón, pero en la ciudad de La Habana, el precio es carísimo, y en una vivienda, una persona se pone junto a la ventana o el balcón para cocinar.

    La gente tiende a reducir las comidas. Los adultos empiezan a comerse un pan con algo al mediodía de almuerzo, y comer comer, sólo la cena al final de la tarde. Se quiere que los niños almuercen siempre, pero aquí, en el barrio de La Habana Vieja, los adultos están con una comida al día, pero no ya porque no se pueda cocinar, sino porque el precio ha subido tanto, que no es posible.

    Me está hablando de una crisis humanitaria grave, ¿no es cierto? Una situación de emergencia.

    – Sí, el asunto económico aquí es en muchos casos de emergencia. Las personas que tienen ayuda del extranjero son muchas, porque tienen familia fuera, ésos consiguen consiguen salir adelante, más o menos, y con dificultades. Pensemos que la mayoría de los cubanos que viven fuera no tiene grandes sueldos, pero aquí con 5 dólares a la semana resuelves la comida de 4 personas. Ahora menos, tienen que enviar más. 

    Estamos llegando al punto de una emergencia. El otro día tuvimos una reunión en la diócesis. Y en el tema de pastoral social, lo que más preocupa en casi todas las parroquias es mantener, con voluntarios, un comedor en el que haya gente que pueda tener al menos una comida fuerte a la semana. Sigue siendo un tema que preocupa.

    La Iglesia en estos momentos no tiene constituida una red suficiente como para aguantar a todos lo que, eventualmente, se van a quedar sin medios. 

    El problema humanitario alimentario puede ser muy grave si no se afronta con rapidez, sobre todo con rapidez.

    El P. Reyes, con voluntarias que hacen el almuerzo los sábados para 35 personas.

    ¿Hay una Caritas diocesana? Ustedes tienen un parroquia en La Habana. 

    – Sí, estamos aquí en La Habana Vieja, nuestra parroquia se llama El Cristo del Buen Viaje. Hay una Cáritas diocesana. Pero desde la pandemia para acá esa ayuda desde dentro se ha vuelto inviable. El poder adquisitivo de muchas personas se ha venido abajo. Hay pocas personas con mucho dinero, algunas son dueñas de pequeñas empresas, pero la mayoría de la gente se está empobreciendo a marchas forzadas, muy rápidamente.

    Cuáles son las necesidades más acuciantes de la gente, además de las mencionadas. Tendría que haber algún cauce para ayudar…

    Es difícil, porque a nivel oficial, Cuba no tiene necesidades, el gobierno cubano no las tiene. Cualquier ayuda que pueda llegar desde algún gobierno, por ejemplo, en medicamentos, en especial que tengan que ver con psiquiatría, salud mental, podrían solucionar muchas necesidades y harían mucho bien, pero…  Hay muchísimos enfermos de esquizofrenia y otras enfermedades que están sin tratar. Y son un problema, ellos, y también incluso de seguridad física para la familia que los acompaña, porque están sin medicación.

    Aquí, quien lo está pasando peor es la gente mayor que no tiene familia fuera, que vive en una vivienda pequeñita, y para quienes una libra ya no te digo de carne, eso es impensable ya, de arroz -son 460 gramos- está costando ahora mismo entre 280 y 300 pesos. No pueden siquiera vivir del arroz. Es aquí lo que más alimenta.

    Cómo son las comunidades eclesiales de Cuba. Y la población total del país

    – En la Iglesia las comunidades son muy reducidas, porque aquí ha habido una fortísima emigración, y ha emigrado fundamentalmente la gente en edad de trabajar. Parece ser que antes de la pandemia había 12 millones de cubanos, ahora hay casi 9, unos 8 millones y pico. La inmensa mayoría de los que se han marchado han sido personas en edad de trabajar, y hay por tanto una gran cantidad de gente mayor, que están pasándolo muy mal.

    Dentro de ese gran colectivo están los que han sido gente de Iglesia, y a esa gente, la Iglesia de Cuba les debe muchísimo. Cuando estaba prohibido venir a la iglesia, cuanto te cortaban todos los trabajos -los tenía el Estado-… Si eras médico, nunca tendrías un cargo de responsabilidad, si trabajabas en una empresa nunca ibas a tener un  cargo importante, por muy bueno que fueras, porque ibas a la Iglesia… Esa gente, a pesar de las penalizaciones que ha tenido, nunca dejó de participar en la comunidad cristiana. En la parroquia, a Misa diaria asiste gente mayor, 15 a 20 personas, esa gente merece todo.

    Finalmente, un mensaje. Qué le gustaría trasladar al mundo sobre lo que hemos conversado.

    Ahora, Cuba está comenzando a entrar en una fase de crisis humanitaria grave. Una crisis agravada no solamente por ese bloqueo económico, sino por un bloqueo político que desde dentro no toma cartas en el asunto, cartas que tendría que tomar, que no sé si es por falta de interés – que es, porque si no, ya habrían hecho algo–, o por no reconocer el colapso de las cosas, que están a punto de colapsar.

    Y cuando todo esto caiga, la crisis humanitaria va a ser realmente grave. Ahora mismo, una forma de colaborar es a través del envío de medicamentos.

    No sabemos lo que va a pasar de aquí a un mes. Lo que sí sabemos es que pase lo que pase, la situación humanitaria va a ser muy seria, y hay que estar muy atentos para actuar lo más rápidamente posible, porque las personas ahora mismo están con lo mínimo, mínimo, mínimo, en muchos sentidos. Hablamos de mucha cantidad de personas.

    Terminamos conversando del Centro Cultural Félix Varela, una iniciativa cultural y de diálogo “muy interesante”, que queda para otro momento. El P. Reyes asegura que nunca ha encontrado un lugar donde unos jóvenes le hagan tantas preguntas sobre la metafísica de Aristóteles, por ejemplo.

    El autorFrancisco Otamendi

    Evangelización

    El Credo: qué es y de dónde viene

    El Credo es uno de los textos más repetidos de la historia, pero no es un texto que se lee: es un texto que se declara o se profesa. No es un resumen doctrinal para estudiar, sino una declaración pública de pertenencia y de fe.

    Juan Luis Lorda·13 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    Toda persona, lo sepa o no, vive según un credo. Tiene unas convicciones fundamentales sobre quién es, de dónde viene y hacia dónde va; unas creencias que orientan sus decisiones y dan sentido a su existencia. El Credo cristiano es precisamente eso, pero formulado con precisión y compartido en la Iglesia: una respuesta articulada a las preguntas más radicales que el ser humano puede hacerse.

    El Credo es uno de los textos más repetidos de la historia de la humanidad. Durante casi dos mil años, millones de cristianos lo han recitado en la liturgia dominical, en el bautismo, en el lecho de muerte. No es un texto que se lee: es un texto que se declara o se profesa. En esa diferencia hay algo esencial: el Credo no es un resumen doctrinal para estudiar, sino una declaración pública de pertenencia y de fe.

    Dos Credos

    La explicación que vamos a ofrecer no pretende ofrecer una teología profundísima —que implicaría analizar la historia, la etimología de las distintas partes y el contenido de cada palabra—, sino algo más accesible: al estudiar los artículos del Credo intentaremos entrar en los misterios de la fe para que nos sirvan de guía y nos centren en lo esencial.

    El Credo es una referencia importantísima, como lo es también el Catecismo de la Iglesia Católica, pero con una diferencia: el Catecismo es una obra mucho más amplia, mientras que el Credo es un compendio. Además, el Credo es mucho más antiguo: es la confesión oficial de la Iglesia.

    En castellano lo llamamos Credo por su primera palabra en latín: “Credo in unum Deum” —“Creo en un solo Dios”—. “Credo” significa en latín “creo”.

    En la liturgia usamos dos credos: uno más largo y otro más corto. El más corto es muy venerable y muy antiguo, probablemente del siglo II o quizá anterior. Se llama Credo de los Apóstoles y contiene la doctrina cristiana general ordenada. Es difícil determinar exactamente cuándo se empleó por primera vez, pero su antigüedad se deduce por su uso antiguo y por su doctrina; suele fecharse hacia mediados del siglo II o mucho antes, según los autores.

    El más largo, en cambio, tiene una fecha perfectamente determinada. Pero antes de explicarlo conviene entender de dónde nacen los credos.

    El origen bautismal del Credo

    Los Credos nacen de manera espontánea por la ceremonia del bautismo. En el bautismo se bautiza en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y a quien va a ser bautizado —sobre todo si es adulto— hay que darle una instrucción previa.

    En los primeros siglos de la Iglesia abundaban los bautismos de adultos, que seguían un proceso de catecumenado que fue organizándose y desarrollándose del siglo II al VI. Más adelante, cuando la población era masivamente cristiana, los bautismos pasaron a ser predominantemente de niños, y se redujo esa preparación o catecumenado. Hoy, con la descristianización, volvemos a tener también numerosas conversiones de adultos.

    La estructura del catecumenado seguía el esquema trinitario: lo que se refiere al Padre, lo que se refiere al Hijo y lo que se refiere al Espíritu Santo. Todos los contenidos fundamentales de la fe se organizaban en torno a las tres personas de la Trinidad.

    En el antiguo catecumenado existía una ceremonia de entrega del Credo: “Mira, vais a ser cristianos; os entregamos el Credo para que sea vuestro, para que lo aprendáis y lo recitéis”. Esto se hacía en los domingos de Cuaresma, antes de la Pascua, porque los bautismos de adultos se celebraban en la Vigilia Pascual. Un domingo de Cuaresma los catecúmenos recibían el Credo, lo aprendían, y al domingo siguiente lo recitaban públicamente.

    Así, las distintas iglesias repartidas por el mundo fueron generando sus propios Credos, copiándose unas a otras o desarrollando los suyos propios, Existían muchos Credos muy parecidos pero con detalles distintos. Un libro clásico sobre este tema es el de Kelly, Primitivos credos cristianos, que recoge algunos de ellos y explica con detalle esta función bautismal.

    El Credo largo: Nicea y Constantinopla

    El Credo largo, que utilizamos hoy, se compone en dos etapas. La primera tiene lugar en el año 325, en el Concilio de Nicea. Para entonces, la Iglesia había logrado una cierta independencia: ya no es perseguida y ha sido reconocida como aceptable en el Imperio romano por el emperador Constantino, que se había convertido, aunque no se bautizó hasta el final de su vida. En ese clima de paz fue posible afrontar problemas internos graves, el más importante de los cuales era el arrianismo: una disputa sobre la figura de Jesucristo, sobre si era o no igual al Padre. Para resolver esa cuestión y formular una confesión de fe común y clara, el Concilio redactó un Credo que ya no era únicamente bautismal, sino también doctrinal.

    Nicea se encuentra relativamente cerca de Constantinopla, al otro lado del mar. Y fue precisamente en Constantinopla donde, en el año 381, un segundo Concilio completó aquel Credo, desarrollando la tercera parte sobre el Espíritu Santo, que en Nicea se limitaba a la frase: “Creo en el Espíritu Santo”.

    Para qué nos sirve el Credo hoy

    Este Credo largo es el que utilizaremos para exponer los principales contenidos de la fe y para darles una base teológica. No es que la teología sea más importante que la catequesis, ni mucho menos; pero cuando queremos repensar la fe y tener una idea bien articulada de lo que es el cristianismo, acudir a estas fuentes resulta imprescindible.

    El Credo, como primera ordenación de la doctrina cristiana, nos sirve de referencia para preguntarnos: ¿cuáles son los misterios cristianos?, ¿cómo los explicamos?, ¿qué dificultades plantean hoy? Este camino ha sido recorrido por muchos antes que nosotros. 

    El entonces profesor Joseph Ratzinger —después cardenal y luego Papa Benedicto XVI— escribió su Introducción al cristianismo como explicación de la doctrina basada en las tres partes del Credo. Santo Tomás de Aquino dejó un comentario al Credo Apostólico. Y la primera parte del Catecismo de la Iglesia Católica —el segundo catecismo universal de la historia— es en realidad un extenso comentario al Credo, al que después siguen la explicación de la liturgia, la moral y la oración.

    El Credo no se estudia para saber más, sino para vivir mejor. Saber quién es Dios, quién es Cristo, qué es la Iglesia o qué significa la vida eterna no son datos que se archivan: son convicciones que transforman nuestra manera de estar en el mundo. Por eso la Iglesia ha puesto siempre el Credo en boca de sus fieles, no en sus bibliotecas.

    Leer más
    España

    El Papa en su última Misa en España: «regreso a Roma reconfortado por los testimonios de fe y de amor a la iglesia»

    El Papa León XIV ha celebrado una multitudinaria Eucaristía en Tenerife, en su último día de su Viaje apostólico a España. Antes de finalizar la Santa Misa, ha dedicado unas palabras de despedida a todos los españoles.

    Teresa Aguado Peña·12 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

    En la celebración del Sagrado Corazón de Jesús, el Papa León XIV ha celebrado su última Misa en España, en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Así, su homilía comenzó dando gracias «por la fe y la caridad de las que he recibido tantos testimonios en este viaje apostólico» y concluyó la Eucaristía no sin antes dedicar unas palabras a todos los españoles.

    Antes de la Misa, León XIV recorrió en papamóvil parte del recinto portuario saludando a los miles de fieles congregados. El altar estaba presidido por el Cristo de La Laguna y la patrona de las Islas Canarias, la Virgen de Candelaria, devociones que rara vez se exhiben juntas. Uno de los elementos más significativos del escenario fueron tres cayucos situados junto al área litúrgica, como recuerdo de las miles de personas que han llegado a Canarias atravesando una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo. Su presencia silenciosa acompañó toda la celebración.

    ©EFE/ Miguel Barreto

    La Eucaristía contó además con una amplia participación de fieles procedentes de las distintas islas del archipiélago. Marcos, un joven de El Hierro, proclamó la primera lectura; la tinerfeña Inés puso voz al salmo responsorial; la segunda lectura corrió a cargo de María José, natural de La Palma y consagrada en el Orden de las Vírgenes; mientras que el Evangelio fue proclamado por el diácono permanente Alejandro Manuel. De este modo, la liturgia reflejó la diversidad de la diócesis nivariense y el carácter insular de una Iglesia llamada a vivir la comunión y el encuentro.

    El Papa León XIV quiso dedicar unas palabras a los canarios: «gracias por lo que son y por lo que hacen, convirtiendo a esta isla  en un lugar donde encontrar al corazón de Cristo en el rostro amigo y hospitalario de personas y  comunidades fraternas».

    «No reducir todo a comercio y beneficio»

    Desde el inicio de su homilía, León XIV situó la solemnidad del Sagrado Corazón como una invitación a contemplar el amor de Dios por la humanidad. El Papa utilizó la imagen del mar y del cielo para hablar del anhelo infinito que habita en el corazón humano y que encuentra respuesta en Dios: «este es el secreto del corazón: la llamada íntima al éxodo y al encuentro».

    Recuerda, desde el primer momento, la necesidad de dar la vida por Dios, por el otro: «hay vida cuando se da vida. De otro modo, se gira en el vacío». Así, como dice el Concilio, el ser humano está llamado  a la comunión con Dios y “no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí  mismo»(Magnifica humanitas, 48). El Pontífice afirmó que «ningún ser humano es una isla» y subrayó que toda persona está llamada al encuentro con los demás.

    El Papa subrayó la importancia de «no reducir todo a comercio y beneficio», recordando las palabras de su antecesor: «»quienes disfrutan más y viven mejor cada momento son los que dejan  de picotear aquí y allá, buscando siempre lo que no tienen, y experimentan lo que es valorar cada  persona y cada cosa, aprenden a tomar contacto y saben gozar con lo más simple. Así son capaces de  disminuir las necesidades insatisfechas y reducen el cansancio y la obsesión» (Laudato si’, 223). Interpreten  así, queridos hermanos y hermanas, su vocación a la acogida».

    La riqueza de los pobres

    Haciendo alusión al Evangelio, el Papa habló sobre la paradoja de la riqueza de los pobres. Ellos «han aprendido muchas cosas que conservan en el misterio de su corazón. Aquellos entre nosotros que no  han experimentado situaciones similares, de una vida vivida en el límite, seguramente tienen mucho  que recibir de esa fuente de sabiduría que constituye la experiencia de los pobres. Sólo comparando  nuestras quejas con sus sufrimientos y privaciones, es posible recibir un reproche que nos invite a simplificar nuestra vida «(Dilexi te, 102).

    El Pontífice invitó entonces a dejarnos evangelizar por aquellos a quienes socorremos, «que reconozcamos la misteriosa sabiduría de Dios escrita en su misma carne».

    El Papa llama una vez más a la misión: «presten atención a los adolescentes y a los  jóvenes, a los ricos y a los pobres, a los residentes y a los huéspedes: todos ellos necesitan ser  conocidos con una mirada que ve más allá de las apariencias y reconoce la profundidad de sus  corazones inquietos, que no pocas veces ya está orientado, quizás inconscientemente, hacia el Reino  de Dios y su justicia. Que se respire entre ustedes que «Dios es amor, y quien permanece en el amor  permanece en Dios y Dios en él» (1 Jn 4,16)».

    Su mensaje concluyó con una invitación a sumergirse en el corazón del Evangelio, el corazón de Cristo. Porque «quien se sumerge en él ya no vive para sí mismo»: «¡Abran a todos este mar de amor! Es mi deseo y  mi oración para ustedes y para todos aquellos que encuentren en su camino». 

    La Eucaristía

    La celebración estuvo presidida por diversos signos vinculados a la historia y espiritualidad de Canarias. Junto a la imagen de Nuestra Señora de Candelaria se colocaron las reliquias de los dos grandes santos canarios: el Santo Hermano Pedro —del que este año se conmemora el cuarto centenario de su nacimiento— y San José de Anchieta, misionero lagunero conocido como el apóstol de Brasil.

    ©EFE/ Ramón De La Rocha

    La solemnidad fue preparada durante semanas por numerosas comunidades de la diócesis. Entre otros trabajos, las monjas clarisas del monasterio de Santa Clara de La Laguna confeccionaron el mantel del altar y elaboraron cerca de 40.000 formas destinadas a la comunión de los fieles. La distribución de la Eucaristía corrió a cargo de unos 300 ministros extraordinarios repartidos por todo el recinto portuario.

    Antes de finalizar la celebración se vivió además un momento simbólico. El cáliz utilizado por León XIV durante la Eucaristía fue entregado como regalo pontificio a la diócesis de San Cristóbal de La Laguna y recibido por el obispo Eloy Alberto Santiago Santiago, convirtiéndose desde ahora en una pieza histórica vinculada a la primera visita de un Papa a la diócesis nivariense.

    El obispo agradece una visita histórica

    El obispo de la diócesis de San Cristóbal de La Laguna, Eloy Alberto Santiago Santiago, agradeció la presencia del Pontífice en una visita histórica: la primera realizada por un Papa a la diócesis nivariense en sus dos siglos de existencia.

    El prelado destacó la posición estratégica de Canarias como punto de encuentro entre Europa, América y África, y reafirmó el compromiso de la Iglesia local con los pobres, los migrantes, la fraternidad social y el cuidado de la creación.

    En un momento especialmente emotivo, aseguró que el pueblo canario considera ya a León XIV como «uno de los nuestros» y afirmó que «en estas islas tendrá siempre su casa».

    Las últimas palabras del Papa a los españoles

    Antes de finalizar la Santa Misa, el Papa León dedicó unas últimas palabras a los españoles:

    «Hermanos y hermanas, con esta celebración eucarística concluye mi viaje apostólico a España. Doy gracias a Dios y a todos los que me han acogido y que de mil maneras han colaborado en la preparación y la realización de los distintos momentos en Madrid, Barcelona y Montserrat y aquí en las Islas Canarias. Regreso a Roma conmovido por el gran afecto con el que me han recibido y reconfortado por los testimonios de fe y de amor a la iglesia, expresiones del gran corazón católico de España.

    Desde este puerto que lleva el nombre de la Santa Cruz, mi pensamiento se extiende al mundo entero y a sus heridas que hacen sufrir a pueblos enteros. A todos quisiera repetirles el lema de este viaje. ¡Alzad la mirada! Si, dirijamos la mirada a Cristo crucificado.

    Su corazón es la fuente de la misericordia, la única que puede salvar a la humanidad necesitada de perdón, de reconciliación, para alcanzar una paz verdadera y duradera. Levantemos la mirada como lo hizo María, la madre de todos los que sufren y guiados por ella, retomemos el camino con esperanza. Queridos hermanos y hermanas, gracias de corazón, permanezcamos unidos en la oración y en la comunión en Cristo y en la Santa Iglesia».

    Adiós Papa León. Como decimos los españoles: «te queremos un montón».

    © EFE/ Ramón De La Rocha
    Actualidad

    Ebook gratuito: León XIV en España

    Redacción Omnes·12 de junio de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

    Ya está disponible para su descarga gratuita el nuevo libro digital «León XIV en España», editado por Omnes y que reúne, de manera íntegra y cronológica, todos los discursos y mensajes del Papa León XIV durante su reciente visita apostólica a España.

    El libro electrónico se puede descargar en formato .epub y .pdf

    A través de este libro electrónico los lectores podrán leer y profundizar en los más de veinte discursos del Santo Padre, en los que ha hecho llamamientos a la esperanza, la unidad y la renovación de la fe en la sociedad actual.

    Cada texto incluye además un link a la noticia de Omnes sobre cada uno de los encuentros

    Evangelización

    5 maneras de fomentar la devoción al Sagrado Corazón de Jesús

    La devoción al Sagrado Corazón de Jesús surgió de las revelaciones del Señor a Santa Margarita María Alacoque en el siglo XVII. Durante la segunda revelación, el Señor le indicó a Margarita María que recibiera la Sagrada Comunión el primer viernes de cada mes durante nueve meses consecutivos.

    OSV / Omnes·12 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

    – Leonard J. DeLorenzo, OSV News

    La devoción al Sagrado Corazón de Jesús tiene su nacimiento en las revelaciones del Señor a Santa Margarita María Alacoque. Pero Nuestro Señor no sólo indicó a la religiosa que recibiera la Sagrada Comunión el primer viernes de cada mes durante nueve meses consecutivos, sino que se postrara en el suelo ante el Santísimo Sacramento durante una hora la noche del jueves al viernes de cada semana.

    En la tercera revelación, el Señor proclamó su deseo de que se instituyera una fiesta en honor a su Sagrado Corazón, lo cual incorporaría esta devoción a la práctica común y universal de la Iglesia.

    Pío XI instituyó la solemnidad del Sagrado Corazón

    Casi dos siglos después, en 1865, el Papa Pío IX instituyó la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús para la Iglesia universal, que se celebra el segundo viernes después del Domingo de la Santísima Trinidad (que también es el viernes inmediatamente posterior a la fiesta del Santísimo Cuerpo y Sangre de Jesús en los Estados Unidos).

    En 1995, San Juan Pablo II añadió la Jornada Mundial de Oración por la Santificación de los Sacerdotes a la misma fecha, para que el sacerdocio fuera protegido en el corazón de Jesús.

    El Papa Francisco publicó en 2024 su encíclica sobre la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, recogiendo textos magisteriales y reflexiones también sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo, y la religiosa francesa santa Margarita María Alacoque. 

    Los obispos estadounidenses planean consagrar Estados Unidos al Sagrado Corazón

    El 11 de junio de 2026, los obispos estadounidenses planean consagrar Estados Unidos al Sagrado Corazón, mientras la nación se prepara para conmemorar su 250 aniversario.

    El inmenso amor del Hijo de Dios es el objeto particular de la devoción al Sagrado Corazón. Con este inmenso amor, el Padre nos entregó a su Hijo, el Hijo se entregó a la muerte por nosotros, y el Padre nos da a su Hijo y el Hijo se nos da a nosotros en el Santísimo Sacramento del altar. La devoción al Sagrado Corazón no es otra cosa que la devoción al amor de Dios derramado por nosotros en Jesús, el Hijo.

    Jesucristo llama a sus discípulos a adorar y consagrarse a su Sagrado Corazón, de manera similar a como llamó a Santa Margarita María. 

    El motivo y fruto de esta devoción es, en primer lugar, que quienes la practican crezcan en gratitud y acción de gracias por el tierno amor que Jesucristo nos tiene, especialmente el que se comunica en el Santísimo Sacramento. 

    Un segundo motivo y fruto es participar en la reparación de la grave ingratitud e insensibilidad que muchas multitudes muestran hacia el amor de Jesús derramado por nosotros. Así, la devoción genera un amor piadoso y un profundo dolor, todo ello en respuesta al amor de Dios en Cristo.

    Cinco prácticas recomendadas

    Las siguientes cinco prácticas se encuentran entre las formas más comunes de iniciar y perpetuar la devoción al Sagrado Corazón.

    1. Una ofrenda matutina, por el Inmaculado Corazón de María

    La primera en consagrarse al amor de Dios en Cristo fue la Santísima Virgen. Su corazón siempre está unido al de Él y se nutre de él. Su corazón conduce al de Él, y el de Él se nos ofrece a través del de ella. Una ofrenda matutina como la siguiente nos acerca, poco a poco, al amor de Cristo a través de María:

    “Oh Jesús, por el Inmaculado Corazón de María, te ofrezco mis oraciones, obras, alegrías y sufrimientos de este día, en unión con el Santo Sacrificio de la Misa en todo el mundo. Te los ofrezco por todas las intenciones de tu Sagrado Corazón: por la salvación de las almas, la reparación de los pecados, la unión de todos los cristianos. Te los ofrezco por las intenciones de nuestros obispos y de todos los apóstoles de la oración, y en particular por las que nuestro Santo Padre nos ha encomendado este mes. Amén”.

    2. Visitar con frecuencia a Jesús en el Santísimo Sacramento.

    La devoción a la Santísima Eucaristía y la devoción al Sagrado Corazón de Jesús son, en definitiva, una misma devoción en dos momentos. El amor que reside en el corazón de Cristo se nos ofrece en el Santísimo Sacramento, y este siempre nos señala el amor de Dios derramado por el mundo.

    El Señor instruyó a Santa Margarita María a consagrarse a su Sagrado Corazón, en parte, guardando una Hora Santa cada semana, postrada ante el Santísimo Sacramento. Guardar esta Hora Santa la noche entre el jueves y el viernes sitúa al devoto aún más intencionadamente en el Huerto de la agonía de Cristo, cuando comenzó su pasión y sus discípulos lo abandonaron.

    3. Una devoción para el primer viernes del mes

    Jesús reveló a Santa Margarita María tanto la calidez de su corazón humano como la frialdad de la ingratitud que sufrió por parte de muchos. La recepción regular de la Sagrada Comunión nos brinda el calor del amor de Cristo y, al mismo tiempo, nos permite expresar gratitud por el don del Señor. 

    La Devoción del Primer Viernes es una manera de que este intercambio de amor se convierta en un hábito y cada vez más intencional. 

    Asistir a Misa y recibir la Sagrada Comunión el primer viernes de cada mes (o al menos durante nueve meses consecutivos) se ofrece para la reparación de los pecados cometidos contra el Sagrado Corazón de Jesús y la Sagrada Eucaristía.

    4. Hacer un acto de consagración al Sagrado Corazón

    Los actos de consagración al Sagrado Corazón adoptan diversas formas. La consagración debe renovarse al menos una vez al año en la fiesta del Sagrado Corazón, aunque también puede renovarse cada primer viernes del mes.

    Una consagración sencilla es así: «Señor Jesucristo, hoy te ofrezco/renuevo mi consagración a tu Sagrado Corazón. Recuerdo tu amor por mí. Prometo corresponderte con mi amor, colocándote en el centro de mi corazón y de mi familia. Deseo vivir mi vida en unión contigo y participar en tu misión de amor a todos. Señor, acepta esta consagración y mantenme siempre en tu Sagrado Corazón. Amén».

    Santa Margarita María Alacoque, religiosa francesa de la Orden de la Visitación de Santa María, Monasterio de Paray-le-Monial (Francia) (Autor desconocido, Wikimedia commons).

    Consagración de la propia Santa Margarita María

    Una forma más extensa y conocida de esta consagración es la que la propia Santa Margarita María ofreció al Sagrado Corazón de Jesús:

    “Consagro y entrego al Sagrado Corazón de nuestro Señor Jesucristo mi persona, mi vida, mis dificultades y mis sufrimientos, para vivir de ahora en adelante únicamente para su amor y gloria. Es mi firme e inquebrantable propósito serle enteramente, hacer todo por su amor y renunciar de todo corazón a todo aquello que pueda desagradar a su divino corazón”.

    “Oh Sagrado Corazón, te elijo como único objeto de mi amor, protector de mi vida, prenda de mi salvación, apoyo en mi debilidad y redentor de todos los pecados de mi vida. Oh Corazón bondadoso y generoso, sé también mi refugio en la hora de la muerte, mi justificación ante Dios, y aléjame del castigo de su justa ira. Oh Corazón amoroso, pongo toda mi confianza en ti. Aunque temo todo por mi propia malicia, espero todo de tu bondad. Destruye en mí todo lo que te desagrade o se oponga a ti, y que tu amor puro te imprima tan profundamente en mi corazón que me sea imposible olvidarte o separarme de ti”.

    “Oh Sagrado Corazón, por tu bondad, te imploro que mi nombre quede grabado en ti, pues en tu servicio y en tu amor viviré y moriré.  Amén.”

    5. Celebrar la fiesta del Sagrado Corazón con gran preparación y reverencia

    La fiesta del Sagrado Corazón se celebra anualmente el segundo viernes después del Domingo de la Santísima Trinidad. Como ocasión solemne para la Iglesia universal, la celebración de esta fiesta con preparación y reverencia permite a cada miembro del cuerpo de Cristo participar del fervor de la Iglesia por el amor de Cristo y reparar la ingratitud de los discípulos y de otros ante el gran amor de Cristo.

    Guía del P. Croiset S.J.

    En su libro “La devoción al Sagrado Corazón”, publicado a finales del siglo XVII, el padre jesuita John Croiset ofrece una guía directa sobre cómo observar esta fiesta de manera práctica y espiritual con la debida reverencia:

    “Debemos, si es posible, consagrar todo el día de la fiesta a la veneración del Sagrado Corazón de Jesús en el Santísimo Sacramento. Debemos posponer para otro momento todo asunto innecesario y renunciar a todo entretenimiento inútil, pues los momentos más pequeños del día son infinitamente preciosos.”

    Al levantarnos por la mañana, debemos postrarnos y adorar a Jesucristo (en el Santísimo Sacramento). Luego, debemos prepararnos para una ferviente Santa Comunión, porque esta Comunión es una Comunión de reparación, en primer lugar, por las faltas de nuestras propias Comuniones, y luego por los pecados de los demás.

    “Inmediatamente después de la santa Comunión, compara el amor desmesurado de Jesucristo con tu propia ingratitud extrema; póstrate humildemente a sus pies, humilde de mente y con el corazón traspasado por el dolor al ver tantas ofensas que Jesús recibe.

    “Luego, haz el Acto de Consagración al Sagrado Corazón de Jesús y ofrécete sin reservas a él.

    Frecuentes actos de amor a Jesucristo

    “Por lo tanto, todo el día debe dedicarse a buenas obras y, especialmente, a realizar frecuentes actos de amor a Jesucristo, según la devoción de cada uno.”

    Mediante estas cinco vías, y otras más, la devoción al Sagrado Corazón dirige nuestros corazones hacia el amor del propio corazón de Jesús. Poco a poco nos convertimos en emisarios de su amor y partícipes de la obra de reconciliación del cuerpo de Cristo. A cambio, Cristo ofrece doce promesas a quienes se consagran a su corazón.

    —————

    – Leonard J. DeLorenzo es profesor de práctica en el Instituto McGrath para la Vida Eclesial y profesor adjunto en el departamento de teología de la Universidad de Notre Dame. Puede encontrar sus escritos en leonardjdelorenzo.com

    El autorOSV / Omnes

    España

    León XIV: «Hermanos migrantes, les corresponde abrirse a la comunidad que les recibe, aprender su lengua, respetar sus leyes, conocer sus costumbres»

    El Papa ha animado a los inmigrantes que se dejen evangelizar por los que les acogen y ha pedido también a los católicos que la integración no quede reducida a una tarea social.

    Javier García Herrería·12 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

    El Papa León XIV se ha reunido este mediodía en la emblemática Plaza del Santísimo Cristo de La Laguna con organizaciones dedicadas a la integración de migrantes, en un encuentro que ha reunido a voluntarios, trabajadores sociales, representantes eclesiales y migrantes llegados de distintos puntos del mundo.

    El acto, celebrado en el corazón de esta ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad, ha incluido las palabras de bienvenida del obispo de la diócesis, cuatro testimonios y un discurso pontificio antes de que el Papa se despidiera de los asistentes.

    Caminar con los que caminan

    Monseñor Eloy Alberto Santiago Santiago, obispo de San Cristóbal de La Laguna, ha dado la bienvenida al Papa subrayando que la misión de la Iglesia local va más allá de la acogida de urgencia. Ha destacado el trabajo de Cáritas diocesana, la Delegación diocesana de Migraciones y diversas organizaciones eclesiales en la enseñanza del español y la formación ocupacional, con el objetivo de que los migrantes no solo reciban ayuda, sino que también aporten a la sociedad. Ha recordado asimismo que numerosos fieles procedentes de Latinoamérica, Filipinas y otras regiones forman ya parte activa de la comunidad diocesana, convirtiéndose, en sus palabras, en «savia nueva para las comunidades que los acogen».

    Los testimonios. «¿Qué haría nuestro Señor?»

    Darwin Rivas, sacerdote venezolano afincado en la isla de El Hierro desde hace siete años, ha descrito su experiencia acompañando las llegadas de migrantes africanos a las costas de La Restinga. Párroco de cuatro comunidades, relató cómo en 2021 él y sus compañeros se preguntaron qué podían hacer ante el flujo creciente de llegadas, y cómo pusieron en marcha una red de acogida junto a vecinos, voluntarios, la Policía Nacional y el alcalde del municipio. Con franqueza, reconoció los momentos de agotamiento y tentación de alejarse: «Hubo días y noches en que quise quedarme en la comodidad de mi casa pero pensaba: ¿Qué haría nuestro Señor?» Esa pregunta, dijo, fue la brújula que le mantuvo en el camino.

    La hermandad más allá de la sangre

    Mbacke, joven senegalés que vive en la Fundación Canaria El Buen Samaritano desde hace año y medio, ha hablado en nombre de esa institución para agradecer a quienes no miraron hacia otro lado. Allí ha aprendido español, cocina, agricultura, albañilería, carpintería, informática y costura, entre otras disciplinas. Ha expresado el alivio de haber encontrado no solo un techo, sino personas que le dijeron «tú vales, tú puedes», y ha concluido su intervención con un poema que recitan en el grupo de teatro en el que participa:

    La historia de un naufragio

    Khalid Allad, marroquí de 24 años, ha ofrecido el relato más estremecedor de la mañana. Llegó a Canarias en 2020 tras dos intentos en patera. En el primero, murieron veinte personas. Al regresar a casa, su padre lo abrazó llorando: no había dormido porque había soñado que la embarcación volcaba. Le prohibió intentarlo de nuevo.

    Un año después, Khalid volvió a salir, esta vez sin su conocimiento, y tras un segundo viaje igualmente penoso, llegó a Tenerife. Poco después, cuando estaba a punto de quedarse en la calle, encontró la Fundación Don Bosco, que se convirtió en su segunda familia: lengua, formación en cocina, monitoreado escolar, construcción. Un precontrato laboral le permitió obtener el permiso de residencia. Hoy trabaja con orgullo en el Colegio Salesiano. «Ahora cada mañana, cuando salgo de mi casa, voy a trabajar feliz», ha dicho.

    De migrante a voluntaria de Cáritas

    Thalia Johana Saldarriaga Diago, colombiana de 48 años residente en Tenerife desde hace tres, ha contado cómo llegó con ilusión pero pronto se encontró sin techo junto a su hermano. CEAR y Cáritas le devolvieron, según sus propias palabras, «la dignidad que la vida a veces nos quita». Gracias a la Fundación Don Bosco accedió a formación profesional y alcanzó la independencia económica. Pero su historia no termina ahí: hoy es voluntaria de Cáritas, convencida de que su experiencia puede servir de puente para quienes llegan en su misma situación.

    El Papa: integrar es evitar el segundo naufragio

    León XIV ha pronunciado el discurso más extenso y denso del encuentro, articulado en torno a una idea central: la integración no es una tarea administrativa ni un gesto de caridad unilateral, sino un camino recíproco que transforma a quienes participan en él.

    El Papa ha comenzado evocando la imagen de La Laguna como «ciudad sin murallas», un dato histórico que ha convertido en símbolo: las barreras más difíciles de derribar, ha dicho, no siempre son de piedra. «A veces están en la mirada, en el miedo o en la indiferencia». Partiendo de ahí, ha desarrollado una reflexión sobre lo que significa verdaderamente integrar.

    Integrar: ni borrar el pasado ni crear mundos paralelos

    Para el Papa, integrar no significa exigir al que llega que abandone su historia y su memoria. Pero tampoco significa tolerar que cada comunidad viva encerrada en sí misma sin encuentro real. «Integrar es un camino recíproco: quien llega aprende a habitar una tierra nueva, y quien recibe aprende a ensanchar su propia casa sin diluir su identidad ni cerrar el corazón al encuentro».

    En ese camino, ha precisado, quienes llegan tienen una parte activa y necesaria: aprender la lengua, respetar las leyes, conocer las costumbres y ofrecer sus propios dones con gratitud. Y quien acoge tiene deberes hacia quien llega, pero también debe saber recibir. «La dignidad reconocida como derecho florece cuando se convierte en responsabilidad y deseo sincero de construir junto a los demás».

    La evangelización de los inmigrantes

    El Papa ha animado a los inmigrantes que se dejen evangelizar por los que les acogen, «pues seguramente traen consigo regalos que la Providencia ha querido hacer llegar a ustedes a través de quienes se integran».

    Ha pedido también a los católicos que la integración no quede reducida a una tarea social. Las parroquias deben ofrecer, junto al pan, el techo y el trabajo, la posibilidad de conocer a Jesucristo, siempre desde el respeto y la libertad. «Una Iglesia que acoge es también una Iglesia que anuncia, ofreciendo a Cristo sin imponerlo y que, al mismo tiempo, recibe el Evangelio de manos de los pobres».

    El naufragio silencioso

    Una de las imágenes más poderosas del discurso ha sido la del «naufragio silencioso». León XIV ha reconocido que ninguna conciencia humana, y menos aún cristiana, puede permanecer indiferente ante las muertes en el mar, ante «esos cementerios del mar». Pero ha señalado que existe otro naufragio, menos visible y quizás más extendido: el que ocurre después de llegar.

    «Quedar solo en una ciudad, sin lengua, sin vínculos, sin trabajo, sin confianza y expuesto a quienes se aprovechan de la vulnerabilidad»: eso es también naufragar. Y la integración, ha dicho, es precisamente el antídoto contra ese segundo hundimiento. «Integrar es impedir ese segundo naufragio. Es ayudar a que quien llegó lastimado no quede fijado para siempre en su dolor, sino que pueda volver a ponerse en pie, reconocer sus dones y ofrecerlos a la comunidad».

    Una palabra clara a los traficantes

    El Papa ha reservado sus palabras más duras para quienes lucran con la desesperación ajena. Desde la plaza de La Laguna, ha interpelado directamente a «quienes organizan rutas de muerte, trafican con personas, retienen documentos, explotan trabajadores, amenazan mujeres, engañan familias y convierten el sufrimiento ajeno en negocio»: «Deténganse. Conviértanse». Les ha recordado que las lágrimas y la sangre de los migrantes «claman a Dios» y que «el dinero arrancado a la vulnerabilidad de los pobres no dará paz, ni honor, ni futuro». Les ha llamado a romper esas cadenas y a reparar el daño causado mientras aún haya tiempo, invocando la misericordia divina, que puede alcanzar incluso al más endurecido, pero «solo entra por la puerta estrecha de la verdad, la justicia y la conversión».

    El Papa ha concluido encomendando el trabajo de todos los presentes a la Sagrada Familia de Nazaret, que también hubo de migrar a Egipto para proteger al Niño Jesús, y la ha propuesto como «modelo y amparo de toda familia refugiada, de todo migrante y de toda persona que se ve forzada a dejar su tierra por miedo, persecución o necesidad».

    Tras el discurso, León XIV ha sido despedido con una canción peruana cantada por la comunidad local de personas de ese país.

    España

    El Papa en Tenerife: «todos somos migrantes y peregrinos en camino a la patria celestial»

    Durante su visita al centro "Las Raíces", el mayor dispositivo de acogida de Canarias, León XIV recordó que toda persona está en camino y reclamó una mirada fraterna hacia quienes buscan un futuro mejor.

    Teresa Aguado Peña·12 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    El Papa León XIV aterrizó en Tenerife para un primer encuentro con los migrantes en el centro «Las Raíces», uno de los principales dispositivos de atención a migrantes en Canarias. Allí fue recibido por el obispo de San Cristóbal de La Laguna, monseñor Eloy Alberto Santiago Santiago, representantes del Gobierno y responsables del centro.

    El centro «Las Raíces»

    El obispo de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife), Monseñor Eloy Alberto Santiago Santiago le dio una cálida bienvenida, explicando el contexto del centro: «nos encontramos en uno de los dispositivos de acogidas para migrantes del Gobierno de  España, gestionado por la asociación Accem. Es el campamento más grande de toda Canarias que, en  plena crisis migratoria, a finales de 2024, llegó a albergar a casi 4000 personas, aunque hoy sean  muchos menos, debido a la notable disminución del flujo migratorio en los últimos meses».

    Así, el obispo recordó que en los últimos años decenas de miles de personas procedentes de África han llegado al archipiélago huyendo de la pobreza, los conflictos y la falta de oportunidades, mientras que otras muchas perdieron la vida intentando alcanzar las costas canarias.

    A continuación, el director del Centro Las Raíces destacó la labor que se desarrolla en estas instalaciones desde su apertura en 2021. Según explicó, más de 54.000 personas han sido acogidas en el recinto durante este periodo y cerca de 600 trabajadores participan actualmente en las tareas de atención, acompañamiento y asistencia a los migrantes que llegan por vía marítima.

    «Gracias por recordar que somos personas»

    Uno de los momentos más emotivos del encuentro llegó con los testimonios de dos personas acogidas en el centro. Un joven migrante agradeció al Papa su cercanía y aseguró que sus palabras representan un apoyo para quienes han tenido que abandonar su hogar en busca de una vida mejor. “Venimos con sueños sencillos: trabajar, cuidar de la familia y vivir con dignidad”, expresó. «Gracias por recordar al mundo que todos somos personas, que todos necesitamos amor, paz y  oportunidades» añadió.

    Por su parte, una mujer migrante relató las dificultades vividas durante el viaje hacia Canarias y recordó a quienes perdieron la vida en el mar: «el camino hasta llegar aquí no fue fácil. El trayecto estuvo lleno de miedo, dolor e incertidumbre». En su intervención pidió que las personas migrantes no sean vistas como cifras o expedientes administrativos, sino como seres humanos con historia, familia y esperanza. “No pedimos privilegios. No pedimos compasión. Pedimos respeto, humanidad y la oportunidad de vivir con dignidad”, afirmó.

    Tras escuchar estos testimonios, León XIV dirigió un mensaje a los presentes centrado en la acogida, la solidaridad y el valor humano de las migraciones.

    El Papa recuerda que Dios no conoce fronteras

    Durante su discurso, el Pontífice recordó que la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, que la Iglesia celebra este viernes, representa el amor universal de Dios hacia todas las personas sin distinción de origen, nacionalidad o condición social: «más allá de nuestro lugar de  proveniencia, el amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se da a todos y nos congrega  en la unidad.»

    León XIV aseguró que las heridas y sufrimientos que cargan muchas personas migrantes pueden encontrar consuelo: «viendo sus rostros, escuchando sus testimonios, pienso también en sus corazones, heridos por  tantas dificultades y también consolados por el amor recibido gracias a otros corazones abiertos,  generosos y misericordiosos. El Corazón de Cristo sufrió y fue traspasado por amor, y también fue confortado por personas compasivas que se acercaron a aliviar su dolor».

    Una llamada a la misión

    El Papa evocó además la figura de santos vinculados a Canarias, como José de Anchieta y Hermano Pedro, a quienes definió como migrantes y misioneros que partieron hacia tierras desconocidas impulsados por la fe: «ellos también fueron  migrantes que se dirigieron hacia lo desconocido, llevando como principal equipaje la fe, la esperanza  y la caridad».  

    A partir de ese ejemplo, animó a las personas migrantes a pensar en el  futuro de las generaciones venideras, «a quienes queremos legar el patrimonio de una civilización del  amor, y donde las migraciones tienen una palabra importante que decir, porque «pueden ser una  ocasión de encuentro y enriquecimiento mutuo entre los pueblos» (Magnifica humanitas, 81)».

    «Todos somos migrantes»

    En otro de los momentos destacados de su intervención, León XIV afirmó que, en cierto modo, “todos somos migrantes y peregrinos hacia la patria celestial». Llamó así a la fraternidad: «ayudémonos a hacer de esta travesía un lugar más humano para todos, aportando lo que esté al alcance de cada uno». Asimismo, agradeció el trabajo realizado por las instituciones públicas, las organizaciones humanitarias y los voluntarios que colaboran en la atención de quienes llegan a las islas.

    Finalmente, el Pontífice hizo referencia al propio nombre del centro: «me ha llamado la atención el nombre de este centro de acogida, que se denomina “Las  Raíces”. A mi Predecesor, el querido Papa Francisco, que tanto anheló poder estar con ustedes, le  gustaba utilizar la imagen de las raíces para indicar la necesidad de no olvidar los orígenes, de  permanecer unidos y de confiar en el Señor. «Porque el que confía en el Señor «es como un árbol  plantado al borde de las aguas, que echa sus raíces en la corriente. No temerá cuando llegue el calor  y su follaje estará frondoso»(Jr 17,8)» (Christus vivit, 133)».

    «Que esta imagen de las raíces también  les ayude a ustedes a estar firmemente arraigados en el Señor (cf. Col 2,7), para que ninguna tormenta  pueda alejarlos de su presencia, que fortalece y da vida».  Con ese mensaje de esperanza, concluyó su visita pidiendo a los migrantes que permanezcan firmes en la fe y asegurándoles su cercanía y sus oraciones.

    España

    El Papa recuerda que la caridad es más que mero asistencialismo

    El Papa León XIV, en la Misa en el estadio de Gran Canaria, resalta el valor de la humildad en la vida cristiana.

    Jose Maria Navalpotro·12 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    “¡Papa León, te queremos un montón!”, el grito del obispo de Canarias monseñor José Mazuelos al concluir la Misa en el estadio de Gran Canaria resumía el espíritu con que se ha vivido en la isla la histórica jornada en la que por primera vez en la historia un Papa visitaba el archipiélago. En la Misa, León XIV habló del sentido de la caridad, más allá del asistencialismo, y buscando también la dimensión espiritual de la persona, y del amor, en vísperas de la fiesta del Sagrado Corazón.

    Una vez más, se repitió el rasgo común de todos los encuentros masivos del Santo Padre en España: una entrada apoteósica, con un pueblo empeñado en mostrar su cariño. La Misa en el estadio donde juega Las Palmas (precisamente eliminado ayer de su lucha por el ascenso a Primera División) reunió a varias decenas de miles de fieles. Se habían repartido 41.000 entradas, tanto para los asistentes en el campo de fútbol como en el pabellón anexo de Gran Canaria Arena.

    Gritos de “¡Papa León!” o incluso de “Pío, pío” (el grito de guerra de los seguidores del equipo canario) se repitieron durante la espera y especialmente a la entrada del Santo Padre.

    Sobre el amor

    En sus palabras a los congregados, el Papa insistió en su agradecimiento a los canarios por su esfuerzo por la gente que sufre. Pidió de nuevo rezar “por los hermanos y las hermanas que han perdido la vida en el mar”.

    Recordó una cuestión histórica -son abundantes en este viaje sus referencias a las raíces cristianas-: la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, fiesta que se celebra el viernes.

    León XIV aseguró que “nuestra vocación al amor, no está fundada en el cálculo, ni en el mero sentimiento, ni es reducible a simple filantropía, sino que invade todo nuestro ser: fuego para el alma, luz para la mente, impulso irresistible para la libertad, paz y al mismo tiempo tormento para el corazón”. “Amar es connatural al hombre, más aún, es condición de plenitud de su misma existencia”, sentenció.

    El Evangelio, aseguró, invita a traducir “la medida infinita del amor de Dios en la generosidad con la que lo servimos, cada día, en los hermanos y en las hermanas que Él mismo pone en nuestro camino. Especialmente en aquellos más necesitados, indefensos, incapaces de devolver algo a cambio. Precisamente como ocurre en esta isla, en la acogida, en el compartir, en el don desinteresado”.

    No basta con ayudar

    El Santo Padre matizó cuál es el sentido de la verdadera caridad: “no debe ser mero asistencialismo, sino integrar a las personas, para su plena realización —espiritual, intelectual y física— y su inserción digna y constructiva”. No basta con ayudar, es necesario preocuparse por la persona en su integridad, también de sus necesidades espirituales, vino a decir.

    Otra característica del Corazón de Cristo que destacó el Papa es la humildad: “El Corazón de Jesús es humilde, y por eso no sienten sus latidos los ‘doctos’ y los ‘sapientes’, es decir, aquellos que tienen la presunción de bastarse a sí mismos, de saberlo todo, de no necesitar ni a Dios ni a los demás. A estos, en efecto, aturdidos por los estruendos de un ‘yo’ ampuloso, omnipresente y agitado, les falta el silencio necesario para escuchar en sí y en los hermanos el palpitar escondido del amor”.

    Jesús -añadió- enseña que “para gustar la verdadera alegría de la vida, que reside en el amor, es necesario bajar de los pedestales de la arrogancia que divide, para encontrarnos en la humildad que nos hermana. Donde hay auténtica humildad hay amor, y donde hay amor hay paz”.

    Una cálida acogida

    Antes de iniciar la ceremonia, León XIV había realizado un amplio recorrido en papamóvil por el césped del estadio. También recogió y bendijo niños (en su estancia en Barcelona se calcula que tomó en brazos a más de un centenar). Y, justo antes de concluir, quiso rezar ante la popular imagen de la Virgen del Pino, la patrona local, y del Cristo del Teide, cuyas tallas presidieron la Misa.

    Entre los miles de asistentes la mayoría eran de la propia isla de Gran Canaria, con presencia abundante también de Lanzarote y Fuerteventura, así como visitantes de Andalucía.

    La etapa grancanaria ha concluido con un sentimiento de cercanía y gratitud al Papa que ha querido estar especialmente cerca del drama de la inmigración que afecta a las islas. “Emoción” era la palabra que más se repetía entre los asistentes. El obispo local, monseñor José Mazuelos, ha llorado en cada uno de los eventos que ha compartido con el Papa. Tras la Misa, cuando el Papa se ha retirado a descansar, un grupo de fieles se ha apostado en las inmediaciones del palacio arzobispal, donde reside, para expresarle su cariño con gritos y canciones, hasta conseguir que León XIV se asomase a la ventana, pasada las 10 de la noche hora canaria.

    En un encuentro improvisado, el Papa escuchó de los vecinos un arrorró canario (una nana) y posteriormente les comentó que “ha sido demasiado breve la visita” y ha expresado que está “muy agradecido por la acogida. Muchas gracias por ser tan generosos y acogedores”, respondido por el centenar escaso de asistentes con un “¡Papa León, te queremos un montón!”

    Libros

    Una revolución medieval con voz femenina

    En el siglo XII, María de Francia impulsó la revolución del «amor cortés», un movimiento precursor del feminismo que vinculó el amor verdadero a la libertad y la soberanía de la mujer. Este ideal, que resuena con la moderna teología del cuerpo, desafió las duras costumbres de su época a través de la generosidad y la nobleza de espíritu.

    José Carlos Martín de la Hoz·12 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    En el siglo XII tuvo lugar en Francia una revolución de gran calado e impacto, dicen que como la de 1789 o la de 1968, y que fue denominada la revolución del “amor cortés”. Fue promovida por María de Francia, una noble francesa de la que apenas tenemos datos, pero que estaba dotada de una gran conciencia poética y que gozó de la protección de la vida de la Corte y de la familia real, lo que en aquella época era esencial.

    Ella, como denotan su vida y sus escritos, rompería, en cierto modo, las leyes y las costumbres de la época con un feminismo antropológico inusitado (21). Los autores resaltan, y sin duda exageran, que habría planteado en cierto modo lo que Juan Pablo II ha denominado en su célebre teología del cuerpo “el amor de donación” (30) y, además, lo habría hecho en lengua vernácula, con la que habría llegado enseguida a toda la sociedad francesa de su tiempo (39).

    El amor romántico basado en la libertad

    Es muy interesante que lo que, según esta autora, va a construir sólidamente la verdadera familia —la que ha durado siempre, la que funciona, la que construye un hogar luminoso y alegre— sería el amor romántico, es decir, el que se sustenta en la libertad (50). Como afirma María de Francia: “vivir de amor es imprescindible”. Por eso, subrayará: “no existe el derecho a ser amada a cambio de amor, y amar es en todo caso un privilegio. Debemos sentir gratitud con aquellos que son capaces de despertar en nosotros un sentimiento tan elevado y provechoso” (84).

    Esto es muy parecido a lo que afirma san Juan Pablo II al comienzo de sus extensas y continuadas catequesis que terminarían por confluir en el cuerpo magisterial de la teología del cuerpo: “debéis enamoraros del amor”.

    Enseguida, nos explicará con todo sentido: “Cuando un manantial brota, quien se pone a calcular el agua que puede dar, quien construye una presa, quien muestra la intención de explotar el caudal, no es un amante, sino un ingeniero. El enamorado debe concentrarse en luchar para que el agua del manantial permanezca siempre cristalina” (84).

    Nobleza de espíritu frente a la sumisión

    El arranque femenino brotará muchas veces en este trabajo. Por ejemplo, cuando aparece la palabra sumisión: el amor requiere nobleza de espíritu (87) y, sobre todo, conquista diaria, amor diario (89). Esto es muy importante, pues quien se considere prisionero siempre y constantemente intentará la fuga (90). De hecho, los celos “buscan empujar al abismo” (91). Mientras que el que ama nunca procurará el mal del amado (91).

    Ciertamente, en aquella época, la responsabilidad de los hijos quedaba primordialmente en la mujer, pero no siempre y en todo momento (99), pues siempre estará por encima “la ley del amor”, que podría traducirse en que la solución de todos los problemas es amar (115). Es más: “solo interesa el amor palpitante” (120).

    Las doce reglas contra el desamor

    Lógicamente, conviene recordar, como hace María de Francia, que el “amor cortés” no es un derecho, sino que es algo que debe conquistarse de continuo, pues el verdadero amor, el que perdura y crece, no es compatible con el acostumbramiento o con el pedir cuentas (121).

    Lo más llamativo de las “doce reglas del amor” (129) que descubre la autora de esta obra es la sobreabundancia. El resumen, por tanto, de la cuestión es que es necesario ejercitar las virtudes, todas y cada una: la generosidad, la magnanimidad, el romanticismo, el respeto a la libertad, y de ese modo el amor puede ofrecerse siempre al amor sin ser invasivo, y, además, siempre con el secreto del amor naciente.

    De hecho, el mal se define como ausencia del bien debido; por tanto, las reglas del amor se oponen a las reglas del desamor, como son el egoísmo, la superficialidad, la corporalidad o la traición: frialdad afectiva (132).

    El celibato apostólico viene recogido en el diálogo de Jesús con la samaritana (Jn 4, 4-42), cuando el Señor le espeta: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide ‘dame de beber’”. Efectivamente, nos dirá nuestra autora: “Consiste en poner el amor sobrenatural por encima del amor natural” (137).

    Un don democrático y generoso

    María de Francia resumirá, de nuevo, la cuestión con estas palabras: “amar es ante todo una religión, ante todo se necesita fe”; y enseguida añadirá: “el amor es democrático y transversal, es una oportunidad verdaderamente concedida a todos. En efecto, ni la enfermedad, ni la imperfección física, ni la pobreza, ni el origen impiden ser amado, sino solo el hecho de carecer de nobleza de espíritu (…). Es un entrenamiento constante para dar en lugar de recibir (…). Solo los potentes por exceso de generosidad recibirán el amor que dan. El amante no solo debe dar, sino que debe hacerlo a manos llenas, sin tener en cuenta lo que ha dado y sin esperar nada a cambio; de lo contrario no es amor, sino vil trueque mercantil” (140).

    Resultan interesantes, al igual que en las catequesis de san Juan Pablo II en la “teología del cuerpo”, las constantes referencias al “Cantar de los cantares”, un libro de la Sagrada Escritura que deberían leer los esposos y quienes deseen avanzar y madurar en el amor a Dios y a los demás.

    El contexto cultural y la realidad de la mujer

    En la última parte de este trabajo se recogen diversos textos de la época que hacen referencia a los libros de caballería y a otras glosas de la vida de los grandes reyes y nobles de su tiempo, como Carlomagno, Alcuino de York o Eginardo (180-181). También hay extensas referencias a las escuelas palatinas y de las catedrales, verdaderos centros del saber de la época.

    Finalmente, hemos de hacer referencia a la dureza de la vida a la que estaban sometidas las mujeres, siempre expuestas a constantes violaciones, raptos, estupros y duelos de honor. Por eso escribe María de Francia a propósito de la historia de Lanzarote y Ginebra: “una mujer siempre se enamora del hombre que la salva de la violación y del abuso, porque a una mujer no le es posible protegerse por sí misma en un mundo de hombres armados. El cantar de Roldán está escrito por un hombre con el objetivo de convencer a los hombres para que vayan a la guerra” (180-181).

    Terminaremos con una breve referencia al mundo de las reliquias, muestra de la fe en la oración y de la abundancia de la superstición (199).

    La revolución del amor cortés. María de Francia y el nacimiento del feminismo medieval

    Autor: Chiara Mercuri
    Editorial: Altamarea
    Año: 2025
    Número de páginas: 245
    Leer más
    Evangelización

    Ángel Barahona: «la comunidad es fundamental para vivir la fe»

    Ángel Barahona, autor de numerosas publicaciones sobre la familia, el amor y temas antropológicos y teológicos, comparte su visión sobre el carisma del Camino Neocatecumenal y reflexiona sobre los frutos que, tras 60 años, siguen transformando comunidades en todo el mundo.

    Teresa Aguado Peña·12 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

    Este año cumple seis décadas de historia el Camino Neocatecumenal, un itinerario de iniciación cristiana que nació en las humildes chabolas de Palomeras Altas, en Madrid, donde Kiko Argüello y Carmen Hernández comenzaron a compartir el Evangelio con los más pobres, siguiendo el ejemplo de la vida oculta de Jesús en Nazaret. Concebido como un camino de redescubrimiento del Bautismo, se fundamenta en tres pilares: la Palabra, la Liturgia y la Comunidad. Hoy, se extiende a más de 6.250 parroquias en 1.400 diócesis de todo el mundo, formando más de 20.000 comunidades que viven y testifican la fe cristiana.

    En este contexto, hablamos con Ángel J. Barahona Plaza (1957), doctor en Filosofía, licenciado en Ciencias de la Educación y en Teología Dogmática, director del Departamento de Humanidades de la Universidad Francisco de Vitoria e investigador principal del Grupo internacional de investigación Violencia y religión. Barahona es autor de numerosas publicaciones sobre la familia, el amor y la violencia, temas antropológicos y teológicos. En esta entrevista, comparte su visión sobre el carisma del Camino Neocatecumenal, que él conoció en una parroquia de carmelitas descalzos de Castellón, y reflexiona sobre los frutos que, tras 60 años, siguen transformando comunidades en todo el mundo.

    ¿Cómo describiría el carisma específico del Camino Neocatecumenal a alguien que solo lo conoce “desde fuera”?

    – Es una iniciación cristiana de adultos que quiere recuperar el bautismo en el ámbito parroquial para aquellos que han dejado la semilla sin regar desde que lo recibieron, o que no lo han recibido todavía. Muchas veces se quedó en un mero rito social de pertenencia a una cultura, pero al no haber recibido una formación adecuada en el tiempo perdió la capacidad de hacerlo vital y existencialmente determinante. El Camino pretende que “ser bautizado” abarque e implique toda nuestra existencia, en todos y cada uno de los momentos y espacios en los que nos movemos.

    En una sociedad cada vez más individualista, el Camino apuesta por la comunidad. Cuéntenos su experiencia respecto a esta forma de vivir la fe, en pequeños grupos.

    – La vida de comunidad es un modelo arraigado desde el primer momento del cristianismo. Cristo elige a personas concretas pero las inserta en un Camino (así llamaban, dicen los Hechos de los apóstoles, a los cristianos: la gente del camino) en el que se pueda vivir la fe compartida comunitariamente. El poder de seducción que ejercía el cristianismo en el Imperio romano, en el que cada cual trataba de sobrevivir a un mundo hostil, individualista y lleno de injusticas era el “miradlos cómo se aman”. Y eso de amarse no se experimenta en unas relaciones narcisistas y auto referenciales, o abstractas, sino en una relación real, donde se aprende a amar la libertad del otro, a aceptarle a pesar de sus pecados -conociéndose uno a sí mismo-. Un pequeño grupo donde el roce, la singularidad de cada uno hace difícil el idealismo. Es la forma de reconocerse a sí mismo pecador, en la imposibilidad de amar al otro como Dios lo hizo.

    Siempre queremos cambiar a los que nos rodean -hijos, cónyuge, familiares, compañeros, amigos- porque no los aceptamos como son, por eso cuando el otro se convierte en una cruz, salimos corriendo. Cuando el otro nos dice lo que no queremos oír nos separamos de él. Amar al otro como es, es reproducir lo que Cristo ha hecho con nosotros. Obviamente eso no se consigue por autoconvencimiento, ni por voluntad moral, sino poniendo en el centro de la vida cotidiana la Palabra de Dios y la celebración comunitaria de los sacramentos. Dejarse denunciar por la Palabra, pedir al sacerdote el perdón de los pecados, empezar todos los días de nuevo. Es absolutamente milagroso y sobrenatural vivir en una comunidad en la que empecé hace 50 años y que me van a enterrar cantando, o los voy a enterrar (de lo cual ya he tenido bastantes experiencias), pues soy el más joven de la primera comunidad de una parroquia en la que ya hay 18 comunidades.

    En el Camino, el catequista tiene un papel muy presente. ¿Qué es exactamente un catequista neocatecumenal? 

    – Simplemente alguien que como un explorador de caravanas por el desierto ha pasado antes por el camino que aquellos otros a los que acompaña, van a pasar. El catequista tiene su propia comunidad, ha vivido un tiempo antes lo que los otros van a vivir. Aunque sus profesiones son variadísimas su formación teológica es densa. Los elige la propia comunidad. Desde el primer día en que se empieza a caminar la comunidad empieza a frecuentar la Palabra, que se prepara en grupos leyendo juntos a los Padres, los documentos pontificios, los grandes libros de los santos de la historia de la Iglesia, recorriendo la Escritura de cabo a rabo. Durante los primeros años se escruta la Sagrada Escritura a partir del diccionario teológico de Leon-Dufour, buscando en ella todos los paralelos que este autor va citando y se va leyendo y comentando juntos cada referencia. Lo que llamamos “pasos” son momentos álgidos de la vida comunitaria en la que ponemos en práctica voluntaria y libremente la palabra recibida: sea con lo que llamamos “eco de la palabra” o aterrizaje en la vida propia de lo que dice la Sagrada Escritura, sea con la comunión de bienes, o con la convivencia mensual que expone a los hermanos a la verdad que somos cada uno.

    ¿Puede un catequista equivocarse? ¿Cómo se corrige eso dentro del Camino?

    – Por supuesto. Si los hermanos reciben, siempre en comunidad, una palabra particular, la decisión de aceptarla o rechazarla es suya y de nadie más. Nadie pide cuentas de nada, nadie se ve obligado a nada y nadie le reclama nada. Como en todo grupo humano hay quien esto lo tiene más o menos claro, pero es lo que hemos recibido de Kiko y Carmen: libertad total. Si algo que tú haces no brota del agradecimiento, de tu libre voluntad, siempre decimos que es mejor que no lo hagas. La ley no salva a nadie. Si se propone la doctrina de la Iglesia es para tomarla en serio como pedagogía, no como obligación. Por eso todo se hace en comunidad. Ciertamente puede que haya personas, como en cualquier realidad social o eclesial incluso, que sea más débil o más vulnerable afectivamente, o que se sienta más necesitada de que otros le den instrucciones, pero actuar así no es lo que hemos recibido de nuestros catequistas. Por eso siempre que visitamos una comunidad vamos en equipo para evitar abusos de autoridad o personalismos. El equipo lo componen matrimonios, solteros o solteras, y siempre con un presbítero a la cabeza. Nunca escuchamos a nadie que no lo pida, y nunca solos. Y es la comunidad y el equipo en comunión quienes ratifican la palabra y la predican.

    Si tuviera delante a alguien muy crítico con el Camino, ¿qué le gustaría que pudiera entender antes de juzgarlo? 

    – Para conocer algo con verdad tenemos que acercarnos desde la ausencia de prejuicios. Cuando adjudicamos etiquetas, con frecuencia, tratamos de ahorrarnos el esfuerzo de buscar la verdad. La vida comunitaria es muy sana, no hay imposiciones, el catequista aparece en contadas ocasiones, el presbítero, la comunidad y el Espíritu Santo son quienes educan en la fe, realmente, porque son los que siempre están ahí: en las celebraciones litúrgicas, en el sacramento de la confesión, en la vida cotidiana. Después le diría que el Espíritu Santo es plural, riquísimo en creatividad, y que no todo el mundo encaja en todo. La santidad no es monolítica ni monocorde… y el único que puede juzgar es Dios o Pedro, en quien depositó la autoridad de guiar su barca. Que vea cómo a lo largo de la historia de la Iglesia se han dado diversos modos y maneras de vivir la fe y que, por tanto, deje que otros tengan su propia experiencia. El Camino está avalado por los estatutos firmados por Benedicto XVI, -la iniciativa partió de san Juan Pablo II- ha sido querido y alentado por todos los papas. Cuando nos corrigen, aceptamos la corrección de Pedro, pues son gestos de amor, como los de un padre hacia sus hijos cuando los ama, porque ningún hijo es perfecto, ni tiene por qué serlo. Todos somos unos pobres pecadores, pero es a través de esta debilidad como el Señor se hace presente y fuerte, para que se vea que es Él quien actúa en vasos de barro. 

    Quien se atreve a juzgar puede que piense que sería mejor actuar de otra manera, que el Camino debería adoptar otros modos, o que su perspectiva tendría que convertirse en un criterio universal para definir lo católico o lo que es obra del Espíritu. Pero la praxis secular de la Iglesia nos educa en el discernimiento para saber que no hay solo una manera de ser santo. Lo vemos en la historia: no hay una forma única de vivir la fe.

    Pero realmente no tendría mucho sentido que yo se lo dijera, porque podría entrar en una dialéctica de argumentos enfrentados y lo mejor sería invitarle a que lo descubriera por él mismo. Y rezaría por él en secreto para que el Señor le iluminara y dejara actuar al Espíritu en su mente y en su corazón. Como diría Wittgenstein si uno quiere jugar al mus, aunque sean las mismas cartas del tute, tiene que respetar las reglas del mus, no jugar con las del tute. Y “nuestra regla” la ha reconocido y firmado la Santa Iglesia Católica. Y tenemos que respetarla y no cambiarla al antojo de quien puede tener buena voluntad pero no la autoridad conferida por el Señor a Pedro. Pontífice solo hay uno y este ha dicho que el Camino es un itinerario válido para el hombre de hoy. Si no nos gusta esto o lo otro no significa que no sea buenísimo… el único que puede juzgar es Dios.

    ¿A qué crees que se debe la expansión del camino?

    – Porque el hombre es un ser relacional, y la comunidad es fundamental para vivir la fe. La gente necesita saber que Dios le ama, que su vida tiene un sentido. Y la predicación del kerigma es el inicio del camino: llevamos sesenta años proclamando el kerigma y el Siervo de YHWH (Yahveh) cuando apenas se hablaba de ello más que entre teólogos. Del agradecimiento a ese amor recibido y vivido en comunidad brota la disponibilidad para convertirse en evangelizadores y dejarlo todo por anunciar a Cristo resucitado. Miles de familias con hijos que se van en misión, que dejan buenos trabajos, casa y seguridad, para irse a donde el Espíritu les envíe; miles de sacerdotes ordenados, misioneros e itinerantes, eso no es fruto de un lavado de cerebro, ni de una imposición, ni de obediencia a nadie, sino del agradecimiento. 

    Vaticano

    La trastienda del encuentro de Bad Bunny con el Papa León XIV en Madrid

    El Papa León XIV se reunió con la superestrella puertorriqueña Bad Bunny en Madrid el 8 de junio, tras bromear unos días antes con que competiría con el cantante por la atención de los españoles, debido a la coincidencia de su gira en Madrid. El acuerdo fue: encuentro sí, pero no fotos.

    OSV / Omnes·12 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    Maria Wiering, OSV News

    El portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, confirmó a los periodistas el 9 de junio el encuentro del cantante puertorriqueño Bad Bunny, junto a su familia y algunos amigos, con el Papa León XIV en el famoso estadio de fútbol Bernabéu de Madrid.

    Bad Bunny “proviene de una familia católica y quería conocer al Papa, así que los organizadores encontraron el lugar dentro del estadio Bernabéu, ya que era el único día (mientras el Papa estaba en la ciudad) en el que no había concierto de Bad Bunny en el estadio rival del Atlético de Madrid”, explicó a OSV News Yago de la Cierva, coordinador general del viaje papal a España.

    En el vuelo papal a Madrid el 6 de junio, se le preguntó al Papa León cómo se sentía respecto a que la vigilia de oración con los jóvenes de esa noche coincidiera con el concierto con entradas agotadas de Bad Bunny en la misma ciudad. 

    ¿Quieres ir a ver a Bad Bunny o al Papa? Predicción de León XIV

    El Papa León respondió: “Si se les plantea la pregunta: ‘¿Quieres ir a ver a Bad Bunny o al Papa?’, creo que muchos irán a ver a Bad Bunny. Pero creo que también habrá gente allí para ver al Papa. Y eso también dice algo. Así que creo que es alentador y espero que animemos a los jóvenes a seguir buscando». 

    La predicción del Papa León de que algunos jóvenes elegirían al Papa se cumplió de manera notable esa noche, ya que aproximadamente 500.000 personas se unieron a él en la Plaza de Lima de Madrid para un “festival de la fe” que incluyó música, testimonios y adoración eucarística. El 7 de junio, la Misa papal y la procesión eucarística que celebraban la solemnidad del Corpus Christi, la fiesta litúrgica que celebra el cuerpo y la sangre de Cristo, atrajo a más de 1,2 millones de personas al centro de Madrid (otras fuentes elevan la asistencia hasta 1,5 millones).

    El 8 de junio, el Papa León se unió a 80.000 personas en el estadio Bernabéu para disfrutar de música, testimonios y oración. El público rugió con vítores y cánticos de alabanza, estallando repetidamente con gritos de “¡Papa León!” y “¡Olé, olé, olé!”.

    Confirmación vaticana, acuerdo

    El Papa León se reunió brevemente con Bad Bunny en el estadio Bernabéu junto a su familia y algunos amigos, dijo el portavoz del Vaticano. Más allá de confirmar el encuentro, el Vaticano no proporcionó más detalles ni imágenes.

    “El acuerdo fue: encuentro, sí, pero sin fotos, y Bad Bunny lo respetó”, dijo De la Cierva a OSV News.

    “Si empezaran a circular fotos del encuentro, eso ‘secuestraría’ el hermoso evento con la comunidad arquidiocesana de Madrid», añadió, describiendo el encuentro como “amistoso y familiar”, y añadió que Bad Bunny saludó al Papa junto a su familia.

    Según Religion News Service, Bad Bunny asistió a parte del evento Papal desde una cabina en el estadio.

    Benito Ocasio Martinez, artista global más escuchado, según Spotify

    Bad Bunny, el artista de 32 años que actuó en el entretiempo del Super Bowl de 2026 y cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, es conocido como el «Rey del Trap Latino» por su innovadora mezcla de reguetón en español con trap latino, un estilo de hip-hop. 

    Se encuentra constantemente entre los artistas más escuchados a nivel mundial, y Spotify lo ha nombrado el artista global más escuchado de la plataforma en cuatro ocasiones desde 2020. Es el primer y único artista en haber obtenido esta distinción.

    Desde 2021, ha ganado seis premios Grammy, incluido el de “Álbum del año”, cantado en un idioma distinto del inglés, y ha logrado que cuatro de sus álbumes, íntegramente en español, alcancen el número uno en la lista Billboard 200 de Estados Unidos, que abarcan todos los géneros, desafiando así las barreras lingüísticas de la industria. En 2025, Billboard lo nombró “La mayor estrella del pop” de ese año.

    Aunque genera controversia por su estilo de vestir que desafía los géneros, sus letras sexualizadas y su defensa abierta de la inmigración, es aplaudido por su compromiso con su identidad puertorriqueña y su promoción de la cultura latina.

    Criado en la fe católica, madre catequista

    Según la Catholic Extension Society, el cantante fue criado en la fe católica y asistió a la parroquia de la Santísima Trinidad en Vega Baja, una iglesia construida en 1980 con fondos de Catholic Extension, y donde cantó públicamente por primera vez en el coro parroquial. Su madre es catequista voluntaria para niños en la parroquia.

    Conciertos de Bad Bunny en Madrid: 60.000 personas por noche

    El concierto de Bad Bunny del 6 de junio en Madrid atrajo a unas 60.000 personas como parte de su popular gira mundial «DeBÍ TiRAR MáS FOToS». Fue uno de los 10 programados en la capital española que comenzaron el 30 de mayo, cada uno de los cuales atrajo a unas 60.000 personas por noche.

    La revista Billboard informó que esta serie de conciertos es uno de los mayores eventos musicales del verano en España. Se espera que Bad Bunny actúe en Madrid los días 10, 11, 14 y 15 de junio antes de continuar con la etapa europea de su gira.

    El Papa León llegó a Madrid el 6 de junio para iniciar una visita apostólica de siete días a España. Tras celebrar el Corpus Christi el 7 de junio y reunirse con el Parlamento español el 8 de junio, llegó a Barcelona el 9 de junio, donde bendijo la torre de Jesucristo en la basílica de la Sagrada Familia de la ciudad ayer 10 de junio, antes de visitar los centros de acogida de migrantes en las Islas Canarias. Está previsto que regrese a Roma el 12 de junio.

    Misa por la mañana, concierto por la noche

    «Hace unos días, en un debate previo al viaje Papal, los participantes dijeron que Bad Bunny podría atraer a un total de 700.000 personas en todos sus conciertos en Madrid», dijo el organizador del viaje. «Les respondí que eso es genial, pero que el Papa reunirá a tres veces más personas en un solo evento», destacó De la Cierva.

    “Las dos hijas de (sus majestades) el rey Felipe y la reina Letizia asistieron a la Misa por la mañana y al concierto de Bad Bunny por la noche”, añadió. “Eso también es una señal del espíritu de encuentro y conexión que hemos tenido aquí en Madrid en los últimos días”.

    ——————–

    – Maria Wiering es la editora de OSV News. Paulina Guzik, editora internacional de OSV News, y Margaret Murray, editora digital asociada de OSV News, contribuyeron en este reportaje.

    El autorOSV / Omnes